Honor bajo Asedio

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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por Anonymus el Sáb Dic 05, 2015 1:30 pm

Capítulo Once

Diane, en pijama de seda azul real, se sentó apoyada en las almohadas, un libro abierto en su regazo. Ella sonrió débilmente a Lena.


-He estado tratando de leer, pero no puedo recordar una sola frase.
-Siento molestarte.
-No seas tonta. ¿Cómo te sientes?
-Estoy bien. -Lena dejó la puerta abierta de una pulgada y se apoyó contra la pared, con los brazos libremente a los costados- A la luz de lo que ha pasado, me gustaría que tú y Julia se vayan a Whitley Point mañana por la mañana.
-Yo no había planeado irme tan pronto. -Lena siguió la mirada de Diane mientras miraba inconscientemente a su teléfono celular sobre la mesa junto a la cama.
-Si llama Valerie, puede llegar hasta allí, así como en cualquier otro lugar.
-Lo sé.
-Pero tienes la esperanza de verla aquí, ¿verdad? -Lena preguntó con suavidad. Diane suspiró.
-¿Soy tan transparente?
-No. Me sentiría de la misma manera si fuera tú.

El pecho de Lena se tensó pensando que Julia de repente desapareciera sin noticias. Tal vez para siempre. Pero ella no podía tomar decisiones de mando en base a lo que sentía, o cuán profundamente sentía el dolor de Diane. Nadie estaría a salvo entonces.

-Siéntate -dijo Diane, indicando la cama.
-Has tenido una noche difícil -Lena sonrió mientras se sentaba a los pies de la cama.
-Tú la viste hoy, ¿verdad?
-¿Es por eso que tú y Julia estaban peleando?
-Buena maniobra evasiva -murmuró Lena. Suponiendo que a Julia no le importaría que Diane supiera lo que había pasado entre ellas, respondió con sinceridad- Estábamos peleando porque pensé que debería haberme hablado de Valerie al aparecer hoy y no lo hizo.
-Lo siento.
-Tú no tienes que sentirlo. Julia y yo no siempre vemos las cosas del mismo modo, pero entiendo por qué tomó la decisión como lo hizo. -Diane estudió a Lena curiosidad.
-¿Y eso lo hace correcto?
-No -se rio Lena- Pero por lo general significa que no me quedo enojada por mucho tiempo.
-Tiene suerte.
-Eso funciona en ambos sentidos.
-Tienes razón. Vi a Valerie. Ella estaba en la Casa Blanca hoy. -Diane sonrió fugazmente ante la mirada de consternación de Lena- Es una boutique en Georgetown. Hablamos durante unos minutos.
-¿Dijo donde se alojaba? -Diane negó con la cabeza.- ¿Número de teléfono? -Una vez más, Diane negó con la cabeza- ¿Dijo por qué se está ocultando?
-No. Pero tengo la impresión de que ella estaba en problemas, serios problemas.
-¿Qué tipo de problemas? -Diane dobló la esquina del libro en su regazo, recordando la mirada atormentada de Valerie y la forma en que había reaccionado cuando el desconocido entró en el hueco de la escalera. Cuando se encontró con la mirada tranquila de Lena ella la miro con angustia. -Actuó como si alguien fuera a hacerle daño.
-Tengo que hablar con ella. Tienes que decírselo. Dile que si ella se entrevista conmigo, ella puede irse, no importa lo que ella me diga.
-¿De verdad crees que ella te traicionó? ¿O a nuestro país? ¿Después de ayudarte en primer lugar? -Tembló la voz de Diane y ella desvió la mirada y se mordió el labio.
-¿Cómo puedes pensar eso cuando tú la has tenido en tus brazos? -El estómago de Lena se revolvió, y por un instante se acordó de las noches oscuras que podrían haber sido interminables si no hubiera sido por Valerie. Claire, como ella la conocía entonces. La ternura de Claire y su asombrosa habilidad para absolver la culpa y sin exigir explicaciones la habían mantenido unida cuando todo su interior estaba roto- Ellos la reclutaron cuando era un adolescente -dijo Lena- Parte del adoctrinamiento es aislar a los reclutas de todo el mundo fuera del sistema. Familia, amigos, todo el mundo. El reclutador se convierte en su principal punto de contacto para todo, él o ella se convierte en la piedra de toque emocional y físico. A veces no hay nadie que tan siquiera sepa su nombre. Pronto se olvida si alguna vez ha tenido otra vida.
-¿Qué estás diciendo? -La expresión de Diane rayaba en horror- ¿Que le han lavado el cerebro?
-No, sólo que ha sido entrenada, sin descanso y expertamente condicionada a obedecer órdenes sin cuestionarlas. ¿Cómo crees que una mujer como Valerie podría haber hecho las cosas que ha hecho en nombre de su país?
-Ella no te hizo el amor por su país. -Lena se encogió, pero mantuvo su mirada en Diane.
-Tal vez no después de la primera vez.
-Lo siento. Estoy tan preocupada por ella. -Diane se apartó el pelo de la cara con mano temblorosa- Y yo sé que ella necesita tu ayuda o algo terrible va a pasar con ella. Por favor, Lena. No la abandones.
-Quiero encontrarla -dijo Lena con vehemencia. Se inclinó hacia delante, con la mano apoyada sobre la cama al lado de tobillo de Diane- Hasta que la gente real detrás del ataque a Julia en el Aerie, Valerie está en peligro. Y si Valerie está en peligro, tú lo estás y también Julia.
-Julia no estará en peligro si no estoy con ella. -Diane sacó las piernas de la cama y se puso de pie- Voy a irme ahora -Lena se levantó y agarró los hombros de Diane mientras corría hacia el armario.
-No. Vas a quedarte con nosotras. -Diane se dio la vuelta para hacer frente a Lena y trató de apartarla.
-Déjame ir.
-Diane -Lena ignoró el intenso dolor en su hombro mientras Diane luchaba con ella- No estás sola. Y tampoco lo está ella.
-Oh, -Diane jadeó, sus ojos llenos de lágrimas- Estoy muy asustada. -Lena la abrazó, acariciándole el pelo y Diane hundió la cara en su hombro.
-Todo estará bien. -Después de un momento de sollozos silenciosos, Diane se apartó de Lena y rozó sus mejillas. Temblando, ella dijo:
-Siempre me he preguntado lo que se sentiría al ser abrazada por ti
-Sobrevalorado, probablemente. -Diane sonrió.
-No. -Lena alivió su abrazo y retrocedió.
-Si ella te llama, dile que te voy a llevar con ella. Dile... dile que vaya al primer lugar en que ella y yo nos conocimos.
-¿Por qué? ¿Por qué haces eso? Tienes que estar violando algún tipo de norma o regla.
-No hay más reglas, Diane.
-Confío en ti.
-Gracias. -Diane se abrazó a sí misma.
-Oh Dios, ¿y si no me llama? ¿Y si ella no confía en mí? -Lena se detuvo en la puerta. -Si ella se arriesgó a exponerse hoy para verte, va a llamar y pronto. Dale mi mensaje. Y luego ven a por mí.


-¿De verdad crees que Valerie va a llamarla? -preguntó Julia después de que Lena describiera la conversación.
-Sí. Probablemente esta noche. -Lena desabrochó los vaqueros y los empujó hacia abajo, dejándolos caer al suelo. Se sentó en el borde de la cama y se desabrochó la camisa. Julia, con una camiseta raída, estaba ya en la cama.
-Si lo hace, tu no vas -dijo Julia, levantando las sábanas. Lena se deslizó debajo de las sábanas con un suspiro. Volviendo sobre su lado izquierdo sano, apoyando la cabeza sobre el brazo doblado y sonrió con cansancio a Julia.
-Vamos a dormir un poco, nena. -Julia le acarició la mejilla a Lena.
-Sí. Lo necesitas. Y tú todavía no saldrás si ella llama.
-Te amo.
-Yo también te amo. Y aún no vas a salir.
-Si no lo hago, Diane va a tratar de llegar a ella sola o Valerie va a arriesgarse a otro encuentro con Diane. De cualquier manera, ambas serán vulnerables si Valerie es un blanco.
-Odio cuando eres razonable. -Lena sonrió. -Lo sé. Lo hago sólo para volverte loca. -Julia le dio un beso.
-Está funcionando. -Ella le pasó un brazo por debajo del hombro de Lena y la atrajo más cerca, almohadillando la cabeza de Lena contra su pecho.- ¿Cómo te sientes?
-No es tan malo. El ibuprofeno finalmente funcionó.
-¿Por qué no puede Valerie venir aquí?
-Debido a que tú estás aquí -murmuró Lena- Muy difícil de asegurar.
-Por qué no puede venir a Whitley Point?
-¿Qué? -Dijo Lena, con la mente confusa con el sueño cercano.
-Tú misma dijiste que Whitley Point es mucho más fácil de defender.


Julia esperó en silencio, acariciando el cuello y los hombros de Lena. Finalmente, cuando se dio cuenta de que Lena estaba dormida, ella apagó la luz y cerró los ojos. Ella estaba entre la frontera entre el sueño y la conciencia, una parte de ella necesitando sentir a Lena en sus brazos, para saber que estaba a salvo. Llamaron a la puerta y de mala gana se deslizó de la cama, sin saber cuánto tiempo había estado durmiendo. Cuando Lena no se despertó, Julia supo lo mucho que el accidente había sacado de ella. Cruzó la habitación y abrió cautelosamente una rendija.


-Lo siento -susurró Diane desde el pasillo-Lo siento, pero tengo que hablar con Lena.

~*~

-Escocés, por favor


Dijo Lena mientras se relajaba en un taburete en el otro extremo de la barra de caoba muy pulida en el casi desierto bar del hotel Four Seasons, justo antes de la 1:00 am, estaba segura que no la habían seguido. Suponiendo que alguien estaba observando el edificio, había salido por la puerta de servicio trasera y caminó hasta la parada de metro más cercana. En el camino, había comprobado cuidadosamente hacía atrás y no vio ninguna indicación de nada, pero mientras esperaba su bebida, examinaba la habitación. A primera vista, la zona parecía segura. Tres tipos de negocios, dos hombres y una mujer, sentados alrededor de una mesa de centro cerca de las ventanas discutían las cuotas de mercado y los márgenes apenas lo suficientemente fuerte como para que ella captura fragmentos de su conversación. Un hombre solitario en un traje arrugado hablaba por un teléfono celular mientras miraba en una computadora portátil y golpeaba frenéticamente el teclado con la mano libre. Una mujer de unos cuarenta años en vaqueros y un suéter estaba encorvada en el extremo opuesto de la barra, escribiendo en un cuaderno y tomando ausente un vaso de vino blanco. Lena, con la intención de aparecer como un viajero de negocios nocturnos, se había vestido con una camisa de algodón y pantalones de lana ligeras bajo una chaqueta de cuero casual y había intercambiado su arnés de hombro normal para una funda de cadera. Ella acunó su whisky y esperó quince minutos antes de llamar al camarero.


-Sabes, debo haber tenido mis señales cruzadas. Acabo de llegar desde el aeropuerto y tenía que conocer a una colega aquí. Tenemos una gran reunión en la mañana...
-Un montón de gente viene por aquí -dijo el fornido camarero
-Nunca nos hemos conocido en persona. Sólo por teléfono -dijo Lena, reacia a dar una descripción. Ella palmeó sus bolsillos como si buscara algo- Diablos, tal vez equivoque la hora. Estaba segura Claire dijo
-Claire. -El camarero sonrió- Sí, ella estuvo aquí por un par de minutos, pero se fue cuando no apareciste. Ella dijo que si alguien le buscaba, le dijera que está en la habitación 418.
-Gracias. -Lena dejó un billete de diez dólares en el bar mientras se levantaba- Me salvó un montón de avergonzarme por la mañana.


Se tomó su tiempo para caminar a los ascensores, una vez más encubierta observando alrededor. Satisfecho de que nadie la veía, ella fue al piso de conferencias y se bajó. No podía acceder a los pisos de la habitación sin una llave tarjeta y no lo había planeado de todos modos. Como era de esperar, el vestíbulo estaba vacío en el medio de la noche. Ella cogió un teléfono del hotel y marcó 836.

-Estoy aquí. Tercer piso.
-Voy a bajar.


Dos minutos después, el ascensor se detuvo y Valerie bajó. Ella inmediatamente presionó el botón hacia arriba, moviendo la cabeza con irritación, como si hubiera olvidado algo. No miró a Lena, que estaba cerca. Un ascensor se detuvo y los dos se metieron en el coche vacío. Valerie, en estrechas botas negras de tacón bajo, un suéter negro con cuello alto con una banda ancha en la cintura y los de pantalones de seda negra, se parecía mucho a como lo había hecho la primera vez que Lena la había visto. Su pelo más corto y, en lugar de rubio platino, ahora estaba atravesado por destellos rojos. Sus facciones casi patricias elegantes. La puerta se abrió en el octavo piso y Lena siguió a Valerie a la habitación 836. Una vez dentro, Lena se quitó la chaqueta de cuero y la dejó sobre el respaldo de la silla de escritorio antiguo. La habitación era la típica del Four Seasons, con una cama king size y una sala de estar formal, con sofá, mesas, mesa de café, y mini bar.


-Escocés -preguntó Valerie, su voz rica y suave como el whisky que le ofreció.
-Un poco -dijo Lena mientras entraba en la sala de estar. Valerie vertió una pulgada del licor ahumado en dos vasos de cristal de roca y ofreció uno a Lena.
-No trajiste a Diane. -Lena sacudió la cabeza y se bebió la mitad del whisky.
-¿Creíste que lo haría? -Valerie sonrió suavemente.
-No. Sabía que no lo harías, sobre todo después de darle el mensaje de que nos reuniríamos aquí.
-Lo siento.
-No deberías. Yo no quería que viniera. Le llamé para decirle eso. -Valerie se sentó en el sofá y tomó un sorbo de whisky, con una expresión distante- No podía irme dos veces sin decir adiós.
-¿Vas a algún lado? -Lena se sentó junto a Valerie
-¿Qué te pasó en la cara?
-Alguien trató de atropellarme, no muy lejos de mi casa esta noche. -Valerie tocó ligeramente con un dedo la barbilla de Lena, inclinando su rostro hacia la luz.
-Julia debe estar furiosa.
-Buena deducción.
-Si tu cara luce así, me imagino que el resto está bastante adolorido también.
-Estas en lo cierto otra vez -dijo Lena, consciente de que la mano de Valerie estaba temblando- ¿Cómo te va?
-He estado más cómoda. -Valerie dejó caer la mano sobre su regazo- Tú sabes que no fui yo.
-¿En el vehículo que trató de atropellarme? Lo sé. Lo que no sé es que más está pasando.
-Yo tampoco -Valerie desplazó la rodilla hasta que rozó la pierna de Lena- Te acordaste de nuestro sistema. -Ella sonrió casi con nostalgia- La primera vez que llamaste al servicio y cuando te conocí abajo en el bar, me sorprendió.
-¿Sobre qué -Lena preguntó con suavidad. Ella no tenía ninguna prisa. Había demasiado entre ellas como para no dejar que Valerie dijera lo que tenía que decir.
-Tú eras hermosa. No me podía imaginar que una mujer como tú tendría que...
-¿Pagar por ello? -dijo Lena con un encogimiento de hombros
-Encontrar comodidad con los extraños. -Lena sonrió.
-No somos extrañas ahora. -Valerie apoyó los dedos suavemente sobre el antebrazo de Lena.
-No, no lo somos. Pero no te confías en mí por completo, ¿verdad?
-Sé que eres una profesional y sé que vas a seguir órdenes. Sus órdenes pueden estar en desacuerdo con mi misión.
-¿Quieres a Matheson -dijo Valerie con certeza- Y yo también
-Alguien le advirtió antes de que pudiéramos llegar a él.
-Ya lo sé. Lo que no sé es quién.
-La fuga tuvo que venir de ti -dijo Lena suavemente. Valerie suspiró.
-Sí. Lo sé.
-¿Tu reclutador? -Valerie parecía afligida.
-No lo sé. Espero que no. Lo conozco hace más de quince años. -Ella miró a Lena, una disculpa en sus ojos- Le he dicho mucho en esos años. -Lena hizo una mueca.
-Yo ya he llegado a un acuerdo con el hecho de que mi vida privada no es privada y no lo ha sido por algún tiempo. ¿Cuál es su nombre? -Valerie vaciló- Jesús, Valerie -replicó Lena- Si él no está sucio, no importará. Si es así, tenemos que saber porque él no es probablemente el único. ¿Crees en serio que Matheson podría llevar a cabo algo así como el asalto a Julia con un solo contacto en el interior? Por lo que sabemos, tiene una red. Por lo que sabemos, él va a intentarlo de nuevo. -Lena se puso de pie, muy enojada para sentarse, y se estremeció ante la súbita oleada de dolor que se deslizó por la espalda y en la pierna derecha. Apenas se tragó un gemido. Valerie le cogió la mano.
-Siéntate, Elena. Tienes demasiado dolor para estar en pie.
-¿Cómo se llama? -Lena miró a Valerie y a sus manos, todavía unidas, recordando. Ella había abrazado a esta mujer en la noche. Ella se había corrido en sus brazos. Había encontrado algo parecido a la paz en su contacto durante las horas más oscuras de su vida. Y ella la había amado tanto como ella había sido capaz entonces.
-Henry -dijo Valerie en voz baja- Eso es todo lo que sé.
-¿Quince años y nunca trataste de averiguar más? -Valerie negó con la cabeza- Esa no es la manera de hacer las cosas. -Lena dejó suavemente la mano de Valerie y volvió a sentarse.
-Lo sé. ¿Crees que es el vínculo? -El dolor cruzó el rostro de Valerie y se borró rápidamente.
-No lo sé. Y hasta que lo haga, no puedo contactar con él o cualquier otra persona en el interior.
-¿Dónde estabas pensando irte?
-Justo antes del 11/9, empezamos a ver la inteligencia de que había una célula activa en Francia, posiblemente París, en colaboración con otras células en Europa y Oriente Medio. Se rumorea que planificaban un ataque coordinado de aquí. -Lena maldijo y luchó por mantener su temperamento bajo control.
-¿Por qué nadie más sabe esto?
-Elena -dijo Valerie con un suspiro de resignación- ¿Sabes cómo cada agencia protege su inteligencia. Y ciertamente a los que estamos en el campo no se les dice nada. No entendí esto hasta después de todo lo que pasó.
-Cuando te enviaron a trabajar con nosotros -dijo Lena con amargura. Ella había sido utilizada, y aunque no había sido la primera vez y con toda probabilidad no será la última, se resintió.
-Sí. Tenían la esperanza de que podíamos encontrar una pista de la célula en París, en el curso de la investigación de Foster.
-¿Qué crees que puedes hacer por tu cuenta? -Valerie se encogió de hombros, claramente frustrada.
-No lo sé. Posiblemente nada. Pero si no encuentro el vínculo que une a Foster y Matheson y la CIA juntos, nunca voy a ser capaz de salir.
-Ven ahora conmigo.
-Confío en ti, pero no me puedes proteger una vez que esté visible. Y ambas sabemos que la manera más fácil de hacer que todo esto desaparezca es eliminándome. -Valerie tomó su whisky y dejó el vaso con cuidado sobre la mesa- El que trató de atropellarte esta noche probablemente sabe acerca de nuestra relación. Matarte cortaría una vía más de escape para mí.
-Yo llegué a la misma conclusión -dijo Lena, con la esperanza de que Julia no.
-Lo siento.
-¿Por qué? -Lena se rio con cansancio- Por creer en la línea de la CIA o por reunirte conmigo en el bar esa primera noche?
-Ciertamente no lo último. Estoy lamentando lo primero. Soy responsable de un atentado contra tu vida. No quiero ser la causa de otra.
-Soy tu mejor oportunidad y lo sabes. -Se levantó Lena.- Si me dejas llevarte, te doy mi palabra de que nadie lo sabrá hasta que hayamos identificado la fuente de Matheson. Yo personalmente garantizo que tu estarás protegida.
-No quiero pasar meses, incluso años, en una casa de seguridad, Lena. -Rio Valerie- Dios sabe que si quisiera desaparecer y empezar de nuevo como otra persona, podría. Estoy cansada de ser otra persona. Quiero salir. -Lena tomó una decisión sobre la base de todo lo que sabía, y lo más importante, en todo lo que ella creía.
-Trabaja con mi equipo y conmigo para encontrar a Matheson, y yo te sacaré
-No estoy segura de que incluso puedas hacer eso, Elena. -Levantándose, Valerie deslizó su mano en la parte posterior del cuello de Lena y la besó en la mejilla- Tengo que pensar en ello.
-Cuanto más tiempo permanezcas escondida, peor se ve.
-Lo sé.
-¿Qué pasa con Diane?
-No debería haberla contactado hoy. Fui egoísta. -Valerie enganchó su brazo con el de Lena mientras caminaban hacia la puerta- No voy a tratar de volver a verla. -Lena le dio un número de teléfono seguro mientras ella se encogió de hombros.
-Nadie lo sabrá. Te doy mi palabra.
-No voy a estar aquí en la mañana, en caso de que te lo preguntes.
-No voy a ir a por ti, no a menos que tenga que hacerlo.
-Gracias. -Valerie sonrió con tristeza- Buenas noches, Elena. -Lena la atrajo en un suave abrazo.
-Llámame. Pronto
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por flakita volkatina el Jue Dic 10, 2015 9:41 am

Esto se pondra much mejor
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por Anonymus el Mar Dic 15, 2015 4:09 pm

Capítulo Doce



Miércoles

Thomas Jefferson Matheson cogió el teléfono al primer timbrazo. Si él no hubiera estado escuchando por ello, no habría reconocido el débil zumbido que emana del aparato electrónico. Había puesto a su propia gente en servicio de vigilancia en cuanto se había enterado de que el cebo había aterrizado. Confiar en un agente que no podía controlar directamente no era ideal, y él quería que su propio plan de copia de seguridad en su lugar si tenía que arreglar las cosas el mismo.


-¿Sí?
-¿No hay actividad durante la noche?
-No, señor. Todo el mundo está todavía en el departamento.
-En serio


Matheson dio un generoso trago de café humeante, haciendo caso omiso de la quemadura en la parte posterior de la garganta. Había dormido bien, si había levantado antes del amanecer, y se ejercitó con fuerza en el gimnasio del hotel durante una hora. Y él había tenido una noche más satisfactoria.


-¿Nadie dentro o fuera?
-Bueno... -el hombre dijo vacilante. Matheson oyó el crujido de papeles.- Movimiento rutinario informó a... ah... alrededor de 1900 de ayer. Katina se fue a correr... varias horas más tarde cambió de turno de seguridad... uh, hoy... tres sujetos llegaron a 0800, probable inicio de sesión informativa del turno. No hay nada más allá de eso.
-Parece que falta algunos detalles en su informe.
-Sí, señor. ¿Qué sería eso, señor? -Matheson sonrió, imaginando que el hombre se retorcía. Él era nuevo- A las 1932 la noche anterior, Katina fue golpeada por un automovilista que pasaba y pudo haber sufrido lesiones importantes.

Todavía sentía una oleada de placer pensando sobre el parpadeo de asombro en su rostro mientras él se abalanzó sobre ella. Cuando él había tenido la suerte de pasar justo cuando ella salía del edificio, su única intención era seguirla. Pero cuanto más tiempo la había visto correr por las calles como si le pertenecieran, mientras él se escondía como una presa impotente, su ira había crecido más. Ella había destruido su cuartel y mataron a algunos de sus mejores hijos, y ahora ella se había interpuesto en el camino de él para completar su misión. Tenía que ser neutralizada.

-Al parecer, el equipo de vigilancia no creía que fuera necesario cubrirla.
-Hay que reconocer que el hombre, defendió a su equipo.
-Estoy seguro de que sentían más importante estar pendiente de cualquier contacto entre nuestro objetivo fundamental y otros en ese sitio, señor.
-Es tan fuerte la posibilidad de que Lawrence se pondrá en contacto con Katina. Espero que Katina se mueva a su base hoy. Es lo que yo haría después de un ataque preventivo. Tan pronto como usted tenga una nueva ubicación, póngase en contacto conmigo. Bleeker es el cebo, pero Katina está al mando. Sin ella, van a romper filas.
-Sí, señor. Voy a transmitir sus órdenes.
-Estén preparados para tomar acción pronto. -Matheson sintió un hormigueo en la ingle mientras consideraba un plan para convertir a los cazadores en presas- Estoy cansando de este juego de la espera.

~*~

-¿Estás segura de que quieres que vaya contigo? -Preguntó Diane mientras empacaba su maleta- Sé lo que dijo Lena, pero
-Si no estuvieras ya aquí, iríamos por ti -Julia se sentó con las piernas cruzadas en la cama en pantalones de mezclilla y una camiseta marinera de manga larga. Llevaba el pelo suelto y estaba descalza- No creas que te dejare ir de nuevo a Manhattan sola en primer lugar.
-¿Quién sabía que esta gente... estos locos... que trataron de hacerte daño lo siguen intentando? ¿Cómo pueden pensar en la posibilidad de que puedan ganar el poder en este país? No somos una dictadura del tercer mundo donde es probable derrocar al gobierno con una mínima muestra de violencia. -Julia se encogió de hombros.
-Son fanáticos. Mira todos los grupos fundamentalistas y paramilitares de derecha surgiendo por todo el país. Ellos piensan que pueden cambiar el orden de las cosas, y están reclutando todo el tiempo más gente que está de acuerdo.
-Dios, es como esos fanáticos que disparan a médicos abortistas y creo que va a parar el movimiento pro-elección -Diane miró a Julia en la confusión.
-Me cuesta creer que es real.
-No puedo creer que no lo vi venir, y después de lo que sucedió el mes pasado, no creo que vaya a parar -Irritación en la inactividad, Julia se puso de pie y comenzó a doblar la ropa- Cada loco con una agenda que va a pensar que tienen oportunidad después del 11/9. -Diane dejó lo que estaba haciendo, sus dedos clavándose en el jersey que sostenía.
-Me avergüenza admitir que una parte de mí desea que tu padre no sea el presidente, porque no me gusta pensar en ti o Lena en peligro. Sólo puedo imaginar cómo te sientes. -Julia sonrió con tristeza.
-Sabes, por primera vez en mi vida estoy sinceramente contenta de que el presidente sea mi padre, y quiero que él sea presidente durante todo el tiempo que puede serlo. -Colocó cuidadosamente una blusa de seda en la maleta- Debido a que estos hijos de puta, sean quienes sean, estén donde estén, tienen que saber que no vamos a ser víctimas.
-Supongo que tendremos que mantener ese vestido sexy que habías comprado para la boda en el armario un poco más.
-¿Por qué? -Diane la miró con sorpresa.
-No me puedo imaginar que tú o Lena querrán pensar en planes de boda hasta que todo esto se resuelva.
-No estamos esperando por algo que nunca podría suceder. -Julia se cruzó de brazos, en parte de desafío, en parte comodidad- Y no estamos poniendo nuestras vidas en espera hasta que lo haga. Estoy instruyendo a Lucinda para que pase una bonita declaración tranquila a la prensa hoy que Elena y yo tenemos la intención de casarnos en una ceremonia privada antes de que finalice el año.
-Oh, chico. -Julia sonrió.
-Y chicas.
-Por supuesto. -Diane la besó en la mejilla- Creo que eres la persona más valiente que conozco.
-Me gustaría serlo -dijo Julia- Estoy aterrorizada cada día que algo le pase a Lena. Y si le pasara, no creo que la sobreviviría.
-Nunca te habría imaginado con ella. -Julia se encogió de hombros.
-No elegimos a quien amar.
-No. No lo hacemos. -Diane sonrió con tristeza- Ahora no puedo imaginarte con nadie más.
-Yo tampoco

Julia acarició el brazo de Diane. Ella ya estaba vestida para viajar con un suéter de cachemira azul de cuello alto y pantalones marrones. Por primera vez, Julia se dio cuenta de que Diane, siempre delgada, había perdido peso.


-¿Cómo lo llevas?
-Es muy difícil, sabiendo que Lena vio a Valerie anoche y ni siquiera puedo hablar con ella.
-¿Has pensado tal vez deberías tratar de dejar que se vaya? -Julia buscó la mano de Diane. Por difícil que fuera decirlo, era aún más difícil verla sufrir. Diane entrelazó sus dedos con los de Julia y los apretó suavemente- Lena no me dijo mucho acerca de lo que pasó. Entiendo que no puede. Ella no me dijo exactamente por qué Valerie se queda lejos, pero sé que en parte es por mi culpa.
-Ella no quiere que salgas herida. -Diane tembló y Julia la atrajo hacia sí. Con un suspiro tembloroso, Diane continuó
-Lena debe confiar en ella, porque no trató de detenerla. Amo a Valerie. Tengo que confiar en ella tanto como Lena lo hace.
-Estas muy segura, ¿no? -Dijo Julia. Diane sonrió casi con timidez.
-Realmente lo estoy. Nada se ha sentido tan bien desde que te conocí.
-Entonces estoy de tu lado -dijo Julia, abrazando a Diane con fuerza- Y el de ella.

~*~

-Vamos a viajar en dos grupos a Whitley Point -dijo Lena, escribiendo en una pizarra que había sacado del armario antes. No pudo encontrar el soporte, por lo que equilibró la almohadilla de gran tamaño de papel en las rodillas frente a Stark, Savard y Davis, que se agruparon a su alrededor en la sala de estar- Stark, usted y su gente llevarán a Julia y Diane. Volará de Andrews a las 11.00 horas, pero esta vez aterrizarán en Westover, Massachusetts. -Stark frunció el ceño.
-¿Qué hay ahí?
-Es una base de reserva de la fuerza aérea, por lo que es relativamente de bajo perfil. Vamos a tener a la gente de Tanner esperando para recogerles en tres vehículos y llevarles el resto del camino, cada vehículo por una ruta diferente.
-¿Quién conoce el itinerario?
-El plan de vuelo fue presentada a través de la oficina de Lucinda, pero no hay lista de pasajeros. Sólo Tanner conoce las rutas y destino final.
-Está poniendo mucha fe en la gente de Tanner -dijo Stark con suavidad
-Mi sensación es que sabemos más sobre su equipo de lo que podríamos nosotros saber sobre cualquier persona que viene desde el interior del sistema en este momento. Usted es la jefa de seguridad. ¿Cuál es su decisión? -Stark se tomó su tiempo.
-Hasta que encontremos a Valerie y Matheson, no quiero a nadie nuevo cerca de Julia.
-Estoy de acuerdo. -Lena suspiró- Básicamente, nos encargaremos de la seguridad de Julia de la misma manera que se ha establecido para la Vicepresidencia de la República después de los atentados. Ella va a estar en un lugar seguro lejos de la Casa Blanca y solo lo sabrán el menor número posible de personas, y ella hará muy pocas y sólo esenciales apariciones públicas. No podemos mantenerla completamente secuestrada, primero porque nunca lo permitiría, en segundo lugar, porque no podemos hacer prisioneros a nuestros funcionarios electos y sus familias y finalmente, porque el público va a buscarla. Ella es muy popular para desaparecer.
-Nosotros vamos a ser pocos en el campo -dijo Stark- ahora que Davis ha pasado a OSN. -Lena asintió mientras sacaba una rejilla y añadió nombres.
-Va a tener que trabajar con un equipo más pequeño de lo normal por el momento. Hara, Wozinski, usted misma y la gente de Tanner. ¿Puede manejarlo? -Stark no lo dudó.
-Sí, podemos. -Tan satisfecha con la seguridad como podía ser, cuando en realidad lo que quería hacer era llevar a Julia a una isla remota durante seis meses, Lena dirigió su atención a Savard.
-Vamos a seguir por tierra tan pronto como usted y Davis estén listas y hayan accedido a los datos inmediatamente disponibles para nosotras. Puede utilizar las computadoras en mi oficina en el Ala Oeste y borrarlos cuando hayan terminado.
-¿Cuánto tiempo se necesita, Felicia -preguntó Savard, sentada con su pierna lesionada estirada delante de ella. El bastón que había usado en lugar de su inmovilizador de rodilla apoyado en el brazo de la silla. Parecía concentrada y lista. Davis sonrió, sus ojos oscuros brillando.
-Quiero asegurarme de que veo en los armarios de todo el mundo y me dejo una puerta trasera antes de irnos. Digamos, tres horas. -Lena miró su reloj mientras se levantaba.
-Son las 0815 ahora. Debemos irnos de DC antes de las 12:00 horas, lo que nos pone en Whitley Point alrededor de las 2300. -Savard y Davis se levantaron, y Savard preguntó
-¿Dónde nos veremos, comandante?
-En caso de que alguien esté controlando, tú y Davis irán a una reunión en la sede del FBI a las 11.30 horas. En el camino, la reunión será cancelada y un vehículo las recogerá en la 13ª y la Avenida Pennsylvania. -Lena preguntó a Stark- ¿Cuando quiere salir de aquí, Jefa? Si hay alguien tras Julia, perderán el rastro en Andrews.
-Vamos a tener los vehículos en el frente a las 0900 horas. Esperare abajo hasta entonces.
-Gracias -dijo Lena, apreciando los pocos momentos de intimidad que tendría con Julia.


