JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Miér Abr 13, 2016 8:21 pm

Capítulo Once


“Lena, ¿estás bien?", Preguntó Yulia. Lena no había dicho
una palabra o perdido el paso desde que bajaron a la playa veinte minutos atrás. Parecía estar perdida en sus pensamientos, y Yulia no quería molestarla.
"Estoy bien ahora", dijo Lena. "Me alegro de que pudieras
venir." Retomó su paso, esta vez caminando cerca de Yulia.

Yulia sintió un cambio en Lena que atribuyó al sol, la arena y
el surf. "Me alegro de haber podido también. Gracias por invitarme."

Caminó unos pasos más antes de plantear la pregunta que había estado bailando en sus labios durante varios días.

"¿Por qué me invitaste? Quiero decir, es un poco riesgoso invitar a alguien que apenas conoces a escaparse por el fin de semana. Y esto esta realmente lejos."

Las cuatro horas en el avión habían sido más largas que lo que duró su última cita añoss atrás.

“Tú eres interesante y pareces ser capaz de disfrutar sin tener que ser entretenida. Congeniaste fabulosamente con Phyllis y le gustas."

Lena se quitó las gafas de sol y sus ojos trazaron un perezoso camino de los pies a la cabeza de Yulia, luego las deslizó nuevamente.

"Y puedo pensar en cosas peores que mirar durante cuatro días."


Lena puntuó su respuesta pateando agua en las piernas de Yulia.

La caricia visual de Lena en su cuerpo envió olas de conmoción tán fuertes a través de Yulia que de pronto se sintió incómoda y necesitó una cierta distancia.


"La última en llegar al muelle tiene que comprar las bebidas."


Partió corriendo en dirección al muelle.
Lena se quedó con los pies planos por el rápido cambio de
estado de ánimo y Yulia estaba por lo menos diez metros por delante de ella antes de que su cuerpo se encontrara con su cerebro. Se arrancó las sandalias y la persiguió. Yulia volvió e hizo un poco de danza como diciendo “no puedes atraparme” y cuando lo hizo perdió estabilidad y tropezó varias veces antes de detenerse sobre su espalda.
Lena estuvo de pie sobre ella en un instante.


"Ajá. Eso es lo que consigues cuando actúas arrogantemente."

El aliento de Lena se quedó atrapado en su garganta. El pecho de Yulia estaba abarrotado por el esfuerzo y la sonrisa llenando su cara le quitó el aliento. Sus posiciones en la arena le recordaron a Lena la clásica escena de la playa en De aquí a La eternidad, cuando Burt Lancaster se puso sobre Deborah Kerr. Las olas se estrellaban a su alrededor cuando el personaje de Burt, el sargento Milton Warden, cayó de rodillas y tomó a Karen Holmes en sus brazos y la besó. La escena se reproducía en la cabeza de Lena hasta que no pudo hacer otra cosa que imitar la escena de amor más poderosa de todos los tiempos.


Cuando sus labios se encontraron, Yulia respondió al instante, y rodeó con sus brazos el cuello de Lena. Lena la besó con tanta habilidad y pasión que supo que había hecho que Yulia se olvidara de todo. El agua rodaba alrededor de ellas y Yulia no indicó que siquiera lo hubiese notado.
Pero Lena lo notó y su cerebro arrancó. Por mucho que quería
seguir besando Yulia, había gente por todas partes. Aún era temprano y la playa no estaba tan llena como lo estaría en unas pocas horas,pero aún así tenían que ser cuidadosas. Contra su voluntad y,definitivamente, en contra de las protestas de su cuerpo, Lena se retiró de los labios calientes de Yulia.



"No creo que debiéramos hacer esto aquí".


Lena se había dicho anteriormente que no era lo mejor para sus intereses tener sexo con Yulia, pero su plan de acción, formulado recientemente, cambió todo eso. Lo mejor para sus intereses era, no sólo tener sexo con Yulia este fin de semana, sino conseguir que se enamorara de ella. Si eso era lo que Bill quería ver, eso es lo que ella le daría.
La voz de Lena era ronca y Yulia quería ahogarse en ella.

Buscó su rostro para detectar cualquier signo de rechazo, pero las gafas de sol de Lena ocultaban sus ojos. Yulia no estaba tan fuera de práctica como para no reconocer cuando le estaban devolviendo el beso apasionadamente. Y luego estaba lo de ayer por la noche. Si no fuera por su caso de risa tonta, habrían hecho el amor.


"¿Qué crees que deberíamos hacer?" Lena todavía yacía casi
encima de ella, sus pechos tocándose a través de su ahora húmeda ropa. El cuerpo de Lena estaba caliente, con las piernas entrelazadas.

El destello de deseo en los ojos de Lena le dijo a Yulia exactamente lo que quería hacer. Yulia sabía que sus ojos decían lo mismo.

"Supongo que sería una grosería volver a la casa y encerrarnos
en el dormitorio el resto del viaje ", respondió Lena, con una
encantadora mirada seductora que Yulia encontró mucho más difícil de resistir que la franqueza absoluta.

Yulia acababa de empezar a respirar con normalidad, pero casi
jadeó cuando Lena implicó que harían el amor por los próximos cuatro días. Ahora, era un pensamiento. Los labios de Lena se burlaban de ella con su cercanía, y tuvo que luchar para evitar cubrirlos una vez más.
"En momentos como estos odio a mi madre por inculcarme buenas maneras."

Era lo único bueno que había hecho por ella. Yulia empujó el pecho de Lena, mientras todavía tenía fuerza.
Lena rodó y tiró de ella poniendola de pie en un solo movimiento.

"Bien, ahora ¿en qué estábamos?", preguntó, tratando de recuperar un cierto sentido de control.
"Creo que estábamos corriendo hacia el muelle", respondió
Lena, sacudiendo la arena de su trasero y sus piernas. Incluso llegó dentro de su sostén deportivo para sacudir la arena que se había deslizado en el interior. Yulia observaba cada movimiento y los pezones de Lena se endurecieron bajo su mirada. Cuando Yulia se lamió los labios, Lena se detuvo. Yulia no podía responder.


"Pensandolo bien, yo tengo una idea mejor", dijo Lena. "¿Has estado alguna vez en un Jet Ski?"


*
El agua estaba fría, pero Yulia estaba protegida de la mayor
parte de la tormenta de agua por el cuerpo de Lena en frente de ella.
Era buena nadadora pero nunca había estado en un Jet Ski y optó por sentarse detrás de Lena hasta tener una idea de cómo manejar la máquina. La primera vez que se subió estaba nerviosa, pero después de unos minutos empezó a relajarse, y antes de que se diera cuenta,estaba muy agradecida por su lugar detrás de Lena. Tenía que colgarse a fin de no ser lanzada hacia afuera, lo que le proporcionó la oportunidad perfecta para envolver sus brazos alrededor del cuerpo fuerte de Lena. Sus chalecos salvavidas voluminosos prohibían
cualquier contacto corporal directo, pero podía tocar los brazos de Lena cuanto quisiera. Quería, pero se detuvo.

Ni siquiera estaba en la misma liga que Lena. Lena era
exitosa, sofisticada, sorprendentemente bien parecida, y horriblemente rica. Ella, en cambio, apenas tenía un orinal donde mear, como su padre solía decir. Por lo menos cuando él todavía estaba ahí, él solía decirlo. Yulia recordaba algunas cosas sobre su padre, y eran, por lo general, comentarios sabelotodo como ese.


"¿Quieres dar una vuelta?", Preguntó Lena, quitando el pie del
acelerador.


La nave se balanceaba arriba y abajo en el agua, a un ritmo seductor. Yulia estaba aferrada como cuchara detrás de Lena, quien se dio la vuelta y puso su mano en la pierna de Yulia. La mano de Lena estaba resbaladiza por el agua salada, y la pierna de Yulia se tensó involuntariamente bajo los dedos de Lena mientras la acariciaba suavemente, recorriendo hacia arriba y abajo el muslo de Yulia.El estómago de Yulia se dio vuelta, y no fue a causa de la oscilación del océano. Los dedos errantes de Lena se deslizaban sobre su pierna más alto en cada arremetida, y Yulia observaba cada movimiento. Sólo cuando dejaron de moverse Yulia levantó la cabeza y se encontró con los ojos traviesos y calientes. Una gota de agua serpenteaba su camino por la frente de Lena en dirección de su ojo izquierdo, y la propia mano de Yulia se sacudió cuando la interceptó. Lena le agarró la muñeca y le besó palma de la mano antes de que tuviera la oportunidad de impedir que la gota se disolviera en su ceja.

Los ojos de Lena nunca dejaron los suyos mientras primero la
besó y luego seductoramente le lamió la palma de la mano. Las llamas se dispararon desde el brazo a través de su estómago, y aterrizaron de lleno entre sus piernas. Lo qué Lena estaba haciendo le hacía cosquillas pero era lo más sensual que nunca había experimentado.
Lena tiró de ella hacia delante, y justo antes de que sus labios se encontraran, el peso de ambas en un lado de la moto de agua fue demasiado. Ambas cayeron al agua.
Lena emergió en primer lugar y Yulia poco después.


"Mierda, esta agua está fría."


Todavía era temprano en la temporada de verano y aunque la temperatura exterior era cálida, el agua estaba mucho más fría.


"¿Estás bien?", Preguntó Lena preocupada. Yulia había dicho
que podía nadar, pero el vuelco inesperado podría ser desorientador.
"Estoy bien.", Se rió Yulia y miró hacia la moto de agua,
flotando sin rumbo cerca, como si estuviera esperando el próximo motociclista a quién voltear.

"¿Cómo la montamos de nuevo?"

Lena se echó a reír con alivio. "Ahora viene la parte difícil."


Y fue complicado. Después de varios intentos, la mayoría de los cuales terminó con ellas de nuevo en el agua, estuvieron de regreso a bordo, esta vez con Yulia en el asiento del conductor. Rápidamente se aclimató al acelerador, y pronto estuvieron saltando olas y perfeccionando el zig zag bajo el sol del mediodía.
Lena tomó toda la ventaja de estar sentada detrás de Yulia. No
era ni cercanamente tímida a la hora de acariciar los brazos de Yulia e incluso dejó que sus manos vagar por todo lo que podía alcanzar de sus muslos. La conducción de Yulia se volvió errática cuando las manos de Lena estuvieron alrededor del chaleco salvavidas que se volvió cinturón de castidad. No dudaba de que Yulia se sentía atraída por ella, pero aún así estaba muy emocionada.

Con la ayuda de la mano extendida de Lena, Yulia se bajó de
la moto de agua, con cuidado de no volcar de nuevo. El muelle estaba ahora lleno de otras personas que desean dar una vuelta en las rápidas máquinas. Lena le devolvió la llave la dependiente con una mano y mantuvo su agarre en la de Yulia con la otra. Conversaron acerca de su aventura en el agua y luego de nada en particular mientras caminaban por la orilla de regreso a la casa, de la mano todo el camino.

Phyllis estaba sentada en el patio leyendo un romance de
Arlequín. Lena reconoció la cubierta como una del tipo de libros de bolsillo que llenaban varios estantes en el estudio de su hermana Katya. Solía fastidiar a Katya con que estaba totalmente fuera de onda que un abogado de patentes leyera novelas de romance. Una vez, Katya estaba tan frustrada por las burlas de Lena que disparó, "Por lo menos alguien está teniendo sexo, porque, ciertamente, no soy yo."


Se rieron de eso la mañana del día de la boda de Katya con su esposo Tim. Un pensamiento fugaz sobre la vida sexual de Phyllis y Bill le pasó por la cabeza, y lo dejó seguir su camino.

"¿Pasaron un buen momento?"

"Sí, lo hicimos. Excepto por el agua que estaba un poco fría, fue absolutamente precioso. Es tan claro que se puede ver hasta el fondo. El color es increíble y la-" Yulia se detuvo a media frase y se rió."Creo que no necesito decirte nada de esto Phyllis, ¿no es así?"

"No, pero siempre es divertido escuchar a alguien que viene por primera vez aquí."

Lena no oyó nada más de lo que dijo Phyllis, prefiriendo
planificar la primera vez de ella y Yulia aquí, como ella lo llamaba.
Esta no era su primera vez de todos modos. Había venido a las
Bahamas en muchas ocasiones, seducido a decenas de mujeres, y cerrado cientos de acuerdos. Sabía lo que tenía que hacer, y tendría a Yulia y una escritura firmada para el fin del día de mañana.


Terminada la cena, Lena no podía esperar para estar a solas con Yulia. Se sentía atraída por ella, pero también necesitaba confinarla aquí, al menos hasta que los documentos estuvieran firmados. Había coqueteado y bromeado con Yulia toda la tarde y hasta bien entrada la noche, y muy a su placer, Bill y Phyllis se le habían unido. Bill estaba viendo lo que él quería, y Yulia estaba jugando su parte sin problemas, a pesar de que no se daba cuenta.

El esquema de Lena estaba trabajando, y a pesar de que dormir
con Yulia era parte del plan, ciertamente no era otro día en la
oficina. Por último fue lo suficientemente tarde como para que
pudieran dar las buenas noches sin ser demasiado groseras y correr hacia el dormitorio. Pero, ¿a quién estaba engañando? La risa profunda de Bill las siguió por las escaleras.
Yulia se puso rígida cuando escuchó la cerradura de la puerta. El sonido se hizo eco en la pequeña habitación. Marcó alto y claro lo que estaba por suceder. Y sabía que sucedería. Ella lo quería también.
Nada haría o podría hacer que dejasen de consumar su atracción esta noche. Y estaba muerta de miedo.
Tenía su cuota de experiencias sexuales, pero no últimamente, y ciertamente no con una mujer del calibre de Lena.
Lena debió haber leído su mente, porque, dijo, "Somos sólo tu
y yo aquí, Yulia. No quiero hablar por ti, pero creo que es seguro decir que te sientes atraída por mí."

La sonrisa de Yulia surgió más tranquila de lo que ella se sentía.

"¿Te parece?"

Lena sonrió. "Me siento atraída por ti. Estamos en un lugar
hermoso, con gente buena, el sol, y ahora las estrellas. ¿Qué más necesitamos?" Lena se acercó lentamente a Yulia, que por un momento se sintió como para girar y correr. Tomó la mano de Yulia y le besó la misma palma de la mano que le había besado temprano esta mañana en el centro de la bahía.

El beso de Lena causó la misma reacción esta vez que la anterior, así que ella besó la mano de Lena a cambio. Incluso pudo degustar un rastro de sal en la piel dejado por el agua de mar de esta mañana. Su estómago dio un salto y le resultaba difícil respirar.

"Creo que necesito que examinen mi cabeza." Yulia trató de disipar su nerviosismo con la risa.
"¿Por qué es eso?"
"Porque a pesar de que sé que realmente no deberíamos hacer
esto, voy a hacerlo de todos modos."


Yulia dio un paso hacia adelante y sostuvo la cara de Lena en sus manos. Acarició las mejillas y labios de Lena con los pulgares. Miró en los ojos grises que se volvieron negros bajo su mirada. Su corazón latía tan fuerte que no podría
haberse oído pensar si hubiera tenido que hacerlo. Así que no lo hizo.
Besó a Lena en su lugar.
Yulia siempre pensó que la descripción de cohetes explotando
detrás de los ojos era un mito creado por los autores de las novelas románticas de mala calidad que Phyllis estaba leyendo esta tarde. Pero cuando su lengua desapareció dentro de la boca de Lena, retiró todo lo que había dicho alguna vez sobre ello. Todos los nervios de su cuerpo cobraron vida, y pensó que iba a explotar por las sensaciones que amenazaban con abrumarla.

La lengua de Lena entraba y salía de su boca mientras sus manos vagaban libremente sobre su cuerpo. Uno por uno Lena abrió los botones en su camisa y sustituyó la brisa fresca en su piel con sus manos calientes. Alternativamente acariciando a continuación demandando, sus dedos exploraron el estómago y la espalda de Yulia,avanzando poco a poco tentadoramente cerca de sus pechos con cada golpe. Cuando la palma de Lena cubrió su pecho, inhaló fuertemente y tiró de Lena más cerca. Lena liberó su boca y centró su atención en el valle entre sus pechos.

Con lentitud agonizante Lena le desabrochó el sujetador, y sus
pechos se derramaron en las manos que los esperaban. Los pulgares de Lena suavemente acariciaron los pezones, que crecieron más con la atención. Los labios de Lena eran calientes en su carne y le apretó los pechos juntándolos y los besó. De pronto, Yulia la apartó.

"Quítate la ropa. Quiero sentirte. Necesito tu piel en la mía."


Lena miró en sus ojos y la besó nuevamente, esta vez suave y
tiernamente. Yulia se acostó en la cama y vio a Lena encogerse de hombros y quitarse la camisa y caminar fuera de sus pantalones cortos, los boxeadores terminaron en un montón a sus pies. La ropa interior de hoy estaba adornada con botes de remos, y Yulia agradeció a Dios que no tuvo una repetición de la risa. Lena la miró,quitándole los pantalones y las bragas, y Yulia observó mientras revelaba pulgada tras pulgada de su carne. Los bordes del tatuaje que había visto ayer daban lugar a una viva imagen de un ave fénix que renacía de sus propias cenizas, que comenzaba justo por encima de su pezón izquierdo. ¿Por qué habría elegido Lena un pájaro tan inusual
para un tatuaje? Pero la pregunta se desvaneció cuando Lena se humedeció los labios. Yulia pensó que podría llegar al clímax con la simple acción de Lena. Levantó las manos y tiró de ella hacia abajo encima de ella.


"Dios, te sientes bien", dijo Yulia mientras envolvía sus brazos y las piernas alrededor del cuerpo duro de Lena.


Lena murmuró algo en su cuello mientras deslizaba su muslo entre las piernas de Yulia.
Yulia se arqueó contra la presión, ávida de alivio.

"Shh, todavía no", respondió Lena a sus empujes. "Tenemos
toda la noche y no estoy lista para que lo dejes ir. Quiero verte,
tocarte, saborear cada centímetro de ti." Y así lo hizo.

Hicieron el amor durante horas, chupando, degustando,
mordisqueando, demandando, persuadiendo, y adorando el cuerpo de cada una. Yulia nunca había sido tan amada y explorada, y cuando Lena entró en ella por primera vez, nunca se había sentido tan llena.
Lena era suave, pero exigió más de Yulia lo que ella había dado nunca. La lengua de Lena era como plumas mágicas sobre su clítoris,y sus dedos encontraron infaliblemente los puntos más sensibles de su cuerpo. Estaban cubiertas de sudor y sexo, los brazos y las piernas entrelazadas, cuando Yulia finalmente se durmió, exhausta.
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Miér Abr 13, 2016 8:46 pm

Oh mai gat! Si que estuvo hot y muy buena la cosa... Pero extremadamente corto u.u
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Mar Abr 19, 2016 8:08 pm

Capítulo Doce


El cabello hacía cosquillas en la nariz de Lena. Estaba acostada sobre su espalda con Yulia acurrucada a su lado. Tenía un brazo sobre su estómago, y Lena le acarició la pierna que yacía seductoramente sobre la parte superior de sus muslos. Yulia había estado dormida por una hora, o por lo menos Lena pensaba que había sido una hora.
Había escuchado la profunda cadencia rítmica de su respiración a medida que se desaceleraba. Lena estaba demasiado conectada, con los efectos de haber hecho el amor juntas durándole mucho tiempo después de su último clímax, para dormirse. Esto era inusual para ella.
O caía muerta para el mundo o con calma salía de la cama y se iba a su casa. Rara vez se interesaba en acurrucarse o en la intimidad actual.

Yulia había sido una amante dinámica. Una vez que superó su inicial timidez, había sido activa, ansiosa e insaciable. Lena sonrió contra la cabeza cálida acostada sobre su pecho. En realidad, no podía recordar a nadie que la hubiera vuelto tan loca como Yulia lo había hecho la noche anterior. No podía sacar sus manos de ella, y cada vez que Lena trataba de tomar el control, Yulia la apartaba hasta que estaba lista para ella.
Si el sexo con Yulia era la recompensa por una complicación añadida por la tierra de Bill, Lena no tenía ninguna queja ni remordimientos, especialmente si era sexo fabuloso. Lena frunció el ceño. ¿Se habría prostituido por este acuerdo comercial?

No, por supuesto que no. Estaba caliente por Yulia y Yulia era una participante dispuesta. ¿No las convertía eso en dos adultos que consienten? Yulia era consciente de que Lena quería la tierra de Bill.
Lo supo cuando fueron a cenar. Lena había dejado claro que necesitaba una cita para la cena y por qué. ¿Cuánto más obvia podía haber sido?
Lena se quedó quieta, sin poder dormir. Su cerebro saltaba a la velocidad de un rayo de un tema a otro, los lazos raídos entre ellas aún conectados. Deseó ser una de esas mujeres que después de hacer el amor podía simplemente relajarse y disfrutar del resplandor,dejar que su mente vagara, pensar en nada. Pero allí estaba con una bella mujer en sus brazos, pensando en los permisos de la tierra, los retrasos de construcción, y el precio del concreto.

Yulia se dio la vuelta hacia su lado y tiró de Lena con ella. Su cabello negro olía a fresas, y Lena enterró su frente en lo profundo de la parte de atrás de su cuello. La cabeza de Yulia estaba acunada en el hueco de uno de sus brazos, mientras el otro estaba libre para vagar por el cuerpo apretado contra su pecho. Las piernas de Yulia eran largas y el oleaje suave de la cadera tentador. Lena movió su mano hacia atrás y adelante, prestando especial atención a las colinas y los valles que componían el impresionante paisaje del cuerpo de Yulia.

