ENEMIGAS Y ALGO MÁS

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ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Vie Ago 14, 2015 7:17 pm

Enemigo: Persona o grupo de personas contra el que se lucha en una guerra o conflicto armado.
Persona que odia a otra y le desea o le hace mal
Persona que está en contra de una idea, opinión, actitud u otra cosa
Cosa que se opone o es contraria a otra o a una persona, y puede hacerle daño
Relativo al enemigo, especialmente aquel contra el que se lucha en una guerra.

Cuantos significados había para una simple palabra, tantos ejemplos como se le ocurrieran; tenía demasiadas situaciones que sentida vividas por culpa de esas letras que se posaban frente a sus ojos. Pero todas eran diferentes, cada una era única en su momento, lugar, situación, sensación y sentimientos. Pero aun así, por más que estas fueran completamente diferentes una con otras, había algo que tenían todas en común, algo que las unificaba hacia una única razón. Si cualquier individuo se parase frente a ella y le pidiera un ejemplo personal, la respuesta seria dada a una velocidad vertiginosa y automáticamente natural su cabeza procesaba la llegada de un nombre, un rostro, una persona. Solamente una sola persona. Esa era la única respuesta. La joven mujer cierra el diccionario con el que acababa de meditar profundamente para posarlo sobre la mesa que tenía en frente. Se dirige con su paso firme hacia la puerta de salida, no sin antes de recoger su ostentoso abrigo blanco antes de marchase de su casa como le llamaba, que mas que casa era una enorme mansión que se situaba en una de las zonas elite de Moscú. Fuera de la mansión el frio intentaba apoderarse de su cuerpo, que daba gracias en ese momento de estar cubierto por esa fina tela de piel. Sus carísimos tacos de moda suenan durante todo el trayecto que abarcaba desde la puerta, hasta el elegante Mercedes Benz que la espera con la puerta abierta y junto a ésta sosteniéndola, su chofer con una sonrisa.

-Buenos días, señorita Katina. –Y como única respuesta lo que llegaba a sus oídos era el ruido de la puerta al cerrarse. Estaba acostumbrado a ese tipo de tratos por parte de ella, de todas maneras no era nadie para criticar. Solamente cumplía una función allí, o como bien le había advertido ella una vez y a todos los que trabajaban ahí, que solamente se limitasen a hacer su trabajo y nada más. Y eso cumplía al pie de la letra.

Durante todo el viaje solamente se limito a observar su enorme agenda que contenía todos los que haceres del día y fugazmente observaba por la ventana la enorme ciudad hundiéndose en sus pensamientos que no tuvo idea de cuánto tiempo duro aquello hasta que fue traída a tierra cuando sintió una corriente helada a su derecha, causa de su chofer al abrir la puerta. Con su elegante movimiento salió del coche dirigiéndose hacia la entrada del lujoso edificio escuchando a sus espaldas una voz deseándole suerte y no sabía que más a causa de la poca importancia que le tomaba a ello. La puerta de la entrada la esperaban abiertas de par en par recibiendo nuevamente saludos de parte de los empleados de allí que no eran más que contestados con un forzado ademan de cabeza.
No muy lejos de allí, en ese mismo edificio, una joven castaña recibe un mensaje de texto de parte de uno de sus compañeros “Elena está aquí” y con las manos temblorosas a causas de la rapidez con las que quería hacer su cometido de información, reenvía el mensaje a sus demás camaradas para que estén preparados para su jornada diaria de dosis de exigencia. Y tan solo segundos después por arte de magia, todo el edifico entra en desesperación. Se podía observar a todo el personal entrando en histeria, mujeres que corrían apresuradas a cambiarse su simple calzado por zapatos elegantes que ni ellas mismas soportaban, hombres caminando apresuradamente ordenando prendas de vestir en sus lugares correctamente, modelos maquillándose desesperadamente unas con otras, otros ordenando sus escritorios lo más rápido que sus cuerpos le permitían, gente gritando y correteando por los pasillos para dirigirse a su lugar de trabajo, de la paz que se encontraba en ese lugar, literalmente todo se volvió un caos. El miedo que imponía esa mujer era sorprendente.

Y como un chasquido de dedos que funciona para traer nuevamente a la realidad a una persona en plena hipnosis, causo el mismo efecto en todos los empleados al escuchar el sonido del ascensor marcando el fin de su destino. Y el silencio se hizo sepulcral. Los estrepitosos pasos de Elena hacia su oficina hacían eco en la cabeza de los ojos que miedosamente osaban mirarla de soslayo, Irina, su secretaria, rápidamente se para de su escritorio para seguir rápidamente el paso de su jefa, alcanzándole las ultimas noticias acerca de su revista de moda, una de las más poderosas y famosas de Moscú; y era una mas y no la única revista si no fuera a causa de que siempre se llevaban codo a codo con otra. Pero aquí eso era tema aparte.

-Irina, creí pedirte específicamente que cancelaras ayer mi cena con Alexei. Tuve que soportar sus molestas llamadas durante una importante reunión ¿A caso es mucho pedir?
-Lo siento señorita Katina, yo…
-Ahórrate tus comentarios – dijo interrumpiéndola- no necesito que me recuerdes tu incompetencia como secretaria. Ahora necesito que le comuniques a Monique que las fotos que me envió son un fiasco, quiero que renueven todo otra vez-mientras dejaba reposar la revista y el informe en su escritorio-Y cancela la invitación a la fiesta de Clark, tendré mucho trabajo aquí y por obvias razones no contare con el tiempo disponible ¿entendido?
-Entendiendo señorita Katina-dijo mientras anotaba todo con una ligereza admirable en su libreta- la señorita Petrova me acaba de confirmar que estará disponible hoy a las 15:00 para mostrarle su último diseño.
-Excelente-mientras tomaba asiento y observaba el informe- necesito que me comuniques con Alphonse ahora mismo.
-Claro, señorita Katina. Si eso es todo me retiro, con su permiso – y justo cuando estaba tomando la perilla para marcharse su jefa la detiene.
-Ah… Irina.
-Si señorita Katina-dijo volteándose
-Por lo que puedo ver en este informe tengo el segundo lugar de la revista de moda más vendida del mes, ¿puedo saber a caso quien tiene el primer lugar?-posando sus ojos sobre los de su secretaria-¿Y por qué no se me ha informado de esto antes?
-Bu-bueno…-tartamudeando, no todos los días es fácil darle una noticia así a tu estricto jefe- ni bien consiguieron el informe lo trajeron lo más rápido posible aquí y bueno…
-Ve al grano Irina- interrumpiéndola enojada- quiero el nombre para hoy.
-Es…es la revista de Yulia- Dijo casi susurrando
-¡Habla más fuerte Irina por el amor de Dios!
-La revista que tuvo el primer lugar fue la de Yulia-dijo temblando
-¡¿Yulia Volkova?!-dándole un golpe con ambas manos a la mesa- no de nuevo, no otra vez- dijo para sí misma susurrando para luego recostar su cuerpo sobre el elegante sillón que estaba detrás de ella-no …

II
RAZONES

Y si, inevitablemente volvía a ocurrir de nuevo. Nuevamente estaba ahí debatiéndose en una guerra interna, tenía que actuar cuanto antes, porque en momentos así, el tiempo no precisamente era su mejor aliado.
Elena se encontraba con las manos temblorosas a causa de la rabia, sosteniendo ese informe que se encargo de extinguir el minúsculo buen humor que cargaba esa mañana.

“Yulia Volkova, jefa de redacción y dueña de la revista de modas “Volk” nuevamente encabeza el primer lugar de las revistas de modas más vendidas del país. Tal cual se observa la imagen muestra a una Yulia sonriente mostrando lo nuevo y más sobresaliente de su arduo trabajo para todos aquellos seguidores y apasionados amantes de la moda; causando también un importante nivel de ventas de lo más nuevo de la temporada al igual que su popularidad…”
Y mas y mas halagos que no quería seguir leyendo, solamente con leer “Yulia Volkova” seguido de “primer lugar” anticipadamente su estomago se removía. Porque eso demostraba que estaba nuevamente detrás de la sombra de la que consideraba su oponente, obviamente, su rival, su contrincante, la competencia. Su enemiga.

Porque eso era. Su enemiga. Y así lo supo el primer día que sus ojos se posaron en ella, desde esa primera vez todo el universo conspiraba en enviarle señales para advertirla. La primer señal, fue aquella en la que por vez primera llegaba tarde a una clase en la universidad llevándose la sorpresa de que ya alguien más usurpaba su lugar, alguien a quien jamás había visto en su vida. Cuando se encamino a su lado para reclamar su puesto, el profesor solamente se dirigió a ella de forma tosca argumentándole que era una alumna nueva y que merecía tener un buen recibimiento, y considerándose ella una persona educada no iba a contradecir a su profesor. Así que refunfuñando tuvo que irse a sentar al fondo aislada de todo el mundo donde apenas y podía ver las pequeñas letras en la pizarra. Y eso apenas era el comienzo. Elena naturalmente por su belleza y mostrando ya grandes intereses por la moda, era la chica más popular en toda la universidad, pero como todo comenzó, todo debe tener su fin. Yulia comenzó a llamar la atención de más de uno en la escuela y pronto todos los ojos del lugar solamente se posaban en ella, empezó a estar más rodeada de personas con intenciones románticas y otras solamente para admirarla. Los hombres solamente se la pasaban de babosos detrás de ella y las mujeres siempre queriendo ser como Yulia, imitando la moda de ropa que ella imponía en la universidad. Y Elena por primera vez no era el centro de atención de todos y forzadamente tuvo que aceptarlo y reconocer el segundo lugar. Y eso le molestaba. Demasiado. Y desde ese entonces reconoció que Yulia no iba a ser simplemente una molesta piedra en sus carísimos zapatos, no, eso iba más allá. Más allá de dejar de ser la favorita de la clase de química del profesor Yagor, mas allá cuando dejo de tener a algún enamorado que pagara su almuerzo en la cafetería, aunque el dinero nunca le faltaba. Pero el verdadero detonador exploto cuando Elena debía tener una entrevista de trabajo en una revista muy famosa en aquel entonces, había ido con tantas expectativas, tantas ilusiones. Pero todo se derrumbo y se le vino encima tan solo en cuestión de segundos cuando la puerta de la oficina de quien sería su jefe se abrió y de adentro observo salir a una Yulia abrazada y muy sonriente con un hombre alto del cual era muy parecida; y su duda termino cuando comparando el gran parecido de ambos lo reconoció como su tío, entonces en ese momento supo que sus oportunidades ahí eran menos que escasas, y con la frente en alto y sin que nadie alcanzara si quiera a notarla se marcho del lugar.

Elena había pasado el día de su graduación sola si no fuera por incondicional amiga y hermana Katya. La relación con su padre no era para nada buena, no desde que un día cualquiera decidió hacerle una visita sorpresa a su empresa y lo descubrió en plena faena pasional con su secretaria. De ese día no tiene más que el lastimoso recuerdo de su vista nublada por las lágrimas y las amenazas grababas en su cabeza proveniente de su padre de que no contara nada de aquello que vio. Aquel día llego envuelta en un mar de lágrimas y la culpa la ataco más al ver los ojos de preocupación de su madre. Pero de todas formas callo. Aunque poco tiempo después supo que aquello de nada sirvió cuando semanas después de lo sucedido, en una mañana tranquila y silenciosa encontró una carta de su madre despidiéndose argumentando que ya no podría soportar las infidelidades de su esposo. Hubiera dado todo con tal de que se la llevara con ella. Entonces el rechazo hacia si progenitor se hizo aun más amplio al ser el causante de que su familia se desmoronase de esa manera. Pero entre tantas desgracias la luz iluminaba el final del túnel para Elena cuando recibió de parte de su abuela una muy considerable herencia, de la que gracias a ella pudo construir con sudor y lagrimas el imperio que hoy tenía a su mando y ella era su dirigente.
Pero dando un salto de su pasado hacia la actualidad es sacada de sus pensamientos por el sonido proveniente de la puerta.

-Adelante.
-Disculpe señorita Katina – asomándose por la puerta- el señor Alessandro Ferrante la espera en la sala de modelaje.
-Está bien-llegando hasta ella- acompáñame porque necesitaré de ayuda para ocultar los cuerpos si esos modelos me hacen perder mi valioso tiempo
-Cla-claro –tragando saliva-iré con usted.


Irina se encontraba detrás de su jefa intentando seguirle el paso apresurado, a pesar del carácter que podía tener, en el fondo admiraba a esa amargada y gran mujer. Elena era una mujer alta de piernas largas y torneadas y un cuerpo que tranquilamente podía pasar a ser el de una espectacular modelo. Pero lo que ella realmente siempre se pregunto es que como teniendo tan solo 26 años jamás la veía sonreír, no de la manera fingida que siempre lo hacía, si no de la manera natural, sonreír desde el alma.

Irina tenía algunas teorías acerca del porque de la personalidad de su jefa, tal vez no tuvo una buena infancia, o su vida no fue tan sencilla. Aunque había un rumor en particular que se rumoreaba dentro de todo el edificio, las malas lenguas comentaban que Elena había estado una vez a punto de casarse, pero por motivos desconocidos aquello jamás se concreto, otros decían que ella fue quien lo dejo por ser muy inferior a ella y algunos afirmaban que había sido plantada en el altar y que por eso desde ese día se convirtió en la persona solitaria y fría que es ahora, pero en fin, solamente eran eso. Comentarios.

-Muy buenos días, Elena- dijo Alessandro con su porte afeminado
-Buenos días, Alessandro-aceptando el saludo- veo que hoy has venido preparado.
-Por supuesto, lo mejor para la mejor-dijo haciendo una seña con la mano- por favor, toma asiento para poder mostrarte mi última adquisición.
-Claro.

REVISTA DE MODAS “VOLK”

De un porsche negro último modelo se bajaba apresurada una mujer de cabellera negra hasta la mitad de su espalda donde le caían en ondas, vestía con una elegante camisa blanca, una falda hasta medio muslo negra y unos zapatos tacos aguja igualmente negros. Evidentemente estaba retrasada unos cuantos minutos.

-Buenos días señorita, Yulia- sonriéndole y tomando las llaves del auto-déjeme que yo se lo estaciono por favor.
-Buenos días, Igor-devolviéndole la sonrisa y dándole un apretón en su antebrazo- eres mi salvación, gracias.
-No es nada, es mi trabajo. Que tenga un buen día.-agitando su mano

Yulia Volkova entraba al edificio con una agradable sonrisa en sus labios y saludando a todos los que se cruzara en su camino. Recibiendo en el transcurso a su destino algunas palabras halagadoras de parte de las hombres y guiños coquetos de alguna de las modelos del lugar. Tenía la popularidad de ser una pica flor con las mujeres del edificio, así que no era muy entrañable encontrarla en alguna situación comprometedora con sus modelos.
Yulia se deja reposar en la silla de su oficina y justo cuando estaba por relajarse por completo de esa apresurada corrida de hace unos instantes escucha como alguien abre bruscamente la puerta.

-¡Felicidades, Volkova! –Dijo gritando- ¡Lo has hecho de nuevo campeona!
-Aleksei-dijo quitando las manos de su rostro-es temprano en la mañana y tú ya con esas energías.
-Vamos, Yulia. Conociéndote sé que habrás tenido un fin de semana de fiesta y muchas mujeres-mientras tomaba asiento delante de ella-pero aquí tengo una noticia que te beneficiara mucho-dejando la revista sobre su escritorio.
-La última vez que dijiste eso termine cambiando mi teléfono, mi e-mail y hasta tuve que mudarme por culpa de esa mujer loca que no paraba de acosarme-mirándolo retadoramente- solamente para que tu salieras con su amiga.
-Perdón, amiga. Es que se veía tan normal a simple vista-abriendo la revista y mostrándole la pagina-pero a esto tienes que verlo con tus propios ojos.
Aleksei se acomodo en su asiento mientras observaba a su amiga leyendo la revista, era su única amiga, lo único que tenia. Le debía tanto a esa morena que sentía que lo mínimo que podía darle era su vida, ya que ella se la salvo en el momento en el que él más lo necesito. Yulia era una gran persona, era como su hermanita pequeña de la que tenía que proteger de todo y de todos.

-¡Dios mío, Aleksei!-dijo sonriendo- ¡estoy en el primer lugar!
-Te lo dije amiga, todos tus esfuerzos han sido recompensados. Además de que te has vuelto más popular y gracias a eso los niveles de compra de la revista han aumentado considerablemente este mes.
-Aún sigo sin creerlo-dijo atónita-no esperaba esto.
-¿Y sabes que es lo mejor? -dijo riendo- que le has ganado a la bruja fría.
-¿Bruja fría?-confundida-¿de quién hablas, Alek?
-Solamente observa a quien has dejado en segundo lugar.
-¿Elena Katina?-dijo mirando- wow esto sí que es de no esperar, aunque de todas formas no deberías dirigirte así de ella…
-Vamos Volkova-dijo interrumpiéndola- se gano ese apodo a pulso y tú lo sabes, jamás se la ve con alguien, trata de mala forma a sus empleados haciéndolos sentir menos, además de ser sumamente exigente.
-Bueno, pues yo admiro su trabajo-mirándolo- y con respecto a su carácter, bueno, sus razones tendrá y eso no nos tiene porque importar.
-No puedo creerlo Yulia-soltando una carcajada-debí suponerlo antes, te gusta. Aunque no te niego que es hermosa y tiene muy lindo trasero y…
-Basta-interrumpiendo a su amigo sabiendo hacia donde se dirigía-jamás dije que me gustara, solamente que admiraba su trabajo y nada más.
-¿Segura?-mirándola-según tú la conoces de la universidad, niégame que no te parece hermosa.
-Pues sí, es linda…
-¡Entonces si te gusta!
-Aleksei, yo no…
Pero su grito fue callado el escuchar a alguien golpeando la puerta. Después de un “adelante” de parte de la morena, su secretaria ingresaba a su oficina con documentos y varias notificaciones.
-Buenos días señorita, Volkova-entregándoselos- recuerde que dentro de una hora tiene su reunión con Daniéle de la revista francesa.
-Buenos días, Anna-sonriéndole-gracias ¿Qué haría yo sin ti?
-Bueno…-sumamente nerviosa.
-Yo tengo que marcharme-dijo Aleksei interrumpiendo el momento- tengo que revisar que las modelos estén… vestidas, si vestidas. Piensa en lo que te dije Volkova-marchándose hacia la puerta.
-No tengo nada que pensar, Alek.
-Como digas, adiós.
-¿Con que te gusta otra, eh?
-Anna, yo no…
Pero la morena fue callada por un beso hambriento de parte de Anna. Era la rutina de ambas, cuando las puertas estaban cerradas solamente existían ellas dos en su mundo. Y una nueva sesión de pasión se desato en esa oficina.


-Y bien, ¿comenzaremos para hoy o la revista se hará sola?-mirándolos, eran unas 8 personas allí
Elena se encontraba sentada en la punta de una larga y elegante mesa negra en la sala de reuniones. Podía observar las caras nerviosas de todos. Y eso les gustaba. Fue la primera en entrar al lugar y nadie emitía palabra alguna, sabía que todos estaban esperando que ella tomara la palabra.

-Debo suponer que ya se han enterado del puesto que en estos momentos tiene la revista, así que espero que el esmero esta vez sea más que gratificante señores, Anastasia-dirigiéndose a una rubia que se encontraba anotando unas cosas en una libreta- ¿puedo saber por qué no se encuentra Marina aquí con nosotros hoy?
-Bueno-aclarándose la garganta- estoy enterada que tenía una fuerte gripe y…
-¡No!-interrumpiéndola- no me interesa conocer sus burdas excusas para no trabajar-mirándola severamente- así que notifícale de mi parte que no se moleste en pisar nuevamente el edificio. De todas maneras su desempeño estaba en declinación, debe saber que este es un trabajo que debe tomarse en serio, no uno donde tenga la libertad de tomarse vacaciones cada vez que quiera.
-Yo le notificare, señorita Katina.
-Bien. Pasando ahora a un tema de importancia, los vestidos Versace de color azul serán sustituidos por los de Prada blanco, ya que al parecer alguien ha tenido un gusto horrible en poner a todas las modelos con colores opacos con este paisaje de fondo-mirando las fotos sobre la mesa-Olga, necesito que le comuniques a Monique que se encargue de todo esto, ¿Quién ha sido el responsable?
-Bu-bueno-sumamente nerviosa- creímos que teniendo la nieve al fondo de la imagen haría resaltar a las modelos con los vestidos de invierno.
-¡Já! Pero que originales somos-sarcástica- ¿también haremos en primavera posar a las modelos caminando y saltando sobre flores? También necesito que se arregle el artículo, es demasiado absurdo.
-Yo me encargaré de hacer eso señorita, Katina-respondió por primera vez un rubio sentado en el otro extremo.
-¿Qué hay con los trajes de novio de Vorobiov?
-Yo ya los he visto esta mañana-respondió Fiodor, mano derecha y fiel ayudante de Elena- y tengo el jardín perfecto donde serán tomadas las fotos.
-¡Perfecto! Al fin alguien que ha venido a trabajar hoy.
Mientras tanto en otro edificio se encontraba Yulia en su oficina debatiéndose en elegir dos fotos para su portada, hasta que el ruido de la puerta obstruye su concentración.
-Adelante.
-Yulia-entrando-el señor Boris quiere verte.
-Gracias, Anna. Déjalo pasar y que no nos molesten por favor.
-Claro.-saliendo.
-¡Yulia, hija!-entrando y yendo hasta ella.
-Señor, Boris-aceptando su abrazo-que gusto verle por aquí.
-Nada de señor, hija-tomando asiento-me haces sentir aun más viejo.
-Como cree-tomando asiento también- usted no está para nada viejo.
-Tampoco mientas, he visto las noticias y vengo a felicitarte por tu nuevo logro, Yulia. Me haces sentir orgulloso.
-Gracias-sonriendo-créame que yo también me encuentro igual.
-Y no es para menos, hija. Sé que hay mucha competencia ahí afuera y no es nada fácil. Pero en fin, vengo a hacerte una proposición.
-Sabia que eso no era todo-riendo y acomodándose mejor- te escucho.
-Vengo a hacer una invitación a una fiesta que será dentro de unos cuantos días, pero como también estoy enterado sé que será tu cumpleaños así que vine a proponerte si gustas de festejarlo junto con la fiesta, habrá gente importante y también jefes de otras revistas y por supuesto podrás invitar a quien tú quieras.
-¡Vaya! Es muy lindo de tu parte, Boris. Pero será tu fiesta y no creo que deba…
-¡Como crees, niña! Te lo estoy proponiendo de buena fe y no quiero un no como respuesta.
-Se que seguirás insistiendo-riendo- así que está bien, acepto.
-Muy bien-levantándose-solamente notifica los nombres de los invitados y llama a este número-dándole una tarjeta
-Está bien, Boris. Así será – acompañándolo hasta la puerta.
-Salúdame a tu padre, ¿quieres? Hace demasiado tiempo que no veo a ese granuja.
-Yo le diré-riendo por la ocurrencia del hombre-no te preocupes.
-Adiós, niña. Cuídate.
-Tu igual, adiós.
Y nuevamente Yulia encontrándose en la soledad de su oficina, comienza a pensar lo que acaba de aceptar. Obviamente que le convenía participar en esa fiesta en la iría demasiada gente igualmente importante, habría importantes empresarios, dueños de empresas exitosas, modelos, gente famosa, otros dueños de revistas, un sinfín de personas sumamente interesantes. Pero entre tantas caras y nombres conocidos que se le venía a la mente, solamente uno era la siembra de la emoción que se apoderaba de su cuerpo. ¿A caso iría?
-Elena…

Se acababa de sorprender a si misma al dejar escapar involuntariamente ese nombre de sus labios. No podía negar que su amigo Aleksei tenía toda la razón, era una mujer hermosa, además de imponente. Tampoco podía negar que ese carácter era sumamente atractivo. Elena era una mujer que llamaba la atención en cualquier lugar, con ese brilloso cabello escarlata con rizos que caía deliberadamente por toda su espalda, esa mezcla de ojos verdigrises que tenían una mirada tan fría que ponían a temblar a cualquiera, pero para Yulia no era más que una belleza exótica de una fiera salvaje que necesitaba ser domada. Tenía un tono de piel blanquecino que se vería tan bien en contraste a la suya, unos pechos turgentes que la habían hecho fantasear incontables de veces, ni hablar de esas piernas tan bien formadas y largas en las que se descubrió soñando con estar entre ellas, y ese trasero, por todos los santos, ese trasero era el más perfecto de todos los traseros que había visto en su joven vida. Tenía exquisitamente la forma perfecta para todo lo que esa mujer respectaba, se notaba los resultados del ejercicio diario en el cuerpo de esa afrodita.

Pero la duda que a Yulia siempre la atacaba era su comportamiento para con ella. Aquella primera vez que había ido a la universidad y la había visto había quedado tan impactada que incluso tuvo miedo de olvidarse de hablar al darse cuenta que ninguna palabra podía ser emitida de su boca, tenia los nervios de ser la estudiante nueva del lugar y obviamente no se había dado cuenta que estaba sentada en un sitio ya ocupado. Había visto el asiento vacío y no dudo en ocuparlo. Pero esa deducción había salido por la ventana al ver a Elena dirigirse hacia ella intentando reclamarle su puesto que iba a ser cedido, a no ser por la intromisión del profesor justificándola en que era una alumna nueva y no tenía idea de aquello. Yulia se sintió mal al no poder hacer nada al respecto, ya que Elena se encontraba con cara de pocos amigos sentada en el fondo. Durante esas eternas horas de clases podría jurar sentir la mirada de Elena en su nuca, incomodándola y haciéndola sentir aun peor. Y justo cuando había tocado la campana para ser libres, quiso acercarse a ella para disculparse y decirle que aquello no volvería a ocurrir, pero ella solamente sintió un empujón con los hombros y lo último que vio fue su cabello danzando en su espalda marchándose por el pasillo.
Y desde ese momento supo que no tendría otro tipo de interacción con Elena Katina.

Eso fue corroborado poco tiempo después cuando en los pasillos sentía la poco amigable mirada de ella. Siempre veía a Elena rodeada de gente que parecía no vivir nada más que para satisfacer sus necesidades. A grandes rasgos se notaba que ella era la chica más popular de toda la universidad. Y bien merecido estaba. Pero Yulia involuntariamente comenzó a tener admiradores, chicas que se acercaban a ella solamente para tener una plática banal, presumiendo estar cerca de ella. Luego de ser conocida por casi todos en la universidad, podía notar que a Elena aquello no le hacía para nada gracia, estaba un poco más solitaria y siempre la estaba mirando de lejos y ella podría jurar que si las miradas mataran, ella no tendría el privilegio de estar respirando en esos momentos. Y así transcurrió durante todos los años dentro de la universidad. Aunque al principio la mirada de Elena era de indiferencia y las muecas en su rostro eran de disgusto, como si al dirigirse a ella estuviera viendo a algún insecto desagradable, siempre le sostuvo la mirada. Estaba todo el tiempo observándola cada vez que ella se encontraba distraída, había algo en esa chica que le llamaba la atención de sobremanera y no podía evitar su curiosidad. Con el pasar del tiempo podría decirse que podía descifrar sus miradas, aunque casi al final de terminar la universidad su mirada cambio completamente y ella no supo que creer. Su mirada se encontraba apagada y triste, la mayoría de las veces la encontraba mirando al suelo o a ningún sitio en particular. Y supo que algo sucedía con ella cuando entro al baño y escucho los sollozos de alguien desconocido, que dejo de serlo cuando abruptamente se abrió la puerta y salió una abatida Elena con los ojos más rojos que alguna vez vio a causa del llanto. Sus miradas se toparon frente a frente en tan solo segundos, que pudieron sentirse como años para Yulia, sentía unas inmensas ganas de rodearla entre sus brazos y decirle que todo iba a estar bien, pero la fantasía fue interrumpida cuando sintió la fragancia de Elena colarse en su nariz y cuando por fin pudo reaccionar lo único que se escucho fue el portazo que ella dio.
Y el tiempo posterior a ese hecho nada había cambiado, excepto el recuerdo que estaba tan marcado en su mente. El día de la graduación.

Afortunadamente Elena ya no se encontraba con la mirada triste y perdida, estaba más bien neutra. Pero eso no quitaba su semblante escalofriantemente frío que portaba actualmente. Y supo que ella no era más que una solitaria en la escuela, sino que también lo era fuera de ella, no vio familiares de Elena más que su amiga y a la que conoció como su hermana. Eso probablemente explicaba su carácter.
Yulia se encontraba divagando en su pasado con la tarjeta de la fiesta de Boris y ahora también suya. Y una sonrisa se apodero de su rostro al leer y releer el contenido de la misma. “Tema del evento: Fiesta de antifaces”
Y ella tenía levemente un plan que esperaba impacientemente con ansias llevarlo a cabo.



III
DESTINO


REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

-También pensamos que este modelo podría lucirse con otros colores más oscuros –señalando unos vestidos colgados- además de saberlos combinar con la joyas adecuadas obviamente.

-mmm…-pensando- obviamente sí. Pero se vería mejor con un corte en la del lado de la pierna derecha y definitivamente de un hombro.
-Está bien – asintiendo-pero, ¿Qué hay con los detalles?
-Solamente con uno en el hombro bastara, procura que sea claro para que resalte. ¿Qué hay con los trajes azules de Chanel?
-Tenemos éstos que con son el último diseño que ha enviado el señor Serkin- mostrándoselos.
-No me gusta. ¿Tú qué dices Fiodor?-dirigiéndose a él- hay algo que aun no me convence
-Bueno, yo diría que tendrían que ser mas ceñidos al cuerpo, el recorte esta hecho muy bien.
Tienes razón-contesto Elena- pero el chaleco no me gusta- quitándolo del modelo- cámbienlo a un color plateado y quiero que haga conjunto junto con la corbata, la camisa la quiero un poco más oscura y eso es todo.
-Así se hará señorita, Katina –anotando todo- con su permiso.
- Propio- contesto solamente Fiodor- no deberías preocuparte así, eres excelente y lo sabes – al ver a Elena agarrándose la cabeza y murmurando en voz baja.
-Lo sé, Fiodor. Pero hay tantos errores, tan poca creatividad, sé que si no fuera por mi esto se viene a pique- comenzando a caminar hacia su oficina
-Sabes que no es así-entrando y cerrando la puerta- si lo fuera tu revista no sería una de las más importantes en el país, Elena.
-Ese es el problema, es una de las más importantes y no la única.
-Creo que ya entiendo-sonriendo levemente- seguramente estas así por esa bendita noticia de la revista más vendida ¿o me equivoco? Elena solamente era la más vendida del mes, no la mejor. Deberías de dejar de castigarte tanto con eso.
-No es fácil, Fiodor. Por demasiado tiempo fui yo quien llevaba los primeros puestos en todo que ya se me estaba haciendo costumbre y eso ha sido un golpe muy bajo.
-¿Golpe bajo?- alzando una ceja- ¿o tal vez un golpe a tu ego? ¿O simplemente es por qué Yulia ha sido?
-Fiodor-mirándolo- si comenzaras con eso te invito a retirarte de mi oficina, ¿a caso no tienes nada en que trabajar?
-Por supuesto-acomodando su traje- solamente tenía una pequeña duda-caminando hacia la puerta y volteando- una que ya he descubierto yo y que tú también deberías hacer lo mismo.
-Fiodor…-suspirando.
-¿Sí, Elena?
-Vete a trabajar.

Por supuesto que tenía una duda. Y esa solamente era acerca de la incompetencia de sus empleados ¿Cómo era posible que el desempeño pudiera ser tan bajo? ¿Es que a caso no estaba siendo lo suficientemente clara que quería diseños decentes? ¿A caso era mucho pedir que hicieran el trabajo que les correspondiese? Estar rodeada de gente inepta la enfermaba, pero era algo que tenía que soportar quisiera o no. O al menos al principio, porque después disfrutaba del placer de corregirlos.
-Irina-hablando por el intercomunicador- necesito que le notifiques a mi chofer que pase a recogerme a las siete.
-Claro señorita, Katina-contesto- su cita de las cinco ya está aquí, ¿hago que pase?
-Por supuesto, y no quiero que nadie moleste.
-Claro, así será.

OFICINA DE LA REVISTA DE MODAS “VOLK”


-Ha sido un placer hacer negocios con usted señorita, Volkova-mientras le tendía la mano- le prometo que le mandare a mi mejor gente.
-Estoy segura que así será señor, Popov-tomándola-sé que los resultados serán más que beneficiosos para ambos
-Confió también que así será- respondió el hombre-con su permiso.
-Propio señor. Nos estaremos viendo.
Yulia aprovechando la cúspide de ventas que últimamente había tenido su revista, acababa de cerrar un importante contrato que no desperdiciaría por nada en absoluto. Era dueña de una de las revistas más importantes y demandantes del país, lo que ocasionaba que otras revistas inferiores cayeran en la quiebra de forma irreversible para finalmente ser puestas en venta y ahí estaba ella, comprando cada vez que la oportunidad se le presentaba frente a sus ojos.
Y así las semanas pasaban siguiendo su curso para estas dos mujeres reinas de la moda. Con una contando los días restantes para celebrar uno de los tantos eventos importantes producidos por el mejor amigo de la familia, Boris. En el que sería pecado faltar, además de que también celebraría su cumpleaños. Y con otra trabajando sin piedad alguna con sus empleados para deslumbrar a todos en la fiesta, además de aprovechar de presentar su nueva temporada y demostrar que entre tantas otras revistas de modas, no había otra que se asemejara al derecho de estar a la cabeza del primer puesto como la suya debería de estar.
-Señorita, Katina-hablando por el intercomunicador- el señor Diatlov está aquí para acordar con usted la organización de su presentación.
-Hazlo que pase, Irina-contesto- y obviamente no me pases ninguna llamada. Y quiero que en cuanto veas marchase al señor Diatlov mandes inmediatamente a Stefano para mi oficina. Y quiero mi café listo para las seis.
-Entendido señorita.
-Elena-entrando-espero no venir a molestar en un momento inoportuno-saludándola
-Como cree señor, Diatlov-señalando su asiento- usted jamás seria molestia-sonriendo
-Entonces me sentiré mucho mejor-riendo-supongo que ya sabes a que he venido hoy.
-Por supuesto-acomodándose en la silla y retomando una postura seria-si no le molesta quiero que se mantenga aun en el anonimato el tema del desfile, pero quiero dejarlo tranquilo en decirle que ya está todo más que listo para ser presentando.
-No esperaba menos de ti, Elena-asintiendo con una sonrisa-y por supuesto que cuentas con todo mi apoyo para llevar a cabo con todo esto. Pero si no es mucha molestia me gustaría que me comentaras acerca de los pequeños destalles, así yo poder tener un idea de la organización y demás cosas de la decoración.
-Por supuesto-asintiendo-si quiere llamo en este instante a Irina para que traiga toda la información escrita y así poder explicársela mejor.
-Buena elección-sonriendo-eres muy organizada, Elena. Te lo agradezco
-Es mi trabajo señor y mi responsabilidad.
-Y créeme que tengo ciegamente fe en ti, Elena. Pero antes de que nuevamente me olvide-sacando una tarjeta de su bolsillo-espero que disculpes a este anciano olvidadizo, pensaba mandar a algunas de mis secretarias, pero aprovechando la oportunidad que vendría hasta aquí quise entregártelo personalmente y así evitar que des un no como respuesta-entregándoselo-será la semana próxima. Sé que eres una mujer muy ocupada, pero me gustaría mucho que asistieras.
-Bueno-leyendo el contenido-pues afortunadamente estaré más que disponible para esa fecha señor
-Gracias-sonriendo-sabes que mi esposa te admira demasiado y está muy ilusionada con la fiesta y sé que se pondrá aún más contenta al saber que asistirás
-Me alegra saber eso. Y yo jamás podría faltar a algunas de sus fiestas señor, Boris. Yo también admiro a su esposa por ser una buena organizadora de las mismas y estaré más que encantada de asistir
-Gracias. Y cambiando de tema, coméntame acerca de los detalles y de lo que tienes en mente para este desfile.
-Encantada.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++


-Esto no me convence para nada, Aleksei-dijo Yulia observando las fotografías- ni siquiera se acerca a lo que tenía en mente
-Pues obviamente haremos algo al respecto-quitándole las fotos y observándolas también-tú tranquilízate de que me encargare de esto
-Gracias. Solo hazme saber si necesitas algo. Ahora acompáñame a la cafetería, mi cuerpo necesita cafeína en estos momentos o sentiré que entrare en histeria-caminando
-Por supuesto mujer-abriéndole la puerta y saliendo detrás de ella-yo también necesito. A propósito, no me has dicho que tienes en mente para tu cumpleaños, esta a tan solo días si no lo has notado.
-Por supuesto que recuerdo mi cumpleaños tonto-sonriendo-pero el mejor amigo de mi papa de toda la vida, Boris se adelanto-poniendo azúcar a su café-tenia pensando lo mismo de siempre, ¿sabes? Tu, yo, salir de fiesta a divertirnos. Pero da la casualidad que su fiesta es el mismo día que mi cumpleaños y me ofreció festejarlo juntos y no podía hacer aquella clase desprecio, me conoces-mirando a Aleksei quien asintió-se que lo ha hecho con las mejores intenciones, incluso-bebiendo de su café y haciendo una mueca-me permitió invitar a quien yo quisiera, obviamente.

-Pues eso es bueno-pagando los cafés-supongo que estaré invitando a tan importante fiesta-poniendo una fingida cara de serio.

-¡Oye! ¿Por quién me tomas?-protesto Yulia empujándolo-por supuesto que iras conmigo, eres mi mejor amigo. Además se que querrás ir por las modelos y sé que te entusiasmara el tema de la fiesta-sentándose
-No por nada eres mi amiga-tomando asiento también-pero cuéntame cómo está eso del tema-con mirada curiosa y dándole un sorbo a su café
-Bueno-tragando-es una fiesta de antifaces, así que desde ya ve consiguiéndote uno-señalándolo-porque no estaré compañándote a último momento a que lo compres
-¡Caray!-riendo-te pareces una anciana riñendo en esa postura, ¿sabes?

-Lo sé-riendo por el comentario-pero es en serio, Aleksei
-Lo sé, lo sé-haciendo ademanes con las manos de protección- prometo que estaré más que listo. Mas si conoceré mujeres interesantes y tendré mi identidad protegida por una máscara-sonriendo-eso será bastante tentador para mí.

-Tú no cambias-sonriendo y negando con la cabeza- ¿Por qué no me acompañas ahora a elegir un vestido para la fiesta?- levantándose-De paso tu también podrías elegir tu traje y no esperaras a último momento como se que lo harás.
-Excelente idea amiga-parándose-te acompaño.
Y así paso sin más el día entero para esos dos grandes amigos.
Gracias al cielo Alexei era el típico hombre que no se tardaba en elegir un elegante traje para tan importante fiesta. Finalmente había desistido por uno que le recomendó Yulia que tanto le gustaba, aunque le hubiera optado por el típico traje negro recortado perfectamente a su figura, pero también era la fiesta de su amiga y no quería provocar ningún tipo de enfrentamientos entre ellos. Aunque era muy raro que discutieran por algo, y mucho menos por algo tan insignificante como llevar la ropa que su amiga le recomendaba.
Yulia se movía con mucha destreza en aquella habitación que sería el paraíso para toda mujer loca por la moda. Alexei la observaba caminando de un lado a otro. Hablaba más rápido de lo normal y solamente podía entender uno que otra palabra suelta que no eran más que contestadas por ella misma.
Yulia estaba ansiosa y él lo sabía.

Pero lo que no sabía era la razón de aquello.

Su amiga tenía un brillo especial en sus ojos, un brillo que hacía demasiado tiempo no había tenido la oportunidad de ver nuevamente. Y ahí estaba de nuevo. Posiblemente se debía a que su amiga estaba saliendo con alguien quizás, y tenía que ser demasiado importante para tener a su amiga en ese estado, pero aunque así fuera Yulia seguramente ya se lo hubiera comentando. No había secreto alguno que guardaran con respecto a sus conquistas, o al menos eso creía. En ese sentido ambos eran tan para cual, conquistadores a más no poder, pero jamás teniendo una relación seria. O posiblemente sea el éxito que estaba teniendo la revista últimamente y era la forma que tenia de manifestarlo. Pero sea lo que sea, el no estaba poniendo objeción alguno a aquello. Su amiga estaba feliz y lo demás salía sobrando.

-Por lo que veo ya te has decidido al fin-observando a Yulia sostener un vestido con ambas manos meciéndolo de una manera extraña. Alexei observo el reloj en su muñeca y pareció recordar algo- Escucha-dijo acercándose a ella- tengo que irme, tengo una importante cena a la que asistir-hizo un movimiento con las cejas que Yulia supo comprender muy bien que significaba aquello.
-Está bien, Alexei-contesto-solamente procura tratar bien a Svetlana-Alexei puso cara de sorprendido- he visto la forma en la que se miran, por favor no quiero que la asustes y tener que salir corriendo a buscar más secretarias a estas alturas.
-Descuida, que eso no pasara -se acercó a ella para darle dos besos en cada mejilla-vete a descansar, el sábado pasare por ti para ir juntos a la fiesta
-Te esperare entonces. Ahora vete antes que a tu cita se canse de esperarte.
-No te quedes hasta tan tarde trabajando-poniendo una cara más seria-y es en serio
-Descuida, que eso no pasara-dijo repitiendo las palabras de su amigo. Ambos sonrieron. Y Yulia observo como Alexei con paso apresurado se perdía por el pasillo.

Observo el hermoso vestido que tenía en sus manos y volvió a sonreír. Tenía un buen presentimiento de que las cosas iban a tomar un rumbo bueno para sus expectativas. Comenzó a caminar para dirigirse a su oficina, se cruzo con varias personas que la saludaban con un ademan de cabeza para luego marcharse a sus hogares. No supo cuanto tiempo estuvo sumergida en su trabajo hasta que fue consciente del silencio que la rodeaba avisándole que ya no se encontraba nadie en el edificio. Recogió su abrigo y dándole la espalda a la puerta, comenzó a ordenar los papeles del escritorio para encontrarlos ordenados la semana que entraba. Escribiendo unas últimas anotaciones de los errores que encontraba escucho como la puerta de su oficina acababa de cerrarse, pero ni siquiera se voltio para fijarse quien podría ser, seguramente era el personal de limpieza pensó. Pero ese pensamiento fue borrado instantáneamente cuando sintió unas finas manos posarse en su estómago y escuchar su nombre siendo susurrado en su oído.
Y ella supo de quien se trataba.
-¿No se supone que tendrías que estar en casa?
-Se supone-contesto juntando su cuerpo aún más con la espalda de Yulia- pero será un fin de semana muy largo y voy a extrañarte demasiado, ¿sabes?-Yulia se giró para estar cara a cara con ella.
-Anna tu sabes perfectamente que…-pero antes de que terminara de hablar y sabiendo lo que iba a decir Anna comenzó a besar a Yulia, y esta sin oponer resistencia alguna respondió el beso con la misma intensidad. Después de todo no era mucho sacrificio.
Anna sin duda era una mujer hermosa. Era apenas algunos centímetros más alta que Yulia, era castaña con el pelo rizado y portaba unos hipnotizantes ojos azules claro que le fascinaban. Sin duda iba a tener una gran despedida por parte de su atractiva secretaria.

* * *

El gran día esperado para muchos al fin había llegado. La mañana se encontraba tranquila y silenciosa para una Yulia que recién acababa de despertarse después de que agotaran sus energías la noche anterior, observo su reloj y su rostro dibujo una mueca. Menos mal que hoy no tenía que ir a trabajar, llegar tarde se estaba haciendo una muy mala costumbre que debía cambiar. Levantándose perezosamente de su cama decidió comenzar su día. Precisamente hoy iba a ser un día muy agotador.


Mientras tanto en otra parte de la ciudad se encontraba una histérica y desesperada Elena corriendo detrás de todo el mundo e inspeccionado que todo estuviera mucho más que perfecto.
-Deberías relajarte mas- Dijo Fiodor posicionándose a un lado de Elena. A pesar de que disimulara muy bien podía ver en sus ojos como los nervios estaban haciendo estragos en ella.- Todo saldrá muy bien Elena, lo sabes tú y lo sé yo.
-Lo sé, Fiodor-contento luego de suspirar.- pero sé que solamente un error basta para mandar todo al diablo y toda esta organización y la confianza que deposito Boris en mi se vaya por el drenaje. Y eso no sucederá hoy, no mientras yo esté aquí.
-Eso está más que claro, jefa.-contesto observándola con ojos de adoración. Le encantaba el carácter irrompible de ella, tan apasionada a su trabajo, tan admirable.
Elena llevaba puesto un vestido azul marino que dejaba ver una sexy pierna derecha al descubierto, tenía forma de corazón en la parte delantera y portaba un moño en su cintura. Tenía el pelo lacio recogido con un rodete perfectamente hecho en la parte parietal de su cabeza.
-Verdaderamente te has esmerado mucho hoy, Elena-Dijo Boris apareciendo detrás de ambos. Tenía puesto un traje gris, camisa blanca y una pajarita rosada que le sentaba bien.- si me permites quisiera llevarte a presentar varias personas que se encuentran aquí hoy, además de decirte que la ceremonia de inauguración ya está a punto de comenzar.
-Estaré encantada, señor Diatlov- dijo antes de caminar con el del brazo que caballerosamente le ofrecía. Sin duda todo estaba marchando controladamente bien.

O eso creía ella.


pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por lapoty el Vie Ago 14, 2015 7:36 pm

pei!!! no vas a continuar en tatuforo ? Crying or Very sad Crying or Very sad esta mas adelantada alla

lapoty

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Vie Ago 14, 2015 7:43 pm

lapoty : Creo que va a estar abierto temporalmente antes de volver a cerrarse.

IV
PRIMER ERROR

Elena soltó un largo y sonoro suspiro. Un gran y molesto peso se le había ido de sus hombros. El desfile había pasado sin problemas y había estado mucho más que satisfactorio, eso lo pudo corroborar con las caras de admiración de la gente y la cantidad de felicitaciones que había recibido al finalizar el mismo.
Finalmente habían servido de algo sus miedosas diseñadoras, un modesto orgullo lleno su pecho. No podía evitar esperar con ansias lo que la prensa y revistas hablaran acerca de sus diseños sorpresas en el desfile, sin duda eso traería  grandes beneficios para la revista, además de las menciones y halagos, sin dudas la propuesta de Boris había llegado en el momento perfecto.

Ahora se encontraba “descansando” en la comodidad de su hogar, estaba semirecostada en un gran diván verde oscuro de su despacho con una gran cantidad de papeles esparcidos sobre sus piernas. Parecía que no importara el hecho de que sea sábado para tener el merecido descanso que tanto necesitaba y ella ni siquiera  notaba. Era una adicta al trabajo. Inconsciente de que una joven y hermosa mujer de 26 años podría estar haciendo otras cosas además de trabajar un sábado encerrada entre cuatro paredes de una enorme mansión. Pero es que lamentablemente ella no conocía otro tipo de vida más que ese. Y ella parecía estar a gusta viviendo de eso forma. O al menos era lo que ella pensaba.
Observando el enorme reloj que colgaba en la pared noto que estuvo sumergida una vez más en su trabajo sin medir el tiempo. Ordenando antes  prolijamente los papeles sobre su escritorio se dirigió por un amplio pasillo hasta entrar a su habitación. Abrió una puerta que se encontraba en el sentido contrario de la de entrada, encendió la luz y se encontró con un extenso y bien ordenando guardarropas. Tenía que elegir un buen vestido para la fiesta que estaba a tan solo horas de concurrir.

Yulia Volkova se había pasado gran parte del día recibiendo y contestado saludos por su cumpleaños. Ni siquiera había tenido tiempo de sacarse su pijama cuando Alexei apareció tras su puerta con un pastel en una mano y un regalo en la otra, sin duda su amigo valía oro. Pasaron apenas minutos de lo que fue su desayuno esa mañana  cuando de nuevo se escuchó la puerta apareciendo sus sonrientes padres. Su madre su lanzo a sus brazos llenando su cara de besos ni bien los recibió. Apenas podía entender lo que decía entre beso y beso. Su padre espero paciente pero ansioso su turno cuando su madre por fin la había soltado. Luego de que besara su frente, felicitarla y despegarse de su abrazo los tres se adentraron en el lujoso y cómodo departamento de Yulia. Había comprado los últimos dos pisos del edificio convirtiéndolo luego de muchas remodelaciones en un muy caro penthouse que orgullosamente hoy era su hogar.
¿Y quién no lo estaría?

El primer piso consistía en un moderno juego de paredes de distintos tonos de marrón, junto a los enormes ventanales había un juego de sillones de cuero negro rodeando una mesa caoba. Unos cuantos metros más a la derecha, separando el living por un desnivel de dos escalones que era decorado por una que otra planta de interior, se ubicaba una moderna cocina de tonos negros y blancos que hacían contraste con los colores metálicos. La extensa mesa de la barra era de color aluminio  tenía frente a ésta cuatro taburetes intercalados entre el negro y el blanco. El comedor tenía una mesa de madera de puntas redonda en la que fácilmente podía ocupar alrededor de 8 personas. Las sillas eran de tapizado blanco con espaldares redondos que se asemejaban demasiado al estilo francés.  Del otro lado contrario, estaba entre las escaleras adornadas con alfombra y un mini jardín interno rodeado de paredes de vidrios y puertas corredizas estaba el baño de tamaño mediano sin bañera.

El siguiente piso tenía una habitación para su total relajación, junto a la pared colgaba un enorme televisor de pantalla plana que estaba sobre una chimenea adornada con piedras. Del otro lado de la pared había estanterías repletas de libros que utilizaba como su biblioteca personal cada vez que quisiera entretenimiento literario. Dirigiéndose por un pasillo alfombrado y de paredes amarillo pálido estaba a la izquierda su habitación que era casi de la medida de su gran sala de estar. La cama era de tamaño King size bastante exagerado para una sola personas y estaba recubierta por sabanas de seda de color negro. El piso era de color maderas, las paredes rojas y el techo blanco, que reflejados con la tenue luz de las paredes y los veladores que estaban junto a la cama daban un estado de paz mental. Del lado derecho a la cama se encontraba un baño demasiado espacioso en comparación con el que estaba en el piso de abajo. Tenía dos lavamanos que abarcaba de punta a punta. Todo era completamente blanco. Tenía una ducha moderna con puertas de vidrio que no dejaban nada a la imaginación. Y este baño si contaba con una enorme bañera de forma rectangular.
Y finalmente el último ambiente era ocupado por un despacho de paredes color caoba. Contaba también con otra mini biblioteca detrás del enorme escritorio de roble. Tenía una enorme silla cómoda de cuero negro que era sostenida por 5 ruedas para más fácil movilidad. Y un infaltable diván color verde oscuro.
Y finalmente estaba su ostentosa terraza que no había escatimado en gastos. Portaba desde una punta un gazebo colonial de techo cuadrado  que refugiaba una mesa de vidrio rodeada de sillones de mimbres pintados de blanco. Que le seguían unos cuantos metros de pérgolas barnizadas de color chocolate que era adornada por una enredadera portadoras de una extraña flor violeta. Debajo de esta había un enorme asador decorado con piedras grises, había una mesa de madera larga para 10 personas con sillas igualmente de madera tallada en las patas. Y llegando al otro extremo de la punta se encontraba un hermoso jacuzzi rodeado de piedras blancas que emitía desde el centro una luz azul que era un espectáculo de admirar por las noches, toda la parte de ese sector  estaba  sobre un extraño césped artificial color lila que hacía muy buen contraste con las demás luces del lugar, a dos metros del jacuzzi tenía una mini pérgola hecha de paja y bambú que utilizaba como bar para el lugar.
Definitivamente los gastos había valido la pena se repetía siempre a si misma cada vez que se encontraba disfrutando del lugar.

Yulia después de disfrutar en su terraza una barbacoa hecha por su padre, en compañía de su madre y su buen amigo Alexei, podría decir que había pasado un sensacional día de cumpleaños en familia. Era lo que tantas veces había extrañado. Las anécdotas de su padre en su juventud, los concejos y retos de su madre y la maravillosa sensación de felicidad plena que le causaba en su interior ver a su mejor amigo encajar tan bien con sus padres. Definitivamente ellos eran su familia. Se encontraba en familia.

Luego de despedir por la puerta a sus padres y recibir el infaltable “Yulia, deberías comer más mi cielo” de su madre y ser contestado con un desganado “Lo haré mama” por su parte, se adentro en su hogar. Mirando su costoso reloj de oro blanco comprobó con el tiempo literalmente se había pasado volando.

Era hora de ir a una fiesta.
Había dado apenas unos cuantos pasos cuando vio venir a Alexei salir del baño.
-¡Vaya! El tiempo sí que se ha pasado volando-dijo Alexei observando su reloj como Yulia lo había hecho hace tan instantes atrás- realmente la he pasado muy bien con tu familia Volky.
-Nuestra, Alex-lo corrigió ella- sabes perfectamente que eres parte de la familia.- espeto ella acercándose a él y no sabiendo porque motivo, razón o impulso se acerco a los brazos de Alexei y dejo que este la envolviera en un muy gratificante abrazo de hermanos.
-Gracias, Yulia- susurro en su oído-gracias por ser y darme la familia que no tengo-dijo observándola a los ojos pero sin despegar el abrazo. Yulia sonrió y pudo notar que sus ojos comenzaban a ponerse brillosos. Definitivamente esa era una faceta que no se veía todos los días en su amigo.-Dios, es un maravilloso día como para ponernos así de sentimentales, ¿no crees?-Y el abrazo se deshizo al igual que toda esa atmosfera que tal vez se estaba volviendo un poco melosa.
-Eres un tonto, ¿sabes? –dijo apenas torciendo su boca en una sonrisa-Siempre acabando con los buenos momentos.- negó con la cabeza  y vio como el rostro de su amigo volvía nuevamente a su estado normal y ahora le devolvía una sonrisa.- debo cambiarme para la fiesta-volviendo a mirar el reloj de su muñeca por mero impulso, porque ya sabía que apenas habían transcurrido dos minutos desde que lo vio por última vez- y tu deberías hacer lo mismo.
-Cierto, tienes razón- se encamino hacia la puerta pero justo cuando estaba por abrirla se encamino nuevamente hacia su amiga para posar un beso sobre su frente ocasionando que ésta sonriera-no olvides que pasare por ti, espero y estés lista.
-Siempre lo estoy, tonto. –Sonrió y vio la puerta ser cerrada.
Se encamino paso por las escaleras para luego adentrarse en su habitación donde estaba todo lo que necesitaría para la noche de la gran fiesta prometida por Boris.

* * * * *

Luego de pasar el largo camino de entrada, girar media vuelta sobre la fuente redonda de agua y parar finalmente, se detuvo frente a las escaleras de una enorme mansión color blanca un mercedes Benz negro,  de esperar a que su puerta sea abierta y salir con la ayuda de una mano  sujeta a  la suya, se bajaba una esplendida y sensual Elena Katina.
Y solo bastaron a penas dos segundos para que todo aquel paparazzi que estuviera al acecho en los alrededores de la enorme mansión notara la presencia de la maravillosa mujer misteriosa que acababa de hacer acto de presencia, fue llenada por una lluvia de flashes que captaban todos sus ángulos habidos y por haber de su perfecto cuerpo.  

Elena tenía un vestido rojo que le favorecía totalmente por donde los ojos de cualquiera se posasen. Se adaptaban perfectamente a su abdomen plano, haciendo relucir la medida justa de sus caderas. Tenía un hombro descubierto que dejaba observar la delicadeza y blancura de su piel. Portaba unos zapatos de tacón de ajuga que se veían dolorosos a simple vista, pero no era nada que la costumbre y ella no pudiera manejar, además de que poco se los podía admirar ya que el vestido tapaba gran parte de ellos. El antifaz que tenia puesto era blanco con puntas redondeadas que le llegaban a tapar hasta lo que era el fino cartílago de su nariz, los bordes estaban rodeados con lentejuelas doradas y tenia decoraciones con brillantina roja en forma de espirales y demás dibujos. Esta vez había optado por dejarse sus rizos al natural, alaciando solamente su flequillo y sujetarlo por un costado.
Dando unas últimas vueltas con elegancia, se encamino hacia las escaleras de la entrada con una sonrisa. Porque sabía que detrás de aquel antifaz nadie posiblemente la reconocería.
O tal vez si, quien sabia.

Tras pasar por la puerta donde fue saludada con sonrisas por parte de los que posiblemente serian los empleados de Boris, se encamino dentro de aquella mansión al estilo italiano. Lo que apenas pudo notar ni bien se adentro fueron unas enormes escaleras que fácilmente podrían llegar a los 3 metros de ancho que se dirigían hacia el siguiente piso donde ya podía ver varias personas reposar sus brazos en los barandales hablando y bebiendo.
Por obvias razones en esos ambientes tan grandes no había pequeñas puertas que los cerraran, así que solo basto para dirigir su cabeza a ambos lados, para decidirse finalmente  comenzar a caminar hacia la derecha.
Quizás en momentos como este debería de estar arrepintiéndose por permitirse venir sola a este tipo de fiestas, pero no podía desistir a una decisión  que ella misma había tomado sin siquiera pensárselo dos veces. Aunque disponer de la compañía de Fiodor y sus malos chistes no se veía tan mal ahora, pero aquí estaba y ya nada podía hacer.
Dirigió sus pasos hacia la barra de madera color marrón oscuro que cumplía la función de servir las bebidas esa noche. Boris jamás cambiaba esa costumbre. Se sentó en el taburete vacio y observo como el barman se dirigía ágilmente hacia donde estaba ella.
-¿Qué le sirvo?- pregunto él. El barman llevaba un smoking negro sin pajarita y con el saco completamente abierto, demasiado elegante tal vez para alguien que hacia ese tipo de trabajo. La esposa de Boris tenía la maña de hacer relucir muy bien a sus empleados. Llevaba una máscara completamente negra sin ningún detalle de nada.
-Sírveme el mejor vino que tengas, por favor.- contesto. Y casi sin darse cuenta le estaba devolviendo la sonrisa. A pesar de que tenía esa mascara, no podía negar que el sujeto tenía una sonrisa espectacular.
-Aquí tienes, espero que te guste.- y dejo reposar la copa sobre la barra. Esta vez su voz había cambiado por completo a comparación de hace unos instantes, hacia demasiado que no pisaba ese campo, pero si mal no se equivocaba ese era un tono de coquetería.
-Gracias.- Y con la mayor lentitud que se pudo permitir, rodeo la copa con sus finos dedos, la meció durante unos instantes sobre su mismo eje para finalmente posar sus rojos labios en ella. Todo sin despegar los atentos ojos verdes que la estaban viendo del otro lado. Sonriendo y a la vez preguntándose internamente porque motivo estaba haciendo aquello, dejo que la ocasión se lo permitiera. Sus planes esta mañana habían salido de maravilla e increíblemente se encontraba de buen humor, quizás un pequeño juego inocente se podía permitir.
-¿Y? ¿Te ha gustado?-Dijo inclinándose sobre la barra casi invadiendo su espacio personal. Quizás no estaba saliendo tan inocente como esperaba.- ¿Sabes? Me estaba preguntando algo…- y al notar que ella no estaba diciendo absolutamente nada levanto su mano en un intento de querer acariciar su mejilla, a no ser porque Elena de pura inercia inclino su rostro hacia atrás impidiendo el contacto con aquel desconocido.
-No deberías de tomarte ese tipo de atribuciones.- su voz estaba completamente fría y firme, no se le cruzo por la cabeza en ningún momento que aquel hombre se iba a tomar demasiada confianza que ella pudiera soportar.- limítate a hacer el trabajo que te corresponde que para eso te están pagando.
Y antes de que aquello comenzara a ponerse más ardiente, se toco la campana de salvación para aquel hombre que estaba completamente en shock ante el drástico cambio de la hermosa dama desconocida que tenía en frente.
-¿Elena?  ¿Eres tú?- pregunto un hombre detrás de ella. Instintivamente se giro para quedar de frente con aquella voz que la nombraba. Y por supuesto que reconocía quien era, la particular altura de aquel hombre era inconfundible.
-Señor, Diatlov.- Sonrió. Y por cuestiones obvias decidió no armar un escándalo delante de él y dejar pasar el atrevimiento del sujeto detrás de ella, que comenzaba a ponerse un poco pálido al tener una leve idea de quien se trataba aquella mujer que intento tocar con demasiada confianza hace unos instantes.-Me ha reconocido-dijo queriendo sonar sorprendida. Aun estaba un poco fuera de lugar con lo que acababa de suceder.
-A decir verdad te he reconocido por la voz- contesto. Elena rápidamente pensó que estaría creyendo Boris al verla discutir con un barman.- pero también te puedo garantizar que me ha ayudado tu particular color de cabello.- concluyo. Ella suspiro de alivio sin siquiera haciéndose notar. Al parecer Boris no preguntaría nada, y ella mucho menos sacaría a relucir aquel tema tan incomodo.
Boris tenia puesto un traje marca Polo de color negro, camisa blanca con unos botones negros de tamaños medianos con su típica pajarita, esta vez de color roja. Y fue hasta ese entonces que se percato que detrás de él, se encontraba otro hombre de cabellos entre rubio y algunos blancos, a juzgar por su físico tal vez estaba rondando la misma edad que Boris
-Oh, lo siento- se disculpo el- te presento a Frédéric Jussieu, el es un diseñador francés y quedo encantado con el desfile que has organizado, Elena.- Frédéric llevaba un traje negro de corbata y un chaleco igualmente negro sobre su camisa, fácilmente le sacaba dos cabezas mas en altura a ella. Lo que al lado de Boris hacía bastante notorio el desnivel entre uno y el otro.
-Es un placer poder conocerte al fin, Elena.- saludo el hombre con su muy marcado acento. Ella rápidamente se paró para poder saludar educadamente lo que iba a ser un apretón de manos, solo que, no contaba con que el educado francés dejara reposar un beso en su dorso-pude presenciar solamente una parte de tu excelente desfile, solo que por cuestiones laborales tuve que marcharme antes de tiempo, pero no dudo en haya terminado de la mejor forma.
-El placer es todo mío señor, Jussieu. Y me alegro de que le encantara el desfile, realmente me siento muy halagada.
-Y deberías-contesto el- quería felicitarte personalmente, mi amigo Boris-dijo señalándolo- me informo que ibas a estar esta noche aquí presente y no dude un momento en venir. La forma en que has distribuidos esos diseños en blanco y negro me han fascinado. No cabe duda que seguramente los escogiste minuciosamente.-comento conociendo obviamente también su reputación con un tono de gracia.
-Bueno-dijo sonriendo y poniendo la mano en su pecho como signo de que ha sido descubierta in fraganti- tal vez he ido un poco exigente con respecto a lo que se debería mostrar, pero quién no lo sería si quiere hacer un buen resultado en su trabajo, ¿no?-pregunto riendo.  Quien tuvo la aprobación de dos cabezas asintiendo y riendo con ella.

* * * * *

-Sabía que esto iba a suceder y sin embargo confié. ¡Lo sabía¡- protesto  bufando y cruzándose de brazos una enojada Yulia Volkova.
-Vamos, Yuli-le dio  una fugaz mirada suplicante antes de volver a posar sus ojos en el camino-lo siento, ¿sí? Creo que he estado desde que toque tu puerta pidiendo disculpas, ¿podrías a caso perdonar el error de este simple mortal?-y ahí estaba de nuevo. Dominándola con esa cara de borreguito a medio morir y la voz moribunda de una última suplica antes de finalmente fallecer.
-Un error que se repite cada vez que salimos, Alexei- observaba atenta por la ventana nada en particular, no había motivos para seguir mirando la cara de su manipulador amigo, ya estaba perdonado desde que lo vio con un ramo de flores en su puerta por tardarse más que lo esperado. Pero no se lo iba a decir, tal vez podría usar ese fingido enojo en su beneficio más tarde.
-Oye ya hemos llegado.-dijo deteniendo su auto y saliendo rápidamente para abrirle la puerta a una Yulia completamente seria.
Ella sonrió por dentro. Seguramente tendría a Alexei comportándose como un sumiso toda la noche. Como si con eso solucionara su tardanza de casi dos horas de espera infernal. Entrelazando su brazo con el de su amigo para posar a los enloquecidos camarógrafos que no dejaban cesar con sus flashes un segundo sus preciosos ojos, se apresuro para entrar dentro.
-Ya no seguirás enojada conmigo, ¿verdad?- observo cómo Yulia aun seguía sonriendo a pesar de que no era ya necesario, no había nadie que tomara fotografías dentro. O era eso o su amiga comenzaba a tener serios problemas mentales.
-Ya veremos cómo te comportas, Alexei. Ya veremos.- A pesar de haberse enojado por un momento con la tardanza de su amigo, ahora estaba agradecida. Aparentemente la fiesta estaba en su apogeo. La música era bastante actual y movida –Boris había comenzado a modernizarse -estaba un poco elevada y podía observar a varias modelos tropezarse y tirarse a propósito sobre los brazos de millonarios empresarios a causa del exceso de alcohol y quien sabe que mas.
Perdiéndose entre la multitud de gente, siendo un poco empujada, pisoteada, apretada y de esquivar un beso que un borracho intento darle gracias al empujón que alcanzo a propinar a tiempo, se perdió en la improvisada pista de baile de la sala principal y bailo quien sabe durante cuánto tiempo con su amigo Alexei.

Si llegar a ese lugar fue bastante dificultoso, escaparse de entre esa multitud también fue toda una odisea, ahora se encontraba tomando desesperadamente una copa de champagne que había arrebatado de la charola del primer mozo que se había cruzado en su camino en lo que iba de la noche. Una vez que hubo saciado su sed, dejo la copa  hábilmente sobre otra charola y saco otra, por si a caso pensó. Caminando y observando todo a su alrededor, noto que había perdido a su amigo, entonces se disidió a dar una vuelta para probar suerte en encontrarlo y de paso tener otra cosa que hacer además de estar parada sin nada que hacer. Estar sin tener ninguna actividad que realizar  era algo que realmente detestaba.
Yulia comenzó a pasear y recorrer la enorme mansión del mejor amigo de su padre, de todas maneras, lo más seguro es que Alexei estuviera ya con una conquista, así que no se pondría a perder el tiempo en busca de él. Caminando y observando distraídamente las burbujas en su copa y sin percatarse demasiado hacia donde se estaba dirigiendo, no noto cuando alguien,  proviniendo del sentido contrario, y encontrándose en una muy semejante situación, ocasiono que ambos cuerpos impactaran uno con el otro, en donde además, como si fuera poco, Yulia recibió un pisotón que supo reprimir su grito mordiendo sus labios.
-Lo siento, venia distraída-se disculpo la mujer.- ¿te he hecho daño?-pregunto algo preocupada al ver una mueca a través del antifaz  de la otra mujer.
-No te preocupes-respondió Yulia intentando sonreír. Realmente ese tacón de aguja se la había cobrado caro con su pie.-me encuentro bien.- y por un mero impulso involuntario, sujeto su muñeca para tranquilizar a la preocupada mujer que la observaba muy detenidamente, y por primera vez la miro a los ojos.
Y Yulia no supo comprender si a caso el tiempo se había detenido, en qué momento las personas a su alrededor habían desaparecido y quien había apagado la música. Solamente se encontraba parada, sujetando la muñeca frente a una mujer, dueña de los ojos verdigrises más hermosos que había visto. Y por un mili segundo un borroso rostro invadió su mente llenándola de incertidumbre.
-Elena…- se escucho a lo lejos. Y toda duda se disipo en la mente de Yulia, encontrándola en una encrucijada que nunca pensó verse envuelta. Rompiendo el contacto visual y automáticamente separando sus manos, ambas observaron la dirección de donde provenía la voz.
-Al fin te encuentro, Elena.-dijo  Boris llegando hasta ellas sin todavía darse cuenta de la presencia de Yulia.- Frédéric olvido  entregarte esto- dijo sacando una tarjeta de presentación del bolsillo interior de su saco y dárselo- me pidió disculpas, pero nuevamente tuvo que retirarse antes de tiempo por cuestiones de trabajo. Dijo que esperara tu llamada para hablar de la propuesta que han charlado, ya que realmente le ha encantado tu desfile. Realmente no cabe dudas que estas hecha para esto.
-Gracias, señor Diatlov.- respondió
-¿Quieres tomar algo? Esto definitivamente hay que celebrarlo, Elena.- dijo Boris con una sonrisa.
-En realidad yo estaba…-dijo apuntando hacia una callada Yulia que estaba escuchándolo todo. Solo en ese momento los ojos de Boris se posaron sobre ella, reconociéndola sorprendentemente al instante. La sonrisa de Boris se dulcifico y se encamino rápidamente hacia ella.
-Pero mira nada mas, hablando de festejos ¡feliz cumpleaños, querida!- dijo abrazándola fuertemente sorprendiendo ahora a una expectante Elena.- por un momento pensé que algo había ocurrido y no vendrías.
-Me vería incapaz que hacer una cosa como esa, Boris-comento al separarse de su abrazo y devolver una sonrisa nerviosa ¿en realidad estaba pasando? ¿Elena la había hablado? ¿Y qué pasaría si descubriera que era ella? Ni pensarlo. No quería.- solamente ocurrió un contratiempo de último momento pero heme aquí.- termino haciendo un ademan con las manos.
Elena aprovechando la oportunidad, inspecciono más detalladamente a la desconocida que hablaba muy animadamente con Boris.
Yulia había optado por un vestido negro no tan largo con un frunce del lado derecho de la cadera que estaba adornado con un pequeño moño.  Solamente se había peinado el flequillo en forma de jopo y dejo que su pelo negro cayera libremente hasta su media espalda con alguno que otro bucle que se le formaba.
Portaba un antifaz con su misma forma, solo que este estaba decorado con una mezcla de brillantinas negras y plateadas que dejaban resaltar unos espectaculares ojos azules, que por alguna razón, le eran inevitable dejar de mirarlos.
-En ese caso yo no he dicho nada.-menciono Boris ladeando sus manos de lado a lado.- lo importante es que te estás divirtiendo, mi querida yu…
-¡Por supuesto que me estoy divirtiendo!- interrumpiendo eufóricamente haciendo darles un brinco de sorpresa a Boris y Elena. Definitivamente no estaba preparada para dar a conocer su identidad ante ésta última.-tú no te preocupes.-intento arreglar un poco la situación.-la estoy pasando estupendamente.
-Me alegro entonces.- término diciendo Boris. Primero observo a Yulia, que no paraba de sonreír sin saber a causa de que, luego poso su mirada en Elena que no paraba de observar a Yulia de una extraña manera, como intentado encontrar algo sin saber que con exactitud. Termino haciendo una mueca de no entender que estaban haciendo juntas ese par, obviamente eran competencia. Pero levantando sus hombros en señal de que ese no era su asunto, sonrió.-me retirare para que sigan con lo suyo entonces, hasta pronto bellas damas.
Yulia observo como la espalda de Boris se iba alejando poco a poco, hasta finalmente perderse entre el tumulto de gente. Que sorpresivamente comenzaron a aparecer, convenciéndola cada vez más que aquello verdaderamente estaba sucediendo, y que era real.
-¿Quieres algo de tomar?- escucho a su espalda. Y ese fue el último jalón que necesito para voltear y encontrarse con su realidad.
-¿Disculpa?-pregunto estúpidamente. No sabiendo con exactitud de que manera podría haberse alguna vez imaginado estar en una situación como esta antes. ¿Realmente no la reconocía?
-Me he dado cuenta, que además de chocarte ocasione que derramaras tu bebida.- menciono Elena apuntado su mano sosteniendo la copa vacía. Observo su mano y comprobó que era cierto, solo que hasta ese momento lo noto.
-No te preocupes, hay más de donde vino aquello.- sonrió. Tenía una voz maravillosa.
-Insisto, quisiera remediarlo.-. Elena se acerco un poco más a ella hasta quedar frente a frente.- yo te acompañare, además creo que también estoy sedienta.
-Está bien.- Y supo que no podría negarse a esa sonrisa. Camino detrás de ella intentado esquivar a la gente como podía, observaba como su hermoso cabello largo y rojo se movía al compas de sus movimientos. Elena titubeo entre acercarse donde estaba aquel hombre que había querido pasarse de la raya hace horas atrás o simplemente ir del lado contrario. Opto por lo segundo. Se posiciono sobre el lado contrario de la barra y pidió dos bebidas para ella y la desconocida que estaba detrás suyo.  
-¿Te apetece tomar un Martini?- le pregunto dirigiéndose hacia ella. Yulia solo supo asentir con la cabeza. Elena estaba demasiado sorprendida consigo misma, jamás hubiera imaginado comportarse así de amable con alguien desconocido, pero de todas maneras, por razones que no sabía explicarse el porqué, se encontraba frente a aquella mujer haciéndolo. Aunque no tuviera ni idea de quien se tratara. Cuando el barman se acerco con ambas copas y las dejo reposar sobre la barra, ambas sin mencionar palabra alguna vaciaron sus copas observándose mutuamente.
-¿Otra?- se atrevió a pregunta Elena ante aquel silencio incomodo.
-Te gustan los cocteles, ¿no? – cambio drásticamente de tema Yulia, adquiriendo de quien sabe donde todo aquel valor que hace segundos atrás la había abandonado.- ¿Por qué no probamos algo, tal vez un poco mas… fuerte?
-Bueno, particularmente éste sí, viendo que es un clásico entre cocteles. Pero hay muchas más que también me gustan. Aunque si tu quieres probar otra cosa, yo no tendré problemas.
-Gracias-dijo Yulia sentándose en el taburete y observando cómo Elena hacia lo mismo a su lado.- Yo pediré un Bailey’s, me gusta todo lo que tenga que ver con un poco de Whisky.
-Correcto.-la observo Elena.- si me permites me gustaría acompañarte con esa bebida entonces.
-No hay problema- contesto Yulia para luego pedir ambas bebidas.
Y lo siguiente que descubrió Yulia, fue como poco a poco la conversación siguió fluyendo cada vez con más naturalidad. Elena no mencionaba nada acerca de su vida personal y ella tampoco. Se dio cuenta de que tenían muchas cosas en común, se preguntaba que hubiera sucedido si su primer encuentro en la universidad hubiera sido totalmente diferente al que tuvieron. ¿Hubieran sido amigas? ¿Se hubieran llevado bien al menos? Nunca lo sabría.
Luego de terminar otra ronda en la que Elena le había hecho probar una de sus bebidas favoritas y ella nuevamente pedir, comenzaba a sentirse levemente mareada. Notando como su acompañante se encontraba más o menos en las mismas condiciones.
Poseída por un impulso de querer acercarse un poco más a la otra mujer-también con la ayuda del alcohol en su sistema- se levanto del taburete para ofrecer su mano ante la vista interrogativa de Elena.
-Bailemos- dijo tendiendo su mano en el aire. Elena pudo observar el tatuaje que se ubicaba en la muñeca de Yulia, contraria a la que ella había tomado cuando chocaron. Asintiendo y tomando su mano, dejo ser guiada hacia la pista de baile.
Sentada en el taburete no había notado que tanto el alcohol había hecho efecto en su cuerpo, pero ahora al caminar y ser jalada podía notar como sus pies hacían algunos movimientos torpes, su visión no estaba completamente bien y sus ojos parecían querer cerrarse por voluntad propia. La desconocida mujer se detuvo bruscamente frente a ella provocando con una vez más impactara su cuerpo con el de ella.
-¿Te encuentras bien?- pregunto Yulia al poner ambas manos sobre su espalda. Elena tenía un perfume sumamente exquisito y podía sentir el calor de su cuerpo. Por nada en el mundo iba a desaprovechar una oportunidad como esta.
-Sí, no te preocupes.- Elena posiciono ambos brazos sobre los hombros de Yulia en un intento de no querer separarse. Sorprendiéndose nuevamente por sus irracionales acciones. ¿Desde cuándo era así? La última vez que fue así fue con…
-¿Estás segura?-pregunto Yulia interrumpiendo sus pensamientos. Quien tampoco hizo nada por separarse del abrazo.
-Créeme que si-contesto observando sus hermosos ojos azules más de cerca-¿sabes algo? Aquí hay algo muy importante que dejamos pasar como si no importara
-¿Y qué cosa seria esa?- pregunto Yulia notando como Elena comenzaba a mover sus caderas al ritmo de la música, haciendo que esta acción sea copiada por ella.
-No sabemos nuestros nombres.
Y Yulia nuevamente se sintió en la misma situación que cuando choco con ella. Observaba como Elena miraba directamente a sus ojos a través de su máscara esperando por su respuesta. Y se sintió completamente indefensa, como alguien que queda varado en al medio de la nada desconocida. Totalmente perdida.
-Bueno-dijo para pensar en lo primero que se le venía a la mente. Improvisar era algo que se le estaba dando bien últimamente- según lo que pude escuchar que menciono Boris, te llamas Elena y has organizado un muy buen desfile en el que impresionaste a muchas personas. Y como sé que eso no es para cualquiera, supongo que eres Elena Katina-Claro, supones se reprocho mentalmente
-¡Vaya!-se sorprendió Elena-muy buen análisis de tu parte. Pero me temo que no me has revelado tu nombre aun
-No creo que eso sea relevante ahora-menciono Yulia-créeme que en realidad no importa-Y claro que importaba. De solo imaginarse ser descubierta con la gran mentira que estaba armando, era mejor mantenerse así.
-Pues yo creo que estas siendo bastante injusta, ¿sabes? Tú sabes quién soy yo, pero yo no sé quién eres tú. Estar en desventaja es algo que odio.
-Tal vez luego lo descubras- y Dios quiera que no-a propósito, felicidades por el desfile-menciono queriendo cambiar el tema de los nombres rápidamente.
-¿Has estado ahí?- pregunto Elena. Tal vez hablo con ella y no la recordaba.
-No, pero no he escuchado más que buenas reseñas con respecto a eso. Tienes un gran talento, Elena-se sentía demasiado extraño pronunciar su nombre frente a ella y que no fuera con otra persona.
-Gracias.-contesto- Y ya que estamos hablando acerca de las conversaciones que escuchamos-dijo viendo como Yulia sonreía- feliz cumpleaños desconocida-dijo para posar sus labios sobre la mejilla de Yulia sorprendiéndola al instante y dejándola totalmente sin saber qué hacer. El alcohol sí que había afectado a Elena.

-Gra-gracias-contesto Yulia completamente perpleja-aunque no era necesario que lo hicieras.

-Créeme que era muy necesario-contesto Elena. Acercándose muy peligrosamente a su boca y deteniéndose a tan solo centímetros. Yulia no sabiendo muy bien que significaba aquello, solamente se limito a cerrar sus ojos y terminar por acabar con la distancia restante entre sus bocas.
Pero quizás no era el momento. Lo hubiera sido si no fuera porque el señor Novikov no tuvo mejor oportunidad que tropezar cerca de ellas y derramar toda su bebida nada más y nada menos que sobre el vestido de Yulia, interrumpiendo el momento único, que según ella no tendría oportunidad de volver a repetir.
-Pero que…-dijo Elena separándose y sintiendo pequeñas gotita salpicar su vestido.
-Lo siento, lo siento-se disculpaba desesperadamente el pobre hombre-no sabe cuánto lo siento señorita, yo…-dijo intentando sacar un pañuelo de su bolsillo
-No se preocupe, tampoco ha sido la gran cosa-intento tranquilizarlo Yulia
-Discúlpeme, en serio. Realmente me siento apenado-dijo acercándose a ella con el pañuelo en sus manos
-Tranquilícese, no es algo que no se pueda quitar…- dijo Yulia, pero fue rápidamente interrumpida por una totalmente diferente Elena
-¿Es que a caso no se puede fijar por donde va?-lo miro directamente a los ojos y el pobre hombre quedo estático donde estaba parado- tampoco crea que por una simple disculpas, va a solucionar lo que acaba de arruinar-Elena realmente no comprendía si le molestaba aquello realmente, o que haya interrumpido el beso.- ¿Por qué no se va por donde vino?-pregunto encarando al hombre para que solo él lo escuchara.
-Yo…realmente yo…-el pobre no sabía realmente que hacer
-¿Usted qué? ¿Lo lamenta? Lo único que ha hecho hasta ahora es decir eso como si fueras una estúpida maquina  descompuesta.
-Elena, tranquilizante-intento calmarla Yulia tomándola de la mano, ignorando completamente lo que era murmurado por Elena-no ha sido la gran cosa, mejor vámonos, ¿sí?
-Está bien-respondió al sentir el apretón que le brindaba Yulia con su tibia mano-mejor deja que te lleva arriba para limpiarte, ¿de acuerdo?-pregunto a Yulia quien solo asintió con la cabeza y dejo guiarse escaleras arriba hacia los baños. El pobre hombre había quedado petrificado en su lugar, jamás imagino que una mujer pudiera tratarlo de aquella manera y poseer una mirada tan iracunda en cuestión de segundos.
Elena se adentro en el primer baño más cercano en la segunda planta de aquella mansión. Era exageradamente grande como para que sea solamente un típico baños de invitados, había un gran espejo que ocupaba la mitad de toda la extensa pared, el lavamanos era igualmente largo que el espejo. Era de muebles blanco y las canillas y demás adornos se notaban a simple vista que eran de oro.
Elena apoyo a Yulia contra el lavamanos y se encamino a buscar una toalla para limpiarla.
-Elena, realmente no es necesario-dijo Yulia al ver humedecer la toalla y ser limpiada con los movimientos de su delicada mano –mañana llevare a que le quiten las machas y asunto resuelto.

-Sí que lo es-dijo tercamente Elena- tu tampoco tienes la culpa de que un idiota ebrio este tirándote quien sabe que bebida sobre ti.

-Eso a mí no me importa-dijo poniendo sus manos sobre las de ella haciendo que se detenga. Levanto su mirada y se topo con esos hermosos ojos verdigrises que ahora estaban demasiado cerca, observo sus labios rojos y tentadores.
-Yo…-menciono antes de ser callada.
Por un magnifico beso.
Estaba besando a otra mujer. Realmente estaba besando a otra mujer y le estaba gustando. Arrojo la toalla a ciegas sin abrir los ojos y coloco sus brazos envolviendo la cabeza de Yulia para tener más cercanía. Yulia entendiendo perfectamente el mensaje de que aquello no le estaba disgustando para nada, la envolvió por la cintura pegándola más a su cuerpo.
Estaba besando a Elena.
Si alguien hubiera mencionado que esa misma noche aquello iba a suceder, se hubiera reído tanto que la hubieran tomado por una lunática. Pero ahora, en ese preciso momento, aquello estaba sucediendo.
Abriendo la boca ahora y sintiendo como la lengua de Elena se apoderaba hábilmente de la suya, se sentía volar. Las respiraciones comenzaron a ponerse agitadas, pero de todas formas ellas no se despegaban de ese beso que cada vez iba aumentando de temperatura. Sus manos inquietas comenzaron a recorrer toda la silueta de aquella maravillosa mujer, paseando sus manos desde sus muslos, hasta acariciar y masajear suavemente su espalda. Elena comenzaba a tirar suavemente su pelo en clara señal que aquello le estaba gustando, poniendo una pierna entre las de ella, la sujeto fuertemente de su espalda atrayéndola y apretándola más contra su cuerpo, provocando un gemino de parte de ella que fue consumido dentro de la boca de ambas.
Perdiendo el sentido de con quien estaba haciendo aquello, la falta de aire que estaba sufriendo y no teniendo idea de cuánto estaba durando  la feroz forma en que su boca estaba siendo devorada, se pregunto cuando fue que sus labios habían sido besados de aquella salvaje pero a la vez pasional manera.
Sintiendo como los besos seguían en aumento, y la vez no tenía suficiente comenzó a meter sus manos dentro del vestido sintiendo como esa perfecta piel blanca vibraba debajo de la yema de sus dedos, y justo cuando comenzaba a tomar sus movimiento aun más hacia arriba, el inoportuno sonido de alguien  golpeando la puerta las saca abruptamente del mundo  del que dichosamente estaban disfrutando.
-Un momento-dijo Elena acomodándose el vestido y pintándose nuevamente sus labios del rojo que había sido devorado por los labios de Yulia.- ¿Estas lista?- le pregunto a Yulia, quien se encontraba peinado con sus dedos el cabello que había sido revuelto con sus manos.
-Si-afirmo Yulia. Ambas se encaminaron para abrir la puerta, donde se encontraron a una mujer que por unos instantes las miro sorprendida al ver salir a dos mujeres del baño. De todas formas tenían sus antifaces y les era difícil conocerlas así. Bajaron apresuradamente las escaleras, para seguir evitando la mirada analítica  de aquella mujer que no paraba de mirarlas aun y cuando ellas se habían alejado considerablemente del lugar.
-Debo irme-menciono Elena luego de mirar su reloj y notar que eran más de las cuatro de la mañana. No era que tuviera realmente algo importante que hacer, pero revisar temprano los domingos minuciosamente su trabajo para el lunes era una costumbre en ella.
-Te acompaño-dijo Yulia para tomar su mano y comenzar a caminar con ella.
-Realmente no es necesario, se donde vivo-dijo bajando los escalones pero sin oponer resistencia a sus manos juntas.
-¿Entonces me llevaras a tu casa?-se atrevió a preguntar Yulia, observando cómo Elena levantaba el brazo hacia un auto que se aproximaba hacia ellas.
-Lo siento, pero no llevo desconocidos a mi casa-Eso fue un golpe bajo, pensó, Yulia-adiós… desconocida- dijo antes de darle un fugaz beso en sus labios y caminar hacia su auto donde la esperaba su chofer con la puerta abierta.
Yulia observo el auto marcharse y pensó como el destino a veces puede ser tan raro. Dio media vuelta para girarse y adentrarse nuevamente a la mansión para seguir con la fiesta, pero su mente rápidamente comenzó a pesar con los pensamientos que rápidamente la agobiaron.
Alguien iba a estar realmente en problemas si era descubierta.


Última edición por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 4:02 pm, editado 1 vez

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Vie Ago 14, 2015 7:47 pm

V
¡ERAS TÚ!


Elena se había levantando con un potente dolor de cabeza, miro detenidamente su reloj para notar que había dormido menos de 6 horas. Nada nuevo pensó. Sujeto su cabeza con ambas manos al notar que todo a su alrededor giraba ligeramente. Quitándose la ropa y dejándola esparcida al paso que se dirigía al baño, entro a la ducha una vez que estuvo completamente desnuda, y dejo que el agua fría se llevara el terrible mal estar del que se quejaba por completo su cuerpo. Colocando su cabeza bajo el chorro de agua, sintió como poco a poco el dolor comenzaba a marcharse y rápidamente llegaban recuerdos de la noche anterior.
Se había besado a alguien desconocido.
Sí. Y para hacer aun más problemático al asunto, había sido con otra mujer.
Poniéndose su bata blanca una vez que salió del baño, se dirigió a su gran armario en busca de ropa.

-Qué clase de estupidez he hecho… - comento para sí misma mientras sacaba un pantalón de mezclilla color marrón oscuro junto con su ropa interior y una camisa blanca mangas cortas. Se pasaría todo el día en su hogar, así que quería estar lo más cómoda posible.-Ni siquiera fue capaz de decirme su nombre-siguió hablando sola. Aunque de todas formas no debería de darle más vueltas al asunto, tal vez nunca más se volvería encontrar con aquella mujer de ojos hermosos. La forma en que sus manos acariciaban su espalda, la forma en la que besaba era tan…
De ninguna manera. No se iba a pasar perdiendo su valioso tiempo en una desconocida que se había empecinado tanto en ocultar su nombre ¿Por qué no se lo quiso decir? ¿A caso quería ocultar algo? Realmente si se encontraba en desventaja, gracias a Boris ella supo quien era ella al oír su conversación en la fiesta, pero ella no tenía ni idea de quién era aquella desconocida.
Termino de cambiarse y se dirigió directamente a su despacho, observando de nuevo el reloj-si que he perdido el tiempo-pensó. ¿Pero había valido la pena? No supo responder a esa pregunta, pero si sabía que aquella experiencia no le había desagradado para nada.

* * * * *

Lunes

Yulia se encontraba verificando las fotografías que se encontraban esparcidas en la larga mesa de la sala de reuniones. Cualquiera que la observara pensaría que estaba totalmente concentrada en las fotos, pero su mente estaba muy alejada del lugar donde se encontraba, o más bien en alguien.
-Yo también estoy de acuerdo en que cualquier juego de colores claros estaría bien, mas si serán llamativos captarán rápidamente la atención de los compradores- dijo una rubia de gruesas gafas y demasiado flaca a la vista.
-Entonces creo que todos estamos de acuerdo con que las fotografías se rehagan y se utilice esto.- dijo un hombre castaño de ojos color miel anotando sobre unas gama de colores y diseños.- ¿tú tienes algo que decir con respecto a esto, Yulia?- Y escuchar su nombre la trajo brutalmente a la realidad. Todas las caras se encontraban pacientes esperando una respuesta de su parte, respuesta a una pregunta que desconocida por su falta de atención.
-Por supuesto, yo estoy completamente de acuerdo-dijo. Esperando que no se notara su viaje de recuerdos hace días atrás. Queriendo fingir que había prestado atención absoluta a la reunión que se estaba tornando completamente aburrida. Los segundos eternos de silencio la hacían incomodar, removiéndose disimuladamente sobre su asiento, pensaba que había sido descubierta al dar una respuesta errónea.
-La jefa ya ha hablado- sentencio Alexei. Devolviéndole todo el aire que se encontraba retenido en sus pulmones y resucitando su espantado corazón. Porque eso significaba que no había metido la pata- que alguien le notifique a Oksana lo que se hará con las fotografías y los colores.
-Entonces quedamos así-volvió a tomar la palabra el hombre castaño-sin más, yo me retiro.-dijo observando su reloj-tengo otro importante compromiso al que acudir, con su permiso-y se fue.
-En plan de que ya hemos llegado a un acuerdo, la reunión se da por finalizada señores-dijo educadamente Yulia viendo como todos comenzaban a ponerse de pie y abandonaban la sala.
-Has estado distraída durante toda la junta, Yulia-menciono Alexei al dirigirse hacia ella-tu cuerpo estaba aquí, pero no tu mente, ¿en que estaba pensando esa maquiavélica cabeza tuya?-dijo bromeando un poco, pero a la vez curioso por la distracción de su amiga.
-No estaba pensando en nadie, Alexei-si, como no. se reprocho mentalmente-no sé qué cosas estas inventando-termino diciendo para comenzar a caminar y dirigirse a su oficina.

-Bueno, viéndolo del lado que yo pregunte un “qué” y no “quién” es evidente que no estoy inventando- cerró la puerta y observo como Yulia tomaba asiento en su enorme silla de cuerina roja y negra de 5 rueditas-y claramente está que piensas en alguien.
-No estoy pensando en nadie-mintió- así que por favor si me permites…
-Estás rara, ¿sabes?-la interrumpió-más que de costumbre. ¿Sucedió algo en la fiesta?-tomo asiento y la observo detenidamente-nos perdimos el rastro cuando fuiste a buscar algo de beber, y obviamente no te he visto durante todo el día de ayer, ¿Qué sucedió?
-Conocí alguien, ¿está bien?, pero tampoco fue algo del otro mundo-dijo moviendo sus manos como restándole importancia.
-Vaya, vaya-pronuncio acomodándose en la silla y sonriendo-con que era eso, y dime ¿Quién es?
-No lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes?
-¿Olvidas que teníamos mascaras? Yo no le dije mi nombre ni ella tampoco me rebelo el suyo-mintió de nuevo- así que no hagas más preguntas.
-¿Estás segura que no sabes quién era? ¿O es que a caso no me lo quieres decir?-pregunto. Observando cómo Yulia simulaba estar interesada en unos papeles sobre su escritorio, intentando reprimir una sonora carcajada al darse cuenta que su amiga estaba “leyendo” aquello al revés
-No, no lo sé Alexei-lo miró, intentando sonar convincente ante su insistente colega y amigo-pero lo que si se, es que jamás volveré a cruzármela, así que deja de darle demasiada importancia a un asunto sin relevancia-dijo sin tener idea de cómo el destino iba a estar empecinado en contradecir aquellas palabras.
-Como tú digas entonces-dijo encaminándose hacia la puerta, donde antes de abrirla giro su rostro para decir-pero eso no quita que estas rara. Y sé que algo sucedió.
Y cuánta razón tenía.

* * * * *

Miércoles

-¡No, no, no y por millonésima vez no!- grito Elena provocando que todos dieran un brinco desde sus lugares- ¿es que caso nadie se da cuenta lo estúpido que suena esto?-pregunto tirando el artículo sobre la mesa- si permitiera que esto se publicara en la revista estaría en todos los medios, ¡pero para burlarse!-volvió a gritar, esta vez pocos brincaron. Ya que veían venir más y más gritos - después de esto quiero a los responsables en mi oficina-termino diciendo. Provocando pavor para los mencionados del hecho.
-Estas son las fotografías con la modelo inglesa que has pedido-dijo Fiodor pasándoselas tranquilamente sobre la mesa. Era el único que no se encontraba alterado ante los gritos de la exigente jefa.
-Creí ser bastante clara en decir que no me mandaran a una anoréxica, pero parece que aquí hablo un idioma aparte-dijo luego de mirarlas-no las quiero. No seré responsable de las descerebradas adolescentes que quieran parecerse a un costal de huesos.
-Entendido-contesto Fiodor-yo me encargare de buscar a otra.
-¿Quién es ella?-pregunto drásticamente Elena, dirigiéndose a un tímida joven que ni siquiera pudo sostener la mirada al notar tantos ojos posarse sobre ella.
-Ella es Nina Smirnova y está sustituyendo el puesto de Marina.
-Bien-dijo Elena para pararse y dirigirse hasta ella-espero que puedas con esto y no seas como la anterior-le aconsejo. Creyéndose que tal vez Elena se paraba para decirle lo que supuestamente sería su bienvenida, y que equivocada estaba al pensar si quiera aquello-la reunión ha terminado-par de inservibles pensó mencionar, pero se contuvo.
Dirigiendo hábilmente sus pasos a su oficina, con su mente ocupada en los ojos de su nueva empleada. En el momento en el que se había parado de su asiento y se dirigió hacia ella para poder observarla aún más detenidamente, sus dudas habían sido aclaradas al verlos esta vez a menos distancia. Estos también eran de un color azul, oscuros, profundos.
-Pero no son los de aquella desconocida-se contestó en el silencio de su oficina. Queriendo maldecirse así misma al verse de nuevo pensando en lo sucedido en la fiesta-olvídalo, Elena. Alcanzo a decir antes de que el sonido de la puerta interrumpiera el gran dilema en el que estaba siendo ahogada.
-Permiso, señorita Katina-anuncio Irina entrado- pero un tal Frédéric Jussieu está aquí para confirmar algo que hablo con usted.
-Claro, hazlo que pase por favor, Irina.
-Está bien-contesto dándose la vuelta-puede pasar-escucho desde el pasillo.
-Señor, Jussieu, que grata sorpresa-se encamino hasta él para recibirlo.
-Señorita, Katina. Para mi es todo un placer-contesto para después posar caballerosamente un beso sobre el dorso de su mano.
-¿gusta tomar asiento?-ofreció señalándole la silla y caminando hacia la suya-¿quiere algo de beber?
-Que amable, pero así estoy bien. Gracias-contesto acomodando su saco y tomando asiento-solamente estaré un momento.
-Y supongo que es para saber lo que pienso acerca de su propuesta-dijo apenas sonriendo y cruzándose de brazos.
-Supones bien-dijo riendo- ¿y bien?-pregunto luego de que un silencio se había apoderado del lugar y la mirada fija de ella comenzaba a incomodarlo-¿Qué me dices?
-Sí, estuve pensando en la propuesta. Y viéndolo desde el punto de vista que esto me conviene tanto a mí como a usted… aceptare-termino por decir.
-Créeme que no te arrepentirás, Elena-dijo parándose y esta vez estrechando sus manos como signo de sellar aquello.
Cuando Elena observo marcharse a Jussieu de su oficina, jamás estuvo tan agradecida con Boris por haberle propuesto que se encargara de la organización del desfile, que al parecer para todos, había sido todo un éxito.
-Irina, comunícame con Boris ahora mismo- hablo por el intercomunicador.
-Enseguida, señorita Katina-contesto-pero están aquí las personas del artículo que esperan hablar con usted.
-¿Qué articulo…?-pregunto pensando, pero rápidamente recordó la espantosa reunión de hoy-claro, ahora recuerdo. Hazlos que pasen ahora mismo, luego cuando se marchen me comunicas con Boris.
-Enseguida.
Al parecer los regaños ese día no querían llegar a su fin.

* * * * *

Viernes

-Elena, querida. Que gusto que pudieras venir hoy-le dio la bienvenida Polina, esposa de Boris.- ¿Por qué no vas tomando asiento? La cena pronto estará lista y los demás ya están acomodados allí-dijo caminando con ella hacia el comedor.
-Es lo que menos podía hacer, señora Diatlov-comento Elena- luego de que Boris me diera la increíble oportunidad de encargarme del desfile, no podía negarme a celebrarlo.
-Boris no hace más que hablar de eso, Elena-dijo sonriendo- además se que ha elegido a la persona correcta, porque no he escuchado más que elogios en el increíble trabajo que hiciste.
-Gracias-respondió llegando al comedor.
Donde las palabras quedaron estancadas en su garganta y sus pasos se detuvieron en el mismo instante en el que sus ojos se fijaron directamente en la persona, que se encontraba sonriendo y hablando animadamente en la mesa.
Iba a estar bajo el mismo techo que Yulia Volkova.

Deseando esta vez haber escuchado más detalladamente lo que Boris le había dicho aquella mañana a cerca de la famosa cena que organizaba, odiándose al dejarse embargar por la emoción del momento. Pero arrepentirse de sus decisiones era algo que no quería reconocer, así que soportando las consecuencias de sus impulsivos actos una vez más, se limito a sonreír de la mejor manera forzada que conocía.
-Elena-dijo Boris parándose y dirigirse hacia ella para saludarla- que alegría que hayas podido venir, todos esperábamos impacientes tu llegada-seguramente no todos. Pensó- déjame que te presente con los demás- y la guio para presentarla con las 14 personas que eran ahí. Pero cuando finalmente se encontró dirigiéndose hacia donde se encontraba Yulia hablando muy animadamente con una rubia, más joven que ella, se detuvo dos pasos antes de acercarse por completo-ella es mi sobrina Valeriya-la presento- vino a visitarnos unos días, así que estará con nosotros un tiempo-termino.
-Un placer conocerte Elena-dijo Valeriya al darle un apretón de manos.
-Igualmente-contesto. Sintiendo una molesta mirada sobre ella- ¿y en donde es que me sentare yo, señor Diatlov?-pregunto ignorando olímpicamente a Yulia.
-Aquí-contesto Boris señalando un lugar vacio del otro lado, quedando completamente sorprendido ante lo que acababa de suceder. ¿Había ocurrido algo entre ellas? ¿Cómo era posible si en la fiesta las vio juntas? Aquí pasaba algo que desconocía por completo- la cena ya se servirá.
-Está bien.- contesto dando la vuelta por la larga mesa y posicionarse en su lugar. Donde noto que solo bastaba levantar la vista y girar levemente su cabeza para poder observar a Yulia-esto no puede ser peor- pensó.
-¡Aquí está la cena!-anuncio Polina entrando con una fila de empleados con bandejas detrás de ella.
Iba a ser una cena demasiado larga para su gusto.
Yulia jamás habría imaginado que sería Elena la persona de la que tanto decía Boris que iría a cenar con ellos. Pero verla entrar con ese vestido negro ceñido a su espectacular cuerpo, la había dejado sin respiración. Sosteniendo la mirada cuando aquellos ojos la miraban, en un claro gesto de inconformidad, sintió que el tiempo se había detenido. Ver ese contoneo de sus caderas al moverse cuando uno a uno se presentaba ante los demás invitados, sintió como comenzaba a fluir rápidamente la sangre por su sistema. Pero todas aquellas sensaciones no se comparaban con la indescriptible y horrenda que tuvo al ser ignorada frente a todos los demás ojos que observaban. La sensación en su pecho no cambiaba. Fue inevitable que aquello no la hiciera recordar a los años de universitaria y ponerse a pensar como soporto esa mirada durante demasiado tiempo. Aunque sería demasiado estúpido creer que aquello la había sorprendido, porque eso era exactamente lo que esperaba al encontrarse con ella en el mismo lugar. Siempre la ignoraba.



