ENEMIGAS Y ALGO MÁS

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por liaesc el Mar Ago 18, 2015 7:27 pm

Esta historia me encanta, siguela pronto..★

liaesc

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 9:06 pm

Zaeta: jaajaja perdón por eso,es que como no sé que va a pasar, decidí pasar la historia acá también. De todas maneras cuando haga tiempo voy a estar subiendo las nuevas continuaciones al mismo tiempo. Paciencia.
liaesc:Muchas gracias, hago lo que puedo para no tardarme, espero sepan comprender.


XXXI
¿CELOS?

Ganará la guerra el que mejor sepa perder batallas.



Elena no había mirado atrás ni una sola vez mientras se marchaba con pasos rápidos, no se había despedido absolutamente de nadie, ni siquiera de Irena que sabía que la esperaba en el rincón de donde estaba, era claro que ella le iba a querer sacar información acerca de su favor. Pero ella no iba a perder el tiempo mintiendo, ya no quería ni siquiera seguir pensando en todo lo sucedido. Simplemente se marcho.
Yulia sintió el sabor metálico en su lengua, al parecer si había cortado un poco su labio con sus mismos dientes. Escupió aquello cerca de un árbol y rápidamente comenzó a caminar por donde se había marchado la pelirroja hace algunos segundos. La busco entre medio de la gente, en el baño, dentro, afuera y en la entrada. Busco y busco y nunca le encontró.
-Disculpa, ¿Has visto a Elena Katina?-le pregunto a una mujer cerca de la puerta. Ésta negó y Yulia suspiro frustrada. Era más que obvio que seguramente se había marchado.

Fue directamente hacia al patio adentrándose nuevamente en la fiesta, había preguntado por la pelirroja a cada persona que se cruzara, pero nadie sabía que responderle. Estaba ahogándose con una segunda bebida cuando Aleksei finalmente dio una aparición.

-Si sigues así terminaras borracha en un parpadeo-dijo riendo.
-No me interesa-respondió antes de terminarlo.
-Vaya, vaya ¿Qué tenemos?-dijo dándole una silla para que se sentara- ¿una mala noche a caso?
-No sé de qué manera describirla-contesto tocando el mantel- ¿De casualidad has visto a Elena?-se aventuro a preguntar.
-Creo que se a donde ir a todo esto-dijo comprendiendo- y no, no la he visto ¿Qué sucedió?
-Larga historia-levantando sus hombros- pero ahora no tengo humor para hablar de eso.
-Está bien, será cuando tú quieras-contesto- ¿Piensas quedarte un momento más?-pregunto. Yulia lo miro levantando la ceja. Conocía aquella expresión.
-¿Ya te irás?-pregunto- ¿Quién es?-medio sonriendo.
-La rubia de allí-señalando con el mentón- es simplemente… maravillosa.
-¿Con la que estabas bailando?-mirándola- ¿Así tan rápido? Ni la conoces.
-¡Oh vamos, Yulia!-riendo- como si tu nunca lo hubieras hecho. Pienso llevarla a casa ésta noche-mirando su reloj- justo….ahora-parándose.
-Está bien, diviértete Casanova-contesto- creo que me quedare un momento y luego veré que hare.
-Bien-saludándola- pero el lunes tenemos una charla pendiente-mirándola.
-Hecho-asintió. Yulia observo a Aleksei marcharse hasta donde estaba aquella rubia, le había dicho algo al oído y ésta sonrió con ganas. La mujer en realidad no estaba nada mal para su amigo, la morena no dudaba de que al menos el iba a pasar una buena noche.

Los siguientes tediosos y largos minutos los había pasado sola pensando, justo cuando se había parado dispuesta a marcharse había visto a Inna conversar con alguien. Ahora no estaba de humor para soportar a nadie, así que escabulléndose entre la gente, la perdió de vista. Encontró a los señores Diatlov y aprovecho para despedirse de ellos, cosa que no había sido tarea difícil. Pero lo que si había sido difícil, fue mentir y evitar la cantidad de preguntas que le habían lanzando al no verla en compañía de Elena. Yulia mintió de la mejor manera creíble y con eso se libero de la obligación de la noche.

Como había sido Aleksei quien la había llevado, tuve que pedir un taxi para regresar a casa, estaba cansada física y mentalmente. Se sentía completamente confundida acerca de su relación con Elena, si es que la podía definir así, la semana había sido dura trabajando para la revista y este tipo de enfrentamientos terminaban por agotarla. Toco su labio y lo sintió un poco hinchado, además de eso tendría que cortarle a la pelirroja de una vez por todas las agresiones físicas, de la manera en la que la había mirado, Yulia no dudaba que quisiera estrangularla con sus propias manos, pero aquello no le daba ninguna derecho, ella nunca le había levantado un dedo, que no dijera nada al respecto solamente hacía que ella se sintiera con el derecho de hacerlo cada vez que quisiera y eso estaba mal.

Una vez en el penthouse, se había quitado toda su ropa de fiesta y se había vestido cómodamente por una para dormir. Era algo tarde y obvio de que todos aún estarían durmiendo, pero de todas formas decidió pasar a ver a Anna a su habitación.
Apenas había abierto un poco la puerta cuando vio el bulto en la cama moverse

-¿Yulia?-pregunto acomodándose mejor.
-Lo siento, no quería despertarte-entrando.
-No te preocupes, de todas maneras estaba despierta-bostezando- ¿acabas de llegar?
-Sí, hace apenas un momento ¿Cómo te sientes?
-Algo adolorida, mi pierna está causando algunos problemas esta noche.
-¿No te has tomado nada?-pregunto, la castaña negó con la cabeza. Yulia fue por un vaso de agua y volvió enseguida – se lo molesto que pueden llegar a ser esos dolores, pero deberías tomarte éstas cada vez que eso sucede-dijo alcanzándole una pastilla.
-Gracias-dijo incorporándose. Introdujo la pastilla y luego bebió del agua que Yulia le había traído- si no fuera porque has venido, tendría que haber soportado el dolor lo que restaba de la noche.
-Eso porque eres terca-dijo acomodándola- ahora si me iré a dormir, pero por cualquier cosa no dudes en avisarle a alguien lo que necesitas.
-Lo hare-prometió. Anna se acomodo dispuesta a dormir nuevamente, Yulia estaba llegando a la puerta cuando la castaña la llamo-buenas noches-mirándola.
-Buenas noches Anna-dijo antes de abrir la puerta y marcharse. Ahora solamente quería descansar.

El fin de semana había pasado aburrido sin novedad alguna, Yulia no se atrevía a llamar a la pelirroja, ya que conociéndola, sabía que ésta ni se tomaría la molestia de contestar su llamada. Lo mejor era esperar paciente hasta verla en persona y ahí aclarar las cosas, Elena iba a estar sin salida estando a la vista de todos, ya que no iba a dar ningún espectáculo para que el público hablara de ello.
Había pasado una semana completa cuando a las dos les llego aquello que había anunciado Clark en la fiesta de bienvenida de su sobrino, él se iba a casar. Al parecer ambos novios ya tenían todo preparado, solamente restaba mandarle la invitación a cada invitado. Aquello no podía haber llegado en mejor momento.


REVISTA DE MODAS “ÍCONO”


-No los quiero de este verde-dijo Elena- Fiodor encárgate de que lo sustituyan por el azul, los vestidos tienen buen diseño pero con éste color no van.
-Yo me encargare-contesto.
-¿Y qué hay de las flores? ¿Qué consiguieron?
-Conseguimos las rosas que pidió y los claveles rojos-contesto una mujer- podríamos conseguir flores amarillas para que…
-Ya no las quiero-la interrumpió- no quiero solo tonos oscuros. Encárguense de conseguir flores blancas, no importa cuales, solamente que sean blancas.
-Esta… está bien-contesto la misma mujer, completamente sorprendida por su cambio.
-Y quiero el articulo de los vestidos de novio para hoy en la tarde, necesito verlo con tiempo-dijo parándose- eso es todo por hoy-caminando hacia afuera.
Se puso a corregir algunos artículos cuando escucho la puerta y segundos después entrar a Irina
-Señorita Katina, las modelos que pidió acaban de confirmar su asistencia.
-¿Todas?-pregunto sin mirarla
-Cada una-respondió- solamente necesito saber para cuándo es que quiere verlas usted.
-No lo sé Irina, encárgate de que sea un día en el que asistan todas-dijo- y encárgate de aclararles de que si alguna falta, yo no dudare en sustituirla rápidamente. No estoy para perder el tiempo con jóvenes irresponsables e indecisas.
-Está bien, lo hare enseguida-dijo antes de marcharse.
Elena no estuvo demasiado tiempo a solas, cuando nuevamente vio entrar a su secretaria.
-¿Y ahora que te le olvidaste Irina?-pregunto.
-Es que… hay un hombre que viene a hablar con usted.
-¿Un hombre? ¿Tiene cita o algo?
-No, pero dice que usted lo conoce muy bien. Me dijo que era de apellido Smirnov
-¿Smirnov?-pregunto haciendo memoria- yo no conozco a ningún…
-Quizás viéndome hagas memoria-dijo Yagor entrando. Elena lo miro sorprendida por su descaro al entrar- discúlpame por haber entrado así, pero no podía arriesgarme a que no me des la oportunidad de hablar algo contigo.
-¿Conmigo?-pregunto- ¿Y tendríamos que hablar?
-Bueno, eso lo sabrás cuando te lo cuente-sonriendo. Elena no tenía ni una mínima porción de ganas de hablar con aquel sujeto, pero haciéndole perder el tiempo quizás no vendría mal para mantener su cabeza ocupada en otras cosas.
-Bien-dijo pesadamente- Irina puedes marcharte
-Claro señorita Katina- dijo asintiendo para luego obedecerla.
-¿Y qué es eso de lo que quiere hablar conmigo señor Smirnov?-pregunto con impaciencia.
-Yagor-dijo él- solamente llámame Yagor-Elena asintió- y mas que una charla, es una propuesta la que vengo a hacerle señorita Katina-sentándose- que no será algo del otro mundo.
-Está bien-dijo sentándose también-lo escucho.


REVISTA DE MODAS “VOLK”


Yulia acababa de arrojar unos papeles a la basura cuando justo entra Aleksei viéndola en el proceso.
-¿Mala elección?-pregunto entrando.
-Últimamente así es-contesto sentándose-me rodean malas elecciones
-Seguimos hablando de lo mismo ¿no?
-Tómalo como quieras Aleksei-dijo- ¿esas son las postulantes?-pregunto mirando la carpeta que tenía en sus manos.
-Exactamente-respondió dejándola sobre su escritorio- todas cumplen los requisitos estrictos que aplicaste
-Genial-tomando la carpeta- en cuanto las tenga te lo hare saber.
-Está bien-respondió- ¿alguna novedad con tu chica?-pregunto cambiando de tema de repente.
-No es mi chica Aleksei-explico.
-¡Oh, pero bien que has sabido de quien estaba hablando!-dijo riendo- ¿Aún no la has llamado? Ya va a pasar una semana.
-No, no lo he hecho aún y dudo que lo haga.
-¿Y eso por qué?
-Tengo mis razones. No puedo entenderlo todo.
-Está bien Yulia, te sabes lo que haces-parándose- pero espero que no te des cuenta tarde de lo que haces o que tenga que suceder algo primero para lo notes.
-¿Notar?-pregunto mirándolo confusa.
-Yulia, Yulia, Yulia-dijo suspirando- ¿Cuándo te darás cuenta?-pregunto avanzando hacia la puerta.
-¿Darme cuenta de que Aleksei?-pregunto.
-De que la quieres toda para ti y que sabes que cada parte de ella te pertenece. Tu sabes-guiñándole un ojo- piénsalo y te darás cuenta de la verdad-dijo antes de marcharse. Yulia se sentó nuevamente en su asiento pensando en las palabras de su amigo de toda la vida, dándose cuenta de una verdad que no le gustaba para nada reconocer.
-Ella nunca fue mía…

Después de ese día la morena se había puesto a pensar demasiado, cosas que aunque no le gustaran, tenía que aceptar. Si bien no había tenido a Elena de la mejor manera, al menos ella no se había mostrado del todo disgustada con eso ni tampoco le había hecho pagar de alguna forma lo que ella le “obligaba” a hacer.
Los días seguían pasando y como era de esperar, finalmente había caído la fecha en la que el gran John Clark contraería nupcias. Yulia quizás quería retrasar el momento pero sabía que sería inevitable encontrase, teniendo la misma profesión y fama, era bastante obvio que tendrían que seguir soportarse las caras quisiera o no. Aleksei desafortunadamente ya había tenido una compañera con quien asistir, así que Yulia no se había hecho problema, estar sola en un evento así no sería la gran cosa. Después de todo para ella no sería gran problema encontrar a alguien con quien pasar el momento y divertirse, siempre habría alguien quien se acercara para hablar.

El casamiento por iglesia había sido una maravilla por así decirlo, la novia portaba un vestido que a mas de a uno había dejado sin aliento, y Clark había usado un elegante y blanco traje al igual que la novia. Todo lucia simplemente magnifico. Yulia había soportado durante toda la misa las palabras melosas de Aleksei y su compañía, y ni hablar de las manos traviesas de ambos, Yulia quería arremeter su enojo porque estaba a en una iglesia y no porque sintiera envidia de aquellos dos, no señor, de ninguna manera.

La fiesta se haría en un gran salón lujoso y bastante claro-hay que aclarar- y muy reconocido. En el que solamente tenían el placer de asistir aquellos a los que sus costos se los permitieran, que eran solamente famosos, importantes empresarios y demás gente que gana por montones dinero.
Para la morena aquello no era ninguna novedad. Ya había tenido que asistir a fiestas con anterioridad a aquel mismo lugar, pero no negaba que el decorado de unos recién casados era completamente digno de admirar comparándolo con otras fiestas. Al parecer el señor Clark no había escatimado en gastos.

Comúnmente todo estaba adornado de color blanco, con algunos toques dorados, la vajilla era de primera clase junto con todo el menú y bebidas.
Cuando finalmente la cena había terminado y la fiesta había dado su inicio, Yulia hasta ese momento se había permitido divertirse. Aleksei había tenido la caballerosidad de invitarla a bailar algunas veces dejando a su acompañante segura en algún asiento. La morena se estaba divirtiendo al máximo cuando observo a Inna acercase hasta ella.

-Hola Yulia-dijo la rubia con una sonrisa.
-Inna-contesto alegre- que casualidad encontrarte aquí.
-Papá es un buen amigo del señor Clark y ha invitado a toda la familia-explico.
-Entiendo-dijo asintiendo- ¿Quieres bailar?-le pregunto viendo a Aleksei caminar en dirección a su compañera.
-Seguro-contesto Inna con una sonrisa. Yulia se paso los siguientes minutos bailando aquella movida canción con Inna, disfrutando del momento.

En cuanto la canción termino, rápidamente comenzó una que era un tanto más lenta, Yulia disfruto el bochornoso momento en el que a Inna se le tornaron rojas las mejillas al entender lo que eso significaba, ella estaba a punto de alejarse cuando la morena la apretó contra su cuerpo, no dándole ninguna escapatoria al respecto. Así que juntas, prácticamente abrazadas, bailaron lentamente aquella romántica canción.
Yulia había girado a Inna completamente sumergida en el momento, por un mero impulso desconocido, ella levanto la mirada. Y por unos instantes, deseo no haberlo hecho, a metros distancia, desde una puerta localizada en el costado del salón, salía Elena tomada del brazo con nada más y nada menos que Yagor Smirnov, quien lucía una sonrisa enorme en su rostro, seguramente orgulloso de la mujer con quien estaba en compañía. Ésta la había observando claramente durante un fugaz momento, pero Yulia no dudaba que si la había visto.
Inna noto el cuerpo de la morena tensarse y rápidamente dirigió la mierda en su misma dirección, viendo lo mismo y no entendiendo nada en lo absoluto.

-¿Yulia todo bien?-pregunto con algo de timidez.
-Si por supuesto-contesto quitando la mirada- si no te molesta quisiera sentarme Inna.
-En absoluto-contesto- ¿quieres que esté contigo?
-Como quieras-respondió indiferente. Yulia volvió a su mesa que en ese momento se encontraba vacía, al parecer todos los demás estaban bailando y disfrutando aquella fiesta. Acomodo una silla para Inna y ella se sentó, volviendo a mirar una vez más en aquella dirección, donde sintió millones de sensaciones revoloteando en su estomago para dispersarse en todas direcciones, dándole paso a un nuevo sentimiento que ella desconocía.

Elena acababa de saludar sonriendo forzadamente a otra persona desconocida y que no era de su interés gracias a que Yagor la presentaba con todo aquel que se cruzara en su camino. Se estaba tomando demasiada libertad que ella le molestaba, su cercanía, la posesión con la que entrelazaba su brazo y la poca distancia en la que le hablaba, aquello estaba empezando a incomodarla y no dudaba en que pronto se lo haría saber. Estaba a punto de inventar cualquier cosa absurda cuando observo a John venir hacia ella para su salvación.

-Elena-dijo el alegremente- ¿Cómo la estas pasando?
-De maravilla John-dijo aprovechando la oportunidad para quitarse a Yagor- la fiesta, la decoración, el lugar, todo está perfecto-dijo genuinamente.
-Gracias, eso debemos agradecerlo a mi esposa-dijo volviendo a sonreír.
-A propósito ¿Dónde está?-pregunto de casualidad- por el momento es a ti a quien he saludado solamente.
-Está hablando con cada invitado que se cruce, tú no te preocupes-comento despreocupadamente- ¡a divertirse!-grito entusiasmado.

Yagor se había acercado hasta su socio para hablar de algunas cosas, la pelirroja aprovecho esto y no dudo en escabullirse rápidamente hacia el baño, teniendo un poco de libertad para ella misma.
Yulia había observado todo desde su mesa y en cuanto vio a Elena ir en direcciones hacia los baños, no dudo en aprovechar esta oportunidad.

-Enseguida vuelvo-dijo parándose. Inna estaba justo bebiendo una bebida, así que no pudo contestarle, pero de igual manera si eso no hubiera pasado, Yulia tampoco hubiera escuchado, ya que se había alejado tan rápido como había terminado la frase.

Elena se encontraba ya lavándose las manos cuando escucho la puerta abrirse, pero ella no había levantando la mirada para fijarse. Yulia camino seriamente hasta posicionarse detrás de ella, observándola fijamente desde el espejo.
-¿Por qué viniste con él?-pregunto. Elena alzo rápidamente la mirada al espejo reconociendo esa voz. Yulia estaba completamente seria detrás de ella sin despegar la mirada de sus ojos.
-No tengo porque responder eso-dijo siguiendo con su trabajo.
-Te he hecho una pregunta Elena-respondió- ¿Y por qué salías del jardín trasero con él?- Elena suspiro y apoyo ambas manos en el mármol mirándola.
-Como ya te he dicho Yulia, no tengo porque responderte-dijo- además no sé porque debería importante tanto, tú te veías muy entretenida bailando con aquella rubia-con que si la había visto después de todo.
-Ella no es nadie-respondió- En cambio Yagor está interesado en ti, por si no te has dado cuenta.
-Eso a mí no me importa.
-¿Entonces por qué has venido con él?-pregunto- ¿El fue el de la idea?
-¿Por qué tanto interés?-mirándola por el espejo
-Solamente quiero saber hasta dónde llegar tu interés por él.
-¿Te molesta que pueda importarme?-pregunto dándole una sonrisa.
-¡A ti no puede gustarte él!-dijo volteándola- de ninguna manera.
-¿Y por qué no Yulia?- pregunto sin apartarse de su cercanía -¿Por qué no debería?
-Porque eres demasiado para él-dijo pronunciando lo que tanto Elena amaba escuchar.
-¿Y qué sería lo apropiado para mí?-se atrevió a preguntar, clavando sus uñas en la espalda de la morena, pero a Yulia aquello no estaba ni lejos de molestarle.
-Alguien igual a ti-respondió mirando su boca- alguien con el mismo éxito, reconocimiento y altura. Alguien que sepa lo que quieres donde sea y cuando sea, sin importar el momento. Alguien que sepa complacer cada capricho tuyo Elena-dijo acariciando su cabello
-¿Y quién es esa persona Yulia?-pregunto agitada, apretándola contra su cuerpo. Olvidado por completo el lugar donde se encontraban
-¿Necesitas pistas?-pregunto acercándose más.
-Si-respondió sin aliento-las necesito ahora. Yulia la tomo de su cadera, acercándola lo mejor posible a ella, ambas estaban a punto de perder la razón y dejar que sus bocas hicieran lo que tanto deseaban hacer, pero la puerta del baño se escucho y ellas se separaron con una velocidad admirable, sin dejar lo menor sospecha de lo que estaban a punto de hacer.
-Permiso-escucharon decir a la mujer entrando a uno de los cubículos. La mirada de ambas ahora era completamente sorprendida ¿Qué hubiera pasado si esa mujer no hubiera entrando? Elena rápidamente recobro la compostura, reprochándose a sí misma lo que estaba a punto de hacer.
-Elena Yo…
-No hace falta que digas nada Yulia-la interrumpió- ni siquiera tengo la necesidad de oírlo-dijo marchándose.
-Espera-tomándola del brazo-no te puedes escapar fácilmente-dijo hablándole para que solamente ella escuchara- lo que acabo de decirte es cierto, puedo demostrarlo.
-¿A si?-pregunto quitando su brazo- ¿Cómo?
-Vente conmigo en cuanto termine todo. Lo demás vendrá solo-prometió. Elena solamente dio una sonrisa torcida ante lo que había escuchado, pero sin embargo no contesto nada, sino que se marcho dejando a Yulia con la duda pintada en su cara.
No había pasado mucho tiempo cuando había venido el momento de cortar el pastel, las fotos y el baile de nos novios tampoco.

Ambas mujeres no se había parado de mirar cada una desde sus mesas, Yulia había mostrado claramente su cara de disconformidad cuando Yagor se acercaba hasta Elena para decirle algo, y la pelirroja miraba rápidamente en otra dirección cada vez que Inna acariciaba su brazo o Yulia le brindaba alguna matadora sonrisa solo para ella. Eso estaba siendo demasiado para ambas, Elena había tenido un impulso de jugar con fuego, así que sosteniendo su sonrisa traviesa y cuidando que nadie la observara, introdujo un dedo a su boca, mordiéndolo en la punta y luego pasarlo disimuladamente por su cuello, sin despegar por un segundo la vista de la de Yulia, quien observaba todo con la boca abierta tragando pesadamente. Si ella no estaba interpretando aquello de manera equivocada, no había duda que Elena la estaba seduciendo. Y ella claramente estaba perdiendo.
Habían pasado quizás demasiado tiempo entre coqueteos y miradas prometedoras, pero ninguna se había atrevido a dar el siguiente paso. Yulia estaba totalmente impaciente, ya que había sido ella quien había lanzado la propuesta y no había tenido respuesta alguna. Se había levantando de su asiento sin despegar su mirada y se había perdido en el fondo del salón, Elena había negado más de una vez un baile a Yagor, ya que sabía que si aceptaba uno, no iba a ser exactamente una canción la que iban a bailar. Ya había aprendido una vez e iba a tener más que suficiente.

Había logrado deshacerse de él milagrosamente y se había parada deambulando por el salón, intentando convencerse a sí misma de que no estaba buscando a Yulia con la mirada.
Había dado un paseo aquí y allá, de un lado y a otro, pero no había rastros de la morena en ningún lugar. Se sintió ligeramente decepcionada y enojada, ya que no quería pensar que iba a ser uno de sus tantos juegos. En cuanto noto que en su mesa tampoco estaba la rubia con la que había estado anteriormente, ella pensó lo peor. Recreándose miles de ideas de lo que pudieran estar haciendo aquellas dos fuera de la vista de todos, eso fue demasiado.
Elena no quería volver a pasar por la misma situación y la misma tonta discusión sin sentido, si Yulia tenía algo con aquella mujer le convenía que ni se atreviera a acercarse a ella nuevamente y mucho menos volver a intentar algo.
Por el camino de regreso encontró finalmente a John y a su esposa, quienes se habían mostrado algo tristes de que ella ya se marchara, pero inventando algunas cosas logro librarse de eso, no quería seguir estando en ese sitio. Intento no estar a la vista de Yagor, pero ya era tarde. Cuando estaba a punto de llegar a la puerta de salida éste ya la había alcanzado.

-¡Elena espera!-grito corriendo hacia ella alcanzándola- ¿Ya te vas?-pregunto estúpidamente.
-Así es Yagor, así que si no te importa…
-Espera yo podría acompañarte-se ofreció.
-En realidad no es necesario-dijo queriendo librarse de él- mi chofer no tardara en venir por mí, no hace falta que te tomes esa molestia
-¿Molestia?-pregunto- eso no sería una molestia para mí, es todo un placer-dijo sonriendo. Ella suspiro cansada, solamente serian unos pasos y ya se libraría de él. Asintió y comenzó a retomar su caminata de nuevo, escuchando cansadamente la conversación que poco era de su interés que le brindaba Yagor.
-Hasta aquí es…
-¿Por qué no dejas que te lleve?-la interrumpió- eso no me molestaría para nada. Además así podríamos seguir hablando-dijo. Elena para nada iba a permitir que averiguara donde vivía, no estaba dispuesta a soportar sus visitas sorpresa. Y mucho menos quería seguir pasando tiempo con él, no cuando ahora mismo se encontraba de un pésimo humor.
-Escúchame Yagor, yo…
-Eres hermosa-la interrumpió él- más que cualquier otra mujer que haya conocido antes
-¿Qué?-pregunto sorprendida- está bien, creo que aquí hay alguna confusión.
-No es una confusión-contradijo- solo permíteme hacerlo-dijo acercándose más- permíteme demostrártelo….- La situación estaba pasado demasiado rápido para su cerebro, Yagor la había tomado de ambas mejillas y estaba aproximándose con demasiada ligereza, Elena estaba pasmada en su lugar intentando procesar todo lo que estaba pasado. Yagor estaba a pocos centímetros de su boca cuando una voz claramente enojada interrumpió aquello.
-¡Elena!-se escucho fuertemente. La pelirroja logro componerse y empujo a Yagor recuperando su espacio, en cuanto giro la sorpresa vino nuevamente a ella siendo atrapada de aquella comprometedora e incómoda situación.
-Yulia…-murmuro sorprendida. Yagor observo a la morena y se situó a un lado de la desconcertada pelirroja.
-Tú olvidaste…-mirándolo a ambos- olvidaste tu pañuelo en la mesa-dijo tendiéndolo en su mano. Elena lo miro y supo que aquel no era su pañuelo, ni siquiera había llevado uno, pero había captado claramente el mensaje de la interrupción. Ella lo tomo sin decir nada, de todas maneras Yagor ni siquiera había notado ese detalle.
-Gracias Yulia-dijo Yagor por ella.
-¿Ya te vas?-pregunto la morena ignorándolo olímpicamente.
-Sí, es que yo…
-Yo la llevare-se interpuso el, tomando a Elena de la cintura, agarrándola claramente distraída.
-Ya veo-asintió Yulia seriamente- entonces nos veremos luego, claro si se da la oportunidad. Que… descanses-dijo cambiando lo que iba a decir, girando rápidamente.
-Yulia espera-dijo ella avanzando.
-No Elena-dijo deteniéndola- Ya entendí-dijo mirándola a ella y luego a Yagor- creo que ya entendí perfectamente-dijo volteando y marchándose rápidamente.
-¿Qué le sucede?-pregunto Yagor- ella parecía…
-¡Cierra la boca!-grito mirándolo- ¡¿Cómo te atreves a decirle que me llevarías tú cuando claramente sabemos que no es verdad?!
-Oye no te exaltes-pidió- no pensé que fuera tan importante eso para ti.
-¡Pues lo es! ¡Porque dijiste una gran mentira!-empujándolo- ¡¿Ahora que pensara?!
-¿Pensara?-pregunto confundido- ¿Quién pensara que?
-¡Déjalo!-grito- ¡Por tu culpa! ¡Por tu jodida culpa!-dijo mirándolo con odio- ¡Ni te vuelvas a acercar a mi ni tampoco a hablarme más en lo que resta de tu asquerosa vida!-caminando hacia donde la esperaba su chofer.
-Elena, espera-queriendo retenerla
-¡No me toques!-dijo quitando su mano- ¡Ni te atrevas a tocarme!-señalándolo- Vuelves a intentar algo o volver a decir alguna otra porquería inventada de mi y conocerás lo que es una mujer enojada-amenazo.

Yagor se quedo pasmado mirándola marcharse sin entender nada de lo que acababa de suceder, pero comprobando lo que todos decían, aquella mujer sí que tenía carácter.


pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 9:15 pm

XXXIII
LA SILENCIOSA VERDAD.


Puedes bailar todo el día,
toda la noche.
Baila, todo el tiempo.
Tu amor nace a través de mí.

Baila todo el día,
toda la noche.
Baila, no lo persigas.
Encuentras el amor,
Y el amor me encuentra a mí.




El calor estaba en su rostro por la furia que sentía, haber visto aquello fue totalmente inesperado. Había tenido muchas dudas cuando los había visto marcharse, pero mirar eso e interrumpirlo fue más de lo que se atrevería a confesar ¿Elena realmente estaba a punto de besarse con ese tipo? ¿Qué pasaba con ella? Le había lanzado la propuesta en el baño, pero no había recibido respuesta, pero eso había sido mejor que una inmediata negativa, ella le había dado apenas un atisbo de sonrisa ¡Una sonrisa! Eso tendría que significar algo ¿no? Y por si eso fuera poco, no se había despegado la mirada durante la fiesta, cada una en su mesa, diciéndose todo y nada a la vez con sus ojos, no hacía falta palabras cuando sabían que la manera de mirarse decía demasiado.

Yulia comenzó a atar cabos cuando los había visto salir del jardín ¿Qué había pasado? Mejor y pensándolo bien, era mejor ni siquiera imaginárselo.
¡Ella le había coqueteado! Mirándola, tentándola, le había dado le señal más clara de que estaba en el mismo juego peligroso que ella ¿Y qué sucede? Se pierde, sin dejar rastros y como si nada ya no la encuentra, y ella hubiera deseado no merodear afuera por las dudas, ya que lo que había visto la había dejado completamente estática durante cortos segundos. No se iba a arrepentir para nada de haber interrumpido aquello, probablemente luego Elena se iba a molestar y le iba a reclamar, pero no le importaba. Jamás se iba a arrepentir de haber interrumpido que se besara con el asqueroso de Yagor Smirnov, quien la miraba como si solo fuera un trozo de carne que quería poseer, saborear de él y creerlo de su propiedad, no señor, ella había llegado mucho antes. Yulia no dudaba de la clase de hombre que era, con tan solo mirarlo se le notaba, había conocido a muchos patanes como ese durante toda su vida ¿Cómo es que Elena no lo notaba? O quizás no lo quería hacer. De todas formas ahora había evitado algo repugnante de ver.

Elena tenía la sorpresa tatuada en el rostro cuando la sorprendió, Yulia se confundió por unos momentos, pero sospecho que quizás sea porque imaginaba no ser viste, y más en esa situación tan… comprometedora. Se sentía demasiado enojada a la vez que sorprendida por lo mismo, pero más lo estuvo cuando aquel se atrevía a hablar en una conversación que no le concernía para nada, tenía tantas ganas de ponerlo en su sitio, pero con mucho esfuerzo se contuvo. No dejo que Elena le diera alguna tonta explicación o excusa, que dudaba que lo hiciera en realidad. Simplemente interrumpió, dejando la indirecta y se marcho, sin querer saber más del asunto. En cuanto había vuelto a la fiesta, busco a los recién casados para felicitarlos una vez mas y marcharse  de ahí en cuenta antes. Yulia no comprendía-o no quería- el porqué de su estado de ánimo tan drástico. Si había sentido algo raro en su pecho cuando vio aquella de lo que ya no quería recordar, había sido algo nuevo y totalmente revelador para ella, pero su pregunta era ¿Qué significaba? ¿Realmente quería saberlo? En el camino se había cruzado con Aleksei y le explico a este que ya se retiraba de la fiesta, él no hizo preguntas incomodas, sino que dejo marchar a su amiga, la conocía y sabía perfectamente que con su comportamiento algo le estaba molestando a la morena. De todas formas, luego se iba a enterar. Cuando había pasado otra semana, Anna comenzaba a mostrar mejorías y a querer estar con más actividad por realizar. Yulia noto esto y teniendo un día de descanso en el trabajo decidió acompañarla al hospital, donde le darían una rehabilitación para su pierna y dejarle indicaciones de que movimientos hacer y cuáles no.  Estuvo esperando un buen rato en la sala de espera, informándose de las noticias en el pequeño televisor que había colgado en la pared, al parecer dentro de poco habría otra fiesta de caridad, sinceramente no se encontraba con ánimos de asistir, pero recordando mejor lo que había pasado la última vez que no fue a una, era mejor asistir.

Yulia levanto la vista cuando escucho movimiento cerca, y grande fue su sorpresa al ver a Anna caminando con la ayuda de un bastón y el doctor caminando a su lado, rápidamente se levanto y fue acercándose a ellos, notando la sonrisa imborrable de la castaña.
-Vaya-pronuncio frente a ellos- esto sí que es una verdadera sorpresa Anna, tu estas…
-Caminando-completa feliz- si Yulia, lo estoy.
-Eso sí, tampoco debes esforzar demasiado la pierna-intervino el doctor- si haces los movimientos poco a poco que te hemos enseñado Anna, quizás los músculos se acomoden por si solos, sino ya sabes, la operación aún seguirá en pie.
-Creo que yo me encargaré de eso-dijo Yulia- mientras más pronto sanes, mas rápido volverás a caminar a caminar.
-Exactamente-dijo el doctor- ¿Yulia podría hablar contigo de unas cosas?
-Por supuesto-contesto.

La morena se alejo un poco hablando con el doctor y acordando ciertas cosas económicas, cosa que no era problema, ya que ella había dicho que se haría cargo de Anna y de todos sus gastos. A la castaña se le dio el bastón y una vez lista, ambas marcharon a casa de Yulia. Donde ya María las esperaba con la comida ya hecha. Donde cada una comió en compañía de la otra.
-¿No iras a trabajar hoy?-pregunto Anna.
-No-contesto- tenía que acompañarte a ti y arregla otras cosas que tengo pendientes.
-Pero solo estuvimos casi toda la mañana en el hospital Yulia-dijo- podrías ir ahora en la tarde.
-Sí, lo he pensado pero decidí quedarme-mirándola- traje un poco de trabajo a casa así que no es necesario, deje las indicaciones de hoy, sé que no me necesitaran.
-Que lista-sonriendo- a propósito, olvide mencionártelo, supongo que tienes secretaria nueva ¿cierto?
-Sí.
-¿Y cómo es? ¿Es lista?
-Por el momento no se ha quejado y ha hecho las cosas bien-contesto- y es muy lista, se llama Alexa y es muy eficaz.
-Ya veo-murmuro mirándola atentamente. Anna aun no se quitaba los planes que tenía en mente, Yulia estaba cada vez más indiferente con ella y eso la estaba matando.
-Así que ahora comenzaras a caminar por tu propia cuenta-comento Yulia ignorando que estaba pensando- pero recuerda que tampoco debes esforzarte tanto, no si no quieres tener una buena recuperación-comento antes de beber agua.
-Lo sé-comento distraída. Y al parecer también tenía prisa para que se recuperara rápidamente, y seguramente para que se marchara de su penthouse. El cambio iba a ser muy doloroso y notorio, pasar a tener atenciones a tiempo completo, ver a Yulia a diario y estar rodeada de lujos y ahora estaba ella, estando sin absolutamente nada.

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”


El silencio estaba apoderándose del ambiente, convirtiéndolo en cada segundo más incomodo que el anterior. Había dos hombres con sus libretas en mano esperando que se alguna orden, una joven rubia se mostraba algo nerviosa en la espera. Elena tenía la vista fija en la mesa observando una y otra vez las fotografías y diseños. Y todos estaban a su espera.

-¿Eso es todo lo que tienen pensando para el peinado?-pregunto señalando una en particular- y ni hablar de este fondo, es tan… insípido.
-Podemos hacer cambios en eso señorita-se apresuro un hombre- también con el fondo, puede ser uno totalmente distinto.
-Eso estoy esperando-contesto- también quiero los respectivos artículos en mi oficina, principalmente el que habla de los vestidos blancos.
-Esos… esos aun no están terminados señorita -respondió temerosamente el otro. Elena lo miro fijamente durante cortos segundos sin decir nada, penetrándolo con la mirada. Hacía varios días que venía con aquel humor tan irritante y nadie sabía por qué.
-Entonces los quiero ni bien estén terminados-dijo severamente- y tienen tiempo hasta hoy en la tarde para entregarlos.
-Entendido- respondieron ambos a la vez. Elena giro y se marcho sin más. Entrando rápidamente a su oficina para corregir otras columnas y artículos para la revista, cambiando muchas cosas por otras y quitando algunas. El sonido de la puerta dio tres golpes y rápidamente apareció Irina entrando.
-Aquí están los permisos para las fotos de la fuente-dijo dejándolos sobre el escritorio- el artículo que me pidió de los trajes de Giorgio-dijo haciendo lo mismo. Elena tomo los papeles y los firmo rápidamente.
-En cuanto salgas comunícame  con Alphonse, dile que tengo que decirle algo que olvide.
-Lo hare-asintió- y aquí está la dirección donde será el evento de beneficencia.
-¿Evento de beneficencia?-pregunto mirándola por primera vez- ¿Y yo dije que iría? ¿De cuándo es esto?
-Al parecer lo olvido señorita-respondió- fue la semana pasada, usted me dijo que le consiguiera la dirección.
-Qué raro porque no lo recuerdo-dijo mirando la dirección. Irina estaba abriendo la boca para recordarle cuando había sucedido eso cuando justo se escucho la puerta sonar. Elena dio el adelante y entro Fiodor con unos cuantos folletos.
-Los diseños están listos-dijo alcanzándoselos- siguieron al pie de la letra sus indicaciones.
-Era hora-respondió mirándolos- al fin hacen algo bien.
-Bien… si no le quieres hacer algún cambio házmelo saber, para así mandarlos rápidamente a hacer. Ya conseguimos las telas nuevas.
-Bien-contesto- pero ahora tengo otras cosas pendientes, en cuanto me decida enviare a alguien a avisarte.
-Estaré esperando entonces-dijo girándose- a y olvide decirte que no podre ir al evento de beneficencia contigo-deteniéndose para mirarla- tengo que viajar y mi vuelo sale temprano ese mismo día. Lo siento.
-Está bien-respondió despreocupada- no me moriré por ir sola.
-Si no quieres no iras sola-comento Fiodor. Elena levanto la vista y lo observo palmear amigablemente el hombro a Irina, quien se había sonrojado al instante por esto. El hombre se marcho y la pelirroja entendió el mensaje.
-¿Tú quieres ir conmigo Irina?-pregunto Elena de la nada. La rubia tímidamente dio dos pasos al frente- ¿O tienes algo que hacer para ese día?
-En realidad no señorita-comento- si usted está de acuerdo y si no le molesta, yo podría acompañarla.
-¿Lo haces por obligación o realmente quiere ir?-pregunto jugando un poco con su mente.
-No, yo…-observando sus zapatos- en realidad me gustaría mucho ir-mirándola- me gusta acompañarla a este tipo de cosas, aprendo mucho con usted- dijo. El pecho de Elena se lleno de ego antes esas palabras, ya que sabía perfectamente que su secretaria estaba diciendo la verdad. Por más que a veces se comporte de una manera incompetente y siempre parecer tenerle miedo, sabía que a pesar de todo eso, ella la admiraba. Se lo había dicho una vez cuando pensó que ella iba a despedirla y entonces Irina se ahogo con palabras de suplicas y saco su admiración a flote, aunque Elena nunca iba pensado despedirla, no había nada más que un mal entendido. A partir de ese momento comenzó a tratarla con más suavidad y se dio cuenta de que su secretaria era una fiel empleada que siempre estaba disponible, inclusive a veces la tomaba como su confidente. Aunque ella no lo notara.
-Entonces ya está dicho. Pasare a recogerte como la ultima vez-dijo ahora mirando a sus papeles- y espero que estés lista.
-Lo estaré señorita Katina-con alegría en su voz- con su permiso- dijo marchándose. Había abierto la puerta por la mitad cuando escucho la voz de su jefa llamarla.
-¿Tienes algo que ponerte Irina?-pregunto Elena mirándola. La rubia giro y sintió su mirada fija en ella.
-Si-mintió mirando el suelo. Elena noto esto.
-No me mientas Irina, sabes que es algo de lo que me daré cuenta. Así que dime la verdad, miéntele a cualquiera pero no a mí.
-No señorita-contesto- pero yo podría…
-Habla con Bella-dijo interrumpiéndola- dile que yo te envié y elige lo que quieras Irina, después de todo hace años que trabajas aquí y es un lujo que puedes darte.
-¿En serio?-pregunto sin creérselo, el brillo en sus ojos no se hizo esperar- gracias señorita Katina, en serio, muchas gracias-con alegría. Elena asintió y observo a Irina marcharse con su andar alegre. Increíble y sorpresivamente, su acción la hizo sentir.

* * * * *

-¡Sí, estas caminando!-festejo alegre Yulia al ver a Anna hacerlo. A la castaña cada vez le costaba menos, aunque claro, había momentos en los que tenía que sentarse a descansar su pierna, tampoco podía abusar demasiado- ¿te sientes bien?-pregunto acercándose.
-Sí, pero creo que ha sido suficiente por hoy.
-Yo también pienso lo mismo-dijo- estas mostrando grandes avances Anna.
-Lo sé, es increíble-sonriendo- aunque no es muy fácil con esto-levantando su brazo enyesado- tendré problemas a la hora de volver al trabajo.
-Eso no sucederá-contradijo Yulia- hasta que no estés completamente recuperada no volverás Anna.
-Pero Yulia…
-No me arriesgare a que te suceda algo, además tu mejor que nadie sabe que necesito a alguien que utilice ambas manos, alguien rápido-mirándola- y no volverás hasta que puedas caminar sin la ayuda de nada y tu brazo este curado.

-Pero pasara mucho tiempo hasta que eso pase Yulia-protesto- mi brazo tardara en curarse.
-Sí, pero estas recuperándote muy bien de la pierna. Dentro de nada se que caminaras por tu cuenta.
-¿Ya quieres que me vaya?-pregunto medio en broma, aunque ya intuía de las intenciones de la morena.
-Anna yo no quise…
-Fue una broma Yulia-dijo- además no quiero abusar de lo que haces por mí, cuando pueda caminar y hacer las cosas por mi cuenta me iré.
-Sí, pero no quiero que pienses que quiero que te marches-medio mintió un poco.
-Yo no pensé eso-acariciando su rostro-se que tú no eres así.
-Gracias-nerviosa- ¿quieres que pida comida para esta noche?-alejándose- creo que es algo tarde para hacer cocinar a María.
-Seguro-contesto. Dándose cuenta perfectamente de la distancia que tenía Yulia con ella. Pero no se iba a rendir bajo ninguna circunstancia.

Después de aquel nuevo acercamiento de Anna, Yulia había estado un poco más cercana con la castaña, pero luego rápidamente recobraba la compostura y volvía a alejarse. No quería cometer alguna locura de la que luego se iba a arrepentir, tampoco quería aceptar que si correspondía a los coqueteos de Anna no era porque estuviera enojada con Elena. Esa misma pelirroja que no se había quitado de la mente durante todos esos días, a pesar de que se sintiera desilusionada con lo que había visto.

Cuando finalmente llego el día del evento de beneficencia, Anna caminaba de algunos pasos con ayuda el bastón y otro por su cuenta, mostraba grandes avances y Yulia de alguna manera estaba sintiéndose cada vez más aliviada sabiendo que dentro de poco volvería a su vida tranquila sin compañía. Aleksei no había podido acompañarla porque tenía otros planes, y ella no iba a interferir en eso. Se tomo su tiempo entre maquillarse, peinarse y elegir un vestido para la ocasión.

Anna estaba en la sala tomando un café tranquilamente en uno de los sofás cuando ella estaba bajando tranquilamente las escaleras, la castaña al verla dejo la taza a medio viajar a su boca, dándole a Yulia la respuesta clara de cómo lucia. Le dio una brillante sonrisa y Anna termino perdiendo en su lucha interna, se levanto con algo de dificultad y fue hasta ella con la ayuda de su bastón.

-Yulia luces…. Sensacional-dijo encantada- el vestido es hermoso, tu peinado, tú…
-Lo sé-dijo egocéntricamente- debo verme bien ¿no?
-Y lo estas-dijo- no rompas muchos corazones allá-dijo tomándola del brazo-aunque lo dudo-con algo de celos.
-No prometo nada-sonrió. Busco sus llaves y estaba de camino a la puerta cuando escucho a Anna venir detrás de ella- Anna no es necesario que me acompañes hasta la puerta-queriendo detenerla.
-Quiero hacerlo Yulia-contesto- además estamos a medio camino y no pienso regresar-comento. Yulia sabía que hablaba en serio así que ya no protesto.
-Está bien, hasta aquí llegas tu-dijo deteniéndose en la puerta- deberías ir a dormir temprano hoy, caminaste mucho el día de hoy.
-Gracias por preocuparte tanto por mi-sonriendo- creo que lo hare, me siento un poco cansada.
-Eso espero-dijo- adiós Anna.
-Adiós Yulia, suerte y cuídate-menciono acercándose a ella. Anna soltó su bastón con su mano buena y fue a parar sobre el hombro de Yulia, la morena no espero el movimiento, así que solamente se quedo estática sintiendo como Anna presionaba sus labios sobre los suyo. Yulia no dio ningún tipo de movimientos, ni siquiera para alejarse, dándose cuenta de que ya no sentía nada con aquel contacto, simplemente se quedo ahí.

La castaña alejo su rostro sonriendo, pero Yulia estaba completamente seria mirándola, sabiendo que por primera vez ya no sentía nada con los besos de Abba, cuando ésta estuvo a punto de decir algo, Yulia no lo permitió, simplemente dio la vuelta marchándose. Y Anna sintió que su estadía ahí cada vez se acortaba más.

Yulia manejo durante todo el trayecto confundida, Anna había sido una de las amantes que más tiempo le habían durado, le gustaba y siempre fueron sencillas las cosas con ella. Pero ahora no lograba entender del todo como es  que ahora comenzaba a incomodarle su cercanía, sus intentos de seducción, pero sobre todo no haber sentido nada en aquel beso que le dio, sino que deseo en esos momentos que terminara de una vez. Simplemente no conocía la razón, o no quería reconocerla.

Un hombre vestido de uniforme le abrió la puerta de auto cuando estaciono en la entrada, Yulia salió y le entrego las llaves para que aparcara por ella.
Ni bien entro al lugar, no fue cuestión de esperar mucho para que alguien se diera cuenta de su presencia. Se había sentado sola con un trago que un mozo le había ofrecido cuando un viejo compañero se había acercado para saludarla. Estuvo algunos minutos charlando con él cuando una mujer de su edad se acerco hasta ella para unirse a la charla. Definitivamente no se aburriría.

Elena observo por la ventana cuando sintió el auto detenerse poco a poco, no había sido necesario que su chofer tocara la puerta, ya que Irina estaba justamente cerrando la puerta cuando finalmente se detuvieron. El hombre bajo y la abrió la puerta para que entrara junto a ella, Elena fue consciente de hermoso vestido blanco que había escogido Irina, tenia buen gusto, después de todo tenía que estar al tanto de la moda con el empleo que tenia.

Irina observo los ojos de Elena mirarla con casi orgullo, había estado pensando en las exigencias de su jefa cuando estaba eligiendo que ponerse esa noche, bajo ninguna circunstancia quería decepcionarla y al parecer había hecho un buen trabajo. Tenía que estar a la altura.

Cuando ambas habían entrado por la puerta con elegancia, habían sido habían sido muy conscientes de la cantidad de la cabezas que giraron para mirarlas y los ojos que brillaban con admiración. Irina estaba totalmente cohibida con tanta atención, pero Elena parecía desenvolverse con tanta naturalidad, y aclaro, siendo tan reconocida estaba más que acostumbrada a este tipo de cosas. Irina se había pasado gran parte de la noche estando detrás de jefa, quien de vez en cuando la presentaba con alguien importante que sentía curiosidad por ella. La rubia había mantenido su postura segura, aunque temía hacer algún paso en falso y decepcionarla de alguna manera.

Elena estaba bebiendo cuando vio sobre la copa de cristal a Yulia a pocos metros de ella, estuvo a punto de escupir el líquido ante la sorpresa. Se había hecho la idea de que posiblemente la vería, pero como siempre la realidad superaba todo. Después de haber tenido aquel encuentro entre ella y Yagor, no esperaba verla sin siquiera pensar que decisión iba a tomar con respecto a ella y más cuando sabía que Yagor también estaba rondando por el lugar. Había pensando durante todo el trayecto a su casa esa noche el comportamiento de Yulia, quien se había mostrando enojada y sorprendida por haberla encontrado de aquella comprometedora manera, Elena no entendía que hacia Yulia afuera alcanzándole un pañuelo que no era de ella, simplemente acercándose y mirar con rabia a Yagor y después retirarse sin mas ¿Qué había significado todo eso? Elena no iba a aceptar del todo que le molestaba que Yulia pensara lo que la situación mostraba, quizás si se daba la ocasión le daría algún comentario que nada era lo que parecía, simplemente por darlo, claro. Y si no quería escucharla tampoco iba a suplicarle que la oyera, ni pensarlo.

Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se dio cuenta que no le había quitado la mirada a Yulia, la morena también había notado su presencia y la estaba mirando de la misma manera, Elena estaba sorprendida de la forma en la que era observada, peo tampoco rompió el encuentro visual. Yulia estaba con una copa en su mano y brindo por ella señalándola, Elena simplemente asintió con la cabeza a la vez que sentía una emoción agrandándose en pecho, intento ignorarla, pero  los ojos azules de Yulia puestos en ella no ayudaban en lo más mínimo. Yulia había comenzando a mover los labios, Elena intento agudizar su vista para que ver que decía cuando fue interrumpida rompiendo el momento.

-Señorita Katina-dijo un hombre mayor- ¿Se encuentra bien?-pregunto.
-Sí, lo siento. Estaba… algo distraída-dijo cambiando de postura- ¿Cómo esta señor Rubert?
-Aquí disfrutando de esta tranquila fiesta-respondió con una sonrisa- Hacia mucho que no la veía señorita Katina.
-Es que he estado algo ocupada-respondió mirando fugazmente hacia atrás, viendo a Yulia caminar. Irina interesada también vio en su misma dirección, sonriendo disimuladamente cuando también vio a la morena- tengo entendido que usted ha estado de viaje.
-Sí, me han surgido varios negocios y debo aprovecharlos mientras me vaya bien-dijo- felicidades por tu revista, tengo entendido que sigues manteniendo el primer lugar de la revista más vendida y que tu nuevo lanzamiento fue un total éxito.
-Muchas gracias-respondió- yo también debo aprovechar mientras me vaya bien ¿cierto?
-Quizás-dijo el hombre- pero le diferencia entre tú y yo es que tú tienes talento, quizás yo solamente tenga suerte-respondió riendo. Elena por simple cortesía también rio con él unos cortos segundos.
Irina había quedado en un segundo plano en aquella conversación, pero no le molestaba. Ya estaba demasiado acostumbrada. Se acerco casi con miedo a interrumpir aquello, y dijo tímidamente que iría al baño y volvería enseguida, estaba a punto de girarse cuando se sorprendió escuchando a Elena que la acompañaría ya que también tenía que ir.
-Fue un placer señor Rubert-dijo despidiéndose- espero volverlo a ver pronto.
-Lo mismo digo jovencita-dijo- mucha suerte con tu revista y éxitos para ti.
-Gracias, igualmente-dijo.
Camino con su típico paso ligero en direcciones a los baños, Irina tuvo que dar un rápido y corto trote para alcanzarla. Estaban las dos frente al espejo cuando escucharon la puerta abrirse, Irina abrió grande los ojos al ver quién era y supuso que iba a ser mal tercio.
-Quiero hablar contigo-dijo Yulia a una distancia prudente de ambas. Elena ni siquiera había volteado para mirarla, el silencio era algo incomodo e Irina quería salirse de ahí en cuanto antes.
-La esperare afuera señorita Katina-dijo saliéndose rápidamente. Le dio un saludo ligero con la cabeza a Yulia y salió, sabiendo que esta ni siquiera la había mirando, sino que tenía su mirada fija en su jefa.
-¿Qué quieres hablar conmigo?-pregunto mientras se secaba las manos.
-De ti y de mi-respondió mirándola por el espejo.
-No hay un “yo y tú” Yulia-levantando la vista para mirarla- ya te lo había dicho.
-Entonces es por el ¿cierto?-pregunto- lo que vi aquella vez fue…
-¡Eso tampoco es cierto!-grito girándose- no sé qué piensa que viste…
-¡Que estaba a punto de besarte!-dijo acercándose a ella- eso fue lo que vi, y tu no hacías nada por impedirlo.
-¡Quizás si tu hubieras quedado un segundo más hubieras visto que eso no iba a suceder!-contesto
-No te creo-respondió.
-Mira Yulia-tocando su pecho- no tienes ningún derecho de reclamarme nada, si quieres creerme pues bien y si no es ya es problema tuyo-dijo- adiós.
-Tú no te irás-dijo deteniéndola del brazo- el sujeto está ahí afuera ¿viniste con él?
-¿Parece que haya venido con él?-pregunto quitando su brazo. Yulia no le había quitado la mirada desde que vio a Elena cerca de ella, en todo el rato que estuvo no la había visto ni siquiera hablar con Yagor y pensándolo mejor, cuando John se había acercado hasta ella para saludarle, éste se había alejado rápidamente evitándola.
-No sé, supongo que tendría que esperar a que todo acaba para verte afuera
-¡Oh por Dios!-grito- ¡Eres una estúpida! No tiene caso que siga perdiendo el tiempo-dijo queriéndose marchar, pero Yulia nuevamente la tomo girándola y arrinconándola en la pared más próxima.
Las narices estaban tocándose, se miraba fijamente a los ojos, Yulia se había aproximado lo suficiente pero aún no había hecho lo que tanto deseaba, Elena la tenía agarrada de ambos brazos, completamente inmóvil con su cercanía. Yulia se pegaba cada vez más a su cuerpo, logrando que su respiración  se descontrolara.
-Yulia, no…-intento decir. La morena ya no había podido resistir un segundo más y se acerco para besarla. Elena se resistió durante algunos segundos, pero era inútil seguir así, deseaba tanto eso como ella misma.
Levanto sus brazos y coloco sus manos en la nuca de Yulia, acercándola más a su cuerpo. El calor que desprendía comenzaba a ser costumbre para ella, Yulia lo hacía con una suavidad y delicadeza que sentía su cuerpo flotando.
Sintió sus manos en su cintura, sus labios ir a su mentón, mejillas y cuello, Elena simplemente cerro sus ojos completamente entregada al momento, cuando sintió las manos de la morena en su cuello y después bajar lentamente, había necesitado de una gran bocanada de aire para prepararse.

Pero para mala racha de las dos, escucharon dos golpes en la puerta, ellas se separaron rápidamente asustadas, ambas con las respiraciones agitadas y los labios hinchados por los besos. Irina se asomo tímidamente por la puerta observándolas, ambas estaban algo alejadas, pero por sus comportamientos y por causa obvia, sabía lo que estaban haciendo.
-Señorita Katina alguien la busca-dijo Irina- además quieren entrar al baño.
-Esta… está bien-dijo arreglándose en el espejo-estaba tan nerviosa que ni siquiera se había puesto a pensar que con lo que le dijo Irina, ella estaba del otro lado de la puerta cuidando.
-Estaré cerca- dijo Yulia detrás de ella en su oído. Disimuladamente le dio un beso en la nuca a Elena, agarrándola desprevenida, cuando está se había girando para hablarle, Yulia ya se encontraba caminando fuera del baño.

Una vez fuera Irina le confesó que no había nadie buscándola, sino que había algunas mujeres queriendo entrar al baño. Elena la miro sorprendida durante unos instantes antes de agradecerle sorprendida por eso ¿A caso Irina sabía algo? De todas formas no le iba a preguntar, eso sería ponerse la soga al cuello por si misma si ella no sabía nada y le insinuaba algo. Así que solamente ignoro esto y prefirió cambiar de tema, necesitaba tener su mente en otro lado, pero el beso con Yulia en el baño se repetía constantemente una y otra vez, haciéndole arder los labios por volver a repetirlo.
Gran parte de las personas ya se habían retirado, quedando solamente unos pocos. Elena estuvo en compañía de Irina unos momentos sentadas en una mesa,  Yulia había vuelto a aparecer sin despegarle la mirada por un momento, y Elena sin dudarlo, también hacia lo mismo.
Observaban la gente pasar y ella tuvo que levantarse a saludar algunos conocidos, la cara de Irina había sido interesante de ver cuando observo sus ojos agrandarse mirando detrás de ella, no hacía falta que Elena girara para ver a quien observaba con tanta sorpresa, la fragancia llego hasta su nariz y supo de quien se trataba.



-Baila conmigo-susurro en su oído. Había sido delicado el pedido, pero no había dejado de ser demandante. Sintió la presión de sus dedos en su codo y se dejo guiar hacia la pista, había muy pocas personas y otras ya se estaba retirando, así que Elena ya no tenía excusas.

La música cambio y se dejo escuchar una más lenta, Yulia tomo su mano y coloco su mejilla junto a suya, Elena fue completamente consciente del aceleramiento de su corazón en ese instante. Ambas se movían lentamente al compas de la canción, Yulia la giro y Elena se encontró de lleno con sus ojos brillantes, mirándola, sumergiéndola en ellos para dejarla sin escapatoria. Por un momento temió que ella la besara frente a la vista de algunos, ya que la morena se había acercado demasiado, pero al final no lo hizo.

-Estas hermosa esta noche Elena-murmuro frente a ella. Volvió a girarla pero estaba vez se pego a su espalda, colocando su mentón en su hombro, Elena suspiro cerrando sus ojos ante ese contacto. Las pocas personas alrededor habían dejado de existir
-Yulia…-intento decir.
-Shhhh-musito- disfruta del momento-dijo volviéndola a girar. Yulia comenzó a cantar suavemente en su oído, no tenía mala voz, lo cantaba con dulzura, enviándole el aliento cálido a su oreja para hacerla estremecer. Elena volvió a sentir su corazón enloquecer, había algo que se repetía constantemente en su mente, pero no, no podía ser, era imposible que…
-¿En serio lo crees?-pregunto casi tímidamente.
-¿Qué cosa?-pregunto Yulia.
-Que soy hermosa-dijo.
-Desde siempre Elena-contesto-desde siempre-y le dio su mejor sonrisa. Ella sintió un bloque de hielo partiéndose en su interior, no podía permitir esto, tenía la guardia baja, no lo aceptaba, no podía.

Yulia se movía cada vez más lento, transportándolas a las dos en otro lugar donde solo ellas existían. El pánico vino a ella apoderándose de todos los sentidos. Y la verdad llego. Sin avisar, sin prepararla, sin nada, atropellándola y dejándola a la deriva.
-No puede ser-murmuro sorprendida. Desprendió sus manos de las de Yulia mirándola con la cara completamente desencajada.
-¿Qué sucede?-pregunto Yulia confundida.
-No, eso no puede ser…-volvió a repetir-no…
-¿Elena?-pregunto llamando su atención. La pelirroja parpadeo varias veces como procesando algo, hasta que finalmente negó con la cabeza.
-Debo irme-dijo alejándose de ahí.
-¡Elena espera!-grito Yulia. La siguió hasta la mitad del salón, pero sabía que iba a ser inútil. Comenzaba a conocerla muy bien como para saber que no iba a contarle que rayos era lo que le había sucedió.

Yulia se marcho más confundida que preocupada de ahí, había bebido unos cuantos tragos más antes de llegar a casa. Solamente una pregunta era la que se hacía ¿Qué había sucedido? No es que hubiera hecho algo mal, simplemente había bailado con ella mientras le cantaba y le decía la verdad. No comprendía absolutamente nada.

Había dado algunos tropezones en el pasillo mientras caminaba, se había equivocado dos veces de puerta antes de entrar en la correcta.

Anna había escuchado el sonido en el pasillo y no dudo en levantarse con algo de dificultad pero con ayuda de su bastón. Fue hasta la habitación de Yulia encontrándola completamente dormida en su cama y con la boca ligeramente abierta, Anna se sentó a su lado acariciando sus cabellos, de todas maneras dudaba que se despertara con facilidad, el aliento a alcohol podía sentirse en el aire. Dejo el bastón a un lado y levanto las sabanas, acomodándose al lado de una dormida Yulia que no tenía idea de absolutamente de nada.
Al menos hasta al día siguiente.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 9:25 pm

XXXIV
SI ESTÁ MAL…. NO QUIERO TENER RAZÓN


Sólo estábamos perdiendo el tiempo
Durante toda mi vida
Nunca cruzamos la línea
Pero ahora me doy cuenta
Todo este tiempo
Siempre fuiste tú



Cobarde era lo que se repetía una y otra vez en su cabeza, pero sintiendo el corazón agitado en su pecho, sentir lo que había sentido era… lo que menos le preocupaba en ese momento. Ella nunca huía de sus problemas, siempre había sabido ponerle el pecho a éstos, pero los hechos eran tan diferentes ahora. Era demasiado personal, demasiado confuso.
Elena huyo de ahí antes de cometer alguna locura de la que estaba segura de que se iba a arrepentir, corrió alejándose de la mirada en la que ella se veía reflejada de manera transparente, se escapo de la verdad. Sin querer mirar atrás, aunque fuera inútil, ya que la llevaba consigo muy dentro de ella.
Escucho la voz de Irina detrás de ella llamándola y siguiéndola, pero no había tiempo para eso, necesitaba calmar su respiración, necesitaba salir de ahí en cuanto antes. El chofer estaba servicialmente esperando fuera del auto cuando la vio, Elena simplemente entro y se quedo con la mirada fija en un punto frente a ella.

Irina observo como su jefa entraba al auto y ella no dudo en seguirla, no entendiendo absolutamente nada. Por supuesto que no se atrevería a hacer preguntas de cualquier tipo, de la manera en la que estaba ahora, ella temía cualquiera de sus reacciones. La puerta a su lado se cerró y los pocos segundos el auto comenzó a avanzar.
Había sido testigo de algo simplemente maravilloso, Irina estaba acostumbrada a su carácter tan frio y autoritario, que fue un total privilegio haber presenciado aquello. Elena Katina en una faceta muy humana. Definitivamente ahora no había dudas de que su jefa su estaba involucrada sentimentalmente, la pista en el baño le había despejado muchas dudas. Obviamente que no conocía a Yulia Volkova personalmente, simplemente eran fotos y artículos que veía de ella. Pero su presencia era igual de notoria que la de su jefa, poseía una mirada atrayente al igual que penetrante, no culpaba a su jefa si había caído ante aquellos ojos.

No había perdido detalle alguna mientras las observo bailar, Irina no estaba segura si alguien mas había notado aquello, pero se comunicaban sin hablar, expresaban y gritaban todo solamente con mirarse. La mirada que tenía Elena en esos momentos jamás la había visto, el brillo en sus ojos, el tono carmesí de su rostro, agradecía haber sido testigo de eso. Se hablaban con demasiada cercanía, se tocaban con mucha familiaridad, e Irina estaba aun si poder creérselo. Entonces cuando todo parecía ser perfecto, cuando estaba reinando la paz y tranquilidad entre aquellas dos mujeres, sucedió algo totalmente incomprensible. Elena de la nada se suelta de aquellas manos que habían quedado tendidas en el aire, Yulia tenía una cara de confusión y Elena miraba su regazo murmurando algo sorprendida, con la mirada perdida, totalmente desorientada. Y comenzó a con pasos lentos hacia atrás, la morena dio un paso al frente preguntándole algo, pero su jefa ya estaba casi corriendo hacia la salida, la escucho gritar su nombre pero la pelirroja no había girado para mirarla. Sea lo que sea que haya sucedido, parecía que a su jefa la había impresionado muchísimo.
Irina no se había atrevido a mencionar palabra alguna durante todo el silencioso e incomodo trayecto, Elena tampoco había dicho algo al respecto y dudaba que lo hiciera alguna vez. Cuando la puerta a su lado se abrió, Irina decidió que no podía marcharse así por así, siempre había sido una persona educada.


-Gracias por haberme traído señorita Katina. La pase muy bien-dijo mirándola. Salió del auto y respondió el saludo con la cabeza que le había dado el chofer, Elena mientras tanto no había despegado la mirada de la ventanilla a su lado, sin responder nada. Irina estaba muy segura que no le iba a responder, así que camino hacia la puerta de su casa, escuchando a su espalda como el auto se marchaba.

* * * * *

El fuerte dolor de cabeza la obligo a despertarse finalmente, parpadeo muchas veces antes de atreverse a abrir los ojos por completo, la luz que se filtraba entre las cortinas no ayudaban en absoluto. Yulia estaba sintiendo las consecuencias de los tragos de anoche, intento ponerse sobre su espalda cuando noto que a su lado yacía otro cuerpo. Se le habían venido millones de historias en la cabeza en los segundos que tardo para girarse y observar quien estaba a su lado, la decepción vino a ella rápidamente cuando observo otro rostro que no esperaba, desencadenando también algo de enojo por lo mismo.
Yulia quito la mano que Anna tenía en su abdomen y se sentó en su cama, observando como la castaña se estiraba y comenzaba a abrir los ojos y le mostraba una sonrisa somnolienta.


-¿Qué haces aquí?-pregunto. Anna boro rápidamente su sonrisa ante la forma en la que Yulia le había hablado. Se tomo su tiempo para sentarse de igual manera, sintiendo su mirada firme sobre ella.
-Yulia…yo…
-Y espero la verdad Anna-dijo parándose. Temiendo haber cometido alguna estupidez.
-Yulia, no podía dormir-explico- cuando escucho sonidos en el pasillo me asuste y decidí venir a ver, tú estabas abriendo todas las puertas-la morena intento hacer memoria y se sintió ruborizada por eso- hasta que finalmente entraste a tu habitación y te quedaste dormida al instante. Te ayude a taparte y estaba algo cansada, así que me recosté a tu lado y rápidamente me quede dormida-termino por relatar.
-Está bien-dijo girándose. No quería preguntar nada mas, no sabría que hacer si se enteraba que había pasado algo mas aquella noche. Justo cuando salió del baño observo a Anna caminando hacia la puerta- Anna-dijo llamándola.
-¿Si?-contesto mirándola.
-Lo que hiciste anoche, gracias-dijo mirándola.
-De nada-sonriendo.
-Pero no quiero que lo vuelvas a hacer-ordeno- independientemente del estado en el que me encuentre, tengo la edad suficiente para hacer lo que hago.
-Entiendo-mirando el suelo arrepentida- no volverá a pasar.
-Bien-dijo.

Anna se maldijo así misma por haberlo hecho, Yulia parecía que no estaba alegre ante lo que había hecho, seguramente ahora se marcharía mucho antes de lo previsto.
Cuando Anna cerró la puerta, Yulia volvió a sentarse sobre la cama. El dolor de cabeza la hacía estar de un pésimo humor, y sumando la confianza que había tomado Anna no hacía más que hacerla enojar más, pero más lo estaba consigo mismo, ya que ella había tenido la culpa de eso, por no haberla parado y aclararle las cosas en su momento. Se tomo una ducha sintiendo como el dolor aminoraba poco a poco, cuando bajo al primer piso le ordeno a María cambiar las sabanas de su habitación. Ésta asintió rápidamente y fue a cumplir la orden, dejándole comida en la mesa.

La castaña no se había aparecido y estaba agradecida por eso, no quería tener alguna mala conversación en ese momento. Estuvo durante todo el rato pensando mientras comía, los sucesos de la noche anterior comenzaron a recrearse y Yulia recordó perfectamente el baile con Elena, y sobre todo la manera en la que lo había cortado. Pensó y pensó, pero no encontró razones para su comportamiento ¿Qué le había pasado? Se preguntaba una y otra vez.
Yulia se paso toda la tarde del domingo intentando llamar a Elena para que le de alguna explicación, pero el sonido de espera era todo lo que escuchaban sus oídos. No sabía si sentirse desesperada o enojada por esto ¿Por qué ya no quería hablarle? Se habían besado en el baño, si no hubieran sido interrumpidas por aquella rubia con cara pálida Yulia aseguraba que esa iba a ser una buena noche de suerte. De todas formas no iba a detenerse, necesitaba respuestas y las tendría.


REVISTA DE MODA “ÍCONO”

El lunes por la mañana Elena se había despertado más temprano de lo normal, lo único que lograba ocupar su mente era su trabajo, y ella estaba cómoda así. Hasta hace unos días.
Cuando encendió su celular había mas y mas de llamadas perdidas de Yulia, ella sabía que seguramente la morena quería comunicarse con ella para que le de alguna explicación para su comportamiento, pero ni loca iba a decírselo. Con mucha suerte trataría de evitarla y quitar la estúpida idea de su cabeza. Ella no podía permitirse eso. No de nuevo.

-Señorita Katina-se escucho la voz de Irina por el intercomunicador- su hermana Katya está aquí-informo. Ella suspiro cansada, para lo que menos estaba preparada era para soportar a su hermana en esos momentos, y más sabiendo que estaba ahí para pedirle algo, si no es que era par algo peor.
-Dile que pase Irina-ordeno
Elena guardo unos cuantos papeles en sus cajones cuando vio a su hermana entrar a la oficina, Katya siempre tenía una sonrisa en el rostro a diferencia de ella.

-Que bueno es saber que estas viva hermanita-dijo avanzando hacia ella para abrazarla.
-Katya no dramatices-correspondiendo- tu sabes que tengo trabajo que hacer.
-Yo también-contesto algo irritada-no eres la única que hace eso en el mundo Lena, pero sin embargo yo si me hago un tiempo siempre para ver a las personas que quiero-Elena capto muy bien la indirecta, pero no tenia caso contradecir aquello, era la pura verdad
-Está bien-respondió sentándose- algo de razón tienes-no queriéndola dar del todo- ¿quiere tomar algo?
-Así estoy bien-sentándose- gracias de todas formas
-¿Y a que debo tu visita?-mirándola- no lo haces muy a menudo.
-Siempre tan directa-dijo- vengo a darte la invitación especial-sonriendo.
-¿Invitación especial?-pregunto viendo que su hermana sacaba un pequeño papel de su bolsa.
-El cumpleaños de tu sobrina-dejándole la tarjeta colorida sobre su escritorio- si es que no lo has olvidado, claro.
-Por supuesto que no ¿Por quién me tomas?-ofendida- y para que lo sepas ya tengo su regalo comprado.
-Es lindo escuchar eso-contesto- pero espero poder contar con tu presencia, tú sabes que ella valoraría más que estés ahí que cualquier cosa material y costosa que le des Lena.
-Lo hare, no te preocupes-leyendo la tarjeta- ¿Dónde será?
-En casa-respondió- no he tenido mucho tiempo de fijarme en algún lugar.
-Katya si necesitabas ayuda simplemente tendrías que haberla pedido, yo…
-Papá también me dijo lo mismo y no he aceptado-dijo- será en casa, he invitado a todos sus compañeros-Elena se removió algo incomoda con la información de Katya, seguramente Sergey también iba a asistir- espero poder contar contigo Lena.
-Iré Katya-mirándola- así que no te imagines cosas.
-Me alegro entonces-parándose y sonriendo- se puntual.
-Siempre lo soy-contesto.
-Además-girando para mirarla- no estarás solamente rodeada de pequeños, no te aburrirás-dijo guiñando su ojo antes de marcharse. Elena realmente no quería pensar en lo que se había referido su hermana con eso.


REVISTA DE MODAS “VOLK”


Yulia entro algo enojada a su oficina azotando la puerta, bufo y se sentó cuando observando a Aleksei entrar después de ella.


-¿Qué sucedió allá adentro?-pregunto.
-Tú también estabas ahí-respondió- sabes perfectamente lo que sucedió.
-Creo que estas siento un tanto exagerada
-No soy exagerada Aleksei-contradijo- si los trataba de otra manera, pensaran que pueden hacerlo cada vez que quieran. Y necesito puntualidad en esto, deberían tomarse las cosas más en serio, la criticada seré yo si esto sale mal.
-bueno, quizás tengas razón-sentándose- pero tú siempre se lo dices de una manera distinta, no como hoy, pero lo entienden perfectamente bien ¿Qué sucede contigo?
-¿Conmigo?-pregunto- nada sucede conmigo. Yo estoy perfectamente bien-dijo.
-No se nota-dijo- ¿Qué tal tu visita?
-Recuperándose- respondió.
-¿Todavía hay complicaciones?
-No-dijo- en realidad Anna está muy bien, tiene momentos en los que camina por su cuenta.
-¿Entonces?-pregunto- pensé que añorabas tu privacidad.
-Créeme que cada día lo hago Aleksei-respondió- no soy una niña para que estés recordándomelo todo el tiempo.
-Haz como quieras entonces-parándose- creo que no se puede hablar contigo el día de hoy, y sé que por más que intente preguntártelo no me lo dieras-dijo- pero tú mejor que nadie sabe lo que te sucede Yulia, y también creo que sabes perfectamente lo que tienes que hacer. Tómalo como un concejo, no es una orden-dijo antes de marcharse.

Durante el resto del día estuvo meditando las palabras de su amigo, y aunque Yulia no lo había admitido en su momento, sabía que tenía razón.
Pasaron dos días cuando Yulia tomo la decisión que ansiaba hace mucho, Anna nuevamente se acercaba a ella con otras intenciones y simplemente ya no podía soportar aquello. Se había despertado temprano esas mañana, estaba sentada en la cocina cuando vio a la castaña aproximándose hacia ella, al parecer ya no había tantas complicaciones como lo hacía ver.

-¿Bajaste tu sola las escaleras?-pregunto.
-Si-sonriendo- ya ni siquiera estoy sintiendo dolores ¿no es genial?
-Por supuesto-contesto- eso quiere decir que ya puedes arreglártelas por tu propia cuenta-dijo lanzando el comentario. No había sido de mala manera, pero el mensaje era bastante notorio. Anna observo suelo siendo atrapada, hasta aquí había llegado todo. Hasta el momento.
-Sí, ya no seré mas una carga para ti-respondió queriendo sonar lo más triste posible- ¿Cuándo quieres que me marches?
-Nadie te está corriendo, no lo digas de esa manera-dijo- pero debes entender que tengo mis cosas aquí, siempre he vivido así y…
-Lo entiendo Yulia-contesto- no quiero causarte más incomodidad-contesto. Yulia asintió con la cabeza suavemente, no quería demostrar tanto las ganas que tenia de que aquello se terminara de una vez. No quería volver a vivir otro episodio como el de hace días atrás.
-Puedes pedirle a María que te ayude con tus maletas-dijo- cuando estés preparada me lo haces saber, yo misma te llevare a tu casa, pero ahora come
-Está bien-dijo sentándose con semblante triste.

Más tarde Yulia había cumplido con su palabra, una vez que todas las pertenencias de Anna estaban aseguradas en maletas, Yulia ordeno que sean llevadas a su auto para posteriormente ir a casa de Anna. El viaje había sido silencioso, sabía que la castaña no estaba del todo contenta, pero tendría que dejar de hacerse ilusiones con ella de una vez.
Después de haber bajado las maletas las maletas y asegurarse de que la castaña no precisaría alguna otra cosa, Yulia se despidió de ella y se marcho rápidamente de su casa sin darle oportunidad a ella de retenerla. Quitándose un gran, gran peso de encima. Estaba llegado a su auto cuando escucho su celular sonar, miro la pantalla y sonrió cuando vio aquel nombre, quizás le traería buenas noticias para ella.

-Hola Katya-contesto Yulia. Introduciéndose en su auto sin encenderlo y escuchando atentamente las palabras de aquella alegre pelirroja. La morena no había dudado un momento en ser parte de aquello.

* * * * *

Elena se había hecho la idea de que su hermana haría eso, ella siempre estaba entrometiéndose y confiando en los demás. La idea siempre estuvo presente, pero aún muy en el fondo de ella tenía la ilusión de que iba a estar tranquila en ese lugar, pero no iba a ser así. Su chofer venía detrás de ella caminando hacia la entrada de la casa de Katya, la caja era grande y él lo hacía con algo de dificultad, pero la pelirroja tenia la vista fija en un auto en particular que estaba estacionado ahí. Ella lo reconocía perfectamente.
El destino parecía que nunca iba a estar de su lado, tenía claro que no podía ocultarse por siempre, pero no pensaba que iba a enfrentar de nuevo lo mismo tan rápidamente, aunque apenas había pasado una semana, pero ella sentía que había sucedido ayer. Katya salió sonriente a recibirla, la abrazo con entusiasmo notando el regalo el cargaba aquel hombre.

-Pasa-dijo colocando una mano en su espalda- ella estará contenta de verte-dijo. Elena entro seguida de su hermana- ¡Ekaterina ven a ver quien vino!-grito algo fuerte a su parecer. Elena observo cuando la pequeña Ekaterina entraba por la puerta del jardín seguida de otros niños más de su edad, su sonrisa creció más cuando la observo ahí parada.
-¡Tía Lena!-grito corriendo a sus brazos, Elena como siempre los abrió, mostrando la sonrisa natural que muy pocas veces se le veía.
-¡Mi cielo, feliz cumpleaños!-le dijo mientras la abrazaba con ganas y la besaba en sus mejillas, la niña estaba colgada de su cuello disfrutando de aquello. Después de todo era su única tía quien le vivía haciendo regalos de todo tipo, y a quien veía cada tanto.
-Déjelo por allá-dijo Katya apiadándose del pobre hombre que aun sostenía la gran caja. El dejo las cosas en el lugar indicando y luego le dijo a su jefa que estaría esperando fuera para lo que ella necesitara. Ekaterina agradecía una y otra vez a su tía por el regalo, varios niños habían rodeado la gran caja intrigados al igual que la cumpleañera. La pequeña pelirroja no pudo resistirlo más y comenzó a abrir la caja, dejando ver una gran casa para todas sus muñecas. Todos estaban sorprendidos al igual que Katya, quien había escuchado a su hija pedirle aquello muchas veces, había sido un gran detalle el de su hermana haberle cumplido ese capricho.
-Lena eso debe haberte costado una fortuna-dijo mirándola- no deberías…
-Su felicidad no tiene precio Katya-la interrumpió- y eso es lo de menos, créeme.
-Gracias-dijo mirándola agradecida. Físicamente su hermana era muy similar a ella, aunque tuvieran personalidades tan diferentes. Los niños seguían investigando las demás cosas dentro de la caja, cuando de la nada entra un pequeño perro por la puerta trasera ladrando todo lo que sus pequeños pulmones se lo permitían.
-¡¿Qué es eso?!-dijo Elena alarmada- ¡Katya tienes un perro en la casa!-dijo lo obvio.
-Creo que ya lo sé Lena-dijo riendo por la reacción exagerada de su hermana- y es de Ekaterina, fue su regalo.
-¿Regalo?-mirándola- ¿Y quién le ha regalado un perro a…- intento decir. Pero la pregunta quedo en la nada cuando observo a la persona menos esperada entrar por donde el perro lo había hecho hace unos instantes. De repente supo la respuesta
-Hola-dijo Yulia avanzando hacia ellas- al parecer Pipo si estaba escondido en el jardín.
-¿Pipo?-pregunto Elena mirando a Katya.
-Es el nombre que le ha puesto Ekaterina-contesto- Dios, ahora regreso-dijo marchándose al ver que algunos niños estaban tocando algunos objetos de la casa. Elena estaba a punto de marcharse de ahí en cuanto antes cuando sintió una mano tomar su brazo.
-Me gustaría hablar contigo un momento-dijo Yulia mirándola. Y ahí estaba de nuevo, esa jodida emoción volvía a aparecer. Yulia volvía a mirarla de nuevo de esa manera y ella sentía la revolución de emociones dentro de ella. Soltó rápidamente su brazo como si el tacto le quemara, y es que lo sentía así. Quizás podría mostrarse indiferente y tal vez así dejara de hacerse tontas ideas.
-No creo que tú y yo tengamos algo que hablar-respondió. Aunque lo dudaba completamente. Quizás si Katya le hubiera informado de esto, ella se hubiera preparado mentalmente para lo que tendría que soportar. Pero sabía que aun así la realidad superaba todo.
-Por supuesto que si tenemos-dijo- para empezar quisiera saber porque no contestas mis llamadas, te he estado llamando durante todos estos días. Y también quisiera saber que hice para que me dejaras sola en la fiesta de caridad ¿Qué te sucedió Elena?
-Simplemente quería irme-se justifico- y si no he respondido tus llamadas es porque he estado muy ocupada, no tengo tiempo para tonterías.
-¿Tonterías?-pregunto- a mi no me parece una tontería, el que te hayas marchado así significo algo, dime ¿Qué es lo que sucede contigo?-pregunto. Afortunadamente para Elena, Katya apareció salvándola de aquella incomoda conversación.
-Los niños quieren que corte el pastel ahora-dijo sonriendo- ¿me acompañan?-pregunto.
-Enseguida-dijo Elena adelantándose. Yulia y Katya la siguieron.

Le habían cantando y Ekaterina había apagado cada vela feliz, ella se mostraba muy contenta con su fiesta. Katya habían insistido con el tema de las fotos, Elena apretando sus dientes tuvo que aguantárselo. Mas cuando veía que Yulia disfrutaba de eso, parecía que su hermana no notaba nada. Yulia la había abrazado apretándola con su cuerpo, poniendo a Ekaterina frente a ellas para que su hermana tomara muchas fotografías de ellas en todos los ángulos, dejando aquel momento plasmado por siempre.

-Anna ya no está conmigo-dijo de repente Yulia en su oído. Elena se alejo un paso mirándola sorprendida, ¿en qué momento se había acercado a ella nuevamente? La morena la tomo de la mano y Elena sintió un corrientazo en sus dedos, pero no estaba dispuesta a aceptar eso.
-¿Y a mi qué?-pregunto quitando su mano- ¿debería interesarme? ¿Por qué me lo cuentas?
-Porque quiero que lo sepas-contesto mirándola. Katya seguía muy ocupada tomando fotos como para notar su cercanía- Elena quisiera intentar algo-dijo acariciando su mejilla, la pelirroja no entendía cómo es que todavía no se había movido de su lugar e impedido aquel contacto, pero estaba completamente quieta en su lugar- pero será algo muy diferente a como era antes, yo quisiera que…
-¿Podrían tomar algunas fotografías?-pregunto Katya. Ignorando completamente algo bastante obvio. Yulia asintió y fue con su hermana para sacarle fotos con su sonriente hija. Elena observaba todo aún sorprendida ¿Qué iba a proponerle Yulia? Y si era lo que ella se estaba imaginando ¿Qué respuesta iba a darle?
Estaban sin saber qué hacer, que decir y de qué manera actuar. Además de volver a sentir las mismas emociones de cuando bailo con Yulia hace días atrás, también estaba nerviosa, y eso era algo de lo que hacía mucho tiempo no experimentaba.

Evito su mirada y fue a sentarse en un lugar de la mesa, el pastel estaba siendo cortado y pronto todos imitaron su acción. Estaba tan distraída que no noto cuando Yulia tomo asiento a su lado, fue hasta que ésta tomo su mano que la vio. Sonriendo por ella, para ella. Otro bloque de hielo cayó rompiéndose dentro de ella, Elena estaba quedándose sin excusas, sin escapatorias. Y no sabía hasta que punto ella comenzaba a resistirse y cuando no.
Cuando no había quitado su mano, la morena se encargo de entrelazar sus dedos, Elena intento prestarle más atención al pastel frente a ella, comiéndolo con la ayuda de su mano libre. Katya y Yulia eran quienes hablaban más, ella de vez en cuando participaba.
La gran mayoría de niños habían abandonado la mesa quedando solamente unos pocos, lo único que les interesaba en ese momento era solamente salir a jugar.

Katya se levanto encargándose de la limpieza, Elena tiro su mano más cerca de su regazo, intentando ocultarla para que su hermana no vieran. Yulia le dio una sonrisa divertida, quizás malinterpretando lo que ella intentaba hacer, y eso fue exactamente lo que temió cuando sintió que Yulia intentaba quitar su mano para dirigirla en otro dirección prohibida para la vista pública.
Ella sujeto la mano de la morena con fuerza para evitar esto, Katya se había marchado hacia la cocina ordenando algunas cosas.

