POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Feb 12, 2017 10:03 am

Bueno andyvolkatin, ya casi está por finalizar y me alegro que siempre hayas estado pendiente de mis dos fics... El Diario también comienza a ponerse bueno.

A todos muchas gracias y les dejo un capítulo más


Capítulo Veintiocho: El último baile


Cerró los ojos esperando a que cuando los abriera esa rubia no estuviera ahí mirándola cómo si fuera lo más hermoso que había visto en su vida, que no usara en su contra esos ojos verdes que la hipnotizaban y la hacían perder la razón, que por favor no dijera nada más porque si sólo pronunciaba una sílaba se arrojaría sin pensarlo a sus labios, a pesar de que sabía que no debía. Se negaba a caer con esa rubia a quien el color violeta le sentaba de maravilla. En realidad para Oksana todos los colores la hacían ver hermosa, porque Nastya Savalieva era simplemente perfecta.

Por eso le era tan difícil el sólo pensar en negarse a ir a su último baile con ella. Nastya era su debilidad, su novia aunque hayan roto, Nastya, era el amor de su vida y por todo eso sabía que si iba con ella al baile no podría seguir conservando su decisión de mantenerla lejos.

-¿Qué haces aquí?- Susurró sin convicción-.
-Vine para llevarte al baile- Contestó segura-.

Oksana volvió a cerrar los ojos intentando ordenar las palabras que se agolpaban en su mente, luchando internamente para ser racional y decir lo que era necesario y no lo que en verdad quería. Respiró profundo para hablarle, deseando que Nastya creyera en lo que decía. O por lo menos creerse ella lo que estaba a punto de decir.

-Nosotros rompimos Nastya, no voy a ir al baile contigo- Expresó desviando la vista de los ojos de la rubia a la mitad de la frase-
-Oksana- Regañó Pavel por lo descortés que estaba siendo su hija -.
-Así que creo que es mejor que te vayas, Sasha debe estar por pasar a recogerme- Concluyó-.

Nastya supo ocultar muy bien lo que la herían esas palabras de Oksana. No estaba ahí para rendirse, no cruzó esa puerta aceptando un no de parte de su chica, no iba a permitir que la necedad de Oksana les impidiera pasar su último baile juntas.

-Sash no va a venir por ti- Expresó sorprendiendo a Oksana-.
-¿Qué?- Preguntó bajando algunos escalones para enfrentarse a ella- ¿Qué le has dicho para que no viniera por mi?-.
-Que yo vendría por ti, así de sencillo- Contestó con calma y cierta arrogancia tan característica de ella-.
-¿Y con que derecho has hecho eso?- Insistió-.
-Con el que me da el ser tú novia-Respondió alzando levemente la mandíbula para dar seguridad a su aseveración-.
-Nastya hemos roto, ya no sigas con esto por favor y vete- Esa petición no sonaba tan segura cómo al principio-.

Y Nastya se dio cuenta de ello, Oksana se estaba quedando sin fuerza de voluntad para decirle que no a su propuesta, estaba botando el muro que construyó para mantenerla alejada. La miró fijamente con sus ojos verdes desafiantes, Oksana se mantenía un escalón por sobre la rubia lo que las hacía tener la misma altura, estando en igualdad de condiciones. Ninguna decía nada más, estaban insertas en una guerra de miradas.

Pavel y Román Tarasov las observaban en silencio, rogando por que su hija dejara su terquedad y fuera al baile con la rubia. Román sin poder aguantarse tomó su cámara fotográfica para plasmar tan especial momento, después de todo era el baile de último año de su única hija.

-¡Papá!- Exclamó la pequeña diva a quien el flash la distrajo de su silenciosa batalla con Nastya-.
-¿Qué? Es tú baile de último año, debo tener recuerdos ¿Por qué no posan juntas?- Pidió ilusionado-.
-Por supuesto señor Tarasov- Aceptó Nastya.

La pequeña diva no se alcanzó a negar cuando ya tenía a Nastya a su lado tomándola por la cintura y con una de esas sonrisas que simplemente le quitaban la respiración, es por eso que cuando sintió el click de la cámara se dio cuenta que la había sorprendido embobada mirando a su chica.

-Otra y ahora por favor cariño mira hacía nosotros y no hacía Nastya- Pidió Pavel-.

Oksana respondió con un gesto de afirmación nervioso y miró hacía dónde estaban sus padres felices tomando una y otra fotografía.

-Ahora si pueden irse, ya hemos guardado el recuerdo para la posteridad-Expresó Román.
-Pero…- Iba a reclamar la castaña-.
-La quiero a una hora decente en casa Nastya y si hacen otros planes nos avisan- Le dijo el siempre más severo Pavel-.
-Así será señor Tarasov-

Oksana miraba a sus padres y a Nastya, cómo si un partido de tenis se tratara, no podía creer que nadie haya tomado en cuenta sus palabras.

-¿Nos vamos?- Preguntó ofreciéndole su mano gentilmente.
-Vamos- Aceptó una resignada Oksana.

A quien no pudo dejar de sorprenderla fue la limosina que las esperaba afuera de su casa. Definitivamente Nastya había pensando en cada detalle. Habían caminado los escasos metros de la mano y la castaña con esa pequeña muestra de afecto ya estaba rendida.

Nastya se apresuró a abrirle la puerta de la limo caballerosamente. Oksana se volteó para hacerles una seña de despedida a sus dos padres que observaban todo desde el umbral de la puerta.

-Se ve tan hermosa, no puedo creer cuanto ha crecido- Murmuró Román emocionado-.
-Le ha cambiado la cara desde que vio que Nastya era quien la esperaba, esa chica si que se la ha jugado todo por nuestra pequeña- Contestó Pavel que estaba igual que su esposo-.
-Ha resultado ser quien de verdad se merece a Oksana-.
-Me alegra que lo aceptes y te recordaré esto que has dicho cada vez que la mires de mala manera, o mejor, la próxima vez que seas desagradable con Nastya, dormirás en el sofá- Amenazó Román y se entró a la casa-.

Mientras en la limosina el silencio se había apropiado de todo, ninguna sabía que decir exactamente.

-Ha sido un gran detalle el de la limosina, aunque creo que ha sido mucho- Expresó la castaña jugando nerviosa con sus dedos-.
-Nada es mucho para ti Oksi, además tienes que acostumbrarte porque cuando seas una actriz famosa, este será tú medio de transporte habitual- Contestó con una sonrisa encantadora-.

Oksana le devolvió una sonrisa tímida cargada de culpabilidad. Recordaba el día en que había rotó con Nastya y cómo esta le había llorado que no la dejara.

-Supe que tuviste tú audición esta semana ¿Qué tal fue todo?- Preguntó para que no las volviera a envolver el silencio.
-Tú lo sabes, estuviste ahí- Contestó girando su cabeza para mirarla-.
-Tú…t-te diste cuenta- Tartamudeó sorprendida-.
-Por supuesto que sí-.

Flashback.

Nastya después de la conversación con Ekaterina, se dio cuenta que tenía razón, que la solución a sus problemas no era ir y partirle la cara al estúpido de Fyodor, sino era luchar por su chica. Así que buscó a Sasha y lo interrogó acerca de todo lo que había hablado con Oksana en los últimos días. Así supo el día y al hora exacta de la audición.

La diferencia había sido que ese día, estaba segura de querer estar ahí. Ahora sentada en la última fila de butacas, dónde no daba la luz, ya no lo estaba tanto. No porque no quisiera ver a su chica hacer la presentación de la que dependía su futuro, sino porque no sabía que reacción podía tener Oksana si la veía ahí y no quería ser una distracción, no una que pudiera mermar de alguna manera el éxito de Oksana.

Por lo que se iba a levantar para irse, cuando las luces del escenario se prendieron dando paso a la pequeña figura de una Oksana Tarasova cuyos nervios eran visibles. Nastya quedó prendada de ella quedándose estática, no iba a irse, sencillamente no podía.

-Hola, mi nombre es Oksana Tarasova y voy a audicionar con la canción Don't..- Un ruido que al parecer provenía del sector alto la distrajo.

Oksana miró buscando que había sido y ahí la vio, fue un segundo pero estaba segura que era ella. Dentro suyo es lo que esperaba, podría ser también su imaginación, su necesidad de tenerla ahí, en tal importante momento.

-¿Qué canción?- Presionó la mujer que estaba ahí para escucharla-.
-Whithout you- Contestó cambiando totalmente sus planes.

Sabía que podría ser una elección diferente de lo esperado dado que la mayoría optaba por un repertorio más significativo, sin embargo, tenía la imperiosa necesidad de cantar sobre lo que sentía, por lo que cerró sus ojos y comenzó a recordar. Memoria emotiva lo llamaban, para Oksana en ese momento era toda su realidad.

Nastya estaba hipnotizada por la voz de Oksana, no pestañaba para no perderse ni un segundo de aquella presentación que quería soñar, iba para ella. Mientras la pequeña diva estaba dejando todos sus sentimientos guardados en aquellos días, dejándole ver lo que la afectaba su ausencia.

Oksana cantaba con un sentimiento que jamás había impreso en su voz. Aquello no podía resultar más cierto, sin Nastya a su lado se sentía sin fuerzas, sin el ímpetu que siempre la caracterizó, sin las ganas de perseguir un sueño que se veía vacío sin la mujer de su vida.

Aceptaba que todo fue su decisión pero rogaba al mismo tiempo que Nastya fuera tras ella, cómo lo había hecho antes, que la vida no se empeñara en separarlas y les diera ese final feliz que se merecían, porque ya no quería ni podía seguir otro día más sin ella.

Había dejado todo lo que tenía en aquel escenario, ya no existían nervios, sólo unas profundas ganas de llorar por lo que sentía estaba perdiendo.

Los aplausos de Sasha despertaron a Nastya del embelesamiento en el que había estado durante toda la canción. Se reprimió de aplaudir también ella, pasó su lengua por sus labios que los sentía secos y un sabor salado la sorprendió, no se había dado cuenta de las lágrimas que habían inundado su rostro. Necesitaba salir de ahí, por lo que con cuidado caminó hacía la salida.

-No te dejaré ir, no puedo dejarte ir- Se dijo a si misma.

Fin flashback.

Nastya no sabía que decir al verse descubierta, aunque por la forma que había tenido Oksana de decirle que se había dado cuenta de su presencia ese día, sentía que no le había molestado.

-Señoritas hemos llegado- Habló el hombre de la limosina bajando el vidrio-.

Oksana iba a abrir la puerta para bajar.

-Espera…yo…tengo algo para ti- La detuvo la rubia-.
-Nastya, no era…-.

La rubia abrió una pequeña caja que contenía un corsage.

-Creo que va ir perfecto con tú vestido- Expresó sacándolo para ubicarlo en la muñeca de la castaña.

Era una gardenia con una cinta dorada.

-Es hermoso- Dijo Oksana sonriendo-.
-No tanto cómo lo hermosa que estás tú esta noche- Respondió-.

Oksana se moría de ganas de besarla, sus ojos se posaron en esos delgados labios que parecían una eternidad que no había probado.

-Salgamos ya- Le pidió para no hacer lo que deseaba-.
-Claro- Aceptó un tanto decepcionada porque se dio cuenta de lo que quería hacer Oksana-

Oksana salió primero esperando a Nastya para entrar juntas al gimnasio. Para la pequeña diva iba a ser una noche muy larga.


Ekaterina se miraba al espejo retocando los últimos detalles de su maquillaje. Había optado un vestido simple cómo era su estilo, en tonos gris perla. Dejó su cabello suelto con ondulaciones y tomado sólo por un costado.

Iba a salir cuando sintió unos ruidos en una de las habitaciones adyacentes, era la que estaba ocupando su tía Valya.

