Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

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Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:09 pm

LO QUE ME GUSTA DE TI


Capítulo 1: Perfecto

-Creo que entenderá cuando le digo, Katina, que ésta será la mejor inversión que haga en su vida. No se arrepentirá, se lo aseguro-repitió por 5ta vez consecutiva el hombre sentado enfrente suyo.

Elena Katina no lo miraba, sólo asentía ausentemente a cada una de las palabras de Ivanov. Sí, escuchaba lo que decía, pero ya se sentía cansada y a veces sólo miraba la pantalla de su computador para mirar la hora.
Ya era tardísimo y aún le faltaban cosas por hacer.

-… Entonces, dígame si le parece que yo la llame o…

-Yo le llamo, Ivanov. No se preocupe-dijo Lena, seriamente.

-¿Está segura que no… ?

-No, tranquilo. Mi asistente se comunicará a su oficina y yo… yo le daré mi respuesta-respondió, Lena.

-Bueno, entonces, quedamos así. Me voy retirando

-Lo acompaño.

-No, gracias, Katina. Conozco el camino. Muchísimas gracias por recibirme y… que tenga buenas tardes.

-Buenas tardes, Ivanov.

El hombre salió y apenas cerró la puerta, Lena se levantó de su asiento y se dejó caer encima de un mueble que estaba justo al lado de la gran ventana que dejaba ver toda Moscú al atardecer. Estaba agotada y un gran dolor de cabeza comenzó a molestarle. Cerró los ojos un instante, cuando escuchó que abrieron la puerta y enseguida se enderezó, pero cuando vio quien era, se calmó.

Un hombre alto, con cabello negro y ojos igualmente negros, la miraba desde la puerta, con una sonrisa y una ceja alzada.

-Mikhail, ¿Qué te trae por… ?

En unos segundos, un par de labios la silenciaron, besándola como si se fuera a terminar el mundo. Mikhail se separó y acariciando la mejilla pecosa de la pelirroja, la besó en la frente.

-Me tienes abandonado, cariño-dijo Mikhail, sentándose a su lado en el mueble.

-He tenido mucho trabajo, además que mis hermanos…

-Tengo entendido que saldrán de campamento, ¿No?-interrumpió Mikhail, mirándola con una sonrisa que intentaba ser provocadora, pero falló al notar la seriedad de Lena.

-Sí, se van y eso…

-Te tiene preocupa…

-¿Podrías dejar de interrumpirme?-exigió Lena, visiblemente molesta. Se levantó del mueble y se acercó a los ventanales para ver la ciudad, cuando sintió los brazos fuertes de Mikhail abrazándola por la cintura, a la vez que depositaba pequeños besos por el cuello de la pelirroja.

-Disculpa, cariño-susurró Mikhail, con una voz profunda.

-Mikhail, por favor…

-Estás tensa… tienes que relajarte-murmuró, intentando masajearle los hombros, pero en ese momento, Lena se separó con brusquedad, provocando que Mikhail gruñera de frustración.

-¿Se puede saber qué demonios te ocurre?-preguntó Mikhail con voz demandante-Sabes que no me gusta en lo absoluto que me dejes así.

-Mikhail, por favor. Me duele la cabeza ahora mismo, tuve una reunión con Ivanov de 3 horas y…

-Pero…

-Y definitivamente no necesito tus reproches. Tengo que ir a buscar a Andrei al…

-¡¿Por primera vez en tu vida podrías no meter a algunos de tus hermanos en nuestra conversación?!-exigió Mikhail, completamente furioso, pero enseguida se arrepintió al ver el rostro de Lena.

-¿Por qué viniste?-preguntó la pelirroja, ofendida.

-Lena, lo siento, de verdad que…

-Mikhail… sólo limítate a respirar… ¡Soy su hermana mayor, son mis hermanos por el amor de Dios! ¡Son mi responsabilidad desde que mis padres murieron!

-Amor, lo sé…

-¡No puedo dejarlos solos como si fueran… vacas! Yo… por los clavos de Cristo, no sé ni por qué me esfuerzo por explicártelo… ya deberías saberlo.

Lena tomó su bolso y salió de su oficina completamente molesta y dejando a un Mikhail aturdido y enojado.

Capítulo 2: Ya verás.

Sentía unas cosquillas en su nariz, intentó rascarse, pero al segundo volvió a sentir aquello tan molesto en su cara. Nuevamente se rascó la nariz y cuando por fin creyó que podría seguir durmiendo, sintió las cosquillas y sin medir su fuerza, se dio un manotazo en la cara que la hizo gritar, a la vez que unas carcajadas se escucharon.
Se levantó de un salto y se encontró con Jon, Paul y Roman riéndose a carcajadas, mientras Paul tenía en su mano una pluma.

-¡Idiotas! ¡No se puede dormir ahora!-protestó Yulia, enfadada.

Los chicos seguían riéndose, cuando de pronto hizo su aparición Boris, que al verle la cara a Yulia, abrió muchos los ojos, frunció la boca y se la tapó con una mano para evitar reírse, sin embargo, le fue imposible y se unió a las risas.

Yulia se pasó la mano por la cara, miró su mano que estaba manchada de negro y, enojada, buscó en su bolso un espejo, se miró y vio un montón de manchas negras, que parecían producto de betún de zapato y alrededor de su ojo derecho tenía un gran círculo negro; dándole un aspecto de haber sido golpeada.

-¡Me la van a pagar!-gritó Yulia, furiosa, mientras buscaba algo con qué limpiarse.

-Chicos, el avión ya está terminando de aterrizar, dense prisa. Yulia… límpiate bien eso-dijo Boris, sonriendo burlonamente a la vez que se fue rápidamente hacia la cabina del piloto.

-Ahora van a pensar que me he caído a golpes con alguien-protestó Yulia, intentando en vano, limpiarse el círculo negro alrededor de su ojo.

-Míralo por el lado amable, Yul. Ahora tendrás a la prensa preocupada por ti-dijo Jon, con una sonrisa.

-¿Ese es el lado amable?-preguntó la morena, alzando una ceja.

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Conducía su Audi A4 azul, escuchando “Inní mér syngur vitleysingur” de Sigur Rós cuando se vio interrumpida por el ringtone de su celular.

-Voy en camino, Andrei-respondió Lena, sin darle tiempo a su hermano de hablar.

-Bueno, en realidad, te iba a pedir que te tardaras un poco, porque acabo de encontrarme con esta chica que no veo desde…

-Andrei, lo que sea. Sólo tienes que estar pendiente. No quiero estar por todo el aeropuerto buscándote-interrumpió Lena, impaciente

-Está bien, Lena. Nos vemos.

Andrei colgó y apenas tuvo tiempo de colgar ella también, cuando volvió a repicar el celular.

-Lena...

-Dime, Niko

-Lena, ¿En serio tenemos que ir de nuevo a ese campamento?-preguntó el chico, con voz de fastidio.

-Niko, ya hablamos de eso

-Pero es que… Lena, nosotros queríamos saber si podemos hacer…

-No, no pueden-le interrumpió enseguida.

-¡Ni siquiera sabes lo que iba a decir!-reclamó Nikolai, desesperado

-Pero me lo imagino. Niko, hablamos luego, voy manejando.

-Pero…

-Hablamos luego.

Colgó y lanzando su celular hacia el asiento trasero, volvió a subirle el volumen a la música, que ya iba por “Við spilum endalaust”.

Había tráfico pesado y por eso cuando llegó al estacionamiento, dejó el auto aparcado y salió corriendo a buscar a su hermano. Tenía un humor de perros, intentó controlarse, porque Andrei había pasado 2 meses en Italia y el no haberlo visto durante ese tiempo la desesperaba.

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No había logrado sacarse mucho el círculo negro alrededor de su ojo, por lo que se tuvo que poner unos lentes oscuros. Iba entrando cuando un montón de flashes, micrófonos, cámaras y gritos la recibieron. Los guardaespaldas la mantenían protegida del mar de gente que quería acercarse para obtener una foto, un autógrafo, una sonrisa o aunque sea una mirada de Yulia. Con cuidado, mientras firmaba algunos autógrafos, un hombre con un micrófono apareció de pronto y los guardaespaldas comenzaron a intentar apartarlo, pero Yulia les dijo con una mirada que lo dejaran.

-Yulia, ¿Cómo te sientes después de este intenso tour por todo Europa?-preguntó el hombre, apresuradamente, mientras intentaba seguirle el paso a Yulia.

-Ha sido genial, los fans europeos como americanos son fantásticos y espero volver pronto a los lugares-respondió Yulia, con una sonrisa, a la vez que le entregaba un zapato firmado a un chico.

-¿Qué viene ahora?-preguntó el reportero

-Un largo descanso para mí-respondió Yulia, suspirando.

-Gracias, Yulia y… ¿Puedo saber qué te pasó en la cara?

Yulia sonrió, pidiendo mentalmente que, si era posible, se abriera un boquete en el suelo y se tragara al reportero.

-Tengo unos amigos muy bromistas-respondió, sin dar más detalles.

-Gracias, Yulia.

Entraron a un área donde los fans no podían pasar, cuando le dio unas ganas enormes de ir al baño, así que se acercó a Joseph, uno de sus guardaespaldas y le comunicó sus intenciones.

-¿Tiene que ser ahora, Yul?-preguntó el hombre, mirando alrededor a través de sus lentes oscuros.

-Sí, Joseph, por favor cúbreme con Boris y…

-Te pueden ver, Yul… te llegan a ver y esto se vuelve…

-No me verán, te lo prometo… por favor-insistió Yulia, desesperada.

El hombre miró a su alrededor de nuevo, los demás guardaespaldas estaban distraídos, mientras Boris estaba ocupándose de algunos asuntos.

-Está bien, Yul, pero toma esto y póntelo-dijo Joseph, mientras le entregaba un sweater negro con capucha.

-¿Y esto? ¿De dónde lo sacaste?-preguntó Yulia, sorprendida, a la vez que se colocaba el sweater y se tapaba la cabeza con la capucha, poniéndose los lentes oscuros de nuevo.

-Siempre tengo que estar preparado contigo-confesó Joseph, con una sonrisa cómplice.

-Gracias, te debo una-susurró Yulia

-Me debes muchas, Vólkova. Ahora corre antes que Boris se de cuenta.

Yulia sonrió y salió corriendo de ahí, pero una vez que llegó a un punto donde había mucha gente, bajó la cabeza y caminó con cuidado de no tropezar con nadie. Toda la gente estaba muy metida en sus asuntos, por lo que en ningún instante nadie se percató de su presencia.

“Malditos baños”-pensaba, desesperada por encontrar uno, porque si no se apresuraba, probablemente tendría un vergozoso accidente.

En ese momento, enfrente suyo, pasaron unas chicas con unas pancartas con su foto y tuvo que pegarse a la pared para evitar que la vieran. Cuando estuvieron lejos, se dio cuenta que salían de un baño y dio gracias al cielo.

Ahora sólo esperaba que estuviera vacío.

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-¡Demonios! ¡Andrei me va a oír!-dijo Lena por enésima vez, mientras marcaba de nuevo el número de su hermano y buscaba con la vista en el mar de gente que había esa noche en el aeropuerto.- ¡Andrei!-gritó, cuando el chico por fin atendió al celular-¿Dónde demonios te metiste?... ¿Qué? ¡No te escucho!... ¿Andrei?... ¡Andrei!

Miró la pantalla de su celular y vio que se había cortado la llamada, suspiró, intentando calmarse. Las ganas de ir al baño en ese instante la asaltaron, buscó con la mirada alguna señalización y enseguida encontró uno.

Cuando iba a entrar, iba saliendo a la vez una persona. Intentó darle paso para que saliera, pero la otra persona también se había detenido para darle paso, así que dando las gracias intentó pasar, pero la otra persona hizo lo mismo y casi chocan. Intentó pasar varias veces, por un lado y por el otro, pero siempre se chocaban.

-¡No vine aquí a bailar!-protestó Lena, enojándose.

-¡Tú eres la que se atraviesa! ¡Yo estaba saliendo muy tranquila cuando tú llegaste!-exclamó la otra chica, impaciente.

-¡No tengo todo el tiempo del mundo!

-¡Entonces déjeme pasar!

Ocurrió en una fracción de segundo, lo que tarda un grito en ser escuchado.

-¡ES YULIA VÓLKOVA! - Gritaron las fans.

Capítulo 3: Acabo de ver una cara.

No tuvo tiempo de pensar. Ahora se hallaba corriendo detrás de aquella desconocida, sin saber por qué, pero igual corría como si se le fuera la vida en ello. Las personas venían gritando como locas detrás suyo y sólo podía pensar en “Por la ****, me van a aplastar”, cuando de pronto, la desconocida cruzó hacia la derecha y un instante después una mano la haló hacia dentro y la desconocida cerró la puerta. Cuando pudo calmarse, se dio cuenta donde estaba.

-¡Este es el baño de hombres!-gritó Lena, horrorizada, viendo a su alrededor.

-¡Hey! ¡Haz silencio! ¿Quieres? Podrían darse cuenta que estoy aquí-dijo la chica que la había arrastrado hasta aquel lugar.

En ese momento, la desconocida se bajó la capucha y se quitó los lentes dejando ver un gran círculo negro alrededor de su ojo.

-¡Oh, Por Dios! ¡Seguro que esas personas te descubrieron robándoles y…

-¡¿Qué?!-gritó la morena, incrédula-Me estás jodiendo, ¿Cierto?

-¿Por qué habría de hacerlo? Corres de un montón de personas que te persiguen como si quisieran matarte… No quiero saber en qué estás metida, pero es definitivo que no me quedaré aquí esperando a que me metan presa por tu culpa.

Lena ya iba a salir, cuando vio que la puerta se comenzaba a abrir y un segundo bastó para encontrarse ahora, metida en uno de los cubículos, encima de un retrete con aquella desconocida muy cerca suyo que le tapaba la boca.

Afuera del cubículo se escuchaban los sonidos del agua saliendo del lavamanos y el del secador de manos. Como por maldición, el celular de Lena comenzó a repicar y cuando ya lo iba a atender, la morena a su lado le arrebató el aparato y le volvió a tapar la boca, mirándola con los ojos muy abiertos en señal de advertencia. La chica apretó un botón y el aparato se quedó callado, Lena quiso protestar, pero la otra chica le tapó aún más fuerte la boca.

Luego de unos segundos, escucharon como la persona que había entrado al baño, salía y las dejaba solas de nuevo.

Lena se bajó del retrete y salió del cubículo, a la vez que le arrebató de las manos su celular a la chica. Vio la pantalla y soltó un quejido de impaciencia.

-Tengo que irme-dijo la pelirroja, abriendo la puerta, pero la morena la detuvo tomándole del brazo y volteándola para mirarla de frente.

En ese momento, mirándola más detenidamente a la pelirroja, se fijó en que sus ojos eran increíblemente verdi-grises y por un instante pensó que se quedaba sin aire y su corazón latió sin ritmo alguno. No pudo hacer nada más que tragar fuerte y sonreír estúpidamente.

Lena por su parte miraba a Yulia como si de pronto hubiera enloquecido. Alzó las cejas, interrogándole con la mirada, pero tal parecía que la morena se había quedado muda.

-Oye, ¿Piensas soltarme y decirme qué te ocurre o qué?-preguntó Lena, preocupada por la salud mental de la chica.

Yulia enrojeció y sonrió avergonzada, soltándola y murmurando un “Disculpa”. Se golpeó mentalmente, sintiéndose muy pequeña delante de aquella pelirroja de impresionantes ojos verdi-grises.

-No me dejes-logró decir finalmente Yulia, pero al darse cuenta de cómo había sonado aquello y por la cara de la pelirroja, supo que había metido la pata-Quiero decir… No puedes irte, si te ven salir del baño de los hombres…

-Realmente tengo que irme, mi hermano me está buscando y yo a él…

-¿Juegan a las escondidas?-preguntó Yulia, incrédula. Lena sólo la miró con cara de “Estás mal”.

-No, lo que quiero decir es que…

-Mira, si te ven salir de aquí, sabrán que yo estoy aquí-explicó Yulia, impaciente.

-Yo no tengo nada que ver contigo, además, no sé ni quién eres.

Yulia abrió la boca y miró a Lena, como si le hubieran crecido cuernos en la nariz.

-Me estás jodiendo, ¿Cierto?-preguntó Yulia, sonriendo, pero cuando vio que la pelirroja no sonreía y la miraba sin mostrar gesto alguno, supo que no le mentía-¡Esto es increíble! ¿En serio no sabes quién soy?

-Creo tener una idea. Estoy empezando a creer que eres una desequilibrada mental, estás seriamente trastornada, posiblemente tengas problemas de identidad. Ciertamente no sé quien eres, pero si sigues sonriendo de esa forma llamaré a un manicomio-advirtió Lena, con expresión confundida.

-Soy Yulia Vólkova-dijo la morena, sonriente y dándole la mano.

Lena observó primero a la morena y luego la mano que ésta le ofrecía.

-Me baño todos los días, pelirroja-bromeó Yulia, volviendo a sonreír.

-Pues tu cara no se ha enterado-respondió Lena, observando las manchas negras en el rostro de la morena, quien enseguida se acercó a un espejo y gruñó a la vez que comenzó a lavarse la cara.- Elena Katina.

-¿Qué?-preguntó Yulia, sin entender. Intentando que el círculo saliera de una vez, viéndose al espejo.

-Soy Elena Katina-repitió la pelirroja.

-Oh, ¿Cómo en Inessa Katina?-preguntó Yulia, secándose la cara.

Lena frunció el ceño, confundida.

-Los Katin son conocidos, pelirroja. No me dirás que el hecho de que tu madre haya sido una de las mejores médico-cirujana y tu padre un empresario de renombre no los hace famosos-explicó Yulia, tranquilamente.

Lena suavizó un poco la mirada, pero aún así se mantuvo seria.

-Aún no me acostumbro-murmuró Lena, sintiéndose idiota.

-Lo siento-susurró Yulia, sincera

-No lo sientas, ni siquiera los conociste-dijo Lena, sintiendo de pronto rabia.

-A tu padre no, pero a tu madre sí. Inessa Katina atendió a mi padre cuando tuvo un accidente-respondió Yulia, seria.-Fue una gran persona y le agradezco que haya intentado salvar a mi padre, aunque haya sido en vano.

Lena, una vez más se sintió muy mal, como si el techo se le hubiera caído en la cabeza; sin embargo, no dijo nada y por su rostro no pasó ninguna emoción que demostrara su incomodidad. Quiso decir “Lo siento”, porque de verdad lo sentía, pero de su boca salió algo muy distinto.

-¿Me dirás quién eres?-preguntó Lena, sin pensar.

-Ya te dije mi nombre… Yulia Vólkova. No pensé que tuvieras tan mala…

-Ya sé, lo que quiero decir es ¿Por qué te sorprende que no te conozca?

Yulia soltó una risita, pero al ver que Lena no reía, dejó de hacerlo. Se preguntó si alguna vez lo haría, no la había visto reír ni una sola vez, ni siquiera una sonrisa. Empezó a pensar que había algo mal con ella.

-No es como si mi rostro no apareciera casi todos los días en el diario o en la televisión-respondió Yulia, sin darle mucha importancia a lo que decía.

-Aún así, no te conozco-dijo Lena, confundida.

-¿Vives en un termo, Katina? Bueno, no importa. Eso te hace aún más interesante-dijo Yulia, sonriente. Lena la miró con rostro indescifrable, por un momento Yulia pensó que sonreiría por primera vez, pero se decepcionó al ver que sólo alzó una ceja, incrédula.

-¿Me dirás quién eres o tendré que adivinarlo?

En ese mismo instante, la puerta se abrió y antes que a las dos les diera tiempo de esconderse, un chico pelirrojo hizo su aparición y al ver a Lena, se quedó de piedra y frunció el ceño.

-¿Lena?

-¿Andrei?

-¿Qué demonios haces aquí?-preguntaron a la misma vez, confundidos.

Yulia pensó que tendría que sacar una cámara de video y grabar aquel momento para guardarlo toda la vida. Elena Katina sonreía. Había sonreído. Estaba sonriendo. Aún sonreía y… ” ¡Dios Santo! Qué hermosa sonrisa tiene”-pensó Yulia, sorprendida y sin dejar de mirar un instante, como los dos chicos se abrazaban.

-Te extrañé mucho-susurró Lena.
A pesar de que lo dijo en un tono de voz muy bajo, Yulia la escuchó y no pudo evitar pensar-“La pelirroja de hielo sabe sonreír y dice cosas conmovedoras”

-Igual yo, hermana. Oye… ¿Y qué haces aquí en el baño de hombres?...Lena… no me dirás que…

-Cállate, Andrei. Estoy aquí por un pequeño lío con…

-¡Yulia Vólkova! ¡Es Yulia Vólkova!-gritó Andrei, con los ojos muy abiertos y mirando a la chica que le sonreía avergonzada.

-No grites, pelirrojo, por fa…

Andrei en ese momento se abalanzó sobre Yulia y la abrazó con fuerza. Yulia sonreía, nerviosa, a la vez que abrazaba al chico y le daba unas palmaditas en la espalda. Cuando comenzó a sentirse asfixiada, intentó separarse, pero el pelirrojo parecía no querer soltarla.

-Chico… eh… pelirrojo, me e-estásss… asfixiando-se quejó Yulia. Andrei la soltó y le dio la mano, muy emocionado.

-Soy un gran fanático tuyo, Yulia. Me encantan tus canciones y tu padre… ¡Por Dios tu padre era y ES el puto amo del universo!. Soy Andrei Katin, estoy soltero hasta que me digas que saldrás conmigo.

-Ehhh… Mucho gusto conocerte, Andrei-respondió Yulia, sorprendida por la efusividad del chico.
Observó detenidamente a Andrei y luego a Lena y enseguida supo que, a pesar de ser hermanos, eran totalmente opuestos. Lena era el norte y Andrei el sur, Lena era el frío y Andrei el calor.

Lena observaba a ambos con el ceño fruncido, confundida. Todo el mundo parecía conocer a aquella chica, sin embargo, era primera vez que escuchaba hablar de ella. Ni siquiera recordaba haber escuchado alguna vez su nombre en la televisión… bueno, tampoco era como si viera la televisión muy a menudo, en realidad apenas la veía y cuando lo hacía era por las noticias. Su vida estaba siempre en la empresa de su familia y en cuidar a sus hermanos.

Por otra parte Yulia Vólkova si había escuchado hablar de ella y su familia, de sus padres, en especial su madre.
Intentó recordar algún momento de su vida en el que Inessa Katina hubiera comentado acerca de un paciente accidentado con apellido Vólkov, pero no recordó. Nada le vino a la mente.

-¿Lena?

-¿Huh?

-¿Te sientes bien?-preguntó Andrei, viendo con preocupación a su hermana-Te ves pálida.

Lena miró a Andrei y luego a Yulia, quien también la miraba con aparente preocupación. Apenas fue ese momento en el que notó que tenía las manos frías y sentía un gran dolor de cabeza.

-Sí, Andrei. Sólo estoy cansada-respondió Lena-¿Podemos irnos?

-Oh, claro, claro, vamos, pero antes… oye Yulia, ¿Qué haces aquí?-preguntó Andrei, confundido.

-Ah… una larga historia. Sólo sé que debo llegar cuanto antes con mi manager, que creo que ya debe haber enloquecido y estará llamando al servicio secreto para que me encuentren-dijo Yulia, sonriendo.

-Ah bueno, entonces nosotros te acompañamos a donde esté tu manager-propuso Andrei, con una gran sonrisa.

-Andrei…

-Vamos, Lena, sólo será eso y nos iremos-

Lena miró a su hermano y luego a Yulia y suspiró en señal de “buehhh… está bien”.
Yulia antes de salir se puso de nuevo su sweater negro y los lentes oscuros y cuando ya iba a salir, la mano de Andrei la detuvo y la vio detenidamente.

-¡Si que te ves HOT!-dijo Andrei, sin un atisbo de vergüenza. Yulia se sonrojó y sonrió murmurando un “Gracias”. Lena rodó los ojos de impaciencia.

Los tres caminaron con mucho cuidado, mientras Andrei hablaba con Yulia casi en susurros y caminaba junto a ella, pasándole el brazo por los hombros. Lena iba al lado también, pero no dijo nada durante el trayecto, que fue bastante calmado ya que los fans de Yulia y la prensa se habían ido y sólo quedaban personas que apenas llegaban de sus viajes. Nadie pareció reconocer a la morena y si alguno lo hizo, simplemente no se acercó a preguntar para constatar que sí era.
Cuando llegaron, un chico apareció de pronto, con los ojos inyectados de furia y molestia.

-¿Dónde.Demonios.Estabas, Vólkova?-preguntó, apretando los dientes, dándole un aspecto de perro con rabia.

-Estaba en el baño, Boris-respondió Yulia, con voz cansada.

-En el baño… en el baño… ¿Y en el baño te encuentras a personas que se hacen tus amigos?

-Oiga...Yulia le está diciendo la verdad, nosotros solamente nos la encontramos por casualidad saliendo del baño y muy gentilmente vinimos a traerla aquí porque unos fans suyos estaban acosándola-respondió Andrei, molestándose.

-¿Y tú quién eres?-preguntó Boris, despectivamente, mirando a Andrei con fastidio.

-Soy…

-Ellos son Elena y Andrei Katin, Boris. Me ayudaron a salir del apuro en el que estaba-interrumpió Yulia, con la mirada clavada en Boris, casi podía fulminarlo con los ojos.

-¿Katin? ¿Los Katin?-preguntó Boris, sorprendido. Mirando a Lena.

-Sí, mucho gusto…

-Renski. Boris Renski, mucho gusto, Señorita Katina, disculpe la molestia-dijo Boris, sonriendo y dándole la mano a Lena, quien la aceptó.

-Igual. No fue ninguna molestia, Sr. Renski, esperamos que Yulia esté bien-dijo Lena, con tranquilidad.

-Sí, está y estará bien. Muchas gracias a ustedes y disculpen si los molesté…

-Sí nos…

-¡Andrei!-interrumpió Lena, mirándole en advertencia-No nos molesta. Ahora, debemos irnos. Con permiso.

-Bien pueda-

Lena agarró por el brazo a Andrei para arrastrarlo fuera de aquel lugar, cuando el chico se soltó y se volvió de nuevo hacia donde estaba Yulia.

-¡Yulia!-la llamó Andrei.

La morena volteó y sonrió acercándose de nuevo al chico.

-Yulia, entonces… ¿Saldrías conmigo?-preguntó Andrei, poniendo la sonrisa que él consideraba sexy y que utilizaba para ocasiones especiales.

Yulia rió y le pellizcó una mejilla al pelirrojo. Lena se les quedó mirando, con cara de pocos amigos.

-No creo que a tu hermana le guste que salgas con alguien como yo-respondió Yulia.

-¿Cómo tú? No sé de qué hablas. Eres sexy, yo soy sexy…

-Andrei…

-Haremos una pareja sexy. Además, no te preocupes por Lena, a ella nunca le gusta lo que hago, digamos que… soy como la oveja negra de la familia para ella-murmuró Andrei, sonriente.

-No quiero que discutas con ella por mi culpa-

-Yo no discuto. Ella es la que discute conmigo. Vale, anda, di que sí. Lo estás deseando. Te prometo que la pasarás bien-insistió

Yulia sonrió aún más, todo el tiempo que Andrei le hablaba, miraba de reojo a la pelirroja, quien parecía que a cada momento perdía un poco más la paciencia.

-¡Andrei!-llamó de nuevo Lena, molestándose.

-Tienes que irte-dijo Yulia, mirando a Lena.

-Dime por lo menos que me vas a llamar-insistió Andrei, poniendo cara de perro degollado.

-No sé tu número, además…

-Eso se resuelve, mira…

-¡Andreeeei!

-¡Un momento, Elena!-gritó Andrei, enojándose-Mira, aquí tienes mi número-dijo ahora, entregándole una tarjeta a Yulia, la cual intentó rechazar, pero Andrei se la volvió a dar-No acepto un no por respuesta. Llámame y no te preocupes por Lena.

Andrei volteó y cuando ya volvía al lado de Lena, se volteó de nuevo y gritó.

-¡Me encantas, Yulia Vólkova! ¡Wooohooo!

Lena tuvo que taparle la boca y sacarlo a rastras de ahí. Mientras, Yulia los observaba irse, sonriendo, pero con la vista pegada en la parte de atrás de la cabeza de Lena. Cuando vio que salieron por fin, miró la tarjeta en su mano y suspiró.

“Elena Katina. Me encantas”-pensó.

Capítulo 4: ¡Bájate de esa nube!

Cuando llegaron a casa, Lena ya pensaba que la cabeza le estallaría, era un dolor palpitante que no le dejaba pensar y sólo le hacía desear acostarse en la cama y dormir durante varios días, pero eso parecía imposible en su vida, porque apenas puso un pie adentro, llegaron corriendo sus hermanos y detrás de ellos venía la nana, con cara de haber pasado un día de terror.

-Lena, por favor, no queremos ir a ese campamento.

-¡Hey! ¿Ustedes no saludan?-preguntó Andrei, poniéndose al lado de su hermana y enseguida todos los chicos se lanzaron a abrazar a su hermano.

-¿Cómo te fue, Andrei?-preguntó su hermano adoptado Niko de 18 años, con una sonrisa.

-¡Oh me fue genial! Y a que no adivinas a quién conocí hoy

-No sé, ¿A quién?-preguntó Niko

-¡A Yulia Vólkova, hermano!

-¡Mentira! ¡¿En serio?!

Andrei tiene la misma edad de Nikolai, por eso se llevan de maravilla y se fueron hacia sus habitaciones hablando, pero para Lena, las quejas no se terminaban ahí, sus otros hermanos la seguían detrás hacia donde fuera.

-¡Lena, por favor! ¿En serio tenemos que ir a ese campamento? Vamos todos los años y ya aburre-

-Mark, por favor, me duele la cabeza, ahora no-suplicó Lena, con voz cansada.

-¡Siempre te duele la cabeza! Tómate una pastilla y ya-se quejó el más pequeño de sus hermanos quien tiene 7 años.

-¿No deberías estar acostado ya?-preguntó Lena, mirando a Denis y luego a la nana que estaba ahí mirándolos sin decir nada.

-Lo siento, Señorita…

-Lena, María. Lena… me llamo Lena, has vivido toda la vida con nosotros, eres ya de la familia, ¿Cuándo me llamarás por mi nombre?-insistió Lena, agarrando agua de la nevera.

-Es que no quiero…

-No me faltarás el respeto porque me digas por mi nombre, María, por favor.

-Bien, Se...E..Lena, no quisieron acostarse hasta que usted no llegara, les insistí, pero no cedieron-explicó la mujer, nerviosa.

Lena miró a sus hermanos y luego suspiró, resignada.

-Está bien, María, puedes retirarte a descansar-murmuró la pelirroja.

-Muchas gracias, Se… Lena-se corrigió al ver la mirada de advertencia de la pelirroja y luego se retiró.

-Y bien… ¿Por qué no quieren ir al campamento?-preguntó Lena, sentándose en el mesón

-Lena, queremos quedarnos esta vez aquí, en casa. Todo el tiempo hemos ido allá y nunca pasamos unas vacaciones contigo-explicó Mark el chico de 13 años, con rostro triste.

-Además, Lena… ¡Siempre sales con ese idiota de Mikhail y nunca… !

-¡Hey! ¿Cómo que idiota, jovencita?-interrumpió Lena a su hermana de 15 años, la única que tenía

-¡Es verdad! ¡Es un papanatas! ¡Sólo está contigo por tu dinero! ¡El dinero de nuestra familia! ¡No sé como no te das cuenta!-protestó Katya, molestándose y mirando con rabia a Lena.

-Es suficiente. Sube a tu habitación en este instante-siseó Lena, enojada.

-Así es como lo arreglas todo, ¿No? “Sube a tu habitación” y siempre tienes la razón, nunca nadie te protestaría nada.

Lena ya le iba a contestar, pero Katya ya se había ido corriendo, echa una furia. Con su hermana siempre le costaba lidiar un poco más, porque solía siempre contestarle y refutarle cada una de las cosas que decía. Nunca se quedaba callada con lo que tenía que decir y se le hacía sumamente difícil controlarla.

Mark y Denis se le quedaron mirando con cara de “Tiene razón”. Lena que quería terminar la conversación en ese mismo instante, accedió.

-Está bien… se quedarán en casa, PERO… -dijo alzando la voz, antes que los dos chicos empezaran a dar saltos de felicidad por toda la casa-Por favor, no le den trabajo a María. Es una persona mayor y no puede estar detrás de ustedes siempre porque se cansaría.

-Está bien, Lena. Gracias y… ¿Pasarás algún tiempo con nosotros?

Lena sintió que se le encogía el corazón de tristeza, miró a sus dos hermanos y revolviéndole el cabello pelirrojo a Denis, con una sonrisa avergonzada, suspiró.

-No creo. Intentaré estar más junto a ustedes, pero saben que tengo…

-Mucho trabajo, lo sabemos… pero valía la pena intentarlo-murmuró Mark, con una sonrisa que hizo que Lena recordara a su padre. Mark se parecía mucho a Sergey Katin y Denis era la copia de Inessa, aunque a veces hacía gestos con la cara que le recordaban más a su padre. Intentó no seguir pensando en eso y con una sonrisa, le dio un beso en la frente a cada uno y los mandó a dormir.

-¿Me contarías un cuento, Lena?-preguntó Denis antes de salir de la cocina.

-¿Todavía con los cuentos? ¿No estás grande ya para eso?-preguntó Lena.

-Mamá siempre me contaba uno, pensé que hoy que llegaste un poco temprano podías hacerlo tú. Katya me contaba uno, pero no va a querer ahora que se enojó-susurró Denis, haciendo un puchero que conmovió a Lena. Quiso decirle que estaba cansada, pero no pudo evitar rendirse cuando puso los ojitos brillantes que siempre ponía para convencerla.

Lena sabía que ese era su arma contra ella, pero igual le gustaba y sólo se rendía ante sus hermanos más pequeños.

-Está bien, vamos.

----------------------------------------------------

-Es preciosa puedo ver que tiene unos 25 años como mi edad , tío, en serio. Elena Katina es… wow. Solo que es muy…

-¿Inalcanzable?

-No, tío…

-¿Engreída?

-No

-¿Entonces qué es?

Yulia se quedó mirando a su tío. El hombre había venido a visitarla luego de enterarse que había vuelto del tour y se habían puesto a hablar de todo un poco… todo un poco era Elena Katina, porque desde que llegó, Yulia no había hecho más que hablarle a su tío, que no era su tío, de la chica pelirroja que había conocido por casualidad en el baño de hombres del aeropuerto.

Cuando el hombre escuchó la historia, se echó a reír un buen rato y luego se habían pasado las horas sólo hablando de aquella chica que había dejado a su sobrina envuelta en nubes de algodón.

-Es… muy seria, tío, en ningún momento se rió, ni apenas una sonrisa… bueno… miento… sólo sonrió cuando llegó su hermano y te juro, tío que… fue lo mejor, tiene una sonrisa tan linda, fue la sonrisa más sincera que he visto en toda mi vida y por Zeus o cualquier Dios griego, mataría por volver a verla sonreír. Así me costara una fortuna, así tuviera que dar todo mi dinero y mi casa… quisiera hacerla reír.

-Wow… muy lindo, sobrina, pero… ¿Recuerdas quién es?-preguntó Greg.

-Sí, claro, la criatura más adorable que han visto mis ojos-respondió Yulia, con una sonrisa.

Greg rió entre dientes y rodó los ojos.

-Yul, es de la familia Katin, una Katina, además que esa chica tiene novio, ya lo vi la vez pasada en una revista que vi en una tienda y los dos están juntos desde hace 2 años aproximadamente. Había una foto de los dos, en una de esas fiestas y se veían ambos muy felices ahí. Es más… por aquí debo tener la revista…

-Tío, ¿Desde cuando compras revistas?-preguntó Yulia, confundida.

-Desde que me aburro sin tus chistes y tengo que buscar distraerme-respondió el hombre-Esta casa tuya es como un laberinto, siempre me pierdo… por aquí debe… ¡Aquí está! Mírala-

Yulia tomó la revista y al buscar la página, sonrió. Elena estaba al lado de un hombre apuesto, tomada de la mano y miraban a la cámara, a simple vista si se veían muy enamorados, pero Yulia notó que la sonrisa de Elena no era acompañada por su mirada. Había algo que no los hacían brillar a sus ojos.

-¿Ves? No me sorprendería si uno de estos días anuncian su compromiso-

Yulia sintió su corazón saltar de tristeza, pero intentó no prestar atención, sólo miraba aquella foto sin mirar a quien tenía al lado. Sin embargo, a pesar de todo, quería darse la oportunidad de imaginar que si alguna vez la volvía a ver, haría todo lo posible por sacarle una sonrisa, una sonrisa verdadera como la que vio en el aeropuerto al verla abrazar a su hermano.

Hacían 20 minutos que se había despedido de su tío y fue a su habitación para descansar. Mañana sería, por fin, el primer día de sus vacaciones. Se vistió con lo primero que encontró y cuando ya iba a acostarse, encontró la tarjeta que le había dado el hermano de Elena. Tenía su número y su nombre. No quería salir con él, pero le había parecido tan gracioso que por ahí y si salían un par de veces, se divertiría y quizá estaría más cerca de su amor platónico. Sabía que era un poco injusto para Andrei, pero no podía evitar sentir que algo muy fuerte la empujaba a buscarla. Algo que sabía muy en el fondo que no la dejaría hasta que no la conociera mejor.

Capítulo 5: Como salvar una vida.

Habían pasado 2 semanas desde la llegada de Andrei y el chico ya se la pasaba de fiesta en fiesta todas las noches, se la pasaba discutiendo con Lena porque llegaba tarde o a veces porque no llegaba y se quedaba en la casa de alguna chica o de alguno de sus amigos.

Por su parte, Lena sentía que cada día todo se volvía más insoportable. A cada momento la nana llamaba para avisarle de lo que hacían sus hermanos o a veces ellos mismos llamaban para quejarse de que no podían hacer nada y que se aburrían ahí. La pelirroja les había repetido una y mil veces que fueron ellos los que habían elegido quedarse ahí, en vez de ir al campamento.

-Mark, estoy en una reunión, ahora no-murmuró Lena por el teléfono. En el fondo escuchaba los gritos de Denis pidiendo hablar con ella y las quejas de Katya porque se callara.

-Lena, sólo deja que vayamos un rato a casa de Viktor a jugar con la Wii-suplicó Mark, con voz lastimera.

-¿Ustedes no tienen una Wii?-preguntó Lena, a la vez que pedía disculpas a todos los que estaban en la reunión, con la mirada.

-Sí, Lena, pero… es aburrido, con Viktor podemos hacer una competencia con el Guitar Hero y sería mejor-explicó el chico. En el fondo se escuchó a Denis decir-“¡Lena, por favor!” y seguido de él a Katya gritar-“¡Cállense! ¡Ustedes son imposibles! ¡Me voy a casa de Sarah!”

-Mark, dile a Katya que no puede…

-Ya se fue-dijo Mark y enseguida se escuchó al fondo un portazo.

Lena se quedó viendo a las personas que le esperaban a que colgara para seguir la reunión y se sintió agobiada.

-Si le pueden decir a Viktor que venga a la casa con el videojuego sería mucho…

-¡No Lena, queremos ir a su casa!-protestó Denis, quien parecía haberle arrebatado el teléfono a Mark.

-Bueno, vayan, pero que María…

-¡Lena, No! ¡María nos va a estar molestando!-

-Si no va ella, entonces no van a ningún lado. Luego hablamos, estoy en una reunión-dijo Lena, molesta y colgando enseguida.-Disculpen, es que mis hermanos son…

-Le comprendemos, Katina. No se preocupe, ahora sigamos con lo de las ventas de…

El celular comenzó a sonar de nuevo y Lena emitió un quejido lastimero, todos la miraron y pidió permiso para salir un momento. Una vez afuera, se fijó en quien era y atendió.

-Andrei, por favor, estoy en una reunión. ¿Qué quieres?-preguntó Lena, molesta y mirando a la gente que pasaba y se le quedaba mirando.

-Tranquila, hermana, estás muy tensa últimamente, necesitas…

-Al punto, Andrei. Estoy ocupada-exigió la pelirroja, con dureza.

-Bien, en vista de que has estado quisquillosa con eso de que no te aviso que voy a una fiesta y me quedo por ahí…

-Andrei…

-Voy a llevar hoy a la casa a cenar a…

-Lo que sea, Andrei, está bien. Trae a quien sea, pero por favor no llegues tarde y no nos hagas esperarte para cenar.-interrumpió Lena, mirando que le hacían señas para que se diera prisa.

-Gracias, hermana, sabía que no eras una amargada después de todo, chau.

Andrei colgó y Lena ya volvía a la sala de reuniones, cuando volvió a sonar el celular y esta vez si tuvo ganas de lanzarlo contra la pared.

-¡¿Quién es?!-gritó Lena, exaltada. Varias personas voltearon, sorprendidas.

-Disculpa, amor, no sabía que…

-¿Qué quieres, Mikhail?-preguntó Lena, con voz de fastidio.

-Solo quería saber si esta noche podríamos ir a cenar en…

-Esta noche no, Mikhail. Andrei invitó a alguien a cenar y tengo que estar casa temprano.

-¿Y no me invitas a mí, amor? Tengo ganas de verte-

Lena lo pensó unos segundos. La verdad es que no quería verlo, pero tampoco podía volver a cortarle el rostro. Había rechazado ya 4 propuestas de salir a cenar con él y si no aceptaba, volvería a insistir hasta conseguirlo.

-Está bien, pero llega temprano, por favor. No quiero esperar a nadie-accedió finalmente.

-Muy bien, cariño. Ahí estaré. Te amo-dijo Mikhail.

-Yo también, nos vemos-

Apenas colgó y le llegó un mensaje de Niko.

“Lena, ¿Puedo llevar a Nadya a cenar en casa?”

Lena tecleó rápidamente un escueto. “Sí” y entró de nuevo a la sala de reuniones. No sin antes apagar el celular.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Lena corría por los pastizales, tenía sus rizos pelirrojo suelto y éste bailaba con el viento, podía verla acercarse y se veía realmente hermosa. Sus ojos verdi-grises como la piedra preciosa esmeralda, tan brillantes y sus mejillas sonrosadas por correr.

-¡Eleeeeeeena!-gritaba Yulia

-¡Yuliaaaa!-gritaba Elena

Una vez que estuvieron juntas, se abrazaron y Yulia levantó del suelo a la pelirroja para luego comenzar a dar vueltas, mientras reían felices.
Finalmente, se acostaron en el pasto verde y comenzaron a rodar, riendo cada vez más. En un segundo, pararon y cuando ya la iba a besar, Lena la miró confundida

-Parece estar muerta-dijo Lena, con una voz suave

-¿Qué?-preguntó Yulia, sin entender.

-¿Cómo crees? Los muertos no roncan ni babean-dijo Lena, pero esta vez, su voz parecía la de otra persona.

-¿De qué… ?

¡¡PATAPUM!!

-¡ROMAAAN!

Estaba enredada entre las sábanas, rodó un poco para desenredarse, pero cuando intentó levantarse, se dio un cabezazo con la cama que la hizo tambalearse, ver blanco por un instante y luego sentir como si la cabeza se le hubiera partido en dos.

-Oye, Yul…

-¡¿Qué hacen aquí?!-preguntó Yulia, con la voz deformada y agarrándose la cabeza.

-Vinimos para saber si vamos a ir a ensayar-dijo Paul, intentando no reírse de los gestos de dolor de Yulia.

-Estoy de vacaciones-murmuró Yulia, molesta-Además hoy tengo cosas que hacer.

-¿Dónde?-preguntó Román

Yulia se levantó y caminó hacia el baño, pero antes se detuvo y volteó a ver a Román.

-Eso no te importa-dijo Yulia, tranquilamente.

-Bueno, pero Boris dijo que…

-Boris puede decir lo que quiera. Estoy de vacaciones y se acabó-terminó de decir Yulia, entrando al baño y encerrándose ahí.

Una vez terminó de asearse, salió de su habitación y abajo estaban esperándola Román y Paul. Paul en ese momento vio a Román y le pegó un golpe en la parte de atrás de la cabeza.

-Deja de babear, idiota. Se dará cuenta más rápido-

-¿Quién se dará cuenta de qué?-preguntó Yulia, sin comprender.

-Que el…

-¿Vamos o no, Yul?-interrumpió Román, lanzándole una mirada asesina a Paul, quien se reía por lo bajo.

-Les dije que no, pueden ir ustedes y díganle a Boris que no sea tan pesado-respondió Yulia. En ese momento, su celular sonó y vio un mensaje que le hizo sonreír.

-¿Quién es?-preguntó Román, intentando mirar por encima del hombro de Yulia, pero la morena se apartó y lo miró con fastidio.

-¿Por qué siempre haces eso? Sabes que me molesta-preguntó Yulia, enojándose.

-Es que él quiere… ¡Argh! No es necesaria tanta rudeza-murmuró Paul, sobándose el brazo y mirando con el ceño fruncido a Román.

-Hombres… -susurró Yulia, rodando los ojos y respondiendo el mensaje, mientras buscaba qué comer.

Los dos chicos se sentaron en el mesón y se quedaron viendo a la morena, mientras ésta se servía cereal de Froot Loops en un tazón y leche.
Se sentó a comer, mientras en silencio pensaba en el sueño que tuvo, sin darse cuenta había empezado a reírse por el recuerdo del sueño de Lena corriendo por los pastizales. Román y Paul la miraban como si se hubiera vuelto loca de pronto, fruncieron el ceño e intentaban no reírse.

-Ehh… Yul… ¿Te sientes bien?-preguntó Paul, preocupado, al ver como Yulia se carcajeaba mientras derramaba leche por la boca y estaba completamente roja.

-Sí… ¿P-por qué?-preguntó la morena, limpiándose con una servilleta y sonriendo.

-Por nada-murmuró Paul. Yulia, todavía riéndose salió de la cocina para subir a cambiarse la camisa que había manchado con leche. Cuando Yulia estuvo fuera de la vista de ambos, Paul y Román se miraron.

-A lo mejor fue el golpe que se dio con la cama-susurró Román, preocupado

-Eso o es que se ha dado cuenta que hoy llevas los bóxers de Jay Jay El avioncito-respondió Paul, recibiendo enseguida un doloroso golpe en el estómago.

----------------------------------------------------------------

Miró nuevamente el reloj. Faltaba poco para las 5 de la tarde. Normalmente se iba a las 9 y dependiendo del tráfico llegaba generalmente a las 11. A esa hora ya la mansión estaba a oscuras y todo el mundo dormía. Se paseaba por cada una de las habitaciones de sus hermanos ya dormidos, se acercaba y les daba un beso en la frente a cada uno y luego se quedaba un rato largo contemplándolos, dejándose sentir vulnerable por un instante. Era mejor cuando no la veían.

Cada una de las veces que hacía esto, pensaba y recordaba a sus padres y las tantas veces que se reunían todos para pasar un rato agradable en familia. A pesar de sus trabajos tan demandantes, Sergey e Inessa siempre intentaban sacar, aunque sea, un día o una noche solo para sus hijos.

Se había quedado observando el atardecer de la ciudad por los grandes ventanales de su oficina y estaba tan metida en sus pensamientos, mientras pasaba entre sus manos una pelota de colores, regalo de su madre, que no notó cuando la puerta se abrió y alguien detrás suyo la observaba con una sonrisa.

Así estuvo por lo menos unos segundos, hasta que escuchó una débil tocecita y, alarmada por un instante, volteó, pero enseguida sonrió al ver a la persona que había llegado.

Sin pensarlo un instante más, se lanzó a abrazarlo con fuerza, sintiéndose feliz, como si de pronto hubiera regresado a sus tiempos en el instituto y luego en la Universidad. Se separó para mirarlo y vio que no había cambiado nada durante todo ese tiempo que no se vieron.

-Sigues tan hermosa como te recuerdo, Katina… Bueno, quizá más hermosa-

Lena rodó los ojos y sonrió, dándole un pequeño golpe en el pecho al hombre, quien respondió con una risita, un abrazo y un beso en la frente.

-Y tú sigues igual de adulador como siempre, Brodski -respondió Lena, alzando una ceja.

Vladimir rió y revolvió el cabello de la pelirroja, despeinándola.

-¿Nunca dejarás de hacer eso?-preguntó Lena, sonriendo y volviendo a peinarse.

-En realidad no. No sería yo si no lo hiciera-contestó Vladimir, paseándose por la oficina, observando cada detalle-Entrar aquí es como entrar a la oficina de tu padre, Lena.

-Ésta era su oficina, Vlad-murmuró Lena.

-Cierto. Lo había olvidado.

Lena se sentó en el mueble y Vlad hizo lo mismo, observándola detenidamente.

Todos esos años de amistad con la pelirroja, le habían enseñado muchísimas cosas, por ejemplo, que ella era responsable, obediente a sus propias reglas, autosuficiente… También, el conocerla todo ese tiempo, le había mostrado y estaba encantado de saber que así era; Lena era una chica dulce, sobre protectora con sus seres queridos, arriesgada y por sobre todas las cosas, apasionada.

Verla ahora era como enfrentarse a una versión remasterizada de ella, se veía mucho más alta, más hermosa, o quizá era por su mirada que la hacía ver más madura, más adulta de lo que en realidad era y, extrañamente, a pesar de su belleza, con un rostro aparentemente carente de emociones.

Aquello hizo que Vlad se preguntara a dónde había ido la dulce Elena que había conocido.

-¿Cómo estás, Lena?-preguntó Vlad, seriamente y mirándola fijamente.

-Bien. Un poco agotada por el trabajo, pero estoy bien-respondió Lena, lentamente, como midiendo sus palabras.

-Los chicos, ¿Cómo están?, me enteré que Andrei llegó hace unos días y ya está arrasando con tu paciencia.

Lena sonrió levemente y apartó la mirada por un momento.

-Están bien. Sacándome de mis casillas a veces y como es costumbre, pero vamos bien. Andrei… conoces a Andrei, no ha cambiado en lo absoluto.

Vlad sonrió y asintió, dándole la razón. Sin poder contenerse, tomó la mano de Lena y le dio un pequeño beso en ella.

-¿Cómo va todo con Mikhail?-preguntó Vlad, acariciando con el pulgar el dorso de la mano de la pelirroja-¿Para cuándo es la boda?

-¿Boda?-preguntó Lena, confundida-¿Cuál boda?

-Ya yo los hacía comprometidos-confesó Vladimir.

Lena frunció el ceño y se le quedó mirando a Vlad, como si se hubiera fumado un palo de escoba o un pañal sucio.

-Yo… yo no… no creo que yo… no creo que sea, por ahora, lo más conveniente. Mis hermanos…

-¿Tienes miedo?-interrumpió Vladimir, con un tono de franqueza que perturbó a Lena.

-No… No, ¿Por qué habría de estarlo?-preguntó Lena, intentando sonreír.

-Pareciera que tuvieras miedo de comprometerte, ¿Algo va mal con Mikhail? Porque sí es así, tienes que decírmelo para poder ir a romperle…

-¡Hey, Vlad, No!-saltó Lena, de inmediato-Tranquilízate. Mikhail… Mikhail está bien, él es paciente conmigo, es cariñoso y muy…

-Basta, Lena, no quiero saber qué cochinadas hacen-interrumpió Vladimir, riéndose.

Lena intentó no reírse, pero le fue imposible y se unió a las risas de su amigo. Sintiendo liberarse del estrés por un momento. Cuando se calmaron, Lena tuvo una idea, miró el reloj y luego miró a Vlad.

-¿Quieres venir conmigo? Vamos a tener una cena y unas amigas de Andrei y Niko vienen. También viene Mikhail-invitó Lena, levantándose para agarrar su bolso. Vladimir sonrió y asintió.

Capítulo 6: Un día más en el gran circo.

-Entonces… ¿Cómo la estás pasando hoy?-preguntó Andrei, mientras salían del cine, comiendo el resto de las cotufas que quedaban. Yulia sonrió y ya iba a responder, cuando 3 chicos se acercaron.

¿Te tomarías una foto con nosotros, Yulia?-preguntó uno de ellos, muy emocionado.

-Claro-accedió Yulia, con una sonrisa.

Andrei la miraba, apartado a un lado, mientras sonreía y se quedaba maravillado por la energía y carisma que desprendía Yulia. Era realmente hermosa, sus ojos azules, su corto cabello negro, y no quería perder la oportunidad de conocerla mejor. Realmente le interesaba y sentía que ella no era como cualquier otra chica, era totalmente diferente y quería tomarse todo el tiempo que fuera necesario para pasar más tiempo con ella. Quizá luego, si todo avanzaba bien, podría a lo mejor tener una oportunidad con ella.

Los 3 chicos se fueron felices, corriendo y con un autógrafo cada uno en sus franelas. Yulia se acercó a Andrei y se lo quedó mirando.

-¿Qué habías preguntado antes?-inquirió Yulia, comenzando a caminar a su lado.

Andrei la miró, sonrió y luego frunció el ceño, pensativo.

-Se me ha olvidado-confesó avergonzado. Yulia soltó una risita-Te vi ahí, tan hermosa, tomándote esa foto con esos chicos que olvidé por completo lo que te pregunté.

-Muy gracioso, Andrei-dijo Yulia, sonriendo con sarcasmo.

-¡Es en serio! Eres muy especial-dijo, deteniéndose un instante para mirarla de frente-Yo… quiero que vengas a cenar esta noche conmigo y con mis hermanos.

Yulia abrió la boca, frunció el ceño y se le quedó mirando a Andrei, confundida.

-¿Me hablas en serio?-preguntó Yulia

-Totalmente. Quiero que…

-Yulia, ¿Me firmas un autógrafo?-interrumpió de pronto, una chica.

-Claro, ¿Cuál es tu nombre?-concedió la morena, recibiendo un papel y un bolígrafo que le entregaba.

-Masha-respondió-Me gustan mucho tus canciones, Yulia, en especial como cantas-agregó la chica, sonriendo.

-¡Gracias! Es lindo que te gusten… Aquí tienes-Yulia le devolvió el papel firmado y el bolígrafo, mientras le sonreía.

-¡Muchas gracias, Yulia! ¡Te quiero mucho!-exclamó emocionada, mientras se abalanzó sobre la morena y le dio un abrazo y luego un beso en la mejilla, para luego salir corriendo de ahí. Yulia se quedó sorprendida unos segundos, para luego voltear y ver a Andrei, sonriéndole.

-Eso fue encantador. Me gusta que seas así con tus fans-comentó Andrei, con sinceridad.

-Sí, bueno… hago lo mejor que puedo-

-Y lo haces realmente bien, pero… no me has respondido, ¿Vienes conmigo a mi casa?

-Yulia suspiró y miró a su alrededor, notó que varias personas la miraban con curiosidad, otras murmuraban entre ellas, mientras la observaban. No le dio importancia y volteó de nuevo a mirar a Andrei.

-No sé, Andrei. Tu hermana no creo que se emocione al verme-respondió finalmente

-No te preocupes por ella. Además, ya le pregunté si podía llevarte y me respondió que no había problema y que llegara temprano-explicó él, resueltamente.

-¿Le dijiste que era yo?-preguntó Yulia, sintiendo una punzada de emoción en el pecho.

-No, no me dejó continuar, porque se lo pregunté durante una reunión, pero igual me dijo que sí-respondió Andrei, sincero.

-Entonces no creo que sea conveniente que yo…

-No acepto un no como respuesta. Realmente, no sé qué tanto te preocupa lo que piense Lena, no es como si te fuera a comer, ¿O sí?-replicó, mirándola confundido.

-No, pero es que…

-Sí, admito que Lena es un poco pesada, pero en realidad es la cosa más adorable que existe, solamente que ha estado muy estresada con su trabajo y que su novio es medio fastidioso con ella a veces y por eso ha estado cortante… Solo hay que saber como tratarla. Yo te puedo enseñar.

Yulia tuvo ganas de reírse, Andrei era increíblemente ocurrente y eso le gustaba. Le parecía muy buen chico.

-Te creo en lo de que es adorable-soltó Yulia, sin pensar, arrepintiéndose al instante.

-Entonces vienes, sé que lo quieres-dijo Andrei, sin notar el comentario de Yulia, pensando que era sarcasmo.

-Está bien, vamos-aceptó-Pero antes, voy a pasar por mi casa para cambiarme.

-Por mí no hay problema. Te juro que la pasarás genial, mis hermanos te amarán, pero ojo… no más que yo.

Ambos rieron, dirigiéndose al estacionamiento.

------------------------------

Todo estaba en silencio, nadie se atrevía a mover un músculo. Se miraban entre sí, como intentando comunicarse de esa forma. Lena miró el reloj de nuevo y exhaló, molesta.

-Bueno, en vista de que no ha llegado, Pueden comenzar a…

-¡Buenas buenas, familiaaaaaaaa! ¡Llegó su hermano favorito!

-¡Joder! ¡Yulia Vólkova! - Gritaron los demás.

Lena volteó la cabeza tan rápido que muchos en la mesa pensaron que se había hecho daño en el cuello. La pelirroja se le quedó mirando a Yulia y luego su mirada pasó a Andrei y frunció el ceño.

-¿Esta es hora de llegar, Andrei? Te esperamos por 20 minutos… 20 minutos y tú…

-Fue mi culpa-interrumpió Yulia, de pronto, haciendo que todos los presentes se le quedaran mirando aún más que antes.

-No, Lena, la culpa no es de…

Lena levantó una mano a Andrei en señal de que se callara y miró a Yulia.

-¿Qué dices?-preguntó Lena, clavando sus ojos verdi-grises en los azules de Yulia, provocando en la morena un estremecimiento.

-Que yo… fue mi culpa, yo le dije que primero fuéramos a mi casa para poder cambiarme, no podía venir como iba antes-explicó Yulia, sin apartar la mirada de la pelirroja

-Lena…

-Bastante conveniente-interrumpió la pelirroja, alzando ambas cejas y mirando a Yulia-Pueden sentarse, los estábamos esperando.

Yulia quiso decir algo, pero no sabía qué. Se quedó un momento parada donde estaba, confundida por lo que había dicho la pelirroja y Andrei miraba a su hermana como si se hubiera vuelto loca.

-Bueno, ¿Qué esperan para sentarse? Es incómodo comer de pie-

Yulia miró a Lena y quiso sonreír por un breve momento, le había parecido adorable el sutil sarcasmo en la voz de la pelirroja. Se acercó a donde Andrei le indicaba y se sentó, sintiendo todas las miradas sobre ella, bueno… todas excepto la de Lena y el que reconoció como su novio, quien en ese momento intercambiaban algún comentario. Yulia apartó la mirada y la enfocó hacia el chico que estaba inmediatamente después de Lena, hacia el lado izquierdo. El chico tenía el cabello oscuro y ojos verdes, era bastante guapo y le saludaba con una sonrisita estúpida, que Yulia respondió con un débil movimiento con la mano.

Andrei que estaba a su lado y vio el saludo, le lanzó una servilleta arrugada como una pelota a Vladimir, pero con tan mala suerte que cayó encima del plato de Lena.

Yulia frunció los labios y se tapó la boca con la mano, intentando no reírse. De igual modo estaban todos los demás.

-¿Deseas decir algo, Andrei?-preguntó Lena, seriamente.

-Sí, quiero que Vladimir deje de mirar a Yulia-contestó el pelirrojo, sin una pizca de vergüenza. Yulia quiso que la tragara la tierra y en ese momento todos pasaban la mirada entre la morena y Vlad, quien había enrojecido bastante.

-Disculpa, Andrei. Sólo la saludaba-murmuró Vladimir, avergonzado.

-¿Y cómo saludas a alguien que no conoces?-preguntó Katya, tranquilamente.

-Yo…

-Suficiente, ¿Alguien desea dar gracias?-preguntó Lena

-¿Las gracias a quién?-preguntó Yulia, pero enseguida se arrepintió al ver como todos soltaban risitas, pero por un momento le pareció que Lena, quien había clavado su mirada en ella, iba a sonreír, porque había fruncido los labios y las comisuras se habían apenas curvado. La sonrisa no se había concretado, pero eso le dio esperanzas a Yulia.

-¿A quien deseas darle las gracias, Vólkova?-preguntó Lena, tranquilamente.

-Puedes decirme Yulia o Yul, si quieres-respondió Yulia, con una sonrisita, pero Lena sólo se le quedó mirando esperando una respuesta-A... ¿Dios?
Lena asintió y esperó que comenzara.

-Lena, yo puedo…

-Silencio, Nikolai. Quiero que sea Yulia quien de las gracias a… Dios-le interrumpió la pelirroja y de nuevo dirigió su mirada a Yulia, quien casi pudo sentir derretirse por la intensidad con que la chica la miraba, además por la forma como pronunció su nombre. Ahora le gustaba más su nombre, sobre todo si era pronunciado por Elena Katina.

-Bien, yo… quiero dar las gracias a… Dios, porque ustedes me hayan recibido hoy en su casa para cenar y… por todos ustedes que me parecen tan buena gente y… por sus… padres, por haber traído a tan buenos chicos a la vida y… bueno, eso. Gracias Dios.

Podía sentir el peso de todas sus miradas, todas, sin excepción, incluyendo la de Lena. La pelirroja la observaba con rostro imperturbable, pero en el pecho sentía un nudo que le apretaba con fuerza. De pronto pudo sentir el suave apretón en su mano y pudo ver a Mikhail, quien le miraba confundido y luego dirigía una mirada a Yulia, quien no había apartado ni un segundo los ojos de Lena.

-Amen-murmuró Lena, en voz baja y comenzó a comer.

Pasaron alrededor de 30 minutos, en los que Yulia sólo se dedicaba a comer y ver disimuladamente a Lena, quien en ese momento hablaba con Mikhail.

-¿… gusta?

-¿Huh?-preguntó Yulia, confundida y mirando al chico más pequeño que estaba a su lado.

-Pregunté ¿Te gusta?-repitió el chico, con una sonrisa.

-Ah sí, está buena-respondió Yulia, tranquilamente.

-¿Está buena?-preguntó Denis, sorprendido y abriendo muchísimo los ojos.

-Sí, claro.

-No sabía que te gustara Lena hasta ese nivel-soltó Denis, con una simpleza increíble.

Aquello hizo que Yulia se atragantara y comenzara a toser de forma descontrolada, provocando que Andrei comenzara a darle palmadas en la espalda para que se calmara.

-Dale agua, Andrei- dijo Lena

Andrei le pasó un vaso de agua y Yulia bebió con cuidado, sintiéndose muy tonta. Cuando se sintió mejor, todos tenían su mirada en ella, miró a Denis a su lado y vio que el chico le sonreía con complicidad y con una cara de travieso que no se la quitaba nadie.

-¿Mejor?

-¿Huh?-preguntó Yulia, volviendo su mirada a Lena.

-¿Te sientes mejor?-repitió Lena

-Amm, sí, ya… ya estoy bien…

En ese momento Lena volvió la vista a su plato y el fantasma de una sonrisita se le dibujó en los labios, apenas se podía percibir, pero Yulia, como buena observadora que era, la notó y no pudo sentir más que un vuelco en el corazón al verla. Denis a su lado, le dio un pequeño codazo y le guiñó el ojo.

Yulia sonrió.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:10 pm

Capítulo 7: Débil.

Abrió los ojos de pronto y sintió el sol darle de lleno en el rostro, se quedó un momento así, sólo viendo hacia el techo, hasta que decidió levantarse.

Había decidido que se quedaría en la casa ese día y trabajaría ahí, así podría tener un mejor control de los chicos, además que le había dado el día libre a María.

Lo primero que hizo luego de cepillarse los dientes y peinarse un poco, fue bajar y agarrar el periódico que María siempre, antes de salir, le dejaba encima del mesón; se preparó un poco de café y se sentó a leerlo.

En ese momento unos brazos fuertes la tomaron por la cintura abrazándola, Lena sonrió y volteó, recibiendo un beso en el acto.

-Hola, amor ¿Cómo amaneces?-preguntó Mikhail, separándose y sirviéndose una taza de café.

-Bien ¿Y tú?-preguntó Lena, pasando la página del periódico.

-Bien, aunque hubiera sido mejor despertar a tu lado-susurró Mikhail, acercándose al oído de la pelirroja.

-Sabes que mis hermanos están aquí, Mikhail-murmuró la pelirroja, distraídamente.

-Y es una lástima-murmuró Mikhail, entre dientes, pero Lena fue capaz de escucharlo.

-¿Qué dijiste?-preguntó Lena, entrecerrando los ojos y mirando al hombre a su lado.

-Nada, Lena, disculpa, es que en serio… llevamos tiempo sin salir solos, no vamos a cenar…

-Anoche cenamos juntos

-Con tus hermanos-agregó Mikhail, inmediatamente.

-¿Y eso qué tiene? Sabes bien que no puedo dejarlos solos cenando, menos cuando dos de ellos tienen invitadas

-Lo que quiero decir es que necesitamos tiempo para nosotros dos, solos… Elena, ¿Hasta cuando vamos a estar con tus… ?

Lena había alzado una mano pidiéndole que hiciera silencio y cerró los ojos momentáneamente, intentando no molestarse.

-Esto no va a llegar a ningún lado, sólo discutiremos y no queremos eso…

-¿Podemos salir aunque sea hoy?-suplicó Mikhail

-No, me quedaré a cuidar a los chicos, porque María…

-¡Por favor, Elena! ¡Llevo semanas pidiéndote salir aunque sea una vez! Mira, si quieres dejamos a los chicos con alguien que los cuide, yo busco personalmente a alguien completamente capacitado que los pueda…

-No se trata de alguien capacitado, Mikhail. ¡Entiéndelo! Necesito pasar más tiempo con ellos, apenas sí estoy los fines de semana, pero ni eso, porque me la paso metida en el despacho terminando trabajo y es María la que se encarga de ellos… La pobre ya es mayor, no tiene los mismos reflejos que hace 10 ó incluso 20 años.

-Pero… Lena… prometí que iría a ese evento… contigo…

Lena lo miró con incredulidad y por un instante tuvo ganas de salir gritando.

-¡¿Por qué no me consultas las cosas antes de prometerlas?! ¡Me pones siempre en esta situación cuando tengo cosas que hacer!-gritó Lena, enojada.

-¡Esto es importante! ¡Por favor, amor! ¡Te prometo que te consigo a alguien que te cuide bien a tus hermanos! ¡No les pasará nada!-suplicó Mikhail, desesperado.

-Eso mismo me dijiste la vez que trajiste a esa… individua que parecía un militar y luego tuve que venir corriendo de esa conferencia, porque Katya me llamó diciendo que Mark se había fracturado el brazo intentando hacer 30 LAGARTIJAS con una sola mano que le había obligado a hacer la delincuente esa-le espetó Lena, con la mirada fija en el hombre.

-Lena… por favor, cielo… te prometo que esta vez buscaré a alguien realmente competente… si quieres estás tú presente y me ayudas a elegir.

Lena miró a Mikhail y supo que no se detendría hasta que dijera que iría con él. Intentó, sin embargo, pensar alguna forma de zafar de esa, pero nada se le ocurrió.

-¡Está bien!-exclamó, molesta-PERO, mejor busco yo a la persona que los cuide…

-¿No confías en mí?-preguntó Mikhail, ofendido.

-¿De verdad deseas que te conteste?-preguntó Lena, alzando una ceja.

-Me ofendes, Lena

-No fui yo quien contrató a esa…

-Sí, ya ya, lo que sea. Mejor me voy a bañar…

Mikhail salió de la cocina y Lena siguió mirando el periódico, pero cuando se dio cuenta que ya el café estaba frío, se levantó a servirse más y en ese momento hizo su aparición Katya, quien abrió la nevera y sacó una botella de jugo, para luego comenzar a salir de ahí, pero la voz de Lena la detuvo.

-Buenos días, Katya-saludó Lena, mirándola fijamente.

-Buenos días-murmuró Katya, entre dientes. Intentó salir, pero de nuevo Lena habló.

-¿Ocurre algo?-preguntó Lena, mirando la espalda de su hermana

-¿Te ocurre algo a ti?-devolvió Katya, ácidamente

-No me contestes a una pregunta con otra. Dime qué te pasa y por favor, voltea y mírame cuando te hable-siseó Lena, enojada.

Katya volteó lentamente y miró a Lena con fastidio, pero en su mirada había claramente rabia.

-Me vas a decir qué te ocurre-dijo la pelirroja, más como orden que petición.

-Prometiste a Denis y a Mark que los llevarías más tarde al cine, luego de hacer lo que tenías que hacer-respondió la chica, mirándola con decepción. Lena abrió la boca, intentando decir algo, pero la cerró de nuevo-¿Lo olvidaste?

-¿Qué te he dicho de escuchar conversaciones ajenas?

-“No me contestes a una pregunta con otra”-repitió Katya-¿Lo olvidaste?

Por un instante a Lena le pareció que los papeles se habían intercambiado, Katya parecía más la hermana mayor que debía cuidar, proteger y cumplir las promesas a sus hermanos. Se sintió abofeteada y tuvo ganas llorar, pero no lo hizo.

-No lo olvidé, Katya. Yo…

Katya rodó los ojos y la miró con incredulidad.

-Lo que sea, Lena… No sé sinceramente como vas a hacer para salir de esta, llevas semanas jurándoles una y otra vez que los llevarías.

-Esto es…

-¡No digas que lo es! ¡¿Hasta cuando tengo que estar viendo como metes la pata?!

-¡No uses ese tono conmigo!

-¡Y No eres nuestra mamá!-explotó Katya, furiosa-¡Mamá murió! ¡No vengas tú a querer ocupar su lugar y darnos clases de civismo y comportamiento, cuando claramente tú no las cumples! ¡No cumples tus promesas!

-Baja la…

-No quiero que seas mi mamá, quiero que seas mi hermana-susurró, respirando agitadamente y con rabia y enojo.

Lena sintió unas enormes ganas de llorar, pero se contuvo, no supo cómo, pero se aguantó. El peso de las palabras de Katya le había caído como una gran montaña de acero y el nudo en la garganta se acrecentaba a cada segundo. Quiso decir algo, pero sería como arar en el mar. Su hermana tenía razón y no había nada, ninguna excusa que decir.

-Iba a salir con Igor, pero me quedaré cuidando a los chicos-dijo finalmente Katya.

-Yo iba a…

-Sé lo que ibas a hacer-interrumpió Katya.

-Buscaré a alguien que venga a ayudarte-susurró Lena, tragando fuerte

-Haz lo que quieras, Lena. No tienes que decirme o pedirme permiso para lo que vayas a hacer.

-Katya, no…

No pudo terminar de decir lo que quería decir, Katya salió de la cocina inmediatamente. Lena se quedó mirando el punto por donde su hermana había salido y por ahí mismo entró Mikhail de nuevo, con una sonrisa y recién bañado.

-Hey, cielo…

-Cállate, Mikhail-le espetó Lena, enojada, agarrando su periódico y saliendo de la cocina. Mikhail la miró salir, anonadado y confundido.

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-Hola, Elena-

-Hola… Buenos días… quiero decir, tardes… ¿Me podría comunicar con la Señora Mia Sultenfuss?... ¿Es usted?... Soy Elena Katina, ¿Me recuerda?... ¡No, no cuelgue! ¡Le juro que… ! ¡¿Me colgó?!...¡Me colgó!...

Lena se cubrió el rostro con las manos e intentó relajarse, pero no pudo, era imposible cuando ya había estado prácticamente todo el día y parte de la tarde llamando a cada niñera que había y que alguna vez había cuidado a sus hermanos, pero tal parecía que eran tan traviesos que todas al escuchar a quien debían cuidar, colgaban de inmediato.

Sintió en ese momento el peso de alguien sentándose a su lado y luego una mano que se posaba en su espalda. Sin pensarlo, dejó que la abrazara.

-¿Todavía no consigues a nadie?-preguntó Andrei, suavemente.

-No, tal parece que…

Se detuvo cuando al levantar el rostro, sus ojos se clavaron en una mirada azul, que la observaban preocupada y que al verla, sonrió.

-Hola, Yulia-saludó Lena, levantándose de inmediato. No le gustaba que la vieran decaída.

-Hola, Lena.-saludó, sonriente-¿Qué pasó? Si es que puedo preguntar

Lena quiso contestar que no podía preguntar, pero se contuvo, porque probablemente sonaría muy pedante y además ya Andrei se le había adelantado en contestar.

-No hay quien cuide a los chicos esta noche-respondió Andrei-Pero, Lena… si quieres Yulia y yo los cuidamos. ¿Qué te parece, Yul?

-Sí, por mí está bien-contestó Yulia, de inmediato y sonriendo.

-No, Andrei, por favor… Apenas te sabes cuidar tú mismo y quieres cuidar ya a dos chicos. Definitivamente no-dijo Lena, negando con la cabeza y caminando hacia el despacho.

-Pero, Lena. ¿No confías en mí?

-Sinceramente, no. La última vez que lo hice, tuve que salir corriendo al hospital porque habías tomado por los pies a Denis, poniéndolo de cabeza y se te resbaló.

Yulia miró a Andrei y tuvo ganas de reír, al ver el rostro avergonzado y colorado del chico, pero se contuvo al ver que Lena le había dirigido a ella una mirada suspicaz.

-Está bien, Lena, sé que no soy la persona más cuidadosa que…

-No, no lo eres.-interrumpió Lena, mientras se sentaba tras su escritorio-Por eso mismo seguiré llaman…

-Yo los puedo cuidar, tengo experiencia cuidando chicos-soltó Yulia, de inmediato.

-¿Tú?-preguntó Lena, incrédula

-Sí, yo. En realidad cuidé a los hijos de mi tío, no es muy difícil lidiar con ellos-explicó

-¿“Con ellos”, los hijos de tu tío o “con ellos” los niños en general?-indagó la pelirroja.

-Ambos-

-Son 2, Yulia

-Los de mi tío son 4… bueno, a mi tío le gustaba mucho tener…

-Basta. No quiero saberlo-interrumpió Lena, perturbada y con las mejillas sonrojadas. Aquello a Yulia le pareció adorable-Está bien, los cuidarás, pero… por favor, Yulia...Te ruego, escúchame bien, TE RUEGO que si ocurre algo me llames, lo más pronto posible, no lo pienses siquiera ni intentes arreglarlo tú sola, porque me enteraré de cualquier manera.

-No te preocupes, Lena, son sólo unos niños-dijo Yulia, restándole importancia a la cantidad de advertencias de la pelirroja. A lo que no pudo restar importancia, fue cuando Lena agarrando unos papeles, se acercó a ella con una sonrisa y clavó sus ojos verdi-grises en los suyos azules.

-Eres tan ingenua, Yulia-murmuró Lena sarcásticamente, acariciándole la mejilla y luego dándole unos palmaditas en la cabeza en señal de “No sabes lo que dices”.

Yulia casi pudo sentir como su sangre hirvió y su corazón se paró un instante para luego comenzar a latir sin ritmo, tragó con fuerza y tuvo que retirar la mirada de los ojos verdi-grises de Lena. Había vuelto a sonreír y ya sentía que batía un record. La pelirroja salió del despacho, dejando a Andrei y a Yulia solos.

-¿Ves que no es tan mala como parece?-preguntó Andrei, con una sonrisa-Es pura fachada.

-Es adorable-susurró Yulia, sin pensar y sonriendo estúpidamente.

-¿Qué?-preguntó Andrei, confundido.

-Que… olvidé pedirle su número de teléfono-dijo de inmediato, al darse cuenta de que había vuelto a meter la pata.

-Yo te lo doy, pero no será necesario. Estoy seguro que los cuidarás bien-concedió Andrei, con una sonrisita.

-Gracias, ahora busquemos a tus…

-¡Hey hey, espera!-la detuvo Andrei, agarrándola de pronto por el brazo y volteándola para mirarla-¿Por qué tanta prisa?-preguntó, seriamente.

-Es que tengo… tus hermanos…

-Mis hermanos estarán bien-susurró Andrei, acercándose cada vez más y acariciando la mejlla de Yulia.

-Andrei, en serio tengo…

-¿Cuándo me vas a decir que sí? ¿Cuándo me harás caso?-

-No sé de qué hablas, Andrei-murmuró Yulia, intentando apartarse, pero estaba siendo una tarea difícil con el pelirrojo abrazándola.

-Sí, sí sabes. Que me tienes loco, eres tan linda, tan especial… eres un ángel, eres…

-Yulia, mis teléfonos están en… ¡Por Dios!

Se apartaron de inmediato, Andrei gruñó decepcionado y por un momento instantáneo se le cruzó por la mente la idea de atar a Lena y dejarla en el sótano por 3 días. Yulia enrojeció al tope al sentir la mirada de la pelirroja casi traspasarla.

-Venía a decirte que ahí están mis teléfonos, Yulia, sólo espero que no des ese tipo de demostraciones enfrente de mis hermanos, porque si no reconsideraré el…

-¡No! Quiero decir… no, no pasó nada, no… nada pasó… yo no estaba… -tartamudeó Yulia, nerviosa, pero Andrei la interrumpió

-¿Era eso nada más lo que venías a decir, Lena?-preguntó él, molesto.

-Sí, yo me voy dentro de un rato, Mark y Denis están en la sala de juegos viendo una película con Katya. Ella…

-Sí, sí, lo que sea, Lena, ahora vete-interrumpió Andrei.

-Este es mi despacho-declaró Lena, alzando las cejas.

-Yo me voy a buscar a los chicos-murmuró Yulia, avergonzada y saliendo por la puerta.

-¿Ves lo que haces?-siseó Andrei, enojado y acercándose a Lena-¡Arruinaste todo!

Andrei salió, enojado y cerrando la puerta de un golpe. Lena se quedó ahí, confundida y sin saber qué pensar.

Capítulo 8: Detente y mira.

-¿Y qué pasó luego?

-Me caí del escenario. No tuve la oportunidad de verlo, porque me desmayé por el golpe, pero según lo que dijeron los de la banda, las personas comenzaron a gritar y algunas saltaron de alguna forma la borda que separaba al público del escenario-explicó Yulia, con una sonrisa y mirando a Mark.

-¿Te dolió?-preguntó Denis, con preocupación.

-No recuerdo, pero si me dolió durante varios días la cabeza-respondió Yulia. Mark y Denis se miraron con cara de preocupación y eso la hizo reír-No se preocupen, eso pasó hace algún tiempo.

-Pero creo que si te afectó un poco el golpe, porque aún no puedo creer que consideres que Lena está…

-¿No tienen que ir a dormir?-interrumpió Yulia, nerviosa y mirando su reloj-Sí, ya es tarde y su hermana dijo que tenían que…

-¡Yul no! ¡Juguemos al Guitar Hero!-propuso Mark, saltando del mueble.

-Ya lo hemos jugado 5 veces, Mark-respondió Yulia, levantándose y ayudando a Denis a ponerse de pie.

-Faltan otras 5. Además, Lena no llega si no hasta muy tarde-dijo Denis

-¿Cómo estás tan seguro?-preguntó Yulia, mientras recogía las cajas de los videos y los colocaba en su sitio.

-Porque cuando se va con Mikhail siempre llegan tarde, pareciera que lo quisiera más a él que a nosotros. Hoy íbamos a ir al cine y por culpa del idiota nos quedamos sin salida-explicó Mark con pesadumbre.

-No es así, su hermana los quiere muchísimo-

-Sería genial si tú fueras nuestra hermana, porque…

-¡No seas tonto, Mark! ¡Yo no quiero que Yul sea mi hermana, porque si no luego no puede estar con Le… !

-¡Suficiente! ¡A dormir los dos!-volvió a interrumpir Yulia, apremiando a los dos chicos para que salieran de la sala de juegos.

-Bueno, pero me debes un juego-respondió Mark, quien salió corriendo a su habitación.

-¿Me cuentas un cuento?-preguntó de pronto Denis, haciendo un puchero.

-Con ese puchero no me resisto, vamos a contarte el cuento-

-¡Eres genial! Lena siempre me pregunta primero si ya no estoy grande para los cuentos, pero luego cede si le pongo cara de perro abandonado.

-Nadie se resistiría a tus pucheros, genio-dijo la morena, con una sonrisa.

-Mis pucheros son como el ladeado de cabeza de Lena, irresistibles.-comentó Denis, con simpleza.

-¿Ladeado de cabeza?-preguntó Yulia, confundida y ayudando a Denis a acostarse

-Sí. Nosotros los Katin tenemos cada uno nuestros métodos de convencimiento. El de Lena es ese, el de Andrei es la sonrisita esa estúpida que él pone, el de Niko… no estoy muy seguro, pero conquistó a Nadya hablándole de integradas, integrales o algo así… el de Katya es haciendo dramas de las cosas más simples, el de Mark, aún no sé porque hasta ahora no ha tenido que convencer a nadie de nada y el mío… pues ya lo conoces. Lena ya no usa el ladeado, antes lo hacía con papá y mamá, pero ahora con nadie. Ni siquiera con el idiota.

-Conoces bastante a tus hermanos-admitió Yulia, riéndose con las ocurrencias del chico.

-Lo suficiente-concedió Denis, con una sonrisita de arrogancia-Por eso ya sé como ayudarte.

-¿De qué hablas?

-De que tienes que usar pucheros para convencer a Lena de que tú eres mejor que el idiota de Mikhail-

Yulia dio gracias al cielo que las luces de la habitación del chico estaban apagadas, porque pudo sentir como sus mejillas ardieron. Sonrió y sin decir más nada, agarró un cuento de la mesita de noche.

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-¿Qué te ocurre ahora?-preguntó Mikhail, comenzando a molestarse.-Tus hermanos están bien.

-Es que no han llamado-contestó Lena, mirando hacia todos lados con gesto de impaciencia.

-¿Y eso es malo?-preguntó, confundido.

-Sí… No… no sé. ¿Y si les pasó algo?-

-No lo creo, te habrías enterado. ¿No son las noticias malas las que llegan más rápido?

-Exactamente-confirmó la pelirroja, nerviosa. Mikhail la miró sin entender.

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Apenas pudo abrir la puerta bien. Salió corriendo por las escaleras hacia las habitaciones de los chicos. Abrió primero la de Mark y para su sorpresa y tranquilidad estaba pacíficamente durmiendo. Se acercó un poco y acariciando su cabello con cuidado, le dio un beso en la frente.

Luego fue a la siguiente que era la de Katya, también dormía y tenía la cabeza enterrada debajo de una almohada. Niko también dormía, pero Andrei no estaba; pensó que tal vez estaría con Yulia, pero cuando abrió la puerta de la habitación de Denis, se encontró con la imagen de su hermano dormido y a Yulia con la mitad del cuerpo recostada en la cama del niño y la otra sentada en una silla, con una mano apenas sosteniendo un libro y la otra abrazando a Denis. Completamente dormida también.

Se quedó un instante así, pensó que por un momento el tiempo se había detenido, para permitirle observar con más detalle aquella imagen tan adorable que se le presentaba ante sus ojos.

Por un momento se le cruzó por la mente una idea, un pensamiento que por un breve segundo la perturbó, pero tan rápido como se le había ocurrido, tan rápido la desechó.

Con mucho cuidado acarició la mejilla de Denis y le dio un pequeño beso en la frente. Miró a Yulia, que seguía dormida y sin pensarlo, acercó su mano y acarició el cabello, muy suavemente de la chica, dejó que apenas un dedo rozara su mejilla cuando sucedió algo que por poco la mata de un susto.

-Lena…

Lena se quedó mirando, esperando algún movimiento que delatara que estaba despierta, pero parecía que seguía dormida. Acercó de nuevo su mano y le dio un toquecito en el hombro para despertarla. No se movió.

-Yulia, despierta-susurró Lena

-Lena…

-Sí, soy yo… ¿Estás despierta?... ¿Yulia?-llamó de nuevo, ahora sí, moviéndola un poco. Pero seguía dormida. Miró alrededor de la habitación buscando algo que le ayudara a despertarla, pero como no vio nada, se acercó al oído de la morena y le susurró-Yulia, despierta.

Ni siquiera le dio tiempo de apartarse, en ese momento Yulia despertó y alzando la cabeza bruscamente le dio un cabezazo en la nariz a Lena, tumbándola al suelo.

-¡Lena!-exclamó Yulia en un susurro y arrodillándose en el suelo para ver a la pelirroja, que en ese momento se agarraba la nariz y tenía los ojos aguados por el dolor.

-Quería despertarte-murmuró Lena, con la boca tapada. Yulia se levantó y ayudó a Lena a hacer lo mismo.

-Disculpa, siempre suelo levantarme de golpe-

Lena salió de la habitación y fue al baño, se miró al espejo, pero no tenía nada, sólo aquel dolor que ya comenzaba a disminuir. Yulia apareció por la puerta y se le quedó mirando, avergonzada.

-Está bien, no te preocupes. No ha pasado nada-dijo Lena, notando su preocupación.

-¿Segura? ¿No te lastimé?-preguntó Yulia, insegura.

-No, estoy bien.-aseguró-¿Dónde está Andrei?

-¿No está en su habitación?-preguntó la morena, confundida.

-No…

Lena bajó las escaleras corriendo y se detuvo al ver que en el recibidor, en el mueble, estaba Andrei acostado y dormido. Yulia bajó en ese momento y lo vio.

-Le dije que veríamos una película. Se debe haber quedado dormido esperando a que terminara de acostar a los chicos y le leyera un cuento a Denis-dijo Yulia.

-¿Le leíste un cuento?-preguntó Lena, sorprendida.

-Sí. Es un chico muy inteligente y adorable

-Creo que me preocupé mucho en esa reunión, estuve todo el tiempo esperando que llamaras diciéndome que…

-¿… La casa se estaba incendiando y dejé a los chicos adentro?-preguntó Yulia, sonriendo.

-Supongo que sí-murmuró Lena, mirando hacia el suelo, avergonzada.

-Te dije que sé cuidar chicos. Fue muy fácil. Sólo… nos pusimos a jugar videojuegos y luego me puse a contarles anécdotas de mi vida. Son muy divertidos-explicó Yulia

-Debí confiar en que lo harías bien, discúlpame-

Lena se le quedó mirando a Yulia, muy intensamente. Por un momento, Yulia casi pudo olvidar como se respiraba, no podía dejar de mirar a sus ojos verdigrises y pensar que era lo más lindo que podía ver., pero Lena retiró la mirada y se fue hacia su despacho, abriéndolo de golpe. Yulia la siguió, confundida por aquel repentino movimiento.

-Muchas gracias por cuidar a mis hermanos, te estaré eternamente agradecida. Tienes que decirme si quieres...

-No estarás pensando en pagarme por cuidar a tus hermanos ¿O sí?-interrumpió Yulia, haciéndose la ofendida.

-Yo…

-Si lo haces, lo rechazaré. Tus hermanos son increíbles y me divertí muchísimo con ellos, además yo…

-Les prometí que los llevaría al cine-dijo de pronto la pelirroja, sin mirar a Yulia-Y les fallé… como siempre.

Yulia tragó con fuerza y sintió un nudo en el corazón. Le partió el alma verla así y se acercó con cuidado.

-No es tu culpa.

-Por favor, Yulia… no digas que no es mi culpa, no me conoces-replicó Lena, molestándose. Miró de pronto a Yulia a los ojos y casi la traspasó.-Todos me lo reprochan. Katya hoy me hizo una escena reclamándome que no tengo tiempo para ninguno de ellos… y tiene razón.

-Lena…

-¿Por qué no me despertaron?-preguntó una voz desde la puerta. Era Andrei.

-Disculpa, Andrei. Nos quedamos hablando, le estaba agradeciendo a Yulia que cuidara a los chicos-dijo Lena, tranquilamente. Yulia se sorprendió por la forma como su rostro cambió a uno que no se sabía lo que pensaba.

-Ah bueno. ¿Te acompaño a tu casa, Yulia?-preguntó Andrei.

-No, yo me voy so…

-¿Estás segura?-preguntó de pronto, Lena.-Si quieres puedes quedarte en la habitación de huéspedes. A esta hora no creo que sea conveniente que manejes sola por ahí. Puede pasarte algo.

-¿Es mi imaginación o estás preocupada por Yulia?-preguntó Andrei, alzando las cejas, sorprendido.

-Me preocupo por quien quiera, Andrei. No es tu problema. Suban los dos. Te quedarás a dormir, Yulia. Y tú, Andrei, enséñale la habitación. Yulia, yo te prestaré alguna ropa de dormir que tengo por ahí y te la entregaré cuando suba. Se terminó la conversación. Que tengan buenas noches.

Lena se quedó mirando a los dos, como esperando que protestaran o dijeran algo, pero simplemente salieron de ahí, sin decir una palabra.

Capítulo 9: ¿Un buen día?

Bajó las escaleras con cuidado, tal parecía que nadie había despertado, pero se dio cuenta que se equivocaba cuando entró a la cocina y vio a Lena, vestida con una camisa manga corta blanca y un short, sentada en el mesón, tomando café y leyendo el periódico. Se hubiera quedado mirándola un buen rato, pero en ese momento entró María y la vio.

-¿Desea una taza de café, Señorita Vólkova?-preguntó María, con una sonrisa

Yulia no contestó, porque en ese momento vio a Lena voltear, mirarla un segundo y al otro sonreírle. Aquella sonrisa le movió entero el piso a la morena, casi le bajó las medias aunque no tuviera unas puestas en ese momento y le hizo sonreír también.

-Buenos días, Yulia-saludó Lena.

-Buenos días-susurró Yulia, acercándose.

-Siéntate. No le contestaste a María si querías café-dijo Lena, dejando el periódico a un lado por un momento.

-Ah, sí. Café está bien-aceptó Yulia, agarrando la taza que le alcanzaba María.

-¿Y tú?-preguntó Lena, mirándola fijamente. Parecía que quería leerle la mente a Yulia.

-¿Yo qué?-preguntó Yulia, sin entender

-Dijiste que el café está bien.-explicó- ¿Y tú? ¿Estás bien?-preguntó

-Sí, claro. Gracias por dejar que me quede aquí

-Cuando gustes-respondió Lena, volviendo la atención a la lectura del periódico.

Yulia se le quedó mirando un rato, pensando-“¿Cómo no se da cuenta que me gusta? Denis se dio cuenta y sólo es un niño” –siguió pensando así, un rato, hasta que vio que Lena volteó y la miró interrogativamente. Yulia apartó la mirada, pero sabía que de todas formas ella lo había notado.

-¿Ocurre algo?-preguntó la pelirroja

-No

-Me estabas mirando. ¿Deseas algo?-insistió

“Sí, besarte”

-No-volvió a negar, enrojeciendo y tomando un poco de café.

-Andrei debe estar por despertar, si por él es quien querías preguntar

“¡No es Andrei, joder!”

-No era eso, pero gracias por decirme-

-Entonces dime lo que quieres. Me estabas mirando y sé que algo querías pedirme.

“Si sigues, no respondo”

-No te estaba mirando.

-Sí, lo hacías. ¿Quieres comer algo?

“Comerte la boca de un… tranquila, Yulia, tranquila”

-No tengo hambre.

-No puedo entenderte-admitió Lena, confundida.

“Ni yo tampoco entiendo como me aguanto”

-En serio, Lena, no quiero nada. Estoy bien así. Gracias-respondió Yulia, atreviéndose a mirarla para que la pelirroja se calmara y dejara de preguntarle cosas. No quería hacer algo de lo que luego pudiera arrepentirse. Lena la miró también y pareció convencerse, aunque aún así le parecía que había algo más que no le decía.

-Está bien. Yo voy a…

-Señorita El…

-Lena, María, Lena… ¿Qué pasó?-preguntó la pelirroja, mirando a la señora.

-La llama el joven Vladimir-respondió María, entregándole el teléfono a Lena.

-Gracias, María… Buenos días, Vlad…

Yulia tomó su taza ya vacía y fue al fregadero para lavarlo, mientras Lena hablaba por teléfono.

-… Me parece genial, pero no sé, Vlad. Hace tiempo que no practico… lo tengo guardado en un baúl en mi habitación… no estoy segura que pueda… está bien, me descubriste, si puedo, pero… lo que sea, Vlad, luego hablamos… chau…

Lena colgó y sonrió de inmediato, Yulia notó que en su mirada había un brillo especial, parecía como si le hubieran anunciado que la navidad llegaría pronto.

-Llevo mucho tiempo sin… -Lena se detuvo al ver la mirada de confusión de Yulia y supo que no sabía de lo que hablaba.-Yo solía practicar equitación, dejé de hacerlo cuando el trabajo comenzó a hacerse cada vez más pesado-explicó

-Suena interesante-dijo Yulia, con una sonrisa-¿Te gusta mucho?

-Sí. Papá me llevaba cuando era pequeña, ahí me empezó a gustar y comencé a asistir a clases junto con Vladimir, a quien también le gusta. Me… me calmaba mucho cuando… me sentía triste y…

-¿Te sientes triste ahora?-preguntó Yulia, sin pensarlo, clavando su mirada en los ojos de Lena.

-No, no, ¿Por qué habría de sentirme triste? Estoy… bien-replicó Lena, como intentando convencerse a sí misma de eso que decía.

-Pues no parece, si te sientes triste deberías ir-dijo Yulia

-¿Qué sabes tú?-preguntó, Lena, a la defensiva.

-No lo sé, dímelo tú. Tú eres a la única a la que veo aquí que cuando escuchó esa proposición de ir a hacer algo que le gusta, puso cara como si le hubieran anunciado que se adelantaba navidad.

-¿Ahora también lees las expresiones faciales de las personas?-preguntó Lena, sarcásticamente.

-Sólo las tuyas y tu rostro me dice que quieres ir, pero que te da miedo-dijo Yulia, saliendo de la cocina, pero la voz de Lena la detuvo.

-¿Miedo? Tienes que estar bromeando, yo no tengo miedo

-¿Entonces por qué no vas?-indagó Yulia, volteando de nuevo para verla.

-Porque no quiero.

-Tienes miedo-afirmó Yulia, con una sonrisita.

-No tengo miedo. No quiero ir, es muy diferente a tener miedo.-

-Tienes miedo-repitió Yulia, todavía con la sonrisita. Lena comenzaba a sonreír, pero ni ella misma sabía por qué.

-No tengo miedo, Vólkova.

-Si no tienes, irás y le dirás a tu amigo que te tome fotos y me las enseñarás luego.

-No quiero ir y no tengo miedo.

En ese momento Yulia lo recordó. Lo recordó y decidió probar a ver si funcionaba. No tenía nada que perder. Así que lo hizo.

-No hagas eso, Yulia, no va a funcionar conmigo.-pidió Lena, viendo como Yulia le hacía pucheros y ponía ojitos de perrito abandonado

-Anda Lena, di que sí, sé que quieres ir-suplicó Yulia, volviendo a hacer pucheros.

-No quiero… no… ¡Argh ESTÁ BIEN!-se rindió la pelirroja, haciendo un gesto de fastidio. Yulia agradeció mentalmente a Denis.

-Bueno, entonces ya sabes, te vas a tomar fotos y me las mostrarás-dijo Yulia, sonriendo.

-No tomaré fotos-declaró Lena

-¡Era un trato!-replicó Yulia, incrédula.

-Yo no hice ningún trato en ningún momento contigo-repuso Lena, sin mirarla y lavando su taza de café.

-¿Entonces como me demostrarás que no tuviste miedo de ir?

-Yo no tengo que demostrarte nada. Pero igual sabrás que fui-explicó Lena, con una voz de suficiencia.

-¿Cómo?

-Tú irás conmigo

-¡¿Qué?!

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Apenas estacionó y allí estaba Vladimir esperando. Vestía unos pantalones de montar blancos. Una chaqueta roja, unas grandes botas negras y en su cabeza llevaba un casco negro. Al ver a Lena, sonrió y la saludó con un abrazo, luego se acercó a Yulia y le dio la mano, notando que llevaba unos guantes blancos.

-¿Y bien? ¿Te decidiste?-preguntó Vlad, con un tono burlón-Hoy te haré papilla, Katina.

Yulia vio a Lena lanzar una sonrisita casi cínica y alzó las cejas.

-Ya veremos, Brodski. No cantes victoria-repuso Lena. Vladimir soltó una risita y señaló hacia un punto cerca de un establo, luego le guiñó un ojo a Lena y se fue caminando en sentido opuesto a donde había señalado.

-Vamos-apremió Lena. La pelirroja llevaba un gran bolso negro y un casco bajo el brazo.

Llegaron a donde les había señalado Vladimir. Lena le dijo a Yulia que esperara un momento, porque iría a cambiarse.

Yulia aprovechó la ausencia de la pelirroja para observar a su alrededor. Todo estaba cubierto de tierra y donde se encontraba era un gran establo, excepto que no había animales.

Salió un momento para mirar encima de una cerca y vio lo que era donde se hacían las prácticas. Había altos obstáculos, algunos de acero y otros de madera, pintados de rojo y blanco.

Se dio cuenta que había pocas personas practicando. Estaba una chica un poco alejada, saltando un obstáculo con su caballo, un chico quien en ese momento se bajaba del caballo y lo llevaba hacia otro establo más alejado y un niño como de la edad de Mark, saltando también obstáculos.

-¿Qué te parece?

Yulia volteó bruscamente por el susto, pero enseguida la boca se le abrió de sorpresa. Lena iba vestida similar a Vladimir, excepto que ella se veía muchísimo mejor. El pantalón de montar blanco era casi ceñido, la chaqueta era negra en lugar de roja y el casco lo tenía todavía bajo el brazo, porque en ese instante intentaba ponerse los guantes.

-¡Hey! Yulia, Te pregunté ¿Qué te parece?-repitió Lena, con una sonrisita.

-Ahh… te ves muy bien-murmuró Yulia, volviendo en sí y sonriendo también.

-¿En serio?-preguntó Lena, con gesto de confusión y luego encogió los hombros y sonrió-Bueno, gracias, pero yo te preguntaba por las instalaciones del club.

Yulia pidió internamente que la tragara la tierra en ese momento, ¿Qué mala costumbre era esa la de los hermanos Katin de no hacer preguntas correctamente y especificar lo que quieren decir?.

-Oh, sí, están muy bien.-dijo finalmente, Yulia.

-Aquí venía con mi padre los fines de semana y la pasábamos…

-¡Elena Katina! ¡Qué sorpresa tenerte por aquí!

Un hombre de cabello castaño, uno que Yulia reconoció como el que estaba hacía un rato llevando su caballo al establo se acercó y miraba a Lena con una sonrisa, que la pelirroja no respondió.

-Thomas, ¿Cómo estás?-saludó Lena, con poco entusiasmo. Yulia notó que parecía caerle mal.

-Oh, muy bien, genial como siempre-respondió, aún sonriente. Volteó y se dio cuenta de la presencia de la morena-¿Y tú eres… Yulia Vólkova?

-Sí, la misma-murmuró Yulia, sin saber que más decir. El hombre la observó detenidamente, sus ojos negros se entrecerraron y sonriendo le tendió la mano a Yulia.

-Adam Thomas, para servirle a tan hermosa dama. Es un placer conocerla-se presentó el hombre, sonriendo aún más. Yulia tomó la mano del hombre, por cortesía y le sonrió. Adam acercó la mano a sus labios y la besó muy delicadamente, sin apartar la mirada ni un segundo de los ojos de Yulia

-Un placer-contestó Yulia. Tenía ganas de reír, pero se contuvo

Lena veía a Adam y sintió unas ganas incontrolables de patearle el trasero, apretó los puños de sus manos, molesta. Adam le caía extremadamente mal, desde siempre. No lo soportaba y él a ella tampoco, pero igual se saludaban por pura cortesía. Observó a Yulia sonriendo y tuvo ganas de pellizcarle para que dejara de sonreírle al estúpido de Adam, pero se contuvo y apartó la mirada.

-Bueno, un gusto verte de nuevo, Katina. Un placer conocerla a usted Señorita Vólkova, yo…

-Llámame Yulia-dijo de pronto Yulia, con una sonrisa. Lena la vio, incrédula y tuvo que intentar serenarse-No me gusta que me traten de usted.

Adam sonrió ampliamente con sus dientes estúpidamente blancos, como pudo notar Lena, con ganas de lanzarle una piedra y partírselos.

-Perfecto. Yulia. Me gusta tu nombre. Podríamos vernos algún día y…

-Suficiente, Thomas. Yulia y yo tenemos que irnos, estamos con prisa-interrumpió de pronto Lena, con fiereza. Yulia la observó, confundida, no entendía ese comportamiento tan cortante en la pelirroja con aquel chico que se veía tan amable.

-Tranquila, Katina, sólo le daré esto a Yulia-dijo Adam, sonriendo cínicamente y dándole una tarjeta a la morena, quien la tomó con una sonrisa.-Espero que nos veamos algún día, Yulia.

Adam le dedicó otra sonrisa a Yulia y luego otra a Lena y se retiró del lugar con paso apresurado. Lena lo vio irse y Yulia notó que tenía los labios fruncidos, la mandíbula apretada y sus ojos verdigrises se habían oscurecido. Estaba claramente molesta.

-Vamos-dijo de pronto Lena, empezando a caminar alejándose de Yulia y a paso apresurado.

-¿Pasa algo?-preguntó Yulia, confundida por la actitud de Lena.

-No-negó Lena, sin mirarla. Ya se había puesto los guantes y ahora se ponía el casco.

-¿Adam trabaja contigo?-preguntó Yulia, por curiosidad.

-¿Adam? ¡Qué rápido aprendes a decirle así!-soltó Lena, con rabia contenida.

-Ese es su nombre, ¿No?-repuso Yulia, sin entender y frunciendo el ceño.

-¿No vas a llamar a Andrei?-

-¿Qué? ¿Por qué?-preguntó Yulia, cada vez más perdida-Lena, ¿Me puedes decir qué pasa? ¿Hice algo malo?

En ese momento Lena se detuvo bruscamente y clavó sus ojos verdigrises, ahora sí, más oscuros y casi traspasándola. Yulia se sintió intimidada y por un momento pensó que Lena le iba a pegar.

-No, ¿Por qué? Tú nunca haces nada mal-le espetó la pelirroja, sarcásticamente. Con rabia y volteándose caminó aún más rápido, dejando atrás a Yulia y entrando a otro establo.

Yulia se quedó mirando por donde había entrado Lena y suspiró. Estaba confundida, no entendía ese comportamiento de la pelirroja. Tan cortante y frío de pronto, casi podía sentir que volvía al comienzo, cuando la conoció en el baño de hombres del aeropuerto. Ese cambio brusco de humor la sorprendió y la agarró completamente fuera de base. Un instante estaban bien, hablando normal y luego ¡Pfff! Todo se había esfumado.

Dos minutos después la vio salir con su caballo. Era un caballo blanco, realmente hermoso y que se veía bien cuidado. Lena no la miró ni un instante, eso hizo que la morena se sintiera triste. Caminó hacia las tribunas para sentarse y observar a Lena comenzar a subirse al caballo y del otro lado llegaba otro caballo que llevaba en su lomo a Vladimir.

Ambos se miraron y se pusieron en sus posiciones. En un segundo, los dos estaban saltando obstáculos con rapidez. Lena iba con gran velocidad, mientras apremiaba a su caballo para que saltara cada vez más alto, Vlad le seguía de cerca.

Yulia observaba a Lena y sonrió, se veía que estaba completamente dentro de lo que tenía que hacer, estaba muy concentrada y se inclinaba sobre su caballo cada vez que éste saltaba un obstáculo. Se veía realmente hermosa.

Luego de 2 horas de práctica, Lena y Vlad se bajaron ambos de sus caballos y se acercaron para darse la mano. Había terminado.

-Estuviste genial, Lena. Pareciera que no hubieras dejado de practicar ni una sola vez-le dijo Vlad, sonriendo y dándole un abrazo.

-Te lo dije. Te dije que te ganaría-respondió Lena, con una sonrisita. Vlad notó que los ojos de su amiga estaban oscurecidos. Eso quería decir que algo le pasaba y que estaba molesta.

-¿Ocurre algo, Lena? Te noto extraña, normalmente cuando me ganas, no dejas de echármelo en cara. ¿Te sientes bien?

En ese momento se les unió Yulia, quien saludó con un escueto “Hola”.

Lena sin mirarla ni responder, se fue de ahí con su caballo para guardarlo en el establo. Vladimir se quedó más confundido, miró a Yulia como buscando una respuesta.

-Realmente no sé que le ocurre, se puso así de pronto-dijo Yulia, preocupada.

-Qué raro… bueno, luego averiguaré lo que le pasa-repuso Vladimir, suspirando-Ella es así, un rato está feliz y al otro se vuelve insoportable.

-Si no me dices no me doy cuenta-murmuró Yulia, sarcásticamente.

Vlad soltó una risita y fue a llevar también su caballo al establo. Yulia lo siguió y en un momento vio a Lena salir, sin voltear a mirarla ni un segundo. Corrió tras de ella, intentando seguirle el paso, pero caminaba muy rápido. Finalmente consiguió estar a su lado, pero no dijo nada.
Salieron del club hacia el estacionamiento y Lena abrió la maleta del Audi y lanzó hacia dentro su bolso con su ropa.

-¿No te vas a cambiar?-preguntó Yulia, viendo que aún llevaba el uniforme de equitación. Lena abrió la puerta del auto y entró, encendiéndolo de una vez. Claramente la pelirroja no iba a responderle, pero sí, se iba con el uniforme puesto. Yulia se apuró en subir al auto y cuando ya estaban por arrancar, Vladimir apareció de pronto llamando la atención de Lena. La pelirroja al verlo, gruñó de impaciencia.

-¿Voy a tu casa para terminar ese trabajo que queda pendiente?-preguntó el chico.

-Sí, allá te espero-respondió Lena, con voz seca.

-¿Segura que te sientes bien? Estás pálida

-Me siento extremadamente bien, Vlad. Te espero en la casa-le espetó Lena, mirándolo molesta y cerrando la ventanilla del auto. Vladimir se apartó del auto y entró de nuevo al club.

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En todo el trayecto Lena no habló nada, se mantuvo todo el tiempo con la vista fija en la carretera y Yulia notó que tenía el volante agarrado con fuerza, porque los nudillos de sus manos estaban completamente blancos.

Cuando por fin llegaron, Lena estacionó rápidamente, salió del auto y se dirigió a toda velocidad hacia la mansión; seguida de cerca por Yulia, quien cuando ya iba a detener a la pelirroja para preguntarle que le pasaba, la puerta se abrió y ahí enfrente de ellas estaba Andrei, con cara de enojo y al ver como estaba vestida Lena, se acentuó aún más.

-¡Fuiste al club! ¡Y con Yulia! ¡¿Por qué no me despertaste para ir yo también?!-preguntó, completamente ofendido.

Lena no respondió, lo evadió olímpicamente pasando por su lado y dirigiéndose directamente hacia su despacho, donde apenas entró cerró la puerta. En ese momento, bajaron por las escaleras Niko, Mark y Denis.

-¿Dónde estabas Yul?-preguntó Denis, acercándose y dándole un abrazo a Yulia-¿Dónde está Lena?

-Salimos un momento, genio-respondió Yulia, con una pequeña sonrisa.-Tu hermana está en el despacho.

-¿Por qué no me avisaron que irían al club?-preguntó Andrei, mirando a Yulia con seriedad.

-Fue una cosa sin preparaciones, Andrei. A tu hermana la llamó Vlad para invitarla a…

-¿Vladimir? Apuesto a que se te lanzó como buitre y…

-¿De qué hablas? En ningún momento se me lanzó a hacer nada-le interrumpió Yulia, incrédula.-Mejor me voy.

-¡No Yul! ¡Prometiste que jugaríamos al Mario Kart!-chilló Mark, desilusionado.

-Yo quería invitarte a que vinieras con Andrei, Nadya y conmigo a dar una vuelta-dijo Niko, mirando a Yulia.

-Lo siento, chicos, pero ahora no creo que sea conveniente que me quede aquí-murmuró Yulia, con gesto de disculpa.

-¿Por qué?-preguntó Andrei, confundido, pero en ese momento pareció entender, porque frunció el ceño y fue directo al despacho.

-¡¿Se puede saber qué le hiciste a Yulia que ahora no se quiere quedar?!-gritó Andrei, furioso y mirando a una Elena que estaba sentada tras de su escritorio con gesto de fastidio.

-Andrei… por favor, salgamos de aquí, no ha pasado nada…

-¡Suéltame Yulia! ¡No entiendo nada! ¡¿Por qué no me dijeron que irían al club?!-

-No creo que deba darte explicaciones de mis salidas-le espetó Lena, levantándose de su asiento y mirándolo con fastidio.

-¡Buenas a todos!-

En ese momento acababa de llegar Vladimir, quien al ver la tensión en el lugar y las caras de todos, se quedó parado en la puerta y sonrió nervioso.

-¿Llegué en mal momento?-preguntó, mirando a Lena.

-No, pasa, Vlad. Andrei…

-Ya me voy-dijo Andrei, quien salió del despacho con cara de rabia y seguido por Yulia y los otros chicos.

Lena suspiró y se sentó de nuevo, quitándose los guantes. Vladimir se quedó observándola y notó por primera vez que todavía estaba con el uniforme.

-A ver, cuéntame Lena, soy todo oídos.-dijo Vlad, sentándose al frente del escritorio.

-No pasa nada-susurró Lena, comenzando a sentir dolor de cabeza.

-No parece. Hace un rato en el club estabas bien y al otro cambiaste por completo. Ahora llego a tu casa y me consigo con que esto parece un circo.

-Esta casa siempre parece un circo-respondió Lena, sin mirarlo.

-¿Qué pasó en el club?

Lena no respondió de inmediato, se quedó observando unos papeles encima de su escritorio y cuando Vlad pensó que no respondería, la pelirroja se levantó y se quedó viendo por la ventana.

-Thomas estaba en el club-respondió, molestándose de nuevo.

-¿Y qué hay con eso?-preguntó Vlad, sin entender-Sabes que él siempre va, porque su padre…

-¡Ya lo sé! Lo que pasa es que ese… estúpido es un… ¡Ya lo conoces!

-Siempre te ha caído mal, Lena. No veo por qué tendría que afectarte ahora que esté en el club o no esté.

-Es que… ¡Estaba coqueteándole a Yulia!-soltó Lena, más enojada todavía.

Vlad se le quedó viendo, más confundido ahora y con gesto como si Lena le estuviera hablando en un lenguaje que no conocía.

-¿Y eso qué? Yulia no es una chica común, es reconocida, es hermosa y… cualquier hombre se fijaría en ella… todos le coquetean siempre, debo su…

-Como tú, ¿No?-preguntó Lena, sarcásticamente.

-Solo la saludaba. Sí, es hermosa, pero no me gusta de esa manera. No me veo con Yulia Vólkova, sinceramente-repuso Vladimir, seriamente.

-¿Y con quién te ves?-preguntó Lena, con gesto burlón.

-No estamos hablando de mí. Hablamos de la razón por la que te molesta que Thomas le coquetee a Yulia. Yo hasta ahora no entiendo nada y quiero que me lo expliques.

Lena empezó a pasearse de un lado a otro, pensando.

-Yulia está saliendo con Andrei-respondió de pronto, Lena.

-¿Y?

Lena apretó la mandíbula y por un momento consideró agarrar un libro y lanzárselo a la cabeza.

-¡Que no puede salir con ese… tipo! ¡No puede porque… no puede! ¡Mi hermano...Andrei le gusta ella y están… !

-Que yo sepa por ahora no son novios, así que Yulia es libre de decidir con quien quiere salir, supongo que si…

-¡No me ayudas, Vladimir! ¡Estamos hablando de mi hermano! ¡Yulia no puede salir con ese tipo! ¡Estaría… jugando a dos puntas! ¡Andrei no se merece eso!-soltó Lena, hablando muy rápido y con ganas de gritar.

-Oye, Lena… es muy lindo de tu parte eso de querer proteger a Andrei, es tu hermano y lo comprendo, pero… ¿No crees que estás exagerando? Andrei es bastante mayorcito para saber con quién sale, además él mismo si de verdad está interesado en Yulia, debería protegerla él, no tú.

-¿No me estás entendiendo?-preguntó Lena, desesperada.

-La verdad es que no. Te estás haciendo una ensalada en esa cabeza tú sola. Nunca antes te ha molestado con quien sale o deja de salir Andrei y ahora…

-¡Claro que sí me preocupo!-le atajó Lena, al instante-Que no lo demuestre es otra cosa.

-Tienes que dejar que Andrei se ocupe él solo, si de verdad quiere a Yulia, él mismo espantará a cualquiera que se le quiera acercar o simplemente ella misma elegirá a quien quiere. Al fin y al cabo no son novios. Ella es libre.

-¿Y si le rompe el corazón? No creo que Andrei esté tan enganchado a ella tampoco, pero sí lo veo algo emocionado-

-Esa es una posibilidad. Andrei es fuerte y saldrá de esa. No creo que se quede toda la vida rumiando por un amor que no fue.

Lena suspiró y se quedó pensando. Todavía no estaba muy segura de estar de acuerdo con que Yulia aceptara salir con Adam Thomas. Andrei saldría perjudicado en caso de que sí estuviera realmente enganchado con Yulia y no quería que sufriera. Tendría que asegurarse de cuales eran las intenciones verdaderas de Adam. Nunca confió en él y menos ahora lo hacía.

Capítulo 10: ¿Tú de qué vas?

Tocó la puerta con suavidad y desde adentro se escuchó una voz decir “Está abierto”. Abrió la puerta y entró con cautela, mientras pensaba cuidadosamente lo que iba a decir y cómo lo diría.

Se sentó en el borde de la cama del chico y observó a su hermano, sentado en una silla frente a la computadora y dirigiéndole una mirada que no supo descifrar.

-Andrei…

-¿Por qué no me avisaste?-interrumpió él, mirándola con escrutinio.

Lena suspiró, apartó la mirada un segundo de su hermano y luego lo volvió a mirar. Pensó que Andrei podía llegar a ser muy pesado.

-Fue algo sin premeditación, Andrei. No vi necesario molestarte para eso-respondió Lena con sinceridad. El pelirrojo soltó un bufido de impaciencia y rodó los ojos.

-¿Qué pasó entre ustedes dos? Yulia me dijo que estabas molesta por algo, pero no supo decir el qué.-preguntó Andrei

-Antes de contestarte, quiero que me respondas a la pregunta que te voy a hacer y que seas lo más sincero que puedas… Por favor-repuso Lena, seriamente. Andrei la miró, confundido.

-Me estás asustando-dijo, alzando las cejas.

-Dime si puedes responder o no-pidió Lena con impaciencia.

-Supongo que sí, no sé… ni siquiera sé lo que vas a preguntar… -respondió Andrei, sin entender nada.

-Tú… ¿Yulia y tú… son novios?

-¿Qué clase de pregunta es esa, Lena? ¿Desde cuándo te interesas en mi vida amorosa?

-¡Desde siempre!-interrumpió Lena, sin pensar.

-¿Desde siempre?, me estás cargando… Nunca antes te interesó con quién salía o…

-Eso no es así, Andrei, pero ahora sólo responde, ¿Son o no son?

-¡Por supuesto que no! Le he estado insistiendo, pero no sé qué le pasa. Es muy evasiva conmigo… no sé…

Lena sintió en ese momento una especie de alivio, pero evitó mostrar en su rostro lo que pensaba.

-Entonces, ¿No son novios?-preguntó Lena, de nuevo para asegurarse. Andrei la miró, con cara de no estar entendiendo nada.

-¡Te dije que no! Lena, ¿Estás bien? ¿Pasó algo que no me estás diciendo?

-Tengo otra pregunta…

-¡Ah no! ¡Me dijiste que era sólo una pregunta!-protestó Andrei, incrédulo.

-No especifiqué la cantidad en ningún momento, pero necesito que respondas.-repuso Lena, con impaciencia.

-¡Está bien! Haz la pregunta… -accedió él, de mala gana.

-¿Te gusta Yulia?-preguntó la pelirroja, sin vacilar.

Andrei primero la miró serio y luego comenzó a reírse. Lena estaba seria, odiaba que se rieran en su cara, pero por esta vez lo pasaría.

-¿Estás en crack?-preguntó

-No es una pregunta muy difícil de responder, Andrei. Y no, no estoy en crack, ni en ningún tipo de estupefaciente que nombres. Sólo contesta, por favor.-exigió Lena, comenzando a sentir que perdía la paciencia.

-¡No me gusta!

-¿No?-preguntó Lena, confundida.

-¡Me encanta!-exclamó Andrei, con una sonrisa-Es tan… es tan linda, tan hermosa, tan Yulia… tiene unos ojos demasiado increíbles y cuando me miran… ¡Dios! Siento como si miles de monos brincaran en mi estómago… Tú debes saber de eso muy bien, Lena, porque Mikhail es tu novio y… ¿Lo has sentido? Es tan… inteligente, creo que me estoy enamorando…

-Andrei, a ver, creo que debes estar exagerando un poco… ¿Enamorando?-interrumpió Lena, incrédula.

-No estoy exagerando, es la verdad… es tan increíble lo que siento a su lado. ¿Por qué la pregunta?

-Sólo quería saber, nada más. Simple curiosidad-respondió Lena, seriamente, pero sintiendo una gran preocupación por dentro.

-La curiosidad mató al gato, Lena-dijo Andrei, con una sonrisa.

-Sí, eso dicen…

-¿Vas a responderme?-preguntó Andrei, de pronto.

-¿Qué cosa?-preguntó Lena, sin entender.

-¿Por qué te molestaste con Yulia? ¿Pasó algo en el club?-

Lena meditó si debía o no decirle que Adam estaba invitando a salir a Yulia. Una parte de ella quería decirle, pero la otra le repetía que no era conveniente, por ahora, que lo supiera. Si no eran novios, Yulia estaba en todo su derecho de elegir con quién quería salir. Aunque todavía así le molestaba, porque no quería que su hermano se ilusionara demasiado con ella y luego terminara lastimado.

-Lena… hey, Lena, ¿Me escuchas?

-¿Huh?-preguntó Lena, volviendo en sí.

-Te hice una pregunta ¿Recuerdas?-dijo Andrei, mirándola con gesto preocupado.

-Ahh… no, no pasó nada… en el club.-dijo, evitando mirarlo a la cara.

-¿Por qué te molestaste?-insistió Andrei

-Por una tontería-respondió ella, levantándose y caminando hacia la puerta.

-¿Cuál tontería? Yulia no sabía qué te pasaba-

-Una tontería cualquiera, Andrei. No tiene importancia-respondió la pelirroja, impacientándose.

-¿Puede venir Yulia?

-¿Por qué no iba a poder venir?-preguntó Lena, confundida.

-Pensó que estabas enojada con ella y por eso se fue-murmuró Andrei, tranquilamente.

-Ya no estoy enojada con ella

-Pero lo estabas…

-Adiós, Andrei.

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-¿Dónde estuviste ayer y hoy?

Casi se muere de un susto, terminó de abrir la puerta y dejó pasar a Boris. Lanzó su bolso hacia el mueble y se fue a la cocina a buscar un vaso de agua.

-¿Me vas a responder?-insistió Boris, comenzando a molestarse.

-Creo que no te debo explicaciones de mis salidas. Estoy de vacaciones-respondió Yulia, fastidiada.

