JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Monyk el Sáb Mayo 14, 2016 11:59 pm

Nooo, es muy corta.
Saludos!!

Monyk

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Dom Mayo 15, 2016 10:00 am

Esto se pone cada vez mas interesante!! Vamos, continúa pronto!!

katina4ever

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Dom Mayo 15, 2016 6:46 pm

Vamos, vamos, vamos... muerto por saber lo que sigue!! Cuando caerán ante sus verdaderos sentimiento? Cuando podrá demostrarle Lenita a Yul que realmente la ama *.*

katina4ever

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Mar Mayo 17, 2016 12:42 am

Capítulo Veinte

La campana de la puerta sonó, y Yulia levantó la vista de las flores que estaba arreglando. Había estado pensando acerca de los Franklin y la noche que ella y Lena pasaron con ellos. No se había dado cuenta de lo mucho que los echaba de menos hasta que los vio de nuevo. Además, pasar la noche con Lena no fue tan estresante como pensó que sería. Cayeron en una intimidad natural que se da sólo con las personas que estuvieron juntas durante un tiempo. La historia entre ellas no había enfriado la química natural y cómoda.

Al mismo tiempo, entendió lo peligroso que su "matrimonio" con Lena podría ser.
Yulia sostenía rosas de color rosa que estaba introduciendo entre margaritas blancas. Su aliento se atoró en su garganta cuando Lena entró. Habían pasado casi dos semanas desde su cena con los Franklin,y Lena había estado en casa sólo cuatro noches desde entonces.
Lena había regresado de su oficina una tarde y le había informado que tenía que irse fuera de la ciudad por unos días.
Mientras se dirigía al piso de arriba para empacar, murmuró algo acerca de un problema en uno de sus proyectos. Unos pocos días se convirtieron en mucho más, y hasta esta mañana, cuando Yulia se fue a trabajar, Lena no había vuelto todavía.
Yulia se embriagó en la imagen de Lena. Vestía pantalones de seda de color gris oscuro, un cinturón negro delgado y una camisa blanca inmaculada apenas visible debajo de su liviano sobretodo, dándole un look andrógino, y la boca de Yulia se secó. Sus ojos naturalmente verde grisáceos parecían luces brillantes, y los hoyuelos en sus mejillas aparecieron con su sonrisa. Se veía cansada, sin embargo, ella irradiaba una sensualidad sutil a la que Yulia no podía dejar de responder. Al igual que con los Franklin, no se dio cuenta de cuánto había extrañado a Lena, hasta que la volvió a ver.

"Hola", dijo Lena, caminando hacia el mostrador."Espero no estar interrumpiendo nada." Miró alrededor de la tienda.
"Estás de vuelta." El pulso de Yulia estaba corriendo.
"Llegué esta mañana."
"¿Cómo estuvo tu viaje?"

La cercana proximidad de Lena y su larga ausencia le hacían más difícil concentrarse.

"Ya sabes, sólo negocios".

Hubo una larga pausa, y Yulia saltó cuando Ross gritó detrás de ella:

"Bueno, mira lo que ha traído el gato: ¿Cómo estás, Lena?"

Lena llegó a la mano que Ross le extendía.

"Estoy bien, Ross.¿Cómo estás?"
"No tengo quejas. ¿Dónde has estado? Yulia apenas si habla de ti. No como lo hacía cuando se estaban cortejando. No podía hacerla callarse."

Lena y Yulia intercambiaron una mirada cautelosa.

"He estado fuera de la ciudad por unos días."
"Vienes a llevar a tu hermosa novia a almorzar?", Preguntó Ross.

Lena miró a Yulia. La expresión de su rostro era casi ilegible,pero Lena la conocía lo suficientemente bien como para ver que había atrapado a Yulia con la guardia baja. Cuando su avión aterrizó esta mañana tuvo la imperiosa necesidad de ver a Yulia. Mientras estuvo fuera había logrado mantener el dominio de sus emociones y no actuar como una idiota enferma de amor, pero tan pronto como supo que Yulia estaba al alcance de su mano no pudo controlarlos por más tiempo.

La noche que regresaron de lo de los Franklin, Lena tuvo que forzarse a sí misma a no ir a la habitación de Yulia. La noche había sido difícil porque habían actuado como si todavía estuvieran enamoradas. Lena no había actuado, y cada vez que Yulia la tocaba o la miraba, su piel ardía. Deseaba a Yulia tan mal que se había paseado por su habitación toda la noche.

Normalmente, cuando Lena no podía dormir, nadaba en la piscina hasta quedar agotada. Pero no se atrevió a pasar por la puerta del dormitorio de Yulia semi vestida, porque no sería capaz de simplemente pasar de largo. En su lugar se paseó de un lado de la habitación al otro. En un momento empezó a contar los pasos, y cuando llegó a mil, se obligó a dejar de contar.

Se fue a trabajar esa mañana cansada y al borde, y después de la tercera vez que le ladrara a Greg, él la dejó sola el resto del día. En mitad de la tarde le dijo que hiciera arreglos de viaje por ella para visitar tres locaciones en Canadá. Un complejo de oficinas que estaba casi terminado y en los otros dos recientemente habían puesto la primera piedra. Tenía un nuevo jefe de proyecto en la mayor de las dos y quería mantener una estrecha vigilancia sobre cómo iba la construcción. Greg no sonó sorprendido cuando ella extendió su viaje un período adicional de seis días.

Normalmente, cuando viajaba, saboreaba la vida nocturna y experimentaba las delicias locales, si llegaba la mujer adecuada. Pero no en este viaje. Trabajó tanto como pudo, caminó tán lejos como podía ir, y bebió tanto como su cuerpo le permitiera y aún así no pudo conseguir sacar a Yulia de su mente.

Dondequiera que iba veía a alguien o algo que le recordaba a la mujer que, sin saberlo, tenía su corazón en la palma de su mano. Más de una vez estuvo a punto de comprar algo que sabía que a Yulia le gustaría, y sí compró un collar de zafiros que planeaba guardar por si acaso encontraba una oportunidad para dárselo.

Los golpes de la música en el bar en Montreal le habían molestado más que lo que la habían energizado. Siempre había encontrado atractivas y emocionantes a las mujeres en esa ciudad,pero durante este viaje parecían chatas y sin brillo. Varias se le acercaron de manera sutil y no tan sutil, y amablemente les dijo que no estaba interesada. Después de un par de horas volvió al hotel sola.
Quería irse a casa, pero no se atrevió hasta que consiguiera tener sus emociones bajo control. Se consumió con imágenes y pensamientos de Yulia. La primera vez que se vieron, la primera vez que bailaron, la primera taza de café que bebieron juntas.

Casi podía recitar todas las conversaciones que tuvieron. Los recuerdos de su vida sexual fueron los más fuertes y desgarradores. El tacto de Yulia parecía haberse grabado a fuego en su carne. Suspiraba por su tacto y sus besos. Sólo Yulia podría calmar el fuego que crecía dentro de ella.
Lena nunca se había sentido tan fuera de sí como lo había hecho últimamente. No podía concentrarse, se distraía fácilmente, y no tenía apetito. Todo lo que comía sabía a tiza, y cuando se veía obligada a cenar con un socio de negocios, generalmente empujaba suficiente comida alrededor de su plato como para que pareciera que había comido.

Así que se había quedado fuera más tiempo del que quería y, a juzgar por su reacción a Yulia, no todo el tiempo que necesitaba.
Sin embargo, Lena no veía nada en la habitación excepto a Yulia. Las flores eran pálidas en comparación con la mujer que había hecho su esposa. El pelo negro de Yulia estaba escondido detrás de una oreja, un pendiente de diamantes guiñándole un ojo. Sus jeans acentuaban sus largas piernas, y Lena detuvo su mirada en el ascenso y descenso de sus pechos. Yulia parecía respirar más rápido, y Lena se dio cuenta de que sus pezones se endurecían bajo su remera. Todo lo que podía hacer era quedarse donde estaba.

"¿O sólo se van a violar la una a la otra aquí en el mostrador?"

El subconsciente de Lena registró la voz de Ross.

"Lo siento,¿qué has dicho?"
"Te pregunté si viniste a llevar a tu bella esposa a almorzar".

Esta vez, cuando Lena miró a Yulia estaba preparada, o por lo menos tan preparada como podía estar.

"¿Si ella va a almorzar conmigo?"

Lena lo dijo más como una pregunta que como un comunicado. Un destello de algo brilló en los ojos de Yulia.

"Por supuesto que lo hará", intervino Ross. "Vamos, ustedes dos, tómense tanto tiempo como deseen. Nada más lejos de mi intención que interponerme entre dos mujeres enamoradas."

El teléfono sonó y Ross se acercó a responderlo.
Lena miró a Yulia y quería decir: "¿Qué se supone que hagamos? "

Yulia dejó las flores que todavía estaba sosteniendo en el refrigerador y cogió el bolso de debajo del mostrador y su chaqueta del gancho de la puerta. No volvieron a hablar hasta que salieron.