Después de regresar de su encuentro con Valerie, había estado despierta toda la noche hablando con Lucinda y el asesor de seguridad del presidente. Tenía sin embargo que decir a Julia los detalles del plan, porque no los había trabajado hasta poco antes de que Stark y su equipo de seguridad hubieran llegado. Estaba dolorida y cansada, pero se sentía bien de estar en el campo otra vez. Trabajando. Haciendo lo que ella sabía hacer. Cuando los demás se fueron, Lena se dirigió por el pasillo hasta la habitación de Diane y llamó a la puerta.


-¿Julia, puedo hablar contigo un momento?
-Claro -dijo Julia.


Después de que había terminado de ayudar a Diane a empacar, había ido a la cocina por más café y escuchó el murmullo de voces en la sala de estar. Aunque ella sabía que Lena no la excluiría de los debates no le pidió que se sentara, ella también sabía que Lena y Stark estaban recibiendo su primera prueba real de trabajar juntas en sus nuevos roles. Dudaba que alguien en la seguridad o inteligencia le iba a gustar ser anulado por los agentes de la nueva Oficina de Seguridad Nacional, ni Stark, ni siquiera cuando el agente en cuestión fuera Lena. Ella decidió que su presencia sólo aumentaría la tensión.


-¿Cuándo nos vamos?
-Alrededor de cuarenta y cinco minutos. -Julia miró por encima del hombro a Diane- Te veré en la sala de estar en pocos minutos, ¿de acuerdo?
-Sí. Tengo que hacer algunas llamadas. Debo avisar a la gerente de mi galería cuánto tiempo voy a estar fuera.
-Dile a ella tres semanas por ahora.


Lena apoyó la mano sobre el hombro de Julia. El contacto se sentía bien. La había echado de menos la noche anterior, extrañando el modo en que al abrazarla durante la noche la rejuvenecía. Diane asintió.


-Está bien, pero no puedo estar lejos por más tiempo que eso. Tarde o temprano, tengo que volver a mi vida.
-Entiendo.
-¿Voy a ser capaz de llamar o darles un número en el que me pueden encontrar -preguntó Diane.
-Todo el mundo va a tener teléfonos celulares temporales por esta noche. Una vez que lleguemos a Whitley Point puedes llamarles.
-Gracias. -Diane cuadró los hombros-Ustedes dos vayan por delante. Estoy bien


Julia deslizó su brazo alrededor de la cintura de Lena.


-Vamos, cariño. Mejor me informas sobre lo que está pasando.
-Vamos a ver si lo entiendo. -Julia se apoyó contra el tocador en el dormitorio viendo a Lena empacando.- Seré llevada a Whitley Point rodeada por guardias armados, mientras que ustedes conducen durante doce horas a campo abierto donde cualquiera puede seguirles.
-No nos seguirán.
-Entonces, ¿por qué no puedo ir contigo? -Lena pasó a Julia la maleta extra.
-¿Quieres empacar algo? -Julia se dejó caer sobre la cama.
-Sí. Voy a empacar en un minuto. ¿Por qué no puedo ir contigo?
-Si alguien nos está vigilando tendrán un momento difícil con dos grupos separados. Eso nos permite ganar tiempo.
-Mierda. Tú no me quieres contigo en caso de que alguien venga a por ti otra vez. En caso de que alguien... -Julia caminó por la habitación y le quitó la camisa que Lena estaba doblando de sus manos- Alguien intentó matarte anoche. Y piensas que ellos podrían volver a intentarlo, ¿no?
-Julia.
-No me mientas. -Lena acunó el rostro de Julia entre sus manos y la besó suavemente.
-No lo haré. Tú lo sabes.
-Eso es lo que piensas, ¿no es así?
-Es una consideración, especialmente a la luz de mi relación pasada con Valerie. Matheson podría sospechar que ella venga a mí y que yo podría ser capaz de traerla. Si alguien quiere evitar eso, sacarme del camino es el paso lógico.


Julia se obligó a mantener una expresión neutral, a pesar de que la forma en que Lena discutía con calma que alguien quisiera matarla la heló hasta la médula. Si quería que Lena le dijera la verdad, tenía que ser capaz de soportar la verdad. No importando mucho que la aterrorizara.


-¿Le dijiste a Valerie a dónde vamos?
-No, pero ella tiene un número para llamarme. -Bajó sus manos a los hombros de Julia y los frotó suavemente- Voy a estar bien. Tengo buena gente conmigo y sé lo que estoy haciendo.
-¿Crees que Valerie llamará? -Lena suspiró. -No lo sé. Finalmente, su formación puede ganar. Y ha sido entrenada para no confiar en nadie.
-No me gusta que nos separemos.
-Yo tampoco, pero es sólo por unas horas. Voy a estar allí esta noche, y despertaremos juntas mañana. -Julia cerró los ojos y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Lena.
-No dormiste en toda la noche. Estás herida y cansada. No estás en tu mejor momento, Lena, y necesitas estarlo.
-Savard y Davis estarán conmigo. Van a manejar ellas. Yo dormiré todo el camino. -Julia se frotó la mejilla contra el hombro de Lena.
-No quiero que otras mujeres cuiden de ti. -Lena se rio.
-Creo que estaré a salvo con ellas.
-¿Qué pasa con lo que tengo que hacer el sábado por la noche que se supone que debo hacer por Lucinda?
-No me gusta -dijo Lena- pero todos estamos de acuerdo que no podemos mantenerte completamente fuera de la vista del público. Lucinda está organizando una serie de habitaciones en el Copley para nosotras y el resto del equipo para el fin de semana. Voy a ser tu escolta y Savard acompañara a Diane.
-Oh, a Stark le va a encantar eso. -Lena sonrió- Todo por la línea del deber. -Julia se inclinó hacia atrás, con un brillo en sus ojos.
-¿Es ahora? Entonces será mejor que empaques algo más que la ropa de trabajo. Como un esmoquin.
-Para eso hay lugares de alquiler.
-Y es mejor que te asegurares de dormir en el coche -dijo Julia murmurando, pasando los dedos a lo largo de la clavícula de Lena y hacia abajo sobre su pecho- Te extrañé anoche.
-Yo también.
-¿Qué pasa con la cadera y el hombro?
-Estoy entumecida y adolorida, pero funcional. -Lena besó a Julia, tomándose su tiempo, serían varias horas después para verla otra vez a pesar de las palabras de confianza, que sabía que cualquier cosa puede pasar en el ínterin- Además, la terapia de masaje será buena para ellos.
-Entonces lo voy a poner en mi agenda para la mañana.
-Allí estaré.

Julia la abrazó con fuerza, incapaz de imaginar otra posibilidad.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por flakita volkatina el Sáb Dic 26, 2015 11:06 am

Esta pareja n me deja d encantar igual q la adaptacion
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por VIVALENZ28 el Sáb Ene 16, 2016 1:11 am

Capítulo Trece


-Paula -dijo Julia con tranquila intensidad, a la más mínima ventaja en su voz. -¿Sí?, -dijo Stark con solemnidad. -Si tenías una buena mano, ¿por qué no hacer una oferta más?- Diane resopló y, a pesar del hecho de que había estado a oscuras durante más de tres horas y era imposible ver la playa, Wozinski parecía encontrar algo interesante a través de la ventana.

 

Stark miró rápidamente a su mano de cartas, obviamente, perdida. -El rey y la reina de cada palo. Hubiera tomado la apuesta si hubiera sabido que tenías esas cartas,- dijo Julia. -No lo vi-, dijo Stark con tristeza. -Yo estaba tan entusiasmada con el pinacle…

-No importa. No importa.- bruscamente Julia empujó hacia atrás su silla, cruzó la cocina y salió azotando la puerta. La sala quedó en silencio por un momento y luego se levantó Diane. - Hace mucho frío ahí fuera. Ella no tiene una chaqueta.- Wozinski miró a Stark.-¿Debo ir con ella, Jefa? Puedo llevarle su chamarra.- Stark sacudió la cabeza.

-Hara está en la parte de atrás y Tanner estacionó un equipo en un vehículo en la calle. Está cubierta.- Le llevaré la chamarra - dijo Diane, palmeando el hombro de Wozinski al pasar detrás de su silla. -Pero gracias.

-Sí, señora- se sonrojó Wozinski. -De nada.- En menos de treinta segundos Diane salió a la terraza de atrás después de agarrar la chamarra de Julia, pero sólo vio una figura de pie en la barandilla, mirando hacia el mar más baja que ella o Julia varios centímetros y más delgada que Stark. Hara. No Julia. Por un instante, su corazón se retorció con un absoluto sentido de temor, como si Julia también había salido por la puerta y simplemente se desvaneció. Al igual que la mañana en que había despertado en la casa de huéspedes en una habitación aún por debajo de un amanecer en silencio y se dio cuenta de que Valerie había desaparecido mientras ella dormía. -¿Dónde está Julia?- Hara no se volvió, e incluso en la oscuridad, Diane sabía que ella estaba viendo a Julia. La capa de nubes era tan densa que hasta la luz de la luna llena apenas penetraba el cielo manchado de tinta. -Sentada en la cima de una duna, a quince metros por el camino y tres metros a la derecha.

-Se siente como treinta grados fuera aquí, y sólo la dejó -Treinta y ocho grados.

-No importa,- Diane murmuró, corriendo por las escaleras hacia la playa. Un minuto después, se arrodilló junto a Julia. -Ponte la chamarra.

- Gracias-, dijo Julia, encogiéndose de hombros en ella. -No tienes que quedarte.- Con un suspiro, Diane pasó alrededor para sentarse en la misma dirección que Julia y se apoyó en ella. Cuando Julia pasó un brazo alrededor de ella, ella se acurrucó más cerca y ligeramente apoyó la cabeza en el hombro de Julia. -¿No podrías empollar en el interior donde podemos tener un fuego?- Es mucho más difícil de hacer si te sientes cómoda.-Julia apretó su mejilla contra el cabello de Diane.

-¿Tienes alguna idea de lo mucho que odio esperar aquí, sana y salva y protegidas por guardias armados, mientras que Lena está ahí fuera en algún lugar con la gente que quiere matarla?- Creo que lo sé,- susurró Diane. -Oh, cariño, lo siento-, dijo Julia. -Por supuesto que lo sabes.

-Renée llamó a Paula con una actualización-, señaló Diane suavemente. -Ella dijo que todo estaba bien y que Lena estaba descansando.- Lo sé.- Suspiró Julia. -Pero eso fue hace tres horas y no estarán por aquí por otras cuatro por lo menos. Cualquier cosa puede suceder. -Ella clavó los dedos en la arena fría. -Yo sólo quiero ser capaz de protegerla de la forma en que me protege.

-Apuesto a que ya lo haces.-Julia rio con aspereza. -No lo creo. Como todo el mundo piensa que soy tan importante, parece ser mi destino esperar, como esta noche.- Tú eres importante- No soy más importante que Lena o tú o Stark o cualquiera de los otros.- Diane envolvió los brazos alrededor de la cintura de Julia y la abrazó. -Tú, Julia Volkova, no puedes ser más importante que el resto de nosotros, a pesar de que yo pienso que eres muy especial y estoy segura de Lena también lo hace, pero no se trata de Julia Volkova.

-No, se trata de la primera hija.- Sí. Y me imagino que hace que sea aún más difícil.- Hay una razón por la que eres mi mejor amiga, tú sabes -dijo Julia en voz baja. -¿Además del hecho de que yo soy inteligente, hermosa, y bien conectada en el mundo del arte?- Esas son ventajas claras, pero podrías ser la única persona además de Tanner que alguna vez entendió que tener un padre famoso apesta.- Sí, yo nunca pensé que vivir en una mansión era tan genial cuando viene acompañado de un grupo de policías del estado colgando en el porche

-Diane intentó no temblar por el frío. Ella sintió que el humor de Julia empezaba a aligerar y quería que siguiera hablando. -Tanner podría platicarlo, porque tuvo que soportar una gran cantidad de la misma cosa. No el guardaespaldas y todo, pero por tener mucho, lo que se espera de ella a causa de quien era su padre. - Mmm-, dijo Julia, acariciando la arena que había exprimido en una bola de nuevo con fuerza en el suelo. -Tanner entiende. Pero ella no es una chica como tú. No es lo mismo.

- ¿Quieres decir que no te acurrucas con Tanner en la oscuridad?- bromeó Diane.

-Acurrucarse no es lo que tenía en mente con Tanner. Definitivamente no cuando éramos adolescentes.- Julia pensó en lo salvaje e increíblemente sexy que Tanner había sido entonces. -Y no creo que lo haría, incluso ahora. Después de todo, he tenido mucha más práctica resistiéndote.- Gracias, creo.- Diane besó la mejilla de Julia. -Tenemos que ir adentro, cariño. Me he congelado oficialmente el trasero.- Julia tomó la mano de Diane mientras se levantaban. -Gracias por venir a por mí... y conseguirlo.

-Lena va a estar bien-, dijo Diane suavemente.

-Ella es increíblemente buena en lo que hace, y además, Felicia y Renée están con ella.

-Lo sé.- Cuando empezaron a volver a la casa, Julia añadió: -Lena encontrará una manera de ayudar a Valerie, también.

- Eso es lo que me digo. Tengo que creerlo, porque no puedo soportar pensar en otra cosa.

- A veces es mejor no pensar.- Julia se puso rígida. -¿Has oído un golpe de la puerta del coche en este momento?- Se apresuró a subir las escaleras, dejando a Diane detrás de ella, y corrió pasando a Hara en la cocina. La habitación estaba vacía. Ella corrió hacia la parte delantera de la casa, Diane justo detrás de ella. -¿Paula, hay alguien aquí? Es Lena ... ¡oh, Dios mío!- Julia se detuvo de golpe, casi sin detenerse a sí misma de lanzar sus brazos alrededor de un sonriente Mac Phillips. Estaba extrañamente pálido, y aunque siempre había sido delgado y musculoso, ahora era simplemente delgado. Pero su rostro demacrado era todavía hermoso y sus brillantes ojos azules y misericordiosamente libre de dolor. No lo había visto desde hacía varias semanas, y todavía estaba en el centro de rehabilitación, recuperándose de la herida de bala que había sufrido mientras la protegía a ella durante el ataque al Aerie. -Oh, Dios mío. ¿Qué estás haciendo aquí? - Mac estrechó la mano de Julia, medio sacudiéndola, medio sosteniéndola. -Recibí una llamada esta mañana de la Comandante de empacar mis maletas y apenas había terminado cuando un Humvee con dos de los hombres de Tanner apareció, y ... aquí estoy.

-¿Sabías acerca de esto?- Julia preguntó a Paula. -No.- Paula trató de parecer seria y responsable, pero no pudo evitar una sonrisa a su antiguo miembro del equipo. -Al parecer, se organizó después de salir de DC.- Ella apretó cuidadosamente el hombro de Mac. -¿Cómo te va?

- Un infierno mucho mejor de lo que fue ayer. Estoy oficialmente listo para trabajo liviano a partir de la próxima semana, pero he estado sentado toda esta semana sin hacer nada, volviéndome loco.- Se agachó por su maleta pero Wozinski la agarró primero. -La tengo, señor.- Mac levantó una ceja. -Jesús, Greg. Yo no soy tu jefe.- El rostro de Greg era totalmente serio. -No, señor. Cualquier cosa que necesite, hágamelo saber, señor. - Mac lo miró perplejo, pero Julia entendió. Mac casi había muerto tratando de salvarla, y cuando un agente está dispuesto a hacer el último sacrificio, otros agentes los consideran héroes. Lo mismo había sucedido cuando Lena había recibido un disparo en el cumplimiento del deber, y Lena estaba tan incómoda con la adulación como Mac lo parecía. Julia enganchó su brazo con el de Mac y le dio un pequeño abrazo.

-¿Sabe Felicia que venías?

- No estoy seguro-, dijo Mac, ruborizándose y viéndose aún más guapo. -Ella me habló de su nuevo puesto con la comandante.- Él miró a Paula. -Y de Renée.- Paula asintió, dándose cuenta de que tenían más en común que nunca. Ella y Mac eran todo lo que quedaba del equipo original. Habían estado juntos antes de que la comandante se hiciera cargo, y ahora eran los veteranos. Y que compartían algo más, algo casi más importante... las mujeres que amaban eran parte del equipo de OSN de la Comandante. Renée y Felicia se involucraron en algo potencialmente más peligroso que cualquiera de ellos jamás había experimentado. Ella enderezó los hombros. -Ella está muy feliz por eso, y creo que es exactamente donde debe estar.

- Sí-. Mac asintió. -Felicia también.

-Vamos a la cocina- dijo Julia. -¿Tienes hambre?

-Yo podría- Mac se interrumpió al oír el sonido de las pisadas en el porche, y tanto él como Paula se pusieron automáticamente entre Julia y la puerta, tocando sus hombros, protegiéndola. -Es Tanner- una voz gritó que sonó como un golpe. Paula abrió la puerta lo suficiente para comprobar fuera, bloqueando la vista de la habitación. Después de un segundo, ella abrió la puerta y entró en Tanner Whitley con su característico deambular, con una sorprendente y hermosa rubia en uniforme naval a su lado. -Mac- dijo Tanner.

-¿Confío en que el viaje estuvo bien?- Sin esperar una respuesta, besó sólidamente a Julia en la boca. -Te ves genial.

-No estás nada mal tampoco- dijo Julia, pensando que con su pelo oscuro arrastrado por el viento, sus penetrantes ojos oscuros y musculosa Tanner tenía todo de la playgirl que había sido una vez, en lugar de la cabeza de un gran conglomerado empresarial y la dueña de la isla de Whitley. Como de costumbre, ella estaba vestida con pantalones casuales, una camisa de cuello abierto, y botas negras muy gastadas. Julia sonrió a la rubia que sostenía la mano de Tanner. Adrienne era más de una década mayor que Tanner, y Julia no tenía más que ver a Tanner con Adrienne para saber que la nueva paz en los ojos de Tanner se debía enteramente a la presencia de Adriana en su vida. Las alianzas de oro que llevaban sólo afirmaron lo que era obvio al verlas juntas.

-Hola, Adrienne. ¿Cómo estás?- La última vez que Julia había visto a Adrienne había sido inmediatamente después del 11/9. Adrienne había pasado casi todo su tiempo en la base naval cercana donde estaba estacionada. -Un poco menos loco que la última vez que nos vimos.

-Me gustaría que no siempre caigamos en forma tan inesperada.- Los tranquilos ojos azules de Adrienne miraron los de Julia. -Estamos contentas de tenerte, en cualquier momento y en cualquier circunstancia.- Julia estaba segura de que Lena no habría confiado alguno de los detalles que rodeaban su regreso precipitado a Whitley Point a Tanner, y ella sabía que Tanner no se lo habría pedido, pero ella entendió el mensaje de Adrienne. Sin saber las circunstancias, Adrienne y Tanner estarían allí para ellas, siempre que lo necesitaran. Para su horror, Julia sintió que sus ojos se llenaban con lágrimas. -Gracias.

-Tanner, querida- dijo Diane, besando la mejilla de Tanner. -Gracias por el vino y otros productos esenciales en la casa de huéspedes.-Ella le tendió la mano a Adrienne. -Gracias por cuidar tan bien de nosotras.

-Si necesitas algo más que nuestra gente de seguridad no puede obtener para ustedes, háganoslo saber. Vamos a verlo.

-¿Cómo está tu pinacle", preguntó Julia. Stark se quejó. Adrienne sonrió.

~*~

Justo después de la medianoche, la puerta de la habitación de Julia se abrió lentamente y una delgada de luz de amarillo pálido, recortó a través del cuarto.

-¿Lena?

-Hola nena- dijo Lena. -¿Te he despertado?- Julia se puso de lado y encendió la lámpara de la mesilla. Ella vio parte de la luz en ángulo lejos de la cama y se sentó. -No. No estaba durmiendo. ¿Estás bien?

-Golpeada, pero bien.- Lena suspiró mientras se acercaba a la cama. -Voy a tomar una ducha y hablar con Stark un momento, luego yo…

-Tú no tienes que bañarte y puedes esperar hasta mañana para hablar con Stark. Quiero que solo vengas a la cama.- Lena vaciló. -Está bien. Voy a esperar hasta la reunión de la mañana para hablar con Stark. Pero la ducha no es opcional.

-Me gusta cómo hueles-, dijo Julia, doblando las mantas y palmeando la cama junto a ella. -Si tu vienes aquí pronto, voy a pensar que me estás evitando.

-La única cosa que he estado pensando durante las últimas doce horas es en ti.- Lena besó a Julia, puso su arma en el cajón superior de la mesilla de noche y se desvistió rápidamente. -Pero todavía voy a bañarme. Volveré dentro de unos minutos.- Julia esperó hasta que oyó la ducha abierta y luego siguió a Lena al cuarto de baño. Cuando Lena salió del baño y cogió la toalla que Julia sostenía, Julia negó con la cabeza. -Sólo quédate quieta. Hare esto.

-¿Sabes lo que realmente me gustaría?- Lena dijo mientras Julia le secaba el pelo y luego la cara y el cuello. -No, querida, ¿qué?- Julia se tragó un murmullo de preocupación cuando vio que las contusiones en el hombro y la cadera de Lena se habían extendido llenando los centros a casi negro. -Me gustaría el masaje. Soy condenadamente alta para dormir en la parte de atrás de una camioneta.- Julia sabía que si Lena lo estaba pidiendo, era más que estar adolorida por dormir en el coche. Ella estaba herida. -Creo que se puede arreglar.- Secó el pecho y el estómago de Lena luego la espalda. Se arrodilló, y paso suavemente la toalla sobre las nalgas de Lena, por la parte exterior de sus piernas sobre sus pantorrillas, y hasta el interior de sus muslos. -Date la vuelta, amor.- Poco a poco, Lena se volvió. Ella deslizó sus dedos por el cabello de Julia y luego por la mejilla. -Se siente bien.- Tiernamente, Julia le secó los muslos y las caderas de Lena, cuidando no magullar el hematoma del lado derecho. -Eres tan hermosa.

-Vamos a la cama-, dijo Lena con voz ronca. Julia se levantó, sus pezones apretados debajo de la camiseta que llevaba puesta en la cama. -Vamos, aún no he terminado.- Ella tomó la mano de Lena y la llevó al dormitorio. -Acuéstate boca abajo y relájate.- Lena obedeció, posando su cabeza sobre sus brazos cruzados. Cuando Julia se arrodilló a su lado, ella dijo: -¿No vas a desnudarte?

-Todavía no.- Julia decidió que era más seguro si seguía con su camiseta y las bragas puestas. Aunque su única intención era ayudar a Lena a relajarse, se descubrió despertando cada vez que la tocaba, por cualquier razón. A partir de la parte posterior del cuello de Lena, trabajó su camino hacia abajo, haciendo una pausa cuando sintió los grupos de músculos anudados en el camino dando un suave masaje hasta que se suavizó. -Jesús-Lena murmuró en un punto -se siente muy bien.- Julia sonrió.-Bueno. Ahora gírate.- Lena cuidadosamente se volteó. Sus miembros se sentían sueltos, con la mente más que un poco confusa. Ella también estaba mojada. Julia se arrodilló junto a ella en una camiseta corta y escasa ropa interior el pelo suelto su rostro vacío de cualquier maquillaje. Sus pechos apretados contra el fino algodón mientras se inclinaba hacia delante, sus pezones duros claramente visibles. Lena barrió su mano junto a Julia y cogió su pecho. -Deja de hacer eso- dijo Julia protestando con más determinación de la que sentía. -Quiero tocarte-murmuró Lena. -Esta noche es para ti. Sólo relájate.- Lena suspiró, pero se sentía tan bien que no podía discutir. Ella movió la mano al lado de Julia y la dejó allí mientras Julia trabajaba. Se mantuvo alejada de la contusión en el hombro derecho de Lena, Julia le masajeo con los pulgares a lo largo de los músculos debajo de la clavícula. Lena tenía el cuerpo de un guerrero sus músculos lisos, largos y apretados, sus pechos grandes y redondos. Sus pezones eran círculos rosados, compactos y duros como el resto de su cuerpo. Las cicatrices marcaban el pecho y el muslo de las heridas de bala que había ganado en batalla. -Te amo mucho.

-Eso hace toda la diferencia- susurró Lena. Julia sonrió. -Lo sé.- Ella acarició el estómago de Lena, luego trabajó su camino hasta la parte delantera de las piernas de Lena. Deslizó lentamente los dedos por la parte interna de los muslos de Lena, sintió una especie diferente de la tensión infundir el cuerpo de su amante. Ella se inclinó y besó el estómago de Lena luego frotó su boca sobre el ombligo de Lena. -¿Se siente bien?- Lena metió los dedos en el pelo de Julia. Ella estaba tan relajada que casi no podía moverse, pero cada nervio cantaba con la excitación. -Ni siquiera cerca.-

-Eso está mal, ¿eh?- Julia se extendió a lo largo de lado sano de Lena apoyando la mejilla en el centro del estómago de Lena. Puso una pierna sobre Lena y apoyó su sexo contra la pantorrilla de Lena. -Si te comprometes a permanecer quieta, voy a ver si puedo hacer que te sientas mejor.

-Estás caliente- murmuró Lena, enredando mechones de pelo de Julia en sus dedos. -Puedo sentir lo caliente que estás en mi pierna.

-Lo estoy- dijo Julia pasando suavemente la punta del dedo hacia arriba y abajo de la hendidura entre los muslos de Lena. -Estoy muy caliente. Y mojada. Es lo que pasa cuando te toco.- Lena gimió suavemente. -Me pasa lo mismo a mí.

-¿Ah, sí?

-Velo por ti misma- susurró Lena, sus dedos temblorosos mientras acariciaba el rostro de Julia. -Me encanta esto- dijo Julia. -Te amo. Ahora no te muevas.- Lena cerró los ojos mientras Julia suavemente, muy suavemente le masajeaba el clítoris hasta que ella llegó a su clímax. Julia se quejó en voz baja, con la boca contra el estómago de Lena, con las piernas temblando mientras se frotaba en la pierna de Lena hasta que llegó. -No sabía que era posible llegar sin mover un músculo - murmuró Lena, los últimos mechones de tensión saliendo de inmediato. -Jesús, yo no podría levantarme ahora, si tuviera que hacerlo.

-Bueno- dijo Julia perezosamente, girando sobre su espalda para que pudiera llegar a la lámpara para apagarla. Encontró la sábana y se la puso sobre ellas. -Porque yo no voy a dejar que te levantes. Tal vez no salgas por un par de días.- Se dio la vuelta en su lado de nuevo y pasó un brazo alrededor de la cintura de Lena. -Estoy tan contenta de que estés aquí. -Lena acarició el pelo de Julia y la abrazó con fuerza. -Tengo que estar aquí. Te necesito.

-Estoy aquí. A dormir ahora, mi amor. -El mañana llegaría pronto, y cuando lo hiciera, la caza comenzaría de nuevo. Pero por ahora, Lena aceptó la paz que sólo Julia podría darle y se durmió
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por VIVALENZ28 el Dom Ene 17, 2016 8:38 pm

Capítulo Catorce


Jueves

Matheson sonrió al hombre que se unió a él en las escaleras del Lincoln Memorial. Él era mucho más joven, un pelirrojo corpulento en pantalones de trabajo bien planchados y una chaqueta de cuero de aviador marrón con un remiendo de la bandera americana cosida en la manga. Se dieron la mano y se trasladó a un lado de la rotonda cuando un trabajador de mantenimiento comenzó a pulir el suelo de piedra con una pulidora eléctrica. El ruido hizo difícil la conversación, aunque también proporcionaba una excelente cubierta.

-¿Cómo van las cosas en el nuevo complejo, coronel?- Matheson le preguntó a su segundo al mando, recién ascendido. -Los hombres han casi terminado el cuartel, señor.

-¿Cómo está la moral?- Matheson había perdido a algunos de sus mejores oficiales durante el ataque especial de Operaciones en su compuesto en Tennessee. Por desgracia, muchos de sus tropas de tierra fueron novatos voluntarios que nunca habían enfrentado combate o incluso pensado en lo que una verdadera batalla podría ser. Ahora tenía que reconstruir su fuerza paramilitar y reubicar su base y algunos de los hombres-en su mayoría camioneros y otros trabajadores de cuello azul-estaban empezando a darse cuenta de que no estaban jugando a ser soldados de fin de semana. Hubo una guerra. Y la guerra significaba bajas. -Hemos perdido a un veinte por ciento de nuestra fuerza original a la deserción, además de los que fueron capturados- informó el pelirrojo. -Pero estamos añadiendo nuevos hombres al doble de la tarifa normal desde el 11/9. Los patriotas están aumentando en todo el país en respuesta al ataque.

- Como predijimos- pensó Matheson. La única razón por la que él y sus hermanos patriotas habían estado dispuestos a ayudar a los insurgentes extranjeros era el de promover su propia agenda. Un ataque en suelo americano garantizaba reunir a los fieles. Ahora, con más hombres a unirse cada día, él y sus compatriotas podrían consolidar su base de poder y ampliar su ámbito de influencia. -El FBI, sin duda va a acelerar sus intentos de infiltrarse en nuestras filas ahora, para estar atentos- dijo Matheson. -Sí, señor. Nosotros estamos investigando con cuidado.- El pelirrojo vaciló. -¿Hemos resuelto el problema con la ruptura de seguridad aquí, señor?- Matheson negó con la cabeza.

-Todavía no. Toma en serio esta lección, mi amigo. Nunca te fíes demasiado en nadie más que en tus hermanos de armas más confiables.- Él puso una mano sobre el hombro del joven. -Pero, a pesar de la falta de fiabilidad de tratar con los burócratas y los informantes de bajo nivel, también es útil contar con fuentes dentro del sistema. Podemos ser capaces de hacer frente a todos los problemas de otra manera.

-¿Señor?

-Me dijeron que el secretario de prensa de la Casa Blanca dio a conocer un dato interesante anoche- dijo Matheson. -Julia Volkova y su desviada agente del servicio secreto tienen la intención de celebrar una llamada ceremonia de boda. Me imagino que los periódicos lo dirán esta mañana.- El pelirrojo gruñó. -Es una vergüenza para todo el país.

