POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

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POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 01, 2017 3:32 pm

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Yulia se quedó ahí, manteniendo su postura, aprisionando más el cuerpo de Elena hacía si misma, queriendo darse seguridad, queriendo de manera equivocada liberarse de todos esos sentimientos que aún conservaba por la morena de ojos verdes. Le dio un amoroso beso en el pelo a su pelirroja, y comenzó a levantarse.
Se acercó a dónde estaba Sergüei con la guitarra y le susurró algo al oído. Quería cantar.

Ekaterina había ido al baño, se mojó la cara en un par de ocasiones intentado así sacar esa sensación de mareo que tenía que sabía no era precisamente por el alcohol consumido. Cayeron algunas lágrimas que se apresuró en borrar, no quería ninguna huella que evidenciara el dolor que había en su pecho. Si no había evidencia, se lo podía seguir negando.
Se miraba al espejo cuando comenzó a escuchar aquella voz que tan bien conocía, su accionar fue más rápido que su mente y salió para escucharla.

Los primeros acordes de la guitarra de Sergüei, acompañando a una melodía de fondo comenzaban a hacerse audibles.

Yulia fijó su mirada en Elena, se dejó llevar por el sonido y le cantó con todo lo que tenía en su corazón, con todo lo que necesitaba decirle.

in the blinding darkness (En la oscuridad cegadora)
of the night it seems simple (de la noche parece sencillo)
all i know is that (todo lo que sé es que)
i love you here right now (te quiero aquí, justo ahora)

Iba a continuar cuando levantó levemente la mirada y Ekaterina estaba apoyada en la pared, atrás del sofá dónde Lena se mantenía sentada viéndola embelesada. Definitivamente al destino le gustaba jugarle malas pasadas, porque aunque lo intentó, aunque utilizó toda su fuerza de voluntad en mantener su mirada en su pelirroja, sus ojos como imanes se fueron directo a aquellos verdes que se veía visiblemente cristalinos.

it's not as if i wanted (no es como si hubiese buscado)
to fall so hard for you (enamorarme tanto de ti)
or even understand ( o incluso entender )
these woken feelings (estos sentimientos que despiertas)

Y aquella primera frase del coro fue para la morena que la miraba por primera vez, desde que se volvieron a encontrar, le volvió a regalar ese brillo que tantas otras veces había sido reservado sólo para ella. Porque dentro de todo y de una extraña manera, la quería. Pero lo siguiente fue que Lena, su pecosa e inocente niña a quien siempre había amado de la mejor manera que pudo, porque ella siempre había logrado sacar lo mejor de si misma. Entre toda su oscuridad siempre había sido ese destello que le indicaba que nunca debía perder la esperanza, porque si lo veía, si lo sentía realmente, a Katia la podía querer, podía reconocer que se había enamorado, dentro de todo lo que vivió fueron los brazos en lo que se refugió. Pero a Elena la amaría para siempre.

i love my own way (Te amo a mi manera)
i love you better (Te amo mejor)
i love you inside all this (Te amo dentro de todo esto)
i love you forever (Te amo para siempre)

La canción fue su catarsis, su forma de formular sus dudas, sus miedos, su pasado y su presente. Podía sin duda diferenciar que los sentimientos que tenía por las dos chicas eran muy diferentes en intensidad, racionalmente podía comprender que jamás iba a poder tenerlas a ambas, pero su corazón necesitaba ese complemento que significaban en su vida y eso la hacía sentir una jodida egoísta.

all this words are useless (todas estas palabras son inutiles)
when i look into your eyes(cuando miro tus ojos)
it's the simple truth of perfect,(es la simple verdad de lo perfecto)
little secret (pequeño secreto)
with the only thing i'm sure of (de lo unico que estoy seguro )
and it makes it all so hard (y que hace que esto sea tan dificil)
all that other things are (es que las otras cosas estan )
broken out of focus (rotas y fuera de foco)
i love my own way (Te amo a mi manera)
i love you better (Te amo mejor)
i love you inside all this (Te amo dentro de todo esto)
i love you forever (Te amo para siempre)

Terminó con los ojos cerrados, y su voz profunda sin quererlo adquiría tonos melancólicos, cargados de un deseo que era renegado por su consciencia. Porque no era lo correcto se repetía, no era malditamente correcto.

Cuando abrió esos hermosos ojos color cielo, se encontró con una sonrisa cálida de Elena, quien la miraba con amor, con ese amor incondicional que siempre había mostrado hacía ella. Desvió la mirada sutilmente y Katia, ya no estaba ahí.

Se volvió a acercar a dónde minutos antes había estado, con sus amigas y Lena. Buscó con la mirada a Ekaterina pero no la encontró, con lo único que se encontró fue una mirada fulminante que le daba Anya desde uno de los costados.

-Veo que voy a tener más de la competencia que imaginé para los solos este año, porque esa interpretación fue simplemente hermosa-. Expresó la pequeña diva-.
-Gracias Tarasova-. Contestó escuetamente-.
-¿Estás bien?-. Preguntó Nastya-.
-Si, sólo necesito un trago, vuelvo en un momento-. Contestó y le dio un pequeño beso en los labios a la pelirroja que se mantenía a su lado-.

Entró a la espaciosa cocina, tomó una de las botellas y se sirvió casi la mitad del vaso. Le iba a dar el primer sorbo cuando sintió una penetrarte mirada sobre ella y unos pasos que se iban acercando, hasta tener una distancia bastante reducida. Levantó la vista, casi con algo de temor.
Anya, la examinó minuciosamente, estaba tan enfadada que sabía debía controlarse si no quería provocar una pelea de proporciones.

-Lindo collar Volkova-. Rompió el silencio la rubia-.

Yulia inmediatamente llevó su mano al hermoso collar, era el que le había regalo Ekaterina en su primera cita.

-Tiene el apellido Sharapova grabado por todas partes, ¿No es fácil dejarla ir no es verdad?-. Preguntó en una clara postura de enfrentamiento-.
-Porque no me dejas en paz, no quiero problemas contigo Kuznetsova-. Se defendió-.
-Seguro y porque no quieres problemas conmigo, tiene la desfachatez de cantarle a Katia-. Atacó por mucho quisiera no estaba controlándose-.
-La canción fue para Lena-. Respondió desviando la vista-.
-Claro, ¡no seas hipócrita!, y ya para con todo eso que estás haciendo, ¡No te quiero cerca de ella!-. Exclamó la rubia con seguridad-.
-Tú no eres quien para prohibirme nada, tú no eres nadie en la vida de Ekaterina así que ya no tienes el poder cómo para alejarme de ella-. Contestó con superioridad-.
-¿Qué quieres lograr?, quieres que ella vuelva tras de ti como un perrito faldero mientras tú te paseas de la mano con Lena, ¿Eso quieres?, tenerla ahí como red de seguridad, ¿Tan poco la quieres cómo para hacerle eso?-. Dijo con decepción-.

Yulia no sabía como defenderse ante eso. Se sentía una terrible persona, porque esas palabras tenían mucho de cierto. ¿Qué esperaba realmente?, ¿Poder tenerlas a las dos?. Aun así, aunque su mente fuera un caos, no iba a permitir que fuera Anya quien ganara.

-No voy a aceptar reproches de tú parte Kuznetsova, tú no tienes moral para hacerlo, porque aún no se si lo que realmente te importa es Katia o todo lo que viene con ella, porque te encanta eso no es verdad, te encanta imaginar la vida que podrías tener si Ekaterina no te vuelve a dejar-. Escupió con insidia-.
-¡No voy a aceptar que pongas en duda mis sentimientos por ella!-. Exclamó con furia la rubia-. Yo la amo, su apellido no es más que un accesorio para mí y ella aunque te duela me sigue queriendo, esta noche vamos a empezar de nuevo, va a volver a ser mía y sólo mía como antes…-.
-¡¿Cómo antes que te sorprendiera revolcándote con otro como una cualquiera?-. Interrumpió la ojiazul herida por las palabras anteriores-.

Anya perdió el control de si misma y sus intensiones del comienzo variaron radicalmente luego de ese comentario tan ácido de la morena. Levantó su mano con la clara intensión de darle una cachetada pero Yulia la detuvo en el aire.

-Puedes decirme todo lo que quieras, porque sé que tienes miedo y me odias porque sabes que Ekaterina aún me ama, pero a mi no me tocas un pelo si no quieres salir realmente mal parada-.
Amenazó la ojiazul con sus ojos claros fijos en los verde azulados de la rubia-.
-Mantente alejada Volkova, te lo advierto yo no te tengo miedo-. Contestó altiva-.
-Ni yo a ti, así que no me amenaces -.
-Yulia ¿Qué esta pasando aquí?-. Preguntó una sorprendida Nastya.
Yulia aún le mantenía el ante brazo tomado fuertemente, y cuando escuchó a Nastya la soltó. Y ambas intentaron disimular.
-Nada yo ya volvía al salón-. Contestó intentando sonar creíble-.
-Pues vamos entonces-. Presionó Nastya quien no le creyó ese "nada"-.

Yulia avanzó y antes de ir dónde su amiga, se detuvo para susurrarle al oído a la rubia.

-Hay muchas cosas que no sabes y de las que tienes que sentirte verdaderamente culpable, nadie la ha herido tanto como tú-.


La fiesta había concluido de manera incomoda para la anfitriona. Ya todos habían abandonado el departamento y sólo quedaban ella y Ekaterina, que había preferido pasar la noche ahí. Ordenó algunas cosas y se dirigió a la habitación, dónde estaba la morena.

Se quedó por unos minutos observándola desde el umbral de la puerta. Katia había salido del baño de la habitación y se disponía a cambiarse para dormir. Se sacó la blusa que llevaba sin advertir la presencia de su ex novia que no perdía detalle de su cuerpo.

En la mente de la rubia aún se repetían las últimas palabras de Yulia. Desde que se volvieron a ver, Ekaterina no le había hablado nada sobre lo que había vivido en esos meses en que no supo de ella, siempre que el tema se daba, la morena lo rehuía y ella pacientemente, no la presionaba. Pero ahora, era un mar de dudas, necesitaba saberlo porque si buscaba su perdón, si quería recuperarla totalmente, necesitaba saber el nivel de daño que había provocado.

Se acercó con sigilo, la luz era tenue y le tomó la mano con suavidad para atraerla hacía ella, estaba disfrutando de ver el cuerpo semidesnudo de su morena, le provocaba verla con sólo un sujetador negro hacía arriba, se acercó despacio y la comenzó a besar, no encontró resistencia, al contrario Ekaterina la presionó más hacía sí misma buscando con necesidad ese calor que le seguía provocando Anya.

La rubia tomó cierta distancia, y le dio una sonrisa cargada de malas intensiones. Ekaterina la miró extrañada por la inesperada distancia, pero eso cambió al momento en que Anya deslizó el cierre de su vestido para dejarlo caer y sólo quedar en un coqueto conjunto de ropa interior de encaje en tonos rosa pálido, su cabello rubio caía en onda sobre sus hombros blancos, su piel nívea, se volvía cada vez más apetecible para Katia, quien podía recorrer con los ojos cerrados ese cuerpo que tantas veces, había sido suyo.

-¿Te sigo gustando?-. volviendo a acercarse-.
-Estás más hermosa de lo que recordaba-. Contestó embriagada ante la imagen-.
-Te amo bebé, te amo tanto que necesito tenerte otra vez conmigo-. Susurró muy cerca otra vez casi sobre sus labios-.

Se besaron nuevamente y de manera apasionada. Ekaterina recorría con ansiedad el cuerpo de su ex novia, mientras la rubia con habilidad desabrochaba el pantalón para sacarlo y quedar en las mismas condiciones. Sus pieles se fundían buscando toda esa pasión que tanto las caracterizaba en el pasado. Ekaterina tomó la iniciativa y la fue llevando hacía la cama. Se recostó sobre ella y le quitó el sujetador para dejar a la vista dos perfectos pechos. Fue acercando su boca hasta tomar uno de ellos con suavidad y cuidado, pasaba su lengua de manera intermitente, mientras con su mano estimulaba el otro. Los gemidos de la rubia se escuchaban cada vez más fuerte. Siguió hacía su cuello buscando sus labios, dejando pequeños mordiscos a su paso.
Tenía todo su cuerpo apoyado sobre ella, presionando con su muslo en la entrepierna de la rubia, podía sentir su humedad, sus ansías de volver a ser de ella, sólo de ella. Puso una de sus manos cada lado, para detenerse y mirarla a los ojos. Y fue en ese instante dónde su mente voló y esos ojos que se veían verdes, se fueron tornando azul claro, y esos labios delgados fueron adquiriendo volumen. Se distanció lo menos bruscamente que pudo lo que aun así no resultó sutil, ubicándose a un costado de espalda y con su respiración agitada.

Anya aún no entendía que había pasado, se giró apoyándose en uno de sus brazos y la miraba intentado encontrar una explicación.

-Yo…lo siento…-.
-¿Qué pasó? Yo ya no…ya te produzco lo mismo-. Preguntó insegura con la voz a punto de quebrarse-.
-No es eso, creo….creo que no estoy lista para estar con alguien aún, de verdad lo siento mucho-. Se disculpó tomando su misma posición para acariciarle el cabello-.
-Entiendo…sigues pensando en ella-. Dijo en tono de afirmación con un profundo dolor-.
-Créeme que lo único que quiero ahora es sacarla de mi vida, pero hoy me encerró con ella en el baño y luego esa estúpida canción, lo hace más difícil-. Explicó mirándola a los ojos y se puso boca abajo para sacar toda esa rabia que tenía ocultando su rostro en la almohada-.
-Tranquila sí, que yo te voy a dar todo el tiempo que necesites-. Contestó acariciando su cabello llegando hasta su espalda-.

Anya se detuvo cuando sintió una desnivelación en esa morena y perfecta piel, la siguió con sus dedos y sorprendida constató que alcanzaba aproximadamente diez centímetros y cubría gran parte del omoplato. Se apresuró a encender la luz que tenía a un costado para ver de qué se trataba.

-¿Cómo te hiciste esto?-. Preguntó con sus ojos expectantes-.
-No es nada-. Contestó cubriéndose y girándose hacía ella-.
-No me mientas, una cicatriz así no se hace por nada, sé que algo me estás ocultando Katia, te conozco, así que no trates de mentirme-. Expresó algo descontrolada apoyándose en el respaldo de la cama sin preocuparse por su desnudez-.

Ekaterina sabía que cuando Anya tomaba esa postura, no había nada que la detuviera hasta que obtenía lo que quería o en este caso, lo que quisiera saber, por lo que se levantó sentándose en posición india al frente de ella.

-Tuve un accidente-. Respondió escuetamente-.
-Cuando…yo…porque me no lo habías dicho-. Expresó nerviosa una parte de ella temía por esa respuesta-.
-Fue cuando…cuando me enteré de lo tuyo con Angus. Bebí mucho después de haberme ido de tu casa, y cuando iba a la mía, volqué el auto, iba hablando con papá y supongo que por eso la ambulancia no tardó mucho en llegar, ellos…me salvaron - La miraba con congoja y volviendo sus ojos a la rubia-.

Anya no pronunciaba palabra, estaba destrozada porque la única culpable de que todo eso haya ocurrido era ella. Ahora comprendía perfectamente las palabras de Yulia, nadie había herido tanto a Ekaterina como ella, nadie había provocado que estuviera a punto de perder la vida. Y ante el sólo pensamiento de que eso hubiera podido ocurrir sus ojos se llenaron de lágrimas, no salía ni una palabra de sus labios, no encontraba las correctas que sirvieran como para comenzar a revertir todo el daño que había hecho.

-No sé… cómo pedirte disculpas…- Su rostro estaba cubierto por lágrimas-. No me podría perdonar si te hubiera pasado algo más-.
-Ya no llores sí-. Dijo limpiándole las lágrimas-. Ya lo superé y estoy aquí-.

Ekaterina la abrazó aprisionándole en su pecho para tranquilizarla. Y se fue acomodando para acostarse manteniendo a Anya muy cerca de ella, hasta que la rubia ya dejó de llorar. Nunca había soportado verla llorar, quizás por eso no estaba en sus planes contarle lo que había pasado, no quería que se sintiera culpable, era un capitulo que había cerrado en su vida y no veía razones para volver a abrirlo.

-No sé que voy a hacer, ni cómo pero te prometo que voy a remediar todo el dolor que te he causado-. Susurró Anya-.

Ekaterina sabía que aunque le dijera mil veces que ya no importaba, no lograría nada, así que la abrazó más fuerte y cerró sus ojos. Demasiadas emociones en tan poco tiempo, necesitaba descansar.


Yulia no había dicho mucho en su camino de vuelta de la fiesta. Elena a pesar de haber bebido algunos tragos, se encontraba en perfectas condiciones por lo que no le pasaba inadvertida la actitud de la morena. Sabía que algo había pasado, estaba segura de ello, porque Yulia tenía esa maldita costumbre de que cuando algo le molestaba, se encerraba en sí misma sin dejar entrar a nadie más. Y ella siempre lo intentaba, le preguntaba, pero no se encontraba con más que evasivas y negaciones y odiaba eso. Sobretodo porque últimamente esas situaciones ocurrían más seguido de lo que quisiera.

-¿Me vas a decir que es lo que te pasa?-. Preguntó la pecosa con paciencia-.
-No es nada Lena-. Contestó estacionando el auto al frente de la casa de la pelirroja, iba a pasar la noche con ella-.

Pero Elena al escuchar nuevamente una evasiva, se molestó de sobremanera, tanto que le dio una mirada de rabia.

-Entonces, te puede seguir pasando nada en tu casa, porque yo ya no quiero que te quedes conmigo-. Expresó antes de abrir la puerta y salir rápidamente-.

Yulia reaccionó casi al instante y partió detrás de la pelirroja. Ya había tenido suficiente esa noche cómo para además terminarla peleando con Lena.

-¡Lena!-. La llamó tomándola del brazo-.
-Yulia, de verdad es mejor que te vayas a que discutamos y nos digamos cosas que sólo nos harán daño-. Expresó la pelirroja mirándola a los ojos-.
-No quiero, quiero quedarme contigo, lo siento-. Se disculpó-.
-¿Me vas a decir que te pasa?-. Insistió-. Y no me digas que nada, porque si esa va a ser tu respuesta puedes volver a tu auto e irte a casa-.
-Podemos conversarlo adentro-. Pidió la ojiazul-.

Elena hizo un gesto de afirmación y abrió con cuidado para no meter mucho ruido. Subieron hacía la habitación de la pecosa y una vez dentro, el ambiente se volvió algo incomodo.

-Te escuchó-. Dijo Lena sentándose en el borde de la cama-.
-Discutí con Ekaterina-. Respondió manteniéndose de pie haciendo contacto visual-.
-¿Qué pasó?-. Preguntó-. ¿Qué te dijo?-.
-No mucho, no fueron más que un par de frases, quizás fue más el cómo me las dijo-. Contestó sincera-.
-Aún la quieres, por eso te afecta de esa manera-. Dijo la pelirroja con decepción-.

Yulia vio la tristeza en esos ojos verdes con grises y se le apretó el corazón. No podía seguir haciéndolo, no podía seguir jugando de esa manera porque no era justo para quien se había mantenido fuerte, esperando por ella. Debía seguir, debía olvidarse y focalizar todo su amor en Lena.
Yulia se acercó, sentándose a su lado para tomar su mano tiernamente.

-Lo que siento por ti es para siempre, te amo-. Expresó la morena-.
-Podrías demostrármelo más?-. Contestó haciendo un tierno ademán-.
-¿Tienes algo en mente?-. Preguntó provocativa-.
-Mmm…sí, pero no se si te lo merezcas-. Susurró acercándose y pasando sus manos por el cuello de la morena-.
-Puedo hacer lo que sea con tal de merecerlo-. Murmuró-.

Elena cerró la brecha que las separaba con un beso carente de cualquier tipo de reproche. Simplemente buscaba entregarse de nuevo, quería con todas sus fuerzas que volvieran a tener esa conexión, eso de que con sólo una mirada se desnudaban el alma. Quería poder tener el corazón de su ojiazul solamente para ella.

Yulia le correspondía con pasión, con todo lo que su cuerpo le permitía darle, sentía como su corazón latía más rápido prácticamente de manera desbocada, le exigía más contacto por lo que se fue acomodando sobre Lena, quitando con desesperación la ropa que llevaba la chica.

La pelirroja se dejaba llevar por las caricias erráticas de su morena y como podía quitaba ella también las prendas de la ojiazul, que no consistían en más que una chaqueta y un vestido extremadamente ajustado. Lena cambió de posiciones una vez que tenía a Yulia solamente en ropa interior, y se puso a horcajadas sobre ella. No rompía el contacto visual, y procedió a desabrocharse el sujetador para dejar a la vista su desnudo pecho que provocó que ese azul de los ojos de la morena, se hicieran casi más oscuros y como acto inconsciente lamiera sus labios. La deseaba, eso no había cambiado ni podría cambiar.

La pelirroja mantenía su postura, mientras permitía que la morena llevara ambas manos hacía sus pechos para masajearlos con intensidad. La pecosa se mordía el labio, intentado acallar los gemidos, se comenzó a balancear lentamente buscando fricción, su cuerpo evidencia a través de su humedad, que esas caricias ya no estaban siendo suficientes.

Yulia sentía perfectamente lo que estaba experimentando el cuerpo de la pelirroja, dado que su centro se friccionaba en su abdomen, sintiendo toda la humedad, todo el calor que emanaba por lo que con un rápido movimiento recuperó el control y la puso debajo de ella, dispuesta a satisfacerla en todo lo que le pidiera.

Comenzó a repartir besos por su cuello mientras con una de sus manos jugaba con la pequeña braga que llevaba la chica, que buscaba con ansiedad los labios de su morena. Con una mano desabrochó el sujetador que aún cubría esos dos perfectos pechos de piel bronceada que sabían mejor de lo que recordaba, haciendo que subiera la excitación la morena que ya no aguantaba más, lo único que quería era poder hacer suya a esa pelirroja.

Quitaron la última de las prendas quedando desnudas a merced de la otra, sus caderas comenzaron a acoplarse, uniéndose en su baile predilecto, iban armonizadas en una melodía de gemidos y suspiros que sólo ambas oían, el roce, las caricias y los besos furtivos iban preparando el camino para lo que las dos deseaban desde hace demasiado tiempo, hacer el amor.

Yulia la miró a los ojos buscando esa aprobación implícita, a lo que la pelirroja le respondió con una beso.

-Hazlo, te necesito ya-. Le susurró mordiéndole levemente el lóbulo de la oreja-.

La morena comenzó a jugar con sus dedos en el centro de la pelirroja, de poco fue profundizando el contacto, hasta que dos de sus dedos la embestían lentamente para luego ir acelerando los movimientos, haciéndolos continuos, mezclándolos con, besos, apropiándose del labio inferior de la chica, mordiéndolos con posesión, con pertenencia. Territorialmente marcando lo que era suyo. Y Lena no se quedaba atrás, le dejaba deliberadas marcas por el cuello para tratar de calmar toda esa excitación que estaba sintiendo al tener a su morena dentro suyo, se sentía tan bien, tanto que le parecía que ambas estaban hechas la una para la otra, justo a la medida.
Los gemidos fueron en aumento, cómo señal inequívoca que el clímax estaba cerca, por lo que Yulia intensificó sus movimientos, con la vista fija en esos ojos ahora verdes intensos.

-Te amo-. Susurró la morena-.
-Te…amo-. Contestó entre cortado la pecosa-.

Luego de eso, Lena tuvo un orgasmo impresionante que llevaba el nombre de Yulia Volkova. La morena se acomodó al lado de su pelirroja. Le encantaba observar las expresiones de Elena después de haber hecho el amor, amaba como movía su cabeza ligeramente y suspiraba intentado controlar la respiración, cómo su cuerpo seguía vibrando y ese calor aún emanaba, amaba poder producir todo eso en ella.

-¿En que piensas?-. Preguntó Lena-.
-En cómo me encanta, cada gesto que haces después de haber sido mía-. Le susurró al oído-.

Elena se giró para posar sus ojos sobre ella, regalandole la más brillante de sus sonrisas, de esas que hace tiempo no veía.

-Extrañaba tenerte así, ser tuya-. Dijo sinceramente-.
-Y yo a ti-. Respondió-.
-Pero sabes que extraño más aún-. Preguntó inocentemente-.
-Mmm…no lo sé-. Contestó con un gesto infantil-.
-Que tú seas mía-. Expresó-.

Lo siguiente fue posarse sobre su  morena y comenzar a regalarle caricias por todo ese cuerpo que siempre había poseído un sabor exótico, como cada rasgo de su rostro, evidenciando esa mezcla en su origen que la hacía poseedora de una belleza incomparable. La embriagaba esa piel canela que se retorcía bajo su cuerpo buscando más contacto, buscando la manera de sentirla más cerca.
Su conexión era cósmica, eran dos almas nacidas para estar juntas. Hechas para volver a encontrarse una y otra vez, en un universo llenos de almas, ellas volverían se identificarían tan sólo al ver el brillo que producían sus ojos cuando se veían.

Hicieron el amor toda la noche, rindiéndose al sueño una vez que los primeros rayos del sol se filtraban por las cortinas. Se durmieron acurrucadas, abrazadas sin dejar que ninguna parte de su cuerpo, sintiera el vacío de no estar en contacto con la de la otra.


Un mes después:

Elena caminaba por una de las calles centrales de Moscú. Su madre la había mandado a hacer algunas compras para preparar el almuerzo familiar del día sábado. Ella había aceptado y ahora hacía camino a la tienda dónde compraban regularmente. Iba escuchando música, como era su costumbre, mientras repetía en su mente las cosas que debía llevar, lo hacía porque siempre la enviaban de compras olvidaba alguna cosa y su madre le daba esa mirada de reprobación y le decía que se debía a que siempre andaba en otro mundo.
Algo captó su atención, casi frente a ella había un local que no había visto antes. Por lo que recordaba ahí había una vieja tienda, pero ahora se encontraba totalmente remodelada dando paso a una moderna construcción, con un llamativo letrero que decía "Kulikov Academia de Baile".
La curiosidad y el sonido de la música la llevó a entrar a las instalaciones. Se encontró con una agradable sorpresa al descubrir, que no solamente era moderno por fuera, por dentro estaba muy bien implementado, había una recepción atendida por una alegre señorita, de ahí había un pasillo que estaba lleno de puertas que presumió eran salas. No se equivoco. Dejándose llevar, se detuvo en una de ellas que tenía la puerta entreabierta y se quedó observando como un hombre de postura elegante y de exquisita técnica le daba los pasos a seguir a un grupo reducido de alumnos que lo miraban con admiración. Ella misma no podía quitar los ojos de aquel hombre que claramente poseía una formación clásica, pero que mezclaba los movimientos con danza moderna, sin que pareciera dificultoso hacerlo, era fluido, armónico, simplemente perfecto.
Sin darse cuenta comenzó a repetir algunos de esos movimientos y por primera vez en su vida se sintió torpe bailando, comparada con aquel sujeto no era más que una principiante.

-Señorita, ¿Me puede decir que hace ahí?-. Expresó el hombre-.

Elena reaccionó de forma tardía, estaba inserta en su mundo que no captó que se había acercado a ella, hasta que lo tenía al frente.

-Yo…lo siento…-. Se disculpó rápidamente la pelirroja-.
-No me ha respondido ¿Qué hacía aquí? Estos ensayos son privados-. Dijo en claro tono de reproche-.

El hombre la inspeccionaba cuidadosamente, lo que la puso algo nerviosa. Era alguien que imponía respeto de manera natural, esa postura impecable, su voz pausada y esos ojos profundamente azules, no dejaban que salieran las palabras de manera fluida.

-¿Eres bailarina?-.
-Mmm…yo quería serlo, sí, ¿Cómo lo supo?-.
-Tú postura, tú físico y por los movimientos que realizaste-. Contestó secamente-. Igual has interrumpido un ensayo y eso no lo permito-.
-Lo siento señor, yo no quise interrumpirlo, simplemente me dejé llevar-. Se disculpó agachando la cabeza avergonzada-.
-Dame un momento-. Le pidió relajando el tono-.

Elena se retiró de la puerta para apoyarse en la pared del pasillo, mientras escuchó como el hombre le daba algunas instrucciones a los alumnos, cuando salió focalizó inmediatamente su mirada sobre ella.

-Soy Illya Kulikov -. Se presentó extendiendo su mano-.
-¿Cómo el letrero que esta afuera?-. Preguntó inocentemente la pelirroja respondiendo al gesto-.

El hombre la miró pensando que era algún tipo de broma, pero leyó en la expresión de la chica que lo había preguntado sin mala intensión.

-Es mi academia, por eso el nombre-. Respondió-.
-Ahora lo entiendo, no la había visto antes-.
-Abrimos hace poco, por eso, llegué desde St. Petersburgo buscando nuevos talentos-. Contestó-.
-Yo tengo talento-. Expresó entusiasta de manera espontanea-.
-Lo noté, aunque eso no es suficiente, si quieres ser bailarina debes practicar y dar todo lo necesario-.
-Lo sé-.
-¿Cuál es tu nombre?-.
-Elena Katina-. Se presentó-.
-Entonces Elena, te gustaría tener clases conmigo aquí en vez de interrumpir mis clases?-. Propuso el hombre-.

Elena lo miró sorprendida, estaba que se lanzaba a sus brazos y le gritaba un rotundo sí. Pero se contuvo, por lo que respiró profundo e ideó una respuesta menos enérgica.

-Por supuesto-. Respondió con una sonrisa-.
-Ok, tienes condiciones eso es innegable, pero necesito ver algo más que eso, así que habla con la recepcionista para que te de una hora para que audiciones, si me presentas algo que me sorprenda, estás dentro-. Dijo el hombre-.
-Gracias-.
-No me lo agradezcas aún y por favor no vuelvas a interrumpirme así, nos vemos señorita Katina-. Se despidió entrando nuevamente al aula-.
-¡Adiós!-. Se despidió-.

Lena hizo lo que el hombre le indicó y tenía la audición para el próximo martes en la tarde, lo que no le dejaba mucho margen para preparar algo. Confiaba en su talento, pero se había dado cuenta lo exigente que era el hombre, y algo dentro de ella no quería defraudarlo, le había en pocos minutos, despertado una gran admiración.
Se fue casi saltando de la pura alegría, su vida en ese momento estaba tan bien. Su relación con Yulia iba cada vez mejor, ya prácticamente no sentía esa inseguridad del principio. La morena había cumplido su promesa de volver a hacerla sentir segura de sus sentimientos. Había algunas veces en que pasaba que aún se daba cuenta que a la morena le dolía ver a Ekaterina con Anya, pero esas situaciones se volvían cada vez menos. Por lo que su relación se estaba fortaleciendo, podían planear un futuro juntas. Y ahora esto, una oportunidad para perfeccionarse en lo segundo que más amaba, porque sabía que todo lo que pudiera aprender iba a servirle cuando quisiera aplicar en Bolshoi, era un sueño en grande, pero era alcanzable, lo sabía.


Ekaterina llegaba como cada tarde de sábado al departamento de Anya. Últimamente pasaban mucho tiempo juntas, estaban de a poco recuperando eso que tuvieron, aunque aún había inseguridades en la morena. No es que no confiara en Anya, es que no confiaba en ella misma, en lo que sentía. Muchas veces le daban ganas de tomar un avión e irse lejos, a un lugar dónde nadie volviera a pronunciar el nombre de Yulia Volkova.
La rubia le abrió con el mismo entusiasmo de siempre, le dio un pequeño beso en los labios antes de hacerla pasar al salón, dónde tenía algunas cosas para comer y había seleccionado películas, ese había sido el plan, para una relajada tarde de fin de semana.
Fueron pasando las horas y se encontraban en una posición muy cómoda. Anya tenía apoyado todo su cuerpo sobre ella. La miraba de reojo, le encantaba cada rasgo de Katia, sobretodo esos ojos verdes que siempre había encontrado tan enigmáticos. Le dio uno tiernos besos en el cuello para llamar su atención. La morena fijó sus ojos en ella.

-¿Te quedas esta noche?-. Preguntó Anya-.
-Seguro, mis padres viajaron el fin de semana por negocios, así que no te vas a deshacer de mí, por lo menos no en estos dos días-. Respondió para volver a poner su atención en la película-.
-Por mi no te fueras nunca-. Le susurró la rubia siguiendo con sus besos-.
-Detente, sabes que ese es mi punto débil-. Le advirtió la morena-.
-Ventajas de haber sido tú novia-. Respondió sin tomar en cuenta la petición anterior-.

Anya buscaba sus labios, quería, lo intentaba pero más allá de esa noche dónde finalmente Ekaterina se había arrepentido, no volvieron a tener ese tipo de intimidad, todo se reducía a algunos besos
y caricias que ella le daba, pero que no siempre eran devueltas con la misma intensidad.

-Creo que ya es tarde ¿Nos vamos a la cama?-. Preguntó la morena de ojos verdes-.
-No se si sentirme ofendida o ilusionada por esa propuesta-. Contestó cruzando sus brazos-.
-Anya, ya lo hablamos, dijiste que me tendrías paciencia, por favor no me presiones ahora, porque si es así, prefiero irme a casa-. Le dijo con calma-.
-Ok, lo siento, pero es que a veces me cuesta controlarme-. Contestó con un gesto infantil-
-Pues ahora sabes lo que se siente-. Expresó sonriente-.
-¿Qué quieres decir con eso?-.
-Que tu me estuviste provocando sin dejarme llegar más allá, por seis largos meses ¿O no lo recuerdas?, eras la señorita "voy a llegar virgen al matrimonio"-. Recordó-.
-¿Está es alguna clase de venganza?-. Fingiendo sentirse ofendida-.
-Puede ser-. Contestó con un gesto-. Ven, vamos a la cama-.

La rubia la tomó y la siguió a la habitación. Se cambiaron el pijama y luego se acomodaron para dormir.
Anya sentía un sonido a lo lejos, buscó aún con los ojos entrecerrados y se dio cuenta que era un celular que estaba en el velador de su lado de la cama. No vio quien llamaba, simplemente contestó con la voz somnolienta.

-Hola… - Dijo con pereza-.

Hubo un silencio en la otra línea.

-Hola-.
-¿Kuznetsova?
-Bebé ¿Quién es?-. Preguntó Ekaterina entre dormida-.
-Viktoria-. Contestó la rubia reaccionando-.


Ekaterina despertó al oír el nombre de su amiga, tomó el teléfono, pero lo único que escuchó, fueron los pititos de cuando se corta la comunicación.

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Lun Ene 02, 2017 3:01 am

Hola Very Happy
que capitulo tan bueno
esta historia me emociona
cada vez que la leo porque
pasan cosas interesantes
quiero saber la historia de 
Victoria y Katia porque hay 
algo extraño en la reaccion
de ella cuando Anya le contesto 
quien era, espero las clases que 
tome Lena no afecte su relacion con Yulia
siguela pronto
Feliz año  jocolor
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andyvolkatin

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POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Miér Ene 04, 2017 1:47 pm

Capítulo Veintidós: En cada latido

Nastya estaba en su casillero, tarareando una canción que había escuchado el fin de semana, que como ya se hacía habitual lo había pasado con su pequeña diva. Los padres de Oksana ya estaban al tanto de su relación y aunque en un principio tuvo pánico al pensar un posible rechazo por parte de ellos, con el pasar de los días eso se fue pasando. Román Tarasov era muy amable con ella, al parecer él lo había sabido durante las vacaciones lo que le dio más tiempo para digerirlo, mientras que Pavel aún actuaba con recelo. Él jugaba el papel del sobreprotector, y cómo sabía a grandes rasgos el pasado que tenían, peleas incluidas por un idiota que no valía la pena, aún no le daba toda su confianza.

Y ella lo comprendía, por lo que debía demostrar que sólo tenía buenas intensiones con su pequeña y así lo había estado haciendo. Compartiendo citas, salidas al cine, caminando de la mano por el parque, se estaban volviendo a conquistar, aunque ambas sabían lo enamoradas que se sentían, una de la otra. Oksana había cedido en ese afán de la rubia, por empezar de cero, por tomar esta vez todo con calma.

Nastya seguía pensado en lo bien que iba ese último mes, ya pronto le pediría a su castaña que fueran novias otra vez. Y después de eso, cuando ya estuvieran más consolidadas como pareja, la rubia veía como paso siguiente hablar con su madre. Tanya era una de las mujeres más importantes de su vida, con errores o no, era su madre y necesitaba decirle. Necesitaba saber que alguien estaba haciéndola feliz, como nunca antes lo había sido.

-Hola Nast-. Saludó Yulia-.
-¡Hey Yul! ¿Qué tal?-. Respondió alegre-.
-Bien, y tú-.
-Muy bien ¿Y Lena?-. Preguntó la chica del pelo rosa-.
-En la sala de ensayo, pasó todo el fin de semana practicando una coreografía, quiere entrar a una academia que se ha instalado hace poco en la ciudad, dice que la ayudará a perfeccionarse para cuando aplique a Bolshoi y mañana es su audición-.
-Seguro entra, Lena es súper talentosa-.
-Lo sé, mi chica es la que mejor baila en toda la escuela-. Se jactó la morena-.
-Y mi chica, es la mejor cantante de toda Moscú-. Bromeo Nastya-.
-Tarasova no es tu chica, así que no puedes jactarte de ella, por lo que yo gano ex rubia-. Expresó la morena dándole un golpe con su dedo índice en el hombro-.
-Realmente eres una nena Yulia, vas a tener que madurar en algún momento-. Dijo con una sonrisa-.
-¡Nastya!-. Se escuchó-.

Las dos chicas giraron, conocían la voz perfectamente, pero la desesperación impregnada en ella, les preocupó.

-Katia ¿Qué pasa?-. Preguntó Nastya-.
-Necesito hablar contigo-. Contestó agitada-.
-Yo…mejor me voy-. Expresó Yulia-.
-Mejor-. Coincidió la chica de ojos verdes sin mirarla-.

Nastya odiaba que dos de sus amigas no pudieran aún arreglar sus diferencias. Sabía que ha Yulia le dolía cuando Ekaterina la trataba así, en realidad cuando se negaba si quiera a tratarla, pero ella ya había intentado interceder y eso no salió para nada bien, por lo que ahora simplemente tenía que guardar silencio y esperar que el tiempo ayudara a cerrar las heridas.

-Me vas a decir que te pasa-. Insistió-.
-Viktoria… ¿Has hablado con ella?-. Dijo con su voz claramente angustiada-.
-No, creo que el último día que hablé con ella fue el viernes, me dijo que estaba grabando, así que la escuché muy feliz-. Respondió caminando por el pasillo-.
-No contesta mis llamadas, ni mis mensajes, ni mis mails ¡Ni ninguna maldita cosa que le he mandado para comunicarme con ella! ¡Estoy a punto de subirme a un jodido avión!-. Exclamó frustrada-.
-A ver, primero cálmate y me vas a explicar que ha pasado para que Viktoria no quiera saber nada de ti, porque así no estoy entendiendo nada-. Le pidió-.
-Lo sabe, sabe que Anya esta aquí y me debe estar odiando-. Contestó bajando la mirada-.
-¿Cómo lo supo?-.
-Me llamó el domingo en la mañana y por accidente contestó Anya mi celular, de ahí la volví a llamar pero no me ha contestado, llevo intentando comunicarme con ella ya no sé cuantas horas, con suerte he dormido-. Explicó-.

Y Nastya se podía dar cuenta que eso era cierto por la visibles ojeras que marcaban el contorno de los ojos verdes de Ekaterina que lucían apagados, se veía cansada y claramente desesperada.
Le dieron ganas de decirle que ella se lo había buscado, que le advirtió varias veces que Viktoria debía saberlo por ella, pero la morena de ojos verdes se resistió y ahí tenía las consecuencias. Tenía ganas de decirle eso, pero verla en esas condiciones la hacía controlarse y no ser tan dura con ella.

-Te dije que si lo sabía por alguien más se iba a enojar, se debe sentir traicionada-. Expresó Nastya-.
-Lo sé, cometí un error, pero estoy preocupada, puedes por favor intentarlo tú, seguro a ti te contesta-. Pidió agachando la cabeza-.
-Lo haré, intentaré comunicarme con ella y cualquier cosa te aviso-. Aceptó-.
-Gracias Nastya-. Expresó y se acercó a darle un efusivo abrazo-. Tú no sabes todo lo que significa Viktoria para mí-.
-Tal vez no, pero sé todo lo que tú significas para ella, así que no creo que le dure mucho, te va a perdonar estoy segura-. Contestó la ex rubia-.
-Ojalá, porque puedo lidiar con perder a cualquier persona, menos a Vika-. Susurró la chica-.

Yulia había tomado una distancia considerable de las chicas, aunque las seguía observando, puesto que le había preocupado el actuar de Ekaterina. Nunca la había visto tan desesperada, la chica de ojos verdes se caracterizaba por la calma que lograba tener en momentos, dónde la mayoría la perdía. Quiso ir a preguntarle que le pasaba, tal vez pudiera concederle una tregua y por lo menos hablarse, porque en ese mes, no había escuchado ninguna palabra de la morena de ojos verdes, ni siquiera el saludo.

Caminó hacía ella, insegura, como si colocar un pie delante del otro significara un esfuerzo sobrehumano para ella, hasta que estuvo muy cerca. Y la miró, la observó tan detenidamente que el tiempo se detuvo. Los recuerdos se hicieron presente y recordó aquellos días en que ella no necesitaba de fortaleza para acercarse a esa chica, al contrario, simplemente se lanzaba a sus brazos y sabía sería muy bien recibida. Pero las cosas cambian, no podía seguir forzándola, sabía que Ekaterina tenía un corazón impresionante y que la perdonaría. O eso deseaba, era lo que más deseaba.

No se dio cuenta que Ekaterina había advertido su cercanía y se mantenía expectante a su próximo paso, estaba estática a la espera, quizás de verdad necesitaba un apoyo, no sabía lo que le pasaba, pero veía en sus ojos esa oscuridad que la hacía saber que no se encontraba bien, dio medio paso y la chica de ojos verdes no se alejó. Tal vez era una señal, tal vez le concedería esa anhelada tregua. Pero al siguiente pasó que dio, fueron otros ojos los que la miraban con expectación.

-Hola Yul-. Saludó Lena con un pequeño roce de labios-.
-Ho..Hola-. Tartamudeó la morena-.
-¿Nos vamos a clases? Ya terminé con mi ensayo-. Preguntó la pecosa-.
-Seguro-. Dijo-.

Yulia no quiso mirar atrás porque sabía que una vez más la había herido.

Oksana salía con su ánimo por las nubes como era cotidiano, andaba con la energía a mil, y estaban hablando más de normal, si eso era posible. Caminó junto a Sasha y Kolya quien se había integrado también a la escuela y a Neposedi una semana después del inicio de clases, lo que tenía a su mejor amigo absolutamente feliz y a ella esperanzada en que este año si pudieran ganar las Nacionales, el coro estaba lleno de talento por todas partes.

Iba con su vista buscando a cierta chica con quien compartía la clase siguiente. En su mente había ideado un plan con el que buscaba sorprenderla, porque siempre era Nastya, quien hacía las cosas románticas, quien la llevaba a citas y le había pedido en St. Petersburgo ser su novia, por lo que ya era tiempo de que ella también demostrara que podía hacer cosas para hacerla sentir especial.

-Hola Chicos-. Saludó Anya acercándose-.
-Hola-. Respondieron al unísono-.
-¿Han visto a Katia?-. Preguntó la rubia-.
-Ya se le perdió la novia-. Bromeó Sasha-. No la he visto, debe estar por su casillero o en la cafetería-.
-No está ahí-.
-¿Pasó algo?-. Preguntó Oksana quien notó a Anya un tanto triste-.
-Más o menos, nos vemos luego-. Se excusó y siguió su camino-.

En este intertanto unos brazos muy conocidos aprisionaron a Oksana por la espalda.

-Te estaba buscando-. Susurró Nastya-.
-Y yo a ti-. Respondió sonriente al recibir el tierno beso en la mejilla-.
-Nosotros las dejamos, nos vemos luego-. Se despidió Kolya-.

Las chicas caminaron de la mano hacía el salón que les correspondía. Ya se habían acostumbrado a los susurros que se generaban a su paso y habían perdido importancia, mientras sus amigos estuvieran a su lado, los demás que se jodieran, pensaba Nastya.

-Tengo algo que preguntarte-. Detuvo la chica del pelo rosa antes de entrar-.
-Dime-.
-¿Qué tienes que hacer este sábado?-.
-Mmm…la verdad tengo planes-. Respondió con un dedo en su mentón-. Voy a salir con una chica-. Añadió la castaña-.
-¿Cómo?-. Preguntó sorprendida-.
-Eso, voy a salir con una linda, impresionante e inteligente chica...-.
-Oksana, yo sé que no somos novias aún y no es que no quiera que salgas con alguien en plan amistad claro, pero yo te quería invitar a un cita, yo creo que ya es tiempo de que tú y yo…-.
-Nastya-. Dijo sosteniendo sus brazos para detener sus palabras-. Tú eres la que siempre se encarga de hacerme sentir especial con sus detalles, por lo que ahora es mi turno, así que dado que te han rechazado, supongo que no tendrás problema en tener una cita conmigo el sábado-.
-Oksi…yo…-.
-Pasó por ti a las 7:30, y es mejor que estés lista, porque sabes como odio la impuntualidad, estás avisada Savalieva-. Concluyó y le guiñó un ojo antes de entrar al salón de clases-.

Nastya se quedó boquiabierta viendo como su chica avanzaba y no sólo se perdió en esas interminables piernas que se veían en todo su esplendor por lo corta de la pollera que llevaba, sino en como esa pequeña estrella, la hacía olvidar hasta cual era su nombre, sólo con un par de frases. Estaba completa y absolutamente enamorada, de eso no había duda.

El día fue avanzando rápido hasta llegar a la hora de las clases de música. Ya no quedaba mucho para las seccionales y aunque no estaban confiados, tenían fe en su talento y en que los nuevos refuerzos les ayudarían a ganarlas.

Anya iba adelantada al salón del coro ya que había tenido la hora anterior libre, al entrar vio que Ekaterina estaba sentada en el banquillo del piano y tocaba una suave melodía. Esa era una de las cosas que la mayoría desconocía de la morena de ojos verdes, que desde pequeña había recibido clases de piano, porque su abuelo era un admirador de la música clásica y ella como nunca pudo negarse a algo que él le pidiera, las tomó para tocar para él en las reuniones familiares.

Lo cierto es que desde el día anterior, no habían hablado. Luego de la llamada, Katia se apresuró a vestirse y a llamar como enloquecida a Viktoria. Ella lo entendió, sabía de esa estrecha relación, tuvo que lidiar con ella durante todo su noviazgo y tratar de sobrellevarla de la mejor manera, aunque para ella, Viktoria constantemente superaba los límites queriendo competir con ella, por quien se llevaba más el tiempo de Katia. Por quien era más importante en la vida de su morena.

-Hola-. Saludó la rubia-.

Ekaterina se giró y detuvo lo que estaba tocando.

-No te detengas, si quieres puedo volver junto con los demás, no quiero interrumpirte-. Expresó-.
-Ven aquí-. Le dijo para que sentara a su lado-.

La rubia aceptó y se ubicó muy cerca de ella, recibiendo la mano de Ekaterina y cobijándola entre las suyas como señal de apoyo.

-Lo siento sí, lamento mucho mi reacción de ayer por la mañana, no debí irme así, no fue tú culpa después de todo-. Dijo Katia rompiendo el silencio-.
-No te preocupes, yo entiendo-. Contestó bajando la mirada eso no era del todo cierto-.
-Mírame-. Le pidió-. No me quiero justificar, porque sé que te dolió como actué, pero tú mejor que nadie conoce como es Viktoria cuando se trata de ti, aún no contesta ninguna de mis llamadas y me preocupa, es mi mejor amiga-.
-Lo sé, simplemente creo que ella está buscando constantemente como alejarte de mi, busca formas de tener totalmente tu atención, eso no esta bien Katia, tiene que aprender a que no puede ser la única mujer en tu vida, menos la más importante, ni cuando tu y yo éramos novias respetó eso -. Expresó la rubia-.
-Entiendo que te sientas así y reconozco que siempre me ha sido difícil lograr un equilibrio entre tú y Vika, y eso es porque ambas son importantes para mi y no quiero dañar a ninguna-. Dijo mirándola a los ojos-.
-Lo sé y trato de entenderlo te juro que sí, pero cuesta sobretodo porque tú eres capaz de dejar cualquier cosa por correr a dónde está Viktoria, y se aprovecha de eso, sabe que la cuidas, que te preocupa que haga una estupidez otra vez…-.
-Es mi mejor amiga, es mi trabajo cuidar de ella, pero te prometo que no volveré a actuar así contigo por algo que suceda con Viktoria, ¿bueno?-. Propuso, no quería ahondar en el tema que había sacado Anya-.
-Mmm…tal vez si me das un beso me convenzas-. Contestó caprichosa-.

Ekaterina sonrió y rompió la distancia entre las dos en un beso que comenzó inocente y luego fue creciendo en pasión. Anya la sujetaba del cuello mientras ella tenía sus manos en la cadera de su ex novia.

-Hay lugares para hacer eso, podrían buscarse uno-. Exclamó Yulia interrumpiendo-.

La ojiazul entraba junto a Lena, Nastya y Oksana. Más atrás venían Sasha, Kolya y Tasha. Al verlas no pudo evitar lanzar un comentario desagradable que no causo gran sorpresa dado que ella era asidua a ellos. Sin embargo, ese fue para sacar la frustración personal que le producía, el hecho de ver que la rubia fue quien finalmente terminara con ese estado en que Ekaterina se encontraba anteriormente. Aún no superaba sus celos y pensaba que no sería cosa que lograra controlar a corto plazo.

La chica de ojos verdes ni siquiera se dio aludida el escuchar a Yulia, simplemente le tomó la mano a Anya y se ubicaron en una de las últimas filas de asientos.
Cuando el maestro hizo su entrada, se dirigió inmediatamente a la pizarra y escribió algo que produjo una algarabía entre todo el grupo. El titulo "Rock".

-Chicos, ya quedan sólo un par de semanas para las seccionales y este año como nunca estamos a rebalsar de talento, por lo que cómo maestro tengo la obligación de sacar todo de ustedes, han demostrado que pueden expresar a través de una balada. Lo que quiero ver ahora es fuerza, pasión desbocada, ira, ¡sensualidad! Es un genero amplio así que usen eso a su favor, será un desafió en duplas-. Exclamó ante los aplausos de los chicos-.

El señor Smirnov comenzó a dar las parejas, en las que intentó se dieran personas que no habían cantado antes juntas, Tasha y Kolya, Sasha y Sergüei, Fyodor y Masha.

-Y las últimas parejas, Oksana y Anya, Yulia y Nastya, y para finalizar Elena y Ekaterina-.

Todos se miraron ante esa última pareja, las chicas intentaron darse una sonrisa que resultó más forzada, de lo que si quiera ellas imaginaron. Sabían que no servía de mucho intentar reclamar o algo, ya que el profesor cuando asignaba parejas no las cambiaba por mucho que le reclamaran. Lo llamaba "obra del destino".

-Se puede joder el maldito destino-. Murmuró Ekaterina por lo bajo-.

La clase finalizó y Nastya estaba esperando a Oksana quien estaba conversando con el maestro. Ekaterina se acercó a ella junto con Anya.

-¿Y que te pareció la tarea de la semana?-. Preguntó la rubia a Nastya-.
-Bien creo que tenemos grandes chances de ganar, estoy con Yulia después de todo-. Dijo con una sonrisa-.
-Yo también creo lo mismo, de hecho nos podríamos ahorrar esta presentación y que ustedes ganaran-. Secundó la morena de ojos verdes con fastidio-.
-¿Y porque tan seguras?-. Preguntó Anya alzando una ceja-.
-Tú sabes, mira a Nastya ya tiene toda esa imagen de chica mala, con el pelo rosa incluido y ahora añádele a Yulia, voz rasposa, ultra sexy, lo tienen ganado-. Justificó Ekaterina alzando los hombros-.
-¿Estás diciendo que yo no puedo ser una chica mala sexy?-. Preguntó ofendida la rubia-.
-¿Quién no puede ser sexy?-. Interrumpió Oksana uniéndose a la conversación-.
-Estás dos, dicen que tú y yo no vamos a ganar esto porque no somos tan sexys como Yulia-. Explicó Anya aguardando la respuesta de Katia-.
-¿Tú dijiste eso?-. Interrogó enfocándose en Nastya con una mirada asesina-.
-Yo no dije nada-. Dijo la rubia levantando las manos en señal de inocencia-.
-Tampoco lo negaste, así que no te hagas la inocente-. Expresó Anya-. Katia, estoy esperando-.
-Ya no le des tanta importancia, fue sólo un comentario, ustedes sin duda son de las dos mejores voces del coro, si es que no las mejores, simplemente que…tú sabes, eres elegante y delicada…no te imagino en ropa de cuero, eso es todo-. Justificó nerviosa la morena buscando en Nastya una ayuda que nunca llegó-.

Oksana se había ubicado en las piernas de su novia no dándole tanta importancia, después de todo y siendo súper honesta, era difícil llegar a ser más sexy que Yulia Volkova.

-¡Tarasova, levántate!-. Exclamó Anya-.
-¿Qué? ¿Por qué?-. Preguntó aferrándose el cuello de Nastya-.
-Vamos de compras y luego a ensayar, cuando termine se van a dar cuenta que podemos ser las chicas más sexys de la escuela-. Expresó con convicción-.

Oksana la miró y luego a Nastya, le dio un beso en los labios de despedida, alzó los hombros como disculpándose y se levantó.

-Te vas a tragar cada palabra que has dicho-. Le susurró a Katia, le dio un beso y salió junto a la pequeña diva-.

Nastya y Ekaterina se quedaron mirando un par de segundos hacía la puerta como no cayendo aún en lo que había pasado.

-Eso te pasa por comparar a tu ex novia con tu actual amiga con derecho que fue tu novia, nada sutil Sharapova-. Bromeo la rubia-.
-Supongo que lo dije y después lo pensé-. Contestó entre risas-.
-Katia, pude hablar con ella-. Dijo de repente cambiando su expresión y tono de voz-.
-¿Qué te dijo?-. Se apresuró a preguntar-.
-La verdad no mucho, porque estaba grabando, pero le dije que la llamaría en la tarde, pensando que así tú puedes estar conmigo y ya sabes, hablarle-. Dijo la ex rubia-.
-¿En serio harías eso por mí?-.
-Aunque me arriesgo a que me odie, lo haré porque sé que ella tampoco lo debe estar pasando bien, así que ¿Vamos a mi casa?-. Invitó-.
-Seguro, te sigo en mi moto-. Aceptó-.

Nastya salió del estacionamiento y como acordaron atrás de ella iba Ekaterina. Una vez que llegaron, entraron a su habitación para tener más privacidad.

-Ok, ¿Estás lista?-. Preguntó la ex rubia-.
-Seguro, aunque aún no sé que decirle, pero supongo que eso se dará-. Contestó no muy convencida-.

Nastya tomó su celular y fijó su vista en Ekaterina quien se frotaba las manos con nerviosismo. Marcó y al cabo de algunos tonos, se escuchó la voz de la otra chica en la línea.

-Hola Nastya-. Saludó-.
-Por fin la estrella se da tiempo para las amigas-. Expresó la chica-.

Viktoria soltó una risa en la otra línea.

-Lamento no haber podido hablar antes, mi productora es súper exigente y no le gusta que nada me desconcentre, además ya había tenido que repetir algunas canciones-. Dijo con un dejo de tristeza-.
-¿Te pasa algo?-.
-Tú lo sabes-. Respondió-.
-Sí, lo sé y lamento no habértelo dicho pero sentí que no era algo me correspondiera a mi, era Ekaterina quien debía decírtelo y no haber esperado a que lo supieras de esa manera-. Expresó la ex rubia-.

Katia cuando escuchó eso, le dio una mirada a Nastya de "por favor no me ayudes tanto". Sabía que había cometido un error, no necesitaba que se lo recordaran.

-No quiero hablar de Katia, me mintió, la última vez que estuvimos juntas me dijo que no regresaría con ella-. Dijo herida la chica-.
-Lo entiendo, pero ella si quiere hablar contigo, está desesperada Vika, está a punto de tomar un avión directo para allá, no le has respondido ninguna llamada ni nada-.
-No quiero escucharla ni a ella ni a sus estúpidas excusas-.
-Yo sé que si la quieres escuchar, por eso sé que me vas a perdonar esto que voy a hacer-. Expresó-.
[/i
]Nastya le hizo una seña para que Ekaterina se acercara, mientras escuchaba como Viktoria repetía su nombre a través del teléfono.

-Vika…soy yo Ekaterina-. Dijo la morena de ojos verdes tímidamente-.

Y hubo un silencio sepulcral en la línea.

-Vika, por favor dime algo. Llevo más de un día llamándote, enviándote mensajes, mails y todo lo que se me ha ocurrido para hablar contigo, ¡Dios que ni siquiera he dormido!, dime algo sí, que me odias por último pero háblame-. Le suplico la chica-.
-¿Que no dormiste por mi? ... no soy tan ingenua... ¿es que acaso la estúpida de Kuznetsova aún no puede bajarse de tu cama?-.

Ekaterina suspiró pesadamente, de entrada eso no se veía fácil, como nada que tuviera que ver con Viktoria.

-Vika, las cosas no son como te las estás imaginando yo…-.
-¡Tú que! Tú me mentiste descaradamente Katia, ¿hace cuando? ¿Hace cuanto que esa imbécil se volvió a meter a tu cama?-. Le preguntó agresiva-.
-Cálmate sí..-.Le pidió-.
-¡No me pidas que me calme! ¡Respóndeme!-. Exigió-.

La muchacha tragó saliva, se sentó en el borde de la cama. Nastya había salido para darle más privacidad, pasó su mano por su frente como intentando buscar las palabras correctas con las que tranquilizar a su amiga.

-Vika, yo no estoy con Anya ni he dormido con ella. Esa noche me quedé en su departamento, y lo he hecho un par de veces más, pero no ha pasado nada de lo que piensas, estamos…-.
-¿Están que? ¿Conociéndose? A ver, déjame decirte lo que pasó…Llegó a Moscú, haciéndose la comprensiva, ofreciéndote su amistad, diciéndote que no te iba a presionar, que ella con todo su "amor" te iba a esperar, y tú la muy idiota le creíste así que bajaste la guardia y ella volvió a seducirte ¿o no?-. Expresó segura-.
-Las personas tienen derecho a segundas oportunidades-. Murmuró insegura-.
-¡¿En serio me estás diciendo eso? Quieres que te recuerde todo lo que ella te hizo, porque ella es la culpable de…-.
-¡Se perfectamente lo que pasó! No tienes que recordármelo, Viktoria-. Interrumpió la morena alterándose por primera vez en la conversación-.
-¿Y aun así la quieres tener cerca?, no te entiendo, te juro que te desconozco-. Contestó-.
-No te pido que lo entiendas, esperaba simplemente que como mi mejor amiga me escucharas, me dejaras explicarlo, no tener que llegar a involucrar a alguien más para hablarnos, nunca hemos tenido que hacerlo, siempre las dos ¿recuerdas?, sólo tu y yo-. Dijo con nostalgia-.
-Lo recuerdo Katia, pero ya no somos "Sólo tú y yo", lo dejamos de ser al momento en que ella apareció en tu vida y me desplazaste a un papel secundario, me dejaste de pertenecer Katia, y yo cedí porque pensé que te hacía feliz, pero después de todo lo que ha pasado. ahora tengo la certeza de que con ella, jamás vas a serlo ¡Abre los ojos!-. Exclamó-.