Con cada arremetida, deseaba más a Yulia, pero por primera vez se mostró contenta con acariciarla solamente por placer en lugar de excitación.
Yulia aún dormía profundamente cuando Lena finalmente se levantó. Quería quedarse en la misma posición por siempre, pero finalmente tuvo que ceder a las miles de agujas punzantes en el brazo en el que Yulia yacía. El cajón de la cómoda crujió cuando intentó abrirlo y se quedó inmóvil, dándose vuelta para ver si Yulia se había despertado. No se movió, y Lena abrió lentamente el cajón lo suficiente como para deslizar un par de pantalones cortos y una camiseta. Se puso una bata sobre la ropa y en silencio cerró la puerta del dormitorio detrás de ella.

Cuando Lena entró en la habitación Phyllis estaba de pie junto a la cafetera, vertiendo una taza. Echó un vistazo a Lena y extendió su mano.

"Parece que tú necesitas esto más que yo."

Lena tenía alguna idea de cómo se veía, ya que apenas había dormido en toda la noche.

"Gracias."

Acunó la copa, inhalando el rico aroma. Se sentía mejor ya. Justo cuando estaba a punto de tomar su primer sorbo, una mano pasó por sus hombros y bajó por su brazo en un toque que sólo los amantes comparten.
Yulia se sentó a su lado y dijo, "Pensé que estabas dormida".
El estómago de Lena saltó un poco cuando Yulia la miró profundamente a los ojos. Tímida, la mañana después, no era.


"Lo estaba, pero cuando me desperté te habías ido."

La voz de Yulia era baja, para que sólo Lena pudiera escuchar.

"Necesitaba café", explicó Lena. La mirada que Yulia le estaba dando le dijo a Lena que habría recibido exactamente lo que necesitaba, si se hubiera quedado en la cama. Mañana por la mañana no cometería ese error.
"Yulia, querida, ¿puedo ofrecerte una taza?"

Con una última mirada seductora que decía tú pérdida, Yulia le dio su atención a Phyllis.

"Me encantaría una, gracias".
"¿Tienen planes para hoy?"


Phyllis dejó la humeante taza frente a Yulia. Lena no pudo resistir bromear un poco.

"Bueno, lo que me me gustaría hacer es -"


Se detuvo cuando Yulia la pateó por debajo de la mesa y le dio una mirada a Yulia de dos-pueden-jugar-este-juego.
Lo que realmente quería hacer era ir al piso de arriba y hacer el amor durante todo el día, y la expresión de pánico de Yulia le dijo que tenía miedo de que Lena en realidad dijera eso.

"Lo que tú y Bill quieran, Phyllis".

Yulia le dio un guiño de “buena respuesta”.
Los cuatro se pasearon por algunas de las tiendas la mayor parte de la mañana y por la tarde fueron a hacer pesca de profundidad.
Lena atrapó varios peces, uno de los cuales era una barracuda de al menos cuarenta pulgadas de largo. Yulia consiguió un medregal y después de cuarenta minutos de lucha, finalmente logró tenerlo en la cubierta. Tuvieron la cena en Anthony`s Caribbean Grill, y Lena dejó unos cientos de dólares en las máquinas traga-monedas en el casino del Hotel Atlantis.

Pasearon de vuelta al condominio de los Franklin repletos, bronceados, y cansados.
Después de que Yulia rechazara una copa después de cenar, optando por una ducha caliente en su lugar, Lena la miró retirarse por las escaleras y se pateó a sí misma por no seguirla inmediatamente después. Ahora tendría que esperar hasta que fuera aceptable que ella fuese arriba, todo el tiempo imaginando a Yulia desnuda con riachuelos de agua escurriéndose por su suave cuerpo. Tenía un doble.

Lena terminó su bebida tan rápido como pudo, prestando atención sólo a medias a lo que Bill estaba hablando. Estaba listo para acostarse también, y se obligó a coincidir con su paso a medida que subían las escaleras. Deseaba a Yulia tan mal que no estaba segura de que sería capaz de controlarse, imaginando a Yulia tumbada en la cama debajo de la sábana delgada.
Su anticipación se incrementaba más cada segundo, mientras caminaba por el pasillo, con la intención de hacer el amor a Yulia de nuevo. No lo habían hablado, pero la forma en que Yulia la había mirado durante todo el día le decía que Yulia sabía que esta noche iba a ser una repetición de la pasada. Cuando Lena finalmente entró en la habitación estaba en llamas, y cuando cerró la puerta el sonido del cerrojo le secó la boca. Había algo inherentemente sensual y ligeramente travieso en poner el cerrojo a una puerta o sacar el cartel de no molestar.

Yulia estaba apoyada contra la cabecera, la sábana hasta justo por encima de sus pechos. El rápido ascenso y la caída de la tela indicó con claridad que ella también estaba lista. La luz de la mesilla de noche estaba encendida, arrojando un suave resplandor sobre la cama. Lena lentamente atravesó la habitación, cada paso deliberado en su seducción. Fijó sus ojos con los de Yulia mientras se acercaba, lentamente removiendo cada pieza de ropa. Para el momento en que se encontraba dentro del alcance del brazo de Yulia, estaba desnuda.

El hambre en los ojos de Yulia la deshizo, y cuando Yulia llegó a ella, se le doblaron las rodillas. Yulia la tiró sobre la cama y rodó por encima de ella. Olía a champú y jabón, y Lena de repente tomó conciencia de que olía como el barco de pesca de los Franklin.

"Tengo que tomar una ducha."
"Más tarde. Lo que necesitas es dejarme hacerte el amor".


La boca de Yulia descendió, y cuando tocó los labios, Lena envolvió sus brazos alrededor de su cuello. Yulia era una besadora fabulosa y Lena podría pasar horas simplemente explorando sus labios. Yulia mordisqueó su labio inferior, y luego suavemente pasó la lengua por el borde de él con una lentitud deliberada que volvió loca a Lena. Quería toda la boca de Yulia o nada, no esta burla, el éxtasis colgando justo fuera de su alcance.
Lena trató de girar a Yulia sobre su espalda, pero Yulia era sorprendentemente fuerte.


"No, no lo hagas. Todo el día pensé en ti yaciendo plana sobre tu espalda en esta cama. Tengo la intención de
besar cada centímetro de tu cuerpo desde la cabeza hasta la punta de los dedos de los pies. Entonces voy a lamer y chupar mi camino de regreso de nuevo. E incluso podría tomar un desvío a la derecha por aquí por unos pocos días."


Ella deslizó sus dedos en el centro de Lena.
Lena levantó las caderas para cumplir con los dedos inquisitivos, pero Yulia se apartó. Lena se quejó frustrada. Un golpe más y se habría venido. Yulia debió haber percibido su disposición y los sacó justo a tiempo.
Yulia hizo exactamente lo que dijo que iba a hacer, y para cuando terminó, cada terminación nerviosa en el cuerpo de Lena estaba pidiendo a gritos la liberación. Nunca había estado tan excitada, y si la forma de hacer el amor de Yulia no fuera tan placentera, habría estado en agonía. Como lo estaba, quería tanto venirse que todo lo que tenía que hacer era cerrar los ojos y visualizar la cabeza de Yulia entre sus piernas y estallaría. Pero por más que quisiera venirse, no le negaría a Yulia lo que ella quería.

Finalmente, después de lo que parecieron horas de juego previo,la boca de Yulia se estableció donde Lena la necesitaba más. Usó sus dedos para separar los pliegues de carne y sopló suavemente el duro capullo. Lena gimió y sintió la sonrisa Yulia en contra de la cara interna de su muslo. La lengua de Yulia saltó repentinamente y latigueó su clítoris una vez,luego dos veces, seguido de largos trazos que se movían sobre ella.

Lena se apoderó de las sábanas, arqueando la espalda. Yulia la miró y al mismo tiempo deslizó su lengua dentro de ella, sin romper el contacto visual. El espectáculo de ver a Yulia mientras su lengua palpitaba dentro y fuera de su núcleo era demasiado. Lena explotó.

Sus caderas se levantaron de la cama, acompañadas por la determinación de Yulia de lamer y chupar la vida de ella. Se balanceaba, la lengua de Yulia correspondiéndole empuje a empuje.
Lena perdió la noción del aquí y ahora, mientras cabalgaba las olas de placer rompiendo sobre ella. Repetidamente siguió el camino del olvido y de regreso de nuevo, todo ello bajo la boca hábil de Yulia Volkova. El rugido en sus oídos casi la ensordece, a medida que se hacía más fuerte con cada clímax que se aproximaba.

Finalmente gastada, cayó de espaldas en la cama casi sin poder respirar. Lena no sabía si había gritado o no. Dios, esperaba que no, con Bill y Phyllis en la habitación de al lado. Tenía la garganta seca,pero podía haber sucedido cuando ella prácticamente había hiperventilado. Yulia todavía estaba entre sus piernas, depositando besos suaves, tiernos en sus muslos. Cuando Yulia se aventuró demasiado cerca de la parte de su cuerpo que ahora estaba demasiado sensible para ser tocada, Lena tiró de ella hacia arriba. Yulia estableció su peso en la parte superior de ella, deslizando su muslo entre las piernas de Lena lo suficientemente alto como para presionar en su contra.

Yulia estaba respirando casi tan rápido como Lena, y su cuerpo estaba cubierto por una ligera capa de sudor. Lena pasó los dedos por la espalda dura y por su pelo húmedo. Tiró de la cabeza de Yulia desde donde se apoyaba en su hombro y la besó. Se probó en los labios de Yulia y su deseo comenzó a subir de nuevo. Lena tenía que tenerla, y tenía que tenerla ahora.

Esta vez, cuando Lena rodó a Yulia sobre su espalda no se resistió, pero tiró de la cabeza de Lena hacia sus pechos. Lena se dió un banquete con la carne caliente, jugando con los pezones hasta dejarlos erectos y después jugando un poco más. Con cada mordizco y mamada Yulia gemía y movía sus caderas hacia Lena en el símbolo universal de la liberación. Lena quería darle a Yulia tanto como ella había recibido, pero sintió que Yulia no podía esperar. Le mordió ligeramente un pezón mientras deslizaba dos dedos en lo más profundo.

El calor envolvió sus dedos y una oleada de humedad se derramó en su palma. Cuando encontró el punto de placer de Yulia con el pulgar, la piel alrededor de sus dedos se cerró y el pulso de Yulia latió rápidamente. Deseaba a Yulia, quería saborearla, tenía que tener hasta la última gota de ella. Lena se dio vuelta, y cuando reemplazó a su dedo pulgar con la boca, Yulia susurró su nombre mientras llegaba al clímax.
El sonido de su nombre cayendo de los labios de Yulia fue tan suave como el viento soplando entre los árboles. Lena se sentía como si hubiera llegado casa. Estaba justo donde quería estar. Estaba atemorizada por el poder que este simple acto físico de un cuerpo tocando a otro podía tener en ella. El sexo siempre había sido agradable, pero nunca se había sentido tan poderosa y a la vez vulnerable como lo hacía en estos momentos. Yulia era una amante deseable, apasionada. Hacer el amor con Yulia era más que sólo una liberación física. Era espiritual, y Lena podía verse haciéndolo una y otra vez todas las noches durante un muy largo tiempo.



*


Phyllis se apoyó en el mostrador, mirando a Lena cuidar de su café.

"Sabes, cuando uno llega a mi edad obtiene un pase libre para decir lo que quiera", dijo Phyllis después de unos pocos minutos de silencio.

"¿Y qué es eso, Phyllis?"

Entre la falta de sueño y el cuerpo desnudo de Yulia arriba en su cama caliente, Lena no estaba muy aguda esta mañana. De lo contrario, no podría haber invitado a Phyllis a que continuara.


"¿Vas a casarte con esa chica?"

Lena se atragantó con el café y le goteó por la barbilla. Alcanzó una servilleta antes de que pudiera caer sobre el mostrador.

"¿Discúlpame? "
"Ya me has oído. He visto mucho en mi tiempo, y sé cuando las personas son felices y están destinadas a estar juntas. Lo vi desde el primer día con Haley y Tammy, y lo veo contigo y con Yulia. No se me escapa la forma en que ustedes dos se miran la una a la otra. Es como si desearan desaparecen dentro de la otra. Apuesto a que el sexo es fabuloso."

Lena se atragantó de nuevo. "Jesús, Phyllis, ¿me darías un aviso anticipado antes de que dejes caer otra bomba?"


Si hubieran estado hablando de su vida profesional, no habría estado tan desconcertada. Pero Lena no estaba acostumbrada a hablar de su vida personal o, más bien, a que alguien que le dijera cosas al respecto.
Mierda, nunca le había importado lo que la gente pensaba de ella.
Phyllis continuó como si no hubiera oído una palabra de lo que dijo Lena.


"Ustedes dos están hechas la una para la otra." Phyllis se puso seria. "Lena, no desperdicies esta oportunidad. Haley y Tammy perdieron la oportunidad de ser felices con la persona que amaban. No dejes que eso te suceda a ti y Yulia."


Phyllis dijo las palabras con tanta rapidez, que Lena no estaba segura de que las había escuchado correctamente. ¿Se había despertado Phyllis esta mañana con Alzheimer? Ella nunca había mencionado nada acerca de que ella y Yulia estuvieran juntas.
Pero no sólo Phyllis acababa de decir lo que estaba en su mente, sino que estaba esperando una respuesta.

"Phyllis, ¿no te parece esto es un poco pronto?"
"No, de hecho, no me parece. Llámalo el síndrome de la señora vieja, pero me preocupo por ti, Lena, y me preocupo por esa muchacha. Ella ha pasado por muchas cosas con sus inútiles padres y la terrible situación en la que esta su hermano. Ella te necesita, Lena.
Necesita tu apoyo, tu fuerza, y, lo más importante, tu amor. No la dejes escapar entre tus dedos."


Entre los combates de hacer el amor la noche anterior, Yulia le dijo a Lena que había confiado en el Phyllis acerca de su madre y de Vladimir después de la cena. Dijo que no se había retratado como una víctima, en ninguno de los dos casos, sino que simplemente dijo que su situación era un hecho de la vida. Tanto Bill como Phyllis le habían dado su apoyo incondicional y le habían dicho que si alguna vez necesitaba algo, por favor se los hiciera saber. Lena sabía que estaban hablando de dinero para la defensa de Vladimir.

"¿Permitir qué cosa deslizarse a través de tus dedos?", Preguntó Bill, entrando en la habitación oliendo a loción de afeitar.

Phyllis besó a su marido en la mejilla.

"Yulia. Le estaba diciendo a Lena que mejor no deje escapar a esa chica. Necesita casarse con ella. "

Bill se echó a reír y le dio a su esposa un abrazo juguetón.

"Disculpa a mi esposa, Lena. Es una romántica empedernida, y es por eso que la quiero. Piensa que todo el mundo está destinado a ser feliz para siempre." Él se detuvo y la miró críticamente. "Pero en este caso creo que tiene razón. Me encantaría verlas a ustedes dos juntas."

Se detuvo un momento, y luego la miró a los ojos. "Y tengo el regalo de bodas perfecto."


Lena ocultó su reacción al último comentario de Bill. ¿Estaba tratando de decirle algo? ¿Acaba de dejar caer sus cuatro hectáreas en su regazo? Le devolvió la mirada con los ojos firmes y buscó alguna señal que esto no era lo que ella pensaba que era.

Solía ser buena para leer a la gente, pero Bill le había lanzado una curva y su paciencia se rompió. Estaba cansada de que le dieran largas. Ellos habían estado bailando por las ramas con este acuerdo y ella ya había tenido suficiente. Tenía que seguir adelante con este proyecto o lanzarlo por completo, y no podía hacer eso. Significaba mucho para ella.

"No podría estar más de acuerdo, Bill."
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Mar Abr 19, 2016 9:04 pm

Huele a Bodaaa!!! Amor, Amore, Amour... Love, love, love everywhere ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
Puedo decir que ME ENCANTAN!! *-*
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Dom Abr 24, 2016 12:58 am

Capítulo Trece

“Os declaro casadas a los ojos del Señor, sus amigos y su familia.
Puede besar a la novia ."
Lena se volteó, desde el anciano caballero usando un cuello blanco, a la mujer del vestido azul pálido que estaba a su lado. Yulia Volkova era sin duda la mujer más bella que Lena había visto alguna vez. Los cristalinos ojos azules la miraron expectantes. Una tímida sonrisa, que había llegado a conocer a lo largo de estos últimos meses, captó su atención, mientras que una mano cálida le tomaba la cara.

“Se supone que me besas ahora."

La voz era suave y melodiosa, con una inflexión bromista. Yulia - perspicaz, intuitiva, y siempre en lo correcto - era una de las pocas personas a las que Lena Katina le permitía realmente que le dijera lo que tenía que hacer. Sabía escuchar a los que la rodeaban,especialmente cuando sabían más que ella acerca de algo.
Inclinó la cabeza y besó los labios rojos como se le indicara, y una ola de calor prácticamente soldó sus pies al suelo. El sabor de los labios de Yulia le hizo olvidar dónde estaba y cuánto tiempo había estado de pie allí.
Por último, se liberaron y se enfrentó a la multitud de personas sentadas en los bancos de la iglesia de duros respaldados. Algunos eran amigos, otros eran socios de negocios, y eran decenas las personas que nunca había visto antes.
Tomó una respiración profunda y temblorosa. Sin lugar a dudas este debería ser el día más feliz de su vida, pero mientras miraba a los sesenta rostros que le devolvían la mirada, todo lo que podía pensar era,

"¿Cómo demonios llegué hasta aquí?”

Yulia sostenía su brazo con firmeza. Yulia, su esposa. Los meses pasados pasaron por la mente de Lena, mientras caminaba por el pasillo hacia la parte posterior de la pequeña iglesia en la pintoresca ciudad de San Carlos. Yulia había querido estar lejos del ajetreo y el bullicio de Chicago, y Lena había estado de acuerdo de buena gana.
A pesar de que no estaba enamorada de Yulia y la ceremonia era sólo otro medio para su fin, no quería un montón de gente que conocía viéndola prácticamente bastardear la santidad del matrimonio. Se alegró de que su lado de la capilla albergaba más el desborde del lado de Yulia que sus propios invitados.
Los tres meses que habían pasado desde su conversación con Phyllis y Bill, en su casa de la playa en las Bahamas, habían estado ocupados con nada más que Yulia y habían llevado hasta hoy. Lena había pasado casi todo su tiempo libre cortejando a Yulia - yendo a dar largos paseos y comiendo pizza en mitad de la noche, después de hacer el amor en lugar de preparar la cena. Se sentaban juntas en el sofá, Yulia con el último bestseller de lesbianas, Lena con su maletín. En más de una ocasión se iban a la cama y simplemente se abrazaban hasta que se dormían.
Una noche, alrededor de tres semanas después de regresar de la playa, Yulia yacía agotada sobre Lena, sus cuerpos enrojecidos y sudorosos.

"¿Quieres casarte conmigo?"
"¿Qué?" Yulia levantó la cabeza del hombro de Lena.
"¿Quieres casarte conmigo?"

La segunda vez que lo dijo salió mucho más fácilmente que la primera. Había pensado mucho la decisión, sin duda hasta el punto de la distracción. Era sencillo, de verdad. Bill y Phyllis habían tejido su camino en sus vidas, y habían expresado su deseo de verla a ella y a Yulia juntas. Así que Lena siguió viéndola. No fue un sufrimiento, ni mucho menos. Yulia era poco exigente, divertida, buena conversadora, y fabulosa en la cama.
No pasó mucho tiempo hasta que Lena se diera cuenta de que los Franklin estaban viviendo la vida de su nieta a través de ella y Yulia. En una forma Lena sentía lástima por la pareja mayor. Ellos tenían otros hijos y nietos, pero la muerte de Haley los había afectado profundamente y optaron por continuar con su vida a través de la de otros. Lena quería lo que Bill tenía. Ellos querían lo que ella tenía.
Era la combinación perfecta y, después de todo, ¿no era esto reamente sólo negocios?
Lena había estado viendo a Yulia en exclusiva, y la de ellas era ahora la relación más larga que había tenido en mucho tiempo. Por lo general, estaba tan ocupada que no tenía tiempo para pasar tiempo con la persona con la que estaba saliendo y el interés simplemente se perdía. Pero se hizo tiempo para ver a Yulia. Almorzaban juntas cuando ambas podían escaparse, y cuando Lena estaba en la ciudad cenaban fuera o Yulia cocinaba. Sus noches estaban llenas de buena comida, risas y sexo. Incluso Greg notó el cambio en ella. Se atrevió a preguntar acerca de Yulia una tarde, cuando Lena se iba antes que él, lo que era raro. Tenía que mantener la farsa. Había demasiado en juego para no hacerlo.
El corazón de Lena latió más rápido cuando Yulia titubeó, una reacción que ciertamente no había esperado. Nunca se había propuesto antes y no tenía una perspectiva, pero pensó que sabía lo que sentía Yulia por ella.
Ninguna de ellas había dicho las palabras mágicas, pero Lena sabía que Yulia la amaba. La había visto devolver las palabras a su boca en más de una ocasión, y aunque ella no estaba enamorada de Yulia, las diría si las necesitaba. Necesitaba terminar este proyecto.
Este acuerdo la estaba matando y necesitaba actuar ahora. Eran negocios, y ella siempre se ocupaba de los negocios.

"Lena, no puedo casarme contigo."

Lena no esperaba que Yulia dijera que no. La había conquistado totalmente y le había mostrado lo que podría ser la vida con ella. Yulia la necesitaba y ella estaba dispuesta a ayudarla con sus problemas.