-¿Eres novia del chico Katin?-preguntó Boris, provocando que Yulia escupiera el agua que estaba bebiendo.

-¡¿Qué?!-exclamó Yulia, incrédula.

-Hoy ha salido una nota en el diario donde sale que te vieron con él en el cine. Tiene una foto y todo-dijo Boris, entregándole el diario para que lo viera-Dice que son novios.

Yulia leyó con rapidez y enseguida sonrió y soltó un bufido de incredulidad. La foto era una donde los dos estaban caminando mientras hablaban, ni siquiera salían con las manos agarradas y ya estaban especulando. Le lanzó el diario a Boris, que no lo pudo atajar y se le cayó al suelo.

-Ni siquiera salimos con las manos agarradas y ya están hablando cualquier cosa. ¿Eso quiere decir que si un día se me ocurre darle un beso en la mejilla ya automáticamente estoy embarazada de él y me casaré a los 2 días?-repuso Yulia, riéndose y colocando el vaso en el fregadero.

-¡¿Entonces sí son novios?!-preguntó Boris, sorprendido.

-¡No, Boris! ¡Sólo somos amigos! Ese día salimos al cine, pero como amigos-soltó Yulia, con exasperación.

-Bueno, debí suponerlo… -dijo Boris, con rostro pensativo.

-¿El qué?

-Que estás saliendo con él para estar más cerca de Elena Katina-respondió él, con simplicidad.

-¿Qué quieres decir?-preguntó Yulia, sintiéndose atrapada.

-Vamos, Yul… Te vi en el aeropuerto mientras ese chico Katin te hablaba. No dejabas de mirar a la pelirroja y casi se te salían los ojos. No hay que ser genio para darse cuenta que te gusta-explicó Boris con una sonrisita.

-¿Tan obvia soy?

-Nahh… Sólo trata de no babearte la próxima y no se dará cuenta.

Yulia agarró un cojín del mueble y se lo lanzó en la cara a Boris, quien se reía cada vez más.

-De cualquier manera ella no lo sabe, ni lo sabrá. No se da cuenta. Su hermanito más pequeño sí lo sabe porque me descubrió mirándola. Además… te equivocas. No estoy usando a Andrei para acercarme a Lena, no soy capaz de hacerlo.-dijo Yulia, seriamente.

-¿Entonces por qué sales con él? Si no te gusta… el chico sí se ve que le gustaste a la primera. Lo vi muy interesado.

-Salir con él no es sinónimo de ser su novia, Boris. Además él es muy simpático, me cayó muy bien. He evitado darle alas para que no se emocione conmigo, pero es insistente-explicó ella, con fastidio.

-Entonces dile que ya tienes pareja-propuso el chico.

-Él sabe que no tengo.

-Dile que conseguiste hoy.

-¿De regreso a mi casa? No soy una cualquiera, Boris-replicó Yulia, ofendida.

-No estoy diciendo eso, lo que digo es que busques a alguien que finja ser tu novio o novia y listo

-¡Te estoy diciendo que él sabe que no tengo!-

-¡Y yo te estoy diciendo que busques a alguien! Mira, puedes decirle a Román, él…

-¡¿Román?! Tienes que estar en drogas, Boris. Román no…

-¿Por qué no?-preguntó, confundido-Él gusta de ti y…

-¡¿Román gusta de mí?! ¿Cuándo fue eso que no me enteré?-exclamó Yulia, abriendo muchísimo los ojos.

Boris la miró con una ceja alzada y soltó la carcajada, poniéndose muy rojo.

-¡¿En serio no te das cuenta de cómo te mira?!-preguntó, incrédulo.

-No, pero…

-Es en serio, Jon y Paul lo saben, también Joseph y los demás guardaespaldas y…

-Todos menos yo… No puedo creerlo-susurró Yulia, frunciendo el ceño.

-Oye, pero no le digas que te dije, se pondría furioso conmigo-pidió Boris.

-No te preocupes.

-¿Entonces?

-¿Entonces qué?-preguntó Yulia, sin entender.

-¿Le dirás a Román que sea tu novio? Estará en un nube-explicó, sonriendo y con un tono de burla en su voz.

-JA JA, Boris, por supuesto que no. Él no se merece eso. Sí, es fastidioso muchas veces y se empeña en revisarme mis mensajes del celular, pero es muy buen chico y no lo voy a utilizar. ¿Por quién me tomas, Boris?-replicó Yulia, enojándose.

-¡Hey! Coge mínimo, no te sulfures. Sólo era intentaba ayudarte con tus líos amorosos. Son millones y cada vez se suman más a la lista, tienes hasta para hacer un reality show y elegir-bromeó Boris, levantándose de la silla.

-Yo no quiero elegir a nadie. Sólo existe una persona a la que quiero y es la única que no puedo tener-le espetó Yulia.

-Bueno, pero no vayas a rechazar a cada persona que se te declare por Lena. Míralo así: Déjala ir, si viene a ti luego, es porque siempre te quiso, si nunca viene es porque nunca fue para ti. Así de simple… Mira, me tengo que ir, porque tengo una reunión ahora.

-¿Tú no descansas nunca?-preguntó Yulia, confundida.

-Sí, pero por ahora no. Nos vemos.-

-¿Viniste solo a preguntar si era novia de Andrei?

-Sí, en realidad sí. Me pareció cómico. Intenté llamarte para preguntarte, pero no respondías-explicó.

-Bueno, nos vemos, Boris-dijo Yulia, abriendo la puerta para que saliera.

-¿No me dirás dónde y con quién estabas?-preguntó él, volteándose.

-No. Gracias y adiós-

--------------------------------------------------------------------

-¡Mark, me toca a mí!

-¡Espera un momento que ya termino!

-¡Ya me has dicho eso muchísimas veces!

-¡Chicos, por favor!

-¡Lena, dile que me lo preste!

-Mark, préstale eso a tu her… ¡Ya voy! ¡¿Dónde está María?! ¡Van a dañar el timbre!

Abrió la puerta con brusquedad y la sonrisa de Mikhail fue lo primero y único que logró ver al hacerlo, porque enseguida se vio atrapada entre los brazos fuertes del hombre y luego, sin darle tiempo a reaccionar, unos labios se posaron en los suyos en un beso demandante que tardó en responder.

-¡Ewww! ¡Qué asco! ¿Podrían esperarse por lo menos a llegar a la habitación?-preguntó una voz, la de Andrei que acababa de llegar. Y no venía solo. Lena apenas se separó de Mikhail, pudo ver detrás de Mikhail a Yulia, quien parecía que había visto un fantasma.

-Disculpen. Pasen-dijo Lena, seriamente y sin mirar a Yulia, quien pasó enseguida después de Andrei y de Mikhail. Cerró la puerta.

-Hola-saludó Lena a Yulia, con voz seca.

-Hola, Lena-saludó Yulia, frunciendo los labios, sin saber si sonreír o no.

-¿Ustedes son novios?-preguntó de pronto, Mikhail con una sonrisita cómplice. Yulia tuvo ganas de sacarle los dientes con un alicate uno por uno.

-No, somos amigos-murmuró Yulia, muy seriamente.

-Ahh bueno, es una lástima, porque hacen muy linda pareja-respondió Mikhail, sonriendo aún más y abrazando a Lena por la cintura-¿Nos vamos, Lena?

-No, todavía no. Necesito hablar primero con Yulia-dijo ella.

Yulia frunció el ceño y casi pudo sentir como le saltó el corazón, para luego acelerar y desacelerar el ritmo. Miró a Andrei y luego a Lena, completamente confundida. Mikhail por su parte, la miró serio.

-Se nos hace tarde, Lena-murmuró él-¿No puede ser luego que regresemos?

-No, tiene que ser ahora. Vamos a mi despacho, Yulia, por favor-pidió Lena, mirando fijamente a Yulia.

La morena antes de seguir a Lena, cruzó una mirada con Mikhail, notando que el hombre no estaba nada complacido con aquello y parecía querer matar a alguien. Lena seguía en la puerta esperando a que pasara, así que lo hizo y una vez que estuvo adentro, vio a la pelirroja cerrar la puerta, para luego mirarla fijamente.

-Siéntate. Necesito que hablemos.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:19 pm

Capítulo 11: Distracción.

Pasaron alrededor de 5 minutos luego de que Lena dijera la última frase. Intentaba pensar en la mejor forma de comenzar, cuando ya iba a hablar, Yulia se le adelantó y en su voz notó un cierto tono de impaciencia y ansiedad.

-¿Me vas a decir qué ocurre o tendré que verte caminar de un lado a otro mientras intento leerte la mente?

Lena se detuvo y clavó su mirada en la de Yulia, suspiró, intentando serenarse.

-¿Cuáles son tus intenciones con Andrei?-preguntó con rapidez. Las palabras salieron de golpe y casi con una nota de molestia.

-Somos amigos. Nada más, si eso es lo que quieres saber. No tengo ninguna oscura intención con él y no…

-¿Sabes que le gustas?-interrumpió la pelirroja, intentando que su voz saliera con indiferencia.

-Sí, pero yo no tengo ningún interés del tipo romántico con él. Lo veo como un amigo-admitió Yulia, con sinceridad.

Lena meditó cada palabra y finalmente se sentó al lado de Yulia, mirándola muy fijamente.

-Te advierto algo, no quiero que mi hermano sufra por ti. No quiero saber que lo estás ilusionando por nada. No quiero enterarme un día que son novios y que al siguiente estás saliendo con ese Thomas, porque te aviso desde ahora que sabrás de mí. No querrás enterarte-

Yulia abrió la boca, frunció el ceño, mirándola con incredulidad. No podía creer la forma como Lena le hablaba.

-¡Ni siquiera he hablado la primera vez con él!-soltó Yulia, ofendida-¡Además Andrei es bastante grandecito como para cuidarse él solo!

-Sólo es un aviso-susurró Lena-Va la primera. Puedes irte.

Yulia quiso hablar, defenderse, pero cuando abrió la boca para decir algo, no salió ni un sonido. Se levantó, sintiéndose enojada y abrió la puerta para salir.
Cuando Lena salió, no encontró ni a Andrei ni a Yulia afuera, sólo estaba Mikhail, quien le sonrió apenas la vio.

-¿Nos vamos?-preguntó, con una sonrisa. Lena suspiró y agarrando su bolso, salieron de la casa.

----------------------------------------------------------

-Yul… me gustas demasiado… dame una oportunidad, por favor… -repitió por enésima vez, caminando detrás de Yulia, intentando seguirle el paso por todo el lugar.

-Andrei, por favor, en serio… no puedo.-dijo Yulia, deteniéndose para mirarlo con seriedad.

-¿Por qué no? ¿Fue algo que te dijo Lena para que ahora te quieras alejar así? Si fue eso te juro que voy a…

-No, Andrei. Lena no tiene nada que ver, ella no me ha dicho nada. Por favor, no insistas-Yulia intentó seguir caminando, pero Andrei la detuvo de nuevo tomándole por el brazo y volteándola para mirarla.

-Te gusta alguien más, ¿No es cierto?-indagó Andrei, con los ojos llenos de tristeza.

-No es eso, Andrei. Es que no puedo estar contigo, no así. Podemos ser amigos y…

-¡Pero yo no quiero ser tu amigo! ¿Tan difícil es entenderlo? ¡Solamente es una oportunidad lo que te pido!...por favor…

-Andrei…

-Por favor, Yul… por favor…

No tuvo tiempo de reaccionar. Los labios de Andrei se habían posado en los suyos en un beso muy suave, pero apenas pudo darse cuenta, Yulia se apartó.

-No me lo hagas más difícil, Andrei. No lo vuelvas a hacer. En serio quisiera corresponderte, pero no puedo-murmuró Yulia, sintiéndose apenada y avergonzada. Andrei la miró a los ojos con mucha tristeza.

-Te gusta alguien más.

No era una pregunta, era una afirmación. Yulia pensó un momento y luego vio que si esa era la mejor forma de apartarse de él y no hacerlo sufrir más, entonces lo haría.

-Sí, me gusta alguien-respondió, sin mirarlo a la cara.

-¿Esa persona te corresponde? ¿Te quiere como yo a ti?-preguntó Andrei, abatido. Yulia quiso responder, decirle que sí para que no le insistiera más, pero esa mentira no se la creía ella y aunque la dijera, sabía que de alguna forma se delataría a sí misma.

-Yo…

-Ojalá te quiera por lo menos la mitad de lo que yo a ti. Qué suerte tiene-dijo en voz baja. Yulia miró a los ojos verdes del chico y vio mucha sinceridad en ellos. Se sorprendió de ver que sonreía, no era de felicidad, pero por lo menos lo intentaba.-¿Amigos?

-Amigos. ¿Nos vamos?-

-Vamos.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-Y entonces… ¿Qué te parece?

Lo miró de pronto, como si acabara de darse cuenta de que estaba ahí. Tamborileó los dedos y luego miró hacia el techo, pensando. Se levantó y caminó un poco alrededor de la oficina y se detuvo a mirar un momento por los grandes ventanales, finalmente, volteó.

-¿Sabes qué? Tienes razón, sí, eso es lo que voy a hacer.-dijo, mientras sonreía. Vlad la miró con una sonrisa.

-Me alegra que te parezca buena idea-dijo Vlad

-Sí, no me voy a preocupar más por ese rollo de Andrei con Yulia. Total que él ya es un chico grande y por supuesto, me sigue preocupando, pero yo…

-¿De qué hablas, Lena?-preguntó Vlad, totalmente contrariado-¿No me escuchaste una palabra de lo que dije?

-¿Qué quieres decir?

-¡Tengo rato hablándote aquí sobre la competencia de equitación el próximo mes y tú me hablas de Andrei y Yulia! Te estás obsesionando y cuando te obsesionas te pones terca y…

Tocaron a la puerta y por ella entró una mujer bajita y con lentes de lectura con un bolígrafo en la mano y que hablaba de una forma bastante peculiar como si tuviera una papa atravesada en la garganta, que a veces a Lena le daba ganas de reír, pero se contenía por respeto a ella. Vlad tuvo que morderse la lengua para evitar soltar la carcajada.

-Señorita Elena, afuera hay un joven que quiere hablar con usted de forma urgente-dijo, provocando que Vlad se pusiera completamente rojo por el esfuerzo de no reír. Por suerte, estaba de espaldas a ella y no veía, sin embargo Lena le hacía gestos con los ojos para que se calmara.

-¿Dijo su nombre?-preguntó la pelirroja, evitando mirar a la mujer y haciendo como que escribía.

-No, dijo que necesitaba hablar urgente con usted y que no tomaría mucho tiempo.-avisó la mujer.

-Así no puedo atenderlo, sin saber quién es…

-¿Le digo que está en una reunión?-preguntó la mujer. Ahora Vladimir parecía un tomate. Lena lo reprendió con la mirada.

-No… no, déjeme y salgo a atenderlo. Ya vengo, Vlad…

-No, Lena, yo ya me tengo que ir. Tengo mucho trabajo pendiente. Luego nos vemos.

Vladimir salió con paso apresurado, mientras Lena le dijo a su asistente que dejara pasar a la persona. Pasaron apenas 3 minutos y enseguida la puerta se abrió, dejando paso a un hombre alto, de cabello castaño y ojos negros. Lena sintió que le hirvió la sangre, pero se contuvo.

-¡Gusto verte de nuevo, Katina!-saludó Adam, con una gran sonrisa.

-¿Qué deseas, Thomas? Tengo mucho trabajo en este momento-soltó Lena, de una sola vez.

-Sólo era una visita para…

-Al grano-exigió, con dureza y sin mirarlo. Miraba a la computadora, pero que estaba atenta a todo.

-Quiero saber dónde vive Yulia Vólkova-respondió Adam

No pudo evitarlo, fue como una especie de acto reflejo el que soltara una risita burlona, para luego fruncir el ceño y mirarlo con incredulidad, fastidio y molestia.

-¿Para eso me interrumpes en mi trabajo?-preguntó, contrariada-¿Quién te piensas que eres?

-Sólo quiero saberlo para poder invitarla a salir, Elena. No veo problemas con que me digas la dirección

-¿Qué te hace pensar que te la voy a dar? Realmente… No te la voy a dar. ¿Tú no le diste tu fulana tarjeta para que ella te llamara?-preguntó, asombrada e irritada.

-Sí, se la di, pero hasta ahora no me ha llamado-admitió, fastidiado.

-Bueno, ese no es mi problema. No pienso darte su dirección, porque no tengo su autorización-declaró Lena, con vehemencia.

-¿Podrías llamarla y preguntarle?-insistió Adam.

-No, no puedo y no quiero llamarla. No voy a molestarla en cualquier cosa importante que esté haciendo para cumplir un capricho tuyo.
Adam observó seriamente a Lena y se levantó de mala gana para salir de la oficina.

-Bueno, entonces me voy. Nos estamos viendo, Elena-

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Todo transcurría en un agobiante silencio que se extendió a partir de que Lena diera la orden para comenzar a comer. El tintineo constante de los cubiertos al chocar con los platos era desquiciante, pero intentaba no prestarle atención.

Yulia permanecía callada, comiendo e intentando no mirar en dirección a la pelirroja, quien en ese momento estaba atenta a lo que le decía Mikhail en voz muy baja.

En ese momento se escuchó el timbre de la casa, pero nadie se inmutó. Unos segundos después una voz, que Lena reconoció muy bien y que le hizo revolver el estómago de incredulidad y rabia, habló.

-Buenas noches y buen provecho a todos-saludó Adam, con aire de solemnidad.

-¿Qué demo… ?

-¡Adam! ¡Pensé que ya no vendrías, hombre!-interrumpió Mikhail, levantándose de golpe para estrecharle la mano-Siéntate, le pediremos a María que te sirva.

Todos observaban muy callados la escena y enviaban miradas a Lena, quien en ese momento miró con incredulidad a Mikhail, con rostro que gritaba “Me has traicionado”. Para sorpresa y molestia de la pelirroja, vio como Adam aceptó la invitación de Mikhail y se sentó en el asiento vacío al lado de Yulia, saludándola con una gran sonrisa en los labios.

-¿Podrías, por favor, dejar de mirar así a Yulia?-preguntó Andrei, con voz inundada de molestia a Adam.

-Andrei… por favor…

-Sólo la saludaba, Katin. Nos conocimos en el club de equitación-dijo Adam, tranquilamente.

Lena abrió la boca para hablar, pero impresionantemente se había quedado muda ante aquella situación, miró a Mikhail, fulminándolo con la mirada. Andrei por su parte entrecerró los ojos y miró a Yulia y luego a Lena, con el rostro expresando rabia.

-¿Se puede saber a qué viniste a MI casa?-preguntó Lena, sin poder aguantarse más. Yulia advirtió el tono de irritación en su voz.

-Mikhail me invitó. Me lo conseguí justo al salir de tu oficina, Elena. Pensé que te lo habría mencionado.-comentó Adam, comenzando a comer lo que le servía María.

-Sí, lo siento, cariño. Olvidé mencionártelo cuando veníamos para acá. Espero no te moleste.

Lena, suspiró, intentando calmarse. Intentó sonreírle a Mikhail, pero sólo le salió una mueca torcida, apretando los dientes. Andrei se hallaba de igual manera y no dejaba de lanzarle miradas furiosas a Adam.

-¿Tú no eres el que hizo trampa en las competencias interclub de equitación el último año que Lena estuvo?-preguntó Mark, reconociendo por primera vez a Adam.

Lena frunció los labios y se tapó la boca, intentando no reírse de la cara de vergüenza que había puesto Adam.

-No, debes estar confundido-musitó Adam.

-¡Mark no está confundido! ¡Fuiste tú, porque yo también te vi!-saltó Denis, molestándose

-Bueno, chicos, es suficiente. Sigan comiendo-advirtió Lena, pero sonriendo disimuladamente.

-Entonces, Yulia… ¿Aceptas salir conmigo a tomar café mañana?-preguntó Adam, seductoramente.

-¡¿Qué?!-gritó Andrei, azorado.

-No puedo, Adam. Pero muchas gracias-respondió Yulia, sin mirarlo.

-¿Por qué no?

-No pierdas tu tiempo. Yulia no se fijaría en ti nunca, porque a ella le gusta…

-¡Me tengo que ir! ¡Acabo de recordar que tengo algo que hacer con los chicos de la banda!-interrumpió Yulia a Denis, levantándose-Discúlpenme. Nos vemos luego. Muchas gracias por invitarme, Andrei, Lena… .

La morena salió apresurada del comedor y Andrei se levantó también, siguiéndola. Todos se quedaron callados mirando a Lena, quien en ese momento se tapó el rostro, intentando calmarse. Denis rompió el silencio.

-Ya terminé, Lena.

-Está bien. Sube, cepíllate los dientes y acuéstate a dormir-murmuró la pelirroja.

-Yo también terminé-dijeron a la vez Mark, Niko, Katya y Vlad, levantándose y dejando solos a Lena, Mikhail y Adam.

-Creo que yo mejor me voy-dijo Adam, dejando los cubiertos a un lado y levantándose apresurado.

-¿Nos vemos mañana?-preguntó Mikhail.

-Sí, ahí estaré-respondió el hombre, saliendo del comedor.

Pasaron sólo unos segundos en silencio, hasta que Lena clavó su mirada en Mikhail, completamente disgustada.

-¿Qué demonios pensabas al invitarlo a MI casa?-preguntó Lena

-Me lo encontré cuando salía de tu oficina, cariño. Me dijo que había intentado pedirte la dirección de Yulia, pero que tú se la habías negado porque tú no tenías su permiso-explicó Mikhail, con una simpleza que molestó a Lena.

-¿Y por eso lo invitaste acá para que viniera a pedirle salir? Eres increíble.

Lena se levantó bruscamente y salió del comedor sin decir una palabra más. Subió a su habitación, cerró la puerta y se lanzó a la cama. No duró un minuto acostada cuando escuchó que llamaron a la puerta.

-No quiero hablar ahora, Mikhail-gritó.

-¡Soy Denis, Lena! ¿Puedo pasar?

Se quedó un rato pensando y luego se levantó para abrirle la puerta. Denis pasó y se sentó en la cama de su hermana.

-Necesito hablar de algo muy importante contigo, Lena. Se trata de Yul

Al principio frunció el ceño, por la seriedad con que hablaba su hermano pequeño, pero luego suavizó la mirada y sonrió levemente. Denis solía hablar a veces con ese aire de solemnidad que le causaba gracia y ternura a la vez.

-¿Qué pasó con Yulia?-preguntó Lena, intentando estar seria para que Denis notara que estaba interesada en lo que iba a decir.

-Está saliendo con Andrei y no me gusta porque no creo que hagan buena pareja-dijo Denis, enfurruñado. Lena sonrió y le revolvió el cabello.

-Ellos sí, están saliendo, porque son amigos. Nada más que eso. No son novios-dijo Lena-Además, ¿Qué te hace pensar que no hacen buena pareja?

-Porque Yulia no es feliz con él. Quiero decir, sí es feliz, porque es su amigo, pero no es con él con quien quiere estar y serlo-explicó Denis, con rostro preocupado.

-¿Y con quién crees que ella quiere estar, entonces?-

-Es obvio que quiere estar cont...

-¡Lena! ¡Lena! ¡Ábreme!

Lena se levantó para abrirle a Andrei. El chico estaba molesto y miraba a su hermana con fastidio.

-Denis, luego seguimos hablando. Anda a acostarte-pidió Lena mirando a su hermanito.

-Pero, yo llegué primero, Lena… ¡No es justo!-protestó Denis, molesto.

-Te dije que luego hablamos.

-¡Ufaaaa! Al final siempre es lo mismo-chilló Denis, saliendo del cuarto y dejando a Andrei y Lena solos.

-¿Se puede saber por qué no me dijiste que Yulia y Adam se habían conocido en el club?-preguntó Andrei, frunciendo el ceño.

-No creí que fuera necesario-admitió Lena, impasible.

-¡¿Acaso no sabes quién es Adam?! ¡¿No lo conoces?!-protestó Andrei, incrédulo.

-Te agradecería que no me hables en ese tono-replicó Lena.

Andrei soltó un bufido de exasperación y salió de la habitación dando un portazo.

Capítulo 12: Dame un día.

El despertador sonó como si fuera una orquesta. Lo había puesto con el volumen bajo, pero curiosamente todas las mañanas sonaba endemoniadamente alto y ésta vez no fue la excepción. Lo quiso apagar con un golpe, pero lo único que hizo fue tumbarlo de la mesita mientras seguía sonando espantosamente. Inhaló y exhaló, pidiendo al cielo algo de paciencia.

Se movió un poco para que su mano tanteara el suelo buscando el ruidoso aparato.

-¡LENA!

Todo sucedió en fracción de segundos, en su intento por levantarse de golpe, haló con ella las sábanas que tenía enrollada en su cuerpo y se cayó de la cama con un ruido sordo que luego fue sustituido por el sonido de su cabeza golpeando contra la mesita y luego de su frente pegando fuertemente contra el reloj despertador que se había caído.

-¡Owww! ¡**** sea!-gritó Lena, sintiendo un dolor agudo y punzante en la frente que luego se extendió por toda la cabeza, dejándola aturdida por unos segundos.

Se le llenaron los ojos de lágrimas, se llevó la mano a la frente y notó que se había roto un poco, tenía sangre, pero no era mucha, así que se levantó tambaleándose y salió corriendo hacia donde había escuchado el grito.

-¡LENA AYUDAME!

-¡¿Se puede saber qué demonios comiste?!

Los gritos venían del baño, entró y se encontró con Katya quien tenía a Denis abrazando el retrete y vomitando.

-¡Denis! ¿Qué te pasó?-preguntó Lena, preocupada. Se acercó a él y viendo que hacía más esfuerzo por vomitar, lo tomó por detrás y presionó suavemente cerca del estómago para ayudarlo. De inmediato, las arcadas del chico vinieron y vomitó de nuevo.

-¿Desde cuándo está así, Katya?-preguntó Lena, tomando en sus brazos a Denis y ayudándole a lavarse el rostro en el lavamanos. Estaba completamente rojo por el esfuerzo.

-No sé, escuché los gritos y vine corriendo-respondió Katya, dándole una toalla a Lena.

-Denis… cielo, ¿No tienes más ganas de vomitar?-preguntó Lena, sentando un momento en el retrete al chico quien se veía mareado.-Denis… responde… cariño… ¡Denis!

El chico se tambaleó y cayó desmayado encima de Lena, quien lo sostuvo de inmediato y lo cargó para llevarlo hacia su habitación.

-Katya, dile a María que venga de inmediato y luego llama a Kravtsov para que venga de emergencia-apremió Lena, acostando a Denis en su cama y arropándolo con las sábanas. Estaba pálido. Le alzó los pies levemente y esperó.

-Lena… -murmuró Denis, recobrándose.

-No hables, cielo. Pronto te pondrás bien-susurró Lena, acariciándole la frente y el cabello. Al parecer tenía fiebre.

-Me siento mal… -susurró, respirando con dificultad.

-Tranquilo, yo te voy a cuidar

-¡Se… Lena! ¿Qué sucedió con el niño Denis?-preguntó María, llegando a la habitación con un termómetro y poniéndoselo en la boca al chico.

-No sé, debe ser una indigestión o algo-respondió la pelirroja.

-El Doctor ya viene en camino-dijo Katya, entrando también.

-Bien. ¿Quieres agua, Denis?-preguntó Lena, acariciando aún el cabello del chico.

-No… Lena… ¿Qué te pasó en la frente?-preguntó Denis, notando el golpe de su hermana.

-Un pequeño golpe que me di hace rato, nada grave-dijo, restándole importancia.

-¿Por mi culpa?-preguntó el chico, avergonzado.

-De ninguna manera. ¿Qué te duele?-

-La panza

-Ya te vas a poner bien-respondió, quitándole el termómetro de la boca y observándolo-Tienes algo de fiebre. Bueno, mientras esperamos al doctor, María quédate un momento cuidándolo, ya yo vengo. Me avisas si llega.

Lena salió de la habitación para ir a la suya, Katya la siguió.

-¿Qué te pasó en la frente?-preguntó Katya.

-Ya dije que fue un golpe que me di, no es grave, así que puedes quedarte tranquila.-respondió Lena, caminando al baño para asearse.

-¿Cómo te hiciste ese golpe?-preguntó

-Me caí de la cama y me golpeé con la mesa y luego contra el reloj. Katya, por favor dame un momento para ducharme, ya voy a salir.

Cerró la puerta del baño y se sentó un momento en el retrete. Se cubrió el rostro con las manos, sintiendo un gran dolor de cabeza que le taladraba. Resolvió que ese día se quedaría a cuidar a su hermano y le encargaría a Vladimir algunos trabajos pendientes. Pensó en sus padres, deseaba que estuvieran ahí con ella, para decirle cómo debía cuidar a su hermanito, para que le guiaran como llevar aquella familia loca que tenía.

Salió ya arreglada de su habitación y se dirigió a la habitación de Denis. El Doctor ya había llegado y ahora lo examinaba al niño, escultándolo y luego sacándole la lengua con una paleta.

-Elena, ¿Cómo estás?-preguntó el doctor, con una sonrisa , mientras le daba masajes en el estómago al chico.

-Bien, Kravtsov ¿Y tú?

-Muy bien… Elena, Denis no tiene más nada que una indigestión-explicó el doctor- Probablemente haya comido algo ayer que le cayó mal. Yo digo que este chico se quede hoy acostado, reposando y para evitar la deshidratación… debe tomar esto.-dijo, entregándole a Lena unas indicaciones con el nombre del medicamento.

-¿Cuántas veces?-preguntó Lena, mirando el papel.

-Cada vez que vaya a comer.

-¿Me voy a poner bien?-preguntó Denis.

-Por supuesto, campeón. Pronto estarás bien y ya sabes… Nada de comer dulces por hoy-respondió el doctor con una sonrisa y revolviéndole el cabello.

-Bueno, te agradezco que hayas venido, Kravtsov-dijo Lena, saliendo de la habitación con el hombre.

-Siempre que quieras, Elena. Los cuidas muy bien a tus hermanos. Sergey e Inessa estarían muy orgullosos de ti-dijo Kravtsov, bajando las escaleras.

-A veces creo que me volveré loca con ellos-murmuró la pelirroja, con tristeza.

-Nada de eso. Ellos te necesitan y tú a ellos, estoy seguro que todo saldrá bien-

-Gracias de nuevo

-Me llamas si hay alguna novedad, aunque no creo porque ya le bajó la fiebre y ya lo veo un poco mejor. Adiós, Elena-dijo, saliendo de la mansión.

-Que te vaya bien.

Cerró la puerta y apoyó la espalda en ella, suspirando.

-¡Lena!

-¡Voy!

---------------------------------------------------

Bajó corriendo las escaleras y antes de llegar pegó un salto del antepenúltimo escalón y abrió la puerta.

-¡Tío! ¿Cómo va todo?-saludó Yulia con una sonrisa y dejando pasar al hombre.

-Muy bien, Yulia. Y tú también debes estar bien ¿O me equivoco?

Yulia frunció el ceño y miró confundida a su tío, quien le devolvía la mirada con una sonrisa cómplice.

-¿De qué hablas, tío?-preguntó, sin entender.

-Míralo por ti misma-anunció Greg, sacando de su chaqueta un periódico doblado y pasándoselo a Yulia-Ahora te tienen en la mira, al parecer.

Yulia miró incrédula la gran foto de ella misma con Andrei, en el centro comercial al que habían ido y donde el pelirrojo la había besado. Quiso que la tierra la tragara. Encima de la foto el titular decía: “Yulia Vólkova y ¿Andrei Katin?”. Enojada, dobló el periódico y se lo entregó a Greg.

-No es lo que parece, Greg-dijo Yulia, molesta.

-¿Ah no? Pensé que era un beso. La última vez que nos vimos me pareció que quien te gustaba era su hermana mayor-replicó Greg, alzando las cejas de modo gracioso.

-Lo que quiero decir es que… bien, sí es un beso, pero él y yo no somos novios ni nada que se le parezca. Él se me declaró y me besó, pero yo no le seguí y enseguida me separé y…

-¡Hey sobrina! Tranquilízate, ¿Bien?-pidió Greg, poniendo una mano sobre su hombro-Yo te entiendo, sólo bromeaba… Ya me parecía que tenías tu versión de los hechos y sé que lo que me dices es así. Una imagen vale más que mil palabras, pero tus palabras suelen valer más que miles de imágenes. Te conozco desde que eras una niña.

-Gracias, tío… pero ahora tengo otro lío-murmuró Yulia -Si Lena ve esa foto va a pensar mal, si es que ya no la vio y está buscándome con el FBI.

-¿Por qué? ¿Entre tú y ella ha pasado algo ya?-preguntó Greg, sentándose en el mueble.

-Nada de eso. Ella no sabe que me gusta, pero eso es aparte… Lo que quiero decir es que ella me advirtió de que no quería que hiciera sufrir a su hermano… yo le dije que entre él y yo no había nada, todo eso fue antes de ésta foto y ahora…

-No te va a creer… pero igual, Yul, no veo el problema, le dices que ahora si son…

-¡No, tío! ¿No lo entiendes? Ella va a creer que sólo estoy jugando con su hermano, porque ayer mismo me pidió salir alguien más, todo enfrente de ellos y… todo se va a ir al caño.

-¿Aceptaste la invitación de esa persona?-preguntó Greg

-No

-¿Estás jugando con su hermano?

-No

-¿Entonces de qué te preocupas? Si ella ve la foto y piensa mal, es su problema.-

Greg tenía razón. No sabía de qué tanto se preocupaba. En ese momento sonó su celular y lo atendió. Era Andrei.

-Hola, Andrei ¿Qué pasó?

-Denis está enfermo y está pidiendo que vengas a la casa, porque quiere verte. ¿Puedes venir?-

-¡Claro que puedo! ¿Qué tiene?-preguntó Yulia, preocupada.

-Tranquila, Yul. Ya está mejor, sólo que comió demasiados dulces ayer y le dio una indigestión. ¿Le digo que vienes?

-Sí, dile que yo voy. Gracias por avisarme, Andrei.

-Por nada, Yul-

Colgó y apenas lo hizo, volvió a sonar de nuevo.

-¿Diga?-atendió Yulia.

-¿Yulia? Soy yo Adam. ¿Cómo estás?

Yulia frunció el ceño, confundida, ¿Cómo había conseguido el número?. Miró a su tío, quien ahora la miraba preguntándole con la mirada quién era ese.

-¿Yulia? ¿Estás ahí?

-Sí, sí, aquí estoy-contestó- ¿Cómo conseguiste mi número?-preguntó.

-Tengo mis contactos. Entonces ¿Aceptas salir conmigo a tomar un café?-

-Ehh… ya tomé café, muchas gracias… además, hoy tengo que salir, voy a estar ocupada-respondió Yulia.

-¿Y mañana no puede ser?-insistió, con voz desesperada.

-No creo. Lo siento-negó la morena, rezando porque colgara.

-Te haces la difícil… Bueno, supongo que será en otra oportunidad, hasta luego, amor-

No le dio tiempo de decirle que no podía en ninguna otra oportunidad y ya había colgado. Además, ¿Le había llamado… ?

-¿Amor? Mucha confianza… -se dijo para si misma.

-¿Quién era?-preguntó Greg, con curiosidad.

-El chico que me invitó ayer en casa de los Katin a salir-respondió Yulia, dejando su celular al lado.

-¿Te invitó de nuevo?-preguntó él. Yulia asintió pesadamente.

-Sí, pero lo rechacé. A Lena muy bien no le cae. La vez que fuimos al club de equitación donde ella practica, parecía muy molesta de verlo y hasta pagó su mal humor conmigo.

-¿Por qué?-preguntó Greg, frunciendo el ceño

-Realmente ni idea… Bueno, tío, me voy porque tengo que ir a visitar al hermanito de Lena que está enfermo-dijo Yulia, levantándose para recoger su bolso y las llaves del auto-¿Quieres que te lleve a algún lugar?

-Sí, me puedes llevar a mi casa.

-Bien, vamos.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

El golpe en la frente ahora era sólo una pequeña cortada, nada grave, pero estaba rojo y parecía un grano desde lejos.

-¡Deja de reírte, Vlad!-chilló Lena, molesta y viéndose en un espejo.

-Pero es que… me imagino tú cayéndote de la cama y… ¡Es demasiado gracioso! ¡Tendría que haberte visto!-replicó él, riéndose a carcajadas

-Parece un grano, horrible…

-¿Dónde está Mikhail?

-Debe estar trabajando

-Ahh… Y… ¿Viste la foto en el diario?-preguntó Vlad, apartando la mirada de Lena.

-No. ¿Cuál foto?-preguntó ella, sin prestar mucha atención y leyendo cada e-mail que le enviaban a su cuenta.

-¿No has visto el periódico?-preguntó Vladimir, confundido.

-No… ¡Uy hablando de eso! ¡Olvidé buscarlo afuera! Ya vengo.

Salió corriendo del despacho y salió de la casa para buscar el periódico en el buzón. Apenas lo agarró, vio un auto estacionarse y del mismo salió Yulia.

-Hola, Yulia-saludó Lena, ausentemente y abriéndole la reja-Denis está arriba en su habitación.

-Hola, Lena. Gracias

Yulia pasó por al lado de Lena, quien iba abriendo el periódico, cuando ya iba llegando a la puerta para entrar, sonó el teléfono y Lena corrió a atenderlo. Yulia ya iba a seguir, pero escuchó su nombre.

-¿No te bastó con molestarnos ayer que ahora también molestas por teléfono llamando a Yulia? ¿No te dio su teléfono o qué?-preguntó Lena, enojándose.

-¿Qué pasa conmigo?-preguntó Yulia, confundida. Lena la miró y le hizo una señal de que se callara.

-Era mi hermana hablándome-mintió Lena, viendo a Yulia -No está aquí, Thomas. Deja de molestar y… ¡Te dije que no!.... ¿Quieres que te la llame para que veas que no está?... ¡YUUUUULIAAAAA!-gritó Lena, a la vez que le tapaba la boca a la morena para que no hablara-¿Ves? No está… ¡¿Enamorada de quién?!...¡¿Quién te dijo eso?! … ¡No sé de qué hablas y ahora por favor, deja de molestar! ¡No llames más! ¡Adiós!

Lena colgó y enseguida se puso a buscar en el periódico lo que le había dicho Vladimir. Yulia se quedó viendo que era el mismo que su tío le había mostrado.

-Lena, referente a una foto que…

-¡¿Qué?!-gritó Lena, viendo la foto de Andrei y Yulia dándose un beso-¡¿Qué es esto?! ¡Tú me dijiste que no eran novios!

-Y es cierto, no somos novios ni nada de eso, eso fue sólo un error que…

-¿Besaste a mi hermano por error?-preguntó Lena, sin poder creerlo-Por favor, Yulia, no nací ayer.

-Yo sé, lo que quiero decir es que…

-Fui yo quien besó a Yulia.

Lena y Yulia voltearon para ver a Andrei bajando las escaleras.

-Yulia y yo no somos novios. Eso fue sólo un malentendido que… lamentablemente la prensa lo sacó como no era.-explicó Andrei, tranquilamente y encogiendo los hombros.

-¿Entonces no… no están… saliendo?-preguntó Lena, sintiéndose tonta.

-No-respondieron Yulia y Andrei a la vez.

-Oh...bueno… supongo que debo pedirles disculpas a los dos, entonces-murmuró Lena, sonrojándose. Yulia no pudo creer lo que sus ojos veían, era los más adorable ver a la pelirroja sonrojada.

-Por mí está bien-dijo Andrei-Bueno, nos vemos, voy a salir un momento.

-¿A dónde?-preguntaron Lena y Yulia a la vez. Andrei soltó una risita.

-Voy a verme con unos amigos que no veo desde hace tiempo, chau.

Andrei salió, dejando en la sala de estar a Lena y Yulia solas. Ambas se miraron y sonrieron apenadas.

-¡LENAAAAAA!

-¡Denis!

Lena salió corriendo por las escaleras, tropezando en el camino con un escalón, pero Yulia la sostuvo y las dos corrieron a la habitación de Denis.

-¡Denis! ¿Estás bien?-preguntó Lena, nerviosa y viendo a su hermanito acostado en la cama.

-Sí, Lena, tranquila, sólo quería ver cuánto tardabas en llegar hasta aquí-respondió Denis, con una sonrisa

-¡Hola, Genio!-saludó Yulia, entrando a la habitación.

-¡Yul! ¡Sabía que vendrías!-exclamó Denis, saltando encima de la cama y abrazando a la morena.

En ese momento Lena, se sintió molesta, Denis la había asustado con aquel grito y resultó que no era nada. Salió de la habitación, dejando a su hermano y a Yulia solos, pero cuando ya iba llegando a la puerta para salir un momento al patio, una mano la detuvo.

-Lena… ¿Qué sucede?-preguntó Yulia, preocupada.

Lena volteó y la miró, viendo a los ojos azules de Yulia que la observaban, confundida. Sin poder refrenarse se lanzó hacia ella y la abrazó con fuerza.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:21 pm

Capítulo 13: Te enseño a aterrizar.

El aire. ¿A dónde había ido cuando más lo necesitaba? Por un momento creyó quedarse vacía de emociones, para luego sentir que todas arrasaban de una sola vez en cada parte de su ser, haciéndole pensar que nada volvería a ser igual.

La estaba abrazando y por un momento pensó que se había vuelto ciega de los brazos. CIEGA DE LOS BRAZOS. DiosZeusMerlín. ¿En qué demonios estaba pensando? Obviamente no lo hacía y cuando algo pareció hacerle ‘clic’ en algún lugar de su mente, se dio cuenta que estaba abrazándola también, con una infinita ternura, con todo lo que la amaba. Deseaba estar con ella así por siempre. Nunca le alcanzaría el tiempo, ni la vida para sostenerla de aquella manera.

Lena lloraba y un nudo en el pecho y en la garganta se le hizo a Yulia. ¿Se suponía que aquella felicidad momentánea que sintió al ser abrazada por ella, se iría tan rápidamente?

-No puedo seguir...no puedo...

-Lena… ¿Qué sucede?...Elena…

Enseguida Lena se apartó y se limpió las lágrimas. Odiaba que la vieran vulnerable, sentirse frágil, que la vieran llorar.

-Lo siento, no debí… si te incomodé, perdóname, yo…

-No. No me incomodas de ninguna forma-admitió Yulia-¿Quieres salir un momento al jardín? Por si necesitas tomar aire y calmarte…

Lena asintió y abrió la puerta, dejando salir a Yulia primero para luego pasar ella y acercarse a un banquito cerca de un árbol. Se sentó y cubrió su rostro con las manos.

Yulia se acercó también y se sentó a su lado, tenía miedo de tocarla, pero cuando ya lo iba a hacer, la pelirroja levantó el rostro y se quedó mirando hacia el frente.

-Lamento que hayas tenido que verme así. No me gusta que me vean llorar-masculló, intentando calmarse.

-¿Por qué?-preguntó Yulia.

-Necesito ser fuerte por mis hermanos. Si me vieran así… Mis padres querrían que yo…

-… fueras feliz-interrumpió Yulia-Ser fuerte no es sinónimo de no llorar y no sentir.

-A veces siento que todo se me viene encima. Que no podré seguir manteniendo a mis hermanos… pero cuando pienso en mis padres… -se detuvo un instante y miró fijamente a Yulia-… es como una nueva razón para continuar.

Una nueva lágrima corrió por la mejilla de Lena, y sin poder controlarse, Yulia alzó la mano y con el pulgar se la limpió. Luego se fijó en el golpe en la frente de Lena y con la punta de los dedos, la tocó con mucho cuidado, mientras la observaba detenidamente.

-¿Qué te hiciste ahí?-preguntó Yulia en un susurro, aun tocando su frente.

-Me… caí d-de la cama… y me golpeé con la mesa.

Yulia seguía acariciando, como si así lograra curar sus heridas. En un segundo, la mano de Lena la detuvo, deteniendo cada suave roce de sus dedos con su piel y la miró fijamente a los ojos. Sin poder apartar la mirada, acarició la mejilla de Yulia muy lentamente y sin saber en qué momento, su mirada descendió a sus labios. Casi pudo sentir como se quedaba sin aire y por eso apartó la mano rápidamente, como si se hubiera quemado.

-Lo siento…

Un minuto y al siguiente ya se había ido, la vio caminar apresurada hacia dentro de la casa y entrar. Soltó el aire, que no sabía en qué momento había comenzado a sostener y se quedó ahí, con una sonrisa estúpida en su rostro.

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-¡Lena! Ya te iba a buscar. Pensé que te había tragado el buzón-dijo Vladimir, viéndola entrar al despacho.

-¿Huh?-preguntó Lena, sin entender y frunciendo el ceño.

-El buzón, Lena. ¿No fuiste a buscar el periódico?-inquirió Vlad.

-¿El periódico? ¿Cuál periódico? No te entien… ¡Ahhh el periódico! Sí… no… no sé dónde lo puse…

Lena se sentó en la silla detrás de su escritorio y se puso a hurgar entre sus papeles. No sabía por qué lo hacía, no sabía siquiera qué era lo que buscaba, incluso pensó que no buscaba nada y sólo lo hacía como acto reflejo para evitar tener que pensar. Vlad se quedó viendo a la pelirroja, observando aquel comportamiento tan extraño en ella y supo enseguida que algo le había pasado. A pesar que llevaba años sin verla así, conocía esa forma que ella tenía de mantener su mente ocupada haciendo cosas que bien podrían parecer normales, pero que eran señal de una sola cosa o tal vez varias. Podía elegir. Pero la primera vez que la vio así, había sido en el instituto y Lena había llegado de la clase de Inglés, completamente distraída, le respondía con evasivas y buscaba dentro de su casillero algo que nunca encontraba. Tal como ahora hacía.

-Muy bien, Lena ¿A quién besaste?-preguntó Vladimir, seriamente y mirándola fijamente.

La búsqueda de lo que sea que Lena estaba buscando se detuvo ahí. La pelirroja frunció el ceño y alzó la mirada para encontrarse con los ojos verdes oscuros inquisitivos de su amigo, quien se había cruzado de brazos esperando una respuesta.

-¿Cómo que a quién besé? ¿De qué hablas?-preguntó Lena, teniendo unas ganas de reírse incontrolablemente y no sabía por qué.

-Te conozco, Lena. La primera vez que te vi así fue cuando…

-Cállate, Vlad

-¿Entonces sí besaste a alguien y no fue Mikhail?-preguntó Vladimir, comenzando a sonreír incrédulo.

-¡No seas idiota! ¡¿Qué te pasa?! ¡Por supuesto que no!-exclamó Lena, lanzándole un libro que Vlad logró atrapar en el aire.

-¿Entonces qué? No entiendo por qué actúas así como si… quisieras esconder algo que hiciste. Te recuerdo que fuiste tú la que…

-Pues te has equivocado ésta vez. Estoy buscando algo… muy importante-dijo, comenzando a buscar de nuevo por su escritorio.

-¿Y qué es eso tan importante? Dímelo y te ayudo-dijo Vladimir, acercándose y comenzando a hurgar entre los papeles él también.

-¡Suelta eso!-gruñó Lena, arrancándole de la mano un libro-¡No estoy buscando nada! ¿Está bien? Y no… no he besado a nadie y no comenzaré a responderte preguntas de nada, simplemente… Me distraje porque estaba con Denis que me había llamado, eso es todo.

-Mmm… bueno… pensé que había sido más interesante. Si habías besado a alguien que no era Mikhail, me hubiera divertido viendo tu cara.

-JA JA. Estúpido. ¿Y qué te hace pensar que fue un beso?

Se arrepintió. En el mismo momento se arrepintió y quiso caerse de nuevo de la cama y pegarse mil veces contra el despertador. Vladimir le sonrió con complicidad y le guiñó un ojo. Sin embargo no dijo nada, prefería que ella misma hablara cuando quisiera. Que al final lo descubriría.

Lena conocía esa mirada de ganador en él, la odiaba, porque sabía que él sabía que sabía mucho, bueno en realidad no sabía nada, pero era como si así lo fuera y eso comenzaría a atormentarla.

No entendía qué le había pasado con Yulia en el jardín, deseaba que todo aquello que sintió por algunos minutos allá fuera hubiera sido sólo un sueño, un sueño muy loco en el que no quería pensar, porque si comenzaba a hacerlo, se obsesionaría y se pondría muy terca. No quería ni imaginarlo.

-… entonces, ¿Te parece que nos inscriba a los dos para la competencia de equitación?-preguntó Vladimir

-¿Cuál competencia de equitación?-preguntó Lena, confundida.

-¡Elena! ¡De la que te hablé la otra vez!...Ahhh sí es verdad… aquella vez tampoco me estabas escuchando por estar pensando en la relación de Andrei y Yulia.

No respondió. No quería pensar en Yulia en aquel momento, ni quería pensar en más nada. Tal vez si aceptaba asistir a aquella competencia, se distraería un rato. Vladimir seguía mirándola expectante.

-Muy bien… asistiré a la competencia-accedió Lena, suspirando.

-¡Esa es mi chica!-exclamó Vladimir, contento.

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-Hey, ¿Qué haces ahí?

-Ah, hola, Katya. ¿Cómo te va?-saludó Yulia, apenas con una sonrisa.

-Bien... ¿Qué haces aquí? Denis y Mark están preguntando por ti allá dentro-dijo Katya, sentándose al lado de Yulia

-Dentro de un rato entro, gracias.

Katya sonrió apenas y frunció el ceño, confundida.

-¿Pasa algo con Andrei?-preguntó

-No, con él todo bien. Tu hermano es...

-Un pesado, lo sé...lo conozco y es insoportable, pero igual lo quiero. Aunque no tanto cuando se pone fastidioso con que quiere que le termine a Igor.

-¿Igor?-preguntó Yulia, dándose cuenta que apenas sabía de Katya.

-Sí, mi novio. Andrei está empeñado en que no me conviene-explicó, rodando los ojos en señal de fastidio.-Ahorita iba a verlo, aprovechando que él no está y no puede darme la lata.

-¿Y qué dice Lena?-preguntó Yulia con curiosidad.

-No dice nada, no lo conoce. Ni siquiera sabe que tengo novio, porque no quiero que lo sepa. Si lo llegara a conocer lo reprobaría de inmediato, es muy cuida ella-

-¿Por qué crees que no lo aceptaría?

-Porque tiene piercings y se viste así todo que parece un mala conducta-respondió riéndose y causando una sonrisa en Yulia-¡No le vayas a decir a Lena! Me mataría si se entera.

-No te preocupes. Por mí no se enterará.

-Gracias y...oye ¿Te pasa algo? Te noto así medio distraída...nunca te imaginé así cuando te veía en la televisión...Quiero decir...te veías más...

-¿Loca?-le ayudó Yulia, sonriendo con complicidad.

-Sí, más o menos eso-murmuró Katya.

-Pfff! No sé...supongo que no somos lo que todos piensan. Con los chicos de la banda me divierto un montón, ellos son como mis hermanos y...cuando estamos juntos hacemos cantidad de cosas locas que a veces acaban mal, pero...son divertidas y...ahora no los he visto en varias semanas y ha sido como...extraño... ¿Entiendes?-explicó Yulia. Katya asintió y sonrió.

-¿Por eso estás así?-preguntó Katya.

-No-negó Yulia, riéndose y causando una mirada de confusión en Katya-No estoy así por ellos...o bueno, en parte sí, pero no es todo...

-Hay algo más entonces...-provocó Katya, sonriendo cómplice.

-Algo así.

-Cuéntame...

-¿Tú no tenías que ir con tu novio?-preguntó Yulia, sonriendo y alzando una ceja.

-Igor puede esperar. Cuéntame-insistió, sonriendo cada vez más.

-No te va a gustar, además que es muy aburrido de contar-

-Si me dices que no me va a gustar, más ganas me va a dar que me cuentes. Anda, no puede ser tan malo.

-Esto sí-aseguró Yulia, no queriendo mirarla a los ojos.

-¿Estás en drogas?-preguntó Katya, frunciendo el ceño.

-¡Noo! Eso no.

-¡Estás embarazada de Andrei!-chilló Katya

-¡Nooo! ¡Estás loca!-saltó Yulia, escandalizada.

-Entonces no se me ocurre nada lo suficientemente malo como para que no me guste-admitió Katya, pensativa.

-¿No te gustaría que estuviera embarazada de tu hermano?-preguntó Yulia, sorprendida.

-No, no me gustaría. Al principio, claro está, pero luego...por ser mi sobrino lo aceptaría y...además que...Andrei y tú no son nada compatibles-respondió Katya, frunciendo los labios.

-Sí, lo sospeché...

-¿Entonces? ¿No me dirás eso tan malo que según tú no me va a gustar? Las drogas y tú embarazada de Andrei es lo único que se me ocurre.

Miró a Katya fijamente y supo que podía confiar en ella, sin embargo sentía miedo de decirle. Había una parte que le decía que después de decirle a ella, se liberaría un poco más de la presión, pero la otra le decía que esperara un poco más.

-No te va a gustar-murmuró entre dientes.

-Inténtalo.

Yulia tomó aire y apartó la mirada, cerrando los ojos.

-Me gusta Lena

Esperó. Esperó oír un grito, sentir golpes, esperó que algo sucediera, pero nada pasó. Se atrevió a mirar de reojo a Katya. Ella estaba mirándola imperturbable. Tal vez no había escuchado lo que dijo y necesitaba decirlo más alto.

-¿Me escuchaste, Katya?-preguntó Yulia, intentando calmarse.

-Claro. Te gusta Lena, ¿Y qué más o eso fue todo?-respondió Katya, tranquilamente.

Yulia frunció el ceño y pensó que tal vez aquella familia era más loca de lo que pensaba.

-A ver Katya, tal vez no lo entendiste bien, pero me gusta Lena, tu hermana. Me gusta. ¿Entiendes? Me gusta no sólo como amiga...

-Yulia...dime algo que no sepa, me estás hartando. ¿Dónde está lo malo que me ibas a contar?-pidió Katya, desesperándose.

-¡Pero si ya te lo conté!

-¡¿Cuándo?! ¡Sólo me repites una y otra vez lo que ya sé!

-¿Ya lo sabías?-preguntó Yulia, aturdida,

-Bah, no es nuevo, Yulia. Denis me lo contó la vez que Lena y tú fueron al club.

-Oh. Bueno.

-¿Me vas a contar qué hay de malo en que te guste Lena? Si de verdad te gusta, juégatela por ella.

-Está con Mikhail-le recordó Yulia, molestándose.

-¿Y eso qué? Mikhail es el idiota, no le interesa Lena, sólo su dinero. Además, ella necesita alguien como tú, alguien que le haga sonreír, alguien que le haga jugarse por lo que quiere y que rompa ese glaciar que se ha construido durante todo este tiempo...

-Yo no...

-Tú sí. Lena se la pasa metida de cabeza en su trabajo y en cuidarnos que a veces hasta se le olvida que ella misma necesita vivir. Sólo que no se da cuenta.

-A Lena sí le gusta Mikhail-replicó Yulia, secamente.

-Lena CREE que le gusta Mikhail y es en ésta parte de la historia donde entras tú...para borrar el “Cree que le gusta Mikhail” y poner el “ama a Yulia”.

Le gustaba aquello. Aquella frase le gustaba demasiado y por un instante pensó que todo tenía sentido. Sonrió, imaginando como sería si así fuera.

-¡Oigan!-llamó una voz. Yulia y Katya alzaron la mirada y vieron a Mikhail-¿Lena está en casa?-preguntó.

-Es obvio ¿No? Se quedó cuidando a mi hermano enfermo-soltó Katya, molesta.

-Oh bueno, gracias-dijo Mikhail, entrando a la casa.

-Gracias las que hace el mono... idiota-murmuró Katya, entre dientes y levantándose-¿Me presentarás algún día a los chicos de la banda?-preguntó, mirando a Yulia.

-Claro, dime cuándo y te los presento-accedió Yulia, sonriendo.

-Perfecto. Ahora si me disculpas, tengo que irme antes que llegue...

-¿Antes que llegue quién?-preguntó Andrei, que acababa de llegar-No irás a verte con el drogadicto de Igor, ¿O sí?

-Solo una pregunta ¿Qué-Te-Importa?-replicó Katya, fastidiada.

-¡Soy tu hermano y me importa, porque eres muy pequeña para andar con ese idiota!

Katya soltó una risita y cuando ya se iba, la voz de Andrei la detuvo.

-¡Te advierto que si sales por esa reja le diré a Lena!

-¿Decirme qué?

Capítulo 14: Una hermosa mentira.

Lena se quedó mirando inquisitivamente, pasando la mirada entre Andrei y Katya, quienes se habían quedado mudos y se miraban entre sí, como buscando una forma de comenzar.

-¿Andrei? Estoy esperando ¿Qué pasó con Katya?-insistió la pelirroja, alzando las cejas.

-Ella…

-Yo la invité a conocer a los chicos de la banda-soltó Yulia, sin pensar. Katya y Andrei se la quedaron mirando incrédulos y Lena frunció los labios, no sabía si creer aquello.

-¿Eso es todo? Pensé que sería algo mucho más grave, algo que me estaban ocultando y que…

-¡No! Lena, naaah, ¿Cómo crees, Lena? ¿Ocultarte algo? No, definitivamente no. Era eso nada más-dijo Katya, sonriendo y dándole gracias mentalmente a Yulia.

-Yo creo…

-¿Qué es lo que crees, Andrei?-preguntó Yulia, rogándole con la mirada que se callara. Andrei suspiró y rodó los ojos.

-Creo que no está bien que la dejes ir a conocer a esos chicos… Lena, porque no los conocemos, no sabemos si…

-¿Estás insinuando que mis amigos son mala influencia?-preguntó Yulia, haciéndose la ofendida para seguirle el juego a Andrei.

-¡No, Yul! Lo que quiero decir es que Katya no debería… no debería salir sin el permiso expreso de Lena. No me parece justo que ella no sepa nada y que…

-Más te vale. Porque esos chicos son como mis hermanos y son buenos, realmente buenos y muy trabajadores.

-No lo niego, Yul, es que mira. Lena es nuestra hermana y ella tiene todo el derecho a…

-Basta los dos. Se acabó-pidió Lena, cansada de escucharlos-Andrei, no veo el problema en que Katya conozca a los amigos de Yulia, claro está si son como ella dice que son-dijo ahora, mirando fijamente a Yulia.

-¡Sí, claro! Sí lo son. Si quieres te los presento a ti también para que…

-No, no hace falta. Confío en tu palabra-dijo Lena.

-Bueeeno...yo me voy, porque...tengo que conocer a los amigos de Yul y...

-¡¿Ahora?!-preguntó Yulia, confundida. Lena frunció el ceño y Andrei se tapó la cara con las manos.

-Yulia, no es hora de bromear. Discúlpala Lena, la pobre está un poquito enamorada de...

-¡Katya, vámonos! Nos deben estar esperando-saltó Yulia, pellizcándola a Katya sutilmente en el brazo, provocando las miradas suspicaces de Andrei y Lena.

-Déjame terminar...lo que decía es que Yul está un poquito enamorada de la vida y...la vida, la vida suele ser ingrata con ella, no le presta mucha atención, la trata un poquito distante, pero ella igual sigue ahí, porque le gusta la vida ¿Entiendes, Lena? LE GUSTA demasiado la vida.

Yulia quería que la tragara la tierra, sentía ganas de desaparecer y llevarse con ella a Katya de los pies. Era obvio que Lena, por la cara que tenía, no entendía una sola palabra de lo que Katya había dicho.

-Bueno, pueden irse, pero regresen temprano-dijo Lena, todavía confundida.

-Lena, ¿Puedo ir yo también?-preguntó Andrei, ganándose la mirada de fastidio de Katya-También quiero conocer a los chicos de la banda.

-Claro, no lleguen tarde.

Katya le lanzó una mirada de odio a su hermano, mientras caminaba fuera de la casa con Yulia y Andrei. Una vez que estuvieron fuera de la vista de Lena. Katya se atravesó enfrente de Andrei para detenerlo.

-¡¿Te puedes morir?! ¡Me tienes podrida!-le espetó, molesta y enseguida volteándose para irse.

-¡Eres una malcriada y una desagradecida! ¡Eso es lo que eres!-le respondió Andrei, con una sonrisa cínica, volteó a mirar a Yulia, quien lo miraba con desaprobación-¿Qué?-preguntó, confundido.

-Nada, Andrei. Vamos antes que se nos escape y tengamos que decirle a Lena.

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Ya se había dormido por fin. Cerró la tapa del cuento y lo colocó en la repisa donde estaban los demás y suspiró, mirando a Denis profundamente dormido y ya bastante recuperado de los malestares de la mañana. Había costado distraerlo para que se durmiera, porque estaba empeñado en quedarse despierto hasta que llegara Yulia, quien al parecer le había prometido cantarle una canción para dormir. Besó su frente y acarició su mejilla, para finalmente arroparlo.

Salió de la habitación a paso lento, cuando escuchó música clásica venir de la habitación de Mark, tocó la puerta y pasó.

Mark estaba acostado en su cama, leyendo un libro mientras escuchaba Four Seasons de Vivaldi. Cuando el chico la vio, sonrió, recibiendo en respuesta una sonrisa de Lena.

-¿Qué lees?-preguntó la pelirroja, sentándose en la esquina de la cama.

-El Psicoanalista de Katzenbach-respondió Mark, mostrándole la portada del libro.

-Se ve interesante.

-Lo es, realmente. Te lo recomiendo-aseguró Mark.

-Lo tendré presente-murmuró Lena, sonriendo.

-Este me lo prestó Yul, si quieres, puedes pedírselo a ella y seguro te lo presta cuando yo lo termine-

Lena sonrió y se quedó mirando a su hermano, sintiéndose de pronto muy orgullosa de él. Sin querer refrenarse, lo abrazó y le dio un beso en la frente. Mark se le quedó mirando, totalmente confundido, pero sonriente a la vez.

-¿Pasa algo, Lena?-preguntó.

-No, nada, solo que...estoy orgullosa de ti-respondió Lena.

-Oh bueno, gracias, Lena-

-Bueno, ahora debes acostarte a dormir. Es tarde ya.

-Claro, buenas noches, Lena-dijo Mark, colocando el libro encima de la mesita, apagando el reproductor y acostándose.

-Que descanses.

Le dio otro beso en la frente y saliendo de la habitación, apagó la luz y cerró la puerta. Se acercó por último a la habitación de Niko y tocó la puerta, desde adentro la voz de su hermano le dijo que pasara.
Niko estaba de espaldas a la puerta, sentado frente a su computadora y riéndose. Enseguida que notó que Lena se había sentado en su cama, volteó.

-Hola-saludó Nikolai-¿Sucede algo, Lena?

-No, ¿Tiene que pasar algo para que venga a tu habitación?-preguntó la pelirroja.

-No...Pero, es raro. Como te la pasas ocupada y trabajando...

No respondió enseguida, sino que se cacheteó mentalmente. Aquello fue como un golpe bajo, Niko tenía razón y se sintió mal por eso. Él tenía todo el derecho a reprochárselo, pero sabía que aquel comentario fue hecho sin ninguna malicia.

-Lamento si no he estado lo suficiente con ustedes, Niko. Sé que no he sido la mejor hermana para ustedes y que no estoy cuando probablemente me necesitan...

-Es cierto, Lena, te hemos necesitado muchas veces, pero está bien...comprendo que tu trabajo es pesado y requiere mucho tiempo...

-Yo quisiera...quisiera que si alguna vez necesitan algo, no importa qué, así sea para hablarme de cualquier cosa, simplemente quiero que me busquen y me hablen. Sé que no es gran cosa y no será suficiente para recuperar el tiempo perdido, pero realmente desearía involucrarme...aunque sea un poco, si me lo permiten, en lo que sea que suceda en sus vidas, por más pequeño o grande que sea. Quiero que cuentes conmigo, todos ustedes.

Nikolai se había quedado serio, miró a Lena y por un momento pensó que le habían cambiado a su hermana. Esta versión le gustaba más. Sin embargo no podía dejar de sentir todo muy extraño, sintió su corazón palpitar de una forma rara, como si ella intentara decirle algo entre líneas, algo que estaba ahí, pero que no tomaba forma y que le hacía sentir como si algo estaba por pasar o estaba pasando.

-Gracias, Lena. Te lo agradezco de verdad, en nombre mío y de los otros, pero... ¿Seguro te sientes bien?-indagó Niko, mirando fijamente a su hermana, buscando en sus ojos verdi-grises algo más.

-Sí, Niko, puedes estar tranquilo-dijo Lena, sonriendo levemente-¿Cómo va todo con Nadya?

-Genial. Es una chica muy dulce y bastante artística. Tendrías que ver los cuadros que hace-comentó Nikolai, con una gran sonrisa y los ojos cafés brillándole.

-Si ella quiere, algún día los puedo ir a ver. Pero tiene que decirme-respondió Lena.

-Yo le diré que quieres verlos. Ella vende algunos y son bastante buenos, si quieres...

-Eso también. Dile que me los muestre un día-

-Seguro que le digo. Gracias, Lena.

-Claro. Bueno, ahora me voy, porque Mikhail está esperando abajo y...

-¿Vas a salir?-preguntó Nikolai

-No, sólo que él está esperando allá abajo y...

-Lena... ¿Puedo hacerte una pregunta? Si no te molesta, claro-interrumpió de nuevo el chico.

-Bueno, ya hiciste una, pero puedes hacer otra, claro está. ¿Qué quieres saber?

Nikolai hizo una pausa y finalmente preguntó de una sola vez.

-¿Estás enamorada de Mikhail?

De todas las preguntas posibles que podía estar esperando o no, esa la tomó por sorpresa y totalmente fuera de guardia. Por un instante tuvo flashes de Yulia y ella conociéndose en el baño del aeropuerto, de la foto de Andrei y Yulia, de ella abrazando a Yulia...

-Sí-respondió sin pensarlo más. Sintiendo en ese momento un gran nudo en el pecho-claro que sí.

Nikolai la observó con el ceño fruncido y suspiró, apartó la mirada y la fijó un momento en la pantalla de su computador. Luego volvió a dirigirla hacia Lena.

-Sabes que debes jugarte por lo que sientes, ¿No? Todo está muy claro, Lena. Sólo debes...abrir los ojos-dijo Niko, muy seriamente.-Te quiero mucho, Lena. Quiero que seas feliz. Si es con Mikhail con quien deseas estar, pues adelante, pero si existe alguien más, no lo dudes, porque puede ser lo realmente definitivo.

-Gracias, Niko. Lo...lo tendré presente.-murmuró Lena, levantándose para irse.

-Eso espero. Buenas noches, Lena-

-Buenas noches.

Salió de la habitación, sintiendo como si llevara más información que nunca en la cabeza. Bajó las escaleras y en la sala de estar, estaba Mikhail sentado en el mueble, tomándose una copa de vino. Al verla, sonrió y le señaló el puesto a su lado para que se acercara.

-Cariño, pensé que te habías quedado dormida leyéndole a Denis-dijo Mikhail-¿Deseas un poco?-preguntó, señalándole la botella en la mesa.

-No, ahora no, Mikhail. Me duele la cabeza, gracias-murmuró Lena, acomodándose al lado de su novio y siendo abrazada por él.

-¿Cómo sigue el chico?-preguntó Denis, dándole un beso en la frente.

-Mucho mejor. Costó que se durmiera, porque quería ver a Yulia y...

-¿No te parece que viene mucho acá, Lena?-preguntó Mikhail, bebiendo un trago de su copa.

-¿Yulia?-preguntó Lena, confundida.

-Sí, ella. ¿Quién más?

-Bueno, a mí no me molesta. A mis hermanos les gusta y...

-Y a ti ¿Te gusta?-interrumpió Mikhail.

-¿Qué?-preguntó Lena, frunciendo el ceño.

-¿Te gusta?-repitió Mikhail, mirándola fijamente.

-Bueno, es agradable y ayuda a mis hermanos mucho...

-Lena...necesito hablar contigo-interrumpió Mikhail, muy serio.

La pelirroja frunció el ceño y se acomodó poniéndose derecha en el mueble.

-¿Pasó algo malo?-preguntó, sin entender.

-¡No! No, amor, no es nada malo. Bueno...yo no lo considero así y...espero que...

-Habla de una vez, Mikhail, me pones nerviosa-le cortó Lena.

Mikhail sonrió y buscando dentro de su bolsillo, sacó una cajita roja. Lena al verla, sintió que se le paraba el corazón y abrió muchísimo los ojos, comenzando a sentir un nudo en la garganta.

-Mikhail...

-Shhh, no...-susurró Mikhail, poniéndole un dedo en los labios. Abrió la cajita, mostrando un anillo de oro con un diamante pequeñito en él y sonrió-Elena, ¿Quieres casarte conmigo?

Se había quedado paralizada de la impresión, no sabía que pensar. En ese momento se escucharon unas voces afuera de la casa y un segundo después entraron Katya, Andrei y luego Yulia. Venían riéndose de algo.

Apenas notaron que Lena y Mikhail estaban ahí, se quedaron parados viéndolos y enseguida notaron lo que Mikhail tenía en la mano y a Lena completamente pálida.

El mundo de pronto se hizo muy pequeño para Yulia.

Capítulo 15: Llévame.

Cuando era solo una niña, soñó miles de veces que era una princesa y que un día de invierno, llegaba alguien a quien no le veía el rostro y que a pesar que no sabía quien era, ya le amaba con toda su alma y esa persona también. Soñaba que venía volando de un lugar lejano y que se la llevaba a vivir felices eternamente.

Aquellos cuentos se habían quedado en eso, sólo cuentos, sólo memorias, solamente recuerdos que a veces quería que se hiciera realidad. A veces deseaba que lo que le decía su madre, fuera realidad. Que cuando mirara al frente ahí estaría todo lo que necesitaba.

Se había quedado helada, levantó la mirada y se encontró al frente con unos ojos que la miraban con un sentimiento que no logró identificar. Luego miró a Katya y Andrei quienes se hallaban parados todavía viendo aquella escena.

-Vaya… ¿Llegamos inoportunamente?-preguntó Andrei, sin saber que más decir.

-Yo le estaba pidiendo a…

-Les dije que llegaran temprano-interrumpió Lena a Mikhail, con voz seca.

-Sí, es que…

-Fue mi culpa. Me distraje hablando con Román y…

-¿Román? ¿Quién es Román?-preguntó Lena, confundida y mirando a Yulia.

-Es…

-Es el baterista de la banda, Lena. ¿Recuerdas que íbamos a conocer a los amigos de Yulia y que… ?

-Sí, sí, lo recuerdo, Andrei. Bueno, no importa, suban y acuéstense a dormir-respondió Lena, comenzando a sentir náuseas.

-Yo… yo mejor me voy, c-creo que… mi tío debe estar en mi casa esperándome. Buenas noches-se despidió Yulia, con ganas de salir corriendo de ahí. Lena no le quitaba los ojos de encima y eso le estaba matando más que nunca.

-¿No te ibas a quedar? Yo pensé que…

-No, Katya, creo que es mejor que me vaya. Nos veremos luego. Adiós, Lena-

-Sí… buenas noches-susurró Lena, sintiendo un nudo en la garganta.

Caminó hacia la puerta, sintiendo el gran peso de la mirada de la pelirroja sobre ella. Una vez que estuvo fuera de la casa, se detuvo enfrente de la puerta y se quedó allí. Sintiendo como a cada segundo una lágrima nueva, se agolpaba en sus ojos. No queriendo dejarlas salir.

Lena suspiró y vio que Andrei y Katya seguían ahí, observándola a ella y a Mikhail. El rostro de Andrei era de total incomprensión y el de Katya, era de clara molestia.

-¿No piensan subir?-preguntó Lena

-¿No piensas entender?-preguntó Katya, con rabia contenida. Lena ya iba a contestar, pero Katya ya subía las escaleras a toda prisa y sin mirar atrás.

-Lo siento-murmuró Andrei-Buenas noches.

Andrei subió a su habitación, dejando solos a Lena y Mikhail.

-Lena, ¿No me vas a contestar?-preguntó Mikhail, acercándose un poco a la pelirroja.

-Ehh… Mikhail, creo que es mejor que te vayas. Ya es tarde-murmuró Lena, sin querer mirarle.

-Pero…

-Necesito tiempo, Mikhail.

-¿Tiempo para qué? Llevamos 2 años, Lena…

-Te dije que necesito tiempo, por favor-insistió, esta vez sí, mirándole a la cara.

Mikhail asintió y caminó hacia la puerta, Lena lo acompañó y cuando ya se estaban despidiendo, Mikhail volteó y la besó con fuerza, Lena ya se iba a separar, pero él ya la había soltado.

-Buenas noches, amor-murmuró Mikhail.

En ese instante, un auto emprendió su marcha.

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Enfrente de la puerta de su casa estaba Román. Apenas el chico la vio, sonrió y se le acercó.

-Yul, te dejaste esto en mi casa. Te fuiste muy rápido y no me dio tiempo de dártelo-dijo, sacando de su bolsillo una cadenita de oro que su papá le había regalado antes de morir y tendiéndosela.

-Gracias, Román-agradeció la morena, tomando la cadena y guardándosela en el bolsillo mientras intentaba abrir la puerta.

-¿Sucede algo, Yul?-preguntó, preocupado.

Yulia se detuvo en ese punto y volteó de inmediato, lanzándosele encima a Román para abrazarlo. El chico al principio se había quedado paralizado de la impresión, pero luego le devolvió el abrazo.

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Había pasado ya 1 semana desde que Mikhail le propusiera matrimonio. Desde aquella noche sólo había sido 1 vez que había visto a Yulia y fue el día después. Sólo estuvo un par de horas nada más para visitar a Denis, saber cómo seguía y luego se fue de inmediato, alegando que tenía una reunión con Boris.

Desde aquella noche había estado evitando quedarse a solas con Mikhail, por eso siempre estaba llamando a Vladimir para que la acompañara en todos los trabajos y cuando su amigo no podía, inventaba reuniones urgentes o simplemente se quedaba trabajando durante más horas para evitar encontrarse a la salida con su novio.

Sólo 2 veces había sido interceptada por Mikhail y éste la había confrontado, exigiéndole una respuesta. Lena había logrado escapar dándole como excusa que aún necesitaba más tiempo.

Por otra parte Katya estaba cortante con ella y cuando deseaba hablarle para saber el porqué de su actitud, su hermana la dejaba con la palabra en la boca, le contestaba mal o simplemente se escapaba.

-¿Piensas decidirte algún día o seguirás evitándolo por toda la eternidad? Tarde o temprano tendrás que enfrentarlo-dijo Vlad, mientras leía unos documentos.

-Mejor tarde… por lo menos un tiempo más. Aún no… no sé qué hacer. Siento como si estuviera jugando a la ruleta rusa, sólo que si me apunto la bala estará siempre dispuesta de forma que me toque siempre a mí… -explicó Lena, mirando por la ventana, volteó y miró a Vladimir-¿Tiene sentido?-preguntó.

-Existe una posibilidad de que la bala se aloje en tu cabeza, pero sigas viva. He visto casos de personas que viven con un cuchillo clavado en el cráneo.

-¿Y con balas?

-También. Sobreviven con ella, pero a veces sufren de problemas mentales.

-Perfecto. Estaré viva, pero loca-murmuró Lena, con pesadez.

-Bueno, pero antes de que te vuelvas más loca, debo decirte que ya estamos inscritos en la competencia, es dentro de 2 semanas.

-¿Tan rápido? Pensé que era dentro de 1 mes-

-Era dentro de 1 mes hace 4 semanas, Lena.

En ese momento llamaron a la puerta y Lena, por un instante pensó en hacer como que no había escuchado, pero no pudo soslayarlo cuando volvieron a tocar, ésta vez con más insistencia.

-Adelante-

La asistente de Lena entró a la oficina y Vladimir tuvo que ocultar la sonrisa detrás de su mano, al escuchar la voz de la mujer.

-Señorita Elena, dentro de 10 minutos comienza la reunión-anunció.

-Perfecto. Estaré ahí en 5 minutos-

La mujer salió y ya Lena iba a salir junto con Vladimir, cuando sonó su celular y vio el número de la mejor amiga de Katya. Sarah. Se quedó un instante mirando aquel número, confundida, comenzando a sentirse mal.

-¿Sarah?

-Lena, siento molestarte ahora, pero debes venir de inmediato-dijo la voz preocupada de Sarah.

La pelirroja se quedó callada un momento, miró a Vladimir, quien al ver que Lena comenzaba a palidecer, se detuvo y preguntaba con gestos lo que pasaba.

-¿Pasó algo con Katya?-preguntó con miedo de saber.

-No, pero si no vienes va a entrar en una carrera de autos.

-Voy saliendo para allá.

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Apenas había recibido la llamada de Andrei había salido corriendo de la oficina de Boris, montándose en su auto y encendiéndolo de inmediato, para luego casi dejar marcados los cauchos en el pavimento del estacionamiento.

Ahora se encontraba corriendo cerca de la pista de autos, había un montón de gente que iba y venía, mientras buscaba entre la multitud a Andrei o a Katya.

Varias personas la reconocieron, pero en ese momento no le importaba nada, sólo deseaba encontrar a los chicos y detener a Katya.

-¡Yulia!

Volteó la mirada hacia la derecha y ahí estaban corriendo hacia ella Niko y Andrei. Ambos estaban pálidos, como si hubieran visto un fantasma.

-¿Dónde está Katya?-preguntó Yulia, nerviosa.

-No pudimos detenerla. Intenté encerrarla en el baño, pero… ¡¿A dónde vas?!

Yulia salió corriendo de ahí, directo a la segunda pista donde había un montón de gente acercándose, cuando la vio. Katya estaba en ese mismo instante montándose en un Lamborghini, vestida con un traje especial y colocándose un casco.

-¡Katya! ¡No lo hagas!-gritó Yulia, pero no la escuchó y ya había cerrado la puerta del auto para comenzar la carrera.

Niko y Andrei llegaron en ese momento e intercambiaron miradas de angustia. En ese mismo momento, el disparo para dar comienzo a la carrera se escuchó y los autos salieron a toda velocidad.

-¡KATYA NO!

Yulia volteó y pudo ver a Lena siendo detenida por los guardias de seguridad para que no se atravesara en la pista. Se acercó corriendo hacia ella, con Andrei y Niko siguiéndola.

-¡Déjeme pasar! ¡**** SEA, DÉJEME PASAR! ¡ES MI HERMANA LA QUE ESTÁ AHÍ!-gritaba Lena, fuera de sí. Vladimir estaba a su lado intentando igualmente detener a la pelirroja.

-¡Esperemos a que termine la carrera, Lena!-gritó Yulia, agarrándola por el brazo

-¡Déjame en paz! ¡No es tu hermana la que está ahí!-le espetó Lena, mirándola con rabia y apartándose de ella.

En ese momento se escuchó un estallido y cuando todos voltearon, vieron que la carrera había terminado, pero el auto de Katya se había estrellado contra otro al llegar a la meta.

Lena salió corriendo sin fijarse en nada más, atravesó la pista y al llegar, vio a Katya saliendo del auto, ayudada por los técnicos, pero aparentemente sin ninguna herida visible.

-Lena…

-¡¿En qué demonios estabas pensando, Katya?! ¡Pudiste haberte matado!-gritó Lena, con el corazón palpitándole dolorosamente.

-¡Estoy bien, Lena! ¡¿Podrías ahora, por favor, dejar de preocuparte por mí y mirar lo que haces con tu vida?!-replicó Katya, enojada, mientras se alejaba de Lena.

-¿Está bien?-preguntó Vladimir acercándose.

-Sí. Mejor que nunca-respondió Lena, abrazando a Vladimir y sintiendo ganas de llorar.

-------------------------------------------------------

Fue llegando y ver a Katya correr fuera del auto y entrar a la casa sin mirar atrás. Andrei y Niko fueron detrás de ella, mientras Vladimir se quedó mirando a Lena, quien se había quedado dentro del Audi. Tenía la mirada fija hacia el frente, pero no miraba hacia ningún lado.

-Lena, ¿Vas a entrar a la casa?-preguntó Vlad, preocupado.

-Entra tú. Dentro de un rato estoy contigo-murmuró Lena, sin mirarlo. Vladimir asintió lentamente y la dejó sola.

Miró al cielo y vio que estaba comenzando a llover, mientras las gotas golpeaban el techo del auto, contaba cada una. No sabía cuánto tiempo había pasado haciendo eso, ya estaba lloviendo lo suficiente como para que le fuera imposible siquiera seguir la cuenta, pero en un instante escuchó un golpeteo en la ventana y vio a Yulia afuera, completamente mojada. Sin siquiera pensarlo, apagó el auto y salió de ahí.

-¡¿Qué demonios te pasa, Yulia?! ¡Mírate cómo estás! ¡Vas a pescar un resfriado! ¡Entremos a la casa ahora y… !

El dedo de Yulia se había posado suavemente sobre los labios de Lena, silenciándola en el acto, mientras la miraba fijamente y respiraba agitada, como si hubiera estado corriendo.

-Yulia…

-No aguanto más esto, Lena… No aguanto más.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:23 pm

Capítulo 16: Te vi venir.

-¿Qué quieres decir?-preguntó Lena, aturdida.

-Que te quiero como nunca querré a nadie más. Que no puedo aguantar esta situación, que te amo.

Algo que nunca pensó que sentiría, en ese momento apareció en su pecho, dejándole momentáneamente sin aire. Buscó decir algo, lo que fuera, pero su aturdimiento la dejó sin ser capaz de articular palabra. Cuando pensó que por fin diría algo, vio a Yulia peligrosamente cerca suyo, vio cómo su mirada descendía a sus labios y quiso morirse.

-Lena…

-¿Qué… ?

-¡LENA!

Abrió los ojos de golpe y se dio cuenta que se había quedado dormida dentro del auto y que afuera todavía llovía, pero a diferencia de su sueño, no era Yulia quien la llamaba, era Mikhail y estaba con un paraguas esperando a que saliera.

Apagó el auto y una vez afuera Mikhail intentó besarla, pero en último instante y sin siquiera pensarlo, Lena giró la cara, haciendo que el beso cayera en su mejilla. Mikhail la miró extrañado, pero no hizo ningún comentario.

Entraron a la casa y sin decir nada, se fue hacia la cocina para agarrar un vaso de agua. Necesitaba calmarse, necesitaba olvidarse del miedo que sintió por Katya, necesitaba dejar de pensar en Yulia.

-¡Lena, llegaste! ¿Dónde está Yulia?

-¡Basta! ¡¿Por qué todos tienen que hablar de ella?!-gritó Lena, sin pensarlo, pero enseguida se arrepintió al ver que era Mark.

-Uy… Lena, necesitas terapia urgente-dijo Mark, frunciendo el ceño-Estás un poquito neurótica.

Antes que pudiera responderle algo, el chico ya había salido de la cocina y justo ahí entró Mikhail, quien se sentó en una silla.

-Escuché a Andrei decir que fue por una apuesta-comentó Mikhail, hablando claramente sobre Katya.

-Sí… Sarah me dijo-

-¿Sarah? ¿La chiquilla esa amiga de Katya?-preguntó Mikhail, sonriendo incrédulo.

-Sí, la misma. Ella me llamó para decirme lo que Katya iba a hacer-repuso Lena.

-¿Y esa chica no pudo detenerla? Me vas a disculpar, Lena, pero si fuera tan amiga suya como dice la hubiera parado de esa locura.

-Me llamó para informarme. Ni siquiera pudieron detenerla Andrei y Niko, ¿Cómo crees que Sarah hubiera podido hacerlo? Cuando a Katya se le mete algo en la cabeza, no hay quien se lo saque-replicó la pelirroja, enojándose.

-Tal vez sería conveniente que la metieras interna en uno de esos colegios militares que hay en…

En aquel momento se escuchó una tos y luego vieron pasar a Katya, quien abrió la nevera, sacó una botella de agua y se detuvo a mirarlos a ambos.

-Buena idea esa, ¿No, Mikhail? Comenzar a sacarte de encima a cada uno de los “mocosos hermanos de Lena”. Es… interesante.-dijo Katya, con una sonrisita sarcástica y sin dirigirse a la pelirroja se fue de ahí.

Se hizo un silencio momentáneo, donde Lena frunció el ceño, apretó la mandíbula y miró a Mikhail, pidiendo una explicación de lo que su hermana había dicho.

-Lena. No irás a creerle esas mentiras, ¿O sí?-dijo Mikhail, sonriendo.

-¿Por qué no? Acabas de decir que la metiera interna en un colegio militar. Tiene sentido-repuso Lena, seriamente.

-No tiene sentido, cariño. Esa chica me odia…

-No me casaría con alguien a quien mis hermanos odian-replicó Lena, secamente.

Mikhail se quedó callado. Lena esperó que dijera algo, pero como vio que no lo haría, salió de la cocina.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-Comenzaremos dentro de 3 semanas, el estudio de grabación ya tiene casi listo todo-explicó Boris, seriamente. Esperó que Yulia dijera algo, pero ni siquiera le miraba y sólo jugaba con un lápiz entre sus dedos.-¿Escuchaste lo que dije, Yulia?-preguntó.

-Sí, te escuché-

-¿Qué dije?-preguntó Boris, probándola.

-Que… no sé, Boris-repuso Yulia, fastidiada.

-Necesitas estar lista, Yulia. ¿Se puede saber qué te ocurre?

-No me ocurre nada, estoy bien-murmuró Yulia.

-¿Lograste detener a la hermana de Lena?

-No

-Un tal Adam te ha llamado varias veces.

-¿Adam? ¿Cómo sabe el número de aquí?-preguntó Yulia, confundida.

-No sé, ¿Tengo cara de saberlo? Ha estado muy insistente. Dijo que quiere que lo llames, porque quiere invitarte a salir-explicó Boris, fastidiado.

-Ah. Bueno-

-¿”Ah. Bueno”? ¿No quieres salir con él?-preguntó Boris, sin entender.

-No, no quiero.

-Esto tiene que ver con Lena, ¿Cierto? Yulia… tienes que moverte, ¿Pretendes quedarte sin salir con nadie por esperar a que se dé cuenta que te mueres por ella? No es justo para ti. Si no vas a salir con nadie más, haz algo de inmediato para que esa chica se fije en ti, pero eso es YA, deberías estar haciéndolo…

-¡Se va a casar con su novio!-espetó Yulia, comenzando a sentirse molesta.

-¿Entonces qué demonios haces esperando todavía? ¡Supéralo, Yulia! No puedes quedarte sola toda la vida. Ahí tienes a Román… el chico está que besa el suelo que pisas, está este tal Adam… es muy insistente y ya me está molestando en serio, tienes al hermano de Lena… sé que ya le bajaste de la nube hace unas semanas, pero estoy seguro que aún le gustas… ¡Haz algo!

La reunión con Boris había terminado. Ya iba saliendo del estacionamiento, cuando comenzó a sonar el celular.

-¿Diga?

-Hola, hermosa ¿Cómo estás?

-¿Adam? Hola, estoy bien ¿Y tú?-saludó Yulia.

-Bien, muy bien… pero estaré perfectamente bien si aceptas tomar un café conmigo. ¿Te parece?

-Ehh… No creo que pueda, Adam. Yo…

-Yulia, por favor, no me hagas rogarte. Te prometo que la pasarás bien. ¿Sí?

Se quedó pensando un momento, iba pendiente del tráfico y cuando se detuvo en un semáforo en rojo, suspiró.

-Está bien, ¿Dónde nos vemos?
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

-¿Por qué no me avisaron lo que Katya iba a hacer? Tuvo que decirme Sarah y…

-No queríamos preocuparte innecesariamente, si lográbamos encerrarla en el baño y detenerla, no tendríamos que llamarte para nada-explicó Andrei.

-¿Con quién hizo Katya la apuesta?-preguntó Vladimir, quien estaba ahí lanzando una pelota de goma al aire.

-Con Igor-respondió Andrei, de inmediato.

-¿Igor? ¿Quién es Igor?-preguntó Lena, frunciendo el ceño.

-No es nadie, Lena…

-¡¿No es nadie alguien quien apuesta la vida de mi hermana?! –preguntó la pelirroja, incrédula.

-Es…

-¿Sí, Niko?

-Pregúntale a Katya

-¡No quiero preguntarle a Katya! ¡Les estoy preguntando a ustedes!-exclamó Lena, comenzando a molestarse.

-Es su novio, Lena-respondió Andrei, sin poder contenerse más

-¡Andrei! ¡Tenía que ser Katya quien se lo dijera!-protestó Nikolai

-¡Katya no iba a decir nada, Niko! ¡Yo nunca estuve de acuerdo que saliera con ese tipo! ¡Ya es hora que Lena sepa la verdad!

-¿La verdad de qué?-preguntó Vladimir, confundido.

-Que ese Igor es un drogadicto, pero Katya está tan tonta con ese… tipito que no escucha razones y no me cree cuando le digo que no es bueno para ella…

Lena salió del despacho, molesta y subió las escaleras para ir a la habitación de Katya.

-¡Katya! ¡Katya, abre la puerta en este instante!-gritó Lena, golpeando la puerta.-¡Katya!

-¿Qué pasa, Lena?-preguntó Denis, saliendo de su habitación a ver qué pasaba.

-¿Dónde está Katya?-preguntó Lena a Denis.

-No sé, hace rato entró a su habitación, pero luego no la he escuchado salir más-respondió el chico-¿Pasó algo con ella, Lena?

-No ha pasado nada, Denis. No te preocupes. ¡KATYA, ABRE LA PUERTA, AHORA!

-¿Qué sucede? ¿Por qué gritas, Lena?-preguntó Mark, llegando.

-No te preocupes, Mark. Lena grita porque no ha pasado nada con Katya-dijo Denis, tranquilamente.

-¡KATYAAAA!-volvió a gritar, golpeando la puerta aún más-Mark, llama a María y dile que traiga las llaves de la habitación de Katya.

-Claro, Lena.

-¡Voy a tumbar la puerta si no abres, Katya!-amenazó.

-Lena, necesitas calmarte, no vas a lograr que Katya te diga nada si no te calmas y…

-¡Cállate, Vladimir! ¡Esa chica no puede hacer lo que se le venga en gana!-le interrumpió Lena, molesta-¡KATYAAA!

-Aquí estoy, Señorita Lena.

-Abre la puerta, María, por favor-pidió Lena, desesperada.

María sacó un gran manojo de llaves e introdujo una en el cerrojo, abriéndola de inmediato. Lena entró apresurada, viendo en todos lados, pero no había señal de Katya. Miró a sus hermanos, a María y a Vladimir quienes se habían quedado viendo desde la puerta.

-Escapó.

-----------------------------------------------------------

Entró al Starbucks que Adam le había dicho. Las personas que ahí estaban la reconocieron de inmediato y se le quedaron viendo, en ese momento alguien le tocó el hombro y volteó. Era Adam. Iba vestido formalmente, el cabello castaño lo llevaba ligeramente despeinado y tenía una pequeña barbita de varios días creciéndole en el mentón.

-¿Cómo está la chica más hermosa que han visto mis ojos?-preguntó Adam, con una sonrisita y tomando su mano para besarla.

-Muy bien ¿Y tú cómo estás?-saludó Yulia, intentando componer una sonrisa.

-Genial, ahora que aceptaste, finalmente, mi invitación a tomar un café. ¿Dónde te quieres sentar?

-Por allá estaría bien-dijo Yulia, señalando una mesa hacia el fondo del local.

-Perfecto. Anda a sentarte y espérame mientras hago el pedido, ¿Cuál deseas?

-Ese que está ahí-dijo, señalando ahora la cartelera con el menú.

-Genial, ese también me gusta a mí-dijo Adam, sonriendo aún más.

Yulia también sonrió y se dirigió hacia la mesa del fondo. Sentía las miradas de las personas seguirle, pero no le importó. Ya estaba acostumbrada. Unos segundos después Adam llegó con el pedido y se sentó enfrente suyo, colocando en la mesa el de Ashley y el de él.

-Gracias, ¿Cuánto costó?-

-Oh no, no, ya lo pagué. Te dije que yo invitaba-dijo Adam, con una gran sonrisa.

-Pero yo podía pagar el mío-dijo Yulia.

-Lo sé, pero quien invita, paga y en este caso quien invita soy yo. Así que no te preocupes.-

-Bueno.

Yulia bebió un poco de su vaso, mientras sentía la mirada penetrante de Adam sobre ella.

-Y bien… Cuéntame de tu vida, lo que te gusta… lo que sea, quiero que me hables de ti-pidió Adam, sin dejar de sonreír.

-Creo que puedes enterarte de todo eso leyendo las revistas, entrevistas, periódicos… mi vida no es algo que sea muy privado que digamos-respondió Yulia, sonriendo levemente-Estoy constantemente, quiera o no, en boca de todos.

-Lo sé, pero no suelo creer lo que cuentan de ti en las revistas. Preferiría que me lo contaras tú, de primera mano, así podría conocer a la verdadera Yulia y no a la que pintan en los diarios. Por ejemplo, creo que eres más hermosa e interesante en persona que en las fotos que te toman los paparazzis… Quiero decir, no es que no te veas hermosa en las fotos, te ves hermosísima, pero te prefiero en persona.-explicó Adam, mostrando una sonrisa con dientes completamente blancos.

-Gracias, Adam-agradeció Yulia, ruborizándose-Tú también eres interesante.

-Bueno, pero cuéntame, soy todo oídos-dijo Adam.

-Bueno, yo…

En ese momento sonó el celular de Adam, pero cuando lo agarró para ver la pantalla, lo apagó y volvió a sonreír.

-Disculpa, era mi… mi jefe que ha estado molestando todo el día con un trabajo-dijo Adam, guardando su celular en el bolsillo.

-No te preocupes, yo…

El ringtone del celular volvió a sonar, pero esta vez era el de Yulia. La morena miró la pantalla y frunció el ceño, sintiendo que su corazón se detenía por un breve segundo. Era Lena.

-Ahmmm… Ne-Necesito atender e-esta…

-No te preocupes, atiende, puedo esperar-dijo Adam, tranquilamente.

-Disculpa…

Yulia se levantó de inmediato, saliendo hacia la calle con el celular sonando escandalosamente, llamando la atención de todos. Cuando estuvo afuera, tomando aire y atendió.

-Dime-dijo con una voz que intentó ser dura, pero que se quebró en un punto, haciéndola sentir tonta.

-Yulia, disculpa que te moleste, pero ¿Has visto o sabes dónde está Katya?-dijo la voz de Lena, que sonaba preocupada y enojada a la vez.

-No, ¿Por qué? ¿Pasó algo?-preguntó Yulia, olvidándose por un momento de fingir molestia con ella.

-No, no ha pasado nada. No te preocupes. Gracias de todas formas-dijo Lena, colgando antes que Yulia pudiera decir algo más.

Miró a su alrededor y se sintió mal. Escuchar la voz preocupada de Lena la descompuso por completo, además que parecía que Katya había escapado de la casa. Algo seguramente había pasado y tenía que ir de inmediato para saber qué era y si podía ayudar de alguna forma. No podía dejar a Lena sola en aquel momento.

Entró al local de nuevo y se acercó hacia Adam, para decirle lo que pasaba.

-Adam, lo siento, pero tengo que irme ahora. Surgió un imprevisto-dijo Yulia, recogiendo su bolso y sonriendo apenada.

-¿Te puedo ayudar? ¿Puedo ir contigo?-preguntó Adam, levantándose de su asiento.

-No, pero gracias. En serio, discúlpame. Me tengo que ir. Chau-dijo Yulia, corriendo a la salida.

Le tomó aproximadamente 15 minutos estar ahí. Apenas bajó del auto, vio a Lena subiendo al suyo, en compañía de Vladimir y Andrei. Se le veía en el rostro que estaba molesta, pero también preocupada.

-¡Lena!-la llamó Yulia, acercándose a ellos.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Lena, confundida.

-Vine apenas llamaste. ¿Qué pasó con Katya?

-Escapó. Vamos a ir a buscarla-dijo Lena, encendiendo el auto.

-¿Ya saben dónde está?

-No, pero…

-Creo que sé a dónde fue-interrumpió Yulia.

-¡¿Cómo?!-preguntó Lena, sorprendida.

-No es seguro, pero si me siguen podremos averiguarlo.

Yulia iba a subir a su auto, pero Lena la detuvo por el brazo y la miró fijamente.

-Deja tu auto aquí, vente con nosotros-pidió Lena.

-Claro-dijo Yulia, sosteniendo el aire.

La morena entró en la parte de atrás, junto con Vlad. Durante el trayecto, guiado por Yulia, Lena iba literalmente corriendo, esquivando autos y saltándose señalizaciones. Vladimir venía sujetándose del asiento y se había puesto el cinturón. Andrei iba viendo el camino y pronto se fue dando cuenta hacia donde iban, miró hacia atrás buscando la mirada de Yulia, quien se la devolvió sonriéndole en forma tranquilizadora.

Cuando estuvieron ahí, Lena bajó del auto a toda velocidad y recorrió con la mirada todo el sitio. Era un mirador y la puesta del sol se veía desde aquel lugar, increíblemente genial. En ese momento la vio. Katya estaba sentada bajo un árbol y no se había dado cuenta de nada.

Lena soltó el aire, sintiendo un gran alivio de saberla bien, se acercó a ella por detrás y se sentó a su lado, haciendo a Katya brincar del susto al verla.

-¡Lena! ¿Qué haces aquí?-preguntó Katya, poniéndose una mano en el pecho para intentar calmarse.

-Eso mismo te podría preguntar yo-murmuró Lena, intentando controlar su voz y no molestarse.

A unos metros de ellas Andrei se iba a acercar, pero Yulia lo detuvo.

-Déjalas solas un rato. Necesitan hablar-le dijo Yulia.

-¿Cómo supiste que estaba aquí?-preguntó Andrei, confundido.

-Cuando los traje aquí para conocer a los chicos, le dije a Katya que yo solía venir aquí cuando necesitaba estar sola y pensar. Supuse, por la cara que puso en ese momento, que le había gustado y que aquí estaría.-explicó Yulia, tranquilamente.

-Eres genial. Gracias-dijo Andrei, con una sonrisa.

Habían permanecido calladas unos minutos, observando el sol comenzando a ocultarse, Lena intentaba pensar qué decirle, sin molestarse, ni molestarla, no quería que volvieran a discutir.

-Pensé que tendría que buscarte con el FBI-comenzó Lena, sin mirarla.

-Ya yo iba a regresar a casa cuando llegaste tú. No esperaba que te dieras cuenta. Sólo… deseaba estar un rato a solas. No era necesario que exageraras-murmuró Katya, seriamente.

-¿Exagerar? No exagero cuando te digo que sentí miedo. Miedo de perderte en esa carrera de autos, miedo que te hubiera pasado algo ahora. No te imaginas lo mucho que te quiero, Katya. No podría soportar que te pasara algo.

En aquel punto, Katya abrazó a Lena, tomándola por sorpresa y comenzando a llorar.

-Lo siento-murmuró Katya.

-No, yo lo siento… por no prestarte atención, por no estar cuando me necesitas… aunque probablemente no me necesites tanto como yo a ti. Yo sólo intento ser la mejor hermana, pero siempre fallo en el intento. No quiero que me odies-susurró Lena, con lágrimas en los ojos. Se apartó un segundo y miró a Katya, secando un poco su rostro-¿Puedes entender que eres muy importante para mí? ¿Puedes entender eso?

-Siempre te necesito, Lena… Sólo quiero que seas feliz, que no escondas lo que sientes.

Lena rió nerviosamente, al igual que Katya y la besó en la frente, volviéndola a abrazar.

-Con respecto a ese Igor…

-Ya lo dejé, Lena. No podía seguir con alguien que me engañaba-interrumpió Katya.

-¿Te engañaba?

-Consume drogas, con él hice la apuesta para la carrera de autos-murmuró Katya, bajando la mirada. Lena sonrió y le alzó el rostro por el mentón.

-Estoy orgullosa de ti.

-¿Por qué-preguntó Katya, confundida-Te oculté información.

-Pero el hecho de que me lo cuentes ahora me hace feliz.

Katya volvió a abrazar a Lena por unos segundos y luego se separaron. Lena se levantó y ayudó a Katya a hacer lo mismo. Ya el sol apenas se veía en el horizonte. Caminaron hacia el auto, donde estaban Vlad, Andrei y Yulia riéndose.

El camino de regreso a casa fue tranquilo, pero silencioso. Cuando llegaron, Andrei, Vlad y Katya bajaron y entraron a la casa.

-Buenas noches, Lena-se despidió Yulia, bajando del auto y acercándose al suyo propio para irse.

Lena se quedó un instante ahí, sintiendo como su corazón comenzaba a latir desesperado y su respiración se hacía cada vez más corta.

-¡Yulia! ¡Espera!-pidió Lena, acercándose justo antes de que encendiera el auto. Yulia volteó y abriendo la puerta, se bajó de nuevo.

-¿Sucede algo?-preguntó Yulia, mirando a los ojos tan especialmente verdi-grises esa noche.

-Yo… yo q-quería darte las gracias por…

-Lena, no…

-No-le cortó Lena, colocando un dedo en los labios de Yulia, provocándole a ambas un estremecimiento-Déjame, por favor, decir esto-susurró Lena, sin dejar de observarla.

Yulia tragó saliva con fuerza, intentando en vano quitarse el nudo que de pronto había crecido en su garganta. Miró los labios de Lena y pidió en su mente al cielo o cualquier Dios que existiese, poder controlarse y no besarla en ese mismo instante.

-Quería darte las gracias por llevarme hasta Katya. Si no fuera por ti, probablemente aún estaría buscándola y llamando al FBI-murmuró Lena.

-No fue gran cosa lo que…

-¡Sí lo fue!-dijo Lena, sin poder controlarse-Además, quiero pedirte disculpas por cómo te he tratado, sé que no soy la mejor persona y que soy muy testaruda y cabezota…

-No eres…

-No me contradigas, sé que lo soy y tú sabes muy bien que lo soy. No sé cómo me soportas-

Yulia se quedó callada y bajó la mirada.

-¿Me perdonas?-preguntó Lena, en un susurro.

-Lena…

-¿Me perdonas-repitió un poco más fuerte.

-Sí, está bien-accedió Yulia, queriendo irse de ahí para no seguir derritiéndose por dentro.

-Gracias-susurró Lena con una sonrisa que movió el mundo completo de Yulia, pero lo que más le dejó knock out fue cuando ladeó la cabeza, derritiéndola por completo. Denis tenía razón.

-Buenas noches, Lena-respondió Yulia, sonriendo.

-Buenas noches-

Yulia subió de nuevo al auto y Lena se quedó ahí, esperando a que se fuera, pero en el último momento la llamó de nuevo.

-¡Yulia!-dijo acercándose de nuevo a la ventanilla.

-Dime-dijo Yulia, mirándola fijamente.

-Ehh… gracias, de nuevo… -murmuró Lena.

-No hay de qué. Buenas noches-respondió Yulia. Ya iba a irse cuando de nuevo Lena la detuvo.

-Conduce con cuidado-dijo, bajando la mirada.

-No te preocupes, estaré bien. Buenas noches de nuevo, Lena-dijo Yulia, sonriendo de nuevo.

-Sí, buenas noches…

Ya el auto comenzaba a moverse, pero Lena volvió a detenerla.

-¡Yulia!-gritó Lena, sintiendo un gran nudo en el pecho. Yulia, ya comenzando a preocuparse apagó de nuevo el auto y se bajó.

-¿Te pasa algo? ¿Te sientes bien?-preguntó Yulia, preocupada por Lena.

-Lo siento...

Y cerrando el poco espacio que había, la besó. Yulia se quedó petrificada en ese mismo momento, sintiendo por primera vez los labios suaves de Lena, en un beso muy lento, pero lo bastante intenso como para sentir que todo su cuerpo ardía, como su mente se desconectaba, como su corazón latía desesperado al borde del colapso y como todo el tiempo que imaginó besándola, había sido una completa pérdida de tiempo, porque la realidad superaba a su imaginación. Tomó a la pelirroja por la cintura, acercándola más a su cuerpo, mientras con su lengua pidió paso, pero en ese instante, Lena se separó bruscamente de Yulia y la miró, completamente pálida y asustada.

-Lena…

-Necesitas irte, se te hace tarde-dijo Lena, bajando la mirada.

-Pero… ¿Qué… ?

-Está muy oscuro, Yulia, por favor. Vete. Que tengas buenas noches-interrumpió de nuevo Lena, alejándose aún más de Yulia y sin mirarla todavía.

Yulia comprendió que Lena no quería hablar ahora, así que se montó de nuevo en el auto y lo encendió.

-Buenas noches-murmuró Yulia, buscando la mirada de Lena, sin encontrarla.

-Buenas noches-susurró Lena.

Subió la ventanilla del auto y se fue de ahí. Sintiendo que apenas podía pisar bien el acelerador y el freno. Aquel beso le había provocado debilidad en las piernas, haciéndolas sentir de mantequilla.
Por su parte Lena, entró a la casa con la mirada ausente, no se dio cuenta que Vladimir y Andrei estaban ahí y le hablaban.

-¿Te sientes bien?-preguntó Vladimir a Lena.

-¡Lena! ¿Sucedió algo? ¿Ya Yulia se fue?-decía Andrei, mirando a su hermana, confundido.

Lena sin decir nada, subió las escaleras hacia su habitación y en el fondo se escuchó la puerta cerrándose.

-¿Qué le pasa?-preguntó Andrei, frunciendo el ceño sin comprender.

-Ni pajolera idea-susurró Vladimir, encogiéndose de hombros.

Capítulo 17: En el fin.

Apenas había podido pegar un ojo en toda la noche, cuando lograba hacerlo y volvía a despertar, se daba cuenta al ver el reloj, que apenas había “dormido” 20 minutos. Así fue la noche más larga. No podía dejar de mirar al techo, ni de sentirse como una adolescente estúpida de nuevo.

No dejó de repetirse toda la noche en su cabeza aquel momento en que la besó a Yulia, por varios minutos pensó que se trataba de otro sueño que su mente tan cansada por la carrera de Katya había creado en la etapa del sueño REM. Pero luego desechó la idea al darse cuenta que aún sentía que se quemaba por dentro, que aún podía recordar su perfume por tenerla tan cerca, aún sentía sus manos atrayéndola hacia ella.

Había cometido una estupidez al besarla, no podía ser que hubiera perdido el control de esa manera, sentía que estaba mal.

Recordó a su hermano, Andrei aun seguramente seguiría gustándole Yulia. No podía dejar de pensar que lo había traicionado. Si se enterara… No podía enterarse de ninguna manera.

No sabía en qué momento había logrado quedarse dormida, pero cuando sintió los rayos del sol quemándole la frente, se levantó de inmediato, no podía seguir acostada. Luego de bañarse y vestirse, más lentamente que otros días, bajó a la cocina y vio a Niko, Katya, Mark y Denis comiendo y a María sirviéndole jugo a cada uno.

-Buenos días, Lena-saludó Nikolai, al verla.

-Buenos días-saludó Lena, acercándose a cada uno y dándoles un breve beso en la frente-¿Cómo amanecen?

-Bien… ¿Hoy viene Yulia?-preguntó Denis, inocentemente. Lena quien en ese momento estaba bebiendo un vaso de agua, la escupió toda al escuchar el nombre de Yulia y comenzó a toser.

-¿Te sientes bien?-preguntó Katya, dándole palmaditas en la espalda.

-Sí, es que… me ahogué. Lo siento. No sé, Denis. Probablemente tenga algo que hacer-dijo Lena, evitando mirarlo y deseando dentro de su ser que así fuera-¿Dónde está Andrei?-preguntó al fijarse que el chico no estaba.

-Sigue dormido-contestó Niko

-Ah bueno.

-Señorita Lena, aquí tiene su periódico y su taza de café-dijo María, colocándole el café en el mesón y el periódico en las manos.

-Gracias, María-agradeció Lena abriendo el diario y comenzando a leer. Iba a beber un sorbo de café, cuando una foto hizo que olvidara soplarlo antes de tomarlo y se quemó la lengua.

“Yulia Vólkova y su nuevo romance”

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Se la había pasado toda la noche rememorando cada instante, cada segundo, cada milisegundo de aquel momento con Lena, de aquel momento cuando la besó. Todo se le había hecho eterno esos solos segundos a su lado, tenerla tan cerca como nunca la había tenido y probar cada segundo de su vida en sus labios.

Cuando llegó a su casa en la noche aún no podía creer lo que había pasado, las piernas le temblaban, el corazón le latía furiosamente en el pecho y sentía una increíble sensación de bienestar en todo el cuerpo. Lena la había besado con una tranquilidad que le había hecho pensar que no quería perderse ni un segundo haciéndolo, con una intensidad que aún sentía que no podía pensar correctamente y sus labios habían sido tan suaves que casi pudo llorar de la emoción.

Aunque, ahora la asaltaba la duda, ¿Por qué Lena la había besado? ¿Eso significaba que le gustaba? Y también ¿Por qué se había puesto de aquella forma? Parecía que le estaba dando un ataque de pánico… En ese instante creyó comprenderlo y la verdad le cayó como agua fría. Probablemente se había arrepentido al recordar a su novio.

-Y… ¿Qué vas a hacer ahora?-preguntó Greg, seriamente. Había venido de inmediato una vez que Yulia le había llamado de urgencia.

-No sé… sólo sé que cuando la vuelva a ver no sabré como enfrentarla. Probablemente me desmaye ahí a sus pies-dijo Yulia, apesadumbrada.

-Bueno, si sucede eso quizá estés de suerte y te de un beso para despertarte-bromeó Greg, con una sonrisita.

-¡No seas tonto, tío! Aunque… no estaría mal eso-dijo Yulia, pensativa-Quizá así pueda profundizar lo que no me dejó anoche. Lo cortó justamente en la mejor parte.

-Bueno, entonces ya sabes lo que tienes que hacer

-¿Qué?

-Esperar y ver qué sucede. No te adelantes a los hechos-dijo Greg, levantándose para irse.

-Gracias por venir, tío.

-Siempre que quieras, sobrina. Hasta luego.

Yulia cerró la puerta y cuando iba a subir para bañarse, sonó el tono de su celular que señalaba que había llegado un mensaje. Era de Andrei.

“Necesito que vengas a mi casa en cuanto puedas. Quiero hablar contigo”

“Quiero hablar contigo”. Aquello le preocupó. Tendría que ver a Lena al ir allá y aún no estaba preparada para enfrentarla.

Se bañó lo más rápido que pudo y se vistió en tiempo record. Cuando llegó se encontró con que en ese mismo momento estaba llegando también Mikhail.

-Yulia, ¿Cómo estás?-saludó Mikhail, con una sonrisa en la que sus ojos no participaban.

-Bien ¿Y tú?-respondió Yulia, por pura cortesía.

-Excelente. ¿Vienes por alguno de los hermanos de Lena?-preguntó, dándole paso para entrar por la reja principal.

-Andrei. Me llamó que quería hablar conmigo-dijo Yulia.

-Ah bueno.

Mikhail llamó al timbre y ambos esperaron, unos segundos después les abrió María.

-Buenos días, María ¿Está Lena en… ?

-Aquí estoy Mikhail, ven conmigo al…

Dejó de hablar al ver a Yulia detrás de Mikhail, pensó que se había quedado sin aire y el corazón latió sin ritmo. Yulia vio que los ojos verdi-grises de Lena se habían oscurecido de pronto y un tenue rubor cubrió sus mejillas.

-Hola, Lena-saludó Yulia, intentando mantener la calma y no desmayarse.

-Buenos días, Yulia-respondió Lena, secamente y apartando la mirada de inmediato se acercó a Mikhail y lo tomó de la mano-Vamos al despacho, Mikhail.

-Espera-dijo Mikhail, deteniéndose y volteando a Lena para darle un beso en los labios-Así es como me gusta que me saludes.

Aquello se sintió como una bofetada. Yulia retiró la mirada y subió las escaleras rápidamente, cuando llegó arriba sintió ganas de llorar de rabia, en ese instante se encontró de frente con Nikolai, quien al verla completamente pálida se preocupó.

-Yul… ¿Qué sucede? ¿Te sientes bien?-preguntó el chico, frunciendo el ceño.

-Sí, me siento bien. Sólo un poco mareada-dijo Yulia, nerviosa.

-Entonces no estás bien, ¿Quieres que llame a Lena y… ?

-¡No!-gritó Yulia, sorprendiendo a Niko-Quiero decir, no, no la llames. Estoy bien.

-¿Segura?-preguntó Niko, preocupado

-Sí, segura. ¿Está Andrei en su habitación?-

-Aquí estoy, ven conmigo-dijo Andrei, saliendo de su habitación.

Yulia entró junto con Andrei y se sentó en la cama, esperando a que hablara. El chico cerró la puerta y comenzó a buscar en su escritorio, hasta que lo encontró. Era un periódico que le dio a Yulia.

-Léelo-exigió, con la voz llena de molestia.

La morena dio apenas un vistazo y vio una foto de ella y Adam que fue tomada el día anterior en el Starbucks y tenía un título que ponía: “Yulia Vólkova y su nuevo romance”.

-¿Se puede saber qué haces saliendo con ese tipo?-preguntó Andrei, completamente molesto.

-Ehhh… Él sólo me invitó a un café. No veo crimen en eso. No es como si por tomar un café con él me haga automáticamente su novia-dijo Yulia, frunciendo el ceño.

-Pero… ¡No lo conoces, Yulia! ¿Cómo puedes… ?

-Tranquilízate Andrei, no eres mi novio como para que me estés reclamando-interrumpió Yulia, levantándose molesta.

-Sé que no, pero soy tu amigo y como tal es mi deber protegerte de los zamuros y buitres que te quieran dañar-le espetó Andrei, seriamente.

-Gracias, Andrei, pero soy bastante grandecita como para defenderme por mi misma-dijo Yulia, caminando hacia la puerta para irse.

Salió de la habitación de Andrei y bajó las escaleras para irse, cuando se abrió una puerta y escuchó la voz de Lena que la llamaba.

-Ven al despacho, Yulia. Necesito hablar contigo.

Yulia volteó y vio a Mikhail saliendo de ahí, dirigiéndole una mirada seria e inquisitiva. Lena la miraba esperándola, por lo que caminó para entrar.
La pelirroja cerró la puerta tras de sí y la miró con los ojos verdi-grises oscurecidos y llenos de molestia y rabia.

-¿Estás saliendo con Thomas?-preguntó Lena, apretando la mandíbula.

-¡¿Tú también?!-preguntó Yulia, incrédula.

-¡No me contestes a una pregunta con otra! ¡¿Estás saliendo o no con ese tipo?!-preguntó, con rabia.

-¡No, no estoy saliendo con él!-exclamó Yulia, enojada.

-¡¿Y se puede saber qué demonios significa esto?!-preguntó la pelirroja, agarrando de su escritorio el periódico con la foto y lanzándoselo a Yulia.

-¡Es increíble que creas lo que dice esa basura de reportaje!-espetó Yulia, conteniendo las ganas de llorar-Además ¡¿Qué te importa con quién salgo o dejo de salir?!

-¡Me importa porque a mi hermano le gustas!

-¡Recuerdo haberte dicho que él y yo no somos novios! ¡Tengo derecho a salir con quien quiera y cuando quiera!

-¡Pero no con ese… Thomas! ¡¿No ves que está jugando contigo?! ¡No puedo creer que juegues a dos puntas!

-¡Te dije que no estoy con Andrei! ¡No tienes derecho a reclamarme nada! ¡No es como si fueras mi novia o… !

Lena se acercó peligrosamente a Yulia y la tomó por los brazos, mirándola con rabia contenida. Sus ojos verdi-grises la traspasaban y casi podía sentir como le desnudaban los pensamientos. Yulia sentía la respiración de Lena mezclarse con la suya incesantemente, provocándole un aturdimiento general de los sentidos, observó casi como si fuera en cámara lenta cuando Lena bajó la mirada hacia sus labios y esperó, sólo esperó a sentir sus labios suaves sobre los suyos una vez más.
Pero no fue así… Un instante después Lena se separó con brusquedad y se sentó en el mueble, tapándose el rostro con las manos e intentando calmarse.

-¿A qué juegas, Lena?-preguntó Yulia, con la mirada herida.

-Yo no juego a nada. No sé de qué hablas-replicó Lena, con la voz ronca.

-¿Por qué no admites que te pasan cosas conmigo?-preguntó, molestándose.

-Porque no me pasan…

-¡Me besaste!-replicó la morena, incrédula

-Y te pido perdón por eso, sé que no debí y estuvo mal…

-No te lo voy a perdonar-le espetó, Yulia, mirándola con rabia.

-¿Por qué no?

-Porque el amor nunca está mal.

Yulia la miró esperando a que dijera algo, cualquier cosa, pero cuando sólo se quedó callada, se mordió los labios para evitar llorar y salió del despacho cerrando la puerta de golpe.
Cuando iba saliendo de la casa aparecieron de pronto bajando las escaleras los hermanos de Lena.

-¡Yul! ¡¿Te vas a ir ahora y sin despedirte?!-exclamó Mark, acercándose apresurado.

-Sí, lo siento, chicos, pero tengo cosas que hacer y no puedo quedarme…

-¿Vas a venir luego?-preguntó Denis, esperanzado. Yulia lo miró con tristeza.

-No creo que pueda, genio-respondió, bajando la mirada.

-¿Pasó algo con Lena? Las oímos gritar… ¿Es por eso?

Yulia no pudo evitar sonreír tristemente y le dio un beso en la frente a cada uno.

-Sólo fueron diferencias de opiniones, nada de lo que se deban preocupar. Prometo que en cuanto pueda vendré a verles.

-Que sea pronto. Ya voy a terminar el libro y te lo tengo que devolver-dijo Mark

-Quédatelo, te lo regalo. Bueno, me tengo que ir. Pórtense bien.

Salió de la casa, pero cuando ya iba a montarse en su auto, una voz la detuvo.

-Hey Yul, ¿Está Lena en su casa?-preguntó Vladimir, con una sonrisa.

-Sí, ahí está-respondió, desganada y subiendo a su auto sin mirarlo.

-¡Espera!-la detuvo-¿Sabes qué es lo que tiene Lena?-preguntó, curioso.

-Sí-asintió, molesta-El síndrome del arrepentimiento y la negación con rasgos ciclotímicos-explicó, sarcásticamente. Vladimir la observó descolocado y sin saber qué decir-Hasta luego, Vlad.

-Hasta luego-murmuró Vladimir, viéndola irse.
............................................................................................................................

-Me dirás lo que pasó.

El té que había estado bebiendo para el repentino malestar que había comenzado a sentir había pasado a la historia. La taza había recibido un codazo y había ido a parar a la alfombra a la que tanto aprecio y cariño le profesaba por haber sido comprada por su madre hacía unos años.

Miró a Vladimir con odio infinito, pero no dijo nada. Simplemente se dedicó a recoger la taza que no estaba rota y a secar la alfombra con una de esas toallas que siempre tenía en su escritorio en caso de emergencia.

El chico se sentó enfrente del escritorio y esperó a que Lena dijera algo, pero claramente era una esperanza calva, porque la pelirroja había comenzado a construir una gran muralla Anti-Vlad en sus oídos para no escucharlo. Habría que derrumbarla por medios persuasivos del habla.