-Pero el momento es bueno para nosotros. Si un hombre o mujer moralmente indignados pueden poner fin a las mismas, nos gustaría cumplir con nuestra misión de desestabilizar al gobierno del presidente Volkov y cortar una posible ruta de retorno a nuestra agente de la CIA que falta.

-Y podríamos negar cualquier participación.

-Exactamente. Avisemos a nuestros amigos para activar a alguien, preferiblemente un miembro de uno de los grupos pequeños, alguien prescindible que no será atribuible a nosotros o nuestros aliados de la coalición conservadora.

-¿Qué debo decirles sobre el objetivo, señor?

-Que queremos a las dos neutralizadas, pero Katina debe ser la prioridad.

-¿Tenemos su ubicación, señor?- Matheson hizo una mueca. -No, las hemos perdido temporalmente, pero la agenda oficial de Volkova de sus apariciones públicas se actualiza a diario.

-Un asalto público es una misión suicida- dijo el pelirrojo con suavidad. -Tanto mejor, siempre y cuando él o ella, se carguen a los objetivos, en primer lugar.

-Sí, señor. -Los hombres se dieron la mano. -Buena suerte, coronel.

-Dios bendiga a Estados Unidos, General.

 

~*~

Cuando Julia se despertó, se sorprendió al descubrir que Lena se había levantado de la cama sin despertarla. Normalmente tenía un sueño ligero, pero había permanecido despierta durante mucho tiempo la noche anterior, después de que Lena se hubiera quedado dormida en sus brazos. En parte, había estado preocupada por Lena todo el día, pero era más que eso. Felicia y Renée se alojaban en la casa de huéspedes, que se había transformado en una oficina ad hoc para la OSN. Su equipo de seguridad se había trasladado a la casa principal, y Mac probablemente ya habría creado un centro de mando en el comedor de abajo. Diane se quedó en la casa principal por sugerencia de Paula, que lo hacía más fácil para protegerla también. Las nuevas disposiciones hacían que fuera imposible negar que estuviera viviendo en un complejo de alta seguridad. Y ahora su amante era un subdirector en una organización de seguridad nacional que no había existido dos meses antes. Julia se enfrentó a la realidad de que aun cuando su padre ya no fuera presidente, su vida fuera de repente normal. Esto era normal, y era lo que había estado luchando para evitar toda su vida. Julia dio la vuelta y abrió el buró. El arma de Lena no estaba allí, porque ella la llevaba puesta. Porque incluso en este, su pronto-a-ser nuevo hogar, no eran del todo seguro. Se acercó a la ventana para ver a lo largo de las dunas hacia el océano. No había nadie a la vista. Incluso los barcos de pesca estaban tan lejos en el mar que no eran más que puntos en el horizonte. Estaba tan sola aquí como lo había estado siempre, y debería sentirse libre, pero no lo hizo. Con un suspiro, apartó a un lado la melancolía y se fue a buscar a su amante. Encontró a Lena en la cocina, apoyada en la barra tomándose el café. Llevaba el informal atuendo de trabajo –pantalones de algodón y una camisa con el cuello abotonado y su arma.

-¿Has comido algo?- preguntó Julia, mientras colocaba una mano en el centro del estómago de Lena y la besó. Luego se deslizo a su alrededor para servir su propia taza de café. -Comí pan tostado. ¿Quieres uno?

-No, gracias.- Julia se mantuvo de espaldas. -Comeré un poco más tarde. ¿Cómo están tu hombro y cadera?

-Están bien.- Lena dejó la taza en la mesa y cogió la muñeca de Julia antes de que pudiera escapar. -¿Qué te pasa?- Julia sonrió y rozó sus dedos sobre el pecho de Lena de nuevo. -Nada.- Lena esperó a que Julia hubiera bebido un sorbo de café y luego le quitó la taza de la mano y la depositó junto a ella en el mostrador. Luego la abrazó por la cintura y la atrajo suavemente contra su cuerpo. Besó a Julia un poco más de lo normal en su saludo matutino y luego estudió los ojos de Julia. -¿Pasó algo que debo saber?

-Sólo un caso de pesadez- dijo Julia a la ligera. Ella mordisqueó la barbilla de Lena. -En serio. Ve a trabajar.

-Me lo dirás cuando estés lista, ¿verdad?- Lena murmuró, colocando otro beso suavemente en la sien de Julia. -Mmm hmm - suspiró Julia. -¿Lista ahora?- Riendo, Julia presionó su boca hasta el hueco en la base de la garganta de Lena. -Me había olvidado de lo persistente que eres. Estaba pensando en lo que haces, lo que todos hacen, no se limita a una oficina en un edificio en DC o Langley más. Está en todas partes, dondequiera que estés. Dondequiera que estemos. Incluso aquí.-Lena le acarició la espalda a Julia.

-Ojalá no hubiera tenido que traer esto a nuestra casa. Me gustaría que no te tocara o a nosotras. Tan pronto como pueda, moveré al equipo...-Julia la hizo callar con un beso, deslizando sus manos en el cabello de Lena y fusionando su cuerpo con un poco más de fuerza. Sentía los latidos del corazón de Lena contra su pecho y sus músculos del estómago y muslos tensarse. Ella sintió la conexión que tenían sin importar dónde estaban, no importaba lo que pasara, y se dio cuenta que al igual que el peligro era parte de su vida, sin importar dónde se encontraban, también lo era su amor. Y eso era lo más importante para ella que cualquier otro lugar en la Tierra. Acarició el cuello de Lena mientras se recostaba en sus brazos. -Eso no es necesario. Prefiero que tú y los otros trabajen aquí si es el lugar más seguro.- Ella puso su mano en el corazón de Lena. -Este es mi lugar seguro.- Los ojos de Lena se oscurecieron y se abrazó a Julia con más fuerza. El siguiente beso fue más duro, más largo, más profundo.

-Lena -dijo Julia sólo un poco sin aliento. -Una palabra.

-¿Qué- gruñó Lena, deslizando sus manos por debajo de la parte posterior de la camiseta de Julia. -Reunión.-Lena vaciló. -¿Qué?- Julia se rio y golpeó su pelvis contra la entrepierna de Lena. -Me encanta que te olvides de ti misma, pero... ¿a qué hora es la reunión informativa con Felicia y Renée?

-Diablos- murmuró Lena, siguiendo el borde de la oreja de Julia con su boca. -¿Cómo sabías que tenía una?

-Porque es por la mañana y siempre te reúnes en la mañana. -Julia murmuró con admiración y cerró los ojos mientras chupaba el lóbulo la oreja de Lena. El aliento de Lena era rápido y caliente contra su cuello. Nada la excitaba más que el deseo de Lena.

-Ten cuidado.

-Estaba cansada y adolorida cuando llegué a casa ayer por la noche -murmuró Lena, besando su camino por el pulso que brillaba en la garganta de Julia. -Ya no lo estoy.- Ella mordisqueó el cuello de Julia cuando Julia echó la cabeza hacia atrás con un suspiro. -Y no te he dado las gracias por el masaje.-Julia se quedó sin aliento cuando Lena deslizó sus dedos alrededor de sus costados y por encima del estómago. Cuando Lena acarició las superficies inferiores de sus pechos, sus pezones se apretaron en previsión de una caricia. Estaba peligrosamente cerca de no importarle si Lena tenía una reunión informativa o si Diane llegaba a buscarla en cualquier momento para dar un paseo en la playa, como era su costumbre. -Tienes dos segundos para decidir, ya sea mover las manos o llegar tarde a tu reunión. Porque si tú me sigues excitando, me voy a tener que venir, y como tú lo empezaste, espero que lo termines.

-Tú empezaste.- Lena estaba considerando seriamente retrasar la sesión informativa cuando una tos discreta desde la puerta llamó su atención. Ella levantó la cabeza del cuello de Julia y se encontró mirando a Tanner Whitley. -Lo siento -dijo Tanner, con una amplia sonrisa -pero Stark dijo que podía entrar.

-Recuérdame hablar con ella sobre eso- murmuró Lena. Julia empujó las manos de Lena y se dio la vuelta, apoyando su espalda contra el frente de Lena. -Tanner

-Yo andaba por el vecindario.

-Ja, ja. Vives al lado.- Julia sacó los brazos Lena de alrededor de su cintura y los cruzó por encima de ellas. -¿Qué pasa?

-Bueno, me preguntaba si tú y Diane quieren dar un pequeño viaje para ver lo que he estado haciendo en el puerto deportivo.- Ella deslizó las manos en los bolsillos de sus pantalones y se meció adelante y atrás, sin dejar de sonreír. -Pero tengo la sensación de que este no es un buen momento.

-Es un gran momento- dijo Julia con énfasis. Ella inclinó la cabeza hacia atrás y besó a Lena en la mandíbula. -Lena tiene que ir a trabajar y no tengo nada planeado hasta esta tarde. Cuando la luz sea un poco mejor, me iré a pintar.

-Avisaré a Stark para que pueda organizar su equipo- dijo Lena mientras aflojaba cuidadosamente su dominio sobre Julia. Ella hubiera preferido que Julia permaneciera en el recinto, pero no era su llamada más. Además, todo el equipo se dirigiría a Boston al día siguiente para la recaudación de fondos. Tal vez si Julia tuviera la oportunidad de relajarse hoy, no la contrariarían tanto las próximas restricciones. Besó a Julia ligeramente. -Que se diviertan. Me dirijo a la casa de huéspedes.

-Hasta luego, cariño.

-Ok -murmuró Lena. -Lo siento- dijo Tanner después que Lena se había ido. Ella cruzó la cocina y se asomó por la puerta de atrás. Un miembro de su fuerza de seguridad privada montaba guardia en la cubierta trasera. -Cuando Stark me pidió que asignara algunos de mis oficiales de seguridad aquí, ella pidió a los que tienen formación militar. Las tropas de combate.- Se volvió hacia Julia. -Sé que no me puedes decir nada, pero yo sólo quería que supieras que Adrienne y yo estamos dispuestas a hacer lo que sea necesario que hagamos.

-Ustedes dos han hecho lo suficiente. Ni siquiera estoy segura de que deberíamos haber llegado aquí.- A Julia le encantó la isla y le encantó esta casa. Pero parte de lo que hizo la propiedad tan perfecta para sus necesidades es que lindaba con la propiedad de Tanner. No tenían los vecinos de todo el año en el norte y la casa de Tanner, que ocupaba la mitad de la isla, a menos de una milla de la playa, cerca, si la necesitaban, pero lo suficientemente lejos de la vida privada. -Me siento como que estoy aprovechando de nuestra amistad. Y Adrienne no debe sentirse obligada…

-Adrienne es una oficial naval. ¿Crees que podría convencerla de que no era su deber ayudarte en todo lo posible?

-Dios, esto es duro.-Tanner se acercó a ella y puso sus brazos alrededor de ella. -Lo es. Pero sería más difícil si no nos dejas ayudarte.- Julia apoyó la frente sobre los hombros de Tanner. -Tú estás ayudando. No sólo con tu gente de seguridad, pero debido a que tú entiendes. Gracias.

-No hay de qué. Por lo tanto, vamos por Diane y vámonos de crucero.- Julia se rio de la línea que Tanner siempre había usado cuando planeaban escaparse para una noche de fiesta. Ella apretó la mano de Tanner, agradecida de que a pesar de todos los cambios, el amor que las tres se habían forjado nunca había flaqueado. -Me temo que esta vez, no vamos a ser capaces de esquivar la seguridad.

-No hay problema -dijo Tanner, sonriendo. -Ya he cabreado a tu amante una vez hoy. No quiero tentar mi suerte.

~*~

-Entonces- dijo Lena, tomando una silla frente a Davis y Savard en la mesa de madera y vidrio liso, que ahora sirve como su mesa de conferencias. Habían convertido el primer piso de la casa de huéspedes en su base de operaciones. Davis tenía los equipos en funcionamiento y conectados en red. El comedor como su sala de archivo. A fin de cuentas, era una zona de trabajo mejor que el armario convertido en oficina de la Ala Oeste. -Vamos a priorizar.-Nadie tomó notas. Todo el mundo entendía que no habría informes generados por su trabajo, y los únicos archivos serían los que se apropiaron de otros organismos de seguridad. -El primer asunto es encontrar a Matheson, porque tenemos que asumir que no habrá otro ataque a Egret. Él y su organización perderán credibilidad si se permite un fallido intento de ponerse de pie.- Lena siguió atentamente su voz y la cara de mostrar su rabia. -Podemos suponer o bien establecer una nueva base paramilitar de su cuenta o unirse otro. Va a necesitar una red con el fin de restablecer a sí mismo.

-Un tipo así no cede el control fácilmente -dijo Savard. Llevaba unos vaqueros y una camisa polo azul oscuro. Se había recogido el pelo en una cola de caballo, y parecía más descansada que cuando Lena la había visto en semanas. Lena asintió con la cabeza y señaló con la pluma que había estado rodando entre los dedos, a Davis. -Él no hizo mucho para ocultar el complejo en Tennessee, porque no esperaba que fuéramos tras él. Esta vez va a tomar más precauciones. Antecedentes él, de su familia por la sangre y matrimonio, la academia militar y su cuerpo docente, los donantes a la escuela, los graduados-cualquiera que pudiera haber comprado o heredado la tierra anterior. Por ahora, prefiero un examen secreto de los archivos de la academia, ya que algo más le va a prevenir.- Ella se encogió de hombros. -Sin embargo, la academia es el lugar lógico para empezar. Sabemos que recluta allí. Si tengo que hacerlo, voy a confiscar cada trozo de papel en todo el lugar.

-El FBI debe tener los archivos de las otras organizaciones patriotas- dijo Savard -y si alguna vez hizo una llamada telefónica a uno de sus líderes, debe haber un registro de ello en alguna parte.- Ella hizo una mueca. -El mayor problema es que los archivos son tan descentralizados que es prácticamente imposible buscarlos o encontrarlos.

-Trata.

-Sí, señora- dijo Savard inteligentemente. -Podríamos tener algo de los interrogatorios de su personal capturado también, si la CIA no ha enterrado la información por ahora.

-Mira lo que puedes encontrar allí- dijo Lena, satisfecha con los instintos naturales de Savard sobre contrainteligencia. Ella iba a necesitar ese tipo de respaldo de su segunda al mando. -Y eso nos lleva al problema de Valerie Lawrence. Tenemos que saber que quien es su reclutador en la CIA y determinar si hay un enlace con Matheson.- Davis tomó aliento. -Con respeto, Comandante, pero no habrá ningún registro del reclutador de Lawrence. Ellos no mantienen los archivos de empleo.

-Lo sé- dijo Lena, -y eso es sólo una razón por la que tenemos que traer a Valerie aquí.

-No sabemos si Matheson sólo usa a los hombres que reclutó en su academia militar. Ella podría ser su topo,- dijo Davis. -Al igual que Foster.

-Podría ser. No creo que lo sea.- Lena esperaba que su gente examinara todas las opciones, y el comentario de Davis no le molestaba. -Pero hasta que hayamos demostrado de una manera u otra, tiene que ser considerada potencialmente hostil.

-¿Cómo lo encontramos?- Preguntó Savard. Lena suspiró. -Nuestro único vínculo es Diane. Tenemos la esperanza de que Valerie intente reunirse con ella de nuevo y que Diane confíe en mí lo suficiente como para decirme. Mientras tanto, tenemos a Foster y los cuatro comandos muertos del asalto en el Aerie. Sabemos que estaban todos en la academia militar de Matheson. Tal vez esa no es su única conexión.

-Realmente necesitamos a alguien que es un experto en estas organizaciones paramilitares- dijo Savard. -Apuesto a que todos estos chicos se conocen entre sí.

-Voy a trabajar en eso.- Ausente, Lena se frotó el hombro adolorido. -Julia tiene previsto hacer una aparición pública la noche del sábado en una recaudación de fondos en Boston. Me gustaría que ustedes dos ayuden al equipo de seguridad. Sé que no está en su descripción de trabajo por más tiempo, y Stark está haciendo un gran trabajo de integración con la gente de Tanner, pero me sentiré mejor si tuviéramos agentes experimentados para esto. Es su primera aparición en solitario desde el 11/9.

-Por supuesto- dijo Savard, uniéndose a Davis en la aceptación de la asignación. -¿Cree que van a tratar de nuevo tan pronto?

-No lo sé.- Lena tratando de no dejar que su hirviente ira o su sentido de frustración, se notara. -Pero no podemos darnos el lujo de pensar que no lo hará.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por VIVALENZ28 el Vie Ene 22, 2016 5:03 pm

Capítulo Quince

 

-Así que, ¿qué les parece el lugar?- Con un movimiento de su brazo Tanner indicó la náutica marina metida en una entrada estrecha y profunda en el lado del mar de la isla. Envolvió un brazo alrededor de los hombros de Julia y el otro por la cintura de Diane, ella condujo a las dos mujeres hasta el final del muelle más largo. Veleros y cruceros estaban amarrados en las gradas a lo largo de cada lado. La casa de alquiler y un hotel de lujo completaban el alojamiento. -¿Les gusta?

-Es increíble - dijo Julia. -De alguna manera te las has arreglado para hacer todo esto y aun así mantener la sensación salvaje del resto de la isla.

- Es grandioso-, dijo Diane, haciéndose eco del sentimiento de Julia. Abrazó a Tanner. -Lo admito, yo nunca pensé que te conformarías lo suficiente como para manejar el negocio de la familia, por no hablar de hacer algo como esto. Me imaginé que estarías yaciendo en una playa con una serie de aburridas chicas de portada – rompiendo sus corazones - hasta que tuvieras unos cincuenta.

-Podría haber sido.- Tanner sonrió y su expresión se puso seria. -A menos no sé si hubiera llegado a los cincuenta. Estaba un poco loca antes de Adrienne.-Julia negó con la cabeza con cariño. -Dios, sin duda te ha domesticado.

-Ah, mira quién habla.-Tanner golpeó con la cadera a Julia juguetonamente. -¡Quién hubiera adivinado que escogerías a un ‘fantasma’ para casarte!

-Sí, sí-, dijo Julia. -Vamos, salgamos del muelle. El viento está muy frío.

-Tengo que correr hasta la casa de alquiler un segundo para comprobar algo- dijo Tanner, -entonces las veré en el coche.- Arrojó las llaves a Julia. -Enciende la calefacción y caliéntalo para mí. Como en los viejos tiempos.

-Tu encanto no funciona conmigo, Whitley. Así que me gustaría ver tu paso.- Tanner se rio y se alejó rápidamente, Julia tomó la mano de Diane y la observó con preocupación. -¿Estás bien? Tanner y yo entusiasmadas sobre las alegrías de establecerse, debe ser difícil para que ti escucharlo en este momento.- Diane asintió. -Estoy feliz por ti. Por ambas.

-Ya lo sé. Pero estas lágrimas no son del viento.-Julia rozó suavemente la humedad en las mejillas de Diane. -Te ves agotada.

-Estoy bien. Simplemente no estoy durmiendo muy bien.

-O comiendo muy bien.- Julia soltó un suspiro de exasperación mientras tecleaba el control remoto para la SUV de Tanner. Señaló a Diane para entrar en el asiento del acompañante mientras se ponía al volante y encendió el motor. -No va a hacer ningún bien a nadie si tu enfermas.

-Es difícil no pensar en ello todo el tiempo,- susurró Diane. -Es difícil no preguntarse dónde está. Preguntarse si alguien la ha herido…- miró hacia otro lado, con la voz quebrada. -Tú no tienes tanta experiencia con este tipo de espera, de no saber o entender lo que está pasando, como lo he hecho yo- dijo Julia con énfasis. -Y me alegro. Pero ahora te has enamorado de alguien cuya vida entera ha sido un secreto. Ella siempre va a tener secretos, Diane y no puedes dejar que eso te coma.- Diane miró a Julia como si la viera por primera vez.

-¿Cómo lo manejas con Lena?

-No muy bien la mayor parte del tiempo- dijo Julia, sonriendo tímidamente. -Después de un tiempo de aceptar que hay partes de sí mismas que no lo hacen o no pueden, dejarnos ver. Y una vez que hayas terminado de enojarte por ello, entenderás que esas son las partes que las hacen terriblemente buenas en lo que hacen. Valerie tiene que ser muy buena o nunca hubiera engañado a Lena.- Diane sonrió débilmente. -Supongo que el hecho de que mi novia y tu novia tienen una historia que hace algún tipo de sentido cósmico, ¿no es así?

-Eso sólo podría ser el eufemismo del año.- Julia se rio brevemente, pensando en la noche que inesperadamente había descubierto a Valerie en el departamento de Lena en DC, y el reconocimiento de su relación, lo mucho que se había resentido del lugar de Valerie en el corazón de Lena. Lena juró que no había nada entre ellas desde hacía tiempo y Julia sabía que Lena lo creía. Pero ella había visto algo que Lena no. Se había producido una tristeza en los ojos de Valerie que Julia entendió con perfecta claridad. Valerie estaba profundamente enamorada de Lena. Pensando en la tristeza ahora, Julia encontró que ya no le molestaba lo que Valerie y Lena habían compartido. Valerie había estado allí cuando Lena necesitaba a alguien y eso era todo lo que realmente importaba. -Ella te necesita, Di. Ella te necesita, pero no te lo hará saber..-Julia buscó la mano de Diane. -Eso es lo más difícil de recordar, que la necesidad está ahí, a pesar de que está enterrada tan profundamente que incluso ella no puede verlo. Es un dolor en el culo, pero vas a tener que acostumbrarte a ello. Sé que eres lo suficientemente fuerte y lo suficientemente terca, para hacerlo.

-No me siento muy fuerte a veces.

-Entonces es cuando tu vienes a buscarme, y yo te lo recordaré.

-Es bueno estar con ustedes, y por lo general amo Whitley Point,- Diane confesó, -pero el silencio me está volviendo un poco loca en este momento. Tengo mucho tiempo para pensar. Tal vez debería volver a Manhattan.- Julia negó con la cabeza con vehemencia.

-No es una casualidad. Quiero que vengas a la recaudación de fondos la noche del sábado. Y si Paula lo puede aguantar, vamos a ir de compras otra vez.

-Está bien.- Diane rio con voz temblorosa mientras miraba por la parte trasera del vehículo para ver a Stark y Hara sentadas en la Suburban. -Si tengo que sufrir, supongo que también ella puede hacerlo.

-Así, ¿ves? Suenas mejor ya,- afirmó Julia, sonriendo. -Aquí viene Tanner. Me pondré en la parte de atrás.- Como Julia bajó del coche, ella vio la expresión de Tanner y se detuvo.

-¿Qué es? -Tanner le entregó el Boston Globe. -No sé cómo puedes con esta mierda todo el tiempo.- Ella se sentó en el asiento delantero y cerró la puerta. Julia miró la imagen granulada de ella en París con Lena de pie justo detrás de ella. El pie de foto decía: "La hija del presidente se casara con su amante lesbiana- protesta de grupos contra el matrimonio del mismo sexo.

-Bueno - dijo Julia mientras subía al asiento trasero -Boston está pareciendo mucho más interesante.- Ella inclinó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, tratando de no pensar en la multitud de periodistas que seguramente estará esperando por ella cuando llegó a la recaudación de fondos. Ella había querido hacerlo público, ya que cualquier intento de no hacerlo, haría a ella y su padre aparecer como hipócritas cuando la noticia de sus planes inevitablemente trascendiera. Nada podría ser peor para un político que la apariencia de tener un conjunto de normas en público y otra en privado. Ella había insistido en la revelación, pero nunca fue fácil exponer su vida personal al escrutinio público.

-Déjame ver eso- dijo Diane.

-Hey Tanner- dijo Julia, entregando el periódico a Diane cuando Tanner salió disparada en el SUV de la playa de estacionamiento y en la carretera costera. -¿Qué?-Replicó Tanner.

-Está bien. Es sólo otro día en la oficina.

-Es un asco.

-Sí, eso también.- Julia se inclinó y apretó el hombro de Tanner. -Pero trata de no dar a Stark un ataque al corazón y reducir la velocidad un poco.- Tanner volvió a medias la cabeza, con una sonrisa. Luego miró de nuevo a la carretera y aflojó el acelerador. -Lo siento, la fuerza de la costumbre. Estoy acostumbrada a que me digas que pierda a tus ‘fantasmas’.

-Sí - dijo Julia en voz baja. -Como han cambiado las cosas.

 

~*~

 

La mandíbula de Lena se tensó mientras examinaba el periódico. -Llama a Lucinda y dile que estás cancelando ir a la recaudación de fondos.-Julia apoyó los brazos en la barra detrás de ella y se izó y se sentó en ella. Todavía llevaba los pantalones de mezclilla y un suéter rojo que traía cuando salió con Tanner. Lena estaba en su ropa de trabajo y todavía con el arma, y aunque Julia sabía que era una tontería, la ventaja de la altura adicional la hacía sentirse mejor. -Yo no lo haría incluso no serviría de nada, no lo hará. Una vez que Lucinda toma una decisión.

-Lucinda es jefe de personal del presidente, no el tuyo.- Lena arrojó el periódico sobre la mesa de roble y se dirigió a la parte delantera de la casa.

-Si lo prefieres, le diré a Stark que la llame.

-Estoy segura de que Stark te lo agradecerá.- Lena se volvió, entrecerrando los ojos.

-¿Qué se supone que significa eso? Yo sé todo sobre el rango, pero ella sigue siendo mi jefa de seguridad. No creo que ella apreciará que le digan nada. Tú nunca lo hiciste.

-Stark entiende la situación- dijo Lena, pensando en la reunión informativa con Davis y Savard, y a Julia en un cóctel lleno de gente en la que sería imposible controlar la lista de invitados o proteger el medio ambiente físico más allá de las medidas más básicas. Pensando en lo expuesta que Julia estaría. Una bola de ira y ansiedad llenaba su pecho. -El momento es malo, sobre todo después de este artículo de prensa.

-Ya hemos hablado de esto, Elena. Si no es este caso, pasará algún otro. No podemos evitar una respuesta pública a todo lo que hacemos.

-¿Por qué suenas tan tranquila?-Lena se acercó más, pero se detuvo a medio metro. A poca distancia.

-Porque sé que tú no lo estás y sé que estás preocupada.-Julia mantuvo sus manos sobre el mostrador, aunque quería tirar de Lena y cortar la brecha. Era extraño cómo odiaba la distancia entre ellas ahora. Sobre todo ella se resistió al impulso de acercar a Lena porque tenía que juzgar exactamente qué parte de la preocupación de Lena era su desconfianza normal de cualquier aparición pública y cuánto era la preocupación menos racional de una amante. Si ella la tocaba, su perspectiva se iría. -¿Por qué estás mucho más preocupada de este evento?

-¡Jesús, Julia! Tal vez se te ha olvidado lo que sucedió…-Lena detuvo el resto de la frase, se maldijo interiormente al ver a Julia que se paralizó. Por supuesto, Julia no había olvidado el intento de asesinato en el Aerie. Julia nunca sería capaz de olvidar y la intimidación con la memoria en lugar de explicar su propia inquietud era cobarde. Y cruel. -Lo siento, nena.- Julia dio un largo suspiro. -No te disculpes. Sólo confía en mí.- Lena se quedó en silencio y Julia vio la lucha, esperando.

-No me siento como si pudiera manejar nada en este momento, y no puedo darme el lujo de estar equivocada cuando tu seguridad está en juego.- Lena dio un paso más y apoyó sus dedos ligeramente sobre la parte exterior de los muslos de Julia. -Nadie sabe lo que realmente sucedió en septiembre. No sabemos cuánto del ataque fue orquestado fuera del país y lo que parte los insurgentes del interior del país podrían haber jugado. Pero sabemos que alguien estuvo muy muy cerca de ti.- Ella dudó.

-Dilo, Elena. Todo eso.- Julia presionó las manos de Lena en sus piernas, cubriéndolas con la suya. Se había equivocado acerca de no ser capaz de pensar cuando Lena la tocó. A medida que la distancia se disipó podía oírla con mucha más claridad.

-No hay razón para pensar que no van a volver a intentarlo .dijo Lena. -Hasta que no tenga a Matheson, hasta que tengamos a Valerie, el riesgo es mayor de lo que yo estaré a gusto.

-Yo no soy el único en riesgo- dijo Julia en voz baja. -¿Has olvidado que alguien trató de atropellarte?

-Eso no podría incluso estar relacionado.- Julia le dio una mirada. -¿Qué dice Stark del sábado?- La irritación brilló en los ojos oscuros de Lena. -No he hablado con ella.

-Porque...- Lena hizo una mueca. -Porque yo no he conseguido manejar la transición de ella como tu jefa de seguridad muy bien.

-Te pides mucho a ti misma, comandante.

-Te amo- susurró Lena.

-Oh, lo sé.- Dijo Julia. -¿Qué pasa si tú no encuentras a Matheson o Valerie?

-Lo haremos.

-Está bien, hasta que los encuentres, ¿qué sugieres que haga? Podrían pasar meses. Años.

-¿Estás tratando de hacerme decir cosas para enojarte?

-Bueno, yo disfruto tener sexo.- Julia levantó la mano de Lena y besó la parte superior de la misma. -Pero estoy intentando algo nuevo. Estoy trabajando en ser razonable y racional.

-Creo que tal vez eres más peligrosa de esta manera que cuando estás en plan furioso- gruñó Lena. Ella fue hacia adelante hasta que estuvo completamente entre las piernas de Julia, luego envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Julia y la atrajo hacia delante hasta que la entrepierna de Julia se apoyó en su cintura.

-No estoy lista para el sexo de reconciliación, aun - susurró Julia, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Lena. -Así que no te acerques más.- Lena apoyó su frente contra la de Julia.

-Estás llamando los tiros.

-Difícilmente,- Julia murmuró, pasando sus dedos por el cabello de Lena. -Entiendo por qué no estás contenta con la recaudación de fondos, pero estaba programada hace meses y si cancelo ahora, parecerá como si tuviéramos miedo. Añadir eso a los titulares de los periódicos de esta mañana, y también se verá como si estuviera avergonzada de nosotras. Ninguna de esas cosas es cierta. No va a ser mejor, amor, porque si no es Matheson, habrá alguien o algo más que una amenaza.

-Por desgracia, tienes razón.- Suspiró Lena. -Suponiendo que hacemos esto, van a haber mucho más prensa que de costumbre.- Julia hizo una mueca. -Lo sé.

-¿Has pensado en lo que vas a decir de la boda?

-Bueno, si todo está bien contigo, yo estaba pensando que diría que estoy profundamente enamorada de ti y planeo pasar el resto de mi vida contigo, y que esa es tradicionalmente la situación en la que la gente se casa, ese es mi plan, también.- Julia acarició con los labios el cuello de Lena. -¿Qué vas a decir?-Lena sonrió y besó a Julia.

-Si todo está bien contigo, yo sólo pensé que diría que nunca he conocido a nadie que fuera mejor en la cama, así que me pareció que casarme es la cosa más inteligente de hacer.

-¿En serio?- Julia rozó sus labios a lo largo del borde de la mandíbula de Lena.

-En serio.- Lena Julia arrastró unos centímetros hacia adelante, con las manos ahuecando el trasero de Julia. -Creo que me gusta tu razonamiento- susurró Julia. -Y creo que tenemos que terminar esta conversación en privado.- Julia mordisqueó el cuello de Lena, luego la mordió.

-Ves, no es tan difícil para nosotras llegar a un acuerdo.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por VIVALENZ28 el Dom Ene 24, 2016 9:34 pm

Capítulo Dieciséis

 

Sábado

-No estás lista para el servicio de campo- dijo Paula. Renée colocó su Sig Sauer en la cintura de sus pantalones de seda negro, colocando la pistola en la mitad de la espalda.