Viktoria con esa última frase esperaba que Ekaterina por fin se diera cuenta de lo que sentía, quería dentro de sí decirle por qué no quería a Anya cerca. Pero no era el momento, eso debía ser algo que dijera mirándola a esos hermosos ojos verdes que tanto le gustaban.

-Lamento profundamente que tengas esta reacción, te quieroVika, te quiero tanto, pero son mis decisiones y tienes que respetarlas, no puedes pretender que siempre haga lo que quieras, no puedes interferir así en mi vida-. Le dijo en un tono suave-.
-¿Interferir? ¿Eso soy ahora? Alguien que interfiere en tú vida, sí es así ya no sé porque seguimos hablado Ekaterina,, porque yo por lo menos tengo todo sumamente claro y la sigues prefiriendo a ella-.
-¡Viktoria, ya basta! Sabes lo que quise decir, sabes que te quiero y tú eres más importante en mi vida que cualquier otra mujer, si no te dije lo de Anya es porque sé que estás grabando y no quería que nada te pudiera afectar, te conozco si, así que por favor no intentes hacerme sentir más mal de lo que ya me siento-. Expresó con la voz quebrada-.

Viktoria sabía que probablemente Ekaterina había perdido el control de sí misma y algunas lágrimas caían por su hermoso rostro, sin embargo, estaba herida. Lanzó un suspiro triste al otro lado del teléfono, su voz sonó baja y oscurecida por sensaciones que Ekaterina no alcanzó a descubrir.

-No Katia, en realidad no me conoces...-.

Ekaterina sintió recorrer un escalofrió por todo su cuerpo, no sé esperaba eso. Sabía que iba a recibir gritos, reproches, incluso algún insulto. Pero no, que a quien había visto por primera vez a los 10 años, le dijera que no la conocía. Iba a decir algo pero la chica se le adelantó.

-Sí ya no hay nada más que quieras decirme, tengo cosas importantes que hacer-. Dijo cortante-.
-Entiendo, sólo quiero que sepas que lo lamento y si quieres hablar sólo llámame y espero que dentro de un mes y medio cuando sea mi cumpleaños estés aquí, no podría imaginar no tenerte conmigo, te quiero Vika, de verdad lo hago y voy a estar esperando por ti-.

Viktoria no encontró las palabras para responder… por lo que simplemente cortó la llamada, necesitaba pensar y tal vez un tiempo sin saber de Ekaterina le ayudaría a decidir que es lo que finalmente haría.

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Miér Ene 04, 2017 2:08 pm

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Yulia había dejado a Elena en su casa puesto que la pelirroja seguía ensayando para su audición del día siguiente. La ojiazul no se hizo problema, sabia lo importante que era para su chica todo eso del baile.

Se fue a su casa y se cambió de ropa, andar con el uniforme de la escuela todo el día no era su concepto de comodidad, por lo que se alborotó un poco más su cabellera negra que ya había crecido lo suficiente, eligió un jeans desgastados y un suéter ancho. Luego de eso volvió a salir.
Iba manejando por las calles de Moscú hacía un destino que conocía muy bien. Estacionó afuera y luego tocó el timbre.

-Yulia-. Dijo Nastya sorprendida-.
-Savalieva-. Saludó-.
-¿Qué haces aquí?-. Preguntó algo incomoda dando una mirada hacía la escalera-.
-Vine a verte y aprovechemos el tiempo para escoger una canción…¿Me vas a dejar pasar?-. Preguntó cruzando sus brazos-.
-Sí, claro, perdón-. Se disculpó la rubia y le hizo una seña para que la acompañara al salón-.
-Si hubiese sabido de este recibimiento probablemente habría preferido quedarme en casa, aguantando la cara descompuesta de mi madre-.
-¿Aún no se arreglan las cosas con ella?-. Preguntó antes de ir a la cocina por unos refrescos-.
-No-. Respondió escuetamente-.

Nastya le pasó una soda a Yulia mientras se ubicaba a su lado en el sofá.

-Quiero decirle a mi mamá lo que pasa entre Oksana y yo-. Dijo-.
-¿Estás segura?-. Preguntó-.
-Eso creo, o sea Oksana habló con los suyos, me parece justo yo hacerlo también, no quiero que sienta que la estoy escondiendo-. Explicó-.
-Y lo entiendo Nastya, pero Oksana tiene dos padres, no creo que ni un millón de años la habrían rechazado, tú situación es diferente, nuestra situación lo es, no quiero que pases lo que yo, si lo puedes evitar o aplazar por un tiempo, porque duele que tú propia madre no sea capaz siquiera de mirarte a los ojos-. Expresó la ojiazul con pesar en su voz-.

Nastya puso su mano en el muslo de la chica en señal de apoyo.

-¿Sabes lo peor de todo esto?-. Preguntó retóricamente-. Que por un momento pensé que ella me amaba lo suficiente como para que, el que dirán no le afectara, para que mi felicidad fuera más importante, pero me equivoqué y eso creo que hizo que doliera más aún-. Confesó la ojiazul-.
-Lo siento mucho Yul, no sé que decir que te pueda hacer sentir mejor, supongo que hay que pasar por eso para lograr comprender el dolor que produce-.
-Supongo que así es, por eso a veces me siento sola…-. Confirmó entre susurros-.
-Sabes que me tienes a mí y tienes a Lena también-.
-Lo sé, pero Lena, aunque sé que lo intenta no puede entenderlo, sus padres le dieron todo su apoyo, sobretodo su madre que está feliz con la idea, y no es que no me sienta apoyada, es simplemente que con…-. Yulia bajó la cabeza con vergüenza-.
-¿Con…?-. Preguntó para que la morena continuara-.
-Con Ekaterina me sentía protegida, si sé que suena horrible que lo diga de esta manera, pero la extraño, porque con sólo uno de sus abrazos me hacía sentir que aunque el mundo se cayera, ella estaría ahí para protegerme y nada me pasaría, cuando me decía "estamos juntas en esto"…yo…-. La ojiazul no podía detenerse-.
-Yul…- Trató de interrumpir la rubia algo incomoda intentando detenerla-.
-Si sé lo que me vas a decir, que está mal porque otra vez voy a hacer sufrir a alguien, pero te juro que lo he intentado, te juro que he intentando sacarme esta maldita sensación que tengo en el pecho cada vez que la veo, pero no puedo, una parte de mi la necesita tanto, la extraña y yo amo a Lena pero…-.
-Yul…-.
-La amo, lo siento así, no sólo lo digo, pero es diferente, ellas son tan diferentes, con Lena siento que es mi trabajo cuidar de ella, es tan frágil, vive en ese mundo paralelo y tienes que estar siempre pendiente de que nada la hiera, con Katia me sentía cuidada, protegida, ella me hacía tener confianza en mi misma, me arriesgaba porque sabía que si algo salía mal, ella estaría con su sonrisa y sus abrazos para hacerme sentir mejor, Nastya, yo aún la quiero…-. Dijo bajando la mirada-.
-Nastya…-. Se escuchó-.

La chica del pelo rosa cerró los ojos como pensando "esto era lo que me temía". Yulia la miró con un signo de interrogación gigante sobre su cabeza y sin emitir palabras le decía de porque no la había advertido, a lo que Nastya la miraba con una expresión de "Lo intenté pero estabas ocupada con tu verborrea enumerando las características de tus chicas". Ambas se levantaron y se encontraron con Ekaterina en el umbral que separaba el salón de la entrada de la casa.

-Gracias-. Dijo Katia entregándole el celular y así aprovechando de romper el silencio-.
-¿Arreglaron las cosas?-.

Ekaterina simplemente giró la cabeza en negación, agachándola para clavar su mirada en el suelo.

-Lo lamento mucho…¿Quieres hablar?-.

Yulia la había inspeccionado y después de pasado el miedo inicial de que Ekaterina hubiera escuchado más de lo necesario y la enfrentara como aquella noche. Se dio cuenta que no estaba para nada bien, sus ojos estaban rojos, claramente había estado llorando y esa expresión triste que llevaba, graficaba aunque intentara evitarlo, su dolor no era superficial.

-Creo que es mejor que me vaya-. Expresó Katia mirándolas a ambas-.
-No, la que se va soy yo, tú estabas aquí antes que llegara, así que no te preocupes, nos vemos en la escuela-. Se despidió la ojiazul-.
-No-. Dijo Katia y le sostuvo el brazo-. Yo vine sólo porque Nastya me hizo un favor, quédate, es tu mejor amiga después de todo-. Expresó con su voz calmada y mirándola a los ojos-.

Yulia se descolocó ante esa acción, hace mucho que Ekaterina no le decía algo en ese tono, ni mirándola a los ojos, ni menos tocándola. Por lo que se le trabaron algunas palabras.

-También es tu amiga y seguro quieren hablar, así que en serio no hay problemas, yo me voy-. Contestó con una media sonrisa-.
-¡Dios santo ya paren el jueguito de "No tú, no yo"!, que ya no tenemos cinco años-. Gritó Nastya agitando sus manos-. Que acaso no se pueden quedar las dos, las dos son mis amigas y hay espacio suficiente no creen, así que déjense de estupideces, que veremos una película y comeremos algo porque muero de hambre-. Dijo con autoridad-.

Ekaterina sonrió sinceramente después de bastante tiempo sin hacerlo en la presencia de Yulia. Ambas avanzaron rumbo al salón detrás de ella, en señal de estar de acuerdo.

Oksana bufó sonoramente corriendo su flequillo con más energía de la necesaria. Ya llevaban no se cuantas horas en el centro comercial y sólo habían comprado un par de cosas, además de eso sólo había escuchado las constantes quejas de Anya sobre como a aquel centro comercial le hacía falta una gran dosis de tiendas de diseñador, ya que textualmente en palabras de la rubia "En este maldito sitio no hay nada decente que pueda usar". Claramente estaba exagerando, y lo pensaba ella, que era la reina del drama y la exageración. Porque ella se había podido vestir durante diecisiete años viviendo en la ciudad.

-¿Podemos ir a comer algo? Te juro que si seguimos caminando me voy a desmayar-. Le dijo Oksana-.
-Ok, pero si después no alcanzamos a comprar lo necesario antes del cierre te hago responsable Tarasova-. Le dijo amenazante-.
-Está bien, no me importa si es que toda tu furia de chica cosmopolita cae sobre mí, sólo vamos por algo de comer-. Aceptó-.

Fueron a un restaurant cercano al centro comercial que se especializaba en comida vegana. La rubia no se hizo problema, dado que solía comer casi puras ensaladas en general por lo que no significaba un gran cambio. Las atendió un joven bastante atento y porque no decirlo… coqueto, hicieron sus ordenes y esperaron.

-En realidad no entiendo como un comentario te pudo afectar tanto, cómo para hacerme estar toda la tarde recorriendo tienda por tienda, siento que más allá del vestuario, debemos enfocarnos en la canción y que en nuestra voces se puedan acoplar, y que ninguna se sienta opacada por la otra dado que ambas estamos acostumbradas a brillar y personalmente…-. Hablaba la castaña-.
-¡Ya detente!-. Exclamó-. Sé que es importante la canción y todo lo que dijiste, pero también es importante vernos bien, ¿O no quieres ganar?-. Le preguntó-.
-Por supuesto que sí, la pregunta es ¿Te importa ganar? ¿O sólo estás haciendo esto para Ekaterina? Para demostrar que eres superior a Yulia, porque si es así…-.
-Tú no entiendes-. Interrumpió nuevamente-.
-Explícamelo, sí lo haces seguramente así me será más fácil hacerlo-.
-Ella…ha cambiado, antes cuando éramos novias, era más…-. Decía con sus manos nerviosas esperando que Oksana le entendiera-.
-¿Era más que?-. Interrogó frunciendo el ceño-.
-Más apasionada, ella siempre quería estar conmigo, besarme, tocarme, me costaba sacármela de encima-. Dijo con las mejillas sonrojadas y desviando la mirada-. Pero ahora no lo es, de hecho es como todo lo contrario, yo la buscó y me evita-.

Oksana se dio cuenta que a la chica le costaba hablar del tema y la entendía perfectamente, porque ella se sentía parecido con Nastya. No es que no valorara todo lo que la rubia hacía, era sólo que a veces comenzaban a besarse, las cosas subían de temperatura y cuando ya pensaba que iba a tener a su chica otra vez, Nastya se detenía y la dejaba con toda esa mezcla se sentimientos.

-Te entiendo, es frustrante-. Le dijo la castaña-.
-Sé que es sólo una presentación, pero en este momento cualquier oportunidad me sirve, quiero que me mire otra vez como lo solía hacer, ¿Está mal eso?-. Preguntó con sus ojos verdes azulados muy brillosos-.

La castaña nunca pensó ver a esa chica tan altiva, así de vulnerable, de alguna manera se estaba abriendo con ella y lo valoraba profundamente, ya que, ella nunca había tenido muchas amigas, con quienes hablar y que confiaran en ella. Porque Nastya no contaba, ella era mucho más eso, y bueno Aleksandr, la mayoría de las ocasiones podía ser pasado por una, pero finalmente era un chico y había cosas que por mucho que quisiera no iba lograr entender. Por lo que se sentía bien poder hablar así con Anya, además sabía que la chica también necesitaba una amiga, había dejado todo en St. Petersburgo por venir tras de Ekaterina, y eso era algo que ella valoraba muchísimo, porque alguien que luchaba así por amor, no podía ser una mala persona.

Le dio una sonrisa de apoyo y puso su mano sobre la de la rubia.

-Claro que no, vamos a encontrar ese vestuario perfecto y nuestras chicas babearan por nosotras, así que mejor comamos rápido y así volvemos al centro comercial-. Dijo sin borrar la sonrisa-.
-Estoy de acuerdo-. Contestó la rubia-. Y gracias-.
-No hay de que, se siente bien tener una amiga-. Dijo la castaña-.
-Me gusta la idea de ser tu amiga Oksana-. Respondió amable-.

Comieron entre conversaciones variadas, reían como dos viejas amigas. Lo cierto es que tenían muchas cosas en las que eran bastante similares (claro, está menos el gusto por la ropa) por lo que no se les hacía difícil encontrar temas de los que hablar.
Luego volvieron a recorrer las tiendas faltantes, esta vez con bastante más éxito puesto que encontraron justo lo que buscaban. Cuando ya se iban y al pasar delante de un elegante local, Oksana fijó su vista en un vestido que era exhibido en la vitrina, pero no se animaba a entrar.

-Es lindo, creo que se ajustaría perfecto a tus curvas y es corto así que con los zapatos adecuados seguro le sacas provecho a tus piernas-. Expresó Anya-.
-Tengo una cita con Nastya el sábado y quiero usar algo distinto, tú sabes algo que me haga ver… -.
-¿Deseable?-.

Oksana respondió haciendo un gesto afirmativo con su cabeza.

-Entonces entremos, ese vestido me gusta pero yo lo pediría en otro color si lo que quieres es que tu chica te salte encima apenas te vea-. Invitó dándole seguridad-.
-Gracias-. Le dijo-.
-No me agradezcas aún, hazlo cuando te logre convencer de dejar de usar esos horribles suéteres de reno que tanto te gustan-. Contestó bromeando-.

Oksana rio ante el comentario y luego entraron a la tienda. Se probó algunos vestidos, pero el de la vitrina seguía capturando su atención, sin duda, era muy diferente a lo que usaba normalmente, era atrevido y seguramente la iba a hacer lucir mayor, pero quería sorprenderla. Siguió el consejo de la rubia y lo vio en otro color, al probárselo se veía realmente impresionante, así también se lo hizo saber Anya, por lo que lo compró sin dudarlo más.
Salieron del centro comercial satisfechas con sus compras. Oksana llevó a Anya hasta su departamento, dado que la rubia aún le costaba ubicarse en Moscú, la castaña se burlaba diciendo que como podía hacerlo si ella misma decía que era no le gustaba estar ahí. La rubia se defendía, respondiendo que se negaba a hacer de Moscú su ciudad que sólo era un período y luego regresaría a su amado St. Petersburgo.

Al despedirse, acordaron que al día siguiente comenzarían la búsqueda de la canción y los ensayos.

Martes. Y Elena estaba sentada en una de las sillas del corredor que daban al auditorio central de la academia de baile de Illya Kulikov. Mantenía sus pies cruzados debajo de la silla golpeándolos levemente contra el suelo mientras llevaba sus dedos a su boca con nerviosismo, mordiendo el costado del pulgar con ansiedad.
Cuando llegó había un chico y una chica esperando, no hubo más que un intercambio de sonrisas entre ellos. La primera que entró fue la chica y al salir notó como sus ojos estaban rojos a punto de llorar. Eso produjo que sus nervios se acrecentaran al nivel de pánico, quiso acercarse a consolarla pero la chica salió corriendo al baño, seguramente no quería llorar en público y así conservar la poca dignidad que le quedaba después de su audición.

El turno siguiente fue del chico, y ahí estaba, esperando que él saliera para entrar y dar lo mejor de sí, aunque con esos nervios lo veía difícil. En eso comenzó a sonar su celular y en la pantalla vio esa imagen que siempre la hacía sonreír.

-Hola-. Saludó-.
-Hola ¿Cómo estás?-. Preguntó la morena-.
-Nerviosa, no sé, quizás es mejor que me vaya a casa, una chica salió llorando-. Expresó con miedo-.
-Pero esa chica no eres tú Lena y seguro no tiene tú talento, así que no te mueves de ahí, tienes que entrar y demostrarle lo buena que eres-. Le dijo dándole ánimo-.
-No sé Yul, él es como realmente impresionante, nunca había visto a alguien que bailara así, simplemente te hipnotiza con cada movimiento por lo que si me dice que no sirvo de verdad le creeré-. Explicó-.
-Es imposible que diga eso, porque sabes que tú brillas, más si es sobre un escenario, y en la única persona que tienes que creer es en ti misma, yo lo hago, creo en ti Lena, así que entra y demuéstraselo, y si te llega a decir algo malo, dile que es mejor que se cuide porque iré y le patearé el trasero al estilo Yulia “Ninja” Volkova-. Dijo intentando sonar amenazante-.
-Gracias Yul, creo que ya no estoy tan nerviosa-.
-Te amo, y llámame apenas salgas-.
-Lo haré y yo también te amo-. Le dijo-.

Al cortar la llamada sintió más confianza, Yulia siempre había logrado eso. Desde que eran pequeñas y estaba convencida de que era tonta porque los demás niños se lo decían para hacerla llorar, la ojiazul había estado ahí para decirle que no era cierto, que ella era capaz de hacer cualquier cosa, y que los otros niños eran los idiotas. Y desde ahí que comenzó a querer a esa morena ruda que con un solo grito hacía que todos los demás dejaran de molestarla. Y su amor fue creciendo junto con su confianza en si misma.

Ese amor que ahora buscaba tanto proteger porque veía en peligro, porque por un error suyo su morena había conocido otros labios y aunque le doliera sabía que entre ellas algo que había cambiado desde entonces. Tenia miedo de volver a perderla, temía no ser capaz de mantenerla a su lado y que Yulia volviera a los brazos de Ekaterina buscando algo que ella no era capaz de darle.

-Elena Katina-. Escuchó-.

Era la misma chica que la había atendido en recepción el día que entró a la academia. Era su turno.

-Elena-. Dijo a modo de saludo Illya-.
-Hola-. Respondió la pelirroja-.
-Espero que hayas venido preparada porque los dos fracasos anteriores me han puesto de mal humor -. Expresó el hombre con un gesto de fastidio-.
-Eso creo-. Respondió tragando saliva-.
-Ok, entonces comencemos, tengo una clase luego a la que no puedo llegar tarde-. Apuró moviendo su mano en señal de que comenzara -.

Elena le dio la espalda, ya le había entregado la música a la chica que oficiaba de asistente. Respiró profundo esperando que la canción elegida comenzara a sonar.
Illya era un perfeccionista por excelencia, sus años de formación tanto dentro del país como en Europa, le habían enseñado que no bastaba tener talento, la clave para triunfar era que se debía amar la danza sobre cualquier otra cosa, debía ser tú foco de atención absoluto o sino por mucho talento que se tuviese jamás se lograría llegar lejos. Y lo sabía por experiencia, porque había sacrificado mucho por lograr todo lo que se propuso. Sin embargo también era capaz de identificar esos diamantes, que en bruto ya brillaban más de lo ordinario, aquellas piezas que no se lograban encontrar en forma recurrente y que con las clases necesarias serían simplemente perfectas. Y eso era para él aquella despistada chica que había interrumpido su clase unos días antes, por lo que no podía evitar estar expectante a lo que Elena fuera a mostrarle.

La pelirroja comenzó a moverse al ritmo de " I Wanna Dance With Somebody". Sus primeros pasos no los sintió del todo fluidos pero a medida que sintió como la música se apropiaba de sus movimientos, olvidó todos esos nervios que le impedían expresarse como quería, ya que después de todo esa siempre había sido su forma de expresión, no podía coartar el ímpetu con que cada paso se ligaba con el siguiente para ir formando la coreografía que había repetido muchas veces antes, pero que ahora quería, fuera algo extraordinario.
El maestro estaba evitando incluso pestañar para evitar perderse algún mínimo movimiento de la chica, estaba hipnotizado por esa hermosa pelirroja. Su flexibilidad, las expresiones en su rostro, su fluidez, la fuerza y la pasión impregnada en cada movimiento, ella simplemente había hecho suyo cada espacio en el escenario.

Al finalizar la coreografía, Lena sé que quedó en silencio ante la examinadora mirada del hombre que con esos profundos ojos azules, pareciese que estuviera teniendo una batalla interna. El silencio en el que se encontraba aquella sala, hacía que la pecosa se sintiera pequeña y con ganas de llorar, puesto que si no había siquiera alguna palabra era porque lo había hecho realmente mal.

Illya se levantó de su silla y con sus palmas comenzó a aplaudir, no efusivamente ni abandonando aquella expresión seria que siempre traía consigo, pero aplaudiendo al fin y al cabo, y eso no podía ser una mala señal, ¿cierto?, pensaba la chica que hizo una reverencia y sonrió.

-Salvo por algunos detalles que son mejorables bajo mi tutela, has estado muy bien Elena, eres muy talentosa-. Expresó el hombre-.
-Gracias-.
-Eso sí, no debes confiarte en tu talento, serás una más dentro de mis alumnos, si quieres mi respeto debes ganártelo con disciplina y entrega-. Dijo con seguridad-.
-Así será señor, no lo voy a defraudar-. Contestó la pelirroja emocionada-.
-Pues ya no tengo más que decir, pasa por recepción a inscribir tus clases y nos vemos mañana Elena-. Se despidió-.

Lena comenzó a dar saltitos de alegría, que ese hombre que se veía tan parco y riguroso, la haya aplaudido y felicitado de alguna manera, significaba mucho para ella, era cómo si se estuviera abriendo una pequeña ventana para lo que era su brillante futuro.
Lo primero en lo que pensó al salir era en su preciosa morena que debía estar esperando su llamada, por lo que buscó su celular y comenzó a marcar.

-¡Yul, entré!-. Exclamó la pecosa-.
-¡Lo sabia!-. Le respondió orgullosa-.
-Creo que hasta a su manera me felicitó-. Le contó emocionada-.
-Te lo dije Lena, cualquiera que no esté ciego puede ver lo talentosa que eres-.
-Gracias Yul, tú lograste que me tranquilaza, sin ti probablemente me habría ido a casa, siento que de verdad puedo hacer cualquier cosas si tu estás a mi lado, te amo tanto-. Expresó la pecosa-.
-Tú puedes hacer cualquier cosa con o sin mi a tu lado, eres maravillosa Lena y es hora de que te vayas convenciendo de eso-. Respondió la morena-.
-Tal vez lo esté haciendo, aunque sigo pensando que todo es mejor si estás conmigo-.
-Mi vida también es mejor cuando estás conmigo Lenoska…¿Ahora que harás? ¿Quieres que vaya por ti para ir a celebrar?-. Preguntó amorosa-.
-Me encantaría pero no puedo, Ekaterina viene por mí para ensayar eso del dueto, no tenemos ni siquiera la canción elegida-. Explicó-.

Yulia sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Eso se escuchaba demasiado extraño, incluso bizarro, suponía el esfuerzo que era para las dos chicas tener que compartir ese tiempo juntas y se sentía culpable porque estaba segura que en otras circunstancias ellas podían haber sido incluso amigas.

-Yul, no te preocupes, no creo que tengamos algún problema-. Dijo la pelirroja adivinando sus pensamientos-.
-Lamento que sea una situación tan incomoda para ambas-.
-No es tú culpa Yul, fue el destino que quizás nos quiere dar una señal de que ya no hay porque llevarnos mal, después de todo Ekaterina no es una mala chica-.
-Lo sé, pero sabes que en el fondo si es mi culpa-.
-No lo es y ahora debo dejarte porque acabo de ver el auto de Ekaterina, hablamos más tarde-. Se despidió-.
-Está bien, espero que sea una tarde provechosa-.

La pelirroja guardó su teléfono y se fue acercando al auto de la morena de ojos verdes, se subió por el lado del copiloto, en silencio, de alguna manera todo lo que había dicho antes fue para tranquilizar a Yulia, porque ella igual se sentía incomoda y suponía que para la morena a su lado no era muy diferente.

-Hola-. Saludó amable la pelirroja-.
-Hola-. Respondió Katia-. ¿A dónde vamos?-.
-A dónde tú prefieras, puede ser mi casa o la tuya-. Respondió-.
-Sí no te molesta prefiero que vayamos a la mía, está un poco más lejos pero luego yo te voy a dejar a tu casa-.
-Ok, no tengo problema entonces-.

Luego de esa breve interacción, el interior del vehículo se volvió a sumir en un absoluto silencio. Ninguna de las dos sabía que hablar sin decir algo que pudiera hacer sentir mal a la otra, nunca habían compartido otro interés que no fuera Yulia Volkova. Además la última conversación entre ellas, fue aquella en la habitación de la ojiazul, que había sido más una pelea que otra cosa, después de todo estar enamoradas de la misma chica no hacía más fáciles las cosas entre ellas.

-¿Y cómo te fue con la audición?-. Preguntó la morena para romper el silencio-.
-¡Muy bien!-. Exclamó agradeciendo poder hablar sobre algo-.
-¿Eso significa que quedaste supongo?-.
-Así es, al principio estaba muy nerviosa pero luego hable con Yul y ella me dijo que creía en mí, que me quería y eso sirvió para que los nervios pasaran-. Contestó-.

La expresión de Ekaterina cambió de inmediato al oír el nombre de la ojiazul y la pecosa lo notó, lamentándose por haberlo dicho, la chica estaba intentado ser amable preguntándole por su audición y ella le estaba restregando en la cara su relación con Yulia.

-Lo lamento…yo no quise…-. Se intentó disculpar-.
-Descuida Elena, es normal que hables de tú novia-. Dijo intentado mantener un tono neutro-.
-Pero debe ser…-.
-¿Has pensado en alguna canción?-. Interrumpió la morena para no seguir con el tema-
-La verdad es que no ¿Y tú?-.
-Yo tampoco-. Dijo escueta y enfocó toda su concentración en el camino-.

No hablaron más durante el trayecto a la casa de Ekaterina. Elena no había estado antes el la residencia Sharapov y le impresionó por las dimensiones que poseía, era más una mansión que una casa, incluso las familias más adineradas en Moscú no podían comparar su casa con aquella gigantesca construcción. Al entrar era aún más hermosa y las recibió de inmediato una señora con uniforme de servicio.

-Señorita, su madre me pidió que cuando la viera llegar le dijera que la espera en el salón-. Avisó la mujer-.
-Muchas gracias iré de inmediato-. Contestó amable-.

Elena reconoció que la chica, para venir de la familia que venía y tener como herencia una de las fortunas más grandes de Rusia, era demasiado sencilla, no pasaba a llevar a las demás personas por considerarse superior.

-Me acompañas Elena, luego podemos subir a mi habitación-. Invitó la morena-.
-Seguro-. Aceptó-.

La pelirroja no perdía detalle de todo lo que adornaba esa maravillosa casa, hasta que escuchó una voz que se le hizo conocida. Y al entrar al salón se dio cuenta por qué, ahí estaba la madre de Yulia tomando el té en una elegante vajilla junto a una señora de cabello castaño claro y postura distinguida que supuso era la mamá de Ekaterina.

-Buenas tardes-. Saludó la morena de ojos verdes-. Señora Volkova-. Se acercó la morena para saludarla cordialmente-.
-Ekaterina, que gusto verte-. Respondió Larissa dándole un abrazo-.
-Lo mismo digo-. Con una sonrisa-. Mamá, ella es Elena una compañera de escuela y de Neposedi-. Presentó-.
-Olga Sharapova-. Se presentó la mujer estrechando su mano-.
-Elena Katina-. Contestó la pelirroja-.

El saludo entre la pecosa y Larissa Volkova no fue tan efusivo, ambas sabían lo que pasaba por lo que dejaron que las otras dos mujeres tomaran el rumbo de la conversación.

-¿Para que me necesitas?-. Preguntó la morena-.
-Te quería contar que comencé con los preparativos de tu cumpleaños y que Larissa me ayudará a buscar lo mejor que esta ciudad pueda ofrecer y por supuesto lo que no, lo mandaremos a pedir afuera-. Informó su madre-.
-Falta más de un mes para eso, ¿es necesario comenzar ya?, estoy con muchas cosas en la escuela, Neposedi, las practicas de Hockey, no tengo tiempo para algo más-. Explicó la chica-.
-Tú sabes perfectamente lo importante que es, a la mayoría de los invitados se les debe avisar con anticipación, ya no vivimos en la ciudad, ahora debemos esperar que todos quieran viajar a Moscú, así que es mejor que te hagas el tiempo-. Exigió Olga-.
-Ok lo haré, sólo avísame lo que tengo que hacer y dónde debo estar, así organizo mi horario-. Cedió-.
-Así nos entendemos mejor-. Expresó con suficiencia-.
-Ahora nosotras vamos a subir, tenemos que buscar una canción aún-. Se excusó-. Y espero sinceramente que mi madre no la vuelva loca señora Volkova y le agradezco mucho su ayuda-. Dijo cordial-.
-No tienes porque, es todo un placer para mi, me da algo en que entretenerme-. Respondió-.

Ekaterina se dio cuenta de las miradas que intercambiaban la madre de Yulia y Elena y se podía decir que eran de todo menos de cariño. De pronto recordó aquella conversación que escuchó en casa de Nastya y que había estado intentado bloquear. Recordó cuando la ojiazul con pesar le contaba que su madre ni siquiera la miraba, y dedujo que era porque ya sabía lo de su lesbianismo, deducciones que se confirmaban a medias dado de la incomodidad que mostraban ambas mujeres.

Subieron a la habitación y la morena quería preguntarle que es lo que pasaba. Ella sabía por experiencia lo que significaba que tu propia madre no aceptara el hecho de que te gustaran las chicas, ella lo vivió y tenía claro que aún era un tema delicado que no se tocaba en las reuniones familiares.

-Elena… ¿Puedo preguntarte algo?-. Expresó dudosa-.
-¿Qué?-.

Ekaterina no sabía si era correcto inmiscuirse en eso o no, pero aunque se lo negara mil veces el bienestar de Yulia era algo que le seguía preocupando.

-Me vas a decir sobre que…-. Insistió la pelirroja al ver la duda en el rostro de la chica-.
-Es sobre…Yulia-. Susurró pero la otra chica la escuchó-.
-¿Qué pasa con ella?-. Dijo a la defensiva-.
-Se lo dijo a su madre no es verdad…-.
-¿Cómo lo sabes? Pensé que ustedes no hablaban…-.
-Y no lo hacemos, yo…por eso te lo estoy preguntando-. Expresó mirándola a los ojos-.
-No sé si sea algo que tengamos que hablar tú y yo, se supone que lo que pase con Yulia ya no es tú problema, ella me tiene a mi para apoyarla-. Contestó la pecosa-.
-Con lo que me dices puedo suponer entonces que has hecho algo para ayudarle-. Expresó manteniendo una postura firme-.

Elena no supo que responder ante ello, lo cierto era que los últimos días había estado focalizada en preparar su coreografía.

-Lo supuse, ¿cuando te vas a preocupar por ella?, o no piensas que también necesita que la cuiden, sobretodo ahora que esta pasando por una situación delicada -. Le reprochó la morena-.
-¡Ese no es tú problema! ¡Me eligió a mi ya supéralo!-. Le contestó ubicándose al frente de ella-.

Esa conversación había adquirido un tono no muy agradable en ninguna de las dos.

-¡Deja de ser tan egoísta! Esto no se trata de a quien eligió, se trata de que se sienta apoyada, tú realmente pareces no entenderlo-. Escupió con rabia-.
-¿Qué tengo que entender? Qué tú sigues enamorada de MI novia y estás buscando cualquier excusa para acercarte a ella nuevamente, por a que eso me suena, a que estás buscando algo a que aferrarte para recuperarla y te voy a dejar claro que no lo voy a permitir, no la vas a alejar de mi otra vez-. Expresó la pelirroja cegada por los celos-.
-Yo no necesito una excusa para acercarme a ella y lo sabes perfectamente-. Contestó con una media sonrisa-.

A Lena con eso se le encendió una furia prácticamente incontrolable, no tanto por las palabras sino por la forma que había tenido al decirlo, por esa arrogancia en la postura de Ekaterina.

-¿Qué quieres decir con eso? ¡Habla claro!-. Exigió la pelirroja-.
-Pudo haberte elegido, pero ella sigue sintiendo algo por mí, tú no eres tonta y te das cuenta de eso, porque yo le doy algo que tú no has podido, yo le doy seguridad, soy capaz de contenerla y apoyarla, ¿Tú has podido hacer eso?-. Retó la morena en un tono de superioridad-.
-No me afecta lo que digas, ella me ama, me ama como jamás te amó a ti, así que no te atrevas si quiera a intentar algo para separarnos-. Le advirtió-.
-A mi no me dices que puedo o no hacer, además tú no respetaste mucho mi relación con Yulia, así que no tienes moral para advertirme nada-. Se defendió-.
-No voy a seguir con esta conversación, ni aquí contigo, creo que es imposible que tú y yo podamos ponernos de acuerdo para algo en este momento-.
-Tienes razón, llamaré al chofer para que te lleve a tú casa-.
-No te preocupes, puedo llamar un taxi-. Expresó aún muy enojada-.

La pecosa salió de aquella habitación con sus inseguridades más palpables que nunca, esa había sido una implícita declaración de Ekaterina, que no se estaba rindiendo tan fácilmente, por lo que ahora menos que nunca podía bajar sus defensas.

Algunos días habían pasado, las chicas no habían vuelto a dirigirse la palabra lo que no pasaba desapercibido para Yulia quien le preguntó a Elena y sólo recibió un par de monosílabos que en nada la sacaron de dudas y de preguntarle a Ekaterina ni hablar porque pese a que en casa de Nastya algo habían hablado, en la escuela la situación seguía igual, con suerte se saludaban.
La ojiazul iba hacía el baño, ya había terminado su clases sólo le quedaba Naposedi. Su mente estaba en otro lado, habían demasiadas cosas que aún no solucionaba por completo, sumándole a eso que estaba en su último año y aún no sabía que carrera quería seguir ni en que Universidad, se sentía realmente perdida. Abrió la puerta empujándola con algo más de fuerza de la regular.

Antes de entrar sintió el golpe, se giró y ahí estaba Ekaterina recogiendo algunas cosas. Yulia se agachó de inmediato.

-Lo siento, yo no me fije que tú…-. Se disculpaba la ojiazul-.
-Esto me parece un jodido Deja vu-. Interrumpió con una media sonrisa-.

Yulia le devolvió aquella sonrisa de manera tímida y le ayudó a recoger las cosas, ambas se levantaron casi al mismo tiempo.

-De verdad lo siento-. Se disculpó nuevamente-.
-No te disculpes, esta es la parte dónde me amenazas y me dices que acaso no se quien eres, así que sigue tu línea-. Bromeó la morena de ojos verdes-.
-En realidad fui una bitch, aunque si yo sigo mi línea, ahora tú debes decirme que no es tú intensión aprenderte mi nombre ni el de nadie de aquí-. Contestó-.
-Uuff… eso no lo recordaba, supongo que si así hubiera sido, mi vida ahora sería más fácil-. Dijo mirándola a los ojos-.
-Katia…yo no quise…-.
-Yul, ya no importa ¿si?, no quiero hablar de eso-. Le pidió-. Y es mejor que vayamos al auditorio, Anya va a hacer su presentación y me mata si llego tarde-.

A Yulia no le gustó escuchar el nombre de la rubia, pero lo obvio, Ekaterina le estaba hablando, la había llamado Yul, produciendo en ese instante que su día haya mejorado considerablemente.
Entraron y sintieron de inmediato que la mirada de algunos se clavaron en ellas, sobretodo a la de cierta pelirroja quien tenía las palabras de Ekaterina grabadas en su memoria. La ojiazul se ubicó al lado de Lena mientras que la otra chica se sentó junto a Nastya.

Ya estaban todos, incluso el señor Smirnov que no llegó tarde como los tenía acostumbrados. Las luces del escenario se apagaron y los primeros acordes de la canción se comenzaron a oír, junto con ello dos focos se posaron sobres dos impresionantes chicas.
Oksana y Anya vestían un ceñido pantalón de cuero, con el cinturón que caía en sus caderas, y lo que se podía distinguir como un pequeño peto debajo de una chaqueta corta de cuero, todo en negro.

Ambas comenzaron a bailar sensualmente, jugando con el cable del micrófono y lanzado miradas lascivas a las chicas de su interés. La primera en comenzar a cantar fue Oksana, quien apoyó una de sus manos en el micrófono y le dio una mirada de complicidad a la rubia a su lado quien bailaba dejando que sus ondulados cabellos rubios fueran casi al mismo ritmo que la música. La canción que sonaba era I love Rock N roll.

I saw him dancin' there by the record machine
I knew he must a been about seventeen
The beat was goin' strong
Playin' my favorite song
An' I could tell it wouldn't be long
Till he was with me, yeah me
And I could tell it wouldn't be long
Till he was with me, yeah me, singin'

Comenzaron a cantar con fuerza el coro mientras se desprendían de la chaqueta que fue lanzada hacía el público específicamente hacía Nastya y Ekaterina quienes se miraron sorprendidas pues para ellas sus chicas eran muchas cosas, menos un par de sexys rockeras vestidas de cuero, volvieron su vista hacía el escenario, no querían perderse ni un segundo de esa fogosa interpretación.

I love rock n' roll
So put another dime in the jukebox, baby
I love rock n' roll
So come and take your time and dance with me
Ow!

Era el turno de la rubia de demostrar que podía ser sexy y no falló en su intento, para ser precisos con el sólo hecho de estar ahí arriba con tan sólo esa diminuta prenda que cubría sus pechos, ya se veía impresionante. Ekaterina simplemente no podía dejar de mirarla con la boca semi abierta recorriendo cada curva que se marcaba a la perfección con esa ropa ajustada más aún por como cantaba y lo coqueta que estaba siendo.

He smiled so I got up and asked for his name
That don't matter, he said,
'Cause it's all the same
Said can I take you home where we can be alone
And next we were movin on
He was with me, yeah me

No sólo Nastya y Katia estaban embobadas mirándolas sino que todos los chicos de Neposedi no perdían detalle. La única que no parecía para nada contenta con la interpretación era Yulia, que estaba con el ceño fruncido y los brazos cruzados mirando a Anya con cara de querer asesinarla, los celos simplemente la estaban carcomiendo por dentro y no podía soportarlo.

Next we were movin' on
He was with me, yeah me, singin'
I love rock n' roll
So put another dime in the jukebox, baby
I love rock n' roll.

Los últimos acordes y el final de una asombrosa presentación había llegado, todos se pararon a aplaudirlas impresionados por toda esa puesta en escena, la coreografía sensual y esas posturas desenfadas que no era algo que caracterizara a las dos chicas normalmente.

Oksana y Anya se miraron satisfechas por el efecto producido y chocaron sus manos en señal de victoria antes de bajar del escenario para ir cada una por su lado.

-Te dije que te ibas a tragar cada palabra que dijiste-. Fue lo primero que le dijo la rubia a Katia-.
-Y tenías razón estuviste….-. Intentaba explicarse-.
-¿Sexy?-. Preguntó coqueta colgándose del cuello de Katia-.
-Eso entre muchas cosas más…-. Respondió besándola delicadamente-.
-¿Nos vamos?-.
-Seguro-. Contestó y le tomó la mano-.

Por otro lado Oksana había ido lógicamente con Nastya.

-¿Te gustó?-. Preguntó tímida-.
-Sólo tú puedes ser adorable estando medio vestida con ropa de cuero-. Respondió tomándola por la cadera-.
-¿Eso es un sí?-.
-Todo lo que tú haces me gusta, aunque hubiera preferido que guardaras todo ese vestuario para nuestra cita y así sólo poder disfrutarlo yo, no me gusta como todos te miran-. Susurró en su oído-.
-En nuestra cita seré toda tuya Nastya Savalieva, ya no puedo esperar a que sea sábado-.
-Ni yo-. Respondió-.

Las chicas se dieron un pequeño beso y salieron tomadas de la mano del auditorio.

Nastya tenía algunos vestidos tirados sobre su cama y se estaba probando uno que había comprado hace unos días atrás. Era en tonos azules ajustado hasta la rodilla, tenía un escote circular y parte de la espalda descubierta. Se miró al espejo y sintió que era el adecuado, ni muy formal ni muy cotidiano, algo que la hacía ver hermosa y que se podía adecuar a dónde fuera con Oksana, porque la castaña se había negado a decirle a dónde la llevaría para su cita.

Vio su reloj que ya marcaba las siete y quince por lo que le quedaba el tiempo justo para terminar de maquillarse, ya que Oksana Tarasova jamás se atrasaba ni un segundo.
Y así había sido, estaba bajando las escaleras cuando sintió el timbre de su casa, por lo que siguió el camino directo a la entrada. Abrió y ahí estaba su perfecta estrella más hermosa de lo que las palabras le permitían expresar. Llevaba un vestido rojo, más arriba de la rodilla con un cinturón negro al igual que sus tacones y su cartera, había delineado sus ojos y se veían más brillantes que de costumbre.

-Hola…¿Nos vamos?-. Preguntó Oksana-.

Nastya seguía sin articular palabra ni tampoco moviéndose. Oksana en un par de días ya era segunda vez que la dejaba casi sin respiración.

-¿Nastya? ¿Nos vamos?-. Insistió la castaña con una sonrisa-.

La ex rubia le tomó la mano y la acercó a ella besándola con necesidad, con una pasión que no había demostrado en las semanas anteriores, luego de eso pudo decir una frase de manera coherente.

-Vamos-. Respondió tomando su mano-.

La castaña quería saltar de alegría. Primer objetivo cumplido, se dijo así misma. Subieron al auto de Oksana.

-¿Ahora me vas a decir a dónde vamos?-. Preguntó-.
-Has esperado unos días no te va a pasar nada si esperas un poco más-. Respondió sin quitar su vista de la carretera-.

Siguieron por aproximadamente quince minutos cuando Oksana estacionó a unas cuadras del Museo de Moscú.

-Sé que no estamos en St. Petersburgo, por lo que mi cita no va a ser tan espectacular como la que tú planeaste pero quiero hacerte sentir especial como tú lo hiciste conmigo-. Expresó antes de salir del vehículo-.

Caminaron hasta llegar a las afueras del museo y ahí Nastya entendió de qué se trataba.

-Hoy es la inauguración de esa exposición de arte moderno de la que me hablaste, la que ha recorrido el país, así que pensé que te gustaría venir-. Dijo la castaña-.
-Oksi…gracias-. Respondió emocionada-. ¿Cómo conseguiste entradas? No están a la venta hasta mañana, hoy es como la presentación con algunos artistas y eso-.
-Tengo mis contactos-. Dijo guiñándole un ojo-.

Nastya le tomó la mano, gestó que sorprendió a Oksana dado que era un lugar muy público. La apretó más como respondiéndole que estaban juntas en eso.
Comenzaron por el primer piso en dónde algunos especialistas en el tema conversaban con una copa de champaña en su mano, habían puras personas del mundo del arte disfrutando de la exposición.

-Voy por una copa-. Dijo la castaña-.

Nastya se quedó observando un cuadro que capturó por completo su atención. Mientras Oksana la miraba a la distancia, sin creer del todo aún que esa hermosa chica que se veía tan ida en aquella obra de arte pudiera estar enamorada de ella, era aún algo irreal. Ya tenía dos copas en su mano y frunció en algo su ceño al ver que un tipo se había acercado hacía a Nastya y le hablaba de manera coqueta, apuró su paso para estar pronto al lado de su chica.

-Toma cariño-. Ofreció la castaña remarcando la última palabra-.
-Gracias-. Respondió-.

La castaña tomó la mano de su novia con propiedad, y ante aquel gesto el extraño las miró sorprendido y se retiró.

-Veo que tus celos son sólo comparados con tu talento-. Molestó-.
-¿Celos? ¿De quien?-. Preguntó haciéndose la desentendida-.
-Te quiero Oksi, sólo a ti, además créeme con ese vestido es imposible que me fije en alguien más-. Expresó acercándose a ella-.
-Esa era la idea-. Contestó coqueta-.

Siguieron viendo cada obra que allí se presentaba, luego subieron al segundo piso dónde estaban las fotografías que era lo que más le gustaba a Nastya.

-Estás imágenes son realmente impresionantes, esa toma es muy difícil de lograr, tienes que captar el instante perfecto, si demoras un segundo más te lo pierdes-. Expresaba la rubia-.
-Me encanta escucharte hablar así, haces que hasta a mi me guste aunque no entienda de tomas y eso-.
-No es tan difícil, además la magia de las imágenes es que tú les das el sentido y la apreciación que quieras, te da libertad-.
-Entonces esa imagen va a ser la más hermosa que haya visto nunca porque me recordará este momento que estoy viviendo contigo-.

Nastya se acercó y la besó lentamente, el momento no podía ser más perfecto.
Recorrieron todo el lugar, pasando por cada obra en la que muchas veces la rubia le daba una que otra explicación como quien era el o la artista y que quería expresar, dado que como era arte moderno para Oksana no todas tenían algún sentido.

Abandonaron el museo ya entrada la noche, caminaron hacía el auto como lo que eran, dos chicas enamoradas que no lograban estar sin tener sus manos entrelazadas.
Oksana manejó hasta un restaurant que ofrecía también platos veganos.

-Es un lindo lugar-. Dijo Nastya mirando la carta-.
-Sí y no hay puras hamburguesas, hay cosas que puedo comer-. Respondió-.
-Yo he tenido la intensión de volverme vegana pero luego huelo tocino y mis intenciones se terminan más rápido que mi plato-. Expresó alzando los hombros-.

La castaña rió ante ese comentario, el que su chica no fuera vegana no suponía un problema para ella. Ordenaron la comida mientras conversaban de diferentes cosas.

-Has estado bastante cercana a Anya últimamente-. Comentó la rubia-.
-Sí, somos amigas-. Respondió-.
-¿Amigas? ¿Así tan rápido?-.
-No fue tan rápido, ya estando en St. Petersburgo salimos con ella y luego acá, es amiga de Sasha y aunque sé que tienes sentimientos encontrados con ella por Yulia, no es una mala persona, de hecho me ayudo con el vestido-.
-No es por Yulia, es por Viktoria-. Contestó-.
-¿Viktoria?-. Preguntó contrariada-.
-Es una larga historia, pero si es tú amiga y dices que no es una mala persona yo creo en eso, además si te ayudó con ese impresionante vestido, tengo mucho que agradecerle-. Bromeó-.

Cenaron con calma, hablaron, rieron, se dedicaron miradas de complicidad. Una vez terminada la cena, Oksana le propuso que dieran un paseo por el parque que estaba casi al frente del restaurant dónde habían cenado. La rubia aceptó feliz, entre más tiempo pasara con su pequeña diva mejor era.

-Quédate aquí-. Le pidió Oksana-.
-¿Qué? ¿Para que?-.
-Tú sólo quédate aquí, no preguntes todo, yo vuelvo en un minuto-. Contestó dejando a la rubia en una banca de aquel parque-.

La castaña cuando iba caminando divisó un puesto de flores que no estaba muy lejos por lo que se apresuró y compró para luego volver con su chica.
Nastya tenía su vista fija en un punto inexistente, por lo que no notó que Oksana había vuelto hasta que posó una de sus manos sobre la de ella, ahí se giró y esos expresivos ojos cafés la miraban simplemente con adoración.

-Ahora voy a decir algunas cosas y no quiero que me interrumpas-.
-Supongo que no hablaré entonces-.
-Anastasia Dimitrievna Savalieva, nadie me ha hecho tan feliz como tú y espero que nadie te haga tan feliz como yo, porque de egoístamente más que nada quiero que estés a mi lado para tener la oportunidad de cada día lograr hacerte sonreír, no sé en que momento fue pero te amo, te amo sobre cualquier otra cosa y ya hemos perdido demasiado tiempo peleando, distanciadas o por cualquier otra estupidez que no quiero que pasé ni un segundo más, quiero, si tú quieres…¿Quieres volver a ser mi novia esta vez para siempre?-. Preguntó ofreciéndole una perfecta rosa amarilla-.
-Claro que quiero, es lo que más quiero, te amo Oksi, te amo-. Le repetía mientras una lágrima de emoción caía por su rostro-.

Las chicas sin poder contenerse más se besaron sin importar la gente que pasara por ahí, estaban juntas, después de todo volvían a estar oficialmente juntas.

Después de un rato volvieron al vehículo y se dirigieron a la casa de la rubia. No demoraron mucho.

-¿Te quedas conmigo?-.
-¿De verdad quieres eso?-. Interrogó la castaña posicionando su mano sobre el muslo de la rubia-.
-Sí lo quiero y mucho-. Respondió atrayéndola para besarla rápidamente y salir del auto-.
-¡Hey no puedes besarme así y dejarme!-. Exclamó la castaña persiguiéndola-.
-Si me atrapas puedes besarme otra vez-.

Iban jugueteando, riéndose fuertemente hasta que Oksana la atrapó y la tomó por la cintura con fuerza para besarla con fogosidad, estaban con sus cuerpos pegados y no querían si quiera respirar, en mitad del porche de la casa de Nastya.

-Me encantó el premio por atraparte-. Le susurró Oksana-.
-Y a mi me encantó dártelo, ahora si vamos a mi habitación te prometo mucho más que una par de besos-.
-¿Qué estamos esperando entonces?-.

Siguieron el camino, la rubia abrió la puerta con cuidado para no meter mucho ruido y despertar a su madre que ya debe haber estado en casa. Pero al parecer no fue necesario porque Tanya estaba muy despierta. Iban de la mano cuando la luz se prendió de repente.

Ahí estaba parada Tanya, con una expresión indescifrable en su rostro, pero que a Nastya le decía perfectamente lo que había visto su madre.

-Nastya Savalieva, creo que me debes explicar algunas cosas-. Expresó la mujer-.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Jue Ene 05, 2017 12:30 am

Hola Very Happy
que capitulo tan bueno
esto se puso muy interesante
espero la sigas pronto y
no demores mucho
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por My_love_4_u el Jue Ene 05, 2017 10:43 am

Llego la hora de la verdaaad para Nastya!! Ojala tenga el apoyo de su mama....
Q suerte la de Lena!!! Pero que tambien pueda devolver un poco de la seguridad y apoyo q le brinda Yulia u.u
Yulia te super entiendo... solo q con mi papa... hay q tener paciencia, muuuuucha paciencia.. si no lo acepta no es tu culpa ok?
Ekaterina deberia ir a buscar a Vika, se nota a leguas que le importa muchisimo al igual q Vika por ella. Yo creo q katia tiene sentimientos mas profundos por ella solo q no lo sabe.... Anya... bueno ella merece una oportunidad por la trampa en la q cayo, pero aun asi sigo prefiriendo a Vika para q este con Katia..
Bueno ojala q continues pronto.... Cada conti, cada drama te engancha mas en la historia!
O quiza sea por quien creo la historia q la redacta muy bien, muy elocuentemente.
Jajajjja sorry estoy divagando!
Conti pronto! n.n

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 08, 2017 2:53 pm

Gracias chicas... Andyvolkatin, me alegro que la historia te guste y ansiosa esperes cada capítulo y a vos My_love_4_u, muy interesante tu comentario y agradecida por el...

Otro capítulo así que disfruten...


Capítulo Veintitres: Feliz Cumpleaños: Parte 1


Nastya se paralizó ante las palabras de su madre. No atinaba a realizar ninguna acción, no soltaba a Oksana ni avanzaba, ni menos era capaz de emitir una respuesta. Tenia claro que este momento iba a llegar pero no pensaba que iba a ser así, ella debió decírselo, debió dejar sus miedos de lado para hablar con su madre y que no se enterara de aquella forma que suponía era la menos indicada. Las lamentaciones en su mente eran muchas, pero de nada servían ya. Ahora lo que debía hacer era buscar la forma de explicarse, por muy difícil que resultara.

La castaña al ver la no reacción de su novia quiso intervenir, algo debía hacer.

-Señora Savalieva, nosotras podemos explicarle, es algo que…-. Habló Oksana-.
-No es algo que vaya a conversar contigo, es con mi hija con quien quiero hablar-. Interrumpió secamente la mujer-.
-Mamá-. Susurró Nastya-.
-Anastasia…-.
-Era…yo…iba a decírtelo, pero no sabía como-. Intentó explicar-.
-Oksana, te voy a pedir amablemente que por favor te vayas, esto es algo que tenemos que hablar Nastya y yo-. Expresó Tanya-.
-Señora Savalieva, con mucho respeto le voy a decir que no estoy de acuerdo con eso, yo estoy con Nastya, estamos juntas y no pienso dejarla sola, la quiero y me importa todo lo que pase con ella-. Contestó firme la castaña-.
-Oksana quizás es lo mejor…-. Iba a pedir-.
-Que no te voy a dejar sola, Nastya-. Interrumpió Oksana adivinando las palabras de su novia-.
-Está bien-. Aceptó Tanya-. Vamos al salón. No creo que sea una conversación para tener aquí en la entrada-.

Nastya miró sorprendida a su madre. No esperaba que cediera con tanta facilidad, sintió como Oksana le apretaba la mano y le dio una mirada queriendo decirle con eso que todo iba a estar bien, que estaban juntas en eso y en todo lo que estuviera por venir.

Tanya se ubicó en uno de los sofás de un cuerpo que daba de frente al doble dónde se sentaron las chicas.

-Entonces… ¿desde cuando?-. Preguntó-.
-Mamá primero quiero decirte que Oksana es la única mujer para mí, no sé cómo pero pasó, nos queremos y ella me hace más feliz de lo que ninguno de mis novios me hizo antes-. Explicó con calma-.
-Tú también eres la única para mí-. Dijo la castaña con una mirada de enamorada-.
-Eso no responde mi pregunta-. Insistió-.
-Desde hace unos meses-. Respondió la rubia-.
-¿Y cuando pensabas decírmelo?-. Le preguntó directamente a su hija-.

Nastya se quedó en silencio.

-¿Por qué pensabas decírmelo, no es verdad?-. Preguntó herida-.
-Sí mamá, si lo iba a hacer, lo prometo pero no sabía como, yo tenía miedo, no quería que me rechazaras otra vez-. Admitió con la voz entrecortada-.
-Nastya… - Tanya tenía sus ojos llorosos -.
-Lamento si estás decepcionada de mi otra vez, de veras lo lamento mucho, pero no puedo negar lo que siento, no puedo negarlo porque sería negar a Oksana y ella no se merece eso, la amo y lo aceptaré enfrente de ti y de quien sea, si eso para ti es sinónimo de que dejo de ser tú hija porque te avergüenzo, lo entenderé y me iré otra vez…sólo…tienes que decírmelo-.

A Nastya las lágrimas le caían por su rostro y mantenía la mano de Oksana tomada con fuerza. La castaña no había querido volver a intervenir porque ahora las que tenían que sincerarse eran madre e hija, ella simplemente quería estar ahí para asegurarse de que Nastya se sintiese apoyada, de que tuviera la seguridad de que pasara lo que pasara siempre se iba a quedar a su lado, que se tenían la una a otra.

-Nastya…-. Dijo una vez más Tanya y se acercó a su hija-.

La ex rubia estaba expectante, ella ya había dicho lo que necesitaba, ahora sólo esperaba que su madre le respondiera, pero la mujer no decía palabra, simplemente se había levantado de su asiento para acercarse más a las chicas. Nastya repitió la acción de su madre para quedar frente a frente, a escasos centímetros.

-No estoy decepcionada de ti, Nastya y jamás te pediría que te fueras, esta es tanto mi casa como tuya, nunca alguien te va a echar, no mientras yo viva aquí-. Pronunció con seguridad-.

Nastya le dio una sonrisa y rompió la distancia en un fuerte abrazo. Tanya la recibió y la cobijo entre sus brazos mientras le acariciaba el cabello con ternura.

-Jamás te voy a volver a rechazar hija y si esta es tu elección yo la respeto, si Oksana es quien te hace feliz, yo la acepto como parte de nuestra familia-. Le dijo la mujer-.

Oksana quien se había mantenido al lado de Nastya en todo momento, le dio la más grande de sus sonrisas a Tanya tras esas palabras, porque ni en el mejor de los casos se esperó esta reacción.

-Gracias-. Dijo Nastya separándose-.
-No me des las gracias, ya cómo madre he cometido suficientes errores contigo como para seguirlos cometiendo-. Respondió-.
-Mamá…yo no pensé…-.
-Lo único que voy a decir-. Expresó dirigiéndose a Oksana-. Que espero que no la hagas sufrir y todo ese discurso preocupado que toda madre dice, estamos de acuerdo Oksana?-.
-Claro señora Savalieva, la amo tanto que lo único que quiero es hacerla feliz-. Señaló con seguridad y volvió a entrelazar sus dedos-.
-Ahora creo que han sido demasiadas emociones por una noche, por lo que es mejor que todas nos vamos a dormir-. Expresó Tanya con una sonrisa maternal-.
-Tienes razón-. Aceptó Nastya-.
-Y espero no tener que especificar que Oksana tiene que dormir en la habitación de invitados, no es verdad Nastya?-.
-Mamá-. Contestó en tono de reproche-.
-Te recuerdo que las vi, afuera, besándose como si no hubiera mañana así que tengo claro que sus hormonas están algo…despiertas-. Dijo eufemísticamente-.
-Mamá…-. reclamó la rubia sonrojada-.
-Me comportaría igual si fuera un novio, lo sabes-.
-No se preocupe señora Savalieva, dormiré en el cuarto de invitados, no hay ningún problema-.

Tanya sonrió con suficiencia.

-Como ya no hay nada más que aclarar, buenas noches-. Se despidió dándole un beso en la mejilla a cada una.