-¿Puedo pasar?- Preguntó golpeando la puerta-
-Adelante- Respondió-.
-¿Qué estás haciendo?- Interrogó ya dentro y viendo cómo habían varias maletas ya listas-.
-Estoy guardando mis cosas, creo que es momento de volver a Londres- Contestó dándose vuelta para mirarla-.
-¿Qué? ¿Por qué? Dijiste que te quedarías hasta mi graduación, me prometiste estar ese día conmigo- Le recordó-.
-Lo siento Katia, pero no puedo quedarme aquí, simplemente no puedo seguir tan cerca de…-Se reprimió lo siguiente colocando sus manos sobre su rostro y sentándose en el borde de la cama-.
-¿Tan cerca de quien? ¿Porque siento que hay algo que no me estás diciendo?- Insistió sentándose cerca de su tía-.
-No quiero hablar sobre eso, no es tan importante- Evadió-.
-Si hace que te quieras ir y no estar para la graduación de tú única sobrina es porque si es importante, así que quiero escucharlo- Presionó-.

Valentina suspiró sonoramente, sabía que no tenía sentido mentirle, por lo que la única alternativa que se veía factible era contarle acerca de su pasado con Illya.

-Yo…-.
-Vamos tía, sabes que puedes confiar en mi, yo no te juzgaré-.
- Cuando estaba en mi segundo año de carrera en Londres viajé a San Petersburgo de vacaciones para verte a ti y en teoría también a mi padre y hermano, ese verano conocí a alguien, pero las cosas no resultaron…-.
-Se más especifica-.
-Él era un estudiante de danza en Bolshoi, creo que fue amor casi a primera vista, era tan distinto a todos a quienes había conocido antes, no le importaba que fuera una Sharapov, de hecho no tenía idea del poder de nuestra familia, él simplemente se dedicaba a hacerme feliz, comíamos en esos carritos de hot dogs afuera de su Universidad, caminábamos por las calles de la mano, me invitaba a una cerveza por las noches, no sé, todo lo que hacíamos estaba tan lejos del protocolo que yo conocía-.

Ekaterina la miraba curiosa, no estaba entendiendo mucho porque esa historia era la causa de que su tía se quisiera ir de la ciudad.

-Pasamos gran parte del verano juntos, yo…yo pensé incluso en trasladarme de vuelta a Rusia para terminar mis estudios y ahí seguir con Illya, pero tuve una estúpida idea que lo cambió todo- Siguió-.

Illya, ese nombre comenzaba a tener sentido en la cabeza de Katia.

-Déjame adivinar, se lo presentaste a Mikhaíl- Interrumpió Katia quien desde su cumpleaños no lo llamaba abuelo-.
-Así es, y cómo debes ya estar adivinando no le gustó para nada, me presionó utilizando todo lo que pudo, él es muy bueno en eso, tú lo sabes, tuve que volver a Londres, me sentía tan miserable, tan cobarde que ni siquiera fui capaz de despedirme de él, me fui, simplemente lo dejé sin ninguna explicación, es por eso que me merezco que me siga odiando- Concluyó-.
-Lo volviste a ver aquí, ahora entiendo y se de quien me hablas-.
-Intenté hacer que me escuchara pero se negó, ya no puedo estar aquí Katia, no puedo estar cerca y saber que no hay posibilidad de que me perdone- Expresó y soltó las lágrimas que había estado reprimiendo-.
-Escúchame- Le dijo tomando su rostro- Tú me enseñaste a no rendirme nunca cuando se trataba de amor, me dijiste que era la único en lo que una Sharapova no podía usar su poder sino solamente su corazón, no te puedes ir ahora, no renuncies otra vez, no estoy dejando que te vayas, así que vas a desarmar las maletas y cuando vuelva del baile, hablaremos sobre un plan, de acuerdo- Expresó firmemente-.
-Katia…-.
-No me discutas ahora, porque ya voy tarde a buscar a Anya, así que sólo espera y lo veremos- Dijo levantándose-.
-Está bien- Aceptó-.

Ekaterina se levantó para salir de la habitación de su tía.

-¡Hey!- La llamó para captar su atención- Ese consejo podrías ocuparlo tú también, porque te conozco lo suficiente cómo para saber de quien estás enamorada-.
-Yo no me he rendido- Contestó con una sonrisa-.

El camino hacía el departamento de Anya se hizo corto, iba sentada en la parte trasera de la limosina mientras observaba las dos cajitas con corsage que había comprado. Fue un impulso que siguió, era quizás el reclamo que le hacía su corazón por no haberla invitado.

Bastó que tocara el timbre una sola vez para que una preciosa rubia abriera la puerta. Anya había optado por un vestido blanco largo que se ajustaba a sus curvas dejando parte parcial de su pierna y muslo al descubierto con un corte, se había recogido el cabello y usaba un maquillaje que resaltaba más esos ojos verde-azulados.

-No me vas a decir nada?- Expresó la rubia coqueta-.
-Me has dejado sin palabras, te ves simplemente hermosa, que digo más que hermosa, tú…wooo-Contestó gesticulando con sus manos-.
-Gracias, tú también estás guapísima- Contestó guiñándole un ojo-.
-Esto es para ti- Abrió la cajita dónde estaba el corsage.

Era una peonía amarilla, que se veía perfecta en la muñeca de Anya.

-Yo también tengo una para ti- Dijo tomando una cajita igual del mueble del costado-.

Ahí había un rosa azul.

-Gracias, es muy linda- Agradeció la morena-¿Nos vamos?-.
-Claro- Tomó su bolso y se dirigieron al ascensor rumbo a la limo que las esperaba afuera-.

Durante el trayecto hacía la escuela, no hablaron mucho. Anya quería descifrar que pasaba por la mente de Ekaterina que tenía su mirada fija en la ventana, perdiéndose en sus pensamientos.
Cuando llegaron, gentil cómo siempre, la morena la ayudó a bajar y le tomó la mano para entrar al lugar dónde se estaba llevando a cabo el baile.

-¡Hola por fin llegas! Te ves magnifica, sencillamente perfecta- La saludó de inmediato Sasha-.
-Lo mismo va para ti- Devolvió el cumplido Anya-. ¿Y quien más ha llegado?- Preguntó interesada-.
-La mayoría de los chicos de Neposedi ya están aquí- Contestó-.

Sasha las llevó a dónde estaba Kolya con Nastya y Oksana. Ekaterina sonrió al verlas ahí juntas.

-Buenas noches- Saludó Ekaterina dándole una mirada cómplice a Nastya-.
-Hola- Respondieron casi todos al mismo tiempo-.
-Me alegra verlas juntas esta noche, siguen haciendo una hermosa pareja- Comentó Katia-.

Oksana le dio una sonrisa de agradecimiento al igual que Nastya.

-Lo mismo digo de ustedes- Devolvió Oksana mirando a Anya-.

Se quedaron conversando todos por un tiempo. Ekaterina miraba hacía su alrededor buscando a cierta pelinegra que no se veía por ningún lado.

-¡Me encanta esta canción!- Exclamó Kolya-.
-¡Igual a mí!- Expresó Oksana-.
-Creo que deberíamos ir a bailar- Propuso Anya-.
-Yo preferiría quedarme aquí- Dijo Katia-.
-Yo me quedo contigo-. Expresó Nastya-.

Los demás fueron a bailar mientras las chicas se sentaron en una mesa para conversar un poco.

-Ya pregúntamelo- Rompió el silencio Nastya-.
-Veo que no fui tan discreta cómo pensaba- Contestó con una media sonrisa-.
-No fue eso, es que te conozco y sé que en este momento te estás preguntando dónde está Yulia y si está, con quien vino ¿O me equivoco? - Dijo alzando la ceja-.
-No te equivocas, me lo vas a decir o me vas a hacer preguntártelo?-.
-Por esta vez seré buena, aunque lo que tengo que decirte no creo que te caiga muy bien- Advirtió-.
-No te preocupes, ya estoy resignada a que iba a venir con Elena, era lo lógico…-. Dijo cabizbaja-.
-Te equivocas, no iba a venir con Lena o eso me dijo, algo pasó entre ellas hace unos días atrás, y no me preguntes que, porque no lo sé- Se apuró en decir-.
-¿Entonces?-
-Yulia me dijo que no vendría al baile, intenté todo pero no pude convencerla-Expresó Nastya-.


Yulia estaba acostada en su cama tapada hasta la cabeza con la sábana. No quería ver nada, ni oír nada, ni pensar nada. Aunque esto último se hacía difícil, dado que su cabeza estaba tan llena de cosas que parecía que en cualquier momento iba a explotar.

Bajó mínimamente la sábana y vio de reojo su vestido. Estaba colgado en la puerta de su closet, perfectamente planchado junto a los demás accesorios que con anticipación había elegido. La pelinegra sabía que no podía ser posible, pero le daba la impresión que aquel impoluto vestido le estaba restregando en su cara que era una idiota por no usarlo e ir al baile dónde estaban todos sus demás amigos.

-El último baile…-Susurró para si misma-.

Después de su fallida invitación para que Elena fuera su pareja para el baile, decidió que no iría, se sentía demasiado derrotada y estaba segura de no poder soportar la sola idea de que Lena quizás fuera con el estúpido maestro de baile con quien la había visto besándose.

-No puedo reclamarle- Seguía hablando sola-.

No podía, ni a Lena ni a Ekaterina, que suponía ya estaba en el baile con una Anya presumiendo de algún perfecto vestido que seguro estaba usando. Se dio una vuelta en la cama dándole la espalda a su vestido, no quería verlo, porque tal vez así pudiera olvidar que esa era la noche de aquel estúpido baile.
Pero aquello no estaba dando resultado, por su mente seguían pasando cómo una película la imagen de todos disfrutando de la noche.

-¡Demonios!- Exclamó irascible y levantándose de la cama-.

Yulia se dirigió hacía el baño para tomar una ducha, con la idea de que eso siempre lograba relajarla de alguna manera. El agua caía tibia por su cuerpo, pero no estaba teniendo el efecto esperado. Seguía pensando en todo lo acontecido en los últimos días. ¿Desde cuando Lena tenía una aventura con su maestro? ¿Por qué simplemente no se lo había dicho?

Por otro lado las palabras de Ekaterina daban vueltas, ¿Será posible que aún la estuviera esperando?, de esa chica le costaba ver algo cómo imposible, después de todo había sido quien siempre la había esperado, perdonándole cada vez que le hizo daño. Aunque si se iba por ese punto, Elena también le había tenido mucha paciencia, esperándola, siendo paciente cuando había elegido a Ekaterina.

-¡Maldición porque todo tiene que ser tan jodidamente difícil!- Exclamó con rabia tomando una toalla para cubrirse y así salir del baño-.
-Que te he dicho sobre maldecir Yulia Volkova- La regaño su madre que la esperaba en su habitación-.
-¿Por qué estás aquí?- Le preguntó sosteniendo la toalla-.
-Voy a dejar pasar por esta vez tú mala educación sólo porque veo que estás muy atrasada para ir al baile y no quiero que hagas espe…-.
-No voy a ir al baile- Interrumpió- Creo habértelo dicho-.
-Pues entonces estoy confundida porque abajo hay una hermosa chica esperándote para llevarte al baile- Expresó la mujer-.

Yulia abrió los ojos sorprendida por la información que le acababa de dar su madre.

-Así que es mejor que te apresures y si no vas a ir, baja tú misma a decirle- Le dijo para irse y así darle privacidad para cambiarse-.

La morena sabía que habían dos posibilidades, y ya no quiso seguir con esa estúpida idea de quedarse en casa, ella después de todo era una de las candidatas a Reina del baile y si eso ya no la entusiasmaba tanto, tenía a todos sus amigos del coro quienes otra vez serían la banda invitada.

