Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 7:02 pm

Capítulo 56: Endlessly

El chico volvió a darle otro beso, esa vez en la frente y la abrazó con más fuerza aún. Lena pensó por un momento que le rompería las costillas, nunca lograría acostumbrarse, así pasaran años.

-¡Ugh!... Luke…

-¿Qué?

-Aire…

-¡Oh, lo siento, Lenochka! Es la emoción de volver a verte-dijo Luke, dándole una radiante sonrisa.

-Y no me vuelvas a llamar Lenochka… por millonésima vez en la vida-pidió Lena, fulminándolo con la mirada.

-¿Y tú no me saludas, malvada?-preguntó la chica al lado de Luke.

-¡Steph! ¡Tanto tiempo!-saludó Lena, abrazándola y sonriendo.

-¡Sí! Creí que más nunca volveríamos a vernos-dijo Stephanie, ladeando la cabeza.

-¡Hey, eso es mío!-protestó Lena, incrédula.

-¡Me lo pegaste tú cuando ibas a la casa!-replicó Stephanie, riéndose.

-Vale… me estoy poniendo celoso, ¿Por qué no me saludaste a mí así?-preguntó Luke, cruzándose de brazos y alzando una ceja.

-Si me saludaras como las personas decentes y sin asfixiarme, tal vez consideraría saludarte de igual modo-repuso Lena, sarcástica.

-Lena…

Una vocecita llegó de atrás y al voltear y ver a Yulia, abrió muchísimo los ojos y la tomó por la mano para acercarla.

-Chicos, ella es…

-¡Yulia Vólkova! ¡Un gustazo conocerte!-saludó Luke, con una gran sonrisa y estirando la mano para estrechar la de la morena, la cual ella aceptó, sonriendo levemente.

-Igual-dijo Yulia.

-Soy Stephanie, mucho gusto, Yulia-saludó la otra chica, con una sonrisa.

-Un gusto también.

-Ehhh… lo que quería decir antes de que me interrumpieras, Luke… es que ella es mi novia-dijo Lena, alzando las cejas.

-¿Tu novia? ¿Eso quiere decir que te tengo que compartir?-preguntó Luke, riéndose.

Yulia lo miró como si se hubiera tragado un limón completo y Lena rió y apretó su mano, en señal para que se calmara.

-La verdad es… Yulia, que Luke es mi primo-dijo Lena, sonriendo-Así que no te preocupes.

-Y yo soy la hermana de Luke, lo que quiere decir que soy la prima también-dijo Stephanie.

-Entonces…

-No, si lo escuchas decir que soy el amor de su vida o que estamos casados y cosas así, se trata en realidad de una broma de niños… .que teníamos de niños y… él vendría a ser mi esposo y yo soy la esposa-explicó Lena, mordiéndose levemente el labio inferior.

Yulia alzó una ceja y la miró con cara de no estar comprendiendo. Luke rió y le pellizcó una mejilla a la morena.

-Tranquila, prima, que no es nada en serio. Sólo es una broma infantil, así que no te preocupes que no te quitaré a Lena-dijo él, con afabilidad.

-Ahh eso es otra cosa, a partir de ahora eres prima nuestra-intervino Stephanie-Ya que eres novia de nuestra prima, eres nuestra prima política ahora.

-Claro, entiendo-dijo Yulia, sonriendo.

Lena rió y le dio un pequeño beso en los labios. En ese momento salió del despacho Vlad y al ver a Luke y a Stephanie, frunció el ceño y sonrió.

-¿Primos?

-¡PRIMOOOOOOO!-rugió Luke, emocionado y lanzándose encima de Vlad. Los dos comenzaron a darse golpes y porrazos en la cabeza, lo que hizo que Lena, Yulia y Stephanie, los miraran con cara de incredulidad.

-Nunca crecen-murmuró Lena.

-¿Me parece a mí o Vlad está más… simpático?-preguntó Stephanie, en voz baja a Lena.

-¿Todavía?-preguntó Lena, poniendo cara de asco.

-No puedo evitarlo...es tan varonil.

-Bueno, no sé tú, pero a veces creo que es gay o quizá asexual, porque no le conozco hasta ahora ningún romance-murmuró Lena.

-Mmm… eso lo veremos-

-Tiene novia-soltó de pronto Yulia, sin detenerse a pensarlo. En cuanto se dio cuenta de lo que había dicho, quiso meter la cabeza en un retrete y ahogarse.

-¿Qué?-preguntaron ambas, incrédulas.

-Ahmmm… eso creo… digo… debe tener ¿No? A lo mejor no…

Decidió callarse al ver que estaba metiendo cada vez más la pata, porque Lena seguramente la sometería a un interrogatorio. No quería meter en líos a Katya y a Vlad justo ahora.
Lena miró a Vlad y se encogió de hombros.

-Ya le preguntaré.

-Chicas…

-¿Ya terminaron su demostración de salvajismo, fuerza y virilidad animal?-preguntó Stephanie.

-¡Sabes que te gustó ver en acción a Vlad, hermanita!-se burló Luke, apretándole la nariz.

-¡Suéltame, estúpido!-chilló la chica.

-¿Ya comieron?-preguntó Lena

-Sí, después de salir del aeropuerto y antes de venir aquí-respondió Luke.

-Bueno, entonces, pónganse cómodos y… ya vuelvo-dijo Lena, al ver las señas que le hacía Vlad-Traigan las maletas y pueden ir poniéndolas en la segunda habitación de huéspedes, porque la primera está ocupada.

-Yo los acompaño-se ofreció Yulia, de inmediato.

-Gracias, prima-dijo Luke, agarrando una maleta y poniéndosela en el hombro y la otra en el otro hombro.

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-Entonces… ¿Me vas a decir qué pasa?-preguntó Lena, sentándose en el mueble.

-Esto… quiero que me digas si ésta es tu firma o no-dijo Vladimir, sacando de la carpeta una hoja y mostrándosela-Lee todo el texto, también.

Lena tomó el papel y Vlad al notar la venda de su mano, la tomó con brusquedad para verla.

-¡Joder! ¡Vlad, ten más cuidado!-chilló la pelirroja, molesta.

-¿Qué demonios te hiciste?-preguntó Vlad, horrorizado.

-Fue un accidente ¿Vale? No es nada para preocuparse-mintió Lena, alejando la mano y bajando la mirada hacia el papel para leerlo, pero Vladimir la tomó por el mentón y la obligó a mirarle.

-No por nada soy psicólogo, Lena. ¿Eso te lo hiciste… ?

-¡Está bien, sí!-replicó ella, molesta-Fue con el espejo, le di un puñetazo y lo rompí. No fue mucho y ya estoy bien… estaré bien.

-¿Por qué hiciste eso?-preguntó, visiblemente afectado

-Fue una estupidez. Así que no molestes más y déjame leer esto-dijo Lena, a la defensiva.

-Si quieres hablar de ello después…

-Hablaré contigo, ya lo sé, ahora cállate.

No se había quedado satisfecho con la respuesta, conocía de siempre la terquedad de Lena y no lo llamaría para hablarle de nada. La desaparición de Katya la estaba afectando visiblemente más de lo que había imaginado, tendría que estar al pendiente de sus pasos y su comportamiento. Aún no era posible realizar un diagnóstico, pero esa conducta autolesiva en ella, era uno de los tantos signos de depresión que había visto en algunos de los pocos pacientes que había tratado.

La pelirroja leyó el papel y de pronto sus manos se volvieron un puño y la que tenía lesionada le ardió muchísimo.

-¿Qué significa esto?-preguntó Lena, molesta.

-¿Es esa tu firma?-

-¡Por supuesto que es mi firma! ¡Pero yo nunca he dado permiso para que ese pendejo salga de la cárcel!-chilló, enfureciéndose.

-Pues este papel demuestra lo contrario, Lena, y a menos que tú hayas estado borracha o drogada, ¿Cómo demostrarías que no diste ese permiso? Esto sólo demuestra que te mintieron… que Mikhail te mintió…

-¿Pero cuándo?-inquirió Lena, preocupada-Yo no recuerdo haber firmado eso.

-Pudo haberte drogado sin que te dieras cuenta-respondió Vlad-te sorprenderías de la cantidad de métodos que se utilizan hoy en día para cometer estafas y corrupciones con el consentimiento de la víctima, no estando ésta en pleno uso de sus facultades físicas y mentales.

-Eso quiere decir que…

-Exacto. Adam Thomas está libre-dijo Vladimir, suspirando.

-Y… pero… ¿Dónde está ahora?

No contestó, pero no fue necesaria una respuesta, porque ésta le llegó a la pelirroja como si le dieran una cachetada y le rasparan el rostro contra la acera o le lanzaran ácido encima. Quemándole.
Se levantó del mueble como una autómata, Vladimir la sostuvo del brazo y la miró asustado.

-¿A dónde vas?-preguntó él

-¿Qué coño te importa?-siseó Lena.

Se apartó de Vlad y salió por la puerta, cerrándola con fuerza.

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-¡Apártate de mi camino!

-¡Hey! ¡Más cuidado! Fíjate por donde vas…

La miró irse, desconcertado por aquella actitud y encogiéndose de hombros, quiso entrar a la casa, pero casi es derribado de nuevo esa vez por Vladimir.

-¡Espera un momento, Lena!

Sólo se escuchó como respuesta el rugido del motor del Audi de la pelirroja y se fue. Miró su auto y quiso perseguirla, no podía dejarla sola ahora, así que se montó en él a toda velocidad y partió, sin escuchar que en ese momento Evan le había estado hablando.

-Demonios… esta familia es de locos...

-¿Esa era Lena?-preguntó de pronto Yulia, saliendo por la puerta y casi derrumbando a Evan de nuevo.

-Sí, salió hace rato y Vlad la está siguiendo… parece que discutieron por algo que… ¡Hey! ¿Qué sucedió?...

Yulia tomó su auto que le había traído su tío y luego de encenderlo, salió también de ahí, ante la mirada atónita de Evan.

-¿Qué carajo me perdí ahora?-se preguntó Evan, confundido.

-Hey…

-Hey… -saludó Evan, viendo a un chico a su lado bastante alto, de cabello castaño oscuro y ojos azules.

-¿Qué pasó?-preguntó Luke, viendo a Evan

-Nah… no sé, ni idea… esta familia es de locos… uno se divierte mucho viéndolos, porque es como una serie de televisión bastante cómica-dijo Evan, encogiéndose de hombros.

-¿Y tú eres… ?-preguntó Luke, sonriendo y cruzándose de brazos.

-Soy… soy el amigo del amigo del amigo de la dueña de la casa-respondió Evan, tranquilamente

-¿Y eso significa… ?

-Que soy el amigo de Bryan Astrov, que es el amigo de Vladimir, quien a su vez es el amigo de Lena Katina, que es la dueña de la casa-explicó él-Evan-agregó extendiendo la mano para saludar.

-Luke Katin. Un gusto conocerte, Evan-dijo Luke, estrechándole la mano a Evan

-¿Tú eres otro hermano de Lena?-preguntó Evan, sorprendido.

-No, soy el primo… lejano, porque no nos veíamos desde hace algunos años-respondió Luke.

-¿Y la viniste a visitar por lo de su hermana?-preguntó Evan, curioso.

-Sí, mi hermana y yo nos enteramos…

-¿Tienes una hermana?-preguntó Evan, sonriendo pícaramente.

-Sí y no está interesada en ti-repuso Luke, con una sonrisa que mostraba sus muy blancos y perfectos dientes.

-¿Por qué todos los Katin son tan antipáticos?-preguntó Evan, falsamente ofendido.

-Está en nuestros genes ser así con los desubicados-respondió Luke, divertido.

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Probablemente la policía la detendría y le pondría una multa por exceso de velocidad, pero no le importaba, sólo quería llegar a la oficina principal del FBI y que se pusieran de una vez a buscar a Adam Thomas. Al **** Adam Thomas.

Vio que venía un autobús escolar en ese preciso momento y virando el volante hacia la izquierda, lo esquivó por un pelo, casi rozándole y siguió derecho. El celular comenzó a repicar y lo dejó ahí, sin atenderlo, sabía que era Vlad y no quería escucharlo ahora. No quería escuchar lo que tenía para decirle.

Entró a toda velocidad en una ruta por la que casi no pasaban autos, pero de pronto y sin saber cómo, un auto blanco y sin placas se le atravesó completamente. Sintiendo la adrenalina subirle y casi quemarle la razón, dio un volantazo y pisó el freno con muchísima fuerza, casi hundiéndolo. El auto se detuvo y el auto blanco desapareció de inmediato, dejando las marcas de los cauchos en el asfalto.
Antes de que pudiera comenzar a respirar tranquilamente, sintió en la parte de atrás del auto un golpe y casi pega la cabeza del volante. Se quitó el cinturón de seguridad y salió a toda prisa para ver qué había pasado.

Su sorpresa fue al encontrarse con Vlad saliendo del auto, él era quien la había chocado en la parte trasera.

-¡¿Qué demonios… ?!

-¿Estás contenta? ¡Manejas como una psicópata y casi te matas… !

-¡¿De qué hablas?! ¡Estaba perfectamente bien hasta que ese **** enfermo se me atravesó de repente!

-¡Ese **** enfermo te lo envió Adam Thomas para que tuvieras un accidente!-gritó Vladimir, fuera de sí-¡¿Podrías dejar de comportarte como una nena caprichosa y pensar por un miserable minuto?!

-¡No tengo nada que pensar! ¡Estoy cansada! ¡Harta de que me digan que todo estará bien cuando sé perfectamente que no lo está! ¡Ese… pedazo de bosta descompuesto tiene a Katya! ¡Yo sólo quiero encontrarla! ¡Joder!

Pateó la parte trasera del auto, desprendiéndose levemente. Se sentía asfixiada y perdida, comenzó a darse golpes en la frente contra el vidrio de su auto.

-¡Deja de hacer eso, por Dios!-gritó Vlad, tomándola por el brazo, pero Lena se apartó y lo miró con rabia.

El celular de Vlad comenzó a sonar y él enseguida atendió.

-¿Sí?...ya la conseguí, sí… está aquí conmigo… está bien, solo algo alterada… no, cálmate, devuélvete a la casa y… vale, lo siento… ahí estaremos… dale, chau.

-¿Era Yulia?

-Sí, está preocupada por como salimos. Quiere saber qué pasó.

-Pues ahora no será que lo sepa, porque yo tengo que…

-¿A dónde crees que vas? Tú no te mueves de aquí-dijo Vlad, tomándola por el brazo con fuerza.

-¿Qué te pasa? ¡Suéltame! ¡Tengo que ir a decirles a los del FBI que busquen a Thomas!-gritó Lena

-De eso me encargaré yo, ¿Vale? Tú estás demasiado hiperkinética hoy, además que ni siquiera has descansado lo suficiente…

-¡¿Descansar?! Tienes que estar bromeando… ¡No puedo de ninguna forma ni manera descansar, Vlad! ¡Por todos los cielos!

-Si lo intentas, puede que hasta duermas un par de horas…
Aquello hizo que la cabeza le hirviera de rabia, la sentía caliente, demasiado caliente, se acercó a Vlad y lo miró con atención. Él observó que estaba temblando.

-No tienes ni idea-siseó

Volteó para dirigirse al auto, pero la voz de Vladimir la detuvo de nuevo.

-Si me explicas, tal vez…

-¡No hay nada que explicar!

-Yo me encargaré de decirles a los del FBI, así que por favor, vuelve a la casa.

-¡No soy una nena de 3 años, Vlad!

-¡Entonces deja de comportarte como una!

Gruñó de impaciencia y dio una patada en el suelo, enojada. Entró al auto y se puso el cinturón de seguridad, mientras pensaba en una vía de escape para burlar a Vlad e irse hacia lo del FBI, pero ahí fue cuando el chico le tocó la ventanilla y le pidió que bajara el vidrio.

-Te escoltaré hasta la casa-dijo, seriamente-No creas que me chupo el dedo. No nací ayer. Y si intentas algo, te juro que te sigo y no pararé de hacerlo, por más vueltas que des.

-¿Quién te piensas que eres? ¿Mi padre?-preguntó Lena, irritada.

-Tu amigo-respondió Vlad, seriamente.

Cuando llegaron a la casa, salió del auto y vio que Yulia la había estado esperando y ella, al notar el auto chocado por detrás, frunció el ceño y miró a Vlad y a Lena.

-¡¿Qué pasó?! Pensé que no…

-No pasó nada-interrumpió Lena-Sólo fue un accidente.

-Iba a ser algo más que eso-le espetó Vlad, con brusquedad. Ganándose una mirada asesina de la pelirroja.

-¿Qué quieres decir?-preguntó Yulia

-Nada. Ya vengo, voy a poner la denuncia-dijo Vladimir, seriamente-Dame las llaves de tu auto, Lena. Lo llevaré al taller…

-Yo lo puedo…

-Ya sé que puedes. Pero quiero llevarlo yo, porque yo te lo choqué ¿Vale?

A regañadientes le extendió las llaves del auto a su amigo y éste partió de inmediato. Su idea de llevarse el auto era para evitar que Lena se fuera por ahí, sabía que eso no la detendría, porque podía pedirle al chofer que la llevara, pero eso quizá le daría oportunidad a Yulia de calmarla y detenerla si fuera necesario.

La pelirroja bufó y entró a la casa, arrastrando los pies a cada paso que daba. Su celular comenzó a repicar y de inmediato lo atendió.

-¿Quién es?

-¡Elena! ¡Tanto tiempo! ¿Cómo te fue en Londres?

Fue como tragarse un limón impregnado en tequila, sintió un ardor en la garganta y casi se atragantó. El color rojo cubrió su rostro, pero desapareció rápido y fue sustituido por la palidez.

-¡¿Dónde carajo tienes a mi hermana, puto de ****, infeliz?!-gritó, sin poder contenerse.

-¡Pfft! Tranquilízate, Katina. Te dará un infarto si sigues así-replicó Adam, con tono burlón

Yulia intentó arrancarle el teléfono, pero Lena fue más rápida y se alejó de ella. Furiosa.

-¡Si le haces algo te juro que te mataré, imbécil. Te mataré con mis propias manos y te meteré en la cárcel. En ese mismo orden!-siseó Lena, intentando controlarse y no reventar el celular-¡Te juro que te encontraré y te haré pagar todo lo que me has hecho!

-No si yo te encuentro antes, Katina. ¿Sentiste terror al ver el auto atravesarse? ¿Sentiste la adrenalina correr por tus venas? Eso es sólo una advertencia, es sólo el comienzo… Velis nolis (*).

Yulia volvió a intentar quitarle el celular, pero falló de nuevo. Stephanie y Luke que habían visto la escena, preguntaron con la mirada a Yulia lo que ocurría.

-¿Me estás amenazando? Eres un…

-Silencio, Katina. Quiero ver hasta dónde llegas por conseguirme, hasta dónde eres capaz de llegar por tener a tu… histérica y amorosa hermanita Katya, de vuelta en casa…

-No me retes, si sabes lo que te conviene…

-¿Quién es, Lena?-preguntó Luke, confundido. Acercándose para quitarle el teléfono, sin lograrlo.

Adam pareció escuchar eso y comenzó a reír.

-Dile que soy tu peor pesadilla, que soy el que invade subrepticiamente tu mente. Te dejo para que… ordenes tus prioridades.

Colgó tan rápido, que apenas notó el silencio que se había hecho de pronto. Definitivamente estaba llegando a un punto de No retorno.

-¿Era Adam?-preguntó Yulia-¿Fue él quien… ?

-Sí, fue él-repuso Lena, casi escupiendo la frase. Miró a sus primos y suspiró, casi mareándose con su propia respiración. Parecía que el oxígeno estaba completamente viciado, porque le costaba calmarse.

-Pero… entonces tenemos que decirle al FBI-dijo Stephanie, preocupada.

-Tengo que salir de aquí

-¡Espera, Lena!-la detuvo Yulia-Por favor, cálmate… te lo pido, niña… por favor

-Yul…

-No, escúchame. Así no te voy a dejar salir, menos a esta hora… pero si me prometes que te tranquilizas, yo misma te llevaré a donde quieras, pero mañana y sólo si me prometes que te vas a calmar. Sé que ahora es difícil ahora, pero sólo eso te pido.

Lena asintió brevemente y se sentó en el mueble, Yulia hizo lo mismo colocándose a su lado y la animó para que se recostara en sus piernas y descansara. Luke captó la mirada de Yulia y haciendo un gesto con la mano, le comunicó que llamaría a Vladimir para avisarle, Yulia asintió y le dio las gracias silenciosamente.

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2 días. 2 días y nada sucedía. El **** reloj de pared que estaba enfrente parecía una especie de trampa psicológica para torturarla lentamente, haciendo cada vez más agónica su espera.

El FBI se había presentado y reportó que en los videos de las cámaras del estacionamiento del hospital, la noche que secuestraron a Katya, no había nada que pareciera sospechoso, sin embargo habían encontrado en una de las grabaciones, una Hummer negra sin placas. Eso les daba pistas y ninguna a la vez, puesto que sin placas no podían moverse.

A su vez que había aparecido una persona que, supuestamente, había estado en el mismo baño, minutos antes que Katya desapareciera y además, dijo haberla visto entrar, pero que no vio nada extraño y no había ninguno en el baño. Lo que los dejaba en el mismo lugar. Sin pistas de ningún tipo.
Dijeron que habían restringido cada salida y entrada de los aeropuertos y que hasta ese momento no se había reportado nada irregular. El agente general les dijo que eso era señal de que probablemente continuaba en el país.

“Eso es alentador”, había respondido Lena, sarcásticamente.

-Hey…

-Hola… ¿Cómo sigues?

Bryan sonrió y se sentó a su lado. Yulia había salido, porque Boris la había llamado para que grabara las dos canciones que faltaban, la morena la había invitado para que se distrajera, pero Lena no había querido ir. En otra situación le habría emocionado muchísimo, pero ahora sentía que no podía estar bien en ninguna parte.

Bryan tomó su mano y le dio un beso ahí.

-Bien, mejorando. Por fin Rob se ha quedado dormido y he aprovechado para escaparme un rato-dijo él-Es muy cuidad él…

-Comprendo… Yulia es igual-murmuró Lena, sonriendo tristemente.

-Oye… ese primo tuyo… tú y él…

Bryan comenzó a hacer con sus manos gestos incomprensibles y muecas raras con la cara que hicieron reír a Lena.

-Si te explicaras mejor… ¿Luke y yo qué?-preguntó, confundida.

-¡Lena!... ¡Pues eso… tú sabes!

-¡No lo sé!-protestó Lena, nerviosa-¡Explícame como lo haría un ser humano normal!

-Pues… que si tú y él… fueron novios-dijo Bryan, susurrando la última frase.

Lena lo miró horrorizada y compuso una mueca de incredulidad.

-Fingiré que eso que dijiste es una de tus tantas bromas que crea tu mentecita… ¡Es mi primo, por Dios!

-¿Mi mentecita? Pues yo lo escuché a él diciendo “Que mi esposa Lena esto… que el amor de mi vida se siente mal… ” ¡¿Qué?! ¡¿De qué te ríes?!

-¡No me digas que te creíste todo eso! ¡Eso es un juego que tenemos él y yo desde hace años!

-Vale, vaya juego… ¿Yulia lo permite? Porque de ser yo…

-Es un juego, Bry… y sí, Yul lo sabe. Todo este lío de que soy su esposa y él el mío viene de cuando éramos chicos y sus papás, mis tíos, se iban a casar por la iglesia después de años de vivir juntos y tenerlo a él, porque Steph aún no nacía. El caso es que Luke y yo éramos del cortejo infantil y él era mi pareja y mientras esperábamos a entrar a la iglesia, unos niños nos dijeron que los que en ese momento hacían de pareja para el cortejo, serían matrimonio después, porque estábamos destinados, porque Dios nos unía y… varias cosas más que no recuerdo y… fin de la historia.

Observó la cara de Bryan y luego de unos segundos, compuso una sonrisa y después comenzó a reírse suavemente, muy divertido.

-¿De qué te ríes?-preguntó Lena, ofendida.

-Es que… es la historia más tierna que he escuchado en mi vida. ¡Qué inocencia la de ustedes dos!

-Vale… no te burles, yo era una nena… Recuerdo incluso que después que el padre dijera a mis tíos que se podían besar, Luke intentó hacer lo mismo conmigo y yo, pensando que quería comerme la cara, le pegué un puñetazo… al pobre le saqué un diente que ya tenía flojo… desde ahí en adelante, él ha sido mi esposo y yo su esposa… .es estúpido, ahora que lo pienso, pero…

-No, no es estúpido. En serio me pareció adorable. Te imagino pequeñita, pecosita y toda pelirrojita, con esos grandes ojos verdi-grises y dando puñetazos… ¡Es sencillamente genial! Quisiera tener una hija como tú

-¿Vas a adoptar?-preguntó Lena, curiosa.

-No, aún no quiero tener hijos, más adelante sí… por los momentos, apenas estoy comenzando esta relación con Rob y...no sé si… quiero decir, yo le quiero muchísimo… lo amo, pero… ¿Y si luego consigue a alguien mejor que yo? Uno nunca sabe lo que pasará en el futuro. Un día quieres a alguien, al otro día no sabes… por eso es que… no quiero tenerlo amarrado siempre a mí, porque si se le da la oportunidad de conocer a alguien más… yo no quiero ser un obstáculo, por más que le ame.

Aquello había dejado fuera de base a Lena, pensó en tantas cosas para decirle, pero al final ninguna salió. Sólo dijo lo primero que se le ocurrió después.

-¿Tienes miedo a enamorarte de él?-preguntó, dudosa.

-Lena… ya estoy enamorado. No sé cómo pasó, fue de pronto y… ni siquiera me di cuenta. El caso es que… yo no quisiera que él se perdiera de mejores personas por estar conmigo…

-Su corazón eligió hace mucho tiempo, me parece-interrumpió Lena-Si él te esperó tanto tiempo porque le hicieras caso… eso debe significar que de verdad te ama. Sino hace mucho tiempo que hubiera desistido y probablemente ahora estaría con alguien más.

-¿Tú crees?-preguntó, esperanzado.

-No lo creo. Estoy segura. Así que no seas tonto y deja de hacer suposiciones vagas e infundadas.

-Gracias, Lena-murmuró Bryan, sonriendo-Oye… te quiero invitar a ti y a Yulia para que…

-No, Bryan, ahora no… no tengo ánimos…

-¡Anda, Lena! ¡Ni siquiera te he dicho a donde vamos!-dijo él, poniendo una cara de sufrimiento que hizo reír a Lena.

-¡Esa cara no, Bryan! ¡Siempre la ponías cuando tramabas algo!-protestó

-Bueno, pero admite que funcionaba…

-Porque tú te volvías una garrapata y…

-Ahora no será diferente. Me pegaré a ti como una garrapata hasta que aceptes salir con nosotros…

-¿Y quiénes son ustedes?

-Pues, Rob, Evan y yo. Y si va Yulia y tú, pues perfecto-explicó Bryan, encogiéndose de hombros.

-No sé, Bryan… realmente no tengo muchas ganas. Quisiera quedarme por si…

-Te prometo que no tardaremos. Sólo quiero que nos ayudes a Evan, Rob y a mí a buscar un apartamento para mudarnos, Evan ya vio algunos y los marcó para que los veamos. Además, me parece que es una oportunidad para que te distraigas un rato aunque sea. Yo sé que todo esto de Katya es rudo, no tienes idea de lo que me he contenido, además que en eso ayuda Rob, porque me detiene, pero a veces me imagino saliendo de la casa para ir a buscarla donde sea… no me importaría nada para salir a encontrarla y poder volver a verte sonreír…

-Bryan…

-Anda, Lena… te lo pido… será media hora, 1 hora cuando mucho…

-Es que…

-¡Te haré cosquillas hasta que no puedas aguantar las ganas de ir al baño! ¡Y ya comprobé una vez que no te contienes!-amenazó, sonriendo travieso y mostrando las manos en posición. Lena se colocó a la defensiva.

-¡Vale, vale, está bien!-accedió la pelirroja, riéndose-Pero tendrás que esperar, porque Yul está en el estudio, grabando las últimas 2 canciones y no sé a qué hora regresa

-¡Niña, llegué!-gritó Yulia, entrando por la puerta. Bryan miró a Lena con una sonrisita.

-¿Decías?

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Yulia había estado de acuerdo y enseguida fueron cambiarse de ropa para salir. Lena quería invitar a Nikolai y Andrei, para que se distrajeran también, pero cuando fue a preguntarles, los dos estaban dormidos y le dio pena despertarlos, porque se veían cansados. Sabía que habían dormido poco, igual que ella.

Bryan le había dicho que había invitado también a los primos y ambos accedieron gustosos. Lena invitó a Vladimir y él también había aceptado. Quería llevarse a Mark y a Denis, por eso enseguida les dijo que se prepararan para salir.

-¿A dónde vamos?-preguntó Denis, atándose las trenzas de los zapatos.

-A ver unos apartamentos-contestó Lena, buscando una chaqueta en el clóset del chico.

-¿Nos vamos a mudar?-preguntó Denis, curioso.

-No, es para Bryan, Rob y Evan. Bryan quiere que los ayudemos a encontrar uno para mudarse ahí.

-Oh ¿Y cómo lo van a pagar?

Aquella pregunta le había sin previo aviso. No sabía de verdad cómo iban a pagarlo si ninguno de los tres trabajaba hasta ese momento y por lo que sabía.

-Realmente no sé. Tendré que preguntarle a Bryan-contestó, finalmente.

-Ah ¿Y les ayudarás con dinero?-preguntó el chico, colocándose un perfume para niños que le había regalado Lena por su cumpleaños.

-Si lo necesitan y me lo piden sí-respondió, tranquilamente.

-¿Y si no te lo piden, pero aún así lo necesitan?

Con preguntas como esas a veces se preguntaba si dentro de aquel cuerpecito tan menudo y aquella cabecita, se escondía un hombre mayor y con mucha experiencia. Sonrió y tomando el peine que él había tomado para intentar peinarse, lo ayudó a colocarse bien el cabello.

-No sé, Denis. Supongo que buscaré la forma para que lo tengan-respondió.

-¿Y si son tan orgullosos y tímidos que prefieren pasar años trabajando para conseguir el dinero suficiente y no tener que pedir a ninguno, incluyendo principalmente a tu persona? ¿Aún así insistirías en ayudarlos y darles el dinero? Aunque posiblemente quede herido su ego y…

-A ver, a ver, Denis… ¿Por qué estás tan interesado en esto?-interrumpió Lena, nerviosa.

-Es que quiero saber cómo trabaja la mente adulta. Nada más.

-Vale, Señor Denis, ¿Dónde está Mark?-preguntó Lena, riéndose.

-Ah, está afeitándose.

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-¡Mira nada más cómo tienes la cara ahora! ¡Pareces un convicto con tantas cortadas!

-¡Vale, perdona! ¿Sí? Tenía un par de pelos locos y tenía que…

-¿Cuáles pelos locos? Los único que veo son los que no te has peinado y que tienes en la cabeza.

-Ehh… Lena… tampoco lo retes así, es un chico…

-¡¿Tú también, Yul?!-gimió Mark, ofendido-No soy un nene.

-Aún sigo queriendo saber dónde estaban los “pelos locos”…

-Ejem… Lena, si no están ahí, es porque me los rasuré…

Lena le dirigió una mirada retadora y Mark se calló de inmediato. En ese momento apareció Luke y al ver a Mark con la cara roja, comenzó a reírse.

-¿Qué demonios te hiciste, primo? ¿Te pasaste el rayador de queso por la cara?-preguntó, divertido.

-Cállate-le espetó Mark, completamente avergonzado.

-Luke...

-Sí, ya sé, esposa, ya ayudo al primo...-dijo Luke, acercándose y tomando del estante una loción para después de afeitar-¿Esta es la que usa Andrei?-preguntó, viéndola con un gesto de inconformidad.

-Sí, creo… -respondió Lena-Yo no sé nada de eso. Arréglenselas ustedes y… Mark, por amor a Cristo, Zeus, Merlín, Freud o lo que sea… no vuelvas a intentar afeitarte hasta que tengas 19 años, mucho menos si estás solo y no tienes tanta barba como Santa Claus.

-Lena…

-He dicho.

Lena salió del baño junto con Yulia y Mark frunció el ceño.

-Si no fuera por lo de Kat, pensaría que anda en sus días.

Luke se partió de la risa.

Iban a bajar las escaleras, pero a último segundo, Lena tomó del brazo a Yulia y atrayéndola, le estampó un beso en los labios, a la vez que la puso contra la pared y tomándola por el cuello con fuerza, pero sin lastimarla, para profundizar.
Había sentido que todo el mundo podría caerse en pedazos en cualquier momento y la necesidad de tenerla muy cerca se había apoderado de su ser. Se apartó con cuidado y tomó el rostro de Yulia entre sus manos, acariciándola casi con desesperación.

-Lena…

-Te amo… te amoteamoteamo… demasiado, Yul… por favor, nunca lo olvides. ¿Sí?

-Lena, yo también te amo, pero no entiendo…

-No es nada, es sólo que… siento mucho miedo y…

-No te preocupes ¿Está bien? Conmigo no tienes que temer. Siempre te voy a cuidar y todo esto que está pasando ahora… es pasajero, porque todo saldrá bien. Te lo juro-murmuró Yulia, abrazándola con fuerza-Te amo mucho.

El chofer era quien los llevaba, habían acordado que fuera así ya que el auto que él conducía tenía más espacio para que entraran todos.

El primer apartamento que visitaron, quedaba más o menos apartado de la ciudad, era bastante espacioso, tenía 3 habitaciones, 2 baños y una cocina. Era bueno, pero no tenía puesto de estacionamiento, así que decidieron ver el siguiente. Tenía 2 habitaciones y 2 baños, la cocina y el puesto de estacionamiento, que era lo que más buscaba Bryan que tuviera.

-Ni siquiera tienes auto-protestó Evan-¿Para qué necesitamos puesto?

-Que no tenga ahora, no quiere decir que no tenga en el futuro cercano-replicó Bryan, observando el baño atentamente-Estoy pensando entrar a la universidad para estudiar periodismo o quizá ingeniería informática…

-¿Tienes el dinero?-preguntó Lena, abriendo la llave del agua.

-Sé lo que estás pensando y no, no aceptaré que me des dinero de ninguna manera-dijo Bryan, saliendo del baño.

-Bryan… somos amigos…

-Sí, pero soy TU amigo, no de tu dinero. Así que ni pienses que aceptaré. Buscaré trabajo también y…

-¿Y si te doy el trabajo yo? Puedo ayudarte en eso, aunque sea ¿No?

-Yo…

-Si no aceptas eso tampoco, se pegará como una garrapata a ti-murmuró Yulia, sin mirarlo y paseando la mirada por la estancia.

-Lena…

-Vale, por lo menos, piénsalo ¿Sí?-pidió Lena-Así conoces la empresa, te familiarizas con ella y capaz cuando te gradúes, quieras trabajar ahí.

-No me voy a poder zafar de ti ¿Cierto?-preguntó Bryan, frunciendo los labios.

Lena le respondió con su ladeado de cabeza y una pequeña sonrisita.

-Bueno… déjame pensarlo.

-A mí me parece perfecto este-mencionó Rob, acercándose a Bryan

-Oye, pero esto nada más tiene 2 habitaciones-observó Luke, extrañado. Stephanie comenzó en ese momento a pellizcarlo sutilmente para que se callara.

-¿Y con eso qué?-preguntó Bryan.

-Pues que ustedes son 3-explicó Luke, como si fuera lo más obvio del mundo-No creo que alguno de ustedes quiera… ¡Ayyyy Steph! ¡¿Podrías dejar de hacer eso?! ¡¿Qué demonios te pasa?!

-Cállate, es lo único que te pido, antes de que sigas pasando por más idiota de lo que eres-respondió Stephanie, irritada.

-¿Idiota? ¿Idiota por qué? ¿Qué dije? ¡Steph!

-Bueno, ¿Les parece bien este?-preguntó el señor que enseñaba el apartamento.

-Sí, por mí está genial-contestó Bryan

-Y por mí también-dijo Rob

-No me gustó mucho eso que hay en… ¡Bah, olvídelo! Es perfecto-dijo Evan.

-Bryan… hablemos un momento...-susurró Lena, apartándolo en una esquina.

-Lena, ya te dije que no quiero…

-Es que… Bryan, por favor, déjame ayudarte aunque sea con la inicial ¿Sí? Te prometo que luego…

-Ya me ofreciste un trabajo en tu empresa, no voy a seguir…

-Mira, que sea sólo la inicial. El trabajo lo comienzas cuando puedas, yo te daré las pautas y a Vlad le indicaré donde te asignará…

-Lena… realmente…

-¿Lo que tienen ahora completado para pagar el apartamento es suficiente también para pagarse sus cosas personales?-preguntó Lena, seriamente.

-Sí, lo es-mintió Bryan, deliberadamente.

-No te creo. Si no aceptas esto también no te dejaré en paz por el resto de tu vida, te pagaré la universidad todos los semestres que estés ahí cuando menos te des cuenta y te compraré un auto-amenazó la pelirroja, cruzándose de brazos.

-Estás siendo malvada. Me haces sentir muy mal. Sabes muy bien que no me gusta que hagas esto. Luego te deberé todo eso y ahí sí que no sabré como pagarte, tendré que vender hasta mi trasero en ebay…

-¡¿De qué hablas?! ¿Cuál trasero? No te voy a cobrar absolutamente nada ¿Por quién me tomas? ¡No soy del gobierno para estar cobrando hasta el oxígeno!

-No malinterpretes mis palabras, Lena. En serio no puedo aceptar y si me sigues insistiendo, entonces tampoco aceptaré el trabajo. Soy tu amigo y por eso no quiero que gastes tu dinero en nadie más que no sean tus hermanos.

-Pero…

-Ya dije-cortó Bryan, alejándose.

-Estúpido orgulloso…

-Te lo dije-canturreó Denis, acercándose a ella y sonriendo.

2 horas después ya estaba resuelto todo el asunto del apartamento y el señor les había dicho que cuando quisieran, podían ir llevando las cosas que tuvieran. Evan había dicho que había visto una venta de garage muy cerca de la casa de Lena y que por ahí podrían comprar algunas cosas que podrían necesitar.

Lena se sentía triste porque Bryan no quería hablarle ahora y Yulia le había dicho que no se preocupara, que pronto se le pasaría, pero la pelirroja sabía que cuando él era terco, no había ninguno que lo hiciera desistir.

Cuando salieron de las residencias y entraron al auto, Lena comenzó a sentirse realmente mal, como si le faltara el aire, una angustia se le atenazó en el pecho y pensó que en cualquier momento se desvanecería ahí mismo.

Miró al frente y sintió la frialdad del tiempo entumecerle repentinamente.

-Lena… ¿No vas a entrar?-preguntó Yulia, haciéndole espacio.

-Un momento…

El celular comenzó a repicar y rápidamente lo atendió.

-¿Diga?

-¿Es usted Elena Katina?-preguntó una voz femenina.

-Sí, ¿Quién habla?

-Le hablo del Autoclub Speedway, es preciso que venga de inmediato. Andrei Katin ha sufrido un accidente.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 7:03 pm

Capítulo 57: Untitled

Había abordado el auto en el lugar del copiloto y prácticamente venía gritándole la dirección al chofer, a pesar de que él ya la sabía, porque miles de veces había llevado a Katya o a Andrei a ese lugar. Sin embargo no decía nada, el chofer iba lo más rápido que podía, pero tampoco tan rápido como para que los detuviera la policía de tránsito. Eso angustiaba a Lena, porque a pesar que iban a gran velocidad, sentía que iba montada en una tortuga gigante y particularmente lenta.

Todos venían atrás diciéndole que se calmara, pero ella no prestaba atención. Tenía que llegar. Y ya había llegado.

Abrió la puerta y bajó del auto apenas el auto se detuvo y corrió hacia las gradas para intentar ver algo, se escuchaban unas sirenas de la policía y de pronto, un montón de periodistas se pusieron a su alrededor, mientras ella corría, preguntándole miles de cosas que ella no entendía, ni escuchaba. Sólo tenía algo en mente y era encontrar a su hermano.

-¡Apártense de inmediato! ¡Abran paso!-gritó Vlad, haciéndose paso por entre los periodistas para llegar a Lena-¡Déjenla en paz!

Unos policías llegaron en bandada y sacaron de entre la multitud de reporteros a Lena, llevándola hacia dentro de la pista, donde también pasaron rápidamente Yulia, Vlad, y los demás que venían atrás, tratando de seguirles el paso. Mark y Denis se adelantaron y corrieron hacia donde estaba una ambulancia y un montón de gente alrededor.

En el medio de la pista, había un auto carbonizado y había bomberos que aún le rociaban agua y espuma por montones. El corazón le latió desesperado y dolorosamente. No queriendo imaginarse nada.

-¡Andrei! ¡¿Dónde está mi hermano?!-gritó Lena, alterada.

-Señorita Katina…

-¡Pregunté dónde está mi hermano! ¡Quiero verlo!

-Venga por aquí…

La llevaron hasta la ambulancia, pero de repente salió de ella su hermano y corrió hacia Lena, abrazándola.

-Lena, disculpa yo…

-Señorito Katin, por favor, vuelva a la ambulancia…

-¡Déjeme en paz!-gritó Andrei, molesto-¡Estoy perfectamente bien!

-¿Qué pasó, Andrei?-preguntó Lena, intentando mantener la calma, pero cada vez más sentía que en cualquier momento explotaría.

-No sé, yo vine aquí, porque me desperté con ganas de correr y tomé el auto de carreras de papá y…

-¡Lena, llegaste!

Volteó y vio a su hermano Nikolai que llegaba en ese momento y lo abrazó.

-¿Estás bien tú?-preguntó Lena.

-Sí, estaba intentando comunicarme contigo, pero me acabo de enterar que ya te habían llamado-explicó Niko.

-Señorito Katin, por favor…

-¡Estoy ocupado!-interrumpió Andrei, histérico.

-¿Estás herido?-preguntó Lena, angustiada y viéndolo por todos lados, intentando detectar algo mal.

-Sólo un par de raspaduras en los codos y las rodillas cuando me lancé para apartarme del auto. Es que… yo salí y estaba bien el auto, había corrido sin ningún problema, pero cuando salí para tomar un descanso, el auto estalló de pronto y yo corrí y me lancé lo más lejos posible. No sé cómo…

No continuó. Había entrado en una especie de privación y tuvo que parar de hablar, Lena lo abrazó con fuerza, y se sorprendió al notar que estaba sintiendo como el corazón de su hermano latía furiosamente.

-Me siento mal, Lena… ¿Me voy a morir?-preguntó Andrei, angustiado.

-¡No!-exclamó Lena, más alto de lo que pretendía-Por supuesto que no. No lo permitiré. Por favor, vuelve a la ambulancia para que te sigan revisando.

-Quiero irme a casa-murmuró Andrei

-Pronto iremos.

Los paramédicos se acercaron y agarrándolo por un brazo, lo llevaron con cuidado hacia la ambulancia. Denis se soltó de Luke y corrió al lado de Lena, asustado.

-¿Cómo está Andrei?-preguntó él.

-Estará bien, cielo. Sólo está asustado.

-Y tú también-razonó el chico-Mira como tiemblas.

No se había dado cuenta que así mismo era. Estaba sudando frío y no se había percatado de eso. Yulia se acercó a ella y la abrazó, protectora. Cuando le habían dicho que Andrei había tenido un accidente, sintió que le mundo se le vino encima y no podía dejar de pensar en las miles de cosas que pudieron haberle pasado. Se sentía como si estaba en un mundo paralelo, tipo caricatura siniestra y bastante bizarra. Tenía mucho miedo, demasiado, casi podía escuchar la risa de Adam, burlándose. Sabía que eso era cosa de él.

Andrei estuvo una hora más, siendo atendido por los paramédicos. Le habían colocado oxígeno y un calmante para que se tranquilizara. Los policías estaban hablando con Vlad, Bryan, Rob y Evan y sus primos en un sitio más apartados, no había querido escuchar por los momentos lo que tenían que decir, la obviedad de lo que había ocurrido probablemente.

Mark y Denis habían sido llevados por Nikolai al pequeño cafetín que había en las instalaciones para que tomaran un jugo y recuperaran el suficiente azúcar para que no se desmayaran por el susto y la ansiedad. Lena no había querido dejarlos ir solos y ya iba a seguirlos, pero un policía se ofreció a acompañarlos para que ella descansara.
Yulia por su parte, se había quedado todo el rato a su lado, sin apartarse ni un instante, mientras la abrazaba y le susurraba palabras suaves y tranquilizadoras.

-¿No quieres ir a tomar algo?-preguntó, luego de un rato.

-No, gracias, Yul-murmuró Lena, con la mirada perdida en un punto del auto de carreras que había sido de su padre, ahora completamente carbonizado.

Su mente trabajaba una y otra vez, imaginándose el instante en el que estallaba y su hermano salía corriendo para alejarse. Luego comenzó a imaginarse que su hermano no llegaba a salir nunca y quedaba atrapado en la explosión y el fuego.
Se mareó y comenzó a hiperventilar, sintiéndose terriblemente mal. Yulia notó su palidez y sin pensarlo la ayudó a levantarse, colocando el brazo de ella alrededor de su propio cuello para que caminara.

-Lo siento, niña, quieras o no tomarás algo. No te voy a dejar así.

-Estoy bien, te lo juro, Yul...-murmuró Lena, hablando con dificultad.

Luke y Bryan notaron lo que sucedía y enseguida corrieron al lado de Yulia para ayudarla a sostener a Lena.

-¿Qué le pasó?-preguntó Luke, colocando el otro brazo de Lena por su cuello

-Se ha mareado, creo-respondió Yulia.

-Déjame llevarla yo, Yul-dijo Bryan

Yulia se apartó y ahí fue cuando aparecieron 2 paramédicos para ver lo que pasaba.

-¿Necesitan ayuda?-

-Yo estoy bien-repitió Lena, tercamente y cansada-Sólo tengo sed.

-La llevaremos al cafetín para que tome algo-dijo Yulia

-Pueden dejarla en la ambulancia y ahí le tomaremos la tensión. Puede ser eso. Vayan ustedes y cómprenle algo-dijo uno de los paramédicos.

-Yo iré-dijo Rob, rápidamente y salió corriendo.

Cuando Lena subió a la ambulancia, con mucho cuidado, se dejó caer en el pequeño mueble que ahí había y poco a poco, sintiendo que se sentía sin tanto mareo. Visualizó mejor y vio a Andrei, sentado ya en la camilla y con el oxígeno aún puesto.

-¿Te has sentido mal?-preguntó él.

-No-mintió Lena, sin pensarlo.

Andrei rió suavemente y le tomó la mano.

-Estoy bien. Así que cálmate-murmuró él, tranquilizador.

Lena asintió y uno de los paramédicos comenzó a tomarle la tensión, luego llegó Rob con una botella de jugo y se la dio a Yulia, quien enseguida subió a la ambulancia y se la entregó.

-Bébela-exigió

-Yul, ya estoy…

-Dijiste que tenías sed, ahora bébela.

-Pero es que…

-¡Bébela, joder! ¡O te juro que te la haré beber yo misma!-replicó Yulia, demandante.

Sorprendida por aquella reacción de su novia, comenzó a beber el jugo, comenzando a sentirse poco a poco mucho mejor, cuando se terminó todo el contenido le entregó la botella vacía a Yulia.

-Yul… ¿Podrías dejarme unos minutos a solas con Lena? Por favor-pidió Andrei.

-Claro-respondió Yulia, dándole un beso muy breve en los labios a Lena-estaré afuera.

La morena bajó de la ambulancia y Lena se quedó mirando a su hermano, esperando que comenzara a hablar.

-Ehh… esto que te voy a decir, ya lo hablé con Vlad y él me recomendó hablar contigo. Yo no pensaba hacerlo, porque… no quería incomodarte y aún pienso que tienes muchas cosas en la cabeza como para preocuparte por algo que puedo resolver yo solo-comenzó Andrei, hablando con lentitud.

-¿De qué hablas?-preguntó Lena, confundida.

-Yo… he pensado dejar el football. Creo que llegó el momento de que me meta de lleno en mis estudios y pensar en entrar a la universidad-explicó el pelirrojo, mirándose las manos.

-¿Y qué piensas estudiar?-preguntó Lena, acercándose más al chico.

-He pensado, tal vez… medicina. Sé que soy probablemente lo más opuesto que puedas conocer a la medicina y que poco me importaba atrapar un resfriado cuando era un chico, y mamá y papá corrían tras de mí para que entrara a la casa en un día de lluvia-dijo Andrei, sonriendo-Pero… siento que es algo que puedo hacer y… es como mi modo de servirle a la sociedad, tal como hiciera mamá. No creo que llegue a ser un gran médico como ella lo fue, pero… creo que puedo intentarlo.

Se quedó en silencio por un instante, pensando en las miles de cosas que se le vinieron a la mente para contestarle. No se sentía la mejor persona para darle un consejo, menos ahora que su vida estaba vuelta un caos, pero de verdad que apreciaba que su hermano se abriera de ese modo a ella y esperaba que le dijera algo.

-Me parece genial, ¿Sabes? Estoy muy orgullosa de ti y de que piensas seguir tus estudios. Estoy segura que mamá y papá se sentirían muy felices, se sienten felices, pero…

-Siempre hay un “Pero… ”…

-Escúchame, Andrei… -pidió Lena, tomándolo de la mano-Lo que quiero decir es que… yo pensé que el football era tu mayor pasión, que querías ser el mejor futbolista de todos los tiempos… recuerdo que hasta dormías con el balón que papá te regaló cuando regresó de su viaje por Japón, no había quien pudiera sacártelo…

-Aún lo tengo-dijo Andrei-Está en mi habitación y de vez en cuando… me duermo con él-admitió, sonrojándose. Lena sonrió.

-¿Entonces qué pasa? No entiendo, pienso que tienes mucho aún que dar jugando… eres muy feliz cuando juegas y es como si el balón y tú fueran uno solo...

-Hasta los mejores jugadores tienen su momento de saber cuándo deben retirarse, Lena… Yo sólo soy un amateur, quizá soñé demasiado y…

-Lo de amateur ya no te queda desde hace mucho tiempo. Eres un gran futbolista y eso lo demostraste con todos esos goles que metiste en la final en Francia. Nunca se sueña demasiado, si sabes que lo puedes lograr-razonó, mirándolo con atención-¿Dónde está el Andrei que me dijo que la primera copa del mundo que ganara se la dedicaría a mamá y a papá?

-Yo… no sé…

-Sí sabes. Sabes lo que tienes que hacer. Continuar con tus estudios es genial, pero que sigas tu sueño es aún mejor. Yo te apoyaré en la decisión que tomes, no importa cuál sea… -susurró Lena-¿Está bien?

El chico sonrió y abrazó a Lena con fuerza.

-Te quiero mucho, hermana

-Yo también te quiero-susurró Lena, cerrando los ojos un instante.

-Buenas…

Los dos se apartaron al escuchar una voz y voltearon, era uno de los paramédicos.

-¿Se sienten mejor?-preguntó él

-Sí, yo sí-afirmó Lena-¿Y tú Andrei?

-Sí, mucho mejor-dijo él, quitándose las máscara de oxígeno.

-Perfecto. Entonces ya pueden salir. Ahí los están esperando-dijo el paramédico.

El camino a casa fue calmado. Lena había evitado hablar con los policías sobre lo ocurrido, no quería escuchar por los momentos nada sobre eso, más que todo porque muy dentro sabía que eso tenía nombre y apellido. Al llegar, rápidamente Mark y Denis se fueron a sus habitaciones para dormir, estaban realmente agotados, Lena le pidió a Andrei que hiciera lo mismo y él obedeció.
La casa estaba algo silenciosa y la nana salió solo un momento para preguntar cómo estaban todos, les preparó un té a cada uno y luego Lena le dijo que no se preocupara, que ella seguiría atendiendo.

-¿No crees que tú también tienes que descansar?-preguntó Yulia, acercándose a ella y abrazándola por detrás-Anda a acostarte y yo continúo con esto.

-No quiero estar sola-respondió Lena, volteándose.

-No estarás sola. Yo iré en un rato, te lo prometo-aseguró

-Bueno… está bien-accedió Lena.

-Vale.

Se dejó caer sobre la cama, una vez que estuvo en su habitación. Aún tenía esa angustia pegada al cuerpo y parecía que no se iría en un buen rato, miles de pensamientos revoloteaban en su mente y tenía la sensación de que aún faltaba más. Sólo quería imaginar por un instante que todo terminaba y no había más dolor. No creía poder soportar otro golpe más.
El colchón se hundió un poco a su lado y al abrir los ojos, vio a Yulia recostada a su lado, mirándola atentamente.

-No tardé mucho ¿Viste?

Sonrió y le contestó tomándola por el cuello para acercarla y besarla con ternura, con todas las emociones que sentía atrapadas y que querían escapar. Yulia poco a poco, comenzó a acariciar su abdomen, perdiéndose segundo a segundo en la suavidad y el calor que le brindaban los labios de la pelirroja, muriendo y naciendo una vez y un poco más a cada instante. Podría volverse loca con sus caricias, quizá. Cualquier cosa era posible a su lado.
Por segunda vez en la vida se perdió en su piel, en su mirada verdi-grises, sus labios y toda ella, todo su ser, compartiendo la misma sensación de paz por un instante.

Fue despertada 2 horas después por el ringtone de su celular y por un brevísimo momento, quiso cogerlo y lanzarlo al otro lado de la habitación. Lena se removió ligeramente a su lado y levantó la cabeza del estómago de Yulia, viendo a su alrededor, adormilada, buscando el origen de aquel estruendoso sonido.

-Yul…

-Mmm…

-Tu celu…

No completó la frase, porque de lo cansada que estaba recostó de nuevo la cabeza en el estómago de la morena y se quedó nuevamente dormida. Yulia quiso reírse, pero aún seguía sonando el aparato, así que con mucho cuidado de no despertar a la pelirroja, tomó el celular de la mesita y lo atendió.

-¿Diga?...Mmmm Boris… no… estoy en casa de Lena… ¿No puede ser mañana?...es que… sí, lo sé… bueno, está bien, puede que tarde un poco… vale, nos vemos… sí, lo que sea, ahora cállate.

Colgó el teléfono y dejándolo a un lado de la cama, cerró de nuevo los ojos, sacando un poco la mano que tenía debajo del cuerpo de Lena y comenzó a acariciarla en la espalda.
La pelirroja se estremeció con su suave contacto y se abrazó más a Yulia, no queriendo que la soltara.

-Yul…

-¿Te desperté?-preguntó Yulia

-No, me desperté yo sola-susurró Lena, escuchando los latidos del corazón de la morena al colocar su oído en su pecho. Yulia rió suavemente y siguió acariciándola-Yul… -la llamó Lena, de nuevo.

-Mmmm…

-¿No necesitas irte?-preguntó

-¿Me estás echando?-inquirió Yulia, sonriendo.

-No...claro que no, pero creo que si es urgente lo que quiere Boris…

-Él cree que todo lo suyo es urgente.

-Bueno… pero debes ir. No te preocupes por mí. Estaré bien.

Se sumieron en un breve silencio, mientras escuchaban sus respiraciones y Lena se deleitaba con el suave subir y bajar del estómago de su novia al respirar.

-Niña… ¿Seguro que no te importa?-preguntó Yulia, preocupada-Yo puedo quedarme aquí y luego le diré a Boris que me quedé encerrada en el baño…

-No, anda, puedes estar tranquila. Voy a estar bien-aseguró Lena, levantando la cabeza para verla-No quiero que Boris luego me agarre rabia porque te acaparo mucho.

-Me gusta que me acapares. Soy tuya-dijo Yulia, jugando con el cabello rojizo de la chica.

-Y yo soy de ti completamente-aseguró Lena, sonriendo-Pero tienes que cumplir con tu obligación.

-Mi obligación ahora es mimarte y protegerte, quedarme a tu lado y no separarme de ti-repuso, testaruda.

-Yul… no me provoques… en serio… -gimió la pelirroja

-Te amo

-Yo también te amo.

Yulia se levantó con mucho fastidio y sin ningunas ganas de hacerlo. En ese momento odiaba demasiado a Boris y podía quizá, cuando llegara, agarrarlo por el cuello y obligarlo a beber agua del retrete. Lena se quedó en la cama, viéndola atentamente, desnudándose un poco cada vez más el alma con aquella visión.
Luego de unos minutos, Yulia estuvo lista y sentándose en la cama al lado de Lena, la acarició en la mejilla y le dio un pequeño beso en los labios y luego en la frente.

-Ya te extraño-susurró Yulia

-Yo también, pero ahora vete para que regreses más rápido después-dijo Lena, con una tenue sonrisa.

Se levantó y abriendo la puerta, se volteó un segundo y gesticuló un “Te amo”, para luego salir y cerrar la puerta.

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Salió de la habitación una hora después, se había dado una ducha y después de vestirse, bajó a su despacho esperando encontrarlo solo, pero ahí estaba Vlad. Al verla, él le sonrió levemente, pero Lena notó que tras su sonrisa estaba algo más. Se veía preocupado y estaba ligeramente despeinado, algo inusual en él.

-Hey, Lena…

-¿Sucede algo?-preguntó, acercándose a su escritorio y sentándose en la silla.

-Es… se trata de lo de Andrei-contestó Vlad, hablando cautelosamente-La policía y los bomberos dijeron que… fue intencional. Pusieron un explosivo, posiblemente un c4. Harán las investigaciones.

Vladimir miró atentamente el rostro de Lena, esperando alguna reacción por parte suya, pero no ocurrió nada. La pelirroja permaneció con el rostro imperturbable. A pesar de todo, por dentro sentía miles de sentimientos encontrados, todos malos y la hacían sentir envenenada. Su amigo se levantó de su asiento y se acercó a ella, arrodillándose enfrente para verla.

-Lena… quisiera que habláramos…

-¿De qué?-preguntó Lena, bruscamente-¿De lo que ya sé? ¿De que todo esto es parte del plan macabro de Adam de joderme la existencia?

-Mira…

-A veces me pregunto qué es lo que hice mal. Abro los ojos por las mañanas e intento respirar, pero no encuentro la forma porque parece que hasta eso he olvidado… la forma de respirar. No sé cuando termine esto, pero quiero que sea ya, porque si no… no sé a dónde iré a parar.

-¿Podríamos hablar bien sobre esto? Quisiera ayudarte-suplicó Vlad, comenzando a impacientarse.

-No puedes ayudarme. Sólo que regresara Katya… ¿Puedes traérmela de regreso?

Era definitivamente una pregunta retórica. Ni siquiera le dio tiempo de decir más nada, porque seguidamente, Lena se levantó y salió del despacho dando un portazo.

-------------------------------------------------

Abrió el estante y sacó una botella. No acostumbraba a beber, es más, no recordaba ni siquiera cuando había sido la última vez que lo había hecho, sacó la tapa y se sirvió una copa de tequila, mezclándolo con red bull y vodka.

Cuando bebió el primer sorbo, sintió que se le quemaba la lengua, pero no le importó en lo absoluto. Se sentó en la mesa de la cocina y apoyando el mentón en el mesón, comenzó a mirar a través del vaso, viendo la figura algo distorsionada del lavaplatos.

Luego de un rato, no sabía cuánto tiempo había pasado, escuchó el sonido de una silla arrastrándose y al momento estuvo acompañada por Luke, quien al mirarla viendo a través del vaso, soltó una risita.

-¿Te acompaño?-preguntó él, sonriendo.

-Ahmm no… o sí… o no sé. Si quieres… -divagó ella, alzando la cabeza y comenzando a remover el contenido con su dedo.

Luke se levantó y agarró la botella y un vaso para servirse, mezclándolo igualmente con red bull y vodka, pero le añadió al final unas gotas de un limón que agarró de la nevera.

-Échale-pidió Lena, acercándole su vaso-Así estaremos a la par.

-Vale, pero sólo un poco, porque ya te veo un poco tilín tilín

-Pffft…

-¿Qué significa eso?-preguntó Luke.

Lena alzó las cejas y haciendo una mueca, comenzó a reír. Luke la miró, desconcertado y no pudo evitar unirse a sus risas también.

-¿De qué te ríes?-preguntó Luke

-¿Por qué te ríes tú?-inquirió Lena, mordiéndose el labio

-De ti, estás completamente roja, Lenochka, pareces un tomate…

-¡No me llames Lenochka, esposo!-protestó Lena, fastidiada.

-Vale, está bien, no te alteres… -farfulló Luke, riéndose-Oye... ¿Cuánto tiempo llevas bebiendo aquí?

-Mmm… 2 minutos, 1 hora… qué se yo…

-¡Prima!-saludó Stephanie, entrando a la cocina en ese momento-Afuera hay un chico que te busca.

-¿Qué chico… ?

-Yo-dijo Alan, entrando a la cocina-Hola, Lena.

-¡Al!-exclamó Lena, tambaleándose un poco al levantarse del banquito-¿Dónde estabas? Llevaba tiempo sin verte.

-Lo siento. No haber podido estar contigo aquí… me enteré de lo de Katya, pero no pude venir antes-dijo Alan, bajando la mirada avergonzado.

A pesar de que se sentía un poco mareada, notó el tono de voz del chico y supo que algo más le pasaba. Stephanie se percató de que necesitaban un tiempo a solas y tomando por el brazo a Luke, quiso arrastrarlo fuera de la cocina.

-Vamos, tenemos que acomodar nuestra ropa-

-¿Nuestra ropa? Pero si ya la arreglamos al… ¡Auch, jodeeeer! ¿Qué te pasa?-preguntó Luke, agarrándose el brazo donde su hermana lo había pellizcado.

-Vámonos…

-¿Sabía que eres una histérica… ?

Los dos salieron y Alan y Lena se quedaron solos. El chico la miró brevemente y cuando la pelirroja lo invitó a sentarse, él obedeció.

-¿Pasa algo?-preguntó, preocupada.

-Estuve en Noruega todo este tiempo y te pido disculpas por faltar al trabajo, yo pedí permiso a Jacubowicz, si quieres puedes llamarlo y preguntarle…

-Tranquilo. No te preocupes por eso, pero… ¿Qué pasa?-insistió Lena, tomando la mano del chico. Las tenía heladas y al verlo mejor, notó lo diferente que se veía. Estaba más delgado, pálido y parecía cansado-Alan…

-Tengo cáncer.

Fue como recibir una bofetada, la noticia le había dejado aturdida y solo pudo hacer lo que mejor se le ocurrió. Abrazarlo. El chico comenzó a llorar y Lena, se sintió muy mal, sin saber cómo calmarlo.
Yulia llegó en ese momento y al verlos, se quedó paralizada un instante, pero al notar que Alan lloraba, se acercó rápidamente.

-¿Qué pasó?-preguntó, repentinamente nerviosa.

-Es que… Alan…

-Tengo cáncer-repitió Alan, secándose las lágrimas

Sabía lo que había escuchado, sabía que lo había escuchado, pero aún así le pareció lo más extraño del mundo. Lo miró más cuidadosamente y vio que estaba pálido, demasiado.

-Lo siento-susurró Yulia, avergonzada y sin saber qué decir.

-No lo sientas-repuso Alan, sonriendo levemente-Supongo que todos tenemos que morir de alguna forma y esta es la que me tocó…

-¡¿De qué coño hablas, Alan?! ¡No te vas a morir!-protestó Lena, alterándose.

-Cálmate, Lena… -le pidió Yulia, sorprendida por el arranque de histeria de la chica.

-¡Pero es que mira lo que dice!

-Es la verdad, Lena. No hay que buscar preguntas, respuestas, nada… así es como suceden las cosas, no se puede tener todo en la vida...

Lena se levantó de su asiento y bufó, enojada y con ganas de llorar, gritar y pegarle una cachetada a Alan.

-¿Qué tipo tienes?-preguntó Yulia, seriamente

-Leucemia, pero…

-Con un trasplante de médula ósea tienes muchas oportunidades de…

-No vale la pena. Me hice los exámenes en Noruega y Alex, mi hermana, no es compatible, tampoco mis padres. Me voy a morir y…

-Yo puedo hacerme la prueba y ver si…

-Basta, Lena. No sigas más ¿Sí?-la cortó Alan, malhumorado-Sólo me quedan 3 meses y ya estaré listo.

Fue como si le lanzaran en una piscina de agua helada, se levantó de la silla, respirando con agitación y quiso salir de la cocina. No sin antes gritarle con furia.

-¿Te quieres morir? ¡Pues muérete!

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Llevaba años que no se había subido ahí, desde que era una niña y su padre la había construido para ella. Ahí era donde se escondía cuando quería estar sola, cuando quería jugar con sus peluches, a la hora del té o cuando simplemente se escondía de su madre para que no la retara por no tener su habitación ordenada a tiempo.

Luego pasaron los años y comenzaron a usarla sus hermanos, miró hacia el frente y vio la vista que se presentaba ante sus ojos, había unos campos de golf donde varias personas ahora jugaban. La había estado esperando, sabía que no tardaría y ahí estaba, pero si le decía que deseaba haberse equivocado y no viniera, probablemente la heriría. Así que simplemente dejó que se sentara a su lado.

-Sé que no quieres verme ahora… -adivinó Yulia-Pero vine a decirte que creo que te has pasado bastante, no debiste decirle eso…

-Sé que no ¿Está bien?-la interrumpió Lena, molesta-Pero es que… ¿Por qué no quiere que yo… ?

-Debió ser muy fuerte para él darse cuenta que tiene cáncer… Supongo que lo primero que una persona piensa cuando le dan una noticia así, es que se va a morir y todas las posibilidades, aunque hayan grandes posibilidades de sobrevivir, se reducen en su mente, porque no se está viendo con claridad… sólo es cuestión de tiempo para que se dé cuenta que no todo está perdido y que si busca un buen donante, estará bien y sobrevivirá.

-Eso lo sé, pero… yo puedo ser donante, yo puedo…

-Sé que puedes, pero él primero tiene que digerirlo, pienso que aún tiene la noticia muy fresca… sólo es cuestión de tiempo para que…

-¿Tiempo? ¿Cuál tiempo? Tiempo es lo que menos tiene. ¡Le quedan 3 meses! ¡Si él sigue pensando que se va a morir… dentro de unos meses estaré ante su tumba y… ! ¡Él es mi amigo!

Tragó con fuerza, no sabía qué más decirle para que se calmara, simplemente la abrazó.

-¿Alan ya… ?

-Sí, se fue apenas saliste tú de la cocina. Intenté decirle que eso que habías dicho no fue en serio y que solo estás enojada, pero él dijo que estaba bien y… supongo que se iría a su casa-contestó Yulia, encogiéndose de hombros.

-Tengo que ir a verlo. Tengo que decirle que yo puedo donarle mi médula, insistirle…

-¡Lena, espera!-pidió Yulia, tomándola por la mano antes que bajara por las escaleras de la casita del árbol.

-¿Qué pasa?-preguntó Lena, notando que se había puesto nerviosa.

-Yo… también quería decirte… de lo que hablamos Boris y yo…

Sin pensarlo, se volvió a sentar a su lado y la miró con atención.

-¿De qué… ?

-El álbum sale en unos días. La preparación fue casi a tiempo récord, y eso considerando que tardé mucho y es necesario tenerlo listo para dentro de unos días… además que… es posible que tenga que irme por varios estados y países por unas semanas… para promocionarlo-explicó Yulia, sin querer mirarla de frente.

-Oh-murmuró Lena, sintiéndose triste y confundida-¿A dónde… saldrías?-preguntó.

-Algunos alrededores de Moscú y luego USA, México… y otros países...

-Mmm bueno, yo…

-¿Estás enojada?-preguntó, tímidamente.

-No, no estoy enojada, es sólo que… no quisiera que te fueras ahora, pero… debes hacerlo y… yo no te lo puedo, ni te lo voy a impe…

Los labios suaves de Yulia le imposibilitaron continuar, rápidamente le respondió, besándola despacio, sin ninguna prisa. Quería grabarse en la memoria cada detalle de todas las sensaciones tan increíbles que le provocaban en el cuerpo. Sin poder evitarlo, Yulia le mordió suavemente el labio y eso hizo que Lena se estremeciera completa. Luego de unos segundos, se apartaron y la pelirroja abrazó a Yulia con fuerza, no quería dejarla ir, pero no podía ser egoísta. Una sensación de vacío y de miedo de perderse, de no volver a verla le asaltó, pero de inmediato intentó olvidarlo, disfrutando de su perfume y del aroma de su cabello que tanto le gustaba. Eso también permanecería en su memoria siempre.

-¿Estarás bien?-preguntó Yulia-Puedo enviar todo a la…

-No. Este es tu trabajo, es lo que te gusta, cantar, componer… yo no te voy a quitar eso. La música estuvo antes que yo…

-Pero mi mayor inspiración eres tú. ¿Estarás bien? Sino te juro que no me voy, así venga Boris con un tanque de guerra para sacarme de aquí…

-Estaré bien-susurró Lena, cerrando los ojos y rozando con sus labios el mentón de la morena-Te amo. Mucho, demasiado… de todas las formas posibles e imposibles. No lo olvides.

-También te amo.

Se quedaron un rato más, observando el atardecer que se acercaba. Yulia tenía la cabeza recostada en su regazo y casi se estaba quedando dormida cuando escucharon que alguien venía.

-¡Lena! ¡¿Estás ahí?!-preguntó Stephanie desde abajo.

-¡Sí! ¡¿Qué pasó?!-preguntó Lena, asomándose para verla.

-Ahí están unos señores del FBI, dicen que necesitan hablar urgente contigo sobre Katya-dijo Stephanie, con voz nerviosa.

El corazón le saltó violentamente y miró a Yulia a su lado, quien la miró con la misma cara de nerviosismo y preocupación. Sin pensarlo más, bajó de inmediato por las escaleras de la casita y después que bajó la morena, entró corriendo a la casa y se dirigió al recibidor, donde ya estaban los agentes saludando a Vladimir.

-Señorita Katina…

-¿Qué pasa? ¿Ya saben algo de mi hermana?-preguntó Lena, sintiendo que se le iba a salir el corazón por la boca en cualquier momento.

Los agentes se miraron entre sí y suspiraron, bajando la mirada.

-¿Podríamos… conversar en privado, por favor?-preguntó el agente.

Aquello estaba empezando a no gustarle nada. Miró a Yulia y después a Vladimir y asintió brevemente.

-Pasemos a mi despacho-murmuró, entre dientes.

-Yo también voy-dijeron Yulia y Vlad a la vez, muy serios.

-Ehhh…

-Dejen que entren, por favor-pidió Lena, comenzando a sentir que las manos se le ponían frías.

-Bueno.

Pasaron al despacho y Lena cerró la puerta con seguro. Los agentes miraron a su alrededor y luego fijaron su vista hacia la pelirroja.

-Siéntense, por favor-pidió Lena, señalando el mueble.

-Gracias…

-Bueno… ¿Qué ha pasado? ¿Han hallado alguna pista?-preguntó Lena, tragando con fuerza.

-Señorita Katina, si hemos… pedido confidencialidad ahora es porque no es nada seguro, por los momentos y aún estamos realizando los exámenes pertinentes para determinar si es…

-¡Déjese de rodeos! ¿Qué es lo que ocurre?-exigió Lena, desesperada.