Luego sacó una chaqueta con cuello verde oscuro y la cerró sin apretar con un cinturón ancho. Comprobó que la chaqueta cayera suave, ocultando su arma enfundada, y luego que sacarla sin el estorbo de cualquier obstáculo en su ropa. Satisfecha de que la chaqueta corta cubría su arma, pero no iba a interferir con ella, comprobó su maquillaje en el espejo del tocador. Después se calzó los zapatos negros de tacón alto, suficiente para un evento formal, pero lo suficientemente bajo para hacerlo funcional, ella se sentó al lado de Paula en el sofá de su habitación de hotel.

-Soy la escolta de Diane. No es exactamente trabajo sobre el terreno.

-Eso es hilar muy fino. El hecho de que estés usando un vestuario lujoso- dijo Paula, pasando su mano arriba y abajo del muslo de Renée -no significa que no estés proporcionando protección.

-Lo sé, corazón.- Renée cogió la mano de Paula y la sostuvo. -Y yo prometo que si todo alrededor comienza a llegar a mí, voy a pedir ayuda. Pero puedo manejar esto. En serio.-Paula suspiró. -No dudo de ti. Yo estoy un poco preocupada.

-¿De qué?

-¿Se te ha ocurrido que todos estamos operando fuera del radar desde que salimos de Washington?

-¿Quieres decir porque no estamos informando a algún monigote de escritorio, que no sabe qué es lo que hacemos la mitad del tiempo de todos modos?- Paula se echó a reír.

-Sí, creo que eso es lo que quiero decir.

-Cariño, estamos en el radar de Elena Katina. La prefiero a ella a cargo que a cualquier consejero del SAC o subdirector que nunca he visto y que nunca ha guardado tu espalda en un tiroteo. ¿Qué hay de ti?

-Sí, yo también.- Renée deslizó su brazo alrededor de la cintura de Paula y volvió el rostro de su amante hacia ella con un dedo en su barbilla. -Estoy muy bien. Ya lo sabes, ¿verdad?

-Todavía te ves cansada- dijo Paula, y agregó rápidamente- pero te puedo decir que te sientes mejor.

-¿Ah, sí?-Renée la besó suavemente en los labios. -¿Cómo?- Paula sonrió. -Estás durmiendo mejor.- Renée besó de nuevo, un poco más firme. -¿Eso es todo?

-Estás caminando mejor. Sin bastón.

-Mmm-hmm- dijo Renée, detrás de una línea de besos a lo largo del borde de la mandíbula de Paula.

-Cariño- dijo un poco sin aliento Paula. -Correremos tu maquillaje.

-Oh, no me importa- susurró Renée. -Sabes que no puedo tener sexo antes de un gran juego.- Paula se alejó. -Se agota mi fuerza y hace perezoso mi cerebro.- Riendo, Savard deslizó su mano dentro de la chaqueta de Paula y sobre sus pechos. -¿Tienes miedo de que se te olviden de todas las grandes jugadas y correr hacia la zona de anotación equivocada?- Paula se levantó y se alejó.

-No me toques justo cuando solo me estás provocando. Tú sabes que me excito.- Los ojos de Renée brillaron. -¿Lo estás ahora?-Renée- dijo Paula, al oír su propia voz con una combinación de emoción y nervios. -Me voy ahora. Voy a la habitación de Wozinski para la reunión.-Extendió el brazo, con la palma hacia el frente. -No te levantes.

-Sé el horario. No tienes reunión hasta dentro de una hora, Jefa.

-Quiero revisar todo por mi cuenta, en primer lugar.- Renée sonrió. -Está bien, corazón. Yo sé que tienes muchas cosas en la mente.- Se levantó y besó Paula en la mejilla. -Pero cuando estemos de vuelta aquí esta noche, voy a mostrarte lo mucho que me he recuperado.

-Esperare ver una demostración. Ten cuidado esta noche.

-Tú también, corazón.

~*~

Lena dio un golpecito en la puerta de la habitación, sintiéndose como una intrusa. Stark, en un traje azul marino a medida y camisa blanca, respondió. -¿Te importa que me siente en tu informe, Jefa?

-No, vamos, entre- Cuando Stark se hizo a un lado, Lena asintió su agradecimiento y entró en la habitación poco iluminada. Las cortinas de las ventanas estaban cerradas y las luces del techo apagadas, dejando sólo las lámparas de mesa dispersas para la iluminación. El efecto era extrañamente íntimo. Lena se dirigió directamente a una de las sillas vacías agrupadas alrededor de la mesa de café en la zona de estar, saludando con la cabeza a Mac, Wozinski y Hara mientras se sentaba. Stark volvió a la silla en el centro del grupo.

-Estábamos revisando las rutas de salida, comandante.

-Adelante- dijo Lena. -Perdón por la interrupción.

-No hay problema- dijo Stark rápida y Lena entregó una copia impresa. -El calendario, horarios de cambio y la colocación de agentes están descritos allí.- Lena lo miró brevemente. Era profunda y completa, como previó que sería. No era que no confiara en ella. Fue la amenaza inesperada que tuvo en su paseo en la suite a través del pasillo hasta que Julia había sugerido fuertemente que ella se sentara en la sesión de información previa a la partida. Así que ahora Lena se encontró en la incómoda posición de ser un observador. Estaba a punto de levantarse y salir cuando Stark empujó los papeles a un lado y le dijo: -¿Hay algo en particular que quiera revisar, Comandante?-Lena se aclaró la garganta.

-Primero que todo, sólo quería aclararle a todos que estoy aquí porque Julia me echó, no porque Stark necesite ayuda.- Stark sonrió y los otros agentes se echaron a reír. -Bueno- continuó Lena. -Definitivamente estoy más útil aquí que al otro lado de la sala en este momento.- Se dirigió a Stark. -¿No creo que los detectores de metales son viables, teniendo en cuenta que la recepción está en el entrepiso abierto?

-Podríamos insistir en que todo el mundo utilice una escalera mecánica y uno sólo de los ascensores, pero creo que tendríamos un estancamiento importante como resultado. Ese tipo de caos a veces hace que sea más fácil de pasar por alto las cosas.

-Estoy de acuerdo. Además,- dijo Lena con un suspiro, -si aumentamos las medidas de seguridad alrededor de Julia en una aparición pública daremos la imagen de que es obvio que estamos preocupados.

-No estoy preocupada, Comandante,- dijo Stark firme.-En lo que a mí respecta, cada vez que Egret hace una aparición pública, tenemos que asumir que es un objetivo. Esa es la única manera de hacer el trabajo.- Tras un momento de silencio, Lena dijo

-Tienes toda la razón, Jefa.- Ella miró a los demás. -¿La cobertura del perímetro?

-Voy a sentarme fuera en la furgoneta de vigilancia- dijo Mac, desenrollando un esquema y extendiéndolo hacia Lena. Señaló una X roja con un círculo a su alrededor. -Aquí. El otro vehículo estará en la entrada sur.- Señaló una X azul, -aquí. Uno de los hombres de Tanner conducirá ese vehículo.- Luego abrió otro esquema de la sala de baile. -Salidas... aquí, aquí, aquí y aquí. También cubiertas por la gente de Tanner.

-¿Estamos utilizando los agentes locales de campo- preguntó Lena. -No- dijo Stark. -He decidido que el equipo de Tanner tiene más experiencia, mucho más. Y ya estamos acostumbrados a trabajar con ellos.

-Buena idea,- murmuró Lena. Ella estaba segura que los agentes del Servicio Secreto locales se comprometerían, pero también era cierto que con el actual equipo de seguridad de Tanner estaban más compenetrados y acostumbrados a trabajar. Dadas las circunstancias, habría tomado la misma decisión. -Savard estará con Diane- dijo Lena.

-Tenemos que asumir que Diane es un objetivo potencial también.- Ella miró a Stark. -Pero Savard todavía tiene problemas de movilidad. Ella estará bien de cerca, pero va a necesitar refuerzos móvil para ella.-Stark no cambió de expresión. -Ya lo tome en cuenta.

-¿Apareció algo en el historial de la doctora’- preguntó Lena, refiriéndose a la oradora principal. -¿Las amenazas, los manifestantes enojados, cualquier cosa que pueda extenderse esta noche?- Stark asintió a Mac, quien abrió una carpeta de archivos. -Emory Constantine. Tiene treinta y un años de edad, ha estado en el Instituto Johnson durante cinco años, y recibió una subvención federal considerable igualada por el Instituto hace dos años. Tiene un montón de publicaciones recientes y se considera uno de los pilares a la cabeza en la investigación de células madre en el mundo.

-Es joven para eso-, observó Lena. -Al parecer, ella era una de las pocas de ver la escritura en la pared antes que nadie. Ella hizo una gran parte del trabajo preliminar cuando aún era estudiante. Un caso de buen tiempo y, por lo que he podido averiguar, un montón de cerebros.

-¿La vida personal?

-No hay mucho allí. Vive en Beacon Hill, en el domicilio familiar con su madre, divorciada, sin hijos.

-¿Evaluación de la amenaza?"-Hara habló. -Ha habido manifestantes de derecho a la vida en los últimos tres seminarios que Constantine ha sido cabeza de cartel. Este hombre,- desplazó fotografías, -fue detenido en la última por amenazarla físicamente mientras salía del podio. Alexander Frenkel. Hay una orden de restricción contra él ahora. Si aparece a quinientos metros cerca de ella, va a la cárcel.

-Cada uno tiene su foto- dijo Stark. -Él no está registrado en el hotel, por lo menos no con ese nombre.

-Estos cuatro -Hara continuó desplegando otro conjunto de fotografías, como jugando a las cartas, -se han observado en dos de los tres últimos lugares en que Constantine hizo una aparición pública..-Lena frunció el ceño. -¿Afiliaciones?

-Tres pertenecen a diferentes grupos, pero el cuarto no parece tener ninguna conexión de grupo en absoluto- respondió Hara. -Dos son activistas de los derechos del feto, se trata de un pro-vida, y el solitario es un producto desconocido.

-¿Quién está proporcionando esta información?- preguntó Lena.

-Del FBI local,- dijo Mac. -Han mantenido un archivo de la doctora, ya que otro investigador -James Bennett - de la célula madre, fue atacado en un estacionamiento en el año. Las lesiones lo mantuvieron en el hospital durante dos meses.

-¿La víctima tiene alguna relación con Constantine?

-Nada más que el hecho de que se conocían profesionalmente,- dijo Mac. Stark dijo:

-Esperamos a los manifestantes habituales esta noche. Llevaremos a Egret por la puerta lateral, debido a que los manifestantes lo más probable es que estén al frente, donde van a tener más cobertura de prensa. El hotel puede prohibir legalmente que entren, así que una vez que estemos dentro, ella estará a salvo de la mayoría de los disidentes organizados."

-¿Qué tienes de las facciones anti-gay locales?- preguntó Lena.

-Algunos grupos religiosos, pero están mayormente involucrados en los debates sobre que la Iglesia reconozca a los sacerdotes homosexuales y la realización de matrimonios entre personas del mismo sexo- respondió Stark.

-¿Alguno de ellos con una historia de violencia?

-No.

-La prensa va a estar sobre ella esta noche, y no vamos a mantenerlos fuera del banquete. Es una recaudación de fondos, y estoy segura que la gente de relaciones públicas del instituto quieren a los periodistas presentes.- Lena sacudió la cabeza. -Será una noche muy larga.

-Hay otra cuestión, Comandante- dijo Stark. Lena le dirigió una mirada inquisitiva. -Usted fue agredida esta semana, así que tenemos que asumir que usted está en riesgo. Wozinski la cubrirá y..

-No,-dijo Lena rotundamente. -Te lo agradezco, Jefa, pero no usaré a alguien del equipo de Julia para mí. No lo necesito.-Con respeto- Lena se levantó. -Me niego oficialmente, Stark. Ya tiene dos cubriendo a Julia como el objetivo primario y a Diane como el secundario. Usted no tiene la gente para cubrir a cualquier otra persona. ¿Queda claro?

-Sí, señora- dijo Stark con fuerza.

-Gracias.

 

~*~

 

-¿Estás lista para esto?- Julia preguntó a Diane, que estaba sentada frente a ella en la parte trasera de la limusina. Renée Savard se sentó junto a ella y todos los que no lo sabían pensarían una pareja increíble. Diane, un poco más alta y más esbelta que Renée, llevaba un vestido de noche azul cobalto sin mangas y aberturas de ojo en el corpiño. La chaqueta y pantalones de Renée eran igualmente elegantes. Era obvio para Julia que Renée se adelantó ligeramente por delante de Diane y examinaba los alrededores a cada paso. Julia se dio cuenta de la sutil vigilancia porque Lena siempre hacía lo mismo. Ahora Diane miró a través del vidrio a prueba de balas mientras la limusina blindada, cortesía de la oficina del Servicio Secreto de Boston, se desaceleró en la entrada lateral del Ritz-Carlton.

-Hay menos prensa aquí que para una de tus inauguraciones en la galería.- Ella sonrió a Julia, pero sus ojos estaban tristes. -Tengo la esperanza de poder organizar tu próxima exposición.- Julia se rio, apreciando la fortaleza de Diane. Esperaba que la noche fuera, al menos, una distracción para ella por unas horas. Ella colocó su mano sobre el muslo de Lena, ausente pasando sus dedos a lo largo de la costura de los pantalones del esmoquin de seda.

-La mayoría de ellos están probablemente al frente, ¿no te parece?

-Sí,- dijo Lena. -Pero no pasará mucho tiempo para que ellos averigüen dónde estamos.

-Bien, entonces,- Julia abrió la puerta mientras la limusina se detuvo junto a la acera, -vamos a hacerlos correr por ella.- Con un juramento ahogado, Lena saltó y subrepticiamente tomó la mano de Julia.

-Maldita sea, Julia, espera.- Stark de inmediato se adelantó y corrió hacia el lado opuesto de Julia. Renée y Diane se movieron detrás de ellas con Hara siguiente.

-Lo siento, amor- dijo Julia a la ligera, enganchando su brazo con el de Lena. -Tenemos cámaras a la izquierda y a la gente agitando los letreros a la derecha.

-Ya los veo-murmuró Lena, manteniendo su expresión neutral Julia sonrió brevemente en dirección a los fotógrafos. Cuando varios hicieron preguntas a Julia, hizo un gesto, pero no respondió, fingiendo que no los había escuchado. Ella ignoró los que invocaban a Dios y cualesquiera otros poderes en los que creían para castigarla por sus caminos pecaminosos.

-Adorable-dijo Diane de cerca. Lena llegó a la puerta del hotel y encontró a Stark antes que ella.

-Adelante, por favor- dijo Stark. -Las escaleras mecánicas en el mezzanine están directamente a la derecha.- Lena vaciló por un segundo, luego se puso al lado de Julia.

-No eres más que mi cita, ¿recuerdas?- Murmuró Julia.

-Lo siento-murmuró Lena.

-No lo hagas.

Julia y Lena se unieron a la multitud en el mezzanine y un momento después, una pequeña, compacta morena con un vestido de noche negro se acercó. Incluso con tacones, era de mediana estatura, pero su expresión dinámica y su aplomo hacia su presencia más grande.

-Srita. Volkova.- Ella le tendió la mano. -Estoy muy honrada de que haya podido venir esta noche. Soy Emory Constantine.

-Dr. Constantine- dijo Julia, tomando la mano de la investigadora. -Gracias. Mi pareja, Elena Katina, y mis buenas amigas Diane Bleeker y Renée Savard.

-Agente Katina, es un placer.- Emory Constantine dio la mano a Lena, y a continuación, indicó las puertas abiertas a la sala del banquete detrás de ella. -Por favor, ¿podrían todas ustedes acompañarme a mi mesa?

-Gracias- dijo Julia. -Nos encantaría.

-Usted debe arder en el infierno- una voz de hombre gritó desde el otro lado del vestíbulo. -La Biblia dice que usted es una abominación.- Lena instintivamente dio un paso entre Julia y la dirección de la voz cuando Stark hizo lo mismo. Stark deslizó una mano debajo de la chaqueta.

-Wozinski le tiene- murmuró lo suficientemente alto para que Lena lo oyera.

-Bueno.- Se mantuvo entre Julia y ese lado del pasillo, Lena tomó la mano de Julia y dijo: -Estamos claros. Entremos.- Julia se encontró con la mirada preocupada de Emory Constantine. -Lo siento por la interrupción- Emory sonrió débilmente.

-Estaba a punto de decirle lo mismo a usted, Srita. Volkova. Tengo un número de opositores bastante vocales.

-Entonces tenemos bastante en común- dijo Julia. La mirada de Emory se posó brevemente en Lena y luego en Diane y Renée. Entonces ella sonrió, sus ojos oscuros brillantes. -Parece que lo que hacemos.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por flakita volkatina el Vie Feb 05, 2016 1:00 am

Ya extrañaba leer d esto
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honor bajo asedio

Mensaje por lamenor324@gmail.com el Vie Feb 05, 2016 1:59 pm

Cuales son las otras sagas

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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por VIVALENZ28 el Vie Feb 05, 2016 10:51 pm

lamenor324 : las sagas anteriores que se han publicado aquí  son : Honor, Vinculo de amor, Amor y honor, Honor Reivindicado y esta que esta en proceso Honor bajo asedio





 
Capítulo Diecisiete

 

-Lo siento - Emory Constantine murmuró, inclinándose hacia Julia, que estaba sentada en la mesa principal con Lena, Diane, Renée, y una serie de notables del mundo científico y financiero, -pero ¿le importaría posar para una ronda más de fotos? El presidente del Instituto

-No, no me importa- dijo Julia con una sonrisa, a pesar de que había sido fotografiada con y sin su permiso más veces de lo que quería contar en las últimas tres horas. Estaba acostumbrada a la prensa y esperaba más de su parte habitual de la atención después de que todos los acontecimientos de los últimos meses y el reciente anuncio de sus planes personales. Emory al parecer, también obtuvo una buena cantidad de medios de comunicación previo aviso, por lo que con las dos sentadas juntas, las preguntas y las fotos habían sido sin parar toda la noche. -Allí estaré.- Cuando se levantó, Lena lo hizo también.

Por el rabillo del ojo, Julia vio a Paula deslizarse a través de las mesas hacia ella. Cuando Julia siguió a Emory al escenario y se unió al pequeño grupo esperando allí, Lena y Paula tomaron posiciones a cada lado. Randolph Sumter, el actual presidente del Instituto Johnson, era de mediana edad, guapo y usaba su poder con sutil arrogancia. Él no trató de ocultar su participación no filantrópica cuando su mirada recorrió a Julia durante su presentación.

-Srita. Volkova,-dijo en un barítono suave, -nos encantaría que usted visite el Instituto. Creo que usted encontrará que estamos haciendo un trabajo extraordinario.

-Sí- Julia respondió con educada reserva. -He seguido la investigación de la Dra. Constantine con interés. Usted debe estar muy contento de tenerla a ella y a su equipo de trabajo.- A su favor, su sonrisa nunca vaciló.

-Sin lugar a dudas. Por favor, dele saludos de mi parte a su padre. La junta dio un firme apoyo durante su última campaña.

-Ciertamente haré.- Julia tomó la mano de Lena. -Creo que no le he presentado a mi pareja, Elena Katina.- Sumter reconoció a Lena superficialmente, una señal a los fotógrafos, y se colocó entre Julia y Emory con una mano en la espalda de cada una. Una vez que la sesión de fotos obligatoria terminó, Julia llamó a Emory a su lado. -Espero que no le importe, pero me voy a retirar un poco más temprano.-Emory negó con la cabeza.

-Por favor, no es necesario explicar.- Miró a la mujer que disparó la cámara en su dirección. -Tienen hambre esta noche, ¿no es así?

-¿Esta noche? -Rio Julia. -Estoy muy contenta de habernos conocido. Pensé que su discurso era dinamita. Si hay algo que pueda hacer, sólo llámeme.

-Gracias.- Emory Julia caminó hasta el otro lado del escenario donde había menos gente.

-Yo podría hacerlo algún día.-Julia sonrió. -Bien. Lo digo en serio.

-Felicitaciones por su próxima boda, también- dijo Emory, esperando hasta que Lena estuvo lo suficientemente cerca para escuchar.

-Gracias- Lena y Julia dijeron juntas.

-Voy a caminar con usted- dijo Emory, -y podemos intercambiar números de teléfono.- Miró los varios cientos de personas en la sala de banquetes y suspiró. -Todavía tengo que trabajar una hora más, y me vendría bien un descanso.

-Vamos, entonces.- sonrió Julia. -Soy una experta en escabullirme de este tipo de cosas.- Lena hizo un gesto a Stark.

-Diga al equipo que estamos listas para salir. Traeré a Diane y a Savard. ¿Todavía estamos utilizando la salida planificada?

-Sí. Avisare a los coches que se muevan ahora.- Stark murmuró instrucciones, luego le dijo a Julia, -Cinco minutos, Srita. Volkova.

A la hora señalada, el pequeño grupo tomó el ascensor en la parte trasera del edificio de la planta baja y se dirigió rápidamente por el pasillo de servicio hacia una salida utilizada por el personal del hotel. Julia no podía ver a nadie en los nichos y pasillos más pequeños que se ramifican en el pasillo principal, pero estaba segura de que los miembros del equipo de seguridad estaban apostados a lo largo del camino. Ella se acercó a Emory.

-Si de verdad quiere romper filas, puede volver al hotel con nosotras para tomar una copa.- Emory rio.

-Dios, no me tiente. Por desgracia, la recaudación de fondos es un mal necesario y tengo suficientes preocupaciones sin añadir problemas de dinero a mi lista.

-Me imagino -dijo Julia. -No se preocupe demasiado acerca de la legislación contra la investigación con células madre. Le puedo decir que mi padre no admite medidas para restringir su trabajo.

-Gracias. Yo..

-Stark- dijo Lena bruscamente cuando un hombre en un traje de tres piezas, dobló una esquina veinte metros delante de ellas y se dirigió rápidamente hacia ellos. Incluso mientras hablaba, comenzó a dar un paso hacia Julia. Levantó el brazo. -Pistola- gritó alguien.

Julia apenas oyó la advertencia antes de que en el pasillo se desatara en un tiroteo y ella cayó al suelo. Al caer buscó a Lena, pero no pudo llegar a ella. Entonces ella estaba en el suelo con un peso tremendo sujetándola. Empujó y luchó para liberarse, pero sólo fue capaz de girar la cabeza. Vio una mano y parte de una manga tendida en el suelo a unos metros de distancia. La mano de Lena. Ella gritó, pero no pudo obtener suficiente aire para emitir más que un sollozo ahogado. Alguien gimió. Entonces Julia fui izada y sus pies en el aire, y propulsada por el pasillo por alguien que ella no podía ver. Alguien grande. Finalmente se giró lo suficiente en el puño de hierro para distinguir las facciones. Wozinski.

-Lena- exclamó Julia. -¿Dónde está?

Wozinski no respondió cuando él se abrió paso hacia un callejón de servicio. La puerta de servicio de metal chocó contra la fachada del edificio de piedra con un ruido fuerte. La limusina lista directamente en frente de la salida con la puerta trasera abierta. Hara se agachó junto a él, extendió las dos manos con su arma mientras barría visualmente a derecha e izquierda. Julia se sacudió de las garras de Wozinski y casi se liberó, pero él la arrastró por la acera, empujó su cabeza hacia abajo, y la metió hacia el asiento trasero.

-Lena-gritó Julia inmediatamente tratando de salir del vehículo.

El cuerpo de Diane le bloqueó el camino, ella también fue empujada dentro. Savard enseguida, la puerta se cerró de golpe y el vehículo salió de prisa. Julia miró a Savard, cuyo rostro era blanco hueso. Su propio corazón latía tan rápido que le dolía el pecho. Ella respiró hondo y luego otro y hundió los dedos en el asiento de cuero.

-¿Qué sabemos?

-Nada- dijo Savard forzada. Junto a ella, Diane se sentó rígidamente en posición vertical, con los brazos envueltos alrededor de su torso, sus pupilas se dilataron tanto que sus ojos azules parecían negros.

Ella decía Dios mío, Dios mío una y otra vez en voz baja. Julia oyó las sirenas, y luego los neumáticos rechinando detrás de ellos y enseguida se arrodilló en el asiento para mirar por la ventana trasera. Renée se inclinó sobre el espacio entre los asientos, la agarró del hombro y tiró suavemente de ella hacia abajo.

-Por favor, manténgase alejada de las ventanas.

-¿Dónde está Lena?- Julia dio un suspiro tembloroso. -¿Dónde está Paula?

-Paula... está abajo. No estoy segura sobre la comandante,-dijo Renée en un tono monótono. Por un instante, Julia no pudo descifrar el significado de lo que acababa de oír.

Paula está abajo. Abajo. ¿Abajo? Su mente se desvió de la idea. Lena. Lena no llevaba puesto el chaleco.

-¿Quién está detrás de nosotros?- Julia enunció cuidadosamente cada palabra y se obligó a pensar con calma. Su única esperanza de llegar a Lena era mantenerse, más o menos, controlada. Ella no estaba a punto de convertirse en un cautivo dispuesto de su propio equipo de seguridad nunca más.

-Mac. No estoy seguro de quién más.

-Llámalos- exigió Julia.

-Protocolo de silencio de radio- dijo Renée.

-No me importa. Llame ahora. Considérelo una orden, agente Savard.- Savard miró a Julia durante un largo rato, y luego golpeó dos números en su radio.

-¿Estado?- Julia no podía oír una respuesta, pero sólo unos pocos segundos pasaron antes de Renée dijo: -"Estamos seguros", y se metió de nuevo la radio en un bolsillo interior de la chaqueta. A la vista de su mano temblorosa, el estómago de Julia se apretó en un nudo doloroso.

-Informe- preguntó Julia.

-Todos presentes.

-¿Qué ... qué quiere decir eso?

-Esto significa que no quedó nadie en el lugar. Stark y la comandante se encuentran en la Suburban detrás de nosotros.

-Están ellas-

-No lo sé- dijo Renée.

El puño apretado alrededor del corazón de Julia se aflojó lo suficiente para poder respirar sin sentir cada movimiento como un cuchillo apuñalando a través de ella.

-Diane, ¿estás bien?- En silencio, Diane asintió. Julia se concentró en enterrar su pánico. Lena estaba en el coche detrás de ella. Eso era todo lo que importaba. -¿A dónde vamos?

-Si Paula...-Renée se estremeció y, por un segundo, Julia pensó que iba a romperse. Luego enderezó los hombros y continuó. -Paula le permitirá a Mac saber la ruta de salida, y que va a comunicarse con el conductor.

Julia miró por la ventana y vio que se dirigían fuera de la ciudad. Lo último que quería era terminar en otra casa de seguridad, pero se dio cuenta de que era una decisión que no podía tener un impacto. Ella cerró los ojos y deseó que su mente quede en blanco. No funcionó, pero le impidió tratar de romper la barrera entre ella y el que estaba conduciendo y exigiendo saber dónde iban. Justo cuando pensaba que no podía soportarlo más, sintió la limosina lenta. Ella se enderezó y vio un signo de la carretera interestatal 495 Sur cuando el vehículo se metió en una estación de pesaje de camiones desierta al lado de la carretera.

-¿Qué está pasando?- Renée negó con la cabeza.

-No lo sé.

Julia tomó la manija, pero Renée se lo impidió. Ella estaba a punto de protestar cuando la puerta se abrió y Lena se deslizó dentro, la limusina aceleró de inmediato de nuevo en la carretera.

-¿Estás bien?- Lena deslizó su brazo alrededor de los hombros de Julia y la atrajo hacia sí.

-¿Yo?- Julia se rio con voz temblorosa y presionó su palma en el pecho de Lena. -Tenía miedo...- Ella perdió las palabras y sólo besó a Lena. -¿Y tú?

-Aparte de algunas costillas doloridas de terminar debajo de uno de los guardias de seguridad de Tanner, estoy bien.- Lena acarició el pelo de Julia y miró a Diane y Renée. -¿Están bien ustedes dos?

-Sí -informó Renée, sentada en tensión en el borde del asiento.

-Stark tuvo una ronda en el pecho- dijo Lena. -Su chaleco la detuvo. Ella está con dolor, pero que todavía está a cargo. Ella va a estar bien.-Renée parpadeó y apartó la mirada.

-Gracias.

-¿Alguien más fue herido?- preguntó Julia.

-Otra de las agentes de Tanner sacó un disparo en el chaleco en el proceso de proteger a Emory Constantine.

-Emory- dijo Julia, momentáneamente aturdida. -Dios mío, ¿está herida?

-Ella sufrió un esguince en la muñeca, pero es dura y está tomando todo con calma.- Lena miró a Savard. -Trajimos a Emory con nosotros. Ella está en la Suburban.

-Buena llamada- dijo Savard. -¿Qué pasó con el agresor?

-Está muerto.- Stark dejó a Wozinski detrás temporalmente para coordinar con el FBI y la policía.- Lena tosió e hizo una mueca.

-¿Estás segura de que no estás herida?- Dijo Julia inmediatamente. Lena sacudió la cabeza.

-Costillas doloridas. Le di un vistazo rápido al tipo. Él es uno de los cuatro en la lista de vigilancia de Emory Constantine.

-¿Te refieres a que Emory era el objetivo?- Exclamó Julia.

-No estamos seguros, pero es posible.- Lena se movió, obviamente, tratando de ponerse cómoda. -Por ahora, no vamos a hacer ninguna suposición.

-¿Cuánto de esto podemos mantener fuera de la prensa- preguntó Julia.

-Stark ya ha estado en línea con Lucinda, quien está haciendo girar una historia en este momento acerca de que Emory de repente cayó enfermo para cubrir su salida del banquete. Afortunadamente, la escena fue contenida inmediatamente para que podamos ser capaces de mantener los detalles reales fuera de la prensa.

-Bien,-respiró Julia. -La última cosa que quiero es otra historia que circule sobre mí siendo un objetivo.- Ella tomó la mano de Lena. -¿Estás segura de que estás bien?

-Sí.- Ahora lo estaba, ahora que había visto a Julia. Ahora algo de la furia impotente por no poder llegar a ella cuando había estado en peligro se fue disipando. A pesar del dolor en sus costillas, sostuvo a Julia con más fuerza.

-¿Qué?-Julia murmuró, deslizando su mano en la parte posterior del cuello de Lena.

-¿Amor?

-Nada- susurró Lena. En el instante en que había visto al agresor, había tratado de escudar a Julia, pero el hombre de Tanner la había agarrado por detrás y arrojado hacia abajo. Si Stark no hubiera estado allí, sin haberse movido sin la menor vacilación, Julia podría estar muerta. Lena cerró los ojos, como si eso pudiera borrar la imagen en su mente y enterró su rostro en el cabello de Julia. Julia movió su boca a la oreja de Lena.

-Estoy bien. Estoy aquí. - Lena dio un largo suspiro, se enderezó, y dirigió sus siguientes comentarios a Savard de nuevo.

-No ha habido evidencia de la persecución, y esto se siente como un solo hombre armado.

-Estoy de acuerdo- dijo Savard. Su color era mejor, y sus ojos centrados con intención.

Junto a ella, Diane parecía agotada, pero tranquila.

-Probablemente estaba alojada en el hotel o conocía a alguien que lo estaba.

-Pero ¿cómo sabía dónde estábamos?- Dijo Julia. -¿O que nos íbamos?

-Él podría haber pagado a uno o incluso varios de los empleados del hotel para mantenerle informado,- dijo Lena. -Es posible que tuviera un cómplice que era un invitado legítimo en la recaudación de fondos. Podía haber estado mirando la limusina desde algún punto de ventaja en el hotel, pero creo que es menos probable. Una vez Wozinski y el resto del equipo regresen, sabremos más.