-Vas a desgastarla –escucho como Valeriya susurro a su lado. Valeriya contaba con apenas 21 años. Se habían conocido desde pequeñas gracias a la amistad de Boris y su padre. Desde ese entonces siempre se trataban como las hermanas que no tenían, y Yulia cada vez que se enteraba que su amiga estaba en la ciudad, no dudaba en concretar algún encuentro entre ambas.
-¿Desgastar a quien? No sé de que hablas-contesto del mismo modo. Queriendo sonar casual y no verse descubierta. Como obviamente ya estaba.
-Desde que atravesó aquella puerta, no hay un momento en el que te mire y no estés observándola, Yulia.-dijo. Dejando escapar una sonrisita que solo fue perceptible para sus oídos.
-¿Y qué problema hay si lo estoy haciendo? Creo que los ojos están hechos para ver y yo estoy en todo mi derecho en dirigirlos hacia donde yo quiera.-se defendió Yulia.
-Yo no he dicho nada, Yulia-dijo sonriendo-solo fue una observación. Solo que pones una cara rara como si recordaras o tramaras algo de las tuyas-siguió. Conociendo la reputación de su amiga.
-Son solo imaginaciones tuyas-se limito a contestar.
-¿Es imposible para ti a caso o qué? pregunto. No conociendo toda la historia entre ellas dos.
- Y no sabes cuánto, Valeriya. No sabes cuánto…
Había sido condenadamente insoportable, tedioso. Escuchar las poco interesantes conversaciones de todos la habían aburrido por completo. Y como si fuera poco, tenía que soportar los poco educados murmullos y risas de Yulia y su amiga. Con solo tener su presencia a poca distancia la descontrolaba por completo. Y todavía estaba ahí, sentada preguntándose cómo era capaz de soportar todo aquello mostrando interés en todo lo que sucedida a su alrededor.
-¿Qué tal si brindamos todos?-pregunto Boris parándose de su asiento. Rápidamente la mesa se encontró rodeada de los ayudantes, que colocaban copas y servían un caro y delicioso champagne a cada uno- brindemos por la buena salud que tienen todos los aquí presentes, por el éxito de nuestro maravilloso trabajo y porque mi adorada sobrina –dijo observándola-esta iluminando esta enorme casa con su presencia-termino diciendo Boris. Para que todos terminaran con el típico “salud” a coro levantando la copa en el aire.
Cosa que no llego a los oídos de Elena. Quien dejo de escuchar todos los innecesarios agradecimientos que cada vez se escuchaban mas y mas a lo lejos. Su cuerpo se había quedado completamente estático donde estaba. Se encontraba con la mirada perdida. O más bien fija en un lugar. Lugar que era la muñeca de Yulia, siendo elevada junto con la copa enseñando perfectamente un panorama de su tatuaje. Y todo dejo de tener sentido.
Su mente ágilmente se transporto al día de la fiesta, recordando tener esa misma mano frente a ella invitándola a bailar, observando también ahora ese mismo tatuaje. Y todos los cabos sueltos se ataron.
Su misma altura, el tono de su voz, la complexión de su cuerpo, el mismo cabello, pero sobre todo, no iba a olvidar esos impresionantes ojos azules que la había hipnotizado por completo esa noche. Y la rabia se apodero contra sí misma al tener esos pensamientos. ¿Entonces había sido ella con quien…? Ni siquiera era capaz de terminar aquella pregunta. Una sensación de ardor se apodero de su cara, que luego se transporto a todo su cuerpo. Comenzó a temblar por la furia contenida dentro que intentaba salir. No podía creer la desfachatez que había tenido de hacer aquello, aun sabiendo que se trataba de ella. Apretaba fuertemente su puño disimuladamente bajo la mesa, y con su otra mano libre golpeaba sus dedos en un intento de querer subir sobre la mesa y saltar, cual tigre hambriento sobre su presa, atacando directamente a la yugular para tener una muerte instantánea asegurada. Pero por más ansias y ganas que tenia de aquello, debía contenerse. Así que levantándose estrepitosamente a causa de la rabia acumulada, llamando la atención de unos cuantos, anuncio con una voz completamente neutra a las interrogativas caras que la observaban.
-Con permiso-dijo- necesito ir al baño.
-Claro Elena-dijo Polina levantándose también- deja que voy contigo. -Y ambas se perdieron por un largo pasillo.
-Creo que yo también me retirare, Boris-anuncio Yulia levantándose- ha sido una cena realmente exquisita, y la he pasado de maravilla. Despídeme a Polina de mi parte por favor.-dijo. Y Boris tuvo el impulso de querer preguntar si sus ansias de querer marcharse tenía que ver a lo que pasaba entre ella y Elena, que no se habían dirigido palabra alguna durante toda la cena. Eso y además la forma en que había sido ignorada al principio.
-Está bien, Yulia-contesto-déjame que te acompañe hasta la puerta al menos-dijo a la vez que intentaba pararse, que lo hubiera logrado si no fuera porque su sobrina lo tomo suavemente de su hombro impidiéndoselo.
-No hace falta que descuides a tus invitados, tío-dijo Valeriya-deja que yo acompañare a Yulia hasta la puerta y tu quédate tranquilito aquí.
-Entonces pero que no te moleste, Yulia-dijo mirándola.
-No es nada, Boris. Hasta pronto.
-Nos vemos, Yulia. Cuídate.
-Tu igual- sonrió. Comenzando a caminar hacia la entrada con su amiga al lado.
-¿Estarás disponible este fin de semana?-pregunto Valeriya deteniéndose en la puerta.
-Para ti siempre estoy disponible, hermanita-contesto Yulia desde afuera.
-Entonces esperare tu llamada.-dijo dejando posar un beso sobre su mejilla.
-Eso tenlo por seguro-guiño su ojo y empezó a caminar hacia su auto.
Apenas faltaban pocos pasos para llegar a su auto y poder abrir la puerta, pero ésta acción se detuvo cuando escucho un grito a sus espalda que la obligo a voltearse.

-¡ERAS TU **** ESTÚPIDA!- fue lo que alcanzo a escuchar antes de sentir el impacto de una bofetada en su mejilla, que fue dado con tanto impulso que logro girar su cabeza a 90º.
-¡¿PERO QUE CARAJOS…?!- pregunto acariciando su rostro, comenzó a sentir como toda una corriente recorría el lugar donde había sido golpeada. Levanto la vista para toparse con una Elena que respiraba agitadamente y apretaba con fuerzas sus puños a los costados.
-¿CREISTE QUE NUNCA ME DARIA CUENTA QU ERAS TU? grito acercándose peligrosamente a Yulia- ¿DIME QUIEN *** TE HAS CREIDO PARA HACERME ESA *** JUGARRETA!
-¡TE RECUERDO QUE FUISTE TU QUIEN EMPEZO CON TODO!-respondió de igual forma, el ambiente se podía cortar fácilmente con un cuchillo.- ¡Y ADEMAS DE ESO, SE QUE TAMBIEN TE HA GUASTADO!-comento, acercándose a su rostro para gritarle.
-¡GUSTARME Y UNAA ***!-respondió apartándose de su rostro y empujándola-¡ERES UNA ESTUPIDA INCREDULA QUE CREE QUE TODO EL MUNDO ESTA DETRÁS DE TI!-volvió a gritar- ERES TAN POCA COSA YULIA QUE TIENES QUE OCULTAR TU ROSTRO PARA ACERCARTE A ALGUIEN COMO YO - vocifero antes de mirarla de arriba abajo con una mueca de disgusto y marcharse de nuevo hacia la casa.
-¡Por Dios santo, Yulia!-dijo Valeriya acercándose a ella- ¿Qué rayos fue eso? ¿Te encuentras bien?-pregunto preocupada.
-¿Tú crees que no he logrado todo lo que me propuse hasta el momento?-pregunto ignorado por completo las preguntas de Valeriya.
-¿Qué dices, Yulia?-pregunto-¿de qué diantres hablas?
-¿Alguna vez alguien se ha negado ante mí?- volvió a preguntar como si no escuchara nada de lo que si amiga decía
-No entiendo a donde quieres llegar con todas estas preguntas, Yulia-contesto completamente confundida-pero creo que no, hasta donde yo sé, sé que eso jamás te pasó.
-Gracias-respondió observándola por primera vez a la cara-eso era todo lo que necesitaba saber-dijo acariciando una última vez su mejilla golpeada y adentrarse lentamente en su auto.
Y lo que comenzó siendo un simple juego, se convirtió en algo mucho más grave, dándole paso a una guerra que ni una ni la otra estaba dispuesta a perder.

VI
JUEGO SUCIO

Sí, todo aquello le había dolido. Pero no fue la bofetada que había impactado en su rostro, no. Las palabras dichas por su boca habían sido las hirientes, le había dado directamente en su gran ego. Haberla llamada poca cosa había sido igual a darle otra cachetada. Y ella no lo pudo soportar. Aquel juego del que pensó que iba a salir impune, se la salió de las manos. Conociendo a Elena, sabía que las consecuencias iban a ser graves, pero nunca creyó que iba a llegar a las manos.

Y todavía se estaba preguntando cómo pudo permitir que lo hiciera, obviamente que esa única cachetada que le dio la había tomado completamente desprevenida, pero aun no entendía como ni siquiera se molesto en defenderse, como no aparto sus manos cuando la empujo, y mucho menos permitir que le escupiera en su cara todo aquello que le dijo, que aunque disimulándolo muy bien, no demostró todo lo que la había afectado. Había apretado fuertemente el volante con sus manos, intentando retener la rabia que se negó a salir en el momento apropiado. Teniendo miles de ideas que pesaban en su cabeza y a la vez preguntándose cómo es que Elena había descubierto que había sido ella a quien había besado, se propuso algo. Fue inevitable que todo esto provocara el transporte al pasado, más precisamente a la universidad, donde siempre tuvo que soportar su trato, su mirada, sus muecas, los empujones, la indiferencia, todo. Había soportado todo eso y mucho más durante años y siempre había callado. Pero ya era suficiente. Que le gritara y además le pagara había sido la gota que derramo el vaso. La paciencia se le había agotado. Dispuesta a recuperar su autoestima y repara su ego, se había jurado a sí misma en el silencio de su mente, que ella si conseguía todo lo que quería sin necesidad de ocultarse. De eso se iba a encargar. Aunque tuviera que hacerlo no precisamente de una manera limpia, le iba a enseñar de lo que era capaz.
Dejando su auto en el estacionamiento subterráneo se dirigió al ascensor exclusivo que iba directamente al último piso de su penthouse. Arrojo sin miramientos su abrigo sobre uno de los sofás y fue directamente a su segundo piso, donde se adentro en su despacho, viendo a la nada en particular y planeando como lograr aquello que se había propuesto funcione al pie de la letra.

* * * * *

REVISTA DE MODAS “VOLK”

-Sin dudas es una muy buena propuesta de tu parte, Yulia-dijo aquel hombre de traje sentado frente a su escritorio- pero me gustaría también comentarlo con mis demás compañeros y saber su opinión al respecto. Créeme que si fuera por mí no dudaría en aceptar esto que me dices.
-Yo no tengo ningún problema en esperar, Vasili-contesto sonrientemente Yulia-digamos que el viento esta a mi favor. La revista está en su mejor momento y yo puedo darme esta clase de lujos. Solo espero que no dejes pasar demasiado tiempo-dijo riendo-porque desgraciadamente puedo esperar, pero no tanto.
-Por favor, Yulia-contesto levantándose-a eso ni lo dudes. Nos estaremos viendo próximamente y te daré la respuesta de mis colegas-dijo teniendo su mano.
-Coméntales todo lo que te he dicho a ellos también-contesto tomando su mano-les conviene demasiado esto.
-A eso no lo pongo en duda-dijo caminando hacia la puerta-cuídate, Yulia.
-Hasta pronto Vasili. Tu también-había alcanzado a contestar viendo como aquel hombre se perdía del otro lado de la puerta. Que no había durado mucho tiempo cerrada, ya que fue abierta nuevamente, pero esta vez por Aleksei.
-Te traigo buenas noticias- anuncio entrado y dejado un folio con varias fotos sobre su escritorio-acaban de llegar recién y necesitan de tu aprobación.
-Luego las veré-contesto mirando su reloj-ahora tengo una junta a la que asistir.
-Lo sé-dijo viendo como su amiga se paraba-¿pero cuándo será eso? Olga me dijo que le diera una respuesta lo antes posible para los arreglos, necesitan que veas las opciones que hay para la tapa de la revista.-comenzando a caminar detrás de su amiga
-Pues en cuanto la veas mándala a mi oficina-necesito café-pensó.- ahí decidiré yo misma como y de qué manera será la portada.-entro sintiendo varias miradas de sus empleados observándola con asombro, Yulia a veces se comportaba como un empleado mas entrado al lugar y mezclándose como si nada entre ellos, algo que a todo el mundo le sorprendía.
-Este bien-contesto preparándose un café al igual que Yulia-si la veo, se lo diré. Pero si me lo preguntas a mí, las fotos no están nada mal. Se ve que han captado muy bien lo que les has dicho la última vez-dijo señalándola con la vaso de café en la mano, como si estuviera brindado por eso.
-Me parece excelente que al fin hayan comprendido lo que quise decirles-dijo tomando. Cafeína, dulce cafeína.-me ahorran mucha pérdida de tiempo-observo su reloj de nuevo-es hora. Acompáñame-le dijo a Aleksei
-Pensé que estaba en mi tiempo de descanso-contesto viendo la cara seria de su amiga-pero con gusto voy contigo-dijo sonriendo falsamente como un niño bueno. Una vez que se adentraron a la sala de juntas observaban que ya la mayoría de todos estaban presentes, tomaron asiento y solamente bastaron segundos para que todos los solicitados asistieran.
-Bien-anuncio Yulia parándose luego de que todos estuvieran sentados en sus lugares-primero antes que nada, quiero notificarles a todos que el ultimo trabajo ha sido más que asombroso, han llovido por montones muchas propuestas, pero hay que saberlas tomar con pinzas. Las ideas que sigan llegando por parte de ustedes y las propuestas de afuera serán minuciosamente evaluadas por mí y mis colegas para definirse.
-¿Eso quiere decir que entonces si cabe la posibilidad de que algunas de nuestras ideas se plasmen en la revista?-pregunto una morena de ojos color miel sentada justamente en el medio de la larga mesa.
-Eso es lo que por el momento se está viendo-le contesto observándola-pero como ya dije y volveré a repetir, serán revisadas por mi y más personas. Porque aun se necesita pensar muy bien si lo permitiremos. Ya que esto no se ha hecho jamás.
-¿Y para aquellos que tengan otra idea completamente diferente, estilo y demás cosas para la revista?-volvió a preguntar la misma mujer, haciendo notar lo contenta que la estaba poniendo aquella noticia. Aunque todavía sea una propuesta en proceso.
-Tendrá que acercarse hasta mi oficina para mostrarme su idea o cualquier cosa que tenga en mente-contesto-pero en fin. Ahora cambiando de tema, como todos sabrán, se está acercando el cambio de temporada. Y como mi memoria no me falla, exactamente el año pasado no nos fue demasiado bien que digamos. La competencia fue demasiada y decaímos bastante, es por eso que hoy estoy dispuesta a escuchar que tienen en mente para un nuevo cambio para la revista-dijo Yulia. Sorprendiéndose a sí misma por la locura que estaba diciendo, sorprendiendo a Alexei que se encontraba completamente atónito ante lo dicho por esta, y sorprendiendo a todo el mundo que la observaba si decir nada. Quizás fue algo brusco decirlo de aquella manera, obviamente no iba a dejar todo en manos de sus empleados, simplemente quería escuchar nuevas ideas diferentes a las suyas, escuchar que era lo que querían los demás. Se sentía completamente diferente, sintiendo esa nueva necesidad de cambiarlo todo. Y ese era un nuevo comienzo.
La reunión se había extendido tanto, escuchando cada una de las ideas de todos, que no tuvo idea de cuánto duro. Ni siquiera se había enterado cuando todos se habían retirado y solamente se encontraba ella y Alexei.
-Está bien-dijo Aleksei sacándola completamente de sus pensamientos-esto ya es un hecho. No sé qué mosca te pico ha picado, definitivamente estas diferente. Primero estabas como perdida, ni siquiera estabas aquí cuando se hacían las reuniones. Ahora tienes esa cara completamente seria y sales con eso de las renovaciones, ¿te das cuenta en lo que has dicho?
-Quédate tranquilo, Alexei-lo tranquilizo ella-se bien lo que hago. Ni creas que dejare que manejen las cosas a su antojo, solamente quiero oír que es lo que tienes para decir y ya-levanto los hombros en señal de que no importaba demasiado.
-¿Es eso y ya?-pregunto-definitivamente no te entiendo. Estás loca –afirmo levantándose- y por muy extraño que parezca, no quiero saber la razón.
-Solamente estoy exigiéndome a mi misma ideas para la próxima temporada. No quiero que vuelva a suceder lo del año pasado.
-¿A caso no se te ocurre ninguna a ti o qué?-pregunto.
-Claro que se me ocurren, es solo que…-intento decir Yulia. Pero fue interrumpida por una agitada Anna que entraba desesperada.
-! Al fin te encuentro Yulia!-dijo poniendo la mano en su pecho y comenzar a respirar profundamente-estuve buscándote por todas partes y temí no encontrarte con esto tan importante que acaba de suceder.
-Tranquila, Ana-dijo parándose-¿para qué me buscabas? ¿Qué es lo que sucede?-pregunto completamente intrigada.
-Yulia, están aquí la sede de moda italiana-anuncio feliz-¡Y vienen a proponerte algo!
-¡Dios mío!-grito-hazlos pasar ya mismo, Anna.
Y para Yulia cayó del cielo la noticia que vino después.
Luego de haber hablado por horas con esos importantes diseñadores, salió con una sonrisa imposible de borrar, sintiendo como pieza a pieza cabía en su lugar. Quizás no iba a ser digno de ella, o quizás sí. A estas alturas ya eso no importaba. Una maliciosa idea cruzo por su cabeza tan rápido que ni tiempo a razonar le dio, su mente estaba totalmente ocupada en otras cosas.
-Anna-dijo llamándola- este es el numero de Valeriya-dándole un papel con dicho numero-necesito que la llames y le digas que pase a verme a mi oficina en cuanto pueda.
-Enseguida, Yulia-Y se retiro.
Y Yulia sonrió al imaginarse lo que vendría dentro de poco.

* * * * *

Y siguiéndose el curso de los día que avanzaba, se aproximaba cada vez más la nueva temporada que estaba por venir, trayendo nuevas expectativas para los diseñadores, nuevas oportunidades para algunos o para otros simplemente demostrar en lo que eran mejores.
REVISTAS DE MODAS “ICONO”
-¿Y qué tal un cinto?-pregunto dudosa la mujer rubia –uno turquesa quedaría a juego con el vestido-dijo señalándolo y acercándose a él para ponerlo.
-No me gusta-dijo escuetamente Elena-vestidos como este y el cinto turquesa ya lo hemos hecho hace dos años.
-Bien, entonces nada de cintos-dijo hablando demasiado bajo.
-¿Qué hay con lo otro?-pregunto Elena-hasta ahora no he visto más que cosas de años anteriores.
-Hemos visto que se está usando demasiado el color naranja-dijo posicionando un perchero con vestidos naranja de varios diseños y medidas-y también estos-mostrando todo tipo de pañuelos para el cuello y guantes.
-¿Colores claros?-pregunto enarcando su ceja-¿esto es lo que tienen en mente?
-Bueno, creíamos que…
-Aunque quizás no sea tan mala idea-la interrumpió sin siquiera escucharla-necesitaremos mostrar algo completamente diferente y eso será cuando abra la nueva temporada.-la joven mujer rubia sonrió sintiéndose aliviada, había sido demasiado arriesgado mostrar aquello –eso es todo, retírate-dijo viendo como la mujer salía rápidamente de allí llevándose el perchero con la ayuda de dos personas más.
-Señorita Katina-dijo Irina acercándose finalmente hasta su lado, había estado detrás de ella silenciosamente mientras observaba como su jefa dictaba las ordenes-acaba de llegar esto-le mostro una tarjeta de invitación de color blanco y dorado
-¿Qué es eso?-pregunto caminando sin agarrar la tarjeta
-Al parecer es un evento para festejar-dijo siguiéndola-está auspiciado por Dolce & Gabbana-menciono provocando que ahora si su jefa se detuviera y la escuchara.
-Bien-se dio la vuelta y le quito la tarjeta-yo sabré que hacer-y se adentro a su oficina. Observando la tarjeta y pensando que tal vez no sería mala idea asistir. Sin tener idea lo que la deparaba.

* * * * *

-Hasta que al fin llegas a horario-dijo Yulia entrando al auto y viendo como Aleksei cerraba su puerta.
-Ya ves-contesto una vez que se sentó a su lado-siempre hay una primera vez, por cierto, te ves hermosa-le dijo observándola. Yulia tenía un hermoso vestido rojo que se ajustaba perfectamente a su figura. Su pelo negro brilloso se encontraba completamente lacio.
-Gracias-contesto sonriendo-tu tampoco te ves mal-Aleksei tenía una traje color gris con chaleco bordado que no le sentaba para nada mal.
-Eso es porque somos hermosos-dijo modestamente riendo-aun no puedo creerlo hacia donde nos estamos dirigiendo. Todavía me cuesta asimilarlo.
-Créeme que yo tampoco-le contesto- cuando Anna lo dijo pensé que se había equivocado, pero la equivocada fui yo cuando atravesaron esa puerta y los vi. Realmente tuve mucha suerte.
-Eso no es suerte amiga-palmeo amistosamente su muslo tres veces y volvió a colocarlo sobre el volante-eso es talento. Y tú tienes muchos, porque si no fuera así, no nos estaríamos yendo ahora hacia dónde vamos.
-Tienes razón-dijo observando por la ventana la cantidad de personas que había.
-¿Estas lista?-le pregunto-porque ya hemos llegado.-y se bajo abriéndole la puerta y ayudándola a salir como todo un caballero.
-Estas muy caballeroso el día de hoy-dijo riendo
-Ya me conoces-levanto sus hombros-el día lo amerita.-Y se encaminaron hacia la entrada donde había una gran lona blanca publicitaria que serbia para tomarse las fotos, que en todos lados estaba escrita Dolce & Gabbana. Coloco un brazo en su cintura y sonrió, dejando que todos los camarógrafos hicieran el resto. Y no les importaba que pudieran decir los medios de que siempre estuvieran tan juntos, muchas veces que había escrito acerca de que tenían una relación, porque había averiguado que además del trabajo, también los unía una fuerte amistad. Pero eso no era nada que el tiempo no pudiera desmentir, habían captado ya muchas veces a Aleksei salir siempre con una mujer diferente, así que después de varios sucesos como ese, habían aminorado bastante con las especulaciones acerca de que tuvieran una relación romántica.
-Ya me he cansado de sonreír-dijo Aleksei sonriendo forzadamente-¿quieres irte?
-Por favor-contesto antes de sonreír una última vez y marcharse de ahí con su amigo.
Dicho evento se había organizado al aire libre. El pastizal estaba perfectamente cortado y tenía el color verde a la medida. En el fondo se podía escuchar a una orquesta tocando sobre lo que parecía ser un piso de cerámica color blanco. Se extendía a lo largo extensas telas blanca que cumplían la función de carpas, donde debajo de ellas había grandes mesas redondas, de igual color rodeadas de sillas que también estaban cubierta de tela. Ya se encontraban gran parte de las personas bebiendo y comiendo de los bocadillos que los mozos servían. Se había paseado por todo el lugar sin perder detalle alguno de nada. Y Yulia observaba fascinada todo aquello con la boca abierta, sin poder creer aun que todo aquello era por su causa.
-¡Yulia querida, aquí estas!-grito alegre con un porte afeminado un castaño de ojos verdes, que vestía de traje blanco-por poco me desmayo pensando que no venias, todo el mundo está buscándote, pero ya te tengo-dijo enredado su brazo con el de ella-necesitamos abrir y para eso te necesitamos a ti.
-Está bien-dijo sintiendo como el hombre comenzaba a caminar-¿estarás bien Aleksei?-pregunto mirando sobre su hombro viendo como su amigo sonreía.
-¡Si no te preocupes!-grito ya que se estaban alejando-¡Iré por algo de tomar!-dijo volteándose sin mirar, lo que provoco que chocara con alguien.-lo siento, no te vi-se disculpo Aleksei.

-No es nada, yo también venia distraído-lo calmo el otro hombre. Que vestía un traje negro a rayas y corbata roja. Y fue en ese momento en el que lo vio que se dio cuenta que había chocado con nada menos que Fiodor Jakov.-Disculpa, debo retirarme-dijo igualmente sorprendido, ya que también había reconocido a Aleksei.
Fiodor comenzó a caminar apresuradamente buscando entre la multitud, cosa que se le dificultaba, ya que todo estaba adornado de blanco y justamente a Elena se la había ocurrido ponerse justamente un vestido blanco. Luego de que casi se hubiera rendida en su búsqueda, la encontró bebiendo tranquilamente en un rincón.
-¡Aquí estabas!-dijo llegando hasta ella-¿Dónde te habías metido? a que no sabes a quien acabo de cruzarme-hablo atropelladamente- no lo podrás creer.
-Fiodor, primero hazme el favor de calmarte un poco-respondió tranquilamente-no me he movido de aquí desde que me dijiste que ibas al baño.
-Tienes razón-contesto-pero no lo podrás creer cuando te cuente que acabo de ver a…
-Muy bienvenidos a todos, damas y caballeros-dijo un hombre hablando por el micrófono de aquel escenario, interrumpiendo lo que Fiodor estaba a punto de contarle.
-Vamos a acercarnos más-dijo Elena.
-Pero…-no puedo continuar ya que fue jalado por el brazo.
-Antes que nada quiero agradecer la presencia de todos aquí-continuo el hombre por el micrófono.- este es un evento muy importante para nosotros, es la primera vez que hacemos algo como esto, pero la persona vale mucho más que la pena. Está a punto de cerrarse una importante asociación con dicha persona en estos momentos, además de que hace mucho tiempo se vienen publicando en su exitosa revista de moda muchos de nuestros diseños-dijo. Y Elena comenzó a sentir la mirada de más de uno posarse sobre ella, sentía una sensación extraña al ver que todos la observaban con ojos interrogativos, nadie sabía de quien estaba hablando aquel hombre, pero ¿Por qué la miraban a ella de esa manera?-así que por esta razón, se ha hecho este evento en homenaje a esa gran persona, por eso quiero anunciar ante ustedes a nada más y nada menos que a la talentosa ¡Yulia Volkova ¡-grito. Y todos comenzaron a aplaudir en cuanto vieron a la nombrada subirse al escenario-Elena ahora si se sentía completamente desubicada, no entendía absolutamente nada de lo que acababa de suceder. ¿Por qué nadie le había dicho que era un homenaje? Era increíble como el destino se burlaba de ella.
-Buenas tardes a todos-empezó Yulia. Sacando a Elena de sus pensamientos- también quiero agradecer a todos por asistir el día de hoy-dijo buscando a alguien con la mirada- verdaderamente me siento muy emocionada por el grandioso homenaje que están brindándome el día de hoy-y sonrió. No por lo que acababa de decir, sino porque había encontrado entre la multitud lo que buscaba- y se también que los que están aquí presentes-diciéndolo a propósito- están tan contentos como yo de poder festejar esto en mi honor y eso es algo que me pone realmente feliz. Quiero también darles las gracias a Dolce & Gabbana por la molestia que se han tomado en organizar todo esto, recuerdo como si fuera ayer la primera vez que publique en mi revista sus diseños.
-Esto es un asco-dijo Elena-y no pienso seguir aquí escuchando tantas sarta de tonterías que no me interesan.
-Espérame-dijo Fiodor-yo también me iré contigo.
Elena se encamino enojada con paso decidido hacia su auto donde estaba obediente su chofer esperando afuera. Entro normalmente silenciosa como siempre sin mencionar palabra alguna. Cuando Fiodor se sentó a su lado se dirigió a él con una cara completamente seria
-Necesito pasar por mi oficina, tengo mi bolso ahí-dijo.
-No te preocupes, yo tengo mi auto estacionado afuera-se limitó a decir. Sabía que Elena estaba enojada y no tendría ánimos para hablar, y si lo hacía, sabía que lo iba a hacer de una mala manera.
Y otra vez sentía esa misma sensación de rabia, se preguntaba quien había sido el estúpido que la había invitado a asistir a un homenaje de Yulia ¿acaso estaban tomándole el pelo? No quería ni pensar que saldría en las revistas con la cantidad de fotos que le habían sacado mientras estuvo ahí. Sin dudas esto había sido un muy, muy grave error. Pero esta clase de equivocaciones no tendrían que suceder, algo tendría que haber sucedido.
Estaba tan cegada con sus pensamientos que en cuanto el auto se detuvo, ni siquiera espero a que le abrieran la puerta, salió rápidamente de ahí para encaminarse dentro del enorme edificio sin despedirse del sorprendido Fiodor que la observaba. Ni bien entro a su oficina, encontró su bolso tal cual lo había dejado sobre su escritorio, solo que sobre este había algo que no recordaba. Había un gran ramo con rosas rojas reposando ahí. La curiosidad pudo más en ella, así que se acercó hasta ellas notando que había una tarjeta, sacándola mientras la abría se preguntó quién pudo habérselas dejado.

El rojo de estas flores me recuerdan a tu bella cara cuando te enojas, que espero que no estés igual ahora.
P.D: Para que veas que no necesito ocultar mi rostro para conseguir lo que quiero.


Leyó. Arrugo la tarjeta en su mano temblorosa por la fuerza que ejercía, todo ahora tenía sentido. Nada había sido un error. No hacía falta pensar demasiado quien había sido el responsable de todo. Con su mano libre empujo las flores lejos esparciéndolas por todas partes. Si estaba pidiendo a gritos una guerra, pues guerra tendría.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Vie Ago 14, 2015 7:51 pm

VII
DOBLE JUGADA

Haber concretado una cita con Valeriya esa mañana había sido nada más y nada menos que con un interés de por medio. Había recordado cuando ella una vez le mencionó tener un conocido que  era todo un genio en el arte de falsificar cualquier tipo de tarjetas, invitaciones y muchas otras cosas más. Solamente fue suficiente el recuerdo de ese preciso momento para que su mente fuera ocupada con una idea, que cabía perfectamente con lo que quería lograr.  Y aunque fue invadida con miles de preguntas por parte de su amiga, prefirió mantener su  jugada de forma clandestina. Evadió hábilmente los detalles dejando a una Valeriya aún más curiosa, pero viendo como Yulia no quería soltar ni una palabra, decidió dejar el interrogatorio de lado. De todas formas, tarde o temprano se enteraría.
Solamente basto un par de llamadas y una muy buena recompensa y todo iba a salir como lo tenía planeado.
Y que descarado había sido aquello. Pero no podía negar el regocijo de satisfacción que había sentido al ver reflejado en su rostro lo que exactamente había esperado encontrar. Había contenido las vibrantes ansias que recorrían por completo su cuerpo durante todo el tiempo que estuvo buscándola con la mirada. Pensando que tal vez no estaba actuando acorde a su edad, pero se dejó manipular por su extensa imaginación al pensar su reacción. Y sus sospechas fueron acertadas.


El discurso para presentarla ante todos los invitados le había caído de maravilla, imaginando que cara estaría poniendo en esos momentos, pero le fue inevitable que en esos escasos segundos la habían torturado pensando que tal vez no había asistido.
Pero verla mezclada entre la multitud como otra más de las personas que estaban ahí en forma de apoyo le había provocado una sensación demasiado perfecta como para poder describirla. Y cualquier clase de arrepentimientos que intentara ponerla en duda con respecto a lo que había hecho, se borró por completo. El solo recuerdo de ella dándole la increíble bofetada que había recibido junto con todas las cosas que le había dicho hizo aparición,  quitándole también cualquier clase de culpabilidad. Porque quizás había llegado lejos con respecto a lo que acababa de hacer, sabiendo que al día siguiente el evento saldría en muchas revistas y no dudaba que su presencia hubiera sido ignorada por los camarógrafos. Definitivamente ver su cara descompuesta en una furia reprimida apremiaba el golpe y mucho más. Solo esperaba que su venganza no sea tan drástica como la suya, porque reconocía que estaba pidiendo tal vez algo que no le iba a ser otorgado, porque si había algo que Elena no tenia, eso era piedad.  Y ella lo sabía.

* * * * *

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”


Elena se dirigía hacia su oficina con su típico paso firme y sin mirar a nadie en particular. Había dormido realmente poco durante el fin de semana, su mente no la había dejando tranquila en ningún instante. El recuero de  su sonrisa victoriosa mientras la observaba hablar se había tatuado a fuego en su mente, el ridículo discurso que había dicho a propósito, le habían dejado claramente que fue como propósito de burla, porque no despego sus ojos de los suyos ni por un segundo. Y basto la estúpida nota junto con las flores- que ya no se encontraban en su oficina- para atar los cabos sueltos. Fue una completa ingenua haber asistido sin pedir detalle alguno de dicho evento. Cayó redonda a la trampa por su cuenta. Y una vez más dio otro paso en falso que la perjudico irreversiblemente. Pero era obvio que no se iba a quedar de brazos cruzados, de ninguna manera. No señor. Se había burlado de ella en su propia cara, le había dirigido palabras mirándola fijamente solo para ella. Y como si fuera poco todo aquello había sido en público.  
Ni siquiera ella misma se consideraba capaz de hacer una cosa así frente a todo un eufórico grupo  de medios y camarógrafos, eso si había llegado demasiado lejos. Pero ella no iba a estar en desventaja, si la había dejado tan ridículamente mal frente a todo el mundo, ella también tendría que estar a la altura. Ella misma convirtió todo en público, entonces debería usar la misma moneda. Solamente tenía que pensar muy bien el siguiente paso.

Sentía la mirada de más de uno de los empleados que disimuladamente intentaban observarla. Y ella intuía el porqué de la curiosidad de todos. Se paso todo el fin de semana evitando ver la televisión o cualquier tipo de revista. Intentando evadir todo tipo de noticias inciertas que pudiera ver o escuchar acerca de lo que quería olvidar en cuanto antes. Quería retrasar lo más posible la amargura que tarde o temprano tendría que sentir.
Y justo antes de abrir la puerta, dirigió rápidamente la mirada hacia atrás encontrándolos a todos observándola con curiosidad. Pero como normalmente sucedida, nadie se la sostuvo. En cuanto los atrapo a todos in fraganti, no hubo ninguno que no dirigiera su mirada hacia abajo retomando su trabajo. Y adentrándose finalmente en su oficina reconoció que gracias a lo que acababa de suceder todo el mundo seguramente ya estaría enterado.
Y las noticias no serian  para nada de su agrado.

-Señorita Katina- dijo Irina adentrándose en su oficina-su cita de las tres acaba de ser cancelada-dijo temiendo de su propia jefa.
-Y no sé porque no me sorprende -menciono susurrando para ella misma- recuérdame que debo dejar de involucrarme con gente insolente.
-Claro-respondió sin entender mucho de que hablaba en específico-Oksana me ha mandado esto para usted-dijo poniendo una pila de pales en su escritorio
-¿Necesita mi firma o qué?
-Son permisos-le informo-y si, necesita su firma para que le permitan el uso de la plaza que mando a pedir para las fotos del cierre de temporada
-Lo sé-dijo comenzando a firmarlos – ¿pero estamos a menos de dos semanas de que la temporada cierre y recién comenzaran con las fotos? ¿Qué hay si encuentro muchos errores como comúnmente sucede? Tardaran demasiado en volver a renovar todo de nuevo
-Tengo entendido que ya tienen todo listo, solo falta el permiso-dijo queriendo tranquilizarla. La mano con la que sostenía una noticia para nada grata a su jefa le comenzaba a sudar
-Eso espero-dijo mirándola fugazmente y volver a firmar los papeles-no quiero enterarme de que están haciendo las cosas a último momento. No puedo permitir ni siquiera un intento de equivocación, la temporada que entra siempre es el mejor momento para la revista. Y lo que menos necesito en estos momentos es un harapiento error-menciono dándoles los papeles y mirándola fieramente a los ojos-y yo estoy dispuesta a hacer lo que sea con tal de que todo marche bien.
-Entendido-dijo Irina tomando los papeles rápidamente para ocultar el temblor de sus manos.  Haber escuchado ese “lo que sea” de parte de su jefa, le había provocado millones de ideas de lo que sería capaz de hacer. Ideas tan absurdas como todo tipo de coimas, secuestros y… ¿muerte? Aquello era exagerado. Quito rápidamente la idea de su cabeza, no conocía a su jefa demasiado como  saber si llegaría a esos extremos, cosa que no creía, pero de todas formas, con Elena nunca se sabía-esta es una invitación a una cena donde el señor Clark anunciara a su nuevo socio-dejándole la tarjeta donde antes habían estado los papeles-dijo que le encantaría que asistieras para poder presentártelo y que no te arrepentirías de conocerlo.
-No lo creo-menciono recordando la última vez que había ido a una cena donde le presentarían a alguien. Que  fue en casa de Boris, por supuesto. Donde había descubierto de manera brusca que había besado hace pocos días atrás a nada más y nada menos que a Yulia. Apretó fuertemente su quijada al reconocer que otra vez había sido engañada por ella. ¿Qué ganaba ocultándole quien era? Yulia sabía quién era ella, pero ¿Por qué la beso? ¿Otra manera de burlarse? Recordó el momento en el que estaba sentada a su lado, bebiendo y contando anécdotas de todo tipo, comprobó que podía tener cualquier tema de conversación que Yulia podía responder hábilmente. La forma en la que bailaba suavemente mientras la abrazaba pegándola a su cuerpo. Y no pudo negar que mirando sus profundos ojos azules tuvo ganas de acercar aun más su cara a la suya. El alcohol la había hecho actuar estúpidamente mal.
Pero lo que todavía seguía recordando vigentemente y que no había día en el que no lo olvidara, era el beso que se habían dado.
No podía olvidar la perfecta forma en la que sus labios se movían sobre los de ella, la manera suave con la que acaricio su espalda y la apretaba contra su cálido cuerpo. Su lengua caliente dentro de su boca luchando contra la suya. Su respiración agitada y el latido fuerte de su corazón no habían hecho más que confirmarle cuanto le había encantado todo aquello. Cuando se habían despedido no pudo contener sus ganas de volver a besarla nuevamente. Había sentido un impulso de aceptar cuando le propuso acompañarla hasta su hogar, pero ella no era de hacer aquel tipo de cosas como le había mencionado, así que solamente se marcho  llevándose todo tipo de  sensaciones extrañas en su abdomen que no quiso reconocer. Aunque sabía que significaban-de ninguna manera-dijo ante la atenta mirada de Irina que la observaba curiosa por su repentino silencio- tendré cosas que hacer, así que dile que no podre asistir.
-Me encargare de eso enseguida señorita, Katina-dijo tomando la invitación.
-¿Ese es el informe?-pregunto Elena viendo revistas en su otra mano que parecían no querer soltar. Y el silencio se apodero de aquella gran oficina. Había llegado el momento que tanto quiso retener
-Si-dijo finalmente Irina. Colocando la revista primero junto con el informe- su revista sigue tan bien como siempre-empezó primero dándole la buena noticia, intentado apaciguar el huracán que se avecinaba cuando vea todo lo que había escrito de ella.
-Perfecto-menciono observando la noticia y dando lo que parecía ser una leve sonrisa torcida-pero mi puesto sigue siendo el mismo-dijo tirando la revista y tomando el informe. Irina abrió grande sus ojos, el peligro se acercaba-a ver que tenemos aquí-y comenzó a leer.
Irina observo como la cara de Elena se encontraba concentrada en su lectura. Primero viendo como sus ojos se movía de un lado a otro, y todo se cambio. Su rostro comenzó a ponerse rojo y vio como comenzó a apretar fuerte la revista con su mano temblorosa.
-¡¿Quién ha sido el estúpido que ha escrito tantas porquerías?!-grito tirando la revista lejos- ¿amigas? ¿Cómo podemos ser yo y ella amigas?-pregunto haciendo rápidos movimientos con sus brazos -¿todo el mundo ha enloquecido o qué? Parece que nadie entiende que somos competencia, no “amigas”-dijo con sorna-esto es increíble –y se cayó sentada en su gigante silla negra tapándose  el rostro con ambas manos y murmurando cosas inentendibles.
Irina observo temerosa todo a su alrededor. Elena era un manojo de furia, había deseado con todas sus fuerzas estar en otro lugar cuando le entregara la noticia, pero quería conservar su empleo y comportarse como la buena y eficiente secretaria que intentaba ser con todas las exigencias que le ponía, era obvio que Elena era muy estricta, pero con respecto a su paga no tenía ni una queja.
Junto la revista del suelo encontrándola abierta de par en par. Observo varias fotos de su jefa tomada de muchos ángulos con Fiodor siempre a su lado. Su rostro neutro no mostraba alguna emoción alguna que se pudiera descifrar. Pero tenía siempre la mirada fija al frente, encontrando a una Yulia a unos cuantos metros más adelante hablando y sonriendo. Lo más extraño que le llamo la atención había sido que parecía que las dos se miraban fijamente la una a la otra, hablándose con los ojos.
Cuando había llegado temprano en la mañana el cotilleo en el edificio era exclusivamente acerca del evento de Dolce & Gabbana donde sociabilizaban con Yulia y festejaban aquello. Y ella también se sumo al grupo de la duda en el que todos se preguntaban lo mismo ¿Qué hacia Elena en un evento para Yulia?
Se moría de ganas por preguntar, la curiosidad siempre había sido algo magno en ella. Pero si no quería quedar en la calle debía guardarse todas esas dudas para sí misma. Quizás y con un poco de suerte tal vez algún día conocería las razones de las acciones de su extraña jefa.
-Quiero que te lleves todo esto, Irina-ordeno provocándole un brinco por el susto ante la interrupción del súbito silencio que se había creado de nuevo-no quiero ver de nuevo nada de esto aquí
-Enseguida señorita, Katina-dijo cerrando rápidamente la revista y tomando todos los informes de su escritorio-¿quiere que se las guarde por…?
-¡No!-interrumpió antes de que terminara de hablar-ni lo preguntes, no necesitare eso jamás. Quiero que lo rompas, tires o lo que quieras. Pero llévate todo eso de aquí en cuanto antes. Y no quiero ver otra noticia parecida al respecto dando vueltas por aquí.
Irina solamente se limito a asentir y marcharse silenciosamente de la oficina. Seguía sus órdenes al pie de la letra, así que en el momento en el que se acerco a su escritorio, arrojo todos los papeles en el cesto que se encontraba al lado. Estaba tan concentrada haciendo su labor que nuevamente se asusto cuando una voz provoco que todos los papeles se esparcieran por todos lados.
-Lo siento, no quise asustarte-dijo un apuesto hombre rubio de ojos azules. Se agacho junto a ella para ayudarla a recolectar todos los papeles que se encontraban fuera del cesto.
-Descuida-se incorporo Irina una vez que terminaron de poner todo dentro del cesto-estaba distraída-y pudo ver esta vez mejor el apuesto hombre que tenía en frente
-Tengo una cita con la señorita, Katina-le informo el
-¿Disculpa?-pregunto distraídamente.
-Oh lo siento-dijo tendiéndole la mano-Soy Andrei Smirnov- apuntándose a el mismo-soy su cita de las cuatro
-¿Señor Smirnov?-se pregunto mas a ella misma-discúlpame, debí haberlo olvidado. Cuanto lo siento
-No te preocupes-le contesto viendo como se fijaba en su libreta. Y si, efectivamente era él.
-Ahora te anunciare-le dijo presionando el botón del intercomunicador-señorita Katina, el señor Smirnov está aquí para hablar con usted.
-Que pase entonces-contesto
-¡Vaya!-dijo el sonriendo-no se oye muy bien.
-Nunca lo está-murmuro Irina parándose frente a la puerta-adelante
-Gracias-contesto el antes de ver cómo era cerrada.

-Andrei ¿Qué te trae por aquí?-pregunto Elena
-Supongo que ya lo intuyes, eres una mujer inteligente Elena
-Por supuesto-contesto modestamente- el evento de caridad, ¿cierto?-pregunto de nuevo. Andrei junto con un grupo mas de personas eran los encargados de organizar al menos una vez por año un importante evento de caridad para todas aquellas personas menos privilegiadas. El debía asegurarse de invitar a la mayor parte de sus conocidos con una muy buena economía en sus bolsillos-permíteme un momento y te hago el cheque.
-Me temo que no se podrá hacer eso, Elena-dijo deteniéndola antes de que comience a escribir-claro si es que tu tiempo te lo permite, pero últimamente se han puesto muy estrictos con respecto al acto de presencia. El año anterior muchos han dejado su donación, obviamente, pero no han asistido aun y disponiendo de tiempo. Los medios los han visto tomando tranquilamente vacaciones y los han criticado desconociendo que si hicieron sus donaciones y es por eso que solo se podrá donar en el momento, y eso se hace asistiendo y haciéndolo frente a los ojos de todos.
-Bien-bufo ella-dime cuando y donde y veré que puedo hacer.
-Me parece perfecto-dijo sacándole una tarjeta con la dirección y fecha y entregándosela
-Está bien, podre asistir-dijo de mala gana observando el papel.
-Me creas o no, no sabes el peso que te quitaras de encima con solo ir-le informo- varias personas justamente estarán viajando para esa fecha y no creo que se libren de la crítica, tu amiga por ejemplo, será uno de ellos-termino diciendo
-¿Amiga?-le pregunto completamente extrañada. Ella no tiene amigas, no hay tiempo para eso.
-Yulia-le aclaro- en realidad antes de venir hasta acá, pase por su oficina. Tú sabes, me queda más cerca. Pero en fin, quería hacer lo mismo que tú porque  que iba a estar fuera del país, pero dije que de todas formas nadie creería que donó si no estuvo ahí, seria en vano-dijo levantando sus hombros-pensé que tu lo sabrías-y Elena nuevamente se pregunto quién sería el idiota que invento aquello, pero obviamente mas idiotas eran todos los que eran capas de creer todo lo que decía una chismosa revista.
-Supongo que olvido mencionarlo-dijo sin negarlo y queriendo saber más.
-Solo esperemos que sean suaves con ella-dijo parándose-perjudicaría mucho la reputación de su revista seguramente-y a Elena le brillaron los ojos
-Quien sabe que podría suceder-dijo ella parándose también
-Nos estaremos viendo pronto, Elena. Cuídate-dijo caminando hacia la puerta.
-Gracias a ti Andrei-respondió verdaderamente agradecida- gracias por la información-y sonrió de manera maliciosa. Después de todo si podía desquitarse y la oportunidad no pudo haber llegado en el mejor momento. Termino anotando unos cuantos nombres en un pequeño papel sin borrar la sonrisa de su rostro. Finalmente todo se estaba moviendo a su favor, era momento de poner fin a los errores.
-Irina, ven inmediatamente a mi oficina-anuncio por el intercomunicador.
-Enseguida, señorita Katina-respondió. Se levanto mecánicamente de su silla y casi corriendo fue hasta su oficina. Golpeándola y recibiendo el pase escuchando el “adelante” se adentro-dígame que necesita-dijo educadamente.
-Toma esto-dijo dándole un papel-quiero que llames a cada una de esas personas que están allí y concretes una cita con todas el mismo día aquí en mi oficina
-Está bien, lo hare en este instante. Con su permiso-y se retiro. Preguntándose qué milagro había sucedido para su cambio de humor tan drástico. Sin dudas era extraño verla sonreír, y hoy lo fue aun más teniendo en cuenta todo lo que se rumorea de ella en las noticias y revistas. Solamente esperaba que todo eso no traiga graves consecuencias.
Elena esperaba con ansias el momento en el que pudiera disfrutar de la revancha. Ya que todo se estaba haciendo público y a ella la había dejado ridiculizada a la vista de todos, un pago de la misma forma no le vendría  mal ¿verdad?
Después de toda una serie de más sucesos, exactamente una semana y media había pasado después de que se enterara, según su parecer, de una maravillosa noticia. Ahora se encontraba a tan solo un día para la llegada del evento de caridad. Y ya no podía con las ansias

* * * * *

Yulia al fin se encontraba descansando en su hotel. Tuvo que viajar a Italia para terminar de arreglar los últimos detalles para darle la bienvenida a la nueva temporada. Sin dudas tenía todo ya asegurado. Aunque tenía un cansancio físico que hacía estragos en su cuerpo, se dijo que todo eso valía la pena. Más cuando estaba asegurada con una marca muy conocida que le garantizaba un éxito indiscutible.
Ahora se encontraba completamente relajada mentalmente, podría quedarse unos días más y disfrutar un poco de la bella ciudad en la que se encontraba, ya que había cerrado exitosamente sus negocios. Su respiración se encontraba lenta y relajada y poco a poco sus parpados comenzaban a pesarle. Estaba debatiéndose entre el delgado hilo de estar consciente o caer en un profundo sueño. Que sin lugar a dudas iba a ganar lo segundo, a no ser por el sonido proveniente de su celular.
-Diga-contesto con la voz adormilada.
-Yulia-hablo Aleksei del otro lado de la línea-¿crees que sea posible venir lo más rápidamente que puedas? Necesito informarte de algo importante.
-¿Qué sucede Aleksei?-pregunto sentándose en la cama-¿Sucedió algo malo? Dime.
-Preferiría contártelo en cuanto estés aquí
-Está bien-dijo observando su reloj- mañana habrá un vuelo. Supongo que llegare un poco tarde, dependiendo si encuentro otro.
-No hay problema, iré a tu casa si no te molesta y ahí hablaremos tranquilos.
-Claro, nos veremos mañana entonces.
-Hasta mañana-y colgó.
Yulia no había pasado una muy buena noche, a pesar del gran cansancio que sentía su cuerpo. La llamada de Aleksei la había dejado con una intriga que consumía todos sus pensamientos, ¿Qué era tan importante para llamar y necesitar decírselo en persona? Esperaba que no sea tan malo.
Afortunadamente había llamada temprano en la mañana al aeropuerto por información, donde sí tendría un vuelo próximo. Llegaría a Moscú por la tarde, logrando llegar a tiempo para hablar con Aleksei en la oficina.
En cuanto su cabeza se apoyo en la cómoda suavidad del asiento del avión, cayó en un profundo sueño tomándola completamente desprevenida. Finalmente el sueño había vencido a la preocupación.  
Solamente había despertando en cuanto la azafata toco delicadamente su hombro para decirle que ya habían aterrizado. Observo su reloj y comprobó que efectivamente estaba a tiempo de pasar por su oficina, hizo la fila correspondiente esperando pacientemente su equipaje. Una vez que lo obtuvo se encamino fuera del aeropuerto haciéndole señas al primer taxi que distinguió desocupado.
-¿Necesita ayuda con las maletas?-pregunto el taxista de forma cortes bajándose del auto
-Si, por favor-contesto dándoselas y tomando su lugar en la parte trasera del lugar. Escucho el maletero cerrarse y observo como el hombre rodeo el auto y finalmente tomo su asiento correspondiente
-¿A dónde se dirige señorita?-pregunto mirándola a través del espejo retrovisor
-Llévame a la revista de modas “Volk” por favor-dijo. Si el taxista la reconoció o no, no lo demostró para nada.
El camino había sido milagrosamente rápido, que daba gracias porque ya la intriga estaba volviendo a ganar la batalla. El hombre le entrego las maletas y se marcho. Yulia se encamino hacia las enormes puertas de su edificio encontrando a Igor como siempre parado al lado de estas.
-Igor, ¿podrías cuidarme las maletas un momento?-le pregunto-prometo no tardarme demasiado.
-Claro, Yulia-le contesto sonriendo-no hay problema, yo te las cuidare
-Gracias-dijo antes de caminar apresuradamente dentro del edificio. Encontrando el primer ascensor vacio, se encamino dentro presionando el botón que la llevaría derecho al piso donde estaba su oficina. Cerros sus ojos y respiro profundamente, ni siquiera la música lograba tranquilizarla un poco. Sentía una sensación muy rara de la que no tenía explicaciones.
Escucho el sonido dl ascensor, así que abriendo sus ojos se encontró con las puertas abiertas de par en par. Camino nuevamente con paso apresurado hasta el escritorio de Anna.
-Yulia-dijo sorprendida-creí que no llegarías hasta mañana.
-Aleksei dijo que quería decirme algo importante-contesto-por cierto, ¿Dónde está?
-Justamente está en la sala de juntas en estos momentos.
-Bien-dijo. Se encamino hasta el lugar sin ni siquiera golpear la puerta. Se encontró a un Aleksei parado frente a más personas que parecían escucharlo atentamente.
-Yulia-menciono Aleksei-creí que no llegarías hasta en la noche
-Afortunadamente encontré un vuelo temprano en la mañana-dijo ignorando a todas las personas que ahora estaban observándolos y escuchando todo-necesito que me digas que es eso tan importante por lo cual me llamaste.
-¿Por qué no tomas asiento?-le ofreció-justamente estábamos hablando de eso
-¿Y bien?-pregunto una vez que se sentó-¿me lo dirás algún día o qué?-pregunto ya completamente intrigada
-Escucha Yulia-comenzó Aleksei- recién ayer las modelos con las que comenzaríamos con la sesión de fotos para mañana llamaron
-Ajá-contesto Yulia-¿las modelos que utilizaríamos para la nueva temporada? ¿Qué sucede con ellas?
-Exacto-respondió-bueno, llamaron todas para informar que no harían la sesión de fotos-dijo finalmente
-¡¿Qué?!-pregunto gritando-¡No pueden hacer eso un día antes! los de Dolce & Gabbana las pidieron exclusivamente a ellas, tenían todas las características que requerían.
-Lo sé. Pero al parecer si lo pueden hacer-dijo- dieron a entender como que les sugirieron otra cosa
-¿Otra cosa?-pregunto- Aleksei, si querían más dinero solamente debías ofrecerles mas y fin del asunto.
-No creo que sea solo eso Yulia. Supongo que debieron ofrecerles otra cosa además de mucho dinero-comento-No cualquiera se negaría con nuestra propuesta.
-Esto es increíble-dijo tomando su cabeza con ambas manos-¿de dónde sacaremos modelos para mañana con características similares?
-De eso nos estamos encargando ya, Yulia-dijo acercándose a ella- veras que para mañana tendremos una fila de modelos esperando para esto-la tranquilizo- Debes estar cansada -¿Por qué no te vas a casa a descansar?-le pregunto solo para que ella escuchara-sabes que cualquier cosa yo te llamare.
-Está bien-dijo levantándose-cualquier cosa avísame, por favor.-Y se marcho a su hogar. Rogando porque mañana encontraran a modelos con las características que le habían exigido. Era tan increíble que le suceda todo esto, justo ahora que tenía todo completamente bajo su control. Se pregunto quién  podría haberles ofrecido una propuesta mejor que la de ella. ¿Quién estaría detrás de eso?

* * * * * *

Elena estaba siendo llevada directamente hacia el evento de caridad. Tenía un elegante vestido para utilizar de día, era blanco con dos líneas negras en sus puntas. También tenía una línea un poco más fina en negro en su cintura y cuello, y otra en forma vertical que partía desde la mitad de ambas líneas paralelas. Sus zapatos eran negros y se había dejado su pelo rizado al natural.
Diviso por la ventana correctamente lo que Andrei le había comentado. Había una gran multitud de camarógrafos y periodistas en la entrada.
El auto se detuvo y su chofer se encamino para abrirle la puerta.
-¿Cuándo quiere que la pase a recoger, señorita Katina?-le pregunto una vez que ella había salido del auto.
-Cuando me veas salir por la puerta-dijo. Y él solamente asintió con la cabeza, sabiendo perfectamente que no sabía cuando seria eso y entendiendo que tendría que esperar quien sabe cuando hasta que ella se disidiera salir.
Camino solamente unos cuantos pasos y sonrió triunfante al ver como los periodistas captaban su presencia y se dirigían hasta ella.
-¿Podríamos hacerles unas preguntas señorita Katina?-pregunto el primer periodista que logro poner su micrófono en su cara
-¿Es la primera vez que asiste a un evento de caridad como este?-pregunto otro sin dejar de responder la pregunta anterior
-Claramente no es la primera vez que vengo a un evento como este-dijo sonriendo-ya he participado de esto con anterioridad
-¿Se siente bien consigo misma al hacer esto?-pregunto otro
-Por supuesto que sí-respondió ella-siempre es un privilegio para mí ayudar a los más necesitados
-Vemos que ha venido sola-dijo el periodista que le había hablado primero
-¿No ha venido en compañía de su amiga?-lo interrumpió otro- sabemos que hace días usted fue para apoyarla en el negocio que cerró con Dolce & Gabbana-menciono. Ella solamente se limito a suspirar para calmarse, sabía que esto sucedería, así que tendría que conservar la calma
-Me temo que no-dijo serenándose-mi… amiga-dijo con dificultad- no es de agradarle este tipo de eventos, dice que preferiría gastar su dinero en algo mucho más placentero para ella misma.-dijo sonriendo por dentro.
-¿Está queriendo decir que Yulia prefiere gastar su dinero en ella misma antes que donarlo a una buena causa?-pregunto sorprendido otro periodista
-Bueno, si-dijo- Yulia es una persona rara en ese aspecto, digamos que le cuesta gastar su dinero la mayoría de las veces
-¿Quiere decir que Yulia es egoísta y tacaña en cuanto al dinero respecta?-se interpuso otro
-Algunas veces, pero no creo que sea razón para criticar-dijo hipócritamente- cada uno es como es.-Y observo como todos la miraba de manera extraña y sorprendidos por lo acababa de contar.
-Gracias por sus palabras señorita, Katina-dijo el tercero rompiendo el silencio-ha sido de mucha información, gracias.
-No, gracias a ustedes-dijo sonriendo aun mas-para mí ha sido un enorme placer- Y sintió como su pecho se inflaba de alegría. La segunda jugada estaba hecha, esperaba que con eso tenga suficiente.

* * * * *

Yulia apago la televisión completamente atónita. Se había reído tanto en la mañana que había leído acerca de su supuesta “amistad” entre ella y Elena, pero lo que jamás pudo imaginar es que ella utilizaría semejante cosa a su favor, y que bien se la había hecho.
El teléfono comenzó a sonar, pensó en no contestar, pero como aparentaba que jamás cesaría lo contesto.
-Diga-contestó de una mala manera
-Yulia-dijo Aleksei- ¿has visto la televisión por casualidad? No podrás creer lo que yo acab…
-Sí, lo vi Aleksei-dijo interrumpiéndolo-lo vi todo
-¿Y qué pensaras hacer al respecto?-pregunto-es obvio que mintió en todo-¿Qué harás?
-Aun no lo sé-dijo simplemente-supongo que ya se me ocurrirá algo, tengo que irme, adiós-y colgó. Pensando si seguir con todo o simplemente ponerle un punto definitivo a la guerra, pero ¿Qué podría ser?
¿Qué odiaría tanto Elena como para obligarla a acabar con todo?

Y ella sonrió ante la respuesta.


VIII
LA PROPUESTA


La paz que has elegido es peor que mi guerra... hay mujeres que empiezan la guerra firmando la paz.



Y qué bien se había sentido aquello. Cada palabra, cada gesto fingido, había salido naturalmente desde su interior. Considerándose ya consumida por completo de la venganza o no, todo había fluido de forma natural y espontánea. A estas alturas no importaba nada más que desquitarse por el ridículo momento que la había hecho pasar. Quizás había sobrepasado un tanto los extremos en cuanto hablar abiertamente acerca de todo lo que dijo, pero a ella tampoco le había importado en lo más mínimo dejarla a la vista de todos los medios. Pero es que todo había sido tan fácil, tan sencillo. Todo se le había ofrecido al alcance de su mano, y ella no pudo negarse.
Fue tan tentador, que ni siquiera haciendo acoplo con todas sus fuerzas habría podido al menos pensar en las consecuencias de sus acciones.

Con solamente haberle quitado sus modelos posiblemente hubiera sido suficiente, pero ella necesitaba esa venganza pública tal cual había hecho con ella, que la observara de la misma forma en que ella la había mirado cuando había dado su discurso, aunque no pudiera ver su cara, tenia millones de ideas de cual estaría poniendo.
Y sin dudas todo lo que había dicho traería serios problemas con su revista, aunque pensándolo bien Yulia nunca había perjudicado a la suya. Solamente la había engañado en cuanto a revelar su identidad cuando la había besado y le había enviado una invitación falsa a un homenaje en honor a ella ¿se había pasado de la raya en decir todo aquello? De todas formas habían sido los reporteros mismos quienes habían sacado el tema, no ella. ¿Debía desmentir lo que dijo? Sería la oportunidad perfecta para decir de una vez que esa supuesta “amistad” nunca existió, ni jamás existirá. Pero se consideraba lo suficientemente orgullosa como para permitirse tal cosa, no iba a quedar como una mentirosa que se contradice todo el tiempo. ¿Pedir disculpas? De ninguna manera, eso no iba con ella. Definitivamente eso tendría que quedar descartado, tal vez, solo tal vez debería hablar con ella. Concretar de una vez por toda una seria charla en la que acabara definitivamente ese juego de la venganza que sabía que tanto ella como Yulia jamás terminarían.
Solo iba a traer serios problemas con sus trabajos, y de su parte no quería que eso sucediera para nada. No dejaría a la suerte lo que tanto trabajo le había costado construir, su reputación, respeto, fama, todo estaba en juego. Y se había cegado tanto en pensar en qué forma perjudicarla que no se había dado cuenta que eso también traería problema consigo misma. Solamente esperaba actuar antes de que Yulia no hiciera en su contra, porque ahí si estaría en serios problemas.

-Señorita Katina-la llamo Irina por el intercomunicador-el señor Darell Keener está aquí
-Perfecto-contesto-hazlo que pase.
-Entendido-dijo Irina, e instantes después apareció el mencionado cruzando la puerta. Era un castaño de ojos claros que portaba un muy favorable traje gris.
-Buenos días, Elena-saludo tendiéndole la mano.
-Buenos días señor Keener-aceptando el saludo- tome asiento por favor-ofreció
-Gracias.
-¿Gusta algo de beber?
-Agua estaría bien.
Elena se dirigió hasta la estantería que estaba del lado derecho de su gran oficina, saco un enorme vaso de vidrio y una botella de agua, donde vertió todo su contenido dentro de este.
-Muchas gracias Elena-dijo cuando le alcanzo el vaso
-No es nada-contesto volviendo a su lugar- Y bien, supongo que vienes con buenas noticias-empezó sonriendo anticipadamente
-Estas en lo correcto- menciono una vez que bebió el agua y poso el vaso en el escritorio-como ya te había mencionado antes, moví todos mis contactos y han hecho un más que considerable trabajo-dijo viendo como Elena sonreía aun mas-el lugar ya está reservado a toda tu disposición y el servicio ya ha confirmado que serán ellos los encargados de todo. Y en cuanto a la decoración me gustaría que veas tu punto de vista y creo que eso es todo. Solamente estamos esperando a que tú pongas la fecha.
-Perfecto-dijo sonriendo ampliamente-será unos días antes de que termine este mes, teniendo en cuenta que el mes próximo ya comienza la nueva temporada de verano, lo más seguro es que mañana te llame para acordar la fecha así todos estarán preparados.
-Está bien-dijo observando su reloj y parándose-discúlpame que tenga que marcharme tan pronto, pero tengo otros asuntos que solucionar y mi agenda está un tanto apretada.
-No te disculpes, yo entiendo eso-dijo parándose de igual manera- y en cuanto a lo de la decoración, me pasare en cuanto tenga un tiempo libre y te informare si quiero algún cambio.
-Esperare tu llamada entonces-saludo apretando su mano- sin dudas comenzaras la temporada de la mejor manera Elena, felicitaciones.
-Gracias, Darell. Yo también espero lo mismo.
-Así será-dijo antes de marcharse cruzando la puerta.

Dejándole una sensación de ansias en el estomago. Preguntándose si eso se debía a lo que estaba a punto de ocurrir a tan solo días o si se debía a alguna otra cosa que ella desconocía.
-Permiso señorita, Katina-dijo Irina entrando. Era la única a la que Elena después de mucho tiempo trabajando como secretaria, le había permitido entrar sin tocar la puerta, siempre y cuando sepa que ella estaba sola en la oficina- le he traído el café que me pidió-informo dejándoselo en su escritorio, que fue rápidamente tomando por su jefa-y esto son los informes, acaban de llegar recién.
-Perfecto-menciono leyendo minuciosamente lo que cada párrafo decía.
En donde cada palabra que ella leía, sentía su corazón latiendo furiosamente. Porque finalmente después de un largo tiempo, al fin se había cumplido lo que tanto había deseado.
“La revista de modas “Ícono” vuelve a reclamar nuevamente su primer lugar entre las revistas más populares y más vendidas”
Era el titulo de la portada de dicho informe, y no había palabras para explicar su felicidad. Había dicho que era capaz de cualquier cosa con tal de que eso sucediera, aunque había tomado tal vez no la mejor de las formas de hacerlo. Pero nada de eso ahora importaba, era nuevamente el primer lugar y eso opacaba absolutamente todo. Lo demás salía volando por la ventana.
Y había estado tan absorta en su lectura que ni siquiera había notando cuando Irina se había marchando de su oficina, solamente para volver a entrar minutos después.
-Las modelos están aquí para hablar con usted, señorita Katina-dijo Irina, sacando a su jefa de su lectura que sonrientemente disfrutaba.
-Que pasen entonces, Irina.
-Enseguida-contesto. Y fue hasta la puerta para saludar y a abrir alrededor de 5 sobresalientes modelos. Y dichosos los ojos que las observaran. Ahora entendía perfectamente porque los de Dolce & Gabbana las habían pedido. Pero ahora ella las tenía a su entera disposición, y eso aumento la alegría en su pecho.
-Buenos días señorita Katina- se adelanto una castaña de ojos verdes, con un bronceado más que perfecto y cuerpo escultural. Quien supuso que iba a ser la vocera del grupo-hemos venido para charlar acerca de la propuesta-informo. En donde Elena no tuvo ninguna duda de que había venido a otra cosa, y por las caras sonrientes de todas, adivino anticipadamente de que y las tenía comiendo de su mano.
-Antes de empezar-dijo educadamente- ¿alguna quiere algo de comer, beber tal vez?- pregunto. Observo como todas se miraba una con otra, moviendo la cabeza levemente.
-Así estamos bien-dijo la castaña-gracias de todas formas.
-Bien, entonces-y se dirigió a su asiento, cruzando sus piernas sin perder la postura recta y seria- ¿Y cuál es la respuesta que me van a dar?- Y volvieron a repetir el mismo proceso de observarse una con otra, solamente que esta vez asintieron. La castaña la miro de nuevo sonriendo para decir
-Aceptamos-dijo simplemente- todas queremos ser parte de su desfile, señorita Katina- Y todo estaba hecho. Elena respiro calmadamente para reprimir sin irracionales ansias de saltar de alegría. Pero debía mantener su postura seria y profesional si quería que la sigan viendo con los mismos ojos.
-Han tomado la decisión correcta-les dijo. Y saco varios papeles de uno de los cajones de su escritorio, dando a entender que ya sabía la decisión que iban a tomar desde un principio.-solamente necesitare la firma de cada una de ustedes aquí y eso será todo.
Y pasando dichos papeles sobre el escritorio junto con una birome, observo como una a una las modelos comenzaban a plasmar sus firmas.
-Solamente tengo una pregunta-volvió a tomar la palabra la castaña, justo después de que todas terminara de firmar ella había sido la última y aun no lo hacía- ¿Por qué nos ha elegido a nosotras y no otras tantas que quisieran estar en su desfile?-pregunto curiosamente. Y Elena entendió que tal vez entre todas, ella era la única con cerebro ahí.
-Obviamente ustedes no serán las únicas desfilando-comenzó- y sí, yo ya tengo mi grupo de modelos de la revista que han trabajado para mi durante mucho tiempo.
-¿Y puedo preguntar qué clase de papel cumpliríamos nosotras?-dijo obviamente preguntando. Elena tuvo que reprimir sus ganas de reír a causa de la curiosidad de la joven.
-Simplemente porque quiero un cambio-dijo diciendo lo primero que se le ocurrió. No podía decirles que le había propuesto todo eso a propósito para quitárselas a Yulia – Quiero comenzar la nueva temporada renovando todo, ¿y qué mejor que con un cambio? ¿A caso a ustedes nos les gustaría ser la nueva portada para el verano?-pregunto. Viendo el brillo y la alegría de todas evidentemente en sus caras-Sera un desfile aun mejor que los de Victoria’s secret, así que espero que no haya ningún problema en absoluto para ese día.
-En absoluto-contesto la castaña. Quien rápidamente dirigió su vista hacia abajo y firmo el papel. Ahora solamente esperaba que todo marchara de acuerdo al plan.

* * * * * *

Yulia se había pasado casi toda la semana leyendo la misma noticia una y otra vez. Queriendo grabarse en su mente para que terminara de procesarse de una vez por todas y aceptarlo. ¿Cómo podía ser posible que Elena con tan solo abrir la boca la hubiera dejado en la situación en la que se encontraba ahora? ¿Cómo podía la gente ser tan ingenua como para creerse absolutamente todo lo que dicen? Por el amor de Dios, no había ido a ese evento de caridad porque estaba en un viaje de trabajo y no porque fuera una tacaña egoísta como había leído en tantas noticias. Solamente bastaba que se informaran bien de las cosas y asunto resuelto. Pero no, todos habían escrito y creído lo que se les daba la gana. Y ella se sentía completamente impotente ante la situación.

Termino de leer nuevamente la noticia que decía en el que Elena nuevamente tenía el primer lugar. Si, ella la había engañado y prácticamente humillado en público, que a causa de eso se había dispersado un rumor inofensivo de que ellas eran amigas. Pero nada de aquello era realmente nocivo para su trabajo. ¿De verdad había llegado tan lejos? Los medios al día siguiente habían estado en la puerta de su casa y en la de su edificio. Y eso fue suficiente para acabar una vez más con la paciencia. Debía tomar cartas en el asunto en cuanto a recuperar la reputación de su revista, y en cuanto a Elena. Bueno, mas tarde vería de qué manera se encargaría.
-Esto es inaudito-dijo Aleksei como siempre entrando sin tocar y levantando la voz- las ventas han decaído bastante Yulia-y dejo posar los papeles frente a ella.
Pero sabía exactamente lo que ahí había escrito, así que ni siquiera se molesto en leer. Solamente era cuestión de tiempo volver a recuperar lo perdido. Eran una revista poderosa, estaba tranquila porque sabía que no iba a caer en la quiebra como tantas pequeñas revistas lo hacían a menudo.
-Tendremos demasiados gastos para recuperarnos-siguió Aleksei sonando preocupado. Y a Yulia eso no le asustaba en absoluto, en dinero no era el problema- así que tendremos que pensar bien que se publicara el próximo mes.
-¿Y qué hay con las modelos?-pregunto Yulia cambiando de tema- ¿aun hay mas postulantes?
-Pos supuesto-contesto Aleksei mirando un pequeño papel que saco de su bolsillo- en la tarde vendrán las restantes.
-Bien, porque no estamos encontrando nada parecido a las demás. No tengo ni la menor idea a donde habrán ido a parar.
-Creo tener la respuesta a eso-dijo serio Aleksei, alcanzándole la noticia del desfile de Elena con sus modelos-yo aun sigo sin poder creerlo.
Y Yulia observo todo sin poder creérselo. Había sido Elena quien le propuso algo aun mejor que ella. Y con la popularidad que había tenido últimamente en cuanto a los desfile, no dudaría en que las modelos habrían aceptado sin chistar. Se había desquitado doblemente de ella, quitándole todo.
-Es hoy-dijo Yulia apartando la vista de la noticia y clavando la mirada en los ojos de Aleksei.
-Sí, lo siento. Pero lo había olvidado por completo con todo esto que está sucediendo con la revista- vio como Yulia tomo su ligero abrigo y se dirigía hacia la puerta- ¿Qué piensas hacer?-pregunto.
-Para situaciones extremas, se necesitan medidas extremas-cito Yulia antes de dar un portazo.
Se encamino rápidamente hacia su porsche, observo su reloj y se dio cuenta que estaba más que a tiempo para darse una ducha y cambiarse. Así que cuando al fin estuvo en el estacionamiento subterráneo, ni siquiera se molesto en fijarse si había estacionado correctamente. De todas formas tenía que volver a salir más tarde. El “magnifico” desfile como se decía comenzaría en la noche, y Yulia no dudaba que así no fuera.
Y una vez que hubo tomado su ducha, se observo una última vez en espejo. Perfecta, había murmurando ante su reflejo. Y tomando rumbo hacia su auto nuevamente, partió.
Quizás sobrepasando un poco la velocidad permitida, porque el desfile se haría lejanamente a su hogar. Así que no podría permitirse llegar demasiado tarde para lo que estaba a punto de hacer.
Y después de haber pasado por un viaje de más de media hora y otros diez minutos para encontrar donde estacionar, se dirigió a la norme carpa blanca de donde provenía una fuerte música. Estaba completamente decidida.
Pero justo cuando estaba por atravesar la amplia entrada, dos corpulentos hombres le obstruyeron el paso.
-Lo siento, pero no puede pasar-le informo uno de ellos.
-¿Cómo que no puedo pasar?-pregunto casi gritando-¿Tienen una idea de quién soy yo?
-Lo sabemos-contesto el otro hombre- pero tenemos órdenes estrictas de no permitirle el paso.-menciono. Y Yulia entendió todo a la perfección.
-Muy madura de tu parte, Elena-murmuro para ella misma. Así que fingiendo indignación se retiro de la entrada, rodeando el lugar y pensando como entrar al lugar sin ser atrapada.

Y justo como lo sospechaba, una punta del lugar estaba completamente sin gorilas cuidando. Solamente tenía que caminar varios metros, cosa que se veía bastante difícil hacerlo desde otro extremo sola. Así que decidió caminar unos pasos más para comenzar a escuchar el murmullo de la gente charlando fuera de la gran carpa blanca. Asomo su cabeza y touché, encontró su pase para entrar. A menos de dos metros de distancia diviso a Inna Popova, con quien tuvo que salir por desgracia algunas veces, más que nada por lastima y por no ser mal educada. Aunque Inna era sin dudas hermosa, a Yulia no le atraía para nada su personalidad. O más bien, su falta de ella. Las pocas citas que habían tenido Inna se había mostrado completamente condescendiente en todo lo que ella decía. Y comprobó que no solamente era con ella, sino con todos los que se rodeaba. Y Yulia detestaba a las mujeres con falta de personalidad y carácter.

Así que atravesando entre dos lonas blancas como pudo para adentrarse al campo, caminando simular estar interesada en las plantas, se dirigió aun más cerca del grupo de personas. Sabía que Inna estaba un poco colada por ella, se lo había demostrado siempre que habían salido. Se le acercaba demasiado, tomaba su mano, siempre queriendo tener una cercanía. Pero como siempre con su falta de valor, jamás se lo había dicho con palabras.
Sintió un poco de culpa por tal vez utilizarla de esa manera, pero no tenía demasiadas alternativas. Se acerco un poco mas aclarando su garganta queriendo llamar la atención adecuada. Y justo cuando levanto su vista, se encontró con la mirada verde de Inna, donde rápidamente encontró ese brillo particular que se le hacía cada vez que la miraba.
-¡Yulia!-correteo alegre hasta ella-que sorpresa encontrarte aquí.
-También es una sorpresa verte, Inna-aceptando el abrazo- hace mucho tiempo que no te veía.
-Lo sé-separándose de ella-deberíamos salir para ponerlos al tanto un día de estos-comento feliz. Y eso era exactamente lo que Yulia quería evitar.
-Seguro-fingió sonreír- veré si tengo tiempo y veremos-dijo sin negar ni afirmar nada.
-Genial, ¿Qué era lo que estabas haciendo aquí sola?-pregunto.
-Solamente estaba queriendo tomar un poco de aire aquí afuera-dijo lo primero que se le ocurrió-pero debo volver adentro, me están esperando.
-Lastima-dijo haciendo un pequeño puchero-pensé en tener más tiempo para hablar contigo. ¿Quieres algo de beber?-pregunto ofreciendo su copa
-Eso estaría bien, gracias-aceptando y bebiendo el contenido.
-¿Quieres que te acompañe hasta la entrada al menos?-pregunto queriendo retener el mayor tiempo posible para estar con ella. Y Yulia no podía negarse a tener una entrada para nada sospechosa.
-Claro que me gustaría-dijo ofreciendo su brazo para que Inna lo entrelazara con el suyo.
-Jamás pensé en encontrarte aquí-comento Inna una vez que empezaron a caminar-teniendo en cuenta que Elena participara en su propio desfile
-¿Participar?-pregunto sorprendida Yulia, imaginándosela caminando con su pose firme-¿Te refieres a que también desfilara?
-¿No lo sabías?-se detuvieron en la entrada de la carpa-todos están hablando de eso.
-Vaya, creo que se me paso por alto-comento
-Sí que es una sorpresa-dijo mirando la entrada y cambiando nuevamente su cara a un tono triste-supongo que hasta aquí llegamos.
-Sí, supongo-dijo Yulia dándole rápidamente un beso en la mejilla-nos veremos luego, Inna.
-Hasta pronto Yulia-escucho a su espalda.
Y si que todo había sido una sorpresa. Al menos ahora sabia donde encontrarla. Escucho que en el escenario alguien anunciaba que faltaba poco para que todo comenzara, así que decidió apurar sus pasos hacia la parte trasera. Cruzándose con varias modelos apresuradas que chocaban sus hombros con ella sin siquiera notar quien era, se adentro a través de una cortina. Estaba exactamente en el lugar correcto.
Y como si el destino se pusiera a su favor, de repente todo el lugar se encontró desierto. Avisándole de que todo ya había comenzado. Repasando con la mirada probador por probador se encontró con unos rizos rojos justamente en el último. Así que reuniendo todas sus fuerzas y rapidez entro cerrando rápidamente la puerta y empotrando a Elena contra la pared.
-Muy mala idea haber hecho eso, Elena-susurro en su oído. Provocándole todo un escalofríos a lo largo de su columna.
-¿Qué haces aquí?-pregunto respirando con dificultad, el contraste de la fría pared en su pecho contra la calidez de Yulia contra su espalda provocaban una sensación extraña en su cuerpo- se supone que no deberías estar aquí.
-Se supone-contraataco Yulia-pero estoy aquí para proponerte un trato.
-Yo no tengo nada que tratar contigo-dijo queriendo darse la vuelta, pero Yulia la tenia fuertemente agarrada impidiéndole cualquier tipo de movimientos- ¡Quiero que te marches en este mismo momento!-ordeno queriendo que su voz sonara demandante
-Ni lo sueñes, antes me escucharas-dijo apretándole aun mas contra la pared- vine aquí con el fin de aclarar las cosas y estar en paz una con la otra.
-¡Tú me engañaste y me humillaste en público!-siseo con un aliento contra la pared- ¡tú comenzaste con esto sino recuerdas!
-¡Y tu lo seguiste!-volvió a contratar-¡me quitaste a MIS modelos y perjudicaste gravemente mi revista y reputación! Ni creas que me quedaré con los brazos cruzados.
-¡Tu sola te lo buscaste desde el principio!-grito-¿Y qué te hace pensar que quiero arreglar algo contigo?-entonces Yulia volvió a acercarse a su oído para volver a murmurarle lentamente para que entendiera
-Porque así como tu jodiste mi revista, puedo hacer exactamente lo mismo con tu querido desfile-dijo aflojando su agarre, y solo así logro que Elena dejara de poner resistencia-Y supongo que eso no es lo quieres.
-Eres una… -dijo interrumpiéndose a sí misma- Esta bien, dime que es lo que quieres de una buena vez y márchate-ordeno
-Esto te beneficiara tanto a ti como a mi Elena-comenzó- en cuanto comience la nueva temporada te dejare en paz, porque créeme que cuando te digo que yo también puedo afectarte gravemente, no dudare en hacerlo-dijo sintiendo como Elena se estremecía contra ella- ¿Qué me dices?
-Que no se si creerte con tantas estupideces de tu parte-y sintió como Yulia la liberaba de su agarre, permitiéndole que la mire a la cara en cuanto le dijera lo que estaba a punto de decirle-¡estas chantajeándome!-e intento levantar su mano para empujarla, pero fue rápidamente detenida por Yulia
-Ni crea que lo volverás a hacer-dijo volviéndola a empujar contra la pared sosteniendo sus brazos sobre su cabeza, pero estaba vez mirándola de frente-no volverás a ponerme una mano encima. Y volviendo nuevamente al tema, ¿Qué piensas al respecto?
-Que lo mejor que podría pasarme es que me dejaras en paz-escupió rápidamente las palabras sin siquiera poder contenerlas-pero no creo que hayas venido para decirme solamente eso, algo debes pedir a cambio.
-Que inteligente eres, Elena –dijo observando fijamente sus ojos verdigrises-digna de admirar.
-Termina de una vez con esto-dijo queriendo soltar el agarre de sus manos, tenía demasiado cerca la cara de Yulia y eso la ponía muy nerviosa-dime ya que quieres a cambio con tu famosa propuesta así no tendré que verte más la cara- Y Yulia sonrió por lo dicho. Sostuvo fuertemente sus brazos con una mano y con la otra mano libre acaricio su mejilla antes de soltar la bomba.
-Vine a proponerte que a cambio seas mi amante, Elena.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Vie Ago 14, 2015 7:55 pm

IX
ACORRALADA

¿Por qué debería darle la bienvenida
a tu dominación?
¿Por qué debería escuchar
tus explicaciones?


No estoy pretendiendo
hacerlo simple.
Trato ser algo
Experimental.



Su mente parpadeo en el proceso de digerir lo que acababa de escuchar. ¿Realmente había dicho eso? Había observado su boca moverse frente a ella diciendo lo último que esperaría oír, lo que nunca podría ni siquiera haberse imaginado jamás. ¿Y por que repentinamente todo se torno en un absoluto silencio?
Mantuvo como siempre su mirada fija y observo sus inquietos ojos azules mirarla minuciosamente con cautela. Y lo que ella descifro como un brillo pícaro reflejado en ellos, sirvió como ayuda de saber que aquello no era más que la realidad, y no la pesadilla que con tantas ansias esperaba que fuera. Su molesta sonrisa torcida de superioridad se lo confirmaba por completo. Ahora si se sentía absolutamente indefensa, desamparada.
En ese preciso momento se sentía, literalmente, entre la espada y la pared. Porque estaba siendo presionada contra una fría y dura pared, y Yulia era la espada. Una molesta espada que la acorralaba, llevándola directamente al precipicio sin la escapatoria de otra opción. Y ella no dudaría ni por un microsegundo saltar para alejarse de su cruel destino. Escapar rápidamente y alejarse lo más lejos posible que sus fuerzas le permitieran, porque era ahora que deseaba estar en cualquier lugar menos en este. Pero la fuerza que ejerció sobre sus muñecas la saco sin su consentimiento de su letargo.
Y nuevamente volvió a sentir como su cuerpo comenzaba a vibrar una vez más, pero a diferencia de anteriormente, esta vez lo hacía a causa de la rabia, la impotencia que sentía. Porque aunque no lo quisiera admitir en voz alta, estaba completamente desvalida, le había atinado perfectamente en su punto débil. Dejándola desarmada ante una derrota inminente de la que ni siquiera podía luchar un poco en su defensa. ¿Qué otra opción tenia? Ninguna otra, ella lo sabía. Que cruel respuesta.

Sintió el cálido cuerpo presionarse aun mas con el de ella, invadiendo su celoso espacio personal, que a propósito, nunca nadie se había atrevido a propasar. Rabia y nerviosismo se hicieron presentes súbitamente en el ambiente. Ambos par de ojos mirándose uno con otros sin apartar la mirada altanera de uno y la bronca de otro.
-¿No me digas que te ha comido la lengua el gato?-pregunto burlonamente rompiendo el incomodo silencio que se había creado-¿o es que tengo el honor de haber dejado a la gran Elena Katina sin palabras?-y su sonrisa se hizo más amplia, aumentando también con ella el desagrado en su interior.
-El único honor que podrías llegar a tener tú de mi parte, seria que te llevas el primer lugar de las personas más desagradables de las que tengo la desgracia de conocer –contesto triunfante, observando cómo su sonrisa rápidamente fue borrada.
-Precisamente desagradable-dijo acercándose peligrosamente a su boca-no fue lo que pensaste de mi cuando te apretabas contra mí y me besabas con necesidad en la fiesta de Boris-Y supo que eso era cierto. Aunque claramente no lo iba a admitir para su burla.
-¡Porqué no sabía que eras tú!-intento justificarte-¡y no acerques tu inmunda cara a la mía!-dijo volteando hacia otro lado -¿Qué no entiendes que tu sola presencia afecta mi salud?
-¿Afectar tu salud?-dijo riendo-¿o es que te pongo nerviosa?
-¡Nunca alguien como tu podría llegar a ponerme nerviosa!-contraataco- ¡Y quiero que me sueltes en este preciso momento!-dijo forcejeando para su liberación.
-¡No hasta que me des una respuesta!-grito
-¿Y todavía crees que hace falta que conteste mi respuesta ante tu asquerosa propuesta?-pregunto mirándola fijamente-¡jamás! Y quiero que escuches perfectamente bien esto Yulia ¡Jamás estaría contigo!
-¡Bien!-grito soltándola finalmente para apartarse algunos pasos más atrás-si eso es lo que quieres, está bien para mí-dijo sacando su celular.
-¡Por supuesto que es lo que quiero!-dijo observando como Yulia tecleaba algo rápidamente y luego se lo colocaba sobre su oreja-¿Qué se supone que estás haciendo? ¿Y por qué no te has largado ya de aquí?
-Para ser una mujer inteligente Elena, tienes muy mala memoria-dijo volviendo a teclear y esperando una respuesta- y en plan de que no aceptaste mi propuesta, yo tendré que proseguir con lo mío- y observo como su mirada rápidamente cambio a una de ¿pavor? Sonrió para sus adentro, sabiendo que la tenia justamente a su merced.
-¿Qué harás?-pregunto medio temiendo la respuesta, recordó la amenaza hacia su desfile y revista y como ella estaba indefensa ante todo. La ira le había quitado momentáneamente la memoria, logrando que hable con ella y no con racionalidad como acostumbraba.
-A juzgar por tu cara creo que no hace falta que responda-dijo-es una lástima que tu desfile se vea perjudicado ante tu falta de interés por el
-¡Tengo absoluto interés por el!-contradijo-y ni tu ni nadie puede decir lo contrario.
-Pues no lo parece-contesto- tus acciones valen más que tus palabras en este momento. Así que supongo que no te importará que no pueda llegar a su cúspide y que mañana todos los medios estén hablando acerca del trágico y decepcionante desfile de Elena Katina.
-¡Ni se te ocurra!-grito-¡No puedes hacerme esto!
-¿Eso crees?-pregunto encarándola nuevamente-¿piensas que no soy capaz de arruinarte como tú lo has hecho conmigo?
-Por supuesto que no, jamás podrías comprarte conmigo-contesto soberbiamente-yo no puedo permitirme ningún error.
-¿Entonces hasta donde estas dispuesta a llegar para que eso no suceda Elena?-pregunto avanzando, viendo como Elena retrocedía unos pasos chocando contra la pared-¿Qué harías con tal de no perder tu adorado prestigio por el que has luchado por mantener durante todo este tiempo?
-Yo… -comenzó
-¿Elena donde estas?-se escuchó una voz afeminada del otro lado interrumpiéndola- aun falta para tu salida, pero tenemos que prepararte con tiempo para que esta noche brilles, cariño.
-¿Y entonces?-pregunto Yulia bajando un poco el tono de voz.
-Eres una chantajista –dijo con ira pero imitando su mismo tono de voz-y bajo ningún concepto voy a permitir que arruinen mi momento, así que ya sabes la respuesta-dijo negándose a admitirlo
-No, necesito que me lo digas con tus palabras-dijo sonriendo-¿Cómo se supone que se qué clase de respuesta me darás?-Y observo como apretaba fuertemente sus puños y bajaba la mirada ante la silenciosa rendición obvia.
-Te odio-dijo conteniendo sus ganas de estrangularla con sus propias manos.
-¿Elena donde te has metido?-se volvió a escuchar nuevamente la voz desde el otro lado desesperada buscándola
-Todos estamos esperando por ti Elena-dijo Yulia observando su debate interno, pero quería disfrutar de cada momento como si no hubiera un mañana. De todas formas ella disponía de todo el tiempo del mundo.
-Acepto-dijo finalmente con toda la dificultad presentándose en su cuerpo.
-¿Qué cosa aceptas Elena?-dijo sabiéndose victoriosa sin borrar la sonrisa y la sensación de saberla ponerla en su lugar.
-Acepto ser tu amante Yulia-dijo mostrando ampliamente su mueca de desagrado ante lo dicho. Y sorprendiéndose en aceptar tal cosa.
-¡Elena por el amor de Dios, sal ya!-grito desesperándose mas y mas la voz del otro lado-¿Dónde es que te has metido?
-Bien, te están buscando-informo lo obvio Yulia-supongo que lo prudente seria que tu salieras primero y luego de un rato saldré yo-dijo observándola como se dirigía hacia la puerta sin siquiera brindarle una palabra o mirada-Ah Elena-dijo llamándola antes de que se marchara
-¿Y ahora que es lo que quieres?-pregunto dándole todavía la espalda. Sintió como era jalada de un brazo para que volteara.
-Espero que esta noche brilles, cariño-dijo imitando a la voz del otro lado, la tomo del mentón para darle un beso en sus labios y se sorprendió al no encontrar por su parte ninguna clase de resistencia-te veré a la salida-dijo sonriendo al ver como Elena se pasaba una mano sobre su boca limpiando cualquier tipo de restos inexistentes que hubiera dejado. Dio un portazo que no la tomo para nada desprevenida, porque era lo mínimo hubiera esperando de ella.

Y una vez estando a solas y en el absoluto silencio, solo ahí se permitió reír por lo bajo ante lo fácil que había sido todo. Miro su celular para observar que ninguna llamada había sido emitida, más que para saber su saldo. Le sorprendió la rapidez con la que había sido convencida ante la amenaza. No había ido a su desfile en compañía de nadie ¿Cómo lograría ella sola arruinar una cosa tan grande como aquella? Negó con la cabeza ante su ingenuidad, y esperando un poco más de tiempo para que nadie le descubriera ahí, se aventuro a abrir la puerta. Observo a ambos lados para encontrar todo absolutamente vacio. Así que con pasos apresurados decidió marcharse para disfrutar del desfile, ya que Elena iba a participar y aunque eso la sorprendía, era algo que no se veía todos los días, decidió que no se perdería ver eso por nada en el mundo.

* * * * * *

Y todo estaba justamente como lo había previsto. El número de gente había aumentado considerablemente a comparación de lo que había visto cuando llego. La gran mayoría estaba sentada rodeando la pasarela, otra parte estaba parada bebiendo lo que ofrecían los empleados y vio que también había demasiada gente afuera. Sin dudas todo era digno de presenciar. Saltaba a la vista el exquisito, algo delicado pero elegante estilo de decoración. Y no cabía duda de que seguramente aquello se debía a la mismísima Elena, ya que conocía algo de sus particulares gustos. Lo delataba la exigencia a la vista, todo estaba demasiado perfecto.
Camino unos cuantos pasos en busca de algún lugar cómodo donde posicionarse, que no paso mucho cuando se encontró con la sensación de ser observada. Levanto la vista en busca y se encontró a unos cuantos metros más al frente a Inna mirándola sonriente. Justamente había encontrado el momento menos apropiado para poder soportar alguna de sus conversaciones con poca ideas para iniciarlas. Así que haciéndose la despintada giro sus pasos hacia otra dirección, solo para ver de reojo que estaba por ser seguida, y fue como si sus plegarias fueran escuchadas en su mente porque de pronto todas las luces del lugar se apagaron. Dándole la oportunidad de acelerar el paso sin ser vista. Encontró por suerte un lugar muy cerca donde las modelos tenían que hacer algunas de sus poses durante pocos segundos, para luego marcharse por donde vinieron.


La música y las luces hicieron su aparición dando el comienzo de todo. Y observo como las primeras modelos hacia su aparición con sus pasos, que a la vista lucían sencillos caminar con la cantidad de centímetros de sus tacos. Y mirando bien una a una sus caras se dio cuenta que eran las mismas modelos que Elena les había quitado, que al parecer también las había utilizado para abrir el desfile.
Su estilo y preferencias hablaba claro, y había mucho de su carácter en cuanto elegir muy bien que mostrar. Tal cual como ella le había dicho antes, no encontró nada que no le disgustara, o algún tipo de error. Pronto la lluvia de flashes y la cara aprobatoria de los espectadores no se hicieron esperar. La cantidad de personas que ya se encontraban adentro era impresionante. Al parecer Elena había puesto mucho esmero en todo, y ahora eso se demostraba claramente. Si iba a presentar esa nueva moda en su revista, tenía que admitir que iba a tener una muy buena competencia por su parte, como siempre. Pero al menos tenía la ventaja de tener una leve idea de lo que seguramente usaría, la competencia del verano iba a estar demasiado peleada al parecer.

Se paró de su asiento en busca de algo para beber, encontrándose a alguien que sorprendió con su presencia en ese lugar.
-¿Boris?-pregunto sonriendo Yulia- ¿tu aquí?
-Ya ves-dijo abriendo sus brazos en señal de derrota-Polina no quería perderse por nada el desfile de Elena, la estima mucho.
-Ya lo creo-dijo riendo al imaginarse una discusión entre ellos dos.
-¿Y tú?-pregunto el-¿disfrutando del desfile?- Boris ya no entendía realmente nada acerca de qué clase de relación tenían las chicas. Después de ver que en la cena de su casa no se habrían dirigido la palabra y tampoco la mirada, para días después ver que en una revista hablaba de una amistad, aun y así sabiendo todo el mundo que eran competencia una con la otra, ya ni sabía que pensar. El nunca las había visto juntas durante todo este tiempo, y ahora para aumenta un poco mas su confusión, encontraba a Yulia en su desfile. Definitivamente algo pasaba que él no sabía.
-Claro que, no iba a perderme esto-dijo haciendo notar un poco de nerviosismo sino- ¿a qué otra cosa vendría?-y rio un poco.
-Por supuesto, yo entiendo-dijo algo confundido-mmm… bueno debo volver para ver donde estará Polina, luego se me hará más difícil encontrarla entre tanta gente que hay aquí.
-Tienes razón, hay demasiada gente-dijo observando a su alrededor-supongo que nos estaremos viendo pronto.
-Eso siempre, Yulia-dijo observándola-adiós.
-Adiós, Boris y salúdame a Polina de mi parte si es que no la veo.
-Serán dadas-anuncio perdiéndose entre el tumulto de gente.
Se abrió paso hasta encontrarse con una improvisada barra y se puso a beber. Perdiendo la noción del tiempo de cuánto tiempo estuvo sentada ahí sin saber que mas hacer.
-Discúlpame-dijo dirigiéndose al barman- ¿sabes cuánto tiempo está llevando el desfile?-le pregunto
-Creo que-dijo observando su reloj-está a pocos minutos de llegar a una hora y veinte-le informo
-Gracias-y se marcho en busca de otro paseo.
Y justo cuando había pensando ir a tomar un poco de aire en el exterior, la música y las luces cambiaron por completo. Yulia por un momento no entendió que sucedió, pero cuando sus ojos se posaron sobre la pasarela comprendió completamente que pasaba.
Elena venia a la cabeza con un espectacular pantalón rojo corto de tiro alto, sujetado con un cinto dorado que hacia lucir aun más estrecha su cintura, tenía una camisa blanca media trasparente que estaba abierta mostrando levemente su escote. Con su mano derecha venia sujetando a una alta modelo castaña y con su otra mano, venía haciendo lo mismo. Y tras ella venia la cola de todas las modelos que habían sido participes del desfile.
Yulia sentía que su quijada pronto caería al piso, porque Elena realmente brillaba. Lucía esplendida, pronto todo el público se paro para dar más que una muy aceptable ovación. Al menos había ocurrido algo que no disgustara a Elena esa noche.
Yulia decidió esperar afuera, ya que si hablaban dentro no dudaría que juntas llamarían la atención y no sabría qué clase de especulación podrían inventar esta vez. Era mejor prevenir.
-¡Felicidades, jefa!-se atrevió a abrazar a Elena una vez que habían vuelto detrás de todo donde nadie los pudiera ya ver, se sintió gustoso ya que Elena le devolvió el abrazo de la misma manera-¡lo has logrado!
-Estoy tan Feliz, Fiodor-admitió cuando se separo de su abrazo-¡todo ha salido perfecto!
-Eso es porque eres la mejor para esto-dijo el contento al ver la alegría grabada en su cara
-A eso no hay que dudarlo-contesto guiñando un ojo.
-Algunas modelos pueden ir a brindar con nosotros, solo necesitan descambiarse y ya-dijo Monique apareciendo detrás de ellos.
-Yo también me apunto entonces-contesto Fiodor-supongo que tu también vendrás, ¿cierto?-pregunto mirándola.
-En realidad no lo sé-dijo Elena. Generalmente siempre que tenían éxito en algo, ella siempre inventaba una excusa para marcharse antes o directamente no ir. Era muy extraño que se encontrara de ánimos para esas cosas.
-No, tú tienes que ir-repuso Monique-esto además será por ti, mereces pasarla bien después de tanto trabajo. Así que tú te vienes-dijo jalándola del brazo para irse directamente cada uno a sus coches. Y Elena no puso ningún tipo de resistencia.
-No, espera un momento-dijo parando cuando estaban a punto de entrar en su coche-tengo a mi chofer esperándome
-Entonces dile que nos siga-contesto simplemente-¿Qué sucede Elena?-pregunto viendo su cara de duda.
-Es que yo…- dijo recordando todo lo sucedido en los vestuarios. Levanto la vista para buscarla, pero no la encontró por ningún lado ¿tendría la suerte de que se haya olvidado de la estupidez que le propuso? Ojala que así sea, se dijo para sus adentros.
-¿Vienes o no?-volvió a preguntar Monique sacándola de sus pensamientos.
-Enseguida-dijo dirigiéndose donde la esperaba su chofer. ¿Que importaba Yulia a estas alturas? El desfile había pasado exitosamente sin problemas, y eso era lo único que a ella le importaba. Después buscaría la forma de que no buscara una venganza contra su revista, no ahora que todo le estaba saliendo bien.
Y cuando finalmente se encontró dentro de un bar que no quedaba demasiado lejos de donde había sido el desfile, se permitió relajarse por completo. Observo a su alrededor y se encontró con la mayoría de sus modelos ahí, su inseparable Fiodor a su derecha y muchas más personas que habían colaborado para que todo saliera estupendamente.
-Propongo un brindis-comenzó Fiodor levantando su copa-por el exitoso desfile que nos abrirá más puerta y por la mujer que ha nacido para esto-dijo mirando a Elena-ya que si no fuera por tus conocimientos nadie tendría el trabajo que todos tenemos-termino. A lo que todos corearon “salud” chocando sus copas uno con otros.
Y de pronto Elena se encontró charlando alegre con todo el mundo, sin preocupaciones, sin exigencias hacia ella misma, sin tratos que le pusieran los pelos de punta. Aunque no sabía si se debía a la clara alegría de que todo salió bien, o la cantidad de champagne que había ingerido. En cuanto se disculpo para ir al baño notaba que todo giraba ligeramente, así que no sintiéndose demasiado bien decidió que había sido suficiente y era hora de marcharse.
Y para que no insistieran en que se quedara como hacían cada vez que ella intentaba irse, pensó en marcharse sin más. Pero jamás creyó encontrarse con el cuadro que se presentaba frente a sus ojos en cuanto salió del bar.
-No entiendo que sucedió, señorita Katina-se apresuro a explicar su chofer-en cuanto me baje del vehículo las ruedas ya estaban en estas condiciones-dijo señalándolas.
-¿Y ahora como es que volveré a mi hogar?-pregunto viendo claramente dos neumáticos desinflados por completo. Necesitaba estar recostada en cuanto antes, el alcohol jamás había sido su mejor aliado. La afectaba bastante.
-Vaya, parece que alguien necesita un aventón-dijo una voz a su espalda. Y no hubo necesidad de darse la vuelta para reconocer de quien se trataba-y que suerte que yo dispongo de mucho tiempo, ya que mi cita de esta noche me ha dejado plantada-Y Elena cerro fuertemente sus ojos, sintiéndose nuevamente acorralada y sin mucha fuerza de voluntad para negarse. No teniendo ni una sola idea en que iban a terminar las cosas esa noche.

