ENTRE EL AMOR Y LA GUERRA // Pei

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Re: ENTRE EL AMOR Y LA GUERRA // Pei

Mensaje por VIVALENZ28 el Miér Mayo 10, 2017 12:55 am

Oh Pei me he releído la historia y cada capítulo es inquietante no tardes en postear por favor que me dejas con el pendiente de que pasó con Yulia y su mamá
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VIVALENZ28

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Re: ENTRE EL AMOR Y LA GUERRA // Pei

Mensaje por pei_17 el Mar Mayo 16, 2017 10:53 pm

Kano chan: que bueno que te guste, acá dejo un poco mas, espero sepas disculpar el tiempo. Se hace lo que se puede. Saludos
Zaninivolk: Pido disculpas por el tiempo, voy a hacer el intento de no extenderme tanto. Gracias por seguir al pie la historia, espero te siga gustando. Saludos.
VIVALENZ28: Gracias por comentar, la historia va a tener muchas cosas y van a estar sus cambios. Acá dejo mas continuación y se termina la intriga de eso. Saludos.



Alemania, Berlín




-Kasia ¿Ya tienes todo listo?

-Creo que sí, esto es todo-afirmo.

-¿Y las cosas de Lila?

-Junto a la puerta-señalo- prepare todo lo de ella antes.

-Muy bien- apremio Adila dándole un beso en la frente- yo ya tengo listas las cosas de tu padre.

-¿Todo bien por aquí?-pregunto Eryk entrando.

-Eso quisiéramos creer- murmuro Adila.

-Oh Adila…- dijo acercándose a ella- siento tanto esto, pero…

-Lo sé Eryk- interrumpiéndolo- lo sé. Siento tanto causar tantas molestias, si no fuera por toda esta locura…

-Oye, nada de eso importa-acariciando se rustro- somos familia Adila, recuerda eso siempre. Quiero que estén bien. Quiero que todos lo estemos- dijo.

-El auto ya está aquí, Eryk- afirmo su esposa entrando.

-Bien- asintió.

-Iré por Lila ahora mismo- dijo Kasia antes de salir.

-Déjame ayudarte con las maletas- dijo Eryk- Patryk ya está esperando abajo- comento. Adila simplemente asintió en silencio, dando un último vistazo alrededor antes de marcharse.

Adam les había dado la valiosa información que pronto una vez más, la fábrica seria visitada por los nazis. No sabía exactamente  cuando eso iba a suceder, pero era mejor actuar en cuanto antes y no llevarse una sorpresa. Milagrosamente Eryk no estaba bajo ninguna sospecha esta vez, solo que había ciertos rumores de algunos de sus empleados, así que irían por ellos y seguramente en busca de alguna cosa más en aquella fabrica de la escuchaban tantos rumores. Eryk y los demás ahora veían lo afortunados que eran al tener a Adam para que les comunicara las cosas y ellos poder estar un paso antes. Aunque eso no podía garantizarles demasiado.

-No se olvidan nada ¿cierto?-pregunto Eryk.

-Como si nunca hubiéramos estado- comento Adila viendo entrar a Kasia junto con Lila.

-Bien, supongo que eso es todo- dijo Patryk.

-Los Milch son buenas personas hermano, se sentirán como en casa- comento haciendo sonreír a Adila de manera extraña.

-Eryk…- murmuro su esposa.

-Lo sé, lo sé- asintió- vamos a seguir en contacto, no duden de eso. En cuanto las cosas aquí se calmen se lo haremos saber.

-Está bien- asintió Patryk antes de abrazarlo. Los demás también se tomaron su tiempo para despedirse.

Toda la familia Borek ya había partido por la parte trasera de la fábrica, Eryk se decidió de darles un último vistazo cuando el sonido de un puerta al abrirse lo sobresalto.

-Padre…- entro Adam agitando. Eryk no necesito de muchas explicaciones, simplemente los ojos de terror de su hijo confirmaba aquello incierto para todos.

-¿Donde?-pregunto yendo hacia él.

-Esperándote… tu oficina- respondió recuperando el aliento. El hombre asintió y giro observando a su esposa y comunicándose solo con eso. La mujer espero unos prudentes segundos y salió escabulléndose hacia detrás de la fabrica. Tenía que asegurarse de que todo marchara de acuerdo al plan.

El auto estaba esperando a un costado en silencio. No había demasiada gente merodeando a los alrededores y eso era demasiada suerte para ese día. Los Milch se bajaron del auto y observaban disimuladamente aquellos detalles que pasarían desapercibidos para cualquiera con más atención de lo normal. Estaban a punto de dudar si quizás se habían equivocado con la hora cuando observaron a una familia de cuatro integrantes con maletas ir directo hacia ellos.

-¿Los Borek?- se adelanto el hombre.

-Si- asintió Patryk tomando la palabra- supongo que son los Milch.

-Así es ¿Son todos?-pregunto observándolos. Patryk volvió a asentir- andando, no debemos perder el tiempo- dijo abriendo la puerta. Los demás copiaron la acción y pronto ya estaban todos encaminándose a quien sabe dónde. El silencio era poderosamente incomodo, pero nadie hacia nada por romperlo. Todos tenían sus propios pensamientos ocupándolo todo.  Después de todo ¿Qué tanto habría para decir?
Habían pasado, quizás, muchos o pocos minutos, pero el auto se había detenido. La familia Borek nuevamente estaba observando a su alrededor encontrándose con no más que un sitio extraño.

 
-Síganos- ordeno el hombre caminando al lado de, la que ellos suponían, era su esposa. Los demás lo hicieron sin preguntas y pronto ya estaban adentrándose a un edificio. Fue extraño cuando subieron las escaleras y no eran más que el sonido de sus pasos lo que escuchaban. También cuando Patryk había pasado justo frente a una puerta y esta se había abierto asustándolo, una mujer apenas se asomo y luego, tan pronto como apareció, la puerta volvió a cerrarse frente a sí. Tenía varias teorías acerca de eso.
La desconocida mujer saco una llave, y abrió la puerta, con las manos visiblemente nerviosas. Entraron todos casi apresuradamente, y solo después de haber entrado, el ambiente denso y  misterioso se espumo con el sonido de la puerta al cerrarse.

-Sanos y salvos- tomo la palabra el hombre suspirando- lo mejor fue que no los han visto aquí- agrego. Patryk recordó la mujer que lo observo, como sabiendo quien era, pero el hombre se adelanto- pero tampoco se preocupen por los vecinos, ellos… no dirán nada. Soy Frederick, por cierto, y ella es mi esposa Gerda.  Aunque supongo que Eryk los puso al tanto.

-Soy Patryk- correspondiendo el saludo- ella es mi esposa Adila y mis hijas, Kasia y Lila.

-Es un placer-sonrió Gerda- que bonitas niñas.

-Antes que nada, queríamos agradecerles lo que hacen por nosotros. Sabemos lo peligroso que es esto, somos unos extraños para ustedes y…

-Nada de eso, Adila- la interrumpió Gerda- antes que nada ustedes también deben saber que nosotros no estamos para nada de acuerdo con todo esto.

-Exacto-secundo su esposo- además, conozco a Eryk de años, es un buen amigo. No dude en darle una mano con esto, y lo volvería a hacer cuantas veces sea necesario.

-Gracias- dijo Patryk.

-Supongo que quieren descansar también-dijo Gerda- acompáñenme, les enseñare sus habitaciones- ayudándolos. Todas las mujeres la siguieron en silencio.

-Así que, Patryk- dijo Frederick acercándose a él- si no fuera por todo esto, Eryk jamás me hubiera revelado de tu existencia. Creía que era hijo único.

-Creo que no podría culparlo por eso- sonriendo de lado.

-Tonterías- abrazándolo por los hombros- ¿te apetece una copa?-pregunto calmadamente. Patryk solo en ese momento fue consciente de la tensión que habían cargado durante el pequeño viaje que había hecho hasta allí.

-Sí, me gustaría. Mucho.

-Que bueno oírlo- asintió guiándolo.

Más tarde, cuando la cena tenía tiempo de ya haber terminado, las conversaciones siguieron para conocerse entre familias. Queriendo olvidar la difícil situación que estaba sobre ellos, se abrieron ante sus anfitriones. Patryk estaba seguro que no había demasiada diferencia de edad entre ellos, si es que no estaban en iguales condiciones. Efectivamente Frederick tenía una gran amistad con su hermano, y suponía que aquello le había dado confianza para tenerlo a él y a su familia allí y estaba muy agradecido por eso. Gerda estaba especialmente interesada en sus hijas, preferentemente de la pequeña Lila, quien de vez en cuando la hacia sonreír con algún comentario. Más tarde supo el porqué de aquello. Gerda les había confesado que no podía tener hijos, así que simplemente eran ellos dos en aquel departamento. Aunque eso no quitaba el hecho de que le encantaran los niños y eso estaba demostrado con las atenciones que recibía la pequeña Lila.