-Él no dijo nada, ¿verdad? No oí nada antes... de los disparos.- Julia sabía cómo disparar un arma.

Ella había tenido una licencia desde su adolescencia y que había estado en el campo de tiro con bastante regularidad desde entonces. Pero los estallidos apagados de fuego controlado en una cabina de tiro no se parecían a la reverberación aterradora de disparos resonando por el pasillo del hotel. Todavía podía oír los disparos y los gritos, y sus propios gritos silenciosos. Ella encontró la mano de Lena y lo sostuvo.

-Me preguntaba sobre el tipo anterior - el que está fuera de la sala de banquetes que estaba citando las Escrituras, o su versión de todos modos.

-El pistolero no dijo nada-dijo Lena. -Su mensaje fue la pistola en su mano.

-¿A dónde vamos?- preguntó Julia. Lena sonrió por un segundo.

-A casa en Whitley Point. Lucinda tendrá alguien que se ocupe de la habitación del hotel y recogerá nuestro equipaje.

-Si todo está bien contigo, prefiero no salir de la isla de nuevo durante seis meses más o menos.

-Veré lo que puedo hacer- dijo Lena.

-Gracias.-Julia sabía que no era posible, pero sólo por un rato, se sentía bien soñar.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por flakita volkatina el Mar Feb 09, 2016 5:20 pm

Estoe gusta x la accion la verdd x todo...
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por VIVALENZ28 el Mar Feb 09, 2016 5:48 pm

Capítulo Dieciocho



Domingo

-Tanner está aquí- dijo Julia mientras la limusina se detuvo detrás de la camioneta estacionada en el camino circular frente a la casa de la playa. Ella se puso rígida cuando tres figuras se materializaron en la oscuridad y se acercaron al vehículo. Incluso en medio de la noche, con sólo rayos de luz de la luna para cortar la negra oscuridad, pudo distinguir los rifles automáticos.

-Son gente de Tanner.-dijo Lena. -Stark probablemente llamó por adelantado una vez que estaban fuera del alcance de la ciudad y le informó de lo que pasó.- Pese a las afirmaciones de Lena que las figuras no representaban ninguna amenaza, Lena y Savard se salieron de la limusina primero y cerraron la puerta, dejando a Julia y Diane protegidas dentro.

-No sé cómo lo soportas", dijo Diane.

-Es todo tan horrible.- Julia se deslizó por el espacio entre los asientos enfrentados y puso un brazo alrededor de ella. -Trata de no pensar en eso ahora, cariño. Entraremos y una vez que estemos a salvo, te sentirás mejor.-Diane rio con aspereza.

-¿Segura? Eso es sólo una ilusión, y yo apuesto a que lo has sabido todo el tiempo, ¿no es así?- Ella tocó el rostro de Julia como si la viera por primera vez.

-Has sabido que nunca podrías estar segura, así que no había razón para dejar que pretendan protegerte.

Cuando la puerta se abrió y Lena se inclinó, Julia no se movió, pero sonrió hacia ella.

-En un momento salgo, amor.

-Ve con ella- dijo Diane. -Estoy bien.

-No, no lo estás. Ninguno de nosotros lo está.-Julia frotó el brazo de Diane y la meció suavemente mientras Lena se iba. -Tienes razón en parte, ya sabes –sobre mi protección. Yo solía pensar que no había ninguna necesidad real de protección y les molestaba por tratar, sobre todo cuando debo tenerlos en mi vida veinticuatro horas al día. Todavía lo odio, todo ello, pero sobre todo no me gusta que uno de ellos salga herido tratando de protegerme. Pero son muy buenos y han salvado mi vida y confió en ellos con ella, ahora. A todos ellos.- Ella tomó una respiración profunda. -Y sé que los necesito.- Diane se estremeció.

-Vi a Paula saltar delante de ti y la vi recibir un disparo. Gracias a Dios, fue sólo una milésima de segundo, pero vi su cuerpo sacudirse y nunca olvidaré la conmoción en su rostro.- Ella se miró las manos, que estaban fuertemente entrelazadas sobre el regazo. -Todo el camino de vuelta aquí, me preguntaba si Valerie ya está muerta. Si alguien-

-Ella no lo está, y no debes pensar de esa manera.- Julia tomó el rostro de Diane entre sus manos. -Nunca te des por vencida. ¿De acuerdo? No está permitido. Vamos a ganar.

-Dios-Diane rio vacilante. -Te estás convirtiendo en una de ellos.

-Muérdete la lengua.- Julia soltó a Diane y abrió la puerta. -Ven, vamos dentro.

Tanner se quedó esperando con Lena al lado del vehículo. Cuando Julia y Diane salieron, ella se abrazó a las dos.

-Hey, ustedes dos ¿están bien?

-Sólo temblando- dijo Diane.

-Tenemos un fuego y una buena botella de vino esperando por ustedes- dijo Tanner.

-Ni siquiera quiero pensar en eso que tú necesites a esa gente de seguridad- Julia le susurró al oído de Tanner,-pero te debo una el resto de mi vida por ellos.- Cerró los ojos, tratando de desterrar la visión de Lena tendida en el suelo. -Muchas gracias.

-Ni siquiera lo menciones- dijo Tanner con gravedad. -Sólo lamento no haber estado allí yo misma.

-Hiciste exactamente lo que necesitábamos.- Julia se apartó de Tanner. -¿Ya está Emory adentro?

-Sí, ella se ofreció a revisar a Stark y a la guardia de seguridad de Tanner.- Lena pasó el brazo por la cintura de Julia mientras caminaban hacia la casa.

-Stark recibió un golpe duro y le ordenó que se retiren. Lo siento, pero tengo que ponerme en contacto con Wozinski para averiguar lo que está pasando allá.

-Entiendo. Sólo prométeme que intentarás dormir un poco esta noche.-Julia abrió la puerta y esperó a que todo el mundo desapareciera en el interior antes de preguntar: -¿Necesitas algo para tus costillas?

-No, es tolerable. Voy a terminar con esto tan pronto como pueda.- Lena la tomó por atrás del cuello y la besó suavemente. -Te amo.- Julia le devolvió el beso, mucho menos cuidado.

-Yo también te amo.

-Si eso es un vamos, yo podría estar demasiado cansada para entregar esta noche- dijo Lena.

-Lo es, pero creo que estoy demasiado cansada para aceptar la entrega.- Julia le dio un suave empujón. -Ve a hacer lo que tienes que hacer. Siempre hay una ducha para esperar en unas pocas horas.

-¿Dónde está Diane?- preguntó Julia cuando miró a Adrienne y Felicia en la sala de estar.

-Quería estar sola- dijo Adrienne.

-¿Crees que está bien?

-Ella va a estarlo- dijo Julia. -Es la primera vez que le han disparado.

-Si ella necesita un poco escapar de todo esto, puede quedarse con nosotras,-dijo Adrienne. -El ambiente aquí podría ser un poco intenso para ella los próximos días.

-Tanner nunca mencionó que tenías una habilidad especial de entendimiento.

-Hablando de mi esposa- dijo Adrienne, levantándose, -Debo encontrarla y llevarla a casa antes de que decida hacer guardia ella misma.- Ella miró a Julia. -Ella está más que dispuesta, si la necesitas…- Julia negó con la cabeza.

-No. Ya han hecho suficiente. Estamos bien.

-Tenemos un montón de gente para asegurar este lugar- agregó Felicia, poniendo su café a un lado y levantándose también. -Voy a checar con la comandante.

-Y yo quiero ver a Emory,-dijo Julia. Ella dio a los otros las buenas noches y se fue por el pasillo hasta el dormitorio utilizados por los agentes cuando estaban fuera de turno. Cuando ella llamó a la puerta parcialmente abierta, ésta se abrió antes de que pudiera atraparla, dándole una visión de Emory Constantine inclinada sobre una joven mujer semi-desnuda tendida en la cama. Steph Fletcher, una de los guardias de seguridad de Tanner.

-Lo siento.-Julia comenzó a cerrar la puerta.

-Está bien,-llama Emory. -Hemos terminado.- Julia entró cuando Emory subió una sábana hasta los hombros de la delgada, pelirroja de pelo corto. -Voy a dejar mi número de celular aquí en la mesita de noche.-Emory se acercó a un pequeño escritorio y garabateó algo en un pedazo de papel que colocó al lado del arma enfundada de la pelirroja.

-Seis horas de reposo en cama, como mínimo. Si tu dolor de pecho empeora, se desarrolla una tos o te sientes mareada, llámame inmediatamente. De lo contrario, te veré a primera hora de la mañana.

-Mira, gracias.-Steph ya estaba levantándose, con evidente intención de regresar al servicio. -Realmente aprecio todo, pero-

-Sabes, Steph,- dijo Julia conversacional. -Apuesto a que Tanner te pondría en la lista de inactivos si creyera que no estás al cien por ciento. No es que nadie lo diría...- Steph gimió y se dejó caer hacia abajo. -Está bien. Está bien, lo tengo. Roger a las seis horas de reposo en cama.

-Gracias.- Emory siguió a Julia al pasillo. -¿Hay alguien que me pueda llevar a un hotel?

-Tenemos mucho espacio aquí,- dijo Julia mientras regresaban a la sala de estar. -Puedes quedarte aquí hasta que Lena se asegure de que es seguro para que tú puedas volver a casa.

-No sé exactamente lo que sucedió en ese pasillo, pero he oído algo de la conversación entre los agentes en el camino. Ese hombre... que el hombre podría haber estado tratando de matarme. Desde luego, no puedo ponerte en peligro o…

-Nadie va a dejar que te vayas, Emory, y nadie quiere que lo hagas.-Julia encontró una botella medio vacía de vino, volvió a llenar su vaso y sirvió otra para Emory. -Estaría muy agradecida si miras a Lena más tarde. Ella ha pasado por mucho esta semana pasada y...-Ella se dio cuenta que su mano temblaba y dejó el vaso bruscamente.

-Por supuesto que la veré,- dijo Emory.

-Gracias. ¿Hay alguien que necesites llamar? La Casa Blanca se encargará de la elaboración de una historia para la prensa, pero si hay alguien que va a estar preocupado acerca de dónde estás esta noche.

-No, no lo hay.- Emory cogió su vino. -Desde mi divorcio el año pasado, he estado viviendo en el hogar familiar con mi madre. Viaja mucho, al igual que yo, así que funciona muy bien para los dos. Ahora ella está en Milán.- Julia se acurrucó en el sofá y miró pensativamente a Emory.

-Pues bien, considérate nuestra invitada.

-Muy bien. Por supuesto.- Emory hizo un gesto a su vestido de noche. -¿Tienes ropa que me puedas prestar? Uno de los guardias de seguridad me dio su chaqueta en el coche, pero le la devolví cuando llegamos aquí.

-Entre Diane y yo, estoy segura de que podremos equiparte.

-En ese caso, lo acepto con gratitud. Puedo enviar a mi jefe técnico instrucciones para el laboratorio en la mañana. Esto me dará la oportunidad de ver a Steph otra vez, también.

-¿Está mal herida?- Emory negó con la cabeza. -No lo creo, pero un traumatismo directo en el pecho puede ser complicado. Me sentiría mejor si pudiera sacarle radiografías y obtener un electrocardiograma, pero eso está fuera de la cuestión.

-Si tú piensas que es necesario, Tanner es muy buena para hacer los arreglos para ese tipo de cosas sin mucho alboroto.

-¿Quieres decir sin registros?

-Más o menos

-De alguna manera tengo la sensación de nada de esto es nuevo para ti.

Julia suspiró, se quitó los zapatos y apoyó los pies sobre un cojín de cuero. En algún momento del año pasado se había acostumbrado a vivir con el peligro. No sólo la posibilidad vaga y apenas tolerada del acoso o secuestro en que había crecido, pero la vida y la muerte y la realidad de las bombas y las balas. Su amante casi había muerto, a sus amigas les habían disparado y había sido expuesta a un arma biológica letal.

-No, no es nuevo.- Ella sonrió con cansancio a Emory. -Y no creo que vaya a desaparecer nunca.

~*~

-¿Qué demonios ha pasado?- Matheson gritó en el teléfono celular mientras se paseaba en su habitación de un motel. La necesidad de cambiar de ubicación con frecuencia y la imposibilidad de acceder fácilmente a sus fondos.

-Él no era un profesional, señor, y los objetivos estaban muy bien cubierto- dijo el coronel.

-Sabíamos que utilizando un civil podía ser un problema.-Matheson suspiró. -Era un buen plan de utilizar a alguien que iba tras de Constantine, pero depender de los aficionados es muy arriesgado. Vamos a tener que manejar esto nosotros mismos.

-No va a ser fácil sin ayuda dentro, señor.

-De acuerdo a mi amigo en la CIA, están de vuelta muy probablemente en la isla, y no es inexpugnable. Si Lawrence no aparece pronto, vamos a tener que obligarla a salir.

-¿Señor?

-Vamos a comenzar la eliminación de sus contactos.-Matheson relajó su agarre en el teléfono.

-Uno por uno.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por flakita volkatina el Mar Feb 09, 2016 6:52 pm

Mmmmmmmm nc pero como q quiero otro jajajaja
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por VIVALENZ28 el Dom Feb 14, 2016 3:05 pm

Capítulo Diecinueve

 

-Si vamos a la ducha juntas- Julia le susurró en el oído de Lena, -tenemos que levantarnos ya.

-¿Acaso despertaste con una urgencia?," murmuró Lena.

-Mmm. Una grande.- Julia bromeó al borde de la oreja de Lena con la punta de la lengua y apretó su pelvis contra la cresta de la cadera de Lena. -Me fui a la cama con una, y siguió creciendo.- Ella abrazo el cuerpo de Lena y le acarició los pechos y el abdomen. -Por supuesto, si estás realmente cansada, probablemente podría manejarlo por mi cuenta por un tiempo. - Lena rodó sobre su espalda y tiró de Julia y la puso encima de ella.

-¿Quién necesita una ducha.- Sonriendo, Julia se sentó a horcajadas sobre la cintura de Lena. Sosteniendo su peso sobre la cadera magullada de Lena, agarró el dobladillo de su camiseta y lo sacó por la cabeza. La dejó caer en el suelo junto a la cama y deslizó sus manos lentamente sobre sus pechos y por su abdomen, Lena observando el movimiento de sus manos sobre su propio cuerpo. -¿Cómo te sientes esta mañana?

-Sorprendentemente bien.- Julia pasó los dedos por el interior de sus muslos, sus dedos rozando el abdomen de Lena, así como sus propias piernas. Cuando los músculos de Lena apretados, ella sintió una tensión responder entre sus piernas. -¿Hombro rígido?-Lena levantó ambos brazos y tomó los pechos de Julia. -No, en absoluto.- Julia cerró los ojos mientras sus pezones se endurecieron y sus pechos se hincharon contra las palmas de Lena. -Aun así, vamos a estar seguras de que no te excedas.- Ella sacudió su pelvis en un deslizamiento lento y constante en el estómago de Lena, presionando un poco más fuerte con cada golpe que la presión deliciosa que se iba formando. Cubrió una de las manos de Lena en su pecho con la suya, y con la otra se abrió para que pudiera frotar más su sexo en rápido movimiento sobre el vientre de Lena. Pronto el bombeo constante y el deslizamiento de sus caderas dieron paso a breves impulsos erráticos y ella gemía suavemente.

-Oh Dios, te sientes tan bien.

-Julia- susurró Lena.

-Abre los ojos, nena.- Con una sonrisa torcida, Julia parpadeó y trató de concentrarse.

-Lo siento. Estoy tan cerca, casi...- Ella tomó un suspiro tembloroso.

-Tengo que retroceder un minuto.- Cuando ella comenzó a levantarse a sí misma alejándose, Lena sacudió la cabeza.

-No, no te muevas.- Lena mantuvo una mano cerrada alrededor del pecho de Julia, el pezón duro entre dos dedos y deslizó la otra entre las piernas de Julia, con la palma hacia arriba. Sus dedos se deslizaron por su caliente valle húmedo hasta que sus dedos estuvieron justo en el interior. -Ahora vente en mi mano.- Julia se mordió el labio entre los dientes y se inclinó hacia adelante para envolver ambas manos alrededor del brazo de Lena, justo por encima de la muñeca. -Dime... si te hago daño.

-No lo harás. Quiero sentir todo.- Lena comenzó un tirón constante y presión sobre el pezón de Julia.

-Llena mi mano. Vamos, nena.- Con un gemido, Julia se presionó contra la mano de Lena, balanceándose a sí misma a través de los firmes músculos lisos en la base de la palma. Pronto estaba en equilibrio sobre el filo de una navaja. Jadeante, ella frenéticamente buscó la mirada de Lena.

-Me voy a venir.

-No te detengas,- Lena instó con voz ronca. -Te necesito toda. Todo.Empuja dentro de mí, -Julia se quedó sin aliento, con la espalda arqueada. Ella se sacudió duro en la mano de Lena entre sus piernas, tratando de forzar los dedos de Lena en ella. Lena enterró su mano, su palma rozando duro en el clítoris de Julia una y otra vez.

-Oh Dios, Lena -exclamó Julia, -allí. Oh ahí. -Los músculos de su estómago y muslos temblaban violentamente mientras apretaba el interior, una y otra vez. Cuando ya no pudo sostenerse en posición vertical por más tiempo, trató de sostenerse a sí misma en un brazo, pero logró sólo colapsar a un lado junto a Lena, la mano de Lena todavía dentro de ella.

-Estás bien, nena?- Lena besó los párpados cerrados de Julia, luego su boca. -¿Julia?

-Mmm, oh Dios, maravillosamente.

-¿Lista para la ducha?- Julia se acurrucó un poco más y le acarició con mano el estómago de Lena, sonriendo contra la garganta de Lena al sentir su contracción en el toque.

-En un minuto- murmuró, acariciando suavemente. -O tal vez dos, si puedes comportarte tanto tiempo.

-Voy a hacer mi mejor esfuerzo,- gruñó Lena.

-Eso lo harás maravillosamente bien.

 

~*~

 

Renée Savard ahogó un gemido y cayó a un lado de la cama, tratando desesperadamente de no sacudir el colchón. Su rodilla estaba tan rígida e hinchada, ella temía que tendría que arrastrarse hasta el otro lado de la habitación donde había dejado su bastón apoyado contra una silla, dos días antes. Hace apenas dos días, cuando en realidad había estado caminando con bastante comodidad sin ayuda. Por supuesto, eso fue antes de que ella se hubiera arrojado por encima de Diane Bleeker y luego corrió cincuenta metros por un pasillo y se arrojó en el asiento trasero de una limusina.

 

-¿Puedes caminar?- Paula susurró.

-Me estoy tomando las cosas con calma- respondió Renée. -Vuelve a dormir, cielo.- Paula empujó las mantas a un lado y comenzó a sentarse.

-Voy a por tu bastón.

-No, Paula-dijo Renée más bruscamente de lo que pretendía. Sabiendo que debió sonar enojado, se volvió a su lado y le acarició el brazo de su amante. -Hey, lo siento. Debes permanecer en cama durante un poco más de tiempo. -¿A dónde vas?- Paula tomó la mano de Renée y entrelazó sus dedos.

-Ya son las 0600. La comandante hará la reunión pronto.

-Y yo tengo que informar al equipo de seguridad- respondió Paula.

-La comandante no recibió una bala en el pecho anoche. Tú sabes que debes tomártelo con calma hoy.

-Yo llevaba un chaleco. La comandante recibió un balazo en el pecho de verdad y no faltó a sus tareas por mucho tiempo.

-Eres igual de fuerte y dedicada que la comandante.- Renée empujó una almohada detrás de la espalda, jaló a Paula contra su costado, y le besó la parte superior de la cabeza.

-La comandante es increíble; la seguiría a cualquier parte, haría cualquier cosa que me pidiera. Pero tú eres mi amante y sabemos lo que hiciste anoche. Yo sé lo que hubiera pasado si hubieran estado usando diferente munición o que te diera ese tiro en la nuca. Esos pocos minutos en la limusina anoche... cuando yo no estaba segura de lo mal que te lesionaste... esa fue la peor clase de infierno. Dios, cielo, yo estaba asustada.

-Hey, hey. Lo sé.- Paula frotó la mejilla contra el costado del pecho de Renée. -Yo sé lo que es pensando que estabas en una de las torres cuando las derribaron. Lo sé, nena.

-Entonces,- dijo Renée temblorosamente, -sabes que necesito que cuides de ti misma por un rato.

-Me duele- admitió Paula. -Cada vez que respiro se siente como si alguien metiera un palo afilado en el pecho y saliera a través de mis omóplatos. Pero no voy a hacer nada más que sentarme en una mesa y hablar. No voy a tener un turno.

-¿Y después de la reunión te acuestas de nuevo durante tres o cuatro horas?

-Dos. Dos horas y no voy a hablar con la comandante que estás teniendo problemas incluso parada.- Riendo, Renée inclinó la cara de Paula y la besó. -Nunca me di cuenta de que eras tan tortuosa.

-No puedo aceptar que estés herida, tampoco- susurró Paula, cerrando los ojos y recargando su cara entre los pechos de Renée. -Tal vez podría quedarme aquí por un par de minutos más.

-Lo que sea,- murmuró Renée. -Cualquier cosa por ti.

 

~*~

 

Poco antes de las siete, Julia caminó con Lena hacia la casa de huéspedes. Una ligera lluvia caía bajo un cielo gris y en la distancia el mar estaba agitado.

-El invierno se acerca-dijo Julia, y por alguna razón, la hacía sentir melancolíca. Lena le tomó la mano.

-Vamos a casarnos en el Lodge en Colorado. Podemos llamar a Doris hoy y hacer los arreglos necesarios.

-¿Qué?- Julia se quedó boquiabierta, luego sus ojos se iluminaron de placer. -¿Qué trajo eso?- Lena pasó el pulgar a lo largo de la cresta de la mejilla de Julia.

-No hemos dejado de movernos durante los últimos dos meses. Quiero unos días cuando lo único que importa es estar contigo.

-¿En serio?- Julia miró por el camino a la casa de huéspedes donde se encuentra la actual oficina de la Subdirectora de Seguridad Nacional, a sabiendas de que los agentes de Lena esperaban en su interior y que el trabajo de su amante estaba haciendo era fundamental para el bienestar de la nación. También sabía que el trabajo era esencial para el bienestar de Lena. Lo último que esperaba era que Lena estuviera pensando en algo más que trabajo.

-Lo siento- murmuró Lena, como si le leyera el pensamiento. -Lo siento que no he dejado claro lo mucho que te necesito.

-Elena. -Julia deslizó sus dedos por el cabello de Lena. -Lo hiciste bien claro no hace más de una hora.- Lena sonrió brevemente.

-Eso también, pero más que nada te necesito...-Sus ojos se oscurecieron y ella tocó su palma contra su pecho, -...aquí.- Julia se quedó sin aliento.

-Oh, Dios mío. Tienes que irte en este instante o voy a tener que arrastrarte a la cama. No puedes decirme esas cosas cuando estamos de pie aquí y no puedo tenerte.

-¿Eso es un sí sobre Colorado?

-Llamaré a Doris hoy. A Tanner y Adrienne les encantará volver a verla.

-Bien.- Lena la besó. -Debo irme.

-Lo sé. Haz lo que tengas que hacer. Te amo.

-Ten cuidado hoy en día.

-Lo tendré.- Julia hizo la pregunta al acecho en el fondo de su mente. -¿Has aprendido algo?

-En la superficie parece que el tirador estaba apuntando a Emory.

-¿En la superficie?

-Él está en su lista de vigilancia, pero algunos de estos grupos tienen múltiples agendas. No es una exageración para un fanático de la investigación anti-fetal a ser también anti-gay.

-Por lo tanto, podría haber sido a nosotras a las que estaba buscando.

-Es posible.

-¿Pero?- Lena suspiró. -No podemos descartar la posibilidad remota de que esto podría estar relacionado con el asalto anterior a ti.

-Y a ti.

-Así que nuestro curso de acción más seguro,- dijo Lena, -es suponer que los tres son probables e investigar en consecuencia. El FBI local está preparando un expediente sobre los grupos de investigación con células madre, y vamos a seguir centrándonos en las conexiones a Matheson.- Julia acarició las costillas de Lena suavemente, deseando fervientemente poder curarlas.

-¿Qué pasa con Valerie?

-Si no puede contactar con Diane y conmigo, nuestras posibilidades de encontrarla son remotas. Dando el tiempo suficiente, podríamos, pero el tiempo es algo que no tenemos.- Lena pasó los dedos por el cabello de Julia. -Estoy trabajando en algo que podría traerla.

-¿Es clasificado?

-No, pero sí implica a Lucinda.

-Uh-oh. ¿Quiero saber?

-Te darás cuenta más adelante.- Lena besó la frente de Julia. Después de un segundo, dijo, -¿No hay preguntas?

-Voy a esperar a que me digas acerca de la conferencia de prensa. Tal vez voy a ir hasta el puerto deportivo por un tiempo para ver a Tanner.

-Toma tres personas...- Lena hizo una mueca. .Estoy segura de que Stark se encargará de eso.. Julia sonrió. -Nunca me importó que veas por mí. Stark no tiene que saberlo.

-Gracias, nena..- Lena volvió a besarla, luego se volvió y se alejó rápidamente. Julia esperó hasta que Lena desapareció en el interior, y luego continuó por el camino sinuoso de la playa. Cuando se volvió hacia el norte, metiendo las manos en los bolsillos de su cazadora y caminar rápidamente para mantener el calor en el fuerte viento, vio en la periferia a las dos figuras remedo de ella. Habían estado allí, por supuesto, todo el tiempo que ella y Lena había estado en el camino al compartir algo tan íntimo que todavía tenía ganas de llorar. Los que habían visto, por supuesto, nunca reconocerían de alguna manera lo que habían presenciado, y durante esos momentos, ella no se había dado cuenta de nadie, excepto Lena. Ella se detuvo y sacó su teléfono celular y uso el marcado rápido. Un momento después, respondió Lena.

-¿Estás bien?

-Lo siento, sé que estás en sesión informativa. Sólo quiero que sepas que me encantaría ir a Colorado para casarnos.

-Está bien.- dijo Lena sondeándola. -¿Y?

-Y esta mañana en la cama fue maravilloso, pero la única cosa que realmente necesito es que me mires como tú acabas de hacerlo por el resto de mi vida.

-Puedes contar con eso.

-Te amo.- dijo Julia en voz baja. -Te veré más tarde.- Julia cerró el teléfono, se lo metió en el bolsillo y volvió el rostro hacia la lluvia. Estaba fría y fuerte contra la piel y se sentía increíblemente viva. Cuando Julia entró a la cocina cuarenta y cinco minutos más tarde, Diane estaba esperando. Ella estaba sin maquillaje, con pantalones sueltos de algodón y una blusa de algodón azul claro, y ella no se veía como si hubiera dormido nada la noche anterior. Su pelo suelto y sin estilo recién lavado. Ella parecía vulnerable y joven y el corazón de Julia le dolió. Diane finalmente había caído en el amor y en lugar de ser capaz de sumergirse en el placer de hacerlo, podría perder a Valerie y sin saber por qué. -Buenos días, cariño.- Julia deslizó los dedos por la espalda de Diane mientras pasaba detrás de ella. Ella se detuvo en seco cuando sintió a Diane rígida. -¿Qué pasa?

-Esto. -La voz normalmente sensual de Diane era estridente de fatiga. Señaló el periódico abierto delante de ella. -No lo entiendo.- Julia miró por encima de su hombro y frunció el ceño ante un artículo de la segunda página. Propietaria de Galería Conocida Asaltada Después de Gala. Recorrió el relato completamente ficticio de un asalto, presume que es un robo, que se produjo a las afueras de Boston Ritz Carlton la noche anterior después de una recaudación de fondos para un centro de investigación señaló. La única cosa en el artículo que se parecía a la realidad en lo más mínimo, era el hecho de que la víctima, Diane Bleeker, en realidad era la dueña de una galería de moda en Manhattan. -¿Es así como se hacen las cosas en tu mundo?- Diane levantó los ojos llenos de dolor y acusando. -¿Son estos tipos de mentiras necesarios? Tengo amigos, colegas, familia que se preocupa y que tal si... tú sabes que Valerie probablemente verá esto. Alguien debería habérmelo dicho.

-No tengo ni idea de cómo...- Julia recordó un fragmento de su conversación con Lena hace menos de una hora. Lena había dicho que podría tener una idea de llegar a Valerie. Ella también había dicho que Lucinda estaba involucrado, y esta manipulación de prensa tenía huellas de Lucinda por todas partes. Julia se enderezó, con la boca apretada. -No estoy segura de qué se trata, pero lo voy a averiguar.- Cogió el periódico, ella se dirigió hacia el comedor, ahora el centro de operaciones de seguridad, donde había visto por última vez a Paula y Mac. Mac estaba en el equipo, el estudio de lo que parecía ser una planta. Giró en su silla para mirarla, sus cejas alzadas. -¿Dónde está Paula?

-Ella volvió a subir a la cama.- La expresión de Mac era cortés pero reservada. -¿Hay algo en que le pueda ayudar?

-¿Qué tal esto? ¿Sabes algo acerca de esto?- Ella extendió el periódico. La rápida mirada de Mac, sabía que él estaba al tanto del artículo.

-Ah, eso puede ser algo que quiera preguntar a la comandante, -respondió, obviamente, que enmarca su respuesta con cuidado.

-Ella está en una reunión informativa. ¿Por qué no me lo explicas a mí? - Mac la miró con muda súplica.

-Me temo que no puedo. Lo siento.

-Muy bien. Por supuesto que no.- Julia dio la vuelta y se alejó. Cuando se enteró de Mac levantarse miró por encima del hombro. -Quédate aquí, Mac. No voy más allá de la oficina de Lena. Dios, no es como si hubiera a donde ir.- Él sonrió con cautela.

-Nunca he sabido que eso la detuviera. Respetuosamente, Srita. Volkova.- Ella entrecerró los ojos, luego se rio.

-Tal vez es hora de rotar a mi equipo de seguridad si es que me conocen tan bien.Sin embargo, toma mucho tiempo para entrenar a los nuevos,- dijo con una cara seria.

-Supongo que tienes razón.- Julia se sentía un poco menos iracunda.

-Te veré más tarde Mac.

-Señora. -En el momento en que llegó a la casa, su furia se había calmado lo suficiente que cuando Lena entró en la sala de estar, en respuesta a su llegada, se las arregló para hacerlo con calma

-¿Puedo hablar contigo un momento?- La mirada de Lena cayó al periódico que sostenía fuertemente apretado en la mano. -Ah.- Ella deslizó las manos en los bolsillos de sus pantalones negros. -Veo que Lucinda es aún más eficiente de lo que esperaba. ¿El artículo está ahí?

-¿Tu factura?

-En su mayoría. Lucinda hizo las llamadas telefónicas necesarias para los trabajos.- Lena sacudió la cabeza. -Incluso con la Casa Blanca detrás de él, yo no esperaba ver nada hasta esta noche.

-Lucinda no pierde el tiempo o las palabras.

-Al parecer.

-Maldita sea, Lena. Diane no entiende este tipo de cosas. Deberías haberle dicho, o dejarme decirle.- Lena hizo un gesto hacia el sofá.

-Vamos a sentarnos un minuto.

-No quiero sentarme, quiero una explicación. Le dije a Luce que no usaría mi amistad con Diane así. ¡No pensé que tenía que decírtelo a ti también!

-Dame un minuto y te lo explicaré.- Lena se sentó.

-Está bien.- Julia la siguió, pero se sentó lo suficientemente lejos que no se tocaban. -Estás usando esto para atraer a Valerie, ¿no es así?