"¿Por qué no?"
"Porque te acabo de conocer."

Lena pensó rápido. Tenía que luchar contra su argumento. Algo le decía que si podía conseguir que Yulia accediera, Bill firmaría los documentos. El reloj seguía corriendo, y cuanto más se demoraba,más le costaba. Si no conseguía resolver esta cuestión en los próximos dos meses, tendría que abortar Gateway. Y eso no era aceptable.

"¿Y? Te quiero en mi vida, Yulia. No quiero estar con ninguna otra persona. Te quiero, solo a ti."

Eso fue lo mejor que pudo hacer en este momento.

"¿Yulia?"

Como todavía no le contestaba, Lena sacó el as definitivo de su manga.

"Te puedo ayudar con la defensa de Vladimir.Podemos contratar al mejor abogado de apelaciones que el dinero pueda comprar. Déjame que te ayude con esto, Yulia. Cásate conmigo".

Yulia casi se olvidó de respirar. Sus oídos todavía retumbaban por su orgasmo, y negó con la cabeza un par de veces para despejarlos. ¿Había oído a Lena correctamente? Incluso le había pedido que repitiera lo que había dicho, y todavía no estaba segura de que había oído bien. Era cierto que había soñado con esto, incluso había llegado tan lejos como para fantasear con cómo sería estar comprometida con Lena, pero nunca pensó que en realidad sucedería. Por lo que había podido ver, Lena estaba casada con su trabajo. Pero últimamente ni siquiera eso tenía sentido. Diablos, ya nada tenía sentido.
Siguió mirando a Lena y sintió como si acabara de pedirle que saltara de un avión en perfecto estado sin paracaídas. Bueno, ¿No lo había hecho? La analogía sin duda encajaba. ¿No era eso de lo que se trataba el amor? ¿Saltar de una vida estable a lo desconocido con absolutamente ninguna garantía? Se despegó del cuerpo caliente de Lena y se sentó. Se envolvió con la sábana y se sintió ridícula en su modestia al mismo tiempo. Pero se sentía vulnerable, más vulnerable de lo que se había sentido alguna vez, y necesitaba la seguridad
psicológica que le proporcionaba la fina tela. Lena se sentó contra la cabecera.

Lena era todo lo que Yulia quería en una mujer, pero era demasiado pronto. Hacía menos de seis semanas que se conocían.
¿Cómo era posible que hiciera este tipo de movimiento?

Lena la había llevado alrededor de la ciudad un fin de semana para mostrarle los edificios que poseía en la zona y fotos de otros en diferentes lugares. Pero la familia de Lena y sus amigos eran todavía prácticamente desconocidos para ella.
Sin embargo, necesitaba tener en cuenta a Vladimir. Lena la había acompañado a Lompak la semana pasada. La prisión permitía dos visitantes por preso por semana, pero la esperó fuera mientras Yulia visitaba a su hermano. Lena estaba en lo cierto, podría ayudar a Vladimir. Él necesitaba un buen abogado y Lena podría darle eso.
Ella podría dárselo.

"Sí".

Y los planes de la boda comenzaron. Ahora, aquí estaban dos meses más tarde, dándole la mano a sus amigos, familiares, extraños,y a los Franklins, que se habían integrado a sus vidas y sus planes de boda sin problemas.
Yulia se nutría de la atención que Phyllis le daba, y su confianza creció. Aceptó a Phyllis y Bill como a los padres que nunca tuvo, y Lena y Bill parecían gustarse realmente entre sí. Phyllis actuó como si realmente fuera la madre de la novia. Ella y Yulia estudiaron minuciosamente los libros de novia y arreglos florales, y recorrieron un sin número de iglesias y salones de recepción. Sorprendentemente,Yulia incluso encontró el tiempo y la inspiración para pintar de nuevo. Recientemente había terminado un paisaje que capturó la primera mañana en las Bahamas en el Patio de los Franklin. Sería su regalo de bodas para Lena.
Yulia le pidió a Lena que eligiera el vestido que quería que Yulia usase, y una noche, con Yulia sosteniendo el orgasmo de Lena literalmente en la palma de su mano, Lena finalmente accedió a ponerse un esmoquin.
Lena dio la mano por última vez en la línea de recepción.

"¿Y ahora qué?"

Yulia se rió y puso su brazo sobre el de su esposa. Su esposa.
¡Qué maravilloso sonido!. Era la señora de Lena Katina. Apenas podía creerlo. En un minuto estaba luchando para pagar el alquiler, el siguiente casada con una de las mujeres más ricas del país. Cómo había llegado hasta allí era una historia que no podía esperar para contarle a sus nietos, pero sabía lo que tenía que hacer para mantenerse. Yulia amaba a Lena, simple y llanamente, y haría cualquier cosa para que siguieran siendo tan felices como lo eran en estos momentos.

"Entramos al salón y bailamos, una tontería. ¿No escuchaste nada de lo que dije acerca de hoy?"

¿Por qué estaba tan distraída Lena? ¿Realmente estaba tan nerviosa?
Había parecido relativamente tranquila la semana pasada mientras ella y Phyllis lideaban con una crisis menor después de otra por la boda. Ellas eran las que debían estar ansiosas. Prácticamente lo único que Lena tenía que hacer era aparecer.
Lena puso su mano sobre la de Yulia y le sonrió.

"Por supuesto que sí. Sólo no recuerdo lo que dijiste."

Se pasearon del brazo por la sala de recepción. Teóricamente,
este se suponía que era el día más feliz de su vida. En realidad Lena estaba en éxtasis. El contrato que Bill había firmado para vender su propiedad estaba sobre su escritorio en su casa. La larga espera casi había terminado.
Hasta que el fideicomiso de la propiedad estuviera cerrado y fuera grabado en el condado, necesitaba seguir el juego de manera convincente. Planeaba esperar un período de tiempo aceptable antes de decirle a Yulia que ya no la amaba. Yulia se lo tomaría mal, pero al final sería lo correcto. Yulia no querría quedarse con una mujer que no la amaba.

"¿Qué voy a hacer contigo, Sra. Katina?" Yulia fingió enojo.
"Baila conmigo", dijo Lena, mientras daba un paso sobre el piso de madera dura.

El primer baile estaba reservado para la novia y el novio, y aunque esta no era una boda típica, Yulia y Lena bailaron solas. Calzaban como dos piezas de arcilla moldeadas juntas,formando una pareja sorprendente. El vestido de Yulia reflejaba el azul de sus ojos mientras que Lena había elegido una corbata verde para acentuar la oscuridad en los de ella. Barrieron la pista de baile ajenas a cualquier otra persona más que ellas.

"Todo el mundo nos está mirando. Se supone que tienes que mirarme a los ojos con adoración y besarme ahora", bromeó Yulia.
"¿Qué? Lo siento, ¿qué dijiste?" Lena se reprendió a sí misma.

Sostenía a una bella pelinegra en sus brazos y sus pensamientos seguían volviendo al documento firmado en el escritorio de su estudio.
Necesitaba mantener su cabeza en el aquí y el ahora, no en los veintitrés meses a partir de ahora, cuando Gateway se abriera con su primer arrendatario.

"Te dije que se supone que debes besarme. Soy tu novia y este es nuestro primer baile como una pareja casada. Es una tradición."

Lena le sonrió a la seriedad de Yulia.

"En caso de que no hayas mirado muy de cerca, no tenemos nada de tradicional."

A Yulia no le importaba. Esta era su boda también, y quería que fuera tan especial y memorable como siempre había planeado que fuera. Antes de que se diera cuenta de que era lesbiana soñaba con casarse con el hombre perfecto y vivir felices para siempre. Su boda habría sido similar a esta, pero habría tenido seis damas de honor, un portador de anillos, y una niña llevando las flores, y su padre la habría llevado al altar en su vestido blanco, con paso lento.
Pero lo que obtuvo era muy diferente. Audrey era su única dama de honor, los niños no la acompañaban, y caminó por la pasillo por sí misma, triste de que Vladimir no estuviera con ella, pero eufórica de casarse con Lena de todas maneras. Sin embargo, el resultado final era el mismo. Estaba casada con la mujer que amaba.

"No, pero estamos bailando y quiero besarte, así que ¿por qué no matar dos pájaros de un tiro?"


Lena bajó la cabeza y, antes besarla, dijo: “Mi esposa, siempre tan práctica."


El beso fue largo y reservado. Estaban en público, después de todo, y no en la intimidad de su hogar. Unos pocos silbidos
las rodearon, pero todos eran de buena naturaleza y Lena dispuesta siguió el juego.
Danza tras danza se deslizaron por el suelo de madera. Varias veces los invitados interrumpieron, preguntando a Lena si podían bailar con su novia. No pasó mucho tiempo antes de que cada vez que alguien mencionara la palabra "Novia", se le anudara el estómago.
Ella estaba casada, por el amor de Dios. Nunca en su vida había esperado estar en esta posición.
Un golpecito en el hombro le llamó la atención. Esperando que fuera otro en la línea para bailar con Yulia, se sorprendió al ver a su hermana Katya.
Dirigió su pregunta a Yulia. "Puedo bailar con tu novia? "
Katya a menudo se les había unido para cenar, y a Yulia le había gustado al instante. Naturalmente Lena se quedó fuera de las conversaciones de la boda, prefiriendo trabajar en su lugar. Una cosa era seguir con la boda y otra participar activamente.

"Por supuesto que sí. Pero no te la quedes demasiado tiempo.Tengo planes para tu hermana más tarde."


Yulia le guiñó un ojo a Katya, le dió un beso rápido a Lena en la mejilla, caminó por la pista de baile, y se sentó junto a Phyllis.

"Tu novia es encantadora, Lena. Y no olvidemos preciosa. Esta ardiente en ese vestido".

Lena se quedó mirando a Katya y se sintió como si nunca la hubiese visto antes.

"Oh, vamos, Lena, no me mires así. Puedo ser más joven que tú, pero sí sé lo que es el sexo. Incluso lo he tenido, varias veces. De hecho, esta mañana-"

"Está bien, Katya, me hago una idea. Y sí, estoy de acuerdo.
Yulia es hermosa". Lena la llevó alrededor de un pareja de movimiento más lento en la pista de baile. "Sin embargo, no voy a hablar de mi vida sexual contigo. Nunca lo hice cuando era más joven y no tengo planes de empezar a ahora".

De adolescentes hablaban hasta bien entrada la noche, cuando no estaban luchando por la ropa y el teléfono. Una noche, cuando Katya tenía once años, de la nada le preguntó a Lena si era "gay". Lena estaba demasiado aturdida para contestar, pero Katya le dijo que no importaba si lo era, que ella siempre la amaría.
En el momento en que Katya hizo la pregunta, Lena aún no estaba lista para poner un nombre a lo que estaba empezando a darse cuenta ella misma. De alguna manera su hermana menor había sido capaz de ver a través de las palabras y acciones de Lena y hacer una pregunta simple que dio vuelta su vida.
Katya le dio un manotazo en el hombro a su hermana juguetonamente.

"No eres nada divertida. Y hablando de nada divertido, papá nos está mirando. "


Lena no se molestó en mirar alrededor para encontrar a su padre. Apenas le había dirigido la palabra esta noche, y él le había devuelto el favor.

"Probablemente comparando mi baile con el tuyo."
"Lena, eso no es justo".
"Vamos, Katya. Cuando vas a abrir los ojos y ver que no ha hecho nada más que compararme contigo toda nuestra vida? Y siempre he quedado corta. Pero no esta vez. Después de hoy tengo todo lo que necesito para hacerle ver que yo-"

Se detuvo a sí misma. Katya sabía que su padre estaba decepcionado de que no hubiera entrado al derecho, y Katya también había sido la única en animarla a seguir su sueño de estudiar en Francia. Lena sospechaba desde hacía tiempo que Katya sabía que estaba tratando inconscientemente de obtener la aprobación de su padre.

"No hablemos de Papá en este momento. Tengo a la segunda mujer más hermosa de la sala en mis brazos, y quiero divertirme".

Katya frunció el ceño. "¿De qué estás hablando?"

Lena se reprendió por haber dicho demasiado. "Nada, no es importante. ¿Dónde está Tim, por cierto?", Preguntó, esperando que la mención del marido de Katya la distrajera. No lo hizo.
"No trates de cambiarme el tema, Lena. Algo está pasando. No habrás hecho algo estúpido, ¿verdad?"

Lena se negó a morder. No, no era tonta del todo. En realidad, era bastante brillante.

"Vamos, Katya, no seas pesada conmigo el día de mi boda".

Perdió el paso y casi tropezó con los pies de Katya. El día de su boda. Cristo, realmente se había casado. Lo irreversible de sus acciones la inundó como una ola. Miró hacia Yulia, que se estaba riendo de algo que Bill y Phyllis habían dicho. Estaba brillando como toda novia debía en el día más feliz de su vida. ¡Oh, Dios mío, qué he hecho?

*

Lena depositó a Katya con Tim y se dirigió a su mesa, haciéndole señas al camarero en el camino. Necesitaba un trago.
Preferiblemente uno grande. Algo que la hiciera despertar y darse cuenta de todo esto era un mal sueño. En su lugar, recibió una dosis de fría realidad.

"Yulia es una mujer hermosa."

La voz áspera sobre su hombro izquierdo le trajo desagradables recuerdos. Lena no podía recordar la última vez que su padre la había elogiado. No importó lo que intentara, nunca pudo estar la altura de sus expectativas. Diecisiete años atrás, cuando le dijo que era lesbiana, un gesto desagradable le cruzó por la cara, pero al menos tuvo los buenos modales como para no decir nada hacia el exterior. En su lugar, no dijo nada en absoluto. Ni una sola vez desde entonces le había proferido algo remotamente personal.
Sergey Katin elegantemente se sentó en la silla a su lado.
Tenía el vaso medio lleno, y sospechaba que era la única bebida que había tomado esa noche. Su padre nunca perdía el control. Su rostro estaba más bronceado que la última vez que lo había visto. Debía estar pasando más tiempo en el campo de golf, pensó insulsamente. Desde que se había retirado cuatro años atrás, jugaba dieciocho hoyos de golf por lo menos tres veces a la semana, a veces más. Todavía tenía el cuerpo impecable, firme como un clavo que tenía en sus veinte años, y un que otro rastro de color gris alrededor de sus sienes, el pelo no traicionaba el hecho de que tenía sesenta y siete. Lena no había estado segura de quererlo en la boda, pero Yulia había insistido. No queriendo entrar en detalles sobre la relación con su padre, accedió.

"Sí, lo es", respondió Lena, sorprendida de estar de acuerdo con él en algo.

No habían tenido una conversación que no terminara en una gran discusión en años. Él siempre tenía que ganar. Ella era sin duda la hija de su padre.

"Una mujer muy hermosa."

El pelo en la parte posterior de su cuello se elevó. Algo en su tono, la forma en que dijo el nombre de Yulia, no estaba bien. Su padre era un mujeriego, lo sabía por un incidente durante su adolescencia. Había ido a su oficina un día para darle una sorpresa con su temprana admisión a Stanford, y los vio entrar en un taxi – a su padre y la otra mujer. Lena paró un taxi también y los siguió al Hotel Four Seasons. Ellos no la vieron. Diablos, estaban tan compenetrados el uno en el otro que no hubieran visto un elefante en el vestíbulo. La castaña era tan alta y elegante como no lo era su madre. Él pensaba que estaba engañando a todo el mundo. A menudo se preguntaba si su madre había sospechado algo. Un escalofrío corrió por su piel al pensar que tenía a Yulia en su mira.

"Tengo suerte de tenerla." Lena no pudo pensar en otra cosa que decir.

Él asintió con la cabeza, sus ojos nunca dejando a Yulia.

"Sí,cualquier hombre estaría orgulloso de tenerla del brazo."


Ese era el meollo de todo lo relacionado con su padre. Estaba tan inmerso en la apariencia y el estatus que era casi cómico. Había sido abogado durante toda su vida, progresando a socio de una de las más prestigiosas firmas de abogados de la ciudad. Con esa posición llegó el poder, el dinero, y el ego. Todavía tenía los tres.
A pesar de que nunca habían discutido el tema, Lena conocía a su padre lo suficiente como para entender que él estaba horrorizado de que una mujer tan bella como Yulia se desperdiciara a sí misma con otra mujer. En su opinión, lo único que necesitaba era un buen hombre que le mostrara lo que realmente necesitaba, y lo más probable es que pensara que él era ese hombre.

"Estoy inaugurando Gateway el próximo mes", afirmó Lena, para cambiar de tema y alejar su atención de su esposa. Funcionó.
"¿En serio? ¿Cuánto tiempo has estado trabajando en ese negocio? ¿Uno? ¿Dos años?" Lena le oía decir realmente, Ya era tiempo. Cualquier otra persona habría completado la Fase I a esta altura.
"En realidad han sido diez meses. La de Bill Franklin era la última propiedad que necesitaba. "
"¿Cuál era su atasco? ¿Te tenía de las pelotas sabiendo que necesitabas de su tierra?"

Su padre siempre había sido crudo cuando hablaba con ella.
Nunca hablaba de esta manera con Katya. "No, en absoluto. De hecho, se decidió finalmente por un precio que pienso que está muy por debajo del valor de la propiedad."

Se había sorprendido esta mañana cuando Bill tachó su precio de la oferta y lo bajó varios millones de dólares.

"Debe haber algo malo con ella que tú no sabes."

Su padre estaba dando a entender que ella no había hecho su tarea, lo que era cualquier cosa menos el caso.

"No hay nada malo con la propiedad. Bill simplemente no estaba listo para vender, y ninguna persuasión o dinero iba a hacerlo cambiar de opinión.", Dillon defendió a Bill con la verdad.
"Bueno, cualquier otro estaría a medio camino de terminar a esta altura." Sergey se puso de pie y dejó la copa sobre la mesa. "Creo que voy a bailar con la novia".

Casualmente se acercó al lugar donde Yulia estaba bailando con su jefe, Ross, y dudó sólo un poco cuando él la invitó a bailar.
Pero Yulia parecía rígida, no fluída y relajada como lo estuviera con todos los otros invitados con los que bailó.
Lena hizo una seña al camarero para que le trajera otra bebida.
Su padre era una serpiente. Ella lo sabía, sin embargo, continuaba tratando de conseguir que aprobara su vida y su valor como su hija.
Mientras que otros padres amaban incondicionalmente a sus hijas, el suyo estaba decepcionado, probablemente incluso avergonzado porque era lesbiana. Ella era un éxito en todos los sentidos de la palabra, y no necesitaba un psiquiatra para saber que algo andaba mal con el hecho de que seguía buscando la aprobación de su padre.
Lena fue en busca de su madre, a quien encontró en el bar. La ligera torpeza de sus palabras convencieron a Lena que no estaba ordenando su primer o incluso segundo cóctel.

"Madre, te he estado buscando." No lo había hecho, pero era una buena apertura.
"Lena, ahí estás. Katya y yo te hemos estado buscando por todas partes. Tim quiere hablar contigo acerca de algo. No puedo recordar de qué." Tomó el cóctel del camarero, y Lena le indicó que era la última bebida que debía servirle.
Lena sostuvo su brazo mientras caminaban hacia Katya y Tim.
"He estado hablando con papá."
"¿Dónde está tu padre, de todos modos? Apenas lo he visto toda la noche.” Inessa Katina miró vacilante a su alrededor. "Ahí está, bailando con tu Yulia. Lena, todavía estoy avergonzada de ti por no habernos dicho siquiera que estabas viendo a alguien, y mucho menos que era lo suficientemente serio como para casarse con la chica. Si no te conociera diría que tuviste que casarte ella."

Lena sabía que su madre no tenía ni idea de Bill Franklin y sus cuatro hectáreas, pero se sintió sensible con la observación aún así.

"Madre".
"No me vengas con “Madre” a mí. Admito que no sé lo que hacen ustedes dos, o cómo lo hacen, pero si tu fueras un hombre, yo juraría que Yulia está embarazada y tuviste que casarte con ella."
"Madre, las bodas a punta de pistola pasaron de moda hace cuarenta años."
¿O no lo hicieron?
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Dom Abr 24, 2016 1:34 am

Vamos!!! No lo dejes así! Gracias por la conti, soli espero que el padre de Lena no se quiera pasar de vivo con Yul ¬¬ buenísimo capítulo!!

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Dom Abr 24, 2016 9:24 am

Y hubo boda al fin... Pero "Just Business" Como carajos llegan a eso? sin saber que realmente sienten mas amor que interés por algo!
Esperare la conti porque me dejo picada y con ganas de saber que rayos pasara ahora, mas con el señor padre de Lena fastidiando a Yulia por lo que veo -.-'
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Dom Abr 24, 2016 11:55 am

Rayos! Por un momento creí que sería la con ti jajajaja.... Odio al papá de Leña

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Dom Abr 24, 2016 11:57 am

Rayos! Por un momento creí que sería la continuación jajajaja.... Odio al papá de Lenita

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Miér Abr 27, 2016 11:54 pm

Capítulo Catorce


Yulia trataba de no tenerle aversión a su suegro, pero él lo estaba haciendo muy difícil. Desde que había conocido a Sergey, algo en él le ponía los pelos de punta. Trató de no leer demasiado en sus comentarios o en la forma en que la miraba, pero esta noche,finalmente tuvo que admitir que él estaba haciéndole una jugada.

Su mano vagó un poco demasiado bajo para lo que se consideraría apropiado, y cuando la atrajo más cerca, los comienzos de su erección le dieron ganas de vomitar.

"Lena por fin va a comenzar su próximo proyecto."