Se secó el cabello para luego ponerse el vestido rojo que había elegido. Podía ser sumamente predecible aquella elección, pero seguía siendo su color favorito y al verse en el espejo, le sentaba muy bien.

Su pelo lo alisó con dedicación y lo dejó suelto, ya lo llevaba casi por los hombros y su alocado corte en puntas, había desaparecido. Se puso los altos tacones que combinaban a la perfección y tomó su pequeño bolso dónde llevaba solamente lo esencial. Bajó las escaleras y escuchó esa conocida voz que estaba en el salón, hablando animadamente con sus padres.

-Hola- Saludó desde el umbral-.

Ekaterina se dio la vuelta para ver a su pelinegra. Seguramente podía haber visto mujeres más hermosas antes, pero para ella Yulia era particularmente bella, tenía algo que le producía que su corazón se detuviera, que su respiración le costara y que las palabras no fueran capaces de describir lo que sentía.

Se dio cuenta de inmediato de un brillo especial que tenían esos ojos color azul cielo.

-¿Decepcionada?- Preguntó Katia acercándose-.

Yulia le dio una media sonrisa, no podía negar que Ekaterina la había aprendido a conocer a la perfección. Cada uno de sus gestos, de sus miradas, la chica había aprendido a descifrarla. Eso si, no estaba decepcionada no totalmente.

-No lo estoy- Contestó-.
-Quiero creer que no lo estás- Susurró-.

Oleg Volkov les pidió que posaran para la tradicional fotografía, que no fue una sino muchas, mientras Larissa les daba instrucciones a las chicas de cómo posar.

-Creo que ya es hora de irnos, tenemos que llegar antes de la coronación, te recuerdo que eres una de las candidatas- Le dijo Ekaterina-.
-No me lo habías dicho-Expresó Larissa-.
-Lo olvidé- contestó la ojiazul-.
-Sabes Ekaterina, que yo fui reina de mi preparatoria, era la más popular igual que Yulia- Le contó con añoranza la señora Volkova-.
-No me sorprende señora Larissa, es usted muy bella- Alagó Katia-.
-Ya vamos- Apuró Yulia quien quería salir antes que sus padres quisieran más fotos-

Las chicas salieron de la residencia Volkov sin hablar mucho, Ekaterina le abrió la puerta para que subiera al vehículo. Una vez dentro la chica de ojos verdes la miraba fijamente.

-Sé que quizás esperabas que fuera El…-.
-No digas eso, eres tú quien vino por mí y estoy contenta por eso- La interrumpió-.
-¿De verdad? Porque tus ojos me dijeron otra cosa cuando me viste- Insistió-.
-Ya deja esa idea Katia, estaba sorprendida porque no iba a ir al baile, no esperaba que fueras por mi a casa- Se justificó-.
-¿Por qué no querías ir? ¿Qué pasó?-. Preguntó buscando la mano de Yulia quien no se negó a recibirla y entrelazarla con la suya-.
-No quiero hablar sobre eso, ahora quiero disfrutar de la noche, es lo que me queda ya que me sacaste literalmente de la cama- Comentó con una sonrisa-.
Sonrisa que Ekaterina le devolvió.
-Lo había olvidado, esto es para ti- Dijo entregándole la otra cajita que ahora si tenía sentido haberla comprado-.

Yulia la abrió y esa orquídea blanca con un fino lazo en tonos rosa pálidos le trajo recuerdos de un ramo que había recibido de la misma chica cuando recién estaban estableciendo su relación.

-Gracias Katia, no esperaba esto- Le dijo y se acercó para depositar un beso en su mejilla-.
-Ni yo esperaba poder dártelo- Contestó sincera- Cuando fui a la tienda por el de Anya lo vi y lo compré, pensé que se quedaría guardado en algún rincón de mi habitación, pero ya ves, mi impulso fue el correcto-.

Yulia se dio cuenta con esto que Ekaterina jamás dejaba de pensar en ella, que era tal y cómo le había dicho, que la esperaría sin presionarla, simplemente cuidando de ella a la distancia.

-Un momento, tú venías con Anya ¿Dónde esta?- Preguntó-.
-En el baile- Contestó bajando la mirada- Yo…le pedí a Nastya que me cubriera con ella, es que yo no quería que te perdieras de venir, no se me hacía justo, es nuestro último año, y cuando
Nastya me dijo que no vendrías yo no lo pensé mucho y vine por ti- Explicó-.
-Bueno si es así, espero que no nos vea llegar juntas porque, por esta noche no quiero pelear con tu novia- Expresó tomándolo livianamente-.
-No es mi novia- Rectificó-.
-Pero lo parece- Le dijo alzando levemente los hombros-.

Ya habían llegado a la escuela, caminaron a paso lento, pero antes de llegar a la entrada, Yulia detuvo a Ekaterina.

-¿Pasa algo?- Preguntó un poco descolocada-.
-No sé si podamos conversar a solas otras vez durante la noche, por eso quiero decirte esto ahora- Contestó- No sé cómo agradecer todo lo que haces por mi, la forma en que te preocupas siempre de mi bienestar, no me lo merezco después de todo lo que has sufrido por mi culpa, no tendrías que seguir aquí, pero lo estás, te quiero, tanto que haces que mi cabeza sea un caos, porque se supone que ya había tomado una decisión, pero no es justo retenerte a mi lado así, no puedo seguir…-.
-Yo estoy contigo porque quiero- Interrumpió acercándose y colocando su mano en la mejilla de la ojiazul- Sé que habrá un momento en que tu decisión sea definitiva, pero hasta que ya no vea todo perdido me mantendré aquí- Dijo sincera- Y ahora entremos, tenemos que disfrutar nuestro último baile de preparatoria-.

Anya cuando volvió de bailar con Oksana, Sasha y Kolya se dio cuenta que Ekaterina no estaba con Nastya, lo que le dio un mal presentimiento.

-¿Y Katia?- Preguntó a Nastya quien seguía sentada en aquella mesa-.
-Katia…-Pensó rápidamente en una excusa- Recibió una llamada importante y salió afuera, aquí no escuchaba nada-.

Muy bien Savalieva no has perdido el toque, pensó. Pero la rubia era más suspicaz de lo que creía.

-Saldré a buscarla- Dijo segura-.
-No creo que sea necesario, seguro no tarda en volver- La detuvo-.

Pero ese no tarda en volver, se volvió cada vez menos convincente cuando la hora pasaba y ni señales había de Ekaterina, lo que se daba cuenta comenzaba a impacientar a Anya.

-Ya me aburrí, quizás le pasó algo, así que iré a ver afuera- Expresó no dando tiempo a que Nastya pudiera detenerla-.
-¡Anya!- Llamó inútilmente-.
-¿No fue a hablar por teléfono cierto?- Indagó Oksana quien conocía perfectamente a su rubia-.
-No- Respondió-.
-¿A dónde fue?-.
- A buscar a Yulia para traerla al baile- Contestó llevando una mano a su frente-.
-Esto no se ve bien- Expresó Oksana-.

Anya recorrió por las afueras del gimnasio pero no había ni rastro de Ekaterina. No quería pensar en que otro lugar podría estar su morena, ni menos que la haya dejado sola. No, Ekaterina no le haría algo así.

Cuando ya se iba a devolver al baile a buscar su bolso para llamarla al celular, vio que la limosina que las había traído se estacionaba. Se quedó para esperarla, pero cuando vio que no venía sola, le dieron puras ganas de irse de ahí. Más cuando observó la cercanía que tenían al hablar, la forma en cómo su Katia la trataba.

Ya estaba todo claro, no había existido tal llamada, lo que había pasado en realidad había sido que Katia al no ver a Yulia en el baile, había corrido a buscarla. Sin detenerse a pensar si quiera un minuto en ella, en lo que sentía, en lo mucho que le dolía verla tener esos detalles con Yulia.

Se dio la media vuelta para entrar rápidamente al primer baño que hubo en su camino. No quería que nadie la viera llorar tan desconsoladamente.

Por otra parte Ekaterina había entrado junto a Yulia, no tardaron en ubicar dónde estaba Oksana con Nastya.

-Has cambiado de opinión- Dijo la rubia de entrada-.
-Algo así- Contestó mirando a Ekaterina-.
-Me alegra que así haya sido, porque tú y yo tenemos un dueto pendiente- Expresó Nastya sonriente al ver a su amiga allí-.
-¿Tú no te estás olvidando de alguien?- Preguntó Oksana hacía Ekaterina, después de todo Anya era su amiga-.
-¿Dónde está?-.
-Salió a buscarte y de ahí no ha vuelto- Respondió la castaña-.
-Iré a ver si la encuentro- Dijo Ekaterina quien le dio una mirada a Yulia y luego salió de ahí-

Anya no era la única que había visto llegar juntas a las chicas. Elena sin mucho ánimo había ido al baile, después de que llegó la carta de Bolshoi, simplemente no tenía ganas de nada, sentía cómo todas sus ilusiones y esfuerzo no habían servido de nada y al vislumbrar su futuro lo veía todo negro.

Y para peor, Yulia no le dirigía la palabra, en la escuela la ignoraba y no tenía idea el porqué. Ahora quizás estaba entendiendo en algo el distanciamiento de la pelinegra al verla llegar con Ekaterina al baile. Quería acercarse, quería reclamarle por haberla dejado sola justo en el momento dónde la necesitaba de sobremanera, pero estaba herida, porque siempre era quien iba tras Yulia para arreglar los problemas mientras que la morena simplemente corría a refugiarse a los seguros brazos de Ekaterina.

-Iré por una soda- Dijo Yulia quien notaba cierta incomodidad en el ambiente entre Oksana y Nastya.

Se levantó para ir a la mesa dónde estaban los refrescos.

-Llegaste bien acompañada- Susurró Elena en su oído.

Sí, estaba herida, pero al verla sola no pudo contener sus ganas de ir y hablarle para pedirle una explicación. Yulia se sobresaltó al sentirla tan cerca.

-Me asustaste- Contestó volteándose para verla-.

Yulia se la quedó viendo, se veía hermosa con su vestido celeste que le resaltaba más esos ojos que siempre terminaban cautivándola.

-¿Has venido sola?- Interrogó la morena sin poder contener esas palabras cargadas de celos-
-Sí, con quien más se supone que podría venir- Contestó de la misma forma, porque Yulia no era la única celosa esa noche-.
-No sé, se me vienen algunos nombres a la cabeza- Expresó sarcásticamente-.

A Elena ese comentario la sorprendió, pero no se iba a dejar confundir por Yulia, no otra vez.

-¿Qué te pasa?- Preguntó directamente-.
-Nada, que podría pasarme- Contestó desagradable-.

Elena estaba perdiendo la cabeza porque odiaba cuando Yulia no era capaz de decirle las cosas de frente y se cerraba en si misma. Por lo que la tomó del brazo no muy amablemente para llevarla a un sector dónde había menos gente para poder hablar.

-Quiero volver a la mesa, las chicas me están esperando- Le dijo la morena-.
-¿Qué te pasa?- Insistió mirándola fijo-.
-Pensé que tú nunca me mentirías eso me pasa, pensé que si querías estar con alguien serías capaz de decírmelo directamente y no que yo por casualidad lo supiera, eso me pasa- Le contestó fuertemente enfrentándola-.
-¿De que me estás hablando?- Preguntó descolocada la pelirroja-.
-Ya no sigas haciéndote la desentendida yo te vi, así que no tienes que seguir ocultando que tienes una aventura o lo que sea con tú profesorcito- Agregó herida-.
-¡Estás loca! ¿Con Illya?- Expresó con una risita nerviosa- Él es mi profesor, yo no tengo ninguna aventura con él-.

A Yulia se le estaban enrojeciendo las mejillas porque si, ella podía actuar cómo loca en ciertas situaciones pero no se había imaginado a Lena besándose con ese tipo.