-No del todo. Es una buena tapadera para explicar toda la actividad oficial en el hotel anoche. Mantiene tu nombre y el de Emory fuera del periódico. Y , sí,- dijo Lena con un suspiro, -podría sacar a Valerie a la luz pública. Puedes estar segura de que ha barrido las fuentes de noticias para cualquier información disponible.

-¿Por qué no me lo habías dicho antes?

-¿Aparte de la obvia razón es que yo estaba preocupada?-Julia sonrió débilmente.

-Aparte de eso.- Lena se frotó los ojos. -No pensé que veríamos cualquier actividad alrededor de esto hasta más tarde en el día. Diane aún dormía, y...- se encontró con la mirada intensa de Julia. -Yo no quería que ella tratara de ponerse en contacto con Valerie diciéndole que fue fabricado.

-Jesús, Lena. Ella es mi mejor amiga y ella está sufriendo mucho por esto. ¿Cómo crees que se va a sentir si Valerie es... no sé, Atrapada, debido a ella?

-Julia,- dijo Lena suavemente, -Valerie es un verdadero problema que hay. Lo mejor para ella es que seamos capaces de protegerla. Si ella sale a la superficie, ya que está preocupada de que algo podría sucederle a Diane o que algo le ha pasado a ella, ella estará mejor.

-Puedo decirle a Diane?

-Te vas a poner en el medio. No me gusta hacer eso.

-Ya estoy en él. No hay término medio izquierdo, Lena.- Lena se movió a lo largo del sofá así que estaba más cerca de Julia, pero no la tocó.

-¿Puedes decirle una parte y dejar de lado lo de Valerie por ahora?

-Ella no es ingenua, Lena -podría preguntarme por Valerie. ¿Qué voy a decirle que haga si Valerie la llama?

-Dile que hablar con ella todo el tiempo que pueda.

-¿Está pinchado el teléfono de Diane?{ preguntó Julia con incredulidad.

-Estamos siguiéndolo a través de su proveedor de telefonía móvil. No es perfecto, pero nos da un punto de partida.-Lena colocó su mano sobre el sofá entre ellas.-Lo siento, Julia. Tiene que hacerse.- Julia se quedó en silencio por un momento, y luego tomó la mano de Lena y lo acunó en su regazo entre las suyas. -Esto debe ser difícil para ti.

-Yo... no es tan difícil como lo es para ti. Me gustaría poder cambiar eso.-Julia negó con la cabeza.

-No. Una de las cosas que me gusta de ti es lo claro que estás sobre el punto del bien y el mal. Acerca de lo que se debe hacer, sin importar el costo. Pero no hay nada claro acerca de esto, ¿verdad?

-Nada ha quedado claro para mí desde el momento en que vi a uno de mis agentes de pie fuera de la puerta apuntando con un arma a tu corazón, -dijo Lena con amargura.

-Yo no sé ni por dónde empezar a pensar en eso.- Era muy raro que Lena expresara su dolor y desilusión que Julia tuvo que luchar para no tomarla en sus brazos. En cambio, ella se inclinó y besó la mejilla de Lena. -Voy a hablar con Diane. Todo estará bien.

-Lo siento.

-No. No debes sentirlo. No por hacer lo que debe hacerse.- Julia se levantó.

-Vas a tener cuidado con Valerie, ¿verdad?- Lena se levantó.

-Ella es una víctima en esto también. Estoy segura de ello.

-Confío en tu juicio. Lo hago.-Julia rozó los dedos por la mandíbula de Lena. -Pero tú eres la única cosa en mi vida de la que no puedo prescindir.

-Lo tendré en cuenta.-Julia sonrió suavemente.

-Veré que lo hagas.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por Monyk el Lun Feb 15, 2016 12:35 pm

Esto se complica cada vez más, genial.
Saludos!!

Monyk

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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por VIVALENZ28 el Jue Feb 18, 2016 11:46 pm

Capítulo Veinte




 



Lena echó la silla hacia atrás y se frotó la cara. Un vistazo a su reloj confirmó lo que ya sabía. Era tarde casi las 9 pm. Felicia y Savard parecían tan agotadas como se sentían, pero ninguna se había quejado a pesar de las doce horas de trabajo sin parar en los ordenadores. El resto de la casa de huéspedes estaba a oscuras, la única luz venía de los monitores de los ordenadores y algunas lámparas. Entendió por qué tantos edificios gubernamentales tenían tan pocas ventanas, con menos intrusión del mundo exterior, más fácil era perderse en el trabajo, excluyendo a todos los demás. Incluso las personas más importantes en tu vida.




-¿Dónde estamos?- Savard preguntó a Felicia, quien tenía más experiencia en materia de investigación informática. Felicia se encogió de hombros.




-Entre los archivos en Quantico, a los que he sido capaz de acceder y nuestros propios análisis de los registros de la academia de Matheson, tenemos ID sólidas de los cuatro hombres armados en el Aerie. Ahora tenemos los nombres de esos rostros y estamos cavando más profundo




-¿Que nos da eso en términos de conexión entre Matheson, la Compañía y el reclutador de Valerie? -Felicia negó con la cabeza




-No hay nada todavía. Estos hombres eran demasiado jóvenes para ser contemporáneos a cualquier persona que pudiera haber reclutado a Valerie.- Savard dijo:




-Si Valerie fue reclutada cuando era una adolescente, entonces probablemente debemos buscar a alguien de la edad de Matheson como su reclutador,- extendió sus manos en frustración. .-Podría ser cualquiera.




-Tenemos que trabajar a partir de la suposición de que el reclutador de Valerie y Matheson están unidos. Podría resultar que no lo están, pero ese es un escenario más probable que postular que el contacto de Valerie dentro de la Compañía informó de los planes del asalto a Matheson a alguien más que luego retransmitió el mensaje a Matheson- Lena se puso de pie y caminó hacia la ventana, girando los hombros y tratando de liberar algo de la rigidez de las semanas anteriores, las lesiones y la tensión de tener los ojos fijos todo el día en todos los archivos. Las luces del primer piso de la casa principal estaban encendidas y se preguntó qué estaría haciendo Julia.




-No creo en las coincidencias. La única persona fuera de nuestro equipo, que sabía acerca del asalto era Valerie. Ella informó a su reclutador y Matheson fue advertido. A más B es igual a C.




-Matheson ha tenido toda una vida para construir una red dentro del sistema,- dijo Felicia. -Estamos buscando una aguja en un pajar.




-Puede ser. Pero los hombres como Matheson saben que la red más segura es aquella que es pequeña y basada en la lealtad personal.- Se apartó de la ventana y recordó el resto de su vida para hacer frente a sus agentes. -¿Que produce la mayor fidelidad?




-La cadena de mando,- dijo Savard inmediatamente.




-La familia- Felicia respondió.




-Comiencen con Foster y los otros cuatro hombres del asalto a Julia y encuentren a sus hermanos, primos, tíos, padres, abuelos cada pariente masculino que pudiesen estar asociados con Matheson o los hermanos, tíos, padre de Matheson, lo que sea.- Savard frunció el ceño




-¿Qué pasa con las mujeres?- Lena sacudió la cabeza




-No lo creo. Matheson dirige una academia militar para chicos. Todos los agresores fueron hombres. Todos los paramilitares en su complejo eran hombres. Él no confía en las mujeres con autoridad.- Los ojos de Felicia brillaron, -uno de sus muchos errores.




-De acuerdo,- dijo Lena con tranquila satisfacción -Él va a lamentar habernos subestimado




 



~*~




 



 



-Me preguntaba cuando saldrías a la superficie- dijo Julia cuando Lena se dirigió a la cocina un poco después de las 10pm. Retiró la banda roja de su frente y dejo que su cabello cayera libremente sobre los hombros. Acababa de llegar de una carrera en la playa y aún llevaba sudadera y una camiseta corta.




-Hay pollo en el horno.




-Gracias, pero estoy bien. Tanner envió sándwiches para nosotras,- Lena abrió la nevera y extrajo una cerveza. -¿Quieres una?




-Tomé vino,- Julia esperó hasta que Lena se sentó a la mesa y tomara varios tragos de su cerveza antes de moverse detrás de ella para darle masaje a sus hombros. -Un día largo- Lena inclinó la cabeza hacia atrás contra el cuerpo de Julia, cerró los ojos y suspiró-




-Si ¿Cómo estuvo el tuyo?




-Lo de siempre. Pinté un poco esta tarde.




-¿Algo que pueda ver?-Julia sonrió -Pronto. Tal vez mañana.




-No voy a olvidarlo… ¿Qué más hay de nuevo?




-Los hombres de Tanner llevaron a Emory de vuelta a la ciudad. Steph se va a quedar con ella por un día o dos para estar seguros de que ella estará bien.




-Bien. ¿Cómo está Diane?- Las manos de Julia se detuvieron. -Molesta.




-Hablaré con ella tan pronto como verifique las cosas con Mac y Stark. Esperemos que ellos hayan tenido mejor suerte que nosotros al revisar lo que sucedió en el hotel anoche.




-¿No hay progreso?- Lena suspiró.




-Algunos. No tengo ninguna duda de que con tiempo suficiente podríamos rastrear los diversos hilos de vuelta al centro, pero no creo que tengamos mucho tiempo. No mientras Matheson pueda armar escuadras de asalto como lo hizo en el Aerie, personas que no les importa quien muere.. Julia volvió a trabajar en los músculos del cuello de Lena.




-¿Crees que fue una misión suicida?




-Dudo que lo enmarcaran de esa manera, pero la probabilidad era contundente de que ninguno de los asaltantes iba a sobrevivir.




-¿Crees que él vuelva a intentarlo?- Lena se quedó en silencio, preguntándose si era justo contarle sus preocupaciones a Julia. -No trates de decidir lo que es bueno para mí o no, sólo dime lo que piensas- dijo Julia. Lena miró el rostro de Julia.




-Sí, lo creo.




-Bueno. Entonces no es tan inteligente ¿no? Sólo espero que lo haga pronto para que podamos terminar con esto.- Julia besó la parte superior de la cabeza de Lena. -¿Por qué no tomas una ducha y te cambias a algo más cómodo. Tu espalda es un gran nudo




-¿Vas a venir conmigo?-Julia se echó a reír




-No, no a menos que tu intención sea pasar el resto de la noche en el dormitorio.




-Me parece bien- Lena sonrió, inclinando la cabeza hacia atrás contra el estómago de Julia. -Te extrañé hoy.- Julia trazó las cejas de Lena con un dedo, luego se inclinó y la besó en la boca al revés




-He estado pensando sobre esta mañana todo el día. Me encanta esta posición, pero la próxima vez quiero que sea tu boca debajo de mí.- Lena gimió y movió la camiseta corta de Julia con la nariz hasta poder besar su estómago desnudo.




-Déjame terminar algunos asuntos y me encargaré de esos deseos. Me puedo duchar después.




-Estaré esperándote.




 



~*~




 



-¿Encontraron algo?- Lena preguntó mientras se dirigía hacia el centro de operaciones. Stark, Mac y para su sorpresa Wozinski, estaban revisando impresiones -Hola Greg. ¿Las cosas terminaron en Boston?- Wozinski se encogió de hombros




-Los del FBI están manejándolo. ¿Necesito decir más?




-¿Aparte de que las cosas se están moviendo lentamente?- Lena sonrió -¿Qué tienes tú?




-El nombre del tirador era Allen Strassmann y como ya sabíamos, estaba en la lista de vigilancia de Constantine. También estaba en otra media docena de listas bajo vigilancia de grupos de derecha, pro-vida y pro-cristiana ultraconservadora




-En la superficie…- dijo Stark -…parece que la Dra. Constantine era el objetivo- Lena se apoyó en el marco de la puerta y cruzó los brazos -¿No estás de acuerdo?




-Si la doctora era el objetivo, parece bastante estúpido tratar de salir de ella cuando estaba con Egret, todo el mundo sabe que ella está fuertemente custodiada.




-Tal vez fue simplemente una cuestión de oportunidad,-dijo Lena.




-Es posible. Pero ¿cómo sabían que Constantine abandonaría la sala con nosotros? Fue una decisión de último momento.




-Tal vez Strassmann estaba en el salón de banquetes o tenía a alguien vigilando los movimientos de Emory y que podría avisarle, lo mismo que hubiésemos planteado si Julia fuese el objetivo.- Stark asintió con la cabeza, pero no parecía muy convencida.




-Si yo fuera a dispararle a Emory Constantine, planearía hacerlo cuando saliera del hotel después del evento, en el estacionamiento, tal vez, o incluso con la multitud saliendo de la sala del banquete. Tendría una mejor oportunidad para alejarme, punto.




-¿Tenemos algún indicio de que este tipo Strassmann podría haber tenido de objetivo a Julia?- Lena se unió a los demás alrededor de la mesa.




-No tenemos nada en los archivos de este sujeto o cualquier organización en la que él estuviese involucrado para contactarla, ninguna emisión de declaraciones o mensajes agresivos publicados en cualquiera de sus tablones de anuncios. Nada lo ata a ella.




-No estoy sorprendida. Si yo fuera a elegir un asesino, querría que él, o ella, fuese alguien anónimo,-Lena se encogió de hombros. -Eso supone que había alguien detrás de todo esto y no era Strassmann por sí mismo.




-Sería una gran maldita coincidencia…- dijo Mac mientras se sentaba con el café, -…si resulta que alguien decidió dispararle a Emory Constantine justo cuando estaba con Egret. A pesar de la evidencia o la falta de ella, es demasiada coincidencia para mí- Stark asintió




-Estoy de acuerdo




-Yo también- Lena se levantó -Sigan trabajando el punto de vista de Strassmann y asuman que su objetivo era Julia. Vean si pueden encontrar una relación entre él y cualquier conexión conocida con Matheson, tal vez esté relacionado con alguno de los hombres de Matheson capturados en el campamento.




-Lo haré, Comandante,-Stark vaciló, como si estuviera a punto de decir algo más y luego se quedó en silencio.




-¿Jefa?- preguntó Lena.




-Nada, Comandante.




-No,- dijo Lena como si le hubiera hecho la pregunta. -No hicimos un maldito progreso, pero todavía estamos excavando.




-Realmente necesitamos introducir a Valerie Lawrence si queremos encontrar el enlace con Matheson,- dijo Stark.




-Estoy trabajando en ello- Lena observó al grupo -Hasta entonces seguimos adelante




 



~*~




 



Lena se inclinó hacia la sala y llamó a la puerta francesa parcialmente abierta que dividía el pasillo y las habitaciones del primer piso. Diane estaba acurrucada en un extremo del sofá de cuero marrón oscuro frente a la chimenea. Una copa medio vacía de vino estaba en la mesita junto a ella. Se había cambiado los vaqueros que había estado usando temprano, a unos pantalones negros y un suéter blanco de cuello alto con tres cuartos de manga. Lucía distante y muy sola.




-¿Puedo hablar contigo?- Diane miró por encima del hombro.




-Por supuesto.- Diane se volvió hacia el fuego cuando Lena se sentó a su lado.




-Lo siento, no tuve la oportunidad de advertirte sobre el artículo del periódico antes de que lo encontraras,- dijo Lena.




-¿Todavía lo habrías publicado si me hubiese opuesto?




-Sí




-Gracias por permitirme hacer las llamadas telefónicas esta tarde. Mi hermana y mi gerente de la oficina estaban muy aliviadas al escuchar que no estaba herida de gravedad,- Diane añadió bruscamente. -Por supuesto, me apegué al libreto que Stark me proporcionó. El cual tú aprobaste, supongo- Lena hizo una mueca.




-No era mi intención hacerte sentir como una conspiradora




-¿Entonces por qué lo hiciste?




-Es complicado.




-Eso significa que es acerca de Valerie.




-Sí- Lena admitió. -Ella no vendrá para protegerse a sí misma, pero va a protegerte. Y la necesitamos.- Diane se movió estudiando a Lena, sin aparente rastro de su enojo anterior.




-Eso es chantaje emocional, ¿no lo crees?




-Sí, lo es.




-¿Cómo lo haces tan bien?




-Es lo mejor para Valerie, es lo mejor para ti. Y es lo mejor para Julia.




-Esa es la línea de fondo, ¿no es así? Julia.- Lena la miró fijamente




-Sí.




-¿Sin excusas? ¿Sin razonamientos elaborados o argumentos?




-No




-Claro y simple,- Diane susurró para sí misma.




-No es claro y no es simple- dijo Lena -Necesario. Valerie va a entenderlo.




-¿Y estás segura de que es lo mejor para Valerie?




-Tan segura como puedo estarlo,- dijo Lena. -Tienes que confiar en mí en esto.-Diane rio con aspereza




-Parece que todos tenemos que confiar demasiado en ti, Lena. Eso es mucho pedir, ¿no lo crees?




-Diane- Julia dijo desde la puerta -Lena sabe lo que está haciendo. No hay nadie mejor para tomar estas decisiones




-Espero que tengas razón- Diane se levantó y se dirigió precipitadamente hacia la puerta, pero se detuvo para mirar a Lena. -Porque si algo le sucede a Valerie debido a esto, nunca te perdonaré por usarme en su contra.- Cuando Diane salió corriendo de la habitación, Julia dijo:




-Ella está simplemente molesta. Iré a hablar con ella.




-Está bien. Ella merece estar enojada. No lo manejé bien.




-Oh, no seas ridícula, Elena. No eres responsable por todo el mundo y resulta que ella está equivocada.- Los labios de Lena temblaron. -Gracias por venir en mi defensa. Creo.- Julia agarró la barbilla de Lena con su mano y le dio un beso, un beso profundo.




-Sé cómo te pones. No voy a dejar que te rindas al respecto. Hiciste lo correcto, incluso si fue en el peor el momento.




-No sueles quejarte de mis momen…- Lena se interrumpió cuando sonó su celular. -Katina- sostuvo la mirada de Julia mientras hablaba. -¿Dónde?...Diles que intercepten, pero no, repito, no usen fuerza letal. Alerta a Stark para asegurar la casa. Voy para allá




-¿Qué pasa?- Julia preguntó con ansiedad.




-Intrusos en la playa. Me tengo que ir




-Que las personas de Tanner lo manejen. Lena…




-Quédate aquí, Julia. Estaré bien. Estaré de vuelta tan pronto como pueda.




-Maldita sea, Lena…- Lena corrió hacia la parte trasera de la casa, llamando al número de Felicia desde su celular.




-Necesito apoyo. Estaré en el camino hacia las dunas.




-Roger, Comandante. ¿Savard?- Lena empujó la puerta trasera.




Estaba oscuro, con sólo la luna para guiarla, pero conocía la ruta de memoria. Emitió órdenes mientras corría, el teléfono en una mano y un arma en la otra




-No. Savard no está lo suficientemente móvil. Dile que tome posición detrás de la casa de huéspedes. Que nadie se acerque a la parte posterior del recinto, excepto por mis órdenes. Llama a Stark, alerta roja.




-Copiado.- Lena llegó corriendo a la playa y vio una ráfaga de actividad, formas oscuras convergían desde varias direcciones, un cuarto de milla sobre la costa. Al oír los gritos ahogados, cerró el teléfono y se lo metió en el bolsillo de sus pantalones. A medida que se acercaba, vio a tres de los agentes de Tanner apuntando con los rifles de asalto hacia una figura arrodillada en la arena, con los brazos extendidos. Una figura delgada, con el pelo corto y rubio con una chaqueta oscura y pantalones. Lena patinó hasta detenerse a unos metros de distancia y enfundó su arma. Valerie la miró.




-Hola, Elena.




-¿Estás bien?




-Perfectamente, gracias.- Lena hizo un gesto a los otros para que se alejaran.




-Yo me encargó de esto. Gracias. Pueden regresar a sus puestos.- Valerie se levantó y se sacudió la arena de sus pantalones. -Fue arriesgado,- dijo Lena. -Pudieron haberte disparado.




-Sabía que tu gente estaría mejor preparada que eso.




-Demasiado confiada.- Valerie sonrió suavemente. -Siempre he confiado en ti.- Lena se preguntó cuánto tiempo duraría la confianza.




-Vamos a la casa,- dijo. -Te hemos estado esperando.

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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por flakita volkatina el Vie Feb 19, 2016 11:24 pm

Hay jesus no ahi n ahi.. necesito mas conti
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por Hunter el Dom Mar 06, 2016 1:15 am

mierda mierda mierda.. esto esta que arde... aaahh espero con ansias la continuacion....
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por Anonymus el Lun Mar 07, 2016 6:34 pm

Capítulo Veintiuno


-¿Asumo que el anuncio en el periódico fue fabricado? -preguntó Valerie tan pronto como estuvieron fuera del alcance del oído de los guardias.


Lena sonrió brevemente, no se sorprendió de que Valerie hubiese sospechado de la portada. Los agentes adoctrinados para trabajar clandestinamente, entendían con qué frecuencia y en qué medida los medios de comunicación eran utilizados para alterar la verdad. Lena había esperado que Valerie no corriera el riesgo de ignorar el reporte, a pesar de que no debía creerlo por completo.

-La mayor parte era un elemento decorativo.
-¿Diane está bien?
-Sí, ella está completamente bien.
-Pero hubo algún tipo de incidente.
-Sí -dijo Lena no dispuesta a discutir cualquier detalle, hasta que tuviera un mejor sentido de la agenda de Valerie. Como si lo comprendiera, Valerie no siguió ahondando- Esperaba que los guardias llamaran a Stark cuando me interceptaron -le dijo
-¿Estás dirigiendo el equipo de Julia otra vez? -Lena sacudió la cabeza.
-No, pero toda esta operación es asunto de OSN y eso me pone a cargo.
-¿Y vas a ir tras la compañía?
-Si es necesario.
-La compañía ha existido desde hace mucho tiempo -dijo Valerie- La Seguridad Nacional es tan reciente que incluso la mayoría de las personas no saben lo que es.
-Lo sabrán muy pronto
-Supongo que todos lo harán. -Valerie metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta y se encogió de hombros frente al viento- Dios, esto va a ser un desastre hasta que la gente decida cuál será su territorio.
-Probablemente, por mucho más tiempo que eso -Lena se dio cuenta que Valerie estaba temblando- ¿Qué tan lejos caminaste?
-Cuatro o cinco millas, quería estar segura de flanquear a tus guardias para que ellos tuvieran una buena vista de mí cuando llegara a la playa. No quería salir de la nada justo encima de ellos y hacerlos disparar contra las sombras.
-Dijiste que pensabas que estaban bien entrenados como para eso.
-Digamos que prefiero que las probabilidades estén sólidamente apiladas a mi favor cuando estoy sin armas y en territorio hostil.
-Procedimiento correcto -Lena estuvo de acuerdo.


Entendió muy pronto que Valerie había ingresado con tiempo suficiente en la isla, para moverse hacia los guardias. Sintió un movimiento en las sombras a su derecha y deslizó la mano por su arma cuando Felicia salió de la cubierta de las dunas. A su lado, Valerie se tensó.


-¿Todo bien, Comandante? -preguntó Felicia.
-Sí. Diles a Savard y Stark que se retiren -Sí señora -Felicia transmitió las órdenes por radio, luego miró a Valerie mientras el trío subía por el camino hacia el recinto- Me alegro de verte.
-Gracias -respondió Valerie- Siento lo mismo.
-Tú y Savard deben tomar un tiempo de descanso mientras puedan, Davis -dijo Lena- Nos reuniremos de nuevo a las 0600.
-Sí señora -Felicia salió de la ruta hacia la casa de huéspedes.- Buenas noches, comandante.


Lena se detuvo a medio camino entre la casa de huéspedes y la casa principal, en un punto fuera del alcance visual del perímetro de los guardias apostados en la parte trasera de la casa. Se enfrentó a Valerie, quien se veía delgada y pálida bajo la luz de la luna.


-Julia está dentro. Así como Diane. Los hombres de Tanner ya te cachearon, pero tengo que hacerlo yo misma.
-Por supuesto -Valerie abrió la cremallera de su chaqueta y luego extendió los brazos a los costados a la altura del hombro y abrió las piernas.
-Desabrocha tu blusa y desabrocha tus pantalones vaqueros -dijo Lena- Lamento que haga frío aquí afuera.
-Sólo hazlo, Elena.
-Seré rápida. -Sin decir palabra, Valerie abrió su ropa.


Lena rápidamente verificó por armas que esperaba no encontrar y luego con más cuidado deslizó sus dedos dentro de las copas del sujetador de Valerie, sobre la piel desnuda de su abdomen y espalda y la parte superior del borde de los vaqueros por delante y por detrás en busca de un micrófono, que esperaba no encontrar. No lo hizo.

-Gracias. -Valerie arregló su ropa.
-¿Puedo ver a Diane?
-Sí, pero sólo por un minuto. Tú y yo tenemos que hablar. -Volvieron a caminar.
-Voy a hacer lo que quieras.
-Para el registro… -dijo Lena- …me alegro de que finalmente trajeras tu culo aquí -Valerie suspiró.
-He hecho cosas que lamento, Elena, pero nunca te hubiese traicionado conscientemente. No sabía cómo sería utilizada la inteligencia que transmitía. Sé que no es una excusa.
-Sé cómo se juega el juego. Sé que no tenías otra opción. Estamos bien con eso -Valerie apretó brevemente la mano de Lena.
-Me alegro.
-Vamos adentro para que puedas calentarte.


Subieron las escaleras a la cubierta delantera y Lena asintió a Stark, quien estaba de pie con la espalda contra la puerta de la cocina con un rifle de asalto sostenido ligeramente en sus brazos

-Todo bien, Jefa.
-¿Me necesita en el interior, comandante? -preguntó Stark.
-No por el momento. Los turnos habituales estarán bien esta noche. Nos reuniremos mañana. -Stark miró a Valerie y se apartó de la puerta.
-Sí señora.


Lena guio a Valerie al interior. La cocina estaba vacía, como ya sabía estaría. Stark movería a Diane y a Julia al centro de la casa tan pronto como se diera cuenta de que la seguridad había sido violada.

-Diane está, probablemente, en la sala de estar con Julia. Te esperaré aquí, si quieres decirle a Julia donde estoy.
-Gracias. -Valerie se encontró con los ojos de Lena- Sé que no tienes que hacer esto, nada de esto. Estoy segura de que te dijeron que me entregaras a quien quiera que sea que está en la parte superior de la cadena de mando de seguridad en este momento. -Lena sonrió tristemente
-Esa soy yo
-Espero que siga así. -El tono de Valerie era melancólico- Gracias, Elena. Ya regreso.

~*~

-Oh Dios -Diane murmuró, levantándose lentamente cuando Valerie entró en la habitación. Julia dudó por un segundo, luego se levantó y le dio un rápido abrazo a Diane.
-Te veré más tarde. -Dejó a Valerie y a Diane a solas en la sala poco iluminada. Ninguna se movió al principio.
-¿Alguna vez ibas a regresar? -preguntó Diane.
-Yo quería
-¿Por qué no lo hiciste? -Valerie se estremeció.
-Tenía miedo de que salieras lastimada. -Diane levantó una leña y la puso sobre las ya encendidas.
-Ven aquí junto al fuego. Tienes frío. -Cuando sintió a Valerie a su lado, se volvió para tocarle el rostro- ¿Estás bien?
-Un poco cansada. -Valerie atrapo la mano de Diane y rozó sus labios a través de la palma de la mano- Te extrañé mucho.
-No sé qué hacer primero -confesó Diane- Quiero alimentarte. Te ves muy delgada. Quiero abrazarte. Tus manos están tan frías. Quiero que me abraces. Me siento tan vacía.
-Lo primero es lo primero -Valerie puso a Diane firmemente entre sus brazos. Diane dio un pequeño grito y deslizó ambas manos debajo de la parte posterior de la chaqueta de Valerie, luego hundió la cara en el cuello de Valerie.
-No me importa que pase después de esto, no vas a desaparecer de nuevo. -Valerie acarició el cabello de Diane, separando las hebras rubias elegantes a través de sus dedos.
-Te lo prometería si pudiera. -Una sonrisa trémula se opuso a la tristeza en los ojos de Diane.
-Julia dice que tú y Lena son las mejores en lo que hacen. Así que las dos deberían ser capaces de encontrar una solución mejor.
-Lena me está esperando para hablar conmigo. -Valerie no podía soportar la idea de dejar a Diane de nuevo, sobre todo sabiendo que podían pasar horas antes de que pudiera regresar. Y horas era lo mejor que podía esperar. Los agentes cuyas lealtades estaban en cuestionamiento podían ser interrogados por semanas. A veces meses. Tenía que creer que Lena no le haría eso y ella apostaría todo lo que le importaba en esa creencia- No sé cuánto tiempo estaré…
-Ella no va a llevarte lejos, ¿verdad?
-No lo sé.
-¿Por qué has venido? ¿Fue por el artículo del periódico? Yo no sabía…
-Cuando lo leí por primera vez… -dijo Valerie instintivamente acercando aún más a Diane-…pensé que estabas herida y casi me volví loca. Pasé la mitad de un día frenética haciendo llamadas y aprovechando alguna fuente antigua, pero nadie podía encontrar un informe del accidente o un reporte policial que te implicara. Así que me di cuenta de que el artículo era falso, pero todavía estaba preocupada por si fuese una verdad a medias. Tenía que saber que estabas bien
-Lo siento mucho -dijo Diane- Lena no me dijo lo que había hecho o habría encontrado alguna manera de llamarte. -Valerie sonrió.
-Es por eso que ella no te lo dijo. -Los ojos de Diane se oscurecieron.
-¿No estás enojada con ella?
-Pensé que probablemente había plantado el artículo. O eso, o alguien más estaba tratando de sacarme. -Valerie suspiró y se inclinó sobre Diane, más cansada de lo que había pensado- Me estaba quedando sin opciones. Parecía que ya era el tiempo de venir. Además, te extrañé.
-Lena dijo que entenderías lo que había hecho y por qué y aunque no apruebo haber sido utilizada para engañarte, estoy muy contenta de que estés aquí. -Diane rozó los dedos por el cabello de Valerie- Y no voy a permitir que Lena o cualquier otra persona te lleve lejos de mí otra vez.
-Tengo que ir a hablar con ella.
-Estaré arriba. La última puerta a la derecha. Ven a mí.
-¿Estás segura? -Diane puso sus brazos alrededor de los hombros de Valerie y la besó, un beso suave y persistente.
-Nunca, nunca más segura

~*~

-¿Escocés? -Lena cerró la puerta de la cocina después de Valerie- Hay una buena botella en el armario de allí.
-Ahora podría servirme. ¿Te unes a mí?


Lena asintió. Observó cuando Valerie tomó las copas debajo de la alacena, añadió cubitos de hielo y vertió el licor ámbar. Lena la había visto hacer exactamente lo mismo decenas de veces anteriormente, pero las circunstancias habían cambiado. Valerie se veía diferente, también. No era simplemente que su ropa era mucho más informal de lo que Lena le había visto usar incluso cuando no estaba trabajando, o que su sedoso cabello estaba mucho más corto de lo que nunca había estado. Haría falta más que unos vaqueros y el cabello corto, para ocultar la fría elegancia de Valerie. No estaba solo más delgada, estaba sin grasa y más tensa y se movía con un sentido de ira reprimida y un propósito casi letal que Lena asociaba a los animales enjaulados. Valerie no podría ser enjaulada, pero estaba siendo cazada.