"Lo siento por eso", dijo Yulia mientras el brusco viento de otoño le soplaba el pelo en la cara.
"¿Sobre qué?", Preguntó Lena, aspirando el aroma limpio de Yulia.

Era lo más cerca que habían estado la una de la otra desde la cena con los Franklin.

"Lo que dijo Ross. No tenemos que ir a almorzar. Puedo hacer unos cuantos mandados en su lugar. "
"En realidad, por eso he venido. Tenemos que ponernos al día, y mantener las apariencias con Ross es parte de nuestro plan, ¿no? Tu no lo has dicho,¿verdad?"

Lena no creía que Yulia pasara vergüenza a propósito al decirle a sus amigos acerca de su acuerdo, pero no
quería asumir nada.

"No, aunque me sorprende que te importe. Yo esperaba que tu única preocupación sería lo que la gente piensa acerca de la infame Lena Katina".

Lena hizo una mueca.

"Entonces, ¿qué pasa con el almuerzo?Tenemos que comer y es casi mediodía."


Preguntó humildemente, con la esperanza de que Yulia dijera que sí. Quería estar con ella, sólo para mirarla, escuchar su voz, aspirar el olor de su cabello. Dios, la tenía mal. Se estaba convirtiendo en una jugosa versión de sí misma,un cachorro enfermo de amor. ¿Pero no lo era?


"Está bien, aunque no estoy segura de que esto sea una buena idea. Pero si tienes un punto. Y probablemente debemos ponernos al día".

Lena se relajó un poco. Por lo menos no le había dicho que se fuera al infierno. Caminaron por la calle hasta el restaurante italiano que ambas amaban. Cuando entraron, Lena se sintió repentinamente hambrienta. El olor a pan de ajo recién horneado asaltó sus sentidos, y su estómago dejó escapar un gruñido de protesta. Yulia miró primero su estómago, luego su cara.

"Lo siento. Supongo que tengo más hambre de lo que pensaba."

La anfitriona las condujo a una mesa tranquila junto a la ventana,y en poco tiempo Lena tenía un plato de lasaña en frente de ella,mientras que Yulia mordisqueaba una ensalada César. Lena declinó la sugerencia de la camarera de un vaso de vino. Quería estar atenta.

Quería asimilar todos los detalles de su almuerzo con Yulia. Podría tener que confiar en ella para su "acuerdo Yulia" por mucho tiempo.

"¿Cómo estuvo tu viaje? ¿Lograste todo lo que necesitabas?"

Yulia sonaba distante, apenas interesada, como si esa pequeña charla fuera el único tipo de conversación que le era soportable. Pero por lo menos le preguntó algo.

Lena quería decir que no.

No, no pude sacarte de mi mente.
No, no pude borrar los recuerdos de la manera en que se siente tu cuerpo debajo de mí. No pude sacarte de mi corazón.

"Fue mas o menos como lo esperaba", respondió ella en su lugar.

Eso no fue una mentira. Lena se había ido porque no se fiaba de sí misma para estar cerca de Yulia.
La cena en lo de los Franklin había sido tortuosa, y para el momento en que se detuvieron en el camino de entrada pensó que iba a saltar fuera de su piel. A pesar de que sabía que Yulia estaba actuando, su cuerpo no podía evitar reaccionar ante la forma en que la miraba y la tocaba. Si Lena no hubiera sabido que no era así, habría dicho que algunos de los toques de Yulia se quedaron un poco más de lo necesario para convencer a Bill y Phyllis de que estaban enamoradas.

Pero sabía que no era así. Yulia la odiaba y por buenas razones.
Había usado a Yulia para su propio beneficio sin tener en cuenta sus sentimientos, y Yulia nunca le perdonaría. Lena había aceptado ese hecho, pero lo que no podía manejar era la forma en que la deseaba.

Lena se había enamorado locamente de Yulia. No tenía ni idea cuándo había sucedido o cómo, pero estaba sin lugar a dudas absolutamente enamorada. Durante su tiempo fuera, Lena había tratado de analizar exactamente cómo lo sabía. Nunca había estado enamorada antes, así que no tenía un verdadero punto de referencia.
Pero sabía que Yulia estaba en sus venas, en todos sus poros y células de su cuerpo. Era una parte de ella, y Lena se sentía menos que completa sin ella.

Se había ido con el pretexto falso de un viaje de negocios a tratar de purgar a Yulia de su sistema. Había visitado sus antiguas guaridas en donde la sensación de una mujer y el aliento caliente en su piel la hacían olvidar todo, excepto el momento. Pero no había estado interesada en lo más mínimo en la escena a su alrededor. Otra mujer no purgaría a Yulia de su piel y no lo intentó siquiera.

"¿Todo está bien aquí?", Agregó Lena.
"Sí".

Todo, excepto por el hecho de que tu no estabas.

"Katya llamó ayer. El cumpleaños de Tim es en un par de semanas, y ella nos invitó a una fiesta para él en su casa."

Lena consiguió tragar otro bocado de comida. Sospechaba que su lasaña era deliciosa, pero su garganta estaba demasiado seca para disfrutar de ella.

"¿Te dijo algo más?"
"¿Debió hacerlo?"

Lena supuso que Katya se sorprendió cuando Yulia respondió el teléfono. Probablemente había cubierto su asombro al hablar de la fiesta de Tim. Sin embargo, Lena no pudo ocultar sus propios sentimientos tan fácilmente, a pesar de que lo intentó, al no responder a la pregunta de Yulia.
Yulia le preguntó otra.

"¿Le dijiste?"

Lena tenía miedo de mirarla.

"Ella es mi hermana, y,probablemente, mi única amiga. Yo necesitaba a alguien con quien hablar."
"Así que ahora que sabe lo tonta que soy. ¿Alguien más lo sabe?"
"No", dijo Lena rápidamente mientras las palabras de Yulia le pegaban en el estómago.

Era evidente que había herido a Yulia de nuevo. Jesús, ¿aprendería alguna vez?

"Nadie. Sólo Katya. Ella no cree que seas una tonta".

Lena renunció a comer y dejó su tenedor en el plato.

"Me llamó una cerda." Echó un vistazo a Yulia. "En realidad dijo que yo soy una idiota, una cerda, y una mentirosa."

Las palabras de Katya todavía le escocían y, porque eran la verdad, siempre lo harían.

"Yo sabía que me gustaba." Yulia sonrió. "Me dio la bienvenida a la familia y estaba empezando a parecer la hermana que nunca tuve,antes de ... ya sabes."
"Lo siento. Lo siento por todo esto. Yo fui egoísta, egocéntrica,una cerda, una canalla, una mentirosa, y todo lo que quieras llamarlo.Probablemente incluso un par de cosas de las que nunca he oído hablar." Lena miró a Yulia directamente a los ojos. "Merezco todos esos nombres. Los merezco absolutamente. Yo fui todas esas cosas y lo siento. Verdaderamente lo siento. Te he hecho daño y yo nunca me perdonaré y no espero que tu lo hagas tampoco. Usé a Bill y la pérdida de su nieta para conseguir lo que yo quería. Lo que hice estuvo fuera de lugar, y nadie se merece ser tratado de la forma en que yo los traté.
Tú especialmente. Jugué con tu debilidad y no puedo decirte cuánto lo siento. Sé que no me crees, pero así me tome el resto de mi vida voy a tratar de compensarte por ello."

Yulia parecía aturdida por la admisión de Lena, y las líneas alrededor de su boca se suavizaron, casi como si quisiera creerlo. Pero luego las líneas se apretaron de nuevo, y Lena supo que había hecho daño a Yulia tan profundamente que nunca aceptaría cualquier cosa que ella dijera.


"Tienes razón, Lena. No lo merecíamos". Yulia no la iba a liberar del gancho.
"He estado pensando en contarles todo a Bill y Phyllis".

Lena se sentía como si estuviera en rehabilitación, en la fase en la que tenía que confesar sus pecados y pedir perdón. Era un incómodo lugar para estar.

"No te atrevas". Las palabras de Yulia fueron muy duras. "No les hagas daño a ellos también. Saber lo que hiciste los devastaría".

Al igual que lo hice contigo, pensó Lena. "Está bien, si tu lo dices".

Lena dejó a Yulia la decisión en este caso. Le permitiría tomar la decisión en todo si tan sólo la perdonara. En el camino de regreso de Canadá, Lena decidió que quería a Yulia en su vida y que haría cualquier cosa para recuperarla. No sería fácil podría ser imposible pero planeaba intentarlo. Tenía que hacerlo.

"Sí, lo digo. Decirles no va a lograr otra cosa que aliviar tu culpa.Los aplastaría, y me preocupo demasiado por ellos para dejar que eso suceda."
"Yo sólo estaba pensando en ti."
"¿Cómo es eso?"
"Tú eres la que tiene que actuar cada vez que estamos juntas.Sólo estaba tratando de hacerlo más fácil para ti."
"¿A expensas de alguien más?"
"No, en absoluto."

La conversación iba rápidamente cuesta abajo.

"Yo sólo estaba ..." Lena suspiró y dejó caer su cabeza entre sus manos. "Yo ya no sé qué pensar ".