-¿Qué haces?-pregunto Elena
-Nada-respondió haciéndose la inocente- tú eres quien mueve mi mano en otras partes
-¡Lo hago para que mi hermana no vea!-se defendió- por favor Yulia, compórtate-dijo. La morena rio por lo bajo e intento acercarse a ella, demasiado, pero Elena rápidamente se paró de su silla evitando esto. No iba a permitir ni tampoco a arriesgarse a que alguien la viera.
-¿Sucede algo?-pregunto Katya entrando.
-Nada-respondió- estaba justo por irme al baño-dijo comenzando a caminar. Yulia rápidamente se paro, queriéndola seguir. En eso cuando Elena estaba subiendo las escaleras se escucho el ruido del timbre.
-¿Yulia podrías abrir tu?-le pidió Katya- a lo mejor es algún padre que viene a buscar a su hijo
-Seguro-respondió algo desganada. La acababan de quitar una oportunidad demasiado buena. Abrió la puerta y se encontró a un hombre mayor, de cabellos entre un castaño y rubio, pero con los ojos idénticos a los de Katya y Elena.
-Hola-dijo Yulia algo desorbitada- ¿Usted es…?
-Lo siento-dijo teniendo su mano- Soy Sergey Katin, vengo a ver a Ekaterina.
-¿Usted es su padre?-pregunto.
-Bueno, de Katya, de Ekaterina soy su abuelo-dijo sonriendo.
-Disculpe, creo que fue una pregunta engañosa. Adelante-dijo dejándolo pasar- mi nombre es…
-Yulia Volkova-respondió el- conozco a su padre-dijo él.

Yulia asintió sorprendida y lo siguió. El se movía con demasiada familiaridad por la casa, la pequeña Ekaterina que justo estaba paseando por ahí lo vio y corrió alegre hacia él.

-¡Abuelo!-grito.
-¡Mi pequeña!-dijo arrodillándose para abrazarla. Yulia observaba todo de brazos cruzados, al parecer la familia ahora estaba más completa.
-Papa-dijo Katya apareciendo- llegas un poco retrasado.
-Sí, lo sé-dijo después de haberle entregado un regalo a su nieta- surgió algo de último momento.
-¿Problemas?-No, hija-respondió- nada de lo que tengas que preocuparte.
-Te creeré entonces-dijo más tranquila- ¿Tienes hambre?-pregunto- ¿Ya haz conoció a Yulia?
-Sí, nos presentamos en la entrada-dijo.

Los tres fueron hasta el comedor y comenzaron a charlar alegres, al parecer Yulia le había caído muy bien a Sergey. Prácticamente los tenía a todos comprados.

-¿Y qué tal la revista Yulia?-pregunto Sergey- no estoy muy familiarizado con la moda, pero si con las noticias. Sé que eres muy exitosa.
-Ni tanto-dijo haciéndose la humilde- simplemente intento dar lo mejor de mí para encontrar el éxito que quiero.
-Muy buenas palabras-dijo Sergey. El levanto la vista y de repente todos hicieron silencio. Elena estaba parada seriamente en la entrada.
-Elena-dijo Sergey parándose rápidamente- ¿Cómo estas hija?-pregunto. Tenía tiempo de no verla. Nadie decía una palabra, entendiendo la incomodidad de la situación.
-Katya tienes una fuga en tu baño por si no te has dado cuenta-dijo- por cierto, si alguien me necesita estaré en el jardín-dijo girándose. Sergey volvió a sentarse con la cara completamente descompuesta. Katya se sentó a su lado acariciando su espalda.
-Papa…
-¿Hasta cuando Katya?-pregunto- ¿Hasta cuándo será así?-dijo lamentándose. Yulia entendía que aquel momento era muy familiar, así que decidió darles su privacidad.
-Iré a hablar con ella-dijo levantándose- enseguida vuelvo-marchándose.

Vio al grupo de niños correr y noto que la pelirroja no estaba entre ellos. Sino que observo su caballera roja, estaba sentada en un banco junto a un árbol. Fue hasta donde estaba ella y se sentó a su lado completamente en silencio, no iba a hacer alguna pregunta que la incomodara y mucho menos que se enojara con ella, la necesitaba tranquila como hace un rato.

-Elena quiero decirte algo- fue directa- y viendo que no nos interrumpirán me gustaría que me escuches atentamente todo lo que tengo que decirte antes de que me des una respuesta ¿está claro?-dijo mirándola.
-Te escucho-dijo antes de suspirar. Intuyendo lo que iba a venir.

Katya y Sergey estuvieron conversando los dos solos en la cocina. Su hija lo había hecho sentir un poco mejor con palabras, pero sabía que iba a ser inútil, cada vez que Elena hacia aquello, a él le dolía cada vez más.

-Está tan hermosa-dijo Sergey- mis dos hijas son hermosas-dijo tomando su mano sobre la mesa. Katya simplemente sonrió.
-Lo sé papa-dijo logrando que ambos rieran.
-Ekaterina también lo está, además de grande-menciono- es increíble lo parecida que son entre las tres-dijo. Estuvieron hablando acerca de la pequeña cuando vieron a Yulia entrar con un semblante bastante serio.
-Recién acabo de saludar a Ekaterina-dijo mirándolos a ambos- debo irme ahora-dijo dándole la mano a Sergey- fue un placer haberlo conocido señor Katin
-¿Ya te irás Yulia?-pregunto Katya.
-Sí, surgió un problema-explico saludándola.
-Fue un placer Yulia-dijo Sergey-espero volver a verte pronto.
-Ya veremos-dijo. Y se marcho.

Ambos se miraron confundidos preguntándose qué es lo que había sucedido. Aquello fue muy extraño. Sergey se quedo durante un momento más antes de decidir marcharse también, sabía que su presencia iba a volver incomodo el momento y no quería crear un ambiente conflictivo. Aunque Katya le había insistido, este no declino y se marcho, no sin antes saludar a si nieta.
Los padres de los niños habían comenzado a ir a buscarlos cuando Elena decidió finalmente presentarse de nuevo. Se había sentado en una mesa y Katya decidió ignorarla. No fue hasta que llego el último padre a buscar a su hijo y ella comenzó a limpiar la casa que decidió romper el silencio.

-Suficiente Elena-dijo mirándola- ¿Ahora qué es lo que sucede contigo? ¿Qué es lo que intentas ignorar?
-¿Qué?-mirándola- Yo no estoy ignorando nada.
-Pues no lo parece-dijo- nunca te quedas demasiado. Ekaterina ya está durmiendo arriba, ya nadie más está en la casa a excepción de nosotras dos. No puedes culparme si me sorprendo porque todavía estas aquí.
-¿Estas echándome?-pregunto- ¿Es eso?
-Nadie te está echando-protesto- deja de hacerte la victima que en estos momentos es lo que menos te queda. Estoy cansada de esa actitud tuya Elena-señalándola- ya no tienes ninguna obligación de seguir aquí, deja de huir de las cosas.
-¿Y de que estoy huyendo, según tu?-pregunto interesada y sorprendida por la observación de su hermana.
-No lo sé-mirándola- eso solamente tú lo sabes. Pero lo que si te puedo decir, es que siendo así como eres, no llegaras a ninguna parte-dijo caminando hacia la mesa y luego regreso-toma- dijo dándole las llaves- te agradecería que me las devuelvas mañana temprano.
-¿Y por qué me las das Katya?
-No lo sé ¿sí?-dijo- primero con papá, y después la misteriosa escapada de Yulia. Arregla las cosas Elena si no quieres terminar sola-dijo algo enojada- yo tengo cosas que hacer aquí.

Elena miro las llaves y pensó durante unos segundos, después las tomo y se marcho de la casa de su hermana, siendo observada por esta quien sonreía. Le dijo a su chofer que se marchara de ahí, esta estaba sorprendido con el pedido pero ella le explico que tenía en que moverse. En cuanto estuvo dentro del auto de Katya escucho la radio sonar, sintiéndose cada vez mas hundida en dudas cuando la música la identificaba tanto en estos momentos.

Sé que estás asustada,
puedo sentirlo.

Está en el aire,
se que lo sientes también.


Giro en la esquina con la música grabándose en su cabeza, ella solamente tenía que tomar una decisión y bastaba. Pero no sabía qué hacer, aún estaba luchando por no querer dejarse llevar ante lo que estaba comenzando a sentir.

Pero corre el riesgo conmigo,
no te arrepentirás, no.

Un “no” mas y te creeré.
Me iré y te dejare ser.

Freno de golpe cuando sintió temor con aquellas palabras, los demás autos la quitaron de su momento de ensoñación con sus bocinas. Ella cerro sus ojos, dejando que la música se apoderada. Abrió los ojos y giro por el carril contrario. Sintió su corazón bombear con fuerza ante el cambio de decisión.

Estaciono el auto de Katya y se bajo rápidamente. Estando cada vez más nerviosa a cada paso que daba, busco las llaves en su cartera y las sostuvo con su otra mano. Una vez que estuvo frente a la puerta, la abrió con suma lentitud. Cerró con llave la puerta detrás de ella y dejo su bolso sobre el sofá blanco de la sala. Observo en varias direcciones y noto que estaba sola. Esperaba no haber llegado demasiado tarde, pero la idea cambio cuando escucho la melodía triste de un piano en el siguiente piso. Subió las escaleras guiada por el sonido, abrió la puerta lentamente y observo su cabellera negra y corta. Su corazón pareció renacer cuando finalmente acepto lo que sucedía. Elena avanzo con paso lento hacia su cuerpo, deslizo sus brazos por sus costillas y dejo su mentón en cargado en su hombro, disfrutando de la hermosa canción que ahora sonaba.
Yulia estaba con los ojos cerrados tocando, pero no los había abierto durante ninguna instante para saber quién era, su perfume inconfundible llego a su nariz dejándola embobada. Sonrió con ganas sin dejar de tocar cuando sintió sus brazos apretarla más.


Ahora tienes que decir que “sí”.



XXXV
NUEVO COMIENZO.




Ayúdame a cambiar por rosas mis espinas




Yulia dejo sus manos quietas dando por finalizada aquella melodía, dándole paso al silencio ya formado en la habitación. Abrió finalmente los ojos sintiendo como Elena retiraba su rostro de su hombro y sus brazos, la brisa fría en su espalda fue una nueva sensación extraña, pero no era agradable para repetir.
Se levanto lentamente y giro, encontrando a la pelirroja mirarla directamente a los ojos, encontrándola en una guerra consigo misma, con duda, con indecisión, pero Yulia estaba lo suficientemente segura que iba a estar para hacerla cambiar de opinión. Después de todo ya lo había hecho al aparecerse aún y cuando la había rechazado una vez más en el patio de Katya.
Observo el titubeo de ella de querer avanzar, la morena dio dos pasos al frente acortando mas la distancia entre ellas, Yulia comprendía sus dudas, pero necesitaba oír de su boca la nueva decisión tomada.


-Elena…- murmuro avanzando hacia ella. La pelirroja de igual forma dio unos pasos adelante, encontrándose justo en el medio con la morena.
-Shhhh- dijo colocando un dedo en sus labios- Las palabras están de mas Yulia, creo que ambas sabemos lo que significa que esté aquí ¿cierto?-pregunto. Aún debatiéndose entre algunas dudas y temores que aun merodeaban dentro de su cabeza. La morena asintió con la cabeza, el dedo de Elena aun permanecía en sus labios como signo de que se mantuviera en silencio.

El dedo finalmente se movió, para darle paso a que su palma se extendiera por su mejilla, para luego sentir como la otra mano de Elena la sujetaba desde el otro extremo. La pelirroja finalmente termino por avanzar, tanto que su cuerpo estaba tocándose con el de Yulia. Elena comenzó a acariciar su rostro, Yulia la observaba a los ojos sin decir palabra alguna, Elena lo estaba haciendo con una suavidad, con tanta delicadeza que había logrado que cerrara sus ojos sintiendo aquellas caricias en su rostro. Sintió sus dedos delineando sus cejas, bajar por el puente de su nariz, sus pómulos, mentón y finalmente su boca.

-Tus labios son tan suaves-murmuro Elena muy cerca de su boca. Yulia abrió sus ojos lentamente cuando sintió su aliento cálido chocar con el suyo. Dejo que Elena la explorara como quisiese durante unos segundos antes de preguntar finalmente algo.
-¿Elena que…?
-Silencio- dijo volviendo a poner su dedo sobre su boca- Yulia por favor, no me detengas-dijo mirándola fijamente. Elena deslizo ambas manos hasta posicionarlas en la nuca de Yulia, donde enredo con sus dedos su cabello negro- Esto… esto será algo completamente nuevo para mí y quisiera que no me detengas. Quiero… quiero intentar algo-acercándose más. Yulia asintió preguntándose qué era lo que quería probar, hasta que finalmente una de tantas preguntas fue respondida.

Vio a Elena cerrar sus ojos antes de acercarse a ella y posar sus labios sobre los suyos, un beso delicado, donde apenas los labios estaban aplastándose delicadamente unos con otros. Estuvieron durante unos segundos así hasta que finalmente, no sabiendo quien en realidad comenzó, sus bocas comenzaron a moverse. Yulia deslizo sus manos por su cintura atrayéndola más a ella, donde fue recompensada cuando sintió a Elena abrir su boca para ella, fue inminente el encuentro con sus lenguas, donde cada una disfrutaba de aquel contacto y cada segundo que pasaba parecía que el calor se presentaba con más insistencia. Estaba tan entretenida con el beso que no noto cuando una mano de Elena abandonaba su cabeza para perderse entre los cuerpo de ambas, Yulia fue consciente de esto cuando sintió su cinturón ser desabrochado, dio un corto paso hacia atrás separando sus bocas, aprovechando para tomar aire.

-¿Elena que haces?-pregunto con la respiración agitada. La pelirroja rápidamente se acerco hasta ella, quitando esta vez el botón con suma ligereza, Yulia estaba sin poder creérselo- espera-dijo deteniendo sus manos
-Dijiste que no me ibas a detener Yulia-dijo mirándola- necesito quitarme esta duda, por favor no interfieras ¿está claro?-la morena volvió a asentir.

Elena nuevamente se acerco hasta ella rodeando sus hombros con un brazo, volvió a besarla a medida que Yulia sentía sus pantalones siendo abiertos por completo. La pelirroja la libero de su agarre usando ambos manos para comenzar a descenderlos hasta abajo, sin despegar su mirada de los ojos azules que ahora la miraba con un brillo especial.

-No es necesario que tu….
-Déjame hacerlo-la interrumpió. Yulia pensó que su corazón iba a enloquecer cuando observo a aquella hermosa mujer arrodillarse frente a ella, Elena no había despegado su mirada fiera de los zafiros durante todo el momento en que sus manos se colocaban en su cadera y hacían el mismo trabajo que sus pantalones, dejando a Yulia desnuda de la cintura para abajo.
Elena era consciente de su respiración agitada y el temblor de sus manos, no iba a negarlo, estaba nerviosa, se le notaba, pero no importaba; necesitaba hacer eso. Cuando Yulia observo que Elena miraba hacia el frente, no supo si estaba respirando o si aún estaban en la misma realidad, Elena le sujeto de sus caderas con ambas manos, tragando fuerte antes de inclinar su cabeza hacia adelante.

Yulia tomo mucho aire para sus pulmones y elevo su cabeza hacia arriba mientras sentía la lengua algo tímida de Elena, pero eso solamente fue en un principio cuando noto que no estaba haciendo nada mal. Yulia jamás se había imaginado aquel gran cambio, había sido clara en el patio de Katya cuando hablaron tranquilamente, Elena no estaba lista para seguir con eso, y aunque le molesto e intento de convencerla de lo contrario, no había tenido un resultado positivo. La pelirroja la acerco más a su rostro y Yulia no pudo evitar acomodar una pierna sobre su hombro, logrando mayor contacto. No había tenido la mejor reacción de todas, hubiera sido mejor mostrarse tan indiferente como ella, pero su humor estaba completamente inestable. Salió de la banca y fue a saludar a Ekaterina, quien le había pedido que se quedara pero ella ya no podía estar en aquel lugar sintiéndose tan incómoda, Yulia Volkova nunca había sido rechazada antes, pero Elena siempre había sido todo un reto.
Le había mentido de igual manera a Katya y a Sergey con lo mismo, estos se mostraron sorprendidos por aquel cambio, pero parece ser que al final terminaron creyéndoselo. En cuanto había llegado a su casa rápidamente subió para desahogarse con la música, quizás era momento de dejar aquel reto personal y seguir adelante. Sin Elena. Pero vaya sorpresa se había llevado cuando la sintió abrazarla, aquello significaba mucho, y como ella se lo había dicho, no eran necesaria las palabras, su presencia lo decía todo. Yulia no pudo evitar gemir cuando sintió que su lengua se introdujo dentro de ella, tomo a Elena del cabello pero cuidando de no lastimarla, entendía que era completamente nuevo para ella, pero parecía ser que había aprendido demasiado bien.

Yulia se sintió temblar, sabía que no faltaba demasiado para la llegada del clímax. Elena la sostuvo de sus piernas mientras sentía más de sus fluidos caer en su boca, donde no dudo en probar aquello y no desperdiciar ni una sola gota. Tragando todo aquello con avidez mientras observaba a Yulia recuperar el aliento. Observo a la pelirroja relamerse los labios y Yulia necesito de sus dos piernas para no caer ante eso. Aquella mujer parecía que nunca, nunca iba a dejar de sorprenderla.

-Ve aquí-dijo tendiéndole las manos. Elena las tomo y se levanto hasta quedar a la altura de la morena- ¿Qué fue eso?-pregunto medio sonriendo a la vez que colocaba un mecho de pelo detrás de su oreja.
-Sin preguntas Yulia-pidió Elena mirándola a los ojos- sin preguntas porque yo tampoco tengo las respuestas-dijo. La morena sabia que quizás estaba mintiéndole, pero no iba a obligarla, lo más probable era que no estuviera lista para admitir nada. Por el momento.

Soltó un pequeño bufido y sintió sus manos nuevamente acariciando su rostro, Yulia se acerco hasta ella y volvió a besarla, con la misma lentitud de antes. Comenzó poco a poco a quitarle su blusa, Elena parecía no resistirse ante esto, la prenda cayó al suelo y Yulia beso su cuello mientras acaricia su espalda e intentaba quitarle el brasier. Cuando la tuvo desnuda de la cintura para arriba, Yulia no pudo resistirlo más y fue a atacar sus pechos, Elena la acuno con ambos brazos para que no escapara. Yulia como pudo la sostuvo y la llevo al sillón más próximo de aquella sala, colocándose sobre ella, donde en ningún momento se había despegado de ella.
Elena removía sus cabellos, tiraba de ellos y gemía. Elevaba sus caderas pero no encontraba nada que aliviara aquel dolor entre sus piernas.

-Yulia…-murmuro- por favor…- y como única respuesta sintió la mano de la morena meterse dentro de sus pantalones, sin más vueltas, Yulia encontró algo realmente encantador para ella.
-Oh Elena estás tan…-murmuro sorprendida. La pelirroja tiro de ella hasta su boca, para besarla con mucha desesperación, volvió a levantar sus caderas y esta vez Yulia entendió. Había sido sumamente fácil adentrarse en ella, la clara excitación de Elena facilitaba todo. Los dos dedos de Yulia fueron hasta donde llegaron, Elena abrió la boca ante la sorpresa, que rápidamente paso a ser placer expresado en palabras algo inentendibles.
-Mmm… no puedo-se quejo jadeando. Yulia apresuro sus movimientos entendiendo perfectamente aquello, Elena la acompañaba con sus movimientos de caderas, hasta que de repente ella dejo de morder su boca para abrirla, sus ojos brillaron más intensidad y la sintió. La pelirroja mordió su hombro y sintió sus piernas temblar debajo de ella. Yulia espero hasta que su respiración se calmara para salirse de ella, el estremecimiento no se había hecho esperar al igual que el sonido de una risa nerviosa.
-Necesito ir al baño-dijo Elena.
-Claro-contesto quitándose de encima de ella. Le dio una sonrisa y Elena se marcho hacia el baño, juntando su ropa en el camino.

Una vez que volvió, observo a Yulia igualmente cambiada y sentada en el mismo sillón, mirándola sin restricciones.

-¿Te quedaras?-pregunto Yulia. Se levanto y camino hasta donde estaba ella, apenas manteniendo algunos centímetros de distancia. Cuando Yulia comenzó a acariciar sus risos Elena cerró sus ojos suspirando.
-No-contesto abriéndolos finalmente- no puedo… yo…
-Elena escúchame- pidió agarrando su rostro con ambas manos- no entiendo mucho todo esto, y tu tampoco quieres darme explicaciones-Elena estaba abriendo la boca para contestar-no, espera-la corto- y aunque suene raro, creo comprenderte-dijo suspirando- pero no voy a dejar que te marches esta noche-sonriendo- es tarde y puedes irte mañana temprano si quieres.
-Pero…
-Shhhh-la corto al igual que ella hace instantes- si no quieres estar conmigo lo entenderé, puedes quedarte a dormir en la habitación en la que dormiste la última vez ¿Qué me dices?-pregunto. Elena miro el suelo mordiéndose los labios, pensativa ante la propuesta. Estaba a punto de declinar, pero cambio de parecer a último momento.

-Está bien-dijo ignorando todas las emociones aflorando dentro de su pecho. Yulia le sonrió y le dio un pequeño beso, tomo su mano y juntas subieron las escaleras, dirigiéndose hacia las habitaciones del siguiente piso.
La morena abrió la puerta por ella y dejo que pasara primero.
-¿Necesitas algo?-pregunto Yulia.
-Solamente dormiré Yulia, no voy a necesitar nada-contesto.
-Está bien-tocando su mentón- pero cualquier cosa no dudes en avisarme-acercándose para besarla- que descanses hermosa Elena-dijo para después marcharse.
-Tú también Yulia-murmuro sola en la habitación.

Las dos habían tenido una noche de pensamientos profundos y sorpresas en sus actos. Elena aún metida entre las sabanas ajenas y bajo un techo que no era el suyo, no podía creer donde se encontraba, pero por sobre todo, lo que había hecho esa noche. Yulia estaba a punto de dormirse con una sonrisa en sus labios, sabiendo que a tan solo unas puertas se encontraba una mujer increíble.
Era temprano en la mañana y Elena estaba frente al espejo arreglándose antes de marcharse, como era fin de semana dudaba que la morena estuviera despierta a aquellas horas. Bajo lentamente las escaleras, tomo su bolso sin hacer ningún tipo de ruido, estaba a punto de llegar a la puerta cuando una voz la detuvo.

-¿Intentando escapar?-pregunto. Elena giro y Yulia estaba bajando las escaleras sonriendo.
-No… yo…-dijo. Agito su cabeza y se paró de manera recta- pensé que dormías-dijo cambiando su tono.
-Hace rato que deje de hacerlo-contesto- además algo me decía que iba a encontrarte así-sonriendo- ¿te quedaras a desayunar?-pregunto.
-Tengo cosas que hacer-negó con la cabeza- quizás en otro momento.
-Entiendo-no creyéndole- ¿mañana?-volvió a intentarlo- no creo que mañana tengas cosas que hacer.
-No te rendirás ¿cierto?
-No-avanzando hacia ella- ¿Y?-acariciando su mejilla.
-Está bien-dijo suspirando
-Yo te llamare- Elena abrió la puerta queriendo marcharse
-¿Elena?-la llamo.
-¿Si?-girando.
-Espera-dijo. Yulia la tomo de la cintura, acorralándola contra el marco de la puerta para besarla. Elena coloco sus brazos sobre sus hombros e irguió su cuerpo para apretarse con el de Yulia. Había correspondido aquello de manera tranquila porque sabía que no iban a ser sorprendida, los últimos tres pisos de aquel lujoso edificio eran de Yulia y sabrían si alguien iba a aparecerse por el sonido del ascensor que iba directo a su piso- hubiera sido una mañana interesante-dijo separándose de ella agitada- pero esperare a mañana-guiñando su ojo- buen viaje-le deseo antes de despedirse.

Elena viajo durante todo el trayecto a la casa de su hermana preguntándose qué le hubiera hecho Yulia si se quedaba, pero con los latidos fuertes de su corazón y en otras partes de su cuerpo, lo intuía. Ahora pesando las cosas de otra manera no sabía si sentirse bien o arrepentida, había tenido un momento de impulsos provocando por la rara conversación con Katya. Aunque estaba claro que no iba a enojarse con ella, nadie la había obligado a hacer lo que había hecho la noche anterior. Y lo peor de todo es que sabía muy en el fondo de ella que había disfrutado de eso, siempre era así con Yulia, aunque lo negara, jamás la había obligado a hacer algo que no quisiera.
Estaciono el auto en su lugar, toco la puerta y a los pocos segundos salió Katya sonriendo.

-Eres increíble-cruzándose de brazos.
-¿Y ahora qué?-pregunto Elena.
-Pensé que no me harías caso-dijo- no era necesario que me trajeras el auto tan temprano, no lo iba a necesitar de todas formas-girándose.
-¿Y me lo dices ahora?-pregunto siguiéndola.
-Necesitaba verme… así como tu-riendo un poco.
-Cielos, no puedo creerlo Katya-suspiro dándole las llaves- eres muy inmadura a veces ¿sabes?
-Tengo mis momentos, si-contesto- ¿café?
-Por favor-sentándose.
-¿Y cómo está tu consciencia?-sirviéndole- ¿descansaste?
-Intentare ignorar lo que dices-contesto bebiendo
-Lena-dijo frente a ella- tómalo como un empujoncito, simplemente no me gusta verte así. Si, se que así eres tú, pero finalmente presentas a alguien diciendo que es tu amiga, que a propósito es una persona increíble y después ver que se fue de aquella manera…
-¿Se fue?-pregunto- ¿Cómo se fue?
-Ay Lena-suspiro- no voy a preguntar qué pasó entre ustedes porque sé que no me dirás. Yulia entro muy seria y se despidió de nosotros rápidamente, parecía que se quería ir de aquí en cuanto antes. Por supuesto que yo no me trague ese cuento de que le surgió algo de último momento.
-¿Eso dijo?
-Sí, una excusa para marcharse-levantando sus hombros- de todas formas lo intentare, ¿sucedió algo malo?
-No Katya-contesto- no ha sucedido nada malo.
-Pero si para Yulia-dijo- ella se fue y…
-Nada está mal-la interrumpió- fue solamente un… mal entendido-dijo- que ya fue solucionado-dijo dudosa.
-Que bien-sonriendo- entonces supongo que nos seguirá visitando ¿no?
-¿Tan bien te cae?-pregunto- la viste solo un par de veces
-Pero eso es suficiente para mí-contesto- es la clase perfecta de persona para cambiar a la gruñona de mi hermana. Además cuando estas con ellas es diferente
-¿Diferente?-pregunto- ¿Qué es diferente?
-Tú-dijo- no es que tampoco seas pura sonrisas, no señor-sonriendo- pero dejas por momentos de ser tan…seria.
-Yo me veo siempre igual-dijo despreocupadamente.
-Eso porque no te ves-dijo- te pones diferente, hay algo en ti, no sé pero…
-Mira la hora-dijo levantándose- Katya ya traje tu auto, así que no te debo anda. Debo marcharme
-Espera-dijo deteniéndola- mañana debo viajar, tengo que solucionarle unas cosas a papá
-¿Mañana? Es domingo Katya-dijo- ¿trabajaras un domingo?
-Mira quien lo dice, como si nunca lo hubieras hecho-contesto- pero no nos desviemos del tema-pidió- ¿Podrías cuidar a Ekaterina por mi?-pregunto- volveré el lunes por la mañana.
-No tengo nada que hacer mañana-dijo- así que no será problema
-¿En serio? ¡Gracias!-abrazándola- me salvas de buscar una niñera que esté disponible en tan poco tiempo.
-Lo sé-contesto- mañana vendré
-Yo la llevare-dijo- tú no te preocupes
-Como quieras entonces-dijo ya afuera. Su chofer estaba llegando justo en la puerta, ya que lo había llamado de camino a la casa de Katya.
-Espero que no te moleste que lleve a Pipo
-Katya…
-Lena el perro no se va a quedar todo un día solo en la casa, también necesita comer. Ekaterina no se separa de él, el regalo de Yulia fue maravilloso-sonriendo- y hablando de ella, puedes invitarla a pasar un día las tres juntas si no sabes que hacer.
-¿Qué?-girándose.
-Me dijiste que estaba todo bien entre ustedes
-Y lo está-confirmo.
-¿Y entonces cual es el problema?
-Olvídalo-contesto- te esperare mañana, llámame cuando estés llegando.
-Correcto-dijo viéndola marcharse- ¡ten en cuenta lo que te dije!-grito. Pero dudo si Elena la escucho o no.

Al día siguiente Katya se había aparecido temprano con Ekaterina y el famoso Pipo en brazos. Elena jamás había tenido algún animal peludo en la mansión, pero no podía hacer aquel desprecio, así que apretando los dientes observaba al pequeño perro deambulando cerca de los sillones y conociendo todo el territorio. La pequeña había llevado algunas muñecas, estaba muy preparada para aquel día con su tía.
Y como Elena esperaba que sucediera, la llamada de Yulia llego. No se había molestado en explicarle de la pequeña visita que tenía, simplemente le había dicho que tenía algo que hacer ese día, pero como la morena se había mostrado algo insistente le dijo que podría visitarla si quería. Y ésta, obviamente, no se negó.
Estaba acomodando unos papeles y viendo a Ekaterina jugar cuando escucho el timbre de la puerta principal. Estaba cerca así que decidió ir ella misma, ya que sabía quién podría ser.

-Hola-dijo Yulia sonriendo.
-Llegaste rápido-menciono.
-Estaba por aquí cerca-dijo agarrándole de la cintura para besarla.
-No, espera-dijo apartándose.
-¿Qué pasa?-pregunto- pensé que…
-No estoy sola Yulia
-¿Qué?-sorprendida- ¿Cómo que no estás sola? ¿Con quién estas?
-Estoy…
-¡Yulia!-grito Ekaterina apareciendo detrás de Elena abrazando a una Yulia sorprendida
-¿Eso responde tu pregunta?
-Creo que si-cargando a Ekaterina- ¿Cómo estas pequeña?-sonriéndole
-Bien, estaba jugando con mi tía Lena
-¿Si?-enarcando una ceja- quisiera ver eso.
-Cállate y pasa-dijo dándole paso para que entrara. Yulia bajo a la niña y esta salió corriendo perdiéndose.
-¿Encerradas? ¿Un domingo?
-No hace mucho llego, Katya tuvo que salir de viaje-dijo viendo como Yulia se acercaba a ella.
-Ya veo-dijo mirándola- ¿Y por qué no vamos a otro lugar?
-¿Como cual?
-Un pequeño paseo quizás-sonriendo- ven aquí-dijo tomándola de la mano- no me has saludado aun.
-Yulia la niña podría vernos y…
-Nada-dijo interrumpiéndola. Yulia simplemente la abrazo oliendo su cabello, Elena algo extrañada por aquello correspondió el abrazo, rodeando su torso con sus brazos. Había colocado su mejilla en el hombro de Yulia y se habían quedado unos cuantos segundos en aquella posición en silencio, hasta que fueron interrumpidas.
-Tía-dijo Ekaterina apareciéndose mirando aquello, aunque no había sido nada raro para ella- Pipo quiere salir afuera.
-Eso es una buena idea-dijo Yulia sintiendo como Elena se separaba rápidamente de ella.
-¿Por qué?-pregunto Elena.
-Podríamos dar un paseo en el parque ¿Qué dicen?-propuso Yulia.
-¡Si, si!-grito la niña saltando.

Elena no pudo negarse ante aquella felicidad, así que después de buscarle un abrigo en su pequeña mochila todas partieron. Fueron en el auto de Yulia por insistencia de esta, Elena no había dicho nada ante esto. Al parecer las contradicciones y peleas estaban desapareciendo poco a poco al igual que ciertas dudas aún presentes.
Y como Yulia había dicho, todas pararon en un parque que no quedaba muy lejos en realidad. Ekaterina rápidamente se bajo con Pipo en brazos, quien estaba tan feliz como ella de seguir explorando el mundo exterior.

-Ekaterina quédate donde te pueda ver-dijo Elena mirándola.
-¡Sí!-grito perdiéndose entre los juegos.
-Tienes un lado muy sobre protector-dijo Yulia sonriendo a su lado
-Está bajo mi responsabilidad Yulia-dijo- no voy a permitir que suceda algo para lamentarse.
-Por supuesto que no-contesto-ven-dijo tomándola suavemente del brazo. Yulia la guio hasta una banca cercana donde tranquilamente podrían seguir viendo a Ekaterina- el mes está a punto de terminar y vendrá la semana de moda en Paris.
-Lo sé-contesto Elena.
-¿Iras?-pregunto.
-No creo estar ahí hasta que termine, posiblemente este unos días ¿Por qué la pregunta?
-Porque creo que también iré unos días-dijo- y también porque quería preguntarte si querías venir conmigo.
-Yulia…
-No será nada nuevo para los demás Elena-la interrumpió. Sabiendo lo que iba a decirle- nos verán como las “amigas” y nadie sospechara nada, simplemente tendremos que guardar las apariencias y punto.
-Tú tendrás que hacerlo-contradijo. Dando por hecho el asunto.
-¿Eso quiere decir que vendrás conmigo?-sonriendo.
-No, espera-dijo- yo no dije eso. Simplemente fue una suposición.
-¿Entonces?
-Escucha Yulia-suspirando- una cosa es esto a puertas cerradas y no sé hasta qué punto lo acepte. Te dije que esto era nuevo para mí, tú me preguntas muchas cosas y yo no sé que sentir y decir al respecto, estoy atravesando mucha confusión ahora y…
-Te entiendo-la interrumpió- pero tú sabes que no voy a obligarte a nada ¿cierto?-tomando su mano. Elena asintió- te daré tu tiempo para que lo pienses, de todas formas todavía falta.
-Sí, aún falta-contesto.
-Pero me gustaría que me acompañes. Es en serio-mirándola. Ella volvió a sentir eso en su pecho.
-Lo pensare Yulia-dijo.

Después de eso la conversación cambiaba a una más agradable. No podía creer que la propuesta de Yulia le haya hecho revolucionar cosas en su interior, pero supo disimularlo muy bien. No quería acostumbrarse a eso, pero Yulia estaba todo el tiempo tocándola. Ya sea dándole la mano, su brazo, su cabello y hablarle demasiado cerca, Elena había pasado mucho tiempo de no sentir aquellas muestras de cariño.
Cuando el clima comenzó a cambiar decidieron que era hora de irse, fueron por Ekaterina y Yulia las llevo de nuevo hacia la mansión. La pequeña se había despedido muy cariñosa de la morena y se fue corriendo rápidamente hacia adentro con Pipo pisándole los talones.

-La pase bien hoy-dijo Yulia una vez que estuvieron solas en la puerta- Espero verte pronto Elena-dijo acariciando su mejilla.
-Yulia…-intento decir. Pero la morena ya estaba besándola. Elena correspondió esto sin poderlo evitar, le encantaba la forma en la que la besa con tanta suavidad ¿para qué negarlo?
-Lo siento-separándose- fue todo un día soportando la tentación.
-Si tu lo dices-contesto sin saber que decir.
-Bien, nos veremos pronto-comenzando a marcharse.
-Yulia-dijo Elena tomándola del brazo. La morena giro y lo próximo que sintió fue un beso apenas rozando sus labios- adiós-dijo muy cerca de su rostro. Elena rápidamente giro entrando a la mansión y cerrando la puerta con ligereza. Yulia había quedado con una sonrisa en el rostro a medida que se acercaba a su auto.

* * * * *

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

Elena estaba entrando puntual al edificio aquel lunes por la mañana. Observo a Irina sentada en su puesto ordenando algunos papeles y como siempre, se la veía algo apresurada.

-Irina lleva a mi oficina las revistas que te di para que guardaras-dijo antes de entrar a su oficina. Sin esperar respuesta.
-Entendido señorita Katina-dijo poniéndose a buscar rápidamente.

En cuanto Elena entro a su oficina se topo con un gran ramo de rosas blancas sobre su escritorio. Tan pura y hermosas. Avanzo sorprendida a él viendo una pequeña tarjeta entre ellas, algo contrariada y también curiosa la tomo para ver quien las había enviado, ya que era extraño ver flores cuando le había dicho a Irina estrictamente lo que pensaba de ellas en su oficina.

Estimada y hermosa Elena:
Espero que pienses lo de París. Estaré impaciente esperando.
Prometo ser tu guía si aceptas, no te arrepentirás.
Te envió muchos, muchos besos.
Y.V


Termino leyendo. Y entonces ahí, solamente ahí en la soledad de su oficina y sin ser vista por nadie, Elena Katina se permitió sonreír por ello.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 9:29 pm

XXXVI
ESCÁPATE CONMIGO.





Puedo ser tu muñeca de porcelana si quieres verme caer.


El almuerzo había sido completamente tranquilo en aquella enorme casa, la morena estaba algo cohibida ya que aquellos dos pares de ojos la observaban como si hiciera años que no la veía hacer eso.


-Por favor, dejen de mirarme de esa manera-dijo finalmente ya sin poder aguantar más.
-Es que hace mucho que no te vemos cielo-dijo Larissa tocando fugazmente su mano sobre la mensa.
-Así es hija-corroboro Oleg sonriendo- te extrañamos mucho estos días.
-Bueno, pero es como ya dijiste padre-mirándolos- apenas fueron unos días, no sean exagerados ancianos-riendo.
-Ancianos nuestros ancestros Yulia-contesto su padre haciéndose el ofendido.
-¿Y qué tal tus cosas hijas?-pregunto Larissa retomando la comida- ¿Cómo vas en el trabajo?
-Muy bien madre-contesto masticando- a decir verdad me va de maravilla
-Yulia no hables con la boca llena- la regaño como tantos años viene haciendo.
-Esa es mi pequeña-la felicito Oleg ignorando aquel comportamiento, él era exactamente igual.
-¿Y qué hay de Aleksei?-volvió a preguntar Larissa- también hace tiempo que no lo vemos, él si se digna a llamar-mirándola- pero hace tiempo que no se aparece.
-Está tan ocupado como yo mamá-respondió- créeme que si él hubiera querido venir, estaría aquí con nosotros.
-Seguro que lo tienen ocupado las mujeres-dijo Oleg sonriendo antes de beber agua.
-Oleg no hagas ese tipo de comentarios aquí-dijo Larissa- Yulia dijo que el trabajo lo tiene ocupado, así que hay que creerle-comento. Tanto como padre e hija se dieron unas miradas cómplices por la inocencia de su madre, ninguno de los dos iba a contradecirla, no en ese tema.
-Como sea-dijo Yulia acomodándose- ¿Qué tal la empresa padre?-pregunto cambiando de tema.
-Excelente hija-sonriendo- parece que la suerte esta de mi lado ya que no he hecho más que inversiones que no han salido para nada mal y me han beneficiado muchísimo.
-Que alegría escuchar eso-contesto sonriendo.
-Aunque sigue trabajando después de hora-comento Larissa algo enojada
-¡Larissa!-se quejo Oleg.
-¿Es cierto eso papá?-pregunto Yulia alarmada.
-No le creas hija-queriendo defenderse.
-No me trates de mentirosa Oleg
-Papá dime si es cierto lo que dice mamá-dijo Yulia seria.
-Bueno… de vez en cuando tengo que terminar unas cosas en las que ya tengo una fecha programada y…
-¿Y?-pregunto.
-Tú sabes… tengo que terminarlas. Fin-queriéndole restar importancia.
-Papá tu sabes que no estás en las mejores condiciones para seguir haciendo eso-le reclamo Yulia- recuerda lo que paso la última vez.
-Como olvidarlo-exclamo dolida Larissa
-No sucede nada Yulia, tú no te preocupes-dijo.
-Tú me preocupas viejo-contesto- no quiero volver a darme otro susto
-No lo hare hija-contesto mirándola. Yulia decidió creerle a Oleg y el almuerzo siguió su curso.
El interrogatorio por parte de sus padres siguió, a pesar de que hacia algunos días de que no los visitaba, ellos la trababan como si tuvieran años de no verlas, pero Yulia no los culpaba, a fin de cuentas era la única hija que tenían.
-Dime una cosa Yulia-dijo Larissa de forma distraída- ¿Aleksei tiene pareja?-pregunto como quien no quiere la cosa. Yulia paro de comer para mirarla, Oleg también estaba atento a la situación.
-Hasta donde yo sé mamá, no lo está-dijo levantando sus hombros- según él sigue en busca de la correcta-comento. Larissa solamente negó con la cabeza volviendo su vista al plato y Oleg sonrió
-¿Y tu Yulia?-pregunto su padre- ¿Estas saliendo con alguien?- La morena casi estuvo a punto de escupir el agua que estaba bebiendo- ¿Estás bien hija?-pregunto preocupado
-Si papa, estoy bien-comento limpiándose la boca.
-¿Y bien?-insistió- ¿Me responderás?-mirándola. Solamente un nombre y un bello rostro era lo que había ocupado la mente de la morena en cuanto su padre le había hecho aquella pregunta, el dilema era ¿responder o no responder?
-En realidad no estoy en nada serio padre-respondió queriendo librarse de aquella explicación
-¿Tanteando el terreno?-pregunto divertido
-Quizás- respondió algo dudosa.
-Por Dios-intervino Larissa- ¿Cuándo te tomaras las cosas en serio Yulia? ¿Cuándo tú o Aleksei vendrán y me traerán a alguien del brazo diciéndome que ya han sentado cabeza? La vida no es una fiesta como ustedes creen.
-Tranquila mamá-dijo- créeme que en cuanto eso suceda, ustedes serán uno de las primeras personas en saberlo-respondió mirando su reloj- cielos, debo irme-dijo levantándose- ha sido un almuerzo esquicito mamá.
-Ves Larissa, ya la has espantado-dijo Oleg.
-Yo aquí soy la espantada-respondió.
-Nadie ha espantado a nadie-dijo Yulia sonriendo- simplemente debo volver al trabajo, me he tomado mas del tiempo necesario.
-Al menos eres muy responsable-dijo su madre besándola en la mejilla- te quiero mucha hija-tomándola del rostro.
-Y yo a ustedes-respondió. La morena saludo a su padre de igual forma y se fue de ahí sin perder más tiempo. Las preguntas de sus padres habían hecho que el tiempo pasara más rápido sin medirlo. Condujo hasta el edificio con algo de rapidez, por suerte el tráfico no estaba tan mal y eso significaba que no iba a perder más tiempo.

Apenas había llegado a la oficina cuando Alexa entro detrás de ella dejándole el escritorio cubierto de papeles y solicitudes. Le había recordado algunas reuniones que tenia y otras que se habían vuelto a reprogramar ya que Yulia las cancelo para almorzar con su padre.

-Hasta que la reina vuelve-exclamo Aleksei entrando- ¿Qué tal el almuerzo?-pregunto sentándose.
-Genial-respondiendo viendo unos papeles- por ciertos, deberías ir uno día de estos, tuve que soportar el interrogatorio yo sola.
-No me extraña-dijo riendo- en cuanto haga tiempo iré a verlos, los extraño mucho.
-Dijeron lo mismo de ti-contesto- pero yo les informe que sigues siendo el mismo tonto de siempre, a pesar de los años.
-Que graciosa-contesto- por cierto, te traje las estadísticas de ventas-dijo dándoselas- no hemos subido, pero tampoco hemos bajado.
-No me importa mantenerme siempre igual-comento mirando el papel- ¿Ya hicieron las fotografías junto a la fuente?
-Eso justamente venia a informarte- cruzándose de piernas- será dentro de unos minutos-mirando su muñeca- ¿quieres venir?
-Le preguntare a Alexa si no me coincide ninguna reunión y veré que hacer.
-Está bien-dijo mirándola- ¿El almuerzo con tus padres fue más que excelente o hay algo más?
-¿Que quieres decir?
-Se te ve muy contenta-comento.
-¿Y a caso una no puede una estarlo?
-Por supuesto que sí-dijo- pero la semana pasada no lucias así.
-No puedo estar todos los días igual Aleksei-se defendió.
-Cierto-sonriendo- y cuéntame, ¿Qué tal tu fin de semana? ¿Algo interesante?-pregunto. Yulia dejo finalmente los papeles en su escritorio y lo miro sonriendo, su amigo siempre parecía saberlo todo.
-¿Qué quieres saber?-pregunto mirándolo.
-Comencemos por ¿todo?- contesto- también tengo otras cosas que comentarte.
-Está bien-contesto- me parece justo-dijo acomodándose. Iba a ser una larga, larga charla.


REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

Una vez más se encontraba parada en la punta de aquella larga mesa, las caras pálidas la observaban y ella esperaba sin emitir ruido alguno.

-Los peinados-comento una rubia aclarándose la garganta- podríamos cambiar los peinados, ya se ha hecho lo mismo el año pasado de esa manera.
-¡Excelente!-comento Elena- la primera cosa interesante que he odio durante todo el día, eso es lo que quiero señores-señalando- quiero originalidad, no quiero cosas repetidas que ya hemos hecho.
-La última maquilladora ha renunciado-comento un hombre de la nada.
-¿Y qué problema hay con eso? ¡Consigan otra!-ordeno Elena- una que si quiera trabajar, Fiodor encárgate de eso
-Entendido-contesto anotándoselo.
-Los zapatos que hemos estado seleccionando lucirían mejor con los vestidos claros-comento otra mujer- acomodaríamos a la modelo de manera tal que logren lucirse bien.
-Entonces ni bien estas esas fotografías las quiero en mi oficina-ordeno- quiero a las últimas 5 modelos con las que trabajamos para los vestidos de novia.
-Pero no sabemos si pueden estar disponibles señorita- ellas están…
-¿Estas contradiciéndome?-pregunto mirándola- ¡Por supuesto que vendrán! Serian unas ingenuas si se niegan a trabajar para mi revista, no quiero escuchar esa clase comentarios nuevamente.
-Entendido-murmuro bajando la mirada.
-Si ya no hay nada más, pueden retirarse-dijo. Se toco las sienes palpitantes con el dedo mayor y pulgar a la vez que observaba que todos se iban rápidamente de aquella sala- Irina-dijo llamándola.
-si señorita Katina-respondió llegando rápidamente a su lado.
-Llévame una pastilla para mi cabeza a mi oficina-ordeno parándose- siento que me va a explotar en cualquier momento.
-Enseguida-dijo perdiéndose rápidamente.
Elena estaba apenas entrando a su oficina cuando se sintió débil y cayó al suelo víctima del mareo que sintió.
-¡Señorita Katina!-grito Irina alarmada poniéndose junto a ella- ¿Se encuentra bien?
-Sí, Irina yo… yo estoy bien-respondió con algo de dificultad- ayúdame a sentarme-dijo. La rubia no lo pensó dos veces y guio a su jefa hasta su asiento. Elena respiro profundo varias veces antes de pedirle la pastilla a su secretaria, Irina no le despegaba la mirada de encima con su rostro completamente preocupado-ya estoy bien-volvió a repetir Elena.
-¿Segura?-pregunto dudosa- Yo podría llamar a…
-No es necesario Irina-la interrumpió- no he muerto, así que no hay de qué preocuparse.
-Pero…
-No hay peros.
-¿Necesita algo?-pregunto.
-Si-mirándola- que trabajes, hay mucho por hacer-dijo girando su silla para quedar frente a su escritorio. La rubia la observo sorprendida ante el cambio, hace apenas unos minutos se había desvanecido y ahora estaba retomando su trabajo como si nada hubiera pasado. Su jefa era digna de admirar y simplemente no había sido nada grave como para preocuparse tanto.

-Cualquier cosa estaré para lo que necesite-murmuro antes de marcharse.

Elena durante unos momentos estuvo preocupada por aquella recaída, pero cuando noto que ya no volvería a repetirse estuvo trabajando duramente durante las próximas horas. Si, se había llevado un susto, pero seguramente no era nada del otro mundo. Estaba entrando la noche cuando noto las luces por su ventana, guardo unos cuantos sobres y papeles en sus cajones y se dispuso a marchase. Observo la hora y noto que se había quedado durante más tiempo del necesario trabajando aquel día; una vez lista se topo con que Irina también estaba guardando sus cosas cuando paso frente a su escritorio.

-Tú horario termino hace tiempo ¿sabes?-comento Elena de la nada. Irina dio un brinco del susto ya que no la había visto venir.
-Lo sé-contesto- pero estuve terminando algunas cosas y además quería saber si no se le ofrecía nada mas-dijo. La pelirroja se la quedo mirando fijamente antes de hacer una sonrisa que duro apenas un segundo, pero había sido perfectamente vista por su secretaria, quien se había alegrado tanto como sorprendido por eso, al parecer su jefa ya se encontraba mucho mejor.
-Vete a casa Irina-comento Elena antes de volver a retomar su marcha.

Elena había salido del edificio cuando vio a Yulia recostada sobre su propio auto, con los brazos cruzados y sonriendo. No supo si fue por voluntad propia o por pura inercia, pero sus pasos no había titubeado en dirigirse directamente hacia ella, a su encuentro.

-¿Siempre trabajas hasta tan tarde?-dijo Yulia mirándola la hora- espere un buen tiempo aquí afuera.
-No tenías porque-respondió parándose frente a ella.
-Oh sí que la tenia-respondió sonriendo- ¿Recibiste mi regalo esta mañana?-pregunto. E inexplicablemente ahí estaba de nuevo esa sensación, que ya no sabía si sentirla molesta o simplemente debía acostumbrarse a ello, siempre que Yulia estuviera con ella.
-Si-respondió simplemente. La morena alzo las cejas esperando más que eso- las flores… han sido bonitas-termino diciendo. Yulia volvía a sonreír con ese brillo en los ojos y Elena sintió rara su respiración, no era como otras veces sino que se le dificultaba cada vez más a medida que luchaba contra eso.
-No tanto como tú-comento mirándola. Elena estaba a punto de comentar algo cuando su vista se le nublo, Irina estaba justo saliendo del edificio viendo aquello.
-Yulia…no me siento…-dijo con dificultad
-¿Elena?-pregunto acercándose a ella.
-Yo…- apenas logro pronunciar antes de desvanecerse una vez más, pero afortunadamente la morena estaba justo ahí antes de que impactara contra el pavimento.
-¡Elena!-grito alarmada. Irina rápidamente corrió en su dirección para ayudar a Yulia quien no entendía nada de lo que pasaba. No había tiempo para las explicaciones, simplemente la metieron dentro del auto llevándola rápidamente hacia el hospital por orden de Irina, quien le había explicado brevemente que no era la primera vez que le sucedida aquello en el día.

Cuando Elena finalmente había abierto los ojos mucho tiempo después, se encontró recostada en una camilla, rodeada de paredes blancas y unos ojos azules que la miraba atentamente a ella.

-Hasta que despiertas-comento Yulia levantándose y tomándola de la mano- ¿Cómo te sientes?
-Un poco mareada-comento moviéndose.
-No me extraña-dijo- ¿Qué haces?
-Quiero levantarme
-De ninguna manera-deteniéndola- necesitas reposar Elena, seguramente también estas débil.
-No-mintió.
-Recuéstate-ordeno- ¿Has estado durmiendo últimamente?-pregunto mirándola
-Si
-¿Las horas que corresponden?
-¿Qué importancia tiene eso ahora?
-Mucho-dijo- por algo estas así ahora. Elena el doctor dijo que has llevado tu cuerpo al límite, te has excedido trabajando.
-¿Y qué quieres que haga?-pregunto- ¿Qué deje de trabajar?
-Nadie ha dicho eso-contesto- simplemente hazlo con tus horarios correspondientes ¿entiendes?-pregunto acariciando su mejilla. Elena cerró sus ojos disfrutando aquella caricia sincera
-Quiero irme-contesto abriendo sus ojos- no me gustar aquí.
-A mi tampoco-contesto sonriendo- ¿quieres que vaya a hablar con el doctor para ver qué puedo hacer?
-Me gustaría, si-dijo asintiendo.
-Enseguida regreso-dijo Yulia antes de irse.

Elena estuvo esperando un tiempo cuando vio entrar nuevamente a Yulia acompañada del doctor, éste la había regañado un poco por su estadio y le había dado unas indicaciones para que descasara. Se había mostrado un poco reticente con darla de alta, ya que tenía planeado dejarla al día siguiente, pero ante la insistencia de ella y la de Yulia habían logrado que le dieran el alta en ese momento. Elena estaba completamente sorprendida y encantada con las atenciones de Yulia, cada vez que morena se giraba y no la veía, ella no podía dejar escapar una sonrisa que se formaba sin esfuerzo. Ella misma se había ofrecido a llevarla hasta su mansión, y ella simplemente acepto.


-Realmente me preocupaste ¿sabes?-dijo Yulia ayudándola a salir del auto. Elena estaba a punto de decir que aquello no era necesario, pero cuando Yulia rodeo su cintura y la hizo colocar un brazo su hombro, las palabras habían muerto en boca. Estaba prácticamente pegada a su cuerpo- si no fuera por la muchacha rubia que decía ser tu secretaria hubiera tardado en reaccionar
-¿Irina?
-Esa misma-dijo Yulia recordándola- hoy no fue la primera vez que te desmayaste-mirándola.
-Veo que no perdió el tiempo abriendo la boca-comento Elena- era de esperarse.
-Oye ella estaba muy preocupada también-dijo Yulia- hasta puedo decir que estaba algo nerviosa.
-¿Y por qué no la vi cuando desperté en el hospital?-pregunto por simple curiosidad.
-La envié a casa-explico Yulia ayudándola a subir las escaleras- le dije que yo me iba a encargar de ti, me miro de una manera extraña pero finalmente me hizo caso-comento. Elena medito lo que Yulia le contaba y no lo dudaba, Irina siempre siendo tan sumisa.

Entraron a la habitación y Elena se recostó en su cama, siendo ayudada delicadamente por Yulia.

-Enseguida vuelvo-dijo Yulia, no dándole tiempo a Elena para preguntarle a donde se dirigía. La morena simplemente decidió darle su tiempo de privacidad y Elena aprovecho esto para colocarse un pijama y estar más cómoda en su habitación.
Cuando la morena finalmente regreso después de unos minutos, lo hizo con una taza entre sus manos.
-No era necesario-dijo Elena acomodándose en la cama.
-Sí que lo es-contradijo Yulia sentándose a su lado y darle su té- te ayudara a relajarte y vas a descansar mejor-comento.

Elena se tomo tranquilamente su té teniendo una tranquila conversación con Yulia, que no había sido más que preguntas en torno a lo que le había sucedido. Cuando finalmente se lo termino, la morena tomo su taza y volvió abajo para colocarla en su lugar, volviendo rápidamente a su habitación, mirándola sin borrar la sonrisa que tenía en su rostro.

-Me alegra que no haya sido nada grave-comento acariciándole la cara. Elena se recostó mas e imito la misma acción de Yulia, comenzó a acariciarle su rostro, hasta que la agarro por su ante brazo y la atrajo hacia sí, dándole un beso que ambas habían estado ansiando hace mucho. Elena removía sus cabellos y mordía suavemente sus labios de a rato, Yulia simplemente la tenía con ambas manos del rostro, estando completamente a su merced.
Cuando el beso finalmente terminó y ambas se miraron a los ojos, sabían que estaban comunicándose sin palabras, Elena estaba dejando que lean su mirada y Yulia comenzaba a rendirse ante ciertas dudas que tenia con respecto a ella.

-Descansa-dijo besándola nuevamente. Arropo a Elena y esta la sujeto de un brazo deteniéndola para que la mirara- me quedare hasta que te duermas-le dijo sonriendo. La pelirroja iba a decir algo, pero Yulia nuevamente la beso y se recostó a su lado, para que las dos pudieran mirarse frente a frente sin decir nada. Estuvieron acariciándole la cara durante un rato mas y besándose de a momentos hasta que Elena finalmente cerró sus ojos y quedo profundamente dormida. Yulia decidió tomarse su tiempo para observarla descansar tan apaciblemente como estaba aquella enérgica mujer, quien le había costado unos cuentos problemas, pero a la vez se divertía con ellos. Algo totalmente revelador y nuevo con alguien con quien tenía lo que fuera que eran.

Cuando Elena despertó al día siguiente, se encontró con su lado vacio. No supo interpretar si la sensación en su pecho fue sorpresa o decepción de que Yulia se haya marchado, ya que sinceramente esperaba que ella no obedeciera nada de lo que le dijera y se hubiera quedado de todas formas. Cuando observo la hora ni siquiera se había molestado en escandalizarse, era algo tarde para presentarse en trabajo, de todas formas no iba a preocuparse ya que tenía muchas cosas adelantadas. Escucho un pequeño alboroto afuera y decidió bajar para ver qué era lo que sucedida, cuando estaba descendiendo por las escaleras observo a Yulia con una taza en su mano dándole indicaciones a una de sus empleadas, su chofer justo estaba yendo hacia afuera con unas maletas.

-¿Yulia?-pregunto bajando. La morena rápidamente giro y le sonrió, esperándola al final de las escaleras con una mano tendida.
-Su majestad-dijo bromeando. Elena tomo su mano antes de asegurarse que nadie las vería.
-¿Hace cuanto que estas aquí?-pregunto Elena viendo a Yulia beber de su taza, en la que por el olor, comprobaba que era café.
-Nunca me fui-respondió regalándole una perfecta sonrisa. En eso se ve entrar a una de sus empleadas, quien al verla se va rápidamente por otro pasillo.
-¿Qué es todo este movimiento?-pregunto viendo a su chofer que recogía mas maletas de la puerta- ¿Esas maletas son mías?-pregunto reconociéndolas.
-Exactamente Elena-respondió Yulia- hay algunas tuyas y mías.
-¿Por qué?-pregunto.
-Porque tu secretaria…
-Irina-completo
-Irina-repitió Yulia- me dijo que tenias bastante trabajo adelantado, lo que me hace llegar a la conclusión de saber porque tuviste tu recaída anoche, así que siguiendo la indicación del médico, voy a encargarme de que tengas un descanso merecido.
-Discúlpame-dijo confundida- pero creo que me perdí por la mitad
-Lo que quiero decir Elena es que te vendrás unos días a la cabaña que tengo muy lejos de aquí-respondió mirándola- conmigo.
-¿Unos días?-pregunto procesando todo.
-Nos tomaremos el fin de semana allá, no te preocupes. La semana que viene estaremos de vuelta- en eso Yulia subió un escalón para estar a la altura- ¿Qué me dices? ¿Quieres escaparte conmigo?-pregunto mirándola. Elena sentía aquella mirada muy intensa, las sensaciones alegres de saber que Yulia se tomaba aquella molestia por ella era la que iba ganando, algo muy en fondo decía que ya no tenía excusas para nada y tampoco sabía si finalmente quería tenerlas. Yulia planto un suave beso en sus labios y siguió mirándola, dejando que se ahogara en el mar de sus ojos y en la única respuesta que le daba su cuerpo.
Elena ya no iba a decir que no.


XXXVII
SOLO TÚ Y YO




El cielo es un lugar en la tierra contigo


-Si Irina, simplemente contesta eso si alguien pregunta-dijo Elena hablando por teléfono- y si alguien quiere comunicarse conmigo directamente, haz que deje su mensaje y dile que la semana que viene estaré ahí-ordeno guardando unas cosas en su bolso- de todas maneras ya deje las indicaciones para los demás-bajando las escaleras- el viernes puedes marcharte más temprano si gustas, no es necesario que te quedes ahí cumpliendo horarios hasta tarde-fue hasta afuera donde encontró a Yulia hablando animadamente con su chofer- yo voy a estar bien, gracias por tu preocupación, pero es innecesaria- viendo como su chofer y Yulia se percataban de su presencia e iban hacia ella- buena suerte con eso, adiós-dijo colgado.
-Señorita Katina ¿me permite?-dijo su chofer señalando su bolso.
-Se queda conmigo-dijo refiriéndose al objeto- no lo quiero en el maletero.
-Como guste entonces-dijo asintiendo.
-¿Lista?-pregunto Yulia llegando hasta ella.
-Si-respondió.
-Vamos-dijo Yulia tomándola del brazo delicadamente- nos veremos luego-dijo mirando al chofer
-Buen viaje señoritas-les deseo.

Yulia abrió la puerta del copiloto y Elena entro, viéndola rodear al auto para finalmente arrancar y comenzar a retirarse de su hogar. Miraba hacia atrás viendo a su mansión cada vez más lejana, Yulia le había dicho que iban a pasar unos días en su cabaña, el viaje iba a durar unas horas así que supuso que no iba a quedar muy cerca que digamos. No había hecho más preguntas, ella se encontraba tranquila ya que no iba a perjudicarse por dejar “abandonado” su trabajo por unos días, pero no podía evitar preguntarse si Yulia estaba en su misma situación.

Tampoco había preguntado donde quedaba exactamente esa famosa cabaña que decía, simplemente no se había puesto a pensar cuando había sido la última vez que se había dado un tiempo para ella, cuando su trabajo había tomado un segundo lugar para priorizarse a sí misma. Se había quedado dormida cuando menos se dio cuenta, Yulia parecía muy concentrada en su camino y además la música lenta le había ayudado a relajarse por completo. Cuando despertó después de más de una hora, observo que iban pasando entre llanura. Yulia sonrió cuando observo a Elena mirar todo a través de la ventana luciendo un poco sorprendida por esto, como si nunca hubiera disfrutado de aquel paisaje de esa manera.
Yulia decidió no interrumpir su admiración con palabras, la armonía entre las dos era cada vez más notoria, ya no había peleas, insultos o miradas amenazantes. El cambio era radical y estaba sorprendida por esto, ya que sinceramente pensaba que le iba a costar mucho tiempo más amansar aquella fiera salvaje, pero las sorpresas comenzaba a llevárselas ella cuando Elena había aceptado su propuesta sin meditarlo demasiado. Cuando la pelirroja tuvo finalmente la mirada en frente y observaba el camino, Yulia decidió explicarle un poco a donde se aproximaban. Le había dicho que la cabaña estaba un poco alejada de la sociabilización y era solamente campo lo que la rodeaban, le había contado algunas historias cuando era pequeña y visitaba junto con su familia aquel pequeño pueblo que estaba apenas un poco alejado de donde estaba la cabaña, a comparación de otros pueblos, no iban a esperar encontrarse con vecinos seguramente. Tenía demasiado tiempo sin visitar el lugar, así que no conocía el estado actual de las cosas.

Cuando el auto se introdujo en un sendero muy bien cuidado, Elena supo que habían llegado. Se preguntaba mentalmente si es que Yulia le había tomado el pelo cuando se había referido una vez a la cabaña como “pequeña”, ya que eso era lo que menos aparentaba, es más, ni siquiera era una cabaña. Parecía una pequeña mansión rustica en la que su diseño y adaptación encajaba completamente con el verde color y demás cosas silvestres.


-Hemos llegado-anuncio Yulia quitándose el cinturón. Elena salió y lo primero que noto fue el gran cambio de aire natural revoloteando en sus cabellos, la imagen del horizonte era hermosa y tranquilizadora. Yulia fue hasta ella sonriendo y tomo su mano y Elena se pregunto si siempre, independientemente del clima, sus manos estaban así de tibias- ¿Qué te parece?-pregunto.
-Yulia…es, es hermoso todo-dijo sinceridad- pero dijiste que era una cabaña-mirando la enorme casa- y eso efectivamente no lo es.
-No, no lo es-confeso- pero me gusta referirme así-comento. Estuvieron unos segundos mirándose mutuamente hasta que se escucho el ruido de una puerta y una mujer algo mayor salió sonriente a recibirlas.
-¡Yulia!-grito con alegría- tanto tiempo sin verte, mírate nada mas como estas-abrazándola.
-También te he extrañado Oksana- correspondiendo el abrazo- tenía mucho tiempo sin venir
-Demasiado diría yo-tocándole el rostro- cielos, eras apenas una adolescente la última vez que viniste- comento mirando de reojo a Elena.
-Veo que sigues con esa envidiable memoria-dijo tomando la mano de Elena nuevamente- Oksana te presento a Elena Katina, se quedara conmigo hasta que termine la semana.
-Es un placer-dijo la anciana saludándola con un amigable apretón de manos.
-Mucho gusto-saludo Elena.
-Supongo que quiere acomodarse ahora ¿o le mostraras a la señorita un poco el lugar?-pregunto Oksana, teniendo una gran sonrisa en el rostro y mostrándose sinceramente contenta con las visitas.
-¿Tú qué quieres hacer Elena?-pregunto Yulia.
-No me importaría conocer un poco más el lugar por fuera-dijo observando a su alrededor.
-Entonces no se diga mas-intervino Oksana- llamare a Dimitri para que se encargue de su equipaje, debe estar en los cobertizos, cualquier cosa que necesiten no duden en avisarme-dijo antes de marcharse.
-Ven por aquí- dijo Yulia. Juntas y tomadas de las manos salieron a observar el paisaje, Elena estaba visiblemente atenta a todo lo que la morena le relataba y mostraba del lugar.
-No pensaba que tuvieras gente aquí-comento Elena de la nada.
-Olvide ese pequeño detalle-dijo Yulia- ha estado cuidando de este lugar por años, prácticamente mis padres me lo han cedido a mí, pero por falta de tiempo he dejado de venir seguido. Oksana adora éste lugar y yo me alegro de que alguien al menos se esté preocupando por él.
-¿Y quién es Dimitri?-pregunto.
-Su nieto-explico- si no me equivoco, debe tener apenas 19 años. El se encarga de los trabajos más pesados que Oksana obviamente no puede realizar.
-Ya veo-asintió Elena. Estuvieron recorriendo el lugar un rato mas hasta que ambas terminaron debajo de un árbol, observando los animales de los campos vecinos- realmente es un lugar hermoso.
-Demasiado hermoso-corroboro Yulia mirándola- hay un arroyo por aquí cerca, mañana si quieres podríamos visitarlo, supongo que dentro de unos minutos más la temperatura aquí baja mucho y no quiero que nos agarre la noche a mitad de camino.
-Es lo mejor-dijo Elena. Observo a Yulia aproximarse a ella, fue ella misma quien la tomo de sus hombros y la atrajo contra su cuerpo para besarla. El beso era tranquilo y tierno, ambas escuchaban el sonido del viento contra las hojas de los arboles, sobre todo el que estaba sobre ellas. Elena sintió el tronco del árbol en su espalda y abrazo a Yulia con más insistencia. Una vez que el aire hizo falta, no estaban más que las dos mirándose a los ojos, que desprendían en ese momento un brillo muy particular, jamás visto por ninguna de las dos.
La pelirroja abrazo a Yulia y oculto su rostro en su cuello, sintiendo su perfume y su calor fundirse con el suyo.
-Gracias-fue todo lo que murmuro sobre este. Yulia sonrió y acaricio sus rizos con suavidad.
-¿Elena Katina agradeciendo?-pregunto bromeando un poco- vaya momento épico, debo sentirme afortunada-comento. Elena se separo un poco de ella para mirarla a la cara, luciendo seria pero un asomo de diversión florecía en sus ojos.
-Es en serio Yulia-dijo mirándola- gracias- volvió a repetir. Aunque le costara.
-No las des-dijo acariciando su mejilla- ya te dije porque lo hacía, volvería hacerlo una y otra vez si fuera necesario.
-¿Por qué?-pregunto Elena mirándola. El abrazo aun no se rompía, Yulia la tenia fuertemente sujetada y ella estaba demasiado conforme siendo presionada por su cuerpo y el árbol detrás de ella- no tienes ninguna obligación de hacerlo- comento, cambiando su tono de voz a uno extremadamente agradable, uno donde nunca se había mostrado con Yulia.
-Lo sé-contesto- pero es lo que quiero hacer-dijo besando su mentón. Elena cerró sus ojos y sintió sus labios cerca de su boca, pero no la besaba. Yulia beso su frente, sus pómulos y mejillas, para finalmente besar la punta de su nariz, para cuando ella los abrió no pudo resistirlo y acabo con los pocos centímetros que separaban sus rostros.
Estuvieron durante otro momento besándose hasta que el sonido de un pájaro sobre el árbol las separo, ambas miraron hacia arriba sonriendo para buscarlo, pero este había desplegado sus alas y salió volando rápidamente.
-¿Estas cansada?-pregunto Yulia
-Un poco –confeso despeinando sus cabellos- ¿Qué tienes en mente ahora?
-Bueno, viendo que ya te he mostrado un poco el lugar por fuera, yo creo que es hora de que conozcas la casa. No me gustaría que tengas otra recaída.
-No creo volver a tenerla-dijo- pero si quieres ser precavida…
-Me gusta serlo-dijo antes de besarla rápidamente- vámonos de aquí- menciono para pasar un brazo sobre sus hombros, Elena se junto más a su cuerpo y así fueron caminando hasta la supuesta “cabaña” de Yulia. Estaba llegando a la puerta cuando una voz varonil las detuvo logrando que se separaran al girar.
-¡Yulia!-grito Dimitri dirigiéndose hacia ella- no podía creerlo cuando mi abuela me dijo que estabas aquí-parándose frente a ambas- ¿Cómo te encuentras?
-Muy bien Dimitri, gracias-dijo sonriendo.
-Me gustaría abrazarte pero no quiero arruinar tu ropa-dijo mostrando sus manos sucias
-¿Trabajo pesado?-pregunto.
-Ya me conoces-dijo levantando sus hombros. Dimitri se quedo mirando a Elena durante unos cuantos segundos en los que reino el silencio, completamente alucinando ante tal belleza, no era costumbre ver una mujer así todos los días.
-Ella es Elena Katina, Dimitri-menciono Yulia percatándose de su mirada
-Mucho Gusto señorita Katina-saludo con una enorme sonrisa.
-Hola-fue todo lo que dijo ésta.
-Bien, nosotras estábamos justo por entrar-dijo Yulia apuntando hacia la puerta.
-Sí, lo siento. Venía a saludar, no te quitare más tiempo-se despidió- tengo algunas cosas que hacer, por cierto las maletas ya están en la habitación-menciono hablando en singular. Cosa que Elena noto, pero iba a preguntar mas tarde.
-Gracias, nos veremos luego entonces-dijo Yulia. Abrió la puerta para que Elena entrara primero y así lo hizo. Era una enorme casa de dos pisos y lo primero que se noto fue el olor a madera al entrar, los ambientes eran espaciosos al igual que el gran techo alto sobre su cabeza- ven, te daré el tour que te prometí-dijo. Automáticamente las dos buscaron la mano de la otra y se iban a disponer a andar cuando Oksana volvió a aparecer.
-Yulia supongo que deben estar hambrientas-dijo- la comida estará dentro de pocos minutos.
-Está bien Oksana-contesto- le mostrare la casa a Elena y en cuanto termine estaremos de nuevo aquí
-Está bien-dijo asintiendo- disfruten del recorrido-deseo antes de retirarse.


Yulia se encargo de mostrarle cada habitación del lugar, tanto en el primero piso como en el segundo. Lo que había sido curioso era que en cuanto le había señalado donde se encontraban las recamaras, Elena simplemente se había hecho la distraída y no había preguntado por la suya. Se había dicho mentalmente que seguramente Yulia luego la iba a acompañar para enseñársela, mientras tanto no iba a hacerse cosas en la cabeza que podrían no ser ciertas.
Exactamente cuando estaba aproximándose a la cocina, Oksana estaba poniendo la mesa para servir la comida. Habían comido con muchas ganas ya que el viaje las había agotado un poco realmente, Yulia había le había insistido a la anciana para que les haga compañía, pero esta se había negado diciendo que quería darles privacidad y que además tenía cosas que hacer y se fue con una sonrisa cómplice en el rostro.


Para cuando la noche finalmente cayo, las atrapo a ambas mirando las estrellas desde un balcón. Elena tenía las manos puestas en la reja de protección y Yulia tenía colocado su mentón en su hombro y las manos sobre las de la pelirroja.

-La vista desde aquí es realmente impresionante-dijo Elena mirando el cielo.
-Si-corroboro Yulia- no hay luces que las opaquen, es increíble, había olvidado lo que eran las vistas aquí.
-Es tan hermoso que hasta parece irreal-dijo moviéndose. Yulia se aparto de ella y Elena giro para mirarla de frente- creo que nunca iba a tener el placer de tener alguna vez una vista así.
-Me alegra proporcionártelo-dijo sonriendo- ¿Quieres acostarte?-pregunto tranquilamente. Elena asintió y Yulia la guio hasta otra habitación. Observo las maletas de las dos ahí y su corazón martilleo en su pecho intuyendo lo obvio. Yulia también miro en su dirección y supo leer su mirada de sorpresa y duda.
-Si quieres yo puedo…
-¡No!-la interrumpió rápidamente- quiero decir… ¿Tú… tú quieres…?
-No sé bien lo que quieres decir-dijo acercándose a ella- pero lo que yo quiero es dormir-dijo para alejarse y buscar algo en un cajón- al menos por esta noche-murmuro por lo bajo, pero aún así Elena logro escuchar eso- Tengo que hablar unas cosas con Oksana, ponte cómoda. Enseguida regresare-dijo desde la puerta antes de irse.
-Está bien-murmuro para sí misma. Elena decidió acomodar sus maletas y saco de él un pijama que no tardo demasiado en colocárselo. Fue hasta el baño para cepillarse el cabello y dio una vuelta por la habitación conociéndola un poco. Era la primera vez que hacia una locura como esa, pero de a momentos no le parecía del todo mal. Yulia estaba mostrando una parte muy agradable de ella, aunque no supiera exactamente si estar así de tranquila con ella era algo bueno o no. Al menos antes tenían una discusión, ella siempre estaba buscando hacerla enojar, y al menos tenia ahí una excusa para centrar todas sus emociones en una sola cosa. Pero ahora, que la tratara así, que se preocupara, no hacía más que dejarla indefensa y con un comportamiento que hace tiempo no tenia.
Se recostó en la cama y los pensamientos no tardaron en llegar a ella. Se pregunto con cuantas Yulia habrá hecho eso antes, el solo imaginarlo la hizo sentir furiosa, pero más consigo misma al descubrir que aquello no le gustaba. Seguramente Yulia acostumbraba hacer eso con frecuencia, y ella era la ingenua que había caído. El solo hecho de que nunca le haya caído bien no significaba que no supiera los rumores e historias que se comentaban de ella.

Después de unos cuantos minutos más Yulia finalmente apareció, Elena se había girado y no podía ver si estaba aún despierta o no. Se tomo su tiempo en cambiarse y para cuando estuvo finalmente en la cama recostada junto a ella no pudo evitar ignorar su curiosidad.

-Elena ¿Estas despierta?-pregunto detrás de ella. Observo su pelo moverse y ella giro para estar del otro costado para mirarla.
-No-contesto mirándola- ¿Qué sucede?-pregunto. Las dos estaban algo nerviosas, ya que las únicas veces que habían compartido una cama habían sido cuando estaban con aquel trato, Elena siempre la echaba y a Yulia no le quedaba más que obedecer. Pero ahora las cosas eran completamente diferentes, no había nada forzado, no había maldiciones por lo bajo ni mucho menos miradas con odio. Las dos se encontraban así voluntariamente y porque querían.
-No, nada-contesto tranquilamente- buenas noches- dijo acercándose para besarla.
-Buenas noches-dijo después de separarse de ella. Yulia estaba a punto de abrazarla pero imagino que iba a ser demasiado para ella y no quería arruinar en segundos lo que le había costado tanto. Así que guardo las manos lejos de ella y cerro sus ojos, disponiéndose a dormir pero sin dejar de saber quien estaba a su lado.

Cuando era entrada en la madrugada Elena supo que ya le estaba costando dormirse. Quizás se debía a estar en un lugar nuevo y desconocido o que ella no estaba acostumbrada a dormir en compañía de alguien o simplemente era porque era Yulia quien estaba a su lado, que por cierto, dormía profundamente sin ser consciente de los movimientos que ella provocaba al girarse de un lado a otro sin poder conciliar el sueño. Salió de la cama sin hacer ruido y se dispuso a bajar a la cocina en busca de agua, se guio por su memoria y no fue difícil ubicarse, después de todo estaba acostumbrada a los ambientes grandes de su mansión. Busco un vaso para llenarlo de agua y bebió tranquilamente rodeada en el silencio de aquella cocina. Estaba tan concentrada en ello que el sonido de algo caerse la asusto casi logrando que tirar el vaso.

-Lo siento, no quería asustarla-dijo Oksana recogiendo una escoba- pensé que no me iba a encontrar a nadie aquí.
-No ha sido nada-dijo Elena intentando tranquilizarse- he venido por un vaso de agua
-¿No puede dormirse a caso?-pregunto adivinando la situación.
-Algo así-respondió- supongo que el cambio de ambiente y demás cosas.
-Posiblemente-dijo Oksana mirándola divertida- si quiere puedo prepararle un té que la tranquilizara y quizás pueda descansar-se ofreció.
-No será necesario- respondió- terminare esto y regresare a la cama-señalando su vaso.
-Como usted quiera-dijo- pero no debería tener vergüenza en pedir algo, lo hare con gusto. No la conozco, pero puedo ver en su mirada que algo la perturba-menciono.
- Y yo agradezco sus servicios señora-dijo Elena dejando el vaso sobre la mesa- pero como usted ha dicho, no sabe quien soy así que…
-Yulia me ha puesto al tanto de usted-dijo interrumpiéndola- se cual es la situación.
-¿La situación?-pregunto cruzándose de brazos- ya veo, supongo que debe estar acostumbrada a este tipo de cosas-dijo comenzando a enojarse- después de todo seguramente no es la primera vez que aparece con alguna desconocida aquí. Gracias por la charla, pero tengo que, al menos, intentar descansar-dijo comenzando a caminar.
-Usted está muy equivocada señorita-menciono Oksana logrando que Elena detuviera su andar por simple curiosidad – no sé si me corresponde a mi decir esto, ya que Yulia por lo visto no lo ha hecho, pero ella siempre que nos ha visitado viene sola. Es usted la primera persona que trae ¿no cree que eso significa algo?-pregunto- se lo dejare para que piense mientras intenta dormir, debería darse la oportunidad - Oksana recogió sus cosas y salió de la cocina. Elena simplemente se había quedado parada ahí sola sin nada que decir.

Subió las escaleras con las palabras de Oksana en la cabeza. No se explicaba porque motivo, pero decidió creerle a la anciana, después de todo conocía a Yulia de hace tiempo y no tendría sentido que le mienta en una cosa como esa, aunque no tuviera idea de quién era ella, o quizás Yulia le había contado algo que ella desconocía. Se metió a la cama y la observo durante un rato, se interrumpió a sí misma dos veces antes de atreverse finalmente a hacerlo. Arrimo su cabeza muy cerca del hombro de Yulia, ésta al parecer ante el contacto se movió y un brazo la junto más a su cuerpo. Elena no pudo evitar pasar una mano sobre su abdomen y recostar su cabeza esta vez sobre su pecho, un suspiro involuntario nació de ella y supo en ese momento, que escuchando los latidos de su corazón y abrigada con su calor, no iba a tardar en quedarse dormida.
Aquello definitivamente tenía que significar algo.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 9:33 pm

XXXVIII
ACEPTANDO EL HECHO OBVIO



No tenemos nada que perder,
nada que ganar,
nada que deseáramos.
Excepto hacer de nuestras vidas
una obra de arte.



Yulia se removió sobre la cama cuando sintió la luz a través de sus parpados, intento estirarse pero un cuerpo sobre ella se lo impedía. Lentamente comenzó a abrir los ojos y se topo con unos rizos rojos sobre su pecho, Elena tenía prácticamente la mitad de su cuerpo sobre el suyo, una pierna entrelazada con una de ella y un brazo la sujetaba de su torso. La morena no podía evitar sonreír adormilada ante esta gran sorpresa. Si quería removerse un poco, la pelirroja parecía aferrarse más, así que resignándose se quedo quieta durante un tiempo mientras acariciaba sus cabellos.
No supo exactamente si decir que mucho o poco tiempo después pareció que sus caricias surtían efecto, Elena levanto un pocos su cabeza y observaba las cosas como reconociéndolas.

-No pienso escaparme ¿sabes?-dijo Yulia bromeando temprano en la mañana. Elena rápidamente se irguió y la vio sonriéndole.
-Cielos… yo…-dijo retrocediendo, de modo que ya no se tocaran mas y Yulia maldijo haber abierto la boca. Tenía una expresión de sorpresa a la vez que observaba su ceño algo fruncido, al parecer ese contacto se había logrado entre sueños y no porque ella quisiera, supuso Yulia.
-Hey ¿por qué esa expresión de disgusto?-dijo colocándose sobre su codo para observarla- voy a creer que no quieres abrazarme
-Yulia, es que yo…-dijo incompletamente. La morena se acerco hasta ella para besarla, una forma de saludarla y además para callar alguna explicación innecesaria e inútil para ella.
-Primero se saluda-dijo Yulia al separarse de ella- y si es de esa manera, mucho mejor-dijo después para sonreírle. Elena la observo durante unos segundos, Yulia alcanzo ver durante un corto instante que sus ojos se tornaron divertidos y de confusión- ¿Me saludaras?-pregunto para romper con la guerra de mirada
-Buenos días-dijo Elena finalmente. Titubeo durante unos segundos, pero finalmente avanzo y beso a Yulia con más intensidad que el primer beso.
-Ahora sí que lo son-dijo sonriendo. Acaricio su mejilla y quiso seguir aparando el tema de cómo habían despertado, ya que Elena parecía querer volver a retomarlo- ¿Estas lista para el recorrido de hoy?-pregunto- esta vez será mucho más largo que el de ayer.
-Eso espero-dijo antes de levantarse. Elena se apodero del baño y Yulia decidió bajar para ver que tal iba el desayuno de Oksana. Saludo a la anciana y estuvieron conversando hasta que la pelirroja bajo ya cambiada y muy arreglada
-El desayuno ya está-anuncio Oksana. Fue servido sobre la mesa y las dos se dispusieron a comer. Una vez que terminaron, Yulia subió para cambiarse y Elena decidió esperarla afuera. Se llevo un abrigo y estuvo admirando el paisaje cuando escucho pasos detrás de ella, se giro y encontró a Yulia parada observándola.
-¿Quieres conocer al pueblo?-pregunto.

Lo que siguiente que paso es que ya ambas estaban dentro de su auto en dirección al pueblo más próximo, el que Yulia le había contado que visitaba cuando era pequeña con toda su familia. Se había hecho uno que otro conocido ahí pero dudaba que alguien le reconociera después de tantos años. Cuando finalmente llegaron después de un no tan largo viaje, Elena se encontró con un pueblo demasiado bonito. Las casas parecían bastantes modernas y estaban muy bien cuidadas, se notaba demasiada gente caminando y los negocios eran de espacios grandes. Yulia paro el auto y ella noto que había parado frente a un supermercado.

-¿Qué hacemos aquí?-pregunto una vez afuera.
-Acompáñame-dijo Yulia tomándola de la mano. Elena intento apartar su mano, ya que la situación la incomodaba un poco al hacer aquello en público pero Yulia la tranquilizo diciéndole que de todas maneras nadie la conocía ahí así que eso la convenció un poco y finalmente dejo de poner resistencia

Buscaron un carrito y comenzaron a andar sobre los estantes como cualquiera de las demás personas ahí. Quienes parecían ignorar la manera en la que aquellas dos mujeres estaban tomadas de la mano, Elena observo que la morena tenía un papel e iba buscando las cosas que allí estaban escritas

-No pensé que íbamos a conocer el pueblo así-menciono algo irónica haciendo reír a Yulia.
-Siento esta parte-dijo. Aunque claramente no parecía hacerlo- solía acompañar a Oksana cuando era pequeña a hacer las compras, era algo que me gustaba mucho hacer. Ella no tenia en que venir hasta el pueblo y me ofrecí ya que no nos constaba nada hacerlo-termino diciendo.

Elena decidió cerrar la boca ya que no pensaba discutir aquello. Una vez que terminaron de comprar todo lo que Oksana requería, guardaron todo dentro del auto y Yulia se dispuso esta vez a mostrarle más cosas del pueblo. Se habían pasado gran parte de la mañana recorriéndolo y visitando lugares.
Yulia noto que Elena se mostraba muy tranquila e inclusive algunas veces creyó ver que sonreía por momentos efímeros. El clima era muy agradable y Yulia cerró sus ojos cuando levanto la cabeza al cielo y el sol le dio de lleno en el rostro, no esperaba para nada la sorpresa que recibió, pero fue muy bien bienvenida. Elena al parecer se había acercado hasta ella aprovechando que tenía sus ojos cerrados y comenzó a besarla, habían parado a un costado del camino cuando un animal se les había cruzado, nadie transitaba por ese camino ya que era el que llevaba directo a la cabaña.
Cuando se separaron ninguna menciono una palabra, simplemente volvieron a meterse dentro del auto y se fueron pesando cada una en cosas diferentes.