Luego de eso las chicas se quedaron por un momento simplemente mirándose. Tanya significaba de alguna manera el último obstáculo que les tocaba sortear para vivir su relación con la libertad que querían, por lo que se abrazaron y juntaron sus labios en una señal inequívoca de que ahora ya nada podría separarlas.

Subieron y Nastya se negaba a soltar a Oksana quien debía entrar a la habitación contigua a la suya. Esa noche había sido perfecta y no quería no terminarla en brazos de su castaña, quien la había sorprendido con esa fortaleza demostrada al negarse a irse y mantenerse a su lado.

Finalmente, Oksana la obligó a entrar a su habitación para quedarse ella dónde le correspondía, antes la ex rubia le había entregado algo con lo que dormir, por lo que se cambio y se metió entre las sábanas, había sido un día hermoso pero sin duda agotador, por lo que cerró sus ojos y comenzó una cuenta regresiva en su mente.

Casi cuando llegó a cero unos brazos la abrazaron por la espalda, ella lo sabía, que nadie le preguntara cómo pero lo sabía.

-No puedo, no dormir contigo hoy-. Le susurró Nastya-.
-Lo sabía, estaba esperando que llegaras para dormir-. Respondió-.
-Me iré antes que mamá despierte-.
-Está bien, porque no quiero que mi suegra me odie por desobedecerle-. Bromeó-.
-No lo hará, ahora duerme pequeña que mañana seguro nos espera un largo día lleno de preguntas-. Dijo buscando sus labios para darle el beso de las buenas noches-.
-Lo sé, pero estaremos bien, estamos juntas-. Contestó respondiéndole el beso-.
-Te amo-. Expresó Nastya con absoluta adoración-.
-Yo también te amo-. Respondió-.

Se pegaron la una a la otra sin dejar espacio ni siquiera a que se pudiera alojar una duda. No había espacio en especial para que existiera la mínima duda de que ellas estaban simplemente hechas la una para la otra.



Pasaron algunas semanas y Yulia se despertaba extrañamente temprano para ser un día sábado. Se estiró de manera perezosa y aún somnolienta se metió a la ducha para así despejarse del todo. Se vistió y bajó. Sintió algunos ruidos en la cocina, debía ser su madre por lo que mejor decidió salir, no quería comenzar su día con alguna pesadez que le dijera aquella mujer que aún se negaba a tener algún tipo de contacto con ella.

Había sacado las llaves de su auto pero al ver el día, que oscilaba entre gris con pequeños destellos de un sol que luchaba por salir, decidió caminar, le gustaban esos días, le parecían nostálgicamente hermosos. Se puso sus audífonos y caminó al centro de la ciudad, necesitaba un café y algo dulce para que su mañana no fuera tan amarga.

Aunque ciertamente sus mañanas últimamente estaban resultando cada vez más amargas, ya no podía seguir negando lo sola que se sentía. Elena había estado concentrada en sus clases en la Academia que centralizaban gran parte de su tiempo, reduciendo el de ellas, al que pasaban entre clases en la escuela y uno que otro domingo. Yulia no le había reclamado porque sabía que era algo importante para ella y cómo su pareja debía apoyarla, no limitarla, pero eso no evitaba que quisiera algo más de atención, un poquito más de contención de su parte.

Con Nastya tampoco había podido contar mucho últimamente dado que, la de nuevo rubia, pasaba pegada a su pequeña diva, ahora que ya todos estaban al tanto de su relación, no desaprovechaban ni un momento para pasarlo juntas. Se alegraba de que su mejor amiga no haya tenido los problemas que ella tenía con su madre, le alegraba profundamente porque ese no era un dolor que quisiera que Nastya experimentara, su amiga ya había sufrido mucho, por lo que ahora lo mínimo que podía hacer Tanya, era apoyarla.

Y con esto último algo se le removió dentro, porque si Tanya Savalieva, la mujer más católica, tradicional y conservadora de la ciudad había aceptado a su hija, su madre no podía hacerlo. No importaba el tiempo que había pasado, seguía doliendo y Yulia presentía que era un dolor que no pasaría, que tendría que llevar ahí siempre. Pudo controlar las lágrimas concentrándose en la canción que estaba escuchando, la música siempre la había ayudado, era su salida de emergencias.

Entró e hizo la fila para pedir su orden. Cuando ya sólo faltaba una persona para que la atendieran, miró hacía atrás de la nada y vio que Ekaterina estaba sentada en la última de las mesas, sola, con toda su atención en su laptop, con esa expresión de cuando hacía algo importarte. Se la quedó mirando sin poder evitarlo, veía como escribía algo que al parecer no le estaba resultando del todo y para peor su café se había terminado porque agitaba el vaso con el ceño fruncido.

-Señorita-. Llamó la dependiente-. ¿Cual va a ser su orden?-.

Yulia volvió en sí.

-Mmm…yo quiero un mokachino, un latte con leche descremada y también algunos de esos panecillos-. Respondió-.

Yulia recibió su orden y se fue acercando. Sabía que podía no ser bien recibida, su relación con Ekaterina era realmente impredecible, pero quería arriesgarse, algo dentro de ella le decía que lo peor que podía recibir era un no.

Puso el café encima de la mesa al lado del laptop de Ekaterina para llamar su atención, y tuvo resultado, la chica miró hacía arriba sorprendida.

-Un Latte con leche descremada y una de azúcar para la mesa de la chica guapa-. Expresó la ojiazul-.

La morena de ojos verdes no supo que responder ante ese gesto, ni menos ante las palabras de la pequeña que le resultaban bastante coquetas, así que sólo sonrió a modo de agradecimiento.

-¿Puedo sentarme?-.
-Claro, adelante-. Contestó amable-.

Yulia se sintió aliviada por esa recepción, en su intensión inicial no estaba el coquetear pero las palabras habían salido sin poder detenerlas.

-¿Desde cuando usas gafas?-. Preguntó dándole un sorbo a su café-.
-Estoy entrando en edad-. Respondió con una expresión seria y con la atención en su notebook-.
-Katia, vas a cumplir 18, eso no es entrar en edad no seas absurda-. Expresó divertida-.
-Lo sé, estaba jugando, la verdad es que uso de contacto algunas veces y creo que los he perdido-. Respondió cerrando la laptop-.
-¿Y que haces aquí tan temprano?-.
-Me escondo de mi madre y aprovechaba el tiempo para trabajar en algo, pero no me estaba resultando mucho, creo que desperté algo bloqueada-. Respondió-.

Yulia rió un poco ante la primera parte de la respuesta de la muchacha. Sabía todo eso de la organización del cumpleaños, su madre también estaba involucrada y presumía por lo que conocía a Ekaterina, que todo eso la debía traer agobiada.

-¿Trabajabas en algo para la escuela?-.
-No, es algo… -.
-¿Es algo?-.
-Es una aplicación para la Universidad-. Respondió bajando la mirada-.

Yulia se sorprendió relativamente ante esa respuesta, al parecer la única que quedaba perdida era ella y su incapacidad para saber que es lo que deseaba hacer ha futuro.

-¿La Estatal?-. Inquirió como obvio-.
-No, la verdad es que quiero mi futuro cercano lo más lejos de St. Petersburgo que pueda-. Respondió sincera-. Así que he buscado otras opciones-.

La ojiazul demostró en su expresión la decepción que sintió ante esas palabras.

-¿Por qué?-. Exigió saber, esas palabras salieron con más autoridad de las que las pensó en su cabeza-.

Ekaterina tardó un tanto en responder por la sorpresa que le causó el tono empleado por la ojiazul. Ella ya no tenía que darle explicaciones de ningún tipo.

-Porque quiero alejarme de todo lo que conozco hasta ahora-. Fue la escueta respuesta de la chica de ojos verdes-.
-¿Qué hay de malo con lo que conoces hasta ahora?-. Ahí estaba otra vez ese tonito de exigencia-.
-No quiero ir a un lugar en dónde diga "Hola, soy Ekaterina Sharapova" y todos comiencen a murmurar a mí alrededor las razones por las que entré, ya me cansé de eso Yulia-. Respondió sincera-.
-Pero eso no puede ser más importante que estar cerca de las personas que te importan, tú sabes que cualquier Universidad sería afortunada en tenerte y no por tu apellido, sino porque eres así como buena en todo lo que haces-. Le dijo Yulia dándole un sorbo a su café-.

Ekaterina le dio una sonrisa de agradecimiento de esas que la ojiazul tanto extrañaba. Y se quedaron mirando por unos segundos fijamente, hasta que la chica de ojos verdes rompió el contacto.

-Igual creo que es preferible mantener mis opciones abiertas, el que cuestionen mis condiciones para entrar a la universidad no es lo único que me hace querer estar lejos de la ciudad-. Expresó desviando la vista-.

Yulia comprendió de inmediato el comentario y no le quedó más que guardar silencio.

-¿Y tú que haces tan temprano? Por lo que recuerdo levantarte temprano no es una de tus actividades favoritas-. Preguntó de vuelta-.
-Mmm…nada, sólo vine a desayunar-. Respondió-.
-¿Y porque no lo hiciste en tú casa?-.
-Estaba mamá-. Respondió de manera inconsciente-.

Ekaterina la miró sin decir una palabra, después de todo Yulia no sabía que ella estaba al tanto de esa situación. Se había formado un silencio incomodo entre las dos chicas, ninguna sabía que decir a continuación y cuando el teléfono de Katia comenzó a sonar, la morena de ojos verdes agradeció por primera vez en días que su madre le estuviera controlando hasta lo que respiraba.

La conversación fue breve pero sirvió para relajar el ambiente tenso que se había formado. Su madre quería se fuera a casa de inmediato para ver si las medidas del traje eran las correctas.

-Ya me parecía extraño que me dejara en paz tanto tiempo-. Comentó-.

Yulia rió ante el comentario.

-Me tengo que ir, sino llego a casa en máximo una hora entrará en crisis y va a comenzar a gritarme por teléfono-. Dijo levantándose-.
-Seguro-. Aceptó con un dejo de decepción-.

La morena de ojos verdes notó ese gesto en la expresión de su ex novia, la conocía y sabía que no estaba en su mejor momento, porque esos ojos color cielo que tanto amaba ya no estaban brillando como de costumbre. Por lo que se mantuvo de pie a su lado.

-¿Quieres acompañarme?-. Preguntó espontáneamente-.

Yulia abrió sus ojos descolocada por aquella inesperada invitación.

-Si no quieres entiendo, no quiero que vayas a tener problemas con Elena o algo así-. Se apresuró a decir ante el silencio de la chica-.
-No es por eso, yo…no me lo esperaba… ¿Estás segura?-.
-Claro, de hecho creo que vas a divertirte viendo como mamá grita cada tres segundos, a alguien diferente, o generalmente a mi-. Respondió bajándole el perfil-.
-No creo que sea tan terrible, además es lógico que te quiera ahí, es tu fiesta debes elegir lo que te guste-.
-Lo único que he elegido hasta ahora ha sido el sabor de la torta, porque mamá había elegido uno con nueces olvidando que soy alérgica-. Comentó-. Ven…vamos-. Dijo ofreciendo su mano-.

Yulia la tomó sin pensarlo más y esa simple acción se sintió tan jodidamente agradable que hasta culpa le produjo. La mano de Ekaterina le daba esa seguridad que nadie más le había dado antes. Se quedaron frente a frente por algunos segundos, a centímetros de distancia, sus ojos no dejaban de estar inmersos los unos en los otros.

-Vamos-. Susurró Ekaterina soltándole delicadamente y con esfuerzo la mano-.

Yulia resintió aquel movimiento pero tampoco podía esperar que salieran tomadas de la mano de aquel local, como la pareja que ya no eran.

El viaje a la residencia Sharapova se hizo agradable y evitaron cualquier tema que pudiera derivar en la relación que tuvieron. Simplemente comentaban cosas vanas.

Al llegar, Ekaterina abrió la puerta y de inmediato pudo sentir como su madre se acercaba a paso apurado hacía la entrada y vociferando su nombre completo, lo que no era una buena señal.

-¡Ekaterina Borisevna Sharapova !-. Le gritaba de entrada la mujer-.
-Te lo dije-. Le dijo divertida a Yulia quien reía-.
-¡Cómo se te ocurre desaparecer en medio de una crisis! No te das cuenta acaso de lo importante que es esto…-. La mujer se detuvo al percatarse de la presencia de Yulia-
-Buenos días señora Sharapova-. Saludó sonriente la ojiazul-.
-Yulia…yo no sabía, lamento que hayas tenido que escuchar los gritos, pero es que esta niñita olvida sus responsabilidades-. Se excusó la mujer-.
-¿Qué pasó ahora mamá? ¿Confundieron los colores de las servilletas otra vez?, porque sinceramente no me cabe en la cabeza que sean tan incompetentes para confundir el blanco con el marfil-. Preguntó sarcástica-.

Yulia estaba haciendo todo un esfuerzo para no reírse. Ekaterina había puesto su mano en su pecho haciendo como que realmente estaba afectada por aquello.

-La diseñadora te está esperando para la segunda prueba del traje, así que sube-. Contestó seria-.
-A sus órdenes-. Respondió y le dio un beso en la mejilla para que no se enojara-.

Subieron y en una de las tantas habitaciones que tenía en esa casa, estaba provista con todo lo necesario para que trabajara la diseñadora, quien era una promesa en el mundo de la moda. A la ojiazul le sorprendió lo joven de la chica y también le molestó su trato con Ekaterina, le parecía que le estaba coqueteando de manera descarada.

Se ubicó en un costado y tomó uno de los papeles que se encontraba encima. Algo que nadie sabía es que a veces le gustaba hacer sus propios diseños, eran simples bosquejos pero muchas veces la habían ayudado para escoger la mezcla perfecta de prendas a usar en ocasiones especiales, no es que los hiciera, sino que lo hacía para imaginarse como lucirían. Así se concentró tanto que perdió la noción del tiempo y el lugar dónde estaba.

-Yulia…Yul-. Llamó Katia-.
-¿Sí?-. Volviendo su atención a la chica-.

La ojiazul levantó la vista y la vio, se veía elegante, vestida en un traje de dos piezas en tonos grises perlados, al costado cerca del corazón tenía un escudo, presumía que era el de su familia.

-¿Cómo me veo?-. Preguntó insegura-.
-Te ves hermosa-. Respondió de inmediato-.
-Gracias-. Dijo-. ¿Qué tienes ahí?-. Preguntó-.
-No es nada, sólo algo en lo que me entretenía-. Contestó escondiéndolo-.
-Déjame verlo-. Le pidió acercándose-.
-Si, no es nada-. Respondió escondiéndolo detrás de su espalda-.

Ekaterina sonrió maliciosamente y comenzaron un juego en dónde sus cuerpos estaban muy cerca, una intentando quitarle el papel y la otra intentado esconderlo. Yulia hizo un movimiento errado y casi pierde el equilibrio, por lo que Katia la sujetó por la cadera para que no cayera, pegándola más a su cuerpo.

La ojiazul se perdió en esos ojos verdes y sin quererlo intercaló esa mirada hacía los delgados labios de su ex novia que no estaban a más de un movimiento de distancia, Ekaterina tampoco se movía, sin duda la deseaba, sentir su calor y esa respiración agitada tan cerca le provocaba tantas cosas, que prefirió enfocarse en lo que había comenzado eso. Le arrebató el papel y se distanció.

-Yo…no sabía que te gustara el diseño-. Expresó sorprendida-.
-No es nada, es sólo un dibujo, dámelo-.

Ekaterina se acercó a la diseñadora para mostrárselo, era un dibujo de un vestido.

-Vaya, tienes talento es original-. Comentó la joven-. De hecho si buscas algo así para la fiesta, tengo uno que tiene la misma base, con algunos arreglos podríamos tenerlo listo para la fecha y sería casi igual al de tu dibujo ¿Qué te parece?-. Preguntó entusiasmada-.
-Creo que es una excelente idea, así que Yulia, es tu turno de probarte y eso-.

Yulia hizo caso a lo que le dijeron, después de todo le gustaba mucho todo eso de la moda. Se probó el modelo y salió, le quedaba perfectamente por lo que había que hacerle los cambios para que se pareciera al suyo.

Ekaterina la estaba observando atentamente, apoyada en el umbral de la puerta. Yulia con lo que se pusiera se veía simplemente perfecta ante sus ojos. Sintió como alguien más había llegado a su lado, se giró y vio que era Larissa Volkova.

La mujer observaba atentamente a su hija y en sus ojos veía una culpabilidad difícil de describir.

-Puedo hablar con usted un momento-. Pidió Katia-.

Larissa desvió la mirada y le dio una media sonrisa.

-Claro, ¿sobre que?-.
-Es mejor que vamos a otro lugar-. Contestó-.

Ekaterina la guió a una sala de estar que se encontraba en el mismo piso que dónde se hallaban en forma anterior. La morena cerró los ojos y respiró profundo pensando en que sus palabras
podían no ser muy bien recibidas.

-Señora Volkova, quizás lo que voy a decir no me compete y se moleste por eso, pero lo hago porque por sobre muchas cosas, el bienestar de Yulia me importa mucho-. Comenzó-.

Larissa entendió inmediatamente de que se trataba.

-Ekaterina no creo que sea…-.
-Por favor, le pido que me escuche, serán sólo un par de minutos-.

La mujer no estaba segura de que fuera algo que quisiera escuchar, ella ya sabía que no había estado actuando de la manera correcta, pero cuando quizo o tuvo la intensión de revertirlo, se dio cuenta que algo se había roto, que construyó una muralla entre Yulia y ella que no iba a ser fácil de derrumbar. Se giró hacía la salida, sin querer escuchar las palabras de Ekaterina.

-¡No tiene por qué castigarla de esa manera!-. Exclamó Katia-. Yulia no se lo merece-.
-Tú no lo entiendes-. Contestó volviéndose para mirarla-.
-Quizás no desde su punto de vista, pero sí desde el otro. A mi mamá le costó tiempo aceptarlo, de hecho creo que aún es difícil y cuando se enteró, ella hizo lo mismo que usted hace con
Yulia, y se sentía horrible, creo que ha sido una de las cosas más dolorosas que he vivido, que mi propia madre renegara de mi, ¿Por qué? ¿Por algo que ni siquiera elegí? Que simplemente es…-.

Larissa no emitía ningún comentario, sólo escuchaba atenta.

-Yulia es mucho más que su condición sexual y usted debería saberlo, no son muy diferentes después de todo… ella es maravillosa, fuerte, siempre diciendo lo que piensa, cuidando de los que ama, inteligente y además hermosa, usted hizo de ella una gran persona y eso debería valer mucho más que a quien ella pueda elegir para pasar su vida, porque independiente de eso siempre la va a necesitar, usted nunca va a dejar de ser la mujer más importante de su vida-.

Ekaterina se fue acercando hasta quedar frente a frente, Larissa tenía los ojos brillantes.

-No deje que su orgullo la separe de Yulia, ni le impida vivir junto a ella todos esos momentos especiales que va tener a lo largo de su vida, porque se va a arrepentir, tarde o temprano lo hará-. Añadió y salió de la habitación-.

Larissa se quedó ahí pensando en las palabras que aquella chica había pronunciado con tanto cariño.
Ekaterina salió y se encontró con Yulia quien ya se había sacado el vestido.

-¿Dónde estabas?-. Preguntó-.
-Viendo otras cosas-. Respondió escueta y le dio una sonrisa-.

Yulia le pareció que algo extraño había allí pero no le dio mayor importancia. Pasaron todo el día juntas hasta ya casi entrada la noche. La ojiazul estaba agradecida porque aunque no estuvieron casi en ningún momento a solas, se había distraído bastante, además su mamá cuando la vio le sonrió, gesto que no había tenido con ella desde hace mucho, lo que la llevó a pensar que simplemente lo estaba haciendo para disimular sus problemas delante de otras personas.

Ekaterina se había ofrecido a llevarlas a ambas a casa y ese trayecto de vuelta fue bastante relajado. Al llegar a la residencia Volkov, su madre bajó primero del vehículo.

-Buenas noches Ekaterina y gracias…por todo-.
-Buenas noches a usted también-.

Se quedaron solo las dos y no sabían muy bien que decir, eso se estaba volviendo extraño.

-Entonces…buenas noches…-. Dijo insegura Katia-.
-Katia…yo…gracias por este día-. Expresó mirándola a los ojos-.
-No tienes porque, me gusta pasar tiempo contigo, quizás tenías razón y podamos ser amigas después de todo-. Dijo intentando sonar convencida de eso-.
-Quizás sí, yo necesito tenerte en mi vida-. Dijo bajando la mirada-.
-Lo intentaré-. Contestó-. Intentaré ser parte de tú vida-.

Yulia no lo pensó mucho y se sacó el cinturón para acercarse y abrazarla, acomodó su cabeza en el pecho de Ekaterina que le parecía el lugar más cálido que podría encontrar y ahí se quedó por unos segundos. Se separó con dificultad.

-Buenas noches Katia, nos vemos en la escuela-. Se despidió-.
-Que tengas un buen fin de semana-. Respondió-.

Salió del vehículo con una gran sonrisa y esperó que se perdiera por la calle, luego giró e iba a entrar a su casa pero una voz la detuvo.

-Así que con ella estuviste todo el día, por eso no contestaste ninguna de mis llamadas-. Expresó Lena-.

La pelirroja después de salir de sus clases de danza había llamado a su morena para que pasaran lo que quedaba del día juntas, pero no consiguió comunicarse con ella, llamó a su casa y tampoco obtuvo respuesta, incluso se había comunicado con Nastya para saber si sabía dónde podía estar Yulia, pero la rubia no tenía idea. Por lo que se preocupó y llevaba alrededor de dos horas esperando en el porche de la residencia Volkov.

-Elena, me asustaste-. Dijo la morena con una mano en su pecho-.

Yulia recordó que había dejado su celular en casa porque cuando salió en la mañana, sólo iba por un café y luego regresaría así que no lo consideró necesario.

-Sabes lo preocupada que estaba-. Añadió la pelirroja muy molesta-.
-Lo siento, lo dejé en casa porque no estaba en mis planes volver a esta hora-.
-¿Así que sí pasaste todo el día con ella?-. Preguntó-. Y claro cuando estás con ella te olvidas de todo y todos, especialmente de mi-. Le reclamó-.

Elena estaba en extremo celosa, había visto toda la interacción previa en el auto, esas sonrisitas, las miradas y ese abrazo que por supuesto había durado mucho más de lo necesario, por lo que su actuar no estaba siendo para nada racional, la discusión que había tenido con Ekaterina hace algunas semanas y todas sus palabras estaban taladrando en su mente.

-Elena, cálmate y mejor entremos, hace algo de frío aquí afuera-. Le pidió-.

Las chicas subieron a la habitación de Yulia.

-Entonces…te escucho ¿Por qué estuviste todo el día con ella? ¿Recordando viejos tiempos?-. Preguntó la pecosa-.

Yulia tomó su teléfono y tenía más de cuarenta llamadas perdidas, algunas de Nastya pero en su mayoría de Lena, por lo que entendió que la pelirroja estuviera preocupada y se hizo de paciencia, no quería discutir con ella.

-Lena, puedes por favor confiar en mí un poco, yo fui a tomar un café me encontré con Katia y pasamos tiempo juntas como amigas-. Respondió-. Nada más-.
-Ella no quiere ser tú amiga Yul, ella todavía esta enamorada de ti y va a usar cualquier excusa para acercarse a ti-. Dijo un poco más calmada-. Tienes que entender que por eso no la quiero cerca de ti-.
-No me puedes pedir que la aleje, no es justo, Ekaterina jamás me lo pidió cuando yo estaba con ella y sabía toda nuestra historia, yo la quiero en mi vida, así que vas a tener que confiar en mi, Elena-. Dijo con una postura firme-.

A la pelirroja la descolocó la respuesta de Yulia.

-¿Por qué la quieres en tú vida? Todavía sientes algo por ella no es cierto, yo no soy suficiente para ti-. Expresó herida-.
-No se trata de eso, es diferente, sabes que te amo y te prometí que iba a dar todo de mí para que lo nuestro funcionara y es lo que estoy haciendo, no hagas un problema de algo que no existe… -. Pidió la ojiazul siendo paciente-.
-¿No existe?... Yul, fue tú novia, así que no me niegues que algo sientes por ella todavía, porque si no es así ¡no entiendo tú necesidad de tenerla en tu vida! Me tienes a mi Yul, a mi me elegiste-. Discutió celosa-.

Yulia había estado a un segundo de perder la paciencia y con eso la perdió, tanta desconfianza de Elena le estaba molestando.

-¡Pero tú no has estado para mi!-.

La ojiazul se arrepintió de haberlo dicho de esa manera al ver la expresión de Lena.

-Yo…no quise decir eso-. Se disculpó de inmediato-.
-Sí lo quisiste decir-.

Yulia se fue acercando para parar eso que tenía tintes de poder llegar a ser un verdadero problema, pero la pelirroja se alejó.

-¿Siempre vas a correr a sus brazos cuando algo no vaya bien?-. Preguntó-.
-Yo no hice eso-.
-Claro que sí, corriste a refugiarte en ella, en vez de buscar hablar conmigo sobre lo que te pasa-. Le reclamó-.
-Te he dicho muchas veces lo que me pasa y me dijiste que estábamos juntas, que me apoyarías pero se necesitan acciones más que palabras Lena, y no fui a refugiarme con Ekaterina, simplemente quería distraerme y olvidarme de todo por un rato-. Explicó-.
-¡Eso lo tienes que hacer conmigo no con ella!-. Exclamó enojada-.

Yulia respiró profundo intentado comprender por qué Elena se sentía tan insegura y de alguna manera la entendía porque la única mujer aparte de la pelirroja, que le había despertado sentimientos era Ekaterina.

-Elena, no quiero seguir discutiendo-.
-Lo que no quieres es que te siga diciendo la verdad, porque aunque me lo niegues eres incapaz de dejarla ir-. Añadió dolida-. Y ahora que sé que estás bien me voy-.

Elena salió rápidamente, sin siquiera darle un beso de despedida. Al sentir el fuerte golpe de la puerta al cerrarse, se sentó en el borde de su cama. No podía enojarse con Lena porque sabía que tenía razón en muchas cosas, cada vez que se sentía mal pensaba en Ekaterina, cada vez y eso no era correcto.
Dos golpes en su puerta y una voz que no esperaba escuchar.

-¿Esta todo bien?-. Preguntó su madre-.

Yulia giró para mirar hacía la puerta sorprendida, no había habido palabras entre ellas en más de un mes.

-Sí-. Respondió secamente-.
-¿Puedo pasar?-.

La morena afirmó con su cabeza.

-Te escuché discutir, segura que está todo bien?-.
-¿Por qué te importa?-. Preguntó más agresiva de lo que pensó saldría-.
-Eres mi hija-.
-¿Lo soy? Porque la última vez me dejaste bastante claro que no era más que una vergüenza para ti-. Expresó con rabia-.
- Yulia…-.

Larissa se acercó lentamente.

-Lo siento…-.
-¿Ahora mamá? Han pasado más de dos meses, sin palabras para mi, sin si quiera mirarme y ahora me dices que lo sientes-. Reclamó con tristeza-.
-Yulia, tú cuando naciste no venias con un manual de instrucciones, me he equivocado lo sé, pero cuando tú me dijiste que…que tenías otras preferencias yo no sabía como reaccionar pensé que yo había fallado en algo, que algo había hecho mal…-. Se explicó-.
-Ni siquiera puedes decirlo…como quieres que te crea que lo sientes y me aceptas-. Expresó mirándola hacía arriba-.

La mujer se sentó en el borde de la cama junto a ella, y buscó su mano para tomarla cariñosamente.

-Dame tiempo sí, dame la oportunidad de arreglar las cosas, sé que juntas podemos superar esto-. Le pidió con un tono que expresaba su arrepentimiento-.

Yulia no pudo negarse a ello al ver en esos ojos azules tan parecidos a los de ella que había sinceridad y arrepentimiento. La abrazó, se refugió en sus brazos en señal de que le daría esa oportunidad y comenzaran de nuevo.



La morena llegaba el día lunes a su casillero antes de entrar a clases. No había hablado con Elena en todo el fin de semana. No sabía que decirle para arreglar las cosas, no estaba acostumbrada a esas escenas de celos de la pelirroja, porque ella siempre había sido alguien no dada a las discusiones por lo que a Yulia la descolocaba esa actitud tan explosiva.
Elena la miraba a la distancia, quería arreglar las cosas, sabía que se había sobrepasado en su reacción pero nadie más que ella podía entender lo que producía ver a Ekaterina Sharapova cerca de su chica. Le evocaba todo lo que tuvo que pasar antes, todo ese periodo dónde Yulia se negaba a perdonarla y se consolaba en los brazos de esa mujer que le había aceptado aún tener sentimientos por su morena y le había dejado entrever su intensión de recuperarla. Se acercó lentamente y sin que Yulia lo notara, apoyándose en el casillero del lado.

-Hola-. Saludó tímidamente la pelirroja-.
-Hola-. Respondió Yulia girándose para quedar de frente-.
-¿Podemos hablar?-. Pidió-.
-Seguro, dime-.
-Lamento mi reacción, no me gusta estar peleada contigo, no se siente bien-. Expresó-.
-Ni a mi Lena…yo, entiendo que te sientas insegura...-.
-Pero debo confiar en ti-. Interrumpió-. En ella no me pidas que confíe porque estoy segura cuando te digo que aún te quiere y busca recuperarte, pero debo confiar en ti, en que tú ahora sólo me quieres a mí, estamos juntas y eso es lo que me debería importar-.
-¿Eso significa que no me vas a pedir que me mantenga alejada de Katia?-.
-Me cuesta Yul, me cuesta verte con ella porque recuerdo cuando ustedes estaban juntas, esa no fue una buena etapa para mi, lo pasé muy mal y verte el fin de semana, como la abrazaste, como se miraban, me da miedo, tengo miedo a perderte otra vez, porque si eso pasara no sé si podría superarlo-. Explicó la pecosa tomando su mano-.
-Len…-.
-Yo sé que es egoísta pedirte que te mantengas lejos, que es hasta infantil de mi parte, pero duele...-.Añadió-.

Yulia se acercó y puso una de sus manos en el rostro de la pelirroja para acariciarlo con cariño y así lograr que sus ojos se miraran con todo el amor que sentían.

-Eso no va a pasar, debo reconocer que tienes razón en que me ha costado dejar ir a Ekaterina, pero no voy a dejarte Lena, te amo y quiero que estemos juntas por mucho tiempo más, así que por favor confía en mi-.
-Lo intentaré, lo prometo…aunque me cueste verlas juntas no volveré a discutir contigo por eso, lo tomaré por lo que son ahora, amigas-. Contestó-.
-Gracias Lena-. Dijo sonriendo-.

Las chicas se acercaron para sellar tales palabras con un tierno beso. Elena la había extrañado demasiado por lo que la tomó por la cintura para pegarla más a su cuerpo y profundizar aquel necesitado beso.

-Te amo y no te voy a volver a perder-. Susurró la pelirroja cerca aún de sus labios-.
-No quiero que me pierdas-.

Se tomaron de la mano y se fueron juntas a sus clases. Elena sentía que su relación iba consolidándose, claramente no exenta de problemas pero más allá de esos detalles, lo importante era su amor, su mutuo amor que las iba a llevar a superar cualquier obstáculo que se les presentara, incluso si ese obstáculo era una hermosa morena de ojos verdes, que aunque Yulia se lo negara, le seguía moviendo el piso cuando la veía.

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 08, 2017 3:03 pm

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Los días iban pasando y Yulia no había vuelto a estar con Ekaterina a solas. Lena se había dado cuenta de su error y ahora le dedicaba un poco más de tiempo aunque aún condicionado por sus clases que eran cada vez más intensas.

Era viernes y antes de que finalizara las clases de música, Ekaterina había pedido la palabra para asegurarse de que todos habían recibido la invitación a su cumpleaños que se celebraría el día siguiente. Iban saliendo divididos en grupos como siempre.

-Mañana enviaré a un chofer a que vaya por ti-. Expresó Katia quien iba de la mano con Anya-.
-No sé si sea necesario cariño, me puedo ir con Sash y Kolya, no quiero que estés pendiente de esos detalles con todo lo que tienes en mente-. Contestó-.
-Sabes que no me cuesta nada-.
-Te digo que no te preocupes, que yo personalmente me voy a encargar que la señorita esté puntualmente y que llegue sana y salva-. Intervino Sasha-.
-¿Estás segura?-.
-Que sí-.
-Está bien, eso si cuando estés en la puerta me avisas, quiero que entres conmigo-. Le pidió-.

Anya sonrió ilusionada ante esa petición y los chicos le hicieron un guiño de que se alegraban por ella.

-¿Eso quiere decir que seré tu acompañante?-.
-Por supuesto-. Contestó segura-.
-Entonces como buenos caballeros que somos, mi novio y yo, llevaremos a la doncella ante su puerta-. Exclamó Kolya bromeando-.
-Confió en ustedes-. Expresó apuntándolos con su dedo índice-.

Los cuatro habían hecho bastante amistad en poco tiempo, aunque Ekaterina y Kolya a veces necesitaran una dosis de paciencia adicional cuando sus parejas comenzaban a debatir de moda y cosas así. Seguían con la conversación sin advertir la presencia de alguien que estaba apoyada en el capot del auto de Ekaterina, hasta que Nastya lanzó un grito que les hizo girar hacía dónde se dirigía la rubia.


-¡Viktoria!-. Exclamó Nastya y se fue corriendo a ver a su amiga-.

Vika, estaba vestida con unos jeans ajustadísimos en color oscuro, una camiseta marga larga roja y encima un abrigo que le llegaba sobre la rodilla también oscuro, había poco sol pero tenía sus ojos cubiertos por unos anteojos estilo piloto. Se veía realmente hermosa, con su cabellera más larga que última vez. Tenía sus brazos cruzados hasta que Nastya, se acercó corriendo y la atrapó en un abrazo.

-Que bueno que estás aquí-. Le susurró la rubia-.
-Aquí es dónde debo estar-. Respondió-.
-Arregla las cosas con ella-.
-Lo haré y no sólo eso, vine a recuperar lo que es mio Nastya, voy a decirle toda la verdad-.

La rubia se distanció unos centímetros y le regaló una gran sonrisa.

-Ya era tiempo-. Expresó-.

Ekaterina se había quedado dónde mismo, lentamente le soltó la mano a Anya y se fue acercando con temor a dónde estaba su amiga, que estuviera ahí ya era una señal, pero conocía a Viktoria y sabía que aún tenía muchas cosas que decirle. Nastya al ver la morena se despidió de su amiga y volvió con su novia que se había quedado con Elena y una Yulia que no perdía detalle de la situación.

-Hola-. Saludó-.

Viktoria no respondió de inmediato lo que acrecentó los nervios de Katia, quien había bajado su cabeza y jugaba con sus manos.

-Ven aquí - Pidió la chica-.

Katia se acercó y la abrazó con todo lo que tenía en ese momento. Viktoria pasó sus manos por su cuello y se aferró a ella con fuerza, eso que sentía cuando estaba cerca de su morena no podía compararse a nada más.

-Lo siento, yo nunca quise herirte de verdad lo lamento mucho, Vika-. Se disculpaba Katia entre susurros-.
-Lo sé, yo tampoco debí reaccionar así, pero sabes que jamás voy a perdonarle todo lo que te hiso sufrir, ni a ella ni a nadie que lo haga-. Contestó-.
-Te extrañé mucho-. Dijo apretándola más hacía si misma y escondiendo su rostro en el cuello de la chica-.
-Y yo a ti-. Expresó acariciándole el cabello-.

Se quedaron así unos minutos. Hasta que Ekaterina se distanció.

-¿Y tus maletas?-. Preguntó mirándola-.
-Están en el hotel, llegué hace algunas horas, así que me registré, desempaqué, me di una ducha y me vine hacía tú escuela-. Contestó-.
-Vamos a buscarlas entonces, sabes que no voy a dejar que te quedes en un hotel, te vienes a casa conmigo-.
-Katia, primero hay algunas cosas que tenemos que hablar, así que si puedes me gustaría que nos fuéramos a alguna parte ahora y después vemos que pasa, si me voy contigo o no-.
-Como prefieras, dame algunos minutos y vuelvo enseguida-.

Ekaterina volvió a dónde estaba Anya con los chicos. La rubia no estaba para nada feliz con lo que había presenciado, no le gustaba que Viktoria estuviera en la ciudad porque tenía claro que ella haría lo imposible por tener a Ekaterina a su lado, en todo momento.

-Anya, puedes irte con los chicos, Viktoria me dijo que teníamos algunas cosas que conversar y prefiero que sea ahora, mañana no tendré tiempo-. Pidió amable-.

Y ahí estaba, Vika no llevaba ni cinco minutos en la ciudad y ya le estaba quitando a su morena.

-No hay problema-. Contestó con visible molestia-.
-Hey-. Dijo y la tomó del mentón-. No quiero que te enojes, sabes que tenemos una conversación pendiente, además no le ha visto hace meses-.
-Lo sé, nos vemos mañana-. Contestó intentando fingir que no estaba celosa-. ¿Aún quieres que sea tú acompañante?-.
-Por supuesto que sí, que Vika este aquí no cambia nada-.
-No estoy tan segura de ello-. Masculló entre dientes-.

Anya desvió la vista hacía dónde estaba Viktoria quien la miraba con una sonrisa triunfante, por lo que decidió dejarle claro con quien estaba Ekaterina ahora. Se acercó y le robó un intenso beso que descolocó por completo a la morena de ojos verdes, quien se lo respondió como acto reflejo.

-Nos vemos mañana cariño, te amo-. Dijo la rubia acariciándole la mejilla-.
-Nos vemos-. Respondió-. Adiós chicos-.

Kolya y Sasha le hicieron un gesto de despedida y se pusieron al lado de Anya.

-Ríete ahora idiota-. Masculló la rubia-.

A Viktoria claramente se le había desaparecido la sonrisa con eso, pero cuando Ekaterina se acercó y le abrió la puerta del copiloto, le acarició el brazo con cariño y luego depositó un amoroso beso en su mejilla y posicionó un mechón de su cabello detrás de la oreja. Luego miró desafiante hacía dónde estaba la rubia, esa era una clara declaración de guerra.

Yulia se había quedado ahí mientras las chicas se ponían de acuerdo si se irán juntas a la fiesta o no. Ella claramente no había puesto atención, estaba concentrada mirando la interacción que ocurría a unos cuantos metros de dónde ella se encontraba. Antes cuando estuvo en St. Petersburgo, de inmediato notó la cercanía de Ekaterina con su mejor amiga, pero no desconfió porque comparó aquella relación con la que ella tenía con Nastya, que era prácticamente de hermanas. Sin embargo, ahora algo había cambiado, se dio cuenta de inmediato. Porque Anya podía ser insoportable para ella en muchos aspectos, pero la rubia cuando estaba celosa era por algo, nunca había hecho alguna escena ni siquiera por alguna de las chicas que descaradamente le coqueteaban a Ekaterina en la escuela, las ignoraba, pero ahora viéndola estaba enfurecida por la presencia de Viktoria, y la rockera al parecer le gustaba enojarla más, mostrándose más cariñosa de lo que una amiga normal es. Habían despertado dudas en ella y la única persona que podía contestar sus preguntas no estaba muy lejos.

-¿Yulia y tú?-. Preguntó Oksana-.
-¿Yo qué?-. Dijo saliendo de todas esas conjeturas mentales-.
-Que si te vas con nosotras mañana-. Repitió la castaña rodando los ojos-.
-No creo, mamá quiere que me vaya con ellos, así que nos vemos allá-. Respondió-.
-Yo me voy con ustedes, no es que muy entusiasmada pero si tuvo la cortesía de invitarme, yo tendré la cortesía para ir-. Expresó Lena-.
-Pasamos por ti, como a las 8:30 más o menos y espero que estés listas, no me gusta llegar tarde-. Pidió Oksana-.
-Ahora ya tengo que irme, mamá me pidió que hiciera unas compras camino a casa-. Expresó Nastya-.

Las chicas iban haciendo camino a sus autos o en el caso de Elena y Oksana al de sus novias.

-Creo que olvidé algo en mi casillero-. Dijo Yulia deteniéndose-. ¿Nastya, me acompañas?-.

La rubia la miró con un gesto de extrañeza, pero aceptó, no se esperaba el interrogatorio que estaba por venir. Cuando estaba en el pasillo y al observar que no había ya nadie allí, la ojiazul se detuvo, acción que Nastya repitió.

-Aún falta para llegar a tú…-.
-¿Qué pasa entre Katia y Viktoria? Y quiero que me digas la verdad-. Exigió-.
-Son mejores amigas-. Respondió automáticamente-.
-Dije que quiero que me digas la verdad, Nast, no lo que ya sé-.
-Creo que estás algo paranoica, nada pasa entre ellas y si pasara, yo no tengo porque saberlo, así que sí no tienes nada que buscar, prefiero que volvamos-. Contestó nuevamente evasiva-.
-Viviste dos meses con Viktoria, ella te considera su amiga al igual que Katia, sin contar que creo que Tarasova te esta ablandando porque ya no sabes mentir, así que te escuchó Savalieva-.
Expresó con su mejor tono de Bitch-.
-No sé porque te interesa tanto saberlo, tú estás con Lena ahora, no debería importarte lo que pase con Ekaterina-. Le dijo algo molesta la rubia-.
-O sea que tengo razón, algo pasa no es verdad ¿Qué es? ¿Tienen un romance? ¿Están durmiendo juntas? ¿Desde cuando? ¡Respóndeme Nastya!-. Exigió-.

A Yulia se le apretó la garganta ante sus mismas palabras, porque si algo había entre ellas dos, posiblemente fue durante el verano, dónde aún estaba con Ekaterina.

-Veo que aún te afecta todo lo que se relaciona con Katia, y sólo por eso voy a responder y no es nada de lo que acabas de decir, ellas tuvieron algo, pero hace mucho tiempo-. Respondió a medias-.
-¿Hace cuanto y que fue exactamente?-. Siguió interrogando la morena-.
-No lo sé exactamente-. Expresó sarcástica-. Sólo sé que eran más que mejores amigas, tenían como una relación pero no oficial, se besaban, perdieron la virginidad juntas, no sé como eso que tú tenías con Lena antes, supongo, y se terminó cuando Katia conoció a Anya, fin de la historia-.
-¿Y ahora?-.
-¿Ahora que?-.
-No te hagas la idiota Nastya, ya te dije que no mientes cómo antes, hay algo que no me has dicho y supongo que es que Viktoria aún sigue enamorada de Katia ¿O me equivoco?-.
-No te equivocas-. Dijo de mala gana-.
-¿Por eso esta aquí?-.
-Es el cumpleaños de Katia ¿Acaso no es lógico que su mejor amiga venga?-. La rubia ya estaba cansada de tanta pregunta-.
-Sí-. Respondió bajando la cabeza-. Es mejor que salgamos, nos están esperando-.
-Yul-. Detuvo Nastya-. Yo sé que aún tienes sentimientos por ella, pero no interfieras en esto, Viktoria de verdad la ama y si Ekaterina le da una oportunidad, estoy segura la va a hacer feliz, como ella se merece, si te decidiste por Lena no la sigas confundiendo, no es justo-. Expresó la rubia y se hizo camino hacía el estacionamiento-.

Yulia se quedó ahí sabiendo que lo que decía Nastya era cierto. Ekaterina merecía ser feliz y ella con sus constantes dudas estaba entorpeciendo que eso llegara a ocurrir.

Viktoria le había dicho a Ekaterina que fueran a su habitación de hotel, que ahí podrían conversar con mayor tranquilidad. Habían pedido servicio a la habitación, mientras se sentaban.

-Sabes de lo quiero hablarte Katia, aunque probablemente hay otras cosas que quiero decir que no te esperas-. Habló primeroVika-.
-Sé que te debo una explicación acerca de cómo han pasado las cosas, sólo espero que sepas comprenderme…-.
-Lo que haya pasado con Kuznetsova ya no me importa-. Interrumpió-. Lo que quiero decirte sí, es algo que me he guardado por demasiado tiempo y necesito que lo sepas, si después de eso tú consideras que no me quieres tener cerca…yo encontraré la manera de alejarme de ti, aunque sea lo más difícil que tenga que hacer en mi vida-.
-¿Vika, que pasa? Sabes que puedes decirme cualquier cosa y yo jamás me voy a alejar de ti, eres mi chica favorita, mi mejor amiga, eres la única persona en la que puedo confiar plenamente y sin temores-.
-Sólo escúchame sí…-.
-De acuerdo-. Aceptó confundida-.
-Yo tengo una explicación al porque actué así… -.

Cuando iban a comenzar a hablar sonó el timbre de la habitación.

-Yo voy-. Se ofreció Katia-. Deben ser los del servicio a la habitación-.

Se apuró en abrir la puerta y cuando iba a indicar a dónde dejaran lo pedido se dio cuenta que no era el servicio a la habitación, sino que una chica morena, alta, bastante atractiva, a simple vista se podía decir que tenía un aire de parecido a ella, salvo por sus ojos que eran azules y por su cabello que no pasaba de su hombro.

-¿Y tú quien eres? Creo que te equivocaste de habitación-. Expresó Ekaterina confundida-.
-No lo creo, está Viktoria, necesito hablar con ella-. Contestó y pasó por su lado hacía la habitación-.

Ekaterina frunció el ceño y la siguió esperando una explicación de quien era esa mujer.

-Vika, me llamó Sven y necesita hablar contigo urgente por lo que nos comunicaremos por video conferencia desde mi habitación, así que vamos-. Expresó la chica ignorando completamente a Ekaterina-.
-Ahora estoy hablando algo importante, dentro de un rato voy-. Contestó firme la chica-.
-No me escuchaste es urgente, sabes perfectamente que hay muchas cosas que faltan por hacer para terminar el disco, de hecho aun no entiendo porque te autorizó a venir a perder el tiempo acá-. Insistió despectiva-.
-Miroslava, iré pero más tarde-. Repitió-.
-Sabes que Sven es socio de la discográfica y que tienes mucha suerte que él produzca tú primer disco ¿no es verdad?, y supongo que tú carrera es más importante que cualquier otra cosa-.
-Veo que además de maleducada estás a sorda, Viktoria te dijo que iría más tarde, así que si no tienes nada más que decir te pido que salgas de la habitación, estamos hablando sobre algo que sólo nos concierne a ella y a mi-. Expresó Ekaterina en una fuerte postura-.

La mujer miró con cara de pocos amigos a una Ekaterina que estaba enojadísima por la interrupción y porque aquella mujer se creyera con algún derecho sobre Viktoria.

-Disculpa pero esta es una conversación importante, así que no te metas quieres-. Contestó altiva-.
-La única que ha llegado a interrumpir eres tú, así que te estoy pidiendo por última vez amablemente que salgas…-. Exclamó enojada-.

Viktoria las miraba cómo si fuera un partido de tenis. Aquella mujer que había interrumpido era su publicista, que la había acompañado para asegurarse de que nada que pudiera dañar su incipiente carrera ocurriera, además de hacerla subir a un avión en dos días que era el descanso que le habían dado.

-¿Me estás amenazando? Quien te crees tú niñita para hablarme de esa manera, yo trabajo con Viktoria por lo que tengo el derecho para hablar con ella cuando me plazca-. Respondió Miroslava-.
-Mira, poco me importa quien seas, yo soy…-. Esa discusión claramente iba a seguir pero sonó el celular de Katia-.

Otra vez era su madre por lo que contestó rápidamente y ante la exigencia de la mujer de que la necesitaba en casa no le quedó otra opción que aceptar, aunque su orgullo se viera malogrado al ser ella quien finalmente tuviera que salir de esa habitación.

-Mamá le pidió a la niña que regresara a la casa-. Molestó la publicista.

Y cuando Ekaterina iba a responder intervino Viktoria.

-Miruska, vete ahora mismo, en cinco minutos estoy en tú habitación-. Pidió no muy amable la otra chica-.
-Ok, cinco minutos Vika, ni uno más-. Advirtió y salió de la misma manera en la que entró-.

Las chicas nuevamente quedaron solas.

-¿Con que clase de gente estás trabajando, Vika?-.  Preguntó aún molesta-.

Viktoria se acercó nuevamente a ella y le tomó la mano para que se tranquilizara.

-No es tan mala como parece, hace su trabajo que es lo importante-. Contestó con una media sonrisa-.
-Supongo que no tienes nada con ella, porque por como te habla al parecer se cree con todos los derechos sobre ti-. Expresó frunciendo el ceño-.

Viktoria rió ante ese comentario, era tan de Ekaterina comportarse así cuando se sentía amenazada, claramente no estaba acostumbrada a que alguien le hablara de esa manera.

-No es lo que quería pero tendremos que tener esta conversación en otro momento, mañana después de la fiesta ¿Puedes?-. Cambio el tema-.
-Voy a pasar por alto el hecho de que no respondiste mi pregunta, sólo porque si no llego a casa ahora mamá comenzará a llamar otra vez y no será amable, nos vemos mañana-. Finalizó fría-.
-¡Oye!-. Exclamó sujetándola para que no se fuera-. No pienses cosas que no son, trabaja conmigo nada más, mañana llegaré temprano para que así tú madre no te vuelva loca, estaré contigo en todo momento ¿bueno?-. Pidió sin soltar su mano-.
-Está bien-. Aceptó haciendo un gesto algo infantil-.
-Ahora vete, te quiero Katia-. Se despidió y le dio un pequeño roce de labios-.
-Y yo a ti, Vika-. Respondió saliendo-.

Ese gesto no sorprendió a Ekaterina porque era algo que solían hacer, una muestra más de ese cariño tan profundo que las unía.



Ekaterina no quería abrir los ojos porque sabía todo lo que se venía ese día para ella. Generalmente no disfrutaba mucho sus cumpleaños, eran ocasiones en que debía estar en un lugar porque así lo demandaba su familia, con todo el protocolo que eso conllevaba. Al recordar sus anteriores cumpleaños sólo hubo uno que sobresalía, los Quince, ahí Viktoria se había colado de noche a su casa y se arrancaron, pasaron dos días en una playa, alojadas en una pequeña cabaña que era de propiedad del padre de la rockera, fue simplemente perfecto, aunque su madre, padre y abuelo casi enloquecen al quedarse con la fiesta lista y los invitados preguntando a que hora llegaba la cumpleañera, todo castigo posterior había valido la pena, sin ninguna duda.
Pero ahora era diferente, ni en sus más locos sueños podía hacer eso, eran los dieciocho, la edad en dónde un Sharapov oficialmente entraba a la Compañía familiar al ser traspasada a ella una cantidad simbólica de acciones, que debía supervisar en la bolsa.

Puso su almohada en su cabeza y la presionó con fuerza. Quería gritar, irse a otro lugar, sentía que era demasiada responsabilidad, la habían preparado eso es verdad pero ella aún no decidía su futuro y no le parecía justo que por haber nacido en una familia en particular, no tuviera ese derecho, elegir.

-No crees que dieciocho años es muy joven para intentar suicidarte, digo esta familia es agobiante pero no sé si sea para tanto-. Escuchó Katia-.

Y esa voz aunque hace mucho que no la escuchaba la reconoció de inmediato.

-¡Tía Valentina!-. Exclamó levantándose para arrojarse a los brazos de esa mujer-.

Valentina Sharapova, era sofisticada e inteligente, una liberal por naturaleza que contrastaba profundamente con el resto de su familia, por eso decidió una vez graduada de la secundaria ir a estudiar a Oxford y de ahí nunca volvió a Rusia más que de visita, ni aceptó puesto alguno en la Compañía de la familia, ella era artista, esas de espíritu libre que no iban a aceptar nunca ser condicionadas a ser la mujer de algún hombre de buena familia, ella siempre se dijo que no iba a ser la esposa adorno de nadie, como se estilaba tanto en la alta sociedad. Pretendientes nunca le faltaron, era una rubia alta, de ojos color esmeralda oscuros, con un físico siempre bien cuidado.

-¡Mi sobrina favorita!-. Exclamó recibiéndola en sus brazos-.
-Soy la única que tienes-. Respondió distanciándose-.
-Igual sigues siendo mi favorita-. Dijo haciendo un guiño-. ¿Y cómo te sientes?-.
-Bien, aunque me sentiría mejor si tú me dieras el alivio de darme un primo y así saber que no todo será mi responsabilidad-. Contestó-.
Valentina rió ante tal ocurrencia.
-Soy aún muy joven para ser madre, a mis 29 me queda mucho por disfrutar de la vida, no puedes pedirme eso-. Expresó-.
-35, tía-. Corrigió la morena divertida-.
-Cómo sea, siempre seré un espíritu joven-. Dijo restándole importancia-. ¿Y? ¿Cómo ha estado todo por acá?-.
-Bien, mamá me esta enloqueciendo pero lo he soportado estoicamente, así que tienes que estar orgullosa de mi paciencia-.
-Siempre lo he estado, desde que naciste y me di cuenta de la madre que ibas a tener, le rogué a algún dios que te diera paciencia-.
-Pero sacando eso todo bien, supongo-.
-Algo me dice que no esta todo bien, seguro que tiene que ver con alguna chica ¿O me equivoco?-.
-No-.
-¿Estás con alguien?-.
-Sí, eso creo, Anya se mudó a la ciudad y lo estamos intentando otra vez-.
-Debo decir que admiro la perseverancia de esa chica, y me sorprende a la vez, pensé que estabas con alguien más, hace un tiempo me enviaste unas fotografías en la que salías con una chica morena de ojos azules ¿Ya no están juntas?-.
-Ella es Yulia y no, ya no estamos juntas-.
-¿Y porque no? ¿Es por Anya? Porque debo decir que en las imágenes te veías más feliz con ella de lo que nunca te había visto-.
-Ella…no fue por Anya, no fui yo quien tomó la decisión de dejar lo que teníamos, fue ella, no estaba enamorada de mí sino de alguien más-. Recordó con dolor-.
Valentina no sabía que decir ante esa respuesta.
-Pues no sabe lo que se pierde porque debo decir que estás guapísima, cada vez más parecida a tú tía. Y ahora es mejor que te prepares, te espero abajo para desayunar-.

Ekaterina aceptó y se metió a la ducha, le esperaba un largo día. Al salir revisó su celular y tenía muchos mensaje de felicitaciones, comenzó a verlos por orden de llegada y se sorprendió al ver quien le había enviado uno justo a la medianoche.

Nuevo año, nuevo comienzo, no puedo expresar con palabras todo lo que significas para mi, eres simplemente maravillosa y te deseo que logres encontrar quien te haga feliz, un abrazo.
Feliz cumpleaños! Yul.

Lo releyó un par de veces, le gustaba saber que Yulia pensaba en ella, sin embargo, algo en esas líneas le dejaba un sabor amargo, era como si ojiazul la estuviera dejando ir y sintió que ya no tenía ninguna oportunidad de recuperarla. Algunas lágrimas cayeron por su rostro que se limpió de inmediato, ya no podía seguir así.
Del desayuno familiar, fue lo mismo de siempre, su tía disfrutaba molestando a su madre, digamos que Olga y Valya eran dos caras de una misma moneda, simplemente no tenían nada en común, tal vez exceptuando su amor hacía Katia. Al terminar debía ir al Aeropuerto, y cuando salió de su casa un Ferrari 458 del año, la esperaba con una gigantesca rosa de regalo encima del capot en blanco que contrastaba con el rojo del automóvil.

-Un regalo de tú abuelo, dice que lo vayas a buscar en él-. Expresó su padre-.

Ekaterina lo miró y ya se lo imaginaba, así que le sacó la rosa de encima y se fue para probar su nueva adquisición. En el aeropuerto no tuvo que esperar mucho, cuando el avión privado propiedad de la Compañía aterrizó, trayendo en el al respetado patriarca de la familia.

Los saludos fueron efusivos, la morena independiente de todo amaba a su abuelo, ese hombre siempre le había dado todo y no sólo hablando de lo material, sino que siempre había estado ahí para ella, incluso más que sus padres, por eso era tan importante para ella tener su aprobación en lo que hacía, no le gustaba defraudarlo.
Pasó el día más rápido de lo que hubiera deseado. Y ya estaba frente al espejo de su habitación alistándose para bajar, toda su familia se encontraba ahí y la mayoría de los invitados también, respiró profundo y vio su reflejo nuevamente. El traje le había quedado perfecto, usaba una blusa en tono morado pálido que se veía bastante bien con su tono de piel, tuvo suerte, esos colores eran los del escudo de la familia, así que no había tenido mucha elección en ellos. Dejó su cabello suelto caer con algunas ondas, se ajustó el reloj en su mano derecha, ya estaba lista.

-Te ves más hermosa de lo normal si eso es posible de decir-. Expresó Viktoria quien la miraba embobada desde el umbral-.
-Gracias tú también te ves impresionante-. Contestó el cumplido-.

Viktoria se acercó hasta quedar junto a ella.

-Te quiero dar mi regalo-. Dijo la chica-.
-¿No será lo mismo que me diste a los Quince? Porque te recuerdo que eso se puede dar una sola vez -.
-No seas idiota, no es eso, aunque nunca me voy a arrepentir de habértela dado a ti, eres mi persona especial, te quiero ¿Lo sabes cierto?-.
-Por supuesto, yo tampoco me arrepiento de haber estado por primera vez contigo, te quiero Vika-. Respondió-.

Viktoria le había tomado la mano y suavemente deslizó un anillo en un significativo dedo de la mano derecha de Ekaterina. La morena de los ojos verdes al darse cuenta de ello, simplemente sonrió.

-Es hermoso-. Expresó admirando la joya-.
-Mira-. Le pidió mostrando también su mano derecha dónde había uno igual-. Siempre juntas Katia, tú y yo, no voy a dejar que nadie nunca más me separe de ti, esta vez yo…yo voy a…yo quiero…-.

Viktoria estaba nerviosa, sus palabras costaban que salieran.

-¿Qué quieres, Vika?-.
-Te quiero…te quiero más…-.

Ekaterina se distrajo al escuchar el sonido de su teléfono y soltó la mano de la chica.

-Lo siento, es Anya, tengo que bajar ahora, me lo vas a decir o hablamos luego de la fiesta-.
-Mejor después-. Respondió maldiciendo a Anya en su interior-.

Ekaterina salió de su habitación seguida por su mejor amiga. Al ir bajando las escaleras algunos flashes le molestaron a la vista pero nada que pudiera impedir ver, una vez que estaba en mitad de la escalera, vio a dos hermosas chicas entrando a su fiesta.

No sabía si el destino le estaba jugando una muy mala pasada o era un regalo de cumpleaños el poder ver a las dos chicas de su vida ahí, a la misma distancia con su mirada en ella, tanto que ni siquiera habían notado el parecido entre ellas dos esa noche.

Anya entraba escoltada por Aleksandr y Kolya quienes lucían perfectos como siempre con esa sonrisa adorable en sus rostros. La rubia llevaba un vestido que con dos franjas cruzadas que se unían en la parte posterior de su cuello, se ajustaba a sus curvas y le llegaba sobre la rodilla. El vestido de Yulia, se sujetaba de un solo hombro. Dejaban al descubierto gran parte de la espalda y con un pronunciado escote, caía en un punta, ambas tenían su cabello tomado en forma sencilla, las dos se veían impresionantes, y ambas vestían del mismo color un lila claro que combinaba con el atuendo de Ekaterina.

La morena de ojos verdes dirigía su mirada alternándose entre ambas, lo que produjo que ambas chicas se miraran entre ellas, sin poder evitar cambiar su expresión a una de entre sorpresa y enfado.