La confusión de Lena desgarró los bordes del corazón de Yulia.
No quería verla sufrir, pero era la única forma de que aprendiera.
Tenía que ser responsable de lo que había hecho. Esto era más que un negocio, había jugado con vida de la gente. Había cruzado la línea.

"Sé lo que estás tratando de hacer y te lo agradezco, Lena, pero yo decidiré lo que tengo que hacer".
"Está bien. Tu estás montando el espectáculo aquí, tu tienes la última palabra."


Yulia sabía que debía sentirse mejor, superior, a cargo, pero no lo hizo. La parte egoísta de ella, su orgullo, quería, pero no pudo.
No quería ser moralmente mejor que Lena. Quería ser su igual.

"Lena-" empezó a decir pero Lena la interrumpió.
"Se está haciendo tarde. Probablemente tienes que volver."

Hizo señas por la cuenta, poniendo fin a su conversación.


*

Cuando Lena regresó a su oficina, Greg estaba en el teléfono y le hizo una seña de que la llamada era para ella. Sacudió la cabeza,no tenía ganas de lidiar con nada, pero cuando Greg le informó que era Vladimir, se apresuró a entrar a su oficina y recogió el receptor.

"¿Vladimir?"

Yulia había mencionado que a pesar de que su hermano podía hacer llamadas por cobrar, nunca la había llamado.
Ahora, aquí estaba, llamando a Lena. Sus sentidos estaban en alerta máxima.

"¿Lena? Espero no molestarte".


Parecía que Vladimir estaba hablando desde dentro de una cueva.
Lena supuso que se encontraba en una habitación con más concreto que alfombras.

"No, por supuesto que no, Vladimir. Puedes llamarme en cualquier momento. ¿Estás bien?"
"Sí, estoy bien. Sólo quería hablar contigo sin Yulia alrededor".
"Está bien."

Lena no sabía qué más decir. Durante sus visitas a Lompak con Yulia nunca había hablado realmente con él. Yulia estaba allí para visitar a su hermano y sólo ellos conversaban. Lena se sentó en su silla, desviando sus ojos a la pintura de la playa que Yulia le había dado el día de su boda. Junto a ella había una escena de un lago de montaña.

"Lena, yo ... eh ..." se detuvo. Era evidente que Vladimir estaba luchando con lo que quería decir.

Ella lo ayudó a salir.

"Vladimir, esta conversación es entre tú y yo. Tú eres el hermano de Yulia, y si necesitas algo haré lo que pueda para ayudarte."

Lena creyó oírlo tomar una respiración profunda.

"Quiero agradecerte por lo que estás haciendo. Por ayudarme. Por pagar por mi abogado, el señor Nixon."
Sus frases salían en ráfagas cortas."Realmente lo aprecio. Tu no tienes que hacerlo, ya sabes."

"Vladimir, no tienes que darme las gracias. Yo quiero hacerlo."

Lena quería ayudar a Vladimir. Lo conocía sólo por lo que Yulia le había contado, y aparte de sus actuales circunstancias, parecía ser un gran tipo.

"Sí, Lena, tengo que hacerlo. Significa mucho para mí." Hizo una pausa, como si estuviera decidiendo si decir algo más. "Tu sabes que mi hermana realmente te ama."

Lena escuchó un pitido en el oído, recordándole que su conversación estaba siendo grabada.


"¿Cómo lo sabes?"
"La forma en que te mira, la forma en que su cara se ilumina cuando habla de ti. Jesús, incluso la forma en que camina a tu lado cuando las dos entran en la habitación. Le pegó fuerte." Él se rió entre dientes.

El anonimato del teléfono le dio el valor a Lena.

"Yo la amo también. Tu hermana es una mujer maravillosa."

Lena pensó que era inusual que a la primera persona a la que honestamente declarara su amor por Yulia fuera un hombre encerrado en una prisión de máxima seguridad.

"Sí, lo es, y no quiero verla salir lastimada."

A Lena no le gustó la forma en que la conversación había cambiado.

"¿Qué te hace decir eso?"
"Debido a que está tan locamente enamorada de ti que es vulnerable".
"No tengo ninguna intención de hacerle daño,Vladimir."

No más de lo que ya lo he hecho.

"Me alegro de oír eso porque la quiero, y no sé cuánta mierda más puede aguantar en su vida."

Lena respiró un poco más tranquila.

"Yo amo a tu hermana, Vladimir, y haré cualquier cosa por ella."

Sus palabras hicieron eco en su cerebro.
Se intercambiaron algunas bromas más y terminaron rápidamente la llamada. Dejó caer el auricular de nuevo en la base y se sintió de pronto agotada.

*

La conversación fastidió a Yulia el resto del día. Se enfrentó a un aluvión de preguntas de Ross cuando regresó del almuerzo, entre ellas una que decía que no parecía que acababa de volver de almorzar con su nueva esposa. Inventó una excusa e hizo lo que pudo para evitarlo el resto de la tarde. En su camino a casa finalmente se dio cuenta de por qué su conversación la había perturbado tanto.

Lena prácticamente había rodado y jugado al muerto. No se defendió o trató de explicarse, y definitivamente no puso ninguna excusa para lo que había hecho. ¿Lena habría asumido la responsabilidad de la Segunda Guerra Mundial si la hubiera acusado de ella? Le dejó a Yulia tener lo que quisiera, incluido el derecho a masticarle culo una y otra vez si quería.
Yulia frunció el ceño mientras llegaba al camino de entrada.

¿Tenía tanto control sobre Lena? ¿Quería ese tipo de poder sobre otra persona? ¿Sobre Lena?
Estacionando su auto, Yulia apagó el motor y se sentó en la tenue luz del garaje. Durante mucho tiempo apenas si se había aferrado lo que tenía, y ahora todo su mundo había cambiado. Había pasado de tener prácticamente nada a tenerlo todo para regresar a prácticamente nada de nuevo. Claro, tenía el nombre de Lena, su dinero, y las oportunidades que se incluyen con esta nueva posición,pero estaba sola.

Estaba viviendo la cáscara de una vida. Una cáscara muy bonita, pero aún así una cáscara. Su vida estaba vacía. De pronto estaba muy cansada.
Se sentó en el garaje durante unos minutos. Cuando la puerta se hubo levantado, se había sorprendido al ver el coche de Lena aparcado en su lado derecho consuetudinario. Yulia por lo general llegaba mucho antes que Lena, que a veces no regresaba a casa hasta mucho tiempo después de que ella se fuera a la cama.

Reuniendo sus fuerzas para ir al interior, buscó la manija de la puerta, y de repente se detuvo. Las palabras de Lena del almuerzo de hoy volvieron a ella como si las estuviera oyendo por primera vez.
Lena había dicho que ella era la que tenía que actuar cuando estaban en público. ¿Significaba eso que Lena no lo hacía? La puerta que conducía a la casa se abrió y la mujer en cuestión estaba parada en el umbral.

"Está todo bien, Yulia?" Lena se acercó al coche. "Has estado sentada aquí durante un tiempo. ¿Necesitas algo?" Lena miró en el asiento de atrás y hacia el maletero del coche. "¿Yulia?", preguntó Lena de nuevo, después de que Yulia no hubiera respondido a ninguna de sus preguntas.

Yulia se volvió cuando vio a Lena, que parecía ser un ángel cuidando de ella su ángel de la guarda. El corazón de Yulia dio un vuelco. La preocupación de Lena por ella parecía ser real, pero pensó que Lena se había casado con ella porque la amaba. Lena no había destruido sólo la confianza de Yulia en ella, había destruido su confianza en sí misma. El serio error de juicio de Yulia había sacudido su fe y confianza en sí misma más de lo que esperaba.


"Todo está bien. Sólo pensando por un minuto." Yulia reunió sus cosas y Lena abrió la puerta.

El garaje era grande, pero había aparcado más cerca de la pared de la izquierda de lo que solía hacer, y tuvo que apretarse contra Lena para entrar en la casa. Cuando lo hizo, aspiró el aroma que había llegado a conocer como exclusivamente de Lena. La combinación de almizcle y pino de inmediato llevaron a Yulia al recuerdo de estar en los brazos de Lena. Tropezó en su paso hacia la casa.
Lena se acercó a sostenerla, su brazo se envolvió alrededor de la cintura de Yulia. Su contacto íntimo envió un rayo de fuego por la espalda de Yulia, y se instaló en la ingle. Cuando se tocaban como parte de sus muestras públicas de afecto matrimonial, el cuerpo de Yulia siempre había reaccionado, pero nunca había revelado lo que su cercanía realmente provocaba en ella. Pero ahora sus ojos estaban a escasos centímetros de la boca de Lena y fijó su mirada en los exuberantes labios rojos. Su respiración se aceleró, y esta vez no trató de ocultar su respuesta.