-Estoy esperando, pelirroja. No te librarás de mí hasta que no desates todos tus oscuros, sexosos y volátiles pensamientos y emociones hostiles por todo este...mmm...radio de...no sé, no tengo idea de cuántos serán y me da suma flojera calcularlos. Así que...siéntete libre de contarle todo a tío Vladimir.

-No sé qué quieres que te diga-dijo

-Me he encontrado con Yulia afuera. Le he preguntado si sabía lo que te pasaba y dijo que tenías el síndrome del arrepentimiento y la negación con rasgos ciclotímicos-explicó-Quisiera saber que es de lo que te arrepientes y qué es lo que niegas.

-Me arrepiento de haber sido tan estúpida, confórmate con eso-contestó Lena, con tono amargo.

-No me puedo conformar sabiendo que algo te ha pasado y eso te hace infeliz-replicó-¿Has discutido con Yulia?-preguntó, dudando.

-¿Tratas de hacerte el psicólogo?-preguntó Lena, molestándose.

-Soy psicólogo

-Y también abogado, así que prefiero que seas única y exclusivamente eso aquí-respondió, comenzando a revolver todos sus papeles.

-Eso es privación de libertades-murmuró, pensativo-¿Y amigo? ¿No quieres que lo sea?-preguntó, sonriendo.

-Ya lo eres, ¿No? Pero no quiero que me psicoanalices haciéndote el amigo. No te va a servir.

-Noto mucha amargura en tu voz, probablemente los rasgos de los que…

-Basta. Vlad.

-Está bien, está bien, me callo… pero no creas que no insistiré con este tema, te lo voy a sacar así sea con cucharilla, porque no puedes guardarte todo lo que sientes para ti sola, sería contraproducente para tu salud mental…

-Bueno, señor amigo psicoloco…

-Psicólogo-corrigió, con una gran sonrisa

-Psicoloco… -repitió Lena, sonriendo burlonamente-y abogado también… Necesito que firmes estos papeles-dijo, entregándole una carpeta.

-No me voy a divorciar de ti, Lena-bromeó Vladimir, poniendo cara de seriedad y luego soltando una risita.

-Estúpido…

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

La puerta del despacho se abrió violentamente. En el documento que estaba firmando, apareció una gran línea negra, producto del susto que le provocó que Katya irrumpiera en su nuevo lugar de trabajo para poder vigilar más de cerca de sus hermanos. Ya iba a gritar y a protestarle a su hermana que ese era un importante documento sobre un proyecto de la empresa y que ella le había hecho dañarlo, cuando sintió la mano de la chica en su frente, como si le tomara la temperatura y luego se acercó a su oído para gritarle.

-¡Lenaaaaaaa! ¡Hermanaaaaaaa! ¡¿Estás ahí?! ¡¿Vive algún sentimiento ahí?!

La pelirroja se levantó alterada y restregándose la oreja se apartó de Katya.

-¡¿Qué demonios te pasa ahora?! ¡¿Te has vuelto loca?! ¡Casi me vuelvo sorda por tu culpa!-exclamó, indignada y poniéndose roja de la molestia.

-¡Loca te has vuelto tú! ¡Ojalá te vuelvas sorda, muda, ciega… ! Bueno, eso es imposible contigo, al parecer, porque desde hace mucho tiempo que te desconozco, porque ciega y sorda ya eres.-reclamó, molesta y abriendo muchísimo los ojos-¡¿Qué demonios eres?! ¡¿Qué hiciste con mi hermana?!

-¡Para, detente! ¡¿De qué estás hablando?!-preguntó Lena, preocupada por la salud mental de Katya.

-Hablo de que eres la persona más insensible que conozco, que no te importa sufrir y hacer sufrir a los demás con esa actitud…

-Cálmate, Katya. No te estoy entendiendo nada, si podrías ser más explícita…

-¡Explícitas las pornográficas!-protestó Katya, mirándola con rabia-¿Quieres que sea más explícita? Está bien, ¿Qué se te ha pasado por la cabeza al aceptar la propuesta de matrimonio con ese… cabeza de pelota sin aire? ¡Estás demente!

Lena rodó los ojos y miró al techo, suspirando de fastidio.

-¿Cuántas veces te tengo que decir que… ?

-¡No me cambies el tema! ¡Responde! ¡¿No piensas en tu felicidad?! ¡Eres una egoísta! ¡¿No piensas siquiera un poquito en Yulia?!

-¿Yulia? ¿Qué pinta Yulia en lo que haga o deje de hacer yo?-preguntó Lena, sin comprender.

-Niega que haces esto por ocultar lo que sientes por ella. ¡Niégalo!-exigió, entrecerrando los ojos.

-Yo no sé de qué…

Katya bufó de incredulidad y rodó los ojos, sonriendo con sarcasmo.

-¡Eres increíble! No pensé que estuvieras fallando tanto en los sentimientos. Te me caíste, Lena… ¡Ojalá te cayeras de la cama de nuevo y te golpees tan fuerte que te duela algo más que la cabeza!

Antes que pudiera replicar, Katya salió del despacho hecha una furia y cerró la puerta haciendo retumbar las paredes.

-Dios mío… ¿Será posible?-murmuró Lena, comenzando a sentir dolor de cabeza y sentándose en el mueble con las manos tapándose la cara.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:24 pm

Capítulo 18: Pudo ser tan fácil.

Los siguientes días que pasaron Katya se volvía más impertinente que nunca, se la pasaba lanzándole indirectas bastante directas cada vez más frecuentes y eso le lastimaba y le enojaba de igual forma, intentó en varias oportunidades hablarle, pero siempre se le escapaba y la dejaba con la palabra en la boca.

Denis se había molestado también y no hacía más que repetir “Padre, perdónala, no sabe lo que hace”, cada vez que se encontraba con Lena por algún lado de la casa.

Por otro lado, por fin algo más se agregaba a su lista de preocupaciones. Al parecer Andrei y Yulia estaban saliendo, no lo tenía seguro, porque no quería preguntarle a Andrei y tampoco quería hablarle a Yulia, pero igual le amargaba tener que verlos todo el día entrando y saliendo de la casa porque iban y venían de lugares a los que iban juntos.

-Familia Katin, ¿Con quién desea hablar?-contestó, cuando sonó el teléfono, mientras hablaba con Vladimir, quien estaba en ese momento enfrente suyo mirando cómo le mutaba el rostro a Lena a uno de rabia-¡¿Qué demonios te pasa?!...¡No, no está!... ¡Llámala a su celular si tantas ganas tienes de hablarle!... ¡Ese no es tu problema con quien salga!... ¡No te la voy a comunicar porque no está y aunque estuviera tampoco te la comunicaría!... ¡¿Por qué?! ¡Porque me da la gana, esta es MI casa y aquí hago lo que se me dé la gana!...¡Díselo, no me importa!...¡Adiós!-y colgó.

-Epaaa… veo contractura venir… ¿Era quien creo que era?-dijo Vlad, sonriendo burlonamente.

-¿Quién crees que era?-preguntó Lena, masajeándose la frente con los dedos.

-Mmm… tu cara lo dice todo. Thomas…

-Sí…

-¿Qué quería?-inquirió Vladimir, agarrando una pelota anti estrés del escritorio.

-Que le pasara a Yulia-contestó la pelirroja en un susurro apenas audible.

-¿Y por qué no se la pasaste? Sabes que está en el jardín con…

-Sé dónde y con quien está. No hace falta que me lo digas-le espetó, molesta.

-Wow! Tranquilízate, Katina… deja los celos-se burló Vlad, con una sonrisita cómplice.

Lena frunció los labios y le dedicó una mirada cargada de fastidio, pero no dijo nada.

-En todo caso, sabes que debías pasarle a Yulia, ¿Verdad? Se enterará por Thomas y se molestará contigo-avisó Vladimir, lanzando la pelota al aire y atajándola.

-Me importa un cuerno que se entere, no se lo comuniqué y punto, si se molesta también me vale medio… Que venga hasta aquí y me reclame. Eso no hará que me arrepienta.

-¿Por qué te molesta tanto que Thomas ronde a Yulia?-preguntó Vlad, suspicaz-Pareces celosa, te lo juro.

-No estoy celosa, Vlad. Estás diciendo cualquier cosa-siseó Lena, enojándose-Es que… yo sé que él algo se trae entre manos, lo he visto mucho en la empresa hablando por celular con alguien y… se ve nervioso y a veces hasta discute con quien sea que esté hablando.

-Estás paranoica, Lena…

-¡No lo estoy! Te digo que es muy extraño y además, ya sabes la fama que tiene de… acosador y mujeriego…

-Sí, pero ella es bastante grandecita como para saber defenderse sola-le recordó.

-Ella no lo sabe ¿Cómo va a defenderse sola?-replicó Lena, sarcásticamente.

-Díselo

-Sí, claro… como no se lo he dicho ya varias veces. Lo que pasa es que es… endemoniadamente cabezota. No me escucha nunca.

-Deberías hacer terapia conmigo, podría…

-Basta. Ya hablaste mucho-le cortó Lena.

---------------------------------------------------------------------------------

-Y… ¿Qué piensas hacer? No te vas a quedar así como así, ¿O sí?

Andrei había salido un momento y ahora se encontraba con Katya hablando en su habitación. La chica le miraba expectante y con cara de preocupación.

-A veces veo a Adam y pienso que debería darle una oportunidad, él es muy atento conmigo, pero…

-No es Lena-completó Katya, mirándola fijamente.

-No, no es-murmuró suavemente-Pero tampoco puedo quedarme tras de ella todo el tiempo, se va a casar y…

-Sabes que estás tomando el camino más fácil, ¿No?-interrumpió Katya, alzando una ceja-Deberías hacer algo. Lena es muy lenta e insegura. No va a ceder si no haces nada y va a seguir pensando que a quien quiere es al idiota y que debe casarse con él-explicó.

-¿Por qué tengo que ser yo? Apenas sí me habla y a veces conversamos…

-Porque si no eres tú, no será más nadie. Ella, como ya te dije, es lenta e insegura. Tienes que hacer algo…

En ese momento se abrió la puerta de la habitación, dejando paso a Andrei quien venía con una gran sonrisa, se sentó en la cama al lado de Yulia, le pasó un brazo por alrededor del cuello y le dio un beso en la mejilla.

-¿Qué cuentan? No hicieron cosas divertidas en mi ausencia ¿O sí?-dijo, mientras miraba a ambas con una sonrisa.

-¿No sabes tocar la puerta?-preguntó Katya, mirándolo con fastidio.

Andrei se levantó y acercándose a la puerta dio varios golpecitos y luego volvió a sentarse al lado de Yulia, provocando que Katya rodara los ojos poniéndolos en blanco.

-Eres tan estúpido-dijo, alzando las cejas.

-Bueno, deja la ofensa, hice lo que me pediste-dijo él, haciéndose el ofendido-¿Van a ir a la competencia de equitación en el club mañana?-preguntó ahora, con una sonrisa.

-No creo-contestó Katya, secamente.

-¿Competencia de equitación?-inquirió Yulia, confundida.

-Sí, se realiza todos los años-dijo Andrei-Este va a ser el primer año de Lena, luego de que se retirara hace mucho tiempo. Quiero verlo. Ojalá que machaque al idiota de Thomas. Me reiré en su patética cara cuando lo haga.

-¿También estará Adam?-preguntó Yulia, sorprendida.

-¿Qué te piensas, Yul? Lena y él siempre están compitiendo en todo. Thomas siempre busca quitarle lo que tiene y la última vez que Lena ganó la competencia, podías verlo enfurruñado y gritándole a todo el mundo-explicó el pelirrojo, riéndose.

-¿Vas a ir?-preguntó Katya, mirando con suspicacia a Yulia.

-No creo. Además no me han invitado-repuso Yulia, sin atreverse a mirarla.

-¡Claro que estás invitada!-saltó Andrei, poniendo gesto ofendido-¡Yo te invito! La vas a pasar genial, te lo aseguro. Es impresionante ver a Lena en algo que realmente le gusta...-murmuró ahora, pensativo-Aunque últimamente siempre está dejando de lado lo que quiere, lo que desea y sólo se preocupa por cuidarnos, olvidándose de su propia felicidad… Está muy extraña.

Andrei seguía pensativo y no se dio cuenta de la significativa mirada que le lanzó Katya a Yulia, sonriendo mientras alzaba las cejas en clara señal de “Ahí tienes”. La morena apartó la mirada, sintiéndose enrojecer.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

El resto de la tarde, Yulia invitó a Katya y a Andrei para ir a dar un paseo por la ciudad con los chicos de la banda. Katya se había emocionado porque iba a ver a Paul, ambos tenían una especie de complicidad que Yulia había notado el primer día que los presentó. Le hacía gracia cuando ambos se ponían a hablar apartados y se la pasaban riéndose.
Se sentaron en una banca a conversar, mientras Andrei la abrazaba y le daba pequeños besos en la cabeza, provocando los celos de Román, quien apenas hablaba y sólo se dedicaba a lanzarle miradas de odio al pelirrojo, mientras Jon se reía de él y le hacía la burla.

Hasta que hubo un momento en el que de verdad se molestó y se levantó de ahí para irse solo. Yulia se levantó y lo siguió.

-¡Román! ¡Por favor, no te enojes! ¡Conoces como es Jon!-le gritaba a la vez que corría para intentar detenerlo.

-¡Precisamente por eso, Yulia. Ya estoy cansado de que me molesten! -vociferó el chico, dándose la vuelta para encararla.

-Nunca te había importado-murmuró Yulia, seriamente.

-Porque antes no me gustabas tanto como ahora-le espetó Román, mirándola con rabia. Yulia bajó la mirada, avergonzada y suspiró.

-Lo siento-susurró.

-¿Lo sientes? No, no tienes por qué. No has hecho nada mal, sólo que yo estoy demasiado tiempo revoloteando alrededor de ti y que aunque sé que te fastidia aún lo hago, no puedo evitarlo.

-No me fastidias-declaró Yulia de inmediato.

-No parece eso cuando intento saber con quién hablas por celular, te molesta que lo haga.

-Sí, pero eso no significa que no te quiera a mi lado-respondió Yulia.

-¿Me quieres?-su voz una octava más arriba, sorprendido.

-Como amigo-aclaró la morena, logrando que la mirada esperanzada del chico se desvaneciera.

-Bueno… pero, ¿No estás enojada?-inquirió, dudoso.

-No, ¿Por qué habría de estarlo?

-Por comportarme de ese modo tan infantil enfrente de tu novio…

Yulia frunció el ceño y luego alzó las cejas, riéndose.

-¿Qué?-preguntó Román, confundido.

-Andrei no es mi novio-dijo, riéndose.

-¿Ah no? Es que como está así tan… cariñoso contigo y te da besos en la cabeza y… todo eso… -murmuró, avergonzado.

-Él es así

-Pero le gustas, se le nota.

-¿Se le nota?

-Sí, te mira de esa forma que le brillan los ojos. Es imposible no enamorarse de ti-susurró, mirándola de reojo y escondiendo las manos en los bolsillos.

-Ah. No lo creo tan así, pero si tú lo dices…

-No lo digo. Es así. Espero que encuentres alguien que de verdad te amé.

-Gracias, Román.-dijo, sonriendo y lo abrazó-Regresemos.

-Sí, porque si no, no podré evitar las ganas de raptarte.

--------------------------------------------------------------------

-¿Y a dónde nos iremos de luna de miel, cariño? Estaba pensando que sería bueno las Islas Griegas… tal vez Mykonos, Ios...

-Mikhail, no creo que sea…

-¿Prefieres mejor Ibiza o tal vez Islandia?

-Ehh…

-Ya sé, te gustaría mejor Noruega o…

-¡Mikhail!-gritó Lena, impaciente. El hombre la miró esperando a que hablara-Creo que es mejor… que nos quedemos aquí, no creo que sea buena idea dejar a los chicos solos. Además estoy llena de trabajo, no me imagino la oficina funcionando sin mí, probablemente me iría y apenas al segundo día me estarían llamando que me necesitan…

-¡Ay por favor, cielo! No seas tan egocéntrica-bromeó Mikhail, soltando una risita-¿Quieres que nos llevemos a los chicos entonces?-preguntó, alzando las cejas.

-Bueno, si a ti no te parece ningún inconveniente que vengan…

-¡Lena! ¡Era una pregunta meramente retórica!-protestó Mikhail, molestándose.

-Entonces, no sé qué quieres que haga. No dejaré a mis hermanos solos-sentenció Lena, cruzándose de brazos y haciendo gesto ofendido.

-Te enojaste… ¿Lena?

-Sí, no comprendes mi posición-declaró, irritada.

-Sí, la entiendo, cielo, pero ¿No sería genial que fuéramos los dos solos? La pasaríamos mejor sin ellos, así en privacidad y haríamos cos…

-Te dije que no los dejaré solos. No importa lo que me digas, Mikhail. Ya hablé.

-¡Y tú no comprendes tampoco mi posición! No entiendes mi necesidad de tenerte para mí solo aunque sea un instante…

-Estoy aquí en este momento y los chicos no están-le recordó Lena, sin mirarlo.

-Pero están, María, Mark, Denis. Yo quiero estar solito contigo-murmuró muy bajito.

-Por favor, no…

-¿Y qué tal si los dejamos con Yulia?-saltó de pronto Mikhail, con una gran sonrisa-Ya viste que la vez pasada los cuidó muy bien y no conseguimos en llamas la casa. Sería genial.

Lena lo miró como que si se hubiera vuelto loco, alzó las cejas y luego rodó los ojos, chasqueando la lengua en señal de censura.

-¿Qué? ¿No es genial mi idea?-preguntó Mikhail, confundido.

-Por supuesto que no. Aunque lo tenga mucha confianza a Yulia en cuanto a mis hermanos, no quiere decir que vaya a dejarles a cargo a mis hermanos por varias semanas, sería aprovecharme de su gentileza… Además, ¿Acaso olvidas que ella también tiene trabajo?

-Oh. Cierto. Bueno, pero eso se resuelve, buscamos a otra persona que los…

-Basta, Mikhail. Ya dije que no vamos a ningún lado, sino te gusta, pues no nos casemos y se acabó, así no pensarás que es necesaria una luna de miel-interrumpió Lena, comenzando a sentirse irritada. Mikhail la miró incrédulo.

-¿En serio me lo dices que no te casarás?-preguntó, entrecerrando los ojos.

-Dije que no me casaré si sigues con el fastidio de una luna de miel. No es necesario. Además como tú no quieres que mis hermanos vayan, entonces…

-No creo que sea para tanto-repuso, serio.

-Pues tú eres el que te pones como si hacer una luna de miel fuera esencial. No nos hace más o menos felices ni mejor o peor pareja porque no tengamos una-declaró Lena, levantándose, pero Mikhail la detuvo por la mano y la volvió a sentar en el mueble al lado suyo para abrazarla.

-¿Por qué estamos discutiendo por esta tontería?-susurró, tomando su mano y besándola delicadamente en el dorso-Sabes que te amo y… realmente no me importa...

-¿Qué?-preguntó Lena, aún molesta y retirando la mirada.

-Que está bien, no tendremos luna de miel… -dijo, suavemente y acariciando las mejillas pecosas de la pelirroja-Pero… ¿Me prometes que al menos una salida a pasear me concederás?-preguntó, sonriendo. Lena rodó los ojos y suspiró.

-Está bien, pero no lejos de la ciudad ni del país.

-Por supuesto.

La tomó por el mentón para obligarla a mirarlo y sonriendo la besó, en un beso bastante profundo que Lena intentó seguir a duras penas, porque quería que esa relación funcionara si estaban planeando casarse. Así estuvieron durante un espacio de varios segundos, ya Mikhail estaba comenzando a recostarla sobre el mueble, cuando escucharon unas tosecitas molestas y Lena se levantó a gran velocidad, derrumbando al suelo a Mikhail en el proceso. Ahí estaban en la puerta mirándoles Andrei, Katya y Yulia. Lena quiso morirse al ver a la morena parada ahí como una estatua.

-Ehh… nosotros estábamos…

-Ahórrate las disculpas y las explicaciones, Lena. Ha sido suficiente-le cortó Katya, con la cara deformada de rabia e incredulidad.

-Te has pasado esta vez, Katya. Le debes una disculpa a Lena-intervino Mikhail, con seriedad.

-Mikhaill, no…

-Estoy hablando con la dueña del circo, no con el payaso-le espetó Katya a Mikhail, molesta.

-Katya…

-Que pasen un buen rato-interrumpió Katya de nuevo, tomando por la mano a Yulia para subir con ella a su habitación, pero la morena la detuvo.

-No, será mejor que me vaya, porque…

-¡Tú te quedas!-siseó Katya, abriendo los ojos en señal de advertencia. Yulia asintió y subió con la chica.

Lena miró a Andrei y él la miró a ella. Expectantes.

-¿Y bien, Andrei? Estoy esperando a que digas algo, ¿Me vas a reclamar, chillar, protestar… ?

-No, ¿Por qué habría de hacerlo? Ya eres bastante mayorcita como para estarte diciendo lo que tienes que hacer. Pesa sobre tu conciencia tus actos-explicó Andrei, seriamente.

-Buen discurso. Te felicito-dijo Mikhail, sonriendo.

-¿En serio? Lo estuve practicando, me salió mejor de lo que creía-repuso Andrei, con una sonrisita sarcástica-Pero… es cierto, Lena. Lo que te dije.

Andrei se despidió con una sonrisita y subió las escaleras de dos en dos.

-Creo que será mejor que vaya a ver si Mark y Denis ya están durmiendo-murmuró Lena, suspirando.

En ese momento se escuchó la puerta abriéndose, dándole paso a Niko.

-¿Se puede saber dónde estabas?-preguntó Lena, sin la menor intención de regañarlo.

-Con Nadya, me mandó a decirte que si puedes venir el día después de la competencia de equitación a ver los cuadros que pondrá en la exposición, sería genial-explicó Niko, tranquilamente.

-Oh, bueno. Sí, estaré encantada-repuso la pelirroja-La invitaste a la competencia, ¿No?

-Sí, claro que la invité-respondió-Tú también estás invitado a lo de los cuadros, Mikhail-dijo Nikolai, seriamente.

-Gracias, Niko-dijo el hombre.

-No me agradezcas a mí. Agradece a Nadya y que eres el novio de Lena-dijo Niko, subiendo las escaleras-Buenas noches.

-Buenas noches-respondió Lena.

-Yo me voy, te veo mañana-dijo Mikhaill, con una sonrisa.

-Claro, que tengas buenas noches-murmuró Lena, abriéndole la puerta.

-Te amo-susurró Mikhail

-Igual, chau.

-¿Por qué nunca me dices que me amas?-inquirió, confundido.

-¿A qué te refieres? Claro que te lo digo, ¿No me escuchaste?-repuso Lena, sin entender.

-Dijiste “Igual”. Siempre dices así, pero nunca un “te amo” como tal. Quisiera escucharte decírmelo…

-Mikhail… No iremos a discutir por 5 letras ¿O sí?-dijo, frunciendo el ceño.

-Dímelo, no te cuesta nada. Quiero oírte…

Lena rodó los ojos y suspiró.

-Te a…

-¡LENAAAA! ¡KATYA ME QUITÓ LOS ZAPATOS Y LOS ARROJÓ POR LA VENTANA!-gritó la voz de Denis, desde su habitación.

-¡VOY!-le respondió Lena

-Lo siento, Mikhail. Mis hermanos me necesitan.

-Pero no me…

-Buenas noches-interrumpió Lena, apresurada y le cerró la puerta en la cara.

“Endemoniados mocosos”-pensó Mikhail, frustrado y caminando hacia su auto.

Capítulo 19: Solo un tiempo.

Despertó sintiéndose especialmente animada, supuso que era por la competencia. Hacía tiempo que no participaba en una y le hacía algo de ilusión la que tendría hoy. Miró por la ventana y vio a María recogiendo el periódico, se estiró para quitarse un poco la pereza y caminó hacia el baño para cepillarse y ducharse.

Cuando bajó a la cocina se encontró con la sorpresa de que ya todos estaban levantados, bañados y listos. Vio a Yulia sentada entre Katya y Andrei, quien al ver a Lena mirándole, sonrió. La pelirroja no pudo evitar alzar un poco las cejas, morderse el labio inferior y sonreír levemente para luego retirar la mirada y acercarse a Denis y a Mike para darles un beso en la frente.

-Buenos días-saludó Lena

-Buenos días-saludaron todos, menos Katya, quien al parecer pudo notar Lena, aún seguía molesta.

Sentándose al lado de Nikolai, tomó un panecillo, el café que le servía María y el periódico y se dispuso a leerlo.

-¿Va a venir Mikhail?-preguntó Andrei, como quien no quiere la cosa-Al club, quiero decir.

-Sí, ¿Por qué?-

-Porque si él va, yo no voy-respondió Katya de inmediato. Lena suspiró y rodó los ojos.

-Haz lo que quieras, Katya. De verdad, no me importa. Total que no es la primera vez-respondió Lena, sin apartar la mirada del periódico.

-¿Eso quiere decir que prefieres que no vaya yo que soy tu hermana y si vaya el idiota que no es nada más que un payaso?-inquirió Katya, incrédula.

-No, eso quiere decir que eres libre de elegir si quiere ir o no-apuntó la pelirroja-y deja de decirle idiota y payaso a Mikhail-agregó.

Katya abrió la boca para responder, pero de inmediato la cerró y levantándose de la silla se fue de ahí.

-Yo… ya vengo, con permiso-dijo Yulia, levantándose para salir corriendo detrás de Katya.

La alcanzó justo antes de que cerrara la puerta de un trancazo, puso el pie para evitar que cerrara y entró en la habitación.

-¡Ni se te ocurra abogar a favor de esa… tarada… ciega… que tengo desgraciadamente por hermana!-espetó Katya al ver a la morena en su habitación-Pensé que era más inteligente y yo que la admiraba cuando era solo una nena… Quería ser como ella-agregó con desilusión gritando en su rostro.

Yulia suspiró y se sentó al lado de Katya, mirándola con comprensión.

-No voy a abogar a favor de nadie… -murmuró. Katya bufó de incredulidad-¿Me puedes decir qué significa eso que dijo Lena?-preguntó.

-Que lo prefiere a él que a mí…

-No, eso es una mentira, sabes que te preferiría a ti por encima de todo-dijo Yulia. Katya sonrió sarcásticamente-Pero no vine a hablar de eso. Me refiero a lo que dijo de que no es la primera vez… ¿Has dejado de asistir otras veces?

-Sí, casualmente siempre estábamos peleadas cuando tenía una competencia-murmuró entre dientes-Parece que no se rompe la tradición.

-¿Y por qué no la rompes ahora?-preguntó Yulia.

-Porque ella es la que no me quiere en la competencia-replicó, tozudamente.

-Te apuesto que ella desea que estés, seguramente siempre lo ha querido-

-¿Por qué tendría que ir? Ese idiota va y yo no quiero verlo-repuso Katya, levantándose para mirar por la ventana.

Yulia se quedó mirándola y en ese instante se le ocurrió una manera de convencerla de ir. Sabía que se estaba metiendo en una que después no sabría cómo hacer, pero valía la pena intentarlo para que las dos se amigaran.

-Si tú vas… -comenzó Yulia, lentamente-le diré algo a Lena que la descoloque completamente.

-Si yo voy la besarás y durarás por lo menos 1 minuto haciéndolo-contraatacó Katya, con una sonrisa malévola-Enfrente de todos nosotros y de Mikhail… de quien esté. Cuando digo todos es todos. En cualquier momento, puede ser antes o después, lo dejo a tu elección. ¿Trato?-la retó alzando una ceja y tendiéndole la mano.

Yulia se quedó pensativa. Si todo era porque las dos estuvieran felices… sonrió a Katya y le tomó la mano.

-Hecho.

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-¿No vienes con nosotros?-preguntó Lena a Yulia cuando la vio entrando a su auto.

-No creerás que voy a tener espacio ahí ¿O sí?-respondió Yulia, alzando una ceja y señalando el Audi de la pelirroja, donde ahora se podía ver a Denis gritándole a Katya que le dejara ponerse en la ventana. Lena sonrió.

-Tienes razón-murmuró-Bueno, sabes el camino ¿No?-preguntó

-Sí, claro, pero igual voy completamente detrás de ti-dijo Yulia, sonriendo de una manera que a Lena se le erizaron los pelitos de los brazos y la nuca. Apartó la mirada de la morena, temiendo ponerse roja.

-Claro-logró decir Lena, sin mirarla.

-¿Pasa algo?-preguntó Yulia, poniendo cara de inocencia.

-No, no pasa nada. Vamos.

Lena caminó a su auto, mientras Yulia se ponía su cinturón y la observaba con una gran sonrisa. Lo había notado, como se había puesto pálida de pronto, se había puesto nerviosa y eso le gustaba.
Cuando llegaron, Yulia estacionó al lado del auto de Lena. En ese momento los hermanos de la pelirroja y Nadya, quien había venido también, se acercaron a Yulia. De pronto Mikhail salió del club a recibir a Lena con un beso y un abrazo, que hizo que a Yulia se le revolvieran las tripas. Katya le dio un leve codazo y con moviendo los labios apenas le recordó el trato. La morena asintió levemente.

Caminaron hacia el club que ya estaba completamente lleno de gente, a diferencia de cómo lo había visto Yulia la última vez. Estaban varios concursantes ya vestidos con su uniforme y caminaban de aquí para allá. Lena se disculpó diciendo que iría a arreglarse.

-Te acompaño-dijo de pronto Mikhail.

-No, no hace falta, gracias. Yo me sé vestir sola, Mikhail-respondió Lena, caminando hacia el vestuario. Las risitas de todos no se hicieron esperar al ver el rostro avergonzado de Mikhail, quien no hallaba hacia dónde mirar.

-¡Llegaron! Pensé que Lena se habría arrepentido-dijo Vladimir, llegando en ese momento y saludando con un beso en la mejilla a Yulia y a Nadya.

-Katya se hizo un poquito la dramática y por eso tardamos-soltó Mark.

-¿Podrías callarte, niño?-replicó Katya, ofendida.

Mark hizo unas muecas como imitándola y pronto se ganó un coscorrón en la cabeza.

-Y bueno… ¿Dónde está Lena?-preguntó Vladimir-Necesitamos ir a avisar que ya estamos aquí.

-Hola, aquí estoy, Vlad-dijo Lena, acercándose mientras se ponía los guantes. Yulia recibió un codazo de nuevo, pero no era de Katya, era de Denis, le guiñaba un ojo, porque la había atrapado mirándole la retaguardia a la pelirroja. Yulia se hizo la inocente.

-Bueno, entonces vamos, porque ya hace rato estaban preguntando por ti y Thomas casi está por comenzar a lanzar caramelos pensando que no vienes-dijo Vlad-Si quieren pueden ir caminando a las gradas, volvemos dentro de unos minutos antes que comience todo.

Durante el corto trayecto hacia unos puestos libres en las tribunas, varias personas se dieron cuenta de la presencia de Yulia y se le quedaban viendo con la boca abierta. Unos chicos se acercaron, le pidieron un autógrafo y luego una foto. Ambos se fueron emocionados con sus nuevos tesoros.

Una vez instalados todos, se quedaron mirando al campo donde se realizaría la competencia con sus obstáculos y una pista libre. Yulia al mirar más atentamente y con el bullicio de la gente alrededor, notó que era más grande de lo que recordaba, probablemente no se había dado cuenta de aquel detalle porque estaba preocupada por otras cosas.
Observó en ese momento que ya había varios jinetes esperando y el jurado estaba del otro lado de la pista.

-¡Yulia!

Volteó y se encontró con Adam que venía corriendo hacia ella y agitando la mano, sonriendo.

-Ahí viene el pesado-murmuró Andrei, fastidiado, ganándose una mirada sarcástica de Yulia.

-¡Viniste… !

-No, en realidad no vino y ésta que está aquí no es Yulia, sino un holograma de ella-soltó Denis con el sarcasmo brotándole por los poros. Andrei, Katya y Mark estallaron en risas, mientras que Niko y Nadya tuvieron que esconder los rostros para no reírse.

-Muy divertido, Denis-intervino Mikhail, seriamente-¡Amigo mío!-ahora dirigiéndose a Adam-¡Qué bueno verte por acá!

-Sí, a ti también, es raro verte venir-dijo Adam, con una sonrisa y luego dirigiéndose a Yulia para tomarle la mano y besársela-¡Es un placer volver a verte! Creo que de ahora en adelante me irá mejor el día.

-Lo único tal vez, porque Lena te va a hacer papilla-espetó Andrei, molesto.

-Eso ya lo veremos, pequeño Andrei. No cantes victoria-repuso Adam, dándole unas palmaditas en las mejillas al pelirrojo. Andrei apartó asqueado la mano de Adam.

-No vuelvas a tocar a mi hermano, Thomas.

Todos voltearon y vieron que Lena y Vladimir habían vuelto. Adam sonrió levemente.

-¡Elena! Pensé que no vendrías-dijo, con una leve nota de sorpresa.

-Ya quisieras ¿No?-soltó la pelirroja, fulminándolo con la mirada-¿Tanto miedo te da que te gane?

Las risitas no se hicieron esperar, camufladas todas en pequeñas tosecitas. Adam seguía sonriendo.

-No, para nada… bueno… creo que me voy acercando a buscar a mi caballo-dijo, volteando y mirando a Yulia ahora con una sonrisita-Nos vemos luego.

Lena apretó la mandíbula y frunció los labios de la ira que tenía, por un instante se imaginó saltando encima de Adam y sacándole los dientes con un alicate para que dejara de sonreír. Adam se alejó.
-Lena, tienes que despellejarlo en la competencia-dijo Andrei de inmediato.

-Claro-murmuró Lena.

-“TODOS LOS COMPETIDORES Y COMPETIDORAS, POR FAVOR, ACERCARSE PARA LA REVISIÓN PRELIMINAR DE JINETE Y CABALLO. GRACIAS”

-Bueno, creo que tenemos que ir, Lena-dijo Vlad.

-Chicos, pórtense bien y no armen mucho alboroto-dijo la pelirroja, acercándose a Mark y Denis para darles un beso en la frente y a Niko y Andrei para abrazarlos. Katya dudó un momento, pero luego se acercó y también la abrazó.

-Espero que ganes-dijo casi en un susurro.

-Gracias, Kat-agradeció Lena, con una sonrisa-Y gracias por venir hoy.

-Sí bueno, yo quería venir, pero igual agradécele a Yulia quien fue la que finalmente me convenció-dijo Katya, dándole un empujón a la morena para que se acercara a Lena.

Yulia quiso pellizcar a Katya, pero sólo alcanzó a sonreír levemente a Lena, quien la miraba con una sonrisita.

-Ehhh…

-Gracias, Yulia, por convencer a Katya y… por venir-murmuró Lena.

-No es nada-susurró Yulia, acercándose para cumplir con su parte del trato con Katya. La abrazó y cuando iba a darle un beso, en vez de dárselo en la mejilla, cayó en la comisura de los labios de la pelirroja por puro error de cálculo.

Se separaron y Yulia quiso meter la cabeza en un agujero al ver las caras de todos y sobre todo de Lena, que se había puesto roja de pronto.

-Ehhh… mejor me voy, sí, me voy. Nos vemos luego-tartamudeó Lena, tomando de la mano a Vlad y desapareciendo entre la gente.

-¡Hey, Lena! ¡No te despediste de mí!-gritó Mikhail, confundido. Pero Lena no volteó y siguió.

-¿Te han dejado colgando?-murmuró Katya, entre dientes. Mikhail la fulminó con la mirada, pare luego apartarla molesto y mirar con fastidio a Yulia.

Pasaron alrededor de 20 minutos y pronto se escucharon aplausos, uno a uno iban pasando todos los jinetes con sus caballos y al sexto, reconoció a Lena y seguida de ella Vladimir e inmediatamente después Adam. Los hermanos Katin, Nadya, Yulia y Mikhail empezaron a vitorear y aplaudir a Lena.

“SALTO ECUESTRE: JOHNSON”

El primero pasó elegantemente con su caballo negro y se colocó al inicio del primer obstáculo. Luego de unos segundos, se escuchó un pito y comenzó rápidamente a saltar cada obstáculo tan alto que a veces parecía que el jinete iba a volar. Así fueron los primeros 5, quienes hicieron buenos saltos, pero el 5to se había detenido en un punto antes de saltar y el jinete tuvo que retroceder para empezar de nuevo. Aquello le había hecho perder tiempo, por lo que perdía puntaje.

“KATINA”

Le tocó el turno a Lena y todos comenzaron a gritarle en apoyo. Yulia cruzó los dedos y se mordió el labio inferior para que lo hiciera en el menor tiempo posible. Se escuchó el pito y salió veloz, saltando el primero, el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto obstáculo con una rapidez impresionante que hizo que los hermanos de la pelirroja gritaran emocionados. El jurado deliberó por unos segundos y enseguida le dieron el mayor puntaje que era 10. Los vítores fueron mayores.

Lena pasó por al lado de Vlad, sonriéndole y dándole una señal de apoyo que el chico le devolvió y luego vio a Adam, quien le devolvió la mirada con algo de burla.

-Idiota-murmuró Lena entre dientes.

Ahora era el turno de Vladimir, quien al igual que Lena saltó los primeros 4 obstáculos con bastante rapidez, pero al último el caballo pareció acobardarse y se detuvo, perdiendo tiempo y puntaje.
Vladimir al pasar al lado de Lena, se encogió de hombros.

“THOMAS”

Adam se puso en la meta con elegancia y cuando sonó el pito, salió a gran velocidad, saltando cada obstáculo sin ningún problema. Cuando terminó obtuvo al 4 diez y 1 nueve, porque se retrasó por 4 segundos a Lena, lo que colocó la tabla de puntajes a Lena en cabeza y seguidamente a Adam.

El hombre al pasar al lado de Lena la miró con fastidio y la pelirroja lo que hizo fue sonreírle burlonamente.

Pasaron los siguientes 6 jinetes, logrando así ya 1 hora con Salto Ecuestre. Lena pasó una segunda ronda, consiguiendo nuevamente el mayor puntaje y romper su propio record al hacerlo en menor tiempo que la anterior. Por igual, Adam estuvo pisándole los talones con 3 segundos de retraso.

-Míralo como está-susurró Andrei, complacido-Parece un bulldog, en cualquier momento se pone a hacer berrinche y cuando Lena le termine de ganar en la segunda fase de carreras lo veremos tan rojo que parecería que va a explotar.

Yulia lo vio a Adam que estaba completamente derecho y tomaba de las riendas del caballo con mucha fuerza formando dos puños.

Alrededor de 20 minutos pasaron mientras los del jurado hablaban entre sí, Lena se había bajado del caballo al igual que Vladimir y se acercaron para darse la mano, en ese instante llegaron los veterinarios para revisar a los equinos.

-¿Ésta es la última parte?-preguntó Yulia.

-Sí, ahora viene…

“CARRERA”

-Eso. Carrera-dijo Katya.

Todos los jinetes con sus caballos se pusieron poco a poco en sus posiciones y esperaron la señal. El pito sonó y todos salieron cabalgando a gran velocidad, tenían que dar 4 vueltas con un descanso intermedio después de la segunda vuelta.

Lena iba de 3era seguida del que Yulia identificó como el primero que pasó en salto ecuestre, luego de él, venía Vladimir y muy cerca casi le adelantaba Adam.

La pelirroja iba muy concentrada en pasar a William que iba a toda velocidad adelante, pero casi le estaba pasando para llegar al 2do puesto. Cuando logró pasarlo, ahora le quedaba únicamente pasar al que restaba.

Completaron la primera vuelta en el momento en que Lena llegó por una cabeza adelante, poniéndola de primera.

-¡Demonios! ¡Lena está realmente metida en lo que hace!-soltó Niko, sorprendido.

Denis y Mark gritaban con todas sus fuerzas el nombre de su hermana. Yulia volvió a observar a Lena quien seguía de primera, pero de segundo ya iba Adam a gran velocidad.

-¡VAMOS LENA!-gritó Denis, entusiasmado.

-¡Haz silencio, Denis!-le regañó Mikhail, frunciendo el ceño.

-¡Tú no eres quien para decirle que se calle a mi hermano!-saltó Katya, molesta.

-Tranquilos, chicos-intervino Nikolai, tomando por la cintura a Nadya.

La segunda vuelta estaba por terminar y cuando Lena llegó a la meta, fue pasada por Adam, quien detuvo su caballo halando bruscamente las riendas, casi ahogándolo y bajando del equino, completamente molesto y vociferando palabrotas.

Los demás llegaron deteniéndose con cuidado y bajando de sus caballos para descansar y permitir que los veterinarios tomaran las pulsaciones de los animales.

-¡Lena! ¡Lo estás haciendo increíble! Llevas muy buen paso-dijo Vladimir acercándose con una sonrisa.

-¡Gracias!-agradeció la pelirroja, quitándose un momento el casco para descansar la cabeza.

-En serio que no parece que hubieras dejado de practicar. Vas mucho mejor de lo que recuerdo-dijo una chica de ojos claros que se había acercado, con una sonrisa.

-Gracias, Svetlana. Llevaba tiempo sin verte-dijo Lena, con una sonrisa.

-Estaba de viaje con unos amigos por Portugal. Regresé hace unos 2 meses-dijo Svetlana-¿Y tú cómo andas? ¿Cómo están tus hermanos?

-Yo muy bien y mis hermanos… tú nada más quieres saber de uno ¿O me equivoco?-bromeó Lena, mirándola con complicidad. Svetlana rodó los ojos.

-Va, me descubriste ¿Cómo está mi adorado Andrei?

-Está en las tribunas, si echas una ojeadita a la izquierda a lo mejor lo ves-dijo Lena, señalando hacia un lado.

Svetlana miró hacia donde le señalaba la pelirroja y vio a Andrei quien en ese momento la saludaba haciendo gestos con los brazos. Sonrió y le devolvió el saludo, inmediatamente después vio a su lado a una chica que le pareció conocida y de pronto recordó.

-¡Esa es Yulia Vólkova!-gritó Svetlana, sin poder creerlo-¡¿Qué hace aquí?! ¡¿Y qué hace al lado de mi querido Andrei?!

Lena rodó los ojos y suspiró.

-Es una larga historia de la que después te enterarás.

-Pero…

-No, Svetlana, no son novios. Así que cálmate-intervino Vladimir, riéndose.

-Pero es que…

“SEGUNDA FASE CON OBSTÁCULO”

-Creo que debemos ponernos en nuestra posición-dijo Lena, caminando hacia su caballo y poniéndose el casco de nuevo.

Los jinetes comenzaron a subirse a sus caballos y Yulia notó que al final de la pista había un solo obstáculo que debían pasar todos. Ya todos estaban en sus posiciones y volvió a ver a Adam en su lugar, luego de haberlo perdido de vista al final de la primera fase.

Lena miró hacia las tribunas y saludó con la mano, logrando que todos sus hermanos, Nadya y Yulia gritaran de emoción.

-Aquí viene la mejor parte...la hora de la verdad-dijo Andrei, con una gran sonrisa.

El pito dio la señal de salida y todos salieron a gran velocidad, esta vez Lena iba de 4ta posición, con Vladimir de 3era y Adam de 5ta. Svetlana iba de primera.

La pelirroja se inclinó aún más sobre su caballo y le dio un leve golpecito sin hacerle daño a su caballo para que adelantara a Vladimir, que estaba muy cerca de ella y seguidamente apremió más al equino para que adelantara al segundo que iba a unos pocos metros.

-¡****! No recordaba lo buena que es Svetlana en esto-murmuró Andrei, sorprendido.

-¿Svetlana? ¿Quién es Svetlana?-preguntó Yulia.

-La que por ahora va de primera-contestó Andrei, sin apartar la mirada de la carrera.

Lena ya iba de segunda y estaba cercana a adelantar a Svetlana, cuando tuvo que saltar el único obstáculo que había y seguir con la segunda y última vuelta que quedaba. Apuró más el galope de su caballo, apremiándolo mientras le acariciaba brevemente la crin para que terminara de adelantar a Svetlana, lo cual en pocos segundos logró, dejando a Svetlana varios metros por detrás.

-¡Joder! ¡Va a ganar! ¡Va a ganar! ¡VAMOS LENA!-gritó Andrei, con los nervios de punta y completamente rojo.

Yulia miró con atención que Vladimir iba ahora de 4to y Adam estaba adelantando a Svetlana en ese momento, colocándose en el segundo lugar.

-¡CON FUERZA LENAAAAAAAAAAA!-gritó Mark.

Ya se estaban acercando a la meta y Yulia comenzó a sentirse más y más nerviosa a la vez que sentía que las manos comenzaban a sudarle de la ansiedad. Veía a Lena ir muy veloz, pero Adam se le estaba acercando muchísimo y si se distraía por alguna razón, Lena quedaría atrás.

Lena saltó el obstáculo y se apresuró a llegar a la meta, cuando oyó el galope de otro caballo aproximándose en el momento que lograba cruzar la meta y de pronto sintió que la golpeaban en el brazo derecho, haciéndola perder el equilibrio.

Todo pasó en segundos y parecía que todo se hubiera congelado y comenzara a pasar todo más lento. Lena cayó del caballo y enseguida un montón de tierra por el galope de los otros caballos que venían y no pudieron detenerse a tiempo cubriendo la pista y ocultándola momentáneamente. El silencio se hizo por todo el lugar y cuando la tierra se dispersó se escucharon gritos.

Lena yacía inconsciente en la pista.

Capítulo 20: Todos estamos…

No supo cómo había llegado hasta allí, no supo en qué momento sus pies la habían conducido a través de la gran cantidad de gente que se comenzaba a agolpar para observar lo que acababa de suceder en la competencia.

Se hizo camino dando codazos y golpes para llegar hasta ella, necesitaba verla, necesitaba ver que estaba bien, que se iba a poner bien.

Entonces la vio, ahí estaba Lena, sumida en la inconsciencia y completamente ajena a todo lo que sucedía a su alrededor, estaba llena de tierra, tenía varios rasguños por la cara y el brazo derecho en un ángulo extraño.

-¡Lena!-gritó de pronto Katya acercándose a su hermana y tomándola por la cabeza para quitarle el casco, pero una mano la detuvo.

-Por favor, señorita Katina, no la mueva…

-¡DÉJEME EN PAZ!-vociferó Katya, comenzando a llorar y a acariciar el rostro de la pelirroja-Lena… hermana, por favor abre los ojos, dime que estás bien…

-Katya, por favor…

-¡Déjame! ¡Suéltame!

-¡Por favor no se acerque más nadie! ¡¿Dónde está la **** ambulancia que pedí?!-gritó un hombre, quien comenzaba a apartar a la gente-¡Llévense los caballos! ¡Quiero que encuentren a Adam Thomas de inmediato!

Yulia se acercó a Katya y tomándola del hombro la volteó, logrando que la chica se lanzara sobre ella en un abrazo.

-Fue mi culpa… fue mi culpa… -comenzó a decir Katya, entre lágrimas.

-No, Katya, no es tu culpa…

-Yo le dije…

-¡Escúchame, Katya! ¡Escúchame! ¡No es tu culpa! ¡¿Me entiendes?! Ella va a estar bien, te lo prometo...

Yulia volvió a abrazar a la temblorosa Katya, mientras sentía como sus lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas y repetía una y otra vez que Lena iba a estar bien.

Porque tenía que estar bien.

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-¡Trasladen a la paciente a Emergencias, chequeen signos vitales y llamen al Doctor Kravtsov rápido! ¡Muévanse, Muévanse!

Llegaron enseguida a la clínica y en ese momento vieron pasar la camilla que llevaba a Lena, quien aún no reaccionaba por el largo pasillo que conducía a Emergencias.

Andrei estaba completamente pálido y se había recostado de la pared, respirando entrecortadamente, Svetlana se acercó a su lado y lo abrazó. Nadya igual abrazaba a Niko y Yulia sostuvo a Katya hasta ayudarla a sentarse en una de las tantas sillas de la sala de espera. Mark y Denis estaban siendo llevados a la casa por Vladimir para que María los cuidara mientras tanto, ambos estaban conmocionados por todo lo sucedido. Mikhail estaba en la recepción verificando el ingreso de Lena.

-Yul… fue mi culpa, yo le dije…

-No, no comiences, Katya…

-Te estoy diciendo que lo es-murmuró Katya, desesperada y mirando a Yulia con los ojos rojos-Yo le dije… yo le dije que ojalá se cayera de la cama y se golpeara la cabeza… es-estaba m-muy molesta con ella p-por lo de su compromiso y yo… yo se lo dije…

Yulia volvió a abrazar a Katya, mientras le acariciaba su largo cabello rojizo y lacio, y la espalda para calmarla.

-Quiero que me escuches y que sea con atención. Las cosas cuando tienen que pasar, simplemente pasan y esto no es tu culpa. Estoy segura que Lena sabe que eso que dijiste no fue en serio y que fueron solo palabras de enojo por la situación. Ella se pondrá bien y todo volverá a estar bien. ¿Entiendes?

Katya asintió retirando la mirada de la morena e intentando calmarse.

Pasaron alrededor de 2 horas y ya todos comenzaban a impacientarse. No ayudaba que Mikhail estuviera en una esquina hablando por teléfono, moviendo los labios apenas y que no se escuchara lo que decía. Aquello amargó más aún a Andrei, quien lo miró con algo cercano al odio.

-No se qué hace aquí-dijo, molesto-Ni siquiera parece preocupado

Yulia volteó y lo miró. También pensó lo mismo, no parecía en lo más mínimo preocupado por Lena y eso le molestaba enormemente.
Por dentro sentía una ansiedad y una angustia intolerables, quería saber cómo estaba Lena y si se iba a poner bien. Tenía que estar bien.

En su mente aún tenía grabado el momento en que ya Lena había cruzado la meta y había ganado, cuando de pronto Adam se había ido hacia un lado de ella y con un bastón la había empujado del caballo. No podía creer que alguien pudiera ser tan **** como para hacer una cosa así.

Mientras le daba vueltas y vueltas a la mente, se escucharon unos pasos y un doctor se había acercado mirándolos. Todos se habían levantado de un salto y Mikhail había colgado por fin el celular y también se había acercado.

-¿Cómo está? Va a estar bien, ¿Verdad?-preguntó Niko, ansioso.

-Está estable-anunció el doctor, seriamente-Tiene una fractura en el brazo derecho y ligeras hematomas en las piernas y en la cadera, producto de la propia caída y de los golpes propinados por las patas de los caballos. Nada realmente serio. En realidad ha tenido suerte, porque las caídas de este tipo dejan heridas serias y de gravedad.

-¿Eso quiere decir que está bien?-preguntó Katya.

-Emm, sí...-todos sonrieron y comenzaron a reírse de puro alivio.

-¿Pero… ?-preguntó Yulia, aún preocupada al notar la leve duda en el doctor.

-Por ahora estamos esperando los resultados de los análisis y de las demás placas de RX y TAC, lo que quiere decir que aún falta por saber si todo está en orden. Que esperemos que sí lo esté-contestó el doctor.

-¿Podemos entrar a verla?-preguntó Andrei, ansioso.

-Aún está en proceso de traslado a su habitación, en cuanto esté listo todo, les dejaremos pasar, pero… por favor les agradecería que uno por uno y no tarden mucho, porque aún no despierta y está sedada para evitar el dolor.

-Muchas gracias, Edik. Eres un gran doctor y un gran amigo de la familia-dijo Niko, dándole la mano al doctor.

-Gracias, Niko. No te preocupes que estoy seguro que Lena saldrá de ésta. Ella es fuerte-dijo el hombre con una sonrisa calmada-Ahora si me permiten, tengo que ir a ver como sigue todo.

Todos volvieron a sentarse y en ese momento entró corriendo Vladimir, con rostro preocupado y al ver a Yulia se acercó.

-¿Qué pasó? ¿Está bien? ¿Ya despertó?-preguntó el chico, desesperadamente.

-Está bien, Vlad. Sólo unos cuantos golpes y una fractura en el brazo derecho, pero aún faltan unos análisis y una placas. Así que por los momentos, podemos estar tranquilos-dijo Andrei, suspirando y llevándose las manos a la cabeza.

-Andrei, ¿Quieres que te traiga algo del cafetín?-preguntó Svetlana, levantándose de la silla.

-Ehhh...

-Anda, Andrei. Acompáñala, no te preocupes. Cualquier cosa te avisamos-dijo Katya, tranquilamente.

-Bueno, gracias. Ya vengo.

Andrei y Svetlana se fueron por el pasillo y Niko y Nadya se sentaron en los asientos vacíos que habían dejado ellos.

-¿Qué sucedió Vlad? ¿Lograste ver como pasó todo?-preguntó Nikolai.

-Lo que logré ver es que Lena ya había cruzado la meta, lo que quiere decir que ganó, pero en un segundo Thomas pasó por su lado y después al siguiente Lena cayó. No logré ver con exactitud cómo fue que la empujó…

-Con el bastón que tenía la golpeó, yo lo vi-dijo Yulia

-Maldito infeliz-murmuró Katya con rabia.

-¿Lograron atraparlo?-preguntó Nadya, con preocupación.

-Sí, entre varios del club lo encontramos cuando intentaba largarse en su auto. El presidente del club estaba que echaba humo por las orejas y enseguida llamó a Seguridad para que se lo llevara la policía...Podrían demandarlo por intento de homicidio...una caída como la de Lena...es grave y además que no pudimos detenernos cuando ella ya había caído, los caballos la golpearon fuerte.

-Ha tenido suerte, según lo que dijo Edik-puntualizó Katya.

-¿Cuándo podemos entrar a verla?-inquirió Vladimir.

-Cuando Edik nos avise.

-¿Cómo se quedaron Mark y Denis?-preguntó Nikolai

-Estaban llorando cuando los dejé. Tuve que ponerme a conversar con ellos unos minutos para intentar calmarlos diciéndoles que Lena va a estar bien y que pronto despertaría. María y su amigo Pierre otro sirviente quién llegó se quedaron con ellos y le prepararon té a ambos...Eso me recuerda que debo llamar a María para comunicarle que Lena está fuera de peligro. Ya vengo.

Vladimir se levantó sacando su celular y marcando el número, mientras se alejaba para conversar mejor. Se quedaron un rato en silencio, viendo el ir y venir de los doctores y doctoras, enfermeras...gente que estaba simplemente por algún familiar o amigo. Algunas personas notaron la presencia de Yulia, pero no hicieron comentario alguno.
Pasados unos 15 minutos el doctor Edik Kravtsov volvía.

-Bien, ya pueden ir pasando, está en la habitación 330. Uno por uno y por favor, nada de alboroto-pidió el doctor, seriamente.

-¿Ya despertó?-preguntó Katya.

-No, aún no. Por favor, no desesperen que cuando tenga que reaccionar lo hará, por ahora no creo que lo haga mientras esté sedada.

-¿Ya saben el resultado de los análisis y las placas?-inquirió Yulia.

-No, voy a eso en este momento...Si me permiten...

-Claro, pase. Gracias, doctor.

-Creo que debo pasar yo primero, porque...

-¡De ninguna manera pasarás tú primero!-saltó Katya, enojada y fulminando con la mirada a Mikhail. Varias personas le mandaron a callar.

-Katya, por favor tranquilízate-pidió Nikolai

-Él no tiene derecho a pasar primero-protestó la chica, mirando a su hermano con expresión de incredulidad.

-Soy su prometido-alegó Mikhail, sin inmutarse.

-Sí, ya lo creo que lo eres-le espetó Katya, furiosa

-Kat...-intentó calmarla Yul,

-¿Qué?

-No creo que debamos discutir por una cosa así en este momento, deja que Mikhail entre primero por 10 minutos y luego entras tú-razonó Niko

-Ah, entiendo. Te pones de su lado...

-No me pongo del lado de nadie. Sólo te pido que te calmes si de verdad quieres ver a Lena-dijo el chico, con absoluta seriedad. Katya dio un gruñido de insatisfacción, pero se quedó tranquila cruzándose de brazos.

-Gracias, Niko-agradeció Mikhail.

-Sí, sí, lo que sea, ahora anda rápido que nosotros también queremos verla.

Mikhail se fue por un pasillo y luego cruzó a la derecha. Andrei y Svetlana llegaban en ese momento con unas botellas de jugo que repartieron entre Niko, Nadya, Yulia y Katya.

-Aquí estoy. ¿Alguna novedad?-preguntó Andrei.

-Sí, ya podemos ir entrando a ver a Lena, uno por uno. En este momento está Mikhail con ella...

-¿Mikhail? Nosotros tenemos más derecho a verla primero. Es nuestra hermana-siseó Andrei, indignado.

-Ya. Pero igual ya pasó y de todas formas sólo serán 10 minutos-replicó Niko, alzando las cejas.

-¿Ya despertó?-preguntó Svetlana.

-No, aún no. Está sedada y por los momentos puede que no lo haga-murmuró Katya, con voz cansada,

-Um, bueno...

Los 10 minutos pasaron y Mikhail no regresaba, todos comenzaban a impacientarse y cuando ya iban a ir a buscarlo, él apareció. Katya se levantó de inmediato y cruzó el pasillo para ir a ver a Lena.

-Ya vengo-anunció Yulia, levantándose,

-¿A dónde vas?-preguntó Andrei, de inmediato. Svetlana le lanzó una mirada fulminante a Yulia.

-Voy al baño-respondió ella, haciendo caso omiso de la mirada de Svetlana

Caminó lentamente por los pasillos de aquel hospital, sintiendo cada paso que daba muy pesado, como si llevara sacos de arena atados a los pies. En el baño no había nadie, eso le dio un respiro y acercándose al lavamanos se mojó la cara en un intento de que tal vez eso la tranquilizara y le hiciera bajar la presión y la angustia que aún sentía por Lena.

Quería verla más que nada en el mundo, quería saber y constatar con sus propios ojos que iba a estar bien y que pronto todo volvería a la normalidad, esa en la que la pelirroja era una negadora, cabezota y la testaruda más adorable que hubiera conocido.

No se dio cuenta de cuánto tiempo había pasado desde que había entrado al baño, pero una vez que una muchacha entró y la vio desde el espejo petrificada mirándola, se lavó de nuevo las manos y agarrando unas servilletas se secó las manos y salió de ahí ante la mirada incrédula de la chica.

Había pasado 15 minutos en el baño y cuando estuvo en la sala de espera de nuevo, se dio cuenta que Katya ya había vuelto y ahora estaba Andrei en la habitación de Lena.

-¿Dónde andabas?-preguntó Katya, con curiosidad.

-En el baño ¿Andrei no te dijo?-contestó, seriamente.

-Sí, pero como tardaste tanto pensé que te habría tragado el retrete y tendría que ir a buscarte-respondió Katya

-Um, bueno… ¿Cómo la viste a Lena?

-Todavía no despierta… -murmuró Katya, apesadumbrada-Tiene uno que otro rasguño en la cara, nada muy grande… pero igual… me s-sorprendió mucho verla así tan… vulnerable, siempre la vi fuerte y…

-Tranquila, Katya, ella va a estar bien-susurró Yulia, intentando controlar sus emociones y no llorar. Katya, sonrió levemente.

-Sí… quiero pedirle perdón por todas las cosas que le dije y por haberla herido…

-Ella sabe que no las decías con intención de lastimarla...

-Hey… -saludó Andrei, con voz apagada al llegar de ver a Lena-Fue más duro de lo que imaginé-murmuró-Niko, te toca, hermano.

Nikolai que se había quedado dormido en el hombro de Nadya se despertó y se levantó de inmediato, mirando a todos lados con confusión y luego musitó unas palabras ininteligibles y caminó por el pasillo.

-Es cómico verlo siempre despertarse así todo aturdido-dijo Andrei, con una sonrisita.

-Sí… ¿Alguien sabe dónde está Vladimir?-preguntó Katya, mirando a todos lados.

-No sé… hace un rato estaba aquí-dijo Nadya

-¿Y Mikhail?-preguntó Svetlana, mirando a todos lados.

-¿A quién diablos le importa dónde está ese cara de papa?-espetó Katya, con brusquedad.

-Estás un poquito hosca, Kat-dijo Svetlana, alzando las cejas.

-Esa es mi reacción alérgica a las preguntas tontas que haces.

Yulia tuvo que fruncir los labios y apartar la mirada para no reírse. Mientras Andrei y Nadya soltaron una risita que provocó que Svetlana fulminara con la mirada a Andrei.

Nikolai volvió después de unos minutos y al llegar y verlos a todos soltó un suspiro de contrariedad y se sentó al lado de Nadya, con gesto abatido.

-Bueno, ¿Alguien más quiere pasar?-murmuró, intentando controlar el tono de su voz.

-Vladimir quería pasar luego de ti, pero desapareció hace un buen rato ya y no ha vuelto-dijo Katya, mirando a todos lados.

-Será entonces cuando aparezca ¿Alguna de ustedes… ?

-Todas queremos pasar, genio-le respondió Svetlana, con una nota de sarcasmo en su voz. Aún estaba resentida porque se había reído de lo dicho por Katya.

-Entonces, elijan entre ustedes quién será la siguiente-

Yulia, Svetlana y Nadya se miraron entre ellas, sin saber qué decir.

-Ehh… no se peleen tanto, chicas, por favor, hay tiempo para todas-dijo Andrei, sarcásticamente.

-¿Quieres ir tú primero, Yul?-preguntó de pronto, Katya, mirándola con los ojos abiertos de una forma especial.

-Ahmm… sí, claro, pero si Svetlana y Nadya quieren ir ahora, no tengo…

-No tengo problemas con ir después de ti o Nadya-la cortó Svetlana, tranquilamente.

-Yo iré de última-intervino Nadya.

-Pero si ustedes…

-Cállate, Yulia o si no tendré que llevarte a rastras-le interrumpió Katya..

Yulia sonrió levemente y le dio las gracias a Katya en voz baja. Se levantó y de nuevo sintió que cada paso que daba sus pies pesaban más de la cuenta, pero esta vez como si cargara sacos con plomo.
Cuando estuvo enfrente de la habitación 330 y tomó el manillar de la puerta, una oleada de miedo la inundó, intentó calmarse respirando profundo varias veces y luego entró.

Todo estaba en penumbra, por las cortinas de la habitación se veía apenas que estaba comenzando a atardecer y se sentía el aire acondicionado suavemente por todo el lugar. Sus ojos se posaron de inmediato en Lena, quien estaba aún inconsciente. El constante pitido de lo que mostraba eran sus latidos la hizo querer acercarse con mucho cuidado. Tragó con fuerza al verla respirando suavemente y con la máscara de oxígeno cubriéndole la nariz y la boca.

-Lena…

Tomó la mano izquierda de la pelirroja y notó que estaba fría, pero muy suave, la acarició con cuidado para intentar darle un poco de calor, mientras sentía como su corazón latía con fuerza. Su otra mano estaba entablillada por la fractura. Por un instante, al ver su rostro, le pareció que entre su inconsciencia todavía podía escuchar. Tomó una silla que estaba al lado y se sentó en ella, acariciando aún muy suavemente su mano.

-Hola… -susurró con las voz quebrada e intentando no llorar-Sé que me escuchas… por eso te vine a decir que… necesito que te pongas bien, que despiertes. Tus hermanos están muy preocupados, seguro que ya lo sabes porque estuvieron aquí… -hizo una pausa, para acariciar su cabello-Mark y Denis están bien y en la casa, muy tristes, pero bien… Quisiera que despertaras, Lena… Todos te necesitamos… yo te necesito… aunque ni siquiera me veas y siempre estés ocultando lo que sientes, yo te necesito… más que nada, más que todo…

Con mucho cuidado besó su mano, dejando sus labios un rato más en ella. Miró el reloj y vio que ya le quedaban solamente 3 minutos. El tiempo se le había hecho muy corto estando con ella, hubiera querido alargarlo más para poder quedarse velando sus sueños. Se levantó y acercándose un poco al rostro de Lena, le dio un pequeño beso en la frente.

-Te necesito.

Con una última mirada, quiso soltar su mano, pero sorpresivamente la mano de Lena la había detenido tomándola de pronto por la muñeca. Yulia sintió que su corazón dio un vuelco y se volvió a acercar a Lena, comenzando a sonreír y a derramar varias lágrimas de emoción.

-¿Lena… ? ¿Me escuchas? Lena…

La pelirroja movió la cabeza e hizo un gesto de dolor, tomó con más fuerza la mano de Yulia y jadeó débilmente.

-¿Te duele algo, Lena? ¿Quieres que llame al doctor?-preguntó Yulia, preocupada y acercando la mano al botón rojo del intercomunicador para llamar a alguien.

-No, no… -pidió Lena, tomando con más fuerza su mano y sin abrir aún los ojos-no llames-murmuró.

Lena se quedó un rato así, con los ojos cerrados y respirando profundamente. Yulia pensó que se había vuelto a quedar dormida por el efecto que aún quedaría de los sedantes, cuando de pronto le soltó la mano e intentó quitarse la máscara de oxígeno, pero Yulia la detuvo.

-No te la quites, por favor-suplicó-¿Te sientes bien?-preguntó.

Lena asintió y negó a la misma vez, la morena casi pudo reírse por eso.
La pelirroja finalmente suspiró y abrió los ojos, descubriendo para felicidad de Yulia, sus profundos ojos verdi-grises que primero miraron al techo, luego alrededor de la habitación y después se clavaron en los azules de Yulia.

-¿Qué pasó?-preguntó Lena, con voz ronca.

-Te caíste del caballo… -respondió Yulia-Tuviste algunos golpes y tu brazo derecho está fracturado, pero te pondrás bien-explicó.

-Ah

Se quedó mirando a sus ojos verdi-grises por unos segundos y sonrió, consiguiendo que Lena frunciera el ceño y sonriera también, aunque con debilidad.

-¿Ocurre algo?-murmuró Yulia, sin poder apartar la mirada.

-Ehh… yo…

-Dime…

Lena apartó la mirada, pensativa y luego volvió a clavarla en Yulia.

-¿Qué tanto piensas?-preguntó Yulia, sonriendo.

-Intento saber quién eres.

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:26 pm

Capítulo 21: Hay nosotras…

Probablemente lo más cercano para describir lo que sintió al escuchar a la pelirroja sería un baldazo gigante de agua bien helada, como la que congeló al pobrecito de Jack Dawson en Titanic.

La observó fijamente, intentando ver en su mirada con desesperación que le estaba gastando una broma, una **** y estúpida pesada broma que podría estar haciendo...esperó, pero nada sucedió y Lena ya comenzaba a preocuparse por su salud mental.

-Tú no...No me recuerdas...

La puerta de la habitación se abrió de golpe dejando paso al doctor, quien al ver que Lena estaba despierta, sonrió.

-¡Lena! ¡Pensé que tardarías un poco más en reaccionar!-exclamó sorprendido y acercándose para examinarla-¿Cómo te sientes?

-Perdida...

-Eso es totalmente normal cuando...

-No, en realidad me siento perdida. No recuerdo nada de cómo llegué aquí y no sé quién es ella-interrumpió Lena, comenzando a preocuparse.

El doctor Edik frunció el ceño y miró a Yulia, suspirando consternado. Miró la carpeta que llevaba en la mano y se acercó al botón del intercomunicador para presionarlo.

“Central de enfermería ¿En qué podemos ayudarle?”

-Es el doctor Kravtsov, vengan por favor a la habitación 330 y llamen al doctor Kibanov también. Urgente-

“Enseguida doctor”

-¿Podrías, por favor, salir un momento mientras...?

-Sí, claro.

Lena salió de la habitación, sintiéndose confundida, aturdida y completamente mal. Lena no sabía quién era, no la recordaba. Había perdido la memoria.

Llegó a la sala de espera y con aire ausente se sentó en una de las sillas.

-Ahora te toca a ti, Svetlana. Date prisa que...

-No, no puedes ir-la detuvo Yulia de inmediato y sin mirarla.

-¿Por qué no?-preguntó Andrei, sin comprender.

Yulia no respondió, no sabía cómo decirles que Lena no recordaba.

-Yul... ¿Qué ocurre?-inquirió Nikolai, con preocupación

-¿Le pasó algo a Lena? ¿Está bien?-preguntó Katya, levantándose de inmediato.

-Ella… -se detuvo un momento para tomar aire y clavó la mirada en los ojos de Katya-Lena perdió la memoria.

Un silencio sepulcral se extendió por todo el lugar, apenas se escuchaban los cuchicheos de las personas que por ahí pasaban. Yulia bajó la cabeza, sintiéndose torpe, confusa y sobre todo mareada, tenía ganas de vomitar.

-No estás hablando en serio. Estás bromeando… es mentira…

-Katya…

-¡¿Pero cómo… ?! ¡Edik dijo que estaba bien!

-Por favor, cálmate… estamos en un hospital-pidió Nikolai, observando como varias personas se les quedaban mirando.

-¡Necesito verla! ¡Quiero ver a mi hermana ahora!

Katya dio media vuelta y casi corriendo se fue por el pasillo, pero enseguida unas manos la detuvieron.

-¡Suéltame, Andrei!-gritó

-Te pido que, por favor, dejes de comportarte como una nenita caprichosa y te calmes. Esperemos que Edik venga y nos explique lo que ocurre con Lena. Si sigues con los gritos tendré que sacarte por la fuerza. Estamos en un hospital, no en un parque.

Katya gruñó y se soltó con brusquedad de la mano de Andrei que la sujetaba, mientras la miraba con severidad y advertencia.

Esperaron unos pocos minutos, en los cuales, por fin había aparecido Vladimir y con él Mikhail. El chico explicó que había tenido que ir a donde tenían detenido a Adam, para imponerle una demanda en su contra y que Mikhail lo había acompañado.

Todos miraron a Mikhail con el ceño fruncido, pero no dijeron nada. Les explicaron que Lena ya había despertado y de su aparente falta de memoria.

-¿Edik está con ella?-preguntó Mikhail.

-Sí, ¿Estás sordo o no más te haces?-le espetó Katya, con irritación.

-Sabes que ya me estás cansando, Katya. ¿Se puede saber qué te hice?-gruñó Mikhail, comenzando a molestarse.

-A mí nada, pero el sólo hecho de que existas y le arruines la existencia a Lena es suficiente como para no querer verte la cara nunca.

Todos se quedaron mirando a Mikhail y a Katya que se lanzaban miradas hostiles, cuando unos pasos acercándose se escucharon y voltearon a ver que era el doctor Edik, quien venía con rostro serio.

-Lena despertó como bien creo que les habrá dicho la Señorita Vólkova y también estoy seguro que estarán al tanto de que sufre de una amnesia pos-trauma…

-¡Dijiste que… !

-Katya, por favor, cálmate y déjame hablar a mí-la interrumpió Nikolai con severidad y luego se dirigió a Edik-¿Eso quiere decir que no nos recuerda a ninguno de nosotros? ¿No recuerda absolutamente nada?-preguntó con preocupación.

-No… le hice varias preguntas y al parecer los recuerda muy bien a todos ustedes, aunque dudó un poco al intentar decir la edad de cada uno… está algo aturdida… recuerda a sus padres, recuerda su profesión, dónde trabaja, qué hace, lo cotidiano, pero… no recuerda nada de la competencia, ni de lo que hizo y donde estuvo por lo menos unas cuantas semanas atrás, puede ser que más y…

-No me recuerda a mí-interrumpió Yulia en un susurro.

Todo cayó como si el techo del hospital les hubiera caído encima, en especial a Yulia. Sentía el peso de las miradas de todos clavadas en ella, siempre estuvo acostumbrada a que todos la vieran, pero nunca le había molestado tanto este hecho como ahora.

-¿Va a recuperar la memoria?-preguntó Andrei, sintiéndose mal.

-Sí. Eventualmente, esperemos que vaya recuperando cada detalle y recuerdos que se susciten cuando vea cosas, hechos de la vida que le llamen a una situación ya vivida similar… en fin. No la presionen para que recuerde, porque eso puede agobiarla y hacerla sentir vulnerable y ya saben cómo odia ella sentirse así… No la traten como si fuera una discapacitada, el hecho de que por el momento no pueda recordar algunas cosas y… personas -miró a Yulia, son vergüenza- no la hace una persona sin brazos, piernas, ni un ser dependiente. Incluso los que van en sillas de ruedas son capaces de vivir y moverse por la ciudad por sí solos. Así que por favor, les ruego, no le llenen la cabeza de información. Si ella pregunta, contesten, pero no la presionen. ¿Me hice entender?

-Sí, gracias Edik-dijo Niko, suspirando.

-A la orden. Todo lo demás está en orden, los exámenes y las placas están en perfectas condiciones y antes de que me pregunten… -se detuvo al ver la mirada de Katya-La amnesia que sufre es consecuencia del propio evento traumático, como una especie de “acto reflejo” o mecanismo de defensa al hecho, por lo que no se presentan daños físicos, sólo los que mencioné con anterioridad.

-¿Cuándo podrá salir?-preguntó Vladimir.

-Hoy mismo podría, pero quisiera tenerla en observación por lo menos hasta mañana en la mañana, netamente por seguridad.

-¿Podemos pasar a verla?-preguntó Katya, ansiosa.

-Ehh… si es uno por uno como hace un rato, sería perfecto. Ahora, me disculpan, pero tengo otros pacientes que atender. Estaré a su disposición si me necesitan-

Edik se fue y todos se miraron de nuevo, sin saber qué más decir.

-Bueno, yo creo que mejor me voy, tenía una reunión pautada para hace ya 1 hora y me he retrasado.
En serio, sepan disculparme-dijo Svetlana, levantándose y tomando su bolso-¿Podría alguno disculparme con Lena?

-Sí, ve tranquila-murmuró Andrei-¿Necesitas que te lleve?

-No, he llamado para que me vengan a buscar, pero gracias. Hasta luego-

-Hasta luego-dijeron todos.

-Sigues tú, Nadya, luego viene Vlad-dijo Nikolai, dándole un beso en la cabeza.

-Creo que es mejor que pase Vlad. Él es su mejor amigo-respondió la chica.

-Bueno, si les parece bien…

-Claro, anda… -accedió Andrei, con una sonrisa.

Yulia se había quedado observando el pasillo por donde iba Vladimir hacia la habitación, cuando vio a Mikhail alcanzarlo y detenerlo. Frunció el ceño y por un instante quiso acercarse para escuchar lo que le decía a Vladimir, pero Katya se había sentado a su lado y la miraba inquisitivamente.

-¿Qué fue lo que pasó?-preguntó, calmadamente.

-Ya lo sabes… no sabe quién soy…

-Pero, ¿Qué te dijo al verte?

Suspiró y miró de nuevo hacia el pasillo, pero ya Vladimir ni Mikhail estaba ahí.

-Al principio cuando despertó, pensé que todo estaba bien… Se veía cansada, adolorida, aturdida… pensé que sería por el efecto del sedante, pero luego preguntó qué es lo que le había pasado y después… simplemente me dijo que quería saber quién era yo… -dijo, quebrándosele la voz en la última frase-Es como extraño ¿No?-sonrió, tristemente-Cuando nos conocimos tampoco sabía quién era yo y eso me… sacó un poco de onda… pero me interesó mucho, porque en ese momento supe que podría conocerla y ella a mí sin tener ese… karma, por decirlo de alguna forma, que significa que todo el mundo aunque sea una vez haya escuchado hablar de mí o haberme visto en la tele o en el diario… podía ser yo misma con ella, quiero decir, siempre soy yo misma, pero de un modo más… íntimo y más… profundo… -hizo una pausa para intentar calmar el nudo que se le acrecentaba cada vez más en el pecho y continuó-… Luego vino lo de su… compromiso con Mikhail y me sentí como si ya la hubiera perdido, aún sin… haberla tenido siquiera… pensé solamente hacerme su amiga, es mejor que no ser nada para ella....luego vino todo esto y… de nuevo vuelvo a sentir que todo se me escapa de las manos… De entre todas las personas de este mundo a las que pudo haber olvidado, contando a quien ni siquiera debe ser mencionado como una persona, y estoy hablando de Adam, de todas las personas que Lena ha conocido, tuvo que olvidarme precisamente a mí… ¿Debe decirme esto algo?-preguntó, con rabia-Definitivamente sí… ya lo creo que sí.

Se levantó de golpe y se fue de ahí, dejando a Katya con el rostro pintando confusión, aturdimiento y tristeza.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-¿Cómo están Mark y Denis?-preguntó Lena.

-Están bien. Están en la mansión muy preocupados. María y Pierre cuidan de ellos.

-Ah.

Se quedó callada. Tenía ganas de preguntarle algo, quería preguntarle a Mikhail por aquella chica que había visto apenas despertó y que parecía conocerla, pero que ella misma no recordaba. Sentía que se estaba perdiendo de algo muy importante, que algo estaba pasando por alto, algo que ella le transmitió a través de su mirada y su voz.

-Estás pensativa, cariño-murmuró Mikhail, acariciando su cabello suavemente.

-¿Te parece?-preguntó Lena.

-Sí, bastante… ¿Qué pasa por esa cabecita tuya?-inquirió, inclinándose para besarla levemente en los labios.

-Esa chica…

-¿Cuál chica?-preguntó Mikhail, frunciendo el ceño.

-La que estuvo aquí cuando desperté… la morena-murmuró-¿Quién es?-preguntó.

Mikhail la miró un buen rato y luego suspiró, frunciendo el ceño en confusión.

-¿No te dijo ella?-preguntó, sorprendido.

-No, cuando le pregunté se quedó petrificada y enseguida llegó Edik a verme. No tuve tiempo de preguntarle de nuevo y cuando quería preguntarle a Edik, él me interrumpía con preguntas nuevas sobre mi vida y de inmediato salió junto con el otro doctor y las enfermeras-respondió Lena, frustrada.

-Bueno, cariño, ella es Yulia Vólkova. Es una cantante de pop muy famosa y es la hija de Oleg Vólkov… no sé si sabes o has escuchado alguna vez de él…

-Umm, no… no que yo sepa, aunque con esta amnesia que tengo ahora no creo que lo recuerde tampoco…

-De cualquier modo, es hija de él y...nada, la conociste un día cuando fuiste a buscar a Andrei al aeropuerto. Allí él también la conoció y ahora salen juntos-explicó Mikhail, sonriendo y tomando la mano izquierda de la pelirroja para besarla.

-¿Salen? ¿Salen juntos? ¿Salen juntos como… novios?-preguntó Lena, incrédula.

-Mmm, sí… ¿Por qué? ¿Te preocupa?-preguntó, tranquilamente.

-No… supongo que… no.

Mikhail sonrió y acarició su mejilla. Lena también sonrió levemente, pero por dentro se sintió perdida, como si algo no estaba del todo bien.

Pronto se hizo la noche. Mikhail se había ido ya hacía unas horas, porque tenía que hacer un trabajo que le quedaba pendiente, sin embargo, le había prometido que regresaría a la mañana siguiente cuando le dieran de alta para ayudarla a regresar a casa.

Vladimir había sido el último en visitarla. Habían conversado un rato y su amigo se mostraba muy atento, pero igual de pesado que siempre. Le había dicho que tendría que descansar del trabajo por lo menos 1 o 2 semanas y que él se encargaría de lo que hiciera falta.

Ahora estaba ahí acostada, sintiendo un calor intenso a pesar de que el aire acondicionado estaba encendido y estaba comenzando a sentir bastante dolor en el brazo, pero intentaba no pensar mucho en eso, porque según Edik no le tocaba aún la nueva dosis de sedantes y no podía excederse. Intentó cerrar los ojos y dormir, pero cada vez era más la sensación de ardor que sentía y la angustia por no conseguir una posición cómoda le estaba martirizando. Quiso llamar por el intercomunicador para pedir que le trajeran la **** dosis de calmantes, pero los intentos hacían que le doliera aún más.

-Cálmate, Lena...cálmate...cálmate-se dijo a sí misma, respirando con dificultad. En ese momento sintió como si le clavaran un cuchillo caliente y jadeó, cerró los ojos para no sentir el vértigo que le provocó el dolor.

La puerta se abrió en ese momento y quien sea que hubiera entrado se acercó a ella y le tomó la temperatura tocándole la frente.

-Estás ardiendo, Lena-

Aquella voz, esa voz era la de esa chica Yulia que había estado con ella cuando había despertado durante la tarde.

“Central de enfermería ¿En qué podemos ayudarle?”

-Por favor, traigan a la habitación 330 algunos calmantes para el dolor.

“Enseguida estaremos ahí”

-Gracias-

Una mano se posó de nuevo en su frente y luego le acarició el cabello, ahora sentía mucho frío y la mano de la chica estaba caliente.

-Ya vienen con los medicamentos, Lena. No te preocupes-susurró Yulia, acariciando la mejilla caliente por la fiebre de la pelirroja.

-Yulia...Yulia...quédate...

-¿Qué?-preguntó Yulia, confundida al escuchar lo que le decía Lena.

-Quédate...abrázame...no te vayas...abrázame, por favor...

Se quedó observándola en estado de aturdimiento, había dicho su nombre y ahora le pedía que no se fuera, que la abrazara. Lena temblaba y murmuraba las mismas palabras una y otra vez, tocó de nuevo su frente y aún estaba ardiendo.

-Malditas enfermeras que no se apuran-murmuró Yulia entre dientes.

-Abrázame...Yulia...

-Lena ¿Me escuchas? Elena...

-Abrázame...no me dejes...te quiero...te quiero...

El corazón le palpitaba furiosamente. Lena estaba delirando, pero aquellas palabras le movían todo completamente. Se acercó con cuidado y le tomó la mano buena, acariciándola suavemente para darle calor a la vez que le daba un beso en la frente.

-Yo también te quiero, Lena...como no tienes idea-susurró

-Te quiero...te quiero...te quiero...te quiero...

La puerta se abrió y un par de enfermeras entraron, Yulia casi las fulminó con la mirada cuando pasaron al lado y revisaron el suero y las medicinas con el calmante que eran pasadas por vía intravenosa.

Una de ellas se acercó a Lena, quien seguía murmurando palabras mientras temblaba y le tomó la temperatura, para luego ponerle una toalla fría mojada sobre la frente.

-¿Cuánto tiempo lleva así?-preguntó, tomándole el pulso.

-El suficiente como para saber que tardaron demasiado-le espetó Yulia, molesta.

La enfermera la observó, alzó las cejas y sonrió al darse cuenta de quién era, pero no hizo comentario alguno.

-Cuando vea que le bajó la fiebre puede retirárselo-dijo, observando el termómetro y poniéndolo encima de la mesita al lado de la cama de Lena.

La enfermera salió y la otra se había quedado cambiando los calmantes. Apenas pasaron unos 5 minutos y pronto Lena había dejado de temblar y de decir cosas por el efecto inmediato del sedante que ya había comenzado. Ahora dormía pacíficamente y su rostro permanecía imperturbable.

-Listo-murmuró la enfermera, colocando las bolsas vacías del anterior suero y calmantes en una bandeja y llevándoselos-Que tenga buenas noches-dijo, al salir y cerrar la puerta.

Yulia miró de nuevo a Lena y acarició su mejilla de nuevo, sentía que podía estar todo el tiempo haciéndolo. Besó su mano y levantándose la cobijó mejor con la sábana.

-Te quiero.

...................................................................................

Abrió los ojos de golpe encontrándose de frente con que en el mueble que estaba al lado de su cama se encontraba la chica que Mikhail había dicho que era la novia de su hermano Andrei. Yulia Vólkova.
Estaba dormida, recostada apenas y con la cabeza apoyada en una de las almohadas que traían las enfermeras para los acompañantes que se quedaban a cuidar de los pacientes durante la noche. Se veía incómoda, porque tenía las piernas fuera del mueble y la otra mitad del cuerpo recostada. Parecía como si se hubiera quedado dormida sentada y luego se fue cayendo hasta quedar en aquella posición.

Anoche la había pasado de terror con los dolores en el brazo y no supo en qué momento había venido la enfermera para cambiarle la dosis del calmante, porque sólo llegó a escuchar cuando Yulia había llamado por el intercomunicador y luego de un instante no supo más de sí misma. No recordaba nada. Supuso que sería ese el momento en el que le administraron el calmante, porque luego durmió bien, sin soñar y sin problemas.

-¡Ay mis piernas!-chilló Yulia, despertando de pronto e intentando sentarse.

-Hola, Yulia-saludó Lena, acomodándose mejor en la cama.

La morena volteó de inmediato, tan rápido que Lena pensó que se había lastimado el cuello al hacerlo. La miró confundida, parecía que le hubiesen dado un golpe con un bate.

-¿Yulia?-preguntó, incrédula-¿Me llamaste Yulia?

-Umm...sí, creo que así fue que dijo Mikhail que te llamabas-respondió Lena, pensativa.

“Demasiado hermoso para ser cierto”-pensó Yulia, desanimada. Se levantó y se estiró para quitarse la flojera.

-Es ese tu nombre-dijo Lena, observándola detenidamente. Yulia notó que no era una pregunta, sino una afirmación.

-Sí-asintió Yulia, acercándose a la cama.

-Te queda perfecto...Me gusta.

-Gracias, el tuyo también te queda perfecto, es genial-murmuró Yulia, con una sonrisa.

Lo había dicho sin pensar y enseguida sintió como los colores se le subían al rostro. Lena la miraba sonriendo, alzó las cejas y ladeó la cabeza por segunda vez para Yulia, quien le saltó el corazón de la emoción.

-¿Te sientes mejor?-preguntó, bajando la mirada.

-Sí, gracias a que llamaste a la enfermería para que vinieran me sentí mejor-

-¿Recuerdas todo de anoche?-inquirió la morena, nerviosa.

-Bueno, el dolor era insoportable, luego de unos minutos intentando en vano apretar el **** botón del intercomunicador te oí llegar y llamaste tú, después de eso...no recuerdo más nada-explicó, jugando con el borde de la sábana-Supongo que me quedé dormida ¿No?

-Sí...te quedaste dormida.

Estuvieron así un rato en silencio. Yulia se sentó de nuevo en el mueble y suspiró.

-¿Por qué te quedaste a cuidarme?-preguntó Lena, curiosa.

-Hubieras preferido a Mikhail ¿No?-dijo la morena, sintiéndose mal. Lena la miró, confundida.

-No, no es por eso que pregunto. Pensé que...estarías enojada conmigo por...olvidarte y...creí que no querrías verme de nuevo-admitió la pelirroja, bajando la mirada.

-No, para nada. No tienes la culpa. Me quedé a cuidarte porque tus hermanos estaban cansados y yo les dije que podría quedarme-explicó.

-Um, gracias entonces-

-Siempre que quieras. ¿Tienes hambre?-

-Un poco, sí-admitió, pero en ese momento se escuchó un gruñido y Lena se sonrojó, provocando la risa de Yulia.

-¿Estás segura que un poco?-preguntó, riéndose.

-¡No te rías, Yul!-protestó Lena, avergonzada. Yulia sin embargo, frunció el ceño y se quedó mirándola, incrédula. Lena lo notó-¿Pasa algo?

-Me llamaste Yul...-susurró

-Ehh... ¿No te gusta que te digan así? Bueno, disculpa, no sabía...simplemente se me salió y...

-No, no...Tranquila, está bien...me gusta que me digas así, es solo que...-sonrió avergonzada y bajó la mirada.

-¿Qué?-preguntó Lena, tomando por el mentón a Yulia para que la mirara de frente.

-Es la primera vez que me dices así-murmuró, con una sonrisa.

-¿En serio?-preguntó la pelirroja, frunciendo el ceño. Yulia asintió.- ¡Vaya! Entonces... ¿Está bien que te diga así?

-Sí, sí, siempre quise que me dijeras así.

-Lo tendré presente.

Luego de unos minutos el doctor Edik había entrado a la habitación, al ver que Lena ya estaba mejor, le anunció que ya había firmado el documento que le daba de alta para poder irse a su casa. Le había recomendado que no trabajara por lo menos durante 1 o 2 semanas y que no se preocupara por recuperar la memoria rápido, que ella misma vendría de a poco. Le recetó unas pastillas en caso de dolor, mucho reposo y nada de estresarse ni preocuparse.

-Entonces ya sabes, Lena, no quiero escuchar que no me haces caso-dijo Edik, con severidad-Es más...nombro a Yulia como la encargada de cuidar que te portas bien y que reposas.

-¡¿Qué?!-exclamó Lena, incrédula. Mirando a Yulia al lado suyo-No soy una nenita, Kravtsov, sé cuidarme sola.

-Lo sé, pero también sé que apenas llegues a casa querrás salir corriendo a encargarte de la oficina, por eso ya le pedí a Vladimir que se encargue mientras tanto de tus asuntos

-Lo tenías todo planeado ¿No?-acusó la pelirroja, entrecerrando los ojos.

-Sólo hazme caso. Te prometo que pronto comenzarás a recordar todo y que ese brazo sanará...mientras tanto, puedes ir vistiéndote con ayuda de Yulia que afuera ya están tus hermanos, Vladimir y Mikhail esperando. Que tengas buen día.

-Gracias, Edik-

-Pórtate bien.

Edik salió, dejándolas solas a ambas. Lena intentó ponerse en pie, pero cuando se tambaleó y casi se cae, Yulia la sostuvo con cuidado, advirtiendo la repentina cercanía de su cuerpo con el de la pelirroja. La miró fijamente y se fijó en que sus rostros estaban apenas a centímetros uno del otro. Tragó con fuerza, pensando que tenía que apartarse de inmediato o sino cometería una estupidez como besarla y sobre todo porque aún Lena no recordaba...no podía recordar...No recordaba cuando la había besado. Tenía que apartarse ahora.

-Yul...

-¿Qué?

-Ya puedes soltarme, no me voy a caer-murmuró la pelirroja, suavemente, sintiéndose extraña de pronto.

-Oh, sí...lo siento-dijo, avergonzada y apartándose.

-No te preocupes.

Se quedaron un rato en silencio. Yulia ayudó a Lena a ponerse una blusa con cuidado de no lastimarla y de no tocarle la piel, tuvo que hacer un gran esfuerzo para no mirarla más de lo debido y de recordar respirar cuando ella la miraba. Al final, Lena se quedó sentada en la cama, mientras que Yulia ordenaba la ropa de la pelirroja en el bolso que había traído Vlad de la casa.

-Y bien...-dijo Lena, con un tono que pretendía ser entusiasta-no me has dicho desde cuando son novios Andrei y tú.

Yulia frunció el ceño y miró a Lena como si estuviera loca.

-¡¿Qué?!

Capítulo 22: Un lugar más seguro

-Ehhh… ¿No son novios entonces?-preguntó Lena, confundida.

-¿Quién te dijo que… ?

La puerta de la habitación se abrió en ese instante y la primera en entrar fue Katya, quien al ver a Lena se abalanzó sobre ella y la abrazó.

-¡Aaaayy mi brazo!-chilló la pelirroja, cerrando los ojos por el dolor.

-¡Lo siento, Lena!-dijo Katya, apartándose y viendo el brazo en cabestrillo de su hermana-Se me olvidó.

-No te preocupes, ya estoy bien-dijo Lena, tranquilizadora y sonrió al ver a sus otros hermanos y Vladimir.

-¿Cómo te sientes?-preguntó Nikolai, acercándose para darle un abrazo con cuidado.

-Mejor ¿Y ustedes?-inquirió, recibiendo ahora un abrazo de Andrei.

-Bien ahora que por fin te podemos ver despierta. Ayer sólo te vimos cuando aún no reaccionabas y luego nos tuvimos que ir cuando Yulia nos dijo que ella podía cuidarte-dijo Andrei, con una sonrisa. Lena miró a Yulia provocando un leve sonrojo.

-Me cuidó bastante bien

-Bueno, ya está listo lo del alta, ya podemos ir saliendo-avisó Vladimir, tomando el bolso de Lena para llevarlo-Mikhail está afuera en el auto esperando a que salgas para llevarte a la casa.

Todos iban saliendo cuando sonó el ringtone de un celular, era el de Yulia.

-Vayan adelantándose ustedes, yo los alcanzo ahora-pidió Yulia, apartándose y atendió el celular una vez que los chicos y Vladimir ayudaron a Lena a caminar. -Baja la voz, Boris, me vas a dejar sorda… no, no estoy en casa… en el hospital… sí, es por eso… ella está bien ya… sí, yo le digo… no creo que pueda hoy… ¡Ya sé que ya van a comenzar no me lo tenías que recordar!...apenas pueda voy, Boris… tengo una vida también… está bien… sí… sí, ahí estaré… nos vemos, adiós.

Colgó y salió corriendo para alcanzarlos en el momento en el que Vladimir tomaba una silla de ruedas para que Lena pudiera descansar del golpe en la cadera.

-Boris te manda saludos y dice que te recuperes pronto-dijo Yulia, una vez que estuvo cerca de la pelirroja.

-¿Quién es Boris?-preguntó Lena, confundida.

-¿No lo recuerdas tampoco a él?-inquirió la morena.

-Amm no

-Pensé que había sido la única…

-¿La única qué?-preguntó Lena.

-No, nada, olvídalo…

-Ya lo hice-repuso la pelirroja, alzando las cejas.

-No quise decirlo con esa intención, es que… no me hago aun a la idea-explicó, melancólica.

-Um bueno, pero ¿Me dirás quién es… ?

-¡Lena, cariño!-exclamó Mikhail, bajando del auto de Lena y acercándose para darle un beso en los labios-¿Cómo te sientes?

-Mucho mejor, Mikhail. Gracias-contestó Lena, sonriendo levemente.

-Hola, Yulia-saludó Mikhail-¿Cuidaste bien a mi linda prometida?

-¡¿Tu qué?!-gritó Lena, frunciendo el ceño y mirándolo con incredulidad.

Niko, Andrei, Katya y Vlad quienes estaban colocando en el maletero del auto el bolso y las cosas de Lena voltearon de inmediato. Yulia rodó los ojos y suspiró.

-Mi… prometida… nos vamos a casar, cariño-repuso Mikhail, tranquilamente.

-¿Cuándo?-preguntó Lena, totalmente aturdida por aquella información. Le estaba comenzando a parecer que se estaba perdiendo de muchos detalles y eso le comenzaba a molestar.

-Aún no tenemos fecha, pero…

-A ver, idiota… ¿No te das cuenta que este no es el mejor momento para hablar de bodas y fechas?-interrumpió Katya, hablando en un tono de molestia ¡Lena tiene amnesia, pedazo de estúpido!

-Katya, por favor, no…

-¡No, por favor tú, Lena!-replicó la chica, mirando a su hermana-¡Este idiota no sabe hacer más nada que meter la pata una y otra vez! ¡No puedo creer que esté hablándote de todo esto cuando sabe perfectamente que no estás en condiciones de pensar en eso!

-Lo iba a recordar tarde o temprano-dijo Mikhail, frunciendo el ceño.

-¡Exactamente!, ¡Pero eres tan demente… que eso tu pequeño cerebro no lo capta… !

-¡Basta los dos!-gritó Lena, sintiéndose mareada y confundida-Se acabó la discusión, nos vamos a casa.

Ninguno volvió a decir nada. Lena se levantó de la silla y caminó con cuidado hacia el auto, siendo ayudada por Vladimir y Mikhail a subir y sentarse en el asiento del copiloto. Andrei, Nikolai y Vladimir subieron a la parte de atrás, pero Katya se quedó rezagada junto a Yulia.

-¿No vas a subir?-preguntó Lena.

-No, yo voy en el auto de Yulia para acompañarla-

-Ah bueno, entonces nos vemos allá.

Mikhail encendió el auto y enseguida se fueron, perdiéndose de vista al cruzar la esquina.

-Vamos-dijo Yulia, caminando hacia el estacionamiento para buscar su auto.

-¿Cómo estuvo anoche todo con Lena?-preguntó Katya, curiosa.

Yulia no contestó enseguida, abrió el auto y lanzando su bolso, entró. Katya hizo lo mismo y esperó a que contestara.

-Ardió en fiebre hasta el punto de delirar-respondió al fin, arrancando el auto y saliendo del estacionamiento.

-¿Dijo cosas?

-Sí

-Dímelas

-No

-¡Anda!

-Te dije que no.

-¿Por qué no?

-¡Porque no, Katya!-le espetó Yulia, exasperándose-¿De qué sirve que te las diga si fueron solamente producto del dolor, la fiebre y la acumulación de los calmantes?-preguntó, molesta.

-Lena suele delirar cuando le da la fiebre muy alta. Dice cosas que siente y que en estado normal no las diría ni aunque la apunten con un revólver-replicó Katya-La fiebre es la válvula de escape de sus emociones y sentimientos más profundos y ella que siempre se está guardando todo...por algún lugar tiene que salir.

No sabía si creer aquello que le contaba Katya. Una parte le decía que sí, que todo era cierto y que lo que había escuchado de la propia Lena durante la noche había sido lo que en realidad la pelirroja sentía y que, inconscientemente, las había confesado. Pero la otra parte le repetía que Katya sólo decía todo eso para darle esperanzas con Lena. Creer o no creer, esa era la cuestión.

Cuando estuvieron en casa y bajaron del auto para dirigirse adentro, Katya se atravesó en el camino de Yulia y la detuvo.

-No me dirás ¿Verdad?-preguntó con una leve nota de desilusión en su voz.

-No creo que valga la pena. Aunque en el supuesto caso de que en su delirio repitiera mil veces que me ama, preferiría que me lo dijera bien despierta y consciente de sus actos-replicó Yulia, con amargura.

-Trabaja por ello, entonces.

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Pasaba los canales frenéticamente, ya había pasado 5 veces por el mismo canal al darle la vuelta y no encontraba nada bueno. Apagó el televisor y lanzó el control con frustración, odiaba cuando no tenía nada que hacer para mantenerse ocupada y sobre todo odiaba estar acostada en aquella cama como si estuviera lisiada. María era demasiado sobreprotectora.

Se sentó en la cama, haciendo un gesto de inconformidad cuando sintió una punzada dolorosa en la cadera, era fastidioso tener que maniobrar con una sola mano para poder levantarse.

El sonido de la puerta se escuchó, no creía que fueran Mark o Denis porque María les había prohibido acercarse para que pudiera dormir, cosa que no pudo hacer, porque no tenía sueño.

-Está abierto-dijo en voz alta, mientras se arrastraba por la cama con la mano izquierda para poder levantarse e ir al baño.

-Hola

Levantó la mirada y sonrió, a la vez que terminó de levantarse y ponerse de pie.

-Tardaste. Pensé que te habrías ido por ahí a lo que sea que tuvieras que hacer-dijo Lena, con un tono de despreocupación en su voz.

-Nada de eso. El doctor dijo que tenía que cuidarte-respondió Yulia, contemplando la habitación de la pelirroja.

Lena rió con suavidad y entró al baño, cerrando la puerta tras de sí. Yulia escuchaba el sonido del agua del lavamanos cayendo, mientras observaba con detalle cada cosa del lugar que más impregnado del perfume de Lena estaba. Olía delicioso ahí y las cortinas de las ventanas abiertas le brindaban claridad a aquel lugar. Era grande la habitación. En la mesita de noche estaba un retrato con toda la familia Katin, incluyendo a Sergey e Inessa quienes sonreían a la cámara felices. Reconoció a Lena quien tenía una sonrisa traviesa en el rostro.

-Ese día fuimos a acampar.

Yulia sintió estremecerse por la voz de Lena, quien ya había salido del baño. Volteó y se arrepintió de inmediato al notar que su rostro había quedado a solo centímetros del de la pelirroja, pero el momento no duró y Lena se apartó al ir al enorme clóset que tenía y comenzar a buscar ropa.

-¿Qué haces?-preguntó Yulia, al ver que en realidad lo que hacía era un desorden al revolver la ropa.

-Busco...algo...

-¿Te ayudo?-se ofreció, levantándose.

-No, no. Gracias y dime... ¿Pretendes de verdad cumplir lo que te pidió el exagerado de Edik?-preguntó, aún dentro del clóset.

-¿Por qué no?-preguntó Yulia, sentándose en el borde de la cama. En ese momento Lena, salió del armario y se acercó a la morena mirándola inquisitivamente.

-¿Por qué sí?-preguntó ella, alzando una ceja.

-¿Por qué sí qué?-preguntó Yulia, sin entender.

-¿Por qué SÍ quieres cumplir eso de hacer de mi niñera?-preguntó, tendiéndole una camisa para que la ayudara a ponérsela.

-Umm… por ejemplo ésta razón-explicó, pasándole nerviosamente y con cuidado la camisa por la cabeza-si no estuviera aquí para ayudarte con este tipo de cosas tan cotidianas, te volverías una ensalada intentando hacerlas con una sola mano.

-Me las arreglaría-repuso Lena, testaruda.

-Me necesitas.

-No seas tan egocéntrica.

-Mira quién habla…

-¿Qué?

-No he dicho nada-murmuró Yulia, encogiéndose de hombros.

Lena rodó los ojos y se recostó de nuevo en la cama agarrando el control de la tv. y se puso a hacer zapping.

-¿No tenías que irte?-preguntó, sin apartar la mirada del aparato.

-¿Me estás echando?-inquirió, Yulia.

-Odio que me respondan con una pregunta. No, no te estoy echando, pero me pareció que cuando te llamaron en el hospital era por algo importante.

-Ahora estoy aquí.

-Si es muy urgente no deberías. Puedo apañármelas sola… no es como si tuvieras que estar aquí obligada.

Yulia que estaba de espaldas, sonrió y volteándose se acercó a Lena.

-Nada me obliga a querer cuidarte-susurró, mirándola fijamente a sus ojos verdi-grises que la miraron con algo parecido a la confusión.

-Bien, si tú lo dices…

-Exacto.

-Bueno, Yulia, no me respondiste aún el asunto ese que tienes con Andrei.

-¿De dónde sacaste que somos novios?-preguntó Yulia, confundida.

-Me lo dijo Mikhail, ¿No lo son?

-¿Y a cuenta de qué Mikhail y tú tienen que estar hablando de Andrei y de mí a nuestras espaldas?-preguntó la morena, fingiendo molestia.

-Contesta a mi pregunta-exigió.

-Primero contesta la mía-

-Yo pregunté primero-repuso Lena, testarudamente.

-Vale, no somos novios y nunca lo hemos sido. No sé de dónde saca tu novio esa falsa información-explicó, con gesto de fastidio.

-¿Por qué me mentiría?

-¡Ahh bueno! ¡Pero si prefieres creerle a él mejor ni hubieras preguntado!-replicó Yulia, ofendida mientras se levantaba de la cama.

-¡Tranquilízate, Yulia! Me has malinterpretado, fue una pregunta meramente retórica, es como si me preguntara a mí misma las razones que tendría él para mentirme en una cosa como ésta. No tiene que ver con que te crea o no

-Ah. ¿Entonces me crees?-preguntó Yulia, sonriendo avergonzada.

-Sí, pero aún me pregunto por qué me tenía que mentir… no entiendo…

-A lo mejor está celoso-soltó Yulia sin pensar. Lena la miró frunciendo el ceño.

-¿Celoso?-preguntó, confundida.

-Ahmmm… olvídalo, no me…

-No, no lo voy a olvidar, ya tengo suficiente con no recordar mi pasado más próximo y a ti-replicó Lena-Contesta ¿Celoso de qué?

-Lena… yo suelo hablar sin pensar… antes que…

-¡¿Celoso de qué?! ¡Sólo contesta!-exigió, arrodillándose en la cama y molestándose.

-Celoso de… celoso de que… seamos amigas… Sí eso, de ser amigas-farfulló Yulia, sonriendo con nerviosismo.

-No te creo-negó-él no suele ser del tipo celoso y menos por algo como eso.

-Entonces si no lo es, ¿Por qué te empeñas en preguntarme?

-No sé, supongo que me dio curiosidad, con esto de que estoy desmemoriada…

-No te vas a quedar así para toda la vida-aseguró.

-Supongo… aunque a veces creo que sí… quisiera saber qué tan cercana era contigo y… saber por qué a veces me parece que no me estás contando todo, que algo me estás ocultando…

Lena clavó su mirada en Yulia, como si con ello pretendiera hacerle confesar de una sola vez todo lo que se guardaba. La morena quiso apartar la mirada, pero sabía que si lo hacía, Lena la haría hablar de una forma u otra.

-Me estás diciendo todo ¿Verdad?-inquirió, frunciendo el ceño.

-Ahmmm… yo no…

En ese momento llamaron a la puerta y Lena gruñó de impaciencia y Yulia dio gracias a los dioses y a cualquiera que hubiera tocado la puerta.

-¡Está abierto!-gritó Lena, molesta.

Era Denis, quien al entrar se montó en la cama de Lena y la abrazó con fuerza, pero sin hacerle daño.

-¿Pasó algo?-preguntó Lena, dándole un beso en la coronilla.

-Mark no me deja entrar a la sala de juegos-protestó el chico, haciendo un puchero

-Es que está haciendo un trabajo, Denis, tienes que…

-¡Ningún trabajo! ¡Uno de sus amigos le está enseñando con una almohada como besar chicas!-chilló, molesto.

Lena frunció el ceño, incrédula y Yulia se tapó la boca para evitar soltar la carcajada.

-Oh… umm… bueno, Denis, pero ¿Por qué no invitas a uno de tus amigos para que vengan? Así juegan en el jardín y…

-¡No, Lena! ¡Quiero que vayas y lo castigues por ser tan idiota!

-No puedo ir y castigarlo diciéndole “Mark, te castigo por ser idiota”, no tiene sentido…

-Sí lo tiene, porque está usando la sala de juegos que es un sitio familiar para sus prácticas sexuales.

Yulia no lo resistió más y soltó la carcajada, poniéndose muy roja. Lena sonreía por la ocurrencia del chico. Denis la miró a la morena, ceñudo.

-¿De qué te ríes?-preguntó, ofendido.

-No, nada, genio, sólo que me recordé de un chiste muy bueno que me contaron y...

-Ahh, porque ya me iba a molestar y le iba a contar a Lena que tú…

-¡Me tengo que ir! ¡Me está llamando Boris de urgencia y no puedo dejarlo plantado! ¡Nos vemos más tarde, Lena!

Yulia salió corriendo de la habitación y cerró la puerta ante la mirada incrédula de Lena y Denis.

-¿Qué pasó con Yulia?-preguntó Lena, confundida.

-No sé, se volvió loca, yo solo te iba a decir que ella había tomado a escondidas hace rato unas galletitas del tazón que tú siempre escondes de nosotros.

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-¿Segura que no desea nada?

-No, María, gracias… por enésima vez, estoy bien-repitió Lena, con voz cansina y sentándose en el mueble de su despacho.

-Creo que sería mejor que le dejara ese trabajo al Señor Vladimir y… mejor me voy-dijo, viendo la mirada de Lena.

-Sí, por favor. Gracias.

Apenas María salió del despacho, se puso a revisar los documentos de la empresa para saber qué había estado haciendo durante ese tiempo que ahora no recordaba. Mientras hacía eso, no se percató que la puerta se había vuelto a abrir y Mikhail había entrado. El hombre se puso justo detrás y finalmente la abrazó dándole un beso en la cabeza.

-¡Me asustaste, Mikhail!-protestó Lena, molesta.

-Uy, así tendrás la conciencia, cariño… por empezar que no estás cumpliendo con lo que te recomendó Edik-dijo Mikhail, sentándose a su lado.

-Tengo que saber qué es lo que dejé pendiente.

-Eso déjaselo a Vlad, es tu empleado al fin y al cabo.

-¿Mi empleado?-preguntó, incrédula-Es mi amigo de toda la vida y no voy a dejarle el trabajo que me corresponde a mí.

-Estás de reposo.

-No estoy lisiada, puedo aunque sea enterarme de lo que ocurre-replicó, cansada.

-Bueno-murmuró Mikhail, quitándole los papeles de la mano y tomándola por la cara para besarla. Lena respondió por pura mecánica, pero cuando recordó el por qué estaba molesta con él, se separó.

-¿Por qué me mentiste?-preguntó, frunciendo el ceño.

-¿Qué?-preguntó Mikhail, sin entender.

-Dijiste que Yulia y Andrei eran novios y no lo son-explicó, con irritación.

-Ah, era eso… bueno, cariño, pero no me culpes por pensarlo… al fin y al cabo ellos dos salieron en una foto del periódico besándose…

-¡¿Qué?!

-Sí, además a Andrei le gusta Yulia, por eso y por el beso pensé que lo serían.

Ahora más que nunca odiaba no recordar nada, ¿Hasta cuándo tendría que estarse enterando de las cosas de esa manera?, si se recordaba todo de una vez sería más fácil para ella no tener que estar sintiendo ese malestar, esa sensación de agobio y vulnerabilidad que tanto le irritaba.

-¿Te molesta?-preguntó Mikhail, acariciando su cabello.

-Sí, me molesta no recordar-le espetó, comenzando a sentir dolor en el brazo.

-A propósito de eso… perdóname por decirte que nos vamos a casar así de esa manera, es que a veces olvido que no recuerdas-se excusó Mikhail.

-De todas maneras lo iba a recordar tarde o temprano.

-Eso fue lo que le dije a Katya, pero siempre se ensaña contra mí y es como si me odiara…

-No seas absurdo, Mikhail. No me casaría con alguien a quien mis hermanos odian…

Pasó sin que lo viera venir, un dolor de cabeza punzante la abofeteó y una sensación de déjà vu permaneció en su mente. Dejándola aturdida.

-… ¿Lena? ¿Me estás escuchando?

-¿Huh?-preguntó, confundida.

-¿Te sientes bien?-preguntó, con preocupación-Te has puesto pálida de pronto.

-Ammm sí, es que… me duele la cabeza y el brazo-explicó, aún desorientada.

-Entonces anda a acostarte, ¿Quieres que te acompañe?

-No, gracias. Yo voy sola-respondió ella, levantándose del mueble y poniendo los documentos en el escritorio.

-Que descanses.

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Tocó a la puerta y esperó, cuando no respondió probó el manillar a ver si estaba abierto y lo estaba. Pasó lentamente, cerrando la puerta tras de sí, a la habitación ya oscura, pero apenas iluminada por la luz de la luna que dejaba un halo encima de Lena, quien estaba en ese momento acostada durmiendo pacíficamente.

Se acercó con lentitud a la cama y con mucho cuidado de no hacer ruido se arrodilló enfrente de ella, dejándose rendir por la forma en que su rostro permanecía tan hermoso y tranquilo cuando dormía. Podía quedarse toda la vida así, en aquel lugar, en una eterna y absoluta rendición por ella y nunca dejar de amarla como lo hacía. Acarició su mejilla lentamente y le dio un beso en la frente.

-Aquí estoy… ¿Por qué no me ves? Te necesito.

Un suspiro profundo y un gesto que hizo con la cara parecido a una sonrisa, casi congeló el corazón de Yulia, quien pensó que Lena había despertado, pero pronto se dio cuenta que parecía que estaba soñando. Sonrió y acariciando por última vez su mejilla se levantó y salió de la habitación.

Capítulo 23: Cuando tú me miras en los ojos.

La puerta se abrió con brusquedad y por el susto el café que estaba bebiendo en ese momento se derramó encima de los documentos y...

-¡Ayyyyy maldiciónnnnn! ¡Mi piernaaaaaaa!

-¡Lena! ¡Losientolosientolosientolosiento! ¡Te juro que no fue mi intención...!

-¡Cierra la boca y busca algo para limpiarme! ¡Esta m.ierda ardeee!

Yulia salió corriendo hacia el baño y enseguida trajo una toalla mojada que puso encima de las piernas de Lena que estaban enrojecidas por el café caliente derramado.

-¡Suelta eso! ¡Ya lo hago yo!-protestó Lena, tomando la toalla y secándose con la mano izquierda.

-Lena...

La pelirroja alzó la mirada y alzó una ceja, observándola inquisitivamente.

-Lo siento, yo...

-¿No te enseñaron a tocar a la puerta?-interrumpió Lena, de mal humor.

-Sí, por eso te pido disculpas, porque...

-Ya no tiene importancia, ya me quemé y ya se dañaron los documentos...

-¿Cuáles documentos?-preguntó, confundida.

-Los de mi trabajo-respondió Lena, intentando levantarse.

-Sabes lo que dijo Ed...

-¡Sé muy bien lo que dijo!-le espetó Lena, caminando hacia el baño, pero Yulia la detuvo.

-¿Se puede saber qué te hice ahora? No me creo que estés así sólo por un poco de café y unos documentos-reclamó.

-Hubieras podido ser un poco más sincera conmigo. No te costaba nada-

-¿De qué hablas? ¿En qué supuestamente no fui sincera ahora?-inquirió Yulia, confundida.

-¡Dijiste que Andrei y tú no son novios, pero salen en fotos del periódico besándose y luego me entero que él gusta de ti!-le espetó, con rabia.

-¿Hola? ¿Me estás haciendo una escena de celos o qué?-preguntó Yulia, incrédula.

-¡¿Celos?! ¡Esto es increíble! ¿Por qué habría de tener celos?-siseó

-¡Pues eso es lo que parece!-chilló Yulia, enojada-¡Te recomiendo que antes de creerle a tu amado Mikhail me preguntes las cosas! ¡Las fotos pueden ser malinterpretadas!

-Malinterpre... ¡Por favor, Yulia!

-¡Sí, porque yo no besé a Andrei, fue él quien me besó a mí!

-¿Qué...?

-Sí...Andrei gusta de mí, ¡¿Pero qué demonios quieres que haga?! ¡Ya le dije que no podía haber más nada entre nosotros que una amistad!-farfulló-Ni siquiera sé por qué te digo esto...al final siempre le vas a creer a Mikhail.

- No se trata de eso...

-¿Ah no? ¡¿Entonces de qué?!-preguntó, con rabia-Nunca logro entenderte, ¿Vamos a estar siempre de este modo?

-¿Cuál modo?

Yulia sin pensarlo, se acercó a Lena y acariciando su mejilla la miró profundamente. La pelirroja sentía que por alguna razón ya había estado así de cerca con ella.

-A veces creo que...esto significa algo y no me dejas más opción que soñar con...me confundes y eso me desespera porque yo quisiera y me muero de ganas por...

-¿Qué...?

Se había formado una especie de vacío en el que nada se podía escuchar, sólo el sonido del corazón latiendo con fuerza y embotando sus sentidos. Yulia miró sus labios y supo que ya no podía seguir esperando más, se acercó más y casi le da un infarto al miocardio. Un segundo después la pelirroja estaba en una esquina y Yulia en la otra, completamente de espaldas.

-Señorita Lena, el Señor Vladimir la quiere ver, ¿Le digo que pase o usted...?

-Dile que...dile que yo bajo y que...que me espere en el despacho-balbuceó Lena, evitando mirar hacia cualquier lugar. María salió y las dos se volvieron a quedar solas.

-Lena...

-Ahora no, Yulia-dijo y sin mirarla, salió de ahí.

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-y...blahblahblahblahblah...porque eso blahblahblahblahblah...yo pienso que mejor...blahblahblahblah...

La iba a besar. ¿En qué jodidos estaba pensando? No podía, no debía, porque estaba Andrei que le gustaba Yulia y eso sería como una traición, además que se iba a casar con Mikhail. Quería recordar todo ya de una vez, ¿Por qué no podía? ¿Tendría que pegarse otro golpe así como en las comiquitas para recuperar la memoria? No, estaba siendo absurda. La cabeza le estaba comenzando a doler como el demonio y tenía que dejar de pensar, pero era muy difícil cuando en lo único que podía pensar era en la escena de celos que le había montado a Yulia. No quería aceptarlo, pero eso es lo que parecía y había sido.

Además a toda esa ensalada de problemas en su cabeza le agregaba el hecho de que su amnesia le estaba haciendo pensar que todo aquel tira y encoge con la morena venía de antes, de ese tiempo perdido en algún lugar de su cerebro y que clamaba por ser encontrado. Aquello que había sentido al estar tan cerca de ella, esa proximidad le llamaba a un hecho que estaba ahí permanentemente, porque cuando miraba a sus ojos, cuando la miraba así se perdía por completo, todo se sentía tan bien y sentía esas ganas de protegerla, de tenerla cerca siempre, nunca dejarla ir.

Se estaba volviendo loca.

-...parece?

Lena miró a Vladimir y el chico la miró a ella, ahí enseguida supo que no había escuchado nada. Absolutamente nada.

-Joder, Lena. Eres increíble-murmuró, cansado y tapándose el rostro.

-Lo siento.

-¿Qué?

-¡Lo siento! ¿Está bien?-replicó, desesperada.

-¿Qué ha pasado?-preguntó Vlad, cruzándose de brazos,

-Creo que me gusta Yulia.

Vladimir la observó detenidamente y parpadeó varios segundos, asimilando aquella respuesta lentamente.

-Bueno...

-¿Bueno? ¡¿Me estás diciendo bueno?! ¡Está mal! ¡Yo me voy a casar aunque no recuerde el motivo y...! Por Dios, esto es increíble...

-Cálmate, Lena...si quieres puedes empezar a explicarme qué te hace pensar que está mal que te guste Yulia.

-¡Es que no me puede gustar! ¡No puedo sentir esto! ¡No debo porque...Dios santo, me voy a casar!-replicó

-Deberías hablar con Yulia-sugirió Vlad.

-¡Por supuesto! ¡Como es tan fácil!

Suspiró y se sentó en el mueble, se sentía cansada, frustrada y harta de no recordar nada.

-Sabes que no sé cuando comencé a sentir esto...yo la veo y es como si...como si todo estuviera bien, como si nada importara, pero...no puede y no debe ser así, porque yo me voy a casar y...Andrei le gusta ella, yo no puedo hacerle eso a mi hermano, no puedo...

-Entonces... ¿Qué vas a hacer?-preguntó Vladimir.

-Nada. No puedo hacer nada.

-Sí puedes...

-No, no puedo y no insistas más.

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-Casi la beso.

Un gritito muy agudo resonó por toda la casa y Yulia tuvo que taparle la boca a Katya para que dejara de chillar como una endemoniada ambulancia.

-¿Qué hizo? ¿Se apartó? Seguro que se apartó, es demasiado lenta y...

-En realidad todo se arruinó cuando María entró y Lena se asustó. Salió de la habitación de inmediato y yo no pude decirle nada-explicó, frustrada y sentándose en la cama de Katya.

-Aún me debes la apuesta que hicimos-le recordó Katya.

-¿Cuál? Ya yo cumplí, ¿Acaso no recuerdas antes de la competencia...?

-No, yo te dije que quería que la besaras y...

-¡Y sí lo hice!-replicó Yulia

-¡Tenía que ser en la boca!-protestó Katya-¡No en la mejilla!

-Lo siento, pero no especificaste.

-¡No puedo creer lo lentas que son las dos!-bufó Katya-Lo puedo entender de Lena porque siempre ha sido así, pero de ti no.

-¡Hey!-protestó Yulia-Más respeto ¿Sí?

-¡Pero es que me desesperan!-chilló Katya, levantándose de la cama-A ver… dime cuántas veces has estado cerca de besarla. ¡OJO! ¡No cuentan esa vez en el club ni ésta vez!

Yulia bajó la mirada y trató de esconder una sonrisita, que a pesar de todo Katya notó y enseguida abrió los ojos desmesuradamente, incrédula.

-¡No puedo creerlo! ¡Me estás jodiendo, Yulia!-gritó, mientras saltaba encima de la cama.

-¡Haz silencio! ¡Te van a escuchar!-protestó Yulia, mirando hacia la puerta.