-¿Pudiste conseguir todo?-pregunto Oksana ni bien las vio entrar.
-Sí, no hubo problemas-menciono Yulia dejando los bolsos sobre la mesa
-Excelente-dijo revisándolas- lo tuyo ya está listo, esta sobre la mesada-dijo señalando.
-Gracias Oksana-dijo Yulia. Fue hasta donde estaba una gran canasta, la tomo con una sonrisa y se despidió de la anciana. Elena la siguió preguntándole que era lo siguiente que iba a hacer ahora. Yulia le explico brevemente dejándola sorprendida.
-¿Un picnic?-pregunto siguiéndole
-Sí, un picnic-repitió- podemos ir a pie ya que el arroyo no queda demasiada lejos, ven-dijo tendiéndole la mano. La pelirroja no dudo en tomarla y juntas salieron atravesando arboles y mas campo. Después de un corto tiempo Elena comenzó a notar que estaban caminando esta vez sobre piedras pequeñas, los arboles evitaban que se vieran mas allá, pero a sus oídos llegaba el sonido del agua.

Cuando finalmente giraron alrededor de una gran piedra, tuvo frente a sus ojos una vista maravillosa. El agua del pequeño arroyo se veía completamente cristalina, el sonido del agua al caer era de una mini cascada que se formaba ahí, las plantas tenían colores de todo tipo en sus flores al igual que ciertas piedras ahí. Un paisaje completamente tranquilo al igual que hermoso.

-¿Te gusta?-pregunto Yulia mirando su mirada brillante.
-Yulia esto es hermoso-dijo Elena mientras lo seguía observando todo- es una lástima que no tengamos algo para fotografiar esto-se lamento.
-Cierto-contesto- pero siempre se puede volver-menciono girando, Elena igualmente la miro pero no dijo nada- vayamos a sentarnos por ahí-dijo señalando un lugar muy cerca del agua. La canasta que les había preparado Oksana estaba muy bien equipada, así que primero sacaron la manta para colocarla en el suelo y posteriormente todas las cosas que había adentro. Yulia destapo el vino que había y saco dos copas sirviéndolas, Elena no había perdido detalle alguno de sus movimientos y Yulia estaba consciente de su mirada sobre ella- brindemos-dijo alzando su copa.
-¿Y por qué brindaremos?-pregunto Elena imitando su acción.
-Por ti y por mí, Elena-dijo Yulia chocando su copa. Estaba a punto de decir algo más pero se detuvo, quizás iba a ser demasiado rápido y no quería espantarla después de todo el trabajo que le había costado tenerla de esa manera y sobre todo que este ahora con ella.

Después de aquel brindis vinieron otros más, pero fueron silenciosos, dejando que las dos se expresaran mentalmente. Comieron algunas frutas y la comida que les había preparado Oksana. La botella de vino ya casi llegaba a su final y ellas ahora se encontraban recostadas, una al lado de la otra observando el cielo azul y uno que otro pájaro que pasaba volando.

-Nunca me imagine estando en un lugar así- dijo Elena rompiendo el silencio- ni siquiera por casualidad.
-¿Nunca?-pregunto Yulia girando su cabeza para mirarla.
-No-dijo negando- nunca he salido de las enormes ciudades, pero esto no tiene comparación- dijo alzando sus brazos.
-Me alegra entonces ser la primera en mostrarte algo que te gusta-dijo. Elena se giro para su lado y se sostuvo de su codo, coloco se otra mano sobre los cabellos de Yulia, quien cerró los ojos y disfruto de eso, que pocas veces sucedida por iniciativa de la pelirroja.
-Me has mostrado más de lo que crees Yulia-escucho decir en un murmullo. Cuando abrió los ojos Elena ya estaba acercándose a ella para besarla, Yulia sin poder resistirlo mas correspondió el beso a la vez que la abrazaba para traerla sobre ella. Elena pareció entender el mensaje ya que no tuvo problemas en recostarse sobre ella. Sentía a Yulia acariciar su espalda y atraerla más hacia ella, había comenzado a besar su cuello y Elena tiraba con sus manos el pasto que había en el suelo y la manta no llegaba a tapar.
-Siéntate-ordeno Yulia despegándose de su boca. Elena dejo una pierna a cada lado, Yulia se había sentado y ahora las dos estaban frente a frente, con ella sentada sobre sus piernas- así esta mejor-dijo para besarla nuevamente. Estuvieron durante unos minutos así besándose hasta que Yulia se aparato, acariciando sus hombros y sus hombres, Elena imitaba cada una de sus acciones- tienes una camisa muy linda ¿sabes?-dijo Yulia mirándola fijamente.
-¿Si?-pregunto Elena levantando una ceja- es una simple camisa blanca Yulia, no es la gran cosa-dijo.
-Lo sé, pero se adapta perfectamente a ti-dijo viendo como su pecho subía y bajaba- y eso la hace maravillosa-dijo para mirarla a los ojos.

Elena impulsada por aquel cumplido se lanzo ella a su boca. Estaba vez el encuentro con sus lenguas no se pudo detener, paso ambos brazos por sus hombros y Yulia la abrazo apretándola contra sí. Sintió una mano de la morena perderse entre ellas y comenzó a desabotonar botón por botón de su camisa. Elena no la había detenido, no había alguien que las pudiera ver en aquel lugar y eso la dejaba tranquila. Una vez que su camisa había sido completamente abierta, Yulia volvió a dirigirse a su cuello, a la vez que una de sus manos bajaba la copa de su brasier para descubrir uno de sus senos. Elena pudo sentir la brisa sobre él, pero rápidamente la sensación cambio cuando la boca caliente y húmeda de Yulia cubrió su pezón que comenzaba a ponerse duro. Ella dejo caer su cabeza hacia atrás ofreciéndose a Yulia, quien había hecho el mismo trabajo con el otro seno para masajearlo.
La excitación de ambas iba en aumento, Elena atraía su cabeza hacia sus pechos para que Yulia no parara de hacer aquello, sentía la humedad en su entrepierna y su cuerpo comenzaba a vibrar, necesitaba sentirla. Y fue como si la morena hubiera leído sus pensamientos, porque Yulia bajo su mano y comenzó a desprender su pantalón e introdujo su mano dentro de su ropa interior, Elena dio un pequeño salto por la invasión, pero sus ojos mostraban claramente el deseo por aquello.

-Dios, eres hermosa- dijo Yulia contra su cuello cuando sus dedos se sumergieron en su humedad. Estuvo jugando con un dedo en su entrada a la vez que su pulgar presionaba su clítoris. Elena clavo sus rodillas en el suelo y elevo un poco sus caderas para moverse un poco. Yulia sonrió ya que noto que estaba buscando su propio placer y comenzó lentamente a penetrarla con un dedo, sintiendo en su oído como Elena suspiraba de gusto- Te gusta esto ¿cierto?-pregunto besándole el lóbulo de su oreja.

Elena se recostó un poco sobre ella y sumergió su cara en su cuello, esta vez sin poder contener sus gemidos. Yulia acelero apenas sus movimientos y volvió a repetirle la pregunta, esta vez presionando su pezón con su otra mano.

-Siiiiii- gimió Elena contra su cuello- me gusta- dijo con la respiración agitada. La morena la premio introduciendo otro dedo y Elena abrió grande la boca dejando entrar aire a sus pulmones- Yulia- volvió a gemir. Se colgó de sus hombros y sus movimientos esta vez iban de arriba hacia abajo, marcando ella misma la velocidad y lo profundidad que quería. Yulia chupo con ansias su pezón y presiono su clítoris, sintió a Elena morder su hombro y acelerar cada vez más los movimientos- Yulia… no resisto- dijo gimiendo.

-Vente Elena- dijo la morena en su oído- hazlo nena- ordeno. La tomo de la cintura con su mano y obligo a Elena a clavarse sobre sus dedos con fuerzas. Fueron necesarios tres movimientos así y la pelirroja grito en su oído temblando. Yulia la meció un rato esperando que los temblores pasaran, acaricio su espalda y besaba su cabeza sintiendo como la respiración de la pelirroja se normalizara - ¿Todo bien?-pregunto.
-Si-respondió sacando su rostro del cuello de la morena. Yulia la levanto un poco y retiro sus dedos, limpiándoselos un poco sobre la manta. Ayuda a Elena a abotonar nuevamente su camisa y pantalón, pero ninguna se había movido de su lugar.
-Te dije que tenías una camisa maravillosa-dijo Yulia. Y lo siguiente que escucho fue música para sus oídos. Elena sin querer había soltado una risita logrando que Yulia quedara seria observándola.
-¿Qué?-pregunto al ver que no paraba de mirarla.
-Acabas de reírte- dijo Yulia sonriendo sorprendida- Tienes una risa hermosa Elena ¿Por qué no lo haces más seguido?-pregunto bromeando. Elena giro su mirada en otra dirección antes de contestar.
-Si no hay motivos no tengo porque hacerlo Yulia-contesto.
-Me alegra entonces haberte dado uno para que lo hagas-dijo tomándola del rostro para que la mirara- el tiempo paso volando-dijo observando el cambio en el cielo- ¿quieres irte ya?-pregunto.
-Me da igual-dijo levantando sus hombros- ¿tú qué quieres hacer?
-Demos un último paseo antes de que nos agarre la noche-propuso Yulia. Elena se levanto de encima de la morena y juntas recorrieron los alrededores. Dejaron las cosas ahí ya que nadie mas estaba por ahí y por ende, nadie las sacaría.

Llegaron hasta el punto donde el arroyo desembocaba en una gran laguna. Pudieron ver uno que otro animal a distancia quedando maravilladas con eso. Cada vez que tenían la oportunidad alguna de las dos empujaba a la otra contra un árbol para besarse durante un rato. Estuvieron jugueteando así hasta que vieron el que el atardecer aparecía, así que mejor regresaron y guardaron las cosas dentro de la canasta para regresar a la cabaña.
Yulia se sorprendió cuando Elena sujeto su brazo y recostaba su cabeza en su hombro a medida que iban caminando, sus muestras de afecto ahora eran más constantes y parecía que lo hacía con total naturalidad.
Cuando llegaron Oksana las recibió se hizo cargo de la canasta, las dos se sentaron y estuvieron charlándole a la anciana acerca de todo lo que vieron y que hicieron, aunque claro, omitiendo la parte donde la pasión se apodero de las dos. Dimitri llego poco tiempo después y se sumo a la charla, el muchacho la dijo a Yulia que le había preparado a Luna pero ella ya se había ido.

-¿Quién es Luna?-le pregunto Elena.
-Es la única yegua aquí en la cabaña-dijo- mañana podemos ir a montarla si quieres, supongo que nunca lo has hecho-dijo mirándola. Elena negó con la cabeza- entonces mañana lo harás conmigo-prometió.
-Es una lástima que ya se vayan tan pronto- dijo Oksana- antes te quedabas semanas Yulia-recordó.
-Antes no tenía trabajo del que ocuparme Oksana-dijo Yulia. Busco debajo de la mesa la mano de Elena y esta las entrelazo- créeme que me gustaría quedarme mas días, pero Elena también tiene trabajo.
-Entiendo-dijo la anciana lamentándose- lávense las manos que ya voy a servir la cena-ordeno girándose para seguir con lo suyo.

Todos cumplieron con la orden e invitaron a Dimitri a que cenara con ellas. Elena durante todo ese rato, milagrosamente no se sintió incomoda de ninguna manera. A pesar de haber tenido aquella charla con la anciana la noche anterior, ahora la trataba como si nada y siempre tenía una sonrisa para todos, quizás era ella quien exageraba un tanto las cosas y había creído lo primero que se le vino a la cabeza.
Después estuvo mirando un rato a Yulia, quien hablaba con todos en la mesa y bromeaba cada vez que podía. Hizo un resumen mentalmente de todo lo que había sucedido desde que Yulia invadió su vida y las sensaciones que le provocaba, partiendo de los peores sentimientos hasta ahora, a los que no todavía no quería ponerle nombre pero sabía perfectamente como la hacían sentir y lo que eso significaba.
Dimitri se levanto de la mesa disculpándose, ya que tenía que terminar unas cosas para le día siguiente. Oksana se puso a lavar los utensilios usados y Yulia preparo café para las dos.

-Ven conmigo-dijo la morena. Elena la siguió y juntas fueron hasta el frente de la cabaña para sentarse y beber el café caliente- ¿La estas pasando bien?-pregunto Yulia después de un rato de silencio.
-Si Yulia-contesto sinceramente Elena. Más de lo que quisiera admitir, agrego mentalmente.
-Me alegra- dijo antes de beber. Yulia junto sus sillas y paso un brazo sobre el hombro de Elena, estuvieron charlando así hasta que la noche llego junto con una brisa fría que las obligo a ir adentro. Oksana se encargo de las tazas y las envió a dormir sonriendo. La pelirroja tomo la mano de Yulia mientras iban subiendo las escaleras, justo en el descanso ninguna de las dos supo quien fue la que comenzó, pero en el mismo momento en el que se quedaron mirando, se acercaron para comenzar a besarse sin importar quien las pudiera ver.
-Vamos arriba-dijo Elena agitada. Yulia no lo pensó dos veces y las dos subieron casi corriendo, no sabía exactamente que tenía en mente la pelirroja pero se moría por averiguarlo. Cuando había llegado a la habitación y ella se había girado después de haberle puesto traba a la puerta, Elena nuevamente estaba contra ella besándola- necesito que me toques Yulia-demando ésta antes de volver a besarla. La morena lo hizo con gusto a medida que comenzaba a quitarle la ropa.

Elena no entendía que pasaba con ella, pero de repente parecía que lo que había sucedido en la tarde no había sido suficiente. Se encontraba nuevamente excitada y sabia que nadie más que Yulia podía solucionar eso, sus manos igualmente estaban inquietas. Por primera vez ella también sentía ganas de tocar y dar a cambio. Recordó lo que había hecho aquella vez que había ido por su propia cuenta a casa de Yulia, eso fue suficiente para que su pulso se acelerara aún y más ella comenzara a quitarle la ropa también. Arrojo el pantalón de Yulia a ciegas y después la empujo a la cama colocándose sobre ella.

-Elena-dijo la morena sorprendida. Las dos estaban ahora en ropa interior sobre la cama, el beso de la pelirroja cada vez era más demandante, Yulia estaba perpleja pero no se quejaba de aquel cambio tan repentino. Aprovecho el momento y no dudo en desabrocharle el brasier arrojándolo fuera de la cama.

Giro de manera que ahora Elena estaba debajo de ella, volvía a tener ese brillo en los ojos y Yulia no pudo hacer más que contagiarse de la misma manera. Comenzó a besar su cuello hasta llegar a sus senos, donde se tomo todo el tiempo en ese lugar.

-Yulia-se removió Elena jalándola de sus cabellos. Y de igual manera como había hecho Yulia con ella, le desabrocho el brasier quedando solamente ahora las dos en bragas. Dejo que Yulia se entretuviera así durante un rato antes de girarla y colocar sus manos sobre su cabeza. Una Elena demandante estaba saliendo a flote y Yulia no podía creer lo que sus ojos veían- me toca a mí- dijo cerca de su boca.

Paseo su lengua sobre sus labios y Yulia la abrió para que sus lenguas se tocaran. Elena se sentó sobre ella y comenzó con un lento roce que las tuvo a ambas enloqueciéndolas por un rato. Elena se aparto y termino por desnudar a Yulia, quien con sus piernas aparto la ropa interior y observo como la pelirroja hacia lo mismo por su propia cuenta.
Yulia sintió su lengua en su garganta, abrazo a la pelirroja contra si sintiendo su cuerpo en llamas, la temperatura de ambas iba en aumento y no sabía si la habitación también estaba en las mismas condiciones. Elena fue bajando poco a poco los besos por sui cuerpo y Yulia supo lo que ella tenía en mente. Jamás iba a obligar a Elena a hacer algo que no quisiera, pero en esos momentos no iba a detenerla, no cuando además parecía que lo estaba disfrutando tanto como ella. Intento sentarse, pero Elena le había puesto una mano en el pecho impidiéndolo, Yulia comprendió que al parecer iba a tener el mando y la dejo para que hiciera lo que quisiera entendiendo el mensaje. Abrió sus piernas y lo último que vio fue su cabellera roja perdiéndose ahí. Su lengua ya no se mostraba tímida como aquella primera vez, barrió todo a su paso y Yulia cruzo sus ojos ante esto.
Elena sabía perfectamente que no era precisamente una experta en esto, pero al menos los gemidos de Yulia la tranquilizaban haciéndole saber que no estaba haciendo las cosas tan mal. Yulia la sostuvo de la cabeza y Elena se ayudo en su pulgar en acariciar el punto que sabía que le iba a gustar.

La visión placentera de Yulia no termino ahí cuando bajo de nuevo la mirada y observo que Elena se ponía de rodillas y alzaba su trasero en alto. Su corazón hubiera resistido si no fuera porque alcanzo a ver una mano blanca perderse entre sus piernas. Elena se encontraba tan excitada que no pudo contenerse más y comenzó a tocarse ella misma a la vez que no paraba con su trabajo oral. Yulia podía sentir su respiración agitada y como Elena gemía al igual que ella. La habitación se lleno de jadeos y gemidos, de sudor y de la mezcla de la pasión. Los movimientos se aceleraron, Elena movía cada vez más rápido su mano que entraba y salía de ella a la vez que su lengua repetía la misma acción en Yulia. Tiro algo fuerte de sus cabellos y las dos gritaron al mismo tiempo desplomándose. La pelirroja coloco su mejilla en su abdomen esperando a tranquilizarse, sintiendo como Yulia masajeaba su cabeza delicadamente.
Cuando escucho a la morena reír levanto la mirada encontrándola sonriéndole.

-Ven aquí-dijo Yulia tendiendo sus brazos. Elena gateo relamiéndose los labios y fue hasta que sus caras estuvieron frente a frente y se besaron lentamente, muy a diferencia de los besos salvajes de hace rato- cielos, es una lástima que ya mañana tengamos que irnos- dijo acariciando su espalda. Elena decidió recostarse sobre ella y así estuvieron durante un tiempo hasta que el sueño comenzó a invadirlas- me gustaría quedarme más tiempo-admitió mas dormida que despierta.
Cuando Elena sintió que Yulia se había quedado dormida la observo y entonces decidió darle una respuesta, a pesar de que sabía que no iba a ser escuchada.
-A mí también me gustaría Yulia-admitió Elena entre el silencio- y más si lo es contigo-agrego antes de quedarse dormida también. Las dos se habían dormido preguntándose como iba a seguir las cosas una vez en Moscú, Yulia temía que Elena volviera a comportarse como siempre y que todo el esfuerzo no haya valido nada. Elena finalmente pensó su situación y el lugar que estaba marcando la morena en su vida, y el sentimiento viejo volvió a renacer con más intensidad que antes. Entonces dejo de evitar lo inevitable y decidió aceptar de una vez lo que sucedía con ella.
Yulia la hacía sentirse feliz.


XXXIX
QUIERO QUE TE QUEDES.




Mientras que te quedes… serás tú el más bello de mis males.



El clima era totalmente agradable con el sol iluminándolo todo. Aleksei una vez mas había viajado fuera del país para beneficio de la revista, pero esta vez había sido por cuenta propia. Había aprovechado que Yulia no iba a estar al mando durante los siguientes días y decidió darle una sorpresa para cuando regresara. Decidió a último momento viajar a Francia para conseguir algo que sabía que le iba a gustar, había estado durante las siguientes semanas hablando por teléfono con demasiadas personas. Los pocos modistas se encontraban ya ocupados y algunos pocos no aceptaban irse por tantos días. Así que viajando por su cuenta fue personalmente y logro conseguir, a base de mucha insistencia, a unos jóvenes diseñadores que tenían mucho potencial.
Los años en su trabajo le habían hecho tener un buen ojo para saber cuando alguien tenía talento a la hora de los diseños, y teniendo en cuenta los gustos de Yulia y las exigencias de estas, supo que eligió a las personas correctas. Habían decidido ir renovando un poco el estilo de la revista y sabia que no había sido mala idea, los diseñadores que tenían parecía que poco a poco se les iba apagando su creatividad y Yulia comenzaba a desquitarse con todos cuando no estaba del todo satisfecha.

Aleksei sonrió bajando del avión, inhalo profundamente y decidió ir por sus maletas. Sabía que Yulia regresaría en la noche, no pensaba ir a molestarla, así que decidió que iba a ser una buena idea sorprenderla el lunes en el trabajo. El rubio estaba tan concentrado sujetando su maleta y con la vista fijamente en su celular, que no noto cuando alguien venia del sentido contrario en su misma situación. El impacto hizo que la mujer casi callera, pero por suerte solamente unos cuantos papeles solamente habían ido a caer al piso.

-Lo siento tanto. Juro que no la había visto-dijo disculpándose. Él se agacho para estar a su altura y comenzó a recoger los papeles esparcidos- me siento tan apenado…
-No te preocupes-dijo tomando los papeles de igual manera- creo que también ha sido mi culpa- dijo dándole una sonrisa. Aleksei la miro tendiéndole los papeles que había juntado, le devolvió la sonrisa sin estar consciente que estaba casi babeando por aquella desconocida mujer.
-Acepto toda la culpa-dijo ayudando a levantarla. La pelirroja mujer sujeto su mano y los dos se pararon al mismo tiempo sin soltarse- por favor, permíteme enmendar un poco mi error, déjame invitarte un café, o un almuerzo, lo que más gustes.
-No creo que sea necesario-dijo sonrojándose. Aparto su mano y Aleksei sintió desesperarse- no quisiera molestar.
-Por favor, no podría molestarme en lo más mínimo-dijo sinceramente- a menos que no tengas tiempo, claro- dándole su mejor sonrisa.
-Tengo todo el tiempo del mundo-dijo perdiéndose en sus ojos verdes.
-En ese caso, que afortunado soy-sonriendo mas- Entonces, ¿un café?-pregunto.
-Podría conformarme con eso-dijo- Soy Katya Katina, por cierto-tendiendo su mano. Aleksei tuvo un momento de duda al tener una leve idea de quien se trataba, pero la belleza de esa mujer lo había dejado tan impactado que decidió que después iba a buscar información. Mucho después.
-Aleksei Volkov- correspondiéndole- un gran placer para mi conocerte, Katya.
-Lo mismo digo-contesto. Katya estaba tan ida en ese momento que no había reparado que ya conocía aquel apellido.

Luego de que finalmente soltaran sus manos, el rubio caballerosamente se ofreció a llevar el equipaje de Katya y así los dos se marcharon del aeropuerto charlando para conocerse más. Al destino a veces era increíble.

* * * * *

Elena se quedo mirando el horizonte, gravando en su mente aquella imagen para quisiera recordar todo aquel fin de semana increíble que había pasado en mucho tiempo. Dio un largo suspiro cuando estaba a tan solo pocas horas de marcharse de aquel lugar, jamás pensó que el campo iba a ser tan gratificante para ella. Había descubierto tantas cosas de sí misma que estaba demasiado sorprendida, algunas cosas aún no las terminaba de asimilar y otras tantas directamente quería ignorarlas.
Estaba recostada sobre el pecho de Yulia, quien a su vez estaba recostada sobre un árbol. Luna estaba devorando el pasto alrededor de ellas. El ambiente era pura paz y las dos estaban completamente sumergidas en sus propios pensamientos. Yulia sonrió cuando recordó que en la mañana habían amanecido en la misma posición que la noche anterior, pero muy a diferencia de la primera vez, Elena no se había sorprendido ni tampoco había intentando apartarse de ella, sino que ambas se habían abrazado y estuvieron unos cuantos minutos así sin decir ni una palabra. Habían venido unas cuantas sonrisas cuando las dos al mismo tiempo habían decidido saludarse como Yulia había dicho que debían hacerlo. Posteriormente para gran avance, Yulia había dicho a modo de broma que debían bañarse juntas, Elena se había quedado estática observándola, Yulia camino hasta el baño pensando que quizás se había tomado a mal el chiste y decidió dejarla sola, pero fue sorprendida cuando observo que la pelirroja se introducía al baño después de pocos segundos. Obviamente que la morena no le había especificado que había sido broma, sino que le tendió la mano y juntas se habían ido debajo del agua. Las caricias y besos no se habían hecho esperar y poco tiempo después las dos estaban una vez más encendiendo la pasión en sus cuerpos.

-Ya es hora de irnos-dijo Yulia abrazándola.
-Lo sé-contesto Elena cerrando sus ojos. Suspiro nuevamente y Yulia sonrió al no saberse única con su descontento.
-Sería bueno quedarnos más tiempo ¿no?
-Sí, pero no podemos hacerlo-dijo girando un poco su cabeza. La morena se inclino un poco más adelante y atrapo sus labios con los suyos, Elena levanto una mano y acaricio sus cabellos despeinándola más. Estuvieron unos minutos más besándose hasta que se levantaron para marcharse.
-¿Quieres subir adelante?-pregunto Yulia una vez que las dos estuvieron al lado de Luna listas para marcharse
-Yulia, tu sabes que no sabría qué hacer si estoy adelante-
-No es difícil, además estaré detrás de ti para ayudarte. No te preocupes- Elena dudo por unos instantes antes que finalmente asintió- genial, coloca tu pie allí-dijo señalando donde debía hacerlo- y una vez que lo hayas hecho, impúlsate hasta llevar tu otra pierna el otro extremo, yo te ayudare-prometió. Elena siguió las indicaciones y con la ayuda de la mano de Yulia logro hacerlo sin problemas, aunque entendió que no había sido del todo necesario que colocara justamente su mano donde la había puesto.
-Se que lo hiciste a propósito-dijo una vez arriba. Yulia rio y se monto detrás de ella. Elena no se mostraba para nada enojada y eso tranquilizaba el ambiente entre ambas.
-¿Lista para tener el mando?-pregunto Yulia pegándose más a su espalda.
-Lista-respondió. Las dos con el paso lento del animal se dirigieron a la cabaña, Yulia había dejado que Elena “guiara” a Luna durante el trayecto restante. Aunque claramente la yegua estaba caminando por su propia cuenta gracias a su memoria, pero no iba a arruinar la emoción que mostraba la pelirroja ante este nuevo logro.
Esa misma tarde habían ido una vez más al pueblo, comprando uno que otro recuerdo para tener. No habían sido más que unos cuantos adornos, pero eso era suficiente para que ambas tuvieran algún recuerdo de aquellos días que habían compartido juntas y que sabían que no iba a olvidar. En cuanto llegaron a la cabaña ordenaron sus maletas para no tener demoras de último momento, en cuanto terminaron Oksana ya les tenía la comida hecha para que no se marcharan con hambre como les había dicho. Ninguna de las dos tenia, ya que habían parado por comida en el pueblo, pero no iba a despreciar el esfuerzo de la anciana que no paraba de mirarlas sonriendo. Una vez que habían terminado se dirigieron hacia afuera para guardar las maletas en el auto.

-Fue bueno verte de nuevo Yulia-dijo Dimitri- espero que vuelvas pronto.
-Ya veremos Dima-dijo Yulia abrazándolo- y deja de crecer, estás gigante.
-No prometo nada-riendo.
-Yulia-pronuncio Oksana abrazándola sin darle tiempo a nada- voy a extrañarte mucho.
-Prometo hacer lo posible para regresar Oksana-contesto acariciando su espalda-
-Eso espero-respondió entre sollozos- no me quedan demasiados años y espero poder volverte a ver una vez mas
-No digas eso-dijo mirándola- veras que así será
-Cuídate mucho, por favor-dijo besándola la frente-
-Fue un placerte haberte conocido Elena-dijo Dimitri tendiéndole la mano.
-Lo mismo digo Dimitri-correspondiendo.
-Elena-dijo Oksana acercándose a ella- por favor, te la encargo demasiado, esta muchacha muchas veces puede ser muy imprudente.
-Daré mi mejor esfuerzo-prometió ésta.
-Gracias-dijo abrazándola sorpresivamente. Pero para mayor sorpresa, Elena se encontró correspondiendo aquel abrazo con la misma efusividad.
-Les deseo las mejores de las suertes-susurro la anciana en su oído justo antes de separarse. La pelirroja la miro confundida, pero decidió callar.
-Adiós a todos-dijo Yulia. Le abrió la puerta del auto y Elena entro, justo cuando estaba rodeando el auto para también entrar, Oksana volvió a acercarse a Yulia.
-Ella es perfecta Yulia-le dijo tomándola de la mano- además de muy hermosa, prométeme que serás feliz.
-Lo intentare Oksana-dijo Yulia. La anciana la abrazo una última vez y ella se introdujo en el auto. Viendo como ella y Dimitri las saludaban levantando sus manos en alto.


Elena esta vez estuvo despierta durante todo el viaje, observando todo el camino que recorrían. A diferencia del trayecto de ida, esta vez no reino el silencio. Las dos iban muy animadas en cualquier conversación que se les ocurría. Yulia predijo que iba a llegar a Moscú al anochecer, así que llevando una velocidad moderada viajaron tranquilamente. De a ratos observaba como Elena se quedaba en silencio y observaba por la ventana, parecía que estaba pensando en algo y ella esperaba que no esté arrepintiéndose de nada.
Habían pasado muchas mujeres en su vida, pero Yulia se sorprendió cuando se puso a pensar que con nadie se había tomado una molestia como aquella, y mucho menos se le había ocurrido llevar a alguien alguna vez a la cabaña. Pero Elena era única, había sido todo un reto estar con ella, las preguntas iban a venían en su cabeza, ¿Por qué molestarse tanto con ella? Había soportado muchos rechazos de su parte, la había insultado y hasta la había agredido, ¿Por qué tuvo tanta paciencia? Sabía que si hubiera sido con otra persona, ante la primera negativa no se hubiera molestado y si habría ido a probar suerte a otro lado, pero sabía desde el principio que con Elena no iba a ser así. Aquella mujer, que ahora gracias a este viaje, sabía que no era lo que tanto se esmeraba en aparentar. Sabía que había logrado, que al menos, durante unos instantes le mostrara su verdadero yo. Elena no era más que una mujer que se escudaba en un ser frio, la pregunta de Yulia era el ¿Por qué?

Decidió retirar aquellos pensamientos de su mente. Sabía que era cuestión de tiempo para enterarse, no sabiendo si alguna vez iba a obtener la respuesta de su boca o simplemente se enteraría por otro medio. Lo único que en este momento estaba preocupándola, es que una vez en Moscú ella volviera a cerrarse en sí misma y volviera a comenzar todo de cero. No estaba segura si le quedaba más paciencia como para volver a pasar por todo eso de nuevo, una sensación se clavo en su pecho si aquello sucedida, ya que sabía que simplemente daría media vuelta y todo iba a terminar ahí. Las luces de Moscú comenzaban a verse en la distancia y decidió dejar de preocuparse tanto. Simplemente iba a esperar a que las cosas marcharan naturalmente.
Elena observo a Yulia concentrada y decidió no interrumpir aquello, ya habían entrado a su tierra natal y su corazón latió rápido cuando supo que ahora iban a separarse. Predijo que Yulia iba a llevarla a la mansión primero ya que se encontraban cerca y era el mismo camino que tomaba siempre, cuando había estado frente a la puerta de entrada ella por su propia cuenta, bajo y la morena la ayudo con el equipaje.

Habían subido las escaleras en completo silencio, Elena abrió la puerta de su habitación y logro escuchar el suspiro que dio Yulia una vez que soltó sus maletas. Le había indicado donde dejarlas y lo morena obedientemente así lo hizo, Yulia camino hasta la puerta y se giro para mirarla antes de irse.

-Descansa Elena-dijo para besarla. Las dos estaban demasiado cansadas y las preocupaciones estaban acabando con ellas.
-Yulia-pronuncio una vez que se separaron. La morena estaba a punto de volver a girarse cuando la pelirroja la tomo del brazo para detenerla- Quédate Yulia- mirándola-
-¿Qué dijiste?-pregunto ésta sorprendida. Iba a ser demasiado decepcionante si aquello había sido su imaginación.
-Quiero que te quedes Yulia-repitió.
-¿Estás segura?
-Completamente-respondió segura.

Lo siguiente que sucedió es que ambas se abrazaron al mismo tiempo sonriendo, sin que la otra lo notara. Elena fue por ropa para que la morena estuviera cómoda al dormir, no había pudor en cambiarse una frente a la otra. La convivencia en la cabaña había servido de mucho y ahora lo hacían con total naturalidad. La primera en recostarse en la cama fue Yulia, Elena salió del baño unos minutos después y se coloco a su lado.
Estaban las dos mirando el techo sintiendo un poco de incomodidad, la pelirroja sintió movimiento a su lado y cuando miro, Yulia estaba abriendo sus brazos para ella. Sonrió en la oscuridad de la habitación y se acurruco junto a aquel cuerpo caliente que la recibió con gusto. Subió una pierna sobre las suyas y volvió a sonreír sabiendo que no había sentido otro lugar más cómodo como ese donde descansar.

* * * * *

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”


-Podríamos buscar a las gemelas con las que trabajamos por última vez-propuso Fiodor.
-Si piensas que son las indicadas entonces consíguelas, pero primero quiero ver las fotografías ante cualquier decisión-ordeno mirando unas papeles sobre su escritorio.
-Por supuesto-asintiendo. La puerta sonó y a los segundos entro Irina a la oficina- buenos días Irina-la saludo sonriendo.
-Buenos días Fiodor-contesto sonrojándose ante aquella sonrisa.
-Yo me retiro a ver que puedo conseguir-dijo antes de salir.
-Aquí tiene la información de la revista y los contratos que me pidió señorita Katina.
-Excelente trabajo Irina-la felicito sorprendiéndola- que gratificante es ver esto-dijo observando las cifras.
-Así es-contesto- Alphonse dijo que la respuesta del señor Burn llegarían en la noche.
-¿Qué tan noche?-pregunto mirándola.
-Quizás después de hora. Yo podría quedarme como la ultima vez y…
-De ninguna manera-interrumpiéndola- dejaremos a otra persona, no será necesario que te quedes después de hora aquí Irina-dijo Elena apiadándose de ella. Irina la observo queriendo disimular su sorpresa, su jefa nunca antes había mostrado interés en que ella se quedara o no después de hora. Se pregunto si aquello tenía algo que ver con los días en los que se había ausentado, ella no le había dado ningún tipo de detalles y tampoco le había preguntado. ¿Qué había hecho su jefa en aquellos días? ¿Por qué se mostraba tan cambiada? Sus ojos brillaban de una manera diferente a como acostumbraba a verla, aquello solamente sucedida cuando algo le salía bien, ¿Por qué ahora tenía aquella mirada desde que llego en la mañana?
-Como usted diga-contesto- la semana que viene vendrán las modelos que pidió para ver quien se quedaba con las fotos de la plaza.
-Manda a otra persona que se ocupe de eso-ordeno- no puedo perder el tiempo con eso ahora.
-Si quiere yo puedo hacerlo, con la supervisión de alguien, claro.
-No estarás aquí trabajando la semana que viene Irina-mirándola-
-¿Qué?-pregunto alarmada.
-Vendrás conmigo a París en la semana de la moda.
-Pero… yo pensé que el señor Fiodor iba a acompañarla-completamente sorprendida-
-Quizás lo haga o quizás no-contesto- eso no es más que decisión mía ¿Tienes algún problema con eso?
-Ninguno-negando-
-Esperemos-dijo mirándola- por el momento voy a pedirte que no hables de este tema con nadie ¿Puedo confiar en tu discreción Irina?-pregunto Elena observándola fijamente.
-Completamente señorita Katina-contesto- puede estar tranquila de que todo lo que me dice jamás llega a otros oídos.
-Me alegra oír eso entonces-dijo- ahora retírate, si te necesito te llamare.
-Claro-dijo antes de obedecer. Irina salió alegre de aquella enorme oficina. No sabía que estaba haciendo para que después de tantos años, su jefa estuviera confiando en ella de esa manera al contarle cosas que sabía que a nadie más decía, todos en el edificio sabían que Fiodor la acompañaba a ese tipo de viajes ¿Por qué la prefería ahora a ella? Comprendía que nunca la había traicionado de alguna manera, ni tampoco pensaba hacerlo ¿Por qué tanto cambio ahora? Irina estuvo el resto del día alegre ante lo que escucho ¡Visitaría Paris! El sueño de toda su vida. Al fin su fidelidad laboral estaba dando buenos frutos.

El resto de los empleados estaba igual o más sorprendidos que Irina, Elena Katina no había gritado durante todo el día y mucho menos se mostraba que tuviera el humor de perros que acostumbraba a tener. Obviamente que nadie se lo había dicho, pero si era el comentario de todo el edificio.
Elena había salido puntual cuando el horario de trabajo termino, observo su celular y se sorprendió cuando no vio ninguna mensaje de alguien en particular. Su chofer la esperaba afuera y decidió apartar la decepción que sentía. Una vez que estaba sola en su gran sala, escucho el timbre de la entrada sonar. Se levanto para ir y se llevo una gran sorpresa cuando apareció la misma que persona que había estado en sus pensamientos todo el día.

-Yulia-dijo viéndola- ¿Qué haces aquí?
-¿No puedo venirte a visitar a caso?
-Claro-dijo apartándose- pasa-
-Gracias-dijo entrando- vine a visitarte y de paso quería ver si me había olvidado mi celular aquí-explico- supongo que lo deje en tu habitación ¿te molesta si voy a fijarme?-pregunto.
-Claro que no-contesto. Yulia asintió y subió escaleras arriba en busca de su aparato. Elena se sentó en el sofá nuevamente y sonrió sin que nadie la viera, así que ese pudo haber sido el motivo de no haber tenido noticias suyas. Observo al poco tiempo a la morena bajar de las escaleras en el celular en mano.
-Di por hecho que ya lo había perdido, pero recordé que en la mañana lo tenía-dijo sentándose a su lado. Iba a seguir hablando pero Elena se había acercando a ella para besarla con ansias. La morena no se había hecho rogar y le correspondió de igual forma abrazándola- creo que así voy a olvidármelo más seguido para tener la excusa de venir a recibir más de eso-comento bromeando. Yulia quedo embobada cuando la sonrisa de Elena se mostro frente a ella de la manera más sincera que había visto. Estaban a punto de volver a besarse cuando escucharon el timbre sonar- ¿Esperas a alguien?-pregunto Yulia.
-No-contesto Elena mirándola la puerta- voy a ver quién es-dijo parándose. Cuando abrió la puerta se encontró con su hermana cargando a una casi dormida Ekaterina en brazos- Katya-pronuncio.
-Hola hermanita-saludo sonriendo- espero que no te moleste un favor de último momento-dijo entrando.
-¿Qué sucede?-pregunto sabiendo a que estaba ahí.
-Tengo una cena ahora en la noche y no pienso dejar a Ekaterina sola-explico. Elena la miro y se fijo en que su hermana estaba muy bien vestida. Estaba a punto de preguntarle más cosas cuando Yulia apareció en escena- ¡Yulia! Que sorpresa
-¿Cómo estas Katya?-pregunto saludándola- ¿Y esta pequeña como se encuentra?
-Hola Yulia-pronuncio la niña bostezando.
-¿Está cansada?-pregunto la morena.
-Algo así, pero se negaba a dormir hace rato-contesto Katya- Elena-dijo viendo a su hermana.
-Sabes que no hay problema con eso Katya-dijo cargando a la niña que rápidamente se prendió a ella- ¿Dijiste una cena?-pregunto.
-Si…eh… es de negocios-aclaro poniéndose nerviosa. Yulia sonrió por lo bajo y Elena levanto una ceja ante ese comportamiento- puedo pasar a recogerla una vez que todo termine.
-Puedes hacerlo mañana-propuso Elena- seguramente estará dormida cuando vengas a buscarla y quizás no quiera irse, ya sabes cómo se pone a veces.
-Tienes razón, gracias-contesto Katya sonriendo- mañana temprano vendré a verla, yo… tengo que asistir a la cena-viendo su reloj- se me hará tarde.
-Está bien- dijo Elena viendo su visible ansiedad- buena suerte con eso.
-Eh… gracias-contesto Katya queriendo irse de ahí- fue un placer verte de nuevo Yulia, que sorpresa encontrarte aquí-dijo queriendo cambiar de tema.
-Bueno… yo… Elena me invito a cenar-pronuncio lo primero que se le vino a la mente.
-¿Es cierto eso?-pregunto- porque no veo a nadie en la cocina-viendo mas allá de sus hombros- ¿Qué van a comer?
-¿Quiénes asistirán a la cena Katya?-pregunto Elena queriendo salir de aquello- ¿Socios de la compañía?
-¡Cielos, miren la hora!-dijo queriendo librarse de esa pregunta. Beso la cabeza de su hija y saludo a Yulia marchándose rápidamente- mañana vendré por ella-metiéndose en su auto.
-Estuvo cerca-menciono Yulia mirando el auto de Katya marcharse.
-Demasiado-contesto Elena. El comportamiento de Katya la dejo pensando, algo se traía entre manos y sabía que era cuestión de tiempo enterarse.

Estuvieron observando como Ekaterina jugaba con sus muñecas un rato hasta que pidió que la llevaran a recostarse. Entre las dos había acostado a la niña y se habían quedado con ella hasta que se quedo dormida. Habían bajado y cuando notaron la hora decidieron cenar en compañía de la otra, hablaron de ciertas cosas banales hasta que Yulia ya no pudo resistirlo y saco a relucir el tema que tanto la estaba carcomiendo.

-¿Qué pensaste acerca de lo de Paris?-pregunto tranquilamente acariciando sus manos. Elena desvió la mirada en otra dirección y supo que no podía negarse a eso, hacia días que ya había tomado su decisión y era hora de enfrentar la verdad.
-Estuvo pensándolo, si-contesto. Yulia sonrió ya que pensó que ni siquiera se había planteado su propuesta, pero el silencio de Elena comenzaba a desesperarla y por un momento pensó que iba a ser rechazada- y decidí que… no estaría mal tu idea-respondió finalmente.
-¿Es en serio?-pregunto Yulia sonriendo. Acaricio su rostro y Elena se acerco aún más a ella.
-Si Yulia, pero tendremos que ser cuidadosas y no voy a permitir que…-Yulia la beso interrumpiéndola.
-Eso le veremos después-dijo- por el momento me basta saber que aceptaste-menciono antes de volver a besarla.

Después de haber cenado las dos había ido a parar nuevamente a la sala, solamente que ahora estaban las dos sobre el sofá mas grande. Ninguna interrumpió el beso, sino que se encargaron de volverlo más hambriento y parecían que no iban a parar. Las manos comenzaron a inquietarse y la temperatura iba en aumento, Elena sintió la lengua de Yulia penetrar su boca y ella gimió apretándola más contra ella. Las dos estaban tan entretenidas con aquel beso que no notaron otra presencia observándolas, un pequeño carraspeo se sintió y una suave voz las llamo por segunda vez, logrando que esta vez se separaran algo asustadas al comprender que habían tenido un espectador.

-Tía Lena-volvió a llamar la niña. Tenía una mano sobre su ojo y las observaba, sin comprender mucho lo que sucedía frente a ella. Los prejuicios aún no estaban en ella y no vio más que a dos personas besándose, eso era lo único que sabía- tengo hambre- repitió.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 9:35 pm

XL
RECUERDOS QUE VUELVEN.



Tener por tener para prevalecer

Las dos adultas giraron sus rostros al mismo tiempo y con la misma rapidez. Elena se observo a sí misma y empujo un poco a Yulia quitándola de su transe, la morena estaba prácticamente encima suya cuando fueron sorprendidas. Ekaterina las observaba sin comprender demasiado en realidad, la pelirroja se paro rápidamente apartándose y no sabiendo que hacer al respecto. Yulia lucia de la misma manera, queriendo abrir su boca para decir algo, pero siempre terminaba callándose.

-Comida-repitió la niña inocentemente sin estar consciente de lo que acababa de ver.
-Cla-claro- respondió Elena. Camino hasta ella y tomándola de la mano fueron juntas hasta la cocina. Yulia las había seguido pero se apoyo en la marco de la puerta, viendo como Elena ordenaba a una de sus empleadas que le cocinaran algo a la pequeña. Habían tenido uno que otro cruce de miradas mientras esperaban la comida, Ekaterina por su propia cuenta había dio a sentarse en la mesa cuando la mujer de la cocina se acerco hasta ella para dejarle el plato.
-¿Crees que debamos hablarle?-le pregunto Elena acercándose a ella.
-No lo creo-contesto Yulia- seguramente lo olvidara para mañana, tal vez si le hablamos hará más preguntas y tú sabes…
-Tienes razón-lo medito un poco- pero eso no deja de preocuparme un poco ¿Qué tal si dice algo?
-Si ella insinúa o quiere preguntar algo le inventaremos algo que se nos ocurra-propuso Yulia- si no hace preguntas es porque no le interesa-dijo despreocupadamente.
-Que fácil haces lucir las cosas- menciono Elena.

Para tranquilidad de ambas, Ekaterina no había hecho ninguna pregunta al respecto de lo que había visto. Las dos mujeres se habían mirado entre sí cuando la niña se acerco a ellas, el trato silencioso estaba en sus miradas. Se habían puesto a mirar la televisión cuando la infante quedo dormida. Volvieron a repetir el proceso de llevar a la cama, solo que esta vez había quedado dormida la instante.

-Ya debo irme-dijo Yulia observando su reloj- tengo cosas pendientes en la mañana temprano.
-No te preocupes, yo también-respondió Elena.
-Ven-dijo Yulia. Elena fue hasta ella y se acomodo en sus brazos. Hundió la cara en su cuello y se quedaron en esa posición durante un tiempo, si antes aquellos arranques la dejaban sorprendida, ahora los encontraba completamente necesarios y estimulantes para ella, Yulia sin saber estaba poco a poco derritiendo aquellos trozos de hielo que había logrado romper con aquellos gestos- nos vemos el viernes-besando su frente.
-¿El viernes?-pregunto separándose para mirarla
-La fiesta de Parker- aclaro Yulia- ¿no iras?
-Lo había olvidado-menciono- pero si, si iré.
-Entonces nos veremos allí
-Hasta el viernes-besándola en la boca. Yulia le dedico una última sonrisa y se fue de allí, siendo observada por Elena quien no se había movido de su lugar hasta perderla de vista.

* * * * *

REVISTA DE MODAS “VOLK”
-Está bien, hare lo posible para que se hagan de esa manera-dijo Yulia hablando por teléfono- dentro de dos semanas llegaran, para esa fecha yo ya habré regresado y las recibiré personalmente. De nada-dijo colgando.
-Señorita Volkova-dijo Alexa entrando- hay alguien que vino a hablar con usted.
-¿Quién Alexa?-pregunto- estoy algo ocupada ahora.
-Lo sé, pero es alguien a quien usted conoce. Se trata de la persona a quien estoy reemplazando-contesto. Yulia levanto la mirada
-¿Anna?
-La misma-dijo la mencionada entrando- Cielos, parece que me fui de aquí hace meses-mirando todo a su alrededor
-Puedes retirarte Alexa-dijo Yulia. La secretaria asintió y se fue- ¿A qué debo tu visita Anna?
-Creo que es más que obvio Yulia-dijo señalándose a sí misma- ya no hay un yeso, así que por lo tanto no tengo ninguna discapacidad. Vine a reclamar nuevamente mi puesto.
-Me alegra oír eso-contesto mirando unos papeles-
-Avísale a tu rostro entonces-acercándose a su escritorio- ¿Y bien?
-¿El médico te ha dicho que puedes volver al trabajo?
-Sabía que me ibas a salir con esas, así que traje esto-dándole un papel escrito por el médico- no hay peros Yulia.
-Está bien-dijo haciendo sonreír a Anna- pero no comenzaras hoy. Si no mañana y Alexa estará contigo por si hay complicaciones de algún tipo.
-Yulia estoy perfecta-contesto- no voy a necesitar un par de ojos sobre mí.
-Tómalo o déjalo Anna, hay muchas otras personas más que desean estar en tu lugar y se toman en serio las cosas.
-Ignorare eso-dijo suspirando- y está bien, mañana temprano estaré aquí-queriendo acercarse a Yulia- hasta mañana.
-No pongas en juego tu trabajo Anna-deteniéndola- eso es todo, tengo cosas que hacer.
-Como quieras entonces Yulia-contesto enojada. La castaña dio media vuelta y se fue de ahí refunfuñando cosas. Yulia estaba segura que su capricho pronto terminaría como lo había sido el de ella, las cosas debían volver a retomar su lugar como debían. Ya no estaba para esa clase de juegos.
Yulia y Elena no se había comunicado durante los siguientes días, estaban demasiado ocupadas dejando las cosas acomodadas antes de que se marcharan a Francia. Anna comenzó a trabajar nuevamente y al parecer entendió el mensaje ya que no había vuelto a hacer ninguna otra insinuación.
Cuando finalmente llego el viernes, Aleksei le había dicho que no iba a poder acompañarla a la fiesta de Parker, al parecer estaba saliendo con alguien e iba algo en serio, ya que no era la primera vez que le había cancelado algo. Yulia había querido preguntarle quien había llamado su atención de esa manera, pero el rubio solamente le decía que era siempre la misma persona que simplemente se conformara con eso por el momento, Yulia estaba sumamente intrigada pero decidió darle tiempo ya que sabía que tarde o temprano iba a enterarse.

Se encontraba ahora yendo hacia la casa de Anna. Para mala fortuna Alexa iba a llegar algo tarde así que tendría que ir a solas con la castaña hasta la fiesta. Yulia solamente cerraba los ojos y esperaba que no pasara algo malo aquella noche, Elena también iba a estar en el mismo lugar que Anna y pensó en todas las posibles discordias que podían armarse. Quizás logrando mantener las distancias podía evitar aquello o simplemente hacer razón a Elena de que ya no tenía sentido seguir con esa pelea que tenia entre las dos, ya que claramente Anna no recordaba nada de cuando la había empujado por las escaleras.
Una vez que recogió a Anna, quien milagrosamente estaba comportándose, se dirigieron al gran salón donde seria la celebración. Como siempre se observaba ya a demasiadas personas hablando en la entrada del lugar, Yulia bajo con estilo llamando la atención de unas cuantas miradas de ahí, Anna ágilmente en su distracción logro entrelazar sus brazos, y con una sonrisa que pretendía ser inocente, paseo orgullosa con Yulia a su lado, quien no podía hacer nada más que fingir comodidad, ya que no podía hacer algún tipo de escándalo frente a los demás.
Ni bien habían podido entrar al salón Yulia logro quitar su brazo del suyo.

-No vuelvas a hacer una cosa así Anna- le advirtió.
-¿Por qué?-pregunto confundida- antes no te molestaba cuando lo hacía.
-Tú misma lo dijiste-mirándola- eso era antes-comento antes de alejarse de ella.

Yulia se acomodo en una mesa e intento durante todo el rato ignorar a Anna, quien no estaba para nada contenta por ese nuevo trato. No comprendía la actitud de Yulia, había hecho eso tantas veces y ahora le salía con eso. Decidió seguirle el juego y esperar, quizás luego se le iba a presentar la oportunidad para hablar a solas y ahí le iba a reclamar aquel trato que le estaba dando, parecía como si ya no quisiera saber nada con ella.
Una vez que la cena ya había acabado, algunas personas comenzaban a levantarse para dejarse llevar por la música que ahora sonaba. Yulia igualmente se levanto de la mesa recorriendo con la mirada el lugar. Estaba tan concentrada en ello que no notaba que cada paso que daba estaba siendo observado.

Elena se encontraba aburrida en su mesa. Algunas personas estaban parándose y ella no tenía más que soportar las conversaciones de los demás. Observa que Fiodor se levanta de la mesa y tiende una mano al frente.

-¿Alguien gusta bailar?-pregunta dirigiéndose a las damas de la mesa, todas sonrieron pero ninguna se atrevía a admitirlo. Elena se levanta y rápidamente el semblante de Fiodor cambia al mirarla a ella.
-Voy a recorrer el lugar-es todo lo que dice. Una explicación breve que provoco que Fiodor bajara la mirada algo desilusionado.
-Yo quiero si no tienes inconveniente en ello- menciono una rubia levantándose. Fiodor rápidamente la toma de la mano y sale a bailar con ella, siendo observado por una Irina que miraba todo comprendiendo algunas cosas.

Yulia toma dos copas de una mesa y rápidamente se dirige hacia la mujer esta parada buscando algo con la mirada. Se acerca desde atrás sin ser vista y sonriendo por ello.

-Pensé que no vendrías-menciona logrando que girara.
-Te dije que lo iba a hacer-contesta Elena. Acepta la copa de Yulia y bebe de ella sin dejar de mirarla.
-Y me alegra que así fuera-guiñándole un ojo. Las demás personas a su alrededor estaban tan entretenidas en lo suyo que no notaba el obvio coqueteo de aquellas dos- ¿Qué piensas hacer después de que esto termine?
-Ni siquiera sé si me quedare hasta que termine-contesto- ¿Qué harás tú?
-Tampoco voy a quedarme hasta que termine-contesta mirándola- hay mejores cosas que hacer que quedarse aquí hasta al final.
-¿A si?-pregunta siguiéndole el juego- ¿Cómo cuales?
-Oh Elena, si te dijera tan solo alguna de ellas creo que te asustarías de mi-dijo antes de beber-
-Ponme a prueba- contesta mordiéndose el labio. Aquello estaba yendo demasiado lejos.

Fiodor quien había estado algo entretenido bailando con aquella bella rubia, observa aquel panorama desde la distancia. La sorpresa esta que no cabe en su cuerpo, conoce lo suficiente a su jefa como para saber que quizás esté pasando por una situación incómoda, la ve mirando en varias direcciones y su rostro estaba rojo. Era más que seguro que aquella compañía poco querida estaba haciéndola sentir de esa manera, se despide de la mujer dejándola sorprendida y se va caminando en dirección a ellas, algo en su interior no le gustaba para nada aquello, además ¿Qué hacia Elena hablando con ella?

-Cielos Yulia, alguien podría escucharte-menciona antes de terminarse su bebida.
-Nadie escucha Elena, están tan entretenidos que nadie tiene idea-dice mirando hacia su derecha.
-Elena ¿Todo bien?-pregunta Fiodor llegando y mirando de una manera retadora a Yulia, quien no entendía aquello.
-Por supuesto que si Fiodor-contesta Elena algo contrariada por haber sido interrumpida así-
-Pensé que quizás no sé, algo andaba mal- sin quitar la mirada de la morena.
-¿Qué podría estar mal Fiodor?-pregunta Elena comenzando a molestarse- contéstame.
-Yo...No lo sé-dijo confundido al mirarla- es que tu estas….
-¿Yo estoy qué?-pregunta-
-Tú estás…-repite queriendo señalar a Yulia.
-Fiodor si no tienes nada que decir será mejor que retires y sigas con lo tuyo. Si necesito algún tipo de “ayuda” se lo hare saber a quien corresponda.
-Lo siento, me disculpo-dijo avanzado hacia atrás- creo que no ha sido más que un mal entendido-dijo girándose para marcharse rápidamente.
-No tengo idea de que ha sido eso-menciona Yulia observándolo.
-Yo tampoco-contesta Elena- nunca antes se había comportado así.
-Cambiando de tema-dice Yulia mirándola- estas hermosa esta noche.
-Gracias-contesta- tu no quedas atrás.
-Y tus labios-comenta Yulia mirándolos fijamente.
-¿Qué tienen mis labios?-pregunta Elena bajando el tono de voz. Se muerde sensualmente el labio inferior y Yulia siente su corazón salir por su pecho.
-No hagas eso-advierte.
-¿Hacer qué?-haciéndose la desentendida.
-Tú sabes-dijo- Ese color rojo, queda tan bien en ti. Cielos, necesito hablar contigo a solas-pide-
-¿Qué será que necesitas hablar a solas?
-Ahora voy a demostrártelo-dice Yulia- ¿Ves aquella puerta de allí?-señalándola disimuladamente. Elena asiente- te llevara a un jardín, puedes ir yendo en dirección a los baños y te diriges ahí sin que nadie te vea.
-¿Y tú que harás?
-Esperare solamente algunos minutos y luego hare lo mismo. Confía en mí, valdrá la pena-dice antes de alejarse de ella. Yulia deposita la copa de las dos sobre una mesa y saluda a una que otra persona que se cruza en su camino. Observa de soslayo y ve como Elena sale por la puerta indicada. Sonríe al ver que obedeció y poco a poco comienza a acercarse a la misma puerta

Anna quien hasta ese momento la había perdido de vista gracias a la gente que se le cruzaba caminando o bailando, finalmente localiza a Yulia hablando con alguien. Un hombre algo mayor se despide de ella y ve como Yulia se desvía del camino hacia los baños y abre una puerta, Anna ante eso se levanta de su asiento para ver qué era lo que estaba por hacer, la morena da un último vistazo hacia atrás y rápidamente sale cerrando la puerta detrás de ella. La castaña se sorprende ante eso y va en dirección al mismo lugar, dispuesta a ver qué es lo que hace Yulia con esa actitud tan misteriosa.
La morena se adentra en el jardín y logra ver una cabellera roja detrás de un árbol, sonríe y comienza a acercarse peligrosamente.

-¿Jugando a las escondidas?-pregunta en su oído.
-No-responde girándose- simplemente estoy asegurándome de no ser vista.
-¿Por qué?-pregunta- no hay nadie aquí.
-En eso te equivocas-responde Elena. Señala con el dedo y Yulia mira más adelante encontrando a una pareja besándose apasionadamente. Al parecer estaban tan entretenidos con lo suyo que se pensaban que eran los únicos pensando en tener un encuentro en ese lugar- tuve con que entretenerme-
-Me alegra saber que no te aburriste en la espera-dice Yulia tomando su mano. Elena no pregunta nada, sino que se deja guiar por la morena que la llevo a un lugar más alejando donde los árboles y arbustos podían ocultarlas de aquella pareja. De cualquier manera si alguien entraba iban a ver la puerta, ya que la tenían en una vista directa.

Elena no se quejo cuando la corteza de un árbol impacto en su espalda, tampoco lo hizo cuando la boca de Yulia impidió que dijera alguna palabra. Pego su cuerpo al de ella y se limito a corresponder el beso que hacía tiempo se moría por probar. Las conversaciones que habían tenido en el salón no habían hecho más que avivar el deseo por cumplir las cosas que le había relatado Yulia, ella jamás habían tenido aquella clase de conversación en un lugar así rodeado de personas, tampoco habría permitido que le hablaran de aquella forma, pero es que Yulia hacia sacar aquello que por tanto tiempo había estado deprimido en su interior.
Abandono sus labios y repartió suaves besos en su cuello, Elena lo movió para que tuviera mayor comodidad y se dedico a disfrutar del placer que aquello le provocaba. Sintió las manos de Yulia recorrer desde sus hombros a sus brazos, la sintió en sus costillas y luego en sus caderas. Estaba sobrepasando el tierno beso que ya dejo de serlo, pero no estaba para nada segura si quería detenerla.

-Separa tus piernas cariño-escucho con voz ronca. Elena vibro cuando el aliento cálido choco en su oreja, indudablemente las cosas estaban pasando el limite, pero de todas maneras ella obedeció. Yulia chupo su cuello y ella clavo sus uñas en sus hombros, las manos iban poco a poco subiendo su vestido hasta dejarlo en su cintura. La morena se movió un poco más adelante y metió una pierna entre aquellas blancas, Elena suspiro en aquel contacto y un lento roce no se hizo esperar.

Busco nuevamente los labios de Yulia y esta la sujeto por su cintura apretándola más con su pierna. Sentía el calor de la pelirroja en su muslo, Yulia no tenía planes de llegar a tanto estando en aquel lugar, pero últimamente estaba encontrando a Elena demasiado irresistible como para negarse a sus deseos de poseerla cada vez que pudiera. Alejo su pierna de repente y escucho claramente el suspiro de decepción.

-No te detengas- pidió Elena agitada. Estaba ya tan excitada que el lugar dejo de existir y ahora solamente importaba el poder saciar el gran deseo que Yulia había despertado en ella.
-No lo hare-prometió la morena antes de besarla nuevamente. Elena gimió en su boca cuando sintió la lengua de Yulia acariciar la suya, gimió cuando sintió su mano reemplazar su muslo para acariciarla sobre la ropa interior. Lo estaba haciendo con tanta sutileza que no le quedaba otra más que disfrutar y demostrarle cuanto le estaba gustando aquello.

Yulia corrió su ropa interior y casi suelta un jadeo fuerte cuando sus dedos entraron en verdadero contacto contra su piel. Elena tembló pero eso no fue impedimento para que elevara una pierna y rodeara la cintura de Yulia con ella. La morena entendió claramente el mensaje y no dudo en sumergir un dedo en su cálido interior.

-Mmm…-logro pronunciar Elena mordiéndose los labios cuando sintió el dedo metido completamente en su interior. Inicio el movimiento de caderas y Yulia copio la misma velocidad complaciéndola.
-Dios, eres tan hermosa- dijo Yulia. Elena la beso durante unos instantes para después separarse involuntariamente para respirar aire. Sentía el calor aumentar en su estomago y sabia que necesitaba de mas para alcanzar su límite.
-Yulia-gimió en su oído. Aumento un poco más el movimiento de caderas y la morena hacia movimientos profundos en su interior-Yulia-repitió apenas audible.
-Dime, cariño-contesto sin detenerse.
-Mas-pidió completamente extasiada- más- Yulia capto el pedido y agrego un dedo mas, sintiendo rápidamente como estos eran presionados.
-¿Así?-pregunto hundiéndose en su interior.
-Si… así…-gimió más fuerte. A estas alturas ya no le importaba la pareja que estaba a unos cuantos metros, seguramente estaban tan entretenidos como ellas. Tampoco se había puesto a pensar en las demás personas en el salón. Elena cerró fuertemente sus ojos y se colgó de los hombros de Yulia para no caer, el orgasmo le había llegado tan fuerte que tuvo que ser sostenida ya que los temblores estuvieron presentes durante un buen rato.

Anna salió del baño y en cuanto vio la oportunidad, se metió por la puerta donde minutos antes lo había hecho Yulia. No se sorprendió cuando se topo con un gran jardín, conocía lo suficiente a la morena como para saber de aquella clase de escapadas, lo había hecho muchas veces con ella, pero estaba claro que no habían arreglado algún encuentro, la pregunta ahora era ¿con quién iba a verse Yulia? La castaña era astuta, así que paseando entre medio de los árboles para no ser vista, comenzó a meterse mas de lleno en el gran jardín. Era cuidadosa con cada paso que daba para no ser vista, iba a estar en problemas si era descubierta como una mirona, nunca se sabía con que podrían encontrarse.
Estuvo metida entre plantas altas que la cubrían mirando a su alrededor, se había encontrado con la pareja que estaban teniendo un encuentro apasionado delante de ella. Los había observado un buen rato antes de corroborar que había un hombre incluido ahí y claramente no era Yulia aquella mujer con la que estaba. Se marcho de ahí antes de arriesgarse a ser descubierta y salió en busca de más respuestas. Decidió meterse entre los árboles y casi se delata a si misma cuando escucho una pequeña risa. Guiándose por los murmullos que escuchaba fue a parar frente a una escena demasiado familiar, dejándola completamente estática de la cabeza a los pies ante lo que veía.

Afortunadamente Yulia había acomodado nuevamente el vestido de Elena en su lugar. La pelirroja aún se encontraba abrazándola por los hombros con los ojos cerrados, la morena repartía besos por toda se cara y ella se dedicaba a sentir. Habían decidido estar así un rato para luego entrar nuevamente sin dejar ninguna sospecha de lo que habían hecho.
Anna comenzó a sentir un fuerte dolor de cabeza cuando una serie de imágenes y voces venían a su cabeza. Los recuerdos rápidamente se aclaraban más y ella supo que se trataban de los últimos momentos antes de su accidente de los que había olvidado. La discusión con Elena se presento en su mente, el motivo por el cual supo que ella estaba ahí, y luego, lo último era ella gritándole antes de empujarla por las escaleras. Se sentó en el suelo sintiendo el mareo, otro recuerdo de ella y Yulia besándose fue lo que llego. Comprendió rápidamente porque es que Yulia se había comportado así durante ese tiempo con ella, ahora prefería a otra. Anna sintió las lagrimas salir de sus ojos y la fura e impotencia la acompañaron. Escucho nuevamente otra risa y apretó sus puños. Sabía que aquello que había visto no había sido la primera vez, y ni hablar con cuanta frecuencia se había repetido aquello y ella ni siquiera se había enterado hasta hoy.

La castaña soporto todo el rato que duro aquella pareja en su abrazo. Observo como primero salió Yulia y minutos después lo hacía Elena. Ella decidió esperar unos minutos más antes de hacer lo mismo para terminar de aceptar y corroborar si la teoría en su mente iba a cumplirse.
Irina, muy a diferencia de Fiodor, no se había sorprendido cuando Elena pareció de la nada después de desaparecer durante un buen rato diciendo que se marchaba. La rubia dijo que iba a quedarse durante un momento más y no tendría problemas en llamar un taxi, ya que había sido su jefa quien la había pasado a recoger. Yulia se había paseado durante un corto momento en el gran salón, al no encontrar a Anna no perdió demasiado el tiempo y salió afuera en busca de su auto.
Anna salió del jardín justo a tiempo para ver como Elena Katina se marchaba por la puerta principal. Caminando rápidamente a través de las personas y empujando a otras, salió de aquel lugar. Sabia donde estaba el auto de Yulia, así que se dirigió a él sin problemas para ver como aquella pelirroja se metía y éste salía a toda marcha. No iba a perder el tiempo siguiéndolas ya que iba a ser bastante obvio el motivo por el cual se marchaban de aquella manera. Pero eso no evito que sintiera que le estaban quitando algo y ella bajo ninguna circunstancia iba a dejar que le arrebataran lo que tanto le había costado conseguir, estaba dispuesta a jugar hasta la última de sus cartas por ello. Costara lo que costara.

XLI
CONOCIENDO MÁS DE TI



Ni siquiera noto
cuan difícil la vida fue,
Ni siquiera pienso en eso,
porque finalmente te he encontrado




Elena suspiro despertando, pero aún así no abrió los ojos. Palmeo a su lado con la mano, pero no encontró más que un colchón vacio. Finalmente termino de despertar y noto que estaba sola en aquella enorme cama, miro a su alrededor y rápidamente supo que aquella no era su habitación, sino que era la de Yulia. Se levanto para comenzar a colocarse su ropa interior, el pudor estaba haciendo su aparición, y a pesar de la noche que había tenido, Elena aún no se sentía con la suficiente confianza de mostrarse así por la mañana. Se fue hasta el baño recogiendo las prendas restantes por el camino, se arreglo el cabello como pudo y lavo su rostro dejándolo más presentable sin rastros de sueño. Yulia justo estaba entrando con una bandeja cuando ella estaba saliendo del baño.


-Pensé que dormidas-dijo acomodándose en la cama Yulia.
-Acabo de despertar hace un momento-dijo sentándose a su lado- buenos días- menciono después de besarla.
-Sí que lo son-contesto Yulia- vuelve a la cama, vamos a desayunar.
-¿Aquí?-pregunto Elena obedeciendo.
-Sí, lo haremos aquí-dijo Yulia acomodándose a su lado. Acomodo la bandeja en sus piernas de modo que ambas tuvieran fácil acceso a ella. Yulia le había dado de comer en la boca a Elena y viceversa. Habían pasado un desayuno entre risas y juegos de ensuciarse la boca para que la otra lo limpiara.
-¿Eso fue a propósito?-pregunto Elena sabiendo que así era.
-No-contesto Yulia- ya te dije que fue un accidente Elena.
-Como digas-dijo- pero eres muy mala mintiendo Yulia.
-¿Si?-mirándola- ¿Y tú como puedes saberlo?
-Porque no paras de sonreír como idiota y tienes ese brillo malicioso en los ojos.
-Vaya, que observadora eres- dejo la bandeja aún lado ya que no iban a necesitarla mas- ¿y ahora que ves?-pregunto subiéndose sobre ella. Elena se acomodo mejor y la abrazo apretándola más contra ella.
-Ahora solamente veo un brillo-comento mirando sus ojos. Levanto la mano y saco un mecho de pelos que querían tapar un ojo- y unos increíbles ojos azules.
-Ya también veo un brillo- comento Yulia mirándola de igual manera- uno que me gusta mucho.
-¿Si?-pregunto cerrando sus ojos. Yulia estaba trazando círculos con sus caderas cambiando completamente el ambiente.
-Si-respondió antes de acercarse y besarla. Elena rodeo su cintura con sus piernas y el contacto se aplico más. Yulia había comenzando a desprender su remera cuando el teléfono comenzó a sonar- demonios- exclamo, pero no tenía pensado detener ahora.
-Deberías contestar-dijo Elena, aunque tampoco quería detenerse.
-No-respondió Yulia siguiendo con lo suyo-
-No parara de sonar hasta que lo hagas Yulia-dijo tomándola del rostro para mirarla- hazlo ahora y después no habrá más interrupciones-
-Tienes razón- la beso una vez mas y fue hasta el aparato para responder- hola- dijo Yulia al descolgar el aparato- dame un segundo- Elena levanto la vista y Yulia le hizo una seña. Ella asintió y la vio salir de ahí para hablar más cómodamente.

Elena suspiro mirando el techo y sonrió al saber lo bien que se sentía. Sabía que se había arriesgado demasiado y estaba en un terreno peligroso, pero ¿cómo negarse cuando se sentía así? ¿Cómo criticar aquello que tan bien estaba haciéndole? Los muros que había construido con el tiempo sabían que estaban débiles, Yulia había sido tan insistente con ella que había logrado traspasarlos. Elena se pregunto si aquello significaba algo ¿Por qué Yulia había insistido tanto con ella? ¿Estaba interesada en ella de aquella forma? ¿Y a ella que tanto le interesaba Yulia? ¿Qué era? ¿Qué papel estaba cumpliendo ahora?

-Ninguno- se respondió por sí sola. Antes había sido extorsionada y prácticamente obligada a aceptar un trato que supuestamente iba a beneficiarla. Elena decidió apartar aquel tiempo de su cabeza y lo comparo con el actual. Ahora ella no tenía que cumplir con ninguna obligación, Yulia le había dado la oportunidad de marcharse o quedarse a hacer eso por voluntad propia. Y ella sabía perfectamente que estaba porque quería, porque así lo había decidió, y porque le gustaba, claro estaba.

Yulia regreso a la habitación, Elena le regalo una débil sonrisa y Yulia la correspondió. Estaba acercándose a la cama nuevamente cuando el aparato vuelve a interrumpir aquello.

-Hoy está en mi contra-dijo Yulia girándose para atender aquella llamada. Elena rio ante su frustración y supo que allí no había nada obligado. Ella quería todo aquello.

Se paró de la cama y recorrió la gran habitación, observo las fotografías que había sobre los muebles, mostrando a una Yulia unos cuantos años más joven. No era nada nuevo, ya que supuso que eran del tiempo de la universidad. Ella siempre había notado la presencia de Yulia, aunque lo disimulaba muy bien, siempre la encontraba riendo rodeada de personas. Yulia siempre tenía una sonrisa para todos, incluso una vez le había sonreído a ella, Elena estaba tan sorprendida por eso que no supo qué hacer, más que girarse para que no notara como se había puesto su rostro. Estaba sorprendida por eso, siempre se había dedicado a ignorar a Yulia y hacérselo saber, aunque ésta había intentando más de una vez acercarse a ella, teniendo siempre le mismo resultado. Su rechazo.
Aunque nunca lo expreso, ni tampoco admitió, Yulia siempre estaba sorprendiéndola con sus acercamientos. Ella no había hecho más que fingir que su existencia no estaba en el mismo y seguía con su vida. Yulia, a pesar de ser la nueva de la universidad, había logrado hacerse amigos rápidamente, muy a diferencia de ella, quien solamente tenía una amiga, que lo había sido hasta cierto punto. Elena siempre estuvo consciente de que la miraba, aquello la molestaba ya que se preguntaba porque hacia aquello, cuando entraban a la misma clase, no podía evitar buscar con la mirada a Yulia, quien siempre la encontraba mirándola, el encuentro de miradas era efímero ya que ella siempre se encargaba de romperlo. Odiaba siempre entrar en un lugar y estar siempre buscándola para ver si la encontraba mirándola, durante unos años aquello siempre había sido así. Hasta que las cosas en su vida habían tomado un rumbo muy diferente y todo se desmorono a su alrededor sin darle tiempo a estar preparada.

Dejo la fotografía de Yulia con los que serian sus padres. Avanzo mirando las demás. Había otra donde estaba abraza a Aleksei, quien sonreía muy sinceramente a la cámara. Elena sonrió contagiándose, la felicidad se veía claramente en esa imagen. Observo el otro marco y la familia parecía estar unida, Yulia estaba entre sus dos padres y Aleksei estaba a su lado, Elena sabia que eran buenos amigos de años, pero no sabía hasta que punto estaba el acercamiento.


-Hola- dijo Yulia entrando.
-Hola-respondió mirándola. La morena suspiro agotada y deposito el teléfono en su lugar- ¿Hay algún problema Yulia?
-Ninguno-respondió- mirando las fotografías- dijo señalándolas.
-Si-dijo- ellos son tus padres ¿cierto?
-Sí, lo son-respondió tomando el marco- apenas estaba en mi segundo año de la universidad cuando la tomamos. Había llegado algo tarde ese día y mis padres querían burlarse de mi y lograron que me tomara la fotografía-volviendo el objeto a su lugar
-Aleksei tomo tu lugar en esta-dijo Elena señalando la otra foto. Yulia sonrió observándola y recordó también aquel día
-Esa la tomaron cuando él había regresado de sus vacaciones. Había decidido estudiar afuera-explico- decidió darnos una sorpresa a todos cuando vino sin habérnoslo dicho-
-¿A todos?-pregunto- ¿Y su familia?-pregunto intrigada. El semblante de Yulia cambio y la observo.
-Nunca los conoció-explico- conocí a Aleksei cuando entre en la primaria, el era demasiado solitario y no hablaba con nadie. Yo me acerque un día a él y al parecer me gane su confianza-sonrió- el estaba viviendo en un orfanato que les permitía a unos pocos aquel privilegio del estudio.
-Cielos-murmuro Elena sorprendida. A ella jamás se la hubiera ocurrido aquello.
-Nos hicimos muy buenos amigos con el tiempo-relato- para cuando habíamos entrando en la secundaria, pronto el iba a cumplir su mayoría de edad, ¿tú sabes lo que sucede en los orfanatos cuando eres mayor, Elena?
-Si-contesto-
-Les explique esto a mis padres, me encontraba tan preocupada como el-conto- ellos lo conocían demasiado bien, Aleksei era un buen chico y mis padres decidieron premiarlo por ello- Yulia se detuvo para mirar la foto sonriendo, recordando sus tiempos de locura compartidos con su loco amigo que con el tiempo había logrado ser más que eso.
-¿Qué sucedió?-pregunto intrigada- ¿Qué hicieron tus padres?-
-Le dieron un hogar-contesto finalmente Yulia- mis padres luego de consultárselo, decidieron adoptar a Aleksei y lo convirtieron en un Volkov mas. Yo estaba que no cabía en mi felicidad, mi amigo de toda la vida se había convertido en mi hermano. Le hicimos dar a nuestros padres uno que otro dolor de cabeza, pero no era más que cosas de adolescentes-sonriendo- cuando fue la hora de entrar a una universidad los dos queríamos estudiar en el exterior, pero yo a último momento decidí quedarme, pero Aleksei de todas maneras se fue-mirándola- pero no me arrepiento para nada de esa decisión- confeso. Elena miro en otra dirección ante aquella mirada fija. Por alguna razón, las palabras de Yulia se sintieron como si estuvieran dirigidas a ellas.
-Una historia interesante-comento-
-Si-contesto Yulia sonriendo- ¿Qué quieres hacer ahora?-pregunto entrelazando sus manos.
-Por el momento me gustaría vestirme-dijo señalando que aún estaba con su ropa interior- pero no creo que entonaría durante el día con el vestido de anoche.
-No hay problema con eso-dijo Yulia-sígueme. Las dos fueron hasta el enorme armario de Yulia, Elena noto que era bastante similar al suyo. Se tomo su tiempo en elegir una prenda para ella, sonrió cuando eligió lo más costoso de ahí, pero sabía que a Yulia eso no iba a importarle.

Yulia dijo que la esperaría abajo para darle espacio para cuando se cambiara, una vez lista Elena bajo encontrándola mirando las noticias. Se sentó junto a ella en el sillón, buscaron automáticamente sus manos y Elena recargo su cabeza en el hombro de la morena. Habían estado en silencio mirando la televisión en aquella posición hasta que los comerciales aparecieron, las dos instintivamente se miraron para acercarse y besarse. El beso se había mantenido siempre igual, sin pasar a mayores. Cuando se había separado, Yulia pasó su pulgar por el dorso de su mano y bajo la vista mirando nuevamente la pequeña cicatriz de Elena allí. Se había detenido a sí misma una vez de preguntarle cuando la había visto por primera vez, comprendía que el momento no era el mejor ni tampoco Elena estaba tan tranquila como lo estaba ahora.
La pelirroja bajo la mirada para ver que tenía tan intrigada a Yulia, viendo en su mano aquel recuerdo que había quedado grabado en su piel, comprendió su curiosidad. Noto que la morena estaba debatiéndose entre preguntarle o no, así que decidió ahorrar la incomodidad y decidió por primera vez contarle aquello a alguien.

-Me lo hice con el filo de un escritorio al caer-relato mirándola.
-Elena si no quieres no es necesario que…
-Estoy contándotelo yo Yulia-la interrumpió- no sé porque motivo voy a decírtelo a ti, pero si realmente te interesa no me interrumpas porque no me gustaría volver a repetirlo
-Está bien-dijo asintiendo-
-Como tú sabrás mí… Sergey tiene su empresa- observo a la morena asentir- aquel día recuerdo haber salido temprano de la universidad. No tenía mucho por hacer y no me apetecía regresar a casa temprano, así que decidí darle una sorpresa visitándolo-conto con la mirada fija en el suelo- el siempre me recordaba que ya no lo hacía con la misma frecuencia de antes, así que aproveche la oportunidad y tome la decisión de darle una sorpresa como el tanto quería, aunque la sorpresa fue para mí-soltó una sonrisa irónica-
-Si no quieres seguir no hay problema en ello-acariciando su cabello-
-No-negando con la cabeza- quiero seguir hasta el final. Su secretaria no estaba en su puesto de siempre cuando llegue-continuo- no me pareció algo extraño, así que pase directamente a la oficina, sabía que si interrumpía alguna reunión el no iba a enojarse conmigo, no iba a ser tampoco la primera vez que sucedida aquello. Cuando entre no lo vi sentado en su sillón, así que seguí caminando para sentarme y esperar hasta que regresara. Estaba completamente segura de que estaba sola ahí, hasta que escuche un ruido cerca-hizo una pausa para respirar lentamente, relatar aquello hacia que regresara en el tiempo y volviera a sentir lo mismo- gire guiándome por el sonido, él estaba con la secretaria sobre el sofá-
-Mi Dios- murmuro Yulia.
-Ellos no notaron mi presencia hasta que camina hacia atrás y la silla chillo, estaba completamente petrificada con lo que estaba viendo, Sergey levanto la mirada y pronuncio mi nombre en un susurro. Se acomodo la ropa rápidamente y avanzo hacia a mí, fue en ese momento que yo salí de mi shock y quise escaparme de ahí, no quería escuchar la cantidad de mentiras que iba a soltarme. Estaba dispuesta a irme de ahí cuando me tomo fuertemente del brazo impidiéndomelo, recuerdo algunas palabras de disculpas y arrepentimientos que no tenían ninguna significado, yo grite para que me soltara y le dije cuan equivocada estaba al hacerlo aquello a mi madre- Elena se levanto abrazándose a sí misma y continuo su relato viendo por la ventana- estábamos discutiendo los dos cuando yo comencé a insultarlo, el estaba amenazándome para que no dijera nada, pero yo no estaba dispuesta a eso. Después de haberme librado de su mano, no sé en qué momento sucedió, no supe verlo a tiempo, pero el vino gritando hacia a mí, repitiendo una y otra vez que tendría que olvidar aquello que vi, pero en cuanto le di mi negativa me empujo con tal fuerza que caí hacia atrás. Intente sujetarme con algo a tiempo, pero mi dorso fue a parar en la punta de la mesa, sentí solamente calor en mi mano, él seguía empeñado en que yo mantuviera mi boca callada, sin notar si quiera el liquido rojo gotear de mi mano.
-Elena-pronuncio Yulia. Fue hasta ella y la abrazo por la espalda, recargo su mentón en su hombro y la apretó hacia su cuerpo, dándole algún tipo de apoyo ante aquel relato tan crudo.
-Deje de escuchar cuando observe mi mano y me asuste al ver el corte profundo, el se calló y observo también. Cuando comenzó a avanzar hacia mí, si tono hipócrita me desagrado aún mas, aproveche que esa iba a ser mi oportunidad, me levante rápidamente y me marche de ahí sin que él pudiera hacer algo al respecto. Recuerdo haber llegado llorando a casa, mi madre estaba conmigo, abrazándome, reconfortándome como siempre- dijo con tristeza- y yo… y yo aún sabiendo lo que vi le mentí, decidí no contarle la verdad para no lastimarla, pero no quitaba el hecho de que sentía que estaba traicionando a mi propia madre.
-No sabías que hacer Elena, tu no tenia porque cargar con aquello- intento reconfortarla-
-Ella se fue Yulia-relato con pesar. Ahí estaba finalmente la verdad- pensé que las cosas habían tomado su curso normal, pero una mañana me levante y no había más que una carta de mi madre despidiéndose. Yo… yo me sentía tan mal por aquello, ella sabía lo que le estaba haciendo Sergey, sabia de sus aventuras, y sin embargo seguía con él, hasta que ya no lo soporto, pensé que callando había solucionado algo pero las cosas ya estaban arruinadas de hace tiempo-
-Ven aquí-dijo haciendo que se girara. Elena rápidamente fue a parar a sus brazos y Yulia la recibió para consolarla- tu no sabías que eso iba a suceder Elena, así como tampoco tenias que cargar con esa culpa.
-No fue más que la culpa de Sergey-dijo aferrándose a su remera- por eso no puedo perdonarlo, por su culpa mi mamá no está conmigo, se marcho porque ya no podía soportarlo más- se lamento.

Yulia besaba su cabeza, acariciaba sus cabellos y le mecía para tranquilizarla. Este relato era más detallado del que le había contado Katya, ahora comprendía un poco más a Elena. Demasiadas cosas comenzaron a cuadrar en su mente. Comprendía ahora porque en la graduación no habían estado presentes ni su madre ni tampoco su padre, también porque la había sorprendido llorando aquella vez en los baños. Estaba atravesando una crisis, se maldijo cuando ella se había unido a las críticas de esta pobre mujer, Elena había atravesado cosas difíciles, todos eran buenos para criticar, pero no para averiguar la verdad.

-¿No has sabido nada de tu madre hasta entonces?-pregunto Yulia suavemente-
-No- contesto. Yulia sabía que era demasiado seguir preguntado más cosas, pero sabía que no iba a tener otra oportunidad tan buena como esa, Elena finalmente estaba abriéndose a ella contándole cosas personales, si alguna vez iba a perdonar a Sergey eso sería solamente decisión suya, pero le intrigaba saber más cosas acerca de su madre que se fue de un día para el otro.
-Y si tu madre regresara…-comenzó con calma- si ella regresa tú…
-No estoy enojada con ella- completo la frase- no voy a darle la espalda a mi propia madre, entiendo que fue lastimada y aquello la obligo a hacer lo que hizo-
-Claro-dijo Yulia comprendiendo. Elena no era ese ser frio y rencoroso que aparentaba tanto ser, simplemente estaba dolida por lo que había sucedido. Sabía que muy en el fondo estaba el perdón en su corazón, solamente restaba a esperar a que algún día aquel sentimiento despertara- Vamos con María para que te prepare un té-sugirió Yulia. Elena la miro y sorprendentemente ella no estaba llorando, pero sus ojos si estaban rojos, estaba a punto- veras que te sentirás mejor, ha sido demasiada desahogo por hoy- Elena asintió y juntas bajaron a la cocina.