Yulia había intentado hablar de cualquier cosa, pero Sergey sólo le daba respuestas de una sílaba, y no muy lejos de su oreja. Este tema, sin embargo,pareció despertar su interés.

"Sí, me dijo. Ya era hora de que pusiera en marcha ese asunto.
No sé que es lo que le ha tomado tanto tiempo. Debió haberlo comenzado meses atrás."

Yulia se sintió aliviada de que sus pensamientos se habían desviado, por lo menos por el momento.

"Todavía estaba negociando con Bill."
"Bueno, no sé lo que ella le ofrecía, pero tiene que haber sido insultante para que haya tomado tanto tiempo en cerrarse. No se puede subvaluar un acuerdo sin que se vuelva a morderte en el culo."
"Estoy segura de Lena hizo lo que necesitaba. Todo lo que importa es que Bill firmó los papeles esta mañana y no podía estar más feliz."

Yulia rezaba por que la canción terminara pronto.

"¿Y qué hay de ti? ¿Estas feliz?"

Ella se apartó y miró a Sergey, sorprendida por la pregunta.

"¿Por qué no lo estaría?"

Odiaba responder a una pregunta con otra pregunta, pero se negaba a darle nada.


"Eres una mujer muy hermosa, Yulia. Podrías tener a cualquier hombre en la sala, probablemente cualquier hombre sobre el que fijaras tu mirada."


Sus ojos leyeron su cuerpo para enfatizar su punto.
Ahora él definitivamente no le gustaba. Lena le había contado de su indiferencia hacia su vida y estilo de vida, pero no se esperaba este tratamiento.


"Pero yo quiero a su hija."

Su respuesta fue maliciosa, pero no le importaba. Él las acababa de insultar a ella y a Lena.
Una mirada ácida cruzó su cara y luego desapareció.


"Mi punto exactamente".


Yulia estaba harta de darle vueltas al asunto.

"Sergey, ¿qué está diciendo realmente?"

Su expresión era calculadora.

"Estoy seguro de que Lena te ha dicho que no apruebo su orientación."
"Ella nunca dijo tal cosa. De hecho, rara vez habla de usted e Inessa". Un punto para mí.


Yulia había conseguido que Lena finalmente hablara sobre sus padres hacía sólo dos semanas. Se había encontrado con Katya varias veces, pero nunca con Sergey e Inessa. Lena había descripto a sus padres como "difíciles." Al principio Yulia pensó que simplemente estaba alejada de ellos, pero después de pasar unas horas con ellos ayer, y esto hoy, estaba de acuerdo con Lena.
Sin decirlo, Inessa abrazaba la creencia de que nunca se podía ser demasiado rica ni demasiado delgada. Su comportamiento era tan frágil como parecían serlo sus huesos, y Yulia no se hubiera sorprendido de ver su cara romperse si ella siquiera se atrevía a sonreír. Era tan tirante y fría que la temperatura había bajado varios grados cuando entró en la habitación.
Sergey era arrogante. Era evidente que él estaba acostumbrado a que la gente estuviera en torno a él, Inessa incluida, saltando a cada una de sus comandas. Apenas había sido social en la cena de anoche, y hoy había estado peor aún, prácticamente ignorando a Lena. Yulia lo había visto con su otra hija, Katya, a quien obviamente adoraba. Su rostro se iluminaba cada vez que le hablaba o que la miraba. Incluso a los veintiocho años era evidente que aún era la niña de papá.

Yulia se sorprendió cuando se hizo evidente que el padre de Lena apenas la toleraba. ¿Había sido siempre así? Si no, ¿qué podría haber causado la ruptura entre ellos? Sergey era probablemente el tipo de hombre que creía que el tener una hija lesbiana indicaba algo negativo acerca de su virilidad.
Cuando los padres de Lena entraron en el restaurante la noche anterior, Lena había cambiado visiblemente. La mujer segura de sí misma, exitosa, había desaparecido, y una persona nerviosa, desconocida, que se remitía a Sergey sus opiniones y su dominación de la conversación había surgido. La noche entera, esta nueva versión de Lena había tratado de llamar la atención de su padre, su atención real, no sólo la del tipo superficial yo-se-que-estas-ahí.

Su intento no era manifiesto, y cualquiera que hubiera estado observándolos probablemente no se habría dado cuenta. Pero Yulia estaba en sintonía con la mujer con la que planeaba casarse al día siguiente, y le era completamente obvio que Lena buscaba desesperadamente el amor y la aceptación de su padre.
Yulia le hizo el amor a Lena esa noche con una ternura que nunca había expresado. Con su cuerpo y su alma, trató de usar la pasión y el deseo para borrar el dolor que vio en los ojos de Lena.
Ella adoró su cuerpo fuerte y Lena gritó en éxtasis varias veces a lo largo de la noche. El corazón de Yulia se rompió por Lena, pero nunca habló de su dolor.

"¿Entonces por qué estamos aquí?" Preguntó Sergey bruscamente.
"Debido a que la animé a que los invitara." En algún momento durante la discusión la canción había cambiado y se perdió su oportunidad de escapar de sus manos prensiles.
"Así que debería agradecerte?"
"No. Lena toma sus propias decisiones. Si hay alguien a quién debería agradecerle, es a ella."
"¿Por qué quieres estar con una mujer? ¿Qué tiene Lena que cualquier hombre de bien no te pueda dar?"

Yulia sabía que quería decir lo que él podía darle. Hombres como Sergey se le habían insinuado antes. Este tipo simplemente no lo entendían. Pensaban con sus pollas y creían que el amor era el sexo.
Este era un momento crucial para ella y su futura relación con sus suegros. Si decía lo que tenía en la punta de su lengua, su comentario podría causar una tensión en su matrimonio por bastante tiempo. Si se quedaba con la boca cerrada y se comportaba como si no supiera de lo que estaba hablando, sería una hipócrita.

"¿Lena es adoptada?" Él la miró como si la pregunta lo sorprendiera con la guardia baja. Ella la repitió.
"Por supuesto que no. ¿Por qué siquiera lo preguntas?" Le preguntó Sergey, como si fuera capaz de cortarse el brazo antes que criar al hijo de otro hombre.


Yulia no lo pudo evitar. Él estaba a punto de arruinar el día más feliz de su vida, y estaba enojada.

"Porque ella no se parece en nada a Inessa y absolutamente en nada a usted, gracias a Dios. Es más hombre de lo que usted nunca será y más mujer de lo que nunca tendrá".

Yulia dejó caer los brazos y lo dejó de pie en la pista de baile, y no le importó quién hubiera visto lo que había hecho.
Lena estaba de espaldas a la pista de baile, por lo que se perdió el espectáculo, pero Katya no lo hizo.

"Yulia no se ve feliz."

Lena se volvió en su silla en el momento en que Yulia se acercó. La ira en su rostro era evidente, y cuando Lena vio de pie a su padre solo en el centro de la pista, supo por qué.

"¿Nos excusas un minuto, Katya?"

Tomó la mano de Yulia y la acompañó hasta el patio.

"¿Qué sucede? ¿Qué dijo?"

Lena no estaba segura de querer saber la respuesta a sus preguntas, pero tenía que defender a su esposa. Yulia luchó por mantener el control. Estaba tan enojada y herida que no sabía si debía llorar o tirar algo, preferiblemente a su suegro. Optó por ninguno de los dos.

"Te debo una disculpa."
"¿Por qué?"
"Por atormentarte para que invitaras a tus padres. Debería haberlo dejado pasar la primera vez que me dijiste que no los querías aquí".

Lena lucía furiosa, como si quisiera arrancarle el cuello a su padre.

"¿Qué te dijo, Yulia?"
"No es importante". Yulia sacudió su estado de ánimo. Esta era el día de su boda, y todo era acerca de ella y Lena.


Lena escudriñó el rostro de Yulia buscando cualquier señal de que tenía que empujar un poco duro para descubrir acerca de lo que ella y su padre habían hablado.


"Déjalo así. Lena, por favor, por mí."

Era evidente que Sergey había dicho algo que había molestado a Yulia, y Lena se sintió irritada por que Yulia no se lo dijera. Sabía mejor que la mayoría que su padre podía ser cruel y francamente desagradable. Los comentarios que podía haber hecho para alterar a Yulia eran interminables. Pero si Yulia quería olvidar el incidente y seguir adelante, ella lo intentaría también. Miró la mano de Yulia sobre su brazo y puso su mejor sonrisa. Registró la conversación que planeaba tener con su padre en el fondo de su mente y se preguntó por qué estaba dispuesta a enfrentarse a su padre acerca de su tratamiento para con Yulia cuando no haría lo mismo por sí misma.


"Está bien, si insistes."
"Lo hago. Todo lo que importa es que te amo, soy tu esposa, y es mejor que me lleves a casa antes de que consumemos este matrimonio aquí en el patio."


La sonrisa de Yulia era brillante. El corazón de Lena se derritió un poco, y el hormigueo familiar en la boca del estómago saltó a la vida. Mientras más veces estaban juntas, más abrumador se volvía su deseo por Yulia. Habían hecho el amor innumerables veces en las últimas semanas, y cada vez había sido más potente que la anterior.
Cada vez que estaba con Yulia era como la primera vez, y Lena anhelaba su tacto, su olor, su gusto.
Yulia sabía cómo complacerla. Sabía cuándo ir lento y cuando Lena lo necesitaba duro y rápido. Su ternura le quitaba el aliento, y la noche anterior Lena había sentido un lado de ella que no había visto hasta ahora. Su toque fue relajante, como un paño frío sobre un día caluroso. Poco a poco había avivado el fuego entre ellas hasta que,finalmente, después de horas, le permitió a Lena el orgasmo. Ella tocaba su cuerpo como una sinfonía, cada toque y beso llevándola más y más alto hasta que pensó que no podía ir más lejos, y con un toque final Yulia la llevó a la cima. Hizo explotar el cuerpo de Lena,dejando su mente aturdida mucho tiempo después de que su orgasmo desapareciera. Y entonces Lena había deseado a Yulia de nuevo.


"Sí, señora, lo que usted diga.", Se rió Lena. "Dios mío, Ya soy realmente una dominada".

Tomó una hora despedirse cortésmente de sus invitados. Lena quería escaparse por la parte trasera, pero Yulia insistió en que tenían mejores modales que eso. Lena dijo en broma que no era su falta de modales lo que le daba ganas de estar a solas con Yulia más temprano que tarde.
Justo antes de irse, Katya la abrazó con fuerza y le susurró al oído, "¡Estoy tan feliz por ti, Lena. Yulia es perfecta para ti. Es cálida y encantadora e ingeniosa y, finalmente, alguien que te puede manejar. No hagas nada que joda esto."


Katya la dejo perdida. Ella y Tim eran los últimos en irse, sus padres y los Franklins se habían ido veinte minutos antes.

"¿Qué quieres decir con que me puede manejar? Soy una presa fácil."

Lo que estaba haciendo en realidad al casarse con Yulia bajo estas condiciones era innombrable. En algún momento durante las festividades de la noche se dio cuenta exactamente de lo que había hecho. Se había casado con alguien, hecho lo que se supone que es un compromiso de por vida en nombre del amor por un negocio.
Había empujado el pensamiento de su mente, prefiriendo concentrarse en la expresión del rostro de su padre cuando vio Gateway por primera vez. La maqueta estaba completa y dominaba un tercio de su oficina de la esquina. Eso sería para lo que había sido todo.
Una sonrisa maliciosa cruzó el rostro de Katya.


"Uh-huh. Sé exactamente lo que hace para empujar tus botones. Bueno, no exactamente, pero tengo una idea general."


Lena se echó a reír, amando a su hermana más de lo que nunca imaginó posible. Katya era su roca, su sentido de ser, cuando ella misma de vez en cuando perdía su propio sentido de ser. Su hermana la quería a pesar de sus defectos y transgresiones. A veces Katya parecía entenderla más completamente que ella misma.



*


Yulia suspiró, dejándose caer en los suaves asientos de cuero de la limusina. Estaba agotada, y lo poco que había dormido la noche anterior no había sido suficiente. Inclinó la cabeza hacia atrás en el asiento. El día había sido perfecto. Se sentía hermosa, y cuando vio a Lena esperándola en el altar, deseó haber aceptado la oferta de Bill de llevarla al altar. Vladimir era el hombre que quería a su lado, y debido a que era imposible había elegido caminar sola. Lo había extrañado muchísimo, pero recordó la sonrisa que le llenaba la cara cuando le hablaba de los pendientes de su boda. Incluso con Vladimir en su corazón, sentía sus piernas débiles y tuvo que concentrarse para avanzar por el pasillo sin caerse.

Todavía no podía creer lo rápido que había cambiado su vida.
Lena prácticamente la había enamorado locamente, para usar un cliché que parecía asombrosamente preciso, y ahora aquí estaba,casada con Elena Katina. Siempre recordaría cómo Lena había cuidado de todo. No había estado involucrada en los detalles de la planificación de la boda, pero su apoyo era evidente en todas partes.
Había hecho tiempo en su agenda para reunirse con el servicio de catering, con los músicos, incluso con la señora que había dispuesto las mesas en la recepción. Una noche, poco después de que Lena le propusiera matrimonio, deslizó una tarjeta de crédito en la mano de Yulia. El nombre de Yulia grabado en la tarjeta platino de American Express era más que el acceso al dinero de Lena. Era el acceso a su vida en común.


"¿Qué estás pensando?" Flotó la voz de Lena a su alrededor.
Era cálida y la reconfortaba como una manta suave.
"Sólo lo feliz que estoy. Y lo agotada", añadió Yulia, sonriendo.

Lena se deslizó sobre ella y la besó en su punto preferido del cuello de Yulia, justo por debajo de la oreja, y Yulia sintió su pulso,por debajo de los labios de Lena comenzar a latir de manera irregular. Sonrió mientras Lena alargaba el beso, luego murmuró,

"Con un poco de suerte no demasiado cansada. Es nuestra noche especial, ya sabes".

Lena había insistido en hacerse cargo de todos los arreglos para la semana siguiente, e incluso no había revelado dónde pasarían su noche de bodas. Le había dicho a Yulia que empacara con moderación, bromeando con que no necesitaría mucha ropa,probablemente ninguna en absoluto.
El cuerpo de Yulia cobró vida en boca de Lena. No se movió, simplemente disfrutaba de la sensación de calor y deseo que lentamente se iba extendiendo a través de ella.


"Sabes, he leído en una de las revistas de novias que la mayoría de las parejas no consuman su matrimonio inmediatamente después de la boda porque están exhaustas, tomaron bebidas alcohólicas en exceso, o ambas cosas."


La mano de Lena fue bajo el dobladillo del vestido de Yulia y subió por su cálido muslo. El pulso de Yulia se disparó y abrió las piernas, concediéndole un mayor acceso a Lena. Yulia deseaba su tacto más que nada en el mundo.


"Eso es sólo porque no se casaron contigo".

Yulia se estremeció cuando la boca de Lena trazó un camino por encima de sus hombros desnudos mientras sus dedos seguían la suave costura que delineaba la entrepierna de sus bragas. Su clítoris estaba duro, empujando la tela húmeda como si estuviera buscando el tacto de Lena. No tuvo que esperar mucho tiempo antes de que los dedos hábiles de Lena lo encontraran y suavemente se movieran sobre la carne apretada. Yulia agarró la cabeza de Lena con ambas manos y arrastró su boca a la suya. La besó larga y profundamente, su cuerpo acercándose a los dedos de Lena que la exploraban.


"Tócame,por favor" le rogó.


A Yulia no le importó si el conductor podía ver a través de la ventana de privacidad oscura. Estaba en llamas y Lena era la única que podría aliviar su tormento.
Con lentitud agonizante los dedos de Lena deslizaron sus bragas hacia un lado. Yulia levantó el trasero del asiento,dando permiso a Lena para que las removiera. Lena se deshizo de la prenda breve, y Yulia gimió cuando sus dedos encontraron su huella.
Los besos de Lena eran profundos y apasionados, y Yulia predispuesta le dio otros tan buenos como los que recibía. Imaginó brevemente cómo se verían a un ocasional observador, el vestido subido alrededor de su cintura, la lengua de Lena en su boca. La imagen era erótica y ella se arqueó en los dedos de Lena mientras entraba en ella. La mano de Lena se movía cada vez más rápido, y pronto ambas mujeres jadeaban y corcoveaban como si esta fuera su primera vez. Lena la llevó más y más alto, alternativamente, acariciándola y follándola hasta que Yulia finalmente explotó.

Luces, estrellas, y un rugido como un túnel de viento llenaron el cerebro de Yulia, sus sentidos reaccionaron al tacto de Lena.
Alternativamente flotaba y regresaba a la tierra con cada ola de clímax. Sus muslos se estremecían y sus manos temblaban mientras se aferró el pelo de Lena. Su respiración era irregular y poco profunda,y en un momento pensó que podría hiperventilar. Los dedos de Lena estaban todavía dentro de ella, y cuando comenzaron a moverse de nuevo, se estremeció.


"¿Lena?" Su nombre salió como un graznido de la boca muy seca de Yulia.
"¿Hmm?"

La cabeza de Yulia estaba a punto de girar una vez más, y tuvo que recordarse a sí misma qué era lo que tenía la intención de preguntar y, lo más importante, por qué quería preguntarlo ahora.

"¿No crees que deberíamos haber esperado hasta que llegáramos a donde quiera que vamos?"
"Yo no podía esperar", gruñó ella.

Yulia no podía tampoco. Las manos y los dedos de Lena sabían cuando ser suaves, cambiar el tempo, e ir más profundo. Lena la tomó dos, tres, cuatro veces más, y cuando Yulia pensó que no podría venirse una vez más, lo hizo. Completamente agotada, débilmente aferro la mano de Lena y la sacó de entre sus piernas. Y mientras lo hacía, sus dedos rozaron la banda de diamantes en el dedo anular izquierdo de Lena. Era exactamente igual al que Lena había deslizado en su dedo pocas horas antes, y simboliza el compromiso de Lena hacia ella. Lena la atrajo hacia su regazo y, contenida, Yulia se acurrucó en su abrazo y al instante se quedó dormida.

Lena deseaba a Yulia como nunca había deseado a otra mujer.
No se sentía posesiva, lejos de ello. No quería poseer a Yulia más de lo que quería poseer a cualquier mujer. La anhelaba, y Yulia había demostrado en más de un centenar de ocasiones y que era una participante más que dispuesta.
Miró a su esposa dormida y pensó en cómo su vida había cambiado tanto que casi no la reconocía. Había salido esa noche,cuatro meses atrás, buscando simplemente pasar un buen rato con una mujer hermosa, tal vez dos, si realmente tenía suerte. Y había terminado con algo totalmente diferente.
Había deseado a Yulia casi de inmediato. Su reacción había sido la típica, lujuria puramente física por una mujer hermosa, y Yulia sin duda llenaba todos los criterios. El cuerpo de Lena le había hablado en un lenguaje familiar hasta que leyó algo diferente en la cara de Yulia. En ese momento, su mente y su cuerpo se declararon la guerra el uno al otro. Después de aquel primer destello de Yulia, cada vez que Lena la había visto o pensado en ella, su cuerpo ardía en deseos de explorar las suaves curvas y la belleza femenina que Yulia con tanto ahínco le ofrecía actualmente. Quería adorar su cuerpo, apreciar cada imagen y sonido cuando hacían el amor, porque era diferente de cualquier cosa que ella pudiera haber imaginado nunca.

Se preguntó por un momento si la vida sexual de Katya y Tim sería como esta. ¿Sentían el mismo deseo que los llevaba a tocarse el uno al otro cada vez que estaban en la misma habitación? Había visto a su hermana bailar con su marido varias veces esta noche, e incluso cuando sus cuerpos no se tocaban, algo estaba pasando siempre entre ellos. El sexo era uno de los más poderosos anhelos que un cuerpo podía tener. Sin el, ella se marchitaría y moriría.
Pero el sexo también puede ser utilizado como un arma, y su padre lo ejercía como si fuera un caballero. Esta noche no había sido diferente, y cuando se le insinuó a Yulia, Lena quería matarlo. Su padre no adoraba a las mujeres, la sensación de su cuerpo, la suavidad de su piel, los pequeños sonidos tímidos que hacen en la oscuridad de la noche. Él usaba a las mujeres para su propio placer, haciendo caso omiso de sus sentimientos para conseguir lo que deseaba. Dudaba que
se acordara del nombre de la mitad de las mujeres con las que se había acostado.

Lena se quedó helada. El patrón era muy familiar. ¿Estaba describiéndolo a él o a sí misma? No podía pasar por alto las similitudes. No importaba lo mucho que ella lo despreciaba y a su comportamiento, quería su aprobación y se había vuelto igual que él.
Miró a Yulia. No se había casado con Yulia porque la amaba y quería pasar el resto de su vida con ella. Claro, el sexo era fabuloso, pero se había casado con ella para obtener lo que quería. Por mucho que odiara esta revelación, era como su padre. El estómago se le dio vuelta. Era la última cosa que había esperado y la última que hubiera querido.
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Jue Abr 28, 2016 11:33 am

Ahora viene la parte mas difícil y mal Sad pobre Yulia
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Lun Mayo 02, 2016 10:25 pm

Capítulo Quince


Diez días más tarde, bronceada y descansada, Lena abrió la puerta de su oficina. Había disfrutado de su tiempo fuera más de lo que había previsto, pero estaba ansiosa por comenzar a moverse en Gateway. Greg se levantó y le dio un fuerte abrazo. Rara vez era tan demostrativo en la oficina, prefería mostrar sus emociones cuando se reunían socialmente.
Greg recitó sus preguntas de un tirón.