Yulia miró desde los labios de Lena a sus ojos. Leyó la llama del deseo en ellos que se había vuelto tan familiar en su corto tiempo juntas. Podía entender por qué Lena la había deseado. Después de de todo, ella era una mujer atractiva. Y realmente no creía que Lena hubiera fingido las decenas de veces que habían hecho el amor.
Los segundos pasaban y ninguna de ellas se movía. Yulia no podía olvidarse de la manera en que su cuerpo respondía y la excitación del tacto de Lena de lo que podía olvidarse de su propio nombre. Echaba de menos yacer junto a Lena en silencio justo antes del amanecer. La forma en que sus cuerpos hablaban entre sí en la oscuridad de la noche, conversando con facilidad con una taza de café o preparando la cena juntas. No importaba cuán duro trataba de negar el hecho, todavía estaba enamorada de Lena Katina.

Lena tuvo que haber leído algo en su cara porque el color de sus ojos se oscureció y se humedeció los labios.
Yulia trató de recordarse que todo era diferente ahora. Se había estipulado claramente que el matrimonio era sólo de nombre y Lena tendría que satisfacer su lujuria en otro lugar.
Pero ese pensamiento preocupaba a Yulia. ¿Cuánto tiempo una mujer como Lena pasaría sin relaciones sexuales con ella antes de que decidiera aventurarse fuera? Lena era una mujer sexy y sensual que otras mujeres encontraban deseable, y no tendría problemas para encontrar a alguien, o a muchas, para aliviar su dolor. Ella y Lena no se habían prometido permanecer fieles durante su casto matrimonio,sin importar lo que pudiera durar. De repente, la idea de Lena tocando a otra mujer, o peor aún, de otra mujer tocándola a ella, puso celosa a Yulia.

El corazón de Lena estaba corriendo y el pulso le latía con tanta fuerza que pensó que debía estar resonando en las paredes del garaje.

Yulia se sentía tan bien en sus brazos. Cuando Yulia tropezó, su cuerpo estaba rígido, como si estuviera anticipando la caída. Luego se relajó, fundiéndose en Lena con una familiaridad debida a horas de hacer el amor.
Lena quería besarla, necesitaba besarla. Prácticamente podía saborear la dulzura de sus labios que estaban tan cerca. Los labios de Yulia se acercaron aún más y no sabía si era Yulia o ella quién se movía, pero no le importaba. En otro segundo estaría besándola. No sería un beso casto, un beso imaginario, sino alimentado por la pasión y el deseo, y eso era todo lo que importaba.

Al primer contacto de sus labios Yulia pensó que iba a desmayarse. Los besos de Lena eran exquisitos, y en ocasiones era capaz de venirse simplemente con ellos. Lena era tentativa pero posesiva. Mordió los bordes de la boca de Yulia, su lengua bailando en sus labios como si estuviera esperando que ella la invitara a entrar.
No pasó mucho tiempo antes que ella lo hiciera. Mientras la lengua de Lena le llenaba la boca, Yulia se volvió y apretó su cuerpo completamente en contra de la forma implacable de Lena. Los brazos de Lena le rodearon la cintura y Yulia rodeó con sus brazos el cuello de Lena, olvidando por completo lo que estaba haciendo o por qué no debería hacerlo.
Podrían haber sido horas o podrían haber sido minutos antes de que Yulia levantara la cabeza, con dificultad para respirar. Ambas estaban jadeando, y Yulia disfrutó viendo el rápido ascenso y caída del pecho de Lena. Los pezones de Lena se endurecieron, y un puño apretado de anticipación anudada la boca del estómago de Yulia.

"Te deseo Yulia. Te necesito", dijo Lena, apenas capaz de hablar, porque su pasión casi la ahogaba.

Suspiraba por Yulia.

No sólo su contacto, sino porque ansiaba desesperadamente tenerla de nuevo en su vida, con ella. Lo que sentía por Yulia era más que lujuria. La amaba y quería los días buenos y los malos, la alegría y la tristeza, las noches llenas de pasión y las noches de simplemente sostenerse la una a la otra mientras dormían. Su vida no era nada sin Yulia.El timbre del teléfono celular de Yulia sorprendió a Lena. El agudo sonido continuó durante unos segundos antes de que ella se diera cuenta de lo que era.


"No contestes," Lena prácticamente le rogó, pero el momento se había ido.

La tensión en el cuerpo de Yulia le dijo que tan pronto como había caído sobre ellas había pasado,dejando un rastro de brasas al rojo vivo. A regañadientes, Lena la dejó en libertad. Yulia se apartó de ella al mismo tiempo, agarrando el teléfono.

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Monyk el Mar Mayo 17, 2016 1:27 am

Muy bueno el capítulo, sólo espero que pronto Lena le diga la verdad a Yulia y no las interrumpan de nuevo, ja ja ja.
Saludos!!

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Mar Mayo 17, 2016 6:54 am

Rayos! Eres malvada... No quiero que termine!! Sad quiero sabe que pasará ahora Sad

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Mar Mayo 17, 2016 10:56 am

Lena mejor apresúrate a demostrarle a Julia que la amas de verdad :'( no me rompas el corazon a mi también :c
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Kano chan el Mar Mayo 17, 2016 6:24 pm

Noooo como lo dejas en la mejor parte ; ( esa Lena más le vale que recupere a Yul! !! Saludos Wink
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Miér Mayo 18, 2016 10:04 pm

Capítulo Veintiuno

"¿Estás loca?" Greg miró a Lena como si hubiera perdido la cabeza.
"No, Greg, no lo estoy. Ya he hablado con el alcalde y es un asunto cerrado. Planea anunciarlo esta tarde."

Lena revolvió algunos papeles sobre su escritorio, localizando finalmente lo que estaba buscando.

"Lena, la tierra por sí sola vale millones, por no hablar de la cantidad de dinero que harías una vez que se hubiera desarrollado."

Greg no le estaba diciendo algo que no supiera ya. Si lo había, él estaba subestimando el valor de la parcela de tierra cerca del corredor central de la ciudad.
La escena en el garaje con Yulia una semana antes perseguía a Lena, y se habían eludido con cautela entre sí desde entonces. Yulia parecía tener miedo de estar a solas con ella durante mucho tiempo.
Lena misma luchaba por mantener sus emociones bajo control y más veces de las que no, pasó la noche despierta en su cama.

Conduciendo al trabajo la mañana después del incidente del garaje, había cristalizado los pensamientos que habían estado rebotando en su cabeza. ¿De qué servía toda su riqueza si no tenía a Yulia para compartirla? Ella no necesitaba otro rascacielos con su nombre en la piedra angular, u otro centro comercial en su currículum.
Sus habilidades y su talento le habían conseguido todo lo que ella siempre soñó, y su codicia le había costado lo único que importaba.
No podía cambiar el pasado, pero podría cambiar su comportamiento en el futuro.

"Greg, es un hecho", respondió ella, efectivamente eliminando cualquier conversación. Lena no iba a cambiar de opinión. En todo caso, esto era sólo el comienzo.

*

"¡Yulia, enciende el televisor. Canal 15, de prisa, te lo perderás!"
"Por Dios, Audrey, ¿qué está pasando?",

Preguntó Yulia,buscando el control remoto. Después de encontrarlo debajo de la almohada en el sofá, golpeó el botón de encendido. La cara de la alcaldesa Roberta James frente a un micrófono se materializó un instante antes de que el sonido le golpeara las orejas.

"Y me complace anunciar que Elena Katina ha donado la tierra que la ciudad necesita desesperadamente para la nueva biblioteca pública."

La alcaldesa estaba prácticamente radiante. Detrás de ella estaba el dibujo de la biblioteca que había sido presentado en los periódicos unas cuantas semanas atrás.

"Como ustedes saben, los últimos años hemos estado buscando la propiedad adecuada a un precio que los contribuyentes pudieran pagar, y no habíamos tenido éxito hasta que Elena Katina me llamó a mi oficina la semana pasada."

Yulia se sentó en el sofá y subió el volumen. No podía escuchar las preguntas del reportero, pero la voz de la alcaldesa era clara mientras respondía con paciencia a cada uno de ellos.

"No, no hay ninguna condición que no sea que la tierra debe ser utilizada para la biblioteca y un pequeño parque. No puedo hablar de los motivos de la Srta. Katina que no sea para decir que esta donación es muy generosa. Ella concretamente me dijo que no quería estar aquí esta tarde porque esto no es acerca de ella. Se trata de la ciudad consiguiendo lo que necesita mucho. No, no había estado en negociaciones con la Srta. Katina antes de esto. Esta parcela de tierra era demasiado cara para el presupuesto de la ciudad. El condado la ha tasado en ocho punto cinco millones de dólares".


Yulia no escuchó más respuestas, la voz de Audrey viniendo desde el auricular del teléfono y le recordó que todavía lo sostenía en su mano.

"Lo siento, ¿qué dijiste?"
"Te pregunté si sabías que iba a hacer esto." Audrey era reportera del periódico local y odiaba perderse la exclusiva.
"No, no lo sabía." Yulia no añadió que Lena ya no hablaba de sus negocios con ella. Yulia se alegró de que Audrey no pudiera ver su humillación por no saber lo que Lena había hecho.
"Wow, qué amortización de impuestos. Ocho punto cinco millones de dólares. Y se los dio a ellos?"

