Make me yours adaptacion kendall ryan

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Re: Make me yours adaptacion kendall ryan

Mensaje por Corsca45 el Sáb Ene 09, 2016 12:40 pm

EPÍLOGO

Un año después

Me estiré en la silla de playa, tenía una botella de cerveza colgando de una mano mientras observaba como Elena se daba un chapuzón en las frías olas del lago Michigan con Bob. Él estaba moviendo su cola, mordiendo el agua, pero incluso sus travesuras no fueron suficientes para que dejara de mirar cada movimiento de Elena. Sus curvas suaves llenaban ese pequeño bikini de una manera que debería ser ilegal. La única razón por la que me parecía bien que usara eso en público era porque técnicamente nos encontrábamos en una playa privada y Aiden y Nath no se daban cuenta de nada más que de ellos mismos.
Todos vinimos a la misma casa del lago como el verano pasado, este año era para celebrar mi graduación de la universidad y para celebrar que Nath y Aiden acababan de regresar de su luna de miel de dos semanas de duración en Fiji. Su boda fue simple, pero elegante, y Elena fue una hermosa dama de honor. Me quedé como el padrino, no porque Aiden no tuviera otros amigos —los tenía— era sólo que sus recuerdos no habían regresado y se sentía más cerca de las personas que había conocido desde el desarrollo de su amnesia.
Tomé un sorbo de mi cerveza mientras Bob metía su hocico entre las piernas de Elena y ella se tropezó, cayendo de trasero en el agua poco profunda. Dejé escapar una risita y miré su cara ir desde la sorpresa a la irritación y luego le dio un ataque de risa. Se sacó el pelo de la cara y regañó a Bob, aunque seguía sonriendo, así que sabía que no estaba enojada de verdad. Ella había llegado a encariñarse con él en su último año. Bueno, eso y que realmente cambió mucho el último año, llegando a ser más amorosa, más enérgica y más pacífica. Había sido increíble de ver.
Una vez que se puso de pie y sacudió la arena de su bikini, corrió hacia mí, sus pechos rebotaban de la manera más hipnótica. Sabía que nunca me cansaría de su cuerpo y algo se movió dentro de mí otra vez sólo por verla.
—¿Viste lo que ese perro me hizo? —Se sentó sobre mi regazo, chorreando agua helada.
El agua helada empapó mi traje de baño y se hizo cargo de todo el deseo que sentía. La levanté y la envolví en una toalla antes de colocarla de nuevo en mi regazo. Me sonrió ante el calor de la toalla calentada por el sol y me acarició el pecho. En momentos como este, me sentía orgulloso de ella, de la forma en que luchó y venció su miedo para permitirse enamorarse otra vez.
—Me voy a la ducha —susurró en mi oído—. ¿Quieres venir conmigo?
Le di un beso en el cuello y asentí. —Ve primero, voy a ser justo. Saltó y corrió desde la playa hasta la casa.
No sé por qué me sentía tan condenadamente nerviosa por esto. Me limpié las manos en mis shorts y me paseé en el desván. La ducha ya había estado funcionando durante diez minutos y aunque a ella le gustaban las duchas largas, sabía que me esperaba para que entrara.
El sexo en la ducha se había convertido en una de mis cosas favoritas. Por otra parte, tenía un montón de nuevas cosas favoritas cuando se trataba de Elena. Habíamos experimentado con casi todas las posiciones conocidas y en casi cada habitación de su casa y de la mía. Después de esperar tanto tiempo por la chica adecuada y ahora que la tenía, no podía tener suficiente. Y por suerte, ella sentía lo mismo.
Miré por última vez la habitación, asegurándome que todo estaba perfecto, cuando no escuché más el agua. Se iba a enojar conmigo por no unirme a ella, pero esperaba que entendiera el por qué. Podía oír los cajones cerrándose de golpe y moviéndose agresivamente en el baño. Síp, estaba enojada.
Unos segundos después, la puerta se abrió y Lena salió, su pelo cepillado pero húmedo, y lo envolvió en una toalla. Encendí velas por toda la habitación, así que se veía suave y brillante en la penumbra de la tarde y me senté en la litera. Estas literas nos daban un poco de nostalgia y pensé lo lejos que habíamos llegado estando juntas en un año.
Mi pecho estaba desnudo, era la forma en que a ella le gustaba y sólo usaba un bóxer blanco que compró para mí, y dijo que era sexy. No sabía nada de eso, lo único que sabía era que yo me ofrecía a ella, y suponía que eso era más o menos la verdad. El ceño fruncido en su rostro desapareció y fue sustituida por la confusión cuando vio la habitación. — ¿Yulia?
—Ven aquí, nena. —Le tendí una mano y caminó hacia mí. Amaba que a pesar de todo su pasado, confiaba en mí por completo con todo su corazón.
Pocos meses después de que empezamos a salir, ella se emborrachó con Nath una noche y cuando llegó tarde a casa, fue a mi apartamento y en su estado de embriaguez como que admitió que me amaba. Siguió acariciando mi cabeza y llamándome “Volchies” y me decía que nunca la dejara. Sabía lo que en realidad decía, que se enamoró de mí y no podía vivir perdiendo a quien amaba.
Después de esa noche, sabiendo que ella era mía, tomé nuestra relación a un nivel completamente nuevo. No pasamos más noches separadas, y aunque al principio los gatos de Elena no estaban felices con el arreglo, cuanto más comenzó a llevarlos arriba, más Bob se encariñó con ellos. Trabajamos con todos sus miedos e inseguridades, la más grande me sorprendió: su incapacidad para tener un niño. Después de ese avance, pasamos horas y horas investigando la adopción internacional en línea y viendo fotografías de bebés que desesperadamente necesitaban un hogar lleno de amor. Mostrar su yo mucho más abierto a la idea de la adopción parecía borrar la última carga que llevaba. Soñamos con nuestro futuro, viajar a Brasil, China, Rusia, construir una familia a nuestra manera.
Llegó al lado de la cama y se puso delante de mí, envuelta en una toalla blanca. Tiré la punta y dejé caer la toalla al suelo.
—¿Qué estás haciendo, Yul ...?
Agarré la parte posterior de sus muslos, acercándola a mí. —Shh. Ven aquí. Hazme el amor.
Se metió en la cama, colgando en mi regazo y me besó.
Los momentos en que se entregaba a mí por completo, se convertía en una versión suave de sí misma que me nivelaba. Siempre me di cuenta que había algo más en ella —más en nuestra relación— desde el principio, incluso cuando ella no quería estar conmigo. No perdió el tiempo, me quitó el bóxer y abrió un camino de besos húmedos por mi estómago. Me sostuve, en lugar de empujar mis caderas para encontrarme con su boca —que es lo que realmente quería hacer— y en su lugar me tragué una maldición cuando su cálida boca cerrada estuvo a mí alrededor.
Dios, amaba a esta chica.