X
DECISIÓN

Tú no me apagas,
Yo nunca fallare.
Todas las cosas que antes amé,
ahora están a la venta.

Mantente lejos,
Muy lejos de mí.
Y yo por siempre permaneceré
Como tu perfecto enemigo.




-¿Siempre tiene que aparecer cuando menos me lo espero?-se pregunto Elena a ella misma. Abrió sus ojos e intento enfocar la vista al frente, aun le daba la espalda, así que se cruzo de brazos pensando silenciosamente en una escapatoria de aquello que sabría que vendría y ella no podía hacer nada al respecto.
-¿Y bien?-pregunto Yulia acercándose apenas un poco más, observo un leve tambaleo de su parte. Y sonrió ampliamente sabiendo que tal vez volvería a ver a la Elena desinhibida que conoció en la fiesta-¿me responderás algún día?
-Tú siempre con tus molestas preguntas-dijo cambiándole de tema. Necesitaba tiempo para pensar un poco más- ¿Cómo supiste que estaba aquí?-pregunto dándole una mirada rápida.
-Te sorprenderías lo fácil que es conseguir información preguntando-y esta vez se acerco detrás de ella separadas por medio metro-huiste de mi-dijo cambiando notoriamente su tono de voz.
-Yo no hui de ti-contradijo-simplemente me surgió algo mucho más importante-apoyo una mano sobre el auto observando de soslayo a su chofer, que intentaba parecer ajeno ante toda aquella conversación, pero era obvio que podía escuchar perfectamente todo.
-¿Otra cosa más importante?-pregunto cruzándose de brazos-Elena tú y yo teníamos un trato por si lo olvidas. Y creo que yo he cumplido al pie de la letra con todo, no puedes simplemente venir ahora diciéndome que te surgió otra cosa, cuando claramente se nota que estas escapando de todo-Y sabía que tenía razón. Seguramente todos se estarían preguntando porque aun no regresaba del baño.
-¿Y tú que puedes saber de mi?-pregunto apretando se puño sobre el automóvil-no tiene porque interesarte saber a dónde voy o dejo de ir. Tan solo he venido a festejar mi éxito-dijo sonriendo un poco-y claro que no me olvido tu asquerosa propuesta-dijo haciendo una mueca-una desgracia como esta no se podría olvidar, pero la que está olvidando aquí eres tu-dijo mirándola de reojo sobre su hombro-jamás hemos aclarado los términos ni tampoco cuando serian las cosas.
-En eso tiene razón-coincidió Yulia-pero recuerdo muy bien haberte dicho que te esperaría afuera una vez que todo haya terminado-Y una vez supo que tenía razón en lo que estaba diciendo-no he estropeado tu apreciado desfile, así que estoy en todo mi derecho de reclamar lo que se me dé la gana.
-¿Qué quieres decir?-pregunto intuyendo claramente a donde quería llegar-¿me quieres decir que ya hoy…? -dejo inconclusa la pregunta.
-¿Tu qué crees?-pregunto acercándose a su espalda, observo los ojos grandes del chofer mirarla con interrogación. Eso demostraba claramente que no estaba acostumbrado a ver a su jefa en demasiada cercanía con alguien más-¿subirás o no subirás a mi coche?-pregunto en su odio para que solo ella escuchara.
-No necesito que me transportes-dijo tercamente, sintiendo su respiración en su cabello. ¿Realmente las cosas tenían que suceder tan rápido? Era una mujer adulta, pero no se sentía preparada para nada en lo absoluto para cumplir con lo que Yulia le estaba exigiendo.
-¿a no?-pregunto alejándose un poco-¿entonces no me digas que Elena Katina viajara en un taxi?-dijo burlonamente-a esto tengo que verlo-Y se volvió por primera vez para mirarla a la cara y encontró esa molesta sonrisa perfecta que le estaba fastidiando la existencia. Había que admitir que Yulia siempre sabía atinar perfectamente en el blanco.
-Señorita Katina, realmente no se cuanto puedan tardar venir a reparar el automóvil-explico su chofer hundiéndola sin saber aun mas en su gran problema-teniendo en cuenta el horario y la distancia no se…
-No te preocupes-dijo Yulia interrumpiéndolo-ella vendrá conmigo, yo misma me encargare de llevarla-dijo-¿tomaras un sucio taxi o esperaras un indeterminado tiempo para llegar quien sabe dentro de cuanto a tu hogar?-pregunto burlonamente alimentando mas sus dudas.
Elena no contesto absolutamente nada, solamente le dedico una para nada amigable a su chofer. Este trago con dificultad rezando interiormente no perder su trabajo, pero se alegro una minúscula parte de él al ver como su jefa miraba silenciosamente hacia la otra mujer que estaba detrás suyo de la misma manera. Vio como la desconocida sonreía triunfante al ver como Elena comenzó a caminar sumisamente hacia el porsche negro que estaba a unos metros de distancia y la morena la escoltaba detrás. Teniendo miles de dudas en su cabeza se pregunto ¿Quién era aquella desconocida mujer que habría logrado convencerla? ¿Y por qué no se había intimidando ante ella? Aun sin saber su nombre, comenzaba a admirarla ante lo que acababa de hacer.
Yulia quiso adelantarse un poco para poder abrirle la puerta, pero Elena le había ganado de antemano sorprendiéndola al abrirla y cerrarla por su propia cuenta antes de que ella pudiera reaccionar. Observo a través de la ventana su sonrisa y comprendió que lo había hecho a propósito, así que quitándole importancia ante lo que hizo, rodeo el auto para introducirse en él y finalmente poder conducir.
Y Elena no se sorprendió en lo absoluto cuando se percato de que estaba yendo directamente por el camino correcto hacia su hogar, a estas alturas era obvio que Yulia sabía donde vivía así como supo donde se encontraba esa noche.

El viaje había sido incómodamente corto para Elena, además de silencioso. De todas maneras no tenía ganas de tener alguna conversación amena con ella, ya que aun no podía comprender como es que había caído tan bajo según ella, para aceptar tal cosa. Pero se repetía mentalmente una y otra vez que todo valía la pena con tal de que las cosas siguieran tan bien como estaban. Pero eso no quitaba el hecho de que, aunque no se animara a admitirlo, estaba completamente aterrada ¿y si hacia algo mal? ¿Y si Yulia decidiera acabarla como le había dicho si cometía algún error? La miro conduciendo tranquilamente a su lado sin percatarse de que era observada, ella no podía ser capaz ¿o sí? Al menos estaba haciendo el intento, no podía culparla si cometía algún paso en falso. Exhalo notoriamente cerrando sus ojos, regañándose por estar pensando demasiado en eso ¿desde cuándo la preocupaba lo que Yulia pudiera pensar de ella? ¿Por qué repentinamente se encontraba debatiéndose con la dichosa propuesta? ¿Por qué le tenía que suceder a ella? Realmente ya no tenia de una idea de que pensar al respecto.
Abrió sus ojos rápidamente cuando sintió que el auto se detuvo, estaba a punto de preguntar que sucedía cuando la voz de Yulia la interrumpió.

-Supongo que no me dejaran pasar así nada mas-informo Yulia, puso su vista al frente y se encontró con las familiares rejas de la entrada de su casa-tendrán que verte-dijo bajando su ventana y acercándose más. Seco apenas un poco se cabeza haciéndose notar ante el guardia que se encargaba de su cuidado. Y las rejas automáticamente se abrieron, Yulia volvió a emprender viaje y se adentro, observando sin perder detalle alguno de la ostentosa mansión que estaba frente a sus ojos. Elena realmente había invertido muy bien su economía ahí, pero ella consideraba que era un tanto exagerado aquello para alguien que vivía absolutamente solo. No tenía la típica fuente de agua que siempre descubría en todas las mansiones que había visitado, pero si contaba con un hermoso jardín delicadamente cuidado.
Yulia quiso bajarse rápidamente del vehículo para poder abrir su puerta, pero era demasiado tarde cuando llego a su lado. Elena ya estaba cerrando la puerta del auto. Camino sin detenerse hasta estar frente de la puerta para abrirla, ver la cara de sorprendida de Yulia cada vez que hacia aquello a propósito no tenia precio.
Una vez adentro, comprobó que si la mansión lucia bien vista desde afuera, por dentro no tenía palabras para calificarla. El piso blanco con negro resaltaba con un brillo perfecto, las paredes tenían un raro color amarillento a causa de las pequeñas luces que las alumbraban. Cerró la puerta detrás de sí y observo las enormes escaleras blancas cubiertas por una alfombra roja, el pasamanos era de un metal pintado de negro con unos agradables diseños. Había demasiados cuadros colgando en la pared y pensó que Elena, además de ser una amante de la moda como ella, posiblemente también lo sea del arte.
Pero antes de detenerse para investigar más en su intimidad, vio como ella se dirigió a la derecha, así que opto por seguirla antes de perderla. Entraron en otro ambiente completamente distinto, y ella supuso que tal vez sea una informal sala de estar.
Había una pequeña mesa negra en un rincón rodeada de sillones color marrón claro, mas a la derecha en el otro extremo en cambio había otra mesa de madera con varias copas en el centro, esta estaba frente a una barra donde vio que colgaban distintos tipos de bebidas. Opto por sentarse en los sillones, donde comprobó que eran tan cómodos como se veían.
-¿Por qué no te pones cómoda?-pregunto irónicamente Elena viéndola sentada. Fue directamente hacia la barra para prepararse algo para beber.
-Un whisky con hielo estaría bien para mí-dijo Yulia viendo como bebía todo el contenido de su copa. Ella la observo arqueando una ceja ante su descaro, pero de todas formas se lo preparo. De nada servía seguir con la discusión, no cuando ella dentro de poco tenía que cumplir con su parte-gracias-dijo cuando fue hasta donde estaba ella para entregarle el vaso en sus manos.
-De nada-contesto secamente Elena volviendo de nuevo hacia la barra, esta vez decidiéndose por un licor un poco más fuerte. Queriendo olvidar hasta lo más mínimo cuando despierte en la mañana sabiendo lo que tuvo que hacer la noche anterior. Vacio nuevamente el contenido de su copa sintiendo arder su garganta, pero tenía que seguir. Pero justo antes de volver a tomar otra vez, la voz de Yulia la interrumpió.
-Sé lo que intentas hacer-dijo pegándose completamente en su espalda, aspiro el aroma de cuello tal y como lo recordaba-y créeme que no es una buena idea.
-Haber aceptado esta incómoda situación no fue una buena idea-dijo Elena queriendo beber de su copa, pero Yulia se la quito colocándola lejos de su alcance-¿podrías darme mi copa?-pregunto comenzando a enojarse.
-De ninguna manera-contesto Yulia-no seguirás tomando ni una gota más.
-¿Ahora además me darás ordenes?-dijo levantando el tono de voz, haciendo notar un poco su estado-¿Quién te crees que eres?
-No me creo nadie Elena-dijo calmadamente-solamente que no hare esto contigo estando borracha.
-Por favor-dijo riendo- ¿ahora de la nada comienzas a preocuparte por mi? ¿Después de haberme chantajeado como lo hiciste y obligarme a estar contigo de esta forma?
-Nadie te obligo, tu tuviste tus opciones y haz escogido esta-contesto-no vengas con lamentos ahora.
-No estoy con lamentos-dijo queriendo sonar dura- ¿Qué querías que hiciera? Porque prácticamente me obligaste a elegir esta opción, no podía dejar que arruinaras todo por lo que he trabajado tan duro.
-¿Entonces de que te quejas?-pregunto acercándose a ella, la tomo desde atrás de su cabeza para acercar su boca a la suya-después de hacer contigo todo lo que tengo pensando, vendrás a mí para rogarme que esto nunca se acabe.
-¿Rogarte yo?-dijo forcejeando para que se aleje, pero el mareo y la debilidad que sentía no ayudaban para nada-estás loca si piensas… que yo… podría llegar a rogarte-dijo con dificultad. Yulia se había apoderado de su cuello, dándole pequeños besos húmedos sobre su pulso.
Sentía un leve temblor en sus piernas, Yulia sujeto su cintura con la mano libre y la empujo apoyándola contra la barra que estaba detrás. El orgullo y la capacidad de razonar se habían marchado del sistema de Elena desde el momento que había aceptado ser llevada por Yulia hasta su mansión, porque muy en el fondo sabia que quizás ella quería reclamar con lo pactado, y aun sabiendo eso, se monto de todas maneras en su auto. Inclino su cabeza hacia un costado disfrutando de la forma suave en la que acariciaba su sensible piel con su boca.
Yulia dejo de besar su cuello, para comenzar a besar su mandíbula. Se alejo apenas unos centímetros y se miraron directamente a los ojos y no encontró ningún tipo de rechazos por parte de Elena, sino todo lo contrario. Acerco una vez más su boca y chupo lentamente su suave labio inferior, Elena cerró sus ojos en una muestra del gusto por aquello. Y Yulia sintiendo aun más confianza ante aquella demostración, se lanzo para besar su boca plenamente, sintiendo como era correspondida por completo.
Elena realmente ya no tenía fuerzas para seguir luchando contra aquello, porque aun teniéndolas, su cuerpo ya se había rendido por completo. Tomo con ambas manos la cabeza de Yulia para remover su cabello, correspondiendo el beso con necesidad, con ansias. Atrajo su cuerpo aun mas si es que se podía, el deseo ya se había apoderado por completo de ella. Yulia la besaba de una forma tan magnífica de la que no recordaba haber sido besada antes de esa manera, sus labios ardían. El ambiente estaba caliente y Elena no quería detenerse para dejar de sentir esa maravillosa sensación que tenía en sus entrañas. Estaba segura, plena. Sintiéndose en completa confianza para gemir por lo bajo dentro de su boca. Y justo cuando estaba por admitir que ya no podía seguir resistiendo aquello, se encontró con la sensación de vacío al ver a Yulia separarse de ella.
-Tranquila Elena-dijo tomando distancia-no tendré sexo contigo esta noche-anuncio. Y quedo completamente muda ante aquello ¿Cómo podía besarla de esa manera para después salir con esto?
-¿Qué?-logro pronunciar. ¿Tenía que sentirse aliviada? ¿Estaba solamente jugando con ella?
-Estas borracha-dijo seriamente Yulia-podre ser una egoísta como muchos dicen, pero no voy a hacerlo contigo de esta manera. Lo siento-se dirigió hasta su copa bebiendo su whisky sin despegar su mirada de la suya-te llamare pronto-dijo dándole rápidamente un beso sin darle tiempo a corresponderlo debido a su sorpresa-cuídate Elena-y se perdió por el pasillo.
Elena se quedo aun estática observando por donde se había marchado, sin poder creer con claridad lo que acababa de pasar. Antes rogaba en su interior porque Yulia la dejase en su casa y se marchara para dejarla en paz, pero ahora que se había dio ¿se sentía de la misma manera? ¿Cómo se supone que debería sentirse? Camino hasta dar con las escaleras para ir directo a su dormitorio, viendo con algo de dificultad supo manejarse entra la oscuridad. Había sido rechazada. ¿Tendría que sentirse aliviada o enojada? ¿Por qué sentía una extraña sensación en su estomago? Una vez tranquila entre las sabanas decidió dejar de pensar en aquello que había sucedido. Si Yulia estaba buscando solamente jugar con ella, desde ya tenía que hacerle saber que no iba a ser una buena decisión de su parte, porque tal cual se lo había hecho, ella también podía hacerse rogar. Y cerró sus ojos con ese último pensamiento en su mente.

* * * * * *

REVISTA DE MODAS “ICONO”

-Es que no se han presentado señorita Katina-dijo temeroso el hombre delante de su escritorio- solamente uno de ellos ha presentado la renuncia por escrito-dijo señalando el papel-
-¿Así nada mas?-pregunto y vio como el hombre asentía con la cabeza-está bien, luego veré que hare con sus liquidaciones, puedes retirarte.
-Sí, con su permiso-dijo inclinando su cabeza y marchándose. Tomo con ambas manos su cabeza para intentar en vano aliviar su dolor, tenía tantas cosas en su mente que sentía que pronto ya no lo soportaría mas.
-Señorita Katina-dijo Irina por el intercomunicador-su hermana Katya está aquí.
-Siempre tan oportuna Katya-murmuro para sí misma-hazla que pase Irina-ordeno.
-Enseguida-contesto. Y a los segundos observó la puerta siendo abierta por su hermana, caminando con su porte firme al igual que ella hasta donde se encontraba.
-Vaya-dijo sentándose-si no fuera porque vengo hasta aquí a verte, tú ni señales de vida das querida hermanita-Katya era igualmente pelirroja, contaba con apenas 23 años y trabajaba ayudando en la empresa de su padre.
-Katya-comenzó suspirando- tú sabes perfectamente que cuento con mucho…
-Trabajo, ya lo sé-dijo interrumpiéndola y rodando sus ojos-pero no está mal que de vez en cuando pases a visitarnos, la pequeña Ekaterina te extraña ¿sabes?-dijo haciendo referencia a su hija. Katya era madre soltera, en cuento el hombre con el que estaba saliendo se entero de su embarazo se fugo sin dejar rastro, dejándola sola al cuidado de su hija.
-No lo dudo, yo también la extraño-dijo sonriendo. Fue a servirse un vaso de agua y se dirigió hacia la gran ventana para observar el exterior.
-Hace unos días papá pregunto por ti-menciono Katya. Elena se tenso e intento contesto de la mejor forma posible a su manera.
-Katya, por favor... No comencemos de nuevo con esto.
-No he dicho nada malo Elena-dijo defendiéndose-solamente he dicho que pregunto por ti y nada más, no hay necesidad de alterarse. ¿Nunca lo perdonaras?-pregunto.
-Tú no viste lo que yo vi-dijo mirándola-mama ya no está por su culpa.
-Lo sé-y observo fijamente su escritorio-ya me has contado muchas veces esa historia.
-¿Y entonces?-pregunto queriendo saber realmente a donde quería llegar.
-Olvídalo-dijo bufando-contigo no se puede-observo su reloj-he venido a invitarte a cenar a casa-dijo. Elena sonrió, sabiendo de antemano que el propósito de su visita no había sido otro más que ese.
-Bien-contesto-dime cuando.
-Te quiero en casa el fin de semana-dijo parándose y caminando hacia la puerta-así que no hagas planes con tus tantos amigos-dijo bromeando conociendo la rara costumbre de soledad de su hermana.
-Ahí estaré-le dijo antes de que se marchara.
Y la semana pasó realmente sin ningún acontecimiento importante más que la simple rutina de siempre. Elena se encontraba preparándose para la cena de su hermana y de repente la ataco la misma cuestión de siempre. Yulia no se había comunicado con ella, pero tampoco era que esperaba su llamado ¿cierto? Debía ignorar la rara sensación, era mejor que se olvidara de ella, no podía brindarle la satisfacción de hacerle saber que había creído que la llamaría.
Se estaba dando los últimos retoques para la cena con su hermana cuando escucho su celular sonar, se dirigió hasta él para descubrir un mensaje de texto en el que había la dirección de un famoso restaurante junto con un horario, firmado al final por la misma Yulia. No se sorprendió que hubiera averiguado su número, guardo el celular sin darle una respuesta. Se sentó tranquilamente sobre el sofá pensando que hacer ¿debía cancelarle a Katya para reunirse con Yulia para aclarar las cosas? ¿O debería ir a la cena en casa de su hermana, quien hace mucho que no veía? Recogió su bolso y emprendió marcha hacia la salida, donde ya la esperaba su chofer. Ahora sabia claramente hacia donde debía dirigirse.

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por Aleinads el Vie Ago 14, 2015 8:27 pm

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por lapoty el Vie Ago 14, 2015 10:26 pm

Shocked Shocked hay que esperar bastante penas vas por el 10 :/
que mal Sad

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 2:42 am

Aleinads:Voy a aprovechar el fin de semana para subir todo lo que pueda, son muchos capítulos u.u
lapoty: paciencia, cuando menos lo esperen vas a ver que se llega.

XI
NUEVA INVITADA Y CAMBIO DE PLANES


Yulia observo impacientemente su reloj por cuarta vez y se dio cuenta que ya se había tardado tres cuartos de hora. Aunque sabía que era bastante tonto pensar eso, el mensaje era bastante claro. Elena no iba a asistir. Gran parte de ella se sentía enfadada por el nuevo plantón que le acababa de dar, la mayor parte de su paciencia con ella estaba siendo agotada de forma irremediable. Y una minúscula parte le gritaba interiormente que eso era exactamente lo que iba a suceder, no podía esperar menos. No cuando prácticamente la estaba obligando a tenerla a su merced y disponer de ella cada vez que quisiera. Su rebeldía contra ella era bastante notoria. Si eso era algo que le fascinaba a Yulia, y ese era tener carácter. Y Elena tenia, mucho.

Sonrió tontamente en la soledad de aquella mesa en el restaurante, había sido bastante crédula de su parte ponerse a esperar como si ella entraría por la puerta puntual para una cena con ella. Era obvio que eso jamás sucedería, tal vez no de la manera que ella esperaba que funcionara todo. Tomo el último trago de vino de su copa, arrojo la servilleta y se dispuso a marchase del lugar, claro, no sin antes pagar la cuenta. Una vez fuera observo su reloj y vio que era demasiado temprano para ella en un fin de semana como aquel. Se dispuso a sacar su celular y marco su número, mínimamente quería explicaciones del porque de aquello.

* * * * *

La puerta a su lado se abrió y Elena salió con su porte elegante del negro auto. Sentía un satisfactorio regocijo en su interior que la llenaba por completo, nuevamente había dejado plantada a Yulia una vez más. Ahora estando en sus verdaderos cinco sentidos, agradecía que ella hubiera tenido la pizca de razonamiento que a ella le falto esa noche. Aunque realmente no sabía cómo sentirse, Yulia le había dicho que la había llevado a su casa con la clara intención de cobrar parte de la propuesta, pero cuando ella finalmente estaba cediendo, se alejo dejándola con millones de sensaciones indescriptibles. La rechazo. Y Elena no sabía cómo sentirse realmente, en sus ojos se reflejaba el claro deseo hacia ella ¿entonces por qué se detuvo? Solamente esperaba que este no sea un juego, porque ella también sabría mostrar sus ases bajo la manga.

Si había algo que tenia bien en claro, eso era lo que despertaba en las demás personas. Y Yulia era muy obvia demostrando aquello. Necesitaba descubrir muy bien cuales era sus verdaderas intenciones y comprendía que lo lograría provocándola. Y la mejor manera de hacerlo, además de que eso la beneficiaba a ella también, era mantenerse lo más alejada de ella posible. Tenía que descubrir hasta donde era capaz de llegar, y también planificar muy bien su estrategia para evitar por todos los medios que la haga cumplir con su parte. Además no tenía ni idea que era estar con otra mujer, y eso la aterraba por completo.
Toco timbre por segunda vez, hasta que escucho ruido desde el interior de la casa. La puerta se abrió segundos después apareciendo una muy arreglada Katya detrás.

-Por un momento pensé que no vendrías-dijo acercándose para saludarla.
-Lo sé, tuve que hacer un par de cosas-imitándola. Qué particular forma de saludarse-te tardaste-dijo entrando
-Sí, discúlpame-menciono cerrándola la puerta tras ella-estaba pendiente de la cocina.
-¿Tu cocinaste?-pregunto sonriendo un poco dejando su abrigo y bolso en el perchero cerca de la puerta.
-No veo cual sea la sorpresa-dijo poniendo un poco seria-realmente se me está dando muy bien-sonriendo.
-Eso tendrá que comprobarse-avanzo unos pasos, justo cuando estaba por preguntar otra cosa, una pequeña voz la interrumpe.
-¡Tía, Lena!-grita una pequeña niña de 5 años arrojándose a sus brazos.
-¡Aquí estas!-dijo de la misma manera recibiéndola con los brazos abiertos y cargándola-te he extrañado tanto, cielo-admitió llenándola de besos por toda su pequeña carita.
-Yo también-dijo riendo recibiendo sus besos y colocando sus bracitos alrededor de su cuello-¿Por qué ya no me visitas como antes?-pregunto haciendo un pequeño puchero.
-Bien dicho-festejo alegremente Katya-saca toda tu artillería pesada, Ekaterina.
-No le enseñes esas cosas a la niña-la regaño su hermana-es que he tenido mucho trabajo últimamente, pequeña-dijo dirigiéndose dulcemente a la niña-pero prometo visitarte más seguido así podremos jugar ¿quieres?
-¡Sí!-grito contenta-te quiero, tía.
-Yo igual-contesto dándole un beso en la frente-por eso eres mi sobrina preferida.
-Es la única que tienes, Lena-recordó su hermana.
-¿Y tú que sabes?-cuestiono-quizás más en un futuro vengan mas-dijo riendo un poco al ver la cara de terror de su hermana
-¿Y qué hay de ti?-pregunto de brazos-yo también quisiera ser tía alguna día ¿sabes?
-De eso ni hablar-contesto bajando a la niña y viendo como corría escaleras arriba-no tengo tiempo.
-¿No tienes tiempo o es que no tienes a nadie?-pregunto-deberías conocer a alguien, después de lo que sucedió con…
-Por favor, Katya-dijo interrumpiéndola-es mi vida, ¿siempre tendrás algo que decir respecto a todo lo que hago?
-Es que a veces no te entiendo, Elena-contesto negando con la cabeza. Y era cierto, no sabía comprender la soledad de su hermana-creo que estas demasiado sola y consumida por tu trabajo.
-Son mis decisiones, Katya-contesto cansada- ¿podrías cambiar de tema por favor? Siempre es lo mismo, y siempre terminamos discutiendo inútilmente.
-Tienes razón-coincidió-acompáñame a la cocina, no quiero que se me vaya a quemar algo-y justo el sonido del celular de Elena interrumpió sus marchas.
-Debo atender-dijo observando su celular-adelante tu, yo iré en cuanto pueda.
-Claro-menciono despreocupada su hermana y se perdió dentro de la cocina.
-Bueno-contesto
-¿Dónde estás?-pregunto sutilmente la voz desde el otro lado, que no sonaba para nada contenta-volviste a hacérmelo de nuevo Elena-acuso.
-Lo sé-respondiendo tranquilamente-estoy a punto de cenar con mi hermana-comenzando a dar vueltas por la casa.
-¿Y no pudiste simplemente cancelar?-pregunto-¿quieres tomarme el pelo Elena? Creo que sabes claramente tu situación conmigo y aun así estás haciendo lo que quieres.
-Primero, Yulia-comenzó enumerando-no puedes obligarme a ir a un lugar con menos de una hora de anticipación-informo-segundo no he sido yo la que se marcho la otra noche, así que no puedes reprocharme nada-dijo-y tercero no tienes ningún derecho de dirigirte a mi esa manera tan maleducada, ni creas que te lo voy a permitir- advirtió. Y Yulia tuvo ganas de soltar una enorme carcajada por lo que acababa de escuchar, porque si tenía que recordarle quien era últimamente la que se comportaba de manera grosa, ella no tenía cara para mencionar aquello.
-Está bien-dijo suspirando. No valía la pena seguir siempre discutiendo, debía ser muy cuidadosa con ella de ahora en mas-entonces, ¿serias tan amable de decirme la dirección de tu hermana?-pregunto. Haciendo un enorme esfuerzo para no sonar con la burla que con tantas ansias quería hablar.
-¿Y como para que quieres saber?-pregunto interesada-creo que está más que claro que no cenare contigo esta noche.
-Digamos que solamente quiero verificarlo por mi cuenta-contesto. Se formo un incomodo silencio y por un momento pensó que Elena le había cortado- ¿Y bien?-volvió a preguntar.
-No creo que a mi hermana le guste que esté dando ese tipo de información a cualquiera-dijo queriendo desviar el tema.
-Por favor, Elena-dijo riendo levemente-sabes perfectamente que yo no soy cualquiera, además -siguió- sabemos que solamente es cuestión de tiempo para que yo lo averigüe, así que no me lo hagas perder y se buena chica por una vez.
-Entonces averígualo tú por tú cuenta-contesto- y espero que pierdas mucho de tu tiempo. Adiós Yulia-y cortó. Interrumpiendo justo lo que podría haber sido un improperio de su parte. Definitivamente la sacaba de quicio, no era nadie para que le esté diciendo hacia donde se dirigía o no. Además no iba a permitirle que le hablara de aquella manera ¿Y para que quería la dirección de donde estaba? Actuando de aquella manera solo ganaba que la aborreciera aun más.
Dejo su celular sobre la mesa y se dirigió hacia la cocina donde podía ver a su hermana de espaldas muy entretenida con la cabeza prácticamente metida en la olla.
-No voy a negarlo-dijo mirando lo que estaba cocinando-pero no huele nada mal.
-Por supuesto que no-dijo orgullosamente- te dije que estaba practicando mucho.
-Veo-dijo admirando todo sin seriamente, cosa que Katya capto.
-¿Sucede algo malo?-pregunto viéndola.
-No ¿Por qué?-negó-¿debería suceder algo?
-Es que estas un poco más seria desde que atendiste aquella llamada ¿Problemas con el trabajo?
-Ojala fuera eso-respondió suspirando.
-¿Entonces?
-No es nada malo, no te preocupes-contesto restándole importancia-en realidad es una estupidez-termino diciendo. Pero Katya no lo pensaba así, si lo fuera su hermana no estaría de aquella manera.
-Si tú lo dices-murmuro-creo que solo bastaran unos pocos minutos mas y esto estará listo-dijo removiendo-¿Por qué no podes la mesa?-pregunto amablemente, ya que conocía a su hermana y sabia que aquella clase de tareas no eran muy de su agrado. Muy pocas veces la había visitado a su mansión y siempre que estaba no podía ni siquiera mover un dedo sin que alguno de los sirvientes se adelantara o se ofreciera a hacerlo por ella.
-Bien-respondiendo escuetamente Elena para su sorpresa.
Busco todos los utensilios correspondientes para la cena y coloco todo prolijamente sobre la mesa, al menos eso era tarea fácil. Una vez que termino con todo volvió a dirigirse a la cocina con su hermana.
-Esto ya está listo-anuncio Katya mirándola-acomodare unas ultimas cosas aquí y la cena ya se servirá-Katya se movía apresuradamente de un lado a otro poniendo las ollas sucias en el fregadero para disminuir cualquier pérdida de tiempo a futuro cuando tenga que lavar todo. No supo por cuánto tiempo estuvo observando a su hermana caminar de allí para acá por toda la cocina, cuando de repente el timbre de la casa suena y ambas se miran una a la otra.
-¿Podrías ir a fijarte tu, Elena?-pregunto Katya-realmente quisiera al menos dejar ordenado aquí.
-Seguro-contesto yendo hacia la puerta, pero después se arrepintió de dicha decisión al encontrar a la última persona que esperaba ver frente a la puerta de la casa de su hermana.
-¿Qué haces aquí?-pregunto de manera brusca y sorprendida.
-Bueno, supuse que no me ibas a recibir con besos y rosas-dijo sonriendo Yulia- pero este recibimiento no está nada mal a comparación de todos los que me imaginaba.
-Creo que te hice una pregunta, Yulia-dijo cruzándose de brazos y poniéndose frente ella impendo cualquier tipo de paso hacia el interior
-Y yo creo que es bastante claro lo que hago aquí, Elena-contesto-dijo que esta noche cenare contigo y así lo hare.
-Así que ahora eres una gran mujer de palabras-dijo burlonamente-quiero que te vayas en este instante antes de que…
-¿Quién es, Lena?-pregunto Katya apareciendo detrás de ella, que no tuvo mejor momento para dar acto de presencia según ella.
-No es nadie, en realidad ya se ib…
-Yulia Volkova, mucho gusto-dijo ignorando a Elena sonriendo ampliamente y ofreciendo su mano para saludar-soy amiga de Elena-apuntándola.
-¿Amiga?-pregunto sorprendida Katya, avanzo a unos pasos ignorando también a una shockeada Elena que lo observaba todo- discúlpame, soy Katya Katina-se presento tomando su mano-hermana de Elena.
-Mucho gusto, Katya-dijo amablemente Yulia. Katya estaba igual o más sorprendida que Elena en esos momentos, ¿desde cuándo su hermana tenia amiga y no le había dicho nada al respecto? Luego vería la manera de reprenderla
-¿Elena por qué no me dijiste que habías invitado a una amiga?-pregunto mirándola.
-Es que en realidad…
-Oh pero que grosera soy-dijo interrumpiéndola- justo estábamos a punto de cenar, ¿Por qué no nos acompañas, Yulia?-pregunto
-No creo que disponga de tiempo-se interpuso Elena viendo que ella abría la boca para contestar.
-Tonterías-dijo su hermana- supongo que si vino hasta acá es por algo, ¿no?
-Bueno, en realidad no quisiera molestar…-comenzó haciendo una actuación de vergüenza del que Elena si se percato.
-Para nada, tú no eres molestia-contradijo Katya tomándola del brazo para llevarla dentro-solamente será un plato más en la mesa, porque en realidad hice bastante comida esta noche.
-Gracias entonces-dijo Yulia sintiendo como Katya tomaba su abrigo, del cual noto que sería bastante costoso como el de su hermana. Así que supuso que quizás sea de su mismo círculo. Yulia levanto la vista para encontrarse con una pequeña que venía bajando las escaleras sosteniendo una muñeca-Hola-dijo Yulia poniéndose a la altura de la niña que la miraba evaluándola-¿Cómo te llamas?
-Ekaterina-respondió con su aguda voz.
-Pero qué bonito nombre, Ekaterina-dijo Yulia viendo como la pequeña se sonrojaba y se ocultaba detrás de las piernas de su madre.
-Es algo tímida a veces-aclaro Katya-la cena ya será servida-anuncio-si quieres puedes ir a tomar asiento, Yulia. Yo llevare a la niña a lavarse las manos.
-Seguro, no hay problema-dijo viendo como ambas subían escaleras arriba.
-¿Qué intentas tramar?-pregunto Elena apareciendo detrás de ella
-¿Tramar algo yo?-pregunto haciéndose la desentendida- solamente estoy siendo amable con tu hermana y sobrina Elena.
-Ni creas que yo me estoy tragando ese cuento-dijo mirándola de manera fría-no sé qué tendrás en mente Yulia, pero te voy advirtiendo desde ya que tengas cuidado.
-¿Y según tu qué es lo que estoy planeando entonces?
-No lo sé-respondió simplemente-pero se estará por ver.
-Hubiera sido de otra manera, pero tú lo preferiste así-dijo acercándose a ella-¿Por qué siempre estas huyendo de mi, Elena? ¿A que le temes?
-Nadie está huyendo de ti-dijo apartando la mano que acariciaba su mejilla-y ten al menos un poco de respeto, porque no es tu casa ni la mía.
-¿Qué quieres decir?-pregunto sonrientemente-¿entonces tendré la libertad de hacerlo en un lugar más intimo?-Elena estaba por arrebatar aquella pregunta si no fuera por la interrupción de su hermana.
-¿Aun no se han sentado?-pregunto- supongo que quieren ponerse al día, pero aquí en la mesa igualmente lo pueden hacer-ofreció.
-Sí, discúlpanos -comenzó Yulia- es que nos entretuvimos bastante.
-No hay problema, Yulia-la tranquilizo-yo entiendo, pero vengan a sentarse.
Elena rápidamente se adelanto para tomar lugar del lado derecho de la mesa y se descoloco bastante al ver a su hermana tomar lugar frente a ella, y no a su lado como acostumbraban. Entonces lo comprendió y rezo en su mente para que Katya mantuviera la boca cerrada, pero la vio observarla fijamente y comprendió que aquello ya estaba perdido.
-¿Yulia por que no tomas asiento junto a Lena?-le ofreció-supongo que no habrá problema con eso.
-Claro que no-dijo sentándose a su lado para sonreírle de manera burlesca- será agradable estar al lado de… Lena-menciono para más burla.

Elena la miro de manera furiosa procurando que su hermana no la mirara, había invitado al lobo a su casa sin darse cuenta. Y de repente todo el apetito se le había ido sabiendo que tendría que soportar una cena que no seria para nada de su agrado. Y justo cuando la situación no podía ir peor para ella, Yulia acerco su silla aun mas a la de ella logrando rozar sus piernas, sabía que tenía que tener esas manos bien vigiladas si es que no quería ocasionar un escándalo en ese mismo momento. La esperaba una muy, muy larga cena.



XII
NUEVA INVITADA Y CAMBIO DE PLANES II


Giro lentamente su cabeza hacia la izquierda para ver la sonrisa amable que le brindaba a su hermana, pero ella sabía perfectamente que aquella reluciente dentadura perfecta se debía al roce debajo de la mesa.
Se aclaro la garganta y disimuladamente logro apenas alejar un poco su silla para seguir evitando cualquier tipo de contacto. Aunque muy en al fondo algo le decía que aquello apenas iba a ser el principio de una muy incomodo situación para ella. Katya se levanto para comenzar a servir amablemente la comida a cada plato.

-¿Entonces como es que se conocieron?-comenzó Katya preguntado mientras servía comida para su hija-Lena tenía guardada la sorpresa-dijo queriendo sonar con humor, pero la mirada que le envió a su hermana era claramente de recriminación.
-Conozco a Elena desde la universidad-intento explicar Yulia alguna historia, pero en parte no estaba mintiendo.
-¿En serio?-pregunto sorprendida pidiendo su plato-pero yo no recuerdo haberlas visto nunca juntas.
-Bueno, a eso iba-dijo riendo un poco recibiendo su plato con comida-solamente nos conocíamos de vista en la universidad, en realidad nos veíamos muy a menudo.
-Eso es porque compartíamos materias y nada mas-dijo Elena integrándose en la conversación mientras le daba su vacio plato a Katya.
-Entiendo-contesto Katya no muy bien entendiendo a donde quería llegar la morena-¿Pero jamás se hablaban?
-Éramos demasiadas personas ahí, tú sabes, cada una tenía su grupo de amigas-explico Yulia. Katya asintió, pero sabía que Elena no tenía un grupo de amigas, sino que solamente contaba con una. Que luego de mucho tiempo demostró ser lo que verdaderamente era-es por eso que tal vez jamás se nos ocurrió entablar mas relaciones.
-Sí, suele suceder-medito Katya-¿pero como sucedió entonces que se conocieron?-pregunto interesada. Yulia sonrió por su intriga.
-Fue mucho después de terminar la universidad, en realidad-relato- ya que debido a nuestros trabajos teníamos que continuamente frecuentarnos, nos presentaron una vez, y bueno, así sucedió. Fue inevitable que nos lleváramos tan bien desde la primera vez.-finalizo sonriendo de manera adorable para Katya. Elena la miro sorprendida por su gran, gran mentira. Pero estaba completamente atada de manos, y por más que le gustaría negar aquello, ya era demasiado tarde para detenerla.
-¿Trabajan juntas a caso?-pregunto Katya-¿O es que trabajas para Lena?-realmente quería saber todo acerca del asunto. Elena sonrió ante el desconocimiento de su hermana.
-Supongo que olvide explicar bien esa parte-dijo Yulia-yo también soy dueña de un revista de modas al igual que Elena- Observo a su derecha y sus miradas se encontraron.
-Oh-menciono Katya apenándose por su ignorancia. Realmente estar encerrada en la empresa ayudando a su padre la apartaba del mundo exterior-entonces creo que comprendo como viene todo-dijo intentando disimular aquello.
-Si-menciono Yulia-desde ahí no hemos podido evitar ser inseparables-volvió a mentir.
-Que adorables-reconoció Katya-realmente me alegra de que al fin Lena haya encontrado a alguien tan agradable como tu Yulia, porque aunque no lo parezca, ella es una muy buena persona-dijo queriendo dejar a su hermana lo mejor posible, sabía que ella ni siquiera tenía amigas y el descubrimiento de hoy la dejo completamente asombrada, pero también alegre.
-Sí, lo sé-dijo Yulia mirándola. Coloco su mano en el espaldar de la silla de Elena justo cuando vio que Katya estaba entretenida peleando con la carne, entonces aprovecho para bajarla y tocar su espalda-Elena es una persona muy agradable-y comenzó a acariciarla.
-Me alegra que se lleven bien, entonces-dijo desconociendo completamente lo que estaba haciendo Yulia-realmente tienes a una muy buena amiga Lena. Yulia es realmente encantadora.
-Lo sé, Katya-dijo yendo hacia atrás, dejando aplastada la mano de Yulia entre el espaldar de la silla y su espalda-Yulia es encantadora-y sonrió falsamente mientras veía la mueca de dolor en su rostro. Pero Katya no vio más que una sonrisa genuina en el rostro de su hermana. Y eso la ponía contenta.
-¿Y a que te dedicas, Katya?-pregunto Yulia, pudiendo sacar exitosamente su adolorida mano.
-Soy la vicepresidenta en la empresa de mi padre-explico. Yulia se sorprendió de que lo mencionara, porque siempre se pregunto porque la graduación de Elena no habían estado sus padres. Había pensado que quizás pudieran estar muertos, pero ahora aquello era realmente revelador para ella que mencionara eso.
-Vaya, una empresaria-dijo sorprendida-eso es… diferente-termino diciendo.
-Lo sé-dijo riendo un poco-cabe mencionar que yo no soy muy fanática de la moda, ni tampoco entiendo muy bien eso como de ustedes-dijo observando la fina ropa de ambas mujeres frente a ella-Lena es la que ha nacido para esas cosas, lo mío es mas la oficina. Ella hace un trabajo realmente estupendo.
-Estoy de acuerdo con eso-dijo esta vez dirigiendo disimuladamente su mano debajo de la mesa acariciando su muslo-Elena sabe el compromiso que tiene para que su trabajo siga siendo maravilloso-menciono con el doble sentido, que solamente entre ellas sabían a qué se debía. Ella rápidamente dejo de comer, dirigió la mirada de advertencia hacia Yulia, pero ella aun así seguía moviendo su mano aun más al centro evitando su mirada.
-Me sorprende que admires el trabajo de mi hermana, Yulia. Sabiendo que ustedes debe ser obviamente competencia una con la otra, me alegra que a pesar de eso sean amigas-dijo levantado su copa señalándolas.
-Sorpresas de la vida-menciono Elena cerrando sus piernas capturando la mano de Yulia, e igual dirigió su mano lentamente debajo de la mesa para darle un doloroso pellizco. Yulia chillo un poco por eso.
-¿Estás bien, Yulia?-pregunto preocupada Katya.
-Fue una torpeza mía- explico. Aun seguía comiendo con su mano izquierda para no ser atrapada con lo que estaba haciendo-creo que me he quemado con la comida-mintió riendo un poco.
-Oh entonces bebe un poco de agua-recomendó Katya-supongo que no ha sido nada grave, ¿verdad?
-Sí, no te preocupes-la tranquilizo Yulia-dio una mirada rápida a su derecha y Elena la miraba triunfante. Había logrado salirse con la suya, ya que pensaba que ella no podía hacer nada al respecto al estar en presencia de su hermana. Pero se había equivocado. Necesitaba cambiar de táctica.
-Necesito ir al baño-dijo parándose- ¿alguien sería tan amable de decirme donde queda?-pregunto probando suerte.
-Seguro-dijo Katya-Lena te acompañara hasta allí-dijo captando la mirada reprobatoria de la mencionada, pero ella no se intimidaba ante su hermana. Así que le lanzo otra mirada amenazadora logrando su cometido.
-Está bien-dijo parándose-te acompañare Yulia-mostrando obviamente sus pocas ganas de hacerlo.
Educadamente se hizo a un lado para que Elena tomara la delantera. Se dirigieron escaleras arriba y Yulia tuvo un perfecto panorama completo de su trasero moviéndose al compas que sus largas piernas iba ascendiendo por los escalones. No había apartado la mirada ni por un segundo, necesitaba disfrutar de aquella hermosa vista todo el tiempo que durase.
Avanzaron por el largo pasillo pasando dos puertas para frenar luego hacia la derecha ante una puerta color caoba. Elena se cruzo de brazos sin mencionar nada, y ella lo interpreto que hasta ahí llegaba su destino. Avanzo apenas dos pasos cuando sintió su brazo siendo sujetado justo antes de poder introducirse dentro.
-Te lo advertiré solo esta vez Yulia-dijo amenazadoramente- termina de una buena vez que tu jueguito de los manoseos si no quieres terminar mal.
-¿En serio?-pregunto riendo-¿Y qué harás entonces Elena?-pregunto acercándose a ella quedando su cara a centímetros de la suya-necesito que me lo digas.
-Ni siquiera te imaginas de lo que soy capaz-contesto-así que te aconsejo de que no me tientes.
-No lo creo así - mirándola fijamente a sus ojos- no puedes hacer nada frente a tu hermana, ella me adora-dijo sonriendo.
-Eso es porque la estas engatusando. Eso se te da muy bien ¿no?-menciono haciendo una mueca- se la clase de persona que eres Yulia. No se necesita conocerte mucho para saberlo. Y personas como tú no llegan nunca a nada, son solamente unos despreciables parásitos con un ego grande que piensan que pueden conseguir lo que quieren cuando quieren, cuando saben muy en el fondo que solo lo consiguen de la misma manera poco digna como lo haces tú o porque están rodeada de interesados-dijo fríamente. Y bingo, aquello le había dolido realmente a Yulia. Pero ni loca lo iba a demostrar, solamente fue capaz de reemplazarlo por una fingida ira en su rostro.
-No tuve que hacer muchos meritos para conseguirte a ti, si a esas vamos-dijo volviendo a acercarse- así que yo te aconsejo que cierres esa bonita boca que tienes y cumplas tu papel.
-Oblígame-contesto tercamente cruzándose de brazos.
-¿Estas provocándome, Elena Katina?-pregunto rodeando su cintura con sus brazos, Elena no se opuso a nada-porque si quieres que pare ya mismo lo hare, pero tendrás que hacer algo a cambio-contesto insinuante.
-No esperaba menos de una despreciable persona como tu-dijo sin moverse de su lugar.
-Eso es por lo que me hiciste allá abajo-indignada-ni creas que olvidare eso.
-Te lo merecías por estar haciendo eso frente a mi hermana y mi sobrina-dijo queriendo retroceder para apartarse.
-Entonces quiero que hagas buenos meritos para que me detenga-dijo teniendo su boca peligrosamente sobre la suya.

Elena capto perfectamente el mensaje, así que no quedándole otra alternativa, comenzó a besar a Yulia. Y esta, obviamente sin quedarse atrás, comenzó a responder con igual o más pasión el beso.
Yulia la hizo girarse sobre si y ella de repente se encontró retrocediendo hacia dentro del baño. Todavía no terminaba de comprender como es que aquella mujer de su misma altura y cuerpo semejante tuviera más fuerza que ella. Era eso o sus fuerzas se debilitaban por completo con su presencia.

Elena abrió por un fugaz momento sus ojos cuando sintió el mármol frio a su espalda, Yulia la tomo por sus piernas y la elevo sentándola sobre el lavado. Sabía que no podía oponerse a eso, tendría que hacerlo le gustara o no, si es que no quería perder nada. Yulia se acerco nuevamente a ella para ser rodeada con sus piernas, giro su cara hacia un lado y Yulia se apodero de su cuello sacándole varios suspiros desde lo profundo de su ser. Involuntariamente sentía como su cuerpo comenzaba a estremecerse al sentir que su boca iba cada vez más abajo, situándose ahora sobre el nacimiento de sus senos. Subió nuevamente con la misma lentitud para apoderarse de su boca, y ella esta vez le correspondió al beso con más ansias, levanto sus manos y comenzó a pasar sus dedos sobre el largo cabello negro y ondulado de ella. Yulia la rodeo con sus brazos masajeando su espalda y apretándola aun más contra ella, y Elena ya no podía seguir negando que aquella sensación de calidez en su interior comenzara a gustarle, porque realmente lo estaba disfrutando. Y mucho.

La condenada de Yulia seguía besando tan bien como siempre, y sus manos parecía que parte debía tocar de su cuerpo y de qué manera. Sentía cierto tipo de conexión con ella, en el que no eran necesarias las palabras.
Sintió que una mano se alejo de su espalda para comenzar a acariciar su estomago que se movía nerviosamente, subió hasta casi tocar su seno derecho. Y eso fue suficiente para traerla a la realidad y darse cuenta donde se encontraban.

-Por favor, Yulia-rogo como pudo con la respiración entrecortada sobre su boca-aquí no.
-Tienes razón-pregunto de igual modo respirando con dificultad-supongo que se nos ha ido un poco la mano-razono.
-Apártate que quiero bajarme de aquí-dijo mostrando notoriamente ahora su tono de voz. Yulia se alejo dos pasos hacia atrás viendo como Elena se bajaba del lavado y se alisaba su falda-no quiero pensar que podría estar pensando Katya en estos momentos-dijo algo preocupada.
-Ella no se dará cuenta de nada-contesto-confía en mí-termino sonriendo. Y eso era precisamente lo que Elena no quería hacer, jamás podía fiarse de ella. Y esperaba que no se le fuera la boca en presencia de su hermana.
-Ojo con lo que dices-menciono cuando paso a su lado para salir del baño.
Yulia dio un leve asentimiento con la cabeza y comenzó a seguirla escaleras abajo.
-¡Vaya!-exclamo Katya cuando las veía dirigirse hacia la mesa-¿sucedió algo malo con el baño que se tardaron tanto?-pregunto intentando bromear. Elena giro su rostro hacia otro lado ya que sintió la cara arder ante el comentario, que logro hacerla recordar lo que sucedió minutos atrás. Yulia noto esto y decidió ella tomar la palabra para salvarse ambas.
-Es que Elena también necesito el baño-mintió pero no del todo, le brindo otro más de sus sonrisas a Katya y esta quedo convencida por ello.
Katya comenzó a recoger todos los platos y demás cosas sobre la mesa, bajo la mirada atenta de la niña y ambas mujeres que miraban en silencio cada una perdiéndose en sus pensamientos. La niña aprovecho esa oportunidad para preguntarle a su progenitora si podía retirarse e irse a jugar y esta se lo permitió gustosa ante su tierna cara de suplica. La hermana menor se dirigió hacia la cocina dejándolas nuevamente solas, y obviamente, Yulia no pudo dejar pasar la oportunidad.
-En cuanto vuelva tu hermana te despedirás de ella al igual que yo-explico mirándola.
-¿Qué?-pregunto con una mezcla de sorpresa y enojo-pensé que con lo que sucedió en el baño dejarías de molestarme por esta noche.
-Correcto, Elena-dijo-tu lo has dicho, dejare de molestarte de la forma en la que lo estaba haciendo. Esto es completamente diferente, te irás conmigo hoy-ordeno. Y ella sintió el pánico recorrer su cuerpo, el corazón comenzó a latir de forma acelerada en su pecho. Y cualquier clase de insulto, sabia contestación o contradicción se atoraron en su garganta quitándole por completo el habla. Estaba perdiendo en su propio juego.
-Siento informarles, pero no tengo nada de postre-menciono Katya llegando hasta ellas- pero no tengo problemas con ir a buscar algo en este momento.
-No te preocupes, Katya-dijo Yulia levantándose-pero no quiero causarte más problemas esta noche, realmente la cena ha sido exquisita pero yo debo retirarme ahora-y poso ligeramente su mano sobre el hombro de Elena dándole el claro mensaje de lo que debía hacer.
-¿En serio?-pregunto sorprendida-es una verdadera pena que te vayas tan pronto, Yulia ¿segura que no puedes quedarte un poco más?
-Me encantaría, pero no puedo-mintiendo una vez más-necesito arreglar un asunto que tengo pendiente.
-Entonces déjame acompañarte hasta la puerta-se ofreció.
-Yo también debo marcharme ahora, Katya-dijo Elena imitando a Yulia-de igual manera tengo cosas que solucionar-menciono con desgana. Se dirigió hacia su sobrina para abrazarla y charlar un rato con ella. Luego fue hasta donde su hermana.
-Espero que vuelvas pronto a visitarnos, Elena-menciono esperanzada Katya.
-Veré que puedo hacer-y se acerco a saludarla-me iré adelantando-dijo pasando al lado de Yulia para que solo esta escuchara. Ella le contesto con una afirmación de cabeza y observo cómo se marchaba por la puerta.
-La invitación va para ti también, Yulia-dijo logrando que la observara-también estaría muy gustosa de que vuelvas a visitarme nuevamente.
-Claro que habrá otra vez-prometió Yulia-estaré encantada de volver aquí-y de igual forma saludo a la pequeña que estaba vez le correspondió su saludo con menos timidez que antes-nos veremos pronto, Katya-se acerco a ella para saludarla.
-Eso espero-dijo correspondiendo el saludo-Cuídate, Yulia.
-Tu igual-y se marcho.
Y vaya sorpresa se llevo una vez que estuvo fuera de la casa. Elena ya no estaba.


Y la próxima semana no había cambiando en nada, todo daba el mismo resultado. Elena evitaba a toda costa coincidir con ella en algún evento, o siempre que la encontraba terminaba perdiendo, y no había contestado a ninguna de las cientos de llamadas que le había hecho. Entonces la última porción de paciencia se había evaporado por completo de ella, era suficiente. Tenía que poner en marcha su plan.

REVISTA DE MODA “VOLK”

-¿Entonces eso es todo lo que tengo que hacer?-pregunto la morena mujer cruzándose de piernas frente a su escritorio.
-Si-afirmo seriamente Yulia-y supongo que esta de mas decir que necesito completa discreción en ello.
-A eso lo entiendo-contesto- pero es algo arriesgado para mi ¿no crees? No quisiera terminar en la calle-razono.
-Tú no te preocupes por eso-la tranquilizo-en el caso de que seas descubierta las puertas de aquí estarán más que abiertas para ti, mas cuando estás haciendo esto para mí. Tendrás una muy buena recompensa.
-En ese caso me sentiré más tranquila-respondió con una sonrisa parándose- ¿trato hecho?- pregunto tendiéndole la mano.
-Trato hecho-respondió Yulia de igual manera apretando su mano-que tengas buena suerte-dijo cuando veía a la mujer dirigiéndose hasta la puerta.
-Gracias-contesto antes de cerrarla.
Yulia se sentó en su cómodo sillón y dejo salir un sonoro suspiro de diversión antes de hablarle al silencio de su oficina.
-Tú te lo buscaste Elena…



pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 2:53 am

XII
SEDUCCIÓN


Elena se encontraba frente al espejo dándose los últimos retoques a su maquillaje y verificando la correcta vestimenta para su día de trabajo. Dio una segunda cepillada su cabello cuando escucho a lo lejos el sonido de la puerta de su recamara. Se movió apenas unos pasos en la entrada del baño para articular un “adelante” no demasiado alto. Y milagrosamente una de las empleadas entro captando el mensaje, o tenía un oído realmente envidiable o conocía muy bien a la dueña de casa como para oír aquello.

-Señorita Katina-menciono haciendo un leve reverencia frente a ella, pero Elena no vio aquello ya que estaba demasiado interesada en el espejo que tenía en frente-abajo la está esperando un tal señorita Volkova, dijo que necesita hablar con usted.
-¿Qué?-pregunto sorprendida, esta vez sí mirándola, ocasionando una mirada de pánico en su empleada- ¿Qué hace Volkova aquí?
-Yo… no lo sé-contesto nerviosa-solamente me dijo que quería decirle algo…
-¡De ninguna manera!-grito- ¿Cómo se atreve en venir hasta acá? Dile que se retire ya mismo-ordeno
-Claro-dijo volviendo a repetir la reverencia-enseguida lo hare, señorita.
-No creo que eso sea necesario-dijo Yulia apareciendo atrás de la asustada mujer-necesito hablar contigo, Elena.
-¿Cómo te atreves a subir hasta aquí arriba?-pregunto comenzando a enfadarse.
-En realidad no tuve que hacer mucho-dijo sonriendo-solamente tuve que seguir a esta servicial mujer que tienes-y poso su mano sobre la temblorosa mujer que observaba todo sin hablar-y listo.
-¡Yulia vete!-ordeno-no hay nada de que podríamos hablar tu y yo.
-No-contesto tercamente-sabes perfectamente que no me iré hasta tener lo que busco-menciono-así que puedes retirarte tranquila-dijo dirigiéndose a la mujer.
-Yo…-comenzó dudosa. Miro a la mujer que tenia a un lado que le sonreía de manera tranquilizadora, luego dirigió su mirada a su jefa que no se veía para nada contenta apretando los puños y boca-si no es problema…
-Ve-dijo Yulia-necesito hablar a solas con ella, tu tranquila-y guiño su ojo. Volvió a mirar a Elena en busca de alguna contradicción a aquella orden, pero no obtuvo más que nuevamente silencio y su mirada asesina mirando a la desconocida mujer que nunca había visto antes con anterioridad.
-Entonces con su permiso-dijo sumisamente y se marcho lo antes posible de aquel ambiente tan incomodo.
-¡¿Quién te crees que eres?!-estallo- ¡Vienes hasta aquí sin ningún tipo de invitación y sabiendo que no eres para nada bienvenida y encima le das ordenes a mis empleados!-y se acerco amenazadoramente hacia ella-¡Vete de mi casa!-y esta vez no pudo detener el impulso de levantar su mano.
-Ni lo pienses-dijo Yulia tomándola de sus manos, las coloco sobre su cabeza y la acorralo contra la pared-me has visto la cara de estúpida por mucho tiempo, pero ya me canse Elena.
-¡Y seguiré haciéndotelo todo gustosa!-escupió sobre su cara-no estaré contigo.
-¿Eso crees?-pregunto acercándose a su boca.
-Si qu…-dijo queriendo contestar, pero Yulia ya la estaba besando interrumpiendo su respuesta. Intento apartar sus manos, pero era inútil, tenía demasiada fuerza. Quiso mover un poco su cuerpo para otro tipo de liberación y Yulia la aplasto contra la pared con su cuerpo evitando sus movimientos-su…el…ta…me- dijo con dificultad sobre la boca de Yulia.
-No hasta que me des lo que quiero-dijo mirándola fijamente a los ojos. Y Elena no vio más que puramente deseo en aquella mirada. Yulia hizo acoplo de todas sus fuerzas y la cargo dirigiéndose hacia su habitación.
-¡Bájame ya mismo, Yulia!-ordeno cuando se vio llevada por ella-¡Te lo advierto, no estoy jugando!-dijo pataleando y golpeando su espalda, pero aun así la seguía cargando como si nada-¡bájame, bájame!
-Yo tampoco estoy jugando-dijo arrojándola a la cama, donde rápidamente se posiciono sobre ella cuando vio que Elena quería levantarse-bonitas sabanas blancas.
-¡Suéltame maldita!-dijo forcejeando-¿harás esto a la fuerza? ¡Cobarde!
-Para nada-y volvió a tomara de sus brazos para ponerlos sobre su cabeza dejándola inmovilizada-porque ahora desearas esto tanto como yo- Elena quiso contradecir aquello, pero Yulia nuevamente se había apoderado de su boca.

Los labios de Yulia eran posesivos sobre los suyos, demandantes. No podía hacer más que sentir los movimientos de sus labios suaves sobre los suyos, sentía el dolor en sus muñecas que estaban siendo presionadas para evitar cualquier tipo de escapatoria. Y en un intento de querer mover sus piernas para empujarla, solamente logro empeorar más las cosas para ella. Aparto una pierna y Yulia cayo situándose entre medio, provocando un satisfactorio roce que no fue ignorando por ninguna de las dos. Y justo cuando noto que sus pulmones estaban necesitados de aire, milagrosamente Yulia se aparto de su boca para que pudiera introducir en su sistema el oxigeno requerido. Ambas se miraron fijamente a los ojos, en el silencio de la habitación solamente estaban las sonoras respiraciones de las dos presentes.

Pero Yulia rápidamente noto como su ceño se fruncía frente a ella, así que antes de que Elena pudiera hacer cualquier otra cosa, volvió a besarla. Y esta vez encontró menos resistencia que la vez anterior, Elena comenzaba a perder fuerzas. Y sintiéndose completamente segura de que no intentaría nada mas, se dirigió a atacar su vulnerable y suave cuello. Y no paso desapercibido para su oído izquierdo el suspiro que ella soltó. Comenzó a dar leves absorbidas placenteras, pero cuidadosa de no dejar algún tipo de marcas. Noto como cada vez estaba haciendo menos presión sobre sus muñecas, la mujer debajo de ella tenía la respiración acelerada, y obviamente, había dejado de poner resistencia con sus manos. Yulia tomo aquello como confianza de que no intentaría golpear o algo por estilo. Y Bingo. Comenzó a soltar muy lentamente sus muñecas y Elena aun no levantaba sus manos en señal de protección, sino que las dejo por su propia cuenta sobre su cabeza. Yulia trazo un camino de apasionados besos desde su cuello hasta donde comenzaban sus senos, y Elena involuntariamente levanto sus caderas hacia arriba encontrando las de Yulia moviéndose sobre ella. Giro su cabeza hacia la derecha, no quería ver lo que seguramente sería su sonrisa de victoria.
Pero Yulia no hizo nada de aquello, sino que dirigió sus manos a sus muslos capturando la punta de su vestido y lentamente empezó a levantarlo.

-¿Aun quieres que me detenga?-murmuro sobre su cuello. Espero un par de segundos y al no tener respuesta dirigió su cara hacia al frente para observar-contéstame-ordeno mirándola. Meció sus caderas hacia adelante viendo como la pelirroja cerraba sus ojo ante eso-Elen…-quiso pronunciar nuevamente para que le contestara su pregunta, pero increíblemente Elena había alzado su cabeza y ahora estaba besándola para callarla, y no caer en la bajeza de admitir que realmente no quería que se detuviera.

Elena coloco ambas manos sobre la espalda de Yulia, como queriendo desesperadamente que no se alejara de ella y dejar de sentir su tibio calor. Yulia sonrió sobre su boca, la tenia justo como quería. Ahí no había nada forzado.
Siguió meciendo sus caderas sobre ella y comenzó a bajar sus besos hasta su estomago, levanto la vista y observo a una agitada Elena con los ojos cerrados. Metió ambas manos debajo de su vestido, para retirar con total delicadeza su ropa interior. Y en el momento que la tuvo frente a sus ojos, su sonrisa se extendió aun más en su cara. Elena estaba completamente húmeda. Y ella era la causa.
Yulia se coloco nuevamente sobre ella, levantando a la vez su vestido hasta su cadera, teniendo a Elena en total disposición a ella.

-Elena, mírame-dijo viendo como aquella mirada esmeralda y gris chocaba contra su color zafiro. Yulia dirigió su mano hasta perderlas dentro de sus piernas-no quiero que apartes tu mirada en ningún momento-Y ella espero, ansiosa ante lo que estaba a punto de ocurrir, preparada. Y entonces paso, Yulia se adentro hasta lo más fondo de su interior.

-¡Yulia!-grito.

Elena se levanto de su cama hasta quedar sentada, completamente desorientada observo a su alrededor y no vio más que su habitación. Y estaba sola. Se toco la cabeza con ambas manos preguntándose que había sido aquello. Definitivamente si su mente buscaba hacerle alguna broma lo había logrado. Se dirigió al baño aun confusa por todo lo que había recreado su sueño, se miro frente al espejo y termino por confirmar que todo aquello no había sucedido realmente, pero ¿Qué significaba todo aquello?

-Definitivamente me está desquiciando-se respondió sola ante la pregunta hecha mentalmente. Se tomo su buen tiempo para prepararse para el trabajo. Y una vez que estuvo lista se dirigió hacia la planta baja donde ya podía ver uno a que otro empleado haciendo sus deberes, y también noto la que había aparecido en su tan vívido sueño.
-¿Desayunara hoy, señorita Katina?-pregunto servicialmente. Observo su reloj y vio que si se tomaba más tiempo iba a llegar tarde, y ella odiaba eso.
-No-contesto escuetamente. La empleada la quedo por un instante mirando y ella no pudo evitar preguntar-¿a caso tu…?-se interrumpió a sí misma. Agito su cabeza ante la estupidez que estaba por cometer.
-¿Yo que, señorita Katina?-pregunto viéndola titubear en preguntarle algo.
-Olvídalo-dijo. Dio media vuelta, recogió su bolso que siempre estaba sobre la mesa más cercana a la puerta y emprendió marcha hacia el exterior. Su chofer ya la esperaba pacientemente con la puerta abierta.
-Buenos días, señorita Katina-la saludo como siempre. Nunca perdiendo la esperanza de que tal vez alguna vez le conteste. Pero desafortunadamente esta vez tampoco fue la excepción. Cerró su puerta y se dirigió hacia su lugar y partió hacia el prestigioso edificio donde se elaboraba una de las revistas más populares de moda del país.

Elena se perdió en sus pensamientos observando por la ventana, viendo uno tras otros los enormes edificios. Todavía preguntándose porque había soñado eso esta mañana. Soltó un largo suspiro sin saber que responderse. Pero de todas maneras, todo era culpa de Yulia.
La puerta a su derecha se abrió y salió como cada día de la semana lo hacía. Con postura recta y firme, y sin mirar a los costados siquiera.

Sintió la mirada temerosa de sus empleados y observando de soslayo vio a uno que otro corretear a causa de vaya a saber qué. Pero ya sabía que seguramente se había corrido la voz de que ya estaba en el edificio. Presiono el botón del elevador sonriendo. Aquello era una costumbre de la que aseguraba que nunca se aburriría.

Las puertas se abrieron frente a ella y el silencio que siempre encontraba, hoy no se hizo esperar. Coloco para mayor comodidad su bolso en su hombro y avanzo con sus tacones altos. Observo a Irina como siempre esperándola a unos metros de la puerta de su oficina, quizás hoy iba a ser un día como cualquier otro. Quizás.
Y que equivocado estaba aquel pensamiento.

-Irina, necesito que me comuniques con Alphonse en cuanto antes-ordeno cuando paso a su lado-dile que tengo muchas ideas acerca de los vestido que me hablo el viernes.
-Entendido-contesto Irina, como siempre anotándolo todo-Monique me aviso que en cuanto estén las fotos se las haría enviar inmediatamente-dijo reposando su café en su escritorio.
-Perfecto.
-Y Fiodor ha conseguido a las 5 chicas rubias que habías pedido.
-Genial-contesto-porque verdaderamente no entiendo qué clase de daltónico me ha enviado a esas castañas-dijo suspirando-Dios mío, cuanta incompetencia hay.
-Y este es el informe-menciono temerosa Irina. Decidió que debía dejar la peor noticia para lo último-si eso es todo…-dijo queriendo escapar en cuanto antes.
-Sí, ya puedes retirarte. Vete-le contesto despreocupada. Dio un largo y necesitado sorbo a su café. Abrió su informe y a medida que leía sus ojos se agrandaban de incredibilidad ante la sorpresa, casi atragantándose con su propio café logro erguirse sobre la silla completamente atónita.
-Supongo que ya te enteraste-menciono Fiodor entrando a su oficina.
-¿Qué significan estos números, Fiodor?-pregunto sorprendida todavía- ¿Qué está pasando?
-Créeme que existe una explicación para todo-intento calmarla
-¡Y más vale que la haya!-grito-¡Quiero inmediatamente a todos en la sala de juntas!
-Está bien-concedió Fiodor- ¿Para cuándo?
-Para dentro de 5 minutos-ordeno caminando hacia afuera de su oficina. Fiodor se encamino rápidamente a dar la información de la gente requerida en la sala de juntas inmediatamente, conociendo a Elena no dudaría que ya estuviera sentada con cara de pocos amigos para comenzar a gritarles improperios a todos.

Y eso era exactamente lo que sucedía, Elena estaba sentada como siempre en su lugar, justo en la cabecera de la larga mesa. No había pasado todavía los 5 minutos cuando vio a casi todo su personal entrar ligeramente a la sala. El sonido de sus uñas golpeando contra la mesa iban al mismo ritmo de bombeo para los corazones de los presentes. Observo a Fiodor entrar último escoltando a dos personas más, así que suspirando pesadamente antes de hablar, comenzó.

-Quiero saber en este mismo instante que está pasando con la revista-dijo mirándolos fijamente a todos-lo único bueno es que no hemos bajado de puesto, pero ha sido descomunal la manera en que han disminuido las ventas y pronto eso será una noticia en boca de todos.
-Supongo que tendrás que verlo por tu propia cuenta-dijo Fiodor alcanzándole una pila de revistas que sabía que eran suyas y otras que no lo eran.
Observo minuciosamente todo antes de llegar a una conclusión bastante notoria ante lo que tenía en frente.
-Yulia…-susurro sin que nadie la pudiera escuchar.
-Aun no entendemos que es lo que está sucediendo y como logro hacer esto-menciono una rubia.
-¡Es bastante obvio lo que está sucediendo!-grito parándose-¡acá tenemos a un infiltrado que nos está traicionando!
-Pero…-intento protestar.
-¿Son tan estúpidos para no darse cuenta?-lanzo la pregunta en general-entonces díganme una cosa-dijo tomando un revista de las suyas y otra de Yulia- ¿Qué clase de revista comprarían ustedes? ¿La que tiene el secreto de la moda nº 49 o lo ultima de la moda nº 50?-pregunto. Pero no dejo que nadie respondiera, ya que estaba de más dar una respuesta a ello-Alguien ha estado pasando información antes de que se publique la revista ¡Y quiero al responsable!
Y salió de ahí tan rápido que dejo a todos con la boca abierta mirando con estupor cómo se marchaba por la puerta.
-¡Maldita!-grito una vez dentro de su oficina
-Elena escúchame-dijo Fiodor entrado detrás de ella- ¿Cómo es que piensas lograr dar con el responsable de todo esto?
-No lo sé, Fiodor, no lo sé-contesto- pero voy a llegar al fondo de todo esto hasta las últimas consecuencias y no me importa si tengo que dar una limpieza completa del personal para lograrlo.
-¿Estás segura?-pregunto sorprendido.
-¿Tengo cara de querer estar bromeando?-pregunto. Y no, no la tenía. Su cara estaba totalmente contraída por la ira que reprimía en su interior-así que desde ya quiero que averigües cualquier cosa dudosa que veas por ahí y no dude en decírmelo, lo que sea-puntualizo.
-Bien-y se marcho. Elena observo el teléfono pensando por unos segundos si aquello valía la pena. Pero debía hacerlo.

* * * * *

REVISTAS DE MODA “VOLK”

-En serio que no se cómo lo has hecho-dijo contento Aleksei-pero las ventas han aumentado considerablemente estas últimas semanas.
-Lo sé-contesto satisfecha Yulia-aunque en realidad no tuve que hacer demasiada, pero tú sabes-dijo levitando sus hombros-tengo mis métodos.
-Eso veo-contesto Aleksei. Y justo en ese momento comenzó a sonar el teléfono interrumpiendo la conversación-yo debo retirarme-dijo parándose-te dejo para que hables a gusto-Yulia le asintió con la cabeza antes de atender.
-¿Bueno?
-¿A quién mandaste?-pregunto fríamente la voz desde el otro lado, y Yulia la reconoció al instante.
-¡Vaya!-dijo riendo-que lindo que ahora los papeles se inviertan, ahora eres tu quien me llama. Sabía que me extrañarías
- ! Déjate de estupideces Yulia! y dime ya mismo con quien estas trabajando dentro de mi edificio para que me traicionara.
-Oh Elena ¿Cómo puedes ser capaz de pensar eso de mi?-pregunto haciéndose la herida.
-Claro que pienso eso de ti, eres un ser despreciable Yulia. Y no me cabe la menor duda de que tu estas detrás de todo.
-¿Y no te pusiste a pensar de que tal vez todo sea una simple coincidencia?
-En estas cosas no hay coincidencias y tu bien lo sabes-respondió-dime quien es.
-No-respondió Yulia-si quieres una respuesta tendrá que ser en persona.
-Ni lo pienses-arrebato-hagamos esto simple y claro. Yo pregunto y tú respondes.
-Querida Elena-dijo largando una carcajada-no creo que estas en una posición de ordenar en este mismo momento, así que te digo desde ya que ni lo intentes conmigo, ¿quieres que esto se detenga? Pues es fácil, harás lo que YO te ordene.
-¿Y qué carajos es lo que quieres?-pregunto. Aunque sabía que se iba a arrepentir de todo esto, era obvio lo que buscaba Yulia de ella.
-A las ocho te pasara a recoger mi chofer, espero que estés lista ¿de acuerdo?
-¡Maldita!-grito antes de cortar. Yulia se rio por ello, pero al menos estaba poco a poco cediendo.

Elena dio varias vueltas dentro de de su oficina pensando en todo, si Yulia quería entrar en un juego de quien mandaba, ella también podía hacer lo mismo. Sonrió ante lo que tenia pensando, ahora ella sabia como podía controlarla también.

Más tarde, aproximándose a la hora. Elena había optado por un ajustado vestido negro escotado que hacían resaltar sus voluptuosos senos, necesitaba lograr lo que tenía en mente. Se había dejado sus rizos al natural, cayendo deliberadamente sobre su espalda. Observo la hora y fue justo cuando escucho una bocina desde afuera, tomo su bolso y se encontró con un hombre esperándola junto a un elegante auto negro

-¿Es la señorita Katina?-pregunto él.
-Si-afirmo Elena.
-Entonces adelante-dijo abriéndole la puerta para que entrara.

Elena apoyo su frente al vidrio de la ventana durante todo el viaje hacia su destino indefinido. autocompadesiendose de sí misma y a la vez alentándose de que todo valía por su trabajo. Se encontraba debatiéndose entre la duda de querer seguir hasta el final, o abandonar simplemente todo y hacer su mejor esfuerzo para opacar su trabajo. Pero sabía que de aquella manera las cosas nunca iban a llegar a un fin, Yulia siempre iba a encontrar la manera de estar interponiéndose en sus cosas, además ya no podía retroceder las cosas. Estaba en un viaje sin retorno en el que tendría solamente una oportunidad en cuanto se le presentara frente a ella, y no iba a dudar en tomarla.

El auto finalmente se detuvo después de un no tan largo viaje y se vio saliendo del auto justo cuando el desconocido hombre le abrió la puerta para que saliera. Observo los lujosos edificios a su alrededor sintiéndose completamente desorientada.

-No entiendo a donde me ha traído-dijo dirigiéndose al hombre.
-Mil disculpas por eso señorita Katina-dijo inclinando su cabeza- pero nos dirigimos al hogar de la señorita Volkova.
-¿Hogar?-pregunto sorprendiéndose
-Si-afirmo el-es aquí donde vive ella. Acompáñeme.

Elena siguió silenciosamente al hombre cuando se dirigía hacia dentro de uno de los edificios. Observo que pasaron alrededor de 3 elevadores cuando él se detuvo frente a la puerta de uno que era completamente diferente a los demás, las puertas se abrieron y el caballerosamente se hizo a un lado para dejarla pasar primero. Vio como presiono el botón que daba hacia el último piso. Ella no escucho más que el sonido de la música dentro de aquel pequeño lugar, y cuando finalmente las puertas se abrieron el no avanzo para nada.

-Es hasta aquí donde llego yo-le informo el-suerte señorita Katina-y señalo con su brazo la puerta que estaba frente a ella. Movió levemente la cabeza y agradeció interiormente sus palabras, porque necesitaba mucha suerte para lo que ella quería.
Toco suavemente la puerta, y fue hasta ese entonces que noto el temblor en sus manos. Oyó ruido en el interior y apretó fuerte su bolso con sus manos, en un intento de querer disimular su temblor.
-Realmente me sorprende que vinieras-dijo Yulia cuando abro la puerta-realmente estas bastante desesperada por saberlo ¿no?
-Tú sabes la respuesta de eso-contesto indiferente entrado sin que la invitara, no tenia caso ser educada con ella. Observo todo a su alrededor sin disimulo, no había duda de que aquello era un muy costoso penthouse. Desde lejos pudo admirar la vista de los enromes ventanales que había frente a ella. Le encanto el juego de sillones blancos que había frente a estas, sin dudas eso sería muy relajante.
-¿Gustas algo de tomar?-pregunto Yulia desde atrás de ella asustándola.
-Un vino estaría bien-contesto Elena, observo su bolso y pidió que todo funcionara correctamente.
-Enseguida-contesto Yulia yendo hasta la enorme cocina que había en el otro extremo. Elena admitió que aquel lugar no estaba para nada mal. A pesar del nerviosismo que sentía, había algo ahí que era agradable. Sola no pudo evitar no dirigirse hacia los sillones, pos su bolso frente a la mesa y se sentó comprobando la suavidad de esto. Yulia volvió con una cara botella de vino y dos copas.
-No has especificado alguna marca, y espero que esta no te importe-menciono mostrando la botella.
-Estará bien-contesto Elena, realmente eso era lo que menos le importaba en este momento-¿me dirás ahora o cuando si tuviste algo que ver?-pregunto comprobando la poca paciencia que le quedaba.
-Todo a su paso, Elena-contesto Yulia sirviendo el vino-todo a su paso-ella se cruzo de brazos observándola. Yulia le alcanzo una copa casi llena y tomo otra con su otra mano-salud-dijo golpeando su copa.
-No hay ningún motivo para brindar-contesto de mala gana, dio un buen sorbo al vino y noto que no estaba para nada mal
-Siempre tan terca-contesto Yulia sonriendo de lado antes de dar un trago. Elena descubrió que a Yulia no le había pasado desapercibido su sugerente escote, ya que sintió su mirada clavada ahí. Sonrió porque las cosas seguramente no se iban a dar tan difíciles.
Las conversaciones habían dado un rumbo completamente diferente a lo que ella esperaba, Yulia por el momento se estaba comportando y ella agradecía un poco eso. De pronto la botella de vino ya se había acabado y ella se descubrió con la boca seca.
-Buscare mas vino-menciono Yulia levantándose. Busco en la heladera de su cocina y se encontró con que no había más, así que tomando la primer botella que llamo su atención volvió de nuevo a su lugar-espero que no te importe un poco de whisky, el vino se me ha terminado.
-No me importa-contesto Elena. Pero se dio cuenta que necesitaba proseguir con su plan antes de que sea demasiado tarde-pero si no te molesta me gustaría un poco de hielo.
-Seguro, ahora regreso-dijo. Elena aprovecho su descuido y saco de su bolso un sobre con polvo blanco y lo vertió sobre su vaso, sirvió el whisky y removió delicadamente sin dejar caer una gota. Yulia volvió en el momento justo que había dejado el vaso sobre la pequeña mesa-aquí estoy-dijo poniendo hielo en ambos vasos sin detectar las sospechosas burbujas dentro de su vaso. Tomo una considerable cantidad y después la observo-delicioso.
-Ya lo creo-contesto sonriendo un poco-y bien Yulia, ya te he soportado bastante tiempo y creo que me merezco mis respuesta.
-Tienes razón Elena-dijo ella acercándose a un mas-pero creo que sabes en el fondo porque lo he hecho, ¿no es así?
-Si-contesto-porque no he querido estar conmigo.
-Exacto-afirmo-y porque has estado huyendo de mi.
-¿Y qué sucedería si yo… si yo cambiara de parecer?-pregunto insinuante.
-¿A qué te refieres?-pregunto interesándose-a eso quisiera comprobarlo-y termino de cortar la distancia que había entre ellas.
Elena descaradamente se sentó a horcajadas sobre sus piernas, se sujeto con ambas manos del espaldar del sillón dejando frente a la vista de Yulia sus senos
-¿Esto no te da una idea?-pregunto acercándoselos, y justo cuando Yulia dirigía su cabeza hacia adelante se los alejo.
-No juegues conmigo Elena-chillo Yulia.
-No lo hago-contesto antes de besarla. Su corazón comenzó a bombear rápidamente cuando comenzó a recordar el sueño que había tenido esa mañana ¿Qué pensaría Yulia si ella se enterara la clase de sueño que había tenido con ella? Jamás se lo contaría, de eso estaba segura. La sujeto de su sedoso cabello cuando sintió la lengua de Yulia introducirse en su boca, coloco sus manos en su espalda y la empujo hacia adelante apretándola más contra ella. Elena correspondía todo aquello de la misma manera, confundiéndose ya si lo hacía con tal de entretenerla un poco o porque estaba siendo prisionera de la pasión que se desato en su cuerpo ante el recuerdo de su sueño.

Yulia la levanto asustándola y la tiro sobre el sillón, colocándose rápidamente sobre ella. Elena ya la esperaba, anhelante de recibirla. Y fue entonces cuando comenzó a masajear un seno con su mano derecha y estaba a punto de besar el otro sobre el vestido cuando noto que sus movimientos se hacían cada vez más lentos y ella más pesada.

-¿Yulia?-pregunto Elena cuando la sintió sobre ella sin moverse-¿Yulia?-volvió a preguntar. Pero no obtuvo respuesta. Como pudo logro sacársela de encima y la coloco sobre el sillón. Sonrió ya que no tuvo que hacer demasiado, y todo había salido más que excelente.

Visualizo las escaleras y rápidamente emprendió camino en ellas, una vez en el largo pasillo comenzó a abrir puerta por puerta para encontrar lo que buscaba. Y no fue hasta que dio con la última que se topo con su despacho. Se dio cuenta de que era ligeramente parecido al suyo, rápidamente comenzó a buscar en los cajones hasta que dio con unos cuantos sobres. Los abrió y comenzó a leerlos para encontrar la respuesta que tanto buscaba, era cierto. Alguien estaba pasándole información a Yulia acerca de todo de su revista mucho antes de que se publicara. Se sentó sobre el diván completamente atónita, Yulia la había amenazado una vez de que si no cumplía con su parte iba a comenzar a perjudicarla, y claramente lo estaba logrando. Ahora solamente dependía de ella si quería que eso siguiera o terminara, pero la verdadera pregunta en su interior es.

¿Era hora de finalmente convertirse en su amante?


XIII
LA PRIMERA CITA.



Había bajado lentamente de las escalera con miles de pensamientos recreándose en su cabeza, el cuerpo le pesaba, tanto como por el cansancio físico como el mental. Las opciones no variaban mucho, eran como aquellas preguntas a las que solamente tienes que responder simplemente con un “si” o un “no”, y ella ahora tenía que decidir entre aceptar o no negarse a una propuesta; de la cual dependía su exitoso futuro laboral. Se sentía como en un callejón sin salida, ahora ya no tenía más evasiones que hacer. Le había amenazado con arruinarla, y ella tentó a su suerte de comprobar hasta dónde sería capaz de llegar. Y he aquí los resultados.
Se tomo tranquilamente su tiempo el transcurso entre guardar el sobre como prueba en su cartera y sentarse frente a ella. Observo su reloj y supuso que no faltaba mucho, así que se cruzo de piernas frente a ella y espero lo que tendría que esperar.

Yulia sintió un ligero dolor de cabeza, abrió sus ojos pesadamente observando el techo y se sintió desorientada por un momento. Coloco su mano derecha en su sien y se incorporo en el sofá con una mueca y los ojos cerrados. Intento recrear que fue lo último en su memoria para terminar así en uno de los sofás de su sala, soltó una maldición junto con un suspiro cuando lo recordó todo y supuso lo que Elena le había hecho.

-Hasta que al fin despiertas- escucho la voz tan conocida frente a ella. Yulia alzo la mirada y la vio, Elena estaba tranquilamente frente a ella con las piernas cruzadas mirándola de manera casi neutra. Pero veía un poco de atisbo de quizás molestia-Muy buena estrategia de tu parte, Yulia, debo admitirlo-dijo mientras sacaba el sobre de su bolso para mostrárselo-aunque también arriesgado.
-Te lo advertí demasiadas veces, Elena-la miro fijamente sin apartar la mirada, el hecho de que haya subido hasta al piso de arriba y encontrara las cartas en la que le enviaban información no fue para nada de su agrado. Se pregunto cuándo tiempo pudo haber estado dormida, pero no se lo iba a preguntar, no aceptaría que se burlara de ella ante lo que le hizo-tú te negabas y yo iba a responder ante eso-y sonrió de manera soberbia, viendo la mueca en su cara y presintiendo su debate de que hacer o no. Ahora la tenía justo como quería.
-Todo con tal de lograr lo que te propones, ¿verdad?-pregunto burlándose, un poco por donde la situación la estaba orillando, y otro por una estupidez más grande que el mundo que iba a cometer según ella-¿sabes? Me he tomado el tiempo para pensar en muchas cosas mientras tú te tomabas tu apacible siesta-Yulia la observo como cambiaba de posición sus piernas para cruzarlas, y rápidamente cayó en cuanta en algo que había olvidado.
-Muy buena tu maniobra también, debo decir-contesto cambiando de tema-¿Tu ocasionaste que me durmiera? ¿Qué fue lo que metiste a mi bebida?
-Creo que la respuesta es bastante obvia, Yulia-contesto-y no creo que tampoco quieras saber los detalles acerca de eso, tú tienes otros intereses, ¿no es cierto?
-Tienes razón-coincidió Yulia riendo un poco-¿Me dirás esa maravillosa conclusión a la que has llegado mientras estaba dormida por tu culpa? Espero que sea lo que quiero escuchar-menciono cambiando su tono de voz, la había invitado a su casa con un solo propósito y ella iba para dormirla y descubrir sus planes. Definitivamente las cosas esa noche no estaban marchando como quería, pero ella era una persona muy perseverante que no perdía fácilmente las esperanzas.
-A eso puedes apostarlo, granuja-menciono con su mejor tono despectivo. Yulia sonrió por eso, jamar perdía la oportunidad de insultarla cada vez que podía. Recordándole siempre la manera en que quería tenerla, pero no sentía ninguna clase de culpabilidad. No señor, no cuando tenía la posibilidad presentándosele tan fácil.
-Entonces soy toda oídos-miro el vaso de whisky medio vacío frente ella, tenia muchísimas ganas de beber en ese momento. Pero no iba a cometer el estúpido error otra vez, quería estar completamente consiente en cuando escuchara lo que tanto estuvo esperando. Elena la miraba fijamente a los ojos con el rostro completamente serio, y Yulia supo cuanto aquello comenzaba a encantarle de ella. Era todo un reto que esperaba lograr, su madurez y seriedad eran la clase de cualidades que la atraían por completa, sin omitir obviamente, lo hermosa que era y el cuerpo perfecto que poseía.
-Estoy dispuesta a cumplir con mi parte-respondió Elena. Yulia tuvo unas increíbles ganas de brindar con el tentador whisky de todas maneras, pararse y saltar para presumir en su cara que finalmente la tenía como quería. Pero conservo su postura recta en el sofá y continuo callada-pero va a ser bajo mis términos-siguió. Y ahí estaba, justo con lo que Yulia se esperaba. Hubiera sido casi decepcionante que aceptara así sin más todo aquello, pero eso no quitaba el hecho de que comenzaba a aminorar poco a poco con su reticencia. Eso la hacía todavía más atrayente.
-¿De qué clase de términos estabas hablando entonces Elena?-se recostó para más comodidad, colocando sus brazos sobre el espaldar del sofá, sin apartar la mirada de ella-Porque yo en tu posición no estaría tan segura de querer negociar, a eso lo sabes ¿verdad?
-Lo tomas o lo dejas, Yulia. Tú decides-intento probando suerte. No podía creer que aun cuando le estaba diciendo que aceptaba todo, todavía quisiera seguir con la fanfarronería de recordarle que prácticamente estaba atada de pies y manos ante la situación-Porque si no será bajo mis términos, creo que sabes que mas que gustosa me marchare de aquí sin importarme lo que hagas, porque hare hasta lo imposible con tal de que no sigas molestando en mi trabajo-y quiso incluir el acuerdo, porque verdaderamente jamás se hubiera imaginado estar en una situación como esta y mucho menos estar aceptando. Pero como siempre, se repitió mentalmente, que todo valía por la seguridad de la revista y reputación.
-Está bien, como tu digas-contesto suspirando pesadamente. Analizando mejor todo, al menos había ya aceptado. Fue un gran avance que ya haya aceptado. Ahora solamente quería ver cuáles eran aquellos dichosos términos de los que hablaba, para así estar preparada ante cualquier imposibilidad que se le presentara de que ella creara algún método para evadirla como lo estaba haciendo últimamente-te daré la satisfacción de que las cosas marchen a tu gusto, pero te advierto algo Elena-dijo señalándola-nada de juegos-aseveró.
-Puedes estar tranquila de que eso no pasara-la tranquilizo alanzándose de hombros. Aunque sonrió internamente diciéndose que no prometía eso del todo.
-¿Y que son esas condiciones de las que me hablas entonces?-pregunto Yulia intrigada.
-Como debes estar más que segura, yo no estoy para nada contenta con todo esto-contesto-así que mínimamente quisiera tiempo para ir asimilando las cosas.
-Eso es algo que ya se ha dejado pasar demasiado, ¿no crees?
-Y también quiero-siguió como si Yulia no hubiera dicho nada- conocer muy bien a la persona que me está obligando a hacer algo que no quiero. No quiero cometer ninguna clase de riesgos.
-¿Conocer?-pregunto confundida Yulia-¿Qué me estas proponiendo? ¿Salir? ¿Cómo una cita?-volvió a preguntar sonriendo un poco.
-Tómalo como quieras a eso-contesto un poco incomoda, ya que noto que fue eso lo que claramente dio a entender-lo que pienses es lo que menos me importa-dijo tomando su bolso y parándose-¿estás o no de acuerdo?-pregunto mirándola
-Por supuesto que sí-contesto sin borrar su sonrisa y se paro para quedar frente a ella.
-Tenemos un trato entonces-contesto Elena tendiendo su mano. Yulia se la tomo silenciosamente aprovechando el contacto de su suave piel.
-No es así como yo cerraría nuestra clase de trato-menciono observando su boca.
-¿Entonces como…-intento preguntar Elena, pero Yulia ya la había jalado de la mando en la que la estaba sujetando para atraerla hasta ella y besarla. Un beso corto y superficial, solamente con los labios, en el que Elena no opuso resistencia pero tampoco correspondió. Solamente dejo su boca inmóvil.
-Tenemos un trato-dijo Yulia cuando se aparto de ella. Elena dio unos cuantos pasos atrás mirándola fijamente a la cara, el silencio se había apoderado del lugar casi incómodamente. Giro sobre si sin mencionar palabra alguna y se marcho. Y Yulia se pregunto si estaba haciendo bien en dejar que tomara el control absoluto de la situación ¿volvería a evadirla como siempre? Quizás tenía algo planeado y ella pronto seria victima de eso. Pero estaba cansada de sus desplantes, y no iba a permitir que volviera a suceder. De eso se tendría que encargar muy minuciosamente. Solamente esperaba no equivocarse con la decisión que acababa de tomar.


REVISTA DE MODAS “VOLK”



-¿Por qué estas tan intrigado en saber, Aleksei?-pregunto Yulia- confórmate con saber que tienes una genio por amiga-respondió guiñando su ojo para después beber de su café.
-Está bien, me rindo-respondió el-tú y tus misterios que nunca sabré comprender
-No son misterios-contradijo-simplemente me gusta guardarme algunas cosas para mí.
-En eso puedo llegar a comprenderte-dijo el sentándose cómodamente frente a ella-y cambiando de tema, ¿estás saliendo con alguien últimamente?-pregunto tomándola completamente desprevenida. Yulia dio una torcida y nerviosa sonrisa antes de responder.
-Créeme que en eso estoy-contesto improvisando lo mejor que pudo-¿Por qué la pregunta?
-Porque últimamente no te he escuchado fanfarronear acerca de alguna conquista tuya-dijo riendo un poco-y tampoco he visto que te espere alguna hermosa modelo a salida o que miraras como siempre a las de aquí, ¿estás interesada en alguien en particular?
-Algo así-respondió escuetamente.
-¿Y puedo saber quién? ¿La conozco?-pregunto Aleksei dejando salir a flote su curiosidad. Le intrigaba de sobremanera conocer a la desconocida mujer que Yulia intentaba esconder, quería saber quien había logrado, al menos temporalmente como creía él, encaminar a su amiga.
-Aleksei…-pronuncio Yulia en tono de advertencia, suspiro y proceso su mejor táctica de evasión-no puedes saber todo-dijo finalmente.
-Bien, bien, como quieras-dijo alzando sus manos-de todas maneras presiento que me enterare tarde o temprano. Y Yulia esperaba que al menos por un tiempo eso no pasara, no sabía porque motivo no se sentía preparada aun para contar a su amigo lo que estaba haciendo.
-Si tú lo dices-murmuro distraídamente observando unos papeles.
-Antes de que me olvide-dijo Aleksei parándose- ¿iras a la celebración de John Clark?-pregunto.
-Tengo que-contesto Yulia-me conviene enormemente estar rodeada de sus conocidos-dijo sin despegar la vista de los papeles.
-Entonces creo que ahí tendremos un problema-menciono-mi vuelo sale temprano ese día, ¿recuerdas? Así que tendrás que a alguien más con quien asistir-Y solo así Yulia despego la vista de su escritorio para mirarlo.
-Cierto, lo había olvidado por completo.
-Pero viniendo de ti no creo que tengas problema alguno con eso, ¿o me equivoco?
-Luego pensare que hacer, tú no te preocupes-dijo indiferentemente. Pero automáticamente ya tenía un nombre grabado a fuego en su mente. Ese no iba a ser el problema.

Elena se encontraba peinado prolijamente sus risos frente al enorme espejo que poseía en su baño. Se había ruborizado apenas uno poco sus mejillas, alargo un mas sus largas pestañas y delineo sus ojos de forma que sus ojos verdigrises lograban resaltar de una manera salvaje de un rostro casi angelical. Aunque solo era su apariencia.

De haber sabido que las cosas iban a tomar un rumbo tan rápido hubiera sido mejor poner otra clase de términos que lograran tardar aún más las cosas lo más que se pudiera. Pero si se ponía a pensar profundizando las cosas, no importara que tanto hiciera con tal de que no ocurriera, sabía que tarde o temprano tendría que entregar su cuerpo y eso era inevitable. Había aceptado, habían hablado cara a cara aclarando los términos y Yulia había aceptado sin chistar, sorprendiéndola increíblemente. Ya que creía que su reticencia para con ella estaba más que acabada, pero estaba equivocada. Yulia era una persona muy impredecible guiada por la seguridad de sus palabras certeras. Ya que todo lo que le había dicho, lo había cumplido. Así que era hora de dejarse lamentos y jugar sus mejores cartas.

Escucho el sonido de una bocina en el exterior y comprendió que había llegado. Una de sus empleadas había subido para informarle lo que ya sabía, así que silenciosamente bajo las escaleras tomándose su tiempo, y un poco para lograr hacerla molestar. Recordó el día en el que había leído en las revistas acerca de su supuesta amistad, y ahora se preguntaba si había sido correcto haber aceptado casi obligatoriamente asistir a un evento público, donde todos las verían juntas y asumirían que aquella amistad era verdadera. Pero había sido ella misma quien había propuesto eso de conocerse antes de concretar las cosas, aunque solamente lo había hecho con la intención de seguir tardando las cosas. Esperaba no estar hundiéndose más en aquel pozo de equivocaciones en el que últimamente se la pasaba sumergiéndose casi de manera constante.

Saliendo de la puerta principal se topo con un muy brillante alfa romeo color negro, Yulia estaba reluciente con una sonrisa a un lado esperándola con la puerta de copiloto abierta.
Yulia se tomo su tiempo para mirar a Elena dirigiéndose hacia ella con su característica postura, llevaba un vestido negro muy adherido a su figura, llegaba hasta medio muslo y no tenia tiras. Su cintura estaba rodeada de un volado y apenas unos centímetros más arriba tenía una cinta con un tono de negro más claro y brilloso. Tenía zapatos igualmente negros y sus rizos danzaban al compas de su caminata. De repente sintió el vulgar impulso de silbar y lanzar uno que otro piropo, pero sabía perfectamente bien que Elena no era aquella clase de mujer a la que le gustaba eso, aun así diciéndoselo con todo lo respeto que merecía una dama como aquella.

-Te ves hermosa-menciono Yulia en cuanto llego hasta ella. Especialmente esa noche se encontraba de un increíble buen humor y esperaba que Elena al menos tenga un poco también. Aunque no podía descifrar mucho ya que su cara se encontraba completamente neutra sin demostrar emociones. Ni siquiera un disgusto como particularmente hacia.
-Gracias-respondió simplemente entrando al auto. Decidió que era hora de terminar con las discusiones si querían llevar las cosas bien. No quería seguir gastando energías inútilmente.

Yulia cerró su puerta y su hasta su lado, para introducirse y finalmente partir hacia su destino.
El viaje como siempre había sido silencioso y relativamente incomodo. Yulia tenía ganas de sacar algún tema de conversación, pero temía encontrarse hablando solo durante todo el viaje, observo de soslayo a Elena y esta estaba casi cargando su cabeza por la ventana viendo hacia ningún sitio en particular, parecía querer estar en cualquier lado menos ahí. Y ella entendía eso.
Pero no iba a declinar, ella misma le había propuesto eso y Yulia se considerándose una mujer de palabra, no iba a cambiar las cosas. Quería al menos dejarla contentada lo mayor posible para que las cosas no se vieran tan forzadamente como parecían.
Yulia estaciono frente al gran salón situado sobre un amplio campo. Caballerosamente el hombre encargado le abrió la puerta para que ella saliera y le entrego las llaves, no sin antes voltear y ver como otro hombre abría la puerta para que Elena saliera, y no paso desapercibida para ella la sonrisa babosa de él.

Se acerco sonriendo hasta ella y entrelazo sus brazos posesivamente, Elena se sorprendió por un instante, pero se dejo llevar. Quisiera o no, eso era algo de lo que tendría que acostumbrarse con frecuencia.
Visualizaron que en la entrada mucha gente se encontraba hablando animadamente, siendo capturadas por las cámaras incesantes del lugar y de paparazis. Había a un costado una gran lona blanca que servía de fondo para aquellos que gustaran de posar un rato antes de entrar.

-¿Estas lista para algunas fotos?-pregunto animadamente Yulia rompiendo un poco el silencio.
-Siempre lo estoy-respondió Elena egocéntricamente levantando su barbilla. Yulia solamente opto por apartar la mirada hacia otro lado para sonreír y negar con la cabeza a la vez. Esta mujer era increíble y jamás dejaba de sorprenderla.

Mucho antes de que pudieran acercarse hacia la lona blanca, la gran mayoría de los camarógrafos, por no decir todos, ya se habían percatado de la presencia de ambas. Sin dudas este era un suceso muy poco común. No todos los días se tenía la suerte de captar a las reinas de la moda, ambas concentradas en el mismo lugar, juntas y sobre todo entrelazando sus brazos. Habían tomado varias fotografías de sus perfiles mientras caminaban para ponerse frente el fondo blanco, Yulia sonreía con su dentadura perfecta y Elena la imitaba lo mejor que podía aguantar. No paso demasiado tiempo para que todos los poseedores de cámaras las bañaran en flashes captando todo tipo de ángulos en ambas mujeres juntas. Casi todo el mundo estaba enterado de la “amistad” que compartían, pero era la primera vez que se enseñaban juntas en público. Sin dudas era el suceso que marco la noche e iba a ser, seguramente, la principal noticia en las revistas interesadas en aquello.

-Suficiente-dijo Elena después de aguantar los pocos minutos más largos de su vida. Yulia no queriendo llevarle la contraria, considero que también lo era. Así que hizo una leve inclinación de cabeza en modo de asentir, ambas comenzaron a caminar hacia la entrada. Y aun así cuando casi estaban introduciéndose no dejaron de sentir los flashes en sus espaldas.

A pesar de la hora, más que una simple celebración como habían dicho, era más parecido a una fiesta en pleno apogeo. El color de las paredes era de un naranja pálido, que apenas se notaba gracias al juego de luces que había por todo el salón, estaban las infaltables bolas de cristales de todos los tamaños sobre la pista de baile improvisada. La gente pasaba despreocupada con bebidas en mano que los meseros ofrecían paseando con sus bandejas, las mesas con bufet llegaban casi de punta a punta en ambos extremos del lugar. La música era bastante actual y bailable, con el volumen no tan alto como para no escuchar a quien te hablara pero tampoco tan bajo. Tenía la medida perfecta.
Yulia visualizo una apetecible casca de lo que seguramente sería ponche sobre una de las mesas y no pudo evitar resistirse.