Yulia seguía procesando la información. Sabía cuánto significaba cada pieza de propiedad para Lena, y si este informe era cierto, estaba pasmada. Sobre todo si se los daba sin condiciones.
Hubiera esperado que Lena insistiera en tener su nombre en el edificio, por lo menos.

*

"La alcaldesa nos ha invitado a una recepción que está organizando por el nuevo museo de arte. "

La declaración de Lena desconcertó a Yulia. Eran más de las diez de la noche y Lena había vuelto a casa desde la oficina a esta misma hora los últimos días. Apenas le había dicho más de tres palabras desde su beso una semana atrás. Yulia se había tenido que enterar acerca de un negocio de tierras gigantesco en las noticias y ahora ¿Lena esperaba que fuera su codo dulce para algún político? Yulia no sabía si sentirse herida o insultada. Quería elegir lo segundo, pero realmente ya no estaba a cargo de su emociones.

"Apuesto a que si." Yulia esperaba sonar tán sarcástica como se sentía.
"¿Supongo que sabes sobre la tierra de la biblioteca?"
"Sí, y tuve que enterarme cuando Audrey me llamó y me dijo que encendiera el televisor. ¿Sabes cómo me hizo sentir, me refiero a la forma en que me hizo quedar?"


Rápidamente se corrigió. Estaba herida por que Lena no había compartido la noticia con ella, pero no quería que ella lo supiera.

"Yo soy tu esposa, Lena, debería haber sabido".

Lena entendió por qué Yulia estaba tan molesta. A pesar de que había sido idea de Yulia ser su esposa sólo de nombre, cualquier otra cónyuge lo habría sabido. No había pensado en ese punto. Su plan para demostrarle a Yulia que significaba más para ella que un pedazo de tierra había sido contraproducente.

"Tienes razón, debí habértelo dicho. Lo siento. No fué mi intención avergonzarte."
"¿Cuál fue tu intención?"

Lena debatía si debía decírselo a Yulia. Probablemente no le creería aún si se lo decía. Era demasiado pronto.

"Llámalo como un momento de deber cívico".

Yulia la miró como si estuviera tratando de detectar cualquier indicio de engaño, pero no encontró ninguno.


*

Yulia se enteró de varios "momentos de deber cívico" más las siguientes semanas. Lena había dejado el contenido de su maletín tirado en el sofá una tarde, y cuando Yulia se inclinó para recoger varios papeles se habían caído al piso, no pudo dejar de echar un vistazo a la hoja superior. Reconoció el logo de la tienda de meriendas al lado de la floristería y miró el contenido. El propietario estaba agradeciendo a Lena por renegociar su contrato y reducirles la renta sustancialmente. ¿Reducirles la renta? Yulia puso los papeles sobre la mesa, no estaba segura si debía sentirse culpable por espiar o alegre de haberlo hecho.

Una tarde, Lena llamó la floristería y le dijo que acababa de vender una parcela de tierra, a un precio reducido en gran medida, a una organización filantrópica que proporcionaba viviendas a precios razonables a las familias de bajos ingresos. Dijo que quería que Yulia lo supiera porque el grupo emitiría un comunicado de prensa al día siguiente.

El teléfono estaba sonando cuando Yulia entró en la casa,haciendo equilibrio con una bolsa de comestibles en un brazo y su bolsa de deporte en el otro.

"¿Hola?"
"Yulia, es Bill," dijo la voz familiar.

Dejó caer la bolsa en el suelo y dejó los comestibles en la mesada. Acuñando el teléfono entre su oreja y hombro, usó ambas manos para extraer los productos perecederos.

"Bill, hola. ¿Cómo estás? ¿Cómo está Phyllis?"
"Estoy bien, Phyl está muy bien. ¿Cómo estás? ¿Es este un buen momento?"

Yulia puso el helado en el congelador y la leche, los huevos y el queso cottage en el refrigerador.

"Lo es. ¿Qué pasa?"
"Está Lena allí? ¡Oh, eso fue grosero. Lo siento. Por mucho que me encanta charlar contigo, llamé para hablar con tu misteriosa mujer".
"¿Misteriosa?" Yulia se sintió intrigada por la descripción.
"Sí, es un misterio en cuanto a por qué no ha firmado el último papel del fideicomiso. Sin eso, la venta no se puede cerrar. Tan impaciente como estaba por ese pedazo de tierra, habría esperado que hubiera movido cielo y tierra para cerrar el papeleo. Ha estado todo listo esperando las ultimas semanas. La propiedad no será oficialmente de ella hasta que se cierra el fideicomiso. Sólo estoy llamando para ver si hay algún problema. Entiendo que el problema del número de parcela se ha resuelto, por lo que sólo tiene que firmar la presentación revisada".

¿Lena había puesto un alto en el cierre? Yulia de repente se dio cuenta de que no había oído nada más acerca de Gateway por varios meses. Lena había estado impaciente por empezar a moverse en el proyecto, e hizo una nota mental para preguntarle acerca de ello cuando llegara a casa.

"Lo siento, Bill, no tengo ni idea, y ella tuvo que salir de la ciudad por unos pocos días."

Yulia dejó de lado la parte de que no sabía exactamente cuando Lena volvería a casa. Lena había llamado mas temprano, pero sólo le dijo que había un problema con la comisión de zonificación en San Luis y que estaba en camino hacia el aeropuerto.

"Le diré que llamaste cuando hable con ella."
"Gracias, te lo agradezco. Lo siento, Yulia, pero tengo que correr. Estoy encontrándome con Phyllis para cenar en veinte minutos. Sólo pensé que encontraría a Lena en casa."
"Dile a Phyllis que le enviamos saludos y que me llame. Es nuestro turno de recibirlos, ¿tal vez la próxima semana?"
"Me parece bien. Voy a darle a Phyl tu mensaje."

Yulia dejó el receptor en el cargador, pero no lo soltó. Se quedó así durante varios minutos meditando sobre la llamada de Bill. ¿No había firmado los documentos finales? ¿Cuál era el problema? ¿Qué quería decir eso?

Sus preguntas siguieron sin ser respondidas por el resto de la noche, y no fue sino hasta después de las nueve cuando se dio cuenta de que estúpidamente había estado esperando oír el sonido de la apertura de la puerta del garaje.
Su corazón se aceleró como lo hacía últimamente cada vez que estaba a punto de ver a Lena. No importaba si volvía a casa desde la oficina o caminando a la cocina en medio del fin de semana.

Más de un repiqueteo estaba sonando en su pecho. Yulia se estaba sintiendo de la misma manera acerca de Lena como lo hacía antes de que su engaño fuera expuesto. Esperaban ansiosamente a Lena todas las noches. Esperaba que fuera ella todas las veces que sonaba el teléfono.

Preguntándose qué estaría haciendo en su cuarto al final del pasillo.
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Miér Mayo 18, 2016 10:20 pm

Demasiado corto Sad
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Monyk el Jue Mayo 19, 2016 12:26 am

Woow, muy bueno, pero corto.
Saludos!!

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Kano chan el Vie Mayo 20, 2016 8:30 pm

Si !! Lena está poniendo de su parte por recuperar a Yul! ! muy bien !!! Wink
Siento que queda poco de la historia ;(
Saludos a la espera de más Wink
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por VIVALENZ28 el Sáb Mayo 21, 2016 12:47 am

Quiero agradecer por sus comentarios y traerles el final de esta historia espero que les haya gustado Smile



Capítulo Veintidos


"No hagas esto, Yulia."
"Vladimir, yo sé lo que estoy haciendo."
"También yo, y te estoy diciendo que pares. ¿Por cuánto tiempo lo has sabido?"

Yulia suspiró, de pronto muy cansada. Había venido a ver Vladimir por su visita semanal y una cosa llevó a otra, y antes de que se diera cuenta le había contado todo. Él estaba furioso con Lena por su engaño, y más aún con Yulia por seguir adelante con él.

"Eso no importa."
"Sí, importa."

El guardia miró a Vladimir, que había alzado la voz.

"No, no importa, Vlad. Lo que importa es que el nuevo juicio se inicia la próxima semana. Tienes que mantenerte enfocado en salir de aquí. Estoy bien, y esto no es nada si te saca de aquí. "

Su hermano se veía mejor que la última vez que había venido a visitarlo, pero su rostro aún mostraba signos de ansiedad. Le había dicho que no albergara esperanzas sobre el resultado de su nuevo juicio, pero Yulia no podía ser otra cosa que optimista.

"Hablé con Lena hace un tiempo." Yulia levantó la cabeza al instante ante la mención del nombre de Lena. "La llamé. Quería darle las gracias por todo lo que estaba haciendo por mí."
"¿Qué te dijo?" Lena no le había dicho a Yulia sobre el llamado de Vladimir.
"Que te ama."

Las palabras de Vladimir atravesaron a Yulia.

"¿Qué?"
"Que ella te ama. Le dije que tu estabas enamorada de ella y que yo no quería verte salir lastimada."
"¿Le dijiste qué?"

Esta vez el guardia la miró a ella.