Yulia no hizo más preguntas al respecto y decidió disfrutar de la tranquilidad que flotaba entre las dos. Ahora comprendía mucho más a Elena y no la culpaba por tomar las cosas de la manera en la que ella lo hacía. Estaba llegando el atardecer cuando decidió llevarla a su mansión, Yulia dijo que tenía algunas cosas que hacer, ya que tendría un evento importante al que asistir esa noche. Elena respeto aquello y dejo que la llevara. Estaba a punto de entrar cuando Yulia la jalo del brazo para que girara.

-¿Tienes algo que hacer esta noche?
-No-respondió- ¿Por qué?
-Entonces vendrás conmigo-dijo sonriendo- una cena, pasare por ti a las ocho.
-¿Pero no tenías cosas que hacer esta noche?-
-Tú estás incluida en eso Elena-la beso rápidamente y comenzó a caminar hacia el auto- recuerda, pasare por ti a las ocho y te quiero lista-
-¿Cena formal o informal?-pregunto mirándola-
-Vístete como quieras, cualquier cosa quedara bien en ti-
-Es en serio Yulia-protesto-
-Solo ponte algo cómodo Elena-contesto-
-¿Conozco el lugar?-quiso saber-
-No-riendo- será algo completamente nuevo-
-En ese caso estaré formal-
-Como quieras- le lanzo un beso volado y se metió dentro del auto- adiós- se perdió agitando su mano. Elena se mordió el labio mirando cómo se iba y rápidamente corrió escaleras arriba para darse una ducha. Aquello de estar siempre teniendo planes agradables los fines de semana comenzaban a entusiasmarla.

Se había maquillado delicadamente, su pelo estaba bien sujeto hacia atrás y había optado por un vestido rojo que hacia juego con sus labios, sonrió cuando recordó la forma en la que Yulia la había mirado y besado cuando al veía de aquella manera. Apenas había llegado a la sala cuando escucho el timbre sonar, sonio una vez más y fue a abrir, dejando a una Yulia con la boca abierta desde el primer instante en el que la vio.

-Wow…te ves… te ves magnifica Elena-pronuncio Yulia hipnotizada por lo que estaba frente a sus ojos-
-Tú también te ves bien-dijo abrazándola. Se colgó de su cuello y sintió su perfume grabándose hasta la última célula de su cuerpo
-¿Estas lista?-pregunto Yulia-
-Voy por mi bolso- le dio un beso rápido, busco su cartera que estaba sobre el sofá y regreso con la morena- ahora si-
-Vámonos- girándose-
-Espera-le dijo Elena-
-¿Qué sucede?-pregunto Yulia. Elena se acerco hasta ella y le limpio su propio pinta labios de la boca de Yulia-
-Ahora si-
-Gracias-dijo sonriendo. Fueron hasta el auto, Yulia le abrió la puerta y como recompensa Elena le dio otro delicado beso. Las dos estaban sonriendo una vez que estaban ya transitando en las calles.
-¿A dónde iremos?-pregunto Elena sin poder aguantar más.
-Es una sorpresa, ya te lo dije.
-No, no me has dicho nada-dijo Elena- ni siquiera sé si estoy vestida para la ocasión.
-Créeme que estas más que perfecta- mirándola por un fugaz momento- y no voy a revelar nada hasta que lleguemos- Elena bufo cruzándose de brazos sabiendo que no iba a lograr anda preguntando, Yulia rio por aquello tan impropio de ella siguió con su camino.
Habían entrado a un barrio privado y el auto se detuvo frente a una gran mansión- llegamos-dijo Yulia bajándose. Rodeo el auto y le abrió la puerta para ayudar a Elena salir
-¿Es aquí?-pregunto mirando todo-
-Así es-
-¿La cena?-volvió preguntar
-Si-riendo por su cara-ven por aquí- las dos fueron hasta la caseta y un hombre salió para abrir las rejas y dejarlas pasar
-Que gusto tenerla por aquí nuevamente señorita Volkova, los señores estarán contenta por su visita-
-Muchas gracias, así lo creo yo también- contesto Yulia. Elena se sorprendió por aquello y supuso que Yulia era muy conocida en ese lugar, ya nuevamente al cruzarse con otro hombre ésta también la llamo con demasiada familiaridad. La morena toco la puerta y los pocos segundos apareció un hombre de traje, éste sonrió al igual que los demás.
-Que gusto verte de nuevo Yulia-le dijo- puedes pasar- dijo dándoles el espacio. Las dos avanzaron y Elena comenzó a arrugar su ceño al pensar ciertas cosas.
-Eres muy reconocida aquí-dijo ya dentro de la mansión.
-Así es-contesto Yulia sonriendo.
-Espera un segundo-dijo Elena mirándola de frente- ¿A dónde me has traído Yulia? Y quiero la verdad-exigió. La morena sonrió y supo que ya no tenía sentido seguir con la intriga que estaba causándole.
-Veras Elena-comenzó Yulia- estas en nada más y nada menos que en la mansión Volkov-explico- y hoy es el aniversario de mis padres-termino diciendo.

La cara de Elena era un vivo poema.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 9:41 pm

XLII
PARÍS



Toma el sueño que hay aquí,
y empieza a creer en mí.
…Y no te vayas jamás.



De tantas respuestas esperadas aquella ni siquiera entraba en la posibilidad de lo que hacía allí. Yulia se lo había dicho tan naturalmente que no cabía duda de que estaba hablando en serio. Se soltó del agarre de su brazo y comenzó a mirar a su alrededor, estaba adecuadamente para la ocasión, pero ¿Por qué de repente sentía ganas de irse de ahí? ¿Qué significaba que Yulia la haya llevado ahí? ¡Conocería a sus padres! Aquella morena le había dado la sorpresa de su vida, volvió su vista a los ojos azules que la miraba divertida, y no sabía si enojarse o seguir con aquello aparentando que estaba tranquila.


-¿Cómo que la casa de tus padres? ¿Su aniversario?-pregunto rápidamente- ¿Y por qué no me dijiste de esto, Yulia?-le recrimino
-Tranquila-dijo riendo- ni que fueran a ejecutarte aquí Elena, ¿tanto te tomo de sorpresa todo esto?-
-¿Tú qué crees?-pregunto enojada- lo mínimo que podrías haber hecho Yulia es haberme avisado, no tengo una bola de cristal para adivinar cada locura que se te ocurre-
-¿Te molesta estar aquí a caso?-quiso saber- ¿O hay algún problema?
-El problema es que no me hayas avisado que íbamos a venir aquí-repitió- esto es increíble-murmuro mirando a su alrededor-
-¿Hubieras venido si te decía que vendríamos aquí?-mirándola-
-No lo sé, ¿sí?-respondió sinceramente- pero al menos hubiera estado preparada… mentalmente, eso es-respondió tomando una copa del mesero que pasaba-
-¿Quieres ir a otro lugar?-pregunto Yulia observando cómo vaciaba su copa. Aunque realmente esperaba que dijera que no.
-Quisiera tomar un poco de aire al menos-respondió-
-Está bien, podemos irnos afuera un rato. De todas maneras nadie todavía nos ha visto-
-Sí, aprovechemos de que nadie…
-¡Yulia!

Demasiado tarde.

Elena se quedo quieta en su lugar, sintió la mano de Yulia abandonar su espalda, dando el claro indicio de que la morena si había girado para observar a la persona que la había llamado.

-¡Mamá!-respondió sonriendo-
Aquello no estaba sucediendo.
-Que gusto verte cielo-dijo Larissa abrazándola- con tu padre pensábamos que ibas a llegar más tarde-
-No pensaba hacer eso-respondió observando fugazmente a Elena, quien estaba girando para ver a su madre de frente. La pelirroja sintió la evaluación de aquella mujer de pies a cabeza, alcanzo a ver una leve sonrisa torcida y una inclinación de aprobación. Podía jurar que estaba leyendo su mente en ese momento, sabiendo perfectamente que estaba interpretando aquella mujer.
-¡Hija!-dijo un hombre rubio aproximándose a Yulia para abrazarla. Tenía exactamente sus mismos ojos

Aquello si estaba pasando.

-Papá-dijo correspondiendo a su abrazo-
-Que gusto verte-besando su frente- pensé que ibas a tardarte mas preparándote-
-Ya ves que puedo con todo-respondió sonriendo-
-Eso lo sé-respondió Oleg divertido. El hombre se giro notando a su esposa muy callada, decidió dirigir la mirada en la misma dirección y levanto sus cejas cuando encontró a aquella pelirroja prácticamente con la mitad de su cuerpo detrás del de su hija. Yulia rápidamente noto aquel silencio incomodo y decidió actuar.
-Mamá, papá, ella es Elena-dijo tomándola de la mano haciendo que diera unos cuantos pasos más frente a ellos- Elena Katina-
-¡Por Dios!-exclamo Larissa sorprendida- tu cara se me hacía demasiado familiar, discúlpame por no haberme dado cuenta antes-
-No es problema señora Volkova, suele suceder-contesto intentando serenarse-
-Por favor, solo dime Larissa- tomándola de la mano- mi hija no dijo que ibas a venir-mirando a Yulia reprobatoriamente-
-A mi tampoco-contesto mirando también a la morena, que no sabía dónde meterse en ese momento- por cierto, felicidades por su aniversario-
-Muchas gracias Elena-respondió Larissa- y como habrás notando, el es mi esposo Oleg- tocando el hombro del hombre-
-Mucho gusto Elena- dijo Oleg sorprendiéndola con un abrazo- me alegra finalmente conocer a la famosa Elena Katina, durante las nuevas temporadas no hay otro nombre que no escuche por aquí- comento Oleg confundiéndola. ¿Quién hablaba de ella? ¿Yulia o su madre?-
-Eso significa que hago algo bien-comento queriendo olvidar aquel comentario que la dejo pensando-
-Tienes un increíble talento Elena, nunca te subestimes. No hay duda de que eres una de las mejores en esto-comento Larissa- y estoy incluyéndote a ti también Yulia, no te pongas celosa-
-Nadie lo esta madre-respondió tranquilamente la morena.
-¿Por qué nunca nos dijiste que estabas con tan talentosa chica, Yulia?-pregunto Oleg- me hubiera gustado que la hayas traído a la casa desde hacer tiempo-
-Es cierto- coincidió Larissa- yo hubiera estado más que encantada con aquello- mirando de una manera especial a la pelirroja. Yulia rápidamente capto aquellas miradas y supo que sus padres estaban ya inventándose historias que no eran ciertas. Si seguían abriendo la boca malinterpretando las cosas algo iba a salir mal.
-¿Y desde cuando conoces a nuestra hija, Elena?-pregunto Oleg-
-Bueno… yo…- intento decir-
-Mamá, papá-intervino Yulia salvándola de aquello- me gustaría enseñarle la casa a Elena y supongo que los tenemos aquí entretenidos, seguramente hay invitados que los quieren felicitar-
-Pueden esperar Yulia-dijo Oleg sonriente- debemos atender como se debe a cada invitado-
-Nadie esta buscándonos- dijo Larissa observando a su alrededor. La morena cerró los ojos frustrada, quizás no había sido aquello una buena idea. Elena se veía algo incomoda y sus padres no despegaban la mirada de ella empeorando más la situación. Necesitaba de un milagro ahora mismo.

-¡Familia!- se escucho un grito.

Alabado sea el señor.


-¡Feliz aniversario!-dijo Aleksei abrazándolos a ambos.
-Gracias hijo- respondieron los dos al unisonó-
-Yulia, no te había visto-dijo girándose-
-No hay problema Alek-
-Hola Elena- la saludo educadamente- que sorpresa encontrarte aquí-
-Hola Aleksei-respondió. No diciendo nada más al respecto.
-¿No es una sorpresa, Aleksei?-dijo Larissa- Elena Katina aquí con nosotros, vino acompañando a Yulia-comento orgullosa.
-Sí, es toda una total sorpresa- mirándola sonriente a la morena entendiendo su incómoda situación.
-¿Has venido solo, hijo?-pregunto Oleg- ¿no dijiste que ibas a traer a alguien contigo? Mira a Yulia-dijo señalándola-
-Sí, recuerdo lo que dije, pero hubo algunas complicaciones y no pudo ser-levantando sus hombros- quizás en otro momento se dé-
-Paciencia-dijo Oleg. Elena escuchando aquello rápidamente término por confirmar los rumores de Aleksei, seguía siendo todo un mujeriego.
-Solo espero que sea la misma-comento Larissa- y que traigas a alguien semejante a la compañía de tu hermana, por supuesto- mirando encantada a la pelirroja. Si, definitivamente a Larissa le había caído bien y ya estaba imaginando campanas y flores.
-No te imaginas cuanto-murmuro Aleksei-
-Familia, le voy a mostrar la casa a Elena-anuncio Yulia sintiendo la mirada de la pelirroja. Sabía su incomodidad gracias a los comentarios de sus padres, estaba alejándose siendo completamente ignoradas. Oleg se había puesto a hablar con Larissa acerca de lo que acababa de decir y la mujer no hacía más que regañar a Aleksei por llevar la corbata tan torcida. Al parecer ya se habían olvidado completamente de las dos.

-Vamos por aquí-sugirió Yulia. Rápidamente fueron alejándose de todos y ya se encontraban subiendo las escaleras- lo siento por eso, mis padres a veces no miden lo que dicen-
-Una familia interesante-murmuro Elena-
-Espero que no estés enojada-dijo Yulia deteniéndose por el pasillo- ¿lo estás?-
-¿La verdad?-pregunto suspirando. La morena asintió- no, milagrosamente no lo estoy. Quizás estoy un poco incomoda por la manera en la que era observada, y por los comentarios de tus padres, ellos… ¿ellos que piensan de nosotras?-
-No te preocupes por eso-acariciando su rostro- voy a aclarárselos en cuanto tenga la oportunidad, ya verás que no volverá a suceder-
-Eso espero-respondió-
-Elena-dijo para que la mirara-
-¿Qué sucede?-
-Debes comprender que es la primera vez que traigo a alguien a casa-le confesó sorprendiéndola- creo que por un lado entiendo que pensaran eso, nunca antes me habían visto en compañía de nadie-
-¿Y por qué me dices esto a mi?-pregunto. Yulia fue avanzando y ella sintió la pared en su espalda-
-Porque quiero que lo sepas-contesto- y para que comprendas a mis padres-
-Pero yo no…- Yulia la beso. Ya no iban a ser necesarias tantas explicaciones. Elena correspondió el beso sin dudarlo, convirtiéndolo en un beso voraz rápidamente ¿tenía eso que ver con la confesión de Yulia? No lo sabía, ahora lo que menos le preocupaba era eso. Pero no negaba que aquella noticia casi la había hecho sonreír.


Estuvieron besándose durante un largo momento hasta que Yulia dijo que aprovecharían que estaban ahí y comenzó a mostrarle la casa. Le había enseñado cada lugar de ahí y hasta le había mostrado su habitación de tantos años.
Las personas poco a poco iban llegando a la mansión, Oleg y Larissa recibían a todos muy contentos, algunos inclusive le habían llevado hasta regalos, otros simplemente llegaban para saludar e irse. Las chicas habían soltado sus manos cuando estaba bajando por las escaleras, Elena decidió tranquilizase y rápidamente se acostumbro a aquel ambiente, después de todo no era que estuviera en terreno desconocido, sabía muy bien como desenvolverse entre todos. Yulia le había alcanzado una copa de vino, estaban las dos bebiendo tranquilamente cuando apareció Larissa nuevamente

-¿Me la permitirías un minuto Yulia?-pregunto- me gustaría presentar a Elena a algunos conocidos
-Si ella está de acuerdo, pues adelante-dijo mirándola a la pelirroja.
-Es-está bien-respondió Elena sorprendida por aquel pedido. En cuanto termino de aceptar aquello, Larissa la tomo del brazo e iba con una sonrisa presentándola por todo el lugar paseándose con ella. Sin dudas estaba alardeándola. Yulia solamente rezaba interiormente para que su madre no la presentara de manera errónea frente a alguien.
-Al fin te encuentro- dijo Aleksei apareciendo- ¿Estás sola?-
-Sí, gracias a mamá-respondió- ¿Qué sucede?-
-Necesito contártelo de una vez, tengo demasiadas preguntas y supongo que tú puedes ayudarme.
-Esto se pone interesante-comento Yulia- ¿Qué me dirás?-
-Primero vamos a otro lugar-pidió- y después prometo contarte cada detalle-
-Vamos al despacho de papá-sugirió Yulia. Aleksei acepto y los dos fueron hasta el lugar.

El rubio, tal y como lo había dicho, le había contado cada detalle de los sucesos de los últimos días. Yulia no pudo evitar sorprenderse ante su declaración, no podía ser cierto que Aleksei estuviera saliendo con
-¿Katya Katina?-pregunto Yulia levantándose- ¿Cuándo Aleksei? ¿Cómo? Pero tu… tú…
-Lo sé Yulia, lo sé-dijo- yo tampoco puedo creerlo, pero es así como están sucediendo las cosas-dijo sonriendo-
-¿Es con ella con quien has estado saliendo últimamente?-pregunto-
-Si-respondió- ella es… es…simplemente diferente a las demás, jamás me había interesado alguien de esta manera, yo…
-Espera, espera Aleksei- dijo interrumpiéndolo- ¿Tienes idea de lo que estás haciendo? Estamos hablando de Katya Katina, ¿Se te olvida de quien es hermana?-pregunto alterándose un poco- por favor, por favor dime que no estás saliendo con nadie más-cerrando sus ojos.
-Por supuesto que no- Yulia respiro aliviada- ya te dije que ella me interesa de manera diferente. Inclusive ya acepto ser mi novia- informo sonriendo-
-Cielos-dijo Yulia- espero que no metas la pata Aleksei, porque ya me veo yo también pagando por tu error. Katya es una buena mujer, ella no se merece ser una de tantas como acostumbras-
-Lo tengo muy claro a eso Yulia-contesto- y créeme cuando te digo que no pienso jugar con ella, me gusta demasiado.
-¿Pensabas traerla aquí hoy?-
-Sí, pero ella no pudo venir-colocando sus manos en sus bolsillos- pensaba presentársela a nuestros padres-
-Vaya que vas en serio-dijo sonriendo-
-Mira quién habla-dijo Aleksei- Tu sabes que mamá piensa que has traído mas que una simple “amiga” ¿no?
-Yo no he dicho que sea una “amiga”, así que puede pensar lo que quiera-
-Eres peor que yo-dijo riendo- ¿Y bien? ¿Tienes algo para decirme con respecto a lo que te conté?-
-Solo una cosa-dijo parándose para ir hasta él- si vas en serio como me lo dijiste, te deseo toda la felicidad hermano, no juegues con Katya-dijo abrazándolo-
-Nunca-correspondiendo-

Yulia se había puesto al día con Aleksei, ya que últimamente no estaba viéndose con demasiada frecuencia. Uno de los empleados había subido para avisarles que pronto iba a servirse el banquete, ellos asintieron y bajaron buscando sus respectivos lugares. Yulia había podido liberar a Elena de las garras de su madre, quien no había estado muy conforme dejándola, pero finalmente cedió. Larissa prácticamente la había presentado a la gran mayoría de personas que había ahí, Elena no había tenido más alternativas que sonreír y saludar a aquellos desconocidos, quienes no dudaban en halagarla por su trabajo.
Para cuando finamente la comida ya había estado lista, no había faltado el típico brindis de los felizmente casados. Habían festejado hasta con un pastel y después de aquello, todos se habían parado para salir a bailar en el gran salón. Uno que otro hombre se había acercado hasta alguna de las chicas con intenciones de sacarlas a bailar, pero siempre era la otra quien interrumpía aquello y solo bastaba que se miraran entre sí para demostrar el disgusto. Ninguna iba a aceptar lo que claramente era aquello ni tampoco le ponían algún nombre, era suficiente con demostrarlo de aquella manera, y así, ellas estaban más que bien.

Quedaban pocas personas cuando ellas decidieron marcharse, Aleksei hace tiempo lo había hecho y Yulia sonrió cuando él le había contado el motivo. Fueron a despedirse de sus padres, quienes se habían mostrado nuevamente cariñosos con la pelirroja y no la habían dejado marchar hasta que ella prometiera volver nuevamente. Las dos tenían que trabajar mañana, iba a ser su último día en Moscú ya que el viaje a París ya estaba programado.
Cuando Yulia paro frente a la mansión y bajo y comenzó a caminar al lado de la pelirroja, ésta no había hecho ningún comentario. La auto- invitación a dormir estaba clara y ella no pensaba en negarse en lo absoluto. El mismo proceso se había repetido, solo que esta vez Yulia si tenía ropa propia ahí para dormir cómodamente. Estaban demasiado cansadas, así que para cuando ambas estaban en brazos de la otra quedaron profundamente dormidas al instante


REVISTA DE MODAS “VOLK”


-¡¿Cómo que no voy a ir?!-pregunto Anna alterándose- Yulia, YO soy tu secretaria y es mí deber ir-
-Primero modula tu tono de voz conmigo-dijo señalándola- y segundo, tengo más que claro que eres mi secretaria, pero gracias por recodármelo de todas formas-
-Deja tu sarcasmo innecesario-dijo- estoy perfectamente bien, ¿Por qué no permites que vaya a París contigo?
-No es que yo no lo permita Anna-dijo cansada- ya tengo el boleto para Alexa, nunca imagine que ibas a recuperarte demasiado rápido. Y con una secretaria es más que suficiente-dijo Yulia explicándose, aunque estaba claro que aquella decisión también había sido por otro motivo. No quería problemas.
-Estas siendo muy injusta conmigo-dijo caminando hacia la puerta- vas a arrepentirte por esto Yulia-dijo azotando la puerta
-Yo espero que no-murmuro.


Después de aquel suceso Anna no había aparecido por su oficina durante el resto del día, Yulia pensaba que era mejor así. No podía cambiar de planes ahora con Alexa, quien había sido una secretaria más que eficiente durante su ausencia, además era cierto que iba a ser innecesario tener a las dos ahí.
Aleksei no iba a ir con ella, sino que iba a aparecer en París al día siguiente, le había explicado el motivo y Yulia había sabido entender muy bien su situación.

Mientras tanto, con Elena las cosas habían sido parecidas, pero no tan dramáticas. Tal como se lo había dicho a Irina, ella iba a acompañarla. Lo que había sido una verdadera sorpresa es que le había dicho a Fiodor que no iba a necesitarlo, él había estado sorprendido por aquella decisión, ya que el siempre acostumbraba a acompañarla, pero simplemente decidió acatar aquella orden sin alterarse ni preguntar. Elena estaba lo suficientemente segura de que aquello iba a ser lo mejor, además servia para callar un poco a los metiches de sus empleados, ya que pensaban ingenuamente que ella desconocía todo lo que se comentaba acerca de ella. Estaba muy al tanto de aquel rumor que había inventado hace tiempo cuando ella salía con Fiodor para todos lados, quizás había dado razones, pero eso no significaba que ella y Fiodor fueran amantes. Simplemente era su mano derecha para la toma de decisiones. Quien pensara otra cosa era su problema.

* * * * *

AEROPUERTO DE MOSCÚ


Yulia se encontraba peleando con sus maletas en el proceso de levantarlas para colocarlas donde correspondía. Alexa estaba detrás suyo observando aquello y luchando por no reírse de su jefa.

-Eso fue difícil-comento Yulia una vez lograda la hazaña- deberías adelantarte, no falta mucho para que anuncien el vuelo. Yo iré a comprar unas cosas antes de abordar
-¿Está segura?-pregunto- yo podría esperarla señorita.
-No es necesario Alexa-respondió- de todas maneras no vamos a estar juntas en los asientos, ya lo viste en los boletos- señalándolos
-Está bien, si necesita algo no dude en llamarme.
-Claro-respondió.

Afuera del aeropuerto se encontraba un auto negro estacionando en la entrada, el conductor se baja y rápidamente abre la puerta dejando salir a aquella seria mujer de lentes. Detrás de ella sale una rubia con su incondicional libreta en manos

-Encárgate de las maletas- ordena.
-Claro señorita-respondió asintiendo.


Elena rápidamente comienza a caminar dentro con Irina pisándole los pies. Las dos esperan hasta que el chofer deja las maletas en su lugar y vuelve para saber las indicaciones de cuando tiene que pasar a recogerlas. No pasan demasiado tiempo esperando cuando las dos escuchan que ya era la hora de abordar. Una vez dentro del avión comienzan a buscar los asientos.

-El mío esta por allá-dice Irina algunos asientos más atrás-
-Este es el mío-responde Elena apuntando el que estaba a su lado- supongo que volaremos así-dijo despreocupadamente-
-Si-respondió Irina. La rubia sigue avanzando en su cama hasta su lugar.


Elena estaba mirando por la ventanilla distraídamente esperando a que todos estuvieran en sus lugares para marcharse. Tenía los ojos cerrados cuando sintió a alguien sentándose a su lado, no había levantando la mirada para ver quién era ya que no lo creía de importancia. Al parecer se había quedado dormida, ya que cuando abrió los ojos descubrió que ya estaba en el aire. Sintió que la persona a su lado la tomo de sus hombros logrando que se asustara.

-¡¿Pero qué hace?!-pregunto mirando a su lado. Encontrándose con una gran sorpresa.
-Vaya, que cambio-respondió- anoche no te importaba que te abrazara-
-Yulia…-murmuro Elena más tranquila- ¿Por qué no avisas que eras tú? Me acabas de asustar, idiota-
-Lo siento-dijo riendo- es que estabas dormida cuando lo hice, no quería despertarte-
-Si, como sea-
-Ven aquí- dijo volviendo a repetir la misma acción. Elena se acerco mas a ella de manera que pudiera colocar su cabeza sobre su hombro - ¿estás cansada?-
-Más o menos-respondió cerrando sus ojos-
-Duerme cariño-dijo besando su cabeza. Elena obedeció.

Ya había anochecido para cuando decidió actuar. Anna acababa de entrar al aeropuerto dispuesta a ya no quedarse más con los brazos cruzados. Sabía perfectamente porque Yulia la trataba de esa manera, ahora le interesaba otra. Pero ella estaba ahí para lograr quitar del camino a aquella intrusa para que todo finalmente volviera a la normalidad. Estaba más que dispuesta a hacer lo necesario para recuperarla.

-Buenas noches-la saludo la mujer sonriendo- ¿En qué puedo ayudarla?-
-Necesito saber cuando sale el vuelo más próximo a Paris-dijo Anna.
-Un momento, por favor-pidió tecleando aquello- el vuelo más próximo a París sale mañana al mediodía-
-Está bien, quiero un boleto por favor- pidió Anna apretando los dientes. Iban a ser muchas horas perdidas.

Mientras tanto en Moscú, Katya acababa de llegar a casa con su hija tomada de la mano. Le había encantado que Aleksei no tomara a mal el hecho de que ya tuviera una hija, y su gusto por el aumento cuando siempre le proponía incluyendo a su hija. Al parecer le había caído bien a Ekaterina ya que esta siempre se mostraba muy feliz en su compañía, además de que Aleksei había sabido comprarla con juguetes y caramelos.
La niña rápidamente entra corriendo a la casa para ir derecho a mirar sus caricaturas.

-Ekaterina-dice Katya para llamar su atención- ¿Aleksei te cae bien?-le pregunta con interés
-Si mami-responde distraídamente-
-¿Por qué?-siguió-
-Porque él es bueno conmigo-respondió sinceramente- y me compra muchas cosas-
-Ya veo-murmuro Katya. Decidió aplazar aquel interrogatorio para más tarde ya que su hija estaba más interesada en la televisión que en sus preguntas.

Había preparado la cena ya que había invitado a Aleksei esa noche a cenar, así que estaba colocando los platos de la mesa cuando Ekaterina se dirige a ella gritando y señalando la televisión

-¡Mamá se están besando!-dijo señalando el frente. Katya levanto la vista para ver aquel comercial de dos personas besándose.
-Así es Ekaterina-respondió-
-¿Y por qué se besan esas personas, mamá?-pregunto con aquel interés infantil-
-Porque así lo desean, hija-respondió- las personas que se quieren se besan en la boca-
-¿Tienes que casarte para besar a otra persona?-siguió preguntando-
-No necesariamente- respondió- los novios también se besan, y si te gusta alguien también lo besas-
-¿Tú te besas con Aleksei porque es tu novio?-
-Si-respondió-
-¿Yulia es mi tía?-pregunto de la nada-
-No Ekaterina, solamente Lena es tu tía- explico-
-Pero ellas son novias mamá-dijo- porque ellas también se besan-
-No hija, a ver-dijo Katya caminando hacia ella para arrodillarse y estar a la altura de su hija- seguramente viste mal, ellas son amigas y las amigas no harían eso, seguramente fue en la mejilla-
-No mamá, estas equivocada- protesto la niña- ellas también se besan, porque yo las vi, y se estaban besando aquí-señalo su boca-
-No Ekaterina-dijo negando- debiste haber visto mal hija-
-No-negó- estaba en la casa de mi tía Lena cuando vi que se estaban besando en la boca, mamá-relato- mi tía Lena abrazaba a Yulia – siguió relatando- y los besos eran aquí-señalo una vez más en su boca.

Katya estaba petrificada en su lugar con aquel relato de su hija, ella jamás iba a mentirle con algo como eso y mucho menos al contarle algo de lo que ella obviamente no tenía idea de que significaba. Había abierto la boca para seguir preguntándole cosas cuando Aleksei entro a la casa interrumpiendo la interesante charla. Jamás imagino a Elena ocultando una cosa así.
Quizás si hubiera sido mejor hablar con la niña respecto a lo que vio.


XLIII
VISITA SORPRESA



¿Es ésta la felicidad?


El avión finalmente había aterrizado. Elena sintió que era levemente sacudida y Yulia comenzó a susurrar en su oído para despertarla.

-Elena-dijo llamándola- ya hemos aterrizado-le informo. La pelirroja abrió lentamente los ojos y se acomodo en su asiento- parece que si estabas cansada-dijo sonriendo- has dormido todo el viaje-
-No había descansado muy bien estos días-dijo. Yulia arrugo la frente y Elena vio claramente eso- no comiences con eso de nuevo Yulia, necesitaba dejar las cosas lo mejor posible antes de irme por unos días-
-Como sea-contesto parándose. Elena rápidamente desabrocho su cinturón e imito su acción. No cabía duda de que las personas poco a poco iban a comenzar a caminar viéndolas, y entre ellas, estaba Irina. Aunque ignoraba completamente todo lo que la rubia sabía.
-Yulia…-dijo queriendo llamar su atención. La morena rápidamente había captado un poco aquella mirada de pánico.
-No te preocupes-comenzó Yulia mirándola- No hace falta que digas nada. Me voy a adelantar, mi secretaria debe estar buscándome. Y con respecto a lo del hotel, voy a comprender la decisión que tomes, después de todo no me sorprendería que suceda lo que pienso-dijo la morena antes de comenzar a caminar como las demás personas.

Yulia le había propuesto algo en el corto tiempo en el que ella había estado despierta. Si bien no le había dado, una vez más, la mejor respuesta, parecía que el asunto había sido zanjado en ese momento. Pero era obvio que Yulia ahora se mostraba claramente molesta por eso ¿hasta cuándo? Era la pregunta que le había retumbando en la mente. Si bien el asunto de su “amistad” también había llegado hasta París ¿Por qué seguía comportándose así? Yulia dijo que iba a respetarla y ella sinceramente no dudaba de que fuera así, serían las “amigas” frente a los ojos de todos.
Quizás la morena estaba exagerando un poco con su reacción, pero como le había dicho, ella tampoco tenía justificación para seguir apartándola de aquella manera. Yulia estaba dándole el espacio que le pedía, pero ¿era realmente necesario? ¿Qué era lo que le molestaba con exactitud? ¿Desde cuándo tenía en cuenta lo que los demás opinaran de ella?

-Señorita Katina- dijo Irina apartándola de sus pensamientos- ¿se encuentra bien? Se ve un poco pálida.
-Sí, Irina-contesto aclarándose la garganta- ahora me encuentro bien-contesto mirándola a los ojos. Irina encontró ahí muchas cosas nuevas de su jefa, pero como siempre, no iba a mencionar nada al respecto-vámonos- ordeno recuperando su tono de mando habitual.


Que la joven rubia lo aparentara todo el tiempo, no significaba que fuera una ignorante. Irina, desde unos asientos atrás, había visto claramente a Yulia sentarse junto a su jefa. Había comprendido en ese momento porque no habían estado la una junto a la otra, aunque estaba claro que Elena no tenía nada que ver ya que no había visto en ningún momento que ella pidiera los boletos especificando algún asiento por ser ella. Había caminado detrás de la pelirroja durante todo el tiempo mientras estaban en el aeropuerto, la había visto que observaba en varias direcciones diferentes, como si estuviera buscando a alguien, inclusive a veces aparentaba que iba a cambiar de rumbo, pero finalmente decidía seguir con su camino. Irina obviamente no iba a pedir explicaciones a su jefa de eso, pero se preguntaba qué era lo que había sucedido durante todo el vuelo. Había visto como claramente Yulia Volkova se había parado y se habían puesto a decir unas cortas palabras, por la distancia y demás ruidos del avión no había podido escuchar, pero las facciones de ambas hablaban por sí mismas, fue completamente raro haberlas visto separarse sin siquiera una despedida, aunque comprendía que no iban a hacer una cosa así en público. Seguramente habían tenido una pequeña discusión, Irina solamente esperaba que no se desquitara con ella por eso, ya que conocía perfectamente su humor.

El viaje hasta el hotel había sido completamente como había esperado. El silencio de Elena estaba claro, no parecía en realidad molesta, sino que estaba muy sumergida pensando en quien sabe que. La ausencia de sus órdenes y exigencias, parecían haber sido reemplazadas por una preocupación que solamente ella conocía. Una vez que habían llegado, la escucho dar apenas un simple “gracias” que dudaba que hubiera sido escuchado más que por ella cuando le habían dado las llaves de sus habitaciones. Las maletas habían sido llevadas por los encargados, ella tenía su habitación al lado de la suya, tal cual como se lo había ordenado su jefa hace días.

-Recuerda ser puntual ésta noche, debes estar lista a las 20:00. Hazle saber al chofer que mas tardar quiero estar ahí a las 20:15. Y no me importa como esté el trafico-fue todo lo que dijo antes de cerrar la puerta. Al parecer volvíamos a la de antes.

Irina asintió sabiendo de todas maneras que no era observada. Ya tenía eso anotado en su agenda conociendo los peculiares pedidos de su jefa. Además de que tenia la mayoría de todas las cosas que iban a hacer ya memorizadas, se había pasado todo el vuelo leyendo lo mismo una y otra vez, procurando no tener ningún error, quería demostrarle que había hecho una buena elección al haberla llevado con ella.

* * * * *

Yulia y Alexa estaban haciendo lo mismo en otro hotel no muy lejos. Yulia estaba en un estado no muy diferente y su secretaria también lo había notado. Solamente con la diferencia de que ésta no tenía ni una sola idea de aquel cambio tan repentino.
A la morena le hubiera gustado haber dado un paseo antes, pero sus ánimos ahora habían cambiado completamente. Elena había sido clara con la firmeza que mostro negándose a aceptar su propuesta ¿Cuál iba a ser el problema de que estén en el mismo hotel? Tampoco es que le hubiera ofrecido compartir habitación, no iba a proponerle eso también ¿o sí? Si bien hacia tiempo ya habían reservado sus lugares, sabía que no le iba a costar nada cancelar todo, simplemente bastaba decir su nombre para encontrar hospedaje donde más le gustara. Pero no podía evitar sentir enojo por su respuesta, las cosas parecían ir marchando bien, ni siquiera le había dado la oportunidad de explicárselo, solamente esperaba que esos rechazos ya no sean constantes, no estaba segura si su límite estaba demasiado cerca o lejos de llegar a su punto final.

Unas horas después Alexa había golpeado su puerta esperándola. Habían repasado por la tarde todo lo que ya tenían organizado. El auto ya estaba esperándolas afuera para llevarlas a su destino, Yulia finalmente había decidió aplazar esos ánimos y los sustituyo por otros que la iban a favorecer esa noche.
Había sonreído sin problemas una vez que estuvieron afuera, justo frente a la entrada. Los flashes habían aumentado cuando descubrieron quien era ella, Alexa al parecer se había puesto un poco nerviosa ante tanta atención y Yulia decidió entrar adentro lo antes posible. Adentro las cosas no habían sido muy distintas, se habían cruzado con una que otra celebridad, diseñadores y otros redactores de revistas de modas.

-¡Yulia!-escucho la morena el grito alegre. Diane Moulian venia hacia ella con los brazos abiertos- que gusto volverte a encontrar-
-Hola Diane-la saludo- pienso lo mismo, pero ya sabes que no podría perderme esto-
-Lo sé, siempre es bueno reencontrarnos-comento viendo a Alexa- veo que tienes nueva secretaria-
-Algo así-respondió Yulia sin querer entrar en detalles de eso- ella es Alexa-
-Mucho gusto Alexa-la saludo Diane- ¿Qué piensas de todo lo que ves?
-Maravilloso-respondió con una sonrisa- simplemente maravilloso-
-Me alegra que así será-respondió Diane satisfecha- ¿Te quedaras a que todo termine?-pregunto dirigiéndose a Yulia nuevamente-
-Aún no he pensando eso, quizás lo haga si no surge ningún problema con la revista-
-Tú no cambias Yulia-respondió- Aleksei me busco hace unos días, supongo que encontró a los diseñadores que quería-
-Todavía están el proceso de prueba, pero no me parecen malos.
-Si me acompañas puedo presentarte a algunos, le explicas un poco lo que quieres y quizás tengas suerte-
-Por mí no hay problema-respondió- vámonos Alexa- ordeno. La joven secretaria asintió para seguir a Yulia y la nueva mujer simpática que no dudaba en presentarlas a todas las personas con las que se cruzaban.

Elena bajo satisfecha del auto cuando vio que sus órdenes habían sido cumplidas al pie de la letra. Durante todo el viaje había estado pensando en la propuesta que le había dicho Yulia en el avión, recordó perfectamente que la morena le había mencionado algo de salir a conocer cosas juntas, pero se sorprendió cuando no había tenido señales de ella. Ni una llamada, ni un mensaje, nada.
Irina camino silenciosamente detrás de ella, conocía perfectamente esa sonrisa fingida que había sabido llevar durante años. El brillo que había notado hace ya varios días atrás ya no estaba tan presente, sus ojos estaban neutros barriendo todo a su alrededor, como su buscara a alguien, y ella intuía a quien.

A la hora del comienzo del desfile ninguna se había cruzado con la otra. Los diseños habían estado más que buenos, pero la mente de ambas estaba en otro lugar muy lejano de donde se encontraban. Estaban, como comúnmente sucedía, en las primeras filas. Irina miraba maravillada aquel nuevo mundo que estaba dejándola literalmente con la boca abierta, Elena había lanzado una que otra critica por lo bajo, pero para ella no había estado más que perfecto todo aquello que observaba privilegiadamente desde una distancia cercana.
Para cuando todo finalmente había terminado, no había faltado aquella invitación a alguna fiesta de la que seguramente la gran mayoría iba a asistir. Elena se había parado de su lugar en cuanto observo lo que tanto había querido encontrar. Yulia aún seguía hablando animadamente con Diane, quien se había sentado a su lado en el momento del desfile. Decidió avanzar apenas unos pasos para ser vista, conocía el entusiasmo de la mujer y sabía perfectamente lo que iba a suceder en cuanto la viera.

-¡Elena!-grito Diane tal cual como había esperado- ya se me hacia raro no verte por aquí, ¿acabas de llegar?-
-No, en realidad estoy aquí desde hace tiempo-respondió saludándola-
-¿Y por qué no te hemos visto? Justo estaba platicándole a Yulia acerca de todo lo que vimos, ¿Qué tal te ha parecido?-
-A mi me ha encantado-dijo medio mintiendo. Yulia no paraba de mirarla en silencio.
-La misma respuesta que dio Yulia-respondió señalando a la morena- no por nada deben llevarse tan bien-comento sonriendo. Si supiera- Lo siento, creo que alguien me llama-dijo levantando su brazo- volveré enseguida, o cualquier cosa nos veremos en la fiesta de Joshua-dijo alejándose
-Yulia-menciono Elena en cuanto Diane estuvo lejos- necesito hablar contigo-
-Alexa, si quieres hablar con alguien aquí o beber algo ésta es tu oportunidad-dijo Yulia esperando que su secretaria entendiera el mensaje- de todas maneras tu trabajo ésta noche ha terminado-
-Está bien-contesto- nos veremos… nos veremos mañana entonces-dijo antes de alejarse. Aquello había sido demasiado raro.
-¿Quién es ella?-pregunto Elena
-Mi secretaria-contesto Yulia-
¿Y qué hay con la otra?-pregunto- con… Anna-dijo pronunciando el nombre de mala manera.
-No vino-explico- no la necesitaba. Iba a ser exagerado traer a dos-
-Hiciste lo mejor-murmuro
-¿Y bien? ¿De qué quieres hablar?-pregunto sin mostrar ninguna emoción. Yulia observo sobre el hombro de Elena y vio a Irina esperando a una distancia prudente. La pelirroja voltio observando lo mismo, pero rápidamente giro sin tomarle demasiada importancia.
-Tú sabes de lo que quiero hablar-contesto- lo que sucedió en el avión… yo….
-Tú…-siguió Yulia- ¿sabes Elena? Creo que si te cuesta deberíamos aclarar algunas cosas-dijo media impaciente-
-¿Aclarar qué?-pregunto interesada. Era la primera vez que Yulia le hablaba de aquella manera.
-Ciertos límites que comienzan a hartarme-dijo mirándola-
-¿Cómo cuales?-
-¡Oh por Dios!-escucharon ambas conociendo aquella voz- que alegría me da encontrarlas aquí- comento Évy saludándolas- siempre juntas ¿Qué tal les ha parecido todo?-
-Perfecto como siempre Évy-contesto Yulia tomando la palabra- creo que jamás he estado decepcionada del trabajo de aquí-
-Lo mismo digo de ustedes-dijo- ¿Tú qué opinas Elena?-mirándola-
-Pienso lo mismo que Yulia-dijo mirando especialmente a la morena- siempre he tenido buenas experiencias aquí en París-comento. Yulia trago saliva y creyó entender a que se refería con eso. Se alegraba de que, al menos, de manera indirecta se lo hiciera saber.
-Siempre tan encantadoras-comento Évy alegre- ¿Piensan irse ahora?-pregunto- hay demasiadas fiestas esta noche, pero les aseguro que las de Joshua son las mejores, van a encontrar gente interesante- guiñando un ojo-
-Yo no creo que lo haga-comento Elena mirando nuevamente a Yulia- quisiera arreglar algo que tengo pendiente-
-Oh vaya-murmuro la castaña- espero que tenga solución-
-Yo también lo espero-comento Yulia- yo quizás esté aquí un rato más, después de todo es muy temprano aún-
-En ese caso me gustaría presentarte a alguien que estaba esperando por conocerte-comento la señora Le Brun- si no tienes problemas, podría llevarte-
-Está bien-coincidió Yulia. Elena sabia que aquello estaba siendo a propósito-
-Genial-dijo sonriendo- nos veremos después Elena, espero que piensen lo de ir a la fiesta de Joshua-dijo comenzando a caminar, Yulia estaba pisándola los talones-
-Yulia espera-deteniéndola- dije que tenemos que hablar-demando. Las dos estaba mirándose a los ojos sin mencionar una palabra, Évy comprendió la situación y supuso que quizás era importarte aquello
-Yo voy a adelantarme Yulia-informó - con permiso-dijo marchándose rápidamente.
-En realidad no hay mucho que decir Elena-
-¿Cómo que no lo hay?-pregunto- estas huyendo de una manera estúpida, no me estás dando la oportunidad de explicarme-
-Que interesante lo que dices, porque creo recordar que tuviste exactamente la misma actitud en el avión- dijo girándose- ahora si me disculpas…
-No Yulia-tomando su mano- aclaremos esto-
-¿Aquí? ¿Frente a la vista de todos?-ironizo- ¿Estás de acuerdo con eso?-
-Basta de comportarte de esa manera, no acabes con mi paciencia-advirtió-
-Vuelvo a repetirlo, que interesante que precisamente tú digas eso-respondió- toma-dijo suspirando. Elena sintió como metía un papel dentro de su mano para después soltarla- mi propuesta sigue en pie-dijo antes de marcharse finalmente.

Elena fue discreta en el momento que abrió su mano y observo el pequeño papel. Estaba ahí claramente el nombre de un hotel y el número de una habitación, sonrió con aquello en la mano cuando supo que Yulia no estaba ignorándola del todo. Había decidió estar ahí también un rato mas antes de marcharse, había visto disimuladamente a Yulia desde lejos hablando con una persona y con otra. No había nada sospechoso y ya no parecía molesta.
Era más de la una de la madrugada cuando estaba volviendo al hotel, Irina venia a su lado hablando animadamente acerca de lo que había visto sobre la pasarela, personas a las que conocía simplemente por fotos y esta noche había tenido la increíble oportunidad de conocerlas en persona, Elena estaba muy alejada de prestar atención a aquella conversación. Para cuando el auto paro, la primera en salir fue la rubia, que rápidamente se giro al ver que ella aún no bajaba.

-Tengo que hacer algo antes-fue todo lo que le informo- has estado excelente ésta noche Irina, vete a descasar-dijo cerrando la puerta. La rubia se quedo sorprendida por aquello, observo el auto marcharse poco a poco y fue hacia el hotel lista para dormir. Quisiera disimularlo o no, sabía perfectamente hacia donde, o mejor dicho, con quien iba a verse su jefa.

Yulia estaba observando por la ventana de su habitación con una copa en su mano, el momento de meditación había llegado a ella y supo que quizás Elena tenía razón en haberle dicho aquello. Debía ir con calma, el avance que había dado con ella era muy grande y no podía arruinarlo todo en tal solo segundos simplemente porque deseaba tenerla todo el tiempo cerca. Dejo su copa en una mesa y escucho la puerta. Titubeo en ir a abrir o no, después de todo era algo tarde ya y se sorprendía tener visitas a esa hora.
Pero la sorpresa fue mayor cuando vio quien se había aparecido finalmente del otro lado.

-Elena…-murmuro al abrir la puerta.
-Yulia- fue todo lo que pronuncio ésta. Si la morena estaba a punto de decir algo mas, era imposible. Elena ya se había colgado de sus hombros y había cubierto su boca con la suya. Había sido realmente torturante haber aguantado eso durante todo el día.

Yulia después de estabilizarse mejor, cerró la puerta a ciegas y comenzó a caminar hacia atrás. Que Elena hiciera eso, estaba demostrando quizás que no todo estaba importándole del todo, cualquier pudo haberlas visto por el pasillo, pero eso ahora eso parecía no tener interés. Sintió el suave sofá en sus pantorrillas y cayo, con aquella pelirroja encima que parecía no querer despegarse de su cuerpo. Sentía su respiración agitada en su nariz, su pecho se contraía sobre el suyo y el calor de ambos cuerpo se hicieron uno. Se habían dado apenas cortos segundos para separarse y mirarse a los ojos, éstos brillaban de igual a igual.

-¿Qué haces aquí?-pregunto Yulia acariciándole la cara, Elena, como siempre, cerró los ojos ante aquel delicado contacto.
-Tú sabes que hago aquí-respondió suspirando.
-¿Por qué?-quiso saber aún así.
-No lo sé-respondió abriendo los ojos- no me preguntes eso Yulia porque no lo sé-contesto. O quizás no lo quería admitir.
-Me alegra que estés aquí entonces-respondió sonriendo.
-Tú dijiste que tu propuesta aún seguía en pie-dijo- ¿Me enseñaras París?-
-Por supuesto que sí-besándola- te enseñare lo mejor Elena. Te enseñare a disfrutar, a vivir-
-Entonces comienza ahora-dijo peligrosamente cerca de su boca.

Yulia no necesito más motivación y se encargo de la poca distancia restante. Había estado un rato besándose sobre el sofá hasta que la morena decidió que era mejor estar en otro lugar más cómodo. Elena no protesto y la siguió hacia la recamara, donde rápidamente fue abrazada por Yulia nuevamente mientras sentía que sus prendas eran retiradas de su cuerpo. Había imitado cada acción de la morena hasta que las dos terminaron en iguales condiciones.
Cayeron las dos sobre la cama con Yulia sobre ella, simplemente se había dedicando a sentir, a disfrutar de lo que Yulia le estaba regalando, y ella, ella no hacía más que agradecer estar en ese lugar. Estaba segura, completamente plena. Nuevamente estaba comenzando a ser feliz. Yulia lo hacía.
Sintió la lengua húmeda de la morena pasar a lo largo de su cuello, sobre sus pechos, en su abdomen. Elena pensaba que al aire estaba quemándole los pulmones, un impulso hizo que tomara a Yulia de los hombros para volverla hasta donde estaba su rostro y besarla con ganas. Giro su cuerpo de manera que ahora era ella quien estaba al mando. Y eso estaba comenzando a gustarle.

Elena beso su cuerpo de la misma manera en la que lo había hecho con ella. Yulia acariciaba sus brazos y hombros, dejando todo un cosquilleo sobre su piel ardiente. La pelirroja miro los ojos azules durante unos segundos, no habían sido necesarias las palabras para entender aquello, Yulia comprendía su situación y dejo que por primera vez ella tomara la iniciativa de aquella manera. Separo mas las piernas justo cuando sintió la mano de Elena acariciar su abdomen, sabía lo que planeaba, sabía que la curiosidad también estaba implicada ahí, por eso le dejaba total libertad para que explorar lo que quisiera.
Levanto un poco su cabeza para atrapar su cuello blanco, Elena lanzo un suspiro y estuvo quieta durante un momento disfrutando de eso, pero era su mano la que no quería estar inmovilizada en un solo lugar.
Sintió la presión de los labios de Yulia en su cuello justo cuando sus dedos alcanzaron lo que tanto querían tocar. La sensación en su pecho, en su interior, en sus dedos, no se comparaba en nada con lo que había vivido antes. Yulia levanto sus caderas y supo comprender el significado de aquello, si bien era la primera vez haciendo aquello, tenia bien aprendido todo lo que la morena había hecho con ella con anterioridad. Era muy buena recordando las cosas.

-Elena-pronuncio Yulia suspirando. La tomo de sus cabellos y mordió sus labios. Era consciente de la respiración pesada de Yulia, al igual que su pecho que subía y bajaba con rapidez. Aquello era buen indicio de que estaba haciendo las cosas bien. Estaba comenzando a apresurar los movimientos cuando sintió una mano apartar su propio muslo
-¿Qué…?-
-Abre tus piernas- la interrumpió agitada- necesito tocarte también… vamos Elena-dijo gimiendo. Elena obedeció al instante y cerró los ojos cuando Yulia coloco su mano entre sus piernas- estas…-dijo agitada-
-Si Yulia-murmuro aún mas excitada. Mordió sus propios labios, tal cual lo había hecho Yulia hace apenas unos segundos. No resistió mas y bajo su cabeza para besarla, Yulia toco su cabeza con la mano libre para que no se moviera de allí.
-Me gustas Elena-pronuncio Yulia sinceramente antes de entrar en ella. La pelirroja chillo sobre su cuerpo temblando, los movimientos de caderas por parte de ambas comenzaron. Yulia se preocupo un poco cuando los suspiros de Elena eran cada vez más sonoros- ¿estoy… haciéndote daño?-pregunto. Elena rápidamente negó con la cabeza, apurando su mano y su cuerpo.
-No… me gusta-respondió- me gusta, Yulia-dijo abriendo los ojos.
-Lo sé, cariño-dijo tirando su pelo hacia atrás. Yulia comenzó a sentir todo el calor extenderse desde su abdomen hacia todas direcciones. Elena estaba aplicándose demasiado bien, a pesar de no tener experiencia- Oh… Elena… no puedo…-se quejo gimiendo. Yulia enterró sus dedos mas en el fondo y Elena respondió acelerando otra vez los movimientos. Yulia la rodeo con su otra mano y gimió en su oído cuando el orgasmo llego a ella.

Elena había sentido claramente la presión en sus dedos, Yulia se detuvo durante unos segundos, pero rápidamente retomo su tarea. La pelirroja se encargo de hacer saber la velocidad que quería, Yulia la comprendía muy bien y le hizo tocar el mismo límite de la forma más placentera que sabía. Elena se desplomo sobre su cuerpo y Yulia estaba ahí, como siempre, sosteniéndola entre sus brazos haciéndola sentir de esa manera indescriptible.

-No te vayas-escucho que Yulia dijo en su oído. Lo repitió por segunda vez pensando que Elena no estaba escuchando, pero ésta levanto la cabeza para observarla a los ojos.
-Pero Yulia… mañana alguien podría verme salir de aquí y…
-Eso no pasara-la interrumpió segura- vamos a encontrar la forma de que nadie te vea salir, pero no te vayas ahora-pidió sin dejarla de mirar. Elena se acerco hasta ella sonriendo levemente y la beso en los labios. Había sido ella quien había puesto distancia, pero ahora, todo dentro de ella, estaba pesando precisamente lo contrario.
-No me iré-aseguro para dejárselo en claro a ella misma también.
-Genial-menciono Yulia girando para estar sobre ella- no te arrepentirás-aseguro-
-Estoy segura de que no-alcanzo a responder antes de que Yulia la besara cortándola.

A la mañana siguiente había sido toda una odisea poder salir sin ser vistas. Se habían levantando algo tarde ya que se había desvelado bastante aquella noche en la que ambas habían demostrado muchas cosas de sí mismas.
Si bien aquello no estaba siendo propio de ella, además de ser la primera vez, se dejo guiar por Yulia escapándose por la parte menos transitada del hotel. Marcharse por la entrada era una muy mala idea, la gente no paraba de entrar y salir y era obvio que alguien iba a verlas y mas estando juntas. Se habían escapado entre risas cuando notaron que estaban en el estacionamiento, pero era lo menos importante ahora, no había sido atrapadas, y eso, era lo que bastaba para que ambas volvieran a rodearse de la atmosfera de paz.

-¿Vas a pedir un taxi?-pregunto Elena viendo que Yulia se había parado observando a ambos lados de la calle.
-No-continuo observando- nuestro transporte ya debería estar llegando-dijo observando su reloj. Elena estaba a punto de preguntar a que se refería cuando justo un auto negro para frente a ellas. Un hombre de traje sale de él y le entrega las llaves a Yulia- gracias-
-Para servirle señorita- dice haciendo una reverencia. La morena rodea el auto y abre la puerta del lado del copiloto para Elena
-¿Subirás?-pregunta sonriendo. Elena corresponde con buen humor y decide entrar. Yulia enciende la radio y las dos se observan sonriendo al comprender que pensaron lo mismo.
-¿A dónde me llevaras?-pregunta con interés-
-Eso Elena-dice Yulia encendiendo el auto- es una sorpresa –anuncia-

Lo primero que habían hecho fue dar un paseo por las calles parisinas. Yulia decidió desayunar en un lugar bastante conservador, sin bien no tenia los lujos a los que sabía que la pelirroja estaba acostumbrada, era bastante reservado y podían estar juntas sin problemas. Había captado muy bien la comodidad de su acompañante cuando no menciono nada acerca de aquello. Las conversaciones no tenían nada que ver con el trabajo, la morena le había dejado en claro que aquello estaba prohibido y Elena se dejo llevar sabiendo que tenía razón en eso.
Habían visitado tiendas exclusivas para los turistas, Yulia estaba segura de que Elena no conocía aquellas partes de aquella gran ciudad y ella se lo confirmo. Las dos estaban tan alegres que se habían ofrecido a sacar unas fotografías de unos extranjeros cuando se lo habían pedido. Yulia quiso tener recuerdo de aquel día de igual manera y saco su celular captando paisajes, algunas de la pelirroja distraída, otras molestándola y unas tantas de la cara de ambas juntas con grandes sonrisas sinceras. Elena irradiaba felicidad por los ojos y aquello era digno de dejarlo en un recuerdo.

Había seguido visitando tiendas cuando se encontraron con la exposición de una galería de arte. Basto que las dos se miraran para comprenderse y las dos entraron. Había tantas personas observando que estuvieron perdidas durante un rato, ambas había seguido mirando los cuadros, ya que sabían que en algún momento iban a reencontrarse y eso fue exactamente lo que sucedió justo cuando Yulia estaba llegando al último cuadro. Elena era la única que estaba parada frente a éste observándolo con atención, estaba abrazada sosteniendo sus codos y parecía estar analizando cada detalle.
Yulia se posiciono detrás de ella queriendo encontrar lo que tanto le había llamado la atención. A juzgar por las formas del cuerpo, era una mujer sosteniendo un paraguas bajo una lluvia torrencial. Lo que más llamaba la atención era la mirada de ésta, parecía estar esperando algo, estaba sola, y parecía que no le importaba nada mas a su alrededor. Podría llegar a decir que era una mirada de anhelo con una mezcla de tristeza, esperaba algo desconocido desde hace tiempo probablemente, algo que quizás estaba provocándole algún mal y la hacía estar de aquella manera sin importarle nada.


-Se ve triste- escucho susurrar a Elena-
-Yo también pienso lo mismo-dijo Yulia provocándola un susto. La morena fue consciente de que Elena estaba a punto de decir otra cosa y se maldijo por no haber esperado más.
-Me asustaste Yulia-dijo mirándola-
-Estabas muy entretenida observando-dijo señalando la pintura-
-Es un cuadro bastante interesante-menciono mirándolo nuevamente- creo que es el que más me ha gustado-
-Pude notarlo-menciono Yulia- ¿Y puedo preguntar por qué?-
-No lo sé, simplemente me gusta-dijo levantando sus hombros.

Yulia sabía que quizás no estaba diciéndole la verdad, pero prefirió no presionarla. Habían salido de la galería y fueron a parar a la plaza más cercana. La morena no esperaba más sorpresas por parte de Elena, pero se equivoco una vez más cuando la observo caminar rápidamente hacia el hombre que estaba vendiendo helados ahí. No le había preguntado si ella quería uno, pero Yulia estaba tan conforme viéndola de aquella manera tan liberal que no iba a negarle nada. Elena se estaba acercando a ella con un helado en cada mano luciendo demasiado jovial. Tomo el helado que le ofrecía y las dos caminaron en silencio entretenidas con lo suyo. Estaba en una zona que no estaba rodeada de muchas personas, Elena sentía los ojos azules sobre ella y atrapo a Yulia mirándola de aquella manera que hacia latir rápidamente su corazón.

-¿Qué?-pregunto curiosa-
-Luces como una niña-soltó Yulia sin poderse contener. Elena rápidamente cambio la casa y ella pensó que quizás se había molestado por el comentario.
-Como una niña-repitió mirándola-
-Elena…yo…-intento explicarse-
-Entonces si luzco como niña-dijo mirándola esta vez de una extraña manera-debería actuar como tal-menciono. Yulia se confundió por un momento, estaba a punto de preguntarle cuando sintió partes de su nariz y boca demasiado frías. La carcajada de la pelirroja llego a sus oídos rápidamente, aquello era armonía para sus odios.
-¿Pero qué…?-fingió estar molesta.
-Tu dijiste que soy una niña-dijo conteniendo su risa-
-Te vas a arrepentir de esto Elena-advirtió Yulia.
-Ni lo pienses Volkova- dijo señalándola- estoy hablando en serio Yulia…tú…
-Sera mejor que empieces a correr-dijo acercándose a ella.
-¡No!-grito creyéndole. Elena no lo pensó más y comenzó a correr, olvidándose del helado que había ido a parar al suelo. Estaba tan concentrada en no ser ensuciada que no vio que Yulia había hecho lo mismo con su helado. Había perdido velocidad cuando miro hacia atrás, faltaba poco para meterse entre medio de toda una arboleda. A la morena no le había costado mucho trabajo alcanzarla.
-¡Te tengo!-grito victoriosa sujetándola por la cintura.
-¡No me ensucies, Yulia!- grito queriéndose separar de ella inútilmente. Yulia había comenzando a llevarla contra los arboles.
-Oh vas a recibir tu merecido Elena-dijo.
-¿Qué haces?-pregunto cuando Yulia comenzó a mover sus manos- espera… no-dijo riendo. Yulia había comenzado a hacerle cosquillas. Que Elena se riera de esa manera valía cualquier helado embarrado en su cara de lo que sea.- ¡Yulia… basta!-intentaba decir sin poder contener la risa
-¿Te parece que debo parar?-pregunto.
-¡Sí!-casi grito- por favor… ya no mas…-dijo. Yulia se detuvo y la obligo a que la mirara a la cara
-Eso ha estado mal Elena-dijo mirándola-
-Lo sé, pero…-Yulia la beso. Cortó rápidamente el beso y comenzó a pasarle los restos de helado a su cara
-¡Me ensucias!-se quejo queriéndose apartar-
-Dije que ibas a recibir tu merecido-dijo para después reír. Elena estaba con la cara sucia y verla por primera vez así era demasiado gracioso
-¿Te parece chistoso?-pregunto separándose finalmente
-Si-contesto Yulia. Se había formado un silencio incomodo, las dos comenzaron a observar cada rincón sucio del rostro de la otra, se miraron a los ojos al final y las dos estallaron de risa al mismo tiempo. Aquella escena podría ser confusa para cualquiera, pero de esa manera ellas se entendían perfectamente.
-Estoy hecha un desastre-dijo Elena cuando finalmente paro de reír- y tu también-
-Lo sé-dijo Yulia acercándose a ella.
-Espera-dijo retrocediendo.
-¿Qué?-pregunto- nadie está aquí por los alrededores ¿o tú ves a alguien?- Elena miro hacia todos lados y se dio cuenta que nadie iba a verlas desde donde estaban.
-Está bien-asintió. Se acerco a la morena y las dos comenzaron a besarse, ya sin importarles los restos de helado en sus rostros- deberíamos limpiarnos-dijo buscando un pañuelo en su bolsillo. Lo saco y comenzó a limpiar el rostro de Yulia con él, una vez que había terminado la morena repitió su misma acción con el rostro de Elena- está comenzando a anochecer-comento
-Lo sé-observando el cielo- no deberíamos asistir esta noche al desfile-comento de la nada.
-¿Qué?-mirándola-
-Deberíamos hacer algo tu y yo esta noche-siguió como si nada- ¿Qué piensas?-
-Pienso que es una locura-contesto- Yulia no deberíamos faltar, apenas ayer llegamos y…
-Yo dije que ibas a disfrutar de París-la interrumpió- además, algunos diseños han estado horribles, jamás pondría una cosa así en mi revista-comento haciendo reír a Elena- ¿o me dirás que a ti te ha gustado todo?-
-No-respondió- también hubo cosas que no fueron de mi agrado-
-Mentirosa- se burlo Yulia de ella.
-¡Pues mira quien lo dice!-la señalo- “Perfecto como siempre Évy, creo que jamás he estado decepcionada del trabajo de aquí”-la imito no demasiado bien-
-¡Mi voz no es así!-se quejo Yulia- se está burlando de mi quien dice siempre tener buenas experiencias aquí en París y no conocía ni la mitad de lo que visitamos hoy-
-¿Y qué problema hay con eso?-
-Eso es porque nunca la has visitado conmigo-dijo acercando su rostro al suyo-
-Yulia-dijo tragando saliva pesadamente-
-Dime Elena-dijo suavemente- dime que esta noche no asistirás a ningún compromiso y vendrás conmigo-
-Sería una gran irresponsabilidad de mi parte Yulia-contesto- además, no tendré que redactar si no he visto los diseños
-Aún quedan más días-contesto- puedes pedirles las fotos a alguien, yo puedo conseguirlas-
-Algo está demasiado insistente-dijo sonriendo-
-No sabes cuánto ¿Qué me dices entonces?-
-Que lo voy a pensar-dijo llegando al auto-
-Eso no es una respuesta-se quejo Yulia-
-Agradece que no me he negado aún-
-Tienes razón-dijo Yulia ya dentro del auto- pero sería bueno que me des una sorpresa- dijo queriéndola convencer-
-Quizás, Yulia-contesto- quizás-

La morena se encargo de llevarla a su hotel. Faltaban apenas unas horas para el siguiente desfile. Yulia había regresado al suyo para bañarse y vestirse apropiadamente, aunque no estaba segura de que iba a hacer Elena, quería pensar que iba a aceptar su propuesta. Le había dado indicaciones a Alexa de que estuviera lista a la misma hora, le aviso que probablemente iba a haber cambios de último momento pero no dio demasiados detalles de eso.

Mientras tanto, en el hotel donde estaba hospedándose Elena, las cosas estaban más tranquilas. Había estado pensando en la propuesta de Yulia y decidió que iba a sorprenderla. Por una vez que faltara no iba a hacerle daño a nadie ¿cierto? Irina tenía la noche libre para hacer lo que quisiera, estaba sorprendida por las nuevas órdenes, pero no iba a protestar, después de todo si su jefa así se lo decía, ella iba a cumplir. Había un bar que le había llamado la atención, la noche anterior había conocido a un apuesto hombre que le había dado la misma dirección y no iba a desaprovechar aquella oportunidad de seguir conociendo a aquel francés tan interesante y educado.

* * * * *

Anna finalmente había llegado a París. Seguramente ya habían ocurrido algunas cosas al retrasarse todo un día completo, pero estaba segura de sí misma y de lo que iba a hacer. Era una gran ventaja ser la secretaria y tener acceso a la dirección del hotel y la habitación donde iba a estar Yulia, ella misma había sido quien se lo había reservado semanas atrás. El taxista la ayudo a meter las maletas en el portaequipajes, ella dio la dirección del hotel y rápidamente se emprendió el auto a su destino.

Aleksei estaba saliendo de la misma manera del aeropuerto. Habían estado en el mismo avión, pero por circunstancias, ni siquiera se habían visto. Yulia le había mandado un mensaje donde estaría y el esperaba que tuvieran aún habitación disponibles, sean en el lugar que sean, no importaba si no podía estar junto a su loca hermana. Estaba demasiado cansado del viaje y esa noche solamente le interesaba descansar en cuanto pudiera tener una cama en frente.

Yulia estaba a punto de golpear la puerta de Alexa justo cuando una voz la detiene.

-Que suerte encontrarte así Yulia-dice acercándose a ella- veo que no pierdes el tiempo-menciono observando a la puerta de quien desconocía que estaba detrás pero sospechaba-como siempre-
-Anna-dijo sorprendida- ¿Qué se supone que haces aquí?-
-¿Tu qué crees?-extendiendo los brazos- mi lugar es estar aquí Yulia. Contigo.
-Creo que estás equivocada-dijo negando- fui clara con respecto a mi decisión, no deberías estar aquí Anna-
-¡¿Por qué no deberías?!-pregunto- ¿Qué quieres ocultarme?
-¿Ocultarte?-pregunto Yulia sorprendida- ¿Por qué tendría que ocultarte algo a ti?-
-Tú lo sabes bien-dijo señalando la puerta- ¿Quién está ahí?-
-Ahora comprendo-dijo Yulia- no digas algo de lo que podrías arrepentirte Anna, no pongas mi paciencia en juego.
-¿Entonces por qué no me respondes?-
-Porque sea lo que sea que estás pensando, te puedo asegurar que no es cierto. Ahora, vamos a mi habitación, te daré dinero para que regreses a Moscú antes de que hagas algo de lo que puedas arrepentirte- queriéndola sujetar del brazo
-¡De ninguna manera!-soltándose- Estas con ella ¿cierto?-la acuso.
-No sé a quién te refieres Anna-contesto- vamos-queriéndola agarrar nuevamente.
-¡No iré a ningún lado hasta que me respondas!-volvió a gritar.
-¡Anna, deja de armar un escalado!-ordeno Yulia- ¡Ahora mismo te vas ahí dentro!-señalando su puerta. Alexa, desde el otro lado había escuchado el griterío en el pasillo y no dudo en salir a ver.
-¡Y yo te dije que no Yulia!-contradijo-
-¡Te vas adentro quieras o no!-dijo Yulia tomándola del brazo- ¡tú te vienes conmigo ahora!- ordeno. Desafortunadamente aquella escena estaba siendo vista por alguien quien no estaba interpretando aquella tal cual como era.
-No-dijo zafándose. Alexa había alcanzado a sacar la cabeza para ver que sucedía sin que nadie la descubriera. Un carraspeo se había escuchado interrumpiendo todo, tres cabezas se habían girado para ver a una pelirroja que avanzaba lentamente lanzando chispas con la mirada.
-¿Qué es esto, Yulia?-pregunto de mala manera. La morena estaba estática sin poder creer que aquello realmente estaba sucediendo de aquella manera.
-¡Lo sabia!-grito Anna- seguramente era a ella a quien buscabas-menciono señalándola- tú no eres más que otro reemplazo temporal-dijo hablándola a Elena- ¿Qué puedes tener de bueno tú? Eras una amargada y solitaria mujer que seguramente está demasiado aburrida con su patética vida-le hablo sin tapujos. Aleksei estaba llegando y presencio aquella escena tan particular, había alcanzado a escuchar lo que Anna decía y sabía que lo que se aproximaba no era algo bueno
-¡Cállate!-dijo Elena enfurecida.
-¡Tú no me ordenas!-dijo Anna- Dime ¿Qué se siente que Yulia este solamente usándote?-pregunto- tu no serás la excepción, solamente serás una más que quedara en el olvido y…- las palabras de Anna habían sido bloqueadas.

El poderoso impacto de la palma de Elena en el rostro de la castaña hizo eco en aquel pasillo para que después reine el silencio. Anna se toco la parte golpeada y la observo con terror en la mirada. Los ojos de todos pasaban de Anna a Elena y viceversa, sin saber qué hacer. Nadie se había atrevido a intervenir, había pasado tan rápido que nadie podría haberse imaginado que las cosas iban a complicarse así.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 9:51 pm

XLIV
TE RETO A QUE ME DEJES SER LA ÚNICA



Tú no eres buena para mi,
Cariño, no eres buena para mi….
… pero te quiero a ti.



Presenciar aquella escena no era para nada grato, y describirla sería aún más complicado. Pero la mente de todos aquellos individuos estaban claramente pensando lo mismo cuando se vieron atrapados dentro de aquello: Todo era un total caos.

-¡Te dije que te callaras!- volvió a gritar Elena. Su mano aún estaba media extendida como claro indicio de que no iba a dudar en volver a utilizarla nuevamente si era necesario. Anna dio un paso hacia atrás chocando contra la pared, de ninguna manera podía permitirse ser golpeada nuevamente, no después de recibir aquel impacto que estaba haciéndole latir el rostro- ¡De ninguna manera volveré a permitir que alguien como tu vuelva a hablarme de esa forma!-bramo roja de furia.
-Elena…-intento decir Yulia luego de haber salido del shock.
-Yulia-menciono Aleksei avanzando para hacer notar su presencia.
-Señorita Volkova-dijo Alexa saliendo por la puerta.
-Elena, escúchame…
-¡Tú cierra la boca, Yulia!-grito dirigiéndose a ella- cualquier estupidez que tengas para decirme ahora no tendrá ningún sentido para mí. Así que cállate-
-¡No le hables así!-salto Anna a la defensiva- ¡Acabas de golpearme!-grito- ¡¿No te bastó con arrojarme por las escaleras?!-pregunto logrando que todos abrieran sus ojos.
-Anna, no intervengas-le dijo Yulia sorprendida. Elena también titubeo durante un momento pero rápidamente volvió a cubrir su rostro con frialdad
-¡No me importa lo que ésta pueda decirme!-contesto- ¡Recuerdo perfectamente todo acerca de mi accidente y no voy a dudar en presentar cargos! ¡Te voy a hundir!-señalando a Elena.
-¡Inténtalo si puedes!-contesto de la misma manera- no te quedaras más que con las intenciones…-murmuro satisfecha- eres tan… poca cosa-mirándola de arriba abajo-
-¡¿A quién le dices poca cosa?!-grito avanzando.
-¡Aleksei, no te quedes ahí parado!-grito Yulia reteniendo a Elena. El rubio ágilmente corrió para hacer lo mismo y sostuvo a Anna por sus brazos antes de que alcanzara su cometido
-¡Suéltame!-grito la castaña- voy a darte tu merecido
-¡No sabes con quien te metes!-contesto Elena queriendo librarse- ¡Suéltame, Yulia!-moviéndose para librarse
-De ninguna manera-sosteniéndola mas fuerte- Elena, se lo que piensas y es…-murmurando en su oído
-¡No!-grito- ¡Suéltame, no quiero escucharte!
-Iré por seguridad-dijo Alexa alejándose
-¡Suéltame!-grito Anna- ¡Sueltamente ahora mismo!

Los gritos e insultos no paraban por parte de Elena y Anna, quienes se miraban con fuego en los ojos. Aleksei y Yulia no hacían más que detenerlas para que aquella confrontación no se vaya a lo físico. Fueron unos cortos segundos los que pasaron cuando unos corpulentos hombres guiados por Alexa venían por el pasillo

-¿Qué sucede aquí?-dijo uno con voz gruesa- están alterando la tranquilidad de los demás huéspedes. Quienes no estén hospedados de aquí tendrán que marcharse ahora mismo, y quienes si lo estén se les pedirá que entren a sus habitaciones. Se les da esta advertencia para que colaboren ahora mismo, sino nos obligaran a usar la fuerza.
-Yo estoy más que de acuerdo -dijo Elena soltándose finalmente de las manos de Yulia- esto no es asunto mío, qué manera de perder mi tiempo-murmuro comenzando a marcharse.
-Elena, espera-pidió Yulia siguiéndola
-¡Yulia!-grito Aleksei deteniéndola- ¿Qué haremos?-pregunto señalando a Anna con la cabeza.
-Ella se regresa a Moscú-comento cambiando su rostro- allí veremos qué sucederá ¿podrías encargarte tu?-
-No hay problema-contesto-
-Gracias-
-Iras detrás de ella ¿no?-comento Anna mirándola seria- Que bajo estas cayendo ¿desde cuándo eres así Yulia?-
-Ve buscando un nuevo trabajo Anna-dijo antes de girarse y comenzar a correr por el pasillo.
-¿Es usted huésped?-pregunto el hombre dirigiéndose a Anna.
-No, ella de todas maneras ya estaba por irse-contesto el rubio
-Entonces acompáñeme a la puerta-pidió-
-Con gusto-comento Aleksei disfrutando de aquello. Alexa fue tras ellos sin quedarle otra alternativa. Al parecer Anna había sido demasiado impulsiva y eso iba a costarle esa poca estadía de horas en París. Aleksei iba a encargarse perfectamente de que la orden de su hermana fuera cumplida.

Yulia llego agitada a la entrada del hotel para ver justo a Elena adentrándose en un auto.

-¡Elena!-grito corriendo- ¡Elena, espera!-pero pareció que el auto acelero aún más su marcha. Sabía lo que todo aquello significaba- ¡maldición, maldición!-grito frustrada.

Iba a ser inútil seguir con aquello, de por si no era fácil tratar con Elena y ahora mucho menos con aquel carácter que se cargaba. Yulia no iba a rendirse porque si, seguramente había interpretando mal las cosas y no era justo que pensara así cuando ella no tenía la culpa de nada.
Con toda la frustración cargada en su cuerpo, decidió dar media vuelta para regresar al hotel. Faltaban algunas horas para el desfile de esa noche y ahora que las cosas habían dado un giro completo, era bueno seguir con el plan inicial, a lo mejor podía llegar a tener suerte encontrando a Elena frente a toda la multitud, la conocía lo suficiente como para saber que no iba a armar un escándalo frente a los demás, esa podía ser su mejor oportunidad.

Alexa no había preguntado nada acerca de lo que había ocurrido y ella agradeció eso, no tenía la mente dispuesta ahora como para inventar algo que la librara de esa. Se vistió, se maquillo y se peino para la ocasión. El auto que habían pedido estaba puntual esperándolas, Aleksei había llamado diciendo que el vuelo iba a ser al día siguiente, así que no podría acompañarla esta noche ya que tenía que cuidar de Anna y Yulia agradeció aquel favor.
Una vez en el lugar, las cosas no habían estado de su lado. Elena era mujer estricta y no dudaba acerca de su puntualidad, pero al parecer, no aparecía por ninguna parte. Yulia pensaba que iba a llegar en cuanto el desfile comenzara, pero la preocupación aumento cuando a la mitad de éste, todavía no veía aquella particular melena entre las primeras filas. Habían pasado apenas más de cuarenta minutos cuando todo finalizo. Alexa estaba pisándole los talones y ayudándola a conseguir los números de personas que posiblemente iban a interesarle, tenía que buscar una manera de entretenerse con algo para no estar barriendo el lugar con la mirada sin disimulo alguno. Pero nada de lo que veía era de su interés.
Al parecer el enojo era demasiado grave como para que Elena no cumpliera con su responsabilidad, y pensar que podrían estar divirtiéndose ahora mismo…

-¿Sabes qué Alexa?-menciono Yulia de la nada- creo que no tiene sentido que sigamos aquí, comienzo a aburrirme y mañana tengo que hacer algunas cosas temprano.
-¿Está sugiriendo que debemos marcharnos ahora?-pregunto observándola detenidamente.
-Así es-contesto- puedes quedarte tú si así lo deseas, pero de mi parte eso ya no podrá ser. Estoy demasiado cansada y no hay nada ya de mi interés aquí-dijo ya no mintiendo del todo.
-No, yo iré con usted-dijo. Yulia disimulo que aquella respuesta no era la esperada y afirmo apenas con la cabeza.
-Vayamos ya entonces-ordeno. Por fortuna para la morena nadie se había atravesando en su camino tardando su escapada, no estaba segura de que a esas alturas pudiera aguantar y llevar alguna conversación sin sentido o escuchar siempre las mismas palabras una y otra vez.
Sí Alexa ahora pensaba mal de ella o no, no era de su interés. Pero era bastante claro que incomoda no estaba, sino seguramente iba a notarlo, aunque tampoco le convenía hacerle algún comentario a su propia jefa, ahora más que nunca tendría que sacar a relucir sus habilidades.
El auto paro frente al hotel y observo como Yulia salía primero y observaba para todos lados. Alexa había esperando que Yulia tomara la delantera para seguirla detrás como se había acostumbrado hasta el momento, pero al verla parada y observándola como si estuviera pensando en que decirle, cambiaba mucho aquella costumbre.
-Puedes ir mientras tanto-dijo Yulia- estaré fumando aquí afuera un rato, ya sabes, no quisiera tener problemas al romper algunas reglas-comento. Alexa noto que auto aún no se había marchado y el chofer estaba afuera como esperando alguna nueva orden. Estaba más que segura de que algo traía entre manos.
-Seguro-pronuncio asintiendo- buenas noches, señorita Volkova-dijo antes de comenzar a caminar.
-Buenas noches Alexa-dijo Yulia observándola marcharse. Espero unos minutos más para ver si no regresaba por algún motivo y después dirigió su vista el hombre parado junto al auto-andando- ordeno entrando.

Sabía perfectamente a que hotel y puerta dirigirse, Elena se lo había explicado en cuanto le había dicho su propuesta y ella al parecer no iba a cambiar de opinión. Yulia sabía a lo que se iba a enfrentar una vez que la tuviera frente a ella, pero esperaba que las horas que había tenido a solas le hayan servido para que se tranquilizara. No podía evitar recordar las palabras de Anna cuando ella estaba a punto de ir correr detrás de ella ¿desde cuándo era así? Era cierto que jamás había hecho eso anteriormente, eran las mujeres quienes corrían por ella, no al revés. Pero con Elena…

-Señorita-dijo el hombre sacándola de sus pensamientos- ¿estamos en el lugar correcto?-pregunto queriéndose asegurar. Yulia miro por la ventana y observo que efectivamente estaban en el lugar correcto.
-Sí, aquí es-afirmo mientras salía.
-¿Quiere que la espere aquí?-pregunto logrando que se detuviera.
-Yo te llamare para decirte cuando puedes irte-contesto volviéndose a girar. Era mejor tener todas las posibilidades en alerta, quizás iba a durar apenas unos minutos ahí, como podría que no.

Yulia saludo con demasiada tranquilidad a todo el personal, era correspondida de la misma manera al parecer. Esperaba que su positivismo se contagiara también con cierta persona. Camino por el pasillo observando puerta por puerta hasta que finalmente se detuvo en la correcta, había dejado su puño tendido por apenas unos segundos antes de golpear, la ultima duda se fue dentro de ella y finalmente golpeo la puerta esperando tener suerte.
Espero un tiempo y volvió a repetir la misma acción. No estaba segura si era adecuado llamar, seguramente al escuchar su voz Elena no iba ni siquiera a acercarse a la puerta, pero ya no tenía demasiadas opciones a estas alturas

-Elena-llamo sin parar de golpear- ¿Estás ahí?-pregunto- Elena, si estás ahí abre-pidió queriendo escuchar algún sonido en el interior que dijera que estaba ahí dentro-Elen…
-Ella no está-pronuncio una voz detrás de ella. Yulia dio un salto asustada y se giro para ver aquella rubia pálida que reconocía como su secretaria.
-¿Cómo que no está?-pregunto- ¿A dónde fue? No asistió al desfile de ésta noche-
-La señorita Katina dijo que no estaba en condiciones de asistir a ningún evento-contesto. Aunque las palabras habían sido mucho más soeces.
-¿Y dónde está?-pregunto Yulia- Yo necesito hablar con ella…
-Irina-completo-
-Irina-repitió Yulia. Siempre olvidaba aquel nombre- ¿dónde está Elena?-
-Yo…no creo que a la señorita Katina le agrade que de aquella clase de información-dijo- ella podría enfadarse y…
-Como si no lo estuviera ya-dio Yulia sonriendo irónicamente. Irina rápidamente pensó que quizás Yulia sabía más que ella respecto a lo que le sucedía a su jefa.
-Podría meterme en problemas-dijo la rubia confesando su temor.
-Escúchame… Irina-dijo Yulia acercándose a ella, la tomo de las manos y la obligo a levantar la mirada- prometo que tu trabajo no se verá involucrado en esto. Puedes confiar en mí, no voy a delatarte, pero es en serio cuando digo que tengo que hablar con ella ¿o tu prefieres aguantar su simpático humor más tiempo?-pregunto bromeando. Irina negó con la cabeza correspondiendo a la sonrisa de Yulia, observo sus ojos azules que parecían completamente sinceros para después terminar suspirando. La había convencido solamente mirándola, comprendía ahora a su jefa en muchos aspectos.
-Creo que ella menciono el nombre de una plaza antes de marcharse-dijo Irina queriendo recordar- dejo su celular en la habitación y pidió que no quería que nadie la molestara. Se veía realmente molesta-
-No lo dudo-contesto Yulia- Y dime, Irina ¿recuerdas el nombre de la plaza que menciono?-

La rubia asintió y repitió el mismo nombre. Yulia sonrió cuando supo que Elena estaba en el mismo sitio donde habían compartido tantas cosas nuevas juntas. La morena se despidió de Irina no sin antes agradecerle y repetirle una vez más que no iba a estar en problemas por decir aquello. Su chofer estaba paciente esperando afuera y Yulia dio la orden de su nuevo destino.
No había demasiadas personas transitando en la calle en aquellas horas, así que no había sido difícil para ella distinguir aquella silueta sentada aislada de todo.

Yulia había sido excesivamente silenciosa mientras iba avanzando a su encuentro, observaba la espalda de Elena recta. Estaba demasiado quieta y parecía estar perdida mirando un punto fijo en el suelo. Yulia estuvo detrás de ella un buen rato pensando en cómo comenzar la difícil conversación que vendría, observo la rosa blanca que tenía en su mano y la extendió cuidadosamente a lado de la pelirroja. Había sido completamente raro haber dado con aquella florería abierta en aquellas horas, así que no dudo en entrar. Aunque sabía que iba a necesitar más que una simple rosa para calmar aquella fiera que la hacía cometer ese tipo de cosas, pero esperaba que al menos suavizara un poco su reacción.
Elena se había recostado un poco en aquel banco y fijo su vista a la derecha cuando sintió que su mano había tocado algo que no estaba ahí antes. Tomo la rosa y la dirigió rápidamente a su nariz, aspirando su fragancia con los ojos cerrados, olvidándose completamente de que aquello no había llegado solo.