-¡Es que me es imposible pensarlo… ! ¡Tienes que contarme! ¡Suéltalo! ¿Te le aventaste? ¿Cuándo fue? ¡¿Por qué no me lo dijiste?!

-Ni siquiera es como piensas, siempre pensé que sería yo la que…

-¡Mentiraaaaaaaaaaaaa! ¡Me estás mintiendo! ¡No puedo creer que haya sido ella! ¡Me tienes que contar! ¡Cuéntalo!

-¡Cállate, Katya! ¡Deja de ser tan dramática!

-¡No puedo creer que te haya besado!

En ese momento se abrió la puerta bruscamente, dejando paso a una Lena ceñuda.

-¿Se puede saber cuál es el escándalo, Katya?-preguntó

Katya saltó de la cama y lanzándosele encima la abrazó con fuerza, mientras empezaba a gritar y pegar chillidos de loca. Yulia se estaba muriendo de la vergüenza.

-¡Ay, Katya! ¡Mi brazo! ¡¿Se puede saber qué demonios te ocurre?!-protestó Lena, muy confundida e intentando zafarse del abrazo. Katya por fin la soltó y compuso una cara de absoluta seriedad, mientras tomaba por el rostro a Lena y le apretaba las mejillas.

-Hermana, quiero que sepas que te adoro con todo mi corazón y que eso que hiciste fue lo mejor que has hecho en tu vida…

-Katya…

-Silencio, Yulia, estoy hablando con Lena.

-Pero…

-Lena, nunca te lo he dicho pero eres mi hermana favorita-dijo, aun apretando las mejillas de Lena.

-Soy t-tu única her-hermana-murmuró Lena, adolorida.

-Exactamente.

Katya seguía apretando con más fuerza las mejillas de su hermana, que ya se estaban poniendo rojas, mientras observaba a Lena fijamente con una mirada de veneración.

-Ehh..K-Katya, ¿P-podrías, p-por fa… vor sss-soltarme la c-cara? M-me haces daño-farfulló Lena, tomando con la mano izquierda las manos de Katya que le lastimaban.

-Oh, sí, lo siento-dijo, soltándola de inmediato. Lena se llevó su mano libre hacia las mejillas enrojecidas, haciendo gestos de dolor.

-¿Se puede saber qué es lo que supuestamente hice que te puso así?-preguntó Lena, confundida.

-Ah, no te lo puedo decir, pero cuando recuerdes lo sabrás-respondió

-¿No me lo puedes decir ahora? No creo que se me quite la amnesia por un buen rato-pidió

-No, ahora tengo que salir con Paul. Lo siento, Lena…

Katya sonrió y tomando su bolso, salió de su habitación. Lena miró a Yulia, que seguía ahí, inquisitivamente.

-¿Paul?-preguntó, sin entender. Yulia se encogió de hombros y salió también de la habitación.

-------------------------------------------------------------

-Vaya, vaya, te dignaste a aparecer… ¿Recordaste que tenías reunión conmigo ayer?

-Lo siento, Boris. Tenía que cuidar de Lena-dijo Yulia, sentándose en la silla al lado de Boris.

-¿Cómo está?-preguntó Boris, leyendo unos papeles.

-Bastante bien, no creo que me necesite mucho en esto de cuidarla… A propósito, tampoco se recuerda de ti-

-¿Qué no se recuerda? ¿Qué quieres decir con qué no se recuerda de mí?-preguntó Boris, confundido.

-Tiene amnesia. No se recuerda desde el instante que nos conocimos hasta el día que se cayó del caballo-explicó, apesadumbrada.

-¡Vaya! Qué fuerte… ¿Eso quiere decir que te olvidó?

-Sí, eso es lo que quiere decir.

-Bueno, pero ahora sí sabe que quien eres, ¿No? Teniéndote todo el tiempo atrás como su niñera…

-No soy su niñera, Boris, sólo cuido de ella mientras se recupera del todo; que espero que sea pronto, porque ya me estoy cansando de ésta situación.

-¿Cuál situación?-preguntó Boris.

-Ninguna, ahora dime cuándo comienzan las grabaciones.

Boris la miró sonreído y bufó negando con la cabeza.

-Qué rápido cambias de tema. Las grabaciones comienzan pasado mañana, Yul. Eso quiere decir que te quiero temprano aquí, sin discusiones, ni excusas. Se suponía que empezaríamos hace ya 3 días, pero en vista de que tuviste este percance con tu niña favorita… -miró a Yulia, alzando las cejas-Lo pospusimos a favor tuyo para el jueves. No te puedes quejar.

-No hay problema.

-Espero que no. Puedes salir, si quieres.

Katya que estaba con Paul, la iba a esperar en el mirador. Así que bajó hacia el estacionamiento para buscar el auto. Cuando salió por fin de las instalaciones, decidió que iría antes al Starbucks para pedir un café. Una vez ahí, mientras estacionaba, salía del auto y se colocaba los audífonos de su iPod, escuchó una voz de hombre que conocía muy bien.

-Tengo que repetirlo, estás hermosísima hoy.

-Y tú estás muy guapo.

La mujer de cabello castaño y ojos cafés se alzó un poco y le dio un beso en los labios al hombre, quien no era otro sino Mikhail. Yulia se quedó petrificada ante esa imagen, sin saber qué hacer o pensar, Mikhail parecía encantado con todo aquello cuando se separó de ella y cuando voltearon, Yulia tuvo que esconderse detrás de su auto para no ser descubierta mientras vio que entraron al Starbucks. Se enderezó y se recargó de la puerta aún sin poder creer en lo que había visto, sintiendo la rabia y la irritación correr por sus venas.

Tomó su celular y marcando el número de Katya, esperó que atendiera.

-Yulia, ¿Ya vienes en camino?

-En realidad no, se me presentó un problema. ¿Podrías pedirle a Paul que te lleve a la casa?

-¿Qué pasó?-preguntó Katya, preocupándose.

-No es nada importante, Kat, no te preocupes. Estaré en tu casa más tarde…

-¡Espera, no cuelgues! ¿Te vas a quedar a dormir en mi casa?

Yulia tuvo el repentino impulso de decirle que no, pero aún estaba lo de cuidar a Lena y ahora con lo que había visto, más que nunca deseaba protegerla, avisarle sobre Mikhail, pero no sabía si lo haría porque eso probablemente la lastimaría y no quería causarle daño.

-Sí, creo que sí…

-¿Sí o no, Yulia?-apremió Katya.

-Sí, sí, sí voy. Me tengo que ir, Kat. Dile a Paul...

-Pero…

-Nos vemos luego-y colgó. Sintiéndose mal por no decirle a Katya de lo de Mikhail, ella era la hermana de Lena y también tenía derecho, muy probablemente se pondría histérica y no mediría las consecuencias al decírselo a la pelirroja.

No sabía que iba a hacer, pero algo tenía.

-----------------------------------------------------------------------

-La corte solicita tu presencia, cariño.

Lena alzó la mirada del libro, confundida. Mikhail había llegado hacía ya una 1 hora de, según lo que había dicho, hablar con su abogado sobre el caso en contra de Adam. Lo poco que sabía de lo que había sucedido y que le había dicho Vladimir y Mikhail, era que había estado en una competencia de equitación y que cuando ganó, Adam Thomas la había golpeado con el bastón haciéndola caer del caballo.

Por supuesto no recordaba nada de eso, ni siquiera la competencia misma.

-¿Para qué? No podré testificar nada, porque tengo amnesia. No recuerdo lo que sucedió-dijo Lena, cruzándose de brazos.

-Sí, lo sé, pero es necesario que vayas de todas formas. También tendría que ir Edik para que testifique los daños causados a tu persona y…

-Aún no estoy segura, yo hubiera preferido que del caso se encargara Vlad-interrumpió Lena, frunciendo el ceño.

-Cariño, tú sabes que él ahora está encargado de tu trabajo pendiente en la empresa y no podrá estar todo el tiempo pendiente del caso-explicó, a la vez que le daba un beso en la cabeza.

-Yo podría manejar muy bien todo lo de la empresa, ya me siento recuperada-refunfuñó, testaruda.

-¿Recuperaste la memoria y te quitaron el cabestrillo?-preguntó él, sonriente y alzando una ceja.

-No, pero…

-Entonces, no seas cabeza dura, Lena. Deja que de esto se ocupe mi abogado-replicó Mikhail, abrazándola y besándola.

El timbre sonó en ese momento y Lena se levantó del mueble para abrir. Era Yulia, quien al ver a la pelirroja se quedó de piedra, porque no esperaba tener que verla tan rápido. Es más, esperaba que estuviera ya en su habitación, durmiendo posiblemente.

-¿Vas a pasar o te vas a quedar ahí?

-¿Quién es, cariño?-preguntó la voz de Mikhail, que al parecer ya había llegado y eso le causó a Yulia una impotencia y una rabia descomunales, que intentó calmar respirando profundamente y entrando a la casa con absoluta seriedad.

Lena cerró la puerta y Yulia miró a Mikhail, arrellanado cómodamente en el mueble sin sus zapatos.

-Hola, Yulia ¿Cómo te fue?-saludó él, con una gran sonrisa.

-Perfectamente genial y supongo que a ti te debe haber ido estupendamente ¿No?-replicó Yulia, sarcástica e irritada, pero con una sonrisa para esconder la rabia que sentía.

-Nah… ni tanto, las reuniones son siempre aburridas-respondió, encogiéndose de hombros.

Toda la bronca y la rabia que sentía le bajó y le subió por todo el cuerpo, por un instante se imaginó lanzándose encima de él y cayéndole a golpes con un martillo para quitarle la cara sonriente que tenía. No podía entender como alguien podía ser tan hijo de perra.

Lena por su parte, notó que algo estaba pasando con Yulia, vio sus manos y notó que las tenía encogidas en un puño y estaba completamente tensa. Algo le debía haber pasado cuando estuvo fuera y quería saber qué era.

Yulia miró a Lena fijamente y sintió ganas de soltarle toda la verdad sobre Mikhail enfrente de él, sin importar las consecuencias, pero había algo que la detuvo y que le decía que mejor era no decir nada, que Lena por su cuenta debía darse cuenta, pero aún sentía esa voz que le gritaba que la pelirroja tenía que saber la verdad.

-Lena, tengo que… yo… no puedo, olvídalo.

-¡Yulia! ¡Espera! ¡¿Qué sucede?!-gritó Lena, confundida, dispuesta ya a salir corriendo tras de ella por las escaleras, pero Mikhail la detuvo.

-Cariño, déjala tranquila, debe sentirse mal o algo.

-Pero… ella estaba…

-Vamos, Lena… debe ser que algo pasó con su trabajo o qué se yo. Quédate aquí conmigo y déjala que a lo mejor Katya ve lo que le pasa y la ayuda.

Lena siguió mirando las escaleras por donde había subido Yulia y luego miró a Mikhail, aún sin entender el comportamiento de la morena.

Se sentó de nuevo en el mueble, mientras Mikhail la abrazaba dándole besos por la espalda.

--------------------------------------------------------------

No sabía qué hacía todavía ahí, quería irse a su casa y hablar con su tío Greg, pero no podía irse porque aún tenía que cuidar de Lena, aunque sabía que ya la pelirroja podía desenvolverse mejor sola. Ahí estaban todos sus hermanos y María para protegerla, sin embargo ahí se encontraba, en la habitación de huéspedes con ganas de pegarse contra las paredes por ser tan idiota.

“¡Vaya forma de cuidarla y protegerla! Escondiéndole la verdad y encubriendo al patán de Mikhail”.

Intentó respirar profundo para calmarse y se levantó de la cama para ir a ver si ya Lena estaba en su habitación y dormida. Esperaba que sí ya que habían pasado 2 horas desde que llegara y formara aquel teatro delante de la pelirroja.

Cuando salió de la habitación vio que todas las luces ya estaban apagadas, menos una en el pasillo que daba hacia las habitaciones de Mark y Denis. Se acercó hacia allá para apagarla, pero cuando iba a presionar el interruptor se encontró con Lena de frente.

-Pensé que estarías dormida-dijo Lena, mirándola inquisitivamente como si fuera a detectar algún tipo de comportamiento extraño en la morena.

-Lo mismo digo yo-contestó Yulia, bajando la mirada-¿Qué hacías por aquí?-preguntó.

-Vine a darle las buenas noches a los chicos.

-Cuando los vi hace un rato ya estaban dormidos-dijo Yulia.

-Sí, ya…

Se hizo un silencio tenso entre ambas, que ninguna quería romper, pero Lena decidió hacerlo.

-¿Ocurre algo?-preguntó con cautela.

Yulia observó fijamente a Lena, sintiéndose ahogada de pronto, quería llorar de la rabia que sentía por dentro, porque no sabía cómo decírselo sin molestarla o lastimarla.

-Me siento mal-murmuró Yulia, bajando la mirada. Lena se acercó un poco y le levantó el rostro por el mentón, obligándola a mirarla.

-¿Deseas contarme?-preguntó, suavemente.

Sin poder controlarse más, se lanzó en brazos de Lena para abrazarla. La pelirroja hizo un gesto de dolor al sentir una punzada en el brazo, pero no dijo nada, simplemente le devolvió como pudo el abrazo con una sola mano.

-Quisiera decírtelo… quisiera saber cómo encontrar las palabras para… no quisiera que… esto me da tanta rabia y yo… no sé…

-¿De qué hablas?-preguntó Lena, angustiada. Se separó de Yulia y la miró fijamente, como intentando buscar la respuesta en sus ojos. Pero sólo encontró que su mejilla era muy suave al acariciarla. Yulia miró los labios de Lena y ya se iba a acercar más, cuando de pronto se detuvo y negando, se fue de ahí hacia su habitación. Dejando a Lena más confundida que nunca y con el corazón latiéndole con fuerza.

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Abrió la puerta y entró sigilosamente, todo estaba oscuro e intentaba no pisar nada. Cuando estuvo frente a la cama, la vio ahí, con los ojos cerrados, algo le decía que no estaba dormida así que se arrodilló enfrente de ella y con la punta de los dedos acarició su rostro desde la frente, pasando por sus ojos, su nariz, sus labios… deteniéndose en estos un poco más y luego bajando hasta su mentón.

En ese momento sintió como se estremeció y abrió los ojos, descubriendo unos penetrantes ojos verdi-grises que la miraban con intensidad. Quiso decir algo, pero de pronto era como hubiera perdido el habla y sintió su corazón palpitar aceleradamente.

-Te amo

Yulia abrió de nuevo la boca para decir algo, pero Lena ya había cerrado el poco espacio que quedaba y con mucho cuidado la besó. Apenas fue un roce al principio, pero pronto se volvió más intenso y desesperado, pero igual de dulce y tierno, como si la pelirroja buscara no lastimarla y hacer de aquello más duradero, más eterno.

Se inclinó, buscando prolongar y hacer más palpable el contacto del beso que cada vez era más suave y sintió como Yulia la tomó por el rostro y la acarició en la mejilla, le estaba pidiendo permiso para profundizar aún más y en ese momento lo supo, lo recordó.

No era nadie más que Yulia
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:27 pm

Capítulo 24: Something like you.

Se apartó un instante, sólo un segundo, sólo lo suficiente para poder observarla y asegurarse que no era un sueño. No podía serlo si en aquel momento únicamente podía sentir su respiración y al otro segundo volvía a caer fácilmente en otro beso aún más suave que el anterior, si es que eso era posible.

Lena tomó por la mejilla a Yulia y se apartó con mucho cuidado. Yulia sonrió al ver que la pelirroja la miraba con una intensidad que la quemaba por dentro.

-Después de todo no era un segundo golpe… -susurró Lena, volviéndose a acercar y rozando levemente el labio inferior de Yulia con los suyos propios, haciéndola estremecerse-Era un segundo beso.

Tardó en que esa información llegara a su cerebro, pero cuando lo hizo, abrió muchísimo los ojos, incrédula, pero cuando quiso preguntar, Lena había vuelto a inclinarse para besarla más despacio y finalmente se volvió a apartar, sonriéndole.

Yulia sacó una mano de entre las sábanas y deslizó muy suavemente sus dedos por el rostro de la pelirroja, como asegurándose con eso de que no iba a desaparecer en una nube de humo, que no se iba a ir de ahí.

-No puedo creer que estés aquí-dijo, sonriendo.

-No podía quedarme en paz si no venía, necesitaba tenerte así… tocarte así-susurró Lena, acariciando sus mejillas-No pensé sentir esto.

-¿Qué?

-Que algo me pasa cuando me miras, que me gustas...que te amo.

Antes había pensado que ya su corazón había dejado de latir, pero cuando en ese instante lo sintió en su pecho como si se llenara todo y explotara, palpitando acelerado, tuvo ganas de reír de felicidad, quería llorar también, pero se contuvo. Lena la seguía mirando de aquella forma que la ponía de rodillas y estaba empezando a creer que había muerto y ahora estaba en el cielo.

-Tú también me gustas… demasiado.

Lena sonrió y levantándose del suelo se sentó en la cama al lado de Yulia, tomando con su mano libre la mano derecha de la morena para besarla.

-Sólo que…

-¿Qué?-preguntó Yulia con preocupación.

-No sé si yo… no sé si pueda ser lo que tú… te mereces…

-¿Qué dices...?

-Te mereces alguien mejor…

-¿Estás diciendo todo esto porque estás con Mikhail?-preguntó Yulia, con tristeza-Entonces déjame decirte que él…

-No estoy hablando de él, Yul… -interrumpió, bajando la mirada-Está Andrei que le gustas y él… está enamorado de ti. Me lo dijo y yo no puedo…

-Sólo somos amigos-soltó Yulia, levantando el rostro de Lena para mirarla.

-Lo sé, pero estoy segura que él aún tiene esperanzas de que…

-No

-… pase algo entre ustedes. Estaría traicionándolo.

-Yo no pedí que se enamorara de mí.

-Es imposible no enamorarse de ti

Se hizo un breve silencio en el que sólo se escuchaban sus respiraciones, hasta que Yulia lo rompió.

-Entonces ¿Qué tengo que hacer? ¿Ponerme de novia con Andrei y verte casarte con ese Mikhail que está… ?

-No estoy diciendo eso, sólo te pido que me des tiempo-pidió Lena

-¿Para qué? Si Mikhail es…

En aquel momento llamaron a la puerta y Lena y Yulia se miraron, confundidas. La pelirroja se levantó y abrió la puerta, ahí estaba Denis parado y haciendo un puchero.

-¿Qué haces levantado a esta hora, Denis?-preguntó Lena, arrodillándose a su lado para verlo mejor.

-Tuve una pesadilla, fui a tu habitación y no estabas, te busqué en la cocina y en todas partes y no estabas, entonces me asusté y vine aquí-explicó el chico, asustado. Lena lo abrazó y lo invitó a entrar y sentarse en la cama junto a Yulia.

-¿Qué soñaste?-preguntó la morena, acariciando el cabello del chico.

-Que...Mikhail se convertía en It y me llevaba de los pies para lanzarme de una cañería-respondió Denis.

Lena suspiró y tomó en brazos al chico para abrazarlo. Yulia sonrió al ver esa imagen de la pelirroja protegiendo a su hermano.

-Sabes que It no existe y te he dicho un millón de veces que no veas videos en youtube de ese… payaso. Siempre terminas teniendo pesadillas con que Mikhail se convierte en It.

Yulia soltó una risita que intentó esconder tosiendo, pero se dio cuenta que falló al ver la mirada seria de Lena.

-Ehh… el chico tiene razón en asustarse ¿No? Cualquiera se asustaría con Mik… It-se corrigió, pero Lena volvió a mirarla seria, pero esa vez alzando una ceja.

-Por supuesto que tiene razones si nunca me hace caso-replicó la pelirroja, mirando a Denis.

-¡Es que es muy divertido, Lena!-replicó Denis, haciendo un puchero.

-Sí, ya lo creo que sí. Tan divertido que te da pesadillas.

Yulia se rió.

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Se movió un poco y un dolor en el hombro que le bajó hasta la punta de los dedos la golpeó, volteándose para ponerse boca arriba, abrió los ojos y miró al techo. Por un instante no supo dónde se hallaba, pero cuando volteó a mirar al lado, vio la cabeza de Denis recostada en el estómago de Yulia y la cabeza de la morena encima de su estómago, ambos profundamente dormidos.

Sonrió al recordar lo que había sucedido antes de que llegara Denis y por primera vez en mucho tiempo se sintió en paz y completamente feliz, aunque después todo se había complicado un poco por su propia culpa, pero ya vería luego como haría para solucionarlo.

Intentó ver como haría para levantarse sin despertar a Yulia y Denis, pero era medio complicado por la posición en la que estaban. Se movió un poquito hacia un lado y buscando una almohada, la puso de forma que cuando quitara su cuerpo, la cabeza de Yulia descansara de una sola vez en ella. Tomó la cabeza de la chica, sosteniéndola y finalmente lo logró, sin despertarla.

Salió de la habitación y se fue a la suya para usar el baño, una vez ahí se cepilló los dientes, se lavó la cara y al verse al espejo se empezó a reír por los cabellos de loca que traía.

Cuando salió, ya bañada, se vistió con cuidado de no mover el brazo; ya no le dolía tanto, pero igual no quería moverlo demasiado.

Salió de la habitación para ir a la cocina, cuando de pronto sintió que alguien la haló del brazo libre, la puso contra la puerta del baño que usaban sus hermanos y sin más, unos labios atraparon los suyos en un beso apasionado. Jadeó cuando sintió que Yulia la presionó más contra su cuerpo y deslizó la mano por debajo de su camisa para tocar su baja espalda. Ya iba a responderle metiendo su mano para tocar el estómago de Yulia, cuando de pronto sintió que desaparecía la pared y se caía hacia atrás con la morena justo encima suya.

-¡Ayyyy!-gritó Lena, sintiendo que la cabeza pegaba contra el suelo muy fuerte y como si el brazo derecho se le volviera de gelatina.

-Lena…

-¡¿Qué m.ierda hacían ahí?!-gritó una voz, escandalizada.

Lena volvió a cerrar los ojos y quiso que la tragara la tierra. Observó hacia arriba y vio a Mark mirándola a ella y luego a Yulia, quien seguía encima de ella.

-Joder-murmuró Lena, entre dientes.-Yulia… ¿Podrías… ?

-Oh, sí, claro… -farfulló, sonrojada, levantándose y ayudando a Lena a hacer lo mismo.

Cuando estuvieron de pie las dos, miraron a Mark, quien seguía observándolas, con las cejas levantadas y una sonrisita pícara en los labios, buscando una explicación.

-Ehhh… ¿Qué haces aquí… Mark?-preguntó Lena, nerviosa.

-Utilizaba el baño y escuché que daban unos golpes en la puerta-dijo el chico, alzando una ceja-¿Se puede saber qué demonios se supone qué hacían ahí? Parecía que estaban…

-Estábamos...estábamos… nosotras estábamos…

-¡Ay!-chilló Yulia, al sentir un pisotón en el pie y le lanzó una mirada a Lena que se había puesto pálida.

-No estábamos haciendo nada-respondió Lena, sonriendo.

-… malo-completó Yulia, sonriendo igual.

Mark las miró a ambas y sonrió también, saliendo del baño y cerrando la puerta con cuidado.

-Sí, a juzgar por sus caras era bastante bueno, pero… haré como que no vi nada, aunque ojo. No hagan tanto escándalo la próxima vez, existen las habitaciones para ese tipo de situaciones-explicó Mark. Les guiñó un ojo y se fue de ahí hacia su habitación.

Lena volteó a mirar a Yulia y la fulminó con la mirada. La morena sonrió a modo de disculpa.

-¡¿Cómo se te ocurre asaltarme así?! ¡¿Te has vuelto loca?!-protestó Lena.

-¡Hey! ¡No vi que te molestara ni un poco cuando te estaba… !

-¡Shhhh! ¡Baja la voz!-reclamó la pelirroja, en un susurro-¡Podría venir Andrei!

-Oh, cierto… -coincidió Yulia.

Lena miró hacia ambos lados del pasillo y cuando no vio a nadie venir, se acercó a Yulia de nuevo y la besó por un instante, para finalizar con uno pequeño en el mentón y se quedó ahí, apenas rozándole con su respiración y los labios, susurrándole “Te amo”.

Yulia iba a besarla de nuevo, pero justo a tiempo Lena se apartó y le dio la espalda para ir a la cocina.

-Maldición, es una provocadora-murmuró Yulia, entre dientes y respirando con agitación.


-------------------------------------------------------------

Ya todos estaban levantados y comiendo, Lena estaba en su estado natural leyendo el periódico y tomando distraídamente una taza de café, cuando por la puerta entró Yulia que acababa de bajar de bañarse. Ya iba a sentarse al lado de Lena, quien aún no la había visto entrar, cuando la voz de Andrei la detuvo.

-Yul, siéntate aquí a mi lado que tengo que decirte algo.

Lena alzó el rostro y vio a Yulia, indecisa si debía sentarse con Andrei, la pelirroja le sonrió en señal de que no se preocupara y se sentara con él. Yulia saludó a todos al sentarse y agarró un vaso de jugo, en ese momento notó que Katya le llamaba la atención con la mirada, le preguntó con gestos y por lo que pudo entender, Katya preguntaba por aquellas miradas entre Lena y ella. Yulia le hizo saber con gestos que luego hablaría con ella, Katya asintió de acuerdo.

-¿Quieres salir hoy por ahí con unos amigos, Niko, Nadya, Katya, Paul, Jon y Román?-preguntó Andrei, con una sonrisa.

-Estooo… -miró a Lena, quien hacía como que no prestaba atención, pero Yulia notó que no estaba leyendo el periódico, porque no movía los ojos-Yo no sé si…

-Va a estar ocupada, Andrei-soltó Katya, saliendo en su rescate. Yulia le agradeció mentalmente.

-¿Por qué? ¿Qué vas a hacer?-preguntó Andrei, curioso.

-Voy a…

-Tiene una reunión de urgencia con Boris y luego tiene que cuidar a Lena, porque Edik se lo encomendó-respondió Katya de nuevo.

-¿Y es que tú ahora eres su organizadora de citas y horarios? Déjala que ella responda-replicó Andrei, molestándose-Lena, ¿Tiene que quedarse contigo obligada?-preguntó, dirigiéndose a la pelirroja.

-Yo…

-Sí, porque Lena la necesita para que le ayude con el trabajo de la empresa-volvió a responder Katya.

-Para eso está Vladimir y además Lena tiene reposo recomendado por Edik-contraatacó Andrei, mirando con el ceño fruncido a Katya.

-Vladimir se ocupa del trabajo en la oficina de la empresa y como bien lo has dicho, Edik le “recomendó” reposo, eso quiere decir que Lena es libre de ponerse a trabajar si le da la gana.

Andrei frunció los labios, poniéndolos en una delgada línea, claramente enojado por la intromisión de Katya. Vio a Yulia, quien lo miraba con cara de disculpa y luego a Lena, quien había vuelto a su labor de leer el periódico.

Mark, Denis y Nikolai lo miraban inquisitivamente. Cansado, se levantó de la mesa, molesto.

-Invité a Svetlana-dijo Katya, sin mirarlo-y a Sarah.

-Me parece bien-murmuró Andrei, saliendo de la cocina.

Lena suspiró y alzó la mirada al techo, se levantó y fue tras de su hermano, quien ya iba subiendo las escaleras y lo detuvo tomándolo por el brazo.

-¿Qué te pasa?-preguntó Lena, sintiéndose idiota por hacer esa pregunta, pero fue lo primero que se le ocurrió.

-Nada-respondió Andrei, malhumorado-¿Me dejas subir? Aún necesito hablarle a…

-Estás molesto conmigo-no era una pregunta y eso lo notó Andrei.

-No, ¿Por qué habría de molestarme contigo?-contestó, esquivando la mirada de Lena.

-Por lo que dijo Katya de que… yo necesitaba a Yulia por un trabajo y… todo eso…

-Eso no importa Lena, estoy siendo egoísta, porque es obvio que tú ahora la necesitas más por todo esto de tu brazo y eso de que no recuerdas…

-Ya no tengo amnesia-soltó Lena, sin pensarlo.

-¿Qué? ¿En serio?-preguntó Andrei, sonriendo y abrazando a Lena con cuidado-¿Recuerdas todo?-Lena asintió-¡Es genial!

-Sí, ya lo creo…

-Oye, pero de todas formas, Lena… En serio no te preocupes, aún necesitas ayuda por tu brazo y…

-Mira, es cierto que una ayuda no está de más conmigo, pero creo que… si Yulia está de acuerdo, ella va con ustedes y yo llamaré a Vladimir para que me ayude.-explicó Lena, bajando la mirada.

-Lena…

-Por favor, no quiero que pienses que por esto que me pasó ahora la acaparo para mí y…

-Yo no pienso eso

-Pero es igual…

-¿Por qué haces esto?-inquirió Andrei, confundido-Estás extraña, Lena...¿Seguro todo va bien contigo? ¿Con Mikhail?

-He cometido tonterías, solo eso… y sí, todo conmigo y con… Mikhail va… bien… Hablaré con Yulia para ver si quiere ir con ustedes.

-Gracias, Lena. En serio-agradeció el chico, con una sonrisa-bueno, ahora tengo que subir a…

-Sí… claro

------------------------------------------------

Estaba esperando, no debía tardar mucho en llegar. Miró el reloj en su escritorio y contó los segundos.

-1… 2… 3… 4… 5… Ya.

-¡¿Por qué hiciste eso?!-

Katya había irrumpido en su despacho tal como había previsto y la miró.

-Ya llamé a Vladimir para que me ayudara con…

-¡Eso no me importa!-exclamó Katya, molesta-¡Hice todo ese teatro para que pudieran hablar!

-Y agradezco tu ayuda, pero no creo que haya mucho de qué hablar. Andrei quería que todos ustedes…

-¡Andrei quiere demasiadas cosas!-protestó Katya-¡¿Cuándo vas a entender que Yulia no le corresponde?!

-Eso ya lo sé, pero Andrei es mi…

-No puedes evitar lo inevitable, Lena. Andrei se enterará de cualquier forma-le interrumpió Katya, con una voz calmada.

-Le vas a decir…

-No, no soy chismosa, pero algún día tendrá que bajar de su nube y tú dejar de reprimir lo que sientes por no lastimarlo a él.

No dijo nada, Katya salió del despacho y enseguida entró Yulia. Al verla, quiso pegarse contra el escritorio.

-Sí, bueno… ya sé que soy una estúpida y que no es lo que quieres…

Yulia se acercó a Lena y la obligó a mirarla.

-Yo te amo a ti y eso, entiéndelo, no va a cambiar de ninguna forma.

Se acercó un poco más, por encima del escritorio para besar a Lena, pero apenas había rozado sus labios cuando la puerta se volvió a abrir.

-¡Ay m.ierda!

Capítulo 25: Un nuevo día.

Se apartaron con rapidez y Lena al echarse hacia atrás chocó contra el estante donde tenía los libros y uno de ellos le cayó en la cabeza.

-¡Auch!-se quejó, tomando el libro y arrojándolo hacia un lado-¡¿Por qué demonios no llamas a la puerta, Vlad?!-gritó, molesta agarrándose la cabeza.-Voy a terminar en el hospital de nuevo un día de estos por tantos golpes que llevo.

-Lo siento, Lena, pero es que no sabía que estuvieras tan… ocupada-respondió Vladimir, sonriendo pícaramente.

-No estaba… ocupada. Yulia y yo…

-Sí, sí, lo que sea, ¿Necesitas ayuda o ya encontraste?-interrumpió Vladimir, de nuevo sonriendo y guiñándoles un ojo a ambas. Yulia rodó los ojos y Lena lo miró con seriedad.

-Basta, Vlad. Sí, necesito tu ayuda.

-Ehhh… Lena, ¿Luego nos… .vemos?-intervino Yulia, evitando mirar a Vladimir.

-Ahh… ehh… yo…

-Por mí no se preocupen, hagan como que no estoy aquí y pueden hacer sus…

-Sal de aquí, Vlad, entra cuando te diga-pidió Lena, desesperada.

-Umm… no te preocu… sí ya me voy.

Vladimir salió del despacho, dejando a las dos solas de nuevo.

-Mira…

-Si no quieres verme, bastaba con que me lo hubieras dicho enfrente de él-interrumpió Yulia, bajando la mirada.

Lena se levantó de la silla y caminó unos pasos cerca de Yulia.

-No se trata de eso, siempre necesito verte-respondió Lena, mirándola fijamente.

-Entonces dime lo que pasa-pidió la morena.

-Tengo que… tengo que ir con Mikhail al juzgado por lo de… Thomas, que está siendo tramitado por causar que me cayera del caballo y… pues eso, tengo que ir.

Mikhail, otra vez Mikhail, necesitaba decirle lo que él hacía cuando no estaba con ella, pero no sabía cómo decírselo. Probablemente no le creería a la primera y tendría que mostrarle pruebas.

-¿… estás escuchando?

-¿Qué?-preguntó Yulia, saliendo de sus pensamientos.

-¿Estás molesta conmigo?-preguntó, acariciando la mejilla de Yulia.

-Contigo no, es con ese Mikhail que es… -se detuvo bajando la mirada. Lena lo notó y frunció el ceño, confundida.

-¿Mikhail qué?-inquirió, observándola fijamente.

-No, nada, no me hagas caso-dijo, retirando la mirada para evitar tener que ver sus ojos.

Lena se quedó sería un instante, pensativa, luego poco a poco compuso una sonrisa casi burlona, pero tan adorable que Yulia sintió derretirse por dentro.

-Estás celosa-afirmó la pelirroja, sonriendo.

-No, no es eso. No estoy celosa-negó Yulia, intentando apartarse, pero Lena la tomó del brazo y la volteó de nuevo para mirarla fijamente a los ojos.

-Sí… -confirmó, lentamente-Lo estás

-Lena, no…

-No tienes por qué estarlo…

Yulia ya estaba viendo a Lena acercarse para besarla, pero llamaron a la puerta insistentemente y la morena se separó bruscamente, mientras Lena gruñó de rabia mientras agarraba la pelota que siempre tenía Vladimir y la lanzó contra el estante de libros.

-¡¿QUIÉN ES?!-gritó, molesta. Yulia abrió los ojos desmesuradamente, sorprendida porque nunca la había visto tan molesta.

La puerta se abrió y Mikhail con una gran sonrisa entró y con gran rapidez tomó a Lena por la cintura y le dio un gran beso que la pelirroja no pudo evitar a tiempo. A Yulia todo le bajó y le subió en ese instante, quiso abalanzarse sobre él y apartarlo de Lena de una patada, pero se controló y solo se quedó ahí, evitando mirarlos.

-Mikhail… ¿Qué haces tan temprano aquí?-preguntó Lena, enrojeciendo y mirando de reojo a Yulia.

-¿Es que no puedo venir a ver a mi linda prometida antes de ir al trabajo?-preguntó, haciéndose el ofendido.

-No… sí… Mikhail…

-Lena, me tengo que ir-intervino Yulia, alzando la voz un poco de más.

-¡Yulia! ¡Estabas aquí, no te había visto!-saludó Mikhail, sorprendido.

-Sí, ya lo sabía-murmuró Yulia, entre dientes.

-Sabes que había estado pensando en ti para que fueras nuestra dama de honor en la boda, ¿Qué te parece?

Yulia alzó las cejas, incrédula y tuvo unas repentinas ganas de reírse en su cara y patearle en la entrepierna, mejor, patearle primero y luego reírse en su cara, así en ese orden. Lena cerró los ojos, pidiendo paciencia al cielo.

-Mikhail, no creo que Yulia pueda…

-Me parece encantador-interrumpió Yulia, sin pensarlo y sin saber qué la impulsó a aceptar. Lena la miró como si la hubiera abofeteado.

-¡Oh genial! ¡Buenísimo!-exclamó Mikhail, contento-Lena hace muy bien en tenerte como amiga.

-Mikhail…

-¿No te parece genial que Yulia sea nuestra dama de honor, cariño?-preguntó Mikhail, acariciando su mejilla.

-Ehhh… ¿Podrías permitirme hablar un momento con Yulia a solas?-pidió Lena

-No, Lena, ya me tengo que ir. Andrei debe estar esperando-dijo Yulia, caminando hacia la puerta.

-¡Espera un momento!-pidió Lena, desesperada, pero Yulia ya había salido y cerrado la puerta. Sin embargo, la pelirroja salió corriendo tras ella.

La vio salir hacia la calle y la siguió rápidamente, consiguiendo detenerla por el brazo.

-¡Necesito que hablemos!-exigió Lena, molestándose-¡¿Encantador?! ¡¿Hablas en serio?!-preguntó, sin poder creerlo.

-Te vas a casar, necesitas una dama de honor ¿No?-respondió Yulia, conteniendo las ganas de gritar.

-¡¿Qué te pasa?! ¡Dijiste que no tenías celos! ¡¿Por qué te comportas así?!

-¡Y no lo son! O bueno tal vez sí, pero lo que más me da bronca es que seas tan ciega-replicó Yulia

-¿De qué hablas?-preguntó Lena, sin entender.

-¡Hablo de que es… !

-¡Aquí estás!-exclamó Andrei, sonriendo-Te estaba buscando, Yul.

Lena suspiró derrotada y se tapó la cara con la mano.

-¿Me parece o interrumpí algo?-preguntó Andrei, confundido al ver las caras de Lena y Yulia.

-Sí

-No

Andrei soltó una risita y las miró a ambas muy divertido.

-Bueno, decídanse, ¿Sí o no?

-Ya habíamos terminado de hablar, así que…

-¿No piensas decirme lo que ibas a decir?-preguntó Lena, sorprendida.

-Siempre nos están interrumpiendo, así que…

-¡Ahh! ¡Pero entonces sí las interrumpí! ¿No?-intervino Andrei. Lena y Yulia lo miraron con cara de querer matarlo.

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Le había costado deshacerse de Mikhail, porque ese día estaba particularmente besucón y cariñoso. Vladimir la había ayudado diciendo que necesitaban ponerse a trabajar y Mikhail por fin se había ido.

-Nunca te había visto tan enrollada, Lena. Pareciera que vas a explotar-dijo Vladimir, sentándose en el mueble a su lado.

-¿Te parece?-preguntó Lena, sarcástica.

-Sí, la verdad es que sí.

-Estoy engañando a Mikhail, Vlad… ¿Entiendes eso? Y no sé ni cómo hablarle para decirle que ya no quiero casarme con él, no quiero lastimarlo. Pero tampoco quiero lastimar a Yulia, ni mucho menos a Andrei…

-No quieres lastimar a nadie, eso lo sé, pero tienes que plantearte con quién quieres estar de verdad-explicó Vladimir, seriamente.

-Quiero a Yulia. Antes sólo la extrañaba, ahora la necesito… pero Andrei, no quiero herirlo, él de verdad le gusta ella y no sé si me atreva a cortarla con Mikhail para estar con Yulia, para que luego él se entere y… esa no soy yo, Vlad. No puedo permitirme ser tan egoísta… Si mis padres me vieran los decepcionaría…

-No digas eso, Lena. Estoy seguro que Sergey e Inessa están muy orgullosos de ti…

-Ellos estaban encantados con Mikhail, siempre quisieron que me casara con él… decían que éramos la pareja ideal-murmuró, melancólica.

-Recuerdo que a ti no te gustaba mucho la idea y que a él tampoco… aún me pregunto en qué momento se enamoraron…

-No creo que me haya enamorado de él, supongo que fue… la rutina, verlo todos los días a mi lado como un amigo que terminé por pensar que de verdad era él con quien debía estar.

-En otras palabras: Una mentira dicha mil veces se convierte en verdad-dijo Vladimir, abrazando a Lena-¿Y él? ¿Si se enamoró?

-Eso fue lo que me dijo hace 2 años cuando me pidió ser su novia… -explicó-¿Qué hago? Me siento perdida-susurró la pelirroja, apesadumbrada.

-Bueno, yo te diría que te sacaras de encima a Mikhail y te fueras por Yulia, porque de verdad que ella está de un… ¡Auch! ¡¿Cuál es la agresión?! ¡Iba a decir “Inteligente”!

-¿Yulia está de un “Inteligente”?-preguntó Lena, sarcástica, preparándose para darle otro pellizco.

-Sí, ¿Acaso no es inteligente?-dijo Vladimir, sonriendo y apartándose.

-Bueno sí, bastante-murmuró Lena para sí misma y mordiéndose el labio, pensativa.

-Bueno, ya está decidido…

-¡¿Qué?! ¡Yo no he decidido nada!-replicó Lena, levantándose-¡¿Dónde dejo a Andrei?! ¿Me deshago de él atándolo y escondiendo su cuerpo en el sótano?-preguntó, ofendida.

-Bueno, si tú quieres, yo te puedo ayu… ¡Ayy! ¡Era broma! ¡Cuánta falta de humor, Katina!

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Se había aparecido en la oficina de Boris para disimular con Andrei que tenía una reunión con él.
Cuando Boris la vio, se sorprendió al principio y le dijo que las grabaciones eran al día siguiente, pero Yulia le explicó todo y al final terminaron hablando de cualquier cosa sin relevancia.
Al final, cuando salió, lo encontró esperándola en la salida del estacionamiento junto con los demás chicos. Entre todos decidieron ir al mirador, donde se divirtieron escuchando cantar a Yulia y a Paul y Jon que habían traído sus guitarras para acompañar.

Cuando regresaron a casa, después de llevar a todos a las suyas, Nikolai y Katya salieron del auto, mientras Andrei se había quedado rezagado para hablar con Yulia. Katya lo notó y antes de continuar su camino hacia la casa se inclinó en la ventanilla para avisarle a Yulia.

-Es un plomo, no lo escuches mucho tiempo-susurró muy cerca de su oído.

-No te preocupes-murmuró Yulia, viendo a través del retrovisor a Andrei esperando.

-Bien, ¿Vas a quedarte?-preguntó Katya, sabiendo ya la respuesta.

-Sabes que no, mañana tengo que estar lista para comenzar con las grabaciones y además… no sé si quiera ver a Lena con el pesado de Mikhail-

-No creo que hayan llegado aún de lo que estaban haciendo-dijo Katya, frunciendo el ceño.

-Aun así…

-Definitivamente ya ustedes dos me están hartando, pero sobre todo Lena, es increíble lo cabezota, testaruda y terca que puede llegar a ser. Un día me voy a cansar y no las voy a ayudar.

-Ayudas porque quieres-bromeó Yulia, sonriendo. Katya fingió estar ofendida y se marchó haciendo una salida dramática.

Andrei se acercó y se inclinó igual que como había estado Katya hacía unos segundos y la miró, expectante.

-Entonces no te quedas-dijo, con una sonrisita.

-No, no puedo-negó Yulia, bajando la mirada.

-Umm… Qué mal. Pensaba invitarte a ver una película los dos en la sala de juegos…

-Andrei…

-No, tranquila, ya sé que es como amigos… -murmuró, con una sonrisa de disculpa-Pero igual te confieso que me está costando mucho.

Yulia alzó la mirada y se encontró con la mirada sincera de Andrei, se sintió miserable por hacerlo sufrir.

-Y… ¿Cómo va todo con esa otra persona que te gusta?-preguntó Andrei, intentando sonar amistoso-Ya sabe de ti, supongo. No es que se te pueda obviar mucho.

-Sí, ya sabe… -susurró, sonriendo al pensar en Lena.

-Te… te corresponde, supongo… a juzgar por la sonrisa que tienes.

-Sí-asintió, lentamente.

-Es genial y… qué suerte que tiene de tenerte…

Yulia alzó las cejas, pero no dijo nada. Intentando imaginar cómo se pondría Andrei si supiera que se trataba de su propia hermana, por un instante creyó entender en la posición en la que se encontraba Lena cuando le decía que no quería lastimarlo. Ella misma no quería ser el desencadenante de una guerra de Troya entre ambos hermanos.

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Andrei suspiró y se puso de cuclillas sosteniéndose en la ventanilla y miró a Yulia fijamente.

-Si… si no te gustara esa persona… si no existiera… ¿Te enamorarías de mí o… alguien como yo?-preguntó él con cautela.

-Andrei, no puedo imaginarme sin esa persona, estoy enamorada…

-Bueno, pero es una suposición… un caso hipotético…

-No creo en suposiciones…

-Yul… por favor, sólo… sólo imagina, ¿Sí? Sólo imagina por un instante que no estás enamorada o que no existe… la situación que mejor prefieras… ¿Te llegarías a enamorar de mí o por lo menos gustarte un poco?

-Andrei…

Unas luces iluminaron dentro del auto, cegándolos por un instante y luego se apagaron. El audi de Lena estaba enfrente del auto de Yulia y ambos vieron a Mikhail salir del lado del conductor y luego a Lena del copiloto.

Yulia quiso encender su auto en ese momento y largarse de ahí, pero ya Lena los había visto y se dirigía hacia ellos, mirándolos alternativamente a ambos. Mikhail se había quedado rezagado al lado del auto.

-Hola, Lena ¿Cómo te fue?-saludó Andrei, con una sonrisa.

-Hola… me fue bien… -murmuró la pelirroja, mirando fijamente a Yulia por un instante y al siguiente volteó y frunció el ceño al ver a Andrei-¿Qué haces arrodillado así?-preguntó, confundida.

-Oh… ehh… nada-dijo Andrei, levantándose-Sólo… hablaba con Yulia.

-¿Y para hablar con ella tienes que arrodillarte?-preguntó, alzando una ceja.

-No, fue sólo una acción sin reflexión-respondió, tranquilo.

-Umm… y ¿Se puede saber de qué hablaban?

-Lena, no…

-Le preguntaba a Yulia si sería capaz de enamorarse de mí si no le gustara la otra persona-interrumpió Andrei, encogiéndose de hombros. Yulia cerró los ojos un instante, pidiendo al cielo que vinieran unos extraterrestres y la abdujeran, cuando los volvió a abrir se encontró con la mirada expectante de Lena. Sus ojos verdi-grises la taladraban con una intensidad que tuvo que apartar la mirada.

-Ah… bueno… Andrei, sabes que no siempre es bueno suponer ¿Verdad?-replicó Lena, con seriedad.

-Sí, pero era sólo una pregunta, Lena. No te molestes-dijo Andrei, sonriendo.

-Como sea, ¿No piensan entrar?-preguntó la pelirroja, mirándolos a ambos.

-No

-Sí

Spencer miró a Yulia, quien seguía en su labor de esquivarle la mirada y luego observó a Andrei, quien entendió el mensaje y sonrió.

-Sí, bueno, ya voy. Nos vemos luego, Yul-se despidió el chico.

-Hasta luego-respondió Yulia, mirando hacia el frente desde donde veía a Mikhail con los brazos cruzados, recostado en la puerta del auto y mirándolas desde una distancia prudencial.

-¿Cómo la pasaron?-preguntó Lena, cortando el silencio.

-Genial-respondió Yulia, automáticamente.

-¿Piensas mirarme o tendré que obligarte?-susurró la pelirroja, en un tono que sólo pudiera escuchar Yulia. La morena siguió con la cabeza gacha-Mírame, por favor-pidió, calmada. Yulia volvió a hacer caso omiso, así que enseguida sintió como Lena apenas la tocaba con un dedo en la mejilla. Miró hacia donde estaba Mikhail y al parecer desde esa distancia, además de la oscuridad, mucho no se observaba lo que sucedía-Yulia…

Alzó la mirada y tragó con fuerza al ver por primera vez en aquellos ojos verdi-grises una vulnerabilidad que la sorprendió.

-¿Qué?-preguntó Yulia, más bruscamente de lo que pretendía.

-Te pido perdón desde el fondo de mi corazón.

Lena seguía acariciando su rostro y la miraba sin parpadear en ningún momento, su piel parecía quemarse por aquel simple contacto, con aquellos simples roces que le estaban haciendo perder la cabeza, no la dejaba pensar ni una sola cosa coherente. Cerró los ojos un instante y pronto no sintió más nada, se había detenido, abrió los ojos y la vio morderse el labio, para luego vocalizar un mudo “te amo”.

La pelirroja se apartó del auto, Yulia encendió el auto y se fue de ahí. Observando a través del retrovisor a medida que se alejaba, el momento en el que Lena entraba a la casa, luego de despedirse de Mikhail quien también se marchaba.

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Pisar su casa la hizo sentir como si hubiera estado de viaje por una muy larga temporada, se dio cuenta que si se quedaba en casa de Lena, sería capaz de olvidar que tenía la suya propia.

Subió las escaleras hacia su habitación y la encontró hecha un desastre, pero no le importó en lo más mínimo, simplemente se acostó en la cama que ahora le parecía más grande de lo normal. Nunca le había importado que lo fuera, pero por primera vez le molestó el hecho.

Cerró los ojos un momento y se quedó así, intentando obviar el molesto pensamiento de que mañana tendría que levantarse y comenzar las grabaciones. Intentó tener unos pensamientos más bonitos y enseguida le vinieron a la mente el momento en el que Lena se había aparecido durante la noche para darle, literalmente, el beso de buenas noches. Sonrió. Nunca nadie la había besado de aquella manera, con pasión y ternura a la vez.

Joder, ya no iba a poder dormir.

-Luces cansada, amor, ¿Segura que quieres ir hoy a la oficina?

-Sí, Mikhail, sí quiero… por enésima vez.

La noche se le había pasado cavilando, pensando en alguna forma de cortar con Mikhail. Cada vez que tenía una idea, la desechaba casi enseguida porque no tenía peso o sentido alguno, pensó en decirle el típico “No eres tú, soy yo”, pero sabía que sería demasiado cruel y trillado por lo usada que era la frase.

Ahora estaba pensando en decirle simplemente que cancelaran el compromiso, por los momentos y por razones de salud, aún no le había dicho que había recuperado la memoria y eso podría ayudarle a conseguir tiempo para prepararse mentalmente y conseguir una excusa mejor con la que zafar y cortar definitivamente.

Pensó que podría funcionar. Ahora sólo quedaba encontrar el momento adecuado para soltarle todo.

-… dije que sí y ellos estuvieron encantados, dijeron que estaban felices de que estuvieras mucho mejor. Lo entregarán mañana.

Mikhail la miró brevemente, con una sonrisa y volvió la mirada hacia el camino, esperando una respuesta, pero Lena no sabía a qué se refería.

-¿Podrías repetir de nuevo, por favor?-pidió la pelirroja-Me distraje pensando en algo.

-Umm sí, ya me parecía… estás como ausente. Sigo pensando que debiste quedarte, pero en fin… decía que te van a entregar el trofeo que ganaste en la competencia mañana y un reconocimiento especial.

-Ah bueno…

Entraron al estacionamiento y enseguida encontraron puesto, porque a esa hora de la mañana casi nadie estacionaba ahí. Ya iban a subir por el ascensor, cuando el celular de Lena sonó.

-Adelántate-le dijo a Mikhaill, quien asintió y subió.

Vio la pantalla y de inmediato dudó si respondería. Era Yulia.

Capítulo 26: Déjame caer.

El celular seguía repicando y varias personas que pasaron a su lado se le habían quedado mirando, curiosos, así que decidió atenderlo de una vez.

-¿Sí?-preguntó, con la voz llena de ansiedad, esperaba que no se hubiera notado. En la línea se hizo un silencio y Lena temió que hubiera cortado, vio la pantalla y aún seguía ahí-¿Aló? ¿Yulia? ¿Estás ahí?

-Sí… aquí estoy-

-¿Ocurre algo?-inquirió Lena, mirando a su alrededor.

Se volvió a hacer un silencio breve en el que Lena decidió subir por las escaleras.

-Era para recordarte que hoy tienes cita con Edik por lo de tu brazo. Te tomarán unas radiografías-dijo Yulia, pausadamente.

-Ah… bueno, ¿Eso era todo?-preguntó, intentando que no se le notara la decepción en su voz.

-Sí, eso era todo.

-Está bien, entonces… nos estamos viendo, que te vaya bien en…

-¡No, espera! ¡No cuelgues!-gritó Yulia, de pronto, sorprendiendo a Lena.

-Dime

-Quería pedirte disculpas por llamarte para decirte eso nada más e interrumpir lo que sea que estuvieras haciendo, pero es que… necesitaba una excusa para escuchar tu voz.

Se detuvo en mitad de las escaleras y sintió como su corazón daba un vuelco repentino. Suspiró y sonrió.

-No necesitas una excusa para eso, la próxima vez simplemente llámame, sin importar qué-respondió.

-Ahh… bueno, gracias… entonces, nos vemos, chau…

-¡Hey, Yul, espera!-gritó esta vez Lena-Quería saber si aún estarás ocupada con lo de tus grabaciones más tarde, es que… era para saber si querías venir conmigo a lo de mi brazo.

-¿No puede ir Mikhail?-preguntó la morena, confundida.

-¡Yulia! ¡Es la única y estúpida excusa que tengo para poder verte!-protestó Lena.

-Oh… sí, voy a estar libre. Estaré grabando como hasta después del mediodía, tu cita es a las 5…

-¿Te aprendiste mi agenda de compromisos o qué?-preguntó la pelirroja, sonriendo-Ni mi asistente se la sabe y siempre tiene que revisar.

Escuchó unas risitas suaves y luego un suspiro de parte de Yulia.

-Lo tenía anotado desde que saliste de alta del hospital

-Genial, entonces… Te busco a las 4-dijo Lena.

-Puedo ir en mi carro, si quieres…

-No, Yulia, no quiero, esta es otra estúpida excusa que tengo para tenerte cerca.

-No creo que puedas manejar si tienes la mano en cabestrillo.

-Sí puedo, lo que pasa es que Mikhail se empeña en no querer que lo haga.

-Oh bueno, pero debo decirte que tú tampoco necesitas excusas-

-No me provoques. Tengo que colgar…

-Bien… chau.

-chau.

-…

-…

-¿Sigues ahí?

-Sí, estoy esperando que cuelgues.

-Quiero que cuelgues tú primero.

-No, Yulia, tú llamaste, tú cuelgas.

-Oh, está bien. Al final que sólo era una excusa para alargar un poco más la llamada. Chau.

Yulia colgó y Lena sonrió aún más.

-¿Con quién hablabas que traes esa sonrisa?

Yulia volteó y vio a Greg sonriéndole y con una ceja levantada.

-Espero que sea quien creo que es-dijo Greg, abriendo los brazos pidiendo un abrazo. Yulia sonrió y se lanzó hacia él.

-¿Qué haces aquí, tío?-preguntó Yulia, sorprendida.

-¿Necesito una excusa para venir a ver a mi sobrina?-preguntó Greg, haciéndose el ofendido.

-No, pero es que como casi no te he visto-respondió Yulia, invitándolo a sentarse en uno de los muebles que tenían en el estudio.

-Pareces estar muy ocupada últimamente. Supuse que sería por cierta razón de cabello rojo-bromeó Greg, sonriendo con picardía.

-No te equivocas-murmuró Yulia, bajando la mirada.

-Eso quiere decir que también le gustas-afirmó Greg. Yulia asintió, con una sonrisa-Me alegra que sea así.

-Gracias, tío

-Y… ¿Cómo fue eso de que tuvo un accidente con un caballo? ¿Ya está bien?-preguntó él, cambiando de tema.

-No fue un accidente, alguien la golpeó haciéndola perder el equilibrio sobre el caballo y se cayó… estuvo 1 día y medio hospitalizada, le dio amnesia y todo… pero ya está bien.

-¿Recuperó la memoria?-preguntó Greg.

-Sí, ya…

-Ufff, entonces debo suponer que ya no se va a casar, ¿No?

Yulia frunció los labios y apartó la mirada. Greg lo notó y la miró confundido.

-¿Se va a casar?-inquirió.

-Es una larga historia, tío-murmuró Yulia, con fastidio.

-Te escucho.

Yulia empezó contándole desde que había visto a Mikhail proponiéndole matrimonio a Lena, pasando por el momento en que la pelirroja la había besado, cuando lo dijo se sonrojó en extremo y Greg se rió. Luego le contó sobre la negación de Lena y de su decisión de casarse con Mikhail. Al final le contó casi todo, incluyendo de su descubrimiento de que Mikhail engañaba a Lena con otra.

-Tienes que decirle… tienes que hacerlo, Yul. Si no esa chica va a seguir creyendo lo que no es y cuando se decida a cortarle va a pensar que es la mala de la película, sin saber que todo este tiempo es él quien la ha engañado-explicó Greg, seriamente.

-Sí, lo sé, pero es que es complicado. ¿Y si no me cree? Tendré que mostrarle pruebas y… además no sé cómo decirle, como abordar el tema…

-Díselo cuando veas que empiezan una conversación sobre él-propuso Greg.

-No creas que no lo he intentado, pero pareciera que todo el mundo se ha confabulado para interrumpirnos siempre y no me da la oportunidad para decirle.

-Entonces cuando estén solas, díselo.

-Siempre llega alguien, aunque parezca a la primera que nadie está-explicó Yulia.

-Díselo de una sola vez, suéltalo a la primera.

-Será…

-¡Hey, Yul! Ya vamos a comenzar-anunció Boris, desde la cabina de grabación.

-¡Voy!...Nos vemos, tío.

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2 golpecitos en la puerta significaban que Vladimir había llegado, alzó la vista y el chico entró, mirándola con cara confusión.

-¿Qué demonios haces aquí?, Edik dijo que estabas de reposo y…

-Primero saluda, pequeño saltamontes y luego…

-¿Pequeño saltamontes? ¡Vaya vaya! ¡Sí que te ha pegado fuerte el amor!-bromeó Vladimir, riéndose-No me decías así desde… hace tiempo.

-JA JA JA, estúpido, simplemente se me salió decirte así, no hay ninguna razón en particular-respondió Lena, mientras con la mano izquierda intentaba escribir en el teclado de su laptop.

-Dale esa excusa barata a alguien que no te conozca, siempre me decías así cuando recibías una buena noticia o te pasaba algo bueno… ¿Vas a cortar con Mikhail, por fin?

-No, aún no… todavía estoy pensando en la forma.

-Simplemente dile que no quieres estar más con él y ya. No le des vueltas al asunto.

-¡Qué sutil eres!-ironizó Lena, sonriendo-Hombre tenías que ser.

-Bah, nos vamos por lo fácil, para qué volverse una ensalada… ustedes las mujeres piensan mucho las cosas…

-Y ustedes los hombres no piensan nunca-espetó Lena, sonriendo. Vladimir se llevó la mano al pecho simulando dolor y se rió.

-Bueno, Lena, yo me voy. Nos vemos luego

-Sí, claro.

Vladimir salió, pero no pasó ni un minuto cuando entró Mikhail y se sentó casi de inmediato en donde antes había estado Vladimir. No habló, simplemente se le había quedado mirando con una gran sonrisa y enseguida Lena alzó la mirada y esperó.

-¿Pasa algo, Mikhail?-preguntó, expectante.

-Quiero proponerte algo-comenzó Mikhail.

-¿Algo como qué?-preguntó, abriendo una gaveta para buscar un exacto.

Mikhail sonrió aún más, hubo un silencio breve en el que Lena esperó que hablara y como no lo hacía se detuvo a verlo.

-Estoy esperando que hables, no tengo toda la vida-replicó la pelirroja, fastidiada.

-Bueno, cariño, lo que vengo a decirte es… ¿Qué te parece si oficializamos nuestro compromiso con un cocktail?

No lo había visto venir, de la impresión calculó mal y al querer cortar el sobre, se hizo un corte en la mano que comenzó a sangrar y a manchar los documentos.

-¡Ayy joder!-gritó Lena, poniendo cara de terror.

-¡Lena! ¡Por Dios! ¡¿Qué te pasó?!-saltó Mikhail, acercándose para ver el corte.

-¡Me he cortado, Astrov!-protestó Lena, nerviosa y buscando algo para presionar en la herida-¡Ayúdame, Mikhail! ¡Saca una toalla que está ahí!

-¡¿Ahí dónde?!-exclamó, Mikhail, desesperado y buscando en el escritorio.

-¡Ahí no, joder! ¡En la **** gaveta! ¡Nooo, esa no, en la otra **** gaveta!

Era desesperante no poder agarrarse la mano con su mano derecha y la herida le escocía demasiado, la ropa se le había manchado, al igual que la alfombra y en el escritorio.

-¡Aquí está!-Mikhail agarró la toalla y enseguida cubrió la mano de Lena con ella-Presiona para que se detenga el sangrado y vamos a la enfermería de inmediato.

-¡No, no, Mikhail! Ya estoy bien…

-¡Por supuesto que no lo estás! ¡Si esa herida se infecta será peor! ¡Así que ven conmigo!-dijo Mikhail, tomando por la espalda a la pelirroja para que caminara.

-Pero…

-¡Que vengas conmigo, joder!

-¡Ya va, mi celular, agárralo!-gritó Lena, queriendo devolverse.

-¡No le va a pasar nada!

-¡Que lo agarres, **** sea!-protestó Lena, molesta.

Mikhail se devolvió y agarrando el celular se lo guardó en su bolsillo y salieron de inmediato.

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-¡Has estado genial hoy, Yul!-dijo Jon, acercándose a la morena para abrazarla.

-Yo siempre soy genial, no sé de qué te sorprendes-soltó Yulia, sonriendo con autosuficiencia.

-Bueno, bueno, tienes razón, pero hoy… ¡Estuviste re genial! Muy intensa esa canción, ¿A quién se la dedicas?-

-A ti no, por supuesto-respondió la morena, agarrando su bolso.

-Pero me vas a decir a quien.

-Nos vemos luego, Jon

Yulia caminó hacia la puerta y despidiéndose de Boris y los demás salió corriendo de ahí. Aún faltaban 10 minutos para las 4, así que bajó al café que había en el edificio para comprarse una botella de agua.
Cuando salió de ahí ya eran justamente las 4 y corrió a toda velocidad por los pasillos, tropezando y disculpándose con personas que iban y venían. Su auto lo dejaría en el estacionamiento y luego regresaría a buscarlo.

Salió a la calle y buscó por todas partes el Audi rojo de Lena, pero no lo veía por ninguna parte. Esperó unos minutos y nada que aparecía, comenzando esto a preocuparla… ¿Y si había tenido un accidente por manejar con una sola mano? No, no, tenía que sacarse esa idea de la cabeza, ella estaba bien. ¿Y si se le había olvidado? No, tampoco, Lena era muy cuidadosa con sus horarios. Y si… ¿Y si se había arrepentido de ir con ella y prefirió ir sola o tal vez con Mikhail?

Tenía que llamarla.

Sacó el celular fijándose en la hora, ya tenía 30 minutos esperando. Marcó el número y esperó. Repicaba, pero nada que atendía, volvió a marcar y esperó de nuevo. Al 4to repique atendió, pero no era la voz de Lena.

-¿Yulia?-preguntó Mikhail, con voz confusa. ¿Qué demonios haría Mikhail con el celular de Lena?

-Sí, soy yo. ¿Está Lena contigo?-contestó Yulia, intentando guardarse la bronca que le tenía.

-Sí, pero están ahora examinándola, lo que pasa es que tuvo un pequeño accidente con…

-¡¿Accidente?! ¡¿Qué le pasó?! ¡¿Está bien?!-preguntó Yulia, sintiendo una angustia en el pecho.

-Sí, sí, está bien, es que estaba intentando abrir un sobre con un exacto y por error se ha cortado ella misma en la palma de la mano…

-Pero… ¿Cómo? Si ella no puede maniobrar bien con la izquierda-inquirió, confundida.

-Por eso mismo, hizo una cosa rara con la mano para poder abrir el sobre con el exacto y se le ha movido-explicó-Ahora mismo le están poniendo unos puntos y unas vendas. ¿Quieres hablar con ella? Yo te la comunico sosteniéndole el celular en el oído.

-No, gracias, yo voy saliendo para allá-dijo Yulia, de inmediato.

-Pero, ella está bien, no te preocupes.

-Te dije que voy para allá.

Sin darle tiempo a contestar colgó y salió corriendo hacia el estacionamiento. Cuando entró al auto, lo encendió y se puso en marcha enseguida.

Intentó imaginar en qué demonios estaría pensando Lena como para intentar abrir un sobre con un exacto y con una sola mano, aunque por como lo había contado Mikhail, parecía que él estaba presente en el momento en que eso ocurrió… ¿Cómo es que no tuvo la idea de ayudarla a abrir el sobre?

Le llevó unos 10 minutos llegar a la empresa, porque había ido como una loca por todo el trayecto. Estacionó y se bajó de inmediato para entrar en el edificio y preguntar en la recepción.

-Buenas tardes, ¿Dónde se encuentra la enfermería?-preguntó. La recepcionista la miró a la cara y enseguida la reconoció y puso una cara de sorpresa y felicidad.

-¡Usted es… !

-¡Por favor, ahora no grite! Le prometo que en cuanto salga de aquí le doy un autógrafo, si quiere, pero dígame donde está la enfermería-pidió Yulia, desesperada.

-Está en el piso 1, en el ala de RRHH, pasillo 3-respondió la recepcionista con nerviosismo.

-¡Muchas gracias!

-¡A su orden!

Salió corriendo y en ese momento vio que un ascensor llegaba y se metió ahí, marcando el botón. Apenas abrió en el piso 1 salió disparada hacia donde le había indicado la recepcionista, varias personas la veían pasar y se le quedaban mirando, de pronto tropezó contra una persona haciéndole botar los papeles.

-¡Disculpe, no lo vi!-dijo Yulia, agachándose para ayudar a recoger las carpetas.

-¿Yulia? ¿Qué haces aquí?

Alzó la mirada y se encontró con que era Vladimir con quien se había tropezado.

-Hola, Vlad. Es Lena, es que parece que tuvo un pequeño incidente con un exacto y la tienen en la enfermería-explicó Yulia, rápidamente.

-No sabía de eso. Déjame que te acompañe.

Gracias a Vladmir fue más rápido localizar la enfermería. Afuera estaba Mikhail, de espaldas y hablando distraídamente por el celular, cuando volteó y los vio, los saludó con la mano, señaló hacia dentro del consultorio y siguió hablando.

-Ahí está-señaló Vlad.

Lena estaba recostada en una camilla con los ojos cerrados, con la mano extendida, mientras un doctor limpiaba las suturas y comenzaba a vendarle.

-¿Está dormida?-preguntó Yulia al doctor, pero no fue necesario que él respondiera, porque en ese instante la pelirroja abrió los ojos al reconocer la voz de la morena.

-¡Yulia! ¿Qué haces aquí?-preguntó Lena, sorprendida. Lucía ligeramente pálida.

-Como no llegabas te llamé, contestó Mikhail y me dijo lo que había pasado-explicó Yulia.

-Ah, bueno…

-Ya está listo, Señorita Katina. Estará perfecta dentro de unas semanas. La herida fue poco profunda así que no habrá problemas. Esto se lo voy a dar a…

-Démelo a mí, en este momento él está ocupado-intervino Yulia, refiriéndose a Mikhail.

-Muy bien-dijo el doctor, extendiendo el recipe a Yulia-Ahí está señalado como debe limpiarse la herida y luego cambiar la venda para evitar una infección.

-Gracias, doctor-agradeció Lena.

-Para servirle.

Salieron del consultorio y Mikhail al verlos, colgó el celular y se acercó a Lena.

-¿Cómo estuvo?-preguntó, viendo la mano vendada de la pelirroja.

-Ardió al principio, pero luego estuvo bien.

-Umm y tú que no querías venir aquí, a ver si agarrabas una infección. Eres una testaruda-le regañó Mikhail, dándole un beso en la frente.

-Estoy bien…

-¿Qué fue lo que pasó?-preguntó Vladimir.

-Me corté con el exacto al intentar abrir un sobre-respondió Lena, fastidiada.

-¿Con una sola mano? Es que sí que eres loca, sólo a ti se te ocurre-dijo Vladimir, riéndose.

-¡Si me van a estar retando como si fuera una nenita, mejor me voy!-se quejó Lena, alejándose enojada-¡Vamos, Yulia!

-¿A dónde crees que vas? Tú no puedes manejar así-protestó Mikhail, frunciendo el ceño.

-Voy al hospital con Yulia, porque tengo cita con Edik por lo de mi brazo.

-Yo las llevo…

-¡Tú no nos llevas a ningún lado!-saltó Lena, molesta.

-No puedes manejar así, Lena.

-Yo traje mi auto-dijo Yulia

-¿Ves? Yulia maneja, así que deja de preocuparte. Nos vemos, Vlad y tú Mikhail, llévame el auto a mi casa-se despidió, dejando atrás a Mikhail y a Vladimir.

Bajaron hasta el estacionamiento en completo silencio, cuando estuvieron dentro del auto, Lena intentó ponerse el cinturón, pero le era muy difícil asirlo para halarlo y abrocharlo.

-Déjame ayudarte-

Yulia se acercó cuidadosamente y por encima de la cabeza de Lena, pasó el cinturón. Cuando lo estaba abrochando, notó la cercanía de su cuerpo con el de la pelirroja y cuando alzó la mirada, vio que ella la veía fijamente, mientras se mordía el labio.

-Vamos-susurró Yulia, poniendo el auto en marcha.

No había mucho tráfico, por suerte, pero el camino fue más silencioso de lo que pensaron. Yulia notó que Lena venía muy pensativa, mientras veía su mano una y otra vez.

-¿En qué demonios pensabas al intentar abrir un sobre con un exacto y además con una mano?-preguntó Yulia, con un poquito de molestia en su voz.

-Tenía que abrirlo ¿Está bien?-replicó Lena, a la defensiva.

-No, no está bien, mira lo que te hiciste. ¿No pensaste en rasgar el sobre o en pedirle ayuda a Mikhail?

-No me gusta rasgar los sobres, siempre los abro con un exacto y lo otro… no lo pensé…

Se hizo un silencio breve, en el que la morena se debatió entre decirle o no lo de Mikhail en aquel momento. Así como lo veía, parecía el momento perfecto para soltárselo, pero también estaba el asunto de que si se enfadaba, quisiera hacer algo y se lastimara la mano.

Así estuvo hasta que llegaron al hospital, entonces Yulia se bajó y rodeó el auto para abrirle a Lena, quien salió mirándole inquisitivamente.

-Me siento como una inútil-murmuró, entre dientes.

-Pues no te sientas así, no eres una inútil-

-Gracias-dijo Lena, con una sonrisa.

No tuvieron que esperar mucho para ver a Edik, habían llegado con retraso y por eso ya no había casi gente, por lo que la cola de espera para las radiografías era sumamente corta.
En el consultorio, Edik revisó las placas con cuidado.

-Umm, se ve bastante bien. Sólo dejaremos el cabestrillo por un par de días más y luego te lo retiraremos-explicó él, guardando las placas en un sobre.

-¡Kravtsov! ¡Necesito que me quites esto, en serio!-protestó Lena, molestándose.

-Ya lo sé, Lena, pero ten paciencia. Te prometo que te lo quitaré pasado mañana.

Lena salió del hospital de mal humor y cuando por fin llegaron a su casa, vieron que ya estaba el Audi estacionado enfrente de ella. Yulia salió del auto y abrió la puerta de Lena de nuevo, pero en vez de dejarla salir de una sola vez, la detuvo ahí y se agachó enfrente de ella. Alzó la mirada y se encontró con los ojos verdi-grises de Lena, que la miraban con confusión.

-Te amo, Lena-susurró-Y porque te amo, no quiero que te siga mintiendo.

Lena frunció el ceño, sin comprender una sola palabra de lo que Yulia le estaba diciendo.

-¿De qué hablas?-preguntó, intentando acariciar con sus dedos la mejilla de la morena. Yulia suspiró y tomando con mucho cuidado la mano de Lena, besó sus dedos, para luego acariciar su mejilla por unos segundos. Suspiró y la miró fijamente de nuevo.

-Lena...Mikhail te engaña.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:28 pm

Capítulo 27: ¡Yo no te amo / Muérete!

El silencio se hizo detestable para Yulia, era como si un velo gigante hubiera cubierto todo el espacio alrededor de las dos. Lena seguía mirándola con expresión indescifrable, pero de pronto había apartado la mano de ella y frunció el ceño, confundida.

-¡Lena! ¡¿Eres tú, cariño?!

La voz de Mikhail que gritaba desde la casa se hizo escuchar y pronto lo vieron acercarse hacia donde se encontraban. Yulia se levantó de un salto y miró a Lena, aún silenciosa e inmóvil sentada en el asiento.

-Hola, Yulia-saludó Mikhail. Yulia no contestó, se quedó mirando a Lena, quien de pronto alzó la mirada hacia Mikhail y luego la dirigió a la morena. Sus ojos verdi-grises se habían oscurecido y eso le produjo un estremecimiento-Lena, ¿Te sientes bien? Estás pálida.

-Lena…

-Gracias por acompañarme y traerme, Yulia. Se hace tarde y necesitas irte-dijo Lena, con la voz seca y por alguna razón, Yulia supo que estaba intentando controlar el tono.

-Ah… sí, ya me voy. Nos… vemos luego, entonces-murmuró Yulia, con un tono de duda.

Lena no contestó, simplemente se levantó del asiento del auto, apartó la mirada de Yulia y cuando Mikhail la iba a abrazar, ella lo evitó y caminó hasta la casa sin decir ni una palabra.

Mikhail frunció el ceño, confundido y miró a Yulia, en busca de alguna respuesta. La morena sólo lo miró como quien mira a un chicle pegado al zapato y sin decir nada, se subió al auto y se puso en marcha.

--------------------------------------------------

No sabía qué pensar, no sabía si Yulia había dicho eso porque era verdad o porque estaba celosa y le molestaba tanto Mikhail que lo dijo para alejarla de él. No quería creer eso, le dolía el pecho de sólo pensarlo, porque no la creía capaz de hacerlo por más celosa que estuviera.

Tampoco quería creer que todo ese tiempo Mikhail la hubiera estado engañando, él que siempre la aguantaba en sus cambios de humor extremos y que cuando lo trataba mal, simplemente no se enojaba con ella, no podía creerlo porque siempre recuerda que sus padres estarían encantados con él. A fin y al cabo sabía que a su madre le hubiera gustado que fueran pareja algún día. Él siempre había sido atento y cariñoso con ella, sobre todo cuando sus padres murieron y él había sido un amigo, al igual que Vladimir.

La puerta se abrió y por ella entró Mikhail. Las palabras de Yulia se repitieron en su mente como un fantasma y eso la perturbaba. Mikhail se acercó con cuidado y se sentó en el mueble enfrente y la miró inquiridoramente.

Por un instante le pasó por la mente preguntarle de una sola vez si había estado engañándola, pero luego se arrepintió al pensar que sería demasiado extraño y raro que le saliera con una pregunta del tipo “Oye, ¿Me has estado engañando por ahí con alguien?” No, no podía preguntarle, primero la vería extrañado, le preguntaría si se volvió loca y que de dónde había sacado esa idea, y negaría todo.

Por supuesto que lo negaría, aunque fuera cierto.

-¿Me quieres decir qué te pasa?-preguntó Mikhail, confundido.

-No sé-contestó Lena, casi en un susurro-¿Quieres decirme tú?

-No te entiendo, cariño. Si me explicaras sería mucho mejor-murmuró él, acercándose para acariciar su mejilla y luego depositando un pequeño beso en sus labios. Esto hizo que se confundiera y se lo respondiera, sin saber por qué lo hacía. Pasaron unos segundos y Mikhail había comenzado a acariciar su cabello, cuando el flashback del momento en que Yulia le dijo que él la engañaba apareció de nuevo en su cabeza y la hizo apartarse bruscamente de Mikhail y mirarlo casi con rabia, casi con decepción.

-¡¿Qué demonios te pasa ahora?!-preguntó él, levantándose y mirándola con el ceño fruncido.

-Vete, Mikhail. Me siento mal ahora y no quiero ver a nadie-respondió Lena, evitando mirarlo.

-Pero… ¿Por qué? ¿Hice algo mal?-preguntó, intentando acercarse, pero la pelirroja se apartó de nuevo.

-No sé, no sé si has hecho algo mal. Eso tienes que decírmelo tú.

Lena subió las escaleras hacia su habitación, pero cuando ya estaba por abrir la puerta apareció Katya.

-¿Qué te hizo el idiota?-preguntó ella, con voz molesta.

-No ha pasado nada, Katya. No te metas-le espetó Lena, abriendo la puerta y entrando, pero Katya la volvió a detener.

-Me meto porque eres mi hermana. ¿Por qué discutieron abajo?

-¡Sabes que me molesta que escuches a escondidas mis conversaciones!

-¡Y tú sabes que me saca de mis casillas que sigas con él! ¡Eres tan ciega y testaruda!

Katya dio media vuelta y se encerró en su habitación dando un portazo. Lo que le había dicho su hermana le había movido algo en su mente.

“No me casaría con alguien a quien mis hermanos odian”


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Había pasado 2 días desde que le había dicho a Lena la verdad sobre Mikhail y 2 días desde la última vez que la vio y escuchó su voz. La pelirroja no le respondía las llamadas, cuando iba a su casa para intentar hablarle o por lo menos saber cómo estaba, ella estaba muy ocupada o simplemente no estaba. Sabía que la estaba esquivando y lo que más la llenaba de ansiedad era que tenía la sensación de que no le había creído nada.

Durante las grabaciones se hallaba constantemente distraída, su cuerpo estaba presente en el estudio, pero su mente estaba en otra parte y eso hacía que Boris y los demás le llamaran repetidamente la atención, porque se equivocaba de letra o se le olvidaba.

Había hablado con Katya, pero ella a cada rato le decía que estaba bien de salud, pero con un humor por los suelos. Su tío le había recomendado que no se preocupara, que cuando ella quisiera buscarla y hablar, lo haría. No podía evitarla para siempre.

-No sé sinceramente por qué vienes aquí si no haces nada porque no puedes usar bien tus manos-repitió por enésima vez Vladimir. Estaba ayudándola con unos documentos, mientras ella se sentaba en el mueble a ver la ciudad por los ventanales.

-Hoy me quitan el cabestrillo y estaré bien para mañana-respondió Lena, malhumorada.

-¿Harás algo con lo que te dijo Yulia?-preguntó Vladimir.

-No, no puedo ir y decirle a Mikhail: “Oye, por casualidad ¿Me has estado engañando?” No, sería muy extraño.

-Pero si no le preguntas o haces algo para saber si lo que dijo Yulia es cierto, jamás saldrás de la duda-dijo Vladimir, dejando a un lado un momento el trabajo.

-Bien, hago eso, pero ¿Qué pasa si resulta que todo lo que me dijo es mentira? Luego me sentiré como una basura por desconfiar en él-

-Creo que la pregunta es en realidad ¿Qué pasa si Yulia te dijo la verdad?-razonó él, pensativo.

-Me seguiría sintiendo una basura, porque desconfié de ella, pero… ¿Y si fuera así… desde cuándo lo sabe y por qué no me lo había dicho?

-Seguramente porque le daría temor tu reacción… quizá pensaría que tú no le ibas a creer y… además ¿Qué importa el tiempo que lo haya sabido? Te lo dijo y eso es lo que importa ¿No?

-Aún no sé si es verdad, Vlad-murmuró Lena, alzando las cejas.

-Averígualo.

En aquel momento se escuchó que llamaban a la puerta y enseguida entró Mikhail componiendo una tenue sonrisa al ver a Lena. La pelirroja lo miró y luego dirigió la mirada a Vladimir, quien sonrió y le dirigió una mirada cómplice.

-Bueno, nos estamos viendo, Lena-dijo Vlad, levantándose de la silla y dejando los documentos encima del escritorio de la pelirroja para irse-Hasta luego, Mikhail-se despidió caminando hacia la puerta.

-Hasta luego-se despidió Mikhail.

Vladimir justo antes de cerrar la puerta tras de sí, se volteó y le guiñó un ojo a Lena en señal de apoyo y finalmente se fue.

-A veces creo que le gustas-comentó Mikhail, sentándose en el puesto anteriormente ocupado por Vladimir.

-No seas absurdo. Somos amigos-respondió Lena.

-Lo sé, pero no sé si él lo tenga claro-soltó el hombre, con una sonrisa.

-¿Viniste a hacerme una escena de celos por mi amigo o querías algo más?-preguntó Lena, sin mirarlo.

Mikhail sonrió y suspiró, enderezándose en su asiento.

-Quería saber si ya has pensado en lo que te propuse-dijo, cautelosamente.

-¿A qué te refieres?-preguntó Lena, sabiendo de antemano la respuesta.

-A oficializar nuestro compromiso celebrando un cocktail con nuestros amigos, parientes, compañeros de trabajo, inversionistas…

-¿Para qué?-inquirió Lena-¿Necesitas que todo el mundo sepa que me voy a casar contigo o es por algo más?

-¿Algo más cómo qué?-preguntó Mikhail, confundido.

-No sé, eso me lo tienes que decir tú. Para eso viniste, pienso yo.

Mikhail se le quedó mirando a Lena, intentando descifrar sus palabras, algo había escondido en ellas.

-No soy adivino, cariño. Sabes que no me gustan los juegos de palabras. Estás rara. ¿Pasa algo?

-Dime de una buena vez para qué necesitas que hagamos un… cocktail-exigió Lena, fastidiada-Lo veo total y absolutamente innecesario-agregó.

-Sabes que ya no pareces muy convencida de casarte conmigo.

-Qué perceptivo… -susurró Lena, con una sonrisa y sin mirarlo. Mikhail frunció el ceño, confundido.

-¿Qué quieres decir?-preguntó, removiéndose en su asiento.

-Eso mismo que estás pensando, no creo que me pueda comprometer justo ahora y mucho menos casarme-soltó la pelirroja, levantándose para mirar, ahora sí, a Mikhail.

-Ya estás comprometida conmigo…

-¿Te refieres a esto?-preguntó ella, mostrándole el anillo en su dedo-Puedo quitármelo ahora y ya no lo estaré.

Mikhail se quedó de piedra, mirando a Lena fijamente intentando descubrir lo que pasaba.

-Esto no es divertido, Lena. Me tienes que explicar lo que ocurre, porque si esto es una broma me molestaré realmente. No me gusta que jueguen conmigo.

-A mí tampoco me gusta que jueguen conmigo.

De pronto Mikhail comenzó a sonreír, mientras que Lena lo miró con seriedad absoluta.

-Creo que ya entiendo… Te ha dado el típico miedo al compromiso y al matrimonio… Eso es normal, Lena, pronto se pasará y…

-No tienes ni idea-interrumpió Lena

-¡Entonces explícame de una **** vez lo que te pasa porque es obvio que no te entiendo!-explotó Mikhail, alterado.

-¿Me estás engañando?-preguntó Lena de una sola vez.

Mikhail abrió los ojos desmesuradamente y se puso rojo como un tomate.

-¡¿Qué?! ¡¿Te has vuelto loca?! ¡¿De dónde sacaste eso?!-preguntó, levantándose y acercándose a Lena, pero la pelirroja se apartó.

-Sólo responde, Mikhail. No te cuesta nada-pidió Lena.

-¡Por supuesto que no!-gritó él-¡Escucha lo que estás diciendo! ¡Tus padres… !

-NO.Metas.A.Mis.Padres en esta conversación-dijo la pelirroja, pronunciando cada letra y palabra con determinación.

-Pero…

-Es obvio que me dirías que no…

-Por supuesto, porque esa idea de que te engaño es mentira-dijo Mikhail, acercando su rostro al de Lena.

-También es obvio que lo negarías siendo verdad.

Mikhail bufó y se apartó totalmente molesto.

-¿Dónde están las pruebas de lo que me acusas?-preguntó

-No tienes por qué alterarte si estás tan seguro de lo que me dices.

-¿Dónde están las pruebas?-repitió, enojado.

-No las tengo-confesó Lena, sin alterarse. Mikhail se rió.

-Porque no existen. Me acusas sin razón y porque sí. Nunca te he dado razones para que dudes de mí, jamás. No quisiera que te arrepientas luego de esto… Me voy, he perdido mi tiempo discutiendo contigo.

Mikhail salió de la oficina dando un portazo, mientras Lena se sentó en el mueble de nuevo, con un gran dolor de cabeza creciéndole.

Definitivamente ahora sí que no sabía qué pensar.

----------------------------------------------------------

Había entrado y salido por la verja de la casa de Lena ya varias veces, en un intento por decidirse si debía o no tocar el timbre para hablar con ella. Al final se decidió que mejor era seguir esperando y subió a su auto para irse, cuando de pronto alguien la tocó en el hombro haciéndola saltar del susto.

-¡Niko! ¡Me asustaste!-se quejó Yulia, intentando calmarse.

-Así tendrás la conciencia-bromeó Niko, riendo y apoyándose en la ventanilla del auto-Te he visto entrar y salir 8 veces ya, cuando llegas al timbre te detienes y te devuelves. ¿Eres siempre así de indecisa?

-Ugh, lo soy más, pero es que… no puedo evitarlo a veces-murmuró Yulia, apesadumbrada.

-Ya veo… de todas formas tengo que decirte que Lena no está-dijo Niko, con una sonrisa.

-¿Cómo sabes que vengo por ella?-inquirió Yulia.

-Simple intuición, además que tu rostro lo dice todo-respondió, encogiéndose de hombros.

-¿Y qué dice mi rostro, según tú?-preguntó la morena, sonriendo.

-Tiene escrito “Lena” por todos lados.

-¿Tan obvia soy?-inquirió Yulia, apenada.

-Nah, sólo no sigas manchando las alfombras con tus babas cada vez que la tienes cerca.

Los dos rieron por unos segundos, hasta que se hizo el silencio por un momento.

-¿Quieres pasar?-preguntó Nikolai, después de un rato.

-No, yo mejor vengo mañana u otro día o cuando Lena quiera hablarme.

-Lo hará pronto, no te preocupes-aseguró Nikolai.

-Eso espero, nos vemos luego-se despidió, encendiendo el auto.

-Oye, gracias por entrar a la vida de Lena, le has hecho mucho bien y eso se le nota en la mirada cuando te ve. Espero que pronto se decida-dijo Nikolai, sonriendo-Sé que mis padres le decían que hacía buena pareja con Mikhail, pero si estuvieran vivos y te conocieran cambiarían de opinión.

-Gracias, Nikolai-respondió Yulia, feliz.

Se despidieron y pronto se puso en marcha.

------------------------

-¿Y qué vas a hacer?

Iba con Vladimir en su auto hacia el hospital para que Edik por fin le quitara el cabestrillo y venía contándole sobre la discusión entre Mikhail y ella.

-No sé, sonó tan convincente que… ¡Ugh! No tengo idea, Vlad. Sólo sé que después que se fue dolía la cabeza-respondió Lena, cansada.

-¿Por qué no le crees, entonces? Si sonó tan convincente… Hay algo que te está deteniendo…

-No sé, Vlad, tú eres el psicoloco aquí, ayúdame, Freud-bromeó Lena, sonriendo.

-Eh eh, más respeto ¿Sí? Ningún psicoloco, además… pensé que no te gustaba que te psicoanalizara-dijo Vladimir, estacionando el auto.

-Sí, eso te dije, pero ahora te estoy pidiendo orientación como psicoloco que eres. No puedes negarle atención a una persona que te lo pide. Va contra el juramento de hipócrita… quiero decir, Hipócrates… además que debes ejercer tu arte y dejar transcurrir tu vida entre la pureza y la piedad-explicó Lena, ladeando la cabeza. Vladimir alzó una ceja y sonrió.

-Muy encantador de tu parte utilizar tu arma secreta contra mí.

-¿Funcionó?-preguntó Lena, sonriendo.

-No soy Yulia. Pero igual te digo que, si algo te detiene es porque de verdad le creíste a ella, una parte de ti le creyó cuando te dijo lo de Mikhail. Sólo que tú parte racional te insta a dudar por todo el tiempo que has pasado con Mikhail. La mente humana es muy compleja, por eso a veces actuamos en contra de nuestros primeros pensamientos. En fin… todo lo tienes aquí-dijo él, señalándole la frente-pero también aquí-ahora señalándole el corazón.

-Umm… y ¿Qué me dices como amigo?-preguntó Lena.

-Te seré sincero y no es por tomar partido de un lado ni del otro, pero a Yulia no la veo mintiendo sobre algo tan grande como eso, por muy enamorada que esté de ti y quiera que estés con ella. No la veo siendo egoísta.

-Umm…

En la sala de espera había poca gente, pasaron alrededor de 20 minutos antes de que la llamaran para que pasara. Edik los saludó y enseguida le pidió a Lena que se sentara en la camilla.
Luego de unos 10 minutos ya estaba sin cabestrillo y Edik le pidió que hiciera varias flexiones para acostumbrar el brazo al movimiento, lo sentía como si fuera una extremidad nueva saliendo de su cuerpo y estaba ligeramente adormecido. Casi no se notaba donde habían reparado la fractura.

-Excelente. Puede que te sientas extraña al principio, pero esa sensación irá disminuyendo a partir de ahora que empieces a utilizarlo y moverlo.-explicó Edik.

-Gracias, Edik. Te lo agradezco de verdad.

-Nah, no me lo agradezcas. Ahora si me disculpan, tengo que ir a ver varios pacientes. Que les vaya bien.

-Igual.

Edik salió del consultorio seguido por Lena y Vladimir, quienes siguieron hacia la salida y luego al estacionamiento.

-Te invito a tomar un café en un sitio que conozco por aquí cerca, es nuevo y seguro te gustará-dijo Vladimir, entrando al auto y encendiéndolo.

-Umm, bueno, me parece bien-accedió Lena, comenzando a buscar en su bolso el celular para llamar a la casa y preguntar por sus hermanos, pero no lo conseguía.

-¿Pasa algo?-preguntó Vladimir, saliendo del estacionamiento.

-Sí… creo que me dejé el celular en la oficina...

-¿No lo habrás dejado en el consultorio de Edik?-preguntó Vladimir.

-No, estoy segura que me lo dejé en la oficina, porque allí fue la última vez que lo utilicé y lo dejé encima del escritorio-explicó Lena, cerrando su bolso y suspirando.

-Bueno, no te preocupes, volvamos a la oficina y lo buscas. Luego sí vamos al lugar que te dije.

-Me parece excelente.

Tardaron unos 10 minutos en llegar al estacionamiento de la empresa, porque Vlad tomó un camino más rápido. Subieron en el ascensor hasta el piso 9, donde ya casi no quedaba nadie a excepción de algunas personas del aseo o algunos que se quedaban haciendo horas extra.

Iban ya llegando a la oficina de Presidencia, cuando unas voces se escucharon y parecían tener una discusión un tanto acalorada.

-¡¿Cuántas veces quieres que te repita que no podemos seguir?! ¡Ella está sospechando de mí y no puedo… !

-¡Tú sólo me tienes para tu diversión! ¡Es obvio que te gusta ella!

-¡Cállate, baja la voz, **** sea! ¡Nos van a escuchar!

Las voces eran de una mujer y un hombre, la de la mujer le parecía algo conocida, pero no estaba segura del todo. En cambio la del hombre era demasiado parecida a la de Mikhail.
Volteó a ver a Vladimir y se fijó que él parecía también haber reconocido las voces que salían de la oficina. Los dos se acercaron y con cuidado escucharon lo demás que estaban diciendo.

-¡Me tienes podrido con tus celos! ¡Yo nunca te dije que esto fuera en serio! ¡Sabías desde un principio que esto no iría a ningún lado!

-¡Eres un… idiota! ¡¿Sabes qué?! ¡Le voy a decir toda la verdad a Elena! ¡De la clase de… Ayyyy! ¡Animal del monte, Suéltame! ¡Suélta… !

En ese momento no se escuchó nada más y Lena, sintiendo la rabia y la ira esparcirse por todo su cuerpo, se acercó con cuidado a la ventana que había ahí que estaba tapada por una persiana, sin embargo de ahí se veía todo por un espacio. Mikhail tenía agarrada por los brazos fuertemente a una mujer que Lena reconoció como la abogada que llevaba el caso en contra de Adam y la besaba a la fuerza, porque ella se veía que intentaba zafarse del agarre de Mikhail, cosa que no lograba porque él era más fuerte.

A su lado estaba Vladimir, también viendo todo y se había quedado con la boca abierta. En ese instante, Lena no lo soportó más y con un arranque de cólera, abrió la puerta con brusquedad, logrando que Mikhail y la mujer se separaran, viéndose sorprendidos.

Lena miró a Mikhail y sonrió con frialdad.

-Vaya… Al final no tuve que entregarte pruebas, todas me las has dado tú, ahora mismo.

Capítulo 28: Aquí.

-¡Lena! ¡Espera un momento, Lena! ¡MALDICION, ELENA DETENTE! ¡Déjame explicar… !

-¡¿QUÉ?! ¡¿Qué me vas a explicar?! ¡¿Que me engañaste como a una estúpida?! ¡Eso ya lo sé, no necesita explicación!

-Pero… ¡¿Podrías, por favor… ?!

-¡NO ME TOQUES!

-¡Pero es que yo...!

En ese instante un puñetazo en la nariz de Mikhail se estrelló, haciéndolo tambalear y caerse, aturdido y sangrando.

-¡Te dijo que no la tocaras, infeliz! ¡¿No puedes entender eso?!-gritó Vladimir, interponiéndose entre Lena y Mikhail.

-Vámonos, Vlad…

-Lena… ¡LENA, ESPE-ESPERA!

Lena y Vladimir corrieron hacia el ascensor que en ese momento se abría y lo último que vieron fue a Mikhail corriendo para intentar alcanzarlos, pero fue tarde y las puertas se cerraron, escuchando al fondo los gritos desesperados de Mikhail a Lena.

Una vez en el estacionamiento no se detuvieron y se metieron al Peugeot de Vladimir a toda velocidad. El ascensor se abrió de nuevo y de ahí salió Mikhail corriendo.

-¡Enciende el auto!-gritó Lena, desesperada.

-¡Ya voy!

-¡Lenaaaaaa!

El auto rugió con fuerza y salieron en reversa casi atropellando a Mikhail en el proceso, que estaba justo atrás.

-¡Lena!

Vladimir metió el acelerador hasta el fondo y salieron disparados de ahí. Lena se recargó del asiento, intentando calmar su respiración y cerrando los ojos. Pasaron cerca de 30 minutos antes de que Lena se diera cuenta que ya habían llegado a su casa y que Vladimir había estacionado. Le había parecido muy rápido.

-¿Te sientes bien?-preguntó Vladimir, cautelosamente.

Lena se tapó el rostro con las manos y luego de unos segundos miró a su amigo, quien la veía, preocupado.

-Soy una estúpida, una ciega…

-Eh eh, no, no eres nada de eso. Todos cometemos errores, pero eso no significa que seas eso que dices-murmuró Vladimir, acariciando la espalda de la pelirroja.

-Katya me dijo que…

-Katya siempre dice las cosas sin pensar, es muy dejada a llevar y lo sabes-explicó él

-Siempre termina acertando. Nunca le gustó Mikhail y yo siempre desatendía lo que me gritaba…

-No vale lamentarse ahora. Ahora sabes la verdad y no tienes de qué preocuparte, salvo, tal vez, llamar a cierta persona que te dio cable a tierra y que seguramente estará esperándote.

-Sí, tienes razón-dijo Lena, suspirando.

-Siempre la tengo, Lenochka…

-¡Ugh! ¡Vlad! ¡Sabes que no me gusta que me digas así está muy largo!-protestó Lena, riéndose.

-Bah. Tú me dices Pequeño Saltamontes y yo no puedo decirte Lenochka. Coartas mi libertad de expresión-bromeó Vladimir, haciéndose el ofendido.

-Tonto…

Se acercó a Vladimir y lo abrazó por unos segundos.

-¡Oh por Dios, Lena, qué rico hueles! Creo que me va a gustar abrazarte más a menudo…

-Sí, definitivamente estás tonto-respondió, Lena, riéndose y abriendo la puerta para bajarse del auto-¿Quieres entrar a tomar algo?-preguntó.

-Nah, has herido mis sentimientos, Lenochka. Ahora sufrirás mi completo rechazo.

-Sobreviviré. Au Revoir, Pequeño Saltamontes.

-Au Revoir, Lena.

Su amigo encendió de nuevo el auto y despidiéndose con la mano, se puso en marcha. Apenas puso un pie en su casa se sintió extrañamente liberada, como si un nudo que le apretaba día y noche en el pecho se hubiera desatado. Caminó lentamente al mueble y se recostó ahí, mientras veía su mano izquierda ahora vendada. Fijó su mirada en el pequeño anillo de compromiso en su dedo y lentamente se lo quitó, sosteniéndolo en su mano unos segundos y luego lanzándolo contra la pared.

---------------------------------------------

El sonido de algo cayéndose, quebrándose y luego el “¡Ay ****!” de una voz masculina, la despertaron. Se incorporó rápidamente dándose cuenta que se había quedado dormida en el mueble y estaba arropada con una cobija. Miró a su alrededor y encontró su folio con hojas donde escribía las canciones y su celular encima.

-Buenos días, dormilona.

Volteó y encontró a Greg agachado en el suelo recogiendo los pedazos de un plato quebrado y los restos de unos espaguetis a la bolognesa regados por el suelo. Agarró su celular y vio la hora, apenas eran las 10am de un sábado y tenía ganas de quedarse todo el día ahí acostada.

-Buenos días-murmuró Yulia, con voz seca-¿Por qué no me despertaste para dormir en mi cama?

-Te veías adorablemente cómoda ahí y no quise despertarte. Tampoco te podía llevar en brazos… eso era cuando eras sólo una nena que te quedabas dormida viendo la tele mientras esperabas a tu padre…

-Sí… y nunca llegaba-completó Yulia, levantándose-¿A qué hora llegaste?

-Umm… serían como las 10pm. Me sorprendí verte rendida a esa hora ya. Sueles quedarte hasta tarde-dijo Greg, riéndose.

-Bueno…

Ya iba a subir las escaleras para ir a bañarse, pero su tío la detuvo.

-Mientras dormías plácidamente ha llamado Lena y dijo que…

-¡¿QUÉ?! ¡¿Por qué no me despertaste, tío?!-gritó Yulia, desesperada mientras subía de dos en dos las escaleras y se perdía en una de las habitaciones.

-¡Hey! ¡No sabía que era tan importan… !...Bah, sí lo era, al parecer… Oleg, viejo, si la vieras…

Entró a la habitación a toda velocidad y montándose en la cama comenzó a revolver entre las sábanas en busca del teléfono, cuando lo encontró marcó y esperó a que atendiera. Repicó varias veces y no atendió, volvió a marcar de nuevo e igualmente, luego de esperar, no atendió. Ya iba a remarcar, pero pensó que mejor sería ir a bañarse y luego le caería en su casa.

Se dio un baño rápido y salió casi a trompicones con la bata de baño y el cabello escurriéndole por el agua, a buscar ropa en el armario para vestirse, cuando de pronto recordó que se había dejado los zapatos en la Sala de estar y abriendo la puerta, bajó como un bólido a buscarlos. Saltó el primer escalón y al mirar al frente, el corazón le dio un vuelco y casi se le detuvo, sostuvo la respiración y de pronto se había vuelto sorda. No podía escuchar más nada que no fuera los propios latidos de su corazón al comenzar a palpitar deliberadamente veloz.

Lena y su tío Greg estaban en el mueble sentados uno frente al otro hablando. Se quedó paralizada ahí, mientras su cerebro le decía que se moviera y corriera a cambiarse la bata de baño de inmediato, antes que se dieran cuenta de su presencia, pero fue demasiado tarde.

La pelirroja alzó la mirada y vio a Yulia en las escaleras, vestida con una bata de baño solamente y… porDiosZeusyMerlín ahí venía el **** sonrojo en sus mejillas.

-¡Yulia! ¡Mira quien vino a verte!-exclamó Greg, al percatarse de la presencia de la morena-Supuse que estarías bañándote, así que le dije que pasara para que te esperara. No tuvo que esperar mucho, acaba de llegar.

-Ehh…

-Si quieres, puedo venir en otro momento y…

-¡NO!-gritó Yulia, escandalosamente. Lena y Greg se sobresaltaron-Quiero decir… No, espera… espera aquí y yo vengo rápido. No te vayas.

-¿Segura? ¿No prefieres que… ?

-¡NO! ¡Te dije que no! ¡Ya vengo!-gritó Yulia, devolviéndose a su habitación a toda velocidad.


---------------------------------------------------------------

-¿Deseas algo de beber? ¿Un jugo, un refresco… ?

-Ehh… no, no, muchas gracias, pero no-dijo Lena, sonriendo.

-Vaya… nunca había visto ponerse así a mi sobrina desde que…

-¿Su… su sobrina?-preguntó Lena-¿Yulia es su sobrina?

-Ehh… bueno, en realidad ella es adoptada, porque…

-¡¿Yulia es adoptada?!

-No, lo que quiero decir es que es mi sobrina adoptada, porque no soy su tío… quiero decir, sí soy su tío, pero es porque ella me dice así desde que era una nena. Su padre y yo éramos grandes amigos y Yul creció viéndome siempre al lado de Oleg, ummm… algo así como hermanos y por eso es que ella me dice tío… Yo era el que la cuidaba cuando el viejo Oleg se iba de tour con su banda, de grabaciones o… cualquier cosa que tuviera que ver con la música. De ahí viene el amor de Yulia por ella, herencia paterna-explicó Greg, sonriente

-Es lindo eso de que sea su tío adoptado-comentó Lena.

-Sí, ella es… ella es mi sobrina preferida, en realidad es la única que tengo… -los dos rieron-pero… siempre la cuido y estoy pendiente de ella. Cuando viene de sus tours, viajes, cosas así… yo vengo acá a su casa y ella me cuenta todo y como la pasó… intento que se sienta siempre acompañada, esto de la fama es fuerte y hay veces en las que podría sentirse sola, aunque tenga mil personas rodeándola y todas con el fin de obtener algo de ella. No quiero que la fama la destroce y la convierta en una Britney Spears, Lindsay Lohan… o cualquiera de esas muchachas que nacen siendo estrellas, pero quedan estrelladas… -Greg se detuvo un momento, pensativo y sonrió, mirando a Lena que estaba atenta y siguió hablando-Quiero que sea grande y yo creo que tú, Elena Katina, la harás más grande de lo que ya es. Crecerá como persona y ya lo está haciendo…

Lena sonrió y sintió una emoción muy grande en el corazón. Se hizo un breve silencio que fue roto por unos pasos acercándose.

Yulia bajaba las escaleras y finalmente estuvo al lado de Greg, quien alzó la mirada y sonriendo se levantó.

-Bueno, me voy, sobrina. Que la pasen bien. Fue un gusto conocerte, Lena.

-Un gusto para mí también-dijo Lena, sonriendo.

Greg sonrió y le guiñó un ojo a Yulia para finalmente salir de la casa, dejándolas solas.

Las dos se miraron y sonrieron apenadas, sin saber qué decirse. Lena sabía que debía empezar, pero no encontraba las palabras correctas.

-Ehhh… vine a… pedirte que me disculpes por… por mi comportamiento y por no atenderte las llamadas. Sé que no tengo excusa alguna para haberte tratado como te traté, tú sólo… me decías lo que debía saber desde hacía mucho tiempo. Lo siento.

-¿Eso quiere decir que me crees?-preguntó Yulia, esperanzada.

-Sonará tonto ahora, pero… desde que me lo dijiste te creí, sólo que en ese momento me sorprendió escucharlo y ahora que lo sé y que lo vi…

-Lo viste… ¿Lo viste?-inquirió Yulia, sorprendida.

Lena buscó en su bolso, sacó un anillo doblado y lo colocó encima de la mesita que las separaba entre la una y la otra para mostrárselo. Yulia tomó el anillo y sonrió.

-Lo descubrí ayer cuando volvía del hospital a la oficina para buscar mi celular que lo había dejado-explicó la pelirroja, encogiéndose de hombros.

-Te dolió.

-¿El qué?-preguntó la pelirroja, sin entender.

-Encontrarlo… darte cuenta que te engañaba…

Lena lo meditó unos segundos y exhaló lentamente.

-No me dolió tanto, la verdad. Supongo que ya me esperaba algo así sin saberlo realmente. De todas formas… aunque no hubiera terminado con él por esta razón y él jamás me hubiera engañado, creo que… creo que lo hubiera terminado de otra manera…

-¿Por qué?-preguntó Yulia, sosteniendo débilmente el aire.

Lena había bajado la mirada y sonrió, para finalmente alzarla de nuevo y clavarla en los ojos azules de Yulia.

-Porque me estoy enamorando de otra persona-respondió la pelirroja, con un brillo especial en sus ojos.

-¿Enamorando?

-Sí, constantemente… todos los días.

----------------------------------------------------------

Salieron de la casa de Yulia hacia a un muelle. Decidieron que irían en el auto de Lena, porque quería aprovechar ahora que sí podía manejar con su mano derecha. No había mucha gente, así que sólo se dedicaron a pasear y hablar de cualquier cosa, como no había sido algo planeado, simplemente caminaron hasta llegar a la orilla del muelle, donde se sentaron y se quedaron mirando el río.

-¿Tu tío es el mismo tío del que me hablaste la vez que te quedaste cuidando a mis hermanos?-preguntó Lena, meciendo los pies en el aire y apoyando sus manos en el suelo.

-Sí, es el mismo, ¿Cómo te pareció?-preguntó Yulia.

-Se ve que te quiere mucho. Me ha parecido genial-respondió la pelirroja, sonriendo.

-Es más que eso, es mi mejor amigo cuando necesito hablarle de algo y siempre me da buenos consejos. A veces creo que me ve como a otra hija suya…

-¿Y no te gusta?-inquirió Lena.

-Nah, está bien, él sería como mi padre también. Aunque a veces me siento culpable, porque si mi papá estuviera vivo se pondría celoso seguramente. Nunca tuvimos una relación tan cercana como la tuve y la tengo con Greg, porque siempre estaba de tour o haciendo conciertos y cosas así, pero cuando lográbamos vernos era muy cariñoso y divertido, se la pasaba bromeando y… era genial. Recuerdo que hacía como que se ofendía cuando me la pasaba con Greg y yo tenía que hacerle cosquillas para que se contentara conmigo. Nunca lo olvidaré.

La pelirroja sonrió y enderezándose tomó la mano de Yulia y entrelazaron los dedos.

-Tu papá estaría y está muy orgulloso de ti-dijo, sin apartar la vista de sus ojos.

-Más le vale-bromeó Yulia. Lena rió suavemente.

Se quedaron un rato en silencio sin saber qué decir. Yulia quería preguntarle por sus padres, pero no sabía si estaría metiéndose mucho en su vida o si era algo que ella no querría recordar.
Se quedó así, pensando, hasta que sintió que Lena le acariciaba los dedos y la mano, muy delicadamente, enviándole ligeros escalofríos por la espalda.

-Sé lo que estás pensando… -murmuró Lena, mirando sus manos y acariciándolas una y otra vez.

-Umm ¿Sí?-preguntó Yulia, sonriendo con complicidad-A ver… dime lo que estoy pensando-la retó

-Nop, primero dime lo que piensas y sí resulta ser lo que yo creo que estás pensando, te lo digo-propuso.

-¡Eso es trampa! Seguramente lo haces de esa forma para que yo te diga y luego tú decir que era eso mismo-protestó Yulia, riéndose.

-Me ofendes, yo jamás haría eso.

-Bueno, a ver, entonces dime lo que estaba pensando y yo luego te digo sí era eso o no

-No, porque cuando acierte, entonces tú lo negarás diciendo que no era eso lo que estabas pensando.

-¡Cuando aciertes! ¡Tú ya das por hecho que vas acertar!-exclamó Yulia-Estás muy segura de ti misma.

-Bueno, bueno, dado que no me crees que lo sé, te lo voy a decir… -hizo una pausa y miró hacia el río-Pensabas en que quieres saber sobre mis padres, pero te da pena preguntarme.

Yulia abrió la boca y la cerró nuevamente. Lena soltó una risita y se quedó mirándola con las cejas alzadas.

-Bah, sí era eso-se rindió la morena.

-Ya lo sabía. En fin… ¿Por qué no me preguntaste, entonces?

-Pensé que… no querrías hablar de ellos-admitió, bajando la mirada. Lena la tomó por el mentón obligándola a mirarla de nuevo.

-Yo quiero hablar contigo sobre ellos-susurró Lena, acariciando su mejilla, para luego apartarla y tomar aire-A ver… empezaré por mi padre, Sergey… él era muy cariñoso, siempre dedicado a nosotros y era un gran empresario y cocinero… -sonrió al recordar-La cocina era completamente de él los días que tenía libre y preparaba unas cenas increíbles y memorables. Pierre y María siempre se sentaban con nosotros a comer cuando él se encargaba de todo… También nos daba buenos consejos, siempre estaba listo para escucharnos cuando teníamos algún problema, aunque tuviera mucho trabajo y siempre nos sacaba una sonrisa con sus chistes… en fin, lo extraño todos los días, pero mucho más en los que no encuentro una salida a algún problema, cuando no sé qué hacer… -se detuvo, pensativa. Yulia la miraba con atención-Inessa, mi mamá… dijiste que la conocías porque atendió a tu padre en…

-¿Recuerdas eso?-preguntó Yulia, sorprendida.

-Claro, ¿Por qué no?-inquirió Lena, sonriendo-No pensarás que no escucho las cosas que me dices ¿O sí?-preguntó, alzando una ceja.

-No, no, sólo que… me sorprendió que lo recordaras-admitió la morena, encogiéndose de hombros.

-Creo que olvidas que recuperé la memoria hace rato ya-dijo Lena, mirándola fijamente-Fue gracias a ti… -susurró, acercando de nuevo su mano para acariciar su mejilla y luego descender a sus labios, tocándolos con el pulgar. Luego la retiró, pero Yulia la detuvo y volvió a entrelazar los dedos de la pelirroja con los suyos.

-En fin… continúo con Inessa, mi madre… ella era más rígida que papá, muy sobreprotectora y extremadamente católica-rió, recordando-recuerdo que todos los días antes de comer había que dar las gracias por los alimentos y eso… bueno… -se detuvo, mirando a Yulia-Lo tomé por costumbre yo también, porque… es como una forma de recordarla a ella… supongo que le gustaría que lo hiciera, aunque eso sí… no voy a la iglesia desde hace años, probablemente mi mamá me castigaría ahora mismo si estuviera aquí… -inhaló y exhaló suavemente, antes de continuar-La extraño mucho cuando alguno de mis hermanos enferma y no sé muy bien qué hacer y no tengo más remedio que llamar a Edik para que los vea. Ella siempre era la que nos cuidaba cuando nos daba una simple gripe, fiebre o algo… estuvo toda la noche desvelada junto a mi padre cuando a mí me dio neumonía…

Yulia puso una cara de terror que a Lena le provocó risa, haciendo que Yulia la mirara como si estuviera loca.

-¿De qué te ríes?-preguntó, sin entender.

-De tu cara, hiciste ese gesto así como de terror que fue gracioso, pero igualmente adorable-explicó la pelirroja.

-A mí me encanta tu sonrisa-dijo Yulia, sin pensarlo. Lena alzó una ceja y sonrió aún más.

El tiempo se fue pasando y poco a poco se dieron cuenta que ya estaba comenzando a atardecer. Lena miró el reloj y se sorprendió al ver que habían pasado ya 4 horas desde que habían llegado. Decidieron levantarse y regresar al auto para irse. Durante el trayecto siguieron hablando, riéndose y bromeando una con la otra y cuando abordaron el auto, Yulia venía riéndose a carcajadas porque había empujado a Lena a la orilla del río que no era peligroso con todo y ropa y ésta estaba fingiendo estar ofendida.

-¡Vamos, Lena! No fue tan malo-dijo Yulia, colocándose el cinturón.

-Lo dices porque no eres tú la que tiene agua hasta en los oídos… ¡Ugh! Quiero llegar a la casa ya para quitarme esto-se quejó la pelirroja, saliendo en reversa.

-Ah bueno, entonces llévame a mi casa y tú te vas a…

-¡¿Qué?!-interrumpió Lena, incrédula-Ningún, ningún, Vólkova… tú estás secuestrada.

-¿Por ti?-preguntó Yulia, alzando una ceja.

-Sí, por mí. Te llevaré a casa cuando yo quiera, porque ahora vendrás a la mía a cenar. Mis hermanos deben estar esperando ya.

-Oh, entonces me encanta este secuestro-murmuró Yulia, sonriendo.

Cuando llegaron ya estaba oscuro, bajaron del auto entre risitas y al entrar a la casa las recibió un muy efusivo Andrei, quien luego de saludar a Lena, se abalanzó sobre Yulia y le dio un sonoro beso en la mejilla. Vladimir estaba también presente y al mirar la cara de Lena, frunció los labios para evitar reírse.

-Han tardado, ¿Dónde estaban?-preguntó Andrei, mirando a Yulia.

-En la casa de Yulia y luego fuimos al muelle, estuvimos hablando y eso-respondió Lena.

-Pensé que estarías grabando-dijo Andrei, dirigiéndose a la morena.

-Sólo los días de semana.

-¡Genial! Así podemos salir los sábados y los domingos con los chicos y…

-Ehhh… ¿Por qué no vamos a comer ahora?-interrumpió Lena, con una leve molestia en el tono de su voz.

-¿No te piensas cambiar, Lena?-preguntó Andrei, mirándola de pies a cabeza.

Lena enrojeció y le sonrió de forma sarcástica.

-Claro, ya vengo.

Los demás fueron caminando hacia el comedor, donde ya estaban sentados servidos los platos y Pierre terminaba de servir en cada vaso, jugo de naranja. Vladimir se acercó a Yulia con cuidado.

-¿Dónde te vas a sentar?-le preguntó en un susurro, para que Andrei no escuchara. Yulia lo miró sin comprender.-Me refiero a que si te vas a sentar junto a Lena o Andrei, porque estoy seguro que él va a querer que te sientes a su lado.

-Yul, siéntate aquí-dijo de pronto Andrei, mostrándole una silla entre David y él. En aquel preciso instante bajó Lena, ya cambiada de ropa y al ver a Yulia, pasó su mirada a Andrei y comprendió. Encogiéndose de hombros, Lena le dirigió una mirada a Yulia para que no se preocupara y se sentara al lado de su hermano.
La pelirroja se sentó al frente de la mesa y seguidamente se sentó Vladimir, justo al lado de Katya.

Cuando todos estuvieron sentados, Lena miró a todos y a cada uno de sus hermanos, a Vladimir y luego a Yulia, quedándose unos segundos más mirándola a ella, al igual que la morena la miró intensamente.

-Bien…

-Qué raro que no vino el pesado de Mikhail-comentó Denis, viendo a todos lados e interrumpiendo a Lena. Todos se echaron a reír, incluso Lena alzó las cejas y sonrió.

-De él quería hablarles antes de comer-dijo la pelirroja, mirando a su hermanito.

-Bah, mejor no, Lena. Nos va a dar indigestión-soltó Mark, haciendo una mueca de asco. Todos volvieron a reír.

-Bueno, ya, déjenme decirles lo que tengo que decir-pidió Lena, intentando no unirse a las risas. Poco a poco todos se calmaron.-Bien, lo que quiero decir es que Mikhail y yo no estamos más comprometidos y él no vendrá más a esta casa, porque él y yo terminamos.

Un silencio se extendió por todo el comedor, casi se podían escuchar los grillos cuando de pronto todos sus hermanos saltaron de sus asientos para correr y abrazar a Lena.

-¡Esto es buenísimo, Lena! ¡Lo mejor que has hecho en tu vida!-gritó Mark, emocionado.

-¡Pensé que no viviría para cuando dijeras eso!-soltó Katya, abrazándola con mucha fuerza.

-¡Tienes mi apoyo, hermana!-la felicitó Andrei, con una sonrisa.

-¡Por fin no tendré que ver esos besos asquerosos que él te daba! ¡EWWW!-le siguió Denis, causando las risas de todos. Finalmente se acercó a abrazarla Nikolai.

-Quiero que sepas que me alegra enormemente esta noticia, sobre todo si eso significa que vas a buscar lo que más quieres-le dijo el chico, con una sonrisa y guiñándole el ojo.

-¡Esto hay que celebrarlo con un brindis!-exclamó Andrei, agarrando su vaso de jugo y los demás lo imitaron-¡Por Lena!

-¡Por Lena!

-¡Por la Señorita Lena!-dijeron a la vez Pierre y María, que estaban ahí presenciando todo. Todos voltearon a verlos y rieron felices.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Ya hacía rato que habían terminado de comer y Vladimir había tenido que distraer junto con Katya a Andrei para que no se metiera entre Lena y Yulia. Las dos salieron al jardín y se sentaron en el banquito cerca del árbol que había ahí.

-No pensé que los alegraría tanto la noticia. De haberlo sabido hace rato hubiera cortado con él. Fui tan ciega…

-¡Hey, no! No te culpes. Mejor tarde que nunca-dijo Yulia, sonriendo.

-Todo gracias a ti-murmuró Lena, tomando la mano de la morena entre las suyas.

-Me gusta cuando haces eso

-¿Qué?-inquirió Lena, sin entender.

-Cuando ladeas la cabeza, me gusta. Denis me contó que lo haces cuando intentas convencer a alguien de algo, que es como tu arma secreta irresistible y… eso-se calló, sintiendo que había hablado de más, porque enseguida Lena la miró muy fijamente y sonriendo, alzó una ceja.

-Y… ¿Qué opinas tú?-preguntó la pelirroja, cautelosamente.

-¿Sobre qué?-inquirió Yulia, tragando con fuerza. Estar tan cerca de Lena siempre la ofuscaba de una manera increíble.

-Sabes a lo que me refiero… ¿Te parece que son irresistibles? ¿Es irresistible para ti?

Estaba volviendo a usarlo y eso le alborotó los sentidos. Lena se estaba acercando cada vez más y la miraba fijamente, sin parpadear ni un instante. Yulia quería hablar, contestarle, pero la mano de Lena se había posado en su mejilla y sus dedos suavemente comenzaron a recorrer desde su frente y bajaron por su rostro hasta llegar a sus labios. Se acercó un poco más quedando a escasos centímetros de su boca y sintiendo su respiración acompasada.

-¡LENA!
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:30 pm

Capítulo 29: Y yo amo a ella.

Lena bufó y separándose de Yulia a toda velocidad gruñó de rabia e impotencia.

-¡LENAAAA!

-¿Qué demo… ?

-¡Elena! ¡Lena, cariño, escúchame!

-¡¿Qué haces aquí, Mikhail?!-gritó Lena, espantada y alejándose del hombre que en ese momento quería acercarse, pero Yulia le salió al paso y se interpuso entre los dos.

-Aléjate de Lena, en este momento. ¡YAAA!-gritó la morena, sintiendo la rabia subirle al cuerpo.

-Yulia, por favor no…

-¡APÁRTATE DE MI CAMINO!-gritó Mikhail, intentando quitar del medio a Yulia.

-¡Vete de mi casa, **** infeliz!-gritó la voz de Andrei que venía acercándose, seguidamente detrás de él venían Katya, Nikolai y Vladimir.

-¡Lena, cielo, perdóname! ¡Te juro que te amo! ¡No puedo vivir sin ti!

-Mikhail, por favor, vete-pidió Lena, intentando serenarse.

-¡No! ¡Tienes que escucharme primero! ¡Ella no es nadie en mi vida!

-¡Suéltame! ¡No me toques!