Puse mis manos en su pelo, levantándolo de su cara, perdiéndome en el aroma de su champú y las cosas que podía hacerme con esa boca traviesa.
Una vez que me tenía delirando, se apartó y me sonrió con sus labios hinchados y húmedos. Sus ojos tenían un atisbo de desafío, y deslizó mis manos debajo de sus brazos, jalándome hacia ella y se colocó junto a mí. Luego abrió sus muslos y me perdí para siempre.
Más tarde, cuando ambas estábamos completamente satisfechas y exhaustas, yaciendo juntas en las sábanas revueltas, sostuve su cuerpo contra el mío, así que estábamos cara a cara. Se acurrucó aún más en mi cuello, doblándose en mí y no pude evitar sonreír al ver lo bien que encajaba a mi lado.
Si hubiera tenido algún tipo de energía en mi cuerpo, probablemente estaría nerviosa, pero esto sólo se sentía bien. Me acerqué al borde de la cama para encontrar el anillo que había escondido bajo el colchón. Por un segundo no pude encontrarlo y estaba seguro que ella iba a darse cuenta cuando mis dedos lo agarraron. Una vez que el anillo estaba seguro en mi mano y todas las piezas del rompecabezas hacían clic, supe que todo estaba bien.
Entrelacé mis dedos con los de ella y llevé su mano a mis labios.
—Elena Katina. —Presioné un beso en su palma—. Quiero que seas mía para siempre. ¿Te casarías conmigo? —Sostuve el brillante anillo de rubí de un quilate en la palma de mi otra mano. Miró el anillo, luego a mí, luego al anillo otra vez y sus ojos se llenaron con lágrimas. Escogí un rubí en lugar de un diamante y esperaba que ella entendiera por qué. Se comprometió una vez antes, y por supuesto, Paul le había dado un anillo tradicional de diamantes. Quería que esto fuera nuestro y el rojo era su color favorito. Pero miré sus ojos rebosantes de lágrimas y me preocupé por hacer las cosas mal.
Un sollozo se escapó de su pecho y echó los brazos alrededor de mi cuello. —Sí, sí —susurró, besando mi cuello entre murmuraciones—. Sí, Yulia.
Apreté su espalda, sólo para sostenerla mientras lloraba. Sabía que no podía imaginar todas esas emociones mezcladas que posiblemente sentía en este momento, todo lo que sentía era felicidad. —Te amo, Elena— susurré.
Limpié las lágrimas de sus mejillas y deslicé el anillo en su dedo. Al ver la felicidad en su rostro cuando ella veía el rubí ubicando en su dedo, aparté toda la duda de si le gustaba el anillo. Sonrió mientras lo miraba, girando su dedo para refractar la luz contra la gema carmesí y la banda de diamantes. Amé verlo en ella, y aún más que eso, me encantó verla feliz. Mi mamá y Grace aprobaron el anillo y mi plan, y aparentemente no iba por mal camino.
Me llevé su mano izquierda a mi boca y le di un beso en sus nudillos. —Mía, para siempre.
Acarició mi mejilla y asintió. —Para siempre.




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Re: Make me yours adaptacion kendall ryan

Mensaje por flakita volkatina el Sáb Feb 20, 2016 10:57 pm

Fue bueno leer esta adaptacion es bastant diferent a las otras y eso fue lo bueno... gracias x compartirla
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flakita volkatina

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