-¿Quieres algo de beber?-pregunto cortésmente Yulia.
-Eso no me vendría nada mal-contesto Elena. Decidió que ya había sido mucho tiempo estando en aquella cercanía con ella, así que lentamente recupero su brazo, Yulia no lo tomo a mal. Ya que justamente también estaba pensando lo mismo. Se dirigieron a la mesa rápidamente y Yulia tomo dos vasos y comenzó a servirlos colocándolos directamente bajo la cascada. Le dio uno a Elena y ambas tomaron de sus respectivas bebidas sin mencionar palabra.
-¿Elena? ¿Yulia?-escucharon ambas ser mencionadas a sus espaldas. Sincronizadamente se giraron y se encontraron con el señor Clark frente a ellas. Que no tenia tal vez pocos años más que ellas- Que alegrías encontrarlas por aquí-dijo sonriendo de manera sincera-realmente es un placer grande tenerlas aquí.
-El placer es totalmente nuestro, Clark-intervino Yulia hablando por las dos-gracias por la invitación.
-De eso nada-contesto negando severamente con la cabeza-y por favor, llámenme John, que no estamos tan lejanos con la edad-menciono para luego reír y ser acompañado por ellas. En eso escucho un carraspeo en su espalda –Oh disculpen mis modales, les presento a Yagor Smirnov, mi socio-aclaro él.
-Es un gusto conocer a tan hermosas damas-menciono el dándoles un beso en la mano de ambas.
-Igualmente-menciono Elena quitando disimulada pero rápidamente su mano. Eso era algo de lo que nunca iba a acostumbrarse, siempre tolerando que algún desconocido le bese su mano. Yulia volvió a sonreír al darse cuenta de eso. Yagor no había despegado la mirada en ningún momento durante toda la presentación y Yulia también había notado eso.
-¿Me pregunto si tan bella dama me haría el honor de acompañarme con un baile?- pregunto cortésmente Yagor. Elena rápidamente miro a Yulia, quien ya no sonreía para nada.
-Discúlpenme, pero debo seguir saludando a mis invitados-dijo John antes de retirarse con una sonrisa. Nadie le había prestado atención. Elena disfruto de su rostro contraído y decidió molestarla un poco, Yulia gritaba con la mirada un rotundo “NO”.
-Estaré encantada de hacerlo, señor Smirnov-y ambos se fueron hacia el centro de la pista, donde había demasiadas parejas compartiendo un baile. Y así, quedo Yulia sola con un vaso de ponche en mano. Totalmente sorprendida sin dar crédito ante lo que acababa de suceder.

Y lo que Elena disimulo alegría al aceptar bailar con él, pronto se convirtió en una completa incomodidad para ella, mas porque lo que solamente había sido una invitación a un baile, pronto se convirtieron en 3 tediosas interminables canciones. Elaboro su mejor esfuerzo para recrear una sonrisa en su cara, pero mas fue una mueca lo que alcanzo a formar, necesitaba alejarse de aquel hombre.

-Discúlpame, pero estoy sedienta-mintió rápidamente despegándose de él cuándo noto mas proximidad-iré por una bebida.
-No te preocupes por eso, iré en busca de una-se ofreció el-solamente espérame aquí ¿sí?-pregunto
-Seguro-volvió a mentir. En cuanto vio perderse a Yagor entre el tumulto de gente, ella también lo hizo. Encontrando a John en el camino.
-Elena-exclamo-parecer perdida, ¿buscas a alguien?-pregunto viendo como ella observaba hacia todas direcciones.
-Más o menos-contesto- ¿por casualidad has visto a Yulia?
-No pueden estar separadas las amigas ¿eh?-dijo bromeando-la última vez que la vi estaba cerca de la mesa donde estuvimos todos juntos ¿quieres que le avise que la buscas si la encuentro?
-No, no será necesario-dijo-de todas maneras no es nada importante, si me permites iré hacia el baño.
-Claro, buena suerte-dijo dejándola pasar. Elena se dirigió hacia el baño más cercano, que para su suerte y comodidad, estaba completamente vacío. Solamente se escuchaban el sonido de sus tacos haciendo eco dentro del lugar. Entra en uno de los cubículos y procede a tomarse su tiempo en hacer sus necesidades.

Al salir, todavía notaba que se encontraba como cuando entro. Se miro frente el espejo y se cercioró de que nada estuviera fuera de lugar, así que con el sonido del agua cayendo sobre el lavado comenzó a lavarse las manos, que no fueron solo esos sonidos los que inundaban el relajado lugar hasta que escucho el peligroso “clic” del pestillo de la puerta de entrada siendo cerrado. Anticipadamente su corazón comenzó a dar bombeos fuertes y rápidos en su pecho, y sin saber porque motivo no quiso levantar la mirada. Intuía perfectamente de quien se trataba.

El perfume ajeno al suyo llego a sus fosas confirmando sus teorías, sentía la cercana presencia en su espalda, pero aun así no levanto su vista al frente. Sintió una mano siendo apoyada en su hombro derecho que luego movió su rizado cabello hasta el otro hombro, dejando al descubierto su cuello.
-No tenias porque haber bailado con ese sujeto, Elena-la amonesto la voz ronca cerca de su odio, tirándole el cálido aliento directamente provocando una reacción rara en su cuerpo- y mucho menos estando en mi presencia.
-No eres mi dueña-se defendió ella-y soy libre de hacer lo que quiera-respondió mirando al espejo y viendo a Yulia sonreír detrás de ella.
-Eso lo dices ahora, pero esto-dijo colocando su mano izquierda en su cadera y su derecha sobre su plano abdomen acariciándolo-todo esto pronto será de mi absoluta propiedad
-¿Eso crees?-pregunto imitando su sonrisa torcida. Ella veía muy lejana aquella posibilidad-estas demasiado equivocada, Yulia.
-Entonces tendré que demostrártelo-prometió apretando completamente su cuerpo a su espalda, Elena aun con las manos mojadas tuvo que sostenerse si es que no quería caer sobre aquel mármol mojado. Yulia ataco su cuello posicionada desde atrás, provocando que ambos cuerpos elevaran sus temperaturas de manera precipitada. Meció un poco sus caderas contra ella y Elena no supo como sentirse al respecto, inconscientemente cerro sus ojos para no observarse de aquella manera frente al espejo. Yulia lentamente comenzó a subir su mano, que hasta ese momento estaba en su abdomen, y tomo su seno derecho sin demasiadas vueltas. Dio un rápido vistazo hacia el espejo y observo el obvio punto de su seno erecto debajo del vestido, con sus propios dedos comprobó la dureza de estos, y sonrió con lasciva. Elena ya había inclinado levemente su cabeza para darle un mejor acceso a su cuello, que fue justamente cuando Yulia le había dado una peque absorción quitándole un suspiro. La respiración de Yulia era agitada al igual que la suya, podía sentir sus senos moviéndose rápidamente contra su espalda. La mano que estaba sobre su cadera se dirigió ágilmente bajo su vestido perdiéndose entre sus piernas.
Oh se sentía tan bien para Yulia estar de aquella manera, justo como tanto lo había querido.

-Tu cuerpo no miente, Elena-dijo besándole el lóbulo de la oreja-yo soy la causante de todas tus reacciones en este momento y él lo sabe- y comenzó a presionar su palma sobre su ropa interior, que la sentía suavemente caliente.
Elena sentía que sus pulmones no lograban retener y inhalar el suficiente aire, estaba sintiendo miles de sensaciones placenteras que se dirigían hacia todas direcciones en su cuerpo. Nunca se había sentido así, nunca nadie la había hecho sentir así. Por cuenta propia apoyo su mano sobre la de Yulia ejerciendo más presión sobre su seno derecho, embriagada completamente por el momento tan íntimo y la excitación que estaba haciendo acto de presencia en su cuerpo.
-Si quieres puedo detenerme en este momento-prometió Yulia, hablándole de una manera que comenzaba a estremecerla. De repente un calor invasor comenzó a apoderarse del ambiente, y ella se sentía completamente desorientada, pero no, no quería que todas esas sensaciones se detuvieran-pero eso no es lo que quieres, ¿verdad?-pronuncio lentamente, el mismo tiempo que comenzó a trazar círculos sobre su ropa interior ya mojada-quiero que me contestes-ordeno, sin perder la sutileza con la que le habla.
-Yo…-pronuncio a la vez que abría sus ojos, parecían que las manos de Yulia estaban sobre todo su cuerpo. Se miro con la respiración agitada de su pecho subiendo y bajando rápidamente, la mano de Yulia perdida dentro de su vestido y la otra mano sobre su seno jugando con su pezón completamente erecto. La situación era tan rara para ella, pero a la vez era intima, atractiva hasta cierto punto de su vista y completamente atrayente.
-Veo que no me quieres responder-dijo deteniendo sus movimientos de ambas manos. Elena la observo rápidamente, sin moverse de su lugar más que para girar su rostro para mirarla directamente a la cara. Y omitiendo cualquier voz en su interior, su moralidad y orgullo, levanto su mano derecha agarrando la nuca de Yulia para acercarla y besarla de manera voraz. Esta le correspondía de la mejor manera que podía, aun con las respiraciones agitadas y con la lucha por obtener aire, el encuentro de sus lenguas no ceso. El candente momento estaba volviéndose descontrolado cuando Yulia retomo sus movimientos ejerciendo esta vez más presión, Elena mordió su labio inferior en respuesta.

El momento estaba en plena cúspide, pero a veces el destino era bastante inoportuno a veces en cuestión de interrupciones. Ya que para disgusto de Yulia y quizás un poco de desesperación para Elena, fueron traídas a una cruda realidad donde se escuchaba el sonido de la puerta siendo golpeada desesperadamente.

Yulia lanzo toda clase de improperios ante la interrupción de lo que tanto le había costado, al menos conseguir un poco. Abrió la puerta de manera abrupta encontrando a una asustada mujer de quizás más de 40 años.

-¿Todo bien?-pregunto preocupada la desconocida mujer-pensé que alguien se había quedado encerrado dentro.
-Sí, creo que la puerta se trabo por un momento o algo, así-mintió de manera despreocupada para que la mujer dejara de hacer preguntas.
-Bien, entonces-dijo entrando confundida dentro encontrando a una hermosa mujer pelirroja secándose las manos, quien paso a su lado sin mencionar palabra alguna.
Yulia espero paciente afuera hasta que vio a Elena dirigirse hacia donde estaba.
-Vamos-dijo Yulia-te llevare hasta tu casa.
-No quiero que pienses…
-No intentare nada, Elena-dijo interrumpiéndola para tomarla de su mano-con lo de hoy me has demostrado bastante-menciono para molestarla. Elena decidió que era mejor callar en vez de comenzar una discusión que nunca tendrían fin.
El viaje de regreso a casa había sido igualmente de silencioso como el de ida. No quería mencionar nada de lo que había sucedido en el baño, y agradecía que Yulia tampoco lo hiciera. Todavía hasta ese momento no entendía su reacción, pero ahora debía ser más precavida. Así que se hizo una nota mental: no estar en un baño con Yulia cerca. No si no quería que aquello se repitiera varias veces.
Yulia estaciono su auto frente a la mansión y Elena no espero a que le abriera la puerta, sino que casi escapo de él.
-Elena, espera-grito Yulia detrás de ella-quiero darte esto-dijo mostrándole unas llaves.
-¿Y estas?-pregunto sorprendida.
-Son llaves-respondió Yulia como si eso fuera lo obvio.
-Créeme que tengo muy bien entendido lo que son las llaves, Yulia-contesto de manera brusca-lo que no entiendo es para que son y para que me las estas dando-pero pensándolo mejor, ella temía su respuesta. Esperaba que no fuera lo que ya se estaba imaginando. Yulia sonrió con su típica sonrisa torcida antes de contestar orgullosamente.
-Son una copia de mi penthouse-contesto-y te las doy porque quiero que pases todo el fin de semana conmigo.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 3:06 am

XIV
EL FIN DE LA PACIENCIA.


Toda espera tiene su final.



Aquellas palabras se agolparon en su mente haciendo un eco constante dentro de su cabeza. El avance de las cosas iba inevitablemente rápido, no cabía duda. No podía eludir el recriminarse a ella misma, porque aunque ya nada podía hacer, todo se debía gracias a su aceptación.
Ascendió por las escaleras pisando pesadamente cada escalón, apretaba fuertemente su mano izquierda, en un intento de querer estrujar el contenido que tenia dentro de la misma. Yulia volvía a sorprenderla una vez más, y de nuevo ella no tenía otra escapatoria, otra opción. Era el fin de todo.

Dejo las llaves debajo del velador que estaba junto a la cama y procedió a quitarse la ropa y colocarse un pijama. Una vez dentro del baño comenzó a quitarse cualquier rastro de maquillaje de su rostro. La cara de Yulia estaba tan vívida en su recuerdo, aunque hayan pasado apenas unos minutos atrás. Se lo había dicho a quemarropa, mientras le tendía la mano con las llaves colgando, ella la había mirando durante unos largos segundos intentando procesar la información ante lo dicho. Había tomado las llaves en absoluto silencio, sabía que las palabras salían sobrando. No volvería a dar voz a su humillación.
Salió del baño y se perdió entre sus sabanas blancas de seda, y acostada dando su perfil sobre la almohada se durmió. Viendo por última vez a las llaves junto a ella.

REVISTA DE MODAS “VOLK”

-¿Cómo que cancelo?-pregunto enojándose Yulia-no pueden tomarse el atrevimiento de cancelar apenas unos minutos antes de la reunión-dijo golpeando levemente la mesa-que se olvide que tendré en cuenta sus propuestas entonces.
-Hice todo lo posible de que cambiara de parecer, pero me dijo que sus tiempos se complicarían-informo Anna-tampoco es para que te desquites conmigo, cariño-dijo acercándose a ella. Yulia intento ignorar esto último que dijo y simulo estar interesada en sus papeles.
-Discúlpame Anna, pero ahora no-dijo esquivándola-ahora tendré que buscar otro tipo de diseño para estos vestidos si quiero que el tema no se pierda-intento justificarse.
-¿Yulia sucede algo contigo?-pregunto Anna queriendo acercarse a ella nuevamente. Para su suerte apareció Aleksei como siempre sin tocar la puerta, salvándola de la incómoda situación.
-Yulia ha llegado esto para ti-anuncio entrando levantando una pequeña caja-¿estás ocupada ahora?-pregunto viendo de reojo a Anna con una mirada de confusión. Yulia tomo esto como una salida segura para ella.
-En realidad hay unos temas que me gustaría charlar contigo-dijo echando de manera sutil a Anna-si no te importa, claro.
-Para nada-contesto-dispongo de tiempo, así que adelante-y se sentó cómodamente.
-Yo me retiro-anuncio Anna-Yulia si necesitas algo, solo llámame.
-Claro-contesto Yulia sabiendo que decirle aquello estaba de más, era su secretaria, era obvio que si necesitaría algo iba a llamarla-¿Por qué siento que has hecho a propósito -pregunto Yulia riendo un poco una vez que Anna se marcho de su oficina.
-No me gusta ella-contesto simplemente Aleksei-se que te acuestas con ella cada vez que quieres, pero siempre he sido sincero contigo y lo sabes-dijo viendo como Yulia sentía-así que solo por eso soy educado, pero no es bueno que te involucres con alguien del trabajo a quien ves de manera seguida, además de que tiene un no sé qué, que no me gusta para nada-finalizo.
-Tú no te preocupes-contesto-Yulia-se mantener muy bien ese tipo de cosas por separado y ya le he aclarado desde el principio como son las cosas.
-Eso espero-dijo no muy convencido-pero creo que eso es algo que ella ignora Yulia, solo ten cuidado, ¿sí?
-Deja tu paranoia-contesto riendo ante la exageración de su amigo-oye, soy yo. Me conoces my bien, me ofende que creas que no puedo controlar una situación así-comento fingiendo estar dolida.
-Tú eres peor que yo-dijo riendo y negando con la cabeza-pero cambiando de tema, he venido a dejarte esto-dijo poniendo la caja sobre su escritorio-y a hablar acerca de unas fotografías para la revista, quería darte mi visto.
-Soy toda oídos-contesto Yulia interesada-quiero dejar todo preparado para la semana próxima-dijo sentándose.
-Eso quiere decir que no piensas tocar tu trabajo en todo el fin de semana-sonriendo de manera picara-y sé lo que eso significa, compañera- Las mejillas se le tiñeron de un leve sonrojo, tendría que dejar de contarle todo a su amigo, siempre predecía cada paso que daba.
-No digas tonterías-queriendo desviar el tema-quiero disfrutar del fin de semana como corresponde-hablando en un doble sentido que solo ella entendía- Esta temporada está acabando conmigo.
-Tienes razón-dijo cruzándose de piernas-aun seguimos en el mismo puesto detrás de esa bruja fría-menciono Aleksei. Yulia rio casi imperceptiblemente, teniendo en cuenta lo poco que conocía a Elena, podría jurar que ella era cualquier cosa menos fría.
-No te preocupes por eso-dijo-nuestro trabajado también dará frutos.
-Eso espero-dijo observando su reloj-¿al final asistirás a la congregación de París?-pregunto tomando desprevenida a Yulia, ella lo observo sorprendida. Lo había olvidado por completo. Había olvidado uno de los encuentros más importantes en el país de la moda. Era un evento de alto nivel, donde asistían toda clase de diseñadores, modelos, personas de clase alta, famosos y personas como ella que tuvieran que ver con la organización de la moda. Siempre se hacia una vez por año y se consideraba –para gente del entorno e interesada-casi como un pecado no asistir.
-Por supuesto que sí-contesto lo antes posible luego de razonar las cosas-no podría darme el lujo de faltar a un evento como ese, además quizás tenga suerte y pueda tener algún diseñador interesado en mi revista.
-Justo como lo imagine-contesto sonriendo-pero, ¿asistirás sola?-pregunto.
-¿Por qué tan interesado en eso?
-Solo pregunto-levantando sus hombros-como siempre vamos a todos los eventos juntos pensé que tal vez habías conseguido ir con alguien, ya que yo tendré mi segundo viaje para esas fechas-Y nuevamente gracias a la gran boca de Aleksei a Yulia se le ocurrió otra maravillosa idea.
-Como ya te había dicho antes camarada, ese no es un problema para mí. Algo se me ocurrirá-Y por la mirada de Yulia, Aleksei no dudaba de eso.
-Bien entonces-dijo parándose-necesitare terminar unas ultimas cosas que deje pendiente, luego vendré y te hablare acerca de algunas cosillas que observe por ahí-metiendo las manos en sus bolsillos.
-¿Cuándo te marchas?-pregunto.
-Mañana en la noche-contesto-quiero tomarme un día para organizarme adecuadamente.
-Me parece una muy buena idea-sonriendo-espero que tengas un buena viaje Aleksei, si es que no llego a verte para entonces.
-No te preocupes por eso-dijo-si estarás ocupada sabes que comprenderé perfectamente-contesto guiñando un ojo antes de marcharse.


REVISTAS DE MODAS “ÍCONO”


-Pero Katya, ¿te das cuenta de lo que me estas pidiendo?-pregunto desesperada- sabes que yo no tengo mucha idea con esas cosas, por no decir absolutamente nada.
-Ya lo sé, Elena-contesto llamándola por su nombre completo, la conversación se ponía interesante-solamente serán por un par de días, máximo serán como tres, ¿es mucho sacrificio para ti?-pregunto haciendo su peor cara de abatimiento.
-Sabes perfectamente que no Katya-contesto-¿pero te das cuenta a quien se lo estas pidiendo? No tengo idea de cómo hacer las cosas.
-Es que no he podido contactar con nadie que pudiera-dijo-si no fuera un caso extremo créeme que no estaría molestándote con algo así.
-No me estas molestando, por favor-dijo intentado calmarse-solamente no quiero que sea incomodo, ¿te das una idea de lo aburrido que podría llegar a ser para ella?
-Yo no creo para nada que eso suceda-contradijo a su hermana-se que sabrás hacer un buen trabajo, yo estoy segura de eso-dijo tomándola su mano sobre la mesa-no temas, ¿sí?
-Nadie tiene miedo-contesto-es solo que…-Katya la miraba fijamente-olvídalo, pero nadie está teniendo pánico ante la situación-Katya rodo los ojos ante la testaruda de su hermana.
-¿Entonces es un sí?-pregunto cambiando su semblante.
-Si-contesto suspirando-pero no prometo que se aburra.
-Se que lo harás bien, hermanita-dijo parándose para abrazarla. Elena sintió el cálido abrazo de su hermana rodearla. Era lo único reconfortante que le quedaba.
-¿Entonces cuando te vas?-pregunto una vez que se separaron del abrazo.
-Mi vuelo está programado para mañana-contesto
-¿Mañana?-pregunto sorprendida.
-Sí, ¿Por qué? ¿Sucede algo?-pregunto-¿o tienes otra cosa que hacer?-Y claro que la tenia. Pero eso era algo de lo que no quería recordar.
-Sí, pero no es nada importante en realidad-y decidió que esa era la mejor descripción-así que no te preocupes.
-¿Segura?-pregunto viendo su cara dubitativa-si quieres puedo intentar seguir llamando y…
-Ni se te ocurra-la interrumpió. Analizo todo en tan solo segundos y vio que ante ese pequeño y lindo inconveniente, no le venía nada mal para salvarla una vez mas de la desgracia para ella-ya te he dicho que si y fin del asunto.
-Genial-dijo Katya parándose-un peso menos. Eres la mejor, ¿sabías?-la adulo, porque sabía que aquello le encantaba a su hermana.
-Sí, lo sé-dijo sonriendo y contestando justo de la manera en la que lo esperaba.
-¿Entonces a qué hora quieres que pase mañana?
-Cuando te quede más cómodo a ti-contesto-mañana estaré todo el día en casa, así que eso es lo de menos-y como no. Si conocía a Elena lo suficiente como para saber que no era necesario hacer aquella pregunta. Su hermana no conocía otro camino de su casa al trabajo y del trabajo a casa.
-Bien, pero te llamare antes por si a acaso-dijo caminando hacia la puerta-gracias por esto Lena, realmente te lo agradezco.
-No tienes que agradecerme nada, Katya. Porque aunque quizás lo di a entender en un principio, lo hare encantada.
-Lo sé, hermanita-abriendo la puerta-lo sé-y se marcho.

Yulia había salido un poco más temprano del trabajo. Aunque su penthouse nunca se encontrara en malas condiciones de limpieza, decidió mandar de igual manera a su personal encargado de eso. Había caminado diez veces al menos por los mismos lugares, subiendo y bajando las escaleras constantemente. Revisaba que todo estuviera en perfecto orden, a veces solía tener esa maña o pequeña obsesión por eso. Y la situación que se aproximaba daba meritos para ese comportamiento. Estaba justo en el segundo piso cuando escucho el timbre sonar, tuvo que bajar rápidamente las escaleras a ver, ya que le había dado la noche libre a sus empleados. Observo su reloj y se pregunto quién podría llegar a ser a esa hora. Elena no podía ser, ya que le había dado personalmente una llave para que entrara en cuanto llegara.

Asomo su ojo a la mirilla de la puerta y se sorprendió al encontrar a quien menos dudaba que podía ser, Elena estaba del otro lado con su cara habitual de siempre.

-Creí que usarías las llaves que… te di-musito sorprendida cuando abrió la puerta. Elena venia con una pequeña y adorable compañía extra.
-Me las olvide-contesto simplemente-tuve que hacer unas cosas antes de venir, además como si te molestara abrirme la puerta-Elena gozo de la cara de estupefacción de Yulia, sabía que aquello la iba a molestar y por eso no se hizo de rogar ante el favor que le había pedido su hermana.
-Hola Yulia-saludo la pequeña pelirroja tomada de la mano de su tía, interrumpiendo el silencio y las miradas amenazadoras sin ser consciente de ello.
-Hola pequeña, Ekaterina-la saludo sonriente poniéndose a su altura-estas aun más bonita de lo que recordaba-dijo tocando su mentón.
-Gracias-respondió tímidamente sonrojándose al extremo.
-Tú no tienes filtro, ¿verdad?-pregunto Elena. Empujo a un lado a Yulia avanzo con la niña.
-¿Qué quisiste decir con eso?-pregunto Yulia después de cerrar la puerta y ponerse detrás de ellas.
-Olvídalo-contesto mirándola-¿Cuál será nuestra habitación?
-¿Nuestra?-pregunto todavía sorprendida.
-Ekaterina ¿quieres conocer un poco el hogar de Yulia?-ofreció dirigiéndose a la niña-yo te alcanzare en un momento.
-Si-contesto corriendo directamente hacia una pecera que había captado su atención desde que entro.
-No puedo creerlo Elena-dijo Yulia viéndola-si piensas que yo tengo una paciencia infinita déjame decirte que…
-No ha sido a propósito-la interrumpió Elena-Katya no tenía con quien más dejarla.
-Y supongo que tú te has ofrecido voluntariamente para evitar lo que se supones que venias a hacer aquí, ¿cierto?
-No-contesto-fue personalmente a pedírmelo y no iba a cometer la grosería de negarme a algo que no me iba a costar nada hacer.
-Perfecto-contesto negando con la cabeza-simplemente perfecto.
-Mira Yulia, si quieres creerme o no eso me tiene sin cuidado-contesto señalándola- ahora ¿me dirás cual será nuestra habitación para que pueda dejar estas cosas?- pregunto levantando dos pequeños bolsos.
-Esa parte es la que no entiendo-dijo Yulia-¿nuestra? No sé que estas tramando.
-No puedo creer que seas tan cínica de exigirme eso estando la niña presente-dijo enojada Elena-además es muy pequeña y su madre no está, es obvio que tendré que dormir con ella.
-Y yo no puedo creer este maldito juego que tramas-dijo acercándose hasta ella con mala cara-sígueme que te enseñare la habitación.

Elena fue en busca de la pequeña Ekaterina y juntas siguieron a Yulia en un perfecto silencio. Yulia estaba demasiado enojada y lo sabía, no era para menos. No le había creído ni una sola palabra a Elena, pensó que como siempre busco la manera de librarse de ella.
-Aquí es-anuncio Yulia abriendo la puerta y entrando. Quedaba a dos puertas después de la suya propia-las dejare para que se acomoden.
-¿Yulia está enojada con nosotras tía?-pregunto inocentemente la niña.
-No, cariño-acariciando su cabello-ella nos ha invitado a su casa, no tendría porque enojarse por eso ¿cierto?-mintió.
-Si-contesto- ¿puedo seguir recorriendo este gigantesco departamento?-pregunto.
-Claro que si cielo, siéntete como si estuvieras en casa, ¿sí? Haz lo que quieras aquí-y sonrió casi de manera diabólica. Quizás si iba a ser interesante su estadía ahí.

La pequeña bajo ágilmente las escaleras encontrando a Yulia bebiendo vaya a saber que en la cocina, nunca había visto antes a la supuesta amiga de su tía y la descocida mujer la intrigaba por completo. Era tan alta como su tía, pero su cabello era completamente negro y largo a comparación con el suyo o el de su madre. Tenía los ojos tan azules y no recordaba conocer a alguien que los tuviera de aquel tono. Si, definitivamente era muy diferente a otras personas. Se acerco hasta ella y se detuvo en cuanto Yulia noto su presencia.
-¿Tu estas enojada conmigo?-volvió a lanzar la inocente pregunta. Yulia dejo reposar el vaso sobre la mesa y se acerco hasta ella sonriendo.
-Claro que no –respondió de manera dulce ¿Por qué piensas eso?
-No lo sé-contesto levantando sus hombros-¿con mi tía Lena? Escuche que peleaban.
-No, no peleábamos-mintió Yulia-solo hablábamos de… una manera extraña-dijo moviendo sus ojos exageradamente haciendo reír a la niña. Después de todo ella no tenía la culpa de que Elena la esté usando-¿oye tienes hambre?-pregunto
-Si-admitió Ekaterina meciéndose sobre sí misma.
-¿Y qué te parece si tu y yo vamos a comer afuera?-pregunto animada al ver el brillo en su mirada.
-¿Y puede venir mi tía Lena con nosotras?-pregunto con genuina alegría. Yulia pensó que quizás Elena se negaría y también no permitiría que la niña saliera solo con ella.
-Sí, podrías invitarla-concedió finalmente- anda arriba a avisarle, yo esperare aquí-y observo como la niña corriendo fue en busca de su tía para contar su propuesta. Y para sorpresa de Yulia al poco tiempo vio bajar a las dos.
-¿Es cierto?-pregunto Elena en cuanto estuvo frente a ella.
-Si-se limito a contestar Yulia.
Elena no había hecho muchas más preguntas y Yulia agradecía internamente eso. Condujo en completo silencio y sin dar explicaciones hacia donde se dirigía. Elena pensaba en todo tipo de restaurantes caros o lujosos, pero cuando todas habían bajado del auto, se encontró con lo que menos esperaba encontrarse.
-¿Es en serio?-pregunto con mala cara. Yulia solamente se había limitado a levantar sus hombros y tomar a la niña de la mano para entrar sin esperarla. Cosa que le molesto demasiado. Cuando entro observo a Yulia subir a Ekaterina a una banqueta alta y ella sentarse a su lado, frente a la barra. Odiaba tener que comer en lugares así donde ni siquiera se molestaban en limpiar la comida caída de las personas que habían estado anteriormente.
-Siéntanse libres de pedir lo que quieran-ofreció Yulia. Elena se sentó del otro lado de la niña quedando en medio de ambas adultas. Ahora se arrepentía de haber aceptado, era obvio que Yulia hacia esto con tal de molestarla.
-¿Qué son todas esas cosas?-pregunto Ekaterina.
-Eso pequeña, son todas las clases de pescados que te imagines-explico Yulia-adelante, prueba lo que quieras-y observo como la niña tomaba libremente todo con sus manos para comprobar su sabor. Escucho a Elena pedir una bandeja donde pudiera comer los alimentos sin tener que tocar el sucio mesón como había dicho. Esa mujer parecía que jamás iba a cambiar-Elena ¿asistirás este año a la congregación de París? –Pregunto para romper un poco el silencio y además quería saber-se que el año pasado no fuiste.
-Tuve un problema con los horarios-contesto sorprendida, suponiendo quizás hacia donde Yulia quería ir.
-¿Pero iras este año?-volvió a preguntar.
-No lo creo-contesto-tengo demasiadas cosas que hacer y mis horarios son tan apretados como el año pasado, así que no lo creo. Mi respuesta es no.
-Entiendo-dijo Yulia. Convencida totalmente ante la seguridad de sus palabras.

Más tarde, una vez que las tres se habían degustado con una gran variedad de pescado en aquel restaurante japonés, ya estaban de nuevo en el penthouse. Yulia les había deseado buenas noches a todas y se había marchado en silencio hacia su recamara, sin ni siquiera haber intentado nada fuera de lugar esa noche. De todas maneras era la primera, era lo que se decía mentalmente. Pero lo que nunca pensó, fue en escuchar golpes en la puerta de su habitación a las 3 de la mañana, y mucho menos los gritos de Elena.

-¿Qué sucede?-fue lo que pregunto con cara adormilada una vez que abrió la puerta.
-La niña, Yulia-dijo desesperada-la niña no se siente bien.
-¿Qué?-pregunto antes de salir corriendo hacia su habitación. Y efectivamente la pequeña Ekaterina sudaba en su frente, lo que era más que obvio de que quizás tuviera fiebre y respiraba agitadamente-Hay que llevarla al hospital-y Elena afirmo efusivamente con la cabeza, no tenia porque negarse ante aquello.

El camino hacia el hospital había sido muy corto debido a la velocidad en la que Yulia conducía. Ni siquiera había detenido el auto del todo para estacionar cuando Elena había salido casi corriendo con la niña en brazos hacia dentro del edificio del hospital. Cuando había entrado vio a Elena hablar desesperadamente con un hombre vestido con una bata blanca que tomaba a la niña en brazos y se la llevaba por un largo pasillo.
-¿Qué te han dicho?-pregunto Yulia una vez que la alcanzo.
-Solamente se la llevaron-contesto Elena-Oh por Dios, ¿Por qué me sucede esto a mi?-murmuro por lo bajo tapándose la cara con ambas manos. Yulia escucho todo.
-Oye se pondrá bien-dijo tocando su hombro-yo sé que no es nada grave.
-¿Y cómo puedes estar tan segura?-dijo Elena apartando su mano retrocediendo-ni siquiera sabemos que le sucede.
-No lo sé, solamente lo presiento-contesto Yulia-pero poniéndote así no harás que se mejore. ¿Quieres café, agua, algo?-ofreció Yulia-iré a buscar algo para que tomes.
-Agua estaría bien-contesto Elena. Solamente para que Yulia se marchara. No podía creer que le sucediera eso ella, se sentía una irresponsable y no sabía porque, y lo peor de todo es que estaba actuando de aquella manera frente a Yulia y eso era algo que odiaba. Habían pasado pocos minutos cuando Yulia regreso con un vaso de agua justo a la vez que el mismo doctor se aproximaba hacia ella. Se paro rápidamente casi empujando a Yulia en el proceso.
-¿Cómo esta? ¿Se encuentra grave?-pregunto rápidamente-¿Qué es lo que tiene?
-Señorita tranquilícese-pidió el doctor- la niña solamente ha presentado una manifestación de alergia, quizás por algo que haya ingerido y que no estaba acostumbrada-Elena rápidamente dirigió su mirada hacia Yulia que en ese momento no sabía dónde meterse. Ambas habían pensado exactamente lo mismo en ese momento.
-¿Pero está todo bien?-volvió a preguntar
-Sí, no se preocupe-contesto-solamente quería informarle esto, además de que quedara en observación por el resto de la noche por si presenta algún otro tipo de complicación.
-Está bien-contesto más tranquila-me parece bien entonces.
-Eso es todo, me retiro-anuncio el doctor-que tengas buenas noches-y se marcho por donde vino.
-Elena yo…
-Cállate Yulia-la interrumpió-simplemente cállate, no quiero escucharte en este momento. Sabía que iba a ser una mala idea seguirte la corriente ¡lo sabia!-levantando la voz- Ekaterina estaba bajo mi cargo y ahora por TU culpa está internada en este hospital
-¿Mi culpa?-sorprendida-Elena ¿cómo querías que supiera que era alérgica a esa comida?
-¡Es una niña por Dios!-grito-nunca antes había comido esa asquerosa comida cruda ¡eres una imprudente!
-Lo repetiré-levantando la voz-¡no lo sabía!
-Vete de aquí Yulia-ordeno-de todas maneras tu presencia no sirve para nada, vete.
-¿Qué?-pregunto-tu no me echaras de aquí…
-¡Vete!-grito- ¿Qué no ves que siempre complicas mi vida? ¡Vete de aquí!
Yulia no supo como contestar aquello, así que haciendo lo que menos quería hacer se marcho. Viendo por última vez a Elena tomar asiento y cubrir su rostro con las manos. Definitivamente las cosas no habían salido como quería esa noche.
A la mañana siguiente no se había levantado más que con una sola preocupación en su cabeza, de alguna manera también se sentía culpable de lo sucedido de la noche anterior, pero como ella le había dicho a Elena, no lo sabía. Dejando su desayuno casi a medias se marcho hacia el hospital. Necesitaba tener noticias.
-Disculpe, quería saber donde se encuentra la había de Ekaterina Katina-consulto a la secretaria.
-Lo siento, pero a Ekaterina Katina la han dado de alta hace un par de horas.
-¿En serio?-pregunto sin creerlo.
-Completamente, señorita. La mujer que la trajo se marcho con ella en cuanto el doctor así lo determino.
-Bueno…yo…gracias-alcanzo a decir antes de marcharse. ¿Por qué Elena no la había llamado? Aunque si lo pensaba bien, y conociéndola, aquello no la tenía que sorprender. Pensó que quizás habían vuelto al penthouse mientras ella no estuvo, y vaya sorpresa que se llevo cuando se encontró con que las pertenencias de las dos ya no se encontraban en su habitación. La había llamado cientos de veces al celular y nunca le respondió, llamo también a su casa y siempre alguien le informaba que no estaba. Aunque aquello era muy difícil de creer. Yulia se había tomado aquel día para pensar y dejar que Elena también se calmara un poco. Pero al día siguiente todo había pasado exactamente igual, y ella termino por decidir que era suficiente. La testarudez que poseía aquella mujer era más grande de lo que ella se podría llegar a imaginar. Había ya pasado todo el fin de semana tan decepcionante para Yulia y del que no esperaba para nada todo aquello que sucedió.

Encontrándose ahora en su oficina y pesando que ya no tendría escapatoria, decidió realizar su último recurso.

-Buenos días, revista “Ícono” ¿Qué se lo ofrece?-saludo la educada voz del otro lado de la línea.
-Buenos días, quisiera hablar con la señorita Katina por favor-pidió Yulia.
-Lo siento, pero ahora la señorita Katina está en una importante reunión antes de tomar un vuelo.
-¿A París?-pregunto Yulia-¿Eso quiere decir que asistirá a la congregación?
-Lo siento, señorita, pero no tengo el permiso para dar esa clase de información a menos que no sea la misma señorita Katina quien la de ¿quizás quiera usted dejarle un recado? -ofreció- ¿con quién tengo el gusto de hablar?-Pero Yulia ya había colgado.
-Me mintió-dijo hablándose a sí misma-¡me mintió!-y comenzó a dar vueltas por toda su oficina, camino rápidamente hasta su escritorio nuevamente para hablar por el intercomunicador-Anna, necesito que llames al aeropuerto y me reserves un vuelo lo antes posible-ordeno.
-Enseguida Yulia-contesto Anna-¿un vuelo hacia qué destino?
-A París-respondió. Dio media vuelta observando la gran ciudad desde su ventana y planeo minuciosamente las cosas esta vez-ahora si me escucharas Elena-prometió Yulia-o mejor dicho me sentirás…

Y sonrió.


XV
COSUMACIÓN


El que espera desespera…pero tiene su recompensa.



Elena había pasado una muy, muy solitaria noche esperando en el hospital. El enojo y la culpabilidad que sentía la habían hecho estallar contra Yulia, después de todo había sido idea de ella llevar a la niña a un restaurante donde servían especialmente pescado crudo. Aunque tenía razón en haber dicho que no tenía idea de lo que iba a suceder, ella tampoco. Decidió echarle toda la culpa de todo, después de pensarlo eso era lo mejor. No había podido pegar un solo ojo durante toda la noche preocupada por la salud de su sobrina, era la primera vez que la tenia sola con ella durante tantos días y sucedía una cosa así. Y lo peor de todo por culpa de Yulia.

No había sido para nada fácil escaparse de la cantidad de preguntas que le había hecho la niña de 5 años del porque no habían regresado a la casa de Yulia, pero decidió que no volver iba a ser lo mejor. Inexplicablemente no quería ni verla en pintura. Habían tenido muchísima suerte cuando muy temprano en la mañana volvió y no la encontró, así que rápidamente aprovecho para quitar todas sus pertenencias y regresar a la comodidad de su hogar. Dejo órdenes estrictas de que si la llamaba dijeran siempre que no estaba disponible, comenzaba a conocer muy bien a Yulia y a su insistencia y no dudaba que esa posibilidad sucediera. Y eso fue exactamente lo que sucedió en cuando llego y todas las empleadas le habían informado que una señorita había estado durante todo un día intentando comunicarse con ella. Había pasado un relajante fin de semana con su sobrina, sin propuestas que cumplir, sin acosos, sin nada y no podía sentirse más satisfecha al respecto.

Pero de lo que Elena no estaba enterada para nada, era de lo que esa misma mañana Irina había contado sin querer. Ahora observando el azul del cielo a través de la ventanilla del avión se dispuso a descansar su mente. Le había mentido una vez más a Yulia diciendo que no iría a la famosa congregación, era cierto que el año pasado no había podido asistir por complicaciones de tiempo, pero este año decidió que no se lo perdería por nada. Ni loca iba a permitir que Yulia la arrastrara con ella durante todo el viaje, no se consideraba capaz de soportar tanto. Soltó un largo suspiro antes de cerrar sus ojos y sonreír. Sin estar enterada de lo que le esperaba.


REVISTAS DE MODAS “VOLK”

-A ver Anna-dijo Yulia irritada-¿Cómo está eso de que no hay vuelos disponibles para hoy? ¿No les dijiste a caso para quien era?
-Lo intente Yulia, en serio-contesto-pero ya sabes, me han dicho eso una y otra vez, solamente hay vuelos disponibles para París hasta mañana.
-¡Pero yo no tengo tiempo hasta mañana!-grito parándose. ¿Cómo es que Elena entonces si había conseguido ir?-quiero que sigas insistiendo hasta el cansancio Anna.
-Seguiré intentado Yulia-confirmo Anna-pero no prometo nada, se que seguirán diciéndome lo mismo de siempre.
-No me importan-levantando la mano con indiferencia-tu sigue intentando, sino quiero el primero que salga mañana.
-Está bien-dijo Anna y se marcho.
Yulia en estos momentos necesitaba de la molesta compañía de su pregunto amigo Aleksei, sabía que el con un par de llamadas podría enviarla a París en un parpadeo, pero ahora estaba completamente sola y tenía que apañárselas por sí misma. Después de haber pasado un apestoso fin de semana, su mal humor se había acumulado durante todos esos días, y para mejorar aun más la situación, hoy recién se enteraba que Elena le había mentido en su cara. Seguramente ya había sospechado de lo que tenía en mente, no podía negar que también era una mujer muy inteligente, demasiado astuta.
Pero ella también se consideraba de esa manera y también tenía ases bajo la manga, no le iba a dejar las cosas tan fáciles después de haberla dejado en paz. Tenía que cumplir a como diera lugar, quiera o no.

-Yulia, aquí hay una mujer que dice tener propuestas para ti-dijo Anna por el intercomunicador.
-Dile que ahora no, Anna, estoy demasiado ocupada ahora.
-Dice que no te hará tardar mucho, es importante.
-Está bien-contesto bufando-que pase.
-Entendido.

Yulia espero paciente y se encontró observando a una alta mujer rubia con el cabello lacio brilloso, tenía una ajustada pollera blanca que llegaba hasta sus rodillas, una ajustada camisa negra y un saco que por lo visto hacia conjunto, pero este lo tenía enrollado sobre su brazo libre, ya que en su otra mano portaba unos cuantos papeles.

-Buenos días, señorita Volkova, espero no llegar a un momento muy inapropiado para usted-dijo con una encantadora sonrisa
-Buenos días, y para nada, solamente digamos que estoy con algunos inconvenientes-contesto-y por favor no me trate de usted, dígame solamente Yulia-devolviéndole la sonrisa.
-Está bien, Yulia-y observo cómo esta desesperadamente acomodaba unos papeles sobre el escritorio- ¿Qué me dices acerca de unir lazos con otra revista?-pregunto tomando asiento por sí misma.
-Yo no hago ese tipo de cosas-contesto esta vez sí mirándola-así que si vienes a proponerme eso, discúlpame pero no.
-Lo entiendo-contesto- pero ni siquiera has leído los beneficios que esto te traerá-alzando las hojas.
-No me interesa-dijo Yulia caminando de un lado a otro-así que si me disculpas…
-¿Estas ocupada ahora?-pregunto.
-Demasiado-contesto.
-Disculpa le interrupción, Yulia-Dijo Anna por el intercomunicador-pero tienes el vuelo mañana temprano en la mañana.
-¡Perfecto!-grito-Muchas gracias Anna-discúlpame pero ahora no puedo quedarme aquí-dijo buscando su abrigo.
-¿Podre volver a regresar?-pregunto con la mirada esperanzada. Yulia había notado lo grosera que había sido, pero no iba a tener mucho tiempo si se seguir tardando.
-Escucha-dijo suspirando-mañana no estaré aquí y tampoco sé cuando regresare-explico- ¿Qué te parece si de igual forma vienes mañana y hablas toda tu propuesta con el vicepresidente?
-Lo hare, Yulia. Muchas gracias-dijo tendiendo su mano-de todas formas gracias por el tiempo.
-No hay problema…
-Marina-se presento ella-Marina Novikova.
-No ha sido problema, Marina-dijo observando si reloj-ahora si me disculpas tengo que prepararme para un vuelo.
-Sí, no molestare mas-dijo-que tengas suerte en tu vuelo, Yulia.
-Gracias-agradeció Yulia. Porque realmente esperaba tenerlas.


AEROPUERTO PRINCIPAL DE PARÍS-FRANCIA

-Espero que no hayan perdido mis maletas-dijo una enojada Elena- porque me encargare de que consigas un trabajo mucho más humillante que este-dijo de manera denigrante.
-Lo siento señorita-contesto asustado el hombre-debe haber algún problema con las maquinas, pero yo le prometo enseguida que estarán aquí sus maletas ¿me permite su tarjeta? Yo las recogeré personalmente.
-Eso espero-contesto entregándosela evitando tocar sus grasos dedos según ella.
-Enseguida vuelvo-y se marcho apresuradamente.
-Quizás sea cierto-dijo Fiodor con las manos en los bolsillos- ¿nos cuesta mucho esperar?
-¿Y tú de qué lado estas?-pregunto mirándolo- Fiodor no se qué tan importante será para ti el gran evento que se realizara esta noche, pero para mí en este momento es mi primordial y único objetivo para que las cosas terminen de salir bien. Yo si me preocupo por mi trabajo.
-¿Y piensas que yo no a caso?-pregunto un poco dolido-Elena yo creo que estas mezclando un poco las cosas ¿no lo crees?
-¿Por qué no te encargas de conseguir un vehículo para el hotel?-pregunto cambiando de tema-el muchacho parece que si ha hecho su trabajo-dijo señalando al joven que venía caminando con algo de dificultad ya que sostenía demasiadas maletas para una sola persona.

Fiodor se encargo de tomar algunas maletas y juntos salieron fuera del aeropuerto, donde efectivamente ya los esperaba un auto fuera. Elena no emitió muchas palabras y solamente se limito a entrar sin dar muchas explicaciones. Una vez todo listo se dirigieron a uno de los hoteles más lujosos más cercano al lugar donde seria la gran reunión de moda.

No había tomado mucho tipo poder registrarse en el hotel, ya que por su nombre y por haber sido una clienta que lo frecuentaba cada año. Le habían dado una de las mejores habitaciones como siempre y Fiodor se registro en una contigua a la de ella. Había estado por demás de callado y sabia que quizás se debía a la discusión que habían tenido en el aeropuerto, en realidad no había querido decir aquello, pero su lengua había actuado antes que su cerebro. Sentía una extraña sensación y esta vez sí desconocía el porqué de su irritación, el viaje había sido bastante pesado y había descansado poco durante el fin de semana cuidando de Ekaterina. No había sido fácil eludir a la pequeña de querer volver con Yulia, y mucho menos esquivar las cientos de preguntas que le había hecho Katya cuando su hijo le había informado que había pasado el fin de semana en su casa, su hermana había estado tan alegre que casi había ignorado por completo que su hija había estado una noche entera en el hospital. De todas maneras se veía en buen estado y no había sido nada grave, realmente fui muy difícil lidiar con madre e hija cuando la atacaron con preguntas de todas clases acerca de Yulia, preguntas de las que no sabía y había inventado. Bendita sea la hora en la que había aceptado todo esto.
Elena estaba poniéndose los aretes cuando escucho la puerta de su habitación siendo golpeada.

-¡Vaya! Que hermosa-exclamo Fiodor cuando abrió la puerta. Elena tenía un ceñido vestido color morado oscuro, con gran parte de encaje en sus hombros y espalda. Se había pintado los labios de un color parecido sin parecer ridícula y tenía un difícil rodete en su cabellera.
-Tu tampoco estas mal-contesto ella. Fiodor tenía un traje gris de razo fino que brillaba con la más mínima luz en el ambiente. Se ajustaba perfectamente a su figuraba y acentuaba muy bien sus anchos hombros y brazos.
-¿Lista?-pregunto el ofreciendo su brazo.
-Espera-dijo yendo hacia adentro en busca de su cartera del mismo color que su vestido y volvió hacia la puerta-ahora si-y juntos partieron hacia uno de los más importantes encuentros que tendrían en el año.

Visualizo en la distancia la típica y gran alfombra roja que recubría la ancha, pero corta escalera que se adentraba hacia la entrada de aquel gran salón del edificio antiguo. Prácticamente la calle rebalsaba entre paparazis, automóviles y gente que cruzaba la calle caminando. Había también demasiados periodistas tomando entrevistas a las bellas mujeres que llamaban la atención desde metros de distancia.
Elena bajo del auto siendo ayudada por la mano tendida del caballero de Fiodor.
-Nos luciremos esta noche-dijo él cuando ambos empezaban a caminar sobre la alfombra-estamos hermosos-intento bromear.
-Por favor, que cosas dices-dijo sonriendo. Fiodor hubiera jurado que esa sonrisa se debía a su comentario, pero el pensamiento fue disipado en el momento que se dio cuenta que ambos estaban bajo una lluvia de flashes incesantes.
-No quiero sonar aguafiestas, pero ¿no te importaría si ya nos metemos adentro?-pregunto mientras sonreía y la tomaba de la cintura.
-Para nada, estoy algo cansada en realidad-se separo de él y tomando la delantera se adentro en el gran salón.

El piso era de un blanco brillante al igual que las paredes y cualquier cosa que tuviera que ver con la decoración. Había mesas redondas que se situaba casi al fondo haciendo un juego genial con los candelabros que colgaban del techo que eran de puro vidrio reluciente. Las mesas eran redondas y amplias y las sillas tenían el típico recorte a la francesa. La música clásica se escuchaba suave junto con el murmullo de cientos de personas hablando a la vez.

-¡Oh por Dios, Elena has podido venir!-escucho el casi grito de Diane Moulian. Tenía un largo vestido color rosa pálido y un escote para nada disimulado- por un momento pensé que quizás este año tampoco acudirías aquí.
-Nada de eso-contesto-esta vez sí pude hacer tiempo para venir, no me perdería esto por nada-y acepto el beso en ambas mejillas que Diane le dio. Trabajaba también para una importante revista de modas en Paris y era la segunda al mando, a comparación de Elena, ésta no era dueña de la revista pero si era muy reconocida por su talento y habilidad para los diseños.
-¡Fiodor!-volvió a elevar la voz- que elegante que están ambos-menciono saludándolo de igual manera.
-Tu tampoco te quedas atrás Diane-dijo admirándola-estas esplendida esta noche-y vio como esta se sonrojaba furiosamente.
-Por favor, Fiodor, harás que me sonroje-dijo sosteniéndose las calientes mejillas- ¿Por qué no toman asiento?-ofreció- Évy llegara un poco tarde esta noche, supongo que lo hará en el momento justo para dar su discurso.
-No sería novedad eso en Évy-comento Fiodor. Évy Le Brun era la dueña de la revista mas aclamada en París, era muy reconocida por lo mismo, además de respetada, aunque tenía mucho carisma, pero un muy raro sentido del humor que muy pocos comprendían. Y eso no era nada con lo que Elena tuviera dificultad para soportar, después de todo su carácter y humor eran mucho peor que el de ella. Y ni hablar del respeto que inducia a provocar.

Elena y Fiodor se dirigieron tranquilos hacia una mesa que afortunadamente estaba vacía y tenía una vista perfecta para observar el lugar. Fiodor como todo un caballero corrió su silla para permitir que Elena se sentara cómodamente, y no había pasado mucho tiempo que Fiodor se sentó a su lado cuando apareció alguien en su mesa.

-Elena veo que has asistido, por poco pensaba que no podrías-dijo besando el dorso de su mano ¿Qué pasaba que todos creían que no vendría?
-Señor Frédéric, que gusto encontrarlo-dijo a modo de saludo- le presento a mi mano derecho-dijo señalando a su lado-Fiodor Jakov.
-Es un placer-dijo Fiodor tendiendo su mano.
-El placer es todo mío, soy Frédéric Jussieu –se presento.
-¿Diseñador?-pregunto.
-Exactamente-contesto-¿les molestaría si me siento un momento con ustedes? La verdad es que algunas personas por mas importantes que sean aquí, son un tanto aburridas-dijo riendo un poco.
-No hay problema con eso-contesto Elena-y también entiendo lo otro-contesto haciendo una mueca. Por mas veces que asistiera a estas clases de reuniones no podía tampoco evitar aburrirse, últimamente no se había convertido en la persona más sociable que digamos, pero tampoco nadie podía culparla de sus propias elecciones. La vida la había hecho de aquella manera y ella se sentía completamente bien así, no había errores, arrepentimientos, malas decisiones, consecuencias, nada. Y todo se debía gracias a ser como era. Un camarero se había acercado con bebidas y algunos bocadillos para dejarlos sobre la mesa. Las conversaciones pasaban tan naturales al igual que el tiempo en ese lugar. Muchas más personas se había acercado a saludar y otros tanto solamente para cerciorarse de su presencia, y no faltaron aquellos que preguntaran por su “amiga”, perecía que esa clase de chismes corrían más rápido que al luz, Elena siempre les contestaba con la primera mentira que se le cruzara en la cabeza.

Suponiendo mal o no, se preguntaba el motivo por cual Yulia no había asistido, por lo poco que sabia no tenía ningún motivo importarte por el cual faltar. Sonrió mientras bebía el contenido de su copa, iba a estar realmente contenta si ella no había asistido por la mentira que le dijo. Aunque sabía que tenía que pagar un precio alto quizás, iba a disfrutar de todo esto mientras podía.

Elena noto que varias de las personas habían bajado el tono de voz, y justo cuando iba a preguntar qué sucedida, una elegante mujer de cabellera larga y castaña se subía en el punto más alto de aquel salón. Se trataba nada más y nada memos que de la mismísima Évy Le Brun.

-Antes que nada, quiero agradecer la presencia de todos aquí en esta reunión tan importante para mí como para ustedes, se la cantidad de talento que hay aquí esta noche bajo el mismo techo, como sé también que hay distintos líderes de moda viniendo desde muchas partes-dijo sonriendo-pero moda a fin de cuentas, sino que serian de estas valiosas manos-dijo levantándolas- ¿si no firmo yo los cheques quien más lo haría?-pregunto. Y se escucharon varias risas en el lugar. Elena estaba realmente entretenida con el discurso hasta que la interrumpió el sonido de su celular. Dudo por un instante si leer el mensaje o hacerlo más tarde, ya que el número era completamente desconocido para ella, pero finalmente gano la curiosidad el debate y lo abrió de todas formas.

Fiodor estando a su lado no había perdido detalle alguno de su jefa, desde la expresión de sorpresa a uno de nerviosismo. Supuso que algo debió sorprenderla en su celular ya que había abierto demasiado los ojos en clara expresión estupor. Elena se había quedado viendo un punto fijo inexistente en el suelo después de haber guardado el celular en su bolso.

-¿Todo bien?-pregunto Fiodor.
-Si…si-alcanzo a contestar apenas con voz.
-¿Sabes Elena? Frédéric nos acaba de invitar a tomar algo luego de que las cosas aquí terminen ¿te apuntas?-pregunto.
-No creo-respondió todavía pensativa-en realidad creo que me iré ahora mismo-dijo parándose.
-¿Segura?-pregunto Fiodor imitando su acción.
-Sí, pero tú no te preocupes- dijo mirándolo-mil disculpas señor Jussieu, pero tal vez sería mejor dejarlo para otra ocasión.
-No hay problema por eso, tú tienes mi número y estaré encantando de mostrarle mi hermosa ciudad –respondió de manera amable.
-¿Te sientes bien?-pregunto Fiodor-¿estás segura que no quieres que te acompañe?
-Si, Fiodor-contesto ya cansada-solamente ciento un poco de fatiga, nada más. Si tú te quieres quedar no hay problema, nos veremos mañana temprano.
-Como quieras-dijo sentándose-nos veremos mañana entonces.

Elena apresuro el paso, el nerviosísimo que sentía además de las pocas ganas que tenia de hacerlo notar en público la obligaban a querer marcharse en cuanto antes de ahí. Pero era justo como si el destino buscara burlarse de ella, porque a lo lejos Évy había captado su presencia y ahora venia sonriente hacia ella dejándola sin ninguna escapatoria rápida.

-Has venido querida-dijo saludándola con dos besos sonoros en cada mejilla-estas hermosa esta noche Elena, déjame decirte.
-Usted tampoco se queda atrás, señorita Le Brun-no quiso sonar tan grosera, después de todo le convenía tener aquella clase de contactos.
-Por favor, solamente dime Évy como todo el mundo aquí, y no me digas que ya te marchas-dijo arrugando su entrecejo-esto apenas está comenzando, he llegado yo-dijo para luego reír, Elena la imito de la mejor manera que pudo antes de contestar.
-Lo sé, pero es que no me siento muy bien-mintió-pero déjeme decirle que todo le ha quedado excelente como siempre.
-Muchas gracias querida-contesto satisfecha la mujer-viniendo de personas con nuestro nivel, lo siento como un completo halago de tu parte-dijo-¿Qué te parece si mañana tomamos un café?-pregunto. Parecía que todo el mundo estaba demasiado pesado para su gusto en ese momento.
-No habrá problema con eso-contesto Elena
-Excelente-se alegro-me encargare de que mi asistente te llame para concretar la hora y el lugar ¿está bien?
-Esperare su llamada entonces-dijo-así que si no le importa yo…
-Perdón, perdón-dijo interrumpiéndola-nos veremos mañana, querida-dijo volviendo a besar sus mejillas-espero que te mejores.
-Gracias, Évy. Yo también espero lo mismo-respondió-nos estaremos viendo entonces, adiós-Y salió rápidamente por la salida.

Alcanzo a ver el mismo auto que los había traído y no dudo en dirigirse hacia él. El hombre caballerosamente le abrió la puerta y Elena se subió tan rápido que ya no tenía tiempo de pensar. Lo único que sabía era que quería marcharse rápidamente antes de ser descubierta. El viaje de nuevo a su hotel había sido demasiado lento para su gusto, pero ahora no podía negar la sensación de tranquilidad que sentía en todo su cuerpo.

Tan rápido como llego a la habitación se dispuso a quitarse el vestido para tomarse una relajante ducha y dormir temprano, mañana iba a ser un día bastante social aunque no quisiera admitirlo. Últimamente estaba empezando a enojarse al estar haciendo cosas que no quería hacer realmente.

Se había tomado su tiempo en la ducha, quería quitarse por completo los nervios que había hecho estragos en su mente y cuerpo. Se había cepillado el cabello aun mojado y apenas se había terminado de poner la ropa interior cuando escucho la puerta siendo golpeada. Inexplicablemente su corazón comenzó a bombear de forma fuerte y acelerada. No estaba del todo segura de querer abrir a esas horas, pero ¿y si era alguna emergencia? Miles de posibilidades se le había pasado por la mente, así que tomo una bata y poniéndosela fue a abrir para disipar sus dudas. Pero se reprocho internamente, ojala no lo hubiera hecho, ya que del otro lado estaba la persona que menos esperaba ver en ese momento.

-¿Qué haces aquí?-pregunto entre sorprendida y nerviosa nuevamente.
-Vine por lo que me pertenece-contesto como si nada.
-¡No!-grito. Intento cerrarle la puerta en su cara pero Yulia había alcanzado a poner el pie, logrando meter sus dedos entre el espacio y empujo con todas sus fuerzas, haciendo que la puerta se abriera para ella meterse. La cerró detrás de sí con un empujón de su pie. Elena estaba frente ella, solamente con una bata y el pelo chorreándole agua. Toda una belleza.
-¿No qué?-pregunto sonriendo.
-¡Vete!-volvió a gritar-Yulia quiero que te largues-pero caso contrario a lo que quería que sucediera, Yulia se acerco a ella rápidamente para arrinconarla contra la pared y sujetar sus manos.
-¡Ni en tus sueños!-dijo muy cerca de su cara-hasta aquí llego mi paciencia contigo Elena, y no me iré hasta tenerte por fin-y ella ya lo intuía, el temblor de las rodillas le confirmaba que aquello era el fin de lo que ella había estado escapando con tanta ímpetu.
-No quiero…-menciono corriendo la cara hacia otro lado impidiendo que la bese.
-Elena, así solamente haces las cosas más divertidas para mí-dijo Yulia riendo-y si que querrás esto-y siguió riendo. Elena aprovecho la disminución de fuerza que ejercía sobre sus manos gracias a la risa, logro zafarse y salió corriendo hacia el dormitorio-¡Elena!-escucho el grito detrás de ella.
Nuevamente intento cerrar la puerta frente a ella, pero Yulia había sido demasiado rápida y ya se encontraba dentro de la habitación con ella.

-Veo que querías ahorrarme el trabajo de encontrar la habitación, gracias por eso-y volvió a acercarse rápidamente sin darle tiempo a nada, la empujo sin mucha delicadeza para caer sobre la cama y Yulia encima de ella-si no fuera porque te sorprendí, podría jurar que me estabas esperando-dijo antes de apoderarse de su boca. Elena intentaba resistirse con las pocas fuerzas que tenia, realmente a estas altura era inútil. Ambas tenían la respiración agitada debido a la carrera que habían tenido y la fuerza que ejercía una sobre la otra. Yulia arrinconándola sin escape y Elena intentando librarse en vano.

Yulia había dejado en paz su boca para dirigirse hacia su cuello, también necesitaba un poco de oxigeno. Aun tenía las manos aprisionadas de Elena sobre las suyas. Corrió con sus rodillas sus piernas y se situó en medio de ellas, quedando sus quedaras completamente pegadas encajando perfectamente. El aire que entraba en los pulmones de Elena rápidamente comenzó a sentirse caliente, la temperatura de su cuerpo también comenzaba a elevarse, y eso no lo podía evitar. Yulia comenzó a dirigir sus besos aun más abajo llegando a su escote, aun sin enterarse del brasier puesto en el cuerpo de Elena, quien ya había dejado de poner tanta resistencia. Aprovecho esto y dirigió rápidamente su mano para desenredar el nudo de su bata, donde se encontró con la sorpresa de que estaba en ropa interior. Beso su hombro sonriendo.

-Ya nos encargaremos de esto-prometió. Acaricio la parte interna de sus muslos después de haber abierto su bata por completo, y volvió para quedar frente a su cara y besarla de manera desesperada. Subió su mano derecha para apretar un pezón de Elena, quien en respuesta soltó una sonora exhalación por la nariz. Yulia libero su mano y masajeo el otro seno con ambas manos y volvió a su cuello, Elena suspiro mirando el techo y arqueando su espalda. Yulia aprovecho la oportunidad y metió su mano detrás de su espalda y desabrocho su brasier, ambas se miraron a los ojos en ese instante. Los ojos de ambas brillaban en la oscuridad de la habitación y las respiraciones eran agitadas-quítate la bata-ordeno Yulia. Se sentó sobre sus rodillas, pero sin separarse de Elena para darle espacio cuando se levantara. Todo fue en completo silencio, Elena se irguió frente a ella y se quito la bata, Yulia rápidamente subió sus manos y deslizo también el brasier por sus brazos. Dejándola completamente desnuda de la cintura para arriba. Coloco una mano en su pecho empujándola para que volviera a acostarse y ella se coloco sobre Elena nuevamente. Quien esta vez la beso correspondiendo su beso, Elena ya no podía evitar no corresponder a sus caricias, era inevitable seguir negándose a tal placer que sentía en esos momentos.

Las manos de Elena recorrieran toda su cabellera negra despeinándola, había rodeado con sus piernas las caderas de Yulia evitando que despegara su cuerpo del suyo. Yulia dejo un camino de besos por su cuello y fue a atacar directamente un pezón de su pecho, dejándolo erguido al contacto con su lengua. Elena había comenzado a gemir en voz baja y subía sus caderas encontrándose con las de Yulia haciendo presión, tal cual como había soñado una vez. Involuntariamente Elena comenzaba a sentir el líquido entre sus piernas, todo a causa de la sensual lengua que estaba ahora sobre su otro pezón. Yulia estuvo un buen rato entreteniéndose con ambas montañas blancas antes de volverla a mirar a la cara-date la vuelta Elena-volvió a ordenar. Elena la miro por un momento sorprendida preguntándose que traía entre manos. Pero la mirada de Yulia era firme sobre la de ella, así que se levanto se coloco de rodillas dándole la espalda. Sintió el movimiento de la cama cuando Yulia se posiciono sobre ella y beso la parte de la curvatura de su espalda, el beso siguió bajando más a medida que sentía su ropa interior siendo bajada por sus muslos a la vez. Levanto una pierna y luego la otra para ayudar a Yulia a sacarla por completo. Ahora estaba completamente desnuda.

Yulia se quedo por un momento estática admirando el paisaje que se encontraba frente a sus ojos, Elena estaba a punto de mirar sobre su hombro que estaba haciendo justo cuando sintió una lengua caliente en su muslo derecho. Se estremeció por completo y cerro fuertemente sus ojos cuando sintió que se aproximaba justo al centro donde comenzaba a sentir el dolor de la excitación.

-Oh por Dios…-murmuro cuando sintió su lengua caliente en su sexo. Yulia trazo un largo recorrido de punta a punta antes de clavarse en su interior. La humedad de Elena no había pasado desapercibida para sus papilas, sonrió mientras le introducía y sacaba a la vez que sentía sus gemidos en aumento. Elena apretaba fuertemente las sabanas con sus manos a la vez que comenzaba a mecerse por sí misma contra la lengua de Yulia. Solamente faltaba un poco, solo un poco y podía sentir tocando la gloria. Sus paredes internas comenzaron a apretar su lengua avisando que pronto llegaría a su límite, Yulia salió justo antes de que eso sucediera y Elena la miro en señal de protesta.
-Relájate-dijo Yulia. Sintió a Yulia darle un beso a su nalga justo antes de ser invadida directamente por dos dedos, que se adentraron rápidamente hacia el fondo de su interior. Elena mordió su mano para permitirse no gritar ante aquella invasión inesperada. Yulia sin ningún tipo de preliminar, comenzó a mover rápidamente sus dedos hacia donde llegara, logrando que Elena también la acompañara con sus movimientos.
-Dios-gimió Elena cuando sintió que comenzaba a tocar en el lugar correcto. Involuntariamente comenzaba a gemir, y aun así en esta situación tan intima, su orgullo salía a flote. No quería demostrarle a Yulia cuanto estaba disfrutando de aquello. Irguió un poco mas su espalda y bajo su cabeza hasta colocarla sobre la almohada para callarse a sí misma mordiéndola.
-De ninguna manera-dijo Yulia adivinando sus planes, la tomo de sus rizos obligándola a despegar la cara de la almohada-quiero escuchar cuanto disfrutas de esto-y la penetro de manera profunda, Elena mordió sus labios, pero aun continuaba meciéndose contra sus dedos-Quiero escucharte Elena, no me obligues a parar-amenazo. Aunque estaba muy lejos de eso.
-No puedo-dijo con la respiración agitada y jadeando. Soltó un gemido cuando sintió que Yulia comenzaba a trazar círculos en su interior a medida que se introducía más y más.
-¿Qué no puedes, cariño?-pregunto Yulia. Volvió a tirar de sus cabellos cuando vio que intentaba volver a agachar la cabeza.
-No puedo… no puedo resistirlo… Oh por Dios-gimió. Los movimientos de ambas tomaron impulso, Yulia sentía sus dedos siendo cada vez mas apretados. Sonrió y siguió acelerando los movimientos sin detenerse-Yulia…-gimió Elena su nombre, la nombrada sonrió y volvió a mover sus dedos dentro de ella y ese fue el fin para Elena-¡ahhh…!- gimió por última vez llegando a su tan esperado orgasmo. Elena se derrumbo agitada sobre la cama, Yulia salió de ella haciéndola estremecer. Sintió unos movimientos en la cama y sus ojos rápidamente comenzaban a pesarle.

-Ves que no era tan difícil-escucho decir a Yulia mientras salía de la cama. Y ella aun de espaldas y con la respiración ahora tranquila logro dormirse. Escuchando por última vez el portazo que Yulia dio.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 7:50 pm

XVI
CAFÉ DULCE Y COMPAÑÍA AMARGA.


¿No te das cuenta que tengo sed de ti?


Elena abrió los ojos encontrándose con el techo de su habitación del hotel. En cuanto levanto las sabanas para ir al baño, descubrió para su sorpresa todo su cuerpo desnudo. Su mente automáticamente recreo todo los sucesos de la noche anterior provocando que todo se le viniera abajo ¿Cómo se había dejado manipular tan rápidamente? Se sujeto la cabeza con ambas manos y se aparto de la cama, sintiendo un leve tirón en su entrepierna que servía como otro recordatorio de lo que había vivido tan solo horas atrás.

Entro a la ducha rápidamente sin otra cosa en la mente más que las escenas placenteras que había sentido a flor de piel, dejo que el agua se deslizara por toda su piel. Paso sus manos en su cuello, donde Yulia había estado repartiendo sensuales besos, por sus pechos, donde había sentido su lengua caliente. Las manos estaban tocando cada parte de su cuerpo sin dejar ningún rincón sin explorar. Su respiración era agitada, y aun con los ojos cerrados sus manos se dirigieron compulsivamente hacia el sur de su cuerpo, donde la temperatura era aun más elevada. Sintió el ligero dolor por la noche anterior mezclado con el despertar de una corriente placentera.
De repente la realidad la golpeo justo a la vez que recordaba el sonido del portazo. Quito las manos de donde estaban y abrió los ojos haciendo una clara mueca de reproche para sí misma.

-No sé qué clase de estupidez estoy haciendo-se dijo. Salió de la ducha y se coloco la bata. Si, la misma de anoche que volvía a revivir los recuerdos.
En cuanto termino de cambiarse, maquillarse y demás cosas que habían durado alrededor de casi una hora su celular sonó. El involuntario golpeteo de su corazón no se hizo esperar en ese momento, pero el alivio que sintió fue demasiado cuando había sido la asistente de Évy que llamaba para tomar un café tal y cual lo había prometido la noche anterior, era una mujer de palabra.
Tenía 15 minutos todavía para llegar, pero el lugar no estaba muy cerca del hotel que digamos, así que se dispuso a marcharse en cuanto antes. No vaya a ser cosa de llevarse una sorpresa de volver a tener otra inesperada visita, porque si lo pensaba mejor, no sabría que podría llegar a ocurrir. Le indico la dirección al chofer que estaba a su disposición y así se marcho hacia el lugar de encuentro.

El lugar desde el lado de afuera no se veía mal y no dudaba que por dentro tampoco, conociendo a Évy Le Brun y sus gustos, seguramente sería un lugar relajante pero sin dejar de ser fino. Y en cuanto entro era todo eso y más, también era algo íntimo. Ya que había tenues luces rojas en la barra y velas adornadas en los centros de mesas. Observo detenidamente mesa por mesa buscando la gran cabellera castaña de Évy, y en cuanto la localizo el puso se le acelero. La señora Le Brun no estaba sola. Había una larga cabellera negra y ondulada a su lado, esta se había acercado a decirle algo y llego hasta sus oídos la carcajada que desprendió la otra estricta mujer. Elena solamente esperaba que no fuera la persona a la que menos estaría preparada para ver en esos momentos, tuvo ganas de dar media vuelta y desaparecer de ahí en cuanto antes. Pero fue como si Évy hubiera escuchado sus pensamientos, porque se giro encontrándola con un disparo directo a sus ojos. Ella le sonrió y Elena por inercia tuvo que hacerlo, pero no fue más que una sonrisa temblorosa y nerviosa.
La señora Le Brun fue rápidamente a su encuentro ya que ella se había quedado completamente estática donde estaba.

-Has venido querida-le dijo mientras se acercaba-y tan puntual como siempre-y le dio el típico saludo en ambas mejillas.
-No me podría perder esto por nada-alcanzo a decir Elena- ¿Cómo se encuentra hoy?-pregunto educadamente.
-Yo me encuentro bien como siempre, querida-dijo mientras la tomaba de su espalda para acercarla hasta su mesa- y más aun con la compañía que tengo hoy-y Elena cruzo sus dedos en un último intento de pedir que no fuera quien creía que era. Demasiado tarde- Yulia mira a quien tengo aquí-dijo Évy tomando a Elena desde atrás por los hombros. Yulia se dio vuelta sin borrar la sonrisa resplandeciente de su rostro.
-Elena, que gusto verte-dijo simulando verla por primera vez. Estaba completamente petrificada, Yulia la saludo con un beso muy cerca de la boca y había rozado a propósito su mano con su muslo-Évy justo estaba contándome los sucesos de anoche-y guiño un ojo sin ser vista por la mujer mayor. Yulia movió una silla para que se sentara y ella lo hizo silenciosamente. Desafortunadamente Yulia se sentó a su lado en cuanto había tomado asiento.
-Y fue una pena que no hayas podido venir, Yulia-se lamento Évy-al menos Elena hubiera tenido una muy buena amiga con quien pasar el momento-menciono sonriendo- y más cuando se marcho porque se sentía mal-y toco de manera consoladora su mano sobre la mesa.
-¿En serio Elena?-pregunto Yulia con interés- ¿Y cómo te sientes ahora? Espero que hayas podido descansar muy bien anoche-y capto completamente esa indirecta.
-Pudo haber sido mejor-contesto para molestarla. Yulia rápidamente miro hacia otro lado para disimular su molestia, Elena sonrió e hizo una rara señal al mesero-¿Ya han ordenado algo?-pregunto cambiando de tema.
-En realidad todavía no-contesto Évy, y de igual manera llamo al mesero. Todas habían estado de acuerdo en pedir un café para cada una y Elena pidió un vaso de agua que le fue servido de manera rápida- Yulia me ha comentado su adorable amistad Elena, espero que no te hayas molestado cuando la invite, es que esta niña es tan adorable-dijo esta vez tocando la mano de Yulia sobre la mesa-Ni tanto-pensó Elena.
-No hay problema-contesto si negar ni afirmar nada. Tomo enseguida su vaso para no seguir hablando más del tema, sentía la boca seca.
-¿Pero desde cuándo?-pregunto Évy. Elena por unos cortos segundos no entendió la pregunta.
-Desde la universidad-contesto Yulia hablando por las dos-desde ahí no hemos conocido.
-¿En serio?-pregunto sorprendida-si que se lo tenían guardado ambas, como siempre se veían separadas-termino por comentar Évy. Elena miro a Yulia quien no respondió a su mirada, sin poder creer que aun estuviera sosteniendo aquella mentira. Debía estar preparada para estas cosas, siempre tenía que adelantarse a todo antes que ella.
-Es que nunca se sabe qué clase de cosas podrían inventar-hablo Elena-tu entiendes, algunas veces una tiene que soportar ciertas cosas aunque no le gusten para nada-soltó el comentario hiriente. El camarero se acerco con el café para cada uno poniéndolos sobre la mesa y se marcho.
-Muy buenas palabras-contesto Évy antes de beber su café- y es muy lindo que quieran proteger lo suyo-comento sin captar la indirecta que solamente era para una persona allí.
-Y eso es lo que hacemos-intervino Yulia-Elena y yo no podemos estar separadas, no podemos permitir que las cosas se vengan abajo, no cuando nos debemos tanto la una a la otra-y coló su mano por debajo de la mesa hasta el muslo de le mencionada. Elena rápidamente sintió el corrientazo que no esperaba sentir, atrayendo también los recuerdos de la noche anterior a su mente y cuerpo.
-Que adorables-dijo enternecida la mujer-se nota la conexión entre ambas, no puedo negarlo. Además ustedes dos juntas tienen mucho potencial, no me imagino si ambas trabajarían juntas en una misma revista-comento- ¡Por Dios! Arrasarían con todo -dijo exaltada.
-Quizás sea una posibilidad-comento bromeando Yulia, dirigiendo su mano aun más al centro.
-O quizás no-contradijo Elena, cerrando sus muslos para impedir que Yulia se dirigiera, aunque lo negara, hacia donde su cuerpo quería. No ella-de todas maneras supongo que tendría que suceder algo muy malo para que alguna decidiera eso, y ambas estamos en nuestro mejor momento-comento sin tener idea del poder que tendrían esas palabras más adelante.
-Si quien sabe…-intento decir Évy, que fue interrumpida por el sonido de su celular-Oh discúlpenme un momento, enseguida regreso-dijo parándose para atender su celular, las dos mujeres en la mesa asintieron.
-¿Se puede saber que estás haciendo Yulia?-la intercepto en cuanto la mujer mayor tomo distancia.
-¿Y tú qué crees que estoy haciendo Elena?-pregunto sin quitar la mano. Elena tampoco se la había quitado-simplemente no estoy haciendo algo que no hubiera hecho antes-dijo mirándola. Elena reconoció al instantes sus ojos azules de deseo, esos mismos que había visto anoche. Se movió nerviosa sobre su asiento debido a aquella mirada intensa.
-Tampoco tienes que hacerlo aquí a la vista de todos-dijo intentando de apartar ahora su mano.
-Nadie nos está viendo-contesto viendo hacia todas direcciones. Elena vio que Évy se aproximaba nuevamente hacia ellas, así que intento nuevamente apartar la mano de Yulia, quien sorprendentemente agarro la suya y entrelazo sus dedos. Elena se quedo completamente atónita ante aquella acción inesperada, mirándola noto que Yulia solo sonreía pero ya no la miraba a ella.
-Me siento totalmente apenada con ustedes, chicas-empezó Évy cuando estuvo frente a ellas-pero acaban de informarme de un problema y nadie más que yo puede solucionarlo ahora.
-No te preocupes Évy, nosotras comprendemos-dijo Yulia-tu ve a solucionar tus cosas importantes antes de seguir aburriéndote aquí con nosotras-dijo sonriendo.
-Eres tan adorable-comento la señora Le Brun-y de ninguna manera me aburro con ustedes, nuevamente me disculpo pero debo retirarme ahora-y saludo a ambas con dos besos en sus respectivas mejillas- y por favor, llámenme cuando vuelvan a visitar París, siempre serán bienvenidas aquí. Espero que disfruten de lo que queda de la velada.
-Gracias, Évy-intervino Elena-siempre es un placer estar aquí.
-Y tranquilízate que disfrutaremos de lo que queda-comento Yulia.
-Así está mejor, cuídense –deseo Évy antes de irse. Ambas se quedaron el silencio observando como la mujer mayor se marchabas tras perderse en la puerta de salida. Yulia se levanto si despegar las manos de Elena y la miro a la cara.
-Cena conmigo esta noche Elena-dijo sin apartar sus ojos de los suyos.
-¿Y por qué debería hacerlo?-pregunto Elena-yo no tengo esa clase de obligaciones contigo.
-Por supuesto que si las tienes-dijo Yulia- ¿o necesito hacerte recordar que fuiste tú la que propuso eso?
-Eso era antes de ir a mayores Yulia-contesto-además no creo que tengas en mente solo eso-dijo intentando separar sus manos, pero Yulia ejerció presión evitándolo.
-Bueno, si eso es en lo que estas pensando podría venir después-dijo guiñando su ojo.
-Eres un asco-respondió Elena.
-Creo que aquello no fue exactamente lo que escuche anoche –dijo provocando un sonrojo en su cara, tanto como de enojo como de vergüenza.
-¿Y me dejaras en paz?-pregunto.
-No prometo nada Elena-contesto Yulia tirando de su mano para que se parara. Comenzó a caminar con Elena detrás sin soltar su mano, esta se sentía un poco incomoda al estar de la mano con otra mujer tan deliberadamente. Pero Elena no entendía que estaban en París, ciudad del amor.
-Después de ti-dijo Yulia abriendo la puerta de un mercedes Benz gris. Se pregunto si en cada auto con el que andaba era de su propiedad, porque si así lo era, vaya que no tenía en otra cosa mejor que gastar su dinero, y más le llamaba la atención que dispusiera de uno en otro país. Pero se dispuso a quedarse con las dudas y no preguntar, no quería para nada comenzar una conversación con ella. Entrelazo sus dedos y se pregunto mentalmente porque estaba tan irracionalmente nerviosa, observo las manos de Yulia sobre el volante, manos que la noche anterior había estado en muchas partes de su cuerpo causándole un completo placer. Ahora si se sentía completamente confundida, había estado con una mujer. Mujer a la que se suponía que odiaba, que a propósito era su competencia, su rival. Mujer a la que nunca se imagino teniendo cualquier tipo de relación, ni siquiera teniendo alguna conversación. Ahora estaba junto a ella, yendo hacia un restaurante donde estarían como si nada, ignorando por completo que habían estado juntas la noche anterior y que comprendía que ahora en adelante iba a ser amantes ¿amantes? ¿Eso serian a partir de ahora? El nerviosismo y un raro entusiasmo le embriago el cuerpo. Ahora se sentía completamente desorientada y sin ningún camino por el cual seguir más, que mantener las cosas tranquilas como estaba. Eso era lo único que importaba.
-¿Bajaras algún día?-pregunto Yulia a su lado asustándola. Ella bajo del auto sin mencionar nada, caminando paciente a su lado.

El lugar gritaba elegancia por todas partes. Las mesas cubiertas de mantel blanco y luces amarillas haciendo contraste, dando una maravillosa combinación. Tenía que admitir que Yulia esta vez había hecho un buen trabajo en escoger. Copas enormes posaban sobre las mesas y la vajilla tenía demasiada clase. Un hombre alto de traje las dirigió directamente hacia una mesa, donde Elena descubrió la reservación de Yulia. Y no supo porque eso la molesto aun mas, quizás ya había tenido todo planeado y por lo visto ella le estaba facilitando el trabajo.

-¿Quisieran ordenar algo del bar mientras tanto?-pregunto el mozo una vez que les dejo las cartas a ambas-¿o prefieren que se les traiga las bebidas junto con la comida?
-Yo pediré un vaso de Whisky antes de ordenar-dijo Yulia-y la marca la dejo a su elección.
-Muy bien-dijo anotándolo- ¿y usted señorita?-pregunto dirigiéndose a Elena.
-Yo pediré un vino-contesto Elena-y quiero el mejor que tengan, no importa el precio.
-Enseguida les traeré el pedido-dijo antes de marcharse. Yulia la miro sonriente y negó levemente con la cabeza sabiendo lo que estaba haciendo ¿Cómo podía la mujer frente a ella sorprenderla siempre? Sin duda no se había equivocado al estar tan intrigada por ella durante toda la universidad. Elena era la clase de persona a la que le gustaría conocer por completo, conocer sus razones y porqués. Y aunque constaba demasiado y se necesitaba de una muy buena paciencia, quería lograrlo, la llevara hasta donde la llevara. Ella siempre lograba cumplir con sus objetivos.
-¿Ya se decidieron que van a ordenar?-pregunto el mozo irrumpiendo la batalla silenciosas de miradas y dejando las bebidas. Yulia simplemente se había decidido por el plato principal y Elena había pedido nuevamente la orden más cara, solamente para hacer enojar a Yulia. Ni siquiera se había molestado en mirar detenidamente que estaba pidiendo, solamente había comparado los precios uno con otros y se había decidido por uno de los más altos, pensando ingenuamente que aquella tontería detendría a Yulia de cualquier cosa que tuviera en mente.
-Siento mi desaparición de anoche-dijo Yulia rompiendo el silencio- pero supongo que sabes comprender que no estoy para nada contenta contigo y mas con tu mentira.
-No hablaré de anoche- dijo bebiendo su vino-y mucho menos me interesa saber cada paso que des, son tus decisiones, no mías.
-¿Segura?-pregunto sonriendo Yulia-yo diría que si te tendría que interesar Elena, y más cuando eso tiene algo que ver contigo-dijo queriendo tomar su mano sobre la mesa pero Elena la alejo enseguida al ver la acción.
-Aun así tampoco quiero saber-contesto.
-Entonces debo suponer que te gustan las sorpresas-dijo – y pensándolo bien, yo no tendría problema en proporcionártelas-Elena quería lanzar una réplica para callarla, pero en ese momento llego oportunamente el camarero con la comida anunciando el fin de la incómoda conversación.

Y durante todo el momento que duraron degustando la comida, solamente reino el silencio. Elena se debatía entre los prejuicios y su propia seguridad, entre estar estancada en un mismo lugar o buscar una salida fácil, aunque el precio no fuera sencillo. Yulia la observaba, intentando disimularlo pero Elena la había atrapado varias veces. Yulia estaba pensando que no estaba actuando de mala manera, más bien había ido por lo que le “pertenecía” de algún modo, había esperado, aguantado y soportado demasiado. Era hora de demostrar cuan cansada estaba, y porque no también dar a entender quien iba a tener el control de las cosas y quien iba a obedecer.

-Vámonos-dijo de repente Yulia.
-¿Qué?-pregunto Elena sorprendida.
-Nos iremos, te llevare a tu hotel-informo. Llamo al camarero y pago la cuenta sin chistar, sabiendo el plan de Elena y ella sabiamente decidió no participar en ese juego. El viaje fue tan incomodo y silencioso como siempre, pero al menos no fue tan largo para terminar de colmar la paciencia. Cuando Yulia había aparcado el auto frente al hotel y le dio las llaves al maître para que se encargara de él, Elena ya se encontraba caminando hacia dentro sin mirar hacia atrás ni una sola vez.

Yulia la siguió, paciente acompañada con el silencio que provocaba la distancia entre ellas. Elena sabia con el fin que estaban sucediendo las cosas. Preguntándose, debatiéndose y cuestionándose, abrió la puerta y avanzo hacia adentro, sin molestarse en cerrar la puerta. Yulia ya lo había hecho cuando entro tras de ella. Ambas sabían que iba a suceder de ahora en más, y Elena ya no podía hacer nada al respecto para impedirlo. Tenía que aguantarlo todo mientras durase toda la temporada como habían acordado. Pero de lo que no podía negar y no iba a admitir en voz alta, era que no la había pasado para nada mal noche anterior, después de todo quizás si podía sacar un poco de provecho, además de la tranquilidad de que no iba a entrometerse nuevamente en su trabajo. Dejo su bolso sobre el primer sofá que se atravesó en su camino y se dirigió hacia la ventana observando la noche parisina que se alzaba ante ella, sus pirando y dándole la espalda a Yulia, decidió terminar con los silencios.

-¿Qué es lo que quieres de mi Yulia?-pregunto sin moverse. Escucho el sonido de sus tacos aproximarse hasta ella, donde la sintió justo detrás de su espalda.
-A ti Elena-susurro en su oído. La abrazo por la cintura y coloco su mentón en su hombro, observando también la noche frente a sus ojos-¿no te das cuenta que te deseo a ti?-dijo haciéndola estremecer. Elena pensó, era cierto, no la había pasado mal estando con ella, a pesar de que había sido la primera vez que había estado en contacto con una mujer de aquella forma. Entonces medito que si el precio que tendría que pagar era el placer que había sentido ¿Por qué no darle la bienvenida? Ella también podría disfrutar de eso. No podría ser tan malo ¿o sí?
-Entonces hazlo de una vez-contesto cerrando sus ojos. Sintió el aire cálido que soltó Yulia por la nariz al reír por lo que dijo, entonces sucedió. Yulia la abrazo fuertemente pegándola a su cuerpo a medida que besaba desde su mandíbula hasta dirigirse hacia su cuello, donde ya notaba el pulso acelerado de la pelirroja que tenía en frente.

Elena suspiro, ladeando su cabeza para que hiciera lo que quisiera con su cuello. Definitivamente aquello no se sentía para nada mal. Yulia le bajo lentamente el cierre de su vestido desde su espalda y este cayó al piso con facilidad, dejando también cualquier indicio de dudas o prejuicios que hasta ese momento habían estado presentes. Sintió sus suaves y delicadas manos de mujer pasear desde su cintura a su estomago, para después seguir más arriba donde acuno ambos pechos desnudos. No podía estar mal, no cuando se sentía de aquella forma.

Elena dejo reposar su cabeza sobre el hombro de Yulia cuando tiro su cuello hacia atrás, mordió sus labios cuando la morena comenzó a apretar sus pezones con sus dedos, endureciéndolos al instante. Aprovecharía todo eso mientras durara, ya no había dudas. Yulia abandono uno de sus senos y dirigió su mano hacia el sur, descubriendo la suave piel resbaladiza con sus dedos, justo como quería encontrarla. Elena no resistió aquello y abrió rápidamente los ojos, miro hacia el frente y se encontró frente a la gran ventana casi desnuda, siendo casi tomada en plena vista pública, aunque estuviera muy lejana la posibilidad de que alguno mirara hacia arriba, teniendo en cuenta la altura en la que se encontraban.

-Aquí no-dijo quitando la mano de Yulia de sus bragas ya arruinadas, se giro y encontró el mismo brillo resplandeciente que había visto la noche anterior. Ninguna de las dos pronuncio ninguna palabra durante los eternos segundos que duro aquella batalla de miradas. Yulia se aproximo hasta ella, dejando sus rostros a centímetros de distancia, y en cuanto vio que Elena no se movía para terminar de acabarlos, la sujeto desde la cintura y la atrajo hacia ella. Donde a Elena, no quedándole otra alternativa respondió a su fiero beso, que provoco nuevamente la agitación de sus respiraciones. Y entre la oscuridad y la memoria de su encuentro anterior, a ciegas y dando tumbos caminaron hacia la habitación, sin despegar sus labios bajo ninguna circunstancia.
Cuando finalmente llegaron a la habitación ni siquiera se habían molestado en cerrar la puerta, aquello no tenía importancia en esos momentos.

Elena cayó de espaldas sobre la cama con Yulia encima de ella, donde convirtieron el beso aun más salvaje si es que se podía. Instintivamente rodeo su cadera con sus piernas y llevo sus manos a su espalda, bajándole también el vestido de la misma forma que lo había hecho con ella. Y aunque aun tenía dudas con respecto de que manera actuar, solamente se dejo llevar, actuando de acuerdo a los pedidos de la piel caliente sobre la suya.
Yulia por si misma se quito su vestido frente a sus ojos, sin pudor alguno. Elena se sentó y la tomo bruscamente de su cabello, quizás a modo de venganza por la noche anterior, o quizás no, tiro de él y la atrajo hacia su boca. Donde las lenguas se introdujeron en sus bocas en el primer contacto, convirtiéndolas en adictas sin darse cuenta. Yulia la recostó nuevamente, besando su cuello, senos y abdomen. Elena no había perdido detalle alguno mientras veía su rostro perderse entre sus piernas, anticipadamente su pulso bombeo fuerte y la respiración se le corto. Volvería a sentirse de la misma manera que anoche. Yulia dio un último beso sobre su estomago contraído por las respiraciones agitadas, puso una mano en cada lado de su cadera y comenzó a bajar lentamente sus bragas, torturando a Elena durante todo el proceso. Una vez fuera de su cuerpo las arrojo lejos sin ver siquiera, levanto sus piernas de modo que solamente quedaran sobre la cama sus pies, dejando sus rodillas en el aire, donde las tomo y abrió más sus piernas para deleitarse con la vista.
Lo siguiente fue la perdición para Elena, la larga cabellera negra se sumergió entre sus piernas y lo único que pudo hacer fue abrir la boca para soltar el aire retenido en sus pulmones. La lengua de Yulia barría todo de extremo a extremo, sin dejar ningún recóndito lugar sin contactar. Sentía a Elena retorcerse debajo de ella, tomándola de sus cabellos para impedir que escapara y le quitara la sensación de sentirse tan bien.

-No te detengas…no…-pidió en un entrecortado gemido. Yulia estaba muy lejos de desobedecer aquel pedido, y más cuando se lo pedían de aquella manera tan sensual que era Elena mientras jadeaba. Elena comenzó a mover sus caderas por voluntad propia, tomaba fuertemente las sabanas con sus manos en un intento de seguir aguantando tal placer que jamás se la había sido proporcionado de aquella manera. Había pasado tanto tiempo.

Yulia guio su lengua hacia su punto más sensible, donde con la ayuda de sus labios lo absorbió a la vez que dirigía sus dedos a su entrada, trazando círculos para avisar la próxima invasión. Y los siguientes segundos de respiraciones agitadas en aquella habitación, fueron rápidamente opacados por gemidos y jadeos más sonoros, Elena estaba en un delirio placentero del que estaba segura que no quería terminar de sentir. Yulia sorpresivamente introdujo sus dedos hasta lo más profundo que estos le permitían-¡ahhh…!-jadeo Elena como respuesta. Sintiéndose llenada a medida que bombeaban dentro de ella, sus piernas se abrieron aun más y comenzó a sentir el calor siendo cumulado en la parte baja de su estomago, estaba cerca-mas…mas-volvió a pedir Elena al borde del límite. Yulia puso más entusiasmo en sus penetraciones y fue compensada con más gemidos-¡sí!...!así!...si-repetía Elena. Y de repente la explosión vino tan rápido que apenas pudo darse cuenta cuando grito fuerte observando el techo. Agitada y satisfecha se dejo ir entre las sabanas revueltas.

Yulia dio un último beso y se irguió para observarla, completamente tranquila ahora. La noche anterior había estado tan enojada por su mentira que se había marchado sin más en cuanto obtuvo lo que busco. Si, Elena se había resistido, pero finalmente había cedido y ahora se encontraba frente a ella, desnuda y a su entera disposición, y ella esta vez iba a aprovechar cada centímetro de ella. Verla de aquella manera había sido más que suficiente como para ahora no poder consigo misma. Se levanto rápidamente quitándose las bragas de la misma manera en el que lo había hecho con su vestido y se coloco sobre Elena.

-Eres hermosa, Elena-dijo antes de bajar la cabeza y besarla. Dándole la oportunidad a Elena de probar su propio sabor, en el que comprobó que tampoco le desagradaba para nada. Una pierna de Elena aun se encontraba sostenía por su pie, así que acariciando su muslo logro que rodeara su cadera, poniendo en contacto directo sus sexos. La pelirroja la miro sorprendida ante aquel súbito cambio de posición, pero no dijo nada. Yulia comenzó un lento vaivén provocando una placentera fricción para ambas. Elena poso ambas manos sobre la espalda de Yulia acompañándola con los movimientos, que pronto comenzaron a hacerse más rápidos a medida que el placer seguía en aumento. El aire comenzó a faltar, así que Yulia solamente se separo centímetros de sus labios, sintiendo la tentadora boca entreabierta que rozaba con la suya, expulsando el aire caliente que chocaba uno con otro. Cerró sus ojos y acelero sus movimientos, jadeando y mordiendo sus propios labios a la vez. Elena ya se encontraba bastante sensible con su anterior descarga, y pronto comenzó a sentir que no faltaba mucho para la siguiente, apretó mas a Yulia contra si logrando mayor contacto. La morena ante esto bajo su cabeza para comenzar a besar los grandes senos que se aprisionaban contra los de ella. Y sucedió. Yulia se dejo llevar con todo-Elena-gimió sintiendo el éxtasis recorrerle el cuerpo. Chupo fuertemente el pezón duro entre sus labios, detonando también el fin de Elena que acompañaba con sus movimientos de caderas.
-¡Dios!-grito Elena. Yulia se derrumbo sobre ella con la respiración igual de agitada. Grandes bocanadas de aire entraban a sus bocas para recuperarse. Yulia rodo sobre si observando también el techo sonriendo. Y de pronto, el silencio volvo a reinar. De manera espontanea, los recuerdos de la noche anterior vinieron a la mente de Elena, recordándole la manera en la que había sido casi obligada y más aun, abandonada. La furia volvió a desatarse de su cuerpo y salió de la cama sin importarle por completo su desnudes y comenzó a tirar todas las pertenencias de Yulia sobre esta.
-¿Qué haces?-chillo está molesta viendo a Elena lanzar todo sobre ella.
-Quiero que te marches ahora mismo-ordeno mirándola retadoramente. La noche anterior había sucedido lo mismo y no tendría porque contradecir eso, si Yulia pretendía querer dormir con ella perdía su tiempo totalmente. Elena no iba a permitir bajo ninguna circunstancia otra clase de acercamiento que no fuera el trato que tenían. No volvería a caer una vez más.
-¿Qué?-pregunto sorprendida.
-Lo que escuchaste Yulia-contesto yendo hasta el baño- Ya has tenido suficiente de mi al igual que yo de ti. Así que quiero que te marches-y cerró la puerta. Esperando paciente hasta que escucho los movimientos del otro lado de la puerta
-Tendrás más de mí durante mucho tiempo-contesto Yulia-lo prometo-y escucho la puerta cerrarse. Se sentó en el suelo frio y tapo su rostro con ambas manos. Comprendiendo que había tenido bastante de Yulia en muy pocas horas. Sintiéndose completamente desorientada y confundida. Teniendo suficiente de Yulia, más de lo que quisiera aceptar.

AEROPUERTO PRINCIPAL DE PARÍS-FRANCIA

-¿Esa no es Yulia Volkova?-pregunto Fiodor. Elena levanto la vista y vio una larga cabellera negra, pero no podía corroborar efectivamente si era ella. Había cientos de mujeres con ese aspecto desde atrás.
-Quien sabe-respondió Elena indiferentemente, recriminándose por volver una vez más a recrear los recuerdos de las noches de su estadía en el hotel, el nuevo estremecimiento presente la confundía entre la rabia u otra cosa parecida que la colocaba en esa posición que no le gustaba estar.
-Es raro si es ella-medito Fiodor-porque yo no la he visto en la convención, y la verdad no comprendo que otra razón tendría que estar haciendo aquí si no asistió a tal reunión tan importante-Elena no contesto rápidamente, ella si tenía la respuesta ante aquella duda.
-Quizás no sea ella y punto Fiodor-contesto de manera brusca-de todas maneras no nos tendría porque importar su vida y que es lo que hace con ella.
-Tienes razón-respondió el-¿Por qué nos tendría que importar lo que hace la gran Yulia Volkova?-pregunto riendo. Elena rodo los ojos con cansancio. Yulia, Yulia, Yulia.

Siempre Yulia.

El vuelo se había sentido más corto que el de ida, además de sumarle que había intentado dormir un poco para descansar. Pero siempre que cerraba sus ojos y dormía, venia en sueños su rostro y volvía a revivir una y otra vez lo sucedido en su habitación. Frustrada y cansada se rindió y comenzó a leer todo tipo de revistas que tenia al alcance, intento apartar de sus pensamientos lo que su mente estaba tan empeñada en recordarle. No sabía con exactitud que iba a suceder una vez que estuvieran en Moscú nuevamente, esperaba que Yulia se limitara a quedarse en el anonimato con su trato, si es que no quería saber lo que sería capaz de hacer.
Era llegada la tarde cuando finalmente había aterrizado en su querida y amada Rusia. Su chofer la esperaba servicialmente en la entrada como había sido ordenado. Fiodor caballerosamente la había ayudado con su equipaje hasta cargarlo en el auto.

-Nos veremos mañana en el trabajo-dijo Fiodor sosteniendo la puerta-descansa, Elena.
-Tú también Fiodor-contesto ella antes de ver como la puerta se cerraba a su lado. Recargo su cabeza en el espaldar del asiento y se dispuso a cerrar los ojos y relajarse con el silencio del interior del automóvil, hasta que claro, escucho el sonido de su celular interrumpir.
-¿Qué sucede Katya?-pregunto después de ver su nombre en la llamada entrante.
-Solamente quería saber que tal tu vuelo y como la has pasado en Paris hermanita-contesto-tampoco es para que actúes tan borde-Elena rodos los ojos, cansada. Katya casi nunca se enteraba de sus viajes por el trabajo y mucho menos preguntaba mucho por este.
-Katya-contesto suspirando-dime que es lo que necesitas, realmente me siento muy cansada ahora.
-Está bien-dijo cambiando su tono de voz-la verdadera razón por la cual te llame es para ver si confirmarías tu asistencia en la cena que hare dentro de unos días, llame a Yulia y ella me dijo que estaría más que encantada y…
-Espera, espera Katya-dijo interrumpiéndola- ¿dijiste Yulia?
-Si-contesto feliz- al principio dijo que ella quería invitarnos a todas y que los gastos solamente serian de ella, pero tú sabes cómo soy y no podría permitir hacer una cosa así, entonces lo pensé mejor y decidí invitarlas a todas a cenar como la última vez. Ekaterina no para de preguntar por ella, ¿puedes creerlo?-Elena paso sus dedos por su frente en señal de frustración, ignorando por completo todo el parloteo de su hermana del otra lado de la línea- ¿Entonces qué me dices Lena? ¿Vendrás con Yulia si o no?-pregunto. Yulia, Yulia, Yulia.

Siempre Yulia.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 7:59 pm

XVII
JUEGO DE UNO, JUEGO DE DOS.