Los dos agentes se miraron y el que hablaba, frunció los labios con aprensión.

-Hemos… encontrado un cuerpo...completamente carbonizado y...tememos que sea de su hermana.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 7:07 pm

Capítulo 58: Boulevard of Broken Dreams

M.aldito pitido en sus oídos. Bajó la mirada hacia sus manos y de pronto le pareció verlas borrosas. Sentía a Yulia a su lado, le decía algo, pero no podía escucharla, porque lo único que hacía era repetirse una y mil veces esa última frase que había dicho el agente del FBI. Se levantó repentinamente y todo a su alrededor, pareció darle vueltas, sin prestar mucha atención, salió del despacho y cerró la puerta. Sin darse cuenta que detrás venía Yulia y que le había cerrado la puerta en la cara.

Cuando estuvo afuera y quiso buscar su auto, recordó que aún seguía en el taller de reparación. M.aldijo mil veces por lo bajo, pero luego vio a su chofer y corrió hacia él.

-Llévame a cualquier parte lejos de aquí-pidió, intentando mantener la calma, pero se le estaba haciendo horrible las ganas de ponerse a gritar.

-¡Lena! ¡Espera!

Vio que Yulia venía corriendo y enseguida se montó en el auto y cerró la puerta a toda velocidad.

-¡ARRANCA!-le gritó al chofer, desesperada.

El auto se encendió y enseguida se puso en movimiento, justo en el momento en el que Yulia intentaba abrir la puerta para meterse en el auto, pero sin lograrlo. En ese momento no quería escuchar nada. Sólo quería desaparecer, desvanecerse en el aire.

-¿A dónde exactamente, Señorita?-preguntó el chofer, mirándola por el retrovisor.

-Donde haya una cámara de gas.

El chofer sabía lo que eso significaba, así que no preguntó de nuevo. Aceleró y rápidamente salió de la urbanización, tomando el camino más largo hacia cualquier parte. Lejos.
Lena volteó y vio que no la seguían. Sabía que había tomado el auto para hacerlo, pero no tendría oportunidad de encontrarla. No hasta que ella quisiera.
Su celular comenzó a sonar y lo apagó sin siquiera ver el número. No podía pensar correctamente, no quería intentarlo siquiera, sabía que si lo hacía, caería y el dolor se haría más agudo, más fuerte. No la dejaría respirar. Bufó amargamente.

Cerró los ojos en un intento desesperado por detener las lágrimas que se avecinaban, que sentía que caerían. El dolor en el pecho se estaba incrementando dolorosamente e inevitablemente cedería a la ira que sentía.

La probabilidad de que fuera su hermana eran de un 50%, contra el otro 50% de que no fuera más que de otra chica, pero le dolía pensar en ese porcentaje que sabía le llevarían al abismo. Quizá ya estaba en él y simplemente caería en otro.

Se hundió en el asiento trasero del auto y se dejó vencer por la rabia, la ira, las ganas de mandarlo todo a la mismísima m.ierda, matar al m.aldito de Adam…

Cerró la mano convirtiéndola en un puño y se hincó las uñas en la palma por la fuerza con que lo hacía. Se mordió el labio inferior con rabia, notando como poco a poco su vista comenzaba a nublarse.

Pasaron aproximadamente 2 horas y seguía escapando hacia ningún lugar, se había recostado en la puerta del auto mientras veía por la ventana al sol ya casi oculto en el horizonte. Estaban cerca de donde siempre iba con sus padres cuando acampaban por un fin de semana.

-Leonard, detente en el próximo mirador que veas, por favor-pidió. La voz la tenía ronca y la garganta la sentía seca.

-Enseguida, señorita.

El mirador mostraba una vista estupenda de Moscú, pero ahora le parecía cualquier cosa. Estaba comenzando a hacer frío y al alzar la vista vio que todo estaba poniéndose de mal tiempo. Iba a llover, pero no le interesó, se quedaría ahí un buen rato.
Apenas se sentó y las gotas de lluvia comenzaron a caer despacio, sólo llevaba un sweater y tomando la capucha se la colocó tapándose la cabeza. No iba a servir de mucho cuando comenzara a llover bastante, pero le daba igual.

-Señorita, creo que sería mejor que nos fuéramos. Va a llover realmente fuerte-dijo el chofer con preocupación.

-Si quieres puedes quedarte dentro del auto. Yo iré en un rato-murmuró Lena, sin voltear a mirarlo.

-¿Está segura? ¿No prefiere que le traiga el paraguas o quizá entrar al auto?-preguntó, dudoso.

-No, está bien.

Escuchó el sonido de las hojas secas siendo pisadas y supo que Leonard se había alejado hacia el auto para esperarla. Sacó su celular y lo encendió, tenía 30 llamadas perdidas y 10 mensajes de texto, distribuidos entre Yulia y Vlad, también tenía 3 de Andrei, 4 de Bryan y 2 de Luke. No respondería a ninguno, ya los vería luego en casa.

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Ya habían pasado 3 horas desde que se fuera de la casa y la sensación de vacío, angustia y ansiedad que sentía la tenían en un sin vivir. Lena había desaparecido y no atendía el celular por nada del mundo, además que sabía que ya lo había apagado porque cuando marcaba, le caía rápidamente el buzón de mensajes de voz.

Afuera ya estaba oscuro y comenzaba a llover cada vez más, quería pensar que estaba bien, que nada le había pasado, después de todo estaba con el chofer.

Miró a su alrededor y notó por primera vez el silencio en el que estaban sumidos todos. Vlad lucía completamente ausente y parecía no reaccionar desde la última vez que intentara llamar a la pelirroja. Los primos estaban sentados en el mueble moviendo incontrolablemente las piernas, Bryan, Rob y Evan no hablaban para nada. Andrei y Nikolai estaban en las escaleras, sentados y no se movían para nada. Parecía un velorio. Un verdadero velorio.

Se le retorcieron las tripas en el estómago de solo pensar en lo que habían dicho los del FBI. Se negaba rotundamente a creer que ese cuerpo era de Katya, no podía ser de ninguna manera el de ella y con ese pensamiento estaba desde que los agentes se fueran de la casa, pidiendo disculpas por lo brusco de la información.

Dijeron que aún existía una gran posibilidad de que no fuera el de Katya y, por eso, estaban buscando también, datos de chicas denunciadas como desaparecidas y hacer las respectivas experticias y exámenes. Los del FBI dijeron que creían que podía ser Katya, porque al lado del cuerpo habían hallado su DNI. Eso le dolió demasiado, espantosamente.

El teléfono comenzó a repicar y la reacción que provocó aquel simple sonido fue sorpresivo, Yulia tomó el teléfono que lo tenía al lado y todos se colocaron alrededor a la expectativa.

-¿Diga?... ¡Leonard! ¿Dónde están?... ¡Pero está lloviendo! ¿Cómo va a… ?... ¡Dígame la dirección por favor!... Sí… sí… ajá… pasando al lado de… exacto… ¡Muchas gracias por llamar! ¡Voy saliendo!

Colgó el teléfono y se levantó de un salto del mueble, casi como si la hubiera agarrado la corriente. Vlad también se levantó y tomó su chaqueta para ponérsela.

-Yo te acompaño-dijo él, abriendo la puerta.

-Pero…

-No te dejaré ir sola con esta oscuridad y esta lluvia-dijo Vlad, tomando el paraguas que guardaban al lado de la puerta.

-Gracias.

-¡Esperen!-exclamó Stephanie-Sería mejor que llevaran algo para cubrir a Lena.

-Yo voy-respondió Luke, subiendo las escaleras para buscar una. Dos minutos después bajó y se la entregó a Yulia.

-Gracias, primo.

Apenas estuvieron fuera, un relámpago iluminó todo y la lluvia comenzaba a caer aún con más fuerza. Vlad tomó por el brazo a Yulia para atraerla dentro del paraguas y no se mojara. Corrieron al auto de la morena y entraron a toda velocidad, a la vez que rápidamente ella lo encendió y salió inmediatamente en retroceso.

-¿Dónde dijo que estaban?-preguntó Vlad.

-Dijo que tomaron el camino hacia donde se hacen las acampadas familiares y que estaban lo bastante alejados hacia casi el último mirador-respondió Yulia, comenzando a temblar por el frío.

-¿No tienes calefacción aquí?-preguntó Vlad, buscando en el tablero.

-Sí, ahí está, chico listo.

La carretera estaba lo suficientemente oscura y solitaria como para hacer una película de terror y ganar los oscars a mejor película del año. Conducía lo más rápido que podía, pero lo más prudentemente posible para que no resbalaran los cauchos y tener un accidente. El chofer le había dicho que Lena estaba reacia a volver y que cada vez que le pedía para, aunque sea, resguardarse en el auto, ella le pedía unos minutos más. Probablemente pescaría un resfriado con aquella lluvia. Había pensado que ahora con todo lo que estaba pasando, no podía irse a ese viaje de promoción, tendría que buscar la forma de decirle a Boris que no podía dejar sola a Lena. Ahora menos que nunca podía dejarla.

Les tomó llegar aproximadamente 2 horas, se habían alejado demasiado. Las luces de emergencia del auto del chofer estaban encendidas como precaución a otros autos que pasaran y para que Yulia los pudiera reconocer, rápidamente se estacionó detrás de él.

-Yo la buscaré…

-No, ya lo hago yo-lo detuvo Yulia, abriendo la puerta y saliendo-Quédate aquí.

-¡Oye, pero te vas a mojar!-replicó Vladimir, viéndola desde afuera de la ventanilla-¡Toma el paraguas por lo menos!

-Ya estoy mojada, déjalo así.

El chofer salió a su encuentro y le indicó el sitio donde estaba Lena, él le había querido prestar el paraguas también, pero se rehusó porque ya no valía la pena.

Al ver a Lena sentada cerca del barranco, casi hace que se le paralice el corazón. Se acercó rápidamente, dándose cuenta que temblaba.

-¡Lena!

La pelirroja volteó inmediatamente y al ver a Yulia, frunció el ceño.

-¡¿Qué haces aquí?!-gritó para hacerse escuchar en medio de la lluvia.

-¡Vine a buscarte! ¡Vámonos ahora, Lena!-pidió Yulia-¡Te vas a resfriar!

-¡No me importa!

-¡No seas nena caprichosa, Lena!

-¡Te dije que no quiero ir!

-¡Vlad está esperando en el auto!

-¡Vete con él entonces! ¡No me voy!

Sin esperar más, se agachó a su lado e intentó alzarla en brazos para llevársela, pero la pelirroja al ver lo que intentaba se apartó de ella y sin explicación comenzó a llorar de rabia. Yulia se acercó de nuevo, pero esta vez con más cuidado y cuando estuvo a su lado la abrazó con fuerza. Lena dejó que lo hiciera por unos segundos, mientras sus lágrimas se confundían con las gotas de lluvia en su rostro, luego quiso apartarse, pero Yulia la sostuvo por un brazo y la acercó más a su cuerpo, mirándola profundamente. Le partía el corazón verla así, indefensa, le desquiciaba no saber cómo curar sus heridas y no saber qué decirle para calmarla. Nada podía calmarla.

-Me quiero morir, Yul… quiero morirme… me muero si es Katya-repetía una y otra vez.

Yulia negó y tomándola por el rostro la obligó a mirarla.

-No digas eso. No vuelvas a decir jamás eso. Escúchame bien, no es Katya, porque yo lo presiento. Sé que no es Katya. Tienes que creerme-repuso Yulia, mirándola fijamente para que Lena no dudara. Ella también se repetía sus propias palabras en la mente. Una forma de auto convencerse de que lo que decía a la pelirroja era verdad, necesitaba transmitirle eso a Lena. No permitiría que decayera ahora.
Tomándola por la mano, le pidió que la siguiera para volver al auto. Una vez dentro, Vlad salió de ahí y se pasó al lado del conductor.

-Yo conduzco ahora. Así podrás ir con Lena detrás para que la calmes-dijo él, en voz baja.

-Vale, gracias-susurró Yulia, sacando la cobija que le había dado Luke y cubriendo a Lena que estaba completamente empapada.

Una vez listos, el chofer iba delante guiándolos en su auto y Vlad iba siguiéndolo. Yulia se había acomodado al lado de Lena, la mantenía abrazada para transmitirle algo de calor. Sabía que era algo utópico dado que ella tampoco tenía el calor suficiente, la calefacción hacía su trabajo un poco mejor, por lo que pronto Lena comenzó a quedarse casi adormilada. Yulia por su parte, iba acariciándole el cabello muy despacio y susurrándole palabras muy suaves, la pelirroja alzó el rostro lo suficiente para tenerla muy cerca.

-Te amo-susurró contra su boca.

Yulia sonrió y le respondió convirtiendo en cero la distancia que la separaba y besándola despacio, solamente acariciando sus labios con mucha ternura. Lena se apartó y abrazándose más a ella, se quedó dormida.

-------------------------------------

La noche fue tan larga que por un momento pensó que nunca amanecería. Le dolía demasiado la cabeza, había tomado una pastilla antes de acostarse que Yulia le había dado, pero de todas maneras le dolía y había comenzado a estornudar.

En la mañana, sentía como si un tren le hubiera pasado por encima, no había podido dormir muy bien, escuchó el agua de la ducha cayendo y al ver al lado de su cama, supo que era Yulia que ya se había levantado.

Estornudando nuevamente, se levantó pesadamente y comenzó a ordenar su cama, mientras pensaba. Quizá debería ir a casa de Alan para disculparse por lo que le había dicho el día anterior e intentar convencerlo de que ella podía hacerse la prueba para donarle la médula o tal vez sería mejor hablar primero con Edik. Seguramente él le asesoraría en eso y le diera algún consejo para convencer a Alan.
Estaba tan metida en sus pensamientos que no vio cuando Yulia salió del baño y mucho menos la escuchó saludarla. La morena se acercó a ella y la abrazó por detrás, sorprendiéndola, Lena sonrió brevemente y volteó para darle un pequeño beso en la mejilla, para luego entrar al baño.
Yulia sabía que detrás de esa sonrisita se escondía una gran tristeza y miedo, sabía que no querría hablar de ello por los momentos y no la presionaría para que lo hiciera. Se mantendría en constante alerta a cualquier cambio irregular en su comportamiento.

Mientras se vestía, prendió la televisión y pasó por varios canales. Llevaba días que no la veía, más que todo por Lena y para no ver ni escuchar los disparates que muchas veces decían los medios en torno a ellas o lo que pudiera decirse ahora con lo del secuestro de Katya. Bajó el volumen sólo lo suficiente para poder escuchar y en ese momento estaban hablando sobre que el FBI había encontrado un cuerpo y que se sospechaba era el de Katya.

Frunció el ceño, según lo que había dicho el agente Wallace, esa información era reservada y confidencial, porque aún no se determinaba nada y no era seguro. Seguramente alguien había filtrado la información y la vendió a los medios, alguno de los del FBI podía ser. La puerta del baño se abrió y rápidamente apagó la televisión para que Lena no viera nada. Por suerte estaba distraída cuando salió.

-Hey…

-Hey… ¿Cómo te sientes?-preguntó Yulia, insegura.

No respondió al instante, la pregunta era algo ambigua a su modo de ver. Se sentía pésima, como si se le hubiera caído el mundo encima, tanto física como anímicamente.

-Me duele un poco la cabeza, pero ya se me quitará-respondió Lena, comenzando a buscar ropa.

-Um, vale… Lena… voy a hablar con Boris para que suspenda la gira de promoción de…

-¿Qué?-saltó Lena, volteando a verla y frunciendo el ceño-¿Por qué?

-Es que… no quiero dejarte sola, niña… no ahora cuando todo esto está así…

-Es tu trabajo, además no estaré sola. Están Vlad y…

-Vale, pero yo no hablo de ese tipo de soledad. Si es por eso, siempre estás acompañada…

-Yo no quiero que tengas problemas con Boris, Yulia. Sabes muy bien que también tienes que pensar en tu futuro, en tu carrera, esto es lo que te gusta, no puedes estar evadiendo tus responsabilidades por mí. No quiero sentirme culpable después, porque no tuviste éxito en algo…

-¡Si no tengo éxito será por mi culpa, no la tuya!-exclamó Yulia, sorprendida.

-¡¿Y eso es lo que quieres?! ¡¿No tener éxito en lo que más te gusta que es la música?!-explotó Lena, alterándose.

-¡Me gustas tú, Lena… !

-Antes estuvo la música que yo…

-¡Lo sé, pero… no quiero que estés sola! ¡¿No puedes comprenderlo?!

-Sí, lo comprendo, pero no estoy de acuerdo. No me pidas que esté de acuerdo que no te vaya bien en la música, cuando veo que tus ojos brillan y tienes esa sonrisa al componer, tocar guitarra, grabar una canción o…

-Pareciera que ya no me quisieras a tu lado-espetó Yulia, sin pensar. Lena la miró con la incredulidad gritando en su rostro.

-Te amo, por eso no voy a ser yo quien arruine tu carrera-siseó, apretando la mandíbula de la rabia.

Quería decir algo, quería gritarle que no era como pensaba, pero Lena la miró dolida, tomó su ropa y se metió en el baño de nuevo dando un portazo. Yulia quería llorar de rabia, no entendía por qué siempre la pelirroja tenía ser así, tener esa m.aldita costumbre de pensar en ella como segundo plano, poner a todos primero y ella después o quizá de último. Terminó de colocarse sus zapatos y salió de la habitación.

-Yul… ¿Cómo está Lena?-preguntó Vladimir, llegando en ese momento.

-Se enojó conmigo porque le dije que quería decirle a Boris para suspender la gira de promoción del álbum-contestó Yulia, molesta

-Ah… bueno…

-¿”Ah bueno”?-preguntó, incrédula-¿Por qué siempre tiene que ser así? Siempre se pone de última en todo y eso me saca de mis casillas…

-Es su forma de ser, Yul… toda la vida fue así y no creo que cambie de un día para otro-repuso Vladimir, encogiéndose de hombros

-Le dije que parecía que no me quería a su lado…

-Pffft… eso fue…

-Estúpido, lo sé. Yo no quise decirlo así, sólo que no quiero dejarla sola, no quiero estar lejos sabiendo que está pasándola mal…

-Y ella dijo que no quería que dejaras las cosas por ella ¿Cierto?-adivinó Vlad, rodando los ojos.

-Sí

-Pues mira, las dos tienen su cuota de razón. Lena no va a desistir en lo que cree es correcto y tú siempre vas a querer quedarte

-¿Ajá y… ?

-¿Qué?

-¿Qué hago, Vlad? ¡No puedo estar tanto tiempo peleada con ella!-replicó Yulia, desesperada.

-Pues, no sé, si decides seguir con lo de la gira, sabes que voy a estar pendiente de ella todo el tiempo. No la voy a dejar sola y siempre podrás llamarla…

-No es lo mismo. Si le preguntó cómo está, me responderá que está bien aunque se sienta terrible y así no sirve. No es que no confíe en que de verdad vas a estar a su lado para que no se descontrole, es que no quiero dejarla sola.

-¿Correrás el riesgo de que se enoje aún más contigo? Odiará pensar que estás dejando de lado tus sueños y lo que más te gusta por acompañarla-advirtió él.

-No estoy dejando de lado nada y mi único sueño ahora es que esté bien, que Katya aparezca y que todo esto termine, no puedo soportar verla como si estuviera vacía. Ya se enojó conmigo, si luego se enoja más, no me importa, pero no la dejaré sola. Si odia creer que arruinará mi carrera, entonces yo odio más que trate de aislar a los demás de lo que le sucede.

-¡Whoa!-exclamó Vladimir, aturdido-Agarra mínimo, no te sulfures

-Lo siento, pero es que me molesta mucho su actitud.

-Te comprendo, pero a ella también la entiendo.

-Claro…

-Entonces… ¿Vas a lo de Boris?-preguntó Vlad

-Sí, después que coma. Lena seguramente no me va a querer ver, así que me iré antes que ella baje, pero volveré rápido-contestó Yulia-Gracias por el consejo.

-Vale.

Yulia le dio una palmadita en el brazo y se fue dejándolo solo. Después de un rato, él frunció el ceño.

-¿Consejo? No le he dado ninguno-murmuró a sí mismo, confundido.

-¿Hablando solo, primo psicoloco? Pronto comenzarás a escuchar voces -bromeó Luke, saliendo de la habitación en ese momento y riéndose.

-¡Que no soy psicoloco! ¡Joder! ¡Todos son iguales!

--------------------------------------------------

Ya había hablado con su asistente en la empresa por teléfono para preguntarle por la dirección de Alan, pero antes quería ir al consultorio de Edik para hacerle algunas preguntas. Salió de su habitación cuando estuvo lista y bajó a la cocina para agarrar una botella de agua, vio que Luke, Stephanie, Nikolai, Mark y Denis estaban comiendo. Acercándose a los dos más pequeños y les dio un beso en la frente a cada uno y cuando ya se iba a apartar de Mark, vio que Luke había puesto su mejilla para que le besara a él también. Lena alzó una ceja y bufó. Stephanie le dio un codazo al chico, haciendo que Niko, Mark y Denis rieran.

-¿Y a mí no me das mi beso de buenos días, amor de mi vida corazón de otra?-preguntó Luke, fingiendo estar ofendido.

-Nos vemos luego, chicos-dijo Lena, sin prestarle atención y saliendo de la cocina.

-¡Está bien! ¡Eres una ingrata y una malvada insensible conmigo! ¡Pero igual te sigo amando, prima!-gritó Luke, desde la cocina.

-Eres un necio, hermanito-replicó Stephanie, dándole un porrazo en la cabeza con la botella de leche con chocolate.

-¿Qué? ¿Ahora qué hice?-preguntó Luke, confundido

-¡El insensible por lo visto eres tú! ¿No ves que está triste?-reclamó la rubia, enojándose.

-Lo sé perfectamente, por eso es que hago un intento por subirle el ánimo aunque sea un poco ¿Está mal que lo haga?

Ofendido, tomó su botella de jugo de naranja y salió de la cocina.

-----------------------------------------------------

-¿A dónde, Señorita Lena?-preguntó el chofer, cerrando la puerta del auto.

-A la clínica de Edik, Leonard…

-¡Lena! ¡Espera!

Volteó al escuchar la voz de Vladimir y suspiró cansada.

-Espere, Leonard.

-Lena…

-¿Qué quieres, Vlad?-preguntó Lena, fastidiada y viendo a su amigo apoyarse en la ventanilla del auto.

-¿A dónde vas?-preguntó él

-No voy a escaparme a ningún lado, puedes estar tranquilo-respondió, evasiva.

-Sólo quiero saber a dónde vas, no hay ningún problema en eso ¿O sí?-preguntó él

-No, no lo hay. Voy a lo de Edik.

-¿Para qué?

-¡¿Qué te importa, Vlad?! ¡No fastidies!-protestó Lena, cansada.

-Por favor, Lena…

-Voy a estar bien ¿Vale? ¡Odio que me vigilen y que todos tengan que saber a dónde voy y para qué! ¡Es mi puto problema!

Accionó el controlador para subir la ventanilla del auto y Vlad intentó abrir la puerta.

-¡Abre esto, Lena! Vamos a hablar…

-Cuando quieras, Leonard-dijo Lena, acomodándose en el asiento y sin querer ver a su amigo.

El chofer salió en retroceso y Vlad casi se cae al seguir intentando abrir la puerta. Cuando estuvieron en camino, miró hacia atrás y vio a Vlad parado en el medio de la calle observándola irse, se acomodó de nuevo y recostó la cabeza hacia atrás. La cabeza le dolía horriblemente, así que buscó en su bolso y sacó Tylenol, tomándoselo con el agua que había traído.
Pasaron alrededor de 20 minutos y ya estaban enfrente de la clínica. Lena le dijo al chofer que esperara en el estacionamiento y que sólo estaría por poco tiempo. Entró y pasó rápido hacia la recepción.

-Buenos días, ¿En qué puedo ayudarle?-preguntó la recepcionista, con una sonrisa amable.

-Buenos días, ¿Edik Kravtsov estará hoy… ?

-Un segundo, por favor, voy a revisar.

-Claro.

Volteó un momento y vio a varias personas que la miraban interesadas. Bufó cansada y volteando de nuevo, sacó con cuidado unos lentes oscuros de su bolso y se los colocó. Sabía que no servirían para que no la reconocieran, pero por lo menos esperaba que dieran a entender que no estaba para que la hicieran molestar.

-El doctor Kravtsov se encuentra ahora en una operación…

-¡¿Una operación?! Joder…

-Sí, lo siento. Si desea esperarlo…

-No, gracias por la ayuda-dijo-Aunque… ¿Cuándo salga podría decirle que le vino a buscar Elena Katina?-pidió.

-Sí, por supuesto. ¿Le digo que se comunique con usted?

-Sí, también. Gracias.

-A su orden.

Cuando estuvo lo suficientemente alejada, gruñó de impaciencia y bajó hacia el estacionamiento. Lo que no se esperaba era que hubiera un pequeño grupo de periodistas ahí, esperándola, con cámaras en mano, micrófonos, celulares y grabadoras, rodeándola para entrevistarla.

-¡Elena! ¿Qué tienes que decir sobre el cuerpo encontrado y que se sospecha es de tu hermana?

Aquello fue como si le subieran y le bajaran, volteó incrédula para ver al periodista y él le colocó el micrófono en la cara, acto seguido, Lena le soltó una cachetada al joven periodista que lo hizo tambalear y agarrarse la mejilla, sintiéndose confundido.

-¡Eso es lo que tengo que decir!-gritó Lena, fuera de sí-¡Dejen de meterse en mi vida de una m.aldita vez! ¡Porque les juro que los demandaré a todos por violación a mi privacidad y la de mi familia, incluyendo a Yulia Vólkova!

-¡Señorita Lena!

Volteó y vio a su chofer corriendo hacia ella, junto con unos de seguridad.

-¡Se les agradece a todos ustedes que salgan de inmediato de las instalaciones! ¡No se permiten grabaciones sin autorización del director de la clínica!-gritó uno de seguridad

-Vinimos a cumplir con nuestro deber que es el de informar-repuso una muchacha, mostrando su carnet de periodista-En todo caso Elena Katina ha mostrado una posición hostil y violenta contra uno de mis compañeros.

-¡Yo la mato!-gruñó Lena, enfureciéndose aún más.

Quiso abalanzarse sobre ella y meterle la cabeza en una cubeta con ácido sulfúrico, cianuro… cualquier cosa que la dejara sin cabello o quizá sin cráneo, pero cuando ya iba por ella, sintió que la tomaron por los brazos para evitarlo y lo único que podía hacer era gritar y pegar patadas en el aire, en un vano intento por pegarle a la periodista, quien enseguida se apartó y se le quedó mirando.

-¡Voy a hacer que te despidan! ¡Te lo juro! ¡Y ninguno te querrá contratar luego! ¡NINGUNOOOOO! ¡SUÉLTAMEEEEE, LEONARD! ¡JODEEER! ¡SUÉLTAMEEE!

-Lo siento, Señorita, pero nos tenemos que ir-murmuró el hombre, alzándola en sus brazos y llevándosela hacia el auto.

-¡Suéltame, Leonard! ¡BÁJAMEEE!-reclamó, histérica.

Varias personas que habían observado el espectáculo, tomaron fotografías con sus celulares y los de seguridad terminaron de sacar a los periodistas.
El chofer metió a Lena en el auto y le cerró la puerta de inmediato, entrando él enseguida y encendiendo el auto.
Lena se arrellanó en el asiento trasero y se cruzó de brazos, completamente enojada.

-Discúlpeme usted, Señorita, pero es que no podía dejar que se metiera en un lío peor con esa gente. Ellos sólo buscan provocarla para sacar una mayor noticia que haga escándalo, no puede dejarse llevar… y disculpe la intromisión y el haberla traído así hasta acá-dijo Leonard, mientras la miraba por el retrovisor.

-No te preocupes, Leonard. Gracias. Ahora llévame a esta dirección-dijo Lena, entregándole un papelito al hombre.

-Enseguida, Señorita.

--------------------------------------------------------

-¡¿Y la dejaste ir sola?! ¡Me dijiste que vigilarías… !

-¡Te estoy diciendo que no pude detenerla! ¡Ni siquiera me dio chance de meterme en el auto para irme con ella!

-¡Pudiste haberte montado encima del capó del auto para evitar que se fuera!

-¡No pude hacer nadaaaaaaaa! ¡NADA! ¡¿Necesitas que te lo deletree?!

-Joder…

Se sentó en el mueble con evidente decepción y fastidio. Había tenido una reunión fatal con Boris, la cual había terminado con ambos enojados y el chico con ganas de morder y arrancarle la oreja a cualquiera que osara acercársele. Había expuesto su deseo de suspender hasta nuevo aviso la promoción del álbum y por supuesto, Boris no había estado de acuerdo. La miró con gesto de incredulidad y luego se habían puesto a gritarse el uno al otro hasta que él, indignado, salió de la sala de reuniones absolutamente encabronado, clamando que si su éxito se iba a pique sería su completa culpa.

-Dijo que iría a lo de Edik, probablemente ya esté por regresar, así que no te preocupes-dijo Vlad, sentándose a su lado

-La iré a buscar, entonces…

-No-la detuvo él-Hablé a la clínica y me dijeron que Edik estaba en medio de una operación de urgencia y que tardaría varias horas. Seguramente Lena llegó y se encontró con la misma noticia, así que debe estar volviendo-explicó

-¿Y si no quiere regresar y hace lo mismo de ayer? ¿Y si realmente te mintió y se fue por ahí… ?

-No te alarmes por lo que no va a pasar. Si me mintió…

-¡Primos! ¡Vengan! ¡Lena ha cacheteado a un periodista y ha amenazado a la tipa del noticiero!-gritó Luke, desde las escaleras.

-¡¿Qué?!

Ambos se levantaron y corrieron detrás de Luke hacia la habitación que él compartía con su hermana, donde también estaban Bryan, Rob, Evan, Nikolai y Andrei, observando atónitos las imágenes que repetían una y otra vez del momento en el que le zampaba una cachetada a uno de los periodistas y luego comenzaba a intentar lanzar patadas a la periodista.

-¡Jodidos periodistas de m.ierda!-protestó Andrei, molestándose.

-¡Esas imágenes están editadas! ¡Fíjense que ni siquiera se logra escuchar lo que le dice la McNeil esa!-replicó Rob, incrédulo

-Le ha dicho que cumple con su trabajo y que ha sido hostil y violenta con el otro tipo-respondió Evan, inmediatamente.

-¿Y cómo sabes tú eso?-preguntó Yulia, entre sorprendida y molesta.

-Soy experto lector de labios-respondió Evan, encogiéndose de hombros-¿Te enseño?-añadió, con una sonrisita pícara.

-Ella tampoco está interesada en ti, chico. Métetelo en la cabeza-espetó Luke, dándole un porrazo en la cabeza con un cuaderno.

-Tengo que ir a buscar a Lena-dijo Yulia, saliendo por la puerta, pero Vlad la detuvo.

-¿Podrías calmarte un segundo? Te estás poniendo hiperkinética como Lena.

-¡Mira lo que ha ocurrido mientras no estábamos a su lado! ¡Se está saliendo de control, Vlad!-protestó la morena, enojándose.

-Vale, pero cálmate ¿Sí?-pidió el chico-Llamémosla antes para saber dónde está.

Yulia sacó de inmediato su celular nuevo y marcó el número, esperando.

-----------------------------------------------

Era un poco apartado donde vivía Alan y estuvieron dando vueltas por la misma calle hasta que finalmente se dieron cuenta que habían estado pasando enfrente de la casa del chico, más de 7 veces.
Finalmente Leonard detuvo el auto y Lena le avisó que la esperara ahí y que no tardaría. Salió y caminó hasta la puerta, luego de prepararse mentalmente, tocó el timbre y esperó.

Mirando a su alrededor, notó que era muy bonito eso por ahí y que estaba muy bien cuidado todo. La puerta se abrió y una voz ronca y sorprendida la recibió.

-Lena… ¿Qué haces aquí?-preguntó Alan, confundido

-Hola, Al… ¿Cómo… estás?

Era la pregunta más estúpida que había hecho en su vida, era obvio que él no se encontraba bien y ahora sólo se le ocurría decir eso. Alan lucía bastante cansado, y algo más pálido que antes.

-Bien, estaba viendo una película-dijo él, sonriendo brevemente

-Ah, yo…

-¿Quieres pasar?-preguntó, haciéndose a un lado y abriendo más la puerta.

-Umm, vale, gracias-murmuró Lena, quedamente.

La casa de Alan era bastante amplia y demasiado ordenada, recordaba lo maniático del orden que era cuando se juntaban para hacer trabajos en el instituto, eso parecía no haber cambiado.

-¿Quieres agua, jugo… ?

-No, gracias, está bien-dijo Lena, sintiéndose nerviosa.

-Entonces siéntate y… dime… ¿Cómo conseguiste mi dirección?-preguntó él, intentando sonar animado y sentándose en el mueble enfrente.

-Le pedí a mi asistente que buscara en los registros de la empresa. No te molesta ¿Verdad?-dijo Lena

-Ah no, no te preocupes, está bien-aseguró él, restándole importancia.

-Gracias…

-Oye, lamento haberte hecho pasar un mal rato en tu propia casa, soy un absoluto desubicado por ir y decirte esta estupidez mía, con todo lo que te está pasando y yo…

-No, Alan… no te disculpes. Yo fui muy… intransigente y me pasé con lo que te dije. A eso es que vine, a pedirte disculpas por mis desafortunadas palabras…

-Lena, está bien…

-¡Déjame hablar, Alan, por favor!-exigió ella. Alan se quedó callado y bajó la mirada-Lo siento, no quise gritarte…

-No, déjalo, decías…

-Eso… que… lo que dije no es lo que de verdad pienso. Sólo estaba nerviosa y me dio mucha rabia que no quisieras que te ayudara…

-Lena, por favor, no…

-¿Por qué no dejas que me haga la prueba, Alan?-preguntó Lena, ansiosa-Si yo soy compatible…

-No lo eres ¿Está bien?-saltó Alan, enojándose.

-¿Por qué no? ¿Cómo lo sabes? Si esta es tu oportunidad de…

-¡Le hicieron la prueba a Alex, Lena! ¡Mi hermana!-replicó, con rabia-¡Los doctores dijeron que la mayoría de las veces los hermanos de padre y madre son los compatibles y ella no lo es conmigo!

-Pero, si yo…

-¡Mis padres tampoco son! ¡No había médulas en el banco de la clínica que pudieran servir! ¡Me dijeron que me hiciera la quimioterapia, pero no la voy a hacer porque ya vi cómo quedan las personas y no quiero parecer un… !

Se detuvo en ese punto, levantándose del mueble y colocándose de espaldas. Estaba temblando y Lena notó unos 3 moretones en sus brazos. Se levantó para acercarse, pero él se apartó, aún de espaldas.

-No te acerques-pidió, con la voz ahogada-Por favor.

-Al, por favor, déjame ayudarte…

-No me puedes ayudar. No quiero que corras riesgo.

-Voltéate y mírame, Alan-pidió, con voz calmada.

-Ya vengo, iré al baño y…

Lena se colocó enfrente de él y lo vio, con una mano tapándose la cara. Estaba demasiado pálido, ojeroso y estaba algo sudado, él la miró e intentó irse, pero la pelirroja le tomó la mano para apartársela del rostro y vio que sangraba por la nariz. Aquello le causó escalofríos y miedo. Alan la miró asustado y se cubrió de nuevo, a la vez que se fue al baño para limpiarse.

Lo esperó mientras veía por la ventana sin realmente mirar hacia nada, sentía un profundo miedo por su amigo y quiso llorar. No podía dejarlo solo en eso, tenía que convencerlo de que se haría la prueba.
A los 5 minutos Alan salió del baño y venía con una toalla en la mano, por si volvía a sangrar.

-Yo…

-No debiste hacer eso. Te dije que no te acercaras, no quería que me vieras así-espetó Alan, muy dolido.

-Lo siento, pero eso sólo me hace seguir deseando ayudarte. No te dejaré caer-murmuró Lena, con absoluta seriedad.

-3 meses, Lena. Sólo 3 meses y ya. ¿Para qué quieres ayudarme? ¿De qué vale? ¿Qué sucede si luego te haces la prueba y luego resulta que no eres compatible? Estoy cansado ¿Sabes?

-Si no resulta, pues buscamos otra persona y ya, en los bancos de médulas, en otro país…

-Hay escasez de médulas, por si no lo sabías. La gente no suele donar ese tipo de cosas, no les importa nada más que su propia piel y su vida, sin importarle si alguien está por morirse en los próximos 3 días porque no consiguió una simple médula…

-¡A mí me importas tú! ¡Y quieras o no, me haré la prueba! ¡Y si no llegara a ser, buscaré donde sea!

Alan no dijo nada, bajó la mirada y suspiró. Lena tomó su bolso y se dirigió a la puerta.

-Me tengo que ir. Nos vemos-se despidió.

Alan se acercó y abrió la puerta, Lena salió y antes de marcharse, se volteó y se lanzó a los brazos del chico, abrazándolo con fuerza. Él, sintió latir su corazón desesperadamente y con cuidado, le respondió el abrazo brevemente. La pelirroja se apartó un poco y le dio un pequeño beso en la mejilla, que hizo que en el pálido rostro del chico, apareciera un leve sonrojo. Finalmente se apartó.

-Cuídate.

Él asintió y se despidió con la mano. Lena volteó y luego de unos segundos, escuchó la puerta cerrarse tras de ella.

Sacó su celular, mientras se dirigía al auto donde la esperaba el chofer y al encenderlo, vio que tenía 10 llamadas perdidas de Yulia. Iba a marcarle, pero una llamada interrumpió en ese momento y atendió.

-¿Diga?

-¡Elena! ¿Me has extrañado?
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 7:09 pm

Capítulo 59: Zaharovo

-¿Qué? ¿Te comieron la lengua los ratones? ¿No me vas a gritar como la histérica que eres?

-¿Dónde está mi hermana?

-Joder… estás grave, Katina. ¿En serio me hablas con esa vocecita? Pensé que tenías más garra, más actitud, más… pfft… déjame pensar la palabra… más… se me ha olvidado la palabra, pero pensé que apenas llamara, tendría que ponerme protectores auditivos…

-¿Dónde tienes a mi hermana, Adam?

Estaba intentando seriamente y de verdad mantenerse calmada y tranquila, le estaba costando muchísimo no perder la paciencia. Adam rió suavemente, burlándose y bufó.

-Pensé que para ti era Thomas. Sabes que te vi por la tele, estabas hecha una fierecilla, Elena.

-Mi hermana, Thomas. ¿Dónde la tienes? ¡¿Dónde jodidos la tienes?!

-¿Ves? Ya estás perdiendo los papeles, así no sirve. Si no te calmas, no voy a poder decirte lo que tengo para ti.

Se hizo un silencio sepulcral. Lena miró a su alrededor y comenzó a sentirse débil. Leonard había bajado del auto y la veía entre expectante y confundido.

-Sabes… tengo una pregunta que hacerte ¿Cómo demonios es que sigues cuerda, en tus cabales, sin uno de tus tornillitos… fuera de tu cabecita pelirroja? Dime… explícame tu secreto…

-¡Dime dónde tienes a mi hermana! ¡Te juro que cuando te encuentre… !

-¿Qué? ¿Me matarás?… -preguntó Adam, divertido-Ahí es donde quiero llegar, pelirroja… es parte de mi juego, un negocio, mejor dicho… eres bastante buena en ellos, lo he comprobado. Tienes ese excelente olfato que tenía tu papito.

-¿Qué quieres?-preguntó Lena, sin pensarlo.

-Tengo a tu antipática hermanita aquí…

-¿No está… ?

-No, Katina, no la he matado. ¿Qué creías? Mientras los ineptos del FBI examinan ese cuerpo calcinado de una pobre chica que murió de una penosa enfermedad, Katya está aquí y debo decir que extrañándote mucho. Pobrecilla…

-¡M.aldito seas, Thomas… !

-No he terminado. El negocio es el siguiente, quiero probar qué es lo que eres capaz de hacer por volver a tener a tu hermanita de vuelta. Las reglas son simples: Absolutamente ninguno debe saber de este pequeño juego. No quiero intermediarios, policías, FBI, nada. Solos tú y yo. Si pasas la prueba, tu hermanita estará libre automáticamente.

-¿Qué tengo que hacer?

-Así me gusta, obediente. ¿Ves que no es tan difícil? Te enviaré la dirección a tu correo, es donde quiero que vengas. Cuando llegues te explicaré los detalles. Ya sabes, no quiero trampas, ni trucos, me daré cuenta si me juegas una mala pasada y traes a alguien. Tu hermana pagará las consecuencias de tus actos, la mataré si quisieras pasarte de lista. Dejo a criterio tuyo como deshacerte de los indeseados para que no te sigan y no sospechen.

-¿Cuánto tiempo?

-Sin límite.

-¿Cómo sé que tienes a Katya y no está… ?

-¿Muerta?-preguntó Adam, fríamente-Te enviaré pruebas a tu correo junto con la dirección. Nos estamos viendo.

Repentinamente la llamada se cortó y se encontró escuchando la línea muerta en su celular. Colgó y se quedó viendo la pantalla de su celular, era ya el mediodía. Miró hacia el frente y vio a Leonard que la seguía esperando y ya había abierto la puerta para que entrara.

-¿Se siente bien, Señorita? Está muy pálida-observó el chofer, preocupado.

-Sí, estoy bien. Vámonos a casa-dijo Lena, sintiendo una revolución de pensamientos encontrados en su cabeza.

------------------------------------------------

Cuando la puerta se abrió y Lena entró, sintió el alma volverle al cuerpo. Corrió hacia ella y la abrazó con fuerza, Lena por su parte, se dejó abrazar, cerrando los ojos y llenando sus pulmones con aquel perfume tan exquisito que tanto le gustaba de la morena. Sentía por alguna razón que esa podía ser la última vez que pudiera sentirla tan cerca, así que le devolvió el gesto y luego de unos segundos se apartó, reticente.

Yulia la tomó por el rostro y la besó suavemente, el corazón le dolió demasiado y como pudo le respondió. Se sentía fuera de tiempo y fuera de lugar y eso lo notó la morena.

-¿Qué sucede… ?

-Estoy bien-murmuró Lena, seriamente y mirándola a los ojos-No te preocupes.

-¿Sigues molesta conmigo?-preguntó Yulia, nerviosa.

-No, ya no.

Quiso seguir hacia su despacho para revisar el correo, pero Yulia la detuvo de nuevo al tomarla por el brazo.

-¿Por qué estás así conmigo, entonces? Si no es por mí…

“Métele un verso”

Aquella voz, esa voz en su cabeza le produjo escalofríos, amargura y dolor. Era la voz de Mikhail.

-Es sólo que me molesta que me antepongas a mí que a tu música y…

-Y tú antepones todas las demás cosas del mundo antes que a ti misma. No es justo. Odio que no quieras hablarme de lo que te pasa-replicó Yulia, dolida

-Eso es porque no pasa nada.

-¿Dónde estuviste?

-En lo de Edik, ¿Contenta?-respondió Lena, fastidiada

-¿Y después?

-¿Qué es esto, Yulia? ¿Un interrogatorio?-preguntó Lena, ofendida.

-Responde.

-En lo de Alan. Fui a disculparme por lo que le dije e intenté convencerle sobre hacerme la prueba de compatibilidad.

-Oh… ¿Qué te dijo?-preguntó, nerviosa.

-Sigue reticente…

-¡Lena! ¡Llegaste!-saludó Vladimir, bajando las escaleras

-Sí y ya me voy a mi despacho. Estaré ocupada.

Dio media vuelta y se encerró en el lugar, ante la mirada atónita y confundida de Vlad, quien miró a Yulia.

-¿Qué le pasó ahora?-preguntó, en un susurro-¿Habrá sido por lo de la periodista?

Yulia se encogió de hombros y se quedó mirando la puerta del despacho, con una expresión de desconcierto.

Mientras tanto, Lena dejó su bolso encima del mueble y casi se lanzó hacia su laptop que estaba en el escritorio. La abrió y la encendió rápidamente, desesperada por ver lo que le había mandado el miserable de Adam Thomas, junto con la prueba de vida de su hermana.
Esperaba con toda su alma que no hubiese estado jugando con eso también, así que esperó que todo estuviera listo mientras tamborileaba ligeramente los dedos en el escritorio.

No solía revisar su correo muy a menudo, por lo que se encontró con que la bandeja de entrada tenía 121 mensajes sin leer, miró el primero y el título decía “Zaharovo Is For Lovers”. Ese era, Katya había nacido en Zaharovo, al igual que Andrei y ella misma. Nikolai había sido adoptado allá, pero era de San Petersburgo y había sido traído muy pequeño hacia Zaharovo. Mark y Denis eran ambos de Rostov. Sabía también que su hermana tuvo cierta obsesión con una canción estadounidense de “Ohio is For lovers” durante un buen tiempo, cuando había ido a visitar a un antiguo novio suyo que estaba en Zaharovo y escuchaban esta canción, la cual editó cambiando el nombre del lugar.

Con el corazón palpitándole dolorosamente, hizo click en el mensaje y sólo tuvo que esperar un segundo para poder verlo.

Spare me just three last words
“I love you” is all she heard
I’ll wait for you, but I can’t wait forever.

And I can't make it on my own.
(And I can't make it on my own.)
Because my heart is in....

Eso era todo. Un trozo de la canción, pero en las frases “I’ll wait for you, but I can’t wait forever” y “Because my heart is in… ”, estaban unos enlaces. Dio click al primero y ese la llevó a una página completamente en blanco, a excepción de que tenía un aviso donde pedía la clave. Sin saber cuál poner, intentó con “Zaharovo”, pero no era ni con el original “Ohio”. Sería demasiado obvio, pero luego las vio, estaba ahí mismo. Recordó las últimas palabras de Mikhail hacia ella y simplemente tecleó el nombre de él.

Accedió al instante y lo siguiente que había era un recuadro negro. No entendió que era eso, hasta que de pronto se iluminó un poco y lo que vio, le heló la sangre.

-Katya…

Era una WebCam y en tiempo real estaba viendo en ese momento a Katya. Estaba sentada en el suelo con su espalda apoyada contra una cama, en posición fetal y tenía el rostro escondido entre sus brazos, no se movía y se veía más delgada que la última vez que la vio.

Las lágrimas de rabia, ira y coraje llenaron sus ojos y bajaron por sus mejillas. El corazón le palpitaba dolorosamente y tuvo que esforzarse por no gritar. Se levantó un instante para tomar aire varias veces y luego volvió a su asiento.

Katya seguía en esa misma posición y cuando comenzó a sospechar que algo iba mal, vio que alzó el rostro y comenzó a mirar a su alrededor, parecía perdida y desorientada.
La imagen repentinamente se oscureció y unas palabras que decían “Tiempo finalizado”, aparecieron en pantalla.

Una sensación de desesperanza y temor la invadieron, casi paralizándole la respiración. Volvió al correo y dio click en el otro enlace, la cual tenía la dirección y el respectivo mapa de Google Maps, el cual imprimió y luego observó detenidamente. Era en Zaharovo.

La puerta se abrió dejando paso a Yulia, Lena por puro acto reflejo arrugó la hoja de papel, convirtiéndola en una bola, cerró su laptop de golpe y miró a la morena con rostro indescifrable. Yulia observó que tenía la bola de papel en su mano y apretaba el puño muy fuerte.

-¿Qué pasó? ¿Qué es eso?-preguntó Yulia, mirándola sospechosamente.

-No es nada, sólo que la impresora no tiene casi tinta y se ha arruinado lo que mandé a imprimir-mintió Lena y para hacerlo más creíble, lanzó la bola hacia la papelera.

-¿Y qué era?-inquirió Yulia, sentándose frente al escritorio. La pelirroja no apartaba la mirada y no parpadeaba por nada del mundo y eso le hacía más difícil encontrar si mentía.

-Una información que saqué sobre las donaciones de médulas y esas cosas. Para leerlo y documentarme. Edik estaba en una operación y no pude preguntarle yo misma-contestó, con simpleza.

-Ummm vale…

Se quedaron calladas unos segundos, en un silencio algo incómodo. Lena se removió en su asiento y esperó que la morena hablara, pero como no lo hizo, la interrogó con la mirada, abriendo más los ojos, alzando las cejas y tamborileando los dedos en el escritorio.

-¿Y bien? ¿Pasa algo?

-Es que… Lena…

Se detuvo pensando en lo que diría. Hacía mucho tiempo que no se había vuelto a sentir así en presencia de la pelirroja, como si le ocultara algo. Tal vez estaba paranoica o es que estaba muy nerviosa por todo lo que había estado sucediéndole, que estaba viendo cosas raras donde no las había.

-Yo ya decidí que voy a posponer la gira de promoción… -Lena frunció el ceño y bufó-… Escúchame primero-pidió Yulia-Lo que quiero decir es que ya hablé con Boris y aunque no estuvo muy de acuerdo, le dije que era mejor así, porque como están las cosas no quiero dejarte sola…

-¿De qué tienes miedo? ¿Que cometa alguna locura?

-De eso precisamente-soltó Yulia, comenzando a molestarse-No haces más que hacer locuras y perder el control. Esto se te está saliendo de las manos y debes admitirlo, porque es así.

-No voy a negar que todo esto de Katya me tiene enojada y molesta, pero definitivamente no se me está saliendo nada de las manos. Estoy bien.

-¡¿BIEN?!-estalló Yulia, levantándose-¡¿Estás bien cuando sales y le pegas una cachetada a un reportero y quieres pegarle patadas a una periodista?! ¡¿Estás bien cuando te escapas y no quieres volver a la casa?! ¡No me jodas Lena!

-¡Esos periodistas de porquería violaron mi privacidad!-gritó Lena-¡Además todo eso es porque estoy estresada nada más!

-¡¿Nada más?! ¡Dijiste que querías morirte! ¡Eso me dijiste!

-¡¿Y qué hay con eso?! ¡¿Piensas que me voy a lanzar de algún sitio o qué?!

No contestó. Bajó la mirada y sintió ganas de llorar. Lena entendió eso como una afirmación y quiso decirle que se estaba equivocando, que estaba malinterpretando todo, pero no pudo. Cuando había estado en el acampado, pensó por un momento en acabar con todo y morirse, matarse. Pero luego pensó en sus hermanos, en Yulia y no pudo.

Vio el reloj y notó que se le hacía tarde para ir a buscar a Sam y marcharse a Zaharovo. No podía llamar a la policía ni al FBI, pero pensó que por si algo salía mal, debería dejar algo, una pista con lo que les fuera fácil hallarles.

-Yul… yo siento mucho esto. Quiero pedirte disculpas por mi comportamiento y por todo el dolor que puedo estarte causando. Te juro que no es mi intención lastimarte…

Yulia alzó la mirada y vio los ojos verdi-grises de Lena, fijándose en lo sumamente claros que se veían. Tenía miedo, muchísimo.

-Yo no puedo prometerte que estaré bien mañana, pero si puedo prometerte que cuando esto acabe, todo lo demás estará bien-dijo Lena, acercándose. Yulia la agarró de la mano y atrayéndola, la besó con furia. Descargando toda la rabia que sintió y que aún sentía muy dentro y que hacía que le hirviera la sangre. Lena colocó los brazos alrededor de su cuello, sintiendo el calor del cuerpo de la morena y de la habitación, parecía que todo el frío anterior la había abandonado. Tenía que parar ahora, en ese momento, porque si seguía ahí perdería la cordura y no podía. Tenía que buscar a Katya.

-Yul… murmuró, apartándose y tomándola por el rostro para que la mirara-Te amo. Eres lo que más quiero en este mundo.

-Yo también te amo. Más que a nada, más que todo.

Lena sonrió y Yulia la abrazó, sintiendo que el corazón se le iba a salir de la emoción. Cada vez que la abrazaba, que estaba cerca de ella o la veía sonreír, su mirada, era como volar lejos y sin necesidad de alas. Ella era todo lo que necesitaba.

Lena se apartó unos centímetros y la besó brevemente en la frente y la miró fijamente a los ojos. Se sintió mal porque tendría que mentirle de nuevo, pero debía hacerlo, no podía ponerla en riesgo a ella, ni a más ninguno, además que estaba de por medio Katya. Adam había sido claro que la mataría si le decía a alguien. No correría ese riesgo, pero tampoco dejaría despistada al FBI o a la policía si algo saliera mal.

-Yul… tengo que salir un momento. Voy a la oficina. He dejado muy de lado la empresa y quiero ver qué tal va todo. Luego me regreso-dijo, sin dejar de mirarla ni un instante.

-Um… vale-susurró Yulia, apesadumbrada-¿Quieres que vaya contigo o… ?

-No, no es necesario. Sólo será un momento. Le diré a Leonard que me lleve-respondió Lena-Pero quita esa carita, ¿Sí?-pidió, viendo el rostro de tristeza de Yulia.

-Es que… siento que…

-¿Qué?-preguntó Lena, acariciando su mejilla suavemente.

-Siento una angustia. Siento que te puedo perder en cualquier momento…

-Yul, no…

-Sé que es estúpido y lo siento… -murmuró, nerviosa-Bueno, no te preocupes, no me hagas caso. Te espero aquí.

-¿Seguro?

-Sí, mientras tanto estaré con los chicos, que me pidieron que los ayudara con las tareas-contestó Yulia, esbozando una sonrisa.

-¡Ahh por eso es que ya casi no me piden que les ayude yo!-exclamó Lena, riéndose.

-Sí… espero que no te moleste…

-Por supuesto que no. Te lo agradezco mucho.

-Vale, entonces tú…

-Yo ya salgo en unos minutos-repuso Lena-Sólo buscaré unos documentos por aquí…

-Yo subiré. Te estaré esperando.

Iba a abrir la puerta, la llegó a abrir, pero se cerró de pronto y se encontró atrapada entre la puerta y el cuerpo de Lena, quien enseguida y antes de que pudiera entender lo que pasaba, casi le partió la boca de un beso desesperado y furioso. Yulia gimió al sentir su lengua y le respondió con la misma intensidad y pasión desmedida que sentía por ella. La amaba con locura. Con infinita ternura y amor.

-Te amo. Espérame-susurró Lena, luego de separarse.

-Uh huh-solamente atinó a decir, porque se había quedado aturdida y ahora sentía que le temblaban las rodillas y poco a poco se extendía hasta sus piernas. Abrió la puerta, ahora sí, y salió cerrándola.

De inmediato, Lena corrió hacia la papelera para sacar la bola arrugada en la que había convertido el mapa.

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Dejó a Mark culminando su ensayo de biología en su escritorio y acercándose a su cama, se sentó en ella y tomó de la mesita de noche que tenía al lado un libro marrón y pequeño. Lo hojeó y era, al parecer, el que estaba leyendo actualmente el chico. El título del libro era “Le Rouge et le Noir” de Stendhal, estaba completamente en francés y eso le sorprendió, era un clásico de la literatura universal y Mark estaba bastante adelantado con lo que iba leyendo.

-Je ne savais pas que tu parle français.

Mark volteó y miró a Yulia, sonriendo divertido. La morena le mostró el libro y él enrojeció levemente.

-Non, je ne parle pas français, mais je comprend un peu-respondió Mark, lo mejor que pudo.

-C'est genial!-le felicitó Yulia, sorprendida-¿Y lo que sabes cómo lo aprendiste?-preguntó, curiosa.

-Ah, pues cuando yo tenía 5 años nos fuimos toda la familia a Francia a pasar las navidades allá. Fue divertido y lo poco que estuvimos, más o menos algo aprendí-explicó-No es mucho, pero ahí me defiendo algo.

-Te defiendes muy bien-concedió Yulia, entregándole el libro-Muchos chicos de tu edad no leerían ese libro y tú lo estás haciendo… sobre todo con ese plus del francés. Yo lo leí hace algunos años, pero en inglés.

-No es gran cosa. Simplemente lo encontré en la biblioteca de papá y como me llamó la atención lo saqué para hojearlo.-repuso, hablando rápidamente-Me ha gustado la calidad y la psicología impresa en Julien Sorel, débil y generoso, capaz de descubrir lo repulsivo en el señor de Rênal… es un personaje lleno de defectos y eso hace que sea aún mejor, más humano y menos endiosado.

-Me impresionas, pequeño literario ¿Qué leerás después de esto?-preguntó Yulia.

-Quizá si Stephenie Meyer se apiada de sus fans y decide publicarlo, pueda leer el de “Midnight Sun” cuando ella lo culmine-respondió él, resueltamente.

-Um… yo también lo espero-murmuró Yulia.

Llamaron a la puerta y Mark se levantó para abrir la puerta, por la cual se asomó Vlad y revolviéndole levemente el cabello al chico, miró a Yulia.

-¿Podría hablar un segundo contigo?-pidió él

-Ahh eh…

-Yo puedo seguirlo solo, Yul. Gracias-dijo Mark, sentándose de nuevo en la silla para continuar con su trabajo.

Yulia le dio un beso en la cabeza al chico y salió de la habitación cerrando la puerta.

-¿Pasa algo?-preguntó Yulia

-Solamente quería saber si sabes dónde está Lena-dijo Vlad

-Dijo que iría a su oficina, porque ha estado muy alejada de todos esos asuntos y quería ver cómo iba todo-respondió, quedamente.

-Qué raro… -murmuró Vlad, rascándose la barbilla-Yo siempre le dejo en su escritorio reportes semanales de lo que sucede en la empresa para que los revise.

-Bueno, no sé. A lo mejor quiere inspeccionar hoy con sus propios ojos. Quizá piense que de verdad está muy alejada.

-Sí, puede que tengas razón, pero… ni siquiera me avisó-

-¿No?-preguntó Yulia, extrañada. Vlad negó.

-Ni una sola mención… ella siempre, aunque sea una tontería, me avisa de cualquier cosa de la empresa.

-Siempre puedes llamarla y preguntarle.

-No creo, mejor esperaré a que regrese y hablaré con ella personalmente-dijo-Aparte de eso quiero hablarle de otras cosas…

-Vale.

-Sí… mira, iré a buscar mi auto y el de Lena al taller con Luke y Stephanie. ¿Quieres venir?

-No, me quedaré cuidando a los chicos. Estoy ayudándolos con las tareas y todo eso.

-Nos vemos, entonces.

Se quedó viendo a Vladimir mientras bajaba por las escaleras, pensando en todo lo que le había dicho. Esa angustia que había sentido estando con Lena en su despacho, aún no se le quitaba y tenía una sensación extraña por todo el cuerpo, una desazón. Esperaba que sólo fuera por el estrés acumulado, así que entró de nuevo a la habitación de Mark para seguirlo ayudando.

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Había dejado todo listo y preparado. Había decidido ir primero a su oficina para que su asistente la viera y por si a Vlad o a Yulia se les ocurría llamar para preguntar por ella, su asistente les dijera que estaba ocupada hablando con un socio. Eso le daría el tiempo suficiente. Además que le había dicho a Leonard que la dejara en el taller donde estaban reparando su auto y le dijo que se fuera. El auto lo había dejado estacionado en el hangar.

Esperaba y confiaba que Vladimir revisara su correo y descifrara el mensaje de Adam para que las hallara en caso de que le costara un poco más en sacar a Katya. No tenía idea de lo que pasaría, pero haría cualquier cosa por su hermana. Lo que fuera por sacarla de ahí.

-Ya vamos a realizar el aterrizaje, Lena-le comunicó Samuel- Mantente en tu asiento y abróchate el cinturón-pidió.

Miró por la ventanilla y vio que efectivamente ya estaban llegando. Miles recuerdos de su infancia y parte de su adolescencia se mezclaron en un torrente de emociones. El corazón le latió más a prisa, sabiendo que por fin iba a estar con su hermana y que la sacaría costara lo que costara.
Una vez en tierra firme, agradeció a Samuel y le dio un gran abrazo. El hombre le pellizcó una mejilla y le revolvió el cabello como cuando era una nena y él la alzaba en brazos para darle un paseo por todo el hangar, antes de despedirse de su padre cuando iba a uno de sus tantos viajes urgentes de negocios.

No había llevado equipaje, era absolutamente innecesario para lo que había venido, pero había traído el suficiente efectivo para pagar el auto que había alquilado. Iba a llamar por el celular para saber por dónde iba el que le traería el auto, pero en ese momento se estacionó el mismo enfrente suyo y la ventanilla se bajó.

-¿Es usted Elena Katina?-preguntó un hombre moreno y vestido en su uniforme de la empresa para alquiler de autos en la que trabajaba.

-Sí, soy yo…

El hombre sonrió y la invitó a acercarse, mientras bajaba del auto y le daba paso para que subiera en el asiento del chofer.

-Es usted más hermosa en persona que en revistas y la televisión-dijo el hombre, brindándole una cálida sonrisa-Con el debido respeto que se merece, por supuesto.

La pelirroja sonrió brevemente, sonrojándose y cerrando la puerta, mientras bajaba la ventanilla para entregarle el dinero.

-No se preocupe y gracias-dijo Lena.

-Gracias a usted y que tenga una buena estadía.

Subió la ventanilla y emprendió la marcha. “Buena estadía” dudaba mucho que llegara a tenerla, sabiendo a lo que venía realmente. Con una mano, encendió el estéreo para escuchar música. No se sentía especialmente como para disfrutarla, pero tenía ese m.aldito nudo en la garganta y esa angustia en todas partes de su ser, que quizá la música ayudase a relajarse un poquito.

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Le había dicho que no tardaría, pero ya hacía más de 3 horas que la pelirroja se había ido y no se había comunicado. Se obligaba a pensar que probablemente se habría quedado hablando con Edik en la clínica, porque el chofer había llegado y le comunicó que se quedó allá, quería pensar que sólo estaba poniéndose paranoica, pero la perra angustia no se terminaba de largar. Miró el reloj y le pareció que iba muy lento, exageradamente lento, obscenamente lento… tanto que si no era porque la aguja pequeña se mueve y mostraba que ya eran las 6 en punto de la tarde, cumpliéndose así las 4 horas, habría pensado que alguien había manipulado el reloj para que se detuviera.

Estaba en la sala de juegos y ya que los chicos habían culminado sus tareas, se pusieron a ver películas, viendo un total de 2 completas y ahora iban por la tercera, que era la del pequeño robot Wall-E. Siempre la había querido ver y le hubiera gustado que fuera estando con Lena, pero dadas las circunstancias y que Denis casi se había arrastrado para que la vieran los tres, terminó recostada en el inmenso sillón con la cabeza de los dos, mientras veían como Eve chillaba como desquiciada por Wall-E. O eso era lo que pensó, porque al bajar la mirada y ver a Mark y luego a Denis, se dio cuenta que estaban completamente dormidos.

Al final la había visto sola. Eso la deprimió.

Con mucho cuidado, alzó la cabeza de los chicos y maniobrando, colocó una de las almohadas que ahí estaban para que estuvieran cómodos. Se levantó y presionando el botón de apagar el dvd y luego la inmensa televisión casi de pantalla de cine, salió de la sala y los dejó descansando ahí.

Realmente se notaba la ausencia de Katya, extrañaba los días en los que se ponían a hablar y ella gritaba y aplaudía a cada anécdota que le contaba sobre Lena. Extrañaba sus comentarios ácidos y sus pequeñas bromas. Extrañaba a su mejor amiga en mucho tiempo.

Subió las escaleras para ir a la habitación de Lena y acostarse en su cama, quizá percibiendo su perfume impregnadas en las sábanas, lograra tranquilizarla y la haría dormir un rato, mientras esperaba que llegara. En aquel momento le salió al paso Bryan y Rob, ambos llevando sus morrales y unas bolsas y al verla, sonrieron.

-Hey… ¿A dónde van con todo eso?-preguntó Yulia, curiosa.

-Ah… pues ya nos vamos a instalar en el apartamento. Evan está allá organizando los últimos detalles de lo que pudimos comprar-dijo Bryan, con simpleza.

-Pensé que se quedarían un tiempo más aquí-dijo Yulia, cruzándose de brazos

-Nah, creemos que ya hemos abusado demasiado de la hospitalidad de Lena. En un principio íbamos a quedarnos en casa de Vlad, pero luego todo se volvió un pequeño lío y bueno… terminamos aquí-explicó Bryan

-No creo que abusaran de nada y Lena tampoco lo cree. Espero que les vaya bien en su nuevo apartamento-dijo Yulia, sonriendo.

-Eso esperamos-intervino Rob-Aunque creo que dentro de unos días viajaremos a Francia de nuevo, para buscar mis cosas que se quedaron allá.

-¿Eres francés?-preguntó Yulia, dudosa-Aunque tu acento no me suena de…

-No, soy de Montreal, Canadá-dijo Rob, riéndose-Lo que pasa es que estuve viviendo un tiempo en Francia.

-Hablas muy bien el idioma-observó Yulia, sorprendida.

-Eso es porque me conoció a mí y bueno… tú sabes… no se resistió a mis encantos varoniles y quiso aprender a hablarlo, para comunicarse bien conmigo-dijo Bryan, sonriendo con suficiencia.

Rob volteó a verlo y alzó una ceja, sarcástico, Yulia rió por lo bajo.

-¿Debo recordarte que tú fuiste el primero en aprender francés para poder comunicarte conmigo, Señor-Estoy-Más-Bueno-Que-El-Pan?-preguntó Rob-Además que tuve que enseñarte todo lo que sabes.

-¿Todo lo que sé? Pues ahí te equivocas, porque todo eso que sé, lo llevo aprendido desde hace mucho tiempo-contraatacó Bryan, sacándole la lengua.

-Estoy hablando del francés-dijo Rob

-Y yo también-repuso Bryan.

-Ustedes son un caso-observó Yulia, divertida-¿Siempre discuten por cosas tan intrascendentes?

-Y eso que no nos has visto cuando hacemos el… ¡Ayyy, joder! ¡¿Qué te pasa?!-protestó Bryan, frotándose en el estómago por el codazo que le había propinado Rob. Yulia enrojeció y quiso estallar en carcajadas.

-Pues cuida tus palabras, ¿Vale?-replicó Rob, mirándolo ofendido.

-¡Iba a decir cuando hacemos el almuerzo! ¡Siempre me discutes que me quedan mal las berenjenas! ¿Qué estabas pensando?

-Olvídalo.

Rob había enrojecido y Bryan le pasó la mano por el cuello, haciéndolo estremecer, sabía que eso siempre lo calmaba.

-Bueno, entonces nosotros nos vamos, Yulia-dijo Bryan, dándole la mano-Hubiera querido que Lena estuviera aquí cuando nos fuéramos, quería hablar con ella para disculparme por unas cosas que le dije que probablemente la hirieron, pero…

-No te preocupes, le diré que quieres hablar con ella y haré que te llame-dijo Yulia

-Te lo agradezco. Nos vemos entonces.

-Hasta luego.

Los miró irse y observó cuando Bryan le pasó de nuevo la mano por el cuello a Rob y luego de ganarse otro puñetazo por parte de él, lo tomó por la cara y le estampó un beso en la mejilla. Eso la hizo reír ligeramente, a la vez que recordó a Lena y el beso que le dio de despedida.

Despedida… Ahora eso estaba comenzando a hacerle sentir realmente mal. Caminó hacia la habitación de Lena, pero escuchó unas voces desde abajo, reconoció la de Bryan y luego la de Vladimir riéndose, finalmente escuchó la puerta cerrándose. Entonces es cuando decidió bajar.

-Hola, Yul-saludó Vlad, dejando las llaves en la mesa.

-Lena se nos ha adelantado. Cuando hemos llegado para buscar el auto, ya ella se lo había llevado-comentó Luke, lanzándose al mueble y sacándose los zapatos y luego los calcetines.

-¡Por Dios, Luke! ¡¿No puedes hacer eso en otro lugar?!-se quejó Stephanie, pegándole un codazo.

-¿Te gusta?-preguntó él, alzando el pie y poniéndoselo en la nariz a su hermana-Vamos, huele.

-¡Aparta tu pata olorosa de mi rostro, Luke Michel!-protestó Stephanie, intentando levantarse del mueble, pero Luke la agarró por el brazo y le acercó de nuevo su pie.

-¡Ese ha sido golpe bajo! ¡Ahora olerás mi pie hasta que puedas recordarlo en sueños!

Los dos comenzaron a forcejear, mientras Yulia los miraba y fruncía el ceño. A veces dudaba que Luke fuera un hombre, parecía más un niño grande. Volvió su mirada a Vlad y él se encogió de hombros.

-Como te iba diciendo el chico de preescolar, Lena se ha llevado su auto y pagó la cuota que faltaba del suyo y del mío-dijo Vladimir, suspirando-No sé qué…

-Sí, ya lo sé-interrumpió Yulia, intentando disimular que no le preocupaba-Hace un rato llegó Leonard y dijo que ella le había dicho que la dejara en el taller y que luego iría al consultorio de Edik para ver si ya estaba libre para hablar con él.

-Qué raro. Está muy extraña…

-¿Qué tiene de raro?-preguntó Yulia-Ella quería hablar con él porque quiere donarle su médula ósea a Alan y quiere orientación en el tema.

-¿Alan?-repitió, confundido-No me digas que tiene…

-Sí, tiene leucemia-confirmó la morena, con pesadez.

-Wow… no sé qué decir-murmuró Vladimir-¿Desde cuándo?

Yulia se encogió de hombros y el timbre se escuchó.

-Debe ser Lena que se dejó la llave-dijo Yulia, frunciendo los labios reprobatoriamente.

Abrió la puerta, pero no era Lena. El agente Wallace del FBI estaba con otro de los agentes parado en la puerta, muy serio, Luke y Stephanie quienes estaban desde hacía rato forcejeando y pegándose pellizcos, dejaron de hacerlo y se levantaron de inmediato para acercarse. Luke tenía uno de sus calcetines en la mano y el otro en la cabeza, lo que le daba un aspecto ridículo, que hizo que el segundo agente soltara una risita y Wallace le ofreciera una mirada de reprobación.

-Buenas tardes, ¿Están ocupados?-preguntó el agente Wallace

-No, no, pueden pasar-dijo Vlad, dándole espacio para que entraran.

-Muchas gracias, Señor Brodski.

Yulia sentía que las manos le comenzaban a sudar por los nervios, el sentimiento de angustia se incrementó dolorosamente en su pecho, pero de todas formas intentaba calmarse. Evitaba pensar en cualquier cosa.

-Bueno, usted dirá… -dijo Vlad. Observó que el agente miró a Luke y luego a Stephanie-Ellos pueden quedarse, Agente Wallace-entendiendo lo que su mirada quería decir.

-Perfecto, entonces… a lo que hemos venido, es para ponerles al tanto de los exámenes forenses realizados al cuerpo calcinado que hallamos hace un par de días…

Se hizo un brevísimo instante de silencio y Yulia pensó que se había quedado sorda, porque no podía escuchar más nada que un molesto pitido en sus oídos.

-Las pruebas y los exámenes realizados al cuerpo, arrojaron indicios de que efectivamente no es la joven Katina…

Pensó que se desmayaría de la alegría y el alivio que la recorrió por todos lados. Soltó una risita nerviosa y vio que Vlad sonreía, feliz, al igual que Luke y Stephanie chocaron las manos.