-Casi llega a ser tan hermosa como tú- escucho detrás de ella. Rápidamente se paro y observo a la persona, que claramente tenía que ver con la llegada de lo que tenía ahora en su mano.
-Estaba segura de que algo no olía bien aquí-comento arrojando la rosa sobre el banco- ¿Qué haces aquí?-pregunto fríamente.
-Vine a hablar contigo ¿Qué más?-dijo Yulia-
-Yo no tengo nada de qué hablar contigo. Tampoco me interesa hacerlo-respondió girándose.
-¡Si que tenemos!-tomándola del brazo- Elena no hagas mas difícil esto.
-¡Yo no hago nada difícil, y suéltame!-exclamo soltando- no quiero que me toques, no quiero que me hables y mucho menos que estés cerca de mí. Déjame en paz Volkova- dijo clavando su mirada sobre ella
-¡Pues si no quieres hablar conmigo tendrás que escucharme de igual manera!-queriendo detenerla- vine especialmente a explicarte la situación
-¿Y qué situación?-pregunto mirándola- ¿La parte en la que me usas? ¿Qué soy solamente alguien temporal? Creo que eso quedó más que claro-
-¡Eso es mentira!-grito desesperada- ¡No puedo creer que hayas creído las estupideces que dijo Anna, pensé que eras diferente Elena!
-Yo también pensé lo mismo de ti Yulia y mira nada más lo que sucede. Quiero que me dejes en paz ahora mismo, ya no me busques.
-¡¿Por qué no me crees?!-pregunto- no me das la oportunidad de explicarte, ¿no notaste que solamente dijo eso con el fin de hacerte enojar?
-Ya no me importa. Yo sé lo que vi-girándose- No me busques mas Yulia
-¡No te irás!-deteniéndola-
-¡Suéltame!-queriendo librarse-
-¡No voy a soltarte hasta que me escuches!
-¡No quiero hacerlo!-grito- ¡No quiero saber nada que tenga que ver contigo!
-¡Basta Elena!-dijo- ¡YA BASTA!- gritó Yulia. Elena quedo estática en su lugar ante tal grito, Yulia jamás le había gritado de aquella manera y acepto que la sorprendió, al igual que asusto en un cierto punto- ahora me escucharas atentamente- tomándola del rostro – no sé qué clase de historia te habrás creado en tu cabeza, pero te aseguro que nada es lo que parece. Te explique que solamente había venido con mi secretaria suplente, Anna apareció de la nada exigiendo algo que no le correspondía, se que la situación con la que te topaste no es digna de creerme, pero nada es lo que parecer-volvió a repetir.
-Yo… no sé si debo creerte-respondió tranquilamente avanzando hacia atrás- tranquilamente todo puede ser verdad… Yulia tu sabes que…
-No, no-la interrumpió acercándose a ella- tú solamente te dejaste llevar por sus palabras, jamás me preguntaste a mí lo que verdaderamente sucedió ¿Por qué crees mas en las palabras de Anna que en las mías?-
-Ella se debía demasiado segura con lo que decía-comento Elena- ella sabe de lo nuestro, es obvio que lo sabe. Y también es obvio su comportamiento y porque lo hace-dijo mirándola a los ojos
-¿Qué cosa?-pregunto Yulia confundida-
-Tú tienes algo con ella-respondió Elena- ¿Lo tienes, Yulia? ¡Contesta!-dijo. La morena cerró sus ojos y suspiro, sabiendo que seguramente las cosas no iban a ponerse fáciles. Pero mentir no iba a ser lo más seguro ahora.
-Tenia-respondió abriendo los ojos- pero ya no más Elena, debes creerme
-¡¿Tenias?!-grito- ¿Y aún así te la habías llevado a vivir contigo? ¡Ahora entiendo que hacia esa noche! No hace falta que te expliques, entiendo todo perfectamente-
-¡No es así!-grito- Hacia tiempo que había terminado con aquello, las cosas no habían sido más que laborales. Entiende que ella lo hizo a propósito, siente celos de ti Elena
-¿Celos?-
-Por supuesto que sí, ella no me interesa ¿Qué debo hacer para que entiendas eso?-pregunto.
-No estoy segura de que pueda hacer eso-dijo negando- es mejor que ya no me busques Yulia-girándose-
-¡No!-deteniéndola- Elena, yo comprendo que te sientas así, no es para menos después de lo que viste, pero ¿vas a creerle a Anna? Si no me das la oportunidad de explicarte las cosas ¿Cómo harás para quitarte tus dudas?-pregunto- déjame llevarte a un sitio tranquilo para que podamos hablar, lo necesitamos ¿vas a dejar que ella gane? Déjame demostrarte que lo que digo es cierto, después puedes sacar tranquilamente tus propias conclusiones, pero no nos niegues a las dos esto-
-No lo sé Yulia-respondió dudosa- no puedo confiar… no después de…
-Déjame denostártelo entonces-dijo tendiéndole la mano- ven conmigo y hablemos, luego puedes hacer lo que quieras. No dejes que unas simples palabras y algo que malinterpretaste arruine todo esto-comento. Elena miro su mano tendida aún con dudas, sujetar aquella mano significaba desde ya que estaba dándole una oportunidad a Yulia, y ella no quería equivocarse nuevamente. Pero su rostro, sus ojos brillantes y suplicantes le decían otra cosa, la impulsaban a confiar, a dejarse llevar y seguir con aquello que tanta felicidad le había traído. Pero siempre podía equivocarse.
-Quizás no sea bueno para mí-dijo Elena pensándolo- podría salir mal… quizás tu no seas buena para mí-
-Quizás estés equivocada-respondió Yulia- por favor, Elena. Déjame mostrarte lo contrario, permíteme que te enseñe que también existe la otra opción ¿no estabas bien?-pregunto Yulia. Elena lo pensó y supo que tuvo razón, quizás también ella pudiera estar equivocada- solo acepta-dijo Yulia. El brazo comenzaba a dolerle, había esperando mucho tendiéndolo y estaba a un segundo de bajar su brazo y rendirse cuando siente una mano suave sujetarla de manera tímida. Elena había cerrado sus ojos quizás reprendiéndose por eso, las dos habían sido conscientes del corrientaso en el cuerpo de ambas al tocarse nuevamente.
-No hagas que me arrepienta-dijo casi susurrando.
-Ven conmigo-dijo Yulia. Entrelazo sus manos y las dos habían empezado a caminar cuando Yulia se detuvo abruptamente-espera-dijo soltándose. Elena observo como Yulia iba hasta donde había arrojado la rosa, la tomo y regreso a ella con la flor frente a ella- es tuya, no lo olvides-
-Claro-respondió agarrándola. Su corazón volvía a llenarse nuevamente.

Del otro lado un auto estaba esperándolas, un uniformado hombre le abrió la puerta a ambas y ella entro antes que Yulia. Había escuchado que estaban conversando pero no había entendido demasiado. Yulia se sentó a su lado sin dejarla de observar. Elena no hizo más que mirar la flor y pensar en todo lo que aquello significaba ¿confiar o no confiar? Yulia se veía tan segura, tan convencida de la verdad. Podría llegar a tener sentido todo lo que le había dicho, pero las palabras de la castaña estaban gravadas en su cabeza. Nadie podía culparla si pensaba de aquella forma.
El auto se detuvo y Yulia fue la primera en salir, estaba frente a un restaurante que no estaba demasiado ocupado en esos momentos. La rosa quedo en el auto ya que Yulia dio la orden al hombre que debía quedarse afuera esperando. Apenas habían alcanzado a entrar cuando justo pasaba cerca de ella una mujer con uniforme verde oscuro, abrió grande sus ojos cuando observo a Yulia y después sonrió acercándose a ella con los brazos abiertos.

-¡Yulia, chéri!-grito abrazándola- sabía que iba a verte en estos días, me sorprende que te hayas tardando un poco-dijo sonriendo-
-Tenía algunas cosas que solucionar antes, pero bajo ninguna circunstancia pensaba dejar de visitar este lugar señora Louise-
-Louise-dijo- solo dime Louise, chéri –respondió- ¿Qué puedo hacer por ti ésta noche?-pregunto. Yulia se inclino hasta su oído y susurro algo que Elena no había podido escuchar. La mujer sonrió asintiendo y le guiño un ojo en aprobación- tengo el lugar perfecto para ti. Síganme-ordeno.

Las dos fueran detrás de la mujer y Elena no pudo evitar sorprenderse cuando se encontró en una terraza. No había nada más que una mesa y dos sillas, al parecer aquello también formaba parte de clientela, pero no para cualquiera.

-¿Ya saben que van a pedir o vengo más tarde?-pregunto. Yulia muro a Elena dejándole la elección a ella
-Yo solamente pediré un vino-respondió
-¿Alguna marca en especial?
-El mejor que tengan-
-Está bien- asintió sonriendo- ¿Y tú, chéri?-
-Con eso estaremos bien, Louise. Si necesitamos algo mas te lo haremos saber-
-Entendido-dijo antes de marcharse.

Ambas se sentaron en sus lugares y Elena recorrió con la mirada el lugar con más detalle. Estaba claro que conocían aquí a Yulia, pero había sido raro que no la haya traído por estos lados cuando le había dicho que iban a recorrer todos los sitios conocidos para ella.

-Lo estaba reservando para un momento especial-dijo Yulia adivinando sus pensamientos- aunque claramente este se ha convertido en uno, vale la pena la situación-comento sonriendo. Elena no lo hizo.
-Ya veo-contesto-
-Elena-dijo Yulia suspirando para calmarse- Estamos aquí para aclarar las cosas ¿cierto?- Elena asintió- entonces te daré la oportunidad de que preguntes lo que quieras y yo te responderé con la verdad
-Está bien-dijo acomodándose mejor- Quiero que me digas porque quieras que…esa “entrara contigo” a tú habitación – Yulia tuvo que reprimir la sonrisa.
-Eso no ha sido más que una malinterpretación de tu parte-contesto- yo me refería a que “entrara conmigo” a la habitación para así darle dinero, ya la había informado que ella no iba a acompañarme a este viaje, Alexa ahora es oficialmente mi secretaria y Anna no tenía nada que hacer aquí. La quería en Moscú en cuanto antes, no podía permitir que hiciera algo, aunque creo que las cosas no se dieron tan favorablemente para mí.
-¿Ya no es más tu secretaria?-pregunto. Yulia negó con la cabeza y Elena se sintió alegre- ¿Qué relación tienes con ella?
-Ya te había dicho, ninguna. Y mucho menos ahora.
-¿Por qué me dijo todas aquellas cosas?-
-Quería molestar, quería que pensaras que simplemente estaba jugando contigo. Y es por eso que quiero que me escuches bien Elena-dijo tocando sus manos sobre la mesa, Elena no se opuso en ningún momento- si fuera solo un juego para mi ¿crees que me hubiera tomado tantas molestias? ¿crees que estaría aquí contigo ahora explicando todo esto? Alexa estuvo presente escuchándolo todo, o puedes preguntárselo a Aleksei que también estaba, me conoce mejor que nadie, tú apareciste justo en el peor momento pensando mal- Yulia estaba a punto de seguir cuando un muchacho joven apareció con una botella de vino. La morena asintió en aprobación y las dos observaron como servía ambas copas y se marchaba.
-Cuando… cuando me propusiste aquello por primera vez en mi desfile…
-No estaba con nadie-se adelanto Yulia a su pregunta- desde que he estado contigo no he estado con nadie Elena. Debes creerme. Dame la oportunidad de hacerte saber que eres la única, no hay nadie más-dijo. La pelirroja se debatía con aquellas palabras, porque eso eran solo palabras y ella ya había escuchado muchas veces mentiras.
-No te quedara más que demostrarlo-dijo alejando sus manos.
-Eso hare-dijo Yulia sonriendo. Al parecer las cosas estaban solucionándose poco a poco.

Elena había seguido con las preguntas y Yulia respondía con la verdad. La pelirroja de a ratos parecía disgustada con ciertas respuestas y en otras un tanto aliviada. Pero todo había terminado dejándola satisfecha y tranquila ahora que supuestamente sabia la verdad. Estar bebiendo vino con el estomago vacio no había sido buena idea, Yulia había ordenado algo de comida ya que había notado su estado. El ambiente alrededor de ambas estaba nuevamente en paz, Louise se había acercado a ellas después de un rato de ausencia

-¿Todo bien?-pregunto- ¿necesitan algo?-
-Por el momento estamos bien así, Louise-respondió Yulia. En eso escucharon unos aplausos y todas las miradas se dirigían hacia un hombre que se sentaba frente a un piano- ¿hay show esta noche?-
-Es Laurent, estará cantando para animar un poco la noche-respondió Louise- si necesitan algo no duden en llamar, si quieren bailar también puede hacerlo- se despidió guiñando un ojo.

Las miradas entre Elena y Yulia no se habían hecho esperar una vez que descifraban la letra de aquella canción. Las palabras se habían ido, se habían hecho innecesarias, solamente quedaba el espacio entre aquello que se entendía solamente entre ellas sin expresar ningún sonido. Yulia aprovecho que Elena había cerrado sus ojos y se levanto, caminando lentamente hacia ella. Se posiciono detrás de ella y beso delicadamente su mejilla, muy cerca de su boca.

-Vámonos-fue el susurro que apenas pudo escuchar. Elena no dudo en levantarse, Yulia dejo dinero en la mesa y las dos se marcharon de ahí. Una seña desde lejos a Louise había bastando para que entendiera.


Mientras iban de camino al hotel, la hermosa canción aún seguía resonando en la mente de ambas. Yulia abrió la puerta para ella una vez que habían llegado al hotel, si Elena pensaba que eso había sido todo estaba equivocada. No había dicho ni una palabra cuando sintió a Yulia seguirla hacia adentro, tampoco dijo algo cuando ambas estaban calladas dentro del ascensor. Busco la tarjeta de su puerta y Yulia sujeto su mano antes de que ella pudiera entrar. Decir algo había sido imposible, ya que los labios de Yulia estaban besándola con delicadeza. Elena había correspondiendo aquello durante un momento hasta que la racionalidad llego a ella y supo que aún estaban en el pasillo.

-Yulia…-murmuro apartándose- no creo que debamos… no ésta noche. Aún sigo con dudas y…
-Basta de eso-la interrumpió acariciándole la cara- basta de excusas
-No son excusas-respondió- tu no me entiendes.
-Sí que lo hago-dijo pegándose a su cuerpo- no estaría aquí si no lo hiciera- Elena estaba a punto de hacer una nueva replica pero Yulia ya la había callado de la misma manera. Esta vez el beso ya no era delicado, Yulia comenzaba a respirar con dificultad y Elena comprendía perfectamente que significaba aquello.

A ciegas habían logrado abrir la puerta y las dos entraron, sin despegarse en ningún momento. Yulia cerró la puerta con su pie mientras que le quitaba el abrigo a Elena. Beso su cuello a la vez que luchaba contra sus propios pantalones, la morena no sabía dónde colocar sus manos, quería meterse debajo de esa piel que pedía a gritos que la tocara. La pelirroja gimió cuando sintió que Yulia chupaba su clavícula, estaba desabrochándole el brasier cuando noto que estaba desnuda de la cintura para arriba. No supo con qué rapidez habían llegado a la recamara, pero Yulia ya la había arrojado a la cama y estaba dejándola solamente con su ropa interior, que precisamente no había durado demasiado en su cuerpo.
Cuando la morena se había puesto sobre su cuerpo desnudo, Elena giro de forma que ya estuviera teniendo el mando, se tomo su tiempo en quitarle la ropa a ella y besar cada parte de su cuerpo que quedaba a disposición de su boca. Yulia la abrazaba con ansias, sentía sus manos en todos lados de su cuerpo y Elena no hacía más que expresar su gusto con suaves jadeos. Observo sus ojos azules brillar de deseo, inclino un poco se cabeza y beso su cuello de la misma manera que lo había hecho ella hace instantes, obteniendo el mismo resultado.

-Eres preciosa-dijo Yulia mordiendo su mentón. Bajo besando su cuello y no paró hasta detenerse en sus senos. Se había deleitado con nada uno, masajeándolos y besándolos como tanto quería. Elena se removía debajo de ella gimiendo, la apretaba contra su cuerpo y lanzaba suspiros pesados.
-Mmm….-pronuncio mordiendo sus labios. Yulia estaba justo chupando su pezón- Yulia-jadeo-
-Dime-respondió siguiendo en lo suyo- dime qué quieres-
-A ti-respondió arqueando su espalda- te quiero a ti. Ahora-pidió sin soportarlo más. Yulia seguía bajando besando su abdomen, Elena supo sus intenciones y tiro de ella para tenerla cara a cara-No-dijo
-¿Qué sucede?-pregunto mirándola-
-Así no-respondió. Yulia estaba a punto de preguntar que estaba mal cuando sintió sus piernas rodear su cadera. Las dos habían gemido a la vez cuando se produjo aquel contacto. La morena entendió perfectamente y el vaivén no se hizo esperar- así… así-repetía Elena una y otra vez.
Había estirado su blanco cuello y Yulia se apodero de él. Acelerando sus movimientos y escuchando de fondo aquellos gemidos que llegaban hasta el alma.

-Oh Elena…-gimió. Presiono el contacto y acelero su cuerpo convirtiendo los gemidos en gritos, Elena clavo sus uñas en su espalda y las dos tocaron el limite al mismo tiempo.

Estuvieron recuperaron el aire sin despegar ni un centímetro sus cuerpos. La pelirroja parecía no querer soltarla y Yulia no se oponía ante aquella nueva faceta que le gustaba. Sintió sus manos acariciar su espalda y cabello, Yulia la observo y pudo visualizar, aún estando en la oscuridad, que ella estaba sonriendo. Atrapo aquella sonrisa con sus labios, dándose el más tierno de los besos las dos sintieron un estallido en su interior. Se habían separado apenas unos centímetros, ninguna parecía querer hablar de otra cosa, y estaba bien de aquella manera.

-¿Estas lista?-pregunto Yulia de la nada. Elena asintió con la cabeza y cerro sus ojos cuando Yulia retomo nuevamente los movimientos. Si que estaba lista para eso. Las veces que quisiera.

Al siguiente día, la mañana las encontró abrazadas. Elena volvía a tener casi medio cuerpo sobre el de Yulia, quien la abrazaba sujetándola como si alguien fuese a quitársela. El ambiente estaba muy sereno, pero el silencio fue interrumpido cuando el celular de la morena comenzó a sonar. Estaba había despertado sin abrir los ojos, estaba a punto de volver a quedarse dormida cuando el aparato volvió a sonar, esta vez sin detenerse en ningún momento. Parecía que la persona del otro lado no iba a rendirse hasta que finalmente contestara. Yulia, a duras penas, pudo estirar una mano y logro alcanzar su celular del suelo

-Hola-respondió media dormida- ¿Qué sucede Aleksei?-pregunto cuando supo que era él- ¿Y solo para ello me llamas? Pensé que sería alguna emergencia-le reprochó- más o menos, luego te cuento. No, no te preocupes, no interrumpes nada-contesto- Esta bien. Buena suerte y encárgate de que entre al avión. Yo también, adiós-dijo cortando. Soltó un suspiro de alivio justo cuando sintió a Elena removerse sobre ella, al parecer, despertando también.
-¿Quién era?-pregunto abriendo sus ojos.
-Era Aleksei-informo Yulia bostezando- dijo que mas tardar en media hora Anna ya tomara su vuelo a Moscú. Ya están en el aeropuerto-
-Que bien-dijo volviendo a cerrar sus ojos.
-Si-respondió Yulia de la misma manera. A diferencia de Yulia, Elena no había logrado dormirse nuevamente. Se levanto para ir al baño y se coloco algunas prendas por el camino. Cuando regreso, Yulia seguía en la misma posición de antes.
-¿Yulia?-pregunto- ¿estás despierta?-volvió a preguntar. Nada.

Elena termino de cambiarse y no sabiendo que la impulsaba, salió de la habitación. Quería quitarse algunas dudas que aún la carcomían, aquella información la aliviaba, pero todavía sentía que le faltaba una última cosa por hacer. Fue llevada directamente al aeropuerto, el tráfico no estaba para nada mal y cuando menos lo espero, ya estaba caminando dentro buscando a su objetivo con la mirada.

-Faltan veinte minutos-dijo Aleksei dándole un café-
-No es necesario que sigas aquí-respondió Anna de mala manera- no he intentando escaparme durante toda la noche ¿no crees que significa algo?-
-No tengo nada importarte que hacer-dijo levantando sus hombros- para mí no es un problema-respondió sabiendo que aquello iba a molestarla
-Si, como sea-dijo Anna. Sinceramente quería marcharse de ahí en cuanto antes, comprendía ahora lo mal que había actuado ni bien había visto a Yulia. Apenas tenía unas horas en París y ella misma había provocado que su estadía sea tan corta, sabía que en ese lugar las cosas no estaban a su favor. Seguramente la morena no quería ni siquiera verla, iba a esperar a que el tiempo pasara. Y luego, luego iba a actuar mucho mejor. Planeado con tiempo todo iba a salir bien, de eso iba a encargarse ella- necesito ir al baño-pidió. Aleksei la miro desconfiado - ¿Qué? ¿También me acompañaras ahí?
-No-respondió- pero te advierto desde ahora Anna, nada de trucos. Estaré vigilándote desde aquí-apuntándola-
-Si tú lo dices-respondió alejándose. Entro a uno de los baños y comprobó que estaba sola. Se tomo su tiempo ahí saciando sus necesidades, escucho la puerta a su espalda pero no se había girado. Se había agachado para lavarse el rostro cuando sintió que alguien le había sujetado de forma que su rostro chocara contra el mármol-¿PERO QUÉ…?-exclamo girándose. Encontrándose con la persona que menos esperaba ver en ese momento.
-¡Aléjate de Yulia!-grito Elena señalándola- ahora ya no tienes absolutamente nada que ver con ella, así que estas advertida-dijo. Anna comenzó a reír en su cara, sin importar la rabia y el odio con el que estaba siendo observada- ¿De qué te ríes ahora, estúpida?-
-Yulia no es de tu propiedad-dijo negando con la cabeza- será cuestión de tiempo que descubras lo que es, ella volverá a mi-dijo convencida de eso. Esta vez fue el turno de Elena para reír.
-Que patética eres-contesto- ¿Quién podría fijarse en ti?- Anna sintió su rostro caliente por la furia.
-¡Está contigo por simple capricho!-grito- cuando se le pase no serás más que otra de la lista. Yulia no cambiara por ti-
-Eso lo veremos-contesto Elena- tu porque siempre estas acostumbrada a regalarte y ser la última opción, estas mal de la cabeza si estas comparándote conmigo-
-¡Como si eso te sirviera de algo!-contesto Anna- no me importa lo que tengas o dejes de tener, de una u otra manera voy a hundirte ¿se te olvida lo que me hiciste?-pregunto- porque yo no, y ahora que lo recuerdo perfectamente voy a mandarte a donde perteneces-
-Buena suerte con eso-respondió Elena dándole la espalda para marcharse. Anna sin poder soportar aquella soberbia fue a darle justamente en su cabeza. La pelirroja había girado con tal rapidez que la dejo sorprendida, como si ni siquiera la hubiese golpeado-
-¡¿Qué hiciste?!-grito propinándole una gran bofetada- ¡Jamás te atrevas a volver a tocarme! Estas jugando con fuego, y desde ya te digo que estas quemada. Estas advertida….poca cosa-fue todo lo que dijo antes de azotar la puerta detrás de ella.
-Espera hasta que llegues a Moscú, pelirroja arrogante-murmuro con rabia Anna tocándose la cara.

Elena había salido rápidamente de aquel baño, Aleksei no había alcanzado a verla por lo mismo. Durante todo el regreso al hotel se sintió aún más relajada con lo que había hecho, tenía un presentimiento con aquella mujer, y no era nada bueno. Por más palabras que Yulia la dijera, por mas demostraciones, no podía evitar tener sus dudas. Anna se había visto tan segura con lo que había dicho…

Yulia se removió entre las sabanas cuando sintió la puerta. Abrió los ojos y encontró a Elena parada frente a la cama observándola.

-¿A dónde fuiste?-pregunto llamándola con un dedo.
-Tuve que arreglar unos asuntos-respondió acostándose a su lado, Yulia la abrazo- ¿quieres que pida el desayuno?
-Si-respondió Yulia-¿Y los resolviste?-pregunto-
-¿Qué cosa?-
-A tus asuntos-aclaro. Yulia no obtuvo una respuesta inmediata. Levanto la vista encontrando a Elena mirando hacia el frente.
La pelirroja dio la más cínica de las sonrisas y la observo antes de responder.
-Digamos que si-

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 10:03 pm

XLV
ALGO MÁS



Lámame y tómame
como una vitamina,
porque mi cuerpo es dulce,
como dulce de veneno.


-¿Cómo que no dijo nada? ¿Tuvo algún accidente o algo en el baño?-pregunto Yulia-
-Ya te lo dije Yulia, salió simplemente con el labio aún mas hinchado y apenas aquel hilo de sangre en su cabeza-respondió Aleksei- me preocupe demasiado, pero cada vez que le preguntaba si estaba bien o que era lo que le había pasado se ponía demasiado histérica. Decidí dejarlo así de una buena vez-menciono antes de beber café-
-Te creo. No me sorprende que haya reaccionado así-
-No puedo creer que haya tenido el valor de haberse aparecido así como así-comento-
-Ni que lo digas. Se apareció en el peor momento causándome problemas-dijo antes de beber-
-Tuviste mucho trabajo ¿verdad?-pregunto Aleksei-
-Más o menos-respondió- aunque sinceramente pensé que iba a constarme más trabajo. Aunque no sé hasta donde hubiera llegado-
-¿A qué te refieres exactamente?-
-Tú me conoces Aleksei-mirándolo- ¿Cuándo he soportando algún maltrato por alguna mujer? ¿Cuándo fui tan paciente? Jamás estuve pendiente ni buscando, son ellas quienes vienen a mí, no al revés. Y no estoy acostumbrada a estar ocultándome demasiado, bueno, respeto ciertos límites, pero siento que estoy llegando a ciertos límites.
-¿Estás perdiendo el interés? ¿Es eso?-
-No sé si sea eso realmente-
-Yo tampoco lo creo-comento. Yulia lo miro esperando que siquiera- veras, Yulia, no voy a negar que tu comportamiento es diferente al de antes, y por muy raro que parezca, me gusta, aunque a veces te comportes igual a las mujeres con las que sueles salir-ambos rieron- y es simplemente un disgusto el que sientes, es normal sentirse así ante lo desconocido, nadie sabe como realmente tiene que actuar-
-¿Lo dices por experiencia propia?-pregunto-
-Puede ser-contesto- pero tú no estás llegando a un límite. A eso puedo asegurarlo-
-Y según tu ¿Qué es entonces?-
-Sientes miedo-contesto simplemente-
-¿Miedo?-pregunto riendo- Estas mal Aleksei, yo no siento miedo-negando-
-Por supuesto que sí-insistió- Ya te lo dije, todo esto es nuevo para ti. Jamás te había visto así con alguien, puede que estés confundida, no haces mal al estarlo, pero lo que si no puedes negarme, es que no sabes que te sucede. Porque si sabes exactamente que te sucede. Tú sabes que es algo más-mirándola fijamente-
-Quizás, quizás sea algo más- respondió evadiendo el tema- odio tener estas conversaciones contigo- Aleksei rio-
-Si no es conmigo ¿con quién?-pregunto- ¿Qué harás por la noche?
-Asistir al desfile-
-Eso ya lo sé, me refiero después ¿Ya tienes planes?
-Si-respondió sonriendo-
-Me lo imagine-respondió sonriendo también- Estabas con ella cuando te llame esta mañana ¿cierto?-
-Si-
-Ya veo porque aquellas respuestas-dijo- ¿Pasaste la noche con ella?-
-Si-
-Entonces no te fue tan mal-comento- aunque me parece raro que hayas aceptado venir a tomar un café conmigo-
-Desayunamos juntas, Elena tenía algunas cosas que hacer así que me salí de ahí antes de que alguien pudiera verme y se armara algún otro escándalo que no estoy dispuesta a soportar-
-¿Sigue con eso?-
-Como no tienes idea. Pero lo comprendo, sería raro que alguien me vea tan temprano saliendo de su habitación, es comprensible-
-Ya veo-dijo Aleksei observando su reloj- tenemos algunas horas aún ¿Tienes ganas de un paseo?-
-Está bien-asintió Yulia parándose- por cierto, no me has comentando nada de Katya y eso es raro-
-En el camino te contare todo-dijo abrazándola por los hombros-

Efectivamente como Yulia había comentado, se había marchado del hotel donde estaba Elena después de haber desayunado. Su secretaria, había golpeado la puerta especialmente para relatarle a Elene todo el itinerario del día. Al parecer tenia la orden de aparecerse en un horario ya planificado, pero Elena lo había olvidado por completo. Había escuchado claramente como la pelirroja inventaba una improvisada excusa, evitando que entrara y regresara más tarde, la rubia pálida había asentido sin hacer preguntas y se marcho sin decir nada más. Había bastado que la observara para entender perfectamente que su estadía ahí ya había llegado a su fin, así que lo siguiente que vino fue un beso de despedida y la promesa de verse por la noche.

Yulia y Aleksei habían recorrido aquellos lugares que siempre acostumbraban a visitar cada vez que estaban en París, aquella noche iba a ser la última ya que todo iba a terminar. Si bien habían llegado un poco tarde y pensando que no iban a poder quedarse hasta el último día, el buen trabajado que habían dejado les había facilitado y dado aquella oportunidad. El rubio, tal cual había dicho, le había contado cómo iba la maravillosa relación con la menor de las Katina. Yulia no dudaba de la palabras de su querido amigo y hermano, Katya era exactamente como la describía y sabia, y la vez se sorprendía, de la relación tan formal que estaban tomando. Al parecer Aleksei en aquellos días en los que no había podido aparecerse en París, había llevado a Katya a conocer a sus padres. Le relato con detalles la reacción tan feliz de sus progenitores al saber que finalmente, Aleksei se había atrevido a llevar a alguien a la casa, pero la felicidad no había terminado ahí, ya que mientras cenaban, las preguntas no se habían hecho esperar y supieron ahí que Katya era una Katina. Larissa brincaba de la felicidad, ya que desconocía que Elena tuviera una hermana, y no se cansaba de repetir de que sus hijos, finalmente habían elegido, y muy bien.

Cuando la noche finalmente llego, y con ella la última noche del desfile, el lugar estaba que explotaba de gente desde muy temprano. Estaba claro que había muchas más personas que en los días anteriores, el cierre era algo que nadie debía perderse. Elena había dado su entrada, captando la atención de varios, pero solamente ahí era la única que le interesaba. Yulia estaba apenas unos metros rodeada de personas, pero solamente sus ojos estaban plantados en ella, la morena le había sonreído y ella estaba correspondiéndole sin darse cuenta. El juego de las sonrisas y miradas, hubiera seguido a no ser porque justamente alguien se había parado en el medio de la visión interrumpiendo aquello. Elena no tuvo más que saludar y seguir la conversación que aquel hombre frente a ella le ofrecía.
Aquello, afortunadamente, no había durado demasiado. Faltaba poco para el comienzo del desfile, así que cada uno fue a un lugar para observar atentamente aquel sensacional suceso. Yulia vio claramente como Elena se posicionaba frente a ella, desde el otro lado de la pasarela. El encuentro de miradas era bastante seguido, aún cuando había comenzado todo, los cortos segundos que las modelos no interferían, sus ojos se encontraban y de vez en cuando se escapaba alguna sonrisa. Los diseños estaban mucho más extravagante y más convincentes que anteriormente, los críticos sentados en primera fila lo afirmaban, al igual que los flashes de las cámaras sin descanso que atrapaban todo aquello
Para cuando todo finalmente termino, todos se había levantando de sus asientos y había ovacionado el desfile. Las modelos había salido juntas y los aplausos aumentaron.

-Señorita Katina, el señor Doskas dijo que podría estar disponible mañana por la mañana-dijo siguiéndola con paso apresurado- aunque también dijo que podría verla en alguna fiesta de esta noche.
-Mañana quizás ya ni estemos aquí, Irina-respondió buscando a alguien con la mirada- además no voy a asistir a ninguna fiesta esta noche-informo. Y entonces, salió de su boca lo que jamás había dicho durante todo el tiempo en el que ella tenía su propia revista- Nuestro trabajo ya ha terminado hoy-demando. Aunque ella nunca desaprovechaba esas oportunidades, esta noche nada parecía importarle.
-Entiendo-respondió Irina confundida por su respuesta. Definitivamente Elena Katina estaba cambiado - ¿regresaremos al hotel?-pregunto ingenuamente. El celular de Elena sonó e Irina espero paciente a que su jefa lo buscara y observara la pantalla. Estuvo atenta a cada movimiento, y por muy fugaz que haya sido, había visto la curvatura en la esquina de su labio, sus ojos volvieron a tomar su brillo y la rubia supo que iba a suceder.
-Tú puedes hacerlo si lo quieres-dijo guardando su celular- yo tengo otra cosa que hacer. Por cierto, no nos iremos mañana temprano, si no que será por la tarde. Encárgate de los boletos-ordeno-
-Está bien-respondió- ¿Está bien si me quedo?-pregunto tímidamente-
-Puedes hacer lo que quieras Irina-dijo- solo recuerda lo que te ordene-Elena estaba marchándose cuando frena de golpe y se gira para ver que Irina aún no se había movido de su lugar- por cierto, has estado muy bien en estos días, Irina-observándola. Sin bien no era la clase de felicitaciones más expresivas que había recibido, algo era algo y ella estaba feliz de haber hecho las cosas bien.
-Muchas gracias, señorita Katina-respondió genuinamente. Elena dio una leve inclinación de cabeza, estaba volviéndose a girar cuando la boca de Irina funciono mucho más rápido que su cerebro- que se divierta ésta noche-deseo. Pero rápidamente se arrepintió de esto cuando su jefa la observo con el ceño levemente fruncido. Apretó fuerte sus labios y rezo interiormente porque el castigo no sea cebero con ella, pero aquello no sucedió. Pareció que Elena reprimió cualquier cosa que iba a decir, simplemente negó con la cabeza, y esta vez sí se marcho sin mirar atrás. Irina respiro aliviada y agradeció mentalmente a Yulia Volkova, porque sabía que tenía que ver en todo aquello. Se felicitó a si misma por eso, porque podría ser rubia, pero no tonta. O no tanto.

Elena miro nuevamente su celular e intento localizar el descripción del auto mencionado. Desafortunadamente para ella, había encontrado dos autos iguales, no sabía si se atrevería a ir a alguno preguntando por la persona que se lo había enviado, aquello podría resultar bastante sospechoso. Dio un suspiro justo cuando observo una mano conocida saliendo por la ventanilla, a medida que se acercaba mas, pudo notar que dentro estaba la persona que tanto buscaba. No dudo en entrar rápidamente antes de que llamara la atención de alguien.

-¿Hubo algún problema?-pregunto Yulia a su lado.
-Había un auto igual a este-informo. La morena rio.
-Eso imagine-dijo acariciando su cabello. Ante la cercanía de ambos rostros, hubiera sido imposible que el beso esperado no se concretara. Elena tomo el rostro de Yulia con ambas mas, y recostó un poco se cabeza en el asiento atrayendo a la morena en el proceso. Yulia no había tenido ni una queja ante esto, así que simplemente se limito y corresponder el beso con el mismo entusiasmo- ¿Qué tienes pensando hacer esta noche?-
-Creo que no importa lo que tengo pensado hacer-respondió Elena. Yulia la miro de una manera extraña- porque yo supongo que ya tienes todo un plan para ésta noche-
-Eres una mujer muy inteligente ¿Ya te lo había dicho?-pregunto sonriendo-
-A eso lo sé-respondió- y si, ya me lo habías dicho- Yulia simplemente rio por aquella arrogancia. Ya que aquella era una de las tantas razones por las que le gustaba tanto esa mujer.

La morena beso su cabeza y Elena aprovecho aquello para abrazarse a su cuerpo. Yulia dio la orden de que el auto arrancara hacia su destino y el chofer así lo hizo. El viaje había sido en silencio, pero para nada incomodo, las dos estaban demasiado sumergidas en sus pensamientos como para notar aquello.
Luego de unos cuantos minutos, el auto se detuvo y Elena no pudo observar más que campo a través de la ventanilla que tenía en frente.

-¿Dónde estamos?-pregunto separándose de aquel cuerpo caliente. Yulia no contesto, sino que salió por la puerta y la espero afuera
-Baja-dijo amablemente. Elena un poco confundida lo hizo, preguntándose una vez más que hacían en el medio de la nada. Cuando escucho la puerta detrás de ella cerrarse, se giro encontrándose con muchas luces y algunos sonidos musicales mezclándose entre otros. Escucho a Yulia ordenarlo algo al chofer, pero no pudo entender bien, ya que se había quedado con la vista al frente. El auto arranco permitiéndole una vista más amplia, sintió a la morena tomarle de la mano. Levanto una ceja y giro su rostro para encontrar a Yulia sonriéndole como si nada.
-Estás consciente de la edad que tenemos ¿no?-pregunto-
-Vamos, será divertido-contesto jalándola. A la pelirroja no le había quedado otra más que seguirla, si bien antes habían asistido a otra feria en Moscú, había sido nada más que por Ekaterina ¿Qué sentido tenía ahora? Soltó su mano antes de llamar la atención de cualquiera, ya estaban en la entrada y Yulia se había encargado de todos los pagos pertinentes. Yulia sonreía como si nunca hubiera asistido a una.
-¿Tantos lugares y esto es lo mejor que se te ocurre?-pregunto-
-Vas a divertirte y no podrá negarlo- Aseguro Yulia.

Y aquello había sido exactamente como la morena lo había predicho. Yulia prácticamente la había obligado a subirse a cada juego, y ella no había hecho más que sonreír o reírse a carcajadas, ya sea porque el juego la divertida o Yulia siempre tenía algún comentario para hacer respecto a todo.
Yulia no había podido evitar meterse en aquellos juegos con premios, esta vez Elena se limito a pararse detrás de ella para observar como la morena, una vez más, ganaba un premio. Las risas no se habían hecho esperar nuevamente cuando había elegido una peluca color marrón demasiado larga y Yulia se la había colocado haciendo caras chistosas.

-Sabes, alguien podría encarcelarte por llevar eso puesto-comento Elena entre risas-
-Créeme Elena, nadie se atrevería a tocar esto-señalo su peluca. Las dos rieron y estuvieron de acuerdo con eso. Habían caminando observando uno que otro espectáculo y a otras personas mientras participaban en otros juegos- tengo hambre ¿tú no?-pregunto Yulia de la nada.
-Ahora que lo pienso, si-contesto-
-Recuerdo haber visto un puesto de comida más atrás. Deberíamos volver-comento-
-Yulia, no creo que sea buena idea comer la comida de aquí-dijo algo perturbada por eso.
-Vamos Elena, ya lo hiciste una vez-dijo recordándose- además, harás algo que hace todo el mundo. Imagínate, serás normal por un momento- comento riendo. Elena golpeo su brazo por aquello, pero no protesto.
-Supongo que no habrá forma de librarme de eso-
-Estas en lo correcto-comento Yulia victoriosa. La pelirroja suspiro y siguió a Yulia sabiendo que no tenía más opción. Esperaba únicamente que el famoso puesto no fuera encontrado, pero no tuvo tanta suerte con eso ya que, efectivamente, estaba donde Yulia lo recordaba- busca una mesa, yo iré a preguntar qué es lo que tienen ¿quieres algo en espacial?
-Algo que no afecte mi salud-respondió. Yulia rio alejándose y Elena hizo lo mismo al observarla con aquella peluca que no se había quitado desde que la gano. No había demasiada gente sentada, pero si observo la fila que había, así que decidió seguir observando los puestos.

Elena miraba de vez en cuando a Yulia y casi siempre parecía que no avanzaba en nada. Había visto como un hombre con un rifle tumbaba objetos en tiempo record, también como toda una familia felicitaba a una madre al haber ganado un premio mayor al no haber dejado ningún aro sin embocar. Elena estaba tan entretenida que no había notado que estaba pasando frente a un puesto algo oscuro, así que sin tomarle importancia, quiso seguir con su camino cuando una voz la detuvo y la asusto a la vez.

-¿Quiere saber su futuro?-pregunto una mujer sentada en el puesto, tenía unos aros grandes colgando de sus orejas, un pañuelo en su cabeza y una vestimenta rara. Elena levanto la vista viendo el cartel de “La gitana” sobre su cabeza. Entendiendo perfectamente a que se refería con la pregunta
-Gracias, pero no creo necesitarlo-respondió comenzando a alejarse
-Siempre tan segura de ti y tus decisiones, Elena-comento la mujer. La pelirroja se giro, esta vez completamente intrigada-
-¿Cómo sabe mi nombre?-
-Eres una mujer muy exitosa y reconocida de la tierra de dónde vienes-dijo ignorando su pregunta. Elena noto la mujer tendía varias cartas sobre la mesa y las observaba, para posteriormente mirarla a ella
-Nada que me impresione-contesto la pelirroja- supongo que eso debe decirle a muchos-dijo antes de girarse y avanzar unos pasos
-Aún no has superado tu perdida-comento la anciana. Esta vez Elena se dio vuelta rápidamente, intrigada y sorprendida por lo que escuchaba- te has cerrado durante mucho tiempo a posibilidades de volver a sentir aquello que anhelas, eres fuerte y segura de ti misma, dices sentirte cómoda como estas, pero no puedes negar que temes quedarte sola-dijo colocando mas cartas sobre la mesa- porque es así como te sientes todo el tiempo-dijo mirándola
-Interesante-comento sacando unos cuantos billetes- pero no estoy aquí para escuchar estupideces, ¿esto es suficiente para que se calle?-pregunto dejando el dinero sobre la mesa
-Pero tienes a alguien contigo ahora-siguió como si no la hubiera escuchado- alguien que te lo está regresando-y volvió a sacar otra carta, solo que ésta vez se quedo en silencio mirándola-
-¿Y ahora qué? ¿Se le acabaron los inventos?-pregunto como si no le importara, pero realmente se sentía intrigada.
-Dependerá solo de usted mantener aquello como está-comento- los tiempos será difíciles, pero con sensatez y paciencia podrá superar
-¿Superar qué?-
-Lo que vendrá-dijo mirándola- y lo que usted carga consigo y en su consciencia. Llevar tantos años de odio no ha hecho más que alejarla de sus seres queridos, cuando usted sepa perdonar, tendrá menos problemas con los que lidiar. Deberá actuar con la mente libre y sin cargas pesadas-
-¿A qué se refiere con esos problemas? ¿Qué vendrá?-
-Lo que la atormenta-mirándola- empiece ahora por perdonar. Como a su padre-
-No pensó en la familia que destruía mientras él se divertía, lo que hizo es imperdonable-apretando sus puños-
-Pero aquello es una carga para usted-dijo- que ignore las cosas, no harán que desaparezcan. Tendrá su recompensa cuando más la necesite-
-En todo caso es problema mío… señora-dijo aventándole mas billetes – si eso es todo…
-No debería hacer comparaciones-dijo deteniéndola- su vida es muy diferente ahora y usted disfruta mucho de eso, pero llevar el pasado a cuestas no traerá cosas buenas, y más cuando éste siempre puede regresar-
-¿Regresar?-pregunto atónita
-Debe abrirse a muchas posibilidades para estar preparada-dejo caer una última carta sobre la mesa- tiene esperanzas, pero solo dependerá de usted que aparezcan-
-Como diga-contesto-
-Y la duda que la aflige-dijo viendo como Elena se detenía, pero no giraba- aquello a lo que no se atreve a darle nombre, pero sabe lo que es, está dentro de usted. Se ha engañado durante mucho tiempo y ahora no sabe diferenciar lo que es real, solamente mire su presente Elena, ahí está la respuesta.
-¿Qué cosa de mi presente?-
-Usted ya lo sabe-respondió- ya está pensando en ello ahora mismo. Solamente limítese a no mezclar las cosas… por ahora, hasta que todo vuelva a unirse para dar el golpe final y termine de superar esa etapa-

Elena ésta vez no había contestado nada, se había marchado escuchando las últimas palabras de aquella gitana, que lejos de sorprenderla, la asustaban. Porque intuía perfectamente a lo que se refería, y más cuando había sido atrapada pensando en la respuesta que tanto se negaba a decir en voz alta. Levanto la vista y encontró a Yulia con una bandeja en la mano llamándola, fue a su encuentro aún con todas esas palabras repitiéndose una y otra vez en su cabeza.

-¿Todo bien?-pregunto Yulia cuando se había sentado- Pareces algo… sorprendida-
-Algo así-respondió- vi a un hombre hacer trucos con fuego que me parecieron imposibles de hacer-
-Sí, bueno, siempre hay algo raro detrás de todo aquello-contesto. Yulia sabía que aquello no era cierto, se necesitaba mucho más que un acto con fuego para sorprender a Elena, pero para no estropear aquella salida pacífica, decidió no preguntar mas nada.

El cambio en el humor de Elena había sido bastante notorio, ya no hablaba demasiado y mucho menos sonreía. Yulia decidió que ya había sido demasiada por eso noche y ambas se marcharon de aquella feria que había sido mucho descubrimiento para ellas. El hombre que las había llevado, había aparecido a los pocos minutos en la entrada para regresarlas a sus hoteles.

-No quiero-había dicho de repente Elena mirando la ventanilla.
-¿Qué no quieres?-pregunto Yulia mirándola confundida.
-Regresar a mi hotel ésta noche-dijo. Yulia sonrió y la abrazo apretándola contra ella.
-¿Quieres quedarte conmigo?-pregunto besando su frente. Elena simplemente cerró los ojos y se abrazo a su cuerpo- tomare eso como un sí-

La puerta se abrió y ambas bajaron del auto. No había dicho ni una palabra en todo el trayecto a la habitación de Yulia, parecía que cada una estaban pensando en diferentes cosas. Elena entro seguida de Yulia a la habitación, se paro justo en el medio y se giro para encontrar a Yulia mirándola mientras se apoyaba sobre la puerta.

-¿Quieres sentarte?-pregunto Yulia dando unos pasos más cerca de ella. Elena negó con la cabeza- ¿Algo de beber?-volvió a preguntar. Elena negó una vez más y Yulia estaba solo a un paso de llegar a ella- ¿Entonces qué quieres?-
-Mi presente-dijo avanzando hacia la morena antes de besarla. Yulia no entendió aquello que escucho, pero tampoco interrumpió ya que eso significaría dejar de probar aquellos labios. La tomo de la cintura y la atrajo más a su cuerpo, Yulia sintió como las manos de Elena quitaban lentamente la peluca de su cabeza. Se había alejado repentinamente de ella para colocársela sobre su cabeza- ¿Cómo me queda?-pregunto-
-Sensacional-contesto Yulia acercándose- pero en mi sincera opinión, te prefiero al natural-
-¿Por qué?-
-Porque sé que eres única siendo tú-respondió. Elena no supo si fueron aquellas palabras, o lo que escuchaba dentro suyo, pero su cuerpo había reacción por voluntad propia y prácticamente estaba colgándose de Yulia volviéndola a besar con ganas- aunque no estaría mal que te la dejes por esta noche-
-¿Qué tienes en mente?-pregunto mordiendo su labio inferior
-Ahora voy a demostrártelo-dijo volviéndola a besar.

La noche se había hecho corta para ambas en aquel hotel, pero lo suficiente como para que volvieran a expresar aquel gusto por la otra.
Cuando Elena había despertado a la mañana siguiente, Yulia ya estaba esperándola con un desayuno ya preparado. Habían comido con total tranquilidad y se había tomado gran parte de la mañana y tarde para seguir recorriendo las calles parisinas. Habían comprando uno que otro recuerdo y las fotos no se había hecho esperar, esta vez, Elena no había puesto demasiada resistencia en salir en una que otra junta a Yulia. Todo aquello estaba saliendo perfecto.
Habían pasado una vez más frente a aquella galería y habían estado una vez más en aquella plaza que había sido testigo de muchas cosas

-Realmente te gusto mucho ese cuadro ¿cierto?-pregunto Yulia.
-Si-contesto- pero a estas alturas seguramente ya alguien debió comprarlo-
-Es lo más seguro-contesto Yulia sonriendo.

Se habían despedido cuando faltaba poco tiempo para regresar. Cada una regreso a su hotel para preparar sus maletas e irse al aeropuerto.
Aleksei estaba ya preparado frente a su puerta cuando llego, habían bastando que solamente se miraran para comprender las cosas, el había entrado seguida de la morena y la había invadido con preguntas nuevamente. Esta vez Yulia no tuvo reticencia en contarle donde se había pasado casi todo el día.

-Éste es mi lugar-dijo señalándolo para sentarse rápidamente- ¿dónde estarás tú?-
-Más atrás-contesto Irina- nos veremos al aterrizar-
-Si-contesto Elena. Se había entretenido leyendo una revista cuando había sentido a alguien sentarse a su lado. La sonrisa en su rostro fue inevitable ya que había visto quien era- ¿Cómo es que le haces?-pregunto sin levantar la mirada
-¿Crees en las casualidades?-pregunto Yulia a su lado- deberías prestar más atención, te sorprenderías bastante-
-Ya veo-murmuro sin creerle nada-
-No dormirás durante todo el viaje de nuevo ¿cierto?
-Eso depende-
-¿Depende de qué?-
-Si la conversación es interesante-contesto mirándola-
-Voy a esmerarme entonces-dijo sonriendo.

Efectivamente Elena no había dormido nada, ya que no estaba cansada de la misma manera como lo había hecho en el vuelo de ida, pero si tenía algo de sueño. Pero aquello valía la pena después de haber pasado una noche como la que tuvo.
Para cuando finalmente habían llegado al anochecer, Aleksei se había encargado como favor llevar a Alexa hasta su casa. Irina había pedido un taxi y se despidió rápidamente de Elena, ya que parecía bastante cansada. Yulia se ofreció a acompañarla y Elena supo captar la indirecta, acepto y juntas se habían ido en dirección a la mansión.

Yulia tenía algunas prendas ya en sus cajones, así que después de una cena rápida, ambas habían caído prácticamente inconscientes en la cama. No sin antes abrazarse para sentir el calor de la otra.
Cuando estaban desayunando temprano en la mañana, Yulia había recibido una llamada y tuvo que marcharse a solucionar algo con respecto a su revista, Elena la había despedido en la puerta, la observo hasta perderla de vista y luego se fue a colocarse ropa apropiada para su ajetreado día. El trabajo volvía.

Había sido el día siguiente de su llegada, cuando Elena recibió la llamada de Katya para invitarla a cenar, había aceptado sin pensarlo demasiado, ya que era cierto que tenía bastante sin ver a su hermana y sobrina y le había pedido estrictamente no faltar. Además aún no se quitaba de la cabeza las palabras de la gitana que estaban firmemente grabadas en su mente.
Yulia la había sorprendido con un mensaje, diciendo que estaba invitada también a aquella cena ¿Qué se traía Katya? Elena pidió que fuera a recogerla y Yulia acepto inmediatamente, expresando también la sorpresa por aquello.
Cuando ya había llegado la hora y las dos ya estaban golpeando su puerta, comenzaron a aparecer las sorpresas. La puerta se abrió y salió una pequeña pelirroja alegre a recibirlas.

-¡Tía Yulia!-grito colgándose de la morena. La cara de ambas adultas fue de sorpresa durante un instante, luego de comprensión ya que había asimilado que Ekaterina ya tenía demasiada confianza con ella-
-Hola pequeña-dijo cargándola
-Hola tía Lena- dijo estirando sus brazos para que ésta la cargara
-Mi pequeña-dijo sujetándola
-Mami dijo que pueden entrar-informo. Las tres entraron para ver la mesa ya lista y a una Katya saliendo de la cocina con una olla
-Hola Katya-la saludo Yulia
-Hola Yulia-contesto la pelirroja- ¿Cómo estás? ¿Tuvieron un viaje cansador?
-Algo así-respondió- para nada grave
-Me alegro entonces-contesto- hola hermana-dijo saludando a Elena
-Hola Katya-dijo mientras dejaba a Ekaterina en el suelo. Katya se había quedado parada en su lugar después de colocar la olla en el centro de la mesa, el silencio se hizo presente convirtiéndose en incomodo. Miraba primero atentamente a Yulia y luego a Elena, esperando encontrar algo que le diera respuestas- ¿Te sucede algo, Katya?-pregunto Elena notando aquello.
-No, no tengo nada-dijo negando efusivamente con la cabeza- ¿Qué podría tener yo?-sonriendo nerviosamente- siéntense por favor, como verán la cena ya está servida. Pueden… pueden hacerlo juntas si así lo desean-comento sin saber muy bien porque había dicho aquello. Yulia y Elena se había mirado confundidas, pero así lo hicieron.
Katya estaba en la punta con Ekaterina a su derecha. Elena lo había hecho a su izquierda con Yulia a su lado.

-La cena se ve deliciosa, Katya-comento Yulia.
-Gracias Yulia-comento antes de comenzar a servirla.
-¿Y bien? ¿Alguien tiene algo para contar?-pregunto como quien no quiere la cosa.
-¿Qué quieres saber exactamente?-pregunto Elena tranquilamente.
-No lo sé, quizás… quizás algo que quieran admitir-sugirió
-¿Admitir?-pregunto Yulia confundida
-Bueno, o… o contar, no lo sé-dijo sabiendo que había sido demasiado directa- ¿Y qué tal París?-pregunto cambiando de tema. Ambas mujeres habían relatado detalladamente todos los desfiles durante los días que habían estado. Katya se mostraba algo ansiosa de vez en cuando y otras actuaba extrañamente. Lo cual había sido bastante notorio. Inclusive había momentos en los que se quedaba en silencio y solamente era el sonido de los cubiertos lo que se oía en el comedor.
Ekaterina ya se había marchado a jugar con sus juguetes y Katya se había levantando a recoger los platos y demás cosas, Yulia y Elena la observaban en completo silencio.
-Tu hermana actúa bastante extraño-comento Yulia cuando Katya se había ido a la cocina
-Lo sé-contesto- demasiado diría yo.
-¿Crees que le pase algo?-
-Pronto se sabrá-dijo- Katya no puede aguantar mucho una cosa sin soltársela a alguien. Años de experiencia-dijo recordando su infancia.

Katya regreso minutos después con tazas para tomar el té. Todas se habían trasladado a la sala de estar, donde nuevamente el silencio se había hecho presente en varias ocasiones. La situación era algo incomoda y de a momentos extrañas. Yulia había esperado a terminar su té cuando decide que ya había tenido demasiado de aquello.

-Discúlpenme- comenzó- pero aún tengo que ver algunas cosas de las revista y no quisiera desvelarme demasiado. Katya, gracias por tu invitación, la cena ha estado exquisita como siempre-
-Gracias Yulia-dijo parándose- me alegra que así sea
-¿Podrías llevarme?-pregunto Elena parándose. Yulia y Katya se había quedado mirándola- es que… es que no tengo batería en el celular y no tengo con que llamar a mi chofer-
-Seguro-contesto Yulia como si nada. Katya se sorprendió por aquello, tranquilamente su hermana podría usar el teléfono de la casa o simplemente pedirle prestado su auto, como tantas veces había dicho. Pero prefirió callar, aquello por si solo estaba alejando sus últimas dudas de que su hija estaba equivocada.
-Elena, antes… antes me gustaría hablar contigo- pidió. Yulia entendió aquello.
-Te esperare en el auto Elena-dijo antes de marcharse.
-Está bien-respondió. Observo como Katya suspiraba varias veces antes de hablar- ¿Qué sucede Katya? ¿Qué quieres hablar conmigo?-
-Es que, la cena fue con un propósito-confeso
-Lo sabia-dijo cruzándose de brazos- aunque tampoco es una sorpresa. Dime, ¿Qué quieres preguntarme?- Katya la miro a los ojos y la tomo por sus codos, Elena se sorprendió por ello, ya que su hermana al parecer iba a decirle algo importar, o mejor, preguntarle.
-Quiero que me digas-comenzó aclarándose la garganta- quiero que me digas que clase de relación tienes con Yulia Volkova. Y quiero la verdad, Lena-

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 10:04 pm

XLVI
DESCUBIERTAS


Ahora mi vida
es dulce como la canela.
Como un maldito sueño
en el cual estoy viviendo.


-¿Qué dices?-pregunto soltándose- ¿Qué clase de relación crees que tengo, Katya?- estaba completamente aturdida.
-Es que yo… yo…
-¿Tú qué?-pregunto queriendo serenarse- ¿Cómo es que me preguntas eso?-dijo mirando en otra dirección- relación… lo que se ve es lo que hay Katya-mirándola- ¿A qué viene toda ésta estupidez?-
-No lo sé-respondió. Quizás había estado equivocada- sinceramente no sé porque lo pregunte-observando el suelo.
-Tú no preguntarías una cosa como esa sin tener razones-comento. Aunque se arrepintió rápido de haber mencionado aquello.
-Lo sé, lo sé-contesto- pero es que… estás diferente, de la nada presentas a Yulia y…
-¿Y qué, Katya?-mirándola seriamente- ¿Ahora cualquier persona a quien te presente tendrá algo que ver conmigo?-
-Tienes razón-dijo- sería algo tonto-queriendo sonreír.
-Sería más que eso-contesto-¿Eso es todo lo que querías decirme?-
-Sí, lo siento. Te hice perder el tiempo-se disculpo- Lena, yo…
-Olvídalo Katya-la interrumpió- Dejemos esto olvidado ¿está bien?-
-Está bien-contesto. Acompaño a Elena hasta la puerta y la abrazo, siendo correspondida- hipotéticamente hablando-dijo en su oído- Si algo fuera cierto, me lo dirías ¿no?
-¿Decirte qué?-pregunto Elena separándose-
-Si tienes una relación- su hermana la miro de una manera extraña- Con… cualquiera. No precisamente tiene que ser con Yulia, por supuesto- aclaro rápidamente.
-Eso creo, Katya-contesto confundida-
-Lena, espera-la detuvo- eres mi hermana, y te amo por ello, sea como seas. Aunque tengas ese carácter y a veces te comportes distante, sabes que aquí tienes a una hermana que siempre va a escucharte y apoyarte en lo que sea. Sabes que yo no te voy a juzgar ¿cierto? Simplemente me duele que no confíes en mí.
-No es que no confíe en ti Katya-
-¿Y entonces qué es?-pregunto- A veces no sé lo que te sucede porque no me cuentas, no sé de qué manera comportarme y…
-Cuando sea su momento lo sabrás-la interrumpió- Siento no ser tan demostrativa, pero sabes que eres todo lo que tengo-
-Lo sé-contesto alegre- eso quiere decir que tú eres…
-No lo soy-la interrumpió- no lo soy-repitió- créeme-
-Está bien-dijo rindiéndose- Yo voy a esperar aquí paciente. Ya llegara el momento en el que quieras contarme-
-No hay demasiado, pero si insistes…
-Yo sé que si-respondió- ahora ve. Yulia está esperando, no quiero seguir aplazando su…-no supo que decir.
-Adiós Katya-dijo Elena librándose de aquella incomoda conversación. Llego hasta el auto y Yulia partió rápidamente, como si realmente hubiera estado apurada.
-¿Sucedió algo malo?-pregunto Yulia
-Depende por donde lo mires-respondió Elena sin dar mucho detalle.
-Y eso quiere decir…
-No fue nada Yulia. Simplemente una duda tonta de Katya-
-Bien-respondió conforme- ¿Quieres que te lleve hasta la mansión?-pregunto. Elena negó con la cabeza y Yulia sonrió. Al parecer ambas se habían acostumbrado a lo mismo.

Elena no había hablado durante todo el viaje. Aún se sentía un poco extraña por la pregunta de Katya ¿Cómo es que se había enterado? Su hermana no era tan detallista como para darse cuenta de aquello, conociéndola, sería lo último que hubiera pensado, pero ¿Por qué pregunto aquello entonces? Se veía algo ansiosa y sorprendida, pero no estaba enojada. Ahora sabía perfectamente porque había actuado de aquella manera durante la cena, y ni hablar de que siempre quería traer las conversaciones siempre al mismo punto. ¿Por qué no se lo dijo? No era el momento ni el lugar apropiado, además ¿Qué eran realmente Yulia y ella? Jamás habían tenido una conversación en la que aclararan eso. Elena no pudo evitar recordar al agitana ¿Y si realmente era necesario quitarse los problemas de encima? ¿Contárselo a Katya sería bueno para ella? ¿Qué tal si luego todo Moscú se enteraba de ello? ¿Qué pasaría con su reputación? Ni hablar, mientras menos gente sepa, mejor. Que se supiera eso, seria la ruina para ella. El mundo jamás debía saber que ella… estaba con Yulia. Quizás a eso se había referido aquella rara anciana, si no quería escándalos, debía seguir manteniendo las cosas así. Después de todo le había dicho que iba a tener una recompensa.
Observo a Yulia a su lado, a su presente ¿también sería una recompensa? Yulia la hacía feliz, a eso ya no iba a negarlo. Le había regresado cada emoción que había sido guardada en el fondo de su ser. Estaba nuevamente arriesgando, entregando parte de ella, aunque la asustara y no le agradara, ya nada podía hacer. Lo que sentía, lo que se negaba a admitir, estaba más que presente. Que ignore las cosas, no harán que desaparezcan. Le había dicho la gitana, y cuánta razón tenía. Ahora la pregunta era ¿Cuánto iba a durar? ¿Siempre iba a mantenerse en la clandestinidad? El auto ya se había detenido, pero ella ni lo había notado.

-Elena-dijo Yulia llamándola al abrir la puerta- ¿Te encuentras bien?
-Si-dijo saliendo- estoy bien-dijo queriendo convencerse a sí misma.

Yulia dejo que caminara primero, y las dos entraron a aquel ascensor que iba directo al último piso. Elena por alguna razón, ya no quería pasar las noches en soledad. Las palabras de la gitana, aunque no lo hubiera admitido en su momento, tristemente habían sido ciertas. Al igual que Yulia en su mansión, también tenía una que otra prenda ahí, así que no fue problema el cambio de ropa para dormir.

-Ahora regreso-aviso Yulia antes de salir de la habitación. Elena termino de cambiarse cómodamente, fue hasta el baño para cepillar su cabello una vez más, cuando regreso, Yulia aún no aparecía. Rodeo la cama y observo las sabanas rojas, irguió su cuerpo y sus manos tocaron la seda. Estaba tan silencioso que no puedo evitar asustarse cuando Yulia la abrazo desde atrás.
-¿Te gusta la seda?-pregunto. Elena sintió como apartaba su cabello y besaba su cuello. Un suspiro involuntario no se había hecho esperar.
-Si-respondió- y éste color rojo es tan…
-Lo sé-respondió Yulia. Sintió sus muslos chocar con los suyos, ninguna de los dos tenían algo que cubriera sus piernas, así que el contacto de las pieles comenzaba a quemar- es así como tu cabello-menciono.
-¿Y cómo es mi cabello?-pregunto girándose para mirarla
-Hermoso al tacto-dijo tocándoselo- tan particular, tan llamativo, tan…
-Lo sé-respondió de la misma manera que lo había hecho Yulia sonriendo- Yulia…
-Dime-dijo cerca de su boca-
-Tócame-ordeno con la mirada brillante.

Yulia no dudo en besarla y recostarla sobre la cama. Elena se dio la total libertad que se negaba, y respondió al fiero beso, sintiendo a su corazón bombear fuerte, no sabiendo si de excitación o de alegría. Yulia ataco su cuello y ella tiro de su cabello, su cuerpo estaba entregándose al igual que ella a su deseo. Sintió las manos de Yulia acariciando su cuello, sus pechos, su abdomen y más abajo. Elena se limitaba a abrirse para ella y a suspirar de gusto. La pelirroja con un movimiento ágil, había quedado sobre Yulia, sentándose sobre su abdomen. La morena no había desaprovechado la oportunidad de tocarla, sus caderas, sus piernas, Elena sonreía de una manera picara mientras dejaba que la explorara. Se quito la remera, quedando solamente en brasier, la arrojo sobre el rostro de la morena, quien se la había quitando rápidamente para no perder de vista aquel paisaje tan perfecto.

-¿Tu quieres matarme?-pregunto Yulia. Elena se acerco hasta su boca, pero se retiro cuando Yulia había querido besarla.
-¿Y si ese fuera el plan?-pregunto coquetamente. Esta vez si dejo que la besara, tiro del labio de Yulia justo cuando estaba separándose. Todo sin dejar de mirarla a los ojos.
-Pues… yo diría que sería una muy buena forma de morir-respondió. Las dos rieron, Yulia volvió a girar quedando sobre Elena- ¿Estás lista?-
-¿Para qué?-
-Para esto-dijo. Y sintió la mano de Yulia colocarse sobre su ropa interior. Elena mordió sus propios labios a la vez que levantaba sus caderas y su respiración se hacía más rápida- Así, Elena… no sabes lo hermosa que te ves ahora mismo-comento antes de besarla.

Los movimientos de Yulia siguieron sobre la tela, trazando círculos haciendo presión, otras veces eran caricias suaves de manera vertical. Elena había arqueado su espalda y por su propia cuenta se retiro el brasier. Había alcanzando apenas a quitarle la remera a Yulia, cuando ésta había acercado su boca hacia su pezón. Endureciéndolo al instante. Yulia lamio, chupo y jugueteo con aquellos enormes senos hasta dejarlos brillosos y rojos. Los jadeos y movimientos de Elena debajo de ella cada vez eran más constantes. La pelirroja extendió la mano y desabrocho el brasier de Yulia, arrojándolo lejos de la cama. Había tomando ambos con las dos manos, provocando que Yulia hiciera más presión en su centro con sus dedos.

-Oh…-emitió cuando Yulia trazo cirulos en su zona más sensible.
-Di mi nombre, Elena-dijo volviendo a chupar su pezón- di mi nombre y dime qué quieres-
-Yulia…-gimió levantando sus caderas- ahora. Hazlo ahora- pidió excitada. Quiso retirar su ropa interior hasta donde el cuerpo de la morena sobre el suyo se lo permitía- ayúdame… por favor-rogó. Yulia sonrió al notar su ruego, sabía que Elena no era de esas mujeres, pero la ocasiona se lo ameritaba. Se retiro y termino de quitarle sus bragas, hizo lo mismo con las suyas y volvió a retomar su lugar. La pelirroja desesperada la abrazo pegándola a ella y la beso de manera pasional- Yulia-volvió a repetir cuando se habían separado para tomar aire.

La morena justo había decidido dejar de torturarla, pero parece que Elena no estaba tan paciente. La pelirroja tomo su mano, y la llevo entre sus piernas, Yulia levanto un poco su cuerpo viendo como su propia mano era guiada hacia aquel sitio en el que era muy aclamada. Preparo sus dedos y dejo que Elena se penetrara sola con su mano, observo su boca abrirse y como retenía la respiración. No se había detenido hasta que ya no quedaba ni un centímetro más por entrar, Yulia se acomodo mejor sobre ella y comenzó con un lento movimiento que era correspondido por las caderas de la pelirroja.
Elena la tomo de su cuello para besarla, la retuvo ahí sujetando sus cortos cabellos con una mano y la otra estaba sobre el pecho de Yulia.


-Yulia…-jadeo observándola a los ojos- quiero… quiero hacerte lo mismo, quiere hacerte sentir lo que tú haces conmigo- y cerro sus ojos gimiendo-
-Ya lo harás, Elena-prometió si detener sus movimientos.
-No…-respondió débilmente- tiene que ser ahora- Y Yulia no pudo resistirse a esa mirada. Acomodo sus piernas de manera que le dieran acceso a ella, Elena no duro un segundo más en sumergir su mano ahí en cuanto pudo. Ninguna quitaba la mirada de la otra, cuando una aceleraba sus movimientos, la otra la imitaba provocando que gimieran en sincronización.
Los movimientos se habían hecho constantes durante un rato, hasta que sus cuerpos avisaba que no faltaba mucho para llegar, Yulia profundizo sus movimientos y Elena levanto sus caderas encontrándola, haciendo lo mismo con sus manos.
-Elena…-dijo Yulia mirándola-… juntas-fue todo lo que pudo pronunciar antes de besarla. Busco aire y oculto su rostro en el cuello de la pelirroja, escuchando en su oído su respiración agitada y su pecho subir y bajar rápidamente.
-Yulia… más rápido-pidió. Bastaron unos segundos más de aquello y las dos gritaron al mismo compas. Yulia termino por derrumbarse sobre su cuerpo, Elena la abrazo igual de agitada que ella, pero sin dejar de tener la sonrisa satisfecha en su rostro- eso fue…
-Lo sé-dijo Yulia recuperando el aliento. Se apoyo sobre su mano y miro a Elena a la cara- si que te gustaron mis sabanas-dijo bromeando.
-Fue mucho más que eso-dijo abrazándola. Yulia beso su frente y tapo el cuerpo de ambas.
-Podríamos descansar un rato-propuso. Elena volvió a sonreír de aquella manera como hace instantes
-Creo que eres tu quien quiere matarme-dijo mirándola.
-Será una buena muerte, ya te lo dije- menciono antes de besarla.
-Estoy segura de eso-respondió Elena colocándose sobre ella- pero serás tú quien lo haga primero-la retó
-A eso ya lo veremos pelirroja-dijo Yulia tomándola de la cintura. Aquella noche, iba a ser una noche muy larga.

* * * * *

REVISTA DE MODAS “VOLK”


-¿Y qué me dices de esto Yulia?-pregunto Aleksei alcanzándole una carpeta-
-No había visto esto antes-menciono- ¿desde hace cuanto que está aquí?-
-Dos semanas-respondió- me había olvidado de avisarte. Fue incluso antes del viaje a París, discúlpame.
-No hay problema Aleksei, ya veremos que diseño puede utilizarse de aquí-
-Está bien, en cuanto te decidas me avisas-pidió antes de marcharse. Aleksei apenas había salido cuando una Alexa agitada entra, olvidándose de llamar antes.
-Señorita Volkova-dijo- tiene una llamada-aviso- es urgente
-¿De quién, Alexa?-pregunto preocupada.
-Es su madre-fue todo lo que necesito Yulia para levantar rápidamente el teléfono de su oficina.

Habían sido unas cortas palabras con dolor por parte de su madre y pocas preguntas por ella. Yulia salió corriendo a ciegas de su edificio, para ir directo al hospital. Según su progenitora, el estado de su padre no era para alarmarse, pero según ella, si era preocupante, si no ¿Qué hacía en el hospital? Yulia atravesó las calles con mucha velocidad y angustia. Oleg siempre había sido testarudo cuando le advertían las cosas.
Yulia se detuvo en el estacionamiento y salió caminando a paso ligero hacia dentro del hospital. No era necesario preguntar nada, su madre le había dado las indicaciones necesarias para saber donde iban a estar. Con la espera eterna que sentía a cada paso que daba y un nudo en la garganta, observo a su madre a unos metros más adelante en el pasillo. Se abrazaba a sí misma y observaba el suelo con la mirada perdida.
-Mamá-dijo llamándola. Larissa levanto la mirada, mostrando sus ojos preocupados, y Yulia supo que no estaba tan tranquila como se había hecho notar por teléfono- madre-dijo abrazándola.
-Mi niña-pronuncio Larissa refugiándose en los brazos de su hija- Yulia…
-Todo está bien mamá-dijo para tranquilizarse a ella también- ¿Está despierto?-pregunto al soltarse
-Sí, hace un momento despertó. Le dije que iba a ir por un café, es que verlo así es…es…
-Lo sé-dijo Yulia acariciando su brazo- pero vamos a encontrar la solución mama, ya verás-
-Intenta convencerlo Yulia-pidió- por favor, hija.
-Lo intentare-dijo antes de entrar. Oleg respiraba pesadamente tendido sobre la cama. Los mismos ojos azules observaron a Yulia acercarse, el cansado hombre tendió su mano y la morena no dudo en tomarla.
-Papá…
-Lo siento, lo siento tanto Yulia. Siento causarles tanta preocupación, realmente no fue mi intención
-Se que no fue así papá-contesto sentándose a su lado- pero ya fuiste advertido una vez viejo, eres bastante testarudo ¿no te das cuenta que todo esto es por ti? No preocupamos, pero si tu no aportas…
-¿Y dejar los negocios? ¿Quién se ocuparía de ellos?-
-Yo y Aleksei, papá-contesto- tus hijos.
-No-negando- ustedes ya tienen un trabajo que disfrutan, Aleksei se negó varias veces diciendo que eso no es lo suyo, además sé que lo hace por las mujeres-sonriendo- no podría hacerles eso.
-Pero es tu salud, papá-contesto Yulia- tú me enseñaste varias cosas, Aleksei podría tener un poco el mando de la revista y yo podría ayudarte…
-Pero eso no te gusta, Yulia-dijo mirándola. La morena simplemente desvió la mirada sabiendo que era cierto- no voy a hacerlos infelices.
-Y yo no pienso perderte. Hare lo necesario para que no te esfuerces y tu corazón tenga que pagar por ello.
-Eres testaruda
-Soy como tu-respondió sonriendo- sabes que aprendo rápido.
-Esto no es como elegir la prenda apropiada para que la gente lo tenga como moda, Yulia. Créeme que se la diferencia, tengo tratos importantes que atender. Además, esta semana debo convencer a unos cuantos peces gordos y prometo que después de eso voy a descansar. Debes creer en mi palabra-
-Ya dijiste eso una vez-menciono recordándolo- ¿Qué tienes que hacer con exactitud?-pregunto suspirando.
-Tengo que asistir a una que otra fiesta e impresionarlos. Lo demás vendrá solo.
-Mientras tanto sigues esforzándote y preocupándote-comento- tú sabes que puedo ayudarte papá. Y vamos a seguir con esto todo el resto del día si es necesario, pero a partir de ahora me tendrás que ver y soportar más seguido
-Bueno, si es así no tengo problema, hija-dijo alegre- pero no quiero que dejes tu revista, y me sentiré culpable si queda por completo en manos de Aleksei-ambos rieron.
-Eso no pasara-aseguro- tampoco quiero caer en la ruina tan rápido.
-Lo siento tanto, Yulia…
-Basta de disculpas-dijo apretando su mano- puedo ocuparme de ambas cosas, ya verás.
-Yo se que será así-dijo- ¿Cómo está tu madre? Sé que está más preocupada de lo que intenta parecer.
-Ya la conoces, pero veras que todo cambiara-dijo parándose- ¿tienes idea de cuándo saldrás de aquí?-
-Quizás mañana-respondió Oleg- ¿Por qué?-
-Para ir preparándome. De todas maneras sé que me lo harán saber-
-Gracias hija-respondió Oleg conmovido por el momento-
-No tienes nada que agradecer papá- Yulia estuvo charlando de otras cosas más con su padre hasta que finalmente le dio un abrazo diciendo que al día siguiente volvería para ver como seguía, cuando salió Larissa estaba recibiendo un café por parte de Aleksei, quien al verla se paro rápidamente
-No me avisaste- le reprocho
-Lo siento, se me olvido Aleksei-explico-
-¿Cómo está?-
-Estable-dijo- pero hace rato corremos con esa suerte, no quiero que llegue el día en el que se termine.
-Lo sé-dijo Aleksei- ¿Qué haremos? El sigue esforzándose y…
-Nosotros nos encargaremos-dijo Yulia-
-Lo que sea necesario, lo hare-respondió el rubio seguro.
-Bien, porque necesito que te hagas cargo de algunas cosas en la revista. Por hoy no regresare, iré hasta la empresa de papá y hablare con su secretaria para que me ponga al corriente de algunas cosas. Dejare que solamente esté en la oficina y trabajando las horas que debe y nada más.
-Es lo mejor-accedió Aleksei- cualquier cosa que necesites, házmela saber. No tengo problema en trabajar en la empresa si es necesario-
-Lo sé, pero por el momento solucionaremos esas cuestiones- Aleksei asintió y entro a la habitación de Oleg. Quien al verlo mostro la misma alegría como con Yulia, sabía que sus hijos estaban preocupados por su insensatez y poco cuidado por su salud. Yulia contuvo un poco más a su madre y luego se dirigió a la empresa de su padre, donde necesitaba informarse de algunas cosas para poder ayudarlo.


REVISTA DE MODAS “ÍCONO”


-Pero señorita Katina, nos tardaríamos semanas, además los gastos aumentaran y podría ser innecesario si…
-Los gastos son lo de menos, lo único innecesario aquí es la gente que no quiere trabajar y me interrumpe por cosas sin sentido-dijo mirándola a la pobre mujer que enseguida bajo la mirada- yo he dado la orden y quiero que la cumplan-dijo parándose- eso es todo-dijo dándole permiso para que todos se marcharan.
Elena entro en su oficina y se dispuso a mirar y corregir algunas cosas de redacción cuando Irina entra dejándole sobre su escritorio unas cuantas fotos y un sobre blanco, todo sin ser observada.
-Esto llego para usted, señorita Katina-
-¿Qué es?-aún sin mirarla.
-No lo sé, pero parece importante-dijo viendo el logo en una punta. Elena suspiro y decidió tomar el sobre. Lo abrió delante de la atenta mirada de la rubia, quien observaba el movimiento de sus ojos y como poco a poco su ceño se iba frunciendo. Era bastante claro para Irina que aquel sobre no traía buenas noticias para su jefa.
-Resulta que ahora tengo que lidiar con esto-dijo tirando la hoja sobre su escritorio. Irina retrocedió cuando Elena se paro abruptamente, era más alta que ella, otro motivo más para el que sea intimidante- necesito que te comunique con mi abogado Irina, en cuanto lo tengas en línea pásamelo de inmediato-ordeno.
-Enseguida-dijo marchándose rápidamente del lugar. Había aprendido muy bien durante todo el tiempo en el que había trabajado para ella, cuando marcharse. No había sido demasiado trabajo contactar con el abogado, al menos Elena no tendría motivos para desquitarse con ella si no obedecía rápido a sus órdenes. Aunque últimamente no lo hacía con ella, o con muchos otros empleados. No supo cual era el motivo por el cual se había puesto así, pero seguramente era algo grave ya que estaba necesitando de su abogado.
Poco después había visto a Elena salir de su oficina, diciendo solamente que volverá dentro de una hora. Irina asintió y se encargo durante todo ese rato de las llamadas y demás cosas. Había tenido que cancelar una que otra cosa y posponer el pedido del almuerzo para después. Sabía que a su jefa no le gustaba la comida fría.
Y puntualmente como lo había dicho, la pelirroja regreso. Irina no supo adivinar si al menos ya no estaba de malas, porque su rostro estaba completamente serio y era difícil interpretarlo así. No había alcanzando a cerrarse la puerta cuando por el otro extremo apareció otra pelirroja muy idéntica a su jefa, aunque muy distintas en el carácter.
-Hola, Katya-la saludo Irina
-Buenos Días, Irina-respondió- ¿Lena está ocupada?-pregunto
-En este momento no, pero no creo que sea buena idea. Está algo irritable hoy-dijo hablando en un tono más bajo
-¿Y cuando no lo está?-pregunto Katya de la misma manera acercando su rostro a su escritorio. Irina no pudo evitar reírse con algo de timidez frente a Katya, aunque rápidamente supo componerse y dejo que pasara, claro, no sin antes anunciarla ante cualquier problema.
-Lena- dijo entrando. La pelirroja tenía varios papeles tendidos sobre su escritorio- ¿Mal momento?-
-Me gustaría que no lo fuera-respondió- ¿a qué debo tu visita?-
-Siempre tan directa-comento sentando frente a ella- necesito de tu ayuda – pidió logrando que Elena la observara- y por favor no me interrumpas hasta terminar y al menos piensa lo que te pido ¿está bien?-su hermana asintió- antes que nada voy a aclarar que papá está de viaje y en éste momento yo tengo las riendas de la empresa, lo digo porque conozco tus respuestas-dijo cruzando sus piernas- pero en fin, necesito convencer a cierta persona para que confié en nosotros, tendré que hacerlo sola, pero tengo la suerte de enterarme que es un gran fanático tuyo y sé que tu presencia ya garantizaría la mitad de las posibilidades de que acepte. Simplemente tienes que acompañarme a un coctel, en cuanto lo tenga asegurado, puedes irte cuando quieres ¿Qué me dices?-dijo mostrando una gran sonrisa.
-Katya…-dijo suspirando
-Lena, sabes que no te pido esto con frecuencia, tu adoras cuando tu trabajo sale bien y haces todo lo necesario para que así sea ¿no ayudaras a tu hermana con esto?-dijo queriendo sonar ofendida- solamente estoy pidiéndote algunas horas…
-Está bien-la interrumpió cansada- ¿Cuándo es?-pregunto. Katya sonrió y se felicito internamente por el logro.

* * * * *

Pasaron dos días desde aquello. Oleg había salido del hospital, pero necesitaba tomar unos días más de reposo, aunque el contestara que todos eran exagerados y que no era necesario seguir todo el pie de la letra, pero nadie lo escuchaba. Yulia estaba al tanto de la empresa al igual que su revista, Aleksei ayudaba en todo lo que podía para que su padre no se esforzara tanto. La morena había tenido que asistir a una que otra reunión y hablar con personas para convencerlas que la empresa de su padre era la mejor inversión.
Anna, tal cual como había prometido, había terminado por acusar a Elena de aquel empujón por las escaleras. Aunque la pelirroja en el fondo había esperado aquel golpe, seguramente Anna sabía desde el principio que no iba a ganar, pero al menos iba a hacerle gastar tiempo y dinero. Elena ahora tenía que presentar pruebas y acceder a que le hagan varias preguntas personas. Aquello no era de su agrado. Había tenido que ir al penthouse de Yulia a mostrarle aquella carta, y además a avisarle que seguramente iban a ir a investigar los hechos.
-Esto es increíble-dijo Yulia luego de terminar de leer- no puedo creer que llegue a esos extremos-
-Ya ves que si-respondió Elena- no puedo creer que tenga el valor de hacerlo-
-¿Necesitas algo?-pregunto Yulia
-Nada-negó Elena- tengo todo bajo control, será cuestión de esperar a que mi abogado se comunique conmigo para decir que estoy libre cualquier acusación-
-Me alegra escuchar eso-dijo acercándose a ella- pero si necesitas algún testigo, sabes que puedes contar conmigo- tomo sus manos y las beso-
-Lo sé-respondió mirándola. Yulia levanto la mirada y Elena la beso. Se pasaron el resto de la tarde entre besos y abrazos en aquel sofá.
-¿Te quedaras a cenar?-pregunto Yulia-
-No puedo-contesto- tengo un coctel al que asistir hoy-Yulia levanto una ceja- es un favor para Katya-explico
-Ya veo-murmuro Yulia. Se había olvidado por completo que también tenía algo que hacer esa noche así que no insistió
-Iré a cambiarme-dijo Elena levantándose. Yulia la observo subir las escaleras. La pelirroja bajo instantes después y Yulia la acompaño a la puerta, observo su reloj y supo que debía apresurarse si quería dar una buena imagen.


Elena había pasado a recoger a Katya, quien estaba ya esperándola en la puerta de entrada. Durante el trayecto le había explicado porque su padre estaba de viaje, aunque Elena no se lo hubiera preguntado, y también que había tenido que dejar a Ekaterina con una niñera. La dirección las llevo a una ostentosa mansión, al entrar, la gran salón central ya estaba repleto de gente. Había mesas con todo tipo de bocadillos y bebidas.

-¿Con quién debemos hablar?-pregunto Elena. No le llamaba para nada la atención seguir ahí.
-Con el señor Miller- contesto Katya- es el dueño de todo esto-señalando el lugar. Elena abrió más grande los ojos y supo que tenía que, quizás esforzarse un poco, ya que había creído que era una persona más de ahí.
-¿Y por qué no me lo dijiste antes?-
-No lo creí necesario-dijo levantando sus hombros- además si te lo decía antes de venir, seguramente ibas a ir directo a él y luego te marcharías, debes entender que primero debemos mezclarnos y el luego vendrá a ti, porque créeme, lo hará y es mejor así-aseguro Katya.

Elena decidió no decir más nada y se mezclaron con el entorno, como Katya había dicho, después de todo ella sabía lo que hacía. Tuvo que soportar saludar a mucha gente desconocida, su hermana era bastante conocida y sabia desenvolverse en las conversaciones. Se había apartado del grupo que estaba bastante entretenido y no habían notado su ausencia, se había entretenido mirando un cuadro en la pared cuando una brisa caliente llego a su nuca.