-¿Y besarse es parte de alguna coreografía entonces?- Preguntó irónica-.

Elena recordó aquel insignificante beso que se había dado con Illya, que fue circunstancial, un efecto del momento amargo por el que estaban pasando los dos, pero que no tenía un significado más allá, no se iba a repetir.

-Parece que ahora recuerdas de que hablo- Presionó la pelinegra-.
-Fue algo estúpido, no tengo una aventura con él, fue un beso por el momento, una expresión de cariño tú… ¿cómo?- Se preguntaba contrariada-.
-¿Qué cómo lo sé?, porque te fui a buscar ese día, llamé a tu casa y tú mamá me dijo que habías salido corriendo, presumí que habías ido ahí y me encontré que estabas muy bien entre los brazos de él- Explicó-.
-Estaba mal y él estaba ahí para apoyarme, no tuvo ninguna implicación romántica…-Se explicaba-.

Yulia había bajado la intensidad de sus palabras al ver la expresión de Elena. Conocía perfectamente a esa pelirroja y sabía que muchas veces se excedía con sus muestras de afecto. Además siendo realistas, nada podía reclamarle ella.

-¿Estás mejor ahora?- Preguntó Yulia-.
-No me aceptaron en Bolshoi- Le contó bajando la cabeza y jugando con sus manos decepcionada-
-Lo lamento mucho Lena, yo de verdad lo siento muchísimo…pero seguro tienes otras posibilidades, Bolshoi no es la única Universidad dónde te puedes formar cómo bailarina- La consolaba acariciándole el brazo-.
-Pero es a dónde yo quería ir y no resulté ser lo suficientemente buena- Dijo conservando la mirada en el suelo-.
-No digas eso- La contradijo tomándola por el mentón- Tú eres excelente, ellos se lo pierden- Agregó sonriendo para subirle el ánimo-.
-No sé realmente que hacer ahora, no quiero quedarme aquí y ser otra perdedora más-.
-Tú no podrías ser una perdedora ni aunque lo intentaras, tienes más posibilidades sólo tienes que buscarlas, alguien tan talentosa cómo tú no se va a quedar en esta ciudad- Le decía para subirle el ánimo-.

Elena sonrió cómo no lo había hecho en días y se lanzó a los brazos de su morena para darle un apretado abrazo.

-Vamos a bailar- Le preguntó al oído-.
-Me encantaría- Contestó Yulia-.

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RAINBOW.XANDER

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Feb 12, 2017 10:12 am

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Se fueron a dónde estaban bailando Nastya con Oksana y para suerte de la pecosa justo pusieron un tema lento. La pequeña diva no sabía si considerarlo suerte, porque si bien habían actuado lo que había pasado de noche cómo si estuvieran juntas de nuevo, la realidad era que su situación no la habían hablado.

-Extrañaba tanto tenerte entre mis brazos- Susurró la rubia en el oído de Oksana-.
-Nastya…-.
-Ya no sigas con esto Oksana, no tiene sentido estar separadas si nos amamos tanto, si puedo darme cuenta de todo lo que me has extrañado tú también…-.
-Sí tiene sentido para mi Nastya, la razón por la que rompí contigo sigue vigente, nada a cambiado- Contestaba-.

Nastya se distancia para verla a los ojos.

-Si no vas a volver conmigo, entonces porque actúas cómo si estuviéramos juntas?-. Le dijo no en el mejor de los tonos-.
-¿Yo? Porque por lo que recuerdo has sido tú quien me fue a buscar a mi casa para traerme al baile, y ha tenido todos esos detalles, yo no te pedí nada Nastya- Le contestó-.

La rubia estaba perdiendo la paciencia ante la obstinación de Oksana.

-Tienes toda la razón, he sido yo, pero no te preocupes que no te voy a seguir tratando cómo si aún estuviéramos juntas, si quieres terminar todo, así será- Expresó y la dejó bailando sola en medio de la pista-.

Yulia y Elena se habían dado cuenta de todo, por lo que la ojiazul miró a Elena dándole una mirada de disculpa antes de salir tras su mejor amiga.

Oksana por otro lado se arrepentía de sus palabras porque Nastya estaba intentando por todos los medios hacerla sentir bien y ella lo echaba a perder.



Ekaterina se había dado unas cuantas vueltas por todo el gimnasio pero no la encontraba, salió y tampoco estaba ahí, incluso llamó al chofer de la limosina preguntando si no se había ido, pero la respuesta fue negativa.

Por casualidad se encontró con Sasha que no la vio con buena cara pero que después de unos minutos le dijo que Anya había entrado al baño y que no la vio salir aún de ahí.

-Aquí estabas- Le dijo Katia apoyándose en la puerta.

Anya estaba retocándose el maquillaje y la vio por el espejo.

-Te he buscado por todas partes-.
-Yo también te busqué por todos lados- Le respondió haciéndose la indiferente pero en sus ojos se notaba que había llorado-.
-Anya…-. Le dijo acercándose para intentar explicarle la situación-.
-No quiero hablar contigo Katia, quiero volver al baile-. Expresó evadiéndola-.

Pero Ekaterina actuó de manera rápido y la tomó del brazo para acercarla más a su cuerpo.

-¿Ahora quieres hablar conmigo? ¿Qué pasó con Yulia? Ya se olvidó que fuiste tú quien la trajo al baile y por eso te acordaste que fue conmigo con quien viniste- La enfrentó mirándola herida a los ojos-.

La morena bajó la cabeza y guardó silencio.

-Al parecer no tenemos nada de que hablar- Dijo soltándose-.
-Lo lamento- Murmuró sincera-.
-¿Qué lamentas?- Preguntó con un dejo de ironía-.
-Yo no…-.
-¿No quisiste salir corriendo a buscarla sin si quiera detenerte a pensar un segundo en mi? En cómo yo me sentiría al darme cuenta que me habías dejado sola en el baile por ir a rogarle que viniera, me gustaría creerlo Katia, pero estoy segura que no lo lamentas-
-¡Anya!- Se escuchó desde el otro lado de la puerta, era Sasha-.
-¡Ya voy!- Le contestó la rubia- Si no tienes nada más que decir, nos vemos luego- Se despidió fríamente de Ekaterina.

La morena de ojos verdes no tenía argumentos para seguirla. No se había detenido a pensar en cómo se iba a sentir Anya si se daba cuenta de su ausencia, no pensó en nada más que en ir por Yulia.

-¿Qué pasa?- Preguntó la rubia a Sasha-.
-Los del comité de la elección para la reina te estaban buscando, dijeron que fueras al salón de español- Le informó el chico-.
-Ok, gracias- Contestó con una media sonrisa-.
-¿Está todo bien?- Preguntó con sus ojos azules fijos sobre ella-.
-No, pero no puedo culparla del todo a ella- Respondió y se dirigió al salón-.

Cuando estaba por llegar al lugar que le había indicado Sasha, se encontró con que Yulia también estaba ahí.

-¿Y tú que haces aquí?- Preguntó Anya bruscamente-.
-Me han dicho que tú y yo vamos a contar los votos de la elección de la reina- Explicó Yulia-.
-¿Tú y yo? Eso es realmente absurdo, ambas somos candidatas- Reclamó-.
-A mi no me digas nada, no fue idea mía, dicen que así será más transparente o algo así- Dijo cruzándose de brazos-.
-Si no hay más remedio- Masculló y se entró seguida por Yulia.

La situación era por decirlo menos incomoda. Se hablaban lo justo y necesario, de esa tregua que habían hecho en algún momento ya no quedaba nada. Yulia había captado casi de inmediato que la rubia se comportaba así porque se había dado cuenta que Ekaterina había ido por ella.

-Mis resultados son los mismos, así que felicitaciones, has ganado…otra vez- Dijo Anya murmurando la última parte-.

Si esa situación hubiese pasado dos años antes o menos, Yulia se sentiría feliz de haber derrotado a Nastya y lograr que la corona la colocaba cómo la chica más popular en la escuela. Pero su vida había cambiado tanto desde que decidió dejar de fingir y reprimirse lo que sentía, que ahora no le encontraba un gran significado a llevar esa corona.

-Tengo una idea- Dijo de repente Yulia-.

Anya la miró con desconfianza, no estaba en el plan de apoyar cualquier cosa que quisiera Yulia.

-No pienso apoyar nada que se te ocurra a ti- La detuvo de inmediato la rubia-.
-Esta corona no significa nada para mí, pero si puede significar algo para dos personas que nos importan a ambas- Insistió-.

Anya no quería ceder ante Yulia, pero algo en su interior quería saber de que se trataba.

-Te escuchó- Aceptó finalmente-.



Nastya estaba en un costado de la pista central sin ningún ánimo de bailar ni nada. Las palabras de Oksana le habían hecho mucho daño y en nada habían servido para calmarla las palabras de consuelo de Yulia después.

-Al parecer no soy la única que no esta disfrutando de este baile- Expresó Katia-.
-Lo intenté pero al parecer no dio resultado, Oksana no quiere volver conmigo-.
-¿Te lo dijo así?- Preguntó sorprendida-.
-Tal cómo lo escuchas-. Respondió bebiendo un poco de ponche que tenía un sabor bastante extraño-.
-Lo lamento mucho, yo pensé que se le pasaría- Lamentó la morena de ojos verdes-.
-Y yo, pero ya ves ambas no equivocamos, quizás lo mejor es dejar las cosas así y tomar la beca para irme a Rostov, porque si Oksana no vuelve conmigo no tiene sentido ir a St. Pete, sería sólo para ir a torturarme-.
-Aún queda tiempo para que nos graduemos, no pierdas aún las esperanzas- La alentó con esa sonrisa tan efectiva marca Sharapov-.

La música se detuvo y las chicas pusieron atención en el escenario dónde ya estaba el director frente al micrófono, llegaba la hora de anunciar a la reina y rey de la promoción.

-Tienes que ir al escenario- Le dijo Ekaterina-.
-No quiero ir, es sólo una estúpida corona- Contestó cruzándose de brazos-.
-Una estúpida corona que prefiero que ganes tú-

Nastya le dio una mirada inquisidora.

-¿Qué? Prefiero que la ganes tú, ya no quiero ver otra pelea entre esas dos- Se justificó alzando los hombros-.
-Cobarde- Le dijo la rubia golpeándole levemente el hombro-.

Las candidatas ya estaban en el escenario, mientras un delegado le entregaba un sobre cerrado con los resultados de ambas categorías.

-Creo que por cómo la vez no es necesario que pregunte por quien votaste- Dijo Elena acercándose a Oksana-.
-Se ve tan hermosa que es difícil quitarle la vista de encima- Respondió embobada-.
-¿Y me quieres explicar entonces porque te empeñas en rechazarla?- Preguntó confundida-.
-Porque no puedo ser tan egoísta de atarla a mi y llevarla conmigo si sus sueños están en otro lugar, Nastya siempre me dice que yo soy su estrella, pero no se ha dado cuenta que ella es la mía y no puedo apagar su brillo para potenciar el mío, la amo demasiado para hacer eso- Contestó angustiada secando rápidamente una rebelde lágrima que corría por su mejilla-.
-Lo entiendo, a veces la mayor muestra de amor es dejar ir- Murmuró la pelirroja-.

A Elena se le removió algo dentro ante esa confesión tan sincera de la pequeña diva. Homologó eso a su situación con Yulia y que podía ofrecerle ella, ahora que veía escasas sus posibilidades de salir de Moscú. Porque si una vez soñó que ambas fueran juntas a cumplir sus sueños, hoy eso se veía muy lejano y no quería atar a que su pelinegra se quedara con ella en Moscú. Eso no lo permitiría jamás.

Todas las miradas estaban puestas en el escenario, ahí estaban las chicas y chicos más populares de la secundaria, pero sólo dos serian coronados.