"Yul, veo un montón de cosas aquí. Me he vuelto muy bueno en la lectura de una situación, y cuando ustedes dos están juntas, la forma en que se te ilumina el rostro cuando hablas de ella, es tan claro como la nariz en mi cara. No justifico lo que hizo y no me gusta lo que están haciendo, pero de un montón de maneras lo entiendo. La gente hará casi cualquier cosa cuando quieren algo lo suficiente. Mírate a ti. ¿No es eso lo que estás haciendo?"


Yulia no respondió, todavía estaba tratando de ordenar sus pensamientos a partir del traumático giro de los acontecimientos. En un momento su hermano estaba furioso con ella, al siguiente diciéndole que lo que Lena había hecho estaba bien.
Su voz continuó a través de la estática del receptor.

"Tal vez tu no estas lista para admitirlo, pero es mejor que abras los ojos o lo mejor que te ha sucedido va a salir de tu vida."


*


La puerta cerrándose detrás de Yulia la hizo dar un respingo. No había dormido mucho la semana pasada, con los nervios al extremo en espera del juicio de Vladimir. Su abogado, Sven Martin, se mostraba optimista y le había dicho que mantuviese la calma cuando le tocara su turno en el banquillo, y hoy era el día. Debido a que era testigo, no se le había permitido el acceso a la sala del tribunal antes de su testimonio. Miró a la izquierda, donde su hermano se sentaba junto a Martin. Llevaba un traje oscuro que Yulia había elegido por él, junto con una impecable camisa blanca y corbata a rayas azules que aportó Lena. Su pelo había sido cortado recientemente, y sus zapatos brillaban. Él sonrió tranquilizadoramente mientras caminaba por el pasillo hacia la silla de los testigos. Lena estaba sentada justo detrás de Vladimir, con Audrey a su izquierda y Ross a su derecha. Bill y Phyllis estaban en la fila detrás de ellos. Sin lugar a dudas, se trataba de su familia ahora y Yulia sintió su amor y apoyo. Sus nervios se asentaron.

Su mano se mantuvo estable mientras le tomaron juramento, y después de indicar su nombre y dirección centró su atención en Martin.
Sus preguntas eran claras y la voz de Yulia se hizo más fuerte mientras contaba lo que había sucedido aquella noche de hace cuatro años. Miró a cada miembro del jurado a los ojos al relatar la cadena de acontecimientos. Se centró en las mujeres cuando habló sobre el intento de violación y vio a varias de ellas hacer una mueca de dolor cuando describió cómo uno de sus agresores le ató las manos a la cama mientras el otro sostenía sus piernas mientras se bajaba cierre de cremallera de los pantalones.

El fiscal tomó su turno y de manera agresiva salpicó a Yulia con preguntas. Ella mantuvo la calma y respondió sus preguntas con sinceridad y confianza. Su testimonio en esta ocasión fue muy diferente que en el primer juicio de Vladimir. Atrás quedó su ingenuidad de pensar que todo lo que tenía que hacer era decir lo que había pasado y el jurado no lo encontraría culpable. Ella era mucho más sabia en esta ocasión en la forma en que respondía a las preguntas.

No miró a Lena durante su testimonio completo. Revivir el incidente a sabiendas de que la vida de su hermano estaba en juego era bastante estresante. No necesitaba la confusión añadida de la reacción de Lena para distraerla.
Habían hablado del juicio las noches pasadas, Lena había vuelto a casa antes de las seis cada noche. Ella ya conocía toda la historia y había reaccionado de la manera Yulia había esperado. Se indignó por lo que los atacantes le habían hecho a ella, y se exasperó aún más por la convicción de Vladimir. Era casi como si quisiera marchar hasta la corte y meter algo de sentido al juez que había presidido el juicio de Vladimir. La preocupación aparente de Lena por su hermano tocó a Yulia, y el borde frío alrededor de su corazón empezó a descongelarse.

Despedida del estrado, Yulia salió de la sala del tribunal tan segura como cuando entró.


*

"El jurado ha regresado." La voz de Sven Martin estaba prácticamente en auge a través de la línea telefónica. "Tienes treinta minutos para llegar hasta aquí."

Yulia dejó caer las flores que estaba organizando, agarró sus llaves, y salió corriendo por la puerta. Cuando llegó a la sala del tribunal, estaba prácticamente vacía. Se sentó en el banco duro detrás de Vladimir con la familia del hombre que había matado al otro lado.
Se le ocurrió que la disposición de los asientos era casi idéntica a la de una boda. La familia del acusado, por un lado, la de la víctima por el otro.

Un movimiento en el rabillo del ojo le llamó la atención. Lena se deslizaba en la fila con una mirada apresurada y una cálida sonrisa.
"Ross llamó", dijo Lena a su pregunta no preguntada. "Él dijo que despegaste de la tienda como un murciélago salido del infierno, y sólo podía ser una por una cosa. Me iré si no me quieres aquí. Llegué tan pronto como pude. Me alegro de haber llegado a tiempo."

Durante los cuatro días que el jurado había deliberado, Lena no le había preguntado si quería que ella estuviera allí cuando se leyera el veredicto, pero, obviamente, Lena quería estar aquí con ella.

"Gracias."

Yulia tomó la mano de Lena. Era cálida y fuerte, y se aferró a ella como si fuera un salvavidas.
Yulia saltó cuando el juez golpeó con su martillo. Lena cubrió su mano con la suya libre y se acercó más. Terminados los preliminares, Yulia contuvo la respiración cuando el juez le pidió a Vladimir que se pusiera de pié para que el jurado leyera el veredicto.



*


Lena oyó un ruido detrás de ella, y cuando se dio la vuelta, su mundo se detuvo. Yulia estaba en la puerta de la sala de estar enfundada en un vestido negro que era casi como una segunda piel. La línea del cuello se hundía, dejando al descubierto más que un indicio de división en el escote, en el que Lena se había detenido tanto tiempo atrás y mordisqueado en su camino desde el cuello suave de Yulia a otras partes más al sur. El corpiño del traje soportaba sus pechos llenos y caía directamente al ruedo. El vestido era sostenido por dos correas tan delgadas que Lena tenía miedo de que se romperían por el peso del vestido.

Finas medias de nylon negro cubrían sus piernas.
Lena no oía nada más que los golpes de su corazón contra su pecho, la respiración sacudiéndose en sus pulmones apretados debajo de su almidonada camisa. Su mente quedó en blanco y se quedó allí sin poder moverse. Yulia estaba absolutamente hermosa.

Estaban vestidas para la apertura de museo de arte que Lena había mencionado unas semanas atrás. Lena no había querido ir, pero Yulia había insistido. Quería celebrar. Vladimir había sido encontrado inocente y debía ser puesto en libertad tan pronto como la documentación fuera procesada.

Yulia apenas recordaba lo que ocurrió en la sala del tribunal cuando el veredicto fue leído. Todo lo que recordaba eran las dos palabras que nunca olvidaría. Lena le dijo que prácticamente se había desmayado con el alivio y luego se levantó y abrazó a Vladimir, las lágrimas corrían por el rostro de ambos. Lena le dio las gracias a Martin y estrechó su mano antes de que el abogado tomara su maletín, murmurara algo a Vladimir, y saliera de la sala del tribunal. Fue sólo después esa tarde que Yulia se calmó lo suficiente para recordar que
la apertura del museo era esa noche.

Se sentía fabulosa, y la mirada en los ojos de Lena la hizo sentir deseada. Lena ni siquiera estaba intentando disimular lo mucho que la deseaba, sus ojos rastrillaron su cuerpo varias veces. Yulia notó un ligero rubor en el cuello de Lena justo por encima de su cuello y su pecho se movía en respiraciones superficiales. Si ella no hubiera conocido a Lena, se habría asustado por la mirada de hambre en sus ojos. Así las cosas, su propio corazón latía con fuerza, y el punto del pulso entre sus piernas era el que golpeaba con más fuerza.

Lena no sabía cuánto tiempo se quedó con la boca abierta mirando a Yulia como un colegial, pero finalmente encontró su voz.

"Te ves maravillosa".

No tenía idea de cómo sería posible superar la noche con Yulia con ese aspecto y ella sintiéndose de esta manera. Suspiraba por Yulia. Sus dedos se estremecieron mientras revivía la sensación de la
piel suave de Yulia, las palmas de sus manos ahuecando el peso de sus pechos. Quería tener a Yulia en sus brazos y simplemente besarla hasta que saliera el sol.

Lena dio un paso adelante y se detuvo cuando se dio cuenta de que eso era exactamente lo que estaba a punto de hacer. Pero no podía.
No lo haría. Había llegado a un acuerdo con Yulia, y demostraría que era fiel a su palabra.
Pero a partir de esta mañana, el acuerdo ya no era válido.
Vladimir sería puesto en libertad y Yulia se iría. Por mucho que Lena la deseaba, la necesitaba, la anhelaba, tenía que esperar a que Yulia viniera a ella. Sería la única manera de que realmente pudiera tenerla.

Yulia se sorprendió cuando Lena se detuvo unos pasos delante de ella. Lena se había estado acercando a ella y el pulso de Yulia había aumentado en anticipación. Ahora, una punzada de decepción la recorrió cuando Lena se detuvo. Se había sentido viva en los brazos de Lena, y quería sentirse así de nuevo. Pero no tenía el valor de tragarse su orgullo y dar el paso hacia ella.