-Y yo pensando que iba a aburrirme ésta noche-dijo una voz reconocida detrás de ella.
-Yulia-murmuro girando, sintiendo alegría florecer en ella- ¿Qué haces aquí?-
-Vine en apoyo a la empresa de mi padre-dijo Yulia- ¿Se me permite hacer la misma pregunta?-
-Toda una empresaria eh-dijo regalándola una sonrisa- digamos que lo mismo, Katya necesitaba un rostro para convencer-
-Y no dudo que lo logre-dijo besando su mano discretamente
-Yulia-murmuro apartándola lentamente- deberías comportarte-dijo mirando en varias direcciones. Esta vez Elena no había empleado un tono de voz cortante, sino que estaba demasiado calmo, apenas había visto a Yulia en la tarde, después de haber pasado esos dos días inquietantes y al parecer eso tenía mucho que ver con la alegría de volverla a ver
-No prometo nada, pero lo intentare-dijo mirándola y barriéndola con la mirada- ese es un vestido muy… bonito-comento. Elena sintió su rostro caliente y giro para que Yulia no la vea sonrojarse.
-¿Es necesario que digas eso aquí? ¿En este lugar?-pregunto tocándose la mejilla. Yulia se acerco más a ella. Sabía que específicamente no se refería a su vestido.
-¿Te molesta que te recuerde lo hermosa que eres?-pregunto. Elena volvió a girar esta vez mas calada.
-No es eso-dijo.
-¿Entonces qué?- pregunto sin saber. No era lo que decía, sino su reacción ante ella.
-¡Elena!-se escucho. Las dos giraron y encontraron a Katya yendo hacia donde estaban ellas- Yulia, que sorpresa-comento con una sonrisa- ¿Cómo estás?-
-Excelente, Katya-contesto mirando fugazmente a Elena- ¿Y tú?-
-También, gracias-contesto- no quiero ser impertinente con la pregunta, pero ¿Qué haces aquí?-
-¡Katya!-le reprocho Elena
-Vine en nombre de mi padre, no pudo asistir por cuestiones personales, así que lo hago yo – explico-
-Ya veo, que buen gesto de tu parte-comento. Katya estaba a punto de decir algo más cuando un grito la interrumpe
-¡Oh por Dios! ¡Elena Katina!- se escucho una voz media afeminada venir del centro del salón- ¡En mi mansión!
-Es el-dijo Katya en un murmullo. Elena asintió y supo que ahora comenzaba la actuación.
-Tengo que seguir saludando gente, espero verlas después, con su permiso-dijo Yulia viendo a su objetivo también. Elena se le quedo viendo hasta que la perdió de vista entre las demás personas.

Ambas pelirrojas se habían quedado donde estaban, ya que el hombre de traje blanco estaba dirigiéndose hacia ellas con mucha ligereza. Efectivamente como había dicho Katya, el hombre era un gran fanático, al principio la conversación había sido en torno a la moda y a la revista, Elena se había sentido libre de hablar de ello ya que no había escuchado más que proyectos e inversiones que respectaban a las empresas de los demás. Katya sabía que solo era necesario decir que Elena era su hermana, y cuando eso sucedió, se habían metido al señor Miller en el bolsillo. El simpático hombre tenía la ilusión de que con eso vería a Elena más seguido.
Katya estaba alegre contándole varias cosas de la empresa de su padre, cuando de la nada aparece un joven de con un costoso traje negro. Era un hombre alto, apuesto y con una sonrisa radiante. El señor Miller se giro para ver quien había tocado su hombro y después sonrió con orgullo al ver quién era.

-El es mi sobrino James-dijo presentándolo- James, ellas son Katya y Elena Katina-
-Es un gusto conocer a tan bellas damas-dijo besándole la mano a cada una- tío, que fortuna que hayas invitado a mujeres tan bellas, me siento en el Olimpo- Katya se sonrojo por aquello, Elena simplemente miro en otra dirección, completamente ausente
-Jamás cambia-dijo el señor Miller riendo- entonces, Katya-dijo mirándola- ¿puedo pasarme la semana que viene?
-Por supuesto señor Miller, cuando usted quiera. Solo avise así lo esperamos-comento alegre. Ya había caído.
-Así será-contesto- sigan disfrutando, por favor, yo seguiré por aquí. Con permiso-dijo marchándose.
-Ahora regreso-dijo Elena marchándose también. James había quedado con la boca abierta ya que estaba a punto de decirle algo, Katya había notado eso y se avergonzó
-Discúlpala, siempre está así de apurada-dijo queriendo arreglar aquello.
-No es nada-contesto James sonriendo- ¿Puedo preguntarte algo? ¿Eres su hermana cierto?-
-Así es-contesto Katya. Nunca sabiendo hasta donde debía contar las cosas.

Elena se había parado un poco aislada de los demás, estaba frente a una mesa observando varias copas hasta que se decidió por tomar una. Yulia también había podido convencer a su objetivo, estaba justo metida entre dos personas cuando la observo sola en aquel rincón. No dudo en ir hacia ella.

-¿Por qué tan sola?-pregunto
-¿Por qué siempre apareces así?-pregunto Elena- Katya ya termino con lo que quería, no encontraba motivos para seguir quedándome ahí-
-Ya veo-
-¿Y a ti como te ha ido?-
-Excelente. Parece que no soy tan mala en esto después de todo-dijo mirándola- ¿sabes? Se me acaba de ocurrir algo-murmuro acercándose a ella.
-¿Qué?-pregunto Elena interesada. El pulso comenzó a latirle frenéticamente. Yulia la miraba hambrienta y ella disfrutaba siendo presa.
-Aprovechando que ya hemos cumplido con lo que debíamos y ahora ya no hay nada más que hacer…-dijo deteniéndose
-Sigue…-pidió Elena observando sus labios. Yulia estaba a punto de continuar cuando alguien no espera llego
-Hola-dijo James apareciendo de la nada- vi que tu copa ya estaba casi vacía, así que te traje esto-dijo quitándole la suya de la mano-permíteme-dijo dándole su copa. Elena estaba tan atónita y algo sorprendida por el corte de conversación que había tenido que no emitió ningún sonido para negarse- ¿la estas pasando bien?-le pregunto.

Elena miro al frente encontrando a Yulia observándola completamente seria. Katya apareció detrás de James, pidiéndole con la mirada que no arruinara aquella oportunidad. Simplemente pudo asentir con la cabeza, logrando que James sonriera aún más y Yulia se marchara de ahí sin decir una palabra.

-Esa canción me gusta-dijo quitándola la copa y guiándola mas al centro- bailemos-dijo sujetándola. Katya suspiro cuando noto que Elena no estaba arruinando el momento. Yulia apretó su mano fuerte contra al vaso que sujetaba mientras veía a Elena bailando con total tranquilidad con aquel sujeto de cara estúpida. Decidió marcharse a otra parte para yo no seguir viendo aquello, sentía un fuerte impulso de quitarle la sonrisa de bobalicón que cargaba de un solo puñetazo. Sentía que su pecho quería explotar de tantas cosas que quería expulsarse al exterior a la vez.

Elena soporto aquel incomodo baile hasta el final, no había dejado que James soltara alguna otra palabra mas, así que se alejo de él en cuanto tuvo la oportunidad. Busco a Yulia con la mirada pero no la encontraba por ninguna parte. Katya se acerco a ella, intuyendo quizás sus ánimos.

-Si quieres podemos marcharnos ahora Elena, ya hemos hecho lo que veníamos a hacer- ofreció
-Aún no-dijo mirando para todos lados- aún no es hora, Katya- contesto sin siquiera mirarla
-¿Y ese cambio?-pregunto-
-No hay ningún cambio-dijo- sigue hablando con los demás, ahora regreso-dijo perdiéndose rápidamente. Katya se había quedado con la palabra en la boca.

Elena camino y camino por todo el salón sin ver rastros de Yulia ¿Y si se había ido? No podría hacerlo sin siquiera avisarle. Elena sabía exactamente lo que Yulia estaba a punto de proponerle antes de que fueran interrumpidas. Estaba tan concentrada observando para todos lados, que no vio venir aquel cuerpo que impacto con el de ella.


-Cuidado-dijo con cariño una voz. Elena levanto la vista y encontró al señor Miller sonriéndole- observe por donde va, señorita Katina-dijo queriendo bromear
-Disculpa, creo que venía algo distraída- comento-
-No hay problema-contesto amigablemente- te he visto mirando mis pinturas-comento tocándose el pecho orgullosamente- supongo que te gustan ¿verdad?-
-Así es-contesto-
-Por si te interesa, tengo un autentico cuadro de Rubens en el piso de arriba, puedes verlo cuando quieras-le ofreció-
-Gracias-comento Elena. Era ahora que notaba que no se había ido a fijar por esos lados- ahora mismo iré a verlos-
-Cuando quieras-contesto- pasillo derecho-dijo guiñándole un ojo. Elena miro una última vez hacia atrás antes de ir escaleras arriba, sin saber que estaba siendo observada desde abajo.

No había absolutamente un alma cuando Elena estuvo en el pasillo. Había muchos cuadros de ambos lados, así que no pudo evitar entretenerse a mirarlos. Efectivamente había encontrado a cuadro de Rubens, así que se tomo su tiempo más que a los demás para apreciarlo.

-Bonito ¿verdad?-escucho detrás de ella. Se giro para encontrar a jamás muy cerca de ella, retrocedió unos cuantos pasos dando distancia- mi tío es un gran fanático de las pinturas. Aunque en este momento puedo apreciar algo mucho más hermoso-dijo avanzando
-Ni un paso más-advirtió Elena señalándolo- no quieras tener demasiada confianza conmigo- James noto que ahora le hablaba de diferente manera a comparación de cómo lo había hecho abajo. Pero no le importo, así que siguió avanzando.
-¿Por qué no? Se lo que quieres-dijo mirándola de arriba abajo- eres igual que todas-
-¿Cómo te atreves?-siseo Elena molesta- ¡apártate, dije!-dijo empujándolo por su pecho
-¿Y si no que?-pregunto tomándola de las manos-
-¡Dijo que te apartaras, imbécil!- se escucho otra voz. Yulia apareció echando fuego por los ojos mientras veía aquella escena
-¿Y tu quien rajos eres?-pregunto James
-Quien va a arruinarte la vida si le pones una mano encima-
-A eso lo veremos-dijo soltando a Elena y yendo en su dirección- dime ¿Qué puedes hacerme tú?-
-Dejarte sin nada, gusano interesado-contesto Yulia. James la miro confundido por lo que dijo, Yulia se aparto del pasillo dejando ver al señor Miller avanzando con el rostro rojo y contraído
-Tío…
-Ni una palabra James-lo interrumpió. Dejando notar esta vez un tono de voz más demandante y grave- baja ahora mismo –ordeno. James simplemente agacho la cabeza y obedeció- lo siento tanto Elena, si sabía que esto iba a suceder yo…
-No pasa nada señor Miller, se ha podido detener a tiempo. No fue nada-
-Me siento tan apenado, no puedo creer que haya querido hacer eso, a ti y encima bajo mi techo-
-Tranquilícese, no ha pasado nada grave- Elena toco el brazo el afligido hombre que aun seguía disculpándose. Cuando finalmente estuvo convencido, o eso parecía, bajo dejándolas solas. Yulia la observo y parecía que también estaba a punto de marcharse.

-Yulia…
-No digas nada Elena, creo que yo también vi lo suficiente-dijo girándose
-Espera-deteniéndola- ¿Qué sucede contigo?
-¿Qué sucede conmigo? ¿Y encima lo preguntas?-contesto- para empezar ¿que hacías bailando con ese imbécil?
-Necesitaba hacerlo por Katya, ya te lo dije-
-Pues no lo parecía del todo, estabas de lo más feliz sonriéndole, mira la clase de idiota que resulto ser-dijo acercándose a su rostro- no puedes estar con un idiota así Elena
-¡Ya lo sé!-contesto- simplemente fue un baile, Yulia ¿Qué sucede? ¿Por qué estas así?
-¿Qué me sucede?-dijo sujetándola de las mejillas- me sucede que no puedo verte con algún otro idiota, porque tú eres…eres…
-¿Qué soy?-pregunto agitada
-No puedes estar con ellos, no-dijo antes de besarla con pasión. Elena sentía el beso salvaje, Yulia se había pegado a su cuerpo aplastándola contra pared. Su respiración agitada era notoria y sus manos estaban por todo su cuerpo
-Yulia… espera…-dijo agitada- recuerda donde estamos…
-No quiero, con él no te negaste-
-Yulia, porque no entiendes que…
-Calla-dijo interrumpiéndola- voy a enseñarte Elena-dijo mirándola a los ojos
-¿Enseñarme qué?-
-Esto-dijo antes de volver a besarla. Si Elena quería resistirse, era inútil. Yulia la sujetaba con fuerza y era difícil escapar de aquello. Que la besara de aquella forma, que la tocara así, no hacía más que contagiarla. Aunque no entendiera aquel arrebato contra ella. Yulia la tomo de la cintura y la guio hasta una puerta, donde la abrió y comenzó a empujarla para meterla adentro.
-Espera, Yulia-dijo queriendo detenerla- ¿Qué haces?-
-Oh ya lo veras, Elena. Ya lo veras-dijo empujándola finalmente dentro. El cuarto estaba completamente oscuro, pero aquello no había sido impedimento para que Yulia encontrara su cuerpo
-Yulia…
-Cállate-

Katya ya comenzaba a cansarse de estar buscando a Elena sin obtener resultados. Sabía que no pudo haberse marchado, ya que mínimamente tendría que habérselo dicho, pero con ella nunca se sabía. Inclusive había salido para ver si el auto aun seguía en su lugar. Y lo estaba.
Regreso encontrándose con el mismo panorama, su hermana no aparecía por ningún lado. Había ido al baño en reiteradas ocasiones para ver si la encontraba ahí y tampoco había rastros de ella. Observo venir al señor Miller y supuso que quizás el podía saber algo.

-Disculpe por molestarlo, señor Miller, pero de casualidad ¿no ha visto a Elena?-pregunto- es que no la encuentro por ninguna parte-
-Sí, ella está mirando los cuadros en el piso de arriba-dijo negándose a contar el episodio que había vivido hace un momento- seguramente debe seguir ahí-
-Es lo más probable. Muchas gracias-dijo marchándose.

Katya subió las escaleras apresurada, pensando que esta vez si iba a encontrar a su hermana. Se sorprendió cuando observo el pasillo completamente vacío. Lo recorrió de punta a punta y no había rastros de Elena. Estaba a punto de bajar, ya que era inútil seguir ahí, cuando una puerta entreabierta la llamo la atención. Lo hubiera dejado pasar si no fuera porque escucho ruido provenir de ahí dentro. Y eso pudo con su enorme curiosidad.

Elena estaba recostada sobre una mesa, mientras le sujetaba la cintura con sus piernas y dejaba que ésta le besara el cuello. Sus rizos estaban completamente despeinados y ella tenía la respiración agitada. Estaban tan entretenidas con lo suyo que o habían escuchado el ruido de la puerta al abrirse. Yulia alcanzo a meter una mano debajo de su vestido cuando la luz fue encendida, las dos se detuvieron en seco y miraron a la persona, que literalmente estaba con la boca abierta observando aquello. El nerviosismo vino a sus cuerpos y las explicaciones murieron en la garganta de las dos cuando supieron que fueron atrapadas.

-¿No que no eras?-fue la primer pregunta de Katya-

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 10:11 pm

XLVII
LO MEJOR DE MI.



El amor es un animal salvaje,
En su trampa has caído.



-Cielos-murmuro Yulia moviéndose. Se había apresurado a quitar su mano, pero no había nada que Katya no hubiera captado con la mirada desde la puerta.
-Katya…-exclamo Elena levantándose. La mirada de la menor de las Katina iba de Yulia a Elena, una y otra vez. Si bien su propia hermana le había dado una explicación a medias y ella seguía teniendo sus sospechas, no quitaba que ahora se sorprendiera por haberlas atrapado en aquella situación- Katya…yo…-intento decir Elena. Su cuerpo no se movía y su cerebro aun no procesaba que su secreto con Yulia había sido visto.
-No te preocupes, Elena-dijo Katya tomando la palabra y rompiendo el silencio- supongo que de alguna manera me lo veía venir, después de todo no me sorprende que lo hagas así-dijo. El ruido de la puerta al cerrarse dejo aquellas dos mujeres en aquella habitación en completo silencio. Yulia observo la mirada perpleja de Elena, que no se quitaba de aquella puerta por donde había salido Katya hace instantes.

Se acerco para tomar su mano, pero la primer reacción de aquella aún sorprendida mujer fue quitarla. Elena se alejo unos pasos de Yulia y siguió quedándose en silencio. Deseaba con todas sus fuerzas quedarse ahí por siempre, pero sabía que eso no era posible. Pasaba lo que tanto había querido evitar, ahora tendría que rendir explicaciones, alguien sabía su secreto y el pánico vino a ella llenándola de preocupaciones.

-¿Se ha enojado?-pregunto estúpidamente Yulia. Elena frunció el ceño y la observo, apretó sus labios para evitar decir tantas cosas, pero por más ganas que tuviera, las mejores palabras habían sido ahogadas por la preocupación que sentía ahora.
-Tú… -intento decir-…solamente a ti se te puede ocurrir preguntar una cosa así-dijo avanzando hacia la puerta-
-Elena, espera-dijo deteniéndola- si quieres puedo hablar con ella también, creo que se lo debemos, no…
-No Yulia-la interrumpió- este asunto no te interesa en lo mas mínimo a ti, yo sabré como arreglar esto-abriendo la puerta-
-¿Cómo que no me interesa?-detrás de ella- sé lo que significa esto para ti, pero no es la gran cosa Elena, es tu hermana. Sabrá comprender y…
-¡¿No es la gran cosa?!-grito volteándose- para empezar Yulia esto es tu culpa-dijo señalándola- si no hubiera sido víctima de tu jodido arrebato caliente nada de esto hubiera pasado ¿es que tanto te cuesta esperar?-
-¿Victima?-pregunto- discúlpame por no opinar lo mismo, pero que yo recuerde, en ningún momento te resististe. Es más, colaboraste demasiado en ello-
-¡Eres una estúpida!-grito- apártate de esto Yulia, siempre estas complicándome las cosas. Siempre lo hiciste-
-Hemos, Elena-aclaro sin prestar demasiada atención a sus palabras- porque hemos hecho esto juntas ¿Por qué siempre tienes que hacer un drama por todo? ¡Es tu hermana! Una vez que se sepa digerir la noticia podrás hablar con ella, ahora no es el mejor momento, créeme. Le hemos estado mintiendo a muchas personas. Así que deja de echarme a mí la culpa de todo, estamos juntas en esto- terminó diciendo agitada. Elena se quedo mirándola sin decir ni una palabra mientras hablaba. Podría tener razón, pero ahora estaba demasiado ocupada en otras cosas como para confesar que quizás estaba equivocada.
-Conozco a mi hermana, no te metas-dijo testarudamente. Esta vez al girar, Yulia no había hecho nada por detenerla. Podrían pasarse toda la noche quizás discutiendo por lo mismo, y Elena siempre iba a pensar de la misma manera. Dejo que simplemente se marchara, muy a diferencia de la pelirroja, Yulia sabía cuando las cosas necesitaban su tiempo. Ahora simplemente iba a dejar que se desmienta por sí misma. Esta vez no iba a ser ella quien esté detrás.

Elena bajo las escaleras sin ningún cuidado, había captado la mirada curiosa de unas cuantas personas, pero ella ni lo noto. Iba a perder demasiado tiempo buscando dentro, pero siguiendo sus instintos, algo que le decía que Katya no estaba ahí. Así que fue caminando ligeramente hacia la puerta de entrada, donde efectivamente como había predicho, estaba su hermana dentro del auto y con el motor en marcha. Si quería marcharse realmente ya lo hubiera hecho, así que Elena se acerco tranquilamente a la ventanilla. Katya no despegaba la mirada de en frente. No quería observarla a los ojos.

-Katya…
-Elena, realmente no quiero escuchar las excusas absurdas que saldrán de ti-dijo adoptando un tono bastante similar al suyo- porque sé que una vez me mentiras.
-No es eso, es que yo…
-¿Es que tú, qué?-pregunto mirándola dolidamente- ¿Tan poca confianza me tienes para ocultarme las cosas así? ¿Es esta la razón por la que actuabas tan extraño últimamente?-
-Es solo una de ellas. Pero Katya, no es que te oculte las cosas-
-¿Y entonces que es lo que acabo de descubrir?-pregunto- ¿Por qué siempre tienes que comportarte como una sabelotodo que en realidad no sabe nada? Te di la oportunidad para que me lo dijeras, sin embargo lo negaste hasta el cansancio, eres muy buena mintiendo hermana, en serio, te felicito por eso-
-Katya…
-¿Y sabes lo gracioso de esto?-pregunto con una sonrisa irónica- Yulia me cae demasiado bien, me alegra en realidad en el fondo todo esto-
-No entiendo-dijo negando- tú no estás…
-Oh sí que estoy molesta, Elena-respondió- pero no por lo que descubrí, sino porque no tienes confianza en mí. Siempre intento saber cosas de ti, porque todo el tiempo parece que hay algo que te preocupa ¿Cómo quieres que te ayude si tú no tampoco lo cuentas? Creo que esperaba muchas cosas, pero no esto-
-Lo siento, Katya. En verdad lo siento, pero tú sabes que…
-Así eres-completo por ella- esa siempre será tu excusa, hermanita ¿sabes lo que en realidad eres?-pregunto mirándola- ni siquiera lo debes saber, no eres más que una máscara de lo que siempre quieres aparentar ser. Y déjame decirte, Elena, que siendo así no llegaras a ninguna parte. Sé por lo que pasaste, compartiste tu dolor conmigo, pero después de eso, te cerraste a cualquier ayuda y yo ya no puedo seguir así ¿Te olvidas que yo estuve contigo?-
-No sé qué hacer, Katya-confeso desesperada- en realidad no sé qué hacer-
-Sí que lo sabes-respondió- eres solamente tú quien esta limitándose. Te dije que iba a apoyarte en todo y aceptarte como fueras, pero si no confías en mí, yo no puedo hacer demasiado. Y por favor, no lo arruines, no le hagas lo mismo a Yulia-
-Temo que pueda suceder lo mismo-
-Entonces prepárate para lo que sea-mirándola- pero mientras tanto, disfruta de esto. Dime, ¿eres feliz, Elena? ¿Con Yulia eres feliz?-
-Yulia me hace feliz-confesó-
-Entonces solamente ten tu mirada hacia el frente-aconsejó- si la historia se repite, puedes contar con una aliada. No te niegues a rehacer tu vida Elena, el pasado ya no está. Entiendo que tengas miedo, pero no compares, sería demasiado improbable que todo volviera a repetirse.
-Quisiera pensar así. Gracias Katya, eres una excelente hermana-
-Ya lo sé-respondió- simplemente te falta ese pequeño empujoncito para que te des cuenta de las cosas. Solamente pregúntate si todo lo que vives ahora vale la pena sacrificar por lo que llevas dentro.
-Lo intentare. Katya, discúlpame por…
-Olvídalo-dijo levantando su mano- pero no quiero que aparezcas mañana como si nada hubiera pasado, simplemente necesito unos días para asimilar muchas cosas. Luego veremos, cuídate y no estropees nada. Gracias por el favor de ésta noche, fue bastante interesante observar muchas cosas-dijo con doble sentido.

Elena asintió con la cabeza, y aunque Katya hubiera sonreído con su último comentario, sabía que estaba molesta. Iba a respetar su decisión, que mal había estado durante tanto tiempo encerrándose en sí misma, teniendo siempre a alguien disponible para que pudiera desahogarse como quisiera. Era ahora que la culpabilidad venia a ella, Katya tenía razón, siempre fingía todo aquello que no sentía, como si nada le importara. Y era todo tan diferente en realidad.
Volver de nuevo a la fiesta no tenía sentido, Yulia le había dicho que su hermana necesitaba tiempo para asimilar las cosas, estaba bastante enojada consigo misma como para volver a disculparse y darle la razón. Ella también necesitaba unos días para pensar.

* * * * * *

REVISTA DE MODAS “VOLK”


-Esto es pésimo-se quejo Yulia apartando su mirada de la modelo que estaba frente a ella- Gregory, ¿en realidad esto es lo mejor que tienes?-pregunto con fastidio.
-No, señorita Volkova ¿Cómo cree?-pregunto riéndose nerviosamente- ¿Qué te parece lo nuevo de Patrick?-pregunto llamando a otras mujeres para que se acercaran y desfilaran aquellos vestidos.

Yulia simplemente rodo los ojos y tuvo que soportar perder el tiempo en aquello que no valía ni la pena. Aleksei, que sestaba sentado a su lado, se había percatado muy bien del humor que llevaba ese día. Solamente era cuestión de esperar y preguntar para saber qué era lo que le pasaba.
Espero paciente a que todos se fueran para cambiar a otro tema más personal.

-¿Mal día?-pregunto escuchando el suspiro de Yulia.
-En realidad no sé cómo responder eso-dijo distraídamente acomodando unas cuantas hojas- ¿tienes algo que hacer ahora?-
-No mucho-respondió- ¿Por qué?-
-Necesito que estés al pendiente, iré a la empresa de papá a ver algunas cosas. No creo regresar-
-Estas cansada-dijo afirmándolo- ¿Necesitas que te ayude en algo, Yulia?-
-Simplemente encárgate de lo que te dije- contesto pasando a su lado-
-¿Qué es lo que te tiene así que quieres olvidarlo trabajando?-sujetándola de su brazo
-Me preocupa la salud de papá Aleksei, simplemente es eso-contesto-
-Está bien-dijo dudando- voy a llevar a Katya y a su hija a cenar a casa de nuestros padres, quiero que conozcan a la pequeña ¿podrías asistir?-pregunto con ojos de suplica-
-Por supuesto que sí-contesto- solo avísame y ahí estaré-sonriendo-
-Gracias Yulia-correspondiendo su sonrisa-
-Me alera mucho verte así Aleksei, en serio estoy muy contenta por ti-
-Yo también lo estoy-dijo- Katya es muy importante para mí. Aún no sabemos cuándo, pero va a presentarme a Sergey, dice que él quiere conocerme-
-Es un buen sujeto, me alegra que lo suyo este yendo tan en serio-dijo sinceramente. Aleksei no había podido retener lo feliz que se encontraba respecto a eso, aunque no había mentido diciendo que estaba algo nervioso por conocer al padre de su novia, sin importar lo que Yulia le dijera de él, conocer a los padres nunca fue su mejor momento, pero por Katya, aquello lo valía.

-Disculpe señorita Volkova-dijo Alexa entrando- Anna espera afuera para hablar con usted. Es por el tema de la indemnización-informo. Aleksei la miro simplemente comunicándose con la mirada antes de marcharse. Yulia lo entendió.
-Aún no tengo prepara el papel de su renuncia-dijo hablando consigo misma- dile que venga mañana por ella, Alexa. Estoy demasiado ocupada ahora-
-¿A qué hora?-quiso saber-
-No lo sé, mañana voy a tener varias cosas que hacer durante todo el día. Busca un horario donde no me moleste-
-¿A última hora le parece?-pregunto. Yulia estaba demasiado distraída buscando algo sobre su escritorio como para prestar atención
-Supo que si Alexa, encárgate de eso tú-contesto. La secretaria asintió y salió de ahí sabiendo que no estaba prestándole demasiada atención y no tendría sentido seguir con más preguntas.

Yulia observo su celular y vio que no tenía noticias de Elena, dio un suspiro cansado y decidió que ella tampoco iba a estarle detrás. La semana ya estaba a punto de acabar y se hizo la idea que quizás las cosas sigan así. Apenas ayer por la tarde había ido a visitar a Katya, le había informado que Elena aun no se aparecía por su casa porque ella se lo había ordenado así. Al parecer estaba tomándose demasiado tiempo para pensar, la pelirroja la había recibido alegre y muy atenta, esta vez sabiendo la absoluta verdad por parte de Yulia.
Después de todo, ambas iban a formar parte de la familia de la otra. Katya no había revelado demasiadas cosas de Elena, pero si le había dejado claro que ella aceptaba lo que fuera que tuvieran. Yulia sonrió y la conversación se hizo más cómoda y natural, sin nada que ocultar.

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

-Su cita de las cuatro ha sido cancelada señorita Katina-anuncio Irina entrando-
-Excelente-respondió Elena levantándose- cancela las que siguen y trae mi abrigo ahora mismo, Irina-ordeno- tengo que ir a hacer algo…importante-dijo- si quieres, luego de que termines con lo que te dije puedes marcharte- sugirió. La rubia asintió con la cabeza y fue por el abrigo de Elena, apenas había alcanzado a tomarlo cuando su jefa apareció detrás de ella quitándoselo. Irina la observo y pensó que quizás llevaba prisa.

Elena había llegado a la conclusión que ya había dejado pasar varios días. Yulia no la había llamado durante todo ese tiempo y ella sintió su ausencia, aunque por otro lado comprendía su comportamiento después de lo que le había dicho. Sabía que ella había estado mal.
Katya la recibió y ambas hermanas se tomaron su tiempo para confesar cosas y admitir otras tantas. Elena se había sorprendido cuando supo que Yulia ya había estado antes que ella, su hermana le había contado todo lo que la morena había hablado de su persona y ella no había hecho más que escuchar atenta y sonreír, Katya no se había perdido ningún detalle de aquel suceso que ocurría muy pocas veces.
Elena finalmente había decidido soltarse, relatando cada detalle a su hermana, que no hacía más que ponerse feliz por ella. La noche había llegado finalizando junto con la charla, Elena se había quedado a cenar y luego de marcho con la promesa de que obedecería a su hermana.
Mañana iba a actuar.

* * * * *

Yulia se había levantando con pocos ánimos aquel domingo por la mañana. Le había dejado el día libre a María, así que la cocina estaba silenciosa mientras ella tomaba su café. Escucho la puerta sonar y con muy pocas ganas salió a atender. Apenas había abierto la puerta cuando sintió que unos brazos se sujetaron a sus hombros y una boca se presiono con la suya. Hubiera perdido el equilibrio si no fuera porque el otro cuerpo la sostuvo. Abrió los ojos con sorpresa y observo aquello ojos con los que había soñado la noche anterior.

-Elena-dijo cuando se separo de ella- ¿Qué haces aquí?-
-Katya me dijo que estuviste hace unos días en su casa-dijo cambiando de tema y siendo directa- Yulia se que no tuve el mejor comportamiento, y realmente odio admitirlo, pero tenias razón cuando dijiste que necesitaba unos días. Estaba enojada por habérselo ocultado, ella también me hizo ver que estuve mal contigo y vine a…-se detuvo. Yulia sonrió.
-¿Disculparte?-pregunto sabiendo que le costaba- bueno, podría perdonarte si vuelvo a recibir la misma sorpresa de hace instantes-dijo bromeando. Aunque al parecer Elena no había captado su tono de broma, pero Yulia tampoco se quejo cuando ella nuevamente se había colgado a su cuerpo para besarla. Logro cerrar la puerta sin dejar de besarla, Elena la abrazaba sin querer soltarla- parece que me extrañaste-dijo bromeando nuevamente.
-No seas tonta-pegándole en su estomago. Aunque en realidad si lo había hecho, y sintió temor cuando Yulia no había intentando comunicarse con ella durante esos días- ¿Qué hacías?-pregunto
-Estaba tomando café-contesto- aunque supongo que ya debe haberse enfriado, pero tampoco valía demasiado la pena, extraño como lo prepara María-dijo sentándose sobre el sofá
-¿Eso quiere decir que estás sola?-pregunto Elena. Yulia sonrió entendiendo su mirada y asintió.
-Demasiado diría yo-contesto mirándola- aunque ahora que lo pienso no lo lamento tanto-dijo llamándola con un dedo. Elena se sentó sobre sus piernas estando frente a frente. Yulia olfateo su cuello y luego comenzó a besarlo.
-Yulia…-murmuro Elena con el pulso acelerado-
-Dime, Elena-respondió. Estaba a punto de contestar cuando su celular comenzó a sonar- ignóralo- dijo Yulia apretándola más a su cuerpo. Elena tenía lo mismo en mente, pero la idea cambio cuando el aparato no dejaba de sonar. Quizás era algo importante.
-Espera un segundo-dijo deteniéndola. Yulia bufo y dejo que contestara la insistente llamada. La morena dejo sus manos quietas cuando observo a Elena fruncir el ceño y contestar solamente con monosílabos. Antes de que colgara, pareció escuchar algo como un grito. Elena se quedo con la mirada perdida en un punto detrás de ella
-Elena-dijo llamándola- ¿Sucede algo?-pregunto moviéndola
-Era Katya-informo todavía ida-
-¿Qué sucedió?-pregunto interesada-
-Al parecer Sergey tuvo un accidente-informo- está en el hospital-
-Santo cielos-murmuro Yulia- ¿Quieres que te acompañe?-pregunto-
-Yo… realmente no lo sé-contesto-
-¿Qué no sabes?-
-Si quiero estar allí-contesto. Yulia se quedo un rato sin decir nada hasta que entendió.
-Elena sigue siendo tu padre, al menos deberías ir para saber cómo está.
-Yulia, es que yo…
-Ni una palabra más- la corto- iremos, Elena-dijo rotundamente.

Elena se dejo guiar por Yulia. Durante todo el camino le estuvo insistiendo acerca de que al menos se preocupara por su salud. Ella simplemente se había limitado a escuchar ¿Y si debía comenzar con su padre? una vez más la gitana se venía a su cabeza. Le había dicho algo acerca de que estuviera libre de culpas antes de que viniera aquello a lo que debía enfrentar. Quizás era hora de comenzar a hacer las cosas finalmente, después de todo iba a tener su recompensa cuando menos se lo esperara.
Yulia había sido quien se había encargado de preguntar y saber toda la información necesaria. Ella simplemente estaba caminando a su lado aún sin decir ni una palabra al respecto. Estaban caminando por el pasillo cuando vieron a Katya salir por una puerta.

-Yulia-menciono sorprendida- pensé que no ibas a venir-dijo mirándola a Elena-
-¿Cómo está, Sergey?-pregunto Yulia interrumpiendo la mirada fija de ambas hermanas
-Estable. Simplemente tiene que tomar algunos días de reposo por su pierna, por lo demás está bien-dijo sintiéndose aliviada de decir aquello- al parecer el otro conductor venia demasiado distraído como para notar la enorme luz roja que significa alto-dijo enojándose
-Lo importa es que no ha sido nada grave-dijo Yulia-
-Lo sé-contesto- Ekaterina está dentro con él. Acaba de despertar hace un momento, ¿van a pasar?-pregunto. Yulia miro a Elena y ésta negó levemente con la cabeza.
-Pensé que la situación iba a ser más grave –dijo Elena hablando finalmente-
-No tenía demasiada confianza de que vengas, aunque me alegra haberme equivocado- dijo mirando a Yulia y sabiendo que tenía algo que ver eso- no te preocupes, está bien si no quieres pasar, el que hayas venido significa mucho. Sé que él se pondrá contento de saberlo- Elena estaba a punto de decir algo cuando su celular suena. No duda en responder al ver el nombre y se aleja a hablar tranquilamente. Dejando a Katya hablar con Yulia. Para cuando regresa éstas dos se callan notoriamente.
-Tengo que irme-informo- tengo que hacer algo importante-
-Yo te llamare si ocurre alguna otra cosa-dijo Katya antes de despedirse de ella y de Yulia.
-¿Es algo grave?-pregunta Yulia caminando a su lado
-Era mi abogado-contesto- al parecer tiene noticias para darme con respecto a la acusación de tu querida secretaria- Yulia arrugo su frente
-¿Quieres que te acompañe?-
-Te lo agradecería-dijo Elena.

Yulia había tenido la oportunidad de informarse personalmente de todo lo que Anna estaba acusando a Elena. Por supuesto que había muchas cosas inventadas, con cada palabra que escuchaba del abogado, no hacía más que enfurecerse con aquella mujer. Debió haberse deshecho de ella hace tiempo, o como había sido advertida ya, ni siquiera haberse involucrado con ella. Pero lo hecho, hecho ya estaba.
Habían salido de aquel despacho bastante conformes, las cosas estaban muy de su lado, aunque Elena iba a tener que invertir para que las cosas terminaran de una vez y ella pueda quedar limpia de cualquier acusación. Aunque Yulia estaba dispuesta a ayudarle, ella se había negando muchas veces diciendo que ya todo estaba solucionado. Estaba casi llegando al auto cuando Elena observo su reloj y maldijo olvidándose algo.

-¿Qué sucede?-pregunto Yulia.
-Olvide que tengo algo que hacer ahora, lo siento. Debo irme-
-¿A dónde?-pregunto- puedo llevarte, Elena-
-No lo creo-dijo negando- voy a estar ocupada, voy a llamar a mi chofer para que venga por mi-
-Dije que puedo llevarte-dijo Yulia tapando la pantalla de su celular- no tengo nada que hacer ahora y no me costara nada llevarte a donde quieres ¿Por qué te niegas tanto?-
-Porque no sé cuanto voy a tardarme, y además es algo a lo que voy siempre sola-
-No importa, puedo esperar-respondió- ya sabes cómo soy-
-No vas a dejar de insistir ¿verdad?-pregunto Elena suspirando-
-Jamás-dijo negando- entonces-menciono abriendo la puerta del copiloto- ¿A dónde la llevo, señorita?-pregunto haciendo una reverencia. Elena negó con la cabeza y entro sabiendo que esa batalla estaba perdida. No dijo directamente hacia donde, sino que iba dándole indicaciones a Yulia por dónde ir.
Yulia estaba invitándose historias en su mente y preguntándose hacia donde iba a llevarla. ¿Por qué tanto misterio e insistencia para que no la acompañara? ¿Qué tenía que ocultar? Era lo que se preguntaba. Elena finalmente había dado la orden de que se detuviera. Yulia salió y observo y dedujo que espero muchas cosas pero no estar donde estaban ahora mismo.
-Elena, pero que…
-Ni una palabra-dijo cortándola y comenzó a caminar. Yulia la siguió por detrás y siguió haciéndose preguntas. La pelirroja no había alcanzando a llegar a la puerta cuando ésta ya se estaba abriendo.
-¡Es Elena!-grito una niña alegre viéndola. Yulia se había quedado estática en su lugar mientras veía como la niña corría hacia ella y la abrazaba. Elena sonrió y la sostuvo en sus brazos. Apenas habían pasado unos segundos cuando comenzaron a salir más niños, todos comenzaron a rodearla y abrazarla con mucha familiaridad, y es que la niña había dejado bastante claro que la conocían bastante bien. Yulia salió de su asombro cuando por la misma puerta salió una mujer, al parecer, de su misma edad.
-Lo siento tanto señorita Katina, al parecer estaban vigilando por la ventana -dijo- están todos muy entusiasmados por su llegada-informo
-Sabes que no me molesta Jacqueline-contesto Elena.
-Al parecer hoy no has venido sola-dijo notando la presencia de Yulia- mucho gusto, mi nombre es Jacqueline –dijo tendiendo su mano
-Yulia Volkova-dijo correspondiendo-
-¡Ven adentro Elena, tenemos una sorpresa para ti!-anuncio un niño jalando su pantalón
-La tenia, ahora tu lo arruinaste todo-dijo otro niño mirándolo con reproche
-Niños nada de peleas, vayan adentro por favor, Elena verá ahora todo lo que le prepararon-ordeno Jacqueline. Yulia observo maravillada como todos obedecían y entraban sin protestar- por favor, pasen-dijo Jacqueline colocándose detrás de la puerta. Las dos entraron y la siguieron, el lugar no parecía la gran cosa desde afuera, pero por dentro, todo era gigante.
-¿Por qué nunca supe esto de ti?-pregunto Yulia al lado de Elena
-¿Qué? ¿Simplemente porque no salgo en la televisión o hago donaciones de caridad en plena vista pública para que todos me vean debo ser reconocida?-respondió- eso no va conmigo, la hipocresía y esas falsas muestras caridad tampoco. No necesito que toda Rusia se ande enterando de lo que hago o dejo de hacer-
-Ya veo-murmuro Yulia encantada. Elena jamás iba a dejar de sorprenderla. Yulia noto que aquel orfanato estaba teniendo remodelaciones y sonrió y miro a Elena con mucho aprecio cuando Jacqueline había mencionado que gracias a ella aquello estaba sucediendo. Al parecer no era el único para el que hacia aquello, pero que asistiera y que todos la reconocieran, significaba que había estado de visitas varias veces y además de eso, era muy querida por los niños que parecían no querer despegarse de ella.
-Es aquí-dijo Jacqueline deteniéndose- los niños han practicado mucho para esta obra ¿quieren algo de beber?-pregunto-
-Así estamos bien-dijo Elena después de ver a Yulia negar.
-Entonces pónganse cómodas, la función va a comenzar-dijo la joven mujer con una sonrisa.

Ellas tomaron asiento y a los pocos segundos unas improvisadas cortinas se habían abierto para dar por iniciada aquella obra hecha y protagonizada por los niños. Elena no había quitado su sonrisa de principio a fin, al parecer los niños querían dejar muy en claro lo agradecidos que estaban con ella y hasta había aparecido una niña con una peluca roja entrando en escena diciendo ser ella. Yulia sujeto su mano y la presionaba para que supiera que estaba con ella, de vez en cuando se había entretenido mirando su rostro que parecía que luchaba por no emocionarse. Yulia había descubierto otra faceta de aquella increíble mujer y ahora estaba más que segura que había hecho una excelente elección.
Si aquello había sido todo, estaban equivocadas. Cuando la obra había finalmente terminado, Jacqueline las había guiado hacia otro salón donde los niños que habían aprendido hace poco a leer, escribieron muchas historias acerca de ella y una vez más, le daban las gracias. Yulia observo como Elena tenia abrazos para todos y como los niños más pequeños buscaban sentarse en su regazo y ella los recibía a todos. Inclusive hasta ella misma tenía ahora a una niña que estaba durmiéndose en sus brazos.

Luego de la sección de lectura, habían pasado a un enorme comedor. Habían preparado un gran pastel para la invitada, quien estaba visiblemente emocionada por todo aquel cariño recibido. Yulia descubrió en aquel momento que nada le importaba más como ver a Elena con aquella felicidad deslumbrante, así que este era uno de los secretos de la gran Elena Katina, y lo estaba compartiendo con ella. Y Yulia tuvo que aguantar y hacer un esfuerzo sobrehumano por no besar aquella sonrisa que derretía su corazón. Sabía que estaba mirándola demasiado, pero ya no le importaba, Elena levanto la vista y las dos se encontraron sonriéndose. En lo que había durado aquello, parecía que el mundo había callado, las cosas dejaron de moverse y solamente estaba el latir de ambos corazones que lo hacían al mismo copas.
Para cuándo fue la hora de despedirse, Elena tuvo mucha paciencia en saludar a cada niño que se acercaba para despedirla. Muchos le habían entregado dibujos y sobres con agradecimientos escritos dentro y ella les agradecía a cada uno y los recibía con la mejor de sus sonrisas. Yulia había despertado la curiosidad en más de un niño y dejaron que se marchara, no sin antes prometer que regresaría la próxima vez. Ella acepto sin dudar.

Yulia no había podido quitar tampoco su sonrisa cuando observaba a Elena de soslayo y la veía abrazar todas aquellas cartas y dibujos contra su pecho. La había visto suspirar y sonreír unas cuantas veces. Ella no era todo eso que aparentaba ser, y Yulia agradecía que se mostrara de aquella manera con ella.
Llegaron al estacionamiento del edificio y Yulia rodeo el auto para abrirle la puerta, ya que tenía las manos demasiado ocupadas.

-Supongo que debes tener muchas preguntas-dijo Elena una vez que salió.
-Ven aquí-dijo Yulia atrayéndola para abrazarla- no voy a preguntarte nada Elena. Ha sido tan hermoso y bueno haber pasado un día entero contigo y más haber visto todo lo que yo vi. Aquí hay mucho espacio-dijo colocando la mano en su pecho- y lo de hoy ha sido más que suficiente para saber que eres un ser increíble- Yulia apenas había tenido tiempo de terminar de hablar cuando Elena se acerco para besarla, tan delicadamente que parecía irreal- no debes tener miedo-dijo cuando vio que su labio temblaba
-Yo no tengo miedo-respondió de manera segura. Yulia sonrió.
-Se que eres una mujer fuerte-comento. La abrazo una vez más, beso su frente y las dos caminaron hacían el ascensor. Todo sin darse cuenta que un par de ojos estaban observando aquello de una manera para nada buena.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 10:13 pm

XLVIII
TRAICIÓN


Primero es caliente,
después frío…
…y al final lastima.


Elena cerró la puerta y se tomo su tiempo para acomodar sus regalos por tamaño. Yulia la observaba desde el otro lado de la mesa sin quitarle la vista de encima.

-¿Te quedaras a dormir ésta noche?-pregunto. Elena asintió concentrada en lo suyo- ¿Quieres que prepare un té?- volvió a tener la misma respuesta.

Yulia fue hasta la cocina y preparo dos tazas. Elena apareció unos minutos después, al parecer ya había terminado con su orden. Se sentó y observo a Yulia ir y venir

-¿Qué?-pregunto la morena sin aguantar ya aquello
-Solo estoy mirándote-dijo Elena levantando sus hombros- tu lo haces conmigo-
-Pensé que no lo notabas-dijo Yulia levantado una ceja
-Lo hago-repuso.

Yulia le paso su taza y las dos bebieron sobre la mesa. La temperatura había bajado bastante y las dos lo notaron. Cuando terminaron, Yulia la guio al siguiente piso y le mostro su sala de descanso. Aquella que estaba compuesta de un enorme televisor, una chimenea y muchos libros de los cuales leer.

-Ponte cómoda-dijo Yulia- ahora regreso- menciono. Elena se sentó sobre el sofá que estaba frente al televisor y lo encendió. Yulia apareció al poco tiempo con una manta, fue hasta la chimenea para encenderla y fue hasta ella. Elena recostó su cabeza en su hombro y las dos se pusieron taparon con la manta.
-Me gusta tu decoración –menciono Elena después de un rato. La película había terminado y la que comenzó no era tan llamativa- y tu chimenea rodeada de piedras la da un aspecto bastante rustico-
-Eso que no has visto el jacuzzi en la terraza-dijo Yulia abrazándola. Elena la miro y las dos acercaron sus rostros para besarse. Estuvieron así por un rato hasta que volvieron a entretenerse con otra película. Yulia había logrado que Elena ahora este recostada sobre su pecho, haciendo que fuera mucho más fácil ahora abrazarla.

La escena que mostraba ahora la gran pantalla era bastante prudencial para el horario en el que era transmitida. Las respiraciones que poco a poco iban haciéndose más cortas y rápidas era lo único que se escuchaba ahora. Yulia sonrió con malicia y comenzó a acariciar el estomago de Elena, logrando que ésta sintiera todo un hormigueo por donde tocara. Dejo que sus dos manos participaran por un momento, hasta que con su mano derecha y muy lentamente, comenzó a dirigirse cada vez más hacia el sur. Metió su mano dentro de los pantalones de Elena y ésta se agito, pero no intervino cuando los dedos de Yulia acariciaron su centro, que al parecer si había respondido a lo que se estaba viendo en pantalla.

-Abre tus piernas para mi, Elena-murmuro en su oreja antes de besarla. La pelirroja gimió sonoramente y obedeció. Yulia bajo un poco sus pantalones junto con su ropa interior para no tener molestias.
Elena se removía y se agitaba sobre su pecho-estás lista, cariño-anuncio antes de penetrarla. Elena mordió sus labios y alzo sus caderas buscando más profundidad. Yulia entendió eso y la complació dándole lo que quería.
-Espera… espera-repetía una y otra vez. Yulia se detuvo y la propia Elena había retirado su mano de su interior. Yulia estaba a punto de preguntar que le ocurría justo cuando vio que se terminaba de quitar los pantalones junto con su ropa interior. Elena esta vez se sentó sobre su regazo de frente, busco la manta y volvió a taparse con ella.
-Ya veo-dijo Yulia antes de besarla. Elena correspondió el beso y acaricio sus cortos cabellos despeinándolos. Yulia quito su remera y brasier, dejándola ahora completamente desnuda. La larga melena pelirroja cayó hacia atrás cuando Yulia invadió un pezón con su boca. Elena busco su mano sin abrir los ojos y le metió entre sus piernas. Yulia consoló su dolor con dos dedos mientras su pulgar trazaba círculos sobre su clítoris.
Las caderas de Elena comenzaron a moverse y ella busco su propia velocidad subiendo y bajando sobre los dedos de Yulia, quien había dejado su mano quieta para que hiciera lo que quisiera.
-Yulia, ya no aguanto-advirtió jadeando justo cuando sintió que Yulia chupo con fuerzas su pecho. Yulia la sujeto de su cintura y la obligo a enterrarse sobre sus dedos. Elena levanto su cabeza y grito alcanzando el clímax luego de que Yulia ordenara un “hazlo”.

Elena dejo su cabeza reposar sobre su hombro y espero hasta que su respiración se normalizara. Yulia acariciaba su espalda y sus rizos y besaba su hombro blanco de vez en cuando.

-¿Estás bien?-pregunto notando que ahora respiraba con normalidad- tu cara está roja-dijo viéndola
-Estoy perfecta-dijo sonriendo- eres increíble Yulia-menciono antes de besarla
-No, tu lo eres-respondió- ¿Estás cansada?- Elena negó con la cabeza.
-Quiero ir a tu recamara-dijo mirándola con ojos brillantes.
-Ve primero tú, yo apagare todo aquí-
-Está bien-dijo levantándose.
Yulia alcanzo a pellizcar su trasero justo antes de que Elena se alejara de ella.
-¡Oye!-se quejo mirándola con una ceja levantada
-Justo como lo imagine-dijo riendo. Elena se envolvió con la manta y se marcho rápidamente de ahí. Yulia se encargo de apagar la chimenea, la televisión y se dirigió a la habitación sin demorarse un segundo más.

Apenas había entrado cuando se encontró con mucha oscuridad. Quiso buscar el interruptor de la luz cuando una mano la aparto antes de que lograra su cometido. Yulia se sujeto de esa mano y rápidamente busco el cuerpo. Elena se acerco hasta ella para besarla, arrastrando a Yulia durante todo el proceso hasta arrojarla sobre la cama. La morena apenas había sentido su espalda chocar contra el colchón cuando noto que sus pantalones junto con su ropa interior eran retiradas. Elena se sentó sobre sus piernas e hizo lo mismo con su remera. Una vez que habían quedado en iguales condiciones, Elena no dudo en devolverle el placer.
Yulia levanto sus caderas cuando sintió las manos de Elena tocándola. La pelirroja no había perdido oportunidad alguna y comenzó a besar el cuerpo de Yulia tanto como se le antojara. Dándose cuenta y admitiendo interiormente lo cuanto que le gustaba.
Sintió las manos de Yulia acariciar su espalda y luego bajando mas y mas. Elena se alarmo cuando sintió sus dedos donde nunca antes habían estado, pero se relajo al notar que solo Yulia estaba tocando superficialmente. Sintió la temperatura de su cuerpo aumentar y sus dedos siendo presionados cuando acelero sus movimientos.

-Yulia…-dijo Elena besando su cuello- me…gustas-termino admitiendo. Yulia estaba tan al borde del límite que solamente era aire lo que podía liberar. Sintió el fuego en su estomago y después todo estallo. Elena tapo su boca besándola y supo que disfruto de haberle provocado eso a Yulia.
Apenas se había movido un poco cuando Yulia las cubrió a las dos con las sabanas.
-¿No piensas moverte de ahí?-pregunto Yulia abrazándola mas. Aunque realmente le agradaba de que Elena estuviera así, después de todo amanecería con su cuerpo sobre el suyo de todas maneras.
-No-dijo risueña. Yulia rio con ella y beso su cabello.
-Duerme-ordeno.

A la mañana siguiente, a las dos les hubiera gustado seguir durmiendo. Pero la llamada del abogado de Elena teniendo buenas noticias, había sido motivo suficiente para terminar de despertarse e ir hacia el despacho para oírlas personalmente.
Yulia volvió a acompañarla y las dos escucharon como éste había ganado el caso y Elena quedaba libre de toda culpa. La pelirroja había gozado mucho su victoria. Sin saber que aquello no era nada a comparación del siguiente golpe.
Yulia no había podido evitar abrazarla una vez más afuera, Elena contagiada de su alegría había correspondido, sin importarles los ojos que pudieran estar observando aquello.

-Esto merece celebrarse-propuso Yulia- ¿Qué me dices?-
-Digo que se nos hace tarde para ir a trabajar-dijo observando su reloj- pero podríamos celebrar a la noche, puedes sorprenderme todo lo que quieras hoy-dijo mirándola a los ojos
-Si me lo pides de esa manera, así será-prometió Yulia.

Elena dejo que la llevara hasta su edificio. Los vidrios eran polarizados y con eso no había problema. Se despidieron con un beso rápido y Yulia condujo entrando a tiempo por la puerta como cada día.

-Los conjuntos de color azul que pidió ya ha llegado-le dijo Alexa siguiéndola- y ya han aceptado su pedido para utilizar la plaza para las fotos con los vestidos Chanel-
-Excelente, Alexa-dijo Yulia- ¿Sabes si Aleksei ya ha llegado?-
-Aún no señorita, ¿quiere que le diga algo en cuanto lo vea?-
-Solo dile que pase a mi oficina –ordeno
-Está bien, si eso es todo con su permiso-dijo retirándose.

Al poco tiempo Aleksei había entrado a su oficina y le había contado, que luego de su recuperación, finalmente había podido conocer a Sergey. Aún tenía licencia en el trabajo, pero al tener tiempo, nada fue impedimento para que salieran a cenar y Katya lo presentara formalmente. El hombre estaba encantado con Aleksei, su hija hacia mucho que no estaba interesada en nadie y estaba muy contento al saber que su novio era otro Volkov. Al menos su hija estaba involucrada con gente trabajadora y con eso era suficiente para él, mientras siguiera haciendo tan feliz a Katya como tanto contaba.
Yulia se sorprendió por lo rápido que iban las cosas, pero por la mirada de su hermano, sabía que iba completamente en serio. Lo felicito una vez más y éste la amenazo diciendo que ya tenía una fecha programada para la cena con los padres de ambos, así que no debía tener otros planes. Yulia acepto y ambos se pusieron a bromear de cuando ella iba a hacer lo mismo. Cosa que era bastante difícil.

Después de eso había tenido que pasar a la casa de sus padres para ver como seguía Oleg, éste volvió a recomendarle a hacer ciertas cosas en la empresa y Yulia escuchaba atentamente, todo hasta que apareció Larissa regañándolos y obligándolos a comer. Su madre se había pasado hablando de cuanto ansiaba volver a tener a Katya por la casa, y como no, también a Elena. Yulia dijo que iba a preguntarle cuando iba a estar desocupada y la volverían a ver en cuanto menos se lo esperaran, aquello dejo a su madre con una sonrisa imborrable y a un Oleg bromista.
Después de eso, Yulia se había pasado gran parte del día en la empresa soportando aburridas reuniones. Oleg tenía razón diciendo que aquello no era la suyo, para nada podía hacer, no iba a dejar que su padre se volviera a esforzar y sufriera esta vez, lo que tanto se temían. Miro la hora una y otra vez y parecía que jamás avanzaba. Aunque se le ocurrió una idea de repente y eso fue suficiente para mantener su mente ocupada hasta que su horario ahí terminara.

REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

-Enviaron claveles-dijo Fiodor entrando
-¿Qué?-pregunto Elena distraída.
-Que han enviado claveles en vez de margaritas-dijo mirándola- llegaran dentro de unas horas-
-Que poca responsabilidad-se quejo- ¿Les has reclamado?-
-No. Porque de todas maneras íbamos a necesitar los claveles para los vestidos blancos de Dona-informo
-Tienes razón-dijo recordándolo- pero de todas maneras hay que tenerlo en cuenta, para el próximo pedido encárgate de llamar a otra florería. Dile a Irina que busque el número de otra-
-Está bien-dijo asintiendo- me preguntaba si…
-Señorita Katina-dijo Irina entrando e interrumpiendo lo que Fiodor iba a decir- las invitación de la celebración del señor Harry han llegado-dijo dándoselas- aquí también están los datos de las modelos que pidió y los trajes de esquí estarán listos dentro de dos días más tardar-
-Está bien, avísale a Alphonse que esté listo y dile que no quiero demoras ésta vez-
-Le diré -dijo anotándolo-
-Y mañana adelanta la reunión de Camille a primera hora-dijo- al parecer cambiaron su vuelo y estará aquí más temprano
-¿Eso es todo?-pregunto-
-Sí, ahora retírate-ordeno.
-Por cierto, Fiodor avísale a Irina de que se encargue de lo que te dije- dijo observando unas fotografías. Irina sonrió y se giro encontrando a Fiodor parado muy cerca de la puerta, que grosera había sido al entrar y no saludarlo
-Hola Fiodor-dijo sonriendo- disculpa que no te haya saludo
-No es nada-respondió-
-Lo había olvidado-dijo Elena levantando la mirada- ¿Qué querías decime, Fiodor?-
-No, en realidad no era nada importante-dijo acomodándose la corbata- creo que hasta la olvide-
-Si tú lo dices…
-De casualidad-dijo aclarándose la garganta- ¿Asistiremos a la fiesta de Harry? ¿Todos?-
-Aún no lo he decidió pero es lo más seguro. No quiero que hagan planes para esa fecha-dijo. Tanto Irina como Fiodor asintieron- aunque va a ser toda una tortura soportar a Milenka, no entiendo como pueden ser primos si ella es insoportable- comento negando. Elena volvió a levantar la cabeza y se encontró siendo observada- ¿Tienen alguna pregunta que hacerme?-ambos negaron- entonces a trabajar-ordeno. Los dos abandonaron la oficina.

El resto del día no había sido la gran cosa para Elena. El único misterio había sido un mensaje de Katya diciendo que estaba invitada a una cena dentro de unos días para darle una noticia importante. Se sintió intrigada por unos momentos y luego supuso que quizás Katya iba a salirle con alguna rara sorpresa como hacia siempre. Esperaba que no tuviera alguna loca idea de mudarse lejos como le había planteado una vez.
Fiodor había aparecido dos veces más a su oficina para informarla de algunas cosas, cuando terminaba de hablar parecía que quería decir algo pero al final se detenía. Elena había notado eso, pero no iba a presionarlo. Si no le decía no eran tan importante como aparentaba ser. Parecía que no era suficiente con tener a Irina actuando así continuamente.

-Señorita Katina-dijo entrando tímidamente- ya he ordenado por fecha lo que me ha pedido, mi horario termino hace diez minutos ¿se le ofrece algo más?-pregunto. Elena observo su reloj y noto que efectivamente Irina tenía razón.
-No, Irina. Vete a casa, yo terminare con algo aquí-aviso. La rubia asintió y se marcho de ahí rápidamente antes de que se le ocurriera alguna otra cosa.

Elena se detuvo cuando noto un dolor de cabeza. Estaba buscando una pastilla antes de que el dolor empeorara cuando escucho la puerta abrirse. Pensó que era alguien de limpieza así que no se molesto en levantar la mirada, no iba a ser la primera vez que la sorprendían aún mentida en la oficina.
Escucho que colocaron algo sobre su escritorio y levanto la mirada para recriminar aquello, pero se sorprendió cuando vio una botella de vino sobre su escritorio y no precisamente a un empleado de limpieza.

-Tú no vienes a limpiar-dijo-
-Efectivamente…no-respondió Yulia- bonita oficina-
-¿Cómo entraste?-dijo parándose
-Por la puerta, cariño-respondió como si nada
-Es en serio, Yulia-dijo queriendo sonar enfada. Pero tuvo que morder sus labios para no reírse.
-Si eso te preocupa, te diré que ningún empleado tuyo me ha visto. Solamente el hombre de la entrada, se sorprendió mucho cuando di mi nombre-relató- se que provoco eso en la gente-
-Cuanta humildad veo en ti-dijo cruzándose de brazos-
-Vamos Elena-dijo avanzando hacia ella- se suponía que hoy íbamos a brindar y tú te encierras aquí ¿no crees que la enfadada debería ser otra?
-No he medido el tiempo-dijo excusándose- además, no veo que eso haya sido impedimento para ti-dijo señalando su botella
-Siempre estoy preparada-dijo Yulia- ¿Dónde tienes las copas?-
-Allí-dijo señalando el lugar. Yulia busco dos y las deposito sobre el escritorio para comenzar a servirlas
-No sabía que usaras lentes-dijo dándole una copa- te hacen lucir aún más hermosa-
-Solo cuando tengo la vista cansada-dijo bebiendo. Yulia hizo lo mismo sin despegar la mirada de sus ojos
-También me gusta tu falda-dijo observándola-
-Hay algo que no te guste de mi ¿a caso?-pregunto Elena entrando en un juego. Se sentó en su lugar y cruzo lentamente sus piernas. Todo sin dejar de mirar los zafiros que ahora brillaban. Yulia dejo la copa y avanzado hacia ella, giro la silla de Elena para tenerla frente a frente y se agacho hasta que el rostro de ambas quedo frente a frente.
-Quieres que te lo diga o… que te lo demuestre- dijo a escasos centímetros de sus labios. A Elena se le quito el dolor de cabeza junto con la fatiga y cansancio que había acumulado a lo largo del día. Mordió su labrio incitando a Yulia y dejo también la copa sobre el escritorio.
-Puedes hacer lo que más te guste-respondió lentamente. Yulia sintió que su corazón tartamudeo con aquello. La tomo de sus rizos y la atrajo hacia su boca para besarla, quizás había hecho algo de presión, pero a Elena lejos de disgustarle, le había agradado.
-Si fuera tu tendría cuidado con lo que digo ahora mismo-advirtió con la respiración agitada.
-¿Y si no que?-la retó Elena. El juego estaba demasiado caliente y ella sintió que en su oficina la temperatura estaba subiendo.
-Tendrás lo que mereces-dijo Yulia. Fue quitando botón por botón de la camisa de Elena, sus ojos brillaron cuando observaron aquel brasier blanco que los acunaba tan perfectamente. Yulia tomo uno con su mano y la observo a los ojos- eres perfecta-menciono sinceramente. Elena estaba a punto de quitarse los lentes cuando Yulia detuvo su mano- déjatelos, me gusta demasiado como te quedan-confeso. Elena sonrió y volvió a tomar de su copa. Una gota de vino se había escapado de la comisura de sus labios y Yulia la quito con su lengua. El cuerpo de la pelirroja vibro ante eso.
-Yulia…
-¿Preparada para jugar Elena?-pregunto separándose- párate-ordeno. La pelirroja obedeció y se paro justo frente a ella- buena chica- la premio besándola. Elena correspondió el beso y sintió las manos de Yulia metiéndose debajo de su falda y apretar sus glúteos. Ella gimió en su boca y se apretó más su cuerpo al de la morena- no vamos a necesitar esto-dijo desprendiendo su brasier. Volvió a colocarle su camisa y la dejo abierta. Beso su cuello y obligo a Elena a sentarse sobre su propio escritorio- esto tampoco-dijo volviendo a meter sus manos bajo su falda y las saco deslizando su ropa interior por sus piernas.
-¿Qué tramas?-pregunto sintiendo el pulso latir fuerte por todo su cuerpo.
-Shhh-dijo Yulia colocando un dedo en sus labios- nada de palabras-ordeno. Quito el pañuelo que llevaba en su cuello y con eso tapo los ojos de Elena- ¿quieres mas vino?-pregunto chupando sus labios. Elena asintió y Yulia le dio de beber para después alejar las copas y la botella del escritorio- Cielos Elena-dijo alejándose unos pasos para contemplarla- quiero hacerte tantas cosas que no sé por dónde empezar-
-Ven aquí-dijo llamándola- para empezar, bésame-dijo olvidando que tenía prohibido hablar. Yulia no dijo nada por aquello y se acerco a besarla. Elena quería tocarla pero Yulia coloco sus manos detrás de su espalda para que se apoyara
-Levanta tus caderas-ordeno. Elena obedeció y sintió como Yulia subía su falda hasta dejarla en su cintura. Sintió la madera fría en sus muslos y tembló- ya pasara-la calmo Yulia acariciando sus piernas.

Tiro su cuello hacia atrás y dejo que Yulia la besara como se le antojase. El momento estaba siendo tan placentero para ella, que ésta vez no dijo nada cuando sintió a Yulia chupar su cuello, seguramente iba a dejarle alguna marca, pero Elena había sido quien había sujetado su cabeza para que no se moviera y siguiera haciéndolo. Era un trato silencioso para ella, pero Elena ahora estaba entregándose exclusiva y plenamente a Yulia.
Sintió una mano tomar su pecho y Yulia termino por abrir su camisa y pasar su lengua al otro. Elena gimió la atrajo a su cuerpo con sus piernas. Yulia chupaba sus pezones con tanta avidez que eso elevo su excitación a tal punto en el que se moría por rogar. Pero solamente se limitaba a soltar gemidos y palabras inentendibles. Yulia no se detuvo ahí, si no que comenzó a pasar circularmente su lengua por su abdomen y esta vez Elena tenía que retener el aire al saber cuáles iban a ser sus planes.

Yulia abrió más sus piernas y se las coloco sobre sus hombros. Elena esta vez se apoyo con sus codos sobre el escritorio sabiendo que iba a perder la fuerza dentro de poco. Cuando Yulia finalmente llego a donde tanto la quería, grito agradecida por el alivio que sintió. No era suficiente con su lengua, sus dedos también participaban y Elena sentía sus sentidos aún más sensibles. Faltaban tan pero tan poco. La tomo de sus cabellos y la apretó mas contra su centro, olvidándose si alguien desde el otro lado escuchaba. Que sepan lo que Yulia la hacía sentir.

-Yulia…-gimió entrecortadamente. Elena justo se sentía tocando la gloria cuando la morena se detiene de repente. Sintió el fresco apoderarse de su cuerpo cuando Yulia se retiro y abandono su calor. Estaba a punto de quitarse la venda improvisada para ver que sucedía cuando unas manos la detuvieron
-No-ordeno. Beso su oreja y Elena respiro pesadamente- ¿Lo quieres Elena?-dijo metiendo su mano nuevamente donde había estado antes-contesta-
-Si-respondió gimiendo- por favor Yulia… lo quiero-dijo haciendo sonreír a la morena. Yulia la ayudo a bajarse del escritorio, la sujeto cuando se tambaleo con sus piernas débiles. Elena sentía que no podía sostenerse estando así.
-Ponte sobre tu escritorio-ordeno Yulia- apóyate con tus manos- dijo mientras la ayudaba a hacerlo. Elena coloco sus palmas sobre el escritorio e irguió su espalda cuando la mano de Yulia hizo peso para que así fuera. Separo sus piernas con sus pies y comenzó a besar su espalda.
-Yulia…
-Silencio-ordeno. Los dedos de Yulia la apretujaron y una mano acaricio su abdomen y luego fue más abajo. La otra hacia lo mismo pero desde atrás. Elena pego también su mejilla cuando sintió que era asaltada desde ambos lados. Yulia masajeo su clítoris y la otra mano se encargaba de humedecer su entrada- ¿Qué tanto lo que quieres, Elena?-pregunto- ¿Disfrutas de esto?-
-Siiii….
-Dime cuanto-
-Mucho…Yulia… por favor-dijo jadeando- ya no lo soporto… duele…
-Enseguida, cariño-dijo. La mano que masajeaba su clítoris lo abandono y apretó un pecho- si lo quieres tendrás que colaborar-dijo en su oreja al tiempo que la penetraba con dos dedos- tócate, Elena-ordeno profundizando sus movimientos. La pelirroja lejos de la realidad, movió su mano en donde había estado la de Yulia y obedeció rápidamente. Acelero sus movimientos y Yulia también la recompenso haciendo lo mismo- en cuanto te vengas, ya sabes que hacer-dijo agregando otro dedo
-Ahhh…-gimió Elena. Esta vez estaba demasiado llena, Yulia dio apenas tres estocadas y Elena se convulsiono sobre su escritorio- ¡Yulia!-fue el aviso de que había alcanzado su límite. La morena la sostuvo y Elena cayó rendida por completo sobre el escritorio.
Luego de unos cuantos minutos Elena volteo desorientada y la beso. Yulia se sentó y Elena lo hizo sobre sus piernas, dejo que descansara un poco y luego la ayudo a vestirse. Se llevaron el vino y decidieron que iban a seguir con aquello en el penthouse.

Al día siguiente estaban las dos desayunando cuando escucharon el sonido de la puerta fuertemente. Yulia se levanto y se encontró con un Aleksei con semblante preocupado.

-¿Sucede algo?-pregunto Yulia.
-¿Estuviste hasta tarde en la oficina ayer?-pregunto.
-No, sabes que me fui a la empresa de papá y no regrese-contesto- ¿Por qué lo preguntas?-
-Entonces mi última alternativa son las cámaras-dijo- al parecer a alguien le pareció divertido rayarme el auto-conto frustrado- y no sé quien pudo haber sido, nadie vio nada-Yulia comenzó a reírse- no es gracioso Yulia.
-Perdón, perdón-dijo- Vamos Aleksei, piensa un poco. No es la primera vez que te sucede ¿estás seguro que no se te viene nadie a la cabeza?-pregunto. El rubio la miro confundido.
-Sinceramente no-contesto.
-Nos encargaremos de las cámaras, pero lo más seguro es que haya sido una despechada mujer-
-¿Una mujer?
-Si ¿Qué más?-pregunto- ya te dije, no es la primera vez que te sucede esto-
-Tienes razón. No se me había ocurrido-dijo- entonces esperare a que llegues para que las veamos juntos. Gracias- dijo justo cuando vio a Elena sentada en su cocina- disculpa si interrumpí algo-
-De nada, tonto-dijo antes de comenzar a cerrar la puerta- y no es interrumpido nada-dijo guiñando su ojo- terminó por cerrar la puerta y observo a Elena ir caminando en su dirección
-¿Sucede algo?-pregunto Elena al verla reír.
-Era Aleksei-informo- alguien le ha rayado el auto-dijo riendo. Se acerco hasta ella y la beso
-¿Y sabe quien fue?-
-No, pero supongo que hay una larga lista- Elena la miro confusa- no es la primera vez que le pasa eso, al parecer todavía hay mujeres que piensan que Aleksei va a enamorarse de ellas. Aunque ahora ha cambiado demasiado-comento-
-Los hombres así no cambian Yulia-dijo Elena- siempre fueron y serán así. Jamás cambian-
-No Aleksei-dijo- el ha cambiado, en serio-
-Es bueno que tengas esperanzas en el-dijo- pero es inútil- ¿A caso ha estado con alguna mujer más de un mes?-pregunto. Yulia quería decirle que si, y que esa mujer era su propia hermana, pero Katya se lo había pedido y le había hecho prometer que no diría nada hasta que ella estuviera preparada para darle la sorpresa.
-Olvídalo-dijo para cambiar de tema.

Elena se había quedado un rato más y luego se fue a trabajar. Yulia había meditado y esperaba que aquella pelirroja no se enojara con ella al ocultarle eso. Llegó a su oficina como siempre y Alexa entro pisándole los talones.

-Señorita Volkova, en la línea está el señor Jean Pierre esperando por usted- informo
-¿Te ha dicho que quiere?-pregunto
-No-contesto- pero dijo que quería hablarle de una propuesta interesante-
-Bueno, si es interesante tendré que contestar-dijo acercándose a su teléfono- gracias Alexa-

Yulia observo a su secretaria marcharse y luego levanto su teléfono. El señor Jean Pierre no había dado mucho detalle de lo que quería hacer realmente, así que poniendo de excusa que la propuesta debía hablarse personalmente, Yulia tuvo que aceptar y dirigirse hacia el lugar donde ya la estaba esperando.
No se había tardado demasiado en realidad, pero tal cual él le había dicho, estaba ya esperándola en una mesa al fondo de aquel restaurant tan sofisticado.

-Gracias por darme de tu tiempo Yulia-dijo tomando su mano y ayudándola a sentarse- no dudo que debes tener una agenda muy apretada- comento. Yulia recordó que ahora no solo tenía que hacerse cargo de sus cosas, sino que también de la empresa de su padre
-Estás en lo correcto-contesto- pero sé que valdrá la pena, mí tiempo no está perdido aquí-
-Me alegra que pienses así-contesto levantando su mano llamando al mozo- espero que no te moleste esperar un poco, en cuanto llegue la otra mitad del éxito asegurado te prometo que sabrás para lo que te he llamado- prometo. Yulia asintió y se sintió aún mas intrigada. Había pedido solamente agua cuando la otra persona apareció y la miro con una cara tan sorprendida como la suya. Jean Pierre se levanto sonriente a recibirla
-Gracias por venir Elena-dijo saludándola- por favor, siéntate- dijo moviendo su silla- ahora si estamos todos- Elena se sentó y no quito la mirada de Yulia, quien la miraba de igual manera. Jean Pierre comenzó hablando de lo exitoso que iba a ser algo desconocido que todavía no revelaba, supo explicarse bien y hablo de algunas ideas que tenia. Las dos mujeres lo escuchaban pacientes, ya que con aquel hombre, el éxito estaba asegurado. Mientras él mas hablaba, ellas mas se confundían y se sentía intrigadas por saber a qué se refería.
-Señor Jean Pierre-intervino por fin Elena-no es que esto no me interese, se y creo que todo lo que dice lo va a cumplir, pero, mi tiempo es limitado ¿Podría, por favor, decirnos de una vez que tiene en mente?-pregunto
-Por supuesto-dijo sonriendo y sabiendo que había causado lo que se había propuesto- quiero hacer toda una sesión de fotografías- dijo simplemente-
-¿Una sesión de fotografías?-pregunto Yulia
-Explíquese- pidió Elena-
-Bueno, supongo que aún no han caído en cuenta porque les dije todo lo que les dije y porque las he llamado a ambas-dijo mirándolas- quiero ser el primero en tocar ese éxito, por eso quiero hacer esas fotografías-dijo- y lo quiero hacer con ustedes dos-señalándolas.

Jean Pierre saco el contrato aclarando que no le importaban las ganancias, pero si quería todo los créditos pertinentes. Elena y Yulia se habían tomado su tiempo para salir de su sorpresa y luego, después de hablarlo demasiado, llegaron todos a una conclusión. Y al final, se marcharon de ahí sabiendo que había sido lo mejor.

* * * * *

Katya se había organizado finalmente y el día de la presentación de Aleksei había llegado. Había llamado, por supuesto, a Yulia preguntándole si también podía asistir y también para corroborar una vez más, que no le había contado nada a Elena. Yulia le aseguro que su secreto seguía guardado y que Elena ni siquiera había respondido varios mensajes que le había enviado, seguramente estaba demasiado ocupada como para contestar. El almuerzo seria al día siguiente así todos podían asistir sin ningún problema.


REVISTA DE MODAS “ÍCONO”

-Señorita Katina, ha llegado esto para usted-dijo Irina entrando con un sobre blanco sin nada en su mano
-¿De quién es?-pregunto Elena intuyendo que seria. El día anterior también había recibido otro similar y no contenía cosas agradables para ella
-No dice nada-dijo Irina mirándolo. Elena dudo en tomarlo ¿Y si contenía lo mismo que ayer? El día se le había arruinado por completo y no tenía ninguna duda de que éste sería igual- ¿Quiere que me deshaga de él?-pregunto Irina viendo como su jefa no le quitaba la mirada de encima.
-No, dámelo-termino por decidirse. Irina se marcho de ahí escuchando como Elena rompía el sobre y comenzaba a murmurar por lo bajo a medida que leía su contenido.

Efectivamente, de nuevo estaba ahí escrito lo que tanto temía volver a encontrarse. No supo cual de todos los sentimientos que ahora sentía, predominaba más, pero se sentía engañada, traicionada y confusa. Porque, a pesar de todo, no sabía se creer del todo lo que ahí estaba escrito. Aunque, sea quien sea la persona que se los estaba enviando, sabía demasiado y eso para ella era suficiente para tener credibilidad.
Elena termino de organizarse con algunas y al observar su reloj noto que ya era hora de marcharse. No sabía cuánto tiempo iba a tardarse en regresar, tampoco Katya le había dado algún detalle del porque tanto misterio. No tenía idea de la sorpresa que iba a llevarse.
Observo unos cuantos autos aparcados fuera de su casa, al parecer no iba a ser la única invitada. La puerta se abrió y apareció Yulia sorprendiéndola, para variar.

-Hola Elena-la saludo con un beso en la mejilla- entra-dijo tomándola suavemente del brazo. La carta vino rápidamente a su mente y quito el contacto con Yulia. Ésta estaba a punto de preguntar qué sucedida justo cuando Katya entro para interrumpir
-Que gusto que estés aquí Elena-dijo abrazándola. Apenas pudo corresponder- ven, siéntate-dijo señalándole una silla. Yulia lo hizo a su lado y ella evito su mirada, la morena quiso tocar su mano y ella las puso sobre la mesa. Donde sabía que no iba a intentar nada
-¿Qué sucede contigo hoy?-le pregunto. Pero ella ni siquiera le había dirigido la palabra. Katya salió del pasillo sonriente, Ekaterina había tomado asiento frente a ella sonriéndole a su mama.
-Elena, éste almuerzo fue con el fin de presentarte a una persona especial, quien ha cambiado mucho mi vida durante estos cortos meses, que espero, sigan aumentando-conto. Elena se sintió confundida y comenzó a mirar en todas direcciones ¿De quién hablaba su hermana?- amor, puedes salir-grito. Aleksei salió con un traje gris que le sentaba muy bien, abrazo a Katya y la beso en la mejilla. Hizo lo mismo con la pequeña Ekaterina y luego se dirigió a ella tendiendo su mano.
-Se que ya nos conocemos, pero jamás nos hemos presentado formalmente y ésta me pareció la mejor forma- dijo- mucho gusto, Elena
-Igualmente, Aleksei-dijo correspondiendo su saludo. Aunque no estaba disimulándolo para nada con su rostro ¿Desde cuándo Katya estaba saliendo con alguien? ¿Había dicho “meses”? tantos hombres y ella salía con ¿Aleksei Volkov?

La cosa no había parado de ponerse incomoda ahí. El timbre había sonado y apareció Sergey con un regalo. Elena noto que no se había presentado de la misma manera que con ella, se trataban con mucha confianza y eso le daba la pauta que ya sabía acerca de su relación. El almuerzo pasaba como si nada y ella los observaba a todos en silencio, todos parecían conocerse de hace tiempo. Miro a Yulia, quien hablaba con Sergey se reía por una que otra cosa que Aleksei relataba, al parecer todos sabían. Menos ella.
Para cuando lo interminable por fin acabo, se había hecho la sobremesa, pero nadie aún se callaba. Ella recibió una llamada, no creyó que alguien la había escuchado cuando se levanto, pero se alejo de todos viendo que era Irina quien la llamada. Simplemente le había preguntado cuando regresaría, ya que iba a necesitar su firma, Elena encontró la excusa perfecta para marcharse, aunque la rubia le había aclarado que no era nada que se necesitara con urgencia, Elena insistió y dijo que estaba en camino.
Había atrapado a Sergey en varias ocasiones mirándola, por su rostro, sabía que intentaba hablarle, pero nunca lo hacía, se alegraba de que entendiera eso. Había sido el único que se levanto cuando ella regreso, quizás sabiendo lo que significaba su regreso.

-Lo siento Katya, pero ha surgido algo y necesito irme-mintió-
-¿Está todo bien, Elena?-pregunto-
-Sí, pero me necesitan-insistió- adiós-dijo dándose la vuelta para marcharse. Todos se habían mirado confundidos por eso, ni siquiera se había despedido de Aleksei. El almuerzo había sido por ella, para presentarlo oficialmente ante su familia. Katya agacho la mirada sabiendo lo que eso significaba y Yulia fue la única que lo noto y salió detrás de Elena.
-¡Elena!-grito deteniéndola- espera
-¿Hace cuanto lo sabes?-pregunto. Yulia callo- contesta Yulia ¿hace cuanto lo sabes?-
-Desde que comenzó-admitió. Elena suspiro y cerró sus ojos-
-O sea que todo este tiempo todos han estado ocultándomelo-dijo-
-No Elena, no es así-contesto aclarándose- ¿No entiendes? Todo esto es por ti, lo hemos hecho así para que sepas como debías-
-Pero mientras tanto todos me veían la cara de estúpida ¿cierto?-contesto- Aleksei, Katya está saliendo con tu hermano-dijo hablando consigo misma. Yulia arrugo el ceño
-¿Y qué problema hay con eso?-
-¡Que es un mujeriego!-exploto- Katya tiene una hija, ella no está para que vuelvan a jugar con ella nuevamente, y Aleksei…
-¿Aleksei que, Elena?-pregunto Yulia- te dije que él había cambiado, es una persona completamente diferente ahora.
-No lo creo-negó- el no es hombre para Katya, no se la merece-
-¿Disculpa?-dijo Yulia enojándose- Elena, te recuerdo que estamos hablando de mi hermano. Lo conozco lo suficiente como saber que intenciones tiene, y créeme que nada es como tú te imaginas-dijo tocando su brazo-
-Suéltame-dijo apartando su brazo- no quiero que me toques-
-¿Y ahora que sucede contigo?-pregunto- ¿Qué he hecho ahora?
-Muchas cosas-respondió- eres una mentirosa- dijo mirándola-
-¿Y ahora de que se me culpa?-pregunto-
-Tú sabes lo que haces Yulia. Eres igual-comento. Yulia se ofendió y dejo que su enojo saliera libremente
-¿Soy igual?-pregunto- que mal que nunca te hayas dado cuenta de las cosas Elena-dijo negando- ¿Quieres saber por qué nadie te dijo de esto antes? Porque todos sabíamos como ibas a reaccionar, eres tan predecible que si, te dejamos a ti para lo último. Porque sabíamos que ibas a ser lo que más pesado con lo que teníamos que lidiar-dijo señalándola- ¿No te das cuenta? Hemos hecho todo esto para que te sintieras a gusto ¿y qué haces? Desprecias el esfuerzo de todos, hiciste sentir muy mal a Katya y como si no te bastara ignoraste todo el tiempo a Aleksei como si no fuera nada. Y ahora, de la nada, me tratas a mí de mentirosa. Dime ¿Qué razones tienes para decirlo? ¿Tienes pruebas de algo?-pregunto. Elena no aparto la mirada de sus ojos, pero tampoco contesto- estoy cansada de tener que soportar esto todo el tiempo, no voy a ser la idiota que te busca para que te desquites siempre que lo necesites. Me tienes harta, Elena-confeso girándose para entrar nuevamente a la casa de Katya- ten un lindo día-dijo antes de cerrar la puerta.

Yulia entro nuevamente observando el panorama. Aleksei abrazaba a Katya y Sergey intentaba consolarla con palabras. Todos había dirigido su vista hacia ella, pero Yulia no dijo nada acerca de todo lo que había hablado. Se disculpo con Katya por ella y le dijo una que otra mentira piadosa. Katya comprendió y Yulia dijo que necesitaba unos días para aceptar la noticia y luego todo iba a volver a la normalidad. O al menos un poco.
Elena entro a su oficina dejando de ser la misma, todo lo que Yulia le había dicho era cierto. Absolutamente todo. Se arrepintió por ser como era, quizás si hubiera tomado las cosas con calma y no hubiera actuado impulsivamente las cosas serian diferentes. Se toco su pecho cuando sintió el miedo por sus palabras ¿Qué quiso decir con eso de que la tenia harta? ¿La había dejado? Elena se sorprendió cuando se asusto por eso. Saco los dos sobres que había recibido y tomo una decisión. Así como Yulia la había visitado una vez a su oficina, ella podría hacer lo mismo. La hablaría calmadamente y le mostraría las cartas y ahí le pediría respuestas, sí, eso era exactamente lo que iba a hacer. Solamente tenía que esperar hasta la noche.