-Después de que cada uno de ustedes votara por su favorita y favorito los resultados son…- El director tomaba un respiro para hacerlo más emocionante- ¡Oksana Tarasova y…- Al leer el otro nombre mentalmente pensó en el próximo año elegirlos él para que ya no hubiera otro reinado tan peculiar cómo los dos últimos- Nastya Savalieva-

Oksana miraba para todos lados mientras el foco central casi le enceguecía. Lo primero que pensaba era que fue una broma general para hacerla pasar un mal rato, pero al ver las caras de quienes estaban a su alrededor, no vio nada para sentirse amenazada, al contrario, muchas sonrisas la acompañaron en su camino al escenario dónde Sasha tenía la corona al ser la reina anterior.

-Sonríe- Le susurraba el chico en el oído-.

La cara de Nastya si que era un poema, porque claramente ella estaba nominada para reina y ahora resulta que la habían elegido cómo ¿rey?

-Ve por tú reina Savalieva, ahora seguro que no se te escapa- La alentó Yulia con una sonrisa que la rubia conocía muy bien-.
-Tú…- La intentó acusar-.
-Te han elegido Nastya, ahora ve... que tienen que tener su primer baile- Interrumpió Anya mirando de reojo de manera cómplice a Yulia-.
-¿Ustedes?- Inquirió una cada vez más confundida la rubia-.

Pero ya no tenía tiempo de hacer más preguntas, porque las chicas no muy sutilmente la llevaron al lado de Oksana para que fuera coronada.

La pequeña diva al sentirla cerca le tomó la mano de inmediato, estaba muy nerviosa, nunca se imaginó en esa situación, nunca porque las perdedoras cómo ella no eran coronadas reinas de promoción.

Sasha puso suavemente la corona sobre la cabeza de Oksana quien se veía emocionada más porque a su lado hacían exactamente lo mismo con Nastya.

-Ahora la realeza que han elegido, tendrán su primer baile- Anunciaba el director-.

Nastya tomaba con delicadeza la mano de Oksana para ayudarla a bajar los escalones. Se miraron fijamente al llegar el centro de la pista con todos alrededor.

-Creo que eres la reina más hermosa que haya habido en la escuela- Susurró la rubia-.

Oksana se sonrojó ante el cumplido, corriendo su flequillo con nervios.

-¿Bailamos?- Preguntó Nastya-.
-Claro, cómo decirle que no a mi rey- Contestó bromeando-.
-Muy chistosa-. Expresó para luego tomarla por la cintura-.

Las luces se concentraban en el medio de la pista, mientras desde el escenario se comenzada a escuchar los primeros acordes de una melodía.

-Esta escuela tiene unas votaciones bastante peculiares- Dijo Ekaterina acercándose por detrás de Anya-.
-Digamos que en esta ocasión hubo un común acuerdo entre las candidatas de ceder los votos- Contestó volteándose para verla-.
-¿Tú y Yulia se pusieron de acuerdo para…?-
-No lo hice por ella, lo hice por Oksana, es mi amiga- Se apresuró en aclarar para luego intentar irse-.
-Anya…¿Bailas conmigo?- Preguntó tomándola de la mano- Por favor…-Agregó mirándola a los ojos-.

La rubia aceptó, después de todo lo único que quería era pasar esa noche con ella.

Mientras en el escenario una chica tocaba su guitarra eléctrica y se preparaba para cantar una de sus canciones, sabía que causaría sorpresa su presencia ahí, sin embargo, ya no había podido esperar más. No podía estar otro día sin ella.

Esos meses, se había sumergido en melancolía, cada escenario que imaginaba era peor o más deprimente que el anterior, pensado la mayoría del tiempo que ya ella la había olvidado, que no le interesaba ni siquiera saber si se encontraba bien, por eso no se había comunicado. Luchó con su orgullo para estar esa noche ahí, luchó con su razón y su cabeza que le decían que no sería bueno para su salud mental, pero ella creía no había cosa peor que la incertidumbre. Ese estado era peor que recibir un no.

When you wake up ( Cuando te levantas)
Turn the radio on (Enciendes la radio)
Now hear this simple song (Y escuchas esta simple canción)
That I made up (Que yo compuse)
That I made up for you  (Que yo compuse para ti)

Nastya y Oksana bailaban lentamente al son de la melodía.

-Lamento mis palabras anteriores yo no quería hacerte daño- Murmuró la pequeña diva-.
-Me haces daño al estar lejos de mí, tus palabras son sólo un agregado-.
-Nastya, entiéndeme por favor, no quiero…-.
-¿Podemos olvidar todo por esta noche?- Preguntó la rubia ilusionada-.
-No sé si sea…-.
-Sólo estemos juntas esta noche, si mañanas quieres seguir lejos de mi no te presionaré, sólo dame esta noche Oksi y hagamos de ella algo que recordaremos por siempre…-.

Oksana sabía que esos ojos verdes siempre terminaban por convencerla, que caía en ellos con la misma facilidad que sus labios se acoplaban a los de Nastya. Porque esa fue su respuesta, un beso que dejó a la rubia con sus ojos cerrados, porque si tenerla de vuelta era un sueño no quería despertar.

Yulia estaba bailando con Elena, quien estaba extrañamente callada.

-¿Te pasa algo?- Preguntó la ojiazul-.
-No nada- Contestó-¿No te parece conocida esa voz?- Preguntó la rubia para evadir-.

Yulia le puso atención y dirigió su vista hacía el escenario.
-Viktoria-. Expresó la morena-.

When you're driving (Cuando estés conduciendo)
Turn the radio up (Subele a la radio)
Cause I can't sing loud enough ( Porque no puedo cantar lo suficientemente fuerte)
All these days (Todos estos días)
To get my message through (Para enviar mi mensaje)

La interprete de la canción no solo había sido descubierta por Yulia, había otra morena que al sólo escuchar la primera palabra cantada supo identificar esa voz.

Ekaterina había puesto toda su atención en Viktoria a quien cada parte de la canción le salía fluidamente, su cabello casi rubio estaba tomado de manera desordenada lo que dejaba algunos mechones rebeldes en su rostro y aquel vestido de encaje en colores violeta se veía realmente bien en ella.

-¿Ahora me vas a dejar por ir con ella?- Preguntó Anya a quien la presencia de Viktoria la hacía cerrar una noche muy difícil-.
-No lo haré- Contestó abrazándola más fuerte para unirla a ella-.

If time is all I had, ( Si el tiempo es todo lo que tengo)
I'd waste it all on you. ( Quiero gastarlo todo contigo)
Each day I'll turn it back. (Volvería cada día)
It's what the broken hearted-do. ( Es lo que hacen los corazones rotos)
I'm tired of talking to an empty space. (Estoy cansada de hablar en lugares vacios)
Of silences keeping me awake. (De silencios que me mantienen despierta).

Viktoria había logrado encontrar dónde estaba Ekaterina. Por lo que comenzó a cantarle mirándola directamente a los ojos. Se daba cuenta que la morena intentaba evadir su mirada y eso le dolía pero no tanto cómo verla bailar con Anya, ver cómo la sujetaba por la cintura mientras la rubia tenía la manos en su cuello y jugaba con algunos mechones de su sedoso cabello. Estaba celosa, dolida, herida, tantos sentimientos que lo único que hacían era que perdiera la esperanza un poco más.

When you marry and you look around (Cuando te cases y mires alrededor)
I'll be somewhere in that crowd,(Estaré en algún lugar entre la multitud)
Torn up that it isn't me.(Destrozada…porque no sera conmigo)
When you're older and the memories fade,( Cuando envejescas y los recuerdos se esfumen)
I know I'll still feel the same, yeah(Se que sentiré lo mismo, si)
For as long as I live. (Durante el tiempo que viva)

Ekaterina no necesitaba verla a los ojos para saber lo que estaba sintiendo Vika. La conocía tanto que por el tono de voz y aunque pudiera estar diciendo frases inconexas ella podría saber de que se trataba. Sin embargo, ese no era el caso, porque con la letra de esa canción, la rockera estaba siendo sumamente clara respecto a lo que deseaba transmitir.

If time is all I had,( Si el tiempo es todo lo que tengo)
I'd waste it all on you.( Quiero gastarlo todo contigo)
Each day I'll turn it back.(Volvería cada día)
It's what the broken hearted-do.( Es lo que hacen los corazones rotos)
I'm tired of talking to an empty space.(Estoy cansada de hablar en lugares vacios)
Of silences keeping me awake. (De silencios que me mantienen despierta)
Won't you same my name one time ( No diras mi nombre…una vez)
Please, just say my name.(Por favor sólo di mi nombre…)

Viktoria terminó su actuación entre los aplausos de los presentes que la comenzaron a identificar porque su disco ya estaba a la venta y tenía su primer single sonando fuerte en las radios de todo el país. Era ya una de las promesas de la música rusa.

-¡Viktoria!- Cómo siempre Nastya fue la primera en saludar a la rockera-.
-Hola- Respondió con una media sonrisa-.
-¿Qué haces aquí?- Preguntó sin soltar de la mano a Oksana-.
-Me dijeron que su escuela no tenía una cantante decente que se presentara en el baile y decidí venir- Bromeó con su conocido sentido del humor-.
-¡Hey está Neposedi así que no digas eso!- Exclamó Oksana haciéndose la ofendida-.
-¿Y tú eres la reina?- Preguntó mirándolas a ambas con confusión-.
-Rey o algo así- Contestó Nastya-.
-¿Rey?- Preguntó mirándola- Ok, esta escuela es algo extraña-.
-Digamos que un poco- Dijo la rubia-.

Las chicas rieron ante la cara de Nastya.

-Yo me he tomado la libertad de organizar una fiesta para después del baile, es en la terraza del hotel, para que les digas a los demás- Invitó la chica-.
-¿Una fiesta?-
-Si, que es un baile de graduación si no tiene una fiesta después, así que te veo ahí rubia y a ti también- Dijo señalando a Oksana-.
-Viktoria…-Llamó la rubia- Irás a hablar con ella?-.
-Me iré al hotel, ya habrá oportunidad más tarde para hablarle- Contestó antes de perderse en la multitud sin poder evitar que más de alguna chica le pidiera una foto o un autógrafo-.

Si en un principio la fiesta había estado pensada para los integrantes de Neposedi, eso ya estaba en el olvido, porque la voz se corrió tan rápido que la mayoría de los de último año, ya se estaban alistando para dirigirse al hotel dónde sería la fiesta organizada por Viktoria.

Elena, Yulia, Oksana y Nastya ya estaban dentro de la limosina alquilada por esta última para ir hacía allá.

-Viktoria siempre tiene ideas geniales- Decía la pelirroja entusiasmada con la idea-.
-Siempre que se trate de fiestas, Viktoria es genial, lo digo con conocimiento- Agregó Nastya-.
-Vaya que si tienes conocimiento sobre eso- Dijo sarcástica Oksana mirándola con algo de reproche por lo sucedido en el verano-.

Yulia se mantenía al margen de aquella conversación, tenía un extraño presentimiento sobre la noche que estaba por venir.

Mientras en otra limosina estaba Ekaterina con Anya.

-Creo que prefiero ir a casa, es una fiesta organizada por Viktoria- Decía la rubia-.
-Anya, es sólo una fiesta, Viktoria no te va a echar ni nada parecido, además vas conmigo- Intentaba convencerla-.
-¿No me vas a dejar sola cómo en el baile?- Preguntó mirándola a los ojos-.
-No lo volveré a hacer- Prometió-.


Al llegar se encontraron con una terraza atestada de gente, la mayoría ya parecía haber saciado la abstinencia de alcohol que tuvieron en el baile. Y con mucha ventaja porque varios ya se veían dañados por el alcohol.

Las chicas se acercaron a dónde estaba Sasha con Kolya.