-Solo para aclarar, no tengo la intención de entregarte a nadie -dijo Lena. Valerie le ofreció el escocés- Sin embargo, no sabes lo que tengo que decir
-¿Quién está detrás de ti?
-Diferentes y variados grupos. -Valerie se sentó al otro lado de la mesa de roble frente a Lena y contempló su escocés
-La compañía, de seguro. Mi reclutador ha estado dejando mensajes en los puntos especificados para que regrese
-¿Henry? -Valerie sonrió amargamente. -Bueno, así es como él siempre se identificó.
-¿No confías en él ahora? -Valerie dio vueltas al vaso de cristal, lentamente entre sus manos. Sus dedos, al igual que el resto de su cuerpo, eran largos y delgados, pero no delicados.
-Es inusual que él insista en un cara a cara. De hecho, en todos los años que he trabajado con él, sólo nos hemos reunido un puñado de veces. Ahora está haciendo peticiones urgentes para una cita
-¿Una trampa?
-Eso es lo que siento -Valerie dijo encogiéndose de hombros- ¿Pero una trampa tendida por quién? ¿Matheson, porque está trabajando con Henry? ¿O la compañía, porque me quiere para un interrogatorio? porque piensan que he alertado a Matheson.
-Te quieren por alguna razón.
-Sí y si la compañía está involucrada, ya sé lo que va a pasar si regreso. Créeme, no tengo ningún deseo de desaparecer, ni siquiera temporalmente. -Lena no vio ninguna razón para protestar sobre lo que ambas sabían que era posible. Los agentes sospechosos de voltearse eran detenidos a la fuerza, interrogados y a veces, eliminados.
-Henry podría querer que regreses para protegerte de Matheson
-Me gustaría pensar eso -Valerie tomó un trago de whisky lentamente y sacudió la cabeza- Pero sería una tontería suponer que sólo porque hemos tenía una asociación profesional durante veinte años, somos amigos. Si él es la conexión con Matheson, ahora soy un estorbo.
-Es por eso que estás mejor aquí -Lena terminó su bebida- Tuvimos un incidente en Boston la otra noche. Un asaltante armado penetró nuestro perímetro y dio un par de tiros antes de que lo contuviésemos.
-¿Quién era el objetivo?
-No lo sabemos. Emory Constantine, tiene un perfil alto y no es una investigadora de células madre muy popular, estaba con nosotros. Puede ser que haya sido ella. Puede ser que haya sido Julia. Incluso podría haber sido Diane.
-¿Diane? -el rostro de Valerie se volvió inexpresivo, tan frío como un mármol tallado- ¿Cuál sería el punto? Si alguien la elimina, no tendrían nada con que obligarme.
-¿Nadie? ¿Familia? ¿Viejos amantes? -Una antigua tristeza se apoderó de Valerie por una fracción de segundo, suavizando sus rasgos.
-Tú más que nadie debería saber que aparte de ti no había nadie más. Sólo Diane. ¿Tenías a alguien custodiándola?
-Savard. Tuvimos suerte, allí. -Lena hizo una mueca- Es posible que los planes de Matheson sea limpiar la casa y acabar con todos.
-Entonces tenemos que llegar a él primero.
-Podríamos no ser capaces de hacerlo, a menos que forcemos a Henry a voltearse. ¿Tienes alguna idea de cómo podemos encontrarlo? -Valerie negó con la cabeza.
-Nunca me reuní con él en una oficina. Podría estar estacionado en California por lo que sé. Dios, Elena, el hombre ha manejado mi vida desde que era una adolescente y ni siquiera sé su nombre completo -rio con aspereza, sus ojos sombríos- ¿En qué clase de idiota me convierte eso?
-Las dos sabemos que no se trata de eso -Lena extendió su mano sobre la mesa y Valerie juntó sus dedos fugazmente- Has hecho un trabajo que la mayoría de nosotros, no podría hacer por mucho más tiempo de lo que nadie debería hacer. Eso no te convierte en una tonta en mi libro, te hace un héroe.
-Gracias -susurró Valerie.
-¿Supongo que has intentado ubicarlo de otra manera que no sea una reunión?-
-Tenía la esperanza de descubrir su identidad y he llamado a todos los contactos que tengo. O pensaba que tenía -la desilusión de Valerie brillaba bajo la fachada fabricada que llevaba sin esfuerzo- He probado todas las fuentes que conozco, pero en las últimas semanas, todas se han secado misteriosamente. Los números de contacto ya no están en servicio, las cuentas bancarias de repente están cerradas, los buzones han sido cerrados.
-Has sido cortada. -Valerie asintió
-Podría ser sólo para obligarme a hacer contacto, o podría ser el primer paso para eliminarme.
-¿Imagino que no tienes una fotografía?
-No y no es como si la compañía mantuviese una lista de empleados, que pudiese revisar. -Lena se rio.
-Ahora, eso acabaría con el propósito de ser un espía ¿no es así?
-Un espía -dijo Valerie con ironía- Operativo suena mucho mejor
-Asumamos que Matheson y Henry están trabajando juntos, es el escenario más probable. Por lo tanto, si encontramos a uno, encontraremos al otro
-¿Algún progreso? -Lena frunció el ceño.
-Hemos acumulado archivos de los socios de Matheson desde hace veinticinco años hasta ahora. Va lento, pero tendríamos que mirar a través de todo lo que Felicia y Savard han reunido hasta ahora. Desafortunadamente, algunas de las fotografías son de niños o de hombres mucho más jóvenes que los que probablemente tiene ahora.
-Tal vez Felicia pueda utilizar el software de simulador de edad para proyectar las apariencias actuales ante cualquier posibilidad.
-Podríamos ser capaces de hacer algo aún mejor -dijo Lena lentamente mientras se levantaba- Es casi medianoche. Me gustaría que te reunieras con nosotros en la mañana. A las 0600 en la casa de huéspedes.
-¿Estás segura? Savard y Felicia podrían no sentirse tan confiadas como tú lo estás -señaló Valerie.
-No estoy de acuerdo, pero de cualquier manera, no es su elección. -Valerie se levantó.
-Estás arriesgándote, Elena y lo sé. Quiero que sepas que aprecio…
-No me insultes, Valerie -Lena rozó sus dedos sobre la mejilla de Valerie- Duerme un poco

Luego dejó caer su mano y se alejó. Valerie esperó hasta que los pasos de Lena desaparecieron y siguió por el pasillo y las escaleras. Cuando pasó la habitación que sabía era la de Julia, reconoció la voz sensual de Julia y luego el tono ligeramente más profundo de Lena. El sonido de la voz de Lena en un mensaje de teléfono, una vez había movido su corazón y su sangre. Ahora, le llenaba con una sensación de calma y seguridad. Se preguntaba si eso era justo, pero sin embargo estaba contenta por eso, siguió hacia la última puerta a la derecha y llamó en voz baja antes de entrar. La habitación estaba iluminada por una lámpara de noche. Diane estaba en la cama, la sábana hasta la cintura. Sus pechos formaban curvas suaves debajo de una camiseta melocotón pálido. Valerie se sentó en el borde de la cama y le tomó la mano


-Hay una parte de mí que piensa que no debería estar aquí
-¿Qué piensa la otra parte?
-Que es el único lugar en el mundo donde quiero estar. -Diane apartó las sábanas.
-Esa es la parte que yo escucharía, si fuese tú.
-Está bien

Valerie susurró suavemente. Se levantó y desabrochó su blusa, el sujetador y las dejó caer al suelo detrás de ella. Bajó la cremallera de sus vaqueros, los empujó hacia abajo junto con su ropa interior y salió de ellos. Mirando a Diane viéndola, se sorprendió al sentir como su cuerpo se aceleraba cuando las únicas sensaciones que había sentido durante tanto tiempo habían sido la fatiga y la tristeza desesperada. Apagó la luz y se metió en la cama. Entonces hizo algo que nunca había hecho antes. Se acostó sobre Diane y guio la mano de Diane entre sus muslos.

-Por favor, hazme el amor. Te necesito.

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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por flakita volkatina el Lun Mar 07, 2016 6:57 pm

N me parece q leña sea tan confiada pero ya q.. gracias X la conti
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por Anonymus el Mar Abr 12, 2016 2:05 pm

Capítulo Veintidós


Lunes


-¿Alguna respuesta de Lawrence sobre tu solicitud de una reunión? -preguntó Matheson a través de su teléfono celular desechable.
-Todavía no.


Matheson tomó un sorbo de café y miró el tráfico en la calle principal de la pequeña costa de la ciudad, a través de la ventana del comedor. Una camarera deslizó un plato de huevos revueltos y pan tostado frente a él. Hizo contacto visual cuando le dio las gracias.


-Un verdadero placer -la morena le ofreció una sonrisa sensual mientras se desplazaba por la alfombra roja de cuero, que se había hecho brillante por todos los años de uso, de cuerpos deslizándose por ella hacia dentro y hacia fuera. Le sostuvo la mirada durante unos segundos, tomando nota de la invitación en sus ojos mientras examinaba sus grandes pechos y curvas. Su pene se alargó, recordándole que había pasado algún tiempo desde que había satisfecho sus necesidades. Hizo una nota mental para encargarse de eso, entonces miró hacia otro lado, alejando esos pensamientos- ¿Por qué cree que tu operativa está haciendo caso omiso de tu orden directa?
-Debido a que ella es una de nuestras mejores agentes -el hombre expresó con rudeza. Luego, como arrepentido de su arrebato, añadió en un tono conciliador- La fuga ocurrió demasiado pronto después que ella me dio su reporte, por lo que es difícil que no sospeche, pero yo no tenía otra opción. Si las fuerzas especiales no hubiesen atacado el campamento con tanta rapidez, podría haber sido capaz de encontrar otra manera de advertirte, pero el equipo de Katina fue mucho más eficaz de lo que esperábamos. No tuve tiempo para encubrir las cosas y no creía que tu disfrutarías del cautiverio.
-Nunca es prudente subestimar al enemigo -dijo Matheson suavemente, pinchando un montículo suave y esponjoso de huevo- Es desafortunado eliminarla, nos va a costar un enlace dentro de varios de nuestros principales objetivos, pero mientras más tiempo permanezca con vida, mayor es la probabilidad de que estés comprometido.
-Le he advertido que está en peligro, pero ella no está de acuerdo con una reunión.
-No estás utilizando el incentivo adecuado.
-¿Qué sugieres?

Matheson le dijo que hacer, desconectó y marcó otro número.


-Él tiene cuarenta ocho horas para encargarse de su desorden, entonces limpiaremos la casa nosotros mismos, empezando por él.
-Sí, señor. Es un placer servirle, señor.
~*~

-¿Valerie? -Diane llamó con urgencia en la oscuridad. La cama al lado de ella estaba cálida, pero vacía. La pesadilla de las últimas semanas instantáneamente la invadió y sintió como si se estuviera ahogando. Sentándose rápidamente, se quedó sin aliento- Oh Dios.
-Estoy aquí -Valerie corrió al lado de la cama y puso a Diane entre sus brazos- He encontrado algo de ropa que había dejado aquí el mes pasado y estaba tratando de no despertarte mientras me vestía.
-¿A dónde vas?
-A una reunión con Elena. -Diane la abrazó con fuerza, pasando sus manos sobre la espalda de Valerie. Sólo llevaba una camiseta ajustada y las bragas.
-Estás helada. Termina de vestirte. -Valerie levantó las mantas y se deslizó debajo.
-Te he asustado. Lo siento. -Diane negó con la cabeza.
-Sólo por un segundo. Desearía que no tuvieras que irte.
-Voy a regresar -Valerie se acostó encima de Diane y le besó la garganta- No podría irme ahora, a menos que eso pudiese ser de ayuda.
-No vayas a hacer ninguna tontería, ¿quieres? -Valerie se rio en voz baja.
-A veces pienso que toda mi vida ha sido una tontería.
-No, -dijo Diane con certeza. Acarició con sus dedos el cabello corto en la base del cuello de Valerie- Eres la mujer más extraordinaria que jamás he conocido.
-Diane


Valerie murmuró besándola profundamente. Cuando Diane apretó su abrazo y se tensó debajo de ella, envolviendo las piernas alrededor de la parte posterior de los muslos de Valerie, Valerie se sumergió en el calor emanado por el cuerpo de Diane. La pasión de Diane era algo que jamás había sentido. El fuego ardía sin esfuerzo, invadiendo esos lugares oscuros y estériles donde había aprendido a ocultar sus sentimientos, sin darse cuenta de que con el tiempo estarían sepultados y muertos. Desesperada por no perder la conexión, Valerie se apretó en los brazos de Diane, bajando sus dedos y clavándolos en la carne firme y flexible. Cuando Diane gimió, al instante se apartó


-Lo siento. No quería…
-No. Más -Diane atrajo la cabeza de Valerie hacia abajo, sus dedos retorciéndose a través de sus cabellos. Ella presionó su boca sobre el oído de Valerie- No puedes hacerme daño. No por tocarme. Estoy muriendo por tenerte dentro de mí. -Valerie sollozó un llanto de necesidad y asombro. Se deslizó hacia abajo hasta que su rostro estuvo presionado sobre el estómago de Diane, entonces tomó el pecho de Diane con una mano y la penetró con la otra. Apretó y giró el pezón de Diane mientras empujaba dentro de ella, más rápido y más profundo, empuje tras empuje.
-Dios -Diane jadeó arqueándose frenéticamente para igualar cada golpe- No quiero venirme, pero vas a hacer que lo haga.
-Sí -Valerie susurró con urgencia. Besando todo su camino hacia abajo, deslizando la lengua por la piel suave y los músculos temblorosos y el calor fragante. Gimió hasta que sus labios se encontraron con el clítoris de Diane y lo lamió suavemente.
-Oh no… -suplicó Diane- … no me hagas venir tan pronto.
-Te deseo -susurró Valerie antes de chuparla aún más firmemente. Diane agarró las sábanas y empujó con fuerza en torno a los dedos de Valerie hasta que su clítoris se hinchó llenando la boca de Valerie.
-Es tan bueno, tan maravilloso, tan oh, oh…voy a… -Valerie miró el rostro de Diane que refleja el placer que se extendía alrededor de sus dedos y latía entre sus labios y pensó que nunca había visto a nadie tan hermoso. No dejó de acariciarla, dentro y fuera, hasta que Diane murmuró una débil protesta y se apartó- Amor… -Diane susurró -… no voy a ser capaz de caminar hoy si no te detienes.

Tiernamente, Valerie colocó un delicado beso en la cúspide del sexo de Diane y apoyó la mejilla en el hueso de la cadera más cercano. No detuvo la caricia sobre su pecho, sonriendo mientras la boca de Diane se curvaba en obvio disfrute.

-Eso es lo que tú dices, pero no es lo que tu cuerpo me está diciendo.
-Mi cuerpo es codicioso -Diane miró hacia abajo a través de sus ojos entrecerrados y pesados- Insaciable, de hecho, por ti.
-¿En serio? -Valerie beso el bajo vientre de Diane, luego acarició con su rostro un poco más bajo- Puedo manejarlo
-Oh, yo sé que puedes. Quítate primero la ropa y ven aquí. -Diane murmuró- Yo también te deseo. -Valerie se quitó su camiseta y bragas y luego se deslizó entre los brazos de Diane, deslizando su centro hinchado contra la pierna de Diane. La besó largamente, meciéndose lentamente contra ella.
-Sólo tengo un minuto.
-¿Puedes venirte de esta manera?
-Creo que sí, si me ayudas.
-Lo que sea.
-Juega con mis pechos -dijo Valerie con su voz áspera, mientras se deslizaba rápidamente hacia arriba y abajo sobre el muslo de Diane.
-Estás tan mojada. Tan hermosa -Diane presionó los pezones de Valerie- ¿Se siente bien, cariño? ¿Frotarte contra mí de esa manera? ¿Mojándome toda? ¿Quieres venirte por mí?
-Oh, sí. Estoy casi…casi… -Valerie se quedó sin aliento- Dame un beso. Bésame…Dios…estoy...oh…estoy tan cerca.
-Pronto -Diane jadeó, capturando la boca de Valerie y apretando sus pechos rítmicamente. Cuando los movimientos de Valerie se hicieron más frenéticos, Diane metió la lengua más profunda, siguiendo los empujones frenéticos de Valerie. Sintiendo como Valerie luchaba para llegar al orgasmo, Diane subió sus caderas y presionó su pierna con más fuerza contra el clítoris de Valerie- Con más fuerza, cariño. Empuja con más fuerza…
-Me voy a venir -la cabeza de Valerie cayó hacia atrás, con los ojos muy abiertos y fijos en Diane- Dios, Te amo.
-Te amo -gritó Diane. Temblando, Valerie cayó sobre el cuerpo de Diane y se desplomó en sus brazos.

~*~

Con varios minutos de sobra antes de la sesión informativa, Valerie llamó a la puerta de la casa de huéspedes. Savard respondió.


-Hey -dijo Savard manteniendo la puerta abierta- Te perdiste un buen espectáculo que Matheson creo hace un par de semanas.
-Eso me han dicho, -Valerie entró, pero vaciló antes de seguir adelante- Lamento no haberlo logrado.
-Sí, yo también. -Savard miró hacia la habitación contigua, donde Lena y Felicia esperaban- Podría haber sido cualquiera de nosotros en tu lugar. Me alegro de que no haya sido yo.
-Te lo agradezco -Valerie agarró el brazo de Savard- Escucha. Lena me dijo lo que pasó en Boston. Te debo una por cuidar de Diane.
-No, no es así. -dijo Savard sin darle importancia- Pero si realmente sientes que me debes, puedes planear en quedarte aquí por un tiempo, donde están tus amigos.
-Gracias -dijo Valerie en voz baja- Es lo que voy a hacer.
-Bien -Savard se volvió y se dirigió hacia el centro de mando- Entonces vamos a trabajar
-Buenos días -dijo Lena cuando Valerie entró. Felicia le saludó con la cabeza- Nuestra prioridad el día de hoy y cada día hasta que lo logremos, es identificar a tu reclutador. Trabajaremos en la base de que él es un socio de Matheson, porque de lo contrario no tendremos un punto de partida.
-Muy bien.
-Quiero que revises los archivos que Davis ha recopilado de los asociados de Matheson, incluyendo los estudiantes de la academia. Podríamos tener suerte. -Valerie sonrió con tristeza.
-Nos vendría bien un poco de suerte.
-Antes de llegar a eso… -dijo Lena- …quiero que Stark se una a nosotras para que pueda escuchar como lograste estar detrás de nuestras líneas -abrió su teléfono y apretó varios botones- Jefa, ¿puedes venir un momento? Gracias. -Mientras esperaban, Valerie y Felicia consiguieron café y abrieron varias cajas de donas que los empleados de Tanner habían repartido.
-Es bueno tener al equipo unido de nuevo -dijo Felicia.
-Lo es -Valerie abrió la nevera por la leche- ¿Cómo está Mac?
-También volvió al equipo. Fue enviado a la casa principal para apoyar a Stark. Estoy segura de que lo verás más tarde- Felicia sonrió y agitó su café- Está haciendo una notable recuperación.-Valerie la estudió con interés.
-En serio. -Felicia la miró a los ojos
-Absolutamente.
-Bueno, bien por ti.
-Sí, lo es. -bebió un sorbo de café- Ah, ¿Diane?
-Por suerte, me ha perdonado. -Felicia negó con la cabeza.
-No creo que alguna vez haya pensado que había algo que perdonar.
-Espero que tengas razón. -Con el sonido de la puerta principal cerrándose bruscamente, dijo Felicia.
-Es hora de la segunda ronda. Stark no va a estar feliz.
-No la culpo -Valerie siguió a Felicia de nuevo a la otra habitación y se sentó a la mesa junto a Lena. Stark se sentó rígidamente frente a ella- Buenos días, Jefa -dijo Valerie formalmente.
-Agente Lawrence.
-Valerie -dijo Valerie en voz baja. Stark pareció relajarse poco a poco.
-Lo siento. Ese fue un buen truco el que hiciste anoche. Podríamos haberte matado.
-Quería hablar con Elena.
-¿Has oído hablar de un teléfono?
-No me gustan los teléfonos.
-¿Qué tal un coche? Podrías haber conducido hasta el borde de esta carretera y nuestra gente habría llegado a ti, comprobado tu identidad y me hubiesen avisado.
-Suponiendo que eran todos de tu gente y de confianza.
-¿No confías en nosotros? -Paula movió su mirada hacia Lena, que no dijo nada.
-Confío en ti y en las otras personas en esta habitación. Y Mac y Hara y Wozinski. No confío en las personas que no conozco -el rostro de Valerie era difícil de leer- Además, me habrían seguido.
-¿Cómo sabes que no te siguieron? -Paula no podía esconder el enojo en su voz- Sabes que eres un objetivo y podrías haber hecho que cualquiera te siguiera justo aquí y les hubieses mostrado una puerta trasera para entrar.
-Número uno… -dijo Valerie- …el que podría quererme muerta ya sabe dónde se encuentran. Me sacó de aquí hace unas semanas ¿recuerdas? -Paula no dijo nada, pero los músculos de su mandíbula se tensaron- Número dos, nadie me siguió anoche.
-¿Cómo sabes eso? -Paula exigió
-Porque he estado en la isla desde la semana pasada. Nadie me ha estado siguiendo.
-El puerto -dijo Lena, molesta consigo misma por no anticiparlo. Felicia se echó a reír. Stark simplemente miró. Savard hizo un punto al no mirar a su amante. Valerie sonrió.
-Sí
-¿Entraste en barco?
-Alquilé un espacio en el muelle del puerto deportivo para mi yate hace un tiempo. -Lena miró por la ventana, dándose cuenta del tiempo que Valerie había estado planeando sus movimientos. En algún punto, debió haberse sentido inquieta con su asignación desde el principio- Creaste una identidad alternativa cuando estuviste aquí trabajando con nosotros el mes pasado. Así que cuando hicimos una revisión de los huéspedes recién registrados la semana pasada, no apareciste. Ya tenías tiempo allí.
-Me preocupé cuando la compañía me envió a infiltrarme en tu equipo, sabía que no iba a salir bien. Siempre es prudente establecer una nueva identidad cuando sabes que ninguna de las anteriores serían seguras -Valerie le habló directamente a Lena- Y sabía que si querías tener a Julia en un lugar inaccesible, volverías aquí.
-¿Tu reclutador no sabe nada de esto?
-No. -Stark hizo un sonido exasperado
-Así que ayer por la noche caminaste en círculos alrededor de la punta de la isla y luego te dirigiste a la playa.
-Sí. No es exactamente la ruta que utilizaría para un ataque sorpresa, pero me llevó a donde quería ir.
-Así que podemos asumir… -dijo Lena-…que Matheson y tu reclutador sospechan que estamos aquí. Ellos conocen el área en general, ya fueron capaces de extraerte sin ser detectados, pero no habíamos establecido un perímetro tan alejado de las casa en esa oportunidad
-Tanner ha tenido barcos de reconocimiento en el agua, las veinticuatro horas al día desde que hemos estado aquí -Stark miró fijamente a Valerie- Aparte del tráfico normal de la marina, cada barco es monitoreado para asegurarse de que no intenten un desembarco en la playa. -Valerie sintió una mezcla de gratitud, culpa y alivio ante la revelación. Stark confiaba en ella o de lo contrario no hablaría de sus medidas de seguridad. Valerie se dio cuenta de que su colega estaba todavía enfadada con ella por ignorar el procedimiento de la noche anterior, pero al menos estaba hablando como si todavía estuvieran en el mismo lado- Lamento haber puesto a tu equipo en una posición incómoda Jefa -dijo- Si te digo la verdad, sólo quería llegar hasta aquí.
-Bueno, no te disparamos, que es lo principal. Habría causado todo tipo de problemas tratar de crear una historia para cubrir eso. -Lena le dio un guiño a Stark, parte como aprobación y parte para animarla. Stark se levantó.
-Si no me necesita más tiempo, comandante, volveré a la marina y revisaré a todos los que tienen un yate o hayan alquilado una habitación allí.
-Creo que hemos terminado, Jefa ¿Intentarás advertir a Tanner sobre la situación? -Lena luchaba por no emitir órdenes para asegurar la marina- Inmediatamente y le informaré a Egret y a la Srita. Bleeker que la marina está fuera de los límites por el momento hasta que la hayamos asegurado.
-Gracias. -Stark asintió con la cabeza al grupo y se fue
-¿Qué nombre has estado usando aquí? -Felicia preguntó a Valerie.
-Ingrid Klein.
-Te das cuenta de que acabas de quemar esa identidad si quieres desaparecer de nuevo -señaló Savard
-Parece que estoy limitando mis opciones, ¿no es así? -Valerie se encontró con los ojos de Lena. Savard sonrió.
-Parece que tendrás que quedarte.-
-Bueno, entonces, me pondré a trabajar. -Felicia volteó una computadora portátil en su dirección. Una serie de fotos llenaron la pantalla.
-Empieza a buscar.


~*~


Seis horas más tarde, Valerie se apartó de la mesa con disgusto.

-Si él está aquí… -dijo haciendo un gesto hacia la computadora- …no lo reconozco.
-Cuando se conocieron ¿alguna vez tuviste la sensación de que estaba disfrazado? -preguntó Felicia. Valerie negó con la cabeza
-No. Él siempre parecía un hombre común en un traje de negocios cualquiera.
-Lo que estoy segura era como quería lucir exactamente. -Valerie se frotó el puente de la nariz- Tal vez deberíamos tratar con los archivos militares.
-¿Y empezar dónde? ¿Qué rama, que año?
-Matheson sirvió. Echemos un vistazo a cada persona que haya conocido desde el campo de entrenamiento hasta el día que fue licenciado. -Felicia asintió
-Estoy trabajando en ello, pero para el acceso de ese tipo de archivos militares tengo que usar un poco de delicadeza.
-¿No puede Elena usar su pase de libre acceso a todas partes de Seguridad Interna en esos archivos?
-Ella podría -dijo Savard desde el otro lado de la habitación donde trabajaba en su propia área de computadoras- Sin embargo, alertaría a un buen número de personas y eso es exactamente lo que no queremos. -Valerie asintió
-Creo que hasta que sepamos qué tan profundo va esto, es más seguro no confiar en nadie -miró de una a la otra-Así que ¿cuándo voy a ver más fotografías?
-Más tarde -dijo Felicia.
-Muy bien. Hasta entonces, si me das una línea segura, intentaré ponerme en contacto con algunas de mis fuentes anteriores. Podría ser capaz de recoger algo de lo que está sucediendo allá afuera.
-Debemos ser capaces de arreglar…-Savard se tensó y se volvió hacia la puerta principal por el sonido de apertura de la misma. Se relajó cuando Lena entró.
-Stark dice que no hay nadie sospechoso en la marina
-Excelente -dijo Savard- ¿Dónde estamos?
-No llegaremos a ninguna parte con las fotografías. Lo siento -dijo Valerie.
-Fue una apuesta arriesgada, sin punto de referencia ¿Estás en un punto donde pudieses tomar un descanso? -preguntó Lena. Valerie se levantó
-Sí, por supuesto. Lo que necesites
-Pensaba en tratar de trabajar en un boceto de tu reclutador.
-No disponemos de una dibujante aquí, ¿verdad?
-No. -Lena sonrió- Tenemos algo aún mejor.

~*~


Julia cerró las puertas francesas de la sala de estar y llevó sus suministros hacia el sofá. Apartó las mangas de su camiseta de manga larga, se quitó sus botas altas y se sentó con las piernas cruzadas en el sofá con su cuaderno de dibujo apoyado en sus rodillas.