-¿Y entonces de quién es el cuerpo?-preguntó Yulia, recuperando el habla. El agente Wallace frunció los labios y suspiró.

-Esa es la parte extraña del caso. Se trata de una joven que falleció hace ya varios días de algo totalmente diferente a lo que podía pensarse al ver su cuerpo calcinado, puede tratarse de una desamparada, porque no portaba identificación, sólo la de la Señorita Katina y es lo que nos hizo imaginar que se trataba de ella…

-No entiendo. ¿Eso quiere decir que primero murió de algo más y luego fue quemado su cuerpo? ¿Eso es lo que significa?-preguntó Vlad, horrorizado.

-Sí, eso es lo que se ve en las evidencias. Esta chica murió de una sobredosis de varias drogas, eso unido a que era portadora del VIH… Hemos buscado en las listas de personas desaparecidas y hasta este momento no hay una denuncia de desaparición, ni hay ningún familiar que reclame el cuerpo.

-Pues… no sé que decir. Por una parte nos sentimos aliviados de que no sea Katya, pero por otra nos sentimos tristes por esa chica desconocida-dijo Vlad, seriamente.

-Bueno, no se preocupen. Ya recabaremos todos los datos y pistas para averiguar por qué esta chica portaba la identificación de la Señorita Katina y por qué la querían hacer pasar por su cadáver…

-¿Usted piensa que… ?

-Es evidente que querían hacerlo pasar por su cuerpo y despistarnos de nuestra búsqueda-dijo Wallace

-¿Para qué?-preguntó Luke, confuso.

-Puede ser por muchas razones. Quizá la primera de ellas sea para angustiarlos a ustedes, causarles zozobra…

-Y ya lo logró con Lena… -murmuró Vlad, pesadamente.

-Usted aparte de abogado es psicólogo, Señor Brodski.

Vlad notó que no era pregunta, sino una evidente afirmación.

-Sí, lo soy, pero…

-Preste atención a Elena Katina. Mucha. Yo sé que lo está haciendo… apartando todo eso. ¿Dónde se encuentra ella?

-Debe estar por llegar-dijo Yulia, esperando que sus palabras la hicieran aparecer de pronto por la puerta, pero no fue así.

-Bueno, entonces, supongo que ustedes se encargarán de darle la noticia...-dijo Wallace, comenzando a buscar en su bolsillo.

-Sí, por supuesto-dijo Vlad.

-Aquí tienen-dijo Wallace, entregándole a Vlad una tarjeta-Es la identificación que encontramos al lado del cuerpo.

-Gracias-murmuró Vlad, observando ensimismado la foto de Katya en la tarjeta.

-Para servirles. Nosotros nos vamos, porque tenemos aún más trabajo-dijo Wallace, saliendo por la puerta-Con su permiso.

-Bien pueda-

Los agentes se fueron y al cerrar la puerta. Vlad abrazó a Yulia.

-Me siento aliviado de que no sea ella-susurró Vlad, con la voz quebrándosele-Todos estos días…

-Ella va a estar bien, Vlad-lo tranquilizó Yulia, frotándole la espalda con cuidado.

-Sí, eso espero…

-Vlad… ¿Te traigo agua?-preguntó Stephanie, al ver las pequeñas lágrimas que tenía el chico en sus mejillas.

-No, gracias, prima. Sólo es la emoción.

-¡Ahhh tengo un primo llorón!-bromeó Luke, dándole un puñetazo en el hombro a Vlad

-¡Que tú seas un insensible, no quiere decir que los demás lo sean! ¡Tienes los sentimientos del tamaño de una cucharita de té!-protestó Stephanie.

-¿Perdón? ¡Sólo bromeaba con el primo! ¡Sólo tú te tomarías en serio una broma mía!-replicó Luke, azorado-¡¿Y qué significa eso de “sentimientos del tamaño de una cucharita de té”?! Me parece que alguien ha estado leyendo mucho Harry Potter…

-No es tu problema lo que leo o dejo de leer-repuso Stephanie, cruzándose de brazos y haciendo un puchero.

-Si sigues haciendo eso, menos que menos el primo te prestará atención. Porque no eres nada más que una nenita llorona y quejona.

Stephanie enrojeció de vergüenza y miró a Vlad, quien la vio, confundido y golpeando a Luke de nuevo, comenzó la pelea entre ellos otra vez. Yulia rió.

-¿Ellos siempre son así?-preguntó Yulia a Vlad, en voz baja.

-Pffft, mejor ni te cuento...

-Lena está tardando mucho ¿No?-observó Yulia, nerviosa.

-Sí… un poco-estuvo de acuerdo él-Esperemos, que de seguro por ahí debe venir.

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Ya era demasiado, miró el reloj de nuevo y ya eran las 8 de la noche.

-¡Esto ya es mucho con demasiado! ¡Es increíble que ni siquiera una llamada haga!-protestó Yulia, levantándose del mueble, nerviosa y desesperada.

-Cálmate, Yul. Sabes que Lena es distraída y puede que se haya quedado hablando con Edik o no sé…

-¡Pero debería llamar! ¡¿Qué se ha creído?!

El teléfono repicó en ese momento y antes que Yulia pudiera atenderlo, Vlad ya lo había hecho.

-Familia Katin… ¿Edik? ¿Qué haces? ¿Cómo estás?... Me alegro… no, no está aquí… pero… ¡Si nosotros estamos pensando que está contigo!... ¡Ella dijo que iría a tu consultorio por una cuestión de… !... ¡¿Y no se ha pasado desde esta mañana?!... ¡Joder!...No, no te preocupes, luego hablamos Edik, que tengo que colgar ahora, dale, chau.

-¿Qué pasó?-preguntó Yulia, sintiéndose mal al ver el rostro molesto de Vlad.

-¡Nos ha mentido! ¡Ni siquiera se ha vuelto a aparecer por allá desde que fuera la primera vez esta mañana cuando Edik operaba!-protestó Vlad, enojado.

-Pero… ¿Entonces dónde está?-preguntó Yulia, asustada.

-No tengo la menor idea, pero ya me va a escuchar. No puede ser que se comporte como una nena de 4 años…

Tomó de nuevo el teléfono y marcó al celular de Lena. No atendió, porque rápidamente cayó la contestadora.

-Lo tiene apagado. ¡M.aldición! ¡Parece una carajita pequeña! ¿Sabes si tenía algo más que hacer? ¿Algo que te haya dicho y ahora no recuerdes?

-Solamente dijo que iría a la oficina.

Lo aparentaba muy bien. La tranquilidad. Pero sabía muy bien que Vlad estaba cabreado. Yulia se sentía desesperada y cada vez que marcaba el número de Lena y no atendía, tenía ganas de gritar hasta quedarse sin voz. Le daba rabia que la pelirroja hiciera esas cosas de irse y desaparecer sin decir nada. Odiaba su actitud. Le había creído todo cuando la besó de aquella manera en su despacho, que ni siquiera se atrevió a dudar de su palabra.

Era ya muy tarde, por lo que al estacionar el auto en el vacío aparcamiento y bajar del auto, sintió un frío viento que la despeinó momentáneamente. Subieron por el ascensor hasta el departamento de presidencia, donde estaba la oficina de Lena. Los pasillos estaban helados por el aire acondicionado y sólo se escuchaban sus pasos, ni siquiera hablaban, porque estaban demasiado enojados para hacerlo.

Vlad abrió la puerta de la oficina de Lena muy bruscamente y se encontraron enseguida con que no había nadie. Las luces estaban bajas y apenas se notaba el escritorio y las cortinas de los ventanales estaban completamente cerradas.

-¿Qué demonios… ?

Vlad pasó a la oficina y revisó todo el lugar, todo estaba muy ordenado, como siempre. Yulia se acercó al escritorio y agarró unas hojas que estaban ahí. Eran unas notas sobre los transplantes de médulas y al revisarlas todas, encontró un mapa de Zaharovo.

Por su parte, Vlad se acercó a la computadora y notando que estaba aún encendida, frunció el ceño al parecerle eso muy extraño en la pelirroja. Ella nunca dejaba ningún artefacto encendido, porque decía que era malgastar la energía innecesariamente. Eso aunado a que había dejado las luces parcialmente encendidas también.
Movió el Mouse de la computadora y vio que había estado revisando su correo, eso era también muy extraño, porque ella raras veces lo hacía y sólo era él quien lo revisaba diariamente para pasarle cualquier nuevo mensaje sobre la empresa que le llegara.

Anotó la clave y vio los 120 mensajes nuevos en su bandeja de entrada, sólo había revisado uno solo que tenía por título “Zaharovo Is For Lovers”.

Esa era una de las canciones favoritas de Katya, por lo que la curiosidad le atrajo y revisó el mensaje, el cual contenía un trozo de la canción con unos links hacia otras páginas.

En el primer mensaje, le pidieron una clave. Pensando que estaría en el mensaje, buscó, pero no hallaba la respuesta.

-Vlad, mira esto… ¿Para qué tendría Lena este mapa?-preguntó Yulia, enseñándole la hoja al chico.

-No sé… mira esto tú, lee esto y dime si ves algo que pueda parecer una clave-pidió Vlad, mostrándole la canción.

-¿Esa no es una de las canciones que le gusta a Katya?-preguntó Yulia, confundida.

-Sí, pero mira, tiene unos enlaces a otras páginas y me pide una clave. Parece como si fuera una adivinanza…

-No nos vamos a poner a jugar ahora, Vlad…

-Sólo déjame intentarlo ¿Vale? Esto es lo último que revisó Lena de su correo…

Miró de nuevo la letra de la canción y lo único que encontró que resaltaba era la frase “I love you”, pero de ninguna forma creía que eso fuera una clave, así que revisó todo el mensaje de nuevo. Notando por primera vez que estaba modificado, porque a pie de página estaban unas letras desordenadas que decían “lkamihi”. Probó con eso, pero no le dejaba accesar a la página.

-Tal vez estén desordenadas, no sé… Vlad, por favor, vámonos. Lena…

-Espera, ya entendí…

Colocó “mikhail” y había funcionado, rápidamente apareció un recuadro completamente en negro, donde pronto se iluminó y apareció una imagen que se movía y que mostraba a una persona de espaldas y atada a una silla.

-¿Qué demonios es esto?-preguntó Vlad, confundido.

Yulia se acercó de nuevo y miró la pantalla, el corazón le latió con fuerza al reconocer ese cabello y esa espalda.

-¡M.ierda! ¡Esa es Katya!-gritó, sintiendo el miedo y la adrenalina subirle por la garganta.

Vlad acercó el rostro a la pantalla, para mirar un poco mejor y se dio cuenta que era verdad. Era ella. Quitó la pantalla y le dio click al siguiente enlace, el cual le llevó hasta Google Maps, donde había un mapa de una localidad en Zaharovo.
Todo le enlazó en la mente, fue como un mar de información que le hizo comprender todo con exactitud. Tomó el mapa que había dejado Yulia en el escritorio y lo comparó con el de la web. Era el mismo.

-Se ha ido...-murmuró Yulia, sintiéndose mareada-Se ha ido a Zaharovo a buscar a Katya.

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Estacionó el auto muy cerca de un árbol que ahí se encontraba y bajó, le había costado encontrar la ruta, pero finalmente había llegado, aunque un poco tarde.

Estaba en las afueras de Pushkin, Zaharovo y era ya de noche, todo estaba oscuro y sólo se escuchaban los grillos. Había una casa inmensa que por la vista, parecía abandonada. Miró el mapa de nuevo y comprobó que efectivamente era ahí, no debía sorprenderle que no hubiera ninguna persona alrededor, pero de todas maneras se sentía sola, realmente sola y no sabía como las encontrarían. Y si realmente lo harían.

Miró su reloj y vio que ya era medianoche, a esa hora ya Vlad y Yulia debían estar buscándola, esperaba que las pistas que había dejado hubieran servido.

Se acercó lentamente a la casa, comenzando a sentirse con frío y cuando caminaba, era como si llevara pedazos de plomo en los pies. Estando ya en la puerta, alzó la mano para tocar la puerta, pero se había quedado repentinamente paralizada. El nudo que hacía días tenía en su pecho, subió hasta su garganta y le fue dificultoso respirar. Alzó de nuevo la mano y esta vez sí golpeó la puerta, pero por un instante pensó que había sido tan despacio y sin fuerza, que seguramente no habrían escuchado desde adentro. La realidad fue otra, porque enseguida se abrió la puerta y la recibió un hombre encapuchado que la apuntaba con una pistola.

La primera impresión hizo que se mareara, pero no gritó, el hombre la miró y luego revisó afuera.

-¿Viniste sola? ¿No hay ningún policía?-preguntó él, nervioso y apuntándola.

-Sí, vine sola-logró decir Lena, con la voz repentinamente muy chillona.

-Excelente.

El hombre la tomó del brazo y la jaló con brusquedad hacia dentro de la casa para hacerla entrar. Casi se cae, pero el hombre la sostuvo con fuerza.

-¡Apúrate! ¡Camina!-exigió con dureza, mientras la empujaba.

No sabía por qué, pero esa voz le pareció repentinamente conocida. Quería voltear para mirarlo a los ojos, pero sabía que sería un error grave si lo hacía. Pasaron a través de un pasillo largo y oscuro, sentía al hombre apuntándole con el arma en la espalda y eso hacía que su corazón le palpitara con violencia.

-Detente-exigió él.

Se detuvo y el hombre se acercó a ella y comenzó a revisarla a través de la ropa.

-¿No traes ningún arma?-preguntó

-No

El hombre subió y luego de tocarla por las caderas, subió y se mantuvo pegado a ella, para luego mirarla fijamente a los ojos.

Sintió que el mundo se le venía encima, esos ojos grises los había visto con anterioridad, pero no recordaba dónde, se m.aldijo mentalmente por su mala memoria. El hombre alzó una mano y la tomó por el rostro, a la vez que la apuntó con la pistola. Sus rostros estaban muy cerca y Lena quería gritarle que se alejara, pero el arma la tenía muy cerca de su cuello.

-Siempre quise tenerte así. Muy cerca de mí-susurró él, con su voz profunda-Lástima que siempre preferiste al idiota de Astrov y ahora quieres a la estúpida de Yulia Vólkova. Yo te habría dado mucho amor.

-Cállate-replicó Lena, sin pensar, pero rápidamente sintió la pistola apuntarle en la mejilla.

-Camina.

Se apartó de ella y la volvió a empujar para que pasara por una puerta. Lo primero que vio fueron varias mesas y sillas regadas por el suelo, también cantidad de papeles y colillas de cigarro y había una cama en una esquina. Había un olor rancio a alcohol y tabaco en el ambiente, que casi le provoca arcadas. Era una sala bastante grande y que en su tiempo, seguramente era bastante hermosa, pero ahora era opaca y oscura.

Escuchó de pronto un sonido ahogado de algo y cuando volteó, vio en una esquina a Katya, atada a una de las sillas y amordazada.

-¡Katya!

Sin siquiera pensarlo, corrió hacia ella y al estar a su lado se arrodilló a su lado y comenzó a llorar de emoción por volver a verla. Katya se removía intentando desatarse, pero era inútil. La veía con mucho terror y miedo en sus ojos.

-¡Katya! ¡Por Dios! ¡Mira cómo estás!-observó Lena, notando lo pálida y magullada que estaba. Estaba más delgada y sudaba ligeramente. Intentaba hablar a través de la venda, pero no podía. Le iba a sacar la mordaza de la boca, pero los ojos de Katya se abrieron desmesuradamente y negó repetidamente con la cabeza.

En ese instante, sintió que la apuntaban por detrás de la cabeza.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 7:11 pm

Capítulo 60: En las sombras.

Odiaba no tener el control de la situación. El miedo que sentía por no saber qué pasaba, se incrementaba a cada instante y eso le hacía sentir que estaba en el ojo del huracán.

De pronto todo el lugar se había llenado de agentes del FBI y un ingeniero informático estaba sacando toda la información posible de la web que Adam había enviado por correo a Lena. Wallace había dicho que era para recabar las suficientes pruebas de chantaje o extorsión e intimidación, las cuales sería necesarias para el juicio.

No le importaba en lo absoluto ningún juicio, no le interesaba. Sólo quería que avisaran que ya habían encontrado el sitio donde se encontraba ahora Lena y Katya. Quería saber que estaban bien y que saldrían con vida. Si les pasaba algo, moriría.

Había querido irse de inmediato y apenas lo supo, tomar un vuelo privado a Zaharovo e ir a buscarlas ella misma, pero Vladimir la había detenido, alegando que debían actuar con prudencia, porque las vidas de Lena y Katya estaban en juego y si pisaban mal… Ni quería pensarlo.

En ese instante odiaba a Lena, la odiaba por ser tan cabeza dura y querer hacer todo por sí misma. Ahora entendía por qué la había besado de esa forma que le había parecido una despedida. Se estaba despidiendo y eso le torturaba demasiado.

-Yul… por favor, cálmate, deja de dar vueltas y siéntate-pidió Vlad, por enésima vez en esa noche.

-No puedo. ¡¿Por qué no las encuentran?! ¡No creo que sea tan difícil!-gritó Yulia, con ganas de llorar.

-Están haciendo todo lo posible…

-¡Y lo imposible!

-Vale, también, pero escucha… ¡Escúchameeee, por favor!-exigió Vladimir, tomándola por el rostro para que volteara-¡Ellas van a estar bien! ¡Tienes que tener paciencia!

Yulia rió amargamente, como si fuera una especie de broma pesada.

-Eso es lo que menos tengo-siseó, con rabia.

Vladimir se apartó y se levantó después de estar arrodillado enfrente de ella. Se sentó a su lado y paseó la mirada por toda la oficina de Lena. Las personas entraban y salían una y otra vez, Wallace hablaba con uno de los agentes en voz baja y muy seriamente. Él los vio y asintió levemente, a la vez que le dio una palmadita al agente con el que hablaba y se despidieron. Se acercó.

-Están en camino…

-¡Hace 1 hora que están en camino!-rugió Yulia, furiosamente-¡¿Cuándo piensa decirme que ya llegaron y las rescataron?! ¡Dígame algo nuevo para variar!

-Yul, por favor…

-¡Déjame en paz, Vlad! ¡**** sea!

Se levantó para alejarse de Wallace y Vlad. No soportaba estar entre mediocres, porque así era como consideraba a los del FBI, tardaban demasiado y en un segundo, un milisegundo, todo podía estar mal para Lena y Katya.

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No miraba el arma, no la miraba, porque estaba demasiado ocupada en ver a los ojos a Adam y en pensar cómo iban a salir de ahí.

Sentía y escuchaba a Katya moverse incontrolablemente en la silla, pero sin lograr desatarse. Oía sus quejas silenciosas a través de la venda que le tapaba la boca, pensó que podía casi comunicarse con ella mentalmente, porque le parecía que podía escucharla decirle que se alejara, pero que no hiciera ninguna locura. Katya también le decía que no escuchara lo que Adam le diría, que no le hiciera caso por nada del mundo, ni siquiera por ella, que no se arriesgara.

Adam sonrió y bajó el arma, pero aún seguía apuntada por el hombre encapuchado. El cual desde hacía rato intentaba recordar su nombre y de donde había visto sus ojos.

-Llegaste rápido, Lena-dijo Adam, burlón-Te daba como mínimo hasta mañana para verte entrar por esa puerta. Incluso aposté con mi estimado amigo aquí presente… -dijo, señalando al hombre que la apuntaba-Él decía que llegarías más rápido, que llegarías por lo menos a la medianoche… y aquí estás, justo a la medianoche.

-No vengo a perder el tiempo, dime lo que quieres y terminemos con esto-exigió Lena, sin temblarle la voz ni un instante. Escuchó la voz de Katya en su mente gritarle que se callara la boca y dejara de decir estupideces, que él no estaba jugando de ninguna manera.

La sonrisa de Adam le demostró que en realidad así era, no jugaba y eso lo sabía.

-Tu hermanita parece que quiere decirte algo, Lena. ¿La ves cómo está desesperada por soltarse? ¿Ves su mirada? Ella habla por su mirada. Los ojos son el espejo del alma, dicen.

Volteó y miró a Katya. Efectivamente estaba desesperada y negaba repetidamente con la cabeza. Eso le dolió demasiado. Apretó el puño y miró de nuevo a Adam.

-Déjala ir a ella y ponme a mí en su lugar-dijo Lena-¿Es eso lo que quieres? ¿Por qué no lo haces?

-¡Por supuesto! ¡Qué fácil sería eso! ¿No? ¡Dejarla ir a ella y te quedas tú en su lugar! ¿Tú crees que ella quiere eso?

“¡Maldición, Lena! ¡Cállate!”

Cerró los ojos. Escuchar la voz de Katya en su mente era ensordecedor, no sabía por qué, pero pensaba que se estaba volviendo loca. Abrió los ojos de nuevo y tragó con fuerza.

-¡Entonces habla y dime qué es lo que quieres de una **** vez! ¡Me tienes podrida con tus juegos estúpidos! ¡Aquí me tienes! ¡¿Qué más necesitas?!

Adam comenzó a reírse aún más, miró al hombre encapuchado y alzó las cejas, burlón.

-No estaría mal que te arrodillaras y me lo pidieras, pero eso atenta contra tu… orgullo, eres bastante orgullosa y eso supondría una vergüenza para ti. Prefieres arrodillarte ante un gusano que ante mí ¿No es verdad?

-Bastardo-siseó Lena, con rabia.

-Empecemos con el negocio, juego o como prefieras llamarlo… -repuso Adam, sin prestarle atención-Yo prefiero llamarlo juego, porque es más divertido ¿No? Suena divertido.

No podía creer lo psicópata que estaba hecho, su mirada era de odio y rabia profundos. Su corazón latió desesperado, cuando vio que el hombre encapuchado, sin dejar de apuntarle, le pasó otra pistola a Adam. No entendía nada de lo que pasaba. Un pitido se instaló en sus oídos cuando él le pasó el arma para que la tomara.

-Agárrala. Empieza el juego.

Ya no sentía los latidos de su corazón, ni siquiera los escuchaba, estaba muy ocupada en ver el arma que Adam le tendía y de sentir la mirada horrorizada de Katya, a la vez que le gritaba una y otra vez que no la agarrara.

-Toma el arma, Katina. Tómala-exigió Adam, con dureza-No me digas que tienes miedo ahora.

-Yo no…

-¿Tú no qué? ¿No decías que harías lo que fuera por salvar a tu hermanita?-preguntó él, con tono burlón-No me digas que nunca agarraste un arma. ¿Ni siquiera la de tu papito?

-Mi padre nunca tuvo armas-espetó Lena, sintiendo la adrenalina correrle por el cuerpo.

-Un cobarde. Muy débil como para tener una-repuso Adam, riéndose.

“¡No lo hagas! ¡No lo escuches! ¡Está jugando con tu mente!”

-Si no la tomas, daré por sentado que no quieres que suelte a tu hermanita.

No lo pensó. La tomó de inmediato y tenerla entre sus manos fue como sentir que tenía la bomba de Hiroshima y Nagasaki o quizá un arma de destrucción masiva, como las que supuestamente tenían los iraquíes escondidas y nunca encontraron.

La mano la sentía pesada y extrañamente como si no fuera la suya. Recordó una vez que su padre le había dicho que nunca, jamás, tocara un arma, que ni siquiera las mirara por curiosidad. Ahora podía sentir el peso de esas palabras, cayéndole una a una como ladrillos sobre su cabeza, haciéndole pensar que lo había decepcionado y que probablemente, si la viera, se enojaría.

Pero ahora la tenía ahí y tenía que hacerlo para salvar a su hermana.

Alzó la mirada y se encontró con la sonrisa complacida de Adam. Un escalofrío recorrió su cuerpo.

-Bien. Ahora, el juego es simple. Tú tienes el arma y quiero ver de lo que eres capaz. Algunas personas dicen que no harían cualquier cosa que atente contra su creencia, ni por todo el oro del mundo. Cuestión de religión, creencias, moral… toda esa basura que puedas pensar ahora. Yo digo que eso es mentira. Todos mienten.

Miró a Lena, intentaba con todas sus fuerzas gritarle que dejara el arma, que no le hiciera caso a Adam y sus juegos. Sólo gritaba una y otra vez con la mente porque algo sucediera para que eso terminara y Lena no cometiera ninguna locura. Vio que su hermana volteó a mirarla y en sus ojos verdi-grises vio el medio que sentía. Intentó moverse de nuevo, sacar las manos por entre las sogas, pero no podía, estaban demasiado prensadas. Intentó hablar a través de la venda, pero sólo consiguió emitir unos sonidos ahogados y guturales, aunque de todas maneras le pareció que ella podía escucharla y sabía lo que quería decirle. Aun así, no le haría caso. Era demasiado terca.

Aquello no parecía tener fin.

-¿Entiendes lo que quiero decir, Lena?-preguntó él, con voz suave y venenosa-Apúntame con el arma.

-¡¿Qué?!-gritó Lena, con voz chillona y asustada.

-¡Que me apuntes con el arma!-exigió, apretando la mandíbula-Quiero que me dispares.

Definitivamente se había vuelto loco.

---------------------------------------------------------

Había llamado a casa para avisarles a todos que se mantuvieran allá y no salieran, la prensa apenas se había enterado de lo que sucedía y ahora estaban abajo intentando entrar a las instalaciones de la empresa y podía ver algunos curiosos observando. Desde los ventanales de la oficina veía las luces encendidas de algunos apartamentos y las personas asomadas en las ventanas, que se habían dado cuenta de lo que sucedía.

Miró de nuevo el reloj y ya había pasado 1 hora más, sin noticias sobre el equipo de rescate y el escuadrón de refuerzos que habían enviado para que buscaran a Lena y a Katya. El tiempo se le hacía cada vez más largo, lento y doloroso, casi como agonizar.

Había intentado salir del edificio y alquilar un jet privado que la llevara a Zaharovo e irse a buscarlas, pero Vlad la había atrapado y había pedido a algunos agentes que vigilaran las salidas. El chico le había dicho que irían a Zaharovo, pero que tenían que esperar que llegara un equipo que sería quienes los trasladarían y además esperar las noticias de que ya habían hallado el lugar y que todo estaba bajo control. No iban a precipitarse.

Vladimir se paró enfrente suyo con un té en la mano, invitándola a tomarlo.

-No quiero, gracias-murmuró Yulia, con voz monótona.

-Bébelo. Te hará bien-insistió Vlad, acercándole el vaso aún más.

Iba a negar de nuevo, pero vio que Vladimir no desistiría hasta que lo tomara y por eso lo agarró, comenzando a soplarlo para enfriarlo un poco. Él se sentó a su lado y comenzó a beber de su propio vaso, mirando hacia todos lados. El ingeniero ya había recolectado casi toda la información necesaria de la web de Adam y se lo había llevado para analizarlo.

Vlad había pedido ver lo que ocurría a través de la WebCam, pero el técnico les dijo que al parecer la web sólo era posible activarla un par de veces y ya esas oportunidades se habían vencido, por lo que el servidor se cayó inevitablemente.

-¿Crees que… ?

-Están bien, Yulia-cortó Vladimir, impacientemente

-¡¿Por qué no nos dicen nada, entonces?!-explotó Yulia, enojada-¡¿Es que acaso algo está saliendo mal y no se atreven a decirnos?!

Se levantó y dejó el vaso vacío de su té en el suelo, mientras se arrodillaba enfrente de Yulia para verla mejor. La morena quiso apartarse, pero Vlad la sostuvo por el brazo.

-Necesitas calmarte ahora. Si algo malo estuviera ocurriendo, Wallace nos lo habría dicho. Es su deber hacerlo-explicó Vlad, seriamente-Además que bien dicen que las noticias malas son las primeras en saberse.

-Si algo les pasa… -comenzó Yulia, con la voz quebrándosele-Yo me muero, Vlad.

-No les pasará nada. Van a estar bien. Están bien-susurró Vlad, acercándose para abrazarla. Pronto comenzó a sentir en su hombro las lágrimas de Yulia que mojaban su camisa.

---------------------------------------------------

-Estás bromeando.

-No estoy bromeando de ninguna manera, Katina. Quiero que me apuntes y dispares. Si tienes el suficiente valor y me odias lo suficiente como para querer matarme por lo que te he hecho, lo harás.

Sostuvo la pistola en su mano, pero seguía sin querer apuntarlo. Pensando una y otra vez en el posible truco que había tras sus palabras, aún no podía creer que se lo pusiera de esa manera.

-Creo que necesitas un incentivo-murmuró Adam, riéndose. Miró al hombre encapuchado y señaló a Katya-Apúntala…

-¡NO!-gritó Lena, alzando el arma de inmediato y sin pensarlo para apuntar a Adam, quien enseguida comenzó a reír, burlándose.

-¡Wow! ¡Elena Katina, me acabas de apuntar! ¡Esto sí que es bueno!-exclamó, sorprendido-Ahora dispárame, pues… ¿Qué esperas? Estoy desarmado, porque dejé la pistola en esa mesa. La tienes realmente fácil. Sólo quitas el seguro, aprietas el gatillo y listo. Que no te tiemble el pulso.

-¡CÁLLATE!-exigió Lena, sintiéndose temblar.

-¡Vamos, pues! ¡Pensé que tenías más dominio de la situación!

-No me tientes…

-Lo hago para que tengas el placer de verme muerto ¿No es eso lo que quieres? ¡Y además por tu propia mano! ¡Un regalo de navidad para ti, Lena!

De reojo vio que el otro hombre seguía apuntando a Katya. Su hermana emitía sonidos de sufrimiento, mientras escuchaba como intentaba, en vano, hablarle. Lloraba y eso le estaba haciendo perder aún más el control. Escuchaba decirle que no lo hiciera, que bajara el arma.

-Lena… estoy esperando…

-Si te disparo, él le dispara a Katya.

Adam suspiró y simuló pensar profundamente, miró al hombre a su lado y él le devolvió la mirada.

-¿Lo harás? ¿Le dispararás?-preguntó Adam.

Los dos rieron y eso hizo que a Lena le diera aún más rabia, odiaba que se burlaran de ella.

-No, Lena. Si me disparas, él no disparará a tu hermanita. La dejará ir. Que la esté apuntando ahora es sólo un incentivo para que hales el puto gatillo y dispares-explicó, con voz cansada-Aunque… si no me disparas, él la matará. ¿Qué prefieres?

El corazón le latía dolorosamente en su pecho, no sabía si vomitar o desmayarse. Las dos cosas se le antojaban tentadoras, sobre todo por las náuseas que sentía. Quería definitivamente que su hermana viviera, que saliera de ahí cuanto antes y eso suponía tener que dispararle a Adam, matarlo. Pero también estaba que si se rendía y no le disparaba, Katya moriría. No podía permitirlo. Estaba entre la espada y la pared.

-------------------------------------------------------

Colgó el celular y se quedó mirándolo. Era su tío Greg que le había dicho que se calmara y que pronto las cosas acabarían bien, también le dijo que estaba enfrente de la torre empresarial, por eso mismo ahora estaba enfrente de los ventanales, mirando hacia abajo y viendo como su tío la saludaba con la mano.

No dejaban pasar a ninguno, por seguridad, pero intentaría que lo dejaran pasar a él. Iba a hacerlo, cuando de pronto entró Wallace corriendo y Vlad, que estaba sentado en una esquina y hablando por teléfono con los chicos, colgó de inmediato y se acercó.

-¡Están cerca! ¡Han encontrado ya el lugar y apenas estén ahí van a empezar a rodear el sitio! ¡Les mantendré informados!

Yulia pensó que se desmayaría, miró a Vlad y él le devolvió la mirada con preocupación.

-------------------------------------------

-Elenaaaaaa… ¿Estás ahí? ¿Me escuchaste?-preguntó Adam, cruzándose de brazos-Sigo vivo. Dispara de una puta vez.

Sentía el peso de la mirada de Katya en su nuca, en su cabeza, casi taladrándole. Repentinamente la voz interna que parecía la de ella, comenzó poco a poco a escucharse más lejana.

Pronto no le quedó duda, era una trampa. Caída libre. Bajó el arma lentamente, no lo mataría, no podía hacerlo.

Era claro lo que los ojos de Adam le pedían. Él sabía desde un principio que no se atrevería a dispararle. Si no hacía ahora lo que de verdad quería, la mataría a Katya.

-No lo haré aquí. No quiero que…

-¡LO HARÁS AQUÍ!- gritó Adam, perdiendo la paciencia-¡Si no te juro que ella lo pagará!

No había salida. Katya frunció el ceño al mirar a su hermana rendirse, pero luego consiguió entenderlo todo en un segundo. Ni siquiera había necesitado verlo.

Lena alzó de nuevo el arma y se apuntó con ella a la cabeza.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Miér Ago 13, 2014 7:15 pm

Hey! Very Happy  hola como van este bueno el viernes subire el resto ok Wink Wink Wink Wink
por cierto que les parece esta cancion me ayudo a levantar el animo para subir este fic que lei ya hace tiempo y me encanto considero que es una de las que valen la pena volver a subir jeje bueno nos vemos hasta el viernes  Smile chao se cuidan un monton
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por bella genio el Vie Ago 29, 2014 1:21 pm

hola !!! muchas gracias por subir esta historia.. Por fa no demores en darle continuidad a la historia Wink

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:41 pm

Capítulo 61: Papercut

Una sensación de que ya lo había vivido la asfixió. Agarró con más fuerza el arma y abriendo los ojos, vio a Adam mirándola expectante y alzando una ceja, se cruzó de brazos.

-¿Qué esperas? ¿Tengo que pasarte una invitación?-preguntó, con frialdad.

-Desata a Katya primero y déjala ir-exigió Lena, con la voz estrangulada.

La voz desesperada de Katya en su mente le gritaba que no lo hiciera, que dejara de apuntarse y que si era necesario hiriera a Adam. No le prestaba atención, no podía hacer eso, mataría a Katya si hiciera eso. Adam rió sarcásticamente y sus ojos negros, de pronto parecían más negros, como túneles sin salida.

-Ni lo pienses-siseó-Dispárate. Ahora. Mikhail ya pasó por esto y te debe estar esperando en el mismísimo infierno.

Respiraba agitada y temía desmayarse, pero sólo sintió las lágrimas que le nublaban los ojos.

-Házlo.

-Deja ir a mi hermana, no lo pienso hacer enfrente de ella.

Se movía incontrolablemente, pero a la vez no lograba nada absolutamente. Quería hablar, gritar, las lágrimas corrían por sus mejillas como cascadas y el dolor en sus muñecas por la presión de las sogas ya le estaban causando laceraciones.

Adam apretó la mandíbula y acercándose a la mesa tomó su pistola, apuntando a Katya de inmediato, quien se quedó paralizada.

-¡HAZLOOO!

El disparo fue ensordecedor.

---------------------------------------------------

-¡Hemos escuchado una detonación, Señor!

-¡ENTREN DE UNA **** VEZ! ¡ASALTEN ESA PORQUERÍA! ¡JODER!

-¡Les caeremos por sorpresa, Señor!

-¡SÓLO ENTREN AHORA, **** SEA!

Se había quedado paralizada. “Una detonación” Habían disparado y la angustia, el dolor, la rabia y la ira de no saber lo que ocurría le hizo patear el escritorio, haciéndole una abolladura de tamaño considerable. Vladimir la abrazó con fuerza, se sentía frío y sin ningún pensamiento coherente que pudiera cruzar su cabeza.

El agente Wallace dio un puñetazo a la mesa y todos los demás que estaban presentes se sobresaltaron.

-Señor, ya está el helicóptero listo hacia Zaharovo-dijo un joven agente, entrando aprisa a la oficina.

Wallace asintió y sin decir palabra alguna quiso salir de la oficina, pero Yulia lo detuvo.

-Yo voy con usted-espetó con fiereza

-Señorita Vólkova…

-¡LE DIJE QUE VOY CON USTED!-gritó, perdiendo la paciencia.

Wallace miró a Vlad y asintió.

-¿Usted también viene?-preguntó

Los tres salieron de la oficina corriendo.

------------------------------------------------

No sabía cómo había tenido el control suficiente para no dispararse. Adam había disparado al techo para asustarla y Katya había cerrado los ojos del miedo.

No había escapatoria. Tenía que hacerlo ahí mismo y enfrente de su hermana, Adam no cedería, porque parte de su plan era que Katya la viera morir. Tomó aire, sintiendo que se asfixiaba con el oxígeno viciado del ambiente. Recuerdos de Yulia y ella juntas, su último beso en el despacho, sus labios sobre los suyos y la desesperación por tenerla justo ahí. Miró a su hermana y vio como hacía un esfuerzo por levantarse, ella le decía con la mirada que no lo hiciera, a la vez que negaba con la cabeza repetidamente.

-Perdóname.

Justo logró desatarse, cuando se escuchó un disparo.

--------------------------------------------------

Sentía que Lena la necesitaba, podía sentirlo con cada latido apresurado que daba su corazón. El frío que sentía era horrible aunque Vladimir le había prestado su chaqueta y ahora hacía lo mejor que podía para darle calor, abrazándola. En otra situación, definitivamente, Lena sí habría encontrado la forma de mantenerla con el calor suficiente, con sus besos, sus caricias y sus abrazos, lo habría logrado.

Rogaba con todo su corazón que ese disparo que habían escuchado los agentes, hubiera sido una falsa alarma, un disparo aislado de lo que estaba ocurriendo realmente. Miró a Wallace y vio la desesperación y la preocupación en su rostro. También sentía la respiración acelerada de Vlad, se notaba que estaba nervioso y angustiado. El miedo que sentía no se comparaba con nada y se preguntaba una y otra vez, por qué ese **** helicóptero no iba más rápido.

-------------------------------------------------

¡QUIETOS! ¡FBI! ¡QUIETOS! ¡BAJEN LAS ARMAS!

Tenía los ojos cerrados fuertemente, se había quedado paralizada del alivio que momentáneamente sintió correrle por las venas. Se atrevió a mirar y vio que Adam seguía apuntando a Katya, al igual que el otro sujeto. Alrededor de ellos estaban rodeándolos un montón de agentes con armas de largo alcance y de francotiradores, porque notó que había un punto rojo en la cabeza de Adam y otra en el pecho de su cómplice.

Seguía apuntándose a la cabeza, en parte porque tenía miedo que si hiciera algún movimiento en falso, alguien disparara. No podía poner en riesgo a Katya.

-¡BAJEN LAS ARMAS! ¡HE DICHO! ¡BÁJENLAS!

Fue en un segundo, lo que se tarda en parpadear. Hubo un tercer disparo y este alcanzó a Katya, quien enseguida chilló de dolor, luego se escuchó un cuarto disparo que fue el que se disparó Adam en la cabeza y luego otro en su pecho que le dio uno de los policías.

Lena tiró el arma instantáneamente y se acercó a ver a su hermana, con el terror pintado en su rostro. Katya se había caído de la silla y se agarraba con fuerza su hombro izquierdo, mientras gemía de dolor. Le sacó la mordaza y la tomó por la cara.

-¡Katya! ¡Mírame! ¡Abre los ojos y mírame!

Haciendo un esfuerzo, Katya hizo lo que Lena le decía y vio sus ojos llenos de miedo. Se quitó la mano del hombro y notó que apenas había sangre. Lena se quedó confundida, miró la herida de su hermana y vio que tenía la camisa rota y la piel roja por el roce de la bala.

-Señoritas… por favor, quédense en donde están. Ya vienen los paramédicos-dijo uno de los agentes que se acercó para revisarlas.

-Ha sido superficial. ¿Te duele?-preguntó otro de los agentes que revisaba la herida.

Katya le lanzó una mirada de sarcasmo.

Alrededor todo era un revuelo. Se acercaron varios agentes para aprehender al cómplice de Adam y fue en ese instante que Lena se dio cuenta, la capucha se le había caído y recordó al chico que la asediaba, la acosaba y la seguía hasta su casa insistiéndole que saliera con él cuando estaban en el instituto. Era Dominic Mitchell, un chico de cabello oscuro y ojos grises. Llevaba años sin verlo, desde que se graduaran y Bryan le pusiera en ridículo sacándole la ropa interior y colgándola en el mástil de la bandera, para luego poner un video en la pantalla gigante del auditorio, donde salía Dominic en calzoncillos, con unos lentes de sol, bailando y cantando la canción de Macho Man de “The Village People”.

Él la miró con rabia sólo un instante, porque luego le volvieron a colocar la capucha y se lo llevaron arrestado.

-Lena…

Volteó al escuchar la voz de Katya, quien ya estaba desatada completamente y sentada, mientras se agarraba el hombro.

-¿Estás bien?-preguntó ella, con la voz ahogada por el ardor que le producía la quemadura del roce de la bala.

-Sí, ahora estoy bien… -respondió Lena, sonriéndole tranquilizadora-¿Y tú?

-Pfft! Me duele horrible, pero… estaré bien-repuso, con voz cansada.

-Señoritas…

Dos jóvenes paramédicos se acercaron con una camilla y otro se colocó al lado de Lena para ayudarla a levantarse. Los que llevaban la camilla, alzaron con cuidado a Katya y la colocaron encima para llevársela.

Lena antes de seguirlos, volteó a mirar a Adam. Éste yacía en el suelo aún, con los ojos completamente abiertos y el rostro cubierto de sangre, al igual que el pequeño charco que se comenzaba a formar alrededor de su cabeza. El rostro de Mikhail le vino a la mente y cerró los ojos, borrándolo al instante. Sintió que la tomaban por el hombro y sin fijarse en quien era, salió con esa persona.

--------------------------------------------

Vlad la tomó de la mano con fuerza y la ayudó a bajar del helicóptero. Wallace les apremió para que se dieran prisa y corrieron hacia un auto de la policía de Zaharovo que les esperaba muy cerca. Abordaron y el auto de inmediato emprendió la marcha, pero de pronto se detuvo con brusquedad, cuando un grupo de periodistas rodearon la unidad y comenzaron a tomar fotografías.

-¡DÉSE PRISA!-gritó Wallace al conductor.

La sirena se encendió y de nuevo emprendieron la marcha. Yulia miró que Wallace le hizo una señal al policía que iba de copiloto y éste encendió la radio.

-“… No estamos muy seguros, porque se mantiene un absoluto hermetismo, pero lo que hemos podido escuchar de lo que dicen los agentes del FBI es que Elena Katina ha intentado suicidarse. Hay un muerto y un herido. No sabemos de quienes se tratan y… ”

-¡APÁGUELO! ¡APÁGUELO DE INMEDIATO!-gritó Wallace, atemorizado al ver que Yulia comenzaba a hiperventilar.

-¡Yulia! ¡Escúchame! ¡Tranquilízate! ¿Está bien?-pidió Vlad, desesperado y tomando por la cara a la morena para que se calmara.

-Lena no… Lena no… ella no… Katya…

-¡Por favor investigue esa información ahora mismo!-exigió Wallace al copiloto y luego se dirigió a Yulia-Cálmese, Señorita Vólkova. Debe ser un error. Usted sabe que los reporteros son amarillistas.

Se sentía ahogada. Vlad la abrazó y le murmuraba palabras para que se calmara. Vio que el policía hablaba apresuradamente por un radio comunicador, pero no escuchaba nada. Lo único que podía pensar era en que quería llegar cuanto antes y darse cuenta que todo era un error, porque Katya tenía que estar bien y Lena no podía haber intentado eso. No podía haber intentado suicidarse de ninguna manera.

----------------------------------------

La bala sólo había rozado el hombro de Katya y le provocó una quemadura, aparte de un leve desprendimiento de la piel, totalmente superficial. Lena agradeció mentalmente por la mala puntería de Adam, mientras se mantenía cerca de Katya, en tanto los paramédicos hacían los respectivos procedimientos de curación de las heridas en el hombro y de las laceraciones en las muñecas y pies, producidas por acción del roce continuo de la soga contra la piel, causándole una fuerte irritación.

Katya miraba al techo de la ambulancia fijamente, mientras inhalaba y exhalaba los vapores que salían de la máscara de oxígeno que le habían colocado los paramédicos. Pronto notó que a su lado, Lena se acercaba y le comenzaba a acariciar el cabello muy despacio.

Fue en ese instante que cayó en la cuenta de lo que había pasado media hora antes en aquel lugar tan horrible. Si no hubieran llegado a tiempo los policías a rescatarlas, Lena estaría muerta ahora, se habría dado un balazo en la cabeza y todo por salvarla. La angustia y el miedo que había sentido en aquellos momentos se mezclaron al pensar en lo que habría sido, le dolió pensar en eso y comenzó a llorar inevitablemente.

-Kat… cielo, ¿Qué pasa?-preguntó Lena, angustiada y acariciando sus brazos para que se calmara-Ya todo pasó. No te preocupes más. Estás bien.

-¡Pero tú no!-chilló Katya, sin poder contenerse

-¿Qué?-preguntó Lena, confundida

-¡¿Cómo se te ocurre pensar en matarte?! ¡¿No viste que él sólo jugaba con tu mente?! ¡Te estaba manipulando!-protestó, enojada y con lágrimas en los ojos.

-Señorita, cálmese, por favor-pidió el paramédico a su lado-No se exalte.

-¡Déjeme en paz! ¡No estoy hablando con usted!-replicó Katya, frunciendo el ceño.

-Manipulación o no, no iba a dejar que te matara-siseó Lena, sintiendo como si le hubieran abofeteado-Tienes que calmarte, Katya. Ahora no vamos a hablar de esto. Después puedes discutirme todo lo que te de la gana, pero no en este momento.

El resto del camino hacia el hospital fue en total silencio. Katya seguía dolida con Lena y no volteaba siquiera a mirarla. Cuando llegaron, Lena siguió la camilla desde cerca, pero pronto le dijeron que esperara mientras le hacían los exámenes correspondientes a Katya.

Se mantuvo un instante viendo por el pasillo y luego de unos segundos, caminó hasta una de las sillas de la sala de espera y se dejó caer en ella. Por primera vez se vio la mano, la que había sostenido el arma, sintiéndose mal, pero con una leve sensación de paz que en semanas no había sentido.

-¿Es usted Elena Katina?

Alzó la mirada y vio a una joven doctora parada enfrente de ella con una carpeta en sus manos. Se levantó rápidamente.

-Sí, soy yo ¿Pasa algo?-preguntó Lena, preocupada.

-Antes que nada, déjeme presentarme. Soy la doctora Natalie Meier-dijo la mujer, con una sonrisa tranquilizadora-Soy médico residente esta noche y la encargada de llevar el caso de su hermana.

-Mucho gusto-dijo Lena, estrechando la mano que le ofrecía la doctora-¿Sucede algo con mi hermana?

La doctora sonrió brevemente y suspiró.

-En estos momentos está siendo sanada completamente por los enfermeros, está en muy buenas manos-dijo ella, mirándola fijamente.

-Ah… ¿Entonces todo bien?-preguntó Lena, preguntándose por qué esa doctora le parecía tan extraña.

-Podría decirse, pero hemos encontrado que parece haber estado expuesta a continuas inyecciones de sedantes… para dormirla más que todo, pero le haremos varios exámenes para determinar si existe algún otro químico o droga en el organismo que tengamos que eliminar-explicó la doctora-Por lo demás, presenta una severa deshidratación que ya está siendo controlada por los enfermeros.

-¿Quiere decir que a mi hermana la pudieron haber drogado?-preguntó Lena, horrorizada.

-Es posible. En tanto no se tenga los exámenes de sangre y de toxicología, no podemos saber. Por ahora sólo se sabe de sedantes-explicó

-Um… bueno, gracias por la información-agradeció Lena, preocupada.

-¿Usted está bien?-preguntó la doctora-La veo pálida. Debería decirle a uno de los enfermeros que la revise…

-No, gracias. Estoy bien. Sólo algo cansada.

-Si usted lo dice… Con su permiso, debo ver cómo va todo con su hermana.

-¿Cuándo la podré ver?-preguntó Lena

-Um… yo le estaré informando. Con su permiso.

-Pase.

Se sentó de nuevo, cerrando los ojos instantáneamente y dejando caer la cabeza hacia atrás, apoyándola en la pared. Recuerdos de las pasadas horas llenaron su cabeza, haciéndole que le doliera al instante. Miró su reloj y vio que ya eran las 6 de la mañana, cerró los ojos, pero los abrió casi inmediatamente y se levantó cuando escuchó su voz. La única que terminaría por calmarla.

-¡Lena!

Yulia corrió hacia ella y sin darle tiempo a nada, la abrazó con fuerza y le estampó un enorme beso en los labios, casi comiéndole la boca, furioso y apasionado. Moviéndole cada fibra de su cuerpo y enviándole miles de descargas de escalofríos por la espalda. Sus labios suaves moviéndose acompasadamente contra los suyos era lo único que necesitaba ahora para vivir.

Desapareció el suelo y todo lo demás, nunca había podido entender cómo era que cada vez que la besaba la necesitaba más y más, de todas las formas posibles e imposibles. Cuando el mundo se volvía loco y no había ningún lugar a donde ir, su única vuelta a casa era ella, donde siempre pertenecería. La tomó por la cintura para acercarla más a su cuerpo y colocó los brazos alrededor de su cuello.

Yulia sentía que se moría de la rabia, besaba a Lena cada vez con más intensidad, furiosamente. Quería borrar de su mente todo el sufrimiento y los recuerdos que más le pesaban, sobre todo esa voz de la radio que en su cabeza repetía a cada instante que ella, el amor de su vida, había intentado matarse. Se apartó con brusquedad y sin venir a cuento le estampó una cachetada.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:43 pm

Capítulo 62: Eres mi religión.

Lena se llevó la mano a la mejilla y se la frotó, mientras sentía que le ardía intensamente, pero eso era lo que menos le importaba ahora.

-Lena… lo siento, yo… ¿Te lastimé?-preguntó Yulia, preocupada y arrepintiéndose enseguida de lo que había hecho. Intentó acercarse, pero Lena alzó la mirada y sus ojos demostraron la incredulidad, el dolor y la tristeza.

Sin decir ni una palabra, volteó para alejarse de ahí, sintiendo muchas ganas de llorar, pero conteniéndose con todas sus fuerzas. Iba aprisa, pero cuando notó que Yulia la seguía, aceleró el paso. No fue suficiente, porque rápidamente la morena la alcanzó tomándola por el hombro y poniéndose enfrente de ella.

-Lena…

-No digas nada ¿Está bien?-interrumpió Lena, con la voz quebrada-Realmente me lo merezco. Es sólo que esto…

-Me precipité. Yo sentí mucha rabia cuando te fuiste y no me dijiste. Luego me encuentro al llegar que intentaste suicidarte y yo…

-Lo siento… .

-No tienes idea de lo que sentí-repuso Yulia, comenzando a llorar-Pensar que pudiste haber muerto y…

-Lo siento.

-Al principio no lo quería creer, me dije que seguramente era otra noticia inventada por los periodistas para conseguir mayor audiencia…

-Lo siento.

-No quería pensar que pude haberte perdido para siempre… que te irías de mí y con mi corazón…

-Lo siento.

-¡¿Podrías dejar de decir lo siento?!-reclamó Yulia, desesperada.

-Lo si… Perdóname.

Yulia rió amargamente y se mordió el labio, tratando de retener las lágrimas que seguían cayendo. Miró a Lena que había bajado la mirada y acercándose a ella, la abrazó con fuerza. Sintiendo como la pelirroja comenzaba a temblar y a llorar, sin poder detenerse. Los miles de reproches y reclamos que tenía en la mente, se borraron al instante, ya había pasado por mucho y no quería seguir sufriendo, no quería que Lena sufriera más.

Se apartó unos centímetros y alzándole el rostro delicadamente, le secó las lágrimas, pero cada vez salían más y más, por lo que sin saber qué más hacer para calmarla, sin pensarlo siquiera acercó sus labios temblorosos a los de Lena y comenzó a acariciarlos en un delicado roce acompasado. Poco a poco, la pelirroja le fue respondiendo, aferrándose de sus manos que no sabía en qué momento las había tomado y sintiendo como Yulia se acercaba aún más, volviéndose un poquito más loca con cada suave, cuidadoso, tierno y dulce movimiento de sus labios contra los suyos.

Sólo fueron unos segundos, pero parecía que habían sido horas. Se apartaron y Yulia acarició lentamente la mejilla en la que le había pegado a Lena.

-Siento mucho haberte dado esa cachetada-susurró, apenada.

-Sí, ya no lo hagas-pidió Lena, haciendo un puchero.

Yulia rió divertida, la tomó por la mano, besándosela levemente y entraron a la clínica.

Apenas llegaron a la sala de espera de nuevo, Vlad les salió al paso tomando por sorpresa a Lena para abrazarla. La pelirroja le correspondió el abrazo y frotó su espalda con cuidado para que él entendiera que todo estaba bien, luego él se separó y se secó una lágrima, a la vez que rió nerviosamente, haciendo que Lena alzara una ceja sarcásticamente, pero de igual forma sorprendida por esa reacción de su amigo, entonces le sonrió y él volvió a reír.

-Lo siento, es que estoy nervioso…

-Tranquilo. Todo está bien ahora. Katya ya está bien, sólo que Adam le ha dado un disparo en el hombro…

-¡¿Un disparo?!-gritaron Yulia y Vlad a la vez. Unas personas les mandaron a bajar la voz.

-Sí, pero ha fallado, felizmente, y la bala le ha pasado rozando solamente-explicó Lena-Sangró muy poco y ya la están terminando de sanar…

-Entonces… ¿Eso quiere decir que ya está bien? ¿Podemos regresar a casa hoy mismo?-preguntó Yulia, esperanzada.

-Todavía falta algo… -murmuró Lena, pesadamente-Y es que al parecer la habían estado drogando…

-¿Qué?-preguntó Vlad, incrédulo.

-Le han descubierto sedantes en la sangre y ahora mismo la doctora dijo que estaban esperando los exámenes de sangre y de toxicología para determinar si hay drogas o no en su cuerpo. Quieren estar seguros para poder depurar su organismo.

-No puedo creerlo… ¡Ese hijo de p.uta!-protestó Vladimir, molesto.

-Hijos de p.uta-corrigió Lena, con amargura. Vlad la observó sin comprender-¿Recuerdas aquel chico al que Bryan ridiculizó en la graduación, colocando sus calzoncillos en el asta de la bandera… ?

-¿… Y puso un video de ese chico bailando casi desnudo?-completó Vlad, sorprendido-¿Mitchell?-Lena asintió-¿Dominic Mitchell? ¡Joder! ¡Ese lerdo te seguía a todas partes!

-Sí… supongo que nunca lo superó. Cuando lo vi esta noche, no lo podía creer-dijo Lena-Aún no lo puedo creer… parecía un chico tranquilo. Aunque muy fastidioso.

-Demasiado fastidioso querrás decir-repuso Vlad, sentándose-Era como una lapa, o quizá una garrapata. Siempre siguiéndote y Bryan siguiéndolo a él para meterlo en el bote de la basura cada vez que lo atrapaba detrás de ti.

-Tenías muchos admiradores ¿No?-intervino Yulia, sarcásticamente y mirando a Lena.

-¿Admiradores? Admiradoras también-agregó Vladimir, riéndose

-Vlad, por favor… hablábamos sobre Katya…

-¡No te sonrojes! ¡Sabes que digo la verdad, Lenochka!-bromeó Vlad, pellizcándole la mejilla.

-¡No me llames Lenochka! ¡Joder!-protestó Lena, molesta-¡Cuando se juntan Luke y tú son un gran dolor en el trasero!

-Recuerdo esa chica de la otra sección que te miraba y tú ni cuenta te dabas…

-¡Basta Vlad!

Un celular sonó en ese momento y Lena lo reconoció como el suyo. Extrañada, lo sacó de su bolsillo, sin recordar en qué momento lo había encendido. Reconoció el número de Luke y miró a Yulia y a Vlad.

-Ya vengo. Es Luke. Seguramente querrá saber cómo estoy y me pasará a los chicos.

-Vale.

Lena se levantó y Yulia se quedó viéndola alejarse. Pensaba en las cosas que había dicho Vlad y le dio un poquito de celos. Le hubiera gustado haberla conocido muchísimo antes, estudiar con ella, pasar los mejores momentos de su vida con ella. Parecía que la pelirroja la había pasado realmente genial en sus tiempos de estudiante y todos los que estudiaron con ella: Vlad, Alan, Bryan… y más que ni siquiera conocía y probablemente no conocería jamás, parecían saber mucho de Lena. Después de todo, Bryan había sido su novio, Vlad su mejor amigo casi desde el comienzo de los tiempos y Alan… hasta sentía que Alan conocía más de Lena que ella misma que era su novia.

Volteó de nuevo a mirar a Lena, quien en ese momento sonreía mientras hablaba por el celular y suspiró. Deseando conocerla realmente. Aún a veces se sentía sacada de onda con algunos de los hábitos extraños de la pelirroja, como por ejemplo, cuando se quitaba los calcetines, se pasaba uno de ellos por entre cada dedo de sus pies para limpiárselos. Luego estaba que cuando hablaba o tenían alguna charla muy emocional entre ellas, hacia ese ladeado de cabeza y aparte hacía una cosa con sus manos que aún no comprendía muy bien qué era, pero todavía así le parecía de lo más tierno. Además que había notado que no dormía bien cuando su almohada no estaba lo suficientemente fría. Miles de cosas que a diario notaba que hacía y que la pelirroja seguramente ni se daba cuenta de ellos.

Definitivamente quería conocerla más. Aprenderse de memoria cada detalle, así como sabía que después de hacer el amor, ella le daba 3 besos: uno en la frente, uno en la nariz, otro en los labios, le decía que la amaba y se quedaba profundamente dormida y justamente al hacerlo, hacía un pequeño sonido muy gracioso y la abrazaba. Justamente ahí se rendía absolutamente.

-¡Hey! ¡Tierra llamando a Yulia! ¿Me escuchas, Yulia?

-¿Huh?

Vladimir la miró extrañado y soltó una risita.

-Te has quedado fuera de base después de todo lo que dije. ¿Te molestó?-preguntó él-Porque si es así, te pido disculpas…

-No, no, tranquilo. No hay problema...Yo sólo pensaba y eso-repuso Yulia, mirando hacia el suelo.

-¿Seguro? Porque yo…

-Buenas…

Ambos voltearon y vieron a una joven doctora de cabello castaño y ojos negros sonriendo amablemente. Vlad se levantó de inmediato, al igual que Yulia.

-Ustedes están con Elena Katina, debo suponer-dijo la doctora, dándole la mano a Vlad-Yo soy la doctora Meier. Estoy a cargo de la Señorita Katina.

-Mucho gusto. Vladimir Brodski-se presentó Vlad, estrechándole la mano y observándola atentamente. Sentía que la conocía de antes.

-Yulia Vólkova-dijo la morena, estrechando su mano también-¿Todo bien con Katya?

-Ehh… ¿Dónde se encuentra la Señorita Katina? Sería mucho mejor si se los digo a los tres de una vez-dijo la doctora, sonriendo apenada.

-Ella está ahí en… -Vlad volteó a mirar a Lena, pero vio que no estaba y mirando a su alrededor tampoco la encontró-Bueno… estaba ahí… hace unos segundos… -murmuró, señalando a unos metros de donde se encontraban-Hablaba por celular.

-Bueno, entonces esperemos...

-Debe haber ido al sanitario, doctora-intervino Yulia, impaciente-Si puede decirnos a nosotros lo que ocurre con Katya y luego nosotros le damos la información a ella.

-Es que…

-¡Aquí estoy!-llegó de pronto Lena-Disculpen el retraso.
La doctora sonrió y se le quedó viendo a Lena, Yulia notando eso, tomó de la mano a la pelirroja y carraspeó sonoramente.

-¿Tenía algo que decir?-preguntó Yulia, seriamente.

-Oh sí, que su hermana… -comenzó la doctora, mirando a Lena-Ya está sanada de su hombro, llevará una venda ahí por unas 2 semanas y luego se podrá retirar. De lo que hablamos anteriormente…

-¿Qué es lo que hablaron anteriormente?-interrumpió Yulia, deseando que dejara de mirar a la pelirroja.

-De lo que les dije a ustedes, Yul… sobre lo de las pruebas de toxicología y de la sangre a Katya-explicó Lena

-Ah claro, ya recordé. Continue-dijo Yulia.

La doctora se cruzó de brazos y suspiró.

-Bueno, lo que iba diciendo… No se hallaron, por suerte, ningún otro tipo de droga o estupefaciente. Lo único que se encontró, como ya le mencioné, fueron los sedantes. Los cuales ya no tienen efecto en el cuerpo, por lo que el propio organismo se encargará de eliminar completamente, así que no será necesaria una depuración-explicó

Lena sonrió y sintió que a partir de ese momento podía respirar más cómodamente.

-¿Eso quiere decir que ya está todo bien? ¿Podemos llevarla a casa ya?-preguntó Vladimir.

-Umm...sí, seguro que sí, pero recomendaría que antes de viajar, ella descansara un poco. Con eso quiero decir que si pueden quedarse en un hotel por esta noche o algo, más que mejor. Así no estará tan agotada durante el viaje y cuando llegue a casa, descanse todo lo que pueda. Ha pasado por mucho, por lo que si no va a clase durante 3 semanas, sería también lo ideal. También recomiendo ayuda psicológica, este tipo de situaciones de secuestro acarrean muchas veces, traumas, insomnio, ataques de ansiedad, nerviosismo, trastorno del estrés postraumático… incluso depresión. Una consulta a tiempo le ayudará de mucho.

-Perfecto. Gracias, doctora-dijo Lena, dándole la mano-¿Le dará el alta ya?

-Por supuesto. Pueden entrar a verla ahora, si quieren. Está en la habitación 115-dijo-Yo estaré firmando el alta. Con permiso.

-Podemos entrar los tres, así no tenemos que…

-Entren ustedes. Yo me quedaré esperando aquí-dijo Lena, sentándose de inmediato.

-¿Qué? ¿Por qué?-preguntó Yulia, extrañada por su actitud.

-No va a querer verme. Está… enojada conmigo por lo de… por lo que iba a hacer de… no va a querer verme.

-Esto es increíble. ¡Ustedes dos son las perfectas hermanas!-replicó Vlad, incrédulo-¡Se la pasan discutiendo por todo!

-Vlad…

-¡Incluso cuando tienen que estar más unidas peleean! Perdóname, Lena, pero creo que es totalmente estúpido que discutan justo ahora.

-Ha sido mi culpa ¿Vale?-dijo Lena, exasperada-No la obligaré a hablarme si no quiere.

-Pues las dos son bien infantiles. ¿Qué pasaría si ella hubiera muerto?...

-¡Vlad, por favor!-protestó Yulia

-¿Qué pasaría si TÚ hubieras muerto?-preguntó Vladimir, sin prestar atención a Yulia-Si mal no recuerdo, Katya estaba enojada contigo antes que la secuestraran… Ahí te lo dejo. Yo iré a verla ahora.

Vlad se fue muy fastidiado y Yulia volteó a mirar a Lena, que se había quedado pensando en las palabras de su amigo. Tenía mucha razón.

-Ehh… ¿Katya estuvo enojada contigo de antes?-preguntó Yulia, confundida.

-Sí

-Ummm… ¿Por qué?

Suspiró y miró fijamente a Yulia.

-Porque nos descubrió a Bryan y a mí besándonos-respondió Lena, pesadamente-Ya te había dicho eso en…

-Sí, lo recuerdo-murmuró Yulia, bajando la mirada.

-El caso es que esa vez me dijo entre otras cosas que soy una decepción y que pensó que yo era otro tipo de persona. Ni siquiera me dejó explicarle que todo fue… bah… es hasta estúpido, suena estúpido que lo diga, pero así fue, es la verdad y… yo no sentí nada, pero igual soy una decepción ¿Comprendes?-dijo Lena, apesadumbrada-Yo ya no soy de admirar para ella… Yo nunca me consideré de admirar, ni me considero, porque cometo un error tras otro y así, como un círculo vicioso, pero… me sorprendió que dijera que alguna vez quiso ser como yo, aunque de haberlo sabido, yo no hubiera querido que lo fuera… quiero lo mejor para ella y yo no lo soy… Soy una decepción.

-Por supuesto que no lo eres-cortó Yulia, arrodillándose enfrente suyo para verla a los ojos-Estoy absolutamente segura que para ella sigues siendo su orgullo…

-Ella…

-Si Katya dijo todas esas cosas fue por el disgusto del momento…

-Te defendía a ti, porque dijo que yo te había botado como si fueras desechable…

-¿Fue así? ¿Me botaste como un desechable?-preguntó Yulia, acariciando su mejilla.

-¡No!-replicó Lena, ofendida-Yo no… no quise hacerte daño…

-Lena…

-Deberías haberte enojado conmigo, igual que Katya lo hizo. Este error me seguirá hasta el fin de mis días…

-No me enojé contigo, porque sabía que estabas confusa. Quería que tuvieras tu espacio para pensar correctamente y con la cabeza en frío. Sin presiones de mi parte… No me enojé contigo porque te amo y lo único que me interesaba es que fueras feliz. ¿Está claro?

-Sí-susurró Lena, sonriendo levemente-Yo también te amo.

Yulia se acercó y le dio un beso pequeño en los labios.

-Entonces no vuelvas con que me dejaste como algo desechable, porque no es así-dijo la morena-Y sácate de tu linda cabecita que lo que dijo Katya es verdad. Sabes que ella habla y dice las cosas sin anestesia.

Dispara las palabras tal como le salen en el momento y no las piensa…
-He escuchado a algunas personas decir que las primeras palabras que se dicen es lo que realmente se piensa y lo que se siente-dijo Lena, rehuyendo de la mirada de Yulia.

La morena la miró fijamente y alzó una ceja, incrédula.

-Vale, ahora sí que me voy a enojar contigo y…

-¡Disculpa! ¡Disculpa! ¡No dije nada, en serio! ¡Olvídalo!-pidió Lena, tomándola por el brazo para que no se fuera.

-Vale, entonces levántate y vamos a ver a Katya.

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:47 pm

-Me hiciste mucha falta

-A ver… ¿Y Cuánta, Señor Brodski?

-Mucha. Muchísima… demasiada…

Se acercó a Katya y sonriendo, le dio un enorme beso en los labios. Katya le respondió con entusiasmo y tomándolo de la camisa, lo atrajo hacia ella y al sentir la lengua de Vlad, sintió un escalofrío que le hizo reír inevitablemente. Vlad se apartó y también comenzó a reírse, cuando la iba a besar de nuevo, la puerta se abrió bruscamente y él se apartó de inmediato.

Al ver que eran Lena y Yulia, suspiró y vio a Katya, que parecía realmente muy sacada de onda por la interrupción. La pelirroja notó que algo había pasado y se acercó con cuidado.

-¿Interrumpimos algo?-preguntó, frunciendo el ceño.

-No, sólo hablábamos-respondió Vlad, sonrojándose

Katya alzó las cejas y frunció los labios para evitar reírse de la cara de su novio. Yulia la miró y rodó los ojos, sabiendo lo que probablemente habían estado haciendo, así que sólo carraspeó y se acercó a Katya para saludarla.

-¡Katya, amiga! ¿Cómo estás?-exclamó Yulia, echando a Vlad a otro lado y abrazando a Katya-Te extrañé mucho.

-Yo también, en serio que muchísimo pensé en ustedes-dijo Katya, evitando que las lágrimas cayeran.

-¿A todos, Kat?-preguntó Vlad, con un tono de voz alto-¿Nos extrañaste a todos?

Katya miró a Vlad y comprendió lo que quería decir y bajó la mirada.

-Las dejaremos solas-dijo Yulia, tomando del brazo a Vlad para que salieran.

Al cerrar la puerta, Lena se quedó un tanto alejada, no quería acercarse demasiado e imponerle su presencia, aunque ya Vlad y Yulia se habían encargado de dejarlas solas para que hablaran. Katya se levantó de la cama y ya se iba a acercar a Lena la detuvo.

-No te levantes así tan de pronto que…

-No seas estúpida-interrumpió Katya, volviendo a acercarse y abrazándola con fuerza.

Al principio, Lena se dejó abrazar solamente, sentía mucho miedo de tocarla y herirla. Últimamente se le estaba haciendo costumbre hacer eso con las personas que más quería, pero después simplemente le devolvió el abrazo, sonriendo y sintiéndose por fin, muy tranquila, en paz y feliz de tenerla por fin de vuelta. Sana y salva.

Katya se apartó y se secó unas lágrimas que habían caído por sus mejillas, a la vez que rió nerviosamente y Lena también ayudó a secárselas.

-Siento mucho todo lo que te dije, yo no...muchas veces hablo sin pensar y… digo cosas de las que luego me arrepiento. Otra veces sí que no me arrepiento… -dijo riendo y Lena sonrió-Pero ésta vez sí. Es sólo que…

Se quebró finalmente, Katya volvió a abrazar a Lena, escondiendo su rostro en el cuello de la pelirroja y llenando de lágrimas su hombro. Odiaba que la vieran llorar, pero esta vez no había podido resistirse, Lena la sostuvo y también lloró, sintiendo que por fin podía dejar atrás con cada lágrima, su tristeza.

-Katya, yo…

-Me prometí a mi misma que no te diría nada sobre esto, pero es que no puedo-interrumpió, con voz temblorosa-El miedo que sentí cuando te apuntaste y cuando Adam disparó y yo cerré los ojos del terror que tenía… sentía miedo de abrirlos de nuevo y encontrarme con que te habías…

-Perdóname-murmuró Lena, apenada-Yo lo único que quería es que estuvieras bien. Era mi vida o la tuya. No tenía opción.

-¿Y disparándote me iba a hacer sentir bien?-preguntó Katya, sarcásticamente.

Lena bajó la mirada, avergonzada, pero Katya rió para suavizar la situación y volvió a abrazarla.

-Lo siento. No quería decirlo de esa forma. ¿Sabes? Eres cabezota… pero igual te amo-susurró-¡Sólo no vuelvas a hacer una estupidez como esa porque te juro que te escupo un ojo y te cacheteo!-agregó.

Las dos rieron y Lena hizo un puchero.

-Ya Yulia se encargó de darme mi merecido-dijo, frotándose la mejilla. Katya se carcajeó.

-Creo que amo a tu novia.

Lena frunció el ceño.

-No de esa forma, Lena.

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Cuando salieron de la clínica, Wallace los había estado esperado afuera y los trasladó hasta un hotel para que descansaran hasta las 12 del mediodía, que era cuando salía el jet privado del FBI que el agente había pedido para regresarlos a la capital Moscú de nuevo.

Al llegar al hotel, ya eran las 8 de la mañana, por lo que sólo tenían 4 horas para descansar. Las primeras en caer rendidas fueron Katya y Lena, quienes se quedaron dormidas apenas colocaron la cabeza en la almohada. Yulia se mantuvo toda el tiempo abrazada a su cuerpo y dándole pequeños besos por la espalda a la pelirroja, finalmente sólo logró dormir una hora, porque cuando abrió los ojos, se encontró con Lena observándola con penetrantes ojos verdi-grises, casi comiéndosela con la mirada. Apenas pudo sonreír, cuando fue sorprendida por sus labios suaves y que luego bajaron hasta su cuello, a la vez que sintió su mano colarse por entre su camisa y le acariciaba muy excitantemente su abdomen.