-Esto pasa cuando una fiesta es organizada por una promisoria estrella- Comentó Sasha-
-Tienes una canción sonando en la radio, no es que sea Adele o algo por el estilo- Contestó Anya-.
-Voy por un trago ¿Alguien quiere algo?- Preguntó cortés Katia-.
-Yo quiero uno- Contestó de inmediato Kolya quien bajó su entusiasmo ante la mirada de Sasha-.
-Algo que sea no fuerte, porque no voy a llevarte otra vez a casa en estado de inconciencia- Le dijo el castaño a su novio-.
-Entendido- Dijo Katia sonriendo- ¿Tú quieres algo?- Le preguntó a Anya-.
-Una copa de champaña- Respondió-
-Ok, no demoro- Dijo y antes de irse la rubia se le acercó depositando un casto beso en sus labios-.

Entre más de un empujón había logrado llegar por fin a la barra dispuesta en un costado. Ahora venía la segunda parte que era llamar la atención de algún barman par que la atendiera.

-Hola Katia-. Saludó con un susurró Viktoria pegándose a su espalda-.
-Vika- Contestó tragando saliva con dificultad-.
-Que bueno que viniste, en el baile no quise acercarme a hablarte- Expresó-.
-Yo después de la canción no te volví a ver…-.
-Estabas ocupada con Kuznetsova, por eso no quise acercarme- Dijo con un ligero tono de molestia-.
-Vika…-.
-No voy a reprocharte por eso, pero si me duele que te hayas alejado de mí por tanto tiempo y sigas con ella, me cuesta entenderlo, porque me dijiste que estabas mal, que no podías estar con nadie, esa fue tu razón para no aceptarme, pero estás siendo contradictoria, más que eso estás siendo hipócrita – Dijo herida la rockera-.
-No es justo lo que estás diciendo- Se intentó defender-.
-¿y si es justo que me hicieras a un lado? Que me besaras de esa manera y luego te olvidaras que existo, no tomaste en cuenta ninguno de mis sentimientos Katia- La increpó la chica-.

Ekaterina la observó detenidamente y suspiró fuerte para canalizar eso que estaba sintiendo.

-¿Y mis sentimientos?- Preguntó mirándola fijamente-.

Viktoria se descolocó ante esa pregunta, o más que por las palabras por la mirada que le estaba dando Katia.

-Porque tú me reclamas ahora que no tomo en cuenta tus sentimientos, ahora que tú decidiste decírmelo- Enfatizó apuntándola- Pero has pensado en cómo me sentí yo todo ese tiempo que estaba enamorada de ti, que hice por primera vez el amor contigo y luego comencé a escuchar rumores de que menos de una semana después ya dormías con otras chicas, ¿cómo crees que fue eso para mi?, pero claro tengo que olvidarme de todo, porque cómo tú decidiste que ahora podías decirme lo que sientes yo debo dejar todo para ir por ti, sinceramente Viktoria no estoy tan segura de ser la egoísta aquí-La enfrentó diciéndole todo lo que se había guardado por años-.

Viktoria no se esperaba ese tipo de reproche. Sabía que se había equivocado, pero era inmadura y pensó que sus sentimientos por Ekaterina eran algo que las mejores amigas sentían, no fue hasta cuando apareció Anya, que se dio cuenta que no la quería compartir nunca con nadie.

-¿No dices nada?- Siguió Ekaterina- Porque sabes que es cierto, que no es fácil confiar en ti de esa manera Viktoria, no puedes reclamarme por Anya…-.
-Un momento-Interrumpió- Sé que cometí algunos errores, estaba confundida respecto a todo lo que sentía, pero tú tampoco me tomaste nunca en serio, me tenías ahí, sabias que siempre iba a estar para ti de la manera que quisieras aunque estuvieras de novia con la que calificabas como "la chica perfecta", que no resultó serlo tanto, además seguías llegando a mi, porque ella no te daba lo que yo sí…-.

Ekaterina la miraba con ira, eso estaba a un punto de salírseles de las manos.

-Si tantos errores he cometido contigo, si sólo te utilicé o cómo quieras verlo, entonces lo mejor sería que te olvidaras de mi, porque una persona cómo yo no vale la pena- Le respondió para darse la vuelta e irse.

Viktoria quiso seguirla pero sabía que si seguían hablando en ese preciso momento, las cosas no mejorarían, al contrario todo se podría poner peor.
Ekaterina volvió a dónde estaba Anya con los chicos.

-¿Y los tragos?- Preguntó la rubia mirándola inquisitivamente-.
-Los olvidé- Contestó-.
-¿Pasó algo?- Preguntó preocupada por la expresión que tenía su morena-.
-No, nada pasa- Contestó cortante-.

Por otro lado de la fiesta, la noche estaba mejorando considerablemente para Nastya y Oksana, quien junto a Yulia y Elena bailaban todas las canciones que el Dj estaba poniendo.

-¿Y tú piensas estar con esa corona toda la noche?- Le preguntó la morena a Nastya-.
-¡Claro que si! Me siento orgullosa, las chicas de mi familia siempre han sido reinas y yo soy la primera en ser rey- Le contestó bromeando-.
-¡Eres una idiota!- Exclamó Yulia-.
-¡No le digas idiota a mi rey!- La defendió Oksana quien también llevaba la corona-
-Veo que al ser reina se te han subido los humos Tarasova, pero te recuerdo que soy Yulia Volkova y nadie me hace callar- Le contestó la pelinegra en tono de broma-.

Lena seguía ausente, lo que no pasaba desapercibido para Yulia.

-¿Estás bien?- Se acercó a susurrarle al oído-.

Lena le dio una pequeña sonrisa para intentar evadir la pregunta.

-Si quieres podemos ir a otro lugar para hablar- Le ofreció-.
-No es necesario- Se negó la pelirroja- Iré al baño, vuelvo en unos minutos-.
-¿Quieres que te acompañe?- Preguntó atenta-.
-No, si vuelvo en unos minutos.

Elena se alejó y estar fuera de la multitud se dio cuenta que había bebido unas cuantas copas de más porque se mareó levemente.

En la barra con una mirada perdida estaba Ekaterina, quien después de la discusión con Viktoria no había quedado muy bien, sobretodo porque ahora la rockera bailaba muy cerca con una chica que le estaba coqueteando descaradamente, no quería aceptar que eran celos los que sentía. Veía también a Anya bailar con Sasha y se sentía culpable por lo que había hecho esa noche, le gustaría tanto volver a sentirse enamorada de esa rubia que había dejado tanto por ella, le gustaría porque haría que todo fuese mucho más fácil.

Por último y sin poder evitarlo de ninguna manera miraba a Yulia, la veía acercarse sensualmente a Elena y hablarle al oído antes que la pelirroja se fuera. Y dolía demasiado, giraba su vista y le daba un sorbo a su copa. La ojiazul simplemente se había olvidado que ella existía durante toda esa noche. Toda su atención la había puesto en la pecosa y eso le provocaba unos celos inmensos, porque sentía que estaba luchando en vano, que cada día sus posibilidades se extinguían.

Le hizo una seña al barman para que volviera a llenar su vaso y lo bebió casi de un trago, ya casi había olvidado lo que ese licor producía al pasar por su garganta, el calor que provocaba hasta llegar a su estómago. Pero el efecto era más que sistémico, era emocional.

En el instante en que vació otra vez su copa, cruzó una mirada con Yulia, quien le dio una sonrisa que no fue capaz de devolver.

-Todo sería más fácil si pudiera dejar de amarte- Susurró para si misma-.

Otra copa más y una idea cruzó por su cabeza. Se levantó decidida, sentía que ya no tenia nada que perder.

Yulia había notado la intensa mirada de Ekaterina sobre ella y al verla a los ojos, algo produjo en su corazón, esos ojos verdes ya no tenían ese particular brillo. Sabía que no había tenido la mejor de las actitudes con la chica durante la noche, que no había intentado acercase a ella, para hablar o agradecerle. Porque Ekaterina fue por ella arriesgándose a la ira de Anya, fue por ella cómo siempre hacía. Era cómo si presintiera de alguna manera cuando estaba mal, era una extraña conexión que habían tenido casi al tiempo de conocerse. Ekaterina era cómo su heroína personal que siempre llegaba a salvarla en el momento preciso. Su Ekaterina, su chica que esperaba sin pedir nada a cambio.
Iba a acercarse pero cuando vio otra vez a la barra y ya no había ni sombra de la chica de ojos verdes.

El sonido estruendoso de una guitarra eléctrica captó la atención hacía un costado dónde el Dj, había detenido la música remplazándolo por un fondo de apoyo. La canción se comenzaba a hacer conocida, era un clásico en una versión más rockera.

You shoud've seen by the look in my eyes, baby (Deberias haber visto por la mirada en mis ojos, nena)
There was somethin' missing( Que había algo que faltaba)
You shoud've known by the tone of my voice, maybe (Deberias de saber por el tono de mi voz, quizá)
But you didn't listen( Pero no escuchaste)
You played dead(Actuaste cómo muerta)
But you never bled(Pero nunca sangraste)
Instead you lay still in the grass( En vez de eso te acostaste inmóvil en la hierba)
All coiled up and hissin(Enrollada y silvando)

Yulia veía cómo Ekaterina se acercaba más a ella, tanto que a nadie le quedaba la menor duda de que la canción iba a dirigida a la pelinegra.

And though I know all about those girl( Y aunque se todo sobre aquella chica)
Still I don't remember(Aun así no lo recuerdo)
Cause it was us baby, way before then(Porque éramos solo nosotras, nena, antes que eso)
And we're still together(Y seguimos juntos)
And I meant, every word I said( Y cada palabra que dije fue en serio)
When I said that I love you I meant( Cuando dije "Te amo" quise decir)
That I love you forever (Que te amo, por siempre)

Esas últimas palabras eran la repetición de su discurso. Ese día dónde le dijo que le había sido imposible dejar de amarla y Yulia lo captó de inmediato, Ekaterina siempre encontraba la forma de sorprenderla gratamente, ¿cómo iba a poder sacarla de su corazón? si hacía cosas cómo esa que inevitablemente la hacían sonreír.

And I'm gonna keep on lovin you ( Y voy a seguir amandote)
Cause it's the only thing I wanna do(Porque es lo único que quiero hacer)
I don't wanna sleep(No quiero dormir)
I just wanna keep on lovin you(Sólo quiero seguir amándote)

El talento con la guitarra eléctrica de Ekaterina, llamaba la atención de muchos, sin embargo, la chica sólo estaba concentrada en una cosa que era decirle a Yulia que seguía pensando en ella y amándola, sin importar lo que pasara.

Elena se encontró con aquella escena al volver de los servicios y le hirvió la sangre. Sólo pensaba en que cada vez que ella y Yulia estaban volviendo a estar juntas aparecía un nuevo ataque de Ekaterina que producía más confusiones en su morena.

Y no quería permitir que eso siguiera sucediendo, pero también sabía que si se iba contra la morena de ojos verdes y hacía un escandalo no iba a ganar mucho. Por lo que decidió aguardar al momento adecuado para poner a Ekaterina en su lugar.

La chica de ojos verdes finalizaba la canción tocando perfectamente los acordes de la guitarra y viendo a Yulia para interpretar en su expresión que es lo que estaba pensando, aunque con esa impresionante sonrisa que la miraba su pelinegra, era difícil pensar que no le hubiese gustado. Se devolvió para dejar la guitarra en su lugar y luego de eso iba a ir a hablar con Yulia. Pero alguien se le interpuso.