-¿Mamá, podríamos acostarnos? Estamos demasiada cansadas- dijo Kasia señalando a Lila, quien tenía notablemente los parpados pesados.

-Oh, cuando lo siento-se levanto Gerda- supongo que nos hemos extendido demasiado con nuestras conversaciones- sonriendo en disculpa.
-No se preocupen, Lila está demasiado acostumbrada a sus horarios- contesto Adila cargándola- gracias de nuevo, la cena estuvo magnifica.

-Así es- dijo Patryk levantándose- pasen buenas noches.

-Buenas noches- contesto el matrimonio.

Los Borek se encaminaron a sus habitaciones correspondientes, sin tener idea de cuánto tiempo se extendería su estadía ahí. La fábrica tampoco era el lugar más seguro, pero estaban en familia y eso los reconfortaba a todos.   No dudaba de las intenciones de los Milch, pero entendía lo mucho que se estaban arriesgando y eso era demasiado. Cuanto deseaba volver a la comodidad de su hogar. Cuanto quería que todo aquello llegara a su fin de una vez. Pero aquello era un deseo demasiado imposible y lo sabía.

-La pequeña es adorable- sonrió Gerda desde su asiento. El matrimonio se había trasladado a la sala minutos después- me recuerda mucho a mi a esa edad, era exactamente de esa manera-comento. Su esposo simplemente la observo en silencio.

-Sé lo que tramas y olvídalo- dijo levantándose para servirse un trago- no olvides de donde vienen y quiénes son.

-Lo sé- bajo la mirada triste- es solo que…

-Lo sé Gerda, lo sé-la interrumpió- pero esa no es la manera. Hay otras formas, lo sabes. Debes entenderlo de una vez.

-Y lo hago- observando al techo- ¿Crees que ya estén dormidos?

-Supongo que sí- observado la hora- seguramente todo este movimiento los ha agotado.

-¿Entonces qué esperas? Haz la llamada de una vez- comento recordándoselo.

-Enseguida- asintió antes de ir en busca del teléfono.




* * * * *

Yulia hizo el intento de ir hacia la puerta y paso exactamente lo que esperaba que sucediera. El uniformado hombre dio un paso al costado y eso fue suficiente para que le estorbara todo el paso. Tenía ambas manos puestas al frente y no se había cambiado de aquella posición desde que habían entrado juntos en la habitación. La mirada sobre ella la ponía nerviosa, junto con su rostro inescrutable que parecía que nada lo perturbaba, ni siquiera cuando se oían los gritos abajo

-Déjame salir- pidió una vez más. Aunque ya sabía que era inútil, ninguna de las veces había sido contestada. Solamente recibía aquella mirada y el silencio, que pronto era opacado por la discusión que se desataba abajo- déjame salir, por favor- intento con suavizar el tono. Solo por esta vez, el hombre simplemente se limito a negar con la cabeza. Frustrada se dejo caer en la cama. Solo esperaba que su madre estuviera bien.

-¡¿Me crees estúpido, Anette?!- grito empujándola- ¡¿Crees que tengo el maldito tiempo para lidiar con estas cosas?!

-Rudolf, por favor. Calmarte, debes calmarte y…

-¡Nada!-la interrumpo- ¡No me calmo nada! ¿Y sabes por qué? ¡Porque esta es tu maldita culpa!-señalándola.

-Rudolf… Yulia, ella…

-¡Ella debería obedecerme!-exploto- pero no, tuve que dejarla en tus manos e hiciste lo que quisiste con ella ¡maldito sea el momento!

-Es solo una niña, Rudolf- llorando- nuestra hija… ella no…

-¡Es tu maldita culpa que ella sea como es!- abofeteándola- y vas a pagarlo Anette, pagaras las consecuencias.

-Por favor no… Rudolf… Rudolf…- llorando.

-Tráela- ordeno el hombre que estaba parando en la puerta como si nada pasara.

-Enseguida- asintió antes de subir las escaleras.

-Rudolf… no hagas ninguna tontería.

-Por supuesto que no- contesto mirándola- de ahora más las cosas serán a mi manera. Ella vino hasta ti, pues bien, que se quede con su maldita madre- dijo antes de salir.

Anette observo como más hombres entraban y se llevaban las maletas que ella y Yulia habían preparado cuando estuvieron a punto de irse. Había hecho tiempo de limpiarse el rostro cuando observo bajar  a Yulia escoltada de dos hombres.

-¡Mamá!-yendo hacia ella- ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo?

-No es nada cielo, estoy bien-contesto- estoy bien.

-¿Estás segura?-dudosa.  

-No hay nada de qué preocuparse- mintió. Yulia lo supo muy bien, el temblor en sus brazos no podría significar nada bueno.

-El auto está listo- aviso un hombre asustándolas- deben venir- ordeno.

Tanto Yulia como Anette se observaron confundidas, pero decidieron no tentar a su suerte y entonces salieron. Efectivamente estaban esperándolas a ellas, ya que un auto se encontraba con la puerta abierta con un soldado a su lado.

-Caminen- las asusto una voz detrás de ella. Era Rudolf quien apareció- por nada en el mundo pienso perder el tren- comento. Apenas había hecho presión en el brazo de Anette cuando esta comenzó a caminar llevándose a Yulia consigo, quien no emitía palabra alguna. De alguna manera su madre le había contagiado el mismo miedo.
Rudolf estaba parado frente a la puerta observándolas dentro, Yulia no le había quitado la mirada de encima, a diferencia de Anette quien simplemente se limitaba a mirar el suelo.

-Era a la buena o a la mala, Yulia- pronuncio retrocediendo- y tú ya has elegido- dando un portazo.

Para tranquilidad de ambas, Rudolf se subió a otro auto. Tan pronto como todos estuvieron listos, dieron marcha hacia su destino. Rudolf sabía que estaban con el tiempo justo, así que ni bien habían parado sobre la estación del tren, este ya estaba listo. Dio unas órdenes a dos de sus hombres y estos se encargaron de llevar a Yulia y a Anette hasta dentro de tren, donde obviamente fueron llevadas a una parte privada donde ellos pudieran quedarse en la puerta por si intentaban cualquier cosa.

-Está llevándonos con el- susurro con la mirada perdida- Yulia- la llamo.

-¿Qué sucede madre?-pregunto sentándose a su lado.

-Ya no sé que es peor- mirándola- si lo que pueda suceder si no lo obedecemos, o lo que puedas hacer tú por obedecerlo-  negó.

Por las siguientes horas Anette estuvo lamentándose por lo mismo. Aquello le dio a Yulia ideas de lo que estaba haciendo su propio padre y lo que quería el que hiciera ¿no tenia poder decisión a caso? Estaba prácticamente obligándola, aquello era demasiado obvio cuando estaban viajando, seguramente de donde se había escapado. Sabía que, aunque lo detestara, no tenía poder de negarse. Rudolf era poderoso y respetado, y ella, ella no tenía nada.


Ninguna de las dos fue consciente del momento en el que se quedaron dormidas, así como tampoco cuando tiempo fue el que había pasado. El frio estaba presente junto con la llegada de la noche y  ellos ya se habían detenido en la estación.
Así como lo fue en el viaje de ida, Rudolf no fue con ellas en el mismo auto mientras se trasladaban. Yulia luego de unos cuantos minutos, noto que no estaba llevándolas donde había estado antes. Decidió callar, no sabía las intenciones de su padre y tampoco quería asustar a su madre por nada. Comenzó a mirar por la ventana y poco a poco noto que comenzaron a adentrarse en más naturaleza. Anette también había notado esto, así que cuando levanto la vista se encontró con una casa entre tantos arboles.

-Por aquí- dijo el hombre que bajaba con las maletas de ambas. Yulia estaba llegando a la puerta cuando un fuerte brazo la retuvo.

-Descansa esta noche porque mañana vendré por ti. No hagan ninguna estupidez- Fue todo lo que dijo Rudolf antes de marcharse. Yulia sabía que no necesitaba de su respuesta, había sido completamente una orden.