"¡Lena, estás de vuelta!. Todos te hemos echado de menos. ¿Cómo esta Yulia? ¿Cómo estuvo París? ¿Viste la Torre Eiffel y la Torre Inclinada de Pisa? ¿Estuviste decadente y comiste y bebiste todo el tiempo en la ciudad del amor?"

Ella sonrió y dejó una bolsa de papel marrón sobre su escritorio.

"Greg, tómate un respiro, amigo. Yulia está bien, París es hermoso en verano, La Torre Eiffel está todavía allí, y la Torre Inclinada de Pisa no está en Francia, está en Italia. Comí más de lo que hubiera debido,y la leyenda de París como la ciudad del amor sigue intacta".

Lena había insistido en planificar la luna de miel, y la limusina las había llevado a ella y a Yulia directamente al aeropuerto. Un socio de negocios le había ofrecido el uso de su avión privado y su piloto, y Lena los había programado para volar directamente a París. Si tenía que tener la luna de miel que todo el mundo esperaba, ¿por qué no tenerla en una de sus ciudades favoritas? Hicieron el amor sobre el Atlántico y mientras sobrevolaban París en espera de autorización para
aterrizar.

Sus días estuvieron llenos de visitas a los lugares de interés típicos de los turistas, y Yulia fue su guía turística, leyendo cada folleto y letrero mientras paseaban. Ella nunca había estado en París y se sintió como el niño proverbial en la tienda de dulces, con ganas de verlo todo. Se alojaron en el Novotel Paris Tour Eiffel con vistas al río Sena, y a pesar de que caían en la cama agotadas todas las noches,hacían el amor con las luces de la ciudad como su manto de estrellas.

"Toma, te he traído algo."

Lena le entregó a Greg una bolsa con el conocido logotipo de Cartier en el lateral. Después de otra ronda de abrazos y al menos quince minutos comiéndose con los ojos sus regalos, Greg finalmente puso el reloj de escritorio de colección negro al lado de su teléfono y la pluma estilográfica Louis Cartier en su bolsillo.


"¿Me atrevo a entrar y mirar mi bandeja de entrada?",

Preguntó Lena, apuntando con la cabeza hacia la puerta de su oficina privada.

"Sí. Sabes que me hice cargo de todo mientras estuviste fuera."

Greg probablemente podía dirigir Katina Holdings tan bien como podía ella, al menos los aspectos administrativos del negocio.
Diablos, probablemente ya lo había hecho.

"No tengo ninguna duda Greg. ¿Qué hay en mi agenda hoy?"

Lena le había dicho a Greg que mantuviera ligeros los horarios
de su primer día en la oficina. Volver al ritmo de los negocios después de diez días no era un reto, pero prefería pasar el primer día clasificando su correo electrónico y la pila de papeles que se habría acumulado en su bandeja de entrada. El reto había sido dejar a Yulia desnuda en su cama esta mañana.
Cuando todavía estaba oscuro se había despertado con los labios calientes de Yulia sobre sus pechos y su mano trazando círculos en el vértice de sus piernas. Su vuelo de regreso se había retrasado debido a las condiciones del aeropuerto, y llegaron ayer por la noche un poco más tarde de lo planeado. Se derrumbaron sobre la cama después de apenas ser capaces de mantener los ojos abiertos con un rápido beso de buenas noches. Una hora después de su muy agradable llamada a despertarse, Lena había tropezado hacia la ducha, con las rodillas todavía temblando de pasión.

Greg comenzó con el elemento más importante.

"La escritura traslativa de dominio de Bill Franklin aún no está lista para ser presentada ante el comisionado del condado. Tan pronto como lo esté,tendrás un título cierto y podrás empezar la excavación en unas seis semanas."


Lena dejó caer su maletín sobre el escritorio.

"Jesús, ¿cuánto tiempo se necesita para corregir un número?, por el amor de Dios.Cada día que me siento aquí con mi pulgar en mi culo me cuesta miles de dólares. Este proyecto tiene que ponerse en marcha a tiempo y entrar en el presupuesto. Es sólo mi suerte que algún idiota registró un número de parcela incorrecto en contra del de la escritura original.
Uno pensaría que la oficina del comisionado puede rectificar el problema en menos de un mes."

"Entonces, ¿cómo es la vida de casada?"

¿Cómo era la vida de casada? Además del acceso a sexo increíble todos los días, ¿que era eso? Lena había pensado que la palabra "compromiso" significa deber, confinamiento, obligación, y una variedad de otros sofocantes adjetivos. Lo que le sorprendió fue que hasta ahora no había sido así.

"Genial. Supongo que tiene algo que ver con la persona con la que te casas, pero hasta ahora buena."

No podía ser demasiado feliz,porque en unos meses tendría que empezar a dejar caer pistas sutiles de que no todo estaba bien en el frente de su casa.

"¿Se siente diferente? Quiero decir, muchas personas dicen que el matrimonio los hace una persona diferente. ¿Y cuánta gente conocemos que han vivido juntos durante años, y una vez que llegan a casarse, todo se va al infierno?"


Lena se sentía diferente. "Contenida" era la mejor palabra que podía encontrar para describir su estado de ánimo, pero no podía definir el por qué. Supuso que era porque Bill había firmado los papeles y podía seguir adelante con su proyecto. Sus planes habían estado en espera por tanto tiempo que se sentía bien empezar a moverse de nuevo. Yulia probablemente tenía un poco que ver con la sensación agradable también.


"Supongo que sí. Más asentada, supongo. Mirando menos lo próximo y disfrutando más lo que tengo ahora. Ya sabes, ese tipo de cosas."
"Bueno, te ves muy bien."

Se sentía muy bien también. Tal vez el tiempo fuera había sido exactamente lo que necesitaba. Por supuesto, tener una hermosa mujer en su brazo sin duda no venía mal.


*


Por primera vez en años, Lena invitó a su padre a almorzar.
Había discutido la posibilidad con Yulia una noche y no se sorprendió cuando le dijo que apoyaría cualquier decisión que Lena tomara.
Había estado hablando mucho de las cosas con Yulia últimamente.
En pocas semanas después de que habían regresado de su luna de miel habían caído en el patrón de dar un paseo después de cenar, y por lo general durante esos paseos Lena se abría sobre su día. Yulia escuchaba con atención y hacía preguntas inteligentes, y muy pronto Lena estuvo pidiéndole consejos. Yulia seguía trabajando en la tienda de flores, y la apelación de Vladimir iba rectificándose constantemente a través del sistema judicial. Su abogado se mostraba optimista de que se le concedería un nuevo juicio en unos pocos meses.Yulia estaba pintando más y, a menudo Lena se despertaba encontrándose con que, después de haber hecho el amor, Yulia había regresado a la habitación que se había convertido en su estudio. Ella había llenado lienzo tras lienzo con imágenes de los lugares a los que habían ido juntas. Las luces de París fueron capturadas maravillosamente en uno, los amantes caminando a lo largo del Sena en otro, y varios otros simplemente irradiaban alegría. Lena le había preguntado sutilmente a Yulia si estaba interesada en una exposición
y se sorprendió cuando le dijo que había estado pensando en ello.
Lena conocía a varios dueños de galerías y tenía una nota en su agenda de que Yulia tenía previsto reunirse con uno de ellos la próxima semana.
En el restaurante, su padre se sentó frente a ella, y Yulia a su derecha. Lena se sintió como si Yulia hubiera estado a su lado por más que sólo unas pocas semanas. Se había convertido en un referente en su vida, que Lena no había esperado necesitar. Hablaban por teléfono, al menos una vez al día, y regresaba rápidamente a casa con ella todas las noches. Su vida había caído en una rutina cómoda, y,ocasionalmente, Lena se preguntaba cómo sería una vez que Yulia se hubiera ido.

Después del almuerzo, Yulia y Sergey bebían café en la oficina de Lena mientras Lena le mostraba la maqueta de Gateway. Yulia se sentía asombrada de lo que Lena había logrado en su vida y más orgullosa aún de que Gateway fuera finalmente a convertirse en realidad. Había trabajado incansablemente en los últimos meses para hacer realidad su sueño, y Yulia no podría haber estado más orgullosa de Lena de lo que estaba hoy en día.

Mientras observaba a Lena señalar las características específicas de cada estructura a su padre, quería pellizcarse para asegurarse de que no estaba imaginándose esta nueva vida. Habían pasado cinco meses desde que conoció a Lena, y a veces se las arreglaba para no tener miedo de que se despertaría y se encontraría con que todo había sido un sueño. A excepción de esta madrugada cuando Lena no estaba a su lado, pero si entre sus piernas despertándola de una forma que era mucho mejor que con una taza de café. Estaba enamorada de Lena y sabía que Lena la amaba porque le había dado todo lo que ella hubiera podido imaginar. Yulia era la persona más feliz en la tierra.

Pero la presencia de Sergey amenazaba con arruinar el día. Él era típicamente cáustico, como había llegado a esperar después de tener varias cenas con él e Inessa. Le dolía saber que no compartía su orgullo por Lena o sus logros. Lena era una persona maravillosa, a quien cualquier otro hombre, excepto por Sergey Katin, estaría orgulloso de llamarla su hija. Lena no lo había dicho específicamente, pero Yulia sabía que Gateway era el plan que Lena esperaba que obtendría la aprobación de su padre. Era enorme,costoso, y la arquitectura era de vanguardia, pero los gestos de Sergey y la falta de interés indicaban claramente que estaba cualquier cosa menos impresionado.

Afortunadamente, Sergey no se quedó mucho tiempo. Yulia no sabía cuánto tiempo más podía soportar estar en la habitación con él y su actitud de superioridad y ver romperse el corazón de su amante.
Sergey no se molestó en cerrar la puerta detrás de él, y Yulia se deslizó detrás de Lena, envolvió sus brazos alrededor de ella, y apretó su mejilla en el pelo.


"Estoy tan feliz por ti, Lena."

Lena apenas sintió a Yulia detrás de ella. La reacción de su padre, o más bien su falta de reacción, sobre Gateway no la sorprendió, pero le hizo daño. Jesús, ¿qué quería de ella? ¿Qué es lo que tenía que hacer para obtener su aprobación? ¿Y por qué era tan importante que lo hiciera?

"Al menos alguien lo está".
"Lena, tu padre es un imbécil. Pura y simplemente. Él no reconocería una cosa buena aún si lo mordiera en las bolas. Es un bastardo cínico, y aunque es tu padre, no creo que valga la pena tu tiempo del día. Siempre quise un padre, pero si el mío fuera tan terrible como el tuyo, yo no lo querría."

Lena comenzó a relajarse, pero sólo ligeramente.

"¿Sabes qué. Tengo que correr al baño de mujeres y luego puedes acompañar a tu bella esposa a su auto. Tal vez incluso podemos escaparnos por unas horas."

Una mano se fue hacia el norte sobre el cuerpo de Lena, la otra al sur para enfatizar la sugerencia de Yulia.

"Claro, ¿por qué no?. Déjame chequear mi correo electrónico y voy a estar lista cuando vuelvas."


Yulia estaba haciendo un esfuerzo para levantarle el ánimo, y Lena quería verla feliz.

"¿Todo el mundo se fue?", Preguntó Greg, entrando en su oficina. "Siento no haber estado en mi escritorio cuando regresaron del almuerzo."
"Yulia está en el baño de mujeres y mi padre se fue solo. Él fue una bola de risas, como de costumbre."

Lena miró cuando Greg no respondió.

"¿Qué es, Greg? Tienes esa mirada en tu cara que dice que quieres decir algo pero no estás seguro si debes hacerlo. Vamos, afuera con ello." Lena le hizo un gesto con la mano.
"Yo no pensé que realmente lo llevaras a cabo."

Greg sabía lo que Lena había hecho para hacerse de la tierra de Franklin. Ella había confiado en él un día, cuando él le preguntó acerca de un e-mail que había leído de ella a Bill, que hablaba sobre la firma de la escritura el día de la boda. Lena lo había impreso y en el margen había escrito pago por el matrimonio, y Greg le había preguntado qué estaba pasando. Lena le contó toda la historia. A pesar de que parecía sorprendido, Lena sabía que la entendía lo suficiente como para darse cuenta que no podía parar.

"¿Por qué no? Ya sabes lo mucho que necesitaba esa propiedad.Bill no quería vendérmela, y encontré el botón que tenía que ser presionado y lo conseguí. No podría pedir un mejor regalo de bodas."
"Pero casarse con alguien. Incluso yo creo que eso es ir demasiado lejos en nombre de los negocios".
"Esa es la diferencia entre tú y yo, Greg. Haría cualquier cosa por este proyecto, incluyendo casarme con Yulia. Es sólo negocios".

Un grito ahogado desde la puerta sacó la atención de Lena de su teclado. Yulia estaba de pié allí con la mano sobre su boca, y por la expresión de su rostro, había oído más que suficiente. El gato estaba fuera de la bolsa.

"Yulia". Lena se puso de pié y Greg se deslizó por la puerta lateral de la oficina de Lena.
"¿Soy un negocio?"

Yulia había oído hablar a Lena y Greg cuando regresó del baño de damas, y por un instante pensó en esperar en la oficina exterior para darles un poco de intimidad, pero sus piernas se congelaron cuando oyó la conversación. Ahora no estaba segura de si había debido tomar la otra opción.

"Yulia, no es así." Lena se abrió paso con dificultad por detrás su escritorio. No llegó muy lejos antes de que Yulia fuera hacia ella.
"Entonces, ¿qué es exactamente? ¿Qué soy? ¿Una fusión? ¿Una adquisición? ¿Un joint venture? ¿Cómo lo llamarías tú, Lena? Y, por cierto, ¿Bill y Phyllis están en esto?"

Yulia estaba sorprendentemente tranquila. Debería estar cayéndose a pedazos, pero su mente estaba funcionando y sus manos se mantuvieron estables.

"No, ellos no saben nada al respecto."

Lena hizo una mueca, y ahora Yulia se horrorizó. Lena acababa de confirmar que su relación era cualquier cosa menos amor.

"¿Quién lo está, además de tú y Greg?" Cuando Lena no respondió, Yulia se puso lívida. "Respóndeme", dijo en voz alta.
"Nadie".
"¿Así que orquestaste toda esta farsa? Bueno, déjame decirte algo, Lena. Eres absolutamente lamentable. Yo estuve equivocada en nuestra boda cuando le dije a tu padre que no te parecías en nada a él.
Estaba equivocada, muy equivocada. Eres exactamente igual a él. Pero entonces otra vez, ¿cómo iba a saberlo? Llegaste como un caballero de brillante armadura a salvarme de mí misma, colgando la promesa de felices para siempre delante de mí. Sólo que no era una promesa, ¿no es así Lena?" Yulia habló con fuerza a pesar de su enojo y dolor. "Y cuando no dije inmediatamente que sí a tu propuesta, lanzaste la única cosa que sabías que me convencería."

Yulia se acercó a pocos centímetros de Lena. Miró en sus ojos buscando cualquier valor redentor y, al no ver ninguno, le dio una bofetada.

"¡Puta!".
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Lun Mayo 02, 2016 10:53 pm

Que reacción tan ÉPICA! Sabia que Yulia se enteraría, pero de que manera :'(
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Mar Mayo 03, 2016 4:03 pm

Noooo!! No lo dejes así! Muero por saber que sigue!! Mucha intriga >.< pobre Yul Sad
Continúa pronto, por favor!!

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Miér Mayo 04, 2016 11:18 pm

Capítulo Dieciseis

Yulia se había recuperado de su conversación con Lena. No había sido una conversación en absoluto, ya que a duras penas le había dado a Lena la oportunidad de hablar. Pero no le habría creído a Lena, sin importar lo que dijera. Los tacones de sus mocasines sonaban en el cemento mientras irrumpía por la acera sin destino específico en mente. Su mente daba vueltas y las lágrimas hacían borrosa su visión, amenazando con derramarse y deslizarse por sus mejillas.

Lena la había usado, así de simple. La utilizó para conseguir lo que ella quería. Bueno, consiguió lo que quería, pero ciertamente no era para lo que Yulia había firmado. Se detuvo y puso su mano sobre su boca, casi ajena a las personas que la empujaban mientras corrían a su lado. Lena había hecho el amor con ella, la había tocado de maneras que nunca había imaginado. Se sentía sucia y barata. De repente, tenía que vomitar.

Escupiendo lo último de la bilis, Yulia se echó hacia atrás sobre sus talones. Sus rodillas estaban mojadas por la hierba y sus manos temblaban mientras se limpiaba la boca. Apenas había logrado llegar al parque antes de que el contenido de su estómago se vaciara. Su cabeza estaba palpitando y varias personas disminuyeron su paso a medida que pasaban junto a ella, pero nadie se ofreció a ayudarla.

¿Qué les diría ella? No, estoy bien. Sólo un pequeño problema de comunicación entre yo y la mujer con la que me casé. No es gran cosa, de verdad. Parece como si hubiéramos tenido una diferencia de opinión acerca de lo que se trata el matrimonio.. Pensé que significaba que amas, honras y adoras, pero ella pensó que era sólo un simple contrato comercial. Tonta de mí.

Se tambaleó sobre sus pies, luchando contra una nueva oleada de náusea. Mientras volvía sobre sus pasos hasta el aparcamiento, se detuvo cuando se dio cuenta que había corrido fuera de la oficina de Lena sin su bolso. No tenía forma de llegar a casa. El llavero en el exterior del garaje le permitiría entrar una vez que estuviera allí, pero su casa era el último lugar en el que quería estar.

Había alquilado su casa cuando ella y Lena se casaron. No tenía muchas posesiones, y había embalado lo que quería llevar con ella en cajas y las había apilado ordenadamente en un rincón del garaje de Lena. El teléfono vibró en su cadera y Yulia se congeló. ¿Y si era Lena? ¿Y si no lo era? Lo abrió y pulsó el botón de hablar.

"Audrey", dijo Yulia en el receptor, apoyándose en un quiosco para recobrar el equilibrio.
"Oye, nena, ¿cómo está mi felizmente casada mejor amiga?"
"¿Puedes venir a buscarme? Estoy en ... " Yulia miró a su alrededor para orientarse. No tenía idea de cuánto tiempo había estado caminando o cuán lejos, pero estaba por lo menos a una milla de la oficina de Lena. "Berkshire y la Septuagésima Quinta calle".
"Yulia, ¿qué pasa?"
"Por favor, Audrey, ¿puedes venir a recogerme?" Su propia voz sonó plana y sin emociones, incluso para ella.
"Por supuesto, voy a estar allí en veinte minutos. ¿Te encuentras bien, Yulia? ¿Estás herida?"

Yulia escuchó la preocupación en su voz. "Estoy bien." A menos que llames a ser comprada y utilizada una ocurrencia normal de cada día.
Audrey fue fiel a su palabra, y Yulia estaba abrochada en su asiento del frente veinte minutos más tarde. Gracias a Dios Audrey condujo con la velocidad del rayo a su apartamento sin hacer preguntas. Yulia no sabía si sería capaz de responder a ellas si lo hacía. Su mente estaba completamente en blanco, y Audrey tuvo que hacerse a un lado de la carretera dos veces para que vomitara otra vez.
Estaba hecha un desastre.
Yulia no recordaba haber subido las escaleras al apartamento de Audrey, pero cuando se despertó, varias horas más tarde, estaba acostada en el dormitorio de invitados con el cobertor arropado en torno a ella. Su ropa estaba colocada cuidadosamente en la silla, y llevaba un par de pantalones cortos y una camiseta de la Universidad de Harvard de Audrey. A medida que pasaba las piernas por el lado de la cama, su cabeza golpeó. Se dio unos minutos para que el mundo dejara de girar antes de entrar en el baño para lavarse la cara y cepillarse los dientes. Sintiéndose medio humana se aventuró por el pasillo.

La televisión estaba encendida y Audrey tenía los pies apoyados en la mesa de café. Estaba cambiando los canales, cuando Yulia se sentó en el sofá. "

Oye, ¿cómo estás?"

Yulia intentó decir algo, pero tenía la garganta en carne viva, por lo que asintió con la cabeza en su lugar. Suponía que estaba bien, pero estaba demasiado aturdida para saber si le dolía otra cosa más que la cabeza y la garganta. Cuando Audrey la recogió sólo fue capaz de decirle que estaba físicamente bien.

Audrey fue a la cocina y regresó con una taza de té caliente, y luego se sentó a su lado en el sofá.

"¿Quieres hablarme de ello?"

Audrey le entregó la taza.
Yulia no sabía si lo quería o no. Estaba humillada de que hubieran jugado así con ella. El viejo dicho de que el amor es ciego era definitivamente cierto en su caso. O bien había pasado por alto todos los signos o Lena era buena, muy buena. Se sentía mortificada cuando pensaba en las decenas de veces que habían hecho el amor.
¿Había estado fingiendo eso también?
Audrey tuvo que haber leído la expresión de su cara porque tomó su mano.

"¿Es Vladimir?"

Audrey había estado en la sala con ella cada día, así como
cuando el veredicto final llegó. Sabía lo cercanos que eran ella y Vladimir y cuán devastada estuvo Yulia cuando fue sentenciado.

"No", dijo con voz ronca, y sacudió la cabeza para reforzar su respuesta.
"Entonces, ¿qué es, Yulia?"

Yulia no pudo resistirse a la voz amable de Audrey y su actitud calmada. Siempre había sido capaz de abrirse a ella, aun cuando no quería admitirse las cosas ella misma. Este era uno de esos momentos.
Yulia sabía que le debía una explicación a Audrey, y se armó de valor para lo que tenía que decir. Bebió el té, cada trago fortaleciendo su valor. Cuando habló, lo hizo con calma y sin lágrimas.