No hay que detener lo que ya empezó.



-Simplemente no quiero que vayas-respondió Elena-es tan fácil como eso.
-¿Y por que debería de hacerte caso a ti?-pregunto-soy una persona de palabra Elena, así que no intentes persuadirme porque no lo hare.
-Me interesa un comino tú y tus palabras juradas-contesto-no tienes porque estar involucrada con mi familia Yulia, no es parte de nuestro trato.
-Lo sé-respondió tranquilamente-pero fue Katya quien cordialmente me invito y no podría negarme cuando claramente podía hacerlo ¿no crees?-Elena se tomo la cabeza con su mano libre y comenzó a pasear alrededor de todo su despacho. Cerró sus ojos y se dio por vencida, tendría que recurrir al último plan que tenía en mente para intentar, al menos, salir de ese embrollo en el que se metió.
-Dime qué quieres…-se aclaro la garganta- que quieres a cambio de no ir-dijo como último recurso-hare lo que sea-puntualizo. Los eternos segundos de silencio del otro lado de la línea se hicieron interminables para ella.
-Por Dios, no puedo creerlo-dijo Yulia riendo-¿A caso entendí bien? ¿Te me estas ofreciendo Elena?-pregunto con alegría. Yulia espero unos adecuados segundos para que respondiera, pero nunca hablo-está bien, escúchame-comenzó-no te voy a negar que la propuesta que me estás haciendo es bastante tentadora, te lo aseguro. Pero tu hermana me cae muy bien Elena ¿sabes? y ni hablar de la pequeña Ekaterina. Así que si el mensaje llego adecuadamente declinare al respecto.
-¿Estás hablándome en serio?-pregunto totalmente sorprendida.
-Absolutamente-contesto-y es porque tú ya tienes esa obligación conmigo, no quieras ofrecerme lo mismo por otra cosa completamente diferente. No caeré.
-Estas colmándome la paciencia-dijo apretando fuertemente su puño. La negativa de Yulia la tomo por sorpresa, hubiera jurado que la conocía lo suficiente como para saber que no podía resistirse ante su propuesta, pero como siempre, lograba sacarla de sus expectativas.
-Al igual que tu lo hiciste conmigo cariño, así que ahora trágate las consecuencias-dijo sonriendo-y tienes menos de dos horas para ponerte aun más bella de lo que eres. No olvides que pasare a recogerte.
-Me las pagaras Yulia-dijo antes de colgar.
Elena arrojo su celular sin la menor delicadeza al sofá. Frustrada dio un portazo saliendo de su despacho y se dirigió refunfuñando directamente hacia su habitación para ir derecho a l ostentoso closet que estaba junto a esta. No comprendía si se sentía decepcionada o aliviada ante su rechazo.

Había llamado a Yulia especialmente para evitar que asistiera a la bendita cena de su querida hermana, pero todo, como siempre, era absolutamente en vano. Recurrió al último recurso que esperaba cumplir. ¿Se había rebajado? Eso ya no importaba. A estas alturas lo hecho, hecho estaba. Lo peor de todo es que aun no podía creer que todavía tuviera el descaro de hacerse la difícil, cuando fue claramente ella quien comenzó con todo. Encendió las luces y comenzó a pasear alrededor de la interminable fila de vestidos que colgaban, tenía que hacer algo al respecto. No podía evitar sentirse furiosa ante su posición en la situación, Yulia la tenía como quería y ella no hacía nada sin intentar evitarlo. Ella también podría sacar a relucir sus mejores juegos, era hora de probar quien estaba teniendo el poder sobre quién.
Después de una larga y relajante ducha, Elena finalmente se había decidido por un vestido negro con encaje en su espalda y sin mangas. El pronunciado escote había sido minuciosamente escogido para lograr su cometido. Esperaba que todo saliera acorde al plan. Los rizos se los había dejado al natural, remarcándolos aun más, se había pintado cuidadosamente los ojos procurando que resaltaran todavía más su rara mezcla entre el gris y el verde. Su boca estaba pintada de un sensual rojo fuego que la representaba a la perfección con todo lo que a ella respectaba. Decidiéndose por unos zapatos un tanto altos y dándole un último retoque a su maquillaje, emprendió escaleras abajo. Y no fue hasta que dio el último paso para bajar que se oyó el timbre de la entrada principal, Elena observo su reloj y sonrió. Justo a tiempo.

-Yo abriré- menciono adelantándose a la acción de su empleada cuando vio que iba directamente hacia la puerta. La mujer asintió con la cabeza y se perdió por un largo pasillo de aquella enorme mansión.
Elena abrió la puerta con una sutileza que logro detener el tiempo, haciéndolo pasar todo a cámara lenta para la mujer que estaba del otro lado. Yulia la observaba sin pestañar y con la boca ligeramente abierta, Elena comprobaba que el esmero había valido la pena y había logrado, al menos una parte de lo que esperaba que sucediera.
-Llegas temprano-menciono para romper el silencio. Yulia agito levemente su cabeza y sonrió abiertamente. Avanzo unos cuantos pasos y se acerco peligrosamente a ella antes de contestar.
-Supuse que querías pasar más tiempo conmigo-pronuncio muy cerca de su rostro-no pude evitar sentir un poco de duda cuando mencionaste aquello por teléfono-dijo olfateando su cuello-estas realmente encantadora esta noche Elena-menciono logrando sacar una sonrisa discreta a la mencionada. El plan estaba en marcha.
-Lo sé-contesto indiferentemente. Se giro y se alejo de ella sin ninguna clase de invitación. No iba a olvidar por nada que estaba aun en la puerta de entrada. Fue directamente hacia la informal, pero discreta sala de estar que estaba hacia la derecha. Sabía que Yulia estaba pisándole los talones, el sonido de sus zapatos sobre el suelo se lo confirmaba-pero tú lo rechazaste, ¿lo recuerdas?-dijo girando abruptamente, logrando que Yulia casi choque de frente con ella-¿o has cambiando de parecer?-pregunto disminuyendo su tono de voz.

Yulia miro directamente a la boca pintada de un rojo peligroso que tenía en frente, disputándose con la cordura que amenazaba con de desaparecer ante la tentación tan cerca que tenía en frente. Elena noto esto y mordió a propósito su labio inferior, desatando sin control lo que esperaba que sucediera. Yulia dejo atrás su razón y la tomo de la nuca suavemente antes de acercar su cara para besarla. Habían pasado poco días en los que no había tenido ninguna clase de contacto, no podía negar que había extrañado esos delicados labios que acariciaban los suyo.

Fue una completa sorpresa que Elena la haya llamado, pero cualquier indicio de alegría se había evaporado cuando dio a conocer de manera rápida el motivo de su llamada. Yulia casi se había atorado con su propia saliva cuando escucho la tentadora propuesta desde el otro lado de la línea, pero sabía que no lo hacía más que con otro fin que evitar que siguiera involucrándose en su vida. Pero eso era algo que no quería y tampoco iba a hacer. Introdujo su lengua en su boca y fue recompensaba por un gemino que escapo involuntariamente de la garganta de la pelirroja. Yulia estaba a punto a apartarse de su demandante boca para buscar un poco de aire, pero Elena se adelanto a su acción y se apretó contra ella evitando la separación. La morena exhalo fuertemente por la nariz correspondiendo el beso, que de suave y delicado, se había vuelto cada vez más desesperado y pasional.

Elena abrió los ojos por un instante y visualizo justo un cómodo sofá a su espalda, tomo a Yulia de ambos brazos y la arrojo sobre este sin darle tiempo a nada. Esta la miro sorprendida pero no expreso palabra alguna, aprovechando esto, la pelirroja mujer se sentó sobre sus piernas y coloco sus brazos sobre sus hombros, impidiendo cualquier movimiento de escape.

-Por favor, no me hagas esto-se quejo Yulia. El calor que desprendía el cuerpo junto al suyo era más de lo que podía llegar a soportar. Intuía cuáles eran sus planes, pero el deseo se había apoderado de su cuerpo de tal manera que apenas si podía responder algunas acciones emitidas por su cerebro.
-Calla-ordeno Elena cerca de su rostro. Bajo unos centímetros su cabeza y atrapo su labio inferior con sus dientes de manera delicada, tiro de él un poco y avanzo hacia al frente apoderándose por completo de su boca. Yulia la tomo de su espalda alzando sus caderas para acercar aun más el tacto si es que se podía, Elena imito su acción apretándose contra su estomago. Una ola de calor se apropio de ambos cuerpos que estaban casi pegados en uno al otro.
Expuso su blanco cuello cuando Yulia se apodero de él, sus rizos caían en cascada cuando su cabeza se inclino hacia atrás.
-No estás jugando limpio-murmuro sobre su piel. Elena aun con los ojos cerrados sonrió débilmente con su cara apuntando hacia el techo. Sintió unas manos colocarse debajo de sus brazos, y luego se vio siendo arroja del sofá, donde Yulia sin más vueltas se coloco sobre ella. Mostrando la indirecta de que tenía el absoluto control de todo.
-Sin marcas-advirtió alejando su rostro cuando sintió que Yulia absorbía su cuello, no se veía intentado ocultar una de aquellas marcas en su cuello sabiendo lo que daban a entender y ni hablar si su propia hermana las descubría. La vio sonreír y bajar unos cuantos centímetros más hasta posicionar su rostro de forma que quedara frente a su seno. El aliento cálido que desprendió su boca antes de apoderarse de su pezón aun sobre la ropa, logro que se irguiera al instante-Yulia-murmuro apretando los dientes para no gemir. Rodeo que sus piernas sus caderas y comenzó a elevarlas obteniendo la fricción que desesperadamente buscaba.

Yulia distraídamente logro apartar sus piernas para comenzar a descender, y justo cuando logro la posición que quería, comenzó a besar la parte interna de sus muslos, sintiendo como Elena comenzaba a tomarla de sus cabellos para apresurarla, ante lo que según ella, estaba a punto de suceder. Yulia no detuvo sus lentos besos en sus piernas, torturándola, se acercaba cada vez con más lentitud hacia el centro donde más la necesitaban. Elena se retorcía debajo de ella buscando apresurar las cosas, sonrió cuando noto esto y se aparto totalmente de ella.

-Suficiente-dijo mirándola fijamente. Elena arrugo el entrecejo en señal de disgusto por lo que acababa de hacerle, así no era como debían pasar las cosas-sé lo que tramas Elena-y se aparto de ella para quedar parada a su lado, le brindo su mano para ayudarla a levantarse, pero esta solamente la aparto de un manotazo levitándose por su cuenta. Yulia sonrió por dicha acción- no voy a negar que por un momento casi lo logras-dijo haciendo una pausa-pero así no funcionaran las cosas-saco un pañuelo y comenzó a quitarse cualquier rastro de pintura, que no era la suya, de su boca-es hora-recordó mirando su reloj.

Tomo su mano y ambas se encaminaron hacia la salida. Elena quiso apartar su mano, pero solo logro que Yulia ejerciera más presión sobre ella, así que forzadamente tuvo que aguantarse aquella clase de contacto. Abrió como siempre su puerta para que entrara al auto y ella lo hizo, como siempre, sin decir nada. Yulia rodeo el auto y se adentro y partieron hacia lo que sería otra incomoda cena, en la que ella no estaba para nada contenta de compartir, mucho menos con la compañía que tenia.
Elena estaba tan perdida en sus pensamientos que le tomo varios minutos darse cuenta que no estaba yendo por el camino correcto hacia donde iban.

-Por aquí no es el camino-dijo viendo a su alrededor-¿A dónde me llevas?-pregunto.
-Tranquila-menciono riendo ante su desesperación-ya sé que este no es el camino, pero espero que no te importe que nos desviemos un poco. Tengo algo que arreglar antes.
-Como sea-dijo observando por la ventanilla más tranquila. No paso mucho cuando sintió que el auto se aparcaba justo frente a un reconocido salón de belleza.
-Espérame un momento-dijo Yulia saliendo del auto-regresare enseguida-Elena ni siquiera contesto. La observo entrar al local y ser saluda de manera muy amistosa por parte de todas las mujeres que estaban dentro. Así que aquí es donde Yulia Volkova asiste para sus arreglos, pensó. Coloco una piernas sobre la otra y se sintió rara cuando noto la humedad entre ellas. ¿Cómo podía ser posible que la volviera a rechazar? ¿Cómo podía su cuerpo reaccionar tan fácil a sus caricias? Cerros sus ojos cansada del juego de quien sedería más rápido, tenía que ponerle un punto. No podía seguir de aquella manera, necesitaba alguna forma de desquitarse pero ¿Cómo? Odiaba sentirse débil, lo detestaba profundamente. Siempre había sido una mujer fuerte, que no se dejaba manipular por nada y ahora Yulia entraba a su vida descontrolándolo todo sin permiso y sometiendo todo a su gusto. No podía permitir eso. No volvería a depender de alguien que luego sabia, que tarde o temprano, la apuñalaría cuando bajara su guardia.
-Tú no me controlaras, Yulia-hablo consigo misma. La observo salir del local y en cuanto antro al auto junto a ella, le brindo una sonrisa. No supo como sentirse ante eso, así que solamente se limito a observar hacia el frente ignorando todas las acusaciones mentales que tenia.

Hubiera deseado que las cosas no fueran así, hubiera hecho hasta lo imposible. Pero era simplemente increíble como el destino jamás se conformaba con seguir jodiendo su existencia, como ella misma lo decía. Se había pasado varios días pensando cómo hacer eludir a Yulia de asistir a la cena familiar, la última idea había sido el último recurso que casi le había funcionado. Casi. Por segunda vez la había seducido y no había sido nada difícil, pero desafortunadamente las cosas no habían salido esta vez como le hubiera gustado. Negarlo a estas alturas sería estúpido, Yulia a modo de venganza la había dejado completamente excitada por culpa de su propio juego. Quería entretenerla tanto tiempo como sea posible para ya no asistir a la casa de Katya, Yulia había murmurado contra su cuello de forma directa qua ya sabía lo que estaba planeando, así que como forma de castigo había parado todo en cuanto vio que estaba totalmente dispuesta. Ahora se sentía enojada, un poco decepcionada y con la pequeña molestia entre sus piernas que no paraba de recordarle su falta de atención. Miro a su izquierda y observo a Yulia tocar la puerta, se pregunto cómo es que una mujer a la que odiaba tanto había logrado hacerla sentir de esa manera, nunca se hubiera imaginado estar con una mujer, y mucho menos tener la clase extraña de relación que tenían. Estaba asustada, no sabía que es lo que podía pasar en su futuro por hacer lo que estaba haciendo.

Solamente esperaba que más adelante aquello no le trajera ninguna clase de consecuencias, no lograba forjar una imagen de ella misma siendo víctima de la prensa amarillista hablando acerca de su relación con otra mujer. Ni hablar. A Yulia le convenía mantener la boca cerrada como hasta el momento si no quería conocer a la verdadera bestia de furia que contenía en su interior.

-¡Que alegría verlas!-exclamo genuinamente Katya en cuando abrió la puerta-veo que ambas se han puesto de acuerdo con su vestimenta-dijo viéndolas. Ambas estaban increíblemente de negro. Katya dio un exagerado apretón a Yulia como abrazo y un sonoro beso en su mejilla, después se dirigió hacia su hermana para hacer exactamente lo mismo-por favor, pasen-dijo colocándose detrás de la puerta. Elena tomo la delantera encontrando a Ekaterina corriendo directamente hasta ella.
-Hola allí-menciono recibiéndola en brazos y alzarla.
-Tía Lena, tengo una muñeca nueva-menciono entre sus brazos mostrándola.
-Eso veo cielo-contesto-es muy linda-la niña obtuvo su completa atención los cortos minutos que duro aquella conversación, hasta que claro, observo entrar a Yulia acompañada de su mama, así que retorciéndose logro liberarse y corrió hasta ella para repetir la misma acción que con su tía-¡Yulia!-grito cuando se sintió sujeta por sus brazos.
-¿Cómo estas, pequeña?-pregunto riendo ante su alegría de recibirla. La pequeña niña le había caído bien desde el instante en el que la había conocido por primera vez, Yulia era hija única, así que de alguna manera sabía lo que era estar siempre solo en una casa grande sin nadie con quien jugar-¿Qué es eso que tienes ahí?-pregunto viendo como Ekaterina abrazaba algo con sus pequeños bracitos, que si fuera algo vivo, ya no tendría oxigeno en estos momentos.
-Es mi muñeca nueva-informo con orgullo.
-¡Vaya!-exclamo-¿sabes? Es tan pequeña y linda como tu-dijo tocándola punta de su nariz, logrando sacar una pequeña carcajada a la infante. La escena había sido completamente observada por una conmovida madre y una tía un tanto reticente cruzada de brazos.
-Oh Elena, que adorable amiga que te has conseguido-menciono Katya-pero lo único que no te perdono es que no la hayas traído para conocerla mejor.
-Pues si quieres puedes quedártela todo el tiempo que quieras-contesto indiferentemente-es más, si quieres nunca la devuelvas.
-Pero que cosas dices hermana-dijo riendo, interpretando como una broma de parte de Elena. Desconociendo completamente cuan en serio estaba hablando-la cena ya esta lista, así que todos tomen asiento ahora-ordeno-Ekaterina ven para que lavemos tus manos-la niña fue directamente hacia la cocina con su madre.
-No te pongas celosa-bromeo Yulia en cuanto vio que Katya estaba a una distancia prudencial.
-Nadie esta celosa-contradijo-solamente te estás tomando demasiadas atribuciones.
-¿Atribuciones?-pregunto-¿y que debería haber hecho? ¿No saludar a nadie?-dijo acercándose-dime que te molesta cariño.
-Atrás Yulia-dijo apartándose-y no me llames así, y para tu información fuiste tú quien quiso asistir-menciono dando a entender claramente lo que estarían haciendo ahora mismo-y por favor, te lo diré una vez más, ten un poco de respeto aquí.
-Bueno, eso no fue exactamente lo que pensaste esa vez en el baño-dijo recordando-¿a caso no me crees capaz de lograr lo que quiero aquí?-pregunto sonriendo.
-No lo harás-contesto dudando-no podrás volver a tener otra oportunidad, y menos aquí.
-Eso es lo que tú crees Elena-alcanzo a decir antes de que Katya volviera a la mesa junto con Ekaterina.

La cena había sido amena para dos personas y algo incomoda y silenciosa para una. No habían faltado los típicos de halagos de Katya hacia Yulia, y obviamente las mentiras de esta tampoco. Nuevamente su hermana las había hecho sentar a la par sin tener una remota idea de lo que sucedía debajo de la mesa. Elena se había pasado gran parte de la cena evadiendo las inquietas manos de Yulia, a base de pellizcos y apretones había logrado que no tocara nada que no debía, además de enviarles miradas de advertencia de que a rato surtían efectos. Sabía que hacia todo eso con el solo fin de molestarla un poco, porque la sonrisa insoportable jamás parecía irse de su cara cada vez que acercaba su mano a la suya. Pero cada vez que la observaba no podía evitar sentir miles y miles de sensaciones contradictorias. Por más que lo intentara, o por más que quisiera, jamás podía predecir su próximo paso. Yulia tampoco dejaba de tener ese aire de misterio, aunque se hubiera conocido de vista durante toda la universidad y leer uno que otro artículo en alguna revista acerca de ella, no podía decir que conocía más que aquello. Pero tampoco era que le importara, simplemente quería estar en la tranquilidad de estar involucrándose con alguien que no estuviera metido en problemas, ya que eso, de alguna manera podía también llegar a afectarla a ella. Y eso era lo que menos necesitaba en estos momentos.

-Regresare enseguida-menciono levándose. La cena hacía rato había terminado y ahora estaba simplemente hablando de cosas banales que no eran para nada de su importancia. Comenzaba a inquietarse al estar constantemente mintiendo acerca de la verdadera clase de relación que mantenía con Yulia, con otra mujer. Coloco el seguro en la puerta del baño, asegurándose de volver a cometer más errores. Se miro al espejo durante unos segundos y después se inclino para lavarse el rostro, sintiéndose en otra realidad, viviendo algo que parecía que lo estaba viendo a la distancia. De repente se sintió sorprendida ante el rol que había tomado últimamente las cosas.

Abrió la puerta y se encontró con un pasillo completamente vacío, suspiró aliviada y comenzó a caminar hasta toparse con la puerta de una habitación vacía, que no era nada menos que de su sobrina. Se encontró con la niña esparciendo cajas y cajas de juguetes, Elena se acerco silenciosamente hasta ella para observarla.

-Si tu madre ve todo este desastre se enojara contigo, ¿lo sabes?-le dijo calmadamente.
-Si-contesto con su aguda voz- pero es que quiero mostrarle mis juguetes a Yulia-e hizo un puchero irresistible para cualquiera.
-Tendrás otra ocasión mejor para mostrárselos Ekaterina-y ella especialmente esperaba que no- ¿Por qué no solo le muestras solo estas muñecas y luego quizás quiera ver más?
-Está bien-cedió- no quiero que mami me rete-se acerco hasta ella y deposito un eso en su mejilla y se fue casi corriendo de la habitación. Elena la observo en silencio sonriendo mientras lo hacía. No podía creer el patán asqueroso que había abandonado a su hermana en cuanto supo que estaba embarazada, pudiera elegir marcharse como el cobarde que era en vez de disfrutar de la maravillosa personita en la que se estaba convirtiendo su sobrina.

Se aproximo a la repisa más cercana y comenzó a observar las fotos que posaban sobre esta. Una a una las miraba viendo lo feliz que de igual forma eran su hermana y ella. Katya había mostrado ser una mujer fuerte que había salido delante de todas formas. Elena de repente dio un respingo y fue sacada abruptamente de su ensimismamiento cuando sintió unos brazos rodearla por la cintura.

-Tranquila-murmuro en su odio-soy yo.
-¿Y eso tendría que hacerme sentir mejor?-menciono mientras se separaba de ella y se giraba para verla de frente-¿Qué haces aquí?
-Te fuiste y no regresaste mas-dijo alzando sus hombros- vine para ver que estuvieras bien.
-Por favor, Yulia-dijo riendo con ironía-a eso no te lo crees ni tú, tanto tu como yo sabemos exactamente con qué clase de intenciones subiste a buscarme.
-¿Entonces por qué pierdes el tiempo en preguntarme algo que ya sabes?-y se acerco hacia ella, viendo como Elena avanzaba de espaldas hacia atrás.
-¿Qué… que hace Katya?-pregunto cuándo se vio acorralada entre su cuerpo y la pared-Ekaterina esta buscándote.
-Tu hermana está muy entretenida en la cocina-contesto poniendo ambas manos sobre la pared al lado de su cabeza, impidiendo su escape- y por la pequeña, no te preocupes, está muy encantada mirando la televisión abajo.
-Debemos…debemos regresar-menciono con dificultad cuando Yulia comenzó a besar su cuello-Yulia…
-No quiero-murmuro-y se que tu tampoco quieres.
-Te equivocas-dijo luchando inútilmente, las fuerzas estaban perdidas para ella-no quiero esto…
-Sí que lo quieres-contradijo dirigiéndose directamente hacia su escote-estas así a propósito, se que te has vestido así para provocarme Elena, no lo niegues.
-No…-dijo luchando contra su respiración-tu no quisiste.
-Sí que quiero-y comenzó a subir su vestido a medida que tocaba sus muslos-en tu casa estabas tan dispuesta ¿Por qué no hacerlo ahora?
-Yulia-gimió por lo bajo- esta… esta es la casa de Katya, no podemos.
-A mi no me importa-e irguió su cabeza para besarla, Elena le correspondió de la misma manera desesperada, después de todo no podía culparla, había estado besando su escote y ya se encontraba un tanto descontrolada. Yulia la atrapo de su espalda y la tumbo sobre la cama. Dirigió sus manos hasta perderlas entres sus piernas y vaya sorpresa que se llevo cuando noto que Elena no tenia ropa interior puesta-Oh Elena, no puedo dejarte cuando estas así-menciono sintiendo la humedad entre sus dedos. Y claro que aun estaba así, después de haberla dejado de aquella manera en su casa y estar tocándola bajo la mesa había dado fruto después de todo.

Yulia no pudo resistir más tiempo y con su lengua se dirigió hasta ese lugar que tanto le encantaba, Elena mordió sus labios para reprimir los sonoros gemidos que querían escaparse de su boca, ahora no era solo por ella, cualquier tipo de ruido podría ser escuchado por su hermana y ahí si las cosas se podían poner interesantes para explicar. Yulia trazo movimientos circulares antes de introducirse en ella, elevo sus caderas como respuesta y comenzaron un movimiento sincronizado que estaba acabando con su cordura. Sus paredes internas estaban aprisionando su lengua avisando la próxima liberación, Yulia al darse cuenta de esto salió de ella y se coloco encima, Elena la había mirado con protesta, temiendo que nuevamente este jugando con ella, pero retuvo el aire en sus pulmones cuando sintió los dedos de Yulia paseando donde antes había estado su lengua. La miro directo a los ojos a la vez que entraba en ella después de unos últimos movimientos.

-¡Yulia!-exclamo Elena, elevando nuevamente sus caderas para el encuentro de sus dedos.
-Shhhh…-dijo poniendo su mano libre sobre su boca para callarla-no tienes una idea de cuánto me gustaría escucharte ahora mismo, pero si alguien te oye estaremos en problemas-y sin más preámbulos comenzó a bombear dentro de ella, duro y profundo. Elena casi sollozaba sobre su mano, Yulia entraba y salía de ella con suma facilidad gracias a la excitación de la pelirroja-vamos Elena-la animo. Observaba sus ojos entrecerrados mirarla a ella, los movimientos de su cuerpo iba a la par de sus penetraciones, Elena estaba ahora participando con sus caderas. Trazo círculos dentro de ella y sintió como comenzaba a morder sus dedos, aguantando el dolor de su mano, siguió con los movimientos, sus dedos estaban siendo presionados y dando un último bombeo firme y profundo sintió como Elena acababa de llegar. Reprimiendo el último grito que ella soltó sobre su palma. Saco su mano de su boca y la escucho respirar con dificultad-eres maravillosa-menciono antes de darle un apasionado beso en la boca.
-Muévete, no me dejas respirar-dijo apartándola de encima. Si, se sentía rara, pero increíblemente satisfecha y relajada. Tenía la vista puesta en el techo y sentía la mirada de Yulia sobre, pero de todas no quería hacer ningún contacto visual con ella. Ella había intentado seducir a Yulia en su casa para evitar estar en donde estaban ahora, y de la nada ella entra e irrumpía su silencio para tomarla cuando menos se lo estaba esperando. Aun y cuando se estaba prometiendo a si misma que ella también podía tener el control de la situación. Pero nuevamente se dejo manipular por los deseos y cayó nuevamente en la tentación. Recriminándose, odiándose y odiándola, se levanto para acomodar su vestido.
-¿Todo bien Elena?-pregunto Yulia sentándose sobre la cama.
-¿Hace falta que responda eso?-pregunto girándose para mirarla-si no te importa quiero estar sola.
-¿Estás segura?-pregunto dudando-si quieres podemos decirle a Katya que…
-Olvídalo, Yulia-la interrumpió-simplemente baja sin dar explicaciones, yo iré dentro de un momento. Ya veré que diré después.
-Está bien-dijo doblegándose finalmente-te veré abajo-y se acerco hasta ella, Elena dio dos pasos atrás impidiendo otro contacto. Yulia comprendió su reticencia y se retiro de la habitación sin más. Dejándola sola con sus pensamientos.

Elena se paseo por unos instantes alrededor de toda la habitación, abrazándose y maldiciéndose a sí misma. Las contradicciones iban y venían a su mente agolpándola y dejándola en blanco por momentos, otros simplemente la dejaban con la furia y la intranquilidad que eso generaba. Yulia de nuevo mostraba tener todo el poder sobre ella, y ella, bueno, simplemente se dejaba hacer. ¿Cómo era posible que acabaran de hacer lo que hicieron en la casa de su hermana? Y por si fuera poco sobre la cama de su propia sobrina, Yulia la estaba llevando hacia un barranco donde su deseo no tenia limites, y eso la aterraba. No podía permitir que la conociera más que lo justo y necesario que les permitía su acuerdo.
Elena bajo las escaleras con los pensamientos pensándole en la sien, Ekaterina estaba riendo por algo que Yulia dijo, por lo visto la había convencido o hecho olvidar el hecho de que estuvo un largo rato desaparecida en el piso de arriba.

-¿No es una persona genial Yulia, Elena?-pregunto inocentemente Katya-no sabía que había acordado una tarde con Ekaterina todas juntas, realmente se los reconozco. Estoy justo en el momento en el que el trabajo está consumiendo mucho de mi tiempo últimamente. No podría estar más agradecida con ustedes al respecto.
-Bueno, eso es algo que todavía no es concreto-menciono dándole una mirada glacial a Yulia. Estaba comenzando a hartarse de sus planes sin su consentimiento y mucho menos de su conocimiento previo. Observo que Katya se disculpo para ir hacia el baño. Elena aprovecho esto y rápidamente se acerco hasta Yulia para recriminarle-¿Qué diablos sucede contigo?-exclamo enojada-¿a caso es que nunca tienes suficiente? ¿No te basta con saber que estoy cumpliendo con mi parte como para que ahora tú organices mi vida? Tengo un trabajo y responsabilidades también Yulia, yo no ando por ahí obligando a personas a que estén conmigo-ataco.
-Soy una persona ambiciosa, Elena. No me puedes culpar-dijo bebiendo-y en cuanto a lo otro, yo también tengo un trabajo y cosas que hacer, simplemente estoy haciéndole un favor a tu hermana, se nota cansada.
-¿Y tú que puedes saber de ella? Casi que ni la conoces, y no digas que lo haces para hacer un favor. Yo si conozco tus verdaderas intenciones Yulia, y déjame decirte que estas yendo demasiado lejos.
-Nadie está yendo lejos, Elena-dijo parándose-tu eres la que exagera todo, los amantes también hacen estas cosas.
-Y te recuerdo que yo no hago todo esto por gusto, tú orillaste todo a esta situación.
-Está bien-dijo suspirando- puede que no estés de esta manera conmigo por decisión propia, pero tampoco es que me hayas demostrado en algún momento que esto te disgusta en lo absoluto, porque está claro que así no es-Elena apretó sus puños, no tenia forma de negar eso, su cuerpo siempre hablo por sí mismo-dejas por sentado que siempre estarás dispuesta para mí, me lo acabas de demostrar hace un momento.
-¿Me estás diciendo que solo fue una maldita prueba para ti?-pregunto entre sorprendida y furiosa.
-Entre otras cosas, si-respondió.
-Me das asco-respondió viendo bajar a Katya por las escaleras. Elena rápidamente se dirigió hacia ella sin pensárselo dos veces-¿Katya puedo hablar contigo a solas un momento?-pregunto
-Por supuesto-dijo ésta algo confundida. Siguió a Elena hasta la gran cocina donde la distancia era mucha para que cualquier desde la sala de estar escuchara -¿Qué sucede Lena?-pregunto intrigada.
-¿Podrías prestarme tu auto, por favor? De repente no me siento muy bien.
-¿Te sientes mal? ¿Qué te sucede?-la ataco con preguntas-¿Yulia no puede llevarte a caso? Ya que fue ella quien te trajo.
-Sí, pero tiene otras cosas que hacer y no quiero molestarla-mintió- ¿Me lo darás sí o no?
-Claro que si-dijo buscando sus llaves-¿Te irás ahora mismo? ¿Necesitas algo?
-No, solamente necesito marcharme en cuanto antes. En casa estaré mejor-siguió a su hermana viendo como pasaba al lado de Yulia sin mirarla, Elena saludo a Ekaterina y se fue directamente hacia la puerta de entrada sin mirar atrás.
-¿Qué sucede con ella?-pregunto intrigada Yulia
-Dijo que no se sentía bien-explico Katya-se marcha.
-¿Qué?-exclamo Yulia. Salió de igual forma hacia afuera atrapándola justo antes de que entrara al auto-no te puedes marchar así.
-¡Suéltame, Yulia!-grito-¡Suéltame! No puedo seguir viéndote a la cara. Ya no mas-y se introdujo dentro del auto.
-Sabes que esto no terminara así ¿cierto?-dijo mirándola desde la ventana.
-Te arrepentirás de esto Yulia-fue todo lo que pronuncio antes de encender el auto y marcharse rechinando las llantas. Yulia solamente lo había hecho para comprobarle en su propia cara que ella era una débil que siempre estaría a su disposición. Y no señor, si al menos iban a seguir de esa manera quería algo que la hiciera desquitarse. Necesitaba hacerla pagar de alguna forma que la hiciera sentir bien consigo misma, al menos para no perder la costumbre. Ahora solamente tenía que planear que.

REVISTAS DE MODAS “ÍCONO”

-Dile a Monique que estas fotografías quedaran descartadas-dijo lanzándoselas sobre el escritorio-quiero que sean más como estas-dijo mostrándolas-y también que tengan el juego de colores de fondo como esta.
-Entendido-respondió-yo le informare. ¿Algo más señorita Katina?
-Siempre hay algo mas Irina-dijo mirándola fijamente-quiero que me consigas el numero de este local –menciono pasándole la dirección-y en cuanto lo tengas quiero que me lo traigas inmediatamente.
-Enseguida-dijo marchándose.

Elena se sentó paciente observando fijamente la puerta. El brillo malicioso en sus ojos estuvo presente en ella durante todo el día. Fue solamente cuestión de pocos segundos para que Irina volviera con el número que necesitaba. Observo el papel sobre el escritorio. Jodete Yulia-fue todo lo que pensó antes de marcar
-Buenos días-dijo en cuanto le contestaron desde el otro lado de la línea-llama la secretaria de Yulia Volkova, quiero hacer un par de arreglos antes de su cita-y escucho atentamente-no, no es para cancelar, solamente quiero dejar algunas especificaciones-y sonrió con malicia- digamos que ha habido un cambio repentino con respecto al corte de esta vez-y rodo sobre su gran silla, disfrutando de lo que estaba a punto de hacer. Gozando de la dulce venganza. Yulia le había mostrado sin querer un pase libre para ella.



XVIII
CAMBIOS



Las mejores flores se riegan con la paciencia.


Elena prácticamente le había dado un plantón dejándola sola en la casa de su hermana, Yulia no podía cometer la grosería de marcharse sin más. El hecho de que ella no este no significaba que no podría quedarse un poco más, y eso fue exactamente lo que sucedió. Katya tenía una forma de ser que la animaba a introducirse en su mundo, era amigable, sencilla y de un carácter muy dulce. Todo lo contrario a su hermana mayor.

Yulia aun no comprendía ciertas cosas acerca del carácter tan inestable de aquella mujer tan misteriosa, le había sacado muy poca información a Katya, debía ser muy delicada con cada pregunta que daba. No podía cometer el error de delatarse así misma de lo poco que sabía de ella, no cuando dijo que tenían una amistad desde la universidad supuestamente. Katya le había revelado cosas demasiado interesantes para ella, como que Elena hacia demasiado tiempo no la frecuentaba con demasiada continuidad, se podía decir que las dos cenas en las que ella había asistido habían sido más contacto que los últimos meses, se había conmovido por aquel relato. Ella hubiera dado mucho porque su familia se agrandara, pero por cuestiones de naturaleza aquello no se cumplió. Le había explicado un poco acerca de la relación nula que tenia con su padre, Elena lo había descubierto en plena infidelidad, ella se sorprendió por esto, no era para menos. Katya le relato que después de eso su madre se había desaparecido sin más y por eso su hermana mayor lo culpaba hasta el día de hoy que su progenitora ya no este. Si se ponía a pensar, era un suceso bastante delicado, pero ella en su lugar había actuado de diferente manera, al menos no de una forma tan irrevocable. Pero bueno, era Elena.
Al menos ahora comprendía cómo es que sus padres no hubieran asistido a su graduación, ella le había pedido específicamente a su progenitor que no quería que asistiera, así que solamente Katya estuvo presente en ese suceso tan importante de su vida. Y Yulia no lo negaba, había visto aquello con sus propios ojos.

Pero por si fuera poco, aquello no era todo lo que le había sucedido durante todo ese tiempo, Katya no había sido del todo directa con ese tema, Yulia intuía que había otra cosa además que había desatado por completo aquel carácter tan frio. Si se ponía a atar cabos, podía unir aquel recuerdo de Elena llorando en el baño de la universidad, aquello podía deberse a la huida de su madre y el horripilante descubrimiento de adulterio de su padre. Pero ¿Qué es lo que había sucedido una vez que termino la universidad? Katya expreso que después de un sucedo del que no entro en detalles, su hermana era la persona solitaria que era el día de hoy. Yulia no podía evitar sentirse intrigada por completo, la curiosidad era más que grande que su voluntad de meterse en sus propios asuntos. Ella quería descubrirla, saber que guardaba tan oculto en su interior.

Necesitaba saber el por qué de aquel tempano de hielo, y si eso significaba cambiar su táctica y comenzar a tratarla de forma diferente, aun sabiendo que tal vez no sería reciproco, al menos, lo iba a intentar. Las cosas por las malas parecían no avanzar hacia ningún lugar, entonces probaría suerte con las buenas.

REVISTAS DE MODAS “VOLK”

Yulia se encontraba observando los diferentes bocetos de lo que sería su siguiente portada en la revista, el silencio en la sala era casi sepulcral, todos estabas atentos a que la jefa y dueña diera su irrevocable orden.
-¿Entonces?-pregunto un hombre ya intrigado al esperar en tanto silencio.
-No me gusta-respondió. Aleksei sonrió en el fondo de la sala-ninguno de ellos-y comenzó a rodearlos a todos paseándose-para empezar no sé quien ha autorizado el cambio de letras en la portada, creí ser muy específica con que esas cosas no se cambian-enfatizo las últimas tres palabras.
-Lo que pasa es que creíamos que al estar por venir la próxima temporada podrías comenzar con los cambios y…
-Pero aun no es la próxima temporada-la interrumpió Yulia-quiero que estén pensando en esta temporada, no en la que aun no existe, y por la tanto no va a haber cambios, ni ahora lo habrá ni después. Eso primero necesita pasar por una autorización que primero saldrá de mi ¿queda entendido lo del cambio de cosas sin permiso?-pregunto en general. Todos asintieron-bien, en cuanto a las portadas ya he expresado mi disgusto por ellas, los contrastes de colores están demasiados trillados. Lo único bueno es que los título no están nada mal, solamente quiero que los colores sean completamente contrarios a su color de cabello y vestido ¿queda claro?-varias cabezas asintieron-bien, la reunión ha finalizado señores.
-La verdad que si te decidías por algunos de esos bocetos, hasta yo me hubiera opuesto a eso-menciono Aleksei cuando se acerco a ella.
-Todo es un fiasco-exclamo Yulia-juntando algunos papeles-no sé porque todos tienen la mente ocupada en la próxima temporada, yo aun no quiero saber nada con lo que vendrá después-menciono suspirando.
-Como venimos estamos bien-dijo tocando su hombro para tranquilizarla-solamente debemos seguir así.
-Eso espero Aleksei-menciono con una sonrisa torcida.
-Yulia-dijo Anna al entrar-tu cita en la peluquería es dentro de veinte minutos.
-Está bien, Anna. Gracias por recordármelo-guardo unas cuentas cosas dispuesta a ya marcharse.
-¿A qué hora pasare por ti entonces?-pregunto Aleksei haciéndola confundir. Y a juzgar por su cara noto que su amiga nuevamente se olvidaba de todo-A ver, adivinare-dijo riendo- lo olvidaste.
-¡Demonios!-exclamo golpeando su frente-la cena ¿verdad?
-Exacto-respondió-Yulia sabes que necesitas ir, es una cena benéfica, con esto puedes remediar y desmentir de alguna manera lo que la bruja fría ha dicho de ti.
-Puede ser-dijo pensándolo-está bien, pasa por mi-dijo yéndose-ah y Aleksei-dijo volteándose-esta vez llega puntual por favor.
-Tienes mi palabra-dijo riendo al ver su cara asesina.

Yulia espero paciente hasta que sacaran el auto del estacionamiento y partió rumbo a la peluquería a la cual venia asistiendo durante todo este tiempo. ¿Cómo había sido capaz de olvidarse la cena benéfica? Definitivamente tendría que tener una agenda encima con todas aquellas clases de cosas anotadas, no podía siempre estar pendiente de otros avisándole casi sin tiempo para nada.
Afortunadamente encontró estacionamiento bastante cerca de la peluquería, bajo del auto y se adentro al local llamando la atención de varios ojos. Aunque Yulia tenía cierta simpatía con todo el mundo, eso no significaba que su presencia no sea un tanto imponente y llamativa a la vez. Riendo internamente ante la cara de sorprendidas de algunas de las mujeres, camino con pose recta hasta la mesa de la secretaria del lugar, quizás había sido reconocida por algunas, otras simplemente estaban sombradas con el aura que desprendida a su alrededor.

-Disculpa-menciono llamando la atención de la joven distraída con unos papeles- yo tenía cita a las…
-Señorita, Volkova-exclamo sorprendida-justo estábamos esperando por usted.
-Bueno-dijo mirando su reloj-aun falta para que sea la hora, yo podría…
-Como cree-dijo parándose e interrumpiéndola por segunda vez-Annette ya ha terminado hace tiempo, ella no tendría problema en atenderla ahora mismo. Por favor acompáñame.
-Si es así entonces no tendré problemas con eso-dijo mostrando su mejor sonrisa. Siguió a la joven que la guio casi al final de aquel gran salón-¡Annette!-exclamo llamando la atención de una alta rubia que se encontraba riendo con alguien más-la señorita Volkova está aquí-informo.
-Muchas gracias, Olga-dijo ella acercándose-ahora yo me encargare de ella.
-Con su permiso-y se marcho por donde vino.
-Buenos días señorita Volkova-saludo-¿gusto ponerse cómoda ya?-ofreciendo la silla frente aquel gran espejo.
-buenos días-devolvió el saludo-y si, gracias-dijo sentando.
-Entonces señorita Volkova-dijo mirándola desde atrás a través del espejo-¿comenzamos primero con la máscara y luego con el corte o como prefiere usted?
-Supongo que la máscara estaría bien primero-contesto-el corte puede venir después
-Entonces ha comenzar-exclamo sonriendo. Annette se paso los siguientes minutos cubriéndole el rostro con aquella rara crema verde por todo su rostro, Yulia solamente cerraba sus ojos disfrutando de aquellas atenciones de las que tanto constaban pero valían la pena-señorita Volkova-menciono llamando su atención-¿quiere el corte ahora o después?-pregunto.
-Me gustaría que sea ahora si no te importa-analizo que no debía tomarse demasiado tiempo-con respecto al corte yo…
-No se preocupe por eso-la interrumpió- me han dejado las órdenes estrictas de cómo será, usted relájese.
-Está bien-cedió Yulia- ¿le importaría ponerme algo en los ojos? Necesitaría eso para relajarme por completo.
-Seguro-puso una rodaja de kiwi en cada ojo. Annette prosiguió a realizar el corte que se le había ordenado por teléfono. Yulia estaba tan relajada que no tenía idea del mundo exterior, se debatía entre entrar en un profundo sueño o seguir conservando la conciencia. Había estado tan ensimismada que no había sentido las tijeras cortar mucho más de lo debido. Pasado un tiempo prudencial a un corte como ese la rubia mujer había terminado su trabajo satisfecha al haberlo cumplido como ordeno-Muy bien señorita Volkova, hemos terminado- anuncio. Quito las rodajas encontrándose con sus profundos ojos azules, Yulia le sonrió ante el acto y la mujer rodo su silla para que pudiera verse frente al espejo -¿Y qué tal?-pregunto. A Yulia se le desvaneció la sonrisa de la cara ante lo que estaba viendo con sus propios ojos.
-¡¿Qué me han hecho?!-fue todo lo que pudo exclamar.

REVISTAS DE MODAS “ÍCONO”


-Señorita Katina, su chofer ya esta esperándola fuera-informo Irina por el intercomunicador.
-Excelente-contesto. Tomo todas sus pertenencias y se dispuso a marcharse en cuanto antes. Paso frente al escritorio de su secretaria guardando rápidamente sus cosas para marcharse también-Irina-dijo llamando la atención de esta-quiero que le avises a Fiodor que nos veremos allá, no hace falta que pase a recogerme.
-Enseguida-dijo tomando su teléfono para hacer rápidamente lo pedido.

Elena fue recogida efectivamente por su chofer, llevándola en un parpadeo hasta su gran mansión. Sinceramente asistiría a esa cena caritativa porque no había otra cosa mejor que hacer, quedar mal frente a los demás era algo que no estaba permitido para ella. Pero el solo hecho de pensar que podría llegar a ver a Yulia ahí, la hacía dudad, lo único que realmente la entusiasmaba era verla para ver si efectivamente su plan había marchado como lo esperaba. Las ansias la consumían, esperaba que con eso tuviera un poco de su merecido, moría de ganas de ver que tan mal le había quedado el corte, porque debía admitir que su largo, negro y ondulado cabello no estaba para nada mal.

Se dispuso estaba vez por un ajustado vestido blanco que le llegaba hasta medio muslo, con un cinturón plateado que hacia aun mas diminuta su cintura. Se había alaciado el cabello y se lo había recogido de forma ajustada, de modo que quedara todo tirante hacia atrás. Se dio sus últimos retoques y salió viendo como su servicial chofer ya la esperaba afuera.

La cena era dentro de uno de los lujos hoteles que quedaban en el centro de la gran ciudad, si debía admitirlo, aquello no era nada más que una hipocresía de ostentar quien tenía más dinero que enseñar. Había perdido la cuenta de ver a aquellas falsas personas dar grandes donaciones solamente por el hecho de querer demostrar quién poseía más dinero, sin importar realmente las personas que los necesitaban. Era una gran y valiosa razón para no mezclarse con aquella clase de gente tan engañosa, pero como siempre, quisiera o no, la sucia sociedad dictaminaba que así debían ser las cosas. Aparentaría que estaría ahí interesada en mantener alguna conversación forzada con aquellos, intentando disimular que todos estaban ahí por tener un interés en común, cuando cada persona ahí sabia que aquello no cierto. Cumpliría con su parte, estaría un tiempo adecuado y se marcharía en cuanto antes para seguir ahorrándose disgustos.

La puerta a su lado se abrió y ella salió sintiendo el fresco aire de Moscú. Fiodor estaba esperando paciente junto a la puerta, con su traje de gala azul oscuro. Siempre tan elegante.

-Elena, luces maravillosa-dijo cuando estuvo cerca de él.
-Gracias, Fiodor-sonrió agradecida por su cumplido-tu traje te sienta demasiado bien.
-Me lo han dicho-sonrió el ofreciendo su brazo, ella lo entrelazo y juntos entraron dentro de aquel lujoso hotel. Claro, no sin antes haber sentidos varios flashes sobre ellos.

El gran hotel por dentro no era nada más que pintando con los típicos colores blanco y un amarillo oro. Había llegado quizás un cuarto de hora tarde, y ya gran parte de la gente estaban llenando el salón por completo. Todos paseándose con sus costosos trajes y vestidos, sosteniendo en sus copas seguramente los vinos y champanes más caros. Había tenido que lidiar, como se había imaginado, de gente que no era para nada de su agrado. Forzar como siempre su sonrisa para aquellos que se acercaban con algún interés de por medio.
Elena desde que había llegado se la había pasado disimuladamente con la mirada buscando lo que ansiaba encontrar, no porque eso fuera lo que quisiera, se contradijo a sí misma, sino que era porque moría de ansias de ver el fruto de su venganza. Estaba a punto de inventar una excusa para irse del grupo que se había formado a su alrededor cuando una mujer mayor se había acercado a saludarla, sintiéndose fuera de lugar totalmente, además de incomoda, decidió dirigir su atención hacia el escándalo que se podía oír en la entrada. Desgraciadamente la cantidad de gente acumulada obstruida la visión, pero sabía que con paciencia no duraría demasiado tiempo en enterarse a que se debía tanto alboroto.

-¿Elena quieres champagne?-apareció mágicamente Fiodor para su salvación con una copa en cada mano.
-No tienes idea de cuenta te agradezco-dijo recibiendo una-tengo la boca demasiado seca y…-se detuvo, con las palabras atorándose en la garganta y la copa a medio camino de su boca.
-Oh santo cielos-oyó murmurar a Fiodor.
Estaba sin poder creer la visión que estaba teniendo a tan solo metros de distancias más adelante. Ahora sus preguntas eran respondidas de manera espontanea, resultándole de una manera brutal al saber que gracias a ella ahora todo eso estaba sucediendo.

Yulia tenía un vestido gris c, con una parte blanca en su escote. La vestimenta oscura que portaba hacia resaltar aun mas sus ojos azules de una manera casi lobuna, pero lo más increíble de todo era la forma en el que aquel corte se adherida con todo lo que ella era. Tenía el cabello corto, que apenas llegaba hasta su mandíbula. En la parte trasera de su cabeza algunos cabellos estaban crispados, dándole un toque de rebeldía que no le sentaba para nada mal, sino que para cualquiera que la conociera diría que su personalidad era exactamente como su aspecto lo gritaba por todas partes.
Elena agito su cabeza escapando de aquella visión, se termino el contenido de su copa en pocos sorbos y se maldijo internamente todo aquello que no se podía decir en voz alta y que estaba tan mal para una mujer como ella. Pero eso era lo que menos le importaba en esos momentos, en vez de arruinar a Yulia, de dejarla con un aspecto totalmente fuera de lugar y espantoso, ella habría logrado mejorar aquel ser humano que tantos problemas le estaba causando. Su cabello parecía tener luz propia bajo los candelabros del alto techo, arrugo su entrecejo y aparto la mirada, se había quedado un largo rato mirándola que podía jurar que ella se podía dar cuenta de su mirada tan fija. Dejo la copa vacía sobre la primer bandeja que vio circular con un mozo y salió por una puerta que no era la de salida, perdiéndose en el exterior salió en busca de aire. Apretando los puños y estremeciéndose a sí misma, queriendo retroceder el tiempo y cambiar tantas cosas como fueran posibles. Pero era realista, y nada de aquello podía suceder. Así que suspirando tranquilamente, intentando relajarse, volvió adentro, queriendo tomar las cosas con madurez y queriendo lucir indiferente ante todo lo que sucedía. Sabía que Yulia era una persona astuta, y no pasaría mucho para que ate los cabos sueltos y se dé cuenta que no había sido precisamente un error de su secretaria el haber ordenado aquello con su cabeza. Se había equivocado tan mal, que ahora sabía perfectamente que sola estaba cavando pozos a su alrededor.

Comenzó a perderse entre medio de las personas, no localizaba a Fiodor por ninguna parte, lo más seguro era que la tuviera a la vista para tomar distancia y así evitar cualquier tipo de contacto. Desconocía por completo que clase de reacción podía tener frente a ella, si eso había sido con metros de distancia no quería ni imaginar que sucedería teniéndola cerca. Yulia sería capaz de cualquier cosa de ahora en mas, eso lo sabía, y ella, ella también desconocía que clase de reacción podría llegar a tener, pero antes de que algo sucediera, era mejor prevenir que curar.

-¡Fiodor!-grito aproximándose a un hombre de traje azul de espaldas, toco sus hombros desesperadamente y todo tipo de esperanzas de que fueran él se fueron directamente al piso
-Disculpa-dijo el hombre girándose-pero mi nombre no es Fiodor-dijo sonriendo-yo soy…
-Aleksei-interrumpió en voz baja, casi hablando con ella misma. Dio varios pasos hacia atrás, con su cerebro trabajando a mil por hora. Por supuesto que conocía a Aleksei, si él estaba por aquí aquello significaba que…
-Hola Elena-escucho a sus espaldas. El sonido de su voz envió todo un escalofrió a lo largo de su espalda, observo a Aleksei sonreír moviendo la cabeza hacia la persona que tenia detrás y después se marcho perdiéndose entre la gente-que interesante encontrarte por casualidad-dijo riendo con burla. Ella se giro viéndola de frente, adaptando su coraza fría impenetrable. Disimulando a la perfección la lucha contradictoria que se desataba en su interior.
-Si, quien lo diría-contesto lo mas borde que pudo. Yulia la miraba analizándola con la mirada tan fija en ella que casi la obligaba a apartarla. Casi.
-¿Sabes Elena?-comenzó meciendo su copa suavemente-algunos dicen que la madurez no se mide por los años, sino que parte de aquí-dijo señalando su sien-ósea, no por la cantidad de tiempo que hemos vivido, sino de que manera afrontamos ciertas cosas que se nos ponen en frente-y bebió el contenido de su copa-Y yo estoy de acuerdo con esa deducción, pero también digo que además de afrontar algunas circunstancias de las que la vida nos pone a prueba, también juega en contra o a favor nuestra forma de actuar, eso también dice mucho de nosotros.
-Por qué no vas directo al punto y me dices de una vez a donde quieres llegar-dijo enojándose. Ahora lo que le faltaba era que Yulia le diera una clase de educación madurativa, como si fuera que hace semanas atrás ella no había hecho tantas estupideces como para olvidarlas ahora.
-A eso voy querida-dijo mostrando apenas una sonrisa temblorosa- porque lo que me ha sucedido hoy en la mañana ha sido muy interesante para mí-y ella entendió perfectamente a donde quería llegar, así que finalmente había descubierto todo- y digo interesante porque fue todo un misterio de la forma tan cautelosa en el que funcionaron las cosas, desde la orden fantasma que recibieron las estilistas de parte de mi supuesta secretaria hasta la parte del gran cambio que trajo todo eso consigo.
-¿Entonces cual es el problema?-pregunto cruzándose de brazos-porque si estas pidiendo alguna opinión de mi parte, lo que te aconsejaría es que aproveches el cambio que tienes en el exterior y empieces a comenzar a cambiar la suciedad que tienes por dentro. Ese si sería un hecho realmente interesante de ver.
-Veo que no entiendes el concepto Elena-dijo fríamente-pero puede ser porque todavía no me he terminado de explicar-dijo dejando su copa vacía-veras, en cuanto me vi en el espejo fue toda una sorpresa ver la forma en la que había quedado, y obviamente exigí una explicación ya que de mi boca no había salido que quería un corte de esa magnitud-relato-pero en cuanto me dijeron que una secretaria mía había llamado para dar aquella orden, rápidamente pedí que registraran desde donde había sido esa llamada, y bendita sea la tecnología de ahora ¿Por qué sabes que sucedió Elena? La llamada no había sido emitida de mi secretaria, ni tampoco desde mi compañía. Sino que provenía de otra-dijo atrapándola por completo- y no fue necesario para mí pensar mucho quien había sido el responsable de aquello. ¿Tú qué piensas al respecto? ¿Actuó o no actuó de manera adecuada aquella persona?
-No pienso responder eso-dijo apretando sus puños- ¿Por qué le das tantas vueltas al asunto Yulia? Di lo que tengas que decir y lárgate de aquí.
-No te preocupes que eso hare rápidamente-contesto sin inmutarse- pero en realidad esa no es mi verdadera pregunta, la verdadera cuestión es ¿Cómo debería actuar de ahora en más? –Pregunto avanzando hacia ella- ¿demostrar madurez o actuando de la misma manera? Porque si así lo hiciera, créeme que sentiría una enorme satisfacción al hacerlo.
-¿Entonces en qué quedamos?-pregunto desesperándose por la intriga-porque por mi puedes hacer lo que quieras, no me interesara en lo absoluto.
-Eso lo que dices ahora mi querida, Elena-y aspiro profundamente su perfume sin apartar sus ojos-pero te dejare con la tranquilidad de que tomare la decisión más sensata, pero con la garantía de que las algunas cosas cambiaran por completo.
-No entiendo que es lo que quieres decir.
-Lo que quiero decir es que falta muy poco para que eso pase-contesto-así que si jugaremos un juego en paz, entonces te aconsejo que te mantengas al margen de los impulsos. Mañana te quiero lista a las siete-dijo apartándose-pasare por ti- y girando ligeramente aquellos cabellos cortos se marcho. Dejándola con la duda cruda de que era lo que se traía entre manos, porque aunque ella se demostrara indiferente, no podía negar que temía cual sería su próximo paso, todo un misterio.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 8:07 pm

XIX
UNA NUEVA TÁCTICA


En terrenos del amor, no alargues lo inevitable.



¿Había sido algo ruda? Posiblemente. Elena se lo debía, el haberle dado aquella clase filosófica improvisada había sido más humillante que haberle devuelto la jugada. Había visto perfectamente sus puños apretados, cuando había girado sus ojos y sus suspiros desesperados. Elena detestaba que la hagan ser menos, eso era algo que notaba a simple vista, no hacía falta analizar demasiado. Indirectamente la había llamado inmadura y eso realmente había sido un acto de tener agallas. Aunque sorprendentemente ella la había dejado sin ninguna contestación ingeniosa, explicándole perfectamente cómo es que habían sucedido las cosas esa misma mañana, hasta la parte donde se entero que no había sido nadie más que ella quien mando a cortarle el cabello.

El silencio otorga, y ella no había dado ninguna replica para contradecir todo. De todas maneras hubiera sido estúpido, todas las pruebas apuntaban a ella y no tenía nada a su favor. Aunque realmente no le importaba, era algo que tarde o temprano Yulia descubriría y no había dejado pasar mucho para que eso sucediera.

Yulia la miraba fijamente, desde el otro extremo del salón, analizándola. La distancia era mucha, pero aun así habían sido posicionadas en sus lugares de manera tal que podían verse perfectamente las caras. La curiosidad se apoderaba por completo de ella, preguntándose qué estaría pasando por su mente en esos momentos. ¿Qué había querido decir con que las cosas cambiarían? Bebió el contenido de su copa incómodamente sintiendo el roce de su mirada, esperaba que sea lo que sea que tuviera en mente, no la hiciera arrepentirse de sus actos. Quizás había tenido un impulso infantil, una cosa era atacar directamente hacia su persona y trabajo, otra era hacer lo que hizo con su apariencia, aunque más que perjudicarla la había mejorado. Y bastante. Condenadamente lindo. Y fue ahí que se dio cuenta de que ya no tenía poder sobre sus propios pensamientos.

-Tú la odias Elena- se reprocho. Dio un rápido vistas con la mirada y se impacto con el choque de sus miradas, por lo visto Yulia no le iba a despegar la vista durante toda la noche, haciéndola sentir aun mas incomoda de lo que hubiera pensando. Benditas obligaciones sociales, rodeada de gente hipócrita y otras que no tienen nada mejor en que invertir su tiempo.
-¿Todo bien con la comida?-pregunto Fiodor sentado a su lado, viéndola girar la vista varias veces después de ser atrapada de vaya a saber quién.
-Perfecta, Fiodor-contesto. Observo el plato frete a sus ojos y vio que estaba intacto, la miro con el rostro contraído por la interrogación y ella solamente se limito a darle una mirada neutra. Ahogando las palabras en su garganta, callo. Aun y sabiendo que mentía, decidió ya no hacer más preguntas y dejar las cosas como estaban, envolviéndose nuevamente con el silencio alrededor, aunque todos en sus mesas compartieran alguna conversación, ella no participaba, su mente estaba en un lugar demasiada lejano de aquella mesa de donde nada de lo que estuviera en ella fuera de su verdadero interés. ¿Había mencionado la paz? ¿Cómo podía tomarse eso? Viniendo de Yulia la “paz” debía tomarse con pinzas. No tenía ni siquiera una leve idea de lo que podría traerse entre manos, así que tendría que estar demasiado atenta a sus movimientos, al menos la había dejado tranquila unos días después de que paso aquello en la casa de su hermana que tanto intentaba olvidar.

Quizás era mejor dejar de actuar impulsivamente, hasta ahora eso no la había hecho más que causarse más problemas a sí misma, a lo mejor la mejor opción es dejar contenta a Yulia y solo así tal vez deje de atosigarla un poco. Sabía que estaba enojada, y por eso debía cuidarse, aunque su voz jamás se elevo cuando le había dicho todo aquello, pudo distinguir la molestia y enojo evidente que intentaba disimular. La mirada penetrante que sentía ahora no era más que una advertencia de que de ahora en mas todas sus acciones tendrían una consecuencia, y obviamente, como también intuía, un castigo para ella.

No había ni siquiera pasado dos horas cuando Elena perdió de vista a Yulia, la cena hacía rato había concluido y ella aprovecho esto para un rápido escape. Perdiendo unos cuantos minutos entre saludar a personas que se había percatado de su acción logro llegar hacia afuera, sintiéndose ahora completamente libre de obligaciones. Fiodor se había entretenido bailando con una joven mujer y ella supuso que estaba en buenas manos, no perdería mas tiempo buscándolo solo para notificarle que ya se marchaba, el se veía demasiado a gusto con la mujer.

Paso apresurada frente a un gran grupo de fumadores que reían en voz alta y soltaban estruendosas carcajadas, así que apartándose con manotazos el aire de rostro busco el auto donde había acordado que la esperaría su chofer. La minúscula briza que corría era demasiado helada, así que abrazándose así misma espero viendo el auto acercándose a ella, y siento el repentino impulso giro su cabeza hacia la derecha justo en el momento en el que el auto estacionaba frente a ella, notando la poco deseada presencia. Yulia venia caminando despreocupadamente hacia su dirección, pero sorprendiéndola, no se detuvo, sino que siguió caminando como si nada, pero reparando de su presencia y sin poder evitar lanzar algún comentario antes de que la distancia se lo impidiera.

-A las siete-fue todo lo que dijo cuando paso a su lado. Su chofer abrió la puerta para que entrara y ella no lo dudo. Ni siquiera ser había molestado en contestar, y sabiendo que por más que pusiera alguna replica Yulia ignoraría sus palabras como siempre y manejaría todo el asunto a su antojo. Se relajo sobre el asiento cuando sintió su marcha y cerro sus ojos, pensando en su último error y de cómo nunca tendría que haber aceptado aquello desde el principio.

* * * * *


-Entonces eso quiere decir que no me comentaras nada al respecto-dijo Aleksei antes de tomar su café.
-No sé si debería aun Aleksei-dijo imitando su acción- quizás luego de que deje correr un tiempo te cuente las cosas, pero ahora no lo creo prudente.
-Misteriosa Yulia-comento canturreando- ¿Ni siquiera me dirás una pizca de la clase de conversación que tuvieron en el hotel?-pregunto curioso
-¿Y por qué mejor no me hablas de tus misteriosas escapadas?-pregunto cambiando de tema.
-Intentas cambiarme de tema-respondió-pero debes comprenderme, siento muchísima curiosidad por saber acerca de la bruja fría, ósea ¿tu hablando con ella? ¡Imposible!
-Bueno, ya ves que algunas cosas no son tan imposibles Aleksei-comento-solamente se paciente y luego quizás te comente.
-Sinceramente hay veces en las que no te comprendo-dijo negando con la cabeza-¿Qué estas esperando, Yulia? ¿Al menos lo sabes?-pregunto. Ella lo miro durante unos cuantos largos segundos antes de responder.
-Eso creo, Aleksei-dijo acomodando sus cosas para marcharse-y si por casualidad eso llegara a pasar, puedes quedarte con la tranquilidad de que seguro serás el primero en saberlo.
-Eso me deja aun mas picado-reprocho-pero confió en tu palabras y de ninguna manera-dijo cuando vio que Yulia quería pagar-yo te invite, yo pago.
-En ese caso no podre objeción-dijo sonriendo-tengo algo pendiente ahora-mirando su reloj-nos veremos la semana que viene mi buen amigo.
-Buena suerte en lo que sea que estás haciendo Yulia-dijo brindando con su café.
-Gracias, porque creo que la necesitare-y se marcho con pase apresurado de aquel lugar.

Elena apenas había logrado pegar un ojo durante toda la noche, preguntándose qué era lo que Yulia traía entre manos. La intriga la mataba, no sabía bien de qué manera vestirse, simplemente le había dicho que este lista a las siete, pero ¿para llevarla donde? Ese gran dilema estaba en su cabeza constantemente. Se había paseado tantas veces dentro de habitación que pensó que pronto comenzaría a dejar huellas ¿y si la llevaba a un fino lugar y ella se decidía por algo sencillo? ¡Bendita la hora en la que se metió en ese problema! Detuvo su andar bruscamente, teniendo una brillante idea. ¡Eso era! Podría vestirse de manera informal-aunque no tanto- y quizás Yulia cambiaria de parecer en cuanto la viera y mejor decidía no salir a ningún lado.

Elena eres un genio-se dijo así misma. Se decidió esta vez por colores opacos, se puso un sencillo pero fino pantalón negro ajustado y una camisa gris tres cuartos. Se maquillo el rostro y dejo sus rizos al natural. Se miro una última vez al espejo y sonrió, no estaba mal, pero tampoco tenía una vestimenta formal como para ir a cenar o pasar la noche en algún lujoso lugar.

-Señorita-dijo una de sus empleadas –abajo están esperándola-informo con voz apenas audible.
-Bien-contesto escuetamente. Pasó a su lado sin dirigirle la mirada y fue directamente hacia la puerta de entrada, donde Yulia estaba tranquilamente reposada en el marco de esta con los brazos cruzados y esa provocadora sonrisa. No fue hasta que Elena la tuvo en una visión de su cuerpo completo para darse cuenta de cómo iba vestida.
-Ni que nos hubiéramos puesto de acuerdo ¿no?-menciono Yulia. Tenía puesto unos gastados jeans oscuros, una remera azul y una fina chaqueta negra. Elena deseaba pegarse una palmada en la frente, aquello no se veía para nada bien-te ves preciosa Elena-menciono con alegría. La rebeldía de su cabello corto y negro no hacía nada más que resaltar esa sonrisa y esos increíbles ojos azules. Ella trago pesadamente y se cruzo de brazos frente a Yulia simulando que todo aquello no la afectaba para nada.
-¿A dónde iremos?-pregunto con su cara seria.
-Eso todavía es una sorpresa-dijo sin dejar de sonreír-pero te aseguro de que te divertirás-menciono con convicción-tengo una adorable sorpresa para ti-indicando que la siguiera.
-Viniendo de ti, no sé qué tan agradable pueda ser-murmuro yendo detrás de ella.
-Escuche eso-dijo Yulia abriendo la puerta será de su auto, pero sin notarse molesta. Cuando la puerta estuvo completamente abierta, salió una pequeña pelirroja corriendo con alegría.
-¡Tía Lena!-grito colgándose de los hombros de una escéptica Elena que la sostenía sorprendida.
-¿Qué hace ella contigo?-fue todo lo que pregunto en cuanto su cerebro comenzó a procesar todo nuevamente.
-Un favor a Katya-contesto simplemente levantando sus hombros-te lo había mencionado.
-Sí, pero ¿Por qué contigo?-pregunto no muy segura.
-Porque le había mencionado que haríamos eso juntas y eso es lo que hare, te había dicho que soy una persona de…
-Ya, ya entendí-dijo interrumpiéndola, luego hablaría seriamente con Katya-entonces ¿Qué harás ahora?
-¡Por favor Elena!-exclamo riendo-ni que las estuviera secuestrando-menciono viendo su cara-Ekaterina, sube y abróchate el cinturón que nos iremos a divertir a lo grande.
-¡Sí!-exclamo entusiasmada obedeciendo.

Yulia fue a su lado correspondiéndote y a Elena no le quedo otra que ir a su lado, el hecho de que Ekaterina este con ellas la dejaba increíblemente aliviada. Al parecer Yulia no iba a vengarse de ella de alguna cruel manera o quizás obligarla a algo que no quisiera, pero eso no quitaba el hecho de que debía ir de todas formas con la guardia alta. Era tan impredecible como ella y eso llegaba a acobardarla un poco.

El viaje había sido entre risas de Ekaterina por cosas que mencionaba Yulia y una que otra lucha porque esta no mencionara a donde se dirigían, al parecer todo el mundo lo sabía y ella era la única que no sabía.

Yulia aprovecha sus descuidos para mirarla fugazmente, Elena estaba sentada rectamente con los brazos cruzados y su mirada firme al frente. Ella no necesitaba mucho análisis para saber que aquella clase de ropa, con la que no estaba acostumbrada a verla habitualmente no fue con otro propósito de hacerla quedar mal. Ella sonrió por dentro, esa mujer seguía siendo increíble aun con ese carácter. Pero estaba dispuesta al menos de hacer un intento de cambiarla y destruir aquella muralla de hielo en la que se refugiaba. Posiblemente exista una historia detrás de todo eso y no la culpaba, quizás algún día tendría la oportunidad de descubrirlo y lograr que todo eso quedara en el olvido. Quizás.

Elena miro la frente con los ojos casi saliéndose de sus orbitas por la sorpresa. Entre tantos lugares que se imagino al que Yulia podría llegar aquello era lo último que se le habría ocurrido, no ni siquiera lo había pesando por casualidad. El auto se detuvo en el estacionamiento y ella no podía salir de aquel estado de incredibilidad. Miro a Yulia en busca de una respuesta y esta solamente le guiño un ojo sonriéndole antes de bajarse del auto y ayudar a hacer lo mismo con la entusiasmada niña de atrás.

-¿Es en serio?-fue todo lo que dijo cuando las tres ya estaban fuera del automóvil.
-Completamente-respondió avanzando hacia ella con la niña de la mano-¿no es genial esto?-pregunto.
-¡Entremos ya! ¡Entremos!-era todo lo que exclamaba Ekaterina alegre saltando de emoción. Elena mira al frente todavía callada observándolo todo ¿un parque de diversiones? ¿Eso era lo que tenía planeado Yulia para ella? La decepción estaba muy lejana de sentirse en ella ¿estaba sorprendida? obviamente, no era para menos. ¿Qué tramaba Yulia? Eso no lo sabía, pero esperaba pronto averiguarlo.
-Entremos-pronuncio Yulia sujetándola con su mano libre. Elena finalmente había cedido que era inútil seguir resistiéndose a eso, así que sin protestar por su acción dejo que tomara su mara para ser arreada hasta adentro de aquel gran campo adornado de todos los colores brillantes y sonidos.
Lo primero que llego a ella fue el dulce aroma del algodón de azúcar y palomitas de maíz, la música de los diferentes juegos se mezclaban con los gritos y risas de las personas a su alrededor. Ekaterina tenía la cara embobada y los ojos brillantes con todo lo que veía, sabía que era la primera vez que ella visitaba un lugar como este y no podía sentir un poco de preocupación por lo que llegara a suceder. Katya había sido una total irresponsable en dejarla a total merced de Yulia ¿Por qué no pensó en ella antes? Oh si, de esa explicación no se iba a salvar. Aunque su hermana estaba la mayoría del tiempo abocada a su trabajo, no puedo evitar aceptar en el fondo que Yulia había hecho un lindo gesto por ella.

Tampoco pienses tantas bobadas Elena-se reprocho a sí misma. Aquello no quitaba el hecho de que Yulia se estaba tomando demasiadas atribuciones.

-¡Vamos allá!-exclamo encantada Ekaterina apuntando hacia un juego demasiado extremo para su edad.
-Eso sí que no-exclamo soltándose de la mano de Yulia y colocándose frente a las dos-Yulia eres una completa irresponsable ¡ni creas que permitiré que la mandes nuevamente al hospital!
-¿Por quién me tomas?-pregunto sorprendida-ella no tiene edad para eso-dijo cargando a la niña- ¿Cómo puedes dejar que permitiría algo así?
-No lo sé, dime tu-exclamo cruzándose de brazos.
-¿Qué te parece si vamos allí?-ignorando a Elena señalando un carrusel para niños de su edad. Ekaterina encantada se dejo guiar en brazos de Yulia hasta dicho juego. Habían colocado a la niña sobre un extraño elefante rosa que pronto comenzó a girar calmadamente junto con otros niños sobre más animales.
Yulia y Elena observaban encantadas a la niña saludarlas cada vez que estaban a la vista. Yulia aprovecho el momento y no dudo en dirigirse hacia ella.
-Podrías tomar las cosas con calma ¿sabes?-menciono para romper el silencio- ¿Cuándo fue la última vez que te divertiste en serio Elena?-pregunto mirándola fijamente. Elena le sostuvo la mirada por unos momentos antes de bajarla al suelo y pensar ¿Cuándo se había divertido por última vez? Esa pregunta la tomo completamente desprevenida, no podía mencionar su trabajo, ni tampoco sus aburridas reuniones y mucho menos las celebraciones a las que asistía por muy poco tiempo y luego escapaba en cuanto al oportunidad se presentaba-Justo como lo pensé-escucho a Yulia a su lado.
-¿Qué intentas decir con eso?-pregunto.
-Absolutamente nada Elena-respondió-¿Por qué no me permites cambiar eso?-pregunto tomando discretamente su mano-¿siempre tienes que planear cada paso que das y ser tan centrada? ¿Por qué no te das un tiempo para ti misma?
-¡Me doy un tiempo para mí misma!-se defendió
-¿Así?-pregunto-¿Y cuándo fue la última vez?-pregunto acercándose a ella-¿Cuándo fue la última vez que no has pensando en trabajo solamente Elena?-ella miro, sorprendida de que sus preguntas ahora la hicieran debatirse consiga misma.
-Yo… eso no tiene porque ser de tu interés-fue todo lo que se le ocurrió para no contar una penosa verdad.
-Yo puedo cambiar eso Elena-prometió Yulia-mostrarte algo diferente, saber lo que es divertirse realmente y no me refiero a las aburridas reuniones ¿Qué me dices? Solamente déjate llevar- Elena la miro sin saber que responder realmente, Yulia estaba acercándose cada vez y ella no estaba haciendo nada para impedirlo, observo sus manos juntas entrelazadas y los conflictos internos se hicieron presentes en ella.
-Yo no lo sé…-dudo.
-Permíteme Elena-dijo mirando directamente hacia sus ojos-solo déjame enseñarte, ¿Qué dices?
-Yo… yo…
-¿Me vieron? ¿Me vieron?-pregunto emocionada Ekaterina poniéndose entre ellas interrumpiendo. Se habían olvidado completamente de la niña.
-¡Si, estuviste grandiosa ahí, peque!-dijo Yulia poniéndose a su altura-¿Por qué no vamos a otro?
-¡sí! ¡Sí!-grito emocionada. Yulia volvió a tomarla de la mano y con su otra mano tomo la de Elena, dándole una increíble sonrisa a esta cuando vio que observaba su acción.

Elena comenzó a mirar todo alrededor algo recelosa, veía a parejas con niños sujetos de la mano, gente mayor haciendo lo mismos y hasta jóvenes. Después se miro a ella misma, siendo tomada de la mano de Yulia y viendo a Ekaterina en el otro extremo, tal cual como una familia mas en aquel parque. El torrente de emociones se disparo por todo su cuerpo dándole una sensación extraña e indescifrable para ella en su pecho, el corazón latido desesperado en su pecho y ella luchaba con todas sus fuerzas por intentar ser indiferente a todo eso.

-¿Elena?-escucho mencionar su nombre-¿Estás aquí?
-Sí, aquí estoy-respondió-¿Qué sucede ahora?
-Es que Ekaterina está diciendo que quiere ir a aquel juego-dijo señalándolo-¿está bien para ti?-ella miro a donde señalaba Yulia y no vio más que un juego de mini cuatrimotos para niños pequeños. Asintió con la cabeza y juntas siguieron a una emocionada niña que ya se había subido a una por su cuenta. Fue hasta ese momento que noto que Yulia estaba pagando todos los gatos y no supo como sentirse. No se iba a interponer en eso, ya que había sido su idea, pero se preguntaba porque se tomaba tantas molestias en una simple salida. Ella suspiro cansada, ojala fuera tan simple como quería que fuera, esto no traiga más que confusiones para ella.
Observo a Yulia a su lado mirándola fijamente, incomoda y nerviosamente solamente pudo sostener la mirada un poco antes de romper el silencio.
-¿Qué?-pregunto altaneramente.
-Ekaterina tiene varias vueltas para dar libremente, así que tardara su buen tiempo-le explico-y yo tengo una idea-la tomo de su mano y la llevo a un juego no demasiado lejano como para que dejaran de vigilar a la niña. Yulia la condujo hacia un puesto donde había al menos cinco torres de al menos 15 botellas a una gran distancia.
-¿Qué debo hacer?-pregunto al hombre.
-Tienes cinco tiros a tu disposición, si logras derribar al menos 3 torres puedes reclamar el premio que gustes-dijo señalando peluches de todos los tamaños.
-Bien, lo hare-respondió tranquilamente.
-Volkova no eres una niña-dijo Elena poniéndose a su lado- además eso está bastante lejos y estos juegos siempre están arreglados-dijo mirando reprobatoriamente el hombre-deja de perder el tiempo.
-Discúlpame Elena, pero tengo un juego que ganar-dijo tomando las 5 bolas que le dio el hombre y se preparo para lanzar.
-Eres una inmadura-le reprocho cruzándose de brazos-como si lo fueras a lograr.
-Observa-fue todo lo que contesto antes de lanzar. Había impactado la primer bola justo en el centro dejando solamente 3 botellas intactas. Yulia volvió a prepararse y como si nada impacto en las restantes. Le lanzo una mirada de victoria a Elena y vio como esta solamente rodo los ojos y bufaba.
El segundo lanzamiento fue completamente limpio, ya que había apuntado unos cuetos centímetros más abajo del medio y logro tumbar todas las botellas.
Observo las dos bolas que todavía le quedaban y se preparo para ir por la tercer torre-deséame suerte-dijo antes de lanzar.
-Ni sueñes-contesto Elena observando cómo nuevamente como quedaba una única botella para derribar.
-Si logras tumbarla con ese último tiro puedes escoger lo que gustes-volvió a explicar el hombre. Yulia suspiro y se concentro en ese sola botella que quedaba, observo una última vez a Elena mirarla con curiosidad y lanzo la bola con todas sus fuerzas, viendo como impactaba de lleno en este y caía más alejada de las demás botellas en el suelo.
-¡Felicidades, señorita!-la felicito el hombre-puede elegir lo que guste-Yulia observo todo divertida y señalo exactamente lo que quería en este momento, el hombre camino hasta el gran peluche y se lo entrego.
Elena vio a Yulia aproximarse a ella con el gran peluche y dedujo sus intenciones.
-Para ti-dijo Yulia entregándoselo.
-¿Cuántos años crees que tengo Volkova?-pregunto mirándolo con escepticismo.
-Los suficiente, pero tú me has retado diciendo que no lo lograría y aquí tienes la prueba. Un recordatorio de este momento-Elena vio al gran lobo de ojos azules dudando su tomarlo o –vamos Elena, debemos ir por Ekaterina-dijo eso solamente para que ella se decidiera por tomarlo. Elena finalmente lo hizo sintiendo nuevamente aquellas emociones. Prefirió ignorarlas y fue directamente con Ekaterina, teniendo apenas un atisbo de sonrisa en sus labios.
-Wow ¡qué gran lobo!-exclamo Ekaterina en cuanto lo vio en brazos de su tía-¿de dónde lo sacaron?
-Lo ganamos en un juego-explico Yulia cargándola-también podemos ganar uno para ti ¿tú también quieres uno?
-Si ¡vayamos!-exclamo exaltada.
-Bien-respondió Yulia riendo-pero antes vayamos a comer algo, muero de hambre.
-¿Aquí?-pregunto Elena.
-Por supuesto que sí, ¿algún problema con ello?
-Ninguno-prefirió callar. Y definitivamente habían comido en ese parque. En cuanto terminaron de hacerlo, Yulia cumplió con lo prometido, volvió a ganar un gran peluche para la niña. Había estado recorriendo más y más juegos aptos para Ekaterina, hasta que la infante comenzó a bostezar sin parar y ellas decidieron que era suficiente.

Yulia le aseguro que Katya posiblemente ya estuviera en casa y juntas fueron a llevar a la niña a su hogar. El silencio se había hecho presente, pero milagrosamente el ambiente ya no se sentía para nada incomodo como antes. Cargaron a la niña y juntas la llevaron con una agradecida Katya que las recibió alegremente, esta las había invitado a tomar algo pero Yulia declino diciendo que tenia cosas por hacer temprano en la mañana, Elena imito su acción y dejo que la llevara hasta su hogar, abrazando inocentemente durante todo el camino al lobo. Esta acción no paso desapercibida para Yulia quien sonrió viéndola y pensando que quizás no todo estaba perdido.

Cuando se detuvo frente a la casa de Elena, esta dejo que le abriera la puerta y salió aun cargando al peluche.
-Gracias por esta noche, Elena. La pase bien-dijo Yulia quedando my cerca de ella.
-Fue tu idea, no mía- respondió para no confesarlo.
-No me respondiste lo que te pregunte en la feria-dijo acariciando lentamente su rostro.
-Yo… ¿Por qué no me das tiempo para pensarlo?-respondió finalmente.
-Puedo hacerlo-dijo sonriendo-al menos lo estas pensando-dijo antes de acercarse a ella y besarla con las mismas ganas que reprimió ese impulso durante toda la noche, Elena involuntariamente tomo el peluche con una mano y con la otra mano libre acaricio sus cortos cabellos acercándola más ella para corresponder de la misma manera voraz-debo marcharme ahora-dijo respirando agitadamente.
-¿Tu no…?-comenzó.
-No me quedare-dijo riendo sabiendo lo que pensó-dije que cambiaran las cosas-dijo tomando su rostro-te llamare pronto Elena-dijo volviéndola a besar suavemente, acariciando solamente sus labios con una ternura embriagante, un beso maldito de una promesa prohibida que la dejo flotando en la orilla de la calle. Yulia se marcho sin mirar atrás y ella se quedo mirando la nada por unos cuantos segundos.

Toco sus propios labios y se sintió vibrar. Yulia complicaba su vida y ella estaba comenzando a dejarse llevar, comenzó a caminar sujetando firmemente el peluche y suspiro cansada. Ella increíblemente también la había pasado bien esa noche, y se recrimino a sí misma en cuanto pensó que quisiera volver a repetir todo de nuevo, absolutamente todo.


XX
DÍAS DE PAZ


Siempre hay espinas al final de una hoja frágil.



Estaba con una gran sonrisa en su rostro, y ella no quería preguntarse y responderse a que se debía eso exactamente. Se había levantado maravillosamente con buen humor ese día en particular, quizás podía deberse al éxito laboral que estaba teniendo, agradecer que se encontraba con buena salud al igual que toda su familia y amigos ¿Por qué no?
Yulia condujo por si misma hacia su trabajo como lo hacía habitualmente, el día estaba soleado y los pájaros cantaban con todo su esplendor.
Saludo a Igor en la entrada y el caballerosamente como siempre se encargo de encontrarle un lugar para su auto. Salió sonriendo del elevador y saludo a quien se cruzara por el camino, Anna se percato de su presencia y fue enseguida hacia su oficina.


-Buenos días-saludo entrando. Sin tiempo a nada le dio un beso directamente en la boca a Yulia, dejándola completamente descolocada, esta alcanzo a dar unos cuantos pasos atrás permitiendo que solo sea un roce de labios.
-Buenos días, Anna-contesto consternada Yulia-¿algo nuevo para hoy?-pregunto.
-Bueno, eso depende-contesto insinuante. Se acerco hasta ella y cuando Yulia predijo que iba a sentarse sobre ella, rápidamente se levanto impidiéndolo.
-Anna, los informes por favor-pidió. Fue hasta el bar propio que contenía en su oficina y se sirvió agua.
-Bien-contesto esta de forma poco amigable-aquí dejo el informe de la revista-tirándolo sobre el escritorio-los mensajes de ayer-dijo haciendo lo mismo-y por último las fotografías de las candidatas para las modelos de otoño que pediste-y se cruzo de brazos.
-Gracias, Anna-contesto-puedes retirarte cuando gustes-ofreció-cuando te necesite te llamare.
-Ese es el problema Yulia-dijo ésta llamando su atención- ¿siempre será así?

-¿De qué me estás hablando?-pregunto sin saber nada
-Que estoy cansada-dijo-¡cansada! Y quiero arreglar esto en cuanto antes.
-Bueno ahora que lo mencionas yo también tengo algo que decirte-menciono Yulia. Justo cuando estaba por abrir la boca para darle una solución definitiva a eso la puerta se abre de la nada.
-Yulia-Dijo Aleksei entrando-necesito hablarte de algunas cosas-dijo observando su reloj-¿tienes tiempo ahora? –mirando de reojo a Anna.
-Por supuesto que si amigo-contesto-para ti siempre tendré tiempo-lanzo el punzante comentario. Anna se retiro refunfuñando de ahí, repitiéndose mentalmente que esperaría paciente el momento adecuado en el que ningún inoportuno como aquel hombre interrumpiera su grato momento a solas con su jefa.
-Que bien, porque he notado algunos errores –dijo poniendo papeles sobre su escritorio- y ni hablar de los artículos.
-¿Tan mal están?-pregunto preocupada.
-Si me lo preguntas sinceramente a mí, yo diría que sí-dijo cruzándose de brazos-pero no es nada que no se pueda solucionar.
-¿Y qué tienes en mente?
-Que el vicepresidente o tu-sugirió-o si quieres ambos, los revisen minuciosamente antes de publicarlos, últimamente ya no son lo mismo, me he tomado el tiempo de leerlos y no llaman la atención en lo absoluto.
-Gracias Aleksei-dijo tomando los papeles-ahora mismo me encargare de leerlos por mi misma y solucionaremos el problema, justo tenía en mente hacer varios cambios, nuevo personal no vendría nada mal.
-¿Y que estas pensando?-pregunto intrigado.
-Poner a otras personas a escribir los artículos, gente que si trabaje como corresponde, no por nada tienen todos los sueldos que tienen.
-¿Los despedirás?-pregunto sorprendido.
-No, por supuesto que eso no –contesto- ni que no tuviera ningún tipo de sentimientos para hacer una cosa así ¿Quién crees que soy?
-Bueno, pues yo tengo a alguien en mente en ese momento-riendo un poco.
-Quizás los remueva a otro puesto-siguió Yulia ignorando su comentario, sabía perfectamente de quine hablaba Aleksei y por una razón inexplicable aquello comenzaba a molestarle- así que quiero que busques gente para entrevistar para escribir los artículos, ahora mismo le pedir a Anna que me traiga todos los nombres de los encargado.
-No es una mala idea-contesto-al menos no dejas a nadie sin trabajo-observándola-eres una gran persona Yulia.
-Gracias-sonriendo- eso intento hacer.
-¿Y qué tal el fin de semana?-quiso saber.
-¿Qué es lo que quieres saber?-pensando que es lo que quería averiguar su amigo.
-No lo sé, cuéntame tu-dijo sonriendo- últimamente estas tan misteriosa que ya no se con que excusas me saldrás ahora para evitar el tema que tanto vienes posponiéndome.


Yulia suspiro cansada, Aleksei tenía razón. Antes solían contarse absolutamente acerca de sus locas salidas y conquistas ¿a qué se debía tanto misterio ahora? La razón era completamente desconocida del porque estaba tardando para contárselo a la única persona en la que confiaba profundamente. Conocía a su amigo de toda la vida y nunca le había pagado de mala manera, el seguía contándole de sus cosas como si nada pero ella estaba completamente reservada y un tanto reticente a contar ese tema.

Si hace algunos meses atrás alguien le hubiera dicho que Elena Katina y ella eran amantes se hubiera reído tanto como un desquiciada, siempre vio aquello como mas que una lejana posibilidad, ahora, aquello era completamente real. Eran amantes con todas las letras y ella la tenía a su completa y total merced, aunque la mujer fuera todo un caso.
Medito un poco acerca de todo eso, tampoco era que tuviera tantas conquistas como para contarle con quien estaba saliendo últimamente. Aquello la sorprendida de sombre manera, estaba tan encaprichada en conseguir a Elena que se había olvidado por completo de las salidas y la caza de mujeres fáciles. ¿Eso significaba algo? Negó por si sola con la cabeza. Esperaba que no. Ella podía tener a quien quiera cuando quisiera, y nadie le había demostrado lo contrario hasta el momento.
Observo a Aleksei mirarla atentamente, era suficiente, se moría por escuchar la opinión de su amigo por otro lado. Tal vez aquello podía servirle de algo en algún futuro, ¿quién sabia?


-Está bien—cedió por fin- ponte cómodo y no me interrumpas en anda hasta que te diga que ya he terminado ¿de acuerdo?
-Completamente-contesto alegre tomando asiento-soy todo oído y paciencia.
-Muy bien-dijo-comenzare desde el principio-empezó Yulia.


REVISTAS DE MODAS “ÍCONO”

La mañana estaba demasiado ajetreada para ella, el éxito de su revista no iba nada más que en dirección del éxito. Y tampoco negar que una parte de aquello se debía a que Yulia finalmente había decidió dejarla tranquila en ese aspecto, ahora con su mente completamente sumergida en el, ella se podía dedicarse plenamente a su trabajo. Pero desgraciadamente eso no era todo lo que últimamente ocupaba sus pensamientos.
El completo cambio en el comportamiento de Yulia la dejaba totalmente descolocada, hacia apenas dos días que había pasado lo del parque de diversiones y ella no podía evitar recrear ese día una y otra vez, su sonrisa y amabilidad estaban tan presentes ahora en sus recuerdo como si todo aquello hubiera sucedido hace apenas unos momentos.

Yulia le había dejado claro desde el primer momento que su interés era solamente en ser amantes, pero ¿Por qué había aceptado cenar con su hermana para empezar? No entendía eso ¿Por qué era tan cariñosa con Ekaterina? Se comportaba con la niña de forma amable y atenta, y compartían a una química como si la conociera desde que había nacido. Elena no podía comprender el porqué de sus acciones. Ella había cedido, finalmente se había convertido en su amante como habían acordado para ya no seguir perjudicando la una a la otra, pero ¿Por qué Yulia hacia todo eso? No tenía obligación, no hacía falta que se introduzca tanto en su vida privada si finalmente había aceptado. ¿A dónde quería llegar?
Cuando la había besado frente a la puerta de su casa, ella pensó que le exigiría cumplir con su parte. Pero nada de aquello sucedió, la había besado con una delicadeza que le había remolinado varias sensaciones en su estomago. Estaba tan confundida y desorientada que no hubiera pensado demasiado si Yulia se lo pedía, pero en cambio ella se marcho, dejándole como recuerdo aquel gran peluche que había ganado en el parque y con la promesa de que la llamaría luego.

Se paso todo el día siguiente consumida por una extraña ansiedad, pero Yulia nunca llamo. Tampoco era que verdaderamente hubiera esperado su llamando ¿cierto? Ella no podía permitirse volver a ser dependiente de alguien de mas, no señor, las cosas habían cambiando demasiado para ella. Ella es una mujer recta y madura y no estaba para los juegos de la persecución, según su criterio. Dejaría el drama para otra ocasión y se dedicaría a soportar aquello mientras durase. Se había propuesto a si misma que lo mejor era que intentara disfrutar de eso que le ofrecían y lo tomara a su gusto.
Finalmente había terminado de aceptar por completo que eran plenamente amantes, ahora solamente restaba que eso llegara a su fin y ella podría seguir con su vida tranquila, algo solitaria, pero tranquila finalmente.

Pero ahora nuevamente ocurría algo que la desorbitaba, Yulia no la llamo al día siguiente como prometió, pero si había hecho un llamado directo a su celular el día de hoy. La había invitado a cenar, y ella, luchando con todas las contradicciones y regaños en su mente, había aceptado. Yulia le había hablado con tanta amabilidad y respeto que se dejo envolver por aquel engaño. Sabía que lo hacía con un solo fin, ella no podía pasar demasiado tiempo sin recordarle indirectamente que tendría que responder a sus exigencias, se había metido en la cabeza que tendría que dejar el escándalo un poco de lado. Como Yulia le había dicho una vez, aquellas cosas eran lo que hacían los amantes, ella tendría que comenzar a aceptarlo, le gustara o no. En cuanto había terminado la llamada, no había pasado ni diez minutos cuando había golpeado la puerta de su oficina. Un hombre joven se presento ante con un gran ramo de flores amarillas y violetas, ella sorprendida pensó que quizás el se había equivocado, pero en cuanto le dijo que la entrega era en su nombre, se sorprendió un poco. No era que no las recibiera en continuidad, muchas personas se tomaban la molestia de enviárselas en fechas importantes o como modo de agradecimiento ante algún favor. Lo que realmente la había sorprendida, era el remitente. Yulia.
Ella había optado por finalmente aceptarlas y dejar marchar al joven tranquilo de que su pedido había sido entregado. El ramo de flores venia con una tarjeta de deseos de que comenzara un buen día y que esperaba que ellas (flores) le dieran color a su vida. ¿Qué quería decir con eso? Las observo y pensó que podía hacer con ellas, ¿A que jugaba Yulia? ¿Por qué hacia eso? En cuento se encontrara con ella para cenar esa misma noche tendría que hablar al respecto, no era que le molestara, pero quizás la incomodaba, si quizás era eso , no podía haber razones ¿o sí?

-Señorita Katina ¿estad usted bien?-pregunto Irina llamando su atención.
-Sí, disculpa-dijo sacudiendo su cabeza –no te había oído ¿Qué era lo que necesitabas?
-Los permisos-dijo señalando los papeles-necesita usted firmarlos.
-Seguro-dijo haciéndolo.
-Por cierto-comenzó Irina- el señor Clark necesitaba saber si usted confirmara la cena de esta noche.
-¿Esta noche?-dijo deteniendo su acción.
-Sí, pero puedo cancelar si tiene otro compromiso-respondió- aunque el dejo dicho que le encantaría que usted asista.
-No… yo, tengo un asunto que solucionar-dijo queriendo convencerse de ello- así que hazle saber mi ausencia.
-Entendiendo-anotándolo-¿Qué hay de las flores?-pregunto como si nada.
-¿Qué? ¿Qué sucede con las flores?-pregunto alarmada. ¿Irina sabia quien las enviaba? ¿Qué mentira podía inventar para solucionar eso? Su secretaria la miro un poco rara ante su repentino comportamiento.
-¿Quiere que me deshaga de ellas?-sugirió. Estaba tan acostumbrada a que su jefa le ordenara siempre lo mismo, cada vez que recibía aquello Elena siempre pedía que las retiraran de su oficina, argumentando que sus aromas no la hacían sentirse muy bien.
-No, no me molestan-¿Qué haces Elena? se reprocho así misma-se pueden quedar aquí, no te preocupes-al menos por un rato, agrego mentalmente.
-Está bien-contesto completamente sorprendida por el pedido, aquello no se veía todos los días –entonces si eso es todo yo… me retiro.
-Sí, ya termine con todo esto-pasándole los permisos ya firmados-si necesito alguna cosa te lo hare saber, puedes retirarte.
-Con su permiso-dijo tomando las carpetas y marchándose. Preguntando en que estaba metida su extraña jefa, pero por sobre todo preguntándose ¿Quién había sido el ser que había logrado que aceptara sus flores?
Elena tomo su cabeza con ambas manos y suspiro, observando las flores y sorprendiéndose de sus dos grandes actos, y apenas era temprano en la mañana.
Había aceptado por su propia voluntad una cena con Yulia y además de eso, permitió que dejaran el ramo de flores que adornaba ahora su escritorio. Aquello si era una total sorpresa.
-¿A qué juegas Yulia?-se pregunto.

* * * * *

No la había pasado a recoger, y no era precisamente porque no tuviera ganas, simplemente la pelirroja había establecido aquella condición. Al principio se pregunto a que se debía ese repentino pedido, pero no iba a hacer más preguntas, aquella mujer nunca iba a dejar de sorprenderla.
Yulia salió unos cuantos minutos antes de lo acordado, había fumando lentamente un cigarrillo antes de atreverse a entrar el lujoso restaurant. La reservación la había hecho hacia dos días, así que se tomo su tiempo cuando preguntaron su nombre en la entrada y la dirigían hacia una mesa apartada y bastante intima que ella había pedido especialmente. Le había costado conseguirlo, pero finalmente con un poco de presión y con solo nombrar su apellido y recordarles quien era, lo había obtenido finalmente.
El mozo la guio y caballerosamente aparto su silla para que se sentara y se paro en frente para recibir cualquier orden.

-¿Desea algo ahora, señorita o esperara a elegir?-le pregunto.
-Por el momento nada-contesto-pero en cuanto venga mi acompañante quiero que me traigan un whisky para mí y la mejor botella de vino que tengas-dijo pensando en Elena, ella siempre estaba pidiendo aquella bebida.
-A la orden-dijo haciendo una reverencia para después marcharse.
Yulia observo su reloj para comprobar que ya era la hora de llegara, y por primera vez como si el destino la escuchara, levanto la vista y se encontró con el ser más hermoso de aquella noche.
Elena entraba danzando elegantemente con su paso hacia su dirección, el pelo estaba recogió cuidadosamente hacia atrás. El maquillaje resaltaba aun mejor en su rostro y el vestido rojo la dejo sin respiración. Su corazón se salteo un latido en cuanto vio la tela moverse para descubrir el corte en su muslo, enseñándolo discretamente. Simplemente perfecta, se dijo.
Ella se levanto rápidamente y corrió la silla tal cual lo había hecho el mozo hace unos instantes.
-Luces hermosa, Elena-no podía dejar escapar la oportunidad de hacérselo saber. La pelirroja dio un leve movimiento con la cabeza, moviendo los pendientes puestos, y Yulia visualizo en un efímero momento un brillo en sus ojos.
-Gracias-se le salió sinceramente. Se acomodo en la silla y prefirió relajarse y dejar que las cosas siguieran el curso que tenían que seguir.
El mozo llego en el momento justo para dejar las bebidas pedidas sobre la mesa con la promesa de volver cuando quieran ordenar algo.
-Ordena lo que quieras, esta noche yo invito-dijo Yulia. Elena dio una leve inclinación de cabeza y se sumergió en la carta, volver a hacer lo que hizo en París ya o estaba en sus planes. Recordar lo que había sucedido después de eso, le provocaba miles de sensaciones, unas mejores que otras y algunas no tanto. Haberse sometido al deseo por el cual fue empujada por la mujer de fieros ojos azules había sido imperdonable para ella, pero no podía seguir culpándose así misma cuando ella había aceptado sus términos desde el principio para estar tranquila. Además por nada en el mundo volvería a permitir que Yulia la volviera a llamar inmadura o algo por el estilo, ella vivía manteniendo la postura y siempre pensaba demasiado antes de actuar ¿Por qué de repente tiene que volver a aparar para complicarlo todo? Elena se cruzo de piernas y decidió elegir lo que más le apeteciera esta vez, Yulia ya había abierto la boca y ella no se retractaría de nada.

Cuando finalmente había acabado de cenar y ahora se encontraba en lo que parecía la charla más amena y tranquila, Elena confeso que aquello se sentía mejor que estar desgastando innecesariamente energías en algo tan insignificante. Lo que sí, no iba a permitir envolverse y que Yulia le llevara por donde quisiera, como le había dicho aquella noche en el parque de diversiones. Simplemente decidió por disfrutar el placer que Yulia le daba a cambio, de todas maneras, sabía que aquello no seria para siempre así.

-¿Entonces no vas porque no puedes o no quieres?-le pregunto Yulia cuando habían tocado el tema de los viajes de negocios.
-Prefiero invertir en otra cosa mejor-dijo antes de beber su vino- además, siempre envió a alguien en mi nombre cada vez que eso pasa-ella observo a Yulia sonreír por su comentario- ¿Hay algo de malo con eso?-pregunto molestándose. Yulia negó divertidamente con la cabeza y la mirada fija en ella.
-Simplemente es porque no lo ves como deberías-comento. Ella enarco una ceja y Yulia decidió explicar-puedes hacer ambas cosas Elena-dijo irguiéndose hacia adelante-hacer tu trabajo y divertirte a la vez-explico- tienes que aprender a separar ciertas cosas.
-Si tú lo dices-dijo despreocupadamente. Volvió a lanzar una sonrisa de infarto y ella prefirió desviar la mirada hacia otra parte.
-Salgamos de aquí-menciono levantándose. Pago la cuenta y volvió a permitir que la condujera fuera del lugar de la mano.
Yulia la llevo directamente hacia su auto y le abrió la puerta, esperando impaciente a que Elena se decidiera si entrar o no. Cuando finalmente esta lo hizo, salió apresuradamente hacia el único sitio donde deseaba que estuviera.

Elena miraba desde la ventana despreocupada pero con el corazón latiéndole desesperado, la sensación de ansiedad se mezclaba con la curiosidad de saber hacia dónde la llevaba, pero decidió que mejor era no preguntar, se sentía aquello por algo era.