Yulia tomó a Lena por la cintura y la ocultó tras de su cuerpo, mientras lo miraba con asco, rabia e ira.

-¡Te pido que me escuches, Lena! ¡Sé que metí la pata y lo siento, pero te juro por Dios que te amo más que a mi vida!

-Es suficiente… -dijo Yulia y se abalanzó sobre Mikhail, pegándole un puñetazo en el ojo. Andrei y Lena saltaron sobre Yulia y la tomaron de los brazos para que no volviera a lanzarse sobre Mikhail, quien estaba en el suelo agarrándose la cara por el dolor.

-Lena… p-por favor, escúchame…

Vladimir ya se iba a lanzar sobre Mikhail para golpearlo de nuevo, pero el grito de Lena lo detuvo.

-¡No, Vlad, déjalo! No merece la pena… -dijo la pelirroja-Mikhail, si no te vas, llamaré a la policía. Así que, por favor vete.

-Quisiera que me escucharas…

-Por favor, Katya, llama a la poli…

-¡Está bien!-la interrumpió Mikhail, levantándose poco a poco-Me voy a ir, pero esto no se queda así.

-¡No te atrevas a amenazarla!-gritó Yulia, intentando liberarse del agarre de Andrei. Mikhail miró a Yulia y se acercó con cuidado a ella.

- Cálmate primero…

-¡Suéltame, Andrei! ¡Que yo lo mato!-gritó Yulia, en vano porque el pelirrojo no la soltaba.

-Mikhail, te estoy pidiendo que te vayas-dijo Lena, pero Mikhail no le hizo caso y seguía mirando a Yulia.

-Escúchame bien tú, estrellita, no te atrevas a acercarte a MI Lena… Porque si no… -se detuvo y sonrió cínicamente-Comprenez-vous?

-¡SUELTAMEEEEEEEEEEE, **** SEAAA!

-¡Llama a la policía, Katya!-gritó Lena, ahora sí, perdiendo la paciencia. Katya corrió a la casa, pero Mikhail volteó y se fue de ahí a grandes zancadas.

-Ya puedes soltarme, Andrei-pidió Yulia, con la voz seca.

El pelirrojo la soltó y se le quedó mirando a Yulia y a Lena, completamente serio. Se hizo un silencio mortal en el que todos se miraron sin saber qué decir.

--------------------------------------------------------------------------

Se había levantado muy temprano, más temprano que de costumbre. En toda la noche no había pegado un ojo por el susto que se había llevado cuando Mikhail había entrado a la casa. Ahora estaba en su despacho, sentada leyendo el periódico, sus hermanos no se habían levantado, ni mucho menos Yulia, quien seguía siendo su rehén por el fin de semana. Aquello le hizo gracia y sonrió.

En ese momento llamaron a la puerta y con un escueto “Adelante”, levantó la vista y vio a María entrar con una maleta y completamente vestida, mientras derramaba lágrimas.

-¡María! ¿Qué sucede?-preguntó Lena, levantándose de inmediato y acercándose a la mujer.

-Me t-tengo que ir, Señorita Lena, lo que hice ayer es imperdonable… p-por eso dimito y pongo a la orden…

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!-inquirió la pelirroja, sin entender.

-Porque no debí abrirle al Señor Mikhail, por mi culpa le he causado problemas-sollozó, limpiándose las lágrimas con un pañuelo.

-A ver… -comenzó Lena, agarrando a la mujer para ayudarla a sentarse en el mueble y luego ella hizo lo mismo sentándose a su lado-María… eso quedó claro que no fue tu intención, dijiste que habían llamado a la puerta y tú abriste. No sabías quién era y él entró cuando lo intentaste detener, así que no veo que tengas culpa de nada-explicó.

-Debería despedirme…

-No, eso no lo voy a hacer de ninguna manera y no aceptaré tu renuncia. Eres parte de la familia, María. Quiero que entiendas siempre eso. Así que te ruego, por favor, que desempaques esa maleta-dijo la pelirroja, con una sonrisa.

-Sus padres estarían muy orgullosos de usted. Gracias, Señorita Lena-murmuró María, terminando de secarse las últimas lágrimas y abrazando a Lena. La pelirroja le devolvió el abrazo y le dio un beso en la frente.

-Gracias a ti, María.

La mujer se levantó del mueble y agarrando su maleta salió del despacho. Lena se quedó en el mueble, sentada por unos segundos, pero luego escuchó que llegaba un mensaje a su celular y se levantó a revisarlo.

Lena, por favor, déjame explicarte. Yo te amo. Dame una oportunidad.

Bufó mientras borraba el mensaje y colocaba el celular en el escritorio de nuevo. Se levantó y salió del despacho para subir a su habitación, pero cuando ya estaba por entrar, se detuvo y miró hacia el final del pasillo y sonrió.

Entró a la habitación donde dormía Yulia, estaba todavía a oscuras porque las cortinas estaban cerradas y no pasaba nada de luz. Se acercó a la cama y pronto descubrió que no estaba ahí, volteó a ver a cada rincón de la habitación y no la vio.

Ya iba a salir para buscarla, cuando de pronto sintió un empujón que la hizo caer a la cama y luego sin darle tiempo a nada, Yulia que estaba encima suya ahora, la miró desde arriba y le acarició el rostro con los dedos, para luego acercársele muy lentamente y comenzar a deslizar muy suavemente sus labios por todo su rostro.

Finalmente se detuvo a centímetros de los labios de Lena y se quedó justo ahí, respirando suavemente y apenas tocándose, apenas sintiéndose.

-Lo siento, necesitaba sentirte cerca de mí...porque te amo.

Lena alzó la cabeza lo suficiente como para que sus labios se unieran. Yulia jadeó al sentir que Lena prácticamente le estaba comiendo la boca y que sus besos cada vez eran más desesperados e intensos, parecía que había estado aguantándose todo ese tiempo y ahora estaba liberándose, sintiéndose libre y feliz por primera vez.

Con una mano, Yulia comenzó a acariciar la mejilla pecosa de la pelirroja, mientras intentó empezar a mover sus labios más despacio para que Lena se calmara, para que supiera que no había prisa y casi de inmediato tuvo la respuesta, porque la pelirroja bajó su ímpetu, mas no su intensidad, volviendo todo de pronto, más cálido, más suave, más tranquilo. Quizá ahora se podía acabar el mundo y no le importaría en lo absoluto. Si estaba a su lado no había más sufrimiento.

Sin saber cómo, se encontró con que Lena estaba encima suya y ahora sólo la besaba muy despacio, dejándose llevar por todo lo que sentía, haciéndole sentir como si tenía pequeños monos en el estómago o mariposas o algo… No se explicaba cómo podía ser tan intensamente sexy y tan tierna y dulce a la vez mientras deslizaba sus labios por su cuello y comenzaba a acariciar su abdomen muy lentamente.

Finalmente se separó unos centímetros de Yulia, dejando que su dedo índice recorriera el puente de su nariz, se detuviera en sus labios, haciendo que la morena, quien estaba en un trance mirando los ojos verdi-grises extrañamente oscurecidos, besara su dedo. Lena sonrió, le dio un beso en la frente y luego terminó con uno en su mejilla cerca de su oído.

-Je t’aime… ti amo… eu te amo… con toda mi alma, estar contigo es lo que más quiero… odio sentirme vulnerable, pero contigo no puedo evitarlo y… se siente tan bien…

No pudo evitarlo, sonrió y luego soltó una risita débil que Lena escuchó y separándose un poco la miró, sonriendo también y alzando una ceja.

-¿Qué?-preguntó?-¿Te burlas de mí? ¿No me crees?

-No, tonta, no me burlo de ti… -dijo Yulia, mordiéndose el labio.

-Ummm, más te vale… -murmuró la pelirroja, dándole un beso en la nariz.

-Y sí te creo, es que…

-¿Qué?-preguntó, ahora besándole el cuello.

-Lena… no hagas eso...-gimió Yulia, riéndose y sintiendo un estremecimiento.

-¿Por qué? ¿No te gusta?-preguntó, sin detenerse.

-Al contrario… me encanta, pero es que si lo haces me desconcentro y… ¡por Diosss, Lena!...y y… y… luego yo… Lena, déjame decirte… detente un instante…

-No

-Por fa…

-Dímelo, no te estoy tapando la boca.

-¡Pero me tapas la concentra… Lena! ¡Es importante!-chilló Yulia, desesperada.

-Esto también lo es. Dime lo que estabas diciendo.

-Joder, ya lo olvidé...déjame to…

-No-dijo la pelirroja, tomándole las manos para evitar que se moviera-Dime eso tan importante-exigió, mientras seguía torturándola con muchos besos.

-T-te dije que… que lo olvidé…

-Mentirosa.

-Es en serio.

-Bueno.

Lena siguió dándole besos por todo el cuello, a la vez que subió a su oído y le dio uno ahí también, Yulia quiso soltarse, pero Lena apretó más y se quedó ahí.

-¿No me vas a soltar?

-No

-¿Por qué?

-Te dije que esto era un secuestro y tú mi rehén

-Lena…

-¿Qué?

-No, nada… s-sigue…

-Entonces no me dirás.

-¿Qué?

-El porqué de tu risa hace rato.

-¡Ay Diossss, Lena, eso es...!

-¿Qué?

-Nada.

-Dime.

-¿No te cansas de tortu..rarme?

-No

-¡Ay qué bueno, joder, porque me encanta que lo ha… gas!

Lena soltó una risita y Yulia sonrió.

-¿Qué?-preguntó Yulia.

-Tu reacción.

-Oh.

-Dime por qué te reías.

-No

-¿Por qué?

-Porque si no… luego t-tendré que pedirte que te de… tengas y noooooo… quiero.

Y lo que no quería que sucediera, sucedió. Lerna se detuvo y dándole un pequeño beso en los labios, se le quedó mirando con atención.

-Dime ahora-pidió, con una sonrisita traviesa.

-¡Ah no! ¡Eso no es justo!-protestó Yulia, riéndose.

-Nadie dijo que las cosas fueran justas. Ahora dime o te torturaré sin besos, ni nada por una semana.

-¡¿Una semana?!-chilló la morena, incrédula-¡Eres malvada!

-Mmm y puedo ser peor-confirmó Lena, sonriendo-Ahora dime.

-Oh, está bien… me reí porque… -se detuvo, sintiéndose sonrojarse.

-¿Qué?-la animó Lena, soltando un momento las manos de Yulia para acariciar su mejilla con ternura.

-Es que recuerdo que yo… que yo antes cuando tú no...cuando tú no sabías lo que yo sentía y siento por ti y que tú me esquivabas o te enojabas conmigo por cualquier cosa… yo pensaba que tú no me ibas a prestar atención y que todos lo que siempre soñé que me dirías al oído, serían simplemente eso… sueños… -se detuvo para mirar a la pelirroja, que permanecía muy atenta a sus palabras y luego siguió-Entonces ahora que te veo y me dices que me amas y que te gusta sentirte vulnerable conmigo…

-Lo que te dije es cierto-murmuró Lena, tomando de nuevo sus manos para entrelazar sus dedos.

-Lo sé y es por eso mismo que me río… me río del pasado, porque es como algo que no vi venir y que ahora que estás aquí conmigo, muy cerca y diciéndomelo al oído es… tan increíble que… me da risa por todo el tiempo que pasé pensando e imaginando cómo sería besarte, tocarte, tenerte tan cerca y ahora que te tengo aquí es genial, porque ahora sí tengo y me das más razones para escribirte miles de canciones y… es porque te amo, te amo demasiado, Lena… No sé si lo entiendas, suelo hacerme una ensalada en la cabeza cuando te tengo tan cerca que hasta digo tonterías y…

-Shhhh, no… -dijo Lena, poniendo un dedo en sus labios para silenciarla-No son tonterías, tú también me provocas lo mismo y me gusta, porque no sabes lo bien que se siente enredarme por ti y hacerme un nido en la cabeza pensando en ti… es extraño y no tiene sentido, lo sé… pero es como me haces sentir.

-Entonces, me entiendes…

-Perfectamente-susurró la pelirroja, con una sonrisa.

Ya iba a besarla de nuevo, cuando escucharon un golpeteo en la puerta y ambas rieron de impaciencia.

-Tardaron mucho esta vez-murmuró Yulia. Lena se levantó y abriendo las cortinas de la habitación, escucharon de nuevo el golpeteo y finalmente abrió la puerta, no sin antes arreglarse un poco el cabello y la ropa.

Casi se le cae la cara al ver que era Andrei. Yulia, al verlo y notar su mirada en ella, se sonrojó y se sintió descubierta, por primera vez.

-Ehhh… Lena, como no te encontrábamos por ningún lugar de la casa, pensamos que estarías aquí y...bueno, nada, avisarte que ya estamos despiertos y esperando desde hace 20 minutos que aparezcan las dos para comer-explicó Andrei, seriamente.

-Oh bueno, entonces… vamos-dijo Lena, saliendo de la habitación de inmediato.

Yulia ya la iba a seguir, pero Andrei la detuvo por el brazo y la obligó a volverse.

-Yulia, necesito preguntarte algo y quiero me digas la verdad-dijo Andrei, mirándola fijamente y muy serio.

-Claro, dime.

-¿Qué significa eso que dijo Mikhail anoche de que no te atrevieras a acercarte a Lena?-preguntó él, directamente. Yulia abrió la boca y sintió casi como que si su corazón se le fuera a salir.

-No sé de qué…

-¡Sí que lo sabes! ¡Sí lo sabes! ¿Qué hay entre Lena y tú?-insistió Andrei, molestándose y tomando a Yulia por el brazo para evitar que escapara.

-Pregúntale a Lena, ella…

-¡No! ¡Quiero que me hables tú! ¡Quiero que me contestes tú!-exigió, comenzando a perder la paciencia.

Yulia tragó con fuerza y bajó la mirada. Se sentó en la cama y Andrei la siguió, esperando su respuesta.

-Yo… hubiera sido lindo corresponderte, porque tú eres muy buen chico y te mereces alguien que te quiera… pero yo… yo me enamoré de Lena.

Capítulo 30: Tú no estás sola.

Andrei entrecerró los ojos y miró a Yulia, profundamente herido. Yulia había bajado la mirada, pero enseguida volvió a mirarlo.

-Andrei, dime algo, por favor…

-Ahora lo entiendo todo… No puedo creerlo-murmuró Andrei, sintiendo rabia y dolor.

-Por favor, no…

-¡No! No… no… déjalo así...-gritó, alejándose y cerrando la puerta de la habitación de un golpe.

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Ya habían comenzado a comer hacía ya 20 minutos y Yulia y Andrei no bajaban. Lena veía a sus otros hermanos comer, mientras veía hacia la puerta de la cocina insistentemente.

Katya notó que Lena estaba desconcentrada y lo único que hacía era jugar con la comida.

-¿Ocurre algo?-susurró Katya a Lena.

-Ehh no, es que…

-Lena…

La pelirroja alzó la mirada de nuevo hacia la puerta y vio a Yulia con el rostro triste y angustiado. Todos miraron hacia la morena y lo notaron también, preocupándose.

-Yul, ¿Qué sucede?-preguntó Mark.

-Estooo… chicos…

-A ver, chicos, sigan comiendo que Lena tiene que hablar con Yulia-intervino Katya y mirando a Lena se le acercó-Anda a hablar con ella, yo los distraigo-le susurró Katya.

-Yo también, Lena-dijo Nikolai.

-Se los agradezco-murmuró Lena, saliendo de la cocina con Yulia siguiéndola.

Llegaron al recibidor y miraron alrededor para asegurarse de que no había nadie escuchando.

-¿Dónde está Andrei?-preguntó Lena, preocupada.

-De él quería hablarte… no pude guardármelo más esto y se lo dije-respondió Yulia, angustiada.

-¿Qué… Qué le dijiste?-inquirió, comenzando a sentirse mal.

-Lo nuestro… que estoy enamorada de ti.

Lena suspiró y cerró los ojos por unos segundos, sentándose en el mueble para intentar calmarse.

-¿Te sientes bien?-preguntó Yulia, nerviosa.

-Sí… no… no sé… ¡ANDREEEIII!

La pelirroja salió corriendo hacia la habitación de su hermano y cuando llegó intentó abrirla, pero estaba cerrada con llave, así que empezó a tocar con fuerza.

-¡Andrei! Por favor, Andrei, ábreme. Necesito hablar contigo… ¡Andreeeei!

-Señorita Lena…

-¿Qué pasa María?... ¡Andreeii! ¡Abre!

-El Señorito Andrei salió hace unos segundos, dijo que se iba con un amigo a Londres -avisó la mujer.

-¡¿Qué?!

No le dio tiempo de agarrar nada, enseguida bajó las escaleras y salió de la casa. Quizá estuviera todavía cerca y pudiera detenerlo para hablar con él, pero a la única que encontró fue a Yulia.

-Se fue. No me dejó ni hablar-dijo ella, apesadumbrada.

-A mí sí que me va a escuchar…

-¿A dónde vas? Ni siquiera sabes a donde fue y…

-A Londres, se fue a Londres con un amigo y necesito detenerlo antes que salga el avión o si no tendré que tomar un vuelo yo también y…

-¡Yo voy contigo!-saltó enseguida Yulia, abriendo la puerta del auto de Lena.

-No, quédate aquí, por favor-pidió Lena, acercándose para cerrar la puerta.

-¡Yo también tengo que ir! ¡Él es mi amigo y yo soy la culpable de que se haya ido!-protestó la morena, volviendo a abrir la puerta.

-¡Por favor, no insistas, Yulia!-la contradijo, volviendo a cerrar la puerta-Ya vengo, voy a buscar unos papeles.

Lena entró de nuevo a la casa y en ese momento Yulia abrió la puerta del auto y se metió en la parte trasera, ocultándose lo mejor que pudo. Unos minutos después volvió la pelirroja y se metió dentro del auto, encendiéndolo enseguida y poniéndose en marcha.

Tardaron cerca de 20 minutos en llegar al aeropuerto y por suerte a Yulia no la descubrió Lena al salir del auto y dejarlo estacionado. Apenas se había ido, ella abrió la puerta y salió corriendo, cuidando de no tropezar con nadie ni llamar mucho la atención de la gente que iba y venía. No quería correr riesgos y por eso siempre iba con la cabeza gacha y evitando quedarse mirando mucho.
Más adelante estaba Lena, iba prácticamente corriendo, cuando de repente salió corriendo de verdad.

Andrei estaba a varios metros ya entregando sus papeles y entrando por la puerta para embarcar, a su lado iba un chico con el cabello pintado de verde.

Yulia tuvo que acelerar el paso al ver que Lena estaba discutiendo con el portero para que la dejara pasar, pero en ese instante se tropezó con una chica rubia.

-Disculpe…

-¿Eres Yulia Vólkova?-preguntó la chica, sorprendida, pero aún dudosa.

-Ehhh… no, no soy ella, me le parezco, pero no soy. Disculpa por tropezarte… -mintió, mirando a su vez que Lena seguía discutiendo con el hombre. Siguió caminando rápido y se quedó a pocos metros de la pelirroja, viendo que enseguida se iba a una taquilla para comprarse un pasaje.

No había llevado sus papeles para comprar uno ella también, así que tendría que burlar al portero y colarse en el avión. Escuchó a Lena discutir también porque el vuelo en el que iba Andrei ya había salido y tendría que esperar 1 hora para que llegara el siguiente.

Aún no sabía cómo era que nadie se había percatado de su presencia ahí, sólo había notado a varias personas que se le habían quedado mirando, curiosas y dudosas de si era ella quien pensaban que era, pero jamás se acercaron a averiguarlo. Lo agradeció internamente.

Todo el tiempo estuvo con la cabeza gacha y vigilando a la pelirroja, quien seguía caminando de un lado a otro, mirando una y otra vez el tablero de horarios de llegadas y salidas de los vuelo, mientras hablaba por su celular.

Nunca imaginó que colarse en un avión fuera tan fácil o quizá fuera solo un golpe de suerte, pero sabía que apenas entrara al avión ya sería un poco más difícil que Lena no la descubriera y ni hablar si alguien más la reconocía.

Dio un rápido vistazo por toda la cabina y notó a Lena viendo por la ventana y con un semblante de preocupación, a su lado iba un hombre de cabello oscuro y ojos marrones que la miraba interesado.

Miró de nuevo alrededor y vio un asiento vacío casi al final en la misma fila en el que iba Lena, dos puestos más atrás en el que no había nadie. Aprovechó el instante en el que la pelirroja estaba distraída mirando por la ventanilla para pasar y colocarse en el asiento.

-Eres Elena Katina, ¿Cierto?

La pelirroja volteó para ver al hombre a su lado, sonreía y la miraba, curioso. Lena asintió.

-Sí-musitó, levemente-¿Cómo sabes?-preguntó, dudosa.

-¿No me reconoces?-preguntó, soltando una risita. Lena frunció el ceño.

-Sinceramente… no-negó Lena, frunciendo los labios.

-Estudiamos juntos en el instituto, soy el chico bajito y de lentes con el que se metía medio mundo… me sentaba dos puestos detrás de ti en inglés…

-¡¿Alan Larson?!-chilló Lena, abriendo los ojos como platos. El chico sonrió aún más y asintió-Pero… pero tú… tú no…

-Sí, causo esa impresión las pocas veces que me he encontrado con gente del instituto. Allá era el chico que sacaba buenas notas, el nerd… ahora parece que me toman más en serio sin esos lentes gigantescos-explicó él, riéndose.

-Es que estás… diferente…

-Bah, soy el mismo chico de siempre, sólo que remasterizado, con nueva imagen… me tuve que quitar los lentes y ponerme los de contacto, quitarme los aparatos esos que… pff horribles y bueno… más nada…

-Estás más alto, también-afirmó Lena, sorprendida.

-¿Te parece? Yo me siento igual-respondió él, encogiéndose de hombros, miró de nuevo a la pelirroja y sonrió-Pero tú, tú sí que estás hot, demasiado hot… más hot de lo que recuerdo…

Lena enrojeció y miró hacia otro lado, mientras asentía brevemente.

-Aunque no me fijaba en eso, sino en tu inteligencia que me encantaba, porque todas las demás chicas eran demasiado huecas y superficiales, en cambio tú… tú eras además de hermosa e inteligente, increíblemente buena gente. Eres la única que se atrevió a juntarse conmigo en equipo para hacer trabajos.

-¿Todavía recuerdas eso?-preguntó Lena, contrariada.

-Lena… ¿No me estás escuchando? Fuiste la única chica linda que se atrevió a trabajar conmigo. Eso es para recordarlo siempre, además que todos los chicos me envidiaban, pero no era eso lo que me importaba… Me gustaba tu inteligencia y que parecíamos congeniar muy bien en los proyectos, tenías buenas ideas y eso me agradaba… Aún me agrada.

-Vaya… a mí también me parecías bastante listo, pero muy…

-¡Dilo!-apremió Alan, riéndose-¡Muy nerd!

-Nah, en realidad iba a decir tímido-dijo Lena, sonriendo.

-Eso también… -admitió Alan.

-¿En qué trabajas?-preguntó Lena, interesada.

-Relaciones Públicas… Sí, no era muy de mi estilo durante el instituto, pero te aseguro que me gusta-explicó.

-¿Dónde?

-Desempleado, lamentablemente. Me despidieron de Procter & Gamble por reducción de personal y yo fui uno de los “suertudos” que salió “premiado”. Ahora mismo voy a Londres para ver si consigo empleo por allá.

Lena se quedó mirándolo, pensativa, sintiéndose mal por él y luego miró por la ventana. Ya debían estar llegando.

-Oye Lena, lamento mucho lo de tus padres. Me sorprendió muchísimo cuando me enteré, hubiera querido llamarte, pero no sabía tu teléfono ni nada y yo…

-No te preocupes-murmuró Lena, sonriendo tranquilizadoramente.

-¿Y cómo están tus hermanos?

-Están bien todos… pero ahora estoy siguiendo a Andrei, porque se molestó conmigo y se fue de la casa y...

-Todo un lío-completó Alan.

-Sí, exactamente.

Durante varios minutos estuvieron hablando sobre sus trabajos y sobre algunas anécdotas durante el instituto en las que Lena al recordar se reía.

Yulia seguía oculta dos asientos más atrás, por suerte ninguna azafata había ido a preguntarle si deseaba algo de beber, como siempre hacían cuando la veían viajar. Todo el tiempo estuvo vigilando la conversación de Lena con el tal Alan y no podía evitar sentir que quería pegarle una patada cuando le decía cosas bonitas a Lena. No era que fuera mentira lo que decía, pero es que sentía que ella era la única que tenía el derecho de decirle eso, además que ella era SU Lena, suya y de nadie más y ni siquiera Nadie Más podía mirarla, porque Nadie Más se metería en problemas con ella.

Finalmente el viaje estaba comenzando a despegar y por las cornetas, el Piloto avisó que mantuvieran sus cinturones bien puestos. Cuando todo estuvo en orden, después de 20 minutos, comenzó los pocos pasajeros que iban, a desembarcar.

Lena aún no se levantaba, parecía que esperaba a que todos estuvieran fuera para ella poder salir, al igual que el tal Alan, así que decidió esperar unos segundos.

Al salir Lena y Alan, iban hablando animadamente de algo que no lograba escuchar, salió sigilosamente del avión y justo cuando pasó al lado de lo que llevaría a la cabina del piloto, la azafata pareció reconocerla, pero no dijo nada.

Lena y su amigo caminaban muy estresantemente rápido y tenía que casi correr para seguirles el paso.

-Sabes que… Alan, tengo una sensación como si nos estuvieran siguiendo… -comentó Lena, sin atreverse a voltear a mirar.

-¿Quieres que voltee y mire a ver si… ?

-No, no lo hagas, déjame intentarlo yo, tú actúa normal como si vinieras hablando conmigo-dijo Lena, mirando al frente.

-Estoy hablando contigo-le recordó Alan, sonriendo y alzando una ceja.

-Exactamente, sigue así y no pares, háblame de cualquier cosa-pidió, mientras intentaba seguir caminando lo más normal que podía.

-Hmm, a ver… Me enteré que estás de novia con el pesado de Mikhail Astrov, ese que siempre me tomaba de los tobillos y me ponía de cabeza para tirarme a la basura-comentó él, casualmente.

-Ehh… sí, digo no, ya no… terminamos hace 2 ó 3 días… ya voy a voltear, sigue caminando…

-No, ni loco, si es un loco pervertido y asexuado que te quiere secuestrar o algo, me quedaré aquí para caerle a gol…

-¡YULIA! ¡¿Qué demonios haces aquí?!

Alan volteó al darse cuenta que Lena ya había volteado y ahora se había quedado mirando a…

-¡Demonios! ¡Es Yulia Vólkova!-exclamó Alan, abriendo muchísimo los ojos.

La morena miró alrededor y notó que varias personas se les quedaban mirando. Se acercó rápidamente a Lena y tomándola por el brazo, la sacó de ahí hacia la calle.

-¡Eyy! ¡No me dejen!-gritó Alan, corriendo tras de ellas para alcanzarlas.

Al llegar afuera había varias personas con cartelitos que ponían los nombres de los que iban a recoger y miles que iban y venían muy en sus asuntos. Yulia se detuvo en una esquina y Lena hizo lo mismo, mirándola retadoramente.

-¡¿Qué crees que haces aquí?! ¡Te dije que te quedaras! ¡Te pudiste meter en problemas por no tener los documentos para viajar!-le reprochó la pelirroja, sintiéndose molesta.

-¡Para que lo sepas sí que tengo los documentos!-mintió Yulia, deliberadamente. Lena la miró frunciendo el ceño, sin creerle una palabra.

-Muéstramelos-exigió Lena, entrecerrando los ojos.

-Están en mi casa-respondió Yulia, alzando las cejas.

-¡Dijiste que sí los tenías!-protestó

-¡Y sí los tengo, pero no aquí!

Lena bufó e intentó respirar profundo y recuperar la calma, en ese momento llegó corriendo Alan, quien al verlas a las dos, sonrió. Yulia le lanzó una mirada como si viera un chicle pegado a su zapato.

-No tengo tiempo para tus bromas, Yulia, ni mucho menos para discutir. Necesito ver y hablar con Andrei, ahora mismo-le espetó Lena, molesta.

-Yo también quiero hablar con él. Estamos juntas en esto, ¿Lo recuerdas? ¡Por mi culpa estamos aquí en Londres buscándolo!-vociferó Yulia, sintiéndose mal.

-¿Puedo ayudar?-preguntó Alan, mirando a Yulia y luego a Lena.

-No creo que puedas, Al…

-¿Tú quién eres? ¿Por qué nos sigues? ¿No tienes algo que hacer o… ?

-¡Yulia! ¡Por favor! ¿Qué te pasa?-la retó Lena, sorprendida por el comportamiento de la morena.

-No, Lena, tranquila. Tiene derecho a preguntar-dijo Alan, sonriendo, despreocupadamente. Miró a Yulia y le tendió la mano-Alan Larson, mucho gusto conocerla, Señorita Vólkova. Nunca imaginé que en persona fuera más hermosa todavía.

Yulia se le quedó mirando y finalmente le dio la mano.

-Sí, bueno, ya sabes quién soy. Gracias y disculpa por cómo te traté-respondió.

-No se preocupe, entiendo que quiera recelar de mí si no me ha visto nunca y de pronto llego de la nada a interrumpirlas-dijo Alan.

-Ya vengo, voy a llamar a los chicos a ver si me pueden pasar el número de teléfono del amigo de Andrei -dijo Lena, alejándose unos metros para hablar por celular.

Yulia y Alan se quedaron ahí, viendo a Lena hablar por el celular, mientras esperaban.

-¿No te parece que Lena es la más linda criatura que ha pisado la tierra alguna vez?-comentó Alan, observando a Lena con una sonrisa.

-¡¿Qué… ?

-Tú pareces ser su mejor amiga-interrumpió Alan, sonriendo.

-Soy SU Demasiada Increíblemente Mejor Amiga-respondió Yulia, golpeando cada palabra. Quería decir que era su novia, pero sabía que eso era tomarse atribuciones cuando ni siquiera habían concretado lo que eran.

-Wow, eso es bastante, ya quisiera tener yo ese grado de amistad con Lena-dijo Alan, sin sospechar a qué exactamente se refería Yulia. La morena ya iba a contestarle que se fuera a la **** de un modo sutil, pero en ese momento se acercó Lena.

-Ya sé dónde se están quedando. Hablé con Nikolai y me pasó el número de celular del chico de cabello verde que iba con él-dijo, en un tono

-¿Cómo lo sabes?-preguntó Yulia

-Porque he llamado a este chico… Jim, se llama, y le he pedido que me diga dónde se encuentran, porque necesito hablar con Andrei sobre algo familiar y que no le dijera nada de que iba hacia allá. Al parecer no le ha dicho a Jim el porqué de sus repentinas ganas de viajar hasta acá-explicó, guardando el celular.

-Entonces, vámonos-dijo Yulia.

-Elena…

-Alan, disculpa, me tengo que ir, pero… -se detuvo Lena, pensativa y luego sacó de su bolso un papel y un lápiz-Este es mi número de teléfono de mi casa y el de mi celular… -dijo escribiendo. Yulia la miró incrédula-Es por si no consigues trabajo aquí en Londres, entonces me llames para ver si entras a donde trabajo yo-dijo, tendiéndole el papel. Alan lo agarró y sonrió.

-Muchas gracias, Lena-agradeció Alan, guardándose el papel en el bolsillo.

-Nos tenemos que ir, Lena…

-Sí, ya vamos… oye, Alan y… no seas tímido ¿Está bien? Si lo necesitas, llámame, siempre estamos necesitando gente como tú en la empresa-dijo la pelirroja.

-Gracias, lo tendré presente. Bueno, yo también me voy, porque se me hace tarde. Encantado de volver a verte, Lena y… mucho gusto conocerte, Yulia-dijo Alan, agarrando su maleta.

-Hasta luego-se despidió Lena.

Lo vieron alejarse y apenas ya estuvo lo suficientemente lejos, Yulia tomó por el brazo a Lena para obligarla a mirarla.

-¿Qué se supone que fue eso?-le reclamó, enojada.

-¿Eso qué?-preguntó Lena, confundida.

-Eso… darle tu número a un desconocido-farfulló la morena.

-Lo conozco desde el instituto y es un buen tipo.

-También decías eso de Mikhail.

-¿Podrías, por favor, dejar de recordarme lo estúpida y ciega que fui? Ya es suficiente. No puede ser que creas que todos los hombres son iguales a Mikhail, por favor, Yulia, tranquilízate. Vamos, tenemos que irnos.

La había fastidiado, sabía que la había fastidiado y quería pedirle disculpas, pero iba tan rápido que apenas podía seguirle el paso. Se detuvo frente a un taxi y pidió que la llevaran al Hotel Four Seasons, de inmediato.
Durante el camino, Lena estuvo callada, iba con el codo sosteniendo su cabeza por el mentón y viendo por la ventana. Yulia la miró de reojo y sin poder resistirse más, le tomó la mano.

-Lena, por favor, discúlpame. No fue mi intención echarte en cara lo de Mikhail y no es que piense que Alan sea igual a él, mucho menos todos los hombres… es que sentí celos-explicó, tímidamente.

-Sólo somos amigos, lo veo igual que como a Vlad-dijo Lena, muy seria.

-Lo sé, por eso te pido disculpas-susurró la morena.

-Tranquila, está bien.

A pesar de que le había dicho eso, sabía que se sentía mal y sabía también que era por lo de Andrei. Cuando bajaron frente al Hotel, le pagaron al taxista y entraron a la edificación. Apenas pusieron un pie ahí, les salieron al paso varios chicos que querían llevar su equipaje, pero cuando Lena les dijo que no llevaban nada y que sólo requerían una información, desistieron.

-Buenas tardes, Señorita Katina y Señorita Vólkova, ¿Necesitan una habitación?-preguntó un hombre, vestido elegantemente.

-Buenas, no se preocupe, ya yo sé a donde tengo que ir-le respondió Lena, sonriendo levemente-Mi hermano que está aquí hospedado me está esperando-mintió

-Adelante, entonces. Y sean Bienvenidas las dos-dijo el hombre, haciendo una reverencia.

-Gracias-respondieron Yulia y Lena a la vez.

Caminaron hacia los ascensores y esperaron para subir en uno. Yulia notó que Lena estaba nerviosa y angustiada, porque a cada rato miraba el reloj. Un ascensor llegó y entraron una vez que se desocupó, marcando el piso 7.

-¿Cuál es el número de habitación?-preguntó Yulia, mirando a Lena, fijamente.

-714

-¿Qué te pasa?

Lena la miró como si de pronto Yulia fuera una desconocida y el ascensor se abrió. Volvió a mirar a Yulia y luego salió sin contestarle.

No les llevó mucho tiempo encontrar la habitación. Así que Lena tocó.

Pasaron alrededor de 2 minutos antes que escucharan que se acercaban unos pasos y la puerta se abría.

Andrei al verlas rodó los ojos y frunció el ceño, sintiendo unas ganas inmensas de golpear algo.

-Necesito que hablemos-dijo Lena, en tono serio.

-¡¿Para qué?! ¡¿Para reírte de mí?! ¿Vinieron expresamente acá para seguirse burlando del ‘Oh pobre idiota de Andrei’?-preguntó él, enojado.

-Quiero explicarte lo que…

-¡**** sea! ¡¿Qué me vas a explicar?!-gritó el pelirrojo, mirando a Yulia-¡¿Cómo me mintieron?! ¡¡Todo este tiempo estuve como un pendejo idiota detrás de ti!! ¿Para qué? ¡Pensé que eras diferente! ¡No quiero escuchar sus excusas! ¡Estoy hasta la **** de que se burlen de mí!

-Andrei, las cosas no son…

El pelirrojo miró a Lena con los ojos rojos de la rabia, parecía que había estado llorando y eso le partió el alma, no le gustaba ver sufrir a ninguno de sus hermanos, menos si era por su culpa. Él se acercó y la apuntó con el dedo.

-No pensé esto de ti, Lena. Te burlaste todo el tiempo, me viste la cara, pero ya no más, ¿Comprendes? ¡Me mataste! ¡Me heriste! ¡Pensé que ibas de frente! ¡Te ofendes porque Mikhail te ha engañado y tú también lo hiciste! ¡No tienes moral! ¡ERES UNA BASURA!

-¡Te has pasado esta vez, Andrei!-le espetó Yulia, incrédula. Sentía su corazón latirle desenfrenadamente.

-Por favor, vamos a hablar…

-¡No! ¡Me traicionaste! ¡Creí que eras mi hermana, **** sea! ¡Sabías que me gustaba Yulia porque te lo dije miles de veces y aun así seguiste clavándome el puñal por la espalda!-rugió, furioso.

-Tienes razón, yo no debí, pero es que…

-¡¿Qué?! ¡¿Me vas a decir que te enamoraste de Yulia?! ¡¿Es eso?!-

Lena suspiró y bajó la mirada y no contestó. Todo lo que le decía Andrei era cierto y se merecía todo lo que le decía. El pelirrojo miró a Lena y abrió la boca, incrédulo.

-¡Esto es increíble! ¡Te enamoraste y no me lo dijiste! ¡Yo me voy! ¡No me molestes más! ¡Déjenme en paz!-gritó, perdiendo la paciencia, entró a la habitación de nuevo, con Yulia siguiéndolo.

-¡No puedes ser tan injusto con tu hermana! ¡Ella te lo quería decir, pero no hallaba el momento!

Andrei se acercó al gigantesco clóset y sacó la maleta que había traído. Le dejó una nota a Jim que había salido un momento y pasó de largo sin ver a Yulia, quien aún le seguía.

-¡Por favor, escúchame! ¡Yo te quiero! ¡Sabes que siempre te dije que no podía estar contigo! ¡Te repetí miles de veces que me gustaba otra persona y nunca me escuchaste!-gritaba, desesperada. Andrei volteó y encaró a Yulia.

-Pensé que te gustaba aunque sea un poquito, pero que no querías aceptarlo, por eso insistí. Debiste haberme dicho desde un principio que querías a Lena y no mentirme de esta manera todo el tiempo-repuso con un tono de voz amargo y enfadado-Vete de mí vista ahora, no quiero verte. Ándate con tu querida Elena.

-Te voy a seguir hasta que me escuches

-¡Te dije que me dejaras en paz!

Andrei salió de la habitación, pasando por al lado de Lena para ir al ascensor que ya lo estaba esperando y entró. Lena y Yulia lo siguieron corriendo, pero el mismo se cerró y la pelirroja gruñó de rabia. Bajó las escaleras a toda velocidad, saltándose los escalones. Al llegar, Andrei ya había entregado su llave en recepción y se estaba marchando a paso veloz y enojado.

-¡ANDREEEIII!-lo llamó-¡Andrei! ¡Por favor, detente!

El pelirrojo seguía caminando sin detenerse y salió del hotel, sin mirar atrás. Se sentía molesto, frustrado, lleno de rabia, ira e impotencia, quería que lo dejaran en paz, quería que dejaran de molestarlo, pero parecía que no se cansarían nunca. Lena iba detrás de él, corriendo para intentar alcanzarlo. Yulia había llegado corriendo, casi sin aliento, y estaba acercándose a Lena. La gente iba por la calle, viendo y reconociéndola, pero no le importaba en lo más mínimo.

-¡Andrei!

-¡¿QUÉ?!-rugió, deteniéndose de pronto-¡Deja de perseguirme!

-¡Detente un momento, por favor!-exigió Lena

Andrei volteó en la esquina y Lena corrió para detenerlo, cuando lo logró, lo tomó por el brazo, pero él se apartó con brusquedad y la miró con rabia.

-Andrei, por favor…

-No.Me.Molestes.Más.

Volteó para cruzar la calle, pero con la bronca que cargaba encima no se fijó de mirar a ambos lados y en ese instante que llegó Yulia al lado de Lena, en ese instante vio venir el auto hacia él.

-¡¡ANDREEEIII!!

No lo pensó, no pudo. Salió corriendo hacia él y lo apartó de un empujón, escuchando a la vez unos cornetazos y luego mirando al frente para darse cuenta por un breve segundo que ya no veía nada.

Capítulo 31: Lejos estamos mejor.

No sabía cuánto tiempo había pasado, simplemente de un momento a otro escuchó los gritos a su alrededor, ensordeciéndola, aunque por instantes bajaba la frecuencia y parecía que se escuchaban a través del agua y no lograba captar lo que decían.

Sintió que le agarraban la cabeza y luego alguien más le tomaba las manos, mientras le decían algo que no comprendía.

De pronto fue como si le asestaran un martillazo en el hombro y el dolor se extendiera desde ahí hasta el cráneo, provocándole una punzada tan espantosa que tuvo que abrir los ojos y gritar.

-¡Ayyy! ¡Noo! ¡No me toques ahí! ¡Eso duele!

-¡Lena! ¡Lena, estás bien!-gritó Yulia, quien estaba a su lado arrodillada.

-Sí, sí, estoy bien, sólo me duele la cabeza y el hombro-respondió, intentando levantarse, pero enseguida alguien la obligó a recostarse de nuevo, volteó y vio que era Andrei.

-¡Andrei! ¡Estás bien! ¡No te pasó nada!-chilló la pelirroja, sintiéndose aliviada.

-Por supuesto que no me pasó nada, ¡¿En qué demonios estabas pensando?! ¡¿Estás demente?!-le reclamó Andrei, molesto y levantándose de ahí.

-¡Espera, Andrei! ¡Necesito hablar con… ¡Ayyy! ¡Suélteme! ¡¿Qué hace?-protestó Lena, sintiendo dolor en el hombro cuando un joven la obligó a acostarse nuevamente.

-Señorita Katina, tenemos que llevarla al hospital, puede estar herida…

-¡¿Hospital?! ¡Noo! ¡De ninguna manera! ¡No vine a Londres para entrar en un hospital!-rezongó la pelirroja, volviendo a hacer un esfuerzo para levantarse, pero la mano de Yulia la detuvo y vio que la morena la miraba con preocupación e intensidad.

-¿Segura que estás bien?-preguntó, alzando una mano para acariciar su mejilla.

-Sí, estoy bien-aseguró, levantándose.

Fue en ese momento cuando se dio cuenta del montón de gente que había alrededor y que el auto que iba a atropellar a Andrei estaba detenido justo a su lado. También había una ambulancia y varios paramédicos con una camilla.

-Señorita…

Lena volteó y se encontró con un hombre de cabello negro, ojos cafés y una barba de varios días la miraba, angustiado.

-¿Sí?-preguntó Lena, confundida.

-Discúlpeme, en serio no vi al chico y luego usted lo apartó y no me dio tiempo de frenar…

-No se preocupe, todo está bien-lo tranquilizó, sonriéndole brevemente.

Intentó dar unos pasos, pero parecía que aún no recuperaba el equilibrio del todo y por eso se encontró sostenida de la cintura por Yulia, cuando casi se cae.

-No me parece que estés tan bien-susurró Yulia, pero Lena se separó y bajó la mirada.

-Te dije que sí lo estoy-respondió, seriamente y con la voz repentinamente seca.

Se apartó de la multitud de espectadores y caminó buscando a su hermano, a quien encontró alejado, cerca de una ambulancia y mirándola molesto. Se acercó a él con timidez

-No debiste hacerlo-murmuró Andrei, pesadamente y sin mirarla.

-No iba a dejar que ese auto te pasara por encima-respondió Lena.

-¡Te pudiste haber matado!-le espetó Andrei, de forma brusca.

-Mejor yo que tú.

-Que me hayas salvado no cambia lo que pienso de ti. ¿Sabes lo que se siente ser traicionado por alguien a quien creías incapaz de hacerlo?

-No quise hacerlo…

-Pero lo hiciste y eso no te lo voy a perdonar-susurró Andrei, con tono peligroso y acercándose a Lena-Ahora ya entiendo todo… esas miraditas, esa complicidad entre ustedes… ya entiendo por qué tu supuesta preocupación porque yo tuviera algo con ella. ¿Te divertiste? Excelente, ahora sólo no me jodas. Finge que no existo. Sabes que se te da bien. Vete con Yulia.

-Sabes que no…

-¡Se te daba cómodo hasta ésta mañana! ¡No me mientas más! ¡Va Fa Napoli!

Andrei dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección opuesta, pero Lena lo detuvo de nuevo.

-¿A dónde vas?-preguntó, bajando la mirada.

-A casa, pero sólo a recoger mis cosas y me voy, quiero tenerte lo más lejos posible de mi vista, porque si no te juro que te meto el dedo en el ojo.

-Y yo te juro que no quería hacerte daño, miles de veces intenté no sentir…

-Cállate la boca, no quiero escucharte más.

Por fin Andrei se marchó por la transitada calle y Lena se quedó mirando la espalda de su hermano hasta que lo vio pedir un taxi y largarse de ahí, sin mirarla siquiera.

Un frío congelante la traspasó en la mente, se sentía atrapada por sus propios pensamientos y no sabía con exactitud, cuál actitud tomar a partir de ahora. Sólo tenía una cosa segura.

Volteó para volver al hotel, no quería devolverse a Moscú e imponerle por la fuerza su presencia a Andrei, por ahora, si eso era lo que quería.

Ya estaba llegando al hotel, cuando sintió que Yulia llegaba corriendo a su lado y entraba junto a ella sin decir ni una palabra.

Iba a pedir una habitación, pero luego recordó un detalle y volteó para encarar a la morena.

-¿Cómo te vas a devolver a Moscú?-preguntó, sin atreverse a mirarla fijamente.

-Me voy a quedar aquí. Voy a llamar a mi tío para que se venga apenas pueda y me traiga mis documentos para poder devolverme-respondió Yulia, con voz monótona.

-Oh, bien… Entonces, pediré una habitación para 2-dijo Lena, volteándose para ir a la recepción.

-¿Para 2?-preguntó Yulia, confundida.

-No pienso gastar en 2 habitaciones si podemos dormir en una sola. Aunque si tú quieres pagar la tuya propia…

-No… no, está bien.

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La noche jamás se le había hecho tan larga, ni siquiera como cuando había besado por primera vez a Yulia y pasó la noche entera sin pegar un ojo. Eran ya las 3 de la mañana y seguía con la vista pegada al techo, así que salió de la cama y fue a la sala, donde para su sorpresa se encontró con Yulia, quien estaba enfrente de la gran ventana que daba una estupenda vista de la ciudad de Londres.

Por un brevísimo instante quiso devolverse a su cama y dejarla tranquila, pero al parecer se había dado cuenta de su presencia y al voltear, le sonrió levemente. Se acercó a la ventana, poniéndose a su lado y apoyó los brazos en el borde, sintiendo el aire helado que había en ese momento y a la vez la sensación del calor que emanaba del cuerpo de Yulia.

-¿No puedes dormir?-preguntó Lena, mirando hacia el frente.

-No-murmuró Yulia, brevemente-y al parecer tú tampoco-agregó, mirándola.

-Todo esto de Andrei odiándome… todo esto que ha pasado, me ha dejado pensando… Realmente lo lastimé mucho y no quiero… seguir haciéndolo. Tal vez hubiera sido mejor si ese auto me…

-¡Ni siquiera lo pienses!-la interrumpió Yulia, ferozmente y mirándola angustiada-No podría vivir sin ti.

-Yo tampoco puedo vivir sin ti… -susurró la pelirroja, sintiendo un nudo en la garganta-Pero a veces… a veces hay que… detener las cosas ¿Entiendes? más cuando… hay daños colaterales y no se puede seguir… por ahora.

Yulia tragó con fuerza y quiso llorar ahí mismo, pero no quería dificultarle más todo a Lena, quien la miraba casi traspasándola, casi como si intentara leer sus pensamientos.

-Te he complicado la vida desde que llegué-dijo Yulia, mientras apartaba la mirada de la pelirroja. Lena se acercó un poco a la morena y tomándola por el mentón, la obligó a mirarla. Acarició levemente con el dorso de la mano su mejilla y luego se acercó más para juntar su frente con la de Yulia, cerrando los ojos.

-No, has revivido en mí esta manera de amar tan intensa, que nunca creí sentirla de nuevo… -susurró, sin dejar de tocar su rostro-A pesar de todo y lo que pase de ahora en adelante, no dejaré de sentir esto que siento cuando te tengo tan cerca, lo que siento cuando te tengo lejos… lo que siento ahora mismo… -abrió los ojos y vio que Yulia había hecho lo mismo. Miró sus labios y con el dedo índice acarició su mentón.-Nunca dejaré de amarte.

Yulia se estaba muriendo por partirle la boca de un beso, pero sabía que eso era complicarle más el asunto, aunque igualmente sabía que la pelirroja pensaba lo mismo y se estaba aguantando demasiado. Así que Lena la tomó por el cuello y se apartó con mucho cuidado.

-Lena…

Realmente estaba luchando por no hacerlo…

-Tienes que tratar de dormir ahora-susurró Lena

… Pero no pudo. Esta vez quien la tomó por el cuello fue Yulia para solamente presionar sus labios contra los de Lena y seguidamente moverlos con lentitud, casi con miedo, siendo únicamente roces, sólo tocándolos, sintiéndolos, para recordar ese beso junto con los anteriores y los que no vendrán por un largo tiempo.

Lena se apartó, negando con la cabeza, a la vez que tomó aire como si de pronto le hubiera sido insuficiente y la abrazó, sintiendo que no podía respirar bien.

-Lo siento-murmuró Yulia-Ha sido totalmente mi culpa.

-Esto ya es demasiado difícil, por favor, no vuelvas a hacerlo-susurró-Por lo que más quieras…

-Eres tú.

-Yulia, por favor, no…

-Ya, perdóname, mejor me voy a dormir…

Yulia rápidamente se volvió y caminó hacia su cama. Lena, una vez más, volvió a sentirse una basura por enésima vez consecutiva en ese día.

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:34 pm

Capítulo 32: Yo… aún

Había regresado a Moscú y apenas había puesto el pie en la casa, sus hermanos salieron corriendo para ver si estaba bien, porque al parecer, la noticia de que la habían atropellado en Londres por salvar a Andrei, había salido en la prensa sensacionalista, sobre todo porque Yulia había estado ahí y eso les daba más de qué hablar.

Luego que les calmó diciéndoles que estaba perfectamente bien físicamente, pudo enterarse que Andrei apenas había llegado a la casa, recogió sus cosas y se marchó. No había querido decir dónde se quedaría, pero luego Vladimir lo había llamado y Andrei le terminó diciendo que se estaba quedando en el apartamento que habían comprado sus padres hacía mucho tiempo.

La vuelta a la oficina el lunes, le había sido lo más difícil. No tenía muchas ganas de ir, pero sabía que tendría que lidiar con varias reuniones a las que no había podido asistir y eso la hacía sentir como una irresponsable. A veces se quedaba pensando en lo que estaría haciendo Yulia, “Debe estar en el estudio de grabación” se repetía a cada momento. Habían acordado seguir siendo amigas, pero intentaba no llamarla siempre, mandarle mensajes, ni nada para evitar hacer las cosas más pesadas y difíciles. Tenía que cumplir su palabra, por mucho que le estuviera costando.

La puerta se abrió de golpe, dejando paso a Mikhail y luego a su asistente, quien venía persiguiéndolo.

-¡Señorita Katina, yo le advertí al señor que usted estaba ocupada, pero no me hizo caso! ¿Quiere que llame a Seguridad?

-Está bien, no se preocupe, por ahora no llame a nadie a menos que yo se lo pida. Puede salir-le respondió Lena, con voz monótona y terminando de redactar un proyecto.

La mujer salió y cerró la puerta tras de sí. Lena siguió escribiendo lo que faltaba, sin inmutarse ni un poco y esperó que Mikhail hablara.

-Lena, necesito hablar contigo. Quisiera que me dieras una oportunidad de explicarme-dijo Mikhail, mirándola fijamente.

-Tienes 2 minutos a partir de este momento para decir lo que tengas que decir-le espetó la pelirroja, sin apartar la mirada del monitor ni un segundo.

-Bien, yo sí te engañé, pero lo que pasó es que ella no quería aceptar el caso en contra de Adam, porque yo no le hacía caso. Ella sabía que yo te amaba y te amo, por eso me dijo que aceptaría si yo salía un par de veces con ella… pero te juro, Lena, te juro que te amo, nunca antes había amado como te amo a ti y estos días sin ti han sido totalmente miserables, porque te extraño como nunca y no quisiera que esto acabara así después de 2 años juntos.

Lena seguía mirando a la pantalla, mientras seguía escribiendo y luego de percatarse que el molesto zumbido de Mikhail había terminado, miró su reloj y suspiró.

-Bien, puedes irte-dijo ella, tranquilamente.

-¡¿Qué?!-gritó Mikhail, incrédulo

-Dije 2 minutos, pero fui lo suficientemente buena y te alargué hasta los 3-explicó Lena.

-¡¿No me vas a decir nada?!-preguntó

-¿Qué quieres que te diga?-inquirió Lena, sin prestarle mucha atención.

-¿Me crees?

Lena bufó, sonriendo sarcásticamente.

-No, realmente-respondió ella.

-¡¿Por qué no?! ¡Es la verdad, Lena!-exclamó Mikhail, desesperado.

-Por favor, Mikhail, no me sigas creyendo estúpida, No lo soy. Si sigues…

-¡Tienes que creerme!-protestó, levantándose de golpe y tirando la silla en el proceso-¡**** sea, estoy enamorado de ti!

-Basta, Mikhail. Es suficiente. Te di la oportunidad de explicarme, aunque no te la merecías. Si no sales de inmediato de mi oficina llamaré a Seguridad-advirtió Lena, molestándose.

-Es por Yulia, ¿Verdad? Estás con ella ahora… Con razón en esa **** foto del periódico sale ella acariciándote el rostro…

-¿Qué? ¡Ay por favor, Mikhail! Vete, me tienes harta. Además es mi problema con quien salgo o dejo de salir. ¡Es mi vida!-contestó Lena, bruscamente.

-¡Entonces aceptas que tienes algo con ella!-exclamó Mikhail, acercándose peligrosamente.

-¡No! ¡No estoy saliendo con ella ni con nadie!-le espetó, enrojeciendo de la rabia-¡No sé ni para qué te digo eso! ¡Si no eres nadie en mi vida!

Molesto como estaba, Mikhail tomó un vaso de vidrio que estaba en el escritorio y lanzándolo, lo estrelló contra la pared. Lena se apartó de un salto, asustada y Mikhail se acercó aún más, casi traspasándola con la mirada. En ese instante, sonó el celular de Lena y cuando quiso contestarlo, Mikhail fue más rápido y lo agarró.

-¡Suéltalo, Mikhail!-chilló Lena, intentando arrancárselo de la mano, pero él ya lo había contestado.

-¿Sí?-preguntó con una voz tranquila, mientras Lena seguía intentando quitarle el aparato-¡Ah eres tú! ¿Qué haces, Yulia? ¿Cómo te trata la vida?...-Lena abrió los ojos desmesuradamente e intentó pegarle en el ojo a Mikhail, pero él la esquivó con rapidez y cuando intentó gritar para alertar a Yulia, él la detuvo sosteniéndola fuertemente con el brazo libre y le tapó la boca-No, tranquila, estrellita, no te preocupes… No tienes que ponerte así, pareces una demente...Te lo vuelvo a advertir, no sigas rondando a MI pelirroja, si sabes lo que te conviene me harás caso… ¿Lena? Ella está bien, está aquí conmigo… -Mikhail le echó una mirada a la pelirroja, quien intentaba zafarse sin lograrlo-¿Comunicártela? Mmm… déjame pensarlo, ya lo pensé, no quiero… te estoy diciendo que está perfecta… como para partirle la boca… Ah te aviso algo, estrellita, Lena y yo vamos a estar juntos de nuevo, te guste o no, ella es mía y… ¡Ayyy JODER ****! ¡LENA!

Lena había mordido la mano de Mikhail e intentó salir corriendo para avisarle a su asistente, pero él fue más rápido y la detuvo justo en la puerta, tomándola por el brazo y pegándola contra la pared.

-Buen intento, cariño-susurró Mikhail, sonriendo maliciosamente y comenzando a sofocarla poniéndole la mano alrededor del cuello y agarrándole las manos con la otra.

-¿Este… es… el… a-amor… q-que… me… te-tenías?-lo retó Lena, mirándolo con rabia e intentando respirar-Mátame… a-atrévete.

-Te amo, te amo demasiado-murmuró Mikhail, casi rozando sus labios con los de Lena-y por eso es que quiero que te quede claro que si no es conmigo, con nadie vas a estar.

-No te tengo miedo…

Mikhail sonrió y acarició la mejilla de Lena.

-Lo sé, pero realmente deberías…

En ese momento unos golpes en la puerta y los gritos de Vladimir se escucharon.

-¡LENA! ¡Lena, abre la puerta!

Mikhail miró a Lena y ella lo miró a él, sonriendo levemente, tenía los labios un poco morados por la falta de aire, así que la soltó de golpe, pero se acercó de nuevo a ella.

-Si le dices algo a él o a cualquiera de lo que pasó aquí, te juro que te arrepentirás… si sabes a lo que me refiero. Abre la puerta.

Lena miró a sus ojos y enseguida pensó en sus hermanos y Yulia haciendo que su corazón latiera sin ritmo. Abrió la puerta y ahí estaba su amigo, quien enseguida entró a la oficina y vio a Mikhail cómodamente arrellanado en el mueble y finalmente dirigió su mirada a Lena, quien intentaba aparentar tranquilidad.

-Yulia me ha llamado hace unos minutos, muy preocupada y casi al borde del colapso y me ha dicho que tenías problemas con Mikhail-murmuró Vlad, entre dientes a Lena.

-Estoy bien, Vlad, no te preocupes. Mikhail y yo sólo hablábamos-respondió Lena, controlando su voz de una manera sumamente creíble. Mikhail la miraba, sonriendo.

-Yulia dice que escuchó a Mikhail gritarte algo…

-Se ha cortado un poco hace rato con un vaso, por eso gritó-contestó Lena.

Vladimir miró de reojo a Mikhail y luego volvió a mirar a Lena, intentando identificar alguna emoción en su rostro, algo que le diera una pista de que algo andaba mal, pero no pasó nada. Lena tenía la expresión completamente imperturbable. Sabía que ella era experta en esconder sus emociones faciales y por primera vez en muchos meses reconoció a la Lena antes de Yulia. Sí que pasaba algo con ella, pero no lo reconocería delante de Mikhail. Decidió seguirle el juego para evitarle problemas posteriores, pero iba a averiguar lo que pasaba.

-Bueno… Lena, necesito que vengas conmigo, porque debo mostrarte unos documentos que quiero que les des el visto bueno-dijo Vladimir.

-¿Por qué no me los trajiste hasta aquí?-preguntó Lena, confundida.

-Porque aún no los imprimo-mintió él, rápidamente.

Lena suspiró y volteó a mirar a Mikhail, quien con una sonrisa, se levantó del mueble y lanzándole una mirada a la pelirroja de disimulada advertencia, salió de ahí.

No hablaron por unos segundos, en los que Lena volteó para buscar su celular que se hallaba en el suelo. Lo revisó y vio que tenía un mensaje de Yulia.

“Lena, llámame en cuanto puedas, por favor. Necesito escucharte”

Iba a guardar el celular, pero Vladimir la detuvo agarrándola de la mano y tomando su celular, mientras comenzaba a marcar.

-¿Qué haces?-inquirió Lena, confundida.

-Toma-dijo él, devolviéndole el celular-Está repicando. Habla con ella y dile que ya estás bien.

-Pero…

-¡Habla!-la apremió y Lena se puso el celular en el oído.

-¿Lena?-preguntó la voz, ansiosa de Yulia-¿Estás bien?

-Sí, sí estoy bien, Yulia. ¿Pasa algo?-inquirió, mirando a Vlad.

-Mikhail me dijo que…

-Sé lo que te dijo, Yulia y no te preocupes, estoy bien. No le prestes atención a lo que te diga Mikhail… por favor

Había hablado demasiado bruscamente, por eso había agregado el “por favor” al final de la frase para no alarmar a la morena, pero parecía que no había funcionado del todo, porque hubo un breve silencio de parte de ella.

-Bueno, está bien… Nos vemos… hablamos… lo que sea, tengo que colgar, te a… lo siento…

-Yulia…

Colgó. Yulia había colgado y la había tratado de lo peor, después de que la había salvado llamando a Vladimir para que viniera a ver lo que sucedía con Mikhail. Guardó el celular y Vladimir la miró, visiblemente sorprendido por su actitud.

-¿Me vas a decir qué te hizo Mikhail como para que estés así tan… repelente? Trataste mal a Yulia y ella sólo intentaba ayudarte, porque pensó que…

-Mikhail y yo sólo discutimos por lo mismo de siempre y lo de Yulia… luego la llamaré y le pediré disculpas.

Lenar ya iba a salir de la oficina, pero Vlad nuevamente la detuvo, tomándola por la mano para acariciarla levemente.

-Yo te conozco, Lena. Soy tu amigo y creo que ya sabes que puedes confiar en mí-le dijo Vladimir, mirándola fijamente. Lena quería decirle, pero también estaba lo que le había dicho Mikhail. Debía proteger a sus hermanos y a Yulia.

-No pasó nada. Sólo discutimos y eso fue todo, Vlad. No insistas más.

Lena soltó la mano de Vladimir y agarrando sus cosas se fue de la oficina, dejándolo solo.
La cabeza ya le estaba empezando a doler, decidió que no asistiría a la última reunión que quedaba y se iría a la casa, porque se estaba empezando a sentir verdaderamente mal.

Cuando iba a entrar al ascensor, como iba sin fijarse, tropezó con una persona que iba saliendo y casi se cae, pero rápidamente una mano la sostuvo por el brazo y luego la soltó gentilmente. Alzó la vista y se encontró con un par de ojos marrones que la miraban sorprendidos.

-¡Lena! ¡Qué bueno encontrarte precisamente a ti!-saludó Alan, con cara de felicidad.

-Alan... ¿Qué haces aquí?-inquirió Lena, confundida.

-Me dijiste que podía llamarte por si no encontraba trabajo en Londres y como no encontré, decidí venir personalmente en lugar de llamar-explicó él, encogiéndose de hombros

Lena cerró los ojos, intentando serenarse y entender de lo que hablaba Alan, pero el dolor de cabeza estaba incrementándose y se le estaba dificultando concentrarse.

-Lena… Lena, ¿Te sientes bien?

-¿Qué?

-¿Te sientes bien?-repitió Alan, mirándola preocupado-Pareces enferma de pronto, ¿Te quieres sentar?

-No, quiero llegar a mi casa, Alan. Me duele la cabeza demasiado, pero antes, repite lo que me decías-dijo Lena, cruzándose de brazos.

-Creo que mejor te vas a tu casa y después, en otro momento, hablamos, porque te ves algo aturdida… -dijo Alan-¿Necesitas que te acompañe o… ?

-Buenas, buenas… ¿Cómo estamos por aquí?

Lena volteó y vio que era Mikhail, con una sonrisa que pretendía ser simpática. Verlo le produjo nauseas. Alan lo miró, sin inmutarse.

-¿Qué quieres, Mikhail?-preguntó Lena, fastidiada.

-Te vi hablando con este chico y me acerqué para saber con quién hablabas, no lo he visto por la empresa…

-Eso es porque no trabajo aquí. Soy Alan Larson, probablemente me recuerdes del instituto-explicó Alan, seriamente.

-¡¿Alan?! ¡Esto sí que es una sorpresa!-exclamó Mikhail, sorprendido-¿Qué te trae por aquí?

-Vine porque Lena me ofreció trabajo estando en Londres -respondió Alan

-¿En qué trabajas?-preguntó Mikhail

-Relaciones Públicas

-¿Relaciones públicas? Eso es contradictorio para ti…

-Mikhail… -interrumpió Lena, viendo que su Ex estaba empezando a molestar a Alan-Vuélvete a tus asuntos y déjame hablar con Alan a mí, por favor.

Mikhail sonrió y le guiñó un ojo, alejándose a paso lento de ahí. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, Alan miró a Lena y alzó las cejas.

-Sigue siendo el mismo pesado de siempre. Aun no comprendo cómo es que fuiste novia de él-comentó Alan, haciendo una mueca de desagrado. Lena rió.

-¿Trajiste tu curriculum?-preguntó Lena, cambiando de tema.

-Sí, aquí lo tengo-respondió Alan, entregándole una carpeta.

Lena lo hojeó por unos segundos, sorprendiéndose por la experiencia del chico en esa área y luego se lo entregó con una sonrisa.

-Está excelente. Olvídate de los actos protocolares, quedas contratado. Ahora lamentablemente tendrás que hablar con Mikhail, porque él es el que se encarga de todo lo que se refiere a los contratos, el personal y todo eso. Lo encontrarás en el piso 5. Dile que vas de parte mía

-¿Y si no me cree?-preguntó Alan, desconfiado.

-Sí te va a creer-aseguró Lena, con una sonrisa

-Bueno, entonces, gracias por contratarme. Te aseguro que no te vas a arrepentir-murmuró él, feliz.

-Yo sé que no. ¿Cuándo puedes empezar?

-Mañana mismo, si te parece bien.

-Perfecto, entonces… Alan, me tengo que ir, discúlpame en serio-repuso Lena,

-No te preocupes, gracias de nuevo y… descansa de ese dolor de cabeza.

-Sí, claro. Hasta luego.

Hasta luego.

Bajó al estacionamiento, pero antes de entrar al auto agarró su celular y marcó el número. Luego de unos segundos, le respondió.

-Karl… soy Lena… sí… necesito que vengas a mi casa… es por mis hermanos… sí, ellos están bien, pero yo no… en la casa te lo explico… sí, ahí mismo… gracias, te espero… nos vemos.

Colgó y lanzó el celular hacia el asiento trasero. Sería mejor tomar medidas, sólo por si acaso.

------------------------------------------------------

-No sé, Yulia, ¿Qué voy a saber yo? Te dije que intenté que me dijera, pero no quiso y me aseguró que todo estaba bien. No iba a torturarla hasta que soltara todo.

-Sí, bueno, lo siento, pero es que… no entiendo por qué su actitud. Cuando Mikhail me contestó por un momento pensé que la había secuestrado y me asusté.

Yulia había llamado a Vlad para preguntarle por Lena. Se había quedado preocupada por la actitud cortante de la pelirroja y que además no quería decir nada de lo que le había pasado con Mikhail, porque si de algo estaba segura, es que ese tipo le había dicho o hecho algo para que actuara de esa forma.

-Bueno, mientras tanto lo único que puedo hacer es vigilarla y estar con ella constantemente-repuso Vladimir

-Pues no lo estás haciendo muy bien, porque me dijiste que se fue y ahora mismo podría estar Mikhail molestándola-le reprochó Yulia, enojada.

-Lena se fue a su casa. Me ha mandado un mensaje hace unos minutos diciendo que se sentía mal, que le dolía horriblemente la cabeza y que suspendiera la reunión que tenía a las 6-explicó Vlad.

-Entonces voy a ir a verla-soltó Yulia, de pronto preocupada-Gracias, Vlad. Chau.

-Pero, ¡Espera! ¿Tú no estás en grabaciones?-preguntó Vladimir, confundido.

-Sí, pero ya terminé por hoy. Chau, Vlad.

Y sin darle tiempo a responder algo, le colgó. Agarró sus cosas y cuando ya iba a salir, Boris la detuvo por el brazo.

-¿A dónde crees que vas?-preguntó él, ceñudo.

-Lena se siente mal, Boris, necesito verla-contestó Yulia, intentando soltarse, pero el chico la agarró más fuerte.

-No hemos terminado-dijo, molestándose.

-Pues ahora sí.

Yulia se soltó y se fue de ahí. Sabía que luego tendría problemas con Boris, pero no le importaba ahora, sólo quería ver cómo estaba Lena.

Le tomó alrededor de 30 minutos estar enfrente de su casa y notar que su corazón comenzaba a latir sin ritmo por los nervios, aún no comprendía como es que a pesar del tiempo, todavía sentía esos retortijones en el estómago cuando sabía que iba a verla.

Tocó el timbre y enseguida le abrió Nikolai.

-Hola, Yulia. Entra, Lena está en su despacho-dijo el chico, dándole paso para que entrara.

-¿En su despacho? ¿No se sentía mal?-inquirió Yulia, pasando hacia el recibidor.

-Sí, pero como vino Karl, entonces está atendiéndolo ahora-explicó Nikolai, encogiéndose de hombros.

-¿Karl?

-Sí, él tiene una organización de guardaespaldas y Karl era el de mi padre-dijo, tranquilamente.

-¿Para qué necesita Lena un guardaespaldas?-preguntó Yulia, confundida y sintiéndose nerviosa.

-Pffft! Ni idea, a lo mejor no es para ella, sino para alguien de la empresa o quizá sea algo relacionado con la empresa misma. La organización de Karl les suele prestar sus servicios desde hace mucho tiempo-repuso Nikolai-Bueno, te dejo, porque tengo que ir a ver a Andrei al apartamento.

-¿Cómo está él?-

Nikolai suspiró y se rascó la cabeza, frunciendo los labios.

-No te preocupes, Yulia. Se le va a pasar, sólo está molesto y… eventualmente lo va a entender-dijo Niko

-Gracias-murmuró Yulia, sonriendo.

-De nada, bueno, nos vemos

-Hasta luego.

Nikolai salió dejando sola a Yulia, quien no sabía si debía tocar la puerta del despacho o esperar a que Lena saliera. Al final, no tuvo que decidir nada, porque en ese momento la puerta se abrió y de ahí salió Lena junto a un hombre bastante alto, parecido a un basquetbolista.

-… tú me llamas y me dices cuando empiezan a… ¿Yulia?

Lena se detuvo al ver a la morena parada enfrente y viéndola inquisitivamente.

-Hola, Lena-saludó ella, mirando al hombre a su lado. Lena lo notó y enrojeció.

-Ah, Yulia él es Karl, es un amigo de la familia que trabajó para mi papá-dijo Lena, presentando al hombre.

-Mucho gusto, Señorita Vólkova-saludó Karl, con una sonrisa y dándole la mano.

-Mucho gusto, Karl-dijo Yulia, dándole la mano también.

-Bien, gracias, Karl. Ya sabes de lo que hablamos, me llamas-dijo Lena, llevando al hombre a la puerta.

-Claro, hasta luego, Lena. Encantado de conocerla, Señorita Vólkova. Chau.

Cuando Karl se fue, Lena volteó y se le quedó mirando a Yulia, confundida.

-¿Pasa algo?-preguntó, sentándose en el mueble e invitando a Yulia a hacer lo mismo.

-Vine a ver cómo estabas. Vladimir me dijo que te sentías mal-contestó Yulia, mientras estudiaba el rostro de la pelirroja.

-Sí, pero no te preocupes, era sólo un dolor de cabeza-

-Ah.

Se quedaron un rato en silencio, mientras Yulia intentaba buscar una forma de sacarle conversación, pero no la encontraba, así que decidió preguntarle de una sola vez.

-¿Para qué necesitas un guardaespaldas?

-¿Qué?-preguntó Lena, frunciendo el ceño

-Niko me dijo que Karl es un guardaespaldas y que su organización trabaja para ti y la empresa. ¿Ocurrió algo con Mikhail que ahora necesitas los servicios de Karl?

-Para qué lo necesito es mi problema, Yulia. Y ya te dije que entre Mikhail y yo no pasó nada, no sé por qué insistes-replicó Lena, bruscamente.

-Es mi problema también, porque si ese tipo te hizo algo o te amenazó…

-No me hizo nada. Estoy perfectamente bien, además ¿Qué te importa?-replicó Lena, molesta.

-¡Me importa porque te amo! ¡Me duele que no confíes en mí!-chilló Yulia, levantándose de golpe del mueble.

-Yulia, por favor, sabes que no…

-Sé que terminamos… bueno, en realidad no terminamos, porque… ¿Cómo terminar algo que ni siquiera empezó? Si no hay un principio, no hay un final… -interrumpió Yulia, con tristeza-De todas formas eso no hace que sea menos doloroso, ni que deje de preocuparme por ti. Sólo quiero saber por qué me tratas de pronto así…

-¿Así como?

-Como si todo lo que me dijiste en Londres hubiera sido mentira. Para ti parece ser muy fácil fingir que entre nosotros nada existió, pero yo no. No cuando te veo y lo que siento es que me muero por estar contigo.-dijo Yulia, con voz débil.

-Me lo estás haciendo difícil-murmuró Lena, sin atreverse a mirarla.

-¿Y crees que para mí no lo es?-preguntó Yulia, acercándose para buscar su mirada-¿Crees que es fácil para mí estar aquí enfrente de ti y no poder besarte? ¿Por qué no me dices lo que te pasa?

-No pasa nada-insistió Lena. Yulia levantó su rostro por el mentón y la obligó a mirarla.

-Mírame a los ojos y dime que Mikhail no te hizo nada malo, dime que no te amenazó, dímelo y te juro que… no insistiré-susurró, mirando a los ojos verdi-grises que tanta debilidad le provocaban.
Lena suspiró e hizo un esfuerzo por no apartar la mirada, ni de pestañear.

-Mikhail no me ha hecho nada malo-contestó Lena, lentamente-¿Contenta?

Yulia la soltó y negó con la cabeza, sintiéndose mal y triste.

-No
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:35 pm

Capítulo 33: Hermosa esmeralda

Sus hermanos ya comenzarían las clases en 3 días y Karl le había dicho que estarían las 24 horas protegidos. Había hablado con ellos para decirles que llevarían de ahora en adelante un guardaespaldas cada uno y la única que había puesto objeción fue Katya.

-¿Desde cuando acá necesitamos guardaespaldas? Ni siquiera cuando papá y mamá estaban eso fue necesario-protestó Katya, molesta.

-No puedo estar todo el tiempo detrás de ustedes, por lo que he tomado esas medidas y no me importa lo que digas, Katya, no te lo voy a quitar-terció Lena, mientras escribía en la laptop.

-Tú no tienes guardaespaldas-repuso Katya, ofendida.

-¿Qué sabes tú? Ellos no van a estar a la vista de todos, exponiéndose a que los vean. Ni siquiera vas a notar que están ahí, no sé de qué te quejas.

-¿Podré ir al baño sin miedo a que me vean?-inquirió Katya, sarcásticamente.

-Claro.

-¿Y qué harás con Andrei? No me dirás que él también tiene guardaespaldas y no le has avisado.

Lena guardó silencio y Katya bufó al interpretar eso como un sí.

-Eres increíble. Harás que se enoje más contigo si se entera. A propósito, ¿Cuándo dejarás de preocuparte por los demás y comenzar a preocuparte por tu felicidad? No es posible que sigas con esa estupidez de alejarte de Yulia por no lastimar a Andrei…

-Si ya terminaste, agradecería que salieras-la interrumpió Lena, sin levantar la vista.

Katya sonrió y se levantó de su asiento.

-Yo que pensé que habías reaccionado.

Lena alzó la mirada, pero ya Katya iba saliendo y cerraba la puerta del despacho. El teléfono empezó a sonar en ese momento y lo atendió distraídamente.

-Familia Katin ¿Con quién desea hablar?

-Lena, cariño. ¿Cómo estás?-saludó la voz de Mikhail

La pelirroja se quedó callada por un momento, detuvo lo que estaba escribiendo y suspiró de puro fastidio.

-¿Qué quieres Mikhail? ¿No te cansas de molestarme?-inquirió, molestándose.

-Uy, qué humor, Lena… sólo quería saber por qué no viniste hoy a la empresa. ¿Tanto miedo te provoqué?-bromeó Mikhail, riéndose.

-Basta, Mikhail. Dime qué quieres o cuelga, porque si no te juro que voy a denunciarte por amenazas y acoso.

-¿Amenazas? ¿Qué amenazas?-preguntó Mikhail, haciéndose el inocente.

-Mikhail…

-Sólo te llamaba para decirte que te extraño demasiado, Lena. Te amo, como no tienes idea…

-¡Qué bonita forma de amar la tuya!-exclamó Lena, sarcástica-Intentando ahorcarme… ¿Es una especie de choking game?

-Cariño, tú siempre tan bromista…

-¡Deja de llamarme así!-siseó Lena, bruscamente

-Lo haré si me das una oportunidad. Volvamos a estar juntos…

-¡Antes muerta!

-Entonces muérete, Lena… muérete y luego te sigo yo, así estaremos juntos por la eternidad.

La puerta se abrió dejando paso a Vladimir, quien al verla sonrió y la saludó con la mano. Lena le respondió, pero bastante tensa, sonriendo levemente. Tragó con fuerza y cuando ya iba a colgar, Mikhail la detuvo.

-Te quedaste callada, cielo… ¿Lo estás pensando? ¿Te dejé pensando?... Es una buena idea, así no tenemos a la estrellita y al patético de Alan rondándote…

-Cállate-soltó Lena, sin pensar, Vladimir la miró sorprendido y frunció el ceño, preguntándole con la mirada qué le pasaba. Lena sonrió en disculpa y puso cara de estar bromeando.

-¿Sabes algo? Estuve pensando… voy a volver a proponerte matrimonio y tienes que decirle a Yulia, tienes que decirle a todos que me amas, que todo este tiempo no pudiste vivir sin mí… ¿Qué dices?

-Estás de broma-murmuró Lena, aun sonriendo para evitar que Vladimir se diera cuenta. Su amigo aún la miraba inquisitivamente y se había sentado justo al frente para observarla de cerca. Escuchó la risa burlona de Mikhail al teléfono.

-Nunca en mi vida hablé más en serio, amor. Nunca. Si no haces lo que te digo, pues… aquí viene lo divertido… sufrirás, Lena… sufrirás, como lo hago yo por ti…

-Prefiero eso-contestó Lena, soltando una risita que le dolió hasta el último músculo de la cara. Vlad la miró confundido. Mikhail volvió a reír.

-No me estás entendiendo. Te lo pondré de esta forma ¿Sabes lo que se siente no tener a tu lado a la persona que amas? Soy capaz de todo, Lena. Sólo por ti, porque te amo. ¿Me entiendes? Sé que sí… eres muy inteligente, por eso me encantas… O también si lo prefieres, nos morimos los dos. ¿Harías eso por salvar una vida? Es una pregunta retórica, por supuesto que sí lo harías. Las dos alternativas me gustan, una más que otra, pero las dos terminan con nosotros juntos, como siempre debimos estar.

-Tienes una creatividad que me impresiona-dijo Lena, mirando hacia sus papeles y luego hacia la laptop, quería colgar, pero sabía que eso molestaría a Mikhail. Vlad cada vez entendía menos aquella conversación tan extraña que estaba teniendo la pelirroja, buscó la mirada de su amiga, pero ella no respondía. Mikhail en ese momento entendió que Lena estaba con alguien y comenzó a reírse.

-Esto se pone cada vez más interesante. ¿Sabes esas conversaciones íntimas que mantienen algunas personas mientras son observadas por alguien ajeno? Esto se le parece en algo y es excitante. ¿No te parece? Así que ni se te ocurra colgarme. Bueno, volvamos a lo nuestro. Sí, tengo bastante creatividad. Produces ese efecto en mí. Colgaré para dejar que converses con tu amiguito Vlad-Lena se quedó de piedra y fijó su mirada velozmente a todo el despacho, buscando una cámara-Sé lo que haces y lo que piensas, no, no he puesto cámaras. Aún no. Pero me parece que acerté con la persona que está junto a ti, estás muy silenciosa y él es un **** psicólogo que te está observando continuamente en busca de una pista que te delate en tu rostro, pero antes de colgar quiero que te hagas esta pregunta. ¿Hasta dónde eres capaz de llegar por las personas que amas? Eso es todo, amor, puedes colgar. Te concedo el honor de colgarme ahora, porque sé que lo estabas deseando. Te amo. Recuérdalo. Te amo.

Lena colgó y casi de inmediato supo que estaba en un pozo sin fondo. Se quedó mirando a la pantalla de la laptop, tragó con fuerza, intentando quitarse el nudo que sentía en la garganta, pero fue en vano.

Miró a Vladimir y mantuvo su mirada fija en los ojos verdes de su amigo, como un método para calmarse y no estallar ahí mismo. Sentía los músculos de la cara, los brazos y el cuello completamente agarrotados y la boca y la garganta secas. Vladimir le devolvió la mirada, dubitativo.

-Pareces un fantasma, Lena. ¿Con quién hablabas tan largo y tendido?-preguntó Vlad, medio en broma medio en serio.

-Con Stephen… un amigo que conocí cuando fui a París con mis padres-mintió Lena, sonriendo levemente-Está en la ciudad y se enteró de lo de Londres por eso consiguió mi número y me llamó para saber cómo estaba y luego nos pusimos a hablar de cualquier cosa-explicó, intentando sonar desinteresada y muy convincente.

-Parecías muy tensa al hablar con Stephen-comentó Vladimir, diciendo el nombre a propósito-Aún pareces tensa, ¿Dijo él algo que te disgustó?

-Te imaginas cosas-murmuró Lena, entre dientes.

-No me imaginé el “Cállate”-señaló él.

-Dijo que quería volver a verme bailar ebria encima de una mesa como cuando estuvimos en París y por eso le dije que se callara. Era bromeando-explicó lo primero que se le vino a la mente.

-Stephen habló mucho más que tú…

-Vlad, por favor, ¿Todo lo tienes que saber? Él siempre hablaba más que yo-dijo Lena, desesperada y levantándose de la silla para sentarse ahora en el mueble.

Vladimir se levantó y se sentó a su lado para abrazarla. Al principio Lena no le devolvió el abrazo, pero luego se rindió y lo envolvió también, rezando internamente porque eso no le diera la idea a su amigo de que el tal Stephen no era nadie más que Mikhail y que luego se le pegara detrás intentando averiguar qué le dijo.

Si decía algo lo pondría en peligro a él, Yulia y sus hermanos. No sabía qué hacer con lo que le había propuesto Mikhail de decirle a todos que se casaría con él. Prefería morirse.

-Hablé ésta mañana con Andrei…

Lena se separó de Vladimir y lo miró con interés.

-¿Qué pasó? ¿Qué te dijo?-preguntó la pelirroja.

-Le pregunté cuándo pensaba volver y me dijo que, por ahora, no quería, porque aún se sentía enfadado. Supongo que eso quiere decir que tiene pensado volver y que podrán hablar con más calma-respondió, encogiéndose de hombros

-Mmm… bien, entonces-murmuró Lena, mirando hacia la puerta.

-¿Mmm bien? ¿No te alegra que vayan a arreglar todo y que probablemente entienda que amas a Yulia?-inquirió su amigo, confundido.

La pelirroja suspiró y por un breve instante se sintió perdida.

-Me parece bien…

-¿Pero… ?-

-No… no creo que eso… no creo que… eso signifique una oportunidad con Yulia.

Vladimir entrecerró los ojos y permaneció callado, mirando a Lena como si ella le hubiera abofeteado.

-¿Se puede saber qué carajo quieres decir con eso?-preguntó, enojándose.

Lena lo miró a los ojos y lo que vio Vladimir en aquellos ojos verdi-grises repentinamente oscurecidos le asustó.

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Salió del estudio de grabación muy molesta hacia el café que había en Planta Baja, había vuelto a discutir con Boris por su falta de concentración y él, luego de llamarla una irresponsable, le dijo que si seguía así cancelaría todo y no habría nuevo álbum. Se había pasado un poco al gritarle que no le importaba lo que hiciera, sabía que él lo que hacía era hacer su trabajo, pero igual le molestaba.

A veces se imaginaba dejando todo de lado y manejando a casa de Lena, atrapándola contra la pared, besándola, haciéndole el amor y pidiéndole que se fueran lejos, muy lejos de ahí. Sin importarle nada de nada, pero luego recordaba que estaba molesta con ella y se pinchaba su nube instantáneamente.

Una mano se posó en su hombro haciéndola saltar del susto y casi caerse de su asiento, pero la misma mano la sostuvo para evitarlo.

-No te caigas.

-¡Katya! ¿Qué haces aquí?-exclamó Yulia, viendo a la chica enfrente suya, sentándose.

-Desde que ya no nos visitas en la casa, tengo que escaparme y venirme hasta acá para verte y hablar-dijo Katya, en tono de reproche.

-¿Estás molesta?-inquirió Yulia, bajando la mirada.

-Por supuesto que estoy molesta. ¿Cómo me va a contentar que la tarada de mi hermana y tú no estén juntas? Me tienen cansada ya con ese tira y encoge de ustedes dos-reclamó Katya, haciéndose la ofendida.

-No es porque quiera. Sabes que es por fuerza mayor. Lena no quiere seguir hiriendo a…

-¡Al cuerno con el idiota de mi hermano! ¡No me des esa excusa barata! ¡Lena me la da cada día y ya es cargante!-protestó

-Es la verdad-murmuró Yulia, apesadumbrada.

-Entonces, esa verdad es una total mentira, porque si se aman no debe importar lo que digan los demás. Andrei tendrá que aceptar la verdad, por más que le moleste.

-Lo haces parecer muy fácil, como si fuera un juego de niños-comentó Yulia, mientras jugaba con una servilleta y un pitillo.

-Es fácil. Ahora te toca a ti dar el paso que sigue para recuperar a Lena. Sin que te importe lastimar a Andrei. De él ya se está encargando Vlad y según lo que me ha dicho ha dado buenos avances, aunque sigue enojado, pero ya no está tan cabreado como antes. Terminará entendiéndolo.

Yulia sonrió y luego miró a Katya con mirada cómplice.

-Me suena a que estás en un complot con Vlad o que están en un jujú raro ustedes dos. Quizá las dos cosas…

-No te equivoques-siseó Katya, de inmediato haciéndose la ofendida.

-Vamos, Kat… no me dirás que Vladimir no está fuerte… ¿No ves cómo te mira?-bromeó Yulia, riéndose

-Sí, está fuerte… re fuerte… pero no es el caso. Él y yo no tenemos nada.

-Está interesado en ti -respondió Yulia-Lástima que sea mayor que tú y capaz Lena se enoje, porque…

-¡A ella no le tiene que interesar mi rela… !

Katya se quedó callada y enrojeció, Yulia abrió la boca, sorprendida.

-Oops! I did it again!-canturreó Katya, en un susurro.

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-Hay algo que no me estás diciendo, Lena… hay algo que está pasando y no me termino de enterar… No te entiendo…

-No hay nada que entender.

-¡Por supuesto que sí! ¡¿Qué pretendes?! ¡Mikhail está metido en esto y… !

-¡Él no tiene nada que ver!-le espetó Lena, enojándose-¡Deja de meterte en mi vida y no me la compliques más!

-¡¿Yo te la complico?! ¡¿Yo?! ¡Eres tú! ¡No entiendo por qué ahora no quieres estar con ella! ¡Pensé que la amabas!-exclamó Vladimir, alterado.

-Pensé que la amaba… qué se yo… sólo sé que estuve confundida y…

-Nunca estuviste confundida, te vi bastante segura. Siempre había seguridad en tu mirada cuando estabas con ella.

-Eso en psicología se llama autosugestión, creo que la conoces bastante bien, Vlad. Me convencí tanto de que la amaba que me lo terminé creyendo.

-No me la juegues por ahí, porque de autosugestión nada. Si fuera así, no veo con qué propósito lo harías. Es estúpido, Lena.

-Con el propósito de no herirla.

-¡¿No herirla?! ¡No me jodas! ¡Estás siendo absurda! ¡Tú discurso es totalmente patético! ¡No tienes propósito alguno para esa “autosugestión” como quieres hacerme creer!

-No quería decirle que no le correspondía…

Vladimir se puso totalmente serio y luego estalló en carcajadas, mientras Lena lo miraba aturdida.

-Ese es el mejor chiste que me has contado en todo este tiempo que llevo conociéndote. En serio, Lena. Te pasaste-dijo él, sonriendo.

-No es ningún chiste, ¿Me ves riéndome?-dijo Lena, seriamente. Vladimir la miró y se sintió apabullado, sin saber qué decir. No entendía a Lena, no entendía a su amiga. Sabía que mentía, lo sabía, pero ya había agotado todos los métodos que conocía para inducirla a decir la verdad y confesar lo que estaba pasándole. Sentía que había fallado como analista.

-¿Sabes qué, Lena? No te creo. No te reconozco, no sé quién eres. Te veo y es como que si te hubiesen reemplazado con un androide. Quería ayudarte, quiero ayudarte, pero no me dejas entrar por ningún lado. El primer paso para salir de un problema es reconocer que se tiene uno.

-Yo no tengo problemas, Vladimir-le retó Lena, enojada.

-No confías en mí, no confías en Yulia, no confías en nadie. En absolutamente nadie. Eso es un problema.

Vladimir agarró unos papeles del escritorio para irse, pero Lena lo detuvo.

-Existe una delgada línea entre confiar y la muerte-murmuró ella, con un tono de voz muy suave.

-¿Qué?-preguntó Vladimir, sin comprender.

-Que tengas buenas noches, Vlad.

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-¿Para cuándo estará listo?

-Está pautado para mediados del próximo mes. Aunque siempre varía por cuestiones de edición y ese tipo de cosas.

Iban en el auto de Yulia y estaba ya oscuro, luego de haber salido de la última sesión de grabación, Katya le propuso a la morena irse a su casa para hablar y así probablemente tendría una oportunidad de conversar con Lena también.

Miró por el retrovisor y vio lo que parecía la sombra de un auto negro sin luces encendidas, muy cerca del suyo. Un escalofrío la recorrió, pero intentó no hacerle caso a la sensación de vacío que pronto se instaló en el estómago.

-Espero ser la primera en escuchar tu nuevo material-dijo Katya, cambiando cada emisora de la radio velozmente.

-Lo lamento, pero serás la segunda. Lena tiene el puesto reservado de primera-respondió Yulia, aumentando un poco la velocidad.

-¿Ella te lo pidió?-preguntó Katya, sorprendida.

-En realidad no, pero yo se lo reservo personalmente-contestó Yulia, viendo de nuevo por el retrovisor.

-Debí suponerlo…

Yulia bufó y se quedaron calladas unos minutos. Seguía mirando repetidamente por el retrovisor, pero parecía que ya no estaba el auto negro, así que se relajó un poco, pero ni siquiera tuvo tiempo de hacerlo bien, cuando de la nada un golpe en la parte trasera de su auto casi la saca del camino.

-¡¿Qué m.ierda… ?!-protestó Katya, agarrándose de su cinturón y tratando de mirar a través de las ventanas, pero nada se veía.

Yulia volvió a poner el auto en su carril y miró de nuevo por el retrovisor, sin notar el auto que venía justo al lado suyo y que de pronto la pasó colocándose justo enfrente para hacerla estrellarse.

-¡YULIAAA DETEN EL M.ALDITO AUTO!

Capítulo 34: No intentes detenerme.

El teléfono sonó estruendosamente, haciéndola levantarse de golpe y notar que aún seguía en el despacho y que se había quedado dormida con la cabeza encima del escritorio. El teléfono volvió a sonar y enseguida dudó si debía contestar, no quería escuchar de nuevo las amenazas de Mikhail, pero algo le decía que esa llamada la debía responder; así que lo agarró.

-Familia Katin…

-Soy Edik, Lena. Tienes que venir de inmediato al hospital…

-¿Al hospital? ¿Por qué? ¿Pasó algo?-inquirió Lena, levantándose de la silla y sintiendo que se le hacía un nudo en la garganta.

-Es Katya y Yulia, tuvieron un accidente y…

-¡Voy saliendo!-gritó, colgando el teléfono, agarró el sweater, el bolso y salió corriendo de ahí.

Abrió la puerta de la casa, pero María la detuvo.

-Señorita Lena… ¿Va a salir a esta hora?-preguntó la mujer, confundida.

-No tengo tiempo de explicar, María. Por favor, cuida a los chicos. No te apartes por nada de ellos y si notas algo extraño llama a la policía. No lo pienses ni un segundo.

-Pero…

No la dejó continuar, salió de la casa a toda prisa y se montó en el auto, encendiéndolo y sacándolo casi al instante, dejando las marcas de las llantas en el pavimento al salir en retroceso.

Sabía que era Mikhail, lo sabía, lo sentía. Sentía la sangre helada, al igual que las manos al volante, no prestaba atención a las señales de tránsito y manejaba casi como si estuviera ebria, pero no le importaba. Sólo quería saber de su hermana y Yulia, quería saber que estaban bien. Si les pasaba algo malo, moriría. El ringtone de su celular se escuchó, pero lo dejó que sonara.

Cuando llegó al estacionamiento, aparcó casi como una demente y salió del auto como alma que lleva el diablo, apenas llegó a la puerta un montón de reporteros, camarógrafos y periodistas se agolparon a su alrededor para tomarle declaraciones, pero Edik les salió al paso de inmediato.

-¡Hagan el favor de retirarse de inmediato o llamaré a la policía!-exclamó él, molesto y tomando a Lena por el hombro para que pasara.

-¡Elena Katina! ¡¿Es su hermana la que iba con Yulia Vólkova?!-gritó uno de los reporteros.

-¡Doctor! ¡¿Podría decirnos cuál es el estado de las chicas?!-gritó otro.

Edik le hizo unas señas a los de seguridad y ellos enseguida se pusieron enfrente formando un cerco para evitar que los paparazzis entraran. Aun tomando por el hombro a Lena, la llevó de inmediato a Emergencias, mientras le iba explicando.

-Katya está bien, sólo un par de cortes en el rostro y los brazos, producto de los vidrios rotos del parabrisas. Yulia al intentar frenar, ha dado un volantazo cuando otro auto se ha metido para intentar detener el choque contra el auto negro que se les atravesó, esto provocó que se hiciera daño en el cuello y perdiera el conocimiento, a la vez que pegó la cabeza contra la ventanilla y se ha hecho un corte poco profundo en la cabeza, eso le causó algo de pérdida de sangre, pero logramos que no entrara en estado de shock, gracias a la acción de las personas que han detenido el auto a tiempo y que llamaron enseguida a la ambulancia. Por lo demás va a estar bien-explicó él, dejándola pasar por una puerta.

-¿Dónde están?-preguntó Lena, preocupada.

-Katya está recuperándose del susto en emergencias-respondió Edik-Yulia está ya en la habitación 315 con su tío y su manager.

-¡Lena!

Volteó al escuchar su nombre y vio a Katya corriendo hacia ella. Lena se acercó y la envolvió en un gran abrazo, sintiendo que el alma le volvía un poco al cuerpo.

-¿Estás bien?-preguntó Lena, separándose un poco para verla y limpiarle las lágrimas que caían de su rostro.

-Yo estoy bien, pero Yulia aún no despierta y…

-¡Shhh! Tranquila, ella va a estar bien, ¿Entiendes?-la interrumpió Lena, acariciando su cabello. Katya asintió con la cabeza y volvió a abrazarla. Edik le hizo una seña de que ya volvía y se retiró.

-Yo pensé que moriríamos, pero de pronto salió otro auto, no sé de donde e hizo una maniobra toda extraña para detener el auto de Yulia. De todas formas se estrelló contra un poste se incrustó en el parachoques reventando el parabrisas. El auto negro que nos sacó del carril se dio a la fuga de inmediato, no llevaba placas, por lo que será difícil saber quién fue-explicó Katya.

Lena caminó hasta unas sillas de la sala de espera y se sentó, escondiendo su rostro entre sus manos. Sabía que había sido Mikhail, como también sabía que los que habían detenido el auto de Yulia habían sido los guardaespaldas que le había puesto a las dos. En ese mismo instante escuchó una voz conocida y enseguida alzó la mirada para ver a Andrei abrazando a Katya y a Vladimir a su lado. Ambos se veían preocupados.

-Andrei…

-¿Cómo está Yulia?-preguntó él, separándose de Katya.

-Está inconsciente todavía en su habitación. Está con Boris y su tío-respondió Katya, de inmediato-Se ha hecho daño en el cuello y en la cabeza, pero por lo demás Edik dijo que va a estar bien.

-Bueno…

Lena se le quedó mirando a Andrei por un instante, pero al notar que él no parecía interesado en hablarle, simplemente se levantó de la silla.

-Ya vengo-dijo ella, en un tono de voz muy bajo. Se alejó de ahí, caminando hacia cualquier lugar que la llevara lejos de la mirada acusadora de su hermano, pero no llegó a ningún lado al sentir que la tomaban del brazo, deteniéndola.

-Lena…

-Alan ¿Qué haces aquí?-preguntó Lena, sin entender.

-Vine apenas me enteré por las noticias. Dijeron que Yulia Vólkova había tenido un accidente y que tu hermana Katya estaba también involucrada. ¿Están bien?

-Sí, mi hermana sí, ella está ahora mismo en la sala de espera. No sufrió mayores daños. Gracias a Dios, pero… Yulia, se lastimó el cuello y la cabeza y está inconsciente… a pesar de eso va a estar bien-explicó Lena, con voz cansada.

Alan frunció los labios y se acercó para abrazarla. Lena se lo devolvió, sintiéndose un poquito mejor. Tuvo ganas de llorar, pero se contuvo, no quería que el chico la viera así.
Alan se separó un poco y le dio un beso en la frente, a la vez que le acarició la mejilla un poco y la miró fijamente.

-Todo va a estar bien, princesa. Quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que necesites-susurró Alan, sonriendo apaciblemente.

-Gracias, Alan. Eres un buen amigo.

-Lena…

Volteó al escuchar su nombre y vio que era Vladimir.

-Yulia despertó y está pidiendo verte en este momento-dijo él, mirando de reojo a Alan.

Lena miró a Alan y él asintió, sonriéndole. Caminó rápidamente hasta la habitación 315, de la cual salía el tío de Yulia, quien al verla, le sonrió y le dio un abrazo.

-Gracias-susurró Greg.

-¿Por qué?-preguntó Lena, sin comprender.

-Por cuidármela y protegerla aún sin estar presente. Sé que esos chicos que detuvieron su auto a tiempo son contratados por ti-dijo Greg, sonriendo.

-Pero… ¿Cómo… ?

-No me preguntes cómo, simplemente lo supe al escuchar lo que sucedió. Ahora anda con Yulia, que tiene rato repitiendo una y otra vez tu nombre.

Suspiró y asintió levemente, pasando enseguida hacia la habitación y cerrando la puerta tras de sí. Todo estaba en penumbras y Yulia estaba recostada en la cama con los ojos cerrados y respirando suavemente. Se acercó con cuidado y se puso al lado de ella, comenzando a sentir el corazón muy pequeño por verla así, con una venda que le cubría la cabeza y un collarín en el cuello. Tomó una silla y se sentó a observarla, viendo como Yulia abría los ojos e intentaba voltear la cabeza para verla, sin éxito.

-No te esfuerces, por favor, Yulia-susurró Lena, intentando mantener las manos quietas para no tocarla, algo que se le estaba haciendo muy difícil.

-Lena… déjame verte…

-Necesitas calmarte y descansar…

-¡No!-protestó Yulia, con voz ronca-Necesito verte, necesito sentirte, quiero saber que estás aquí de verdad.

-Estoy aquí.

-Por favor, Lena… dame tu mano, con esta cosa en mi cuello no puedo mirarte bien-insistió Yulia, desesperada.

Lena se levantó con cuidado y tomó la mano de Yulia entre las suyas. Estaba fría y rápidamente intentó darle calor acariciándola suavemente. La morena la observó detenidamente a los ojos y notó en la mirada de la pelirroja algo extraño, algo diferente, que nunca había visto en aquella inmensidad verdi-grises, levantó la otra mano para acariciar la mejilla de Lena, pero ella la detuvo atrapando su mano con cuidado para evitarlo, sin dejar de mirarla ni un instante.

-¿Qué ocurre?-preguntó Yulia, confundida.

-Nada.

-No me vengas con esa excusa, que yo…

-Cálmate…

-¡No me pidas que me calme! ¡Dime que… !

Yulia se detuvo y jadeó cuando sintió un fuerte dolor en el cuello que le recorrió por la espalda, cerró los ojos, notando que los latidos de su corazón acelerado, se estaban reflejando en el monitor de frecuencia cardíaca como varios pitidos rápidos. Lena tomó su mano con más fuerza y luego puso una mano en su hombro para que se tranquilizara.

-Te dije que te calmaras, ¿Ves lo que pasa cuando no haces caso?-preguntó Lena, con voz tranquila, pero por dentro se estaba sintiendo desesperada.

-Sólo quiero saber por qué me estás esquivando-murmuró Yulia, aún con los ojos cerrados.

-No lo hago.

-Maldita sea, Lena. No me jodas-siseó la morena, en un tono de voz ofendido-No me dejaste acariciarte.

-¿Para qué necesitas hacerlo?-inquirió Lena, pesadamente.

-Es la única forma que tengo de controlarme y no levantarme de esta m.aldita cama para comerte la boca de un puto beso. Me estoy muriendo por besarte como no te haces una mísera idea y tú lo que haces es evitarme. ¿Sabes lo que duele esto?

-El dolor pasará…

-No hablo del dolor físico y lo sabes perfectamente.

Se había jurado antes de entrar, no estar más cerca de ella de lo necesario, no quería que luego la despedida fuera más dolorosa. Yulia no necesitaba seguir sufriendo ni teniendo falsas esperanzas. La muerte se le presentaba mucho más dulce si podía evitar su dolor, pero sabía que era imposible. Probablemente dejándola sentir sus manos sobre su piel, aunque fuera una última vez, cuando le dijera lo que tenía que decirle, se decepcionaría y la dejaría ir más rápido.

Tomó su mano entre las suyas y entrelazó los dedos, clavando su mirada profundamente en aquellos ojos azules que amaba con locura. Luego besó muy suavemente sus manos y finalmente se inclinó para depositar un pequeño beso en su frente y después en su mentón. Yulia hizo un intento por mover el rostro de forma que quedaran sus labios unidos, pero Lena se retiró al notarlo y la miró con gesto herido, pero no dijo nada. Sabía que Mikhail no podía haber visto eso, pero también sabía que era como una sentencia para ella y que no podía seguir exponiéndola más.

Un ruido que provino desde atrás, las alertó de la presencia de alguien en la habitación. Lena volteó y vio en la puerta a Andrei, mirándolas con un gesto de resignación y vergüenza por haber sido descubierto.

-Lo siento, yo…

-¿Desde cuándo estás ahí?-preguntó Lena, con una voz extrañamente aguda que no reconoció como la suya propia.

-Desde que Yulia dijo que quería… besarte-respondió Andrei, con sinceridad.

-Andrei, yo no quería que…

-No, está bien-la cortó Andrei, con voz tranquila-Supongo que verlas aquí me ha hecho entender que yo… sólo estaba sobrando. Aunque… -se detuvo un instante, pensativo y luego miró a Lena, con gesto de confusión-¿Por qué estás despidiéndote de Yulia?

Yulia frunció el ceño y miró a Lena, sin entender. Andrei se acercó y esperó que la pelirroja respondiera, pero como no lo hizo, continuó él.

-No quiero pensar que ha sido por mi culpa, si ya yo me hice a un lado hace rato ya. No puedo comprender por qué te despides ahora si amas a Yulia-dijo, con un tono casi de reproche.

-No es tu culpa y no hay nada qué comprender-soltó Lena, bajando la mirada.

-¡Entonces sí te estabas despidiendo!-exclamó Yulia, sintiendo que se quedaba sin aire.

-Por favor, cálmense los dos…

-No nos pidas que nos calmemos, Lena-replicó Andrei, molesto-¿A qué estás jugando? No puedo entender que alguien que ame tanto a otra persona se quiera alejar de ella, estás demente…

-Precisamente por eso es que…

Se detuvo al darse cuenta de lo que iba a decir. No quería decir nada hasta que Yulia no hubiera salido del hospital y estuviera bien. Andrei y Yulia esperaron a que siguiera con lo que estaba diciendo, pero se quedaron con las ganas al ver como Lena salía de la habitación sin mediar ni una palabra más.

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Quería largarse, pero tampoco quería alejarse demasiado. Iba al estacionamiento para meterse en el auto y quedarse sola un rato, pero cuando ya estaba por abrir la puerta, una mano la detuvo y la volteó bruscamente.

-Mikhail…

-El mismo, ¿Creíste que no iba a venir a ver cómo estaba mi cuñadita y la estrellita?-preguntó él, acercándose peligrosamente y colocando su rostro en el cuello de la pelirroja.

-Fuiste tú, m.aldito idiota-le acusó Lena, intentando apartarse sin éxito.

-Sólo fue una pequeña muestra de que hablo totalmente en serio, cariño.

-Infeliz…

Intentó pegarle un puñetazo, pero él lo esquivó rápidamente y agarró sus manos para sujetarla con fuerza, presionando a la vez su cuerpo al de Lena contra el auto. Alzó una mano y tal como había hecho en la oficina, intentó sofocarla, pero sin ejercer mucha presión. Sólo la suficiente para mantenerla controlada. La pelirroja lo miró con odio, mientras pedía mentalmente que Mikhail la terminara de matar de una vez por todas, pero sólo se acercó aún más deteniéndose a centímetros de sus labios.

-Ruégame que te haga esto más fácil-susurró él, con la voz ronca por la excitación.

-Antes… tendrás… q-que… m-matarme, maldito-replicó Lena, sintiéndose de pronto muy débil, pero intentando mantenerse en pie sin desmayarse. Mikhail sonrió malévolamente.

-Te amo, m.aldita sea, te amo demasiado. Me vuelves loco…

Sin esperar más tiempo la besó con violencia. Lena intentó apartar el rostro, pero no pudo y sólo se le ocurrió mantener la boca bien cerrada, pero Mikhail ejerció más presión en su cuello obligándola a responder el beso. Cuando no consiguió una respuesta totalmente satisfactoria se apartó, pero no sin antes morder el labio inferior de Lena, haciéndole daño.

-¡Eres un… !

Intentó de nuevo pegarle, pero de la misma forma él la detuvo. Comenzando a reírse.

-Sé que estuviste con Yulia en su habitación-dijo Mikhail-Y sabes muy bien lo que puedo hacerle.

-¡No te atrevas a tocarla más nunca! ¡Ni a ella ni a mi familia! ¡Porque te juro que… !

-¿Qué? ¿Me denuncias? No lo creo. Has tenido cantidad de oportunidades de delatarme y no lo has hecho… ¿Por qué no me has denunciado, Lena?

-Sabes muy bien por qué.

-No, en realidad no lo sé. Dímelo tú-pidió Mikhail, sonriendo mientras acariciaba el rostro de la pelirroja.

-No dejaré que les hagas daño-respondió Lena, haciendo un movimiento para zafarse, sin lograrlo.

-No les haré nada si te casas conmigo.

Lena volvió a hacer otro movimiento, intentando pegarle en la entrepierna, pero algo pasó que luego no sintió nada más.

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-No había nadie cerca, nadie vio nada y nadie escuchó nada.

-Había un montón de periodistas y reporteros en las puertas de aquí ¿Cómo es posible que nadie se diera cuenta y que nadie la viera salir?

-La puerta del auto estaba abierta y no había signos de ser forzada. No pudo haber sido un robo, porque no falta nada.

-Hagan silencio que ya se está despertando.

-¿Lena? Lena… ¿Cómo te sientes?

Abrió los ojos despacio, notando una luz brillante que la cegó momentáneamente y sintiendo la garganta seca y rasposa.

-Agua-pidió, con voz ronca y sentándose. Una mano la sostenía por la espalda y enseguida pudo ver a su hermana entregándole un vaso. Bebió despacio, sintiendo como si el agua le hiciera salir humo de las paredes de la garganta y dejó el vaso en manos de Alan, quien estaba a su lado. Era él quien la sujetaba con cuidado por la espalda.

-¿Qué pasó, Lena?-preguntó Edik, que estaba justo al frente mirándola preocupado-Te encontramos inconsciente al lado de tu auto y no había nadie a tu alrededor.

-No sé. Me atacaron por detrás, no pude ver a nadie-mintió ella, pasándose la mano por el cuello donde Mikhail había puesto sus manos para asfixiarla.

-Pero… ¿No sentiste a nadie tras de ti antes que te hicieran eso?-preguntó Andrei, sin comprender.

-No, yo sólo iba a abrir la puerta para entrar y luego me encuentro aquí

-Tenías sangre en el labio y marcas fuertes en tu cuello que indican que quien sea que hizo eso intentó asfixiarte, tuviste que ver algo o por lo menos sentir algo, Lena. La posición en la que estabas y la forma de la marca roja en tu cuello indican que tu atacante estaba frente a ti…

-Pero no lo vi-insistió Lena, débilmente-Esa sangre debe haber sido porque me mordí inconscientemente.

-¿Estás segura?

-¡Te estoy diciendo que sí, Edik!-gritó Lena, exaltada y molesta consigo misma.

-Bueno, pues sí es así, me retiro, porque tengo que ver cómo está Yulia y decirle que ya estás bien…

-¡¿Yulia lo sabe?!-exclamó Lena, nerviosa.

-Sí… Vladimir y Alan te fueron a buscar al notar que no aparecías y cuando te encontraron, Vlad me avisó a mí justo cuando yo estaba en la habitación de Yulia hablando con ella-explicó Andrei-Quería venir a verte, pero le dijimos que no podía, así que pidió que le avisáramos cuando estuvieras bien.

No dijo nada, pero una angustia y ansiedad se instaló en su cuerpo. Sabía que Yulia empezaría a sacar sus propias conclusiones. Notaría que no era una coincidencia lo que había sucedido.

-Me tengo que ir-dijo, de pronto. Levantándose de la camilla para salir del consultorio de Edik, pero de inmediato Andrei, Katya, Vladimir y Alan la detuvieron.

-¿A dónde crees que vas?-preguntó Katya, con voz ofendida

-Voy a la casa, Katya. Dejé a los chicos solos con María y necesito verlos ahora mismo…

-¿Por qué? María y Pierre los cuidan bien. Además, ni creas que te vamos a dejar ir sola. Acabas de ser atacada-dijo Andrei, tomándola por el brazo.

-¡Sé cuidarme sola!-replicó la pelirroja, enojada.

-Permíteme que ponga en duda esa frase. Si nos pusiste guardaespaldas a cada uno de nosotros, deberías tener uno también-señaló Katya, entrecerrando los ojos.

-¡¿Qué?! ¡¿Guardaespaldas?!-chilló Andrei, sorprendido-¡¿Desde cuándo a acá necesitamos guardaespaldas?!

-Andrei…

-Desde hace unos días. A Yulia también le puso uno-le informó Katya. Lena rodó los ojos e intentó pasar de nuevo, pero Vladimir la volvió a detener.

-Eso quiere decir que sabes que están en peligro-dijo Vlad, mirándola acusadoramente.

-No se trata de eso-masculló Lena, enojándose.

-¡¿Entonces de qué?! ¡Explícanos porque no entendemos!-exigió Andrei, pero Lena logró zafarse y abriendo la puerta salió del consultorio.

Vladimir la siguió lo mejor que pudo, consiguiendo detenerla justo cuando salía por la puerta del hospital, donde de pronto un montón de paparazzis los rodearon y tuvieron que salir corriendo de ahí, hasta que llegaron al auto de Lena. Él se subió en el asiento del copiloto y se abrochó el cinturón, ante la mirada confundida de la pelirroja.

-¿Qué crees que haces?-preguntó Lena, comenzando a molestarse.

-Voy a acompañarte, ni pienses que te voy a dejar sola. Estás en peligro-dijo Vladimir, lo bastante serio como para que Lena entendiera que no bromeaba.

-No estoy en peligro…

-No pongas a prueba mi paciencia, Elena Katina-bramó él, mientras se estremecía de la rabia y acercaba su rostro al de Lena para mirarla fijamente, casi retándola. Lena vio en los ojos de su amigo que no iba a ceder y simplemente dio vuelta a la llave para encender el auto y salir del estacionamiento.

Sólo pasaron unos minutos antes que Vladimir volviera a romper el silencio. Su voz fue sorprendentemente calmada, pero había algo en el tono que le decía que estaba realmente enojado y decepcionado a la vez.

-¿Por qué no llevas guardaespaldas?

-¡Por favor ya basta, Vlad!-exclamó Lena, fuera de sus casillas. Se estacionó de golpe al lado de la acera y apagó el auto para poder verlo.

-¡Voy a seguir hasta que me expliques lo que ocurre!-contraatacó Vladimir, exaltándose y poniéndose rojo de la rabia.

-No hay nada qué explicar.

-¿Por qué le pusiste guardaespaldas a tus hermanos y a Yulia? Si no temieras que les pasara algo no lo harías

-Es sólo por seguridad…

-¡Y un cuerno! ¡Voy a averiguar lo que pasa y no me detendré hasta encontrarlo!-

-No te atrevas a meterte en mis asuntos.

-No tendría que hacerlo si me pusieras las cosas fáciles.

Lena lo miró por unos segundos y luego volvió a encender el auto. No sabía hasta dónde llegaría con todo.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Pasaron sólo 4 días y la seguía visitando, pero siempre cuando ella estaba durmiendo y no tenía que escucharla pidiendo explicaciones de cosas a las que no podía responder. Se quedaba a su lado sin tocarla para no despertarla, pero a veces el no sentirla hacía que tuviera la sensación de estarse quemando la piel de sus manos y para calmarse se las restregaba una con la otra.

Así todo era más fácil y menos doloroso.

Sabía que Mikhail sabía lo que hacía, pero sorprendentemente no hacía nada por evitarlo, tal parecía que se sentía ganador o eso es lo que imaginaba que él pensaba. De cualquier forma, lo prefería así a estar escuchando su voz o tenerlo cerca rondándole. Vladimir ya no se aparecía por su casa y menos por su oficina, si no era necesario. No sabía si estaba averiguando o había desistido de intentar saber lo que pasaba. Quería pensar que había desistido.

Sus hermanos volvieron a clase y asistían con los guardaespaldas asignados. Andrei y Katya eran los únicos que se quejaban todo el tiempo de la medida, pero Lena no cedía. Algo que le había devuelto un poco la paz, era el regreso de su hermano a la casa, así sentía que lo tenía cerca y que podía protegerlo mejor. Aunque a veces parecía que era al revés y era él el que protegía a Lena, porque no la dejaba ni a sol ni a sombra.

La pelirroja tenía la sospecha de quién aparte de él, era la idea de perseguirla a todos lados.

-Hoy le dan el alta a Yulia, ¿No?-comentó Alan, entregándole unos documentos a Lena para que los firmara.

-Mmm sí-respondió la pelirroja, distraídamente-Siéntate, esto es largo-agregó refiriéndose al gran folio con los documentos. Alan se sentó y esperó.

-Oye y… ¿No vas a ir a verla? Digo… es tu amiga y… creo que a ella le encantaría que estuvieras ahí cuando salga-dijo Alan, cautelosamente.

-Sí, me pasaré un rato, sí… ¿Por qué?-preguntó ella, sin de verdad estar interesada en saberlo

-No, bueno, es que… -se detuvo un segundo, pensativo y siguió-quería saber si puedo invitarte a tomar un café o algo… no sé…

-Ah… -Lena miró a Alan, sin saber qué decir. Se sintió enrojecer y luego bajó la mirada para seguir firmando-No sé, Alan, yo…

-Si no puedes lo entenderé. Yo decía para luego que visitaras a Yulia y… de verdad no importa si no quieres o no puedes, yo sólo pensé en… imaginé que estarías algo estresada por todo lo del accidente de Yulia y Katya y que tienes que cuidar a tus hermanos y esas cosas que…

-Alan, tranquilízate ¿Sí?-pidió Lena, sonriendo por el balbuceo de Alan-Mira… no creo que pueda, porque voy a estar ocupada con un trabajo…

-Lo entiendo, lo entiendo. No te preocupes-interrumpió Alan, sonriendo levemente.

-¿Me disculpas?-pidió Lena, apenada.

-Si me lo pides con esa carita, no me niego-dijo Alan, sonriente.

-Gracias… mira, ya están listos, toma-Lena cerró el folio y le entregó los documentos.

-Va, nos estamos viendo, entonces. Que te vaya bien, Lena.

-Sí, a ti también.

Alan salió de la oficina y cerró la puerta tras de sí. Pasaron sólo unos minutos, cuando la puerta se volvió a abrir y Mikhail entró, con una sonrisa cínica en su rostro y cerró la puerta. Lena tragó con fuerza, pero intentó aparentar tranquilidad.

-Hola, cariño. Amaneciste hermosa hoy-saludó él, acercándose con lentitud.

-¿Qué quieres, Mikhail? Ahora mismo voy saliendo a…

-Sé a dónde vas. No creas que no sé qué pasaras a ver a Yulia-interrumpió, colocándose justo detrás de Lena, causándole un leve estremecimiento al acariciar su cuello con un dedo.

-Mikhail…

El hombre se inclinó brevemente, pasando sus dedos por la línea de su mentón y respiró con suavidad en su oído.

-Antes de dejarte ir con la estrellita para despedirte de ella, me dejarás besarte, porque si no… mi mano se deslizará subrepticiamente por tu cuello o quizá mejor termine con lo que inicié hace unos días… tú eliges-susurró Mikhail.

-No lo harás-

-Pruébame que no lo haré. Te concedo el honor.

Lena respiró profundamente y volteó la cabeza, encontrándose de inmediato con el rostro de Mikhail y sus ojos completamente negros mirándola. No quería hacerlo, pero por la vida de su familia y Yulia tenía que hacerlo. Acercó más su rostro y Mikhail se encargó de lo demás, tomándola con una mano por la mejilla y besándola con una suavidad que la impactó, pero aun así no dejó de sentirse terriblemente mal, sobre todo al tener que responderle y sentir que los besos que había compartido con Yulia ahora eran cosa del pasado.

Pensó en separarse en ese momento y cuando ya lo iba a hacer, escuchó la puerta de la oficina abrirse.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-Estamos todo el tiempo tras de ella, Yul, pero tienes que entender que tampoco podemos estar hasta en el baño con ella.

-¡Pues deberían!-protestó Yulia, enojada-¡No es posible que ninguno haya escuchado ni una sola conversación suya por celular o teléfono!

-Tengo la impresión de que ella sabe lo que hacemos, por eso es que se cuida. No es tonta, ¿Sabes?-dijo Katya, sentándose a su lado.

-Lo sé-murmuró Yulia, apesadumbrada-Y lo que más me molesta es que no haya venido a verme ni una sola vez. Me está evitando y…

-¿Cómo que no ha venido a verte? Me estás jodiendo, porque ella sale todas las mañanas temprano para venir aquí-dijo Katya, confundida.

-Pues yo no la he visto. Quizá venga cuando estoy dormida...Eso demuestra que me está esquivando-murmuró Yulia, apartando la mirada, sintiendo rabia-Cada vez la entiendo menos, Kat. A veces es increíblemente intensa y tierna, como me mira… es como si se apoderara de mí y otras veces como la noche del accidente… es tan… fría y distante que me desconcierta.

Katya se sentó al lado de Yulia y la abrazó con cuidado de no hacerle daño, porque aún llevaba la venda en la cabeza y el collarín. Se apartó un poco y tomó su mano entre las suyas.

-Te prometo que vamos a saber lo que pasa con ella. ¿Entiendes? Ella podrá seguir evitándolo, pero lo vamos a averiguar-murmuró Katya, en un tono de voz muy bajo.

Yulia asintió y suspiró para calmarse, luego de unos segundos en silencio se dio cuenta de un detalle.

-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el instituto tú?