"Santa mierda, Yulia. No sé qué decir, excepto que Lena es una mierda. De primera clase, la M-I-E-R-D-A número uno."

Cuando Audrey estaba muy molesta, deletreaba.
Contarle a Audrey fue la terapia que Yulia necesitaba para volver a controlarse.

"Puedo pensar en otras varias palabras que la describirían acertadamente, pero esa debería ser suficiente, al menos por ahora."
"¿Qué vas a hacer?", Preguntó Audrey, volviendo a caer en el sofá, ahora que la confesión de Yulia había terminado.
"Además de tratar de contenerme de matarla? No lo sé", dijo Yulia en serio. "Apenas puedo pensar con claridad. No tengo ni idea de lo que quiero hacer a continuación, por no hablar de lo que tengo que hacer". Miró sus manos, los dedos entrelazados. Los diamantes de su anillo de bodas le guiñaron un ojo como diciendo, "Yo lo sabía."

Yulia se deslizó el anillo de su dedo. El aire frío golpeó la piel que ya se había acostumbrado a la banda, lo que la hizo temblar.

"No puedo quedarme allí."
"Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras."

Yulia siempre podía contar con Audrey, pero su invitación sonaba bien aún así.

"No tengo nada de ropa."

Con todo lo que había pasado hoy, el estado de su vestuario parecía trivial. Otra vez Audrey llegó en su rescate.


"Puedes usar la mía hasta que tengas tus cosas. Vas a recoger tus cosas, ¿no?", Audrey hizo la pregunta en un tono que sonaba como si pensara Yulia podría volver con Lena.


Eso nunca sucedería. Lena no la amaba. Se había casado con ella por conveniencia y necesidad. Yulia se negaba a ser la novia arreglada de alguien, no importa quién fuera la mujer. Todavía tenía su orgullo y dignidad, aún cuando estuvieran golpeados.

"No puedo estar casada con ella. Nuestra relación es una farsa y no voy a ser parte de ella."

El impacto de sus palabras se hundió en su cerebro. Lena debe haber querido mucho la tierra de Bill como para seguir adelante con su matrimonio. Por supuesto, era más simbólico que jurídico, pero era un gran problema, no obstante. Gracias a Dios que no necesitaban obtener un divorcio, por lo menos no legalmente.
La última cosa que quería era tener que sentarse en la misma habitación con alguien que se había burlado de ella a discutir a fondo un acuerdo de propiedad. Eso sería demasiado humillante.

Yulia casi había olvidado la pregunta original de Audrey.


"Voy a ir mañana cuando ella esté en el trabajo, si me puedes llevar. Yo sé que tiene un par de reuniones del otro lado de la ciudad, eso disminuye la posibilidad de que me encuentre con ella en la casa. Me puedes dejar donde esta mi coche cuando hayamos terminado."

Definitivamente no quería tener que enfrentarse a Lena de nuevo. Un lado de su cerebro le decía que algún día tendría que hacerlo, mientras que el otro no podía encontrar una razón de por qué.


*


"¿Yulia?" Preguntó Audrey tímidamente por sobre el café y las donas. "El acuerdo con Bill Franklin está completamente resuelto?"
"¿Qué?"


Yulia había escuchando a Audrey a medias hablando como un zumbido acerca de una crisis en el trabajo el día anterior y sólo captó el nombre de Bill. No había hablado con Lena desde que salió de su oficina tres semanas atrás, pero su teléfono celular tenía ocho mensajes que sabía que eran de Lena. Estaba monitoreando sus llamadas, y si no reconocía de inmediato el número, dejaba que pasaran al correo de voz. El número de teléfono de Audrey estaba programado en el teléfono de la casa de Lena, y también sonó continuamente durante los primeros días. Yulia suponía que Lena había apelado su caso ante el contestador, pero ella borraba sus mensajes tan pronto como escuchaba su voz.

Todos los días le entregaban flores en casa de Audrey, y Yulia con prontitud las remitía al centro para personas mayores a pocas cuadras de distancia. Casi esperaba que Lena apareciera en la puerta de Audrey en cualquier momento, y no estaba segura de qué haría si lo hacía. Todavía no dormía toda la noche. Le tomaba horas conciliar el sueño, y una vez que lo hacía sus sueños estaban llenos de imágenes de Lena los lugares donde habían ido juntas, lo que habían hecho, su sonrisa, su risa, su tacto. Se despertaba bañada en sudor soñando con hacer el amor o con la escena final en su oficina.

Nunca había sido herida tanto. En el pasado Yulia había tenido varias relaciones que duraron cuatro o cinco años, pero siempre se apagaron junto con el sexo. En el fondo había sabido que corría el mismo riesgo con Lena, pero no le había importado.

En un período muy corto de tiempo se había enamorado de Lena, de cabeza. No podría haberse detenido a sí misma, incluso si hubiera querido. Lena era dulce y amable, y la trataba como la realeza. La mimaba, la adoraba, y la hizo sentir como si Yulia fuera la única mujer en la tierra.
Recientemente, Yulia se había admitido finalmente que había estado atrapada en el momento y había dejado que su corazón anulara su mente. En los últimos años, había dado tanto de sí misma a todo el mundo que cuando conoció a Lena consideró que había llegado su turno, que merecía la adoración de Lena.

Lena se había aprovechado del agotamiento de Yulia, de sus problemas financieros,de su soledad, y de su preocupación por Vladimir. Dios, ¿cómo podía haber sido tan estúpida?


"Me estaba preguntando si el acuerdo con Bill por la tierra todavía podría caerse", repitió Audrey.

La pregunta no tenía sentido para Yulia. "¿Y qué si lo hace?"

Nada haría más feliz a Yulia que ver que las acciones de Lena le estallaran en la cara. Se merecía perder todo lo que había planeado para este acuerdo. Lena había pasado horas estudiando minuciosamente los planos, esquemas, y bocetos de Gateway. No sólo había una maqueta del proyecto en su oficina, sino además un duplicado exacto en el estudio en su casa. Estaba constantemente jugando con la elevación de un edificio o el ángulo de un tejado.

Gateway era su sueño, su bebé, y tenía que tenerlo.
Obviamente, había hecho lo que tenía que hacer para conseguirlo, incluyendo usarla a ella. Probablemente, ni siquiera había pensado dos veces acerca del arreglo. No le importó quién saldría herida. Yulia era un medio para un fin, y cualquier otra persona afectada, llamemoslo Vladimir, era un daño colateral.

¡Vladimir! ¡Oh, Dios mío!, ¿qué pasará con Vladimir ahora?

Lena estaba financiando su defensa completa, que apenas había comenzado. La decisión final sobre si recibiría o no un nuevo juicio se esperaba cualquier día de estos. Si los pagos a su abogado se detenían, lo mismo haría él.

"¿Por qué me lo preguntas?"

Audrey tenía una extraña mirada en su cara y Yulia vio inmediatamente donde se dirigía. Se levantó y comenzó a caminar de ida y vuelta alrededor de la mesa.

"Oh, no. Ni siquiera pienses en eso." Sacudió la cabeza para subrayar con énfasis.
"Yulia".
"No, Audrey, en absoluto. ¿Has perdido la cabeza?"
"No. Vamos, Yul, piensa en ello. Tu podrías -"
"No me prostituiré a Lena por Vladimir."

Audrey la había acompañado a Lompak el día anterior y había visto las condiciones bajo las que estaba Vladimir. Audrey había conducido mientras Yulia lloró durante todo el viaje de vuelta.

"Yulia". Audrey intentó de nuevo.
"No, Audrey."

Por primera vez desde que había venido a quedarse con Audrey, Yulia se sentía fuerte y su convicción era firme.
Se puso de pie sintiéndose un poco más alta.

"¿Qué crees que soy? Si tuviera que volver con Lena por su cartera, no sería mejor que ella. No voy a hacerlo".
"Entonces, ¿qué vas a hacer? No tienes el dinero para pagar el abogado de Vladimir. Este tipo es su única esperanza, y si vas a anteponer tu orgullo ante su oportunidad de-"

Yulia explotó y voló por la habitación, luego se detuvo a pulgadas de la cara de Audrey.

"No te atrevas a hablar conmigo sobre lo que hago o no hago por Vladimir. Él es mi hermano y está en prisión por mí. Todos los días me levanto cuando quiero, como lo que quiero,voy a donde quiero, y follo a quien quiero, mientras que él reza todos los días por no ser violado y tiene que hacer todo, absolutamente todo,con el sonido de un silbato. Un silbato, por el amor de Cristo! Como un animal obedeciendo órdenes. Así que no me digas lo que debo hacer o no hacer. No tienes idea de lo que estás hablando."

Estaba prácticamente gritando en el momento en que terminó. Su corazón le latía contra las costillas y estaba mareada. Vladimir era su botón candente y Audrey acababa de empujarlo.


"Yulia, eso estuvo fuera de lugar y lo sabes. Siempre he estado de tu lado cuando se trata de Vladimir. Claro, no tengo ni idea lo que es ser tú, vivir con la culpa que tienes acerca de lo que pasó. Pero soy tu amiga, y como tu amiga, es mi trabajo decirte estas cosas así quieras escucharlas o no."

La voz de Audrey era tranquila y hablaba en voz tan baja que Yulia tuvo que esforzarse para escuchar lo que dijo.
El rugido en sus oídos empezaba a disminuir, junto con su ira.
Fue sustituida con la vergüenza por lo que acababa de decirle a Audrey.


"Lo siento. Tienes razón. Nunca debí haber dicho eso. No has sido otra cosa que maravillosa conmigo y con Vladimir durante años.Estoy disgustada."

Yulia se dejó caer en la silla y se frotó la cara.

"Dios, suena como una excusa débil."

Audrey se acercó y puso sus brazos alrededor del cuello de Yulia.

" Está bien, te mereces un poco de holgura. No vas a conseguir deshacerte de mí así de fácil."
"¿Qué voy a hacer? No tengo lugar para vivir. Gracias a Dios que tengo un trabajo."

Después de su boda, Lena había dicho a Yulia que no tenía que trabajar, pero ella había insistido en que quería mantener su trabajo con Ross. Lo amaba y a Ross, y no trabajar la haría sentirse como una mujer mantenida. Se echó a reír. Tanto por ese principio.
Audrey la abrazó con fuerza, luego la soltó.

"Ya te he dicho que no tienes que preocuparte por un lugar para vivir. Me gusta tener una compañera de cuarto."

Yulia sonrió.

"Sí, hasta que traigas a casa a una chica ardiente y me encuentren comiendo helado del recipiente. Eso es un verdadero asesino de romances".

"¿Quién dice que no he traído a alguien a casa?"

Se rieron por primera vez en días.
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Jue Mayo 05, 2016 5:24 am

Oh, muy buena conti. Lena,Lena, que has hecho con Yul Sad Sad genial capítulo, me pregunto que piensa hacer Lena, cuando se dará cuenta de que ama a Yul y como rayos piensa recuperarla. Te leemos pronto!!

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Jue Mayo 05, 2016 10:43 am

Oh pobre Vladimir y mi yul Sad esta sufriendo #LenaMalvada >.<
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Dom Mayo 08, 2016 10:55 pm

Capítulo Diecisiete


Lena cerró de un golpe la puerta detrás de ella. Greg acababa de decirle que Yulia aún no había llamado, pero la florista lo había hecho. El gerente quería saber si debía continuar entregando flores en casa de Audrey ya que las entregas eran rechazadas continuamente.

Caminó golpeando el suelo a través de la gran oficina y tiró la cartera en la silla frente a su escritorio.

"Joder!", gritó, sin importarle quién la escucharan.

Había estado diciendo esa palabra mucho últimamente. Lo había jodido todo por hablar de su plan en la oficina donde Yulia podía y la había oído,estaba jodida, en caso de que no hiciera algo para que Yulia volviera todo el proyecto podría irse por el desagüe, y por último pero no menos importante, fue jodidamente estúpida al creer que esto realmente funcionaría.

Las últimas tres semanas habían sido las más largas de su vida.
Había seguido a Yulia por la puerta, pero la puerta del ascensor se había cerrado en su cara con Yulia del otro lado. En repetidas ocasiones pulsó el botón del ascensor, como si por algún milagro el coche fuera a llegar más rápido basándose en el número de veces que pulsara el botón. Lena consideró brevemente la escaleras, pero estaba a cincuenta pisos de altura. Para el momento en que llegara al hall de entrada y saliera corriendo a la calle, Yulia no estaría en ningún lugar a la vista.

La mirada en el rostro de Yulia perseguía sus sueños. En un instante la expresión de su esposa había pasado de la felicidad a la confusión, la comprensión, el dolor, y, finalmente, la ira. Lena nunca había visto un espectro como el de Yulia el día en que se enteró de por qué se había casado con ella.

Lena había buscado desesperadamente a Yulia los días siguientes. No estaba en el trabajo, y Lena no estaba sorprendida de que Yulia no respondiera su teléfono celular. Finalmente pudo hablar con Audrey y se relajó cuando le dijo que Yulia estaba con ella pero que, obviamente, no quería volver a verla. Lena podía no estar enamorada de Yulia, pero no quería que nada malo le pasara.

Bill había llamado en tres ocasiones diferentes, invitándolas a ella y Yulia a cenar o a salir en su barco, y Lena había declinado la invitación exitosamente por una razón u otra. Pero si no aceptaba la próxima vez, sospecharían. Bill ya había mencionado que Phyllis había estado tratando de ponerse en contacto con Yulia por varios días y ella aún no había regresado su llamada. Lena no podía recordar qué excusa había dado sobre eso.

Seguía mirando por la ventana cuando Greg entró,

"¿Lena?"
"A menos que tengas una buena noticia sobre Yulia, no quiero oír nada."

Greg había estado en el extremo receptor de su ira desde que Yulia había salido como una tormenta de su oficina. También había sido su roca, prácticamente dirigiendo la compañía por ella. Estaba distraída, había perdido su enfoque, y no podía recordar dónde se suponía que debía estar y cuándo. Él la mantuvo en lo previsto, la hacía firmar lo que necesitaba ser firmado, y el resto del tiempo la
dejaba sola.

Pocos días después de que Yulia se enteró de su engaño Lena llegó a casa y supo que algo era diferente en el momento en que pasó a través de la puerta del garaje. No era el hecho de que el coche de Yulia se había ido, sino que el interior de su casa se sentía vacío, sin vida. Supo sin mirar que Yulia había estado allí y había recogido sus cosas. No tenía necesidad de ver el espacio vacío en la repisa de la chimenea, donde la imagen de Vladimir había estado expuesta, o la ausencia de la docena, más o menos, de libros que había apilado junto a la biblioteca ya abultada, o las perchas que colgaban en el armario despojadas de su contenido, para saber que Yulia estaba fuera de su vida.

Vagó de habitación en habitación, dándose cuenta por primera vez cuán solitaria y desolada estaba su casa, su vida. Yulia había traído pocas cosas materiales con ella, pero había llenado la casa de Lena con energía. Cada habitación cobró vida con Yulia, incluso cuando no estaba físicamente en ellas. La mera sugerencia de su presencia era suficiente.

Pero la condición del estudio de Yulia hizo a Lena sentir como si le hubieran sacado sus entrañas. Los suministros
de pintura de Yulia se habían ido, pero había dejado las obras que representaban su vida en común. Los lienzos estaban apilados al azar en una esquina, descartados como su matrimonio.

La casa de Lena estaba fría y vacía, como un sarcófago. Su cama era de repente demasiado grande y estaba durmiendo en el dormitorio de invitados tratando de dormir más precisamente. No había logrado más de tres o cuatro horas de sueño por la noche durante semanas.

Asintió con la cabeza al informe de Greg, ninguno de los dos diciendo nada.
Le había mordido la cabeza más de una vez, y él era todo negocios últimamente. La tristeza a su alrededor se apretó aún más.
Greg no se merecía este tratamiento.

"¿Te unes a mí para tomar un café?", Preguntó Lena a modo de apertura. Greg la miró sorprendido, pero se recuperó lo suficiente como para conseguir café para ambos. Cuando regresó, Lena le hizo una seña para que se sentara en el sofá con ella.
"¿Cómo lo llevas?", Preguntó tímidamente.
"Podría decir que genial. Podría decir que me alegro de que todo haya terminado y puedo seguir adelante con mi vida. Podría decir que la monogamia no era en realidad mi estilo. Podría decir un montón de cosas." Lena sostuvo la taza y el platillo con ambas manos para ocultar el hecho de que le temblaban las manos.
"¿Qué querrías decir?"
"Que la echo de menos", respondió sin vacilar Lena. "Que no tenía la intención de tratarla así. Que yo siento mucho que ella haya terminado lastimada. Que algún día encontrará en sí misma la capacidad de perdonarme. Que no soy lo suficientemente estúpida como para creer que lo hará."

Lena había pensado en todas estas cosas todos los días durante las últimas semanas. Se había visto profundamente afectada por el dolor que había causado a Yulia. Nunca antes había sido consciente de haberle hecho daño a alguien tan profundamente o experimentado este grado de angustia y culpabilidad por haber hecho algo.

"¿Qué piensas hacer?"

Esa era la pregunta número uno de Lena para la que todavía no había encontrado una respuesta. Yacía despierta en la noche pensando en Yulia y imaginando su cuerpo en las sombras que bailaban en el techo oscuro. Escuchaba su voz, su risa en el susurro de las hojas en un día de viento.

Buscaba a su cabello negro liso, entre las multitudes, volviendo con las manos vacías en todo momento. Yulia
la había llenado, pero ahora estaba vacía.
No sabía cuando había sucedido. No fue que se despertó un día y dijo: "Hoy es el día en que me voy a enamorar", y puf, lo hizo. Pero se había enamorado de Yulia. En alguna parte entre "¿Te gustaría bailar?" y "Si" había sucedido. Ahora sabía que nunca se habría casado con Yulia si no hubiera estado enamorada de ella. Habría detenido la farsa mucho tiempo antes. Lena era muchas cosas, pero ella trazaba la línea en ese acto. Al menos lo hacía ahora.

Herir a Yulia era como cortar un pedazo de su propio corazón.
Había herido a la mujer que amaba, ya sea intencionalmente o no,no importaba. Yulia había estado vulnerable y ella se había aprovechado de su situación. No sólo los hombres que la atacaron, sino el sistema judicial diseñado para castigar a los perpetradores,habían maldecido su espíritu. Y ahora la mujer que se había comprometido a amarla, honrarla, y cuidarla la había victimizado una vez más. Lena realmente nunca había dicho que iba a proteger a Yulia de ser herida de nuevo, pero ella sabía que Yulia creía que los votos que intercambiaron el día de verano significaban mucho más que las palabras que pronunciaron. No sólo no había protegido a Yulia, le había causado un dolor imperdonable, y Lena no tenía idea de cómo curarla.

"Caería sobre mi espada y le suplicaría perdón, pero creo que se deleitaría girándola un poco más adentro", finalmente respondió Lena. "¿Tienes alguna idea? Tu has hecho esto unas cuantas veces más que yo". Greg había roto y vuelto a reunirse con más novias de las que Lena podía seguir la pista.
"Arrastrarte. Esa es la clave. Rusa de sangre roja arrastrándose. Un poco de rogar y suplicar no estaría de más
tampoco." Tomó un sorbo de su café y miró a Lena antes de hablar otra vez. "¿Estás enamorada de ella?"
"Sí", respondió Lena, sin tener que pensar en ello. "Sí, lo estoy.
Tomó que se fuera para que me diera cuenta. Jesús, ¿dónde estaba Yulia seis meses antes de que yo tuviera que ir a la estúpida cena de Bill?" Entonces todo esto no estaría sucediendo.
"No estabas preparada para ella", dijo Greg.
"Tienes razón. Yo no estaba lista para sentar cabeza, y sin duda no estaba a punto de enamorarme. No lo habría reconocido si me hubiera abofeteado en la cara. Probablemente lo habría abofeteado de vuelta y habría seguido caminando." Lena se levantó del sofá, demasiado inquieta para quedarse quieta por mucho tiempo.
"¿No es eso lo que hiciste?"
Lena miró a Greg. Sus palabras eran la cosa más profunda que había oído nunca. "¿Eres psiquiatra en tu tiempo libre?"
"¿Quién tiene tiempo libre? Me mantienes tan ocupado que apenas tengo tiempo de tener una cena agradable con una hermosa mujer, por no hablar de ninguna otra cosa".

Lena exploró lo que Greg había dicho. ¿Acaso había alejado a Yulia con una bofetada? Por supuesto que no literalmente. Nunca le haría daño físicamente, pero ¿en sentido figurado? ¿Al mantenerla a raya al continuar con la farsa y al no admitir que se había enamorado de ella? Yulia la amaba, era evidente, y a pesar de que Lena le había dicho las palabras mágicas a Yulia, en ese momento pensó que no eran más que las palabras que necesitaba decir.

Pero eran más que meras palabras y, al igual que las del matrimonio, nunca se las habría dicho a menos que significaran algo para ella en algún lugar profundo. Sus sentimientos por Yulia habían estado enterrados tan profundo dentro de ella que cuando se fue, le arrancó un agujero en el alma con tal fuerza que Lena no pudo evitar
verlos finalmente.

"No sé, Greg. Ella no me devuelve las llamadas, rechaza mis flores. ¿Qué me haría pensar que va a hablar conmigo? Es probable que me pegue un tiro. Peor aún, que no me diga nada y siga caminando. "

Eso era lo más terrible que le podía pasar. Si Yulia le disparaba,por lo menos la sacaría de su miseria. Pero que Yulia no le hablara nunca más era aplastante. Tenía que encontrar un camino. Tenía que haber algo que pudiera demostrarle a Yulia que sentía mucho que esto hubiera sucedido y que la amaba por lo que era, no por lo que podía obtener de ella.