Le habían enseñado la casa por dentro, donde estaba cada cosa. Luego de conocer sus habitaciones, ambas notaron que no iban a estar simplemente en compañía de la otra. Los otros hombres no parecían marcharse pronto y estaban seguras de que Rudolf tenía mucho que ver en eso. Aquella iba a ser su nueva casa a partir de ahora.

* * * * *

Polonia, Varsovia.

-¿Y qué tal? ¿Ha regresado tu retoño?-pregunto Paul nada más verlo.

-Así es-contesto- le encontré justo donde creí, fue una completa locura lo que hizo-negando.

- ¿Y qué esperabas? ¿Qué aceptara como si nada?-riendo- eso porque eres un maldito blando Rudolf, ya te lo he dicho. Quien manda eres tú, no tu caprichosa hija.

-Debí seguir metiéndola con el papeleo, ir involucrándola de a poco, y ahí, cuando menos se lo esperara…- suspiro.

-Esto que ha sucedido-levantándose- no ha sido más que por tu maldita culpa-señalándolo- veremos ahora que es lo que haces.

-Pues se hará todo lo que yo ordene-observándolo- ya lo veras.

-Ya lo veremos-repitió- ahora debo irme, yo si iré a divertirme con mi hija que si estará junto a su padre-sonriendo.

-No tientes tu suerte- murmuro Rudolf concentrado en otras cosas haciendo reír a Paul.

Paul salió de la oficina de Rudolf y se dirigió hacia afuera. Encontrándose con varios autos ya marchándose. Estuvo esperando algunos minutos, hasta que se acerco a otro hombre que tenía tiempo de estar ahí.

-¿Has visto a Lucy?-pregunto.

-Sí, tiene tiempo de haberse ido.

-¿Irse? ¿Dónde?

-Con Nicole- respondió- fueron una de las primeras, de hecho.

-Ya veo- murmuro Paul dirigiéndose a un auto.

Las calles del otro lado de aquel muro en construcción, estaban como siempre, desiertas. Pero Paul no era el único que suponía que aun había ratas escondidas donde seguramente nadie lo esperaría. Estuvo buscando por un buen rato hasta que encontró a lo lejos lo que quería.


-¿Encontraste algo?-grito Nicole desde las escaleras.

-Nada-afirmo Lucy mirando a su alrededor. Estaba en una habitación, admirando las pinturas de los enormes cuadros que colgaban en las paredes. Estaba segura que a la familia que habito en aquel lugar eran unos grandes fanáticos del arte y tenían un muy buen gusto, al menos a ella también la gustaban.

-Mira esto- apareció Nicole alzando unas cuantas prendas de mujer- ¿crees que me quedarían bien?-sonriendo.

-Estoy segura que si- respondió la castaña sin si quiera mirarla.

-Ni siquiera las miraste- le reprocho- ¿Qué tanto ves?-acercándose.

-Los cuadros- señalo- no están mal.

- La verdad es que no- observando- pero seguramente los hizo alguno de ellos, de tener algún valor se lo hubieran llevado.

-¿Y de que hubiera servido?-pregunto mirándola- he visto donde están las cosas de valor, ninguno de ellos volverá a ver nada de esto.

-Cierto-riendo- pero te sorprenderías la manera en la que se apegan las personas a algunas cosas. De todas maneras no los culpo, hay demasiadas…-mirándola- tentaciones por todos lados.

-Ya lo creo- sonriendo. Lucy  sorprendió a la rubia y  a ella misma por los cortos segundos en los que correspondió a esa sonrisa, luego decidió alejarse antes de que Nicole haga algún otro acercamiento.

-Bien, nada aquí- cambiando su postura- ¿revisamos en la siguiente?-pregunto adelantándose. Lucy simplemente la siguió. Quizás estaba molesta.

Se adentraron en el siguiente edificio, Nicole como comúnmente hacia subió por las escaleras. Lucy simplemente se quedo en la primera planta observando varias cosas tiradas descuidadamente en el suelo. Aquel seguramente habría sido un muy bonito restaurante. Casi podía sentir el murmullo de la gente en aquel enorme lugar.
Estaba pasando distraídamente por lo que seguramente era la parte del bar cuando escucho una botella romperse. Rápidamente se puso en alerta y avanzo, lo más seguro es que fuera alguna rata escabulléndose  o algún otro roedor. Ya que cuando llego al lugar no encontró nada, giro sobre sus talones y apenas dio un paso cuando un chillido vino desde el suelo. La castaña observo sus pies y  repitió la misma presión cuando volvió a escuchar el mismo sonido. Aquello le llamo poderosamente la atención y se agacho, Lucy no sabía que la llevo a hacerlo, pero sujeto una madera y tiro de ella, llevándose un gran susto inesperado en el proceso.

-Por favor, por favor- suplico el hombre. El terror se reflejo en sus ojos ni bien observo su uniforme. Rápidamente se deshizo en suplicas- por favor, no me mate, no me mate- las lagrimas rápidamente salieron sin control. Lucy se paro rápidamente respirando agitada.

-¿Encontraste algo?- llego el típico grito de Nicole desde arriba. La castaña observo que la rubia no estaba por allí cerca.

-Silencio- ordeno al hombre que se callara.


-Por favor, no quiero morir, no me quiero morir- pidió sollozando.

-¡Nada!- grito Lucy opacando las suplicas- he dicho que te calles, maldita sea- siseo.

-Tengo… tengo dinero- dijo dejándole unas cuantas monedas en el suelo- tome, tome-  comenzó a darle con las manos temblorosas, logrando que varias hicieran ruido al caer en conjunto. Lucy pensó que aquel ruido seguramente atraería a la rubia, pero afortunadamente aquello no sucedió.

-Silencio- volvió a repetir enojada- si no te callas de una vez, lo hare yo misma- dijo apuntándole. Aunque el hombre no paro de temblar en ningún momento, aquello sirvió para que finalmente guardara silencio- bien- asintió relajándose. Comenzó a juntar las monedas y a guardarlas. Después de todo aquello jamás venia mal. Lucy se irguió y observo los ojos del hombre, ya había visto muchas veces antes esa mirada, pero aquello no quitaba que siempre la hicieran sentir igual.
Volvió a dar un vistazo a su alrededor y aun no había rastros de Nicole por ahí cerca, así que ¿era necesario hacer lo que se supone que debería hacer ahí? Después de todo nadie podía estar ahí para verla ¿cierto? Observo una vez más al hombre y este aun seguía quieto en su lugar, después de todo seguramente no tenía mucho espacio ahí abajo, parecía que inclusive retenía su respiración, esperando a saber qué era lo que ella iba a hacer con su vida, seguramente.

-Voy a volver la tabla a su sitio ¿de acuerdo?- dijo lentamente. El hombre primero parecía querer procesar lo dicho, seguramente aun no creía que acabaran de perdonar su vida. Unos segundos después asintió  y Lucy creyó ver lo que fue un atisbo de sonrisa. Ella también asintió y luego cumplió con su palabra. Se sacudió las manos y estaba lista para ir en busca de Nicole y hacer como si nada pasara.

-¿Qué hay debajo de la tabla?-pregunto una voz logrando que diera un brinco.

-Pa- padre…- murmuro volteando sorprendida- no esperaba… no creí que hoy vinieras también…

-Pregunte que hay debajo de esa tabla- repitió interrumpiéndola- algo has ocultado, Lucy.

-No… es… No, yo…

-¿No?-pregunto Paul- No ¿Qué? Lucy.

-Yo, no es…

-Levántala- ordeno.

-Padre…

-¡Que la levantes, te dije!- grito asustándola. La castaña trago pesado y precedió a levantar la tabla. Quedando nuevamente expuesto el hombre escondido, seguramente había escuchado todo, así que no fue sorpresa cuando vio nuevamente el miedo en los ojos, que miraban a su padre y luego a ella, una y otra vez- pero mira nada mas- silbo Paul- sorpresa, sorpresa- sonriéndole al hombre.

-Por favor, por favor- volvió a suplicar- no quiero morir, tengo… tengo aquí- buscando algo detrás de su espalda. Paul rápidamente se puso alerta- por favor, señor… por favor- alzando una pequeña bolsa.

-¿Qué es eso?-pregunto Paul alarmado.

-Es… es para usted. Todo- dijo temblando. Deposito la bolsa en el sueño y Paul la sujeto con desconfianza, aunque aquello rápidamente cambio cuando observo se encontró con dinero dentro.

-Ahora entiendo- dijo riendo para mirar a Lucy- el te ha comprado con esto ¿cierto?- comento. La castaña observo el suelo- aunque no está mal recibir- dijo mientras se lo guardaba- pero debes cumplir con tu debe de todas formas- cargando su arma. Lucy pensó por un momento que su padre habría aceptado aquello, pero la idea se esfumo tan rápido como la tranquilidad que seguramente sintió el hombre por unos cortos segundos.