-Quiero que hablemos- Le exigió Elena-.
-No tenemos nada de que hablar- Le contestó negándose-.
-Por supuesto que si- Le insistió-.
-¿Qué quieres decirme?- Preguntó con el mismo tono agresivo que estaba usando la pelirroja-
-¿Qué crees tú? No tenemos muchos temas en común Ekaterina-.
-Sí es sobre Yulia, creo que no tienes derecho a reclamar nada porque hasta dónde yo sé, ustedes no son novias o algo parecido- Le enroscó la morena-.
-Pero tú sabes que ella me eligió a mi, lo sabes desde el verano ¿Cuántos rechazos más vas a soportar? ¿Te queda algo de dignidad acaso?- Contestó con el orgullo herido por las palabras anteriores.
-¿Podría preguntar lo mismo? Porque tú la perseguiste mientras estaba conmigo, mientras era mi novia- Enfatizó-. Así no vengas ahora a hacerte la buena chica que no ha hecho nada incorrecto- La enfrentó Katia-.
-¡Ya basta! Simplemente aléjate, porque si la amas tanto cómo dices, quieres que sea feliz y su felicidad está conmigo, ya deberías de haberte dado cuenta de eso-.

La posición de ambas era de defensa total.

-¿Qué puedes darle tú que yo no?- Preguntó- Porque si estás tan segura que tú eres su felicidad, entonces es porque hay algo que puedes darle que yo no y por mucho que lo pienso no sé de que se puede tratar- La emplazó a contestar-.

A Lena esa pregunta le había dado dónde dolía porque aunque estaba segura de que todo su amor era de Yulia y siempre sería así, había cosas que con sus fracasos recientes no estaba segura de poder darle.

-Yo puedo darle todo lo que ella quiera y necesite, cuando tú me digas en que eres superior a mí, o ella definitivamente me olvide, entonces lo dejaré, antes no Elena, así que prepárate porque yo no pienso rendirme- Le dijo para dar por finalizada esa discusión.

La pecosa se quedó pensando en cada palabra dicha por la Ekaterina y no podía negar que tenía razón, en alguna cosas estaba en clara desventaja. Aun así no podía simplemente dejarla.

Yulia era el amor de su vida, por lo que debía luchar, la esperanza de ese futuro no se iba desvanecer por una carta de rechazo ni por las palabras de esa chica.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Dom Feb 12, 2017 11:42 pm

Hola Very Happy
me encanto el capitulo
muy emocinante se viene pelea
siguela pronto
ANIMO lol!
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Feb 19, 2017 1:38 pm

Saludos y este es el penúltimo capítulo del fics, así que ya la semana de arriba termina tan emocionante historia
Pero aún puedes leer EL DIARIO, les prometo que es muy interesante y veré si puedo subir la segunda parte de POCO A POCO CORAZÓN...

Ahora, a leer!!



Capítulo Veintinueve: Nacionales en Sochi


Las luces de colores que alumbraban de manera intermitente era lo único que le permitía diferenciar débilmente lo que había a su alrededor. La música era ensordecedora y se sentía desorientada y perdida, no había absolutamente nada que reconociera. No había nada que pudiera ayudarla a salir de ahí.

Hasta que unos brazos delgados la tomaron por detrás desde la cadera, se volteo para ver unos ojos verdigrises que le transmitían la calma que necesitaba, ese aroma la transportaba y hasta hacía desaparecer esa estruendosa música que había escuchado en un comienzo.

Sin pensarlo demasiado acercó sus labios para unirlos en un beso desesperado, necesitado. Ese sabor a cereza tan característico de su Elena fue cambiando paulatinamente por uno muy diferente, pero que conocía a la perfección. No se separó, siguió profundizando hasta que su oxigeno se acabó.

Y no se equivocaba porque esos ojos verdes brillantes la observaban con adoración al concluir el beso. Con una expresión muy difícil de describir pero que conseguía el efecto de que se perdiera en ellos.

Su estado fue roto por esas manos otra vez, esos dedos delgados que se deslizaban seductores por su cadera peleando un territorio que le pertenecía. Yulia estaba aprisionada entre el cuerpo de Elena y Ekaterina. Sus aromas se mezclaban, la intensidad de sus movimientos comenzaba a hacer efecto en su cuerpo que subía de temperatura a cada segundo.

Ya que mientras Ekaterina repartía besos por su cuello pasando por su mentón, Elena recorría la parte de la nuca con su lengua ávida por su sabor. Algunos gemidos se escapaban de su boca sin poder contenerlos, sus chicas estaban haciendo imposible el razonar para detenerse o detenerlas, se estaba dejando llevar por aquel deseo contenido que había albergado por demasiado tiempo.

Ya no sentía que algún tipo de prenda cubriera su cuerpo, estaba expuesta al deseo que veía en los ojos de ambas chicas, cuya lujuria era palpable en cada sensual toque por el cuerpo de la pelinegra.

Yulia estaba llegando al limite, los espasmo de placer viajaban por todo su cuerpo para alojarse en su entrepierna, estremeciéndola a un nivel nunca antes vivido, no recordaba haber experimentado esa clase de placer antes. El clímax se acercaba entre gemidos confusos, sabores mezclados por todo su cuerpo, labios que marcaban su cuello, hombros, clavícula, manos que se colaban en su entrepierna que explotaba en un orgasmo, dejándola sin fuerzas siquiera para mantenerse en pie.

-¡Joder!-Exclamó abriendo sus ojos para encontrarse con el oscuro techo de su habitación-

Su respiración era agitada, el sudor cubría su cuerpo y en su ropa interior quedaban vestigios de aquel sueño que sentía aún tan real. Cubrió su cara con la sábana sintiendo vergüenza de si misma.

-Ahora si estoy enloqueciendo- Murmuró respirando profundo y escuchando claramente cómo latía su corazón inquieto.

La camiseta sin mangas que usaba para dormir estaba bañada en sudor y pegada a su cuerpo. Las imágenes de aquel sueño seguían en su cabeza, golpeándola con sensaciones que no podía controlar.

-¡Mierda fue tan real!-.

Cerró los ojos para calmarse por un momento. Luego miró a su costado y aquel reloj que yacía encima de su velador marcaba exactamente las 7:25 a.m.

-¡Joder! ¡Joder! ¡Joder!- Gritaba saltando de su cama para levantarse-.

Y eso era porque el avión que llevaría a Neposedi a Sochi, salía a las 9:00 a.m, por lo que tenía sólo una hora y media para estar lista y llegar al aeropuerto, meta que se hacía extremadamente difícil para una Yulia Volkova que sólo en la ducha demoraba media hora.

Se apresuró lo más que pudo, corrió de un lado para otro, guardando las últimas cosas en su maleta. Bajó para despedirse de sus padres, quienes la esperaban con un desayuno que no pudo degustar.

-Te deseo toda la suerte del mundo princesa, recuerdas llamarnos cada día- Expresó su amoroso padre-.
-Y si van de fiesta no bebas, no estarás en Moscú- Advirtió su madre-.
-Sí, no se preocupen ya debo irme o sino perderé el avión- Se despidió con rapidez dándole un beso en la mejilla a cada uno-.

El taxista la ayudó gentilmente con la maleta mientras ella se ubicaba en el asiento trasero y les hacía un gesto de despedida a sus padres que la miraban desde el umbral de la puerta.

Al pobre chofer lo apuró todo el camino, haciéndolo incluso pasarse algunas luces rojas diciéndole que le dejaría una buena propina. El pobre hombre iba con los nervios de punta, ya que, esa morena cuando quería podía ser muy histérica.

Cuando por fin estaba en el aeropuerto pudo recién respirar con tranquilidad. Había sido una locura desde que despertó. En realidad sus sueños también habían sido una locura, sobretodo porque siempre había pensado que los sueños eran una forma del subconsciente de mostrar lo que se desea.

-Soy una pervertida- Susurró mientras buscaba con la mirada a su grupo de amigos-.

Nastya le hizo un gesto con su mano en alto para que la viera, así que se acercó lentamente.

-¡Que hora es esta para llegar, Yulia!- La regañó la rubia-.
-Me quedé dormida, por poco y no llego- Le respondió- ¿Me acompañas a registrar el equipaje?-.
-Vamos- Le contestó la rubia-.

Se acercaron a la fila para registrar el equipaje de Yulia, menos mal no habían muchas personas antes.

-¿Está todo bien?- Preguntó Yulia-.

Cuando se acercó a Nastya, se dio cuenta que todos estaban demasiado dispersos, era cómo si cada uno estuviera sólo esperando el avión a Sochi, no había una comunicación cómo grupo ni nada, por eso le preguntó a su amiga.

-No lo sé- Respondió sincera-.
-¿Por qué tú no estabas con Oksana?- Le preguntó nuevamente-.
-Las cosas no están bien entre las dos, Yulia, y al parecer no somos la únicas, Ekaterina llegó e intentó hablar con Anya que desde el baile no le dirige la palabra y fue en vano, Elena cuando te vio desvió la mirada y se acercó a Oksana, de quien prefiero mantenerme a varios metros de distancia- Explicó la rubia-.

Yulia se mordió el labio inferior en un gesto nervioso y recordó la canción que Ekaterina le había cantado en la fiesta después del baile de graduación. Esa morena tenía la capacidad de trasladarla a otro universo en dónde no existía nadie más, por eso no pudo evitar aquella gigantesca sonrisa por ese gesto.

Sonrisa que se borró cuando vio a Elena mirarla a lo lejos, girar la cabeza en negación y desaparecer de la fiesta. Para que decir la enfurecida rubia que esperó a Ekaterina para reclamarle. A Anya le faltó poco para abofetear a Katia por haberle cantando a la pelinegra.

-Entiendo y no puedo evitar sentirme responsable por lo que pasó- Se lamentó la morena-

En eso habían llegado a dónde debía registrar su equipaje por lo que detuvieron la conversación. No demoraron y volvieron al lugar dónde estaba el grupo, si se les podía llamar de esa manera.

El aviso por los altoparlantes que el abordaje para el vuelvo con destino a Sochi, hizo que todos salieran de su ensimismamiento para con boleto en mano ingresar.

Elena seguía sin quitarle la mirada de encima a una Yulia que no se despegaba de Nastya, a la morena aún la atormentaba aquel sueño que había tenido y no se atrevía a mirar directamente ni a Lena ni a Ekaterina. A su vez, su amiga la usaba de escudo para mantenerse lo más alejada posible de Oksana.

-¡Elena!- Se escuchó un grito-.

Un llamado que fue acompañado de pasos acelerados. La pelirroja se dio la vuelta para encontrarse de frente con un acelerado Illya que se notaba había corrido mucho para lograr alcanzarla.

-¿Qué sucede?- Preguntó Lena extrañada de verlo ahí-.

El profesor aspiraba aire por la boca muy agitado por lo que parecía una veloz carrera.

-Menos mal… he logrado…llegar- Respondió recuperándose para poder hablarle-.
-¿Por qué estás aquí? ¿He olvidado algo?- Inquirió preocupada pues se sabía despistada-.
-No, ha llegado algo para ti y quería dártelo antes que te fueras a Soschi- Respondió buscando en el bolsillo de su chaqueta-.
-¿Qué es esto?- Preguntaba una cada vez más desorientada chica recibiendo un sobre entre sus manos -.
-Léelo con atención- Le dijo regalándole una gran sonrisa- Estoy seguro que es algo que estabas esperando-.
-Pero…-.

Sus siguientes preguntas fueron interrumpidas por el último llamado a abordar. Ya no podía seguir conversando con su maestro.

-Que tengas buen viaje Elena y cuando regreses hablaremos de los detalles- Se despidió dándole un cariñoso abrazo-.
-Gracias- Respondió guardando aquel sobre que presumía importante por todo lo que había hecho Illya para dárselo-.

La pecosa se apresuró a entrar por la compuerta para ir a abordar el avión, que la llevaría a Sochi, ciudad que albergaba uno de sus sueños. Poder volver siendo campeona nacional, con Neposedi.