*

"Hice algo realmente estúpido."

Katya miró a Lena como si no fuera otra cosa que una noticia de última hora.

"¿Cómo qué? ¿Hiciste algo para romper el corazón de Yulia?"
"No empezó de esa manera."

La cabeza de Katya se disparó de su menú. Lena se dio cuenta de que Katya lo había dicho en broma y que no esperaba esa respuesta de Lena. Lena la había invitado a almorzar para hablar de lo que había sucedido con Yulia y que la ayudara a tratar de arreglar sus sentimientos.


"Nunca lo hace."
"Necesito tu ayuda en este momento, Katya no, tu actitud,"

Lena se quebró. Katya podía ser muy crítica a veces, y por sus miradas, este iba a ser uno de esos momentos.

"Déjame escuchar lo que hiciste antes de que empieces a asumir que voy a ayudarte", dijo Katya después de que el camarero tomara su orden y las dejara solas.


Lena le contó toda la sórdida historia, sin dejar nada fuera.
Nunca podría mentirle a su hermana, y vio su confesión como tomar responsabilidad por sus acciones. Había madurado mucho en las últimas semanas, pero se dio cuenta de que tenía un largo camino por recorrer.


"Jesús, Lena, ¿cómo puedes ser tan insensible?" El disgusto en su voz era evidente.
"Te dije que no comenzó de esa manera. No tenía ni idea de todo sucedería tan vertiginosamente hasta el momento en que estuvo fuera de control", apeló Lena.

Katya apenas la dejó terminar. "Tonterías. Admítete a ti misma que el plan salió exactamente como lo querías."
"Pero yo-"
"Pero nada y no interrumpas. No hacer nada para detenerlo es lo mismo que hacer que suceda. Tu eres responsable de este lío. Lena,¿cómo has podido? Si esta es la manera en que diriges tu negocio mereces estar casado con el, no con Yulia."

Katya y Yulia se había vuelto cercanas, así que su reacción no fue una sorpresa para Lena.

"No te preocupes, ella no quiere tener nada que ver conmigo."
“¿Y la culpas?"
"No." Dijo en voz baja.
"Entonces, ¿qué quieres de mí? De la forma en que lo veo no hay nada que yo pueda hacer por ti, incluso si quisiera."
"¿Hablarás con ella?"
"Y decirle, ¿qué? Que mi hermana es una idiota, una cerda, y una mentirosa? No creo que Yulia necesite que le diga eso".

Las palabras de Katya fueron un aguijón, pero no eran nada en comparación con el dolor que Lena había infligido a Yulia. Katya se puso de pie.

"Tú eres mi hermana, Lena, y te quiero. Siempre te amaré, pero ahora mismo no tengo absolutamente ningún respeto por ti"

Salió de la habitación, dejando sola a Lena literal y figurativamente. Ella se había puesto en esta posición, y ella era la única que podía sacarse de ella.

*

Yulia se paró en el umbral, sus manos temblaban tanto que apenas pudo presionar el timbre de la puerta. Comenzó a contar hasta cien para evitar darse vuelta y correr escaleras abajo, a través de la calle, de regreso a su coche. La puerta se abrió y su corazón se detuvo.
Lena estaba de pie delante de ella con los pies descalzos, vestida con un jersey de color azul oscuro y jeans rasgados.
Permanecieron allí durante varios minutos. A primera vista Lena parecía la misma, pero mientras Yulia la estudiaba más de cerca pudo detectar las líneas grabadas profundamente alrededor de sus ojos y la palidez de su piel.

Finalmente Lena habló.

"Yulia".

Era a la vez una pregunta y una declaración.

"Hola, Lena".

Los ojos de Lena rastrillaron su cuerpo de pies a cabeza varias veces, como si estuviera tratando de convencerse de que Yulia estaba en realidad de pie delante de ella. A pesar de sí misma, el cuerpo de Yulia respondió. Lena conocía hasta el último rincón y grieta de él y,definitivamente, lo que debía hacer una vez allí. ¿Cómo podía Yulia no responder?
Lena negó con la cabeza.

"Lo siento, por favor entra"

Dio un paso atrás para darle espacio a Yulia para pasar.
Al ver a Lena, incluso después de todo lo que había sucedido,Yulia quería fundirse en el abrazo fuerte. Pero no podía. No después de su traición. Tenía un plan y tenía que atenerse a él.

"No, no hasta que hablemos."

Lena pareció sorprendida por su declaración.

"Muy bien".

Salió al porche y cerró la puerta detrás de ella. Aunque Lena parecía cualquier cosa menos paciente, esperó a que Yulia hablara.

"Tengo una propuesta para ti", comenzó Yulia, antes de que pudiera perder el valor. "Hablé con Bill ayer. Él todavía piensa que estamos felizmente casadas, y tengo la impresión de que no estaría demasiado complacido de conocer los detalles de tu pequeño plan."

Lena se estremeció al oír la palabra "plan", sobre todo porque Katya había utilizado exactamente la misma palabra, pero no hizo nada para detener a Yulia.

"Tú me necesitas para cerrar este acuerdo y yo necesito algo de ti. Si estás buscando un acuerdo comercial, te lo daré. A cambio de que yo siga pretendiendo que estamos locamente enamoradas, tú seguirás financiando la apelación de Vladimir. Eso es todo. Sin ataduras, nada más que negocios. Tu obtienes tu proyecto y la aprobación de papá, y Vladimir sale de la cárcel. Entonces me alejaré,y nadie sabrá de tu pequeño secreto sucio".

Lena se quedó atónita. Se había imaginado muchos escenarios y lo que diría si se le daba la oportunidad de hablar con Yulia otra vez,pero ésto ciertamente no era uno que nunca hubiera pensado que sucedería. Yulia se ofrecía a sí misma a cambio de los recursos para sacar a su hermano de la cárcel. Lena se enamoró de ella nuevamente.

"Vamos, Lena, ¿qué es, sí o no? No pienso esperar aquí todo el día. Tengo cosas que hacer", respondió con severidad Yulia,haciéndose cargo de la conversación y de ella misma.

Lena quería a Yulia en su vida, y si era así como tenía que ser, sería una tonta si no aceptaba su oferta. Sabía que su acuerdo sería de corta duración, pero dada la forma en que se sentía ahora, era mejor que nada. Se preocuparía por el mañana más tarde.

"Sí".

La expresión de Yulia no cambió.

¿Desde cuándo es tan controlada? Desde que le arrancaste el corazón, estúpida.

"Está bien. Volveré mañana por la mañana." Yulia empezó a bajar los escalones, luego se detuvo y se volvió. "Ah, y Lena".Vaciló. "Hemos consumado este matrimonio bajo falsos pretextos. No voy a cometer el mismo error. Esto es un negocio, sólo negocios,como tú lo expresaste, y yo no mezclo los negocios con el placer."
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Lun Mayo 09, 2016 11:03 am

Dios! Yulia te has vuelto fuerte y despiadada #MeEncantasMujer como lamo *-* Pero aun así, vamos a ver si puede con tanta presión y le hace probar a Lena una cucharada de su propia medicina.!!
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Monyk el Miér Mayo 11, 2016 1:06 am

No tardes por favor.
Sólo espero que no se torturen mucho y sean sinceras.
Saludos!!

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Kano chan el Miér Mayo 11, 2016 1:13 am

Wow recién me pongo al día con esta novela y me ha encantado ya quiero lo que sigue Saludos !!! Wink
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Jue Mayo 12, 2016 11:18 pm

Capítulo Dieciocho

Lena vio a Yulia caminar por la acera. Salvo por cuando puso su última condición, Yulia nunca miró hacia atrás, ni miró a Lena una vez que estuvo a salvo dentro de su coche. Simplemente encendió el motor, se retiró del estacionamiento, y con calma condujo por la calle. Lena se quedó allí hasta que las luces traseras que se retiraban dieron vuelta a la esquina.

El silencio se hizo eco por toda la casa más fuerte que nunca.
Yulia iba a volver, llenando todas las habitaciones con su presencia física, pero las cosas no serían iguales. Su cuerpo estaría allí, pero su alma no lo haría. Lena se sirvió un trago y abrió la puerta del patio.
El sol se había puesto, dejando el cielo cubierto con grandes pinceladas de rojos y amarillos.
La primera estrella apareció y recordó un canto familiar de su infancia como si fuera ayer.

Estrella de luz, estrella brillante,
La primera estrella que veo esta noche,
Ojalá que me concedas, me gustaría que lo hicieras,
Tener el deseo que deseo esta noche.


*

Yulia se detuvo en un aparcamiento lleno de gente no muy lejos de la casa de Lena. Se había mantenido en control mientras había estado frente a Lena, pero tan pronto como se estacionó y apagó el motor, sus manos empezaron a temblar y su estómago se abalanzó a su garganta. Luchó contra las ganas de vomitar, y respiró hondo varias veces. Eso no funcionó por lo que simplemente se sentó acurrucada en su coche hasta que las sensaciones pasaron.

Cuando por fin levantó la vista, ya era de noche. Las luces estaban encendidas en el estacionamiento, arrojando sombras severas a su alrededor. Dio vuelta la llave lo suficiente para que el reloj se iluminara, diciéndole que había estado sentada por más de una hora.

Esta vez estaba tranquila mientras pensaba acerca de lo que acababa de hacer, probablemente más tranquila de lo que nunca había estado desde que esta farsa quedara al descubierto. Ella controlaba su vida de nuevo. Estaba a cargo y tenía previsto permanecer de esa manera.
En los últimos días había hecho algunas investigaciones y había descubierto que la venta de los terrenos de Bill a Lena todavía estaban en custodia, lo que significaba que cualquiera de las partes podía retirarse en cualquier momento y por cualquier razón. La persona que se retirara incurriría en una fuerte multa, pero Lena tenía mucho más que perder que Bill. Yulia podía hacer esto, haría esto. Tenía que hacer esto.

La semana pasada, cuando había ido a Lompak, el aspecto de Vladimir la sorprendió. Entró en la sala de visitas con un vendaje grande en la frente y se dirigió con desgano a través de la pequeña habitación de madera al teléfono de la estación. Miró dos veces el duro taburete y, después de un momento de, obviamente, sopesar las alternativas, se sentó con cautela. Su labio inferior estaba partido y cosido con puntos negros, y su nariz parecía estar rota, lo que explicaría sus dos ojos negros.
Se negó a hablar sobre lo que pasó con él e incluso le dijo a Yulia que si ella lo mencionaba, se iría y su visita habría terminado.

Se imaginó lo que su hermano debía haber tenido que soportar para estar tan maltratado como estaba. La forma en que había estudiado el taburete, como decidiendo si podía sentarse en él o no, le había dado
pesadillas todas las noches desde entonces.
En el largo regreso desde Lompak, Yulia había tomado la decisión que afectaría el resto de su vida. Se había negado inflexiblemente a considerar la sugerencia de Audrey, pero después de ver a Vladimir sabía que no tenía otra opción. Luchó con su decisión por días, y cuando Lena abrió la puerta, estuvo a punto de cambiar
de opinión. Lena todavía la afectaba de una manera que ella no quería que lo hiciera. Su propio cuerpo la había traicionado.

Intelectualmente sabía que sólo debía sentir ira y odio hacia Lena,pero su cuerpo ansiaba el tacto de Lena.
Ese anhelo continuaba y fue aún más fuerte cuando vio a Lena de nuevo. Yulia cerró los ojos. La imagen de Lena de pie en el porche bailó sobre sus párpados. Los ojos de Lena eran cautos, su expresión de cansancio, pero aún tenía esa misma sensualidad ardiente que atrajo a Yulia. Lena no trató de defender sus indescriptibles acciones o excusar su comportamiento.

No mendigó o suplicó o se enojó. No trató de decir algo. Simplemente dejó hablar a Yulia.
Yulia había visto a Lena objetiva al contemplar su propuesta.
Lena la miraba como si pudiera ver a través de ella y claramente pesó sus opciones cuidadosamente antes de responder. De algún modo la decisión de Lena no la sorprendió. Si Lena era el tipo de persona que podía seguir adelante con su plan en secreto, sin duda no dudaría en continuar ahora que estaba al descubierto. Yulia la había leído perfectamente.


*


La casa olía a aceite de pino y flores cuando Yulia abrió la puerta principal. Era un miércoles y no estaba segura de si Lena estaría aquí cuando llegara. No tocó el timbre. Era su casa también, y se negaba a ser tratada como si fuera una invitada. Planeaba sostener su parte del trato, y con el venían todos los privilegios de ser la señora de Elena Katina.

Audrey se había sorprendido cuando Yulia le dijo que planeaba volver a la casa. A pesar de que había originado la idea, trató de convencerla de lo contrario. Pero Yulia se mantuvo firme y,finalmente, Audrey aceptó su decisión.

Esta vez, cuando llevó sus cosas a la casa de Lena las puso en el dormitorio de invitados al final de las escaleras. La habitación de Lena, con anterioridad su dormitorio, estaba en el extremo de la sala.
La puerta estaba abierta y Yulia no tenía ningún interés en volver a la escena de ese crimen.
Sacó sus ropas y puso sus artículos de tocador en el cuarto de baño contiguo. Esta habitación, al igual que las demás, tenía una cama king-size, flanqueada por dos mesitas de noche, una cabecera, un tocador, y un escritorio. La madera de cerezo había sido pulida recientemente y brillaba bajo el sol de media mañana.

Los toques arquitectónicos en esta habitación eran tan únicos como Lena. El techo era abovedado, dando la impresión de que en realidad era más grande de lo que realmente era. Los revestimientos alrededor de las
puertas y las ventanas eran de cuatro pulgadas de ancho y concordaban con las molduras en lo alto de las paredes color café claro.

Varias alfombras cubriendo el piso de madera le añadían una atmósfera hogareña, pero no se sentía en casa para nada. En un momento había abrazado la enorme residencia como un espacio sagrado, caminando de una habitación a otra imaginándose cómo sería su vida viviendo en tal grandeza. Ahora se sentía comprada y
escenificada como los muebles de la profesionalmente decorada habitación.

Un ruido en la habitación de Lena la llevó al pasillo justo cuando Lena salía de ella. Usando de un par de pantalones cortos de color caqui, una remera polo azul y zapatos de plataforma, se detuvo en el centro del pasillo, como si no esperara ver a Yulia de pie allí.

"Yulia".

Se sintió inquieta por un momento porque no había tenido la oportunidad de prepararse para la embestida de la sexualidad de Lena en bruto. Su corazón latía con fuerza y la boca se le secó súbitamente. Enderezó los hombros y se recuperó rápidamente.

"Te dije que volvería hoy."

Lena parecía recuperarse de su sorpresa, un poco más lento que Yulia y tentativamente se adelantó.

"Sí, lo hiciste. No estaba segura de cuándo, pero quería estar aquí cuando llegases a casa."

Escuchar Lena decir la palabra desestabilizó a Yulia. Había sido su casa. Se había ocupado a ella, la había cuidado, y había hecho el amor en todas sus habitaciones. Lena la había hecho un hogar, el hogar de Yulia. Pero ahora prefería pensar en ella como en el lugar donde vivía. Tenía que mantener su distancia de Lena y de todo lo que habían compartido en un tiempo, y la mejor manera era despersonalizarlo todo.

"No era necesario que estuvieras aquí."

Lena se dirigió hacia ella.

"Yo quise".

Había reprogramado sus citas, liberando todo el día para estar con Yulia.

"Voy a ayudarte a traer el resto de tus cosas", dijo, y comenzó a moverse hacia las escaleras.

"No necesito tu ayuda", respondió duramente Yulia. "Ya estoy instalada y tengo que ir a trabajar. Estaré de vuelta como a las seis y media." Yulia se dirigió a las escaleras.
"Yulia, tenemos que hablar", declaró Lena desde la parte superior de la escaleras.

Yulia se volvió y la miró con impaciencia escrita en toda su cara.

"Acerca de nosotras, de esto." Lena puso las palmas hacia arriba, indicando su entorno.

No sabía lo que se suponía que tenía que hacer y no hacer. Yulia había dejado perfectamente claro que no iban a dormir juntas, pero¿qué pasaba con todo lo demás? ¿Cómo se suponía que tenía que actuar cuando estaban juntas en público? ¿Se le permitía sostener su mano como la gente esperaría? ¿Pretenderían que todavía estaban locamente enamoradas? ¿Vivirían bajo el mismo techo pero mantendrían vidas completamente separadas? ¿Cenarían juntas o lo haría cada una por separado? ¿Qué nivel de compañeras de habitación serían?

"Necesitamos establecer algunas reglas básicas, Lena. Hablaremos de ello esta noche. "

Con esto, Yulia cruzó el vestíbulo y la puerta, dejando por segunda vez en la misma cantidad de días a Lena mirándola retirarse.
Lena se quedó donde estaba hasta que oyó arrancar y alejarse el coche de Yulia. Se sentó en el escalón más alto y puso su cabeza en sus manos. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida? Había querido estar aquí para dar la bienvenida a Yulia, y había sido tan tonta como para pensar que su presencia importaba. Yulia no quería estar en su casa, y mucho menos que le diera la bienvenida como si nada hubiera sucedido.

Lena jugó con la idea de aún tomarse el día libre. Tal vez iría a la marina, tal vez a jugar un partido de golf o se sentaría junto a la piscina y leería uno de los libros que había pedido la semana pasada. El ver a Yulia de nuevo en su casa era lo suficientemente estresante, y no sería capaz de concentrarse en nada que le exigiera
demasiada atención.

Se puso de pie, con la intención de volver sobre sus pasos hasta su dormitorio, pero se detuvo justo fuera de la puerta de la habitación de Yulia. Estaba cerrada, y Lena estaría invadiendo su privacidad si entraba. Por mucho que quería ver que Yulia realmente se había mudado de nuevo aquí, que su cepillo estaba en la cómoda, sus zapatos alineados cuidadosamente en el piso del armario, Lena no podía hacerlo. Ya lo había arruinado lo suficiente y no quería arriesgarse a hacer algo que añadiera munición al odio de Yulia hacia ella.

Frunció el ceño y siguió por el pasillo.


*

Audrey se reunió con Yulia para almorzar en el parque, no lejos de la tienda de flores, y apenas se habían sentado en una mesa antes de que Audrey la salpicara con preguntas.
Yulia alzó las manos en señal de rendición. "Vale, vale, dame un minuto y te lo contaré."

Había rechazado la oferta de Audrey de ir con ella cuando llevara sus cosas de vuelta a la casa de Lena, prefiriendo enfrentarse a sus demonios por sí sola. Tendría que hacerlo tarde o temprano, por lo que optó por temprano.

Abrió su lata de Cherry Coke y tomó un gran trago, preparándose para las veinte preguntas de Audrey. Incluso si no había nada que decir, Audrey aún tendría veinte preguntas.

"Llevé mis cosas esta mañana."
"¿Ella estaba allí?"
"Sí. Se tomó el día libre para estar allí. No sé por qué. No es como si me estuviera mudando por el puro placer de vivir con ella.Por el amor de Dios, ¿en realidad creyó que quería verla?"

Yulia rasgó la bolsa de Cheetos con tal fuerza que los brillantes arabescos de color naranja volaron por todas partes.

"¿Qué te dijo? ¿Cómo lucía? "

Yulia suspiró. Tres listas, diecisiete más por delante.

"No dijo mucho, yo no dije mucho. Dijo que teníamos que hablar, y como llegaba tarde al trabajo, le dije que esta noche lo haríamos. Salí a chorro por la puerta antes de que pudiera decir otra palabra. Eso es todo."


Yulia tomó la escena a la ligera, pero se imaginaba que era sólo la primera ronda.

"¿Has puesto tus cosas en la habitación de invitados?"

Yulia le había dicho a Audrey los términos del acuerdo, y que dormir con Lena definitivamente no era uno de ellos.

"¿Ha dicho algo de eso?"
"Nosotras no hablamos mucho, Audrey. Ella sabe que yo no voy dormir con ella. ¿Dónde más pondría mi ropa? Ciertamente no voy a ponerla en su armario si estoy durmiendo en la habitación al final del pasillo."

El humor de Yulia era comprensiblemente corto hoy.

"¿Estás segura que puedes seguir con todo esto, Yulia? Quiero decir, realmente la amabas y ella mayormente se cagó en ti. Estoy preocupada por ti." la preocupación en la voz de Audrey era sincera.
"Sé que te preocupas, Audrey, pero puedo hacer esto. ¿Recuerdas cómo era el juego Oklahoma en la escuela secundaria? Esto es así de fácil. Voy a fingir que soy otra persona. De hecho, es probable que pueda hacerlo con los ojos cerrados. Después de todo, he aprendido de los mejores, ¿no es así? Si Lena puede fingir, yo también"

Yulia deseaba que sólo fuera a ser así de fácil.


*

Más tarde esa noche Lena entró en la cocina usando el traje que Yulia le había dicho que era su favorito, un Chanel de color gris a rayas, con una blusa gris más oscura. El traje resaltaba el color de sus ojos, dándole un aspecto potente y profesional, sin embargo, la blusa de seda bajo la chaqueta perfectamente confeccionada añadía un toque de feminidad. Lena estaba quitándose la chaqueta y se detuvo cuando la vio.


"Pensé que tenías el día libre hoy."

El pulso de Yulia se aceleró por lo sexy que lucía Lena con su ropa, que transmitía poder. Estaba disgustada consigo misma por reaccionar de esa manera. Yulia no había estado siquiera segura de que Lena volvería a casa, y aquí estaba ella, comenzando a admirar la apariencia de Lena.