El coche de Yulia había entrado directamente en el estacionamiento subterráneo y Elena sabía perfectamente donde estaban. Yulia volvió a abrir su puerta y tomo su mano, caminando apresuradamente hacia los ascensores. En cuanto el pitido dio el último piso, las respiraciones de ambas estaban siendo demasiado sonoras. Ella vio la mano temblorosa con la que Yulia intentaba abrir la puerta, Elena no había mencionada palabra alguna durante todo el trayecto. Preparándose mentalmente para todo lo que sabía que estaba a punto de suceder.

Yulia abrió la puerta y entro primera, dejándolo todo a oscuras. Elena la siguió por detrás apenas unos pasos, cuando noto que la puerta se cerro de golpe y ella fue presionada contra la pared. El aliento cálido de Yulia daba directamente hacia su cuello, sus manos estaban en su cintura y sentía su cuerpo completamente pegado al suyo.

-Eres tan hermosa-susurro en su odio con la voz rasposa. Yulia repartió besos desde su mandíbula hasta llegar a su cuello, donde lo beso tantas veces que podía sentir el saber de su perfume en sus labios, aquello estaba acabando completamente con su cordura. Se detuvo por un instante y levanto su cabeza, chocándose con la respiración agitada de Elena, calculo con la poca visibilidad que tenía en la oscuridad y acerco su cara, dándole a ella la decisión de terminar los centímetros restantes.

Elena coloco ambas manos en sus hombros y pensó, sabiendo exactamente lo que Yulia estaba haciendo, entonces sucedió. Ella misma termino por acaba con la distancia para unir suavemente sus labios. Al principio Elena mostraba dar un beso dudoso y hasta tímido. Y Yulia se pregunto qué era lo que había sucedido con ella, quien era el responsable de eso, entonces ya no resistiéndolo más, tomo su cabeza e invadió su boca con su lengua, rompiendo la suavidad para dale paso a un beso tan necesitado como lo estaba de ella.

Su otra mano se encargo de colocarse justo entremedio de su vestido, palpando la suavidad de su muslo y subiéndola cada vez mas y mas arriba. Elena respondía el beso cada vez con más ansias, comenzando a subir sus manos para tirar y despeinar sus cortos cabellos como le daba la gana. Cuando la mano de la morena encontró justamente lo que estaba buscando, no dudo en comenzar a estimular circularmente esa zona, con movimientos circulares y otras veces ejerciendo presión sobre punto ya hinchado.
-Oh Yulia-murmuro su nombre en la oscuridad, un jadeo que retumbo en cada rincón de aquella sala. Elena rápidamente subió una pierna por su cintura para encontrar un poco más de alivio, Yulia tomo esto como total permiso para que siguiera, entonces con sus dedos aparto su ropa interior y se introdujo por aquella hendidura resbaladiza y caliente. La agitada pelirroja rompió con el beso para morder sus propios labios, reprimiendo el gemido que reclamaba escapar desde lo más profundo de ella. Yulia coloco el pulgar en su clítoris y comenzó a bombear donde de ella, uno, dos tres. Duro y profundo, haciendo diminutas pausas antes de comenzar de nuevo, cuatro, cinco, seis. Elena comenzaba a participar de aquello con sus caderas, siente, ocho, ella coloco su frente en su hombro y dejo escapar sus gemidos, la única pierna que la sostenía comenzó a temblar inquietantemente, entonces ella dio dos últimas penetraciones, nueve, diez. Entonces la pelirroja grito en su oído, anunciándole la llegada de su punto máximo. La pierna que sujetaba su cadera callo y Yulia la sostuvo en sus brazos antes de que callera al suelo.

La presiono contra esperando paciente que contra su cuerpo, cuando su respiración se normalizo, quiso observar su rostro. A pesar de la oscuridad, los ojos de Elena brillaban con intensidad frente ella, conocía perfectamente cuál era la imagen del deseo, y ella lo era con cada partícula de su cuerpo.
-¿Todo bien?-quiso saber. Elena miro directo a su cara sin mencionar palabra, entonces cuando Yulia intento volver a repetir la pregunta, ella tiro de su cabello hasta su boca, donde la beso con intensidad apremiante. Cuando corto el beso, tiro de sus labios con sus dientes para después chuparlo y volverla a besar una vez más. Cuando el aire ya comenzaba a faltar, Yulia con la voz agitada no pudo sostenerlo más-ven conmigo-dijo tomándola de la mano y la guio escaleras arriba.

Los besos y tropiezos no se hicieron esperar cuando finalmente habían llegado a la recamara, Yulia volteo a Elena tomándola por la espalda, donde comenzó a besar su nuca y apretujo sus senos con demasiadas ganas. Elena solamente atino a colocar sus manos sobre las suyas y disfrutar de aquella sensación, comenzando nuevamente a jadear por lo bajo. Fue en ese momento que decidió por completo que aquella le gustaba, e iba a aprovecharlo tanto como pudiera.
Yulia avanzo con su cuerpo aun pegado a su espalda y la empujo a la cama, cuando Elena cayó, se volteo rápidamente. Observándola con la respiración tan agitada como la suya, esta se abalanzo sobre ella con todo su peso.

-Ya no lo soporto mas-dijo la morena con la voz entrecortada. Comenzó a quitar desesperadamente su vestido a la vez que Elena hacia lo mismo con el suyo, cuando ambas ya lo tenían fueras de sus cuerpos, Yulia la tomo de sus piernas quitándole las bragas, el sostén había corrido con la misma suerte y rapidez.
Entonces que ya no había más ropa que estorbe, Yulia se coloco nuevamente sobre ella, Elena la recibió con las piernas abierta, sabiendo que no faltaba mucho para volver a llegar.
-Si-murmuro cuando el contacto dio en el blanco, Yulia movió frenéticamente sus caderas desde el principio, apretujo uno de sus blancos senos y con su boca se apodero del otro, aquello posiblemente provocaría dolor para Elena, pero no lo sentía en ese momento-Oh… no te detengas-pronuncio la pelirroja sonriendo, Yulia en cambio, comenzó a moverse más rápido ejerciendo más presión. Elena clavaba sus uñas en su espalda, pero ella estaba tan entusiasmada en otra cosa que no lo noto, cuando la envolvió con sus piernas el roce hizo que sus cuerpos explotaran al instante. Elena elevo sus caderas por última vez y el éxtasis volvió a recorrerle el cuerpo, Yulia se meció unas cuantas veces más sobre ellas, y entonces de la misma manera se derrumbo, colocando su rosto en su cuello y respirando agitadamente.

Los minutos pasaron y ellas aun se encontraban en esa posición. Cuando los ojos de Elena comenzaron a ponerse pesados, un recordatorio vino rápidamente a su mente. Quito de encima suya a Yulia como pudo, dejándola tumbada a estar boca abajo, cuando comenzó a buscar su ropa y a colocársela, llamo la atención de la otra.
-¿Qué haces?-pregunto Yulia mirándola.
-¿Qué no es obvio?-dijo mirándola fugazmente.
-Por favor, dime que no seguirás de nuevo con lo mismo Elena-dijo Yulia irritada- ¿Cuál sería la diferencia?
-Mucha-contesto colocándose el vestido- ya te dije que no dormiré en la misma cama que tu Volkova-azotando la puerta. Yulia decidió que mejor era no insistir, era tan testaruda que dudaba hacerla cambiar de opinión. Se coloco en la cama más cómodamente y se dispuso a dormir tranquilamente, después de todo ya había obtenido lo que tanto había querido.

* * * * *

Los días seguían su marcha y con ellos se marco una nueva rutina para ellas, Yulia terminaba por llamarla para invitarla a comer, ya sea afuera o en su casa, y al terminar siempre acababan teniendo tanto sexo como querían. Elena finalmente se dejo llevar por sus deseos acostumbrándose a sus invitaciones, que sabían que se hacían con un solo propósito.

Pero cuando un día en particular, Yulia sorpresivamente no la llamo, ella se sorprendió muchísimo cuando se descubrió así misma enojada. ¿Por qué se sentía de esa manera? Dejo pasar esa noche y nada. Yulia no lo había hecho.
Cuando llego el fin de semana y ella desesperada al encontrarse con la soledad de su gran mansión, decisión cometer esta vez ella la estupidez. Inseguramente se acerco hasta el teléfono y marcho su número, cerrando sus ojos y recriminándose a sí misma cuando el sonido de espera llego a sus oídos.
Que no conteste, por favor que no conteste. Pero desafortunadamente aquello no paso, sino que llego suavemente su voz ronca desde el otro lado de la línea.

-¡Yulia!- casi grito sorprendida por la sorpresa y el susto que le provoco cuando pronuncio de aquella manera su nombre. Entonces observando el techo suspiro antes de hablar y arrepentirse-¿Tú quisieras…-se lanzo- quisieras cenar esta noche en casa?

Y cruzo sus dedos.

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 8:17 pm

XXI
CENA EN CASA


Estoy sola por las noches,
he tratado de no meterme en problemas.
Pero tengo una guerra en mi mente.



Estúpida. Eso era todo lo que se repetía en su mente. Era una completa estúpida al dejarse llevar nuevamente por los impulsos, eso jamás le traiga algo bueno.
Recorrió con pasos pesados por todos lados de su mansión, ¿Y si era una maniobra de Yulia? Si eso era, nuevamente significaba que había caído tan estúpidamente de nuevo ante ella. Pero no señor, no podía seguir permitiéndose eso. Cancelar la cena ahora sería demasiado evidente, Yulia se daría cuenta de su retirada y no dudaría que ella hiciera suposiciones tales como que no soportaría una cena. A solas.
Solamente teniendo la compañía de la otra. Dios, eso la ponía tan nerviosa ahora ¿Qué iba suceder? Qué tontería. Ella sabía perfectamente que sucedería después de la cena. Pero ¿Por qué la llamo? ¿Impulso o deseo? Sacudió su cabeza confundida. ¡Qué dilema!
La condenada de Yulia había logrado que su cuerpo reaccionara ante el suyo y sus caricias. No podía ser cierto. No podía, pero inevitablemente así era. Fue en ese momento que se dio cuenta de una cruel verdad, ella extrañaba eso. Las sensaciones, sus toques, el placer. Si, solamente era eso.

La noche que tuvo el impulso de llamarla, solamente era porque su cuerpo estaba anhelando la tranquilidad que solamente la morena sabia darle. Todos los días ella había sucumbido al placer, y ahora su cuerpo volvía a reclamarlo. Por primera vez después de mucho tiempo ella se había encontrado con la realidad golpeándola de lleno. Era un fin de semana por la noche, y ella se encontraba en una enorme mansión, con cada rincón frio y solitario. Y fue ahí que noto la necesidad de una presencia, aunque fuera una molesta como la de Yulia. Ahora más tranquila después de haber llegado a esa maravillosa deducción comenzó a cambiar. Quisiera o no, ahora debía atenerse a las consecuencias de sus actos.

Había decidió relajarse por completo, ella obtendría tranquilidad y tomaría todo lo que Yulia estuviera dispuesta a darle. Era por su culpa que su cuerpo nuevamente estaba acostumbrándose a esas emociones. Hacía demasiado tiempo que no había tenido un amante.
Observo su reloj y vio que aun tenía tiempo de sobre, bajo las escaleras con movimientos torpes y fue directamente hacia la cocina. Una de sus empleadas estaba de espaldas y a otra se la topo de frente asustándola y provocando que se quedara estática en su lugar.

-Esta noche habrá visita-anuncio Elena con voz demandante- así que esta vez prepararan una cena para dos-y por motivos desconocidos, saboreo pronunciar cada palabra. Ahora la soledad se veía tan lejana.
-¿Ce-cena para dos?-pregunto sorprendida la empleada que en ese momento estaba de espaldas. Elena comprendía que aquello las sorprendiera, ella nunca había llevado a nadie a cenar a su casa. Sus empleados no la conocían más que a ella, Katya y a su sobrina, y solamente era porque ésta a veces la visitaba de sorpresa.
-Sí, ¿hay algún problema con eso a caso?-cruzándose de brazos. La mirada penetrante que le lanzo a cada una hizo que ambas agacharan la cabeza y ponga la mirada en el piso.
-Ninguno, señorita-respondió la otra- ¿desea alguna comida en especifico?-pregunto temerosa.
-A eso lo arreglaran ustedes-dijo antes de voltearse y caminar escaleras arriba.

Después de una larga ducha Elena decidió por no aparentar que lo puso demasiado esmero a su vestimenta. Así que se coloco una fina camisa rosa ajustada a su figura y unos pantalones de tiro alto blancos. Termino por colocarse un grueso cinto, los rizos los dejo al natural, maquillaje liviano sobre su rostro, pero resalto con delineador sus ojos. Se miro frente al espejo e hizo una mueca satisfecha frente a este. Justo como quería estar.

Bajo esta vez tranquilamente las escaleras, viendo discretamente como sus empleados se paraban en sus lugares durante pocos segundos para mirarla sorprendidos y seguir con lo suyo. A pesar de sus advertencias que les había hecho a cada uno el primer día de trabajo, Elena sabía perfectamente que hablaban de ella mientras no estuviera cerca. Y era sorprendente que eso por el momento no le importara, mientras se mantengan los comentarios entre ellos y ninguno salga de la mansión la cosas iban a seguir por su camino como siempre. Solamente esperaba que a ninguno se le fuera la lengua y dijera algo de de mas por ahí, sino, tendrían que atenerse a las consecuencias. Y más ahora que había cometido el error de invitar al enemigo en casa.
Elena tomo asiento cómodamente en los sofás de su sala de estar. Tomo la pila de revistas que estaban sobre la mesa de en frente y se levanto para acomodarlas en un lugar más cómodo. Justo cuando avanzo unos pasos con todas las revistas en la mano, oyó el timbre. Quedando completamente quieta donde estaba, espero unos segundos hasta que vio a un de sus empleadas ir en su dirección.

-Señorita, afuera esta…
-Ya lo sé-la interrumpió sin dejar que terminara-hazla pasar en este instante-ordeno.
-Enseguida-haciendo una reverencia. La mujer salió apresuradamente de nuevo hacia la puerta principal para dejar a pasar a la invitada estrella. La guio hasta donde estaba Elena aun con todas las revistas en sus manos.
-¿Trabajando en fin de semana?-pregunto Yulia lanzando su ceja perfectamente depilada. Yulia llevaba unos vaqueros oscuros un tanto gastados, tenía una camisa de color jean claro y sobre esta una campera negra. Todo se ajustaba perfectamente a su cuerpo. Avanzo unos cuantos pasos hacia la pelirroja y tomándola de los codos se acerco hasta ella para depositar un lento beso en su mejilla. Permitiéndole a ambas ahogarse en el perfume de la otra. Elena involuntariamente cerró sus ojos ante su contacto cálido, pero recobrando la compostura y viendo los ojos sobre ella, avanzo unos cuantos pasos atrás.
-Viniste-carraspeo aclarándose la garganta. Entre tantos comentarios para hacer, ella decidió por lanzar la acotación más estúpida y obvia.
-No podría perderme esto-comento Yulia sonriendo-más cuando es una invitación que viene de ti- Elena se sintió incomoda teniendo esa conversación frente a su empleada, así que lanzándole una fulminante mirada esta se marcho sin mirar atrás. Sabía que ya comenzaba a meter la pata ¡lo sabia! Eso no sería más que comodilla para que sus empleados hablaran de ella, no quería ni imaginar si eso llegaba a oídos equivocados, Oh pero si alguno se atrevería a hablar ella…
-¿No quieres tomar asiento?- interrumpió sus propios pensamientos. Se sentía algo cansada mentalmente como para comenzar una pelea sin fin con Yulia, lo menos que podía hacer intentar comportarse bien con ella y llevar las cosas con calma.
-¿Por qué no?-dijo está tomando asiento donde ella había estado antes. Observo atentamente a Elena dirigirse hacia otra mesa depositando las revistas en una mesa más lejana-¿Son todas tuyas?-pregunto refiriéndose a las revistas.
-Y de quien mas ¿sino?-mirándola-ni modo que tenga las de alguien más.
-Bueno-comenzó Yulia- a veces si buscas originalidad y no repetir siempre lo mismo debe ver que hacen los demás también-acoto. Elena bufo en respuesta, había sonado tan egocéntrica que no había tomado en cuenta eso.
-¿Quieres algo de tomar?- pregunto cambiando de tema. Ni loca admitirá que tenía razón.
-Creo que esperare hasta la cena-dijo levándose- ¿Qué hay de ti Elena?-pregunto avanzado hacia ella.
-¿Qué conmigo de que Volkova?-dijo yendo en dirección hacia el bar para entretenerse con algo.
-A que se debe esta… súbita invitación de tu parte-acorándola entre la barra. Elena rápidamente recordó la noche que Yulia la había traído borracha a su casa y la había besado con tal devoción que la había cegado por completo, pero cuando justo ella estaba por entregarse al deseo que había nacido en su interior, ella la había dejado sin más poniendo como excusa que no abusaría de ella en ese estado.
-Si no quieres estar aquí eres libre de marcharte cuando quieras-dijo sintiendo la madera en su espalda-nadie te está obligando a estar aquí.
-Oh créeme que no hace falta que nadie me obligue-acariciando su cara- no quisiera estar en otro lugar más que este-comento muy cerca de sus labios. Elena cerró sus ojos preparada para el contacto que inconscientemente anhelaba. Pero solamente cuando restaban solamente milímetros para concretar aquella, ambas escucharon un carraspeo que las hizo distanciarse al instante.
-Se-señorita Katina-menciono la mujer sumamente nerviosa por interrumpir esa situación tan comprometedora como extrañara para ella- la cena ya esta lista-anuncio.
-Enseguida iremos-dijo viendo como su empleada se marchaba. Elena tomo con ambas manos el pecho de Yulia y la empujo hasta que esta dio unos cuantos pasos atrás tomando distancia-Yulia-dijo.
-Dime Elena-contesto esta.
-No vuelvas a hacer eso-ordeno marchándose. Yulia alzo sus hombros sonriendo mientras veía la espalda de Elena alejándose de ella, si esperaba amabilidad de su parte quizás estaría perdiendo el tiempo. Negó con la cabeza y decidió seguirla.
Yulia observo todo alrededor topándose con un ambiente completamente diferente. Las paredes no eran para nada comunes para un comedor tan grande donde los típicos colores era siempre claros, lo único que si cambiaba el ambiente era que el piso si era blanco completamente brilloso.

Había una larga mesa de madera muy bien elaborada junto con sus sillas correspondientes a juego. Se pregunto si Elena no se sentiría demasiado solitaria comiendo en una mesa tan larga, el espacio era demasiado y eso no hacía más que alimentar aun más la ausencia de cosas en el lugar. Sobre todo de más personas. En si la mansión era enorme, y ella suponía que lo era aun mas para una sola persona habitando en ella. Ella no disponía de una mala economía, sino todo lo contrario. Pero aquello no fue razón para comprar una mansión, la soledad que sentiría ella misma en un lugar así hubiera sido insoportable para ella. Quizás solo sean sus gustos, se comento así misma despreocupada.

Observo a Elena sentándose en la punta, ella sonrió. Si ella pensaba que intentaría mantener distancia, estaba muy equivocada. Yulia intuía lo que ella buscaba, si no fuera así no la hubiera llamado. Así que en vez de sentarse en la otra punta del otro extremo de la mesa, fue directamente a su sentarse a uno de los lados, procurando de mantener siempre la cercanía. Si Elena se disgusto por esto o no, no lo demostró con su rostro.

En cuanto las empleadas las vieron a las dos tomar asiento, rápidamente comenzaron a servirles la comida silenciosamente y se retiraron de la misma manera. Yulia no quería ni imaginarse a que se debía esa conducta.
-Entonces es ahora que me lo dirás ¿o cuando?-comenzó Yulia antes de llevarse el primer bocado a la boca.
-¿Qué cosa?-pregunto más interesada en su comida.
-El porqué de esta invitación Elena-dijo- porque debo admitir que fue una total sorpresa para mí, jamás me lo hubiera imaginado de ti.
-¿Y por qué te importa tanto eso?-quiso cambiar de tema- además no tengo porque responderte todo.
-Sí, bueno. Tienes razón-sonriéndole- pero no puedes culparme, la curiosidad puede demasiado conmigo.
-En realidad no sé porque sucedió, Yulia ¿contenta?-dejando sus cubiertos- fue una idea totalmente repentina e impulsiva, es en este momento que te tengo frente que me doy cuenta de mi error y comenzó a arrepentirme enormemente.
-Eso fue porque me has extrañado-ignorando su comentario.
-¿Qué?-alarmada-estas totalmente loca, ¿extrañarte a ti? No jodas-sonriendo irónicamente.
-Eso va después querida-bebiendo. Elena comenzó a suspirar cansada, que decisión más errónea había tenido.
-Eres una inmadura.
-Y tú una testaruda.
-Ya no tengo apetito.
-Pues que mal por ti-contesto Yulia sin parar de comer- ¿Y si yo admito que si te he extrañado?-se lanzo Yulia-supongo que eso puede darte más confianza para que finalmente lo admitas.
-No comiences de nuevo Yulia-bebiendo-no tengo nada que admitir.
-Entonces yo si lo hare-mirándola-yo si te he extrañado, a ti y a todo tu cuerpo-dijo recorriéndola con la mirada. La respiración de Elena comenzó a acelerarse, Yulia la miraba descaradamente sin tapujos con el deseo ardiendo en sus ojos. Ella se removió en su asiento incomoda, además de contagiada por su mismo deseo. Aun no podía creer que reaccionara así frente a una mujer, y habiendo tantas, justamente tenía que ser con Yulia. Pero las cosas así eran.
-Yulia te he pedido que no lo vuelvas a hacer- mirando hacia todas direcciones.
-¿Hacer qué?-pregunto haciéndose la desentendida-yo no estoy haciendo nada.
-Como digas-rodando sus ojos- pero ya estas advertida-dijo señalándola. Yulia sonrió divertida y siguió comiendo como si nada bajo la mirada de Elena sobre ella. Aquello no le importaba, en lo absoluto.
-Tuve que viaja de improviso ayer-explico Yulia limpiándose la boca- es por eso que no te he llamado, ni siquiera estaba en Moscú.
-No tienes porque darme explicaciones a mi-dijo esquivando su mirada. Algo en su interior se alegro por ello, así que esa había sido la razón y no otra- de todas maneras no me importa-queriendo sonar indiferente.
-Como quieras-respondió- yo solamente quería que lo supieras-y la cena continúo sin más. Cuando Yulia finalmente había terminado de comer, observo a Elena mirar un punto inexistente en el otro extremo. Ella acerco un poco mas su silla, miro a su alrededor y desde ahí noto que las empleadas no se había acercado ni una vez hacia donde ellas estaban, así que supuso que quizás era alguna de las reglas de Elena. Así que aprovechando eso comenzó a acariciar lentamente su pierna para llamar su atención- ¿Y qué hay del postre?-susurro.
-¿Qué?-pregunto brincado por el toque y la sorpresa.
-El postre Elena-dijo Yulia-¿O me lo darás tu?-pregunto sonriendo.
-¿Comenzaras de nuevo?-dijo levantándose. Tomo su copa y fue hacia una puerta corrediza que daba hacia el jardín. Yulia copio su acción siguiéndola sigilosamente por detrás.
Elena escucho sus pasos detrás de ella, bebió de su copa y sintió unos brazos rodear su cintura, pero no hizo nada por apartarla.
-Bonito jardín-dijo Yulia colocando su mentón en su hombro. Comenzó a mecerse de izquierda a derecha llevando a Elena consigo en el movimiento. Disfrutaría del contacto mientras esta se lo permitiera, así tomando valor comenzó a besar delicadamente su cuello.
Elena cerró sus ojos y se dedico a disfrutar de esa placentera sensación.
-Llamaste por la misma razón que lo hubiera hecho yo-murmuro Yulia besando el lóbulo de su oreja-niégalo-pidió. Elena suspiro y alzo su rostro al cielo sin abrir sus ojos aun.
-Tú lo dijiste-dijo mordiendo sus labios, intentando retener el gemido que quería escapar de su boca.
-¿Qué he dicho yo, cariño?-pregunto Yulia pegando su cuerpo al de ella.
-Somos… amantes-contesto agitada-es normal que hagamos las cosas… así-Yulia sonrió sobre su cuello. Al fin las cosas estaban claras. La tomo de los brazos haciendo que girara para mirarla a la cara, tomo la copa de Elena y la dejo reposar en una mesa. Sin más demoras la agarro con ambas manos desde atrás de su cabeza y la beso con ansias, la pelirroja le correspondía de igual manera al rodear su cuello con ambos brazos.
-Te deseo Elena-dijo Yulia al separarse de ella-te deseo demasiado-y cuando iba a acercarse para volver a besarla, sus labios fueron detenidos por sus delicados dedos.
-Aquí no Yulia-dijo. La tomo de su mano y las dos fueron directamente escaleras arribas, procurando de no ser vistas por nadie para dirigirse derecho a la habitación de la pelirroja.

Yulia la acorralo contra la puerta cuando se había girado después de cerrarla. La guerra de miradas duro durante unos interminables segundos para ambas, Yulia comenzó a desprender botón por botón de la camisa de Elena-eres encantadora Elena-murmuro sobre su oreja. No fue hasta que desprendió el último botón que la pelirroja se alejo de ella unos cuentos pasos.

-¿Por qué yo Yulia?-pregunto intrigada. La morena por unos instante no entendió, pero cuando lo hizo finalmente, tampoco supo que responder.
-¿Y por qué no tu, Elena?-contraataco. Cuando fue hacia donde estaba ella, esta vez fue la pelirroja quien se arrojo a sus brazos besándola desesperadamente. Elena igualmente comenzó a hacer lo mismo con la camisa de Yulia, cuando esta estuvo completamente desprendida se la quito de su cuerpo dejándola solamente en brasier. Permitiéndole por primera vez admirarla, donde descubrió desgraciadamente que eso frente a sus ojos tampoco lo veía desagradable. Se acerco nuevamente hasta ella y comenzó a desprender sus vaqueros, desprendió el primer botón y bajo el cierre rápidamente.

Yulia contagiada por su entusiasmo retiro su camisa de igual forma y admiro las grandes montañas que tenía en frente. Le desabrocho el cinturón y su pantalón corrió con igual suerte. Arrojo a Elena a la cama y aprovecho esto para quitárselos, cuando tuvo solamente la visión de sus piernas blancas, se arrojo sobre ella sin ya poder resistirlo más. La pelirroja la abrazo con brazos y piernas y volvieron a besarse una vez más.

Elena guiada de repente por un valor desconocido para ella, voltio a Yulia de manera tal que ahora era ella quien estaba arriba. Comenzó a besar su cuello y cuando la moreno menos lo espero, Elena le quito sus vaqueros arrojándolos detrás de ella. Yulia sonrió por su gran cambio, después de tanto era la primera vez que ella mostraba esa clase de entusiasmo. Los besos de Elena fueron desde su mandíbula hasta atacar nuevamente su boca. Y cuando el beso comenzó a quitarle el aire para ambas, esta se aparto agitada de Yulia, viendo sus penetrantes ojos azules mirándola con interrogación.

-Yulia, yo nunca…
-Shhhh-dijo cubriéndola la boca- déjamelo todo a mi ¿sí?-Elena sintió con la cabeza y volvió a recostarse sobre la cama. Sintiendo como Yulia rápidamente se posicionaba sobre ella. La morena no pesaba demasiado, y comprobar que su peso sobre ella no le molestaba, era algo totalmente revelador para Elena.
Yulia con maestría le quito el brasier, obligando con sus movimientos a Elena a hacer lo mismo con el suyo. Hasta que finalmente después de besos y caricias, ambas se habían desnudando completamente.
Elena estaba totalmente agitada sintiendo a Yulia besar su estomago, salto directamente a sus piernas besando la parte interna de sus muslos. La pelirroja comenzó a tomar grandes bocanadas de aire preparándose para lo que estaba por venir. Cuando la lengua de Yulia entro en contacto su con su parte sensible, ella ya no podía seguir callando su placer.
-Yulia-gimiendo tomándola de sus cortos cabellos. Observo hacia abajo y la imagen era completamente erótica e intima. Jamás se había topado con una imagen de esa manera, y mucho menos con otra mujer-no… no te detengas-pidió apretándola con sus piernas. Sentía el calor abrazador estar formándose en su bajo vientre, avisándole que no faltaba demasiado para que todo eso explotara. Yulia toco con su pulgar su clítoris a la vez que la penetraba con la lengua, ocasionando que Elena diera un grito al techo por la inesperada intromisión. Entonces bastaron unos últimos movimientos para que Elena finalmente llegara su límite- ¡Ahhh…!-grito llegando a su orgasmo. Se desplomo entre la sabanas con sus piernas aun temblando, Yulia dio unos últimos lengüetazos antes de apartarse y mirarla a la cara-¡Dios!-exclamo Elena sonriendo a medias. Observo a Yulia mirar con curiosidad y la llamo con su dedo índice-Ven aquí-le dijo provocadoramente.

Yulia fue a su encuentro y sus boca fueron como imanes, sus labios le permitieron a Elena probar su propio sabor. Dándole más entusiasmo al beso y abriendo más sus piernas, dejo que Yulia se posicionara cómodamente sobre ella. Yulia respiraba agitada sobre su oído, Elena cerró sus ojos y se dejo hacer pos sus movimientos, completamente entregada al momento.

Cuando todo comenzó a tomar más rapidez y la presión se acentuaba más, la pelirroja no pudo evitar clavar sus largas uñas sobre la espalda de Yulia. Esta absorbió con presión su cuello en respuesta a medida que ambas serían el placer en aumento. Yulia comenzó a sentir las piernas estremecerse de la mujer que tenia debajo de ella y comenzó a aumentar el ritmo, ambas jadeantes se entregaron una vez al momento.

-¡Elena!-grito Yulia en su oído desplomándose. Lo nombrada de igual forma mordió sus labios antes de comenzar a recuperar el tiempo.
-Yulia-murmuro debajo de ella. La morena espero unos cuantos segundos para tranquilizar su respiración antes de derrumbarse a su lado. Sintió a Elena inquietarse y murmurar algo por bajo.
-Está bien. Ya entendí, ya entendí-dijo levantándose de la cama para comenzar a ponerse la ropa-¿sabes Elena? estoy comenzando a hartarme de esto-menciono Yulia.
-Lo tomas o lo dejas Yulia-dijo mirándola- ya habíamos acordado esto desde el principio.
-Si, como sea-contesto indiferentemente. Termino de vestirse y justo cuando estaba por abrir la puerta se volteo -¿Qué harás mañana después del trabajo?-pregunto viendo a Elena acomodarse entre las sabanas.
-Nada ¿Por qué?
-No lleves a tu chofer-dijo-pasare por ti.
-¿Y por que debería obedecerte?-pregunto consternada.
-Porque es lo que te conviene, Elena-dijo cerrando la puerta para que esta volviera a replicar. Elena se cubrió el rostro con ambas manos y maldijo su suerte. Solamente esperaba restar a que llegue mañana y ver con que salía Yulia esta vez.

* * * * * *

Observo su reloj una vez más y se topo con que ya no tendría más tiempo. Si las circunstancias fueran otras, a ella no le importaría quedaría después de hora en su trabajo la laboral, pero por primera vez después de mucho tiempo, si tenía que hacer algo.
-Eso es todo por hoy Irina-dijo quitándose sus lentes- puedes retirarte cuando gustes-ordeno.
-Gracias-dando una leve inclinación de cabeza- entonces hasta mañana señorita Katina-dijo despidiéndose.
-Hasta mañana-respondió guardando unos papeles.
Elena tomo su bolso y emprendió camino hacia fuera de su edificio. Estacionado perfectamente frente a las puertas de su edificio estaba el típico porche negro que ya reconocía, sabía perfectamente de quien era.
-Que puntual-dijo Yulia saliendo del auto para abrirle la puerta.
-Soy responsable-fue todo lo que dijo tomando asiento. Yulia sintió con la cabeza y fue hacia su lado correspondiente para arrancar-espero que no te importe, pero tengo que llevar estos papeles a mi edificio-dijo alzándolos-es de suma importancia.
-¿Y por qué no lo has hecho antes?-quiso saber.
-Porque no fue hasta recién que me los acaban de dar-respondió-y necesito que estén listo para mañana.
-Pero… ¿y si nos ven juntas?-pregunto Elena.
-¿Qué con eso?-dijo mirándola-por si no lo has notado los vidrios son polarizados, además somos “amigas” ¿lo olvidas?
-Sí, pero una cosa es que yo tolere estar contigo en algún evento, y otra muy diferente a estar contigo en un día cualquiera Volkova.
-Pero ahora estar conmigo ¿o no?-dijo sonriendo. Elena estaba completamente seria-está bien, tu puedes esperarme dentro del auto, dejare los papeles y estaré contigo enseguida ¿está bien para ti eso?
-Si-murmuro cruzándose de brazos-a propósito, ¿A dónde iremos después?
-Eso por el momento es una sorpresa querida Elena-sonriendo- pero solamente te diré que estés preparada para bailar
-¿Bailar?-mirándola-¿Con que disparate me sales ahora? ¡Tengo trabajo mañana Volkova!
-Relájate- pidió- nos iremos temprano, lo prometo-Elena respondió mas nada. Ese “lo prometo” no sabía de qué manera tomarlo, con Yulia nunca se sabía. Lo único que esperaba era sea cual sea la idea loca que tenía en mente no perjudicara su imagen pública y no le robara el sueño para mañana.

Yulia estaciono frente a su edificio, tomo sus papeles y la miro.
-Enseguida regreso-aviso antes de salir. Elena ni siquiera contesto, ya que estaba mirando por la ventana.
Cuando estuvo dentro del edificio se cruzo con varias personas ya marchándose. Yulia saludo a unas pocas y entro a su oficina para dejar los papeles, justo cuando estaba por salir se topo a Anna de frente asustándola.
-Yulia-menciono- ¿aun sigues aquí?-sonriéndole.
-Sí, tuve que dejar unos papeles, pero ya me voy-intentando esquivarla.
-¿Cenaremos la semana que viene?-tomando su brazo.
-¿Cenar?
-¡Tú me lo prometiste Yulia!-reprocho-¿a caso no cumples con tu palabra?
-¡Por supuesto que sí!-contesto- luego te llamare, ahora debo marcharme.
-Hasta pronto entonces-acercándose a ella.
-Anna debo marcharme-retrocediendo-me están esperando. Luego hablaremos, adiós-dijo Yulia escapando rápidamente. Anna fue directamente hacia su oficina para mirar por el gran ventanal.
-Ya estoy aquí-dijo Yulia entrando- ¿me extrañaste?
-Ni en sueños-respondió Elena mirándola.
-Que lastima-dijo Yulia-porque en ellos no me dices lo mismo.
-¿Qué intentas…-pero fue interrumpida por un beso de Yulia para callarla.
-Así está mejor-respondió- lo siento, pero no pude contenerme. Tu boca es demasiado bonita-lanzo el comentario. Elena miro hacia otro lado para calmar con respiraciones hondas el latido rápido de su corazón. Yulia sonrió y arranco el auto, ambas estaban con sus propios pensamientos ausentes sin saber que cada movimiento había sido visto desde lo alto.
-No se con quien estarás ahora Yulia-apretando sus puños observando- pero a ella no le dejare el camino fácil de tenerte, ¡nadie te apartara de mi lado!-prometió.



XXII
PROBLEMAS


Tal vez tengas mi número,
puedes tomar mi nombre.
Pero nunca tendrás mi corazón.



Elena estuvo callada durante todo el viaje. Observo por la ventana y dedujo que ya se habían alejado demasiado de la ciudad.
Las calles comenzaban a tornarse completamente diferente, la noche ya estaba en todo su esplendor y ella rezaba porque todo terminara lo antes posible. No supo cuanto tiempo mas había pasado cuando sintió el auto detenerse. Miro al frente y observo lo que parecía ser un vulgar bar hecho de troncos, lo único que lo diferenciaba de una cabaña eran las luces que parpadeaban en la entrada y la música que ya se escuchaban desde el exterior.
Yulia abrió su puerta y ella salió dudosa.


-¿A qué espantoso lugar me has traído?-quiso saber.
-Esto Elena-explico Yulia- es un lugar muy conocido aunque no lo parezca, te he traído hasta aquí para que te sientas más segura, nadie nos conocerá. Y no deberías juzgar las cosas por como lucen por fuera, ya verás-dijo tomándola de la cintura para arrastrarla hacia la entrada. Si Elena quiso replicar ante esto, no lo alcanzo a hacer. Yulia ya la había empujado hacia el interior. Cualquier tipo de quejas a estar alturas ya no servían.
Observo rápidamente todo a su alrededor y comprobó que sus palabras eran ciertas, por dentro el lugar era completamente diferente a como lucia por fuera.
En un rincón había varias personas sentadas en meses bebiendo, la música sonaba a un volumen un tanto elevado y observo la pista de baile. No se encontraba repleta pero varias personas comenzaban a pararse para ir a bailar.
La barra y los taburetes no se veían de mal aspecto, así intentando hacer un gran esfuerzo se dejo guiar hasta ellos.
-Dos Martini- pidió Yulia sentándose. El hombre asintió y prosiguió a preparar la bebida.
-Debo suponer que ya conocer el lugar-dijo Elena tomando asiento a su lado.
-He venido un par de veces, si-dijo. Elena comprobó que se veía algo higiénico y se pregunto porque motivo Yulia solamente la había traído tan lejos solamente para beber. No podía evitar admitir que se había tomado la molestia de venir a un lugar donde nadie las reconocería así ella podía estar tranquila, podría ser hasta un tierno gesto. Sacudió su cabeza para soltar cualquier pensamiento estúpido que comenzaba a aparecer.
-No entiendo realmente que hacemos aquí- dijo viendo como le entregaban sus bebidas.
-Ya te lo dije-bebiendo- bailaremos-dijo tan convencida de ello que Elena casi se lo cree.
-Yo no estaría tan segura-dijo- y no voy a bailar contigo-contesto de manera determinante.
-Eso dices ahora, cariño-contesto Yulia antes de beber nuevamente. Elena suspiro cansada y rodo sus ojos. Que intentara todo lo que quiera, de todas maneras ella también estaba convencida de que eso no pasaría.

Los minutos pasaban y entre ellos los tragos también. Las conversaciones no eran más que bromas pesadas de Yulia y contradicciones y replicas por parte de Elena. Ambas solamente lo hacían con el fin de molestarse mutuamente.
Ella todavía se preguntaba cómo es que todavía había aguantado durante ese poco tiempo a Yulia. Era indudable que le caía mal en todos los aspectos, pero Elena intento conversarse así misma que al menos era una buena amante. Por más que intentara negarlo y buscar todas las excusas posibles, ella sabía qué hacer y lo hacía muy bien. Demasiado.

Miro su perfil, Yulia estaba tan recta como ella sentada. Tenía un aspecto totalmente relajada y despreocupado, y eso era algo que envidiaba de ella. Siempre aparentaba estar igual, esa seguridad que siempre tenía en si misma era un tanto admirable. Posiblemente era como ella misma decía, quizás sea porque nadie se le había negado y nunca conoció lo que era ser rechazada. Es una creída, pensó Elena.

Una creída con buen aspecto, popularidad, talento y fama. Todo al igual que ella. Y lo peor de todo es que no podía negar que era… agradable a la vista. Si, solamente era eso. Ya que posiblemente si su aspecto fuera otro, ella no estaría tan segura de sí misma como todo el tiempo lo demostraba.
Yulia giro su rostro atrapándola. Elena aun así no esquivo su mirada, sino que alzo más su barbilla. Ambas si analizaron sin tapujos una a la otra.

Elena se sintió perdida durante unos instantes en esos potentes ojos azules, la miraban de una forma tan penetrante que se sintió intimidada al pensar que aquella mirada podía leerla. Ella siempre estaba mostrándose interpretable, pero esos ojos parecían querer mirar más allá. Y eso no era pada nada de su agrado.
Ella sintió nuevamente el bombeo fuerte de su corazón cuando dirigió su mirada unos centímetros más abajo, encontrando a Yulia sonriéndole ampliamente. Tenía una dentadura perfecta y una sonrisa demasiado coqueta. Y ella no dudaba que aquello le funcionara. Ella ladeo la cabeza un poco y sus cortos cabellos apenas se movieron, observo su lenta acción mientras se para a su lado y le ofrecía su mano.

Ella la observo, encontrando el tatuaje como aquella primera vez en la fiesta de Boris Diatlov, que a propósito también era el cumpleaños de Yulia. Sabía perfectamente que significaba aquella invitación, y por más que lucho, por más que quiso girar su rostro hacia otro lado y ser indiferente ante aquella acción, ella finalmente hizo lo que tanto quería impedir. Coloco su mano sobre la suya y supo que no había vuelta atrás.

Batalla perdida.

Yulia la llevo delicadamente hasta la pista de baile. Ella observo que había más personas, tanto a su alrededor bailando como en las mesas. Sintió sus brazos rodear delicadamente sus costillas para después ir más abajo, Yulia tenía una mirada tan tierna que en esos momento lo que menos quería era discutir con ella. Elena suspiro y dirigió su mirada disimuladamente a todo a su alrededor, dejándose guiar por la música suave y el cuerpo pegado al de ella.
Sintió a la morena plantar suaves besos en su cuello discretamente, ella intento apartarla lentamente antes de crear algún show.

-Yulia-dijo apartándole sutilmente. Avisándole qu no era el momento ni el lugar apropiado. Pero esta no se aparto del todo, sino que continuo meciéndose como si nada le importara.
-Nadie esta mirándonos Elena-susurro en su oído. La pelirroja levanto la mirada y comprobó que eso era cierto, cada persona de ahí estaba sumergida en sus propios asuntos- obsérvalos bien Elena-dijo enviándole el aliento cálido directamente en su mejilla-mira sus ropas y dime que es lo que notas en ellos.
La pelirroja coloco su mentón en el hombro de Yulia y aprovecho los movimientos para observarlos detenidamente a todos. Los hombres tenían claramente trajes caros y las mujeres estaban tan elegantes como ellas. No dudaba que fueran de la clase alta, pero ¿Qué hacia esa gente aquí?
-Ellos son como nosotras-respondió a su pregunta Yulia- también quieren escapar y disfrutar de una salida tranquila. Y si alguna vez ves alguno por casualidad, solamente serán un “yo nunca te vi”-comento.
-Ya veo-respondió de igual forma.
-Créeme, es cierto todo lo que te digo-aprovecho para girarla y estrecharla contra su cuerpo- ¿pensaste que te traería a un lugar donde te ibas a sentir incomoda?-pregunto.
-Contigo nunca se sabe-siguiendo la música- tengo que estar atenta a todo-Yulia sonrió.
-Aquí no tienes que preocuparte por nada-acariciando su rostro-a nadie le importa lo que suceda aquí.
-Yulia, no…-intento apartarse de ella.
-Hagamos la prueba Elena-dijo antes de acercarse a ella y besarla. Elena por unos instantes quiso apartarla, pero Yulia la tenia firme de su cintura. Sabiendo que seguir desgastando fuerzas iba a ser en vano, decidió aflojar la resistencia y comenzó a corresponder el beso.

Ellas seguían meciéndose lentamente al compas de la música, sus lenguas dentro de sus bocas también tenían una danza propia. Se adaptaban tan bien una con la otra que parecía que se reconocían desde hace demasiado tiempo ya. Yulia la atrajo mas contra su cuerpo y Elena respondió gimiendo dentro de su boca. Coloco ambas manos detrás de su nuca y se apretó contra ella de tal forma que sus cuerpos parecían querer ser uno.
Cuando finalmente el aire se hizo necesario y ellas salieron de ese mundo demasiado alejado en el que habían escapado, se encontraron con sus ojos extrañamente brillantes. Yulia sonrió y volvió a acariciar su rostro.

-¿Algún cambio?-pregunto. Elena se hundió en su abrazo y observo que nada había cambiado. La gente bailaba, conservaban y bebían sus bebidas tan despreocupadamente y lejanos de lo que ocurría a su alrededor. Como si fuera que dos mujeres sumamente conocidas no importaran realmente que se estuvieran besando en el centro de la pista de baile.
Elena giro su vista en todas direcciones, gente riendo, gente bebiendo, no había miradas reprobatorias y murmullos por lo bajo. Nada. No había absolutamente nada.
-¿Sorprendida?-dijo Yulia riendo suavemente. Coloco en mecho de su pelo detrás de su oreja y Elena retrocedió unos cuantos pasos atrás para intentar detener tanta cercanía. El hecho de que nadie se había percatado de su beso, no le hacía sentirse completamente segura. Una cosa era hacer eso en un lugar donde no estuviera nadie o en sus casas y otra era frente a demasiadas personas desconocidas como acababan de hacer.
El hecho de no reconocer a alguien no la aliviaba, su verdadera preocupación era que acababa de permitir una cosa que nunca se habría atrevido a hacer.
Yulia nuevamente la ponía a prueba y ella se dejaba guiar sin pensar en las consecuencias. Su reputación estaba en juego gracias a la imprudencia que acababa de cometer.
-Yulia es tarde-dijo apartándose de ella.
-¿Ya te quieres ir?-quiso saber. Tomo si mano y Elena no hizo más que incomodarse aun más.
-Tenemos trabajo mañana-razono sin aparentar su ansiedad.
-Bien-dijo suspirando-yo te llevo.
Coloco suavemente su mano en su espalda y la guio de igual forma que como entraron a la salida. Elena no puso ninguna replica al respecto, Yulia lucia algo molesta y no quería lidiar con eso.

En el viaje de ida Yulia había parecido algo entusiasmada y habían compartido uno que otro comentario sin importancia. Ahora estaba sumamente callada y con su vista fija en el frente. Los minutos corrían y el silencio se hacía cada vez más notorio, agradecía que al menos la voz del locutor con un extraño humor envolviera el ambiente cambiándolo apenas un poco.

Cuando el auto finalmente se había detenido frente a su mansión, ella no espero a que Yulia le abra la puerta, así que sin dudarlo dos veces salió rápidamente. Cuando cerró la puerta observo a Yulia rodear al auto y yendo en su dirección.
-¿Mañana cena a la misma hora?-pregunto Yulia. Elena la miro por un momento sorprendida. Ella podía apostar que Yulia estaba enojada y ahora se veía como si nada hubiera pasado.
-B-bien-respondió sorprendida.
-Perfecto-sonriendo-pasare por ti-se acerco rápidamente y volvió a darle un apasionado beso. Elena se lo correspondió más segura al sentirse entre las sombras de la noche- buenas noches Elena-dijo alejándose e introduciéndose en el auto. Por unos instantes se quedo viendo el auto marcharse hasta que lo perdió de vista. Al parecer las cosas seguían iguales.

* * * * *

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

Elena apenas había podido dormir unas pocas horas. Si no fuera porque ella recordó que tenía que levantarse temprano al día siguiente, no quería ni imaginarse a qué hora se hubiera decidió Yulia llevarla. Obviamente ese día su humor no era el mejor.
Cuando se había ilusionado un poco al pensar que Yulia estaba algo molesta con ella y que quizás la dejaría en una paz mental durante algunos días, pensó con alegría que finalmente estaba comenzando a ganar terreno. Pero anda era lo que parecía. Ella le había mostrado una sonrisa agradable y la había besado de la misma manera de siempre. Ahora estaba totalmente intranquila pensando a donde la llevaría esta vez, tendría que ponerle un punto final de una vez. El hecho de que el día de ayer haya estado en un lugar bastante lejano a la ciudad y se hayan besado frente a estos, no le daba el derecho de hacerlo frente a otras personas cuando a ella se le antojara, tendría que dejar bien aclarada esa parte de una.

-Irina-la menciono cuando la vio entrando a su oficina- quiero que me traigas un café y le avises a Alphonse que lo quiero en mi oficina rápidamente cuando termine su reunión de las tres.
-Entendido-dijo anotándolo- Monique llamo para preguntar si prefería las flores violetas o las amarillas para las fotografías.
-Dile que optare por las violetas-respondió.
-Yo le diré-informo.
-También quiero que me traigas algo para la cabeza por favor-dijo masajeando sus sienes-siento que estallara dentro de poco.
-Enseguida-respondió servicialmente.
-Y hablando de flores-dijo mirándola- deshazte de estas-señalándolas- pronto se secaran.
-Si gusta puedo ponerlas en agua-se ofreció.
-No, simplemente quiero que las quites de aquí
-¿Está segura?-enarcando una ceja.
-¿Qué sucede contigo?-mirándola- ¿Qué parte de que ya no las quiero no entiendes?
-Lo siento, es que yo… como usted me había dicho que…-nerviosa-olvídelo-dijo avanzando para tomar las flores, la mirada de Elena no se había perdido ninguno de sus movimientos.
-No te olvides mis pastillas para la cabeza-le recordó. Irina asintió con la cabeza y comenzó a caminar ligeramente.
-Está loca-murmuro saliendo.

REVISTA DE MODAS “VOLK”

Yulia termino de ordenar los últimos papeles que reposaban sobre su escritorio. Ya la mayoría de todos los empleados se habían marchado, incluso hasta el mismo Aleksei había salido algo temprano.

Cerro los cajones depositando información de todo tipo, encendió un cigarrillo, tomo su abrigo y salió de la oficina. Estaba a pocos pasos de llegar a su auto cuando fue interceptada por su secretaria.

-¡Yulia!-grito sorprendiéndola- ¿Cómo me veo?-dijo dando una vuelta sobre su mismo eje.
-Anna…-suspiro Yulia-estas…linda-dijo finalmente.
-¿Verdad que si?-dijo tomándola del brazo-¿A dónde iremos?
-¿Cómo que a dónde iremos?-confundida.
-Yulia habíamos quedado en que cenaríamos tú y yo esta noche-le recordó- hace días vienes dándome vueltas.
-Lo siento, Anna-se disculpo-lo había olvidado completamente. Escucha me siento cansada ahora y realmente…
-¡Gaste mucho dinero en esta ropa!-dijo- y solamente para salir contigo-Yulia la observo atentamente. Aunque en la oficina siempre la veía bien vestida, ahora estaba realmente bella y elegante. Su secretaria tenía razón, seguramente se había gastado su sueldo en aquella vestimenta, ella se sintió mal por compártanse de esa manera y por la molestia que se había tomado en arreglarse con esmero para ella.
-Está bien, sube-cedió. Anna salto alegre y se subió sin dudarlo dos veces al auto. Yulia le dio una última calada a su cigarrillo antes de tirarlo y se monto de igual forma-¿A dónde quieres ir?-quiso saber.
-Donde tú quieras-respondió feliz.
-Bien-respondió Yulia manejando.
La llevo hasta un restaurante no muy lujoso pero tampoco desagradable. Habían ido ya varias veces a cenar en el, así que si las veían juntas aquella no sería una sorpresa. Yulia se comporto educada durante la cena y le seguía la corriente a todas las conversaciones que Anna sacaba a relucir.

Había sido cierto cuando le dijo que estaba cansada, cuando había llegado a su casa le había costado dormir. Necesito de mucho café esa mañana para terminar de despertarse por completo.

Además el día laboral había estado bastante ajetreado, estaban a penas a semanas de que la temporada acabara y ella ya estaba evaluando posibles cambios. Necesitaba ascender de forma digna, aunque aun se encontrara en un segundo lugar aquello no le molestaba. Reconocía también el talento de otras revistas y sabia la competencia que había allí afuera. Ella había tenido demasiada suerte que se tomaran tan en serio su revista, además de tener buen ojo para la ropa, claro.
Yulia termino de tomar el vino restante de su copa y bostezo por quinta vez consecutiva.

-¿Estas cansada?-quiso saber Anna.
-¿Sinceramente?-dijo Yulia-Si, lo estoy.
-Entonces creo que es todo por esta noche-dijo parándose- ¿podrías llevarme a casa?
-Con gusto-dijo parándose y pagando la cuenta.
Yulia condujo tranquila y con paciencia por las calles de Moscú. Luchando con todas sus fuerzas por no quedarse dormida. Cuando se introdujo en barrio de departamentos algo modestos, se detuvo frente a uno que conocía demasiado.
-Gracias por esta noche Yulia-dijo Anna una vez que estuvieron fuera del auto-la he pasado muy bien, como siempre-sonriendo.
-Yo también Anna-dijo bostezando- si me disculpe, me iré enseguida.
-¿No quieres quedarte a dormir?-propuso- Yulia realmente te ves cansada, lo he notado durante todo el viaje.
-Está bien, no quiero causar molestias.
-Por favor, lo has hecho muchas veces ¿Cuál sería la diferencia ahora?-Yulia estuvo a punto de acceder, pero una vez en su cabeza le recordó su postura.
-Estaré bien Anna, no te preocupes…-quiso continuar hablando pero fue interrumpida por un beso de su secretaria, Yulia le correspondía como podía. Cuando finalmente pudo separarse de ella agitada dijo-debo irme ahora Anna.
-Está bien-se rindió finalmente-menaje con cuidado por favor. Te quiero Yulia-dijo sinceramente-Yulia asintió con la cabeza y con los parpados pesándole camino hasta su auto, cuando abruptamente se detuvo en su lugar, sus ojos se abrieron completamente, el sueño se había ido y fue entonces que recordó algo que jamás debió haber olvidado.

* * * * *

Se paseo nerviosamente de un lado a otro, con la furia incrementándose con cada minuto que pasaba, observo su reloj y sus ojos chispearon coléricos ¡Una hora! ¡Una hora esperando y nada! ¿Quién se creía que era?

Elena se dejo desplomar en el sofá y dejo que su voz haga eco en cada rincón del lugar.

-¡Me ha plantado!-grito con rabia. Suspiro entre frustrada y enojada. Que pérdida de tiempo había sido todo. Esperaba que tuviera una buena excusa al menos- ¡Me planto!-volvió a gritar.



pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 8:30 pm

XXIII
QUIERAS O NO

Y no importará
cuantas veces caigamos
Mientras volvamos a caer en ello.




Estaba en problemas, en serios problemas, graves problemas. Lo sabía perfectamente ¿Cómo pudo haber olvidado una cosa así? Eso era por no contener su lengua, se había dejado llevar por el juego junto con Elena, que en cuando la vio tan liviana y sin excusas para dejarse guiar, como ella le había dicho una vez, no supo contenerse. Se suponía que iba a llevar meramente una relación de amantes, pero ella misma complico todo cuando dijo que eso era algo común para las personas que tenían aquella clase de tratos. Lo enredo todo cuando comenzaron las cenas sin razón, las visitas sin invitación a su hogar y para rematar, una salida en la que había compartido una canción, y por si eso no fuera poco, la había envuelto de tal manera que la había besado sin importarle la mirada de los demás.
Sabía que estaba tanteando terreno peligroso, todavía le costaba creer como es que una mujer como Elena hubiera permitido que hiciera eso con ella, pero eso era cierto. Para disconformidad de ella y victoria para sí misma, lo era. Y ahora, después de tanto luchar, tanto insistir finalmente logro tenerla, tanto como durante tanto tiempo secretamente había deseado.

Elena era exactamente lo que daba a enseñar a la vista, se mostraba fría, si, pero Yulia dudaba que aquella imagen sea la correcta. Por momentos era completamente indescifrable, jamás mostraba sus emociones con expresiones faciales, más que disgusto o enojo y en casos mayores, hasta asco. Pero con todo lo demás, ella no podía leer más allá al respecto. Tenía un temperamento completamente explosivo, por eso es que siempre era cuidadosa con las cosas que mencionaba para no estar continuamente en la lucha sin fin que sabía que serian.
Pero Yulia se negaba a creer que aquello era cierto, Elena era una máscara, una mentira. Ahora ella sabía por la misma boca de su hermana que no había pasado por una vida tranquila, y ella lo creía por completo, lo había comprobado con sus propios ojos durante toda la universidad. Era comprensible que hubiera desarrollado esa clase de personalidad y carácter, pero la verdadera intriga era ¿Por qué se comportaba reacia en compartir algo más con ella? Está bien, eran solamente amantes, no tenía ninguna otra obligación con ella aparte de eso. Pero ¿Por qué le molestaba? Yulia tampoco era la clase de persona que se quedaba a dormir en brazos de alguien después de haber saciado su pasión, pero ¿Por qué con Elena le molestaba eso? ¿Por qué no quería compartir el lecho con ella? Después de que le permitía tomar su cuerpo, de la forma que ella quería y como quería, y sin recibir queja alguna ¿Por qué se negaba a quedarse? ¿Cuál sería la diferencia? Sacudió la cabeza intentado sacarse ese capricho de la mente, quizás era mejor así, a lo mejor si no le tomaba demasiada importancia con el tiempo se le pasaría.

Yulia se levanto y miro a través del gran ventanal pensando en todo. Era obvio que ahora tendría que enmendar el gran error que había cometido, de lo poco que conocía a Elena ella podría afirmar que posiblemente estuviera furiosa con ella y no era para menos. Aunque la pelirroja se mostrara claramente siempre disgustada cada vez que ella le salía con alguna invitación sorpresa, siempre la esperaba lista, y Yulia no dudaba que anoche no hubiera sido la excepción.
Quizás aun no era de su agrado, pero Elena siempre había sido responsable con los compromisos que siempre tenían. No sospechaba que la hubiera esperado mirando a cada segundo su reloj y comprobando que estaba tardando, seguramente maldiciéndola y deseándole de todo, menos cosas bonitas. Si que estaba en aprietos. Tendría que ser bastante meticulosa con el paso que daría para podar opacar la gran furia que se lanzaría seguramente encima de ella.

-Dios, realmente no se qué podría hacer…-se dijo así misma.

Se cruzo de brazos y siguió pensando, no tendría que tomarle bastante importancia al asunto, pero ¿Por qué con Elena si? Ella no era más que una amargada, solitaria y testaruda mujer. Completamente diferente a ella, en todos los sentidos, aunque compartieran la misma edad.

Yulia jamás se había comportado atenta con alguna amante, ella solamente tomaba lo que le ofrecían y se marchaba sin culpabilidades y sin mirar atrás. No tendría porque interesarle. No debería.

La puerta se abrió detrás de ella, pero no volteó para fijarse quién era. El perfume que llego a su nariz y las delicadas manos que sujetaron con delicadeza ambos brazos se lo confirmaron.
-Anna-murmuro Yulia por lo bajo cuando sintió sus labios en su nuca. El hecho de que tuviera ahora el cabello corto aquello le daba vía libre para que lo hiciera cómodamente-Los papeles… ¿Trajiste los papeles que te pedí?-logro pronunciar volteándose.
-Están ahí-respondió señalando su escritorio-¿Ya estas mejor hoy?-pregunto con interés.
-Sí, gracias por preguntar –respondió mirándola- he dormido bien.
-Que bien-dijo abrazándola- ¿Qué harás esta noche?
-Tengo cosas que hacer Anna, lo siento-dijo- debo terminar algunas cosas del trabajo en cuanto antes y después debo encargarme de solucionar unos asuntos.
-Yulia ya ni salimos juntas como antes ¿Qué sucede?-pregunto
-Anna, por si lo olvidas eres mi secretaria también-respondió- y no creo que sea muy bueno que nos vean demasiado juntas, quien sabe qué clase de cosas podría importar.
-¿Y desde cuando eso te interesa?-quiso saber- antes siempre salíamos sin importarnos nada, y tú eras quien lo proponía. Siempre encontrabas un tiempo para mí.
-Lo sé, pero ahora el trabajo está muy demandante, tú sabes, la nueva entrada de temporada consume todo mi tiempo. Por favor no insistas con eso siempre-quiso apartarse del abrazo de Anna pero esta no se lo permitió- tengo muchas cosas que hacer, si me permites…
-¿Ya no me quieres?-mirándola fijamente.
-Por favor Anna-respondo cansada- por favor, no me vengas con esas cosas, dijimos que no…
-Dímelo Yulia, mírame y dímelo-la reto. Yulia la observo a la cara, viendo claramente el dolor en sus ojos, ella no podría soltar la cruel verdad así como así, no podría soportar su reacción y todo lo que vendría después. Y como siempre, para evitar la fatiga, ella la tomo de la nuca y la beso, salvándose olímpicamente de responder esa indeseable pregunta.

El beso de Yulia logro que Anna olvidara por completo lo que le había preguntado para comenzar a responder. No sabía que era con exactitud lo que le atraía de Yulia, era una magnifica amante, no podía negarlo. Y lo que más dulce hacia todo, era que ella disponía de muchos millones en su cuenta. Era hermosa, famosa y dueña de una importante y exitosa revista ¿Cómo dejar de estar con ella? Quizás no estaba lo que se decía enamorada, pero si podría decir que la quería, o solamente era un gusto o una obsesión. Quien sabia, pero mientras tanto ella haría hasta la imposible para que no se le terminaran todos los beneficios que tenia gracias a ella.
Cuando el beso comenzó a elevar sus temperaturas, la puerta se volvió a abrir interrumpiéndolas.

-¡Yulia!-pronuncio fuerte Aleksei entrando. Anna por primera vez se mostro avergonzada al ser vista de aquella manera, así que murmuro una disculpa y pasando con la cabeza agacha al lado del amigo de su jefa se marcho rápidamente por la puerta.
-¿Qué hay Aleksei?-dijo Yulia despreocupadamente sentándose.
-Yulia deberías tener más cuidado con lo que haces en tu oficina-le advirtió- esta vez fui yo, pero quien sabe quién podría haber sido.
-Para empezar Aleksei, todos tocan antes de entrar, cosa que no haces tú-señalándolo-así que nadie podría habernos visto, y si así fuera, yo misma me encargare de que nadie abra la boca.
-Da igual no deberías de ser tan confiada-negando con la cabeza- el hecho de que tengas a gran parte de las mujeres amenazadas no quiere decir que alguna vez alguna no vaya abrir la boca.
-Las conozco muy bien amigo-respondió- y sé muy bien que hacer a cambio de su silencio. Todas buscan lo mismo, no te preocupes.
-La que se acaba de marchar no creo que tenga las cosas muy claras-dijo de mala gana-además ¿Qué sucedió con la bru…-interrumpiéndose a sí mismo- con Elena Katina?
-¿Qué con ella Aleksei?-pregunto dirigiéndose al bar de su oficina.
-Me contaste todo acerca de la clase de relación que tenias con ella y como comenzó todo ¿ella sabe de esto?
-Por favor Aleksei, tú me conoces-sonriendo-y no, no tiene porque saberlo tampoco. Nadie hablo de exclusividad y ella tampoco lo menciono, no tendría porque esto cambiar algo.
-¿Pero sigues con ella entonces?-pregunto.
-Si-respondió- al final no resulto ser tan indiferente como quiere hacerse ver, después de todo no la culpo, nadie se resiste a mis encantos-sonriendo triunfantemente.
-Entonces después de todo si tiene sentimientos.
-No sé si sentimientos, es una relación puramente física amigo-amputándolo-no te equivoques. Ella no se ha mostrado para nada disgustada, créeme.
-Y no lo dudo, por algo aun sigue contigo ¿no?-sonriendo.
-Quedamos que lo haríamos durante toda la temporada.
-¿Ósea que ya tienen una fecha de caducidad?-pregunto.
-Algo así-contesto.
-¿Y tu estas conforme con eso?
-¿A qué te refieres con exactitud?
-Cuando terminen. Se nota que te gusta demasiado y hasta podría decir que…
-No Aleksei-lo interrumpió-nada de sentimientos. Supongo que llegara el momento en el que me cansare de su cuerpo y después otra será la novedad. Como siempre lo he hecho, nada cambiara.
-¿Estás segura?-enarcando una ceja. El no creía absolutamente nada de lo que escuchaba.
-Absolutamente ¿Y todavía lo dudas?
-Estoy en todo mi derecho de analizar la situación-respondió. Yulia lo miro con atención y el cruzo sus piernas cómodamente- déjame preguntarte algo Yulia, desde que comenzaste todo esto con Elena ¿te has estado viendo o saliendo con alguien más?-a la morena obviamente le sorprendió esto y más aun la respuesta.
-¿Sinceramente? No-respondió- he tenido trabajo y…
-¿Y no has pensando en salir con alguien más?-la interrumpió. Sabía que solamente estaba inventado excusas.
-Ya dije que no he tenido tiempo. Tengo otras cosas por las cuales responder también.
-Bien-respondió- hagamos de cuenta que ese es el motivo-sonriendo
-No me molestes Aleksei-respondió a la defensiva- porque si estoy captando bien lo que insinúas déjame decirte que estas completamente equivocado.
-Entonces dime una verdadera razón por la que no sales de fiesta y sales con cualquier mujer.
-No lo sé… sinceramente supongo que me he encaprichado tanto en tenerla que descuide todo lo demás-mirándolo- es solo eso.
-Pues déjame decirte que así se empieza Yulia-levantándose y yendo hacia la puerta.
-¿Así se empieza con que Aleksei?-quiso saber.
-Estas cambiada Yulia-dijo volteando para mirarla- y es así aunque tú lo niegues, y en cuanto con tu pregunta si sigues como estas pronto lo averiguaras.
-Ella no es así Aleksei, es completamente diferente a las demás.
-¿Entonces que estas esperando?-pregunto- ¿no eres tú la fanática de los retos? Tienes a una mujer muy deseable que se ha negado a más ofrecimientos de citas que todas las mujeres juntas de este edificio. ¿Te imaginas si eres tú la que logra cambiar eso?
-Lo nuestro terminara, Aleksei. Por favor no insistas.
-Solo piénsalo Yulia-dijo retirándose.

Ella se meció en la silla y pensó las palabras de su amigo. Lo que si no podía aceptar era que él estaba completamente equivocado en todo lo que dijo con respecto a ella, era Yulia Volkova, por el amor de Dios. Ella no se iba a dejar amarrar por ninguna mujer, pero ¿Por qué la sugerencia de su amiga la había dejado tan dudosa? En pocos puntos tuvo razón, si había conseguido a Elena podría intentar también otras cosas, solamente tendría que mantener distancia si no quería involucrarse demasiado en esa locura. La disfrutaría mientras durara y después cada una seguiría con sus tranquilas vidas. Sí, eso era.
Ahora solamente restaba hacer algo para olvidar el estúpido error que había tenido de olvidar una cena con ella, pero ¿Qué podría ser?

Yulia dejo todas las cosas acomodadas en su escritorio y se levanto en cuanto antes cuando una brillante idea se le vino a la cabeza, esperaba que funcionara como ella pensaba, aunque pensara que estaba cayendo algo bajo en usar las cosas de esa manera.


* * * * * *

El chofer paso puntual como siempre a recogerla y a los pocos minutos ya estaba en su hogar. En cuanto llego decidió aplazar su solitaria cena unos cuantos minutos más y se encerró sin decir más palabras en su despacho. Se había llevado, como siempre, parte de su trabajo a casa. Necesitaba mantener su mente ocupada si no quería seguir alimentando el malestar que sentía después del suceso de la noche anterior.

De forma indefinida el tiempo paso y ella no fue consciente de eso hasta que su estomago rugió en protesta. De todas maneras ella no deseaba pasar otra noche más incómoda, así que bajo al primer piso para reclamar que al menos le hagan un café, observo la hora y decidió que eso seria los más apropiado. Mañana se levantaría temprano para degustar un buen desayuno como correspondía.

Fue una total coincidencia que justo cuando estaba pensando cerca la de puerta principal, ella escuchara el timbre. Se sorprendió enormemente por esto, no acostumbraba demasiado a recibir visitas y mucho menos a esas horas de la noche. Observo a su alrededor y no vio a alguna de sus empleadas cerca así que decidió ir a abrir la puerta por cuenta propia. Sus ojos saltaron expresivos y fue una total sorpresa encontrar a la persona que menos deseaba ver en esos momentos.

-¿Qué haces aquí?-pregunto lo mas borde que pudo, sin un saludo al menos de amabilidad, nada.
-Buenas noches Elena-dijo Yulia. Con una minúscula parte de ella algo nerviosa- esto es para ti-menciono mostrando una extraña flor azul frente a ella. Elena enarco una ceja ¿ella de verdad creería que eso arreglaría algo?
-Creo que te he hecho una pregunta Volkova-dijo cruzándose de brazos. Si, ni siquiera había agarrado la flor.
-Vine a hablar contigo y ofrecerte una disculpa por lo anoche-contesto-realmente estuve…
-No me importa-la interrumpió- así que si no es mucho pedir, yo estoy ocupada ahora mismo con cosas del trabajo-dijo intentando cerrar la puerta.
-No Elena, espera-dijo Yulia deteniendo su acción.
-¿Y ahora qué?-pregunto sin paciencia.
-Ekaterina ¡Ahora!-escucho decir a Yulia cuando esta avanzo unos cuantos pasos más atrás.
-¡Tía Lena!-grito la niña apareciendo sorpresivamente de vaya a saber dónde. La pelirroja aun sorprendida, la alzo en brazos y la sujeto con todas sus fuerzas.
-¿Qué significa esto?-pregunto mirando fijamente a Yulia.
-Sorpresa-dijo Yulia levantando sus hombros.
-Tía esto es para ti-dijo la pequeña mostrándole hojas y hojas de lo que parecían ser dibujos hechos por ella misma- Yulia me ayudo a pintar algunos pero casi todos los he hecho yo-menciono orgullosamente.
-Cielo, son hermosos-contesto ella maravillada por el presente de su única sobrina. Yulia alcanzo a ver el cambio en su rostro-muchas gracias
Ya la tenía.
-¿No nos invitaras a pasar?-se atrevió a preguntar Yulia. Elena rodo los ojos y giro con la niña aun en brazos que seguía explicándole como es que había aquellas obras de arte. Elena tenía unas enormes ganas de cerrarle la puerta en sus narices, pero no podía hacer eso ahora.

Fueron directamente al comedor y la pequeña se sentó desparramando libremente las hojas sobre toda la mesa y enseñando cada dibujo orgullosa. Elena se había sentado a su lado y le acariciaba el cabello mientras escuchaba atenta todo lo que la infante tenía para decir. Yulia recargada en la puerta observaba todo conmovida, era una imagen realmente tierna. Ella nunca había visto a la pelirroja comportarse tan de esa manera tan cariñosa, ni siquiera cuando estaban juntas en la cama, pero era su sobrina, su sangre y eso era comprensible.

-Y este es el que pinto Yulia-dijo enseñándoselo-ella me compro muchos crayones de colores y en su gigante departamento los pintamos cuando conseguimos las hojas.
-¿En su departamento?-pregunto por lo bajo. Elena levanto la vista se encontró con Yulia avanzando unos cuantos pasos más hacia ella-cariño ¿tienes hambre?-le pregunto amablemente.
-Si-asintió- quiero leche-pidió.
-Ven conmigo-dijo tomándola de la mano. Juntas fueron hacia la cocina y Elena ordeno a las empleadas encargadas que le dieran a la niña todo lo que esta pidiera. Cuando estuvo segura que no necesitaba más nada, le dijo a esta que estaría esperándola en la mesa.

Elena fue rápidamente a su encuentro con Yulia para explicaciones ¿Cómo era posible que apareciera con su sobrina cada vez que se le pegara la gana?
-¿Qué haces con Ekaterina?-pregunto directamente Elena.
-Pintábamos-contesto Yulia-ella misma te lo acaba de contar.
-Eso ya lo sé Yulia-dijo- lo que no entiendo es que haces con ella ¿con clase de derecho?
-Bueno, eso es algo interesante-dijo sentándose- estaba justo saliendo del trabajo cuando tu hermana me llamo y me pidió que la cuidara durante un corto tiempo, pero después me explico que un asunto de trabajo se le complico y el plazo se extendió-Elena no podía creerlo. Ella era su tía y ni siquiera había pensando en dejarle al cuidado a su sobrina, a Yulia apenas la conocía y ya le daba aquella clase de confianza, luego hablaría seriamente con ella.
-Bueno, supongo que Katya luego te lo agradecerá-dijo de brazos cruzados- pero ahora que la has traído ya puedes retirarte, estará mejor conmigo.
-¿Bromeas?-exclamo Yulia- está bajo mi responsabilidad y yo misma me encargare de entregársela en persona. Y si estamos aquí es porque ella insistió en darle un regalo a su adorada tía.
-Y tu como bondadosa haces todo lo que una niña de 5 años te ordena ¿cierto?-pregunto- Bravo, Volkova. Tienes el cielo asegurado seguramente por esto-dijo- es una total sorpresa que no estés obligando a otros a actuar contra su voluntad- irónica.
-Por favor, Elena. Jamás podría hacer una cosa así-contesto- es una niña ¡Por Dios!
-Y es muy raro que te importe ¿no?-dijo. Elena no era ingenua, sabía que Yulia había hecho eso a propósito, ellas no podrían discutir frente a la niña. Había sido un movimiento demasiado bueno, debía admitirlo.
-La niña me importa Elena-dijo Yulia parándose- si así no fuera hubiera inventado cualquier excusa para no cuidarla ¿no crees?-acercándose a ella.
-A mi no me importa que es de tu interés o que deja de serlo-dijo girándose.
-Entonces dime que tengo que hacer para que me creas-dijo detrás de ella. Cuando sintió las manos de Yulia en sus caderas rápidamente se aparto de ella.
-¡No me toques!-alejándose- porque para empezar me gustaría que salieras por esa puerta para no verte nunca.
-Vamos Elena-riendo- tu sabes que eso no es posible, conoces el trato y…
-Lo sé-contesto- lamentablemente lo sé.
-¿Entonces?-acercándose nuevamente. Elena observo su boca y lucho por no caer en esa peligrosa tentación. Tenía que ser dura con ella, debía mostrarse enojada por lo de la noche anterior, sino aquello le daba el derecho de hacerlo cada vez que quisiera.

Pero todo era más poderoso que ella, aunque no lo quisiera de esa manera, inevitablemente sus cuerpos estaban acercándose involuntariamente, queriendo sentir el calor que emanaba el uno del otro. Cuando faltaba un paso para concretar el encuentro esperado, una aguda voz las hizo apartarse.

-Tía- apareció Ekaterina de la nada.
-Pequeña-dijo Elena escapando rápidamente de la cercanía de la morena, agradecía enormemente esa intromisión, sino vaya a saber que estupidez iba a volver a cometer.
-Tengo sueño-respondió esta bostezando y tallándose un ojo.
-Enseguida hare preparar una habitación para ti cariño, no te preocupes-le respondo levantándole.
-Sí, pero necesito dormir con Ruffus, sino no podre hacerlo.
-¿Quién es Ruffus?-pregunto Elena intrigada.
-Es el peluche que ganamos en la feria para ella-respondió Yulia- Ekaterina se ha encariñado demasiado con él.
-Está bien, vayamos por él y luego nos iremos a dormir ¿Dónde lo tienes?
-Está en casa de Yulia-respondió cansada. Oh oh
-¿Qué?-pregunto mirando ahora a Yulia.
-Katya me lo dio y me explico que ella no logra dormir sin el-dijo levantando sus hombros- ni modos, debemos ir por él-Elena maldijo a su suerte por lo bajo. ¿Por qué a ella?
-Está bien-dijo bajando a la niña que fue rápidamente a los brazos de Yulia- déjenme ir por un abrigo e iremos todas
-¿Vendrás?-pregunto Yulia sorprendida.
-Ni modo que la deje sola contigo Volkova-respondió yéndose.
Yulia salió a acomodar a una Ekaterina media dormida al auto abrochando apropiadamente su cinturón, espero paciente dentro del auto hasta que Elena salió ya abrigada y juntas partieron camino hacia el edificio donde vivía.

Durante el viaje el silencio volvo a habitar, pero al menos no se había sentido tan incomodo como la última vez. Yulia prestaba mayor interés en el cielo y observo como las nubes comenzaban a amontonarse y los relámpagos comenzaban a hacerse ver en diferentes zonas del cielo. Parecía que se avecinaba una tormenta eléctrica bastante importante y ella no pudo evitar sonreír ante lo que tenía en mente.

Cuando finalmente habían llegado esta vez fue Elena quien se encargo de desabrocharle el cinturón y cargarla. Ekaterina ya se encontraba más dormida que despierta en esos momentos. Yulia la espero y cuando la alcanzo juntas fueron directo hacia el ascensor privado que las iba a llevar directamente hacia el último piso.

-¿Quieres algo de beber?-pregunto Yulia cuando entraron.
-Así estoy bien-respondió Elena siento a Ekaterina removerse entre sus brazos, al parecer había despertado.
-Quiero a Ruffus-pidió adormilada.
-¿Dónde lo has dejado?-pregunto Elena. La niña se bajo de sus brazos y dijo que por sí sola lo buscaría. Cuando paso al lado de Yulia, esta la sujeto suavemente del brazo y se inclino para decirle algo al oído, Elena no perdió detalle alguno de esta acción. Las observo a las dos con unas sonrisas cómplices, la niña se volteo para mirarla un instante antes de perderse en el otro piso. El brillo pícaro de su mirada había sido completamente captado por ella.
-Ten cuidado con lo que haces-advirtió severamente Elena mirándola.
-¿Y que se supone que hago Elena?-pregunto Yulia risueña. En eso momento se escucho un gran trueno y luego como poco a poco las gotas pegaban sobre el gran ventanal que había. La pelirroja se dirigió a él sin responder, observando cómo rápidamente la furia de la tormenta se desataba frente a ella.
-Lo has hecho todo a propósito ¿cierto?-dijo. Escucho la suave risa de Yulia detrás de ella, esta se dirigió a la cocina por un poco de agua. Y fue ahí cuando las dos escucharon un grito en el piso de arriba.
Ambas se miraron asustadas durante unos segundos antes de correr escaleras arriba para saber que acababa de suceder.
-¡Ekaterina!-grito aterrada Elena.
-¡Tía!-apareció con el famoso Ruffus en brazos y se sujeto firmemente de sus piernas- tengo miedo-admitió. Elena acaricio sus cabellos en comprensión, ella sabia acerca de su temor a las tormentas.
-Tranquila, todo está bien cielo-susurro abrazándola.
-Quiero que duermas conmigo, no quiero hacerlo sola-pidió.
-Supongo que eso es lo más sensato-dijo Yulia-pediré que preparen una habitación para ustedes, no podemos arriesgarnos a otro viaje nuevamente cuando hay una tormenta que claramente se ve peligrosa.
-Supongo que será lo mejor-murmuro Elena.
-Enseguida regreso-anuncio Yulia saliendo.
Más tarde, después de una corta espera, cuando la habitación ya estaba arreglada para ellas Yulia las guio. La pequeña aun asustada se dirigió rápidamente hacia la cama cuando escucho otro trueno.
-Espero que estén cómodas, cualquier cosa no duden en pedirla-dijo Yulia en la puerta. Elena asintió con la cabeza y se dirigió a consolar a su sobrina. Cuando todo esto ocurría, otro trueno aun más fuerte se dejo escuchar.
-Yulia quédate- pidió Ekaterina temblando y abrazando fuertemente a Ruffus.
-Cariño, ella debe dormir también-intervino Elena tranquilamente.
-Pero puede dormir con nosotras tía-dijo esperanzada. Yulia sorprendida observo a Elena, que estaba al igual que ella o mas sorprendida aun.
-Yo no creo que sea buena idea-dijo finalmente Yulia.
-Ella quiere tener privacidad Ekaterina-dijo Elena.
-Por favor Yulia, tengo mucho miedo. Quédate a dormir con nosotras-dijo ofreciendo la tentadora propuesta. Yulia sonrió asintiendo con la cabeza
-Enseguida regreso-dijo antes de cerrar la puerta. Reprimiendo la carcajada que quería escaparse de su boca al recordar la cara que había puesto Elena cuando ella acepto.
Ella fue en busca de una cómoda pijama, eso le pasaba a Elena por no haber permitido eso antes. Si tan solo lo hubieran hecho cuando ella se lo pidió, ahora aquello seria de lo más natural, pero ella tampoco podía negar que se sentía un poco nerviosa ahora mismo.

Cuando finalmente ya estaba cambiada, se dirijo hacia su habitación, encontrando a ambas pelirrojas ya acostadas en sus respectivos lugares. Al parecer Ekaterina terminaría en el medio. Yulia volvió a sonreír cuando supuso que Elena podría haber tenido algo que ver con eso.

-Aquí Yulia-dijo Ekaterina palmeando su lado izquierdo. Efectivamente ella quería entre las dos. Se acomodo en el lugar indicado escuchando nada más que el sonido de las sabanas al moverse-buenas noches, Yulia-dijo Ekaterina.
-Buenas noches pequeña-respondió Yulia.
-Buenas noches tía-dijo dirigiéndose a Elena.
-Buenas noches, cielo-le respondió. Yulia decidió tentar su suerte y también se lanzo contagiada por la amabilidad de la pequeña.
-Buenas noches Elena-dijo Yulia. Espero unos prudentes segundos cuando escucho un largo bufido.
-Buenas noches Volkova-escucho que dijo de mala gana. Yulia sonrió, al menos le había respondió. Eso era un gran avance. Cuando su respiración comenzó a relajarse y ella se sintió debatiéndose entre la vigilia y el sueño, escucho nuevamente la voz sintiéndola lejana- embustera- sintió que murmuro por lo bajo. Pero aun así ella escucho.

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por Aleinads el Sáb Ago 15, 2015 8:31 pm

OMG!! Esperar 30 capítulos para la continuación se me hará eterno. cyclops
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Aleinads

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 8:42 pm

OMG!! Esperar 30 capítulos para la continuación se me hará eterno: ¿Y que queda para mi que tengo que subirlos? jajaja no parece, pero es cansador u.u

XXIV
SORPRESA, SORPRESA.


Es un secreto entre tú y yo.


La cálida luz del sol entraba tenuemente a través de las cortinas. Aun era temprano en la mañana, pero eso no quitaba que la gran habitación se vea parcialmente con los reflejos provenientes desde el exterior.
Los pájaros comenzaron su canto para empezar el día, pero eso no fue impedimento para la mujer pelirroja que cómodamente se removió sumergida en un profundo sueño. Elena suspiro profundamente relajada cuando comenzó a sentir una sensación húmeda en su cuello, totalmente delicada y placentera al tacto de su suave piel, ella no se atrevía a abrir los ojos, pensando inocentemente que todo aquello era gracias al sueño que estaba viviendo.
Por una extraña y desconocida razón, el palpitar de su corazón en su pecho se descontrolo en el momento que la sensación comenzó a trasladarse más arriba. Sus piernas se movieron de un lado a otro sobre el colchón, la respiración se torno agitada cuando sintió la suavidad aproximándose a su boca.

Elena espero impaciente el momento que alcanzara sus labios, y cuando eso sucedió, un calor abrumador comenzó a nacer en su estomago. Aquello no era desconocido, a pesar de no tener dudas, aquello era como tener otra boca sobre la de ella, que la besaba con total deseo. Perdida entre la realidad y el sueño, ella respondió sus movimientos con las mismas ansias, y quizás por mero impulso o reflejo, levanto de manera automática su mano para tantear lo que estaba sobre ella, ya que de un segundo a otro, se sintió presa de un peso sobre su cuerpo. Y la realidad supero todo.
Elena tomo total consciencia cuando toco algo totalmente solido, aquello dejo de ser un sueño rápidamente. Buscando una respuesta a tantas preguntas aglomerándose en su cabeza, ella abrió los ojos sintiendo aun movimiento sobre sus labios. Y lo que encontró fue una total sorpresa.
Se topo con dos zafiros oscuros de deseo, que no hizo más que aumentar aún más los latidos de su corazón desesperado. Ella inhalo fuerte con la nariz debatiéndose entre la sorpresa y la ira que se incrementaba, tomo fuerzas con el aire entrando en sus pulmones antes de terminar de convencerse de lo que estaba ocurriendo.

-¡¿Qué estás haciendo?!-grito empujándola con todas sus fuerzas, logrando que la morena se tambaleara para atrás- ¡¿Qué carajos se supone que estabas haciendo?!-la ira creció aun mas cuando observo frente a ella la risa burlona en su rostro.
-Oye tranquila-pidió Yulia riendo- ¿tan temprano en la mañana y tu ya con ese carácter?-pregunto con alegría.
-¡¿Y cómo quieres que este?!-volvió a gritar mirándola con rabia- ni siquiera puedo dormir tranquila contigo aquí ¡estabas abusando de mi!-vocifero convencida de ello.
-Vamos Elena-respondió Yulia- yo no sé qué clase de cosa extraña estabas soñando, pero no parecía en absoluto que alguien estaba abusando de ti, no cuando te removías y suspirabas de esa manera- Elena movió su rostro en otra dirección cuando sintió el calor furioso instalándose en sus mejillas, ¿Cómo podía negar eso? Ella pensaba que estaba en un sueño, nadie podía culparla por eso ¿cierto?
-¡Y a ti que te importa que estaba soñando!-se defendió con lo primero que vino a su mente- eso no te da ningún derecho de abusar de mi en un estado inconsciente-Yulia no lo creía así, no cuando le respondía el beso de aquella manera, pero no insistiría mas con el asunto- ¿Qué quieres?-pregunto celosamente Elena tapándose con las sabanas.
-Oh lo había olvidado-menciono Yulia meciéndose de un lado a otro- vine a despertarte para desayunar, estábamos esperándote a ti-explico. Elena hasta ese momento reparo de la ausencia de Ekaterina en la cama, seguramente todo el mundo se había despertado mucho antes que ella, y aquello no se debía mas a que se había pasado gran parte de la noche incomoda y sin dormir, aunque estaba divididas por el pequeño cuerpo, ella no podía evitar sentir nervios al saber que a tan solo centímetros se encontraba Yulia, en la misma cama.
-Está bien, enseguida bajare-dijo de manera desganada. Hizo algunas movimientos sobre la cama pero se detuvo abruptamente cuando vio que Yulia aun estaba en el mismo lugar-¿Qué?-dijo groseramente-Necesito privacidad-informo.
-¿Necesitas ayuda?-pregunto Yulia de manera insinuante.
-No.
-Segura que no…
-Estoy segura-la interrumpió- así que si no estoy pidiendo demasiado quisiera que te retire para poder cambiarme tranquilamente-remarcando la última palabra.
-Bien, estaremos abajo-dijo finalmente marchándose. Elena suspiro agradecida de que le hiciera caso. Todo su cuello sintiendo en sus dedos aun la humedad, Yulia había estado besándola vaya a saber durante cuánto tiempo, ella confusa se levanto contrariada por su descaro.
-¿Cómo se atreve?-se pregunto a si misma yendo hacia el baño para ponerse algo decente hasta que vaya nuevamente a su hogar por ropa.
Cuando Elena finalmente bajo hacia el comedor después de unos largos minutos de esmero para su imagen, se topo con Ekaterina desayunando sola en una gran mesa. La variedad de comida sobre esta era algo exagerada hasta para ellas tres solamente. Observo el brillo de alegría genuina en la infante en cuanto la vio.
-Buenos días tía-canturreo con comida aun en su boca.
-Buenos días pequeña-respondió besando su pelirroja caballera- ¿estás aquí solita?-quiso saber una vez que se sentó a su lado.
-Si-asintió con la cabeza- A Yulia la llamaron por teléfono-dijo sumergida en la comida.
-Entiendo-murmuro Elena. Al menos durante algún corto tiempo podría desayunar tranquilamente sin la vista incomoda de la morena sobre ella.
Los minutos corrían y ella tenía un agradable desayuno con su sobrina a fin de cuentas, Elena ya encontrándose completamente satisfecha, se limito a observarla con cariño.
La puerta principal se escucho cerrarse y al poco tiempo apareció Yulia con su celular en la mano, su caminar delataba que no se encontraba muy contenta, pero su rostro cambo notoriamente en cuanto se aproximo hacia ellas.
-¿Todo bien?-pregunto Yulia cuando estuvo frente a ella.
-En parte-contesto Elena mirándola fijamente, quizás un poco resentida con lo que había sucedido en la mañana.
-Me alegro-dijo sonriendo por su comentario. El celular de Yulia volvió a sonar y ella se alejo contestándolo.

Comprendida que quizás Elena este un poco enojada por lo que temprano en la mañana, pero yo no iba a negar que había sido completamente bueno haberla despertado de aquella manera. En cuanto entro en la habitación y la observo siendo reflejada por la luz tenue que entraba, Yulia se había acercado vacilante hacia ella. La miro durante algunos cuantos segundos antes de decidir qué hacer, al principio ella había optado por tocar ligeramente su hombro para despertarla, pero en cuanto la pelirrojo dio un suspiro y un gemido por lo bajo, Yulia perdió el control. Ella se había acomodado de manera tal que su cuello quedaba a su total merced, se había acercado lentamente para sumergir su nariz en ella, pero en cuanto su perfume se coló en sus pulmones, la racionalidad se fue de su cuerpo. Lucho con todas sus fuerzas por contenerse, pero irremediablemente perdió la batalla en contra de su deseo y sus labios comenzaron a moverse sobre la piel blanquecina que tanto le estaba fascinando.
Yulia corto la llama y volvió a su anterior lugar.

-Era Katya-informo- ella quería saber si no era problema que la llevara ahora mismo.
-No te preocupes por eso-dijo Elena levantándose- ahora llamare a mi chofer para que pase a recogerme y nos lleve a ambas
-Yo no tengo problema en llevarlas-dijo ofreciéndose- en realidad me queda de pasada al trabajo.
-No deberías llegar tarde-dijo Elena intentando mantener las distancias.
-Eso no pasara, no te preocupes-contesto Yulia tranquilamente-iré por mis cosas-dijo alejándose. Dejando claramente el mensaje de que no se haría lo contrario.

Cuando la morena nuevamente apareció, Elena cargo a la niña en silencio y todas juntas fueron hacia el estacionamiento subterráneo del edificio. Yulia volvió a mostrarse educada al abrirle la puerta a ambas para que entraran en sus lugares correspondientes. Elena se preguntaba si quería arreglar algo del altercado que habían tenido en la mañana o simplemente era su manera de ser. Pero ella simplemente se levanto de hombros diciéndose que no le importaba, así que se monto en el auto y dejo que Yulia la llevara a donde su hermana.
Después de algún duradero viaje en silencio, Yulia decidió finalmente romperlo al acordarse de algo importante.

-¿Iras al desfile de Nikolay Kozlov?-pregunto Yulia mirándola fugazmente.
-Que pregunta más estúpida-respondió Elena sin mirarla-tengo que, no voy a perder la oportunidad de tener sus diseños en mi revista.
-Suerte con eso-dijo Yulia al tener la información que necesitaba. El auto fue estacionado frente a la casa de Katya. Ekaterina salió por su propia cuenta disparada hacia el encuentro con su madre dentro de la casa, fue solamente una noche, pero era comprensible para alguien de su edad que era tan apegada. Elena estaba a punto de abrir la puerta cuando un brazo tomo el suyo deteniendo su acción.
-¿Y ahora que es lo que quieres?-dijo sin inmutarse.
-Yo no podre bajar-dijo Yulia mirando su reloj- debo arreglar un mal entendido y no debo llegar tarde.
-¿Y eso que tiene que ver conmigo?-pregunto Elena apartando su brazo.
-Solamente te informo-contesto Yulia- además te ibas a ir sin despedirte.
-Yo no tengo ninguna obligación de…-pero no pudo continuar su parloteo. Ya que Yulia la había tomado de su rostro y la callo besándola. Sus labios húmedos y suaves acariciaron los suyos, embrujándola, perdiéndola y casi obligándola a corresponder. Ella correspondió el beso durante unos instantes antes de recuperar la compostura, así que Elena la tomo de sus cabellos alejándola solamente algunos centímetros de sus bocas- ¿Asistirás a la fiesta que se organizara después?-pregunto Yulia algo agitada.
-No pienso ir contigo-dijo Elena convincente.
-Se que no lo harás-dijo- pero de igual manera me veras ahí- Elena detesto su sonrisa arrogante y saber que eso era cierto. Yulia la beso rápidamente antes de que ella reaccionara y luego se fue hacia atrás-salúdame a Katya-dijo. Elena bajo rápidamente del auto dando un portazo y Yulia arranco rápidamente perdiéndose.

Elena entro a casa de su hermana, mirando el reloj y sabiéndose tranquila de que aun tenía tiempo para el horario de entrada de su trabajo. Tendría que llamar a su chofer para que la llevara hasta allá y obviamente lo haría con algunos minutos extras, ya que se pondría algo que encontrara, ya que ropa era algo que sobraba ahí.
Katya la recibió con un abrazo amistoso en cuanto la vio

-Lena que gusto verte-dijo separándose de su abrazo y mirando a través de sus hombros- ¿Y Yulia?-pregunto con curiosidad.
-Tuvo cosas que hacer-respondió escuetamente- ¿Qué hacia Ekaterina con ella?-fue directamente al grano.
-¿No te lo dijo?-pregunto- ella me hizo el favor de cuidar a Ekaterina, tuve que hacer un viaje improvisado para aclarar un mal entendido con la empresa.
-Me lo dijo-conto- pero ¿Por qué ella? Podrías habérmelo pedido a mí y yo no tendría problemas-dijo rápidamente ¿estaba celosa?
-Lo siento, es que no quería molestarte-se disculpo- recordé la última vez que te lo había pedido y…
-Sé que mi reacción no fue la mejor aquella vez-la interrumpió- por favor, debes comprenderme, estaba aterrada y no sabía nada.
-Lo comprendo hermana-contesto tranquilamente- y créeme que pensé en ti cuando supe que tendría que viajar, lo que pasa que me encontré a Yulia por casualidad y me vio tan preocupada que me pregunto y yo no pude evitar contarle-respondo. Elena no duba de eso, a su hermana siempre se le iba la lengua en todo.
-Se te ofreció y tú aceptaste-dijo. Aquello no era para nada una pregunta.
-Si-dijo afirmando con la cabeza- y me quede mucho más tranquila cuando ella te menciono-Elena enarco una ceja atenta a lo que acababa de escuchar.
-Eres una irresponsable Katya-le dijo- ¡apenas la conoces un poco!-dijo alterándose-no entiendo siempre esa confianza tuya
-Vamos Lena, es tu amiga, tú la conoces desde hace años-respondió ingenuamente. Elena comenzaba a hartarse de seguir sosteniendo esa mentira- además ella me dijo que lo haría saber a ti y entre las dos la cuidarían ¿Cuál era el problema?-pregunto. Así que eso era, Yulia actuó estratégicamente bien. Su hermana le había ofrecido todo en bandeja de plata-acabas de llegar con ella-informo Katya- ¿Pr que actúas como si no supieras nada de esto?-pregunto curiosa
-Como sea- contesto Elena para salir de ese embrollo-solamente me molesto saber que fui la ultima en enterarme de todo, solo eso-dijo para que su hermana le creyera.
-Por favor hermanita, no seas celosa-respondió Katya divertida creyendo todo- es tu amiga, no deberías ser así, ella lo hizo para ayudarte a ti-aconsejo. Si supieras lo que hace conmigo y porque no dirías lo mismo, se dijo Elena mentalmente- ¿quieres desayunar?-ofreció.
-No ya lo he hecho-dijo mirando su reloj-no quiero que se me haga tarde para ir al trabajo, debo llamar a mi chofer para que me lleve-dijo sacando su celular.
-Está bien, pero un poco de compañía ahora no me vendría mal-dijo Katya. Elena asintió con la cabeza siguiéndola mientras esperaba que su chofer la atendiera.

REVISTAS DE MODAS “VOLK”

-¿Alguna duda al respecto señores?-pregunto Yulia observándolos a todos sentados alrededor de la larga mesa. Las cabezas negaron y ella se sintió satisfecha-muy bien-dijo parándose- ahora haciendo un cambio de tema, supongo que la gran mayoría asistirá al desfile de Nikolay Kozlov, obviamente yo daré todo mi parte para que el acepte diseñar para mi revista, así que les pediré encarecidamente que si alguno tiene la oportunidad de hablar con él le comente todo los beneficios que tendrá aquí y que ninguna otra revista le conviene más que esta ¿entendido?-pregunto. La mayoría asintió obediente y ella esperaba tener suerte en eso-muy bien, eso es todo, pueden retirarse y mucha suerte esta noche-varios agradecieron murmurando y poco a poco la sala comenzaba a vaciarse.
-¿Crees que el acepte?-pregunto Aleksei acercándose con una carpeta debajo del brazo- la última vez termino viajando y ni siquiera tuvimos la oportunidad de informarle algo.
-Esperemos tener suerte esta vez Aleksei-comento Yulia esperanzada- por eso también necesitare que también asistas.
-Entiendo-dijo asintiendo- y no tendré problemas con ello, en realidad esperaba que me lo pidieras-Yulia sonrió con el-la competencia es mucha-comenzando a caminar detrás de Yulia.
-Por eso mismo- comento media preocupada- pero si tenemos a Nikolay con nosotros muchas cosas se nos quitaran de encima-dijo sentándose.
-Lo sé-contesto- ¿necesitaras alguna otra cosa más?-pregunto.
-Creo que nada más que eso-contesto- ¿pasaras por mi o prefieres ir por separado?-pregunto tomando unos papeles.
-Pasare por ti-contesto yendo hacia la puerta-y seré puntual-prometió.
-Eso espero-contesto Yulia viéndolo marchar.
Presiono el botón del intercomunicador y hablo con voz neutra.
-Anna necesito que vengas ahora mismo a mi oficina, por favor
-Enseguida-contesto. Y como si hubiera corrido rápidamente en el trayecto, Anna apareció a los pocos segundos entrando en la oficina.
-Anna esta noche hay importante desfile del diseñador Nikolay Kozlov -dijo Yulia en cuanto la tuvo en frente- y necesitare tener muchos ojos viendo por mi también, así que espero contar con tu presencia también ahí esta noche.
-Estaré encantada de asistir-contesto ilusionada.
-Bien, esta es la dirección-dijo dándole la tarjeta- nos encontraremos en la entrada y espero que llegues puntual-le advirtió.
-Estaré puntual ahí-dijo cabizbaja. Yulia le estaba hablando de una manera demasiado profesional poniéndole distancia y lo peor de todo es que no irían juntas ¿desde cuándo? Ella siempre pasaba a recogerla, pero ahora parecía muy lejana aquella posibilidad.
-¿Alguna duda?-pregunto Yulia viéndola quieta.
-Ninguna-contesto guardando el papel. No importaba que no vayan juntas, si iba a pasar lo que siempre sucedía no encontraba inconvenientes. Seguramente Yulia se aburriría y las dos escaparían juntas sin ser vistas. Eso la puso demasiado contenta.
-Bien, eso es todo-dijo Yulia.
-Con permiso-retirándose. Tenía que vestirse muy bien para dejarla encantada esta noche y con ese pensamiento trabajo alegre durante todo el día.

* * * * *

La noche ya había hecho su aparición y con ella se desplazaban las distintas actividades esa noche.
Elena se dio otra vez otro vistazo frente al espejo, totalmente satisfecha con lo que veía. Tenía un hermoso blanco algo escotado, pero suelto a la vez. El maquillaje se acentuaba cuidadosamente y se había recogido esta vez el cabello, su piel blanca brillaba al igual que el vestido. Había elegido muy cuidadosamente un llamativo collar que hacia juego con sus pulseras, peleándose entre que objeto era el que más llamaba la atención a primera vista. Se perfumo nuevamente y salió hacia afuera donde la esperaba su chofer.
Estaba algo entusiasmada por dentro, ya que ella al igual que Yulia, pensaba que quizás al gran y rebelde diseñador Nikolay Kozlov posiblemente la elegiría a ella para trabajar en su revista. Aunque él fuera joven para tener tan importante reconocimiento, eso no quitaba que desde ya tenía un gran talento. En cualquier revista para la que le había diseñado, había sido un total éxito. Y un talento como ese y un talento ya asegurado, tendría que estar en su revista en cuanto antes, eso era todo lo que pensaba Elena.

Cuando el auto finalmente se detuvo en su destino, ella espero a que la puerta a su lado se abriera para salir elegantemente. Estaban justo frente a la entrada del gran lugar y bastaron solamente segundos para que todos repararan en su presencia, y como siempre, ella fuera bañada por la lluvia de flashes.
En la entrada observo a Fiodor esperándola con una sonrisa, tenía un traje rojo oscuro brilloso y al lado de este, algo nerviosa pero también alegre, estaba Irina, su secretaria. Ella por lo que podía observar se había esmerado en cambiar su peinado, y tenía un vestido verde oscuro que la favorecía enormemente.