"Gracias. Te ves muy linda tu también", Respondió finalmente Yulia.

Lena había elegido un traje de seda color ciruela que era tan oscuro que podía pasar por negro. La camisa blanca del esmoquin estaba desabrochada en el cuello, exponiendo la vena palpitante en su cuello. Yulia contuvo el aliento. Sus sentidos, que ya estaban en alerta máxima sólo por estar cerca de Lena, estaban ahora en sobrecarga.
La respiración de Lena le acarició el oído.


"Gracias. Personalmente creo que es sólo una excusa para que todo el mundo se vista y trate de impresionar a los demás con sus ropas de lujo y sus joyas.", Lena pensó que se sintió sonreír, o producir por lo menos la insinuación de una sonrisa. "Y hablando de joyas, no te vayas."

Lena corrió a la otra habitación y regresó con una caja azul oscura. Parándose detrás de Yulia, levantó el collar de zafiros que había comprado en Montreal de su cama de seda y captó el reflejo de Yulia en el espejo colgado en la pared. Sus ojos se fijaron mientras colocaba la piedra vibrante contra el cuello suave de Yulia. El olor
familiar del perfume de Yulia flotaba en el aire a su alrededor y Lena lo bebió: Sus manos temblaban tanto que no podía cerrar el delicado broche y tuvo que arrastrar sus ojos lejos de Yulia para asegurar los dos extremos. Su corazón latía con fuerza en su pecho cuando volvió la mirada hacia el espejo.

Yulia la estaba mirando de la forma en que lo había hecho cuando estaban lado al lado en el altar. Parecía como si hubiera sido toda una vida atrás. La respiración de Lena igualó el superficial ascenso y descenso del pecho de Yulia, que era acentuado por la gema reluciente. Sus ojos se sostuvieron y no pudo hablar por un minuto.

"Te ves hermosa." Era una declaración simple, pero llena de sentimiento honesto.
"Lena, es precioso", dijo Yulia, sus dedos acariciando la cadena. "No debiste".

La voz de Yulia era entrecortada y corretearon escalofríos arriba y abajo de la columna vertebral de Lena.

"Lo vi e inmediatamente pensé en ti. Sabía que luciría deslumbrante en ti."

Las manos de Lena descansaban en los hombros de Yulia, en los que habían aterrizado después de que cerrara el broche. Incapaz de luchar contra la tentación
de acariciar la piel desnuda bajo sus dedos, dejó caer la manos y dio un paso atrás, tratando de recuperar el control de sus emociones.
En control. Ese era un concepto interesante en estos días. Lo único en el control era el agarre de Yulia sobre su corazón. Su cuerpo no podía olvidar su beso en el garaje, y Lena no sabía si podía manejar físicamente otra situación con el mismo final.

La recepción estaba en marcha cuando llegaron. Una alfombra roja guiaba el camino a la puerta principal, y los flashes de las cámaras se dispararon mientras Lena llevaba a Yulia hacia las puertas ornamentadas. La mano de Yulia estaba en el hueco de su brazo, y Lena se detuvo justo antes de que entraran. Se inclinó, con
los labios cerca de la oreja de Yulia.

"¿Lista?"

Cuando Yulia asintió con la cabeza, Lena se acercó aún más, complaciéndose a sí misma por un momento en el aroma fresco y limpio de Yulia. Movió la cabeza hacia atrás lo suficiente como para mirar a Yulia a los ojos.

"Tu vas a ser la mujer más hermosa en la sala."


Los ojos de Yulia brillaron, y lo que Lena vio profundamente en sus ojos le hizo añadir,

"No lo olvides, Te amo y tú tienes que fingir que me amas a mí."

Lena terminó su frase colocando un beso tierno y persistente en los labios de Yulia.
Yulia casi saltó de su piel cuando Lena la besó.
Instintivamente, la mano libre encontró su camino hacia la parte posterior del cuello de Lena. Lena comenzó a retirarse, y Yulia mantuvo los labios de Lena contra los suyos un momento más.
Cuando por fin la soltó, ambas estaban respirando pesadamente. Un torrente de emociones atravesó a Yulia. Estaba confundida. Debía estar horrorizada con el beso de Lena, por el mero hecho de que ella tenía que estar cerca de ella, ni mucho menos permitirle que la adulara y la besara cada vez que le viniera en ganas. Pero no lo estaba.
Yulia no podía acercarse lo suficiente a Lena. No podía tener suficiente de sus besos. Estaba avergonzada de su reacción hacia alguien que la había tratado tan mal y con tanta falta de respeto como Lena lo había hecho. Pero no estaba tan avergonzada como para no querer tener intimidad con ella de nuevo.

Lena se enderezó con una pizca de su anterior confianza y vaciló, como si esperara que Yulia dijera algo. Pero cuando no lo hizo, Lena dijo: "¿Vamos?" Y entraron.
Yulia se aferró al brazo de Lena no por miedo sino buscando fuerza. El beso de Lena había debilitado sus piernas, y la ternura en sus ojos la mareó. Si Lena quería podía tomarla justo aquí, en este momento, delante de todos, y Yulia se lo permitiría. Estaba fuera de control y de alguna manera tenía que recomponerse antes de hacer el ridículo.
Lena la llevó a la barra, deteniéndose a hablar con varios dignatarios y visitantes del museo en el camino. Yulia vio muy pocas caras familiares, y detectó algo diferente en la voz de Lena cuando la presentaba como su esposa. Lena había llamado “su esposa” a Yulia muchas veces antes y después de que descubriera el engaño de Lena, pero esta noche lo decía con un acento y entonación que nunca había estado allí antes. Las palabras rítmicas de Lena calentaban la sangre en sus venas cada vez que las oía.

"¿Bailas conmigo?"

La pregunta de Lena fue formulada de tal manera que sonaba más como una declaración que como una petición. Yulia sabía que estaba jugando con fuego, pero no podía negarse más a esta solicitud de Lena de lo que podía dejar de pensar en ella.
Se desplazaron a la pista de baile y Yulia se deslizó fácilmente en el abrazo de Lena. Las manos de Lena temblaron y Yulia tuvo que forzarse a concentrarse en los pasos de la danza cuando lo único que realmente que quería hacer era permanecer inmóvil y memorizar la sensación de los brazos de Lena alrededor de ella. La pista de baile se llenó de repente y Yulia, en silencio, agradeció a Dios por su intervención. Era perfectamente aceptable que Lena hiciera mas lentos sus pasos hasta prácticamente quedar inmóvil con el fin de mezclarse con los otros bailarines haciendo lo mismo.
Lena le susurró a Yulia que se relajase. Pero, ¿cómo diablos se suponía que iba a relajarse cuando su corazón latía como un pura sangre? Quería cada centímetro del cuerpo de Lena contra el de ella.

Estaba a la vez atemorizada y esperanzada de que Lena deslizase su pierna fuerte entre las suyas. Las manos de Lena viajaban hacia arriba y hacia abajo por la espalda de Yulia, apenas por debajo de lo inapropiado para tal reunión. Nadie parecía preocuparse por que dos mujeres estaban bailando juntas, y cuando la canción terminó se alejó de los brazos de Lena.

"Necesito algo para beber. Preferiblemente algo corto y frío".

Yulia se rió de sus propias palabras. Había tenido algo alto y caliente en sus manos hacía un momento, y lo había soltado. Decídete, niña.

"¿Te importaría compartir?", Preguntó Lena, sonriendo.

Yulia buscó una respuesta ingeniosa, pero no encontró ninguna.

"No. Realmente, no. No creo que lo vayas a encontrar tan divertido como yo."

Lena tomó la mano de Yulia, paró a un camarero que pasaba,y agarró dos copas de champán.

"Pruébame. Podrías sorprenderte."

Yulia de repente miró a Lena y se sintió como si la estuviera viendo por primera vez. Algo que Lena había dicho anteriormente se apresuró a regresar a su mente, algo acerca de cómo Yulia era la que tenía que fingir que estaban enamoradas. Había meditado la frase una vez, pero no le había quedado totalmente clara entonces. Lo hacía ahora sin embargo, y el entendimiento era tan fuerte como el tic-tac de un reloj de péndulo ¿Significaba eso que Lena no tenía que fingir?
La especulación bailaba en su cabeza. ¿Qué pasaba si Lena si la amaba? ¿Qué pasaba si en algún momento durante este drama en tres actos Lena se había enamorado de ella? ¿Qué iba a hacer? y, lo más importante, ¿cómo lo sabría? ¿Podía confiar en Lena? ¿Podía confiar en sí misma? Ya se había demostrado ser inepta en ese departamento.
El pensamiento la aterrorizaba.
Yulia tomó su copa de Lena y sus dedos se tocaron ligeramente. Miró a Lena y se encontró con el verdegris ya mirándola a ella. Las rodillas de Yulia amenazaron con combarse cuando Lena miró hacia otro lado.