-Ahora si que la mato-. Murmuró Anya-.
-Cálmate es sólo un detalle-. Tranquilizó Sash tomándola del brazo-.
-¿Detalle? Lo hizo apropósito, estoy segura-. Le reclamó la rubia-.

Ekaterina no había seguido su paso para seguir bajando, su mirada se había clavado en una de color azul. La ojiazul le sonrió y ella se la devolvió, quería acercarse pero sabía que no era lo correcto, menos cuando una entusiasmada Elena fue a buscar a su chica.

-¡Ya estás aquí!-. Exclamó la pelirroja-.
-Sí, tardé algo porque papá se atrasó de vuelta del trabajo-. Explicó la morena posicionando toda su atención en ella-.
-Ven hay alguien a quien quiero presentarte-. Expresó tomando su mano-.
-Claro, vamos-.

Ekaterina terminó de bajar las escaleras y se acercó a Anya que aún estaba enojada por el "detalle" del vestido.

-Hola-. Saludó la morena-.
-Hola-. Respondió haciendo un gesto infantil de estar enfadada-.
-Te ves hermosa ¿Vamos al salón?, es hora-. Dijo ofreciendo su mano-.
-Vamos-. Contestó con una gran sonrisa-.

Las ventajas de conocerla hace mucho, sabía que decir para que Anya olvidara lo enfadada que estaba.
Viktoria se había quedado más atrás, ver a Ekaterina con Anya era algo de lo que definitivamente prefería mantenerse alejada.

-Este cumpleaños decidiste no secuestrarla-. Expresó alguien susurrándole por la espalda-.

La rockera se giró al reconocer la voz y le dio un fuerte abrazo.

-Si no es la tía más guapa y sexy que tiene Ekaterina-. Expresó Vika-.
-Siempre tan encantadora-. Agradeció y volteó a ver hacía dónde miraba la chica-.

Viktoria tenía la mirada fija en Ekaterina quien actuaba de manera cariñosa con Anya. Sus ojos despegaron un destello de tristeza difícil de disimular.

-Arriésgate y estoy segura que la próxima vez que venga de visita ya serás una Sharapova-. Aconsejó Valentina para luego marcharse-.

En otro lado de la fiesta, Ekaterina estaba concentrando su atención en su rubia acompañarte, usaba toda su fuerza de voluntad ya que cierta morena de ojos azules estaba muy cerca de ella. Conversaban de todo un poco y recibía amablemente los saludos de algunos invitados, lo que no esperaba era que cierto personaje apareciera en su fiesta, haciendo como si nada hubiese pasado.

-Así que los rumores eran ciertos-. Exclamó Angus captando la atención de ambas-.
-Tú que haces aquí-. Le preguntó Ekaterina alterada-.
-Lo obvio querida prima, vine a tú fiesta de cumpleaños, soy parte de esta familia también-. Respondió con esa sonrisa arrogante que tanto lo caracterizaba-.
-Tú imbécil, no eres absolutamente nada mio, así que mantente lejos porque si intentas algo aunque sea mínimo no dudaré en sacarte a patadas de aquí-. Amenazó la morena-.

Anya se mantenía tomada de la mano de Ekaterina sin pronunciar palabra, una profunda vergüenza la inundaba, ahí al frente de ella, estaba el mayor error de su vida.

-No son necesarias las amenazas, yo vine a divertirme o es que te sientes amenazada por mí, porque veo que has recuperado a tu preciosa novia-. Contestó altivo mirando a Anya-.
-Aléjate de ella, te lo advierto-. Dijo acercándose a él con una mirada asesina-.
-Pues creo que eso debería decirlo ella-.

Iban a seguir discutiendo pero apareció Mikhaíl quien con sólo una mirada hizo que se separaran.

-Ekaterina es hora, ven conmigo por favor-. Pidió el hombre con un gestó serio-.

La morena obedeció y llevó a Anya con ella, ni en un millón de años iba a dejarla sola con ese idiota otra vez.

Lo siguiente fue lo típico, le llevaron un magnífico pastel con dieciocho velitas ubicadas en forma circular para que ella las apagara, su abuelo dio un conmovedor discurso y procedió a entregarle una carpeta que ella sabía perfectamente lo que significaba.

Al leerla someramente, se dio cuenta de algo que le produjo una presión en el pecho, necesitaba hablar con su abuelo pero él, le hizo un gesto de que firmara, luego hablarían, y eso hizo, y al realizar esa acción, sintió que con ello sellaba su destino.

Yulia se dio cuenta de inmediato que algo no andaba bien con Katia, lo notó porque sus ojos verdes se veían angustiados por lo que se preocupó más cuando salió del salón rumbo a la sala de reuniones que tenía el padre de Katia, junto a Mikhaíl. Quiso seguirla pero estaba con Elena y sabía que la pelirroja podía no tomarlo muy bien.

Anya y Viktoria también se dieron cuenta. La rubia impulsiva como siempre, quiso seguir a su morena, pero Viktoria se le puso en el camino.

-No intervengas en esto, déjala, cuando salga, ya nos dirá que es lo que pasa-. Expresó-.
-Sal de mi camino y no te atrevas a decirme que hacer-. Contestó molesta la rubia-.
-Sabes que no es tan fácil sacarme del camino-.
-Lo hice una vez, puedo hacerlo de nuevo-. Contestó arrogante-.

Viktoria ante esas palabras la tomó fuertemente del brazo y la hizo entrar a la primera habitación que encontró desocupada.

-¡Que mierda te pasa! ¡Suéltame!-. Le exigía la rubia-.
-Es momento de que tú y yo aclaremos algunas cosas Kuznetsova-. Expresó segura-.
-¿Sí? ¿Cómo que? ¿Cómo tus confusos sentimientos por tu mejor amiga? Ve al sicólogo Viktoria, yo no estoy para solucionar tus problemas-. Contestó-.
-Sabes perfectamente que no son confusos, yo la amo y mucho más que tú-. Contratacó-.
-No voy a tolerar que vengas a cuestionar mis sentimientos por Ekaterina, además resígnate, siempre tú lugar será el de mejor amiga, nada más Viktoria, ella nunca te verá como nada más-. Exclamó alzándole la voz-.
-Eso lo veremos una vez que le diga todo lo que siento-.

Anya sintió un escalofrío recorrerle, sabía que eso no era nada bueno.

Ekaterina había salido a tomar algo de aire, después de aquella conversación con su abuelo Mikhaíl, quería alejarse de todo por un rato. Así que se refugió en el único lugar de aquella casa que le transmitía eso. La terraza que daba hacía el jardín era dónde siempre iba cuando quería pensar, se había llevado consigo una botella de champaña que ya estaba a la mitad, la bebía apoyada en el barandal con su concentración en un punto inexistente.

-No deberías estar adentro y bebiendo eso en una copa?-. Expresó Yulia-.

La ojiazul no había perdido de vista a Ekaterina, por lo que cuando salió le dio unos minutos, cuando no volvió se preocupó y fue por ella.

-Ni esto puedo hacer, se supone que es mi cumpleaños, debería hacer lo que yo quiera-. Respondió sin mirarla-.
-¿Qué pasa?-. Preguntó ubicándose a su lado-.
-Firmé mi sentencia a llevar la misma vida que mi padre y mi abuelo-. Contestó bebiendo otro largo trago de la botella-.
-¿Cómo así? No entiendo Katia, no se supone que eso ya lo sabias?-.
-Lo que se supone es que me iban a traspasar máximo el cinco porciento, era algo simbólico siempre ha sido así, pero mi abuelo tenía otros planes…-.
-¿Qué son…?-.
-Lo que firmé fue la aceptación del traspaso del veinticinco porciento de las acciones de la compañía, lo que significa que pase lo que pase, en algún momento voy a ser la heredera mayoritaria, tengo 18 años Yul, cómo se supone que decida cual quiero que sea mi futuro con esta presión-.

Yulia se sintió conmovida por aquellas palabras tan llenas de frustración.

-Siento que te sientas así, pero estoy segura que sabrás enfrentarlo y llegado el momento por muchos papeles que hayas firmado nadie puede decidir que hacer con tú vida, sólo tú Katia, tienes que buscar lo que a ti te haga feliz, nadie más que tú merece ser feliz-. Expresó mirándola a los ojos-.
-Mi oportunidad de ser feliz se fue, la dejé ir sin siquiera luchar y me arrepiento por eso, nunca he luchado por nada en mi vida Yulia y tú sin duda vales la pena para hacerlo, nadie me ha hecho más feliz, con nadie me he sentido como contigo, yo puedo hacerte sentir eso también...-.
-Ekaterina…-.
-Sí aún existe la mínima posibilidad de tenerte de vuelta, de que lo quieras intentar otra vez, yo voy a luchar, sólo dímelo… ¿tú sientes algo por mi?-. Preguntó acercándose a escasos centímetros-
-Yo estoy con Lena y tú con Anya, esto no es correcto-. Contestó intentado alejarse pero la sujetó por la cintura-.
-Mírame a los ojos y dime que ya no produzco nada en ti, dímelo Yulia y no haré lo que quiero hacer-. Le susurró muy cerca de sus labios-.

Yulia no respondía, sabía que mirándola a los ojos no iba a ser capaz de mentirle.

-Tú silencio responde mi pregunta-.

Ekaterina la atrajo más hacía si misma y la besó con una pasión que nunca antes había mostrado. La ojiazul se resistió en un principio pero luego cedió ante tan intensa caricia y los labios de Katia, ya dejaron de tener sabor a culpa para pasar a un gusto entre champaña y algo exótico que tantos recuerdos le trajo. Se había aferrado a su cuello para que no se separara, mientras la chica de ojos verdes la recorría con sus manos atrayéndola cada vez más si eso era posible.

Yulia no sabía que estaba haciendo, lo que si sabia era que no podía volver a hacer lo mismo, no podía y por mucho que lo estuviera disfrutando debía detenerse. Por lo que con delicadeza se separó para enfrentarse a unos ojos verdes que la miraban más brillantes que nunca esperando una respuesta.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por My_love_4_u el Dom Ene 08, 2017 5:33 pm

</3
Todos mis votos van para Viktoria!! Ojala se le de la oportunidad de hablar con katia...
Ay Katia! No caigas de nuevo en el mismo circulo vicioso!! u.u
Algo de Anya y Angus no me termina de cerrar.... no sé, hay algo q no se dijo aun :O
Q buena suerte tuvieron Nastya y Oksana ❤️❤️

Bueno ahora queda solo esperar la siguiente conti Smile
P/d: #TodoLoQueDigoEsInteresante.....
Okey.
No.
Jajajajjajajaajaj
Gracias por tanto drama y trama, sinceramente una de los mejores fic que he leido!!
Saludooos!

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Mar Ene 10, 2017 12:35 pm

Hola Very Happy
Excelente capitulo
esto esta cada vez mas emocionante
porque creo que esta escena la estan viendo 3 o al menos 1
de las personas impicadaas con ellas
las que han corrido con suerte es Nastya y su Diva
porque no han tenido un impedimento mas
como terminara esto? Yulia que piensa que Lena es idiota
se sale de una situacion para meterse en una peor
espero la sigas pronto
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 15, 2017 2:14 pm

Hola chicas, a todos en general los que leen este fics. Siento no haber podido subir el capítulo el día que correspondía ya que no estaba editado, y algún que otro problemilla. Pero acá estoy para servirles y dejarles otro encantador capítulo que espero disfruten tanto como los anteriores...

A las comentaristas, un fuerte abrazo y todo mi cariño I love you I love you


Capítulo Veinticuatro: Feliz Cumpleaños Parte 2


Yulia sabía que Ekaterina esperaba una respuesta a la pregunta que le había hecho antes de besarla. Sabía que lo correcto era ser clara y decirle que no había ninguna posibilidad de que volvieran a estar juntas, porque ella estaba con Lena y la amaba. Pero esos ojos verdes la estaban confundiendo más de lo que se atrevía a aceptar, esos labios sabían a una nostalgia exquisita y el calor del cuerpo de Ekaterina le atraía como un imán. Giró la cabeza como si eso le ayudara a despejarse, su razón estaba luchando diciéndole que en su mente ya tenía la respuesta, pero era su jodido corazón quien se negaba a decirle que existía una respuesta absoluta y su garganta no sabía a cual hacerle caso para emitir las palabras.
Su conciencia le gritaba que era una cobarde, una egoísta que no quería perder a ninguna y que al mismo tiempo se estaba arriesgando a perderlas a ambas. Porque como hayan sucedido las cosas, ella había engañado a Elena, a su dulce pelirroja que no se merecía nada de eso.

-¡Mierda!-. Exclamó con rabia-.

Y esa rabia no era en contra de la chica que la miraba intentado ver a través de ella, esa rabia era contra si misma por no poder ser consecuente con sus decisiones, por no poder dejar de hacerle daño a las personas que quería. Por lo que corrió buscando una inexistente salida. Una vez más corrió.

Pero ahora Ekaterina no la iba a dejar escapar con esa facilidad que lo hizo meses atrás, así que la siguió. Corrió tras ella, sin importarle nada más, ni el pasado que compartían, ni su presente dónde habían más personas ni ese futuro que ahora simplemente consistía en una nebulosa, en una fotografía difusa que no mostraba con claridad quien o quienes eran las protagonistas del tan esperado final feliz.

-¡Yul, detente!-. Le pedía Ekaterina-.

Pero la morena no quería escucharla, no quería porque sabía que las cosas se complicarían más, porque sabía que si se detenía debía enfrentar una realidad para la que no estaba preparada.

-¡Ya detente!-. Exclamó sujetándole el brazo y girándola-. No sigas escapando de mí-. Le rogó con desesperación-.
-Katia, ahora no, no puedo hacer eso otra vez-. Le respondió acongojada a punto de llorar-.

Y se vieron a los ojos, por lo que ellas pensaron habían sido largos minutos. Pero en la realidad no había sido tanto, ni siquiera habían notado que estaban en mitad del salón dónde las personas que habían estado bailando comenzaron a dispersarse. Ekaterina estaba buscando las palabras para decirle que nunca en todo ese tiempo había dejado de amarla. Que sus sentimientos por ella se guardaban intactos, esperando la más mínima señal para salir y darle todo lo que ella quisiera y necesitara. La morena de ojos verdes estaba segura, ser ella todo lo que Yulia necesitaba.

-Es momento de que la cumpleañera baile con su acompañarte-. Se escuchó por el micrófono que estaba dispuesto en un pequeño escenario-.

Eso produjo que las chicas reaccionaran y cuando lo hicieron notaron que eran las únicas ahí, bajo la atenta mirada de casi todos los asistentes.
Yulia sabía que eso le traería muchos problemas, pero algo dentro de ella sentía que se lo debía a Ekaterina, que la chica se merecía mucho más que un escape, que por lo menos debían hablar, decirle que ya no quería volver a herirla. Así que tomó la mano que le estaba ofreciendo para luego aferrarse a su cuello, mientras Ekaterina se apropiaba de su cintura.

Mecieron sus cuerpos despacio y sin presiones, escuchando las primeras entonaciones de esa canción, en silencio, simplemente sintiendo el calor que el otro cuerpo le proporcionaba, imaginando que sólo estaban ellas dos, sin nadie más a su alrededor. Porque si así fuera, las cosas serían considerablemente más fáciles.

You'll never gonna love me, so what's the use?

Tú nunca vas a amarme, así que, ¿de qué sirve?

What's the point in playing a game you're gonna lose?

¿Para qué jugar un juego, que sabes que vas a perder?

What's the point of saying you love me like a friend?

¿Para que sirve decir que me quieres como amiga?

What's the point of saying it's never gonna end?

¿De que sirve decir que lo nuestro nunca va a acabar?


Hay ocasiones en que las canciones sin esperarlo te van describiendo situaciones, pensamientos, sentimientos que has experimentado, que vives, que niegas con obstinación. Que son tan condenadamente precisas que se te revuelven el estómago provocando una sensación de malestar, porque es como si alguien te estuviera gritando todo lo que te niegas a aceptar sin darte la posibilidad de escapar. Esa era una de esas ocasiones.

-Sé que debería pedirte disculpas por haberte besado, pero no lo haré, porque no me arrepiento-. Susurró Katia rompiendo el silencio-. Te he extrañado tanto…-.
-Katia…-.
-No me digas que no sentiste nada, porque aunque de tú boca salgan mil palabras negándolo, tú cuerpo me sigue diciendo lo contrario, tus ojos me siguen mirando como cuando nos besamos por primera vez, pidiéndome que los rescate-.
-No hagas esto...el beso fue…fue algo-.Y las palabras no le salían para decir que eso no debió haber pasado-.

You're to proud to say that you've made a mistake

Eres muy orgulloso para aceptar que cometiste un error

You're a coward to the end

Eres cobarde hasta el final

I don't wanna admit, but we're not gonna fit

Yo no quiero admitir que juntos no encajamos

No, I'm not the type that you like

No, no soy el tipo que te gusta

Why don't we just pretend?

¿Así que por qué no simplemente fingimos?


-Sé que la amas, sé que probablemente la que pierda sea yo… otra vez y quizás de manera definitiva, pero voy a correr el riesgo, por ti Yulia quiero correr el riesgo, lo único que te pido es que me des la oportunidad-.
-No quiero hacerte daño otra vez, tú no lo mereces, déjame ir Katia, aléjate de mí o te haré daño aunque no quiera-. Le susurraba la ojiazul-.
-¿Crees que no lo he intentado?...Lo hice Yul, pero cada vez que te veo, mi corazón me dice que no te he olvidado, que debí haber seguido ahí y no huir como una cobarde para dejarle el camino libre, me equivoqué Yulia, me equivoqué porque tú sigues sintiendo algo por mi…éramos perfectas juntas...-.
-Katia, no existe lo perfecto…-.

Lies, don't wanna know, don't wanna know oh

Mentiras, no lo quiero saber, no lo quiero saber.

I can't let you go, can't let you go oh

No te puedo dejar marchar, no puedo.

I just want it to be perfect

Solo quiero que sea perfecto,

To believe it's all been worth a fight

creer que todo ha merecido la pena,

Lies, don't wanna know, don't wanna know oh

Mentiras, no lo quiero saber, no lo quiero saber.


-Tal vez no, pero tú y yo, nos acercábamos bastante a eso…yo…no he dejado de amarte… -. buscando su mirada-. Y no me digas que no sientes nada por mí, porque no es cierto, tú no has podido olvidarme…no me quieres dejar ir-.
-Pero debería, para acabar con todo esto de una buena vez debería poder dejarte ir…me siento egoísta, me siento como la mierda porque estoy haciéndoles daño a las mujeres que más he querido…-.

Ekaterina soltó las manos de su cintura y sin importarle quien la viera tomó el rostro de la ojiazul con cariño, con devoción, con una idea en su mente que para ella era tal vez el principio de un nuevo comienzo.

-¿Qué no puedas no te dice algo?-. Le preguntó otra vez muy cerca de sus labios-.
-¡Suéltala!-. Exclamó una pelirroja descontrolada-.

Elena había visto la escena probablemente no desde su comienzo. Se había distraído al descubrir que su profesor de danza Ilya, también se encontraba en la fiesta, por lo que cuando notó la prolongada ausencia de su morena, se dedicó a buscarla por la gigantesca residencia Sharapov. Al volver nuevamente al salón y ver a todas las personas dejando espacio para que el centro del salón estuviera despejado, le llamó la atención. Cuando descubrió el porqué, no sabía si sentirse enojada o herida.

Claramente nadie tenía a Yulia contra su voluntad ahí. La morena se veía tranquila, atenta a cada susurró que Ekaterina pronunciaba muy cerca de su oído y eso la estaba matando por dentro.
Pensó en darse la vuelta e irse, pensó que ya nada más tenía que hacer ahí, más que resignarse a que Yulia no iba a dejar ir a Ekaterina y que sería mejor ella dejar ir a su morena. Sí ella era feliz, que más daba de alguna manera iba a seguir adelante, no pudiendo jamás amar tanto como la amaba a ella, eso era seguro, pero lo por menos una de las dos sería feliz.

Ya había luchado, había entregado su corazón, cuerpo, su alma, todo y si eso no era suficiente, ya no sabía que más podría serlo. Lo iba a hacer, pero recordó las palabras de Yulia diciéndole cuanto la amaba, que confiara en ella, que juntas iban a salir adelante. Así que se hizo espacio entre la gente a paso seguro, y llegó en el momento preciso.

-¡No voy a permitir que te acerques a mi novia!-. Le reclamó a Katia-.

La pelirroja puso a Yulia detrás de ella para enfrentarse a Ekaterina. Eso se terminaba ahí y ahora, ya no iba a seguir soportando que la chica intentara recuperar a la mujer que ella amaba y se lo pensaba dejar absolutamente claro, importándole un comino dónde estaban y quienes las estaban viendo.

-Creo que has llegado un poco tarde para eso ¿No crees?-. Le respondió arrogante-.

Ekaterina no sabía si era toda esa champaña que circulaba por su sistema, el intenso beso compartido con Yulia o el baile anterior que la había hecho darse cuenta que aún guardaba una posibilidad con su ojiazul, lo que estaba provocando que no le importara nada más que defender ante esa pelirroja, su oportunidad de luchar por Yulia.

-¡Aléjate de ella Sharapova! Entiende que me eligió a mí, me ama y estamos juntas, ya no sigas interfiriendo entre nosotras, ¡deja de arrastrarte! -. Exigió amenazante-.
-Mira quien lo dice ¡La que besó a Yulia mientras era MI NOVIA! ¡Tú pusiste las reglas Katina! Ahora no tienes ningún derecho a exigirme que me mantenga lejos de ella-. Respondió-.

Yulia sabía que algo tenía que hacer para detener eso, pero su mente estaba tan confundida que produjo que su cuerpo cayera en un estado estático que le obligaba a ver todo como una simple espectadora.

-Eso fue diferente, ¡porque tú nunca debiste haber entrado en su vida! ¡Cuantas veces te lo voy a tener que repetir! ¡Fuiste casi un accidente!-.
-¿Y quieres que recordemos porque pasó?-. Interrumpió-. Porque fuiste tú quien la perdió, la que la rechazó por quedarse con otra mujer, la que la hizo sufrir y que no se dio cuenta que la amaba, hasta que la vio feliz ¡Que conveniente resultó! ¡No eres más que una egoísta!-.
-¡Eso no es cierto! Yo nunca dejé de amarla y lo que pasó antes de que tú llegaras no lo sabes así que no te atrevas a juzgarme-. Amenazó la pelirroja-.
- Tengo todo el derecho a hacerlo ¡Porque fui yo quien estuvo ahí para ella! ¡Fui yo quien la consoló! ¡Fui yo quien la hice sonreír de nuevo! ¡Y sigo siendo yo quien se preocupa por ella! Por eso no puedes apartarla de mí, porque yo soy capaz de hacer muchas cosas que tú no-. Exclamó perdiendo la compostura-.
-¡Ya cállate imbécil! ¡Y que has sacado con eso si ella me sigue amando!-.

Las chicas estaban a una distancia reducida y tenían la completa atención de todos los asistentes a la fiesta, dado que los gritos eran cada vez más elevados. Incluso algunos flashes de fotógrafos que cubrían el cumpleaños de la heredera que seguro aparecían en primera plana de alguna revista de espectáculo. La pequeña Sharapov, otra vez haciendo un escándalo.

-¡Ekaterina, ya basta!-. Expresó Mikhaíl quien le tomó el brazo a su nieta para alejarla de la pelirroja-.
-Pero…-. Iba a reclamar-.
-Pero nada, estás haciendo un escándalo, así que te vienes conmigo ahora mismo-. Le exigió el hombre-.

Yulia reaccionó y tomó a Elena.

-Me iré cuando Yulia me responda-. Dijo la chica de ojos verdes-.

Elena miró a Yulia esperando saber sobre que estaba hablando Ekaterina.

-Lo siento Katia-. Respondió la morena y se giró para salir de ahí-.

La pelirroja salió detrás de ella. Mientras Ekaterina se quedó paralizada. Un dolor profundo se alojó en su corazón y reprimió las lágrimas. Salió rumbo a otro lado sin ponerle atención a su abuelo, necesitaba estar sola.

-¡Yulia!-. Exclamó Lena-.

Habían salido de la casa y se detuvieron a uno de los costados para hablar con más calma.

-¿De que estaba hablando Ekaterina? -.
-Lena, por favor ahora no, no quiero hablar sobre eso-. Se negó mirándola a los ojos-.
-¿Y cuando vamos a hablar? Porque si no puedes olvidarla, nuestra relación nunca va a funcionar Yulia, no podemos estar juntas y que me digas que confíe en ti con Ekaterina confesando frente a todos que aún siente algo por ti y tú quedándote callada, así que sé sincera conmigo por favor-. Le pidió tomándole las manos-.
-Ella…nosotras… -.

La morena sabía el riesgo que corría y no quería herir a Elena diciéndole lo que en verdad había pasado, pero tampoco se sentía bien ocultándoselo, ellas no tenían secretos. Nunca los habían tenido y ahora menos podía hacerlo, porque las relaciones se basaban en la honestidad.

-¿Ustedes que?-. Interrogó con poca paciencia-.
-Nos besamos-. Confesó bajando la cabeza-.

Elena se soltó de la ojiazul absolutamente decepcionada. Sus ojos se cristalizaron de toda la pena que le producía esa confesión. Su Yulia la había engañado, después de haberle pedido que confiara en ella, la traicionó.

-Lo siento Lena, de verdad lo lamento-. Se disculpaba desesperada la morena-. No va volver a pasar…fue sólo algo del momento-.
-Por favor Yulia, ni tú te crees eso de que fue algo del momento…ni menos puedes asegurarme que no volverá a pasar-. Le reprochó herida-.
-Es…-.
-¿La quieres todavía? -. Preguntó-.
-Estoy contigo Lena, te amo, por favor olvidemos esto y sigamos juntas-.
-Respóndeme Yulia-. Exigió-.

Yulia guardó silencio, otra vez. Cómo siempre lo hacía cuando se trataba de aclarar sus jodidos sentimientos que la estaban volviendo loca. Era simplemente retorcido eso de pensar que se puede estar enamorada de dos personas. Siempre cuando escuchaba que decían eso, se burlaba, porque antes de estar en esta situación pensaba que el corazón sólo puede entregarse una vez y a una persona, no que el muy maldito podía partirse en dos y convertir su vida en una jodida novela de drama.

-¡Mierda Yulia que más quieres que haga para que la olvides!-. Exclamó con rabia y sus lágrimas corrían por su rostro-.
-No es tú culpa, es algo que no puedo explicar…estoy tan…-.
-Tan que…-.
-Confundida… -. Aceptó muy bajito sintiendo todo el peso de su conciencia-.

La pelirroja no dijo nada más, no era necesario. Esa simple palabra contestaba todas sus preguntas y también terminaba en parte con toda esa paciencia que había tenido hasta ahora.

-Te puedes quedar entonces con todas tus malditas confusiones, ¡A mi déjame en paz!-. Expresó con ira y se fue a paso lento-.
-Lena… -. Yulia llamó agachando la cabeza-.

La pelirroja no logró escucharla, sin embargo, se devolvió. Había algo que necesitaba sacar de su pecho.

-¿Sabes lo que más me duele?-. Preguntó retóricamente-. Que sé porque vuelves a ella, sé que te sientes protegida y segura a su lado, y me duele, no sólo porque ella es quien te puede apartar de mi lado, sino porque te has negado a ver que yo también puedo hacerlo, yo también puedo cuidar de ti Yulia, yo he luchado por las dos antes y ahora no tenía por qué ser la excepción, pero no viste más allá, fue más fácil caer en sus brazos que reconstruir lo nuestro y ahora ya no sé si quiero seguir luchando-. Finalizó la pecosa ahora si volviendo a la fiesta y dejándola ahí.

Yulia tenía lágrimas de profundo dolor brotando por sus hermosos ojos color cielo, que se veían más cristalinos y vulnerables que de costumbre. Se quedó ahí sin saber que hacer, había sido sincera con ambas y si las consecuencias de eso, era perderlas tenía que aceptarlo, doliera cuanto doliera.


Ekaterina se había ido al bar que habían puesto para que cada invitado pidiera lo que deseara tomar. Ella seguía con su copa de champaña en la mano. En realidad ya no sabía cuantas de esas había bebido, sólo que no estaban produciendo lo que esperaba, olvidar, olvidarse de esa perfecta chica que le estaba destrozando el corazón.

-Era necesario humillarme de esa manera¡?-. Expresó Anya-.

La morena se giró para mirarla a los ojos, la rubia se mantenía con sus brazos cruzados.

-Anya, no todo lo que hago es para provocarte algún daño-. Respondió calmada-.
-¡Pero lo hiciste! Yo llegué como tu acompañarte ¡Yo!, me dijiste que estaríamos juntas, y que hiciste ¡Peleando por tú ex a la vista de todos! ¡Como crees que me sentí!-. Reclamó-.
-¡Ya cálmate quieres! No estoy para darte explicaciones ahora, por lo demás no tengo porqué, tú y yo no somos nada Anya, ¡Nada!-. Contestó enojada-.

A Anya se le hizo un nudo el garganta, ante las palabras pronunciadas tan duramente por su morena.

-¿Por qué me haces esto?-. Preguntó con su voz quebrada-.
-No quise decirlo de esa manera, lo siento… discúlpame-. Dijo arrepentida-.
-No me toques-. Le pidió alejándose poniendo sus manos como una barrera-.
-Perdóname si, no estoy teniendo una buena noche, sé que me equivoqué con lo de Yulia, pero no pude evitarlo. Katina hizo que se me acabara la paciencia-. Justificó bebiendo un trago-.
-¡Tú tuviste la culpa! Elena simplemente actuó como cualquier novia lo haría en su lugar, Katia entiende ¡Ellas están juntas! ¡La eligió!-. Exclamó desesperada-.
-¡Y porque aceptó que la besara entonces!-. Contestó-.
-Tú…tú… ¿La besaste? -. Preguntó la rubia bajando el tono, sorprendida-.
-Sí, la besé y ella me correspondió-. Respondió-.

Para la rubia ese fue un golpe bajo, no es que desconociera los sentimientos que aún tenía Ekaterina por Yulia, es que simplemente esperaba que la ojiazul estuviera lo suficientemente enamorada de Elena como para que ya no pasara nada con Katia. Pero se equivocó, y esa equivocación se estaba sintiendo como si un agujero comenzara a extenderse en su corazón.

-¿Qué se supone que pasa conmigo entonces? -. Dijo reteniendo las lágrimas-.
-Anya, yo he sido honesta contigo, desde que llegaste yo te dije lo que me pasaba…no me hagas sentir ahora como si te hubiera mentido…no…-.
-¡Tú me has estado ilusionando todo este tiempo Ekaterina!-. Interrumpió-. Puedes haberme dicho muchas cosas cuando llegué, pero no me puedes negar que hemos estado actuando como una pareja-.

La chica de ojos verdes sabía que eso era cierto, durante todos los meses que Anya llevaba en Moscú, ella se había comportado como su novia, por lo que ahora no podía simplemente hacerla a un lado sin tener en cuenta lo que la rubia sentía por ella. No era para nada justo.

-Tienes razón, yo…-.
-Tú simplemente me usaste para olvidarte de Yulia-. Terminó la frase la rubia-.
-Eso no es así, tú sabes que aún siento cosas por ti, que tú y yo tenemos una historia juntas, una que nunca ha terminado-. Reconoció-.
-No es suficiente para mi ahora Ekaterina, dejé todo, dejé mi vida por seguirte y sé que no me lo pediste, sé que fue mi decisión, pero por lo menos esperaba que me dieras la oportunidad real de estar contigo, no que a la primera volvieras por Volkova, cuando sabes perfectamente que ella no te ama-.
-Estamos hablado de ti y de mí, ya deja de involucrar a Yulia en esto-. Le pidió-.
-No podemos hablar de nosotras sin involucrarla cuando sabes perfectamente que es por su culpa que no podemos estar juntas, ¡Ella es la maldita culpable de que no me quieras dar otra oportunidad! ¡Ella nos esta separando!-.
-¡No!-. Exclamó con fuerza-. ¡Eso no es cierto!-.

La rubia quedó congelada ante esa reacción porque podía jurar que Ekaterina había perdido absolutamente ese control que era tan propio de ella, para dar paso a una actitud casi violenta.

-¡Tú tienes la culpa! -. Exclamó apuntándola-. ¡Tú me engañaste Anya! Si tú te hubieras mantenido lejos del imbécil de Angus nada de esto habría pasado ¡Tú y nadie más que tú tienes la culpa! ¡Tú rompiste nuestra relación! ¡Así ya deja de culpar a Yulia por tus errores!-. reprochó-.
-Pensé que me habías perdonado, me dijiste que ya no hablaríamos de eso, yo te expliqué como pasó todo, él se aprovechó de la situación-. Se explicaba dolida con ahora sí sus lágrimas corriendo libremente por sus mejillas-.

Ekaterina le dio una media sonrisa triste.

-Cómo haya pasado todo no justifica que terminaras acostándote con él y sé lo que dije, ¿pero crees que todo es así de simple?, que ahora cuando lo vi no se me paso por la cabeza, que lo besaste, que dejaste que él te tocara y me lo ocultaste, porque estoy segura que si Angus no me lo hubiera dicho yo jamás lo habría sabido-.
-Cuando me di cuenta lo que había hecho, sabía que eso me podía costar tu amor y no estaba dispuesta a pagar ese precio por un error de una noche, tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida, tú eres la única persona que he amado…no podía perderte, no puedo perderte-.
-Ya lo hiciste, te quiero, quizás siempre lo haga, pero mi amor por ti se terminó el día que vi ese maldito video-. Expresó con pena-.

Anya la miró fijo, reflexionó por unos segundos y herida le respondió.

-¿Es fácil no es verdad? es fácil culparme a mi de todo y negarte a perdonarme, pero sabes, yo te perdoné a ti mucho antes, o crees que no sé que mientras comenzamos a salir tú aún seguías revolcándote con Viktoria, que mientras me pedias una oportunidad y me decías que yo era la mujer de tu vida, por las noches la ibas a buscar a ella, si Ekaterina, me equivoqué, pero no me hagas parecer lo que no soy, porque puedo ser muchas cosas, menos la única culpable de todo lo que pasó-. Dijo firme la rubia y se dio la media vuelta para irse-.

Ekaterina tuvo la intensión de retenerla, vio en esos ojos que le parecieron más azules que verdes el dolor que había provocado con sus palabras, pero ya no sabía que decir, estaba perdiendo todo lo que le importaba y no sabía que hacer para remediarlo.


Yulia se había ubicado en una mesa lejos de todos. Mantenía una copa en la mano y la bebía lentamente, como si junto a aquel liquido pudiera digerir todo lo que había pasado hace algunos minutos atrás. Conservaba su vista en Elena que se había acercado a Tasha y Sergüei. La pelirroja también le daba miradas furtivas, pero ninguna se acercaba a la otra.

La morena sabía que ahora estaba en ella arreglar las cosas, ella fue quien se equivocó, la que traiciono a la pecosa, por lo que si la quería junto a ella necesitaba encontrar la formula para reparar el daño causado.

-Buenas noches, hermosa señorita-. Saludó-.

Yulia levantó la vista y ese sujeto parado al frente de ella no le resultaba para nada familiar. Era un tipo alto y de cuerpo atlético, con el cabello castaño oscuro y ojos pardos, que le transmitían desconfianza.

-Si estás buscando hacerte el encantador te equivocaste de mesa-.

Y el tipo le dio una sonrisa que le causo escalofríos de lo cínica que era.

-Veo que el carácter es una de las cosas que sigue considerando atractiva mí querida prima-. Expresó con ese tonito que la ojiazul estaba comenzando a odiar-.
-Mira no se quien eres, ni me interesa, así que puedes irte, me estás estorbando la visión-. Le dijo seria-.
-Lamento mi mala educación, he olvidado presentarme, soy Angus Sharapov, el primo de Ekaterina-. Señaló estirando su mano-.

Yulia lo miró y ni siquiera hizo el intento por responder ese saludo, con sólo escuchar el nombre, supo de inmediato de quien se trataba.

-Ahora menos me interesa que estés cerca, así que vete o te enseñaré a mantener la distancia-. Respondió amenazante-.
-¿Esta es la parte dónde me intimidas?-. Preguntó arrogante-. No te voy a quitar mucho tiempo, simplemente quería agradecerte-.
-¿Qué?-. Preguntó absolutamente descolocada-.
-Sí, gracias a ti la estúpida de Ekaterina, hizo el escandalo de su vida, bueno creo que ha hecho unos cuantos más en el pasado, pero no frente a personas importantes cómo ahora y eso servirá para que Mikhaíl se dé cuenta que esa niñita nunca va a ser capaz de manejar la compañía, la estoy sacando del camino de a poco, porque quien finalmente maneje el imperio Sharapov voy a ser yo, no ella-. Expresó ambicioso-.

Yulia reprimió las ganas de golpearlo porque ya había hecho mucho por una noche, por lo que sacó su lado más bitch, ese que hacía que sus palabras dolieran más que su potente zurda.
Rió de manera burlesca.

-Yo que tú me informo, porque Mikhaíl se está asegurando desde ahora que Ekaterina sea la siguiente al mando, ella es mucho más capaz que tú y él lo sabe, aunque pensándolo quizás manejes los ticket del estacionamientos de la compañía, así podrá estar cerca por lo menos-. Se burló la morena-.
-¿Qué mierda quieres decir con eso?-. La confianza se le había ido ante esas palabras que le decían que había cosas que el desconocía-.
-Yulia, está todo bien?-. Interrumpió de repente su madre en una postura seria-.

Angus al ver a la mujer, quien se veía bastante intimidante decidió irse, además tenía algunas cosas que aclarar con cierta persona que no estaba cumpliendo su parte del trato.

-¿Todo bien?-. Preguntó Larissa sentándose en la silla al lado de su hija-.
-Sí, es sólo un idiota que creía que podía venir a molestarme y no recibir nada-. Contestó alzando los hombros-.
-Claramente se equivocó de persona si pensó que podía hacer eso-.

Hubo un silencio que Yulia rompió. Necesitaba hablar con alguien.

-¿Estás molesta?-. Preguntó-.
-Porque me lo preguntas-.
-Tú sabes, por todo eso que pasó con Katia y Lena-. Respondió avergonzada-.
-No lo estoy, técnicamente tú no estabas involucrada en esa discusión-. Respondió dándole pie a que Yulia se sincerara-.
-¿Técnicamente? Mamá, creo que de ti heredé mi astucia, así que no me digas eso, porque sabes perfectamente que todo eso fue mi culpa, fui yo y mis estúpidas confusiones lo que produjeron todo eso-. Expresó-.
-Siempre pensé que iban a ser chicos los que se pelearan por ti, pero viendo las circunstancias, parece que me equivoqué otra vez-. Dijo relajada-.
-Mamá…-.
-¿Qué pasó?-.
-Sabes que estoy con Lena-. Su madre afirmó con la cabeza-. Bueno…hace un rato, Ekaterina me besó y yo le correspondí-. Le contó bajando la cabeza-.
-Ya veo… ¿Se lo dijiste a Lena?-.
-Sí, después de la pelea que tuvo con Katia, fuimos afuera y se lo dije, no podía mentirle, no a ella, nunca ha habido secretos entre nosotras y no quiero que los haya, menos ahora-.
-Sí estás aquí sola es porque definitivamente no lo tomó bien-.

Yulia giró la cabeza negando.

-¿Y que vas a hacer ahora?, Digo no puedes estar con las dos al mismo tiempo, eso no sería justo ni correcto de tú parte-.
-Lo sé, no podría hacer eso, es sólo que…las dos son importantes para mí…-.
-Me doy cuenta de eso, también de que las dos te quieren-.
-¿Tú que piensas?-. Preguntó la ojiazul buscando un consejo materno-.
-Mmm…sinceramente Ekaterina, como persona tiene todo lo que me gustaría que tuviera quien este contigo y no lo digo por su dinero-. Aclaró con una sonrisa-. Ella es capaz de hacer cualquier cosa por ti, porque estés bien, incluso enfrentarse a una obstinada madre para ayudarla a abrir los ojos-.
-Ella… ¿Habló contigo?-. Preguntó sorprendida-.
-Sí, de hecho me gritó cuando me negué a escucharla al principio, eso es tener agallas, sabes muy bien que nadie le grita a una mujer Volkov-.

Yulia sonrió.

-Eso me demuestra que verdaderamente le importa tú bienestar, he visto también como te mira y se ve tan enamorada, pero...tampoco puedo desconocer lo que hay entre tú y Elena, ustedes han tenido ese lazo desde tan pequeñas, han crecido juntas y cuando se miran es cómo si nadie más existiera, ella sin duda también te ama-.
-Sabes que no me estás ayudando mucho cierto-. Expresó Yulia-.
-Eso es porque nadie más puede ayudarte cariño, lo que cómo madre puedo decirte es que apoyaré la decisión que tomes, nada más-.
-Gracias-. Dijo y la abrazó-. Extrañaba tanto nuestras conversaciones y tus abrazos-.
-Y yo los tuyos pequeña-.



Ajenas a todo ese drama que se vivía aquella noche Nastya y Oksana disfrutaban de la fiesta. Estaban en el segundo piso de aquella casa y la rubia esperaba a que su diva saliera del baño. Se encontraba apoyada en la pared cerca de la escalera. Pensativa, casi ausente.

Pensaba en todo lo ocurrido en las últimas semanas, en como su madre no había cambiado en nada con ella después de lo saber lo suyo con Oksana, al contrario le preguntaba como iba su relación con la pequeña diva, hablando de ella con cariño, considerándola otro miembro más de su familia como le había prometido aquella noche. Una sonrisa se le formó con eso. Dos de las mujeres más importantes de su vida.

Su relación con Oksana desde el principio ha estado llena de altos y bajos. De hecho si era lo suficientemente realista podía aceptar que eran más bajos desde que la había conocido y había decidió actuar de esa horrible manera con ella, cuando decidió hacer de Oksana el centro de burlas de toda la escuela. ¿Por qué?, aún podía recordar la primera vez que la vio,  Nastya
Savalieva, descubrió lo que era sentir algo que escapara de su control, lo que era sonrojarse y no poder dejar de mirar a alguien por mucho que la razón le dijese que no era correcto. La voz de Oksana la había capturado, tanto que la asustó, produciendo que disfrazara su inseguridad con insultos, su confusión con ataques, sus crecientes e incomprendidos sentimientos, con una seguidilla de errores. Momentos bajos sin duda, momentos de los que aún se arrepentía.

No obstante, también podía darse cuenta que los altos, aquellos momentos únicos, que podían aunque ser menos, pero en intensidad y entrega superaban ampliamente los malos momentos. Otra sonrisa se formaba en su rostro. Su pequeña diva, irritable y egocéntricamente adorable, era todo para ella. Y aunque no tenía el poder de devolverse en el tiempo para hacer las cosas de otra manera, intentaba compensar, intentaba con cada gesto, palabra, caricia, demostrarle a su Oksana que ella ya no era la fría y cobarde rubia que tanto daño le había hecho, sino que ahora era su rubia que jamás dejaría de amarla y que estaba dispuesta a ir contra quien fuera para proteger su relación.

Después de todo, sentía que ya había pasado todo lo malo que les podría haber pasado y si su amor superó aquellos obstáculos, era porque era real, una amor profundo y verdadero que creía con todas sus fuerzas trascendería el instituto. Y a partir de ahí, entre todos aquellos pensamientos, había uno en particular que la preocupaba, una simple palabra "futuro". Desde el primer beso esa palabra la había preocupado, y ahora con el pasar de los meses, eso se acentuaba, ya estaba en su último año y no quería que algunas decisiones tomadas con anterioridad pudieran alejarla de Oksana, porque algo que no soportaría sería no poder estar con ella, compartiendo ese futuro que estaba segura, sería brillante para su castaña. Por lo que en su cabeza había una idea fija, iría a St. Petersburgo. Cómo fuera debía conseguir ser aceptada en una Universidad en la ciudad donde más se había enamorado de aquella mujer.

-¿En que tanto piensa mi hermosa novia?-. Preguntó la castaña colgándose del cuello amorosamente.

Sí, Oksana había bebido algunas copas y el modo borracha excesivamente cariñosa estaba activado.

-En ti, en mi, en nuestro futuro juntas-. Respondió sonriente-.
-Podrías pensar menos en el futuro y más en el presente-. Dijo y la comenzó a besar-.

Nastya sabía lo que el alcohol provocaba en su diva y le causaba gracia esa forma de comportarse, la encontraba tan adorable, aunque esos húmedos besos y aquellas caricias podían clasificarse de otra manera, siendo "adorable", no la más asertiva de ellas.

-Oksi… -. Dijo distanciándose mínimamente-.
-Mmm…-.
-¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? -.

Oksana abrió los ojos y la miró extrañada, no entendía el porqué de esa pregunta en aquel momento, dónde lo que menos quería hacer era hablar.

-¿Por qué me preguntas ahora?-.
-Sólo dímelo ¿Lo recuerdas?-. Insistió-.
-Claro, fue el primer día de nuestro primer año de secundaria, no estoy segura del bloque, pero creo que fue en la tarde, es difícil no recordarlo Nastya, la reina de la escuela jamás pasa desapercibida, no sé si tú me viste, pero yo recuerdo claramente porque me impresionó lo hermosa e inalcanzable que te veías, ¿aún te ves así sabes? Sólo que ahora más chicas se atreven a darse vuelta a mirarte, y ahí es cuando me dan ganas de tomarte y besarte para que se den cuenta de una vez de a quien perteneces, sí no lo hago es…-.
-Shh…-. Colocó el dedo índice en su boca-. Estás equivocada mi diva-.
-¿Qué? ¿De que?-. Preguntó descolocada-.
-Esa no fue la primera vez que nos vimos, no la que yo te vi por lo menos-. Recordó-.
-¿No?-.
-No, la primera vez que te vi fue en el auditorio, mi primer día había sido absolutamente agobiante, yo ni siquiera estaba segura de entrar a las porristas, pero mi hermana me había dicho que una Savalieva siempre debía estar en lo alto de la jerarquía social, así que le hice caso, no me sentía bien y fui ahí, te escuché cantar, no podía despegar mis ojos de ti Oksana, me hipnotizaste, me hiciste sentir tantas cosas que cuando reaccioné me dio pánico, por eso cuando nos encontrábamos en los pasillos te ignoraba, y bueno creo que el resto de la historia ya la supones… -. Recordó perdiéndose en esos ojos de chocolate-.
-Nastya… ¿Tú…? ¿Sentías algo por mí desde antes?-. Preguntó con una sonrisa-.
-No lo sé, porque lo reprimí de inmediato, no tuve tiempo de procesarlo, lo único que sé es que hice todo lo que hice porque tenía miedo, me sentía amenazada por ti y no porque me fueras a quitar a Fyodor precisamente, él era lo que menos me importaba-.
-Nastya…no dejas de sorprenderme-. Murmuró-.
-¿Y eso es bueno o malo?-. Dijo juntando su frente con la de ella-.
-Cada vez me enamoro más de ti mi rubia-. Susurró milimétricamente cerca de sus labios-.
-¿Vas a besarme?-.
-Por supuesto que sí, porque me encantas y yo no me voy a comportarme tan correctamente como tú, yo sí te voy a cumplir como novia-. Le susurró sensualmente en el oído-.
-¿Yo no te he cumplido?-.
-Eso lo veremos ahora, Savalieva-. Expresó y la tomó fuerte por la cintura-.

Se comenzaron a besar desesperadamente, las manos de Oksana se perdían por el muslo de Nastya, mientras que la rubia había encontrado su lugar en la cintura de su castaña, quien había deslizado su boca hacía ese cuello de piel pálida, en dónde sentía como el pulso de la rubia iba en aumento conjuntamente a sus intensas caricias.

Oksana buscó a tientas sin dejar de besar a Nastya, alguna puerta que le permitiera entrar a algún lugar más privado. Abrió la primera puerta que encontró y la metió adentro. La rubia no opuso resistencia, eso de estar en un lugar lleno de personas que las podrían sorprender la estaba provocando de sobremanera, sumado a eso Oksana parecía estar decida a terminar eso porque no le daba tregua.

-¿No es la habitación de Ekaterina, cierto?-. Preguntó la castaña-.
-Mmm…no, creo que no-. Respondió agitada-.
-Bueno si lo fuera, nada cambiaria, porque estoy tan necesitada de tenerte que nada más me importa-.

Puso a Nastya fuertemente contra la pared para introducir de inmediato su mano por el corte vertical que tenía el vestido de la rubia, llegando amenazadoramente muy cerca de su entrepierna, besaba su cuello viajando por el pronunciado escote del vestido de la rubia, hasta llegar al valle de sus pechos, hábilmente con su otra mano comenzó a subir el vestido para tocarla con mayor libertad, luego deslizó los tirantes del vestido para dejar la vista solamente el sujetador que sacó con tanta rapidez que Nastya lo notó cuando ya estaba semidesnuda.

La rubia le estaba cediendo todo el control a su novia quien parecía poseída, porque aquella actitud tan sensual y atrevida, estaba lejos de ser propia de la tierna y adorable chica que conoció en su primer día de secundaria, esas caricias que estaba recibiendo eran de una mujer decidida que tenía absolutamente claro lo que quería.

-Mmm…Oksi… -.

Su novia la tenía excitadísima, más cuando tomó uno de sus pezones con su boca y comenzó a succionarlo con maestría, mordiéndolo, haciendo que sintiera un pequeño dolor, acto que reflejó pasando sus uñas por la espalda de Oksana que estaba embriagada por el sabor que tenía cada rincón de la piel de su amante.

-Oksi…tócame si, te necesito-. Le pedía la rubia con la voz entrecortada-.
-Mmm…¿Y si no quiero?-. Susurró en respuesta-.

Nastya tomó una de las manos de Oksana con decisión y la llevó a su entrepierna. La castaña al sentir lo húmeda que estaba su novia al punto que sobre la tela de la ropa interior podía sentirse, gimió suavemente.

-Joder Nast, estás tan húmeda-. Murmuró-.
-Tú me pusiste así, ahora tienes que terminar lo que comenzaste-.

Oksana unió nuevamente sus labios intensamente mientras bajaban lentamente la ropa interior, con su pulgar comenzó a acariciar el clítoris. Nastya enredó una de sus piernas en el muslo de su chica para darle más espacio y sentirla más profundamente, sus cuerpos estaban pegados, solamente la mano de Oksana estaba en el medio.

-Oksana, hazlo ya sí-. Presionaba-.

Nastya alzaba su cadera buscando más contacto, la castaña otra vez buscó sus labios, en un gesto intimo de entrega mutua, de poco fue separando los pliegues de la entrepierna de la rubia para introducir dos de sus dedos. Nastya gimió y le mordió el labio inferior, Oksana comenzó a embestirla suavemente con sus dedos, se sentía tan bien poder tocar así a Nastya y oír sus gemidos, sentir su respiración agitada, el cómo se estaba entregando a ellas sin ningún tipo de miedo. Esa rubia era total y completamente suya.

Los movimientos se fueron intensificando, Nastya rodeó el cuello de Oksana con sus brazos, refugiando su rostro en el cuello de la diva que no paraba su accionar, haciéndolo más rápido cuando se dio cuenta que a su chica le faltaba muy poco para llegar al clímax.

-Oksi…ya casi-. Gemía-.

Y fueron necesarios sólo unos segundos más para que la rubia ahogara un grito de placer en el cuello de su chica. Se desvaneció en sus brazos, sus piernas no aguantaban el peso de su cuerpo al haber recibido tal placer. Oksana la sujetó de la cintura.

-Eres totalmente mía Nastya Savalieva, mía-. Le susurraba-.
-Lo soy, bebé, y tú mía-. Respondió buscando sus labios-.

Se besaron delicadamente, por varios minutos mientras Nastya se reponía.

-Te amo tanto-. Murmuró Oksana-.
-Mmm…. ¿Más que a tu oso de peluche que duerme contigo?-. Preguntó Nastya con un gesto infantil-.

La diva rió ante tal ingeniosa pregunta.

-¿Qué clase de pregunta es esa?-. Dijo divertida-.
-Una que quiero que respondas Tarasova-.
-No hay nada ni ha nadie que ame más que a ti, Savalieva-. Respondió segura-.
-Te has ganado una gran recompensa, por haber dicho la respuesta correcta-. Murmuró sensual-.

Nastya quería cambiar de posiciones, quería devolverle el favor a su chica, necesitaba tenerla para ella y poder hacerla sentir tal y como ella se sintió. Oksana se estaba dejando acariciar, hasta que sintió un ruido muy cerca de dónde estaban.

-¿Qué fue eso?-. Preguntó la castaña-.
-No lo sé, ni me importa-.
-Nastya, quizás es mejor que volvamos a la fiesta no hemos ausentado por largo tiempo-.
-No quiero-.
-Ni yo amor, créeme que es lo que menos quiero, lo único que quiero ahora es poder seguir sintiéndote-. Le respondió dejando pequeño besos en su boca-.
-De esta noche no te salvas mi amor, cuando lleguemos a casa haré todo lo que quiera contigo-. Murmuró cerca de su oído-.
-Y yo me dejaré hacer todo lo que quieras-.

Nastya sonrió y levantó esa ceja tan sensualmente que Oksana estaba que se retractaba de sus palabras para quedarse ahí y seguir en lo que estaban, pero ocupó su cabeza por primera vez desde que habían entrado ahí y lo cierto es que si la sorprendían iba a ser demasiado vergonzoso porque la madre de la rubia también estaba en la fiesta.

Ayudó a su novia a arreglarse la ropa, luego salieron y entraron al baño para retocarse el maquillaje y hacer cómo si anda de esa alucinante situación vivida hubiera pasado.

Se besaron tiernamente y entrelazaron sus manos, para volver al cumpleaños sin tener la menos idea de todo lo que había pasado mientras ellas se habían ausentado.

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 15, 2017 2:26 pm

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Elena se había acercado a la barra a pedir un trago, le hacía falta después de todas las emociones vividas aquella noche. No sabía porque no había tomado sus cosas y se había marchado de ahí, ya nada tenía que hacer en ese lugar, lleno de personas dispuestas a rendirle pleitesía a Ekaterina Sharapova, la heredera del imperio. Muchas miradas había recibido, mucha gente murmurando la escena que había hecho.
Pero a ella no podía importarle menos, ella lo único que hizo fue defender lo que es y siempre será suyo. Era tan claro para Elena, que no entendía porque Yulia no podía verlo así también.

-Menuda escena que has hecho-. Expresó-.

La pecosa se volvió para encontrarse con esos ojos azules que tan bien reconocía, era Illya.

-Debo decir que estoy otra vez sorprendido contigo, mira que tener el coraje de enfrentarte a una Sharapov, y no en cualquier lugar sino en mitad de su fiesta de cumpleaños, tenía las garras bien escondidas señorita Katina-. Expresó en tono de broma-.
-Yo simplemente defendí lo que es mio, nada más, Yulia me escogió a mi y es momento que Ekaterina lo acepté y se deje de estar metiéndose dónde no la llaman-. Respondió-.
-Es una tarea difícil, porque cuando un Sharapov quiere algo, va y lo toma, así funciona-.
-Quien sea me importa un soberano carajo, Yulia es mía y punto-. Expresó clavando sus ojos verdigrises en él-.
-Wooow, si lo dejamos entre nosotros, te voy a decir que es primera vez que me siento orgulloso de una alumna fuera de un escenario-. Confesó sentándose a su lado-.
-No te apresures, creo que igual perdí, ellas se besaron después de todo-. Dijo resignada-.
-¿No se fue contigo después de la discusión?-. Preguntó extrañado-.
-Sí, pero se besaron antes de la escenita del baile y todo eso, no sé que hacer, Yulia me pidió que la perdonara, que no volvería a ocurrir, pero no le creo, Ekaterina tiene como un poder sobre ella, que hace que Yulia siempre termina cediendo y odio eso, ya no quiero seguir sufriendo, ya no quiero tener que desear cada día que no sé arrepienta de haberme elegido y me deje, estoy cansada Illya-. Aceptó la pelirroja-.

Elena sentía que podía hablar con él. Si bien dentro de la academia se mostraba serio y riguroso no dando pie a ningún tipo de interacción que no fuera referente a la danza, esta noche se estaba mostrando abierto con ella, como un amigo, por lo que la pecosa se sintió en confianza para contarle de sus penas.

-Entonces déjala, tú no te mereces eso Elena-.
-No puedo, Yulia es el amor de mi vida, mi alma gemela, mi compañera, la amo, es todo para mí-. Respondió-.
-Creo que debes enfocarte en algo más, ella no es lo único en tu vida, piensa en ti-. Aconsejó-.
-Se nota que nunca te has enamorado-. Dijo sin querer sonar ofensiva pero si sonó así-.
-No te equivoques, el amor es un sentimiento amplio y yo si me he enamorado, lo hice siendo muy pequeño-. Confesó con una sonrisa-.

Elena lo miró expectante, quería que le hablara más sobre eso.

-El amor de mi vida es la danza, Elena, es a lo que me he entregado por completo durante toda mi vida, he luchado, he sacrificado, he llorado de impotencia cuando las cosas no iban bien, di todo y he sido recompensado cumpliendo mis sueños, pisando cada gran escenario, recibiendo el aplauso de personas en distintas partes del mundo, y eso que a tu edad no tenía ni la mitad de tu talento-. Reconoció el hombre-.

La pecosa lo observaba con admiración, le encantaría poder decir eso algún día.

-¿De verdad crees que tengo tanto talento?-. Preguntó insegura-.
-Por supuesto que sí, yo me tuve que esforzar mucho para hacer pasos que a ti se te dan a la primera y sin esforzarte, lo supe apenas te vi, que sin duda tienes un gran futuro por delante, sólo tienes que desearlo Elena, desearlo tanto que todo lo demás se haga pequeño ante eso- Dijo con convicción-
- Es difícil, porque toda mi vida me han dicho que voy a quedarme en Moscú, porque no soy lo suficientemente inteligente para salir de aquí, la única que siempre ha creído en mi es Yulia, ella me protegía de todos, ella me decía que juntas íbamos a ir a una gran ciudad dónde supieran apreciar todo mi talento y siento que todo eso se esta derrumbando y no puedo hacer nada para evitarlo…yo…ya no sé que más hacer-. Dijo con algunas lágrimas cayendo por sus mejillas-.

Illya le acarició la espalda en un gesto fraternal para tranquilizarla, no le gustaba verla así, estaba tan acostumbrado a esa pelirroja despistada que iluminaba su salón de clases sólo con su sola presencia y derrochaba toda esa energía que contagiaba a todos, que ver toda esa pena en ella, le producía querer tranquilizarla.