-No, espere… espere- pidió- tengo más, puedo darle más… solo… solo…

-Ni porque traigas mas de eso hará que te salves, judío- apuntándolo- di tus últimas palabras.

-No, por favor… por favor, piedad…- y el sonido llego.

Lucy había querido concentrarse en mirar a cualquier sitio y no el rostro de aquel hombre, así que al estar desatenta de todo, no fue sorpresa cuando el golpe del arma de su padre impacto en su rostro quitándole el equilibrio. El labio rápidamente sangro y ella aun seguía en el suelo intentando asimilar todo.

-Vuelvo a descubrir que haces una cosa como esta y te daré una paliza tan grande que no volverás a estar de pie- amenazo- ¿me escuchaste? Obedece Lucy, o ya verás- murmuro antes de marcharse de ahí.

-¡Lucy!- escucho a Nicole -¿Lucy que fue eso?-pregunto llegando hasta ella- cielos ¿Qué sucedió aquí? ¿Qué fue ese disparo?- pregunto alarmada. Ayudo a la castaña a estar de pie y rápidamente noto la sangre en su labio, luego observo el hombre muerto con un evidente disparo en la frente- ¿estás bien? ¿Qué te ocurrió?

-Nada, estoy bien- respondió apretando sus puños. Nicole observo su boca e hizo una mueca.

-Pues déjame decirte que no lo parece-contesto- ¿intento agredirte?-pregunto. Lucy tardo en entender que quizás Nicole pensaba que había tenido una pelea con el hombre muerto en el suelo.

-Algo así- contesto para marcharse por el mismo sitio que su padre. Nicole al parecer no lo había visto y era mejor así, no tenía ánimos de dar explicaciones, mejor que la rubia interpretara lo que quisiera y fin del asunto.

Durante todo el viaje de regreso había estado conteniendo la rabia, los constantes golpes de su padre comenzaban a hartarla. Después de todo estaba ahí con él, había hecho cosas que ni en sus peores sueños hubiera imaginado. Pero ahí estaba ¿Por qué siempre tenía que arremeter con ella de esa manera? Ya no importaba lo que la uniera a su padre, ni siquiera su maldita sangre, solo estaba logrando que cada vez que lo mirara causara un enorme desprecio por su parte. Ni hablar en aquellos instantes en los que la golpeaba como si ella no fuera nada para él.

-Obedecer- murmuro levantándose de su cama- eso es todo lo que he hecho hasta ahora ¿y qué consigo de ti, padre?-se pregunto a ella misma. Salió de su habitación y fue directamente hacia otra que no estaba muy lejos de la suya- no importa lo que haga, recibiré lo mismo de ti siempre. Obedecer- rio entrando directamente.

-¡Lucy! Que susto- dijo tocándose el pecho.

-Obedecer… estoy harta de eso-avanzando.

-¿Qué dijiste?-pregunto confundida Nicole- oye estas bien o…- ya no pudo hablar. Lucy la había besado.


Última edición por pei_17 el Mar Jun 06, 2017 8:14 pm, editado 2 veces

pei_17

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Volviste!

Mensaje por Zaninivolk el Jue Mayo 18, 2017 11:27 pm

Pei,que bueno que volviste y de que manera déjame decirte que este capítulo ha estado buenísimo,ya todo empieza a a tomar rumbo.
Que les espera a cada una de las chicas?eso lo sabremos con los días .
Y me alegra muchísimo que estés de vuelta ❤️❤️❤️

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Volviste!

Mensaje por Zaninivolk el Jue Mayo 18, 2017 11:28 pm

Pei,que bueno que volviste y de que manera déjame decirte que este capítulo ha estado buenísimo,ya todo empieza a a tomar rumbo.
Que les espera a cada una de las chicas?eso lo sabremos con los días .
Y me alegra muchísimo que estés de vuelta ❤️❤️❤️

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Re: ENTRE EL AMOR Y LA GUERRA // Pei

Mensaje por pei_17 el Mar Jun 06, 2017 8:10 pm

Zaninivolk: me alegra muchisimo que el cap. te gustara! la verdad que si, las cosas estan un tanto aceleradas para algunas, y para otras no tanto. Pero ya va a haber de todo. Gracias por siempre seguir. Que andes bien, un abrazo!



Rusia, Moscú.
22 de Noviembre de 1940.



El hombre  se encontraba leyendo tranquilamente en la comodidad de su oficina, estaba, como siempre, haciendo algunas correcciones. Tenía varias hojas esparcidas a lo largo de su escritorio que ocupaban todo desacomodadamente, haciendo notar visiblemente la falta de organización. Se encontraba buscando una hoja entre tantas cuando el sonido de la puerta lo interrumpió.

-Adelante- respondió sin quitar la vista de éstas.

-Anton- se asomo la mujer para luego entrar.

-¿Si? Oh Santo cielo… -murmuro sorprendido al mirarla- maldita lunática- apenas susurro, pero la mujer lo escucho y sonrió por ello.

-Creo que comienzo a acostumbrarme a que me llames así- asintió- ¿Y cómo me veo?

-¿Para serte sincero?-pregunto a la vez que se quitaba sus lentes- el rubio no te favorece.

-Se que lo dices para molestarme- apenas rio- es una idea que se me ha ocurrido justo anoche.

-Pensé que habías cambiado de opinión con respecto a toda esta locura que se te ocurrió- comento. La mujer quiso decir algo, pero el levanto la mano para impedírselo- te di varios días para que lo pensaras, incluso no quise preguntarte nada ni sacar algún tema al respecto para que no creas que estoy apoyándote, aunque creo que mi negativa de todo esto ha quedado más que clara. Pero al parecer me equivoque, el hecho de que no dijeras nada, no significaba que todo esto hubiera terminado para ti. No puedo creerlo- negando.

-Estas en lo cierto, Anton- sentándose frente a él- yo solo estuve organizándome con algunas cosas, pero jamás he dicho que daré un paso atrás en todo esto. Jamás he estado tan segura.

-¿Qué hay de tus padres?-pregunto- ¿Qué opinan de todo esto?- la mujer simplemente desvió la mirada. Anton suspiro- no les has dicho nada ¿cierto?- esta simplemente negó.

-Simplemente saben que estaré ausente un tiempo. Nada más.

-Estarás sola allí- apunto.

-No, ya te he dicho que viviré con unos tíos. Son mi familia, estaré protegida.

-No es así y lo sabes- negó-  quizás quieras convencerte de eso, pero no es tan sencillo. Solo te pones en peligro tu, y a ellos también.

-Anton…

-¡Anton nada!-interrumpió parándote- ¿Quién sabe lo que estás haciendo? ¿Y si algo malo llegara a suceder?

-Lo sabes tú, y para mí eso es más que suficiente- contesto- estaré siempre escribiéndote, estarás al tanto de todo.

-¿Y si llegara el día que ya no reciba noticias de ti?-pregunto parándose- ¿Qué se supone que tengo que hacer, Lena?

-Al menos sabrás que algo ha salido mal- contesto como si nada. Anton la miro sin poder creerlo, ella seguramente no tenía una idea al peligro al que se enfrentaba. Despeino aun más su cabello y se dirigió a una ventana, cerró los ojos suspirando vencido. Ya nada podía hacer.

-Por favor, solo encárgate de mantenerme informado como prometiste- contesto haciéndola sonreír- aunque sabes- girando para mirarla- aun así, si ya no recibo noticias tuyas, debes entender que desde aquí no puedo hacer demasiado ¿cierto?

-No te preocupes Anton, se que harás lo correcto. Pero te escribiré siempre.

-También se que es inútil decírtelo, y más teniendo en cuenta lo que vas a hacer. Pero por favor, se cuidadosa. No te arriesgues demasiado, tienes mucho futuro aquí, y no digo esto solo por decirlo.

-También se eso- sonriéndole- te preocupas demasiado.

-O tu demasiado poco- contesto mirándola fijamente- ¿Cuándo piensas irte?

-Ya he recibido la respuesta de mis tíos, solo necesito unos días para terminar lo mío aquí, así que no te preocupes. Supongo que pasare mi primera navidad nazi – levantando sus hombros- debo aprender demasiadas cosas.

-Ya lo creo- asintió- aunque ya has comenzado y eso es…- observando su cabello.

-¿Qué?

-Maldición Lena, es espantoso- dijo haciéndola reír.