-¿Has hecho algo como esto antes?
-No -Valerie se sentó en una silla al lado y cruzando las piernas. Después de despertar con Diane y trabajar con el equipo durante toda la mañana, se sentía casi normal otra vez.
-¿Y tú?
-No. Será un desafío. -Valerie sonrió levemente.
-Bueno ¿qué más es nuevo? -Julia la miró- Supongo que es un nuevo camino para todos nosotros.
-Pensé que había aprendido a esperar lo inesperado hace mucho tiempo -dijo Valerie, cubriendo con sus manos los extremos de los reposabrazos.
-Al parecer, estaba equivocada.
-¿Por el 11/9? -preguntó Julia, dibujando el perfil de Valerie. No era la razón por la que estaban allí, pero no podía dejar de sentirse cautivada por las líneas clásicas de su rostro.
-Eso… y que me hayan pedido que usurpara información de una investigación en curso y… -dijo Valerie mientras Julia dibujaba rápidamente-…enamorarme de Diane. -Julia detuvo su mano.
-¿Fue eso lo que pasó?
-Sí.
-Bien.
-¿Lo apruebas? - preguntó Valerie con un dejo de sorpresa. Julia dio la vuelta a una nueva página en su cuaderno de dibujo.
-Podría decir que no me corresponde aprobar o desaprobar, pero Diane es una de mis dos amigas más antiguas y la amo. Ella no pidió mi opinión, por cierto.
-¿Y cuál es?
-Creo que eres una opción terrible para ella. Estas involucrada en trabajos peligrosos que requiere que mientas a todo el mundo, probablemente incluso a ti misma, sobre lo que haces y lo que sientes. Cualquier persona con sentido común podría encontrar eso aterrador -Julia se encontró con sus ojos- Hablando como su amiga, hubiese preferido que se involucrara con alguien que no tuviese tantas probabilidades de romperle el corazón.
-Voy a tratar con todas mis fuerzas de no hacerlo.
-Te creo, y como he dicho, eso es bueno. Porque eres a quien ella ama y al final, eso es lo único que importa -Julia tomó su lápiz- Así que, solo despeja tu cabeza, ¿a quien te recuerda este sujeto cuando lo ves?
-Bob Hoskins, sólo que más delgado.
-Cara redondeada, características amplias de los Europeos del Este… -Julia esbozó rápidamente y le preguntó sin levantar la mirada.- ¿Cabello?
-Marrón oscuro, fino, sin puntos obvios de calvicie. Pico de viuda sutil.
-Buen ojo. Eso es genial.
-Gracias -dijo Valerie- Por esto y por cuidar de Diane.
-De nada -Julia continuó dibujando- Y, por cierto, me alegro de que aparecieras.
-Ojos azules claros, cinco puntos de sombra -Valerie suspiró- Debí haber usado una de esas pequeñas cámaras de solapa en una de nuestras reuniones. -Julia dejó el dibujo y la miró fijamente.
-¿Realmente has usado esas cosas?
-No, pero siempre quise hacerlo. -Julia negó con la cabeza
-Como he dicho. Aterrador.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por flakita volkatina el Jue Mayo 12, 2016 9:35 am

Mas contiiiiiiii plisssss
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por Anonymus el Vie Mayo 13, 2016 3:34 pm

Capítulo Veintitrés


Miércoles



-Sí, eso es correcto 777-3214. Pagaré con tarjeta de crédito. -Valerie se volvió ante el sonido de pasos detrás de ella. Lena estaba en la puerta mirándola fijamente- Lo siento. Esta es… -sosteniendo la mirada de Lena, recitó su número de cuenta- Y estás seguro de que va esta noche. Entiendo. Eso está bien. Gracias. -Valerie cerró su teléfono. -¿Me necesitas?
-¿Tu antiguo teléfono? -Lena preguntó con neutralidad.
-Sí. cambio el número de contacto semanal y reprogramo mi celular. -Lena cruzó la cocina de la casa de huéspedes hacia la ventana que daba a la cubierta. Caía la tarde y el cielo parecía un sólido manto de nubes grises brumosas.
-Se acerca una tormenta. Creo que está lo suficientemente frío como para nevar.
-¿No vas a preguntarme si estoy pensando en desaparecer de nuevo? -Valerie se unió a Lena y sus hombros se tocaron ligeramente. Podría estar imaginando el calor que penetraba la camisa de Lena y su propia blusa, pero sabía que la sensación era real.
-No. Eso no es en lo que estaba pensando. Sé que no vas a desaparecer.
-Gracias.
-Tengo un par de preguntas, sin embargo. -Valerie sonrió.
-¿Qué quieres saber?
-Parece que estás ansiosa por conseguir el nuevo número de tu adiestrador.
-Él no utilizaría uno más de una vez y yo ignoré su último mensaje hace una semana.
-¿Alguna razón en particular por la que deseas una línea abierta con Henry en este momento? -Valerie se encogió de hombros con impaciencia.
-Elena, en los últimos dos días he mirado cientos, probablemente miles de fotografías. Felicia ha trabajado en una imagen de regresión del boceto que Julia hizo. Es una buena aproximación de como lucía cuando era más joven y lo hemos corrido, además de una imagen generada por la computadora apropiada para su edad, a través de cada base de datos que existe, incluida la Interpol. No podemos encontrarlo, no de esta manera.
-Con el tiempo encontraremos otros contactos de Matheson y encontraremos a Matheson y maldición, nos llevará a Henry o a otra persona que lo haga -Lena se volvió de espaldas a la ventana. Estaba a centímetros de Valerie.
-Esta es la parte más aburrida del trabajo de investigación.
-Créeme, entiendo que algunas cosas toman tiempo. Pasé cinco años creando mi cubierta en DC, incluso antes haberte conocido.
-Jesús. -Lena fue sorprendida por una ola de rabia y dolor cuando se imaginó como Valerie había sido utilizada como una moneda de cambio en el juego de las altas apuestas del espionaje internacional. Por un instante, las barreras entre el profesionalismo y la seguridad personal vacilaron y casi la tocó. Valerie negó con la cabeza, reconociendo el cambio en la expresión de Lena.
-Está bien, Elena. Realmente. -Los ojos de Lena se oscurecieron.
-No es así, pero se ha terminado.
-No del todo -Valerie retrocedió. Había demasiado calor entre ellas, siempre había sido así- No habrá terminado hasta que sepa que puedo confiar en Henry o pueda estar segura de que el vínculo se ha roto para siempre.
-Estás planeando reunirte con él. -Valerie sonrió con tristeza
-Eres muy buena en esto. La compañía perdió al no contratarte.
-Ellos trataron.
-No estoy sorprendida. ¿Qué te detuvo? -Lena se encogió de hombros.
-Era un poco mayor que tú en el momento en que ellos se acercaron a mí y ya tenía serios problemas de confianza. Ver a mi padre morir cuando él supuestamente estaba siendo vigilado, me hizo desconfiar de darle demasiado control a cualquiera. Y supongo que eso me hizo querer hacer un mejor trabajo de lo que se había hecho con él.
-Dios -Valerie suspiró- Me hubiese gustado ser un poco más desconfiada cuando Henry apareció por primera vez en mi vida.
-¿Cómo vas a determinar si puedes confiar en Henry?
-O él trata de matarme o no -dijo Valerie simplemente.
-¿Y si lo intenta?
-Entonces sabré que toda mi vida no ha sido más que una mentira de la que nunca me di cuenta. -Lena se acercó más, pero mantuvo las manos a los costados.
-No todo.
-No -Valerie susurró acariciando suavemente con su mirada el rostro de Lena- No todo
-Necesitarás respaldo.
-No estoy pidiéndote ni a ti ni a tu equipo que se pongan en peligro a causa de mi error de cálculo.
-Tonterías -dijo Lena despectivamente- Número uno, eres parte del equipo. Número dos, no es su error de cálculo. Número tres, iba a sugerirte que te reunieras con él.
-En serio. -Lena se frotó el cuello con cansancio.
-Sí. Creo que al final lo hubiésemos resuelto, pero no creo que tengamos tiempo. No podemos quedarnos aquí para siempre. Julia tiene obligaciones públicas. Diane tiene una vida y creo que… no, sé que ellos tratarán de llegar a ti a través de ella. Tenemos que sacar al reclutador y a Matheson en nuestros términos.
-Estoy de acuerdo. Además, nunca he disfrutado esperar que otra persona dicte las condiciones.
-Entonces empecemos a tener la última palabra nosotros -dijo Lena con fiereza. -Muy bien -Valerie vaciló- ¿Puedo hacerte una pregunta personal? -Lena sonrió
-¿Hay algo de mí que no sepas? -Valerie tocó su manga, luego dejó caer la mano.
-Muchas cosas, estoy segura. Esto es sobre Julia.
-Adelante.
-¿Le cuentas sobre estas cosas?
-Oh vaya, pregúntame algo fácil. -Lena deslizó sus manos en los bolsillos y caminó a lo largo de la sala y luego se dio la vuelta- Le digo todo lo que puedo, porque esa es mi parte de lo que nos mantiene unidas
-¿Y cuál es su parte? -preguntó Valerie.
-Trata de entender por qué hago lo que hago y no me pide que no lo haga.
-Va a estar infeliz con esto.
-Es posible, pero no tan infeliz como Diane lo va a estar.
-No he decidido si voy a decírselo -Valerie se volvió hacia la ventana- Será hermoso aquí si cae nieve.
-Sabes que soy la última en dar consejos sobre asuntos personales -dijo Lena de pie a su lado. Valerie se rio en voz baja
-¿Pero?
-Deberías decirle.
-¿Por qué?
-Porque se lo debes. Dejaste que ella se enamorara de ti. Pudiste haberlo detenido.
-No pude -el dolor llenó la voz de Valerie- No pude porque lo necesitaba tanto.
-Entonces perdiste tu derecho de tomar decisiones unilaterales.
-Tu enfoque de las relaciones, es algo así como una planificación para la batalla, Elena -dijo Valerie. Lena levantó su hombro.
-Utilizas lo que sabes.
-Lo único que sé, es que no voy a huir más. De nada
-La única forma en que vamos a saber si Henry se ha vendido, es si él hace un movimiento para sacarte.
-Sí -dijo Valerie uniformemente- En este caso en particular, la duración de nuestra relación va en contra de él. Está acostumbrado a pensar en mí como un subordinado. Probablemente sospechará, pero no creo que realmente me vea como una amenaza.
-Todavía tendrá el primer tiro.
-Sólo tendré que agacharme.
-Vamos a elaborar un plan con Felicia y Savard para que no tengas que hacerlo.

~*~

-No me va a gustar esto, ¿verdad? -Julia se apartó del lienzo que estaba pintando y se enfrentó a Lena con el pincel en la mano. Lena sonrió torcidamente.
-Probablemente no al principio, pero…
-Solo dímelo y deja que yo decida.


Lena se movió unos pasos más, adentro de la puerta y estudió el nuevo trabajo de Julia. Nunca le había visto pintar un retrato antes y éste la tomó por sorpresa. Julia había capturado la soledad innata de Valerie en su expresión distante y sus ojos azules como el hielo. Lena descubrió que le costaba mirar a otro lado, mientras caminaba a través del estudio hacia su amante. Un buen fuego ardía en una gran chimenea de piedra en la pared del fondo. La única luz provenía de varios focos que Julia había centrado en su caballete. Julia llevaba una camisa de franela, a cuadros rojo, demasiado grande, vaqueros desgastados y mocasines. Había estado absorta en su trabajo, en una pequeña zona de sombras y al principio no había escuchado entrar a Lena en la habitación. Lena, estaba arrepentida de haberla perturbado. Puso ambas manos sobre los hombros de Julia y la besó.

-Esto es hermoso.
-Como lo es ella -Julia dio una sonrisa burlona- No he sido capaz de sacar su rostro de mi mente. He visto mujeres hermosas anteriormente, pero no es sólo que es atractiva. Ella es tan inquietantemente triste y a la vez tan fuerte.
-La tristeza desaparecerá a medida que pase tiempo con Diane -Lena frotó su mejilla sobre el cabello de Julia- Con la mía fue así.
-Lena -Julia se abrazó a la cintura de Lena y le acarició la espalda- Pareces un poco triste en este momento. -En silencio, Lena sacudió la cabeza y besó la garganta de Julia y luego rozó los labios sobre el oído de Julia.
-Te amo. -Julia se inclinó hacia atrás, manteniendo los muslos apretados contra los de Lena y deslizó sus palmas sobre los pechos de Lena.
-Oh, cariño. Yo también te amo. Ahora dime las malas noticias. Sé que no me interrumpirías sólo para recordarme por qué te amo tanto. -Lena hizo una mueca.
-Tengo que hablar contigo acerca de una operación que estamos planeando y necesito que no le digas a Diane.
-Por favor, Lena. No puedo simplemente esperar y ver como Diane es utilizada… -Lena sacudió la cabeza
-No se trata de eso. No es que yo no quiera que ella sepa, pero no es tu opción o la mía decirle al respecto. Es de Valerie. -Julia apagó los focos, dejando sólo la chimenea para que iluminara la habitación y se alejó unos metros de distancia poniéndose frente al fuego. Lena vio el resplandor rojo creado por Julia en las sombras y temió la distancia que estaba a punto de crearse entre ellas- Valerie va a organizar una reunión con su reclutador -añadió Lena.
-¿Eso es seguro? -Lena no dijo nada- No lo sabes ¿verdad? ¿Esa es la razón de la reunión, para tratar de alguna manera de que el muestre su mano?
-Algo así
-¿Fue idea de Valerie? -Julia miró a Lena. Más allá de ella, a través de la ventana, el cielo nocturno carecía de luna o estrellas. El océano era un trueno lejano que podría haber sido el sonido de las bombas que caían.
-Sí… -dijo Lena- … pero yo iba a sugerírselo si ella no lo hacía. -Julia negó con la cabeza con cansancio.
-Ustedes dos son mucho más parecidas de lo que había supuesto -se detuvo con una expresión triste- Las apariencias a veces pueden ser tan engañosas. Valerie luce como la mujer que se suponía debía ser, el tipo de mujer que pasaría su tiempo adquiriendo obras de arte y apreciando la compañía de una mujer hermosa como tú en su cama.
-Julia…
-Y por supuesto… -Julia continuó sin inmutarse- … ella es todas esas cosas ¿no? Pero también es una resuelta y… y obstinada e imprudente, a su manera, como tú y todos los demás -Julia levantó las manos- Dios, Elena. ¿Es que no hay otra manera?
-No lo creemos.
-Sé que hay cosas que no me estás diciendo, pero no necesitas explicarlo para saber lo peligroso que es. ¿Cuán preocupada por ti tengo que estar? -Lena mantuvo su mirada fija, pero imaginó a Valerie, sola, con un hombre que muy probablemente quería matarla.
-Estaré de respaldo. Es mucho más peligroso para ella. -Julia inclinó la cabeza como si estuviese escuchando algo que flotaba en el aire entre ellas.
-Tienes miedo. Estás asustada por ella.
-Siempre me preocupo por mi equipo…
-No, es más que eso. -Julia redujo la distancia entre ellas y colocó sus manos suavemente sobre la cintura de Lena- Está bien. Sé lo que sientes por ella. -Lena sacudió la cabeza.
-No. No lo sabes. -Julia sonrió con nostalgia.
-Tú eres todo en el mundo para mí. Y me amas perfectamente, Lena. Perfectamente.
-Desearía hacerlo -Lena frunció el ceño cuando deslizó los dedos por el cabello de Julia- Pero te juro que nunca he amado a nadie como te amo a ti y nunca lo haré.
-¿Ves lo que quiero decir? -Julia la besó suavemente- Perfectamente -trazó la columna del cuello de Lena y deslizó sus dedos por debajo del cuello de su camisa azul abotonada- Me gustaría pedirte un favor.
-Lo haré si puedo.
-Deja que Savard dirija la operación. Estás demasiado cerca de Valerie y tengo miedo de lo que harías si ella está en problemas -Lena apoyó su frente contra la de Julia
-Tengo más experiencia con operaciones como estas. Savard no está en un cien por ciento. No puedo dejar que Valerie haga esto sin el mejor respaldo posible -miró a los ojos de Julia- Tengo que ser yo. -Cuando Julia enmarcó el rostro de Lena, sus manos temblaban.
-Prométeme que no vas a sacrificarte por ella. No me importa acerca de tu deber. No me importa tu honor. Me importa que vengas a casa conmigo. Así que prométemelo.
-Yo… -Lena pensó en lo que significaba tener a Valerie y Savard y a los demás poniendo su confianza en ella, dirigiéndolos hacia el peligro con la promesa de que iba a proteger su bienestar con su vida. Pensó acerca de lo que significaba el pedir el amor de una mujer. Ella había pedido que Julia la amara y su voto había sido un juramento la primera vez que Julia le dijo te amo y ella no iba a romperlo- … te lo prometo.


~*~

Diane encontró a Valerie en la playa.

-Lo siento si querías estar sola -mantuvo las manos en los bolsillos de su abrigo, a pesar de que quería tocarla- Savard y Felicia se acercaron a la casa para una cena tardía y dijeron que habías ido a dar un paseo. -Valerie deslizó los brazos alrededor de los hombros de Diane y la besó suavemente en la boca.
-No te disculpes. Estoy feliz de verte. Lamento si perdí la noción del tiempo.
-Hace frío y no tienes guantes.
-Estoy bien. -Diane se apretó contra ella.
-No lo estás. Estás temblando. -Valerie sonrió
-Vamos a dentro, entonces. ¿Has comido?
-No esta noche. Te estaba esperando.
-Lo siento. -Diane la besó suavemente- Deja de decir eso.
-Está bien. -Valerie tomó la mano de Diane- Vamos a buscar algo rápido para comer y nos calentamos en la cama.
-Si tengo que elegir entre tú en la cama o la comida, no voy a necesitar la cena.-Valerie se echó a reír.
-Entonces vamos a la cama primero y tomaremos un aperitivo después de medianoche.
-Lo que tengo en mente puede tardar más de media noche. -Diane metió la mano de Valerie en su bolsillo mientras subían por las dunas- Quiero hacer el amor contigo, porque he estado pensando en eso todo el día.
-Me parece oír un pero -dijo Valerie suavemente. Diane tomó aliento
-Pero no quiero estar contigo mientras parte de mi mente se pregunta qué secreto estás guardando. ¿Es algo que me puedas decir? -Valerie se detuvo en el porche de atrás y protegió a Diane con su cuerpo, lejos del viento. Apoyó su mejilla contra la de Diane.
-Estamos planeando una operación. Estoy preocupada, eso es todo
-Una operación. ¿Tú y Lena y los demás?
-Sí.
-¿Será peligroso? -Valerie vaciló.
-Podría serlo si nos descuidamos, pero eso no va a pasar.
-No tengo ninguna experiencia con esto. He conocido a Julia la mayor parte de nuestras vidas y pensaba que tenía un poco de comprensión de lo que era su vida, pero estaba equivocada -Valerie se puso rígida
-No tengo derecho a arrastrarte a esto. Tal vez sería mejor si me fuera. -Diane volvió a Valerie hasta que pudo ver su cara en la tenue luz que entraba por las ventanas de la casa.
-¿Es eso lo que quieres? ¿Dejarme, dejarnos?
-No -Valerie susurró débilmente.
-Entonces no vuelvas a decir eso otra vez. Sólo dame tiempo para acostumbrarme a esto. ¿Puedes hacer eso?
-Sí. Dios, sí. Cualquier cosa. -Valerie volvió a besarla, sus dedos temblorosos tomaban el rostro de Diane. Enterró su rostro en el calor de la garganta de Diane- Cualquier cosa, cualquier cosa, siempre y cuando no te pierda.
-Debes estar segura de que tampoco voy a perderte. -Diane besó a Valerie con urgencia- ¿Está bien? -En silencio, Valerie asintió con la cabeza, con la esperanza de que su silencio pudiese ser tomado como la promesa que no podía hacer.
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Re: Honor bajo Asedio

Mensaje por Anonymus el Vie Mayo 13, 2016 3:43 pm

]size=24]Capítulo Veinticuatro[/size]

Jueves

Valerie cogió el teléfono al primer timbrazo y se deslizó de la cama.


-¿Sí? -se acercó a la ventana y miró hacia fuera en una noche negra sin estrellas. Apenas era una silueta, pero Diane aún podía distinguir el contorno brillante de su cuerpo- Estoy lista, tenía que estar segura. Sí. Sí, pero no confío en ella -bajó la voz y Diane agudizó el oído- Mira, no puedo hablar… ¿Dónde?... No, en algún lugar que pueda estar segura que estás solo… ¿Confiar? -rio con aspereza- Pueden seguirte…mira, olvídalo. Yo solo…Sí, eso podría funcionar. Muy bien, si eso es lo que quieres…No, eso es demasiado pronto…Porque no quiero alertar a alguien aquí de lo que estoy haciendo…sí. Bien. Lo de siempre. -Después de romper la conexión, Valerie se quedó quieta en el cuarto silencioso, escuchando el eco de su voz y la respiración de la mujer en la cama. Entre las dos personas, en los límites de su mundo, pasado y futuro, lindaba la verdad y la mentira. En silencio, hizo su camino a través de la habitación y se metió en la cama. Colocando a Diane entre sus brazos- Lamento haberte despertado.
-¿Cómo lo supiste? - preguntó Diane.
-Me di cuenta por la forma en que estabas respirando.
-Eres muy perceptiva. -Valerie hizo una mueca.
-Es gracioso, me entrenaron para hacer dos cosas opuestas igual de bien. Evitar la intimidad con alguien mientras que al mismo tiempo era sensible a todos los matices de expresión y de movimiento. Parece que he pasado mi vida viendo, pero nunca viviendo. -Diane tomó la mano de Valerie y la colocó en su pecho.
-Estoy viva y soy muy real. Así como lo es mi amor por ti.
-¿Por qué? -murmuró Valerie, sosteniendo el pecho de Diane y rozando sus labios sobre el pezón- No puedo imaginar que esto es lo que deseas.
-¿Esto? ¿Te refieres a estar contigo?
-Todo lo que significa estar conmigo. -Valerie suspiró y apoyó la mejilla entre los pechos de Diane, todavía acariciando suavemente su pezón.
-Tu teléfono sonó. Esa fue la persona con quien te reportas, ¿no?
-Sí.
-Vas a encontrarte con él.
-Sí.
-Le mentiste, acerca de no confiar en nadie de aquí. Lena, supongo.
-Sí, le mentí -dijo Valerie manteniéndose inmóvil.
-¿Te creyó?
-No lo sé. Probablemente no. Una de las reglas básicas de nuestra formación es no confiar en lo que te dicen, o incluso lo que hacen, hasta que prueben más allá de cualquier sombra de duda que son dignos de confianza.
-Ustedes dos se conocen desde hace mucho tiempo ¿Eso no cuenta? -Valerie besó suavemente la curva del pecho de Diane.
-Piensas que eso cuenta, ¿no? Pero en realidad no es así. Es posible que él me estuviese diciendo la verdad desde el principio y en algún lugar a lo largo del camino, sus prioridades o sus órdenes cambiaron. Es imposible de decir.
-Pero ya no confías en él, ¿verdad?
-No -dijo Valerie
-¿Confías en mí? -Valerie besó la garganta de Diane y luego su boca.
-Sí. Completamente.
-¿Quieres decirme lo que vas a hacer? -Valerie vaciló y el silencio que surgió en torno a ellas, fue más aterrador que cualquier cosa que hubiese conocido.
-Cuando lo sepa, te lo diré.
-Gracias.
-Sé que estoy pidiendo mucho de ti, pero…
-No tengo ni idea de por qué la gente se enamora -dijo Diane- O por qué lo necesitamos. Pero sí sé esto acerca de ti… eres fuerte pero estás sola y sé que puedes sobrevivir sin amor, pero lo anhelas. Me necesitas y te necesito. Nada más importa.
-Eres la única persona a la que realmente me he permitido necesitar -dijo Valerie en voz tan baja que Diane apenas podía oírla
-Si te perdiera ahora…
-No voy a ninguna parte, te lo prometo


Diane levantó el rostro de Valerie entre sus manos y la besó, suavemente al principio, y luego más profundamente. Guio a Valerie encima de ella hasta que sus piernas se entrelazaron y sus cuerpos se fundieron. Sus besos crecieron insistentemente mientras instaba a las caderas de Valerie para que se movieran con las de ella, llamándola sin palabras, uniendo sus cuerpos y corazones con la fuerza de su pasión y deseo.


-Te amo -Valerie murmuró.


La respiración de Diane se aceleró mientras Valerie gemía y se mecía con más fuerza. Con ganas de más, con ganas de todo, Diane se volteó sobre su lado y obligó a Valerie a ponerse sobre su espalda. Aun besándola, Diane tomó el sexo de Valerie y la encontró húmeda y abierta. Emitió un suave gemido mientras empujaba dentro de ella, regocijándose en silencio mientras Valerie se arqueaba y gritaba de placer y sorpresa.

-Oh, sí, eso es, así…te necesito…más duro, por favor, más duro. -Valerie se quedó sin aliento. Distante, Diane era consciente de la construcción de su propia excitación, pero lo único que quería era tener a Valerie sin secretos entre ellas, sin nada, sin miedos, sin remordimientos.
-Me encanta estar dentro de ti. Me encanta sentir los latidos de tu corazón bajo mis dedos. Me encanta complacerte -Con cada palabra Diane la poseyó con más fuerza. Sus dientes mordisqueaban sobre el cuello de Valerie y cuando Valerie se apretó alrededor de sus dedos, succionó en la delicada piel de su garganta.
-Oh, Dios mío -Valerie gimió, empujando contra la mano de Diane- Voy a venirme. Oh Dios, es tan bueno. -Diane cerró los ojos con fuerza, concentrándose en la respiración dificultosa de Valerie, sus suaves gritos, el pulso acelerado que latía en sus dedos. La llevó sin problemas a la cima, una y luego otra vez, hasta que Valerie hundió el rostro en el cuello de Diane y lloró en silencio. Diane la meció y le acarició el rostro.
-Todo está bien, cariño. Todo es exactamente como debe ser
-No estoy acostumbrada a que alguien me toque de esa manera. -Valerie susurró- Lo siento, no pude controlarme… -Diane se echó a reír.
-Oh, espero que no te estés disculpado. Eres hermosa cuando te vienes. Nunca quiero dejar de hacerte el amor. -Valerie se rio débilmente.
-Eso es algo que nunca pediría.



~*~


Cuando Lena entró en la cocina a las 5 am, se encontró con Valerie sentada a la mesa, con las manos inertes alrededor de una taza de café.

-Has madrugado. -Lena se sirvió de la cafetera en el mostrador- ¿Qué tienes en mente?
-Henry llamó.
-¿Estás lista?
-Más que lista.
-¿Pero? -Lena vio una letanía de emociones revoloteando en su rostro. Ira, malestar, resolución.
-Sé que las cosas se van a mover rápidamente una vez que empecemos a planificar la operación -dijo Valerie- Así que quería hablar contigo antes de la reunión, lo que voy a decirte es sólo entre tú y yo.
-Estoy escuchando. -Lena podía adivinar lo que se avecinaba. Valerie estaba acostumbrada a trabajar sola, estar sola. Nunca tuvo que aprender a apoyarse en otros de la misma manera que Julia.
-Si algo sale mal, las dos sabemos que sería poco probable que tú puedas extraerme. -Valerie continuó- No quiero que lo intentes. El daño colateral sería elevado y… -miró hacia abajo a sus manos, que permanecían dobladas sobre la mesa y luego miró a los ojos de Lena-… mi vida no vale la pena sobre la tuya o la de los otros. -Un jadeo cortó sus palabras.
-Lo es para mí. -Diane estaba en la puerta- ¡Maldita sea, lo es para mí!
-¡Diane! -Valerie se puso de pie y cogió a Diane cuando se volvió para huir- Diane, espera, no entiendes. -Diane se dio la vuelta, sus mejillas pálidas y sus ojos llameantes. Golpeó las manos de Valerie alejándola.
-¿Qué es lo que no entiendo? Acabo de escuchar que le dijiste a Lena que debería dejarte morir, antes de arriesgar a que alguien salvara tu vida. Todos y cada uno de ellos arriesga su vida todos los días protegiendo a Julia como si ella fuese lo más importante… -se interrumpió y se tapó el rostro con sus manos- Oh Dios, no puedo creer que estoy diciendo esto.
-Es suficiente -dijo Lena firmemente, poniéndose de pie- Nadie va a morir. Y nadie… -dijo fijando sus ojos en Valerie -… se va a quedar atrás. Esta es la última conversación que tengo la intención de tener al respecto -señaló el reloj- Tenemos una reunión en veinte minutos y tenemos mucha planificación por hacer. Espero que llegues a tiempo, agente Lawrence. -Lena salió sin esperar una respuesta.
-Lo siento -Diane susurró, dándole la espalda. Valerie la cogió suavemente por los hombros y la abrazó.
-No, yo lo siento. Lamento que tuvieras que escuchar eso. Nunca debí haber hablado sobre esto con Lena aquí.
-No te arrepientes por pedirle que te deje atrás, ¿no es así? Dijiste que me amabas.
-Oh Dios, lo hago -dijo Valerie desesperadamente- ¿Pero no puedes verlo? toda mi vida se ha dirigido a este punto y no podría vivir conmigo misma si Lena o alguno de los otros sufrieran por los errores que yo he cometido. -Diane acarició la mejilla de Valerie.
-No lo entiendes ¿verdad? Amar a alguien significa perdonarse a sí mismo por el pasado y vivir el presente. Y el futuro. Todos tenemos remordimientos, cariño.
-Siempre he operado con el conocimiento de que mi vida es prescindible.
-Bueno, ya no lo es. -Diane la besó suavemente- Por favor, trata de no olvidarlo. -Valerie respiró profundamente.
-Muy bien. Será mejor que me vaya.
-No vas a hacer nada sin decírmelo, ¿verdad?
-No. Todavía tenemos tiempo.
-Por supuesto que sí -dijo Diane fervientemente- Por supuesto que sí.


~*~


-¿Sí? -dijo Matheson cuando su teléfono sonó
-Concertamos una cita. -Matheson sonrió.
-Déjalo correr para mí. -Escuchó, tomando algunas notas en un bloc de notas con el nombre y logo estampado del motel en la parte superior. Después de un momento dijo:- Buen trabajo
-Todavía hay posibilidades que podamos traerla. Ella tiene un canal de comunicación interno de varios objetivos.
-Puede que tengas razón. Vamos a sopesar las opciones.


~*~


-Bueno, vamos a empezar -Lena se dirigió rápidamente a la mesa, haciendo contacto visual con los agentes ya ensamblados. Stark y Valerie se sentaron lado a lado a través de Felicia y Savard- Agente Lawrence ¿por qué no nos pone al corriente de su conversación con el reclutador? -Si Valerie notó la formalidad, no lo demostró
-Henry y yo hicimos contacto a las 0330 y habló por lo menos de cinco minutos. Acordamos una cita a las 23.00 de mañana.
-Eso no nos deja mucho tiempo -comentó Lena.
-Me doy cuenta de eso, pero en un principio quería programar el encuentro para esta noche, y no hubiese sido inusual para nosotros citarnos en tan poco tiempo. Veinticuatro horas era lo máximo que podía atrasarlo de tal manera que no despertara sus sospechas.
-Buen trabajado -dijo Lena- ¿Ubicación?
-El punto de extracción que se utilizó cuando me fui de la isla la última vez.
-¿La playa? ¿Aquí? -dijo Stark bruscamente.
-De ninguna manera. No vamos a permitir hostiles en la isla, mientras que Egret esté en el sitio.
-Lo siento, no fui clara. -Valerie dijo rápidamente- No es en la playa, es donde el punto de extracción fue dispuesto.
-En el agua -dijo Savard, convirtiéndolo en una declaración.
-Vas a reunirte con él en el mar.
-Sí. Llevaré mi barco y nos encontraremos aproximadamente a un kilómetro.
-Así que él sabe que estás en Whitley Point -dijo Felicia
-Él lo sabe. Me preguntó si me había puesto en contacto con Elena. Le dije que tuve que hacerlo y le confirmé mi ubicación cuando preguntó -miró brevemente en Lena- Tuve que asumir que él ya lo sabía. Una gran cantidad de pequeños aviones pasan por aquí todos los días y podría fácilmente tener fotos aéreas de vigilancia. Si él sabe que estoy aquí y que tú lo estás, no quería ser atrapada mintiendo.
-¿De quién fue la idea de encontrarse en el mar? -preguntó Lena.
-Suya.
-Es una trampa -dijo Felicia- Él puede hundirte al llegar allí y hacer que se vea como si fue el clima o un problema mecánico -Valerie negó con la cabeza-No antes de que se reúna conmigo. Le dije que no confiaba en Elena. Él querrá toda la inteligencia que pueda reunir de la operación de Elena antes que queme su conexión conmigo.
-Inteligente -Lena observó.
-Querrá hablar contigo. Querrá saber lo que sospechamos de él o de Matheson.
-Eso es lo que creo, sí -dijo Valerie- Eso sería típico para este tipo de situación. Un breve intercambio de información verbal.
-¿Y si me ponen bajo la cubierta del bote de Valerie, comandante? -preguntó Savard. Lena sacudió la cabeza
-Él va a revisar.
-¿Puedes al menos llevarlo a tu bote? -Savard le preguntó a Valerie.
-Pondremos cámaras y micrófonos para vigilar que estés ahí, pero si tienes que subir al suyo, sería una suerte si conseguimos audio.
-¿Va a buscar un micrófono? -preguntó Felicia. Valerie se encogió de hombros
-No lo sé. Nunca lo ha hecho antes, pero las reglas han cambiado, obviamente -Lena levantó la mano
-No podemos depender de que él suba a bordo del bote de Valerie. Necesitaremos satélite de seguimiento de largo alcance. Mac puede coordinar desde aquí -miró a Stark- Necesitarás tener a la gente de Tanner del turno de día, para aumentar tu turno nocturno. No podemos estar seguros de que ellos no intentarán un asalto doble y tú y Mac estarán atados coordinando las comunicaciones. -Stark se puso rígida.
-Mac no necesita que yo lo asista. Puedo estar con el equipo de campo, Comandante. -Lena sacudió la cabeza.
-No con Egret en el sitio. Tienes que estar aquí. Si algo sale mal, tendrás que evacuarla rápidamente. Sugeriría hacer planes de contingencia para volver de nuevo a la Casa Blanca, pero eso es tu decisión.
-Sí, señora.
-Tendremos que ir sin visual si Valerie aborda el bote de Henry… -dijo Lena con una inclinación a Savard-… pero quiero audio de vigilancia que Henry no pueda notar incluso si lo ve. Los cables son demasiado riesgosos si hace un registro corporal
-No va a tener el equipo para buscar una implante -dijo Valerie.- Si lo colocamos mañana por la mañana, el sitio de punción deberá ser muy difícil de detectar por lo menos doce horas más tarde.
-¿Un receptor transdérmico? -dijo Savard, sus ojos brillaron de expectación- ¿Cómo vamos a conseguirlo? Ese es el tipo de cosas que sólo el DOD tiene, e incluso eso es sólo un rumor.
-No es un rumor -dijo Valerie.
-¿Cuál es el alcance? -preguntó Felicia.
-1.000 metros -Valerie miró a Lena- Él podría verte a esa distancia.
-Posiblemente -dijo Lena- Pero estaremos lo suficientemente cerca de los pescadores y navegadores, habrá un montón de tráfico en el agua, incluso por la noche. Navegaremos sin luces, tanto como nos sea posible.
-Eso es bastante lejos si tenemos que extraerla rápidamente -dijo Savard
-Una vez que Valerie y Henry se encuentren, él estará distraído y podremos acercarnos yendo a la deriva -Lena puso sus ojos en Valerie- Un minuto. Eso será probablemente la cantidad de tiempo que nos lleve subir a bordo a tu señal. Dos, como mucho.
-Entendido -respondió Valerie con una leve sonrisa- Eso es un margen muy aceptable.
-Con todo respeto, Comandante… -dijo Savard-… eso es una larga ventana. -Lena no estaba en desacuerdo. Incluso sesenta segundos podrían ser una sentencia de muerte si la operación salía mal.
-Tenemos treinta y seis horas para reducir ese margen. Vamos a trabajar.
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