"Obviamente no había ninguna razón para que estuviera aquí todo el día. Greg está de vacaciones, y el lugar se va al infierno si al menos uno de nosotros no está allí".

El olor de la salsa de espagueti llenó el aire, y por primera vez desde que Yulia se fuera, Lena realmente tenía hambre. Se preguntó si el hecho de que Yulia estuviera cocinando la cena era una buena señal. No había tenido oportunidad de pensar en esa posibilidad cuando Yulia le dijo que la cena estaba casi lista y que se cambiara de ropa y volviera enseguida.

Lena prácticamente voló por las escaleras y corrió por el pasillo, desabrochándose los pantalones y tirando de la blusa por encima de su cabeza antes de llegar a su habitación. No quería perder ni un minuto que pudiera estar con Yulia. Se puso un par de pantalones cortos y una remera sin mangas de color verde y se miró en el espejo. Su cabello era un desastre y su cara estaba enrojecida por el esfuerzo. Se pasó los dedos por el cabello rojo y bajó los escalones de a dos a la vez. Sus pies aterrizaron en la base de las escaleras y se sentó en el comedor justo cuando Yulia estaba poniendo la fuente de espaguetis sobre la mesa con una mano,la olla de salsa con la otra.

"Déjame ayudarte", ofreció, tomando la olla de su mano y colocándola sobre la tela anti-calentamiento. "¿Hay algo más, algo que quieras que haga?" Lena no quería que Yulia pensara que tenía que esperarla como pago por la defensa de Vladimir.
"No, eso es todo." Yulia se sentó del otro lado la mesa en lugar de a la derecha de Lena, como lo hacía antes.
"Huele maravilloso", comentó Lena, apilando espagueti en su plato.
"Gracias. Es rápido y fácil, no llegué a casa mucho antes de haberlo hecho. Quedé atrapada en el tránsito."


Hasta ahora, todo va bien, pensó Lena. Estamos teniendo una conversación normal, eso es bueno. Temas seguros la comida, el tránsito. Eso es bueno también. Tal vez a continuación hablaremos de la posibilidad de que llueva mañana o de la cantidad de nieve que recibió este año Lake Tahoe.

Pero en realidad no hablaron de nada. Comieron casi en completo silencio, con sólo el tintineo de los cubiertos en los platos rompiendo el silencio más alto en el mundo.
Cuando la cena finalmente terminó, Lena recogió los platos.
Yulia siempre la había fastidiado bromeando con que el cocinero nunca friega los platos, y ella había tomado el hábito de encargarse de ellos cada noche que estaba en casa para la cena. Si Yulia se había tomado la molestia de hacer la cena, Lena podía por lo menos limpiar.

Se demoró en la cocina todo el tiempo que razonablemente pudo antes de unirse a Yulia en el patio trasero. No había sido invitada y no estaba segura de si incluso sería bienvenida, pero quería estar con Yulia. Tenían que establecer algún tipo de rutina o no sería capaz de poder con esto.

"¿Puedo acompañarte?"
"Es tu casa." Yulia no miró a Lena.

Dejó pasar el comentario cáustico. No querìa discutir la primera noche del regreso de Yulia.

"La cena estaba deliciosa, gracias." Más charla benigna.

Lena nunca se había sentido tan impotente verbalmente como lo hacía desde que Yulia se había mudado de nuevo. Solían hablar de todo y de nada, sus silencios eran confortables y llenos. Ahora el silencio flotaba en el aire como el proverbial elefante en la sala, la tensión era tan espesa que era sofocante.

"Dijiste que querías hablar", dijo Yulia.

El estómago de Lena dio un salto y de repente se sintió nerviosa. Nunca había estado en esta posición antes con una mujer.
Alguien más tenía el control de la situación, determinando lo que iba a hacer a continuación. Además de la resistencia de Bill a la compra de las tierras, no podía recordar la última vez que no había estado en completo control. No sabía qué hacer.

"Obviamente, nosotras ya no somos tu típica pareja casada de enamoradas -"
"Nunca lo fuimos."
Ouch. "Buen punto. Tenemos que establecer algunas reglas básicas. Sobre nuestro comportamiento ", agregó Lena con cuidado.
"¿Nuestro comportamiento?"

Yulia no podía creer que incluso estuvieran hablando acerca de esto. La ira de Yulia se quebró.

"¿Y qué comportamiento es ese, Lena? ¿Cuando me mentiste? ¿Cuando me usaste? ¿O las decenas de veces que me cogiste para conseguir lo que querías?"

No tenía ni idea de que su rabia estaba tan cerca de la superficie. Había esperado que surgiera un día o dos después de que se enteró, no ahora.
Lena se echó hacia atrás como si hubiera recibido una bofetada,y aunque retrocedió, se defendió débilmente.

"No fue así, Yulia."
"¿Y cómo fue, Lena? Dime, ¿eh? No, espera, creo que sé acomodar las piezas. Tu necesitabas la tierra de Bill para demostrarle algo a tu padre y él no te la vendería. Necesitabas una relación, algo que mostrara a Bill que era más que un negocio para ti. Mejor aún, una esposa. Me encontraste sentada sola en un bar acunando una
cerveza y sintiendo lástima de mí misma, y viniste en tu caballo blanco y me salvaste de mi misma. Me conquistaste, con la promesa de amarme, honrarme y cuidarme. Ah, y no olvidemos el pequeño detalle de pagar por el abogado defensor de Vladimir. Eso fue brillante.Tu sabías exactamente cómo llegar a mí. Sabías perfectamente cómo en.."

Yulia se contuvo justo a tiempo. No iba a ser humillada una vez más, al declarar su amor por Lena.


" Lo tenías todo calculado.Obtuviste ambos, tanto la tierra como el derecho a dormir con la niña.Todo un golpe de gracia, Lena, te voy a conceder eso". Yulia se sentó hacia atrás en su silla.
"¿Tengo la oportunidad de decir algo?"

Yulia no se había tomado un respiro durante su diatriba, y aunque Lena esperaba que hubiera terminado, lo dudaba. Lena aprovechó el silencio de Yulia.

"Tienes razón. Acerca de todo. Incluso lo pusiste en el orden correcto.Pero se te perdieron un par de cosas. En primer lugar, te vi en el bar y me sentí atraída por ti, y tengo que admitir que mi primer pensamiento fue llevarte a casa, pero no lo hice. Dame un poco de crédito por un poco de amor propio. En segundo lugar, no te vi como un boleto de comida para la tierra de Bill."

Lena se detuvo. Acababa de decir lo que sabía que Yulia quería escuchar. En el pasado, había dicho un montón de cosas que no significaban nada para ella a otras mujeres. También había dicho cosas que no quería para cerrar tratos. Era la experta negociadora, y si quería, podía optar por el tratar esta relación como cualquier otro acuerdo. Pero esta vez no podía. Esta era Yulia y ella estaba enamorada de ella. Aun cuando Yulia no pudiera amarla nunca, tenía que pedir disculpas.
Tomó una respiración profunda.

"Por lo menos no al principio.Me gustaste. Tu eras auténtica, que era algo que yo no había visto en una mujer en mucho tiempo. Parecías inocente, y a no ser por la situación de Vladimir, no estabas hastiada del mundo todavía. Y hablando de Vladimir, no quiero ver a nadie que ha sido injustamente condenado en la cárcel".

Lena bebió varios tragos de su botella de agua.

"Yo no te cogí, Yulia. Nunca pensé que hacer el amor contigo fuera el pago en especie por nada, ni creí que fuera mi derecho tenerte. ¿Eso te acercó más a mí? Sí, sí, pero también me llevó a mi más cerca de ti. Sé que probablemente nunca creerás esto Yulia, pero yo quería hacer el amor contigo porque te deseaba. No porque yo esperara que cumplieras algún deber conyugal".

En este punto, Lena se sintió tentada de ponerse de rodillas y pedir perdón, de decirle a Yulia lo mucho que significaba para ella.
Que se había enamorado de ella y que se sentía miserable sin ella. Que se cortaría el brazo para hacer que el dolor del engaño desapareciera.
Que quería que Yulia se casara con ella de verdad esta vez.
Pero Yulia no le creería nunca. No importaba lo que dijera no creería una palabra de eso. Pero Lena tenía la oportunidad de tratar de hacer las cosas bien. Rogaría y se humillaría y suplicaría de la única manera en que sabía mostrándole a Yulia lo mucho que la amaba.


"Yulia, ¿por qué estás aquí?"
"Estoy aquí porque mi hermano fue golpeado y violado, estando en prisión por un crimen que no cometió, y necesito dinero para sacarlo. Esa es la única razón. No me importas tu o tu estúpido proyectito o tu equivocada falta de valía con tu padre. Voy a vender mi alma al diablo para sacar a Vladimir de la cárcel, y si ese eres tu,
entonces que así sea."

Yulia se quedó mirándola como si fuera una extraña en una esquina de la calle.

"Cuando estemos en un lugar público vamos a actuar como si estuviéramos enamoradas, a mantener la típica relación que las parejas casadas tienen. Tu puedes sostenerme la mano y mirarme con nostalgia a los ojos, pero quiero dejar esto perfectamente claro, Lena.Puedes tener mi cuerpo y la pretensión de una vida de matrimonio feliz, pero nunca me vas a tener. Nunca más."
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Kano chan el Vie Mayo 13, 2016 12:18 am

Wahhh conti !! Smile me fascina esta adaptación !! Saludos !! Wink
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Vie Mayo 13, 2016 2:34 pm

Hablo Yulia!!!
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Sáb Mayo 14, 2016 10:44 pm

Capítulo Diecinueve

Una noche, dos semanas después de que Yulia volvió a casa,
Lena dijo: "Bill llamó hoy. Quería saber cuando podemos reunirnos de nuevo para cenar."

Yulia pareció estremecerse cuando Lena mencionó el nombre de Bill.

"¿Qué le dijiste?"
"Que tú mantienes el calendario social y que tendría que hablar contigo."

Yulia tenía más que su calendario social. Ella tenía todas las cartas, y por ahora eso estaba bien para Lena.

"¿Qué quieres hacer?"
"A pesar de todo esto, me gustan. Son grandes personas sin un hueso de tacaños y divertidos para estar con ellos", respondió Lena vacilante.


Anteriormente, Yulia había disfrutado de pasar tiempo con ellos, pero Lena no sabía lo que pensaba de ellos ahora. Ellos no tenían la culpa de lo que había sucedido, y necesitaba aclarar este punto.

"Yulia, Bill y Phyllis no tuvieron nada que ver con esto. Bill y yo nunca discutimos esta situación, y nunca fue una condición de él para haberme vendido su propiedad. Lo vi como una oportunidad para explotar lo que pensé que tenía que hacer para conseguir lo que quería.Nada más. No transmitas tu odio hacia mí sobre ellos. "
"Gracias por aclarar eso."

Yulia se había preguntado cuánta participación habían tenido Bill y Phyllis en su matrimonio. Se habían implicado mucho mas que un poco en la preparación de la boda y en su vida en común, pero eran una pareja dulce que parecía querer ver a los demás tan felices como lo estaban ellos. La admisión de Lena fue sorprendente. Muy fácilmente podría haberlos presentado como cómplices, pero no lo hizo. Ella aceptó toda la responsabilidad.

Esta no era la primera vez, tampoco. Una semana antes había tomado todo el peso de otra de las explosiones de Yulia cuando se dirigían de vuelta de Lompak. Lena había hecho un comentario inocente acerca del abogado de la defensa de Vladimir, y Yulia había explotado. No recordaba exactamente lo que Lena había dicho, pero Lena se había sentado en silencio mientras arremetía contra ella.

"Los echo de menos", admitió Yulia. "Me gustaría volver a verlos".
"Sabes lo que van a esperar ver, ¿no? No quiero que ninguna de nosotras no entienda nuestros roles. Y ciertamente no quiero que te sientas incómoda o avergonzada. "
"No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo. Yo nunca haría nada que pusiera en peligro la defensa de Vladimir."


Yulia se sorprendió de su reacción. En un momento reconocía que Lena asumiera su responsabilidad, y al siguiente la atacaba.
Odiaba la forma en que actuaba, pero no podía evitarlo.
Lena no la atacó en respuesta, a pesar de que podría haber dicho que no necesitaba que le recordaran el acuerdo. En lugar de eso dijo:

"No pensé que lo harías. Sólo estaba preocupada por ti. Tu sabes cómo son Bill y Phyllis. Yo realmente no quiero que nuestra vida social sea incómoda o difícil para ti".

Yulia quería pedir disculpas por llegar a conclusiones precipitadas, pero no pudo conseguir que las palabras salieran de su boca. A cambio, suavizó las siguientes.

"Te lo agradezco. Yo sé lo que esperan ver la forma en que eramos la última vez que estuvimos todos juntos. Puedo hacerlo. Ellos no tienen ni idea de no estamos para nada profundamente enamoradas."

Este sería el primer desafío real de su recién negociada paz, y se preguntó si realmente podría llevarlo a cabo sin que Lena se diese cuenta de lo mucho que aún la afectaba. Si en realidad detestara el contacto de Lena, sería capaz de permanecer internamente lejana. No tendría que ocultar su reacción a la forma en que la piel de Lena se sentía cuando la tocaba. Cómo saltaba cuando ella la acariciaba, cómo podía sentir el calor creciendo bajo sus dedos. Lena no podía saberlo.

Esa era su carta de triunfo.

*

Yulia se sentía nerviosa mientras esperaban a que los Franklin abrieran la puerta de su casa. Había pasado demasiado tiempo en su armario eligiendo algo que ponerse. Debería haber sido fácil un par de pantalones o un vestido de verano pero no fue así. Se sentía como si fuese a estar en observación y necesitaba toda su armadura en su lugar. Se había conformado con un simple vestido azul con mangas y sandalias y se frotaba los brazos mientras pasaban los segundos.

"¿Tienes frío?"

Yulia dejó caer las manos.

"Sólo un escalofrío. Estoy bien."

Lena tomó una respiración profunda.

"Te ves muy bien."

Antes de salir de su casa, Lena obviamente había estado esperando a Yulia en la sala de estar, y se quedó mirándola cuando Yulia bajó por las escaleras. Su vestido se arremolinaba alrededor de sus rodillas y se había retirado el pelo hacia atrás, por lo que Lena estaba mirando su cuello. Había decidió llevar un suéter ligero, en caso de que refrescara más tarde, y cuando agarró su bolso de la mesa auxiliar, estuvieron listas para salir. La mirada de Lena hizo sentir incómoda a Yulia.

Y justo ahora, cuando Lena le dijo el cumplido, Yulia la miró con recelo.

Lena parecía estar a punto de perder su temperamento, pero negó con la la cabeza y se limitó a decir:

"¿Qué? Te dije que te veías bien, eso es todo. Sin segundas intenciones, ninguna agenda oculta.Sólo un simple cumplido, y un simple gracias estaría bien."

Yulia se sintió ridícula. Desde que había vuelto, Lena había hecho todo lo que ella esperaba que hiciera para sostener su parte del trato y no le había dado ninguna razón para dudar de ella, que conociera. Pero ese era el problema. Yulia no confiaba en ella. ¿Por qué iba a hacerlo? Ella comenzó a dar las gracias pero la apertura de la puerta de entrada la salvó.


"Bueno, ya era hora", gritó Bill con una gran sonrisa en su rostro.
"Pensamos que ustedes dos habían desaparecido a puerta cerrada y que nunca saldrían. Pero si tuviera una niña como la que tú tienes Lena, no querría salir tampoco." Bill le hizo un guiño a Lena.

Yulia deslizó su mano en la de Lena.

"En realidad, Bill, es en el sentido opuesto."


Dio un paso adelante para darle un beso en la mejilla. Phyllis venía detrás de él, secándose las manos en un paño de cocina.
Completados los saludos, todos ellos se asentaron en el porche de atrás con Bill interpretando el papel de camarero. Yulia se sentó en estrecha proximidad de Lena, su cuerpo constantemente recordándole cuán cerca.

"Entonces, Yulia, es la vida de casada todo lo que pensaste que sería?"

Phyllis dejó una bandeja de galletas saladas y queso en la mesa frente a ellos.

"En realidad, Phyllis, es mucho más de lo que esperaba."

Lena se tensó a su lado.

"Oh, ¿cómo?"
"Bueno, subestimé cuán entrelazadas estarían nuestras vidas,cuán dependientes seríamos la una de la otra. Necesito cosas que sólo Lena me puede dar, y no quiero hablar por ella,pero creo que a Lena le sucede lo mismo. Estoy comprometida con este matrimonio,tanto como Lena lo está".

Yulia movió su mano al muslo de Lena y su pierna dio un salto con el contacto.

"¿Lena?", preguntó Phyllis.

Lena cubrió la mano de Yulia con la suya.


"Definitivamente he aprendido que mi mujer es inteligente, muy inteligente, y la respeto enormemente. Estamos en esto para el recorrido largo, y si hubiera sabido que iba a ser así, la habría localizado y me habría casado con ella años atrás".


Lena apretó la mano de Yulia, y Yulia se preguntó qué quería decir. ¿Realmente la respetaba ahora, o estas eran simplemente más de sus mentiras? Ciertamente no la había respetado hasta ahora.
Después de la cena Phyllis mencionó que tenía algunas fotos de la boda que no creía que Lena y Yulia hubieran visto. Las cargó en su computadora portátil y las proyectó sobre la pared antes de que Yulia pudiera cambiar de tema. Mientras Phyllis pasaba las imágenes de la boda, los recuerdos agridulces se abatieron sobre Yulia mientras se trasladada al parecer de regreso a la fecha actual.

El amor que sentía por Lena, mientras caminaba por el pasillo la había abrumado entonces. Ella estaba totalmente enamorada fuerte y poderosamente, su confianza derramándose en todo su ser. Estaba enamorada y era amada. O por lo menos pensaba que lo era.
Imagen tras imagen bailaban en la pared como si fueran instantáneas de su vida, la única parte de su vida que realmente importaba. Yulia había dividido su relación con Lena en dos partes: antes de que se enterara del engaño y el después. Al ver estos destellos del "antes", tuvo la tentación de minimizar el "después". Pero no podía hacerse eso a sí misma. Tenía que ver las cosas como en realidad eran.

Algunas fotos de la ceremonia mostraban a Lena de pie en el altar, luciendo sorprendente en su esmoquin de Armani. Sus ojos brillaban, y se veía un poco asustada. Su primer beso fue capturado,rápidamente seguido de su primer baile. Disparo, tras disparo Lena la miraba como si realmente estuviera enamorada de ella. Pero ahora Yulia sabía que no era así. Mientras veía las fotos sintió, más que vio,a Lena mirándola y peleó contra devolverle la mirada.

Afortunadamente la última imagen pasó.
Yulia estaba un poco aturdida por el vino que había consumido para conseguir pasar por la presentación y en el camino a casa preguntó:

"¿Pasaste un buen rato?"
"Sí, lo hice. ¿Y tú?"

Yulia no respondió a la pregunta directamente.

"Tenías razón. Son gente maravillosa. Me duele el corazón cuando pienso acerca de la tragedia con Haley. Cosas terribles como esa no deberían sucederle a nadie, y mucho menos a gente tan amable como ellos."

Ni siquierapodía imaginarse lo que debían haber sentido cuando escucharon las noticias sobre su nieta.
Lena dijo:

"Nunca conocí a mis abuelos. Todos ellos murieron cuando yo era joven. Incluso si hubieran vivido, sólo podría esperar
que me amaran, independientemente de a quién yo amara."

A diferencia de mi padre no fue pronunciado.

"No sé si los míos están vivos o muertos. Supongo que podría rastrearlos, pero por otra parte, podrían hacer lo mismo. Dudo que los padres de mi padre siquiera sepan que tienen nietos o, mejor dicho, acerca de mí y Vladimir. Dios sabe quién más está ahí fuera, como resultado de mi padre."
"¿Tienes la sensación de que Bill y Phyllis nos consideran sus nietas sustitutas?", Lena hizo la pregunta que la había atormentado la noche entera.
"Sí, la tengo, y estoy halagada".

Lena no se sentía halagada. Se sentía culpable. Era una canalla por haber engañando a Yulia, y por haber explotado ese engaño con Bill y Phyllis era exactamente igual de malo. Eran buenas personas que no tenían segundas intenciones. Ellos no merecían ser tratados de la manera en que lo había hecho. ¿Qué había estado pensando? Habían sido engañados tanto como Yulia, y ella era la responsable de engañarlos.

La vergüenza la cubría todos los días y no sabía qué hacer para hacer lo correcto. Se lo dijo a Yulia mientras llegaba a su entrada y esperaba a que la puerta del garaje se abriera.

"Siento un sensación de responsabilidad hacia ellos."

Asumir la responsabilidad de otra persona era una nueva sensación para Lena. Rara vez se sentía responsable de su familia, y mucho menos de otra persona. Y había días en que ni siquiera quería ser responsable por sí misma. Era una sensación extraña, incómoda.
Pensó en lo que les había dicho mas temprano a los Franklin sobre Yulia y su matrimonio. Ella respetaba a Yulia, más de lo que había respetado alguna vez a una mujer. En las largas noches, cuando yacía despierta añorando a Yulia, se daba cuenta de que había tratado mal a una gran cantidad de mujeres. Algunas habían querido más de ella de lo que ella quería dar, y se las había sacudido sin considerar sus sentimientos en absoluto. No devolvía las llamadas de teléfono y,cuando se veía obligada a dar su número, inventaba uno.
Katya tenía razón, era una cerda. Le llevó enamorarse de la mujer adecuada para que se diera cuenta.
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

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