-No esperaba menos de ti- levantándose- te he traído algunas cosas para que veas -alcanzándole algunas hojas- supongo que estará todo listo para la próxima semana.

-Está bien, aunque ahora…- observando su escritorio- no quisiera mezclar esto, además debemos juntarlo con lo de la semana pasada. Últimamente las cosas se han acelerado un poco aquí.

-Puedo ayudarte si quieres ¿Dónde está lo demás?

-En mis archivos- colocándose los lentes- donde siempre. Ahora los traeré.

-No te preocupes, lo hare yo- caminando. Lena se dirigió hacia otra pequeña oficina que estaba detrás de Anton. No se molesto en cerrar la puerta, ya que imagino que no se tardaría mucho ahí dentro.

Anton apenas estaba comenzando a leer cuando la puerta de su oficina siendo abierta de manera precipitada lo asusto.

-Está muerto- anuncio el hombre entrando- el maldito está muerto- repitió con la mirada perdida.

-¿Quién?-pregunto confundido Anton.

-Roschmann- respondió- el maldito de Roschmann está muerto. Lo alcanzo una bomba-quitando su boina para despeinar su cabello.

-No puede ser- murmuro Anton cayendo de lleno sobre su silla.

-La única pista, la única maldita pista y el maldito se muere- se lamento el hombre- estaba tan cerca ¡lo presentía!-levantándose- ya podía imaginarme la cosas que podría hacerle para hacerlo hablar, ya podía sentirla en mis brazos- murmuro.

-Oye…

-¡Y nada! ¡Ya no tengo nada!-caminando de un lado a otro. El hombre siguió gritando más cosas, Lena hacia tiempo había dejado de buscar cuando escucho los primeros anuncios. Desde el lugar en el que estaba, podía ver bien al uniformado hombre que se mostraba desesperado.

-El no tuvo familia ¿cierto?

-No-negó- y tu bien sabes porque- respondió mirándolo- pero seguiré investigando, se que él no se la quedo, lo haré Anton. Sé que llegara ese día.

-Sabes que si necesitas algo y está en mi poder hacerlo, lo haré.

-Lo sé- apenas sonrió- solo quería venir a decírtelo primero.

-Ella no lo sabe aun ¿cierto?

-No. Pero en cuanto termine algunos pendientes se que tendré que hacerlo.

-Maldita suerte- murmuro enojado- no sabes cuánto lo siento.

-No más que yo- levantándose- siento… interrumpir así si estabas ocupado. Solo es que… quería sacarlo ¿sabes?

-No te preocupes, aquí estaré siempre que quieras contar conmigo- levantándose- para lo que sea.

-Gracias- asintiendo- ahora si- colocando nuevamente su boina- tengo cosas que hacer, solo quería que lo sepas.

-Espera- pidió. Fue hasta él y lo abrazo, teniendo una respuesta inmediata- yo también se que llegara ese día, comandante- dijo retrocediendo. El hombre asintió golpeando ligeramente su brazo y luego se marcho sin decir otra palabra.

Anton volvió a caer en si silla y suspiro pesadamente. Aquello jamás pudo habérselo imaginado.

-¿Anton?-pregunto Lena saliendo finalmente de su sitio- ¿está todo bien?

-No en realidad- respondió- y no para él, claramente.

-¿Quién era ese hombre?-pregunto curiosa- el era muy parecido…

-Lo sé- riendo- es mi hermano- respondió sorprendiéndola.

-No sabía que tuvieras un hermano- colocándose frente a él atenta.

-Es el único. Habrás notado su uniforme supongo, tan distintos- rió- el tan valiente y yo… detrás de un simple escritorio.

-No seas duro contigo- dijo- el lucía muy mal.

-Tiene sus razones- acomodándose- veo que el bicho de la curiosidad te ha picado. Es una larga historia, si traes café prometo contarte todo, realmente lo necesito en este momento- tomando su cabeza.

-Hecho- asintió la ahora rubia y se marcho en busca del pedido.

* * * * *


Polonia, Varsovia.
23 de noviembre de 1940.



Lo días habían concurrido estresantes, pero algo tranquilos, normales no era la palabra con la que Yulia lo describiría. Aunque si tenía que confesar que algunas cosas se las había imaginado mucho peor de lo que realmente eran. Aunque no estaba segura si era por tener la presencia de su madre cerca, o porque Rudolf llevaba las cosas de manera extraña.
Algunas tardes venia a buscarla como prometió el primer día que las trajo a ella a Anette, su madre la esperaba preocupada imaginándose todo tipo de cosas que su esposo podría llegar a obligarla a hacer, pero Yulia lograba dejarla tranquila cuando  le relataba que simplemente estaba haciendo aquellas mismas cosas que hacia cuando estaban en Berlín. Aunque Anette dudaba que aquello siempre fuera así.

Rudolf apenas tenía unos días que se había casi mudado a la casa con ellas, así que algunas noches las pasaba ahí. Ninguna de las dos tenía idea que traía entre manos, pero tampoco se arriesgarían a preguntar. Así como tampoco habían hecho pregunta alguna cuando Rudolf junto con algunos soldados habían llevado alrededor de diez personas. Anette sabía de antemano que no estaban ahí por su propia voluntad, y a juzgar por la vestimenta sabía exactamente de quienes se trataban. Tanto ella como Yulia de pronto se vieron acompañadas por aquellas personas que tomaron cada una algún que hacer de la casa. Rudolf seguramente tomaría aquello como una atención para con ellas, pero Anette no se sentía del todo tranquila. No cuando ellos ni siquiera se atrevían a mirarlas a los ojos, ni tampoco mencionar el hecho de que siempre parecían temerles cada vez que ella daba alguna orden. Estaba segura que su esposo tenía que ver en eso, como en otras cosas más que ni siquiera quería ponerse a imaginar.

-¡Es una broma!- exploto Rudolf tirando la carta- ¡Díganme que es una maldita broma!

-Lo siento mucho, oficial- respondió el soldado- no había mucho por hacer, dicen que fue al instante y…

-¡No quiero saber más!- interrumpió- ¡Maldita sea!

-Señor, todo les damos nuestras condolencias y…

-El cuerpo- volvió a interrumpir agitado- ¿Qué sucedió con el cuerpo?

-Lo enviaran, señor- aseguro el soldado- lo más seguro es que llegue temprano en la mañana.

-Bien. Ahora encárgate de dar la noticia.

-Así será, señor ¿Necesita alguna otra cosa o…?

-No.  Largo de mi vista- ordeno.

-¡Heil Hitler!- saludo el soldado y se marcho rápidamente de ahí. El joven apenas se encontraba bajando las escaleras cuando el sonido de objetos comenzó a escucharse. Aquello obviamente no paso desapercibido para nadie en la casa, incluyendo a Anette y a Yulia.

-Soldado- lo llamo Anette antes de que se marchara.

-Señora- dijo este a modo de saludo.

-¿Qué sucedió?-pregunto.

-Señora, quizás el oficial sea quien…

-Solo responda, soldado- lo interrumpió- mi esposo no está para hablar ahora mismo, eso es claramente notorio.

-El… el hermano del oficial falleció- informo. Anette tapo su rostro- lo alcanzo una bomba, nada  pudieron hacer por el- agrego- con su permiso.

-No puede ser…- murmuro Anette finalmente. Yulia la abrazo. Tenía algún que otro recuerdo de su tío. El estaba constantemente yendo de un lugar a otro y es por eso que no lo veían con frecuencia. Aquello ni siquiera la afectaba, aunque su madre obviamente lo conocía de más tiempo. Sabía lo que significaba aquella noticia.  


Al día siguiente, decir que las cosas estaban difíciles con Rudolf, era demasiado escaso. Era temprano en la mañana y la casa ya se encontraba llena de hombres uniformados. Durante todo el funeral, ellas ni siquiera habían cruzado palabra con Rudolf, aunque no se habían apartado de él en ningún momento. Ante la vista de los demás, ellos eran una familia cualquiera que se encontraba unida en esta desgracia. Anette quería darle una palabra de aliento a su esposo, sabía que había sido cruel con ellas, pero aquello era demasiado delicado para cualquiera, pero aquello no le nació. Simplemente se limito a estar a su lado  y tomar su brazo de a momentos. Rudolf tampoco hacía demasiado por querer dejarse consolar. Su rostro, normalmente neutro, ahora tenía una mirada que todo lo atravesaba.

-Malditos ingleses- murmuro Paul a su lado- el era un gran hombre.