Jadeó ante la bien recibida intrusión y ya iba a agarrar por el cuello a Lena, pero la puerta del baño se abrió y de ahí salió Katya con una toalla tapándola y el cabello goteándole. La chica al ver la posición tan comprometedora entre ellas, alzó las cejas, sorprendida, pero comprendiendo rápidamente, agarró su ropa y entró de nuevo al baño, sin decir ni una palabra.

Yulia miró a Lena y las dos rieron divertidas, a la vez que la pelirroja se levantó de un salto y se arregló el cabello y la ropa.

-¿Qué haces?-preguntó Yulia, confundida.

-Dentro de 1 hora saldrá el jet que Wallace pidió. Vlad llamó hace unos minutos y dijo que él ya está listo. Está en el lobby esperándonos-explicó Lena, tomando el vaso de agua que había dejado sobre la mesita y bebiendo un poco.

-Oh…

-¡Levántate, perezosa! ¡Vamos, mueve tu trasero!-apremió Lena, dándole una nalgada y sentándose en la cama donde había dormido Katya para leer los mensajes que tenía en el celular.

Yulia se levantó levemente y suspiró. Lena lo notó y alzó la mirada.
-¿Qué esperas? ¿Tengo que… ?

No hubo tiempo de completar la frase, rápidamente Yulia había saltado sobre ella y atacó su boca con pasión y entusiasmo. Luego de unos segundos, se apartó y mirando a Lena que estaba recostada en la cama y con su cuerpo exquisitamente pegado al de ella, sonrió.

-Pensé que haríamos…

-Yul… no es el momento… está Katya… -susurró Lena, sintiendo que se derretía internamente por sentir su respiración en su cuello.

-Katya entiende. ¿Por qué crees que se ha encerrado en el baño y no ha salido?-preguntó, provocadora.

-Um… yo… no sé… quizá porque se la ha tragado el retrete y está pidiendo auxilio desesperadamente mientras tú estás aquí torturándome… necesito…

-Yo necesito tenerte ahora.

-----------------------------------------


-¿Qué les pasó? ¿Por qué tardaron tanto?

Lena y Yulia evitaron mirar a Vladimir. Katya torció los ojos y bufó.

-Me he quedado encerrada en el baño. La puerta se había trabado y no abría-dijo Katya, con mucha tranquilidad-¿Ya nos podemos ir?

-Oh, bueno. Si ya está todo bien, sí. Wallace está afuera esperando en una de esos autos oficiales del FBI-dijo Vlad

Las chicas le sonrieron a Katya dándole las gracias y ella simplemente rodó los ojos, poniéndolos en blanco y salió junto con Vlad.

Casi había olvidado que la prensa existía, porque cuando salió se sorprendió de encontrarse con varios periodistas y reporteros, pero por suerte, unos agentes por orden de Wallace, los mantenían bastante apartados. Subieron al auto y rápidamente se pusieron en marcha hacia el hangar en el que lo esperaría el jet.

El viaje fue bastante tranquilo y muy rápido, la mitad del tiempo Yulia se la pasó durmiendo sobre el hombro de Lena, quien se mantenía todo el tiempo preguntándose una y otra qué era lo que había hecho para merecerla. A veces pensaba que no era digna de tenerla como novia, que ella era demasiado buena, pero luego pensaba que si Yulia estaba a su lado, era porque realmente debían estar juntas.

Acarició su cabello y sonrió al recordar lo ansiosa que se sentía en la habitación del hotel, se sentía preocupada de que Katya pudiera salir y verlas, pero Yulia la había calmado susurrándole a cada rato que ella no saldría. Lo siguiente fue sucumbir ante ella y hacer el amor. Descargar toda la tensión vivida y simplemente amarse.

Yulia abrió los ojos y clavó su mirada en la de Lena, sonriendo de inmediato y acurrucándose aún más junto a ella. La pelirroja percibió el aroma de su piel y su cabello y le dio un beso en la frente.

-Ya vamos a llegar, dormilona-susurró en su oído, haciendo que se estremeciera.

-Um… rico, vuelve a hacerlo-murmuró Yulia, pesadamente.
-¿El qué?-preguntó Lena

-Eso que hiciste… susurrarme en el oído…

Lena sonrió y acercándose al sensible oído de la morena, acarició levemente con sus labios el lóbulo de su oreja para luego hablar muy despacio, sintiendo como la piel se le ponía de gallina a cada movimiento de sus labios en su oído.

-Te amo. Eres lo que más quiero, lo que más amo. Tú y sólo tú me has salvado del vacío, nunca me alcanzaría esta vida para demostrarte cuanto te amo, tendría que vivir una y otra y otra y otra vez, así hasta el infinito y más allá.

-Estaré contigo en cada una de ellas.

-¡Ay, pero qué lindo ha sido eso! ¡Tendría que haber traído la handycam y… !

Vlad no pudo terminar, porque enseguida Lena saltó del asiento para pegarle.

-------------------------------------------

-¿Estás seguro que… ?

-¡Joder, que sí!-cortó Andrei, irritado y mirando a Svetlana-¡Eso fue lo que me dijo Lena cuando llamé para saber cómo seguían!

-Bueno, lo siento…

-Entonces no…

-¡KATYAAAAAAA!

Un grito ensordecedor de Denis desgarró el aire y el chico salió corriendo hacia donde había visto a su hermana mayor menor y la chica, al verlo, sonrió y agachándose lo recibió con los brazos abiertos. De la emoción, el pequeño chico la abrazó con fuerza y sin querer la hizo chillar de dolor por el dolor del hombro que aún tenía.

Los demás corrieron hasta ella y la abrazaron con cuidado. A la vez que la trataban como si estuviera llegando de un viaje, porque habían acordado que no la sofocarían con preguntas de ningún tipo para que no tuviera que recordar los amargos momentos secuestrada. Luego todos comenzaron a saludar a Lena: Mark, Niko, Bryan, Luke… todos menos Andrei y eso lo notó Lena, que rápidamente sospechó la razón.

Bajó la mirada, avergonzada, Andrei la miraba fijamente y sin saber qué hacer. Lena suspiró y vio a Svetlana, quien le dio una sonrisa y se acercó para abrazarla. No la veía mucho, porque se la pasaba de viaje en viaje, pero siempre fue la eterna enamorada de Andrei y muchas veces tuvo que escucharla en el pasado hablarle siempre de su hermano.

-Hey, no te preocupes por Andrei ¿Vale? Sólo está…

-Enojado, molesto, decepcionado de mí…

-No lo creo. No te preocupes que cuando lo sienta, vendrá a ti y hablarán-dijo Svetlana, sonriendo.

-Vale… ¿Y dónde has estado este tiempo?-preguntó Lena.

-Ibiza. Realmente genial, te lo recomiendo cuando quieras… tú sabes, vacaciones, luna de miel…

-Luna… Luna de ¿Miel?-preguntó Lena, como si fuera la primera vez que lo escuchara.

-¡Por supuesto… !

-Nos vamos, Sveta-dijo Andrei, sin mirar a Lena-Llegaremos tarde y los chicos deben estar esperándonos.

-Vale, ya voy...-dijo Svetlana-Lena, ya sabes, no te preocupes por Andrei, te lo devolveré en un par de horas.

-¿Dónde van?-preguntó Lena. No se atrevía a preguntarle a su hermano.

-A una exposición de autos de carreras.

-¿Autos de carreras? ¿Desde cuándo… ?

-Desde que estoy con tu hermano. Además que él se ve realmente sexy manejándolos-respondió Svetlana, riéndose.-Nos vemos.

Se despidieron y Yulia se acercó a ella, tomándola de la mano.

-Ya tendrás tiempo de hablar con Andrei-murmuró ella.

-Eso espero.

Salieron del hangar para ir directo a casa. Wallace se despidió y le dijo que Dominic iría a prisión sin derecho a un juicio. Lena estuvo de acuerdo y le dio las gracias por el rescate.

Cuando llegaron y ya iba a entrar a su casa finalmente, se encontró con Alan esperándola cerca de unos banquitos que habían ahí. El chico sonrió y levantándose, la abrazó con efusividad. Lena miró que todos entraban, incluyendo Yulia, quien sólo la vio unos minutos y gesticuló que la estaría esperando.

Rápidamente se dio cuenta y se apartó del chico, lo miró con preocupación y le tocó la frente. Tenía fiebre, una gran palidez y sus labios estaban morados. A pesar de eso él sonrió y tomándole la mano le dio un beso en ella.

-Al…

-Me alegro de que estés bien-interrumpió él, con voz ronca-Yo… me asusté mucho cuando escuché todo aquello y… me dio miedo que te pasara algo. Disculpa que no haya ido a recibirte también, es que no sabía dónde era.

-No te preocupes. ¿Quieres pasar? Tienes fiebre y podrías quedarte y descansar un rato-dijo Lena.

-Tranquila. Yo ya me voy a ir-respondió Alan, encogiéndose de hombros.

Aquellas palabras resonaron muy fuerte en su mente, le pareció muy ambigua la forma en que lo decía. Alan bajó la mirada momentáneamente y de pronto fue como si le costara respirar, porque intentó tomar aire con fuerza, pero le fue por alguna razón muy insuficiente. Lena lo tomó por el hombro y él alzó la mano en señal para que se detuviera.

-Al, por favor, no seas…

-No es nada ¿Vale?-gimió, entrecortadamente-Fue solamente…

-¿Sientes que te falta el aliento?-preguntó Lena-Vamos a sentarnos un momento y…

-No, no, no me quiero sentar, estoy bien-insistió Alan,
testarudamente-Sólo vine para ver que estabas bien y a decirte que me alegra mucho que Katya ya esté de regreso y que esté bien igualmente.

-Está bien, pero…

-Nos vemos, Lena.

La miró por última vez y ella notó que algo más pasaba. Luego, él volteó y caminó para salir de allí, pero apenas llegó a la reja y se detuvo, caminó unos brevísimos pasos y agarrándose de la reja para intentar sostenerse, cayó al suelo desmayado.

Capítulo 63: Casa de Lobos

Abrió los ojos y sintió un dolor muy fuerte en los huesos que hizo que jadeara y gimiera débilmente, pensó que la cabeza le estallaría de un momento a otro y volvió a cerrar los ojos, intentando tomar aire, pero igualmente fue doloroso. De pronto sintió una mano suave y cálida que tomaba la suya y luego acariciaba su mejilla, su voz era como la de un ángel, pero por más que quería, no podía entender lo que le decía y al abrir los ojos de nuevo, se encontró con el rostro más lindo que había visto en su vida.

-Lena… -murmuró débilmente, sintiendo que todo se movía a su alrededor. Quiso levantarse, pero la pelirroja volvió a recostarlo.

-Tranquilo, Alan, no te muevas. Te has desmayado. Dentro de unos minutos llegará el doctor y te examinará-dijo Lena, con su voz suave y pausada, pero igual de preocupada.

Se quedó unos segundos con los ojos cerrados, escuchando murmullos a su alrededor que no lograba comprender del todo, cuando de repente su mente hizo conexión con lo que la pelirroja había dicho y abriendo los ojos, espantado, se levantó con brusquedad, mareándose por la rapidez con que lo hizo, se agarró la cabeza y miró a Lena.

-Me tengo que ir-dijo, soltando las palabras atropelladamente y dirigiéndose tambaleante hacia la puerta.

-¡Alan, por Dios! ¡Deja que te revise el doctor!

-¡No quiero que me revise ningún doctor! ¡Sólo fue un desmayo! ¡Todas las personas se desmayan alguna vez!-replicó, alterado y dándole la vuelta a la manilla para abrir la puerta, pero Lena la empujó de nuevo para cerrarla.

-No seas terco. Necesitas ayuda-repuso ella, seriamente.

-Alan, escucha a Lena. Quédate y espera a Edik-pidió Yulia, preocupada.

Alan miró a todos los que estaban ahí, Bryan, Luke, Stephanie, Niko… se sentía como una de esas ratas de laboratorio que tienen los científicos para hacer sus experimentos. Los dolores continuaban y eran bastante intensos, pero no dio muestra de sentirlos, no quería quedarse ahí. No dejaría que se metieran en los asuntos que consideraban eran su problema.

-No necesito la lástima de ninguno.

Salió y cerró con un portazo. Apenas estuvo afuera, salió corriendo de ahí, escuchando los gritos de Lena que también había salido para buscarlo. No quería que lo viera llorar de nuevo, no quería ver los rostros de lástima de Yulia ni de Bryan. De ninguno.

Cuando estuvo alejado lo suficiente dejó de correr, sintiéndose excesivamente cansado, sintió algo tibio resbalarle hasta sus labios entreabiertos y percibió el sabor metálico de la sangre. Se pasó la mano para limpiarse y vio el color rojo en sus dedos, se sentía una basura. Las lágrimas resbalaron frías por sus mejillas y por primera vez en todo ese tiempo, quería que todo terminara de una vez.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Cerró la puerta y sintió unas enormes ganas de gritar, Alan se había desmayado frente a sus ojos, se veía realmente mal y él seguía sin querer ayuda de ninguno. Miró al frente y vio a todos observándola, sin saber qué hacer o decir. Bufó de puro fastidio y se fue a su despacho.

Yulia la siguió y apenas entró, la encontró recostada en el mueble y mirando hacia un punto fijo. Se le veía realmente preocupada y pensativa. Se acercó y sentándose a su lado, pero en el suelo, la miró con atención.

-No sé qué voy a hacer-susurró Lena, aún mirando hacia un punto fijo-No puedo creer lo tozudo que es.

Se escuchó el timbre en ese momento y Lena rodó los ojos, molesta. La voz de Edik resonó afuera, mientras oían a Vlad saludarlo y decirle que el paciente había escapado. Yulia tomó su mano y la colocó sobre su pecho, Lena pudo sentir sus latidos.

-¿Todavía sigues queriendo hacerte esa prueba de compatibilidad?-preguntó Yulia, acariciando los dedos de la pelirroja.

-Sí, pero no sé cómo voy a convencerlo de que puede confiar en mí y que haré lo que sea porque él pueda salir de esto-dijo Lena, pensativa-Quizá podría engañarlo invitándolo a algún lugar y en vez de eso, lo llevo a la clínica.

Yulia rió ante esa ocurrencia, sintiéndose enternecida por la determinación de ayudar a Alan y comenzó a jugar con su cabello, pasándolo por entre sus dedos.

-¿Qué te hace pensar que no se escapará como ahora?-preguntó curiosa

-Lo ataré y lo llevaré por la fuerza-resolvió Lena, tranquilamente.

La morena de pronto se imaginó a Lena corriendo tras Alan con una soga en la mano y soltó una risita divertida. La pelirroja clavó sus ojos verdi-grises en los azules de Yulia y alzó una ceja, confundida.

-¿De qué te ríes?-preguntó, haciéndose la ofendida.

-Nada en especial. Sólo que me gustaría verte intentarlo-respondió Yulia, con sinceridad.

-Realmente lo haría-aseguró Lena, con absoluta seriedad.

-Sólo si él se deja atrapar, lo cual dudo.

-Lo haré.

-No lo harás. Suena a rapto y no te atreverías a raptar a ninguna persona. Eres demasiado buena-murmuró Yulia, con un tono de voz presumido

Lena sonrió y acercó su rostro al de Yulia, provocándole oleadas de calor por todo el cuerpo a la morena, olvidando por un instante como respirar.

-Ya te tengo raptada a ti de por vida.

Yulia cerró los ojos, esperando sentir los suaves labios de la pelirroja sobre los suyos, pero cuando tardó, los abrió nuevamente y se encontró con la mirada pícara y la sonrisa burlona de ella, mientras alzaba una ceja.

-Eres una provocadora-siseó, con la voz ahogada.

Lena rió e intentó levantarse, pero Yulia la devolvió a su lugar tomándola del brazo y se acercó peligrosamente a ella, dejándola atrapada sin posibilidad de escapar.

-Lo que se empieza se termina.

Se adueñó de la boca de Lena casi de inmediato, besándola con pasión y emoción. La pelirroja no le respondió, sino que intentó separarse, eso hizo que a la morena le provocara aún más y la agarró con más fuerza, acariciando sus labios y disfrutando de su suavidad. Sabía que Lena no le respondía, porque se quería hacer la difícil, lo que provocó que un fuego se encendiera en su ser e insistiera con más ahínco.

La pelirroja intentaba con todas sus fuerzas controlarse y no responderle el beso, se le estaba haciendo muy duro y difícil, porque sus labios eran demasiado tentadores e insistentes, pero lo estaba logrando.
Entonces Yulia recordó su punto débil, la soltó un poco y con los dedos, acarició su cuello muy delicadamente, luego su mejilla y regresando a su cuello, pero en la parte de atrás donde estaban algunos cabellos, los cuales al rozarlos, volvió loca a Lena y sin pensarlo, le devolvió el beso.

Estaban tan emocionadas y Lena ya peleaba por el control de la situación, que ninguna escuchó cuando la puerta del despacho se abrió, dejando paso a 4 personas quienes se quedaron petrificados por aquella demostración de pasión desbordada.

-¡Jooooodeeeer!

Las dos se detuvieron al escuchar la voz de Bryan y al voltear vieron los ojos sorprendidos de Luke, Stephanie, Rob y Bryan. Lena sonrió nerviosamente y enrojeció completamente, al verse en la posición en la que estaba, con la mano metida ligeramente en los jeans de Yulia y la morena con su mano en el trasero de la pelirroja.

-¡Pero no se detengan, sigan no más… ! ¡AUCHH! ¡¿Podrías dejar de pegarme por primera vez en tu vida?!-gritó Luke, enojado y mirando a Stephanie.

-¡Entonces deja de ser tan depravado!-gritó Stephanie, escandalizada-Lo siento, primas. Ya nos vamos a salir, déjame llevarme a estos pequeños aprendices de Voyeur y…

-¡Yo no quiero irme a ningún lado!-protestó Luke, pero Stephanie lo tomó del brazo y se lo llevó.

-Yo después le digo lo que iba a decir a Lena, así que me voy…

-¿Pasa algo, Bryan?-preguntó Lena, con la voz repentinamente más aguda de lo normal.

-No, no… sigan con lo suyo y disculpen, ya me voy-dijo Bryan, queriendo salir, pero la voz de Lena lo detuvo de nuevo.

-¡No, quédate! Dime qué pasa-insistió la pelirroja, levantándose.

-Yo me retiro para que puedan hablar-dijo Yulia

-Ehh… lo siento por lo de…

-No, no te preocupes. Nosotros… somos las que sentimos…

-No haber cerrado la puerta con llave-soltó Yulia, sin pensar, recibiendo al instante un codazo por parte de Lena-Vale, ya me salgo.

Salió del despacho y Bryan miró de reojo a Lena, frunció los labios y sonrió brevemente. La pelirroja señaló el mueble y él se sentó.

-Lena, quería pedirte disculpas por lo de la otra vez. No quise ser tan...brusco en mis palabras. Yo sólo…

-Soy yo la que te debo una disculpa, Bryan. Siento mucho haber intentado convencerte de hacer algo que no querías, es que… realmente quería ayudarte. Quiero ayudarte-explicó Lena, hablando con suavidad-No ha sido mi intención en lo absoluto ofenderte.

-Agradezco tus buenas intenciones, en serio que sí, pero es que ya estaba todo listo. Además, ya hemos conseguido algunas cosas con el dinero que teníamos guardado de hacer algún tiempo, Evan se fue a Irlanda, le llegó una carta de su madre donde le dice que su padre está muy enfermo y que quiere verlo. Por lo que así creo que será más fácil mantener el apartamento entre Rob y yo. Él ha conseguido un trabajo en una tienda de equipos electrónicos, comenzará en un par de días y yo… bueno… -sonrió, enrojeciendo-me han aceptado en la Universidad Lomonósov para estudiar ingeniería…

Lena sonrió y tapándose la boca con las manos comenzó a chillar de emoción, se lanzó sobre Bryan y lo abrazó con fuerza, dándole también un beso en la frente y luego en las dos mejillas, mientras Bryan reía, feliz.

-¡Te adoro!-exclamó Lena, emocionada-Sabía que entrarías ¿Cuándo empiezas?

-En Enero, espero comenzar el trabajo lo más pronto posible para ir reuniendo y pagar la uni. No quiero retrasarme, menos con el dinero que quede para nosotros-dijo Bryan

-¿Dónde trabajarás, entonces?-preguntó Lena, tomando su mano, a la vez que él entrelazó distraídamente sus dedos con los de ella.

-Mmm… de eso… quería hablarte… -murmuró Bryan, sonriendo con timidez y bajando la mirada. Lena frunció el ceño, confundida.

-¿Pasa algo con el trabajo? ¿No te gusta?-preguntó, buscando sus ojos.

-No sé si… aún esté disponible el puesto

Lena pareció más confundida aún, Bryan comenzó a reír al ver el rostro de perdida de la pelirroja.

-No capto, si me guías quizá… pensé que ya habías tenido la entrevista…

-La tendré si aún sigue en pie tu propuesta de trabajo.

-¡Bryan! ¡Por supuesto que sí sigue en pie!-exclamó Lena, abrazándolo de nuevo-Hablaré con Vlad para que él…

-Lena… escúchame primero ¿Vale?-pidió Bryan, mirándola con seriedad-Quisiera que me hicieran la entrevista, quiero entrar como todos, no quiero que si no sirvo para lo que soliciten, me contrates de todas formas. No es así como quiero que funcione, porque sino será palanca. No quiero privilegios por ser tu amigo. Quiero el sueldo justo, ni más ni menos, lo que me corresponda de verdad por lo que voy a hacer. Con eso digo que si voy a limpiar retretes, quiero que sea el sueldo justo para cuidar de Rob y de mí, pagarme mis estudios… el mismo que le pagan a las personas que trabajan limpiando retretes…

-A los que limpian los retretes les pagamos 100 dólares diarios-dijo Lena, tranquilamente.

-¡100 dólares diarios!-gritó Bryan, incrédulo.

-¿Te parece que es poco?-preguntó Lena.

-Pffft! No diría que es poco… -respondió, pensativo-Me parece que es…

-¿Insuficiente? ¡Sabía que era insuficiente!-replicó Lena, preocupada-Le diré a Vlad que les aumente…

-¡Espera un poco! ¡No he dicho que sea insuficiente!-saltó Bryan de inmediato-Me parece que es realmente un sueldazo, sobre todo si tienen chicos pequeños y…

-Me la paso pensando en los niños de los empleados, he estado pensando incluso en abrir un Kindergarden para ellos ahí mismo en la empresa para que a aquellos que se les hace tarde para ir a buscarlos, se les haga más fácil… mmm sí, hablaré con Vlad sobre eso.

Los dos se quedaron mirando fijamente y Bryan suspiró, aún sorprendido por lo que le había dicho la pelirroja.

-Una de las cosas por las que me enamoré de ti antes, era por tu forma de pensar en el bienestar de las demás personas-soltó Bryan, muy sinceramente, haciendo que a Lena se le subieran los colores al rostro.

-Bryan…

-Siento haberte incomodado con eso, pero es la verdad. Somos amigos y me gusta serlo, te amo, pero ya no de ESA forma romántica. Aunque sí… me gustó ser tu novio, fuiste realmente la mejor novia que he tenido…

Lena alzó una ceja.

-¿La mejor? He sido la única que has tenido, luego vino Rob y es novio hasta donde sé-dijo ella, con autosuficiencia

-¿Cómo estás tan segura que no tuve una estando en Francia o en los otros lugares?-provocó Bryan, haciéndose el interesante.

Lena rodó los ojos y Bryan se carcajeó.

-¡Vale, vale, me has pillado. Has sido la única en mi vida!-admitió él, con sinceridad-Bueno, acabada esta conversación dime si me harás la entrevista…

-Por supuesto que tendrás tu entrevista, hablaré con Vlad para eso-concedió Lena.

-Perfecto. Ahora te digo otra cosa, en caso de que consiga el trabajo… debes saber que por unas semanas, quizá un mes, me voy con Rob a Francia-explicó-Vamos a buscar las cosas que se nos quedaron allá y las traeremos al apartamento, por eso es que…

-No te preocupes-interrumpió Lena, sabiendo de antemano lo que quería decir-Si consigues el puesto, lo cual espero… -agregó, dándole una sonrisa-Aún estará disponible y podrás empezar cuando puedas. No te apresures.

-Vale, gracias, Lena. Eres genial y disculpa de nuevo por lo de…

-No, no, la que te debía las disculpas era yo, ya hablamos y arreglamos las cosas.

-Sí, bueno y… ¿Cómo estás? Quiero decir… Yo me preocupé mucho cuando me enteré de que te habías ido y lo de… Espero que tú y Katya estén realmente bien.

-Estamos bien, Bryan, puedes estar tranquilo.

-Si me necesitan para algo, sabes que…

-Te buscaré, puede estar seguro.

-¡Gracias! Bueno, me voy, porque las interrumpí a Yulia y a ti y de seguro ella ya debe estar teniendo una combustión espontánea-bromeó, levantándose-Seguramente tú también

La pelirroja se sonrojó y Bryan le dio un beso en la frente.

-Rob, Luke, Stephanie, Nikolai y yo vamos a salir un rato por ahí, para que sepas. Eso era lo que ellos te querían decir.

-Vale, nos vemos.

Bryan salió y Lena también lo hizo. Iba a subir a su habitación y al pasar al lado de la habitación de Katya, escuchó las risas de su hermana y Yulia, sonriendo, tocó ligeramente la puerta, recibiendo como respuesta el grito de Katya que le indicaba que podía pasar.

Yulia estaba recostada en la cama, boca abajo y con la cabeza apoyada en sus manos y Katya estaba acostada boca arriba, mirando hacia el techo y al ver a Lena, se enderezó para verla mejor.

-¿Cómo te sientes?-preguntó Lena, preocupada y sentándose a su lado.

-Cansada, pero…

-¡Y yo molestándote aquí y sin dejarte dormir!-dijo Yulia, rápidamente, avergonzada.- ¡Lo siento! Ya me voy para que descanses y… - Se levantó de la cama, pero Katya la tomó del brazo y la detuvo.

-No seas tonta, Yul. Estoy cansada, sí, pero extrañé muchísimo hablar contigo así que quédate, por favor. Te lo pido-rogó Katya, haciendo un puchero y uniendo sus manos como si rezara.

Lena notó en su voz que de verdad quería que Yulia la acompañara, parecía nerviosa y preocupada por quedarse a solas. Eso le preocupó sobremanera, por lo que pensó que tenía que hablar con Vlad para que analizara su comportamiento. Yulia miró a Lena, como pidiendo una opinión.

-Quédate, Yul. Yo tengo que hablar con Vlad sobre unas cosas de la empresa y eso. Además que iré a lo de Alan para insistirle de nuevo que venga a la clínica conmigo para que se haga los exámenes y ver lo de la prueba de compatibilidad-dijo Lena.

-¿Prueba de compatibilidad? ¿Alan está enfermo?-preguntó Katya, perdida. Lena suspiró.

-Sí, está enfermo y necesita un donante de médula ósea-murmuró

-¿Tiene… ? ¡Joder! No puedo creerlo… -repuso Katya, apenada-¿Y tú quieres donarle?

-Sí, pero él no quiere. Piensa que seré incompatible… Como eso fue lo que resultó con su hermana, sus padres y algunas de las médulas que había en el banco de médulas de Noruega, entonces no quiere saber nada de eso, tiene miedo de que le vuelvan a decir que no-dijo Lena

-Pero debe haber más.

-Eso es lo que le dije. Intentaré hablar con él de nuevo, no me rendiré hasta que me diga que sí… Bueno, me voy yendo, nos vemos.

Lena se inclinó brevemente y le dio un suave beso en los labios a Yulia y despidiéndose con un beso en la mejilla de Katya, salió de la habitación, guiñándole el ojo y dedicándole una sonrisa a la morena. Yulia le respondió con un “Te amo” silencioso.
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Ya tenía casi todo en orden y recogido, nunca se había detenido a ver cuánto tenía, cuanto dejaría, lo que le entregaría a ella. Tomó la bata de laboratorio que Lena le regalara en el instituto y mirándola atentamente, retuvo con todas sus fuerzas las ganas de llorar. Ya estaba cansado de hacerlo.

Observó la pila de cuadernos y libros del instituto y sacó de una carpeta una foto de él mismo junto a Lena que fue tomada por su madre en uno de esos días que se quedaban haciendo algún proyecto o que simplemente la invitaba a comer o ver películas en su antigua casa, no podía recordar exactamente, pero eran siempre los días en los que era el chico más feliz de todo el mundo, porque estaba al lado de la primera y única niña de la que se había enamorado, su primer gran amor. Su primera desilusión.

Recordó cuando se enteró que ella y Bryan se habían besado y eran novios, jamás olvidaría la rabia que le dio, incluso le hizo una escena de celos a Lena y ella nunca entendió por qué, se dejaron de hablar por varios días. Sentía que se quemaba por dentro cada vez que los veía juntos o que cuando veía que él llegaba todas las mañanas con regalitos, caramelos, peluches y le dejaba notitas en su casillero, pensaba que se moriría, con cada beso y esas sonrisas que sólo ella sabía dar. Todas eran para Bryan y nunca para él.

Finalmente entendió que nunca estaría con ella, así que se conformó con ser sólo su amigo, si ella así lo quería, eso sería. Así le doliera demasiado. Esa había sido la primera vez que había llorado toda una noche por ella.

Ahora lloraba porque a pesar que nunca había sido suya, sentía que la volvería a perder. Moriría y esa vez no sería en sentido metafórico. Moriría no por su corazón roto, moriría de una m.aldita enfermedad. Era bastante irónico, porque siempre pensó que algún día le daría un infarto cuando tenía tan cerca a Lena.

Dejó todo en su lugar de nuevo y se limpió la sangre que salía de su nariz, ya estaba tan acostumbrado que simplemente se pasó una servilleta y la echó a la papelera que tenía cerca donde botaba cada trasto o cosa inservible que encontraba. El teléfono sonó y levantándose de la cama, lo tomó del escritorio y atendió la llamada.

-¿Diga?

-Hermanito, soy yo…

Suspiró y sentándose en la silla, comenzó a dibujar distraídamente en una hoja de papel una embarcación hundiéndose.

-Alex… ¿Cómo te va?-saludó Alan, intentando aparentar tranquilidad.

-Regular. Te llamé hace como 4 horas, ¿Dónde estabas?-preguntó Alexandra, preocupada.

-Um… En lo de Lena, sabes que ella y su hermana…

-Sí, cierto, algo vi en las noticias. ¿Y ellas están bien?

-Sí, bastante bien, gracias a Dios…

-Gracias a Dios-repitió Alexandra, haciéndose eco de Alan-Y bueno… ¿Cómo estás? Papá y mamá han intentado llamarte también, pero nunca te encuentran.

Se quedó callado un instante, mientras seguía dibujando y haciéndole detalles a la embarcación. Había estado evitando responder las llamadas, no quería escuchar a sus padres decirle que debía seguir intentando conseguir una médula, que no desistiera. Tampoco quería que le preguntaran si estaba haciendo la quimioterapia. No sabía mentirles.

-He estado ocupado en unas cosas del trabajo. Diles que lo siento mucho, que ya llamaré cuando pueda-respondió finalmente.

-Podrías…

-¿Están ahí?-preguntó Alan, alarmado y dejando de dibujar.

-Están en el recibidor hablando con Zach. Él los mantiene distraídos-respondió Alexandra-¿Por qué no… ?

-No quiero tener que darles explicaciones-espetó Alan

-No estás haciendo la quimio…

-No.

-¿Sabes que eso es importante para… ?

-Alex… sólo déjalo ser ¿Vale? Estoy cansado de ir a la m.aldita clínica para que me estén diciendo lo mismo de siempre, estoy harto. No me insistas más.

-Entonces me terminarás odiando, porque no dejaré de hacerlo. Me dijiste que Lena quería…

-Pero yo no quiero. ¿Y si resulta que no es compatible? ¿Y si… ?

-¿Por qué eres tan jodidamente pesimista? ¡Tú no sabes si ella resulta ser compatible! ¡Me saca de mis casillas… !

-¡No grites, joder! ¡No grites!-interrumpió Alan, rayando con rabia su dibujo-¡No quiero que te escuchen!

-Podrías ser un poquito valiente y decirles que prefieres morirte a intentar hacerte una prueba con Lena. Una prueba que podría salvarte la vida, pero eres tan egoísta que no piensas en el dolor que les causas…

-Pues ya dejaré de molestarles y no tendrán que sufrir.

Sabía que se había pasado, escuchó un leve gemido, pero no hizo nada para remediarlo. Las palabras no se podían echar atrás, aunque se quisiera.

-Eres un estúpido.

No escuchó nada más. Había colgado. Se mantuvo un rato con el receptor en su oído, hasta que finalmente también colgó.

El timbre de la casa sonó y su corazón latió acelerado, lo sabía antes de ver, sabía que era Lena. No sabía cómo, pero lo hacía. Se quedó unos segundos en la silla y sin moverse, probablemente así no escucharía nada y se iría. El timbre volvió a sonar y las manos le sudaron frío, dejó el lápiz en el escritorio y se levantó muy despacio, sintiendo como si sus huesos pesaran una tonelada, doliéndole. Se acercó lentamente a la ventana y justo otra vez sonó el timbre, al igual que la voz de Lena gritándole.

-¡Alan! ¡Abre, por favor! ¡Sé que estás ahí!

No dijo nada, apartó un poco la persiana y vio por una rendija el rostro de preocupación que tenía. Realmente se le veía preocupada y sobre todo asustada.

-¡Alan! ¡Abre!

Tomó aire, haciéndolo marear y abrió la puerta cansinamente. Lena se llevó la mano al pecho y se abalanzó encima suyo, abrazándolo y una vez más, como tantas veces, su corazón latió sin control. Se mordió los labios, obligándose a retener las lágrimas, se había prometido no volver a llorar y menos por ella.

-Pensé que…

-Estaba durmiendo-mintió de inmediato-No te había escuchado.

-Lo siento-murmuró Lena, con tristeza y bajando la mirada. Odiaba ser duro con ella, no se lo merecía, pero de todas formas lo hacía porque no quería seguir sufriendo.

-No te preocupes…

-Me preocupo lo que quiera por ti.

-No deberías.

-¿Por qué no?

-Porque tienes tu novia-espetó con rabia-Tienes a Yulia y ella es por quien debes preocuparte.

-Por supuesto que me preocupo por ella. Pero eres tú quien está enfermo y necesita ayuda ahora-replicó Lena, rápidamente.

-Si te vas me ayudas bastante-replicó, enojado.

-Está siendo un patán-siseó Lena, incrédula.

-Bienvenida a la realidad. Te presento a mi alter ego.

Lena lo miró con desagrado. Le dolió demasiado su mirada, pero era mejor eso que seguir portándose bonito con ella y que no se diera cuenta que le dejaba sin respiración cuando estaba a su lado, odiaba su compasión.

-Tú no eres así-dijo Lena, dolida.

-Lo soy.

-No me iré de aquí hasta que me digas por qué estás comportándote así. Hasta convencerte de que vengas a la clínica conmigo y nos hagamos la prueba.

-No somos compatibles.

-¿Quién lo dice?

-Yo lo digo. Por favor, Lena, vete-pidió Alan, intentando cerrar la puerta, pero la pelirroja colocó el pie y lo evitó.

-No me voy a ir, Alan Larson. Así tenga que montar una tienda de campaña aquí y vacacionar, mudarme aquí hasta que dejes de ser tan idiota.

-Hazlo.

Intentó de nuevo cerrar la puerta, pero Lena sostuvo con más fuerza y decisión.

-¡Suelta la m.aldita puerta, Lena!-gritó, comenzando a perder la paciencia.

-Hablo en serio, Alan. Me traje la ropa en el maletero del auto.

-Excelente. Deja de montar este inútil show y vete.

-¡Eres un estúpido!

-¡Ahora dime que soy un m.aldito, patéame como un parásito!

Una cachetada llena de rabia le volteó el rostro. Alan enrojeció de ira y mirándola con la cara desencajada, la tomó por el rostro y le estampó un furioso beso en la boca, besándola sin ningún tipo de cuidado, sin pensar y sin saber lo que hacía. Descargando la frustración y la enorme pasión que sentía por ella, sorprendiéndose por la suavidad de sus labios. Lena lo empujó con fuerza y se apartó, sintiendo las lágrimas en sus ojos.

Alan al ver lo que había hecho, se arrepintió de inmediato. Había perdido completamente el control y al ver sus lágrimas, quiso patearse a sí mismo, cerró las manos formando un puño y volteándose dio un golpe en la pared. El dolor era demasiado fuerte ahora, los huesos le ardían, era como si se los quebraran. Las lágrimas resbalaron por sus mejillas y arrodillándose se colocó en posición fetal. No se perdonaría jamás haberla lastimado. Ella tenía a Yulia y la había obligado a besarlo.

Lena se colocó a su lado y acarició su cabello y sus brazos. Confortándolo. No quería que lo hiciera, pero ya no tenía fuerzas para apartarla. Alzó el rostro y la miró, su vista estaba nublada. Sólo deseaba morirse.

-Perdóname, por favor, perdóname-susurró Alan, con la voz quebrada-Yo no debí hacerlo. Es toda mi culpa, yo… te amo, pero no importa, porque ya todo va a acabar y cuando no esté más, no seré una molestia.

-No digas eso, Al… por favor…

-Es la verdad, Lena… me voy a morir… aceptémoslo…

-¡No te vas a morir! ¡M.aldición! ¡Déjame ayudarte! ¡Te lo pido! ¡Es lo único que te pido!-rogó Lena, llorando aún más y acariciando la mejilla de Alan-Por favor…

Alan negó lentamente y sonrió amargamente.

-Te mentí-murmuró, ausentemente.

-¿Qué?-preguntó Lena, confundida.

-Me queda sólo un mes.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:49 pm

Capítulo 64: Just feel better

Pensó que se quedaría sin aire y un nudo en su garganta se formó. Miles de pensamientos le recorrieron la mente, se dejó caer al lado de Alan, quien seguía llorando desconsolado y simplemente y sin realmente ser consciente de nada, lo abrazó con fuerza, queriendo protegerlo como a un niño indefenso, no quería perderlo, no podía perderlo. No lo permitiría.

Alan se abrazó a ella con más fuerza, mientras sentía que su piel ardía y su corazón latía dolorosa y violentamente, su cabeza daba vueltas y vueltas, mientras le costaba cada vez más respirar.

Fue en ese momento que pudo sentir los latidos del chico, estaba muy agitado y apartándose de él, sintió una renovada fuerza de voluntad.

-Alan, mírame…

-No.

-Mírame, necesito que me mires y que me escuches…

-No puedo…

-¡M.aldición, mírame! ¡Mírame!-exigió casi con rabia, alzándole el rostro por el mentón para obligarlo.

Él la miró y sintió que se derretía con cada segundo que ella lo miraba de esa manera, sus ojos volvieron a humedecerse y ahora más que nunca entendía eso de que la peor forma de extrañar a alguien, era estar tan cerca y saber que no podría tenerla nunca.
Lena le secó las lágrimas y tomó su mano con fuerza.

-Ni pienses que me voy a despedir de ti. Te necesito vivo, te necesito ahora, siempre, porque eres mi amigo. Porque te quiero muchísimo y si tú te despides y piensas que te diré adiós, que te dejaré ir, entonces estamos en problemas…

-Yo solamente quiero dejar de sufrir-susurró Alan, mirándola con los ojos enrojecidos. Tomó la mano de Lena y la acercó a su pecho-¿Sientes eso?-preguntó-No puedo detenerlo cuando estoy contigo, no hay forma. La única manera es que me dejes libre. Déjame ir… Lena… . es lo único que te pido… por favor, princesa…

-No puedo-negó Lena, decidida-No te voy a dejar morir. Hagámonos la prueba, por favor, yo podría ser compatible…

Alan se apartó bruscamente y se levantó, comenzando a sentirse mareado. Lena lo imitó y puso su mano en el hombro del chico, él se volteó y la miró fijamente.

-¿Qué parte de “No somos compatibles” no entiendes?-preguntó, enojándose

-Lo siento. Sufro de déficit del entendimiento desde que nací.

Sin proponérselo y sin poder evitarlo, Alan soltó una risita liberadora de tensión. Lena al verlo, sonrió y tomó su mano, entrelazando sus dedos.

-Eso fue un chiste malo-dijo Alan, evitando mirarla fijamente.

-Te hizo reír-murmuró Lena, haciendo un puchero.

Alan sonrió levemente y asintió, bajando la mirada.

-¿Entonces?-preguntó Lena, tímidamente-¿Nos hacemos la prueba? Dime que sí, por favor.

Odiaba cuando hacía eso, cuando ponía esa vocecita por la cual se arrodillaría ante ella. Sabía que no era su culpa, que lo hacía incluso sin darse cuenta, porque era parte de su encanto natural y eso era otra de las tantas cosas que le gustaba de ella.

Una pequeña brisa sopló y ver sus ojos verdi-grises fue sentir de inmediato una calma, una gran calma, por primera vez en tanto tiempo.

Entonces sin esperar más, la abrazó.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-Mi tío te manda saludos y dice que espera que estés bien-dijo Yulia, colgando y dejando a un lado su celular.

-Me lo hubieras pasado para saludarlo-dijo Katya, haciendo zapping por todos los canales de televisión-¿Será que nunca hay nada bueno que ver?

-Estaba apurado, porque se va por unos días a Canadá con sus hijos y su esposa-respondió Yulia-Kat…

Llamaron a la puerta y Katya saltó de la cama, abriendo la puerta con rapidez.

-Hola, Katya ¿Cómo estás?-saludó Luke, con una gran y enorme sonrisa.

-Um… bien, ¿Necesitas algo?-preguntó Katya

-Sí… decirle a Yulia que abajo está un tipo llamado Boris y que…

-¡¿Boris?!

Sin esperar un momento más, salió corriendo de la habitación tropezando con Luke al pasar por su lado. Bajó las escaleras a toda prisa y encontró a Boris, de espaldas y mirando a su alrededor.
Al verla llegar, Boris alzó una ceja.

-Vaya… ¿Y cuándo es que te mudaste aquí?-preguntó Boris, sonriendo sarcásticamente.

-Hola a ti también, Boris. ¿Pasa algo?-preguntó Yulia, cruzándose de brazos.

-Mmm nada muy grande para ti, sólo que en 2 semanas tienes un tour que ya tendría que haber empezado hace más de 3 semanas y aún sigues aquí. ¿Qué vamos a hacer, Yulia?-preguntó Boris, seriamente.

-Pues… no sé, dime tú…

-No, no, dímelo tú ¿Qué hacemos?-exigió saber-Porque en vista de que dependiendo de lo que haga Lena, tú te mueves, entonces necesito saber qué haremos ahora.

-Deja de ser tan cínico. Sabes que te dije que cuando Katya saliera…

-Y ya salió, ella está bien, gracias a Dios. Entonces dentro de dos semanas te quiero con el equipaje listo, porque llueve, truene o relampaguee, esta vez SÍ te vas de gira. ¿Estamos?

No la dejó contestar, porque rápidamente abrió la puerta y salió de ahí.

Yulia bufó de impaciencia y subió las escaleras hacia la habitación de Katya.

Cuando llegó los encontró a Luke y a Katya hablando entretenidamente y riéndose de algún chiste, cuando la vieron entrar se quedaron repentinamente callados.

-Y bueno ¿Qué… ?

-Yo mejor me voy, Katya. Será entonces para la próxima vez ¿Vale?-dijo Luke, levantándose de la cama y clavando su mirada en los ojos de ella como si quisiera decirle algo.

-Te lo prometo-contestó Katya.

-Nos vemos, Katya. Chau, Yulia-se despidió él, con una gran sonrisa.

Cuando estuvieron solas, Katya se recostó de nuevo en la cama y comenzó a cambiar de canales de nuevo, Yulia se colocó a su lado y la miró con sospecha.

-¿De qué se trataban todas esas miradas y comentarios?-preguntó, curiosa.

-¿Qué miradas?-preguntó Katya, distraída

-¿De qué hablaban?

-Um… nada importante-contestó Katya, con simpleza

-Sabes que él te mira de ese modo extraño…

-Ya deberías estar acostumbrada a su modo de ser. Todo él es raro, yo a veces ni siquiera lo comprendo mucho.

-Pues acabas de demostrarme que sí lo comprendes a la perfección-insistió Yulia, dudosa-Es como si él…

-¡Te dije que no es nada importante, Yul!-soltó Katya, impaciente-Él quería que yo fuera con Niko, Steph, Bryan, Rob y él a la playa y como le dije que estaba cansada y que no tenía ganas, entonces me invitó a ver una película en el cine. Eso es todo.

-Te invitó incluye también a Nikolai, Steph…

-Supongo que sí-respondió Katya, encogiéndose de hombros.

-No entiendo…

-Y sabes que yo a ti menos-dijo Katya, frunciendo el ceño-¿A dónde quieres ir con esta preguntadera? Estás muy rara, ¿Sabes? Si quieres saber algo en particular y concreto, pregúntamelo y ya.

-¿Luke tiene algo por ti?-inquirió Yulia, cruzándose de brazos.

Hubo un breve silencio en el que Katya se le quedó mirando a Yulia como si fuera una desequilibrada mental y luego estalló en risas.

-No sé si te has enterado, Yul, pero él es mi primo ¿Lo sabías?

-Sí, pero él te mira como si precisamente fuera él quien no está enterado-explicó Yulia

-Claro, Yul, lo que tú digas.

Se quedó mirando a la pantalla, mientras Yulia meditaba sus palabras. Era obvio que Katya no tenía idea de lo que hablaba, por su forma de contestar y su rostro de incomprensión. Para Yulia, esa mirada de Luke era que estaba claramente interesado en su cuñada.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Llegó por fin y estacionando el auto, se quedó un rato pensativa. Finalmente Alan había aceptado hacerse la prueba con ella de compatibilidad, eso le daba esperanzas y la hacía sentirse más calmada dentro de la angustia que sentía.

Le había pedido ir de una vez con Edik, pero el chico le había dicho que mejor lo dejaran para el día siguiente, porque ahora se sentía cansado y quería dormir. Quedaron que Lena lo buscaría temprano a su casa y de ahí irían a la clínica.

Él no parecía muy entusiasmado con la idea, estaba aún receloso y parecía predispuesto a que ya le dirían que no. Lena esperaba que fuera todo lo contrario. Buscaría que los resultados de las pruebas se las dieran lo más rápido posible. No había tiempo para perder.

Escuchó unos golpecitos en la ventana del lado del copiloto y al voltear, vio a Yulia sonriéndole desde afuera. Le abrió la puerta y la morena entró rápidamente, se acercó y buscó darle un beso en los labios a la pelirroja, pero ella se apartó y Yulia frunció el ceño, confundida.

-¿Qué… ?

-Tengo algo que decirte-interrumpió Lena, muy seriamente.

El corazón le dio un vuelco a la morena. Aquella frase generalmente era el preludio a algo malo y eso hizo que se comenzara a hacer miles de preguntas, ninguna con respuesta.

-¿Pasa algo?-preguntó Yulia, nerviosa y tomando la mano de Lena. La pelirroja alzó el rostro y la miró fijamente, sintiéndose enrojecer-Lena…

-Alan me besó-lo soltó de una sola vez.

Fue como si le dieran una cachetada, frunció el ceño y luego se quedó como en un trance. No podía pensar correctamente y de sólo imaginarse en su mente a Alan besando a Lena, le provocó un pinchazo de celos. Sin embargo no sabía qué hacer ni qué decir.

-Oh… um...vale… yo…

-¡Te juro que yo no le respondí!-exclamó Lena, angustiada y tomando las manos de Yulia entre las suyas-Todo fue un error además. Él estaba muy mal y no sabía lo que hacía… discutimos y yo le di una cachetada y él me besó… pero después él se disculpó, no te enojes con él, Yul… por favor, si quieres enójate conmigo, pero no con él… no te…

Lo que iba a decir quedó ahogado por los labios suaves de Yulia que se movían contra los suyos desesperadamente, mientras acariciaba su mejilla cuidadosamente, queriendo hacerle entender por medio de aquel beso, que no le importaba, que le creía y que estaba todo bien. Queriendo sentirla cada vez más cerca. Luego de unos segundos, la fue besando más y más despacio, disfrutando de la suavidad, el amor y la calidez que le daba Lena. Se sintió aún más enamorada de ella, si cabía esa posibilidad.

-Yul… yo…

-Te amo-susurró Yulia, contra sus labios y acariciando con sus dedos el cuello de la pelirroja-Gracias por decírmelo, no sabes lo que significa para mí esto…

-No te enojarás con Alan ¿Verdad?-preguntó Lena, dándole después un pequeño beso en el mentón.

Yulia sonrió y la abrazó con fuerza. La amaba demasiado y demasiado era infinitamente, para siempre y por la eternidad.

-No, porque yo te creo-respondió-Te creo.

-Cuando pienso que no podré amarte más de lo que te amo, me demuestras que me equivoco… porque la verdad es que cada vez es más fuerte lo que siento por ti-dijo Lena, mirándola fijamente.

Yulia la tomó por el rostro y le dio un corto beso en los labios y luego en el cabello. Acariciando sus mejillas.

-¿Y cómo está Alan? ¿Cómo sigue?-preguntó Yulia, interesada.

No respondió de inmediato. Un nudo se le hizo en la garganta al recordar lo que Alan le había dicho, lo que le había ocultado y sintió unas repentinas ganas de llorar. Yulia lo notó y apartándose un poco, miró con preocupación a la pelirroja, alzándole el rostro para verla mejor. Sus ojos brillaban por las lágrimas.

-Lena… ¿Qué pasa con… ?

-Aceptó...-soltó Lena, comenzando a derramar lágrimas.

-¿Qué… ? Pero…

-Aceptó hacerse la prueba, pero…

-¿Pero qué?-apremió Yulia, nerviosa.

-Le queda solamente… un mes de vida, Yul… -respondió Lena, asustada-No puedo dejarlo morir, no voy a dejarlo morir…

Sin saber qué decir, lo único que se le ocurrió fue abrazarla de nuevo. Se mantuvo por varios segundos así, confortándola y tratando de hacerla sentir que nada malo pasaría.

-Alan va a estar bien, Lena. Nada malo le va a pasar. Tengamos fe ¿Vale?

La pelirroja asintió con el rostro escondido en su cuello y así estuvieron por espacio de unos cinco minutos, que fue cuando vieron que Andrei bajaba de un auto y se despedía de unos chicos para entrar a la casa. Las dos bajaron del auto y antes que Andrei cerrara la puerta en sus caras, la sostuvieron.

-¡Joder! ¡Me han asustado!-soltó Andrei, apartándose y poniéndose la mano en el pecho.

-Lo siento-murmuró Lena, ausentemente y sin dirigirle la mirada a su hermano, pasó de largo y subió directo a su habitación.

Aquello le había caído como un puñetazo en el estómago a Andrei, quien ya había notado que su hermana había estado llorando. Miró a Yulia y cuando ella ya iba a subir con Lena, la sostuvo del brazo.

-¿Le pasa algo a Lena?-preguntó él, nervioso. Yulia se cruzó de brazos y asintió levemente.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Abrió la puerta luego que Lena le dijera desde adentro que podía pasar, su hermana estaba recostada en su cama y estaba utilizando la laptop mientras hablaba por teléfono en portugués. Ella al alzar el rostro, no demostró ninguna emoción y solamente le indicó que se sentara en la cama y siguió hablando.

-Eu concordo com você… Eu tenho certeza de que vai estar tudo muito bem… simplesmente perfeito… -sonrió y anotó algo en la laptop-isso é o que eu estou procurando… deixa-me falar com meu advogado, Vladimir Brodski e ele vai estar chamando você rapido… muito obrigada. Adeus!

La pelirroja colgó y siguió escribiendo en su laptop, Andrei esperó que ella le mirara o por lo menos le diera alguna señal de que le prestaría atención, y al no hacerlo se dio cuenta que realmente estaba dolida con él. De inmediato se sintió arrepentido por ignorarla cuando había llegado de Zaharovo y sabía que tenía que pedirle disculpas por pasar de ella, olímpicamente.

-¿Vas a decirme lo que quieres o tendré que leerte la mente?-preguntó Lena, repentinamente y con cierta brusquedad en su voz.

-Yulia me dijo lo de Alan… -dijo Andrei, algo contrariado por la actitud defensiva su hermana.

Lena continuó escribiendo, sin decir ni una palabra, pero el pelirrojo sabía que ella estaba atenta y esperando a que continuara. Notó que golpeaba las teclas cada vez más fuerte y casi con enojo mal disimulado, parecía tensa y sus ojos brillaban verdi-grises, ahora oscuros, brillaban por la molestia.

-Yo…

-¡Siento mucho no ser la hermana perfecta que quieres, del tipo perfecto que no comete errores y que hace todo perfectamente bien!-interrumpió Lena, sin poder contenerse un segundo más.

-Lena, yo no…

-Sé toda la decepción que sentiste y sientes de mí por lo que hice, perdóname. Soy sólo una humana y no hay nada que puedas hacer contra eso…

-¡¿Podrías dejarme hablar?!-exigió Andrei, desesperándose-¡No tienes idea de lo que sentí cuando dijeron en ese noticiero lo que intentaste hacer! ¡Pensé que sería una broma de mal gusto! ¡No quería creerlo!

La laptop había sido olvidada, Lena la dejó a un lado y cerró la tapa de golpe, levantándose y caminando hacia el balcón de su habitación. Andrei la siguió.

-Pero tampoco tienes idea del alivio que sentí cuando pude hablar contigo y escucharte decir que Katya y tú estaban bien-murmuró él, sincero y apenado-Cuando te vi llegar junto a Katya, quise correr igual que Denis y abrazarlas a las dos… pero sentí tanta mezcla de sentimientos encontrados que no supe cómo reaccionar…

-Andrei…

-Es una pobre y estúpida excusa, lo sé… pero es la verdad. Yo sólo quiero que terminemos con esto y… me disculpes por ser tan idiota.

Sin previo aviso, Lena volteó y abrazó con fuerza a Andrei. El chico sonrió y le devolvió el abrazo a su hermana.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Se había despertado más temprano que nunca y antes de levantarse para irse a duchar, se quedó unos minutos más mientras miraba a Yulia dormir, acariciando delicadamente su espalda descubierta y repartiéndole pequeños besos en su hombro. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la morena, al sentir el delicioso cosquilleo que le provocaba la respiración de Lena en su cuello y sonriendo, casi dormida casi despierta, volteó y se abrazó a su cintura, recibiendo instantáneamente un beso en la frente.

Estaba haciendo frío, así que antes de salir a regañadientes de la cama, tomó su sábana y cubrió con ella a Yulia, depositando otro beso en su cabeza y luego otro en su mejilla.

-¿A dónde vas?-preguntó Yulia, adormilada.

-Me voy a duchar. Voy a la clínica con Alan para lo de la prueba-respondió Lena, soltándose el cabello-Puedes seguir durmiendo, te ves demasiado hermosa cuando estás casi desnuda y cubierta sólo por la sábana.

Quiso decir algo, pero las palabras parecían haberse quedado atascadas en su garganta. Lena le guiñó un ojo y entró al baño, encerrándose.

Estaba haciendo demasiado frío a pesar que tenía el agua caliente encendida. Quiso abrir más la llave del agua, pero cuando colocó la mano en el encendedor, sintió la suavidad de otra mano.

Yulia se había metido en la ducha con ella y la tenía atrapada entre su cuerpo y la pared, la morena sonrió complacida y acercándose aún más, Lena sintió un enorme calor y cerró los ojos al sentir su respiración suave sobre su cuello y luego sobre sus labios.

Yulia apenas sí la tocaba, se mantenía lo suficientemente separada de ella para volverla loca a cada instante.

Observó el rostro de la pelirroja y respirando profundamente, intentando controlarse, se acercó un poco más a ella y casi perdió el juicio por el roce de su piel mojada contra la suya.

-Y sabes que tú te ves aún más hermosa completamente mojada-susurró en el oído de Lena-Tanto que me provoca hacerte el amor ahora mismo.

-Yul… yo…

Sabía lo que diría, por lo que no la dejó continuar. No podía ni quería seguir esperando un segundo más.

Apenas llegó y ya estaba saliendo Alan de su casa, el chico abordó el auto y se abrochó el cinturón, a la vez que la saludó con timidez. Llevaba un sweater, una bufanda y un gorro, por lo que Lena supuso que tendría frío así que encendió un poco la calefacción.

Durante todo el camino Lena intentó establecer una conversación, pero se le estaba haciendo difícil con Alan respondiendo solamente con monosílabos y frases cortas. Al llegar, el primero en salir del auto fue él, pero de pronto todo su campo de visión se volvió borroso y le costó respirar. Apoyándose en el auto, notó su corazón latir acelerado, la boca repentinamente seca y una gran angustia.

-Al…

-Déjame… estoy bien-murmuró Alan, sintiéndose muy acalorado y sacándose la bufanda porque le parecía que le asfixiaba. Lena se mantuvo a su lado y después de unos segundos él alzó la cara y la miró avergonzado.

-Al, entremos para que te examine Edik...

-Deberías odiarme-interrumpió Alan, con voz ronca

-¿Qué… ?

-O por lo menos no hablarme, retirarme la palabra…

-¿Por qué dices eso?-inquirió Lena, mirándolo con atención.

No le respondió, pero al ver a sus ojos marrones apagados y sin brillo sabía a lo que se refería. Tomó su mano y abrazándolo le dio un beso en la frente.

-Jamás podría odiarte. Te quiero mucho, eres mi amigo.

-Gracias.

Edik les estaba esperando y cuando los vio llegar, los hizo pasar hacia su consultorio, donde examinó a Alan con las pruebas de rutina.

-Bien, debo decirte que es necesario que comiences la quimioterapia urgentemente, porque…

-Aún no sabemos si Lena es compatible o no-interrumpió Alan, rápidamente.

-Vale, pero es necesaria de todas formas, porque la enfermedad está realmente muy avanzada, es Leucemia mielógena aguda y si vamos a realizar el trasplante…

-¿Y si no es… ?

-Alan, por favor…

-Hablo de hacer el trasplante, porque lo vamos a realizar así no sea Lena la persona…

-Si hay algo que detesto es que me den falsas esperanzas, si entiende lo que quiero decir-espetó Alan, bruscamente y cruzándose de brazos.
… … … … … … … … … ..

Al final y a pesar de negarse en varias oportunidades, entre Edik y Lena habían logrado convencer a Alan de hacerse la quimioterapia. Aún estaba enfurruñado y reacio, mientras le era administrada la primera sesión del tratamiento, permanecía sentado en un mueble completamente molesto y sin querer mirar a Lena, que ya había regresado de hacerse los exámenes de sangre. La rabia que sentía Alan era demasiado grande, mientras veía caer una a una las gotas del líquido las ganas de llorar eran terribles y ya le comenzaban a arder los ojos por aguantarlas, cuando sintió una lágrima bajar por su mejilla la secó de inmediato, mordiéndose el labio inferior con fuerza.

Volteó y vio a otras 2 personas que también recibían el tratamiento, una de ellas era una joven que llevaba una pañoleta en la cabeza, ocultando su evidente alopecia mientras era tomada permanentemente de la mano por otro chico de unos 27 años que parecía ser su novio. Luego miró a la otra persona, un hombre de unos 40 años que se veía bastante pálido y estaba adormecido sobre el hombro de su esposa, mientras esta leía una revista y tomaba también su mano.

La garganta se le hizo un nudo y al atreverse a mirar a Lena, notó que ella le había estado observando. Avergonzado, volteó de inmediato, pero la pelirroja se levantó de su silla y arrodillándose enfrente de él le acarició la rodilla con cuidado para llamar su atención. Alan no le hizo caso, queriendo que la tierra se lo tragara en ese momento. Lena volvió a insistir y se sentó a su lado.

-¿Estás molesto conmigo?-preguntó, tímidamente

-No-respondió él, sin mirarla.

-Sabes que esto es por tu bien, Al. Si los resultados de la prueba salen positivos…

-No empieces de nuevo, por favor-pidió Alan, en voz baja. Volteó a mirar de nuevo hacia el hombre con su esposa y cuando sintió la mano de Lena tomar la suya, la retiró. Siendo incapaz de permitirlo, porque no se sentía con el derecho.

-Lo siento… -murmuró la pelirroja, apenada.

-¿Tú eres nuevo?

La chica de la pañoleta que también estaba recibiendo el tratamiento le había hablado y lo miraba con una pequeña sonrisa en sus labios. Alan asintió brevemente y bajó la mirada.

-¿Qué tipo?-preguntó ella ahora, con un tono amistoso en su voz.

-Leucemia-respondió Alan, vacilante y sintiéndose muy estúpido.

-Tienes muchas posibilidades de salir bien…

-Me queda sólo un mes-espetó Alan, comenzando a sentir de nuevo la rabia burbujear en su interior.

-Bueno, pero ten fe. Te aseguro que saldrás de esta. A veces todo parece muy negro y no se ve una luz al final del túnel, pero luego todo comenzará a verse mejor.

Alan sonrió amargamente y susurró un “Gracias” bastante escueto.
Luego de 2 horas, finalmente salieron y Lena invitó a Alan a ir a su casa, pero él había declinado y pidió que lo llevara a su propia casa porque se sentía cansado y quería dormir.

Lena había estado pensando todo ese tiempo que estuvieron en el consultorio hacerle una proposición, pero sabía que apenas se la dijera se negaría por completo. De todas formas quiso intentarlo, una vez que estacionó enfrente de la casa del chico. Alan bajó del auto y se dirigió a abrir la puerta mientras buscaba sus llaves en el bolsillo. Lena lo siguió y esperó detrás suyo.

-¿Quieres pasar?-preguntó Alan, seriamente-Te invito un jugo…

-Um vale, pero sólo un momento para que luego descanses-dijo Lena, viendo ese momento como una posibilidad para intentar pensar como le diría su idea a su amigo.

Observó a su alrededor y le pareció de lo más extraño descubrir que todo estaba desordenado, había un escritorio en una esquina con una torre de carpetas y papeles encima, varias cajas con la palabra “Frágil” en cada una de ellas y ya no había señal de la biblioteca, algunos cuadros que antes habían colgados ni tampoco del gran globo terráqueo que tanto le gustaba y que siempre le había pertenecido desde que fuera su amigo fuera un chico.

Entró en la cocina donde estaba Alan sirviendo un vaso de jugo y luego de entregárselo a Lena, ambos se sentaron en las sillas que estaban al lado del mesón.

-¿Te vas a mudar?-preguntó Lena, confundida.

Alan no respondió de inmediato, pareció considerar la pregunta y luego de unos segundos contestó.

-No, realmente-dijo, evasivo.

-¿Qué quieres decir? No entiendo…

-Ordeno-cortó Alan, tomando un bolígrafo y comenzando a dibujar sobre una servilleta

-¿Ordenas? Pues mirando bien parece todo lo contrario. Es como si hubiera pasado un tornado aquí. Siempre has sido muy ordenado hasta en el desorden-dijo la pelirroja, contrariada.

Él no dijo nada, se encogió de hombros y continuó dibujando. Permanecieron un rato en silencio mientras Lena bebía de su jugo y pensaba en lo que le diría, hasta que finalmente se decidió.

-Al, quiero hacerte una propuesta-dijo, dejando el vaso vacío a un lado.

-¿Cuál?-preguntó Alan, distraídamente.

-¿Qué te parece si te quedas por unos días en mi casa?-preguntó Lena-Digo… yo podría estar pendiente de ti y te ayudaría con lo que necesites, en especial para la quimio… ¿Qué dices?

-Que estás completamente loca-repuso Alan, tranquilamente y agarrando otra servilleta para hacer otro dibujo.

-¿Por qué?-preguntó Lena, decepcionada-Es una buena idea…

-¡Por supuesto que no es una buena idea, Lena! ¿Qué estás pensando? Yo estoy perfectamente bien aquí…

-¿Con este desorden? Aquí hay cantidad de polvo que pensé que no vería nunca y eso te puede hacer daño…

-¿Daño? ¿Qué daño, Lena? ¿Me hablas en serio? ¡Por favor!

Alan se levantó de la silla y se sentó en el mueble mientras comenzaba a sentir náuseas, cerró los ojos un instante para calmarse, necesitaba dormir. Lena se sentó a su lado y Alan abrió los ojos, pareciéndole como si de pronto la pelirroja estaba demasiado cerca. Miró sus labios y de inmediato se tapó la cara con las manos, no se permitiría cometer la misma estupidez del día anterior.

-Yo sólo quiero que estés bien. Quiero cuidarte.

-Gracias, pero yo se cuidarme perfectamente.

-No quiero que te quedes solo, Al.

Él volteó y la miró con la incredulidad gritando en su rostro. Bufó y chasqueó la lengua desaprobadoramente.

-¡Así que por eso es que quieres que me quede en tu casa!-exclamó-¡Tienes miedo de que vengas a buscarme en la mañana para acompañarme a la quimio y me encuentres muerto!

-¡No!-negó ella, ofendida-¡No se trata de eso, Al!

-¡¿Entonces de qué si no?!-preguntó él, alzando las cejas y adoptando una postura de sabelotodo que Lena reconoció al instante como la que adoptaba en el instituto cuando sabía que tenía la razón. Iba a responderle, pero su celular sonó en ese instante y vio en la pantalla el ID de Yulia.

Alan se levantó y se fue a su habitación para descansar un poco, dejando a Lena sola para que hablara con Yulia, porque sabía que era su novia.

-Hola, cielo…

-Hola, Lena ¿Dónde estás? Acabo de llegar de lo de Boris y…

-Salimos más tarde de lo que estimé, Yul. Siento no haberte llamado como te prometí, pero es que me distraje hablando con Alan.

-¿Y cómo está él? ¿Se hicieron las pruebas de compatibilidad?

-Ahora acaba de irse a su habitación a descansar. La quimio le ha dejado agotado…

-¿La quimio?-preguntó Yulia, con un tono muy chillón-¿Se dejó hacer la quimio, finalmente?

-Sí… ha costado bastante, pero al final aceptó-respondió Lena, con una sonrisa-A regañadientes, pero lo hizo.

-¡Qué bueno! Eso es lo que importa ¿Y cuándo entregan los resultados?

-Mañana mismo. Le pedí a Edik que le exigiera al laboratorio que entregara eso una vez que lo tuvieran. No podemos perder tiempo-explicó Lena-Yul… después te explico en casa y así también me cuentas de lo tuyo ¿Vale? Es que quiero ir a ver a Al.

-Vale. Te amo. Te estaré esperando. Saludos a Alan-

-Yo también te amo.

Colgó y se encontró sonriendo complacida. Cada vez se sorprendía más y más de lo dulce, adorable y tierna que era su novia, ella era más de lo que podía pedir, era única y absolutamente suya.

Guardó su celular y se acercó lentamente a la habitación de Alan. Él estaba acostado en su cama con una almohada cubriéndole los ojos y respirando muy profundamente, se acercó a él y al tocar su mejilla, casi lo hizo saltar del susto.

-Tienes fiebre, Al-murmuró Lena, preocupada-¿Ves? Por eso es que quiero que vengas conmigo…

-Ya se me quitará, princesa. No te preocupes-susurró Alan, cansado.

Sus ojos se le cerraban solos por más que intentaba mantenerse despierto. Lena miró a su alrededor y al posar su mirada en la mesita de noche vio una foto de ella misma con Alan a su lado, se acercó y agarrándola para verla mejor, sonrió.

Los dos tendrían en ese tiempo unos 15 ó 16 años, Alan tenía una gorra de baseball con la visera hacia atrás y llevaba aquellos lentes que siempre se ponía para leer, lo que le daba el aspecto de chico estudioso o “nerd”, pero a ella no le gustaba usar esa palabra porque le sonaba despectivo. Por eso siempre se encargaba de defender a Alan cuando se metían con él en el instituto.

En la foto ella misma estaba detrás de su amigo, abrazándolo y dándole un beso en la mejilla, estaba peinada con 2 coletas que le daban la apariencia de niña inocente.

-Eso fue el día de mi cumpleaños-dijo Alan, que se había sentado para evitar dormirse y se había arrimado a ella para ver la foto también.

-15 de Enero-dijo Lena, automáticamente. Alan sonrió, sorprendido.

-No pensé que lo recordaras-admitió, avergonzado.

-Nunca. Este día te regalé esa foto y el Sgt.Pepper’s Lonely Hearts Club Band firmados por Ringo Starr que tanto querías ¿No?

Alan rió y estirándose un poco hacia la gaveta de la mesita sacó de ahí otro par de fotos y luego de una caja sacó otra y se las mostró a Lena. Era la foto de Ringo firmada con una dedicatoria especial del músico para Alan, recordó que le había rogado a su padre para que le consiguiera un encuentro con el Ex-Beatle y así poder darle la sorpresa a su amigo. Había intentado que Alan también fuera a conocerlo, pero al final no fue posible porque Alan había estado enfermo.

-Es mi tesoro-confesó Alan-En parte porque está firmada por Ringo… ¡Obvio!-ambos rieron-Y por la otra parte porque me la regalaste tú… Creo que ese día casi podía saltar por el balcón de mi casa y caer parado como un gato por la alegría que me produjo.

-Hubiera querido que también lo conocieras…

-No te preocupes, igual fue el mejor día de mi vida. El vinilo lo tengo en la caja fuerte y de ahí no lo saco sino cuando voy a alardear que mi mejor amiga me consiguió el autógrafo de Ringo Starr.

Sonrió y miró las otras 2 fotos que había sacado Alan para mostrárselas, una era del día de la graduación y Alan estaba ya bastante alto y en sus brazos cargaba a Lena junto con otro compañero del instituto. Trevor Harrell, quien había fallecido un año después en un accidente de tránsito cuando venía con unos amigos de una fiesta. Un conductor ebrio se había salido del camino y les dio de frente, arrastrando el auto varios metros y cayendo por un barranco. Ninguno sobrevivió.

-¿Has sabido de los padres de Trevor?-preguntó Lena.

-No en mucho tiempo. Lo último es que se fueron a España, de ahí no sé más nada-respondió Alan.

-Um, vale…

La otra foto era de Lena sola y con cara pensativa, mientras mordía un lápiz y veía a su cuaderno. La pelirroja frunció el ceño y alzó la mirada, topándose con un apenado Alan.

-¿Cuándo fue esto?-preguntó ella, confundida.

-Um… ese día que yo estaba con la fiebre de mi nueva cámara…

-¡Oh, claro! Tonta yo… debí suponerlo. Tomabas fotos a todos y a todos… desde una señora sentada en un banco hasta a las orugas y a las ranas…

-Debía probar si funcionaba bien-se defendió Alan

-¿Y estuvo bien?

-Perfectamente. Sino mira cómo has quedado… ese rostro pensativo y meditabundo, al igual que la correcta iluminación y contraste de colores hacen de esta foto, una obra de arte-explicó Alan, seriamente.

Lena alzó una ceja, sarcástica y le entregó las fotos.

-Es sólo una foto en la que salgo verdaderamente horrible. No sé en qué estabas pensando cuando la tomaste...de haberme dado cuenta te arranco la cámara.

-Yo en cambio pienso que saliste realmente hermosa. Te ves muy al natural y sin ningún tipo de pose. Así son las mejores fotos.

-Vale, lo que tú digas…

Alan rió y guardó las fotos de nuevo, pero a último momento, tomó otra foto en la que no llevaba los ridículos lentes y estaba igual con Lena, mientras hacían la tarea y se la entregó a la pelirroja.