-Encantadora como siempre, Elena-la halago Fiodor saludándola.
-Gracias-observando hacia el frente y posando para las fotos
-Usted se ve muy bien señorita Katina-se atrevió a decir Irina. Ella obviamente no era la primera vez que asistía a un evento importante como ese con su jefa, pero o quitaba que se sintiera rara al estar al lado de tan imponente mujer, cuando en la mañana ella le había ordenado que asistiera con ella no lo pensó dos veces, una era porque no quería desobedecer a su jefa y otra era porque quería simplemente saber un poco más acerca del gran mundo de la moda. Y que mejor oportunidad que esa.
-Vayamos adentro-propuso Elena ya cansada de sonreír tan fingidamente. Una vez adentro el ambiente cambiaba por completo, las luces estaban algo tenues y se veía bastante privado todo, pero la pasarela estaba completamente iluminada llamando la atención a primera vista.
-Elena Katina-dijo un rubio aproximándose a ella-es un grato honor contar con su presencia en esta importante noche, nosotros ya le hemos reservado el lugar con anticipación-anuncio alegre- por favor, acompáñeme.
-Por supuesto-contesto- pero ellos vienen conmigo-dijo acordándose repentinamente de Fiodor y su secretaria.
-Estábamos informados-la tranquilizo el- también hay lugares para ellos, por aquí-dijo dejándola pasar.
Ella no podía evitar sentirse una celebridad y tampoco negaba que eso le desagradaba. La colocaron a ella y a sus acompañantes en un lugar muy cercano a la pasarela, donde solamente la parte importante tenía el placer de estar. LE habían ofrecido todo tipo de bebidas o bocadillos y ella siempre declinada diciendo que así se sentía bien.
De repente cuando las luces se apagaron y los gritos se hicieron escuchar, supo que el desfile dio su comienzo.

Estuvo atenta evaluando muy minuciosamente cada modelo que pasaba y la ropa que vestían. Como siempre, el gran Nikolay Kozlov no la decepcionaba.
Su estilo era renovador, rebelde, atrevido y revolucionario y eso era todo lo que encajaría con su revista.
Aunque miro atenta el desfilo, eso no quitaba en el de que estuviera alerta con lo que sucedía alrededor. Busco con la mirada en todas las direcciones, negándose a sí misma que buscaba una presencia en particular. Visualizo a otros dueños de revistas, otros diseñadores, modelos, en fin, demasiada gente importante y famosa. Pero no había encontrado algo que buscaba discretamente.
Cuando había pasado casi menos de media hora, el desfile ya estaba terminando. Ella se levanto en cuanto el show de cierre comenzó y supo que tenía que actuar rápido. Irina y Fiodor se la habían pasado detrás de ella callados, pero buscando al igual que su jefa, el objetivo principal.
Elena sentía que a medida que pasaba el tiempo, las oportunidades se alejaban de ella. Así que sintiéndose desesperada ya, encontró al mismo rubio que la había posicionado en su lugar cuando había entrado.
-Disculpa-dijo tocando su hombro, el volteo sonriente- ¿sabes dónde está Nikolay?
-Oh querida-dijo el lamentándose tocando con una mueca de dolor su pecho- él se ha ido derecho a la fiesta para festejar se éxito, esta es la dirección-dándole un papel-deberías apresurarte-guiñándole un ojo.
-Gracias-dijo tomando el papel e ir derecho a donde estaba Fiodor e Irina esperándola atentos.
-¿Qué sucedió?-pregunto Fiodor.
-Ya se ha ido-dijo mirando el papel-perdimos demasiado tiempo buscándolo y el ya festejando antes de tiempo-algo enojada.
-¿Y qué haremos ahora?
-Aunque no sea de mi agrado tendré que ir a la fiesta y hablar con él-contesto- no puedo dejar pasar esto. Ustedes pueden venir conmigo o irse, ya no los necesitare.
-Yo te acompaño-se adelanto Fiodor- de todas maneras no tengo nada que hacer-dijo. Ambos fijaron la mirada en Irina quine se había mantenido algo alejada de la discusión.
-Yo… supongo que tampoco me importaría ir-dijo tímidamente- sería la primera vez que iría a una fiesta así.
-Bien-contesto Elena dándose la vuelta-quizás nos veremos allá- marchándose.
-¿Tienes transporte?-le pregunto Fiodor. Irina negó con la cabeza-está bien, no importa-tomándola del brazo- ven conmigo-dijo guiándola.
El chofer la llevo a la dirección indicada. Era una gran mansión donde se podían ver varias luces y la música escandalosa ya se podía oír.

Elena bajo del auto y vio a varias personas al igual que ella dirigiéndose al lugar. Ni Fiodor ni Irina estaban en la puerta esperándola, así que supuso que con el tráfico, ellos todavía no habían llegado. Pero eso no importaba en esos momentos, así caminando con seguridad se adentro a la gran mansión, topándose con una gran cantidad de personas por el camino.
La música estaba algo fuerte, así que para que ella escuchara alguien tendría que gritar. Todos se paseaban con bebidas en mano o estaban apoyados sobre las paredes, algunos se amontonaban en grupos debatiendo quizás cosas sin sentido gracias al alcohol que ingerían.

Busco y busco, pero no encontró. Ya cansada decidió pedir una bebida y relajarse, en esos momentos la esperanza era lo último que quería perder.
Cuando pidió un segundo trago y lo bebió esta vez con más lentitud, decidió dar un paseo, quizás no queriendo buscar encontraría. Todavía no había rastros de su secretaria ni de Fiodor, si ellos ya habían llegado, lo más seguro era que no coincidían por la gran magnitud de la mansión.

Cuando Elena finalmente decidió poner un descanso a sus pies, la luz se ilumino frente a ella. A unos cuantos metros de distancia, visualizo a Nikolay riendo rodeado de personas, ella ágilmente con la bebida en mano comenzó a caminar en su dirección, parando abruptamente cuando vio a una rubia que no era para nada de su agrado.
-Si vas para lo que pienso pierdes tu tiempo-dijo una voz conocida y fastidiosa detrás de ella- no sé que le habrá prometido, pero el ya ha firmado con ella-señalándola.
-¿Y tu como lo sabes?-pregunto mirándola. Yulia estaba al igual que ella con un vaso en su mano, y estaba ligeramente recostada en la pared de aquel pasillo amplio.
-Porque he ido hacia él con las mismas intenciones que tu-dijo mirando en su dirección y bebiendo- pero me dio una clara declaración de que no declinaría-mirándola- y como te dije antes, no sé que le ofreció para que este ni siquiera piense en otra oferta.
-Es una ofrecida ¿Qué más?-dijo Elena con rabia. Y por alguna extraña razón, ella creía en las palabras de Yulia, no dudaría que fuera cierto. Pero eso no quitaba el hecho de que de todas formas averiguaría por sí misma. Suspirando cansadamente observo a la ronda clavando especialmente su mirada en la rubia que ahora reía.

Milenka Serkin. Digna rival de las dos. Si Elena y Yulia estaban continuamente peleando por obtener siempre el primer lugar, obviamente después de ella también seguían otras revistas. Y el tercer puesto, que lo sabe mantener muy bien, era para aquella mujer que se había llevado el premio mayor esa noche. Elena la detestaba profundamente, si se encontraban personalmente en eventos como este, solamente eran saludos y sonrisas fingidas. La hipocresía estaba a flor de piel cuando estaban cara a cara.

Ella le había dejado en claro varias veces que buscaba derrocarla de su puesto, pero obviamente Elena siendo tan conocida y respetada, aquello no era tarea sencilla, pero la rubia mujer estaba empecinaba que algún día lograría eso. Y ella haría todo lo posible para evitar eso a toda costa.
Ella giro su rostro encontrando a Yulia mirándola fijamente, aunque no lo admitiría, ella agradecía en estos casos ser la amante de Yulia Volkova. Eso al menos la dejaba tranquila de que no haría nada en su contra, la favorecía por completo. Al menos ahora podían ser dos contra una, y Milenka no tendría ni siquiera oportunidad de quitarles el trono a alguna de las dos.

-¿Qué tanto piensas?-pregunto Yulia moviéndose a su lado. Mirando en la misma dirección donde Elena mantenía fija su vista-¿algún plan maquiavélico en mente?- bebiendo
-Sí, pero no te lo voy a decir-cambiando el peso de un pie a otro- por cierto ¿Por qué apareces así tan repentinamente?-pregunto quitándole el vaso y bebiendo de él.
-Hace rato que estoy aquí-informo Yulia poniéndose detrás de ella- te estuve viendo durante todo el desfile, pero cuando supe que Nikolay había escapado a esta fiesta me vine rápidamente.
-¿Y por qué no te he visto?-quiso saber mirándola sobre su hombro. Yulia sonrió por su repentino interés.
-Porque no estuve junto a la pasarela como muchos, siempre encuentro un lugar mejor-dijo tocando su hombro- es por eso que podría verte a ti y no tu a mí.
-Ya veo-dijo apartándose de su toque. Aquí no era como ese lugar a la que la había llevado casi a fuera de la ciudad, cualquier las reconocería al instante y la situación sería bastante incómoda y prometedora su dejaba que Yulia hiciera nuevamente lo que quisiera- Comportante-advirtió alejándose.
-¿Te molesta?
-Si-contesto-y también me incomoda-dijo mirando hacia todos lados.
-Ven conmigo entonces-dijo agarrándola de la mano- de todas maneras ya no hay mucho que hacer-menciono mirando en dirección a Nikolay y demás compañía. Elena estaba a punto de replicar que la soltara ya que no quería estar así con ella, cuando Yulia se detuvo frente a ella, logrando que impactara contra su espalda.
-¡Pero qué maravilla encontrarlas a las dos!-dijo John Clark al verlas- como siempre las amigas muy unidas-dijo mirando sus manos juntas, Elena aprovecho este momento para quitar su mano- ¿intentando probar suerte?-pregunto.
-Algo así, pero ya se nos han adelantado-dijo Yulia señalando con la cabeza al diseñador. John siguió su mirada y entendió perfectamente asintiendo con la cabeza.
-Es una verdadera lástima-dijo negando con la cabeza- pero aquí entre nos, si me lo preguntan a mi-dijo acercándose a las dos- ustedes podrían hacer revivir mejor el potencial, esa mujer solamente se deja llevar por la codicia y reconocimiento.
-Total razón-intervino Elena con rabia- ella ni siquiera sabrá que hacer-segura de sí misma. Yulia la observo sonriendo- espero sepan disculparme, pero viendo que no hago ya aquí más que perder el tiempo, me retirare-dijo avanzando.
-Espera -dijo Yulia reteniéndola suavemente del brazo. Elena se giro dándole una mirada de que nada de escenas frente a alguien más, John miraba atentamente todo-¿Ya te irás?-quiso retenerla- si no hace mucho que estas aquí- Elena quería marcharse en cuanto antes, Yulia seguramente intentaría algo y ella no estaba segura de que manera iba a reaccionar. Aun estaba un poco resentida por lo que le había hecho.
-Yulia tiene razón Elena-dijo John- ¿Por qué ya no te quedas y te diviertes? La fiesta se ve muy animada.
-¿Alguien dijo diversión?- pregunto Yagor apareciendo detrás de su socio John. Yulia lo miro de una no muy amigable manera, recordó rápidamente esa vez que él había invitado a bailar a Elena y como esta no se había negado-es un grato honor volver a coincidir con tan bellas damas- avanzo hacia ella, Yulia percibió el brillo malicioso con el que miraba a Elena-espero que esta vez podamos compartir más que unas simples piezas de baile-dijo besando su mano. Ni a Yulia ni a Elena le hacía gracia aquello, mas a la morena
-Me temo que eso no podrá ser-dijo juntándose más a la pelirroja- mi buena amiga aquí me prometió algunas piezas de baile y no pienso permitir que se vaya sin antes hacerla cumplir- menciono con decisión, sin quitar su fulminante mirada. Elena la miro sorprendida por aquel ataque de posesión, no supo exactamente de qué manera sentirse.
-Yo no tengo problemas en esperar paciente-dijo sonriéndole, lo que sería para él una sonrisa sensual. Elena no sintió más que repugnancia por aquella seguridad y descargo.
-Mucha suerte con eso-contesto. Después dirigió su mirada a John- espero poder verte nuevamente John, si me disculpas…
-No hay problema-comento sonriendo despreocupadamente-vayan a divertirse.
-Con permiso-dijo Yulia tomando a Elena del brazo y alejándola de ahí. La pelirroja se dejo guiar escaleras arriba callada, cuando vio que ya nadie las podía observar o escuchar se soltó de su agarre
-¿Quién te crees que eres?-grito alejándose- ¡tú no decides por mi! ¡Y mucho menos voy a permitir que vuelvas a hacerlo! ¡No soy de tu propiedad!
-¡No, pero estas conmigo!-contesto- el te miraba con deseo en los ojos ¡y no voy a permitir eso!
-¡En todo caso es mi problema!-dijo acercándose- escúchame una cosa Yulia, ¡yo no soy de tu propiedad! ¡Grávate eso! Y con quien estoy o dejo de estar son mis asuntos.
-¡De ninguna manera!-dijo tomándola del brazo- y te voy a demostrar que tan de mi propiedad eres-dijo jalándola a la puerta más próxima. Elena abrió los ojos grandes por la sorpresa.

Fiodor e Irina se la pasaron buscando incasablemente a su jefa y nada aun. Habían tenido la oportunidad de hablar con Nikolay y grande había sido la decepción al enterarse que el ya había aceptado otra oferta. Habían preguntado a una que otra persona si habían visto a Elena y todos afirmaban, la pregunta era ¿Dónde estaba entonces? Siguieron recorriendo la mansión pero no había ni rastros de ella.

-Quizás se marcho-dijo Fiodor finalmente- no dudo que hablo con Nikolay y él le haya dicho lo mismo que a nosotros-dijo- ella seguramente se dijo que no tendría nada más que hacer aquí y se fue.
-Es lo más seguro-respondió Irina mirando maravillada todo a su alrededor.
-¿Te quieres ir?-pregunto.
-En realidad no-respondió con algo de seguridad. Fiodor sonrió, era comprensible que aquello le estuviera gustando
-Vayamos a tomar algo-propuso tomándola de la cintura. Justo fueron hacia la barra y el pidió una bebida para los dos.

Anna estaba buscando por todos lados alguien conocido al menos con quien hablar. Le había perdido el rastro por completo a Yulia cuando le había dicho que se adelantaría a la fiesta, y el muy “caballeroso” de Aleksei la había dejado sola parada cuando una mujer se le había acercado para bailar. Ella estaba completamente furiosa, esperaba encontrar a Yulia para que ella le propusiera marcharse juntas como siempre pasaba, si. Solamente tenía que seguir buscando.

Irina ya iba por la segunda copa con Fiodor, nunca habían hablado más que algunas palabras en el trabajo. Y solamente habían sido órdenes o consultas por parte de su jefa, Fiodor aparentaba ser una persona amable y además de eso era encantador. Se había mostrado muy caballero y tenía muchas conversaciones interesantes.

-Disculpa ¿quisieras bailar?-se acerco una mujer a Fiodor de manera insinuante.
-Lo siento, pero estoy con ella-dijo apuntando a Irina. La mujer asintió con la cabeza ya para marcharse.
-No, espera-dijo deteniéndola- ve a divertirte si quieres, no hay problemas con eso.
-¿Segura? Pero estarás sola-Irina sonrió por su genuina preocupación
-Me daré una vuelta por ahí-contesto parándose- tu tranquilo, estaré bien.
-Está bien, pero cualquier cosa estaré por aquí-dijo antes de ser jalado por la mujer.

Irina sonrió y tomando su copa avanzo dando una vuelta tal cual como había dicho. La mansión era enorme y ella estaba muy sorprendida con cada cosa que veía. Miro a su alrededor y claramente no había nadie conocido de su círculo, no eran más que gente importante, pero desconocidos para ella. Dio un trago a su bebida y comenzó a avanzar hacia donde sus piernas la guiaban.

Después de dar varias vueltas en la planta baja, ella se topo con las escaleras. Observo a algunas personas hablando sobre esta y ella tomo coraje para comenzar a subirlas, no sabía a dónde se dirigía con exactitud. Sintiéndose un poco mareada a causa de la bebida y por la falta de costumbre de beberla, tomo la buena decisión de dejar su vaso sobre una pequeña mesa que vio en el pasillo del segundo piso. Miro maravillada los caros cuadros sobre la pared, aquella era una total belleza. Estuvo tan sumergida viendo la fila de cuadros que no noto que de repente ya se había topado con el final de este, estaba a punto de girarse y tomar el camino de regreso cuando escucho un pequeño gemido proveniente de una de las puertas del pasillo.

Ella en un acto de inocencia se tapo la boca con su mano para no reír, ya que cuando escucho un segundo sonido se dio cuenta de lo que aquello significaba. Peleándose entre la intriga y la pequeña voz que le decía que se alejara de ahí, ella avanzo unos pasos buscando de donde provenía aquello. No fue hasta tres puertas más adelante que vio una entreabierta y escucho que los sonidos provenían de ahí. Dio un vistazo hacia atrás y no vio absolutamente a nadie en el pasillo, así que con todo el silencio con el que se disponía a caminar, miro hacia el interior de la habitación hasta donde la puerta abierta se lo permitiera. Y aquella si fue una total sorpresa.

El vestido, la larga cabellera pelirroja y su voz, puso en total alerta a Irina. Esa no era nada más y nada menos que su jefa. Besándose apasionadamente con alguien más. Ella creía que esa mujer estaba permanentemente sola, y que equivocada estaba. Cuando la otra figura frente a ella se movió, los ojos de Irina crecieron enormemente, su jefa estaba besándose con otra mujer. Y no cualquier mujer, sino que con Yulia Volkova, su mortal rival. Irina rápidamente viajo hace varias semanas atrás cuando se jefa le había mencionado algo que hasta ahora tenía sentido “yo estoy dispuesta a hacer lo que sea con tal de que todo marche bien” era lo que le había dicho, ella nuevamente volvió a tomar su boca con su mano, intentando reprimir su voz de sorpresa.
Aquello era totalmente increíble, se suponía que la odiaba, se le notaba, ella se la pasaba hablando mal y recordó perfectamente el día que ella había leído las noticias acerca de su supuesta amistad. Irina sabia que nada de aquello era cierto pero ¿ahora? Nada tenía sentido.

Volvió su vista el frente y escucho a su jefa suspirar cuando Yulia la empujo sobre un estante de libros y abusaba de su cuello, a la vez que tenía ambas manos en sus pechos. La escena era totalmente inadmisible para su cabeza. Elena la tomaba de su cabeza acercándola aun mas, Irina estaba a una distancia en la que podía escuchar perfectamente sus respiraciones agitadas. Observo a Yulia bajar una mano y perderlas debajo del vestido de su jefa, más específicamente entre sus piernas.

-Oh… si-la escucho gemir. A pesar de la penumbra en la habitación, se veían claramente los movimientos de sus manos, siendo tapadas por el vestido. Irina ahora tenía una clara idea de la clase relación que mantenían aquellas dos. Solamente se preguntaba porque querían aparentar que se odiaban, que no tenían nada que ver una con la otras más que la competencia de sus revistas, cuando era claro que había mucho mas.
-Ven conmigo a casa Elena-escucho decir a Yulia antes de besar sus labios-ven conmigo-repitió mirándola. Ella observo a su jefa mirarla con confusión, como teniendo una lucha interna entre aceptar o negarse. Yulia volvió a mover sus manos y la pelirroja se mordió los labios, con los ojos claramente brillantes por el deseo.
-Si-murmuro antes de tomarla por sus cabellos y besarla vorazmente. Irina decidió que ya había sido demasiada información para ella, así que se retiro de ahí antes de que fuera atrapada viendo algo que jamás debió haber visto. Teniendo tanas preguntas como sorpresa.
Elena y Yulia habían salido rápidamente escabulléndose de todos hacia afuera, sin ser conscientes de que si lo hubieran deicidio antes, tal vez hubieran visto a una consternada Irina aun en el pasillo.
Estaban a pocos pasos de aproximarse a su auto cuando una voz las detuvo.
-¡Yulia!-grito un hombre corriendo hacia ella-que bien que te encuentro al fina Yulia, quisiera hablar unas cosas contigo.
-Mierda-murmuro Yulia por lo bajo- allí esta mi auto-señalándolo- toma esto y espérame en el ¿está bien? Me desharé de él rápidamente-Elena tomo las llaves y se fue caminando rápidamente hacia el auto antes de que cualquiera la vea.
Anna decidió rendirse finalmente, quizás Yulia hacía rato ya se había marchado. Caminando de forma desganada salía hacia el exterior de la mansión, encontrando a varias personas también.
Estaba avanzando hacia donde había estacionado su auto cuando visualizo a la morena despedirse de un hombre, ella apresuro el paso cuando la vio subirse rápidamente a su auto y arrancar de igual manera.
-¡Yulia!-grito inútilmente. Pero la morena ya se había marchado demasiado lejos como para escucharla. Anna supuso que quizás se iba a ir a su casa, así que montándose en su auto salió rechinando las llantas. Decidió tomar un conocido atajo y darle una sorpresa a la morena.

Y efectivamente cuando se introdujo en el estacionamiento de su edificio, vio que ella aun no llegaba, ya que conocía perfectamente el lugar en el que estacionaba siempre. Decidió esperar aun adentro del auto, así cuando estuviera cerca le daría la sorpresa. La entrada se ilumino con las luces del que efectivamente era su auto, la morena estaciono rápidamente y justo cuando Anna estaba por abrir la puerta noto algo. La morena no estaba sola.

Ella espero dentro del auto y observo a una desconocida mujer a la que todavía no le veía el rostro por la oscuridad, pero si vio perfectamente cuando la morena la había empujado contra el auto y la besaba. El pulso de Anna se acelero con esta imagen.
Las dos cortaron el beso tan abruptamente como había comenzado, así que tomadas de la mano se dirigían a los ascensores. Anna espero el momento en el que pasaron demasiado cerca de su auto sin notar su presencia. Pero la sorpresa se la había llevado ella cuando vio quien era la acompañante de Yulia. Entonces con la respiración acelerada ella dijo lentamente.

-No… puede…ser…


pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 8:44 pm

XXV
MALOS PASOS.


Cada regla que tenia la estas rompiendo.



Su respiración estaba agitada, su pecho se contraía en un intento de retener el mayor aire posible. Sus ojos no podían engañarla ¿eso era cierto? ¿Lo que acababa de ver había pasado realmente? Se suponía que ni siquiera se hablaban, y si podían evitarlo, tampoco mirarse. Yulia siempre se había mostrado indiferente en su presencia, ella misma la había visto hacer eso demasiadas veces, pero ¿ahora? ¿Era todo simplemente una actuación?
Las preguntas venían a su cabeza como tropel, todo este tiempo había sido engañada. Ahora la pregunta era ¿desde cuándo? ¿Desde cuándo Yulia Volkova estaba con Elena Katina? La mujer fría, la sin piedad, la que tenía esa fama tan ruin de la que pocos tenían conocimiento. En el trabajo tenia tantos apodos y se gastaban tantas bromas que Anna estaba segura que hasta llegaba a odios de Yulia ¿por eso siempre ignoraba todo?
Estaba sorprendida, confundida y enojada. Apretó con fuerzas el volante imaginando lo que estaría pasando en el penthouse de Yulia. Ella ni siquiera había tenido el honor de pasar una noche ahí, siempre le insistía a Yulia con indirectas de quedarse, pero la morena siempre buscaba una excusa para lograr que se marchara, o se la pasaban en su casa o Yulia la llevaba a algún lugar donde nadie diría que las habían visto. Siempre ocultándola.

Ella no podía creer que Elena Katina este con Yulia en esos momentos, estaba todo tan descontrolado en su cabeza que no le encontraba sentido a nada. ¿No se suponía que le caía mal? Aunque Yulia nunca había soltado algún mal comentario acerca de la pelirroja, ella no dejaba de ser su competencia. Muchas veces había encontrado a Elena mirarla de mala manera, Yulia se mostraba como si su presencia no estuviera ahí, pero la pelirroja siempre había dejado ver su disgusto ¿Cómo había hecho Yulia? Quizás esas dos se traían algo, no podía encontrarle otro sentido. ¿Eran amantes desde hace mucho tiempo? Si era así, eran unas excelentes actrices, nunca se lo habría imaginado.
Anna aun con la rabia decidió tomar una decisión lo antes posible, encendió el auto y decidió marchase de ahí. Aunque las ganas de ir hasta su puerta e interrumpir lo que sabía que estaba haciendo aquellas dos fuera más fuerte, sabía que le convenía mantenerse aun al margen con esa información que sabía. Por más que la envenenara saber que Yulia estaba con otra, ella tenía que actuar con cautela. Ya vería que haría después, pero de lo que si estaba segura es que haría todo lo posible por tener a Yulia solo para ella, no importaba hasta donde tuviera que llegar.
Arranco el auto y salió rápidamente de ese estacionamiento, con la mente encaprichada en su próximo plan.

Elena apenas había alzando a cerrar la puerta que Yulia ya la tenía presionándola contra esta. No había invitaciones por cortesía de alguna bebida ni el ofrecimiento de ponerse cómoda. Solamente estaba la sensación de un cuerpo caliente apretándose contra el suyo y una boca suave y húmeda que le quitaba el aire y la noción de la realidad.
Yulia la tomaba de las caderas acercándola más a ella como queriendo ser una, sus manos cálidas subían y bajaban por todo su contorno. Elena con los ojos cerrados se entregaba por completo al momento, aunque luchara con todas sus fuerzas. Ella no debería ser tan débil, no tendría que mostrarse tan dispuesta, pero es que todo se sentía tan bien, aunque para ella fuera mal visto. Aquello era malo a la vez que peligroso por donde se le mirara.
Mordió sus labios para reprimir su gemido cuando Yulia absorbió su cuello con ansias. Estaba mal, aquella estaba muy mal, pero es que se sentía tan bien. La respiración agitada de la morena llego a sus odios y no hizo más que acelerarle el pulso. Tomo a Yulia de la espalda y la pego aun mas contra ella, siendo ahora prisionera entre su cuerpo y la puerta. Elena volvió a besar sus labios, donde con cada movimiento suave, disminuían sus contradicciones para darle paso al place.

Las manos de Yulia se movieron con maestría desde sus caderas a sus pechos, y esta vez Elena no pudo reprimir su gemido de gusto. Bajo por sus hombros su vestido para encontrar sus blancos pechos sin brasier, con la mirada maravillada ante el paisaje su boca no resistió un segundo más y fue a parar directo a donde la carne vibrara por su toque. Elena tiro de sus bellos negros acercándola para que no se detuviera, ya no había marcha atrás.
Yulia se entretuvo un buen rato consintiendo un pecho para después pasar a otro, dejándolos algo rojos y brillantes, estando completamente erectos sus dientes participaban también de forma suave.
Y cada bocanada de aire que se respiraba estaba caliente, sus pulmones le quemaban y su corazón acelerada bombeaba fuerte la sangre por sus venas. Sin más preámbulos, la morena comenzó a levantar su vestido hasta ponerlo arriba de sus caderas, deslizando posteriormente la ropa interior de la pelirroja de manera tan lenta que hacia sufrir a las dos. Yulia ya podía oler claramente su deseo, Elena estaba como siempre, totalmente dispuesta.
Cuando esta había levantado una pierna y después la otra, se encontró semidesnuda frente a los feroces ojos azules que la miraban con hambre.

Elena contuvo el aliento durante todo el momento pausando en el que Yulia se arrodillaba frente a ella, y sin apartar la mirada, se sumergía entre sus piernas. La pelirroja murmuro algo inentendible antes de morder sus labios y observar el techo, la lengua de Yulia se movía con destreza aliviando increíblemente el dolor de su deseo. Por pura inercia coloco una mano sobre su cabeza alborotando aun mas sus cabellos cortos y la otra mano libre fue a parar a un doliente pecho, a Yulia le maravillo tanto esta imagen que introdujo su lengua en su interior, ganando un gemido más sonoro por parte de la mujer a la que le comenzaban a temblar involuntariamente sus piernas.

-Yulia…-soltó en un quejido. La morena conocía muy bien ese aviso, Elena ya estaba por llegar a su límite. Cuando sintió sus largas uñas clavadas en sus hombros, acelero sus movimientos, sintiendo a la vez las caderas de la pelirroja buscar lo que tanto ansiaba. Sujeto sus piernas que no paraban de agitarse, y espero el momento que llego con fuerzas. Elena soltó desde lo profundo de su garganta un canto de victoria, llenando el pecho de Yulia de una extraña sensación desconocida para ella.

Se entretuvo unos momentos más en su lugar, antes de pararse y colocarse a su altura. Abrazo a la pelirroja que se arrojo a sus brazos aun con sus piernas débiles. Yulia calmadamente la condujo hasta el sofá más cercano, donde con delicadeza quiso recostarla, pero Elena estaba firmemente sujetada de su cuello, ocasionando que ambas fuera a parar sobre este, una sobre la otra, mirándose y comunicándose solamente con las miradas.
Yulia estaba a punto de volverse a parar cuando la mujer debajo de ella la detuvo sujetándola más contra su cuerpo.

-Tú también…-fue todo lo que dijo Elena. Yulia entendió perfectamente a que se refería a la vez que sonreía por haber interesado también en ella. Se deshizo de su ropa interior a la vez que también subía su vestido rápidamente. Elena la envolvió con sus piernas y el mínimo contacto las enloqueció a ambas.

El movimiento no se hizo tardío, y Yulia tomando impulso comenzó sus movimientos acelerándolos desde el principio. Había sido tanta su excitación al observar a Elena tocándose a sí misma, que ella no tardo demasiado en volver a estar en el mismo estado que hace un momento. Elena esta vez participaba con sus movimientos, logrando que las dos alcanzaran rápidamente la cúspide. Esta vez había sido rápido, sin ningún tipo de espera.
Yulia dio su último movimiento y oculto su rostro en el cuello de la pelirroja respirando su dulce fragancia.
Cuando Elena logro calmar su respiración después de un tiempo, inconscientemente comenzó a trazar figuras en la espalda de la morena, quien se estremeció en el acto ante esa acción tan intima. Se sentía rara, pero no incomoda. Las pecosas manos recorrían su espalda de arriba abajo sin darse cuenta exactamente de lo que estaba haciendo.
Cuando el rostro de Yulia se interpuso en su visión fija en la nada, ella recién hasta ese momento tomo consciencia de lo que estaba haciendo. Deteniendo su acción rápidamente, comenzó a removerse debajo de ella, y como aun no se había movido de la posición en la que estaban, fue inevitable escuchar el pequeño gemido que escapo de la boca de la otra ante eso.
Y era hora de que el arrepentimiento llegara. O eso pensaba ella.

-Debo irme-dijo Elena parándose. Yulia se había retirado de encima suya y la observaba acomodarse su vestido prolijamente, quien a su vez hacia lo mismo.
-Es tarde Elena-respondió Yulia mirando su reloj- ¿Por qué no te quedas?
-Yulia no comiences de nuevo con lo mismo-dijo buscando con la mirada su ropa interior, donde la observo tirada justo en frente de la puerta-ya hemos aclarado esos puntos.
-Nadie te está pidiendo que duermas conmigo-respondió algo enojada- tendrás tu propia habitación, la que compartiste con Ekaterina si quieres. Puedo mandar a que la preparen ahora mismo.
-No lo sé-respondió algo dudosa. Fue hasta la puerta y comenzó a ponerse su ropa interior sin importar ser vista por Yulia, de todas maneras esta ya había visto su cuerpo totalmente desnudo.
-¿Por qué tienes que ser tan terca?-pregunto avanzo hacia ella-no compartirás nada conmigo, prometo comportarme-dijo acariciando sus mejillas. Elena rápidamente comenzó a sentir un calor en su pecho, totalmente contrariada ante la situación y lo que acababa de ocurrir aun su cuerpo no se reponía por completo.
-Está bien-cedió finalmente. Yulia sonrió y se acerco a ella para besarla, pero no de manera lujuriosa como hace instantes, sino que lentamente acariciando sus labios con los suyos- pera nada de juegos Volkova-advirtió cuando las dos se había separado del beso.
-Entendido-asintió esta. Sujeto su mano y ambas fueron al siguiente piso, donde Yulia como había prometido hizo que prepararan su habitación. Cuando todo ya estuvo listo, la morena nuevamente se había acercado a ella para volver a besarla, le deseo buenas noches y se retiro. Dejando a una Elena completamente confundida y vencida, ya que esos no iba con sus planes.
Observo fijamente la puerta cerrada por la que había pasado Yulia y se sentó la gran cama bufando. Intentando asimilar que una vez mas estaba durmiendo bajo el mismo techo, pero al menos no en la misma cama.
Cuando la mañana finalmente había llegado, ella se sintió agradecida de que Yulia no volviera a despertarla como aquella vez. Ya que analizando las cosas, no sabría de qué manera volvería actuar. Se levanto rápidamente y observo que aun era temprano, así que se tomo su tiempo en el baño para parecer algo decente, pero era una ducha lo que realmente necesitaba. Su piel olía al perfume de Yulia y eso no hacía más que volver a remontar los recuerdos de la noche anterior.
Cuando finalmente estuvo lista y bajo al primer piso, observo a una Yulia tarareando una canción en la cocina. Se la veía de un buen humor y en cuanto reparo en su presencia le brindo una sonrisa tan sincera que ella estuvo a punto de responderla.
-Buenos días, Elena-la saludo alegre- justo estaba esperándote para desayunar. Espero que hayas pasado una buena noche-dijo en un tono un tanto pícaro.
-Algo así- respondió observando la larga mesa- ¿estabas esperándome en serio?-pregunto enarcando una ceja. Yulia hasta parecía alegre de verla, y Elena comenzó a reprocharse interiormente cuando pensó que quizás sea a su presencia, eran pensamientos demasiados estúpidos según su parecer.
-Por supuesto que sí-respondió entrelazando sus brazos. La guio hasta la mesa y saco una silla para que se sentara, ella estaba completamente muda ante sus atenciones.
-Eso es todo, si necesitamos algo mas te lo hare saber-escucho decir a Yulia dirigiéndose a la cocinera. La mujer asintió educadamente y se perdió diciendo que tenía otras cosas que hacer pero estaría atenta.
Elena observo la gran variedad de comida y medito que aquello era realmente exagerado solamente para ellas dos. Yulia tomo asiento frente a ella sin perder la sonrisa. Y aunque ella ni siquiera quería pensar en eso, por primera vez, estaba a gusto con su presencia. La morena se mostraba muy cortés y al menos hasta el momento no había lazando ningún comentario molesto que le hiciera cambiar su humor por completo.
Elena comió a gusto su desayuno en casa de Yulia Volkova, quien parecía encontrarse de la misma manera.
-¿Iras a la fiesta de Pier?- pregunto de repente Yulia cambiando de tema drásticamente.
-Obvio que si-respondió bebiendo café. Las famosas fiestas de Pier no eran más que una celebración en la que se invitaba a toda aquella persona que tuviera algo que ver con la moda. Se hacían una vez al año y siempre se entregaba un premio a las dueñas de revista con el fin de tener algún reconocimiento, al principio no le habían tomado demasiada importancia. Pero con el tiempo se fue invitando cada vez más gente y al hacerse reconocida tal fiesta, los medios comenzaron a prestarle más atención y ahora era un evento bastante importante del que no se debería perder la oportunidad de asistir.
-No me esperaba menos-mirándola-creo que fue una pregunta bastante tonta-termino riendo un poco. Elena asintió con la cabeza y se dio por satisfecha ante su desayuno.
-Yo tengo que ducharme y prepararme para esta noche-dijo parándose- el desayuno a esta bien-dijo por cortesía.
-¿Necesitas que te lleve?-se ofreció Yulia parándose también.
-No, ya he llamado a mi chofer y supongo que ya debe estar esperándome afuera-mirando la hora.
-Te acompaño entonces-respondió Yulia. Cuando ambas estaban llegando a la puerta Elena puso una mano en su pecho deteniéndola antes de que salga.
-No es necesario que me acompañes hasta afuera-dijo. Yulia la miro sorprendida durante unos segundos antes de comprender, quizás Elena se sentiría un poco incomoda saliendo de su penthouse temprano en la mañana con ella acompañándola. Yulia era algo discreta con sus salidas, pero eso no quitaba el hecho de que varios en el edificio conocían su secreto.
-Entiendo-respondió tranquilamente. Elena dio un paso hacia adelante insegura y después se detuvo. Yulia termino por acortar la distancia y rápidamente se apodero de sus labios aplastándola contra la puerta tal cual como la noche anterior. Se dieron un gran beso de despedida que las dejo a las dos agitadas mirándose a los ojos mutuamente durante unos cortos segundos.
-Adiós Yulia-dijo Elena abriendo la puerta y marchándose.

* * * * * *

Cuando finalmente la noche había caído, ella ya se encontraba lista. Había llamando a Irina con tiempo para avisarle que en esta ocasión también tenía que acompañarla, ya que la iba a necesitar. La joven rubia se había mostrado dispuesta pero Elena había percibido cierto tono de nerviosismo al hablar con ella, más de lo habitual. Pero no le tomo demasiada importancia, le dio algunas órdenes por teléfono y también le informo que pasaría a recogerla para ir juntas. Esta se mostro muy servicial y al colgar se pregunto nuevamente que pasaría con su inadaptada secretaria que se comportaba de aquella manera.

Una vez que espero a la hora correcta, ella le ordeno a su chofer llevarla primero a la dirección que le había dado Irina. Introduciéndola en una zona donde el nivel económico no se veía bajo pero tampoco tan alto. Al parecer su secretaria no vivía tan mal después de todo. Fue el mismo hombre quien se había bajado y había golpeado la puerta de su casa, la observo salir pocos segundos después con su habitual timidez de siempre. El chofer le había abierto la puerta dejándola sin ninguna escapatoria de sentarse en otro lugar que no fuera al lado de su jefa. Elena estaba ocupando mas lugar de su lado que el correspondiente, pero claramente se veía que no tenía intenciones de moverse, así que la rubia con los nervios aumentando de nivel tuvo que prácticamente encogerse para no entrar en un incomodo contacto con su jefa. Mas ahora que sabía de su secreto no tan secreto para ella.

-Bu-buenas noches señorita Katina-saludo con un hilo de voz.
-Buenas noches Irina-le respondió mirando unos papeles que tenía en su regazo. La miro fugazmente y vio que esta portaba su libreta tal y cual se lo había ordenado- supongo que te debes preguntar porque te hice traer la agenda ¿cierto?
-Bueno, supongo que para anotaciones importantes ¿no?-respondió ingenuamente. Elena casi ríe en su cara por su comportamiento. Parecía que no quería mirarla a los ojos, y hasta podría jurar que se encontraba aun más nerviosa que cuando había hablado por teléfono con ella.
-Por supuesto que sí-respondió guardando las carpetas y quitándose los lentes- habrá muchas personas que serán de mi interés y no quiero perder algún beneficio que pueda obtener la revista, quizás organizándome alguna cita con alguien que valga la pena quizás consiga algo.
-¿Cita?-pregunto sorprendida. Automáticamente a su mente vino la noche anterior en la que había visto el espectáculo de su jefa, no supo explicarse claramente porque la imagen de Yulia Volkova se aclaro en sus pensamientos cuando la escucho decir eso. Quizás no iba a ser de su agrado. Pero pensando y analizando, ella no sabía qué clase de relación tenían, pero a lo mejor no era nada serio o esa noche lo que vio sucedió por primera y única vez. O quizás no. Ese pensamiento era demasiado tonto. Ellas se tocaban con demasiada familiaridad, probablemente si mantenían una relación a espaldas del mundo. Que hasta el momento no era sabida por nadie más que por ella.
-Sí, ¿algún problema con eso?-pregunto sacándola de su análisis. Irina rápidamente la miro algo asustada por el repentino cambio de ficción a realidad. Ella por supuesta que no iba a decir nada, no tenía a quien. Pero lo que realmente temía era perder su trabajo si su jefa describía que ella las había estado espiando en aquella casa.
-Ninguno-negando rápidamente con la cabeza. Elena asintió, pero no descarto la idea de que estaba aun más rara de lo normal-llegamos-anuncio mirando por la ventana.
El chofer rápidamente fue a abrirles la puerta y la joven rubia se topo con una enorme carpa de la que se podía apreciar el lujo desde afuera. Observaba a las personas entrar y luego miro su vestimenta, agradecida de haber puesto el mejor vestido que tenía para al menos aparentar estar a la altura.
-Allí esta Fiodor esperándonos-dijo Elena apuntando hacia la entrada con un movimiento de cabeza. Irina miro en su dirección y en su rostro automáticamente se dibujo una sonrisa, al menos la incomodad y la intimidación que la provocaba aquella mujer ahora no sería tanta al estar en compañía de alguien más.
-Hermosas damas-saludo Fiodor educadamente a las dos. Donde Irina observo prestarle atención especial al vestido de su jefa, el llevaba un traje azul oscuro un tanto ajustado a su cuerpo e Irina no quería hacer suposiciones raras. Ya demasiado tenía con el secreto guardado de su jefa.
-Entremos-ordeno Elena sin mirar atrás. Ambos tomaron sus respectivos lugares detrás de ella siguiéndola sin hacer preguntas. Habían alcanzado a hacer unos cuantos pasos adentros cuando las personas detenían a la pelirroja mujer para saludarla o felicitarla por algo.
-Te acostumbraras-escucho que Fiodor murmuro cerca de su odio. Ella lo observo y el estaba sonriendo divertido ante su cara de desconcierto.
-Eso espero-respondió antes de observar que Elena nuevamente retomaba el paso.
-¿Algo de beber?-le pregunto Fiodor.
-Ahora que me lo preguntas creo que si-respondió. Fiodor asintió y saco dos copas al mozo que pasaba, dándole una a ella y quedándose con la otra-gracias-dijo sonriéndole.
-¡Elena, querida!-se escucho el grito acercándose. La nombre voltio y observo a la mujer mayor yendo hacia ella.
-Polina-dijo respondiendo a su saludo-que gusto verla.
-El gusto es todo mío, niña-dijo sonriente-que alegría encontrarte, supongo que has venido a llevarte tu el premio esta noche.
-Eso veremos-respondió sonriendo. La seguridad con que la mujer había dicho eso había inflado un poco su ego-¿Boris no ha venido?-buscándolo con la mirada.
-Oh por supuesto que sí, yo lo he obligado-dijo riendo por eso- pero se ha encontrado con unos amigos y ya sabes cómo es, le gusta tanto hablar que pierde la noción de todo a su alrededor.
-Ya lo creo-dijo asintiendo.
-¿Y tu amiga?-pregunto Polina mirando sobre su hombro, encontrando solamente a Fiodor y a Irina hablando rápidamente. La alarma sonó en el cerebro de Elena procesando, suponiendo que claramente se refería a Yulia ella intento mostrarse calmada- ¿no ha venido contigo?
-No, cada una por su parte-fue todo lo que dijo. Polina asintió no hacía más preguntas, quizás entendiendo un poco su escueta respuesta.
-Eso veo-dijo- pero aun no ha llegado, supongo que llegara hasta después-negando con la cabeza- esa niña parecer que nunca cambiara-riendo un poco. Elena solamente se limito a responder con la cabeza ya que no tenía otra respuesta que darle, ella no podía decir que conocía por completo a Yulia y su fastidiosa forma de ser. Se escucho otra voz llamando a Polina, esta sonrió encantada en cuanto vio a la mujer de su edad llamándola a la distancia- Discúlpame Elena, pero saludare a una buena amiga de la que tengo tiempo de no ver-intento explicarse.
-No hay problema Polina, yo entiendo-respondió casi despreocupadamente.
-Gracias- respondió dándose la vuelta-por cierto-mirándola- luces esplendida esta noche Elena-dijo antes de retomar su camino, le brindo una sonrisa en señal de agradecimiento. La señora Diatlov parecía que nunca dejaba de mostrarse encantada con ella.
-¡Por Dios!-se quejo- no entiendo como siempre haces lo mismo una y otra vez, quisiera saber cuál es el motivo por el cual siempre te tardas demasiado.
-Siempre es una diferente Yulia, créeme- respondió guiñándole un ojo. Esta bufo enojada y siguió caminando apresuradamente, antes de comenzar a decir las palabras para su amigo que tanto quería retener-Oye no te enojes-dijo alcanzándola.
-Olvídalo Aleksei, no quiero que se hable más al respecto-dijo mostrándole su palma- Allí esta Anna, entremos de una vez que quiero terminar con esto en cuanto antes.
-Bien, bien-respondió caminando a su lado. Anna se veía claramente con cara de pocos amigos, ambos pensaron que se debía a su tardanza, mas no sabían que había otra clase de motivos.
-Buenas noches Anna-dijo Yulia saludándola-siento la tardanza, tuvimos un contratiempo-mirando a Aleksei.
-Anna-menciono este a forma de saludo.
-Hola-fue lo que respondió fríamente. Yulia noto un gran cambio, ella siempre la tenía prácticamente encima suya a la hora de saludarla. Pero no le tomo importancia en el momento, al menos agradecía que no lo hiciera en un lugar donde estaba rodeada de gente que la conocía-vayamos adentro de una vez, estoy congelándome aquí afuera-dijo volteándose y yendo hacia adentro. Yulia y Aleksei se miraron el uno al otro con cara de sorprendidos ante su conducta, pero levantando sus hombros los dos copiaron su acción y se introdujeron hacia la gran carpa.
El lugar ya estaba bastante ocupado y Yulia supuso que si seguían asistiendo más personas, no sabrían donde iba a caber todos. Observo el panorama a su alrededor y vio a John Clark hablando con alguien desconocido, ya que este se encontraba de espaldas. Rápidamente comenzó a buscar con la mirada aquel hombre que desde un principio le había caída mal, se sintió momentáneamente agradecida en cuanto no noto su presencia. Pero aun así tenía una extraña sensación que la mantenía alerta, algo bueno sabía que no sucedería esa noche.
Dio un vistazo hacia atrás y ni Aleksei ni Anna estaban con ella, suspiro sabiéndose completamente sola. Que descaro tenían aquellos para dejarla así como así, decidió dar un paseo y sonrió de oreja a oreja cuando vio algo que era de su completo agrado.

Había pasado ya un largo tiempo agobiante para ella, estaba cansada de saludar y sonreír falsamente a todos. Cuando finalmente se había decidió por tomar asiento y descansar un poco, una asquerosa presencia se presento frente a ella. Elena de haber sido un gato, todos los pelos de su cuerpo se hubieran crispado.

-Parece que la nobleza finalmente nos ha deleitado con su presencia- dijo Milenka con cinismo y burla. Sostenía una copa en su mano y la mecía mientras que la observaba sonriendo- parece que ahora si estamos todos completos ¿no?
-Bueno, en eso tienes razón-dijo sorprendiéndola- la nobleza ya hecho presencia-dijo señalándose a sí misma- y en cuanto con la parte plebe-dijo mirándola de arriba abajo- la estoy viendo ahora mismo, así que si. Supongo que estamos todos completos-dijo para sonreír casi diabólicamente.
-Pero que graciosa esta la señorita Katina esta noche-respondió algo todavía incomoda por su comentario- si quieres dar un espectáculo de humor, podrías hacerlo cuando finalice la fiesta. Quizás a la salida alguien te de alguna limosna, aunque supongo que no lo harán más que por lastima.
-Al menos ganaría algo honestamente-dijo levantando su barbilla- yo no tengo que denigrarme a mi misma para superarme al menos-dijo dejando a Milenka con la boca abierta- y si hablamos de lastima-dijo acercándose a ella- ya que estas acostumbrada a recibir sobras, podrías ser tú la que se quede cuando todo termine. Después de todo creo que este lugar necesitara una buena limpieza-mirando alrededor- ¿o es que eres mejor para otras cosas?-pregunto con sorna. Milenka retrocedió unos cuantos pasos ahora si intimidada, completamente sorprendida de haber sido descubierta.
-Cuidado con esa boca de víbora que tienes Katina-advirtió- porque yo también podría hablar-dijo tartamudeando.
-Por favor, Milenka ¿Qué podrías decir tu de mi? ¿Lo obvio? ¿Qué soy mejor que tu, que jamás me superaras y siempre estarás bajo mi sombra?-riendo- piensa muy bien que dirás antes de abrir la boca-mirándola seriamente-es un consejo que te doy. Tómalo como de alguien a quien admiras e intentas copiar inútilmente.
-Pronto Katina-dijo marchándose-pronto darás un paso en falso y yo estaré ahí para hundirte.
-Aquí estaré esperando entonces-dijo cruzándose de brazos y guiñándole un ojos, totalmente segura de sí misma. Milenka termino por irse rápidamente al ser una vez más derrotada por ella.
-¡Bravo!-dijo una voz detrás de ella- no conocía esa parte tan guerrera de ti Katina-poniéndose frente a ella. Elena rodo los ojos cansada, dos asaltos seguidos era demasiado ya.
-No molestes ahora Yulia-mirando hacia otra parte- no estoy para tus juegos ahora.
-Oh Elena tu sabes que yo no juego-mirándola fijamente a los ojos- no pude evitar escuchar la conversación y sentirme aun mas deseosa de ti-acercándose. Elena rápidamente se alejo.
-Yulia compórtate-contesto algo nerviosa.
-¿Y si no quiero?-pregunto juguetonamente.
-No me hagas darte tu merecido a ti también-contesto. Yulia rio con ganas, hasta que repentinamente su risa se apago cuando sus ojos se posaron en un lugar especifico. Elena se sorprendió por su comportamiento y vio en su dirección con curiosidad, encontrado a Yagor a unos metros de ellas-vámonos de aquí- dijo tomándola discretamente de su muñeca.
-¡Por Dios santo!-dijo apartando su mano- ¿podrías madurar y dejar de comportarte así?-mirándola- ¿Qué es lo que sucede contigo?
-Sucede que no quiero tener a ese cerca-dijo apuntándolo. Yagor aun no se había dado cuenta de su presencia, pero si giraba las iba a encontrar a ambas a una dirección recta-y mucho menos aguantar de la forma en la que te observa.
-Ya te lo he dicho Yulia-señalándola- no son tus asuntos y será mi problema a quien le permito mirarme de esa manera o no.
-Como quieras-acercándose- luego no digas que no lo advertí.
-No tienes nada que advertirme-contesto- se cuidarme sola y…- se interrumpió así misma cuando observo a Yulia alejándose ligeramente de ella perdiéndose entre la gente- ¡Yulia!-la llamo, pero nada. La morena se había dio sin mirar atrás- ¡Aggh!-gruño- ¡no puedo creer que se atreviera a dejarme hablando sola!-dijo haciendo casi un berrinche. Apretó sus puños a sus costados y le pego al piso con su zapato.
-¡Buenas noches damas y caballeros!-dijo un apuesto hombre al micrófono llamando la atención de todos-espero que estén pasando una muy buena noche-mirándolos- creo que ya hemos dejado pasar el tiempo estimado y es hora de que se anuncie el premio para esta talentosa persona-sonriendo- pero antes que nada quiero hablar un poco acerca de su esmero y la pasión con la que hace su trabajo-anuncio.
El hombre comenzó a hacer el típico discurso elogiando, hasta el momento, a la desconocida persona, Elena escuchaba atenta y ansiosa, olvidándose por completo de su malestar anterior.
-¿Estas lista?-pregunto Fiodor apareciendo detrás de ella.
-Yo he nacido lista-contesto con convicción. Los dos junto con Irina se acercaron un poco más cerca del hablador hombre para seguir escuchando mejor. El grupo estaba completamente seguro para quien seria dado su premio.
-Pero bueno, basta de parloteo-dijo el hombre abriendo un sobre negro-supongo que todos ya sabrán de quien estoy hablando, ¿cierto?-pregunto. Varios rostros sonrieron- el premio es para nada más y nada menos que para…-leyendo- nuestra talentosa ¡Milenka Serkin!-anuncio gritando.
Los aplausos y silbidos no se hicieron esperar, la anunciada subió al escenario sonriendo para reclamar su premio. Elena estaba con la boca abierta, al igual que Fiodor e Irina.
-¡Esto es una farsa!-dijo exhalando notoriamente. Irina la observo casi con temor, ya que si su jefa pudiera, ella hubiera escupido fuego con ese aire expulsado.
-Completamente-concedió Fiodor en forma de apoyo. Elena por un extraño impulso miro a un costado y lo que vio la dejo aun mas sorprendida, si no es que mas enojada.
-No importa Yulia, supongo que todo es arreglado de todas maneras-intento consolarla Anna.
-Es lo más seguro-respondió. Y lo siguiente que paso, sucedió tan rápido que no le dio tiempo de detenerlo.
-Quizás para la próxima tengas más suerte cariño-dijo Anna aprovechando que tenía la atención de alguien especial a tan solo metros, entonces se lanzo rápidamente en brazos y de Yulia y la beso fugazmente, pero lo suficiente para que la persona correcta observara.
-¿Pero qué…-dijo Yulia retorciendo sorprendida, observando todo a su alrededor por si alguien había visto algo.
-Es para la suerte-contesto sonriendo. La cara de Yulia se descompuso aun mas cuando se vio descubierta por quien menos quería.
-Como se atreve esa….-siseo Elena con furia. Irina escucho su murmullo y miro en su misma dirección. Encontrando a Yulia en una situación bastante comprometedora, observando ahora a su jefa estaba completamente convencida que ellas tenían un relación. Su comportamiento hablaba por ella misma. Elena comenzó a caminar pesadamente sin dar explicaciones a nadie hacia la salida, Irina vio todo preocupada ¿ahora quien soportaría su carácter? Fue todo lo que se pregunto con miedo.
-Mierda-murmuro Yulia corriendo en su dirección. Elena ya estaba en el exterior de la carpa-¡Elena!-grito llamándola. Pero esta ni siquiera paro, Yulia corrió para rápido alcanzándola- ¡Elena espera!-sujetándola del brazo.
-¡Suelta!-zafándose- ¡Ni me toques! ¡Ni se te ocurra tocarme!-grito. Yulia levanto sus manos en señal de que no lo volvería a hacer- ¡Eres una hipócrita!-volvió a gritar- ¡¿Cómo es que haces eso en público?! ¿Es que ni vergüenza tienes?
-Yo no hice nada Elena, fue ella quien se lanzo sin darme tiempo a nada-intento explicarse.
-Entonces si hace eso es porque no es la primera vez ¿cierto?-mirándola- ¡No tienes cara Yulia! ¡Sal de mi vista!
-De ninguna manera-siguiéndola- no hasta que me escuches
-¡No quiero saber de ti!-grito-¡Suéltame!
-¡Déjame explicarte!
-¡No!-grito tercamente. Elena cruzo la calle sin ni siquiera mirar, estaba tan enojada que eso era lo último que importaba. Cuando de repente todo sucedió demasiado rápido, ella miro a su izquierda y vio un auto ir hacia ella a una velocidad un tanto rápida, ella se quedo petrificada donde estaba a causa del miedo, pero por fortuna Yulia vio esto y actuó enseguida.
-¡Elena, cuidado!-grito empujándola. La pelirroja sintió el golpe del pavimento a sus manos y rodillas, cuando detrás de ella escucho el terrorífico impacto de un cuerpo que después cayó inerte el suelo. Giro su cabeza bruscamente viendo una imagen totalmente perturbadora.
-¡Yulia!

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 8:54 pm

XXVI
NUEVAS EMOCIONES.

Vives en tonos azules,
corazón frío, manos y aptitud.




Todo había pasado en cámara lenta para sus ojos. El ruido de las llantas rechinar parecía repetirse una y otra vez dentro de su cabeza.
De pronto y como si nada, el sonido del tráfico comenzó a oírse y ella tomo conciencia de lo que acababa de ocurrir. Elena se levanto sin importarle el dolor en sus piernas y manos, y la realidad la golpeo brutalmente.
-¡Yulia, no!-grito avanzando hacia ella. Se arrodillo a su lado y con las manos temblorosas busco inútilmente despertarla-Yulia abre tus ojos por favor-pidió sumamente asustada- Yulia no es gracioso, por favor, por favor, por lo que más quieras despierta-dijo desesperada frente a su rostro. Pero no había ni siquiera una mínima señal de la morena.
-¡Señorita!-dijo el hombre saliendo del auto viendo la escena- Juro que no las vi, usted paro en medio de la calle y luego ella se interpuso y…
-Ambulancia…-murmuro Elena viendo hacia la nada- ¡Llama a una ambulancia maldita sea si no quieres terminar tras las rejas por el resto de tu vida!-grito mirándolo furiosa- ¡Hazlo ya maldito inservible!-volvió a ordenar con todas sus fuerzas
-Enseguida…enseguida-dijo asustado. Tomo su celular y muy obediente comenzó a hacer lo pedido.
-Yulia…-dijo tocando delicadamente su rostro- ¿Por qué hiciste esa tontería Yulia?-pregunto temblando- no tendrías… -menciono interrumpiéndose a sí misma.
Los minutos posteriores fueron un total infierno para sus nervios. Las personas comenzaron a rodear el lugar del accidente víctimas de la curiosidad.
Cuando la ambulancia finalmente había llegado, eso apenas había disminuido un poco la preocupación de Elena, ella observo todo el momento en el que cargaban a Yulia a una camilla y ésta todavía seguía sin enterarse de lo que sucedía a su alrededor, esperaba que aquello no significara graves consecuencias. Los enfermeros la colocaron cuidadosamente dentro de la ambulancia y estaban a punto de irse cuando uno de ellos la miro parada con la vista perdida.
-Señorita, está usted herida-dijo señalándoles las rodillas de las que caían unas gotas de sangre, Elena se observo y efectivamente lo estaba, pero milagrosamente ella no sentía dolor en lo absoluto.
-Yo estoy bien-dijo retrocediendo- por favor, llévenla enseguida a ella al hospital. Esta grave, la… atropellaron y…-dijo rápidamente. Las palabras se le atoraban y ella en ese instante descubrió que tan asustada se encontraba
-Tranquilícese, usted también puede venir con nosotros en la ambulancia-ofreció- no está en las mismas condiciones, pero de todas maneras es necesario llevarla también-Elena asintió y decidió que eso iba a ser lo mejor. Miro una última vez hacia atrás viendo como varias personas salían de la gran carpa y no dudo que pronto todos se enterarían de lo sucedido, observo fulminantemente al hombre dueño del auto como este intentaba explicarle a la policía lo sucedido y se adentro en la ambulancia.
Habían pasado otros pocos minutos de viaje, afortunadamente el trafico los favorecía y con ellos el buen manejo del conductor. Elena se había pasado todo el rato mirando preocupadamente a Yulia tendida en la camilla. Enojándose a la vez con ella misma y la morena por lo que había hecho, la culpabilidad se hacía presente poco a poco al igual que el miedo.

Una vez que llegaron al hospital, se llevaron a Yulia por un largo pasillo entendiéndola de urgencia, con ella solamente se habían limitado a curarle sus manos y rodillas por el impacto de haber caído de esa manera. La habían dejado una habitación para ella, donde, con mucho recelo, decidió acostarse, ya que todos habían notado su estado de nerviosismo.

Cuando los efectos de los calmantes finalmente habían pasado, ella abrió los ojos encontrando las típicas paredes blancas rodearlas. Estaba completamente sola en la habitación y le habían costado unos cuantos segundos en encontrar la razón por la cual estaba ahí. Con pesar en su cuerpo y sintiéndose levemente mareada, se levanto, la preocupación nuevamente hacia aparición en ella.
Estando ya en el pasillo se dirigió rápidamente a la recepción en busca de información, encontrando a una mujer detrás de un gran mostrado.

-Disculpe-llamando su atención- no sé exactamente hace cuanto, pero ingresaron a Yulia Volkova herida por un accidente, ¿tiene información de cómo se encuentra?-pregunto nerviosa.
-¿Ha dicho Volkova?
-Sí.
-Espere un momento-tecleando en su computadora- efectivamente, ella está en la habitación 585, no puedo dar información de su estado, solamente el doctor que la atendió está encargado de dar la noticia.
-¿Y cuál es su nombre?-quiso saber.
-Es el doctor Morozov, creo que esta con ella en la habitación en estos momentos.
-Bien.
-Sí, pero si usted…-dijo levantando la mirada y viendo que comenzaba a hablar sola. Solamente vio la larga melena roja perderse por el pasillo rápidamente.
Caminaba frente a las puertas viendo los números de esta y su corazón se contraía al saber que cada vez faltaba menos, justo cuando estaba a dos puertas de llegar, observo a un doctor salir de la puerta que el habían indicado. Acelero el paso y se coloco frente a él.
-¿Disculpa, puedo ayudarle en algo?-pregunto el hombre.
-Vengo a ver a la señorita, Volkova-dijo queriendo entrar.
-¿Es usted familiar a caso?-quiso saber.
-Si-mintió- si me permite…
-Bueno, pues en ese caso quiero hablarle de su condición-dijo el activando la alarma. Elena se quedo dura en su lugar mirándolo sin facciones.
-¿Condición?-pregunto temerosa- ¿sucede algo malo con ella?
-Bueno, seré franco-dijo guardando su bolígrafo en su bolsillo- aun no sabemos qué tan grave puedan ser las lesiones, ella aun no ha despertado debido a los sedantes. Tiene dos costillas fisuradas y un tobillo doblado, pero nada que no pueda curarse con absoluto reposo-termino explicando, Elena suspiro aliviada al escuchar que no estaba nada grave- pero como dije antes, hasta que no despierte no podremos saber si hay más complicaciones, tenemos que ver de qué manera ha afectado el golpe en la cabeza.
-¿Golpe en la cabeza?
-Sí, tenía un corte en la ceja derecha. Suponemos que ha tenido varios impactos en la cabeza-ella escucho todo sin poder creerlo aun- es por eso que le advierto que esté preparada para cualquier cosa, los golpes en la cabeza no son cualquier cosa señorita.
-Entiendo-dijo consternada- yo puedo… ¿puedo pasar a verla?-con un hilo de voz y la mirada perdida.
-Claro-dijo apartándose- cualquier cosa no dude en llamarte ¿sí?-dijo. Elena asintió con la cabeza con la mirada fija en la puerta. El doctor se marcho y ella suspiro antes de abrir la puerta e introducirse en la habitación.

Lo primero que noto fue el ensordecedor silencio en la habitación, las luces eran tenues y vislumbro el cuerpo tranquilo de la morena. Cerró la puerta detrás de ella y con pasos lentos se acerco hasta la cama. Efectivamente como le había dicho el doctor, Yulia tenía uno que otro corte pequeño en el rostro, aparte de la ceja que tenía una diminuta gasa. La pierna que sobre salía entre las sabanas estaba vendada justo en el tobillo y podía notarse que debajo de su pecho la rodeaba otra, obviamente, más gruesa.
Elena comenzó a sentir todo tipo de sensaciones encontradas, Yulia no era de su completo agrado, pero verla en un situación así y mas al saber que tendría que haber sido ella quien estaba sobre esa cama y no ella, la hacía dudar absolutamente de todo.

Cuando levanto su mano en el aire, noto que estaba temblando, así que con el mayor de los cuidados acaricio suavemente sus cabellos. Se veía completamente tranquila en ese estado, era todo lo contrario a la persona detestable que estaba todo el tiempo molestándola con comentarios inadecuados. La razón de la mayoría de sus cambios de humor ahora se mostraba completamente débil e indefensa, trazo con sus dedos tocando apenas la piel de su cara. Delineo sus cejas, nariz y boca con suma paciencia al saber que nadie la vería o ella la sorprendería. Arrimo una silla al costado de su cama y tomo delicadamente una de sus manos, notando una que otra raspadura.

-¿Por qué hiciste eso Yulia?-quiso saber preguntando inútilmente sin soltar su mano y acariciando su rostro con su otra mano libre. Elena comenzó a reprocharse así misma su acción, pero quería convencerse una y otra vez que estaba ahí por la culpabilidad.
Perdió la noción del tiempo de cuanto estuvo en aquella posición mirándola, luchando con todas sus fuerza, queriendo coordinar inútilmente lo que quería hacer, lo que estaba haciendo y lo que pensaba.
Y de repente, asustándola, Yulia comenzó a removerse sobre en la cama y a soltar quejidos inentendibles. Elena rápidamente se paro separándose de ella y mirándola con toda su atención.
La morena abrió sus ojos clavándolos directamente en los de ella, y Elena involuntariamente y aunque no lo demostrara, una pizca de ella se alegro de que finalmente estuviera consciente. Yulia se ajusto a la cama para su comodidad y comenzó a mirar todo a su alrededor como queriendo descifrar donde se encontraba y como había ido a parar ahí.
-Hasta que despiertas-menciono Elena logrando que la volviera a mirar- el doctor dijo que estabas sedada pero veo que hasta para eso eres dura-cruzándose de brazos.
-¿Qué me sucedió?-pregunto tocándose sus adoloridas costillas a los costados y viendo sus manos con raspones y moretones que comenzaban a aparecer.
-Te atropellaron-contesto- supongo que comienzas a sentir nuevamente-dijo cambiando de tema al ver su cara de dolor- llamare al doctor-dijo comenzando a caminar hacia la puerta.
-Espera-Elena se giro para mirarla-antes de que te vayas… dime una cosa-dijo lentamente mirándola- ¿Quién eres?-pregunto. Elena abrió grandes los ojos y dio un paso hacia atrás, completamente atónita sin poder creer lo que Yulia acababa de preguntarle. Ella esperaba muchas cosas, pero nada a esa magnitud, el doctor se lo había advertido, pero ¿no recordarla? ¿Tan serio había sido el golpe?
-Tú… tú no estarás hablando en serio-dijo con un hilo de voz. El silencio comenzó a hacerse incomodo.

* * * * *

Como el premio ya había sido anunciado y entregado a su respectiva dueña, el supuso que era inútil seguir en ese lugar. Sobre todo teniendo en cuenta que hacía demasiado tiempo no veía a Yulia, en realidad poco después de haber entrado le había perdido el rastro.
Pero como era algo común, sabía que su amiga no le tomaría importancia. La busco en el momento en el que estaban anunciando el discurso, suponiendo que sería más fácil encontrarla entre la multitud, pero nada. Su amiga parecía que se había evaporado por arte de magia, espero el momento en el que algunas personas comenzaron a retirarse así su búsqueda seria más sencilla, pero todo seguía teniendo el mismo resultado.
Solamente y por simple casualidad, se había cruzado a Anna en varias ocasiones. Intento simplemente ignorarla como siempre, pero no pudo evitar sorprenderse cuando la veía tan alegre y sonriente, estaba completamente diferente. La forma hostil en la que los había saludado en la entrada fue lo que más le había llamado la atención, siendo que estaba casi todo el tiempo tirándose sobre Yulia o siempre tenía una sonrisa para ella, pero ahora era una persona completamente contraria a la de hace unos momentos.

Aleksei decidió salir de una vez de ahí ya que no tenía sentido, una vez fuera la gran carpa una gran multitud de gente se aglomeraba frente a esta. Envuelto en la curiosidad como a muchos ahí también, se dirigió hacia la calle, donde vio un auto parado en el medio de ésta. Un policía estaba tomando la declaración de un evidente hombre nervioso que narraba con detalles lo que sucedió.
Entre los murmullos que oía y lo que recreo en su mente, lo más seguro era que había sido un accidente. Solamente se preguntaba donde se encontraba la otra parte con la que había chocado. Se acerco a un grupo de personas que se debatían en voz alta lo que supuestamente había pasado, preguntar nunca estaba de más.

-Disculpa-dijo en voz alta para que todo el grupo lo oyera- ¿Alguien sabe que sucedió?-pregunto.
-Un accidente-respondió obviamente un hombre moreno- al parecer atropello a una mujer que cruzaba la calle sin mirar.
-Santo cielos-murmuro sorprendido- espero que no haya sido nada grave.
-Eso sí que no se sabe-respondió otro- hace rato se la ha llevado una ambulancia, al parecer estaba inconsciente-termino diciendo.
Aleksei asintió con la cabeza y se dispuso a retirarse cuando observo a un joven agitado corriendo en dirección al grupo con el que había hablado.
-Ya sea a quien atropellaron-dijo intentando calmar su respiración- fue a Yulia Volkova- anuncio claramente- El rubio al escuchar esto giro automáticamente con el miedo recorrerle el grupo, fue hasta el muchacho y no dudo en tomarlo del brazo para que girar.
-¿Dijiste Yulia?-pregunto con temor-¿Yulia Volkova?-queriendo y no queriendo saber la respuesta.
-Si-respondió el joven extrañado- mi amigo policía me lo acaba de decir, fue a ella a quien llevo la ambulancia hace rato.

Aleksei dejo de prestarle atención a todo lo que sucedida a su alrededor, pasmado retrocedió unos pasos soltando el brazo del chico en el proceso. Eso no podía ser cierto, si su amiga hasta hace rato había estado tranquilamente bajo la misma carpa que él, pero no la había encontrando por ningún lado. Yulia no tendría motivos para andar merodeando fuera cuando todo lo que era de su interés estaba adentro.
No lo pensó dos veces y rápidamente se dirigió hasta su coche para salir de dudas, aunque deseaba con todas sus fuerzas que aquello no fuera cierto.

Anna se despidió victoriosamente del sujeto molesto se la había pasado detrás de ella, durante todo ese último tiempo que estuvo sola. Decidió, al igual que muchas personas ya, retirarse de una vez. La sonrisa de su rostro no se había borrado durante ningún momento durante todo el rato que gozo por lo que hizo, sabía que había molestado a la pelirroja con eso. Sus ojos de furia le gritaban tantas cosas, y si ella aun tenía alguna duda, el que ella se haya marchado cuando presencio lo que hizo no termino por confirmar más que aquellas tenían algo.
Pero ella había ganado, Yulia no podía hacerle algún reclamo en público, quizás se había pasado de la raya al hacerlo en ese lugar, pero por fortuna solamente había visto la única persona que ella quería que mirara. Elena Katina dejaría de interponerse en lo que era suyo quisiera o no.
Una vez fuera sintió al aire fresco pegarle en el rostro. Anna estaba a punto de ir directamente por un taxi cuando le llamo la atención el amontonamiento de gente en la calle, ella se acerco interesada hasta el grupo de personas y escucho muy claramente lo que un gran grupo informara.
Ella abrió enormemente los ojos cuando escucho el nombre de Yulia Volkova siendo involucrado en el accidente que había pasado, Anna sintió ahora una pesadumbre creciente en su pecho y se dispuso a buscar respuestas por sí misma. Al parecer la ambulancia ya se la había llevado y era obvio que estaría en el hospital. Ella consiguió un taxi y rápidamente le dio la dirección a su intrigante destino.
Ni siquiera el sonido de su respiración que comenzó a acelerarse escuchaba, una a la otra se analizaban con la mirada sin apartarla. Ella no podía estar hablando en serio.
La pared estaba fría cuando hizo tacto con su espalda, pero la pelirroja no lo sintió. Yulia podía lanzar comentarios molestos y hacer rabiar con facilidad, dominarla y sabotearla a accionar contra su propia voluntad y restregárselo en la cara cada vez que ella se quejaba, pero esto, esto que acababa de escuchar de su boca, definitivamente se llevaba el premio mayor.
Quería abrir la boca para responder, pero las palabras parecían que no querían salir, la sorpresa la había dejado completamente muda. No quería, no podía creerlo, una pequeña pero molesta punzada apareció en su pecho con dolor, se sentía capaz de soportar muchas cosas, pero eso era demasiado.

Yulia la miraba fijamente esperando una respuesta, sus ojos estaban neutros esperando su respuesta, y ella, ella no sabía que responder.
-Yo…-trago duro-yo soy…-y no supo que responder. Esa clase de verdad le costaba decir tanto que removía cosas en su interior.
-¿Tu eres…?-menciono pausadamente Yulia para que siguiera. Elena miro sus facciones y comenzó a ver como poco a poco de la cara de ésta nacía la diversión. Y lo supo, enseguida todo llego a ella haciendo un clic, reiniciándole todo a un cambio abrupto totalmente diferente.
-¡Me estas jodiendo!-bramo enojada- ¡Es un chiste!-grito. Y de muy mal gusto para ella, Yulia soltó una carcajada cuando fue descubierta.
-¡Por Dios!-dijo riendo- Tu cara… tu cara estaba como la pared-dijo para señalarla y seguir riendo. Elena apretó sus puños y suspiro varias veces para no irse sobre ella y darle su merecido, pero ya era suficiente el estado con el que la veía.
-Eres una…-reprimiendo lo que estaba a punto de decir a medida que negaba con la cabeza. Yulia no tenia para nada mentalmente la edad que aparentaba tener.
-Dios Elena…-dijo abrazándose a sí misma mientras intentaba aminorar su risa- ¡Ay, esto duele!-quejándose y tocándose las costillas. Fue hasta ese momento que retomo nuevamente consciencia de cómo estaba.
-Te lo mereces por estar de estúpida-dijo enojada. Sentía unas tremendas ganas de lanzarle una bofetada al menos para quitarle esa sonrisa, pero recordó que estaba ahí por ella y ese era el único motivo por el que un se encontraba ahí. Yulia recupero la compostura y vio las vendas en sus rodillas.
-¿Cómo te encuentras?-pregunto con interés. Elena volvió a suspirar mirando hacia el otro lado para tranquilizarse y tomarse su tiempo para contestar.
-Evidentemente mejor que tu-dijo señalándola con la cabeza y cruzándose de brazos.
-Mejor así- respondió sonriendo- deberías ver la calle antes de cruzar así-menciono como quien no quiere la cosa al recordarlo todo. Elena volvió a sentir, al menos una minúscula porción de ella, un malestar y algo de culpabilidad por eso. Pero rápidamente recordó el motivo por el que estaban ambas ahí y la furia amenazaba con querer volver a aparecer nuevamente.
-Iré por el doctor-fue todo lo que dijo saliendo ahí. Sabía que si se quedaba un momento más con ella comenzaría a reclamarle una vez mas lo sucedido, pero se consoló diciéndose así misma que no eran nada y no tenia porque hacerlo, luego vería la manera de descubrir porque había sucedido eso. Pero no quitaba el hecho de que le molestara.

Al poco tiempo apareció el doctor alegre de que ya estuviera despierta y no presentara, como tanto temía, secuelas graves por el impacto. Le hizo uno que otro chequeo y le confirmo que no había algún problema con su cabeza, Yulia sentía un leve dolor en la parte occipital, pero eso no había más que el golpe cuando había caído al suelo. Le explico acerca de sus costillas y su tobillo que no eran lesiones no eran tan considerables, pero que tenía que guardar reposo si quería una rápida recuperación.

-Entiendo-dijo afirmando- pero también puedo tomar reposo en la comodidad de mi hogar, ¿Cuándo puedo irme?-el doctor sonrió por su desesperación.
-Comprendo que no se sienta a gusto aquí, señorita Volkova-respondió- pero me gustaría tenerla aquí por esta noche al menos para estar tranquilo que no le sucederá nada. Quizás experimente mareos y nauseas y quisiera que este vigilada por si surge alguna complicación.
-Está bien-dijo suspirando pesadamente. El doctor volvió a sonreír e hizo unas anotaciones en su libreta- por cierto-dijo acomodándose- Elena… la mujer que fue a buscarlo ¿Dónde está?-el médico rápidamente recordó a la seria pelirroja que había ido en busca de él hace unos momentos.
-Creo que me dijo que iría por un café-respondió- en realidad no supe escuchar muy bien, ya que se marcho y salió murmurando cosas mientras se alejaba-relato. Yulia sonrió, esa sí que era Elena-bien señorita Volkova, por si se le ofrece algo aquí estaré. Quizás mañana hablaremos acerca de su alta.
-Gracias-respondió observando cómo se retiraba. Ella suspiro y miro el techo, aun le costaba hacerse la idea de que se encontraba ahí por haber salvado a Elena de que la atropellaran. Sinceramente no sabía darse una respuesta a sí misma, solamente había actuado y listo. Cerró los ojos relajándose durante unos segundos hasta que escucho la puerta abrir con brusquedad.
Ella abrió los ojos encontrando a un Aleksei con cara de espanto aun sosteniendo la puerta.
-¡Yulia!-expreso avanzando hacia ella- ¡gracias al cielo que estas bien!-dijo observándola-aunque no tanto…
-Estoy viva Aleksei, no ha sido nada-dijo acomodándose para recostar su espalda con ayuda de sus almohadas
-¿No ha sido nada?-pregunto consternado-¿Has visto tu cara por casualidad?
-No-contesto tocándosela-pero tengo una leve idea de cómo puede estar.
-Por Dios Yul-sentándose a su lado y tomando su mano- ¿Qué fue lo que hiciste para estar así? En un momento estabas en la carpa y al otro ya no y mírate aquí ahora ¿Qué sucedió?
-Supongo que a ti si puedo contártelo-dijo suspirando. Aleksei escucho atentamente el relato que Yulia le daba con lujo de detalles, sin dejar escapar nada. Estaba completamente sorprendido por lo que había sucedido y el no había visto nada, pero sobre todo, estaba impresionado por la acción de su amiga. El sabía que Yulia no había sido del todo sincera con él, pero con el tiempo eso era algo que no iba a seguir oculto por siempre. Cuando ella termino, acaricio sus cabellos con cariño a la vez que sonreía y tenía una leve idea de lo que estaba sucediendo.
-Vaya, eso es… increíble Yulia-dijo sonriéndole- quien diría que hay una heroína escondida por ahí dentro.
-No digas tonterías-riendo un poco- tenía que solucionar el mal entendido, aunque todo me salió mal.
-Oye, pero no es el fin del mundo-dijo Aleksei- ¿Por qué sabes lo que eso significa?-sonriendo. Yulia estaba a punto de preguntarle cuando los dos escucharon la puerta abrirse y dirigieron la mirada a la bella mujer pelirroja que los miraba con un vaso de café en su mano-Bueno, yo creo que debo retirarme ya-dijo parándose y mirando su reloj- mañana pasare a visitarte, tengo que dar la noticia en el edificio, aunque sería raro que nadie lo sepa a estas alturas-meditando.
-Gracias Aleksei-contesto observándolo- te estaría muy agradecida si lo haces.
-No es problema para mí y lo sabes-dijo besando su mejilla- nos veremos mañana-dijo caminando- señorita Katina-dijo a modo de saludo antes de marcharse.
-El no tenia porque irse-menciono Elena para romper el hielo.
-Créeme que aunque si se lo hubiera pedido, el se hubiera ido de todas maneras-contesto.
-¿Y tu como puedes saber eso?-bebiendo su café.
-Es mi amigo Elena y lo conozco-dijo- ¿Tú no tienes amigos a los que conoces muy bien?-lanzo la inocente pregunta. Yulia se removió incomoda sintiendo el dolor de sus costillas y Elena miro en otra dirección aclarándose la garganta.
-Me encontré al doctor mientras venia para acá-dijo cambiando de tema- dijo que olvido darte esto por si comienzas a sentir los dolores-mostrándoles unas pastillas.
-Genial-contesto Yulia- me gustaría unas ahora-dijo mostrando una mueca de dolor.
-Iré por agua-dijo tomando un vaso y yendo hacia el baño. La puerta había sido arrimada pero Elena de todas maneras podía observarla. Estaba a punto de salir de ahí cuando escucho la puerta de la habitación abrirse y posteriormente la voz preocupada de una mujer que ya comenzaba a odiar.
-¡Dios, Yulia!-exclamo Anna avanzando hacia ella- no podía creerlo cuando supe que había sido tu la del accidente- abrazándola
-Espera Anna, me duele todo el cuerpo-se quejo apartándola- como puedes ver estoy bien-dijo nerviosa mirando fugazmente la puerta del baño- no fue nada.
-¡¿Cómo que no fue nada?!-casi grito- mírate nada mas como estas, con la cara toda magullada, mira tú pie-señalándolo- ¿Te parece que no fue nada?- Elena apretó con fuerzas el vaso observándolo todo.
-Estoy bien ahora Anna ¿sí?-dijo Yulia exasperada- por favor no exageres las cosas, ya viste que me encuentro vida. Así que si no te molesta ¿podrías retirarte? Realmente me gustaría descansar un poco.
-Me preocupo por ti ¿Y es así como me tratas?-dijo dolida- está bien-dijo para alivio de una y más rabia para otra- ahora me iré, pero no dudes que volveré- dijo depositando un lento beso en su mejilla, Yulia no podía hacer anda para detenerla. Ya que si lo hacía solamente generaría más peleas y ella seguiría quedándose tercamente ahí.

Suspiro aliviada cuando Anna cerró la puerta y vio a Elena salir del baño, ella le dedico una sonrisa creyendo que no había visto ni escuchado nada, pero esta no se la respondió. Sino que su rostro estaba completamente serio.

-Gracias, Elena. No sé que hubiera hecho estando aquí sola-dijo viéndola avanzar hacia ella con el vaso de agua.
-Idiotas que te sirvan creo que hay de sobra-respondió- principalmente la que se acaba de ir
-¿La viste?-pregunto Yulia con temor.
-Lo suficiente-respondió recordando el beso de la carpa a la vez que sentía el enojo incrementar.
-Elena con respecto a lo que sucedió yo…
-No Yulia, cállate-dijo interrumpiéndola- toma tu condenada pastilla y no digas nada-dijo dándole bruscamente el vaso y una pastilla- y si quieres puedes atragantarte con ella –dijo marchándose.
-¡Elena!-grito en vano. Ella no volvería, sabía que estaba enojada.

Yulia había pasado una pésima noche en el hospital, después de todo tampoco eran de su agrado. Al día siguiente Aleksei había ido nuevamente a visitarla como había prometido, le comento lo que había pasado con Anna y Elena y el la regaño diciéndole que eso le sucedida por no haberle dejado claras las cosas a la castaña como era debido. Estuvieron charlando hasta que el doctor entro y le dio el alta, dándole más recomendaciones para su reposo. Su amigo se encargo de llevarla hasta su casa, y Yulia durante todo el camino se había querido comunicar con Elena, pero esta ni siquiera respondía a sus llamadas, al igual que la noche anterior. Así que decidió mandarle un mensaje informándola de que ya no estaba en el hospital, teniendo al menos una esperanza por si ella decidía visitarla nuevamente. Aunque si seguía tan enojada como el día anterior, dudaba que lo hiciera.

Elena se maldijo una vez más así misma cuando veía que ya faltaba poco para llegar, Yulia el día anterior la había estado llamando incansablemente, y ella sin saber muy bien porque lo hacía, no atendía a ninguna de sus llamados. Cuando pareció que ella finalmente entendió la indirecta, poco después, le había llegado un mensaje de que ya había sido dada de alta, entonces supuso que ya se encontraba mucho mejor. Había dejado pasar ese día, y no fue hasta el otro día después que decidió ir hasta su penthouse. Se había llevado sin querer sus pastillas y se dijo que solamente estaba ahí para hacérselas llegar.

Anna estaciono su auto frente al edificio ya conocido, ella de repente se sintió como en un deja vu. Estaba a punto de bajar del coche cuando vio otro auto parar muy cerca del suyo. Observo a la pelirroja salir de él y posteriormente darle unas indicaciones a su chofer, el solamente asentía con la cabeza atento. Aun era muy temprano en la mañana, pero ella supuso a que se debía eso. Elena entro al edificio con suma confianza y eso le molesto todavía más.

-Esto no se quedara así maldita pelirroja impostora-apretando con fuerzas el volante. Supo que no serviría de nada entrar ahí, serian dos contra una y ella no podía sola. Anna se marcho sin tener unas mínimas ganas de hacerlo, pero supo, que al menos por el momento, eso sería lo mejor.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 8:57 pm

XXVII
SALTO AL PRECIPICIO.


Un beso gris, un beso blanco.
Todo depende del lugar.




Yulia meditaba acerca de su situación y el comportamiento de Elena, que aunque no lo demostrara y no la disgustara, ahora comenzaba a molestarle. Había tenía mucha paciencia con ella para tenerla, y una vez que eso había pasado, siempre quería mostrarse tranquila para intentar contagiarla con su entusiasmo. Pero ella siempre se mostraba con esa barrera impenetrable, ella empezaba a hartarse de eso, siempre teniendo indirectamente rechazos, aunque a pesar de tenerla cuando ella quería y ella se mostrara siempre dispuesta, cuando todo finalmente terminaba, Elena volvía a ser de nuevo la mujer fría de siempre. Yulia comenzaba a rendirse al querer cambiar inútilmente eso. Estaban a muy pocos días de que terminara la temporada y ella se preguntaba cómo y de qué manera terminarían las cosas, quisiera negarlo o no, ella había disfrutado mucho a Elena, más que a cualquier otra mujer con la que haya estado.

Nunca nadie le había hecho frente como ella, nadie le había llevado la contraria y mucho menos, tenían ese carácter altanero siempre queriendo buscarle la contraria. Las mujeres que ella le gustaban, solamente era cuestión de esperar para que solas se les ofrecieran, y eso era que aburría enormemente a Yulia. Haber conseguido a Elena había sido el mayor de sus logros, la mujer que siempre había observado a la distancia durante su joven adolescencia hasta el momento.
Y lo que lo hacía aun mejor, era que sabía que disfrutaba junto con ella cada vez que estaban juntas, su cuerpo se lo había demostrado en cada ocasión. Ella era impredecible con un carácter particular, y Yulia dudaba si realmente quería domarla como tantas veces había fantaseado. Las peleas y hacerla enojar era algo realmente entretenido, ya que no era tarea difícil poder lograrlo. Era una mujer como ella, de su mismo estatus y nivel social, ambas dueñas de unas importantes revistas de modas. Había más cosas en común de las que quisiera aceptar, aunque sus personalidades fueran totalmente contrarias, pero ¿Qué era lo que decían de los opuestos? Sabia claramente que ella era la primer mujer con la que Elena estaba, y eso era algo que a Yulia le encantaba de sobre manera, lo que se preguntaba e intrigaba era ¿Cómo es que ella había cedido tan fácilmente? No se la veía como la clase de mujer que estaría con otra, Elena era respetable, recta y seria, y Yulia no cabía en sí al saber que después de todo, ahora estaba con ella.
Quizás hubiera querido que las cosas se den de otra manera, sin límites de tiempo y ella estar por su propia cuenta, pero sabía que eso era imposible. Había estado tan desesperada por vengarse y tenerla que no se había puesto a reparar que tal vez ella estaría contando los días para que su trato finalmente terminara.
Estaba tan concentrada divagando y analizando las cosas, que se necesito un segundo llamado de la mujer que trabajaba ahí para que le prestara atención.

-Disculpa, no te había oído-dijo Yulia recostada.
-Le había dicho que tenia visita, señorita.
-¿Y quién es María?-pregunto cansada. El solo hecho de levantar un poco la voz y hacer más fuerza con su caja torácica, sus costillas se lo hacían pagar duro. Estaba tan cansada de sentir molestias que lo único que quería era dormir y dormir para ya no sentir más dolor.
-Es… es la señorita Elena Katina-anuncio- ella dijo que tenía algo para usted- Yulia abrió grande los ojos, aquello sí que era una sorpresa, pero ¿Que podía tener Elena que ella necesitara? Además ella pensaba que estaba tan enojada que no la vería durante todo el tiempo que tuviera que guardar reposo y ella disfrutar de su libertad.
-Está bien, dile que puede pasar María- respondió relajada. La mujer asintió y bajo obedeciendo a su jefa. Ella conocía varios secretos de la morena, pero demasiado fiel a ella como para traicionarla de esa manera, de todas maneras ya había visto a la mujer pelirroja por ahí y hasta había dormido, ella pensaba que solamente era una amiga de Yulia, pero cuando vio a ambas salir de la habitación de la morena una noche la mujer solo sonrió, no la conocía, pero ahora su jefa se mostraba más relajada y siempre tenía una sonrisa cuando la veía.

Yulia puso detrás de ella una almohada y se sentó sobre la cama, buscando una cómoda posición para que sus costillas no dolieran. La puerta se abrió y apareció una increíble Elena con camisa y pantalones ajustados, Yulia trago duro y le sonrió al saber que apareció después de todo.

-Buenos días Elena-la saludo- que sorpresa tenerte aquí tan temprano por la mañana.
-Tenía que traerte esto-dijo mostrándole las pastillas- me las he llevado sin querer esa vez en el hospital.
-Créeme que notado su ausencia-contesto Yulia. Elena sonrió al imaginar la pésima noche que habrá tenido Yulia sin las pastillas para aliviar el dolor, de todas formas era lo mínimo que se merecía por ser mentirosa- María me ha dado algunas pero no surten el mismo efecto.
-Bien, entonces aquí te las dejo- dijo colocándolas en la mesita al lado de su cama- solamente a eso venia-dijo mirando hacia otra parte.
-¿Ya te irás?-quiso saber- ven aquí y charlemos-propuso Yulia palmeando el espacio vacío de la cama a su lado.
-No lo sé Volkova-dijo dudosa cruzándose de brazos.
-Vamos Elena-menciono mostrándole su reloj- aun es temprano para ir a trabajar, en cuanto sea la hora prometo dejarte tranquila-regalándole otra sonrisa.
-Está bien, pero solo un momento-dijo queriendo simular que no se había tildado viendo esos dientes perfectos, ella se sentó a su lado incomoda al tener a Yulia mirándole de esa manera y mas con la cercanía
-¿Y cómo va el trabajo?-pregunto Yulia iniciando la conversación. Elena la miro desconfiada y Yulia supo rápidamente el motivo- solamente era una pregunta por cortesía, Elena. Créeme que no lo hago con segundas intenciones, mírame-dijo señalándose- estoy aquí y no puedo hacer nada, si no fuera porque Aleksei vendrá a traerme los informes estaría muy incomunicada de todo.
-El trabajo va bien Yulia-respondió quitando una invisible pelusa de su pantalón- eh estado muy ocupada ayer y seguramente también hoy, debemos preparara muy bien la nueva temporada-comento. Yulia asintió con la cabeza.
-Lo comprendo-dijo- ¿Es por eso que has venido hasta hoy recién?-pregunto bromeando- te he llamado varias veces ayer.
-Sí, bueno no he podido del todo-mintió- te las hubiera podido traer pero el tiempo no estaba de mi lado.
-Tranquila, viniste hoy y eso ya es mucho- respondió tocando la mano que estaba tendida sobre la cama, Elena no la aparto, sino que miro ambas manos juntas sobre la cama y se sorprendió al ver que Yulia siempre tenía ese calor agradable en ella.
-Las noticias no hablan más que de tu accidente-comento Elena queriéndole quitar importancia a las caricias de Yulia sobre su mano- no dudo que ya todo Moscú lo sepa.
-Bueno, las malas noticias viajan rápido-dijo Yulia- ¿Al menos no han exagerado algo o algún invento por el estilo?
-Al menos por el momento no-contesto mirándola- lo poco que he visto no dice más que te ha atropellado un auto por ir distraída-comento recordando el momento una vez más.
-Sí, supongo que tendré que tener más en cuenta que cuando rescate a alguien yo también debo moverme-dijo queriendo bromear. No supo si Elena rio o sonrió ya que miro hacia otro lado y no pudo ver su rostro.
-Convengamos que debes estar más atenta entonces-dijo mirándola finalmente.
-¿Cómo están tus rodillas?-pregunto entrelazando sus dedos, ya que Elena no había quitado su mano aun, ella lo tomo como un permiso para seguir.
-Yo estoy bien Yulia, solo fueron unos raspones-contesto- tu eres la del tobillo doblado y las costillas fisuradas.
-Lo sé-contesto distraídamente. Yulia acaricio con su mano libre una cicatriz que tenía la pelirroja en el dorso de su mano, arrugando el entrecejo quiso preguntarle cómo se la había hecho, pero cuando miro la cara de Elena viendo en la misma dirección supo que quizás debería dejarlo para más tarde.
-Debo irme-dijo notándose claramente incomoda, sabía que Yulia quizás preguntaría por esa cicatriz y ella no quería revivir ese momento nuevamente.
-No, espera-dijo Yulia jalándole del brazo cuando ella se había parado, Elena perdió el equilibrio y fue a parar sobre Yulia, con ambos brazos en cada costado- ¿no piensas despedirte de mí?-dijo Yulia acariciando su rostro y aprovechando el momento.
-Yo…-quiso decir, pero Yulia interrumpió eso besándola con ganas. Elena no pudo resistirse a eso, pasar de besar esos labios casi a diario a unos cuantos días sin ellos era algo de lo que estaba acostumbrándose, quisiera o no. Así que con las mimas ansias comenzó a corresponder el beso, expresando claramente cuanto había extrañado esa boca. Yulia despeinaba sus cabellos pero a ella no le importaba, la suavidad con la que lo hacía y su boca moviéndose sobre la de ella la llevaban a otra realidad donde no existían más que eso y las sensaciones que provocaba en ella.

Las respiraciones iban en aumento y el aire se hacía necesario, pero aun así no se separaban, Yulia coloco una mano en su malo y la atrajo hacia sí, y Elena se dejo caer con todo su peso sobre ella, olvidándose de su estado. Fue cuando se escucho el quejido de Yulia dentro de la boca de ambas, que Elena noto que quizás le estaba haciendo daño. Se separo de ella rápidamente parándose a su lado y la vez peinando sus cabellos.

-¿Te he lastimado?-quiso saber preocupadamente.
-Tranquila, estoy bien-mintió la morena. Sentía sus costillas palpitar de dolor, pero había sido su culpa por dejarse llevar, el beso de Elena estaba siendo tan bueno que ella había olvidado por completo que no podría resistir otro peso encima.
-Bien yo… yo debo irme Yulia-repitió de nuevo. La morena volvió a repetir la acción, donde Elena con más voluntad propia se inclino para otro beso, esta vez corto y sin pasar más allá de los labios.- adiós- dijo avanzando hacia la puerta.
-¿Vendrás después del trabajo Elena?-pregunto logrando que se detuviera antes de que marchara.
-¿Y por que vendría Yulia?-dijo levantando una ceja y abriendo la puerta.
-Para estar conmigo- dijo simplemente Yulia. Había puesto su mejor cara de inocente y Elena comenzaba a caer ante eso.
-Quizás lo haga Volkova-menciono- Quizás- repitió. Yulia se alegro al ver que al menos haría el intento y que tuvo la oportunidad de ver, al menos, una sonrisa torcida e irónica de su parte, pero al menos era una sonrisa.
No había pasado ni siquiera media hora de que Elena se fuera, cuando le había avisado que nuevamente tenía visitas. Eran sus padres.
Yulia dio el permiso y espero paciente lo que sería un reclamo, preocupación y retos. Ya se habían tardado se dijo.
Observo entrar primero a su madre con cara de preocupación, que cambio rápidamente a una de horror al ver a su único tesoro en ese estado, su padre entro detrás de ella con su habitual tranquilidad de siempre.
-¡Yulia!-pronuncio Larissa al verla en ese estado- pero mira nada mas como estás cielo-dijo besando su rostro por todas partes- ¿Cómo es posible que sea Aleksei quien nos notificara de tu estado y tu ni siquiera un llamado has dado?-quiso saber. Yulia comprendió y quiso estrangular a su amigo en esos momentos.
-Lo he olvidado mama, lo siento-respondió- además no quería preocuparlos a ambos, me siento bien, en serio.
-Pero nos has dado un susto de muerte hija-respondió Oleg acercándose a ella para saludarla- nos hemos preocupado mucho cuando Aleksei dijo que habías tenido un accidente, nos dijo que ya te habían dado el alta al ver que no tenias nada grave, pero eso no quito nuestro miedo.
-Cariño ¿Qué sucedió?-pregunto Larissa acariciando su cabello.
-Un idiota no me vio-mintió- fue un accidente, nada mas-dijo queriendo restarle importancia.
-¿Te has quejado con las autoridades Yulia?-pregunto Oleg.
-La policía sabrá qué hacer con el papá-respondió- de todas maneras lo que importa es que no sucedió nada grave y yo estoy bien.
-Exacto cariño. Estas aquí con nosotros- respondió Larissa.
-¿Y bien?-dijo Oleg sentándose a su lado- ¿Qué tienes pensado almorzar hoy?-quiso saber.
-¿A qué te refieres?-pregunto Yulia suponiendo hacia donde iba a ir la conversación.
-Tu madre no se querrá separar de ti durante todo el día-dijo señalándola y viendo como Larissa inspeccionaba los cortes en su rostro- así que espero que no te moleste que nos quedemos a comer.
-Para nada papá, necesitare compañía ahora más que nada-dijo sonriéndole.
-Bien-contesto respondiéndole con otra sonrisa.

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

Elena estuvo en el edificio un poco más temprano de lo habitual debido al escape que había tenido de Yulia, después de todo era la dueña y podía estar ahí cuando quisiera ¿cierto?

Poco a poco fue observando cómo los empleados llegaban y la miraban con curiosidad, pero eso a ella no le importaba. Cualquiera podía suponer muchas cosas acerca de ella, pero no le interesaba mientras siguieran mostrando respeto hacia su persona. La hora del ingreso había llegado y ella espero paciente en su oficina hasta que vio a Irina entrando con los informes de siempre.

-Las noticias y los informes señorita Katina-dijo dejándolos en el escritorio. Elena trago su café que había comprado antes de ir al edificio como para matar un poco el tiempo ya que había sido muy temprano para ir.
-¿Noticias?-pregunto.
-Sí, bueno…-nerviosa- son las revistas que hablan de su… digo de Yulia y su accidente-tartamudeando. Elena la miro ceñuda ante su nerviosismo, Irina cada vez estaba más estúpida según su parecer.
-¿Y por que las has traído hasta aquí?-pregunto intrigada.
-Bueno… pensé, o supuse que… le interesaría saber lo que dicen.
-No deben tener nada que no sepa Irina-dijo tranquila al saberse testigo de aquello- pero no importa, de todas maneras déjalas ahí- la rubia suspiro aliviada mirando una vez más intrigada sus manos raspadas- quieres saber lo que sucedió con ellas ¿cierto?-pregunto Elena sabiendo hacia donde miraba su secretaria.
-Bueno yo… yo no tendría porque preguntarle algo fuera de lo laborar señorita Katina-respondió nuevamente nerviosa. Elena sonrió ante el respeto de su secretaria, sabía que Irina era de confiar, por algo era la única que tenía permiso para entrar sin tocar y ella confiaba en su discreción.
-Te contare algo Irina y no quiero que salga ni una palabra de eso ¿de acuerdo?-dijo señalándola. La rubia asintió con la cabeza intrigada, ya que si su jefa mostraba nuevamente ese porte algo importante era. Se sentó frente a ella rectamente y escucho atentamente cada palabra de la pelirroja.

Elena le relato con detalles el accidente y como ella había tenido algo que ver. Le había dicho que fue porque Yulia la había salvado a ella de ser atropellada y por eso había terminado así, obviamente omitiendo el detalle que iban discutiendo y la razón por la que ella se había ido como si nada de ahí. Aunque para Irina no fue la gran sorpresa, ella unió sus suposiciones y las sabia correctas, sabía que su jefa se había marchado por lo que había visto y no “porque quería tomar aire” como le había dicho, ella no era ninguna tonta. Elena se las había arreglado para que nadie supiera que ella también tenía algo que ver en el accidente, seguramente que la vuelvan a involucrar en algo con Yulia le daría algo más que inventar a los chismosos. Temía tanto que se descubriera el trato que tenia con la morena que haría hasta lo imposible con tal de que una cosa así no sucediera, no quería ni imaginarse las cosas que dirían de ella si alguien se llegara a enterar que ella y Yulia eran amantes. Ni hablar.

Pero por alguna razón, ella le había contado solamente a Irina que también estuvo en aquel accidente, no supo porque motivo, pero su secretaria la daba una sensación de que no abriría la boca, a lo mejor y eso la beneficiara a ella también, después de todo ella tendría a alguien con quien descargarse de vez en cuando. E Irina parecía la candidata perfecta para la discreción.

Los días seguían su curso y con ellos se trazo una nueva rutina. Elena después del trabajo pasaba a visitar a Yulia un momento, tal cual como el primer día que se lo había pedido claramente con sus ojos. Yulia no había vuelto a mencionar el incidente en la carpa ya que comprendió que Elena no quería saber con eso, después de todo preferiría que las cosas quedaran así a soportarla enojada. La morena comenzaba a mejorar del tobillo, pero obviamente aun le dolía se ejercía fuerza con este, sus costillas eran otro tema, ya que el doctor le había dicho que necesitaría de tiempo para que terminara de sanar, posiblemente más de un mes.
Aunque a veces ella se mostraba algo curtida y quería dar un paseo por su hogar, las empleadas la encontraban y la regañaban pero ella siempre se justificaba diciendo que se aburría demasiado estando tan sola en la habitación.
Aleksei la visitaba cada vez que podía y la informaba de todo y la dejaba tranquila al decirle que todo iba bien con la revista, aunque ella moría por volver al trabajo que tanto le apasionaba.