-Sí tú crees en ti misma saldrás adelante Lena, alguien cómo tú jamás se va a quedar en Moscú, tú eres única y te doy mi palabra que pisaras grandes escenarios y yo te veré orgulloso, jactándome delante de todos esos fruncidos críticos que tú fuiste mi alumna-. Dijo con una gran sonrisa para levantarle el ánimo-.
-Gracias, significa mucho para mí -. Dijo con una media sonrisa-. Me cuesta pensar por qué alguien como tú esta en Moscú, no deberías estar en Italia, Londres o París, eres joven, tú carrera aún no terminado-. Preguntó curiosa-.
-Aunque te cueste creerlo, yo nací y me crie en Moscú, estudie en la misma escuela que estudias tú, dónde sólo era un tipo no muy popular con sueños más grandes que su cuidad, me fui, cumplí cada uno de aquellos sueños y ahora volví por un tiempo por mis padres, inauguré la academia pensando en los chicos como yo, y ya ves, tuve suerte porque te encontré a ti, un gran talento-. Contestó-.
-Es increíble, yo jamás pensé que tú habías nacido en Moscú-.
-Será un secreto entre los dos, no quiero perder mi reputación dentro de mis alumnos-. Dijo bromeando-.
-Illya-. Llamó una mujer de apariencia elegante-. Puedes venir un segundo-.

El maestro le hizo un gesto de que iría en un momento.

-Elena, no te des por vencida antes de tiempo, no desperdicies todo tú talento, si ella de verdad te ama volverá, para quedarse a tu lado y luchar juntas, e irá contigo dónde sea, sino, es porque quizás ella no es tu alma gemela y tú destino es otro-. Expresó para luego levantarse e irse a otro lugar del gran salón-.

Elena sabía que el hombre tenía razón, quizás era momento de dejar todo en manos del destino o mejor dicho, en el corazón confundido de Yulia Volkova.


Oksana y Nastya habían dado algunas vueltas por al fiesta y algo les parecía extraño, puesto que no habían logrado encontrar a ninguna de sus amigas. Tenían el presentimiento de que algo había pasado, algo que seguro no había sido bueno. La rubia logró divisar a lo lejos a Viktoria que estaba sola en una esquina, bebiendo de su copa, no se veía bien.
Le dijo a Oksana que se acercaran.

-Vika, por fin encuentro a alguien conocido-. Expresó la rubia-.
-¿Dónde estabas?-. Preguntó de inmediato-.
-Yo…he…nosotras-.

Las chicas se dieron una mirada cómplice que no pasó desapercibida para la chica, que instintivamente comprendió lo que había pasado, sobretodo porque ambas se sonrojaron.

-Ok, creo que ya no quiero saber-. Expresó-.
-¿Dónde están las demás?-. Preguntó ahora la castaña-.
-No lo sé, han pasado demasiado cosas esta noche que quizás no termino de entender-. Dijo-.
-Explícate Viktoria, porque no estamos entendiendo nada, Ekaterina apagó las velas de su pastel, luego desapareció, tú también, subimos con Oksana…-.
-Después de eso, me puse a discutir con Anya, la llevé a una habitación para no llamar la atención, cuando volvimos Ekaterina estaba bailando en medio del salón con Yulia, algo pasó entre ellas estoy segura, apareció Elena, se puso a discutir con Katia a la vista de todos, Mikhaíl intervino, las separó, Yulia se fue con Lena, Ekaterina por su lado, vi que Kuznetsova se acercó a pedirle explicaciones, parece que también terminaron discutiendo y de ahí salí porque ya no puedo más con mis jodidos nervios Nastya, venía dispuesta a todo y ahora no sé que mierda hacer-. Resumió la chica con tristeza en su mirada-.
-Y eso que sólo desaparecimos como algo así como una hora-. Contestó Oksana sorprendida por todo lo que le dijo Viktoria-.
-Tengo que encontrar a Yulia-. Murmuró Nastya-.
-Creo que la vi por las mesas del fondo, no sé si aún esta ahí-. Dijo-.
-Y yo buscaré a Anya, sé que no es del agrado de ninguna de las dos, pero ella esta sola en esta ciudad, Sasha y yo somos su único apoyo, debe sentirse realmente mal ¿no te molesta que vaya?-. Preguntó dirigiéndose a Nastya-.
-Por supuesto que no, ve, nos encontramos más tarde-.
-Ok, te amo-. Le dijo dándole un tierno beso-.
-Y yo a ti-.

Las dos amigas quedaron solas.

-¿Qué vas a hacer?-. Preguntó-.
-Lo que tenía pensado, he dejado pasar años Nastya, ya no quiero seguir siendo una cobarde, sea cual sea su respuesta va a ser mejor que seguir guardándome todo esto que siento-. Expresó dándose seguridad-.
-Pues tienes todo mi apoyo, rockera sexy, dime cual es el plan?-. Bromeó la rubia-.
-Veo que tener sexo con tú chica te ha puesto más relajada, eso significa que fue un muy buen sexo ¿O me equivoco?-. La molestó para relajarse-.
-¡No es algo que te vaya a decir!-. Exclamó golpeándole el hombro-. Ahora dime-.
-Es simple, hablé con el Dj a cargo para que me de unos minutos sobre el escenario, me subiré ahí y le cantaré, es el primer paso, así no haré de estúpida tartamudeando ni nada de eso-.
-Es un gran idea, espero que salga todo bien Vika, tú te la mereces más que nadie y Ekaterina sabrá ver eso-.
-Ojala eso pasé Nast, ahora me iré a preparar-.

La rubia la abrazó con fuerza.

-Sí las cosas no salen bien, siempre vas a tener una amiga en mi Vika, de verdad lo digo-.
-Lo sé y gracias por eso-.

Viktoria se perdió entre la gran cantidad de personas que estaban esa noche en la Mansión Sharapov. Ahora la siguiente misión de la rubia era encontrar a Yulia para que le aclarara que era todo eso que había pasado.

Se dirigió a dónde Viktoria le había señalado, le costó encontrarla. Yulia estaba en la última mesa que estaba casi escondida, con ambos codos apoyados sobre la mesa sosteniendo la creía era una fina copa de cristal con un liquido que no lograba identificar. La ojiazul permanecía con su mirada fija en ella, cómo si en ese pequeño recipiente se encontraran todas las respuestas que necesitaba.

Nastya notó de inmediato que no estaba bien, por lo que se acercó con cuidado.

-Te estaba buscando-. Expresó-.

Yulia giró la vista hacía la rubia y esta se dio cuenta que tenía sus ojos con tanta tristeza que le recogió el corazón. Se sentó a su lado y la ojiazul de inmediato se refugió en sus brazos.

-Ahora sí que lo he jodido todo Nast, soy una mierda de persona, no me merezco a ninguna de las dos-. Expresó con congoja-.
-Tranquila si, tienes que calmarte y decirme que es lo que ha pasado-.
-Besé a Katia-. Respondió con un susurró-.

La rubia se distanció de ella para mirarla a los ojos.

-¿Tú hiciste que?-. Preguntó-.
-Ella no estaba bien, salí a buscarla, conversamos, me dijo que aún me ama, que haría lo que fuera por otra oportunidad, sonaba tan segura Nastya, que no supe que decirle, luego me besó, y yo no quería porque pensé en Lena y lo mucho que la dañaría con eso, pero cedí, una parte de mi la extraña, la deseaba y me aferré a sus brazos, soy una jodida traidora, les hice lo mismo, no he sido capaz de serle fiel a ninguna de ellas-. Explicó-.
-No sé que decirte Yulia, creo que lo primero es que Elena lo sepa-.
-Ya lo sabe, después del beso hui como la cobarde que soy, entramos, bailamos, apareció Lena, discutieron, salí con ella, conversamos, se lo dije… -.
-¡Dios Yul! ¿Y que te dijo?-.
-Me mandó al demonio y con justa razón, es lo menos que me merezco por idiota-. Reconoció-.
-¿Qué vas a hacer ahora?-.
-No lo sé Nast, no quiero perder a Lena, no puedo perderla, la amo y al pensar en todo el daño que le he hecho se me parte el corazón-.
-¿Y que pasa con Ekaterina? Porque si la besaste es porque aún no la superas Yul-.
-Ekaterina es…ella es…-.

Yulia estaba buscando las palabras exactas para describir lo que le pasaba cuando un sonido proveniente del escenario captó su atención y la de su amiga.

-¿Qué hace Viktoria en el escenario?-. Preguntó descolocada la ojiazul-.
-Sinceramente no sé si lo quieras saber-. Respondió-.

En otro lugar apartado del salón estaba Anya en compañía de Oksana. La rubia no le había dicho mucho a la castaña, había preferido permanecer en silencio, aunque agradecía enormemente que la pequeña diva se haya preocupado por ella.

-No vas a estar triste por siempre, lo vas a superar, tú eres fuerte-. Expresó-.
-No estoy tan segura de eso, ella es el amor de mi vida y ya simplemente no me quiere, me dejó claro que yo no le importo-. Contestó destrozada-.
-No creo que eso sea tan así, Ekaterina ha demostrado que si se interesa por ti-.
-Ya no me ama más Oksana, no hay nada que pueda hacer contra eso, no le intereso, sólo fue amable porque me vine a Moscú por ella, pero nada más, podría desparecer y a ella le daría lo mismo, mientras tenga a su enana idiota con ella-. Expresó con impotencia-.
-Ya estás aquí Anya, no te des por vencida, sigue luchando hasta el final, si no lo logras por lo menos te quedarás con la sensación de que diste todo por ella-. Aconsejó comprensiva-.
-¿No lo he dado todo ya?, No queda nada más en mi-. Contestó-.
-Estoy segura que la gran Anya Kuznetsova, siempre guarda algo extra para las emergencias-. Dijo guiñándole un ojo-.
-Gracias por estar aquí, Oksi-.
-No tienes que agradecer nada, ¿Somos amigas o no?-.
-Lo somos-. Contestó segura-.

Oksana esbozó una pequeña sonrisa al ver que la rubia estaba un poquito mejor de ánimo, pero algo le llamó la atención en el escenario. Puso toda su atención, tanto que la rubia se giró para ver que ocurría.

-Eso es lo último que me faltaba-. Masculló-.
-¿Sabes que esta haciendo Viktoria ahí?-.
-Claro, me lo dijo, se le va a declarar a Ekaterina-. Respondió.

Viktoria ya estaba sobre el escenario, con su vestido negro y su guitarra eléctrica roja que combinaba con sus converse. Estaba nerviosa, demasiado y no era para menos, estaba apunto de decir lo que había ocultado por años, estaba arriesgando su amistad, la confianza de Katia, o ganaba todo o lo perdía todo, así de sencillo.

Golpeó el micrófono levemente para asegurarse que funcionara, atrayendo con eso la atención de casi todos. Aprovechaba la visión que le daba el pequeño escenario para buscar a Ekaterina, pero no la veía por ninguna parte.

-Katia-. Llamó -. Acércate por favor, hay algo que quiero decirte-. Llamó con los nervios a punto de hacer crisis-.

Ekaterina había estado en la cocina, escondiéndose de todo el mundo y aprovechando que ahí había muchas más botellas de Champaña que podía beber. Cuando escuchó la voz de su hasta ahora mejor amiga, salió temerosa, ya no sabía que más esperar.
Cuando Ekaterina la vio le brillaron los ojos.

-Ahí estás-. Dijo disimulando sus nervios-. Tengo un segundo regalo para ti, esta canción debería ser el primer sencillo de mi disco y…yo-. Respiró profundo-. Yo la escribí para ti Katia, porque tú eres…tú eres mucho más que mi mejor amiga, eres tanto que no puedo explicártelo… así que creo que será mejor que escuches ¿Bueno?-.

Ekaterina le hizo un gesto de afirmación mientras sostenía aquella copa que ya era una extensión de su mano.

La rockera ubicó sus dedos en las cuerdas de la guitarra y le hizo un gesto al Dj para que pusiera lo que ella le había dicho. El salón bajó las luces y atrás de dónde estaba Viktoria, junto con la creciente melodía, comenzaron a proyectarse una serie de imágenes de ellas dos juntas. Era su historia a través de imágenes que evidenciaban que habían estado gran parte de su vida juntas.

He broke your heart (Rompio tú corazón)
He took your soul (Y tomó tú alma)
You're hurt inside (Estás herida por dentro)
Because there's a hole (Porque dejo un vacio en ti)
You need some time (Necesitas tiempo)
To be alone (Para estar sola)
Then you will find (Entonces te darás cuenta)
What you always know (De lo que siempre has sabido)

Las imágenes de su infancia habían dado paso a las de la adolescencia, y era aquí dónde todo se complicaba, junto con la letra de aquella canción, que le estaba gritando todo lo que sentía. Así que sacó lo más potente de su voz para que no quedara duda de lo que quería transmitir.

I'm the one who really loves you baby (Que soy la única que realmente te ama)
I've been knocking at your door (He estado golpeando a tú puerta)
As long as I'm living, I'll be waiting (Y mientras viva estaré esperando)
As long as I'm breathing, I'll be there (Mientras respire estaré ahí)
Whenever you call me, I'll be waiting (Siempre que llames estaré esperando)
Whenever you need me, I'll be there (Siempre que me necesites estaré ahí)

Quería saber exactamente que estaba pasando por la mente de Ekaterina en este momento, pero la morena de ojos verdes se mantenía con una expresión impávida en su rostro. La escuchaba atentamente, de eso estaba segura, pero no reconocía algún gesto para saber su reacción.

I've seen you cry (Te he visto llorar)
Into the night (En la noche)
I feel your pain (Siento tu dolor)
Can I make it right? (¿Puedo hacerte sentir bien?)
I realized there's no end inside (Comprendí que no hay un final a la vista)
Yet still I'll wait (A pesar de todo esperaré)
For you to see the light (Hasta que veas la luz)


Viktoria volvió a cantar el coro con toda la fuerza que tenía, sin duda era dueña de una potente voz, más todo ese estilo que le impregnaba a la canción, producía que quien la escuchara no quisiera que aquella interpretación terminara. Lo que le quedaba era la última parte y quizás la más reveladora.

You are my only I've ever known ( Eres la única que he conocido)
That makes me feel this way (Que me hace sentir de esta manera)
Couldn't on my own (No podría sola)
I want to be with you until we're old (Quiero estar contigo hasta envejecer)
You have the love you need right in front of you (Tienes el amor que necesitas justo enfrente de ti)
Please come home (Por favor ven a casa)


Esa sensación de haberse sacado un gigantesco peso de encima era lo que la rockera sentía en ese momento, ya que a su manera lo había dicho, lo había confesado y el mundo seguía, la tierra aún giraba y ella cantaba el último coro de la canción antes de ir hacía Ekaterina, que seguía con esa expresión indescifrable.

Los aplausos no se hicieron esperar, no cabía duda que esa chica llegaría a ser una gran estrella de la música, esos eran los comentarios que se escuchaban, pero a la chica eso no le importaba, lo único que quería era poder escuchar alguna palabra de su morena.

-Katia-.
-Viktoria-. Respondió dándole una media sonrisa-.
-Yo…ya no podía seguir guardándolo dentro de mi, me estaba matando, ya no podía más Katia, por favor no me odies-. Le pidió-.
-Sabes que nunca podría odiarte, esa palabra no es aplicable a ti Viktoria-. Respondió-.
-¿Qué sientes?-. Preguntó asustada por la respuesta-.

Ekaterina desvió la mirada, esa pregunta después de todo lo ocurrido, no sentía que pudiera contestarla. Dio un sonoro suspiro y cuando iba a darle la respuesta, se percató de que algo estaba ocurriendo unos metros más allá de dónde estaba con Viktoria. Pudo reconocer de inmediato quien era la persona que estaba creando problemas.

-¡Maldito imbécil!-. Exclamó y se dirigió al lugar-.

Viktoria quedó con un signo de interrogación en su rostro, Ekaterina salió disparada sin decir nada más, por lo que se dio vuelta para ver que era lo que había pasado, y al notarlo la siguió de inmediato.

Anya había estado con Oksana durante toda esa maldita canción. Se había mantenido tranquila, hasta que Angus había aparecido, con visiblemente unas copas demás.

-Aquí esta mi rubia favorita-. Expresó acercándose peligrosamente-.
-Vete de aquí, no ocasiones más problemas-. Le pidió la rubia-.
-¿Ahora soy un problema? Qué rápido te olvidaste de mi y de la increíble noche que pasamos juntos ¿Quieres acaso un recordatorio? A ver si así dejas de ser tan fría conmigo-. Dijo con arrogancia acercándose más-.
-¡Ya déjala en paz idiota!-. Exclamó Oksana defendiéndola-.
-¡Tú no te metas! Esto es entre ella y yo, ¿Cierto preciosura?-. Dijo ahora tomándola del brazo fuertemente para intentar besarla-.
-¡Suéltame! No quiero nada contigo, nunca lo quise ¡No eres más que el peor error de mi vida!-.
-Esa noche no decías lo mismo, es más me rogabas que te diera más como la cualquiera que eres, reconocelo- Decía iracundo por las palabras de la rubia-.
-¡Aléjate de ella imbécil mal nacido!-. Exclamó Ekaterina-.

La morena de ojos verdes le quitó a Anya, haciéndola a un lado para protegerla y le dio un certero golpe en la nariz, iba con tanta fuerza que de inmediato comenzó a correr sangre por el rostro de Angus, lo más seguro es que estuviera rota. Lo que no se esperó Katia es que el chico reaccionara con la misma violencia.

-¡Que te has creído asquerosa lesbiana!-. Respondió-.

Y el puño de Angus fue directamente a la boca de Ekaterina que casi cae por la fuerza del golpe. Viktoria que estaba detrás la alcanzó a sujetar.
Nastya y Yulia habían llegado poco después de Ekaterina, al escuchar los gritos al igual que Mikhaíl y los padres de Ekaterina.

La ojiazul al ver el golpe que recibió su ex novia y como su sangre ya corría por la comisura del labio, no supo controlarse y se abalanzó sobre aquel idiota que había osado tocarla.

-¡Te vas a arrepentir de haber tocado a Katia!-. Exclamó-.

Nastya reaccionó cuando Yulia ya había conectado su potente zurda con el ojo derecho de Angus. La sujetó y la hizo hacía atrás, para que el chico no fuera a tomar represalias, aunque Mikhaíl ya había llamado a seguridad y dos gigantescos hombres tenían a Angus uno de cada brazo.

-Esto te va a costar caro, nadie toca a mi nieta, ¡Nadie! Y no me importa que seas de esta familia, vas a arrepentirte, me escuchaste-. Lo amenazaba Mikhaíl-.
-¿Ahora te haces el bueno? No seas hipócrita, todo fue idea tuya-. Le contestó el castaño intentando soltarse-.

Mikhaíl le dio una mirada de advertencia.

-Por tú bien será mejor que guardes silencio-.
-¿De que estás hablando?-. Preguntó Ekaterina quien estaba volviendo en si-.
-De nada que valga la pena-. Dijo serio-. ¡Sáquenlo de aquí!-. Ordenó-.
-¡No! ¡Habla!-. Le exigió Katia-.
-Todo lo que pasó con Anya fue idea de tú querido abuelo, él me dijo que si lograba separarla de ti me daría la presidencia de la compañía en el extranjero, me dijo que no le importaba cómo, sólo que lo hiciera-. Relató Angus antes de que lo sacaran-.

Todos los presentes no se podían creer lo que había dicho el joven.

Ekaterina se acercó al hombre que no demostraba ninguna emoción.

-Tú…dime que está mintiendo, dímelo abuelo, dime que tú no fuiste capaz de hacer algo así-. Le rogaba Ekaterina llorando desconsoladamente-.
-Todo lo que he hecho ha sido por tú bien, porque quiero lo mejor para ti-. Expresó con sus ojos verdes fijos y sin mostrar arrepentimiento-.
-¡Cómo fuiste capaz! ¡Cómo! Si yo toda mi vida lo único que he hecho es hacer lo que tú quieres para no defraudarte…-.

-Ekaterina, tú eres a quien yo más quiero y estaba seguro que ella no era lo mejor para ti-. Se justificó-.
-¡Deja de mentir! ¡Lo que más quieres! ¡Lo que más te importa es tú jodida compañía! ¡Yo sólo soy un instrumento! ¡Lo que menos te importa es mi felicidad! -gritó-.
-No seas injusta Ekaterina, siempre te he dado todo, te he apoyado, conversemos con tranquilidad, vamos a otro sitio-. Pidió el hombre-.
-¡No voy a ir a ninguna parte contigo! Ya no quiero nada de ti, ¡Nada! ¡Ni tus regalos, ni tus mentiras ni menos tus malditas acciones! Yo…yo te he admirado toda mi vida, te tenía en un jodido altar, nunca pensé que diría esto pero me siento avergonzada de llevar tú apellido, así que hazme un favor y olvídate que existo, porque tú no existes para mi-. Dijo entre lágrimas-.
Nadie se había atrevido a intervenir, ni siquiera los padres de Ekaterina que aún no terminaban de creer que eso fuera cierto.
-Vika, sácame de aquí-. Le pidió Katia-.

Viktoria le tomó la mano con firmeza y salieron de aquel lugar.

No hubo persona que se atravesara en su camino, todos se quedaron en su lugar. Yulia quería ir tras ella, jamás desde que la conoció la había visto tan destrozada, se sentía tan culpable, porque ella no había ayudado a que la noche de Ekaterina fuera más agradable.

-No, Yulia, es mejor dejar que Viktoria se encargue, es su mejor amiga y la conoce bien-. La detuvo Nastya-.

La ojiazul bajó la cabeza, sabía que su amiga tenía razón.

Elena, llegó agitada a dónde estaba Yulia.

-¿Estás bien?-. Le preguntó preocupada-.

La morena levantó su mirada para fijar sus ojos celestes en los verdigrises de la pelirroja. Elena le tomó la mano que presentaba una ligera inflamación en los nudillos a causa del golpe que le dio a Angus.

-¿Te duele mucho?-. Preguntó acariciando suavemente la zona-.

La ojiazul giró la cabeza en negación.

-¿No me vas a decir nada? -. Pidió la pelirroja-.
-¿Me puedes abrazar?-. Preguntó tan bajito que sonó en extremo vulnerable-.

Elena la apegó a su cuerpo, protegiéndola, cuidando de ella, acariciándole el cabello con ternura.

-Todo estará bien Yul, te prometo que todo estará bien-. Le susurró-.


Viktoria por primera vez estando con Ekaterina no sabía que decir. La morena le había dado las llaves de su auto a su mejor amiga, se sentó en el asiento del copiloto, apoyó su frente en la ventanilla e intentó infructuosamente detener sus sollozos.

La rockera no tenía las palabras adecuadas para tranquilizarla porque sabía lo que significaba Mikhaíl en la vida de Ekaterina, sumado a eso todo lo demás que pasó aquella noche, con Yulia y Elena.

Subieron a la habitación del hotel y la morena seguía sin pronunciar palabra. Se acostó en el sillón de dos cuerpos que ahí había y cerró los ojos. Viktoria no dejaba de mirarla, el golpe recibido estaba produciendo que esa hermosa piel adquiriera tonos morados oscuros, tenía casi todo el labio inferior inflamado y parte del superior también, su traje estaba manchado con sangre, se veía tan desamparada.

-Voy por algo de hielo, vuelvo enseguida-. Pronunció la rockera-.

No esperaba una respuesta. No hubo una respuesta.

Puso una buena cantidad en un paño y volvió.

-Hazme lugar-. Le pidió-.

Ekaterina accedió y se corrió. Colocó su cabeza sobre las piernas de Viktoria y la dejó poner el hielo en su herida. Pasaron así largos minutos, Ekaterina parecía una niña pequeña aferrándose a ella, dejándose curar.

-¿Me quieres? -.  Preguntó la morena de ojos verdes con su voz entre cortada-.

-Te amo Katia-. Respondió-.

-Ven aquí Vika, te necesito-. Pidió-.

Viktoria dejó lo que estaba haciendo para recostarse al lado de Ekaterina. La morena puso ambas manos en su rostro.

-Tú eres todo lo que me queda Vika, ¿no me vas a dejar cierto?, ¿nunca me vas a dejar?-. Le preguntó llorando-.
-Por supuesto que no cariño, te amo, te amo tanto -.

Ekaterina cerró la pequeña brecha que quedaba entre ambas, uniendo sus labios con los de su amiga de manera desesperada, mezclando sus lágrimas con lo húmedo de sus besos. Se puso sobre ella intentado buscar el cierre del vestido para quitárselo, la recorría, acariciándola con una de sus manos por debajo del vestido y con la otra masajeando uno de sus pechos

-Mmm…. Esto… significa que quieres estar conmigo-.
-Vika, ahora no-. Respondió mientras le mordía el cuello-. Sólo te necesito-.
-Katia…detente…yo, necesito que me digas cómo te sientes, quiero que estemos juntas, no que esta sea sólo otra noche de sexo-. Susurró la rockera-.

Ekaterina la miró y se levantó del sofá, e iba en dirección a la puerta.

-Katia, ¿A dónde vas?-. Preguntó herida-.
-No puedo darte lo que quieres Vika, no ahora, no hoy-. Respondió-.

Viktoria se levantó.

-¡¿No puedes decirme lo que sientes pero sí puedes tener sexo conmigo? ¡Para eso te sirvo! ¡Para un revolcón y nada más! Porque cuando se trata de relaciones siempre buscas a alguien más, ¡Porque no quieres darme una oportunidad para hacerte feliz!-. Le reclamó alterada la rockera con su voz quebrada-.
-¡Porque estoy jodida Viktoria! ¡Estoy rota! ¡Defectuosa! Cada persona que ha estado conmigo me termina dejando, y no podría soportar que tú lo hicieras ¡Dejemos todo cómo esta!-. Respondió-.
-No puedo…no puedo dejarlo así porque ya no puedo ocupar el papel de mejor amiga, te amo, te amo desde que siempre…-.
-¿Por qué ahora Viktoria? ¿Por qué no pudiste decírmelo antes? Cuando yo estaba tan enamorada de ti, porque tuviste que esperar tantos años…-. Le reclamó-.
-No es tarde Katia, sólo abre tú corazón para mí-. Le rogaba acercándose-.
-No puedo, no puedo hacerlo otra vez, no tengo un corazón que abrir Viktoria, no lo tengo, está hecho mierda…sólo olvidemos esto, olvidémoslo y sigamos como siempre, tú y yo…prometiste que nunca me dejarías-.

Viktoria la miró, no podía seguir ahí, no podía ver como Ekaterina se estaba negando a la posibilidad de amarla. Caminó hacía la puerta.

- Vika, no te vayas, por favor no me dejes ahora, no puedo hacerlo sin ti-. Le pidió la otra chica-.
-Lo siento Katia-.

Viktoria salió destrozada de aquella habitación.

Había dado vueltas por calles que desconocía totalmente. Lloraba, imaginaba, se reprochaba no haber sido más valiente y haber hablado antes. Ekaterina le había reconocido que estuvo enamorada de ella y ni esa confesión lograba sacarle una sonrisa. Maldito tiempo. Maldito silencio.

No sabía si había pasado una hora o dos, o tal vez más, sólo que cuando volvió a la habitación todo estaba a oscuras y en completo silencio.

Prendió la luz de la habitación y lo que vio, la hizo estremecerse por completo. Corrió, eran máximo dos metros pero los sintió cómo kilómetros.

Ekaterina estaba tirada en el piso, en mitad de aquel pequeño salón, boca abajo. La dio vuelta rápidamente, y se dio cuenta que tenía un corte en la frente, se acercó para escuchar su respiración, pero era casi imperceptible, su pulso era bajo o eso creía porque sus manos tiritaban.

-Katia, reacciona, Ekaterina por favor abre los ojos, no me hagas esto, ¡Amor abre los ojos!-. Le pedía ahogando sus sollozos-.

Buscaba su celular pero el aparato no aparecía por ninguna parte, se dio cuenta que el de Ekaterina estaba unos metros más allá. Lo tomó y le costaba marcar porque sus manos no dejaban de temblar, respiraba pero el aire no le llegaba a los pulmones o eso sentía, esa situación escapaba de su control, verla así, sin tener idea que es lo que le había pasado, la destrozaba, daría su vida porque su chica abriera los ojos. Eso no se veía bien, no se veía nada bien.

-¿Hola? Necesito una ambulancia…yo…no sé que pasó, ella esta inconsciente, no reacciona, por favor apresúrense estoy en el Hotel Novikov-. Pudo decir con mucho esfuerzo la rockera-.

Volvió a la lanzar el teléfono, intentó hacerle respiración boca a boca, pero nada daba resultado.

-Katia, cielo, por favor abre los ojos…-. Rogó con ella es sus brazos-.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Lun Ene 16, 2017 11:01 am

Hola Very Happy
affraid asi estoy
esto esta super emocionante
que va a pasar confused
espero la sigas pronto study
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 22, 2017 11:45 am

Calma andyvolkatin, ya casi termina el fic y no podés entrar en pánico cuando se pone bueno...
Gracias a todos por leer

Capitulo Veinticinco: Gris


Dos horas antes:

Sus dieciocho años de vida siempre habían estado plagados de absolutos. De hacer las cosas bien o mal, de tener lo que deseaba o no tenerlo, de una relación maravillosa, perfecta a romper con su novia, volcar su auto y despertar sola y con el corazón roto.

En la vida de Ekaterina Sharapova todo había sido siempre blanco o negro. Así la habían educado, así se había acostumbrado, así simplemente pensaba que era la vida.

Pero aquella noche todos esos conceptos se habían derrumbado. Ya nada era absoluto, ya no tenía nada claro, porque primero Anya si la había engañado, pero fue una trampa, Viktoria la amaba, pero se había ido. Yulia, su morena de caracter profundo la quería pero jamás tendría por completo su corazón.

Grises, verdades a medias, amores no correspondidos, acciones erróneas sin mala intensión con consecuencias desastrosas. El reporte de los daños, totales.

El sonido que la puerta produjo al cerrarse hizo que Ekaterina reaccionara. No podía mentirse, ella sabía lo que Viktoria sentía desde antes que ella se lo dijera, fueron muchas las señales, era demasiado lo que se conocían y no es que no la quisiera, la amaba, era la única constante que había conocido, era su luz al final del día oscuro.

Sin embargo, era cierto lo que dijo. Estaba rota, estaba jodida, estaba al borde de un abismo con todas las intensiones de saltar. Porque no veía salidas, no sentía que su corazón estuviera latiendo. Todo lo que le importaba, todo lo que necesitaba para poder respirar, ya no lo tenía. Y nunca se había sentido tan sola y desprotegida.

El aire comenzó a faltarle, cómo si todo ese dolor empezara a hacerse físico. Intentaba tomar bocanadas de aire por la boca con desesperación, pero era cómo si el oxigeno se negara a pasar de su garganta para llegar a los pulmones, se atascaba en el nudo que comenzaba a sentir. Buscó su celular y cuando lo tenía ya en su mano, una punzada que se sintió como un puñal atravesándole el pecho la desestabilizó. Soltó el aparato para llevar su mano a su corazón. No sabía que le estaba pasando, pero tenía miedo, pánico.

Cuando hizo el intento de buscar el aparato en el suelo, se mareó al punto de no poder mantener su equilibro. Sus rodillas cayeron con brusquedad directo al frío suelo y al intentar levantarse fue peor, las piernas no le respondieron, produciendo que se diera un fuerte golpe en la frente con la punta de la mesa.

El aire no había vuelto a sus pulmones, el dolor en su pecho se acentuaba y aquel golpe había sido la estocada final para hacerla perder el conocimiento.

Aquellos hermosos ojos verdes se cerraron, sin tener la certeza de que los podría abrir de nuevo.


Yulia ya estaba en su casa. Se sentía tan agotada que lo único que quería era cerrar los ojos y no abrirlos mínimo por las próxima doce horas. Se sacó su vestido y se metió al baño, una ducha tibia seguro ayudaba para hacer que durmiera mejor.

Mientras el agua recorría su piel bronceada. Comenzó a rememorar la intensa noche que había tenido. En especial esa última conversación que tuvo con Elena.

Flashback.

Yulia se había refugiado en los brazos de la pecosa. Sus susurros habían conseguido calmarla, cómo siempre lo hacían, no importa lo que pasara, siempre Lena podía lograr que se sintiera mejor y eso producía que se sintiera aún más culpable por lo que había pasado.

-Lena, por favor perdóname, yo no quiero dañarte, sé que es tarde porque ya lo hice pero no quiero, tienes todo el derecho de mandarme al demonio, soy una egoísta, me estoy comportando cómo una niña que no sabe lo que quiere-. Murmuraba-.

La pelirroja la escuchaba y no sabía que decir. No podía responder que la perdonaba porque eso no era cierto, dolía, dolía tanto saber que Yulia había besado a Ekaterina que en ese momento no iba a mentir y decir que todo estaba bien.

-Rompí tu confianza en mi y lo peor es que tienes razón, no fue algo del momento, me odio tanto, me odio porque estoy hiriéndote e hiriendo a Katia, y no quiero hacer eso, no quiero ser la culpable de que las dos estén sufriendo-.

A Elena le dolía más escuchar eso, prefería que Yulia le dijera que había sido un error, prefería engañarse, olvidarlo todo y seguir junto a su ojiazul cómo había sido los últimos meses.

-Sé que no es lo que quieres escuchar, y créeme me gustaría poder decirte que todo está bien, pero no lo está, te amo, eso lo sé, pero una parte de mi se niega a olvidarla, la quiero-. Confesó entre lágrimas-.
-Será mejor que estés sola-. Pronunció la pelirroja con dolor-.
-Lo sé, pero egoístamente no quiero perderte-.
-Pero yo necesito que estés segura, necesito que si estás conmigo, tú corazón sea solamente mio, que tú mente esté pensando sólo en mi, que tus labios nunca vuelvan a besar a alguien que no sea yo-. Dijo distanciándose para mirarla a los ojos-.
-¿Me esperarás?-. Preguntó insegura-.
-Con todas mis fuerzas lo intentaré -.

Yulia sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo al escuchar la duda en la voz de su pelirroja. Nunca desde que Lena dejó a Masha, la había sentido dudosa respecto a que lucharía por ella, ahora no sé veía con esa misma fuerza. Se veía cansada, decepcionada y ella no podía culparla, esa actitud era el resultado de todo lo que ella había hecho.

-Lo entiendo-. Expresó bajando la mirada-.

Elena le puso el dedo en el mentón y se lo levantó para que la mirara a los ojos.

-Yo te sigo amando, siempre lo he hecho desde que tengo memoria, y creo que lo haré hasta que muera, pero también debo pensar en mí y si tú no vuelves quiero ser capaz de soportarlo, debo poder seguir mi vida, encontrar alguna forma si es que tú ya no vas a estar conmigo-. Explicó-.
-Lo sé, sólo no te olvides que yo también te amo-.

Elena se acercó despacio y depositó un tierno beso en los labios de Yulia quien lo recibió cerrando sus ojos para así no olvidar aquel momento, ni su sabor, ni todo lo que producía en ella.

Fin flashback


Las lágrimas se confundían con el agua que caía sobre su cabeza. ¿Y que pasaba si la perdía? Sí alguien más notaba lo evidente, y veía lo especial que era su pecosa y la conquistaba, porque no tenía dudas que Elena con esa inocencia, belleza y particular forma de ver el mundo, podía conseguir que cualquier persona se enamorara de ella.

El sólo hecho de pensar en poder perderla, de que por todo ese remolino que era en ese instante, pudiera alejarla para siempre, se le volvía a partir el corazón. Y esta vez no porque dos chicas estuvieran en el, sino del puro dolor.

Salió de la ducha, se puso algo cómodo y estaba dispuesta a dormir, pero unos golpes acelerados y nerviosos azotaron su puerta.

-Yul, cariño ¿Estás despierta?-. Preguntaba su padre-.
-Sí, pasa-. Respondió confundida-.

Oleg entró con una visible expresión de preocupación.

-¿Qué pasa?-. Preguntó de inmediato la morena-.

El hombre no sabía cómo decirle a su hija, sabía que la información que estaba por darle causaría estragos.

-Papá ya dime que sucede-. Exigió nerviosa, nada bueno tenía que ser.

Yulia se preocupó porque su papá nunca dudaba, era un hombre directo y seguro, que siempre sabía cómo enfrentar una situación de la mejor manera, por eso verlo en esas condiciones estaba comenzando a desesperarla. Ya se estaba imaginando lo peor.

-¿Algo pasó con Samir?-. Atinó a preguntar preocupada-.
-No cariño, tú hermano esta bien, es sobre Ekaterina-. Dijo de una vez-.

Yulia se quedó estática y su respiración se detuvo en el acto.

-¿Qué…que sucede?-.
-Me acaban de llamar del hospital, Ekaterina fue ingresada de emergencias, llegó con los signos vitales muy bajos y aún no han logrado estabilizarla-. Explicó-.
-¿Qué?...no…no…debe haber un error…ella…-. Dijo con desesperación-.
-Yo ahora iré a supervisar, está todo un equipo médico con ella, yo te llamaré apenas sepa algo, tienes que estar tranquila, te prometo que me encargaré de ella-.
-¡No! Yo…voy contigo, no me puedo quedar aquí, dame cinco minutos para vestirme-. Expresó buscando ya que ponerse-.
-Yulia, no sé si sea buena idea, yo preferiría que te quedaras, nada puedes hacer allá, descansa y así te vas temprano- Quiso convencerla de manera inútil -.
-Sabes que no me quedaré aquí, así que espérame en el auto-. Contestó con autoridad sin dejar lugar a ninguna objeción-.

Oleg sabía que nada ganaba con seguir discutiéndole, cuando Yulia tenía una idea, no había quien se la sacara, era tan testadura cómo él.

-Está bien, apresúrate-.

Yulia estaba mirando su ropa, pero realmente no veía nada, estaba en un estado muy parecido al shock, por lo que se puso lo primero que tomó por inercia y salió corriendo rumbo al vehículo dónde la esperaba su padre.

Ya dentro de el, comenzó a buscar un número, el aparato podía caer en cualquier momento dado que sus manos temblaban y las lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas.

-Hija, tienes que intentar calmarte, todo estará bien-.
-No me pidas que me calme cuando no sé que pasa - Dijo con su vista en el celular-.
-Puede que no sea tan grave, quizás se desmayó a causa de todo lo que pasó esta noche-. Dijo para que se tranquilizara-.
-¡No intentes mentirme! No estarías así por simple desmayo, te conozco, además dijiste que había llegado inconsciente y aún no la han logrado despertar, eso no es un desmayo, yo…yo
¿Sabes lo último que escuchó de mi? Un cobarde "lo siento", y otra vez la dejé, otra vez le hice daño ¡Ni te imaginas todo el daño que le he hecho! Así que no me pidas que me tranquilice, porque hasta que no vea que está bien no lo haré-. Contestó con su voz quebrada-.

Oleg no dijo nada más. Mientras que la morena seguía buscando el número, olvidando por completo que con sólo apretar el dos, por marcación rápida iría directo al celular de Nastya.
Cuando por fin logró comunicarse, escuchó varios tonos y luego el buzón de voz, en su segundo intento si pudo comunicarse.

-¿Yulia?-. Se escuchó-.
-Nastya…-.
-No Yulia, habla Oksana, Nastya está hablando con Tanya en la otra habitación ¿Qué sucede?-. Preguntó preocupada por el tono de la morena-.
-Oksana, voy…yo estoy con papá camino al hospital, algo pasó-. Dijo intentado controlarse-.
-¿Qué pasó Yulia? ¿Estás bien?-.
-Sí, yo lo estoy, es Katia, entró de urgencias y no saben que le pasó…
-¡Dios que le pasó ahora! -.
-Mi papá no lo sabe, ya no nos queda mucho para llegar, ahí vamos tener más información, Nastya también es amiga de Katia, yo sólo…-.
-Tranquila Yul, yo le avisaré de inmediato y nos vamos para allá, tardaremos lo menos posible, tú tienes que calmarte, Ekaterina es fuerte-.
-Lo intentaré-. Respondió para nada convencida-.
-Nos vemos en unos minutos-.


Oksana cortó la llamada y fue a buscar al closet de Nastya algo que usar, ya que sólo llevaba su vestido. Mientras se cambiaba, la rubia entró a su habitación con una sonrisa que se borró al ver a su novia.

-¿Qué haces?-. Preguntó confundida-.
-Nastya, vístete algo pasó debemos salir-. Expresó muy rápido-.

Lo cierto es que la llamada de Yulia la había dejado muy nerviosa y no sabía cómo explicarle a su novia que es lo que ocurría. Nastya lo notó por lo que se acercó a ella y la tomó de los brazos suavemente cómo siempre lo hacía cuando quería tranquilizarla.

-Ahora cariño, te vas a calmar y me vas a decir que es lo que está pasando, porque cuando balbuceas no entiendo nada-. Le pidió amorosa-.
-Yulia llamó, Nastya. Ella iba camino al hospital-. Respondió respirando profundo antes para hacerse entender -.

Nastya palideció de inmediato y ninguna palabra quería salir de su garganta, el sólo pensamiento de que algo le pudo pasar a su mejor amiga, era un golpe directo al corazón. Y Oksana al verla reparó en que no se había explicado bien.

-No es Yulia, es Ekaterina, algo le pasó a ella, no saben que es aún, así que Yulia iba camino al hospital, estaba mal, te necesita-. Aclaró al ver la expresión de Nastya-.
-¿Qué?-. Expresó cómo si su mente se hubiera bloqueado no escuchando nada de lo anterior-.
-No sé más que eso, así que vístete, mientras yo bajo a encender el auto, apresúrate, le dije a Yulia que estaríamos pronto en el hospital-. Dijo dándole un beso en los labios antes de bajar-.

La rubia comenzaba a procesar todo en su mente con suma lentitud, esa noche ya había sido lo bastante intensa cómo para ahora añadirle esto. Buscó un par de jeans, una sudadera y su chaqueta, para bajar pronto.

Oksana ya había entrado al vehículo, tenía una idea de quien también debía saberlo. Marcó en su celular y esperó que le contestaran.

-Me estaba quedando dormida, así que espero que sea algo importante, Oksana-.
-Anya, hay algo que deberías saber-. Contestó dudosa-.
-¿Qué pasa? -. Preguntó alertándose por la voz de su amiga-.
-Yo…Yulia llamó a Nastya, para…ella quería avisarle a Nastya…-.
-¡Que sucede Oksana! ¡Habla ya!-. Exclamó desesperada-.
-Ekaterina está en el hospital, creo que es algo más o menos grave-. Dijo temiendo la reacción de la rubia-.
-¡Qué!-. Gritó-. No…esto no puede estar pasando…¿Qué…que le pasó?-. Preguntó con la voz ya visiblemente afectada-.
-No lo sé, cuando estemos en el hospital te llamó, porque ahora no sé más que eso-. Se explicó-.
-No, yo me voy para allá…llamaré un taxi, me levanto… no…dios no sé que hacer-. Decía nerviosa no siendo capaz de hilar algo coherente-.

Oksana sabía que no había nada más preciado en la vida de Anya que Ekaterina. Sabía que la rubia probablemente ya estuviera llorando y con crisis de nervios, por lo que no encontró seguro que se fuera sola en esas condiciones.

-No llames ningún taxi, nosotras pasaremos por ti, sólo espéranos lista-.
-Lo haré-.
-Nos vemos en un rato-. Se despidió-.
-Oksi…-. con clara muestra de que ya lloraba-. Gracias por pensar en mí y avisarme, seguro que nadie más lo habría hecho-.
-No hay porque, pasó por ti en diez minutos-.


Nastya subió al vehículo cuando Oksana había recién cortado la llamada.

-¿Yulia llamó otra vez?-. Preguntó la rubia-.
-No, yo llamé a Anya-. Respondió poniendo en marcha el auto-.
-Oksi…no sé si eso haya sido buena idea, estará Yulia y posiblemente Viktoria, yo no…-.
¿Y ella no tiene el mismo derecho de estar ahí?-. Preguntó Oksana-. ¿Qué acaso ni siquiera merecía que le llamara? Entiendo tu amistad con Yulia y Viktoria, pero ella si está aquí en la ciudad, es por Ekaterina y cualquier cosa que le pase le afecta-.
-Lo sé, es sólo que quiero evitar un problema-. Respondió-.
-Y lo entiendo, pero tienes que ser un poco más objetiva y darte cuenta que en la mayoría de las ocasiones, los problemas no los comienza Anya, no es una mala persona, de todas es la única que ha dejado todo por Ekaterina-.
-Tienes razón-. Aceptó-. ¿Te has equivocado de calle?-.
-No, le dije que pasaríamos por ella, estaba muy nerviosa y era inútil decirle que se quedara en su casa, así que es más seguro que se vaya con nosotras que en taxi-.

Nastya no tuvo ninguna otra oposición. Algo que le encantaba de Oksana, era que siempre se daba el tiempo de conocer a las personas antes de juzgarlas, tenía ese gran corazón, que la hacía preocuparse por todas las personas que tenía a su alrededor.

Cuando estuvieron al frente del edificio dónde vivía Anya, no fue necesario llamarla ni nada, la rubia esperaba pacientemente afuera, llevaba un jeans, un abrigo para aminorar el frío de la madrugada y su pelo tomado en una desordenada coleta. Se rodeaba a si misma con los brazos, quizás por el frío o quizás por los nervios.
Oksana le tocó la bocina y en un par de segundos la rubia ya estaba dentro del auto.

-Hola-. Saludó Nastya-.
-Hola-. Respondió-.

Nastya y Anya nunca se habían tratado mucho. La rubia, mantuvo siempre esa distancia por su amistad con Yulia y luego por Viktoria, pero dejando fuera eso, realmente no tenía un motivo para que Anya le desagradara, por lo que le hizo caso a su novia. Podía ver que los ojos de la rubia estaban rojos, seguramente había llorado desde que Oksana la llamó y nunca en todo lo que llevaba en Moscú, la había visto tan desarreglada.

-¿Llevabas mucho tiempo ahí afuera?-. Preguntó la castaña-.
-No lo sé, desde que llamaste, busqué algo y salí, he perdido la noción del tiempo Oksana, ¡Ni siquiera sé que diablos traigo puesto!-. Expresó rompiendo en llanto-.
-Ya tranquila, tienes que mantenerte fuerte, tienes que serlo por Katia, porque sabes que ella odia verte llorar-. Consoló Oksana mirándola por el espejo retrovisor-.
-Yo debí ir tras ella, no dejar que se fuera con Viktoria-. Murmuraba la rubia intentado controlar su respiración-. es mi culpa que ella peleara con Angus…si eso no hubiera pasado, no habría sabido la verdad y ahora estaría bien-.
-No pienses en eso ahora-. Le pedía la diva-.

El sonido del celular de Nastya interrumpía aquel momento, puesto que las chicas pensaron que podían ser nuevas noticias.

-Es de Yulia, ya llegó al Hospital-. Habló Nastya-.

Anya se detuvo a pensar por un momento.

-Nastya, si quieres yo, cuando lleguemos puedo esperar unos minutos antes de ingresar para que no tengas problemas con Yulia, seguro no le gusta que me haya avisado Oksana y que me hayan recogido-. Dijo-.
-No te preocupes por eso ahora, Yul lo entenderá, no es momento para crear más problemas, Ekaterina nos necesita a todas-. Respondió-.

Oksana le dio una sonrisa orgullosa por el comportamiento de su novia.

-Gracias-. Expresó Anya.

Yulia cruzaba la puerta doble del hospital corriendo. Su padre le indicó que debía subir al tercer piso dónde estaba el área de cuidados intensivos. Él debía separarse de ella, ya que primero tenía que reunirse con los médicos a cargo de Ekaterina para que le informaran de la situación.

La morena al escuchar las instrucciones de a dónde estaba ya no oyó nada más, sus nervios no le dieron ni siquiera para esperar el ascensor, subió las escaleras de dos en dos, hasta que llegó al piso indicado.

Lo primero que vio al irse acercando fue la figura de Viktoria sentada en el suelo con sus rodillas dobladas escondiendo su rostro en ellas, podía oír sus sollozos desde esa distancia. Se apresuró más hasta quedar al frente de ella.

-Viktoria-. Llamó la morena-.

La rockera levantó la cara para mirarla, tenía todo su maquillaje corrido, llevaba aún el vestido negro de la fiesta, su cabello era un lio, esa imagen podía romperle el corazón a cualquiera.

-Yulia-. Dijo levantándose-.
-¿Qué sucedió?-. Preguntó-.
-No lo sé-. Susurró con su voz rota, bajando la mirada-.
-Tú estabas con ella, cómo que no lo sabes-. Presionó la ojiazul con nada de tacto-.
-Yo la encontré, estaba inconsciente, en el piso…no sé que pasó Yulia, no lo sé-. Contestaba desesperada-.
-¿Cómo que la encontraste? ¿Dónde estaba? -. Preguntaba confundida -.
-Discutimos, yo…me fui por unas horas, ella estaba bien, pero luego cuando regresé la encontré así, no debí irme nunca, me lo pidió, me rogó que no me fuera y yo la deje sola, todo esto es mi culpa, si le llega a pasar algo no me lo perdonaré jamás-. Explicó con su voz entrecortada-.
-No debiste dejarla sola después de todo lo que le pasó, se supone que si se fue contigo era para que la cuidaras, eres su mejor amiga-. Le reclamó entre lágrimas-.

Viktoria la miró a los ojos, Yulia le mantuvo la mirada, ambas estaban casi en las mismas condiciones, con todos los sentimientos a flor de piel por lo que cualquier cosa podía detonar en ellas que sacaran toda esa frustración de no tener información de Ekaterina, metiéndose en una discusión.

Por suerte en ese instante tres chicas llegaron.

-¡Yulia! - Llamó Nastya corriendo-.

La morena se volteó para encontrarse con su mejor amiga, quien la abrazó inmediatamente pegándola a su cuerpo. Haciéndole saber que estaba ahí para ella.

-Tranquila Yul, ya estamos aquí y juntas esperaremos hasta que Katia salga de esta-. Susurró en el oído la rubia-.
-No sé que le pasó Nastya, nadie nos dice algo sobre como está, ni siquiera papá lo sabe-.
-Tenemos que tener paciencia, ya saldrá alguien a explicarnos que es lo que tiene Katia-. Le hablaba-.
-Sí algo le pasa, yo no me lo perdonaré Nast, nunca lo haré porque ella cuidó de mi cuando yo más la necesitaba y…y yo no fui capaz de cuidar de ella, no fui capaz de correr para asegurarme que estuviera bien, cada vez que corrí fue para escapar-. Se desahogaba-.
-Nadie tiene la culpa de esto Yul, nadie, es sólo que a veces cosas malas le suceden a personas buenas cómo Katia-.
-¿Y si ella…si ella se hizo algo?-. Murmuró tan bajo-.

Yulia no quería pensar que Ekaterina pudo atentar contra su propia vida, pero a falta de respuestas concretas, muchas hipótesis le estaban golpeando en la cabeza.

-No digas eso, la conocemos y ella jamás haría algo así-. Expresó la rubia segura-.

Mientras esa interacción ocurría, una incomoda situación vivían las otras tres chicas. Anya quería acercarse a Viktoria a preguntarle si ella sabía algo más, era la única que podía manejar más información de la que ellas tenían, pero simplemente no sabía como hacerlo. Desde siempre ellas habían usado la discusión cómo medio de comunicación y ahora eso no podía pasar, no era el momento.

Oksana vio en el rostro de su amiga esa batalla interna que tenía, por lo que optó por dar el primer paso.

-Viktoria ¿Tú sabes algo más?-. Preguntó la castaña-.

La rockera giró su cabeza en negación.

-¿Ningún doctor ha salido aún?-. Insistió-.
-No, sólo sé lo que dijeron los que la atendieron en la ambulancia camino acá y es que sus signos vitales eran bajos, los latidos de su corazón eran bajo lo normal y la entubaron porque no podía respirar sola-. Contó intentado recordar lo que había escuchado-.

Nastya se volteó para mirar a su también amiga. La recorrió y se comenzó a quitar la chaqueta que llevaba para dársela ya que verla así sólo con ese vestido, le encogía el corazón, ella era la que se había llevado la parte más difícil hasta ahora. Se acercó para ponerla sobre sus hombros y se percató de algo.

-¡Viktoria, estás sangrado!-. Exclamó la rubia-.

La rockera miró que en su pecho tenía manchas de sangre al igual que su vestido, sólo que no eran tan nítidas por el color.

-No… no es mía-. Respondió recordando el porque las tenía-.
-¿Cómo?-. Preguntó Yulia-.
-Es de Katia, cuando la encontré la coloqué sobre mi pecho, estaba sangrando, tenía un corte en la frente-. Explicó-.

Yulia y Anya palidecieron ante esa nueva información, eso cada vez se estaba poniendo peor.

Escucharon pasos acelerados y al mirar hacia dónde estaba el ascensor vieron que venían los padres de Ekaterina y Mikhaíl, quien traía el rostro desencajado, no tenía esa inexpresión que tanto lo caracterizaba. Olga no emita palabra, en tanto Boris no dejaba de hablar por celular, presumiblemente para que alguien viniera a establecer el estado de su hija.

No hubo mayor interacción entre las chicas y la familia de la morena de ojos verdes. Y sólo bastaron algunos minutos desde que los Sharapov habían llegado cuando Oleg Volkov, salió al pasillo para informarles.

-Buenas noches-. Saludó el médico-.
-¿Qué tiene Ekaterina?-. Preguntó Mikhaíl para nada paciente-.
-Primero me gustaría hacerles algunas preguntas, necesitamos llenar algunos vacíos que tiene el expediente médico de Ekaterina-. Expresó sin dejarse presionar-.
-Por supuesto, dinos que necesitas saber-. Contestó el padre-.
-¿Hay antecedentes de cardiopatías congénitas en su familia?-.

Mikhaíl Sharapov, el poderoso hombre que nunca en su vida se había derrumbado sintió que estaba siendo castigado por lo que había hecho al escuchar aquella pregunta.

-Mi esposa murió de un infarto-. Respondió el hombre-.

Las chicas escuchaban atentamente lo que el doctor decía.

El doctor Volkov anotó eso en la ficha clínica de la paciente.

-¿Puedes decirnos ahora que es lo que le pasa a mi hija?-. Insistió Olga, la madre de Ekaterina-.
-El estado es delicado, ahora que sé que hay antecedentes familiares, puedo decir con mayor seguridad que lo que Ekaterina sufre es una Bradicardia, los latidos normales del corazón por minutos son 100 en forma aproximadamente, ella cuando fue ingresada tenía menos de 55, esto no suele ser mortal, pero dado los antecedentes hereditarios, creo que hay algo más, este ritmo produce que el corazón no bombee la suficiente sangre con oxigeno, lo que detonó la crisis -. Explicó-.
-¡Tiene 18 años! ¡Cómo es posible que algo así le haya pasado!-. Exclamó Mikhaíl impotente-.

-Las causas son variadas, estrés sumado a que posiblemente alguna de las válvulas cardiacas tengan anomalía congénita, pudo haber provocado la crisis, eso es lo que estamos averiguando-. Contestó-.
-¿Cómo está ahora?-. Pregunto Yulia sacando la voz-.
-No hemos podido lograr que su corazón lata de manera normal, por lo que debemos intervenirla de inmediato, su corazón no está recibiendo el oxigeno necesario y eso podría provocar que se detuviera-. Dijo tratando de suavizar la información lo más que pudo-.
-De ninguna manera, llamaré de inmediato para que manden un helicóptero médico desde el Hospital de St. Petersburgo, no dejaré que ustedes, que ni siquiera saben bien que sucede con ella, la toquen, así que prepara el traslado de inmediato-. Le ordenó Mikhaíl prepotente-.
-Señor Sharapov no es recomendable un traslado en este momento, Ekaterina no está estable, podría pasarle algo durante el viaje y no tendrían los instrumentos necesarios para salvarla-. Recomendó Oleg-.
-Su opinión no me importa en este momento, así que haga lo que le digo sino quiere perder su puesto-. Amenazó el hombre-.
-¡Ya es suficiente!-. Paró Boria-. Ekaterina es mí hija, mía y de Olga, nosotros vamos a tomar la decisión, no te corresponde a ti papá, ya has hecho suficiente por esta noche y no te permito tampoco que le hables así a Oleg, porque él tiene toda mi confianza-.
-No me hables así… -.
-Después de todo lo que ha pasado con mi hija, no voy a seguir permitiendo que le manejes la vida, así que guarda tus opiniones, no es el momento de que hagas valer quien eres, eso no le salvará la vida a Katia-.

Mikhaíl guardó silencio, aún la culpabilidad lo carcomía y lo único que quería era poder ver a su nieta otra vez, sana y que fuera capaz de perdonarlo.

Olga ya había firmado el formulario de autorización para la intervención y ahora se lo entregaba a su marido, que sin dudarlo estampó su firma.

-Confió en ti Oleg, por favor salva a mi niña-. Le pidió el hombre acongojado-.
-Haremos todo lo posible para que Ekaterina esté bien, tienes mi palabra-. Dijo ofreciendo su mano-.

Boris tomó la mano del doctor Volkov en señal de confianza, en sus manos estaba entregando la vida de su hija, su única hija. El médico volvió a entrar a aquella sala, dónde comenzarían a prepararla para trasladarla al quirófano.

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 22, 2017 11:56 am

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El blanco y negro se pueden definir como luz o ausencia de ella. Dominantes, positivo o negativo, paz o guerra, cualquiera de los dos afectan de manera visible lo que tocan, el blanco se ve manchado por el negro, y este último debilitado por la luminosidad de su antagonista.

Con el gris es un poco más complejo, no es todo o nada, no es tampoco la línea de separación, no es lo uno o lo otro. Es una mezcla, es un melancólico día nublado pero con una cálida brisa, es la mezcla entre felicidad y tristeza. ¿Es aquel estado entre la vida o la muerte?.

¿Puede ser homologado al estado de inconsciencia?, a ese aún desconocido mundo en dónde una persona tal vez puede oír pero no responder, a ese incierto momento en que no sabes si aún vives, porque tú cuerpo se mantiene ahí resistiendo, conteniendo a eso que llamamos alma que lucha por salir, pero tú te sientes cada vez más lejos de las personas que formaron parte de esa vida, que ahora estás observado como mero espectador.

Quizá, tal vez sea posible que cuando los ojos se cierran no sea negro lo que se ve, sino gris, una fotografía de tú vida sacada en una hermosa escala de grises.

Podía sentir el lento latir de su corazón y aquel tubo que estaba en su garganta, sus parpados pesaban toneladas o eso creía porque no podía abrir los ojos. Los ruidos a su alrededor eran inquietantes, sólo escuchaba pasos acelerados que iban de un lugar a otro, voces que no reconocía, manos que le eran extrañas, tenía frío, se sentía desnuda, frágil, totalmente entregada a un destino incierto.

Sintió cómo su cuerpo era trasladado de una camilla a otra, y esta comenzó a moverse. El aire produjo que se le erizaran los vellos, ahora escuchaba otras voces, unas que sí lograba reconocer pero no diferenciar, algunos sollozos, respiraciones agitadas. Fueron sólo algunos segundos antes que todo se volviera a hacer lejano, junto con aquel sonido estridente que hacían las ruedas de la camilla.

Antes de dejar todo sintió un calor en su mano, alguien se la había tomado, alguien que sabía había tocado antes, alguien a quien sin duda amaba por todo lo que produjo al sentir su cálido aliento en su oído y se estremeció ante ello.

-Sé fuerte Katia, tienes que volver, te amo-. Susurró-.

Y sabía que eran palabras verdaderas, pero no lograba saber de quien se trataba, era cómo si esa otra mitad que sentía fuera de ella, se hubiera llevado parte de sus recuerdos.

Lo que no olvidaba era lo cansada que estaba y el cómo su corazón se estaba apagando lentamente a causa de todo lo que vivió. Quería hacerle caso a esa voz y poder volver, volver para ser feliz pero no estaba segura que su corazón quisiera darle otra oportunidad, ya muchas veces lo había entregado y fue roto. Ahora estaba ahí por no haberlo cuidado de la manera apropiada.