-¿Qué… ?

-Quiero que la conserves…

-Pero…

-Ya yo tengo otra similar a esa. No te preocupes.

Mirando la foto, sonrió y luego lo abrazó, dándole un beso en la mejilla.

-Gracias, Al. En serio.

Él asintió y Lena se levantó de la cama, preparándose para irse.

-Me tengo que ir, Al. Mañana te vengo a buscar a la misma hora para ir a buscar los resultados…

-Vale, estaré pendiente-dijo Alan, sintiendo nervios. Lena le colocó la mano en la frente para tomarle la temperatura y suspiró.

-Todavía tienes fiebre, ¿Seguro que no quieres… ?

-No, no, yo estaré bien. Ya se me pasará-dijo Alan, con un tono que pretendía ser despreocupado.

-Cualquier cosa me llamas, a la hora que sea. No importa si es medianoche, las 3 de la mañana… sólo llámame si te sientes muy mal o ve a mi casa, cuando sea te atenderé. Yo tengo la habitación…

-¡Lena, tranquilízate! ¿Vale?-pidió Alan, desesperado-Pasaré la noche bien.

-¿Seguro?

-Sí-mintió rápidamente. La verdad era que todas las noches sentía dolor de huesos que le atormentaba y no se calmaba hasta que no se tomaba un calmante bastante fuerte que lo tumbaba completamente del sueño. A veces recurría a la morfina, pero solamente cuando ya era insoportable-Puedes estar tranquila.

-Vale. Entonces me voy.

Alan acompañó a Lena hasta la puerta para despedirla, ella se volteó y le sonrió, acariciando su mejilla. Él tomó su mano y le dio un beso en la palma, dedicándole una pequeña sonrisa.

-¡Se me olvidaba! Yulia te manda saludos-dijo Lena.

-¿Yulia?-preguntó Alan, confundido-¿Ella no… tú no le d-dijiste sobre… sobre el beso?-titubeó, avergonzado.

-Sí, se lo dije-respondió Lena, sincera.

-Oh… um… vale… ¿Y no...?

-No, no se molestó. Yo le dije que…

-Fue un error-completó Alan, tragando con fuerza y bajando la mirada.

-Sí…

A pesar que sabía que había sido eso, un error, Alan no podía dejar de pensar y recordar el sabor y la suavidad de sus labios y la emoción tan increíble e irrestricta que le corrió como adrenalina por las venas. Sin embargo, no volvería a repetirlo, porque sabía que ella amaba a Yulia y que el amor que sentía por ella jamás sería correspondido. Tenía claro que el amor era algo que no se podía forzar.

-¡Alan!

-¿Huh?-preguntó, saliendo de su ensimismamiento.

-Todo está bien ¿Vale? Te quiero mucho, pero como amigo-dijo Lena, avergonzada.

-Lo sé… desde hace mucho tiempo. No te preocupes que lo que hice no se volverá a repetir. Te lo juro. Yo había pensado que si le decías a Yulia y ella se molestaba, iría a hablarle para decirle que había sido mi culpa-explicó Alan.

La pelirroja sonrió y asintió.

-Eres muy bueno. Nos vemos.

Vio a Lena abordar su auto y luego de unos segundos y después de despedirse con la mano, emprendió la marcha. Alan sonrió y mordiéndose el labio inferior, con la mano se limpió una lágrima.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Unos labios asaltaron los suyos inmediatamente después de abrir la puerta de su casa produciéndole una inmediata sensación de déjà vu. Colocando sus brazos alrededor de su cuello, la llevó poco a poco hasta el mueble donde Yulia se sentó y Lena se colocó sobre ella, besándola con gran emoción. Pasados unos segundos y después de besarle el cuello y oler su perfume para embriagarse con él, le dio otro beso y ambas sonrieron.

-Veo que se te está haciendo costumbre esto de tomarme por sorpresa-susurró Lena, tomando su mano y entrelazando sus dedos con los de la morena.

-¿No te gusta?-preguntó Yulia, provocadora-No te oí quejarte esta mañana en la ducha. Incluso creí escuchar que me pedías más.

-Shhh… que te van a escuchar mis hermanos...

-E adesso trova il modo e fammi stare zitto-murmuró Yulia, alzando una ceja.

-Le fait est que tu sais ce que je cherche… Con il labbro faccio spazio, e ora fammi spazio…

Lena la besó de nuevo, provocándole un escalofrío a Yulia que le recorrió por toda la espalda hasta la punta de sus dedos, los cuales buscaban palpar mucho más de la pelirroja, cuidadosamente mordió su labio y ambas rieron.

-¡Pfft! ¡Diossss! Eso me provoca... ¡Stephanieeeee! ¡Déjame en pazzzzz!

Las dos voltearon y vieron a Luke siendo arrastrado por Stephanie, comenzando a reírse.

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:49 pm

Capítulo 65: Mi diciembre

Volteó y cuando quiso abrazar a Lena para seguir durmiendo, se encontró con el otro lado de la cama vacío. Sentándose sobresaltada, miró a través de la oscuridad y frunció el ceño al no encontrar a la pelirroja por ninguna parte. Se levantó de inmediato y colocándose una bata, abrió la puerta del baño y tampoco estaba ahí.

Salió de la habitación y aguzó el oído para poder escuchar algún ruido, mientras bajaba las escaleras percibió una luz tenue que provenía de la cocina así que se acercó encontrándose con Lena que se estaba sentando en ese momento en el banquito cerca del mesón y bebía de un vaso.

La pelirroja no la había notado todavía, así que se quedó un rato en la oscuridad mirándola con una sonrisa en sus labios. Había recostado la cabeza en el mesón mientras balanceaba sus pies, parecía realmente una niña pequeña. Ella levantó de nuevo la cabeza y agarrando el vaso, bebió otro poco de su contenido.

Con cuidado y sin hacer el más leve ruido, se acercó por detrás y justo cuando la vio bostezar la abrazó, haciendo que Lena brincara del susto y se agarrara del banco antes de poder caerse, pero no había sido necesario porque Yulia la sostenía, a la vez que se acercó a su oído y le habló muy despacio.

-¿Qué hace la niña más linda del mundo despierta a estas horas de la noche?-preguntó con dulzura

-Yul...me asustaste-murmuró Lena, riéndose nerviosamente.

-Cuando no sentí tu cuerpo cerca del mío me asusté-dijo Yulia, acercándose a sus labios y besándolos tenuemente.

-Lo siento, es que no podía dormir y vine a prepararme un poco de leche con chocolate. Mi papá solía prepararme un vaso cuando tenía pesadillas o no lograba dormir-dijo Lena, haciendo un puchero, luego bebió otro poco y miró a Yulia-¿Quieres?-preguntó ofreciéndole el vaso.

Yulia miró el vaso y luego a Lena, agarró el vaso y dejándolo sobre el mesón se acercó a la pelirroja para besarla muy despacio, saboreando el dulce de la leche con chocolate de sus labios, sin querer perderse ni un poco de ellos, de su suavidad y la ternura con la que Lena le devolvía el beso.

Pronto Yulia se apartó y sonrió, rodeando el cuello de su novia con sus brazos y ella tomándola por la cintura.

-Gracias, está delicioso-susurró Yulia, con una sonrisa traviesa-Ya sé que cuando quiera leche con chocolate acudiré a ti.

-Te volverás adicta-advirtió Lena, ladeando la cabeza-Se volverá como una droga.

-¿Hacemos la prueba?

Lena tomó el vaso y después de beber otro poco, la besó de nuevo mientras comenzaba a sentir su corazón latir disparado. Besar a Yulia siempre le causaba ese efecto, como si fuera siempre la primera vez que sus labios se conocían. Cuando el oxígeno se hizo una necesidad, se separaron y comenzaron a reírse sin razón aparente.

Apartándose más, Yulia tomó un banquito y se sentó de frente a Lena, mirándola profundamente. A pesar de la oscuridad, por el tragaluz que estaba en el techo entraba la luz de la luna que le permitía ver los ojos verdi-grises de Lena, casi olvidándose de respirar cada vez que los miraba tan fijamente.

-No me has dicho por qué no podías dormir, niña-dijo Yulia, estirando la mano para tomar la de Lena.

La pelirroja suspiró y se mordió levemente el labio, pensativa, sentía una y otra vez las caricias tenues y suaves de los dedos de Yulia en la palma de su mano, haciéndole cosquillas, adoraba cuando hacía eso y sobre todo cuando se encontraba con su mirada atenta.

-En parte porque te vas a este tour…

-Lena…

-No, no te preocupes-interrumpió Lena, con voz suave-Es sólo que te voy a extrañar mucho… demasiado…

-Yo también, niña-susurró Yulia, acercándose aún más a ella-Me harás mucha falta…

Un nudo se hizo en la garganta de Lena y bajó la mirada. Permanecieron unos segundos en silencio hasta que Yulia volvió a hablar.

-¿Y qué es lo otro que te mantiene despierta?-preguntó, cambiando de tema.

-Siento… angustia, una ansiedad por Alan. Él me dijo que pasaría bien la noche, pero había algo en su voz que me decía que mentía… No sé qué pensar.

-¿Algo como qué?-preguntó la morena

-No sé decir exactamente el qué… -admitió Lena-Yo… le propuse quedarse aquí en la casa por unos días, estaría en la habitación que dejaron Bryan y Rob, yo podría atenderlo… pero me dijo que estaba loca y que de ninguna manera vendría…

-¿Y te dijo por qué no quiere?

-No, sólo me dijo que no era una buena idea y que él estaba bien ahí, pero… yo sé que no, Yul… tiene la casa vuelta un desorden y él no es así, normalmente es un obsesivo de la limpieza… y aparte tenía esa mirada de que a pesar de estar haciendo la quimio y todo eso… es como si hubiera estado despidiéndose...Me regaló hasta una foto…

-No me la has enseñado-dijo Yulia, sonriendo.

-Lo olvidé, lo siento… después te la muestro…

-Um, vale y… ¿Qué piensas hacer?

-Ya te dije que estaría más tranquila con él aquí, porque podría estar pendiente de que se tome las medicinas que le recetó Edik, pero él es tan tozudo-se lamentó, fastidiada.

-¿Y por qué no le insistes? Eres experta en eso ¿O no?-inquirió Yulia, encogiéndose de hombros.

-¿No te molesta? Quiero decir él… yo… yo a él…

-Sé que le gustas desde hace mucho-dijo Yulia-Tú parecías no enterarte o no le prestabas atención a sus indirectas…

-Yo no…

-Admito que me molestaba un poco, llegué a sentir celos, pero… era inseguridad de mi parte, tenía miedo de perderte… que lo notaras algún día por lo buen chico que es…

-¿Te parece que lo es?-preguntó Lena, enternecida por su confesión.

-Sí-susurró Yulia, dando gracias mentalmente que todo estaba oscuro y no se veía su sonrojo-Y tú también lo sabes. Él está muy enamorado de ti y eso me molestaba mucho.

-Y… ya no ¿Verdad?-preguntó, esperanzada.

-Ninguno decide de quien se enamora. No puedo obligarlo a no quererte. Yo ahora sólo… confío en ti-confesó Yulia, mirándola fijamente-Sé que si estás conmigo ahora es porque así lo quieres...disculpa lo presumida que pueda sonar…

-No, no, está bien…

-Yo sólo quiero que sepas que si algún día no quieres estar más conmigo me lo digas. Que si algún día no llegaras a sentir lo mismo por mí, que veas que ya no me piensas, que no me sueñas…

-Yul… ¿Qué estás… ? Yo te amo.

Lena se levantó y la abrazó con fuerza, Yulia hizo lo mismo mientras sonreía absolutamente feliz.

-Yo nunca dejaré de soñarte-susurró Lena, en su oído.

-Mucho menos yo. Lo que intento decirte con todo esto es que Alan es tu amigo, él necesita de ti ahora aunque él se empeñe en alejarte… si tú crees que te haría sentir mejor y más calmada que venga y se quede por unos días yo no tengo problemas-explicó-Sólo quiero tu tranquilidad y que no vuelvas a levantarte y dejarme sola en la cama como hace rato.

Lena soltó una risita y bajó la mirada avergonzada, Yulia también rió y acercándose le dio un pequeño beso en la punta de la nariz.

-¿Te sientes mejor?-preguntó

-Un poco, pero estaría más tranquila si hablo con él ahora-dijo Lena, haciendo un leve pucherito.

-¡¿Ahora, Lena?! Seguramente está durmiendo-replicó Yulia, mirándola como si se hubiera vuelto loca.

-Es que… aún siento esa extraña cosa en el pecho que no me deja, tengo miedo por él, sólo quiero asegurarme que está durmiendo bien.

Yulia soltó el aire ruidosamente y sonrió.

10 minutos después estaban las dos en el despacho sentadas en el mueble, mientras Lena marcaba por tercera vez el número de teléfono de la casa de Alan, sintiendo como su corazón latía angustiado.

-Cálmate, Lena… sólo debe estar durmiendo…

-¡Pero podría haber despertado con el sonido del teléfono!-soltó Lena, frustrada

-Tal vez es del tipo que duerme profundamente y nada lo perturba, Lena…

-Pero ¿Y si le pasó algo y por eso no responde?-preguntó con miedo-¡Tengo que ir a verlo ahora… !

Yulia la tomó por el brazo y la atrajo rápidamente a su lado, Lena la miró a los ojos y se sintió intimidada con la mirada tan profunda que le brindaba Yulia, como si por medio de ella intentara inspirarle tranquilidad y absoluta calma. Yulia acarició su mejilla delicadamente y con cuidado rozó sus labios contra los de ella, sin llegar a consumar el beso. Eso lo hacía siempre cuando la pelirroja comenzaba a hiperventilar y a angustiarse de más, sabía que eso la calmaba rápido y sin ningún problema.

Finalmente se separaron un poco, pero la morena no dejó de abrazarla, en lugar de eso la recostó con ella a su lado en el mueble, mientras acariciaba su cabello y se deleitaba con su perfume que le quemaba la piel, tan delicioso y exquisito que no dejó ni un instante de verla a sus ojos verdi-grises tan perfectos. La adoraba con una pasión irrestricta y tan genialmente increíble que sentía que nunca se cansaría de tenerla en sus brazos, mimándola, amándola y protegiéndola siempre.

-Voy a extrañar tenerte así tan cerca esos días de tour-susurró Yulia-Tenerte entre mis brazos y decirte que te amo.

-Dímelo ahora-pidió Lena, con los ojos cerrados y sintiendo los dedos de la morena colarse y tocar su piel-Dime que me amas

-Te amo.

Abrió los ojos y al recordar los besos y las caricias de Yulia por toda su piel, sonrió y miró a su lado, donde estaba la niña de sus ojos completamente dormida y abrazándola como asegurándose que no se iba a ir esa vez a ningún lugar.

Le dio un beso en la frente y mirando a su alrededor, vio el desorden que había. Rió suavemente y divertida al recordar que mientras se amaban se cayeron del mueble y se carcajearon por un buen rato.

-¿Todavía te ríes de eso?

Lena bajó la mirada al escuchar a Yulia hablarle con voz adormilada y asintió.

-Voy a buscar a Alan para ir a buscar los resultados de la prueba ¿Quieres venir?-preguntó Lena, jugando con sus dedos.

-No sé, Lena… no quiero incomodar a Alan…

-Él y yo ya hablamos y él entiende, Yul… por favor, yo quiero pasar más tiempo contigo antes que te vayas.

Yulia se quedó pensativa por unos segundos mientras miraba fijamente a Lena.

-¿Estás segura?-preguntó, dudosa.

-Sí, completamente.

-Vale… está bien.

Lena sonrió y cuando ya la iba a besar la puerta del despacho se abrió y por ella entró María. Lena gritó y como acto reflejo saltó del mueble, tumbando en el proceso a Yulia y se ocultó tras el mueble, Yulia gritó también y agarrando su ropa saltó igualmente tras el mueble y se ocultó. María dio un gritito agudo y casi de película de terror, se tapó los ojos a la vez que se colocó de espaldas, soltó la escoba y el recipiente con agua que llevaba cayó y se derramó en el suelo.

-¡Lo siento, mi niña Lena! ¡Señorita Yulia, disculpe! ¡Yo no sabía que estaban aquí… !

-¡Sal un momento, María, por favor! ¡Sal! ¡SAL!-gritó Lena, intentando colocarse la ropa lo mejor que podía.

-¡Lo siento! ¡Lo siento! Ya me voy...

-¡No recojas eso! ¡Simplemente sal y después se limpia!

-¡Lo sientolosientolosiento… !

La nana salió del despacho y cerró de un portazo. Lena teminó de colocarse la camisa y después de ayudar a Yulia a ponerse el pequeño short, ambas se miraron y soltaron la carcajada. Estaban completamente rojas de la vergüenza, pero también de lo hilarante y risible de la situación.
Salieron del despacho con cuidado y al no encontrarse con nadie, corrieron a la habitación para prepararse.

Cuando estuvieron listas bajaron a la cocina y se encontraron con que los chicos estaban comiendo ya y estaban prestos para irse al colegio.

-Yo los llevaré hoy, así que vayan terminando de comer-dijo Lena, sirviéndose agua.

-Yo ya terminé, iré a buscar mi morral-dijo Mark, limpiándose con la servilleta y saliendo de la cocina.

-¿Katya sigue dormida?-preguntó Lena

-Sí, ¿Cuándo irá ella a clase, Lena?-preguntó Denis, frunciendo el ceño.

-Ella está de reposo, Denis. Irá cuando se sienta bien completamente.

-Yo no me siento bien del todo ¿Puedo quedarme hoy?-pidió el chico, poniendo cara de perrito abandonado.

-¿Qué te sientes?-preguntó Yulia

-Me siento triste, eso entra en la lista de cosas de no estar bien.

-Buen intento, pillo, pero vas de todas formas-intervino Andrei, desordenándole el pelo a su hermano-¿Dónde está Niko? ¿Aún no baja?

-Ve a buscarlo, Andrei-dijo Lena.

Todos salieron una vez que estuvieron listos, Andrei y Nikolai se fueron por su lado en el auto que había encargado a Vladimir que comprara para que su hermano manejara ya que había aprobado el examen de conducir y Yulia y Lena entraron al Audi de la pelirroja al igual que Denis y Mark.
El colegio donde estudiaban no quedaba muy lejos de casa, así que llegaron relativamente rápido y Lena bajó con ellos para dejarlos en la puerta, en la cual estaba la directora quien al verla, sonrió.

-¡Señorita Katina! ¡Qué sorpresa verla por aquí!-exclamó la directora, acercándose para darle un beso en la mejilla y un abrazo.

-Buenos días, profesora Carroll ¿Cómo le va?-saludó Lena, sonriendo

-¡No tan bien como a ti, Katina! ¡Me alegra que estés bien de todo ese horror que viviste y que Katya esté finalmente en casa!-

-Sí, es un gran alivio…

-Chau, Lena-se despidió Mark, dándole un beso rápido a su hermana.

-Nos vemos… . ¡Pórtense bien!-gritó Lena, luego de ver como Denis salía corriendo tras su hermano.

-Son unos niños muy inteligentes, Katina. Mark tiene madera de líder y tiene un grupito de chicos que lo sigue a todas partes para que les ayude con las tareas, Denis por su parte le gusta intervenir en clase y corregir a los profesores cada vez que se equivocan… a algunos ya los tiene locos, porque dicen que no pueden abrir la boca porque ya el chico les refuta todo-dijo la directora Carroll-Algún día Mark podría ser Presidente de Moscú, es un jovencito muy entusiasta y le gusta ayudar a sus compañeros, muy humano… no puede ver que se comete una injusticia contra alguno de sus amigos porque sale en su defensa. Denis podría ser un excelente intelectual.

-Oh… -murmuró Lena, enrojeciendo y sintiéndose orgullosa de sus hermanos-Eso es…

-¡Excelente, Katina!-exclamó la directora, muy emocionada-Siga educándolos como viene haciendo hasta ahora, sus padres se sentirían muy orgullosos de todos ustedes. Este país necesita gente como ustedes para salir de este atolladero y la bancarrota en el que nos ha metido el mequetrefe que está en el gobierno.

-Mmm, gracias profesora Carroll-dijo Lena, sin saber qué contestar ante la emoción que sentía la directora-Tengo que irme, porque mi mejor amigo…

-Lena…

Yulia había salido del auto y se acercó a Lena entregándole su celular.

-Te ha llamado Vlad, quiere hablar contigo sobre lo de un empresario brasileño con el que…

-¡Ah, cierto! Ya lo llamaré después-dijo Lena-Directora Carroll ella es mi novia Yulia Vólkova… Yul, ella es la directora del colegio de los chicos.

-Mucho gusto-dijeron ambas, estrechándose las manos.

-Es usted más intimidante en persona que en la televisión-comentó la directora Carroll, sorprendida y mirando a Yulia.

-Ah… umm… ¿Lo siento?-dijo Yulia, sin saber qué decir.

-Está bien, hacen ustedes una pareja muy adorable. Me encantan…

-Yulia, fírmame un autógrafo.

Varios chicos del colegio comenzaron a salir con papel y lápiz para que la morena les firmara, Yulia sonrió y comenzó a estampar su rúbrica en cuadernos, pedazos de papel, etc.

-A ver, chicos, entren a clase que ya va a sonar el timbre… -comenzó a decir la directora

Efectivamente en ese instante se escuchó el timbre y muchos comenzaron a empujar para que Yulia les firmara o les diera un beso en la mejilla. Lena miró el reloj y notó que ya se estaba tardando para buscar a Alan, quien ya debía estar esperándola en su casa. Yulia notó la impaciencia de la pelirroja y comenzó a firmar más rápido, pero sin querer dejar a ninguno con las ganas de un autógrafo, sin embargo mientras más rápido firmaba, más chicos y chicas aparecían con cuadernos y bolígrafos en mano.

-Ya va, Lena…

-No te preocupes, Yul.

-¡Chicos, por favor! ¡Las señoritas tienen prisa… !

-Lo siento, chicos… vendré luego a darles sus autógrafos-dijo Yulia, sintiéndose apenada por las caritas de desilusión de algunos de los niños. En ese instante aparecieron Mark y Denis también.

-¡Todos ustedes que se quedaron sin autógrafos de mi cuñada, hagan el favor de anotarse en una lista y yo les traigo una foto autografiada de ella a cada uno!-gritó Mark, con voz imponente.

Yulia y Lena rieron divertidas al ver como todos hacían una fila y comenzaban a decirles sus nombres a Denis quien los iba anotando. La directora Carroll les pidió que entraran a sus salones de clase y luego se despidió de ellas.

Lena iba viendo el reloj digital del auto mientras iba más o menos rápido para llegar a casa de Alan. Yulia en varias oportunidades tuvo que decirle que se calmara y bajara la velocidad, pero era en vano porque parecía no escucharla.

Llegaron en unos 10 minutos y al estacionar vieron que Alan no estaba afuera esperando, Lena se sacó el cinturón de seguridad y salió del auto para ir a tocar el timbre.

Esperó unos 2 minutos y Alan no salía, volvió a tocar, pero tampoco aparecía. Con el corazón latiéndole desesperado, se asomó con cuidado por la ventana y por una rendija de la persiana vio todo el desorden en la sala, pero ni pista de su amigo. Aquello la comenzó a angustiar aún más.

-¡Alan! ¡Abre, ya llegué!

Yulia miraba desde el auto que Lena tocaba desesperada la puerta, pero Alan seguía sin aparecer, sacándose también el cinturón salió del auto y se acercó a la pelirroja.

-¡Alaaaan!

-Parece que no está. Tal vez salió, Lena-dijo Yulia, mirando por la ventana también.

-No, no creo, si es así ¿Por qué no me avisó?... ¡ALAAAAN!

-Quizá no le dio tiempo…

Lena bufó de impaciencia mientras le lanzaba una mirada sarcástica a Yulia. La morena se encogió de hombros y le sonrió levemente en disculpa, se acercó a la puerta y tomando la manilla le dio la vuelta y ésta se abrió enseguida.

Volteó a mirar a la pelirroja y sin cruzar palabra, entraron rápidamente a la casa, cerrando la puerta en el proceso.

Yulia miró a su alrededor y pasando un dedo en una mesa vio el polvo que poco a poco comenzaba a acumularse. Lena pasó de inmediato a la habitación de su amigo y Yulia la siguió algo rezagada.

La pelirroja caminó a la cama del chico y vio que seguía dormido, le tomó la temperatura colocando su mano en su frente y luego en su mejilla.

-Al, levántate, tenemos que ir al médico-pidió Lena, acariciando el cabello de su amigo.

Yulia se acercó a la mesita de noche y agarró una ampolla y una inyectadota que estaban encima, leyó el nombre y frunció el ceño.

-¡Al, levántate! ¡No seas flo… !

-Lena… mira esto, es…

Se le entregó a la pelirroja y miró de cerca, moviendo los labios al leer el nombre.

-Morfina… ¡Alan, despiértate por el amor de Dios!

Nada, no reaccionaba. El corazón le latió desbocado y dejando la droga a un lado, lo zarandeó con fuerza y desesperadamente.

-¡ALAN, LEVÁNTATE EN ESTE MISMO MOMENTO!-gritó, comenzando a enojarse y asustarse.

Mi Diciembre (Parte 2)

Aquel grito hizo que Alan se levantara de un salto, asustado y comenzara a mirar a todos lados, completamente aturdido y sin entender lo que pasaba. Alzó la mirada y se encontró con el rostro serio de Lena y al mirar al otro lado se encontró con Yulia.

-¿Qué… ?

-¡¿Se puede saber qué significa esto?!-gritó Lena, sintiendo la rabia fluir por su cuerpo y lanzándole la caja con la ampolla de morfina a Alan. Él lo miró y suspiró, sintiéndose descubierto.

-Eso es…

-¡Es morfina, Alan! ¡Me dijiste que estarías bien! ¡Que pasarías bien la noche! ¡Que no te hacía falta quedarte en mi casa porque no te dolería nada! ¡Me mentiste!

-Lo siento… yo no quería preocuparte, yo no quiero molestarte. Es sólo para aliviar el dolor…

-¡Te dije que no me es molestia, Alan! ¡Te dije que si te sentías mal yo no tendría problema en que me llamaras fuera la hora que fuera… !

-¡Está bien, Sí, te mentí! ¡Me duele todas las m.alditas noches! ¡Estoy harto de que me trates como a un niño! ¡No soy tu hijo, no soy tu hermano, no soy absolutamente nada tuyo!

El rostro de rabia de Lena se transformó de inmediato en uno de dolor y tristeza, Alan en ese instante se sintió una bestia, no había querido decir eso de ninguna manera. Era su amiga, su mejor amiga en todo el mundo.

-Lena… lo siento, yo no quise…

-Si vas a venir, vístete ahora. Te espero en el auto.

La voz de Lena fue tan seria y monótona que sus palabras se le clavaron como agujas en el corazón, ella salió de la habitación y Yulia la siguió rápidamente.

Las ganas de llorar fueron inevitables, las lágrimas salieron sin ningún tipo de esfuerzo y resbalaron por sus mejillas sintiendo un sabor amargo en la garganta. Se limpió la nariz y la sangre quedó en su mano, recordándole nuevamente que era un m.aldito imbécil y bestia.

Lena entró al auto y cerró la puerta de un solo golpe, del lado del copiloto se abrió también y entró Yulia, acercándose de inmediato y abrazándola con fuerza para confortarla.

-Él no quiso decir eso, Lena… sólo está molesto…

-Yo sólo q-quiero que confíe en mí… quiero que sepa que puede contar conmigo…

-Él sabe todo eso, niña-susurró Yulia, acunando el rostro de Lena entre sus manos-Sólo que él tiene un poco de razón, lo tratas como a un niño, parecías su mamá…

-¡Yo no lo trato así!-protestó Lena, frunciendo el ceño.

-¿Ah no?-preguntó Yulia, alzando una ceja sarcásticamente. Lena pensó mejor y luego bajó la mirada, avergonzada.

-Yo sólo quiero cuidar de él. No quiero que le pase nada… podría haber tenido una sobredosis de morfina, pensé eso incluso cuando no despertaba…

-Pero no la tuvo, Lena-repuso Yulia, besando su frente-Estoy segura que es sólo para el dolor… vi en sus ojos que decía la verdad, niña.

-Pero…

-Además… -continuó Yulia, con dulzura-Se trata de cuidarlo y ayudarlo, no que te comportes como su madre y lo sobreprotejas como a un nene de 3 años.

-Lo siento...

-No es a mí a quien debes decirle eso.

Lena sonrió y tomando por el cuello a Yulia y agarrando su mano, la besó suavemente y muy despacio, disfrutando de la calma que Yulia quería transmitirle por medio de sus labios moviéndose al compás de los suyos. La puerta trasera se abrió y cuando ya iba a entrar Alan, al ver a las dos en la posición en la que estaban, desvió la mirada, avergonzado.

-Lo siento, yo no… me voy a salir…

-¡No, Al! Ya nos vamos, lo siento-lo detuvo Lena, enrojeciendo de la pena porque Alan hubiera visto aquello. No es como si antes no las haya visto besarse, recordó la vez que Yulia le estampó un beso estando en la clínica por su herida en el estómago y el chico había estado presente. Sin embargo sentía que ahora era diferente, ahora ella sabía que Alan estaba enamorado de ella y para él debía ser difícil todo aquello. No quería seguirlo lastimando.

Él entró de nuevo y se abrochó el cinturón, sin alzar en ningún instante la cabeza para mirar a Lena o a Yulia. Se sentía un intruso, un tercero, como si fuera una cucaracha en baile de gallinas, completamente fuera de lugar. La pelirroja emprendió la marcha y Alan se recostó de la ventana y se cruzó de brazos mientras miraba hacia afuera, viendo pasar todo muy rápido. Tenía frío por lo que había traído un abrigo y una gorra, al igual que unos lentes de sol para ocultar las ojeras que tenía.
Ya casi se estaba volviendo a quedar dormido cuando sintió que el auto se detuvo y al alzar la cabeza para ver por la ventana, vio que estaban en el estacionamiento. Al salir del auto el corazón comenzó a latirle desesperado, sentía una gran ansiedad por lo que pudieran decir los resultados. No quería demostrar que deseaba con todas sus fuerzas ser compatible con Lena, no quería demostrar el miedo que sentía en ese momento así que simplemente iba caminando con aire ausente y la cabeza gacha, mientras Lena y Yulia iban a su lado.

Miró a la novia de su amiga a través de sus lentes, aliviado que ella no pudiera ver que la miraba y se sintió avergonzado de nuevo por haber besado a Lena. Yulia estaba siendo muy amable con él y aparte no se había enojado con él y mucho menos con Lena, lo cual le agradaba, porque no quería ser el culpable de una pelea entre ellas. Debía admitirlo, hacían una linda pareja.

La sensación de pensar que se le rompía nuevamente el corazón le provocó un poco de dolor, pero guardó con fuerza las lágrimas y alzó la mirada.

Ya habían llegado al laboratorio donde le entregarían los resultados. El miedo le provocó unas incesantes ganas de vomitar hasta sangre.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ......

Lo había visto entrar al despacho de su prima por lo que sin vacilar abrió la puerta y dejó que su mirada se posara sobre él.

Vlad estaba leyendo unos papeles mientras lucía algo ocupado, a pesar de eso se acercó al escritorio y él al notar su presencia, alzó la mirada y al verla le sonrió.

-Hola, Steph ¿Cómo estás?-saludó Vladimir, señalando la silla para que se sentara. La rubia de ojos marrones sonrió feliz y se sentó encantada, mordiéndose levemente el labio inferior.

-Bien, muy bien, Vlad ¿Y tú? ¿Estás muy ocupado? Porque si no me… .

-Más o menos, pero tranquila, sólo son unas cuentas que no me cuadran que ya haré que me cuadren-explicó él, tomando la calculadora y anotando varios números.

Stephanie se levantó ligeramente y apoyándose en el escritorio intentó mirar las cuentas.

-¿Me dejas ver? Quizá pueda ayudarte-dijo ella, sonriendo suavemente y mirando fijamente a los ojos verdes de Vlad.

-Mmm, no creo que…

-Fui la mejor en cálculo el curso pasado-dijo Stephanie, revisando las cuentas-Mmm sí, mira esto no va aquí y… préstame el boli… -Vlad frunció el ceño y le pasó el bolígrafo, prestando atención a los números que la chica escribía-¡Listo! ¿Es así?-dijo ella después de unos segundos y le mostró la cuenta. Vladimir la revisó y al sacarla por calculadora, sonrió y la miró sorprendido.

-¡Eres genial, Steph! Deberías cuando te gradúes decirle a Lena que te contrate en la empresa, se necesita gente como tú ahí-dijo Vlad, abriendo la laptop y su correo.

-Vale, no es para tanto, Vlad-dijo Stephanie, sonrojándose

-Te lo digo en serio.

Ambos se quedaron callados unos momentos y después de un rato Vladimir rompió de nuevo el hielo.

-¿Y qué cuentas, Steph? ¿Cómo va tu vida, tus papás, tu novio… ?

-No tengo novio-confesó Stephanie de inmediato y bajando la mirada. Vlad la miró extrañado.

-Me estás mintiendo…

-No, en serio. No tengo novio-repitió Stephanie con sinceridad

-Pero es que… eres muy linda, Steph, alguien debe gustarte. Seguramente habrá muchos chicos detrás de ti y alguno de ellos debe llamarte la atención-repuso Vlad, escribiendo en la laptop.

-En realidad… si existen esos chicos que dices, no lo sé y no me importa. A mí solo me gusta una persona, pero…

-¿Qué?-preguntó Vlad, sonriendo-No me dirás que eres del tipo tímido y no le has dicho…

Stephanie se sonrojó, completamente extasiada y sintiéndose perdida en los ojos verdes del chico. Asintió levemente y él rió, pero supo que no era de burla, sino de incredulidad.

-Pues deberías decirle. A lo mejor al pobre tipo también le gustas y resulta también ser tímido, no se enterarán ninguno de los dos nunca-repuso él.

-¿Tú crees?-preguntó Stephanie, dudosa.

-¡Por supuesto! No lo dudes, nunca sabrás si le gustas si no te atreves a averiguarlo.

Se quedó pensativa, no sabía qué hacer, no sabía si decirle que era él, que siempre cuando él iba con Lena y su familia a su casa en Canadá para las vacaciones; se moría de ganas siempre de estar junto a él.

Entre sus cavilaciones pensó que quizá él tenía razón, no tenía nada que perder, así que decidió que se lo diría de una forma que comprendiera todo enseguida y no hubiera dudas.

Se levantó y sin pensarlo un segundo más, se inclinó sobre el escritorio y tomando a Vlad por el cuello, vio su rostro de incomprensión por un segundo y al siguiente lo estaba besando.

En su mente gritó de emoción porque por fin estaba cumpliendo su sueño de poder probar sus labios, pero cuando intentó profundizar más, Vladimir se apartó y la miró espantado.

-Yo tengo novia-soltó asustado.

-¿Qué?-preguntó Stephanie, confundida.

-Lo que oíste, primita. Tiene novia.

Los dos voltearon y Vlad casi pudo sentir como si hubiera recibido un palazo en la cabeza.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

Habían esperado alrededor de unos 20 minutos porque no encontraban los resultados en los archivos del laboratorio, lo que ya estaba comenzando a alterar a Lena, quien no hacía más que dar vueltas una y otra vez alrededor de la pequeña sala de espera. Ya había amenazado a los encargados con acusarlos con las autoridades de la clínica si no encontraban los resultados, repitiendo incansablemente que eso era negligencia.

Yulia se levantó de la silla y tomando por los hombros a Lena, la obligó a sentarse e intentar calmarse. Alan estaba con la mirada perdida y algo ausente, se sentía con fiebre y como si estuvieran jugando ping pong con su cabeza.

-Esto ya es demasiado, voy a…

-Señorita Katina. Aquí tiene los resultados, disculpe la tardanza-dijo el chico moreno entregándole un sobre azul y retirándose.

Lena miró el sobre y tragó con fuerza, observó a Alan que parecía que en cualquier momento vomitaría y soltó el aire muy pesadamente, mientras lo abría con cuidado.

Sacó el papel del sobre y leyó cuidadosamente palabra por palabra, pero cuando ya iba a llegar a la respuesta, Alan le arrancó los resultados bruscamente y buscó en la hoja, encontrando muy rápido lo que buscaba.

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:51 pm

Capítulo 66: Everybody’s Changing.


-Kat…

No dio tiempo de decir nada, porque la chica salió como un bólido cerrando de un portazo. Stephanie miró a Vlad tratando de entender lo que había pasado con su prima, pero él, después de dar un largo suspiro salió, no sin antes pronunciar un brevísimo “Lo siento” a la rubia.

Tenía un remolino de sentimientos encontrados, lo que había visto ciertamente no le había gustado en lo absoluto. Quiso entrar a su habitación y encerrarse ahí por horas a gritar de rabia por la ventana, pero sintió una mano en su hombro y pensando que sería Vladimir se apartó dando un manotazo.

-¡No quiero hablar ahora!

Al voltearse se encontró con Luke que la miraba entre espantado y divertido, sintió su rostro enrojecer y bufó impaciente.

-Disculpa, si hubiera sabido…

-No, no, Luke… lo siento, no era contigo. ¿Pasa algo?-preguntó Katya, intentando sonreír consiguiendo rápidamente una sonrisa en respuesta por parte del chico.

-Ehh sí, quería saber si sigue en pie eso de ir al cine. Sabes que hay una bastante buena que están dando y que a lo mejor a ti te guste…

-¿Quiénes van?-preguntó, interesada

-Umm… van Meryl Streep, Julie Walters, Pierce Brosnan…

Katya soltó una carcajada y Luke la miró confuso y también algo ofendido por su risa.

-¿De qué te ríes?-queriendo parecer molesto.

-¡No hablo de quienes van en la peli, hablo de quienes vienen con nosotros al cine!

-¡Ahh… eso!-dijo Luke, frunciendo el ceño-Pues te dije que nosotros… .

-¿Nosotros quienes?-

-Nosotros dos, obviamente-repuso Luke, pronunciando y casi arrastrando la última palabra con evidente sarcasmo, mientras observaba a Katya como si de pronto fuera mentalmente desequilibrada.

Ella dejó de sonreír y en su mente casi pudo escuchar las palabras de Yulia, preguntándole si él de alguna forma estaría interesado en algo más que la relación evidentemente consanguínea y de primos que tenían. Escuchó la voz en ese momento de Vladimir llamándola y recordó que no quería hablar con él.

-¡Katya, por favor, hablemos!-pidió Vladimir llegando y mirando a la chica con ojos suplicantes. Katya miró a Vlad y luego a Luke y sonrió.

-Estaré encantada de ir contigo, Luke ¿A qué hora?-preguntó

-Ahorita mis…

-¡¿Ir?! ¿A dónde van a… ?

-Me estaré arreglando. Espérame abajo-cortó Katya, con una gran y encantadora sonrisa a Luke.

-Vale-dijo Luke, feliz y volviéndose a Vlad le dio unas palmaditas en el hombro-Eh, primo, hace rato te estaba buscando Steph ¿No la has visto?

Katya rodó los ojos con exasperación y Luke, completamente ajeno a lo que sucedía, se fue por el pasillo tarareando una canción que sonaba claramente a “Time Is Running Out” de Muse.
Vlad la miró y frunció el ceño, confundido por su actuación y sintiendo que se estaba perdiendo de algo.

-¿Se puede saber qué fue todo eso?-preguntó Vlad, casi escupiendo las palabras. Por alguna razón se sentía molesto.

-Voy al cine con Luke, ¿Por qué? ¿Te molesta?-contraatacó Katya

-¿Desde cuándo vas al cine sola y con Luke?

-¿Hola? Si voy con Luke no voy sola y además ¿Qué te importa?

-Soy tu novio-siseó lleno de rabia-Tengo derecho de saberlo.

-¿Cuándo será que le diremos a Lena que lo somos?

Aquello lo tomó con la guardia bajo, frunció el ceño y se cruzó de brazos.

-¿Qué tiene que ver… ?

-Exactamente-atajó Katya, alzando una ceja y entrando a su habitación. Vlad detuvo la puerta y la miró con expresión dolida.

-¿Me estás terminando?

La respuesta fue un portazo en la cara.
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No sabía qué había estado esperando, no era como si ya no hubiera recibido la misma respuesta durante tanto tiempo. Tragó con fuerza intentando mantener la calma y todo le dio vueltas alrededor, pero le fue imposible, porque de la rabia rasgó el papel por la mitad ante las miradas atónitas de Lena y Yulia, y arrugándolas las lanzó por encima de su hombro, caminando para salir de ahí.

-Al…

Alan volteó y sonriendo con amargura estiró los brazos a los lados mientras daba unos pasos hacia atrás y se detenía, para luego encogerse de hombros y marcharse de ahí.

Lena quería salir corriendo tras él, pero por alguna razón sentía que sus pies se habían quedado atascados en el piso de la clínica o que se habían convertido repentinamente en dos pedazos de plomo, porque no se movían.

Yulia cogió las dos pelotas arrugadas de papel que habían representado los resultados y después de alisarlos, los juntó. Lena frunció los labios y después se mordió el inferior, bajó la mirada y justo cuando su mente repetía que no lloraría y pensó que no lo haría, Yulia la abrazó y rompió en llanto. La morena también derramó varias lágrimas mientras arrugaba nuevamente el papel que después de un largo discurso al final decía “Negativo”.
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No sabía que había estado esperando y aunque antes ya había pasado por la misma situación y no debía sorprenderle en lo más mínimo, descubrió que había tenido una mínima esperanza de que Lena fuera compatible.

Ya lo sabía, había prometido no ilusionarse, terminaría con el dolor comiéndole las entrañas y haciéndole comenzar de nuevo con la cuenta atrás, porque ya la había comenzado. Ahora le quedaba hasta final de mes comienzos del otro.

Su celular vibró en su bolsillo y al principio no lo quiso atender, dejando que este se moviera deliberadamente en el interior del bolsillo de su abrigo. No quería hablar con quien fuera que estuviese llamando y si era Lena menos que menos.

El aparato dejó por un instante de vibrar, pero a los pocos minutos volvió a moverse, y con la poca paciencia que tenía lo cogió.

-Hermanito…

-¿Qué quieres?-preguntó Alan, bruscamente.

-Lo siento, ¿Estás ocupado?-preguntó la voz sobrecogida de su hermana Alex

-No. ¿Qué quieres?-preguntó de nuevo

Hubo un instante de silencio y por un breve momento tuvo la tentación de colgarle la llamada a su hermana, pero la voz suave de ella lo detuvo.

-Lena me llamó anoche antes de ir a dormir y me dijo que…

-¡No somos compatibles!-repuso con dureza-¡Así que si eso era todo lo que querías saber, pues adiós!

-¡Espera, Alan, no… !

Cerró la tapa de su celular rápidamente y sin pensarlo con todas sus fuerzas lanzó el aparato contra un poste y este se partió. Varias personas se le quedaron mirando y sin importarle en lo más mínimo por donde iba quiso cruzar la calle y fue en ese mismo instante que se escucharon fuertes y estruendosos cornetazos seguidos de varios gritos. Volteó y no pudo hacer más que cerrar los ojos y esperar a sentir el golpe.

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La había visto salir pero no le había dejado decirle ni una palabra, había tomado de la mano a Luke y tal como le hiciera momentos antes en su habitación, le cerró la puerta en la cara.
Ahora estaba en el sillón, sentado y sintiéndose terriblemente estúpido.

-Ehh… Vlad…

No levantó la vista y casi podía estar seguro que tenía la cara más desconcertada que se podía tener, sintió a Stephanie sentarse a su lado y ahí fue cuando volteó a mirarla. Ella enrojeció y comenzó a mirarse las uñas de las manos como si fueran realmente la cosa más interesante en el mundo.

-Disculpa por besarte así, yo no…

-No tiene importancia ahora, Steph. No te hagas lío-interrumpió Vlad, casi tan mecánicamente que por un instante pensó que quien hablaba no era precisamente él.

-Esto… um… ¿Entonces es verdad? Digo… ehh…

-¿Qué?

-Que tienes novia-repuso Stephanie, avergonzada.

-Umm… yo no… no sé-balbuceó Vladimir, pensando en Katya.

-¿No sabes? Cuando me lo dijiste parecías muy seguro y Katya…

Se detuvo, miró a Vlad y él suspiró, pensando que ya Stephanie habría juntado las piezas y entendería, pero lo que dijo luego lo desconcertó.

-¿Katya le dijo a tu novia lo del beso?-preguntó, completamente perdida.

-No importa ya, Stephanie. Déjalo ¿Vale?-pidió, sintiéndose enfermo. No quería decirle que Katya era su novia, o por lo menos lo había sido minutos antes.

-Lo siento…

La chica se levantó y se fue de ahí, probablemente a su habitación. La cabeza a Vlad le daba vueltas, pensando una y otra vez en lo que le había dicho Katya, entendiendo poco a poco lo que había querido decir. “Eso no habría sucedido si todos supieran la verdad”, “Eso no habría sucedido si LENA supiera la verdad”. Katya siempre le repetía y le pedía que dijeran todo a su amiga, pero siempre terminaban discutiendo porque él no quería aún, decía que no se sentía preparado. La verdad era que la sola idea de decirle a su mejor amiga que estaba enamorado de su hermana que tenía 15 años le aterrorizaba, le daba grima de solo pensar lo que pensaría Lena.
Seguramente pensaría que era un viejo pedófilo de 25 años que con sus grandes y peludas manos había tocado y manoseado a su hermanita, la cual era menor de edad.

Ya lo tenía pensado. Lo colgaría del dedo gordo del pie en una mata gigantesca y con púas venenosas, ya se lo podía imaginar incluso, el momento que Lena comenzara a pegarle con un mecate en la espalda como si fuera la inquisición. No podía decirle, no podía. Lo que estaba haciendo estaba mal desde el principio y siempre lo supo, no entendía como se había involucrado tanto en una relación casi incestuosa, porque si veía a Lena como una hermana, debería ver a Katya como su otra hermana.
El estómago se le revolvió del miedo. No entendía a donde habían ido sus valores morales, pensó que él mismo sería su propio abogado acusador en caso de que Lena lo demandara por pedofilia.

Las ganas de vomitar fueron terribles y tuvo que salir corriendo al baño.
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No atendía, ya había intentado 10 veces y era el mismo mensaje siempre, que estaba fuera de servicio. Le estaba dando mala espina, sobre todo porque Alexandra, la hermana de Alan la había llamado diciendo que él le había colgado y ahora estaba muy preocupada, porque estaba realmente muy alterado.

Miró a su alrededor pero no vio a Yulia, la morena había desaparecido hacía aproximadamente 20 minutos diciendo que iba al baño, pero ya le parecía raro que no apareciera. No era como si de pronto se la hubiera tragado el retrete, se levantó para ir a buscarla, pero enseguida sintió una mano que se posaba en su hombro y al voltear vio a su novia, sonriéndole tranquilizadora.

-¿Dónde te habías metido? Ya te iba a ir a buscar-dijo Lena, algo nerviosa.

-Te dije que iría al baño, niña ¿No escuchaste?-preguntó Yulia, frunciendo el ceño.

-Tardaste mucho-repuso la pelirroja, dejándose caer en la silla de espera.

Yulia notó la ansiedad que su novia tenía y se arrodilló a su lado, acariciando su cabello y luego su mejilla. Lena la miró y sin poder contenerse se inclinó para besarla, derritiéndose instantáneamente, creyéndose jalea con solo sentir sus labios contra los suyos.

Fue bastante corto, por lo que las dos se apartaron y Yulia se mantuvo cerca de ella, mientras sonreía.

-Todo estará bien, te lo aseguro-susurró-Te lo prometo.

Lena asintió despacio y se levantó de la silla tomando de la mano a Yulia.

-Vayamos a buscar a Alan. No atiende el celular y estoy preocupada.

-Vale.
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-La película estuvo buena.

-¿Buena? ¡Buenísima! Demasiado chistosa, me recuerda que me gustan los musicales.

Luke sonrió abiertamente y echando a la basura el envase vacío de las cotufas, volteó a mirar a Katya.

-Debo entonces suponer que te gusta High School Musical y el tal Troy Bolton-dijo Luke, alzando las cejas.

-Realmente Zac Efron no es mi tipo, parece muy muñequito de torta, pero sí, he visto High School… -dijo Katya.

-¿Has visto Across The Universe? Es…

-¡Genialosa! La podría ver siempre y todos los dias. Me encanta Jude y…

-Yo conozco a Jim Sturgess. Él estuvo en…

-¡No te creo! ¡Tienes que presentármelo! ¡Es tu obligación ahora que lo has mencionado!-chilló Katya, emocionada y lanzándose a abrazar a Luke-¡Preséntamelo! ¡Andaaaaaaaa!

-Umm… no sé… tendré que pensarlo, hay que meditar…

-¡No tienes que meditar nada! ¡Sólo preséntamelo y ya! ¡Haré lo que sea!

Luke sonrió pícaramente y alzó una ceja, malicioso.

-¿Lo que sea? ¿Estás segura?-preguntó, traviesamente mientras caminaba siendo abrazado por Katya.

-¡Sí, te lo juro!

-Va, hecho, dame un beso-dijo Luke, deteniéndose a mirarla fijamente. Katya se quedó congelada y casi creyó que se le había detenido el corazón.

-¿Qué… ?

-Lo que oíste. Si quieres que te presente a Jim tienes que darme un beso, si no…

-¡Yo no puedo darte un beso! ¡Estás demente!-protestó Katya, conmocionada.

Luke frunció el ceño y soltó una carcajada, muy divertido por la cara de pánico de su prima.

-Vale, entonces te lo daré yo.

No logró reaccionar a tiempo para apartarse, por lo que Luke ya le había estampado beso en la mejilla y después le sacó la lengua, burlón y le dedicó una mirada de ganador.

-Sólo por eso tardaré más en ver cuando te presentaré a Jim.

Katya decidió en ese mismo instante que jamás volvería a intentar comprender a Luke.

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-¡Esto es increíble! ¡¿Cómo puede ser que no haya vuelto ya?!

-Lena, cálmate…

-¡¿Cómo quieres que me calme, Yulia?! ¡No coge el m.aldito celular y lo único que dice la endemoniada operadora es que está fuera de servicio!

-Pero…

-¡Después pide que no lo trate como a un niño! ¡Mira lo que hace!... Alex… -Lena había atendido el teléfono mientras caminaba de un lado a otro enfrente de la casa de Alan-No, aún no aparece, pero… Estoy esperándolo aquí en… vale, ¡Pero es que no coge el celular y llevo marcando hace más de 1 hora ya!... ¿Le has dicho a tus padres?...Lo siento mucho, Alex, en serio quiero ayudarle, pero él es muy necio… Sí…

El celular de Yulia comenzó a repicar en ese momento y al ver que era Edik, frunció el ceño y aprovechando que Lena estaba de espaldas hablando con la hermana de Alan, se alejó unos metros y atendió.

-Edik...

-¡Yulia, por fin! Lena no me coge el celular y…

-Está ocupada hablando con…

-Tienen que venir ahora mismo. Alan acaba de ingresar a emergencias, un accidente con un auto…

-¡¿Con un auto?!-chilló Yulia, provocando que Lena volteara y la mirara, confundida-¿Está bien? ¿Qué le… ?

-No te puedo explicar ahora, me tengo que ir porque me solicitan.

Edik colgó y Yulia hizo lo mismo, Lena se acercó notando que algo pasaba al ver el rostro de preocupación de la morena. No fueron necesarias las palabras, lo supo enseguida y simplemente corrió hacia el auto.

-Por favor maneja despacio y prudentemente-pidió Yulia, pero fue en vano, porque la pelirroja retrocedió bruscamente y emprendió la marcha de inmediato y velozmente hacia la clínica nuevamente.

En la clínica, Lena corría hacia emergencias mientras hablaba apresuradamente con Vlad para que fuera a buscar a los chicos al colegio, colgó y casi iba a pasar, pero Edik la detuvo atravesándose enfrente de ella.

-¿Cómo está Alan? ¿Qué le pasó? ¿Va a estar bien?

-Está bien, no presenta ninguna herida. Por suerte Laura lo sacó…

-¿Quién?-preguntó Lena, frunciendo el ceño.

-Laura. Es la chica que lo apartó del medio de la calle antes que un auto lo atropellara-explicó Edik-Ella debe estar por ahí, solo tuvo una fractura de brazo y un par de rasguños. Te llevaré con Alan.

Edik las guió hasta la habitación 120 y cuando entró se detuvo en el medio de la puerta al ver que estaba una chica ahí al lado de Alan. Ella al escuchar los pasos, volteó y miró al doctor. Era castaña y de ojos color avellana. Lena frunció el ceño, confundida y sin saber quién era.

-Laura, ¿Aún sigues aquí? Tus padres ya llegaron, están esperándote en emergencias-dijo Edik.

-Ah, gracias, doctor. Ya me voy. Disculpen. Sólo estaba viendo cómo estaba el chico… Con permiso…

-No, espera un momento, Laura-la detuvo Edik-Mira, te presento a Elena Katina y a Yulia Vólkova, son las amigas de Alan.

-Laura Owen. Mucho Gusto-dijo la chica, con una gran sonrisa y estrechando la mano de la pelirroja y la morena.

-Mucho gusto-saludaron Yulia y Lena, aún confundidas.

-Laura es quien salvó a Alan de ser atropellado, apartándolo del medio de la calle-explicó Edik-Ella podría explicarles mejor lo que sucedió. Yo vuelvo en un rato para ver si ya Alan despertó, permiso.

-Yo también ya vuelvo, Lena. Voy a llamar a Boris, porque hace rato que me está enviando mensajes a cada momento-dijo Yulia, saliendo tras Edik.

-Vale.

Lena vio a Alan y se acercó con cuidado a su cama, le tomó la mano que la tenía fría e intentó darle algo de calor. Estaba muy pálido y aún seguía inconsciente, con cuidado acarició su cabello y sonrió con amargura.

-Pedazo de loco, mira lo que haces-susurró bajito.

-Ehh… disculpe, yo me voy…

-¡No, espera!-volteó Lena a mirar a la chica que aún seguía ahí y ella se detuvo, mirándola expectante-Gracias por salvar a Al…

-Ah, no fue nada, no se preocupe. Sólo estaba en el momento y lugar exactos, no creo que le haya salvado…

-No, en serio, gracias-cortó Lena, sonriendo-Él… ha pasado por unos malos momentos y otra cosa mala sería…

-Tiene leucemia ¿Cierto?-adivinó Laura, con una leve nota de tristeza en su voz.

-¿Cómo… ?

-Estudio medicina en la Universidad de Saint Petersburgo -respondió la castaña, encogiéndose de hombros-En cuanto lo aparté del camino y vi sus hematomas en los brazos, al igual que sus ganglios linfáticos algo inflamados me lo supuse. Luego estando en la ambulancia los paramédicos lo confirmaron.

-Um… vale-murmuró Lena, con voz apagada-¿Cómo pasó?-preguntó, luego de unos segundos.

-Pues yo estaba saliendo de casa de unos amigos míos, cuando vi que este chico, Alan, venía caminando y hablando por su celular, parecía nervioso. No le presté mucha atención al principio porque venía distraída, pero de pronto escuché un golpe y algo rompiéndose, luego unos gritos, unos cornetazos, volteé y cuando pude darme cuenta ya yo lo estaba sacando del medio de la calle. Lo alcancé por poco, porque una vez que ya él estaba fuera de ahí, el auto chirrió las ruedas y se detuvo unos metros más allá. Miré al chico y luego de reírse, me preguntó que si yo era familia de los Cullen y se desmayó.

Lena asintió lentamente, pensativa y con gesto algo ausente, luego de unos segundos miró a Laura.

-Si hay algo que pueda hacer por ti, pagar tu consulta…

-Ahh, no, no, muchas gracias, Señorita Katina, yo…

-Lena. Llámame Lena-dijo la pelirroja, amablemente y Laura sonrió apenada.

-Lena…

-Ajá

-Bueno, eso, que no se preocupe. Seguramente mis padres ya pagaron todo, yo sólo me… -se detuvo, mirando a Alan y sonrojándose levemente-siento satisfecha que no le haya ocurrido nada a él y que pronto se recupere, que sé que lo hará.

A Lena rápidamente le cayó muy bien Laura, se veía una chica bastante buena gente y preocupada por las demás personas. Pronto también notó un detalle de ella y después de corroborarlo varias veces, sonrió y bajó la mirada, divertida.

La puerta se abrió en ese momento y entró Yulia. Ella se colocó a lado de Lena y le dio un tenue beso en los labios, sonriendo, aparentemente feliz por algo. La pelirroja frunció el ceño y soltó una risita.

-¿Y esa sonrisa?-preguntó, curiosa.

-¿Por qué la tuya?-repuso Yulia, alzando las cejas, sarcástica.

-Pues no sé, tú sonríes y yo sonrío, pero quiero saber el motivo por el cual sonreímos-dijo Lena, resueltamente.

-Um… por nada. Sólo que te amo y…

-¡Mentira! ¡Me estás ocultando algo!-replicó Lena, pellizcándole levemente en el brazo. Yulia hizo un gesto fingiendo dolor.

-Pues mira que no sé de qué hablas, yo sólo te dije la verdad. Te amo.

-Tonta, yo también te amo-murmuró Lena, acercándose para darle un beso que Yulia aceptó gustosa, pero luego la pelirroja se separó y la miró con seriedad-Igual pienso que me estás ocultando algo.

Yulia rió y se quedó callada. Pronto notaron que Laura seguía ahí y ella al ver que la pelirroja y la morena la miraban, se sonrojó y bajó la cabeza, avergonzada.

-Disculpen, ya me retiro. Yo…

-No tienes por qué irte, si quieres puedes quedarte. Al final fuiste tú quien salvó a mi amigo. Estamos en deuda contigo-dijo Lena.

-Ah, no, ninguna deuda. No se preocupen. Espero que se recupere pronto, fue un placer conocerlas-farfulló Laura, sintiendo sus mejillas arder por la vergüenza.

-Si quieres me das tu número y puedo llamarte para decirte como sigue él-insistió la pelirroja.

La chica se quedó callada y casi paralizada, miró a Alan que seguía durmiendo y sintió que de pronto se quedaba sin aire. Se moría por aceptar la oferta de Lena, pero le daba vergüenza parecer demasiado lanzada.

-¡Hey! ¿Estás ahí?-llamó Yulia, sacudiendo la mano enfrente del rostro de Laura-¿Vas a darnos o no tu número? O si prefieres que Lena te de el suyo y tú llamas…

-Vale, mi número es…

Unos segundos después que Laura salió de la habitación con una gran sonrisa. Yulia y Lena se miraron y parecieron comunicarse sólo con el pensamiento, sonriéndose con complicidad. En ese instante un gemido se escuchó y al voltear, vieron que Alan se estaba despertando y cuando logró abrir los ojos y darse cuenta dónde estaba, entró en pánico. Lena se acercó y lo tomó rápido de la mano.

-Lena… ¿Qué hago aquí? ¿Qué me pasó?-preguntó Alan, nervioso.
-A ver, cálmate… Casi te atropellan…

-¡¿Cuándo?! ¡No recuerdo nada! ¡No recuerdo! ¡Perdí la memoria, Lena!

-Al… por favor, tranquilízate, no has perdido nada. Debe ser solamente…

-Perdí la memoria...la perdí, no me acuerdo…

-Iré a llamar a Edik-dijo Yulia, saliendo de la habitación, apresurada.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Escuchó las risas apagadas de Katya y Luke que ya estaban regresando y rápidamente se levantó para abrirles la puerta y en cuanto estuvieron de frente, Katya al verlo soltó el aire repentinamente y chasqueó la lengua en señal de censura. Quiso pasar por su lado, pero Vladimir la tomó por el brazo para detenerla.

-Necesito hablar contigo, Katya. En serio-murmuró Vlad, mirándola fijamente.

-Y yo necesito que me sueltes y me dejes en paz, Vlad. En serio-respondió Katya, soltándose de su agarre y queriendo irse a su habitación, pero Vlad volvió a tomarla del brazo.

-¡Suéltame, Vlad!

-¡Es importante… !

-A ver, primo… -Se acercó Luke a Vlad y se colocó en el medio de los dos para que la soltara-Realmente no quiero discutir contigo, pero si no sueltas Katya, vamos a tener serios problemas tú y yo.

-No te metas, Luke. Esto no es de tu incumbencia. Necesito hablar con ella…

-Luke… por favor no…

-Ella te dijo que no quiere hablar ahora. ¿No entiendes cuando se te habla?

-¡El que no entiende cuando se le habla eres tú! ¡Apártate!

Vlad empujó a Luke y él le devolvió el golpe, por lo que Katya tuvo que ponerse en el medio y comenzar a gritar para que se calmaran. El alboroto que se formó rápidamente alertó a los que estaban en la casa: Andrei, Stephanie, María, Nikolai y los chicos bajaron las escaleras apresurados y entre Andrei y Niko separaron a Vlad y a Luke, quienes se veían con el enojo pintado en la cara.

-¡¿Se puede saber qué les pasa?! ¡Pensé que eran como primos! ¡Casi familia!-gritó Andrei, sorprendido.

-¡Él empezó! ¡Yo sólo quería hablar con Katya y… !

-¡Suficiente!-interrumpió Katya, al borde de las lágrimas por la rabia y agarrando de la mano a Vlad se lo llevó afuera de la casa hacia el jardín.

Luke se soltó de Nikolai y gruñó muy enojado y de impotencia por no poder hacer nada, subió a la habitación y Stephanie le siguió para saber qué le pasaba a su hermano. Todos los demás se miraron entre sí, muy confundidos y tomados de sorpresa por lo que había ocurrido.

Katya y Vlad se alejaron un poco, ella casi arrastrándolo a través del inmenso jardín y después de unos segundos, se detuvo y volteándose, golpeó el suelo con un pie casi como si fuera a hacer un berrinche y se cruzó de brazos.

Era una situación bastante hilarante verla como una niñita, pero sabía que si se reía, eso aumentaría más su molestia y no le dejaría decirle lo que quería.

-¡Habla! ¿Qué quieres?-exigió saber ella.

-Katya, yo…

-¿Qué?

-Creo que… es mejor que lo dejemos hasta aquí. No puedo continuar con esto, sé que es muy estúpido decirlo justo ahora cuando ya… han pasado meses, pero…

-¿Pero qué… ?

-Tú quieres decirle a Lena y yo… yo de verdad no sé si pueda decirle que tú me gustas y que he sido tu novio… Esto ha ido muy lejos...No es correcto, porque yo tengo 25 y… son 10 años de diferencia… yo… te vi jugar con muñecas hasta los 10, te cargué en mis brazos… yo...no puedo seguir con esto. Lo siento.

Katya se quedó callada y después de unos segundos rió con sarcasmo y con gran rapidez cambió su semblante a uno bastante serio. A Vlad siempre le sorprendía lo temperamental que podía ser.

-Tienes razón, es realmente estúpido que me digas esto ahora. ¿Por qué lo haces justo en este momento? Es muy ridículo que te estés dando cuenta ahora que tenemos 10 años de diferencia… por Dios, Vlad… eso es lo más patético que has dicho en todo este tiempo…

-Kat…

-Ya yo te escuché. Ahora escúchame a mí. Si hubiera sabido que serías tan cobarde ni pierdo el tiempo en estar contigo. La moralidad te la has pasado por el forro durante meses, te di tiempo suficiente para que tomaras fuerzas, ánimo… pensé que quizá realmente lo necesitabas…

-Yo no…

-Realmente no me molestó que Stephanie te besara, porque rápidamente le aclaraste que tenías novia. Sólo me molestó el hecho que no aclararas que era yo, que no tuvieras el valor para enfrentarla y decirle quien era tu novia… Esto no estaría ocurriendo, ella no te habría besado si todos supieran la verdad.

-Lo siento.

-No lo sientas. ¿De qué sirve? Me estás cortando y ya está…

-¡Tú me cortaste primero!-protestó Vladimir, incrédulo.

-Yo no recuerdo haberte dicho jamás la frase “Hemos terminado”

-¡Me cerraste la puerta en la cara! ¡Estaba implícito en la acción!

-Pues yo no intuyo las cosas si antes no me las dicen. Bien dicen “No cuentes los pollos antes de nacer”

-Katya, por favor… -gimió Vlad, acercándose para tomar sus manos, pero ella se apartó.

-Es suficiente-dijo-Gracias por todo.

Pasaron un buen rato tratando de calmar a Alan, hasta que finalmente lo lograron cuando Edik intervino y le dijo que su falla de memoria era común en personas con leucemia y también por el efecto latigazo, como lo describió el doctor, que se trataba de una temporal amnesia que se producía por un hecho que podía representar miedo o angustia, “Mecanismo de defensa” había dicho exactamente y que la memoria regresaría en relativo poco tiempo.

Lo que más calmó a Alan fue el hecho de que le dieron de alta rápidamente, por lo que ahora se encontraba en el asiento trasero del auto de Lena, acurrucado contra la puerta y mirando sin mirar a través de la ventanilla. No podía recordar mucho, pero ahora sólo tenía imágenes sueltas y muy veloces que pasaban por su mente, sin poder realmente juntarlas. Se pasó la mano por la cabeza y notó por primera vez que ya no llevaba la gorra que le había regalado Alex, seguramente se le habría caído cuando el accidente, al igual que los lentes oscuros.

Cerró los ojos, sintiendo que poco a poco el sueño comenzaba a vencerlo, pero cuando pensó que sólo habían sido unos 2 minutos que había permanecido así, escuchó la voz de Lena que le decía que se despertara porque ya habían llegado.

Ansioso por llegar y echarse a dormir en su cama y no levantarse en un millón de años… “Ya dormirás por la eternidad” habló su fuero interno con evidente ironía, abrió la puerta y cuando alzó la mirada, vio que esa no era su casa.

-Lena… ¿Qué hacemos aquí? ¡Yo quiero ir a mi casa!-protestó, comenzando a enojarse.

-Al, escucha…

-¡No! ¡Lena, yo quiero mi casa y mi cama!-gritó, sintiendo la rabia recorrerle el cuerpo-¡Llévame ahora mismo!-exigió, volviendo a entrar al auto

-Edik dijo…

-¡No me importa lo que haya dicho Edik!-espetó a Yulia, callándola al instante-¡Me importa un cuerno! ¡Yo sólo quiero irme a mi casa!

-Yul, entra, necesito hablar a solas con Alan-pidió Lena. La cabeza estaba empezando a doler. Alan gruñó rabioso y dio una patada al caucho del auto de la pelirroja.

-¡Me quiero ir a mi casa!-rugió

-¿Estás segura que… ?

-Sí, anda tranquila.

-¡Lena!-gimió Alan, derrotado. Se cubrió el rostro con las manos y se apoyó la espalda en el mueble del auto. Escuchó a Yulia alejarse y levantando la cara, miró con fastidio a la pelirroja-¡¿Qué quieres?!

-Por ahora, que duermas aquí en mi casa-Alan bufó y soltó una risita rodando los ojos. Lena le tomó por el mentón para que él la mirara de frente-Quiero cuidarte por estos días mientras…

-¡¿Mientras qué?! ¡¿Mientras me muero?! ¡No somos compatibles, Lena! ¡Acéptalo! ¡Y no hay ninguno en este p.uto mundo que lo sea! ¡Sólo déjame en paz! ¡Déjame en paz! ¡Desearía que ese m.aldito auto me hubiera pisado para así terminar con todo de una jodida vez! ¡Estoy harto! ¡HARTO!

Lena se mantuvo callada, dejando que Alan descargara toda su furia contra ella, tal vez eso le calmaría luego y la dejaría hablar. Odiaba que hablara así, se había controlado con todas sus fuerzas no voltearle la cara de una cachetada, pero lo que si no pudo evitar fue que una lágrima rebelde resbalara por su mejilla. No quería verlo sufrir más, no quería perderlo.

-Aunque me termines odiando no te dejaré solo. Desearía que continuaras con la quimio…

-¡Ni creas! ¡Ni creas!-la voz de Alan sonó tan fría como el hielo-No continuaré esa estupidez, no servirá de nada. Me queda sólo hasta final de mes o quizá comienzos del próximo…

-¡Cierra la boca! ¡No seas estúpido! ¡Te queda toda una vida!

Casi había esperado una risa sarcástica por parte de Alan, una burla o un comentario ácido, pero sólo lo vio cerrar los ojos por un instante y parecer de pronto muy cansado como para contestar. Lena se acercó a él y tomó su mano, juntándolas ambas y luego entrelazando sus dedos.

-Una vez te prometí que siempre estaría contigo y que siempre sería tu amiga. Que si alguna vez caías, te ayudaría a levantarte y tú igualmente harías lo mismo conmigo-susurró con voz suave-Sólo déjame demostrarte que no todo está perdido, que siempre hay una luz al final del túnel.

-Lena, por favor, basta… no más… ya no.

Se hizo un breve silencio y poco a poco unas gotas de lluvia comenzaron a caer sobre la cabeza de Lena, pero no le importaba en lo absoluto.

-Quédate a dormir aquí, Al, por favor… .te lo pido ¿Sí?

Alan pareció pensarlo.

-Si te digo que no y que quiero que me lleves a mi casa ¿Lo harás?-preguntó Alan, sin querer mirarla.

-No-respondió Lena, con sinceridad.

-Um, vale… .

-¿Te quedarás?-preguntó, esperanzada.

-Sí. Dudo que a esta hora pueda irme a algún lado.

La habitación que le había dado era en la que es estuvieron quedando Bryan y Rob. Era bastante cómoda y Lena le había pedido a Andrei que le prestara algo con lo que Alan pudiera dormir cómodo, sabía que su amigo acostumbraba desde siempre a usar unos shorts y una franela, por lo que su hermano le dio unos para que su amigo los usara.

Cuando por fin consiguió que Lena dejara de lado el discurso de “Llámame si te sientes mal” y después de decirle que estaba todo bien y que no necesitaba nada por los momentos, ella lo dejó solo en la habitación.

Se quedó por un buen rato mirando al techo en la oscuridad, mientras pensaba una y otra vez. Sabía que Lena no había desistido de querer que continuara la quimioterapia, que sólo estaba esperando el momento oportuno para sacarlo a relucir nuevamente, por eso estaba ya preparado para decirle que no. Estaba cansado de recibir siempre las mismas negativas, la misma respuesta, no había médulas compatibles ni en el banco de médulas.

Miró el reloj despertador digital que había en la mesita de noche, y éste mostraba las 10:50, suspiró y su mente automáticamente sacó la cuenta de los días. Probablemente cuando llegara el momento no le daría tanto miedo y estaría preparado.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

Cuando despertó no había encontrado a Yulia a su lado, pero en su lugar había dejado un oso de peluche rosado, bastante acolchadito y suavecito con un letrero que decía “Te amo”, una rosa, un chocolate y una nota donde ponía

Niña hermosa, siento no estar contigo ahora que despiertas, pero tuve que salir a una reunión con Boris y los chicos de la banda. Te prometo que estaré de regreso rápido.

Te amo muchísimo.

Yul (El amor de tu vida. Jeje xD)

PD. Te he tomado una foto mientras dormías. En dos palabras: Sencillamente adorable.