Katya rió.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Se apartó a toda velocidad y se quedó viendo hacia la puerta a Alan, quien permanecía con cara de confusión y vergüenza escrita en su rostro.

-Lo siento, Lena, yo… regresé porque… porque se te pasó una firma-farfulló Alan, apenado y tratando de mirar hacia otro lado.

-Alan…

-Volveré más tarde o luego o… mañana… disculpa.

-¡Alan, espera!-Lena quiso levantarse para seguirlo, pero la mano de Mikhail la detuvo.

-Déjalo en paz, cariño. Así es mejor, que nos haya visto nos lo quita de encima-susurró Mikhail, sonriendo. Lena lo miró con desagrado y sin prestarle atención, tomó su bolso y salió de la oficina sin decirle nada. Mikhail la miró irse, sacó una navaja de su bolsillo y el filo de la hoja lo deslizó por sus labios, a la vez que sonreía-Estoy loco, me tiene loco.

-¡Alan! ¡Alan, detente, por favor!

El chico se detuvo casi llegando al ascensor y volteó para mirarla con vergüenza. Lena se sintió muy estúpida por alguna razón.

-No te hagas problema, Lena. Te dije que puedo venir en cualquier otro momento-dijo Alan, bajando la mirada.

-Déjame firmarlo ahora-pidió la pelirroja, sacando un bolígrafo de su bolso. Alan le entregó el folio y se puso de espaldas para que Lena se apoyara para poder estampar su rúbrica, luego le regresó el documento y guardó su bolígrafo. Alan volteó de nuevo.

-Nos estamos viendo, Lena.

Ya se iba a ir, pero la pelirroja lo tomó por la muñeca, deteniéndolo por un momento.

-Lo que pasó en la oficina…

-No sé de qué hablas.

-Por favor, Alan, no hace falta que finjas ahora-repuso Lena, con voz repentinamente cansada.

-Lo siento

-Deja de disculparte

-Lo sien… está bien-murmuró él, entre dientes.

-Escucha, sólo te pido que no comentes sobre lo que viste a Vlad, ni a nadie, por favor, quiero ser yo la que les avise-explicó Lena, en voz baja.

-No hay problema. De todas formas no pensaba decir nada, no sé por qué habría de hacerlo.-dijo Alan.

-Gracias.

-Te dije que podías confiar en mí-murmuró Alan, con una sonrisa.

En ese momento pasó Mikhail a su lado, carraspeando ligeramente, pero siguió de largo haciendo como que no había visto nada.

Lena miró a Alan y por primera vez, sintió miedo por él.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Ya estaba listo todo para irse de aquel hospital. Edik le había dicho que había un montón de gente apostados a las puertas del recinto médico, para verla salir, por lo que si deseaba salir sin que la vieran, había dispuesto el estacionamiento privado de los médicos para que un auto con escoltas la sacaran de ahí. Boris y Greg la esperaban en P.B. Katya ya se había ido hacía un rato, junto con Andrei y Niko que la habían ido a buscar. Ellos le habían dicho que luego la visitarían en su casa y llevarían a Mark y a Denis, que según, querían verla.

Cuando iba en camino hacia su casa en el auto manejado por un chofer desconocido y con Boris y Greg a su lado, no pudo evitar sentirse triste y decepcionada, porque por un momento había pensado que Lena la iría a ver aunque sea en la salida del hospital, todo el mundo la fue a ver, incluyendo Jon, Roman y Paul, pero la pelirroja no apareció.

Salió del auto cuando el chofer le abrió la puerta y de inmediato tuvo a su tío y a Boris al lado suyo para ayudarla si fuera necesario.

-Te recostarás en tu cama y nosotros estaremos a la orden para lo que necesites-dijo Greg, dándole un beso en la frente vendada, para luego ayudarla a subir las escaleras.

-Tío, no me voy a caer, puedes soltarme-pidió Yulia, incómoda.

-Nunca se sabe, podrías marearte-respondió Greg, con tono paternal.

Una vez en su cómoda cama y acostada dispuesta a ver la televisión, escuchó el sonido del timbre de la casa. No le prestó mucha atención, porque sabía que su tío atendería a quien quiera que fuese.
Hizo zapping por varios canales dándose cuenta que la programación estaba hecha un completo asco, pasó por uno en el que vio su cara y eran las noticias sobre el mundo del espectáculo en el que hablaban sobre su dada de alta del hospital.

-Hola

Casi sufrió un infarto al escuchar aquella voz, quiso voltearse para mirarla, pero enseguida se arrepintió al sentir un dolor en el cuello y que además todavía traía aquel collarín tan molesto.

-Lo siento. ¿Te lastimaste?-preguntó Lena, acercándose para mirarla mejor.

-Estoy bien-murmuró Yulia, observándola fijamente a los ojos.

-Sí… mira, disculpa por no ir al hospital hoy, pero es que se me presentó un inconveniente y…

-El mismo que estos 4 días te ha impedido despertarme cuando venías a verme sin que me diera cuenta, ¿No?-replicó Yulia, con un tono de reproche. Lena la miró sorprendida porque se hubiera dado cuenta, pero luego sonrió con pesar y bajando la mirada, asintió levemente.

-Sí… el mismo problema.

Yulia bufó, incrédula.

-Por favor, Lena. No soy una nena a la que le dices una mentirita para tranquilizarla y ya estás hecha-replicó, con enojo.

-No estoy mintiendo-susurró Lena, mirándola fijamente a los ojos y sin parpadear. Yulia se dio cuenta en ese momento que era verdad lo que decía-¿Podrías creerme?-preguntó la pelirroja, ladeando la cabeza sin darse cuenta de que lo hacía.

-Sí-respondió Yulia, abrumada.

Estuvieron unos segundos en silencio hasta que Lena lo rompió, mientras volvía un puño sus manos, odiándose.

-Yo… quería pedirte disculpas por todo lo que te he hecho pasar, por hacerte sufrir… Te juro que si estuviera en mis manos no seguir haciéndolo, lo haría sin pensarlo ni un segundo…

-¿De qué hablas?-preguntó Yulia, sintiendo un nudo en la garganta por la forma en la que hablaba.

-Hablo de que… esto que voy a hacer puede que al principio te duela mucho, pero luego… simplemente la herida que te causo ahora, sanará… quiero que entiendas que, a pesar de todo, siempre serás sagrada para mí… que todo lo que sentí cuando te tenía cerca era totalmente cierto, absolutamente real…

-Lena…

-No, por favor, déjame continuar-pidió Lena, casi como una súplica-Sé que te dije en Londres que nunca te dejaría de amar, independientemente de lo que pasara, pero… mentí…

-¿Mentiste? ¿Eso qué quiere decir?-preguntó Yulia, sintiendo el cuerpo muy tenso, quiso quitarse el collarín porque de pronto se sentía ahogada.

-No te lo quites-pidió Lena, tomando su mano para evitarlo-Lo que quiero decir es que…

-¿Qué?-preguntó Yulia, bruscamente

-No quiero que… no quiero que nos sigamos viendo…

-Lena…

-No quiero tenerte cerca, no quiero y no puedo verte más. Nunca más. No quiero seguir lastimándote, yo me equivoqué…

-¡¿Te equivocaste?!-escupió Yulia, levantándose de la cama.

-Sí, porque yo no debí darte esperanzas, fui y soy una completa basura por estar contigo y porque me voy a casar con Mikhail.

Aquello fue como si se le cayera el techo de la casa encima, un baldazo de agua helada, una bofetada con una lija especialmente rasposa. Su corazón casi se detuvo por un segundo, quizá dos, quiso ser sorda, deseó ser sorda en aquel momento, ciega y muda también. Todo se le hizo pedazos en pocos segundos. Entrecerró los ojos y miró a Lena como si fuera una completa desconocida, el aire parecía haberse solidificado en aquella habitación.

Lena sabía que había sido cruel, estaba siendo cruel, pero era necesario para poder alejarse más rápido y sin tanto dolor, aunque eso fuera una completa ironía en aquel instante, porque se sentía como el ser más despreciable del mundo, un monstruo, le dolía de una forma indescriptible decirle aquellas palabras a la persona que más amaba en el mundo, a la persona por quien daría la vida, por quien estaba dando la vida, renunciando a su felicidad por evitar que Mikhail le hiciera daño a ella y a su familia. Prefería la muerte antes que ellos salieran heridos.

-No puedes estar hablando en serio-murmuró Yulia, conteniendo las lágrimas que se avecinaban.

-Hablo total y absolutamente en serio. Me voy a casar con Mikhail, porque me di cuenta que es lo correcto…

-¡Lo correcto una m.ierda!-explotó Yulia-¡Después que te mintió y te engañó! ¡M.aldita sea, Lena, no te entiendo! ¡Lo que me haces no es justo!

-Nadie dijo que la vida fuera justa y no estoy diciendo que debería serlo-dijo Lena, odiándose por aquellas palabras.

-¡¿Entonces todas aquellas veces contigo?! ¡¿Todos aquellos besos fueron mentira para ti?! ¡No te creo! ¡No voy a creerte de ninguna manera, porque sé que me amas! ¡No sé por qué m.ierda haces esto, pero te juro que lo voy a averiguar!

-Ni siquiera lo pienses-siseó Lena, acercándose peligrosamente a Yulia-No querrás saberlo.

-Intenta detenerme-le espetó Yulia, mirándola con rabia contenida.

Lena se quedó callada, sólo clavando su mirada en los ojos azules de Yulia. Respirando corta y aceleradamente. Intentando controlar el ritmo de los latidos de su corazón. Sin poder evitarlo, sus ojos bajaron en picada, deteniéndose en sus labios y cuando volvió a alzar la mirada, ahí estaba Yulia que se había dado cuenta. Sin pensarlo, dio media vuelta para largarse de ahí, pero escuchó un sonido como de algo destapándose y luego sintió la mano de Yulia tomarla por el brazo y luego halarla hacia ella, chocando contra su cuerpo y sintiendo como la morena la agarraba por la cara, para finalmente sentir como los labios de Yulia atrapaban los suyos en un beso brusco, sin ningún tipo de cuidado, con toda la rabia que llevaba por dentro, con todo lo que se podía amar hasta morir. Lena intentó apartarse de inmediato, pero Yulia la sostuvo con fuerza por los brazos mientras la iba empujando contra la pared, encerrándola para que no escapara y sin parar ni un momento. Luchó por controlarse y no responder, por no caer, ceder y terminar besándola de vuelta como se estaba muriendo por hacer, pero fue imposible cuando se dio cuenta que Yulia comenzaba a suavizar la tensión y ahora sólo se dedicaba a besarla con mucho cuidado, desarmándola, desenfocándola y rompiendo toda conexión con cualquier tipo de determinación de no responder y tener autocontrol.

El autocontrol podía irse al carajo, simplemente le devolvió el beso.

Pudo sentir mientras movía lentamente sus labios con los de Yulia, que ella comenzó a sonreír, estaba sonriendo en medio de ese puto beso que le estaba robando sus pensamientos. Yulia profundizó aún más si eso era posible y una chispa de cordura se encendió en algún lugar del cerebro de Lena, recordándole el por qué y para qué había ido y estaba ahí en casa de Yulia. No podía estar haciendo eso, no podía.

-No. Detente, por favor-pidió Lena, apartándose finalmente, pero Yulia la mantuvo pegada aún a su cuerpo, mirándola fijamente.

-Dime que ya no sientes nada por mí y me detendré… Dime que estás enamorada de Mikhail y no te molestaré más. Dime que no sentiste nada con ese beso. Dime que no sientes nada cuando hago esto-susurró Yulia, deteniéndose de nuevo a centímetros de sus labios y rozándolos apenas al hablar, provocándole cosquillas y un estremecimiento en todo el cuerpo.

Haciendo acopio de una voluntad ya casi por el piso, Lena se apartó nuevamente y esta vez Yulia no la retuvo.

-Basta, Yulia. Se terminó. Me voy a casar con Mikhail.

Sin detenerse a mirar ni a pensar, dio media vuelta y se fue de ahí.

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:37 pm

Capítulo 35: La razón

-¿Crees que esto funcione?

-Si no funciona, me cortaré las manos con un hacha oxidada.

-¿No es muy drástico? Podrías elegir otra cosa en caso de que no funcione.

-Precisamente porque sé que va a funcionar es porque elijo lo del hacha. Es una forma de asegurarme que está perfecto.

-Eres extraño.

-Gracias.

Vladimir besó a Katya muy despacio y luego se apartó dándole otro más pequeño en la frente. En ese instante se abrió la puerta del despacho de una forma tan brusca que hizo saltar a ambos y separarse de inmediato.

-Los vi, no hace falta que disimulen conmigo-dijo Andrei, acercándose con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

-La próxima vez avisa, cabeza de aire-replicó Katya, molesta.

-Bah, ¿Cuándo piensan decirle a Lena?-preguntó Andrei, sentándose en el mueble y cruzando las piernas.

-No creo que eso sea una opción… por los momentos. Colgaría de un árbol por los pulgares a Vladimir mientras le hace cosquillas con una hojilla-dijo Katya.

-Gracias, me das más ánimos para decirle-repuso Vlad, sonriendo sarcástico. Katya sonrió y le sacó la lengua.

Estuvieron un rato en silencio mientras Vladimir seguía trabajando, hasta que finalmente se bajó de la escalera y limpiándose las manos, sonrió satisfecho.

-¡Listo! Ha quedado mejor de lo que esperaba y Lena ni siquiera lo notará-explicó, guardando sus cosas en un maletín.

-¿Terminaste de instalar los micrófonos?-preguntó Katya, dirigiéndose a Andrei.

-Sí, todo eso está perfecto, el micrófono en el auto lo instalé en la mañana antes de que se fuera. Niko debe estar listo con lo de la centralita.

-Vamos a verlo, pues-propuso Vladimir-pero antes… déjenme llevar esta escalera al ático.

-A todo esto… ¿A qué hora regresa Lena?-preguntó Andrei. Vladimir vio su reloj y luego puso rostro pensativo.

-Según lo que tenía entendido estaría de reunión justo ahora-respondió.

-Por ahora tenemos tiempo para probar que todo funciona-repuso Katya, con gesto de resignación-Ay Dios, las cosas que nos obliga a hacer mi hermanita…

--------------------------------

Salió de la sala de reuniones y se quedó parada en medio de la puerta con un gran dolor de cabeza palpitándole, mientras sentía a todos los demás salir. Miró hacia el frente y se encontró con la sucia verdad de su vida, la verdad espantosa en la que no estaba con Yulia y era sólo un desastre.

Caminó hacia su oficina a paso lento y sin poner atención a su alrededor. De pronto una mano la sujetó por el brazo y la arrastró hasta una oficina, cuando estuvieron ahí, volteó y vio a Mikhail con una sonrisa.

-Cariño…

-Hoy no quiero que me molestes-le cortó Lena, bruscamente.

-Estamos susceptibles hoy, ¿No?-bromeó Mikhail, cerrando la puerta con seguro-¿Te despediste de Yulia? ¿Le dijiste que nos vamos a casar?

-Sabes muy bien que sí-repuso Lena, petulante

-No pareces muy contenta…

-¿Debería estarlo?

-¡Por supuesto!-replicó Mikhail, como si fuera lo más obvio del mundo-Por fin nos libramos del estorbo que era Yulia.

-¡Basta!-interrumpió Lena, con rabia contenida-Te prohíbo que hables así de ella. ¿Te quedó claro?

-¿Por qué sino qué?-preguntó Mikhail, acercándose a la pelirroja y tomándola por la cintura, pero ella se apartó.

-Te juro que te denuncio con la policía.

Mikhail sonrió y luego rompió en carcajadas, mientras se sentaba en su silla detrás del escritorio, completamente rojo por la risa.

-¡Ay cariño! ¡Tú sí que eres cómica! ¡Me encanta cuando haces esas bromas porque me haces reír!-dijo él, entre risas.

-No veo dónde está el chiste-masculló Lena, seriamente y cruzándose de brazos.

-Es que… Dios, Lena… No me has denunciado todo este tiempo, ¿De verdad quieres que me crea eso de que lo vas a hacer ahora?-preguntó Mikhail, sacando su navaja y clavándola en un taco de papeles que estaba en el escritorio.

-Hablo totalmente en serio. Y si quieres la verdad, estoy absolutamente harta de que creas que soy tu marioneta, que pienses que harás conmigo lo que se te venga en gana…

-Ya lo hago-aseguró Mikhail, con autosuficiencia.

-No más. Hasta aquí llego. No me casaré contigo.

Mikhail la miró fijamente y vio la seriedad en el rostro de la pelirroja, completamente imperturbable. Se levantó de la silla y caminó con lentitud hasta estar lo suficientemente cerca de ella para observarla mejor.

-No hablas en serio-dijo él, casi como si midiera cada palabra.

-Averigua si no-lo retó, con fiereza.

Sabía que estaba intentando controlarse, pero se le estaba haciendo imposible al verlo acercarse aún más y observarla con el rostro comenzando a mutar a uno de rabia contenida. Respiraba agitado y había vuelto sus manos en dos puños.

-No juegues conmigo, cariño. No estás en posición-le advirtió Mikhail, en un tono amenazador.

-¿Juego? ¿Me ves cara de estar jugando?-siguió Lena-No pretendas seguirte riendo de mí.

Lo había estado esperando, aun así la pilló totalmente desprevenida. Mikhail la agarró por el cuello y la empujó con violencia hacia el escritorio, tumbando todas las cosas en el proceso y en un segundo vio casi en cámara lenta como sacaba de golpe la navaja del taco de papeles y lo colocaba enfrente de su rostro, deslizándolo por sus labios y descendiendo hasta su cuello, mientras la miraba fijamente con sus ojos negros como túneles oscuros y sin final. Tragó con fuerza y notó como el filo de la navaja tocaba apenas su cuello, alzó la mirada un poco y sonrió levemente, no sabía por qué sonreía, no sabía por qué se reía estando en aquella situación con Mikhail, simple acto reflejo quizá o mero conocimiento de que cuando se está al borde del abismo no queda más que reírse de forma irónica, sarcástica.

-Hazlo-susurró Lena, acercando su rostro al de Mikhail y mirándolo con un asco casi inhumano.

-No me tientes, no te burles, no te rías de mí. Sabes lo que puedo hacerle a tus queridos hermanitos y a tu adorada Yulia. No me lo pensaré dos veces, ni siquiera una… si le hablas a la policía te juro, te juro que te arrepentirás por el resto de tu vida. No estoy solo, ¿Sabes? El que causó el accidente de Katya y Yulia no fui yo. No estaba en ese auto. Si me llevan preso, él se encargará de hacerte pagar las consecuencias. ¿Entiendes?

La voz de Mikhail fue un susurro, pero se le entendió todo perfectamente. Lena alzó una ceja y volvió a sonreír.

-Por supuesto-siseó

Mikhail acercó más la navaja al cuello de Lena, sin llegar a clavarla, alzó la mirada de nuevo y sonrió satisfecho a la vez que se inclinó y la besó con furia. Lena, en un simple ataque de rabia e ira, le respondió casi con la misma fuerza, pero casi de inmediato y al notar que él se había relajado lo suficiente, se soltó de su agarre y tomándolo por el cuello para acercarlo más le mordió el labio con fuerza, apartándose al instante y pegándole un cachetazo.

Mikhail, completamente anonadado y respirando entrecortadamente, se llevó la mano hacia su labio y miró la sangre. Lena caminó hacia la puerta, pero Mikhail la detuvo estrellándola contra la puerta y la miró con crueldad.

-Tal parece que necesitas otra demostración de lo que le puedo hacer a tus hermanitos y a Yulia… ¿A quién elijo? Tal vez esta vez sea mejor Mark…

-Si me amaras tanto como dices, me dejarías en paz a mí, a mi familia y a Yulia.

Mikhail rió pesadamente y acarició el mentón de Lena.

-Ni lo pienses. Eso significaría perderte y que te vayas con la idiota de Yulia. No estoy dispuesto a verte con ella, ni con nadie. ¿Comprendes?

-¡Señor Astrov!-gritó una voz de mujer afuera de la oficina, mientras golpeaba la puerta-Señor Astrov, ¿Está ahí?...El señor Jacubowicz lo está buscando…

Mikhail miró a Lena y la soltó, a la vez que se acomodó la ropa y se pasó la mano por la cara y recordando su labio herido, agarró una caja de toallas pequeñas que habían caído al suelo y se limpió la sangre que ya se estaba secando.

-¿Me escuchó, Señor Astrov?-preguntaron de nuevo desde afuera.

-¡Sí, Melanie, gracias, dile a Jacubowicz que ya voy!-gritó Mikhail, con voz despreocupada.

-Yo me voy-dijo Lena

-No tan rápido, cariño-murmuró Mikhail, sujetándola por el brazo y mirándola con advertencia-Sabes que Mark estará a salvo si te mantienes calladita.

-Todos estarán a salvo, porque los voy a proteger. Ya te dije que no me voy a casar contigo y se acabó.
Sin darle tiempo a reaccionar, se soltó y abriendo la puerta salió corriendo de ahí.

-¡Lena! ¡ELENA DETENTE EN ESTE MISMO INSTANTE!

Entró a su oficina a toda velocidad y antes que pudiera cerrar la puerta, escuchó a Jacubowicz hablando.

-¡Astrov! ¡Estoy llamándolo desde hace horas! ¡Venga en este mismo instante!-gritó el hombre, con voz enérgica.

-Pero, es que…

-¡Nada! ¡Venga conmigo!-lo interrumpió.

Pasó unos segundos y no volvió a escuchar a Mikhail ni a Jacubowicz en ninguna parte. Cerró la puerta y corrió hacia una gaveta personal de dónde sacó una carpeta con unos documentos.

-¿Lena?

Volteó al escuchar la voz de Alan que estaba en la puerta con cara de no entender nada de lo que pasaba.

-¿Qué pasa, Alan?-preguntó Lena, mientras buscaba su celular por todos lados.

-Yo sólo escuché los gritos de Mikhail y vine a ver qué pasaba, se veía realmente molesto cuando Jacubowicz lo llamó-explicó Alan, siguiéndola con la mirada-¿Vas a salir?-preguntó al ver que agarraba el bolso.

-Viajaré de emergencia. No puedo explicarlo ahora, pero te tengo que pedir un favor, Alan-dijo Lena, acercándose al chico para mirarlo.

-¡Por supuesto! Dime lo que tengo que hacer-exclamó Alan, de pronto muy emocionado.

-Si viene Mikhail dile que me disculpe, pero que tuve una reunión de emergencia con unos ejecutivos checoslovacos y que luego hablaré con él, que cualquier cosa que quiera se la diga a mi asistente y ella lo atenderá-explicó Lena, saliendo de la oficina y cerrándola con llave.

-Está bien, yo le digo. No te preocupes-dijo Alan.

-No le digas por nada del mundo que me fui de viaje-advirtió Lena.

-Tranquila, Lena. No te hagas lío-dijo él, con voz calmada.

-Gracias, te debo una.

-Una invitación a tomar un café cuando regreses-propuso Alan, sonriendo.

-Mmm sí, bueno, está bien. Chau-dijo ella, dándole un beso rápido en la mejilla y se fue de ahí corriendo.

----------------------------------------------------------

-¿Alguna novedad?

Andrei, Nikolai y Katya vieron a Vladimir entrando a la habitación, llevando un tazón con cereal y leche para luego sentarse cómodamente en la cama de Niko, al lado de Katya.

-Lena estuvo en su oficina y parecía agitada y nerviosa, iba de un lado a otro buscando cosas y sacó de una gaveta una carpeta. Luego llegó Alan y hablaron de algo que no pudimos saber qué era-explicó Nikolai.

-¿Cómo que no pudieron saber? ¡Tenía que escucharse!-protestó Vladimir, confundido.

-¿Instalaste los micrófonos?-preguntó Katya, alzando una ceja.

-¡Por supuesto que sí! ¡Esta mañana!-replicó Vlad, dejando el tazón encima de una mesita y levantándose para revisar la computadora-Seguro ustedes no saben utilizar esto-dijo, abriendo el programa. Unos segundos después, sonrió y miró a todos con una sonrisa de disculpa-No están instalados...

-¡Serás idiota, Vladimir! ¡Nos haces perder el tiempo!-reclamó Andrei, ceñudo.

-Ya vengo-dijo Katya, levantándose y caminando hacia la puerta.

-¿A dónde vas?-preguntó Vlad

-A buscarte el hacha oxidada de mi padre que está en…

-¡Cállate la boca y regresa acá!-pidió Vladimir, avergonzado-¿No vieron sus gestos? ¿Cómo se veía al hablar con Alan?-preguntó, curioso.

-Cuando hablaba con Alan parecía que le daba instrucciones y luego se fue. Parece que iba a salir de la empresa-dijo Nikolai, observando la pantalla donde se veía la oficina vacía de Lena.

-¿Yulia llegó a contratar a los guardaespaldas encubiertos para Lena?-preguntó Vladimir

-Sí, apenas Lena se fue de su casa, Yul llamó a Joseph, su guardaespaldas personal y le explicó la situación. Él dijo que iba a estarla siguiendo cada vez que saliera de la empresa, probablemente esté en eso ahora si es que Lena de verdad salió-dijo Katya, con voz muy seria.

Se quedaron mirando entre ellos por unos segundos, mientras Nikolai daba unos golpes de teclado y encendía las cornetas a un volumen considerable. La voz de Lena se escuchó enseguida.

“¡… No me importa cómo lo harás, Sam, pero necesito que tengas listo el avión privado de mi padre para irme a cualquier parte de Europa!... ¡Lo necesito para ya! ¡En realidad lo necesitaba para ayer, me tendrías que haber leído la mente!... ¡Los pasaportes ya los tengo!... ¡Sí, ese mismo es! ¡No es un viaje de placer, sólo quiero largarme de aquí con… ! ¡No! ¡No quiero Chipre! ¡No me importa si dije cualquier parte de Europa, en realidad era cualquier parte, menos Chipre!...Bélgica es perfecto… Sí… ¡Pero es para ya, hombre, que ya voy llegando!...Sí, yo los busco apenas termine aquí y nos encontramos luego… Bien, gracias, Samuel, pero te advierto. Nosotros nunca tuvimos ésta conversación… Nos vemos, adiós”

Lena colgó y enseguida Nikolai apagó el micrófono, haciéndose un silencio breve.

-¡¿Bélgica?! ¡¿Lena se va a Bélgica?!-exclamó Andrei, incrédulo.

-Me parece que estamos cerca…

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Se bajó del auto y le puso la alarma rápido a la vez que caminó a toda prisa hacia la inmensa casa a la que se había prometido no volver, pero ahora era absolutamente necesario. No sabía qué la empujaba a sacar todo lo que sentía por dentro, pero cuando había estado en la oficina con Mikhail y se dio cuenta por primera vez de la realidad que la comenzaba a golpear, que no iba a volver a verla nunca más, fue como si recibiera un batazo justo en la cabeza, dejándola fuera de base. Rompiendo el hilo constitucional de su vida.

Tocó el timbre y esperó impaciente a que abriera. Cuando después de 2 minutos la puerta se abrió, pudo ver a Yulia, mirándola mientras fruncía el ceño, confundida y sorprendida a la vez.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Yulia en un tono que delataba que no la esperaba en lo más mínimo.

-¿Podría pasar?-pidió Lena, nerviosa y mirando alrededor-Necesito decirte algo importante y nadie más que tú lo puede escuchar.

-Ya me cortaste el rostro, Lena. Sé que te casarás con Mikhail y no veo cuál es la razón de tanto misterio para…

-Es sobre él que te quiero hablar-interrumpió Lena, desesperada-No puedo seguir ocultando esto…

El corazón de Yulia saltó desbocado, a la vez que sintió un escalofrío al ver la mirada de miedo de Lena. Nunca la había visto así. Se hizo a un lado y la dejó pasar. Se quedó parada en el recibidor y la miró expectante.

-¿Quieres algo de beber?-ofreció Yulia,

-No, no tengo mucho tiempo, dentro de unas horas me voy del país con mis hermanos, María, Pierre…

-¡¿Te vas?!-gritó la morena, levantándose-¿Cómo es eso que te vas? ¡¿Por qué?!

-Por Mikhail… -susurró Lena, bajando la mirada y comenzando a sentirse mareada y con náuseas. Yulia se acercó a Lena, muy lentamente y se arrodilló frente a ella, sintiendo como su corazón latía con fuerza a la vez que tomó la mano de la pelirroja y con cuidado alzó su mentón para observarla mejor.

-Lena… ¿Qué pasa con Mikhail?-inquirió, dejando que sus palabras salieran muy despacio y contra todo pronóstico, la pelirroja abrazó con fuerza a Yulia.

-No podría soportar perderte… -susurró Lena, aun abrazándola. Yulia la sostenía acariciando su espalda-Ni a ti ni a mi familia… son lo único que tengo. Intenté resistir, ser fuerte… Te amo como no tienes idea, te amo con toda mi alma, te amo demasiado, infinitamente y porque te amo es que intenté que te alejaras de mí…

-Lena… mi amor, por Dios ¿Qué estás diciendo?-preguntó Yulia, completamente derretida por dentro y apartándose para ver a la pelirroja a los ojos.

-La verdad… te mentí al decirte que no quería verte nunca más… que no quería tenerte cerca, cuando la realidad es que me muero si no te tengo a mi lado… -murmuró, acariciando la mejilla de Yulia- Me lastima tenerte cerca y no tocarte… ¿Podrías perdonarme por todo el daño que te hice? Espero que realmente entiendas por qué te herí.

-Dímelo…

La pelirroja apartó la mirada y sin dar más rodeos, lo soltó.

-Mikhail me amenazaba… si yo no me casaba con él y le decía a la policía, les haría daño a mi familia y a ti.

Por unos segundos, se hizo un silencio casi sepulcral y a medida que los segundos pasaban, el rostro de Yulia se ponía tenso, apretó la mandíbula y los puños, con muchísima rabia. Se levantó de golpe y abrió la puerta para salir, pero Lena la detuvo.

-¡Suéltame! ¡Iré a matarlo con mis propias manos!-gritó Yulia, histérica e intentando zafarse.

-¡No! ¡No puedo dejar que te haga daño! ¡Menos ahora que lo sabes!-replicó Lena, sujetándola por la cintura con fuerza. Yulia volteó y la miró con el enojo casi brotándole por los poros.

-¡Sabía que algo había pasado esa vez que llamé y él me contestó! ¡Lo sabía y no me lo dijiste!-reclamó Yulia, con algo de decepción en su voz.

-¡Yo sólo quería protegerte! ¡¿No puedes entender que te amo y que si a ti te pasa algo y es por mi culpa, simplemente moriría?!

-¡Sé cuidarme sola, Elena!-bramó Yulia, molesta.

-¡Si yo no hubiera contratado esos guardaespaldas, quién sabe lo que les hubiera pasado a ti y a mi hermana! ¡Pensé que me entenderías!

Lena se volteó y se quedó de espaldas a Yulia, sintiendo muchísima rabia. La morena se acercó y volteándola la abrazó con fuerza.

-Por supuesto que te entiendo, yo hubiera reaccionado igual que tú si estuviese en tu lugar-dijo Yulia, en voz baja-Sólo estoy enojada conmigo misma por pensar que ya no me querías.

-Te dije que nunca dejaría de amarte pasara lo que pasara. Pensé que hallarías la mentira en mis palabras cuando te dije que no quería verte nunca más… quise que aun cuando no estuviera junto a ti, supieras que mi amor por ti es demasiado intenso como para que se termine así como así.

-Sabía que mentías, sin embargo dudé por segundos y eso es lo que no me perdono…

Hubo un breve silencio, mientras Lena veía el reloj, ya se estaba haciendo tarde y aún no le había dicho a Yulia lo que quería decirle.

-Yulia, me voy en unas horas…

-Lena, no…

-Déjame hablar, por favor, es importante-pidió Lena, casi suplicando-Yo sé que después que te recuperes completamente del accidente, volverás al estudio de grabaciones, por eso mismo y como no voy a estar aquí, ya hablé con Karl y él se encargará de protegerte todo el tiempo, 24/7, hasta que yo logre de alguna manera detener a Mikhail. Por todo eso te quiero pedir que, por favor, siempre mantente acompañada, que no te dejen sola ni un instante…

-¡¿Qué demonios tienes en la cabeza?! ¡Ni creas que permitiré que te vayas de aquí!-la interrumpió Yulia, ofendida.

-¡Mikhail viene ahora por Mark! ¡No voy a dejar que le ponga las manos encima a mi hermano!-gritó Lena, desesperada.

-¡Entonces vamos a denunciarlo con la policía!

-Por el momento eso no es factible, Yulia… -masculló Lena-Mikhail tiene un cómplice. El que iba en el auto que te sacó del camino no era él… Me dijo que si lo denunciaba y lo llevaban preso, la otra persona se encargaría de hacerme pagar las consecuencias y… aún no sé quién es.

Yulia no sabía qué decir, quería denunciar a Mikhail, pero por otra parte no quería que eso significara poner en peligro a Lena por culpa de un psicópata desconocido.

-Hablemos con Vlad, Lena…

-No…

-¡Sí! ¡Hay que hablar con él! ¡Podría ayudarnos! Él es abogado ¿No?

-Un abogado, psicólogo… mi amigo…

-¡Precisamente porque lo es! ¡Él tiene que saber de esto!

Lena se quedó viendo a Yulia, sopesando sus posibilidades de salir del lío con ayuda de Vladimir y de Yulia. Se dio cuenta que tenía razón.

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-Ay ****, ¿Dónde se habrá metido Lena? No se habrá ido ya a Bélgica ¿O sí?-preguntó Katya, caminando de un lado a otro en medio de la habitación de Nikolai.

-No, no creo. Lena guarda su pasaporte aquí en casa y tendría que regresar acá para buscarlo-dijo Andrei, jugando Tibia en la computadora.

-¿Y por qué estás jugando a eso sabiendo que Lena no aparece?-preguntó Katya, molestándose.

-Tranquilízate, Katya, sólo han pasado 2 horas desde que escuchamos…

-¡2 horas son suficientes como para que la hayan secuestrado!-replicó Katya, enrojeciendo.

-Sé razonable, Katya-pidió Nikolai, acercándose y tomándola por la espalda-Por favor, siéntate y cálmate.

En ese instante escucharon la voz de Lena hablando con Denis afuera de la habitación, acercándose.

Los 4 se miraron entre ellos y Andrei, con un golpe de teclado cerró las ventanas de todos los programas, justo en el momento en el que la puerta se abría y la pelirroja se les quedaba mirando, como si los hubiera descubierto en una travesura.

-¿Se puede saber qué hacían?

Capítulo 36: Obsesión es una palabra muy fea.

-Y bien… ¿Piensan decirme o tendré que adivinarlo?

-Nos preguntábamos dónde estarías-soltó Nikolai, sincero.

-Ah… Mmm… estuve en la oficina y luego… -se detuvo y miró a Vladimir-¿Podrías venir un momento? Necesito hablar contigo de algo muy serio.

Vlad miró a Katya y ella le devolvió la mirada para luego bajarla. Andrei carraspeó y se levantó de la silla de la computadora de Nikolai.

-Recordé que le debo una llamada a Svetlana… ya vengo-dijo él, pasando al lado de Vladimir y dándole unas palmaditas por el hombro antes de salir.

-¿Vlad?-le llamó Lena, de nuevo-¿Vienes? Es para hoy.

-Ah sí, disculpa…

Salió de la habitación con Lena, dejando a Katya y a Nikolai solos. Vladimir venía intentando imaginar de qué hablarían, si de su viaje a Bélgica o de su relación con Katya. No creía que se hubiera dado cuenta, pero igual le daba qué pensar.

Entraron al despacho y enseguida vio a Yulia, sentada en el mueble y ya no llevaba el collarín, ni el vendaje, sólo un pasamontañas acanalado para que no se le notara la herida.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Vladimir, sin comprender.

-Primero lo primero, Vlad-intervino Lena, con tono serio y sentándose en el sillón-Necesito tu ayuda en algo, estoy teniendo problemas y… yo al principio no quería, pero Yulia me ha convencido y creo que tiene razón, porque eres mi amigo y pues… no sé, si estarías dispuesto a escuchar lo que tengo que…

-Por supuesto que lo estoy, no sé por qué das rodeos si ya sabes que puedes confiar en mí, pero tu cabezota gigantesca no te dejaba ver…

-Vlad, por favor… -interrumpió Lena, sonriendo sarcásticamente y ladeando la cabeza-Ya entendí el punto. Así que… ¿Puedes ayudarme?

-Sí, ya te dije que sí-dijo Vladimir, mirando a Yulia, quien tenía una expresión de incomodidad en su rostro.

-Lo que quería decirte es sobre Mikhail… él me ha estado amenazando y me ha atacado… fue él quien me dejó inconsciente en el hospital y… por él es que Yulia y Katya tuvieron el accidente-confesó Lena, sintiendo una vergüenza enorme por decir aquellas cosas. Si había algo que odiaba era sentirse débil, sin embargo sabía que ésta no era una cuestión de debilidad, era simple supervivencia y pedir ayuda a un amigo. Solía ser orgullosa, pero ahora tenía una razón más para cambiar eso. Miró brevemente a Yulia, quien tenía los puños apretados y veía hacia otro lado y luego miró a Vlad.

-¿Qué clase de amenazas?-preguntó Vladimir, comenzando a comprender todo. Lena se dio cuenta que estaba en su posición de psicólogo en ese momento.

-Si no vuelvo y me caso con él, le haría daño a mi familia y a Yulia-respondió la pelirroja, bajando la mirada.

-Esos ataques que mencionaste… ¿De qué tipo son? Verbales, físicos, ambos…

-Ambos… -respondió, notando como Yulia se tensaba aún más-Constantemente está diciendo que mis hermanos y Yulia sufrirán las consecuencias si no acepto estar con él y me ha… fue él quien me atacó en el hospital cuando lo de Yulia y Katya… más nada.

Se detuvo en ese punto al notar la perturbación de la morena, no quería detallar nada para evitarle una molestia mayor. Vladimir notó esto, pero decidió no presionar, porque sabía a lo que Lena se refería con esos ataques y de la magnitud podía hacerse una idea.

Yulia quería salir corriendo de ahí y caerle a palazo a Mikhail, torturarlo, hacerlo morder el polvo hasta matarlo, pero por Lena estaba haciendo un esfuerzo por calmarse, pero al escuchar que la atacaba, se le hacía más doloroso mantenerse sentada en el mueble sin hacer nada.

-No lo has denunciado, por lo que debo suponer que todo lo que ha sucedido es porque has intentado sobrellevarlo tú sola. ¿Qué te detiene para presentarla? Apartando el que quieras proteger a tus hermanos y a Yulia, claro está.

-Tiene un cómplice y no sé quién es. Mikhail me dijo que si lo llevaban preso por mi culpa, su cómplice se haría cargo de hundirme-respondió Lena, con voz monótona.

Vladimir que había estado todo ese tiempo caminando de un lado a otro haciendo las preguntas, se detuvo y se sentó en el sillón enfrente de Lena y Yulia.

-Hay que encontrarlo, además que hay que tener pruebas de los ataques, porque sin ellas… dudo que podamos denunciar a Mikhail formalmente…

-Pensé que tendrías ya algún video de la oficina de Lena…

-¿Video de mi oficina?

-No, Yulia, no hay videos. No hay pruebas, no hay nada. Sólo la confesión de Lena y eso no nos sirve absolutamente de nada, por ahora, porque no hay pruebas de que lo que denuncia sea verdad-dijo Vladimir.

-¿De qué videos… ?

-Ajá y ¿Y se puede saber, Señor Abogado, cómo las vamos a conseguir?-interrumpió Yulia, sin prestar atención a Lena.

-¡¿Me pueden dejar de interrumpir?!-protestó Lena, molesta. Yulia y Vlad la miraron-¿De qué videos de mi oficina hablan?-preguntó, confundida.

-Ehhh… Lena, como tú no querías soltar ninguna confesión, entonces nosotros…

-¡Me estaba espiando!-chilló Lena, incrédula

-¡Te aseguramos que no con mala intención!-repuso Vladimir, intentando calmarla-Sólo que nos estabas preocupando y luego que nos llamó Yulia diciendo que te ibas a casar con Mikhail… teníamos que averiguar lo que pasaba sí o sí.

-¡Pero podrían haber insistido en preguntarme!-replicó Lena, ofendida-No sé… obligarme…

-Holaaaa, Lena… te preguntamos un millón de veces y tú no soltabas nada-intervino Yulia, sarcástica.

-Además, dudo que quisieras que te torturáramos para sacarte una confesión, Mikhail ya…

-Cállate la boca, Vlad, no es gracioso-interrumpió Yulia, mirándolo con desagrado.

-¡Bueno, bueno, está bien!-dijo Lena, mandándolos a callar a los dos-Ahora sigamos con lo de las pruebas…

-Ajá sí ¿Cómo vamos a encontrar las pruebas de que las amenazas y los ataques?-preguntó Yulia, alzando las cejas-Dudo que haya algún video de la vez en el hospital cuando la atacaron.

Lena carraspeó ligeramente, fingió toser y apartó la mirada para no ver a Yulia. Vladimir alzó las cejas, expectante y suspiró. Yulia se puso seria de pronto, entendiendo y comenzó a negar.

-No...No…

-Yul…

-¡No, Vlad! ¡¿Cómo demonios se te ocurre decir eso?!-gritó Yulia, exaltándose mientras se levantaba del mueble.

-¡Yo no he dicho nada!-replicó Vladimir, ofendido.

-¡Pero lo estás pensando! ¡No creas que te permitiré que pongas a Lena como si fuera un conejillo de indias!-chilló, molesta.

-Yulia, por favor…

-¡NO! ¡Elena, no te lo voy a permitir! ¡No voy a dejar que ese tipo te ponga las manos encima! ¡Lo empalaré y le meteré un garrote lleno de púas oxidadas por el trasero y se lo haré tragar si lo hace!

-Sin las pruebas…

-¡M.aldita sea, Vladimir! ¡Tiene que haber aunque sea un puto video grabado!-interrumpió la morena, caminando de un lado a otro.

-Pero no lo hay, Yulia y es necesario que…

-¡¿Necesario que la ataquen?! ¡Me estás jodiendo! ¡No puedo creer que propongas algo así y que estés de acuerdo con que ataque a tu amiga!

-¡Por supuesto que no estoy de acuerdo con que la ataquen! ¡No voy dejar que la golpee! ¡Voy a estar supervisando todo!-gritó Vladimir, ofendido.

-¡Ya dije que no lo permitiré y se acabó la discusión!

-Espérate un momento ahí, Yulia-pidió Lena, enojándose-Esas pruebas son realmente necesarias para poder denunciar a Mikhail y sacármelo de encima. Si debo provocar a Mikhail y hacer que me amenace y me ataque para poder denunciarlo, entonces lo haré. No me importa lo que digas o pienses.

Yulia la miró fijamente y claramente ofendida, Lena sabía que se había pasado un poco con la última frase, pero se le había salido por el enojo del momento y ya no podía volverla atrás.

-Bueno, está claro que mi opinión no cuenta y que no te importa en lo absoluto que te ame demasiado y me preocupe por ti…

-Yulia, no es…

La morena salió del despacho dando un portazo que hizo retumbar las paredes. Lena suspiró y escondió su rostro entre sus manos. Vlad se acercó a la pelirroja y la abrazó levemente.

-¿Todavía quieres seguir con esto?-preguntó él, en voz muy baja.

-Sí-afirmó Lena, cansada-Sólo quiero que esto termine ya y que mis hermanos y Yulia estén bien. ¿Es mucho pedir?

-No, definitivamente no.

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Había llamado varias veces ya al celular de Yulia y siempre le caía el buzón de mensajes, porque lo tenía apagado. También llamó a su casa, pero el tío Greg había contestado y le dijo que apenas había llegado, se había encerrado en su habitación y no quería hablar con nadie. Vladimir le dijo que no se preocupara, porque ella entendería y regresaría. Sólo debía comprender su afán por protegerla y preocuparse.

Como debió suponer, Andrei, Katya y Nikolai habían visto y escuchado su conversación y posterior discusión en el despacho. Andrei y Katya se opusieron al instante, pero luego con la ayuda de Nikolai, pudieron entender la necesidad de hacerlo e incluso se ofrecieron a ayudar con la grabación de todo.
Quedaron en que debían obtener el video lo más pronto posible, por eso Vladimir dijo que a primera hora de la mañana y cuando nadie hubiera llegado todavía, colocaría los micrófonos que se le había olvidado poner en la oficina de Lena. También dijo que estaría cerca de la oficina, vigilando que todo saliera bien y que sus hermanos estarían supervisando todo desde la casa en la habitación de Nikolai.

Esa noche antes del día que conseguirían las pruebas, se quedó todo el tiempo con Mark y Denis, quienes veían la película “Stand By Me”. Al final los dos se estaban quedando dormidos, por lo que los mandó a acostarse y luego se quedó viendo “Ghost” hasta quedarse dormida encima del mueble.

-Hey… ¿Quieres decirme qué pasó en la tarde?

Yulia había finalmente salido de su habitación y luego de haber tomado un tazón con cereal, salió hacia el jardín para sentarse en uno de los columpios que su padre le colgara en el árbol que ahí había. Su tío había llegado y se sentó a su lado en el otro columpio, esperando una respuesta suya.

-Tío… si tú supieras que alguien que amas, va a hacer algo estúpido y realmente peligroso, pero que le ayudará a conseguir algo que a la final le será de utilidad. ¿Qué harías?-preguntó Yulia, crípticamente.

-Si yo fuera tú, estaría con Lena sin importar qué-respondió Greg.

-Iré a llamarla-dijo Yulia, levantándose, pero la voz de su tío la detuvo.

-¿No crees que ya es un poco tarde? Debe estar dormida ahora

Yulia miró su reloj y sonrió de nuevo.

-Tienes razón.

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No había llegado nadie cuando llegó a su oficina, así que Vladimir se puso de inmediato a instalar los micrófonos en lugares imperceptibles y revisar las cámaras ya colocadas con anterioridad para estar seguro que nada fallaría. Lena por su parte, vio una nota que estaba en el suelo, probablemente pasada por debajo de la puerta ya que había dejado con llave el lugar. Era de su asistente.

Señorita Katina: El Señor Astrov estuvo buscándola en reiteradas ocasiones. Exigió que se comunicara con él.

Arrugó el papel y lo lanzó a la basura, sentándose a esperar que Vladimir terminara. Se sentía tensa y con mucha ansiedad, el que Yulia no hubiera llamado y aparentemente siguiera enojada no le ayudaba a mejorar su humor, sumándole a eso que había olvidado por completo que había prometido llamar a Mikhail y seguramente ahora estaría muy molesto. Tal vez eso ayudara a exaltarlo más rápido, aunque no sabía si debía considerar eso como algo bueno o malo.

-¡Listo!

-¿Tan rápido?-preguntó Lena, saliendo de sus pensamientos y viendo a Vlad bajar de las escaleras.

-Sí, ha sido fácil. Ahora sólo hay que comprobar que funcionan.

En ese momento se escuchó el ringtones del celular de Vlad y al ver la pantalla, sonrió.

-¿Han escuchado todo?...Bueno, perfecto, entonces ya saben. Por favor estén pendientes para cuando llegue Mikhail, no quiero errores… sí, Andrei, yo voy a estar afuera esperando, si ven que todo se pone demasiado tenso y peligroso les exijo que me llamen de inmediato para venir hasta acá, no vacilen, no esperen… no, no se les ocurra llamar a la policía porque todo se alborotaría aquí y le dan más oportunidad de que él escape… perfecto, estamos en contacto, cambio y fuera.

Vladimir colgó y vio a Lena con una sonrisa y alzando las cejas, incrédula.

-¿Qué?-preguntó él, confundido.

-¿”Cambio y fuera”?-preguntó Lena, sarcástica.

-Siempre quise decir eso-respondió Vladimir, encogiéndose de hombros

Lena rió, sintiendo por un instante que se sacaba un poco la tensión del cuerpo y Vladimir se acercó.

-Los chicos y yo tenemos una seña que tienes que usar en caso de que notes que las cosas con Mikhail se pongan demasiado… malas-explicó él, seriamente-tienes que toser 3 veces, de todas formas si no lo haces, ellos notarán si va mal y me llamarán. Sólo es seguridad. También deja el celular encendido por si hay que llamar para interrumpir.

-Hablas como si me fuera a la guerra o algo parecido-susurró Lena.

-Sólo pretendo que estés bien y no te pase nada malo-murmuró Vlad, abrazándola levemente-Así que ya sabes. Nos vemos.

-Claro.

Vladimir salió cerrando la puerta con suavidad, dejándola sola. Se sentó detrás de su escritorio y encendió su computadora normalmente para comenzar con el trabajo pendiente, pero con la sensación permanente de estar siendo observada. Era estúpido, sabía que sus hermanos estaban en la casa vigilando el momento para comenzar a grabar, pero de todas maneras no dejaba de sentirse incómoda por aquella situación.
Se reclinó un momento y tomó su celular para llamar a Yulia, pero nuevamente tenía el celular apagado. Pensó que la morena ya estaba tardando mucho y exagerando demasiado, no era como si ya no hubiera vivido los ataques por parte de Mikhail. Le molestaba mucho su trato.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

Esperaba que todavía no se hubiera ido, así que tocó el timbre y esperó sólo unos minutos hasta que la puerta se abrió y era María.

-Buenos días, Señorita Yulia. Los chicos están en la habitación del Señorito Nikolai-dijo la nana, dándole paso a la morena para que entrara.

-¿Y Lena está?-preguntó Yulia, viendo a su alrededor.

-No, ella salió muy temprano, más temprano que de costumbre y con el Señorito Vladimir-dijo la nana.

-Ah bueno, gracias, María-respondió Yulia, apesadumbrada

-A su orden.

Subió las escaleras hacia la habitación de Nikolai y antes de tocar escuchó los murmullos de las voces de los chicos hablando. Iba a quedarse escuchando tras la puerta, pero Mark salió de su habitación en ese momento y se le quedó viendo, extrañado.

-Hola, Yul ¿Qué haces aquí tan temprano?-preguntó él, acercándose.

-Por algo que le tengo que decir a tus hermanos-respondió, sin dar detalles.

-¿No podías decirles por teléfono o celular?-preguntó Mark, confundido.

-No, es muy importante como para hablarlo por teléfono.

Mark se encogió de hombros y suspiró.

-Ustedes están muy misteriosos últimamente… -dijo, como quien no quiere la cosa.

-¿Te parece?-preguntó la morena, haciéndose la inocente.

-No, no me parece. Es un hecho-replicó Mark, volteándose-Bueno… voy a la cocina. Diviértete.

-Claro.

Tocó a la puerta y enseguida escuchó adentro que se hacía un silencio y luego se abría la puerta.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Andrei, tapando con la puerta la habitación.

-Ehh… ¿Puedo pasar?-pidió Yulia, intentando ver hacia dentro lo que hacían, pero Andrei se atravesaba.

-No, no puedes-se opuso el pelirrojo, nerviosamente.

-¿Por qué? ¿Qué pasa allá dentro, Andrei?-preguntó la morena, empujando la puerta para pasar, pero el chico la volvió a detener.

-No pasa nada, sólo estamos… hablando de cosas privadas entre hermanos-mintió, apartando la mirada.

-No te creo.

Con eso, empujó con más fuerza y enseguida vio a Nikolai jugando Tibia y a Katya recostada en la cama jugando con una pelota.

-¡Hola, Yul!-saludaron los dos chicos a la vez.

Ya iba a contestar, pero en ese momento se escuchó la voz de Mikhail desde las cornetas.

“¡Hasta que por fin te veo, cariño! ¿Me extrañaste?”

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-La próxima vez avisa antes de entrar, casi me matas de un susto.

Mikhail sonrió satisfecho, cerró la puerta con llave y acercándose lentamente, se detuvo en el medio de la oficina para observar a la pelirroja, que estaba sentada tras su escritorio, haciendo como que escribía en la computadora.

-Así tendrás la conciencia, cariño. ¿Has estado haciendo cosas malas en mi ausencia?-dijo Mikhail, sonriendo cínicamente.

-Define “cosas malas”-respondió Lena, de mala gana.

-Verte con Yulia, por ejemplo. Decirme que me vas a denunciar y que no te casarás conmigo, escaparte ayer de la empresa…

-Y eso es malo, según tú-provocó Lena, alzando la mirada para enfrentarlo. Mikhail sonrió y se acercó aún más, mirando a Lena fijamente.

-Entonces… ya está decidido, no te casarás conmigo…

-No, no me casaré. Lo siento.

Su rostro se ensombreció y sus ojos negros se veían aún más oscuros, si es que cabía la posibilidad de que eso sucediera. Sus labios se curvaron en una esquina, era una sonrisa casi imperceptible.

-Error. Te haré la pregunta de nuevo ¿Te casarás conmigo?-inquirió, metiendo las manos en los bolsillos.

-No

-¿Te casarás conmigo?

-No

-Por última vez, Lena, te casarás conmigo.

Notó que ahora no había sido una pregunta, era una afirmación, una exigencia. Suspiró y manteniéndole la mirada, contestó.

-No, no lo haré.

Mikhail suspiró y se volteó caminando hacia la puerta, pero cuando Lena pensó que ya se iba, volteó de nuevo y clavó con fuerza la navaja en el escritorio, a la vez que se le acercó, haciendo que la pelirroja se levantara de su asiento en un intento por apartarse, pero ya la había acorralado contra la pared.

-No pretendas burlarte de mí, no quieras correr de mí…

-Apártate, Mikhail.

-¡Te vieron con Yulia. Te vieron con ella y te juro que esta vez no te la voy a pasar, pagarás muy caro la humillación… !

-¡Apártate, m.aldita sea!

En ese instante sonó su celular, pero de inmediato Mikhail la empujó de nuevo contra la pared, la tomó por las manos y acercó su rostro al de Lena, a la vez que alzando una mano y con un dedo intentó tocar su mejilla. Intentó apartar el rostro, pero Mikhail fue más rápido y tomándola por la barbilla la besó por la fuerza.

Lena comenzó a forcejear para zafarse, pero él era más fuerte y cada vez que intentaba un nuevo movimiento, él hacía otro y la detenía al instante, así que le mordió de nuevo como la última vez y lo empujó contra el escritorio, dispuesta a salir corriendo hacia la puerta, pero Mikhail la agarró por el brazo y la puso de nuevo contra la pared, a su vez que poniéndole la navaja al cuello, le hizo un corte poco profundo que la hizo jadear de dolor y cerrar los ojos por un momento, mientras escuchaba su risa.

-¿Te dolió?-preguntó Mikhail, riéndose y aún con la navaja cerca del cuello de Lena-Eres muy ingenua si creíste que te iba a dejar ir. No ésta vez, cariño. No. Vuelve a reírte de mí y te juro que la pagarás muy caro-susurró, con suavidad en su oído.

-¡Eres un hijo de pu… !

-No tienes idea de lo que has empezado, pero créeme… sabrás cuando haya terminado-la interrumpió tapándole la boca.

Tocaron la puerta en ese instante y se escuchó la voz de Vladimir desde afuera, aparentaba estar tranquilo para no llamar la atención de Mikhail, pero Lena notó en su voz la alarma y el miedo que tenía.

-Lena, necesito hablar contigo sobre unos documentos.

-Mikhail, déjame abrir la puerta, por favor-pidió Lena, con voz calmada.

-¿Me lo pides por favor?-preguntó él, sarcástico

-Sí, te lo pido por favor-susurró Lena, cerrando los ojos al sentir las yemas de los dedos de Mikhail recorriendo el corte en su cuello.

-Lena… ¿Me escuchas?-preguntó la voz de Vladimir, entrando en pánico.

-Dile que estás en una reunión-murmuró Mikhail.

-Déjame abrir…

-¡Dile que estás en una reunión!-repitió él, con dureza y acercando el filo de la navaja al mentón de la pelirroja, haciéndole tragar con fuerza.

-¡Sí, Vlad, ahora no puedo abrir, estoy en una reunión!-gritó Lena, con la voz quebrándosele al final.

-¡Pero es urgente!-gritó Vladimir, desesperado y mirando a su alrededor como varias personas se le quedaban mirando.

-Señor Brodski, ella está ocupada desde hace rato con el Señor Astrov. Si quiere me da los documentos y yo…

-No, gracias, pero se los tengo que dar yo. Es de vida o muerte ¿Me entiende?-dijo Vlad a la asistente de Lena. Ella pareció entender y se fue.

-Mikhail, m.aldita sea, va a sospechar-dijo Lena, sintiéndose mareada y con ganas de vomitar.

-Dile que esto es más urgente-dijo Mikhail, sin prestar atención a su petición.

-Mikhail, por…

-¡Dilo!-la obligó, presionándola más contra la pared.

-¡Esto es más urgente, Vlad!-gritó

-¡Esto es aún más urgente! ¡Ábreme Lena!

Mikhail se apartó con brusquedad de la pelirroja y la miró con rabia, a la vez que se guardó la navaja y sacando un pañuelo se limpió la sangre de la nueva mordida de Lena.

-¡Límpiate el cuello!-exigió Mikhail, lanzándole la caja con pañuelos que Lena tenía en su escritorio.

La pelirroja se pasó el pañuelo y sintió que le ardía demasiado, era superficial, pero salió más o menos sangre. Mikhail se acercó a la puerta y la abrió, dejando entrar a un pálido Vlad, que enseguida vio a Mikhail y tuvo que contenerse para no saltarle encima y caerle a golpes y patadas.

-Vlad…

-Disculpa, Lena, pero esto es muy importante-dijo Vladimir, mostrándole unos papeles y haciendo como que no se daba cuenta de nada.

-¿Tan importante que no podías esperar que termináramos la reunión?-preguntó Mikhail, mirándolo con furia. Vladimir se acercó a Mikhail con la rabia comenzando a brotarle por los poros.

-Por favor, no…

Vladimir levantó una mano para callar a Lena y miró a Mikhail de nuevo.

-Más importante que tú sí-dijo Vladimir, mirándolo con asco.

Mikhail apretó los puños, completamente molesto y salió de la oficina cerrando de un portazo
Vlad volteó a ver a Lena y sin pensarlo la abrazó con fuerza, respirando con alivio.

-Por un momento pensé que tendría que derrumbar la puerta y llamar a seguridad-murmuró Vladimir, apartándose un poco para verla y darle un beso en la frente-Los chicos me llamaron alarmados cuando vieron que sacó una navaja y… tuvieron que atar de una silla a Yulia…

-¡¿Yulia?! ¡¿Lo vio todo?!-preguntó Lena, alarmada.

-No, tuvieron que sacarla de la habitación atada y todo-explicó Vlad, sonriendo levemente-Si hubiera venido, todo se habría arruinado. No quiero ni pensar el lío que armaría, probablemente traería con ella al FBI y a todas las instituciones nacionales e internacionales de seguridad.

-Tengo que ir a verla… -dijo Lena, pero Vladimir la detuvo por el brazo.

-Ni se te ocurra, ahora mismo debe estar Mikhail vigilándote más que nunca-dijo él, acercándose.

-Sí, sabe que estuve con Yulia-murmuró la pelirroja, apesadumbrada-Seguramente su cómplice estuvo siguiéndome.

-Sí, seguro… ¿Qué te hizo ahí?-preguntó Vladimir, notando el corte en el cuello.

-Fue con la navaja

-Tiene que ver eso un médico

-No, fue superficial, no me estoy desangrando hasta la muerte ni nada.

-Esos cortes pueden infectarse-repuso Vladimir, preocupado. Lena sonrió.

-Deja de preocuparte y llama a los chicos.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:38 pm

Capítulo 37: Sweetheart, you are sadly mistaken.

Llegar y cruzar la puerta de su casa fue como chocar contra una pared. La única diferencia es que la pared era suave, tenía ese perfume que la dejaba atontada y que aparte la abrazaba con fuerza.

-Yulia…

No la dejó terminar, la tomó del rostro y la besó con furia, dejándose llevar por la rabia, la ira, el miedo, la poca cordura que tuvo hacía unas horas y todo el alivio, tranquilidad y amor que la invadió al tenerla tan cerca y olvidarse que estaban todos los hermanos de Lena y su amigo Vladimir.

La pelirroja soltó el bolso que cargaba en el brazo, cayéndose al suelo con todo su contenido y poniendo sus brazos alrededor del cuello de Yulia, respondiéndole con un entusiasmo irrefrenable, con exceso, descontrol y con ganas de tenerla aún más cerca. Tenía la impresión de que nunca podría llegar a tenerla lo suficientemente cerca.

Yulia se apartó unos centímetros, dejando sus ojos cerrados y volviéndola a abrazar mientras respiraba corta y aceleradamente.

-Te amo, te odio… te amo y te odio… te amo porque no puedo vivir sin ti y te odio por hacerme sufrir de esta manera…

-Perdóname.

-Ehh… esto… chicas…

Yulia y Lena se separaron, enrojeciendo al instante al notar la voz de Andrei. La pelirroja quiso que se la tragara la tierra, aunque sabía que ya su hermano lo había aceptado, no dejaba de pensar que podría incomodarlo un poco aún. Todos sus hermanos la miraban estupefactos y con las cejas alzadas por aquella demostración de afecto pública y Vladimir carraspeó ligeramente, sonriendo.

-Muy lindo todo, pero ¿Podrían dejar de comer frente a los pobres?-preguntó Andrei, sarcásticamente.

-Andrei…

-No, está bien, pero liberen esa energía en otra parte, ¿Eh? Hay chicos pequeños aquí y…

-Nah, Andrei, no te preocupes que sólo tomamos esto como cultura general, simple curiosidad educativa-dijo Mark, sonriendo pícaramente.

-¡Además que se cumplió mi deseo de que fueran novias!-dijo Denis, abrazando a Lena y luego a Yulia.

Aquella frase golpeó a Lena, miró a Yulia y vio que ella también la miraba. Se dio cuenta que no sabía que eran, técnicamente no eran nada, sólo amigas que… ¿Se besaban? Eso la hizo sentir como una basura, odiaba esa frase, parecía como si estuviera aprovechándose de ella y no era así, porque la amaba. Realmente la amaba. Que su hermanito se lo dijera así y sin anestesia fue como un cachetazo para que reaccionara.
Yulia se quedó observándola, intentando adivinar lo que pensaba, pero siempre era difícil saberlo con exactitud, porque su rostro no solía demostrar sus pensamientos y eso la intrigaba demasiado.

Un carraspeo las sacó de su ensimismamiento y vieron a Vladimir, sonriéndoles como si supiera lo que las había dejado fuera de base.

-¿Van a comer ustedes? Quiero decir… comer comida, aunque ustedes ya comie… ¡Auch! ¡Era broma!

----------------------------------

Salió del baño después de una ducha de 1 hora como si eso la hubiera ayudado a sacarse las agresiones de Mikhail y con su bata de baño puesta se sentó en su cama, encendió el televisor para verlo y comenzó a peinarse el cabello que aún destilaba agua y mojaba las sábanas.

Estuvo así por lo menos unos minutos antes que escuchaban que llamaban a la puerta y gritó un “Adelante”.

-¡Ay lo siento! ¡Vuelvo luego cuando estés… !

-Yulia, tranquilízate-dijo Lena, sonriendo levemente-Si te dije que pasaras es porque puedo atenderte, así que…

-Pero es que...

-Vamos, que no estoy desnuda tampoco, dime qué pasa o es que prefieres que me quite todo y…

-¡No! ¡No, Lena, no!-saltó Yulia, riéndose nerviosamente-Quiero decir no es que no quiera… en realidad sí… bueno no, no… no así… quiero decir sí… pero…

-Vale, ya entendí-dijo Lena riéndose y sacando del apuro a Yulia-¿Qué querías decirme?-preguntó, entrando a su clóset para buscar algo para dormir.

-Que… me tengo que ir, porque se me hace tarde y…

-¿Qué?-preguntó Lena, incrédula y sacando su cabeza de detrás de la puerta del clóset-Estás loca si crees que te voy a dejar ir de aquí. Mikhail sabe que estuve contigo ayer y es probable que sepa que estás aquí en mi casa, si es que le dijo su cómplice. No voy a dejar que te vayas. Te quedarás aquí durmiendo.

-Pero… ¿Aquí?-preguntó Yulia, alzando las cejas.

-Sí, te dije que te quedarás a dormir aquí. ¿Es que ya no te gusta la habitación en la que has dormido antes?

-Ah… sí, claro, sí-murmuró Yulia, con un tono de decepción en su voz que Lena notó.

-¿Ocurre algo?-preguntó ella, acercándose y entregándole una ropa para dormir.

-No, no pasa nada-contestó Yulia, bajando la mirada.
Lena sonrió tenuemente, al entender un poco, así que se acercó aún más y tomándole la mano a Yulia, la acarició levemente.

-Mírame, Yulia-pidió, en un susurro casi imperceptible. Yulia alzó la mirada y se encontró completamente derretida por sus ojos verdi-grises-¿Tú quieres dormir esta noche conmigo?-preguntó, a la vez que ladeaba la cabeza.

-No sé… si tú quieres, es tu cama y…

-Yulia, no es si yo quiero. Te estoy preguntando a ti si quieres dormir o no conmigo, no es difícil responder la pregunta, con un “Sí” o un “No” es más que suficiente. Responde ¿Quieres dormir conmigo?

Yulia se mordió el labio inferior, pensativa y luego sonrió.

Ya eran las 3 de la mañana y ninguna de las dos se movía de su posición. Lena estaba de espaldas y Yulia también, cada una en cada lado de la cama y las dos completamente despiertas.
Yulia quería voltearse, despertarla y enfrentarla, preguntándole cuando es que iban a ser novias, cuándo le iba a pedir serlo o si tenía que hacerlo ella misma. Quizá era eso… quizá la pelirroja estaba esperando que se lo pidiera… Luego, por un momento pensó que Lena no quería ser su novia o quizá es que pensaba que ya lo eran, que lo daba por hecho al haberse besado ya en demasiadas oportunidades. En varias oportunidades hizo el amago de voltearse, pero luego se arrepentía, porque escuchaba su respiración lenta y acompasada en señal de que estaba dormida. Tampoco deseaba molestarla por algo como eso, no es como si para demostrar que se amaban tenían que decirle al mundo lo que eran, como si fuera una etiqueta, con lo que las odiaba y ella pensando en eso.
Sin embargo aceptaba que le gustaría decirle y gritarle al mundo que Elena Katina era su novia, la chica de sus sueños y con la que quería quedarse por el resto de su vida.

Lena quería voltearse y observarla dormir, maravillarse y derretirse por completo con su rostro pacíficamente sereno. Deseaba acariciarla y repartir pequeños besos por todo su rostro, sus brazos… se moría por recostar la cabeza en su regazo, escuchar el latir de su corazón y comprobar que latía a la misma velocidad que le hacía creer que tendría un infarto en cualquier momento. Besarle hasta el nombre.

Todo eso y más quería, pero sabía que aún no era el momento.

---------------------------------------------

No supo en qué momento se había quedado dormida, pero en el segundo en que se despertó y abrió los ojos, sonrió. Lena estaba de frente y aún dormía, así que sin poderlo evitar, con un dedo acarició su nariz y luego bajó hasta sus labios, con mucho cuidado para no despertarla. Dejó por un instante su mano ahí, sintiendo la respiración increíblemente suave y caliente de la pelirroja, hasta que decidió levantarse para comenzar el día. Aunque claro, no sin antes dejar un pequeño beso en la frente de Lena y luego uno en su mejilla muy cerca de sus labios.

Una vez aseada, vestida y arreglada, bajó las escaleras y fue a la cocina, revisando un mensaje de Boris donde le avisaba que la continuación de las grabaciones sería la semana siguiente y que en la semana después de esa tenía una entrevista y una firma de autógrafos.

-Hey, te quedaste aquí.

Alzó la mirada y se encontró con Vlad, que había estado leyendo el periódico y tomando café. Se sentó a su lado y se sirvió también un poco.

-Sí, ¿Y tú también te quedaste?-preguntó Yulia

-No, llegué hace unos minutos y María me abrió la puerta. Estoy esperando a Lena para ir a realizar la denuncia-dijo Vladimir, cerrando el periódico.

-Pero ella sigue dormida, ¿Quieres que la despierte?

-No, no, déjala dormir un rato más-la detuvo Vlad-Aunque no lo diga, sé que ha dormido poco y ha estado muy estresada todo este tiempo, quiero que tenga aunque sea unos minutos más para que descanse. Por eso hoy después de que pongamos la denuncia, quiero que se quede aquí en la casa.

Yulia sonrió y dejó la taza de café a un lado.

-Eres un gran amigo para ella, Vlad-afirmó la morena, convencida.

-Hago lo que puedo. Ella es como la hermana menor que nunca tuve y eso que tenemos la misma edad, pero es que aunque tú la veas a veces así tan desconcertantemente racional y cerebral, no es más que pura fachada. Es demasiado tierna y tiene esa carita que provoca abrazarla siempre… tú debes saberlo muy bien…

-Sí-respondió Yulia, sonriendo-Es tan endemoniadamente tierna y a la vez tan increíblemente sexy-dijo, sin pensar y sonriendo.

-¡Woah!-murmuró Vladimir, sorprendido y sonriendo-Realmente te ha dado con fuerza.

-Vale, cállate. Imagina que no dije nada-dijo ella, con tono ofendido

-No, es en serio. No lo digo de broma, Lena tiene mucha suerte de tenerte y que la ames como se merece-explicó Vladimir

-Yo soy la afortunada de tenerla a ella-dijo Yulia, sonriendo.

-Las dos son afortunadas de tenerse.

----------------------------------

Sorprendentemente y contra todo pronóstico, denunciar a Mikhail había sido muy rápido y dejar con la policía una copia de las pruebas significó sentirse tranquila y confiada por primera vez en todo el tiempo que llevaba en constante zozobra por lo que su ex novio pudiera hacer.

Prometieron estudiarla con un grupo de expertos en videos y audio, según ellos, para descartar un posible fraude o grabación y edición malintencionada de las pruebas. Era un proceso rutinario con todas las denuncias que se realizaban, por lo que no se sintió ofendida de que quisieran comprobarlo.

Ella sabía que todo había sido real y la herida en su cuello lo demostraba, al igual que las “secuelas” psicológicas que traerían en un futuro, como había expuesto Vladimir en calidad de Abogado y Psicólogo.

Una vez en su auto, quiso dirigirse a su oficina para ir a trabajar, pero Vladimir le dijo que mejor se tomara el día libre para descansar y luego podrían comenzar a pensar cómo encontrar al cómplice de Mikhail, pero que antes lo acompañara a su casa para buscar unas cosas.

-Si quieres puedes quedarte aquí, yo busco lo que necesito y vuelvo enseguida-dijo Vladimir, abriendo la puerta del auto.

-No, yo voy contigo.

Salió del auto y antes que pudiera entender lo que pasaba, vio como un encapuchado se colocó detrás de Vladimir y lo golpeó con fuerza en la nuca, desmayándolo al instante.

-¡VLA… !

No pudo decir más nada, porque de pronto alguien detrás suyo la tomó por la cintura con fuerza y le colocó un pañuelo en el rostro. Dejándola inconsciente enseguida.

---------------------------------------------

Casi nunca tenía presentimientos, por no decir nunca, pero ésta vez fue como si alguien chasqueara los dedos enfrente de su rostro para despertarla, como queriendo avisarle de que algo pasaba. Miró a su alrededor sintiendo el miedo subirle por la garganta y dejarle esa sensación amarga que quemaba.

Estaba en la Sala de Juegos, viendo una película recostada en el mueble con las cabezas de Mark y Denis acostadas en cada pierna suya. Ellos parecían no notar la repentina ansiedad que sintió y cuando se levantó del mueble para salir un momento afuera, simplemente no protestaron y siguieron viendo distraídamente la película.

Miró la hora y se dio cuenta que ya Lena y Vladimir debían estar llegando de hacer la denuncia, así que se sentó en el mueble del recibidor para esperar, pero casi enseguida se levantó de nuevo y se fue al despacho de Lena, sentándose en el sofá y agarrando un portarretratos de Sergey e Inessa que estaba en la mesita central.

La puerta se abrió y era Andrei, quien al verla sonrió levemente y se acercó con cuidado para sentarse a su lado.

-Los extraño mucho-dijo él, refiriéndose a la foto que tenía Yulia en sus manos-A veces me gusta pensar que sólo se fueron de viaje por un tiempo y que en cualquier momento los veremos entrar por la puerta, contándonos las anécdotas y las personas que conocieron.

-Siempre estarán con ustedes y los protegen donde quiera que estén-dijo Yulia, convencida.

Afuera se escuchó que alguien llegaba a casa y enseguida Yulia se levantó para salir. En el recibidor estaba Vladimir y al ver su mirada sintió como si un viento helado la cubriera por completo.
---------------------------------------------


Abrió los ojos inmediatamente y se dio cuenta que estaba respirando como si hubiera estado corriendo un maratón y que su corazón latía con dolorosa fuerza. Sintió que le acariciaban el cabello y luego el rostro, volteó y vio a una persona que llevaba la cabeza cubierta con una capucha, supo de inmediato quien era y como por instinto intentó levantarse, pero sintió que se mareaba y tenía un enorme dolor de cabeza que la hizo recostarse de nuevo.

-No sabes lo hermosa que te ves desmayada… frágil y vulnerable-dijo Mikhail, con una voz increíblemente suave y profunda que le causó escalofríos.

-¿Dónde estamos?-preguntó Lena, sintiendo la garganta seca. Mikhail lentamente se sacó la capucha, descubriendo su rostro.

-En mi sueño perfecto. Tu peor pesadilla.

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-¡Suéltame! ¡SUÉLTAME! ¡Tengo que buscarla, m.aldita sea! ¡DÉJAME IR!

-¡No! ¡Tienes que calmarte, Yulia! ¡Así no conseguirás nada!

Yulia tomó con brusquedad a Vlad por la camisa y lo miró con furia, rabia e ira.

-Te juro que si le pasa algo, te juro que si ese m.aldito hijo de p.uta le hace algo, no descansaré hasta encontrarlo y matarlo con mis propias manos-susurró Yulia, con la voz cargada de impotencia. Lo soltó y comenzó a caminar desesperadamente de un lado a otro.

-Ya viene la policía en camino-dijo Nikolai, colgando el teléfono.

-¡¿Por qué no hiciste nada?! ¡¿POR QUÉ NO LO DETUVISTE?!-gritó Yulia a Vlad.

-¡Ya te dije que no pude hacer nada! ¡Me golpearon por detrás y cuando desperté, estaba siendo auxiliado por mi vecina!-gritó Vladimir, desesperado. Katya se acercó a él y lo abrazó con fuerza.

-Sabes que estás siendo injusta, Yulia. Él no tiene la culpa-dijo Nikolai, con seriedad-Todos estamos angustiados y culparnos entre unos y otros no hará que Lena se materialice aquí mismo.

-Lo sé, pero es que… ¡M.aldita sea, Niko! Si a ella le llegara a pasar algo yo me muero… me muero…

Niko se acercó y la abrazó para intentar calmarla, aunque sabía que eso era imposible a menos que de verdad Lena apareciera de pronto. Mark y Denis lloraban en una esquina siendo consolados inútilmente por Andrei, quien les decía palabras de ánimo. Las mismas que una vez Lena les susurrara a todos cuando sus padres tuvieron el accidente y estaban en el hospital.
Incluso María lloraba desconsolada, mientras Pierre la confortaba, en vano.

El repique del teléfono en aquel preciso instante, causó un repentino terremoto en el recibidor y un forcejeo entre Vladimir y Yulia por contestar, ganando la morena.

-¡¿Dónde tienes a Lena, M.aldito Infeliz de m.ierda?!-gritó Yulia, al teléfono. Una risa burlona resonó a través de la línea y eso le provocó a la morena, introducirse por el auricular y pegarle con un martillo en la cabeza.

-Estrellita, estrellita… estaba esperando que fueras precisamente tú quien contestara y mira que no me decepcionaste. ¿Estabas al lado del teléfono?-preguntó Mikhail, burlón.

-Déjala libre, Mikhail… déjala libre y te juro que me apartaré de ella, te juro que no la volveré a ver, pero por favor, déjala ir-pidió Yulia, sintiendo que las lágrimas saldrían en cualquier momento. La voz fría de Mikhail volvió a resonar y clavarse como dagas en su pecho.

-No seas ingenua, Vólkova, ¿En serio crees que la soltaré por una promesa tan ridícula como esa?

-¡M.aldita sea, Mikhail, te lo estoy jurando!-exclamó Yulia, fría del coraje.

-No, estrellita, no. No me importa en lo absoluto las promesas y juramentos estúpidos que hagas a partir de ahora. No me importa tu vida, así que no me prometas que te morirás, no servirá de nada. No me importa una m.ierda lo que hagas o digas ¿Comprendes?

-¡Eres un… TE VOY A MATAR!-explotó Yulia, sintiendo que Vlad intentaba arrebatarle el teléfono, pero lo sostuvo con aún más fuerza.

-Esto te enseñará a no meterte donde no te llaman, a no tomar lo que no te pertenece-replicó Mikhail, con dureza.

-¡Lena no es tuya!

-¡NI TAMPOCO TUYA!-rugió la voz de Mikhail, cabreado-¡Métetelo en tu cabecita musical y cantarina de estrella de pop-rock!

Se hizo un silencio breve, en el que Yulia quiso que de pronto una muerte súbita, no quería sufrir más.

-Te diré algo, Vólkova… pondré a Lena al teléfono, para que la escuches, para que recuerdes su voz y entiendas que nunca fue tuya. Considéralo un regalito de mi parte, dado que puede ser la última vez, para que veas que no soy tan hijo de p.uta como crees.

-Por favor, Mikhail…

-¿Yulia? ¿Yulia, estás ahí?

Escuchar su voz fue como ir al cielo y al infierno al mismo tiempo, terminó por derrumbarla por completo, arrodillándose en el suelo con las lágrimas resbalando por sus mejillas.

-Yulia, amor... ¿Me escuchas?-preguntó Lena de nuevo.

-Sí, aquí estoy… Lena… Lena…

Fue como un revuelo, todos al escuchar que ahora hablaba con la pelirroja, quisieron arrebatarle el teléfono, pero Yulia se aferró como si su vida dependiera de ello.

-Te amo, Yulia… perdóname por todo el dolor que te he causado…

-No, no, Lena… No digas eso, mi amor, tú vas a estar bien, te vamos a encontrar y todo será sólo como un mal sueño… yo también te amo… con todo mi corazón.

-Cuida de mis hermanos, por favor… diles que… diles que los amo, a María, Pierre… dile a Vlad que…

-¡M.aldita sea, Elena, cállate la boca! ¡No te despidas! ¡¿Qué m.ierda haces despidiéndote?! ¡No les voy a decir nada, porque se lo dirás tú misma cuando te rescatemos! ¡¿Comprendes?!-gritó Yulia, fuera de sí y apartando de un manotazo a todos los que se intentaban acercar.

-Eres lo más lindo que me ha sucedido, te amo, te amo…

-Lena, por favor… cierra la boca…

Hubo un silencio y luego se escuchó la voz burlona y fría de Mikhail.

-Muy conmovedor, casi se me salieron las lágrimas.

-Mikhail, por lo que más quieras, suéltala y te juro que…

-Te dije que te reservaras tus promesas pendejas. Lo que más quería me lo arrebataste hace mucho tiempo, simplemente quería su amor, ¿Puedes hacer que me ame? ¡¿Puedes hacerlo?! ¡No! ¡Entonces no me jodas!

-Si la amaras como dices, la dejarías libre y ser feliz.

-Si la dejo libre se va contigo y eso no lo toleraré. De mí nadie se ríe. NADIE.

El sonido de la línea cortada se escuchó en ese momento y enseguida tocaron al timbre.

----------------------------------------------------------------------------------

-Cierra los ojos, cariño. Duerme un rato, que yo velaré tus sueños y pronto los dos estaremos finalmente juntos-susurró Mikhail, acariciando el rostro pecoso de Lena con un dedo.

-Déjame en paz, Mikhail… por favor-pidió Lena, acostada en el mueble que la había puesto el hombre a su lado, atada de pies y manos-Mátame de una p.uta vez, si es lo que quieres.

-Todo a su tiempo, Lena… todo a su tiempo-susurró él, inclinándose para besarla en los labios, haciendo que la pelirroja apartara el rostro, pero Mikhail le tomó el rostro con fuerza y la besó.

Al principio se resistió, pero luego se sintió tan extrañamente adormecida que simplemente le respondió por unos cuantos segundos, imaginando por un momento que no era Mikhail y que quien la besaba era Yulia. Al siguiente segundo se quedó dormida.

Mikhail la observó por un instante, acariciando sus mejillas y su cabello.

-Así estará quieta por un rato-murmuró, sin apartar la mirada ni un instante y dejando el pañuelo empapado de cloroformo a un lado.

-¿Crees que rastrearán y encontrarán este lugar?

-Sí, por supuesto que sí-respondió Mikhail, con seguridad-Ya sabes lo que tienes que hacer.

Adam se quitó la capucha y sonrió.

-Por supuesto.

---------------------------------------------------

La policía había llegado, incluido el FBI y los periodistas y reporteros que enseguida poblaron todo alrededor de la casa. Tal parecía que alguien había dado el pitazo de que Elena Katina estaba secuestrada y que el principal sospechoso era su ex novio.

Odiaba que dijeran siempre que era sospechoso, lo odiaba porque ya sabían de sobra que había sido él, dado que horas antes de que todo ocurriera Lena y Vladimir habían ido al juzgado para exponer la denuncia, con pruebas y todo.

Se sentía impotente, con ganas de gritarles a todos que se largaran, porque no ayudaban en nada, porque mientras le tomaban declaraciones a Vladimir sobre lo sucedido, en el despacho de Lena, la pelirroja estaba en cualquier parte y sufriendo, siendo atacada por el psicópata que resultó ser Mikhail.

Las palabras de Lena resonaban en su cabeza como ecos ensordecedores, haciéndole perder el control por momentos y provocando que entre Katya, Andrei y Nikolai la tomaran por los brazos para detenerla de salir corriendo a buscar al amor de su vida. Porque eso era Lena, el amor de su vida.

Algunos periodistas intentaron colarse dentro de la casa para entrevistar a Yulia, pero enseguida eran sacados por Andrei, María y Pierre, diciendo que no habría declaraciones de ningún tipo y que dejaran de meterse en el sufrimiento ajeno.

Nikolai había subido luego las escaleras para retirar de toda la tensión a Mark y Denis, quienes lucían devastados. Denis había sufrido un ataque de pánico, comenzando a gritar que le faltaba el aire y que se iba a morir. Yulia lo había tomado en brazos y lloró con él, abrazándolo como creía que lo haría su madre cuando era tan sólo un bebé o quizá Lena cuando tenía alguna pesadilla en las noches.
Ahí fue cuando recordó la noche que la pelirroja se había colado en su habitación para compartir lo que había sido su segundo beso.

-Señorita Vólkova…

Yulia levantó la mirada y vio a un hombre rubio y con barba de varios días mirándola con absoluta seriedad, pero también con aparente vergüenza.

-Sí… -afirmó Yulia, sin prestar realmente atención.

-¿Usted estuvo en el momento de los hechos?-preguntó él, evitando decir la palabra secuestro para no atormentarla.

-No… no estuve-dijo Yulia, mirando sin mirar a su alrededor.

-Bueno, pero de todas formas necesitaría tomarle declaraciones para recolectar cualquier información útil para encontrar a la Señorita Katina-explicó el hombre-Me dijeron que usted es la única con la que Elena Katina ha hablado y con el sospechoso…

-¡No es sospechoso!-interrumpió Yulia, muerta de rabia-¡Es el culpable! ¡¿Qué más pruebas necesitan?! ¡¿Qué venga hasta aquí y les declare personalmente su autoría?!

-Lo siento, sólo cumplo con mi deber-repuso el hombre, avergonzado.

-¡Pues muy bien no lo están haciendo ustedes, si hasta este momento no sabemos absolutamente nada de Elena!-le espetó, molesta.

-Las declaraciones son para eso, Señorita Vólkova. La información que nos proporcione puede ser de gran utilidad para encontrarla con más rapidez. Si pudiera…

-¡Está bien! ¡Haga las preguntas!-gritó Yulia, irascible.

El hombre sacó una grabadora y pidió permiso para sentarse a su lado, comenzando con el interrogatorio.

El timbre de la puerta sonó luego de varios minutos, Vladimir que ya había declarado se acercó para abrir y enseguida un montón de flashes de cámaras y micrófonos comenzaron a aparecer, entre la gente entró Nadya, quien luego de dar los respectivos saludos, subió de inmediato para ver a Nikolai. Igual sucedió cuando llegó Greg, el tío de Yulia, quien al verla declarando, se quedó esperando a que terminara.

Vladimir forcejeó un poco con los reporteros, pidiéndoles que se alejaran y cuando ya varios policías se acercaron para ayudarle a cerrar la puerta, una mano detuvo la acción y de entre la multitud de reporteros, apareció Alan, completamente lívido y cansado, parecía que había llegado corriendo.

-Vlad…

-¿Qué ocurre?-preguntó Vladimir, confundido por aquel comportamiento.

Yulia al verlo, se apartó del hombre que le hacía el interrogatorio y se acercó a ver qué pasaba. Alan estaba muy pálido y parecía que iba a vomitar.

-¡Tráele agua, Katya, por favor!-pidió Vlad, alarmado.

-No, no, muchas gracias, Vlad, pero no vine aquí porque tuviera sed-respondió Alan, desesperado-Vine porque… yo sé dónde tienen a Lena… yo lo sé...lo sé...

-------------------------------------

Era la segunda vez que despertaba en aquel lugar y comenzaba a sentir náuseas, tenía un dolor de cabeza terrible y unas ganas de dormir inmensas. Miró a su alrededor, fijándose por primera vez en aquel lugar en el que estaba, reconociéndolo al instante. No sabía cómo antes no se había dado cuenta que era la vieja casa de Mikhail, en la que hacía ya 2 años, una noche le había pedido ser su novia. Si en ese momento alguien le hubiera dicho que regresaría a esa casa abandonada, pero en una situación total y absolutamente distinta, en la que la muerte se le mostraba ante sus ojos como una constante, probablemente se habría reído. Porque aquel chico que le había pedido ser su novia en ese tiempo, no se parecía en nada al hombre que ahora la tenía encerrada y atada a una suerte incierta.

Mikhail no estaba en aquella habitación, en la penumbra intentó detallar todo, a pesar de la capacidad de razonamiento lógico que era entorpecida por una masa de pensamientos confusos.
Estaba atada de pies y manos, así que la probabilidad de escapar era casi la misma que Mikhail la soltara y le dijera que la dejaría ser feliz con Yulia. No llegaría siquiera al recibidor sin hacer ruido.

Pronto escuchó unos pasos y luego la puerta se abrió, dejando paso a Mikhail, quien sin percatarse que estaba despierta, sacó una pistola y sacando el cartucho, lo cargó completo, dejándola en la repisa.
Cerró los ojos velozmente al ver que volteaba y le dirigía la mirada, no estaba segura si la había atrapado mirándolo, pero luego la voz de Mikhail, la sacó de la duda.

-Te vi, cariño. No finjas estar dormida-dijo Mikhail, acercándose y acariciándole el cabello.

-¿Por qué me trajiste aquí?-preguntó Lena, molesta.

-Te diste cuenta-susurró Mikhail, con una leve nota de sorpresa.

-Sí, ¿Por qué aquí?

-Quería volver aquí para recordar viejos tiempos, cuando éramos felices estando juntos… donde te di nuestro primer beso… nuestra primera vez…

-Cállate, Mikhail. Basta-le cortó, apartando la mirada, enojada.

-No puedo evitarlo, tú me provocas tanto-susurró él, inclinándose y respirando en su cuello y rozando con sus dedos su estómago-No soy de papel, ¿Comprendes? Quisiera que fueras mía una última vez…

-¡Antes muerta!

Mikhail sonrió y sacando su navaja, tocó con ella los labios de Lena.

-Tus deseos son órdenes, cariño.

-------------------------------

-¡Les estoy diciendo que eso fue lo que escuché!-gritó Alan, exasperado-Yo estaba llevando unos documentos hacia RRHH y al devolverme y pasar al lado de la oficina de Mikhail, lo escuché hablando con alguien a quien no le reconocí la voz y hablaban de una casa abandonada que los padres de Mikhail le dejaron cerca del muelle y que irían hacia allá.

-¿Está seguro que eso que usted escuchó, no fue dicho con la intención de confundirlo? Despistarlo, tal vez-preguntó el jefe de policía.

-Sí, estoy seguro, porque hablaban muy bajito, pero igual se escuchaba. Además de que hablaron sobre conseguir unas capuchas o pasamontañas. En el momento pensé que irían de excursión o algo así, pero luego cuando escuché las noticias al llegar a mi casa y me enteré… entendí todo.

-Perfecto. Muller y Smirnoff averigüen de inmediato la ubicación de la casa, busquen por Astrov. Johnson pida refuerzos y 2 helicópteros que vayan hacia el lugar que les indiquen Muller y Smirnoff. Quiero que sea en completo orden y no permitiré errores de ningún tipo. Hoy y porque sí, tenemos que rescatar sana y salva a Katina. ¿De acuerdo?

-Sí, señor-dijeron todos a coro, saliendo del despacho que les habían prestado para tomar las declaraciones.

-Usted, Señor Larson, puede retirarse, pero no se vaya muy lejos. Podríamos necesitarlo en caso de tomarle nuevas declaraciones-dijo el jefe de la policía.

-No se preocupe.

No les habían permitido entrar a escuchar las declaraciones, por lo que tuvieron que subir a la habitación de Nikolai y verlas por las cámaras que aún no habían desinstalado del despacho de Lena.
Yulia de inmediato se levantó y salió corriendo, pero una vez más fue detenida, esta vez por Katya.

-¡Estoy cansada que me detengan! ¡Necesito salir de aquí y encontrar a Lena!-gritó Yulia, enojada.

-Ya escuchaste todo. Ya sabes que ya están buscando ese lugar. No van a tardar y la operación de rescate saldrá a buscarla.

-¡Yo quiero ir! ¡Necesito ir y matar a Mikhail!-insistió Yulia, volteándose para bajar las escaleras, pero Katya la tomó por el brazo.

-Deja que ellos se encarguen, por favor-pidió, en tono casi suplicante, pero Yulia la miró con fastidio y zafándose, salió corriendo.

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Intentaba por todos los medios apartarse, pero era imposible teniendo los pies y las manos atadas. La besaba lentamente y en varias oportunidades intentó morderlo, pero parecía que ahora estaba pendiente de ese detalle, por lo que se apartó y comenzó a besarla en el cuello.

-¡Suéltame! ¡Déjame en paz, m.aldita sea!-gritó Lena, con la rabia creciéndole a cada instante por no poder desatarse.

-¡Cállate, no seas tan escandalosa!-protestó Mikhail, exaltado.

¡MIKHAIL ASTROV, LO TENEMOS RODEADO. SE LE AGRADECE RENDIRSE Y SALIR CON LAS MANOS EN ALTO!

Estacionó sin fijarse dónde y salió a toda prisa del auto. El lugar estaba inundado de curiosos, patrullas policiales, agentes del FBI y un grupo antimotines. Igualmente estaban varios reporteros de canales de noticias como CNN y FOX News y también fotógrafos de periódicos y periodistas y 2 helicópteros sobrevolando e iluminando la gran casa.

Para evitar que alguno de ellos la vieran y comenzaran a seguirla, se había puesto un sweater negro, un pasamontañas acanalado y unos lentes y corrió entre la multitud para intentar pasar el cordón de seguridad que habían puesto los policías para evitar que alguien pasara.

Esperó un momento en una esquina, viendo disimuladamente hacia un policía bigotudo que estaba parado con un escudo enfrente suyo, se fijó en las personas que cuchicheaban entre ellas y veían con curiosidad todo aquel despliegue para rescatar a Lena y caminó con lentitud para pasar, pero el hombre volteó justo en ese momento y se acercó rápidamente.

-¿Qué cree que hace? ¿No ve que no puede pasar?-preguntó el hombre, con mucha seriedad.

Yulia lo miró a través de los lentes oscuros y se apartó, pensando en otra manera para pasar.

¡MIKHAIL, REPETIMOS NUEVAMENTE, SALGA CON LAS MANOS EN ALTO EN ESTE MISMO INSTANTE! ¡NO NOS OBLIGUE A SACARLO POR LA FUERZA!

Corría por toda la habitación, desesperado. Vio por la ventana y había una multitud ahí afuera. No pensaba que fuera tan rápido, pero si tenía que ser ahora, lo sería y no pondría excusas.
Tomó la pistola de la repisa y miró a Lena, quien lo observó horrorizada.

-El mundo debería callar.

Eso era un disparo, había escuchado un disparo y enseguida todo se volvió un caos a su alrededor. Su corazón latió con una fuerza que nunca creyó que tenía, sólo podía pensar en Lena, sólo quería pasar.
La policía se estaba preparando para allanar la casa y aprovechando ese momento de distracción, se coló, sintiendo las manos casi congeladas.

Mikhail se acercó a Lena y tomando sus manos, cortó las ataduras con la navaja y luego las de los pies. La pelirroja iba a levantarse en ese instante para salir corriendo, pero Mikhail la detuvo enseguida, acorralándola contra la pared y mirándola a los ojos, sonriendo, alzó la mano y acarició su mejilla pecosa con un dedo. Lena alzó la mirada, respirando afanosamente, a la vez que Mikhail se acercó más a su oído y respiró suavemente.

-Te lo dije, te lo advertí. Si no es conmigo, con nadie vas a estar.

Se apartó un instante y clavando su mirada en los ojos de Lena, la volvió a besar, sin mover los labios. Lena cerró los ojos, sintiéndose entumecida por el dolor, una lágrima bajó por su mejilla y al abrir los ojos vio a Mikhail gesticular un “Te amo”, para luego apartarse.

-¡Lena!

Afuera se escuchaba como ya iban a comenzar a entrar los policías, así que apuró el paso en aquella casa tan grande. Vio una luz en una habitación y sin pensarlo corrió hacia ella. Al entrar se encontró con Lena acostada en una cama y su corazón saltó de emoción.

-¡Lena! ¡Lena, despierta! ¡Tenemos que salir!-susurró Yulia, tomándola por la cabeza para verla mejor.

Lena abrió los ojos y al ver a Yulia, sonrió feliz, respirando aún con más dificultad.

-Viniste…

Otro disparo retumbó en todo el lugar y enseguida se escucharon gritos desde abajo. No le importaba, ahora estaba con Lena y tenían que salir ahora y porque sí.

-Lena, necesito que te pongas de pie. Salgamos ahora de este lugar…

-Shhh… -susurró Lena, sintiéndose adormilada, pero intentando sacar fuerzas de donde no tenía-Te amo, te juro que te amo... ¿Podrías perdonarme?

-¿De qué hablas, Lena?-preguntó Yulia, sin entender. La pelirroja cerró los ojos y en ese momento Yulia lo comprendió, mirando horrorizada hacia las manos llenas de sangre que cubrían la herida de su estómago.

-Lena… no… no… ¡No, m.aldita sea! ¡Auxilioooooo! ¡Ayúdenme!-gritó Yulia arrodillándose al lado de Lena, tomó sus manos y vio la herida de la que salía aún más sangre.

-Yulia, todo va a estar bien. Te lo prometo-dijo Lena, tratando de sonreír pese al dolor que sentía.

-¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Estás herida! ¡Te lo hizo ese… ! ¡LO VOY A MATAR!

En ese momento un hombre entró por la puerta y al ver la escena se quedó petrificado a la vez que se acercó para intentar ayudar.

-¡Ayúdeme, por favor! ¡Está herida!-pidió Yulia al verlo

-¡Por Dios! ¡Necesitamos llevarla con urgencia a un hospital! ¡Tome una de las sábanas y presione con fuerza la herida para intentar detener la hemorragia! ¡Yo buscaré a los paramédicos!

El hombre salió corriendo gritando y pidiendo auxilio. Yulia tomó las sábanas que ahí había y cubrió el estómago de la pelirroja, haciendo lo que le habían dicho. Lena temblaba de frío, pero haciendo acopio de sus escasas fuerzas le sonrió e intentó levantarse un poco, pero Yulia la detuvo enseguida.

-No te muevas, por favor. Ya vienen a buscarte-dijo la morena, intentando mantener la calma, pero por dentro se estaba muriendo de miedo y pánico.

-No me puedo ir si no…

-¡Cierra la boca, Elena!-exigió Yulia, con impaciencia-¡No quiero escucharte decir una despedida, porque te juro que me enojaré contigo y no te volveré a hablar!

Lena rió, pero fue doloroso al sentir como si le quemaran por dentro.

-Te quiero hacer una pregunta…

-¿Cómo puedes pensar en hacer preguntas en este momento?-la reprendió la morena, enojada-¿Te has vuelto loca?

-Yulia, por favor… -susurró Lena, cerrando los ojos un instante-sólo d-déjame hacer la pregunta.

Yulia miró a su alrededor, nerviosa, pensando en una sarta de barbaridades y malas palabras contra los malditos paramédicos que no llegaban y luego volvió a mirar a Lena y asintió.

-Está bien-murmuró.

La pelirroja suspiró y tomando la mano de Yulia, sonrió con cansancio.

-Sé que no… es el momento, ni el lugar para esto, pero… ¿Q-Quisieras ser mi novia?

Se le había olvidado respirar y cuando lo recordó, su corazón latió con fuerza y a un ritmo poco saludable. Lena la miraba, expectante y sus labios ya estaban pálidos. Por la puerta entraron los paramédicos con una camilla y cuando ya la iban a pasar para llevársela, Lena se negó, aferrándose a la cama con la poca fuerza que ya casi ni le quedaba.

-Yulia… por favor, contéstame…

-Lena…

-Sé que lo… quieres… lo vi en tus ojos, lo veo ahora… por favor, respóndeme…

Yulia sonrió y derramó una lágrima por la emoción.

-Sí… sí quiero ser tu novia.

Lena la tomó por las manos, la acercó a su rostro y con mucho cuidado, la besó muy suavemente, sólo fueron unos roces que rápidamente Yulia dejó de sentir, cuando los labios fríos de la pelirroja dejaron de moverse y su mano que antes agarraba con fuerza la suya, simplemente dejó de hacerlo.

CNN/FOXNEWS:
Se reporta que el FBI llegó a irrumpir la casa del joven Astrov cuando llegaron a oír el primer disparo que según era para alertarlos y mientras buscaban al culpable, se escuchó un segundo disparo fue donde Mikhail Astrov se suicidó.

La señorita Elena Katina quien se encontraba secuestrada ha sido apuñalada y dejándola gravemente herida por su ex novio que al parecer quería que alguien la viera morir lentamente y en ese momento su mejor amiga Vólkova se encuentra ahí. También nos confirmaron que en esa casa solo se encontraban la pareja, que no había nadie más con ellos. Eso es todo lo que hemos recibido en cuánto sepamos algo más se los haremos saber…

Capítulo 38: Fuera de mi mente / Tú eres todo para mí.

-Lena…

-Señorita Vólkova, por favor…

-Lena, amor… por favor, no me hagas esto… Elena…

-Yulia, deja que se la lleven…

-¡No!-gritó Yulia apartando de un manotazo a Vladimir, que acababa de llegar y tomando de la cara a Lena-Mi amor… por favor, despierta, no bromees con esto… ¡M.aldición, despierta!

-Es suficiente, Yulia, apártate para que la puedan llevar al hospital.

-¡DÉJAME EN PAZ! ¡SUÉLTAMEEE!

-¡Cálmate, Yulia! ¡Necesitas calmarte!

-¡Suéltameeeeeee! ¡Quiero irme con ella!

Vladimir y uno de los paramédicos la sujetaron de los brazos, mientras los otros trasladaron a Lena a la camilla, poniéndole de inmediato una manta encima y sacándola de ahí. Yulia intentaba zafarse sin éxito, hasta que Vladimir la volteó y la abrazó con fuerza. La morena rompió en llanto y se aferró al cuello del mejor amigo de su novia, ocultando su rostro y mojando la camisa de él.

-Lena va a estar bien, Yul… ella es fuerte. Todo saldrá bien.-susurró Vlad, acariciándole la cabeza-Yo llevaré tu auto.

Los dos bajaron y llegaron justo al ver que ya introducían a Lena en la ambulancia, Yulia se apresuró a subir, siendo ayudada por uno de los paramédicos y sintiéndose observada por el montón de curiosos que ahí quedaban. Antes que cerraran la puerta trasera de la ambulancia, pudo ver como unos policías llevaban una camilla y encima estaba un saco oscuro con el cuerpo de Mikhail.

Cerraron la puerta y dirigió la mirada a Lena. Estaba muy pálida e inconsciente. Los paramédicos iban colocándole la máscara de oxígeno, una vía intravenosa y habían alzado sus pies a medida que la ambulancia se ponía en marcha.

-Aparente existencia de Shock hipovolémico… sí, pulso filiforme, piel fría con sudoración, vigila los signos vitales…

Pronto lo que los paramédicos iban diciendo se volvió simplemente un zumbido, no podía pensar en nada que no fuera en Lena y en verla bien. Con mucho cuidado tomó su mano que colgaba de la camilla y se asustó por lo helada que estaba a pesar de que la habían arropado para subir su temperatura corporal.

Cuando llegaron al hospital, la sacaron a toda prisa y ya era esperada por Edik, quien tenía el rostro crispado por los nervios.

-¡A Emergencias de inmediato! ¡Chequeen signos vitales!-gritó él, corriendo detrás de la camilla.

-¡Doctor! ¡Presenta shock hipovolémico por hemorragia!-dijo el paramédico que venía en la ambulancia revisándola.

El rostro de Edik se contrajo por unos segundos y eso asustó a Yulia, quien salió corriendo tras de él.

-¡Edik!-lo llamó, asustada.

-¡Ahora no, Yulia! ¡Necesito estar en Emergencias!-le respondió Edik, azorado.

-Pero, por lo menos dime si se va a poner bien-dijo Yulia, temiendo la respuesta.

Edik se detuvo un instante y la miró completamente serio.

-No te voy a mentir. Un shock puede ser realmente grave si no se detiene a tiempo y se le da un tratamiento oportuno, así que, discúlpame pero tengo que ir de inmediato.

El joven doctor salió corriendo y cruzando la esquina, pasó por unas puertas. Yulia se quedó ahí, con el alma en el suelo y el corazón en una mano. A su alrededor pasaban las personas, observándola, sintiendo que cada una de ellas eran los personajes de la caricatura grotesca y algo bizarra que ahora era su vida.

Sintió una mano en su hombro y sin fijarse en quien era, volteó y se lanzó en sus brazos, cerrando los ojos y llorando como nunca lo había hecho antes, quizá por su padre cuando había tenido el accidente y quien la había abrazado al no haber llegado su tío Greg aún, había sido la madre de Lena quien la sostuvo y le susurró palabras de aliento que no habían servido, pero que sabía vinieron del corazón.

Se apartó y limpiándose las lágrimas se fijó que era Andrei, el chico también intentó limpiarle el rostro y dándole otro abrazo, le dio un beso en la frente.

-Vamos a sentarnos-murmuró él

En la sala de espera estaba Vladimir abrazando a Katya, quien lloraba en su hombro, Nikolai y Nadya agarrados de las manos y con las caras muy largas, Alan estaba apartado y miraba hacia otro lado, completamente serio. Su tío Greg llegó en ese momento y la abrazó con mucha fuerza.

-Yul…

-Tío… mi Lena… mi Lena no se puede morir… no ahora… no me puede dejar, tío… la amo… la amo demasiado…

-Ella es una chica fuerte, Yul. Apenas la conocí, supe que es realmente fuerte y estoy seguro que de ésta va a salir bien…

-Me lo ha pedido, tío… -murmuró Yulia, sintiendo una gran presión en su corazón al recordarlo-Me ha pedido ser su novia justo antes de entrar en shock… si a ella le pasa algo yo me muero… te juro que me muero…

-Entonces ahora más que nunca tiene razones para sobrevivir y quedarse contigo, no te rindas ahora, espera por ella que no te va a decepcionar.

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-¡La frecuencia cardíaca desciende vertiginosamente!

-¡Doctor, la hemorragia está controlada, pero la paciente no reacciona! ¡Ha perdido mucha sangre!

-¡Si no controlan la pérdida de volumen intravascular va a empeorar!

-¡¿Cuál es la clasificación?!

-¡Clase 4!

-¡Ay joder! ¡Vamos, Elena! ¡¿Qué carajo te pasa?!

Edik. Su amigo. Salvaba vidas y las preservaba, un enamorado de su profesión. Nunca lo había visto de esa manera, nunca. Estaba completamente metido en lo que hacía y el sudor perlaba su frente, a la vez que en sus ojos se veía el miedo y la angustia que le atenazaba al estar intentando reanimarla.

Tampoco se había visto de esa forma. Ella misma ahí, tendida en ese lugar, completamente lívida, su cuerpo terrenal estaba en un estado de inconsciencia, sin embargo, ahí estaba. A su propio lado y viéndose a sí misma y al montón de doctores, enfermeras y enfermeros gritando y diciendo cosas que, sabía muy bien eran un pésimo pronóstico.

Se sentía en un plano completamente distinto al cotidiano. No sentía absolutamente nada de dolor, miedo, angustia, ni ansiedad… Nada podía dañarle ahora, nada podía ponerla en una situación de confusión, porque sólo podía sentir paz. Sentía que podía volar y no preocuparse por nada más. Nunca más sentiría dolor.

-¿De verdad no quieres preocuparte por nada más?

Volteó y esa paz infinita se confundió enseguida con la inmensa alegría de verlos ahí. Su madre. Inessa Katina y, a su lado, Sergey Katin. Ambos le sonreían, luminosos e increíblemente hermosos.

-¿Me morí?-preguntó, estúpidamente.

Sergey e Inessa rieron y el eco de sus risas suaves resonaron por todo el lugar.

-¡La perdemos! ¡La estamos perdiendo!

-¡M.ALDITA SEA, ELENA! ¡REACCIONA!

Bajó la mirada y luego vio que su padre, con su mano, le alzó la barbilla y le acarició el cabello, como tantas veces hiciera cuando era sólo una nena.

-¿Qué haces aquí?-preguntó él, mirándola con sus inmensos ojos verdes.

-Mikhail me clavó su navaja y…

-No hablo de eso, hija. Te pregunté ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás con Yulia? ¿Por qué no estás con tus hermanos? ¿Con Vladimir… ?

-Papá, yo…

-Sabemos que no quieres sufrir-intervino Inessa-Pero si le pediste a Yulia que fuera tu novia, es por algo ¿No? Creí que era para tener otra nueva razón para sobrevivir.

-¡Inicien reanimación cardíaca!

-¡Doctor, no creo que… !

-¡Dije Inicien reanimación cardíaca! ¡Y también transfusión de sangre! ¡El que da las órdenes aquí soy yo!

Edik se veía muy enojado y los demás enfermeros y doctores hicieron de inmediato lo que él les pedía. Su cuerpo permanecía sin respuesta alguna y el monitor que medía la frecuencia cardíaca era muy veloz.

-¡Despejen! ¡1-2-3!

Su cuerpo saltó y el monitor hizo varios pitidos continuados, pero luego siguió siendo igual.

-Sí, se lo pedí por eso. Quería asegurarme a estar aquí, también lo habría hecho por mis hermanos… sobrevivir simplemente, pero… -se detuvo, pensativa y siguió-luego pensé que le he hecho mucho daño a Yulia, le he causado mucho dolor y no quiero que siga sufriendo por mi culpa. No quiero ser una carga. La amo… como nunca amé a nadie, pero si ella sufre yo sufro y no quiero que le duela más…

-El amor supone tropiezos y nuevas formas de levantarse, sin importar cuántas veces y cuál sea la cantidad de sufrimiento-explicó Sergey, muy serio-Ten presente que si no duele, no sirve. Si el amor es recíproco, verdadero, profundo e intenso siempre dolerá, pero será un dolor que no te importará sentir, porque estarás con ella y ahí es cuando sabes que esa persona siempre sabrá como curar tus heridas y te brindará todo el bienestar que necesites.

-Si decides venirte con nosotros, no habrá marcha atrás y el dolor para Yulia será peor que si te quedas con ella y cumples tu promesa de amarla toda la vida sin importar qué-dijo Inessa, acariciando su mejilla.

Las voces en el quirófano ya se estaban haciendo cada vez más lejanas y casi desapareciendo, pero por alguna razón ahora podía leerle los labios a todos ellos y sus caras. El rostro de frustración de Edik era indescriptible.

-Doctor, lo lamento mucho-leyó los labios de la enfermera a su lado, quitándose el tapabocas, al igual que los demás.

Edik se quitó los guantes llenos de sangre y se tapó el rostro con las manos.

-¿Nos cuidarán desde donde estén?-preguntó Lena a sus padres, con una sonrisa.

-Ya estabas tardando-respondió Inessa, abrazándola-Estoy muy orgullosa de ti y de tus hermanos. Siempre estaremos cuidándolos.

-Te amamos, hija-dijo Sergey, dándole un beso en la frente.

-¿Ustedes ven a Oleg? El padre de…

-Sí, siempre-contestó Sergey, riéndose-Cuenta unos chistes que…

-¡Sergey! ¡Se está tardando!-lo reprendió Inessa.

-Lo siento. Sí, nosotros le daremos tu mensaje y de parte de Yulia también. Aunque estoy seguro que ya lo sabe, porque siempre está pendiente de ella-dijo Sergey, afable.

-Gracias-dijo Lena

-Que Dios los bendiga a ti, tus hermanos, Yulia, Vladimir… bueno, en fin, todos.

Volteó y de pronto toda la luz desapareció, cerró los ojos y escuchó el monitor de frecuencia cardíaca activarse y restablecerse, sin aquella línea recta y sin final. Ahora sus latidos eran más fuertes. Edik y todos los demás doctores, enfermeras y enfermeros se miraron entre sí. Edik sonrió y gritó de la emoción, abrazando a la enfermera a su lado y dándole un beso en la boca de pura felicidad. Todos se quedaron pasmados por la reacción del doctor y rieron.

-¡Esto es un milagro!-gritó un doctor, sorprendido.

-No, esto es más que eso y Lena lo sabe.

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5 horas. 5 m.alditas horas sin saber absolutamente nada de Lena. Ninguno hablaba, parecía que sobraban las palabras y sólo era prioridad esperar. Sólo esperar. Se miró las manos y por primera vez se dio cuenta que estaban aún manchadas con su sangre, las cerró formando un puño y se contuvo de llorar de nuevo.

-Yul, si quieres…

-No me voy a mover de aquí-lo cortó la morena a su tío, de inmediato.

-Yo sólo te iba a preguntar si quieres que te compre algo de beber. Un jugo, agua…

-Un jugo estaría bien, tío. Gracias y disculpa-dijo Yulia, como una autómata.

Greg se levantó y antes de ir al cafetín, les preguntó a los demás si querían que les trajese algo. Vladimir se ofreció a acompañarlo y los dos se fueron por el largo pasillo.

Yulia permaneció sentada en su silla y después de horas de estar en la misma posición, inmóvil y que casi parecía no respirar, volteó y se encontró con Alan sentado, un tanto apartado, en el suelo, con las piernas recogidas y la mirada perdida. Se veía cansado y a veces se le cerraban los ojos y se le iba hacia un lado la cabeza, pero luego la levantaba. Se sintió un poco agradecida por el chico, ya que gracias a él pudieron saber dónde tenía Mikhail secuestrada a Lena, sin embargo también sabía que a él le gustaba la pelirroja y por eso mismo, aún desconfiaba.

Se escucharon unos pasos y de inmediato todos se levantaron al ver que era Edik.

-¿Cómo está Lena, Edik?-preguntó Andrei, al ser el primero en llegar a su lado-Va a estar bien, ¿Verdad?

Edik los miró con el rostro muy serio y luego suspiró, mirando sus apuntes que llevaba en la mano.

-No les mentiré… llegó aquí realmente muy mal, presentando un cuadro de shock hipovolémico, que es un fallo cardiocirculatorio, que ocurre al haber pérdida de sangre, fluidos como vómitos, diarreas… -dijo él-este sucedió debido a la hemorragia en el estómago producto de la herida con arma blanca. Le administramos dopamina, epinefrina y… otros medicamentos para incrementar su presión sanguínea, el cateterismo para monitoreo cardíaco, transfusión de sangre y oxigenación, pero al intentar detener la hipovolemia, hubo pérdida intravascular y sufrió un paro respiratorio y posteriormente, cardíaco…

-Pero… eso quiere decir que… Lena… ella… -Andrei no quería decirlo y Yulia casi se estaba quedando sin aire.

-En teoría sí… -dijo Edik-pero a último minuto y cuando ya parecía que no se podía hacer nada, simplemente ocurrió algo que no me explico aún y… era como si nada de lo que dije antes le hubiera pasado. Superó el shock y… ya se está recuperando.

Todos estallaron en gritos de emoción y se abrazaron, felices. Yulia sintió que alguien la abrazaba, pero no respondió, se quedó en completo estado de incredulidad, a la vez que comenzaba a llorar y reírse de pura alegría, tranquilidad, sentía que toda la ansiedad y la angustia se estuvieran esfumando de un solo golpe.

-¿Qué sucede? ¿Cómo está Lena?-preguntó Vladimir, quien acababa de llegar con Greg, completamente confundido.

-¡LENA SE ESTÁ RECUPERANDO!-gritó Andrei, escandalosamente.

-¡Chicos, por favor! ¡Estamos en un hospital!-les avisó Edik, sonriendo.

Vladimir saltó, feliz, dando un puñetazo al aire, abrazando y alzando del suelo a Katya. Greg se acercó a Yulia y sonriendo la abrazó con fuerza.

-Te dije que esa chica es fuerte y no te iba a dejar sola, así como así-le dijo él, contento.

Yulia no sabía que decir, así que simplemente se aferró a su tío y sonrió aún más.

-¿Y cuándo podremos entrar a verla?-preguntó Katya

-Ahora mismo, si quieren-respondió Edik-hace unos minutos ha sido trasladada a su habitación que es la 410. Le colocamos un sedante contra el dolor de la herida, por eso ahora podría estar dormida. Cuando yo la dejé lo estaba. Así que no hagan mucho alboroto para que descanse y no se exalte, porque podría abrírsele la herida si hace mucho esfuerzo. Tienen libertad para distribuirse como van a pasar.

-Gracias, Edik-dijo Nikolai, sonriente-Te debemos otra-agregó riéndose.

-Nah, no se preocupen. Yo también estoy muy feliz y eso me basta, saber que ella está bien-dijo Edik, dándole la mano a Nikolai-Ahora si me permiten, tengo que ir a atender otros pacientes.

Edik se retiró y todos se quedaron dándose abrazos de felicidad y riéndose, como si todo hubiera sido nada más que una horrorosa pesadilla. Yulia quería pasar ahora a verla, pero sabía que sería mejor que pasaran sus hermanos primero por ser familia. Se sentó de nuevo en la silla y su tío que estaba a su lado, le entregó la botella de jugo. Tenía muchísimas ganas de reírse y sonreír estúpidamente, pero se contuvo sabiendo que todos los demás la mirarían como si estuviera loca. Quería moverse, así que se levantó y decidió ir a lavarse las manos.

En el baño, mientras sentía el agua tibia vio el color rojo cayendo por el desagüe, como borrando las evidencias de las horas que se le hicieron eternas sin Lena. Cuando llegó de nuevo a la sala de espera, vio que todos la miraban y al parecer nadie aún pasaba a ver a Lena.

-¿Qué?-preguntó Yulia, sin comprender.

-¿Quieres pasar a verla?-preguntó Andrei, con una sonrisa.

-Pues claro, es como que algo obvio ¿No?-dijo Yulia, riéndose.

-No, pero yo hablo de ahora mismo, ya-contestó Andrei

Yulia miró a todos y se dio cuenta que parecía que lo habían hablado con anterioridad cuando estuvo en el baño.

-Chicos, gracias, pero creo que es mejor que pasen ustedes primero que son sus hermanos…

-¿Y eso qué? Nosotros podemos verla luego-intervino Katya, sentándose en la silla.

-Pero…

-¡Sólo anda!-replicó Nikolai, dándole un empujoncito para que se moviera-Nosotros estamos bien, luego pasaremos. No te preocupes.

-¿Están seguros que no… ?

-¡Síííí!-dijeron a coro

Yulia sonrió y se fue a paso veloz por el pasillo.

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La habitación estaba a oscuras, pero se veía lo suficiente como para no tropezarse y caer. Lena estaba dormida, respiraba muy suavemente y lucía cansada, pero bien. Eso era lo único que importaba ahora. Se acercó y la tomó de la mano de inmediato, ya no estaba tan fría como antes y para su sorpresa, la pelirroja entrelazó sus dedos con los suyos, apretándola con fuerza y al ver su rostro, se dio cuenta que tenía una sonrisita leve en sus labios y que intentaba abrir los ojos, pero los tenía muy pesados.

-Yulia…

-No hables, por favor. Descansa-le pidió Yulia, poniendo un dedo en sus labios delicadamente.

-Perdóname...por favor, perdóname-susurró Lena, con la voz ronca y sintiéndose muy adormecida. Yulia rió entre dientes.

-¿No sabes decir nada mejor que eso?-bromeó ella, acariciando sus mejillas.

-Sí… discúlpame…

-No hay nada que deba disculparte o perdonarte. Lo peor ya pasó y eso es lo que importa, que estás aquí conmigo. Ahora debes hacer silencio y descansar-dijo Yulia, tomando una silla para sentarse a su lado.

-Pues yo creo… que sí hay… -murmuró Lena, testarudamente.

-Pero mira que eres terca-susurró Yulia, riéndose-Te dije que te callaras y descansaras, cabezota.

-No me callaré hasta que no me perdones por todo lo que te he hecho pasar-replicó la pelirroja, haciendo un puchero.

Yulia sonrió aún más y se inclinó con cuidado sobre Lena, hasta estar sus rostros muy cerca, sus respiraciones mezclándose y sus labios a sólo centímetros.

-Entonces haré que te calles…

En un segundo cubrió los labios de Lena con los suyos, acariciándolos con suavidad y mucha tranquilidad. No quería lastimarla, ni exaltarla de ningún modo, así que sólo fueron leves caricias y roces que le aseguraban que todo estaría bien así y que no importaba como la besara, siempre conseguía esas mariposas, monos o lo que fuera revoloteando y saltando en su estómago. Lena siempre lograba descontrolarla, no importaba lo que hiciera, siempre era igual y cuando ya iba a apartarse, la pelirroja la tomó por el cuello con las manos y la siguió besando como si se fuera a acabar el mundo, para luego disminuir y finalmente apartarse, no sin antes morder con suavidad el labio inferior de Yulia y sonreír como si hubiera hecho una travesura. La morena notó que el monitor de frecuencia cardíaca parecía haberse vuelto loco, porque daba pitidos muy acelerados.

-Joder, no sé en qué estaba pensando-murmuró Lena, acariciando con sus dedos el rostro de Yulia.