-¿Cómo están los signos vitales?-. Preguntaba un médico alarmado por el particular sonido de la maquina-.
-Cayendo con velocidad, debemos apresurarnos-. Respondía la enfermera-.

Todos quienes estaban ahí esperando tener noticias de Ekaterina se alertaron al escuchar el sonido ensordecedor de la maquina. Giraron hacía dónde se perdía la camilla, ingresando a uno de los quirófanos. No podían hacer nada, simplemente esperar.



Las horas se estaban haciendo particularmente lentas. Y Yulia estaba comenzando a odiar ese color blanco y el olor a medicamentos que tenía todo ese pasillo. Su estómago se revolvía al inhalar el viciado y tenso oxigeno que ahí se respiraba. Las incomodas sillas estaban haciendo mella en su cuerpo, había llegado cerca de las 4:30 de la madrugada, y ya podía ver cómo los primeros rayos del sol se colaban por una pequeña ventanilla que daba hacía fuera.

Aún nadie salía a decirles cómo había resultado la operación, aunque por lo que le había adelantado su padre, ser trataba de una cirugía que podía tardar horas, más si existían complicaciones. Después de todo no sabían con que se podían encontrar.

Impotencia no era suficiente para describir su estado, tristeza tampoco alcanzaba para darle un nombre a lo que sentía, era una mezcla tal que le nublaba la vista y hacía que sus piernas se volvieran de gelatina, nadie había logrado consolarla, ni siquiera Nastya.

Había tenido muchas veces la idea de llamar a Elena, pero no estaba segura de que eso fuera correcto. ¿Qué le diría? Que la necesitaba porque no podía aceptar la idea de que algo le pasara a Ekaterina y perderla. Eso no sonaba cómo algo que Elena quisiera escuchar.

-Yulia voy a la cafetería ¿quieres algo?- Preguntó Oksana-.

Las horas de espera no sólo le estaban afectando a la morena sino a todos los que estaban ahí.

-No Oksana, gracias-. Respondió-.
-Oksi, tráele un café por favor, aunque no lo acepte lo necesita-. Pidió Nastya-.
-Está bien, vuelvo en unos minutos-. Dijo la castaña-.

Yulia le sonrió a Nastya quien se ubicó a su lado.

-¿En que piensas?-. Preguntó la rubia-.
-Quiero ver a Lena, pero no sé si sea lo correcto llamarla-. Respondió sincera-.
-Probablemente en unas horas, lo demás chicos de Neposedi estén aquí también Yul, Anya habló con Sash hace un momento y va a venir con Kolya, seguro él le dice a los demás, no creo que a Lena le gustaría enterarse por ellos-.
-Eso es cierto, la llamaré-.

Las chicas siguieron conversando pero una discusión captaba la atención de todos.

-¡Te dije que no me voy a ir a ninguna parte!-. Exclamaba Viktoria-.
-¡Tienes que cumplir con tu contrato Viktoria!-. Amenazaba Miroslava-.

La publicista había llegado hace unos minutos, y estaba intentado por todos los medios convencer a la rockera que abordara el avión para seguir con la grabación de su disco, pero no estaba teniendo éxito, Viktoria se negaba rotundamente a irse de Moscú, mientras Ekaterina estuviera en la cama de un Hospital.

-No te das cuenta que nada puedes hacer aquí, tú no eres médico y ella cuando salga te llamará-. Decía la chica bajándole totalmente la importancia-.
-¡Cómo puedes decir eso! ¡No te has dado cuenta de lo grave de la situación!-.
-La única situación grave que me preocupa es que tú no te subas al avión, porque sabes perfectamente que el jefe tiene una agenda ajustada, y si se atrasa con tu disco, se va a atrasar con todos los demás, eso es perdida de dinero y ninguna discográfica pierde dinero con una artista debutante, aunque su papi sea influyente cómo el tuyo, cariño-. Dijo sarcásticamente-.
-¡Vete de aquí!-. Expresó haciendo un gesto con su mano-. Has acabado con mi paciencia, no te quiero ver más, así que vete y súbete tú ¡A tú puto avión!-. Exclamó perdiendo toda la compostura-.
-Yo no voy a arriesgar mi trabajo porque a una niñita mimada cómo tú se le ocurre que no quiere irse para cuidar a su pobre amiga, así que te vas conmigo aunque tenga que llevarte a la fuerza-. Le advirtió-.

Nadie había intervenido hasta ese momento, pero esa discusión estaba llamando demasiado la atención, incluso del personal del Hospital que se veía alertado por aquel comportamiento tan fuera de lugar.

Y ante eso una rubia tuvo la mala ocurrencia de intentar detenerlo.

-Pueden tener esta discusión en otra parte, es absolutamente desubicado que se griten aquí-. Dijo Anya-.
-Tú no te metas en esto Kuznetsova-. Contestó Viktoria-.
-Me meto porque todos estamos alterados y sus gritos no están ayudando a hacer que mejore esta situación-. Argumentó-.

Viktoria no estaba razonando normalmente. Había pasado por diferentes estados durante las horas que llevaba ahí. Porque cuando la encontró lo único que hizo fue llorar y pedir a quien pudiera escucharla que su morena abriera los ojos. Al llegar la ambulancia y ver que los paramédicos tampoco lograron nada, su desesperación y ese sentimiento de culpabilidad aumentaba.
Pero sin duda lo más difícil fue cuando llegaron al Hospital y debió separarse de ella, ver cómo se alejaba en una camilla, la terminó por destrozar.

-¡Te dije que no te metieras en esto!-. Exclamó sacando toda su rabia en la rubia-.
-¡Ya basta si! O crees que eres la única que lo esta pasando mal aquí, no te das cuenta que Katia no sólo es importante para ti?-. Dijo para hacerla reaccionar-.
-Tú jamás vas a poder entender lo que es ella para mí, porque tú eres incapaz de sentir lo que yo siento por Ekaterina-. Atacó gratuitamente-.

Anya no tenía la intensión de comenzar a discutir pero la chica atacaba dónde dolía, porque ya estaba cansada que todos le dijeran que sus sentimientos por la morena de ojos verdes no eran reales.

-¿Siempre abandonas a quienes amas? Porque eso hiciste no, la dejaste sola cuando más te necesitaba, esto se pudo haber evitado si tú hubieras cuidado de ella-. Contratacó-.

Eso fue poner el dedo y retorcerlo en la herida abierta que tenía la rockera.

-Si te quedas callada es porque sabes que tengo razón, te lo dije Viktoria, te dije que tú lugar siempre iba a ser el de mejor amiga, que no intentaras algo más, pero lo hiciste y ya vez las consecuencias, así que ahora no hagas más problemas de lo que ya has ocasionado-. Finalizó y se iba a dar la vuelta-.
-Porque mi lugar era el de mejor amiga, es porque Katia seguía durmiendo conmigo, mientras tú eras la novia, suena lógico-. Respondió irónica -.

Ellas sin duda sabían los puntos débiles de la otra y cada palabra era dicha con el objetivo de dañar lo mayor posible.

-¿Y que ganaste con eso? Porque por lo que recuerdo, desde que estuvo por primera vez conmigo, ya no volvió a tú cama Záitseva, me eligió a mi, se enamoró de mi y fui yo quien la hizo feliz, cómo tú nunca pudiste hacerlo, porque a ti si te ama, es cómo amiga, entiéndelo de una vez-. Expresó manteniendo un tono neutro-.

Viktoria reaccionó dándole un empujón con una fuerza totalmente desmedida.

Nastya y Yulia se miraron entre sí y se levantaron de inmediato para evitar que eso llegara a más. La rubia fue directo a Viktoria, mientras que Yulia no dudo a tomar a Anya.

-Vika, ya basta, no es el momento-. Le pedía Nastya-.
-Escuchaste lo que me dijo?-.
-Sí lo escuché, pero es mejor que lo dejes, toma el bolso, yo te acompaño al baño para que te cambies-. Le dijo-.

Viktoria tomó el bolso que le había traído su publicista, porque no sabía cuantas horas más iba a estar ahí y debía ya sacarse ese vestido.

-Tú vete no quiero verte aquí cuando vuelva-. Le advirtió a Miroslava-.

Las dos chicas caminaron al baño más cercano que estaba a sólo unos metros de ahí, ninguna quería ir muy lejos tomando en cuenta que en cualquier momento algún médico podía salir con información.

Nastya se apoyó en la pared con sus brazos cruzados, mirando cómo Viktoria con una toallita húmeda se quitaba todo el maquillaje, para luego sacarse el vestido y remplazarlo por un pantalón y una sudadera ancha.

-¿Qué pasó,Vika?-. Preguntó-.
-No me ama y yo no fui capaz de mantener mi promesa después de eso, me fui, la deje sola y ya vez lo que pasó, todo esto es culpa mía Nastya-. Contestó apoyando ambas manos en el lavamanos-.
-Vika, no fue tú culpa, esto por lo que explicó el médico le habría pasado estuvieras tú ahí o no-. Dijo acercándose para quedar de frente-.
-Sí pero yo habría estado ahí para ayudarla de inmediato, ni siquiera se cuanto tiempo pasó ahí tirada en el suelo, cuanta sangre perdió por la herida, su piel estaba fría Nast, tan fría que pensé que estaba muerta-. Expresó rompiendo en llanto-.
-Ya cálmate, ven aquí-. La abrazó con fuerza-. Katia esta viva y permanecerá así por mucho tiempo, estoy segura-.
-No me ama Nastya-. Susurró-. Kuznetsova tiene razón, yo siempre seré su mejor amiga, nada más-.
-Te lo dijo ella, te dijo que no te amaba?-. Preguntó-.
-Me dijo que estaba rota, que su corazón estaba hecho mierda y que así no podía amarme-. Recordó-.
-Bueno eso para mi no suena a que no te ama, sino a que no está lista y es entendible Viktoria, tuvo uno noche del terror, necesitaba un poco de calma, no más presiones, debes darle tiempo-.
-Soy una imbécil, no tomé en cuenta por todo lo que había pasado, ni siquiera cómo amiga soy buena-.
-No seas tan dura contigo, has sido una gran amiga con ella. Lo único que tienes que hacer ahora es esperar para cuando puedan hablar otra vez, con calma y distancia de todo lo que ha pasado-.
-Eso significa que es mejor que me vaya y cuando ella esté lista que me busque?-. Preguntó-.
-Cuando salga de esta, ella misma te dirá que es lo que quiere-. Contestó con una sonrisa para subirle el ánimo-.
-Gracias Nastya-. Le dijo y se aferró a ella más-.

Mientras en el pasillo.

-¿Estás bien?-. Preguntó Yulia soltándola después de que Viktoria se fue con Nastya-.

Anya miró hacía ambos lados y alzó las cejas sorprendida.

-Si, te hablo a ti Kuznetsova-. Agregó la ojiazul-.
-Hasta que Katia no abra sus ojos y me sonría no estaré bien-. Respondió-.
-No sabes lo que yo daría ahora por una de sus sonrisas-.
-Ella puede lograr cualquier cosa cuando sonríe, yo jamás le puede negar nada-.
-Ni yo-.

Ambas se miraron extrañadas por la situación.

-Esto es bizarro, nunca pensé que tú y yo pudiéramos hablar de Katia sin gritarnos-.
-Supongo que yo tampoco, pero algunas cosas han cambiado-. Expresó-. ¿Vamos a la cafetería? Tarasova ha tardado mucho- Invitó Yulia-.
-Vamos-.

Ninguna de las dos tenía la fuerza para enfrentarse a la otra, no era el momento, lo único que amabas deseaban era que Ekaterina estuviera bien.

Al ir llegando a la cafetería vieron cómo Oksana estaba hablándole no muy amablemente a la dependiente.

-¡Cómo es posible que no tengan leche de soja! Sabe que hay un porcentaje importante de personas que no bebe leche que ha sido extraída mediante la explotación a un indefenso animal, no puedo creer que este Hospital no tenga opciones para personas con conciencia-. Le reclama aireada la castaña-.
-Lo siento señorita yo sólo atiendo aquí…-. Se disculpaba la dependiente-.
-Ya basta Tarasova-. La detenía Yulia-. Discúlpela está algo nerviosa-.

La dependiente le hacía un gesto de aceptación a Yulia y se fue otro lado para escapar de Oksana.

-Sabes que ella no tiene la culpa, verdad?-. La regañaba la morena-.
-Claro-. Respondió corriendo su flequillo con indignación-.
-Puedes beber un café tradicional y ya llevarle uno a Nastya y a Viktoria que seguro lo necesitan, en vez de perder el tiempo discutiendo con la pobre chica que tuvo la mala suerte de atenderte-.
-Está bien-. Aceptó entre dientes-.

Pidieron los cafés para que Oksana los llevara.

-¿Y ustedes?-. Preguntó la castaña-.
-Nos quedaremos a beber nuestros cafés-. Respondió Yulia a lo que Anya aceptó con un gesto de afirmación-.
-¿Las dos?-. Insistió Oksana confundida-.
-Sí la dos-. Respondió la rubia-.
-¿Seguras? ¿Sin gritarse ni intentar golpearse?-.
-Ya vete Tarasova o sino a la que golpearé será a ti-. Expresó la morena-.

Oksana desviaba su mirada a Anya cómo para asegurarse de que todo eso estaba bien y la rubia le dio una media sonrisa tranquilizadora, por lo que tomó su orden y se dirigió al pasillo a buscar a su novia.

La ojiazul quería mantener a Anya ahí hasta que los ánimos se calmaran con Viktoria.

-Entonces ¿Qué quieres?-. Preguntó la morena-.
-Un Latte está bien gracias-. Aceptó-.
-Si quieres te puedes ir a una de las mesas yo voy enseguida-.
-Seguro-.

Yulia esperó a recibir su pedido y se fue a la mesa dónde ya estaba sentada Anya, con la mirada perdida hacía una de las ventanas.

-Es un día extraño, de esos nublados pero en dónde el sol va a salir en cualquier momento, Katia ama estos días-. Dijo la rubia-.
-No lo sabia-. Contestó sentándose-.
-Yo los odiaba porque nunca sabía que usar, pero ella me decía que debía apreciar la dualidad, la mezcla que se producía en días cómo este-. Siguió hablando-.

Anya se agarró la cabeza y sus lágrimas no tardaron en salir.

-Habría preferido que siguiera pensando que la culpable de todo era yo, nunca debió saber que Mikhaíl lo planeó con Angus para separarnos, yo sabía que cuando lo supiera, iba a ser devastador-. Se lamentaba la rubia-.

Yulia la escuchó y se sorprendió.

-¿Tú lo sabías? ¿Sabías que te habían tendido una trampa?-. Preguntó-.
-Sí, Angus me lo dijo cuando yo lo enfrenté después de que le mostró a Ekaterina el video, pero no quise que ella lo supiera-.
-¿Por qué no? Eso te habría ayudado a que te perdonara más rápido, a tenerla de vuelta-. Razonó-.
-¿Te has dado cuenta como mira Ekaterina a Mikhaíl?-. Recibió un gesto de afirmación de parte de Yulia-. Ella puede perderme a mí, a ti, a Viktoria, pero no a Mikhaíl, él es su súper héroe, por él aprendió a tocar el piano, a jugar Hockey, memorizó cada uno de los presidentes cuando tenía 10, por él iba a entrar a la universidad, hacerse abogada y ser presidenta de la compañía aunque odie usar trajes y tacones, no podía ser yo quien le dijera que ese hombre que ha tenido un peldaño por sobre incluso sus padres toda su vida, había hecho eso, no iba a ocasionarle ese daño, prefería que me odiara a mí-. Explicó la rubia-.
-¿Por qué él no te quiere con Katia? Porque se empeñó tanto en separarlas, no lo entiendo-.
-No lo sé, supongo que pensaba que iba tras Katia sólo por su dinero y la posición social de su familia, digamos que tengo un historial familiar no muy confiable-. Contestó desviando la vista y dándole un sorbo a su café-.
-Supongo que no quieres hablar de eso, menos conmigo-.
-Mis papás comenzaron su relación cuando él aún estaba casado con otra mujer, mi papá tiene un lugar en la alta sociedad, no así mi madre, entonces para todos es que ella rompió su matrimonio para quedarse con su dinero y hacerse un lugar-. Explicó la rubia-. Pero no fue así, ellos simplemente se enamoraron-.
-Mikhaíl es algo anticuado, supongo que te vio cómo una amenaza a los intereses de Katia-.
-Seguramente y es injusto que lo haya hecho, eso es algo de mis padres por lo demás yo no me avergüenzo de eso, ellos se aman y siempre me han dicho que uno debe luchar por amor, supongo que porque piensan así me apoyaron para venirme a Moscú, fue una completa locura-.
-Lamento haber dudado de tus sentimientos por Ekaterina, pero no nos conocimos de la mejor manera y yo tenía pésimos antecedentes tuyos-. Expresó la morena-.
-Y yo lamento haberte dicho "chica corriente", pero apenas llegué me di cuenta que tú no eras algo pasajero en su vida, yo me rehusaba a perderla y tú eras un obstáculo para que volviera conmigo, hasta anoche te seguía viendo así, pero Katia me dijo algunas cosas y tiene razón-.

Se miraron a los ojos, era primera vez que podían conversar abiertamente, sin querer golpearse ni insultarse. Era el momento adecuado, ambas eran importantes en la vida de Ekaterina y ellas lo vieron así.

-Come, tenemos que mantenernos fuertes para cuando Katia despierte nos vea bien-. Dijo la morena-.
-Creo que podría comer todas las medialunas de la cafetería y aun así no me ayudaría a no parecer un desastre, ya viste lo que traigo puesto, estoy asesinando a la moda muy lentamente- Dijo para alivianar el ambiente-.
-De hecho estoy a punto de tomarte una fotografía y enviarla a una de esas revistas en las que solías salir-. Bromeó-.

Anya le dio una media sonrisa y desvió su mirada hacía la puerta de la cafetería.

-¿Llamaste a Lena?-. Preguntó Anya-.
-No aún no, ¿Por qué?-.
-Porque ahí viene-. Respondió haciendo un gesto para que mirara hacía la puerta-.

La pelirroja venía acelerada y con una expresión de preocupación en su rostro.

Yulia se levantó para recibirla e inmediatamente la chica la rodeó con sus brazos.

-¿Por qué no me llamaste?-. Preguntó-.
-Lo iba a hacer, pero no estaba segura de que decirte-.
-Con sólo decirme que me necesitabas yo iba a estar aquí y lo sabes, independiente de todo lo que haya pasado con Katia, no deseo que algo malo le pase-.
-Lo sé, tú serias incapaz de desearle mal a alguien, eres demasiado buena para eso-. Susurró en su oído-.¿Cómo lo supiste?-.
-Lo vi en televisión esta mañana cuando desperté-. Respondió distanciándose levemente-.
-¿Por televisión?-. Preguntó la morena sorprendida-.
-Sí, de hecho para entrar es un lio, una de las enfermeras amigas de tú papá hizo que me dejaran pasar, porque no querían-. Explicó-.

Anya había escuchado a Elena y le pidió a la dependiente que por favor encendiera la televisión.
Y era cierto, varios canales cubrían la noticia y estaban agolpándose en las afueras del Hospital para saber que sucedía con la heredera del imperio Sharapov. Acompañado de eso, programas menos serios de corte sensacionalista lanzaban la teoría de que había fuentes que aseguraban que Ekaterina había atentado contra su vida.

-Estos idiotas cómo pueden inventar semejante estupidez-. Expresaba Anya enfurecida-.
-Han saltado de una hipótesis a otra durante toda la mañana-. Añadió Elena-.

Anya se levantó.

-Voy a volver para decirle lo que esta pasando, gracias por el café Yulia-. Dijo sincera-.
-No hay porque-. Respondió de igual manera-.

Elena había fruncido levemente el ceño al ver esa interacción, ya le había llamado la atención al entrar que estuvieran las dos chicas ahí, solas y manteniendo lo que parecía ser una civilizada conversación.

-¿De que me perdí?-. Preguntó Lena-.
-Nada, simplemente no es momento para pelear, lo importante es ahora que Katia se ponga bien-. Respondió-.

La pecosa acercó una silla y se ubicaron muy cerca una de la otra. Elena le tomó la mano a su morena en señal de apoyo, de hacerle de ver que ella estaba ahí.

-Sabes que le pasó?-.
-Es su corazón, papá nos lo explicó, pero no lo procesé todo, sólo sé que es algo grave y que no esta latiendo como debería, es cómo si estuviera cansado, ahora la están operando y nadie ha salido a explicarnos cómo va todo- Contestó cabizbaja-.
-Lo lamento mucho-. Dijo sincera y le pasó un brazo por la cintura-.

Yulia ante esa acción apoyó su cabeza en el hombro de la pelirroja.

-Ella siempre es tan fuerte, tan protectora, ella cuidó de mi cuando yo era un desastre, y ahora me siento tan impotente de no poder hacer nada, el sólo hecho de imaginármela en un quirófano y no quiero pensar que algo más pueda pasarle, no podría soportarlo- Dijo en un tono bajo intentado no volver a llorar-.
-Sé lo que ella significa para ti, Yul.-.
-Gracias por estar aquí conmigo pese a todo lo que ha pasado-. Murmuró-.
-Siempre estaré contigo, apenas vi lo que ocurrió corría hacía acá, no te iba a dejar pasar por eso sola-. Contestó dándole un beso en la frente-.
-Me siento más tranquila cuando estás conmigo-.
-Me gusta poder producir eso en ti, porque por como te veo necesitas tranquilidad y si puedo darte aunque sea algo de eso en este momento, es suficiente para mí-.
-No sé si lo merezca después de todo lo que he hecho-. Reconoció-.
-No es momento de reclamarte ni nada de eso, sólo de apoyarte y estar contigo Yul, no te voy a dejar sola porque sé que no estás bien-.

Yulia se fundió más en sus brazos escondiendo su rostro en el cuello de la pelirroja, aspirando ese olor tan característico, aferrándose más a su cintura.

-Gracias por estar conmigo-.
-Somos amigas Yul, hemos sido siempre las mejores amigas, antes incluso de comenzar con nuestros dulces besos de señorita y las amigas nunca se besan-. Contestó naturalmente-.

La morena le dio una media sonrisa y se distanció para mirarla a los ojos con completa adoración en ellos.

-Te amo, siempre lo haré-. Murmuró-.
-Y yo a ti -.

Yulia se volvió a apoyar en el hombro de Elena, necesitaba recargar energías antes de volver a la realidad, esa dura realidad que aún no quería asumir totalmente.

Anya había vuelto a dónde estaban los demás, no sin antes haber pedido unos cuantos cafés para llevarles. Se dio cuenta que Valya la tía de Ekaterina, ya estaba ahí y hablaba con su
hermano, seguramente para informarse del estado de su sobrina.

Se acercó a Olga para ofrecerle un café a lo que la mujer lo aceptó, agradeciéndole con una sonrisa, luego fue hacía Boris, quien hizo lo mismo.

Ahora venía lo difícil. Anya respiró profundo. Mikhaíl estaba en una esquina solo, después de la discusión con su hijo no había vuelvo a emitir palabras ni opiniones, se había mantenido distante de todos. La rubia se lo ofreció, acción que produjo que el hombre levantara la vista.

-Acéptalo, seguro lo necesitas, todos llevamos muchas horas despiertos-. Dijo nerviosa-.

Mikhaíl seguía sin decir una palabra pero lo aceptó. Anya iba a dar la vuelta para retirarse e ir con las otras chicas.

-Anya-. Llamó-.
-¿Qué sucede?-. Preguntó descolocada-.
-Puedes sentarte junto a mí unos minutos, creo que debemos hablar sobre algo-. Le pidió extrañamente amable-.

La rubia se sentó junto a él.

-Te escucho-.
-Para mi no es fácil reconocer cuando hago algo que no está bien. Siempre he actuado velando por el bienestar de mi familia, sobretodo por el de Katia, ella fue la única capaz de hacer que quisiera seguir viviendo cuando mi esposa murió-. Explicó-.
-Lo sé, sé todo lo que es Katia para ti-.
-Mis métodos pueden no ser los más adecuados pero en ese momento lo que me importaba era el fin, el que ella estuviera a salvo-. Siguió-.
-¿A salvo de mi? Aun no entiendo todo tú odio por mí, yo de verdad la amo, ella es el amor de mi vida-. Le decía dolida-.
-Ella estaba tan enamorada de ti, nunca la había visto así antes por nadie, me hablaba de sus planes, de que cuando se graduaran se irían a recorrer el mundo para luego entrar a la misma Universidad, que se veía contigo formando una familia, tenía 16 años y ya pensaba todo eso, que me asustó, me dio pánico pensar que tú sólo la quisieras por ser una Sharapov y le rompieras todas esas ilusiones-.
-Pero yo no la amo por eso, la amo porque es sincera, atenta, protectora, tierna, hermosa, Katia es maravillosa-.
-Angus me dijo que tú coqueteabas con él a espaldas de Ekaterina y que le habías confesado que sólo estabas con ella por su apellido, me enfurecí tanto que le dije que te alejara de mi nieta y no me importaba el cómo, hasta anoche seguía pensando que él decía de ti era cierto, pero verte ahora el cómo estás por ella, el que anoche no dijeras nada para hacer que ella me odiara más, me hace darme cuenta de lo equivocado que estaba y lo lamento Anya, lamento haber desconfiado de tus sentimientos por ella-.
-Te disculpó, yo también tengo que asumir mi parte de la responsabilidad que me corresponde, él me puso una trampa pero fui yo la que caí, y de la peor forma-.
-Lo único que deseo ahora es que pueda despertar y perdonarme-.

Mikhaíl puso una mano en su rostro para esconder las lágrimas que iban cayendo.

-Lo hará, eres a quien más ama y respeta, ella sabrá perdonarte-. Consoló la rubia-.

Los estados de inconsciencia son aún desconocidos para el mundo de la ciencia. No tienen la certeza de si las personas pueden escuchar, oír o sentir lo que sucede alrededor, es un misterio.

Ekaterina sabía que las cosas no iban bien, lo podía sentir porque su cuerpo estaba cada vez más cansado, no sentía latir su corazón, y el frío no se iba, de hecho algunas partes de su cuerpo las sentía como si estuvieran congeladas.

Algunas imágenes de las que antes no tenía consciencia comenzaron a pasar por su cabeza. Su infancia, sus padres, su tía Valentina con sus cuadros, su abuelo enseñándole a montar la bicicleta, la escuela, Vika con sus locuras, sus días en aquella playa dónde supo lo que era por primera vez entregarse a alguien en cuerpo y alma, Anya y su primer te amo, ese amor vivido con intensidad, su accidente, Moscú, Yulia golpeándole con una puerta, su ojiazul mal educada pero tan hermosa que había sido imposible no enamorarse de ella.

Una convulsión la sacó de sus recuerdos, sintió cómo su cuerpo se levantó de la camilla para azotarse en ella al caer y aquel sonido ensordecedor volvía a llenar la habitación.


-¡La maquina de resucitación ahora!-. Pedía el doctor Volkov-. ¡Hacía atrás! pedía dirigiéndose a su equipo médico-.

Hicieron caso al profesional.

-Vamos Ekaterina, vuelve, tienes gente que te ama esperándote afuera-. Le pedía el doctor-.
-¡Carguen a 100!-. Repetía dado que no había funcionado la primera vez-.

La maquina seguía mostrando aquella línea horizontal que tanto odiaban los médicos y esa alarma que determinaba que el paciente ya no tenía signos vitales.

Yulia había entrelazado sus manos con las de Elena y se había levantado para volver al pasillo dónde todos esperaban tener noticias de la operación de la joven.

Nastya abrazaba a Oksana, Anya parecía tener una conversación con Mikhaíl, Viktoria estaba sentada jugando con sus manos para aminorar los nervios, Olga caminaba de un lado para otro sin descanso.

Cuando el doctor Volkov salía del quirófano y procedía a caminar hacía dónde estaban los familiares para informarles. Apenas lo vieron todos se acercaron.

Yulia conocía a la perfección a su padre y ese gesto que tenía no la tranquilizó para nada, al contrario un nudo se alojó en su garganta y las lágrimas ya corrían por sus mejillas. Elena al notarlo la rodeó por la cintura para atraerla a su cuerpo.

-Oleg, por favor dinos cómo salió todo-. Pidió impaciente Boris-.

El médico se quitó la gorra que usaban para operar, respiró profundo y esquivó la mirada de su hija, tenía mucho que explicar.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por My_love_4_u el Dom Ene 22, 2017 10:03 pm

Intenso!
Eso es lo q fue esta conti!!
Tanta tension, tanta espectativa.... y lo cortas en el momento clave!?!?!.
Jajaja no sé si reir o llorar!
Q bueno q a pesar de todo hayan podido bajar sus egos y ponerse serias ante la situacion de Katia.
Una vez mas... QUÉ INTENSO ESTE CAPITULO!!!
Conti pronto porfaa!!
Saludoos!

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por Edirbr el Lun Ene 23, 2017 11:21 am

Estuvo intensa está continuación espero con ansias el próximo capítulo saludos!!!

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Lun Ene 23, 2017 4:13 pm

Hola Very Happy
que buen capitulo
todo esta interesante
espero no haya muerto Katia
quiero saber que va a pasar
como queda cada pareja
espero a sigas pronto
ANIMO lol!

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 29, 2017 1:40 pm

Jajaja... Bueno, no maté a Katia, Andyvolkatin; porque es una de las protagonistas. Gracias por seguir el fics. Saludos.

Edirbr, saludos para vos también y gracias por leer.

Muy intenso y los que vienen lo serán más, My_love_4_u ... como vos. Saludos!

Gracias a todos por leer!!


Capítulo Veintiseis: Traición


Yulia se miraba al espejo de cuerpo entero que tenía en su habitación. Vestía completamente de negro, se había terminado de maquillar recién y ya algunas lágrimas volvían a correr por sus mejillas, produciendo que de nada sirviera toda su preparación anterior. Intentaba retenerlas pero se le hacía imposible. Los recuerdos dolían, la realidad dolía.

Con sus manos estiraba las inexistentes arrugas de los costados de su vestido. Se delineó los ojos nuevamente y observó su imagen. Debía lucir bien, aunque no lo estuviera, tenía que intentarlo.

Unos golpes en su puerta la hicieron salir de aquel trance en el que se encontraba.

-Yulia, te están esperando abajo, ya es hora-. Expresó su padre entrando a la habitación-.
-En un momento, ya estoy casi lista-. Contestó haciendo un esfuerzo para que su voz saliera-.
-Llevas horas preparándote-. Dijo acercándose-.
-No me siento lista papá, lo único que quiero es quedarme aquí y acostarme, no tengo energías para nada más-. Confesó con un nudo en su garganta-.

Oleg se acercó para abrazarla amorosamente intentando consolarla, sabía que los días vividos por su hija habían sido realmente agotadores tanto física cómo emocionalmente.

-Todo está bien hija-. Susurró acariciándole el cabello-.
-No lo está, no pude abrazarla, no he vuelvo a ver sus ojos verdes, no me digas que todo está bien, porque no lo está-. Contestó desconsolada-.

El Doctor Volkov, sentía su corazón apretarse al escuchar a su hija tan destrozada.

-Ya vamos, te esperan abajo Yul-. Pidió nuevamente-.

La morena volvió a pasar las manos por su vestido cómo si eso la ayudara a calmarse, cómo si eso pudiera de alguna manera alivianar su pena.

Bajó la escalera del brazo de su padre quien vestía un impecable traje oscuro. En la entrada la esperaban Nastya, Oksana y Elena, quienes usaban aquel mismo color que ella.

-Hola-. Saludó desganada-.
-Hola-. Saludaron de vuelta-.
-¿Estás lista?-. Preguntó la pecosa posicionando una mano en la cintura de ella como muestra de apoyo-.

Yulia hizo un gesto positivo con su cabeza.

-Nos vemos allá, tengo que revisar alguna cosas primero-. Dijo su padre-.
-Está bien-. Aceptó sin mayor aposición-.

Las chicas salieron hacía dónde estaba estacionado el auto de Nastya, en completo silencio. Todo lo que había pasado las afectó de formas diferentes y en menor o mayor grado. Pero de que algo había producido eso era innegable.

Yulia iba en el asiento trasero con Elena quien tenía su brazo alrededor de sus hombros mientras ella apoyaba su cabeza en la curva de su cuello.

Oksana encendió la radio para aminorar aquel silencio que la estaba enloqueciendo, algo que desesperaba a la pequeña diva era no poder comunicarse.

Sin embargo al comenzar a escuchar aquella canción que fortuitamente sonaba por la radio, se dio cuenta que esa no había sido una buena idea. De fondo se escuchaba "Set fire to the rain" de Adele y era imposible no recordar aquella interpretación que hizo Ekaterina para entrar a Neposedi.

La pequeña diva hizo el intento de cambiar la emisora.

-No, déjala ahí-. Pidió Yulia-.

Y fue lo único que se le escuchó decir a la morena durante todo el camino.

La mente de Yulia estaba produciendo una película con cada recuerdo que tenía con Ekaterina. Desde que la conoció en unos de los peores días que ha tenido, su comienzo, entre frases trabadas y abrazos para reconfortarse, sus palabras en los momentos precisos y esa sonrisa que le quitaba la respiración. Esa que no había vuelto a ver desde aquella fatídica noche. Noche en que no fue capaz de cuidar de ella.

Se escondía más en el cuello de Elena, quien le tenía tomada la mano y se la acariciaba lentamente, no era necesario mirarla para saber que su morena ya estaba derramando lágrimas. Para Yulia era difícil sacarse aquel día en el Hospital de su mente, dónde no había alcanzado a despedirse.

Flashback

-¡Vamos Katia!-. Exclamaba el doctor Volkov-. ¡Carguen a 200!-. Les pedía-.

Pero la morena de ojos verdes no reaccionaba y el doctor ya estaba perdiendo la esperanza en poder traerla de vuelta, no quería rendirse pero los recursos se le estaban acabando.

-¡Preparen una inyección de Epinefrina!-. Pedía desesperado estimulando manualmente el corazón de la joven-.

La inyectó directo al corazón para seguir con los masajes cardiacos.

-Tienes tanto por delante Ekaterina, tienes amor-. Le hablaba-.

Yulia recordaba la expresión de su padre al salir del quirófano y aquel mismo nudo se volvía a alojar en su garganta. Algunos de aquellos momentos los había bloqueado porque si tuviera que ordenar cada recuerdo, seguro no lo lograría con éxito.

Flashback

El doctor Volkov salía agotado de la sala de operaciones y ahora le tocaba enfrentar a la familia y a su propia hija, quien no le quitaba la mirada de encima esperando información sobre lo ocurrido.

-Pasó lo que temíamos-. Fue lo primero que dijo el hombre- El corazón de Ekaterina se detuvo-.
-¿Qué?-. Exclamaron Yulia, Anya y Viktoria casi al unísono-.

Las chicas con esa información ya se estaban imaginando lo peor.

-Papá dime que la salvaste…por favor dímelo-. Le rogó la ojiazul-.
-Volvió-. Contestó mirándola-. Pudimos hacer que su corazón volviera a latir, pero su situación sigue siendo delicada, estuvo unos minutos sin reaccionar y no sabemos que consecuencias puede traer eso-.
-¿Está viva?-. Preguntó Viktoria-.
-Lo está-. Respondió con satisfacción el médico-.

Las lágrimas ahora eran de desahogo, toda esa tensión acumulada por la últimas horas, el miedo que tenían por perderla, se drenaba en sacar todas aquellas emociones.

-¿Crees que es prudente trasladarla ahora?-. Preguntó Boris-.
-Está estable y definitivamente acá no tenemos todos los recursos que podría ofrecerle St. Petersburgo-. Respondió-.

Mikhaíl escuchó aquello y de inmediato llamó para que viniera un helicóptero médico a buscar a su nieta.

-Gracias Doctor, usted le salvó la vida pero creo que ahora es mejor que la traslademos-. Expresó Mikhaíl ofreciéndole su mano-.
-Ordenaré que la preparen para cuando lleguen-. Dijo y se fue devuelta a aquella sala-.

Fin Flashback


Nastya estacionaba afuera del auditorio dónde les correspondía competir por las Seccionales. Ahí las estarían esperando los demás del coro.

En la entrada estaban Anya, Sasha y Kolya quienes las habían esperado para entrar. Los otros chicos ya estaban adentro viendo competir al primer coro.

-Hola-. Saludaron-.
-¿Has sabido algo?-. Preguntó Anya a Yulia-.

La ojiazul giró la cabeza en negación.

-¿Y tú?-. Preguntó devuelta-.
-Tampoco, lo único que quiero es volar a St. Petersburgo para verla, ya no soporto estar sin saber nada de cómo se encuentra-. Expresó la rubia acongojada.

Dos infernales semanas habían pasado. Catorce días desde que trasladaron a Ekaterina de Moscú. Su familia había mantenido todo en la mayor privacidad posible intentado que ya nada más se filtrara a los medios de comunicación que habían atestado el Hospital de Moscú.

Lo que producía que ellas no tuvieran mayor información, lo único que tenían claro era que había despertado, de hecho ni siquiera estaban seguras que estuviera aún en St. Pete, porque su familia tenía los recursos para llevarla a cualquier parte del mundo. Habían intentado llamar a su celular, pero estaba apagado y cuando conseguían hablar con algún miembro de la familia Sharapov, eran demasiado escuetos. Yulia sabía por su padre que Boris, estaba finiquitando todos sus negocios en Moscú, lo que significaba que las probabilidades eran altas de que no volvieran a la ciudad y que ella, ya no viera a Ekaterina.

Y eso la estaba matando porque sentía que tantas cosas habían quedado pendientes de aquella noche. Lo único que deseaba era poder verla, para saber que estaba bien, abrazarla y escucharla. Nada más.

Estaban todos ubicados en dos filas de asientos observando a la competencia. Ya no faltaba mucho para que fuera su turno y los nervios previos se comenzaban a sentir. Una seña del Señor Smirnov y se fueron a la sala de preparación.

Las palabras del maestro podían resultar estimulantes si su mente no estuviera tan lejos de aquel lugar.

-¡Vamos chicos esta en la primera prueba que debemos pasar para llegar a las Nacionales!-. Exclamaba con entusiasmo-.

Naposedi ponía sus manos al centro cómo señal de unión. Pero unos golpes en la puerta desviaron la atención.

Los chicos se extrañaron ya que nadie más faltaba y otras personas no estaban autorizadas a entrar minutos antes de que les tocara actuar.

-Permiso, puedo pasar-. Preguntó-.

Y aquella voz parecía que fuera un sueño. Sobretodo para dos chicas que no se esperaban aquella visita.

Ekaterina se quedó a sólo unos centímetros de la puerta. Vestía un jeans, un sweater y su clásica chaqueta de cuero. Lucía visiblemente más delgada de lo que recordaban y su rostro se veía pálido, con los ojos ojerosos y una nueva cicatriz en el costado de su frente, resultado del golpe que se dio al perder el conocimiento.

Yulia se volteó y en unos cuantos segundos ya estaba en los brazos de Ekaterina que tuvo que esforzaste para contener a su ojiazul.

-No puedo creer que estés aquí-. Susurraba pasando sus manos por el cuerpo de Katia cómo para asegurarse de que fuera real-.
-Vine a desearles suerte-. Contestó-.
-Pensé que no te volvería a ver-. Dijo escondiendo su rostro en su pecho-. Estaba tan asustada-.
-Ya estoy aquí Yulia y no pienso volver a irme-. Respondió sonriéndole-.

Y aquella sonrisa la tranquilizó cómo nada pudo hacerlos en los días anteriores.

-Ya hazte a un lado Volkova, no eres la única que extraña esos abrazos-. Dijo Anya ansiosa dándole un pequeño empujón a la ojiazul-
-No te aproveches Kusnetzova, que nuestra tregua puede terminar-. Contestó-.

Ekaterina frunció el ceño al ver esa interacción casi amistosa.

-Ven aquí-. Le dijo a la rubia abriendo sus brazos-.
-No me vuelvas a dar un susto así me escuchaste, nunca más, porque no podría soportarlo-. Le regañó con un tono suave, estaba tan feliz de volver a verla-.
-Intentaré no hacerlo-. Contestó aferrándola más hacía si misma- Te extrañé-.
-No creo que tanto cómo yo-. Respondió-.

Nastya, Oksana y el resto de los chicos también la tomaron en un abrazo amoroso, esa chica ya era uno de ellos. Las luces parpadearon cómo señal de que debían subir al escenario.

-Ya es hora-. Avisó el maestro-.
-Señor Smirnov, me gustaría decir algo antes que suban al escenario-. Pidió Katia-.
-Por supuesto-.
-Quería agradecerles a todos por su preocupación, mis padres me dijeron que habían estado en el Hospital y eso es algo que realmente valoro mucho, me siento parte de un grupo por primera vez en mi vida, aquí hay personas realmente importantes para mi-. Dijo emocionada-. Ya no los quiero atrasar, sé que serán impresionantes en el escenario y espero para las Regionales cantar con ustedes-.

Se unieron en un abrazo de grupo y salieron.

-Anya-. Retuvo la chica-.
-¿Qué pasa?-.
-Podemos hablar después de la competencia, me gustaría llevarte a cenar-. Invitó-.
-Claro me encantaría-. Contestó sonriente-.
-Éxito, estoy segura que lo harás muy bien, te espero-. Se despidió dándole un beso en la mejilla-.

La rubia no sabía a que se debía eso pero le gustaba la sensación que le producía. Yulia observó aquella conversación y no pudo evitar sentir algo de celos. Ekaterina se había mostrado distante con ella cuando la vio, no así con Anya.

Pero eso no debía afectarle, no después de que por fin su morena estaba de vuelta.



Los acordes comenzaron a sonar mientras las luces bajas sólo dejaban escuchar las voces de las chicas que tenían la misión de iniciar la presentación. Nastya abría con su voz suave y su mirada penetrante, captando la atención del público.

La rubia se giró para mirar a Oksana quien aparecía del otro extremo del escenario, sus voces juntas se acoplaban a la perfección, tal cómo ellas, que con sólo mirarse sabían lo que sentía la otra.

Yulia fue la siguiente en aparecer, con esa voz particular y poderosa, con su cabellera en punta y sus pasos perfectamente coordinados. Anya y toda su experiencia en el escenario, cantando con Oksana y el público ya comenzaba a vitorear la presentación. Fue el turno de Elena quien tenía esa capacidad de llenar cada espacio de luz con su sola presencia. Tasha completó el escuadrón femenino de Neposedi que simplemente se estaba luciendo arriba de aquel escenario.

Ekaterina ubicada en una de las primeras filas, disfrutaba del espectáculo sin poder contener la emoción que tenía en ese momento. Volver a ver a esas chicas fue algo que por algunos instantes, se vio muy lejano.

La primera parte de la presentación concluía con el público aplaudiendo de pie. Luego entraron los chicos y un mix de Michael Jackson, se comenzaba a oír.

La energía que desprendía. Neposedi no era comparable a ningún otro participante anterior y así también fue la reacción del público al finalizar, ya que nadie quedó exento de levantarse y aplaudir con ánimo a aquel grupo de jóvenes talentosos.

Cuando los tres coros estaban esperando los resultados, la tensión era respirable, sus manos estaban tomadas en señal de unidad y su vista fija en algún punto.

La voz del jurado se escuchó a lo lejos, y los posteriores saltos y abrazos para felicitarse unos a otros fue la acción que determinó que ellos habían ganado. Neposedi había pasado la primera etapa y su posibilidades de ganar las Nacionales seguían intactas.

-¡Ganamos! - Oksana gritaba abrazando a su novia-.

La pequeña diva se colgó del cuello de la rubia para besarla sin ningún tipo de inhibición, ya no tenían de quien ocultarse.

-¡Ven aquí Oksi!-. Interrumpió Anya-.

Oksana se volteó y abrazó a su amiga.

-¡Lo hemos logrado!- dijo feliz-.
-¿Y tenías alguna duda?-. Preguntó Anya sonriente-. Me tienen a mí después de todo-.

Yulia estaba abrazada de Elena quien no paraba de dar pequeños saltitos.

-¡Estoy tan feliz!-. Decía la pecosa-.
-¡Y yo Lena!-. Respondió-.

La ojiazul se distanció levemente y se quedó prendada de aquellos ojos verdi-grises. Elena había estado con ella durante todas esas semanas, cómo su amiga, su apoyo. No habían vuelto a hablar de lo que había entre ellas, la pecosa no la presionó porque sabía, no era el momento.

-Gracias-. Susurró en su oído-.
-¿Por qué?-. Preguntó la pelirroja-.
-Por estar conmigo, por ser mi amiga cuando más te necesitaba-.
-Yo te lo dije-. Respondió sonriente-.
-¿Qué?-.
-Que yo también puedo cuidar de ti-. Contestó segura-.

Yulia sintió un escalofrío pasarle por el cuerpo. Es exactamente lo que había hecho su pecosa. Cuidar de ella, consolarla, secar sus lágrimas y tomar su mano para confortarla en los momentos difíciles.

El señor Smirnov recibió el trofeo y se bajaron del escenario.

-¡Esta noche se celebra en mi casa!- Sergüei gritaba-.

Y los gritos de felicidad ante esa propuesta no se hicieron esperar. Después de todo lo que habían pasado, una fiesta para liberar tensiones les resultaba un gran idea.

Se pusieron de acuerdo y salieron del auditorio en grupos.

Yulia salió casi de las primeras, ella iría a cambiarse aquel vestido negro que usaron para la presentación a su casa para luego pasar por Lena para ir a casa de Sergüei.

Al salir vio que Ekaterina estaba apoyada en la puerta trasera de un Mercedes negro. Se acercó para hablarle, quería confirmar si sólo había sido una sensación suya ese frío recibimiento por parte de la chica de ojos verdes.

-Hola-. Saludó tímida Yulia-.
-Hola-. Respondió-.
-Yo…hay una fiesta en casa de Sergüei para celebrar que ganamos, puedes venir si quieres-. Invitó para iniciar la conversación-.
-No lo sé, ahora espero a Anya para ir a cenar, le preguntaré, gracias-. Contestó cordial pero distante-.

Yulia estaba confirmando que no eran ideas suyas, Ekaterina estaba diferente.

-Katia…me gustaría que si puedes conversáramos sobre…-.
-¡Ya llegué! - Dijo Anya interrumpiendo-. Intenté salir pronto pero con los chicos estábamos organizando lo de la fiesta-.
-Seguro, no hay problema ¿Nos vamos?-. Preguntó Katia ignorando a Yulia-.
-Claro, primero debemos pasar por mi departamento para cambiarme eso sí-.
-Por supuesto-. Aceptó abriéndole la puerta trasera-.
-Nos vemos en la fiesta Yulia-. Se despidió Anya-.
-Nos vemos-. Respondió-.
-Adiós-. Se despidió Ekaterina subiendo tras la rubia-.

Yulia no alcanzó a responder cuando ya ambas chicas estaban dentro del vehículo conducido por un chofer.

-¿Y tú auto?-. Preguntó la rubia una vez dentro-.
-Está en casa, mamá insistió en que no era adecuado que manejara aún y para no tener problemas con ella, le pedí a George que me trajera-. Contestó pasando su brazo por los hombros de la rubia-.
-Tú mamá tiene razón, es mejor así-.

El camino hacía el departamento de Anya no era muy extenso por lo que demoraron pocos minutos. La rubia subió a cambiarse, mientras que Katia prefirió quedarse en el auto esperándola.

Anya intentó verse sencilla, ya que al ver a Ekaterina informal se dio cuenta que no irían a un restaurant cinco estrellas, y eso era lo que menos le importaba, su chica estaba de vuelta, estaba bien, viva y con acciones que la sorprendían positivamente, como aquella invitación.

Bajó vestida con un jeans claros, botas una blusa sencilla y un blazer.

-Te ves muy hermosa-. Fue el cumplido que recibió de parte de Katia-.
-Gracias, igual tú -.
-No mientas, luzco horrible, la comida era asquerosa en el Hospital así que apenas probé bocado, sumado a eso que esas camas son incomodísimas para dormir y las enfermeras se dan varias rondas que no me dejaban dormir-.
-Siempre has tenido el sueño liviano- Dijo acariciándole el rostro tiernamente-. Aun así es imposible que luzcas mal, eres hermosa-.
-Gracias-.

El lugar al que fueron era sencillo y la especialidad era la comida Italiana. Ekaterina le tomó la mano de manera inconsciente a Anya, y esta entrelazó sus dedos de forma cariñosa.

Se ubicaron en una mesa al fondo para tener más privacidad y ordenaron.

-Katia, te conozco y sé que por algo me has traído aquí, así que podrías decírmelo-. Expresó la rubia mirándola fijamente-.
-Tienes razón, hay algunas cosas de las que me gustaría hablar contigo-.
-Pues comienza-.

Ekaterina respiró profundo y buscó su mano. Enfocó aquellos ojos verdes en los en ese instante prácticamente azules de Anya.

-Yo no sé cómo disculparme contigo por todo lo que has tenido que pasar por causa mía y de mi familia-. Comenzó a hablar-. Sé que tú sabías que había sido una trampa, me di cuenta porque no estabas sorprendida cuando Angus lo dijo en la fiesta-. Añadió mirándola a los ojos-.
-Katia…-. Intentó interrumpir-.
-Déjame hablar por favor- pidió suavemente acariciando su mano-. Sé que no me dijiste la verdad para protegerme, porque sabes lo que significaba mi abuelo para mí y cómo lo tenía catalogado, pero no fue justo, no lo fue ni para ti ni para mí-. Se lamentó-.
-Yo sólo quería que olvidáramos lo que había pasado, que comenzáramos de nuevo, no quería involucrar a nadie más-.
-¡Pero es que eso ya estaba hecho!-. Exclamó desesperada-. Ya había más personas involucradas Anya, yo te culpé a ti, te dije muchas cosas hirientes, te traté de la peor forma, no fui justa, no lo fui porque no sabía la verdad, si yo hubiera sabido había actuado de otra forma, no habría renunciado a lo nuestro, no lo habría hecho-. Repitió bajando la mirada-.
-Katia…yo te sigo amando, mis sentimientos por ti no han cambiado, no me hables cómo si ya nada pudiera pasar entre nosotras, porque para mi no todo está terminado-. Expresó la rubia obligándola a que la mirara-.
-No voy a volver a permitir que alguien te haga daño por culpa mía-. Dijo convencida-. Sea quien sea que lo intente-.

Anya ante aquellas palabras y la convicción para pronunciarlas de Ekaterina, sintió que sus posibilidades estaban más vivas que nunca.

-Ya está superado, lo que importa ahora es que tú estás bien, que estás aquí conmigo-. La calmó-. Nunca había estado tan asustada en mi vida Katia, nunca, por un momento pensé que no te volvería a ver y esa sola idea me destrozó por completo-. Recordó y una lágrima corrió por su mejilla-.

Ekaterina amorosamente le secó aquella lágrima y le dio una sonrisa.

-Volví Anya, la vida me dio otra oportunidad y quiero hacer las cosas bien esta vez-.

Las chicas comieron entre recuerdos, anécdotas que le contaba la rubia de ese día en el Hospital, como la pelea de Oksana con la dependiente o su tregua con Yulia. Lo que omitió fue lo de Viktoria, no era necesario que Katia lo supiera.

Salieron del local y el chofer las esperaba.

-¿Te llevo a la fiesta?-. Preguntó la morena-.
-Sí, los chicos insistieron en que fuera, ¿Tú vas a ir?-.
-No, te dejo en la casa de Sergüei y me regreso a la mía-. Respondió-.
-¿Por qué no?, no tenemos que quedarnos toda la noche, sólo para compartir, luego podemos irnos a mi departamento y mañana te prepararé todo lo que te gusta para el desayuno… -.
-No lo sé, viajé con mamá y tía Valya a Moscú y me da miedo dejarlas mucho tiempo solas, además no creo que quiera que pase la noche afuera, esta más sobreprotectora que nunca, la desconozco-.
-A ver, dame tu celular, yo hablo con ella-. Le pidió extendiendo su mano-.

Ekaterina la miró divertida.

-Que me lo des-. Insistió-.

La morena se lo entregó con un gesto divertido en su cara. Anya buscó el número de su ex suegra. Tras algunos tonos la mujer contestó. La rubia conversó calmadamente con ella, explicándole el porqué de la llamada y lo que quería pedirle.

Ekaterina la escuchaba y sonreía, Anya siempre lograba lo que quería.

-Listo, me dijo que si pero mañana teníamos a que ir a almorzar con ella- Expresó la rubia-.
-¿Tú y yo?-. Preguntó sorprendida-.
-Sí, a no ser que no quieras, si eso significa algún tipo de compromiso…yo no quiero incomodarte…simplemente quise ser amable y tu mamá insistió-. Se justificaba un tanto decepcionada-.
-Ya cálmate, estoy sorprendida nada más, tú sabes que mi madre no suele ser amable, pero me gusta la idea-. Contestó sonriéndole-.
-Quizás no le desagrada la idea de que podamos volver a estar juntas… -.
-Quizás-. Respondió y volvió a pasar el brazo sobre los hombros de la rubia.

Anya apoyó la cabeza en el pecho de la morena y escuchó los latidos de su corazón, ese sonido la reconfortaba completamente.

Ya todos estaban en la fiesta de Sergüei celebrando su victoria en las Seccionales. Nastya observaba divertida a su novia cantar en el improvisado karaoke junto a Tasha en un duelo de divas. Ella bebía una soda, dado que era la conductora designada y no tenía permitido beber alcohol.

Miraba atentamente a todos a su alrededor y la nostalgia ya la estaba invadiendo. Pensar que sólo en un par de meses, todos partirían a diferentes partes buscando su destino y la separación de ese grupo se haría inevitable.

Nunca pensó que la vida pudiera dar tantas vueltas. Porque si en su primer año sólo le importaba su popularidad y mantener su lugar en la escuela, hoy era un persona muy diferente. Alguien que había dejado de tener miedo y había enfrentado sus fantasmas. Y con ello se sentía ahora muy afortunada, tenía amigos de verdad, quienes la habían apoyado incluso cuando no era "nadie", sobretodo tenía a su lado a quien había sido su constante, su apoyo, aun cuando ella no se lo merecía.

Su Oksana, su pequeña diva que ahora podía decir con orgullo era con quien caminaba de la mano sin importarle lo que lo demás dijeran. Era su novia y de todos era a quien se negaba a decir adiós, iban a seguir juntas, ella la seguiría dónde fuera, para juntas alcanzar sus sueños.

La rubia fijó su vista en una esquina, dónde estaba otra de las personas más importantes de su vida. Yulia se veía ajena a la fiesta, bebiendo sorbos largos de un vaso que no se terminaba de vaciar cuando ella lo llenaba otra vez.

-Si bebes así porque ganamos las Seccionales, no quiero pensar cómo te vas a alcoholizar si llegamos a las Nacionales-. Bromeó Nastya acercándose-.
-Déjame Nast-. Respondió malhumorada-.
-¿Y a ti que te pasó ahora?-. Preguntó frunciendo el ceño-.
-Nada, sólo quiero estar sola-.
-Tiene que ver con Katia, no es cierto-. Adivinó la rubia-.
-No-. Contestó desviando la vista-.
-Ya dime lo que te pasa y dame ese vaso-. Dijo y le arrancó el vaso para que no siguiera bebiendo-.
-No te diste cuenta acaso cómo me trató, lo diferente que fue con Anya-. Recordó-.
-Yul, ¿Qué quieres? ¿Lo sabes?-. Preguntó mirándola a los ojos-.

Yulia respiró profundo. Nastya tenía razón, ella no sabía que diablos quería.

-Sólo me esperaba que fuera más cariñosa cómo siempre lo es-. Respondió alzando los hombros-.
-A Katia le han pasado muchas cosas Yul, demasiadas en un poco tiempo y no creo que tú exigiéndole cosas sea lo que necesita en este momento, si se acercó a Anya es por algo, ellas después de todo, tienen algo pendiente-. Expresó-.
-Claro seguro fue eso-. Dijo no muy convencida-.

La fiesta siguió y mientras las chicas cambiaron de tema por la puerta llegaba Ekaterina de la mano de Anya, quienes traían algunas botellas que le entregaron a Sergüei. Las chicas de inmediato se acomodaron en un sector junto a Sasha y Kolya, quienes la recibieron con un abrazo muy apretado.

-¿Y cómo estuvo la cena?-. Preguntó Sasha con dobles intensiones a su amiga-.
-Muy buena cómo todo lo que hago con Katia-. Respondió Anya mirándola-.
-Esto me huele a reconciliación definitiva-. Le susurró Sasha a la rubia-.

Anya le guiñó un ojo de manera disimulada y le sonrió.

-¿Y te quedas con nosotros hasta fin de año?-. Preguntó Kolya-.
-Esa es la idea, hablé con mis padres y respetaron mi decisión de quedarme en Moscú para finalizar la escuela, aquí tengo a todas las personas que me importan- Respondió-.
-¡Hey tú!-. Se escuchó-.

Miraron y era Oksana quien con unas copas en el cuerpo le tomaba la mano a Anya para que fuera a cantar con ella. La rubia no se resistió y entre risas tomó el otro micrófono del karaoke para cantar con la pequeña diva.

Ekaterina se la quedó viendo y comenzaba a recordar todo aquello que la había enamorado de Anya. Su alegría, su talento, esos ojos que cambiaban de color según su estado de ánimo, tantas cosas que la hicieron un día no tan en el pasado caer profundamente por esa intensa rubia.

Se levantó para buscar una soda a la cocina, no podía beber ya que aún estaba con medicamentos y los doctores habían sido explícitos en que debía respetar cada indicación que le dieron. Abrió el refrigerador en busca de algo que no fuera alcohol y cuando dio la vuelta se encontró con Nastya.

-Hola otra vez-. Saludó la rubia-.
-Hola Nastya-. Respondió sonriente-. Veo que no seré la única sobria esta noche-.
-Ya ves, esto de tener una novia con cero tolerancia al alcohol te hace no beber para cuidarla-. Respondió-.
-Tengo la impresión que no serás la única que deberá cuidar a alguien hoy, porque Anya tampoco tiene mucha tolerancia para beber y tu novia ya la estaba llevando por el mal camino-.

Nastya rio junto a Ekaterina y conversaron de varias cosas incluido si la morena seguiría en Moscú. Hasta que recordó algo o a alguien de quien no había preguntado.

-Katia ¿Has hablado con Viktoria?-. Preguntó de manera inocente-.

Ekaterina se tensó visiblemente ante esa pregunta. Eso era algo de lo que no quería hablar, Viktoria en este momento era algo que prefería evitar.

-Estuvo conmigo en St. Petersburgo-. Respondió concisa-.
-Eso lo sé, ella se fue con tú tía Valya, pero cómo están las cosas entre ustedes?-. Insistió-.

Ekaterina no quería seguir hablando de eso, pero no puedo evitar que Viktoria y la última vez que se vieron volvieran a su memoria.

Flashback.

Ekaterina miraba por la ventana de aquella habitación de Hospital en la que había estado por diez días después de operación. Cuando despertó estaba absolutamente desorientada, con un severo dolor de cabeza y todo el cuerpo cansado. No sabía cuanto tiempo había pasado y sus recuerdos del porqué estaba ahí estaban aún borrosos.