Te amo.

Lena sonrió y agarrando el oso de peluche lo abrazó y se dejó caer en la cama de nuevo, percibió su aroma y se dio cuenta que tenía el mismo perfume que siempre llevaba Yulia. Sonrió aún más y agarrando su almohada se tapó la cara con ella y gritó “¡LA AMOOOOO LA AMOOOOOOOO!”.
Iba a seguir gritando, pero de pronto escuchó un portazo estruendoso que provenía de afuera de su habitación, en el pasillo y levantándose de golpe saltó de la cama y corrió a ver lo que pasaba.

Afuera estaban Mark y Luke, que estaban despeinados y con cara de sueño, pero a la vez parecían confundidos.

-Lena… ¿Quién… ?

El ruido de alguien vomitando se escuchó en el baño y Luke y Mark hicieron gestos de desagrado, Lena rodó los ojos y cuando intentó abrir la puerta no pudo.

-¡Alan! ¡Abre la puerta, por favor!-dijo, mientras tocaba la puerta.

-¡No, vete!-gritó la voz de Alan, volviendo a vomitar en ese instante-¡Estoy bien!-vomitó de nuevo.

-Buenísimo… -murmuró Luke, sarcásticamente. Recibiendo un pellizco por parte de Lena.

-¡Al, por favor!

Hubo un instante de silencio y después de otro ruido de vómito, la puerta se abrió y Lena entró rápidamente, pero sin dejar que Mark o Luke lo vieran. Quería evitarle la molestia a su amigo.

Alan se había vuelto a inclinar sobre el retrete y con una nueva arcada, vomitó. Lena se acercó a él, agachándose a su lado y le tomó la temperatura. Tenía fiebre, transpiraba y respiraba afanosamente, mientras nuevamente le volvía otra arcada y el vómito.

-Lena… no p-puedo… respirar…

-Tranquilo, Al. Estoy aquí.

Se colocó detrás de él y colocando sus brazos alrededor de su cuerpo como si fuera a abrazarlo, presionó un poco en su estómago, sintiendo como él respiraba cada vez más rápido y de pronto el vómito con unas gotas de sangre cayeron en el retrete.

-Lena…

Alan se dejó caer a un lado por el cansancio y el esfuerzo que había hecho y Lena lo tomó con cuidado por la cabeza, para que la descansara en sus piernas. Temblaba y lucía realmente más pálido que otras veces, él abrió los ojos lentamente y vio a Lena sosteniéndolo, quiso reírse, pero le dolió demasiado todo el cuerpo.

-Lo siento, estoy bien… estaré bien. Ya no tengo miedo, ya no…

-Al, tranquilo…

-Recuerdo cuando me emborraché en la fiesta de graduación...tuviste que llamar a Vlad y a Bryan para que te ayudaran a llevarme a tu casa… llené de vómito todo el asiento trasero del auto de Vlad y tú le prometiste pagarle la limpieza de la tapicería… No sé cómo sacaron esas manchas…

-Limpiador industrial-murmuró Lena, sonriendo.

-Oh… pensé que habrías comprado otros muebles…

Se quedó un rato en silencio y cerró los ojos, luego de unos segundos volvió a abrirlos y comenzó a llorar. Lena lo sostuvo con más fuerza y lloró junto a él también.

-Tengo miedo… t-tengo miedo… Lena… no me dejes…

-No te voy a dejar, Al… vamos a la clínica y…

-¡No!-gimió Alan, abrazándose aún más a Lena.

Pronto notó que comenzaba a cerrar los ojos y finalmente dejó caer su cabeza a un lado, Lena lo miró al rostro y la fiebre que hacía unos segundos tenía, había sido reemplazada por el frío en sus manos.

-Al… ¡Alan! ¡Despierta! ¡No me hagas esto, Al! ¡No bromees!

Desde afuera comenzaron a tocar la puerta y la voz de Andrei se escuchaba pidiendo a Lena que abriera. Como pudo y sin dejar de sostener a Alan, abrió la puerta y Andrei, Niko y Luke entraron apresuradamente, afuera estaban Katya, Mark y Denis observando muy impresionados.

Andrei le tomó el pulso a Alan y de inmediato intentó alzarlo, recibiendo la ayuda de Niko y Luke para llevarlo a la habitación.

-Solo se ha desmayado, Lena. Debe estar deshidratado por vomitar tanto-dijo Andrei, colocando su mano en la frente de Alan para tomar su temperatura. Poco a poco comenzaba subirle la temperatura de nuevo-Traeré un termómetro.

-Edik dijo que no puede venir él, pero que enviará enseguida a otro doctor en su lugar-dijo Katya, entrando en ese momento a la habitación.

-Vale, gracias…

Alan comenzó a reaccionar en el preciso momento que Andrei llegaba con el termómetro y pidiéndole que abriera la boca y subiera la lengua, se lo colocó. Alan lucía desorientado y movía repetidamente la cabeza de un lado a otro.

En un minuto Andrei le quitó el termómetro y lo observó detenidamente.

-40, estás ardiendo, amigo-murmuró el pelirrojo, con preocupación.

-Tengo sed-susurró Alan, restándole importancia.

-Yo traeré agua-dijo Nikolai, saliendo de la habitación.

-¿Necesitas algo más, Al?-preguntó Lena, pasándole una toalla empapada con agua que le había pasado María, que en ese momento había llegado.

-Sí, dormir.

Dicho y hecho. Apenas volteó la cabeza a un lado y soltó un leve ronquido, se había quedado dormido. Niko llegó al rato y al ver que dormía, dejó el vaso en la mesita de al lado por si cuando despertara aún seguía con sed.

El doctor que había enviado Edik llegó al poco tiempo y para mejor, era un oncólogo. Él examinó a Alan mientras dormía y al terminar soltó un suspiro que a Lena le pareció mal pronóstico.

-El vómito y los desmayos son normales, sobre todo si ha recibido quimioterapia…

-Solamente ha sido una vez-dijo Lena, nerviosa.

-Es suficiente con una vez. Sin embargo es necesaria otra dosis, por lo demás… me temo que ya es realmente imprescindible y de urgencia el trasplante de médula. El doctor Kratsov me habló de su caso y me cuenta que el paciente ya ha recibido varias negativas por incompatibilidad, yo le sugeriría que buscaran en otro banco de médulas en el exterior, quizá ahí encuentren la que necesitan en el menor tiempo posible-dijo el doctor, muy serio y arreglándose los lentes.

-¿Cuánto tiempo, doctor?-preguntó Lena, ansiosa. El doctor frunció los labios y alzó las cejas.

-No me gusta hablar de tiempo en este tipo de cosas, porque le da menos esperanza a los…

-doctor… por favor…

El galeno miró hacia Alan y luego suspiró.

-Siendo optimista y por su edad, quizá llegue hasta mitad del próximo mes-respondió el doctor-Pero… también está el hecho de que no se ha vuelto a hacer la quimioterapia y eso reduce el tiempo considerablemente…

-¿Podría ponérsela ahora?-preguntó Lena, en voz baja.

-¿El paciente está de acuerdo?

-No hay tiempo para ponerse de acuerdo, doctor. Simplemente póngasela. Yo sabré luego como lidiar con su enojo.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Había salido lo más rápido que pudo de la reunión Boris y los chicos, había tardado un poco, porque además de ellos también estaban los que organizaban el tour y éstos habían dicho que se realizaría sin falta en una semana.

Ahora se hallaba corriendo por unos pasillos blancos y varias personas la miraban con curiosidad, esperaba que ya estuviera listo lo que había ido a buscar, no había tiempo que perder, sin embargo y por las dudas ya había puesto en marcha una comisión que le ayudaría a obtener lo que quería.

Casi patinó cuando dobló la esquina y a toda carrera llegó a la taquilla de entrega. Una dama vestida completamente de azul la recibió con una sonrisa al reconocerla.

-Señorita Vólkova, la estábamos esperando…

-Sí, gracias, ¿Ed… ?

-Está ocupado en este momento, pero aquí le dejó el sobre-dijo la muchacha, buscando entre varios sobres que estaban cuidadosamente ordenados en una pila-Tome. Buena suerte.

-Muchas gracias-

Se apartó de ahí y abriendo el sobre a toda prisa, sacó el papel y casi con las manos sudándoles leyó todo.

El corazón dio un vuelco casi descomunal.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Llevaba ya 5 horas durmiendo y Lena se había mantenido pendiente todo el tiempo de su amigo. El doctor había llamado para que le trajeran el tratamiento para colocarle la quimioterapia a Alan y después de eso se había ido, dejándole un récipe a la pelirroja con indicaciones de qué debía darle cuando despertara.

Yulia no había llamado en todo ese tiempo y suspiró, pensando que tal vez se había alargado de más la reunión y no podía salir aún.

Había llamado a Alexandra para avisarle del estado de su hermano y ella le había dado las gracias repetidas veces por estar ayudando a Alan, Lena le había dicho que no se preocupara y Alexandra le comunicó que sus padres, ella y su novio ya estaban por comprar los pasajes para venirse a Moscú para poder ver a Alan.

Observó el reloj y ya era el mediodía, después de comer y adelantar un poco del trabajo atrasado y como Vlad no había aparecido por alguna razón en todo el día, entonces recordó a Laura, la chica que había salvado a Alan de ser atropellado. Seguramente ella estaría esperando una llamada con noticias de su amigo, así que decidió llamarla en ese momento.

Buscó el número en su celular y presionando el botón de marcado, esperó. Sólo fueron 2 repiques y contestó.

-¿Diga?-dijo una voz ansiosa.

-Laura. Hola, soy Lena, la amiga de…

-¡Oh, claro, sí, gracias por llamar! ¿Cómo sigue él?-preguntó la chica con una leve nota de emoción en su voz.

-Pues… está bien… dentro de lo que cabe-murmuró Lena, apenada-Ahorita mismo está recibiendo la segunda quimio.

-Oh… pero, ¿Cómo se siente?-preguntó Laura, preocupándose.

-No te quiero mentir. Se sintió realmente muy mal esta mañana y vomitó… -Hubo un silencio algo tenso y temió que la chica hubiera colgado-¿Laura?

-Sí, aquí estoy. Lo siento, es que…

-Te gusta Alan ¿Cierto?-preguntó Lena, en voz baja.

-Yo...

-No te preocupes. Si no quieres decirme, está bien…

-Sí, me gusta-admitió Laura, avergonzada-Pero es realmente estúpido que me guste, porque solamente lo he visto una vez y él en cambio solo me ha visto de pasada y dudo realmente que me recuerde, porque enseguida que me dijo eso de los Cullen, se desmayó.

-Comprendo, pero oye… no es estúpido que sientas eso, es realmente muy lindo. Él… pues si te soy sincera, no recuerda nada del accidente…

-Lo supuse-murmuró Laura, con tristeza.

-Pero mira, si quieres puedes venir ahora a mi casa y visitarlo. Ahora está dormido, pero cuando despierte pueden conocerse y hacerse amigos ¿Qué dices?-propuso Lena

-¿De verdad harías eso por mí?-preguntó Laura. Lena no podía verla, pero ella sonrió.

-Sí y por él también. Realmente pienso que deben conocerse-dijo la pelirroja, con sinceridad.

-¡Oh, muchas gracias, en serio! ¡Eres muy buena!-exclamó Laura, feliz-¿Me dices tú dirección?

-Por supuesto, anota.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Laura había dicho que primero tenía que ir a visitar a sus padres y terminar de hacer unos trabajos con sus amigos de la universidad, por lo que llegaría en un par de horas. A Lena le caía realmente bien aquella chica, miró a su amigo y sonrió pensando que tal vez ella podría hacerlo sonreír una vez más, se le notaba que estaba muy interesada en Alan y quería darle la oportunidad de que ambos se conocieran.

Aún no le había dicho nada a Alan, por lo que estaba esperando que despertara para decirle que una amiga vendría a visitarlo. En ese momento se abrió la puerta de la habitación y por ella entró Yulia, tenía una gran sonrisa en sus labios y parecía muy feliz por algo.

-Yul, llegaste, mira…

No hubo tiempo de finalizar, porque los labios ansiosos de la morena atraparon los suyos y le dio el beso más emocionado que había recibido desde la noche anterior. Lena le respondió con entusiasmo y después de acariciar levemente su espalda, provocándole un escalofrío a Yulia, se separó de ella y sonrió.

-Pareces muy feliz, ¿Pasó algo?-preguntó Lena, intrigada.

-Lo estoy. Te tengo una sorpresa, pero primero cierra los ojos-dijo Yulia, colocando sus manos detrás de su espalda.

-¿Una sorpresa? ¿De qué… ?

-Cierra los ojos, niña. La paciencia es una de las grandes virtudes del ser humano-dijo Yulia, en casi un susurro y besándole la nariz.

-Vale, pero apúrate que ya me tienes ansiosa-dijo, cerrando los ojos.

-¡No hagas trampa!

-No, te lo prometo

Yulia aprovechó el momento y colocando el sobre en las manos de Lena y cuando la pelirroja ya iba a agarrarlo, Yulia la detuvo y se acercó a sus labios de nuevo, besándola con suavidad y muy despacio.

-Sabes que te amo ¿Verdad?-preguntó, aun sosteniendo el sobre.

-Sí, yo también te amo, Yul, pero ¿Qué… ?

Yulia la silenció de nuevo con otro beso y Lena no pudo hacer más nada que responderle, el corazón le latía a millón y no podía entender lo que pasaba. La morena se separó de nuevo y finalmente dejó que Lena cogiera el sobre en sus manos.

-Abre los ojos.

Lena miró el sobre, intrigada y confundida. Miró a Yulia y frunció el ceño.

-¿Qué es esto?-preguntó.

-¡Ábrelo!-instó Yulia, riéndose.

La pelirroja abrió el sobre y sacó el papel para desdoblarlo y comenzar a leer. Yulia se quedó mirando cada uno de los gestos que empezaban a aparecer en el rostro de su novia y después de unos segundos, Lena la miró fijamente, con una expresión en su cara de absoluta perplejidad y confusión. Casi como si le hubieran dado un batazo en la cabeza.

-Positivo.

Fue lo único que pudo pronunciar.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:53 pm

Capítulo 67: Histeria

-¿Positivo?... ¡¿Positivo?!

-¡Shhh! Baja la voz, Lena, por favor…

-¡Pero tienes que expli… !

Yulia se acercó bruscamente a ella y le tapó la boca con la mano, a la vez que miró con miedo hacia la cama donde estaba Alan y esperó que dejara de moverse hasta que finalmente siguió dormido. La morena observó de nuevo a Lena y se acercó a su oído para poder hablarle en voz baja.

-Salgamos afuera y hablaremos mejor.

Lena asintió y una vez que Yulia le quitó la mano de la boca, la tomó de la mano y se la llevó afuera de la habitación hacia la suya propia. Estando ahí, se encerraron y Lena se colocó de brazos cruzados esperando una explicación, pero Yulia se acercó y la abrazó por la cintura.

-Yul… ¿Positivo? ¿Por qué no me lo dijiste?-preguntó Lena, sintiéndose llena de confusión.

-Te lo acabo de decir-murmuró Yulia, comenzando a besarla por el cuello.

-Pero…

Yulia repentinamente dejó de atacar su cuello para volverse contra sus labios y cuando Lena le respondió, comenzó a empujarla lentamente hacia la cama hasta que la tuvo debajo de su cuerpo, enterrando sus manos entre su cabello y adorando cada gemido que ella soltaba.
Iba a desabrocharle ya la correa de los jeans, pero Lena pareció tener un instante de cordura y la detuvo de inmediato, la besó un poco más, pero finalmente se apartó y Yulia entendió que tenían que hablar, así que se levantó y se sentó en la cama.

-Yul, lo siento, pero tienes qué decirme todo… ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?...Esto es…

-¿Cómo? Igual que tú, las pruebas de sangre. ¿Cuándo? En el mismo instante que nos dieron la respuesta de tus pruebas. ¿Por qué?-soltó una risita y miró a Lena como si fuera lo más obvio del mundo-Ni modo que me quedara de brazos cruzados, tenía que hacer algo y por eso pensé que quizá si yo me hiciera la prueba y ver qué salía… no tenía nada que perder y, si no hubiera salido lo esperado, pues ya había hablado con Edik para que comenzara a buscarme médulas por varios países, donde fuera… en la Patagonia, En Mozambique, Burkina Faso, Eslovenia… cualquier lugar, porque tenía que haber aunque sea una sola compatible con Alan. Y a ese Por qué le agregaría…

-¿Qué?-preguntó Lena, sonriendo.

-Que te amo. Demasiado… Quiero que Alan viva y tú seas feliz, quiero que él viva y sea feliz… con alguien que lo quiera de verdad, porque se lo merece…

-Te amo.

-Besa al amor de tu vida que se está derritiendo en este…

La última palabra murió en la boca de Lena, que enseguida la besó, sacándole un jadeo y un gemido ahogado. Yulia se dejó recostar en la cama, mientras la pelirroja se sentía morir y nacer con cada roce de sus manos en su espalda, su cintura…

-¡Ya va, Lena… detente, detente… !

-¿Qué pasa? ¿Te lasti… ?

-No, es que… -se levantó un poco y mirando a la pelirroja con temor, farfulló-Lena, prométeme por el amor de Dios que no le dirás nada a Alan de esto. No le digas que le donaré mi médula, él no debe saberlo… por favor.

Lena la miró como si de pronto se hubiera vuelto loca y se levantó de la cama, muy confundida.

-¿Por qué? No entiendo, él más que nadie merece saberlo, él…

-Es que… Lena, podemos decirle que Edik consiguió una médula en… cualquier país que se nos ocurra y que es de una persona cualquiera, una persona que no conocemos. Esto es… por su propio bien, niña. Yo…

-Yul… -la pelirroja se acercó y se arrodilló enfrente de ella para mirarla mejor-Explícame mejor y más calmada.

-Lena… se trata que si él llegara a saber que yo le estoy donando mi médula, entonces no va a querer hacerse el trasplante, va a rechazar que yo se la done…

-¡¿Por qué?! ¡No entien… !

-¡Porque te besó! ¡Entonces se sentirá culpable, sentirá que me debe algo y yo no quiero eso, no quiero que él piense que es que lo hago por caridad, o porque me da lástima… !

-¿Es por caridad? ¿Te da lástima?

-¡NO!-chilló Yulia, apabullada y levantándose de la cama de golpe-¡Por supuesto que no! ¡Lo hago porque… porque no quiero que se muera, no quiero que sufra! ¡Además que él es tu amigo y si llegara a morir, tú te sentirías mal y yo no quiero eso!

-Yulia, cálmate, por favor…

-Sólo prométeme que no le dirás, Lena, por favor… es lo único que te pido. Él a veces me mira y es como si le diera vergüenza hacerlo, siento que le da pena haberte besado y que yo no lo trate mal por eso, piensa que debería haberme enojado con él…

-¿Cómo lo sabes?

-Porque lo veo en sus ojos-respondió Yulia, simplemente-Él es de este tipo de personas que es como un libro abierto y que se lee fácilmente. No quiero que se sienta culpable por algo que ya pasó y que luego, si sabe que yo soy su donante, quiera rechazar la médula por algún tipo de… deuda conmigo que su mente pueda crear-explicó.

Lena suspiró, pensativa y mientras tomaba las manos de Yulia entre las suyas y acariciaba sus dedos con sus labios distraídamente.

-Sabes que la prensa puede enterarse de esto y publicarlo, estás a días de comenzar tu tour. Esto solamente hará que si se enteran, comiencen a especular si lo harás o no y sobretodo, Alan se enterará…

-La prensa no tiene porqué enterarse-interrumpió Yulia-Por eso hablé antes con Edik y me dijo que él mantendría eso en el más absoluto secreto… las únicas personas que quizá pueden saber de qué se trata la prueba, son los que hicieron los análisis y Edik les advirtió lo que les pasaría en caso de que eso saliera a la luz…

-¿Y el tour? Yul, la operación de Alan tiene que ser lo más pronto posible y si tú eres la donante…

-También hablé de eso con Edik y me dijo que no hay riesgo alguno, niña. Quizá el único sería que yo fuera alérgica a la anestesia.

-¿Y lo eres?-preguntó Lena, con ansiedad.

-No sé… no creo… -dijo, pensativa-Lo que sea, el caso es que la persona que dona, en este caso yo, quizá por donde extraigan la médula se sienta entumecida y con dolor por unos días, pero que muchas personas regresan a sus rutinas en 2 ó 3 días, a otras les lleva de 3 a 4 semanas recuperarse completamente. Eso quiere decir que sí voy a estar bien para el tour y en caso de que me duela algo, pues supongo que Edik me recetará algo para eso.

-¿Qué le dirás a Boris?

-¿Qué le importa a Boris? No tiene por qué enterarse y si lo hace, pues no me importa, no es de su incumbencia.

-Tendremos que mantener a Alan apartado de los periódicos, las noticias, la televisión… ¿Y si él preguntara dónde te encuentras tú cuando vaya a ser la operación?

-No tiene por qué preguntar por mí. En todo caso, si lo hace, le dirás que el tour se adelantó o tal vez que he estado muy ocupada, no sé… cualquier cosa, niña, tú inventas. Eres muy inteligente.

Lena sonrió y sentándose de nuevo en la cama, se inclinó para besarla. Poco a poco fue recostándola y mientras, le acariciaba despacio y muy lentamente las piernas. Se separó unos centímetros y Yulia se mantuvo con los ojos cerrados, sintiendo la respiración caliente de Lena cerca de su boca.

-No sé qué hice para merecerte… -musitó Lena, recorriendo con sus labios la línea de su mentón-Pero lo que sea que haya hecho, qué bueno que fue así. Gracias por existir.

Adoraba cada sensación que Lena le transmitía a través de sus delicados roces, de sus besos, sus caricias y su forma de mirar… esa que tanto la ponía en 3 y 2, que la arrodillaba, la enredaba y la volvía loca. La amaba tanto que ya era redundar, repetirse una y mil veces.

Había instantes que pensaba que la conocía de antes, que se conocían de muchísimo antes, que quizá el suceso en el aeropuerto no era más que un encuentro poco natural de dos amantes de la eternidad, dos seres que se reencuentran una y otra vez para amarse siempre, así se sentía ella en brazos de Lena. Caer rendida a su lado y temblando de placer era lo más increíble que podía existir y cerrar los ojos percibiendo su aroma a través del ambiente impregnado de todo su cuerpo… Encendía por completo sus sentidos.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-¡ELEEEEEEENAAAAAAA!

Una palabrota que no se entendió, quiso levantarse de un salto pero se enredó con las sábanas y antes que pudiera sostenerse de cualquier cosa, perdió el equilibrio, dio un grito y cayó estrepitosamente al suelo.

-¿Lena?-preguntó Yulia, con la voz amodorrada e intentando levantarse para verla luego en el suelo-Lena… ¿Qué haces… ahí? Vuelve a la cama ahora y abrázame.

Lena quiso reírse mientras se levantaba, pero sólo logró que le doliera el trasero y gimiera.

-Eleeenaaa...

Logró finalmente desenredarse y acercándose a Yulia que estaba boca abajo, con los ojos cerrados y con la mano extendida, le dio un beso en la mejilla y acarició su cabello.

-¡ ELEEEENAAAAAA, MALDICIÓNNNN!

Era Alan. Seguramente había despertado y descubierto que le estaban poniendo la quimioterapia.

-Ya vengo, Yul-susurró dulcemente en su oído. La respuesta de Yulia fue un ronquido. Lena sonrió divertida, la morena se había quedado dormida.

Una vez que estuvo presentable, salió de la habitación y se dirigió a la de Alan. El chico estaba intentando levantarse y quitarse el catéter, pero era detenido por Andrei y Nikolai que habían acudido en su ayuda al escuchar sus gritos. Entró y cerró la puerta.

-¡Lena! ¡Por fin llegas!-exclamó Niko, aliviado

-¿Qué sucede, Al?-preguntó Lena, armándose de paciencia.

-¡¿Qué sucede?! ¡¿Y todavía lo preguntas?! ¡Te dije que no quería seguir con la quimioterapia!-protestó Alan, cabreado.

-Lo siento, Al, pero es por tu propio bien. Es necesario para…

-¡¿Para qué?! ¡¿De qué sirve?! ¡Esto es una pérdida de tiempo!

-¡No es una pérdida de tiempo, porque te han… !

Lo que iba a decir quedó interrumpido por el golpeteo insistente en la puerta. El enojo que momentáneamente había sentido por Alan se desvaneció y abrió la puerta dejando ver a la nana María.

-Niña Lena, abajo está una chica llamada Laura Owen que dice que usted la estaba esperando, ¿Le digo que suba o que espere?-preguntó María.

-¡Ugh! Lo olvidé… -murmuró Lena, dándose un golpe en la frente con la mano. Miró a Alan, notando que seguía molesto y se había acostado de nuevo en la cama completamente enfurruñado-Dile a Laura que espere unos minutos, que ya bajo y dale algo de beber-La nana asintió y se fue-Andrei, Niko, salgan un momento, por favor. Necesito hablar con Alan a solas.

Sus hermanos salieron sin decir ni una palabra y Lena se acercó a su amigo, intentó tomarle la mano, pero él la apartó de inmediato mientras sentía cada vez más y más rabia, haciendo que sus ojos se llenaran de lágrimas por el esfuerzo que hacía por no ponerse a gritar de nuevo.

-Al, hay algo que había querido decirte, pero no había tenido tiempo y… bueno, el caso es que la chica que está abajo, Laura, en realidad vino a verte a ti.

Alan frunció ligeramente el ceño.

-Yo no conozco a ninguna Laura-espetó él, casi como un gruñido y sin mirarla.

-Si la conoces… -soltó Lena. Alan volteó rápidamente-Laura es la chica que te salvó de ser atropellado…

-No recuerdo, no quiero verla-dijo de inmediato y cruzándose de brazos.

-Al, por favor, no te comportes así. Ella ha estado muy preocupada por ti y…

-¡Pues no tiene por qué estarlo! ¡No es como si fuera familia mía o como si me conociera!

-Ella te salvó, arriesgó su vida y se fracturó un brazo apartándote del camino…

-Pues no lo hubiera hecho y estaría perfectamente bien-repuso con fiereza-No veo que me haya salvado en absolutamente nada, sigo estando cerca de la muerte, no veo la diferencia.

-Estás siendo un cretino. Ni siquiera has hablado con ella la primera vez.

-¡Bingo! ¿Por qué habría de hablar con ella ahora? ¿Debo decirle lo agradecido que estoy de hacerme más lenta la agonía? Esto es lo más estú...

No continuó, porque una bofetada por parte de Lena le volteó la cara. Alan la miró con gesto ofendido, pero no dijo ni hizo nada, simplemente miró hacia otro lado.

Lena sentía que no podía decirle aún lo del trasplante de médula, primero quería hablar con Yulia y Edik para saber cuándo sería la fecha y poder preparar a Alan, así que se calló la noticia.
Se levantó y quiso salir de la habitación para ir a hablar con Laura y darle la excusa de que su amigo se sentía muy mal y que estaba todavía dormido, pero la voz ronca de Alan la detuvo.

-Lo siento. Dile a la chica que venga. Prometo no portarme como un patán con ella.

-Si no tienes ganas, es mejor que no…

-¡Joder! ¡Querías que la viera! ¿No? ¡Dile que suba!

Lena asintió lentamente y salió por la puerta. Esperaba que de verdad no se portara mal con Laura.
En el recibidor, la chica estaba sentada en el mueble mientras bebía un jugo y revisaba sus mensajes en su celular y ella al notar que bajaba por las escaleras, se levantó de inmediato y guardó el aparato en su bolso.

-Hola, Laura. ¿Cómo estás?-saludó Lena, sonriendo y dándole un beso en la mejilla.

-Bien ¿Y tú? Disculpa la tardanza, es que el trabajo se alargó y no podía irme sin…

-No te preocupes por eso. En todo caso discúlpame a mí por hacerte esperar.

-No hay problema.

-Entonces… ¿Quieres subir a ver a Alan?-preguntó Lena, señalando hacia las escaleras

-¡¿Ya?! ¡¿Tan rápido?!-chilló Laura, nerviosa y con la voz más aguda de lo que pretendía.

-¡Claro! Anda, vamos…

Caminó hacia las escaleras, pero pronto se dio cuenta que Laura no la seguía, se había quedado casi clavada en el suelo y con una expresión de ansiedad en su rostro.

-¿Estás segura que no le importa a él? Quiero decir… a lo mejor se siente muy mal y si es así, no me importará esperar hasta otro día…

Lena sonrió tranquilizadora y acercándose a ella, la tomó de la mano para que subieran juntas las escaleras.

-Si has venido hasta acá para conocerlo, no te vas a ir sin eso. Así que tranquila. Él despertó hace un rato, así que puede ser que lo veas medio adormilado.

Antes de entrar, Lena tocó la puerta para poner en sobre aviso Alan e inmediatamente después que escuchó un débil “Adelante”, ambas entraron y ahí fue cuando sintió que la mano que sostenía de Laura estaba sudada. Estaba realmente nerviosa, así que le guiñó un ojo para que se calmara. Ella le sonrió.

Alan vio por primera vez a la chica y le pareció conocida, pero eso ya era obvio si la había visto antes cuando el accidente, aunque no lo recordaba. La miró a los ojos fijamente y notó que se había puesto por alguna razón muy nerviosa y un adorable rubor le cubrió las mejillas.
Queriendo demostrarle a Lena que no se portaría mal con la chica, le sonrió levemente y la castaña le respondió de inmediato con una sonrisa tímida.

-Al, te presento a Laura Owen. Laura, él es Alan Larson-dijo Lena, señalándolos a ambos.

-Un placer conocerte, Laura-saludó Alan, acomodándose un poco en la cama y estirando la mano para que ella la tomara.

-Mucho gusto-respondió Laura, tomando su mano y rogando que él no notara que le sudaban las manos horriblemente. Por suerte, Alan pareció no darse cuenta.

-Bueno… yo los dejo solos para que hablen y se conozcan. Con permiso-dijo Lena, sonriéndoles a ambos y antes de salir por la puerta, le lanzó una mirada de advertencia a su amigo para que no cometiera una estupidez delante de ella.

Laura se mantuvo de pie frente a la cama sin saber qué hacer o qué decir, se sentía realmente estúpida y de pronto le parecía que todo lo que había ensayado para decirle o de los posibles temas de conversación que podía haber sacado, ninguno servía porque se le habían olvidado todos por completo.
Se sentía muy tonta con solo mirar sus ojos marrones llenos de cansancio, pero igualmente muy cálidos. Él le volvió a sonreír y señaló la silla que estaba detrás de ella.

-Puedes sentarte, si quieres-dijo Alan, alzando las cejas.

-Oh… um… vale, gracias-balbuceó Laura, acercando torpemente la silla un poco, pero no tanto a la cama.

Alan notó su apuro y soltó una risita, alzando una ceja al ver como se sentaba muy derechita en su asiento.

-Oye, sabes que te puedes acercar. Prometo no morderte.

-¿Eso quiere decir que has mordido antes?

“Ohmierdajodermierda ¡¿De dónde jodidos me salió decir eso?! ¡Alguien máteme antes que él me mate a mí!”-pensó Laura, desesperadamente.

Alan rió suavemente y divertido por lo que la chica había dicho, suspiró y haciendo un leve puchero, sonrió pícaramente.

-Umm… no sé, ¿Tú crees que yo muerda?-preguntó.

“Dios, por favor, que deje de sonreír de esa manera… me lo como completamente con fresas y todo”

-Depende de lo que definas como morder-respondió rápidamente y sin pensarlo mucho.

-Y dependiendo de esa definición tú dirás si yo he mordido antes ¿No?

-Exacto.

-Perfecto. ¿Has leído Twilight de Stephenie Meyer?-preguntó Alan, acomodándose mejor.

-¡Sí, por supuesto!-exclamó Laura, más entusiasmada de lo que pretendía parecer.

-¿Sabes Edward? Pues yo muerdo más o menos como él-

“Ya lo creo que sí… Dios… quisiera ser tu Bella para tener a tu… ¿Qué dijo? Ah sí… ”

-¿Y a cuántas has mordido?-preguntó Laura, interesada.

-Sinceramente, ninguna. Te digo que soy como Edward. Estoy esperando a mi Bella.

Casi se le había olvidado respirar y estaba empezando a pensar que el poder de sugestión era tan alto que ya comenzaba a ver a Alan más lindo que Robert Pattinson. Sus ojos eran tan irritantemente profundos y eso la hacía pensar y no pensar en nada, se sentía extrañamente sin palabras esa vez.
Alan por su parte, estaba comenzando a tener leves recuerdos de su primer accidentado encuentro con aquella chica. Le había dicho algo, pero no recordaba el qué. Intentó sentarse, pero un dolor en los huesos le hizo recostarse de nuevo, cerrar los ojos y reprimir el grito que deseaba soltar con todas sus fuerzas. Un ardor y grandes punzadas en las manos y en los pies le hicieron retorcerse violentamente por varios minutos, mientras desesperado deseaba con todas sus fuerzas aliviar la sensación de hormigueo y que las piernas le pesaban más de lo debido, volviéndose incontrolables. Percibió un leve calor en su frente, en sus mejillas y luego en sus manos, abrió los ojos un poco y descubrió que Laura se había acercado finalmente a él y ahora le tomaba de las manos, mientras veía su rostro preocupado y sus labios moverse mientras le decía algo, pero no pudo escuchar nada de lo que dijo.

Quería decir algo, lo que fuera, pero cuando lo hacía era como si no dijera nada porque no se escuchaba a sí mismo.

Cerró los ojos nuevamente y después de unos segundos, respirando agitadamente, notó como el dolor comenzaba a disminuir poco a poco hasta no sentirse más.

Abrió los ojos nuevamente y esa vez Laura no estaba sola, Lena estaba con ella mientras le ponía una compresa fría en la frente. Sonrió débilmente.

-Lo siento-musitó Alan, sintiéndose repentinamente muy cansado y mareado.

-No te preocupes, Al. Descansa-dijo Lena, acariciando su mejilla.

-Te quiero… perdóname… no lo volveré a hacer… yo podría mentirte, pero no puedo… no puedonopuedo… no puedo…

Lena tomó su temperatura y sintió lo caliente que estaba, tenía fiebre altísima según el termómetro. Lo miró y vio que deliraba, porque decía una y otra vez cosas sin sentido.

Finalmente, poco a poco se fue calmando y se quedó dormido. Laura estuvo todo el tiempo secando su frente con la toalla y de vez en cuando dejaba rozar sus dedos con la febril piel del chico, dándose cuenta que si seguía mirándolo así en poco tiempo estaría completamente jodida, colada y no podría evitarlo. También estaba el hecho que sufriría, le dolería demasiado si él la despachaba, porque lo había notado de inmediato. Se había dado cuenta como los ojos se le habían iluminado al ver a Lena, a él le gustaba ella.

-Lo siento-murmuró Lena, volteándose para verla mejor.

-¿Qué?-preguntó Laura, pensando por un instante que ella había adivinado sus pensamientos.

-No deseaba que vieras esto. Es fuerte verlo sufrir-explicó Lena, encogiéndose de hombros.

-Oh, no hay problema… supongo que me tendré que enfrentar con muchos de estos casos en el futuro-repuso Laura, intentando restarle importancia, pero la verdad era que le dolía ver a Alan así.

-¿Qué especialidad?

Laura sonrió con amargura y casi con temor.

-Oncología-respondió con simpleza.

-Ah…

-Sí… Sólo espero realmente nunca acostumbrarme a ver personas con cáncer o tumores. Desearía a veces que algunos que se dicen llamar “médicos”, dejaran de comercializar, capitalizar, vender y gozar del trauma que representa para el paciente y la familia. Me da vergüenza ajena saber que hay miles de médicos que sólo piensan en el dinero que les produciría si trabajan para esta especialidad en particular… En este país, por ejemplo, una persona con cáncer sufre más porque su seguro no cubre el tipo de cáncer que tiene, que por la propia enfermedad. Hay médicos que han dejado morir a sus pacientes porque no tienen un buen seguro médico o simplemente no pueden costearlo. También están los que no quieren que se consiga la cura del cáncer… piensan que se les irán las ganancias que les produce los anuncios y propagandas en contra de esta enfermedad.

-Es… fuerte… lo que dices-tragó Lena, intentando respirar con tranquilidad.

-La dura y cruda realidad. Aquí no se interesan por tu vida si no tienes dinero, te dejan morir. Los “médicos” aquí olvidan rápidamente el juramento de Hipócrita… quiero decir, Hipócrates-se corrigió, avergonzada-Probablemente hasta ya descubrieron la cura del cáncer y no desean darla a conocer por miedo a perder el dinero que ganan vendiendo la quimioterapia. La medicina en este país es una gran corporación gigantesca con tentáculos y millonaria. Un monstruo.

-¿Es una denuncia?-preguntó la pelirroja, conmocionada.

-¿Lo parece?-preguntó Laura, sonriendo levemente.

-Ya lo creo que sí. Tienes potencial, a Michael Moore le encantaría que trabajaras con él… Sicko ¿La has visto?

-Sí, es excelente. Tengo todos los documentales de ese tipo-

-Y a todas estas… ¿Por qué escogiste medicina? Es una corporación siniestra y monstruosa ¿No?-dijo Lena, cruzándose de brazos.

Laura miró a Alan y sonrió.

-Porque tengo fe que algún día eso cambie y la medicina sea social.

-Eso es genial.

-Lena…

La pelirroja volteó al escuchar la voz de Yulia detrás de ella y al verla, le sonrió.

-Ya vengo, Laura. Si quieres…

-No te preocupes, me quedaré aquí cuidando de Alan-dijo la castaña, sentándose en la silla. Lena le sonrió.

-Oh, hola, Laura ¿Cómo estás?-saludó Yulia a la chica

-Bien, muy bien, gracias...-contestó Laura, repentinamente sintiéndose nerviosa.

Yulia y Lena ya iban a salir, pero Laura se levantó de golpe en ese momento.

-¡Señorita Vólkova! ¡Espere!

Yulia se detuvo y volteó sorprendida por la forma como Laura la había llamado.

-Oye, puedes llamarme Yulia, no tengo problema con que lo hagas-dijo la morena, sonriendo tranquilizadora.

-Claro, disculpa… Yulia-repuso Laura, enrojeciendo-El caso es que… Dios, esto es vergonzoso, mi hermano y mis 2 mejores amigos me pidieron que… -se detuvo, consciente de lo rojo que debía estar su rostro-… me pidieron que les firmaras un autógrafo a cada uno de ellos… Siento de verdad estar pidiendo esto, pero es que en cuanto les dije que las había conocido a ambas en la clínica se pusieron como locos y…

Yulia rió divertida y con despreocupación.

-No te preocupes. ¿Dónde firmo?-preguntó

-Aquí… ya va, es que no sé dónde los puse… -farfulló Laura, ansiosa y buscando en su bolso-Aquí están-dijo sacando tres fotos y un rotulador para entregárselo a la morena.

Yulia miró las fotos y se quedó de piedra, no sólo era ella quien estaba en las tres, sino que también estaba Lena. Ambas estaban en King’s Cross y haciendo payasadas.

-¡¿Qué hago yo en esas fotos?!-preguntó Lena, con voz chillona e incrédula.

-Ehh… ¡No me miren a mí! ¿Eh? ¡Esas fotos las consiguieron mi hermano en confabulación con mis amigos!-se apresuró a aclarar Laura.

-Pero…

-Esto fue cuando estuvimos en Londres, niña-musitó Yulia, sorprendida-Umm, bueno… ¿Cómo se llama tu hermano?-preguntó a Laura.

-Sebastián. Y mis amigos son Kate y Joey.

Yulia estampó su firma y una breve dedicatoria a cada uno, recordando en ese momento que aún tenía pendientes las de los chicos del colegio de Mark y Denis. Le entregó las fotos a Laura, pero ella, más avergonzada aún, se las pasó a Lena.

-¡¿Yo?!-preguntó Lena, enrojeciendo

-Lo siento, si no quiere firmar no importa, pero es que ellos querían el autógrafo de ambas. Yo les dije que eran unos aprovechados, pero ellos insistieron y… bueno…

-Pero es que yo no… um, bueno, vale…

Agarró las tres fotos y cuidadosamente estampó su rúbrica en cada una y finalmente se las entregó a Laura, quien enseguida sonrió.

-Muchas gracias-dijo ella.

-Por nada. Entonces ya vengo.

-Vale.

Salió y Yulia que había estado esperándola, la tomó de la mano y se la llevó hacia la habitación, cerrando la puerta con llave.

-¿Qué sucede, Yul?-preguntó Lena, viendo su rostro de preocupación.

-Boris me acaba de llamar. El tour lo han adelantado… me voy el miércoles.

Mientras hablaba con su amiga por teléfono, iba haciendo la tarea. Llevaba tiempo sin tener una conversación frente a frente con ella, porque antes que la secuestraran, Sarah se había ido del país para continuar sus estudios en Suiza y desde entonces no la había vuelto a ver, pero siempre se estaban llamando para saber la una de la otra.

Estaba distraída, riéndose de las historias que le contaba, cuando en ese momento se sentó a su lado su primo Luke, poniéndola repentinamente nerviosa, sobre todo cuando él se acercó un poco e intentó ver lo que hasta ese momento había logrado hacer de la tarea que le había pasado uno de sus compañeros de clase.

Luke la miró y sonrió, a la vez que comenzó a hablarle en lenguaje de mudos, haciendo que perdiera el hilo de la conversación.

“¿Quieres que te ayude?”/-preguntó Luke

Sarah, como buena parlanchina que era, seguía hablándole detalladamente sobre el chico suizo que le echaba los perros siempre sin percatarse que Katya ya no estaba siguiéndole la conversación y sólo le respondía con monosílabos.

Katya intentó maniobrar como pudo para responderle en lenguaje de mudos y aunque le fue difícil y aún no lo dominaba a la perfección, logró responderle.

“No estoy precisamente haciendo la tarea, Sarah me tiene acaparada y no he podido terminar una frase completa del ensayo”

Al parecer Luke le había entendido, porque rápidamente soltó una risita burlona y se apresuró a responderle de nuevo en lenguaje de señas.

“Vale, pero si quieres de todas formas puedo ayudarte. La Revolución Francesa y toda esa cuestión es bastante fácil. Luego que termines con tu amiga, lo revisamos los dos y me dices si le faltó algo o si lo prefieres de otra manera”

“¿En serio harías eso por mí?”

“¡Por supuesto! ¿Quieres entonces?”

“¡Gracias! Te debo una”

Luke mostró una gran sonrisa mostrando sus dientes perfectamente blancos y señalando su mejilla, le pidió un beso. Katya bufó divertida y rodando los ojos, se acercó y le dio el beso que él le pedía. Luke de inmediato se llevó una mano debajo de su franela y simuló que era su corazón palpitando acelerado de emoción. Katya rió de nuevo y le dio un golpecito en el brazo, mientras él le sacaba la lengua y agarraba el cuaderno, las notas y el libro para comenzar a ayudarla.

Por suerte Sarah no se dio cuenta de que no le había escuchado en lo más mínimo la siguiente hora que estuvo contándola su vida detalladamente, se había pasado el tiempo observando como Luke parecía realmente concentrado en lo que hacía y cada vez le extrañaba ver ese lado estudioso, esa faceta de chico serio y nada payaso que ahora veían sus ojos. En un instante él notó la mirada de Katya sobre su persona y al encontrarse con sus ojos, le sonrió y ella le respondió, luego siguió con lo que hacía.
Finalmente y cuando ya Sarah había colgado, Katya se quedó mirando lo que escribía su primo y ya estaba dispuesta a quedarse otra hora más esperando que terminara, pero Luke dejó el lápiz a un lado y mientras movió la cabeza ligeramente para quitarse el dolor de cuello, le pasó el cuaderno para que lo mirara.

-¿Listo?-preguntó Katya, tomando el cuaderno.

-Revísalo. Dime si es así o prefieres algo más detallado-contestó él con simplicidad.

Mientras ella lo revisaba, él se reclinó en la silla y comenzó a mecerse una y otra vez. Luego agarró una hoja blanca y uno de los bolígrafos de colores que estaban ahí y mirando detenidamente a Katya, comenzó a dibujarla, deteniéndose de vez en cuando para mirarla y fijarse en los detalles más significativos de su rostro para poder plasmarlos en el boceto.
Ya estaba por terminar cuando Katya soltó un silbido y rió nerviosamente, Luke se detuvo y la miró con una sonrisa.

-¿Y bien? ¿Falta algo? Si quieres podemos agregarle este detalle que está aquí sobre…

-No, no, en realidad está… bastante bueno, Luke… está justamente como quería explicarlo-admitió, sorprendida.

-Las grandes mentes piensan igual-bromeó él, haciéndola reír-Entonces te sirve ¿No? Porque siempre se puede acomodar, yo te ayudo…

-No, tranquilo. Ahora sólo me queda sintetizar esto y repasarlo para esa estúpida exposición.

-Tomo eso como que no eres muy amante de las exposiciones-supuso Luke, cruzándose de brazos.

-Um… exacto. Son demasiado irritantes

-¿Te ayudo a estudiarlo? Tú vas diciendo y yo te voy escuchando.

-Si realmente quieres aburrirte escuchándome…

-Jamás me aburriría de escucharte. Así que anda, empieza, soy todo oídos.

Se le quedó mirando confundida, por un instante se le cruzó por la mente hacerle una pregunta, pero no sabía si sonaría demasiado extraño. Dándose cuenta que no le importaba cómo sonara, la hizo.

-¿Tienes novia, Luke?

El interpelado frunció el ceño y parpadeó varias veces-¿Huh? ¿Y esa pregunta a qué se debe?-preguntó

-Soy curiosa-dijo Katya, resaltando un párrafo en su cuaderno.

Luke miró a su alrededor y se acercó ligeramente a ella-No, no tengo. ¿Por qué? ¿Me estás buscando una?-preguntó, poniendo una voz profunda. Katya se fijó en que sus ojos azules se habían oscurecido, tal como le sucedía a Lena cuando estaba enojada o cuando algo le producía gran satisfacción, sobre todo estando con Yulia.

-No, en realidad no-repuso Katya, intentando no seguirlo mirando.

-¿O es que quieres ser tú mi novia?-soltó sin tapujo.

La reacción fue inmediata. Katya tragó instintivamente y se ahogó sin querer con su propia saliva, enrojeciéndose sus mejillas furiosamente. Luke se mantuvo serio por un instante, pero luego le fue imposible mantenerse por más tiempo así. Estalló en risas y tomándola por la cara, le dio un beso en la frente y luego en la cabeza.

-Empecemos con la síntesis, entonces.

A partir de ahí se enfrascaron en el trabajo y al rato se abrió la puerta dejando paso a Vladimir. Katya al verlo, apretó la mandíbula y se puso tensa, apartando la mirada enseguida para no tener que verlo. Sentía los ojos verdes de Vlad casi traspasarla, pero no cedió en ningún instante para mirarlo.

Vlad caminó despacio fijándose en cada detalle de ella y sintiendo de pronto celos de Luke. No entendía por qué estaba todo el tiempo rondándola y menos por qué tenía que estar tan cerca de Katya.
Luke se percató que Vlad aún no se iba y volteó para mirarlo.

-¿Se te perdió algo?-preguntó, con sarcasmo.

No entendía en qué momento la relación que parecía de primos entre ellos dos, de pronto se había vuelto tan tensa. No respondió de inmediato, miró a Katya y cuando ella no le devolvió la mirada, habló.

-Quería preguntarle a Katya donde está Lena. Quería hablar con ella sobre el empre…

-Está arriba hablando con Yulia-respondió Katya, con voz fría y cortante.

Luke se encogió de hombros y le dijo adiós con la mano a Vladimir y siguió con su tarea de ayudar a Katya.

Vlad suspiró muy molesto y cuando comenzó a subir las escaleras, vio de reojo que Katya se acercó al oído de su primo y le decía algo que pareció ser muy gracioso, porque rápidamente los dos soltaron la carcajada. Más enojado todavía, apretó el paso mientras pisaba con fuerza los escalones, haciendo ruido en un intento de sofocar sus risas. Lo único que logró fue escuchar la voz irritada de Katya.

-¡¿Podrías dejar de hacer ruido?! ¡Estoy haciendo mi tarea!-gritó

El primo se volvió a mirarlo y continuó riéndose. Vlad subió, ahora sí, en silencio. Cuando estuvieron nuevamente solos, la sonrisa que segundos antes había tenido en su rostro se fue borrando.

Había estado rondándole en su cabeza una idea, no estaba segura que pudiera estar constantemente viendo a Vlad yendo y viniendo de la casa y definitivamente no podía ni iba a pedirle a Lena que le revocara el permiso de tener llaves de la casa para que entrara y saliera a conveniencia. Tampoco podía pedirle que le prohibiera la entrada, ni lo iba a evitar todo el tiempo, buscando la manera de no encontrárselo. Sabía que él estaba siempre en aquella casa, porque era el vicepresidente de la empresa familiar, era el socio común de Lena y siempre estaban hablando de trabajo; además de eso era su mejor amigo.

Tenía una idea y en cuanto pudiera se la daría a conocer a Lena.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Colgó y pasándose las manos por la cara y el cabello, se recostó en la cama, suspirando. Yulia se sentó y se dejó caer a su lado, viendo hacia el techo pintado completamente de blanco.

-¿Qué te dijo?-preguntó, escuchando la respiración de Lena.

-El doctor que vino a ver a Alan en lugar de Edik, Aleksei Pázhithov, es quien se hará cargo de la operación y el trasplante. Contarán con apoyo de otro doctor, pero para ese día no está disponible ninguno, por lo que lo solicitarán a otro de un hospital diferente.

-¿Quién?

-No sé.

-¿Va a estar Edik?

-Sí, pero sólo como apoyo médico. La oncología no es el área de su competencia.

-Y… ¿Para cuándo es… la operación?

Lena suspiró y volteó a mirarla.

-Mañana.

La respiración se le quedó atrapada en algún lugar de sus pulmones, pero cuando logró soltarla casi le mareó. En los ojos verdi-grises de Lena se notaba el miedo que tenía, se veía el pánico reflejado a través de sus pupilas, por lo que sin pensarlo ni un instante más, se acercó a ella y la besó como si se le fuera la vida en ello.

La pelirroja gimió y sin esperar a nada, desató la correa de los jeans de Yulia, mientras ella le comenzaba a besar desesperadamente por el cuello y la piel descubierta de su pecho, sacándole suspiros y jadeos ahogados. En ese momento no importaba nada, sólo quería hacerle el amor en ese instante preciso.

Lena logró por fin y sin despegarse ni un segundo de sus labios, deslizar velozmente la correa por debajo del cuerpo de Yulia y lanzarla a cualquier parte de la habitación.

-Yul, yo…

-Te amo… Teamoteamoteamo…

Se sacaron las camisas, quedándose solamente en jeans las dos y cuando Yulia se inclinó para casi comerle la boca, unos golpeteos en la puerta las interrumpieron.

-¡Maldición!-juró Lena por lo bajo y llena de rabia. Se iba a levantar, pero Yulia la empujó y la presionó contra el colchón acercándose para rozar sus labios en sus mejillas y después en sus labios, tomó la mano izquierda de la pelirroja y la colocó en su propia mejilla para que la tocara.

-No te vayas… por favor-susurró con voz suplicante-Te necesito… te necesito y tú lo sabes.

El corazón le latió con fuerza por la excitación que le produjo la voz de Yulia y sin mediar palabras atacó de nuevo sus labios, cayendo de nuevo en el profundo deseo de tenerla de nuevo una y otra vez.
Bajó muy despacio, besando cada espacio de su piel expuesta hasta llegar a su vientre donde se detuvo, acariciando el punto exacto que sabía le volvía loca. Un gemido, su nombre en él y ya iba a seguir bajando cuando volvieron nuevamente a llamar a la puerta como hacía segundos.

-¡¿QUIÉN ES?!-gritó Lena, fuera de sus cabales.

-¡Lena! ¡Necesito hablar contigo urgente! ¡Es sobre Fernando Oliveira, el empresario del Brasil!-gritó la voz de Vladimir, desde afuera.

Lena y Yulia gruñeron al mismo tiempo y la morena se levantó de un salto, arreglándose la ropa y volviendo a colocarse lo que hacía segundos había volado por la habitación.

-¡Espera un momento!-gritó Lena, comenzando a ponerse la ropa rápidamente. Miró a Yulia y se notó lo cortada que había quedado y lo enojada que estaba por la interrupción. Suspirando se acercó a ella.

-Yul, princesa… mírame…

Era la primera vez que la llamaba así y la derritió completamente, no pudo negarse a alzar la vista y encontrarse con aquellos preciosos ojos verdi-grises que le movían el mundo entero.

-Discúlpame, en serio que yo… voy a terminar eso rápido. Terminaré de matar a Vlad y luego de enterrar su cuerpo en el jardín, volveré contigo.

No pudo evitar sonreír ante esa bromita y abrazándola, le dio un beso.

-Te estaré esperando-musitó

-Vale.

Lena salió y cerró la puerta tras de sí, sin embargo pudo escuchar lo que le había dicho a Vlad.

-¡Eres el ser más inoportuno del mundo! ¡Podría matarte justo ahora! ¡Podría cortarte lo que tienes entre las piernas!

-Perdona, Lena, yo no sabía…

-¡Vámonos de aquí!

Yulia rió.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-Será mejor que sea rápido, porque si no de un momento a otro sufriré de combustión espontánea.

-Lo siento, yo no pretendía…

Un golpetazo en el escritorio con un libro de parte de Lena lo hizo callar de inmediato, entendiendo eso como señal de que debía apresurarse si no quería ver a su amiga realmente cabreada. Si es que ya no lo estaba.

-El caso es que Oliveira quiere mantener una reunión personal contigo para ultimar los asuntos de la alianza de su empresa con la tuya y quiere saber si estás de acuerdo con la decisión de Río.

-Sí, sí, sí estoy de acuerdo-dijo cansinamente-¿Qué más?

-Más nada.

-¡¿Eso era todo?! ¡¿Para eso me sacas de la habitación?!-gritó Lena, exasperada.

-¡Tal vez si me hubieras gritado que estabas particularmente ocupada apagando el incendio que había en tu habitación, yo me hubiera ido y las habría dejado seguir!-replicó Vladimir, ofuscado.

-¡Me dijiste que era urgente!

-¡Y lo es! ¡Pero obviamente tu calentón con Yulia es más urgente que cualquier otra cosa!

La pelirroja agarró el lápiz más afilado que tenía de su escritorio y apuntó a Vlad con él, mirándolo con irritación, pero de inmediato lo lanzó contra la puerta y el lápiz se partió. Se dejó caer en su silla y murmuró un montón de groserías en alemán que a Vladimir le sorprendió escucharlas de su boca.

La observó más detenidamente y notó que estaba bastante tensa y en su rostro había pánico, con cuidado se sentó enfrente de su escritorio y tomó la mano de la pelirroja para que ella lo mirara, lo cual de inmediato logró. Iba a preguntarle lo que le pasaba, pero no fue necesario.

-Mañana le hacen el trasplante de médula a Alan y… la donante es Yulia-dijo Lena, con voz casi sepulcral.

-Oh… wow… um… -rió nerviosamente-¡Qué rápido!...Eso explica el porqué de tu poca paciencia-dijo Vladimir, sorprendido.

-Estoy aterrorizada. ¿Y si no sale bien? Yulia me dijo que no había ningún riesgo para ella, pero también está Alan y yo no quiero...tengo miedo. Estoy feliz porque Al por fin se va a recuperar, tendrá una nueva oportunidad de vivir, pero apartando todo eso me da miedo que algo vaya mal. Que le pase algo a cualquiera de los dos, alguna complicación…

-Lena… -interrumpió él, suavemente-Yo no sé si vaya a haber alguna complicación…

-¡Me ayudas tanto… !

-Escúchame-pidió, seriamente-Van a estar doctores expertos en esa área, va a estar Edik, ellos no van a dejar que nada les ocurra a Alan ni a Yulia. Esa será una operación para salvarle la vida a Alan, no para empeorársela. Yulia sabe de eso y está de acuerdo con eso, lo sé, porque por algo está donándole no solamente su médula, sino brindándole una nueva oportunidad de vida. Yulia va a estar bien y Alan también lo estará.

-Gracias-musitó Lena, sin mirarlo.

Vladimir sonrió y le pellizcó juguetonamente la mejilla-¿Cómo lo tomó Alan? ¿Está feliz, asustado… ?

-En realidad no lo sabe-soltó Lena, riéndose con sarcasmo.

Vlad abrió la boca, sorprendido-¡Él debió ser el primero en saberlo! ¿Qué demonios haces aquí? ¡Anda a decirle!-exclamó.

-¡Vale, vale ya voy! Uy…
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

Terminó de beber el agua que le había pasado Laura y le entregó el vaso la chica, suspirando se recostó en la almohada y cerró momentáneamente los ojos. Laura pensó que quería seguir durmiendo, así que decidió que lo mejor sería irse a su casa. Quería agarrar la mano de Alan y acariciarla por un instante, pero no se atrevía, por lo que simplemente sonrió tristemente, dejó el vaso en la mesita de al lado y agarrando su bolso, se dispuso a salir.

-¿A dónde vas?-preguntó Alan, que ya había abierto los ojos.

-Uhh… pensé que querías seguir durmiendo y yo…

-Pensaste que quería estar solo ¿No?-adivinó él. Laura sonrió con timidez-Pues te equivocas. Aún no me has dicho nada de ti, así que vuelve aquí y háblame.

-Pero…

-¡Por favor! ¡Te lo pido!-suplicó Alan, poniendo ojitos de cordero degollado-Es que me siento muy solo aquí y seguramente Lena estará con Yulia… No quiero volver a estar solo.

No se pudo resistir, la manera como había dicho que se sentía solo le hizo comprender que realmente era así como se sentía, no era para nada un juego para lograr que se quedara. Dejando nuevamente su bolso en la silla, se acercó a Alan y él sonrió, complacido.

-Tienes un gran poder de convencimiento-bromeó Laura, sonriente.

-Lo sé-repuso Alan, encogiéndose de hombros y con gesto de presumido que la hizo reír-Siéntate y háblame de ti.

-No sé qué puedo hablarte de mí, soy muy aburrida…

-No creo para nada que lo seas. Si así fuera hace rato que te hubiera dicho sutilmente que te fueras porque estoy muy cansado-repuso Alan, riéndose.

-¿Y por qué sutilmente?

-Pues porque a pesar de eso, no me gustaría herir tus sentimientos-explicó con sinceridad-Entonces… Laura Owen… cuéntame de ti. ¿Qué edad tienes? ¿Cuál es tu música preferida? ¿Qué libros te gustan?...Cuéntame lo que quieras.

-Oh pues… tengo 22 años, estoy por graduarme de medicina… ehmm… mi música preferida varía mucho dependiendo de mi estado de ánimo…

-¿Cómo te sientes ahora?-preguntó él, interesado.

Se detuvo, pensativa. Definitivamente se sentía feliz de estar hablando con él, pero no podía decirle eso-Me siento como para escuchar “Starlight” de Muse.

-Entonces te sientes feliz-repuso Alan-Eso es bueno, continúa…

La conversación fue poco a poco fluyendo, reían cada vez que Alan hacía alguna broma o que la hacía Laura. Alan supo entonces que le encantaba Muse, que su canción favorita de ellos era Endlessly, coincidiendo con la suya también y eso les hizo reírse por un instante, también supo que tenía un hermano mayor de 25 años que estaba obsesionado con Yulia Vólkova y que además no toleraba la lactosa.

Laura por su parte supo que Lena y él habían sido compañeros de estudios del instituto, que le gustaba mucho Sigur Rós, que tenía una hermana mayor llamada Alexandra y que estaba viviendo en Noruega al igual que sus padres. Lo que no había dejado de notar era que cuando hablaba de Lena, le brillaban los ojos y que levemente se le enrojecían las mejillas.

Poco a poco se dio cuenta que estaba debatiéndose consigo mismo si debía o no preguntar lo que tantas vueltas le daban a la cabeza. Dándose valor, dejó caer la pregunta.

-Te gusta Lena ¿Cierto?

La pequeña sonrisa que él tenía en su rostro, poco a poco fue desvaneciéndose y en su lugar quedó un rastro de tristeza y amargura. Rápidamente Laura se arrepintió de haber hecho la pregunta, sintiéndose estúpida.

-Lo siento, soy una desubicada. No debí… si no quieres contestar…

-Sí-respondió con voz quebrada-Pero no importa-dijo luego alzando la mirada-Ella está con Yulia y eso lo respeto mucho, porque la ama mucho y… para mí es más importante su felicidad que la mía propia. Soy feliz sabiendo que ella es feliz… más nada-explicó

Lo siento…

-No lo sientas. No es gran cosa. Hace mucho que empecé a hacerme a la idea de que… estaré solo… cuando me muera.

-No digas eso, no te vas a morir. No vas a estar solo, porque seguramente alguien llegará y te hará muy feliz. Estoy segura de eso.

Alan sonrió levemente y clavó su mirada en ella.

-¿Cómo puedes estar tan segura?-preguntó con amargura-¿No me ves? Dentro de poco más de un mes estaré muriéndome y no habrá nada que lo detenga…

-Porque te veo, es porque te digo que sé que todo saldrá bien y si no me crees te propongo un trato… veremos Twilight en el cine, el día del estreno…

-No llego hasta ahí…

-Si llegarás y pasarás completamente. Lo siento aquí-dijo señalándose el corazón-Pasarás estas navidades, las próximas, las después de esas, conseguirás tu novia y tendrán 2 hijos… uno que se llame Edward y la niña Bella.

Alan rió divertido y negó-Tienes una gran imaginación, ¿Bella y Edward? ¿Por qué le pondría Bella y Edward a mis hijos?-preguntó

-Ummm… no sé, se me ocurrió de pronto, además que parece gustarte mucho la saga, así que fue lo primero que pensé. ¿Qué dices? ¿Aceptas?

Laura le tendió la mano para que él la agarrara, pero él aún parecía negado a aceptarlo.

-No creo que…

-¿Aceptas?-insistió ella, más vehementemente

La miró fijamente a sus ojos color avellana y suspirando con resignación, pero aún pensando que sería una pérdida de tiempo, tomó su mano y la estrechó-Acepto.

La puerta se abrió dejando paso a Lena, quien al verlos a los dos dándose la mano, sonrió y Laura enrojeció avergonzada, rápidamente dejando de agarrar la mano de Alan.

-Hey… ¿Cómo te sientes?-preguntó Lena, acercándose a Alan para verlo mejor.

-Umm… con algo de sueño y dolor de cabeza, por lo demás igual-repuso Alan, encogiéndose de hombros.

-¿Y tú Laura? ¿Cómo te ha ido con Alan?

-Bastante bien, hemos hablado un rato y es muy amable, aunque algo terco…

-¡¿Terco?! ¡Mira quién habla de terquedad! ¡La Señorita Vamos-A-Ir-Al-Cine-A-Ver-Twilight!-replicó Alan, haciéndose el ofendido.

-¿Van al cine?-preguntó Lena, sorprendida y sonriendo

-La señorita Tercamente Tozuda insiste que sí, pero realmente no sé cómo, si para ese momento ya yo…

-¡Te dije que vamos a ir y ya verás como sí!-replicó Laura.

-Umm… yo no apostaría con ella de ser tú, Al. Podrías perder-aseguró Lena, riendo.

-No perderé, no perderé ni ganaré, porque las cosas ya fueron dichas.

Alan se había molestado y eso lo notaron Lena y Laura.

-Yo mejor me voy. Se me hará tarde y necesito…

-¿Necesitas que te lleve a tu casa?-preguntó Lena

-No, no es necesario. Muchas gracias, llamaré a mi hermano para que venga a buscarme. Con permiso. Hasta luego-dijo Laura

-Hasta luego-respondieron Lena y Alan a la misma vez.

Cuando se quedaron solos. Lena tomó la silla en la que había estado sentada Laura y se sentó. Alan estaba ligeramente enojado y evitaba la mirada de la pelirroja a como diera lugar. Sentía nuevamente el corazón al borde de un colapso.

-¿Qué te pareció Laura?-preguntó Lena.

-Bien. Es bastante… simpática y divertida-dijo Alan, con sinceridad.

-Me alegro que sea así. Ella quiere ser tu amiga ¿Sabes?

-Oh bueno, sería genial, lamento que no llegue a ser nunca de antigüe…

-Hay algo que quiero decirte-interrumpió Lena, antes que Alan comenzara a decir disparates-Es sobre el trasplante de mé…

-Lena, por favor, cállate la boca antes que me enoje…

-Al, no se trata de…

-¡¿Hasta cuándo seguirás insistiendo?! ¡¿Por qué no te entra en la cabeza que ya se acabó y que no hay más… ?!

-Encontramos una médula compatible-soltó Lena, sin poder ocultarlo más-Mañana es el trasplante.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:54 pm

Capítulo 68: Leave out all the rest.

Pudo sentir como si su corazón se hubiera detenido bruscamente, comenzó a escuchar un pitido monocorde en sus oídos que casi estaba logrando aturdirlo y abrió los ojos con la expresión de alguien que ha sido ofendido y herido, absolutamente confundido.

-¿Qué?-musitó Alan-¿Estás loca?

-Alan, escúchame, es la ver…

-¿Cómo me dices eso? ¿Me estás jodiendo? ¡Esa es realmente una broma pesada, Lena! ¡No puedo creer que juegues así conmigo!

-¡Te estoy diciendo que no es un broma! ¡Es cierto! ¡Si me escucharas… ! ¡Al, escúchame, por favor!

Él negó e intentando levantarse quiso quitarse el catéter, pero Lena lo detuvo de inmediato.

-¡Déjame en paz! ¡Estoy harto de que me digan cosas! ¡Sabes perfectamente que odio que me den esperanzas! ¡Yo te creo todo y me vuelvo ciego! Lena… no me hagas esto… no…

Lo abrazó con fuerza, notando por primera vez lo asustado que estaba, temblaba y había comenzado a llorar. Esa era su forma para protegerse, había querido crear un escudo para evitar sentir, para anestesiarse emocionalmente, pero la verdad era que eso era imposible cuando la verdad en los ojos de Lena derrumbó por completo la muralla.

-Es la verdad, Al… por favor, tienes que creerme. Te juro que es absolutamente cierto… -susurró Lena, frotando su espalda con su mano. Él se apartó y la miró a los ojos-No te mentiría en algo como eso, ni te atrevas a pensarlo, jamás jugaría con tus sentimientos. Te amo… que se me queme la lengua en este momento si te estoy mintiendo.

Era la primera vez que Lena le decía que le amaba y eso le movió completamente la cama, el piso, la habitación, el mundo entero, dejándolo casi mareado; sin embargo sabía que ese “Te amo” era absolutamente de amistad, lo sintió en la forma como lo había dicho y, a pesar de eso, agradeció mentalmente e infinitas veces que hubiera dicho eso a un “Te quiero”, porque esperaba que al recordarlo mil veces, poco a poco le doliera menos y le fuera así más fácil encontrar el camino para olvidarla y poder empezar a amarla de la misma forma que lo hacía ella.

-¿Cómo… ? Quiero decir… ¿Cuándo?... ¿Quién… ?

-Edik encontró una en una clínica de otro país y apenas hicieron las pruebas junto con algunas muestras de tu sangre que tenía guardada, pudo hallar la compatibilidad… -explicó Lena, de forma que sonara lo más convincentemente posible y mirando todo el tiempo a los ojos de su amigo y sin pestañear-Edik pidió que le enviaran la médula lo antes posible a la clínica para poder hacerte el trasplante… No hay tiempo que perder y convino junto con el doctor Pázhithov, el oncólogo, para que fuera mañana mismo, traerán también otro médico especialista en trasplantes de médula y… bueno… -suspiró-Mañana es el día, Al… mañana empiezas una nueva vida-murmuró con emoción y sonriéndole.

Sin poder ni querer evitarlo, Alan se lanzó hacia ella y la abrazó con fuerza, sintiendo un millón de emociones mezcladas que venían en oleadas y le hacía pensar que estaba viviendo en un mundo paralelo y absolutamente extraño en el que nada se veía como lo que él pensaba que sería.
Su corazón latió desmedidamente más rápido, bombeándole sangre por montones y sonando en sus oídos como un tambor. Era realmente increíble que de pronto se sintiera con más vida, cuando antes pensaba que ya ni siquiera eso tenía.

Lena le frotó la espalda y por primera vez, después de minutos de recibir la noticia, sintió que el mundo se le venía encima.

-Lena, tengo miedo… -declaró sin pensar y se apartó para mirarla de frente-Si algo sale mal y yo…

-Nada va a salir mal, Alan. El trasplante es para salvarte la vida, no para empeorártela-dijo Lena, repitiendo las mismas palabras que Vlad le dijera para calmarla-Quiero que sepas que voy a estar contigo mañana, voy a estar esperando que salgas del quirófano y que Edik y los demás doctores me digan que estás bien y que te recuperarás rápido. Recuerda que le debes esa salida al cine a Laura.

-Ella me dijo… -se detuvo, pensativo y siguió-Me dijo que estaba segura que me pondría bien, porque lo sentía…

-No le he dicho nada, Al-cortó Lena, sabiendo de antemano lo que intentaba decir-Ella no sabe aún, porque primero tenía que comunicártelo a ti. ¿Quieres que le diga para que vaya mañana a la clínica?

-¿Por qué me preguntas eso?-inquirió Alan, confundido.

-Pensé que a lo mejor y como te había caído bien ella, querrías que lo supiera y viniera a hacerte compañía.

-¿En el quirófano? Dudo que la dejen pasar cuando me estén…

-¡No, tonto! ¡Antes de entrar y después que salgas de la operación!-replicó Lena, divertida.

-Oh, bueno…

-¿Entonces sí?

-¿Entonces sí qué?

-¿Entonces sí quieres que la llame y le diga que venga mañana?-completó Lena

-Ah, no sé, si tú quieres… Ella a lo mejor tiene tareas que hacer de la universidad o estará ocupada con su novio, qué se yo…

-¿Tiene novio?-preguntó Lena, sorprendida.

-Ahmm… pff, no sé, ni idea-respondió Alan, encogiéndose de hombros y restándole importancia-Simplemente estoy especulando, podría no tener.

-Ah-musitó Lena, frunciendo el ceño, pensativa-¿Ella cómo te parece?-preguntó.

-Pues ya te dije ¿No? Es simpática y diver…

-No, no, no me refiero a eso, ya sé que lo dijiste. Lo que pregunto es cómo te parece ella, ¿Te parece linda… quizá?

No respondió al instante, observó las facciones de Lena con recelo y frunció el ceño, confundido. La conocía lo suficiente como para notar que su rostro tenía un detalle que se le hizo familiar, percibiendo todo como si ya lo hubiera vivido.

-¿Por qué me preguntas eso? No entiendo…

-Sólo responde, Al, es una simple pregunta con una simple respuesta. ¿Te parece o no te parece que es… ?

-Pues no sé, qué sé yo… supongo que sí o no sé… No estaba fijándome en su apariencia y lo que hicimos fue hablar de…

-¿Y por qué no te fijaste?-preguntó Lena, casi como un reclamo.