REVISTA DE MODAS “VOLK”

Yulia dejo que Aleksei siguiera consolando a Katya. Al menos habían logrado calmarla un poco gracias a la mentira que le había dicho. Ordeno que nadie entrara a su oficina a molestar, saco la primera botella que encontró y comenzó a beber. Y así siguió por el resto de la tarde.
Era de noche cuando su hermano había aparecido en su oficina. Yulia estaba recostada sobre su silla y miraba el enorme ventanal detrás de ella a nada en particular

-¿Yulia?-la llamo entrando. Observo una botella vacía sobre su escritorio y como otra colgaba de su mano. El olor a alcohol fue fácil de percibir- ¿Yulia, estas borracha?-pregunto acercándose a ella.
-Ya quisiera Aleksei-contesto pesadamente- ya quisiera. Pero parece que siempre algo esta interponiéndose en mis cosas, ni siquiera esto puedo hacer bien-se quejo
-Pero esta no es la mejor forma de comenzar-dijo quitándole la botella – deberías dejar de tomar, vete a casa y date un baño. Ya has tenido suficiente por hoy-dijo observando su reloj
-No-contesto- vete tú, no tiene sentido que regrese para ver que nadie esta esperándome. Por favor Aleksei, perdónala-dijo mirándolo-
-Tú sabes que no hay nada que perdonar-dijo acariciando su cabello- tu me dijiste como es-sonriendo- voy a ser paciente, tu sabes que lo hago por Katya
-Gracias-dijo cerrando sus ojos- gracias hermano-
-¿No te irás?-pregunto. Yulia negó con la cabeza- me preocupare si te quedas aquí en ese estado-
-No sería la primera vez que me quedo dormida aquí, por favor Aleksei ¿Qué podría pasarme?-pregunto-ya es hora de que te marches. Adiós-
-Sí que eres terca-se quejo suspirando- voy a llamarte dentro de unas horas. Adiós-beso su cabeza y se marcho.

Yulia siguió tomando como si nada, sin saber lo que el destino le tenía preparado. Elena Katina estaba dentro del auto de su chofer, observo las cartas en su regazo y pidió mentalmente que nada de aquello fuera cierto. Sabía que Yulia no iba a buscarla, había logrado que su paciencia expirara. Ahora era su turno de buscarla para poner de su parte.
Anna pago y se bajo del taxi, observo la hora, y si mal no recordaba, Yulia seguramente iba a estar ahí dentro todavía. No le había ido nada bien con la acusación a la pelirroja, pero sabía que enviarle esas cartas iba a removerle un poco la consciencia, si tenía suerte, incluso hasta podrían haber tenido alguna discusión por eso ya, y ella conocía el método de Yulia al reemplazar rápidamente las cosas y no podía dejar pasar esa oportunidad. Las cosas habían sido muy fáciles para Anna, desde poder entrar sin ser vista y que nadie se le interpusiera en su camino. Abrió lentamente la puerta y se encontró con un panorama mucho más fácil, sabía lo que aquellas botellas significaban. Se acerco lentamente y pudo percibir el alcohol en el ambiente

-Hola Yulia-saludo. La silla giro el reconocer esa voz y Yulia agudizo la vista para verla
-¿Qué haces aquí?-pregunto-
-Vine por lo que me pertenece-contesto- ¿Y por qué no? Por una despedida como se debe-
-No deberías estar aquí-dijo parándose con dificultad- vete ahora Anna, no sé cómo hiciste para entrar. Ya casi nadie está aquí-
-Eso es aún mejor-dijo sonriendo mientas se acercaba a ella. Yulia quiso caminar en otra dirección y tropezó cayéndose al suelo. Anna se rio y fue hasta ella para levantarla- si que estas borracha-
-Vete de aquí, Anna-dijo Yulia queriendo apartarla- ¿Por qué no entiendes? No me interesas, ya te he echado ¿Qué más quieres que haga?-
-Esto-dijo besándola. Yulia lucho con ella hasta que pudo apartar su cabeza- Sera solo una vez Yulia, la ultima y no te molestare mas ¿Qué me dices?-dijo abrazándola
-No-dijo queriendo apartarse- no quiero ni una vez más contigo. Déjame
-Nunca fue difícil convencerte y esta no será la última-dijo Anna. Hábilmente se sentó sobre el escritorio y se llevo a Yulia consigo. La atrapo con sus piernas y la morena se resistía inútilmente, sus fuerzas la estaban abandonando.

Las puertas del ascensor se abrieron y Elena siguió las indicaciones del guardia. Si no se equivocaba, ahora estaba caminando directamente a la oficina de Yulia, donde le habían asegurado que aún se encontraba allí. Abrió lentamente la puerta y…todo se vino abajo.
Sus pies se detuvieron y ella observo congelada en su lugar, algo que no estaba dispuesta a encontrar. Observo las botellas sobre el escritorio, como el cuerpo de una mujer abrazaba claramente a Yulia. Basto solamente un murmullo que dijo “Anna” y Elena cayó en cuenta de lo que ahí sucedía. Sus manos le temblaron y ella solamente avanzo unos cuantos pasos sintiéndose impotente y traicionada una vez más.

-¡¿QUE MIERDA SIGNIFICA ESTO, YULIA?!- fue el grito que sacudió la oficina. Los cuerpos se separaron asustados y Yulia observo hacia la puerta. Tanto el alcohol como el color en su rostro se bajo.
-Elena…-murmuro. Cerró sus ojos, sabiendo el caos que se avecinaba. Anna se giro sonriendo, sin importar la mirada iracunda de aquella pelirroja que temblaba de rabia.
-Acabas de interrumpir-se quejo cínicamente Anna. Aquellas cortas palabras habían terminado por dejar la más mínima duda de lo que suponía que sucedía.
-Elena…-volvió a repetir Yulia, esta vez avanzando hacia ella. Elena sintió el sonido sordo de algo romperse en sus oídos. Si la situación fuera otra, si ella fuera la de antes, mucho antes de haberse propuesto llegar hasta ahí, se hubiera quedado. Enfrentaría la situación y les daría su merecido a cada una. Pero en lugar de eso, tiro las cartas arrugadas y salió corriendo de ahí. Totalmente vulnerable y consciente de lo que acababa de sucederle- ¡No!-grito Yulia siguiéndola. Estaba a punto de entrar nuevamente al ascensor cuando Yulia la había alcanzado deteniéndola.
-¡SUELTAME!-grito. Apenas se había girado, observo el rostro de Yulia y estampo su palma sobre él. No había sentido ningún remordimiento cuando su rostro se contrajo de dolor, ni mucho menos cuando observo la sangre saliendo de su labio. Las puertas estaban a punto de cerrarse y ella alcanzado a meterse. Fue ahí que junto el sonido de éste, la primer lagrima cayo.
Yulia observo impotente como las puertas se cerraban frente a su nariz. Maldijo una y otra vez golpeando todo lo que se atravesara en su camino. Anna había corrido y la encontró pateando y tumbando un escritorio.
-Yulia…-la llamo suavemente. La morena levanto la mirada y sus ojos gélidos la atravesaron. Anna retrocedió unos pasos y Yulia avanzando el doble, en cuestión de segundos la tenía en frente- Yo…- Las palabras se detuvieron. Anna sintió su cuerpo impactar en el suelo, sintió un feo sabor en su boca y escupió viendo el liquido rojo. Yulia le había pegado tan fuerte que la había derribado.
-Vas…a…pagarla…-dijo entrecortadamente.


Elena entro en el auto con la vista totalmente nublada. Le importaba un comino si su chofer la escuchaba llorar de aquella manera incontrolable. Se toco su pecho y sintió un gran vacío ahí, de nuevo sucedía, lo que tanto temía, lo que tanto había querido evitar, de nuevo pasaba. El trayecto a su mansión le pareció eterno al igual que sus lágrimas, que parecían no querer detenerse. Pensaba que Yulia era diferente, había logrado que cambiara, que derribara sus muros por ella, y ahora la traicionaba. Así le pagaba. El aire le faltaba, la tristeza la invadía, y no le importaba si moría ahora mismo con tal de dejar de sentir todo lo que sentía. La cabeza dolía, sus ojos ardían y ella se odiaba, la odiaba ¿Por qué? ¿Por qué? Se repetía sola una y otra vez. Golpeo su asiento, la ventana, el techo y nada parecía suficiente para aminorar lo que sentía. Yulia no era ningún premio, era el presente que estaba para destruirla. Aquella anciana se había equivocado. Todos se habían equivocado. Siempre había tenido la razón, estaba mejor sola, sin que nadie la engañara. Estaba débil, pero aún así no podía parar de llorar. El auto finalmente llego a su destino y ella se sintió libre de poder seguir desahogándose.
Elena se bajo del auto con el alma hecha pedazos y el corazón ahogado en pena. Se le dificultaba respirar cada vez más, y justo en el tiempo que se limpio la cara cansadamente y levanto la visto. Algo bueno llego.

Las maletas de Inessa estaban junto a la puerta. Sus cabellos, iguales a los de ellas, se movían con la brisa que había. Elena pensó ver un espejismo, pero cuando ella giro y la miro con sus idénticos ojos, sabía que era real. Y en su desesperación, sumergida en su dolor, solamente pudo correr a esos brazos que ya la esperaban abiertos. Elena se restaba un año a cada paso que daba para acercarse a ella, era una niña asustada, que corría a los brazos de su madre que siempre la supieron proteger. Se abrigo con su calor y a aquellos brazos que la envolvieron. La tristeza y sorpresa se mezclaron, y sus lágrimas no pararon.

-Mi niña-dijo Inessa abrazándola- mi niña-repitió besándola la cabeza. No esperaba encontrarse a su hija de aquella manera- ¿Qué te han hecho?-
-Mamá-dijo con dificultad. Recostó su cabeza en su hombro y dejo que el llanto saliera tan sonoramente que Inessa comenzó a tener miedo- duele, mamá-dijo entre sollozos- duele-
-Shhh-musito- aquí estoy yo, mi niña. Aquí estoy-dijo conmovida. Ahora sabía que había llegado en el mejor momento para su hija.

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 10:15 pm

XLIX
SOLA OTRA VEZ.




Solía pensar que podía confiar en ti… yo era tu mujer.



Las cortinas entreabiertas dejaban entrar la luz de afuera. Se giro dándole la espalda y miro un punto inexistente en la pared. Ya no había más lágrimas que derramar, había tenido la noche más larga de su vida y sabia que ya no había fuerzas, ni ganas de seguir recordando aquello que hacia tanto mal. Pero era tan inevitable.
Se removió entre sus sabanas y esta vez observo el techo, la tristeza que sentía no cambiaba en nada a comparación de ayer. Y justo cuando estaba ya segura que no había más líquido que soltar, que ya no encontraba más motivos, sintió su mejilla caliente y húmeda ¿por qué no podía parar? ¿Por qué todo volvía a suceder? Se mordió los labios y cerro fuertemente sus ojos, quería detener las lágrimas tanto como sus pensamientos, pero estos la atropellaban dejándola sola, a la deriva y con las heridas a la intemperie, dejándole al tiempo la decisión de curarlas. Pero sabía que no había tiempo que la curara otra vez, las viejas cicatrices volvían a abrirse junto con las nuevas, el tiempo no ayudaba a olvidar. Siempre estuvo para recordarle los errores.

Las imágenes se repetían una y otra vez en su mente dejándola con pequeños pedazos rotos que ya no se volverían a juntar. La vida volvía a tener matices grises y ella ya estaba demasiado acostumbrada como para sorprenderse ante su nueva realidad. Jamás había sido lo suficientemente importante para alguien como para que se molestaran por el daño que le causaban y eso, además de volver a destruirla, provocaba un odio hacia ella, porque termino confiando nuevamente, entrego parte de si sin pensar en nada, se cegó, y nuevamente volvían a utilizarla y hacer lo que querían con ella.
¿Por qué? Era la pregunta que sabía que no tenía respuesta. Ya no quedaba nada de ella, lo poco que había revivido para volver a sentir, ahora se lo había llevado persona que no lo merecía. Elena ahora comprendía el vacio que sentía por dentro, aquel que había sido llenado con acciones falsas y palabras que no tenían sentido, y de la nada, le quitaban todo, arrancándole partes de ella, llevándose aquello que le habían brindado y mucho mas.

Su cuerpo estaba débil cuando por fin se aparto de la cama, la imagen frente al espejo no tenía nada que ver con su rostro resplandeciente de hace días. Sus ojos opacos, hinchados y rojos, la piel pálida y sus pelos revueltos no era nada en comparación con la destrucción que tenía por dentro. Su cuerpo se movió herméticamente bajo el agua de la ducha, ojala toda la carga que sentía se fueran tan fácil como el agua que se iba por el drenaje. Ojala nunca hubiera sentido de nuevo…
Tapo con maquillaje todo rastro de la noche pésima que había pasado, no porque estuviera ya sin nada, el mundo no iba a detenerse por ella. Recordaba muy poco los brazos que la habían llevado hasta su lecho, Elena levanto la vista y recordó que esta vez no estaba sola. Su madre había regresado.
Cuando todo estaba bajo control o al menos eso parecía ver, bajo en busca de su progenitora, quien estaba sentada en la sala, mirándola de la misma manera que lo había hecho hace años atrás, su sonrisa maternal fue el mejor confort que sintió su alma devastada ya no tan solitaria.

-Mamá…
-Ven aquí cielo-dijo abriendo sus brazos. Y de la misma manera que la noche anterior, Elena no lo pensó dos veces y dejo que esos brazos la protegieran de los monstruos que tanto la acechaban, porque seguía siendo la misma niña asustada de siempre, que corrían en busca de protección y cariño- ¿Ya te sientes mejor?-pregunto acariciando sus cabellos
-Con respecto a lo que viste ayer…
-No, mi amor-dijo acariciando su rostro- yo no voy a preguntarte nada de lo que tú no quieras hablar. Cuando estés lista, y si quieres contarlo, ahí será. Mientras tanto yo no voy a entrometerme, pero eso no quita el hecho de que me preocupe mucho-confeso- imagine incluso que no ibas a querer recibirme, pero encontrarte de esa manera…
-¿Por qué no iba a querer recibirte?-pregunto interrumpiéndola- eres mi madre…
-Sí, pero yo…
-Lo importante es que estas aquí mamá-dijo Elena queriendo sonreír- conmigo. Y puedes quedarte el tiempo que quieras aquí-
-Oh, cariño-dijo Inessa conmovida. El abrazo nuevamente no se había podido evitar al igual que las lágrimas ocasionadas por el momento- juro que no había día en el que no pensara en ti o en tu hermana, siempre estuvieron conmigo-
-Lo sé, mamá-contesto- porque yo también te he recordado de la misma manera-
-No puedo creer que no estés enojada conmigo, o me guardes algún tipo de rencor-
-¿Por qué lo haría?-pregunto- mamá, yo vi como intentabas fingir que todo estaba bien cuando en realidad no era así, simplemente fuiste victima de las circunstancias. Nadie puede culparte-dijo- y yo no voy a ser quien lo haga-
-Tengo una hija increíble-dijo sonriendo- me gustaría pensar que con Katya será de la misma manera-
-No será fácil con ella, pero a fin de cuentas eres nuestra madre y no habrá nada que haga cambiar eso-
-Me llenas de orgullo hija, tengo guardada cada revista en la que sale algún artículo sobre ti, me encanta la mujer en la que te has convertido-confeso Inessa maravillada con su retoño. Elena intento mantener la calma hasta que las palabras de su madre volvieron a transportarla a otra parte, su mirada cambio y su progenitora noto esto a la perfección. Que le recordara la persona que era ahora era la vía directa a su pasado- ¿Elena que te sucede? ¿He dicho algo malo?
-No has dicho nada malo, mamá-contesto mirando por ventana- ¿Ya has desayunado?-cambiando de tema-
-No, pensaba hacerlo más tarde-respondió- aunque no pensé que te fueras a levantar después de cómo estabas anoche-dijo levantándose- Elena, ya sé que te dije que si querías podías contarme que te sucede, no creas que te estoy presionando, por favor. Pero soy tu madre, y sé que he desaparecido durante mucho tiempo, pero noto que algo está lastimándote o algo que te preocupa. Y no me digas que no es nada, porque si así lo fueras no hubieras llegado así… derrumbada-termino diciendo. Elena cerró los ojos y respiro hondamente, sabía que tenía razón.
-No es algo del otro mundo mamá-respondió girándose-
-Yo sé que no es así, y tampoco lo es para ti-dijo- porque te hace daño, te lastimaron ¿Qué sucedió, Elena? ¿Algo o alguien te lastimo?-pregunto preocupada. Elena dirigió su mirada en otra dirección cuando sintió ardor en sus ojos, sabía que no hacía falta mucho esfuerzo para volver a liberar las lágrimas- anoche dijiste que dolía- recordó Inessa- ¿A qué te referías hija?-
-Aquí mamá-confeso tocando su pecho- es aquí donde me duele-dijo observando el suelo. Inessa sonrió, aunque tampoco le gustaba ver a su hija así, pero estaba tranquila sabiendo que no era tan grave, su niña estaba teniendo problemas de amor.
-Ven aquí-dijo abrazándola- puedo contarte donde estuve durante todo este tiempo, te contare detalladamente a la cantidad de personas increíbles que he conocido. No quiero causarte más dolor, si quieres podemos cambiar de tema así despejas tu mente, mi cielo-
-No-dijo Elena apartándose- yo…yo…
-¿Tú que, Elena?-pregunto dulcemente- ¿Quieres desahogarte? Puedo escuchar atentamente sin decir una palabra-
-Creo… creo que si-dijo- pero no juzgues por favor, y no voy a darte ningún nombre-
-No voy a juzgarte mi amor-la consoló- siéntate-dijo acompañándola hasta el sofá- primero voy a necesitar a que te tranquilices para que puedas hablar bien ¿quieres algo de tomar?-
-Me gustaría un té-contesto-
-Yo me voy a encargar de eso, enseguida estaré contigo-dijo besándola en la frente.

Elena observo como su madre se marcho dejándola más tranquila. Ahora que la tenia de vuelta, iba a aprovechar cada segundo en su compañía, su madre siempre había sabido comprenderla y escucharla, y en un momento como el que estaba atravesando, por más normas que se haya puesto, necesitaba sacar todo aquello de una buena vez. Quizás esa era su recompensa, tener a alguien en ese momento que tanto lo estaba necesitando. Y quien mejor que su propia madre.

* * * * *

Aleksei había llamado a Yulia incontable de veces luego de haberlo prometido. Si supuestamente iba a estar en la oficina, tendría que contestarle, pero ¿Por qué no lo hacía? No pudo evitar preocuparse, y aún manejando en dirección al edificio y sabiendo la irresponsabilidad que estaba teniendo, no despegaba su celular de su oreja para ver si la morena finalmente descolgaba el teléfono.

-Maldición Yulia ¿Por qué no contestas?-se pregunto solo. Dejó el auto mal estacionado y entro casi corriendo. Yulia siempre respondía a los llamados, estaba preocupado y la sensación que sentía en el pecho no aliviaba para nada la situación. Sabía que algo malo había sucedido.

Aleksei no habría sabido responder que panorama se imaginaba con el que se iba a encontrar, pero en cuanto las puertas del ascensor se abrieron, definitivamente aquel no estaba en las posibles opciones.

-¡Yulia!-grito corriendo- ¡¿Qué estás haciendo?!-chillo. Quito a la morena del bulto donde estaba sentada y se sorprendió cuando se encontró con Anna, con el rostro lleno de lagrimas y obviamente golpeado
-¡Suéltame!-dijo queriendo librarse- Déjame acabar con ésta…
-¡Estás loca!-dijo Aleksei apartándola- ¿Qué hiciste, Yulia?-pregunto. En cuanto giro el rostro para mirarla a la cara y se topo con los ojos azules de su hermana, noto el rápido cambio de éstos y vio como comenzaron a salir lagrimas. Yulia se abrazo a su pecho y lloro sin saber muy bien los motivos.
-Aleksei-murmuro con espasmos. El rubio solo atino a abrazarla más fuerte y comenzó a llevársela hacia la oficina.
-Será mejor que te largues ahora-dijo mirando fugazmente a Anna. La castaña no preciso que se le dijera aquello dos veces y se marcho de ahí dando tropezones.

Yulia seguía murmurando cosas inentendibles en su hombro. Aleksei la deposito sobre su silla y tiro las botellas desparramadas. Observo el escritorio desacomodado y supo que había pasado más cosas de las que se imaginaba una vez que salió de ahí. Se sentía culpable en parte, porque sabía que tendría que haberla llevado a casa cuando la vio en ese estado, no entendía que podría haber sucedido, pero sabía que se podía haber evitado.
Cuando regreso a la oficina, Yulia ya se encontraba dormida. Observo unas cartas en la entrada y las tomo, seguramente se le habían caído. Las guardo en el bolsillo de su traje y fue a levantar al peso muerto de su hermana, quien estaba más inconsciente que otra cosa.

Durante la noche, Yulia había hablado varias veces dormida. Aleksei tuvo que quedarse a dormir a su lado cuando ésta se lo había pedido, recordándole cuando eran niños y ella le temía a la oscuridad, solamente tenía que abrazarla y eso paraba los miedos de su hermana y amiga. Pero sabía que esta vez era diferente.

Estaba desayunando en su cocina cuando observo a Yulia bajar lentamente las escaleras. Su rostro estaba bastante marcado por el sufrimiento, así que no iba a hacer la tonta pregunta de preguntar como estaba.

-¿Quieres café?-pregunto levantando su tasa. Yulia negó con la cabeza. Aleksei no se perdió ningún de talle de cómo ella se sentaba frente a él, pero no lo miraba, sino que el mármol de la mesa parecía más interesante que cualquier otra cosa-Yulia-dijo cambiando su tono de voz. Ella al fin levanto la mirada- ¿Qué sucedió cuando me fui?-pregunto.

Por un buen rato pensó que no iba a hablar, ya que curvo sus labios con una sonrisa rara. Yulia jugueteo con sus dedos y observaba en todas direcciones, hasta que finalmente, comenzó a hablar. Aleksei no la había interrumpido mientras la escuchaba, el dolor en su voz, en su rostro, en sus ojos, hablaba por sí mismo. Había sido testigo además de la noche que había pasado, la conocía demasiado como para no darse cuenta que Yulia estaba intentando no dar a relucir el verdadero dolor que sentía. Como también sabía lo que significaba en su vida la mujer de la que hablaba. Se lo había confesado entre sueños durante la noche.

-Yulia, lo siento tanto-dijo parándose para abrazarla- lo que necesites…
-Gracias Aleksei-dijo apartándose- pero lo que necesitaría ahora es un milagro-dijo apenas sonriendo.
-No puedo creer que haya hecho eso-dijo- sabia que esa mujer no era de fiar, siempre fue una interesada de primera, te lo dije muchas veces Yulia-
-Ahora no Aleksei-pidió cerrando los ojos- precisamente ahora no necesito que me recuerdes mis miserias, ya tengo suficiente con lo que tendré que lidiar-
-Tienes razón, lo siento mucho-se disculpo- pero esto no puede quedarse así, lo sabes ¿cierto?-
-Eso es lo último que tengo en la cabeza ahora mismo-dijo levantándose. Y era cierto, la mente le pensaba tanto en preocupaciones y mas en una como para preocuparse por alguna venganza. Ya se había desquitado como quería- ¡Cielos! Mira la hora, debo irme-dijo buscando un abrigo
-¿A dónde vas ahora?-pregunto Aleksei mirándola-
-Necesito hablar con ella Aleksei, tiene que saber lo que ha ocurrido-
-No-dijo deteniéndola- Yulia dale tiempo, mírate nada mas-dijo mirándole el labio hinchado- ¿Quieres volver a recibir otra agresión por su parte? No va a escucharte ahora, esa mujer debe estar tan llena de rabia que no harás más que ser un blanco mas para su desahogo-
-No me importa-dijo queriendo apartarse de su brazo
-¿No le entiendes?-apretándole el brazo mas fuerte- deja que pasen unos días, yo puedo enterarme como está por medio de Katya y prometo contarte todo-
-Eres tu el que no lo entiende Aleksei-respondió- Elena no va a contarle de esto a nadie, ni siquiera a Katya y eso que ya lo sabe. Es a mí a quien tiene que escuchar-
-¿Y tú piensas que lo hará?-pregunto- ¿En serio crees que ella va a invitarte a tomar el té y te escuchara pacientemente todo lo que tengas para decirle?- Yulia bajo la mirada y supo que tenía razón. Quizás era momento de tirar la toalla- Yulia, sinceramente no sé que tanto esto te afecta, pero sé que no es solo lo que intentas hacer ver. Y no quiero sonar frio con esto, pero también tienes otras prioridades, esto necesita tiempo. Tienes un trabajo del que ocuparte ahora mismo y además está la empresa de papá, por favor, hazme caso-pidió mirándola.
-Quizás tengas razón- admitió. Aleksei asintió y Yulia, algunos minutos después de haberse cambiado, partió junto a su hermano hacia su trabajo. El enorme malentendido había pasado apenas anoche, era bastante obvio que todo lo que sintieran, estaba bastante fresco.

Hubiera sido más eficiente que se quedara en su adorada cama, que haber asistido. Su mente estaba bastante muy lejos del lugar donde se encontraba físicamente, sus ojos no paraban de ir una y otra vez a algún reloj, a cada minuto que pasaba, era una espera interminable. Aunque sabía que tenía que ser paciente, quizás hoy no era el mejor momento para ir, podría también asistir mañana. Solo que esta vez tendría que actuar sin que Aleksei lo supiera, seguramente iba a querer detenerla.
Cuando supo que nada captaba su atención, se marcho y fue hasta la empresa de su padre, donde el resultado había sido el mismo. Las reuniones eran demasiado aburridas, las palabras las escuchaba lejanas y sin sentido. Yulia se sentía cada vez mas acorralada entre cuatro paredes, lo mejor era salir de ahí. Dejo algunas cosas preparadas y se marcho hacia su penthouse, su mente estaba funcionando con demasiada cosas a la vez y ya era insoportable.

Cuando despertó temprano a la mañana siguiente, su cabeza estaba solamente ocupada por una sola cosa. Esta vez no lo pensó más veces, desayuno rápido y fue en busca de su auto para ir de una vez por todas a aclarar la situación que la estaba matando. Se convenció mentalmente durante todo el viaje que iba a estar preparada para cualquier cosa, porque con Elena, nunca se sabía.
Se sorprendió cuando le permitieron el paso en la entrada, Yulia se alegro por esto y pensó que aquello significaba algo. Quizás también estaba esperando tanto hablar como ella. Se bajo del auto y no perdiendo más tiempo toco el timbre. Metió sus manos en los bolsillos para calmar la ansiedad y arrugo el ceño cuando espero durante un rato que alguien entendiera. Toco una segunda vez y retrocedió unos pasos cuando por fin escucho el sonido de alguien aproximándose. La puerta se abrió y frente a Yulia se presento una mujer pelirroja, basto con que solo le sonriera para que ella asimilara su parecido con Elena ¿A caso era su madre?

-Hola-dijo la mujer sin romper la sonrisa- ¿En qué puedo ayudarte?-
-Hola…-dijo aclarándose la garganta- Soy Yulia Volkova-dijo tendiendo la mano- ¿Usted es…?-
-Inessa-dijo tomando su mano- es un gusto Yulia- dijo riendo un poco por su cara de querer preguntar algo-
-De casualidad usted es…
-La madre de Elena-completo justo cuando soltó su mano. Yulia abrió la boca.
-Vaya-la escucho murmurar. Yulia recobro de nuevo la postura y miro sobre el hombro de Inessa- ¿Se encuentra Elena?-pregunto- necesito hablar con ella, es urgente-agrego-
-Déjame ver-dijo girándose. No la había invitado a entrar, así que Yulia para no provocar más peleas, decidió quedarse en la puerta a esperar. Inessa regreso pocos minutos después con el rostro un poco más serio esta vez- Lo siento Yulia, pero ahora Elena no se encuentra en condiciones de atenderte ¿Quieres dejarle algo dicho?-
-No, olvídelo-dijo retrocediendo. Había entendido perfectamente- Solo dígale que voy a regresar, es necesario que hable con ella. Solo eso-dijo antes de girarse. Inessa asintió y cerró la puerta. Yulia había abierto la puerta de su auto cuando se gira y observa hacia arriba, había una ventana abierta y sabía perfectamente que era la habitación de Elena. Se acerca un poco más y decide probar suerte intentando algo diferente- ¡Elena!-grito. Coloco ambas manos al lado de su boca para que el sonido se escuchara mejor- ¡Elena!-volvió a intentar. Nada. Decidió rendirse finalmente y justo cuando estaba por entrar a su auto obtuvo una respuesta.
-¿Qué haces aquí? -se escucho desde lo alto. La morena giro y camino unos pasos para estar más cerca de la ventana
-Elena-dijo sonriendo un poco- yo… necesitamos hablar-
-No tengo nada que hablar contigo-dijo mirándola severamente- y tampoco quiero saber nada de ti-
-¿Qué?-pregunto- Elena, necesitamos hablar. No fue nada más que un mal entendido, déjame entrar para que podamos solucionarlo-
-¡Nunca!-grito antes de perderse dentro
-¡Elena!-grito llamándola nuevamente- ¡Sal! Hablamos de esto-dijo hablándole a la ventana. Yulia estuvo esperando hasta que Elena salió nuevamente mostrándose
-¡Te dije que no quiero saber nada de ti!-grito antes de arrojarle unas prendas.
-¡¿Qué haces?!-grito Yulia esquivándola. Cuando la observo en el suelo, noto que aquella ropa era suya- ¡Es mi ropa!-
-Exacto-dijo Elena- mira lo que hago con ella- dijo mientras comenzó a rasgarla. Yulia observo sorprendida como la ropa caía en pedazos a su alrededor
-Estas actuando muy inmaduramente Elena-dijo- esto es impropio de ti-
-Todavía no-dijo perdiéndose nuevamente. Yulia suspiro y espero a ver cuál iba a ser lo siguiente. Estaba tan distraída mirando nada en particular cuando un sonido llamo su atención, levanto la vista y rápidamente corrió en otra dirección cuando observo una bola de fuego venir hacia ella. Si, Elena estaba quemándola la ropa.
-¡¿Por qué haces esto?!-dijo esquivando las telas de fuego.
-¡No quiero nada tuyo aquí!-dijo señalándola- ¡No tengo porque tratar a una basura como tú! ¡Vete de aquí!-ordeno- ¡Vete a revolcarte con tus otras amantes!
-¡Eso no es cierto!-se quejo- ¡Tú no me dejas explicarte!-
-¡Me importa un carajo lo que tengas que decir!-respondió- de ti no salen más que mentiras, así que retírate ahora si no quieres que te saque por la fuerza. Y créeme que voy a disfrutar mucho de ver eso-
-Elena…
-¡Ahora!-volvió a gritar- ¡Y ni se te ocurra volverte a aparecer por aquí!-dijo queriendo agarrar una maceta. Yulia supo sus intenciones y corrió hacia el auto alejándose de ahí lo más posible para no ser golpeada. Miro una última vez a Elena y decidió rendirse, estaba ahora en desventaja, así que con las esperanzas arrastrándose por el suelo, finalmente se rindió-Yulia-la llamo Elena-
-¿Si?-
-Esto apenas es el comienzo- dijo antes de perderse. Yulia no se sorprendió por eso, sino que hubiera sido raro que Elena dejara las cosas así. Se meto dentro del auto escuchando objetos romperse allí dentro, se marcho rápidamente, tan mal como había ido.


Elena había tenido una especie de ataque, así que cuando escucho el auto de Yulia marcharse, no puedo evitar tirar los objetos que se atravesaran en su camino ¿Cómo había tenido la osadía de querer hablar? Después de que ella había visto perfectamente como estaba mintiéndole, Yulia había sido una mala idea desde el principio. Y no se había equivocado.
Si no hubiera sido porque su madre entro a tranquilizarla, posiblemente hubiera dado vuelta su cuarto. Una vez que estuvo sola, comenzó a buscar todas las pertenencias de Yulia y comenzó a romper todo. No quería tener ningún recuerdo de ella, nada que la hiciera recordarla. Las lagrimas de rabia salían a medida que la tela se rompía, porque en el fondo sabia que por más que hiciera todo aquello, Yulia no salía de su mente. Estaba en todos los lugares, todo hacia que la recordara, así como todo aquello que todavía estaba dentro suyo.

A la mañana siguiente había asistido a trabajar, sin dar un ápice de todo lo que ocurría en su interior. Los gritos regresaron en las reuniones junto con los regaños, las exigencias volvieron al igual que aquel humor del que todos huían.
Irina había temido todas las veces que había tenido que entrar en aquella oficina, Elena se comunicaba tan fríamente con todos y nadie entendía nada. Y tan diferente que estaba días atrás.

-Ni bien regresen las fotos de Monique me las traes enseguida, también quiero que me traigas los contratos de las modelos-ordeno- y dile a mi chofer que lo quiero puntual. Esta noche es la celebración de Harry así que no quiero ningún inconveniente-dijo mirándola- espero que también esté puntual, Irina-
-Por supuesto que sí, señorita Katina-respondió rápidamente- aunque… aunque Fiodor no ha asistido hoy y tampoco creo que pueda acompañarla, el está enfermo-informo
-¿Cómo sabes?-
-Acaba de llamar hace un instante-contesto- dijo que se sentía muy apenado y…
-No me importa-la interrumpió- dile que quiero aquí la prueba firmada por el médico si no quiere que lo descuente de su suelo- Irina abrió grande la boca de la sorpresa. Fiodor era la mano derecha y siempre Elena le dejaba pasar muchas cosas, incluyendo esas- ¿Hay algo que no entiendas, Irina?-
-Todo claro señorita Katina-respondió.
-Y con respecto a lo de ésta noche-dijo- voy a necesitar que no te pierdas de vista, voy a necesitar que me ayudes en algo-
-Puede contar conmigo-aseguro- ¿Qué tengo que hacer?-
-Ya vas a saber cuando pase a recogerte, hasta entonces solo preocúpate de estar puntual-
-Está bien-
-Ahora retírate que me molestas-ordeno. Irina trago duro y salió de aquel ambiente tan pesado.

El chofer había pasado puntual tal como Elena lo había ordenado. Si las cosas marchaban de acuerdo al plan, iba a tener algo de satisfacción. Decidió apartar sus pensamientos por ésta noche, ya que iba a valer la pena la sorpresa que cierta persona iba a llevarse. Aunque quizás no iba a estar presente para verlo.
Se tomo su tiempo arreglándose, hasta que su aspecto había alcanzado lo que se propuso. Observo su reloj y supo que ya era hora de partir, iba obviamente retrasada, pero necesitaba que así fuera para no ser atrapada en pleno acto.

-Estas hermosa, hija-dijo Inessa viéndola bajar por las escaleras- no cabe duda que serás el centro de atención-
-Gracias mamá-dijo abrazándola- ¿En serio que no necesitas algo antes de que me marche?-
-No mi niña-dijo riendo- voy a estar bien, pienso acostarme temprano. Quisiera pasar a visitar a Katya mañana, espero tener suerte-
-Ya verás que así será-le aseguro. De todas maneras si así no fuera, iba a encargarse de preparar a su hermana para eso, aunque por supuesto, antes tendría que pedir ciertas disculpas.

Inessa la acompaño hasta la puerta y la observo marcharse con una sonrisa en sus labios. Elena observo el bolso a su lado y sonrió cuando su imaginación comenzó a fluir, si que iba a disfrutar de hacer lo que tenía planeado.
Irina estaba esperando en la vereda paciente cuando el auto se paro frente a ella. Se sentó junto a ella en silencio y así permanecieron durante todo el trayecto a la casa de Harry Serkin. Para cuando el chofer les abrió la puerta, Elena dio la orden de que esperara afuera un poco mas apartado, este asintió dando una leve inclinación.

-Señorita Katina-dijo Irina señalando dentro del auto- ¿Qué haremos con…?-
-Eso se queda ahí-contesto- más tarde vamos a darle utilidad-dijo comenzando a caminar.

Dentro de la enorme mansión, el lugar estaba lleno de gente. La música estaba algo elevada, la iluminación era algo íntima y la decoración hacia juego con aquellas luces oscuras. La temperatura de la noche estaba bastante agradable, Harry Serkin había elegido una buena fecha para realizar su fiesta.

-Deja de mirarme así-protesto Yulia-
-No lo estoy haciendo-se defendió Aleksei-
-Sí, te estoy viendo-
-Entonces eres tu quien me está observando a mi-dijo riendo-
-No es gracioso-respondió Yulia. Aleksei noto que había estado así durante todo el día
-Suficiente Yulia-dijo- ¿Qué es lo que sucede contigo?-
-¿Qué pasa conmigo?-pregunto- ¿Qué puede suceder conmigo, Aleksei? Estoy aquí disfrutando de una buena fiesta, tengo salud, un trabajo excelente y a mis seres queridos ¿necesito más?-
-Por lo que veo si-respondió- desde que te vi entrar en tu oficina esta mañana veo que tienes esos ánimos
-No me sucede nada-dijo queriendo liberarse del asunto-
-Mientes-dijo- creo saber lo que te sucede, debes tener paciencia-tocando su hombro- no me agrada nada verte así, pero ya verás que todo tiene solución. Puedes contar conmigo para lo que sea.
-¿Qué te hace pensar que estoy así por eso?-
-Vamos Yulia, no soy un idiota. Sé que te importa más de lo que crees, adelante, suéltalo, deja salir de una vez todo eso- le ofreció.
-¿Quieres saber la verdad?-pregunto- en realidad estoy muy dolida, no pensé que las cosas se fueran a ir así como así, pero siento que estoy cansándome de sentirme así y…-se detuvo.
-¿Y qué?-pregunto Aleksei. Yulia se había quedado mirando en otra dirección y el siguió la mirada. Elena estaba haciendo una entrada, logrando que varias cabezas se giraran para mirarla-la quieres- afirmo Aleksei. Yulia dio una sonrisa torcida y bebió de su copa, sin apartar la mirada
-No digas tonterías-dijo finalmente.
-Tú no las digas-contesto- yo se que eres correspondida Yulia, limítate a ser paciente
-No es tan fácil Aleksei, estamos hablando de Elena Katina. Alguien demasiado difícil-
-Puede ser-admitió- pero no imposible querida Yulia-sonriéndole- tú la querías, y la conseguiste ¿no crees que eso significa algo? ¿Nunca hablaron de ustedes?-pregunto. Yulia negó- ¡Dios, eres increíble!-bufo- y yo pensando que tenias las cosas controladas, siempre supiste como controlas las cosas-
-Lo sé-contesto- pero ella… ella es diferente Aleksei-
-No lo dudo-dijo sonriéndole- animo, que la noche es joven y las oportunidades no tienen límites-dijo confiado. Yulia se dejo guiar por el rubio y juntos saludaban a todos los conocidos con los que se encontraban, que en su mayoría, eran mujeres quienes los saludaban efusivamente.
Aleksei se había librado de aquellos saludos melosos, Yulia simplemente se entretenía hablando tranquilamente sin tener una idea de que era observada.
-¡Hola!-sintió que le taparon los ojos - ¿sabes quién soy?-
-Solo conozco a una persona que tiene muy mal gusto para las cremas de las manos-dijo quitándolas y girándose-
-¿Siempre me molestaras con eso?-pregunto haciéndose la ofendida
-Hasta que la cambies, Milenka-respondió- solo hasta que la cambies
-Ya veremos-dijo colgándose de sus hombros. Yulia noto cierto aroma a alcohol provenir de su aliento y no dudo en saber porque estaba así- ¿sabes? Estaba viéndote desde el otro extremo y llegue a la deducción de que hace tiempo te veo sola por estas fiestas o desapareces temprano. Dime una cosa, Yulia-dijo acercándose más- ¿Estás sola?-
-Milenka-dijo quitando sus manos y poniendo cierta distancia- por favor, no armes algún show aquí a la vista de todos. No quiero problemas-
-Si es un problema para ti podemos ir a un lugar más apartado-sugirió mirándola a los ojos. Yulia rio.
-No estás en tus cinco sentidos y yo no voy a aprovecharme de eso-
-¿Y quien dijo que te aprovecharías?-pregunto- he estado viéndote durante mucho tiempo Yulia-dijo queriendo tocarle la mejilla. Yulia supo quitarle la mano a tiempo.
-No es una buena idea Milenka, créeme-dijo Yulia. Conocía perfectamente la fama de esa mujer, a comparación de Elena, Yulia no se llevaba mal con ella, pero tampoco es que tuviera algún interés más que saludarla cada vez que se la cruzaba. Era mejor tenerla de buenas que de enemiga, ya que no tenia limites para conseguir lo que quería.
-¿Por qué no?-pregunto riendo- yo conozco tu secreto, Yulia-comento como si nada- y también se que no estás con nadie ahora mismo-dijo. Yulia se alarmo pensando que quizás sabia más de lo que esperaba, lo que menos quería era tener aún más problemas ¿Sabia lo de Elena? Si era así, no quería imaginarse lo que iba a venirse. Tal vez era simplemente palabras sin sentido de una ebria
-No sé de que hablas-comento nerviosa. En ese momento no supo porque, pero se sintió observada, y no tenía una buena sensación, pero cuando levanto la vista, nadie lo estaba haciendo
-Se lo tuyo con las mujeres-fue directa, pero aquello no la relajo para nada.
-¿Solamente eso?-pregunto-
-¿Tendría que haber algo más?-
-Para nada-dijo negando- pero debes saber que a mí me gusta mucho la discreción
-No te preocupes por eso, yo soy muy discreta-comento como si nada. Yulia intento no reírse, cualquier sabia sus historias. De discreta ella no tenía nada.

Tuvo que soportar las indirectas de Milenka durante un rato, no tenía más alternativa que seguir preguntando cosas para poder sacarle información, si tenía suerte, seguramente mañana ni iba a recordarlo.



-Es hora, Irina-ordeno Elena apartando la mirada y yendo hacia la puerta. La rubia la siguió sin entender demasiado y fueron hasta donde el auto del chofer dijo que iba a estar- busca la bolsa- ordeno. Irina abrió la puerta y la saco- voy a disfrutar mucho de esto-la escucho decir
-Señorita Katina, no entiendo…
-Ahora veras-dijo- sígueme- yendo hacia donde había muchos autos estacionados. Irina la siguió en silencio con la bolsa, Elena miraba y paseaba entremedio de ellos buscando algo. Para cuando la vio detenerse y rápidamente hasta su lado-El querido porsche negro –dijo colocándose frente a este- Es un lindo auto, ¿No te parece, Irina?-pregunto sonriendo de una extraña manera-
-Sí, lo es-dijo mirándolo. También demasiado caro hubiera querido agregar- ¿De quién es?-pregunto inocentemente-
-Preguntas demasiado-contesto- abre la bolsa y ahora te diré cual es el siguiente paso-ordeno. Irina intrigada, aunque con una sensación rara, acato la orden.


Todas las personas gritaron y aplaudieron cuando la media noche llego, todos le habían deseado un feliz cumpleaños a Harry, quien tenía una sonrisa imborrable en su rostro. Yulia había podido liberarse de Milenka cuando esta fue a saludar a su primero, Aleksei apareció poco después riéndose por lo que había visto y Yulia le recrimino el haber desaparecido de inmediato cuando apareció.
Después de una corta pelea y algunas bromas, siguieron como si nada. Yulia se sentía demasiado cansada como para continuar ahí, estaba agotada tanto física como mentalmente, y sus ánimos no eran los mejores para seguir ahí. Además, Milenka estaba siendo bastante insistente y no quería perder la calma, Elena no había aparecido más en escena y supuso que también se había marchado. No había razones para seguir quedándose, iba a seguir teniendo más oportunidades para poder hablar con ella. Sus profesiones siempre hacían que se encontraran.

-No sé tú, pero hasta aquí llego yo-dijo Yulia- me siento demasiado cansada y mañana tengo que ocuparme de muchas cosas-
-No tiene sentido que yo me quede-dijo Aleksei- iré contigo, pero déjame en casa de Katya-pidió comenzando a caminar con ella
-¿Tienes una idea de la hora que es?-pregunto levantando una ceja- ¿Por qué visitarla tan tarde?-
-Porque ella me lo pidió-dijo riendo- se que no puede estar sin mi-contento-
-¿Ya duermes en su casa?-pregunto Yulia ya afuera-
-Sí, hace unos días-informo- la relación va mejorando-
-Eso puedo ver, yo…-y las palabras desaparecieron. Los dos se pararon frente al auto completamente mudos y sin poder creer lo que sus ojos observaban- mi querido porsche…-murmuro Yulia sin poder admitir lo que estaba frente a ella
-¡Mierda!-exclamo Aleksei- ¿Quién ha hecho esto?-pregunto señalando al destrozado auto. Estaba abollado y rayado por todas partes, todos los vidrios rotos y las ruedas pinchadas.
-Creo que es obvio-comento Yulia suspirando- y es apenas el principio-citó-

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Miér Ago 19, 2015 10:22 pm

L
REVOLUCIÓN.



Hay caprichos de amor que una dama no debe tener.



-Hay que terminar con esto-comento Elena tirando la revista sobre su escritorio- avísale a todos que los quiero a mas tardar en diez minutos en la sala de reuniones-ordeno- y no quiero excusas. Voy a enseñarle a esta cretina quien manda-dijo observando la portada. Milenka Serkin había tenido hace tiempo una entrevista, y como comúnmente pasaba, le habían preguntado una que otra cosa acerca de Elena Katina, y como también sucedía con frecuencia, ésta daba respuestas para nada buenas acerca de su persona.
-Enseguida-contesto Irina anotándolo- ¿Y qué pasa con las flores?-pregunto señalándolas. Elena las miro con rapidez, cerró los ojos dos segundos y suspiro antes de responder.
-Ya sabes qué hacer con ellas-respondió- y hazlo rápido-ordeno-
-Bien-respondió avanzando hacia ellas para llevarlas de ahí. No fue hasta que las tuvo en frente que logro ver que una nota sobresalía en el centro- Señorita Katina…eh… tiene una nota-dijo señalándola-
-¿Y?-pregunto mirándola- como si fuera novedad lo que está escrito ahí. Las palabras de disculpas y arrepentimientos no funcionan conmigo, no cuando las acciones superan eso-dijo hablando mas consigo misma- la gente miente, utiliza y se aprovecha de las debilidades de uno Irina, recuerda esto: jamás y escúchame bien, jamás demuestres tus debilidades y si es posible, no termines nunca te abrirte a alguien, tarde o temprano todos utilizaran eso en tu contra-le aconsejo. Irina se quedo parada con el ramo de flores, no le había resultado muy difícil atar cabos y saber porque su jefa estaba como estaba, y también, hacer lo que hicieron hace unas noches atrás contra aquel auto. Aunque había terminado de confirmar todo esto cuando ella comenzó a recibir esas flores todos los días, y no es que estuviera invadiendo su privacidad, pero sus ojos no habían podido evitar mirar la firma de quien mandaba aquellas disculpas sin perderse un día. Al parecer Yulia Volkova había hecho algo. Y grave.
-Puede que usted tenga razón-contesto Irina logrando que la observara de nuevo. Sabía que no iba a sacar nada de información haciendo aquello, pero nada perdía- pero no todas las personas son iguales-comento- las cosas se solucionan aclarándolas y no negándose a ellas-
-Todos los son, Irina. Créeme-dijo Elena mirándola-y seguir aclarando algo que ya no tiene caso, es perder el tiempo. Y nadie es lo suficientemente importante como para hacer perdérmelo de alguna manera que realmente valga la pena-
-Podría ser importante-dijo la rubia- si alguien insiste tanto en algo es porque no lo ve de esa manera…
-Nada que venga de esa persona-dijo señalando las flores- es importante. Y yo ya he aclarado mis dudas y no tengo porque seguir estancándome en algo que no vale nada ¿Tienes alguna otra duda o acotación que hacer?-
-No señorita-dijo negando- yo no quería…
-Olvídalo-la interrumpió- encárgate de reunir a todos como te dije, tengo otro problema ahora más importante de cual deshacerme-
-¿Y qué hago con los regalos?-pregunto- también…
-Creo que ya te he dejado claro eso, Irina-respondió- vete a otro lado a molestar con tus preguntas- suspirando- no puedo con todo esto…
-Lo siento, enseguida lo hare. Con su permiso-dijo antes de girarse para irse. Estaba colmando su humor y sabía que tenía que retirarse rápido.

Elena toco sus sienes sintiéndolas latir con furia. Había pasado apenas una semana de aquel desquite que había tenido, en su momento había reído y lo había disfrutado, pero ahora era cuando notaba aquel vacio que ya no sería rellenado con nada, hiciera lo que hiciera. Si se trataba de olvidar, Yulia estaba encargándose muy bien de que esa tarea se le dificultara. Cada día recibía por las mañanas un ramo de flores junto con alguna tarjeta, quizás hace tiempo atrás aquello le hubiera sacado una solitaria sonrisa, pero ahora la cosa cambiaba tan drásticamente que no sabría como definirla. Los recuerdos se acentuaban más, y su odio incrementaba cuando notaba el anhelo en su interior. Ya no quería poder permitirse eso. La larga conversación con su madre había servido mucho, desde la parte en que finalmente admitía algo, hasta que saco todo aquello que la había herido tanto. Inessa no había preguntado nombres, primero porque Elena así lo había puesto como condición, y otra porque sabía que quizás solamente era cuestión de tiempo para que terminara de revelar todo. Su hija mayor siempre había sido todo un tema.
Saco su celular e inconscientemente busco las fotos de unas semanas atrás, ojala pudiera detener el tiempo, así se hubiera quedado por siempre con aquel sentimiento que tanto latía en su interior. Pero de las ilusiones no se vivía, era tiempo de terminar con esa etapa. Aunque sea, a su manera. Sonrió cuando el siguiente paso llego a su mente, el gozo seguramente no iba a caber en su cuerpo.


Inessa observo el hermoso y tranquilo barrio, todas las casas estaban diseñadas de la misma manera, el gusto de su hija al parecer no había cambiado en nada. El auto se detuvo y ella volvió a revisar el papel para saber si estaba en el lugar correcto, Elena había tenido un buen gesto en prestarle a su chofer esa mañana para que finalmente hiciera la parte más difícil.

-Gracias-le dijo al hombre al salir del auto. Él le dio una reverencia y dijo que esperaría por ella. Inessa avanzo con pasos lentos hacia esa puerta, donde estaban escritos los mismos números que su papel. Estaba nerviosa y no iba a negarlo, e igual como había hecho con Elena, estaba dispuesta a esperar cualquier tipo de reacción. Toco el timbre, dio un paso hacia atrás y dio un último suspiro preparándose. Estaba a punto de repetir la acción cuando el típico ruido de las llaves del otro lado la obligaron a detenerse, volviendo a retroceder. Cuando la puerta se abrió, fue como si de un reflejo se tratase. Su otra hija también estaba tan hermosa como recordaba.
-Katya…-murmuro sonriente Inessa- Estas…
-Madre…-pronuncio ésta sorprendida. Katya cerró la boca cuando supo que no salían más palabras. Miro aquellos ojos que tantos recuerdos le traían, y no fue hasta que el ultimo que vino que ella agito su cabeza quitándolos y quedándose con aquel ultimo sentimiento- ¿Qué haces aquí?-pregunto cambiado su tono de voz-
-Hija…yo…
-¿Hija?-pregunto- ahora te acuerdas de tu hija. Que fascinante eso Inessa-
-Katya, tuve mis razones-dijo queriendo avanzar-
-Acciones muy egoístas, déjame decirte-dijo esquivando su toque- no pensaste más que en ti-señalándola- ¿Si quiera alguna vez pensaste en todo lo que ibas a provocar?-pregunto. Y ante todo el remolino de emociones encontradas, era inevitable que las lágrimas comenzaran a salir-
-Lo sé, sé que he sido cobarde-admitió imitando a su hija, sabiendo el mal que le causaba- muchas veces pensé en regresar para llevarlas conmigo, pero yo no podía ofrecerles todo lo que su padre si y no iba a tenerlas sufriendo por mí, por favor, comprende hija-
-Aquello no nos hubiera importado Inessa-admitió Katya- nada nos hubiera importando más que tener a nuestra madre con nosotros-
-Perdóname, por favor perdóname-dijo abrazándola- estaba tan lastimada, tan desilusionada por vivir en un engaño, yo…regrese hija, he regresado para quedarme, lo he hecho por ustedes- confeso entre lagrimas-
-Estas aquí, realmente estas aquí-repetía Katya apretándola mas fuerte-mamá, estas aquí-
-Si mi niña-dijo- y prometo contártelo todo, no tienes una idea de cuánto te he extraño a ti y a tu hermana-
-Vamos adentro por favor-dijo apartándose- estamos armando un show aquí afuera-dijo queriendo sonreír un poco-
-Lo que digas-respondió limpiando las lagrimas que corrían por las mejillas de Katya.

Una vez que estuvieron adentro las dos se tomaron el tiempo de admitir y preguntar todo aquello que se había creado con los años. Las lagrimas no había parado al igual que los abrazos repentinos, a Katya le costó un poco comprender la nueva aparición de su madre, pero después de tomarse el tiempo de escucharla e intentar entenderla, finalmente pudo decir en voz alta que la perdonaba. Inessa no omitió detalle alguno de todo lo que había vivido, había llevado consigo fotografías y se las mostro, al igual que aquellas donde se mostraban ella y sus dos hijas cuando eran pequeñas.
Las disculpas, los perdones y las sonrisas se repetían una y otra vez en aquella sala. Katya decidió faltar al trabajo ya que aquella visita valía la pena, así que ocuparon toda la mañana y parte de la tarde hablando.


-Espera, tengo algo que enseñarte-dijo levantándose. Inessa la observo con los ojos aguados y con una sonrisa. Katya regreso al poco tiempo sentando a su lado con todo un álbum de fotos y lo coloco sobre el regazo de Inessa, quien no dudo en abrirlo y comenzar a mirarlo
-Por Dios-dijo tapándose la boca con su mano libre- está…está…
-Lo sé-dijo Katya sonriendo- se que vas a caerle muy bien-
-¿Puedo conocerla?-pregunto Inessa sonriendo- Cielos, está demasiado lejos del pequeño y adorable bebe que recuerdo que era-
-Lo harás, mamá-dijo tocando su mano- pero será cuando regrese del kínder y será más tarde-dijo observando su reloj-
-No me importa esperar-respondió tocando con su dedo la foto de su nieta-
-Cielos, se me ha olvidado preguntarte ¿Quieres algo de tomar?-pregunto-
-Un café estaría bien-respondió-
-Enseguida-dijo caminando hacia la cocina. Inessa la siguió
-Tienes una muy bonita casa, hija- dijo observándolo-
-Gracias-respondió- a propósito ¿hace cuanto que regresaste?-
-Hace unos días en realidad-respondió- he estado quedándome con Elena-informo. Katya se giro con cara de asustada
-¿Ella ha hecho algo malo?-pregunto-
-No, tranquilízate-riendo- en realidad tuve un muy bonito recibimiento por su parte-comento. Aunque lo que no había sido bonito de ver fue el estado en el que la había encontrado-
-Bueno, si te ha dado alojamiento supongo que no lo ha tomado a mal-dijo girándose- aunque tampoco es que me sorprenda-
-¿Por qué lo dices?-pregunto. Katya la miro sobre su hombro
-Porque eres nuestra madre y siempre te hemos extrañado-respondió
-Y yo a ustedes-respondió Inessa- y no te imaginas cuanto.
-Ella siempre dijo que ibas a regresar- dándole el café- y al parecer no se equivoco-
-Pensaba que ella iba a informarte de algo-dijo Inessa recordándolo- me dijo que quería prepararte o algo así, aunque supongo que no ha tenido tiempo-
-Es lo más probable-dijo bebiendo- aunque sería raro que venga a hablar conmigo como si nada-
-¿Por qué dices eso?-
-Hemos tenido una especia de…desacuerdo-comento- llevamos unos días incomunicadas, por eso lo digo-levantando sus hombros
-¿Se han peleado?-pregunto Inessa frunciendo el ceño- ¿Es grave?-
-Nada de lo que tengas que preocuparte mamá-la tranquilizo
-¿Quieres que hable con ella, cielo?-se ofreció-
-No, no, por favor no hagas eso-pidió riendo- supongo que de alguna manera empeorara un poco las cosas, seguramente dirá que siempre te voy con el chisme a ti para que me defiendas-
-Sería lindo vivir los viejos tiempos-comento recordándolos con una sonrisa- si que eran enérgicas-
-Lo recuerdo-dijo riendo- Aunque ella siempre ha sido más unida a ti. Y no me imagino ahora que has regresado-dijo cambiando su tono-
-¿Qué sucede Katya?-pregunto Inessa
-Mamá tienes que ayudarme en esto-dijo suspirando- papá tuvo un accidente hace días y…
-¿Cómo está él?-pregunto. Katya sonrió cuando vio la preocupación en el rostro de su madre, muy a pesar de todo-
-El está bien, no ha sido nada grave-le informo- pero a lo que voy es que Elena no le dirige la palabra, apenas se presento cuando la llame para decirle que papá estaba en el hospital y sé que solamente fue porque su…amiga la obligo a ir-
-¿Cómo es que hace eso con su propio padre?-pregunto- ¿desde cuándo sucede esto, Katya?-pregunto. La pelirroja miro su tasa y medito las palabras que iba a decir, sabía que seguramente iba a tener más problemas con Elena, pero ahora que su madre había regresado contaba con una aliada y no iba a desaprovechar esa oportunidad. Si seguían así, sabía que llegaría el día en el que su hermana se arrepintiera de todo lo que estaba haciendo.
-Desde que te fuiste-soltó de repente- siempre dijo que el único culpable de todo era papá-
-No puede ser…-murmuro Inessa incrédula- eso está mal… Katya…-mirándola- vamos a hacer todo lo posible para que entre en razón-
-Gracias mamá-dijo sonriendo. Observo su reloj y supo que era momento de otra cosa- ¿Estás lista para conocer a tu nieta?-
-Listísima-dijo parándose rápidamente. Katya rio y las dos caminaron hasta la puerta.


REVISTA DE MODAS “VOLK”


-Lo siento, lo siento-pronuncio Aleksei entrando- me he olvidado por completo de esto Yulia-
-¿De qué estás hablando Aleksei?-pregunto mirándolo- explícate-
-De esto-dijo dándole unas cartas- siento no habértelas dado antes, seguramente iban a ser de mucha ayuda para ti en su momento-se sentó y espero paciente todo el rato que Yulia se tardo en leerlas. Apenas eran dos simples cartas, pero decían demasiado. La morena bufo y las volvió a poner sobre el escritorio- ¿Y? ¿Te hubieran servido?-
-En su momento quizás si o quizás no, lo dudo demasiado-contesto- ¿de dónde las sacaste?-
-Las encontré en tu oficina, estaban tiradas en el piso en la noche del desastre-dijo- no puede creer que llegue a eso, esto es demasiado ya Yulia. Deberías hacer algo-
-Lo sé-contesto- pero esa mujer no ha hecho más que traerme problemas, Aleksei-dijo tapándose el rostro con sus manos-
-¿Y qué piensas hacer?-pregunto-
-¿La verdad?-pregunto parándose y dándole la espalda- nada-
-¿Nada?-pregunto sorprendido- ¿Es en serio, Yulia? ¿Te rendirás así sin más? Tú no eres así-
-Ser ignorada de la forma en la que lo soy es suficiente-contesto- y hace tiempo deje de ser yo-mirando la nada- es más, creo que durante un tiempo ni siquiera terminaba de ser realmente yo-aclaro-
-No te entiendo-respondió confuso-
-Pero lo importante es que yo sí y con eso me basta a mi-dijo mirándolo- voy a irme unos días al campo durante este fin de semana, necesito pensar muchas cosas. Cosas que si son de importancia-
-¿Y qué serian esas cosas?-
-Cosas Aleksei, cosas-respondió- tengo demasiados problemas en la cabeza ahora como para preocuparme por más, siento que voy a estallar si no tengo un descanso. Tengo que pensar en cosas para mi revista, también está la empresa de papá y siento que ya no lo soporto. Y apenas tengo días de venir soportando esto, y no tengo ni la menor idea de cuánto más voy a aguantar y ahora esto…que es…no lo sé, la verdad ya no sé-termino suspirando-
-Me he ofrecido muchas veces para ayudarte-respondió calmadamente-esto no es trabajo para una sola persona y lo sabes Yulia-
-Pero no es algo que nos agrade a ambos-respondió- no voy a amárgate la existencia a ti también-
-Pero también es mi padre-respondió- y no se me caerá nada por hacer un esfuerzo-
-Entonces si quieres ayudar voy a necesitar que te encargues tu de un viaje-dijo cambiando de tema- ¿vas a estar ocupado en estos días?-pregunto. Aleksei suspiro sabiendo que el tema ya había terminado.
-Para nada, sabes que me gusta hacerlo-
-Bien, ya veremos eso entonces-dijo viendo unos papeles- ¿Tienes ideas de cuando regresaras?-
-Con dos días es suficiente. Supongo que estaré de vuelta para cuando tú también lo hayas hecho-
-Excelente-

* * * * *

Elena observo su reloj una vez mas y golpeo con sus uñas la parte trasera del auto. La noche estaba bastante oscura y mas lo era el lugar donde ella estaba oculta. Tenía tiempo de estar esperando, comenzaba a sentir la baja temperatura pero aquello no le importaba, todo valía más que la pena. Se había tomado su tiempo en buscar la información que quería y la que iba a necesitar, y todo había sido tan fácil, tan sencillo.
Observo unos metros más al frente y agudizo su visión, cuando estuvo segura de que era su objetivo sonrió con satisfacción.


-Tráiganla- ordeno a los dos hombres que estaban frente a ella esperando pacientes.

La castaña iba caminando tranquilamente hasta su auto cuando noto ruido detrás de ella, giro su cabeza y se encontró con dos corpulentos hombres avanzando rápidamente. Noto que nadie estaba por ahí cerca más que ella y aquellos dos desconocidos, acelero el paso y noto que era imitada. Apenas faltaban unos pocos metros para llegar hasta su auto y poder estar segura dentro de él, comenzó a correr invadida por el miedo y desesperada por llegar a su objetivo.


-¡Atrapémosla!-escucho detrás de ella. Estaba justo quitándole la alarma cuando fue jalada de su cabello- te tenemos-dijo el hombre sonriendo con victoria.
-¿Qué quieren?-dijo asustada- el dinero está en mi cartera, pueden tomarlo, pero por favor, no me hagan daño-pidió con temor-
-Eso ni siquiera es un cuarto de lo que nos van a dar por ti-dijo uno quitándole el dinero. La mujer intento resistirse, pero los hombres eran mucho más grandes y fuerte que ella, así que todo era más que inútil.
-Hazla callar, nos traerá problemas-dijo viendo en todas direcciones. El otro hombre asintió y le tapo la boca a medida que seguían avanzando hacia la entrada del callejón más cercano, donde un auto negro esperaba en frente. Los tres entraron y la arrojaron al suelo después de verificar que no habían sido vistos.
-Por favor…-pidió temblando.
-¡Silencio!-grito una tercera voz. La castaña miro al frente y observo unos zapatos avanzar hacia su rostro. Levanto la vista y se encontró con la última persona que esperaba encontrarse
-Tú-dijo sorprendida
-Sí, yo-contesto cruzada de brazos- sabia que las ratas eran mejor cazarlas de noche, es ahí cuando salen en busca de comer ¿cierto? Siempre esperando no ser vistas, actuando siempre a espaldas de uno-
-¿Y tú que serias entonces?-pregunto- ¿Te crees mejor? ¿No estás haciendo casi lo mismo ahora? Veo que te dolió realmente pelirroja-dijo burlándose- lo estás demostrando de esta manera tan patética, yo no he tenido que pedirle ayuda a nadie al menos. Yo no abuso del poder, no he necesitado nada muy a diferencia tuya, y tú ni aún así puedes mantener interesada en ti a una sola persona-
-¡Cállate!-pidió apretando los puños- ¡No sabes lo que dices!-
-¿No la tengo?-pregunto riendo- Yulia nunca te tomó en serio, que triste debe ser tú, sin que nadie te quiera-
-¡Cierra la puta boca!-grito abofeteándola- Seguramente a ti si ¿cierto? Por eso te despidió y no quiere saber más de ti-
-Eso es lo que te ha hecho creer-dijo tocando su mejilla- ¿No te ha dicho todas las veces que nos veíamos a tus espaldas? No eras más que un títere que manejaba a su antojo, si no fuera porque nos descubriste seguramente iba a dejarte tarde o temprano, siempre mencionaba lo aburrida que eras y…
-¡Cállate! ¡Cállate!-grito histéricamente- ¡Hagan lo que tienen que hacer!-dijo rigiéndose a los hombres que observaban sin entender nada. Estos asintieron y prosiguieron a obedecer las órdenes.
-Puedes hacer todo lo que quieras conmigo-se apresuro a decir la castaña- pero tu mejor que nadie sabe que esto no cambiara las cosas, Yulia no regresara a ti y haciendo esto mucho menos. Conozco tu secreto Katina y me bastara solamente abrir la boca para hundirte-
-Te equivocas-contesto- tu no la abrirás porque después de esto recordaras muy bien porque no tienes que hacerlo-comento. Se dirigió hasta el auto y saco una copa y una botella- empiecen ahora-dijo observando a los hombres.
-¡Cobarde!-grito Anna justo cuando vio a los hombres dirigirse hacia ella. Elena se sirvió tranquilamente la copa y la elevo brindado, y justo cuando sus labios tocaron el líquido, observo el primer golpe dado por parte de uno de los hombres. Y el siguiente vino después, y así durante un buen rato, todo sin apartar la mirada.
-¿Es suficiente?-pregunto un hombre jadeando- creo que ha quedado inconsciente-dijo señalándola. Elena dejo la copa y observo que la castaña apretaba sus puños.
-Esperen-ordeno avanzando. Se inclino frente a ella y la tomo de los cabellos para que la mirara. Anna se quejo por el dolor, tenía los ojos y la boca hinchada y la nariz le sangraba- espero que esto te sirva de recordatorio cada vez que quieras abrir la boca para decir cualquier porquería acerca de mi, porque créeme que no me costara nada volver a repetirlo. Y no me gusta dar consejos a la gente que no se lo merece, pero voy a ser una excepción por esta vez, lo mejor será que te marches de aquí en cuanto antes, porque mañana mismo voy a encargarme de que todo el mundo sepa tu nombre y no podrás conseguir trabajo ni siquiera barriendo calles ¿te queda claro?-pregunto. Anna apenas pudo asentir con la cabeza-recuérdalo, ni una palabra de mi. Tengo los medios suficientes para enterarme-dijo soltándola. Elena sacudió sus manos y se dirigió a los hombres que la miraban sorprendidos- su pago-dijo tendiendo dos cheques para cada uno.
-Cuando quiera, ya sabe dónde encontrarnos-dijo uno sonriendo.
-Lo sé-respondió Elena dirigiéndose hacia su auto y marchándose rápidamente de ahí. Los hombres se miraron mutuamente sonriendo, observaron el cuerpo de la mujer tendida en el suelo y luego levantaron sus hombros.
-Eso fue divertido-dijo uno- cielos, ¡Qué mujer!-
-Ni que lo digas-contesto el otro-

* * * * *

El fin de semana había sido interminable. Yulia ya se encontraba manejando de regreso ya con las ideas despejadas, no había sido fácil, pero analizando las cosas una y otra vez supo que sería estúpido rendirse tan fácilmente. Las cartas que le había dado Aleksei no podían servirle de nada, al menos ahora sabia que Anna había hecho todo aquello a propósito, pero ¿Cómo llegaron hasta su oficina? Intento hacer memoria de esa noche y no recordó que la castaña haya tenido alguna en sus manos cuando ingreso. Era lógico que había sido Elena quien las había tenido en su poder ¿había ido a reclamarle? Que mal le había jugado el destino aquella noche, era increíble lo que un malentendido podía ocasionar. Observo su reloj y supo que lo primero que tendría que hacer al llegar a Moscú es ver por donde más podría llegar hasta donde quería. Iba a necesitar de mucha suerte.
Ni siquiera había ido al penthouse para cambiarse, observo la hora y supo que seguramente Elena no iba a estar en su mansión y era mejor así. Estaciono el auto en frente y tuvo mucha suerte cuando a los pocos minutos apareció el auto del chofer que ella conocía muy bien. El vidrio bajo y apareció la cara sonriente de Inessa observando, Yulia no dudo en acercarse.


-Hola, Yulia. Elena no está-dijo inocentemente sin saber nada- seguramente vendrá más tarde, puedes esperarla si gustas-
-Yo preferiría que no-contesto-disculpe si sueno demasiado atrevida señora, pero ¿no le gustaría tomar un café conmigo? Sé que no me conoce en nada, pero podemos ir a un buen lugar y hacer que cambiemos eso-dijo señalando su auto- prometo que no la hare perder el tiempo-
-Bueno, yo…-comenzó dudosa- supongo que no estaría mal, necesito conocer gente y mas lugares-dijo sonriente-
-Gracias-contesto Yulia. Inessa salió de su auto y Yulia le abrió la puerta para que se metiera. Si que había tenido suerte.

Aleksei espero hasta tener sus valijas a la vista, las recogió y comenzó a caminar tranquilamente hacia la salida. Si no se equivocaba, Yulia iba a llegar al anochecer más tardar. Estaba tan concentrado en sus pensamientos cuando necesito de ver dos veces al mismo rostro a la distancia, sus ojos se ampliaron enormemente cuando reconocieron a la persona y sabía perfectamente que su sola presencia volvería a traer problemas.

-No puede ser posible, no, no, no-murmuro observando. Cuando camino unos cuantos pasos y supo que no iba a ser visto, se encargo de acercarse mas para terminar de convencerse de que definitivamente era la persona que él pensaba- tengo que hacer algo lo más rápido posible, las cosas no volverán a repetirse- dijo saliendo de ahí rápidamente.

El rubio intento de hacer las cosas de manera rápida, pero Katya lo había llamado a último momento y tuvo que ayudarle en mover algunas cosas de la casa. Después de haber dejado y ordenado la ropa en su casa y haberse tomado una larga ducha, observo su reloj y noto que ya había corrido mucho el tiempo. Observo por la ventana y ya la noche estaba presente. Sus padres lo llamaron por teléfono para que cenara con ellos esa noche, Aleksei prometió ir por Yulia ahora mismo, así que tomo un abrigo y fue rápidamente a su edificio. Tenía mucho que contar.

Elena se había reunido con un importante diseñador, el día el horario no habían sido los mejores pero había tenido que hacerlo porque sabría que le convendría. Se despidió liberándose por fin del hombre, que parecía querer saber más cosas de su vida personal que realmente el motivo por el cual se habían citado. Había sido dos torturantes horas, pero comprendía que eso no sería nada cuando viera las ganancias que le proporcionaría. Llego a su mansión y supo que hasta el hambre se le había quitado, solamente quería descansar, ya que mañana iba a ser un día muy pesado.
Apenas había abierto la puerta cuando se encontró con Inessa sentada en un rincón, tenía la cara neutra, pero eso ni siquiera lo había notado, ya que estaba demasiado cansada como para observar mucho aquello.


-Hola mamá-la saludo- si no te importa voy a ir a acostar, me siento algo cansada-dijo subiendo las escaleras
-Elena, espera-dijo deteniéndola. Su voz había sonado firme y la aludida se giro mirándola- tú y yo tenemos que hablar-dijo señalándola-

Aleksei volvió a tocar la puerta esta vez más fuerte, observo su reloj y sabia de sobra que Yulia hace tiempo debió de haber llegado. Busco la llave en su bolsillo y decidió entrar para quitarse la duda. Necesitaba hablar con ella.

-¿Yulia?-pregunto una vez adentro- ¿Yulia estás aquí?-dijo mirando en todas direcciones. Subió las escaleras y comenzó a mirar habitación por habitación. Le tomo su tiempo cuando finalmente la encontró en su despacho y la imagen fue como un deja vú. Yulia estaba acostada sobre su diván, con una botella vacía tumbada en el suelo- Cielos, Yulia-murmuro tocando su rostro. Esta apenas musito un quejido y siguió en su profundo sueño- ahora más que nunca debo hacer algo, prometo que voy a encontrar la solución. Ya verás que lograras salir de esta-dijo acariciando sus cabellos-



LI
¿HAY UNA POSIBILIDAD?



Dicen que tiene una pena que la hace llorar.


Aleksei al final había llamado a sus padres para cancelar la cena, había inventado que Yulia no se sentía bien y él se quedaría cuidándola. Luego de todo un sermón por parte de Larissa para sus cuidados y preguntas preocupadas por parte de Oleg, finalmente había logrado colgar dejándolos más tranquilos diciendo que no eran más que un malestar. Había tenido que repetir todo nuevamente como la primera vez, Yulia murmuraba cosas inentendibles mientras la acostaba. Se había quedado un buen tiempo observándola mientras pensaba de qué manera podía ayudarla.
Cuando despertó a la mañana siguiente, no lo había hecho de la mejor forma, por supuesto.

-Hasta que al fin estas con los vivos-dijo Aleksei entrando a su habitación- abajo hay café y analgésicos, pero primero deberías darte un baño-
-¿Qué hora es?-pregunto Yulia intentando recordar-
-Tarde-contesto-déjame, te ayudo-dijo levantándola-
-Yo puedo sola Aleksei-se quejo caminando sostenida por él-
-Seguro-dijo sonriendo- Yulia por tu cara hasta yo puedo sentir tu resaca ¿ya te has visto?-
-No me parece gracioso-protesto- y no, es obvio que no puedo verte. Necesito privacidad-dijo cerrando la puerta. Aleksei sonrió y bajo hasta la cocina para esperarla. Yulia lo hizo cerca de 20 minutos después mostrando mejorías
-Ahora si eres más humana-comento observándola-
-Parece ser que voy a soportar esto durante todo el día ¿cierto?-
-Solo hasta que dejes de beber así, toma-dijo alcanzándole una pastilla- ¿Por qué ha sido esta vez?-
-¿Necesito tener razones?-
-Yulia, ha sido así desde que te conozco-respondió-
-Vaya, supongo que es momento de un cambio-respondió burlona. Aleksei decidió dejarlo ya que al parecer no iba a contarle nada, aunque no era nada tan preocupante como contarle lo que había visto ¿Decirle o no decirle? ¿Cómo iba a tomar Yulia? Había soltado un suspiro sonoro y se hundió pensando en eso- ¿Qué fue ese suspiro?
-¿Cuál suspiro?-
-El que acabas de hacer Aleksei ¿te sucede algo?-
-Creo que yo tendría que hacerte esa pregunta-respondió-
-No comiences con eso-
-Está bien, está bien-dijo- ¿Te han servido estos días de paz mental?-
-Por supuesto
-¿Y llegaste a alguna conclusión?-
-Creo que si-
-¿Crees?-pregunto- ¿Qué piensas hacer?-
-Un último intento-respondió- si las cosas no salen como espero, bueno…será el fin, supongo-

¿Decirle o no decirle?

-Yo creo que te falta hablarlo personalmente, tú no tienes paciencia-dijo parándose- ¿Quieres que conduzca yo?-pregunto. Yulia asintió para después seguirlo.
-Hablar no es su mejor fuerte, créeme-dijo recordando el episodio de la ventana- he estado enviándole cosas estos días y devuelve la mayoría y supongo que también debe tirar aquellos que no-
-¿Cosas como que?-pregunto- por Dios, ¿Quién puede hacer eso?-
-Elena Katina-respondió Yulia justo antes de entrar al auto-

¿Contar o no contar?

* * * * *

Elena se quedo parada mirando el objeto durante un largo rato. Le había llegado aquello por medio de un repartidor, ella había insistido diciendo que no había comprado nada y el hombre diciendo que esa era la dirección de envío. No le quedo otra más que firmar y aceptarlo, a juzgar por el toque, podría decirse que era un marco lo que sus dedos tocaban. Era un cuadrado enorme y estaba envuelto prolijamente en papel. Lo dejo apoyado sobre la pared y espero hasta que la curiosidad ganara. Rasgo la envoltura y decidió no mirar hasta que todo estuviera descubierto, pero fue inevitable que viera que efectivamente era un marco. Abollo todo el papel dentro de su mano y se paro frente al objeto para mirarlo completamente.
Titubeo cuando observo la pintura frente a ella. Se trataba de aquel cuadro que había con Yulia en París que tanto le había llamado la atención. Se tapo la boca con una mano y avanzo para alcanzar la nota que estaba pegada en una esquina y la leyó.


-¿Por qué, Yulia?-pregunto cuando termino de leer- ¿Por qué me haces esto?-Toco con sus dedos la pintura y se detuvo a observarla con más detenimiento. Ahora era suya. Tendría que tirarla como todos aquellos regalos, flores y cualquiera cosa que le hiciera recordarla. Pero sabía que mirara por donde mirara iba a recodarla. Su trabajo siempre había hecho que se cruzaran y lo seguiría haciendo, pero ¿tirar aquella pintura?
-Bonito cuadro-apareció Inessa asustándola- ¿De dónde los has sacado?-
-Acabo de llegar hace un rato-contesto-
-Es hermoso, pero parece tan…
-Triste-completo Elena-
-Exacto-dijo- tiene ese algo llamativo, tienes buen gusto, hija-comento- ¿Dónde piensas ponerlo?
-No lo sé, en realidad ni siquiera sé si…
-¿Qué pasa?-pregunto- ¿Sucede algo con el cuadro?-
-No, no es eso-contesto. Es quien me lo ha dado- es que… no sé dónde ponerlo, eso es todo-mintió-
-Bueno, si no te molesta puedo ayudarte con eso-se ofreció Inessa-
-Gracias mamá-dijo besándola en la mejilla- ya tengo que ir a trabajar, ponlo donde más te parezca-
-Te daré la sorpresa cuando regreses-contesto-

Los días seguían pasando sin más. Yulia aún no se rendía con sus envíos, pero parecía que nada iba a ayudarla. Se acercaba un importante desfile en Moscú y su presencia era primordial, así que decidió centrar su atención en algo que valiera la pena y no seguir con lo mismo que no la llevaba a ninguna parte.

-A ver, a ver ¿Cómo está eso de que no estás bien, Yulia?-pregunto Larissa- ¿Has estado cuidándote?-
-Mamá, ya te he dicho muchas veces que estoy bien. Estoy viva ¿no?-
-Aquí están los papeles, hija-dijo Oleg apareciendo-
-Gracias papá-tomándolos-
-Pues yo no me creo ese cuento-protesto Larissa- mira nada mas tu cara ¿duermes bien?-
-Lo necesario mamá-contesto mirando los papeles-
-Mírame a la cara al menos-pidió parándose- Oleg, deberías buscar a alguien más que se ocupe de tu trabajo-
-¿Por qué?-
-Estoy bien mamá, solo…
-¡Estas terrible, Yulia!-exploto- y no puedo creer que no te preocupes por tu salud-
-Son muchas cosas, está mi trabajo y…
-¡Por eso!-la interrumpió- ¿En qué cabeza cabe que puedes con estas dos cosas? Yulia no es que no te crea capaz, pero no podrás aguantar más tiempo así-
-Lo hago-repuso levantándose- ¿A caso no lo estoy haciendo ahora?
-Contigo no se puede-dijo yéndose-
-Lo siento tanto Yulia…
-No sientas nada, papá-dijo sonriéndole- nadie tiene la culpa-
-Pero tu madre si tiene razón, voy a buscar a alguien que te ayude. Sabes que puedo darte una mano desde aquí-
-Te lo agradezco, pero tú sabes porque hago esto-
-Pero no es lo que tú quieres, cuando menos lo esperes tendrás a alguien ayudándote-
-Como quieras, si es lo que te hace feliz…
-Verte feliz a ti me hace feliz a mi-dijo besándola en la frente- ahora deja de perder el tiempo con este viejo y ve a hacer lo que realmente te gusta
-Adiós papá-dijo girándose. Yulia encontró a Larissa sentada en la sala, estaba mirando fijamente algo hasta que se percato de su presencia. Se levanto rápidamente y fue hasta ella- mamá…
-Perdóname, perdóname-dijo abrazándola fuertemente- todo esto de tu padre me tiene muy mal y saber todo el esfuerzo que estás haciendo-
-Lo entiendo, pero tú sabes que no será para siempre-
-Lo sé, lo sé-dijo mirándola- por favor Yulia, come bien y descansa lo suficiente-la morena rodo los ojos- ¿Por qué no te vienes unos días aquí con nosotros? Podre atenderte como mereces-
-Quizás lo haga mamá, solo dame tiempo-dijo besándola- me tengo que ir ahora, regresare en cuanto pueda-
-Cuídate Yulia-dijo observándola marcharse.

Yulia estuvo lista puntualmente, y como rara vez pasaba, Aleksei había ido a recogerla sin retrasos. Había observado que el rubio aquel día en particular había estado demasiado callado, además se había aparecido pocas veces en su oficina diciendo que estaba ocupado buscando algo importante. Quizás solo eran sensaciones suyas, pero tenía una rara sensación en el pecho de que algo iba a suceder.
Cuando llegaron se había repetido lo mismo de siempre, posaron para algunas fotos, sociabilizaron con la gente que se cruzaba y después fueron por un buen lugar para observar el desfile. Yulia había buscando entre las personas, encontrando muchas caras conocidas, pero no aquella que esperaba ver. Era cuestión de paciencia, ya que sabía que no podía perderse un evento como ese. Para cuando todo finalmente termino, se había abierto un coctel en aquel mismo salón. La mayoría de las personas ahí se había quedado y parecía que cada vez más y más se sumaban.

-Esto me está gustando-dijo Aleksei sonriendo. La música actual sonaba espléndidamente y el ambiente estaba poniéndose en su mejor momento
-No vayas a perder los ojos-dijo viendo como observaba sonriendo a las mujeres-
-Vamos Yulia, no hago nada malo con mirar-respondió- además, estoy intentando ser amable- Yulia rodo los ojos.
-Como digas don Juan-comento. Los dos fueron por bebidas y se sentaron algo apartados del resto
-¿Qué has hecho con tu auto?-pregunto- ¿Lo has llevado a algún taller?-
-Aún no-
-¿Por qué?-pregunto- Yulia no me digas que tienes el auto tirado en el estacionamiento-
-¿Y?-pregunto mirándolo- aún estoy meditando varias cosas, los vidrios y las ruedas no son el problema ¿tienes idea de lo que será cambiar todas esas abolladuras? Prefiero venderlo y que se encargue otro-
-¿Así como está?-
-Obvio. Aunque me da demasiada lastima, con lo que me encanta ese auto-se lamento-
-Lo sé-respondió- ¿Por qué no haces que te lo pague?-
-¿Y las pruebas?-pregunto- no seas tonto Aleksei, aún así teniendo todo a mi favor sería estúpido que ella lo hiciera.
-Pero…
-Señorita Volkova-apareció un joven interrumpiendo-¿Podemos hacerle una entrevista?-pregunto señalando a su compañero con la cámara- no le quitaremos mucho tiempo-
-Seguro-respondió sonriendo- Aleksei, sonríe a la cámara- ordeno-
-Si no me queda otra…-murmuro obedeciendo.
Elena vació el contenido de su copa, pero no aparto la vista de aquellos dos. Hace unos instantes aquel mismo joven le había hecho la misma propuesta, y sabiendo que eso le convenía, había aceptado.
-Elena-dijo Fiodor llamándola- ¿Quieres bailar?-pregunto tendiéndole la mano con una sonrisa. La pelirroja lo miro a la cara arrugando el ceño y luego miro su mano.
-No-respondió a la vez que ponía la copa en su palma- pero si me gustaría que me traigas otro trago-
-No hay problema-dijo algo decepcionado- yo…yo…me gustaría hablarte acerca de algo cuando regrese ¿Puede ser posible eso?-
-¿Es tan urgente?-
-Algo así-respondió-
-Entonces apresúrate porque no voy a quedarme a vivir aquí-
-Enseguida regreso-dijo marchándose rápidamente-
-Señorita Katina, el señor Darrell Keener dijo que si gusta puede hablar acerca del desfile de primavera-dijo Irina-
-Infórmale el señor Keener que si quiere hablar acerca del desfile que asista cuando pido cita con él en mi oficina, no cuando él quiere-
-Está bien-dijo queriendo girarse-
-Espera-dijo tomándola del brazo- mejor no le digas nada, que entienda la indirecta. Vayamos a dar una vuelta- dijo comenzando a caminar. Irina quedo confundida unos segundos, pero luego la siguió sin protestar.
Fiodor regreso al mismo lugar pero no encontró a Elena ni a Irina, tampoco se sorprendió por eso. Suspiro decepcionado y se consoló diciendo que quizás aún no era tiempo.


-Muchas gracias por su tiempo señorita Volkova-dijo tendiéndole la mano-
-No fue nada-dijo correspondiendo. Los muchachos se fueron y justo el celular de Aleksei comenzó a sonar. Yulia lo observo todo el rato que duro la conversación, tenía cara de preocupado- ¿pasa algo?-pregunto cuándo corto la llamada.
-Era Katya-informo- me necesita. Debo irme-
-Espera ¿Cómo…?-
-Toma-dijo dándole las llaves de su auto- mañana iré a buscarlo, yo pediré un taxi-
-¿Está todo bien, Aleksei?-
-Sí, no te preocupes. Buena suerte esta noche-
-Gracias-dijo observando cómo se marchaba. Guardo las llaves y se quedo confundida y preocupada, pero si le había dicho que no era nada era porque así era ¿cierto? Yulia decidió dar una vuelta y ver si encontraba a alguien interesante con quien hablar, o también si tenía la oportunidad de encontrarse con cierta persona que había perdido de vista hace rato. Giro sin mirar antes y choco con otra persona accidentalmente.