Eso había sido hace ocho días atrás y su recuperación había sido más rápida de lo que los doctores esperaban, por eso su alta estaba firmada y ahora esperaba que sus padres firmaran algunos documentos y la llevaran a casa. Aunque esa casa, en esa ciudad ya no se sintiera tan propia. Ella quería volver, pero a Moscú, dónde la esperaban sus amigas.

-Veo que ya estás lista para irte-. Dijo Viktoria quien la observaba desde el umbral de la puerta-.
-Hola Viktoria-. Respondió girándose-.
-Te ves mucho mejor que los otros días-. Expresó alegre por su recuperación-.
-Gracias-. Contestó bajando la cabeza-.

Vika había estado con ella desde el día que despertó. Su mejor amiga había sido esa sonrisa familiar que le dijo que todo iba a estar bien y que pronto ya podría irse de aquel lugar tan frío e impersonal. Había estado a su lado cada día, llegaba en la mañana y se iba al finalizar la hora visita, y aunque Ekaterina lo agradecía sabía que ambas tenían una conversación pendiente.

-¿Qué pasa? ¿Qué acaso ya no te quieres ir de aquí? Sé que la enfermera que te atiende es guapa pero no sé si tanto cómo para querer quedarse-. Bromeó la rockera para romper aquel momento incomodo-.
-Vika, tenemos que hablar, ya no puedo seguir fingiendo que todo está cómo antes, que nada pasó aquella noche-. Expresó tomándole la mano-.
-Katia tú me pediste que lo dejáramos así, que lo olvidara y que siguiéramos con nuestra amistad y eso es lo que pienso hacer, así que no, no tenemos nada de que hablar-. Finalizó.
-Eso no fue justo de mi parte Vika, no lo fue-. Dijo cabizbaja-.
-Tampoco yo lo fui, no debí forzarte a darme una respuesta esa noche, no después de todo lo que habías pasado, no supe ser tú mejor amiga y aún no me perdono por todo lo que pasó, yo lo pude haber evitado, si tú estás en este Hospital es por mi culpa -. Dijo acongojada-.

Ekaterina reaccionó de inmediato y le tomó el mentón con decisión para que la mirara a los ojos.

-Nunca más vuelvas a decir algo así me escuchaste, nunca, lo que me pasó no fue tú culpa-. Expresó fuertemente-.
-Yo sé que si, tú me pediste que me quedara y yo me fui, te deje rompiendo nuestra promesa, fui una egoísta-.
-No Viktoria, la única egoísta fui yo, la que no valoró tus sentimientos fui yo, así que por favor no te sigas culpando porque todo lo que pasó no fue tú culpa-. Contestó-.
-Mis sentimientos no son lo importante ahora, lo único que quiero es que estés bien y feliz- Expresó-.
-A mí si me importan tus sentimientos Vika, tú me importas-.

Viktoria sintió cómo una pequeña lucecita de esperanza se encendía.

-¿Me quieres?-. Preguntó con la voz temblorosa-
-Por supuesto que te quiero Viktoria, el problema no es ese y lo sabes-. Contestó llevando una mano a su frente eso se venía difícil-.
-¿Y cual es el problema entonces?-.
-¡Yo soy el problema!-. Contestó levemente alterada- ¡Yo sigo siendo el jodido problema!- Exclamó dando algunos pasos-.
-No te alteres, no te hace bien-. Dijo para calmarla-. No creo que debamos hablar de esto ahora-.
-Tenemos que hablarlo ahora Vika, tú debes volver a tú ciudad y yo a Moscú-.
-No Katia, no voy a volver pronto, quiero estar contigo, después veré que hago con lo del disco-. Contestó segura-.
-No Viktoria, tú vas a volver, es allá dónde debes estar, dónde esta tú futuro, no voy a permitir que sigas haciendo sacrificios por mi, no lo haré- Expresó con determinación-.
-¡Porque te empeñas en alejarme te ti! ¡Porque me estás haciendo esto Ekaterina!- gritó ahora ella perdiendo la paciencia-.
-¡Porque no puedo corresponderte ahora! ¡Porque te amé y me obligué a olvidarlo!-. Le contestó de la misma manera-.

Viktoria se congeló ante aquella confesión.

- ¡Dame otra oportunidad! ¡Se las dado a otras! ¡Yo te amo! - Se desahogó y tomándola de uno de sus brazos con posesión-.
-Y yo esperé tanto que me lo dijeras, lo esperé la primera vez que estuvimos juntas, lo esperé cuando yo te lo dije, lo esperé cuando iba a comenzar con Anya, pero tú no lo dijiste Viktoria y ahora ya no…-.
-¿Ya no sientes nada por mí?-. Interrumpió dolida sin soltarla-.
-Dime que pase lo que pase o diga lo que diga, volverás a tú ciudad a cumplir tú sueño- pidió manteniéndole la mirada-.
-Ekaterina…-.
-¡Prométemelo!-. Le exigió-.

Viktoria la miró a los ojos e hizo una señal de afirmación con su cabeza, resignada. Ekaterina tomó su rostro con ambas manos y la besó desesperadamente, cómo si fuera la última vez, cómo si todos esos sentimientos que hubo una vez, aún se encontraran en alguna parte negándose a ser olvidados y la rockera le correspondió, sin saber exactamente lo que eso significaba, simplemente se entregó con igual pasión a esa acción de su mejor amiga.

-¿Qué significa esto Katia?-. Preguntó juntando su frente-.
-No lo sé Vika, pero necesitaba hacerlo, necesitaba besarte-. Respondió agitada-.

Viktoria la besó otra vez, y sus labios le sabían a despedida, pero no le importaba, porque sentía cómo Ekaterina se estaba entregando a ella, cómo la necesitaba de la misma manera.

-No estoy dejando que esto acabe aquí Katia, no puedo-. Le susurró-.

Ekaterina iba a responder a eso pero sintió la manilla de la puerta y tomó algunos centímetros de distancia. Su tía Valentina hizo su ingreso.

-Katia, tus padres nos esperan en el auto, ya puedes regresar a casa-. Expresó la mujer-.

Valya había captado de inmediato que algo había pasado ahí pero no quiso preguntar para no hacer más incomoda esa situación.

-Estoy lista-. Respondió la morena-.
-¿Te vas con nosotros Vika?-. Preguntó cordial la mujer-.
-No, Viktoria tiene que ir a preparar su maleta para volver a Ekaterimburgo-. Respondió la morena-.
-Pero…- Iba a reclamar-.
-Lo prometiste Vika-. Le recordó-.

Ekaterina le dio un beso en la mejilla de despedida y le acarició delicadamente la mejilla.

-Te quiero, no te olvides de eso- Le susurró-.

Viktoria no alcanzó a responder a eso, pasó todo tan rápido que no analizó que es lo que había pasado ni lo que aquello significaba. Se llevó su mano a los labios, sintiéndolos palpitar por la intensidad que había tenido su morena al besarla.

Ekaterina caminó por aquellos pasillos junto a su tía en silencio.

-Toma-. Dijo Valya ofreciéndole un pañuelo-.
-¿Para que?-. Preguntó-.
-Tienes manchas del brillo labial de Viktoria-. Respondió calmadamente-.
-Gracias-. Aceptó avergonzada-.

Lo siguiente fue llegar a la mansión Sharapov en la ciudad dónde convenció a su familia de dejarla volver.

Fin flashback.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Ene 29, 2017 1:49 pm

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-¿Ekaterina?- Interrogó la rubia pasando una de sus manos por el frente para que reaccionara-
-¿Qué?-. Preguntó reaccionando-.
-¿Qué cómo están las cosas entre tú y Viktoria?-. Preguntó otra vez-.
-Bien, ella volvió para terminar su disco-. Respondió nerviosa-. Volvamos, de aquí puedo escuchar a Oksana y Anya-.

Nastya se dio cuenta que algo le estaba omitiendo Ekaterina pero no quiso seguir indagando al respecto, si no le quería decir estaba bien.

Las chicas volvieron y Oksana junto a Anya cantaban a todo pulmón con ahora ya varias más copas encima. La rubia le tenía el brazo sobre los hombros mientras que la castaña se sujetaba de su cintura. La imagen era bastante cómica para quienes la veían.

-¡Oksana Tarasova!-. La llamó Nastya fingiendo estar enojada-.

La pequeña diva detuvo lo que estaba haciendo y se acercó de inmediato a dónde estaba su novia con ambas manos en la cadera.

-Si amor- Preguntó sumisa-.
-¿Qué estabas haciendo?-. Le preguntó seria y levantando esa sexy ceja-.
-¿Cantando?-. Respondió insegura-.
-Segura, porque yo vi otra cosa, más que cantar le estabas coqueteando a Anya, la tenías abrazada, ¿Qué pasa si no llego? Seguro la hubieras besado-. Expresó la rubia aguantándose la risa al ver la expresión en el rostro de su novia-.
-N-no amor, yo sólo…tú sabes que te amo-. Se justificaba nerviosa el alcohol no la estaba ayudando a ser convincente-.
-Hoy duermes en el sofá Tarasova-. Expresó Nastya con autoridad-.

Pero al decir eso una risita se le escapó porque la cara de Oksana era un poema y siendo siempre tan expresiva no había podido seguir con su broma. Con esta acción la castaña se dio cuenta que su novia estaba jugando con ella.

-¡Anastasia, estás jugando conmigo!-. Exclamó ofendida-.
-Tal vez…pero sólo un poquito-. Intentó defenderse sonriendo ampliamente-.
- ¡Ven aquí mi rubia celosa!-. Exclamó y la unió a su cuerpo-.

Nastya se dejó besar por su novia que sabía a tequila y otros licores que no lograba identificar pero que quería seguir saboreando por resto de su vida. Así sentía que era su amor por esa expresiva mujer, para toda la vida.

-Búsquense una habitación- Le gritó Anya quien pasaba por el costado hacia Katia y los chicos-.
-No seas aguafiestas, déjalas que se besen aquí, eso es realmente hot, están cumpliendo todos mis sueños-. Se oyó decir a Sergüei quien las miraba de manera perversa-.

Anya se sentó en las piernas de Ekaterina quien estaba animadamente conversando con Sasha y Kolya.

-Miren quien ha regresado, el alma de la fiesta-. Bromeo Katia-.
-¿Me extrañaste? Porque yo sí- Le respondió algo dañada por el alcohol-.

Anya no le dio oportunidad de responder y tomándola absolutamente desprevenida la besó introduciendo su lengua con decisión en esa boca que tanto extrañaba, se aferró de la chaqueta para atraerla más a ella y Ekaterina por instinto la tomó por la cintura.

-Cariño, creo que estamos sobrando aquí-. Le dijo Sasha a Kolya-.
-Yo también lo creo-. Respondió tomándole la mano-.

Los chicos se levantaron para no seguir tocando algún instrumento innecesario en aquella escena.

Yulia observaba todo desde la misma esquina en la que la había dejado Nastya. Esa noche definitivamente no era la suya y hace tiempo que no bebía de esa manera tan descontrolada, ya había perdido la cuenta de los vasos y tenía la botella a un lado para no levantarse.

-¿Estás bien?-. Preguntó Elena acercándose-.

Yulia levantó la vista y esa pregunta no le calló muy bien.

-Claro que lo estoy, no me ves-. Respondió de mala manera-.

Elena siguió la línea de visión que tenía Yulia y se dio cuenta a quienes estaba mirando.

-¿Celosa?-. Preguntó herida la pecosa-.
-Por supuesto que no-.

La pelirroja giró la cabeza en negación.

-¿Qué quieres Yulia?-. Preguntó molesta-.
-¡Que acaso esa es la jodida pregunta del día y nadie me lo dijo!-. Exclamó-.
-Ya cálmate quieres y deja de beber, no te está haciendo bien-. Expresó y le quiso quitar el vaso-.
-No me digas que hacer, ya soy lo suficientemente grande para cuidarme por mi misma, no necesito que tú lo hagas-. Contestó llenando su vaso-.
-Cómo tú quieras Yulia, lo único que te voy a decir es que si sigues así vas a terminar perdiéndolo todo, porque tus confusiones cansan y yo ya estoy en mi limite-. Le dijo y se dio la media vuelta-.
-Claro, vete, eso es lo que haces siempre no es verdad, dejarme- Le reclamó una Yulia que poca consciencia tenía de si misma-.

Elena detuvo sus pasos y se devolvió para tomarla del brazo con fuerza y arrastrarla a una de las habitaciones. Respiraba agitadamente porque esa paciencia tan característica de ella se le estaba acabando con esa actitud de aquella mujer que amaba pero que la cansaba.

-¡Que mierda quieres! ¡Me puedes decir! Porque a veces me cuesta entender las cosas pero estoy segura que el problema aquí no soy yo-. Le reclamó empujándola contra la pared-.

Yulia estaba impresionada por esa actitud de la pecosa, abría y cerraba la boca sin emitir palabras.

-¡Claro te quedas callada!-Exclamó impaciente - Eso lo has estado haciendo mucho últimamente y sabes me estoy esforzando mucho, porque primero me dices que no quieres perderme, que te de tiempo y lo hice, estuve contigo cómo amiga porque me necesitabas y no me arrepiento, pero con que me sales ahora, con que ¡Yo soy la que te dejo! ¡Dios hasta cuando me vas a seguir castigando por eso!-.

Yulia la observaba en completo silencio e incluso algo del efecto del alcohol se le había ido al ver a Elena tan alterada.

-Lena…-Intentó llamar su atención- Lo…-.
-¡Ni siquiera intentes disculparte! Porque ya me tienes cansada con eso también y sabes, tus disculpas no tienen ningún valor cuando lo vuelves a hacer, cuando me vuelves a herir una y otra vez, porque con tus palabras dices mucho pero tus actitudes me dicen que ya no me quieres y ya no quiero seguir sufriendo Yulia, así que estoy terminando con esto, y ahora es en serio- Expresó mirándola a los ojos-.

La ojiazul vio la determinación en esos ojos verdigrises que ya no lucían como un bosque en un hermoso día soleado, se veían más oscuros, atormentados y por sobretodo muy heridos.

El sonido que dio la puerta al cerrarse la hizo darse cuenta que estaba sola, igual de rápido cómo había entrado su pecosa se había ido.

-Ahora sí que jodiste todo Yulia Volkova- Se dijo a si misma-.

Salió para intentar alcanzarla.

-Nastya-. Llamó-.
-¿Qué pasa?- Preguntó preocupada al ver a su amiga-.
-¿Viste a Lena? Salió recién hacía acá-.
-Sí, se fue con Tasha, le pidió que la llevara porque ella también ya se iba-. Respondió-.
-¡Mierda!-. Exclamó con rabia-.
-¿Qué hiciste ahora?-. Le preguntó-.
-Supongo que la sigo jodiendo, soy una imbécil y merezco quedarme sola-.

Nastya la abrazó para reconfortarla porque no sabía que más decirle.

-Nastya, las chicas ya se van- Expresó Oksana-.

La rubia se volvió para ver a Anya abrazada de Ekaterina, no sabía si por cariño o porque no lograba sostenerse por si sola.

-Creo que la fiesta se acabó para ella, así que mejor me la llevo al departamento-. Expresó Katia-.

La morena le dio una mirada de reojo a Yulia y se dio cuenta que no estaba bien pero no quiso hacer preguntas.

-Nos vamos a una fiesta privada ahora- Le susurró Anya a las chicas-
-¿Quieres que las lleve? Nosotras también ya nos vamos-. Preguntó Nastya-.
-No te preocupes, llamé un taxi y nos espera abajo, nos vemos en la escuela el lunes-. Se despidió de todas.

Yulia no le perdió la mirada hasta que salió por la puerta principal y las palabras de Anya, borracha o no le seguían dando vueltas.



Ekaterina entraba al dormitorio de Anya para acostarla. Le divertía ver a la rubia en esas condiciones y tenía claro que en la mañana lo iba lamentar y mucho, porque no estaba acostumbrada a beber en esas cantidades.

-¿Puedes quitarte la ropa?- Le preguntó a la rubia sentándola en la cama-.
-Claro, que te crees que estoy borracha, a no ser que tú quieras quitármela lo que sería bastante más entretenido- Expresó intentado levantarse pero Katia la detuvo-.
-Ya chica sexy, quítate la ropa entonces y ponte algo para dormir, yo iré al baño a cambiarme- Dijo divertida-.

Ekaterina tomó algo cómodo del closet de Anya y se adentró al baño para cambiarse y asearse antes de ir a la cama. No tardó más de cinco minutos y salió para ver si la rubia había avanzado en algo.

-Anya ya…-.

No pudo continuar lo que iba a decir porque se dio cuenta que la rubia estaba en nada más que una pequeña tanga en color negro que hacía contraste con lo pálida de su piel y que poco tapaba de ese cuerpo que aún consideraba perfecto. Anya notó cómo a Katia no le salieron más palabras y su respiración se hacía agitada, reacción que aprovechó para acercarse más a ella.

-Me gusta saber que sigo provocando esa reacción en ti- Susurró repartiendo besos por su cuello-.
-Anya, estas borracha, ya ponte algo de ropa, quieres?-Le pidió apenas-.
-No quiero, lo único que quiero ahora es quitarte la que tú llevas-Le respondió con voz ronca.

Y eso no era muy difícil porque Ekaterina llevaba sólo una camiseta larga y una tanga para cubrir su parte inferior.

-No hagas esto más difícil por favor, no quiero que luego te arrepientas-
-Estoy segura Katia, podría beber todo el licor del mundo y aun así estar segura de querer estar contigo, mi cuerpo te extraña, soy tuya recuerdas, tú me hiciste tuya en mi primera vez- Insistía acariciando su abdomen con sensualidad-

La morena tragaba saliva con dificultad, y es que a cualquier ser humano en su posición le costaría negarse a esa impresionante rubia que le estaba pidiendo hacerla suya, cómo hace tiempo no lo hacía.

Y aquellos segundos en que su razón luchaba con su cuerpo la rubia aprovechó para besarla y con agilidad quitarle aquella prenda que la cubría dejándolas en las mismas condiciones, haciendo más difícil negarse ante sus encantos y visibles atributos.

Anya la dirigió hacía la cama doble que tenía en su habitación para empujarla y ponerse sobre ella, repartiendo besos por todo esa piel que tanto extrañaba y deseaba tener. Posó una de sus manos sobre uno de los pechos de Katia lo masajeó hasta sus pezones se pusieron erectos y un gemido salió de su boca.

Ekaterina ya estaba rendida, la deseaba, la quería sentir y dejar de cuestionarse si lo que hacía era correcto. Porque siempre era lo que hacía, intentar hacer lo correcto, no dañar a las personas que amaba pero ¿Si la vida le había dado otra oportunidad no era para aprovecharla? Para dejar de pensar tanto y vivir. Y aquella conclusión apresurada y llena de caricias por parte de su chica, la hicieron hacer lo que su cuerpo le pedía, sin mediar las consecuencias que podrían venir con ello.

Con un movimiento giró a Anya para dejarla debajo suyo y le comió la boca con un profundo beso mientras llevaba una de sus manos a ese trasero tonificado, apretándolo levemente y aprovechando para quitar la ropa interior que le quedaba puesta a Anya que no opuso resistencia alguna.

Comenzó a bajar para pasar su lengua por los pechos y morderlos con delicadeza, para luego ir bajando por el valle de sus pechos y repartir besos por el abdomen. Anya se dio cuenta de las intensiones de la morena y la detuvo para hacer que la mirara.

-Mírame a los ojos y dime que no piensas en nadie más en este momento- Le dijo agitada-
-No hay nadie más que tú en este momento-Respondió-

Ekaterina la besó para asegurarle que aquello era cierto, porque ya no se sentía atormentada por el recuerdo de cierta ojiazul. No en ese instante, por lo menos.

Siguió lo que antes había hecho y separó las piernas de la rubia y fue acercando su boca hacía la entrepierna de la rubia, de la que se desprendía un calor que hacía palpitar más su propio sexo que ya no podía estar más húmedo y necesitado de contacto.

Pasó su lengua por el clítoris hinchado de la rubia que arqueaba su espalda y gemía moviendo sus caderas de manera acelerada para buscar más contacto con la lengua de su amante. Y ese deseo excitaba más a Katia quien con su mano se ayudaba para estimular aquel punto que sabía volvía loca a su ex novia. Se detuvo cuando sabía le faltaba poco para llegar y sintió como

Anya emitía un gritito en reclamo por aquello, por lo que se apresuró a quitarse ella misma su ropa interior.

-Necesito sentirse otra vez, quiero que lleguemos juntas - Le susurró cerca de sus labios-.
-¿Y que esperas? -. Anya necesitaba urgente sentirla de nuevo-.

Ekaterina entrelazó sus piernas de tal forma que sus sexos se sentían uno contra el otro y con el movimiento de sus caderas se armonizaban para que aquel roce se volviera exquisito, dándoles ese placer que tanto buscaban. Sus pechos chocaban estimulándose mutuamente y sus labios no se separaban ni por un instante. Anya mordía el labio inferior de Katia buscando acallar los gemidos que le producía todas esas sensaciones que sólo aquella chica lograba en ella.

Sus cuerpos tenían una capa de sudor que los cubría y sus caderas se movían más rápido, cómo señal de que ya no les faltaba mucho para lograr llegar al tan preciado orgasmo.

Un indescriptible escalofrío que hizo que todo su cuerpo se tensara y liberara aquella humedad que Ekaterina sintió de inmediato y fue el ingrediente final para hacer que ella también alcanzara el clímax.

Se besaron despacio y luego la morena se recostó al lado mirando hacía el techo. Anya se acurrucó en su pecho.

-Eres la única para mi Katia-. Susurró-.
-Lo sé-. Respondió-.
-¿Estás arrepentida?-. Preguntó con miedo-.
-No, no lo estoy- Se apresuró a decir-.
-¿Qué significa esto?-
-No lo sé, Anya-.

A Ekaterina esa frase se le hacía conocida y la abrazó con más fuerza esperando que las dudas se fueran junto con aquella acción. No es que no lo hubiera disfrutado, tener a Anya era algo que no podía negar, seguía produciendo muchas cosas en ella, pero había tanto en su vida que aún no había resuelto que aquello no se sentía del todo correcto, no en ese momento por lo menos.
Pero decidió no seguir dándole vueltas, quería disfrutar, vivir su vida porque si algo había aprendido es que podía ser muy corta.

-Duerme bien- Murmuró dándole un beso sobre el cabello a una dormida rubia-.



Ya habían pasado unos cuantos días y Oksana caminaba alegre por los pasillos de la escuela. Se sentía tan afortunada por todo lo que tenía. Su aplicación para la universidad, ya había sido enviada y sabía era dueña de un curriculum académico envidiable, por lo que se sentía segura y sólo le quedaba esperar a que le fijaran la fecha de su audición para la que ya se estaba preparando. Aunque siendo honesta, ella había estado preparándose toda su vida para eso.

Y además de ese brillante futuro que tenía al alcance de su mano, estaba Nastya. Su perfecta novia, quien la apoyaba con todo su amor y paciencia, porque claro antes de enviar su solicitud estaba histérica pensando que todo aquello que había hecho durante la secundaria no sería suficiente para entrar, pero su rubia había estado ahí para calmarla y decirle que no tenía nada que temer, porque ella era una estrella. Su estrella.

-Hola amor-. La saludaba la rubia-.
-Hola, estaba pensado en ti- Respondió-.
-¿Cosas sucias?-Preguntó susurrándole-.
-¡Nastya!-. Exclamó sonrojada-
-¿Qué? Es normal que lo hagas, mírame, estoy impresionante- Le dijo guiñándole un ojo-
-Lo sé, por eso tengo que cuidarte y mantenerte siempre dónde pueda vigilarte-. Contestó acercándose para tomarla por la cintura.
-Que posesiva Tarasova-.
-Eres mía Nastya y no soportaría tenerte lejos, ya imagino nuestra vida juntas, solas, despertando cada día a tu lado, preparándote el desayuno, yendo a buscarte a la Universidad para que todos sepan que tú eres mi novia y así ni se les ocurra mirarte, es todo lo que sueño amor, compartir mi sueño contigo-. Dijo ilusionada-

Esas palabras emocionaron a Nastya, quien no podía querer otra cosa. Pero había algo. Cierta información que no le había dicho a Oksana para no preocuparla, ni que fuera a alterarse antes de su audición.

-Yo también quiero lo mismo amor-. Respondió dándole un pequeño beso-
-Hablando de hoy, porque supongo que no lo has olvidado, mis padres y yo, esperamos a las señoritas Savalieva puntualmente a las nueve para cenar- Recordó-.
-No lo podría olvidar Oksi, lo nervios me están matando, yo no sé en que estaba pensando cuando te dije que era una buena idea, tú papá Pavel aún me mira cómo queriendo asesinarme-Expresó la rubia nerviosa-.
-Eso no es cierto, tú incluso…le agradas-.
-Estás mintiendo, lo sé, pero me arriesgaré, para que te des cuenta de todo lo que te amo-
-Tengo pensado hacer realmente algo delicioso para cenar-
-¿Sí? ¿Y que sería? ¿Tarasova a la cacerola? Porque eso me resultaría realmente muy muy delicioso-
-¡Nastya! Ya basta con tus bromas y mejor vete a clases, ambas llegaremos tarde- Se despidió.


En otro lugar de la escuela una nerviosa Yulia acechaba a Elena, en lo que se decidía a hablarle para lograr que le perdonara su estupidez de la fiesta. Se acercó con cuidado para que la pelirroja no fuera a advertir su presencia y salir corriendo cómo lo había hecho en días anteriores.

-Elena-.
-Ahora no Yulia-Contestó sin mirarla-.
-Conversemos por favor-.
-No quiero hablar, no hoy, estoy con mis nervios al limite y no puedo contigo ahora-Dijo intentado no mirarla-
-¿Qué pasa? ¿Estás bien?-Preguntó preocupada-.
-Sí, es sólo que hoy en la noche tenemos una presentación en la academia y está abierta al público…-.
-Pero tú eres excelente Lenoska, y con Neposedi hemos actuado antes, no tienes que preocuparte, el escenario es el lugar dónde más brillas-Dijo sincera-.
-No es sólo eso, Illya consiguió que vinieran algunos maestros de Bolshoi quienes son los que preseleccionan las admisiones, soy la bailarina principal, Yul, que pasa si lo arruino, si hago el ridículo delante de todos ellos-. Expresó insegura-.
-No lo harás Lena, no es posible que eso pase porque eres tan naturalmente talentosa que aunque lo intentaras no podrías arruinarlo-
-Gracias-Expresó y le dio un abrazo fuerte que no tenía planeado que pasara por lo que se separó de inmediato- Yo…me tengo que ir a clases…-.
-Lena- La detuvo tomándole la mano-.
-¿Qué pasa?-.
-¿Puedo ir a verte hoy en la noche? De verdad me gustaría estar ahí para apoyarte-.
-Yulia…
-Por favor, si quieres no te buscó después ni nada, sólo quiero que sepas que estaré allí para apoyarte cómo tú lo has hecho conmigo, nada más-

Elena vio la sinceridad y el arrepentimiento en aquellos ojos azules que hacían que no pudiera negarse a nada que le pidieran. Aunque sabía que corría el riesgo de ser herida otra vez.

-Está bien, te veo en la noche-Se despidió-.

Y eso hizo que Yulia pudiera volver a sonreír.


El la residencia Tarasov todos realizaban alguna tarea. Siempre en sus cenas que terminaban en alguna no tan improvisada actuación, todos debían participar y contribuir en algo. Por lo que mientras Oksana supervisaba la cena, ya perfectamente arreglada para la ocasión con un coqueto vestido azul, su padre Román se encargaba que la mesa estuviera perfecta y Pavel esperaba a que sonara el timbre para recibir a Tanya y Nastya, que por la hora seguro ya no tardaban en llegar.

Y así fue, el timbre sonó y Pavel Tarasov aquel padre que aún miraba a la rubia con desconfianza, fue el encargado del recibimiento. Abrió y saludó amorosamente a Tanya quien le entregó una botella de vino que había traído para la cena.

-Buenas noches Tanya, te ves muy hermosa-. Alagó el hombre-.
-Eres muy amable Pavel-. Agradeció la mujer mientras se adentraba a la casa-.
-Buenas noches señor Tarasov-. Saludó formal Nastya-.
-Buenas Noches Nastya-. Respondió ofreciéndole su mano con un gesto serio.
-¡Amor ya llegaste!- Exclamó Oksana abalanzándose a los brazos de Nastya y robándole un beso que prolongó-.
-Oksi, no es que no me gusten tus besos, pero me gustaría sobrevivir a esta cena-Le dijo distanciándose levemente y mirando de reojo a Pavel quien la observaba atentamente-.
-¡Ya no la veas así que la pones nerviosa!- Regañó Oksana a su padre-.
-¡Nastya! Que bueno que llegaste, mi pequeña ya se estaba poniendo nerviosa-Saludo Román que era visiblemente más amoroso con ella-
-Sí, es que mamá se demoró en estar lista-Respondió más tranquila-

Después de eso la cena se llevó acabo de manera cordial. Tanya se mostraba cómoda y a gusto con los atentos señores Tarasov, quienes uno más que el otro estaban felices con la relación de las chicas, porque Nastya estaba demostrando que sus sentimientos por su princesa, eran reales y transparentes.

-¿Entonces así fue como te enteraste?-. Preguntaron sorprendidos los señores Tarasov a Tanya-

Las chicas bajaban la cabeza sonrojadas al recordar la escena en la que las había sorprendido Tanya, y que fue por la que se enteró de su relación.

-Fue algo impactante, porque estoy segura que nunca había visto a mi Nastya besarse así con alguien, las hubieran visto, no cabía una aguja entre las dos-Exclamaba-.

Y Nastya sintió la mirada asesina de Pavel sobre ella.

-Mamá estás exagerando-Intentaba defenderse para poder vivir un día más-
-Por supuesto que no Nastya, porque crees que las hice dormir en camas separadas esa noche, aunque claro de nada sirvió porque tú igual te fuiste a la habitación de invitados con Oksana, o crees que no me di cuenta-Seguía Tanya sin darse cuenta que la vida de su hija corría serio peligro en ese momento-.
-Mamá ya basta…por favor-Le rogaba la rubia cada vez más hundida en su asiento-.
-Entonces, tú no tienes ningún problema con la relación de las chicas-Intervino Román quien captó la mirada de su esposo sobre la pobre rubia-.
-Por supuesto que no, soy una madre orgullosa de la hija que tengo, si Nastya es feliz con Oksana, yo también lo soy, ellas se aman, me di cuenta por cómo se apoyan y se cuidan mutuamente, estoy feliz de que mi hija tenga a alguien como tú a su lado, Oksana-.
-Gracias señora Savalieva-.
-Quiero proponer un brindis por nuestras hijas- Alzó la copa Román-.
-Y yo también quiero brindar porque hace dos días, Nastya, me hizo aún más orgullosa, al ser aceptada por una prestigiosa Universidad- Expresó-.

Oksana se giró de inmediato para ver a Nastya pidiéndole una explicación. Ella no sabía nada de eso.

-Mamá, no es el momento-. Intentó detenerla-.
-Claro que si, estoy segura que Oksana también esta orgullosa de ti hija, no todos son aceptados en la Universidad Estatal de Artes, menos con una…-
-Mamá ya basta-La miró para que no siguiera hablando-.

Y esa simple palabras resonaban una y otra vez en los oídos de Oksana que dejó caer el tenedor sobre el plato, produciendo un sonido que capturó la atención de todos en la mesa.

-¿AEAA? ¿En Rostov?-. Preguntó con la voz algo más fuerte de lo que pensó saldría-.
-Oksana…-.
-Permiso voy a ir por el postre-. Expresó la pequeña diva-.
-Pero Oksana aún no terminamos la comida-. Contestó Pavel extrañado por esa actitud-
-Yo…voy con ella…- Se levantó Nastya mirando fijamente a su madre-

Nastya se apresuró en llegar a la cocina dónde una descompuesta Oksana caminaba con una mano en su frente, de un lado para otro tratando de comprender por qué su novia le había ocultado aquella información. La castaña tomaba bocanadas de aire por la boca para tranquilizarse pero no le estaba resultando, el nudo que se le comenzaba a formar en el pecho al sentir que todos sus planes se estaban derrumbando era más fuerte.

-Oksi… -Nastya llamó para captar su atención-.
-¡Porque no me dijiste que te vas a Rostov!-. Le reclamó de inmediato-.
-Tranquilízate Oksi…- pidió-.
-Hoy mismo te hablé de todo lo que soñaba para después de la secundaria, de cómo nos veía viviendo juntas en St.Petersburgo y tú no fuiste capaz de decirme que tenías planes muy diferentes ¡Soy tu novia Nastya! ¡Y en este momento me siento cómo una imbécil!-.
-¡Ya cálmate!- Le pidió tomándola por los brazos-No te lo dije porque no es nada definitivo, apliqué antes de que estuviéramos juntas, durante el verano fui a una exposición de la utilización de recursos artísticos en la publicidad y hablé con una chica que me dijo que había aplicaciones anticipadas, la envié cuando pensé tú habías vuelto con Fyodor y que yo ya no tenía ninguna posibilidad-Explicó-.
-Pero te aceptaron Nastya, es un gran Universidad- Murmuró más tranquila-.
-Lo es, pero también lo es la Academia estatal en St. Petersburgo, dónde apliqué y estoy segura me aceptaran ¿o tú no crees que me acepten?- preguntó con una sonrisa para ir relajando el ambiente-.
-Claro que sí, es sólo que todo esto me ha tomado por sorpresa, tú debiste decírmelo Nastya, recuerda que dijimos que ya no habrían más secretos entre nosotras, menos algo así que es tan importante-. La regañó-.
-Lo siento amor, no te volveré a ocultar algo así, lo prometo-

Nastya se acercó a besarla delicadamente para dar el problema por resuelto. Sin embargo para Oksana, esa sensación de angustia seguía sin abandonar su pecho, tenía miedo, tanto miedo de que algo la pudiera separar de su rubia, que para ella nada estaba bien, no después de saber eso.


Elena hacía algunos ejercicios para preparar su cuerpo antes de la presentación. Miraba por entre la cortina cómo aquel pequeño auditorio que tenía la academia se iba llenando poco a poco y no podía evitar sentirse nerviosa. Y aunque no había querido hacerse expectativas, también esperaba que Yulia llegara, pero de la ojiazul aún no había señas y el show no tardaba en comenzar.

-¿Esperando a alguien especial?-. Preguntó Illya-.
-No-Mintió- Mis padres ya están aquí, sólo veía si íbamos a llenar el auditorio-.
-Seguro, no tiene nada que ver con la impresionante morena que acaba de entrar-.

Y Elena inocentemente cayó en la trampa acercándose inmediatamente hacía la cortina para ver si era cierto. Pero no vio a Yulia por ninguna parte.

-¿Dónde?-.
-No es cierto, simplemente quería comprobar que no estaba equivocado y tú si la estás esperando a ella-

La pecosa agachó la cabeza avergonzada.

-Quedan dos minutos, concéntrate, eres la bailarina principal, confió en ti Elena-. Le dijo el hombre regalándole una sonrisa-.

Elena estiró sus brazos más para sacarse los nervios que cómo precalentamiento. Vio cómo sus amigos se iban formando atrás suyo para dar inicio a la primera coreografía. Cerró los ojos, movió su cabeza de un lado a otro para botar los últimos nervios, respiró profundó y sonrió lista para comenzar con aquel show, en el que ella, era la única estrella.

Yulia llegaba justo cuando los focos se encendían y la música comenzaba a escuchar. Iban maldiciendo por lo bajo por su impuntualidad y porque las personas que ya estaban sentadas no parecían hacer algún esfuerzo por levantarse y dejarla pasar a su asiento.

Cuando por fin ya estaba ubicada, en las primeras filas de asientos, lo que le daba una espectacular panorámica del show, y sin darse cuenta en su rostro ya se había formado una sonrisa gigantesca al ver a su Elena con tanta naturalidad apropiándose de aquella coreografía, llevando el peso del espectáculo y haciéndolo de una manera simplemente maravillosa.

Y no es que le sorprendiera verla desplegar todo ese talento, sino que ahora la veía con otra perspectiva y se daba cuenta de los cambios en su pelirroja. Ya no era la niña inocente que jugaba constantemente a moverse porque así era su naturaleza, ahora ella veía a una mujer que se había perfeccionado, que transformó esos movimientos innatos en sutiles piezas de danza de un nivel complejo, y se sentía profundamente orgullosa.

La miraba con una emoción contenida y aun así no pudo evitar que algunas lágrimas cayeran por sus mejillas, se sentía la mayor fans de esa chica que estaba deslumbrando a todos los presentes con su actuación.

La hora y media que duró aquella muestra por parte de la Academia de Illya Kulikov, Yulia pasó por diversas sensaciones, todas producidas por esa pelirroja que estuvo gran parte del tiempo sobre el escenario. Y al finalizar cómo la más acérrima fans se levantó a aplaudir con ímpetu, esperando poder transmitirle a Lena todo eso que sentía.

Esperó paciente que la mayoría del público abandonara el auditorio y fue acercándose atrás del escenario con un gigantesco ramo de tulipanes blancos para la pecosa. Sus manos tiritaban levemente porque no sabía si Elena querría hablarle, después de todo a duras penas había aceptado que fuera esa noche a verla bailar, no habían hablado sobre verse luego de terminado el show.

Unos cuantos metros y logró distinguirla en medio de muchos compañeros que la felicitaban efusivamente. Se iba a acercar cuando un hombre que dedujo era su maestro de baile se le adelantó.

-¡Illya!- Girtó la pecosa-.

Elena sentía que tenía mucho que agradecerle a ese hombre de aspecto serio pero que con ella había mostrado una faceta mucho más gentil y preocupada, incluso fuera del salón de baile.

-¡Estuviste impresionante pequeña!-. Respondió abriendo sus brazos-.

La pelirroja no dudo en coger impulso y lanzarse a los brazos de Illya quien estaba más orgulloso de lo que se permitía mostrarse. No quería evidenciar esa predilección que en pocos meses tenía por Elena.

-Gracias-
-No tienes que agradecerme, yo simplemente ayudé a pulir todo ese talento que tú tienes-.

Elena se distanció para tomarle la mano y darle una sincera mirada de agradecimiento, estaba en deuda con su maestro.

Yulia observaba aquella interacción sorprendida y celosa por la cercanía que aún mantenía Elena con su maestro.

-¡Hey!-. Llamó la morena un muchacho que pasaba por su lado-.

El chico que era compañero de Elena en la academia la miró y se acercó a ella.

-Dale esto a Elena Katina por favor-Pidió entregando el ramo de tulipanes-
-Seguro…pero porque…-No alcanzó a terminar la frase cuando Yulia ya caminaba en sentido opuesto-.

Elena no se dio cuenta de que Yulia había estado esperando por ella hasta que el chico se acercó a entregarle el ramo.

-Lena, una chica me dio esto para ti-. Le dijo-.
-¿Qué chica?-Preguntó recibiéndolo y buscando algún tipo de tarjeta-
-No me dijo su nombre, sólo me dijo que te lo diera-Respondió alzando sus hombros-.
-Gracias-.

Elena no necesitó preguntar más y disculpándose con su maestro salió a paso acelerado en busca de aquella chica, que estaba segura o por lo menos ilusionada en que fuera su morena.

-¡Yulia!-. Llamó casi llegando a la salida-.

La ojiazul se volteó de inmediato para ver a una Elena que la miraba sonriente con su ramo de flores en la mano y rompiendo aquella distancia que las separaba para sólo quedar a unos centímetros.

-Olvidaste la tarjeta-Dijo Lena-.

Yulia le sonrió y buscó en el bolsillo derecho de su chaqueta para sacar un pequeño sobre rojo.

-Tienes razón, toma-Expresó ofreciéndosela.

Elena le sostuvo la mano, la verdad aquella tarjeta había sido simplemente una excusa para correr tras ella.

-Te ibas a ir sin saludarme ¿Tan mal estuve? Que no querías verme-Preguntó-.
-Estuviste maravillosa y lo sabes, es que te vi y parecías ocupada con ese tipo-Contestó-.

La pecosa percibió los celos de inmediato.

-¿Illya?-.
-Supongo, su nombre no es algo que me importe demasiado-.
-Aun así deberías haberme esperado, pensé que no habías venido-.
-Te dije que iba a venir, y aquí estoy, no quiero seguir fallándote, quiero comenzar a cumplir mis promesas-Expresó bajando la cabeza-.
-Y yo quiero volver a creer en tus promesas Yul-.

Se miraron en silencio, perdiendo el sentido del tiempo y del espacio, sin nadie más que pudiera afectar esa pequeña burbuja que habían creado entre las dos.

-Me gustaría invitarte a cenar ¿Quieres? -.
-Por supuesto, no podría haber mejor forma de terminar la noche, eso si voy adentro a cambiarme y avisarle a mis padres ¿Me esperas?-.
-Claro, tengo mi auto cerca de aquí, así que lo traigo y te espero-.

Cada una hizo lo que dijo y en pocos minutos se volvieron a encontrar. Yulia la esperaba apoyada en su auto y gentilmente le abrió la puerta del copiloto para que subiera.

-Gracias- Respondió ante el gesto-.
-De nada-.

Una vez dentro comenzaron a ver dónde irían.

-¿Dónde quieres ir?-Preguntó la morena-.
-Mmm…¿El Merendero? Para recordar viejos tiempos-. Contestó mirándola-.
-El Merendero será entonces-.

No tardaron mucho en llegar al restaurant dónde una atenta mujer tomó sus órdenes.

-¿Te gusto el show?-Preguntó Lena para romper el silencio-.
-Estuviste impresionante Lena, en serio, fue cómo wooow-Expresaba con sus manos para darse a entender-No es que antes no haya notado todo tú talento es sólo que ahora, fue distinto, no sé…-.
-Se lo debo a Illya, me ha ayudado mucho-

Y ahí estaba ese tipo otra vez apareciendo en la conversación, no le estaba para nada la cercanía que estaba teniendo con Elena.

-Claro-.
-Es en serio Yul, el confía en mi tanto cómo para hacerme su bailarina principal y siempre resalta mis cualidades enfrente de mis compañeros…no sé, me hace sentir especial-Expresó con sus ojos brillantes por la emoción-.

La camarera interrumpió la conversación, lo que fue un alivio para Yulia quien ya no quería seguir escuchando de las cualidades de aquel hombre al que comenzaba a ver cómo una amenaza. Para Lena era diferente, ella no veía a Illya de esa manera, ella lo veía con admiración, cómo un ejemplo a seguir.

Elena estuvo muy animada durante la cena compartiendo con Yulia todo lo que sintió segundos antes de salir a escena y que era eso lo quería hacer por el resto de su vida, fuera cómo fuera, iba a estudiar danza y hacerse profesional.

-¿Y tú Yul? Ya sabes a que Universidad vas a aplicar-Preguntó comiendo de su plato-.
-Sí, bueno eso creo, apliqué a dos Universidades en St. Petersburgo, ahora sólo queda esperar-Contestó-.
-St. Petersebugo, la Universidad Tenishev también esta ahí-Expresó mirándola fijo-.

Y en esos instantes por la mente de la pecosa pasaron miles de escenas que las mostraban a ellas dos compartiendo el día a día en aquella ciudad. Viviendo juntas, despertando a su lado, paseando por los parques o por alguna congestionada avenida cogidas de la mano cómo cualquier pareja. Y aquello era simplemente perfecto.

Se obligó a detener aquellos pensamientos que la golpeaban cada vez más fuerte reclamando hacerse reales, pero no quería seguirlos porque si las cosas no se daban así, más dura sería decepción, más destrozada terminaría.

Una vez que terminaron de cenar y tomadas de las manos, fueron a una heladería cercana. Porque no importaba cuan fría estuviera la noche, para la pecosa una cena no se podía considerar tal si no terminaba con un helado de chocolate y Yulia lo sabía. Lo sabía cómo casi todo lo que Lena amaba u odiaba, porque después de todo, ellas se conocían desde toda su vida.

Cerca ya de la medianoche Yulia estaba aparcando su auto en la acera frente a la residencia Katin, podrían haber pasado más tiempo juntas, pero estaban entre semana y al otro día había escuela.

-Gracias por la cena-Expresó Lena-.
-No tienes porqué agradecer-Respondió bajando la mirada-.
-Nos vemos mañana en la escuela-
-Lena…- La detuvo-.
-¿Qué pasa?-.
-Tú y yo… ¿estamos bien? - tímidamente le preguntó-.

Elena pensó unos segundos antes de contestar a eso.

-Sí Yul, estamos bien-. Respondió-.

Se acercó para darle un beso en la mejilla y un abrazo antes de salir del auto con su ramo de tulipanes y una sonrisa gigante en su rostro.


Mientras Yulia respiraba tranquila desde aquella noche en que su pecosa se había disgustado con ella.

Yulia caminaba sintiendo una seguridad que hace mucho no experimentaba. Y esa seguridad no se la daba el ser una de las chicas populares de la escuela sino el sentir que su vida estaba tomando un orden.

Estaba guardando las cosas en su casillero antes de ir al club de música. Caminó con confianza hasta que unos murmullos provenientes de un salón muy cerca de dónde ensayaban, captó su atención.

-No me vas a contar porque has estado tan feliz toda esta semana, yo sé que hay algo-. Insistía Sasha-.
-Es algo personal Sash, no te lo voy a decir-.
-¿No confías en mi? Vamos soy tú amigo, sabes que lo que me digas no saldrá de aquí-.

Anya lo dudó por un segundo pero confiaba en ese chico, además estaba ansiosa por contarle a alguien, por sacar toda esa felicidad.

-Ekaterina y yo…-.
-¡Que! ¡Ya dime!-.
-La noche después de que ganamos las seccionales, se fue conmigo y bueno…tú sabes, estuvimos juntas-Recordó sonrojándose-
-¿Juntas juntas?-Preguntó para asegurarse-.
-Si, hicimos el amor y fue impresionante-. Confirmó-.

Para Yulia aquellas últimas palabras de la rubia detonaron una serie de conflictos que fueron destrozando la anterior sensación de seguridad. No podía explicarlo, no debía sentir lo que sentía, pero ahí estaba. Su cuerpo se estremeció y fue retrocediendo lentamente para que los chicos no la sorprendieran escuchando ya que avanzaban hacía la salida.

Fueron probablemente segundos en que su razón se nubló completamente y una sola palabra podía definir sus sentimientos: Traición.

Se sentía profundamente traicionada por Ekaterina y dolía tanto que le costaba respirar. Se fue casi corriendo a la sala del coro y no le importó quien o quienes pudieran verla.

La chica de ojos verdes conversaba tranquilamente con Nastya y Oksana esperando a que llegaran sus demás compañeros, cuando un grito captó su atención.

-¡Ekaterina!-

Y escuchar su nombre nunca le había dado más temor antes. Yulia avanzaba hacía ella, con el rostro desencajado y sus ojos más oscuros que claros bañados en lágrimas. No alcanzó a preguntar que le pasaba, cuando sintió como su mejilla ardía y su cara giraba por el golpe recibido.

La ojiazul le había cruzado la cara de una cachetada ante la atónita mirada de ella y todos los demás que no encontraban una explicación alguna para lo que allí había ocurrido.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por Edirbr el Dom Ene 29, 2017 10:56 pm

Pero que Yulia es una descarada que le gusta jugar con los sentimiento de esas dos chicas, que se decida de una buena vez y ya deje de joder, Oksana y Nastya son lo máximo cada vez me gusta más su relación, estaré esperando con ansias la continuación saludos!!!

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Mar Ene 31, 2017 8:30 pm

Hola Very Happy
me encanto el capitulo
que Yulia se decida yo creo
que Katya ya no la quiere en su vida
la única que le queda es Lena
espero sgte capitulo study

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Feb 05, 2017 8:58 am

Como decimos por acá, Yulia no sabe a que árbol arrimarse! Laughing

GRACIAS andyvolkatin y edibir por sus comentarios y a los que se toman un tiempo para leer



Capítulo Veintisiete: Es lo mejor


Silencio. Era toda una habitación, absoluta y completamente llena de silencio. De miradas perplejas que observándose entre si buscaban una respuesta para lo que allí había ocurrido. Nadie quería ser el primero en hablar. Nadie, al ver la expresión en el rostro de Yulia, se atrevía siquiera a suspirar muy fuerte.

La ojiazul no se había movido ni un centímetro intentando responder algunas preguntas que se agolpaban en su mente, tal vez de manera tardía. Por qué… ¿Qué esperaba? ¿Una explicación? ¿Por qué lo hacía? Si ellas ya no eran nada, no tenía derecho, ninguno, ni para pedir una explicación ni menos para reaccionar de esa manera.

Ekaterina por otro lado ni siquiera había llevado la mano a su mejilla porque todo aquello había pasado tan rápido que su cuerpo no reaccionaba a cubrirse la zona que se estaba tornando de un rosa intenso. No le quitaba la vista a esos ojos azules, que se tornaron oscuros, intentado descifrar que había hecho para recibir eso.

Anya cruzaba el portal enfurecida. También había sido testigo de aquello y fue la que primero reaccionó.

-¡Y a ti que te pasa!?- Exclamó posicionándose al frente-.

Para Yulia era cómo si aquella intervención nunca hubiera ocurrido, seguirá sin emitir palabras.

-¡Que me digas que te pasa idiota!- Insistió la rubia esta vez dándole un empujón en el hombro-.

Todo Neposedi esperaba algún tipo de explicación, lo que claramente no estaba llegando. Anya no estaba en el afán de esperar por Yulia por lo que se le iba a ir encima. Esa tregua ya había llegado a su fin.

-Anya, no- La detuvo Ekaterina-.
-Pero te golpeo y tú no le hiciste nada-
-Yo me voy de aquí ¿Vienes?-Le preguntó a la rubia extendiendo su mano-

Anya no bajaba esa postura amenazante que tenía hacía Yulia, pero al ver que Ekaterina si iría decidió ir con ella.

-Vamos- Aceptó-.

Las chicas salieron a paso rápido del auditorio, mientras que Nastya se acercó a Yulia.

-¡Yul! ¡Que diablos te pasa?! ¿Por qué hiciste eso?- Preguntó la rubia-.
-Yo…-.

Nastya y Oksana la miraban expectantes.

-Está celosa, por eso lo hizo- Se escuchó desde atrás-.

No podía ser otra que Elena, quien había observado en silencio.

-Lena-. La llamó Yulia-.

La pecosa la miró y giro la cabeza en negación, decepcionada, para luego salir del aula.

Para la ojiazul la tarde que siguió su curso no fue mejor. Por lo que agradeció cuando por fin puedo salir de la escuela e irse a su casa. Las miradas hacía ella no disminuyen durante las practicas de música y eso la hacía sentir totalmente incomoda, por lo que su auto le dio la calma para pensar con tranquilidad lo que había hecho, aquello que no tenía una explicación lógica ni siquiera para ella.
Al llegar a su casa, su madre la esperaba.

-Tienes visita-. Le dijo Larissa-.
-¿Quién?- Preguntó desganada-.
-Sube y velo tú misma- Le respondió antes de volver a sus labores.

Subió las escaleras sin ningún tipo de ánimo, seguro era alguna de sus amigas y no quería dar explicaciones ya que no tenía una si quiera para si misma.

Cuando abrió le causó una total sorpresa quien se encontraba ahí, parada mirando una de las fotografías que ella tenía en uno de los muebles de su habitación.

-Ekaterina- Le dijo para llamar su atención-¿Qué haces aquí?-
-Tú me debes una explicación-Contestó girándose para verla de frente-
-Lo sé- Aceptó bajando la cabeza-
-¿Por qué lo hiciste, Yulia?-Preguntó directamente y buscando su mirada-.

Yulia agachó la cabeza y alzó los hombros.

-Esa no es una respuesta Yulia, aún estoy procesando en mi mente lo que pasó y no le encuentro una respuesta lógica a lo que hiciste, yo no te he hecho nada, con suerte hablamos últimamente- Inquirió endureciendo su tono-.
-Lo sé, desde que volviste sólo giras en torno a Anya- Expresó mirándola y haciendo una mueca sarcástica-

Ekaterina ahora comenzaba a entender por dónde iba todo.

-Lo lamento, no debí haberte abofeteado- Se disculpó sinceramente- No estaba pensando-
-Eso no me responde el porqué lo hiciste, ¿Es porque estás celosa?- Preguntó insegura-.

Yulia había intentado eliminar toda esa ira que le causó haber escuchado a Anya, pero ahora con Ekaterina de frente y haciendo cómo que no entendía su actitud le estaban entrando todas las ganas de abofetearla otra vez.

-¿Celosa? Claro que no, ¿de que voy a estarlo? De que desde que volviste ni siquiera me hablas y pasas todo el día con ella, de que la llevas de la mano y actúas como su novia ¡Y que novia! Porque ya hasta te acuestas con ella no es verdad ¡Y no te atrevas a negarlo!-Le reclamó-.

Ekaterina estaba simplemente anonadada ante tal escena de Yulia.

-Ahora que lo pienso si te merecías esa bofetada así que retiro mi disculpa- Añadió cruzando sus brazos-
-¡Realmente te volviste loca!- Exclamó exasperada-¡Loca!- Recalcó cerca de su rostro-
-¡Tú tienes la culpa!-Le contestó en el mismo tono-
-¡¿Yo?- Exclamó incrédula-

Ekaterina se paseaba intentado calmarse para no darle una bofeteada ella ahora.

-Sabes que, pensé por un momento que podríamos llevar una conversación civilizada pero contigo no se puede ¡Porque no sabes porque carajos haces las cosas!- Le gritó-
-¡Porque tenías que dormir con ella! ¡Me dijiste que me amabas!- Gritó para detener el paso de la chica hacía la puerta.

Ekaterina se devolvió.

-Y tú corriste detrás de Elena, una vez más la elegiste a ella Yulia, así que no puedes reclamarme nada, no puedes- Respondió con su voz calmada-

Yulia sabía que eso era cierto y notaba lo herida que estaba Ekaterina por su actuar en la fiesta de cumpleaños.

-Yo…yo ya no sé que más hacer-Dijo sentándose en el borde de la cama-

Ekaterina llevó la mano a su rostro, y Yulia se ubicó a su lado, a una mínima distancia.

-No puedo negar que te amo, pero tampoco puedo seguir negando que tú a mí no me amas- Murmuró para romper el silencio.

Se miraron a los ojos, Ekaterina tenía sus ojos verdes cargados en lágrimas.

-Katia…-.
-No- La detuvo-. Déjame hablar a mí -Pidió- No quiero repetir todo lo que te dije esa noche, pero sigue siendo cierto, no te voy a mentir ni voy a negar lo que pasó con Anya, pero es que ya simplemente no sé que hacer…-.
Respiró profundo.
-Yo no estoy acostumbrada a rogarle a una mujer que esté conmigo, nunca lo hice antes, pero contigo ha sido todo tan diferente, no puedo olvidarme de ti y me duele no haber logrado que tú te enamoraras de mi y me eligieras, me duele que cada vez que te he dicho que te amo, tu sales corriendo por Elena, duele tanto que no puedo sobrellevar un relación amistosa contigo, por eso me alejo, así siento que por lo menos puedo manejarlo…-.
-Ekaterina yo…-.

La chica de ojos verdes le hizo un gesto con la mano para que la dejara continuar.

-Ahora me doy cuenta que eso tampoco funciona y pensándolo bien creo que tienes razón y quizás me merecía esa bofetada-Le dio una media sonrisa-
-No lo merecías, eres tú quien tiene razón, estoy jodidamente loca-Expresó Yulia buscando su mano para tomarla.
-No sigas haciendo esto Yulia, no sigas mandándome señales que me dicen que todavía sientes algo por mi, cuando tú y yo sabemos que estás enamorada de ella-
-Lo he intentado, pero es difícil, verte con alguien no es fácil para mí y sé que eso es egoísta-

Ekaterina la miró y sabía que no había intención de hacerle daño.

-Te voy a decir esto por última vez y haciendo pedazos lo último que queda de mi orgullo- Expresó apretando levemente su mano- Te amo y sé que puedo hacerte feliz Yul, puedo darte todo lo que necesitas y que pienses en nosotras formando un futuro juntas, estoy dispuesta a darte tú tiempo, a esperar por ti, porque siento que me quieres, piénsalo, no te voy a presionar, no voy a hacer nada para interferir en tú vida, pero que te quede claro que voy a estar aquí, hasta que me digas lo contrario-

Yulia no sabía como reaccionar ante aquellas palabras que le demostraban tanto amor.

-Katia…-.
-Shhh-Puso su dedo índice en sus labios- No tienes que decir nada ahora, ni mañana, ni en una semana, sin importar lo que pase quiero que seas feliz y si ahora necesitas estar con Elena yo sabré entenderlo, pero no se estaba acabando ahora, yo también puedo hacerte feliz-.

Ekaterina se acercó y le depositó un tierno beso en la mejilla que se prolongo por varios segundos.

-Nos vemos en la escuela- Murmuró-.

Se levantó y fue dejando a Yulia sin palabras para responder aquello, sin la más mínima idea de cómo corresponder a todos esos sentimientos.

Oksana y Nastya, llegaban a la casa de esta última después de las prácticas en Neposedi.

-Sí Yulia sigue con sus líos de faldas vamos a terminar perdiendo las regionales, porque todos estaban más pendiente de eso que de ensayar-
Reclamó la diva lanzando su bolso sobre la cama de su rubia-
-Ya no seas así, además supongo que no tengo que recordarte que fue nuestra culpa que perdiéramos las Nacionales- Contestó tomándola por la cintura-

Oksana abrió la boca para debatirle aquel punto pero igual Nastya tenía razón porque ella estaba totalmente desconcentrada cuando subió al escenario por su dramático rompimiento con su rubia.

-Nuestra relación ha sido digna de una película, creo que ni Meryl Streep podría con tanto drama- Bromeó la rubia-

Oksana sonrió y le dio un beso en esos labios que tanto adoraba.

-Pero ahora estamos bien, somos felices y ya nada nos va a separar- Respondió-
-Nada amor, aunque un día te cansarás de mi y decidieras dejarme yo no me rendiría y me pararía cada noche afuera donde estés cantando, esperándote hasta que decidieras volver conmigo -Expresó la rubia-
-Mmm…yo creo que simplemente te buscarías otra y te olvidarías de mí-
-No podría encontrar otra, porque no hay cómo tú ¿O tú te buscarías otra?-.
-Quizás, seguro hay más rubias guapas en el mundo- Expresó-
-¡Ah, sí?! ¡Te prohíbo que te busques otra! ¡Eres mía y sólo mía!- Exclamó.

Nastya la sujetó con fuerza y la tiró sobre la cama para comenzar a depositar besos por toda la cara, cuello y clavícula de Oksana quien reía porque algunos le hacían cosquillas.

-¡Retráctate!- Le exigía la rubia-
-¡No!-
-¡Que te retractes!-.
-No quiero, porque realmente estoy disfrutando esto-Contestó entre risas.

Nastya se detuvo y la miró a los ojos, Oksana sintió un escalofríos pasar por su cuerpo porque aquellos ojos verdes intensos estaban llenos de lujuria. La rubia rompió la distancia en un beso que no tenía nada de inocente y tampoco el movimiento que hacía con su cuerpo presionando la entrepierna de su novia, que soltó un fuerte gemido y cerró los ojos disfrutando de los besos en su cuello y las manos de su rubia que la estaban recorriendo sin ningún tipo de pudor.