-¿Tenía que fijar… ? Lena… ¿Qué carajo te pasa? ¿A qué viene esa preguntadera de si Laura es linda o no?-inquirió Alan

-Sólo quiero saber si te parece linda…

-Pues no sé ¿A ti te parece?

-Umm… sí-respondió Lena, con simpleza.

-Entonces si sabes que es linda, ¿Por qué me preguntas a mí?

-Curiosidad. Quiero tener tu opinión.

-Mi opinión ¿Para qué?

-Es que quiero presentársela a Luke y tú sabes… a lo mejor le guste…

-Preséntasela. No sé para qué necesitas opiniones para hacerlo.

No era la respuesta que esperaba. Había querido que por lo menos le diera una señal de que le gustaba aunque fuera un poquito y le dejara caer de alguna forma que estaba interesado en Laura.

Definitivamente le parecía que ella era guapa, inteligente y muy del tipo de Alan, además que tenía la facilidad de que ya se había flechado con su amigo. Los veía a los dos juntos y se le hacía una pareja adorable. No quería decirle el verdadero motivo a Alan del por qué le hacía esas preguntas, porque seguramente se enojaría con ella por intentar buscarle una candidata a pareja. Sabía que odiaba eso, porque antes del baile de graduación del instituto había intentado conseguirle una pareja que fuera con él, sin saber que él ya había conseguido una por sus propios medios y se había enojado horriblemente con ella. Recordó que le había dicho que ella no confiaba en sus “poderes varoniles de seducción” como los había denominado con exactitud y se había arrechado tanto, que al final de la fiesta acabó completamente borracho y tuvo que llevárselo a su casa y avisarle a la madre de Alan para que no se preocupara, aparte porque no iba a dejar que ella viera el estado de ebriedad en el que estaba su hijo.

-¡Lena!

-¿Huh?

-Te he preguntado ya por 5 veces si has llamado a mis padres o a Alex.

-Ahh, sí, sí, ya los llamé antes de venir aquí-respondió Lena-Les he mandado a buscar con Samuel, un amigo de la familia, para que se vengan en un jet privado y estén aquí lo antes posible y puedan darte verte antes de que entres al quirófano mañana a las 10:30am-explicó

Alan sonrió y a Lena le complació enormemente ver que era la primera sonrisa donde sus ojos acompañaban al gesto. Él tomó su mano y acercándose a ella, le dio un beso en la mejilla, a lo que la pelirroja le sonrió, feliz.

-Gracias, Lena, yo… lamento tanto haber sido un idiota…

-No digas nada, ¿Vale? Todo está y estará bien. Quiero que a partir de ahora seas feliz.

Alan bajó la mirada y asintió lentamente. Feliz.

Era lo único que quería.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Nunca la noche se le había hecho tan larga, salvo cuando fue su primer beso con Lena y ahora, esa noche era muy diferente.

Finalmente habían podido hacer el amor y cada una de las sensaciones nuevas que su cuerpo había experimentado esa vez había sido tan indescriptibles, inexplicables y extraordinarias, que por un momento pensó que el infinito no estaba lejos, realmente estaba en las caricias, los besos y en su nombre susurrado de forma tan sublime por Lena. Le había borrado de su corazón y su mente cualquier rastro de miedo que sentir pudiera, su piel tan suave le hablaba continuamente bajo sus dedos cada vez que la tocaba, repitiéndole continuamente que sólo sus manos habían conseguido estremecerla y hacerle percibir la tibieza, el calor en una noche tan fría.

Era suya, era de ella, se pertenecían y sabían que jamás sentiría lo que sentía por aquella pelirroja que se había vuelto dueña de su corazón para toda la vida. Cada “Te amo” que escuchaba de Lena, era total, absoluta e indiscutiblemente diferente, no podía comprender como era que esa frase conseguía derretirle el piso debajo de sus pies, la cama… todo.

Ahora Lena dormía profundamente, su rostro estaba realmente apacible y su respiración era suave y calmada, haciéndole experimentar una placentera e irrefutable paz interna que le llenaba los pulmones y le acariciaba el alma. Verla dormir era siempre lo más apasionante que tenía la vida; así como besarla, tenerla entre sus brazos y percibir su perfume en todos lados, casi como una droga realmente adictiva e insuperable.

Con tanta delicadeza como le fue posible, describió círculos con su dedo índice en el increíblemente hermoso abdomen de su novia, mientras escribía “Te amo” y “Eres el amor de mi vida” con un lápiz imaginario.

Escuchó como Lena gimió en sueños y luego percibió cuando se estremeció levemente ante el contacto de su mano en su vientre, eso le hizo sonreír aún más, por lo que sin planearlo, besó su frente y luego bajó a su estómago para besarla ahí.

La respuesta de Lena no se hizo esperar, de inmediato la pelirroja sonrió dormida y volteándose, pasó su brazo alrededor de la cintura de Yulia, abrazándola y hundiendo el rostro cerca de su cuello.

Preguntándose qué estaría soñando, se inclinó un poco para devolverle el abrazo y darle un beso muy tenue en los labios, pero la respuesta a su cuestión le llegó en la voz poco clara y adormilada de Lena.

-Seth…

“¿Seth? ¿Qué demonios… ?”-pensó Yulia, confundida y separándose asustada de Lena. Su brazo cayó a un lado y ella volteó, sin percatarse de nada y siguió durmiendo con una gran sonrisa en sus labios.

Insegura, Yulia se acercó nuevamente a Lena, muy lentamente como intentando descubrir si es que quizá por el sueño que comenzaba a sentir, tal vez había escuchado mal o que la pelirroja haya dicho otra cosa diferente y sin sentido, que había entendido como un nombre masculino de una persona que no conocía.

Esperó un rato, por si decía algo más, pero cuando notó que estaba quedándose dormida y ya iba a dar el comentario de Lena por un simple malentendido, cerró los ojos y fue en ese momento que nuevamente la escuchó hablar.

-Seth…

Ahora sí no había dudas.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Despertó y lo primero que notó era que Yulia ya se había levantado, revisó el reloj que estaba en la mesita y vio que ya eran las 7:30am. Saltó de la cama con premura y corrió hacia el baño para cepillarse los dientes y ducharse, seguramente su novia ya estaría lista y habría bajado. Eso le pareció extraño, porque ella solía quedarse un rato más durmiendo, así que pensó que quizá estaría tan nerviosa por la operación, que por eso se había parado tan temprano.

Al salir de su habitación y tal como lo supuso al llegar a la cocina, se encontró con que Yulia ya estaba ahí, pero no estaba comiendo, sólo leía el diario y bastante concentrada. Algo inusual en ella, porque no solía leer las noticias.

Se acercó y la abrazó por detrás, sintiendo su estremecimiento y luego un leve gemido suyo.

-Hola-saludó Lena, susurrando en su oído-¿Por qué levantada tan temprano?

Yulia volteó y la miró fijamente, sonriendo débilmente y luego apartando la mirada. No sabía qué decirle sobre lo que había escuchado durante la noche, no quería portarse como una idiota y preguntarle por alguien de la que ni siquiera había escuchado hablar nunca, a excepción de esa noche que Lena había estado hablando en sueños.

-No podía dormir-murmuró Yulia, sintiendo como que estaba mintiéndole, aunque fuera la verdad.

-Me hubieras despertado y te hacía compañía, quizá te preparaba leche con chocolate para que pudieras dormir-dijo Lena, dándole un beso en la mejilla-¿Te dije que mi papá me preparaba de eso cuando… ?

-Sí, lo dijiste la vez pasada-cortó Yulia, sin atreverse a observarla.

-Cierto, ahora que recuerdo dijiste que ya sabías a quien acudir cuando quisieras un poco…

-Mmm, sí, lo dije.

Lena no continuó, se sirvió café en una taza y bebiendo lentamente, se sentó al lado de Yulia, recostó la cabeza en su hombro y se quedó mirando lo que la morena leía.

Quería preguntarle quién era Seth y por qué parecía tan feliz cuando decía su nombre en sueños. Deseaba que Lena le comentara siquiera que había tenido un sueño y le explicara de aquel misterioso personaje. En varias oportunidades abrió la boca para sacar el tema a colación, pero se interrumpía rápidamente antes que pudiera emitir algún sonido. No quería parecer molesta porque hubiera dicho el nombre de otra persona, aunque tampoco lo estaba, sólo se sentía confundida e interesada.

Estaba tan metida en sus pensamientos, que no se dio cuenta que Lena le hablaba hasta que la tomó de la cara y la obligó a mirarla.

-Hey… ¿Pasa algo?-preguntó ella, frunciendo el ceño

-No, ¿Por qué?-preguntó Yulia, intentando parecer que no se había dispersado en lo absoluto.

Lena estudió su mirada y lentamente se acercó para besarla, a lo cual Yulia respondió tardíamente y eso la pelirroja lo notó, porque de inmediato se apartó-Algo te incomoda, quisiera saber qué es. ¿Hice algo mal anoche?-preguntó con preocupación-¿Te lastimé?

-No, no hiciste nada mal.

-Entonces dime qué sucede-pidió, con suavidad-Te conté 5 minutos en la misma página del periódico y ni siquiera movías los ojos, no estabas leyendo…

-Es por Seth.

-Seth-repitió Lena, como si fuera un eco-¿Quién es Seth?

-Eso mismo me pregunto yo, quiero que me respondas quién es él-replicó Yulia, controlando su voz para que no se le quebrara.

No entendía nada. Alzó el rostro de Yulia por el mentón y la interrogó con la mirada.

-Lena…

-Es obvio que no te estoy siguiendo, estoy perdida. Si me explicaras de qué estás hablando y por qué quieres que te hable de un Seth que ni siquiera sé quién…

-Lo nombraste en sueños… anoche-soltó Yulia, sintiéndose muy estúpida-Sonreías al decir su nombre… .

-Vale, entiendo, pero resulta que yo no recuerdo haber soñado nada y no conozco, definitivamente, a ningún Seth.

-Pero…

-¡Hola, amor mío! ¡Hola, prima Yulia!

Había entrado Luke a la cocina y estampándole un sonoro beso en la mejilla a Lena, se acercó a Yulia y le dio otro a ella, con una gran sonrisa en los labios.

El chico agarró la jarra de café, se sirvió en una taza un poco del estimulante líquido oscuro y humeante, para luego sentarse enfrente de las chicas y mirarlas con una sonrisota.

-¿Y bien? ¿Qué cuentan?-preguntó él-Me enteré que hoy le hacen el trasplante a Alan.

-Sí, finalmente-murmuró Lena, recogiendo su taza y lavándola.

-Eso es genial y ¿Quién será el donante?-preguntó Luke

-La médula la consegui…

-Yo-respondió Yulia, luego de un largo suspiro.

Lena la miró con incredulidad y Yulia se encogió de hombros-Yul, pero…

-¡¿Tú?!-exclamó Luke, con los ojos desorbitados-Esto es lo más…

-Pero te agradecería enormemente que no le dijeras a ninguno, ni siquiera a Alan-interrumpió Yulia, seriamente-Él es el que menos debe enterarse… es por su bien.

-Vale, de mi boca no saldrá palabra, pero es realmente extraño-dijo Luke, riéndose.

-¿Por qué?

-Pues… se le nota lo mucho que babea por Lena y que a ti no te de celos y que además le dones la médula…

-Confío en mi novia-contestó Yulia, con simpleza-Además que Alan es su amigo, no voy a dejarlo morir.

-Me encantas… -declaró Luke, sorprendido-Si no estuvieras enamorada de Lena y ella tampoco de ti, te echaría los perros, definitivamente.

-Eso en tu mundo de chocolate, Luke. Así que cierra la boca-demandó Lena

-Era broma, uy qué carácter… ¿Te tragaste un limón, prima?

Lena le sacó la lengua y pronto comenzaron a entrar sus hermanos a la cocina, saludándola y dándole un beso. Revisó su reloj y pensó en ir a despertar a Alan para salir temprano a la clínica. Nikolai, Andrei y Katya ya sabían de la operación de Alan y de la condición de donadora de Yulia, porque los habían llevado aparte el día anterior para hablarles de eso y pedirles que no dijeran nada a Mark y Denis, porque podrían decirle a Alan por error.

También les pidió que los cuidaran mientras ella estaba en la clínica con Vlad, así que ellos simplemente estuvieron de acuerdo.

Se acercó al oído de Yulia y le susurró que iría a despertar a Alan, ella la miró brevemente y asintió. Lena sabía que aún estaba algo sacada de onda y que aún quería seguir hablando, así que sin ponerse a pensarlo y para que estuviera tranquila, le encajó un beso y casi le partió la boca, olvidándose por unos instantes que sus hermanos, incluso los más pequeños estaban ahí comiendo.

Yulia le respondió, esa vez sí, con gran entusiasmo y en medio del beso sonrió, tomando por la cintura a la pelirroja para atraerla y fue en ese momento que comenzaron a escuchar las risitas y los carraspeos por parte de todos.

-Te amo-susurró Lena, apartándose-Ya vengo.

-Vale

Todos pitaron y rieron divertidos, haciendo de un relajo el desayuno-¡Sí, Lena, escapa ahora que has hecho esa travesura!-exclamó Andrei, lanzándole una bola hecha de servilleta, la cual la pelirroja atajó con agilidad y perfectos reflejos al voltearse y hacerle una mueca de fastidio. Rápidamente salió y las risas continuaron para Yulia, quien estaba ya completamente roja.

Pensando que estaría dormido, Lena abrió la puerta de la habitación de Alan y al verlo, los ojos se le abrieron desmesuradamente y casi se le cayó la mandíbula de la impresión.

-¡Lena! ¡Joder! ¡Sal de aquí! ¡Cierra la puertaaaaaa!-gritó Alan, asustado y lanzándose sin pensar detrás de la cama para que no lo viera.

-¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Ya me voy!

-¡FUERAAA!

Cerró la puerta de un trancazo y salió corriendo hacia su habitación, sintiendo como el rostro se le ponía caliente de lo roja que se estaba poniendo y de la vergüenza que estaba sintiendo. Deseó meterse en un pozo sin fondo, que la tierra se abriera y se la tragara.

Cuando estuvo en su habitación, se metió a su baño y se encerró, aún sin querer asimilar lo que había visto… su amigo Alan completamente desnudo y mojado porque recién parecía que se había terminado de bañar. Bueno, en realidad no había estado desnudo sino hasta que a él se le había caído del susto y accidentalmente, la toalla que se le sostenía para tapar su masculinidad.

Sentía que se le caería la cara de vergüenza por su torpeza, ¿Cómo no se le había ocurrido llamar a la puerta? Quería morirse y meter la cabeza en un hoyo, igual que los avestruces.
No era que su amigo estuviera mal, pensándolo bien estaba bastante bien formado y… joder ¿Había estado haciendo ejercicios antes de su enfermedad? Tenía músculos, incluso, ¿Dónde los escondía?
Dándose cuenta de lo que estaba pensando, se reprendió mentalmente y comenzó a golpear la cabeza contra la puerta, cuando tuvo un considerable buen dolor en la frente, dejó de la hacerlo y levantándose del suelo, se lavó la cara en el lavamanos y salió del baño.

Llamaron a la puerta y abrió rápidamente, como debía suponerlo era Alan. Ya estaba completamente vestido con unos pantalones negros y una chamarra gris que le cubría hasta el cuello, casi como un cura. Además que tenía un gorro que le cubría el cabello mojado.

Quiso reírse, porque era obvio que había intentado bastante y en lo posible que no se le viera ni un centímetro de su piel, pero también había recordado lo avergonzada que se sentía y al ver el rostro de su amigo, supo que él también lo estaba y seguramente más que ella.

-Ehh… Lena, yo…

-Siento mucho haber entrado así-interrumpió Lena, enrojeciendo y bajando la mirada para clavarla en sus zapatos-es que pensé que estarías dormido y venía a despertarte. Debí haber tocado la puerta. Lo siento.

-No te preocupes, yo… pensé que había cerrado bien, porque había puesto el pestillo...

-Olvidé mencionarte cuando llegaste que ese pestillo no funciona. Perdona, nuevamente.

-Está bien. No hay problema. ¿Querías decirme algo?-farfulló él.

Lena alzó la mirada y casi volvió a reír cuando descubrió que Alan también estaba completamente rojo y veía hacia el suelo, decidido a no mirarla de frente.

Casi había olvidado lo que le iba a decir, pero luego recordó.

-Tus padres y Alex deben estar por llegar. Vlad los va a buscar y los traerá aquí para que se instalen en una de las habitaciones que ayer dispuse-explicó.

-No es necesario que te tomes la molestia, Lena. Ellos pueden quedarse en mi casa-dijo Alan, más avergonzado aún.

-Disculpa, pero tengo que decirlo. Tu casa está llena de polvo y muy desordenada, voy a enviar a alguien para que la limpie…

Alan la miró con desespero-Sabes que no es necesario, no quiero que te molestes en…

-No me es molestia, Al, así que déjamelo a mí. Quiero que tus padres estén cómodos mientras dura tu recuperación, porque ya hablé con ellos y les dije que cuando te dieran de alta, te quedarías aquí en mi casa de reposo.

Alan sonrió brevemente-¿Cuándo piensas dejarme libre?-preguntó.

-Cuando esté absolutamente segura que estás recuperado. Ahí será cuando puedas irte a tu casa.

Alan se acercó a ella y la abrazó con fuerza, Lena le devolvió el abrazo y palmeó suavemente su espalda. El chico vio en ese momento que Yulia venía hacia ellos y de inmediato se apartó de Lena, sintiéndose avergonzado. La morena lo vio y casi rió por aquello, le dedicó una breve sonrisa tranquilizadora.

-Hola, Alan-saludó Yulia, amablemente.

-Hola, Yulia.

Ella volvió a sonreír y entró en la habitación de Lena. Miró a su amiga y la pelirroja también le sonrió. El timbre se escuchó y oyeron que abajo gritaba Mark, diciendo que él abría.

-Vamos, deben ser tus padres.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:56 pm

Efectivamente eran ellos. Ralph y Helen Larson junto con Alexandra y su novio, entraron por la puerta y una vez que vieron a Alan, los señores corrieron a abrazar a su hijo, mientras Helen lo cubría de besos por toda la cara.

-Mamá… por favor, tranquilízate, estoy bien-gimió Alan, desesperado-Suéltame un poco que me estás asfixiando.

-¡Te extrañamos tanto, bebé Al! ¡Mi pequeño osito!-exclamó Helen, abrazándolo con fuerza y muy feliz, mientras lloraba de emoción.

-¿Cómo estás, hijo?-saludó Ralph, su padre, dándole un beso en la frente.

-Bien, papá… -farfulló-¡Mamá, suéltame un instante, por favor! ¡No me dejas respirar!

-¡Hola, Lena!-saludó Ralph, acercándose a la pelirroja que reía por la desesperación de Alan-¡Qué bueno es verte de nuevo, jovencita!

-Un gusto para mí también, señor-dijo Lena, dándole la mano-Espero que estén bien, pónganse cómodos.

-Vale, pero ya no me sigas diciendo señor, Lena. Me haces sentir viejo, puedes decirme Ralph, con toda tranquilidad.

-Gracias, yo…

-¡Leeeenaaaa, salúdameee!-chilló Alex, corriendo a abrazarla-¡Tanto tiempo, pelirroja!

-¡Lo mismo digo!

-Mira, te presento a Zach, mi prometido.

Un chico de cabello negro y ojos verdes le devolvió la mirada y sonriendo, extendió la mano para saludar a Lena.

-Zack Coulson. Un placer conocerla-dijo él, con un marcado acento británico.

-Lena Katina. Mucho gusto.

-¡Lena, hija querida!

La mamá de Alan se acercó y con una gran sonrisa en los labios, la abrazó maternalmente. Desde siempre la había visto a ella como una señora que a simple vista parecía del tipo regañona, pero la verdad es que era un amor y muy cariñosa. Cuando iba a su casa para visitar a Alan, ella solía tener un pastel de chocolate recién hecho y le servía un pedazo, junto con un vaso de leche.

-Espero que esté bien, señora…

-¡Lo mismo que mi marido te digo, Lena!-replicó Helen, divertida-¡Para ti soy Helen!

-Claro, señora… -la mujer la reprendió con la mirada-Helen-corrigió Lena, sonriendo-¿Tienen hambre? ¿Desean tomar algo? Agua, jugo, café…

-Agua estaría bien para mí, Lena. Gracias-dijo Ralph, sentándose en el mueble.

-Yo estoy bien, cariño, no te preocupes-intervino Helen

-¡Te acompaño, Lena!-saltó Alexandra, emocionada-Quiero ver cómo están de grandes tus hermanos. ¿Puede venir Zach?

-No hay problema.

-Lena, necesito decirte algo-dijo Vladimir, que en ese momento acababa de aparecer después de dejar el equipaje en la habitación en la que se quedarían.

-Vale, me lo dices después.

Lena, Alexandra y Zach entraron a la cocina, donde todo estaba vuelto un desorden con todos sus hermanos comiendo, pero rápidamente se volvió más un relajo cuando Andrei vio a Alex y corrió a saludarla. Stephanie que estaba ahí y al ver a Zach, enrojeció avergonzada, al recordar que estaba en pijamas aún y salió corriendo de ahí.

Sirvió apresurada el vaso de agua para el padre de Alan y dejó a Alex y a Zach hablando con sus hermanos, mientras ella salía al recibidor de nuevo. Por las escaleras en ese momento bajó Yulia y su mirada se cruzó con la de Lena.

-Oh, les presento a Yulia Vólkova. Mi novia-dijo Lena.

-Mucho gusto-saludó la morena.

Helen se levantó del mueble y se acercó para darle un abrazo, a lo cual Yulia se quedó petrificada, pero de todas formas con cuidado le devolvió el gesto-¡Eres una chica realmente encantadora!-exclamó Helen con lágrimas en los ojos-Mucho gusto conocerte, Yulia.

-Uh… gracias, Señora…

-Para ti soy Helen, querida-repuso la mujer, con una sonrisa.

-¡Muchísimo gusto conocerte, Yulia!-dijo Ralph, abrazándola también.

Yulia asintió, confundida y azorada por el trato de los padres de Alan. La mujer la miraba como si la conociera de toda la vida, igualmente el hombre. Dirigió su mirada hacia Lena y ella asintió levemente, confirmándole lo que había estado pensando.

Lena le había dicho a Alex quién era la donante y por ende, la chica se lo había dicho a ellos.

-Bueno, fue un gusto conocerlos. Ahora si me disculpan, tengo que salir-dijo Yulia.

-¡Yul, espera!

Lena tomó por el brazo a Yulia y abriendo la puerta hacia la calle, las dos salieron y se alejaron un poco para hablar en privado.

-¿Ya te vas a la clínica?-preguntó Lena, comenzando a sentir miedo.

-Sí, niña. Edik me dijo que tenía que estar yo primero para poder tener en orden todo y que no se retrase nada cuando Alan ya esté allá y vayan a ponerle la anestesia-explicó-Recuerda que él no debe saber que soy yo y él debe estar dormido cuando me ingresen a mí para proceder con el trasplante.

-Claro… -murmuró Lena, tomando las manos de Yulia entre las suyas-Nosotros saldremos de aquí dentro de media o quizá 1 hora.

-Ya.

Ambas se quedaron en silencio por unos segundos, sintiendo sus corazones latir apresuradamente. Yulia alzó la mano y acarició la mejilla de la pelirroja con mucho cuidado, sintiendo su suavidad y enamorándose una vez más de ella. Lena tomó su mano y se la besó, delicadamente.

-Te amo-susurró Yulia, acercándose a ella y quedando a escasos centímetros de sus labios-Te amo.

El poco espacio que quedaba se hizo nulo una vez que la pelirroja lo cerró y la besó con desesperación, como si hubiera estado aguantándose todo el tiempo para poder liberar todo el amor que sentía por ella y que hacía que cada día, al despertarse, se diera cuenta que su corazón latía con más rapidez al estar a su lado.

Colocó sus brazos alrededor del cuello de Yulia, queriendo apretarla contra su cuerpo, mientras la morena se acercaba aún más tomándola por la cintura y apenas acariciando parte de su piel por debajo de su franela. En ese mismo momento sentía un miedo terrible y unas ganas de no moverse de ahí por nada del mundo, perderse en sus brazos, derretirse en su mirada, repetirle infinitas veces que la amaba y que su sola existencia le traía el mundo de cabeza. No podía vivir sin ella y aunque lo intentara alguna vez, moriría simplemente.

Se apartaron unos segundos y se miraron, Lena se aferró a su rostro, sintiendo que las lágrimas caerían y así lo hicieron, pero a Yulia no le dio tiempo de secárselas, porque nuevamente sintió la boca de Lena hacer presión contra la suya y acariciar con aún más pasión que antes sus labios.

Los latidos eran violentos, estaba completamente e irrestrictamente unida a su vida, toda su existencia le pertenecía a ella y así sería siempre, de eso no había duda alguna.
Lena se apartó y abrazándola, ocultó su rostro en su cabello, se sentía una niña pequeña. Cuando era una niña, jamás imaginó que se podía amar hasta lastimarse, hasta doler y comprender que no importaba porque le gustaba y estaba enredada, completamente atrapada.

-Supongo que no nos veremos allá-murmuró, pesadamente

-No… no nos veremos-respondió Yulia, procurando retener las lágrimas para que no salieran.

-Entonces nos veremos cuando salgas y… yo le avisé a tu tío, ayer… dijo que vendría para buscarte y llevarte a tu casa-dijo Lena

-Pensé que estaba de viaje-dijo Yulia, separándose y frunciendo el ceño.

-Al parecer volvió, porque cuando lo llamé dijo que estaba en su casa arreglando una tubería de agua.

-No me dijo nada-musitó Yulia, sintiéndose triste.

-Hey, no te enojes con él, ¿Sí?-pidió Lena, alzando su rostro por el mentón-Seguramente no tuvo tiempo, estaría ocupado o quizá llegó ayer mismo… no hablamos mucho, porque estaba ocupado.

-Umm, vale…

-Te amo, Yul. Gracias por lo que estás haciendo por Alan, sus padres te estarán eternamente agradecidos…

-Shhh-la silenció colocando un dedo en sus labios-Yo también te amo.

Yulia se fue en su auto que había estado guardado en el garaje y Lena entró a la casa de nuevo, no sin antes secarse las últimas lágrimas que habían caído para que ninguno notara que había estado llorando.
En ese momento Katya la interceptó y con una sonrisita, le pidió que hablaran.

-¿Qué pasa, Katya?

-Voy a salir con Luke por ahí, a pasear y eso-dijo Katya-Es que medio me aburro aquí, encerrada…

-¿Y tus hermanos? Recuerda lo que les dije de Mark y Denis…

-Si, lo tengo presente, Lena y te aseguro que estaremos aquí en una hora más o menos.

-No, quiero que sea en una hora exactamente, porque dentro de un rato saldremos a la clínica y quiero que estén Andrei, Niko y tú aquí.

-Vale, vale, está…

-Perdonen que me entrometa-intervino Vladimir, acercándose al escuchar la conversación de las chicas. Katya rodó los ojos y se cruzó de brazos-Katya, ¿Tú no tienes tarea que hacer? En vez de estar saliendo con Luke…

-¡¿Qué te importa a ti, nene?! ¡No es tu problema!-chilló Katya, enojándose.

-Yo sólo me preocupo…

-¡Bueno, basta los dos!-exigió Lena, ceñuda-¿Hiciste tu tarea?-preguntó a Katya.

-Sí y me ayudó Luke…

-¿No podías hacerlo tú sola?-preguntó Vlad

-Silencio, Vlad… En una hora, Katya.

-¡Gracias, Lena!

Katya salió corriendo hacia Luke que estaba sentado en el mueble hablando con el novio de Alexandra y diciéndole algo al oído, él sonrió y disculpándose con Zach, ambos salieron de la casa.
Vladimir reconoció con rapidez los síntomas de sus celos y miró a Lena.

-No quiero parecer un metiche, pero ¿Por qué tiene que estar saliendo a todo momento? ¿Acaso no recuerdas que hace poco salió de estar secuestrada?

-Adam murió, Vlad…

-¿Y con eso qué? Te recuerdo que no sólo él querría hacerle daño, alguien más podría…

-Estás algo cuida, me parece. Además, va con Luke y confío en que él la protegerá de cualquiera

-Pues tu definición de “proteger a Katya” puede ser muy distinta de la de Luke.

-¿Qué insinúas?-preguntó, extrañada por su actitud

-Absolutamente nada, sólo estoy divagando como siempre-repuso Vlad, incómodo

-Si estás tan preocupado, podrías seguirla y cuidarla también-propuso Lena, medio en broma, medio en serio.

-¡¿Qué?! ¡Estás loca! ¡Ni pensarlo! Sólo pienso que… -se detuvo, pensativo.

-¿Qué?

-Nada, voy a… llamar al gerente del banco para arreglar unos problemas.

Vlad salió de la casa también y cerró la puerta.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Había acordado con Edik que estaría disfrazada de pelirroja para que ninguno la viera entrar en la clínica, por eso antes de ir allá, fue a su casa que hacía mucho que no iba ahí y rápidamente se cambió y se colocó una peluca, además de unos lentes de contacto de otro color y cubrió su cabeza con la capucha de su sweater.

También decidió irse en su Mitsubishi Montero Sport negra, ya que esa era la que casi no utilizaba, sólo cuando quería estar de incógnito y que no reconocieran su ya famoso Porsche cuando iba por la calle.

Cuando llegó a la clínica, estacionó en el sitio que Edik le había autorizado el día anterior y salió del auto, respirando profundamente. Su celular comenzó a sonar y al ver el ID, atendió.

-Tío…

-Siento mucho no haberte llamado antes, cielo. Es que estuve realmente ocupado, regresé ayer y encontré el apartamento completamente inundado, se había reventado una tubería y eso se volvió un desastre…

-Está bien, tío, no te preocupes-interrumpió Yulia-¿Cómo están los chicos, tu esposa… ?

-Estamos bien, gracias a Dios. Aquí te manda saludos Ricky…

“¡Te quiero, Yul!” gritó una voz de un chico a través de la línea y eso la hizo sonreír.

-Dile que yo también lo quiero.

-Ya lo escuchó-dijo Greg-¿A qué hora sales de la cuestión?

-No sé, Greg, pero tan pronto como termine tengo que irme a casa. Edik dijo que me dará un permiso especial y el alta para que pueda salir una vez que se vayan los efectos de la anestesia-explicó, hablando con rapidez-No puedo correr riesgos de que me descubran, es por el bien de Alan y para que los medios no fastidien. No quiero tenerlos detrás de mí durante el tour y preguntándome cosas estúpidas, tampoco quiero a Boris molestándome. Edik también dijo que tiene todo controlado y que los médicos que estarán son de entera confianza y que ninguno irá con el chisme a la prensa.

-Um… entonces todo está listo…

-Sí, casi todo.

-Vale, entonces estaré ahí dentro de un rato. Que Dios te bendiga-

-Amén. Nos vemos, tío.

Colgó y mirando a su alrededor, se cubrió los ojos con unos lentes oscuros y caminó hacia el ascensor.
Edik estaba esperándola en su consultorio y al llegar, él la dejó pasar.

-Sé que me habías dicho que vendrías de pelirroja, pero aun así me sorprendió verte así-dijo Edik, invitándola con un gesto a sentarse.

-Tomo eso como que funcionó el disfraz-bromeó Yulia

-Definitivamente.

Llamaron a la puerta y Edik dio el permiso para que la persona pasara. Cuando abrieron la puerta, el doctor sonrió y se levantó para saludar.

-¡Pensé que te habías perdido de camino hacia el comedor!-bromeó él

-Repito: Deberías tener más fe en mí, Kratsov.

La voz era de una mujer y a Yulia que estaba de espaldas a la puerta, se le hizo extrañamente conocida, pero no recordaba de dónde.

-Mira, Yulia, te presento a la doctora que estará encargada de hacer la extracción de tu médula, ella es…

Había volteado justo en ese momento para encontrarse de frente con una mujer de cabello largo y castaño y de ojos negros, que la miraba entre sorprendida y divertida al haberla reconocido.

-¡¿Usted?!
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

-Sabes que ya hablé con Jim…

-¡¿Qué?! ¡¿En serio?!

-Sí, dijo que estará en Moscú en estos días y que estará encantado de conocerte. Aunque claro… sólo si sigues queriendo conocerle…

-¡Por supuesto que quiero, Luke! ¡Te adoro, loco!

Katya se abalanzó sobre Luke y lo abrazó, sintiéndose feliz, él la sostuvo cuidadosamente por la cintura y ambos rieron emocionados.

Habían decidido ir al muelle por un rato y ya estaban por volver, se habían pasado un rato jugando con su primo, hasta que Katya dijo que estaba cansada y que quería descansar; lo cual significó después, irse a dar un paseo hasta debajo del muelle, donde ahora se encontraban.

Luego de reírse por un rato, se sentaron en algunas piedras y Katya recostó su cabeza en el hombro del chico, mientras miraban atentamente el río. No sabía lo que estaba sintiendo, pero se sentía realmente confundida; Luke era su primo, pero era demasiado atento con ella y todo el tiempo lograba hacerla reír con sus ocurrencias, pero también sentía que aún quería a Vlad y le había lastimado realmente que no fuera lo suficientemente valiente para decirle a Lena.

Luke en ese instante tomó su mano y la acarició con suavidad, Katya comprendió que quería que lo mirara y ella así lo hizo.

La profundidad y la sinceridad que tenían los ojos azules de Luke la hacían sentirse muy vulnerable, sentía que lo que estaba sucediéndole estaba mal ¿Pero cuándo en su vida se había puesto a pensar siquiera en eso?

-Pareces muy pensativa, ¿Pasa algo?-preguntó Luke, en un susurro.

-No, todo está bien… supongo… -musitó Katya

-¿Supones?-dudó él, sonriendo extrañado-Siempre has sido bastante segura… ¿Por qué dudas ahora?

¿Por qué dudaba ahora? No sabía o no quería darse cuenta. Sintió a Luke apretar su mano, llamando su atención nuevamente y volvió a mirarlo.

-Quisiera hacerte una pregunta…

-Hazla-instó ella

Él suspiró y mirando fijamente hacia el agua, preguntó-¿Te gusta alguien? Quiero decir… ¿Hay alguien que… ?

-Sí-respondió Katya, sin rodeos.

El corazón de Luke latió acelerado y se sintió un poco entre avergonzado y malhumorado, seguramente le diría que era Vladimir, porque había visto como ambos se lanzaban indirectas y Vlad siempre y continuamente estaba babeándose por ella.

-¿Quién? Si es que puedo saberlo-preguntó Luke, sin querer mirarla.

Katya se sentó levemente en la arena y alzando la mano, alcanzó el rostro de su primo para que él la mirara de frente y directo a los ojos.

-Tú. Me gustas tú.

A Luke no le dio tiempo de responder, ni siquiera de asimilarlo, porque enseguida sintió los labios de Katya sobre los suyos, besándolo con un muy suave movimiento que le movió completamente el mundo entero. Sin ponerse a reflexionar, le devolvió el beso con rapidez e intentando no meter la pata con ella, se sentía absolutamente un novato con Katya, pero no le importó en lo absoluto. Sabía que a las chicas no les gustaba que las babearan, por eso procuró en lo posible no hacerlo y sólo besarla como sentía que estaba bien.

Percibiendo que poco a poco estaba mareándose, faltándole el aire y como si estuviera ebrio, se apartó de Katya y notó por primera vez, que estaba completamente acalorado y que por arte de magia, ahora tenía a su prima acorralada hacia una de las paredes del muelle. Eso lo asustó y se apartó de un salto.

-Lo siento. Es mejor que vayamos a casa, Lena debe estar preguntándose por qué no llegamos-farfulló Luke, atropellando las palabras cada vez que hablaba.

Katya notó que realmente estaba nervioso, no pensó jamás que Luke sería tan tímido después de todo, eso le pareció tan adorable que simplemente le sonrió.

-Vamos a casa.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

Partieron a la clínica una vez que habían llegado Katya y Luke a la casa, Vlad aún no llegaba de lo que había ido a hablar con el gerente del banco y tuvo que dejarle un mensaje en su celular en el que le decía que estaría esperándolo directamente en la clínica.

Había notado que Alan estaba bastante nervioso y ansioso, sobre todo después de entregarles la habitación en la que se estaría quedando luego del trasplante, porque había comenzado a temblar. Pero él continuamente repetía que era por el frío que hacía ahí, y es que una de las enfermeras le había entregado un kit personal junto con una bata azul y le había dicho que se sacara toda la ropa y se quedara como Dios lo trajo al mundo, todo eso se lo dijo enfrente de sus padres, su hermana, Zach y Lena. Él, avergonzado, miró de reojo a la pelirroja recordando el pequeño incidente en su casa y ella desvió la mirada, enrojeciendo.

Alan se retiró al baño para ponerse la bata azul, mientras todos se quedaron esperándolo en la habitación viendo la televisión. Vladimir llegó al rato y traía una cara y humor de perros que Lena supuso que la habría pasado realmente mal con el gerente, así que decidió que luego cuando estuvieran solos se lo preguntaría.

Laura llegó unos 5 minutos después que Vlad, y Lena rápidamente la presentó con los padres de Alan, junto a Alex y su novio Zach.

Helen y Ralph al enterarse de quien era ella verdaderamente, la abrazaron mientras le daban las gracias por salvar a su hijo, igualmente hicieron Alex y Zach.

Alan salió del baño, ataviado con la bata azul de la clínica y fijándose en Lena y luego en Laura, enrojeció aún más y corrió a su cama para taparse con las sábanas y que no lo vieran.
Laura pudo percatarse de los músculos que tenía Alan y se reprendió a si misma al recordarse que los padres de él estaban ahí. No eran unos grandes músculos, pero eran lo suficientemente bien trabajados como para notar que su brazo estaba ligeramente duro… No lo había tocado, pero lo podía deducir por su forma que parecía resistente.

Él en cambio luchaba por no avergonzarse aún más, pensando que le habían visto ahora con más claridad, sus brazos con hematomas externos, su extrema palidez y su pérdida de peso. Además que había comenzado a notar en el baño, que varios cabellos se le estaban cayendo, producto de la quimioterapia. Por eso había tardado, porque la impresión y el medio, hicieron mella en su corazón. Si no salía bien en la operación, no sabía qué haría.

Estuvo todo ese tiempo pensando y dándole vueltas a la cabeza una y otra vez, mientras su madre se mantenía a su lado, tomando su mano y haciéndole cariño como si fuera un niño pequeño, cuando la puerta se abrió y entraron Edik y el oncólogo, doctor Pázhithov, junto con 2 enfermeras y 2 enfermeros con una camilla.

Al darse cuenta de lo que ocurría, un ataque de pánico lo atacó y tuvo miedo de morir.

-Mamá…

-Tranquilo, bebé, todo estará bien ¿Sí? Te vamos a estar esperando aquí cuando salgas-dijo Helen, abrazando a su hijo y dándole un beso en la frente y en la mejilla para calmarlo.

-Hijo, que Dios te bendiga-se despidió Ralph, tomando la mano de Alan y apretándosela en señal de fuerza.

-Nos vemos, cuñado-dijo Zach, con una sonrisa.

Alan lloraba por el miedo lacerante que le hacía sentir que en cualquier momento el nudo en su garganta y su pecho continuaría creciendo, asfixiándolo. Alexandra se acercó y le dedicó una sonrisita-Hermanito…

-Lo siento… lo siento, por todo lo malo que te dije… a ti y a mamá y papá… -dijo él, mirando a sus padres también

-Está bien, Alan, no te preocupes. Nos vemos-lo calmó su padre

-Vamos a comenzar a inyectar la anestesia, Alan-avisó el doctor Pázhithov-Comenzarás a sentirte somnoliento…

La desesperación por querer ver correctamente a pesar del sueño que sentía, le causaba irritación ver todo borroso y pesado, apenas enfocó a un lado y su mirada se encontró con los verdi-grises de su mejor amiga.

-Te estaremos esperando, Al-dijo la voz de Lena, que ahora le parecía extrañamente muy lejana y como si la escuchara bajo el agua.

-Len…

Sus ojos se cerraron y cayó en un profundo sueño, en la absoluta inconsciencia. Entre los dos enfermeros que estaban ahí, ayudaron a pasar el cuerpo de Alan hacia la camilla y le colocaron una máscara de oxígeno, abriendo la puerta y saliendo rápidamente.

-La operación durará aproximadamente 60 minutos, pero estará en terapia intensiva por unas 2 horas mientras se le pasan los efectos de la anestesia y así, además, podemos hacer constante monitoreo de su avance-explicó Edik

-Gracias, doctor-agradeció Ralph

-¿Y la chica? La que va a donar ¿Cómo está ella?-preguntó Helen, de inmediato.

Lena iba a preguntar eso mismo y mentalmente agradeció a Helen que lo hiciera ella. Edik asintió y sonrió.

-Ella está bien. Ahora mismo están preparándola para ingresar al quirófano-dijo él-Ahora, discúlpenme… Lena, ¿Puedes venir un momento?

La pelirroja miró a todos y salió con Edik de la habitación. Afuera él volteó y colocó su mano en su hombro.

-Antes de ingresar, Yulia me pidió una hoja y un lápiz y después de escribir por un buen rato, me entregó esto…

Edik sacó un sobre sellado y se lo entregó a Lena, a quien el corazón le latió sin freno.

-Me dijo que te lo entregara y que te dijera que te ama con todo su ser y que siempre lo hará-explicó Edik-Ahora si me disculpas, tengo que irme ya. Nos vemos más tarde, Lena.

-Vale. Gracias.

Vio a Edik correr por el pasillo y luego al final, atravesar una puerta. Bajó la mirada hacia el sobre en sus manos y sintió que tenía el corazón atorado en la garganta.

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:57 pm

Capítulo 69: Aquí.

Durante todo ese tiempo en el que habían estado esperando, del cual no sabía cuánto había pasado, no se había atrevido a abrir aquel sobre que tenía en sus manos ahora, tenía miedo de lo que podía encontrar escrito ahí, no sabía qué esperar en ella.

Estaba sentada en el sofá cama de la habitación con la cabeza apoyada en la pared y viendo el sobre, cuando Vlad se sentó a su lado y con un gesto le indicó que si quería, podía apoyarse en su hombro para que estuviera más cómoda. Lo cual aceptó.

-¿Qué es eso que llevas 1 hora viendo con tanto interés y no te atreves a abrirlo?-preguntó él en un susurro para que lo escuchara nada más ella.

-Es de Yulia-respondió Lena, sin mirarlo-Me lo entregó Edik antes de irse al quirófano.

-¿Y por qué no lo has leído? Sabes que ya Yulia debe hacer salido, al igual que Alan…

-Tengo miedo-admitió-La forma como Edik me dio el mensaje de Yul…

-Los mensajes pueden ser malinterpretados.

-Los mensajes no son malinterpretados, sino mal entregados-repuso Lena, como si fuera lo más obvio del mundo.

Vladimir sonrió y suspiró-Entonces me das la razón, igualmente-dijo con un tono de voz de sabelotodo-Edik pudo haber entregado mal el mensaje, por lo que tú puedes entenderlo…

-¿Mal?

-No, bien. Porque sí él lo entrega mal, tú lo entiendes bien.

-Depende del cristal con que se mire.

-Exacto-convino Vlad.

Hicieron silencio, mientras escuchaban las tenues voces que provenían del televisor que estaba encendido, el cual presentaba en ese momento una película desconocida. Helen y Ralph la estaban viendo y Alex y Zach habían salido al cafetín de la clínica para tomar algún refrigerio.

-Sabes que tienes miedo de muchas cosas.

Lena volteó y miró a su amigo fijamente, confundida; el comentario la había dejado perdida-¿A qué te refieres?-preguntó.

Vlad comenzó a mover su pierna derecha incontrolablemente y permaneció pensativo por unos segundos-Por ejemplo ahora… todavía permaneces con ese sobre en tus manos y no te decides a abrirlo, deberías hacerlo.

Abrió la boca para decir algo, pero el celular de Vladimir comenzó a sonar y pidiendo permiso salió de ahí.

Observó el sobre por enésima vez y reprendiéndose mentalmente por lo que le había dicho Vlad, quiso demostrar que no le tenía miedo a un sobre con una carta, no le tenía miedo a una carta de Yulia, su novia.

Rasgó el sobre y desdoblando el papel, reconoció otra de las cosas que amaba de ella. Su letra.

Lena, niña, amor de mi vida… son muchos los epítetos que podría poner aquí para llamarte de la mejor forma como mi corazón late cuando estás conmigo. Él te llama de la manera más hermosa que puede haber, pero no sé decirlo, no sé describirlo con palabras y mucho menos lo puedo escribir, porque borraría toda la belleza que encuentra, cuenta y siente en tus brazos, tus manos, tus dedos que se saben de memoria cada centímetro de mi cuerpo y lo siente… realmente lo siente.

Me he puesto cursi, perdóname… La sencillez con la que te hablo siempre es una forma de esconderme en tus ojos, muy despacito.

Conozco parte de tu historia. Cuando te conocí en el aeropuerto algo me decía que teníamos una vida de antes, que ya habíamos recorrido miles de kilómetros para encontrarnos nuevamente… una película de mi vida corta pasó y fue como hallar la parte perdida de mi ser en ti.

El aeropuerto ahora, para mí, es el lugar perfecto para buscarnos cada vez que nos perdemos; porque resulta que me he vuelto un poquito egoísta durante este tiempo a tu lado…
No me veo con ninguna otra persona que no seas tú. El egoísmo está en que espero que tú también sientas lo mismo que yo.

Hay algo que no te he dicho nunca: La historia de mi vida antes de Elena Katina. (Jejeje, escribiré un libro. Será bestseller).

Antes de mi vida con Elena Katina, sólo habían 3 puntos. Un nada, y un vacío, también, porque la verdad –verdadera (xD)- es que Tú eres mi primer amor.
La prensa en el pasado siempre se empeñó en buscarme affaire con músicos, actores, ningunos… ¡Seres que ni siquiera en mi vida había visto!... Cuando la verdad era tan simple como que nunca vi a ninguna persona como te veo a ti. NUNCA. Puedo jurártelo.

Fuiste, Eres y Serás Siempre Mi primer amor, mi primera vez, mi primera vez que me enamoro y, te juro que quiero enamorarme más veces, pero solamente de ti, única y exclusivamente de ti. Ahora mismo lo estoy haciendo.

He divagado lo suficiente, he dado vueltas como un trompo y me he vuelto una ensalada mental en la cabeza. Todo eso para decirte que Te amo y que espero que sepas que tienes puerto de llegada segura a mi corazón.

No sé cómo comenzamos, ni cuándo, pero como tú y yo no tenemos fin, entonces lo que vendría después de esto es la siguiente parte de nuestra vida.

Gracias por existir.

Yulia (Sí, sí, adivinaste. El amor de tu vida).

Se había quedado sin palabras, la carta entera destilaba Yulia Vólkova en su esencia más pura y absoluta. Cada una de las palabras y frases se le había quedado grabada a fuego en la mente, tenía la impresión de que algo más había querido decirle, que algo se hallaba entre líneas.

Su amor no conocía fronteras, porque éstas no existían. Nunca se había imaginado que realmente fuera el primer y único amor de Yulia, las palabras le golpeaban una y otra vez, sintiendo como si nunca podría estar a su altura. A veces se encontraba pensando que no era lo mejor para ella, pero también creía al mismo tiempo que ambas eran lo mejor para la una y la otra. Era esa sensación de estar a destiempo, pero igualmente en una completa sincronización de momentos y experiencias.

Volvió a leer nuevamente la carta, deteniéndose en cada frase que le llamaba la atención poderosamente e imaginando el rostro de concentración de Yulia al escribirlo. Ella sabía todo de la morena y en cambio ella no sabía ni siquiera cómo había sido su época de colegio, quiénes eran sus amigos y amigas… La culpa y el arrepentimiento le dieron una bofetada en el rostro y deseó ponerle más horas al día y a su vida para poder estar a su lado y hablar con ella. Sabía que se iría en 2 días de tour por todo el país y no tendría tanto tiempo para hablarle.

¿Realmente era tan egoísta como para nunca haberse interesado en saber de la vida de su novia? Esa chica que ahora mismo estaba salvándole la vida a su mejor amigo y ella… sólo era el pequeño fantasma de Elena Katina saliendo del letargo todavía… apenas.

Sentía que nuevamente había caído en la insensibilidad que la había caracterizado por tanto tiempo, y de la que apenas estaba saliendo.

-¡Lena!

-¿Huh? ¿Qué? ¿Qué pasa?

Había estado tan metida en sus divagaciones, que no se había dado cuenta que Vlad le estaba hablando.

-Yulia ya está en recuperación.

Lena salió corriendo de la habitación.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

No se había dado cuenta hasta ahora, pero realmente estaba clavado con Katya. Su prima. Al pensarlo así sentía que se mareaba y le dolía el corazón, porque la cabeza le decía que debía dejarlo, pero los sentimientos le decían que dejara que las cosas siguieran su curso. Después de todo ella le había dicho que le gustaba ¿No?

Y ahí era donde todo se le complicaba, porque que ella le besara no estaba entre sus planes, la verdad era que ni siquiera él pensaba besarla; aunque se muriera por hacerlo y ahora mismo quería. Solamente que se encontraba con los músculos engarrotados y no hacía más que permanecer sentado, viendo esa película de unos muñequitos que había puesto Katya y de la cual había perdido el hilo de la historia, por estar viendo cómo se enrollaba una y otra vez un mechón de cabello en su dedo o también por la forma como se mordía el labio inferior.

Era adictivo.

-Sabes que adoro a Wall-E, es lejos el mejor. Podría ver una y otra vez esta peli y nunca cansarme.

Miró hacia la pantalla, muy a su pesar, porque en ese instante Katya había recostado la cabeza en sus piernas y eso le estaba volviendo loco. El pequeño robot en ese momento estaba siendo perseguido por un montón de carritos de supermercado y no pudo hacer más que reírse cuando estos lo pegaron contra la pared.

-Sí, es gracioso-admitió, encogiéndose de hombros

Katya miró hacia arriba y sus ojos se encontraron con los de Luke. El nerviosismo que tenía antes, apareció de nuevo para él y quiso esconderlo desviando la mirada hacia la película de nuevo. Katya, sin embargo, lo notó.

-¿No hablaremos nada de lo que pasó?-preguntó ella, seriamente-¿No me dirás nada?

Luke no respondió, las palabras se le habían atorado en la garganta mientras a cada momento su parte racional le decía que enamorarse de ella, su prima, no era la mejor y más inteligente cosa que le podía pasar.

Katya se levantó y colocándose muy cerca de él, le habló despacio.

-No te entiendo. Pensé que… pensé que ibas en serio, pensé que…

-Voy en serio-repuso Luke, volteando a mirarla por fin-Sólo que… no quiero meterte en problemas con Lena. Si ella lo sabe…

-Antes parecía no importarte. Me echabas los perros descaradamente y ahora no eres más que un cobarde.

-¡No soy cobarde!-soltó Luke, ofendido-¡Cometí un error! ¿Vale? Es sólo que tú te mereces a alguien mejor y yo sólo soy tu primo aunque muy lejano pero aun así somos primos. No deseo que pienses mal de…

-¿Pensar mal? Lo único que me demostraste cuando te besé es que te morías por hacerlo. Si te preocupa Lena…

-¡Me preocupa ella, Andrei, Niko… todos tus hermanos! ¡Me van a colgar!-exclamó él, azorado-Mira… yo no debí responderte el beso, fue mi error y te pido disculpas…

-Después que matas el tigre le tienes miedo al cuero. Eres increíble-espetó Katya, levantándose molesta e incrédula del sofá-No eres más que un cobarde.

Se iba a largar, pero la mano de Luke la tomó con fuerza por la muñeca y la jaló hacia el sofá de nuevo para que cayera encima suyo. La agarró de las manos para que no escapara y la presionó contra su cuerpo.

-Odio que me llamen cobarde.

La besó con una absoluta pasión de la que Katya casi se perdió, inmediatamente después le respondió percibiendo el calor que le recorría toda y colocó sus brazos alrededor del cuello de Luke para poder mantenerlo más cerca.

Si su madre la viera pensaría de inmediato llamar al sacerdote para que la exorcizara, pero no le importaba en lo absoluto. Jamás había puesto en cuestionamiento su propia conducta y no iba a empezar ahora.

-¿De verdad quieres correr el riesgo?-preguntó Luke, con voz profunda y respirando entrecortadamente-Podemos detenerlo…

-Oh, cállate.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Edik la había dejado pasar al área de recuperación y le dijo que Yulia aún podría estar confusa y mareada por el efecto de la anestesia. También le había dicho que Alan había salido bien y que en ese momento estaba en el área de terapia intensiva, siendo atendido por personal médico especializado. Eso le dio una enorme sensación de alegría y tranquilidad.

Entró a una sala donde habían más camas dispuestas en cubículos, pero no tenían ocupantes porque Edik le había dado privacidad absoluta a Yulia, quien en ese momento ocupaba la cama que estaba en la esquina.

Se acercó muy despacio y el corazón le latió violentamente, estaba ligeramente pálida y estaba con los ojos cerrados, por lo que pensó que estaría dormida.

Comenzó a pensar todo lo que había hecho Yulia para que Alan estuviera bien y eso le produjo una sensación de irrealidad, realmente Yulia era el gran amor de su vida.
Tragó con fuerza y muy suavemente acarició sus mejilla que estaba algo fría y luego su cabello. Pensaba que estaba dormida, por eso cuando Yulia le tomó la mano casi le pareció que el corazón se le salió por la boca.

-Lena…

-¿Cómo supiste que… ?

-Tu perfume… tus manos… tu presencia… no podía equivocarme-musitó Yulia, permaneciendo todavía con los ojos cerrados. Sonrió.

Lena se acercó aún más a ella y la observó detenidamente-Sé que me repito mucho, pero Te Amo.

Su sonrisa fue suave, al igual que la forma como le respondió el beso. Fue bastante delicado y solamente utilizando sus labios, no deseaba lastimarla y que hiciera algún esfuerzo, así que pronto se apartó y depositó otro beso en su mejilla, muy cerca de la boca.

-Lena, yo…

-Shhh… no hables ahora. Tenemos tiempo después para decirnos lo que queramos. Sólo descansa.

Le dio otro beso que pretendía ser sólo uno muy pequeño, pero Yulia le respondió con más entusiasmo y simplemente no pudo negarse a seguirle.

-Vaya...las dos no pierden el tiempo ni siquiera en una clínica.

Se separaron y sonrieron al ver a Greg entrando y acercándose a las dos. Él se colocó al otro lado de la cama de Yulia y besando la frente de la morena, tomó su mano y la acarició con cuidado.

-¿Cómo está la sobrina salva vidas más linda del mundo?-preguntó Greg, con una sonrisa.

-Tío…

-¡Hey! ¡Es verdad, pequeña! Eres toda una heroína. Me enorgulleces y al viejo Oleg también.

-Gracias, pero no estoy de acuerdo con lo de heroína.

Lena y Greg rieron.

-El doctor Kratsov y la otra doctora que te atendió dijo que podrías irte después que sintieras que los efectos de la anestesia se han ido lo suficiente como para que puedas mantenerte de pie sin irte de lado-explicó Greg-Ya el alta me la dio el doctor para que fuera más rápida tu salida.

-Genial ¿Cómo está Alan?-preguntó Yulia

-Está bien. Lo tienen en el área de terapia intensiva, aislado por un par de horas… -respondió Lena-Sus defensas están bajas por lo que las visitas, por ahora, están restringidas para que no incube ningún posible virus que pueda haber en el ambiente o en las personas que puedan visitarlo.

-Se pondrá bien-murmuró Greg

-Lena, ¿Sabes quién me realizó la extracción de la médula?-preguntó Yulia, alzando una ceja con sarcasmo.

-Yul… sería conveniente que no hablaras...

-La doctora Meier, esa que atendió a Katya en Zaharovo-cortó la morena, sin prestar atención a la advertencia de Lena.

-¿Y eso? No sabía…

-Por supuesto que no, Edik me dijo que la llamaron ayer y le dijeron que debía venirse en el primer vuelo hacia acá para el trasplante. Ella al parecer es especialista en este tipo de cosas y antes ha hecho trasplantes a niños con leucemia u otro tipo de insuficiencia de la médula.

-Vaya… es buena en eso, entonces-musitó Lena, sorprendida.

-Lo que sea. A mí mucha confianza no me dio cuando la vimos por primera vez en Zaharovo, te echó el ojo apenas te vio.

Lena rodó los ojos como pidiendo paciencia y sonrió con ternura a Yulia, a la vez que le dio un pequeño beso en la frente y luego en los labios.

-Tienes que descansar para que puedas salir de aquí. Yo ya vengo, voy a hablar de unos asuntos con Vlad y vuelvo enseguida-prometió, feliz de verla más animada.

-Te amo.

-Yo más. Te adoro. Ya vengo.

Lena salió de la sala de recuperación y Greg miró a su sobrina con una sonrisa pícara.

-Nunca te vi tan segura de algo como ahora. ¿Algo que no le estás contando a tío Gregor?

-Gregor te decía cuando tenía 5 años-recordó Yulia, riéndose-¿Todavía te acuerdas de eso?

-Mmm hay cosas que no se olvidan… ¿Y entonces? Estás evadiendo mi pregunta… ¿Hay algo que quieras decirme o que esté rondando esa cabecita tuya?

-No sé de qué hablas-musitó ella, desviando la mirada.

-Te conozco. Cuando ponías esa sonrisita es porque algo tramabas… me dabas miedo cada vez que lo hacías, casi podía verte los cuernos de diabilla…

Yulia no respondió, pero enseguida miró a su tío y haciendo un puchero, colocó sus manos encima de su cabeza e hizo la imitación de una aureola de angelito, para después mirar hacia arriba y juntar sus manos en posición de rezar. Greg rió divertido.

-No cambias, angelito-bromeó

-Ya lo sabes.

-Igual no te creo.

Yulia le pellizcó el brazo.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

-¡Aquí estás! ¿Qué haces aquí?

Vladimir suspiró y señaló su vaso de jugo de naranja.

-Te estaba buscando para saber cómo te fue con el gerente del banco-dijo Lena, tomando el vaso de su amigo y bebiendo de su jugo.

-¿Cuál gerente?-inquirió Vlad, frunciendo el ceño

-El gerente, Vlad, el gerente. Dijiste que irías al banco a hablar para…

-¡Ahh ya! ¿Ese gerente? No, no estaba-mintió él, recordando a dónde había ido en realidad.

-¿Y entonces?

-¿Entonces qué?

-Llegaste muy molesto de lo que estabas haciendo, ¿Vas a decirme lo que pasó?-preguntó Lena

-No es nada…

-Pues yo no te creo…

-¡Ya déjalo, Lena! ¿Vale? ¡No pasó nada!-exclamó él, hartándose.

Lena se quedó callada por un instante, sorprendida por la reacción del chico, porque él siempre era bastante tranquilo y ahora parecía bastante irritado.

-¿Se puede saber qué carajo te pasa?

No respondió. Él simplemente alzó la mirada y lo que no había logrado recordar hacía ya varias semanas, en un solo día lo recordó.

-Natalie…

-¿Huh? ¿Natalie? ¿De qué… ?

Siguió la mirada de su amigo y al voltear vio a la doctora que había atendido a Katya en Zaharovo, entrando al cafetín y buscando con su mirada algo o a alguien; así que fue sólo cuestión de segundos para que sus ojos negros y los verdi-grises de Lena se encontraran. La joven doctora sonrió brillantemente y se acercó.

-Señorita Katina, un placer verla por aquí-saludó la mujer extendiendo la mano para estrecharla con la de Lena.

-Sí, es una sorpresa… -dijo Lena, estrechando su mano y con una sonrisa.

-No me digas que no sabes que fui yo…

-No, en realidad sí sé. Me lo dijo mi novia hace rato que vine de verla. Es sólo que no me esperaba que fuera usted quien atendiera la operación-admitió la pelirroja, encogiéndose de hombros.

-Disculpe… -intervino Vlad, saliendo de su letargo pensamiento y viendo fijamente a la doctora-¿Usted estudió en el Johann Kellen Institut?

La doctora se quedó un instante fría por la pregunta, pero luego sonrió suavemente-Sí, ahí estudié…

-¡Lo sabía! ¡Tú eras esa chica de la otra sección que parecía inadaptada social, que se pintaba el cabello de colores fluorescentes y se la pasaba mirando a Lena!

Lena frunció el ceño y volteó a mirar a aquella mujer, realmente no sabía de cual chica hablaba Vlad y mucho menos recordaba ninguna chica de la otra sección con el cabello fluorescente. La doctora parecía avergonzada y había enrojecido notablemente, no hallaba donde esconder la cabeza.

-Lo siento… he dicho mucho… -musitó Vladimir, apenado

-No, no te preocupes… -murmuró la doctora-Me has reconocido entonces, Brodski. Normalmente ninguno de los que estudiaron conmigo suelen reconocerme cuando me ven por la calle.

-Bueno… al principio no recordaba bien, pero me parecías familiar. Apenas acabo de acordarme.

-Qué bueno, entonces los dejo solos. Tengo que esperar a alguien aquí-dijo Natalie, con una pequeña sonrisa-Fue un placer verlos de nuevo.

-Igual-dijeron Lena y Vlad a la vez.

La doctora Meier se alejó hacia una mesa más apartada cerca de una esquina y de inmediato uno de los meseros corrió a atenderla. Lena volteó a mirar a Vladimir y le interrogó con la mirada.

-¿Qué?-preguntó Vlad

-¿Cuánto eres capaz de almacenar en esa cabeza?-preguntó Lena, sorprendida-Pareces una endemoniada enciclopedia que almacena cantidad de fotografías mentales e información inútil.

-¿Te parece que la doctora es inútil?

-¡No! Lo que digo es que es realmente inútil recordar nimiedades como de qué color llevaba el cabello.

-Me parecía una buena personalidad para estudiar y analizar-admitió él, bebiendo de su jugo-Además, ¿Te pillaste como se sonrojó cuando le dije que solía mirarte?

-Eres muy sutil-repuso Lena con sarcasmo.

-A esa tipa le gustabas, estoy seguro.

-Realmente no me importa-murmuró Lena, haciéndole un gesto con la mano al mesero para que viniera.

-Pues mira que ahora está re fuerte… justo como le da la gana. Te está mirando, te está mirando…

-¡¿Podrías dejar de mirarla?! ¡Me pones nerviosa!

-Pero sólo voltea un segundo y mira sus ojos como… ¡Auch! ¿Por qué hiciste eso?-protestó al sentir el manotazo en la cabeza que le había dado Lena.

-Tenías que ser hombre.

-Uhhh… parece que tiene novia…

Vlad seguía mirando entretenido y Lena deseó que dejara de hacerlo, era realmente molesto tenerlo haciendo eso.

-… O novio… según se mire, porque se parece muchísimo a la novia macho de Lindsay Lohan… pffft ¡Terrible! En lugar de esa tipa o tipo se hubiera buscado un hombre como yo y no tener ese esperpento…

-¡Basta, Vladimir! ¡Por Dios!-gritó Lena, completamente irritada y dando un puñetazo en la mesa, el cual hizo que todos voltearan a mirarla.

-Señorita Katina, aquí tiene su jugo.

El mesero llegó en ese momento y dejó un vaso con jugo de fresa enfrente suyo y ella miró al chico, confundida.

-Disculpa, Nigel, yo no pedí fresa, siempre pido de…

-Naranja, lo sé, Señorita Katina-dijo el mesero-pero es que la doctora Meier me ha dicho que se lo dé a usted. Con permiso.

El mesero se retiró con una reverencia y Lena se quedó mirando el jugo, sin saber cómo reaccionar, alzó la vista y vio a Vlad sonriéndole con picardía y moviendo las cejas sugestivamente.

-Esto…

-Es bastante descarada, realmente-dijo Vladimir-Mira que regalarte un jugo y delante de su novia macho…

-¿Podrías dejar de decir eso?-protestó Lena, molesta.

-¿El qué?

-“Novia macho”. Si es su novia y le gusta así, es problema de ella, no te metas.

-Disculpa, Lena, pero si ha tenido el gesto de regalarte el jugo es porque aún le saltas chispas… ¡¿A dónde vas?!

Lena se había levantado, completamente irritada y fastidiada, y se acercó a la mesa donde estaba la doctora Meier junto con otra chica que realmente parecía la novia de Lindsay Lohan. La doctora la miró y sonrió, mientras que Lena dejó el vaso de jugo enfrente de ella.

-Muchas gracias, pero lo siento, no puedo y no voy a aceptarlo-dijo Lena, con absoluta seriedad.

Natalie miró a su alrededor y después a la mujer que estaba enfrente suya, la cual también volteó a mirar a Lena.

-¿Esta es Elena Katina, amor?-preguntó la chica, sonriendo encantada.

-Sí, Meg, es Lena… -murmuró Natalie, con un tono de malestar.

-Oh, ¡Genial! Siempre quise conocerte, estás realmente buena y me encantan tus ojos. Aunque tampoco le hago el feo a Yulia Vólkova-dijo la chica, dándole la mano a Lena-Soy Meghan Roberts.

Lena quiso que por un instante se la tragara la tierra, deseó no haberse levantado de su asiento y pudo jurar que escuchaba los murmullos de la gente alrededor, al igual que la risita de Vlad. Lo mataría más tarde.

-Mucho gusto-respondió Lena, respetuosamente-Pero lo que vengo a…

-Lena, ¿No podrías solamente aceptar el jugo? No es como si…

-¡No lo voy a aceptar, doctora! ¡Me está faltando el respeto!-replicó Lena, airada.

-¿Faltándote el respe… ? ¡¿Cuándo?! ¡Sólo es un simple jugo! ¡No está envenenado y no te estoy pidiendo matrimonio!

-¡Usted sabe muy bien que tengo una relación seria con Yulia Vólkova! ¡Ella es mi novia! ¡Y si usted tiene un poquito de respeto por la suya...!-dijo, mirando a Meghan-¡No me haría regalos!

-Lena… ¿Podrías calmarte un instante, por favor? Estás llamando…

Vlad se había acercado por fin y tomaba a su amiga por el brazo para alejarla, pero Lena se apartó, molesta.

-Está bien, Katina. Discúlpeme. Yo…

-Sólo le pido que no se vuelva a desubicar conmigo, doctora. Que sea la última vez, porque sino me veré en la necesidad de comunicarle al doctor Kratsov.

-Señorita Katina, ¿Algún problema?

El mesero Nigel se había acercado al ser alertado de la discusión por uno de los comensales y miró alternativamente a Lena y luego a la doctora Meier, que permanecía de piedra y sentada en su mesa.

-No, Nigel. Todo bien…

-El jugo de naranja se lo dejé en…

-Cóbratelo-dijo Lena, entregándole un billete-Quédate con el cambio. Puedes beberte el jugo si quieres.

-Gracias, Señorita Katina. A sus órdenes.

El mesero se retiró y Lena tomó el bolso que le tendía Vlad y agarrándolo de la camisa a su amigo, lo llevó a rastras fuera del cafetín, ante la mirada atónita de los comensales.

-Nat… creo que de verdad te has pasado, nena-murmuró Meghan aún conmocionada.

-¡No me digas!-siseó la doctora, apretando la mandíbula y deseando que todos la dejaran de mirar.

-Pfft… lo que sea, tienes muy buen gusto ¿Eh? Ese carácter que tiene Katina me pone a cien…

-¡Cierra la boca!

-Vale, vale, perdón…

Los padres de Alan le habían dicho que podía entrar a verlo una vez que ellos salieron de estar con él. El doctor Pázhithov había dicho que sólo podían estar unos breves minutos, porque Alan aún seguía con visitas restringidas y el área en la que estaba debía ser absolutamente esterilizada para protegerlo de posibles virus y enfermedades.
Por eso ahora llevaba un traje especial azul, un gorro, un tapabocas y unos guantes.

Entró y se acercó lentamente a la cama donde estaba Alan. Él seguía dormido, tenía la máscara de oxígeno y varios cables estaban pegados a su pecho, los cuales medían sus signos vitales constantemente, mientras que el suero y los sedantes pasaban a su organismo por medio del catéter en su brazo.

Se colocó a su lado y sin poder evitarlo ni por un segundo, tomó su mano y la acarició, deseando fervientemente que pronto comenzara a ponerse bien. Alan lucía extremadamente pálido y sus moretones aún permanecían ahí, al igual que la frialdad de sus manos.
Sabía que los moretones comenzarían a desaparecer tan pronto como los doctores estuvieran seguros que el organismo de Alan no reaccionara con la enfermedad de Injerto-Contra-Huésped; en la cual el sistema inmunológico podría no reconocer el tejido del receptor y atacarlo. Era una posibilidad muy pobre, pero aún así era probable.

Miró su reloj y vio que ya habían pasado los 5 minutos estipulados por el doctor, así que se levantó para abandonar la sala de Terapia Intensiva, pero antes se acercó levemente al rostro de Alan y sintió su corazón latir sin medida al darse cuenta que deseaba demasiado besarlo, sin embargo no lo haría, por lo que se conformó con dejarle uno muy pequeño en la frente y después de rozar su mejilla, se apartó.

Sólo fueron unos segundos entre darse cuenta que había abierto los ojos, que su espíritu casi había escapado por el susto y que además él la miraba con curiosidad.

-Lau…

-No hables, por favor-susurró Laura, silenciándolo con un dedo en sus labios. Al darse cuenta de lo que hacía, cerró la mano en un puño y la apartó-Estás muy bajo en defensas. Debes estar aislado por un tiempo, mientras te recuperas.

-Ma...má…

Alan tenía la voz ronca y se sentía bastante débil, casi sin fuerzas para poder hablar bien por el efecto adormecedor de la anestesia.

-Vino a verte hace unos minutos con tu papá, estuvieron 5 minutos y se fueron. Igual con tu hermana y su novio. El doctor dijo que sólo podíamos verte poco tiempo-explicó Laura, en voz baja.

-¿Lena… ?

-Dentro de unos minutos entrará a verte. No te preocupes ¿Vale?

Alan asintió casi imperceptiblemente y cerró los ojos, Laura supo que tenía que irse, pero nuevamente fue detenida por el chico, quien había tomado su mano para que no se fuera.

-N-no te vayas… quédate-pidió él, adormilado.

-Alan… son sólo 5 minutos y ahora le toca a Lena…

-Qué-da-te-dijo él, pronunciando cada sílaba con mucha seguridad e impresionantemente más fuerte que antes, en un intento porque Laura escuchara mejor.

Ella se debatió consigo misma entre hacer lo que le indicaba el médico y lo que Alan le pedía. Ciertamente se moría por quedarse con él y cuidarlo, pero también estaba que él necesitaba descanso y ella como futura médico del país, debía saber los riesgos que conllevaba no hacerle caso a una indicación médica.