-Lo era- asintió Rudolf con la mirada perdida- ¿sabes? El me había escrito hace algunas semanas. Posiblemente íbamos a estar juntos en familia durante la navidad, y ahora…- suspirando.

-Van a pagarla, debes estar seguro de eso- tocando su hombro. Paul observo hacia atrás y se encontró con Lucy algunos metros alejada, Nicole se encontraba a su lado en esos momentos. Últimamente las veía pasar demasiado tiempo juntas, aunque a Paul aquello no le molestaba, sabía que Nicole iba a ser la mejor para enseñarle cosas a Lucy.

Cuando todo finalmente termino, la familia Roschmann se encontraba regresando a casa y no eran los únicos. Anette estaba segura que esa noche durante la cena no iban a ser solamente ellos. Se habían quedado los soldados más cercanos a Rudolf y otros oficiales de rangos altos. Aquello lo confirmo cuando Rudolf se dirigió directamente hacia la cocina y dio las órdenes pertinentes. Yulia había sido prácticamente obligada a cambiarse la ropa, había querido protestar pero su madre solamente la observo para que obedeciera. Llevarle la contraria a Rudolf en estos momentos no sonaba a algo realmente bueno para hacer.
Anette se encargo simplemente de ser una buena anfitriona y Yulia no tuvo de otra que imitarla.

-Los funerales son deprimentes- había dicho Nicole observando el jardín.

-Son funerales- dijo Lucy mirándola- ¿Qué esperas? ¿Qué sea un circo?

-Lo sé, solo es que no me agradan- levantando sus hombros- nunca me gustaron.

-No tienen porque gustarte- mirando al frente.

-Y ahí vas de nuevo- sonriendo.

-¿Qué?

-Nada-acercándose.

-Pueden vernos aquí- retrocediendo.

-En ese caso…- tomando su mano. Nicole volvió a sonreír cuando no encontró resistencia alguna. Lucy la había estado sorprendiendo gratamente en estos últimos días y ella iba a aprovechar aquello, no sabía cuánto podría dudar eso.

Se detuvieron justo detrás de un gran árbol. Si alguien salía al jardín, tendría que rodearlo para poder observarlas y eso las dejó tranquilas.

-Bésame- demando Nicole agitada.  

La castaña no dudo un segundo en obedecer. Nicole era bella, demasiada a decir verdad, y lo que habían estado haciendo últimamente no le supo una molestia alguna. Ni siquiera aquella primera vez, en la que había entrado a su habitación tan enojada. La rubia le había enseñado todo de cómo tratar su propio cuerpo y el de ella, Lucy ni siquiera sabía que pudieran existir tantas sensaciones como había experimentado junto a Nicole. Y no estaba dispuesta a abandonar aquello demasiado pronto.

-Oh Lucy- murmuro agitada. La rubia tomo su mano y la coloco sobre su pecho. La castaña entendió y comenzó a acariciarla sobre el uniforme- si no paramos ahora…

-¿Tu quieres hacerlo?-pregunto besando su cuello. Nicole soltó un suspiro y negó como pudo. La rubia estaba demasiado entretenida disfrutando de aquello, que no supo cómo es que Lucy había logrado meter una mano dentro de su uniforme. Abrió los ojos con sorpresa.

-Siempre te encuentro igual- murmuro la castaña mordiéndose los labios. No tenía idea de donde salía aquello, ni tampoco porque hacia eso con Nicole, pero le gustaba.

-Lucy- dijo sorprendida colgándose de sus hombros- aprendes tan rápido- puso una mano en su mejilla- todo lo aprendes rápido.

-Tuve una buena maestra- sonrió en su oído. La castaña decidió no esperar más tiempo y se adentro en ella, no encontrando ningún tipo de resistencia. Callo la boca de Nicole con un beso ante cualquier sonido que pudiera esta emitir. La rubia separo un poco más las piernas y se oculto en el cuello de la castaña, entreteniéndose con él y limitándose a sentir lo que Lucy le ofrecía.

Lucy no tuvo que esforzarse demasiado, los temblores de la rubia le avisaban que aquello estaba a punto de terminar así que apresuro sus movimientos. Tuvo que sostenerla contra el árbol y su mano libre cuando la rubia comenzó a temblar contra su cuerpo. Espero paciente unos momentos y luego se retiro. Beso su frente sonriendo.

-Eso fue rápido- comento. Nicole se sonrojo observando el suelo.

-Sera porque me gustas mucho- acariciando su mejilla

-O soy demasiado buena- retrocediendo- tu los has dicho, aprendo rápido- sonriendo

-Eso es cierto- asintió- comienza a hacer frió ¿entramos?- pregunto. Lucy asintió y ambas comenzaron a caminar hacia la entrada. Ambas estaban riendo de algo que habían dicho cuando de pronto alguien se les puso en frente callándolas.

-¿Dónde estaban?-pregunto Paul mirándolas. Tanto Lucy como Nicole se habían quedado mudas sin saber que responder- las he estado buscando. Vamos, la cena ya está por servirse- dijo para después girar. Lucy observo a la rubia que estaba igual que ella, suspiraron para tranquilizarse y luego fueron detrás de Paul para no seguir tardándose. Eso estuvo cerca.

Al entrar adentro, cada uno se posiciono en un lugar. La mesa era larga, así que todos entraron cómodamente en ella. Anette había sido la encargada de llevar la comida a la mesa, por lo demás, eran las otras personas quienes se encargaban de servirles.

-Bien, antes de comenzar quisiera decir algunas palabras antes- dijo Rudolf levantándose. Todos los demás escucharon atentos- ante todo quiero agradecer la presencia y el apoyo de ustedes, mis buenos amigos. He sufrido la pérdida de un hermano, mi único hermano y no saben cuan doloroso está siendo esto para mí. Sé que ya no lo voy a recuperar, haga lo que haga, y eso esta matándome lentamente. Solo espero que este donde este, mi querido hermano, pueda estar finalmente en paz, porque se lo merece, ha sido un gran hombre y magnifica persona. Así que si me permiten, esto será en su honor- levantando su copa- quiero brindar por él, por Albert Roschmann ¡Salud!

-¡Salud!- respondieron todos imitándolo.

-Ahora sí, pueden comenzar a cenar- ordeno sentándose.

Para más de una persona no había pasado desapercibido que Rudolf ni siquiera había probado bocado, pero si una y otra vez, pedía que volvieran a llenar su vaso. Las conversaciones iban y venían acerca de todo tipo de halagos hacia su difunto hermano, pero él estaba demasiado lejos de ese lugar como para ser partícipe de ellas. Simplemente se limito a quedarse en silencio con sus pensamientos.

-Esto no es tan diferente al funeral- murmuro Nicole.

-Su hermano esta muerto ¿Qué esperas?- pregunto Lucy de igual manera.

-Silencio- demando Paul observándolas. Estas se vieron sorprendidas pensando que no estaba escuchándolas- no me dejan escuchar- agrego tranquilizándolas una vez más.

-¡¿Pero qué…?!- se escucho llamando la atención de todos. Rudolf se levanto tan rápido como pudo.

-Lo siento, señor. Lo siento mucho… no fue a propósito, fue un accidente…

-¡Claro que fue a propósito!- la interrumpió- No te gusta estar aquí ¿cierto?-tomándola del cabello- ¿quieres terminar como los demás?

-Rudolf…- murmuro Anette.

-Señor, por favor, no la lastime- se acerco un hombre- prometo que no volverá a suceder. Le doy mi palabra.

-¿Qué no volverá a suceder?-pregunto mirándolo- tu palabra no vale nada para mi, se que esta mocosa lo ha hecho a propósito ¿verdad? ¡Dime que fue a propósito!

-No es así- quejándose- fue un accidente…

-Señor, si gusta ella ya no le servirá, puedo hacerlo yo. Ella estará en la cocina- suplico el hombre- por favor… por favor, es la única hija que me queda- pidió. Rudolf rio. Hacia algunos días había sucedido algo similar con el café, solo que ese día no se encontraba de buen humor y se encargo de que la chica tuviera su merecido.

-Lo siento, lo siento mucho- se disculpo con dolor. Rudolf no la había soltado en ningún momento.

-Por favor, señor. Se lo suplico- volvió a pedir el hombre.

-¿Qué se supone que debo hacer?-pregunto Rudolf en general. Algunos levantaron sus hombros, otros simplemente sonrieron cómplices.

-Siendo que estamos todos en tu casa, la decisión queda completamente en tus manos, amigo- dijo Paul levantando su copa.

-Lo sé- asintió sonriendo.