-Sigue haciendo eso…-Le pedía con la voz agitada Oksana.
-¿Con que?- Preguntó distanciandose bruscamente y levantándose de la cama-.
-¡Nastya vuelve aquí!- Le exigió acalorada-
-Me ha dado hambre, voy por algo de comer ¿Quieres algo?- Preguntó haciéndose la desentendida y reprimiendo una maliciosa sonrisa-
-¿Y me vas a dejar así?-Preguntó apoyándose en sus codos-
-Seguro te encuentras otra rubia guapa para que lo termine- Expresó ahora si sonriendo maliciosamente-

Oksana tomó una almohada y la puso sobre su rostro para que reprimiera aquel grito frustrado.

-¿Entonces no quieres que traiga algo?-Preguntó sonriente-.
-Una botella de agua, fría muy fría- Contestó enfatizando la última palabra-
-Está bien, vuelvo en unos minutos-
-Nastya… ¿Puedo usar tu laptop? Quiero revisar mi correo, hasta esta mañana aún no había nada respecto a la fecha de mi audición para el conservatorio-
-Claro, está en mi escritorio- Respondió dándose la vuelta para bajar-.

Oksana se levantó de la cama aun refunfuñando y maldiciendo su maldita bocota. Se sentó en el escritorio de Nastya para abrir su mail y al entrar a la página se fue directo al mail de la rubia.

La pequeña diva nunca fue la clase de novia que se metía en las cosas de su pareja, aquello había sido un accidente e iba a cerrar de inmediato el mail de Nastya, pero algo le llamó la atención y fue que ahí había muchos mails de la AEAA, universidad a la que se había postulado Nastya. No era uno ni dos, eran contándolos rápidamente más de diez, invitándola a actividades, informándole de la carrera dónde había solicitado plaza y muchas otras cosas más presumía por los títulos.

Otra vez aquel nudo en su garganta cómo el de la noche en que se enteró de boca de Tanya que Nastya había sido aceptada en esa prestigiosa Universidad en Rostov, dónde al parecer estaban muy interesados que su rubia aceptara. Se sentía egoísta, tanto, pero no quería imaginar tener que dejar ir a Nastya tan lejos de ella.

-¡Es el otro extremo del país por dios!- Exclamó para si misma.

Y literalmente era así, porque si ella era aceptada en el conservatorio de St. Petersburgo, se mudaría a la ciudad. Ese había sido su sueño desde que nació prácticamente, pero aquel sueño se hacía más pequeño cuando lo imaginaba sin Nastya a su lado.

-¿Ha llegado algo?- Preguntó la rubia ajena a todo el drama mental su novia-
-¿Qué? Ehhh…- Oksana cerró la pantalla de inmediato-
-¿Qué pasa amor?-Preguntó acercándose- ¿Estás viendo algo indebido?-Inquirió bromeando-
-No, es sólo que…-Decía nerviosa-.
-A ver déjame verlo- Pidió abriendo la pantalla- Ese es mi mail-
-Sí es que cuando abrí la pagina salió, lo dejaste abierto, yo no quise ver tus cosas ha sido algo fortuito, sin querer…- Explicaba nerviosa-.
-Lo sé Oksi, no me importa-.
-¿Te han mandado muchos mail?-Preguntó girando la silla para verla de frente-
-¿Quién?-.
-De Rostov, Nastya, que acaso no es obvio, tienes llena la casilla con mail de ellos- Contestó levantándose-
-Oksi… ¿Otra vez con lo mismo? Pensé que eso ya lo habíamos aclarado- Dijo siguiéndole los pasos a su novia-.
-Yo también lo creí Nastya, pero siento que estoy limitando tus opciones, no a cualquiera lo aceptan en la mejor universidad de Rostov.
Tienes un gran futuro y no quiero ser la causa de que lo rechaces esperando algo que quizás no llegue- Confesó bajando la mirada-.
-No imagino otro futuro que no sea a tu lado Oksi, simplemente no puedo, así que por favor no sigas diciendo esas cosas, porque no te va a ser tan fácil deshacerte de mí- Respondió con una sonrisa para transmitirle seguridad a su novia-.
Oksana se lanzó a sus brazos y escondió su rostro en la curva del cuello de Nastya como una nena pequeña.
-Te amo tanto Nastya-Le susurró-.
-Y yo a ti Oksana, te amo-. Contestó-.


Las semanas fueron pasando en la escuela y aunque muchos no lo quisieran, más los del último año que vivían sus últimos días de secundaria, ya se les venía el baile de promoción encima y con ella el último de los rituales estudiantiles antes de la graduación.

Neposedi había salido victorioso en las Regionales no sin esfuerzo ya que habían tenido que superar a los otros contrincantes. Se podía decir que la confianza de todos estaba por las nubes y tenían la seguridad de hacer un buen papel en las Nacionales y porque no, soñar con ser los campeones.

Sasha, Kolya, Ekaterina y Anya estaban en una mesa de la cafetería. Después de aquella conversación la morena, había optado por dejarle su espacio a Yulia, era lo mejor.

-He pensando y quiero ser reina de promoción- Expresó la rubia naturalmente-.

Ekaterina casi escupe la soda que bebía en ese instante.

-¿Qué? Soy hermosa y popular, porque no puedo ser reina?- Agregó Anya-.

La morena de ojos verdes recordó la última vez que había escuchado eso de los labios de su ex novia y toda la locura que fue hacer la campaña, convencer a todas de votar por ella, sin mediar medidas extremas y sobretodo acompañarla por toda la ciudad buscando el vestido perfecto.

-Anya, eres nueva no creo que puedas salir reina -Intento persuadir Katia-.
-Cuando salí reina en la academia llevaba menos de un año -Debatió-.
-Sí y tuve que usar amenazas y toda mi popularidad para conseguirlo, sin contar que fue una campaña, muy muy costosa - Masculló entre dientes la morena-.
-No sé que problema vez en que haga campaña, no te estoy pidiendo ayuda, porque seguro tú quieres que otra salga reina - Dijo la rubia-.
-Anya…-.

La rubia desde el episodio de la bofetada, había presionado a Ekaterina por una explicación pero no había recibido ninguna respuesta de la morena por lo que ella había estado en su mente uniendo sola los cabos del porqué de la acción de Yulia.

-Yo puedo ayudarte con la campaña, de algo que sirva ser la reina vigente- Intercedió Sasha que vio que eso se estaba poniendo algo tenso.
-Sash tiene un talento innato para eso, seguro juntos arman una gran campaña- Agregó Kolya.
-También puedes contar conmigo Anya, sabes que te apoyaré en todo lo que quieras hacer- Cedió Ekaterina.
-¿En serio?-Preguntó insegura-.
-Sí-.


En otro lugar estaba Yulia con Nastya, Oksana y Elena, que se veía nerviosa.

-¿Te sucede algo Lena?-Preguntó Yulia-.
-No nada- Contestó evasiva-.
-¿Segura? Sabes que puedes decirme lo que te sucede- Insistió-.
-Me han dicho que la carta de Bolshoi llega esta semana y estoy muy nerviosa- Contestó jugando con sus manos-.
-Pero Lena seguro que te aceptan, tienes mucho talento- Alabó Oksana-.
-Además estuviste magnifica en la presentación Lena, fuiste la estrella, creo que perfecta no describe el como estuviste en el escenario- Expresó la ojiazul-.
-¿De verdad piensas eso?-Preguntó insegura con sus ojos verdigrises clavados en los azules de Yulia-
-Claro que sí, te lo dije esa noche Lena, lo hiciste maravilloso, increíble, no podía dejar de mirarte, ni yo ni nadie del público, así que seguro los de Bolshoi quedaron impresionados contigo- Decía para hacerla sentir segura-.
-Gracias Yul- Dijo tomando su mano sobre la mesa-.

Oksana y Nastya se miraron sonriéndose una a la otra.

-Supongo que ustedes irán juntas al baile de promoción- Indagó la pequeña diva que recibió un pequeño golpe de parte de su novia-.
Yulia miró a Elena con sus ojos brillantes de ilusión.
-Falta aún para el baile-Respondió la pecosa- Y ahora debo irme, tengo algunas cosas que hacer antes de ir a clases-

Elena se sintió incomoda con aquella aseveración de Oksana, sabía que no lo había hecho con mala intensión, así era la pequeña diva algo imprudente en ocasiones. Y quizás en otra situación, esa pregunta no habría ni siquiera existido pues ella misma daría por hecho que su pareja para el baile sería su ojiazul, pero viendo cómo estaban las cosas no quería ilusionarse con nada más que se refiriera a Yulia, sentía que su relación estaba cómo congelada, no había avance ni retroceso nada que le permitiera ver que aún podría existir ese nosotras que tanto anhelaba.

Quería en su interior poder ser fuerte y cerrar de una vez ese capitulo en su vida que era Yulia, pero cómo lo hacía si había tanto amor aún en ella hacía su morena, cómo evitar perdonarle todo cuando la miraba con esos ojos cielo que la hacían olvidar hasta su nombre, simplemente no podía.

Por eso la danza había sido su gran aliado en esta lucha por no enloquecer con las confusiones de Yulia.

La ojizaul se la quedó viendo mientras se iba.

-Las cosas no están bien entre ustedes?- Preguntó Nastya intentando ser delicada-.
-No están mal ni bien, sólo están- Contestó-.
-Eso no suena bien- Intervino Oksana-.
-Es lo mejor que puedo hacer por el momento, no quiero volver a dañarla, ella no se lo merece-Agregó la morena-.
-A mi eso me suena razonable-. Expresó Nastya- Y no lo digo sólo por Lena-.

Nastya giró la mirada levemente hacía un lugar de la cafetería y Yulia al seguir la visual de la rubia se dio cuenta que Ekaterina no le quitaba los ojos de encima.


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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Feb 05, 2017 9:20 am

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Los chicos iban llegando de a uno a las practicas diarias de Neposedi, el entusiasmo se sentía en el aire y muchos contaban los días para ir a las Nacionales y triunfar. Sobre todo para quienes estaban en su senior year, para quienes era la última posibilidad de obtener el tan codiciado trofeo.

El señor Smirnov llegaba con su atraso acostumbrado, sonriente y orgulloso por cada uno de los jóvenes que tenía a su cargo.

-Señor Smirnov, he traído algunas opciones de canciones que podemos cantar en las Nacionales- Expresó Oksana-.
-Antes tengo noticias chicos así que préstenme atención por favor- Pidió-.
-No nos diga que otra vez Shapovalov hizo algo contra nosotros- Expresó Tasha con pánico en sus ojos-.
-No Tasha, es otra cosa, hoy me ha llegado una carta de los organizadores-.
-¿Y que dice?- Preguntó Sasha impaciente-.
-Ha habido un cambio, las Nacionales ya no serán en Rostov- Comenzó explicando-.
-¿Y dónde serán?- Preguntó un ausente Fyodor-.
-¡No me diga que otra vez en St. Petersburgo! ¡Eso sería maravilloso!- Exclamó la pequeña diva excitada-.
- No Oksana no son en St. Petersburgo- Contestó-.
-¿Y dónde entonces?- Insistió Nastya abrazando a una decepcionada Oksana-.
-En…- Pidió el redoble en la batería- ¡Ekaterimburgo!- Exclamó entusiasmado-
-¡Dónde!-. Exclamó Ekaterina algo más fuerte de lo que pensaba-.

La morena no recibió la noticia de la mejor manera, un viaje a Ekaterimburgo no era lo que necesitaba en ese momento.

Los demás reaccionaron mucho mejor ante el cambio de planes, Ekaterimburgo era una ciudad dónde algunos de ellos pensaban irse después de graduarse por lo que visitarla seria la antesala de lo que podría ser su futuro.

La clase terminó entre planes para juntar dinero para el viaje y una información del Señor Smirnov que no esperaban y era que nada menos que Ivan Shapovalov les ayudaría a montar la coreografía de baile para la presentación, al maestro le costó convencerlos de que el entrenador no tenía malas intensiones hasta que por fin lo logró.

Yulia se dio cuenta que Ekaterina había quedado algo pensativa después de conocer el cambio de ciudad de las Nacionales por lo que esperó hasta que se encontrara sola para hablarle y no fue tan difícil puesto que Anya había ido con Sash y Kolya.

-Hey- Saludó la morena-.
-Hola- Contestó levantándose de su asiento-.
-¿Estás bien?- Preguntó-.
-Sí, lo estoy- Contestó evasiva-.
-No me mientas, se nota que algo no está bien. Desde que el señor Smirnov nombró Ekaterimburgo, tú expresión cambió ¿Tiene que ver con Viktoria no es verdad?-.
-Sí, tiene que ver con ella, supongo que ya sabes esa historia-.
-Algo, digamos que la canción que cantó en tú cumpleaños no dejó muchas dudas, ahí entendí muchas cosas, sobretodo sus constantes peleas con Anya- Recordó-.
-Ellas no pueden estar en un mismo lugar sin gritarse- Expresó con una media sonrisa-.
-Porque no me habías contado lo que pasaba entre tú y Viktoria, cuando fuimos novias nunca la mencionaste-
Ekaterina se volvió a sentar dónde antes había estado y llevó ambas manos a su rostro, Yulia repitió aquella acción hecha por la morena de ojos verdes.
-Porque no había mucho que contar, porque todo con Viktoria siempre ha sido complicado, porque nunca me había dicho que estaba enamorada de mi hasta esa noche, no sé Yulis, hay muchas razones de porque no te lo dije- Contestó girando su rostro para mirarla-
-Está bien no te estaba pidiendo una explicación, no quiero hacerte sentir peor, y si no quieres hablar de eso lo entiendo, sólo espero que las cosas no hayan terminado mal entre ustedes, sé lo importante que es ella para ti-
-Es la única que nunca me ha dejado- Murmuró-.

Yulia escuchó por la escasa distancia que las separaba y no pudo evitar sentir el reproche que había en esas pocas palabras.

-Quizás sea una señal para que la veas y hables con ella- Dijo alzando los hombros-.
-No nos despedimos mal, es sólo que fue tan…-Respiró profundo buscando la palabra correcta- Tan inconcluso, siempre es así con Viktoria, con frases a medias con sentimientos que reprime o reprimimos, que la verdad no sé cómo enfrentarla, pero supongo aún queda tiempo para verla otra vez- Se consoló así misma-
-Seguro sabes que hacer cuando llegue el momento-. Expresó pasando su mano por su espalda-.
-Gracias por preocuparte- Le dijo dándole una de esas sonrisas que a Yulia la hacían también sonreír automáticamente-.
-De nada, tú siempre lo has hecho por mí-.
-Ahora debo irme, mi tía me espera en casa porque quiere que la acompañe a hacer no sé que cosa- Se levantó para irse.
-Seguro, igual yo-

Ekaterina se acercó y le rodeó la cintura con su brazo para atraerla hacía ella y le dio un beso en la mejilla.

-Espero que no hayas olvidado lo que dije porque sigue en pie cada palabra- Susurró en su oído- Te amo-.

Le sonrió y salió por la puerta del salón. Mientras Yulia se quedaba pensando que finalmente alguien, aunque no quisiera saldría muy lastimada.


Elena hacía sus estiramientos antes de comenzar su clase favorita en la academia, que por supuesto era con Illya.

-Hola Lena- Saludó el maestro que se mostraba más en confianza con la pelirroja-.
-Hola- Respondió alegre-.
-¿Sigues nerviosa?-Preguntó-.
-Sí un poco, aunque he tratado de pensar en otra cosa, porque tengo a mi mamá de los nervios al correr y ponerme histérica cada vez que llega el correo, sin contar que el hombre que nos deja la correspondencia me evita, creo que me teme o piensa que estoy loca- Le comentó con una sonrisa-
-Al parecer no fue buena idea decirte cuando llegarían las cartas, soy un bocazas-
-Igual te lo agradezco, has hecho mucho por mi Illya, te has preocupado no sólo de que mejore mi técnica en el baile, sino de mí, de lo que me pasa-
-Es porque no sólo eres bailarina Elena, eres una persona integral y si algo anda mal contigo se nota de inmediato en tu danza, en lo que exteriorizas hacía quienes te ven, tú cuerpo quieras o no se mueve al compas de lo que sientes- Expresó-.
-La verdad no sé cómo aún no tienes una esposa, eres simplemente genial- Contestó bromeando-
-Eso es porque no hay mujer que aguante mi mal genio, y ya menos de hablar y más de calentar que se viene una clase muy fuerte-

Illya comenzó con sus palmas a llamar la atención de sus demás alumnos para dar por comenzada la clase.

Clase que se prolongó por una hora y media. Elena ya se había acostumbrado a la exigencia que tenía Illya y lo agradecía porque sabía que eso la ayudaría cuando entrara a la Universidad.

Cuando finalizó estaba agotadísima, entró a los camarines para ducharse y cambiarse de ropa. Salió cargando en el hombro su bolso de ejercicio y se detuvo justo en el umbral de la puerta principal, al ver a alguien que estaba parada apoyada en su auto con una brillante sonrisa.

-Hola- Saludó Yulia-.
-Hola- Contestó extrañada- ¿Y tú que haces aquí?-
-Vine a buscarte, cómo estabas algo preocupada hoy en la escuela creí que podríamos pasar la tarde juntas para que te distraigas, si no tienes otros planes claro-
-Mmm…no, no tengo otros planes, pero no sé…-.
-Vamos Lena, podemos ir a comer o no sé, dónde tú quieras- Insistió al ver la duda en el rostro de la pelirroja-
-Está bien, vamos- Aceptó-.

Yulia le sujetó el bolso para dejarlo en el asiento trasero, para luego abrir atentamente la puerta del copiloto para que subiera la pelirroja.

Elena le dio una media sonrisa para agradecer el gesto y se acomodó en su asiento.

Yulia se subió y puso en marcha su auto.

-¿Y cómo estuvo el ensayo?- Preguntó para romper el silencio-
-Duro como siempre, Illya quiere que preparemos otra presentación para un mes y medio más- Contestó-.
-Él es muy exigente por lo que veo-
-Sí, quiere que todos seamos excelentes- Contestó y fijo su vista en la ventana-

Elena agradecía ese gesto de Yulia de preocuparse por ella, sin embargo, no quería tomarlo cómo algo más. Esa confianza que habían tenido durante tantos años se estaba desvaneciendo sin que pudiera evitarlo.

Llegaron al local en medio de un incomodo silencio. Pidieron y se ubicaron en una de las mesas.

-Has estado muy callada eso no es típico en ti- Habló Yulia-.
-Sólo que no sé que decirte Yul…-.
-¿Es por lo que dijo Oksana? Eso del baile de graduación, porque te has ido muy rápido después de eso- Preguntó buscando su mirada-.
-No es sólo eso…-Contestó desviando la vista-.
-Lena, mírame- Pidió- Sé que no he hecho las cosas de la mejor manera, probablemente lo he hecho todo mal contigo, con nosotras-Respiró profundo y recordó- Has tenido razón sabes, siempre tú has sido la fuerte en todo esto, desde el principio cuando me negaba a aceptar lo que soy, cuando te herí tanto no diciéndote cuanto te amaba, porque siempre lo hice, creo que me enamoré de ti apenas te vi, cuando me miraste a los ojos y me pediste que no golpeara a ese idiota que te había insultado, me miraste y supe que nunca podría negarte nada…-
-Creo que eso ha ido cambiando, ahora si que puedes- Dijo de manera inconsciente.
-Lena…-.
-Estoy perdiendo la esperanza Yul, puedo sentir cómo cada vez te alejas más de mí, cómo ya no luchas por nosotras- Expresó la pecosa con su mirada triste-
-No diga eso Lena, yo te amo…-.
-Amor, no sé si el amor sea suficiente para mantener juntas a dos personas, menos cuando una de ellas está cada vez más lejos- Reflexionó- Porque te has alejado de mi tantas veces, que me da miedo sentirte cerca porque sé que después de eso te irás otra vez-
-No quiero herirte más, por eso me he alejado, odio ver esos ojos que siempre han estado tan llenos de luz ahora triste por culpa mía, me alejo porque siento que…siento que no te merezco Lena- Confesó.

Las dos estaban mitigadas por la misma tristeza, por aquella que podía respirarse en el aire, porque si una vez hubo una burbuja que las protegía, que hacía de su mundo algo alternativo y realmente perfecto, dónde sólo existían ellas dos y sus sentimientos, hoy aquello estaba roto.

-La próxima vez que me digas que me amas, quiero que esa palabra vaya acompañada de luchar, quiero que pelees por mi, Yulia, que cierres los ojos y sólo yo aparezca, que creas en ese futuro que yo si creo podemos construir juntas, no importa dónde sea, sólo que estemos tú y yo- Expresó firmemente-

Yulia entre sus dos manos tomó las de Elena, fijó sus ojos en ella e hizo aquella silenciosa promesa. Elena sintió algo parecido a la esperanza que volvía a alojarse en un rinconcito de aquel corazón que tenía un solo nombre.

-Creo que me iré a casa-
-Vamos yo te llevó -Se ofreció Yulia-.
-No es necesario, quiero caminar-
-Entonces caminaremos-.
-Pero tienes tú auto aquí, para que vas a ir caminando y luego volver-.

Yulia alzó los hombros cómo diciéndole que eso no importaba.

-Sí quieres podemos dar una vuelta por el parque y luego me llevas a casa-Ofreció la pecosa.
-Me gusta la idea-.

Yulia se levantó, salieron del local y caminaron por aquel parque que tantos recuerdos les traía a ambas. Era en aquellos juegos en dónde corrían sin comprender aún las complicaciones que la vida traía con los años. En dónde ligadas siempre por sus sentimientos, no dimensionaban que sentirse tan bien la una con la otra, no era tan común cómo lo pensaban, que descubrir que los tímidos besos que se daban para demostrarse su cariño no era lo que dos amigas hacían. Ese amor de niñez era simple, transparente, casi platónico.

Su árbol favorito por ser el que albergó el primer te amo, ese que pronunciaron con sus ojos, una tarde cualquiera sin saber que esa misma palabra iba a romper su relación años después, porque cuando por fin Yulia se atrevió a pronunciar aquello, sufrió, lloró y aprendió que no siempre tienes a las personas aseguradas a tu lado.

-¿En que piensas?-Preguntó la pelirroja-.
-En nosotras, en todo lo que hemos vivido juntas, solíamos pasar mucho tiempo aquí de niñas-Recordó-
-Y de no tan niñas también- Expresó con una sonrisa-

Yulia sabía a lo que se refería y le correspondió aquella primera sonrisa que le daba desde que la fue a buscar a la academia. Casi sin pensarlo le tomó la mano y Lena se la aceptó.

Caminaron entre los recuerdos, entre la nostalgia, viéndose a si misma en cada etapa de la vida que habían pasado juntas.

Al finalizar el paseo se devolvieron al auto. Yulia fue a dejar a Elena y luego se fue a la suya, con la mente llena de pensamientos, buscando esa convicción tan característica en ella para poder hacer lo que su corazón le pedía.



Comenzaba la semana que daría paso al baile de graduación y algunas chicas se mostraban muy interesadas en que dieran pronto el aviso de quienes serian las candidatas para la reina del baile.

Mientras que para otras esa etapa estaba más que superada, cómo para Nastya y Yulia que caminaban juntas a su próxima clase.

-Porque no me habías dicho que fuiste aceptada en Rostov?-Preguntó la morena-
-Tú también vas a comenzar con eso?- Respondió de mala manera-
-Veo que no es tú tema favorito-
-No quise responderte así, es que mi mamá ha estado algo insistente con el tema y por otro lado Oksana que se pone tan insegura con sólo leer Universidad ey Rostov en alguna parte - Explicó-
-Entiendo, aunque es una gran oportunidad Nast, quizás por eso Tanya quiere que al menos lo consideres-.
-Lo sé, pero no es en Rostov dónde esta mi futuro, es en St. Petersbugo, con mi novia-.

La conversación iba a seguir pero por el altoparlante se escuchó el característico sonido de antes que Shapovalov diera un aviso.

-¡Atención!-Exigía el entrenador- Cómo todos saben el baile de graduación será el próximo viernes y las candidatas a reina que ustedes a elegido son…Anastasia Savalieva, Yulia Volkova y Anna Kusnetsova-.

Yulia y Nastya se miraron, quizás si eso hubiera pasado un par de años antes ya se habrían declarado la guerra para ver quien lograba ser la reina, pero ese tiempo ya había pasado y a ninguna de las dos le importaba lo suficiente.

-¿Harás campaña?-Preguntó Nastya-.
-¿Ya estamos midiendo al rival, Savalieva?- Contestó en broma-.
-No seas idiota, ser reina hace mucho que dejó de ser una de mis metas en la vida, he madurado aunque no lo creas, sólo preguntaba-.
-No lo sé, quizás, hemos gobernado esta escuela y si alguien es la reina suena lógico que sea entre tú y yo, no podemos dejar otra gané esa corona no crees-.
-Menos si esa otra, es la chica de tú ex novia por la que aún tienes sentimientos confusos, cierto- Contestó la rubia sarcástica-.

Yulia le dio una mirada asesina a Nastya quien se mantuvo firme demostrándole que ella no era una de las que corrían despavoridas cuando la morena le daba una de esas miradas.

-No se van a poner a pelear otra vez, porque saben que odio la violencia- Expresó Lena quien se había acercado a saludar y las vio en esa guerra de miradas.
-No Lenoska, me daría pena patearle otra vez el trasero a Savalieva- Contestó Yulia arrogante-.
-Por lo que recuerdo tampoco es que hayas salido limpia, Volkova- Se defendió la rubia-.
-Eso es porque el señor Smirnov llegó justo a tiempo para salvarte o sino seguro que te tienes que operar de nuevo la nariz- Escupió burlesca-.
Nastya la miró indignada.
-Igual tú hiciste trampa porque con ese gigantesco escudo de silicona ya estaba yo en desventaja- Contestó de vuelta-.
-¡Ya!- Las detuvo Lena quien sabía que ambas no tenían mucha tolerancia a las bromas.

Y eso era un muestra de cómo había funcionado aquella amistad. Porque siendo Nastya la más popular de la escuela, había también asumido el liderazgo del trio, sin embargo, ella necesitaba de alguien cómo Yulia a su lado quien le mantenía los pies en la tierra, porque la morena nunca tuvo miedo de ella, al contrario se le enfrentaba pero en los momentos necesarios, Nastya sabía que cubriría su espalda, que no la dejaría sola, caracteres demasiado similares los de las dos, por eso discutían con facilidad y ahí entraba Elena, quien con su voz dulce y su forma de ser ingenua, era la única capaz de frenar a la reina del hielo y a satán. Ella lograba que ya no se gritaran, porque ninguna soportaba ver a Lena triste así que si les decía que debían abrazarse y disculparse, aunque fuera de mala gana lo hacían.

-Hola amor-Llegaba saludando Oksana a su novia.
-Hola- Respondió robándole un corto beso- He escuchado que mi hermosa novia será la próxima reina- Comentó sonriente-.
-Para eso va a tener que pasar sobre mi primero, Tarasova- Expresó Yulia haciendo ese gesto tan característico-

Oksana ya había preparado todo un argumento del porque Nastya podría superar ampliamente a Yulia en las elecciones para reina, sin embargo, el timbre que indicaba el ingreso a clases detuvo esa diatriba al más puro estilo Tarasova.

-¿Vas a mi casa después de clases?- Preguntó Nastya-.
-Claro, te espero en el estacionamiento- Contestó y le dio un beso de despedida-
-Borra la cara de idiota Savalieva y vamos que llegamos tarde a clases- Le dijo Yulia tirándola del brazo.

Oksana tarareaba una canción que había estado practicando para las Nacionales mientras esperaba a su novia. Cuando Nastya cruzó la puerta de salida de la escuela, no pudo evitar clavar su mirada en ella, era tan hermosa, lejos la mujer más bella que había conocido jamás. Sus ojos que con el sol desprendían un brillo especial, su cabello rubio desordenado que amaba desenredar con sus dedos mientras la besaba. Besar, ya era adicta a esos labios delgados que la hacían ver fuegos artificiales cuando se unían a los suyos.

-Hola, ¿Has estado mucho tiempo esperándome?- Preguntó Nastya sin captar esa mirada de su novia-.

Oksana no respondió sólo le tomó el rostro a Nastya para besarla intensamente, profundizando de inmediato, manteniéndola pegada a ella.

-Woow, si cada vez que te haga esperar me recibirás así lo haré más seguido- Expresó la rubia-.
-Te amo- Expresó-.

Se miraron por unos segundos, Nastya pensaba que no podía ser más feliz. Subieron al auto y en unos cuantos minutos ya estaban en la residencia Savaliev.

Las chicas entraron riendo a la casa, con Nastya tomando posesivamente a Oksana por la cadera mientras la pequeña diva disfrutaba de la cercanía con el cuerpo de su novia.

-¡Nastya!-Llamó Tanya-

Nastya tomó la mano de Oksana y se dirigieron al salón dónde suponía se encontraba su madre.

-Hola- Saludó una alegre rubia-.
-Hola Tanya-
-Hola Oksana- Contestó con un gesto algo serio-.
-Nastya, necesito hablar contigo un momento- Expresó la mujer-.
-Seguro, ¿Qué pasa?-.
-No quiero ser grosera Oksana, pero te molestaría dejarnos a solas un momento?- Pidió con una media sonrisa-.
-Claro que no, te espero arriba- Dijo dirigiéndose a Nastya-

Oksana notó de inmediato que algo no estaba bien, porque por mucho que Tanya se esforzó tenía una expresión bastante seria. Le preocupó, no podía negarlo y quizás por eso, es que en vez de subir a la habitación de Nastya cómo habían acordado se quedó cerca de la escalera, cuidando de no ser vista por las dos mujeres.

-¿Qué pasa?- Repitió Nastya-.
-Eso es lo que me preguntó yo, porque hoy han llamado a la casa, de Rostov…-.
-Mamá otra vez con eso- Interrumpió-.
-Me han dicho que no has contestado ninguno de los mail y preguntaron el porqué, te han ofrecido hasta una beca Nastya, una beca y tú no me has dicho nada- Reclamó levemente alterada-.
-Ya lo hablamos y te dije que esa no es mi primera opción, yo me quiero ir a San Petersburgo- Contestó fuertemente haciendo valer su posición-.
-¡Dios, Nastya que no estás pensando en tú futuro!, en la oportunidad que significa estudiar en una Universidad cómo esa, tú eres una chica inteligente y me preocupa que en este momento no le estés dando prioridad a tú futuro-.
-Estás exagerando, por supuesto que he pensado en mi futuro y tengo claro lo que quiero, por eso apliqué en St. Pete- Respondió-.
-Aplicaste allí porque te gusta o porque esta a dónde quiere ir Oksana?- Cuestionó su madre.
-No metas a Oksana en esto- Le advirtió-.
-Tú sabes que no tengo ningún problema con tú relación con Oksana, al contrario ella es una muchacha encantadora al igual que sus padres, pero mi labor es velar por ti Nastya, porque tomes las mejores decisiones-.
-Mamá ya basta…-Le pidió-.
-¿Si no estuvieras con Oksana, habrías dudado si quiera en aceptar la beca en Rostov?-Preguntó- Sé honesta-.
-Quiero ir a St. Pete, esa es mi última palabra y espero que sepas respetar mis decisiones- Nastya respondió evadiendo el tema porque no tenía una respuesta para aquello.

Se dio la vuelta para ir a su habitación junto a su novia. Oksana al sentir el silencio se apresuró en subir las escaleras. La distancia que había guardado no era mucha por lo que escuchó toda la conversación.

Se sentó en el borde de la cama y reprimió algunas lágrimas. Tanya tenía razón, ella estaba afectando las decisiones de Nastya, estaba poniendo en riesgo ese futuro que ella veía tan brillante para la rubia, porque si no estuvieran juntas seguro que tomaba la beca y se iba a Rostov.

Culpa y un profundo dolor en su pecho, porque todo este tiempo había estado pensando sólo en lo que ella quería, en cumplir sus sueños, en hablar con Nastya acerca de lo que sería su maravillosa vida en St. Petersburgo, pero no recordaba haberse detenido a preguntarle a su novia si lo que esperaba de su vida era también emigrar a la gran ciudad. Inconscientemente había influenciado a su rubia, porque todo ese amor que veía en sus ojos que por supuesto era mutuo, había sido su arma para que Nastya sacrificara todo por seguirla.

Sintió los pasos cerca de Nastya y se limpió las lágrimas rápidamente.

-Lo siento, no quise demorar tanto- Se disculpó la rubia-.
-No hay problema- Contestó desviando la vista-.
-¿Te sucede algo Oksi?-. Preguntó.
-N-no…es que debo irme, me ha llamado papá para pedirme que vaya a casa ahora- Mintió-.
-Pero pasaríamos la tarde juntas- Reclamó dulcemente-.
-Ya nos vemos mañana en la escuela- Se despidió depositando un beso en la mejilla y retirándose aceleradamente.

Nastya no alcanzó a decir nada más cuando ya había sentido la puerta de la entrada cerrarse, todo eso le pareció de lo más extraño, sobretodo la fría despedida tan atípica en su cariñosa novia.

Yulia caminaba hacía el salón de música cuando vio a Nastya, por lo que aceleró el paso para alcanzarla.

-¡Hey! -Saludó la ojiazul-.

Nastya la miró y le hizo un gesto cómo respuesta.

-No seas tan emotiva Savalieva, que sabes que no me gustan las demostraciones públicas de afecto-Bromeó-

Pero ni ante eso reaccionó su amiga.

-Ok, ¿Qué pasa?- La detuvo para hablar-
-Es Oksana, ayer se fue de mi casa muy extraña, no me respondió los mensajes durante la tarde, ni siquiera el de buenas noches que nos enviamos siempre y hoy me ha evitado todo el día- Contestó cabizbaja- He pensado si hice algo que pudiera molestarle pero no recuerdo-
-Pero Nast, tú sabes que Oksana puede ser algo extraña a veces, no creo que sea nada grave- La consoló la ojiazul-.
-No me gusta sentirla lejos, ni aunque sea un par de horas- Expresó con amargura-

Yulia la abrazó con cariño, no soportaba ver esa carita triste en su mejor amiga.

-Seguro no es nada, ahora vamos al salón y hablas con ella- Le dijo dándole una sonrisa para contagiarla pero de la cara de Nastya sólo salió algo parecido a una mueca triste.

Entraron y ya estaban casi todos ahí. Todos menos Oksana y eso ya era muy extraño porque la pequeña diva era siempre la primera en llegar. Incluso el señor Smirnov llegó antes y no dejó de sorprenderle que su alumna estrella no estuviera.

Cuando iba a comenzar la clase, se sintieron los golpes en la puerta y entró Oksana, con unas partituras en la mano y con un gesto que era pensativo por decir lo menos.

-Ahora que ya estamos todos, vamos a comenzar con los ensayos para las Nacionales- Expresó el maestro-
-Señor Smirnov, antes me gustaría cantar algo, ¿puede ser?- Preguntó insegura la castaña-
-Claro, el escenario es todo tuyo Oksana- Aceptó ubicándose en uno de los puestos desocupados-

Nastya buscaba la mirada de Oksana, pero esta la rehuía, fijando sus ojos en cualquier persona o cosa, menos en su novia.

Las manos de la pequeña diva temblaban, lo notó cuando le entregó las partituras a los de la banda. Tenía esa sensación de que después de eso ya nada podría volver a ser cómo antes, que estaba a punto de quizás dañar a quien más amaba.

Podía sentir cómo esos ojos verdes que siempre lograban hipnotizarla fijos sobre ella, sentía cómo le quemaban por la intensidad, pero se negaba a verlos porque sabía que si miraba a Nastya a los ojos, todo lo que había planeado se iría al carajo.

Mantuvo sus ojos cerrados intentado controlar su respiración agitada, mientras los primeros acordes ya se comenzaban a escuchar.

Did I disappoint you or let you down? (¿Te decepcioné o te defraudé?)
Should I be feeling guilty or let the judges frown?(Debería sentirme culpable o dejarme juzgar)
'Cause I saw the end before we'd begun,( Porque vi el final antes de que empezáramos)
Yes I saw you were blinded and I knew I had won.( Sí, vi que estabas cegada y supe que había ganado)
So I took what's mine by eternal right. (Así que tomé lo que es mío por derecho eterno)
Took your soul out into the night.(Tomé tú alma durante la noche)
It may be over but it won't stop there, (Tal vez haya acabado pero no se termina aquí)
I am here for you if you'd only care. (Estoy aquí para ti solo si te interesa saber)

Cuando Nastya reconoció, la canción sabía que eso no traía nada bueno, porque Oksana fijó su mirada completamente en ella, ahora si, sin huir, sin nada más que cantarle a ella, aunque en esta ocasión no quisiera que aquellas estrofas fueran dedicadas a ella.

You touched my heart you touched my soul. (Tocaste mi corazón, tocaste mi alma)
You changed my life and all my goals.(Cambiaste mi vida y todas mis metas)
And love is blind and that I knew when,(El amor es ciego y eso lo supe cuando…)
My heart was blinded by you. (Mi corazón fue cegado por ti)
I've kissed your lips and held your head.( He besado tus labios y sostenido tu cabeza)
Shared your dreams and shared your bed. (Compartí tus sueños y compartí tu cama)
I know you well, I know your smell.(Te conozco bien y reconozco y aroma)
I've been addicted to you.(Me volví adicta a ti)

Oksana sabía que así había sido su historia, que Nastya sin siquiera proponérselo la había cambiado, antes incluso de estar juntas, antes de que se diera cuenta que esa rubia que le había hecho la vida imposible iba a ser la única que ella pudiera amar. Porque su corazón no conocía otro nombre, porque aunque estaba renunciando a ella porque la amaba tanto que no permitiría ser un obstáculo siempre estaría ahí.

Goodbye my lover.(Adiós mi amada)
Goodbye my friend. (Adiós mi amiga)
You have been the one. (Has sido la única)
You have been the one for me. (Has sido la única para mi)

¿Adiós? Pero que estaba pasando, Nastya no estaba entendiendo que había hecho, buscaba en su interior desesperada pero no encontraba una respuesta, para que Oksana estuviera ahí, a unos centímetros de ella, casi invadiendo su espacio personal, con sus ojos bañados en lágrimas, diciéndole adiós.

I am a dreamer but when I wake,(Soy una soñadora pero al despertar)
You can't break my spirit - it's my dreams you take.(No puedes quebrar mi espirítu-Son mis sueños los que te llevas)
And as you move on, remember me,(Y cuando te vayas, recuerdame)
Remember us and all we used to be (Recuerdanos y todo lo que soliamos ser)
I've seen you cry, I've seen you smile. ( Te vi llorar, te vi sonreír)
I've watched you sleeping for a while. (Te vi dormir por largos momentos)
I'd be the father of your child. (Quería ser el padre de tus hijos)
I'd spend a lifetime with you. (Esperaba pasar mi vida contigo)
I know your fears and you know mine. (Conozco tus miedos y tú los míos)
We've had our doubts but now we're fine, (Tuvimos nuestras dudas pero ahora estamos bien)
And I love you, I swear that's true. (Y te amo, te juro que es verdad)
I cannot live without you. (No puedo vivir sin ti)

Así de simple, no podía vivir sin ella, pero tampoco con la carga de haber conseguido sus sueños a costa de los de Nastya. Su rubia que la miraba pidiéndole una explicación, contagiándose con su tristeza, su rubia con la que quería pasar su vida y poder algún día ofrecerle más que sueños, quería aunque ahora fuese a terminar, asegurarle que ella la amaba, y siempre lo haría.

Goodbye my lover. (Adiós mi amada)
Goodbye my friend. (Adiós mi amiga)
You have been the one. ( Tú has sido la única)
You have been the one for me. (Has sido la única para mi)
And I still hold your hand in mine. (Aún sostengo tú mano con la mia)
In mine when I'm asleep. (Con la mía al dormir)
And I will bare my soul in time, (Y voy a desnudar mi alma al tiempo)
When I'm kneeling at your feet. (Cuando me arrodille a tus pies)

Oksana hizo lo que la canción decía y se arrodilló ante ella para tomar una de sus manos entre las de ella. Nastya no la dejó terminar la canción y se levantó echa un mar de lágrimas buscando aún una explicación para todo eso.

La pequeña diva lo sabía por lo que corrió tras ella.

-¡Nastya!- La llamó sin resultado-¡Nastya!- Insistió.

La rubia detuvo sus pasos al escuchar la voz de su ¿novia?.

-Escúchame por favor- Pidió Oksana ubicándose al frente-.
-Dime que estoy equivocada y esa canción no fue lo que creo, por favor Oksi…-Contestó entre lágrimas-.
-Nastya…-Murmuró sintiendo cómo su corazón se partía al verla de esa manera.
-Dímelo si, porque no sé que hice pero lo puedo arreglar, de verdad que sí amor-.

Oksana no podía, simplemente las palabras, aquellas que siempre había tenido en abundancia se negaban a salir de su boca para decir lo que su mente le ordenaba.

-Es lo mejor Nastya, tú…tú necesitas decidir tomar decisiones y conmigo a tu lado…no, no lo estás haciendo…-Decía con mucha dificultad-.
-¡Demonios Oksana que eso ya lo hablamos! ¡Tú eres mi futuro! Nosotras en St. Pete, juntas, no puedes romper conmigo, no puedes…-Interrumpió negándose a aceptarlo-.
-Para mi no es más fácil, es lo más duro que he hecho en mi vida Nastya, siento cómo mi corazón se rompe ahora mismo…-Continuó con su voz entrecortada-.
-Entonces olvidemos esto Oksi, sigamos cómo hasta ahora, por favor si, no me alejes de ti-Le rogaba la rubia tomándole las manos-. No...No rompas conmigo- Suplicaba-
-Nada me gustaría más Nastya, pero sé que en el fondo estoy haciendo lo correcto, lo sé…-.
-¡Que no lo es! ¡Cómo puede serlo si estás rompiendo conmigo Oksana!-. Exclamó.
-Dime Nastya, rechazarías ir a Rostov si no estuviéramos juntas, si yo no llevara meses hablándote de cómo podríamos irnos a St. Petersburgo, porque ese es mi sueño Nastya, pero no tiene porqué ser el tuyo- Preguntó-.

Nastya entendió de dónde Oksana había sacado todo eso. Desvió su mirada porque si la primera vez había evadido la pregunta, ahora no tenía esa opción.

-Sabes la respuesta y yo también- Dijo Oksana adivinando ese silencio-.

La pequeña diva ya no podía soportar esa situación. Ver a Nastya tan destrozada hacía lo mismo con ella, por lo que giró y salió prácticamente corriendo hacía la salida de la escuela.

Mientras Nastya se quedó paralizada en ese pasillo. No sintió los pasos sólo cuando Yulia la giró para abrazarla protectoramente, susurrándole inútilmente para que se tranquilizara, porque la rubia no tenía consuelo, sólo se aferró más a su mejor amiga y liberó cada lágrima que quedaba en ella.


Jueves. Y el quiebre entre Nastya y Oksana ya era conocido por todos, resintiendo totalmente a sus cercanos que se habían tenido que dividir para que ninguna estuviera sola.

Nastya había intentado volver a hablar con Oksana para hacerla cambiar de opinión pero la castaña la evitaba, era la única forma de mantener su decisión.

Estaba guardando unas cosas en su casillero cuando sintió una voz que era una de las que menos quería oír.

-Hola Oksana- Saludó Fyodor con esa sonrisa idiota-.
-Voy tarde a clases- Contestó intentando pasar, pero le bloqueó el paso-.
-Sólo quiero hablar contigo un minuto, sólo uno Oksana-Pidió el chico-.
-Habla rápido-.
-Cómo sé que ahora ya no estás con Nastya, y no te puedo negar que me alegra porque sabía que eso pasaría, quería decirte que podemos ir juntos al baile, seguro voy a ser el rey y no puedes negarme que es la mejor invitación que puedes tener- Expresó arrogante-
-Eres realmente un idiota, no sabes todo lo que me arrepiento de haber perdido mi tiempo contigo, tiempo que podría haber estado con Nastya- Contestó molesta para luego esquivarlo e irse hacía si clase-.

Fyodor no entendió del todo esa respuesta, le habían dicho eso de que las mujeres decían muchas veces las cosas entrelineas por lo que mejor lo intentaría más tarde.

Nastya había observado a la distancia toda esa conversación. Y eso no es porque cada día desde que la pequeña diva había roto con ella la hubiese estado acechando, no, había sido simplemente una casualidad.

-Ahora si que voy y lo mato- Murmuró la rubia enojada-.
-¿A quien vas a matar?- Preguntó Katia quien pasaba por ahí-.
-A Fyodor ¿Qué cree? Que porque Oksana rompió conmigo ahora va a correr sus brazos, es un maldito imbécil que aprenderá a mantenerse lejos de mi chica, porque ella sigue siendo mía- Contestó para luego intentar ir contra él.
-Un momento- La sujetó- Cálmate, porque si vas y armas una pelea será peor, lo único que lograrás es una amonestación y que quizás no puedas ir al baile, así que respira profundo y tranquilízate-.
-No quiero tranquilizarme, quiero ir y golpearlo no me importa si me castigan, total ya no tengo ningún interés en ir a ese estúpido baile- Expresó otra vez intentado zafarse de Ekaterina-.
-Es una lástima porque escuché decir a Sasha que estaba convenciendo a Oksana que fuera con él y Kolya- Le dijo con una sonrisa- Entiendo que estés enfadada y quieras sacar todo eso golpeando cosas o al idiota ese, pero ese no es el camino Nastya, no si quieres recuperar a Oksana-.
-Lo sé, pero ella no quiere que yo la recupere, me ha evitado desde que rompimos, me ve y literalmente corre- Contestó bajando la cabeza-.
-No sé si me equivoque, pero por lo que yo había escuchado, la gran Nastya Savalieva corre mucho más rápido- Expresó dándole una tranquilizadora sonrisa- Ve por ella Nast-.

Ekaterina se fue a su clase mientras la rubia analizaba los consejos de su amiga. No se iba a rendir, no después de todo lo que habían tenido que superar. Así que no iba a quedarse ahí.

Se abrió paso entre la multitud, con un objetivo a la vista. Sasha!



Elena llegaba a su casa después de una tarde agotadora entre los entrenamientos de las practicas del coro que se han hecho incomodas después del rompimiento de Nastya y Oksana, eso la traía muy triste, porque sabía que sus amigas se amaban mucho y dos personas que se aman no deben estar separadas, y eso lo decía con total conocimientos ya que pasaba por la misma situación.

Y finalmente estaban sus clases en la academia que terminaban por exprimir todo rastro de energía, pero era lo que amaba y por eso su sonrisa en cada clase.

Abría la puerta principal prácticamente arrastrando su bolso de gimnasia, lo único que quería era una ducha tibia, ponerse algo cómodo cómo su pijama, cerrar los ojos y despertarse hasta el otro día.

-¡Elena cariño, ven al salón!-Gritaba su madre-¡Apresúrate!-

Elena rodó los ojos, si, ese gesto lo había aprendido de cierta morena que no quería recordar, no ahora, no cada segundo de su día, estuviera haciendo lo que estuviera haciendo, pero se la hacía difícil.

-¡Elena!-Insistía la mujer-.

Si aquel entusiasmo lo había heredado definitivamente del lado materno. Porque su madre tenía esa misma cantidad de energía que solía enloquecer a su padre, que era un hombre calmado y muy paciente.

-¡Ya voy!- Contestó dejando tirado su bolso en medio del pasillo-.
-¡Llegó! ¡llegó!- Repetía la mujer-.
-¿Quién?- Preguntaba desconcertada mirando hacía todos lados buscando a alguna persona-.
-¡La carta!- Respondió dando saltitos-

Elena palideció al escuchar la respuesta de su madre. Lo cierto que había estado ansiosa porque eso pasara, pero ahora cuando tenía a su madre al frente y entregándole la carta de admisión de Bolshoi, lo único que quería era quemarla o partirla en pedacitos tan pequeños que hubiera forma de poder saber lo que dice.

-Vamos, tómala- Alentaba la mujer-

La pecosa la tomó cómo si aquel pequeño sobre estuviera ardiendo y le fuera a hacer daño, sólo dos de sus dedos lo sostenían y el pensamiento de abrirlo la aterraba por completo.

-Sí quieres tener más privacidad puedo dejarte a solas para que lo veas- Expresó su madre-

Lena negó con la cabeza, mientras sentía cómo se formaba un nudo en su estómago y el oxigeno llegaba con poco éxito a sus pulmones.
Sabía que su futuro dependía de lo que dijera ese sobre, que por todo lo que había trabajado estaba a punto de valer o no la pena.

Con un cuidado único fue despegándolo para abrirlo, una vez abierto miró hacía el interior y se dio fuerza para sea lo que sea que dijese poder aceptarlo con la mayor entereza.

La hoja seguía doblada en tres en su mano, el sobre había sido abandonado a un costado y comenzó a desdoblarla, lo primero que vio fue el logo de Bolshoi y luego su nombre solemnemente escrito.

El instante que siguió, fue una mezcla extraña de sentimientos. Pero lo siguiente que supo era que estaba corriendo de salida, con un rumbo fijo, que era el único lugar capaz de calmarla.


Illya aprovechaba que ya todos sus alumnos se habían ido para practicar solo algunos pasos de baile frente al espejo que ocupada toda la pared frontal de aquel salón. No quería oxidarse para cuando volviera a pisar los escenarios en St. Petersburgo o en la ciudad que estuviera de gira su grupo de danza.

Giraba con la gracia que le daban los años de entrenamiento y experiencia, flexionaba sus piernas con habilidad mientras de fondo se escuchaba la quinta sinfonía de Beethoven.

-Esa siempre fue mi favorita- Dijo una voz que él reconocía-.

Illya detuvo su danza y la miró a través del espejo.

-¿Qué haces aquí?- Preguntó serio-.
-Vine a verte, no es lógico?- Contestó-

El maestro de baile se giró acercándose de manera amenazante a la mujer que intentaba con todas sus fuerzas verse segura y no completamente aterrorizada.

-No quiero verte Valya, han pasado demasiados años y ahora ya simplemente no quiero saber nada de ti- Contestó con sus ojos azules fijos en ella-
-Es porque no quieres verme que fuiste a la fiesta de cumpleaños de mi sobrina, suena bastante lógico- Debatió altiva.
-Aunque no lo creas, no porque eres una Sharapov todo gira en torno a ti, fui a la fiesta por otras razones- Expresó sarcástico-

Valentina ya no sabía como enfrentarse a ese hombre que tanto había amado hace muchos años atrás, porque esos ojos azules que la habían enamorado, se mostraban fríos con ella y podía entenderlo, se lo merecía completamente.

-Cuando te vi en la fiesta no podía creer que fueras tú, no me explicaba que podrías estar haciendo en esta ciudad- Recordó- Quise acercarme pero no supe cómo, así que después de muchos días y algunas averiguaciones supe que tenías una academia y aquí estoy- Explicó-.
-¿Y?- Preguntó-
-Illya, simplemente quería venir a hablarte, intentar…-.
-Haznos un favor a los dos Valya y vete de aquí, porque tus intenciones no pueden importarme menos, sean las que sean- Interrumpió y se dio la vuelta para seguir con lo que estaba haciendo-
-¡Era una pendeja, Illya! Una inmadura, han pasado tantos años no puedes seguir odiándome, no puedes seguir guardando rencor por algo que…-.

El maestro se giró para reducir la distancia de manera amenazante.

-¿Por algo que no fue tú culpa?- Preguntó irónico- Claro que no lo fue, porque no fuiste tú quien dejó que su papito multimillonario le dijera que un estudiante de danza no era suficiente para ella y que lo dejara, para buscarse un hombre de "su clase", no fuiste tú quien le hizo caso en todo para no perder los beneficios de ser una Sharapov y tomó un avión de vuelta a Londres para seguir en su vida cómo si nada entre nosotros hubiera pasado, no Valentina no fue tú culpa por eso no tengo derecho a odiarte- Recordó alterado-
-Después de eso nunca más dejé que se metiera en mi vida- Contestó con sus ojos casi a punto de derramar lágrimas- Illya, dame otra…-
-¡Ni siquiera lo digas!- Exclamó- Porque mi respuesta es no y se mantendrá así, por lo que ahora te pido que te vayas y no vuelvas por aquí- Le exigió-.

Valentina bajó la cabeza secándose rápidamente las lágrimas que habían caído por la dureza en las palabras de Illya. Se reincorporó, estiró su cuello con esa elegancia innata que era el sello Sharapov y salió del salón.

Illya lanzó la pequeña toalla que tenía en sus manos para secarse el sudor, muy lejos intentando sacarse la rabia que tenía. Esa mujer que lo había abandonado sin siquiera una explicación, no podía creer tener el derecho a aparecerse así cómo si nada. No podía querer que él la escuchara, y no sé; salir a tomar un café cómo dos viejos amigos que no eran.

Sintió unos acelerados pasos entrando a dónde estaba.

-¡Te dije que no quería volver a verte!- Gritó y luego se dio la vuelta para ver.

Elena se quedó estática, nunca desde que lo conocía lo había visto así tan enojado y era lo que menos necesitaba en ese momento.

-Elena, lo siento, pensé que era otra persona- Se disculpó el hombre de inmediato a ver la cara de terror que tenía la pelirroja-.

La pecosa avanzó hacía él, ya se le había quitado la impresión y ahora volvía a recordar lo que decía aquella carta, que era la razón del porqué estaba ahí.

-¿Estás bien?- Preguntó Illya al ver cómo corrían lágrimas por el rostro de Lena-.
-No entré- Contestó entregándole la carta de Bolshoi- No entré y ahora voy a tener que quedarme estancada por siempre-.

Illya leyó rápidamente, no entendiendo porqué la pelirroja, su mejor bailarina no había entrado.

-Debe haber algún mal entendido, llamaré de inmediato a las admisiones, conozco muchas personas ahí- Expresó buscando su teléfono-.
-No puedes hacer eso, quizás sea una buena bailarina pero mis calificaciones no son las mejores, puede ser esa la causa para no haber entrado- Le dijo para detener lo que iba a hacer-

Illya respiró profundo y la abrazó con cariño para consolarla, le partía el alma ver a la pelirroja así, tanto que había olvidado en parte a su visita anterior.

-Tienes que estar tranquila, Bolshoi no es la única opción, encontraremos otra, te lo prometo, yo me encargaré de que salgas de Moscú y vayas a un lugar dónde valoren tú talento-.
-Illya no sé…- Intentó hablar la pecosa-.

El maestro tomó su rostro con cariño.

-No estoy dejando que te des por vencida, esta no va a ser la primera puerta que se te cierre Elena, van a haber muchas otras, pero cómo se cierran hay otras que se abren, sólo tenemos que encontrarla, y juntos lo vamos a hacer- Expresó mirándola fijamente y absolutamente convencido.

Hay ciertos instantes en que uno simplemente no piensa en lo que hace, actúa, por muchas razones, por la situación, por el estado anímico, por sentirse un poco mejor, por demostrar cariño. Y eso fue lo que le pasó a Elena, porque cuando razonó lo que hacía, se dio cuenta que era su maestro a quien estaba besando.

A Illya lo tomó por total sorpresa aquella acción de su alumna, y probablemente si no hubiera visto a Valentina antes, habría reaccionado con mucha mayor rapidez, pero esa mujer tenía aún esa capacidad en él, de dejarlo con la mente llena de ella, incapaz de pensar en otra cosa que sus ojos color miel, en sus labios rosa pálidos y aquella voz que parecía transportarlo a la que había sido la época más feliz de su vida.

-¡Elena!- Exclamó separándose-
-Lo siento tanto, yo...no estaba pensando, no sé porque lo hice, tú…tú ni siquiera me gustas, no es porque haya algo mal contigo, es sólo que estoy enamorada de alguien más, tú lo sabes…-Se justificaba nerviosa la pelirroja-.
-Lo sé…yo…también es mi culpa, debí haberte detenido antes, es sólo que no es mi mejor momento- Expresó tomándose la cabeza-.
-¿Había alguien aquí antes que yo, cierto?- Preguntó-
-Sí-.
-Era esa mujer con la que casi choco en la entrada, es muy hermosa y creo haberla visto en otro lugar, pero no he logrado recordar dónde- Le dijo ya más tranquila-.
-Probablemente, pero no es algo de lo que quiera hablar ahora Elena-
-Al parecer la danza no es tú único amor- Recordó-.
-No lo es, pero es a la danza a quien le debo poder haberme olvidado de todo lo que pasó con ella- Contestó-
-Uno no se pone así por alguien que ya ha olvidado, Illya- Expresó-.
-Creo Lena, que tienes un problema con aceptar cuando alguien dice "no quiero hablar ahora"- Bromeó para relajar el ambiente-.
-Lo siento, tienes razón, es mejor que me vaya-.
-Ya que estás aquí porque no bailamos, seguro nos ayuda a ambos- Ofreció-.
-Gracias, es una gran idea- Aceptó dándole una pequeña sonrisa-.

Ese beso no había significado nada para ninguno de los dos, fue simplemente una acción realizada por el momento en que se encontraban, una muestra de gratitud quizás, una forma de evadirse.

Sin embargo, para alguien que había sido testigo silencioso de aquello, no significaba lo mismo. Significaba que había llegado tarde, que de tanto esperarla, su pelirroja se había cansado y estaba dando vuelta la pagina.

Por eso lanzó el ramo de flores que tenía en su mano contra su auto y rompió la estúpida tarjeta que decía un "¿Quieres ir conmigo al baile?.


Oksana se miraba al espejo sentada en su tocador, haciendo los últimos retoques en su pelo. No es que estuviera muy convencida de ir al baile, pero Sasha había insistido tanto que finalmente no pudo negarse a ir con él y Kolya.

Su sonrisa se notaba demasiado forzada, y ese vestido que había encargado con semanas de anticipación, ya no le hacía tanta ilusión porque cuando puso tanto énfasis en encontrar el vestido perfecto, era para Nastya, para que su novia quedara impresionada al momento de verla bajar por las escaleras.

Giró su cabeza en negación, eso no iba a pasar, no iba a ser Nastya quien la llevara orgullosa de su brazo mientras se hacía paso para entrar al baile.

-Eso no va a pasar- Se repetía mientras secaba una lágrima-
-¡Oksana ya llegó tú cita!- Le gritaba su padre Pavel desde la escalera-.
-¡No es mi cita!- Respondió levantándose- Es sólo Sasha- Murmuró para si misma-.

Estiró su vestido color crema muy pálido, tomó su pequeño bolso y salió de su habitación.

Bajó los escalones con cuidado de no caer, ya que llevaba unos tacones de considerables centímetros.

-Anya y sus jodidas ideas-Murmuró recordando que la rubia la asesoró con el vestido y los zapatos-

Iba tan concentrada intentado no caer que no se dio cuenta que no era precisamente Sasha quien la esperaba en la puerta de entrada.

-Te ves hermosa- Expresó una rubia que no había dejado de mirarla en ningún momento.
-Nastya…-.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Lun Feb 06, 2017 9:54 am

Hola Very Happy
muy buen capitulo
esta historia se pone emocionante
lo que paso entre Lena y el profesor
lo vio Yulia ahora resonara as palabras
que le dijo katia vamos a ver que pasa
y Nastya y su Diva su ructura
quiero saber que continua pronto study
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andyvolkatin

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

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