-¿De qué hablas?-preguntó Yulia, sin entender y bastante obnubilada, aun intentando restablecer los latidos de su corazón.

-No es nada… sólo un sueño que tuve-repuso Lena, bostezando y sintiendo los párpados pesados

-Ajá, debes dormir-dijo Yulia, separándose un poco.

-No hasta que no me perdones-insistió la pelirroja, sonriendo perezosamente.

-¡Lena!

-¡Anda Yul, di que sí!-suplicó Lena, poniendo las manos juntas-Te prometo que te haré caso y me dormiré. Aparte me portaré bien.

Yulia vio como Lena hacía ese puchero y luego ladeaba la cabeza levemente, eso la terminó por convencer, era imposible resistírsele.

-Está bien, te perdono-dijo, sonriendo-Pero ahora duérmete.

-Si me besas primero…

-¿Qué te pasa, Lena? Estás muy insistente, dijiste que me harías caso-replicó Yulia, haciéndose la ofendida.

-Sí… pero después que me besaras. Tómalo por las letras pequeñas del contrato.

-Yo siempre leo las letras pequeñas-repuso Yulia-niña, tramposa

-Estas no las leíste.

-Lena, no intentes convencerme, tienes que descan…

La tomó por el cuello nuevamente y le estampó otro beso, sintiéndose vencedora y sonriendo entre sus labios. Fueron suficientes unos segundos para que Yulia quisiera profundizar, pero Lena se apartó y sonrió.

-Listo. Es hora de dormir. Te amo-dijo ella, cerrando los ojos y sonriendo como una nena pequeña.

-¡Ah no! ¡Eres una provocadora!-protestó Yulia, riéndose.

Lena no respondió y siguió con los ojos cerrados, sin moverse.

-Lena…

Nada

-Lena, cielo, no me asustes…

-Estoy dormida, Yulia. Me dijiste que te hiciera caso-respondió Lena, seriamente.

-Eres una tonta, Lena. Me asustaste-murmuró Yulia, con la voz quebrada.

-Hey… no, no, ¿Qué pasa, Yul?-dijo Lena, abriendo los ojos de nuevo y acariciando el rostro de Yulia.

-No sabes lo que sentí cuando después de pedirme que fuera tu novia y que cuando me besaste, dejaras de hacerlo de pronto y tu mano no me siguiera apretando… pensé que te perdía-explicó Yulia, apesadumbrada y bajando la mirada.

Lena casi pudo sentir como si le dieran un cachetazo, se sintió culpable y en un intento por levantarse ligeramente para verla mejor, sintió un dolor aterrador en el estómago que se extendió hasta los dedos de sus pies, casi como si se hubiera desgarrado, haciéndola jadear y recostarse de nuevo bruscamente.

-¡¿Qué demonios hacías, Lena?!-chilló Yulia, incrédula-¿Quieres abrirte de nuevo la herida o qué?

-No, yo sólo quiero que me perdones-susurró Lena, con los ojos cerrados y respirando entrecortadamente.

-Ya te dije que te perdonaba

-Me refiero a eso que dijiste. Te aseguro que no fue mi intención, yo ni siquiera me di cuenta cuando me quedé dormida…

-Te desmayaste, es muy diferente…

-Lo sé, pero… es igual, no quise hacerlo-dijo Lena, con desesperación-Si pudiera devolver el tiempo y no hacerte sufrir de esa forma…

-Lena… tranquilízate, no te exaltes-pidió Yulia, viendo la preocupación de la pelirroja en su mirada.

-Te amo demasiado, Yulia. Por favor, perdóname… yo lo siento tanto…

-¡Lena, cálmate!-jadeó la morena, al notar que sus latidos eran más desesperados en el monitor-No te preocupes, todo está bien. Sólo cálmate, por favor. Si lo que quieres es que te perdone, está bien, pero no te vuelvas a poner así. Te hace daño.

-¿En serio?-inquirió Lena, intentando regular su respiración.

-Sí, ahora descansa, por favor y ésta vez es en serio-advirtió-no quiero que te pase nada.

-Te amo-susurró Lena, cerrando los ojos.

Acarició su cabello y luego su rostro, inclinándose levemente para dejarle un beso en la frente y luego en los labios, que Lena respondió brevemente para luego intentar dormir.

-Yo también te amo.

Lena sonrió.
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ANA-kaufman vk

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:39 pm

Capítulo 39: Sí, lo haré.

Despertó con una melodía tarareada muy dulcemente, estaba justo en su oído y sus manos suaves podía sentirlas acariciando su cabello cuidadosamente. No quería abrir los ojos, quería quedarse así para siempre escuchándola. Nunca la había escuchado cantar y se arrepentía enormemente por eso, nunca había tenido tiempo para ella y se sentía avergonzada.

-¿Sabías que esa es mi canción favorita de ellos?

Yulia sonrió y luego de susurrarle la última frase de la estrofa: “I don’t want to leave her now, you know I believe and how”, hizo un breve silencio e inclinándose, se apresuró a besarla, tomándola por el mentón un segundo y luego apartándose un poco, deslizó un dedo desde la frente, pasando por su nariz, deteniéndose un instante en sus labios y luego hasta su cuello.

-Supuse que así sería-admitió, dejando su mejilla unida a la de Lena y susurrándole-¿Por qué crees que te la cantaba?

Lena sonrió y tomándola de la cara le besó la frente, la nariz, las dos mejillas, el mentón y finalmente un beso muy pequeño en los labios. Yulia no podía creer que todo eso le estuviera ocurriendo, cada segundo que pasaba se enamoraba aún más de la pelirroja.

-¿Te quedaste toda la noche aquí?-preguntó Lena.

-No… bueno sí, pero luego que te dormiste, te visitaron los chicos… mi tío te manda saludos, porque se tuvo que ir… pero, después ellos se fueron con Vladimir para que descansaran-respondió Yulia, apoyando su cabeza en la cama.

-Eso quiere decir que te quedaste toda la noche aquí-dijo Lena, sonriendo aún más-No tenías que quedarte si estás muy cansada.

-Nunca me cansaría de estar contigo-repuso Yulia, sonriendo.

Lena se la quedó viendo, mordiéndose ligeramente el labio inferior, pensativa.

-¿Qué?-preguntó Yulia, frunciendo el ceño.

-Me gusta cuando haces eso-dijo la pelirroja.

-¿Qué?-inquirió de nuevo Yulia, sin comprender.

-Eso… que haces con tu boca… que mueves de una forma cuando sonríes o una cosa que… no sé, eso que haces…

-¿Estás balbuceando, Lena?-preguntó Yulia, sonriendo.

-No, es que…

-¡Lo haces!-exclamó la morena, feliz.

Lena frunció el ceño y bajando la mirada, sonrió levemente, sonrojándose.

-Supongo que sí-admitió, finalmente-Tú provocas en mí esa reacción que, en otra situación y con otra persona me parecería inaceptable.

Yulia sonrió e inclinándose le dio un pequeño beso y luego tomó su mano y entrelazando sus dedos, le dio otro beso ahí.

-Lo encuentro muy adorable que lo hagas… -repuso Yulia-Te hace ver tan… tierna.

La pelirroja volvió a sonreír levemente y luego se hizo un silencio breve, en el que Lena, de pronto recordó a Mikhail y frunciendo el ceño, miró hacia la ventana abierta, viendo el cielo completamente azul y preguntándose qué le habría pasado.

Yulia lo notó y enseguida supo lo que pensaba, suspiró y apretó suavemente la mano de su novia, para llamar su atención, la cual consiguió rápidamente cuando volteó.

-Mikhail murió-murmuró Yulia, seriamente-se suicidó.

Aquella noticia a pesar de que la impactó en el segundo, luego comenzó a sentir un poco de pena. No quería sentir eso después de todo lo que él le había hecho, pero sabía que tenía problemas psicológicos y supuso que era por eso que medio le alteraba. Tenía los sentimientos mezclados, porque no sabía si era por el recuerdo de Mikhail siendo su amigo los primeros años y luego que se había vuelto loco… Eran como dos mundos muy distintos, y dos sentimientos hacia él completamente diferentes, dos tiempos. Probablemente sentir pena por él, sería por el Mikhail que conoció en su época de estudiante. Debería sentir odio por él, o quizá rabia, algo que le indicara que estaba resentida por lo que él le había hecho, llevándola casi a la muerte, pero no. No sentía nada más por él que pena.

-¡Lena!

-¿Qué?-preguntó la pelirroja, saliendo de sus pensamientos

-Te estaba preguntando si estás bien-dijo Yulia, preocupada-Como te quedaste tan callada y fuera de aquí…

-Es que… -se detuvo, sin saber si decirle eso a Yulia, no la molestaría a ella.

-¿Qué?-preguntó Yulia, interesada.

-No siento odio por él. No puedo sentirlo aunque tendría, después de todo lo que me hizo, pero no puedo. Sólo siento… pena, quizá lástima… ¿Estoy mal?

Yulia sonrió tristemente y acarició sus manos, besándolas.

-No estás mal… supongo que es porque… algo de aprecio le tenías, a pesar de todo. Fue tu amigo al principio ¿No?-Lena asintió, bajando la mirada-Entonces puede que sea eso, no sé… a lo mejor podrías preguntarle a Vlad. Él creo que sabría decirte, puede ayudarte, después de todo lo que pasaste con Mikhail quizá quieras a alguien con quien hablar de eso-sugirió Yulia.

-Lo estoy hablando contigo-dijo Lena, quedamente.

-Sí, pero hablo de un profesional que sabe de eso, como Vlad. Un psicólogo. No digo que estés loca, sino que a lo mejor te puede ayudar a poner en orden tus ideas y sentimientos…

-No me gusta que me psicoanalicen-respondió Lena, frunciendo el ceño.

-A mí tampoco-confesó Yulia, riéndose brevemente-Huía de todos los que mi tío me puso cuando mi papá murió. Odiaba que creyeran saber lo que sentía por su accidente y eso.

-¿Y tú me pides que le pregunte a Vlad?-preguntó Lena, sonriendo incrédula-Debes tener algún trastorno de personalidad múltiple-bromeó.

-¡Hey! ¡Más respeto conmigo, Katina!-protestó Yulia, haciéndose la ofendida-Yo sólo intento ayudarte dándote una propuesta que conmigo no funcionó, pero quizá a ti si te ayude. Vlad es tu amigo antes que cualquier profesión de él y puede que te ayude más como eso que como psicólogo.

-También eres mi amiga tú.

-¡Soy tu novia, Katina! ¡Que no se te olvide, porque me lo pediste tú!-replicó Yulia, riéndose-¡Y vaya forma de pedírmelo! Parecías dispuesta a dejarte desangrar hasta la muerte si no te respondía…

-Lo hubiera hecho-confesó Lena, alzando las cejas-Lo pensé seriamente.

-No te hubiera dejado-dijo Yulia, testarudamente.

-Igual hubiera buscado la forma de quedarme ahí hasta que me respondieras.

-Ahh ya lo creo que sí, así que te habría contestado que sí para que te fueras con los paramédicos.

Lena abrió la boca, incrédula y la miró con expresión triste.

-Eso quiere decir que me dijiste que sí por salir del paso… -musitó Lena, con la voz quebrada y haciendo un puchero.

-Lena… no me malinterpretes, sabes que…

-Has herido mis sentimientos, Vólkova. Eres una malvada sin corazón-replicó Lena, bajando la mirada. Yulia sonrió y tomándola por el mentón la obligó a mirarla.

-Esta malvada sin corazón que ha herido tus sentimientos, te demostrará lo equivocada que estás-susurró, acercándose levemente y atrapando los labios de Lena con los suyos, poniéndole todo el amor que sentía y siente por ella, sin dejar de sorprenderse por su suavidad y su calor. Se apartó y dejó su frente pegada a la de la pelirroja, dejando sus ojos cerrados y sonriendo.

-¿Quieres ser mi novia?-preguntó Lena

Yulia se apartó bruscamente y miró a la pelirroja como si se hubiera vuelto loca. Lena la miraba con los ojos bien abiertos y muy seriamente.

-¿Qué?-preguntó Yulia, incrédula.

-¿Quieres ser mi novia?-repitió Lena, tomando la mano de Yulia entre las suyas.

-¡Sí, ya escuché!-protestó la morena, exasperada.

-Entonces ¿Para qué me preguntas de nuevo? Contesta y ya.

-Pero es que… si ya somos novias o… ¿Antes fue mentira?-preguntó, confundida.

-No, antes fue real

-¿Entonces?

-Entonces…

-¡Lena!

-¡¿Quieres ser mi novia sí o no?!

-¡Pero es que ya lo somos!

-Sí

-¡¿Entonces por qué me lo preguntas de nuevo?! ¡¿Estás en crack o qué?!

-Porque la otra vez fue muy accidentada y luego me desmayé y todo lo que ocurrió…

-¡Fue perfecto!-protestó Yulia

-¡¿Qué me desmaye?! La que está en crack eres tú...

-¡No! ¡Lo que quiero decir es que fue muy lindo como me lo pediste así de repente cuando yo no me lo esperaba y… !

-Bueno, ahora estoy haciendo lo mismo… No creo que te esperaras que te lo preguntara de nuevo-repuso Lena, con un tono de autosuficiencia.

-Bueno sí, tienes razón en eso… pero es igual, ¿Por qué me lo preguntas de nuevo?

-Por lo que ya te dije y porque además quiero que seas mi novia de nuevo, siempre y porque como a cada momento me enamoro nuevamente de ti, entonces yo te pregunto nuevamente si quieres ser mi novia, por lo tanto, ya explicado y por 6ta vez ¿Quieres ser mi novia?

-¡Maldición Sí!

Yulia ya se iba a lanzar a besarla de nuevo, pero se detuvo de pronto y Lena se quedó mirándola, sin entender.

-¿Qué?-preguntó

-No te vas a desmayar después de esto ¿O sí?-preguntó Yulia, nerviosa.

-Si serás tonta, Yul. Por supuesto que no-replicó Lena, haciéndose la ofendida.

-Oh, entonces es perfecto.

La tomó del cuello y casi le comió la boca de un beso. Después de todo el tiempo perdido sentía que esto era la recuperación de algo que estaba ahí, pero que no se daba completamente. Jadeó levemente cuando sintió la pasión casi incontrolable con la que Lena le respondía, se les estaba haciendo difícil frenarse y en la posición en la que se encontraban no ayudaba en nada, porque ambas querían estar más cerca una de la otra. Lena, sin detenerse a pensarlo, ya se iba a levantar de golpe, pero la puerta se abrió y si no es porque Yulia la sostiene a tiempo, se hubiera caído de la cama.

-¡¿Qué carajo estabas intentan… ?

-¡Ahh bueno! ¡Pero ustedes dos no pierden el tiempo definitivamente!

-¡Lena!-gritaron Mark y Denis a la vez, pero antes que tuvieran tiempo de lanzarse sobre Lena, Nikolai los agarró por los brazos y los detuvo en seco.

-Ni se les ocurra hacer eso que iban a hacer, porque Lena tiene una herida-les avisó el chico, seriamente-Salúdenla, pero no se pasen con los abrazos fuertes.

-No me voy a romper, Niko. Cálmate-dijo Lena, sarcástica-Vengan acá, chicos y denme un abrazo.

Los dos chicos se acercaron y la abrazaron brevemente, recibiendo cada uno un beso en la frente de parte de su hermana.

-Lena, sabes que soñé que papá y mamá venían a visitarte y te decían que te quedaras con Yul y con nosotros-dijo Denis, montándose en la cama y sentándose al lado de la pelirroja.

Lena se quedó petrificada con aquello que le había dicho hermanito, lo miró brevemente y en sus grandes ojos verdi-grises vio a su madre, tal como recordaba haberla visto en el que había pensado era sólo un sueño. Sonrió y le dio un beso en la cabeza al chico.

-Siempre me quedaré con ustedes-murmuró Lena, revolviéndole el cabello.

-¿Y con Yul?-

-También.

-Bueno, chicos, ¿Por qué no vamos un momento al cafetín para comprar unos dulces y jugos?-invitó Nikolai a Mark y Denis.

Los tres salieron y una vez que la puerta se había cerrado, Andrei sacó un periódico de atrás de su espalda y se lo alargó a Lena para que lo leyera.

-La última página, la de sucesos. Cuando íbamos saliendo de la casa hasta acá, habían un montón de periodistas con grabadoras en la mano para entrevistarnos. Fue una locura-comentó él, buscando una silla para sentarse.

Lena buscó y enseguida la encontró, no sabía si reír o llorar. 3 páginas completas dedicadas a ella, su familia y Yulia. El título principal del reportaje decía: “ELENA KATINA. Una serie de eventos desafortunados” muy a lo Lemony Snicket, y ahí se explayaban en explicar todos los accidentes y eventos que de alguna u otra forma les daría de qué hablar a la gente chismosa durante una buena temporada. Uno hablaba sobre una posible brujería en contra de Lena y su familia, desde que sus padres fallecieran trágicamente en un accidente de tránsito. Otros eran más aventurados y fantasiosos, contando que la tragedia y la mala fortuna habían comenzado a perseguir a los Katin desde que la doctora Inessa no lograra salvarle la vida a Oleg Vólkov.
Pero lo que si de verdad la hizo reír fue una señora a la que entrevistaron y que no le gustaba la música de Yulia, que dijo “Esa chica le ha traído mala suerte a Elena Katina, ojalá que se aleje de ella lo más pronto posible. Por su bien y la de sus hermanos menores”

-Vaya… sabía que no tardarían en echarme la culpa y crucificarme-dijo Yulia, que había estado leyendo por encima del hombro de Lena. La pelirroja volteó y sonrió, dándole un beso en la nariz.

-No es más que pura basura-dijo Lena, lanzando el periódico hacia un lado-Deberían meterse en sus propios asuntos.

-Esta mañana estaban hablando en el noticiero, en la sección de espectáculos, sobre el rumor de un noviazgo entre ustedes-dijo Katya, riéndose.

-Bueno, por fin algo en lo que aciertan y no en todos esos disparates sobre Yulia o de mí…

-No se quedarán quietos, porque estarán como garrapatas pegados en todas partes, queriendo saber sobre la demanda a Mikhail-comentó Vladimir, frunciendo el ceño.

-Mikhail está muerto, no puede haber demanda así-le recordó Lena.

-Lo sé, pero el video que grabamos se infiltró de algún modo y…

-¿Y qué?-apremió Lena, comenzando a palidecer.

-Lo puedes ver hasta en youtube, hermanita-respondió Andrei, con gesto de disculpa.

-Ay demonios…

-Pero sales bien, tienes un muy buen ángulo de cámara que… mejor me callo

-Sí, mejor cállate, Andrei-siseó Lena, fulminándolo con la mirada.

-Te prometo que investigaré quién ha sido el que lo dio a conocer y haré que…

-No, Yulia, no vale la pena ya. Dejémoslo así. Supongo que era demasiada ingenuidad creer que alguno de esos policías no verían eso como una forma de hacer dinero.

-Lena… de otra cosa te quería hablar. En la morgue tienen todavía el cuerpo de Mikhail y los forenses afirman no saber cómo contactar con su hermano…

-¡Bryan! ¡Lo había olvidado!-exclamó Lena.

-¿Mikhail tenía un hermano?-preguntó Yulia, incrédula.

-Sí, era la oveja negra de la familia, por así decirlo. Un día se fue de la casa de sus padres, porque decía que quería irse a recorrer el mundo y desde ese día…

-El caso es, Lena, que digas qué hacemos con Mikhail. Bryan no aparece y dudo que lo haga durante un buen tiempo, así que no vamos a tener guardado su cadáver ahí hasta que él se digne a recordar que tiene un hermano-dijo Vladimir.

-Podemos donar su cadáver a la ciencia… o quizá a uno de esos museos donde ponen cadáveres de personas locas que…

-¡Cállate, Andrei!-gritó Lena, exasperada.

-No es tan mala su idea, Lena, considerando que…

-Vlad, por favor, dime que tú no te caíste de la cuna al nacer-interrumpió Lena, poniendo cara de perro degollado.

-Era sólo una idea. Entonces dinos tú qué hacemos…

-Podemos… esperar, dile a los forenses que lo tengan ahí guardado en alguno de esos lugares congelados y que yo les pagaré por el tiempo que dure, a lo mejor Bryan ya sabe de todo esto y podría venir a buscarlo para darle sepultura.

-Sí, a lo mejor Bryan ya lo sabe, pero ¿Y si no? ¿Y si aún está en una de esas expediciones locas que él se inventaba y que luego de varios meses no se sabía nada de él? ¿Qué hay si él ya “cruzó el páramo” también?

-No creo que haya “cruzado el páramo” todavía, nos habríamos enterado. Además, si no te parece buena idea que lo dejemos…

-Tienes razón, no me parece buena idea, estarías gastando tu dinero guardando un cadáver-interrumpió Vladimir, molesto

-Sólo quiero que si Bryan aparece un día, él pueda tener la oportunidad de darle sepultura-replicó Lena.

-¡Pero Lena! ¡¿Qué pasa si no aparece?! ¡No puedes guardarlo por toda tu vida!

-¡Entonces búscalo!

-¡Te digo que no se sabe dónde está!

-¡Basta los dos!

Lena y Vladimir se callaron y voltearon para ver a Katya, quien los veía como si ambos se hubieran vuelto locos.

-¿Qué les pasa? Parecen dos nenes de kinder discutiendo por un juguete-los reprendió, incrédula-Que tal si… simplemente lo enterramos y ya. Si Bryan llega a aparecer alguna vez, le dicen en dónde se encuentra y que vaya y lo visite.

-Pero es que a lo mejor Bryan quiera darle sepultura él mismo…

-¡Ay entonces, no sé, Lena! ¡Que Bryan busque una pala, lo desentierre y lo vuelva a enterrar después!-replicó Katya, dándose por vencida.

-Bueno, bueno, está bien… Vlad, diles que lo entierren en el espacio que compraron mis padres en…

-¡¿Qué?!-gritaron Katya y Andrei juntos

-¡¿Qué demonios ocurre contigo, Lena?! ¡¿Cómo vas a permitir que pongan el cadáver del tipo que te hizo tanto daño e intentó matarte en ese lugar?!-gritó Andrei, molestándose.

-Andrei…

-¡No puedo creerlo, Lena! ¡Después que te causó tanto mal!-le apoyó Katya.

-¡Escúchenme los dos!-interrumpió Lena, enojada-¡Que Mikhail haya sido una basura conmigo, no quiere decir que yo también sea una basura y me vengue de él! ¡Está muerto, por todos los cielos! ¡Y aunque no lo estuviera, tampoco sería capaz de vengarme! ¡Me importa un cuerno lo que digan, pero hasta que no aparezca Bryan, Mikhail permanecerá ahí y se acabó!

Katya y Andrei se quedaron callados, pero en sus rostros aún se notaba la disconformidad con la resolución. Lena cerró los ojos notando que le dolía un poco la herida, pero no hizo caso y siguió.

-Vlad, intenta, por favor, encontrar a Bryan también.

-Claro.

La puerta se abrió de nuevo y pasó Edik junto con dos enfermeras. Una de ellas la reconoció Lena como la que estaba con su amigo en el quirófano cuando la operaban.

-¿Cómo está mi paciente favorita?-preguntó Edik, con una sonrisa.

-Ya debes estar acostumbrado a verme por aquí-respondió Lena, riéndose.

-Preferiría decir que no, pero es la verdad-dijo Edik-Veamos cómo está todo por aquí…

Lena se quitó la sábana y Edik destapó un poco el vendaje y enseguida vio que había sangre. Destapó un poco más y todos jadearon de la impresión.

-¿Qué estuviste haciendo, Lena? Esto se ha abierto un poco… ¿Has estado haciendo movimientos bruscos, exaltándote, gritando… ?

-Todo eso-soltó Vladimir

-¡Vlad!-reclamó Lena, fulminándolo con la mirada.

-Es verdad, Lena…

-Bueno, por favor, salgan unos minutos para poder comenzar a poner los puntos que faltan-pidió Edik, colocándose los guantes que le pasaba una de las enfermeras.

Vladimir, Katya y Andrei salieron, pero Yulia se quedó rezagada un momento.

-Voy a estar bien, Yul, sólo son unos puntos y ya-susurró Lena, sintiendo la mano de Yulia apretarle con fuerza.

-Te amo-murmuró Yulia, inclinándose para darle un pequeño beso en los labios.

-También yo.

Yulia le sonrió brevemente y luego salió. Una de las enfermeras le inyectó un poco de anestesia y luego otra le limpió la herida, mientras Edik preparaba lo que sería su nuevo vendaje.

-Te dolerá un poco al principio, pero luego pasará de inmediato. Así que te ruego que luego de esto no vuelvas a exaltarte o hacer que eso se te vuelva a abrir, porque podría infectarse y será peor-dijo Edik, seriamente.

-Vlad exageró-murmuró Lena, sintiendo una punzada.

-Sí, eso dicen todos. Ahora quédate quieta.

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-Fue mi culpa.

-¿Qué?-preguntó Katya, sin comprender y sentándose al lado de Yulia.

-Fue mi culpa que se le haya abierto la herida-dijo Yulia, tapándose la cara.

-Bah… mira si va a ser tu culpa, Yul, no seas Absurd…

-Kat, si te digo que fue así, es porque lo es. Es que… joder, me provoca tanto y me descontrola…

-¿Qué quieres decir?-preguntó Katya, comenzando a comprender.

-Antes que llegaran ustedes, me pidió ser su novia y…

-Ya va… ¿Te pidió ser su novia?-preguntó Katya, confundida-¿No lo eran ya?

-Sí, pero me lo pidió de nuevo y…

-¿Para qué?-interrumpió Katya, frunciendo el ceño.

-Kat… después te explico, es una larga historia. El caso es que luego de eso, prácticamente me le lancé encima y luego de unos segundos o el tiempo que haya pasado, ella intentó hacer algo que no sé qué fue, ustedes entraron, ella se asustó y casi se cae de la cama-explicó Yulia

-Ah, pero entonces no es tu culpa, porque si ella intentó hacer algo y casi se cae… eso fue lo que probablemente le causó que se le abriera-razonó Katya.

-¡Fue mi culpa, porque si yo no hubiera actuado como una desesperada psicópata… !

-¡Hey hey, cálmate, Yul! ¿Quieres?-dijo Katya, tomándola por los hombros-Ya Edik está arreglando eso y sólo fue un poco, nada más de lo normal, así que bájale.

-¿Qué hacen aquí?-preguntó Niko, llegando con los chicos detrás, quienes venían tomando jugo.

-Edik está arreglándole la herida a Lena, parece que se le abrió algo y… bueno, ahí está con ella-dijo Katya.

-¿Fue mucho?-preguntó Mark, preocupado.

-Nah, sólo un poco… Mira, aquí viene Edik…

Yulia y Katya se pararon por inercia y se acercaron al doctor, al igual que los demás.

-Ya todo está en orden. Les repito, no permitan que se exalte y que haga movimientos bruscos… sino, no servirá de nada que le cure la herida, porque nunca sanará y será peor. Así que, por favor, ella es terca y siempre se manda unas sin darse cuenta a veces…

-Todo claro, Edik, ¿Podemos entrar, entonces?-preguntó Andrei.

-Claro.

Edik se retiró y cuando ya iban a entrar de nuevo a la habitación de Lena, el celular de Yulia comenzó a repicar ruidosamente. Se lo sacó del bolsillo y miró a Katya que la esperaba.

-Entren ustedes, ya yo voy-dijo, viendo la pantalla. Todos entraron y ella se quedó afuera para atender-Boris… no, no voy a estar… sí, lo recibí… A ver, chico listo, ¿Tú no ves las noticias? ¿No te informas?... ¡Estoy en el hospital con Lena!... ¡No te preocupas ni un poco por lo que me pase a mí!... ¡¿No me ha pasado nada?! ¡Si algo le pasa a mi novia también me sucede a mí!... ¡No has venido siquiera a visitarla acá, ni por hipocresía siquiera a decir “Hola, Lena, qué bueno que estás bien”! ¡Nada, nunca haces nada!... ¡Obvio que si voy a seguir con las grabaciones, pero no ahora!... ¡Me dijiste que sería dentro de una semana!... ¡Ahí estaré sin falta!... ¡¿Ahora?! ¡Boris, tengo que estar con Lena!... ¡Diles que me surgió un imprevisto, que si saben quién es Elena Katina y lo que le sucedió, sabrán a qué me refiero con eso!... ¿No pueden correr eso para otro día?... ¡Está bien, Boris, iré! ¡Deja de joderme ya con eso!

Colgó con fuerza y gruñó de rabia, llamando la atención de las personas que por ahí pasaban. Cuando ya iba a pasar a la habitación escuchó que la llamaban por su nombre, volteó y vio a Alan corriendo hacia ella.

-Yulia… hola, ¿Cómo estás?-saludó él, con una sonrisa.

-Hola, bien ¿Y tú?-contestó Yulia, renuente.

-Bien ¿Se puede pasar a ver a Lena?-preguntó Alan.

-Sí, se puede… -dijo Yulia.

-Bueno, gracias.

Alan ya iba a pasar, pero Yulia lo detuvo, poniéndose enfrente. Él la miró confundido.

-¿Pasa algo?-preguntó él

-Sí, pasa algo...

Capítulo 40: Misericordia.

-Quiero decirte que… quiero decirte que… yo te agradezco lo que hiciste de avisarnos sobre donde estaba Lena y… pues eso, gracias.

Alan la miró confundido y luego sonrió y se encogió de hombros.

-Supongo que fue una suerte haber pasado en el momento preciso y haber escuchado esa conversación entre esos dos tipos. Lástima que al principio no supe bien en realidad lo que tramaban, porque se podría haber evitado que le pasara eso a Lena-dijo Alan

-Sí… claro, igual gracias-murmuró Yulia, entre dientes.

-Tranquila. Ahora si me disculpas, quiero ir a ver cómo sigue la pelirroja.

No tuvo tiempo de reaccionar, ni de decirle nada, porque Alan ya entraba en ese momento a la habitación y luego se escuchaban los respectivos saludos. Mentalmente se reprendió por haber sido tan lenta y no aclararle todo cuando tuvo el momento, así que entró.

En la habitación vio a Alan abrazando a Lena y luego le dio un beso en la mejilla, aquello hizo que le doliera el estómago del coraje que sintió. Sin meditarlo ni un solo segundo y cuando Alan ya se había apartado, se atravesó entre ellos dos.

-Hey, Yul, ¿Dónde te habías me… ?

Sin dejarla terminar la frase, le calló la boca a Lena de un beso. Al principio la pelirroja se había quedado con los ojos abiertos por la impresión y la efusividad con la que Yulia la besaba, casi como si no se hubieran visto en años, pero luego de unos segundos cerró los ojos y colocando como pudo sus brazos alrededor del cuello de la morena, le devolvió el gesto con gran emoción.

Lo que fueron sólo unos segundos, pero casi eterno para las dos, Yulia se apartó y acariciando levemente la mejilla de su novia, le dejó otro beso en la frente.

-Novia, tengo que ir a la oficina de Boris, porque se ha golpeado la cabeza de nuevo y me necesita-dijo Yulia, intentando no reír.

-Volverás más tarde, ¿Verdad?-preguntó Lena-Mira que quiero que te quedes a cuidarme-agregó, sonriendo y ladeando la cabeza.

-Por supuesto, niña linda. Nos vemos.

Yulia se inclinó de nuevo para besarla y susurrarle un “Te amo” cerca de su oído, para luego voltearse y ver la cara de Alan. Era todo un poema la cara del chico, parecía que le hubieran dado un palazo en la cabeza. Katya, Vladimir, Nikolai y Andrei, una vez que la morena ya había salido de la habitación, estallaron en carcajadas que retumbaron por todo el lugar. Lena los miró, confundida y esperando una explicación.

-¿Se puede saber qué les pasa a ustedes?-preguntó Lena, molestándose.

-Nada, Lena. Aquí sólo nos reímos de un chiste que nos contó Andrei-dijo Vladimir, limpiándose una lagrimita de tanto reírse.

Lena bufó y rodó los ojos, para dirigir de nuevo su atención a Alan, que aún se encontraba allí, con rostro de completa confusión.

-Entonces, Alan… ¿Qué te trae por aquí?-dijo Lena, sonriendo.

-Ah… ¿Es que ahora no puedo visitarte? Por allá por la empresa se te extraña bastante… ni te imaginas la cantidad de cosas que se están diciendo-dijo Alan, riéndose y tomando una silla para sentarse.

-Hey, Lena… nosotros vamos a estar afuera con los chicos-dijo Andrei, abriendo la puerta de la habitación para salir.

-Bien.

Sus hermanos salieron y se quedó a solas con Alan, quien enseguida le sonrió.

-¿Y qué dicen por allá?-preguntó Lena, siguiéndole con la conversación.

-¡Pffft! Todo tiene que ver con lo que ha salido en los diarios. Enfrente de tu oficina pusieron una especie de altar con flores, velas y tarjetas deseando que te recuperes muy pronto…

-¿Y ya tú dejaste la tuya?-bromeó Lena, alzando una ceja.

-Nop, te la vine a traer personalmente-Alan comenzó a revisar dentro de su chaqueta y sacando una tarjeta, se la extendió a Lena-No es gran cosa, pero ojalá te guste, sino me la puedes devolver que yo…

-¡Me gusta mucho, Alan! ¡Gracias!-lo interrumpió Lena, con una sonrisa-Es un gran detalle.

-Nah… tampoco así.

-En serio que sí, Al.

Alan frunció el ceño y soltó una risita.

-¿Qué?-preguntó Lena, sin comprender.

-Llevabas años sin decirme así… Creo que la última vez fue cuando nos graduamos y tú me gritaste “¡Al, te busca tu mamááááá!”… te juro que fue la primera vez que pensé en matar a mi mamá por mandarme a buscar contigo y avergonzarme.

-Wow ¿Y todavía te recuerdas de eso?-preguntó Lena, riéndose también.

-Yo recuerdo siempre todo lo que te incluye a ti… pero bueno...-se detuvo un instante, pensativo y luego siguió-¿Entonces es verdad?

-¿Verdad qué?-preguntó Lena, poniendo la tarjeta en la mesita de al lado.

-Que… que eres novia de Yulia-murmuró Alan, quedamente.

-Ah, sí. Desde… técnicamente desde que me rescataron, pero luego volvimos a serlo y… es una larga historia-explicó la pelirroja.

-Ah bueno, entonces… no podré invitarte al café ese que me debías…

-¿Qué café?

-Nah, déjalo así, ya no importa-repuso Alan, restándole importancia.

-No, Al, dime de qué café ha… ¡Ahhh ese café que te debía!

-Sí, ese, pero ya no importa-dijo Alan, encogiéndose de hombros.

-Te lo debía, Alan, así que luego que salga de aquí, te prometo que iremos a tomar uno y te lo pagaré como compensación por… .

-Lena, te dije que no hay problema…

-Pero te lo debo y a mí no me gusta quedarme debiendo…

-No me debes nada ¿Bien? Además no quiero tener problemas con Yulia…

-¿Con Yulia?-preguntó Lena, frunciendo el ceño.

-Sí, ¿No se pondrá molesta porque te invite a un café?

-No, ¿Por qué? No debería. No hay nada de malo en eso. Además, quien invita ahora soy yo, porque yo soy la que te debo el café-dijo la pelirroja-Así que ya sabes, cuando salga de aquí nos ponemos de acuerdo.

----------------------------------------------

-20 minutos tarde, Yulia, 20 minutos, siéntate.

-Te dije que estaba ocupada, además había un tráfico espantoso-dijo Yulia, sentándose-¿Qué querías decirme?

-Las grabaciones están apenas a la mitad, así que sí o sí, el lunes que viene comenzamos de nuevo y no admitiré faltas, ni excusas de ningún tipo, Yulia. Ya deberíamos estar culminando, es más, ya deberíamos tener el material en las manos…

-Yo…

-Pasado mañana vendrán unas personas de Unicef, Nokia y Converse, porque te quieren como imagen para sus campañas alrededor del mundo-continuó Boris, sin dejar hablar a Yulia-Así que tampoco quiero problemas ese día, te quiero aquí temprano…

-Eso está bien, pero…

-… Y mañana hay sesión de fotos, por lo tanto ya sabes lo que diré, así que no lo repetiré. Temprano, Yulia, temprano… ¿Quedó claro?

-Tendré vida propia, debo suponer-repuso Yulia, con sarcasmo

-Has tenido vida propia desde que llegaste del tour y eso fue hace 4 meses-replicó Boris, levantándose de su silla para servirse un café.

Yulia bufó y se levantó de su asiento, haciendo el suficiente ruido para molestar.

-Nos vemos-se despidió y salió de la sala, lanzando la puerta.

Caminó a toda velocidad, llegando al estacionamiento sólo en 10 minutos, cuando ya estaba por encender el auto y salir de ahí, le salió al paso una persona que al principio no reconoció y que se atravesó al frente de su auto para que no avanzara. Salió y vio a Roman riéndose.

-¡Si eres tonto! ¡Me has asustado!-protestó Yulia, enojada.

-¡Vamos, Yul! Tampoco era para tanto, sólo una pequeña bromita. ¿No aguantas nada?-bromeó Roman, acercándose lentamente.

-Ja ja, mira cómo me río… ¿Qué haces aquí?-preguntó, bruscamente.

-No mucho, quería ver cómo estabas… me he enterado más o menos de tus andanzas y de lo que le ocurrió a tu amiga Lena…

-Es mi novia-corrigió Yulia, de inmediato.

-Ah… entonces es verdad lo que dicen… -murmuró Roman, seriamente.

-Sí

-Sabes que siempre puedes contar conmigo para…

-No de esa forma, Roman, ya lo hablamos una vez y…

-Como amigos-interrumpió Roman, riendo avergonzado-Sé que no es no, aunque a veces… eres inolvidable ¿Sabes? Hay una chica que me gusta y es muy linda y todo… quiero decir, me gusta y nada más, pero no estoy enamorado de ella y…

-¿Ella de ti sí?

-Sí, pero no quisiera hacerle daño si no llegara a cumplir con lo que espera de mí. Sé que ella me quiere, porque me lo dijo y… wow-rió, apenado-fue muy gracioso, porque nunca pensé que me sucediera. Creo que le voy a dar una oportunidad… por ella y por mí… para olvidarte y… pasar la página de una vez por todas. Espero que me perdones.

-¿Por qué?-preguntó Yulia, sonriendo.

-Por las veces que te hice molestar y que buscaba llamar tu atención, era muy infantil, lo sé, pero era lo único que se me ocurría para saber que aunque fuera por unos segundos, tú sabías que yo existía y que no era tan invisible…

-Nunca fuiste invisible, te lo juro-repuso Yulia, soltando una risita.

-Es genial… -murmuró Roman, apartando la mirada por un segundo, para luego volver a mirar a Yulia-¿Me perdonas?

-No te preocupes…

-No-negó Roman, vehemente-¿Me perdonarás ahora?

Yulia lo miró confundida.

-¿De qué… ?

No se pudo dar cuenta a tiempo, pero a los siguientes 4 segundos y se dio cuenta que había tardado demasiado de nuevo, después de haber sentido esos labios que se movían contra los suyos, sin conseguir respuesta, se apartó con violencia y sin pensarlo le pegó un puñetazo en el pómulo al chico, haciéndolo tambalear.

-¡¿Qué te pasa, Roman? ¡Pensé que había quedado claro!-chilló Yulia, completamente molesta.

-Y quedó… pero era algo con lo que no podía quedarme sin hacer, besarte aunque fuera una sola vez. Lo siento.

Sin darle tiempo para responder, Roman se marchó de ahí, con la mano sobándose la mejilla y sin mirar atrás.

Yulia gruñó de rabia y se subió a su auto para marcharse de ahí.

---------------------------------------

Tenía ese televisor y pasaba los canales una y otra vez, buscando algo que ver. Finalmente y rindiéndose, lo dejó en un canal que tenía una película que no sabía cuál era, pero que tenía a Alan Rickman actuando ahí, así que tenía que ser buena.

Hacía ya 5 horas que sus hermanos y Vladimir se habían ido, Svetlana había ido a visitarla por unos minutos y ya se había ido también, alegando que últimamente tenía mucho trabajo y que casi no tenía tiempo ni para sí misma, ni para Andrei, porque los dos estaban comenzando a salir juntos y Svetlana parecía que andaba en una nube.
Alan se había ido justo antes que llegara Svetlana y no se fue hasta que no hubiera llegado alguien, porque no quería dejarla sola.

Quería salir ya de aquel hospital, le hartaba la comida, era totalmente insípida y horrible, además que se sentía como una inútil sin poder hacer nada más. Yulia no terminaba de llegar y ya estaba que se levantaba de la cama para salir a dar un paseo por los pasillos. Edik le había dicho que podía hacerlo, pero al día siguiente y cuando estuviera alguien que la vigilara, pero no podía soportar la idea de otras horas sin poder levantarse, así que viendo que no había nadie, se quitó las sábanas de encima y se arrimó un poco hacia el borde de la cama para levantarse y caminar por la habitación. Ya iba a sentarse, sintiendo que las vendas alrededor de su estómago se tensaban un poco y le provocaba algo de dolor, pero justo cuando iba a poner el pie para bajarse, la puerta se abrió y rápidamente se recostó en la cama de nuevo, respirando entrecortadamente por el esfuerzo.

-¡¿Ibas a levantarte, Lena?!

-Yul…

-¡Mira que eres terca y cabezota! ¡¿Quieres hacerte daño?! ¡¿Quieres que se te vuelva a abrir eso?!-protestó Yulia, tomando a Lena por el brazo para ayudarla a volver a su lugar.

-Edik me dijo que podía caminar…

-¿Eso te dijo? Pues ya le voy a preguntar ahora mismo…

-¡No!-gritó Lena, deteniendo a Yulia-Quiero decir… sí, me lo permitió, pero mañana cuando alguien me pueda ayudar…

-Ajá…

-¡Es que ya estoy harta, Yulia! ¡Quiero salir de este endemoniado hospital! ¡No soporto estar más tiempo aquí sin hacer…

-¡Hey, hey, hey! ¡Lena, cálmate! Recuerda que no puedes exaltarte… por favor…

Lena hundió la cabeza en la almohada y volteó la mirada para no ver a Yulia. No quería que notara la rabia y la bronca que sentía en ese momento, pero era totalmente ilógico, porque ella ya lo sabía y se había quedado ahí, sintiéndose mal por todo lo que la pelirroja estaba pasando y no podía evitar. Hubiera pagado de buena gana cualquier cantidad de dinero, por hacerla feliz y sanar su herida sólo con tocarla o mirarla o algo.

-Lena...

No iba a mirarla, no la miraría, porque si no inevitablemente lloraría y algo que odiaba como nada era llorar frente a alguien, pero ese alguien no era cualquier persona, era Yulia, su novia y odiaba demasiado mostrarse como una llorona a su lado.

-Lena… Lena, por favor, niña… mírame… -pidió Yulia, comenzando a acariciar su mejilla-¿Podrías mirarme?

-No

-¿Estás enojada conmigo?-preguntó Yulia, con tristeza.

-No

-Mírame, por favor, te lo pido… mírame aunque sea un momento, ¿Sí?

Volteó un poco y la miró unos segundos, suficientes para que Yulia notara lo oscuros que tenía los ojos y lo molesta que estaba, sabía que no era con ella que estaba así, pero igual se sentía culpable. Lena ya iba a voltear de nuevo, pero la morena la tomó por el mentón y la obligó a mirarla de nuevo.

-Lo siento, si te vuelves a lastimar me dolería demasiado, no quisiera que pasaras aquí más tiempo intentando sanar. Cambiaría de lugar contigo, para que tú estés bien-dijo, mirándola fijamente y sin parpadear.

-Lo único que quiero es que esto se termine ya y poder estar contigo-susurró Lena.

Fue como si todo se detuviera con esa simple frase, su corazón latió con fuerza, dejándola con las defensas bajas.

-Yo también quiero estar contigo.

Era lo único que necesitaba escuchar y rápidamente alzó la cabeza lo suficiente como para alcanzar los labios de Yulia y besarla con mucha ternura e impaciencia, a la vez que tomó sus manos entre las suyas para acariciarlas y apretarlas levemente, sintiéndose de pronto desesperada. Yulia se dio cuenta y se apartó unos centímetros para que se calmara.

-Esto es realmente difícil… -susurró, contra su boca-pero todo sea porque te recuperes y estés bien.

-Todo está bien cuando estás conmigo, nada más me importa.
Yulia sonrió y apartándose un momento, se agachó al suelo y agarró un oso de peluche, dándoselo enseguida a Lena, a quien se le iluminó el rostro a una velocidad impresionante.

-¡Yulia! ¡Es muy lindo! ¡Gracias!-exclamó Lena, feliz y abrazando su regalo.

-Sé que es muy cursi y demasiado tierno, pero es que cuando lo vi, pensé en ti y… bueno, siempre estoy pensando en ti, nunca sales de mi cabeza, pero de todas formas… el caso es que no pude evitar querer regalártelo y…

-Es perfecto, Yul… te amo. Te amo ahora y siempre.

Yulia tomó la silla y se sentó, apoyándose en la cama al lado de Lena.

-Yo también te amo, niña linda… ahora sí, ¿Estás preparada?

Lena la miró sin comprender.

-¿Para qué?

-Para cantarte una canción ¿Quieres?

-Te mato si no lo haces.

------------------------------------------

Finalmente se había quedado dormida, se movió un poco y sintió todos los músculos agarrotados por todo el tiempo que estuvo sentada, así que luego de darle un beso en la frente a Lena, se levantó de la silla para ir al sofá cama, pero su mirada se dirigió a la mesita que estaba al lado y a la tarjeta con dibujos de muñequitos que estaba en ella.
Miró a Lena, quien estaba profundamente dormida y aprovechó para agarrarla y verla. Era de Alan y decía: “Gracias por ser tan especial para mí, espero que te recuperes muy pronto y ya sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras. Alan”
Era bastante inocente la tarjeta, pero de igual modo lo molestó eso de que Lena era especial para él y que podía contar para cualquier cosa. Quería saber qué tipo de cosas esperaba ese chico que, Lena, su novia, pudiera contar con él y no con ella, Yulia, la novia de Lena.

Puso la tarjeta de nuevo en la mesita y se acostó en el sofá cama.

----------------------------------------------

-Eso es… ahí, ponlo ahí, ¡No ahí no, AHÍ, sí ahí!

-¡No me apresures, Vlad, que me pongo nerviosa!

-¡No te estoy apresurando! ¡Estoy intentando que no te lastimes!

-Esto va muy lento…

-Sí, pero es así como tiene que ser… ajá, ahora apóyate en mí… ¡Lena, apóyate en mí!

-¡Ayyyyy, no vuelvas a hacer eso! ¡Gritas e interrumpes mi concentración!

-Diossss… no quiero imaginar cuando Yulia y tú estén…

-¡Cállate la boca, Vlad! ¡Ayyy, maldición, eso dolió, idiota!

-Lo siento.

-Ahí está… ufff… ya.

-Sí, terminamos…

-Ayúdame a caminar ahora, ¿No?

Vladimir tomó del brazo a Lena y con mucho cuidado la iba guiando hacia la puerta para salir de la habitación. Finalmente Edik había dado su permiso para que diera un paseo, pero sólo por el mismo pasillo para que no se cansara y los puntos terminaran saliéndose de nuevo. Habría querido pasear con Yulia, pero ella había salido muy temprano, porque tenía sesión de fotos. Sin embargo, no se fue sin antes pedirle que no se apresurara por caminar rápido y que si apenas sentía un mínimo de dolor, gritara para que todos la auxiliaran. Incluso la obligó a ensayar el grito para pedir ayuda.

-¿Cómo va lo de Bryan?-preguntó Lena, ya fuera de su habitación.

-Nada de nada, por ahora. Lo único que encontré y no dice absolutamente nada, es que hace 1 año estuvo en Sudáfrica y ahora puede estar en cualquier parte… si es que ya no cruzó el páramo durante ese tiempo-respondió Vladimir.

-No ha cruzado el páramo, Vlad. Así que cállate y sigue buscando-le espetó Lena, impaciente.

-¿Cómo estás tan segura? El tipo estaba loco, Lena… hacía cada cosa que a veces hacía pensar que no viviría mucho tiempo. ¿Recuerdas aquella vez que saltó del techo del instituto y cayó enfrente de ti para hacerse el muerto y que tú gritaras?

-Y grité… grité porque salió de la nada y cuando comenzó a salirle sangre…

-¡Que no era sangre, Lena! ¡Era falsa! ¡¿Cuántas veces hay que repetírtelo!-exclamó Vlad, exasperado.

-¡Le salió de la boca!-replicó Lena, con voz cansada.

-¡Porque escupió la sangre FALSA al caer! ¡Eso se ve en películas!

-Con la diferencia de que esta si era sangre… él mismo me lo dijo.

-Te mintió, te mintió para hacerse el hombrecito y el chistosito. No era más que un atormentado de la cabeza.

-¡Confiésalo, Vladimir! ¡Estabas celoso de él! ¡Tú querías hacer todas esas cosas y como no te atrevías, te quedaste frustrado!

-Seré suicida yo…

-Señorita Katina…

Lena volteó al escuchar su nombre y vio a una enfermera que le sonreía y llevaba un sobre en las manos.

-Esto llegó a la recepción y me pidieron que se lo diera, dijeron que es muy urgente-dijo la enfermera, entregándole el sobre a Lena.

-¿Dijeron nombre?-preguntó Lena, confundida, mirando el sobre con curiosidad.

-No, pero era un señor de piel blanca, llevaba barba y lentes oscuros. Dijo ser un empleado que trabaja en su empresa-explicó la enfermera.

Lena y Vladimir se miraron, extrañados.

-Gracias-dijo Lena.

-A su orden.

La enfermera se retiró y Lena se dispuso a abrir el sobre, que estaba sellado y no tenía remitente, pero de pronto Vladimir le agarró la mano y la detuvo.

-No lo abras, Lena. Podría ser peligroso-dijo Vladimir, mirándola alarmado.

-Vamos, Vlad. No creo que sea una carta bomba o algo así-murmuró Lena, frunciendo el ceño.

-Puede que no, pero ¿Y si contiene algún tipo de droga o algo que cuando toques lo que tiene dentro te envenene? No es seguro, Lena.

-¿Entonces qué hago con esto? Dijeron que es importante, puede tratarse de la empresa y si es así, me interesa-replicó, volviendo a su tarea de abrir el sobre, pero la mano de Vladimir la detuvo de nuevo y esta vez le quitó el sobre de las manos.

-Deja que lo abra yo. Prefiero ser yo el envenenado y no tú-murmuró Vlad, entre dientes y rasgando el sobre.

-Qué caballero-susurró Lena, sarcásticamente. Vladimir sonrió y sacó el contenido del sobre. Enseguida Lena vio como le cambió el semblante en sólo pocos segundos, pasando de la sorpresa, a la confusión y luego a la absoluta seriedad.

-Wow, esto es…

-Permíteme ver qué es… -dijo Lena, arrancándole el sobre de las manos.

-Demonios…

Fue como tragar veneno.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:40 pm

Capítulo 41: Hazlo por mi ahora.

-Lena… ¿Estás bien?

Cerró los ojos, respirando profundo, si ahora sentía como si hubiera tragado veneno y le hubiera quemado la garganta, no sabía por qué sonreía y quería dejar de hacerlo ya, porque ya Vladimir debía estar pensando mal. Enseguida consiguió un punzante dolor en el estómago que le hizo jadear.

-Vlad… por favor, llévame a mi habitación-murmuró Lena, entre dientes.

-Sabes que eso tienes que hablarlo…

-¡M.aldita sea, Vladimir! ¡Llévame ya! ¡Me está doliendo!-chilló la pelirroja, palideciendo.

Vladimir vio que se agarraba el estómago y miró a su alrededor, buscando.

-¿Puedes caminar o prefieres una silla de ruedas?-preguntó Vladimir alarmado.

-Creo que puedo caminar…

-Buscaré una silla de ruedas, entonces.

-¡Dije que puedo caminar!-replicó Lema, enojándose. Volteó y comenzó a caminar despacio.

-No puedes seguir así, no llegarás a la habitación sin tener la herida completamente abierta-dijo Vladimir, alcanzándola.

Lena volteó y lo miró con el semblante muy serio.

-Obsérvame-siseó

La pelirroja siguió su camino a paso lento, pero intentando ir lo más rápido que el dolor le permitía. Vladimir la siguió de cerca, vigilando cada paso, sabía que insistirle sería inútil, porque eso la haría ponerse aún más terca de lo que estaba.
Al llegar a la habitación, se acercó a su cama e intentó recostarse, pero le fue difícil.

-Déjame ayu…

-No soy una inútil…

-¡Sé que no lo eres! ¡No seas infantil y déjame ayudarte! ¡No permitiré que te lastimes aún más!-replicó Vladimir, molestándose.

Lena gruñó y Vladimir se acercó de nuevo, con la intención de tomarla de la mano y de la cintura para que ella se apoyara en su hombro y poder alzarla los centímetros que faltaban para estar en la cama. Con un poco de esfuerzo y varios jadeos ahogados de Lena, logró recostarse y cerrar los ojos para recuperar el aliento y poder calmarse de la bronca que sentía.

Sintió la mano de Vladimir sobre las vendas y enseguida lo detuvo.

-¿Qué haces?-inquirió, ceñuda.

-Quiero ver cuánto daño te hiciste-repuso Vlad.

-No tengo nada.

-Eso ya lo veremos.

Abrió la venda y para su sorpresa, estaba completamente limpia y la poca sangre que había estaba ya seca, probablemente era de cuando Edik le había vuelto a cerrar la sutura el día anterior.

-Te dije que no me la abrí.

Vladimir volvió a cerrar la venda y puso el sobre en la mesa.

-Las fotos pueden mostrar una realidad alterada-dijo él, sentándose en la silla al lado de la cama.

-No intentes jugarla conmigo al psicólogo justo ahora. No estoy de humor-contestó Lena, pesadamente.

-Sólo quiero que seas sensata. Ni siquiera sabemos quién tomó esas fotos o si fueron retocadas de alguna forma…

-No fueron retocadas. Ella y ese tipo… ni siquiera sé quién es…

-Es el baterista de la banda.

Lena soltó una risa amarga y apartó la mirada, sintiéndose estúpida. No quería decir más nada, así que simplemente se quedó callada. Vladimir entendió que no iba a poder conversar bien con ella, así que se levantó y salió de la habitación, dejándola sola.

-----------------------------------------------------------

-¿Cuántas más faltan? Creo que ya tienes suficientes como para empapelar mi casa completa.

-Sólo 30 fotos más y terminamos.

-Estás jodiendo.

-Por supuesto, ahora, por favor, quédate quieta justo en esa posición en la que estás para la última… ¡Listo! Vete ahora, antes que me arrepienta.

-¡Por fin! Ahora me cambio y me voy a…

-No tan rápido, Yulia. Quiero hablar contigo.

Yulia volteó al escuchar la voz de Boris. El chico estaba muy serio y la miraba con una cara de disgusto.

-¿Pasa algo?-preguntó Yulia.

-Roman se va de la banda, ¿Te parece que es algo?-le espetó Boris, enojado.

Yulia bufó y frunció el ceño, sonriendo levemente.

-¿Qué quieres que haga? Es su vida…

-¡No tenemos tiempo de buscar otro baterista, Yulia! ¡No hemos terminado las grabaciones y a pesar que él, Paul y Jon ya han terminado, aún queda una parte del contrato!

-¡Entonces dile que cumpla con su parte del contrato y luego si sigue queriendo irse, que lo haga!

-Esto es tú culpa…

-¡¿Mi culpa?!-preguntó Yulia, abriendo muchísimo los ojos-¡¿Que él sea un niño caprichoso es mi culpa?!

-Es obvio que es así, los vi hoy, estaban los dos como chicos pequeños discutiendo y diciéndose tonterías…

-Y eso me hace culpable ¿No es así? No te pones a pensar siquiera que la culpa es de él, porque cometió el error de equivocarse conmigo.

-Bueno… quizá tengas razón…

-Tengo la razón. No lo dudes-espetó Yulia, con dureza.

-El caso es… que no podemos quedarnos sin baterista, no podemos quedarnos sin Roman a estas alturas. No tenemos tiempo de hacer audiciones y buscar a alguien que se ajuste a Jon, Paul y menos a ti…

-¿Y qué quieres que haga? Que lo ate a una silla y…

-No, Yulia-negó Boris, seriamente-Sólo les pido que hagan las paces, que intenten arreglar lo que haya pasado, que se disculpen y…

-Yo no me voy a disculpar por su estupidez. Ya buscaremos otro baterista-replicó Yulia.

-¿Ni siquiera por su amistad?

-Se lo hubiera pensado mejor antes de besarme-respondió Yulia, dejando a Boris descolocado con la noticia-Nos vemos.

-----------------------------------------------------------------------

Despertó con un gran dolor de cabeza y cuello. Miró a su alrededor y reconoció el techo estrellado con cada una de las constelaciones, después de todo se había pasado un día entero montándolas con Evan y Rob. Se sentó y cuando ya iba a levantarse, un dolor agudo en la pierna le hizo gritar.

-¡Joder! ¡M.aldita sea! ¡P.uta madreeeeee!

La puerta se abrió y por ella pasó Rob, con un recipiente lleno de agua que colocó en la mesita y luego se acercó, dándole un empujón y obligándolo a recostarse de nuevo, a la vez que el dolor lo golpeó de nuevo, haciéndolo gemir.

-Te has roto la pierna otra vez, idiota.

-¡No me digas!-siseó, sarcástico-¡Maldición, no te quedes viéndome, búscame algo para calmar el dolor!

-No tengo más nada que la morfina que tomaba mi papá para el cáncer…

-¡Dámela!-exigió

-No te la voy a dar, mira si luego te da algo aquí y no puedo llevarte a un hospital… Evan no está y estamos a horas del pueblo. En el ambulatorio no podrán revivirte si te mueres por sobredosis.

-¡Dámelaaaaa! ¡No me importa si me muero! ¡Sólo quiero que esto se termine! ¡Al cabo que a nadie le importa!

-¡Me importas a mí, que soy tu amigo!-replicó Rob, molestándose-Yo como pude y tal como me enseñó mi padre, intenté entablillarte la pierna, supongo que mientras llega Evan con el doctor tendrás que soportar el dolor.

-¡¿Soportar el dolor?! ¡Me voy a morir!

-Dijiste que no te importaba.

-¡Mentí! ¡Sólo dame la p.uta pastilla!

-Debiste haber pensado en el dolor cuando te dije que era mejor no molestar al oso. Mira… toma esto… -dijo, sacando del recipiente una toalla mojada y poniéndosela en la frente-… No te aliviará el dolor, pero si te quedas quieto, cierras los ojos y…

Tomó a Rob por la camisa y lo haló hacia él, acercando su rostro al suyo y mirándolo con rabia.

-Me darás la pastilla. AHORA. ¿Entendiste o te lo explico con legos y plastilina?

Rob lo miró y cerró los ojos unos segundos, prometiéndose mentalmente que no haría lo que estaba pensando, volvió a abrir los ojos y asintió lentamente, levantándose y saliendo de la habitación sin decir una palabra.

Mientras su amigo buscaba la pastilla, se arrimó como pudo hasta la mesa y agarró la navaja que su padre le había regalado. Él tenía una y su hermano la otra. Se preguntó si seguiría siendo tan estúpido y prepotente como siempre. La puerta se abrió de nuevo, pero no era Rob. Evan entró y de pronto le pareció que estaba más eufórico de lo normal, no le dio tiempo de preguntarle qué le pasaba, porque enseguida en su rostro se estrelló un periódico que él le había lanzado.

-¡Mira lo que ha hecho el hijo de p.uta de tu querido y cobarde hermanito mellizo!

Tomó el periódico y ni siquiera hizo falta buscar, porque en primera página estaba. La fecha era de hacía ya 3 días.

-Joder…

-----------------------------------------------------------

Alan había pasado ya 1 hora con ella ahí en la habitación. A pesar que seguía molesta, el chico había logrado hacerle olvidar su enojo hablándole y haciéndola reír con las anécdotas del instituto. No se parecía en nada al Alan que había conocido cuando eran estudiantes, éste era más seguro de sí mismo y no se cortaba al hablarle.

-… juraba que me iban a expulsar, porque era la primera vez que hacía explotar algo en clase, aparte que dañé mi bata de laboratorio. Mi madre me puso a lavarla durante toda la noche y al día siguiente era un completo desastre, porque tenía manchas verdes parecidas al moho.

-¡Sí, lo recuerdo! Esa fue la primera vez que te vi con cara de querer matar al que se te acercara-rió Lena, completamente roja-Te veías comiquísimo.

-¡Pero fue culpa de Bryan! ¡Cambió los químicos y como no vi, pues lo eché sin darme cuenta! Por su culpa estuve toda la semana con esa estúpida bata, porque mi mamá no quería comprarme otra, decía que era mi culpa que los químicos explotaran.

-Pero te di la mía después-dijo Lena, aun riéndose.

-Sí, siempre tenías de a 2 batas. Aún la tengo en mi casa, me la traje a mi apartamento cuando me mudé para tenerla siempre pendiente de devolvértela si alguna vez te encontraba-explicó Alan, encogiéndose de hombros-La próxima vez te la traigo.

-Al… yo te la regalé, ¿No recuerdas? Yo siempre tenía batas por montones, porque mi madre siempre tenía.

-Sí, porque tu mamá era doctora… ¿En serio me la regalaste?-preguntó él, confundido. Lena asintió, sonriendo-Y yo todo este tiempo pensando que era un ladrón por no devolvértela a tiempo. Tenía un enorme cargo de conciencia y a veces cuando la veía me decía “Joder, Alan, jamás se la devolviste, pensará que eres un ladrón”

-Por supuesto que no lo eras. Incluso recuerdo que te dije: “Al, te la regalo, porque tengo muchas en casa”

-Buehh… creo que estaba pendiente de otra cosa, porque no recuerdo, pero igual gracias atrasado…

Llamaron a la puerta en ese momento y por ella entraron Andrei, Nikolai, Katya y seguidamente Edik.

-¿Dónde están Mark y Denis?-preguntó Lena

-Se quedaron en casa haciendo las tareas, pero te mandan saludos-dijo Niko, acercándose para darle un beso en la mejilla.

-Vengo a ver cómo sigue mi paciente favorita-anunció Edik, acercándose para revisar el suero y luego la herida.-Mmm, se ve bastante bien, probablemente puedas salir mañana…

-¿En serio?-preguntó Lena, comenzando a sonreír.

-Sí, pero eso sí, mucho reposo y nada de hacer esfuerzos. Lo que ya te he dicho, sumado con muchísimo más cuidado y precaución. No podrás ir a la oficina por lo menos durante 3 ó 4 semanas, dependiendo de cómo vas sanando-explicó Edik, seriamente.

-Este es el año en el cual he faltado más al trabajo-murmuró Lena, angustiada.

-Así son las cosas. Estoy seguro que Vladimir podrá ayudarte con lo que necesites de la empresa-aseguró Edik-Descansa.

-Bueno, yo me voy, Lena. Si mañana tengo algún tiempo y aún no te han dado el alta, me pasaré un momento por aquí para ver como sigues-dijo Alan, levantándose para irse.

-Dale, que te vaya bien-se despidió Lena, con una sonrisa.

-Hasta luego.

Alan se inclinó y le dio un beso en la frente a Lena, que a Niko, Andrei y Katya los hizo mirarse entre ellos, confundidos. Alan salió y cerró la puerta tras él.

-Lena… Si eso lo hubiera visto Yulia, te aseguro que no le habría gustado para nada-dijo Andrei, alzando las cejas.

-¿El qué?-preguntó Lena, con indiferencia.

-Que Alan se tome tanta confianza contigo-respondió Nikolai.

-Somos amigos y él lo sabe. Además… No he hecho absolutamente nada. No puedo decir lo mismo de Yulia-espetó Lena, molesta.

-¿De qué hablas?-preguntó Katya, confusa.

-Nada. Sólo hablo por hablar.

De nuevo la puerta se abrió y Yulia entró, sonriendo al ver a los chicos y luego a Lena.

-¡Hey! ¿Cómo va todo?-saludó, dándole un beso a los hermanos de la pelirroja.

-Bastante bien ¿Y tú? ¿Cómo estuvo la sesión de fotos?-preguntó Andrei.

-Ah bien, lo normal… -dijo Yulia, desviando la mirada hacia Lena-Hola, niña ¿Cómo estás?-saludó, acercándose.

-Bien-contestó Lena, automáticamente. Yulia se inclinó para besarla, pero la pelirroja enseguida volteó el rostro, haciendo que el beso fuera en la mejilla.

Yulia se apartó y frunció el ceño, confundida y con una sensación de vacío por su rechazo. La miró a los ojos y notó que los tenía oscuros, estaba realmente molesta, miró a Andrei, Nikolai y Katya y ellos le devolvieron la mirada, también confundidos.

-Nosotros tenemos que hablar con Edik, ya venimos-dijo Katya, empujando por la espalda muy sutilmente a Andrei y Nikolai para que salieran.

Los chicos salieron a toda prisa, dejándolas solas en la habitación. Yulia volvió a mirar a Lena, pero ella no la miraba ahora y tenía los puños apretados del coraje.

-Lena…

-Yo pensé que teníamos confianza-soltó Lena, con la rabia burbujeando en su interior-Pensé que podía confiar en ti y que eras totalmente sincera conmigo.

-Lena… ¿De qué… ?

No le dio tiempo de terminar, porque enseguida Lena había sacado el sobre con las fotos de debajo de su almohada y se las lanzó para que lo atajara en el aire. Al verlas, el corazón le dio un vuelco como jamás pensó que lo daría. Lena la miró, expectante y casi traspasándola con los ojos.

-¿Cómo conseguiste… ?

-¡No importa dónde, cómo, por qué o con quién las conseguí!-interrumpió Lena, comenzando a sentir dolor.

-No es como se ve-dijo Yulia, seriamente.-Te juro que esto tiene una explicación.

Lena sonrió sintiendo dolor al hacerlo.

-Oh ya lo creo que la tiene.

Capítulo 42: No quiero dejarte ir.

-Voy a estar bien ¿Verdad? No es mucho ¿Verdad? No tengo nada de qué preocuparme ¿Verdad? Podré viajar mañana ¿Verdad? No tendré que…

-¡Por la caca de mi perro! ¿Podrías callarte? El doctor te está examinando-exigió Evan, molestándose.

-Primero, tú no tienes perro, segundo, jamás me callaría por la m.ierda de…

-Caca, Bryan… dije caca-interrumpió Evan, con los dientes apretados.

-Eres tan… Señor Garrison… tan Michael Jackson… te juro que si algún día dices “caquita” te golpearé…

-Bueno ya, par de idiotas, dejen de discutir, parecen un par de críos o un matrimonio muy…

-¿Estás celoso, Rob? ¿Quisieras que el matrimo...? ¡Auch!… tampoco tenías que ser tan agresivo, amor, me gusta que seas un tigre, pero ya sabes dónde ¡Grr!…

-¡¿Podrías callarte?!-exigió Rob, molesto y con la cara completamente roja de la vergüenza.

-¡Joder, doctor! ¡Diga que estoy bien antes que este par de dos se la monten como en ese programa que veía Rob… no recuerdo como se llama, pero era muy...

-Morboso, atrevido, explícito ¿No, Rob?-bromeó Evan, sonriendo y apartándose del amago de puñetazo de Rob.

-Lo veías, Evan. Eso es…

-Interés y propósito meramente cultural y educativo, Bryan. Nada que ver con…

-Bueno, Señor Astrov… .

-Bryan, doctor, dígame Bryan, siempre se lo repito, porque eso de Señor...

-Te da cosita…

-¡Te juro que te voy a golpear!-gritó Bryan, enojándose.

-Bryan, lo que le quería decir es que debe descansar antes de embarcarse en un nuevo viaje, porque podría infectársele si no lleva la suficiente protección…

-Siempre llevo protección…

-Los condones no sirven para eso, Bryan.

-¡Cállate!-rugió Bryan, lanzándole el periódico a la cara.

-Yo me voy…
-¡No te vayas, cariño! ¡Te juro que te amo!-gritó Evan, persiguiendo a Rob hacia fuera de la habitación.


Bryan rodó los ojos y bufó –Evan no es gay pero Rob sí, por eso le gusta molestarlo- el doctor rió, divertido.

-Doctor, de verdad necesito hacer este viaje con urgencia. Mire… se trata de mi hermano, él murió y en serio que debo estar en Moscú, porque antes de morir hizo algo que… fue una completa m.ierda y temo por lo que le haya hecho a una persona muy… querida por mí. Lo que le digo, es que debo realmente viajar-explicó Bryan, con absoluta preocupación-¿Cree que pueda para mañana en la tarde?-preguntó, angustiado.

-Comprendo su urgencia, Bryan… pero como lo dije, las heridas no son cosa de juegos…

-Lo entiendo…

-Sé que sí-aseguró el doctor, con una sonrisa-pero llevo conociéndote lo suficiente como para saber que lo que te diga ahora te entrará por un oído y te saldrá por el otro. Aunque te diga que pescarás una gangrena inmensa del tamaño de una pelota de football, harás lo que se te cante y te irás apenas puedas.

-¿Voy a tener una gangrena?-preguntó Bryan, horrorizado.

-¡No, Bryan!-rió el doctor-Pero si no te cuidas, eso será lo único que conozcas, perderías la pierna. Así que te pido que si durante el camino, necesitas descansar o ves que hay algún ambulatorio cerca, no lo pienses y hazlo. Es importante que llegues completo a lo que sea que tengas que hacer.

-Gracias, doctor.

-Y mi nombre es Richard, recuérdalo-agregó el doctor, riéndose.

-Claro, Richard. Gracias.

-Bien, ahora me voy, porque se me hace tarde. El joven Rob, estoy seguro, que te ayudará a cambiarte la venda ya que es un experto. Te he traído unas muletas del ambulatorio, regalo de parte de todos allá, por todas las veces que has ingresado.

Bryan rió.

--------------------------------------------------

-Él me besó, pero yo no le respondí. Me aparté apenas lo hizo.

Lena sonrió de nuevo y negó con la cabeza.

-¿Y de verdad esperas que me crea eso?-preguntó Lena, fríamente.

-¡Por supuesto que sí! ¡Te estoy diciendo la verdad, Lena!-chilló Yulia, herida-¡Él se lanzó sobre mí y yo no lo vi venir! ¡Yo pensé que él era mi amigo y… !

-Basta, Yulia. Es suficiente-pidió Lena, bajando la mirada.

Sintió ganas de llorar, se acercó a la pelirroja y la tomó por el mentón, pero ella apartó la cara, aun así la volvió a tomar por el rostro y la miró fijamente.

-Te amo, Lena. Todo lo que dije es verdad, necesito que me creas… Una parte de ti lo sabe, pero no quieres admitirlo-susurró, acercándose aún más para besarla, pero Lena volvió a apartarse.

-Si eso que me dices fuera verdad, ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué me lo ocultaste? ¿Tienes alguna idea de lo que sentí cuando vi esas fotos tuyas besándote con ese tipo? Me lastimó demasiado, sentí como si todo el tiempo que me dijiste que me amabas era una total mentira…

-¡No es mentira, Lena! ¡Te amo! ¡Por favor, créeme!

-Yulia…

-Niña… mírame, por favor, mírame a los ojos y ve que es verdad lo que te digo.

-¿Por qué me lo ocultaste?-preguntó Lena-¿Por qué?

-No lo creí necesario, además tenía miedo de tu reacción. No quería que te enojaras…

-Más me enoja que no confiaras en mí, que no confíes en mí… -murmuró la pelirroja, con un hilo de voz.

-Sí confío en ti

-Me lo hubieras dicho.

Yulia bufó y se apartó, molestándose.

-Tú tampoco me lo dices todo-la acusó Yulia, frunciendo el ceño.

-¿Qué?-preguntó Lena, sin comprender.

-Alan viene cuando quiere, te besa en la mejilla y te hace regalos y tú lo aceptas todo.

Lena rió con sarcasmo y la miró a Yulia como si se hubiera vuelto loca.

-Es mi amigo nada más. No he hecho nada con él… no puedo decir lo mismo de ti-espetó Lena-Yo no te oculté nada, porque de haberlo hecho, guardaría la tarjeta para que no la vieras y mira que sólo la dejé ahí en la mesa… donde pudieras verla y preguntarme sobre ella, si querías… pero no lo hiciste. Y el beso… por favor, Yulia… no pretendas comparar un beso de amistad en la mejilla con el que hay en tu fotito.

-Lena…

-No quiero seguir hablando sobre esto-interrumpió Lena, volteando el rostro para no verla.

Yulia asintió lentamente y salió de la habitación sin decir una palabra más. Andrei, Niko y Katya enseguida la rodearon, se notaba que estaban esperando que saliera.

-¿Qué le pasaba a Lena?-preguntó Andrei, preocupado.

Yulia simplemente le mostró el sobre con las fotos y enseguida ellos la miraron, confusos.

-¡¿ROMAN?!-soltó Katya, horrorizada.

-¿Qué haces con este tipo besándote?-preguntó Andrei, cabreado.

-¡No fue mi culpa! ¡Él se me lanzó encima y yo no pude pararlo a tiempo!-dijo Yulia, a la defensiva.

-¿Quién le dio esto a Lena?-preguntó Katya.

-No sé, supongo que alguno de esos paparazzis de m.ierda que me siguen a todos lados. Alguno de esos que me odian por ser la novia de Elena Katina… qué se yo-dijo Yulia, apoyándose contra la pared.

-Pero le explicaste… -intervino Nikolai-Le explicaste que todo es un malentendido y que este chico sólo se propasó contigo ¿No?

-Por supuesto que le dije, Niko… pero no me creyó. Si vieras sus ojos notarías lo enojada que está, la decepción que tiene por algo que no empecé.

-Pero se lo ocultaste-dijo Andrei, entregándole las fotos.

-No creí que fuera necesario, tenía miedo que se enojara conmigo…

-Pues ya se enojó contigo de todas formas, ¿No? Fue peor. Mira lo que consigues por no contarle algo como eso. Sabes perfectamente que con los paparazzis siguiéndote no hay nada oculto.

-Ella tampoco es una santa, Andrei. Ese Alan se la pasa buscándola y ella no hace nada-replicó Yulia.

-No hace nada simplemente porque cree que Alan sólo es su amigo y que esas muestras de afecto hacia ella no son más que de un chico muy cariñoso y amable. Lena es muy inocente cuando se trata de los que son sus amigos, ella los ve simplemente como eso, sus amigos, pero tendrías que ver los que en el instituto la perseguían.

-¿Eso quiere decir que también debo cuidarme de Vlad?-preguntó Yulia, incrédula, mirando a Nikolai.

-¡Por supuesto que no!-saltó Katya, ofendida-Él sí es su amigo de verdad.

Yulia sonrió y rodó los ojos.

-Esto es estúpido…

-Debiste contárselo-acusó Andrei.

-No me hagas sentir más culpable, Andrei. Sé que debí hacerlo, pero no lo hice y ya lo fastidié todo con ella. No me perdonará.

-¿Qué te hace pensar que no te perdonará?-preguntó Andrei, mirándola fijamente.

-Me echó de la habitación…

-¿Te dijo que te fueras?-insistió él

-No, pero…

-¿Qué haces aquí?-inquirió Andrei, de nuevo.

-Discutimos-replicó Yulia, como si fuera lo más obvio del mundo.

-¿Esta es su primera discusión como novias?

-Ehhh… sí… ni siquiera sé si seguimos siéndolo…

-Entonces no han tenido su primera reconciliación.

Se quedó mirando a Andrei y él le sonrió con complicidad.

--------------------------------------------------

Se había quedado viendo a través de la ventana mientras veía pasar la noche con demasiada lentitud. Sería la última que pasaría en el hospital, porque Edik había vuelto esa tarde para confirmarle que le darían de alta. Se sentía aliviada por esa parte, pero por la otra, sentía un gran vacío. Se preguntaba una y otra vez sino había sido demasiado dura con Yulia, le hacía muchísima falta, pero de todas formas aún se sentía triste por su falta de confianza.
Escuchó que la puerta se abría y sin pensarlo, cerró los ojos y se hizo la dormida. No había llegado a ver quién era, pero algo le decía que era Yulia y por eso sintió su corazón saltar de emoción. A pesar de lo mal que la había tratado se había quedado ahí en el hospital.
Quiso abrir los ojos, pero la mano de su novia acarició su mejilla y luego comenzó a hablar muy bajito.

-Vine a darte las buenas noches, niña linda y… a decirte que te amo, ojalá estuvieras despierta para que me escucharas.

Pronto sintió que se inclinaba levemente y le daba un beso en la frente, aquello hizo que su determinación de quedarse sin abrir los ojos se fuera al demonio y tomando la mano de Yulia con fuerza, la atrajo más cerca de su rostro.

Yulia casi se muere del susto, pero al ver a Lena despierta, mirándola y con poco espacio entre ellas, se mordió el labio inferior al ver sus ojos y notar como la examinaba detenidamente.

-Lena… -susurró, pero se detuvo cuando sintió el dedo de la pelirroja posarse en sus labios, callándola.

-Yo también te amo, tonta… ¿Podrías perdonarme?

-¿Por qué? La del error fui yo-murmuró Yulia, sin apartarse ni un poco.

-Me comporté como una cabeza dura… te lastimé mucho, dije cosas que…

-Son verdad-cortó Yulia-Sé que cometí un error y me arrepiento muchísimo. Debí decirte lo que sucedió, pero me dio miedo que no me creyeras… -se detuvo y rió suavemente-… de todas formas fue peor y fue estúpido no ser sincera desde el principio. Te juro que no sentí nada con ese beso que él me dio, por favor nunca dudes de mi amor por ti. Jamás. Porque es infinito y sin ti estaría perdida… imagínate que sólo fueron unas horas sin poder estar así contigo, sin acariciarte… sin besarte… creí que me volvería loca.

Lena sonrió, besó la punta de la nariz de Yulia y luego deslizó sus labios hasta los de la morena.

-Eso podemos arreglarlo ahora-susurró.

Cerró los ojos y se dejó llevar por aquel primer beso de reconciliación, era tan lento y suave que parecía que de verdad fuera la primera vez que lo hicieran. Un calor intenso la cubrió y Lena tomó con mucha más fuerza la mano de Yulia, como temiendo que se le fuera a escapar en una bola de humo. La necesidad de estar con ella cada vez era más fuerte y la estaba desesperando, soltó su mano y la sujetó ahora por el cuello, haciendo todo más profundo e intenso.

-Lena...de-debemos parar… -murmuró Yulia, apartándose-Estamos en un hospital.

-¿Y qué?-preguntó Lena, volviendo a sujetarla por el brazo.

-Alguien podría entrar y…

-No me importa. Decimos que forma parte de mis ejercicios de rehabilitación-la interrumpió la pelirroja, sonriendo y volviendo a besarla, pero sólo fueron unos segundos porque Yulia volvió a apartarse.

-Debes descansar, Lena. Edik me dijo que mañana te daba el alta-dijo con una gran sonrisa.

-No quiero descansar ahora-protestó Lena, haciendo un puchero-Quiero que te quedes conmigo. No quiero que te vayas de mi lado.

Yulia sonrió y le dio un pequeño beso en la frente y luego en el mentón.

-Pareces una nenita...-bromeó-No me voy a ir de aquí, niña, pero tienes que dormir.

-Bueno, pero si me das un beso chiquito.

-¿Chiquito?

-Sí, chiquito.

Se inclinó para darle su beso chiquito, pero Lena la tomó por la cara y le estampó uno bien grande. Yulia la miró, incrédula.

-¡Dijiste chiquito!-protestó, haciéndose la ofendida.

-Mentí-dijo Lena, con simpleza.

--------------------------------------------------

Cerró el periódico y sonrió, dejándolo a un lado de la cama mientras bebía de su whisky escocés 18 años. Se levantó y miró por la ventana la ciudad, no escuchó cuando llamaron la primera vez a la puerta, pero a la segunda volteó y pronunció un “Adelante” lo bastante alto para que lo escuchara su mayordomo que ya se era algo mayor y un tanto sordo, a veces.

-Señor, ha llegado su invitado.

-Gracias, Remus. Dígale que ya estaré con él.

No tardó mucho tiempo en estar abajo. El inmenso recibidor estaba apenas iluminado y más allá, viendo a través de los ventanales, estaba quien lo ayudaría.

-Pensé que no vendrías-dijo Adam con voz pausada.

-Lo supuse… pero aquí estoy y… tú dirás ¿Para qué te puedo ser útil?

Sonrió levemente y lo invitó a sentarse.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:41 pm

Capítulo 43: Adiós, apatía.

Yulia se había ido muy temprano a su casa, tenía que ir a arreglarse para unas reuniones con unas personas que la querían como imagen de sus campañas alrededor del mundo. Había despertado con ella a su lado, ni siquiera se había acostado en el sofá cama que ahí había y eso le causó gracia y vergüenza a la vez, porque la morena había terminado con un gran dolor de espalda que intentó disimular restándole importancia.

Ese día por fin le daban el alta y ya estaba lista para irse de ahí. Edik se había explayado dándole un discurso sobre cómo mantener limpia la herida y de evitar los movimientos bruscos y las molestias. Andrei, Nikolai y Katya no habían ido, porque tenían clase y sólo Vladimir había ido para buscarla y llevarla a su casa.

-Bien… siéntate-dijo Vladimir, colocando la silla de ruedas enfrente de la pelirroja.

-No hablarás en serio. Realmente puedo caminar, Vlad-dijo Lena, alzando una ceja.

-Sé que puedes, pero preferiría llevarte aquí para que no camines todo el tiempo. Recuerda lo que dijo Edik de que debes cuidarte, si quieres que…

-Sí, sí, sí, que sane rápido y bla bla bla… lo sé de memoria-dijo Lena, con impaciencia.

-¿Entonces por qué insistes?-preguntó Vlad.

-Tenía la esperanza de que te hubieras olvidado y me dejaras caminar-admitió la pelirroja.

-Aún no tengo síntomas de Alzheimer, Lena, así que coloca tu trasero en la silla y déjame llevarte.

A pesar que Edik les había recomendado que salieran por la puerta de emergencias, había un montón de periodistas esperando afuera del hospital para entrevistar a Lena, pero Vladimir rápidamente la condujo hasta su auto y la ayudó a sentarse con cuidado en el asiento del copiloto, para luego arribar él y encender el auto antes que los periodistas se dieran cuenta y salieran a perseguirlos.

-¿Has sabido algo de Bryan?-preguntó Lena.

-Ummm no, pero hay algo que…

-¿Qué?-apremió Lena, volteando a verlo.

-He alertado al FBI de su búsqueda y ellos han avisado a cada policía alrededor del mundo y puesto avisos para hallarlo…

-¡¿Cómo si fuera un delincuente?!-protestó la pelirroja, frunciendo el ceño.

-No, Lena, cálmate. Se trata de que si él aún no sabe de lo que sucedió, si lo ve alguien o él intentara cruzar alguna frontera, entonces avisarían a la policía y ellos lo solicitarían para que regrese de urgencia al país-explicó Vlad, tranquilamente.

-Ahh… entonces…

-Bueno, la cosa es que unos turistas suizos por los Pirineos Franceses, cerca de Cirque de Gavarnie se encontraron con un par de chicos que llevaban a su amigo herido por un oso y ellos les pidieron que los ayudaran a llevarlo a la casa de uno de ellos para sanarlo. Parece ser que uno de los suizos les dijo que fueran primero a algún sanatorio, pero los chicos se negaron diciendo que no era de gravedad y que solía ocurrirle a menudo...-explicó, seriamente-Los suizos los ayudaron y… luego que se fueron, estando en un pueblo, encontraron en un local uno de los tantos avisos de su búsqueda, le dijeron a la policía y ellos dicen que están seguros que era el mismo chico, sólo que ahora llevaba una barba de días, pero… hay algo…

-¿Qué?-preguntó Lena.

-Los chicos que lo acompañaban no tenían acento rusos, los suizos describen a uno de ellos con acento francés de Canadá y al otro como Irlandés, al que había sido atacado por el oso no lo escucharon porque estaba desmayado. Así que no se sabe si era o no, podrían estar seguros por su acento. La descripción en los avisos señala que es ruso.

-Sí es, Vlad… sí es Bryan-aseguró Lena, convencida.

-Aún no me llega el mensaje de si ya los policías fueron a buscarlo a donde señalaron los suizos, Lena. Así que…

-Te digo que sí es él-le interrumpió Lena, de nuevo-Sabes la m.aldita costumbre de él de meterse en líos y casi siempre salía herido… este que describes fue atacado por un oso y…

Vladimir rió y estacionó enfrente de la casa de Lena, apagando el auto y mirándola.

-Lena… siempre hay personas locas y tontas que se meten con osos, no creas que Bryan es el único capaz de andar de cazador de animales…

-Él no caza animales, Vlad-lo reprendió Lena, mirándolo con disgusto-Es vegetariano y le encanta protegerlos, no le gustaba lastimarlos, no creo que estuviera cazando osos.

-Te entiendo, pero si de verdad es él el chico del oso, quiero que sepas que es un completo idiota como siempre lo fue. Hay que ser estúpido para meterse en una cueva con osos hambrientos.

-Seguro estaba examinándolo, él siempre me hablaba que le gustaría ver un oso de cerca para dibujarlo. Incluso un día me prometió que apenas tuviera el dibujo me lo mostraría-comentó Lena, riéndose.

-Sinceramente… no creo que le haya dado tiempo de dibujarlo si salió lastimado-dijo Vladimir, saliendo del auto para dar la vuelta y abrirle a Lena.

-Totalmente natural en él.

-Tal para cual-bromeó él

-Ehh… que lo mío es pura coincidencia, yo los accidentes no me los busco-replicó Lena, haciéndose la ofendida.

-Ya, tienes razón, él siempre se buscaba que le sucedieran cosas insólitas y bastante tontas… -dijo Vlad, abriendo la puerta de la casa. Se quedó callado un instante y luego de ayudar a Lena a sentarse en el mueble un momento, sonrió travieso-¿Recuerdas la vez que él te… ?

-Cállate, Vladimir. No me recuerdes esa estupidez, porque te juro que te colgaré del dedo gordo del pie-dijo Lena, levantándose para ir a su habitación.

-¡Vamos, Elena! ¡No me dirás que no fue gracioso!-exclamó Vladimir, divertido-¡Llegaste de esa clase de inglés, muuuuy distraída y buscando lo que no se te había perdido!

-Basta. Eres un desubicado, un prematuro. ¿Por qué no lo superas?

-¿Lo superaste tú?

Aquello la había agarrado desprevenida, se le quedó mirando a su amigo con incredulidad y rodó los ojos con impaciencia. Vladimir abrió la boca, sorprendido y la miró con sospecha.

-Sabes que lo dije de broma ¿No?-dijo él, alzando una ceja.

Lena se detuvo un instante en las escaleras y volteó un momento.

-Por supuesto que lo sé, por eso precisamente eres un desubicado-replicó ella, con fastidio-Serás idiota…

Lena subió las escaleras y se oyó al fondo la puerta de su habitación cerrarse. Por su parte Vladimir se quedó pensativo.

-Señor Vladimir, ¿Llegó ya la Señorita Lena?-preguntó María, detrás suyo.

-Sí, María, está en su habitación-respondió Vladimir.

-Entonces he de ver cómo se siente mi niña y preguntarle si desea algo-dijo María, subiendo las escaleras.

Vladimir asintió distraídamente. La conocía lo suficiente a Lena, para saber que algo le había movido en la cabeza.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-Muchas gracias, Vólkova. Sabíamos que aceptaría.

-Un placer para mí servirles para su causa-dijo Yulia, sonriendo y dándole la mano al hombre de la UNICEF.

-Estaremos en contacto, que siga teniendo buenos días-se despidió el hombre.

-Buenas tardes-corrigió Yulia.

-Oh sí, buenas tardes-dijo él, sonriendo avergonzado.

Finalmente el de la UNICEF se retiró y, suspirando, miró a Boris, quien en ese momento se despedía del acompañante del hombre que se había ido y luego se unía a ella.

-Ha estado bien-dijo Boris, despidiéndose con la mano.

-Sí, es bastante bueno ser imagen de su campaña-coincidió Yulia-Me gusta para lo que trabajan.

Boris asintió y mirando a su alrededor, la tomó por el brazo y la llevó a un lugar más apartado.

-¿Qué pasa?-preguntó Yulia, intrigada.

-¿En serio no puedes hablar con Roman? Es que en serio no sé si podamos…

Yulia bufó y poniendo los ojos en blanco, intentó alejarse, pero Boris la volvió a detener por el brazo.

-Boris, en serio ya aburres con el mismo tema, estoy cansada que me sigas a todos lados…

-A ver Yul… te lo pido como amigo…

-Yo pensé que Roman era mi amigo y mira con lo que me salió. Casi me cuesta mi relación con Lena-cortó ella. Boris la miró ofendido.

-Pero yo no te he besado. Además, él me explicó que sólo quería que fuera una vez, que no lo volvería a hacer…

-Por supuesto que no, porque le partiría la cara si se atreve-volvió a interrumpir Yulia, molesta.

-Escúchame, Yul, por favor. En serio te lo digo, si no necesitáramos a Roman, no estaría prácticamente rogándote que hables con él

-Y yo te dije ya que yo me encargaré de buscar a un nuevo baterista-repuso la morena, hastiada.

-¿No escuchas? Te dije que lo necesitamos a Roman. Roman Modani…

-No fastidies.

Yulia volteó para intentar irse, pero Boris se atravesó y la detuvo nuevamente.

-¡Por favor, Yul! ¡Por favor! ¡Te lo ruego!-suplicó él-¡Te prometo que si hablas con él, haré algo por ti! ¡Lo que tú quieras!

Yulia sonrió y alzó una ceja.

-¿Lo que yo quiera?

-Sí, lo que tú quieras.

-Podré tener más tiempo con Lena y no me meterás en entrevistas o cosas por el estilo sin mi expreso consentimiento-dijo Yulia, apuntándolo con el dedo.

-Es un trato-estuvo de acuerdo él.

-Wow, tienes que estar realmente desesperado… en fin, ya sabes que hablaré con él, pero no te aseguro que lo convenza de quedarse.

-Tranquila, si eso sucede…

-Buscaré al nuevo baterista, pero no me sigas molestando más.

-Vale, está bien. Ahora anda a buscarlo

-¡¿Ahora?!-exclamó Yulia, incrédula.

-Claro, ¿Qué esperabas? Para luego es tarde, anda. Te estaré esperando aquí.

Yulia suspiró cansada y asintió.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Llevaban ya 1 hora sin hablar. Había decidido adelantar el viaje y apenas despertó y como pudo, hizo su equipaje con toda la ropa que cargaba. No era mucha, puesto que cuando se había largado de la casa de sus padres y de Rusia, sólo había llevado el dinero que había reunido por 6 años desde los 13 años para poder cumplir su sueño de viajar por el mundo y la ropa que había empacado eran sus favoritas. Mientras iba viajando, la ropa que necesitaba iba comprando con el dinero que se ganaba, haciendo algunos trabajos como limpiar la nieve que se quedaba en las zanjas de las casas durante el invierno, sacando a pasear las mascotas de las personas o bañándolas, cuidando autos… lo que se presentara.
Nunca quiso ser como Mikhail, que era tan estúpido y engreído que creía que el dinero lo era todo en la vida y aparte de eso, comía carne. Como lo odiaba por eso, recordaba sus eternas peleas con él por esa razón y siempre le decía “No sé cómo puedes comer carne de vaca muerta… la pobre vaca no tiene la culpa de tu hambre” o sino “¿Cómo pueden decirle ‘pollos beneficiados’ a los pollos que matan para comérselos, si a los pobres los asesinan… no se benefician en nada esos animalitos” y Mikhail siempre le respondía “Cállate, hippie”. Le gustaba pensar que es porque era muy tonto para responderle algo más inteligente.

-¿No te duele?

La voz de Rob lo sacó de sus pensamientos y volteó a mirar a su amigo que caminaba a su lado izquierdo, vigilando sus pasos con las muletas.

-No, por ahora no-respondió, con sinceridad.

-Umm bien.

Hubo unos segundos de más silencio, que fue roto esa vez por Evan.

-¿Estás seguro de esto, Bryan? Aún no me convence que tengamos que viajar hasta Rusia por el moco que se mandó tu hermanito. Si él hizo pasar el páramo a esa chica…

-¡No la hizo pasar ningún páramo, Evan! ¡Así que cállate la boca!-interrumpió Bryan, molestándose.

-Sólo decía que…

-Mira… mejor no digas nada ¿Vale? Además, yo puedo viajar solo, me las he apañado bastante bien durante estos años. Si tú no quieres viajar, que te vaya bien entonces. Ni siquiera te pedí que me acompañaras… a ninguno de los dos-dijo Bryan, mirándolo con fastidio a Evan.

-Yo me quedo contigo, Bryan-dijo Rob, seriamente-Sabes que puedes contar conmigo.

-¡Eso no tienes ni que decirlo!-dijo Evan, burlón, dirigiéndose a Rob-¡Si bebes kerosene con arsénico, ritalín y gasolina por él!

-¡Es nuestro amigo, pelotudo!-protestó Rob, molesto.

-¡Basta los dos!-intervino Bryan, cansándose-¿Siempre tienen que estar discutiendo?

-Disculpa, Bryan.

-Sí, yo te sigo también. Disculpa por lo de esa chica-murmuró Evan.

-Lena… se llama Lena, Evan-le recordó Bryan.

-Vale.

Se hizo de nuevo el silencio y sólo se escuchaba el sonido del viento helado que había y de algún que otro pájaro que volaba por ahí, a la vez de sus pisadas.

-¿Está buena?-preguntó Evan, de pronto y Bryan se detuvo bruscamente para intentar darle con una de las muletas en la cabeza, pero su amigo la esquivó ágilmente.

-Una sola palabra más y te juro que te lanzo del Mont Perdu-amenazó.

Rob miró a Bryan y suspiró, bajando la mirada, apesadumbrado. Luego de unos minutos de seguir caminando, oyeron unos pasos acercándose y finalmente, al voltear, vieron a unos policías.

-Attendez une seconde… M. Astrov ? -preguntó uno de ellos, en francés. Parecía dudoso.

-Oui, je suis Bryan Astrov. Pour quoi? -preguntó Bryan.

-Necesita venir con nosotros. Lo solicitan del FBI, señor Astrov-dijo el otro policía, con un gran acento francés.

-¿Por qué?-preguntó Bryan, confundido-No he hecho nada.

-No se preocupe, lo sabemos, pero de Moscú, Rusia le solicitan con urgencia.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Le encontró rápidamente en la sala de ensayos, estaba tocando la guitarra acústica muy concentrado y no se había dado cuenta que Yulia estaba ahí. Se acercó lentamente y respiró profundo para evitar agarrar paciencia, el chico al notar su presencia, se sobresaltó y casi se cae del banco.

-Si vienes a reclamarme de nuevo, pierdes tu tiempo, porque no tengo ganas de…

-Tranquilízate ¿Vale? He bajado las armas y quiero hablar contigo-le interrumpió Yulia, alzando una ceja.

-Pero yo no, así que mejor me…

-La que debería estar ofendida soy yo. No fue muy bonito de tu parte tomarme desprevenida y besarme sin mi consentimiento-dijo Yulia, deteniéndolo por el brazo.

-Eso quiere decir que tenía que pedirte permiso ¿No?-preguntó Roman, incrédulo.

-¡No!-chilló Yulia, molestándose-¡Lo que quiero decir es que… m.aldita sea, Roman, confiaba en ti y te creía mi amigo!

-¡Está bien, perdóname!-exclamó Roman, soltándose con brusquedad-¡Sé que no debí, pero es que… me encantas!

-¡Dijiste que ibas a darle una oportunidad a la chica que gusta de ti! ¡No puedes ir diciendo eso y estar besando otras!

-¡No son otras! ¡Eras tú solamente! ¡No podía morirme sin haberte besado aunque sea una vez!

Yulia rió, sin poder creer lo que escuchaba.

-Eres bastante dramático… -replicó, burlona.

-Es la verdad… y si viniste sólo a burlarte, pues es mejor que te vayas y me dejes seguir tocando la guitarra-repuso Roman, avergonzado.

-A ver si entiendes, este sitio es para todos los que trabajamos aquí, puedo quedarme aquí todo el tiempo que quiera-dijo Yulia, ácidamente.

-Entonces me voy yo y… -se detuvo un momento y volteó a mirar a la morena-En serio te pido disculpas por lo que hice y espero que encuentres rápido un reemplazo en la batería. Adiós.

Roman ya se iba, pero Yulia lo detuvo de nuevo.

-Oye, está bien, discúlpame tú también por el golpe…

-Sí, mi pómulo acepta la disculpa-dijo Roman, sonriendo levemente y haciendo un gesto de dolor.

-Te lo merecías-dijo Yulia, alzando las cejas.

-Por supuesto, tienes razón. Bueno… si eso era todo, me voy entonces, porque…

-¡No!-volvió a detenerlo Yulia-Lo que te quiero decir es… ¿Realmente tienes que irte de la banda?-preguntó, frunciendo el ceño.

Roman la miró receloso y miró a su alrededor.

-Te envió Boris ¿Cierto? Mira, Yul, pierdes tu tiempo si crees que voy a quedarme, porque él te lo ruegue. Sé que no quieres que siga en la banda y sólo te hago el trabajo más fácil largándome…

-Yo nunca dije que no te quería en la banda.

Roman bufó.

-¿Qué hay de eso que dijiste a Boris que buscarías un nuevo baterista? Las paredes tienen oídos, Yulia y te han escuchado y me lo han dicho.

-Sí, lo dije-admitió Yulia, tranquilamente-Pero es porque tú pareces no querer quedarte.

-No quiero quedarme si eso supone una molestia para ti.

-¿Qué haría que te quedaras con nosotros?-preguntó Yulia, después de un breve silencio.

-Que tú me lo pidas-respondió Roman, escuetamente.

-Te lo estoy pidiendo, ¿No?-dijo Yulia.

-¿Estás segura que no seré una molestia?-preguntó Roman.

-No. No lo serás si me prometes que…

-Sí, vale, ya eso está prometido. Me mantendré alejado de ti-cortó Roman, de inmediato.

-Me refiero a que no volverá a repetirse de nuevo tu estupidez-murmuró Yulia.

-No se repetirá, te lo aseguro. ¿Amigos?

Roman tendió la mano y la miró expectante. Yulia al principio dudó, pero al ver sus ojos, vio que era sincero, así que estrechó su mano.

-Vale, amigos

Ambos sonrieron y se quedaron callados por un instante, que finalmente rompió Yulia.

-No sabía que supieras tocar guitarra también.

Roman rió suavemente.

-Y eso que hay otro montón de cosas que no sabes de mí.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

République Française
Police Nationale

Estimado, Señor Brodski:

Tenemos el grato placer de informarle que el Señor Astrov ha sido hallado exitosamente en Francia, en Cirque de Gavarnie.
Igualmente le informamos que estará en el Aeropuerto Internacional de Moscú, el día de mañana a las 14:45 horas de la tarde, con vuelo de Air France, Terminal 2. Será escoltado por varios agentes de seguridad del FBI y si así lo desea, puede servirse pasar por el mencionado Aeropuerto para recibirlo.

Quedo de usted,

Jean-François Caseaux

“Liberté, Égalité, Fraternité”


-Cuánta rapidez, joder…
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Abrió la puerta muy despacio para evitar hacer ruido, por suerte, no chirriaba como otras y agradeció mentalmente. Lena estaba acostada y aparentemente dormía, no sabía decirlo con seguridad, porque aún tenía el control en la mano y el televisor estaba encendido, su brazo derecho tapaba sus ojos y su respiración era suave y acompasada.
Primero pensó en dejarla descansar y salir de ahí, pero tarde se dio cuenta que sus reflejos la traicionaron y ya estaba caminando hacia la cama y ahora se sentaba al lado de ella para verla dormir. Lena se movió ligeramente e intentó abrir los ojos, pero parecía muy adormilada como para lograrlo.

-Yul… ¿Eres… tú?-preguntó, tanteando con su mano derecha para tocarla. Yulia la tomó y entrelazó sus dedos-Te extrañé-susurró la pelirroja, dedicándole una tenue sonrisa y sin abrir los ojos.

-Yo como no tienes idea, Lena-murmuró Yulia, sonriendo-Te amo.

-Yo también te amo.

Yulia se inclinó y rozó sus labios con los de Lena, besándola sin prisas. Lena respondió de inmediato, pero muy despacio, demasiado despacio, pensó que así lo prolongaba aún más y que la sensación tan increíble que tenía por todos lados, por tener a Yulia apenas encima suya podía grabarse una y otra vez en su memoria, haciéndola comenzar a perder el control de sus actos.
Deslizó sutilmente su mano por el abdomen de la morena, para luego bajar hacia el borde del jean y rozar levemente ahí, provocando un estremecimiento en Yulia, sonrió en medio del beso y con mucho cuidado la sujetó por la cintura para acercarla más a su cuerpo. Yulia jadeó al sentir las manos suaves de Lena acariciar su espalda y luego morder con cuidado su labio inferior, eso hizo que sin pensar en lo que hacía, intentara acariciar su estómago, topándose con la venda y recordando de pronto todo.

-No… no puedo, no puedo hacerlo-murmuró Yulia, apartándose bruscamente y dándole la espalda a Lena para que no la viera.

-¿Hice algo mal?-preguntó Lena, confundida.

-No es eso, Lena… es que… no estás bien, no todavía-farfulló Yulia, avergonzada y señalando la venda-Debo protegerte, Edik dijo que no debías hacer movimientos bruscos y yo… no quiero lastimarte.

Lena suspiró y se quedó mirando a Yulia, quien estaba completamente roja. Con mucho cuidado se sentó y alzando la mano, acarició su mejilla, en clara señal de que quería que la mirara. Yulia obedeció.

-Te amo-susurró Lena, sonriéndole-Te mentiría si dijera que no me muero por estar contigo, cuando la verdad es que lo que más deseo ahora es hacerte el amor una y mil veces. Las que sean necesarias. Entiendo tu posición y espero que me perdones si te he presionado, si te has sentido presionada por mí… realmente no ha sido mi intención molestarte, te lo juro…

Sonriendo, tomó a Lena por el rostro y le dio un pequeño beso en la frente, uno en la nariz, en cada mejilla, en la barbilla y finalmente uno más grande en los labios, para luego dejar su frente contra la de la pelirroja.

-Eres lo que más quiero en este mundo. Yo también te amo y no me molestas. ¿Me disculpas?

Lena sonrió y le indicó que se acostara a su lado. Yulia se colocó a su lado y la pelirroja la abrazó.

-No tengo nada que perdonarte. Ahora sólo quédate conmigo aquí, abrázame y no me dejes ir nunca, por favor.

-Te lo prometo. Te lo juro.

Capítulo 44: Lo que usted necesita

No había dormido tan bien durante días como esa noche, abrir los ojos y encontrarse con Yulia a su lado, abrazándola y respirándole suavemente en el cuello le hacía querer permanecer siempre así. Se movió sólo un poco, pero cuidadosamente para no despertarla y dándole un beso en la frente, se quedó observándola. Pronto notó como apenas sonreía y no pudo evitar preguntarse lo que estaría soñando, deseando estar en lo que sea que su mente estaba recreando.

No queriendo, pero realmente necesitando, hizo un esfuerzo por levantarse para poder ir al baño moviendo el brazo de Yulia de su cuerpo.

Al entrar al baño, cerró la puerta y se recostó un instante en ella, sonriendo, luego caminó al lavamanos y se cepilló los dientes a la vez que se veía al espejo, notando la pinta de loca que tenía, parecía que había pasado una ventisca y le había desordenado el cabello.

Cuando ya terminó de hacer todo y ya iba a salir, recordó algo, así que con cuidado se levantó la pequeña camisa que llevaba y se vio la venda. Fue de nuevo al lavamanos y de a poco fue quitándosela, viendo rápidamente la herida cerrada, nunca la había visto porque no se había atrevido. No pensó que fuera tan pequeña y que en el momento en el que Mikhail… intentó olvidar el momento, porque aún recordaba el dolor que sintió y el escalofrío que corrió por su cuerpo. Pensó que sería más grande, por lo menos.

Cuando alzó la vista un momento y vio por el espejo a Yulia detrás suyo, saltó del susto y se dio un golpe con el borde del lavamanos, jadeando levemente y componiendo un gesto de dolor.

-¡Lo siento, Lena! ¡No ha sido mi intención asustarte! ¿Te duele?

-¡No!-chilló Lena, olvidándose del dolor y cubriéndose de inmediato con la venda al ver a Yulia intentar ver la herida-No la veas, por favor-suplicó, con miedo.

-Pero… Lena… si te hice daño…

-No me hiciste nada, sólo fue el susto y ya, pero por favor no… no quiero que la veas… No.

Lena salió del baño y con cuidado se sentó en la cama, recostándose y tapándose con la sábana el rostro. Yulia se acercó cautelosamente y se sentó, comenzando a acariciar el cabello largo y pelirrojo de su novia.

-Lamento haberme puesto así, pero es que no quiero que veas lo que me hizo Mikhail, no quiero que te horrorice o veas como quedó mi estómago-murmuró Lena, angustiada.

-No recordaste ese detalle anoche cuando querías que hiciéramos el amor-bromeó Yulia, en un intento por suavizar los ánimos, pero al ver que Lena se destapó el rostro y la miró con tristeza, se arrepintió-Bien, lo siento… sólo quiero que no estés triste.

-Es diferente, Yulia, porque… está bien, no estaba pensando en ese momento, sólo quería tenerte cerca y lo demás me importaba un cuerno, pero también debes saber que no me la habría quitado para eso-explicó Lena, seriamente.

-Y tú debes saber que nada de ti me horrorizaría nunca, ni siquiera una herida, sea como sea que haya quedado. Además que cuando cicatrice y te quiten la venda finalmente… alguna vez tendré que verte el estómago ¿No?-dijo Yulia, alzando las cejas.

-No, porque no te dejaré verlo-refunfuñó Lena, cruzándose de brazos y haciendo un puchero. Yulia sonrió ante eso.

-¿Ni siquiera cuando hagamos el amor?-susurró Yulia, acercándose y acariciando la punta de la nariz de Lena con su dedo.

-Mmmm Nop… me pondré una venda justo antes-respondió la pelirroja.

-Vaya… algunos se ponen condones antes de hacerlo y otras personas como tú se ponen vendas…

Lena la miró alzando una ceja, incrédula y Yulia le devolvió la mirada, muy seria. Estuvieron así un instante hasta que estallaron en carcajadas.

-¡No sé cómo se te ha ocurrido comparar vendas con condones!-dijo Lena, entre risas.

-¡Pues ahora digo que ni hablar! ¡No te dejaré ponerte la venda! ¡Tú estomaguito es una de las partes que más me gusta de ti!-protestó Yulia, frunciendo el ceño y haciéndose la ofendida.

-Pero… pero…

-No me importa en lo absoluto como se vea ahora, sé que a pesar de todo, seguirá viéndose espectacularmente sexy y me encantará besarte ahí-dijo Yulia, mirándola fijamente y tapándole la boca.

-¿Lo dices en serio?-preguntó Lena, rozando con sus labios al moverlos la mano de la morena que la tapaba.

-Totalmente-aseguró Yulia, con una sonrisa.

Lena la tomó por la cara y le estampó un beso, lleno de ternura y pasión. Yulia le respondió con entusiasmo, sintiéndose feliz. Luego de unos segundos, se apartó y le acarició el rostro.

-¿Eso quiere decir que me vas a dejar ver ahora tu estomaguito?-preguntó Yulia, esperanzada.

-Ni pensarlo… -soltó Lena, levantándose de la cama y saliendo de la habitación, riéndose.

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Bajó a su despacho y encontró a Vladimir sentado detrás del escritorio escribiendo en su laptop que había conectado. El chico al verla, sonrió nerviosamente y cerró la tapa del mismo de inmediato.

-Lena…

-¿Qué pasa? ¿Por qué los nervios?-preguntó Lena, confundida y acercándose.

-Por nada, es que… me has asustado, eso es todo-respondió Vladimir, rascándose el cuello-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar descansando en tu cama?

-No me cambies el tema. Te conozco, Brodski, cuando te rascas el cuello es porque algo estás ocultando ¿Qué tenías en la laptop?-insistió Lena, abriendo la tapa y viendo que estaba bloqueada-¿Se trata de la empresa? Ponle la clave.

-No… Lena, en serio no es…

-Ponle la clave-repitió, con voz más exigente.

-En serio que no es nada de…

-Ponle la clave

-Pero…

-¡Ponle la clave!-replicó, molestándose.

-Es que no… ay bueno, joder… ahí tienes. De todas formas te lo han enviado a ti también a tu correo, porque he visto la lista de destinatarios.

Vladimir tecleó la clave y enseguida apareció en pantalla unas fotos de Mikhail, muerto y con un disparo en la cabeza, parecían tomadas en la morgue. Lena cerró la tapa de la laptop de golpe y se tapó la boca, apartándose. Tomó aire con fuerza y se sintió mareada y con una sensación de desespero, con ganas de vomitar.

Flashbacks de Mikhail y ella en la casa del muelle, pero cuando él le había pedido ser su novia, vinieron a su mente, al igual que el recuerdo de él susurrándole en el oído y luego el dolor que sintió…

-Lena… lo siento-murmuró Vladimir, apenado.

-¿Por qué?-preguntó Lena, aún conmocionada y respirando con dificultad.

-Yo no quería que las vieras, me acaba de llegar y ya iba a acceder a tu correo para borrar ese mensaje. Además que quiero saber quién demonios ha tomado y enviado esas fotos masivamente, esta vez se han pasado de verdad-dijo Vladimir, preocupado.

Lena asintió y se sentó en el mueble. Se sentía molesta y enojada. No podía creer que existiera alguien tan desagradable como para tomar esas fotos y enviarlas. Le sorprendió sobremanera ver a su Ex en esa condición, le movió y le provocó ganas de llorar. Sentía una rabia y coraje inmensos.

De pronto recordó lo que había hablado con Yulia, probablemente si necesitara a alguien con quien conversar sobre lo que su cabeza a veces recreaba una y otra vez de lo sucedido, cuando se encontraba sola, en sus sueños, cuando no tenía nada que la distrajera. A lo mejor no serviría de nada, pero sentía que quería soltar todo de una vez.

-Necesito hablar, Vlad-dijo Lena, seriamente.

Vladimir se levantó y sentándose a su lado, tomó su mano y luego la abrazó con cuidado.

-¿Quieres hablar ahora o prefieres después?-preguntó él, cautelosamente.

-Ahora, después, cuando sea. ¿Tienes tiempo?

-Sí, la verdad es que estaba esperando que me lo pidieras-confesó Vladimir, con sinceridad.

-¿Yulia te lo dijo?

-No

-¿Entonces cómo… ?

-A veces te miro y veo en tus ojos que, aunque parezcas bien, no todo está como debe estar… Pasaste por mucho y eso debería haber provocado algo en ti, por más pequeño e insignificante que sea. Siempre existirá un grado de perturbación que se presentará en determinado momento, como ahora… Esperaba que tú misma sintieras la necesidad de escapar y cambiar la página, que tú me dijeras que quieres hablar-explicó Vlad

Lena sonrió y le dio un beso en la mejilla y Vladimir la miró extrañado.

-Gracias-susurró él

-¿Y eso por qué?-preguntó Vlad-Pensé que no te gustaba que te psicoanalizara y eso es precisamente lo que hice.

-Sí, bueno, te perdono esta vez, pero esto es por ser mi mejor amigo.

-Siempre y… bueno… ¿Quieres que te psicoanalice, que sea tu amigo o que te psicoanalice siendo tu amigo?

-¿Se pueden las dos?-preguntó Lena

-Claro

-Entonces así… las dos cosas.

Vladimir sonrió y se apartó para sentarse en el mueble que estaba enfrente.

-Te escucho.

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-Y… ¿Dónde está Lena?-preguntó Katya, agarrando cotufas distraídamente del recipiente que tenía Yulia agarrado.

-Dijo que quería hablar con Vlad sobre el trabajo y por eso está ahora en el despacho con él-respondió Yulia, sin apartar la mirada del televisor.

-Mmmm… ni siquiera puede dejar un día su obsesión por el trabajo y descansar-comentó Katya, con gesto de fastidio.

-Eso es lo que le dije, pero no me hizo caso… supongo que quiere mantenerse al tanto de cómo va todo, pero me prometió que no tardaría mucho y vendría a ver la película con nosotras-dijo Yulia, encogiéndose de hombros.

-Pues ya está tardando y… ¿Cómo va todo con ella? Al final se arregló todo con lo de Roman ¿No?

-Sí, es que soy irresistiblemente persuasiva con ella.

Katya soltó una risita y le lanzó un cojín a la cara que Yulia esquivó con agilidad para luego aventarle uno a ella también.

-Serás tonta, Yul…

-¿Qué ven?

Lena había llegado de pronto y se dejó caer con brusquedad al lado de Yulia, agarrando cotufas del tazón y llevándoselas a la boca.

-Final Destination 2-respondió Katya.

-¡Lena! ¡No te vuelvas a lanzar así! ¡Podrías lastimarte!-protestó Yulia, alarmada.

Lena volteó y estampando sus labios con los de Yulia, le robó un beso, provocándole un estremecimiento.

-Yo también te amo-repuso la pelirroja, sonriendo y ladeando la cabeza.

-¡Upa pues! ¿Quién era al final la “irresistiblemente persuasiva”?-bromeó Katya, burlona.

Yulia le sacó la lengua.

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“Señores pasajeros: Se les agradece mantenerse en sus puestos. El avión comenzará el aterrizaje. Gracias”

Despertó sobresaltado y observó a su lado a Rob, quien al notar que había despertado le dedicó una sonrisa.

-Dormiste casi todo el viaje-dijo él, en voz baja-Ya hemos llegado.

-Mm sí… ya escuché-balbuceó Bryan, despeinándose un poco al pasarse la mano por el cabello. Pronto notó la mirada del chico encima y volteó a verlo, confundido-¿Pasa algo?-preguntó.

-No, no… -negó, avergonzado y enrojeciendo-bueno… sí… me preguntaba si no te duele-dijo Rob.

-Sí, un poco, pero no es gran cosa-contestó Bryan, restándole importancia-¿Evan sigue… ?

-… dormido-completó Rob, señalando el asiento de adelante-¿Estás seguro que no te duele mucho?

Bryan asintió levemente, bostezando y recostándose de nuevo en el asiento a esperar que el avión hiciera su aterrizaje.

Pasados unos 30 minutos comenzaron a bajar del mismo. Evan venía con cara de fastidio y de querer dormir un rato más y cuando se quedaron esperando a que salieran sus bolsos, había recostado la cabeza encima del hombro de Bryan.

Una señora que los vio, les sonrió a ambos y los saludó.

-Hacen linda pareja los dos-dijo la señora.

Bryan la miró horrorizado y apartó la cabeza de Evan de un golpe en
la coronilla. Rob frunció el ceño y apartó la mirada.

-¡Joder, Bryan! ¡Casi me sacas el cerebro por el oído!-protestó Evan, agarrándose la cabeza.

-Es un malentendido, señora. Sólo somos amigos-dijo Bryan, mirando a la señora.

-Oh entonces disculpen, aun así son adorables-dijo la señora, con una sonrisa-Que les vaya bien-se despidió, tomando su equipaje.

-A usted también, señora-respondió Bryan.

-¡Por el gerente de mi abuelo, Rob! ¡¿Podrías dejar de mirarme como hubiera matado a tu perro?! ¡No tengo la culpa que esa señora haya pensado eso!-protestó Evan, molestándose.

Rob rodó los ojos y agarrando su morral, salió de ahí sin decir ni una palabra. Bryan lo observó y luego miró a Evan como si éste le hubiera pateado en su masculinidad.

-¿Podrías dejarlo una sola m.aldita y p.uta vez en paz? Parecen un jodido matrimonio de ancianos-replicó Bryan, enojado.

-¡Es que me mira como si yo tuviera la culpa de lo que esa señora piense! ¡Por primera vez en su vida podría dejar de comportarse como un nene de 3 años!

Bryan rodó los ojos y agarrando su morral, le pegó de nuevo en la cabeza.

-Más te vale que dejes de molestarle ¿Vale?

-Pero… ¡Está bien!-repuso Evan-Aunque de paso podrías decirle a él cosas gentiles y amorosas para que se calme, porque ya… ¡Joder, está bien, perdona!

Encontraron a Rob, esperándolos con cara de pocos amigos, en donde las personas esperaban a sus familiares, amigos o conocidos que salían. Pronto y de la nada aparecieron 4 personas que llevaban un cartelito con sus nombres y se unieron a ellos.

-¿Necesita ir al médico, Señor Astrov?-preguntó uno de ellos.

-No, está bien, no necesito…

-¡Bryan! ¡BRYAN!

Todos voltearon y enseguida vieron a un hombre corriendo hacia ellos que venía vestido como “pingüino”, pensó Bryan para sus adentros, a excepción que no llevaba un lacito en el cuello, sino una corbata. Cuando estuvo lo suficientemente cerca lo reconoció.

-¡Vlad! ¡Joder! ¡¿Qué haces disfrazado de Pingüino?!-exclamó, sorprendido.

-Por el trabajo. Y no vuelvas a llamarme pingüino, porque reconsideraré no darte alojamiento-dijo Vladimir.

-¡Venga un abrazo, amigo! ¡Tanto tiempo!-exclamó Bryan, quitándose las muletas y entregándoselas a Rob distraídamente, dándole unas palmadas en la espalda bien fuertes a Vladimir.

-Nunca cambias-dijo Vlad, refiriéndose a las muletas.

-Emm… obviemos el tema ¿Dónde está Lena? ¿Está bien? ¿No le pasó nada? ¡Dime que no le pasó nada, porque sino re mataré a mi hermano!

Vladimir vio sus ojos y notó que ahí seguía, no habían cambiado en absoluto sus sentimientos hacia la pelirroja. Suspiró pensando en Yulia y en lo que pensaría, ella enseguida lo notaría sin lugar a dudas. Luego se le vino a la mente a Lena y pidió a los seres celestiales que ya hubiera pasado todo.

-Ella está bien, Bryan…

-Ahhh… m.ierda, te daría un beso, pero no eres mi tipo, Brodski-dijo Bryan, abrazándolo de nuevo. Evan miró a Rob y reprimió una carcajada y un comentario, había prometido no molestarlo más, pero ya se estaba haciendo irresistible.

-Gracias por no hacerlo, te hubiera golpeado… Entonces, ¿Vamos?-dijo Vladimir.

-Sí… pero antes… déjame presentarte a unos amigos-repuso Bryan-Ellos son Evan y Rob-dijo, señalando a cada uno-Chicos, él es Vladimir Brodski. Un amigo del instituto.

-Mucho gusto-dijeron los tres, estrechándose las manos.

-Bien, ahora así. Vámonos.