-Rudolf… no es necesario- murmuro Anette mirándolo.

-Claro que lo es- contradijo- vengan los que quieran- dijo antes de caminar con la chica aun sujetándola.

-¡No!-grito- ¡por favor, por favor!

-Piedad ¡piedad con mi hija!- pidió el hombre siguiéndolos.

-¡Quítenlo de mi vista!- ordeno Rudolf. Dos hombres se levantaron rápidamente sujetándolo.

Los demás siguieron a Rudolf hacia afuera. Lucy se levanto tan pronto como su padre lo hizo, estaba muy segura que él quería que estuviera ahí con él. Aunque para nada quería presenciar aquello. Nicole la imito, simplemente porque no quería quedarse a solas con la esposa e hija de Rudolf. Aquello seria una escena muy incómoda.

-¡El arma!- grito a la vez que empujaba la chica al suelo. Esta rápidamente se abalanzo a sus pies.

-Piedad, piedad por favor- lloro sujetándolo.

-¡Quítate!- volvió a gritar pateándola, pero la chica rápidamente pudo regresar para sujetarlo una vez más- hacer esto en honor a mi hermano- dijo negando- ¡quítenmela imbéciles, no se queden ahí mirando!- ordeno. Los hombres, luego de luchar por unos instantes lograron que la joven se desprendiera finalmente de sus piernas. Rudolf ordeno que la acostaran en al suelo con ambas manos atrás. Esta simplemente se quedo murmurando algo mientras lloraba, seguramente estaría rezando. Rudolf cargo el arma y esta tan pronto estuvo lista, no dudo un segundo en jalar el gatillo apuntando la cabeza de la chica de la que ni siquiera conocía su nombre.

-Volvamos adentro- dijo Paul riendo.

-Ustedes dos- dijo Rudolf- encárguense del cuerpo- ordeno. Los hombres asintieron y se llevaron el cadáver hacia la parte trasera de la casa. Ellos sabían o que debían hacer.

Al regresar, la cena transcurrió como si nada. Anette se sorprendía por su esposo, quien estaba sentado a su lado luciendo terriblemente aburrido, o los efectos del alcohol ya estaban actuando en su cuerpo. Se preguntaba cómo es que había hecho aquello y ahora estuviera ahí tan tranquilo ¿Quién era esa persona con la que se había casado? Aquello no era ni la mitad del hombre que ella recordaba, ya ni siquiera podía decir que lo conocía.
Para cuando todo finalmente termino a altas horas de la madrugada, Rudolf ofreció algunas habitaciones para aquellos que quisieran quedarse. Algunos estaban demasiado ebrios y aceptaron el ofrecimiento del oficial sin pensárselo dos veces.

Yulia no perdió un segundo más ahí, en cuanto su padre se distrajo y obviamente ya no requería de su presencia, ni la de su madre, fue directo hacia su habitación. La chica que se había llevado a rastras, jamás regreso. Solamente fueron ellos quienes lo hicieron, y sobre todo, lo hicieron riendo. Sabía lo que había sucedido, aquello no hizo más que aumentar su rechazo ¿las cosas tendrían que ser siempre así? Lo que habia sucedido, que no fue más que un tonto accidente, no justificaba quitar una vida. Pero para ellos, como tantas veces había repetido Rudolf, era obvio que sus vidas no significaban nada para ellos. Ni siquiera las consideraban personas. Ellos eran simplemente una molestia en su camino, e iban a encargarse de aquello a como dieran lugar. Con este ultimo pensamiento, cerro sus ojos quedando rápidamente dormida producto del cansancio de aquel pesado día. Qué locura la que estaba viviendo.


Anette volvió a girar su cuerpo sobre la cama una vez más, sentía su mente muy cargada y el cuerpo pesado, pero por más que lo intentara no lograba poder dormir. Los sucesos de la cena no paraban de de aparecer en su mente una y otra vez. Ella cerró sus ojos con dolor, estaba segura que aquella joven contaba con la misma edad que Yulia.

-Yulia- susurro abriendo sus ojos. Seguramente su hija se encontraba en las mismas condiciones que ella. Eso l preocupo. Anette logro levantarse con mucho cuidado de no hacer ruido, la habitación de Yulia no estaba muy lejos de la suya, así que no tardo demasiado en llegar. Estaba a punto de abrir la puerta cuando una fría mano tapo su boca, evitando el grito por la sorpresa, y luego, sintiendo algo aun más frio y duro ponerse sobre su cuello.

Rudolf estaba sintiendo un fuerte dolor de cabeza, cosa que estaba empeorando su humor al no poder dormir de una buena vez. Extendió su brazo a su derecha y suspiro cuando lo encontró vacio. Aun no entendía porque se habia ido a otra habitación diferente a la de Anette, al menos quería ahorrarle la incomodidad de los primeros días, sabía que tanto ella como Yulia no disfrutaban de su compañía, y si estaban ahí, era simplemente por él. Suspiro. No habían sido siempre la familia más unida, pero él jamás preciso de tratarlas como lo estaba haciendo ¿Qué fue lo que cambio? Simplemente se habia equivocado en cómo empezar las cosas. Se levanto de la cama sin esperar un segundo mas, estaba seguro que su esposa no iba a estar contenta con su visita, pero también sabía que ella no iba a dar alguna queja al respecto. Simplemente quería dormir a su lado, como lo hacían en aquellos tiempos en los que nada se habia arruinado aun.
Estaba preparándose para ver el rostro decepcionado y sorprendido de Anette, pero la sorpresa se la habia llevado él cuando encontró el cuarto completamente vacío. Rápidamente una idea vino a su mente y se encamino directamente hacia otra habitación, con la que interiormente intuía que se encontraría con el mismo panorama. De nuevo sucedía.


Rudolf acelero los pasos en la oscuridad del pasillo, pero un extraño murmullo de garganta le llamo la atención confundiéndolo. Redujo un poco su velocidad y se maldijo por no llevar su arma cuando el panorama frente a sus ojos se presento hasta casi asustarlo.

-Todo- murmuro el hombre- me lo quitaron todo- paseo el cuchillo una vez más por todo lo largo del cuello de Anette mientras las lagrimas caían-  pensaba cobrar con la misma moneda cuando me encuentro con este magnífico regalo- comento- tu vida será pagada con la de mi primera hija- rio muy bajo- y luego será tu hija, voy a dejarlo sin nada, tal cual como me lo hicieron a mi- Anette quiso responder, pero la mano estaba fuertemente sujeta a su boca. Las lagrimas de impotencia también comenzaron a caer, el solo pensar que ella iba a morir no le importaba, lo que dolía que luego iría por Yulia y ella no estaría ahí para defenderla, nadie lo haría  ¿pero como haría para hacerle entender que ellas no tenían nada que ver eso? Si por ella fuera, hace tiempo se hubiera marchado lejos de toda aquella locura. Pero el hombre contenía rabia y tristeza en su interior, sus hijas muertas, ya no le quedaba nada más que la venganza que estaba a punto de obtener- voy a disfrutar tanto de esto, maldita nazi de porquería- saboreo las palabras.

-Hazle un solo rasguño y me encargare personalmente de que quedes irreconocible- dijo una voz asustándolo. El hombre giro tan rápido asustado que casi cae  junto con Anette en el proceso- suéltala- demando Rudolf dando un paso adelante.

-Nunca- respondió sujetándola. Tomo un poco mas de valor al ver que Rudolf estaba solo, y visiblemente desarmado- mala idea oficial, ahora vivirás en carne propia lo que yo sentí.

-¡Suéltala!- volvió a ordenar levantando la voz. Aquello seguramente llamaría la atención de más de uno- ¡Suéltala ahora mismo!

-¡No!- negó el hombre retrocediendo. Estaban haciendo demasiado ruido y sabia que no contaba ya con tiempo. Si no se apresuraba ahora, todo habría sido inútil, sabía que aquello le iba a costar la vida, pero al menos no se  iría con las manos vacías.

-¡Maldita rata inmunda!

Paul se despertó justo en ese momento, y si no se equivocaba, aquella era la voz de Rudolf ¿Qué hacia despierto? Y por sobre todo ¿Por qué estaba gritando? Estaba seguro que el grito provenía desde el pasillo, vacilo por unos momentos, quizás estaba discutiendo con Anette, pero no eran horas y más hacer aquello en pleno pasillo. Estaba a punto de volver a dormir, cuando escucho otro grito. Aquello le resultaba extraño, quizás solo miraría para ver que tanto pasaba y luego volvería a su cama. Las cosas de su matrimonio no le concernían a él.