-Aquí estás-dijo Fiodor apareciendo de la nada- supongo que te has cansado de esperar, aunque no me he tardado demasiado-
-Para mi si lo fue-dijo quitándole la copa y bebiendo. Si mirada fue a parar justo casi del otro lado, donde justamente estaba Yulia hablando con nada más y nada menos que con Milenka Serkin. Elena dejo de escuchar todos los sonidos de su alrededor y se centro en lo que estaba viendo, observando como aquella cualquiera se acercaba al oído de la morena y le decía algo que solamente ella podía escuchar. Que descaro tenían aquellas dos, pero mas Yulia por permitir que aquella mujer tenga aquellos acercamientos. Sintió su cara caliente y la rabia aumento cuando observo que Yulia le sonreía y Milenka la tomaba del brazo con toda la familiaridad del mundo, como si tuviera derecho de hacerlo. Apretó fuerte su copa y sintió que alguien estaba moviéndola- ¿Qué?-pregunto apartando la mirada
-Te decía que la música está muy buena-dijo Fiodor. Observo que Elena respiraba agitadamente y parecía algo sorprendida- ¿Te encuentras bien?-pregunto preocupado-
-¿Aún quieres bailar?-
-Sí, me encantaría-respondió sonriendo.
-Bien-dijo mirando hacia atrás- Irina, baila con Fiodor, parece que el también esta aburrido-ordeno. La rubia sonrió y se acerco hasta ellos, pero mirando especialmente a Fiodor, quien estaba sorprendido por aquel cambio- No seas maleducado Fiodor y sácala a bailar-dijo mirándolo-
-Si-respondió. Tomo la mano de Irina y se alejo yendo hacia la pista, observando durante un instante hacia atrás para ver como Elena se alejaba y se perdía entre la gente.
-Espero sepas disculparme-escucho a lo lejos
-Disculpa, no te oí-dijo mirando a la rubia-
-Que no soy muy buena bailarina, tendrás que guiarme-
-No es tan difícil, ya verás-respondió aceptando la situación.

Yulia logro quitarse de encima a Milenka, había aparecido una mujer para hablar con ella y logro escabullirse en la menor oportunidad. Estaba caminando entre la gente cuando de repente las luces se apagaron, una gran pantalla comenzó una cuenta regresiva. Al parecer ya iba a ser media noche, y eso significaba la llegada de otra temporada. Las personas comenzaron a contar a coro, apenas se podían visualizar las cosas, estaba a punto de regresarse cuando observo aquella cabellera roja inconfundible. Apresuro el paso y no dudo en acercarse, justo cuando faltaba cada vez menos para que la cuenta llegara a cero

-Oye-dijo tomándola del brazo una vez que la alcanzo. Elena giro mirándola, se aparto de su agarre e intento seguir con su marcha- Espera-dijo volviéndola a agarrar- tenemos que hablar-y lo siguiente sucedió en sincronización. Elena la miro a la cara justo cuando todas las luces se encendían junto con los gritos de las personas-Elen…-Yulia tuvo que detenerse. La pelirroja había bebido el contenido restante de su copa, que justo ahora estaba sobre el rostro de Yulia
-¡Suéltame!-dijo apartándose- no te atrevas nunca más a sujetarme de esa manera ¿está claro?-pregunto- no eres nadie, y tu y yo no tenemos nada de qué hablar- Yulia observo a su alrededor viendo como habían llamado la atención de una que otra persona que no se perdía de aquello, la cara le goteaba y ella sintió pura y real vergüenza en ese momento- ¿Lo entiendes o necesito explicártelo de otra manera?-
-Lo dejaste muy claro-respondió mirándola seriamente. Elena se sorprendió por aquel tono- hasta aquí llego yo-dijo girándose. Si la pelirroja había querido decir otra cosa, se había quedado con la palabra en la boca. Se quedo parada viendo como Yulia se alejaba de ella con pasos largos.
-Toma-dijo un hombre tocándole el hombro- lo vas a necesitar-dijo mirándole el rostro. Yulia tomo el pañuelo y se seco el rostro con él-
-Gracias-respondió sin mirarlo a los ojos-
-No es nada-respondió- puede quedarse con el-dijo cuando vio que quería regresárselo- su amiga sí que está enojada, pero no se preocupe, ya se le pasara. Solo dele tiempo-
-Nada que no haya hecho ya-murmuro Yulia- pero esto fue el colmo-
-Las mujeres son así, mi ex esposa me lo hizo muchas veces-respondió riendo-
-Lo sé. Gracias por él…-dijo levantando el pañuelo- debo irme, con su permiso-dijo marchándose.

¿Estaba enojada? Si, y mucho. Esperaba que Elena se resistiera y le dijera alguna que otra cosa, pero definitivamente no esperaba aquella clase de acción. La vergüenza la invadió y decidió salir de ahí en cuanto antes. En cuanto estuvo en la entrada noto que había comenzado a llover a cantaros, apenas se podía ver algunos metros más adelante. Se quedo parada intento recordar donde había estacionado Aleksei el auto, en cuanto lo tuviera localizado correría sin tiempo que perder para no majarse en vano.

-¡Yulia!-la llamo Milenka corriendo en su dirección- ¿Ya te vas?-pregunto
-Así es-dijo viendo el auto de su hermano-
-¿Puedo pedirte un favor?-pregunto tomándola de la mano- es que mi chofer tiene problemas para venir y con este clima no quisiera que suceda algo ¿Podrías alcanzarme hasta mi departamento? Te quedara de pasada-pidió mirándola a los ojos. Yulia sabía que debía negarse, podría inventar cualquier excusa, e incluso quedarse un rato mas para librarse de eso, había muchas personas que seguramente iban a estar dispuestas a llevarla, esa mujer solo iba a traerle más problemas.
-Seguro-respondió con mucho esfuerzo- espero que estés lista para correr-dijo señalando el auto. Milenka asintió y las dos corrieron hasta el auto. Yulia desactivo la alarma antes de llegar y las dos se metieron rápidamente-
-Muchas gracias, Yulia-dijo Milenka sonriéndole- quien sabe cuánto tiempo iba a estar esperando ahí-
-No hay problema-contesto arrancando-
-¿Sabes? He notado que durante todo este tiempo tú y yo no hemos hecho más que dirigirnos unas pocas palabras de saludo-
-Lo sé-
-Pero sé que eres una persona increíble, Yulia-dijo mirándola- además de interesante y talentosa, no como otras. Tú no te crees mejor que nadie, es por eso que hoy he terminando de decidirme-
-¿Decidirte en qué?-pregunto. Aunque sabía que no iba a ser una buena idea
-En que seas mi aliada-respondió- juntas tú y yo, seriamos un gran equipo. Nadie podría vencernos, ni siquiera Elena, quien sería el principal objetivo. A ella la destruiremos primero-
-¿Qué?-pregunto sorprendida- ¿Qué tiene que ver ella en todo esto?-
-Por favor Yulia, he visto lo que te hizo-respondió- muchas personas lo hicieron, que descaro que ha tenido ¿hacerte eso a ti?-dijo negando- ella se ha creído la gran cosa durante todo este tiempo, pero es momento de que alguien la baje de su nube-
-¿Y eso que tiene que ver?-pregunto- lo siento, pero no creo que sea motivo para hacer algo en su contra. No tengo nada que ver con ella, ya no-respondió suspirando-
-¿Qué dices?-pregunto- podría estar hasta mañana contándote las cosas que me dice cuando nadie escucha, ni siquiera te puedes imaginar. Yulia ¿en serio no harás nada? Juntas podríamos acabarla, se cree que es la mejor por estar en el primer puesto de todo y…
-¿Y no crees que eso significa algo?-pregunto interrumpiéndola-
-Eso es simplemente un numero-se quejo- Elena siempre va caminando creyéndose la gran cosa, haciendo y deshaciendo las cosas a su antojo. Alguien debería darle su merecido, no puedo creer que después de lo que te hizo tú…
-Milenka-dijo interrumpiéndola- Lo siento, viendo hacia dónde va tu propuesta desde ya tienes mi respuesta. Si has hecho todo esto con el fin de hablar mal de Elena e intentar convencerme, déjame decirte que conmigo estás perdiendo el tiempo-contesto- no me llama para nada la atención hacer eso que dices, así que voy a pedirte que te detengas ahora-
-No me has dejado terminar-dijo tocando su rodilla- estoy dispuesta a estar contigo de muchas maneras, Yulia-dijo insinuante-
-Ya te he dado mi respuesta-dijo quitando su mano- y nada me hará cambiar de opinión-
-No puedo creerlo-dijo ofendida por su rechazo- ¡La estas defendiendo!-
-Yo no estoy defendiendo a nadie-contesto- ye he dicho lo que opino ¿podríamos terminar con esto, por favor? No tengo mucha paciencia ahora mismo-
-Eres increíble-dijo cruzada de brazos- no puedo creer que estés del lado de Katina-
-No estoy del lado de nadie-dijo- Milenka, detente o me veré obligada a bajarte del auto-
-Como si me importara-dijo mirando por la ventanilla- es…es… ¡es una víbora, Yulia!-
-¡Suficiente!-grito pisando el freno- te lo he pedido muchas veces ¿no puedes parar? Entonces bájate ahora mismo, te lo advertí-ordeno. Milenka la observo con la boca abierta, el ruido de los limpia parabrisas era lo único que se escuchaba dentro de aquel auto
-¡Llueve a cantaros afuera!-grito- Sería muy inmaduro de tu parte si me dejas afuera con este clima-
-Entonces seré la mas inmadura de todas-dijo observándola.
-Bien-dijo quitándose el cinturón- solamente voy a decirte algo Yulia Volkova, si tú me dejas afuera ahora mismo olvídate de la conversación de hace rato, porque vas a ganarte a una nueva enemiga-comento enojada. El silencio de Yulia fue la única respuesta que necesito para entender, Milenka abrió la puerta enojada y la miro por última vez- no sabes lo que acabas de hacer-dijo antes de dar un portazo.
-Si, como sea-dijo Yulia arrancando nuevamente. Los problemas no iban a terminar.


El Lunes por la mañana Aleksei había llegado algo tarde a su trabajo. Yulia noto nuevamente su actitud de misterio, pero no dijo nada, tarde o temprano se iba a saber. Vio que observaba una y otra vez su reloj en todas las reuniones, en cuanto estas terminaban era el primero en salir de la sala y luego no lo volvía a ver hasta la próxima o cuando lo llamaba.
Estaba corrigiendo redacciones justo cuando lo vio entrando a su oficina silenciosamente

-Necesito salir ahora, no sé cuanto pueda tardarme-dijo- te aviso por si me necesitas y no me encuentras-
-¿Es algo grave, Aleksei?-pregunto preocupada-
-No, no es nada de qué preocuparse-dijo sonriendo- es todo lo contrario Yulia, ya verás-
-Y no me dirás nada ¿cierto?-
-No-riendo- ya te dije que ya lo veras, no seas ansiosa-
-Está bien-se rindió- buena suerte, entonces-
-Gracias-dijo antes de marcharse.

* * * *

-Es un buen lugar ¿cierto?-pregunto Inessa.
-Sí, lo es-afirmo Elena. Inessa se había tomado muy a pecho el lugar donde poner el cuadro, lo había movido por todas las habitaciones de la mansión antes de decidirse finalmente-
-Gracias por acompañarme en el almuerzo hoy-dijo tomando su mano- se que tienes cosas que hacer y te hago perder el tiempo-
-Tú no me haces perder el tiempo, mamá-dijo colocando su mano sobre la suya- sabes que podría acostumbrarme fácilmente a hacerlo todos los días-
-Lo sé, pero tendrías que pelear con Katya-dijo riendo- ella también me ha invitado para almorzar, por cierto creo que voy a llegar tarde-parándose- Ekaterina hoy iba a tener un acto en su escuela y no pienso perderme eso-
-Apresúrate entonces-dijo sonriendo- el chofer ya te espera afuera-
-Lo sé-dijo saludándola- buena suerte hoy, cariño. No trabajes demasiado-dijo gritando a medida que se alejaba. Elena negó con la cabeza y se dispuso a subir las escaleras para buscar una carpeta en su despacho. Fue a la cocina por un vaso de agua y observo como aparecía una de sus empleadas por la puerta
-Señorita Katina, afuera hay un joven que quiere hablar con usted-le informo- me dijo que le avisara que era muy importante lo que tenía que decirle-
-¿Te ha dicho su nombre?-
-Dijo que se llama Aleksei Volkov-contesto. Elena se sorprendió y no supo que contestar durante un rato. Aleksei no tenía nada que hacer ahí, y mucho menos hablar con ella, pero si se había presentando era por algo ¿no? La curiosidad siempre pudo más y supo que nada iba a perder.
-Dile…dile que pase-ordeno- llévalo a la sala, voy a esperarlo ahí-dijo yendo hacia el lugar. La mujer obedeció y regreso a la entrada para guiar al rubio hasta donde le habían dicho.
-Espero no interrumpir nada Elena-dijo saludándola- he ido hasta tu revista y me avisaron que ibas a estar aquí-
-No interrumpes nada, tranquilo-dijo señalando una silla- ¿Quieres algo de tomar?-
-Así estoy bien, gracias-dijo sentándose- en realidad mi visita no será muy extensa-
-Entonces iremos directo al grano-dijo sentándose- te escucho-intrigada-
-Entiendo que la noticia de que tengo una relación que con tu hermana no ha sido de tu agrado, se la reputación que tengo y no culpo que te hayas comportado así- Elena abrió la boca para contestar- por favor, no me interrumpas-pidió, la pelirroja asintió- pero quiero que comprendas y que sepas que voy totalmente en serio con Katya, es muy importante para mí y la quiero demasiado. Quizás empezamos con el pie izquierdo, pero dejare que el tiempo me dé la razón y sepas ver que estoy hablando en serio, yo no estoy jugando con ella.
-Está bien, voy a creerte. El que hayas venido hasta aquí significa mucho-contesto- pero si llegas a hacerle algún tipo de daño…
-Estarás en todo tu derecho de desquitarte como quieras-respondió seguro- pero créeme que no habrá necesidad de eso-
-Me alegra escucharlo-dijo- pero venir a declararte una vez más con mi hermana no es la única razón por la cual estas aquí ¿cierto?-
-Así es-respondió sonriendo por su deducción- Elena, yo no soy una persona a la cual le gusta meterse en la vida de los demás y mucho menos en la de mi hermana-aclaro- pero esto es…
-Espera-dijo parándose- si has venido a hablar de…
-Si, a eso vine-respondió dijo parándose- vine a hablar de Yulia, pero me gustaría que me escuches-
-Lo siento, pero no creo que sea posible. No me interesa para nada, debo volver al trabajo, así que si no te importa…
-Si me importa-dijo mirándola a los ojos- me importa como esta Yulia últimamente, se lo que se siente que te culpen por algo. Tú lo hiciste cuando Katya me presento-
-Eso fue diferente-
-No, es lo mismo-contesto- porque no me consta que también sepas su reputación, pero todos cambian Elena. Yulia ya ni es la sombra de lo que era antes y yo mejor que nadie puede afirmarlo. Ella ha tenido mucha paciencia, y sé que aún no se ha dado cuenta de las cosas, pero yo sí. Y es por eso que estoy aquí, vengo a aclararte algo que te has negado a escuchar-
-No entiendo de que hablas-
-Quizás si escucharas mas lo entenderías-respondió- no vengo a obligarte a nada, pero ya no soporto verla de la manera en la que esta. Sé que si te sucedería lo mismo con Katya estarías en la misma situación. A lo mejor se enfadara conmigo, pero no me importa, se que valdrá la pena lo que he hecho-
-Explícate-
-Vengo a dejar en tus manos la verdad-dijo. Aleksei abrió su saco y saco un CD y lo coloco sobre la pequeña mesa frente a él- se perfectamente lo que hubo entre Yulia y tú-comento. Elena abrió grande los ojos
-No puedo creer que ella…
-Sí, me lo conto-la interrumpió- porque no hay secretos entre nosotros, además no voy a hacer nada para perjudicarla a ella o a ti, se guardar muy bien un secreto. No me gusta ver así a Yulia, no es la primera vez que tengo que ser testigo de eso-comento- solo voy a decirte una cosa Elena, las cosas no duran para siempre, al igual que la paciencia de Yulia. Hace unos días me encontré con algo que no me agrado nada ver, si sigues encerrándote en un odio que no tendrá sentido cuando sepas la verdad, vas a arrepentirte siempre-
-¿Qué hay ahí?-pregunto señalando el CD
-La verdad que te has negado a ver-respondió- yo ya he hecho mi parte, al igual que Yulia la suya. Sera tu decisión su decides ver su contenido o no. Solo recuerda, Yulia no es una persona que dure demasiado tiempo sola, y yo no la culpo por eso, pero no quiero que lo haga con la persona equivocada. Solo ponte a pensar un poco la persona que era antes y lo que es ahora y sabrás de qué hablo. Serán solamente tus consecuencias si decides encerrarte en ti misma, personas hay por doquier, pero no se encuentran todos los días a la correcta. Permiso Elena y espero que decidas lo mejor-dijo abandonando la sala.

Elena quedo sorprendida por todo el sermón de Aleksei. Observo el objeto sobre la mesa fijamente meditando cada palabra que le había dicho ¿Qué verdad contenía? Tenía que ver con Yulia, por supuesto. Pero ella ya no quería saber nada de la morena ¿cierto? Anduvo caminando de aquí para allá en la sala, pensando y meditando que hacer. Miraba de vez en cuando el CD y cuando supo que ya no tenía más excusas, lo tomo y fue rápidamente al siguiente piso. La intriga podía más y lo sabía perfectamente.
Llego hasta su habitación y se planto frente al televisor colocando el CD. La pantalla mostraba un horario y fecha específicos, ella supo que había pasado muy bien aquel día, o eso creía. La imagen se aclaro y se mostro a una Yulia recostada en su silla, haciendo un poco de memoria ante lo poco que había alcanzando a observar, Elena dedujo que se trataba de la oficina de Yulia. Esta vez noto las botellas sobre su escritorio y suelo, ahora desde una perspectiva más tranquila notaba detalladamente todo. Durante unos minutos nada interesante sucedía, hasta que apareció en escena aquella castaña a la que le había dado su merecido hace unos días. Elena subió el volumen y escucho atenta toda la conversación, desde la parte en la que Yulia se negaba hasta que la castaña se reía y se aprovechaba de su ebriedad.

Apretó los puños a la misma vez en la que se observaba a ella en la puerta haciendo lo mismo. Con que esa era la verdad.
El video seguía marchando, pero ella ya no lo veía. Elena recorrió su habitación recriminándose una y otra vez los hechos. Y entonces su mente aprovecho la oportunidad para castigarla, trayéndole consigo todos los recuerdos. Las imágenes vinieron claramente a su cabeza, desde principio a fin. Reviviendo todas y cada una de las emociones a la vez. Las risas, los abrazos, la mirada de Yulia, su forma de tratarla, la paciencia que había tenido con ella. Elena negó con la cabeza y maldijo en voz baja, la forma en la que siempre se había interesando por ella, la preocupación y el interés que mostraba, las sonrisas que le regalaba. Observo la pantalla y observo la oficina vacía. Yulia nunca la había tratado mal, en cambio ella…
Elena saco el CD y lo sostuvo en sus manos, las palabras que le susurraba en su oído, la forma en la que la abrazaba por las noches cuando dormían juntas, el trato que le daba a Katya y a la pequeña Ekaterina.

Se levanto y camino hasta la ventana, recodando como le había arrojado sus pertenencias no sin antes destruirlas, y ella solamente había venido hasta ahí para hablar con ella. Arrojo el objeto con todas sus fuerzas y se arrodillo tapando sus oídos, callar la verdad que gritaba su interior ahora no servía de nada.
Elena recordó su pasado, y lo que único que llegaba a ella eran los ojos de Yulia observándola. Solamente a ella.
Quiso reemplazar muchas respuestas por excusas, pero engañarse a sí misma era aún peor. La persona que estaba en su mente, aquella que la hacía sentir tantas cosas, la causante de todo, solamente era una.
Si cualquier individuo se parase frente a ella y le pidiera un ejemplo personal, la respuesta seria dada a una velocidad vertiginosa y automáticamente natural su cabeza procesaba la llegada de un nombre, un rostro, una persona. Solamente una sola persona. Esa era la única respuesta. Porque siempre lo supo. Porque siempre lo negó.
Porque pasara lo que pasara, así lo negara muchas veces, siempre será Yulia. Siempre había sido Yulia.

-¿Qué he hecho?-

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por Aleinads el Miér Ago 19, 2015 10:47 pm

Te juro que siento que me haces bullying! como pasar tanto tiempo esperando? voy a morir de pura angustia.

AMO este fic en serio! entiende mi dolor de querer ya la conti u.u Sad

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por Zaeta el Jue Ago 20, 2015 12:03 am

ohhh si!!!! Ya llegamos a donde quedamos! Que emocion!!
Ahora queda por saber ¿cuando, cuando, cuando, cuando? nos volveras a escribir.
Pei, enserio, me tienes al filo de la silla. No tardes.

Zaeta

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por liaesc el Jue Ago 20, 2015 3:02 am

Espectacular espero la conti....☆

liaesc

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por Dulcek el Jue Ago 20, 2015 9:03 am

Pei!! Nos provocaras un ataque!!Eso de esperar la conti y estar al pendiente en dos foros ya no me deja dormir continua pronto no tardes T.T

Dulcek

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por candyelizabeth el Jue Ago 20, 2015 4:36 pm

pero tambien vas a publicar en el otro foro porque estan esperando conti haya tambien

candyelizabeth

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por sinead el Jue Ago 20, 2015 9:58 pm

Holi Pei... ME has echo emigrar jajajaja, bueno, te seguiré por donde sea con tal de seguir leyendo este fic jajajajaja. Que estés bien saludines....
Quiero conti, ya me han salido cabellos verdes de esperar.... El comentario de este capitulo esta en el otro foro. Solo escribí para reportarme
Att: ya_soshla_s_uma

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Vie Ago 21, 2015 9:07 pm

Aleinads: Y entende que no es fácil esto u.u se que me tarde, espero que no vuelva a suceder, hago lo que puedo.
Zaeta: Me alegra que estén así jajaja hay que hacer valer la espera, prometo no hacerlas sufrir tanto. Saludos.
liaesc: Muchas gracias! Dejo doble hoy.
Dulcek: Paciencia, paciencia, mejor tarde que nunca. Enjoy!
candyelizabeth: Publico en ambos, jamas dije que lo hacia unicamente acá.
sinead:aahhh!! y yo pensando que ya me habías abandonado u.u jaja igual publico en ambos, pero aprecio la fidelidad a la historia. Me alegro de que siga siendo de interés para ustedes. Besos.


LII
SASHA PETROVA


Tenías un montón de ladrones
intentando robar tu corazón.
En realidad nunca tuviste suerte,
nunca supiste saber cómo amar.




-Sé que estoy llegando tarde, pero por favor ¿Podrías decirle que la reunión se retrasará una hora?-pidió Yulia bajando por las escaleras- no creo que te pregunte los motivos, Alexa, pero si así es invéntale algo, aún tengo algo que hacer aquí-dijo observando su reloj- no creo tardarme demasiado, quizás tarde media hora-comento ya en la sala- gracias, solo dile eso. Adiós-colgó.
-Señorita, el desayuno se enfría-aviso María ya con un bufido-
-Perdón, perdón-se disculpo- ¿No ha llegado aún?-pregunto Yulia yendo hacia la concina. María iba detrás de ella.
-Aún no, pero tranquilícese, no creo que sean impuntuales-contesto- y dígame, ¿Qué tal es?-
-Es una simple mesa, María. Y creo que tengo el lugar perfecto donde va a ir-
-Y tampoco me lo dirá ¿cierto?-
-Es una sorpresa-dijo sonriendo- deberías tener más paciencia María-
-Y la tengo, pero con usted es difícil-contesto dándole la espalda-
-Créeme que valdrá la pena el misterio-comento. El timbre se escucho y Yulia rápidamente se levanto de su asiento
-Usted siga desayunando, yo iré-dijo deteniéndola- ¿Qué sucedió con la paciencia?-pregunto imitándola. Yulia sonrió y decidió obedecerla. María fue a atender la puerta, la morena estaba a la espera de que pronto la llamara, pero eso no sucedió. María llego con unos sobres en la mano- era el cartero-dijo riendo al saber lo que había causado-
-Genial, estoy llegando tarde-dijo observando nuevamente su reloj-
-Eso es por no tenerme confianza, podría haberse ido hace un rato, pero decidió quedarse a esperar su bendita mesa-
-Es que necesito arreglar algo antes María, no es que no te tenga confianza-dijo parándose-
-¿Ya no desayunara más?-pregunto. Yulia negó con la cabeza y María bufo- su madre me pidió que la alimentara bien y apenas ha comido algo, ¿Qué sucede con usted?-
-María-dijo riendo- mi madre siempre que me ve piensa lo mismo-contesto- creo que jamás le hare entender que me alimento bien-
-Pues yo no estoy viendo eso-contesto. El timbre volvió a sonar y las dos observaron la puerta- usted siga desayunando-ordeno María señalándola- iré yo- Yulia esta vez no obedeció, sino que avanzo unos pasos observando como la puerta se abría y María se ponía a hablar con alguien a quien no veía porque ella obstruía la vista. La vio asentir para después cerrar la puerta y girarse sin perder la sonrisa. Yulia corrió de nuevo hacia la cocina y se sentó como si nada pasara- la he visto-anuncio María entrando- como siempre desobedeciendo-
-¿Y quién era, María?-pregunto cambiando drásticamente de tema-
-Y siempre huyendo de las reprimendas-contesto- quizás es por eso que se está pasando toda la mañana esperando-
-Y eso quiere decir…
-Puerta equivocada-dijo riendo al ver como Yulia se tapaba el rostro- debe tener paciencia, usted lo dijo-señalándola. Yulia siguió un rato más en su lugar viendo como María lavaba todo lo que acababa de usar. Cuando supo que ya se había aburrido, fue hasta la sala para revisar unas fotografías que iba a necesitar, estaba tan concentrada que pego un salto cuando el timbre sonó asustándola.
-¡Yo iré!-grito al ver que María ni siquiera se había asomado. Yulia abrió la puerta con las esperanzas de que esta vez sí iba a llegar lo que había pedido, pero una vez más, aquello no había sucedido. Apenas alzo la vista sus ojos se agrandaron por la sorpresa y su boca se abrió ligeramente, las palabras se había quedado en su garganta y ella solamente se limito a quedarse ahí parada.
-Hola, Yulia-fue la voz que la trago de nuevo a la tierra- es bueno verte de nuevo-
-No puede ser…


* * * * * *


Elena observo en completo silencio la flor en la esquina de su escritorio. Millones de ideas vinieron a su cabeza atormentándola, los sucesos de la noche anterior no ayudaban a aliviar lo que sentía, y ahora, observando lo evidente, la culpabilidad venia a ella dejándola completamente extenuada. En parte se debía a su comportamiento ante lo que había sucedido, y otra al claro mensaje que mostraba la flor que la apuntaba. Era una rosa negra.
Esta vez no había cartas ni mensajes, ella sabía lo que eso significaba, como tampoco hacía falta saber quien se la había enviado.
Se levanto y la sujeto con ambas manos, acaricio los pétalos a la vez que intentaba encontrarle otro significado a aquello, pero ella sabia la pura verdad. A diferencia de otras veces, ésta si contenía las espinas, paso sus dedos y no evito el contacto aunque doliera, estaba todo muy claro ahí.

-Señorita Katina-dijo Irina entrando- tiene una junta en cinco minutos-informo. Elena no levanto la mirada, estaba completamente concentrada en la única flor que había en aquella oficina. La rubio se acerco unos pasos hacia el escritorio y la observaba atenta- señorita…
-Ya te oí, Irina-la interrumpió- cancélala ahora mismo-ordeno parándose. Guardo sus pertenencias y fue por su bolso
-¿Pero qué sucederá con…?-
- Ahora debo irme-explico- y no tengo idea de cuánto voy a tardarme, así que si quieres cancélalas a todas-
-Está bien-asintió anotándolo- ¿Qué sucederá con los contratos?-
-Dáselos y si quieren firmar que lo hagan, pero si se niegan y tienen dudas dales una cita, yo voy a convencerlos-
-Eso haré-dijo viéndola-
-Y…busca algo con agua y pon la flor ahí-dijo señalándola- cuando vuelva quiero tenerla sobre mi escritorio-ordeno yéndose. Irina observo la rosa negra y se acerco hasta ella y la tomo. Jamás había visto una, miro hacia atrás y la puerta ya estaba cerrada. Su jefa últimamente estaba mostrando un humor muy cambiante y eso era mucho decir. Volvió su vista a la flor y la olio, antes ella le había ordenado deshacerse de todo ese tipo de envíos, y ahora le pedía que la conservara para después dejarla sobre su escritorio, quizás le hacía recordar algo, pero la pregunta de siempre iba a ser ¿Por qué?


Elena observo la hora y supo que aún tenía tiempo. El auto freno y ella no espero a que le abran la puerta, salió rápidamente y sin perder el paso se dirigió hasta la puerta y comenzó a tocar fuertemente. No le había dado descanso a su muñeca hasta que vio que la puerta se abría.

-¿Quieres tumbar la puerta?-se quejo Katya - ¿Qué haces aquí?-cruzándose de brazos
-Katya…yo…
-Vienes a disculparte ¿cierto?-pregunto- porque estaba esperando eso-comento. Elena asintió y ella se hizo a un lado para que pasara- ¿quieres algo de beber?-
-Solamente agua-pidió siguiéndola hasta la cocina. Katya le acerco el vaso y ella bebió, aclarándose la garganta- Katya…
-Olvídalo Lena-la interrumpió- ya sé todo lo que dirás, en realidad la mayor parte de mi esperaba que tuvieras esa reacción. La sorpresa hubiera sido si ibas a tomarlo con demasiada naturalidad-
-Lo sé, pero yo no me he comportado de la mejor forma. Después de que descubriste aquello, tú me alentaste tan bien y yo…
-Siempre estas equivocándote-dijo Katya- y parece que jamás aprendes de ello. Escúchame Lena, eres mi hermana, te perdone incluso antes de que salieras por aquella puerta, pero debes entender que yo no voy a seguir soportando esto. Sé que te preocupas por mi y temes que vuelvan a jugar conmigo, pero necesito rehacer mi vida, y Aleksei es muy diferente a lo que tú crees-sonriendo- quizás si se le das una segunda oportunidad…
-Eso no hace falta-respondió- el fue anoche a hablar conmigo, sé que es bueno para ti Katya, en serio-
-Bueno, a eso no lo esperada-dijo- ¿Y de que tanto hablaron?-pregunto sonriendo-
-De ti ¿de qué más?-mintió- dejo muy en claro que tú no eres ningún juego para él, debiste ver lo serio que estaba-
-Ese Aleksei-dijo riendo- ¿Entonces eso significa que no te cae mal?-
-En absoluto-
-¡Oh Lena, te adoro hermana!-grito abrazándola- ¿Puedes creerlo? Nosotras con los Volkov, seremos todos poderosos-dijo bromeando-
-Quizás-dijo mirando en otra dirección. Katya se separo y la observo atenta
-¿Sucede algo?-
-No, no sucede nada Katya-mintió- ¿Tendría que suceder algo?-
-Bueno, precisamente esa no era la reacción que esperada-mirándola- ¿Sabes qué? Podríamos juntarnos todos algún día, ahora que las cosas están ya aclaradas quizás podamos tener un almuerzo tranquilo. Pero solamente los cuatro, tu vienes con Yulia, ya sabes-guiñando un ojo-
-Sí, bueno… tendríamos que ver la fecha, últimamente estoy muy ocupada y no dudo que los demás también-
-Está bien, ya veremos eso-sonriendo- ¿Qué tal está Yulia? No la he visto estos días, Aleksei me ha comentado que esta rara-
-Katya-dijo parándose- ¿sabes? Se me está haciendo algo tarde, si quieres puedo pasarme otro día y hablaremos. Ahora debo irme-
-Bien-siguiéndola- y apropósito, ¿Podrías cuidar a Ekaterina mañana? Debo viajar a resolver a unos asuntos, creo que alguien nos ha estado estafando-
-¿Algo grave?-
-Aún no lo sé, cuando me informen bien y vea con mis propios ojos lo sabré, pero hay mucho dinero involucrado-
-Mucha suerte con eso, espero que puedan recuperarlo-
-Quien sabe-levantando sus hombros- papá dijo que posiblemente el sujeto ya ni esté en el país, no fuimos los únicos a quienes estafo, hay mucha gente buscándolo-
-Si necesitas algo tu sabes que puedes pedírmelo-dijo- y mañana pasare por Ekaterina, no te preocupes-
-Gracias-abrazándola- y deja de meter la pata-susurro en su oído-
-No puedo evitarlo-dijo separándose- adiós Katya-
-Adiós tonta-

* * * * *


-No, no, no y más no-dijo Aleksei parándose- olvídate de mi Yulia si piensas hacer esa estupidez-
-Aleksei…
-¿Piensas que soy idiota?-pregunto señalándose- sé muy bien cómo va a terminar esto, y si tienes en mente tener mi aprobación, desde ya te aclaro que eso no podrá ser-
-¿Por qué exageras todo?-
-¿Exagerar? ¿Piensas que exagero?-pregunto- ¿Fui exagerado yo cuando te vi destruirte día a día porque te dejo como si nada? ¿Y qué me dices cuando estuviste en esa clínica? No puedo creer que siquiera lo pienses, esto es inaudito ¿También me dirás que le diste alojamiento?-pregunto. Yulia desvió la mirada- Dime que no es cierto, eres increíble-
-Yo no te he dicho nada-se defendió-
-¡Pero tu silencio sí!-grito- Ni pienses en buscarme cuando vuelva a suceder lo mismo, porque eso va a ser exactamente lo que sucederá-
-¿Me darás la espalda?-pregunto- ¿mi propio hermano?-
-No Yulia, no te daré la espalda, sabes que nunca lo voy a hacer-respondió- pero mientras ella esté cerca olvídate de mí, no quiero ser testigo de cómo te derrumba una vez más y tú no haces nada para impedirlo. Como si no hubiera más personas ahí afuera que están dispuestas a darlo todo por ti-
-¿Cómo quien?-pregunto- ¿Cómo Elena? ¿Eso es lo que quieres decirme, Aleksei? ¿No te he dado detalles de todo lo que me hizo?-
-Pero al menos ella tiene sus razones, ¿o ella te abandono sin siquiera avisarte?-pregunto. Ambos se quedaron en silencio mirándose, sabía que la pregunta había sido cruel, pero iba a hacerlo cuantas veces sea necesario para hacerla entrar en razón
-Ella también habrá…
-Ni siquiera intentes justificarla-la interrumpió- no quiero oír ni una palabra más acerca de eso-dijo dirigiéndose hacia la puerta- y con respecto a lo de mañana, no me tomes en cuenta. De todas maneras supongo que ya te has escogido una pareja ¿cierto?-pregunto mirando hacia atrás. Yulia ni siquiera abrió la boca- si pudieras estar en mi lugar entenderías porque digo lo que digo, pero siempre parece que evitas ver la verdad, ni siquiera teniéndola en frente. Quisiera ver qué haces cuando tus dos verdades se topen cara a cara-
-Aleksei…
-Avísame cuando se haya ido…por segunda vez-dijo antes de marcharse. Yulia suspiro y cerró sus ojos. Teniendo como eco las palabras de Aleksei repitiéndose en su cabeza una y otra vez. Esperaba con todas sus fuerzas no estar equivocándose… una vez más.

Aleksei salió de aquella oficina rápidamente. Yulia, después de mucho tiempo, había logrado sacarlo de sus casillas. No podía creer que ni bien había pisado el lugar, ella le contara eso como si nada, y encima con una sonrisa en la cara. Jamás iba a terminar de comprender a las mujeres.
Por suerte no había tenido motivos para volver a hablar con ella, decidió que necesitaba calmarse y el resto del día paso como si nada evitando cruzársela, no le gustaban las discusiones y mucho menos con su hermana.
Observo la hora y supo que ya había sido suficiente por hoy, ordeno sus cosas y salió de su oficina rápidamente.

-Buen fin de semana Alexa-le deseo pasando frente a su escritorio-
-Igualmente, señor-contesto guardando sus pertenencias-

Aleksei subió a su auto y fue directamente a casa de Katya, últimamente se la pasaba mas ahí que en la suya propia. Sonrió pensando en eso y dándose cuenta de que le gustaba, Katya era diferente a las demás, por algo se había fijado en ella y le había interesado desde la primera vez.
Estaciono el auto frente a la casa y busco en sus bolsillos la llave, que había sido dada como símbolo de avance de la relación, abrió la puerta y sintió que seguramente estaba esperándolo con la cena ya hecha como siempre sucedía.

-¿Katya?-pregunto cuando no la vio en la sala. Aleksei observo la mesa puesta, pero la pelirroja no estaba- ¿Katya, estas aquí?-volvió a preguntar. Coloco las manos en sus bolsillos y miro distraídamente, justo cuando paso su vista por la puerta de la cocina observo unos pies que sobresalían- ¡Katya!-grito corriendo hacia ella. Entro a la cocina encontrándola tirada en el suelo e inconsciente- ¿Qué te sucedió? Katya despierta-dijo golpeando sus mejillas. Cuando vio que no funcionaba la levanto y la hizo sentarse en una silla, fue rápidamente por alcohol y lo acerco a su nariz, Katya arrugo la frente e intento apartarse de aquel fuerte olor- Gracias al cielo-suspiro Aleksei
-¿Aleksei?-abriendo los ojos-
-Sí, soy yo-dijo abrazándola- ¿Te encuentras bien?-
-Por supuesto, creo que me he desmayado-dijo. Aleksei la miraba sumamente preocupado- no me mires así, estoy bien ¿nunca te has desmayado?-
-Eso no es normal Katya-dijo parándose- tiene que haber un motivo-
-Tampoco es la primera vez, no exageres-dijo rápidamente. Katya se arrepintió y observo como la cara de Aleksei se contraída
-¿La primera vez? ¿Qué no exagere?-pregunto pasmado- yo no voy a quedarme con la duda, te vienes ahora mismo conmigo-
-¿A dónde?-pregunto siguiéndolo-
-Al hospital ¿A dónde más?-dijo tomándola de la mano- no voy a estar tranquilo hasta saber que te sucede-dijo estando ya afuera- no es la primera vez, que no exagere-dijo murmurando- entra-dijo abriendo la puerta. Katya decidió obedecer y dejo que la llevara al hospital, había sido exactamente por eso que no le había contado nada.

Por suerte el hospital no estaba tan lejos de donde vivía, pero por más corto que haya sido el viaje, no había podido evitar eso que sea incomodo. Aleksei se la paso murmurando por lo bajo y maldiciendo a cada rato. Una vez que habían entrando adentro ella no había dicho una palabra, era el rubio que hablaba por ella. Estuvieron esperando apenas unos minutos cuando fueron atendido por medico que escucho paciente cada cosa que entre ella y Aleksei decían, aunque él haya presenciado aquello por primera vez.
Le tomaron una muestra de sangre junto con más preguntas, el doctor les había hablado de las muchas posibilidades de lo que podía ser, aunque había una en particular que había dejado al rubio completamente mudo. Katya sonrió al ver su cara de sorpresa y después de eso el ya no dijo más nada.

-Los resultados pueden pasar a recogerlos mañana, de todas maneras vamos a llamarla-dijo observando a Katya- espero estén preparados para todo-dijo esta vez mirándolos a los dos-
-Claro que si, hasta mañana-dijo Katya tendiendo su mano. Aleksei se despidió de él en completo silencio y fue a él a quien le toco ir detrás con la mirada perdida.
-Katya, espera-dijo deteniéndola
-¿Si?-pregunto mirándolo-
-Yo… quiero que sepas que pase lo que pase voy a estar contigo, porque…bueno, yo te quiero Katya, es en serio-
-Me alegra escuchar eso-sonriendo- y no te preocupes, que yo también te quiero. Olvídate de deshacerte de mí-
-No podría hacer eso, y menos ahora-dijo abrazándola- si es posible que estés…
-Espera, espera-dijo apartándose- no nos precipitemos aún Aleksei ¿Por qué no esperamos a ver los análisis mañana?-
-Está bien, como quieras-dijo besando su frente- quiero estar mañana, me gustaría que lo veamos juntos-
-Es una buena idea-respondió- ahora vámonos de aquí, falta poco para que mamá lleve a Ekaterina y la cena seguramente ya debe estar fría-
-Entonces eso amerita comer afuera-abrazándola por los hombros- yo invito. Esperaremos a que lleguen-
-Como quieras, galán-dijo sonriendo.
Decir que Aleksei pudo pegar un ojo en toda la noche sería mentir en grande. La respiración lenta de Katya a su lado lo tranquilizaba, pero no le quitaba la ansiedad que cargaba consigo. Una vez que habían vuelto a casa había intentado retomar la conversación, pero la pelirroja lo había parado rápidamente diciendo que tenga paciencia, como si eso fuera fácil. Sonrió en la oscuridad y decidió esperar a mañana, aunque le costara.

* * * * *

-Fiodor no ha venido- murmuro Irina con impaciencia.
-Ni tampoco lo hará-dijo Elena apareciendo de la nada. Irina la observo con la boca abierta- le he dejado tiempo libre, de ahora en mas solamente voy a necesitar de tu presencia-
-¿Y eso por qué?-se atrevió a preguntar. Elena sonrió apenas durante unos segundos por el valor que últimamente estaba mostrando Irina con ella.
-Para que abra un poco más la mente y no haga alguna estupidez-fue todo lo que dijo- aunque está claro que aun no lo sabe, veremos cuánto tarda en reaccionar-dijo antes de alejarse. La rubia no entendió ni una palabra, Elena siempre con sus misterios. La siguió y estuvo detrás de ella todo el rato que tardaba saludando y hablando con las demás personas.
Hacia apenas unos momentos se habían encontrado con Milenka Serkin, Irina aún se encontraba sorprendida por la cantidad de cosas que se decían por lo bajo, mientras que en sus caras solamente había una sonrisa que no significaba nada en particular.
-¡Elena!-dijo un hombre apareciendo- ¿Cómo estás? Hace tiempo que no nos vemos-
-Señor Diatlov, tiene usted total razón –saludándolo- ¿ha venido solo?-
-Eso es casi imposible, querida-contesto- Polina está reviviendo aún más su vida social, con decirte que ya no tengo idea de donde puede estar-dijo riendo-
-No me cabe la menor duda-respondió-
-A propósito, se que estamos muy fuera del ámbito del trabajo-dijo- pero tengo una muy buena propuesta que hacerte y sé que nadie mejor que tu puede sacarle provecho a esto-
-Señor Diatlov, con usted jamás pierdo el tiempo-lo tranquilizo- soy toda oídos-
-Me alegra escuchar eso-sonriendo- es acerca de un nuevo desfile, puedo conseguirte todo, al igual que la última vez. Solo que tú te encargaras de elegir a las modelos ¿te imaginas? Tu abriendo la temporada de primavera, con esto nadie te sacara de la cima Elena-
-Pensé que ya le habían ofrecido a Milenka, ella ha estado mencionándolo por todos lados-
-Tú no le hagas caso, es simplemente para persuadir a las personas, porque realmente nadie sabe quien lo hará -respondió- ¿Qué me dices? ¿Quieres una vez más demostrarle a todos quién es Elena Katina?-
-¿Debo responderlo?-pregunto sonriendo-
-Sabía que tú no me defraudarías. Nunca lo haces-comento- en cuanto tenga tiempo libre me pasare la siguiente semana por tu oficina, Frédéric seguramente tomara el primer vuelo cuando se entere-
-Solo avise cuando eso suceda, mi secretaria-señalando a Irina- hará un espacio para usted-
-Así será-respondió- ahora si me disculpas, debo seguir con la búsqueda de mi esposa. Como siempre ha sido un placer Elena, estaremos comunicándonos muy pronto-
-Hasta pronto señor Diatlov, estoy segura de ello-lo saludo. Elena lo observo sonriendo y sintiendo algo de satisfacción en su interior, así que al final Milenka no tenía nada que ver con ese famoso desfile del que tanto alardeaba, era el momento justo para demostrarle que nunca iba a estar a la altura- Vámonos Irina-dijo girándose.

Elena se paso los siguientes minutos siendo abordada por personas que la saludaban o simplemente la felicitaban por algo. Estaba tan aburrida en un círculo de personas que recorrió disimuladamente la mirada por todo el lugar, un mozo paso a su lado y ella tomo una copa y se fue alejando lentamente de donde estaba. Irina la siguió con la mirada y descubrió que su jefa tenía toda su atención puesta en un punto fijo, o mejor dicho, en alguien.
Elena no dudo en apresurar el paso cuando noto aquel perfil inconfundible, la risa de Yulia llego a sus oídos y eso le dio más confianza. No sabía con quienes estaba hablando y tampoco le importaba, solamente estaba interesada en tener su atención para que escuchara todo lo que tenia para decirle. No hubo ningún titubeo cuando se paro finalmente detrás de ella y la tomaba suavemente del brazo para girarla.

-Yulia-pronuncio una vez que la miró- tú y yo necesitamos hablar-fue el comienzo de su pedido. Elena sintió su mirada escrutarla y fue testigo de cómo fruncía el ceño y retrocedía un paso hacia atrás tomando distancia. Sabía que se merecía aquello- Escucha, yo…
-Yulia-llego una suave voz interrumpiéndola. Elena clavo la mirada en la inoportuna mujer queriendo verse desafiante, pero todas las defensas la abandonaron al instante en el que reconoció aquel rostro. La ya no desconocida mujer que entrelazaba su brazo con el de Yulia la miraba de igual manera- Elena-pronuncio sorprendida-
-Tú…-fue el susurro que apenas se escucho. El silencio fue roto cuando su mano soltó la copa que se rompió en pedazos al impactar en el suelo. Elena sintió su cuerpo tambalearse, y después, todo lo que vio fue negro.

* * * *

Aleksei manejaba a una velocidad no tan moderada. Katya hacia unos minutos lo había llamada para decirle que ya tenía el sobre con los resultados, se había vestido en tiempo record y no dudo dos veces en ir a su casa. Apenas unas horas separados y ella iba a buscar los resultados sin avisarle, apretó el volante por la ansiedad que sentía, estaba seguro que sea cual sea el resultado, iba a tomárselo bien. Lo único que quería es que todo estuviera bien con Katya.
Cuando finalmente llego, ni siquiera se molesto en ver si había estacionado bien. Bajo del auto rápidamente y entro buscando a su novia desesperadamente.
-¿Katya?-pregunto llamándola- ¿Dónde estás? ¿Estás aquí?-
-Aquí estoy, Aleksei-dijo saliendo de la cocina.
-¿Ya lo has abierto?-pregunto- ¿Por qué no me dijiste que ibas a ir? Te hubiera acompañado, dime ¿Qué ha salido?-
-Primero tranquilízate-pidió Katya- y no, no he abierto nada, dijimos que íbamos a hacerlo juntos ¿no?-
-Así es-respondió-
-Estaba esperándote para eso. Ahí está-dijo señalando el sobre que estaba en la mesa- ven-dijo tomándolo de la mano. Aleksei enmudeció de repente y sintió el corazón queriendo salirse de su pecho- ¿Prefieres hacerlo tú o quieres que lo haga yo?-pregunto tomando el sobre-
-Hazlo tú-respondió apenas. Katya asintió y comenzó a abrir el sobre. Aleksei se posiciono detrás de ella y juntos comenzaron a leer todo el contenido de éste. Los dos se tomaron su tiempo hasta llegar al final, Katya giro mirándolo directo a los ojos y solo atino a abrazarlo fuertemente.
-Aleksei….
-Shhh….No digas nada-la interrumpió correspondiendo el abrazo con fuerzas-estoy contigo-

* * * *

La montonera de gente había rodeado a aquella mujer desmayada. Irina había pedido a gritos que trajeran algo para hacerla reaccionar, en cuanto lo obtuvo entre sus manos lo acerco a la nariz de su jefa que lentamente comenzó a despertar. Elena apenas abrió los ojos por completo se topo nuevamente con aquel rostro, pensaba que tan solo había sido una horrible pesadilla, pero tristemente esa era la realidad.

-¿Qué haces aquí?-pregunto señalándola. Irina la ayudo a pararse y en cuanto estuvo de pie se acerco a aquella rubia mujer que no quitaba su cara de sorprenda- ¡Cómo es que te atreves a volver aquí!
-Elena, deberías saber que…
-¡Nada!-grito interrumpiéndola- ¿Qué puedes saber tú? ¿Con que mentiras saldrás esta vez? No puedo creer que encima tengas la decencia de querer hablarme y justificarte. Lo que me hiciste no tiene explicación ni perdón-
-¿Elena que te pasa?-pregunto Yulia interponiéndose-¿Por qué haces este escándalo?-
-¿Qué haces con ésta, Yulia?-pregunto- ¿Tienes idea de quién es esta mujer?-
-Yulia…
-Tranquila, Sasha-dijo Yulia mirándola- ¿Por qué haces esto, Elena? Mírate nada mas, todos nos están mirando-
-¡¿Y a mí que me importa?!-grito- ¡Quiero que todos sepan la clase de mujer que es ésta!-señalándola- ¿Qué haces con ella Yulia? Dime, ¡Dime!
-¡Basta!-grito- No tengo porque darte explicaciones a ti, ya dejaste muy claro que tú y yo nada tenemos que ver-dijo solo para que ella escuchara-
-Yulia… no…-murmuro
-¿Qué sucede aquí?-pregunto un hombre- señorita ¿se encuentra bien?-
-No-respondió Elena temblando-
-Está alterada-dijo dirigiéndose a otro hombre con uniforme- le voy a pedir que se tranquilice ¿Qué sucedió?-
-Quiero que la saquen-dijo señalando a la rubia que se ocultaba detrás de Yulia- está molestándome, yo…yo…
-Enseguida-dijo mirando a su compañero. Éste se acerco hasta donde la morena- Lo siento, pero este tipo de escándalos no son bien vistos y…
-No se preocupe-intervino Yulia- nosotras ya nos vamos, esto termina aquí. Vámonos Sasha-dijo tomando su mano.
-¡Yulia no!-dijo Elena siguiéndola-
-Te esperare afuera, Yulia-dijo Sasha soltándola y caminando apresuradamente fuera del lugar
-Yulia… espera-dijo deteniéndola-
-¿Y ahora que quieres Elena?-pregunto mirándola-
-Por favor, tú y yo tenemos que hablar-dijo agitada- mañana… mañana temprano donde siempre hemos desayunado-
-¿Eso es todo?-
-Si-respondió- ¿iras?-pregunto. Yulia no respondió- ¿Yulia, iras? Voy a estar esperándote-
-Adiós Elena-girándose-

La pelirroja simplemente se quedo parada mirando como Yulia se alejaba cada vez más de ella. Aquello no era nada de lo que hubiera esperado, sintió su pecho romperse al ver como la morena se alejaba con aquella mujer que odiaba con cada rincón de su alma. Sentía unas enormes ganas de correr y terminar con aquello que no hizo hace tiempo atrás. Elena dio la vuelta y se encontró con toda una multitud observándola, lo que pensaran de ella ahora era lo que menos le importaba. Lo único que sabía, es que necesitaba estar sola sin que nadie la mirara como una extraña. Corrió con todas sus fuerzas alejándose de ahí, era ahora más que nunca que tendría que hacer algo, Yulia no podía estar con esa mujer, tenía que saber quién era, y Elena estaba dispuesta a utilizar todo lo que tenia para que así fuera.

A la mañana siguiente no le importo ser la primera en estar en aquel lugar donde le dijo a Yulia que iba a estar esperándola. Elena fue testigo de cómo el lugar iba llenándose poco a poco, las personas iban acompañadas, o los que estaban solos como ella, dejaban de estar al poco tiempo. Era la única ahí que estaba utilizando toda una mesa para ella sola.

-Disculpe ¿ya va a ordenar?-pregunto el mozo por segunda vez-
-Solo un momento más, estoy esperando a alguien y sé que no tardara en llegar-
-Si usted lo dice-murmuro no creyéndole. Elena intento ignorar aquella vergüenza y siguió esperando. Observo su reloj una vez más y el tiempo había pasado rápidamente. Quería convencerse de aquello que no iba a suceder y estaba claro. Yulia la había plantado.

REVISTA DE MODAS “VOLK”

Yulia giro sobre su silla y observo la hora. Mordió distraídamente su birome y suspiro con inquietud. Sentía una rara sensación.
-Yulia-pronuncio Aleksei entrando con semblante serio- ¿tienes que hacer algo ahora?-
-Nada-negando- ¿Por qué? ¿Sucede algo malo?-
-Creo que la palabra es muy pequeña, pero si así quieres clasificarlo-dijo tirando unos papeles sobre su escritorio- estamos en problemas, Yulia-

pei_17

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por pei_17 el Vie Ago 21, 2015 9:11 pm

LIII
EL PASADO REGRESA

Tuviste momentos
que no duraron para siempre,
ahora estas en esta esquina
tratando de juntarlos
¿Cómo amar?



-¡Porquerías!-grito Yulia tirando los papeles lejos de ella- ¿Qué clase de estupidez es esa? ¿Quién fue, Aleksei?-
-Ya ordene a las personas encargadas de eso que averigüen todo lo que pueden-respondió- lo mejor ahora es que te comuniques con tu abogado, ya sabes, necesitamos asesorarnos bien para saber que hacer-
-Entonces eso quiere decir que no sabemos quién nos está robando-comento- ¿Qué hay con la estafa que se menciona? ¿Qué tanto nos han visto la cara?-
-No lo sé aún con exactitud-negando- pero prepárate para indemnizar en grande a varias personas-
-Esto no puede estar pasando-murmuro enojada-
-Sabes que eso se podrá recuperar, muy a diferencia de otras cosas-comento. Yulia levanto la mirada y supo que no todo terminaba ahí
-Hay mas ¿cierto?- Aleksei miro sus zapatos.
-Yulia-levantando la mirada- aún no se cómo es que esto paso tan rápido y nosotros seamos uno de los últimos en enterarnos. Al parecer la persona lo viene haciendo desde hace tiempo, pero siempre eran cantidades que nadie notaba y siempre pasaba desapercibido, en realidad si no fuera por esta demanda no sé cuando íbamos a darnos cuenta-
-Entonces tendremos que hablar con todas las personas que hayan tenido que ver con los contratos, puede ser cualquiera-comento- Alexa, llama a mi contador y hazme una cita lo más rápido posible-pidió por el intercomunicador
-Entendido señorita Volkova-respondió-
-¿Por qué siento que no vamos a encontrarlo?-
-Pudo haber sido más de una persona, fue un trabajo muy meticuloso, es obra de varios-
-Es lo más probable-admitió Yulia- Dios, no quiero ni imaginarme si todo esto sale a la luz- Aleksei suspiro
-Si te refieres a los medios ellos son los últimos por los que deberías preocuparte-dijo sentándose- Yulia, no sé como lo han averiguado, pero la voz se corrió bastante-
-¿Qué tanto?-pregunto con un bufido-
-El contrato con la imprenta está a punto de vencer y ellos no tienen ninguna intención de querer renovarlo-informó- no importa cuanto podamos ofrecer, nuestra mala fama parece que corre más rápido que la luz-
-¿Ellos te lo han dicho?-
-He llamado hace unas horas y me dieron una indirecta bastante directa-contesto- no quieren seguir trabajando para nosotros, piensan que también vamos a estafarlos. Lo mejor será que nos apresuremos y encontremos a otra que si quiera antes de que venza el contrato y no tengamos quien nos fabrique la revista-
-Lo sé, nos encargaremos de eso enseguida-dijo levantándose- pero antes vayamos tú y yo a la imprenta a hablar personalmente, no perdemos nada con intentarlo-
-Está bien-imitándola-
-¿Le has hablado de esto a alguien más?-
-Solamente a las personas adecuadas-contesto- quédate tranquila, hare todo lo posible para que las cosas se mantengan tranquilas-
-Aleksei, si esto llega a saberse….
-Lo sé-la interrumpió- voy a dar lo mejor de mí, ya verás que vamos a encontrarle una solución, siempre lo hemos hecho-abriendo la puerta- ahora vámonos que el tiempo es oro-
-Andando-

* * * * * *

-Y por ultimo aquí tenemos otra sala-dijo el hombre de traje expandiendo sus brazos- y no olvidemos la excelente vista de la ciudad que tiene desde aquí-abriendo las cortinas y dejando que entrara luz-
-Es bastante espacioso aquí-murmuro Inessa observándolo todo-
-Así es-contesto asintiendo- al igual que todos los demás ambientes-
-Me gusta-dijo Inessa observando a Elena que se encontraba evaluando todo- ¿Qué dices, hija?-
-Ya sabes mi respuesta madre-contesto mirándola- considero que es completamente innecesario esto que estás haciendo, ni siquiera sé que hago aquí acompañándote-
-Elena ya hablamos de esto-contesto de igual manera. El hombre miro en otra dirección nervioso, aun no se acostumbraba a presenciar aquellas discusiones, no importaba cuánto hacia que trabajaba de aquello
-Yo… les daré unos minutos para que hablen a solas-informo- avísenme si tienen más preguntas, estaré en la entrada-dijo antes de perderse rápidamente
-Mira lo que hiciste, a este también lo espantaste-se quejo la mujer mayor-
-Y lo seguiré haciendo-respondió. Elena aun no podía creer que su propia madre la haya arrastrado para que la acompañara. Hacía dos días que venía hablándole acerca de mudarse, al principio no lo había tomado importancia ya que Inessa siempre sacaba el tema cuando estaba ocupada y no la veía hacer mucho al respecto tampoco. Pero aquella mañana la había sorprendido cuando le informo que tenía programadas varias casas y departamentos a los cuales visitar, se había empecinado en eso y a ella no le quedo más alternativa que ir con ella, aunque admitía que estaba jugando sucio al siempre poner peros a todas las casas a las que visitaban.
-Esto no es propio de ti-le reprocho Inessa- ¿Por qué no entiendes que hago esto por ti? No quiero ser una carga, necesitas tu espacio, hija-
-Mamá, ya te he dicho miles de veces que no eres una carga para mí-respondió cansada- vivo en una mansión ¿sabes? ¡Una mansión!-repitió- ¿De qué clase de espacio me estás hablando?-
-No se trata de eso-dijo- necesitas tu privacidad, no voy a ser una invasora-
-No lo eres-contradijo-
-Pues yo me siento así-insistió- así que quieras o no, voy a mudarme. Y no me importa si espantas a todos los vendedores, puedo regresar yo sola-
-No vas a cambiar de idea ¿cierto?-pregunto suspirando-
-Cielo-dijo acercándose a ella. Tomo sus mejillas con ambas manos y las acaricio- veras que tengo razón y vas a agradecérmelo más tarde, yo también necesito mi espacio, mis cosas, necesito sentir mi propio hogar y la satisfacción que eso conlleva-
-Está bien-cedió finalmente- si lo pones de esa manera, no voy a obligarte-
-Gracias-dijo antes de besar su frente- ¿Y qué opinas?-pregunto interesada-
-En realidad no es un mal lugar-observando su alrededor- me gusta-
-Lo sabia-sonriendo- además, siempre puedo visitarte, ni creas que no vas a librarte de eso-
-Yo no me estoy quejando-respondió alzando sus hombros-
-Entonces viendo que tengo la aprobación de mí adorada hija-pronuncio Inessa sonriendo más- voy a hablar con el hombre-
-Si estás completamente segura de esto entonces adelante-dijo dándole espacio. Inessa salió de aquella habitación y Elena se acerco hacia la ventana, observando las personas caminando apresuradamente y los autos pasar. Miro hacia atrás para ver si no iba a ser interrumpida y saco su celular, tecleo aquel número que ya conocía de memoria y escucho la misma voz que venía escuchando durante toda la mañana. Yulia aun no encendía su celular. Cerró sus ojos bajando lentamente el aparato de su oreja.
-No se arrepentirá de esta decisión, señora- escucho la pelirroja la conversación. Giro intentando cambiar su rostro y se acerco hasta ellos.
-Yo sé que no-respondió Inessa. Aunque le había sonreído por educación al hombre, sus ojos no habían pasado desapercibido la expresión de su hija – Entonces ¿dentro de dos días?-
-Voy a intentar de tener todo listo-asintió- cualquier pregunta que tengan no duden en llamar, tienen mi numero, -
-Así será-contesto Inessa. El hombre las despidió a ambas con un apretón de manos y luego salieron de ahí en silencio. Elena estaba a punto de entrar al auto cuando su madre la detuvo sujetándola del brazo- ¿Sucede algo, Lena?-
-Nada madre-respondió negando- ¿Por qué?-
-Porque pareces…preocupada-dijo dudosa- Mira, si es por lo de la casa…
-No es eso-la interrumpió- creo que tarde o temprano voy a terminar de aceptarlo, es solo que he recordado que tengo algunas cosas que hacer aún y…bueno, ya sabes, tonterías del trabajo-dijo queriendo restarle importancia. Inessa no creyó aquello del todo pero decidió disimularlo
-Siento haberte hecho perder el tiempo, hija-dijo- puedo pedir un taxi así llegas directo y…
-De ninguna manera-la interrumpió- no me hagas caso, mamá. Adentro-dijo abriendo la puerta. Su madre no siguió insistiendo y entro seguida de su hija- ¿Cuándo sale tu vuelo?-
-Dentro de dos hojas-informo-
-¿Necesitas ayuda para traer tus cosas? Sabes que puedo llamar a alguien para que te de una mano-
-Te lo agradezco, pero solo traeré las cosas personales y las que considere de suma importancia. Los muebles y demás cosas pueden reemplazarse fácilmente-contesto-
-Cierto-contesto Elena- aun así, quisiera pasar estas dos horas contigo madre-
-Cariño, solo serán dos días ¿tanto puedes extrañarme?-
-No tienes idea-respondió observándola. Inessa observo aquellos ojos tan parecidos a los suyos, se había perdido demasiado la vida de sus hijas y ella estaba en todo su derecho de querer recuperar el tiempo perdido. Sonrió casi hasta emocionarse al ver la cara de su hija, jamás iba a olvidar que ninguna le había dado la espalda ante su regreso. Se acerco mas hasta ella y la abrazo con fuerzas siendo respondida de igual manera
-¿Y qué hay de tu trabajo?-pregunto acariciando sus cabellos
-El trabajo puede esperar, tú eres lo más importante ahora-respondió. Inessa asintió y termino aceptando que pasara las últimas horas con ella. En realidad Elena no tenía ningún entusiasmo de regresar al trabajo, no había nada interesante para hacer hoy y se alegro cuando su madre no insistió con aquello que tenía que hacer. Ya se había acostumbrado a la presencia de su madre y estaba segura que iba a sentir la soledad aun más grande en su enorme mansión. No tendría a nadie con quien hablar, con quien salir, y sobre todo, ya no estaba Yulia para que la hiciera olvidar. Saco su celular para hacer otro último intento, y aunque se preparo mentalmente si obtenía la misma respuesta, no pudo evitar decepcionarse. Lo guardo nuevamente en su bolsillo y apenas una sonrisa comenzó a formarse en su rostro, al menos iba a tener a Ekaterina esa noche.

* * * *

-Es…es… ¡basura!-grito Yulia caminando ligeramente- ¡No puedo creer que nos salieran con esas tonterías!-
-Yulia, tranquilízate- ordeno Aleksei siguiéndola-
-¿Qué me tranquilice?-pregunto- ¡¿Qué me tranquilice?! Aleksei tu estuviste ahí, escuchaste cada porquería que dijeron, no puedo creer que me digas que me tranquilice-
-Lo sé, lo sé-dijo- pero estando así no haremos que nada cambie, créeme que yo también estoy indignado. Yulia, hablamos de esto por el camino, lo más seguro es que esto iba a suceder-
-¡Pero mostramos pruebas! ¡A nosotros también nos han estafado!-
-Pero nadie va a arriesgarse a caer en eso-respondió- necesitamos hablar con tu abogado, no sé qué clase de oportunidad tendremos de salir bien parados de esta, pero vamos a necesitar mucho de esto-dijo haciendo una señal con sus dedos-
-Lo sé-suspirando- regresemos a mi oficina y veremos allí que podemos hacer-caminando nuevamente-
-Aún tenemos los fondos de las ganancias-siguiéndola- revisemos cada contrato reciente y veremos que nos conviene más, utilizaremos ese dinero para pagar todos los gastos que tendremos ¿tienes alguna idea si ya firmaste algo de mucho valor?-pregunto. Yulia escucho las palabras de Aleksei a sus espaldas y se detuvo en seco cuando recordó algo que había firmado hace poco tiempo y sabía que iba a tener buenas ganancias.
-Jean Pierre- fue todo lo que contesto. Aleksei choco contra ella
-¿Las fotografías con Katina?-pregunto Aleksei recordando que su hermana le había hablado de eso hace días- Yulia, eso podría sacarnos de este lío, eres brillante-
-No lo voy a hacer-respondió caminando nuevamente- no, de ninguna manera-
-¿Por qué?-siguiéndola- ¿Tienes idea de todo lo que recaudaras? es la mejor opción-
-No me importa-respondió tercamente- es solo dinero, pondré de mi propio bolsillo si es necesario-
-No entiendo porque haces todo esto-
-Tú sabes porque Aleksei-sacando su celular- es más, voy a comunicarme con el ahora mismo. Cancelare todo-
-Espero que sepas lo que haces-sujetando su brazo- no entiendo porque actúas de esta manera, ¿o es que tu nueva visita ya te ha cambiado nuevamente?-
-No comiences de nuevo con eso-librándose de su agarre- ya no voy a discutirlo contigo-
-¿Ya firmaste el contrato?-pregunto-
-Sí, pero no puede obligarme-
-Buena suerte con eso-contesto sonriendo. Llegaron hasta el auto y entraron si hablar más del tema. Yulia se comunico con Jean Pierre durante el viaje y tuvo suerte de que él estuviera disponible dentro de media hora. Era mejor hablar de eso personalmente, así que colgó con satisfacción luego de decir que iba a estar esperándolo en su oficina.

En cuanto habían llegado Yulia ordeno que nadie entrara, a excepción de Jean Pierre, por supuesto. Aleksei simplemente había reído por lo bajo, no lo conocía lo suficiente, pero sabía lo que iba a suceder. Así que sin más insistencia dejo que las cosas marcharan por si solas, era una testaruda, pero el destino iba a encargarse de que tomara las decisiones correctas, y si eso no sucedía, siempre estaba el.

Alexa anuncio que el señor Pierre ya estaba ahí, así que Yulia lo recibió cortésmente en su oficina. Se había mostrado amable y servicial ante el hombre, que parecía estar de buen humor. La morena iba a aprovechar eso y quizás iba a tener suerte en lograr lo que se había propuesto, así que sin más ni bien le había cedido la palabra, no dudo en revelar si opinión acerca de su propuesta. Obviamente no había revelado el enorme por qué, pero si conto los detalles pertinentes para que supiera entender.
El silencio que se había formado luego de que termino de hablar la había puesto nerviosa, el moreno hombre la observaba sin apartar su mirada y ella supo que no iba a librarse de la discusión que iba a desatarse.

-No-
-¿No?-pregunto sorprendida-
-Yulia-suspirando- debes saber que admiro demasiado tu trabajo y por eso también te estimo, no es la primera vez que vamos a trabajar juntos en algo. Pero tuviste tu tiempo para pensarlo y en su momento no tuviste ningún pero al respecto, fui claro con lo que quería y tanto tú como la señorita Katina estuvieron de acuerdo con todo-
- Señor Pierre…
-Por favor-levantándose- Tú ya firmaste estando de acuerdo, se que quizás no tengamos una solida amistad, pero me dolería demasiado tener algún tipo de altercado contigo respecto a esto. Quiero que sepas que no tengo la menor intención de llevar esto a lo legal por incumplimiento de contrato-
-Yo tampoco-admitió con desgana. Tener otra demanda más que agregar a la lista de sus problemas no era la mejor idea-
-Yulia somos adultos, no sé porque cambias de parecer estando a tan solo días de comenzar con esto, y tampoco me interesa. Solo piensa en las ganancias, tu prestigio subirá, aclaramos que eso no iba a interesarme a mí, solamente quiero el crédito y que mi nombre figure en grande ante tan magnífico trabajo. Solo un tonto podría negarse a esto, y discúlpame que sea tan directo-
-No te preocupes, siento hacerte perder el tiempo-contesto meditándolo todo. Aquello caía del cielo para ella, quizás un poco de incomodidad y otras cosas iban a ser el precio que debía pagar por eso.
-Entonces, ¿estamos de acuerdo?-

* * * * *

-¡Tía Lena!-grito Ekaterina arrojándose a sus brazos
-Mi pequeña-sujetándola
-Creo que ha contado los minutos desde que le avise que vendrías por ella-comento Katya apareciendo-
-No te preocupes, hemos estado iguales-
-Llegare temprano por la mañana, voy a llamarte para pasar por ella-
-Está bien-respondió. Katya saco sus maletas mientras era observada
-Ekaterina no te olvides de Pipo-menciono su madre. La pequeña se bajo de los brazos de su tía y se metió a la casa buscando al perro, Katya disfruto de la cara de su hermana-
-Tú no tienes remedio-
-Es solo un animal, Lena-respondió- ¿Mamá ya se fue?-
-Sí, hace un momento acabo de dejarla en el aeropuerto en realidad-
-Vaya, eso quiere decir que te tomaste tu tiempo y no saliste corriendo al trabajo-
-Hoy no he ido-respondió para su sorpresa. Katya abrió grande sus ojos sin creerlo-
-Eso es…sorprendente-comento- ¿eres Lena?- su hermana mayor rodo los ojos.
-Katya…
-Perdón, perdón-riendo- es que debes comprenderme, eso es un milagro. Aunque intuyo cual puede ser la razón de ese cambio-guiñando su ojo-
-No sé de que hablas-haciéndose la desentendida. Katya estaba a punto de seguir con sus bromas cuando apareció su hija con el pequeño perro en brazos-
-Salvada-comento- dame un beso, cariño. Mamá regresara mañana –dijo poniéndose a su altura. Ekaterina la abrazo con cuidado de no soltar a Pipo.
-¿Ya tienes noticias de quien es el causante de las estafas?-
-Aún no, pero están apareciendo más personas víctimas de eso. Varias compañías pequeñas están cayendo a la quiebra, no pudo haber sido una sola persona, creemos que fue un grupo bastante astuto. Aunque todo va a ser inútil, ya sabes, como he dicho antes, ni siquiera deben estar en el país a estas alturas-
-Es lo más probable, pero si necesitas algo no dudes en decírmelo. Hare lo que pueda para ayudarte-
-Lo sé-sonrió. Katya se despidió de su hija una vez más y saludo a su hermana. Elena la observo hasta que perdió el auto de vista, Ekaterina se encargo de llevar a Pipo consigo dentro del auto mientras ella observaba como el animal olfateaba todo.

Observo a través de la ventana y noto que no faltaba mucho para que la noche apareciera. Solo había una pregunta que se hacia una y otra vez en su cabeza, miro su celular y noto que no había noticias que ella esperaba obtener. Dejo la insistencia para mañana, quizás iba a contar con mejor suerte. Aunque sabía que no debía tomarse demasiado tiempo, Sasha Petrova estaba de nuevo en Moscú y eso la inquietaba hasta la desesperación. No entendía cómo es que Yulia había aparecido con ella, como tampoco sabía qué clase de relación tenían, pero lo intuía y eso era lo que más la atormentaba.

Una vez que llegaron se encargo de llevar la pequeña mochila de Ekaterina, ya que ella se veía demasiado ocupada llevando a su mascota con ambos brazos. Elena entro detrás de ella y observo como bajaba al perro y este se paseaba como su estuviera en su territorio. Mientras no lo marcara, era lo que pedía mentalmente.

-¿Ekaterina tienes hambre?-pregunto-
-No-respondió. Elena le dio su mochila y la pequeña comenzó a sacar sus juguetes esparciéndolos por todo el piso
-Quédate donde te vea ¿sí?-
-Si-contesto distraídamente.

Elena había ido por unos cuantos papeles y decidió hacerle compañía a Ekaterina mientras esta jugaba. Como siempre, mientras se concentraba revisando su trabajo, había perdido la noción del tiempo. La pequeña se había acercado hasta ella silenciosamente sin decir una palabra, a Elena no le quedo otra más que buscar la razón por la que se sentía tan observada y la encontró.

-¿Qué sucede?-pregunto. La niña saco una pequeña caja que tenia detrás de su espalda y la puso a la vista- Una película-menciono- y supongo que quieras verlas-dijo. La pequeña pelirroja asintió y Elena suspiro dejando sus cosas. El trabajo podía esperar, había cosas más importantes fuera de eso. Dio gracias mentalmente a la persona que le había enseñado eso durante el último tiempo- está bien, vamos-menciono antes de cargarla.

Llegaron hasta la sala apropiada, Elena había ordenado que llevaran algo para que ambas comieran por más que la pequeña se negara. Se había entretenido durante toda la película infantil, que a pesar de eso era interesante. En cuanto llego el final noto que Ekaterina ya se había quedado dormida en sus brazos, intento ser lo más delicada posible para no despertarla mientras la levantaba pero fracaso en el intento.

-Siento despertarte-besando su frente- Vamos a dormir ¿está bien?-dijo comenzando a caminar. La niña bostezo a la vez que asentía y se abrazaba más a ella.
-¿Por qué no está tía Yulia con nosotras?-lanzo la inocente pregunta. Elena estuvo a punto de tropezarse con las escaleras. La simple pregunta llevaba una tormenta de sentimientos que la dejaba con más ansiedad y preocupación de la que quisiera admitir.
-Tenía otras cosas que hacer, cielo-contesto. Llegaron a la habitación y Elena la deposito en la cama para buscar el pijama y cambiarla.
-Entonces volverá-dijo con seguridad- porque ella dijo que iba a jugar conmigo- Elena deseaba con todo su ser que el deseo de su sobrina se cumpliera.
-Haremos lo que sea para que eso suceda-prometió, aunque también era una promesa para ella misma. Ekaterina se dejo cambiar y se acostó rápidamente vencida por el sueño.
-Cuando la veas díselo- pidió antes de cerrar sus ojos. Elena acaricio sus cabellos y la observo detenidamente comprendiéndola- y también dile que la extraño-suspirando. La pelirroja mayor mordió sus labios y asintió a pesar de que sabía que no era observada. La pequeña criatura frente a ella estaba pidiendo algo que iba a costarle demasiado quizás, pero estaba dispuesta a enmendar su error como sea. Ella también se preguntaba por Yulia constantemente, como ahora, que la duda la carcomía pensando donde podía estar y que estaría haciendo. Sobre todo con quien.
-Yo también-

* * * * *

-Yulia esto es…demasiado. No deberías haberte molestado-
-Tonterías-la tranquilizo- Sasha, estás de regreso, esto vale más que la pena-
-Aún así, podríamos habernos quedado cenando en tu penthouse como venias haciendo –contesto-
-Nada de eso-dijo antes de que el mozo llegara. Yulia ordeno por las dos y Sasha supo que aquello estaba siendo demasiado caro, y lo peor, es que sabía que no merecía nada de aquello- Cuéntame de ti-pidió sonriendo- ¿Qué has estado haciendo durante este tiempo? Siempre he querido preguntártelo y lo olvido-riendo. Sasha sintió que su corazón saltaba de alegría al volver a escuchar esa risa.
-Eh estado en Perm-contesto rápidamente- estaba trabajando para una empresa-
-¿Y que se te dio por regresar a Moscú?-pregunto. Sasha desvió la mirada y por un momento no supo que decir- Lo siento si soné atrevida, si no quieres contestar…
-No, no lo eres Yulia-la interrumpió- se que debes sentir curiosidad, tantos años haciéndote la misma pregunta y lo siento por eso- Yulia agacho la mirada observando el mantel y Sasha sostuvo su mano sobre la mesa- Yulia, lo siento tanto, yo…
-Olvídalo-dijo antes de que siguiera. El dolor siempre regresaba- fue hace mucho tiempo Sasha, éramos jóvenes, aunque…
-No tendría que haberme marchado así-completo dolorosamente- pasaron muchas cosas en ese tiempo Yulia, y no tienes idea de cómo me he odiado día tras días por eso. No había alternativa para mí, discúlpame-
-Podrías haberme dejado un mensaje ¿sabes?-dijo quitando su mano suavemente- una corta llamada o quizás una carta explicándote-observándola a los ojos- no fueron solo unos cuantos días los que te espere Sasha-comento- y ni hablar del por qué de todo-
-Lo sé-triste- había muchos problemas rodeándome, necesitaba irme de Moscú, me habían ofrecido trabajo afuera y tuve que tomarlo-
-Si tenias problemas con el dinero yo podría haberte ayudado, sabes eso de sobra Sasha-
-No era solamente eso Yulia-negando- no pido que entiendas, pero al menos quiero que te des una idea de la gravedad del asunto como para que tomara aquella decisión.
-Sinceramente no puedo darme una idea-contesto- pero se entender.
-Gracias-dijo- y con respecto a lo que me contestaste al principio, volví a Moscú por una razón- dijo tomando valor-
-¿Y se puede saber cuál?-pregunto con curiosidad. Yulia tenía un millón de preguntas que quería hacer, pero sabía que tenía que tener mucha paciencia, la mujer frente a ella parecía demasiado indecisa- Sasha-
-Yo…-no podía admitirlo. Tendría que contarle las cosas que no sabía de ella y no podía permitirse perder a Yulia. No ahora cuando más la necesitaba- un familiar está muy mal-dijo rompiendo a llorar. La culpabilidad no se había ido a pesar de los años y tener a la morena frente a ella, contándole algo que no era cierto, dolía como había dolido siempre- lo siento, lo siento-
-Oh Sasha-levantándose- perdóname, yo no lo sabía- abrazándola- discúlpame, no debí ser tan entrometida-
-Perdóname Yulia, perdóname-abrazándola fuertemente- yo me fui…y…y…-
-Shhh tranquila-acariciando su espalda- eso ya no importa, paso hace demasiado tiempo ya-
-Se que cause mucho daño-entre sollozos- cause mucho daño cuando me fui-
-No te preocupes por eso-contesto- tuviste tus razones, tranquila-
-Perdóname, perdóname-era todo lo que Sasha decía.

Yulia necesito de muchos minutos para poder tranquilizarla. Sasha finalmente había parado de llorar ya que habían llamado la atención de varias personas alrededor, el mozo había llegado con la comida y la morena ordeno ya no seguir con aquel tema de conversación. Aunque tuviera muchas dudas aún, sabía que a lo mejor no era el momento y sabía esperar. Había aprendido a hacerlo muy bien últimamente.
El tema de conversación se había centrado solamente en su trabajo, Yulia contaba algunas anécdotas del trabajo y le hablo acerca del problema que estaba teniendo. Sasha comento que de donde venia también había ocurrido algo parecido, a diferencia de que algunas compañías caían en la quiebra por la cantidad de demandas. Aunque hubiera mucha coincidencia, sabía que nada tenían que ver, los rubros eran demasiado diferentes y no había ninguna conectividad al respecto.

-¿Ya quieres irte?-pregunto Yulia al observar que Sasha miraba constantemente a su alrededor y parecía incomoda.
-Si es que no te molesta-contesto-
-No, es algo tarde y mañana debo levantarme temprano. No me molesta en lo absoluto-parándose. Pago la cuenta y las dos se marcharon de ahí. Yulia estaba consciente de que Sasha aun no paraba de mirar en todas direcciones, quiso convencerse de que no estaba siendo paranoica solo porque ella lucia así, pero tenía una sensación de inquietud de que estaba siendo observada también.

En cuanto llegaron al penthouse Sasha estaba sorprendentemente callada. Yulia no le tomo demasiada importancia a eso y siguió como si nada, quizás aun estaba emocional por lo que le había confesado. Decidió que aquel tema ya no iba a tocarse.

-Iré a dormir-dijeron al unísono.
-Después de ti-dijo Yulia apuntando a las escaleras. Sasha acepto y comenzó a subir seguida de la morena. La habitación que le había asignado a Sasha quedaba algo alejada de la suya. Así que las dos llegaron a su puerta y se observaron mutuamente siendo iluminadas por una tenue luz.
-Descansa, Sasha-dijo Yulia acercándose a ella. Estaba a punto de darle un beso en la mejilla cuando la rubia la abrazo y le planto un beso en la boca. Yulia se prendió a su cuerpo para no caer, y cuando menos se dio cuenta, comenzó a corresponder el beso que era cada vez más rápido.
Sasha estaba agitada, la apretaba contra si fuertemente y Yulia sentía que la asfixiaba. Quizás estaba correspondiendo por el mero hecho de lo que fueron en el pasado, o quizás porque creía que aun podía retomar las cosas donde las habían dejado, pero no conocía nada de ella a decir verdad. Las dos habían cambiado. Y Yulia sabía que había cambia por ella. Cuando había sido abandonada sin razón.
Pero el verdadero shock no estaba ahí, Yulia sufrió la pura verdad cuando, al cerrar sus ojos, no fue precisamente la imagen de Sasha la que había llegado a ella.
-No, espera-apartándose- detente Sasha-
-Yulia…
-Esto no está bien-negando- no es así-
-Yulia yo aun…
-No lo digas-la interrumpió- Creo que no tienes ningún derecho a decirlo, fueron años Sasha, ¡años! ¿Crees que se pueden olvidar tan fácil y hacer como si nada?-
-Yulia…-las lagrimas nuevamente salían y esta vez la morena no se había conmovido de la misma manera-perdóname-
-No es tan fácil como para ti decirlo-menciono. La rubia soltó un sollozo y abrió la puerta y la cerro tras de sí. Yulia suspiro cansada por las contradicciones y dudas que estaba sufriendo. Sabía que cuando estuviera preparada iba a poder hablar mejor, pero lo primero era dejarle las cosas claras de una vez, ella no le había dado todas las explicaciones que esperaba oír.

Elena aquella mañana se había despertado con una rara sensación en su pecho, hacía tiempo que no sentía una cosa así. Le restó importancia pensando que quizás era por las cosas que la pequeña Ekaterina había removido la noche anterior.
Se levanto de asiento y fue por un vaso de agua, estaba nerviosa, y aunque sabía que no tenía razón para estarlo, aún así se preocupo. Observo su celular y no había nada nuevo que la sorprendiera. Suspiro decepcionada una vez más, quizás era momento de pasar a otro plan y dar una aparición personal, solamente tenía que encontrar el momento y lugar correcto para que nadie la interrumpiera. Había dado un brinco cuando le pareció escuchar la voz de Irina del otro lado, junto la birome que había caído al suelo por eso y escucho la puerta de su oficina abrirse.

-Señorita Katina lo siento-dijo agitadamente- le dije que no tenía cita y aún así el caballero entro-escucho.

-No te preocupes Irina, puedo solucionar eso ahor…-en cuanto su escritorio dejo de obstruirle la visión para ver el motivo de la desesperación de Irina, Elena se encontró con todas las respuestas cayéndole a la vez del porque su sensación aquel día en especial. Sentía que hasta el aire se había marchado de su cuerpo.
-Hola Lena-saludo con aquella sonrisa que nunca olvido-
-Vladimir…

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por Aleinads el Vie Ago 21, 2015 10:02 pm

Totalmente perdonada, la espera ha valido la pena Créeme... Pero ahora es como que OMG!!cheers Shocked affraid Esta historia no deja de gustarte ni la mas mínima letra, es LO MEJOR!!!!cheers cheers sunny Gracias por continuar al fiiiin... WOW!!!Smile Very Happy Cada vez quedo mas impactada, impresionada, encantada, enamorada... Definitivamente eres super mi fantastica escritora... Adoro leerte! Gracce I love you

Aleinads

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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS

Mensaje por liaesc el Vie Ago 21, 2015 11:18 pm

:O estoy comiendome las uñas x Dios!!!..
Siguela pronto...

liaesc

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