Estaba oscureciendo y ella una vez más, se había escapado para sus vueltas. Quiso ir por si misma por un vaso de agua, pero había sido todo un odisea bajar las escaleras sin dejar de sentir el dolor en su tobillo cuando tenía que bajar algún escalón, se sostenía de la barandilla delicadamente para no hacer mucha fuerza con su brazo y no exponer a que sus costillas se quejaran por el dolor. Cuando victoriosamente había llegado hasta la cocina tuvo como recompensa a su tan ansiado vaso de agua. Una vez saciada su necesidad, se dispuso a prepararse mentalmente para volver a, esta vez, subir las escaleras.
No fue hasta que le faltaban pocos escalones para finalmente terminar que escucho una voz detrás de ella regañarla.

-¡Yulia!-escucho el grito- ¡¿Se puede saber que estás haciendo levantada?!-La morena voltio y observo a la pelirroja con cara de enojada.
-Hola Elena-la saludo- no te esperaba tan temprano.
-Nada de “hola Elena” y ni tampoco me cambies de tema-dijo subiendo las escaleras.
-¿Cómo entraste?-dijo queriendo cambiar de tema nuevamente.
-Las llaves Yulia-dijo mostrándoselas- ¿ahora me dirás que haces levantada?-dijo poniéndose frente a ella.
-Moría sed ¿sí?-dijo queriendo sonar enfadada- no había nadie alrededor y quería ir por mi misma-mintió.
-Ajá-dijo sin creerle- como diciendo que si no llamaras a ninguna de tus empleadas no vendrían para darte un simple vaso de agua. Invéntate otra cosa mejor Yulia.
-Bueno no me creas entonces-dijo volteándose para seguir subiendo las caleras. Faltaba poco. Quería disimular lo mayor posible los evidentes dolores en su cuerpo. Pero Elena claramente se había percatado de esto al ver como se sujetaba sus costillas y maldecía por lo bajo.
-Mírate nada mas, ni siquiera estas del todo recuperada Yulia-continuo regañándola- das lastima.
-Yo puedo Elena ¿lo estoy haciendo o no?-dijo tercamente. Sonrió con ganas cuando había terminado con las escaleras, ahora solamente faltaba el largo pasillo que no sería problemas, ya que este era recto y no era tanto problema en comparación con las escaleras.
-Termina de una vez con tu fracasado intento de hacerte la fuerte-dijo alcanzándola- déjame ayudarte a llegar hasta tu habitación.
-Ya dije que puedo Elena-dijo deteniéndose para mirarla y posteriormente seguir con su lento caminar.
-¿A si?-pregunto levantando una ceja. Yulia asintió con la cabeza y Elena sonrió con picardía ante lo que estaba a punto de hacer- entonces veamos- dijo al picar con sus dedos las costillas afectadas de Yulia.
-¡Ay Elena!-se quejo- ¡eso dolió, m.aldición!
-Entonces no están tan recuperada del todo-dijo triunfante- déjame ayudarte si no quieres que lo haga de nuevo-amenazo preparando sus dedos nuevamente.
-Está bien, está bien- respondió asustada. Rodeo con el brazo contrario de las costillas fisuradas el hombro de la pelirroja y la ayudo a caminar así hasta su habitación, sintiéndose aliviada de no pisar demasiado con su tobillo.
-¿Ves?-menciono entrando- si te hubiera dejado caminar por tu cuenta hubiéramos tardado años en llegar-depositándola en la cama
-Sí, sí, que graciosa-respondió Yulia acomodándose- estoy muy aburrida de estar viendo solamente cuatro paredes. Ya se me cada detalle de esta habitación.
-No seas exagerada-respondió sentándose a su lado- además ¿no te has puesto a pensar que mientras más reposo tomes más rápido te repondrás?
-Sí, ya lo he hecho. Pero eso no quita lo aburrido.
-Solamente son excusas Yulia-respondió.
-De todas maneras gracias por la ayuda-dijo tomando su mano- sé que es inevitable para ti preocuparte por alguien como yo-dijo queriendo bromear.
-Oh por Dios, aquí vamos de nuevo-dijo girando sus ojos. Yulia solamente se rio.
-Por cierto tienes un bonito perfume ¿Cuál es?-quiso saber.
-Ese es un secreto que no te diré-dijo al entrelazar inconscientemente sus manos.
-No importa-contenta por su acción- solamente será cuestión de tiempo para que lo descubra.
-Buena suerte con eso-respondió. Las dos se quedaron durante un tiempo indefinido observándose mutuamente, la distancia entre sus rostro comenzó a acotarse y ellas se unieron en un beso. Las lenguas y labios se acariciaban mutuamente y ellas disfrutaban de ese momento único que era cada vez que estaban en esa situación. Elena comprendió en ese momento que estaba, como siempre dejándose llevar y no hacía nada por evitarlo, ya que sabía que cuando fuera demasiado tarde, le constaría mas solucionar las consecuencias.
Como habían dejado la puerta de la habitación abierta, se había escuchado claramente el sonar de un celular, las dos a la vez había terminado el beso observándose a través de los ojos de la otra.
-Creo que me he olvidado el celular abajo-dijo Yulia en voz baja.
-Yo iré por el-dijo Elena levantándose de la cama- después de todo soy la más apta.
-No es gracioso Katina-se quejo Yulia mirándola.

Elena estaba todavía caminando por el pasillo cuando comenzó a ver una melena castaña ir subiendo por las escaleras, ella avanzo unos cuantos pasos más para que la tenga frente a ella al terminar de subirlas. Se pulso se acelero y rápidamente recordó el incidente de la carpa al ver la cara de la mujer que estaba frente a ella petrificada por la sorpresa.

-¿Qué haces aquí?-logro pronunciar.
-Lo mismo me pregunto yo-dijo Elena cruzándose de brazos- ¿Qué haces tú aquí?-pregunto con rabia. Aunque negara el motivo, ya la odiaba.
-Vengo a dejarle el informe a mi jefa y ponerla al día con su revista- dijo mostrándole los papeles que había usado como excusa para ir a ver a Yulia. Después de varios días pensándolo finalmente ir a visitarla para ver como estaba.
-Pensé que de eso se encargaba Aleksei-contesto- además no creo que este sea un horario para las visitas de este tipo-mirándola de arriba abajo- y muchos menos que sean de trabajo, Yulia tiene que guardar reposo.
-Solamente he venido a decirte unas cosas-mintió mirándola de la misma manera- además si Yulia tiene que reposar, puedo decir lo mismo para las visitas que vienen sin motivo aparente-lanzo el comentario que tanto se moría por decir. Ella deseaba ver la cara de la pelirroja cuando le dijera que lo sabía todo.
-Soy su amiga- dijo Elena usando por primera vez aquella mentira a su favor- y fue la misma Yulia quien solicito mi presencia-dijo sonriendo al ver su cara. Anna apretó con fuerza los papeles en sus manos al ser consumida por sus celos, no dudaba que quizás la morena la hubiera llamado a ella para que estén juntas.
-En todo caso no es de mi interés eso-dijo- ahora si me permites…-queriendo avanzar. Cuando quiso salirse por un costado, Elena dio un paso poniéndose frente a ella, repitió la misma acción hacia el otro lado y la pelirroja volvió a hacer lo mismo impidiéndola el paso-¿Qué sucede contigo?-la espeto.
-Dame los papeles a mí y yo misma se los daré-dijo queriendo sacárselos.
-De ninguna manera-dijo esquivando sus manos- tengo que hablar con ella para explicárselos, además tú no tienes porque ver cosas privadas de la competencia.
-Sabemos mantener muy bien en privado cierto tipo de cosas-contesto.
-Yo no diría lo mismo siendo tu-dijo Anna mirándola con odio.
-Disculpa, ¿Qué has querido decir con eso?-dijo Elena ceñuda.
-Nada que todo el mundo ignore menos yo-dijo- muévete de mi camino-exigió.
-¡A mí no me hables de esa manera!-contesto Elena ignorando lo anterior- ¡no eres nadie para hablarme así!
-Oh claro que según tu no soy nadie-mirándola- ¿pero Yulia si lo es todo no?-Elena se quedo callada para ver hasta donde llegaba- no sé de donde salió de la nada su “amistad”-dijo sabiendo ella toda la verdad- a mi no me engañan y menos tu-señalándola- tú la odias, a mi no vas a engañar Katina, todavía me pregunto que hizo Yulia para tenerte-menciono. Elena abrió grande los ojos al interpretar aquel comentario con doble sentido, sin saber que uno de ellos era correcto.
-Yo no tengo porque rendirte cuentas a ti-contesto- y mucho menos perdiendo el tiempo con una simple… secretarucha de cuarta como tu- avanzando, logrando que Anna también diera pasos hacia atrás, deteniéndose justo en el momento en el que sabía que comenzaba la escalera.
-¡Conmigo no tienes que tratar nada!-grito- no me importa nada que tenga que ver contigo pero si con Yulia-dijo- ¡Déjame pasar!
-De ninguna manera-agarrándola del brazo- tu no iras a ninguna parte.
-¿Y quién lo dice? No tengo porque obedecerte.
-¡Yo lo ordeno!-grito- ¡Y no quiero que pases por esa puerta tampoco!
-La quieres toda para ti sola ¿cierto?-dijo sonriendo- ¡lo sabia! ¡Yo sabía!-Elena se puso algo nerviosa por su comentario.
-No sé qué insinúas- soltándola- ni tampoco me interesa.
-Yo que tu si estaría al tanto de lo que comentan-contesto- y más cuando alguien sabe la verdad-Elena la escucho atenta- todos ocultamos algo señorita Katina ¿o me equivoco?
-No tengo porque darte explicaciones-mirándola- no a una simple secretaria como tú que solamente es una pobre interesada muerta de hambre.
-Pues esta simpe interesada logra lo que quiere cuando quiere-sonriendo- para ti no ha sido sencillo ¿no? Estar al mismo nivel de una simple “interesada” como yo-dijo hablando sin querer de lo que sabía- se creen la gran cosa y se mezclan con nosotros de todas formas, Oh pobre de la señorita Katina, avísame cuando pierda el interés por ti-dijo queriendo avanzar.
-Te dije que no pasaras-poniéndose frente a ella- eres una rebajada-dijo al entender perfectamente de lo que hablaba- y lo seguirás siendo durante el resto de tu asquerosa vida, ¿no te da vergüenza hacerlo simplemente para escalar más alto? ¿Es que a caso no te das cuenta que siempre estarás en el mismo lugar valiendo cada vez menos?-viendo a Anna apretar sus puños.
-Tú tampoco eres perfecta-contesto con rabia- mira quien lo dice, la que tiene una familia destruida a la que ni siquiera ve.
-¡Cállate!-grito- ¡No hables de eso!
-¿Qué no te gusta?-pregunto riendo- Por cierto Katina ¿Cómo está tu papi?
-¡Te dije que te callaras!-volvió a gritar. La furia se apoderaba de ella y esta vez no iba a dudar en dejarla libre. Yulia que estaba dormitando sobre la cama escucho un grito en el pasillo, se levanto como pudo y quiso ir a ver que era todo ese griterío, además de que quería saber qué rayos hacia Elena que se tardaba tanto por ir a buscar simplemente su celular.
-¿Esta con tu madre?-preguntando inocentemente- ¡Ops!-tapándose la boca- olvide que los dejo abandonados a todos sin importarle nada.
-¡Tú no eres la que no sabe nada!-reteniendo su furia- ¡No hables de lo que no sabes!
-¿Y qué hay de tu hermana?-volvió a preguntar- la zorra que quedo embarazada y fue igualmente abandonada, no hay duda que la niña que tiene como hija sea igual que su madre cuando crezca.
-¡Te dije que cerraras la boca!-vociferó golpeando su pecho. Pero lo que Elena no tenía en cuenta en ese momento era el lugar donde estaban, Anna perdió el equilibrio y al no tener nada de donde sostenerse a tiempo, fue a dar directamente hacia las escaleras, rodando escalón por escalón siendo observada por la pelirroja que veía todo en cámara lenta al estar en shock por lo que había sucedido. La cabeza de Anna golpeo el suelo cuando termino de caer y Elena se tapo la boca con ambas manos totalmente sorprendida al ver el evidente charco debajo de ella. Yulia había sido un público impotente que lo había visto todo desde el pasillo.
-¡¿Elena que has hecho?!

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 9:07 pm

XVIII
INDIFERENCIA.

Los hechos no dejan de existir porque se les ignore.



Elena se giro rápidamente encontrando a Yulia detrás de ella, viéndola con la misma cara descompuesta que estaba segura que ella tenía por igual.
Yulia camino con pasos algo ligeros olvidándose del dolor, Elena estaba estática a su lado sin saber qué hacer, donde mirar y qué decir, la morena observo al final de las escaleras viendo a Anna en una pose bastante difícil para una persona, pero lo que más impactaba era la mancha detrás de su cabeza.

-¡Dios santo!-murmuro viendo sin poder creer aquello. Se había hasta recreado una escena de Elena discutiendo con alguna de sus empleadas cuando había escuchado los gritos, pero lo que Yulia jamás imagino fue ver a Anna discutiendo con la pelirroja, y de repente y sin dar tiempo a más nada, ver como ésta la empujaba por las escaleras.
Logro quitar la visión del cuerpo inerte y miro hacia su derecha, viendo a Elena aun con las manos en el rostro que claramente se mostraban temblantes, su pecho se contraía rápidamente y supuso que estaba atravesando por una crisis.
-¡María!-grito Yulia a todo pulmón-¡María!-repitió. Por un momento había tenido la idea de enviar a Elena por ayuda, pero viendo el estado en el que se encontraba dudaba que pudiera procesar alguna orden. La anciana apareció al poco tiempo gritando cuando vio aquella imagen en las escaleras-¡María llama a una ambulancia!-grito Yulia. La mujer observo hacia arriba encontrando a su jefa con la mujer pelirroja a su lado, ella también pensó cualquier cosa viéndolo desde esa perspectiva-¡Ahora María, no tenemos toda la noche!-grito sacándola de su transe.
-¡Enseguida!-dijo saliendo disparada hacia el teléfono.
Yulia intentaba tranquilizarse, pero no podía evitar sentir miedo ante la poca movilidad del cuerpo de Anna. Habría grandes, grandes consecuencias si aquello se complicaba. Ella estaba completamente con las manos y pies atados. Por más que quisiera hacer algo, tristemente lo que restaba hacer era esperar el tiempo que la ambulancia se dispusiera a tardar para venir en busca de la castaña.
-Elena-dijo zamarreándola. Ejerció un poco de fuerza en sus brazos para que la mirara, logrando que la pelirroja dejara de mirar fijamente aquel cuerpo- Elena vámonos de aquí-propuso casi empujándola.

La llevo hasta su habitación y la recostó en su cama, sentía su cuerpo temblar y la vio con la mirada perdida, Yulia comprendió la culpabilidad que quizás estaría atravesando en ella y no era para menos.

La dejo ahí y decidió cambiarse de ropa, aun no comprendía con exactitud qué era lo que había sucedido, pero por el momento estaba dispuesta a poner la cara si la situación se complicaba.
Después de su ardua tarea luchando contra los dolores y su ropa, logro finalmente vestirse. Estaba saliendo de su cuarto cuando escucho la voz de María anunciando que ya estabas los paramédicos en la casa. Yulia bajo lentamente las escaleras viendo en el transcurso como colocaba a Anna sobre la camilla, ella no había mostrado en algún momento movimiento alguno y eso no hacía más que preocupar a Yulia.

-¿Vendrá con nosotros?-pregunto el hombre apurado.
-Los seguiré en mi auto-explico Yulia. Después de todo viajar en una ambulancia tambaleante no era la mejor opción para sus adoloridas costillas. El hombre asintió con la cabeza y se marcho rápidamente sin perder más tiempo.
-Señorita que…
-Ahora no María-la interrumpió buscando las llaves de su auto- tampoco tengo idea de que es lo que sucedió, así que preguntes-dijo de manera cortante antes de marcharse. Seguramente su empleada estaría pensando lo peor de ella, pero en eso momento no le importaba para nada.
Rezaba una y otra vez que Anna estuviera viva, no quería ni imaginarse el escándalo que se avecinaría después.

Con las mayores de las dificultades logro entrar a su auto y manejo de manera tranquila durante todo el trayecto, si hubiera malas noticias los paramédicos se lo hubieran notificado en el momento. ¿Qué estaba sucediendo? Se preguntaba una y otra vez. Aun la idea era costosa de asimilar, en un momento estaba tranquilamente con Elena en su habitación, compartiendo como nunca una conversación si peleas y al siguiente se encontraba con una imagen completamente diferente por donde se le mirara.

Yulia no podía evitar reprocharse a sí misma el no haber aclarado las cosas con Anna nuevamente, era ahora cuando la voz molesta de Aleksei se repetía en un constante eco en su cabeza. ¿Qué estaba haciendo Anna en su casa? No tenía motivos para ir, pero teniendo en cuenta lo insistente que podía llegar a ser esa mujer no dudaba que no le hubiera importado para nada el trato que le había dado cuando la había ido a ver al hospital.

¿Qué hacia discutiendo con Elena? ¿Qué sucedido para que ambas este frente a frente gritándose? Yulia tenía un caos en su cabeza, tenía tanta preocupación como miedo y la situación no se presentaba para menos. Justo, justo cuando las cosas estaban marchando tranquilas para ella tenía que suceder este tipo de cosas.
Estaciono el auto y con dolor que sus costillas y tobillo se lo permitían salió de él y fue a paso lento hacia el hospital. Quería tener en cuanto antes noticias de Anna y preguntarle a Elena que rayos era lo que había sucedido.

Fue directamente a la mujer que parecía muy entretenida leyendo unos papeles que tapaban su rostro.
-Hola-dijo Yulia llamando la atención de la mujer.
-¿Puede ayudarte en algo?-pregunto amablemente después de haber bajado las hojas.
-Si bueno yo… quería saber cómo esta una amiga que supongo que acaba de ingresar aquí hace poco. Ella cayo por las escaleras-explico Yulia- su nombre es Anna Ivanova.
-Ha ingresado hace poco una mujer, si-dijo tecleando- pero aun no ha sido identificada.
-¿Pero sabe cómo se encuentra?
-En este momento está siendo atendida en urgencia-explico- el doctor Morozov se está encargando de ella.
-¿Urgencia?-pregunto asustada- ¿Esta grave?
-Aun no se ha notificado nada de eso señorita, si gusta puede sentarse a esperar hasta que el doctor de noticias.
-Bien-respondió-gracias de todas formas-dijo palmeando su adolorida costilla.
Yulia estuvo un largo e indefinido tiempo esperando sola en el pasillo, observando de vez en cuando por la ventana y viendo que ya se había hecho de noche. Estaba a punto de quedarse dormida ahí sentada como estaba hasta que vio aproximarse al mismo doctor que la había atendido a ella hace unos días.
-Doctor-dijo Yulia deteniéndolo. El hombro giro y sonrió al reconocerla, la morena estaba parada firme frente a él y se alegraba de su rápida recuperación.
-Señorita Volkova-menciono recordándola claramente. A pesar de pasar más horas en ese hospital que afuera, aquel rostro que había sido publicado en innumerables revista era muy, muy reconocido- veo que ya se encuentra mejor.
-Si bueno, he estado haciendo reposo como me lo ha dicho-dijo antes de agitar su cabeza ligeramente, se estaba desviando del tema- Doctor ¿Cómo se encuentra Anna? ¿Ella está bien?-pregunto con preocupación.
-¿Anna?-pregunto- ¿así se llama? Supongo que me debes hablar de la mujer que llego inconsciente-menciono.
-La misma-contesto- ¿Cómo se encuentra?
-¿Es usted familiar?-quiso saber- no puedo darle ese tipo de información si no lo es.
-Soy su jefa-explico Yulia- y créame cuando le digo que no vendrá ninguna familiar-termino diciendo. El doctor medito lo que escucho pero aun se encontraba algo receloso al respecto.
-Yo, no lo sé señorita…
-Por favor, es mi empleada y estoy preocupada-dijo como último recurso. Morozov asintió levemente conmoviéndose y creyéndole sin saber porque.
-Bien-dijo aclarando su garganta- como te había dicho, ella llego aquí inconsciente con un importante golpe en la cabeza, supongo que eso causo el desmayo.
-Ella… ella cayó por las escaleras-explico Yulia con temor.
-Bien, eso explica muchas cosas-asintió- además del golpe, tiene su brazo izquierdo fracturado y un esguince en el muslo, que si se cuida como corresponde quizás no le traiga complicaciones a futuro. Estamos esperando que despierte para hacerle un electroencefalograma, queremos ver que tan grave pude haber sido el impacto en su cabeza.
-Entiendo-dijo con la mirada perdida- ¿puedo pasar a verla?-pregunto. Quería ver que tantas había sido sus heridas, ya que postrada al final de las escaleras no era la mejor imagen para quedarse a mirar y evaluarla.
-Todavía no, las enfermeras están encargándose de su cabeza. Tuvo un golpe que le provoco un corte-explico- pero yo le hare saber cuándo puede pasar a verla, quizás quiere ir a casa a descansar señorita. Usted aun no está recuperada del todo.
-Yo estoy bien-dijo queriendo ignorar los dolores- y si no le importa me quedare a esperar aquí
-Como quiera-dijo sonriendo- es usted una buena jefa, le avisare cuando este lista-dijo marchándose.
-Gracias-murmuro Yulia a la nada.

Tanto el cansancio físico como el mental, habían terminado por vencer a Yulia dejándola en un sueño profundo en aquellas incomodas sillas. Había sido demasiado para tan pocas horas y su cuerpo adolorido se lo hacía notar. Cada leve movimiento que hacía era una punzada ardiente en sus partes afectadas. Maldijo cuantas veces pudo a la situación y a ella misma, tenía demasiadas ganas de irse a casa como se lo había propuesto el médico, pero se sentía con una enorme culpa y no podía retirarse así como si nada. Más cuando se la había informado acerca del golpe en su cabeza y que eso podría llegar a traer grandes consecuencias.

Después de seguir intentando inútilmente volver a dormirse, supo finalmente que el dolor no se lo iba a permitir. Había mirado las revistas viejas y poco interesantes para matar el aburrimiento, paseo de punta a punta por los pasillos conociendo aun más el hospital, e inclusive había ido en busco de un café, donde se había entretenido escuchando a unos ancianos discutir donde se encontraba la habitación que tanto buscaban. Ella se había acercado y se había ofrecido como voluntaria a guiarlos hacia la puerta correcta, los ancianos agradecidos le había contado durante toda la caminata- que había sido lenta por parte de Yulia y la pareja mayor- que habían sido abuelos por tercera vez y estaba contestos de que al final había venido una niña.

Yulia se mostro amable y atenta a la conversación hasta que llegaron a su destino, los ancianos le agradecieron y ella se sintió bien al ser algo útil en esos momentos, ya que el reposo y la poca actividad que tenia habían sido un verdadera castigo para ella, quien no podía estar quieta un segundo y extrañaba su trabajo a horrores.

Las molestias y el no saber nada, no había hecho más que aumentar su mal humor. Había pasado una noche horrenda, preocupada y asustada por lo que se avecinaba. Había dejado a Elena sola en su casa con una crisis y Anna ahora estaba internada con lesiones que eran preocupantes. No sabía qué hacer hasta que no tuviera noticias de su secretaria, era ahora que comenzaba a tomar consciencia de la gravedad de la situación, la noche anterior había sido ocupada por el temor y había actuado casi mecánicamente.
Estaba a punto de tomar otro paseo cuando observo al doctor Morozov acercarse hasta ella.

-¿Paso la noche aquí?-pregunto intrigado y sorprendido. Yulia solamente se limito a asentir con la cabeza de manera cansada- Eso es sorprendente-sonriendo- y como te había dicho ya puedes pasar a ver a Anna-le informo.
-Gracias-dijo Yulia. El doctor la guió silenciosamente hasta la puerta donde estaba Anna.
-Cualquier cosa no dude en llamarme-dijo antes de despedirse. Yulia volvió a asentir con la cabeza y no dudo en entrar de una vez.

Cuando entro el único sonido que escucho fue el cerrar de la puerta. Anna estaba, como suponía, plenamente dormida. El brazo izquierdo ya estaba enyesado y reposaba sobre su tórax. Tenía algunas marcas en su frente y Yulia se sentía aun peor, lo único que la aliviaba un poco al menos era saber que estaba ahí frente a ella, viva y respirando. Tomo una silla y se sentó a su lado, observándola durante un largo, largo tiempo.
Había notado que se había dormido una vez más, cuando escucho unos quejidos que provenían de la mujer que estaba a su lado. Yulia termino por abrir los ojos y observo a Anna tocarse la cabeza con su mano buena y murmurando por lo bajo algo acerca de su adolorida pierna.

-Anna-dijo Yulia levantándose rápidamente- ¿Te encuentras bien? ¿Qué te duele?-pregunto preocupada.
-Yulia-dijo ésta con la voz llorosa- me duele… me duele mucho la cabeza-dijo tocándosela nuevamente. Anna llevo sus dedos detrás de su cabeza y noto unas vendas en el lugar donde su carne palpitaba de dolor.
-No te exaltes Anna-pidió Yulia- llamare al doctor ahora, tu tranquila-dijo marchándose ligeramente hasta donde su tobillo se lo permitía.
Afortunadamente Yulia encontró al doctor en el pasillo y no dudo en informarme que Anna ya había despertado. Juntos fueron hasta la habitación, encontrando a la castaña quejándose del dolor y haciendo todo tipo de preguntas de cómo había llegado ahí.
La moreno observo paciente mientras el doctor le hacía preguntas a Anna y la examinaba y explicaba con paciencia lo que le había sucedido.
Cuando todo finalmente había terminado el médico hizo algunas anotaciones e hizo la pregunta que Yulia tanto estaba temiendo.
-Dime una cosa Anna-dijo ésta- ¿Qué es lo último que recuerdas?- Yulia estuvo a atenta a la mirada pensante de la castaña y como se volvía a tomar la cabeza por el dolor debido al esfuerzo del recuerdo.
-Bueno… lo último que recuerdo es a Yulia-dijo señalándola- cuando ella me había llevado hasta casa luego de haber cenado-relato. Yulia abrió grande los ojos, aquello había pasado hace semanas atrás. El doctor rápidamente capto esto y decidió dejar las cosas ahí por el momento, no quería preocupar más a su paciente y que sufriera algún tipo de colapso o algo por el estilo.
Morozov explico que tendrían que hacerle algunos estudios más y Anna acepto automáticamente, anoto algunas cosas y se acerco a Yulia seriamente.
-¿Puedo hablar contigo a solas?-pregunto. Yulia asintió y los dos se retiraron de la habitación para hablar calmadamente lejos de los oídos de Anna.
-Sé lo que me preguntara- comenzó Yulia con impaciencia- lo que ella le conto ha sucedido hace semanas atrás-dijo.
-Como lo sospeche-contesto anotándolo.
-Supongo que eso no son buenas noticias ¿no?-dijo Yulia.
-Sí y yo-contesto confundiendo a Yulia-verás- explico- la pérdida de memoria es algo que anticipábamos, pero debes ver el lado buena de que al menos olvido las cosas de hace unos días atrás y no de hace años. Pudo haber sido peor señorita.
-Es cierto-confeso Yulia- pero ¿ya no volverá a recordar más? ¿Y si olvido otras cosas también?
-Eso dependerá de ella, como puede que recuerde lo que sucedió hace unos días o quizás ya no. De todas maneras no creo que haya sucedido algo demasiado trascendental en tan pocos días ¿no cree?-dijo sonriendo.
-Ya lo creo-contesto Yulia tranquila.

Después de eso el doctor le explico algunas otras cosas más y la morena pudo quitarse el gran peso que cargaba encima al igual que la preocupación. Si los análisis salían bien Anna seria dada de alta cuando menos se lo esperara, solamente que tenía que hacer un reposo más estricto a comparación del suyo, cualquier tipo de fuerza con su pierna podía seguir empeorando los tejidos musculares.
Cuando Yulia volvió a entrar a la habitación, encontró a Anna mirándola fijamente con muchas dudas tatuadas en el rostro.

-¿Qué tanto hablabas con el doctor?-quiso saber.
-Cosas-dijo simplemente Yulia- ¿Te sigue doliendo la cabeza?-cambiando de tema.
-Algo-respondió- pero ya me han dado algo para quitarlo, supongo que será cuestión de esperar.
-Sí, es lo más seguro-dijo pensando en decirle la verdad o no- ¿sabes? Dentro de unos días te darán el alta, tendrás que tener mucho cuidado Anna si quieres recuperarte correctamente.
-Lo sé-cabizbaja. Yulia se sintió pésima al ocultar la verdad.
-He estado pensando que quizás lo mejor sería que te vinieras conmigo cuando te den el alta-dijo logrando que la castaña la mirara- necesitaras a alguien cerca para que te ayude por si necesitas algo y esas cosas.
-Pero Yulia, no quiero ser molestia-intentando disimular su enorme alegría.
-No lo serás-contesto- es lo que menos puedo hacer-dijo murmurando. Anna se extraño por este comentario pero no pregunto nada al respecto. Observo a la morena y la vio claramente cansada, posiblemente había tenía una muy mala noche.
-Gracias por todo Yulia-tomando su mano- gracias por estar conmigo en esta difícil situación.
-No es nada-dijo apartando delicadamente su mano-.
-¿Por qué no vas a descasar?-notando su acción y cuidando su suerte- supongo que estaré aquí unos cuantos días más, ya sabes que estoy viva-queriendo bromear, sin darse cuenta como había impactado ese comentario a la morena, ya que se había sentida atrapada.
-Sera lo mejor-dijo yendo hacia la puerta- vendré mañana a verte y para saber acerca de los análisis.
-Está bien, aquí estaré entonces-sonriendo. Yulia salió rápidamente de ahí y se apoyo en la pared del pasillo cerrando sus ojos. Iba a estar en graves aprietos si la verdad salía a la luz. Estaba comenzando a relajarse cuando una voz la saco de sus pensamientos, logrando que diera un brinco por el susto causando nuevamente dolor en sus costillas.
-¡Yulia!-llego la pelirroja corriendo agitada hacia ella, la morena la miraba de una manera nueva que no la hacía sentir nada cómoda- ¿Cómo esta? ¿Se encuentra bien?
-Si quieres saber si está viva, si, ella ahora está bien-contesto rápidamente- y no gracias a ti Elena-dijo reprobatoriamente.
-Se que pensaras lo peor…
-¡Y no es para menos!-la interrumpió, sus costillas se quejaron por el esfuerzo en su caja torácica pero eso ya no era problema, el enojo iba en aumento y poco a poco comprimía el dolor - ¿En qué rayos estabas pensando Elena? ¡¿Qué hubiera pasado si el resultado hubiera sido otro?!
-¡Pero no fue así!-grito- ¡¿Crees que no siento culpa?!-dijo- Si estoy aquí es por algo ¿no?
-Ya es de mañana Elena-dijo apuntando a una ventana- supongo que si hubieras estado tan preocupada como dices, hubiera venido hace horas-contesto. Elena intentaba calmar su respiración para evitar seguir con una discusión inútil.
-Yulia-dijo intentándolo decir calmadamente- créeme cuando te digo que todo tiene una explicación
-Y no sé si la tuya tenga justificación Elena-negando con la cabeza- ¿Tienes idea de lo que he mentido para que me crean que fue un simple accidente?-dijo- agradece que ella no lo recuerda.
-¿Qué quieres decir con eso?-pregunto alarmada.
-Anna perdió la memoria-contesto- cuando la empujaste por las escaleras ella se golpeo la cabeza logrando que olvidara algunas cosas-la pelirroja abrió grandes los ojos ante esa información- por eso no recuerda que fue lo que le sucedió, y por el momento agradezco que no haya preguntando anda aun.
-Oh cielos…-murmuro dando unos pasos hacia atrás- yo… yo no quería…
-¿No querías empujarla?-completo Yulia- de todas maneras creo que no me interesa saberlo-dijo comenzando a caminar
-Yulia pero ella…
-Olvídalo Elena-la interrumpió – lo mejor será que te mantengas alejada de ella, no vaya a ser cosa que de repente lo recuerde todo y quiera hacer algo en tu contra-dijo deteniéndose para mirarla- y no sé porque lo hago, pero es mejor que me obedezcas si no quieres meterte en problemas, es por ti bien-retomando su caminata.
-¿Yulia no escucharas lo que tengo para decir?-quiso saber acercándola.
-¿Sinceramente?-mirándola- no. Al menos por el momento no quiero saber nada, quiero prepararme mentalmente para lo que diré, tengo muchas cosas que solucionar ahora.
-¡Entonces haz lo que quieras!-dijo ya enojada- pero ella no quedara como una víctima simplemente porque este en una camilla, tu y yo hablaremos pronto-dijo con convicción- pero será cuando entres en razón-dijo alejándose.
-Si, como sea-murmuro confundidita.

A la mañana siguiente le había realizado los análisis a Anna y parecía que todo marchaba bien. La nueva temporada comenzaba la semana próxima y Yulia estaba de los nervios al dirigir algunas cosas de su trabajo por medio de lo que Aleksei le dejaba, esperaba recuperarse rápidamente y estar presente para el primer lanzamiento. Elena no había intentando explicarse nuevamente y Yulia no supo si sentirse más enojada por su indiferencia ante lo que había hecho, ¿Por qué se mostro preocupada en el hospital por Anna entonces? Eso no hacía más que hacerla dudar con respecto a lo que había sucedido.

Bastaron algunos días más para que le dieran el alta a Anna y Yulia estaba ya temprano desde la mañana para ir a recogerla, sabía que iba a necesitar una silla de ruedas y un transporte especial, por eso sería llevada por un personal especializado en eso. Yulia había llegado a su edificio mucho antes que los enfermeros, iba a necesitar de guiarlos para que llevaran a Anna desde su piso, espero afuera en la entrada sin tener idea de que era observada.

Yulia no se perdió del brillo en los ojos de Anna cuando era empujada con su silla de ruedas hasta ella, habría ofrecido su penthouse como hospedaje simplemente porque se sentiría peor si no se recuperaba como era debido. Más con saber que cargaba una mentira sobre su espalda hacia más pesada la carga. Anna abrió sus brazos cuando faltaba poco para su encuentro y Yulia no tuvo más alternativa que erguirse un poco y abrazarla.

-Gracias Yulia-dijo en su oído apretándola como podía contra ella. En eso la morena escucha el portazo de un auto y levanta la vista para ver y no ve más que una mirada fija y seria sobre ella. Se separa rápidamente de Anna e intenta actuar lo más normal posible.
-Por aquí-dijo avanzando y abriendo la puerta. Yulia le dio la llave a su portero y le pidió como favor guiar a los enfermeros hacia su piso, este asintió sin problemas y Yulia volvió de nuevo con Anna.
-El los guiara, síganlo-dijo Yulia señalándolo. Los enfermeros avanzaron pero la castaña se mostro preocupada.
-¿Yulia tu no vendrás?-pregunto.
-Enseguida Anna-contesto mirándola. Todos se perdieron dentro del edificio y ella espero paciente la próxima lucha que vendría.
-Vaya, no se ve tan mal después de todo-dijo la voz a su espalda- ¿serás enfermera ahora?
-¿Y a que viene ese comentario ahora?-mirándola- ¿quieres que te recuerde porque esta así a caso?- Elena giro su mirada hacia otro lado incomoda.
-Sé muy bien porque esta así Yulia-contesto- muy a diferencia de ti.
-Creo que lo que vi fue más que suficiente-respondió- después de todo Anna no recuerda nada y tú puedes decir lo que quieras a tu favor
-¿Me estas tomando de mentirosa?-pregunto- deja de exagerar las cosas Yulia, intento explicarte que sucedido y tú te obstinas en no escuchar
-¿Y cómo quieres que este?-pregunto- estas aquí como si nada después de dejar pasar varios días en lo que tuviste la oportunidad de aclarar las cosas, y fuiste solamente al hospital una vez y supongo que no era para nada más que para quitarte la duda si estaba viva o no.
-¡No me aparecí porque tú me lo dijiste!-grito- no quería empeorar las cosas
-¡Si, y fue porque mentí por ti!-contesto.
-¡Pues nadie te lo pidió!-cruzándose de brazos- si me hubieras escuchado no habría necesidad de seguir complicando más las cosas. Te cargas con asuntos que no son tuyos.
-¿Asuntos que no son míos?-pregunto- Te recuerdo que todo sucedió en mi casa y por si fuera poco hay testigos que vieron a Anna en el suelo y a nosotras en las escaleras, no me vengas a decir no tengo nada que ver.
-¿Entonces por qué no me dejas explicarme de una vez Yulia?-pregunto con impaciencia- terminemos de una vez con esto que tengo cosas que hacer.
-Si estas tan ocupada no pierdas el tiempo entonces-mirándola- también tengo trabajo que hacer y sin embargo me encargo de cosas que no son mías- caminando- vamos a tener esta charla Elena, pero no aquí-observando a su alrededor y viendo que habían captado algunas miradas debido a sus gritos- no es el lugar ni el momento apropiado.
-¿Entonces cuando será Yulia?-pregunto - ¿Cuándo tú quieras, como siempre?
-No te preocupes, yo te llamare-dijo girándose. Elena suspiro y decidió que era mejor dejar las cosas así. Se fue rápidamente hacia su auto, esperando impaciente entretener su mente en otra coas que no sea en ese bendito accidente que la tenia comiéndose las uñas.
Una vez que Yulia estuvo dentro de su penthouse observo a Anna mirar atentamente por los ventanales. La saludo para que notara su presencia y fue rápidamente hacia la cocina por agua, aquellas discusiones cada vez la agotaban mas.
-¿Yulia?-dijo Anna llamando su atención.
-¿Si?-girándose.
-¿Qué fue lo que me sucedió?


XXIX
LA INCERTIDUMBRE Y LA NUEVA TEMPORADA.

De los miedos nacen los corajes
Y de las dudas las certezas.



Se necesito de un gran esfuerzo para que Yulia no escupiera el agua que estaba bebiendo, justo cuando Anna hizo aquella pregunta. La miro durante algunos eternos segundos pensando en que decir, el hecho de que la castaña estuviera más entretenida en la vista exterior, hacia las cosas al menos un poco más sencillas.
Apenas había abierto la boca para contestar alguna mentira cuando nuevamente apareció un enfermero para su salvación.

-Señorita, ¿eso es todo?-pregunto- si ya no nos necesita…
-En realidad si los necesitare-lo interrumpió- necesito que esté en una habitación y es en el piso de arriba y yo no podre sola-explico recordando sus lesiones- además es una terea difícil para una persona y más con las escaleras-señalándolas.

Los hombres asintieron, Yulia llamo a María y juntos con un gran esfuerzo para no mover demasiado a Anna, la llevaron hacia el piso de arriba con mucha dificultad. Se habían requerido de muchas maniobras y mucha lentitud para lograr aquello, Yulia solamente había permanecido en la cocina pensando en cómo actuar de ahora en más. Decirle la verdad a Anna era arriesgarse a que posiblemente lo recuerde todo y quisiera hacer algo contra Elena, y ella no estaba preparada para soportar el lío que podría aparecerse por eso. Lo mejor sería inventar algo y quizás rezar para que nunca recuerde que le mintió.
La habitación ya estaba preparada para Anna, así que cuando entro, todos la habían colocado cómodamente sobre la cama. María despidió a los enfermeros y decidió obedecer las órdenes de su jefa, tenía muchas preguntas, y claro, no era para menos después de haber visto a esa misma muchacha tendida al final de las escaleras en una posición muy incómoda y con sangre saliendo de su cabeza. Y ahora, días después de lo sucedido y que Yulia estuviera mas fuera del penthouse que adentro, traen a la misma muchacha con unos enfermeros para cuidarla en su casa. Definitivamente sucedían cosas de lo que no estaba enterada para nada, cosas raras y de las que no estaba del todo segura si quería saber.

Yulia termino por limpiar ella misma el vaso donde había bebido agua y lo guardo en su lugar. Se apoyo en la mesa y soltó un suspiro largo, no sabiendo si era de alivio o para prepararse ante lo que se venía. María bajo lentamente la escalera, observando durante unos momentos la mancha que aun no había salido del tapizado y posteriormente a la morena.
Yulia noto su presencia, pero aun no se atrevía a hacer contacto visual, temía encontrar su mirada acusadora, y lo que hacía aun peor las cosas, era que en parte lo era, ya que había sido cómplice y mas en callarlo.

-La señorita ya está en su habitación-informo María poniéndose del otro lado de la mesa.
-Muy bien María-contesto Yulia viendo una mancha casi invisible sobre el mármol- dentro de poco será la hora de comer-mirando su reloj- si no te importa, me gustaría que Anna no coma tan tarde, necesita recuperar fuerzas-explico para finalmente mirarla.
-No hay problema con eso, ya mismo me pondré a cocinar-contesto- ¿usted también comerá?-pregunto.
-Yo… no lo creo, no tengo demasiado apetito. Quizás me vaya a la cama temprano hoy.
-Pero usted también necesita recuperar fuerzas-casi regañándola- ha estado durante todos estos últimos días caminando cuando usted bien sabe que no tendría que hacerlo-relato. Yulia dio una sonrisa torcida ante su preocupación.
-Lo sé, María-contesto- pero era mi deber-la señora mayor se quedo pensando en lo que acababa de escuchar y nuevamente las ideas y conclusiones habían hecho su aparición ante lo que había ocurrido tiempo atrás.
-Señorita Yulia, yo no sé lo qué sucedió hace unos días atrás, pero…
-María-dijo la morena interrumpiéndola. Temía tanto que a la mujer mayor se le fuera la boca y contara algo de lo que no estaba ni enterada- ¿Puedo contar con tu total discreción en esto?
-Por supuesto que sí-contesto rápidamente- eso era justo lo que le estaba por decir.
-Me alegra entonces que sea así-dijo- pero si quieres alguna respuesta, déjame decirte que yo también las estoy buscando.
-No entiendo-contesto confundida.
-Yo tampoco María-contesto francamente- y no sé que pasara por tu cabeza, pero estoy segura que debe ser lo peor-la mujer abrió la boca para hablar, pero Yulia volvió a interrumpirla levantando la mano- pero te aseguro, María, que los accidentes existen- o eso era lo que ella quería creer
-Lo comprendo-dijo asintiendo- usted sabe que puede contar conmigo siempre que lo necesite-dijo- para cualquier cosa-puntualizo. Yulia avanzo sonriendo hasta ella, seguramente la mujer todavía seguía teniendo dudas y posiblemente creía que ella había tenido algo que ver con la caída de Anna, pero después de todo no la culpaba.
-Gracias-dijo tomando sus manos- me alegra contar con tu apoyo, pero debes estar tranquila que nada es como parece-soltándola.
-Eso espero señorita-murmuro. Yulia giro escuchando y vio sobre su hombro para hablarle.
-Iré a ver si Anna necesita algo-dijo- en cuanto la comida este házmelo saber.
-Yo le avisare-dijo María, observando a Yulia subir las escaleras con algo de dificultad, habían pasado demasiadas cosas raras en muy poco tiempo. Sacudió la cabeza cuando los malos pensamientos comenzaron a apoderarse de su cabeza, si su jefa le había dicho que había sido un accidente, entonces eso sería ¿cierto? María se dispuso finalmente a cocinar para intentar tener su mente apartada de sus posibles teorías, pero lo que hacía todo aun más misterioso era ¿Dónde estaba la mujer pelirroja que estaba con su jefa en las escaleras cuando había visto a la joven en el suelo? ¿Tendría ella algo que ver también?

Anna estaba a punto de quedarse dormida cuando escucho unos suaves golpes en la puerta, en cuanto vio a Yulia aparecer del otro lado, rápidamente su cara de dormida paso a ser una de alegría. Yulia había notado su sonrisa aparecer cuando la observo a ella.

-¿Cómo estás?-pregunto acercándose a la cama.
-Creo que no podría estar mejor en otro lugar-dijo sonriente. Se acomodo de forma que estuviera algo sentada para poder observarla. Anna tomo sorpresivamente a Yulia de la mano jalándola, provocando que la morena se sentara de golpe en la cama, no teniendo en cuenta sus lesiones, logrando que la morena soltara un quejido y tocara con su mano libre sus costillas- Cielos Yulia ¿te he lastimado?-pregunto preocupada.
-Tranquila-dijo queriendo aliviar su dolor- Estoy lastimada, pero no has sido tú-explico.
-¿Qué?-pregunto confundida- ¿Qué te sucedido?
-Me atropello un auto-relató
-¡Por Dios Yulia!-dijo tapándose la boca con su mano libre- ¿hace cuanto que sucedió eso?-pregunto activando las alarmas en la cabeza de la morena.
-Hace unos días, pero no es nada-se removió incomoda.
-¿No es nada?-dijo- te he visto como caminas, seguramente estas adolorida y anda caminando de aquí para allá-contesto.
-No es nada, Anna-contesto tercamente- mi tobillo ya no me causa molestias, además si fuera algo más serio ¿no crees que ni siquiera podría estar levantada?
-Puede que tengas razón-medito asintiendo lentamente.
-Y la tengo-afirmo.
-Yulia-dijo cambiando su tono de voz- ¿eso fue hace días?
-Unas dos semanas atrás para ser exactas-contesto- ¿Por qué?
-Y ¿Por qué yo no lo recuerdo?-quiso saber. La morena abrió grande los ojos, tarde o temprano sabría que vendrían los problemas, pero eso no quitaba el hecho de que la tomara por sorpresa- y no me has respondido cuando te pregunte que me sucedió- término por recordar.
Yulia se acomodo un poco mejor para conservar una buena postura, necesitaba verse tranquila y relajada, nada que hiciera dudar lo que estaba a punto de contar. Ni siquiera para ella misma, necesitaba sonar muy convincente.
-Verás Anna-comenzó luego de suspirar- las mismas escaleras por donde te subieron los enfermeros hace momentos atrás, es por donde te has caído-relato escuetamente.
-¿Caerme por las escaleras?-repitió sorprendida- pero ¿Por qué yo no recuerdo eso?
-Tuviste un fuerte golpe en la cabeza, eso logro que lo olvidaras-explico. Anna toco la parte donde tenía las vendas y comenzó a creer en lo que escuchaba.
-pero ¿Cómo sucedió Yulia?-pregunto- ¿Cómo logre caerme por las escaleras aquí y en tu casa?- Yulia volvió a removerse pensando.
-Yo… como te había dicho antes, había sido atropellada Anna-termino diciendo lo primero que se le ocurrió- estaba queriendo subir las escaleras cuando tú te ofreciste a ayudarme, y no lo recuerdo bien-mintió- pero tu tropezaste y comenzaste a rodar y yo no pude hacer nada para evitarlo-dijo queriendo sonar triste.
-Cielos…-murmuro sorprendida-pero aun así yo, yo no lo recuerdo.
-Quizás sea lo mejor Anna-tocando su mano fugazmente- no deberías esforzarte tanto, además no es algo muy lindo para que lo recuerdes ¿cierto?
-Tienes toda la razón-respondió- de todas formas gracias por hacerte cargo de mi Yulia, no sé de qué manera pagártelo-mirándola fijamente.
-No tienes porque pagarme de ninguna forma Anna-respondió parándose- a mi me basta con que estés bien-dijo yéndose.
La castaña la vio marcharse sonriente, aquello, a pesar de todo lo que había sucedido, estaba pasando de una manera muy conveniente para ella.

Yulia espero hasta estar en el pasillo, para recargarse en la pared de esta y suspirar aliviada. Aquello había salido mejor de lo esperado, se alegraba enormemente de que Anna no hiciera más preguntas, ya que si comenzaba a indagar mas, notaria que había cierta diferencia entre su accidente y el de ella, y no solamente no recordaría su caída en las escaleras, sino que también el suyo, y ese si había pasado hace varios días atrás.
Pero al menos, por el momento, tenía un problema menos del que preocuparse. El lanzamiento de la nueva temporada caía exactamente el viernes y apenas era viernes por la noche, tenia exactamente una semana de espera. Ahora lo único que importaba era reponerse para poder ver su revista antes de que fuera lanzada.
El fin de semana paso sin problemas y Yulia se dedico a cuidarse completamente, los dolores ya no eran continuos y casi ni se hacían notar. Anna había querido intentar uno que otro acercamiento, pero la morena siempre lograba escapar de manera sutil. Aun no había llamado a la pelirroja para tener “La charla” y no sabía explicarse el motivo. Cuando finalmente llego el lunes, ella ya estaba preparándose desde temprano en la mañana para ir a su trabajo.

Ninguno de los empleados había disimulado verla con asombro cuando ella apareció, y no era para menos. Había estado al tanto de las revistas y noticias que había hablado acerca de su accidente. Y como siempre, había encontrado una que otra exageración, pero no era nada que no se pudiera desmentir con tan solo mirarla, Elena no había sido involucrada en ello también y era mejor así. No quería seguir dando explicaciones a algo que ya había pasado.
Paso derecho a su oficina y Aleksei apareció detrás de ella pisándole los talones.

-Veo que hiciste lo que te pedí-dijo observando fugazmente hacia afuera- ¿Tu te encargaste de entrevistarla?-pregunto refiriéndose a su nueva secretaria temporal.
-Sí, y ha sido la más apta-contesto- su nombre es Alexa y es muy eficiente Yulia, se adapta muy bien.
-Eso espero-contesto mirando lo que su amigo le había traído- ¿han hecho los cambios que pedí?
-Todos y cada uno-asintió- y todos te han apoyado con los arreglos que sugeriste.
-Eran mucho mejor que las ideas anteriores-dijo- pero ya estoy aquí, así que ya no habrá más ausencia-sonriendo.
-Se ve muy bien a decir verdad-dijo mirándola- estas contenta de estar de nuevo en el rodeo ¿cierto?
-Y no sabes cuento Aleksei-contesto- es una total pesadilla estar recostada en una cama sin hacer ningún tipo de actividad alguna.
-Creo que se te comprender-sentándose- y no me quiero ni imaginar con cierta huésped que tienes, aun me cuesta creer que hayas hecho eso Yulia, si te sentías culpable de alguna forma podrías haberle pagado a alguien para que la cuidara o…
-Te explique cómo fueron las cosas Aleksei-lo interrumpió- y el tema es un tanto delicado, así que por favor te pediré que no volvamos de nuevo a lo mismo.
-¿Y tú le crees todo eso de que no recuerda nada?-pregunto ceñudo.
-El doctor me ha explicado que eso fue a causa del impacto en su cabeza-respondió algo insegura- de todas maneras algo así no se puede sostener por siempre ¿no crees?
-Quizás- cruzándose de piernas- ¿Y qué me dices de cierta mujer testaruda que ya no te visita?
-Aun no la he llamado-respondió
-¿Y por qué no lo has hecho?-pregunto- estamos a tan solo días de que comience la nueva temporada y lo suyo termine Yulia ¿estás consciente de eso?
-Lo tengo muy claro Aleksei, no te preocupes.
-¿Entonces por qué pierdes valioso tiempo?
-Supongo que de alguna manera estoy retrasando las cosas-respondió. El rubio la miro sin entender, así que Yulia fue por un vaso de agua antes de explicarse mejor- veras-sentándose de nuevo- traté muy mal a Elena una vez en el hospital cuando había ido a ver a Anna, yo estaba demasiado nerviosa y preocupada por lo que le había sucedido y explote en la menor oportunidad.
-¿Qué hiciste Yulia?
-Tampoco es que haya dicho cosas erróneas-contesto- ¿puedes creer que apareció justo cuando a Anna le dieron en alta y tuvo el valor para comentar que no estaba tan mal? ¡Por Dios!-suspiro- ¡Ella esta así por su culpa!
-¿Entonces no la llamaste por que estas enojada?
-No, no lo he hecho porque tengo una leve idea de lo que sucedió.
-No entiendo.
-Alcance a escuchar algunas cosas que se gritaban antes de que Elena la empujara, y sé que no ha sido a propósito, ella es bastante temperamental. Anna dijo algo que hubiera hecho reaccionar de igual manera a cualquiera.
-Ya entiendo-contesto- de alguna manera te sientes culpable del trato que le diste aun sabiendo que todo ha sido un accidente, que no fue más que todo un susto por las consecuencias que pudieron haber aparecido después.
-Exactamente-dijo- quizás sea momento de dejar que las cosas se enfríen y vuelven al menos un poco a la normalidad.
-Pero Yulia, yo no te culpo-mirándola- tu mentiste por ella, si algo peor sucedía con Anna tú te ibas a hacer cargo ¿Qué sucede ahora?
-Mi forma de actuar Aleksei-dijo- conociendo a Elena seguramente me debe estar odiando más que antes, y supongo que debe estar contando los segundos para que el viernes llegue y deshacerse de mí lo antes posible. Supongo que es mejor dejar las cosas así, creo que ya ha tenido suficiente de mí.
-¿Y tu Yulia?-pregunto- ¿Tu ya has tenido suficiente de ella?
-No sé a dónde quieres llegar con eso amigo.
-Solo respóndeme una cosa Yulia-dijo acercándose- olvida lo que pueda llegar a pensar ella, pero ¿tu quieres que el trato de ambas se termine?-pregunto sonriendo un poco. Y solo así logro que la morena pensara después de tanto tiempo.

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

Quizás ya era la quinta vez que revisaba su celular y nada, tampoco es que tuviera tan impaciente por aclarar las cosas. Si Yulia le creía o no, le valía un pepino, ella había intentando explicarle y no se lo había permitido, pero ¿Por qué esperaba tan impaciente su llamado? Si había algo que ya no podía seguir negándose a sí misma, era que le enfurecía por completo que Yulia tuviera a su secretaria hospedad en su propia casa. ¿Por qué tendría que tomarse tal molestia? ¿Quería hablar con ella para explicarse una vez más o averiguar qué era lo que tanto hacían esas dos? Contradictoriamente no quería ni pensar que alguna de todas las ideas que ya se había formado, fuera alguna la real.

Había soportado todo el fin de semana pensando que Yulia lo usaría para comunicarse con ella y arreglar las cosas, pero nada, absolutamente nada había sucedido. Y eso la tenía loca de impaciencia y enojo. Y lo que hacía aun peor la situación, era que ya estaban a días del lanzamiento de la nueva temporada y todavía no había solucionado nada. Se reprochaba a si misma que ya no tendría que preocuparse por eso, cuando finalmente el viernes llegara ella ya no tendría que deberle nada a Yulia y volvería su rutinaria y tranquila vida, pero ¿Por qué todavía sentía algo que la desesperaba? Se suponía que ya estaba por llegar el día tan esperada para ella, ¿Qué sucedería que finalmente llegara? ¿Comenzaría a llevarse mejor con Yulia? ¿Tendrían alguna clase de despedida especial? ¡Pero qué pensaba! Ni siquiera tendría porque imaginarse esas cosas, pero no podía evitarse sentirse con la duda de que sucedería el viernes.

¿El fin de todo?

-Disculpe señorita Katina-Dijo Irina entrando sacándola de sus pensamientos- aquí le traigo las portadas que me pidió-dejándolas sobre el escritorio- y también todos los mensajes de esta mañana-dándole unas papeles.
-Muy bien Irina-revisándolos- ¿Y esto?- refiriéndose a una tarjeta dorada.
-Es la invitación para darle la bienvenida al sobrino de John Clark, el llamo y dijo que pasaría un tiempo con él y vio apropiado que lo recibiera de esa manera.
-Ya veo-pensando en algo- ¿Y esto es…?
-El viernes-contesto rápidamente Irina- justamente para el lanzamiento-sonriendo un poco.
-Eso he notado-leyendo- luego veré que hare-respondió dejándolo apartado y viendo las portadas. Irina asintió suavemente y se fijo ésta vez con más seguridad en su jefa, hacia de la semana pasada que la veía bastante pensativa, ella solamente pensaba que quizás sea por todo lo del accidente y el estrés de la nueva temporada. Ya que había oportunidades en la que pasaban apenas cortos minutos que su jefa estaba constantemente preguntando acerca de las llamadas en su ausencia. Si, lo más seguro era que se debía a eso.
Los días seguían su curso y ellas estaban cada vez más con las mentes ocupadas en el nuevo lanzamiento, la bendita llamada había pasado a un segundo plano. Cuando el viernes había llegado, ellas habían estado tranquilas al saber que habían dado lo mejor de ellas para lo nuevo que vendría. Ambas estaban conscientes de que había estado algo exigentes, pero sabían que así tendrían que ser las cosas. Elena no iba a detenerse ahora, no después de que la guerra contra Milenka había sido finalmente sellada, ella le iba a mostrar a esa descerebrada y fácil mujer quien era la reina de la moda en Moscú.

Elena ahora se encontraba preparándose para la fiesta de bienvenida del sobrino del señor Clark. Sinceramente no se encontraba con ganas de ir, ya que había tenido una semana agotadora, pero no quería negar la posibilidad de toparse con Yulia para terminar de una vez por todas aquello sin nombre, ya que se había enterado por otros medios que ya estaba recuperada y trabajando. Al menos para saber que ya no tendría cuentas pendientes que saldar.
Fiodor había pasado por ella puntual y juntos fueron hasta la mansión donde seria la fiesta. El mismo John había comprado esa propiedad cuando había llegado de América hace tiempo, ahora seguramente iba a alojar a su sobrino ahí durante todo el tiempo que él se quedara.
Una vez dentro de la mansión, se habían topado con caras muy conocidas del mismo círculo. Así que los primero minutos no habían sido nada más que para saludar a todos aquellos que los reconocían instantáneamente para felicitarlos y desearle la mejor de las suerte en esta nueva temporada.

Cada vez que algún empleado pasaba con una bandeja con copas sobre ella, no dudaba en tomar una vaciarla en poco tiempo, buscaba con la mirada en todas las direcciones pero no había algo o ese alguien que fuera de su importancia en esos momentos. Estaba a punto de hacer una escapada al baño cuando escucho la voz de John nombrarla.

-Elena-dijo el sonriente- ¿Cómo estás? Realmente no creí que asistirías, supongo que habrás tenido un agotador día.
-Me encuentro bien, John-sonrió forzadamente mirando a la mujer que estaba con él- pero no es más que un pequeño esfuerzo que valdrá la pena.
-No lo dudo-contesto- déjame presentarte a mi prometida-dijo entrelazando las manos con la mujer- ella es Susan Meyer, pero próximamente Clark-anuncio orgulloso- y ella es la famosa Elena Katina.
-Es un placer finalmente conocerte Elena-tendiendo su mano- John me ha hablado mucho de ti y además he visto tu trabajo.
-Bueno, espero que cosas buenas-correspondiendo el saludo y mirando a John quien sonreía- y ¿Qué tal te parece?
-Completamente maravilloso-respondió- tienes un gran talento Elena.
-Gracias-respondió sinceramente- no sabía que estabas comprometido-mirando a John.
-Sí, lo tenía algo oculto ¿no?-rió- pero nadie puede culparme con esta maravillosa mujer-abrazándola- Susan al fin ha aceptado mudarse conmigo a Moscú, así que ahora que se que no se ira de mi lado solamente resta esperar a encontrar una fecha.
-Eso es grandioso-respondió- pero no es quizás algo ¿precipitado?
-No después de casi 4 años de relación-contesto Susan- incluso estaba temiendo que él jamás me lo pidiera.
-Es que temía que tu no aceptaras, cariño-mirándola- no puedes culparme ¿o sí?-pregunto. Susan solamente sonrió y lo beso sin importar la espectadora frente a ellos, Elena quedo desplazada de aquella melosa escena.
-Bueno… les deseo lo mejor entonces-dijo haciéndose notar- tengo que irme a…
-Sí, sentimos lo de hace rato, pero tu entiendes-ella asintió- no te quitaremos más tiempo, debemos saludar a los demás. Quizás en estos días te sorprenda con la invitación de la boda.
-No lo dudo-levantando su copa- con permiso-dijo escabulléndose de ahí. Busco a Fiodor con la mirada pero no estaba en ninguna parte, desde que él había dicho que iría al baño no lo volvió a ver. Quizás había sido porque ella no lo había esperado donde él le había pedido, pero no pensaba quedarse parada como idita en un solo lugar. Dejo su copa ya vacía en una mesa cuando vio a Polina aproximarse a ella.
-Sabía que te encontraría aquí-abrazándola- ¿Cómo estas, querida?
-Muy bien, Polina-respondió- ¿Y usted?
-Esplendida, querida-dijo- ya he visto tu revista y déjame decirte que como siempre superas mis expectativas.
-Muchas gracias-respondió- una buena organización y buenas elecciones dan buenos frutos.
-Indudablemente-dijo- y hablando de organización, Boris cumplirá años dentro de poco y pienso hacerle una fiesta sorpresa ¿asistirías?
-Ofende la pregunta, por supuesto que iré Polina.
-No esperaba menos de ti querida-respondió tomándola de las manos- Yulia me sugirió la idea y no lo dude, después de todo el la vio crecer y es amigo de su familia de toda la vida.
-¿Yulia?-pregunto sorprendida. Levanto la mirada y no la vio alrededor, inclusive ya había pensando que la morena no había asistido a la fiesta.
-Sí, ella está en el baño-respondió mirando sobre su hombro- oh mira, justo allí viene-señalando. Elena giro y la morena se venía aproximando hacia ella caminando correctamente. Al parecer si había tenido una rápida y buena recuperación, sus ojos estaban fijos especialmente en ella y no supo ahora de que manera enfrentar la situación que tanto había esperado, pero una cosa era recrearla en tu cabeza y otra muy diferente a vivir, poniendo en cuenta que la temporada ya había empezado y ella ya no tenía nada que deberle.
-Elena-la saludo descaradamente depositando un beso muy cerca de su boca- que gusto encontrarte aquí-y ahí estaba de nueva esa sonrisa.
-Yulia-respondió retrocediendo unos pasos, la atmosfera entre ellas ya comenzaba a crearse y claramente se podía sentir. Las miradas de ambas estaba conectadas mirándose con reproche y otra con una tenue disculpa, pero Polina no registraba ni un ápice de lo que estaba sucediendo.
-Justo estábamos hablando de ti Yulia-dijo rompiendo sus miradas- le contaba a Elena acerca de la maravillosa idea que tuviste para la fiesta sorpresa de Boris, se que él estará encantado con todo ¿Tú qué opinas Elena?
-No es una mala idea-respondió- después de todo a él le encantan las fiestas.
-Eso mismo dijo Yulia-mirándola- Dios, ustedes tienen tantas cosas en común- ella quiso contradecir aquello, pero sabía que no debía- hasta piensan de igual manera.
-¿Verdad que si?-dijo Yulia sonriendo de manera divertida- eso mismo le digo a Elena la mayoría del tiempo-siguiéndole la corriente-no por nada nos dedicamos a lo mismo.
-Y es una verdadera lástima que no trabajen juntas-se lamento Polina- ustedes serian insuperables-comento. Esta vez ninguna de las dos dijo algo, ya que se habían mirado una a la otra sorprendida.
-Bueno… ¿nunca digas nunca?-dijo Yulia dudosa.
-Pero tampoco es para hacernos esas clases de preguntas inciertas-dijo Elena- por algo estamos separadas ¿no? Quizás así sea lo mejor.
-Quizás-dijo Polina- ustedes tienen merecido el éxito y reconocimiento que tienen.
-Pero con intentar nunca se pierde nada ¿no?-dijo Yulia mirando especialmente a la pelirroja- sino nunca se sabría el resultado y siempre estará la duda-comento. Polina solamente asintió con la cabeza y Elena la miro sin decir nada- si me disculpan, tengo algo que arreglar ahora mismo, Polina cualquier cosa que necesites no dudes en llamarme-besando su mejilla.
-Lo hare querida, no lo dudes-contesto abrazándola.
-Elena-dijo antes de acercarse a ella y saludarla de igual manera. La pelirroja no tuvo más opción que seguirle la corriente, Yulia había tomado muy disimuladamente su mano y ella sintió que introdujo un papel en su palma y se alejo calmadamente.
La pelirroja estuvo un momento hablando con la señora Diatlov de cosas banales, cuando la anciana se había distraído ella abrió el pequeño papel y leyó su contenido sin poder creerlo. Yulia la estaba citando en el siguiente piso, no supo si sentirse aliviada de que nada iba a quedar sin solucionar o enfadada por el tiempo que se había tomado. Estuvo casi una media hora dando vueltas antes de decidirse, ella también podía hacerse esperar.

Cuando vio que nadie estaba prestándole atención, subió calmadamente las escaleras sin llamar la atención. Su corazón comenzó a bombear fuerte ante el incierto encuentro, estaba segura que Yulia iba a tenderle alguna trampa, de eso no cabía duda, pero ella ¿estaba dispuesta a dejarse envolver?

Fue hasta la puerta indicada y no dudo en entrar rápidamente, después de todo no quería arriesgarse de que alguien la viera. Lo primero que observo al entrar era un gran escritorio cerca de una ventana y la espalda de una mujer, que era claramente la de Yulia.

-Te tardaste-dijo la morena girando- ¿fue a propósito?-sonrió.
-Deberías agradecer que vine-respondió indiferente- ¿Para que querías verme aquí Yulia?
-¿Hace falta que te diga?-pregunto sentándose- me parece que es bastante obvia la razón.
-No lo sé, dime tú-cruzándose de brazos- después de todo este tiempo, me sorprende esta situación.
-¿Situación?-pregunto- ¿Qué quieres decir?
-Quiero decir, por si todavía no te has dado cuenta, que la nueva temporada ya comenzó y ciertas cosas ya han terminado.
-¿Y?-parándose- quiero que me cuentes lo que sucedió con Anna.
-¿Y por qué tendría que hacer?-pregunto- cuando quise explicarte tu no me dejaste, y no fue solamente una vez. Dejaste pasar el tiempo y ahora ya no estás en una posición de exigir algo, Yulia. La temporada ya comenzó hoy…
-Yo escuche-la interrumpió- escuche lo que Anna te dijo.
-¿Qué?-pregunto sorprendida.
-Oí una parte de lo que dijo acerca de tu madre, después lo que dijo de tu hermana y Ekaterina.
-¿Entonces si escuchaste?-pregunto. Yulia asintió- ¡¿Y por qué actuaste como una estúpida entonces?! ¿Por quién me tomas?
-Elena…
-¡Me trataste como su hubiera sido mi culpa!
-¡Por Dios Elena, tú la empujaste!-grito- ¡perdió la memoria!
-¡Pero tu escuchaste lo que me dijo!-contesto- ¡No tenía ninguna derecho!
-¡Ni tu tampoco de hacer eso!-contradijo- ¡pudo haber muerto! Tuve que pagar todo los costos del hospital, tuve que mentir y…
-Si es dinero lo que me estas pidiendo, entonces dime el precio y saldamos de una vez por todas esto.
-No es dinero lo que quiero-contesto- como si me faltara
-¿Entonces?-pregunto- ella no recuerda que sucedió, si piensas que debo entregarme a las autoridades o algo parecido
-Mentí especialmente para qu eso no sucediera-contesto- ¿Por qué voy a querer que hagas eso?
-¡¿Entonces qué rayos quieres?!-volvió a explotar- ¡Nuestra temporada ya termino Yulia y yo… ¡
-Me importa un comino la temporada-la interrumpió acercándose hasta ella- y tampoco me importa Anna y…
-Pues no parece-la interrumpió alejándose- no lo pareció para nada cuando tu tranquilamente la llevabas hasta tu edificio
-¿Eso te molesta?-pregunto acercándose nuevamente.
-No me importa lo que hagas con tu vida Yulia-dijo caminando hacia la puerta- deja de hacerme perder el tiempo, si eso es todo…-intentando abrir la puerta, pero la mano de la morena sujeto la suya impidiendo que lo lograra, Yulia la tomo del otro brazo y la giro aplastándola contra su cuerpo la puerta.
-No voy a hacerte perder el tiempo Elena- olfateando su cuello- no…
-Yulia deberías soltarme- no poniendo demasiada resistencia. La morena como si no hubiera escuchado comenzó a repartir delicados besos en todo su cuello, logrando que Elena soltara suspiros silenciosos. Su cuerpo no podía evitar su reacción y cuanto había extrañado eso. Elena ejerciendo muy poca fuerza la tomo de sus brazos para que la mirara a la cara, los ojos azules frente a ella brillaban de una manera que la contagiaba, atrayéndola por completo para ahogarla con el mismo deseo que era observada. Ella mismo acabo por matar la corta distancia que separaba sus bocas, entrando nuevamente en contacto con esos suaves labios que tan bien hacían su trabajo.

Yulia con algo de dificultad la llevo a empujones contra el escritorio, donde no pudo contener sus manos cuando iban a parar en la espalada baja de Elena hasta su trasero, la pelirroja abrió grande los ojos, pero no se opuso a este nuevo contacto. Yulia disfruto de eso durante unos momentos, antes de alzarla un poco y con su ayuda, ponerla sobre el escritorio, derribando todo lo que había sobre este en el proceso. El beso seguía ahora con más pasión, donde sentía que se iban sus respiraciones y mucho mas.

Como la pelirroja llevaba un vestido sin tiras y era obvio para ese momento, que gracias a sus manos, Yulia pudo notar que no llevaba brasier. La exclamación de su garganta hizo notar que tanto le había gustado este descubrimiento, así que sin más preámbulos con ambas manos, jalo hacia abajo logrando que esas montañas blancas quedaran frente a ella. El pecho de Elena subía y bajaba con rapidez, Yulia dio un rápido vistazo a la hermosa visión frente a ella, para posteriormente observar a la pelirroja agitada frente a ella, el momento era tan único y especial, que supo que por sobre todas las cosas contradictorias que tuvieran una con la otra, no podían evitar que en momentos así, ambas eran perfectas.

Tomo a uno de la mano, a la vez que se acercaba a otro para apoderarse de él con su boca, endureciendo todo al contacto con su saliva. Elena solamente inclino su cabeza hacia atrás, gimiendo ante aquella suavidad con la que era acariciado su pezón, la lengua húmeda y caliente de Yulia no hacía más que terminar por confirmar lo bien que se sentía con ella. Porque era precisamente ahora, en esos momentos, en los que no existían sus prejuicios para atormentarla.
Estaba a punto de soltar un quejido cuando su mano abandono su pecho, pero cuando comenzó a sentir como la morena separaba sus piernas para después sentir sus caricias en su muslo, ella supo que vendría a continuación. La morena dio una suave mordida cuando encontró su ropa interior como tanto quería, la había apartado y sus dedos habían entrado en contacto con su suave piel resbaladiza. Dio un vistazo hacia arriba, viendo a Elena con sus ojos cerrados, respirando rápidamente y con la boca ligeramente abierta, sin ningún rasgo de que aquello estaba siendo contra su voluntad.

Elena intentaba calmarse con respiraciones, un dedo de Yulia burlaba su entrada haciéndola sufrir ante la espera, la morena estaba a punto de entrar en aquel caluroso sitio cuando escucharon una discusión en el pasillo. La pelirroja rápidamente se sentó sobre el escritorio de manera que pudiera acomodar su vestido, sin dejar de sentir la mirada de Yulia sobre ella. Las voces se acercaban cada vez más cerca y las dos temían ser descubiertas de aquella manera.

Cuando habían pasado unos minutos, Elena finalmente se bajo con el vestido puesto correctamente, estaba a punto de ir a fijarse por la puerta cuando la mano de Yulia la detuvo.

-¿Terminamos esto en otro sitio?-pregunto mirándola fijamente. Elena dudo, de todas maneras estaba a punto de dejarse hacer hace unos momentos ¿Por qué negar que no quería? Aunque tuviera la duda cruda hace unos momentos de cómo serian las cosas de ahora en mas, aparentemente ya todo se había resuelto. Asintió con la cabeza y Yulia sonrió acercándose a ella, le dio un suave beso y tomo su mano yendo juntas hacia la puerta- Vámonos entonces-dijo abriéndole la puerta permitiéndole el paso.
Al parecer las cosas no habían terminado aún.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Sáb Ago 15, 2015 9:12 pm

XXX
¿EL FIN?


No seré una de muchas…



Habían atravesado las calles con suma rapidez, pero no había sido terea sencilla poder escaparse.
Después de haber abierto la puerta y observar minuciosamente el pasillo, se habían atrevido a salir. El escritorio lo habían dejado con todos sus objetos esparcidos en la habitación, de todas formas nunca sabrían quien no lo habían hecho, las personas que aparentemente estaban discutiendo no estaban a la vista, quizás se había retirado ya o se habían perdido de igual forma detrás de alguna de las puertas. Yulia había dejado que esta vez Elena bajara sola las escaleras, estuviera un rato entre la multitud para que después de unos minutos ella hiciera lo mismo, probablemente nadie pensaría certeramente porque salían las dos juntas del segundo piso, pero era mejor prevenir, y más ahora que todos estaban al tanto de ellas en esos momentos.

Había localizado a Elena a lo lejos, estaba a punto de hacerle una señal cuando obtuvo su atención pero fue interceptada por su amigo John.

-Yulia-dijo sonriente con un joven muy parecido a él a su lado- pensé que ya te habías retirado, como es que ya no te veía.
-Estaba conociendo la casa-contesto- y debo decirte que es muy hermosa John.
-Muchas gracias-dijo- déjame presentarte a mi adorado sobrino-dijo señalándolo- por un momento pensé que estarías en su fiesta de bienvenida sin conocerlo.
-Por supuesto que no. No tenia para nada pensado irme sin antes conocerte-mintió- Soy Yulia Volkova- tendiendo su mano.
-Michael Clark-respondió a su saludo- es usted toda una celebridad aquí señorita Volkova.
-No es para tanto-dijo- y por favor solo dime Yulia, se que acabamos de conocernos, pero olvida las formalidades.
-Y es mejor que obedezcas-dijo su tío tocándole el hombro- Yulia es un tanto insistente en con ese tema
-Que así sea entonces-respondió el joven educadamente. Yulia miro hacia su derecha encontrando a Elena viéndola con impaciencia, ella volvió su vista al frente pensando en cómo escaparse de ésta. John miro en su misma dirección encontrando a la pelirroja también.
-Pero mira nada más quien está allá-dijo hablando con el mismo- Ven Michael, te presentare a la otra dueña de la moda aquí en Moscú.
-¿Hay otra?-pregunto interesado.
-Y muchas más, pero nadie como ellas-refiriéndose a Yulia y a Elena. La morena maldijo por lo bajo cuando descubrió que su espera tardaría más tiempo.
-Bien, no te quitaremos más tiempo Yulia-dijo John- seguiremos presentando al anfitrión, disfruta de la fiesta y espero verte pronto.
-Espero lo mismo-contesto- ha sido un gusto Michael-saludándolo.
-Igualmente Yulia-contesto.
Ambos hombres se fueron claramente en dirección hacia la pelirroja, Yulia le hizo una seña de que estaría afuera y ella asintió. Estaba a punto de comenzar a caminar, cuando fue interceptada igualmente como la morena hace unos minutos.
-Elena, al fin te encuentro-dijo John- te presento a mi sobrino Michael Clark, ella es Elena Katina-el joven se acerco hasta ella algo intimidado por su mirada, pero encantando con su belleza.
-Te esperábamos más temprano-dijo tendiendo su mano.
-Bueno, es que hubo un problema con el avión y tuve que tomar el siguiente vuelo-contesto algo nervioso- es por eso que tarde algunas horas.
-Ya veo-dijo viendo a Yulia salir por la puerta- pero es bueno que finalmente estés aquí.
-Si-contesto escuetamente. Alguien saludo a John a lo lejos y este respondió alcanzo su brazo.
-Disculpen-dijo- alguien me llama, estaré por aquí cualquier cosa Michael-dijo mirándolo.
-Está bien tío, ve tranquilo-respondió.
-Nos veremos pronto Elena.
-Así será John-respondió mirando cómo se iba. Dirigió su vista nuevamente al frente ya aliviada de haberse salido tan rápidamente de aquel retraso.
-Bueno si eso es todo yo debo irme, ha sido un placer Michael-dijo queriendo alejarse.
-Espera-dijo sujetando su brazo- ¿No quieres un trago o algo?-pregunto reteniéndola. Elena miro su brazo y el joven rápidamente la soltó dando un paso atrás.
-Como ya he dicho tengo que irme-respondió lentamente para que entendiera- y gracias por tu ofrecimiento, pero ya he tenido suficiente.
-¿Y bailar?-intento de nuevo- ¿Me concedería una pieza, señorita Katina?
-¿Cuántos años tienes?-pregunto media divertida.
-Tengo diecinueve, pero pronto cumpliré los veinte-respondió rápidamente.
-¿Y no crees que estoy algo mayor para ti, como para que intentes ligar conmigo?-pregunto.
-No… yo… solo quiero conocerla mejor y…
-Lo siento, pero eso no sucederá hoy-él la miro con ojos esperanzados- ni nunca-puntualizo. Sonrió divertida cuando el observo el piso avergonzado, posiblemente le había gustado al niño- Si eso es todo ¿ya puedo irme?-pregunto nuevamente.
-Si…yo, lo siento-mirándola- ha sido un placer para mi señorita Katina-tendiéndole la mano- y si me permite decirle, es usted una mujer muy hermosa.
-Gracias niño-respondió correspondiendo el saludo.

Giro rápidamente y salió de la casa rápidamente, antes de que alguien nuevamente la retrasara. Una vez fuera, se había acercado hasta su auto y le informo a su chofer que podía irse a casa, este la había mirado sorprendido durante unos segundos, pero no había replicado nada ante aquella orden. Elena espero hasta que el hombre se alejara considerablemente para comenzar a buscar el auto de Yulia, el cual ya estaba encendido y acelerando en señal de espera, bastante cerca de donde había estado el auto que la transportaba a ella.

-Te tardaste-dijo Yulia una vez que ella había entrando al auto.
-Tú también-respondió Elena sin mirarla. Temía observarla y que su cara delatara el gran deseo con el que Yulia la había dejado en aquel despacho, el haberle sacado esa satisfacción diaria a su cuerpo y luego darle todo de golpe, comenzaba a ser algo incontrolable en ella.

Por obvias razones Yulia no había conducido en dirección a su penthouse, quería evitar a toda costa algún posible encuentro entre Elena y Anna, temía que la castaña recordara las cosas con verla o tal vez que Elena volviera a perder la compostura e hiciera algo de lo que ambas se iban a arrepentir.

Unos momentos atrás había confirmado su teoría de que a la pelirroja le molestaba hablar de la castaña y sobre todo el tema de que estaba alojada bajo su protección, pero ¿Por qué le molestaba? Ella le había dicho incansablemente que no eran nada y que no había razón de explicaciones y enojos de algún tipo, pero ¿por que había reaccionado así la última vez? Quizás con el tiempo lo averiguaría.

Las dos esperaron a que las rejas de la mansión Katina fueran abiertas una vez que habían reconocido a su dueña. El viaje había sido silencioso, pero no evito que alguna de las dos se mirara fugazmente sin que la otra lo notara.

Elena salió en completo silencio del auto y Yulia la siguió de igual manera, cuando estuvieron adentro no había rastros de algún empleado rondando, y era algo más que obvio teniendo en cuenta la hora que era.

Subieron las escaleras y fueron directamente hacia la recamara de la pelirroja, quien luego de cerrar la puerta con traba sintió las anos cálidas de la morena en su cintura, que luego la giraron para estar frente a frente.
Por pura inercia y costumbre, Elena la tomo de cuello para besarla. Comenzaba a gustarle hacer aquello, el pelo de Yulia era tan suave y le eran inevitables a sus manos no pasar sus dedos entre él. Yulia la apretó más contra su pecho cuando la lengua de ambas se encontraron.
Elena sorpresivamente tomo a Yulia de sus cabellos alejándola de su boca, no tomaría una venganza por completo, pero un pequeño desquite por su actitud no vendría nada mal para alimentar a su ego, ella estaba deseosa, no iba a negarlo, pero sabia disimularlo muy bien a diferencia de Yulia.

-Todavía no me dijiste porque aun sabiendo lo que sucedió, no quisiste escucharme-dijo cerca de su boca.
-¿Qué?-pregunto retrocediendo un poco- pensé que ya habíamos tenido esta charla Elena.
-Una charla inútil de la que tú ya sabias la respuesta-dijo yendo hacia un mueble para depositar en él su collar, pulseras y demás cosas- dime Yulia, estoy esperando tu respuesta.
-Elena olvídalo ¿sí?-propuso-ya no tiene caso, Anna posiblemente nunca lo recuerde y asunto solucionado.
-¡¿Y olvidar la manera en la que me trataste?!-girándose- ¡¿Aún cuando tu habías escuchando claramente lo que esa me dijo?! ¡Y por si fuera poco la tienes viviendo contigo!
-¡¿Y que querías que hiciera?! ¿Qué quedara tirada?-pregunto- ¡No fui yo quien la mando al hospital! ¡Me sentía culpable de alguna manera y necesitaba hacerme cargo de la situación!
-Claro, Yulia la bondadosa-contesto- ¿Te dio tanta lástima que la tienes viviendo contigo?-pregunto caminando hacia la cama, donde se sentó tranquilamente observando a Yulia, la morena estaba acercándose a ella cuando Elena levanto la mano- ni se te ocurra acercarte-ordeno- estoy enojada contigo Yulia.
-Elena-suspirando- tuve que crear una mentira que no sé hasta cuanto pueda durarme, mientras eso pase, no sé de qué manera se descontrolara todo ¿Y por qué lo hice? Para no meterte en problemas a ti, necesitaba poner distancia para pensar en la situación y ver de qué manera tranquilizar las cosas ¿no lo entiendes?-pregunto- si yo hubiera dicho la verdad estarías bajo sospecha, y ni hablar si Anna recordara todo-termino diciendo.


Elena la había escuchado atentamente sin interrupciones y sabía que tenía razón, si Yulia no hubiera inventado la mentira de la que no tenía idea, quizás ella si estuviera en problemas, y más cuando recordó que una de sus empleadas las había visto en las escaleras cuando su secretaria estaba desangrándose en el piso. Aunque no encontraba un buen motivo para justificar el trato que le había dado, decidió dejarlo pasar. Quizás era cierto que estaba bajo presión y no podía culparla por preocuparse, después de todos estaba ahora con ella y no con esa tal Anna.

-Hazme sentir bien-ordenó recostándose sobre la cama. No hizo falta que lo volviera a repetir, ya que Yulia se encontraba a pocos centímetros de su rostro.

La morena beso su cuello delicadamente y fue bajando hasta donde el escote de su vestido se lo permitía. Yulia se arrodillo en la orilla cama a la vez que le quitaba el vestido a Elena, encontrándola solamente con unas bragas, que era todo lo que cubría su cuerpo en esos momentos. Lo arrojo sin la menor delicadeza y acerco su nariz a su lugar favorito, olfateando y disfrutando del aroma embriagante del deseo que ya estaba presente en su cuerpo.

Sintió a la pelirroja remover sus cabellos, Yulia no espero un momento más, así que también la despojo de su ultima prenda, el tener a ese perfecto cuerpo desnudo solo para ella había sido más que suficiente para lograr que su sangre hirviera, así que por sí misma, también se quito su vestido corriendo con la misma suerte que el otro.

Elena soltaba largas exhalaciones cuando comenzó a sentir esa maravillosa lengua donde más quería, si estaba aun enojada con ella, esta era una buena oportunidad para hacer que Yulia la complazca como quería. Ella se removió gustosa cuando la lengua trabajaba en su clítoris y sintió sus dedos sumarse al juego, no la hizo esperar tanto como en la casa del señor Clark, sino que cuando menos lo espero, Yulia la penetro sin rodeos.
Soltó un fuerte gemido sin inhibiciones cuando eso la tomo por sorpresa, la morena subió hasta ella para quedar frente a frente, y sin dejar de trabajarla con sus dedos, la beso, Elena correspondía interrumpiendo el beso de a momentos para respirar y jadear a la vez, cuando la morena comenzó a sentir el temblor en sus piernas comenzó a darle más rapidez a sus movimientos.

-Yulia, Yulia…- repetía la pelirroja. A Yulia comenzaba a encantarle que dijera su nombre de aquella manera tan sexy que era ella en ese estado; de repente su estomago se contrajo y Elena volvió a pronunciar su nombre aun más fuerte, avisando que ya había llegado a su límite.

Yulia espero un momento a que su respiración se tranquilizara para subir a la cama y acostarse junto a Elena, la pelirroja aun sentía toda una corriente en su cuerpo y no estaba ni cerca de sentir que aquello aminoraría. Así que en vez de echar a Yulia de su lado como comúnmente lo hacía, sorprendiéndolas a ambas se subió sobre ella, ayudando a la morena a quitarle la ropa que quedaba. Yulia atacaba su cuello y senos, y no le costó casi nada volverla a encender rápidamente, Yulia estaba encantada con esa nueva faceta, y aunque la sorprendiera, no tenia queja alguna.

-Elena-suspiro cuenta ésta le había dado una fuerte absorción a su pecho.
-Yulia, por favor-murmuro en su oído. Fue la misma pelirroja quien tomo una mano de Yulia y la llevo hasta su entrepierna, la morena capto rápidamente el mensaje y se adentro nuevamente en ella, la pelirroja le ofreció su garganta a medida que sus caderas subían y bajaban al compas de sus dedos. Yulia se acomodo de manera tal que una pierna de la pelirroja quedara en medio de las de ella, logrando un roce placentero que calmaba su dolor.

Elena no había parado de moverse hasta que llego nuevamente hasta donde quería, aun así había sido consciente de lo que Yulia estaba haciendo con su pierna, pero no había dicho nada. Yulia aun no sacaba los dedos de su interior y ella no estaba segura si quería que lo hiciera alguna vez, movió su pierna hasta que sintió a Yulia temblar debajo de ella, sintiendo y sabiendo que esta vez su placer se lo había causado ella de una manera indirecta.

Oculto su rostro en su cuello y sintió su cuerpo ahora completamente relajado, estaba a punto de ordenar lo mismo de siempre, pero las manos cálidas de Yulia trazaban espirales en su espalda y eso había sido suficiente para que cayera en un profundo sueño.

A la mañana siguiente cuando despertó por un momento se asusto cuando sintió unos brazos rodearla, pero cuando volteo y lo primero que vio fue el rostro de Yulia, rápidamente recordó que había sucedido. Al parecer durante la noche ella se había tumbado a su lado y Yulia de alguna manera había logrado abrazarla con ambos brazos. Elena experimento después de mucho tiempo, mas sensaciones contradictorias, no iba a mentir diciendo que no se sentía bien estando así, pero no podía, no debía.

Ella no tenia porque compartir un momento así, estaba confundida acerca de lo que había sucedido con Yulia, pero eso no significaba que ya podían hacer como si nada hubiera sucedido y actuaran como una pareja de hace tiempo. Aquello sonaba bastante irreal hasta en su cabeza. Logro despojarse de aquellas manos que sabían muy bien cómo tratar su cuerpo, la observo dormir plácidamente durante algunos instantes. Yulia era todo lo contrario al ser humano molesto y chantajista que era estando despierta, pero ahora, estando de esa manera y en su cama ella era….

Sacudió su cabeza antes de pensar cualquier tipo de estupidez, no olvidaría que por su culpa estaba mentida en aquella confusión. Era ahora que no debía haberse dejado llevar por los deseos de su cuerpo, estaba demostrando ser débil y que no supo mantener su palabra como lo había dicho desde el principio.

-Increíble-murmuro yendo hasta su baño. Nada que una relajante ducha en la mañana despejara cualquier duda o molestia que sintiera, ya vería de qué manera iban a marchar las cosas de ahora en más.

Después de casi media hora, Elena había salido del baño encontrando su cama vacía. Había experimentando una extraña sensación en su pecho cuando supuso que Yulia se había ido sin siquiera despedirse, pero aquello cambio cuando la vio esperándola en el comedor para desayunar. No había expresado su sorpresa con facciones, pero era una acción muy atenta por parte de Yulia haberse quedado, le daba al menos un poco mas de ideas acerca del embrollo en el que estaban metidas.

Habían desayunado juntas y habían tenido una amena charla esa mañana tranquila, Yulia se había despedido de ella con mucho respeto y Elena empezaba a relajarse y dejarse llevar.

Después de ese inesperado encuentro, había pasado una semana completa. Yulia había hecho tiempo de visitarla dos veces, donde esas veces Elena nuevamente había puesto la regla de “no dormir juntas” la morena se había sorprendido pero ya no había protestado, a veces eran demasiado confusos sus repentinos cambios de humor o decisiones, pero no era nada que no pudiera controlar llevándola al dormitorio cada vez que eso sucedida.

Anna se había mostrado más cariñosa de lo normal y Yulia había notado claramente eso, pero siempre mantenía las distancias. Lanzaba indirectas de vez en cuando de que ya nada le interesaba pero la castaña parecía no querer entender, o fingía muy bien. Con la revista iba de maravilla, pero aun así no había podido encabezar el primer lugar, Elena había hecho un excelente trabajo y ella no tenia queja alguna, ya que sabía que era muy merecido.

Habían pasado dos días desde que no hablaba con la pelirroja, quizás estaba muy ocupada, o como siempre, con sus prejuicios a flor de piel. La invitación para la fiesta sorpresa de Boris había llegado y ella no pensaba faltar bajo ninguna circunstancia. Afortunadamente Aleksei la había pasado a recoger puntual y juntos fueron hasta la mansión Diatlov, donde el viejo Boris llegaría de un viaje de negocios y todos le iban a dar la bienvenida, ya que solamente él podía viajar por trabajo hasta el día de su cumpleaños.

La fiesta era en el jardín trasero de la mansión, ya que si fuera adentro seguramente el ruido y la gente no darían la mejor discreción. Había largas mesas con comida y bocadillos, la bebía se servía a gusto de lo que había o tranquilamente se les podía pedir a los barman que atendían en un rincón. La música era bastante actual y movida, el esfuerzo de Polina se veía claramente. Yulia fue rápidamente vista por ésta y no dudo en relatarle detalladamente todo lo que había hecho para sorprender a su esposo, y la morena no quedándole otra alternativa, tenía que soportar todo de manera educada.


El chofer abrió su puerta y salió con lentitud y elegancia del auto, el frente estaba algo desierto en el sentido de que no encontraba la típica fila de autos estacionados, pero pensándolo mejor, si se suponía que era una fiesta sorpresa, eso sería de lo más natural. Le ordeno al hombre que estuviera atento a su llamada y éste solo asintió educadamente. Elena fue guiada por un joven que estaba en la puerta hacia el patio, donde ahí si había bastante gente y la fiesta estaba bastante viva. Tomo una copa de una mesa y se fue a sentar a un rincón, observando como siempre todo el panorama y a los demás invitados.

Yulia había sido prácticamente arrastrada por Polina, ya sea para saludar a los demás invitados o presentarla con orgullo ante otras. Estaba ya comenzando a aburrirse de las típicas preguntas aburridas que le hacían, Aleksei hace tiempo se había ido a bailar con un mujer y dudaba que el viniera a su rescate. Dio un vistazo a su alrededor para ver si encontraba algo más interesante que las absurdas discusiones de aquellos ancianos y touché. Sonrió cuando vio en un rincón lo que era, obviamente, lo más interesante en ese momento.

-Lo siento, si me disculpan un momento tengo a alguien a quien saludar-dijo marchándose. Algunas cabeza habían asentido distraídamente y otros ni la habían escuchado, ya que había comenzado a alejarse a la mitad de la oración.

Observo la hora una vez más y supo que si eso iba a ser durante toda la noche, ya se vería dormida del aburrimiento. Justo se había parado cuando escucho una voz reconocida detrás de ella.

-Tú sí que sabes cómo divertirte ¿he?-giro para encontrar a Yulia sonriendo- Por cierto, te ves muy bien-comento mirándola.
-No sería yo si así no fuera-contesto caminando.
-¿A dónde vas?-pregunto siguiéndola.
-Al baño-contesto. Yulia sonrió y ella supo captar muy bien aquello.
-¿Y puedo acompañarte?-pregunto.
-De todas maneras así me niegue, sé que no me harás caso Yulia-contesto suspirando-puedes hacer lo que quieras.

La morena festejo disimuladamente y las dos fueron al baño, milagrosamente la morena no había intentando nada durante el trayecto, Elena pudo entrar tranquila y esta la esperaba fuera. Pero al salir, y después de haber fijado muy bien de no ser vista, la acorralo contra la pared para besarla con mucha necesidad, Elena apenas había podido reaccionar ante su rapidez.

-Lo siento-dijo Yulia agitada- pero necesitaba hacerlo.
-No hay problema-relamiendo sus labios. Elena la tomo de sus hombros y le dio un fiero pero corto beso, las dos al separarse caminaron como si nada y fue justo cuando toda la música paró junto con las luces y los demás movimientos.
-¡Ya ha llegado!-Grito contenta Polina entrando. Todos esperaron el momento en el que Boris entraba cansadamente por la puerta y todo el mundo le gritó el típico “sorpresa” guiado por abrazos y saludos acerca de su cumpleaños. Las dos esperaron el momento para acercarse y saludarlo igualmente.
Boris a pesar a haber tenido un cansador viaje, se había mostrado atento y alegre ante la hermosa sorpresa de su esposa, dando un grito de alegría para que la fiesta comenzara.

Yulia había invitado a bailar a Elena pero esta se había negado sin razones, así que no les quedo otra más que volver a acomodarse en una mesa para tener conversaciones cortas, ya que siempre alguien se les acercaba para saludarlas o felicitarlas. Un apuesto joven se había acercado para invitar a bailar a la morena, Elena había hecho indiscutiblemente una mala cara, pero Yulia ignoro esto, sabiendo que había sido ella quien no había querido bailar. Cuando los dos se alejaron, Elena se levanto rápidamente en busca de una bebida, quedarse sentada viendo eso no era algo que le agradara realmente.

Se había paseado por el jardín y hablado con otras personas más por el camino, había perdido de vista a Yulia y no sabía si eso era mejor o peor, justo cuando estaba a punto de rendirse la vio hablando con dos mujeres muy sonriente.

-Parece que lo vuelve a hacer de nuevo-comento una mujer detrás de ella. Elena gira y encuentra a Irena Korsakova, una importante diseñadora quien había colaborado con ella en otras oportunidades.
-¿A qué te refieres?-pregunto intrigada, viendo que Irena también miraba en dirección a Yulia.
-Oh vamos Elena, no hace falta que disimules frente a mi-dijo con una copa en mano- sé muy bien del… secreto de Yulia-sonrió antes de beber- supongo que tu como su amiga sabe de eso y lo oculta para protegerla de alguna forma ¿cierto?
-Algo así- respondió incomoda. Si supiera que en realidad no había ninguna “amistad” sino que algo mas, las cosas no serian buenas. Elena no quería estar en bocas de todos para que hablaran a sus espaldas de esa manera- ¿Es eso una molestia para ti?
-Para nada, yo acepto las inclinaciones de los demás-acercándose- pero mírala nada mas-señalándola con el mentón- si no quiere escándalos yo le aconsejaría que tomara las cosas con más discreción, no sé qué haría si eso llega a los medios. Digo, esta noche puede ser una la elegida, en otra ocasión será otro y así. Siempre es una diferente, pero jamás se preocupa de la discreción.
-¿Una diferente?-mirándola- ¿Cómo que una diferente, Irena?
-Supongo que no te cuenta ciertas cosas después de todo
-Explícate-dijo
-Es obvio Elena-dijo- ella no puede estar con una sola mujer, nadie me quita la idea de que tiene una amante diferente por doquier-comento. Elena miro en dirección a Yulia y vio que ahora estaba con una sola mujer, quien rio por algo que dijo y luego la abrazara. Eso había sido suficiente.
¿Por qué no se hizo esa idea antes? Como Yulia la había chantajeado a ella, podría haberlo hecho con otras más, las veces que se desparecía y no daba señales, tranquilamente podría deberse a que estaba con otra u otras.
Yulia termino de despedir a la mujer y sintió unas manos tapándole los ojos.
-¿Quién soy?-dijeron en su oído de manera tímida. Ella sonrió al conocer aquella aguda voz.
-Mmm-tocando sus manos- realmente es muy difícil saber quién eres, la verdad que no tengo idea.
-¡Yulia soy yo!-protesto girándola. Observo a la rubia cruzándose de brazos y refunfuñar queriendo aparentar molesta, Yulia no olvidaría para nada la timidez de Inna Popova así le quitaran la memoria.
-Oh eras tú Inna, no te había conocido-mintió riendo.
-Y no puedo creer que lo hiciera.
-¿Me culpas a caso?-pregunto acercándose. La rubia rápidamente trago saliva y se puso, como normalmente hacia, demasiado nerviosa con su cercanía.
-Yul- Yulia-dijo alejándose- yo quería…preguntarte algo-dijo.
-¿A si?-sonrió- ¿Y qué seria eso?-pregunto.

Desde la distancia eran observadas por un par de ojos, Elena no reconocía a la rubia que hablaba con Yulia, pero se podía notar claramente su interés. Cuando Yulia se había acercado a la rubia para decirle algo en su oído y ésta la había tomado de un brazo para poner algo de distancia, pero no se alejo demasiado, fue la gota de derramo el vaso.

-Suficiente-dijo llamando la atención de su compañera- ¿Irena me harías un favor?-mirándola
-¿A ti?-pregunto- por supuesto que sí, soy toda oídos.
-Bien-contesto-porque quiero que me escuches con atención.
Yulia procesaba lo que acababa de escuchar, luego de unos segundos de pensarlo finalmente se decidió.
-Seguro… ¿Por qué no?-respondió- cuando vayas a verme, pregunta por mí y veremos que haremos
-¿En serio Yulia?-pregunto alegre- ¡Gracias! ¡Gracias!-brinco abrazándola, en la efusividad del momento Inna ya no pudo resistir su deseo y acerco sus labios a los de Yulia, besándola por un fugaz momento en la que ninguna de las dos se había movido- Dios Yulia, lo siento, lo siento. No quería yo…
-Hey no te preocupes-la tranquilizo- no ha pasado nada.
-Pero es que yo…
-Hola Yulia- dijo Irena apareciendo, interrumpiendo aquella incomoda conversación de disculpas.
-Irena, hola-respondió Yulia- no sabía que estabas aquí.
-Y yo tampoco que tu lo estabas-respondió- ¿Puedo hablar contigo a solas un momento?-pregunto.
-Seguro-contesto- Inna me permites…
-Aquí estaré-contesto.
-Bien-respondió Irena- sígueme-dijo sin mirar atrás. Yulia la siguió algo confundida, la mujer estaba alejándose un poco de los demás para adentrarse en una zona de plantas altas.
-¿Irena?-pregunto Yulia-¿Irena?-repitió. Era evidente que la había perdido de visto, se recostó en un árbol, dispuesta a marcharse de ahí. La situación era demasiado extraña, apenas había dado dos pasos cuando sintió un impacto derecho a su boca ¡¿Pero qué…?!- exclamo tocándose donde le había golpeado.
-¡Bonito lo tuyo!-grito- ¿Es que no tienes un poco de integridad? ¿Besarla a la vista de todos?
-¿Qué?-pregunto aun sin entender- ¿Y por qué me pegaste?
-¡Y todavía lo preguntas!-grito- ¡No quiero tener nada que ver con una persona así! ¡No me busques más Yulia, la temporada termino hace tiempo y yo no te debo nada!
-¡¿Qué?!-grito- pero pensé que tu y yo…
-¡Nada!-la interrumpió- ¡Tu y yo nada! ¡Adiós, Yulia!
-Elena espera-dijo tomándola del brazo- ¿Es esto lo que quieres? ¿Realmente quieres que se termine así?-la pelirroja la miro dudando, pero ya estaba clara su dedición.
-Si Yulia-apartando su brazo- es esto lo que quiero-dijo comenzando a marcharse de ese lugar.

Sabiendo y sintiendo perfectamente que eso no era lo que quería que sucediera.

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por Aleinads el Lun Ago 17, 2015 7:38 pm

Mi adorada Pei, para cuando la conti.??
Esperando con Ansias!!! bounce bounce bounce bounce cheers flower
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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por Zaeta el Lun Ago 17, 2015 8:14 pm

Pei, me has hecho emigrar. Bueno, aqui estoy... esperare pacientemente por la conti (que gran mentira, voy a presionarte!!)
Estaré al pendiente.

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

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