Iban en el auto de Vlad y Bryan cambiaba una y otra vez de emisora, poniéndolo de los nervios. Atrás de ellos iban los del FBI, escoltándolos, no sabía por qué tanto protocolo si sólo había ido a buscar a un amigo que no veía desde hacía tiempo. No es como si fuera una personalidad política.

-¿Dónde vamos?-preguntó Bryan, dejándolo por fin en una emisora donde se escuchaba una pieza de Tchaikovsky.

-Primero iremos a mi casa para que ustedes se duchen, se cambien, descansen del viaje y luego…

-Iremos a ver Lena-dijo Bryan, de inmediato.

-En realidad iba a decir al médico, porque quiero que te revisen esa pierna. No creo que te hayan dado revisión en Francia-dijo Vlad, resueltamente.

-Estoy bien, Vlad. Te lo aseguro-dijo Bryan, restándole importancia.

-Me dijiste que te dolía en el avión-soltó Rob, que estaba en el asiento de atrás con Evan.

-Te dije que era sólo un poco y ya se me quitó-mintió Bryan, molestándose.

-Aún así iremos a ver al médico-dijo Vladimir.

-M.aldito traidor-murmuró Bryan, entre dientes, refiriéndose a Rob.

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Ya había terminado la película hacía ya más media hora. Katya había salido de la sala de juegos para atender una llamada de su amiga Sarah y no había vuelto, por eso las dos se habían quedado ahí hablando. Yulia estaba sentada y Lena con la cabeza recostada en sus piernas.

-¿Cuándo podremos ir al cine a ver una película?-preguntó Lena, con los ojos cerrados y sintiendo cada caricia suave de Yulia en su rostro.

-A mí me ha gustado más aquí. En el cine hay mucha gente alrededor-dijo Yulia, sonriendo.

-¿Y qué hay con eso?-preguntó Lena, frunciendo el ceño. Yulia sonrió aún más ante ese gesto.

-Que me gusta más cuando estoy sola contigo-respondió, encogiéndose de hombros.

-A mí también me gusta. Ahora bésame que sé que lo estás deseando-dijo Lena, sin abrir los ojos y sonriendo.

-¿Cómo lo sabes?-preguntó Yulia, alzando una ceja.

-Llevas ya 5 minutos tocando con tu dedo mis labios-respondió Lena, tranquilamente.

-Soy demasiado obvia-admitió Yulia, suspirando.

-Nah, sólo lo suficiente.

Inclinó la cabeza y cuando apenas habían rozado sus labios, escucharon unas tocecitas y unos carraspeos. Yulia se apartó y volteando vio a Mark, Denis y dos chicos más mirándolas con cara de estar muriéndose por soltar una carcajada.

-¿Qué quieren, chicos? Estamos ocupadas-dijo Lena, que ya había abierto los ojos.

-Eso no tenías ni qué decirlo, lo sabemos. Sentimos haber interrumpido su… pequeña DPA, pero…

-¿DPA?-preguntó Lena, sin entender.

-Demostración Pública de Afecto-contestó Denis.

-No era pública hasta que llegaron ustedes-dijo Yulia, alzando una ceja, sarcástica.

-Vale, tienen razón, pero es que queremos jugar videojuegos y ustedes acaparan la estancia-dijo Mark, cruzándose de brazos.

Suspiraron y con cuidado se levantaron del mueble.

-Discúlpennos, pero como ustedes comprenderán…

-Entendemos, Mark. No te preocupes. No hagan desorden.

Las dos salieron y Yulia después de cerrar la puerta, detuvo a Lena por el brazo y se acercó para besarla, pero sonó el timbre, interrumpiéndolas de nuevo.

-Déjame abrir un momento y…

-No, que se espere quien quiera que sea. Ahora mismo necesito besarte-dijo Yulia, deteniéndola de nuevo y atrapando finalmente los labios de Lena con los suyos.

El timbre volvió a sonar, insistentemente y cuando ninguno bajó para abrir la puerta, Yulia gruñó y se apartó, molesta.

-Lo siento. Déjame abrir-dijo Lena, sonriendo con gesto de disculpa.

Abrió la puerta y vio que era Alan, quien al verla sonrió.

-Hola, Lena-saludó el chico.

-Ah hola, Al ¿Qué te trae por aquí?-saludó Lena, sonriendo.

-Vine a ver cómo seguías. Ayer no pude ir al hospital antes que salieras, porque tenía mucho trabajo en la oficina-dijo Alan.

-Ah bueno, pero no te preocupes. ¿Quieres pasar?-preguntó Lena, dándole espacio para que entrara.

-Si no es mucha molestia…

-No, tranquilo, pasa.

Alan pasó y vio en el mueble del recibidor a Yulia, con cara de pocos amigos.

-Hola, Alan-saludó Yulia, pronunciando cada palabra con fuerza.

-Hola, Yulia… cielos… Interrumpí algo, ¿Cierto?-dijo Alan, avergonzado.

-Ehhh sí, pero no te preocupes…

-Entonces mejor me voy, porque…

-¡No, Al, tranquilo!-dijo Lena, deteniéndolo-Siéntate y… ¿Quieres algo? Agua, jugo de naranja, café…

-Jugo estaría bien, gracias-dijo Alan.

-Ya vengo entonces.

Lena salió de ahí, dejando a Alan y a Yulia solos.

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-¿Tienen hambre?

Bryan que estaba poniéndose la camisa, sacó la cabeza y miró a Evan que estaba a su lado colocándose los zapatos.

-¿Tú tienes hambre?-le preguntó Bryan a Evan.

-Sí, bastante-admitió.

-Cuando Rob salga le preguntaré si tiene hambre. Yo no tengo-dijo Bryan, dirigiéndose a Vladimir-Gracias.

-Vamos, Bryan. Debes tener aunque sea un poco-dijo Evan.

-Vale, sí, pero no creo que…

-Sí tengo comida de conejos, Bryan-cortó Vlad, fastidiado.

Evan soltó una risotada y Bryan le lanzó el peine a la cara.

-Está bien, comeré. Gracias, Vlad-dijo él.

Vladimir salió y los dejó solos. Rob salió en ese momento del baño ya vestido y con el paño alrededor del cuello.

-Vlad pregunta que si tienes hambre-dijo Bryan, sin mirarlo.

-¿Vas a seguir molesto conmigo por esa tontería?-preguntó Rob, que había notado la frialdad con la que le hablaba. Bryan no respondió y fue al baño con su afeitadora, cerrando la puerta.

-Eso te pasa por querer de hacerle de su novio preocupado-murmuró Evan, burlón.

-Cállate-replicó Rob, lanzando la toalla hacia la cama.

-¿Es lo único que sabes hacer? Mandar a callarme. **** sea, Rob, supéralo de una buena vez. Bryan no te va a prestar atención nunca, porque a él le gusta esa chica Lena-siseó Evan, bruscamente.

-¿Qué te importa? No es tu problema, déjame en paz de una p.uta vez-soltó Rob, enojado.

-Sólo te digo que dejes de seguirlo a todas partes, como si fueras su cachorrito, ten un poco de orgullo y dignidad, hombre… Hay más chicos en el mundo, no sólo está Bryan.

Rob no respondió y salió de la habitación. Bryan salió del baño, con la barba afeitada y sólo se había dejado una pequeña chivita en el mentón y las patillas, sólo que más cortas.

-Y tú puedes ir dejando de gustarle-protestó Evan, fastidiado.

-¿Qué?-preguntó Bryan, sin comprender.

-Nada… yo me entiendo.

Dos horas después iban de camino hacia el médico. Todos
Iban completamente callados, sólo escuchando el incesante cambiar de emisora de Bryan, hasta que él rompió el silencio.

-¿Dónde tienen a Mikhail?-preguntó Bryan.

-Lena pidió que enterraran su cuerpo en uno de los mausoleos que compraron sus padres, hasta que tú llegaras y decidieras qué querías que hicieran con él.

-Lo hubieran llevado a cremar-dijo Bryan, de inmediato.

-Mmm bueno, pero Lena… tú sabes cómo es ella. Demasiado terca… no quiso hacer nada hasta que no llegaras, porque decía que a lo mejor tú desearías exhumarlo y darle sepultura en otro lugar-dijo Vlad, sonriendo.

-Nah… la verdad es que no tengo mucho dinero y cremarlo es lo más su barato que tener que comprar un pedazo de tierra para enterrarlo. Si lo mando a cremar, sus cenizas las echaré al mar y listo… Ni siquiera tendría ese cargo de conciencia de tener que ir a visitarlo a su tumba-dijo Bryan, tranquilamente.

-Conociendo a Lena, probablemente te regalaría el terreno… pero claro, antes tendría que lidiar con las protestas de sus hermanos. Se pondrían furiosos-repuso Vladimir.

-No los culpo. Enterarme de lo que hizo mi querido hermanito me cayó realmente pésimo, sobre todo por Lena… ¿Estuvo mal?-preguntó preocupado.

-Le había dado un shock hipovolémico. Casi muere por pérdida de sangre-respondió Vlad, seriamente.

Un escalofrío recorrió a Bryan. Vladimir estacionó y apagando el auto, salió del mismo. Evan salió de inmediato y abriendo la puerta de Bryan, lo ayudó a salir, entregándole las muletas.

-Pero ya está bien, ¿Verdad?-preguntó, mientras comenzaba a caminar lentamente.

-Sí. Ahora está en su casa, de reposo. Después de aquí, te llevaré para que la visites.

Bryan sonrió.

-¡Genial!

Vladimir se quedó mirándolo y pensó que sería mejor hablar con él antes de cualquier cosa, pero lo llevaría aparte donde no pudieran escuchar sus amigos.

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Apenas había pasado 1 hora desde que Alan había llegado y los únicos que hablaban eran Lena y él, porque Yulia se dedicaba a observarlos en silencio. La pelirroja le lanzaba miradas para que se incorporara a la conversación, pero ella se negaba.

-¿Y dónde pasarán las navidades?-preguntó Alan

-Creo que…

-Nos vamos a San Carlos de Bariloche, Argentina-soltó Yulia, sin pensarlo. Lena la miró, confundida y la morena le devolvió la mirada, sonriendo.

-¿Van juntas? Excelente elección. Yo he ido y eso por allá es genial. El Lago Nahuel Huapi y su catedral es lo que más me gustó-dijo Alan-sobretodo esquiar en la nieve.

Lena ya iba a abrir la boca para hablar, pero Yulia se adelantó de nuevo.

-Sí, vamos juntas y con sus hermanos. ¿Tú fuiste con alguien, Alan?-preguntó, curiosa.

-Sí, fui con mi hermana, su novio y la que era mi novia en ese entonces-respondió Alan.

-¿Tienes una hermana? No sabía-dijo Yulia, alzando las cejas, sorprendida.

-Sí, mi hermana se llama Alexandra, es mayor que yo por un año y ahora está viviendo en Noruega.

-No me dijiste que Alan tenía una hermana, Lena-dijo Yulia, dirigiéndose ahora a la pelirroja.

-Lo olvidé-admitió, avergonzada.

-Siempre pregunta por ti-comentó Alan, con una sonrisa-Te manda saludos, pero siempre me olvido dártelos.

-Mándale saludos de mi parte, entonces.

-A ver si luego no se me olvida también.

Rieron un poco y luego Yulia volvió a hablar.

-Dijiste que tenías una novia. ¿Qué pasó con ella?-preguntó.

-Yulia, por favor…

-No funcionó. No era lo que yo deseaba y yo no era lo que ella quería. Así que decidimos dejarlo por la paz y terminar. Ahora sólo somos buenos amigos y ella tiene su novio-explicó Alan, tranquilo.

-Vaya… ¿Y qué es lo que realmente deseas?-preguntó Yulia-¿Tienes a alguien en mente?

Alan enrojeció y apartó la mirada, sonriendo nerviosamente. Yulia frunció los labios esperando una respuesta que no llegaba.

-Alan, ¿Quieres más jugo?-preguntó Lena, levantándose rápidamente.

-Sí, gracias…

-Entonces ¿Tienes a alguien que te guste?-presionó Yulia, viendo de reojo como Lena la veía pidiéndole que lo dejara en paz.

-Sí-respondió Alan, sincero-Pero ya está con alguien más.

Los nudillos de los dedos de Yulia tronaron ruidosamente y Lena gimió, nerviosa.

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-Gracias, Vlad. Por lo que has hecho por mí-agradeció Bryan, saliendo despacio del consultorio de Edik, donde minutos antes le habían examinado la pierna.

-Tranquilo-dijo Vladimir, mirando a su alrededor-Bryan, necesito aclararte varias cosas y quiero aprovechar ahora que tus amigos están en el cafetín esperando.

Bryan frunció el ceño al ver la seriedad con la que le hablaba y se detuvo.

-¿Sucede algo?-preguntó, nervioso.

-Sí…

-¿Tiene que ver con Lena? ¿No está tan bien como dijiste?

-Ya va, Bryan, detente, déjame hablar ¿Sí?-pidió Vlad, calmándolo-Sí, tiene que ver con ella y no, no es nada malo lo que le ocurre…

-¿Entonces? No entiendo…

-Las cosas han cambiado ¿Vale? Ella… te sorprenderías al verla, porque está más madura y… bueno, sigue siendo la misma chica que conociste, pero más crecida y… ella cambió y… cuando quiero decir que cambió, es exactamente eso lo que digo. ¿Entiendes?

Bryan lo miró un rato, muy serio, pero luego soltó una risita.

-Me he perdido, porque no entiendo lo que quieres decir… ¿Lena cambió? ¿Se hizo una cirugía plástica o se operó la nariz, algo… ? No entiendo… de qué…

-No, no, no, Bryan… a ver… -se detuvo un instante y suspiró-Lo que quiero decir es que ella… no esperes encontrar todo igual, ella ahora está saliendo con alguien.

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-Vale, ahora sí me voy, porque aún tengo cosas qué hacer como llamar a mis padres y… bueno, un montón de cosas-dijo Alan, levantándose del mueble y entregándole el vaso vacío a Lena-Muchas gracias, Lena.

-Mándales saludos de mi parte a ellos también. Diles que algún día los visitaré por allá. Aún recuerdo los pasteles de chocolate que nos daba tu mamá cuando iba a tu casa para hacer algún proyecto-dijo Lena.

-Yo también, eran geniales. Aún los sigue haciendo de vez en cuando, pero haría falta que tú estuvieras para hacerlo aún mejor-contestó Alan.

Lena sonrió tímidamente y miró la cara que había puesto Yulia ante el último comentario.

-Que te vaya bien, Alan-se despidió Yulia.

-Igual. Nos estamos viendo.

Lena abrió la puerta y cuando ya Alan iba a salir, se encontró con un hombre alto, de cabello negro y ojos oscuros. Su corazón se detuvo por un segundo y se le olvidó respirar, miles de recuerdos se agolparon al ver como él la miraba, casi como deseando leerle la mente.

-Hola, Lena.

Enseguida sintió el abrazo del chico y no pudo hacer más que sonreír, sintiendo su corazón latir rápido. El vaso que tenía en la mano, resbaló.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:42 pm

Capítulo 45: Digo (Todo lo que necesito)

Cerró los ojos un instante, sintiendo un miedo incontrolable por lo que sentía. Bryan la abrazaba aún y luego de un instante, se apartó y tomándola por la cara le dio un beso en la frente, en clara señal de que quería que abriera los ojos y le mirara.

Era demasiado parecido a Mikhail, pero la diferencia estaba en su mirada, no eran túneles oscuros como los de su ex, estos eran cálidos, tal como los recordaba.

-Estás aún más hermosa de lo que recuerdo-susurró Bryan, sonriendo feliz.

-Pero… ¿Cómo llegaste? Pensé que…

-Llegué hace unas horas y Vlad me ha ido a buscar-dijo Bryan, encogiéndose de hombros.

Lena miró a su amigo y él sonrió levemente.

-Bueno, muy lindo todo, pero me tengo que ir a mi…

-¡¿Larson?! ¡Joder! ¡No te había reconocido!-soltó Bryan, riéndose y dándole unas palmadas fuertes en el hombro a Alan-¿Sigues persiguiendo a Lena?

-Lo que sea, Astrov, qué interesante verte de nuevo, pero… me tengo que ir-dijo Alan, malhumorado-Hasta luego, Lena, Yulia…

De pronto como si le hubieran chasqueado enfrente de la cara, Lena se mordió el labio inferior y volteó a ver a Yulia, quien estaba en ese momento detrás suyo. Estaba lo suficientemente seria como para saber que estaba realmente molesta y que parecía que en cualquier momento iba a explotar. Ella la miró y rodó los ojos rápidamente.

-Lena, te presento a unos amigos, ellos son Rob y Evan-dijo Bryan, rompiendo el silencio y señalando a cada uno-Chicos, ella es Lena, mi… mi mejor amiga durante el instituto.

-Un placer conocerte, Lena-saludó Evan, con una sonrisa encantadora, pero enseguida notó que desviaba la mirada hacia Yulia y quiso pegarle para que dejara de hacerlo.

-Yo soy Rob Favreau. Mucho gusto-dijo Rob, dándole la mano y sonriendo.

-Elena Katina-dijo la pelirroja-Ehhh… yo les presento a…

-Mucho gusto. Evan Thompson. No sé quién eres, pero eres realmente encantadora-saludó Evan, adelantándose y dándole la mano a Yulia.

-Ahh… sí, mucho gusto. Yulia Vólkova-respondió la morena, sorprendida por la efusividad del chico.

Lena carraspeó y todos la miraron.

-Como decía… les presento a Yulia Vólkova. MI novia-dijo Lena, pronunciando cada palabra con fuerza.

Evan la miró a la pelirroja y enrojeció, avergonzado, a la vez que se escuchó una risita burlona de parte de Rob. Evan lo miró con cara de querer lanzarle algo. Por su parte, Bryan, suspiró y tragando con fuerza, extendió la mano hacia Yulia.

-Mucho gusto, Yulia. Soy…

-El hermano de Mikhail-dijo Yulia, estrechándole la mano y mirándolo con seriedad.

-Ehh… sí, pero… mi nombre es Bryan-dijo él, sonriendo levemente.

-Yo soy Rob. Mucho gusto.

Yulia vio al otro chico que iba con ellos, el que se había reído y enseguida notó algo en él. Después de unos segundos comprendió y sonrió para sí misma.

En ese momento Lena vio que Bryan llevaba muletas y tenía una pierna con un yeso.

-¡¿Eso es lo que te hizo el fulano oso?!-inquirió, sorprendida.

-Veo que estabas enterada-dijo Bryan, sonriendo.

-Ehh… Vlad me dijo algo, pero… ¿No quieres descansar? Si quieres puedes ir a la habitación de huéspedes y…

-No te preocupes, Lena, sólo me voy a sentar y ya. No pasa nada-dijo Bryan, sentándose en el mueble con cuidado.

Yulia vio como el chico le sonreía a Lena y como la pelirroja le correspondía, así que sin poder soportarlo por un instante más, subió a la habitación de Lena para buscar su bolso y poder irse.
Cuando ya iba a bajar, la pelirroja se le atravesó, deteniéndola de inmediato.

-¿A dónde vas?-preguntó, buscando su mirada.

-Boris me ha llamado que me necesita por algo de un contrato-mintió Yulia, alzando el rostro y sosteniéndole la mirada, sin parpadear para que no sospechara.

-A ti te pasa algo y no me lo estás diciendo-dijo Lena, notando lo tensa que estaba al intentar tomarle la mano y que ella no reaccionara.

-Estoy bien, no te preocupes.

Volteó y antes que Lena pudiera detenerla, bajó las escaleras, pero cuando ya iba a abrir la puerta, volteó de nuevo y vio que su novia estaba bajando también y la veía, confundida. En un arranque de rabia, se acercó a ella y antes que pudiera decir algo, le estampó un beso furioso que hizo que todo el piso se le moviera completo a Lena, respondiéndole de inmediato con el mismo ímpetu. Un segundo después Yulia se apartó con brusquedad y sin decir más nada, se fue de ahí dando un portazo.
Se quedó viendo por donde se había ido la morena y por alguna extraña razón, sintió que aquel beso había sido una prueba. Volteó y vio a todos viéndola con la boca abierta, pero el único que la veía con tristeza, dolor y melancolía era Bryan.

-Bryan…

-¿Podríamos hablar a solas?-preguntó él.

-----------------------------------

No se fue de inmediato, sino que se encerró en su auto encendiendo el aire y luego cerrando los ojos unos segundos, para intentar calmarse, pero la bronca que sentía le palpitaba, incesante.
No sabía por qué la había dejado a solas con el hermano de Mikhail, se le notaba demasiado a ese chico que estaba enamorado de Lena, de su novia…

Otra cosa que había notado era lo forma como se miraban, con complicidad, ese mismo tipo de miradas como las que siempre compartía con Lena. No quería pensar que ellos dos habían tenido un pasado juntos, que muchos años atrás habían sido algo más que simples amigos… que tal vez Lena pudiera aún sentir algo por él.

Sacudió la cabeza, como queriendo espantar esos pensamientos y encendió el auto. Tenía que confiar en Lena, tenía que confiar en su amor, porque siempre que la veía a los ojos notaba que era verdad y que cuando la besaba todo pasaba a un segundo plano y sólo importaban ellas dos. Además que se lo había prometido.

Se fue de ahí, repitiéndose una y otra vez la misma frase.

------------------------------------------------------

Lo dejó pasar al despacho y luego cerró la puerta. Bryan se mantuvo de pie un momento, observando todo a su alrededor y finalmente volteó y se sentó en el sofá que ahí había, con mucho cuidado y estirando la pierna, a la vez que introdujo la mano al bolsillo y comenzó a buscar algo que enseguida encontró.

-Antes que nada, quiero regalarte esto… -dijo él, desdoblando un papel y alisándolo para quitarle las arrugas-Sé que… te lo prometí hace años ya, pero igual, lo que se promete se cumple y aquí está-extendió la hoja para que Lena la agarrara-Disculpa lo doblado y arrugado.

Lena terminó de desdoblar y vio un gran oso dormido, dibujado maravillosamente bien, Bryan siempre había tenido ese don del arte para hacer bocetos y dibujar cualquier cosa. Era realmente de un artista. Alzó el rostro y su mirada chocó con la de él, quien la veía esperando alguna reacción por parte suya.

-Gracias-susurró Lena, sonriendo-Esto es… realmente hermoso. Pensé que…

-¿Lo había olvidado?-preguntó él. Lena asintió, bajando la mirada, pero Bryan le alzó con delicadeza el rostro por el mentón-Nunca. Nunca podría olvidarme de una promesa y menos de ti.

Aquello hizo que se le removieran miles de recuerdos, entre ellos el momento en el que él le había prometido volver y luego nunca regresó, hasta ahora. Bryan supo lo que pensó y se acercó aún más a la pelirroja, acariciando su mejilla, pero Lena al pensar en Yulia, lo detuvo tomándole la mano, pero sin poder evitarlo entrelazó sus dedos con los de él.
Notó que ahora su mano era un poco más grande y que era fuerte, pero aún poseía la misma suavidad de hacía años.

-Sé que te prometí volver, tardé mucho, también lo sé… pero cuando quise hacerlo… me llegó una carta de Mikhail, donde me decía que él y tú estaban juntos, que me habías olvidado, que no querías saber más de mí, porque yo te había abandonado y… te habías dado cuenta que a quien querías era a él… incluso me mandó recortes del periódico donde hablaban de su noviazgo…

-Bryan, yo…

-Shhh… -la silenció, poniéndole un dedo en los labios, haciéndola sentir miedo por aquella cantidad de emociones mezcladas en su mente-Déjame terminar y después me dices todo lo que tengas que decir. ¿Vale?-Lena asintió y Bryan continuó-Me sentí muy mal y… te confieso que lloré por varios días, culpándome por haberte dejado sola, por haber sido tan egoísta y pensar sólo en mis sueños de conocer otros lugares y no pensar en los tuyos, tus sueños. Me sentí una basura, sobre todo por saber que tú habías dejado de quererme y que salías con mi hermano…

-Pero…

-… Luego pensé, si eras feliz y él lograba darte de alguna forma lo que yo no supe y no pude darte, pues estaría bien, pero aun así dolía. Intenté olvidarme de ti… una total pérdida de tiempo, porque te hizo daño e intentó matarte… es paradójico, bastante irónico, porque ahora me siento peor que antes. Venía pensando en el avión que si yo hubiera regresado de todas formas para comprobar que me seguías queriendo aunque fuera un poco, habría luchado por ti y nada de lo que te hizo Mikhail hubiera ocurrido. Fui un completo cobarde.

Sin poder frenarse, lo abrazó con fuerza y una lágrima bajó por su mejilla. Se apartó un poco y al ver su rostro, notó lo rojo que estaba y sus ojos brillaban por las lágrimas acumuladas que no quería dejar salir, pero sólo una, escapó.

-Por favor, perdóname… Lena, te lo pido. Si yo hubiera sabido que esto ocurriría…

-Ninguno puede saber lo que ocurrirá en el futuro, Bryan. Ninguno. No valen los “si hubiera” sólo existe el presente, el ahora.

-Si tú hubieras muerto, no me lo perdonaría nunca… jamás. No me perdono dejarte sola y…

-Bryan, escucha, está todo bien, ¿Vale?

-No, no está todo bien… por lo menos no para mí, porque a pesar de todo sí me olvidaste… -susurró Bryan, con la voz quebrada.

-No… Bryan…

-Y ahora estás con Yulia… yo quisiera odiarla, pero no puedo ¿Sabes por qué?-preguntó mirándola intensamente- porque sé que te hace feliz, Lena… te hace feliz, porque al verla besarte así, sé que te ama y tú…

-Cuando te fuiste mantuve la esperanza que regresarías, pero cuando vi que no lo hacías, comencé a pensar que habías encontrado a otra persona, que por fin habías encontrado eso que tanto querías y… ¿Quién era yo para obligarte a regresar?... La pasé muy mal y cuando veía a Mikhail, me sentía peor, porque era como verte a ti, pero no eras tú… él siempre me repetía que si me hubieras querido de verdad, habrías regresado. Todo cada vez se volvió más rutinario y yo… tenía miedo de hacerme su novia, siempre pensaba que vendrías, pero llegó el día en el que desistí y eso unido a que Mikhail se comportaba como un buen chico y a mis padres les gustó. Yo no entendía su repentino cambio, porque él no parecía interesado en mí en lo más mínimo y yo de él menos.

-Todo esto es tan estúpido… -murmuró Bryan, entre dientes.

-¿Por qué?

-Aún te amo ¿No es estúpido?...es una tontería…

-No digas eso, perdóname…

-No hay nada que deba perdonarte. La culpa ha sido mía. No se elige a quién amar y yo he sido lo bastante idiota como para pensar que algo de amor podría haber quedado en ti…

Apartó su mirada de Bryan al notar como su corazón latió demasiado lento y luego al volver a mirarlo, de pronto todo parecía haberse encogido, el espacio era reducido entre los dos y la desesperación por besarle se hizo demasiado intensa, al punto que quería llorar, porque todo eso se mezcló con imágenes de Yulia y ella juntas y de su beso hacía poco. No entendía por qué si había sentido que se quemaba por dentro y que la necesidad de tenerla siempre era cada vez más poderosa, ahora sentía que la estaba engañando. No ayudaba el hecho de que ahora él hubiera tomado su mano con más fuerza y le besara cada dedo, tal como había hecho hace muchos años.

-¿Recuerdas la primera vez que… ?

-¿… nos besamos?-completó Lena, sintiendo que se ahogaba por la sensación del movimiento de los labios del chico bajo sus dedos. Bryan asintió-Sí… lo recuerdo, hiciste esto mismo antes y yo…

-Tenías miedo. Luego de todo, te pusiste intensa, me gritaste, me pegaste una cachetada y luego… de gritarme de nuevo miles de cosas y que no debí robarte el beso… me besaste tú a mí y luego saliste corriendo.

No pudieron evitarlo y rieron ante aquel recuerdo.

-Al día siguiente te atravesaste enfrente de mi auto y te subiste al capó… me pegaste un susto de muerte-recordó Lena, aun riéndose.

-Ah pero valió la pena ¿No?-agregó Bryan, alzando una ceja.

-¿Qué te haya pegado otra cachetada por hacerme pensar que te había atropellado? Serás loco…

-No, tontita… porque luego te pedí que fueras mi novia y aceptaste. Claro está… luego de gritarme que era un estúpido, insensible e insensato.

Rieron unos segundos y luego se hizo un breve silencio. Bryan soltó su mano y tomando sus muletas se levantó con cuidado, Lena también se levantó y mirándose por unos segundos, él se acercó unos centímetros y le dio un beso en la mejilla, acercando su boca a su oído, a la vez que le respiraba en la nuca.

-Quiero que seas feliz. No importa lo que eso signifique.

Cerrando los ojos se acercó más a Bryan y rodeando su cuello con sus brazos, lo abrazó de nuevo. Sólo fueron unos segundos y luego finalmente se apartaron. Él sonrió y caminó hacia la puerta para salir, pero Lena lo detuvo por el brazo.

-Te quiero-murmuró

Bryan volvió a sonreír y le acarició el cabello y luego la mejilla.

-Yo también te quiero.

--------------------------------

-Están tardando y aún tenemos que buscar un hotel…

-¿Ya vas a empezar? En serio que eres peor que una garrapata o un chicle pegado al zapato.

-¡¿Podrías dejar de joderme?! ¡Me tienes podrido!

Evan sonrió sarcástico y aquello le enervó la sangre a Rob, quien enseguida le dio un empujón y Evan, molestándose, se levantó y lo pateó en la pierna.

-Eres un estúpido si crees que algún día Bryan te va a prestar atención. Ninguno podría fijarse jamás en ti-le espetó Evan, con crueldad.

-Y tú eres un p.uto idiota si creías que la novia de Lena te iba a parar bolas. No vales ni medio. Ni siquiera los gays como yo se fijarían en ti.

Sin pensarlo, Evan se abalanzó sobre Rob y le pegó un puñetazo en la mandíbula. Rob lo empujó de nuevo y cuando ya iba a lanzarle una patada, Vladimir llegó de la cocina y al verlos se atravesó en el medio y recibió la patada en la entrepierna, haciéndole abrir los ojos desorbitadamente y luego cerrarlos, se agarró con fuerza sus partes y cayó arrodillado al suelo, chillando de dolor.

-¡Maldición mi hombríaaaa! ¡Mi descendenciaaaa! ¡Me muerooo!

-¡Joder! ¡Vlad, lo siento! ¡Te juro que no te vi!-exclamó Rob, horrorizado y agachándose para sostenerlo.

-¡Auxilioooo!

-¡Viste lo que haces por andar de arenero! ¡M.aldito estúpido!

-¡Cállate la boca, imbécil!

Ya iban a comenzar a empujarse de nuevo, cuando bajó corriendo por las escaleras Katya, Andrei y Mark y luego la puerta del despacho se abrió a toda velocidad y salió Bryan a separarlos.

-¡Basta! ¡Es suficiente! ¡¿Se puede saber qué coño les ocurre ahora a ustedes dos?!-gritó alterado.

-¡Me estoy muriendooooo! ¡Puedo ver la luz!

-¡Quédate quieto, Vlad! ¡Déjame ayudarte!-pidió Katya, nerviosa y agarrándolo por los brazos con la ayuda de Andrei.

-¡Suéltame!-gritó Rob, a Bryan.

-¡No! ¡Primero cálmate!-exigió Bryan, molesto.

-¡Te dije que me sueltes! ¡Déjame en paz!-volvió a gritar Rob, esta vez apartándose definitivamente y levantándose para ir hacia la puerta. Bryan lo siguió.

Una vez afuera, Rob abrió la reja para salir y comenzó a caminar apresuradamente y sin rumbo fijo, completamente molesto y enojado. Sentía muchísima rabia y el coraje hacía que las lágrimas le nublaran la vista, pronto notó que Bryan le seguía y empezó a caminar más rápido, casi corriendo, hasta que sintió que le agarraba por el brazo. Intentó apartarse bruscamente, pero él lo volvió a agarrar y ya cansado, se pegó contra la pared y se dejó caer, derrotado.

Bryan se quitó las muletas y con cuidado, pero aun así, sintiendo dolor, se sentó a su lado en el suelo y lo tomó por los hombros. Verlo llorar le partió el corazón, nunca lo había visto así, parecía un niño pequeño e indefenso.

-Rob…

-¡No me digas nada!-gritó, cabreado-¡Sé que soy un idiota por pelearme con el estúpido de Evan! ¡No hace falta que me digas lo que tengo que hacer!

-Yo no iba a decir nada de eso. Sólo quiero saber qué es lo que te pasa-dijo Bryan, seriamente.

-¿Qué te importa? Nunca te has molestado en saber lo que me ocurre, no te importa absolutamente nada sobre mí. No quieras parecer el amigo preocupado conmigo, no te queda.

-Sí me preocupo por ti y lo sabes bien. Nunca te habías peleado así con Evan, quisiera saber por qué ahora actúas así.

Rob bufó y tragó con fuerza, mirándolo con furia.

-¿Quieres saberlo? Muy bien. ¡Me tienes loco! ¿Vale? ¡Me vuelves loco completamente! ¡Todo es tu culpa!-le espetó, apuntándolo con el dedo.

Bryan lo miró confundido y luego frunció el ceño, molestándose.

-¿Mi culpa? ¡Ahora resulta que es mi culpa!-replicó, indignado.

-¡Ese es otro problema! ¡Nunca te das cuenta de nada! ¡Pueden decirte mil veces que soy gay, pero aun así no prestas atención! ¡No te importa en lo absoluto!

-¡Me importas tú, pendejo! ¡Eres mi amigo y te quiero!

-No puedo y no quiero ser tu amigo.

Rob ya se iba levantar, pero Bryan lo detuvo por el brazo.

-¿Por qué no?-preguntó, herido.

Sin pensarlo, lo tomó por la camisa y atrayéndolo más cerca le estampó un beso a Bryan en la boca, apartándose rápidamente y volteando para irse de ahí.

---------------------------------------------

Encontró la puerta abierta y enseguida entró, al ver a Vlad, gimiendo, recostado en el mueble con una bolsa de hielo en sus partes y a Edik a su lado escribiendo algo en su libreta, se preocupó y caminó al lado de Katya, Andrei y Evan, quienes estaban observando todo.

-¿Qué pasó?-preguntó Yulia, confundida.

-El amigo de Bryan le ha dejado sin descendencia a Vlad-murmuró Andrei, pesadamente.

-¡Cállate!-protestó Katya, molesta.

-¡Sí, cállate!-gritó Vladimir, adolorido.

Yulia miró de inmediato a Evan y él le devolvió la mirada.

-¡Yo no fui! ¡Te lo juro!-dijo él, nervioso-¡Ha sido el idiota de Rob!

-¿Por qué haría eso?-inquirió Yulia.

-Porque es idiota, más nada. Quería pegarme a mí y le dio por error a Vladimir-respondió Evan

-Ah… ¿Dónde está Lena?-preguntó al notar la ausencia de la pelirroja.

-Salió a buscar a Bryan y a Rob, luego que Bryan saliera con muletas y todo a perseguir a Rob-contestó Andrei.

-¡¿Y no la detuvieron?!-chilló Yulia, alarmada-¡Podría lastimarse! ¡La voy a buscar y me va a escuchar!

No dio ni dos pasos, cuando por la puerta entró Lena y venía sola. Yulia ya le iba a reclamar, pero al ver que estaba pálida como si hubiera visto un fantasma, se acercó a ella y la tomó de la mano, estaba fría.

-¿Lena?-la llamó, cautelosamente-¿Sucede algo?

No respondió. Simplemente subió las escaleras hacia su habitación.

Capítulo 46: Algunas cosas es mejor dejarlas solas

Quiso cerrar la puerta de inmediato, pero un pie lo impidió y por ahí entró Yulia. Lena se sentó en su cama, respirando profundamente para intentar calmarse de lo que había pasado, lo que había visto. Bryan y ese chico, el amigo de él, besándose.

No pensó jamás ver algo como aquello y se sentía estúpida por pensar que él no buscaría de inmediato intentar olvidarla, comenzar a apartarse, pero ahí es cuando sentía que se ahogaba porque no quería estar sin él. Ya lo había vivido una vez y no quería volver a perderlo.

Miró hacia el frente y se encontró con aquellos ojos azules que tanto adoraba, observándola con preocupación, luego notó que ella le agarraba la mano y no había respondido a su suave presión. Quiso llorar, porque en ese momento sólo quería estar a su lado, besarla y perderse en el perfume de su piel, acariciarla y volverla a acariciar, sin importar nada ni nadie más. La amaba inmensamente y aun así, le hacía daño.

-¡Lena!

-¿Huh?

Salió de pronto de su ensimismamiento y enrojeció por no haber estado prestándole atención cuando le hablaba.

-¿Quieres decirme qué pasó?-preguntó Yulia, preocupada.

Veía sus ojos verdi-grises y notaba que algo no iba bien, había bajado la mirada y no pudo evitarlo, simplemente se acercó a ella y dejó que sus labios se mantuvieran lo suficientemente cerca de los de la pelirroja, apenas rozándolos. Lena quería responderle, la estaba volviendo loca con su respiración, con su sutil contacto, pero sintió que si lo hacía, haría más grande el gran nudo que tenía en el pecho.

Yulia se apartó un poco y le dio un beso en la frente, dejando unos segundos sus labios ahí. Lena inhaló con fuerza y tomó a Yulia por el cuello.

-Me iré para que descanses ¿Vale?-dijo Yulia, levantándose-Luego podremos hablar.

Lena asintió lentamente. Yulia soltó su mano, pero la pelirroja volvió a tomarla, con fuerza y la miró a los ojos.

-Te quiero.

Habría querido decirle que la amaba, incluso en su mente había creado las palabras, pero no llegaron a sus cuerdas vocales. Pensó que quizá era mejor así, mientras ordenaba su cabeza, que ahora sólo parecía su habitación llena de peluches y muñecas por todos lados cuando era sólo una nena de 7 años.

-Lo sé. Yo también te quiero.

-----------------------------------

-¿No han visto a Rob? ¡Pero yo pensé que él habría venido acá! ¡No se puede haber ido!-exclamó Bryan, nervioso.

-Cálmate, Bryan, debe andar por ahí cerca…

-¡Él nunca ha venido acá! ¡No conoce a Moscú! ¡Se va a perder!-replicó Bryan, desesperado.

-Por favor, Bryan, sé sensato. Rob no es un nene de 3 años, déjalo que él va a…

-Tengo que ir a buscarlo…

-¡Bryan, por favor, detente y piensa que él ya es mayor y sabe regresar!-exigió Vladimir, deteniéndolo por el brazo-¡Esta urbanización no es tan grande y complicada como parece!

-Pero…

-Llamemos a Vigilancia y seguridad. Ellos se encargarán y estarán pendientes si lo ven ¿Está bien?

-Yo quiero buscarlo… necesito encontrarlo…

-Él está bien, ¿Recuerdas esa vez que desapareció por 2 días? Luego volvió diciendo que se había quedado en lo de un amigo y tú vuelto loco buscándolo. Sólo busca llamar tu atención…

Bryan se acercó a Evan y lo miró completamente molesto.

-Cállate, porque esto es tú culpa. Si no lo molestaras siempre… ¡Te dije que dejaras de joderlo, m.aldita sea!

El timbre sonó y enseguida Bryan corrió hacia la puerta y la abrió con violencia. Enseguida, al ver que era Rob, se lanzó sobre él y lo abrazó con fuerza, sintiendo que el alma le volvía al cuerpo de un solo golpe y comenzando a sonreír. Rob dejó que lo hiciera, pero luego de unos segundos intentó zafarse con cuidado, hasta que Bryan lo soltó y tomándolo por la cara lo miró fijamente. Rob estaba completamente serio.

-Pensé que…

-Vale, no soy tan estúpido como crees. Sé regresar solo aunque pienses que no-espetó Rob, molesto.

Bryan lo miró, arrepentido y soltándolo, se apartó.

-No creo que seas estúpido-murmuró, avergonzado.

Rob bufó y sonrió.

-¡Gracias!-exclamó, sarcástico-Me tranquiliza saberlo.

Iba a hablar, pero de pronto una voz se escuchó y vio que Yulia bajaba por las escaleras.

-Katya, yo me tengo que ir. Cuida de Lena, por favor-dijo ella, acercándose a Katya que estaba sentada junto a Vladimir.

-¿Se siente mal?-preguntó Katya, confundida.

-No me dijo-admitió Yulia-Pero, de todas formas vigílala y si se siente mal, me llamas rápido.

-Vale-asintió Katya.

-Ehhh… Yulia…

Yulia volteó al escuchar la voz de Bryan y lo miró, seriamente. Parecía nervioso.

-¿Lena está despierta?-preguntó.

-No sé, supongo que se habrá quedado dormida después que salí. No bajé de inmediato, porque me quedé con sus hermanos un rato-contestó Yulia-¿Por qué?-preguntó, recelosa.

-Por nada. Es que como no la he visto desde que llegué, supuse que…

-Ella te estuvo buscando a ti y a tu amigo y luego llegó. Subió de inmediato a su habitación.

Esa información le cayó como un ladrillazo en la cabeza a Bryan. Eso quería decir que había visto cuando Rob le había besado. Sonrió a Yulia, levemente.

-Gracias.

-Por nada-contestó, secamente-Kat… me avisas.

Yulia salió y cerró la puerta. En aquel momento se escuchó un carraspeo, todos miraron a Rob, quien miraba a Bryan.

-Me quiero ir-dijo Rob, sin titubear.

-Vale… tenemos que ir a buscar un hotel, porque yo también estoy…

-No-dijo Rob, de inmediato y mirando fijamente a Bryan-No entendiste. Lo que dije es que me voy. Regreso a Francia a buscar mis cosas y luego me iré a Canadá. No quiero seguirte más a ningún lado.

-Alelu… -comenzó Evan, pero al ver la mirada de Bryan, sonrió-Nada, no dije nada.

Bryan volvió a mirar a Rob y luego a los demás que estaban presentes.

-Permiso-dijo, tomando a Rob por el brazo y sacándolo afuera.

-Ya lo tengo decidido, Bryan. No me sigas molestando más-dijo Rob, comenzando a cabrearse.

-Tenemos que hablar-murmuró Bryan, cerrando la puerta de la casa.

-No tenemos absolutamente nada de qué hablar. Ya tú decidiste, yo decidí. Es suficiente…

-No es suficiente nada. Tenemos que hablar y mucho. ¿Por qué te quieres ir? ¿Es por el beso? Mira, si quieres hacemos como que no…

-Basta, Bryan. Ya me tienes… podrido. Me encabrona que seas tan ciego. Estoy enamorado de ti y tú de Lena, no puedo estar detrás de ti, siguiéndote siempre. Apenas te das cuenta de que existo.

-Siempre te presto atención.

-Nada más porque te besé. Si no lo hubiera hecho ni te enteras, porque lo que haces es seguir a Lena, sabiendo que ella está enamorada de Yulia. ¿No puedes comprender que la estás confundiendo? Deja de molestarla.

-Solo estás celoso. Por favor deja de comportarte como un niño y hablemos bien-pidió Bryan, tomándolo por el hombro.

-No me toques-exigió Rob, apartándose-Me voy y ya está. Vive tu vida como si nada pasara, como si yo no existiera. Al cabo que se te da muy bien.

-Pero… ¿No puedes pensarlo un poco aunque sea? Mira, sé que no he sido el mejor amigo…

-¡Deja de utilizar esa palabra! ¡Y no hay nada que pensar!

-¡Vale, está bien! Pero… ¿Podrías esperar 1 día ó 2?-pidió Bryan. Rob rodó los ojos-Es mientras arreglo lo de mi hermano y luego yo… yo mismo te llevo a donde quieras.

-No quiero que me lleves a ningún lado.

-No seas terco.

-No seas idiota.

-Por favor, déjame arreglar esto. Dame una oportunidad. Quédate unos días, te lo pido. Solamente eso y…

-¿Por qué quieres que me quede? No soy tan importante para ti.

-Sí lo eres.

-¿Ah sí?

Suspiró y Rob lo miró decepcionado. Se apartó y caminó hacia la casa.

-2 días y me voy.

------------------------------------------

Pasó la noche esperando la llamada de Katya o quizá de Lena, pero nunca llegó, a pesar que sabía que era una espera en vano. Cuando despertó, después de lograr quedarse dormida, notó que parecía como si no hubiera descansado nada, así que haciendo un esfuerzo, se levantó de la cama para ir al baño y luego bajar a comer algo.

Una vez terminado su aseo personal, cuando bajó, escuchó un tarareo y luego el agua del grifo cayendo sobre el lavaplatos. Su tío Greg estaba fregando unos platos y mientras lo hacía, bailaba y cantaba, completamente inspirado, porque incluso agarró la esponja como si fuera un micrófono y comenzó a imitar a Mick Jagger, mientras escuchaba “Satisfaction” en su iPod.

Se quedó observándolo un buen rato, detrás de él, comenzando a reírse cada vez que movía los pies, chasqueaba los dedos, palmeaba o pegaba saltitos. De repente se volteó y con la esponja micrófono y los ojos cerrados, comenzó a hacer los gestos parecidos a los de Mick, sacando la lengua y cuando abrió los ojos e intentó hacer la mirada penetrante y sensual que hacía siempre el cantante de los Rolling Stones, se encontró con una Yulia que se desternillaba de la risa y le aplaudía.

Greg se sacó los audífonos y apagando el iPod, lo puso en el mesón y enrojeció de la vergüenza de haber sido descubierto en su momento más íntimo.

-Bueno, Yul ya, es suficiente. No te sigas burlando-pidió Greg, avergonzado y tratando de no mirarla.

-¿Burlarme yo?-preguntó Yulia, encantada-¡Ha sido la mejor imitación de Mick que he visto en mi vida, tío! ¡Sobre todo la mirada así toda sensual que hacías!

-Bah… lo dices para que no me dé pena, pero yo sé que lo hice horrible. Aún recuerdo cuando tu padre me descubrió una vez bailando encima de la cama… se estuvo riendo por semanas. No me lo podía quitar de encima-dijo Greg, terminando de fregar los platos.

-No, tío, en serio lo haces genial. Te digo que fue la mejor imitación-contestó Yulia, sonriendo-Si mi papá se rió esa vez, fue porque seguro le dio envidia tus movimientos sexys de cadera…

Greg miró a Yulia, muy serio, pero luego de ver como sonreía, no pudo evitar soltar la carcajada y reírse junto a ella. Luego de unos minutos y cuando ya Yulia comía un sándwich y bebía jugo encima del mesón, muy callada, supo que algo le pasaba a su sobrina. Generalmente solía contarle de lo que había estado haciendo en la semana, pero ese día estaba muy silenciosa.

-¿Problemas en el paraíso?-preguntó, después de unos segundos de cavilar. Yulia se mantuvo comiendo un rato y luego contestó.

-Más o menos… aún no sé-respondió-Supongo que… algo debí hacer mal o quizá es que… me lo estoy imaginando. En realidad… sólo le doy vueltas a la cabeza y menos entiendo.

Greg le tomó la mano por encima del mesón y la acarició pidiendo que lo mirara. Yulia alzó la mirada.

-Sea lo que sea. Estoy seguro que te explicará y las dos encontrarán la forma de salir adelante.

-Llegó el hermano de Mikhail ayer y…

-Parece que a Lena le gusta él-completó Greg. Yulia asintió y quiso llorar.

-Yo la amo, tío-murmuró Yulia, con la voz quebrada-¿Qué voy a hacer?

Greg se acercó a Yulia y la abrazó, como cuando era sólo una niña.

-Escúchame bien, pequeña… -murmuró Greg, paternal-No puedes hacer nada…

-Pero…

-No… escúchame, Yul-pidió-Puede que sólo esté confundida, no puedes saberlo hasta que ella te lo diga. Sólo tienes que esperar, porque estoy completa y absolutamente seguro que te dirá lo que pasa.

-¿Y qué hago yo? ¿Quedarme de brazos cruzados mientras veo como otro me la quita?

-No te apresures a los hechos, Yul. Lo único que hay ahora son especulaciones, pero si ella te dice que es sólo confusión… tú sabrás en ese momento lo que debes hacer y ella también. Todo está aquí-dijo él, señalándole en el corazón. Yulia asintió.

-----------------------------------------------

Iba bajando las escaleras, distraída, cuando vio frente a ella a Bryan. Estaba sentado en el mueble, junto con Rob, Evan y Vladimir, hablando. Quiso subir y devolverse, pero el chico la vio y sonrió.

-Hola, Lena-saludó Bryan.

-Hola.

-Lena… estábamos esperándote para ver si querías venir con nosotros al cementerio-intervino Vladimir-Es para gestionar la exhumación de Mikhail.

-Ah bueno. ¿Dónde lo trasladarán?-preguntó Lena, terminando de bajar las escaleras.

-No lo trasladaremos a ningún lado-contestó Bryan, mirándola atentamente-Sólo lo sacarán y luego lo llevarán al crematorio. No puedo pagar por un terreno y creo que es mejor así…

-Pero yo puedo dejarte el lugar donde está-dijo Lena.

-¿Qué te dije?-murmuró Vladimir, entre dientes a Bryan.

-No, Lena… de verdad está bien. La verdad es que lo prefiero así, porque así no tendré que estar viniendo a visitarlo, ni cargo de conciencia porque no lo hice. Además que no quiero que tengas problemas con tus hermanos. Sus cenizas las esparciré al mar, el lago o el río lo que sea y listo. De todas formas gracias.

Sonrió y él también, no quería preguntarle, pero le pareció que con lo que había dicho pensaba irse de nuevo. Su corazón latió con fuerza y apartó la mirada.

-Bueno, entonces vámonos. Ya deben estar esperándonos…

-Espera un momento, Vlad. Necesito buscar mis cosas-dijo Lena.

Subió y antes de entrar a su habitación para buscar su bolso y un sweater, porque ya empezaba a hacer frío por el invierno que se acercaba, Mark salió de su habitación y la llamó.

-Lena… ¿Hoy viene Yul?-preguntó él.

-Supongo que sí, sino tiene nada que hacer en el estudio-respondió Lena-¿Por qué? ¿Pasa algo?-preguntó, confundida.

-Es que… anoche antes de irse, la noté extraña y cuando Denis y yo le hablábamos parecía distraída y muy pensativa-explicó el chico- Pensamos que tal vez le ha pasado algo y tú podrías hablar con ella.

El gran nudo en la garganta que tenía desde el día anterior, de pronto pareció crecer, ahogándola más. Acarició la cabeza de su hermano y le dio un beso en la frente.

-No te preocupes, hablaré con ella-aseguró Lena, sonriendo.

El camino hacia el cementerio fue lento y largo. Ninguno hablaba. Vladimir manejaba, porque Edik le había prohibido hacerlo durante por lo menos 2 semanas. Miró por el retrovisor y vio el rostro de Bryan, venía viendo por la ventana, parecía pensativo y muy metido en ello, como si hubiera dicho su nombre, el chico volteó y la miró por el espejo, a la vez que sonrió. No pudo evitarlo, también lo hizo.

-Ajá, Lena, ¿Cuál es el chiste? Cuéntalo para que todos riamos-dijo Vladimir, sonriendo al notar la sutil sonrisa de la pelirroja.

Miró de nuevo por el retrovisor y vio como Bryan se tapaba la boca con la mano, claramente estaba riéndose.

-No es nada, Vlad. Sigue manejando-contestó Lena, poniendo cara de seriedad.

-¿Por qué te reías entonces?-insistió.

-No me reía. Sólo sonreía-respondió Lena.

-Entonces estás loca, si te ríes por nada-dijo Vladimir, encogiéndose de hombros.

-No te importa.

Vladimir sonrió y por fin estacionó. Salió rápido para ayudar a salir a Bryan, abriéndole la puerta y estirando la mano para que él la agarrara y se impulsara, cuando por fin Bryan logró levantarse, apoyando la otra mano en una de las muletas que le pasó Rob y la otra sosteniendo la mano de Lena, lo hizo tan rápido que quedaron sus rostros muy cerca uno del otro. Bryan vio sus ojos verdi-grises y luego bajó la mirada a sus labios. Lena, al notarlo, tragó con fuerza y se apartó deprisa, nerviosa y pensando en Yulia. Eso no podía estarle ocurriendo.

Una vez de camino hacia el terreno, que estaba algo apartado. Comenzó a recordar que esa era la segunda vez que visitaba el cementerio, la primera vez había sido cuando sus padres habían muerto y los enterraron en ese lugar, pero en otro sector. La tristeza de recordarlos, le hizo sentir un dolor en el pecho. Le hubiera gustado que estuvieran con ella para poder pedirles consejo sobre todo lo que le estaba pasando.

Sintió unos golpecitos en el hombro y notó a Bryan a su lado, el chico le sonrió con tristeza, mientras caminaba lentamente a su lado con las muletas.

-Discúlpame también por eso-susurró, con la intención de que sólo Lena escuchara.

-Perdóname tú a mí. No debí hacerlo tan rápido-murmuró Lena, apenada y sin mirarlo.

-No hablo de lo de hace rato-respondió Bryan, sonriendo. Lena se sonrojó-Bueno, en realidad sí, pero quiero decir que también me perdones por no haber estado contigo cuando tus padres murieron. No tengo excusa, fue un egoísmo de mi parte.

-No te preocupes. Todo está bien.

Sonrió y esperó. No sabía si preguntarle a Lena si había visto el beso con Rob o no. Miró hacia el frente y vio al chico caminando al lado de Vladimir, hablando con él.

-Lena…

La pelirroja volteó y miró a Bryan, parecía nervioso.

-Dime.

-Tú… ayer… ¿Saliste a buscarme?-preguntó, sereno. Se pasó la lengua por los labios, notando de pronto lo acalorado que se sentía.

Lena tardó en responder, pero cuando lo hizo, las palabras salieron atropelladas.

-Sí, pero de verdad no te preocupes por lo que vi, sólo es que me sorprendió y yo pensé que…

-¿Qué?-preguntó Bryan, ansioso y deteniéndose de pronto para mirarla de frente-Dime-susurró, tomándola por el mentón.

Ya Lena iba a responder, pero de pronto se escuchó una sonora tos y luego un carraspeo y notó a Vladimir unos pocos metros más allá, observándolos ceñudos a ambos. Cerró los ojos y se reprendió a si misma por lo que estaba haciendo, su amigo la observaba, serio y parecía enojado. Bryan por su parte, observó a Rob y no pudo evitar sentir como si lo estaba engañando. El chico lo miraba completamente serio y sin inmutarse.

Llegar al terreno, fue para Lena colocarse más alejada para evitar observar el movimiento de la exhumación. Vlad, Bryan, Rob y Evan estaban cerca de los sepultureros observando cada detalle y llevaban en sus manos unos pañuelos con los que tapaban sus bocas. Apartó la mirada cuando por fin vio el ataúd y lo abrieron para comprobar que ahí seguía el cuerpo de Mikhail. Observó de reojo y vio como Bryan también se retiraba un poco más allá, horrorizado. Sin poder evitarlo y por la curiosidad, se acercó un poco y aunque apenas pudo ver su rostro, notó lo blanco que lucía.

Fue en un instante, flashbacks de Mikhail en la oficina, sofocándola, besándola furiosamente y de su voz fría en su oído la perturbaron por un momento. Cerró los ojos y enseguida tuvo frío, respiraba con dificultad y el dolor de la herida abriéndose por acción de la navaja clavándose, la venció.

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-No debí traerla, soy muy estúpido. No sé en qué demonios estaba pensando. No me lo perdonaré nunca. Tengo un título en psicología y no se me ocurrió pensar que esto podría alterarla…

-Basta ya, Vlad. Si es por eso, la culpa también es mía, por no saberlo tampoco.

-Lo siento, pero es que… en serio he cometido una grave estupidez.

-Vamos, chaval. Que tampoco es como si se hubiera… ¡Ay joder! ¡Está bien, me callo!

-Cállense que ya está despertando.

Abrió los ojos y le costó enfocar claramente, pero después vio los rostros de Vladimir, Bryan, Rob y Evan observándola detenidamente. Intentó levantarse, pero Bryan la recostó de nuevo, sintiendo un gran dolor de cabeza.

-No te muevas aún. Podrías marearte, pegaste la cabeza de una de las tumbas que estaba ahí. Por suerte no te pasó nada-dijo Bryan, preocupado.

-¿Dónde estoy?-preguntó Lena, con la voz rasposa.

-En el cementerio todavía. Te hemos traído al auto-respondió Vladimir.

Miró alrededor y vio que era verdad.

-¿Qué ha pasado? ¿Terminaron?-preguntó.

-Sí, hace 20 minutos aproximadamente. Ahora estamos cerca del crematorio…

-¡20 minutos! ¡He estado desmayada 20 minutos!-exclamó Lena, incrédula.

-Te dije que pegaste la cabeza contra una tumba. Quedaste noqueada al instante-dijo Bryan.

-¿Cuánto tardarán en el crematorio?

-90 minutos.

Miró al techo del auto y de pronto sintió un revoltijo en el estómago, náuseas y supo que iba a vomitar inevitablemente. Así que se levantó con suma rapidez y sacando la cabeza, vomitó en el césped.

-¡Dios! ¡Mis zapatos!-gritó Evan, horrorizado.

-¡Lena, por todos los cielos, levántate! ¡Vas a manchar la tapicería!-exclamó Vlad, desesperado.

-Llevémosla a casa ¿No? Se ve realmente mal-sugirió Rob.

-Lena, cielo… por favor, levántate… déjame ayudarte.

Obedeció a Bryan, sin pensarlo, pero cuando pensó que había terminado, le volvió a dar otra arcada y poniéndose a otro lado, volvió a vomitar. Cuando por fin se detuvo y no sintió más náuseas, buscó sentarse en el asiento, para descansar, Vladimir se acercó y colocándose de cuclillas frente a ella, la obligó a mirarle.

-¿Quieres que te lleve a casa o prefieres ir a dónde Edik?-preguntó.

-Mi casa. No quiero saber absolutamente nada de hospitales por un buen tiempo-murmuró Lena, con los ojos cerrados.

Vladimir se apartó, cerró la puerta y dando la vuelta, subió al auto para encenderlo. Bryan se acercó a la ventanilla y miró a Lena, acariciándola levemente en la mejilla.

-¿Me prometes que estarás bien?-preguntó, en un susurro.

-Sí

-Bien, estaré tranquilo entonces. De todas formas te visitaré apenas termine aquí ¿Vale?

-Mmm…

Bryan sonrió y acercándose le dio un tierno beso en la frente, para luego apartarse del auto. Vladimir subió la ventanilla y colocó el aire acondicionado.

-----------------------------------

Iba esquivando cada auto que veía y dando cornetazos cada vez que alguno se le atravesaba en el camino. Cuando por fin llegó, bajó a toda velocidad y llamó al timbre varias veces, enseguida le abrió María.

-Señori…

-Gracias, María.

Pasó por su lado y subió las escaleras, saltándose los escalones y cuando ya llegaba, se le atravesó Katya de inmediato.

-Te dije que no vinieras como una psicópata-dijo, enojada.

-Llegué bien ¿Vale? Sólo déjame pasar.

Intentó pasar, pero Katya puso un brazo en el medio y la miró con severidad.

-Tiene un poco de fiebre. Ha estado en el cementerio por lo de la exhumación de Mikhail y ha tenido un desmayo allá, vomitó y Vlad la ha traído rápidamente, pero ha tenido que irse de inmediato. Edik vino hace un rato y dijo que se trata de estrés.

-¿Estrés?-preguntó Yulia, confundida-¿Estrés por qué?

-No sé. Al parecer ha estado bajo mucha presión. No hace más nada que repetir tu nombre una y otra vez-dijo Katya, preocupada.

Yulia pasó por su lado y abrió la puerta bruscamente. Lena estaba en su cama acostada, removiéndose y temblando. Al acercarse y arrodillarse a su lado, tocó su frente y notó lo empapada que estaba.

“Un poco de fiebre… voy a matar a Katya” -pensó, molesta.

-Niña… Lena… ¿Me escuchas?-susurró, tomando su mano.

Lena no respondió y sólo murmuraba palabras ininteligibles una y otra vez. Yulia se acercó y acostándose a su lado, la abrazó, dándole un beso en la frente y luego en la mejilla. Cuando entrelazó sus dedos con los de ella, vio que comenzaba a derramar lágrimas.

-No te vayas… por favor no me dejes… no me dejes… no me dejes… -susurró Lena, agitada.

-Shhh… niña, no te voy a dejar, cálmate… vas a estar bien-dijo Yulia, secándole las lágrimas.

-Me prometiste que nunca me dejarías… me lo prometiste… no te vayas…

Yulia se levantó un poco y miró el reloj despertador en la mesita de noche. Aún eran las 2 de la tarde y lo que restaba parecía que iba a ser largo.

-------------------------------------------

No había dejado ni un instante de abrazarla, algo muy dentro le decía que luego lo necesitaría y por eso se había plantado ahí hasta que despertara, porque por fin y luego de 2 horas temblando, la fiebre había bajado poco a poco, hasta que no quedó rastro de ella.

Como si la hubiera llamado, Lena abrió los ojos y se quedó un buen rato mirando al techo, hasta que por fin volteó hacia un lado y al ver a Yulia, no pudo evitar sonreír levemente, volviendo a cerrar los ojos, sintiéndolos muy pesados.

-¿Cuánto tiempo llevas aquí?-preguntó, lentamente.

-2 horas. Katya me ha llamado diciendo que te habías desmayado estando en el cementerio-explicó Yulia-Me he asustado mucho-admitió.

Sintió que su corazón latió con exagerada fuerza al escuchar eso. Yulia la miraba atentamente y Lena supo que debía decirle lo que pasaba ahora, tenía que sacarse todo eso y ser sincera con la morena. No podía seguirle ocultando algo así, porque la amaba demasiado y sólo quería revisar sus sentimientos. Tenía claro que sentía algo muy fuerte por Yulia, la veía y no podía evitar sentirse feliz y completa, pero cuando volvió a ver a Bryan, todo aquello que pensó que se había ido, de pronto fue como si los recuerdos y un sentimiento muy extraño se apoderaran de su corazón, confundiéndola. Porque él había sido su primer amor, su primer beso, su primera vez y su primera desilusión. Todo se mezcló inevitablemente.

-Yul… debemos hablar. Hay algo que debo decirte-murmuró Lena, levantándose para sentarse. Yulia suspiró con resignación y se levantó también para mirarla de frente.

-Lo sé. Estaba esperando-admitió, con tristeza.

Lena la miró confundida, pero luego no le dio importancia y tomando aire, la miró fijamente. Yulia notó como sus ojos comenzaban a oscurecerse, pero no era de enojo, era pura tristeza y miedo. Auténtico miedo.

-Bryan… Bryan no es sólo el hermano de Mikhail. No fue sólo un buen amigo… Yul… él también fue mi… mi primer amor y yo… yo no sé qué hacer.

Su voz se quebró y comenzó a llorar. Yulia también quiso hacerlo, pero sólo intentó mantenerse serena y con mucho cuidado, se acercó a la pelirroja y le limpió las lágrimas. Parecía una niña pequeña, la destrozó verla así. Cautelosamente se acomodó como pudo y la abrazó con fuerza. Lena se estremeció al sentir su cuerpo contra el suyo.

-¿Sientes algo por él?-preguntó Yulia, suavemente-¿Aún te gusta?

-A veces creo que sí, pero… yo te veo y sé que te amo-farfulló, Lena, con la voz quebrándosele-Pero cuando… estoy con él… no sé por qué siento esto… Yul… perdóname, por favor...te lo pido…

-Lena… tranquila…

-¡No!-chilló Lena, enojada y derramando lágrimas, mientras respiraba con dificultad-Tú… no te mereces esto que te estoy haciendo… no me merezco alguien como tú, no me merezco que me ames… yo te reclamé lo de ese beso con ese chico y mírame a mí… yo… perdóname, por favor… te juro que te quiero demasiado… pero…

No lo pudo evitar más y volvió a abrazarla. Cerrando los ojos y comenzando a llorar también. Lena lloraba incontrolablemente y temblaba. Yulia la abrazó con más fuerza.

-Por favor, cálmate, Lena… escúchame… yo sabía que algo te pasaba, yo lo veía en tu mirada… pero quería que tú me lo dijeras, que me hablaras y ya lo hiciste… eso te lo agradezco…

-Yul…

-No, escúchame-pidió Yulia, tomándola por la cara para que la viera de frente-quizá sea mejor que… que nos demos un tiempo ¿Vale? Te daré tiempo para que lo pienses y… veas qué es lo que sientes por Bryan.

-Yo te quiero, Yul… te quiero…

-Yo también te quiero, como no te imaginas, pero por ahora sólo será así… si encuentras que… si te das cuenta que quieres estar con él, me lo dirás y yo… si lo eliges a él…

-Yulia…

-Me apartaré… porque quiero que seas feliz. No me importa si es con él o conmigo, sólo quiero que seas feliz y más nada. ¿Comprendes? Siempre te voy a amar y serás siempre lo más importante… para mí.

Yulia besó su mano y luego de secar sus lágrimas. Salió de la habitación.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:52 pm

Capítulo 47: Volver a creer.

-Hey, hermosa…

Volteó rápidamente al escuchar su voz y sintió su corazón latirle dolorosamente. Bryan pasó y cerró la puerta con cuidado, quedándose algo apartado. Respiraba con dificultad, pero a pesar de eso intentó sonreírle y él hizo lo mismo, acercándose un poco.

-¿Cómo te sientes?-preguntó, con cautela.

-Un poco mejor-mintió Lena, comenzando a jugar con el borde de su sábana, nerviosamente-No te quedes parado ahí… siéntate-agregó, señalando el borde de la cama.

Bryan sonrió y acercándose se sentó.

-Sabes que no te creo-dijo él, alzando una ceja-Has estado llorando.

-No es cierto-repuso Lena, retirando la mirada.

-Bueno, podemos fingir que no pasa nada y así me explicarás cómo es eso que yo te dije que estuvieras bien, en el cementerio y luego me entero por Katya que has tenido fiebre-murmuró él, tomando su mano para acariciarla.

-Lo siento-se disculpó Lena. Bryan entrelazó sus dedos con los de ella y alzando la otra mano le acarició el cabello muy despacio, notando un leve estremecimiento en ella.

-Quisiera que me dijeras la verdad-susurró, brevemente.

-¿Cuál verdad?-preguntó Lena, con un tono de voz brusco.

-Que aún sientes algo por mí.

Lena cerró los ojos un instante, tomando aire. A su mente vino de inmediato su primer beso con Yulia y todas las emociones que sintió al sentir sus labios contra los suyos. Volvió a abrir los ojos y descubrió que Bryan la miraba muy insistentemente, mientras acariciaba su mejilla, además que de pronto estuvo muy cerca suyo y los ojos negros del chico eran como si la traspasaran.

Se dio cuenta que algo le decía que le besara, que tenía que hacerlo, miró hacia sus labios y vio como Bryan comenzaba a sonreír y se acercaba, alzando su mano para tomarla por el mentón. Cerró los ojos, pero a último momento el flashback de su segundo beso con Yulia la asaltó y bruscamente agarró la mano de Bryan con fuerza, en señal de que quería que se detuviera y apartó el rostro a un lado.

Bryan comprendió y se apartó de inmediato, respirando con dificultad y arrepintiéndose por lo que estaba haciendo. Se sentía un estúpido por hacerla sufrir de aquel modo, sin embargo, continuó agarrado de la mano de Lena. No quería soltarla.

-Lo siento. Perdóname, Lena… soy un idiota-susurró, con su rostro pegado a su mejilla-No hago más que… meter la pata, sé que tú estás enamorada de Yulia, que la amas y que estás con ella. Sólo que… me cuesta no poder besarte como antes, me estoy muriendo por hacerlo como no te haces una idea… Espero que me perdones.

-No te preocupes. Esto también es mi culpa-respondió Lena, con sinceridad. Bryan la miró, confundido.

-¿De qué hablas?-inquirió él.

La puerta se abrió de pronto y por ella entró Andrei. En cuanto los vio, frunció el ceño. Lena se sintió una basura.

-Yo… ya me voy. Que estés bien, Lena-se despidió Bryan, levantándose, nervioso y caminando hacia la puerta para salir.

Cuando estuvieron solos, Andrei miró a su hermana con reproche.

-¿Se puede saber qué coño estás haciendo?-preguntó, con un tono de rabia y coraje en su voz.

-Andrei…

-Pensé que ya lo habías superado. ¿No te das cuenta que lastimas a Yulia? Es más… ¿Le has dicho la verdad sobre él? ¿Le has dicho que… ?

-Ya lo sabe. Yo se lo dije-respondió Lena, bajando la mirada.

Andrei guardó silencio. No podía creer lo que hacía su hermana, salió de la habitación dando un portazo.

--------------------------------------------

Dejó las llaves del auto en el mesón y caminó hacia las escaleras, lentamente se sentó en uno de los peldaños y se agarró de la baranda. Miles de recuerdos en los que Lena le decía que la amaba comenzaron a aparecer una y otra vez en su memoria. No había dejado de hacerlo, ni un instante.
Miró a su alrededor aquella casa gigantesca y vacía, completamente sola, aunque estuvieran millones de personas ahí con ella, si no estaba Lena, significaba tener nada, sólo las manos llenas de los miles de pedacitos en los que se encontraba su corazón en ese momento.
Sabía que por los momentos era lo mejor, darle un tiempo para que ordenara sus sentimientos y sus ideas. No tenía miedo de apostarla, perderla si le daba terror.
Sintió que su celular vibró en el bolsillo y lo sacó lentamente. Miró la pantalla y suspiró.

-Boris… No, estaba en casa de Lena… sí, bueno, disculpa, lo olvidé… .no, no pasa nada, estoy bien… sí, creo que sí… ¿Mañana? Sí, me parece bien… no, no hay problemas… sí, te lo prometo… por eso no te preocupes… vale… nos vemos.

Colgó y se quedó mirando a su celular, mientras le daba vueltas entre sus dedos y alzando la mirada hacia el techo, inhaló con fuerza.

Tiempo es lo que necesitaba Lena y eso se lo iba a dar.

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Pensaba ir ese día a la oficina, sin importar lo que le había recomendado Edik, se sentía ya bien de su herida y había notado que comenzaba a sanar. A pesar que intentaba no pensar en Yulia, a cada segundo veía por toda la casa algo que le recordaba a ella, cualquier detalle y aunque no lo hubiera, igual la recordaba.

Cuando bajó a la cocina para comer, vio a todos sus hermanos ya preparados para ir al colegio.

-Buenos días-saludó

-Buenos días-saludaron todos, menos Andrei. Él no la miraba y sólo bebía un vaso de leche con chocolate.

Intentando no prestarle mucha atención, se sentó al lado de Katya y se sirvió un vaso de jugo de naranja y unas tostadas. Comió muy lentamente, a cada mordisco que daba, sentía como si masticara una alfombra de púas y bebiera cianuro, así que procuró comer un poco más rápido para evitar sentirse peor. Pronto terminó y limpiándose la boca con una servilleta, le dio un beso a Mark y Denis en la frente y despidiéndose, salió corriendo, pero la voz de Katya la detuvo enseguida.

-¿A dónde crees que vas con tanta prisa?-preguntó la chica, ceñuda y poniéndose las manos en la cadera. De pronto le pareció que miraba a su propia madre y tuvo un hilarante momento para reír, pero no lo hizo.

-A la oficina, porque…

-¡A la oficina! ¡La señorita Elena Katina va a la oficina!-exclamó Katya, sarcásticamente-Pues fíjate, que creo que no será posible, porque aún no has cumplido la semana que recomendó Edik. Así que ya puedes ir caminando a tu habitación y ponerte a descansar.

Otro hilarante momento para reírse, pero aun así, tampoco lo hizo. En lugar de eso, miró a Katya, confundida y alzando las cejas.

-Disfruta de la decepción, porque de todas formas voy a ir. Aquí no tengo absolutamente nada que hacer y…

-Podrías empezar por llamar a Yulia y que venga aquí para que te haga compañía ¿No crees?-repuso Katya, cruzándose de brazos.

Lena apartó la mirada y no supo dónde meter la cabeza. Katya miró fijamente a su hermana y enseguida lo supo, sin que se lo dijera. Ahora entendía la repentina retirada de la morena el día anterior y sin dar explicaciones y el porqué de los malos tratos de Andrei a Bryan, antes que éste se fuera al hotel. Todo quedó cuadró a la perfección.

-No puedo creerlo. Eres la persona más increíble que conozco…

-No tengo tiempo ahora, Katya, tengo que ir…

-Haz lo que se te venga en gana. Al cabo que siempre lo haces-espetó Katya, cabreada y retirándose a la cocina.

Respiró profundamente y cogió las llaves del auto. Salir a la luz del día fue extraño, porque a pesar que hacía sol y éste le pegaba directo a la cara, sentía mucho frío y por eso mismo llevaba un sweater y unos guantes. Abrió la puerta del auto y entrando al auto, lanzó su bolso hacia la parte trasera del auto y metió la llave en la ignición.

-¡Buuuuu!

Lena dio un salto y pegó la cabeza del techo del auto. A la vez que vio a Bryan riéndose con suavidad por su travesura. Quiso enojarse, quiso gritarle, pero su risa fue tan contagiosa que no pudo evitar hacerlo también, mientras se sobaba la cabeza.

-¡Qué tonto eres!-replicó Lena, entre risas.

-¡Tendrías que haber visto tu cara! ¡Fue un auténtico poema!-dijo Bryan.

-¿Y tus muletas?-preguntó Lena, notando que no las llevaba.

-Ya puedo caminar sin ellas. Aún tengo la herida, pero ya tengo sólo una venda y es mejor así-explicó Bryan, encogiéndose de hombros.

-Qué bueno, en serio-dijo Lena, sonriendo-¿Y tus amigos?

-Se quedaron en el hotel-respondió Bryan.

-Ah, bueno.

Bryan sonrió y se colocó de cuclillas, viendo a su alrededor y luego hacia Lena de nuevo.

-Lena… creo que ya mi tiempo aquí ha concluido y… ya hice lo que tenía que hacer y… bueno, en realidad no pude hacer todo-susurró, mirándose las manos.

Su pulso de pronto se aceleró y fue como si le robaran toda capacidad de razonamiento.

-¿De qué… hablas?-preguntó, lentamente y sintiendo miedo.

Bryan tomó con cuidado su mano y clavó su mirada en los ojos verdi-grises de la pelirroja. Lena frunció los labios y comenzó a negar repetidamente con la cabeza, recordando, volviendo a vivir, era una **** sensación de déjà vu, su memoria se convirtió en una especie de cine mudo repetitivo, una parodia triste y agónica que se anclaba una y otra vez en las mismas palabras, la misma frase.

-“Me voy, Lena”… no tengo nada que me detenga aquí. La verdad es que yo… ésta vez sí pensaba quedarme, pero… me di cuenta que lo que me ataba… ya no… ya no es así y… -alzó la mirada y vio que comenzaba a llorar-por favor, cielo, no llores… no me hagas esto…

-¿Qué no… que no te haga qué, Bryan? ¡Mira lo que me haces a mí!

-Lena… no otra vez…

-¡Eso mismo te digo yo, m.aldita sea!-explotó Lena, cabreada y llorando-¡Otra vez no! ¡¿Por qué siempre las personas que quiero se van de mi vida?! ¡¿Por qué siempre tiene que ser así?!

Comenzando a llorar, Bryan se levantó unos centímetros e intentó secar las lágrimas de la pelirroja, pero ella se apartó bruscamente y lo empujó para que se alejara, a la vez que cerró la puerta de su auto con fuerza y encendiéndolo, colocó en retroceso y pisó con fuerza el acelerador para salir de ahí.

-¡Lena! ¡Elena, detente! ¡Déjame explicarte! ¡Elena!-gritó Bryan levantándose a toda velocidad y saliendo por la reja del estacionamiento.

-¡Déjame en paz! ¡¿No querías irte?! ¡Pues hazlo! ¡Vete! ¡Al cabo que no te importa!-gritó Lena, saliendo.

-¡Sabes muy bien que me importas! ¡Hablemos como dos personas adultas y… !

-¡No! ¡Vete!

-¡LENA NO!-gritó Andrei, saliendo junto con los chicos de la casa

Pisó el acelerador a fondo, pero no vio el momento en el que Bryan se atravesó, por lo que le pegó con el auto, haciéndolo montarse por un instante encima del capó y luego estrellándose contra el pavimento.

El mundo se detuvo por un instante casi infinito, se bajó del auto y corrió hacia Bryan, quien yacía en el suelo inconsciente.

-¡Bryan! ¡BRYAN! ¡Despierta! ¡No me hagas esto, por favor!-gritaba Lena, arrodillándose a su lado y agarrándole la cabeza para mirarlo.

-¡No lo muevas, Lena! ¡Puede estar lastimado!-gritó Niko, nervioso.

Sus hermanos llegaron corriendo, al igual que María y Pierre. Andrei se acercó con cuidado y revisó su pulso y la respiración.

-Respira, tiene pulso.

-¡Bryan! ¡Despierta! ¡Respóndeme!

-Lena… por favor, cálmate-pidió Katya, tomándola por los hombros, pero la pelirroja la apartó de un manotazo.

Bryan de pronto jadeó e hizo un gesto de dolor, a la vez que se agarró la cabeza y comenzó a murmurar palabras ininteligibles.

-Bry… ¡Bryan! ¡Estás bien! ¡Por Dios estás bien!-gritó Lena, agarrándolo por la cabeza y abrazándolo con fuerza.

-¡Ayyy joder! ¡Que me dueleeee!-gritó Bryan, intentando soltarse.

-¡Pues es tu culpa! ¡¿Por qué te atraviesas así?!-exclamó Lena, alterada.

Se levantó y se tapó la cara, sintiendo que el corazón se le iba a salir. Luego volteó de nuevo y miró a Bryan, quien seguía recostado en el pavimento, respirando profundamente.

-¿Puedes levantarte?-preguntó Andrei, serio.

-Mmm ugh-balbuceó, intentando sentarse y apoyándose en el suelo.

-¡Estás sangrando!-gritó Katya, horrorizada.

Lena miró el pavimento, a su sweater que estaba manchado de sangre y luego a Bryan, quien se agarraba la cabeza, adolorido. Se acercó de inmediato, nerviosa, y lo ayudó a levantarse, pero se tambaleó y casi se vuelva a caer, por eso Andrei y Nikolai lo agarraron por ambos brazos y lo llevaron lentamente hacia la casa.
En ese momento Lena se percató de la presencia de Mark y Denis, quienes lucían sorprendidos y se acercó a ellos.

-Mejor quédense en casa hoy-les dijo, dándoles un beso a cada uno en la frente.

-Lena… ¿Estás bien?-preguntó Denis, preocupado.

-Sí, estoy bien-susurró.

-No… yo hablo de aquí-murmuró el chico, señalándole en el corazón-¿Estás bien?

Miró fijamente a su hermanito y sonrió. A pesar de su corta edad solía ser el más perceptivo, le dio otro beso y los abrazó a ambos.

-Sí… estaré bien.

Edik llegó una hora después diciendo que no había podido llegar antes, porque estaba terminando con una cirugía. Bryan estaba recostado en la cama de la habitación de huéspedes y lucía somnoliento, fatigado, aturdido y quejándose que le dolía la cabeza, mientras se movía, inquieto.

-Creo que será mejor llevarlo cuanto antes al hospital. Ha sangrado y es necesario hacerle una tomografía computarizada y un IRM en la cabeza, para descartar una posible conmoción cerebral-explicó Edik, colocándose su bolígrafo en el bolsillo.

-¿Va a estar bien?-preguntó Lena, preocupada.

-No se puede saber hasta que no lo llevemos. Llamaré a una ambulancia…

-Yo lo puedo llevar en el auto…

-Definitivamente no-dijo Edik, severo-Te dije que no puedes manejar hasta dentro de una semana.

-Pero…

-Dije que no, Lena. Suficiente-replicó Edik, sacando su celular.

-Yo puedo manejar-intervino Andrei.

-De ninguna manera te dejaré mi auto-repuso Lena

Andrei ya iba a contestar, pero de pronto se escuchó un gran golpe y al voltear, todos vieron como Bryan se había caído de la cama.

-¡Bryan!

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Quería llamarla, hablar con ella, pero sabía que eso sería mortificarla aún más y no quería molestarla. Si le había dado un tiempo era para no verse, ni hablarse, eso la haría darse cuenta cuanto la necesitaba.
Y bastante que la necesitaba. Demasiado.
Observó el reloj que había en la sala de espera y vio que ya estaban tardando, había pasado 1 hora desde que lo habían ingresado y esperaba que no hubiera sido grave, porque no se perdonaría el haberlo lastimado.

-¿Podrías, por favor, dejar de dar vueltas?-pidió Evan, mirando desesperado a Rob.

-Están tardando mucho, ¿Por qué tienen que tardar tanto?-preguntó Rob, preocupado y sin prestarle atención a Evan.

-Cálmate, Rob. Ven y siéntate…

-¡No! ¡Quiero verlo ya!

Edik llegó en ese momento y todos se levantaron de inmediato para escuchar.

-Por suerte no hay complicaciones-dijo él, provocando un sentimiento de alivio general. Lena pudo finalmente respirar tranquila y Rob se sentó en la silla, suspirando-Podrá salir dentro de un par de horas, porque antes queremos tenerlo en observación por si se presenta algunos problemas como que se quede dormido y luego cueste despertarlo…

-Pero dijo que no había complicaciones-repuso Rob, confundido.

-Por supuesto, pero a pesar de eso, puede que presente aturdimiento, dolor de cabeza, irritabilidad… realmente esperamos que se estabilice lo más pronto posible. Es la expectativa-explicó Edik-Pienso que tendrá una buena evolución.

-Gracias, Edik-agradeció Lena, con una sonrisa.

-No te preocupes. Ahora si me disculpan, debo…

-¿Podemos verlo?-preguntó Evan, curioso.

-Sí, ahora mismo está en la habitación… -Edik leyó sus apuntes-415. Traten de no perturbarlo. Puede estar confundido e irritable.

Rob ya iba a correr al ascensor, pero Evan lo detuvo, tomándolo por el brazo.

-¿A dónde piensas que vas?-preguntó él, ceñudo.

-¡Suéltame!-espetó Rob, enojado-Tengo que ir a verlo.

-Nadie te ha dado permiso de entrar primero-protestó Evan.

-Por favor, no discutan ahora aquí-pidió Vladimir, cansado-Pasa tú, Rob.

-¡¿Por qué él?! ¡No es justo! ¡Yo también quiero ver a mi amigo!-replicó Evan, irritado.

-Suficiente. Te callas ahora o haré que te saquen por alborotador-soltó Lena, molesta.

Evan la miró con desagrado y dando media vuelta se fue de ahí.

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La habitación estaba iluminada y en la cama estaba Bryan, tenía una venda en la cabeza y estaba ligeramente pálido, pero en general se le veía bien. Esperó que dijera algo, pero como no lo hizo, decidió comenzar él.

-¿Cómo te sientes?-preguntó, secamente.

-Mal. Me duele la cabeza-replicó Bryan, molesto-¿Hasta cuándo estaré aquí? Ya me quiero ir

-Sólo será un par de horas y te dejan libre-contestó Rob, seriamente.

Hubo un breve e incómodo silencio, Rob se sentó en una silla que había ahí y se mantuvo callado, quería preguntarle por qué se había atravesado hacia el carro. Tenía muchísima rabia, estaba molesto con él, ni siquiera culpaba a Lena, porque sabía que no tenía culpa de nada. Le daba bronca que no la dejara en paz.

-Vale, me cansé de tu silencio. ¿Vas a hablarme o no?-preguntó Bryan, incómodo.

-Si hablo o te digo algo, te aseguro que no será para decirte cosas estupendas. No, cuando todo lo que haces es estúpido-espetó Rob, cansado.

-¿Solamente yo soy el que hace cosas estúpidas?-soltó Bryan, sin pensar.

Rob se levantó de la silla bruscamente y se preparó para salir de ahí, pero la voz de Bryan lo detuvo.

-¿A dónde vas?-preguntó, confundido.

-Afuera. No quiero seguir escuchándote, por lo menos no ahora.

Rob salió y Bryan gruñó de rabia. Iba a entrar en el ascensor y ahí se encontró con Lena.

-¿Cómo está?-preguntó ella, nerviosa.

-Tal como lo dijo el doctor-dijo Rob, enojado-Irritable.

-Entonces será mejor no molestarlo…

-No, anda, capaz contigo sí se vuelve dócil como un dulce cachorrito-respondió Rob, sonriendo sarcástico.

Rob entró al ascensor y enseguida presionó el botón de bajar. Lena suspiró y se encaminó a la habitación de Bryan. Tocó antes de entrar, para darle tiempo a que gritara que se fuera, pero como no escuchó nada, entró. Bryan tenía una cara de inmenso fastidio, por lo que se quedó, muy prudentemente, alejada de él por si comenzaba a enojarse o algo, pero él sólo alzó una ceja y sonrió burlonamente.

-Vale, ya Rob te dijo que soy un ogro-dijo él, suavemente.

-Ehh… algo así-contestó Lena, con sinceridad.

-Sólo estoy algo molesto-admitió Bryan, mirando hacia la ventana-No es que esté muy a gusto con esta **** venda en la cabeza, me presiona demasiado.

-¿Y cómo te sientes por lo demás?-preguntó Lena, cautelosamente.

-A veces me pierdo y no sé cómo es que llegué aquí, pero luego recuerdo, no todo, pero es algo.

-¿A qué te refieres?-inquirió, preocupada.

-A que recuerdo que me atravesé, pero no por qué lo hice.

Lena guardó silencio, no quería preocuparlo ahora con discusiones innecesarias. Bryan la miró, expectante.

-¿No me dirás por qué me atravesé a tu auto?-preguntó

-Ahora eso no importa. Sólo preocúpate por estar bien. Luego habrá tiempo para hablar.

Bryan asintió y luego bajó la mirada, cerrando los ojos y abriéndolos repetidamente. Lena notó esto y se extrañó, al ver como parecía aturdido y al alzar la cabeza, la miró como si fuera a quedarse dormido.

-Bryan… -dijo, acercándose a él y tocándolo en el hombro-Bryan… ¿Te sientes bien?

El chico echó la cabeza hacia atrás, sintiéndose acalorado y frío a la vez, pero luego se calmó y comenzó a respirar bien.

-Tengo sueño-murmuró, cerrando los ojos.

No sabía si era necesario llamar a Edik, él había dicho que se iba a recuperar, pero ese comportamiento la hizo ponerse nerviosa. Así que presionó el botón de enfermería y esperó.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

-¿Cuál es tu nombre?

-Bryan

-¿Bryan qué?

-Bryan Astrov… doc…

-¿Edad?

-25… creo.

Hubo una pequeña pausa en la que Edik miró sus apuntes y luego a un doctor a su lado, asintiendo. Miró su reloj y siguió escribiendo.

-En general está bien. Sólo un par de recomendaciones, a partir de ahora se le debe despertar y hacerle este tipo de preguntas-dijo Edik, dirigiéndose a Lena, Vladimir, Evan y Rob-Debe evitar todo tipo de actividad física durante una semana, la intelectual continuada, no leer, ni ver televisión y… mucho descanso. Si no se mantiene esto, podrían quedar secuelas permanentes como el síndrome postrauma. Aunque puede aparecer de pronto con hipersensibilidad a la luz, fatiga… entre otros. Si es así, sería conveniente que me llamaran. Realmente espero que su recuperación sea rápida por su edad.

-¿Ya nos podemos ir?-preguntó Bryan, ansioso.

-Sí, ya te puedes ir y… por favor, no te lances a los autos en marcha-dijo Edik, provocando la risa de Rob y Lena.

Edik salió y Bryan se levantó de la silla, provocando que Lena y Rob se acercaran velozmente para evitar que se cayera, pero Bryan sólo se les quedó viendo como si se hubiera vuelto locos y sonrió.

-No me voy a caer-dijo él, tranquilamente.

-Te recuerdo que hace horas te me quedaste dormido de pronto y por un momento pensé que te había pasado algo-dijo Lena.

-Vale, pero ya el doctor dijo que estaba bien y que me puedo ir, así que vámonos, porque me estoy cansando de estar aquí.

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Lanzó su bolso a una esquina y se lanzó a la cama, mirando al techo y luego a su reloj. Su segunda vez en Londres esta era por compromiso y aún no podía creer que sólo hacían horas que se había despedido de Lena, con el que esperaba fuera sólo un brevísimo hiatus, mientras se ordenaban las cosas. Sólo sería una semana lo que estaría en Inglaterra, mientras grababa en Abbey Road lo que faltaba del álbum. Boris le había dicho que así culminarían más rápido. Esperaba que fuera así, porque no soportaría la idea de quedarse más tiempo ahí.

Siempre había deseado grabar en Abbey Road, por aquello de que The Beatles habían grabado sus discos ahí y habían sacado la famosa foto de la portada del Abbey Road en el zebra crossing más famoso de la historia, pero también porque su padre había grabado la mayoría de sus discos ahí. Creía que había un encanto en ese estudio, porque todos los discos que grabó ahí tuvieron éxito.
Sin embargo, no sentía que hubiera mayor encanto ahora, la situación en la que se encontraba, no daba para ponerse a pensar en lo increíble de grabar en ese estudio. Sólo quería que todo estuviera bien y volver a ver a Lena.

Tocaron a la puerta y enseguida se levantó, al abrir vio a Joseph, su guardaespaldas mirándola.

-Boris quiere que bajes, vamos a cenar ahora-dijo él, con su gran voz imponente.

-Déjame cambiarme y ahora bajo-respondió Yulia, pesadamente. Ya iba a cerrar, pero Joseph detuvo la puerta y la miró atentamente.

-¿Sucede algo, Yul? No te veo muy animada-dijo el hombre, preocupado.

-Sólo un poco de dolor de cabeza y cansancio. El viaje fue agotador-contestó, en un tono que quería sonara despreocupado.

-Vale, pero siempre tienes energías cuando llegas a cualquier lugar. Ahora mismo no te veo así-dijo Joseph- Siempre pensé que cuando te tocara grabar en Abbey Road, saldrías de inmediato a tomarte fotos en el zebra crossing.

-Ahora mismo… no estoy en mi mejor momento-admitió Yulia, con tristeza.

Joseph asintió y abriendo un poco más la puerta le dio un abrazo. Yulia recibió el gesto como una forma para calmarse. El hombre se apartó y le sonrió.

-Las cosas se solucionarán. Estoy seguro. Sabes que tienes un amigo aquí para contarle lo que quieras-dijo él, comprensivo.

-Gracias, Joseph.

-Bueno, ahora alístate antes que el Sargento Pimienta venga a sacarte de la habitación.

Yulia soltó una risita y cerró la puerta. Observó su habitación y frunció el ceño, sonriendo.

-Sargento Pimienta… no le queda mal.

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Llevaba mucho tiempo sin acercarse al balcón que había en su habitación. La noche estaba silenciosa y apenas se escuchaba el sonido del viento frío y de algunos de los grillos que por ahí andaban. 24 horas ya que no había vuelto a hablar con Yulia y ya se sentía desesperada, sentía que nada tenía sentido, quería llorar por momentos y pedía internamente porque todo pasara rápido. La cabeza también le daba vueltas cuando recordaba lo que le había dicho Bryan de que se iba de nuevo, no podía soportar la idea de no verlo de nuevo, sabía que ahora tendría que quedarse por lo de su accidente, pero de todas formas sabía que tarde o temprano le vendría con lo mismo y… no quería ni pensar en eso.

Sintió una mano posarse en su hombro y casi se muere del susto, cuando vio que era Vladimir, se calmó y siguió mirando a su alrededor.

-¿Me explicarás lo que pasó?-preguntó Vlad, apoyándose en el barandal.

-No tengo ganas ahora, Vlad-repuso Lena, de mala gana.

-Vale, pero me gustaría que por lo menos me explicaras que es todo eso que te traes con Bryan y por qué Yulia no ha aparecido durante todo el día-dijo Vladimir, seriamente y un tono que daba a entender que no admitiría una negativa por parte suya.

Lena se mantuvo en silencio y luego suspiró, sintiéndose llena de rabia, coraje, molestia y muchísimo dolor.

-Todo se me ha complicado desde que Bryan llegó-admitió Lena, con pesadez.

-Me lo supuse. Desde que te preguntara si habías superado ya tu asunto con él, me imaginé que algo se movería en tu interior en cuanto lo vieras de nuevo… -confesó Vladimir-… aunque no pensé que sería tanto.

-Esto… está realmente mal, Vlad… esto no puede estar sucediendo ahora, justo cuando tenía una relación con Yulia y que más o menos todo estaba volviendo a su cauce… no creí que… volver a verlo me traería tantos recuerdos y todo lo que… vivimos…

Había comenzado ya y no pararía hasta que encontrara la forma de calmarse, las lágrimas bajaron por sus mejillas, sintiéndose ahogada. Vladimir la volteó con cuidado y le dio un abrazo, casi como si fuera su propia hermana, aunque no tenía, pero sentía a Lena así. Su hermanita menor, aunque fueran de la misma edad.

La pelirroja a pesar de todo lo que aparentaba ser, que no se rompía con cualquier problema que se presentara, en realidad solía ser muy frágil cuando se trataba de los seres que más amaba.
Temblaba, no sabía si era por el frío que comenzaba a hacer o si era porque lloraba, quizá era por las dos cosas.

-A ver… ¿Sigues enamorada de Bryan?-preguntó Vladimir, cautelosamente.

-No sé… -admitió Lena, entre lágrimas.

-¿Te gusta?-insistió él.

-¡No sé, Vlad! ¡No sé una sola **** cosa y ya siento que si no hago algo, me moriré! ¡No aguanto estar sin Yulia, menos sin Bryan!-estalló Lena, derrumbándose al suelo de rodillas.

-¿Sin Bryan?-preguntó Vladimir, confundido y arrodillándose también.

-Antes del accidente… me dijo que se iría de nuevo y yo… me enojé con él, porque recordé cuando me dejó la vez pasada y me dolió mucho… por eso fue que lo atropellé por accidente. Intentó parar el auto lanzándose encima del capó-explicó Lena-No quiero que se vaya-susurró.

Vlad se sentó a su lado y le acarició las mejillas, secándole las lágrimas con cuidado. Lena se abrazó a sus rodillas y recostó la cabeza en el hombro de su amigo.

-Tienes que hacer algo, Lena-dijo Vladimir, de pronto.

-¡No me digas!-siseó Lena, sarcástica.

-Estoy hablando en serio, Lena. Tienes que hacer algo y pronto, porque si sigues tardando, Yulia saldrá más lastimada. No quiero que eso ocurra, ni tú tampoco-dijo Vladimir, con absoluta seriedad.

Lena se mantuvo en silencio y luego alzó el rostro para mirar al chico, a la vez que se limpiaba la última lágrima.

-¿Qué propones?

-Estamos claros que esta ensalada mental que tienes en la cabeza tiene que solucionarse y tienes que encontrar a quien quieres de verdad en tu vida, porque si sigues así, no sólo Yulia saldrá lastimada, sino Bryan y tú también-explicó Vladimir

-Eso lo sé-soltó Lena, molestándose.

-Vale, pero no te enojes-bromeó Vlad.

-No estoy para bromas.

-Lo que voy a decir no es broma y va totalmente en serio. Tienes que besar a Bryan.

Fue como si Vladimir le hubiera dado una cachetada, miró a su amigo en busca del truco en sus palabras, pero no había nada, hablaba en serio.

-No puedo-negó Lena, de inmediato.

-¿Por qué?-preguntó Vladimir, decepcionado.

-¡No puedo hacer eso, Vlad! ¡Besarlo! ¿Cómo quieres que lo bese?

-Pues te acercas a él, pegas tus labios con los suyos…

-JAJA Vlad, no estoy de bromas, no puedo besarlo… no puedo, porque… no puedo.

Vladimir se rascó la cabeza y miró a su amiga, brevemente.

-Tienes miedo-dijo, finalmente. No era una pregunta.

-¿Miedo? ¿De qué?-preguntó Lena, a la defensiva.

-Tienes miedo que si lo besas, sientas algo y que luego eso te confirme, posiblemente, que te sigue gustando, para luego decirle a Yul…

-¡Vale, vale, sí tengo miedo!-admitió Lena, molesta-Es que no es fácil.

-Se han besado antes.

-¡Sí, pero eso fue hace años y la última vez me dijo que no sería el último y… ! ¡Dios Santo, Vlad, no me lo hagas más difícil!

-No te lo hago difícil. Lo que quiero es que resuelvas ya lo que sientes, porque estás contra el reloj y no puedes dejar esperando por una respuesta a Yulia. Recuerda que el tiempo pasa y no perdona. Sería peor.

-¿”El tiempo pasa y no perdona”?-parodió Lena, alzando una ceja.

-¿Quién es la que bromea ahora?-preguntó Vlad.

-Vale, perdona, sólo me hizo gracia. Parece sacado de una canción vieja.

-Entonces… ¿Lo harás?-insistió Vlad, mirándola fijamente.

Lena suspiró y miró a su amigo.

“Psicólogo estúpido”-pensó

Capítulo 48: Comienzo del Final

-¡Vale, vale, yo puedo levantarme solo, Rob!

-¡Sólo déjame ayudarte! ¡Ahorita casi te caes!

-No es cierto, sólo fue que…

-Nada, nada. No seas idiota y dame la mano.

Bryan gruñó fastidiado y le dio la mano al chico, Rob lo agarró con fuerza y haló hacia sí mismo para que Bryan se levantara.

-Me siento un lisiado…

-Cierra la boca.

-¿Por qué si no qué?-preguntó Bryan, alzando una ceja.

Rob sonrió levemente y alzó una ceja también.

-Te la cerraré yo mismo.

Un calor se extendió por todo su cuerpo y cuando Rob haló de nuevo para que se mantuviera en pie, quedaron a un palmo de distancia sus rostros. Rob tragó con fuerza y Bryan frunció el ceño, a la vez que sonrió de una forma tan sexy que Rob quiso morirse ahí mismo. Fue instantáneo, la mirada de Bryan bajó hacia sus labios y Rob jadeó, excitado, se había encendido y tuvo que apartarse, completamente rojo y avergonzado, por lo que le había pasado, poniéndose de espaldas para que Bryan no lo viera.

-Rob…

-Lo siento mucho, llamaré a Lena o a alguien para que te ayude-interrumpió Rob, conmocionado y hablando atropelladamente. Intentó salir, pero Bryan lo detuvo por el brazo.

-¿A dónde vas?-preguntó, confundido.

-Al baño… tengo que ir al baño, me han dado ganas de hacer pis.

Rob abrió la puerta y salió corriendo, ante la mirada atónita de Bryan. Sentándose de nuevo, pero esa vez en la silla, comenzó a ponerse los zapatos con cuidado, mientras pensaba en aquella sensación tan extraña que le produjo estar tan cerca de su amigo. Era como si de pronto no quisiera que se alejara jamás.

La puerta se abrió y alzando la mirada, vio a Lena parada enfrente suyo y con una leve sonrisa en su rostro.

-Hey... ¿Cómo estás?-saludó, feliz de verla.

-Bien-mintió, ella-¿Y tú? Rob vino a decirme que hace rato casi te caes porque te mareaste.

-Bah, exagera. No fue así, es que me enredé con los pies-dijo Bryan, levantándose. Lena lo miró alzando una ceja-vale, si me mareé, no fue gran cosa tampoco. Estoy bien.

Lena se acercó y mordiéndose el labio, vio una oportunidad de besarlo. Se acercó y él la miró, sonriendo confuso.

-¿Pasa algo?-preguntó, sin comprender.

-Bryan, yo…

Se detuvo, sintiendo miedo, miró a sus ojos y respiró profundamente. Bryan le tomó la mano.

-¿Qué? Dime…

-Yo… no puedo.

Lena volteó de inmediato para retirarse, pero la mano de Bryan la detuvo y la jaló con fuerza hacia él, cubriéndola con sus brazos.

-¿Qué querías decirme?-insistió, mirándola con insistencia.

-Nada, es que…

-¿Qué?

-No puedo.

-¿No puedes qué… ?

Lena iba a besarlo de una sola vez, pero de pronto se abrió la puerta y por ella entró Katya. Bryan soltó a Lena de inmediato y se colocó de espaldas.

-Vaya… no pierden tiempo.

-Kat…

Ni siquiera logró parpadear cuando ya Katya había cerrado la puerta de golpe.

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-Yulia… Yulia… basta. Sigues distraída ¿Qué te pasa? Comienza de nuevo.

-¿No podría descansar?-

-No, ya has descansado 4 veces en el día de hoy. Concéntrate, inspírate, cierra los ojos si quieres y piensa en algo que te de energía. Sé que puedes, dale…

La música comenzó a sonar de nuevo y tal como le dijo Boris, cerró los ojos, intentando concentrarse lo mejor que podía. Enseguida le vinieron imágenes de Lena besándola con furia, como si se fuera a acabar el mundo. Comenzó a cantar y sintió enseguida los ojos llenándosele de lágrimas, pero igual siguió, mientras seguía recordando una y otra vez sus ojos verdi-grises y su manera de reír, su ladeado de cabeza que tanto la mataba y sus labios.

De pronto fue como si su corazón se llenara aún más de sangre y comenzara a latir con más fuerza, sentía como si la adrenalina corriera y le diera más ganas de seguir.

“A pesar de todo y lo que pase de ahora en adelante, no dejaré de sentir esto que siento cuando te tengo tan cerca, lo que siento cuando te tengo lejos… lo que siento ahora mismo… Nunca dejaré de amarte”

Le creía, le creía totalmente y estaba segura que siempre sería así, a pesar de todo.
La música dejó de sonar y quitándose los cascos, abrió los ojos y vio por la ventana los rostros de Boris y los demás chicos que trabajaban ahí. Parecían conmocionados.

-Lo hice mal… lo sé, disculpa, Boris… vuelve a poner la música y…

Boris abrió la puerta y entró, lanzándosele y abrazándola con fuerza. Yulia se quedó confundida y miró a los demás, quienes enseguida se encogieron de hombros, luego miró el rostro de su manager y vio que sonreía.

-Siento que te amo, Yul. Eres tan genial.

Yulia frunció el ceño y por un instante pensó que se había vuelto finalmente loco.

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Había logrado que finalmente Vladimir la dejara ir a la oficina, pero él la había llevado en su auto, porque no había accedido a dejarla manejar. Había querido ir, más que todo para prepararse mentalmente para la próxima vez que intentara besar a Bryan, pero también para mantener su cabeza ocupada e intentar no pensar en Yulia. Ya había agarrado su celular en varias oportunidades para llamarla, aunque sea para escuchar su voz, pero las veces que marcaba y esperaba, salía la voz de una operadora diciendo con un tonito muy impersonal, que el celular estaba fuera de cobertura. Eso le dio mala espina.

Llamaron a la puerta y diciendo un breve “adelante”, se abrió, dejando paso a Alan. El chico la miró y sonrió, Lena le sonrió brevemente también y él se acercó y le dejó los documentos en el escritorio.

-Veo que ya poco a poco vas regresando-comentó Alan, metiendo las manos en los bolsillos.

-Sí… supongo que sí-contestó Lena, distraídamente-¿Esto es lo de… ?

-Sí, es lo de Reynald y quiere que sea para ya-dijo Alan.

-Bueno, dile que no sea estúpido y que cuando lo tenga listo se lo enviaré con mi asistente-respondió Lena, fastidiada.

-¿Y si me pega por decirle eso? Es bastante grandote, ¿Sabes?

-Le pegas tú también, le dices que es de parte mía y que si quiere quejarse, que venga y lo despido-replicó Lena, con simpleza.

Alan la miró y no pudo hacer más nada que reírse. Lena le entregó un folio y él lo tomó.

-Eso es para Jacubowicz.

-Vale, nos vemos, Lena.

-Sí…

Alan salió y cerró la puerta. Lena comenzó a revisar los documentos que le había entregado Alan y cuando ya los iba a firmar, recordó un detalle.

“Yo siempre leo las letras pequeñas, niña tramposa”

Se lo había dicho Yulia en una oportunidad y no pudo evitar sentir escalofríos. No podía creer que hasta para ese tipo de cosas la recordara, sonriendo brevemente por eso. Tomó atención a lo que tenía en la mano y comenzó a leer, cada vez frunciendo más el ceño.

-M.aldito hijo de p.uta…

-Hey… ¿Y esa palabrota? ¿Pasó algo?

Alzó la mirada y vio a Vladimir entrando, sonriendo. Lena dejó el documento en el escritorio y gruñó de rabia.

-Mira eso-dijo, señalándole los papeles.

Vladimir tomó los papeles del escritorio y los leyó, igual que unos segundos antes que a Lena, comenzó a fruncir el ceño y finalmente los dejó en el escritorio.

-Eso es…

-Quiero que me lo despidas ya mismo. Que recoja sus cosas inmediatamente y se largue ya. Ipso Facto. No lo quiero un día más aquí. ¿Qué se cree?

-Pero…

-¡¿Pero qué?!-exclamó Lena, molesta.

-Va a querer una explicación.

-Se la das con una gran patada en su entrepierna.

Vlad observó a Lena, confundido y por primera vez en mucho tiempo, reconoció a la Lena que había visto unos meses antes, cuando llegó de su viaje y ella estaba con Mikhail.
Guardó los documentos en su portafolio y se sentó frente a ella.

-¿Qué haces? Te dije que fueras a despedirlo-se quejó Lena, enojándose.

-Antes quiero preguntarte si ya hiciste lo que tenías que hacer.

-No, no lo he hecho-respondió Lena, malhumorada.

-¿Cuándo piensas hacerlo?

-Hoy

-Te veo tal y como te vi hace meses cuando llegué de mi viaje y estabas con Mikhail. Esto es sólo un pequeño incentivo para que muevas tu trasero y corras a hacer lo que tienes que hacer. No voy a soportar a esa Lena déspota una vez más. Ahí te lo dejo.

Vladimir se levantó y salió de la oficina cerrando la puerta.

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-¡Aquí estás!

Rob dio un brinco y casi sintió como si le fuera a dar un infarto, volteó y vio a Bryan a su lado, comenzando a sentir un gran calor, comenzó a pedir internamente que no le ocurriera lo mismo que en la mañana, porque sino moriría de la vergüenza.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Bryan, despreocupado.

-Pensaba-respondió Rob, quedamente.

-¿En qué?

-Ya pasaron 2 días…

-¿Vas a seguir con eso?-preguntó Bryan, molestándose-Creí que lo habías olvidado.

-Pues para que veas que no. Realmente necesito independizarme, no puedo seguir estando contigo, porque…

-¿Qué?-preguntó Bryan, bruscamente.

-Ya sabes por qué. No tengo que explicártelo-replicó Rob, con rabia-Hoy mismo me voy, ya reservé el pasaje y Vlad dijo que me llevará.

Se levantó del banco, completamente enojado y se comenzó a alejar, cuando de pronto sintió que tiraban de él y cuando pudo darse cuenta, sintió un par de labios que le besaban con furia y rabia. Su corazón latió a toda velocidad, al notar a Bryan contra su cuerpo, mientras lo abrazaba y comenzaba a empujarlo contra la pared de la casa, colocó sus manos en la pared, de una forma que quedara encerrado y no lograra escapar. Rob le respondía con el mismo entusiasmo, a la vez que colocó sus brazos alrededor del cuello de Bryan, en una forma desesperada por acercarlo más.
Bryan se apartó un poco y luego de darle otro beso, más pequeño, se apartó aún más, pero sin separarse completamente.

Se sentía extraño y con miedo, no podía creer que había hecho eso, pero no se arrepentía, se volvió a acercar a Rob, pero esta vez con la intención de abrazarlo.

-Por favor, no te vayas… no te vayas-suplicó Bryan.

Rob sonrió y lo abrazó con más fuerza.

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No lo soportó más. Simplemente había agarrado el teléfono del estudio y comenzó a marcar su número. Sólo deseaba escuchar su voz, aunque fuera una sola vez y después podría estar tranquila.
Cuando comenzó a repicar, su corazón comenzó a latir desesperado, bombeando sangre por montones.

-¿Diga?

Se quedó muda. Se había quedado muda y no podía creer que le sucediera justo ahora.

-¿Diga? ¡No escucho! ¿Quién es?

Cuando logró producir algún sonido que pareció un “Ssssoy yo”, de pronto se escuchó su risa y su melodiosa voz.

-Te has comunicado con el celular de Elena Katina, la novia de Yulia Vólkova. Deja tu mensaje después del tono y en la brevedad posible te devolveré la llamada. Chau.

Un pitido muy breve se escuchó y enseguida colgó. Sintiendo que le faltaba el aire, sonrió y se lanzó en el mueble, viendo hacia la pared.

-Epaaa ¿Y esa sonrisota?-preguntó Joseph, sentándose a su lado-Llevaba rato sin verte así.

Yulia volteó y miró a Joseph con una gran sonrisa.

-Es que… escuché su voz, Joe y además… No ha borrado de su buzón de mensajes de voz lo que ella dice de que soy su novia-dijo Yulia, feliz.

-Ya va… ¿Escuchaste su voz por el buzón de mensajes?-preguntó Joseph, confundido.

-¡Sí y aún dice que soy su novia! ¡No lo borró! ¿No es eso lo más lindo y dulce que existe?-chilló Yulia, contenta.

Joseph miró a Yulia como si de pronto le faltara un tornillo y revolviéndole el cabello, se fue de ahí.

-¡Yul, nos vamos!

-¡VOOOOY!
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Llegó a su casa con un gran dolor de cabeza, no quería subir a su habitación, así que entró directo a su despacho para recostarse en el sofá que ahí había. Estuvo un rato así, hasta que decidió leer sus mensajes, sacó su celular y enseguida vio que tenía 4 mensajes. 2 de voz y 2 de texto.

El primero escrito era de Alan, diciéndole que se había formado un lío en la empresa porque habían despedido a Reynald, el siguiente era de Andrei diciéndole que estaba en casa de un amigo terminando un proyecto y que tardaría un poco. El primero de voz era de un hombre que quería confirmar una cita para unos documentos de la empresa y el siguiente de voz, la dejó desconcertada, no se escuchaba nada y al luego al final sonó como si colgaran de pronto. Miró el ID y no reconoció el número, así que suponiendo que había sido un equivocado, colgó y se recostó de nuevo, cerrando los ojos momentáneamente.

Tocaron a la puerta y enseguida dio el permiso para que pasaran.

-Hola, Lena.

Se levantó de un salto al escuchar la voz de Bryan. El chico entró cautelosamente y cerró la puerta tras de sí.

-Hola… ¿Pasa algo?-preguntó Lena.

-Sí… vine a pedirte disculpas por lo sucedido en la mañana, yo… me dejé llevar y… bueno, eso… que me disculpes-dijo Bryan, bajando la mirada.

-Vale, está bien-dijo Lena, sentándose más derecha-¿Algo más?

-No… bueno sí… que… me voy a Francia…

-Bryan…

-No, espera, déjame terminar… -pidió Bryan, acercándose y sentándose a su lado para tomar su mano-Esta vez no me iré por tanto tiempo, te lo aseguro, sólo quiero… buscar mis cosas allá, las pocas que quedaron, luego… me iré con Rob a Canadá, porque allá están sus padres y él quiere visitarlos. Luego… regresaré, porque quiero comenzar una nueva vida aquí, conseguir un trabajo y… bueno… lo que suceda después.

Lena suspiró y bajando la mirada, asintió. Luego la alzó de nuevo y supo que era el momento.

-Bryan… yo quería decirte algo-dijo, comenzando a sentir miedo.

-Claro, dime…

-Yo… siento que… hay una parte de mí que… no sé qué es lo que siento, pero creo que… yo me confundí…

-¿De qué hablas?-preguntó él, nervioso.

-Hablo de que… esta mañana… lo de esta mañana no fue tu culpa. Yo… quería besarte-admitió Lena.

Cerró los ojos, esperando su reacción, pero al no llegar, volvió a abrirlos y vio que Bryan sonreía. Lena frunció el ceño.

-¿No dirás nada?-preguntó, sin comprender.

-No. Solo que… me hace gracia… esta situación-repuso él, con nerviosismo.

-¿Qué quieres decir?

-¿Me querías como conejillo de indias?

Aquello dejó a Lena helada, enrojeció de vergüenza y él comenzó a reírse.

-Lo siento.

-No, está bien-dijo Bryan-Pero… quiero decirte algo.

-¿Qué?

-La verdad es que… ya no estás enamorada de mí y… yo no te gusto… Quiero decir, sí te gusto, pero como amigo-dijo él, con sinceridad.

Por un momento pensó que su corazón se había detenido, miró fijamente a Bryan y vio que no bromeaba.

-¿Por qué lo dices?-preguntó, estúpidamente.

-Vamos, Lena… las veces que intenté besarte… no parecías convencida y… todo lo que sentiste o creíste sentir cuando estabas conmigo… sólo eran simples memorias de lo que sentías hace muchos años. En realidad tú amas a Yulia… ¿Dónde está el descontrol que sentíamos al estar juntos? Ese mismo descontrol que sientes ahora cuando estás con Yulia, el mismo que sentiste cuando te besó el día que yo llegué… ¿Dónde está? ¿A dónde fue?

-¿Cómo lo sabes? ¿En qué te basas para decirlo?-

Bryan sonrió y suspiró.

-Por ejemplo, no sientes celos cuando Rob está conmigo.

-Pero… yo los vi besarse la otra vez… yo…

-Tú creíste sentir celos, pero no… yo creo que en realidad te sorprendiste, te impactó… nada más. Te pareció extraño, pero… nada más.

-¿Por qué dices todo esto?-preguntó Lena, sintiéndose aturdida.

Bryan tomó la mano de Lena y le dio un beso ahí, a la vez que se acercó aún más y la miró fijamente.

-Quiero que hagas una prueba. Cierra los ojos y…

-¿Qué vas a hacer?-preguntó Lena, desconfiando.

-No te preocupes, no es nada malo. Confía en mí-replicó Bryan, haciéndose el ofendido.

-La última vez que…

-Vale vale, lo sé, sólo cierra los ojos ¿Sí? Te juro que no pasará nada-dijo, levantando una mano en señal de juramento.

-Está bien-dijo ella, cerrando los ojos.

-Bien… ahora… imagínate en el futuro, imagina cómo sería tu vida, tu casa, tus hermanos, tus hijos o hijas… están todos en una gran mesa, comiendo juntos y a tu lado está una persona, esa persona… te mira como si fueras su vida y al verla tú… eres la persona más feliz, porque… esa persona es tu vida y si no estás a su lado, nada funciona correctamente…

Lena poco a poco comenzó a imaginar todos esos detalles, veía unos chicos pequeños corriendo alrededor de una gran casa, jugando y sus hermanos y ella comían, pero a su lado estaba alguien y cuando iba a voltear a ver a esa persona, su corazón latió con violencia…

-¿A quién ves, Lena? ¿Quién es esa persona que está al lado tuyo?-preguntó la voz de Bryan.

En su imaginación, volteó y vio a Yulia, sonriéndole como siempre hacía. Sonrió de pura felicidad y apretó la mano de Bryan con fuerza.

-Es Yulia-susurró Lena, abriendo los ojos y sintiendo que iba a ponerse a llorar.

Bryan sonrió y la abrazó con fuerza y luego de un rato se separó unos centímetros.

-¿Quieres otra prueba de que no soy yo con quien debes estar?-preguntó él.

Lena se sintió de pronto aturdida, pero igual asintió, sabía que esa sería la última prueba. Bryan se acercó aún más y apartando un mechón de cabello de su rostro, la acarició y sonrió.

En un instante impreciso, sintió los labios de Bryan contra los suyos, le respondió de inmediato, colocando sus brazos alrededor de su cuello. Sus labios seguían siendo suaves, tal como recordaba y la besaban con cuidado, sin querer lastimarla, de pronto sintió que Bryan comenzaba a apartarse y ella hizo lo mismo.

Lena se dio cuenta que Yulia es la única que la descontrola al besarla, porque la ama lo mismo le pasó a Bryan con Rob.

Se quedaron un rato con las frentes pegadas, Bryan sonrió y Lena hizo lo mismo, sintiéndose feliz y lanzándose encima de él, lo abrazó, porque sabía que era un beso de amistad, de despedida.

En ese instante se escuchó un portazo.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 6:53 pm

Capítulo 49: Escalera al cielo.

Se miraron, confundidos, se levantaron a toda velocidad y abriendo la puerta de un solo golpe, se encontraron con Katya y Evan frente a ellos, unos metros más allá, mirándolos sorprendidos.

-Nosotros…

-A ti aparte de besarte con mi hermana, también te gusta jugar con Rob ¿No?-soltó Katya, mirándolo con rabia a Bryan.

-¿Rob?

-Salió corriendo al verte besar a la novia de Yulia-intervino Evan, sonriendo divertido.

Bryan sintió como si le patearan en el estómago con fuerza, dejándolo sin aire, y sin pensarlo, salió corriendo hacia la calle para buscarlo.

Lena miró primero a Evan y sintió ganas de arrancarle la sonrisa que tenía de un solo martillazo en la cabeza, luego miró a su hermana y se sintió sin fuerzas. Katya la veía con un rostro de completa decepción, rabia y enojo.

-Katya, esto es un malentendido, si me dejaras explicarte…

-No creo que haya ningún tipo de explicación para que dejes a Yulia como si fuera algo desechable y luego andes, besándote por ahí con tu ex novio de hace años-replicó Katya, molesta y cruzándose de brazos. Evan sonrió ante aquella información y Lena lo notó de inmediato.

-Yo no he dejado a Yulia, ella me dio un tiempo…

-¿Para que corrieras a besar a Bryan?...No lo creo…

-¡Eso fue solo… !

-Un beso de amigos, seguramente va a decir-completó Evan, riéndose encantado.

-¡Cállate y no te metas en lo que no te importa!-rugió Lena, cabreada.

-Uyy… qué carácter… -murmuró Evan, sonriendo con sarcasmo. Se colocó las manos en los bolsillos y volteando, salió de la casa, reventándose de la risa. Katya carraspeó para llamar su atención.

-En serio que no te reconozco. Creí que tenías sentido común, que eras correcta en todas tus cosas, por eso siempre te admiré, siempre quise ser como tú… yo te veía y me sentía orgullosa de ser tu hermana… me has decepcionado-dijo Katya, con un tono de voz tan calmado que Lena casi prefería que le gritara, así sería menos doloroso tal vez.

Katya le dedicó una última mirada de rabia y se fue de ahí hacia su habitación.

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-Rob…

-Te pareció divertido ¿No?-preguntó Rob, calmado-Jugar conmigo, digo… seguro pensaste “Este Rob qué idiota es… se piensa que le quiero, sólo dándole un beso y ya”.

Hablaba tan suave que sus palabras caían como rocas en su cabeza, le golpeaban directo al rostro, al corazón y al alma. No lo miraba y sólo se balanceaba en el columpio de aquel parque que había en esa urbanización, no había nadie cerca y sólo se escuchaba el agudo chirriar del aparato.

-Me gustaría que me dejaras hablar. Ese beso con Lena fue de amigos-dijo Bryan, intentando acercarse un poco.

-¿Sabes cuán