-Oh maldito judío, no sabes cómo te vas a arrepentir de esto- murmuro enojado.

El hombre retrocedió unos pasos llevándose a Anette consigo, quizás si era rápido, lograría entrar en la habitación en la que estaba seguro que estaba su hija. Podría encerrarse ahí y haría las cosas rápidamente, para cuando ellos logren entrar, ya sería demasiado tarde. Parecía un buen plan, solo debía encargarse de no se acercara demasiado.

-Un paso más y vas a arrepentirte- dijo haciendo presión con su cuchillo. Anette se quejo por eso y comenzó a sentir dolor. Puso su vista el frente, nunca quiso tanto como en esos momentos correr a los brazos de su esposo. Aquello no era más que la consecuencia de sus actos.

-Maldito…- murmuro Rudolf deteniéndose. La vista de Paul algunos metros más atrás lo sorprendió. Rápidamente cambio su postura e intento lucir como si nada, si el maldito judío giraba y lo veía, sabría que ese sería el fin.

-Vas a quedarte donde estas- dijo el hombre dando algunos pasos al costado.

-Ni lo intentes- dijo Rudolf pensando en sus intenciones- vas a suplicar luego de esto maldito judío- Disimuladamente le hizo una señal a Paul, quien rápidamente asintió y comenzó a acercarse al hombre.

-Obsérvame- contesto cuando un pequeño hilo de sangre caía en el cuello de Anette. Aquello lo alarmo.

-¡Paul!- grito mirándolo. El hombre se confundió y justo en el momento que giro su rostro hacia atrás, un fuerte puño impacto en su rostro haciendo que casi pierda el equilibrio. Anette sintió que el agarre aflojo y aprovecho ese momento para librarse finalmente. Yulia habia elegido justo ese momento para salir y ver al hombre caer al suelo luego de que Rudolf también lo golpeara.

-¿Mamá?-pregunto sorprendida al ver.

-¡Yulia!- grito Anette acercándose a ella. Rápidamente la abrazo.

-¿Qué es todo esto?-pregunto para qué solo ella la escuchara, mientras tanto Rudolf y Paul desarmaban al hombre y lo sujetaban. Aquel alboroto logro llamar la atención de los demás y pronto el pasillo estaba lleno- ¿Qué te sucedió en el cuello?-pregunto al ver la sangre. Anette solo en ese momento recordó aquel corte.

-No es nada- la tranquilizo- lo importante es que no ha ocurrido nada- murmuro sobre su cabeza.

-¿Qué no es nada?-pregunto Rudolf- esta escoria estuvo a punto de matar a tu madre, Yulia- revelo para su sorpresa- si no llegaba a tiempo la iba a matar, y seguramente luego lo hubiera hecho contigo.

-¿Qué?-pregunto sorprendida.

-Yulia…

-Así como escuchas ¿ahora entiendes por qué no deberían existir? Iba a matarla Yulia.

-Y lo haría ahora si tú viera la oportunidad- dijo el hombre con valor.

-¡Cállate!- dijo Paul golpeándolo en el estomago.

-¿Lo ves? Tú no le importas, solo te quería muerta. Al igual que con tu madre ¡todos afuera!- ordeno.

Yulia no estaba segura porque, pero decidió ir detrás de ellos. Anette quiso detenerla, pero no logro. Una vez que estaban afuera, el frió impacto en el cuerpo de todos, pero nada de eso los iba a detener. El hombre no se salvo de la paliza recibida  en manos de Rudolf, la sangre estaba presente en todo su rostro y  solo ahí se detuvo, también producto del cansancio. Paul le dio un cuchillo y lo tomo acercándose. Rudolf estaba a punto de divertirse con el cuándo idea se le vino a la mente.

-No- retrocediendo- denme un arma- ordeno. Devolvió el cuchillo y tomo la pistola que un hombre le alcanzo con rapidez- Yulia ven aquí- dijo mirándola. Anette quiso protestar, pero sabía que era inútil. Yulia la observo sin saber que hacer- Yulia- repitió levantando la voz. Su madre asintió muy a su pesar y Yulia se acerco hasta estar a tu lado- tu lo vas a hacer- dijo colocando el arma en su mano.

-¿Yo?

-Si, después de todo el te quería muerta a ti.

-Pero yo… yo no…- intentando devolverle el arma.

-¡El iba a matarte, Yulia!- grito- ¡míralo!- Yulia lo miro, el hombre simplemente se encontraba observando el suelo. Ella comenzó a temblar, producto del frió y de lo que se imaginaba que podría suceder- ¡él iba a matar a tu madre también! ¿Eso es lo que quieres?

-No- negando.

-Pues a él no le iba a importar lo que tú quieras o no, tenía un cuchillo en su garganta, si no llegaba a tiempo su cabeza iba a estar colgando de su mano para cuando fuera por ti- murmuro en su oído. Yulia rápidamente apretó sus ojos con esa imagen en su mente. Giro encontrándose con el rostro de su madre, bajo un poco más y observo en ese momento la sangre que aun tenía en el cuello.

-Pero yo no puedo…- tembló observado el arma. Rudolf siguió poniéndole imágenes en su cabeza, todas eran su de madre muerta. Aquello acelero su respiración al igual que los latidos de su corazón. Si no fuera por Rudolf, su madre estaría muerta por culpa de aquel hombre.

-¡Hazlo Yulia!


Última edición por pei_17 el Jue Jun 08, 2017 2:11 pm, editado 2 veces

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Re: ENTRE EL AMOR Y LA GUERRA // Pei

Mensaje por Kano chan el Miér Jun 07, 2017 9:34 pm

Woooah has vuelto con todo !! Espero que Yulia no lo maté!! Pero ya veremos que pasa !!
Saludos
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Re: ENTRE EL AMOR Y LA GUERRA // Pei

Mensaje por Rosy el Miér Jun 07, 2017 11:00 pm

Me gusta!! Me hace recordar un libro que leí hace mucho "El pozo de la Soledad". De verdad que tu historia es muy buena. Felicidades.

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Que fuerte!

Mensaje por Zaninivolk el Dom Jun 18, 2017 5:02 pm

Ay Dios mío!
Esto se pone bueno para comerse las uñas
Te la rifaste con este capítulo
Y encima me dejas con ansias d saber que va a suceder
Pei eres la mejor! Yo soy fan de tus historias y esta,está de lo mejor.

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Re: ENTRE EL AMOR Y LA GUERRA // Pei

Mensaje por Hollsteinvanman el Lun Jul 10, 2017 2:16 am

Por fin termine de leer 3 capítulos que subiste. Demasiados sucesos. Primero de todo no pude evitar angustiarme con la muerte de esa criatura de esa chiquilla, y su bien aquí es ficción sabemos que esto sucedio en la realidad y hubieron tantas asi, es muy angustiante para mi y más si pienso en Kasia y su hermanita si en el futuro las agarrarán. Por otro lado Lucy debería matarlo a esa rata que tiene como padre, es una maldita idiota, la golpea a ella a la madre y ella está ahí como boba, me enerva eso de ella. Y Yulia igual me enervacon su blandes, porque se yace la caprichosa pero no le dan los ovarios para enfrentarse al padre, estamos en las mismas que Lucy. La mama de Yulia es la única que me da pena en toda es mierda y al hombre que casi la mató no puedo decir que no justifico les mataron a todasy familia, quien en sus cinco sentidos no se vengaria, pero eligio mal, hubiera matado a Rudolph y de paso al Paul. Y bueno aparecio Katina, por supuesto como es típico de ella, alguna idiotes ira a hacer. Y por último, la familia Milch con los Borek me dejo una sensación extraña, ojalá no sea mal para ellos, y más cuando la esposa se estusiasmo tanto con Lila. Me gustaría leer más de Kasia pero supongo que todo a su tiempo. Para los lectores es bueno recordarles que 4 protagonistas o 5 si sumamos a Nicole, que creo que tiene un rol no tan secundario. En fin espero el próximo y no tardes tanto aunque nunca se sabe con la señora Pei, algún día date una vuelta por mi historia y dame tu mirada crítica. Jajaja
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Olvidadas

Mensaje por Zaninivolk el Sáb Ago 05, 2017 5:10 pm

Hola querida pei,espero que te encuentres bien,ojalá que si.,solo te quería decir
Por favor no te olvides de nosotras.
Tus fans que esperamos fielmente que regreses y nos des grandes sorpresas.
Please! Ya es mucho tiempo

Zaninivolk
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Re: ENTRE EL AMOR Y LA GUERRA // Pei

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