"Aquí viene Phil Privett, el presidente del Club Tillman. Él ha estado tratando de atraparme para convertirme en miembro durante años. ¡Oh, hombre, ¿quién es esa niña que cuelga de él? Ciertamente, no es su esposa".

Yulia observó a Lena ser agradable con Privett y su noviete,que Yulia supuso apenas era legal, y mucho menos tenía la edad suficiente para la cerveza en su mano. Como Lena temía, trató de varias maneras diferentes de inducirla a unirse al grupo al que él se refería como “los más influyentes de la comunidad”.
Lena evadió hábilmente cada uno de sus intentos, y finalmente se llevó a su novia y se fue.
Muchas otras personas clamaban por la atención de Lena, y Yulia tuvo muy poco tiempo a solas con ella el resto de la noche.

Estaba decepcionada porque, ahora que sospechaba que Lena sentía más por ella de lo que admitía, Yulia quería estudiarla. Quería analizar minuciosamente las expresiones faciales de Lena cuando le hablaba, determinar si las manos le temblaban y si sus músculos se tensaban cuando Yulia la tocaba. Todos esos signos sutiles le dirían si Lena estaba realmente enamorada. Pero Yulia necesitaba prestar atención a la conversación y a Lena al mismo tiempo. Encontraba aburrido lo primero y lo segundo un desafío.

"No has mencionado nada acerca de Gateway por un tiempo. ¿Por qué no?"
"¿No lo he hecho?", Preguntó Lena, fingiendo confusión.
"Sábes que no lo has hecho."

Yulia le había pasado en el mensaje de Bill, pero Lena había girado y se había dado vuelta, tratando de distraer a Yulia, alegando que se ocuparía de la situación del fideicomiso. Nunca había dicho nada más al respecto porque quería olvidar esa parte vergonzosa de su pasado.

"No. No lo he hecho."
"¿No deseas que el acuerdo se cierre?"

Lena no respondió. En su lugar, echó un vistazo alrededor de la habitación en busca de un escape.

"¿No lo quieres?"

Lena frunció el ceño ante la persistencia de Yulia. Se preguntó por qué era tan importante para ella. Era uno de los hilos que las mantenía juntas, y tan pronto como firmara los documentos el secretario del condado los sellaría como completados y la fina hebra se rompería. Esa era otra razón por la que no lo había hecho.

"No. Supongo que no es tan importante como alguna vez pensé que lo era".

Lena miró a Yulia de pie a su lado. Había estado en esa posición durante toda la noche, y se sentía bien. Estaba orgullosa de la forma en que Yulia se había conducido en el juicio y en las funciones públicas a las que había acompañado a Lena. Se sintió abrumada por un sentimiento de tristeza al saber que pronto todo habría terminado.
Antes de que otra persona pudiera acercarse a ella,Lena llevó a Yulia de vuelta a la pista de baile y cambió de tema.

"Siento mucho toda la atención. Yo no salgo mucho a este tipo de cosas y ahora sé por qué." Ella torció la boca.
"Pareces ser la reina de la fiesta", dijo Yulia, fusionándose en los brazos de Lena.

Lena se echó a reír.

"No lo creo. Me acaban de utilizar como una excusa para estar más cerca de ti. Te dije que serías la mujer más bella aquí, y lo eres."

Lena deseaba que hubiera otra manera de convencer a Yulia de cuán hermosa era.

"No lo creo."

Lena se echó hacia atrás lo suficiente como para ver el rostro de Yulia. La parte baja de sus cuerpos todavía se estaban tocando, y el arqueo de la espalda de Lena las presionó aún más cerca.

"Necesitas salir más, querida. Cada hombre en la habitación ha tenido sus ojos puestos en ti en un momento u otro esta noche."
"Y tu has estado pavoneándote como un pavo real debido a ello", bromeó Yulia.
"No pensé que te habías dado cuenta." Lena esperó uno o dos segundos para dejar que su comentario penetrara. "¿Me culpas?Contigo como mi esposa, todo el mundo quiere ser yo. Es una sensación embriagadora, de gran alcance."

Yulia juguetonamente golpeó el brazo de Lena.

"No dejes que se te vaya a la cabeza, Sra. Katina".

Lena se echó a reír, disfrutando de sus ligeras bromas. No habían hablado así en siglos. Estaba relajada y se sentía como si estuvieran flotando en la pista de baile.

"Estoy segura de que me mantendrá en línea, Sra. Katina. Después de todo, no es para lo que están las esposas?"
"¿Es eso lo que quieres que haga tu mujer Mantenerte en línea?"
"No", respondió Lena sencilla y seriamente.
"¿Qué quieres?",

Preguntó Yulia, sin estar segura de si estaba lista para la respuesta. Lena la miró como si estuviera tratando de
decidir si su pregunta era en serio o no. Pareció tomar una decisión.

"Quiero una mujer que me ame. No a mi dinero, o a mi reputación, o a las cosas que puedo darle. Alguien que quiera construir una vida conmigo. Quiero una mujer que esté detrás de mí cuando necesite apoyo, delante de mí cuando yo no sepa a dónde voy, y a mi lado todo el tiempo. Quiero que sostenga mi cabeza cuando este
enferma y me patee el culo cuando lo necesite. Quiero que ella esté loca por mi cuando me lo merezca, y enojada conmigo y me pueda perdonar cuando haga algo estúpido."

La música sonaba en el fondo, pero Yulia no escuchaba nada más que las palabras que fluían de los labios de Lena. Nunca había oído algo tan simple, pero tan poético. Eso era exactamente lo que ella quería en una pareja también, y lo que ella quería ser para alguien. Lena la asombró. Tenía emociones mucho más profundas que lo que la personas pensaban que tenía. Cada vez más, Yulia había descubierto estas pequeñas piezas sensibles de Lena, y le gustaba lo que veía.

"¿Alguien cumple con esos requisitos?"

Lena respiró hondo.
"No recientemente."

El estómago de Yulia saltó a la garganta. ¿Podría ser?

"Entonces, ¿álguien lo hizo antes?"
"Definitivamente".
"¿Álguien que conozca?"

Yulia estaba entrando en un terreno muy inestable. Lo estaba arriesgando todo si había juzgado mal a Lena de nuevo, pero la pesadilla completa con Vladimir le había enseñado algo muy importante, que debía vivir cada día como si fuera el último. Nunca más dejaría pasar la oportunidad de decirle a alguien que lo amaba.

"No estoy segura. Ella definitivamente ha cambiado en el tiempo que la he conocido."
"¿Cómo es eso?" Yulia quería saber qué pensaba de ella Lena.
"Bueno, vamos a ver." Lena se detuvo y la miró fijamente a los ojos. "Ella es mucho más fuerte de lo que era cuando nos conocimos."

Corrió sus dedos por el cabello de Yulia, las hebras se deslizaron entre sus dedos. "Su pelo es un poco más largo." Acarició la mejilla de Yulia con el dorso de sus dedos temblorosos. "Sus ojos brillan más,sobre todo hoy. Y es más bella ahora que cuando la vi por primera vez sentada en un taburete de bar acunando una cerveza ligera".

Lena bajó la cabeza y la besó tentativamente. Yulia envolvió sus brazos alrededor del cuello de Lena y la atrajo hacia sí, consciente de que la multitud predominantemente heterosexual debía estar mirando, pero sin que le importara. Su cuerpo se balanceaba, y no estaba segura si estaba respondiendo a la música o si estaba amoldeandose a la silueta dura y caliente de Lena. El beso de Lena era suave y Yulia podía decir que estaba frenando su pasión. Pero Yulia no quería que lo hiciera. Estaba cansada de contener sus sentimientos por Lena, y quería poseer cada centímetro y sentir todas sus moléculas.

Lena se apartó, respirando pesadamente. Había apostado por dejar que Yulia supiera lo que sentía por ella. Había tenido miedo de que Yulia se riera en su cara y la llamara una tonta, pero sería un tonta aún más grande si dejaba que se fuera.

Ahora estaba segura de que nadie jamás podría existir para ella, excepto Yulia, que llenaba a rebosar sus brazos. La quería ahora, mañana y siempre. Hizo rodar los dados de nuevo.

"¿Te casarías conmigo?"

El corazón de Yulia corrió más rápido que lo que lo había hecho la primera vez que Lena se lo pidió. Esta vez estaba segura de que Lena la quería de la forma en que se supone que debía ser. Lena la amaba y la deseaba. No a un pedazo de tierra, no como un medio para conseguir algo más, sino simplemente a ella.

"Con una condición."
"Cualquier cosa".
"Firma los papeles".



Fin
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Aleinads el Sáb Mayo 21, 2016 1:11 am

Hasta que por fin se dio cuenta! Se aman ♥ siii :') ... Que hermoso!
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por katina4ever el Vie Mayo 27, 2016 10:10 am

Que hermoso!!

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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

Mensaje por Kano chan el Dom Jun 05, 2016 6:43 am

Woow que hermoso final Wink que bueno que Yul perdonó a Lena Smile y ahora van a rehacer su relación !!
Saludos !
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Re: JUST BUSINESS// POR JULIE CANNON

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