-Quédate… Lau

Él le sonrió débilmente y no soltaba su mano, además que le había llamado Lau. Eso la derritió instantáneamente, definitivamente había muerto y estaba ahora en el cielo. Tomó su mano y la sostuvo, entrelazando sus dedos con los de él. Lena y el mundo podían esperar.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Sospechaba que Laura no saldría por lo menos hasta que la sacaran de ahí los doctores o las enfermeras, por lo que simplemente se despidió de los padres de Alan, de Alexandra y Zach y salió de la habitación para ir a ver a Yulia, quien ya debía estarse alistando para irse de la clínica. Llamó a Leonard y le dijo que se viniera a la clínica para que esperara a la familia de Alan y después se lo comunicó a Ralph y a Helen para que cuando desearan irse a casa, él vendría a buscarlos directamente a la habitación. Igualmente él se encargaría de llevar a su casa a Laura.
Vlad había tenido que irse, porque tenía trabajo pendiente en la empresa.

Llegó a la sala donde estaba Yulia y en cuanto la vio sentada en la cama, siendo ayudada por Greg a colocarse la ropa, la peluca y haciendo un gran gesto de esfuerzo por moverse, corrió a su lado para ayudarla.

-Lena… tardaste-murmuró Yulia, pesadamente.

-Y lo siento mucho, Yul, pero es que estuve esperando para poder entrar a ver a Alan-dijo Lena, colocándole los zapatos.

-¿Y lo viste? ¿Cómo está?

-Nah, no lo vi. Laura se ha quedado con él-respondió Lena.

-Entonces está en buenas manos.

Lena sonrió-Ni lo dudes.

-¿Estás segura que puedes ponerte de pie, Yul?-preguntó Greg, tomándola de la mano-Si quieres llamamos a uno de estos muchachos con sillas de ruedas…

-No es necesario, tío. Puedo caminar. Mírame.

-¡Cuidado!-exclamaron Lena y Greg a la vez cuando vieron que Yulia se había deslizado de la cama y se ponía de pie.

-¿Vieron?-preguntó Yulia, sonriendo autosuficiente-Puedo caminar muy bien yo so…

Lena la sostuvo a tiempo al igual que su tío, por el otro lado.

-Sí, ya lo creo que hasta puedes correr-comentó Lena, sarcásticamente y alzando una ceja.

Al final sí le habían pedido silla de ruedas y Yulia estaba contenta de no poder ser reconocida cuando pasaba al lado de las demás personas y éstas solo veían a un desconocida pelirroja o ni siquiera la veían, pero en cambio sí concentraban sus miradas en Lena, pero ella no les prestaba atención en lo absoluto.

La única persona que sí las vio a ambas fue la doctora Meier, quien rápidamente se interpuso en el camino de las chicas y miró fijamente a la pelirroja.

-Necesito hablar con usted, Señorita Katina-pidió ella, con un tono de respeto y casi súplica.

-¿Sobre qué?-preguntó Lena, fríamente.

-¿Podría ser en privado?

-Lo que tenga que decirme, me lo dirá frente a mi novia-siseó Lena, en una voz que sólo ella y Yulia pudieran escuchar.

-Iré a buscar la camioneta-dijo Greg, entendiendo que sobraba.

Natalie Meier suspiró y puso cara casi de dolor.

-Por favor…

Lena bufó y maniobró con la silla de ruedas para poder pasar al lado de la doctora, pero ésta la detuvo de nuevo.

-Pero… ¡¿Qué le pasa… ?!

-Me está colmando la paciencia, doctora. No me haga llamar a Seguridad y acusarla por acoso-advirtió Lena, tapándole la boca a Yulia para que no hablara y se descubriera ella misma.

-Desearía que me disculpara por mi desatino en el cafetín. Le juro que no volverá a ocurrir, fue un desafortunado…

-Desafortunado no, desubicado sí.

-Ciertamente tiene razón, por eso sírvase aceptar mis sinceras disculpas y también me disculpo por los comentarios de mi amiga…

-Ohh vaya, pensé que era su novia-dijo Lena, sonriendo fríamente.

-Sólo estamos saliendo-murmuró Natalie, apenada.

Lena sonrió alzando las cejas en señal de falsa sorpresa y chasqueó la lengua en señal de censura-Lo que sea, a los comentarios de su amiga no les presté atención-dijo-No suelo hacerlo con las personas que hablan cosas sin sustancia ni importancia.

El rostro de la doctora permaneció impasible y murmuró algo ininteligible.

-De cualquier forma, sólo puedo darle las gracias por lo del trasplante. Hasta luego.

Lena pasó al lado de la doctora, llevando a Yulia y siguió su camino hacia los ascensores que la llevarían al estacionamiento.

La morena deseaba preguntarle qué había sido todo aquello y por qué se estaba disculpando aquella mujer con ella, tenía la impresión de que algo realmente desagradable le había ocurrido con la doctora y quería saber ya la razón.

Cuando se bajaron por fin del ascensor que había estado algo lleno de gente y las puertas de éste se cerraron, Yulia aprovechó la soledad del estacionamiento para interrogar a Lena.

-¿Qué fue… ?

-No te lo dije antes porque realmente no deseaba incomodarte por una tontería. Lo siento-interrumpió Lena, con la voz casi estrangulada.

-Detente aquí un momento, Lena.

-Greg debe estar…

-Detente, por favor, sólo será unos segundos-pidió Yulia con la voz muy suave para que Lena entendiera que no estaba enojada-Y ponte enfrente de mí.

Hizo lo que le pidió y se puso de cuclillas enfrente de Yulia. Ella la miraba a través de los lentes oscuros y de inmediato se los quitó para poder verla mejor.

-No es una tontería si alguien te ha hecho cabrearte de esa forma. Llevaba tiempo sin verte así y quisiera saber qué fue lo que esa mujer te hizo…

-Fue una…

-Lena…

-¡Vale, está bien! La versión corta y menos complicada es que estábamos Vlad y yo en el cafetín, hablando, y ella me brindó un jugo, el cual rechacé porque me pareció una absoluta falta de respeto hacia mí y mi relación contigo-explicó rápidamente-Lo siento.

-¿Por qué lo sientes?

-Yo… realmente no sé… es una especie de tradición el que tenga que disculparme contigo. Yo no… quisiera que no…

-No puedes evitar gustarle a las personas-repuso Yulia, sabiendo exactamente a qué se refería-Ni tú ni yo podemos, es algo… natural en ti, es parte de tu encanto-continuó-Lo que me hace amarte y adorar cada detalle y gesto tuyo es que seas tan adorablemente especial y que defiendas esto que tenemos tú y yo.

Lena sonrió enrojeciendo.

-Desearía que respetaran que te amo y que eres la única persona con la quiero estar siempre-murmuró en voz baja.

El corazón de Yulia dio un vuelco descomunal, deseando poder decir todas las cosas que pensaba, todo lo que sentía y lo que quería, lo que llevaba rato rondándole la cabeza… Solamente que no sabía cómo ponerle voz a sus pensamientos. Tenía miedo.

-Siempre habrán personas que nos querrán hacer daño.

Lena negó con firmeza-No lo voy a permitir-aseguró, acercándose a su rostro.

-No lo permitiremos-susurró Yulia, mirando sus labios y convirtiendo en cero el espacio entre ellas para poder besarla.

Aunque fueron sólo unos segundos, a las dos les había parecido una eternidad, porque era como si desaparecieran o todo lo demás desapareciera y sólo estuvieran las dos solas.
Cuando se apartaron, Lena rió divertida y Yulia la miró, confundida.

-¿De qué te ríes?-preguntó

-No sé, sólo que… -se detuvo, mordiéndose el labio inferior y enrojeciendo cada vez más, miró alrededor y Yulia la obligó a mirarla volteándole el rostro.

-¿Qué?-preguntó, muy bajito.

-Estoy absolutamente loca por ti. Me haces perder la razón-dijo Lena, dejando de reír y mirándola con la más increíble seriedad que podía haber. Yulia sintió estremecerse al sentir que se ahogaba en su mirada-Te confieso que cuando recibí tu mensaje y la carta… sentí miedo de perderte. Pensé que te ibas a despedir-admitió, percibiendo que los ojos comenzaban a llenársele de lágrimas.

-Lena, yo…

-Me muero si te pierdo-susurró Lena, acercándose para abrazarla e intentar liberar el miedo-Si a ti te pasaba algo…

-Hay algo que… no te dije…

Lena frunció el ceño, perdida.

-¿Qué quieres… ?

-Yo sí soy alérgica a la anestesia-confesó

Sintió como si le faltara el aire por unos segundos y le pareció ver todo borroso por lo que pareció una eternidad. Se incorporó bruscamente, dándose cuenta que tenía las piernas entumecidas por estar tanto tiempo agachada.

-¿Qué… ?

-Perdóname, yo… era la única forma…

-¿La única forma de qué?-preguntó Lena, enfadándose-¡Pusiste en riesgo tu vida, Yulia! Tú no… por Dios…

-¡Tenía que hacerlo y Edik me dijo que buscarían… !

-Aquí no voy a discutir de esto contigo, siento que me estoy asfixiando, vámonos.

-Pero, Lena… si me escucharas…

-Te dije que aquí no.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

El trayecto hacia la casa de Yulia fue bastante silencioso, Greg iba manejando la camioneta de la morena y rápidamente sospechó que había pasado algo y habían discutido, no podía comprender por qué, pero no hizo preguntas porque probablemente ya hablarían en casa.

Lena se bajó del auto primero, cuando éste se detuvo y abrió la puerta del asiento trasero donde iba Yulia para que fuera más cómoda. La morena le dirigió una mirada tímida y vio que seguía molesta, ni siquiera volteó a verla cuando le tendió la mano para que se apoyara y bajara con cuidado con ayuda de Greg.

Una vez en la habitación de Yulia, Greg salió velozmente para darles privacidad y cerró la puerta poniéndole antes de salir el pestillo.

Lena miró por unos segundos a Yulia y pidiendo permiso fue al baño, necesitaba lavarse el rostro y permanecer unos instantes a solas antes de enfrentarse a la morena. Se sentía enfadada, pero también triste y con miedo por darse cuenta y saber que estuvo cerca de perderla, que ella había arriesgado su vida, se había puesto en peligro. Eso le dolía muchísimo y le provocaba ganas de llorar, sin embargo se levantó del suelo y salió nuevamente a la habitación de Yulia.

Ella estaba acostada en su cama y se había acurrucado abrazando su almohada, se acercó y descubrió que había llorado y eso le partió el corazón inmediatamente. Se arrodilló frente a la cama y apartó varios mechones de cabello de su rostro, acariciando su mejilla.

-Lo siento, yo no quise lastimarte-susurró, secándole una lágrima y acunando su rostro en sus manos-Sentí miedo, si tú…

-No, perdóname tú a mí. Tienes razón, debí decírtelo, pero es que si lo hacía…

-No iba a querer que hicieras la donación-completó Lena, asintiendo-Y tienes razón, me habría cegado…

-Edik estuvo buscando entre ayer y hoy antes de iniciar la operación algún sustituto de la anestesia del cual sus componentes no me hiciera daño. Le fue un poco difícil, porque si uno de ellos no tenía uno, tenía el otro, entonces… -suspiró y continuó, dejando la última frase en el aire-Por un momento pensé que no encontraría uno a tiempo y ya él estaba diciendo que retrasaría todo por un par de horas, mientras encontraba el correcto, pero… yo le dije que no, que correría el riesgo con tal de que Alan saliera de la pesadilla de una vez por todas, así que le dije que me diera algo para escribirte, pero… como tenía aún un poquito de fe que saldría bien, no puse nada que te angustiara en la carta.

-Si tú…

-Preferí no pensar en eso.

-¿Y cómo consiguió Edik la anestesia correcta tan rápido?-preguntó Lena, con un nudo en la garganta.

-Después que te dio la carta, me dijo que realizaría otro intento más, porque no me iba dejar arriesgarme de ninguna manera y por eso simplemente pidió que anestesiaran a Alan en su habitación de una vez para que no me viera y retrasó unos minutos la operación para poder tener algo de tiempo…

-Y lo encontró.

-Exacto-dijo Yulia, sonriendo levemente.

Lena rió nerviosamente y acarició su mejilla, acercándose a ella.

-Recuérdame entonces cuando lo vea, besarle en agradeci… ¡Auch! ¡Perdón, era broma!

-Más te vale, porque no tienes permiso de besar a ninguna otra persona que no sea yo-replicó Yulia, testarudamente. Lena rió al ver que volteaba el rostro como si estuviera ofendida y acomodándose en la cama a su lado, la agarró por el mentón y la miró profundamente.

-¿Debo entender entonces que te gustan mis besos, Vólkova?-preguntó con una leve nota de deseo en su voz.

La respuesta de Yulia fue rotunda, alzó la cabeza los centímetros suficientes para poder consumar el beso y partirle la boca. Era demasiado adictivo, como sus labios se movían en perfecta sincronización con los suyos, haciéndola gemir y que sus manos cobraran vida propia colándose por su franela y rozando con sus dedos su piel suave que…

-¡Hey! ¿Por qué te detienes… ?-protestó Yulia, al ver que Lena había interrumpido el beso y se había apartado.

-Shhh… no, ahora me toca a mí cuidarte-dijo Lena, con tono serio-No quiero lastimarte.

-¡No me vas a lastimar!-chilló Yulia, sentándose un poco en la cama-Ni siquiera me duele, sólo siento esa cosa entumeci…

Lena le cerró la boca juntando sus labios con sus dedos y negando, luego le dio un piquito.

-Dije que no y es mi última palabra-sentenció-Y ahora acuéstate, cierra los ojos y déjame protegerte, déjame cuidarte. Si quieres puedo cantarte.

-¿Cantas?-preguntó Yulia, abriendo muchísimo los ojos.

-Uh no, pero es una canción que mi mamá nos cantaba a mis hermanos y a mí cuando éramos pequeños-explicó-Justo después de leernos un cuento, cantaba. Pasó de generación en generación, empezando conmigo y terminando con Denis, pero él… es el que menos disfrutó de ese placer-culminó con un tono de tristeza en su voz.

Yulia entendió lo importante que era esa canción para Lena y brindándole una dulce sonrisa, asintió.

-Me encantaría escucharte.

Lena sonrió.

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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por ANA-kaufman vk el Sáb Sep 27, 2014 7:58 pm

Capítulo 70: Alla Mia Etá

Se levantó muy temprano ese día aunque no quisiera, deseaba quedarse en aquella posición con Yulia abrazándola y con su respiración provocándole escalofríos en la garganta, era lo mejor que podía existir, además que cuando terminara ese día, la noche sería la última que dormirían juntas porque la morena se iría en el tour.

Gimió recordando ese detalle y rápidamente quiso olvidarlo, por lo que a regañadientes se obligó a ponerse en pie y salir corriendo al baño para ducharse y estar lista.

Tardó sólo unos 15 ó 20 minutos y salió completamente vestida. Fue en ese momento que se dio cuenta que era la primera vez que dormía en la casa de Yulia, era la primera vez que pasaba la noche con ella y eso le provocó escalofríos por alguna razón. Se sentó en la cama y acarició el rostro de la morena muy delicadamente, quedándose ensimismada por lo hermosa que se veía así, durmiendo tan pacíficamente y como si fuera una bebé.

Rozó con su dedo su nariz y Yulia la arrugó casi de inmediato para luego estornudar. Lena rió feliz. Hasta estornudaba como un bebé.

-Lena…

-Mmm…

-¿Qué haces levantada? Vuelve a cantarme una canción-musitó Yulia, ahogando un bostezo y arrimándose un poco para colocar su cabeza en las piernas de la pelirroja.

-Pensé que dormías profundamente-comentó Lena, acariciando su cabello.

-Vuelve a cantarme la canción, Lena-insistió Yulia, impacientemente.

Lena sonrió y le dio un beso en la mejilla, dejando que sus dedos recorrieran sus brazos muy despacio.

-Tengo que ir a ver cómo está Alan, no lo he visto desde ayer cuando se lo llevaron para operarlo.

-Oh… bueno…

Vio detenidamente como el ceño de Yulia comenzaba a fruncirse lentamente, luciendo entre pensativa y triste. Le alzó el rostro y le sonrió dulcemente para calmarla, delineando con su dedo los rasgos que más le gustaban de su cara.

-Yul, te prometo que vendré rápido. Sólo pasaré un rato por la casa para ver cómo están mis hermanos, cómo pasaron la noche la familia de Alan y después de visitarlo a él, vendré directamente aquí. Te lo juro-prometió, sincera.

-Suena a que tardarás-susurró Yulia, poniendo cara de perrito abandonado.

-No, no tardaré. Haré todo eso bien rápido y vendré.

-¿Y si voy contigo?-preguntó Yulia, sonriendo abiertamente y haciendo el amago de levantarse, pero Lena la detuvo de inmediato.

-No, Yul. Aunque quisiera que vinieras, preferiría que te quedaras descansando. Recuerda que mañana…

-Lo sé, lo sé-replicó la morena, poniendo cara de sufrimiento-Sólo digo que sería buena idea… Alan me vería y…

-Él está en terapia intensiva, Yul-le recordó-Lo tienen aislado…

El repique de un celular comenzó a sonar y al ver que era el suyo, Lena atendió.

-Hola, Katya… -Yulia se miró a Lena fijamente, fijándose en cada gesto que hacía al hablar-… Sí, estoy aquí con Yul… No… Ella está bien, sí… sí… sí… no, yo voy a ir a ver a Alan… sí, él también está bien. Lo tienen en terapia intensiva… No, no viene conmigo-dijo Lena, mirando a Yulia, quien la vio con tristeza-¿Cómo están los padres de Alan? Alex y… Vale, sí, qué bueno… voy a ir en unos minutos para allá, Katya… ¿Qué?...Ahhh un momento… -La pelirroja se apartó el celular del oído y se lo tendió a Yulia para que lo tomara-Katya quiere hablar contigo-dijo.

-¿De qué?

-No sé, tómalo. Ya vengo, iré a buscar agua.

Lena salió y Yulia atendió la llamada rápidamente.

-Kat, hola ¿Qué pasa… ?

-Necesito hablar contigo, Yul. Es urgente. Necesito tu ayuda-farfulló Katya, con la voz estrangulada de angustia.

-¿Qué hiciste?-preguntó Yulia, preocupándose.

-¡Hey! ¿Qué te hace pensar que fui yo quien hizo algo?-protestó Katya, ofendida.

-“Necesito tu ayuda”-repitió Yulia, imitando el tono de desesperación-Siempre me dices eso cuando te metes en líos.

-Pero esto no es un lío, Yul…

-¿Ah no?-preguntó Yulia, sarcástica.

-No, ¡Es la Mamá de los líos!-corrigió-Por eso necesito de tu infinita sapiencia.

-¡Qué novedad!

-¡Es en serio, Vólkova! Dime si puedo ir a tu casa ahora.

-¿Ahora? Pues, sí, supongo que sí. Así aparte me haces compañía mientras Lena llega de lo de Alan…

-Perfecto. Entonces abre la puerta-pidió Katya

Yulia se quedó confundida y miró hacia la ventana y luego hacia la puerta por si venía Lena.

-¿Cuál puerta?-preguntó, estúpidamente.

-¡La puerta, Yulia! ¡La puerta de tu casa! ¡Dios! Siempre tengo que explicártelo todo…

Yulia rió y colgando el celular de la pelirroja, lo dejó encima de la cama e hizo el intento de levantarse sin sentir como si tuviera un costal de cemento en la espalda y en la cadera. Cuando por fin se hubo levantado, caminó despacio hacia la puerta y al abrirla casi tropezó con Lena.

-¡¿Qué haces levantada?! ¡¿Te has vuelto loca?!-gritó la pelirroja, horrorizada y dejando el vaso de agua en la peinadora.

-Necesito ir a…

-No, tú no necesitas ir a ningún lado, tienes que quedarte acostada y…

-Katya está afuera, Lena-dijo-Necesito abrirle.

-¿Qué hace ella aquí? Le dije que iría…

-Me hará compañía mientras tú no estás. Además que creo que necesita ayuda en algo… .

Lena se cruzó de brazos y frunció el ceño.

-¿Ayuda de qué?-inquirió.

-Pfft no sé, supongo que tarea o qué sé yo… ya vengo…

-No, no, quédate. Yo le abro-salió por la puerta, pero Yulia la detuvo

-Pero yo puedo…

-¡Yo le abro!-replicó Lena, testarudamente.

Ayuda. Su hermana necesitaba ayuda en algo y no le había dicho nada, ni siquiera lo mencionó y cuando habían hablado en su voz no había notado angustia o ansiedad. Bajó lentamente las escaleras, pensando, no recordaba cuándo había sido la última vez que Katya le había pedido ayuda en algo, así fuera para una simple tarea del instituto o cualquier cosa que le sucediera. En lugar de eso ahora la que parecía más hermana de ella era Yulia, sabía que las dos siempre estaban en complicidad y en cambio ella, ahora era como la mamá que quiere saber lo que sus hijos hacen todo el tiempo que no están juntos.

Sabía que lo que más odiaba Katya era que se comportara como su mamá y cuando discutían le repetía que estaba muerta. Recuerdos de discusiones con Katya por su comportamiento y por su falta de tolerancia a su antigua relación con Mikhail la asaltaron y le llenó de preocupación, sobretodo una vez que le gritó que estaba obsesionada con ser la nueva madre de sus propios hermanos. ¿De verdad ella parecía más su mamá? ¿Katya estaba buscando ahora una figura de hermana en Yulia?.... Pensó en Vlad y sabía que si le preguntaba, él le diría eso mismo.

Abrió la puerta y enseguida Katya, que tenía cara de profundo fastidio, entró a la casa pasando al lado de Lena y protestando que tardó una eternidad en abrir y que ya estaban comenzando a salirle raíces y le estaban creciendo las arrugas y canas.

-Lo siento-murmuró Lena, ensimismada-Yulia está arriba.

-Vale…

Katya comenzó a subir las escaleras, pero se detuvo y volteó a mirar a la pelirroja.

-¿Te pasa algo?-preguntó, ceñuda.

-Uh… no, ¿Por qué?-dijo Lena, queriendo aparentar tranquilidad.

-Umm no sé, de pronto pensé que me discutirías porque vine sin avistarte y me regañarías, te enojarías…

-Y me pondría como mamá ¿No?-soltó Lena, sin pensarlo.

-Bueno… no era lo que iba a decir, pero supongo que sí… -dijo con franqueza. Lena apartó la mirada y asintió lentamente. Katya notó el cambio en sus ojos-¿Seguro que no pasa nada?-preguntó, dudosa-Pareces enojada o…

-No, no, estoy perfectamente bien. Digo… no te preocupes, yo no soy mamá...yo no… me enojo-musitó, lo más calmada que le era posible-Sólo estoy preocupada por Vlad-mintió rápidamente-Parece que estos últimos días ha estado teniendo problemas con algo y… bueno… eso.

-Mmm… Él nació con problemas, no sé de qué te sorprendes-repuso Katya, ácidamente-En fin, si no estás molesta, voy con Yulia.

-Claro… -dijo Lena, con la voz extrañamente chillona-Yo me tengo que ir. Dile a Yulia que vuelvo rápido.

-¿No te vas a despe… ?

-Voy tarde.

Lena salió y cerró de un portazo. Tenía miles de pensamientos dándole vueltas en la cabeza y ninguno parecía tener coherencia. Apenas pudo darse cuenta que se había dejado el celular y las llaves de la casa, por lo que volteó para devolverse y buscarlas, pero la puerta se abrió y por ahí salió Yulia que parecía que había corrido para traérselas.

-¡Lena!-jadeó

-¡Pero mira que eres terca! ¡No tenías que venir! ¡Ya yo iba a devolverme!-reclamó Lena, enojándose.

Katya llegó por detrás y se acercó-Yo le dije que podía venir a traértelas, pero ella insistió…

-Te ibas a ir sin esto-intervino Yulia, acercándose a Lena y rodeándole el cuello para besarla intensamente. El beso fue tan repentino que por unos segundos a Lena le costó encontrar la manera de responderle y cuando lo hizo, se sintió estúpida, por lo cual se separó.

-Lo siento. Yo no…

Yulia asintió y le entregó las llaves de la casa, su celular y las llaves de su camioneta. Lena la miró, confundida-Es para que no tengas que pedirle a Vlad que te venga a buscar o a Leonard…

-Gracias.

Yulia volvió a acercarse, pero esa vez con la intención de abrazarla y hablarle al oído-Hablaremos luego-susurró. Un escalofrió recorrió a Lena.

La pelirroja subió a la camioneta y después de despedirse brevemente con la mano, se fue. Yulia sintió la mano de Katya en su hombro y volteó a mirarla.

-Siempre he afirmado que Lena es la persona más incomprensible de este planeta-dijo ella.

-Hace un rato parecía bien. No entiendo qué…

-Creí que ya te habrías acostumbrado a sus cambios de humor tan repentinos. Ella es del tipo de personas que un segundo está feliz y al otro puede explotar de rabia como si fuera una dinamita-dijo Katya, encogiéndose de hombros-Aunque debo reconocerle que desde que tú llegaste ella intenta contener su temperamento bastante… Hace unos minutos pensé que me estallaría con regaños por venir sin decirle, pero fue todo lo contrario, parecía un manso corderito… aunque igual estaba rara, parecía ofuscada.

Yulia asintió, pensativa.

-Vamos. Que ya me está doliendo la cadera.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..

Estacionó y apagando el auto salió y se quedó viendo la fachada de su casa. Nunca se había detenido a verla realmente y apenas ahora se daba cuenta de lo inmensa e imponente que parecía por fuera, cuando por dentro siempre le era bastante normal. A lo mejor era porque había lugares a los que no entraba desde hacía años, como la habitación de sus padres.

Saludó al jardinero que había ido ese día a podar y arreglar el césped y entró a su casa, cerrando la puerta tras sus espaldas y recostándose brevemente en ella.

-Vaya… te hacía llegando más tarde.

Alzó la mirada y vio a Vladimir sentado en el mueble leyendo una revista, suspiró y se acercó para sentarse a su lado.

-¿Te parece que parezco una mamá?-preguntó Lena sin rodeos.

Vlad parpadeó varias veces y luego bufó-¿Qué? ¿Por qué dices eso?

-Nada, olvídalo. Sólo es...una tontería…

-¿Tontería que quieras ser mamá?

Lena volteó a mirarlo tan velozmente que Vladimir por un segundo pensó que se habría fracturado el cuello. Un instante después ella prorrumpió en risas.

-Creo haberte dicho una vez que contando chistes te habría ido mejor.

-Contigo es imposible hablar una sola vez en serio. Mejor dime qué haces aquí y por qué no estás con Yulia.

Observó el rostro serio de su amigo y supo que estaba realmente molesto, miró hacia la revista en sus manos y gimió internamente. Cuando Vlad leía revistas era porque estaba sumamente enfadado con algo. Era como el día y la noche, no se podía evitar.

-¿Qué pasó?-preguntó, masajeándose las sienes.

-Nada. ¿Qué va a pasar?-dijo, bruscamente-Sólo me levanté con el pie izquierdo, es todo.

-Después hablas de que yo no ventilo mis problemas y que soy muy cerrada.

-Lo que sea. Hace rato que se fueron los Larson. Querían ver si hoy les dejaban ver por más tiempo a Alan.

-Sí, ya lo sé. Katya me lo dijo.

Vlad sonrió amargamente-Claro… como ella te cuenta todo.

-Sabes que no te entiendo-dijo Lena, negando con la cabeza.

-Y yo no te estoy explicando nada que necesites entender-replicó él, disgustado.

Lena enrojeció de rabia, pero tomó aire e intentó no decir lo que quería, así que se levantó-Avísame cuando tu cabeza Freudiana se libere del Ello que ha invadido tu psiquis.

Vlad no respondió y ella no esperó que lo hiciera, así que subió las escaleras y se dirigió al lugar que había tenido en mente desde que llegara.

A la habitación de Inessa y Sergey Katin no había entrado en 3 años, los cuales se convertirían en 4 en Febrero. Había querido mantener la tristeza y los recuerdos alejados de su mente para no sufrir por la ausencia y no tener que darse cuenta cuanta falta le hacía los abrazos y los cariños de ambos.
Sus hermanos eran los que frecuentemente entraban y se quedaban un rato ahí, no sabía por qué, pero a veces tenía la impresión de que cuando salían se veían un poco más tranquilos.

Entrar no le haría daño… o por lo menos eso esperaba.

Entró y cerró la puerta tras de sí, viendo a su alrededor y deteniéndose a observar cada detalle, las cortinas aún abiertas como si su madre recién las hubiera corrido para que entrara la claridad del sol. Tal como lo hacía antes de irse a la clínica. Los zapatos de su padre en el piso cerca de la cama, como si recientemente él se los hubiera quitado y los dejara despreocupadamente ahí…
Incluso el perfume de ambos mezclado se percibía en el ambiente. Era como tenerlos nuevamente ahí, pero solamente que no los veía.

Un nudo en la garganta le creció y se sentó en la cama, le había pedido a María que no cambiara nada de lugar, que quería que todo quedara tal cual como sus padres lo dejaron antes de irse a esa ópera para nunca volver, por eso aún estaba la biblia de Inessa en la mesita de noche con la página marcada que había estado leyendo.

Nunca había entendido la fe ciega de ella por Dios, no era como si él fuera tan todopoderoso, porque si lo fuera, su madre que era tan creyente y católica; y su padre tan generoso y grandioso padre no habrían muerto por un conductor ebrio. Era una injusticia absoluta.

Miró por encima la Biblia y leyó brevemente que Jesús había nacido de una madre virgen. Rió, eso era imposible, a menos claro, que en ese tiempo se supiera lo que era la inseminación artificial y hubiera médicos que lo practicaran. Nunca había prestado mucha atención en la misa y estaba segura que cuando muriera, Dios, con su profundo amor que sentía por ella la juzgaría y la mandaría al infierno por no haber asistido más a misa.

Rió nuevamente y suspirando pensó en lo de parecer la madre de sus hermanos y lo de Yulia pareciendo la hermana mayor de ellos. Sus hermanos solían pedirle ayuda a ella, por ejemplo Denis y Mark les gustaba que la morena les sirviera de ayuda para las matemáticas, Andrei solía pedirle asesoramiento sobre cómo tratar a Svetlana, Nikolai… bueno, él mucho no pedía ayuda, porque él decía que era el sabelotodo, así que no la requería. Sólo quizá si era algo que estaba fuera de sus manos.
Y Katya… pues ella le pedía ayuda en todo, siempre veía como se secreteaban y nunca le preocupó, porque eso le hacía entender que eran buenas amigas. Pero ahora eso le angustiaba, porque le hacía pensar que ella no quería decirle nada, que no la necesitaba o que no tenía confianza. Quizá eran todas las cosas juntas.

Igual con sus hermanos. Recordó que solamente Andrei había pedido su consejo para lo de su carrera y el football y ahora él estaba metido de lleno en el último año del instituto para comenzar la universidad. Además que estaba asistiendo a sesiones aparte con su equipo de football. Por lo demás, Mark y Denis no recurrían a ella por la tarea y Nikolai no le informaba de nada.

Si su madre estuviera seguramente y aunque su trabajo fuera tan demandante, habría encontrado la manera de asegurarse que sus 6 hijos supieran que estaba allí para cualquier problema.

Cuando salió de la habitación y cerró la puerta, no se sintió más tranquila. Tenía que hacer algo.

-¡Nikolai!
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A Clockwork Orange. Esa era la película que habían visto y ahora se hallaban viendo los créditos pasar, mientras comían cotufas que aún no se terminaban, porque Katya había dicho que verían varias más y para no tener que levantarse a la cocina a cada momento, sirvió un tazón gigantesco de cotufas y los vasos a rebosar de Coca-Cola.

-Ahora que lo veo mejor… Alex DeLarge es sexy.

Yulia miró a Katya como si ella se hubiera vuelto loca y rió divertida.

-Estás jodiendo-dijo y cuando vio que Katya la miraba muy seria y no reía, frunció el ceño-¡Lo dices de serio!

-Naturalmente que sí-respondió Katya, con simpleza y comiendo más cotufas. Las dos se miraron y después de unos segundos, ambas rompieron a reír escandalosamente.

-¡Sabía que estabas mintiendo! ¡Si el tipo es más feo que una patada en el trasero!-exclamó Yulia, cogiendo una almohada y aventándosela en la cara.

-¡Y tú de tonta e ingenua que te lo crees!-chilló Katya y le devolvió el almohadazo en respuesta.

Yulia se levantó con cuidado de la cama, pero Katya la obligó de nuevo a recostarse.

-No quiero meterme en líos con Lena porque se te hayan abierto los puntos-dijo ella, sacando el disco del dvd y comenzando a ver las otras películas-Te toca a ti elegir ¿Cuál prefieres?-preguntó

-¿Cuáles hay?-preguntó Yulia

-Mmm… The Wall: Pink Floyd… Harry Potter and the Order of the Phoenix, Tais Toi!, The Devil Wears Prada…

-The Devil Wears Prada… ¿No ibas a contarme algo?

Katya colocó el disco en el dvd y después de ajustarlo con el control, se sentó al lado de la morena de nuevo y la miró.

-Sí, pero después que termine esto…

-Has estado diciéndome eso desde hace 2 películas, Katya y ya vamos por la tercera.

En pantalla comenzó a aparecer el logo de 20th Century FOX y la encantadora y bastante triunfal musiquita que identificaba a la cadena y Yulia suspiró cansada, Katya congeló la imagen y dejó el control en la cama.

-Deberías saber ya que estoy intentando alargar el momento para decirte que Luke y yo nos besamos y que soy algo parecido a su novia.

Había estado esperando una reacción, en realidad no sabía cuál exactamente, pero sí que Yulia dijera algo, que hablara, que le dijera que estaba loca, algo. Cualquier cosa.
Algo como:

-¡¿Qué jodidos quieres decirme con eso?!-chilló Yulia, horrorizada y saltando de la cama para alejarse de Katya-¡¿Cómo se te ocurre?! ¡¿En qué cabeza cabe… ?!-se detuvo un instante, respirando agitada y se sentó de nuevo pensando-Si Lena se llega a enterar…

-¡Hey no, Yul, no le digas! ¡Por favor! ¡Por lo menos no ahora! ¡Yo sólo quiero que me ayudes!

-¡¿Ayudarte con qué?! ¡Pensé que había algo de cordura en tu cabeza, pero ya veo que no! ¡Es tu primo, por amor a Dios!-gritó, arrojándole nuevamente y con más fuerza varios almohadazos-¡¿Y dónde dejas a Vlad, eh?! ¡¿Dónde?! ¡Si el pobre se muere por… !

-¡No digas que se muere por mí, porque te juro que te escupo un ojo! ¡Si fuera así, no me habría cortado el rostro!-exclamó Katya, imperiosamente. Apartó la mirada y se cubrió el rostro con las manos-Yo sólo quiero olvidarme de él y que no me siga…

-¡Ah, pero es que te sigue gustando Vlad!

-Sí-gimió Katya, apesadumbrada

-¡¿Y qué jodidos haces con Luke?!-preguntó Yulia, confundida.

-Es que… yo…

Miró a los ojos de Katya y comenzó a negar repetidamente sabiendo la respuesta-Ay no, mejor no lo di…

-Me encanta Luke-confesó Katya con angustia-Es tan tierno y me hace reír… me gusta…

-Te dije que no lo dijeras-musitó Yulia con un hilo de voz, preocupada-¡Vlad también te hace reír, pedazo de… tonta!

-No puedo evitarlo…

-¡Pues debiste! ¡No sé qué demonios tienes que todo lo prohibido o los chicos mayores que tú te atraen! ¡Y dices que se besaron y son novios!

-No soy como Lena que reprime lo que siente. Habremos personas que no podemos controlar nuestros sentimientos.

-Te juro que te mataría-murmuró Yulia

Katya se acercó a la morena y juntó las manos como si estuviera rogando e hizo un puchero.

-Lo siento, por favor dime que me ayudarás. Necesito… arreglar mi cabeza y lo que siento. No es justo para Luke que aún esté pensando en Vlad…

-¿Y Vlad?

-Él sólo es un cobarde que no le importa nada-respondió Katya, cruzándose de brazos.

-Eso de Luke, quiere decir que…

-Está clavado por mí, no me lo ha dicho, pero lo sé porque sus ojos son demasiado transparentes y hablan por él-repuso Katya, angustiada-Y él me gusta, pero es mi primo y… joder, besa demasiado bien.

-Voy a fingir que no acabas de decir eso y te preguntaré ¿Cómo crees que te voy a ayudar? Estás metida hasta la cabeza de este lío…

-Sólo quiero que me ayudes a resolver quién me gusta más, porque con ambos siento las m.alditas mariposas.

Yulia frunció el ceño y tomó la mano de Katya para que ella volteara y la mirara.

-Sabes que vas a herir a uno de los dos ¿Estás consciente de eso? Recuerdo haberte advertido que a Luke podrías gustarle y me dijiste que no.

-Pensé que estabas bromeando-murmuró Katya, con sinceridad-No quiero herir a ninguno, aunque Vlad se lo merezca por estúpido, cobarde, ridículo, estúpido, metiche, idiota, ¿Ya dije estúpido?

-A ver… -suspiró, pensativa-Yo lo que creo es que tú estás enamorada de Vlad, pero Luke te gusta, te atrae.

-¿En qué te basas para decir eso?-preguntó Katya, bruscamente.

-Sigues herida porque cortó contigo y ahora estás con Luke, que por supuesto te atrae, para que te haga olvidar a Vlad-explicó Yulia, encogiéndose de hombros.

-¿De dónde sacas eso?

-Lo dijiste tú misma, dijiste que querías olvidarte de él.

-Cierto-gimió, dejando caer su cabeza encima del hombro de Yulia.

-¿Qué piensas hacer?-preguntó Yulia, acariciándole el cabello tranquilizadoramente.

Katya agarró su vaso con refresco y bebió bastante hasta que se sintió llena, encogiéndose de hombros-No sé, yo...Luke no es como Vlad, él… está dice que está dispuesto a arriesgarse por mí y es tan tierno y dulce…

-Es tu primo aunque tengan años que no se habían visto pero sigue siendo tu primo, Katya. ¿No entiendes? ¿De verdad piensas continuar una relación con él, sabiendo lo que podrían decir tus hermanos? Lena no estará de acuerdo… Te meterá pupila en un internado en otro país y a Luke lo colgará del alambrado público de la electricidad en Moscú.

-No tiene que enterarse…

Yulia bufó divertida y soltó una risita-¿Sabes que es lo más irónico? Que te quejabas que Vladimir no era valiente para decirle a Lena que estaba enamorado de su hermana menor y ahora tú no eres valiente para decirle a Lena esto que está pasando entre Luke y tú.

-No es divertido, no te rías...-exigió Katya, haciendo un puchero-Y yo sí le voy a decir, sólo que… por ahora no. Por lo menos hasta que Luke y Stephanie vuelvan a Canadá y Lena, Andrei y Nikolai no tengan la oportunidad de desollarlo vivo. Si alguien tiene que pagar por las consecuencias seré yo, porque yo fui quien le insistió a Luke que continuáramos a pesar de todo.

Yulia asintió lentamente y la abrazó con cuidado.

-Qué cabeza loca la tuya, Katya… te estás metiendo en la boca del lobo. ¿Qué le ves de atractivo a lo prohibido y peligroso?

-No sé… es sexy.

Yulia le dio otro almohadazo.
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Había pasado tiempo con Nikolai, Mark y Denis a pesar de que ellos no entendían su empeño por ayudarlos en cualquier cosa que estuvieran haciendo. Nikolai estaba preparando el proyecto final del instituto y Lena se había clavado en su habitación, insistiendo sutilmente para que él le pidiera ayuda, a lo que el chico se encogió de hombros y la dejó para que estuviera calmada, mientras le decía que tenía pensado estudiar administración de empresas para ayudarla con el trabajo.

Luego con Mark y con Denis se habían quedado terminando la tarea de biología, matemáticas, inglés y después que culminaron, se quedó un rato hablando con ellos, mientras le contaban algunas cosas que hacían en clase y en deporte. Mark decía que quería jugar tennis, porque a mamá le gustaba jugarlo en su tiempo libre y solía animarlo para que también jugara. A Denis, por su parte, le interesaba el ajedrez, porque papá le había enseñado en una oportunidad cuando él tenía sólo 4 años.

A los dos les dijo que si realmente era eso lo que les gustaba que fueran por ello, porque tenían mucho potencial y que esperaba verlos algún día en un campeonato.

Al único que no había logrado ver era Andrei, porque estaba en casa de unos amigos suyos del equipo de football. Sabía que estaba haciendo lo que le gustaba, así que no se preocupó.

Al final no habló más con Vlad porque él se había ido y no le quedó más remedio que irse a la clínica sin poder conversar con él, seriamente.

Utilizó de nuevo la camioneta de Yulia y apenas llegó, decidió que sólo estaría por poco tiempo porque no quería perderse el día que le restaba sin Yulia. Ella se iría al día siguiente y quería aprovechar lo que quedaba para estar juntas y hacer cualquier cosa que se les ocurriera, aparte de pedirle disculpas por su comportamiento en la mañana.

Llegó a la habitación de Alan y se encontró con Ralph y Helen viendo la televisión y a Alexandra y Zach leyendo el periódico, juntos.

-¡Cielo, llegaste!-saludó Helen, amorosamente y levantándose para abrazarla-¿Cómo estás? ¿Cómo sigue Yulia?-preguntó

-Hola, Helen. Bien, estoy bien. Yulia está sorprendentemente bien, no le duele tanto como pensé, sólo se ha quejado de que siente la cadera entumecida-explicó Lena, sonriendo-¿Y ustedes? ¿Cómo han estado? ¿Estuvieron bien en casa… ?

-Perfectamente bien, Lena-dijo Alexandra-Tus hermanos y tus primos son encantadores, además de María y Pierre que son unos amores.

-Me alegra que la hayan pasado bien…

-¿Has visto ya a Alan, Lena?-preguntó Ralph-Ésta mañana ha preguntado por ti.

-No, no lo he visto. Vengo a eso. ¿Cómo amaneció?-preguntó Lena.

-Algo adolorido y con mucho sueño, pero recuperándose, gracias a Yulia. Ahora mismo está con Laura-dijo Helen, con una gran sonrisa.

-Oh, entonces, voy a esperar un rato mientras ella sale. No quiero interrumpir…

-Ella debe estar por salir ya. Ha estado los 5 minutos que los doctores han establecido para las visitas, son muy estrictos porque no quieren correr el riesgo de que Alan contraiga un virus-explicó Ralph-En estos momentos un virus puede ser grave para él porque sus defensas están bajas.

-Sí, entiendo… pero voy a esperar hasta que ella llegue.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Sabía que tenía mucho sueño, pero de todas maneras él se mantenía despierto lo mejor que podía, aunque a veces lo veía cerrar los ojos mientras hablaba con cansancio y cabeceó en 4 oportunidades.
Ahora mismo tenía los ojos cerrados y se veía extremadamente adorable así, él apretaba aún su mano y eso hacía que su corazón latiera desenfrenadamente. No sabía cómo se controlaba para no decirle sus sentimientos por él y no besarlo, suponía que un poquito de cordura tenía.

Lo vio suspirar un momento y de pronto abrió los ojos, apretando la mano de Laura, alarmado.

-Tranquilo…

-Lo siento, me he… -bostezó, aunque intentó reprimirlo-… distraído. ¿Qué decías?-preguntó

Laura rió mientras negaba.

-Yo no he dicho nada. Mira, tú tienes sueño, además tengo que irme…

-No han pasado los 5… -cerró los ojos nuevamente y Laura acarició su mano. No podía acariciarlo como quería, sin guantes, porque debía él debía estar protegido de cualquier enfermedad, gripe, alergia, etc. que pudiera haber en el ambiente.

Ya iba a irse, pero nuevamente Alan se despertó y apretó su mano nuevamente.

-Me siento estúpido-musitó él, mareado-No puedo mantener una conversación sin sentirme como si estuviera borracho.

-Es por los sedantes. Es para que no te duela donde te abrieron-dijo Laura, tomando su mano y entrelazando sus dedos con los de él. Alan lo notó y observó su mano, curioso.

-¿Te molesta?-preguntó Laura, poniéndose nerviosa-Yo… lo siento, no debí… -intentó soltarse, pero Alan tomó su mano de nuevo y observó sus guantes.

-¿Por qué no te quitas esto? Pareces incómoda…

-No puedo. Es para cuidar que no te pueda infectar con algún virus que yo tenga y…

-Pues eso es estúpido-dijo Alan, tirando de los dedos para sacarle los guantes. Laura quiso detenerlo, pero él rápidamente lanzó el guante hacia la esquina de la sala y volvió a entrelazar sus dedos con los de ella-Así está mejor. Disculpa mi piel fría.

-Justo como Edward-susurró Laura, sin pensarlo.

Alan frunció el ceño y le sonrió.

-¿Quieres que te muerda?-preguntó Alan, a modo de broma-Puedo ser tu vampiro mientras esperas a tu Edward.

Aquello había sido demasiado. El corazón de Laura latió tan rápidamente y luego tan lentamente que por un instante se olvidó de la cordura y tragó con fuerza.

-Alan, yo estoy ena…

-Buenas… se ha acabado el tiempo, chica.

¿Salvada por la campana o fastidiada por la campana? No sabía con exactitud, pero la repentina valentía que se había suscitado segundos antes había desaparecido como en una bola de humo y entre la desilusión y la tranquilidad que se mezcló en su cabeza. Supo que aún no era el momento y sólo pudo dar gracias mentalmente a la enfermera que había entrado a interrumpir. Sin embargo, no sabía si habría una próxima vez para decírselo y ser rebotada por él.
Volteó y mirando a la enfermera, le sonrió con nerviosismo y asintió.

-Ya voy a salir. Gracias-dijo.

-Oiga… Señorita…

La enfermera que ya iba a cerrar se detuvo al escuchar la voz de Alan.

-¿Necesita algo?-preguntó la enfermera, sonriendo brillantemente

-¿No podría quedarse ella 2 minutos más?-pidió Alan, haciendo una carita de cachorro abandonado.

-No, no puede, es orden del doctor…

-Alan, está bien. Puedo volver luego o quizá mañana-intervino Laura

-Pero es que…

-Te prometo que volveré a visitarte. Hagamos caso al doctor.

-Mmm… vale-murmuró Alan, desanimado-Entonces nos vemos.

-Sí, chau.

Laura y la enfermera iban a salir, cuando en ese momento se abrió la puerta de nuevo y entró Lena.

-Oh, Hola, Laura, Alan… ¿Se acabaron las visi… ?

-¡Lena! ¡Hola!-saludó Alan, sonriendo de nuevo-¿Puede entrar ella, enfermera?-preguntó dirigiéndose a la mujer al lado de Laura- No la he visto desde antes de mi operación.

-Mmm… supongo que sí, pero sólo 5 minutos…

-No, no se preocupe, yo puedo volver en otra oportunidad… -dijo Lena, sintiéndose enrojecer por la vergüenza que le producía por Laura.

-No seas tonta, Lena, entra-dijo Alan

-Yo…

Laura miró lo apenada que parecía Lena y lo feliz que se veía Alan por verla, eso le dolió y quiso llorar, pero simplemente se contuvo.

-Nos vemos, Alan-se despidió Laura-Hola, Lena.

-Sí, Lau, nos vemos-dijo Alan.

-Alan, de verdad mejor me voy… -murmuró Lena, viendo a Laura salir de la sala con expresión triste. Era precisamente eso lo que quería evitar y que la chica pensara lo que no era.

-No, no, quédate. ¿Cómo estás? ¿Cómo está Yulia?

Se mantuvo unos segundos callada y ausente para luego sonreírle como mejor pudo para que no notara la mentira-Bien, Al, está preparándose para irse de tour mañana. Te manda saludos y pide que la disculpes por no venir a visitarte, pero ha estado ocupada.

-Dile que gracias y saludos para ella también, que le vaya bien en su tour.

-Claro, le diré

Sabía que él no tenía idea de nada de la importancia de Yulia en su trasplante, pero le costaba no interpretar la pregunta de cómo estaba la morena y luego que le mandara a decir sus agradecimientos. Se sentó en la silla vacía que había dejado Laura y se pusieron a conversar, aunque notaba que su amigo tenía bastante sueño y se le cerraban los ojos solos, a pesar de eso se mantenía firme. Sonrió. Sanaría rápido.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .

Se sentía muy enojado y molesto, las ganas de golpear algo eran intensas y por eso ahora estaba preparándose para sacarse las ganas. Tomó la cuerda de saltar y se puso a calentar, mientras veía atentamente a los demás entrenarse, haciendo press de pecho sobre la banca, corriendo en la caminadora, etc. Después de unos minutos dejó el calentamiento y se colocó los guantes de boxeo, dispuesto a comenzar. Estaba en un gimnasio, sin proponérselo recordó las imágenes del muelle, donde había visto a Katya besar a Luke, su primo. Era su estúpido primo y eso a ella parecía no importarle.

No le importaba una m.ierda que eso a él le doliera. Era estúpido, porque ella ni siquiera se había percatado de su presencia.

Golpeaba con fuerza, con rabia y la ira recorriendo su cuerpo al igual que el sudor y las lágrimas que había intentado que no salieran. Si le hubiera dicho a Lena que le gustaba su hermana, seguro que nada de eso hubiera ocurrido. Tal vez tendría varios dedos quebrados después que su pelirroja amiga se los hubiera prensado con una plancha, pero nada más. El dolor no sería tan horrible como ver a Katya besándose con otro, que era su primo.

En un principio había querido vengarse, decirle a Lena lo que había visto, pero luego entendió que se estaría portando como un chico pequeño que hacía berrinche porque no le daban lo que quería; él podía ser de todo, un cobarde como le había dicho Katya, pero nunca un chismoso. No le diría nada a Lena, porque sabía cómo se pondría luego y sería peor porque enviaría pupila a Katya a un instituto en el exterior y a Luke lo crucificaría. En ese mismo instante le caía como ver un chicle pegado en su zapato, pero no lo odiaba, porque él, Vlad, se había perdido de estar con quien quería por ser estúpido.
Las oportunidades se daban y Luke simplemente se había acogido a ella, como un niño que recibía de su padre el juguete que le había prometido hacía mucho.

La rabia aún no cesaba y sabía que no remitiría por ahora, así que dejó de intentar abrirle un hoyo al saco y se detuvo. Sintiendo los brazos pesados y tensos, adoloridos, se sacó los guantes y ya iba a tomar su toalla, pero cuando no la vio, volteó a mirar alrededor para ver quien la había tomado. Llevándose la sorpresa de que una chica espectacular, a su lado, se la tendía con una gran sonrisa en sus labios. Tenía los ojos bastante bonitos y la sonrisa brillante, pero nunca como Katya. Jamás.

-Hola, pareces agotado-dijo ella, entregándole la toalla-¿Vienes mucho por aquí?

-Uh no, antes sí, pero por el trabajo ya no-dijo Vlad, encogiéndose de hombros y secándose el sudor del rostro y los brazos.

-Me parece haberte visto antes-dijo la chica, sentándose a su lado.

-No creo, por lo menos yo a ti no. ¿Quién eres?-preguntó él, comenzando a desenrollar las vendas de sus dedos.

-Melanny Ackerman. Mucho gusto-dijo ella, estrechando su mano.

-Vladimir Brodski. ¿Soy conocido, entonces?

-No, definitivamente no. Te he confundido, pero igual podemos conocernos ¿Qué dices?

Pensó en Katya. Al principio pensó que sería una traición a ella, salir con otra recién terminando la relación, pero luego pensó en ella besando a Luke y la irracionalidad cruzó su mente. Le dedicó la sonrisa que había tenido guardada desde hacía tiempo para conquistar y se levantó.

-Déjame que me duche y me vista. Espérame afuera-dijo Vlad, recogiendo su morral y la toalla se la puso alrededor del cuello.

-Perfecto-dijo Melanny, guiñándole un ojo seductoramente.

Por lo menos el poder de atraerles a otras no lo había perdido.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Escuchó desde afuera las risas apagadas de Katya y Yulia y llamando a la puerta, no escuchó nada más porque ambas se callaron y cuando escuchó el “Adelante” de la morena, abrió y entró.
Le sonrió lo mejor que pudo, intentando con ello darle a entender a Yulia que no estaba enojada o molesta, por lo que ella de inmediato saltó de la cama y se acercó a abrazarla.

-Pensé que tardarías más-murmuró Yulia en su oído.

-Lo siento por no venir antes, me quedé hablando con Alan-respondió Lena.

-¿Cómo está?-preguntó la morena, soltándola.

-Bien, adolorido y con mucho sueño, pero bien. Te ha mandado saludos y espera que te vaya bien en el tour.

Yulia asintió brevemente y expulsó el aire de sus pulmones, muy despacio.

-No sospecha nada-No era una pregunta y Lena lo sabía.

-No, para nada.

-Debería irme-intervino Katya, levantándose de la cama y recogiendo su sweater y su bolso. Sabía que estaba sobrando.

-Déjame llevarte a ca…

-No, no, Lena. Gracias, yo me sé ir sola-dijo Katya.

-Por supuesto que sabes… -musitó Lena, en voz baja y un tanto decepcionada.

Katya les dio un beso a ambas en la mejilla y salió por la puerta-¡Hasta mañana!-se despidió.

Yulia sabía que Katya no iría su casa directamente, por eso es que había rechazado la oferta de Lena de que la llevara. Había quedado con Luke de verse en el Centro comercial y de ahí irían a comprar y pasear por ahí.
Notó que Lena tenía una leve mirada de tristeza y por eso, la tomó del mentón para que volteara.

-Lena, ¿Qué pasó… ?

-Lo siento-cortó la pelirroja, con un tono de arrepentimiento en su voz-Por lo de ésta mañana. No fue mi intención tratarte así. Me comporté como una estúpida…

-¡No! No eres una estúpida, ¿Por qué dices eso?-preguntó Yulia, angustiada y dándole un beso en la frente-¿Qué pasó?

-Es sólo que… hay cosas que yo no puedo evitar… odio ser como soy.

-¿De qué hablas? Yo te amo como eres. Tú, mi ser especial en todo el mundo…

-Yo también te amo.

La besó con infinita ternura y se olvidó del mundo, se olvidaron del universo entero, entregándose la una a la otra. Yulia la derrumbó contra la cama, perdiéndose por la sensación de tener una vez más a Lena muy cerca de su cuerpo, completamente atrapada entre ella y el colchón.
Esa sería la última vez antes de tener que irse al tour al día siguiente. Le haría falta tenerla acariciándola muy despacio y percibir el aroma de su piel y el sabor de sus labios, por lo que único que podía pensar era en amarla como nunca y susurrarle las veces que fueran necesarias lo mucho que la necesitaría para respirar. Para vivir.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

-Hey…

-Hey…

-¿Qué piensas?

-Lo mucho que te amo y que no tienes idea de cuánto te voy a extrañar-susurró Yulia, deslizando sus dedos por su cuello.

Lena se estremeció y recostó su cabeza en el pecho de Yulia, escuchando atentamente los latidos de su corazón. Le encantaba oírlo, sentirlo palpitar así era increíble y le provocaba mariposas en el estómago.
Respiraba muy lentamente y se mantenía abrazada a su cuerpo, sin querer apartarse ni un segundo, sintiendo las manos suaves de Yulia acariciarle el rostro y el cabello repetidamente.
Estaba a punto de quedarse dormida por sus caricias, cuando la morena suspiró y alzando el rostro, la miró.

-Tengo ganas de ver una película y comer helado de chocolate-dijo Yulia. Justo en ese momento el estómago le rugió y ambas rieron.

-Ve poniendo la peli, entonces, mientras yo busco el helado-dijo Lena, levantándose de la cama de un salto. Yulia aprovechó para darle una nalgada en el trasero y Lena dio un gritito agudo y abrió la boca como si estuviera sorprendida por su osadía-¡Eres una atrevida, Vólkova!-exclamó.

-Yo no sé de qué hablas-fingió Yulia, poniendo gesto de estar confundida.

-Claro… te has ganado que te ataque de cosquillas-amenazó

-Pierdes tu tiempo, no soy cosquilluda.

-Comprobemos.

-¡No, mentira, mentira! ¡Sí soy cosquilluda!-gimió Yulia, apartándose de inmediato y provocando la risa de Lena.

-Cobarde.

Bajó las escaleras para buscar el helado, mientras Yulia sacó las películas que no había visto con Katya y miró las cajas buscando alguna que le interesara mirar. El celular empezó a sonar en la mesita de noche y lo cogió.

-¿Diga?

-Soy yo…

-Ah, hola, Boris, ¿Qué… ?

-Reunión urgente para ultimar detalles de mañana. Te quiero aquí ahora. Están los promotores…

-¡¿AHORA?!-gritó Yulia, escandalizada-¡No puedes ser tan perro! ¡Te dije que quería este día para estar con Lena!

-Ahora, Yulia. Lo siento, son órdenes de los promotores. También los chicos de la banda fueron citados…

-¡No me importa! ¡¿No pueden decirme esto por teléfono?-chilló, enojada.

-No, me temo que no. Me tengo que ir, Yul. Te esperamos en la sala de conferencias. Chau.

Boris colgó y sintió ganas de romper la pantalla del televisor lanzándole el celular, pero se contuvo.

-Yul, no había de chocolate, así que traje de… ¿Qué pasó?

Yulia no dijo nada. Simplemente la miró con tristeza y Lena asintió lentamente, decepcionada y ensimismada.

-Entiendo…

-Lena… yo lo siento…

-Ve, no te preocupes. Te estaré esperando…

-No, me voy a quedar-resolvió Yulia, testaruda y cruzándose de brazos-No es justo, le advertí que quería quedarme contigo hoy y…

-Yul, no, anda. No quiero causarte problemas con Boris…

-¡No me los causas! ¡Él se lo buscó!-chilló Yulia, molesta.

-De todas formas. No te preocupes. Te estaré esperando. Si quieres yo te llevo…

-No, no te molestes. Yo iré sola-replicó Yulia, enojándose y arrojando la película hacia un extremo de la habitación.

-Sería preferible que yo te llevara, Yulia. Así podremos estar un ratito más juntas-dijo Lena, ladeando la cabeza y haciendo un puchero-¿Sí?

Yulia sonrió y le lanzó una almohada.

-Tonta. Siempre me convences.

Una hora más tarde, estaban frente al enorme edificio de las oficinas y Yulia se acercó para besarla muy suave.

-Te vendré a buscar…

-No-susurró Yulia, besando sus párpados-No sé a qué hora salga, le diré a Jon que me traiga en su auto. No te preocupes.

-Yo puedo…

-Te dije que no-insistió la morena-No quiero que estés sola por aquí si llegara a salir muy de noche. Aunque si llegara a tener una oportunidad me escapo.

-Te estaré esperando, entonces.

-Te amo.

-Yo más.

Un último beso y después Yulia con mucho cuidado, se bajó de la camioneta y se despidió. Lena esperó que entrara al edificio y un segundo después, se marchó de ahí con gran pesar.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

2:50pm

¿Qué había estado pensando? No lo sabía. Era un gran falso, había estado fingiendo que podía ser feliz sin ella, que podía querer a alguien más y fingir simpatía por aquella nueva desconocida que no terminaba de llamarle tanto.

Le hería demasiado, le lastimaba. Nadie vendría a salvarlo ahora, a menos que se salvara él mismo y de eso no sabía nada. Absolutamente nada. Miró a su lado y quiso pegarse mil veces contra una piedra gigante. Hasta sangrar.

Se levantó con cuidado y sintiéndose una basura, porque jamás había tenido necesidad de huir de aquella forma, como si fuera un criminal. Se colocó los pantalones, la camisa, los zapatos y cogiendo su morral, salió de aquella habitación con el arrepentimiento a cuestas y en sus hombros pesándole.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ....

3:10am

Su habitación ya estaba a oscuras y Lena, aunque había intentado quedarse despierta, no lo había logrado. El sueño la había vencido.

Estaba acostada boca abajo en la cama y sostenía en su mano derecha el celular y en la izquierda el control del televisor, el cual en ese momento aún seguía encendido.

La apagó y quitándole el celular y el control, la cubrió con la sábana y se acostó a su lado, dándole un beso en la mejilla.

-Buenos días, amor-susurró
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En la mañana le había costado abrir los ojos, levantarse, ducharse, desayunar y sobre todo tener que estar recibiendo mensajes de Boris diciéndole a cada minuto en donde la esperaría del aeropuerto. No quería irse, no quería alejarse de Lena y eso era precisamente lo que estaba sucediendo ahora.

El corazón le latió desesperado.

Caminaba despacio a su lado y ninguna parecía ser lo suficientemente valiente para pronunciar palabra. Yulia estaba segura que si decía algo rompería a llorar como una nena pequeña y Lena estaba segura que el corazón se le quebraría. Se quebraría por completo y en su pecho crecería aún más el nudo.

Se detuvieron, miraron que unos metros más allá estaba Boris hablando con los guardaespaldas y los chicos de la banda. Él pareció notarlas y sonriendo levemente, saludó con la mano a Yulia y a Lena, para después ver cómo les decía algo a ellos y luego se acercó.

-¿Preparada?-preguntó Boris a Yulia.

-Sabes por supuesto que no-espetó Yulia, de mala manera.

-Bueno, entonces será mejor que te vayas preparando. Ya todo está listo y el avión privado ya ha llegado. Van a empezar a subir las maletas.

-Genial.

-Excelente. Las dejo entonces.

-Sí, lárgate-pidió Yulia, ácidamente.

Cuando estuvieron solas nuevamente, Lena la miró con severidad.

-No debiste tratarlo así.

-Es un dolor en el trasero-repuso Yulia, fastidiada-Para variar podría no molestarme durante el viaje.

-¡YULIA! ¡YULIA!

Unos gritos provenientes de atrás las hicieron voltear y vieron a los hermanos Katin, a Stephanie, Luke y Vlad aparecer de pronto corriendo hacia ellas.

-¡Chicos! ¡Vinieron!-exclamó Yulia, emocionada y abrazando a todos en un abrazo grupal.

-¿Pensaste que no vendríamos a despedirte? Queremos que te vaya bien y cuando termine ese tour, vuelvas como una triunfadora-dijo Andrei, con una enorme sonrisa.

-¡Gracias!-exclamó Yulia, sintiendo que las lágrimas comenzarían a salir-Son ustedes geniales.

También se unieron a la comisión de despedida, el tío Greg quien en esa oportunidad había llevado a sus 4 hijos: Frederick, Sophie, Roderick y la pequeña Lauren de 4 años de edad, que al ver a Yulia, estiró sus pequeños bracitos y le pidió a la morena que la cargara, a lo cual no se negó.

-¡Qué grande estás, bebé!-exclamó Yulia, sorprendida.

-Yul, te amo-musitó Lauren con una vocecita infantil demasiado tierna y la abrazó por el cuello.

-Yo también te amo, encanto. Miren les presento a Lena, mi novia y a su familia. Saluden.

Los 4 chicos saludaron con timidez a todos y Lauren al ver a la pelirroja, abrió los ojos muchísimo y sonrió, estirando sus brazos para que ella la agarrara también.

-Quiere contigo, Lena-murmuró Yulia, pasándosela.

Lena la tomó en brazos y la saludó, maravillada por sus grandes ojos castaños-Hola, Lauren. ¿Cómo estás?

-Bien, ¿Tú eres la novia de Yul?-preguntó la nena

-Sí, soy su novia.

-Eres muy linda-dijo Lauren, abrazándola por el cuello y Lena se mordió el labio inferior, conmovida por el cariño de la niña-Yo también te quiero a ti.

-Eres irresistible hasta para los niños, amor-susurró Yulia en su oído. Lena se estremeció.

-¡Hola! Buenos días a todos-saludaron los chicos de la banda que se habían acercado.

-Lena, tú que no los conoces. Te presento a Jon, Paul y Roman-dijo Yulia, señalando a los tres chicos.

De inmediato Lena reconoció el nombre y la cara de Roman, como el chico que había besado a Yulia. Guardándose un poco los celos, los saludó a los tres con una sonrisa y dándoles la mano.

Un poco más alejado estaba Vlad, quien no dejaba de observar a Katya que aunque para aparentar, no tenía tomado de la mano a Luke, podía notar como apenas sus manos se rozaban como intentando tocarse o por lo menos sentirse. Eso le estaba amargando la existencia, así que se colocó al otro lado de Katya y le tocó el hombro tenuemente para que ella lo mirara y cuando lo hizo, frunció el entrecejo.

-¿Qué quieres?-preguntó, fastidiada y en un susurro, vigilando que Lena no escuchara.

-Podrías por lo menos disimular que no quieres tomarle la mano ¿No?-provocó él, hablando muy bajito y mirando hacia otro lado.

-¿Qué… ?

Vladimir volteó a verla y se sonrió con cinismo-Te vi-siseó con rabia-Te vi besando a Luke en el muelle. ¡Niégalo!

Luke se percató de lo que estaba sucediendo y Katya ya iba a responder, cuando escucharon la voz de Lena detrás.

-¿Se puede saber qué les pasa a ustedes que traen esas caras?-preguntó ella. Ninguno respondió y palidecieron-Uy, pareciera que hubieran visto un fantasma…

-Lena, ven aquí un momento-la llamó Yulia, buscando que se alejara del trío. Katya le envió una mirada de agradecimiento a la morena y después miró fijamente a Vlad.

-Veo que no le has dicho a Lena. Mira cómo cambian las cosas, ¡Qué irónico!-replicó Vlad, sonriendo.

-¡No te metas! ¡No es asunto tuyo!-repuso Luke, enojado y sin subir la voz.

-Vlad, por favor… basta. Si quieres decírselo, hazlo, pero no estés molestando.

Vlad dejó de sonreír y negó-Puedo ser un cobarde, lo que te dé la gana, pero no un chismoso-le espetó, enojado.

-¿No te parece como si Katya, Vlad y Luke estuvieran discutiendo?

Más allá y alejadas del trío, estaban Yulia y Lena. La pelirroja no había dejado de observar el extraño comportamiento y las miradas de rabia que los tres se lanzaban, se veían bastante tensos. Yulia rió nerviosamente y se encogió de hombros.

-No, realmente no… ¿Quieres ir a tomar un jugo mientras tanto?

Lena frunció el ceño y la miró, confundida. Yulia pedía mentalmente que no se le notara la mentira en la cara y como si estuviera intentando desviar su atención de los chicos. La pelirroja miró nuevamente al trío.

-Voy a ver qué pasa porque me parece que…

-¡Lena, mira, quiero presentarte al Señor Louis! Él es el que lleva siempre nuestros equipajes.

Yulia tomó de la mano a Lena y la arrastró más alejada aún de ahí.

-Podrías dejar de mover tan exageradamente la boca y las manos para que Lena no sospeche. ¿No ves que estaba mirándonos hace unos segundos? Si no es por Yulia…

-¿Ella ya lo sabe? ¡La meterás en un lío con Lena si lo descubre!

-¡Deja de apuntarla! ¡Si no vas a decir nada, puedes dejar de quejarte como una mula de carga y dejarnos en paz!-protestó Luke, empujándolo levemente.

-No me empujes, Luke. O te juro que te…

-¿Qué pasa aquí?-preguntó Andrei, frunciendo el entrecejo.

-Nada-dijeron los tres, sincronizadamente.

Unos minutos después y que ya Andrei se había alejado para conversar con Nikolai. Lena volvió a mirar al trío y de nuevo los vio enzarzados en lo que parecía una disputa bastante silenciosa, porque no lograba escuchar lo que hablaban. Miró a Yulia que estaba distraída hablando con su tío y aprovechó para ir lentamente hacia donde estaban Katya, Luke y Vlad, mirándose muy molestos.

-¡Eres un… !

-¡Si Lena se entera te encerrará de por vida!-siseó Vladimir, apuntándola acusadoramente con el dedo a Katya.

Se acercó por detrás y carraspeó sonoramente para llamar la atención de los tres, quienes al verla, palidecieron aún más que antes.

-¿Qué es lo que supuestamente si me entero encerraré a Katya?-preguntó Lena, cruzándose de brazos y mirando con suspicacia a los tres.

El trío tragó con fuerza.

Cuando Yulia se percató que Lena no estaba a su lado y miró hacia el frente, vio que ella estaba cruzada de brazos e interrogando a los tres. La cara de horror de los tres era indescriptible, sobre todo de Luke. Que parecía que se quería desvanecer en ese momento. Seguro lo estaba pensando seriamente.

Cuando se disponía a fingir que se había desmayado, Boris se acercó.

-Ya es hora-dijo él.

-Estoy esperando una respuesta… ¿Qué les pasa? Están muy misteriosos y no quiero pensar que…

-Es que… es que…

-¡¿Qué?!-exigió saber Lena, desesperada.

-Lena…

Volteó a ver Yulia y no necesitó que ella le explicara, al ver su seriedad, el corazón le latió sin ritmo.

No fue consciente de más nada por varios minutos, mientras se despedían y todos abrazaban y le deseaban lo mejor a su novia en el tour, pero cuando le tocó despedirse de ella, sintió sus labios presionando contra los suyos y comenzó a acariciarlos en un movimiento sincronizado y rítmico, a la vez que la acercó todavía más colocando sus brazos alrededor de su cuello.

Fue casi como una eternidad, mas no suficiente, deseaba más que ninguna cosa quedarse siempre con ella. No dejarla ir.

-Te llamaré a cada momento, a cada segundo que tenga la oportunidad. Te amo-susurró Yulia, con su frente pegada a la de Lena.

-Yo también te llamaré y te estaré esperando. Te llevas mi corazón contigo-respondió Lena, rozando muy despacio sus labios contra los de Yulia-Te amo.

-Yulia… ya nos vamos.

-No me olvides.

-Tú tampoco.

-Ya te extraño.

Otro beso más y casi tuvieron que buscar una grúa para separarlas, porque ambas se abrazaban con mucha fuerza y no querían apartarse.

Cuando por fin Yulia se fue y el avión comenzó a alejarse. Lena rompió a llorar, sintiendo que el aire le faltaba y Vladimir de inmediato se acercó para abrazarla.

-Estará de vuelta en unas semanas-dijo él.

-Un mes-corrigió Lena, con el corazón en la garganta.

-Pasará tan rápido que cuando vuelva no lo habrás notado.

Yulia miró por la ventanilla a un punto fijo y las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas, mientras apretaba la mandíbula como intentando que no siguieran.
Cerró los ojos y recordó sus besos, queriendo darse fuerzas. Una mano en su hombro y se derrumbó de nuevo por completo. El hombro de su guardaespaldas Patrick se convirtió pronto en un pañuelo.

-Todo estará bien. Todo pasará rápido-susurró Patrick, tranquilizador.

-Pues, quiero que pase ya.

Volvió a llorar y Patrick la abrazó.
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por flakita volkatina el Mar Jul 14, 2015 1:56 pm

Como?? Aqui queda?? Naaaaaaaaa diganme q es una broma y n queda asi plisssssss
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por gemita el Lun Ago 10, 2015 6:21 pm

este fic no esta acabado faltan muchos capitulos  Sad Sad Sad Sad Sad
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por Corsca45 el Mar Ago 25, 2015 11:28 pm

Hola cuando terminas de subir la historia
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por flakita volkatina el Miér Ago 26, 2015 6:38 pm

Seeee lo mismo me pregunto
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

Mensaje por SweetMess el Lun Abr 18, 2016 3:37 pm

Voy a sufrir eternamente preguntandome que paso en el tour y que paso con Katya y Vlad T.T
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Re: Lo Que Me Gusta De Ti //Por: Adrian (adaptacion-Eidan Sille)

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