Nastya y Yulia se sentaron juntas, mientras las otras chicas se fueron acomodando. La pelinegra no pudo evitar recordar aquel beso que vio entre Lena e Illye, porque la cercanía que mostraban le seguía pareciendo excesiva para ser una relación alumna, maestro.

Ya en el avión había otra chica que necesitaba arreglar cuanto antes una situación que no la traía bien.

-Me puedo sentar aquí o prefieres que busque otro?- Le preguntó Ekaterina a Anya-.

La rubia despegó su mirada de la inexistente vista que había por la aún cerrada ventana del avión. Le hizo un gesto afirmativo con la cabeza y volvió a ignorarla.

-Son varias horas de vuelo cómo para ignorarme- Le dijo la morena para romper aquel silencio-.

Anya la volvió a mirar.

-No estoy interesada en escuchar lo muy enamorada que estás de Volkova- Dijo sarcástica-.
-Anya…-.
-¡Anya nada!- Exclamó con poca paciencia- Todo tiene su limite Ekaterina, y tú ya has superado el mío-.

Ekaterina bajó la cabeza, no tenía claro que quería lograr con la rubia pero algo en su interior se negaba a dejar que se alejara de ella.

-¿Qué significa eso?- Preguntó con su voz baja-.
-¿Qué crees tú?- Inquirió evitando mirarla a esos ojos verdes que tenían un poder sobre ella-.
-Quiero que me lo digas-. La emplazó la morena-.

La rubia suspiró de manera profunda intentado pronunciar esas palabras que había ensayado en diversas ocasiones porque sabía que el momento de decirlas llegaría. Claro que frente a un espejo era mucho más sencillo que viendo a una Ekaterina cabizbaja viéndola fijo, suplicándole con sus ojos que la perdonara.

Por eso desvió la vista hacía el frente.

-No te quiero cerca de mi- Susurró- Tú presencia sólo me confunde, hace que me ilusione para luego romperme el corazón-Agregó-.

Ekaterina la tomó del mentón para girarla y mirarla a los ojos.

-Sé que me lo merezco por la forma en que he actuado contigo- Le dijo para luego tomar un poco de aire- Recuerdo que cuando volví a Moscú después de lo de mi cumpleaños te prometí que no dejaría que nadie te dañara y he rotó esa promesa y de la peor forma porque he sido yo quien lo ha hecho, pero…-.
-¿Pero qué?- Preguntó ahora sin dejar de mirarla- Me quieres seguir conservando para cuando Volkova elija definitivamente a Elena tú no te quedes sin nada, ¿Para servirte cómo premio de consuelo?- La enfrentó la rubia-.
-Yo nunca podría verte así, tú…
-Me has visto así todo este tiempo Katia-Interrumpió- Porque desde que ella apareció en tú vida yo no he sido más que tú segunda opción y me estoy cansando de eso, así que porque mejor no dejas todo cómo está, lo nuestro…-.
-Lo nuestro nunca ha terminado- Susurró la morena para sorpresa de Anya- Sé que lo que me dices es lo correcto, pero algo dentro de mi me dice que nuestra historia no puede terminar así, que no deje que te alejes de mi- Agregó-.

Anya odiaba esa capacidad que tenía Ekaterina de desbaratar decisiones que había pasado días meditando en tan sólo algunos minutos. Odiaba sus ojos verdes que la derretían, sus pestañas largas, su voz profunda y cada palabra que la hacía caer a sus pies. Pero por sobretodo odiaba a ese estúpido corazón suyo que latía más rápido cuando sentía la más mínima ilusión de que su morena la seguía queriendo y aún existía la posibilidad de estar juntas.

Es por esto que no fue capaz de decirle nada más, simplemente giró su mirada y puso su atención en las indicaciones que daba la azafata. Ese avión en minutos ya despegaría.


Unos asientos más atrás estaba Yulia quien observaba a una melancólica Nastya mirando por la ventana cómo se veía Moscú en la altura.

-¿Me vas a decir que es lo que te pasa?- Preguntó la morena-.
-Nada- Respondió evasiva-.

Yulia tenía absolutamente claro que esa respuesta no era cierta, ella y Nastya se conocían hace demasiado tiempo cómo para que la rubia pudiera mentirle.

-¿Qué pasó con Oksana ahora?- Le preguntó directamente- Y no te atrevas a mentirme porque estoy segura que tiene que ver con ella, me dijiste antes que no la querías cerca y quiero saber por qué- Le insistió-.
-Creo que tomaré la beca y me iré a estudiar a Rostov- Le respondió una apenada rubia- Entre más distancia haya mejor-.
-Nastya…-.
-Si quería terminar todo lo que había entre nosotras lo ha conseguido, ya no volveré a ir tras ella- Le dijo queriendo ser convincente-.
-¿Me vas a decir que pasó?- Preguntó acariciándole el brazo para que sintiera su apoyo-.
Nastya cerró sus ojos para aguantarse las ganas de llorar que le producía recordar todo aquello.

Flashback

Si en la mayoría de las ocasiones anteriores cuando salían a fiestas había sido Nastya quien tenía que cuidar a Oksana porque los tragos se le habían pasado, esta vez fue todo lo contrario.
La rubia se había divertido en grande en la fiesta organizada por Viktoria y su celebración por ser "rey" de graduación se le había pasado un tanto, por lo que su "reina" la había acompañado a casa para dejarla sana y salva en su habitación y luego volver a su residencia.

-Vamos Nastya pon algo de tú parte- Le decía la pequeña diva quien la llevaba tomada por la cintura para ir subiendo las escaleras.

Nastya no es que estuviera tan mal cómo para no poder subirlas por si misma, simplemente estaba disfrutado de esa cercanía que tenía con Oksana en ese instante, distrayéndose en el escote de su castaña que luchaba por sostener su peso y no caer escaleras abajo.

Oksana seguía murmurándole cosas, cuidando de poner cada pie correctamente para no tropezar, hasta que por fin para su alivio, consiguieron llegar a la habitación de la rubia.
Nastya se arrojó de espaldas a la cama mientras sentía que todo le daba vueltas. Para evitar que eso pasara cerró sus ojos.

-Ahora que sé que estás aquí, yo me voy a mi casa- Se despidió Oksana-.

Pero no obtuvo ninguna respuesta de la rubia que parecía haber caído en un profundo sueño, así con vestido, tacones y corona de rey incluida.

-Demonios Nastya, siempre lo haces más difícil- Susurraba mientras se acercó para sacar primero los tacos que llevaba la rubia.

Una vez desprendidos buscó por los costados si el vestido tenía el cierre ahí pero no lo encontró por lo que tenía que estar en la espalda, así que la tomó por los brazos para hacerla hacía adelante.

Con el primer impulso no fue capaz de atraerla hacía ella por lo que lo hizo por segunda vez con más ímpetu y fue bastante al parecer porque por poco y se va de espalda con todo y rubia.

Frenó la acción y accidentalmente la parte delantera de Nastya quedó a milímetros de su cara, el pronunciado escote de la rubia era lo único que veía Oksana.

Tragó saliva con dificultad sin apartarse, maldiciendo por lo bajo. Porque si todos esos días lejos de su chica no hubieran sido lo suficientemente difíciles ahora la tenía ahí, sintiendo el latir de su corazón por la cercanía, oliendo su aroma, rozando su piel.

-Disfrutando de la vista, Oksi?- Murmuró una Nastya media dormida aún-.

Oksana alzó la vista sólo lo suficiente para verla a los ojos y su temperatura seguía subiendo ya que la voz ronca más ese cabello desordenado se le hacía más sensual que nunca antes. La estaba deseando y su fuerza de voluntad no estaba de su parte esa noche.

Oksana suspiró profundo intentando calmarse, pero eso no fue suficiente. Por lo que sin responder a la pregunta de Nastya fue acercando su boca por el valle de los pechos para depositar pequeños besos en los que incluía su lengua que iba subiendo lenta y sensualmente hasta llegar a su cuello.

Un gemido se escapó de los labios de la rubia quien de manera inconsciente hizo su cabeza hacía atrás para darle mayor espacio. La pequeña diva aprovechó la posición para buscar el cierre del vestido y bajarlo, esa prenda está siendo absolutamente prescindible para ella.

Al igual que el sujetador que con habilidad desabrochó para dejar al descubierto aquellos dos pechos que no dudó en comenzar a besar, succionando los pezones que se pusieron erectos ante su contacto.

-Mmm… Oksi- Gemía una rubia entregada a las caricias de su ex novia-.
-Te deseo tanto- Murmuraba la castaña-.

Oksana había tomado el control de la situación y eso la provocaba más, así que recostó a Nastya quien sólo conservaba la pequeña tanga, mientras ella se apresuró a quitarse el vestido para ponerse sobre su chica sólo en ropa interior.

Nastya al sentirla sobre su semidesnudo cuerpo buscó su boca para besarla apasionadamente aprisionando su voluptuoso labio inferior, dejándose tocar por una desesperada Oksana que no mantenía sus manos quietas con el fin de poseerla completamente. Se quitó ella misma el sujetador para comenzar a friccionar sus cuerpos.

-Extrañaba tanto tus manos sobre mi cuerpo- Le susurró Nastya al oído-.
-Y yo extraño demasiado hacerte mía- Respondió agitada-.
-Entonces ya no demores y hazlo- La presionó la rubia-.

La castaña fue dejando un camino de húmedos besos desde su boca, mandíbula para morder levemente la parte del pulso. Ahí ya no quedaban las dudas del comienzo sólo un deseo irrefrenable de sentirla suya. Se detuvo nuevamente en sus pechos que le demostraban lo mucho que disfrutaban de su boca para seguir por la costilla, bajando hacía el ombligo, sitio desde el que podía sentir el calor que emanaba la entrepierna de la rubia.

Con la mano derecha fue bajando la pequeña tanga que cubría la intimidad de Nastya, quien jadeaba y alzaba sus caderas, ávida de contacto para saciar su necesidad. Oksana tampoco estaba por la labor de demorarse mucho pues sentía cómo su propia humedad le estaba pidiendo que comenzara a profundizar las caricias.

Acercó su boca hacía la entrepierna de la rubia que de inmediato sintió un estremecimiento, sensación que exteriorizó emitiendo un sonoro gemido. La pequeña diva sonrió al ver lo que era capaz de provocar y siguió pasando su lengua lentamente, usando sus dedos para estimular el clítoris.

Oksana nunca en su vida había sentido tanto placer sin si quiera ser tocada, porque sólo aquellos gemidos y la humedad de Nastya le estaban produciendo casi explotar, por lo que aceleró el proceso y cuando la sintió que la rubia estaba a punto, retiró su lengua de ahí.

Un sonoro quejido de Nastya hasta que se dio cuenta que Oksana se quitaba lo que le quedaba de ropa interior para ponerse sobre ella y conectar sus sexos en un vaivén que la estaba enloqueciendo.

-Ya no aguantaba más…- Le dijo muy cerca de sus labios la castaña-.

Quien recibió de Nastya un apasionado beso. Ahora eran dos voces las que gemían, eran dos cuerpos en absoluta coordinación los que se producían mutuo placer, eran dos chicas que de esa manera estaban buscando volver a conectarse.

-Ya…ya…casi- Decía la rubia entre gemidos con una mano presionando el trasero de Oksana-.

La castaña estaba en las mismas condiciones por lo que tomó una de las piernas de Nastya para dar más espacio al contacto.

Una lluvia de fuegos artificiales fue lo que experimentaros ambas al lograr el orgasmo. Oksana cayó exhausta en el pecho sudoroso de Nastya quien aún no lograba controlar su respiración.

-Eso fue fabuloso, me encanta tenerte otra vez conmigo, te amo tanto Oksi…- Murmuró una igual de agotada Nastya-.

Esas palabras fueron cómo un golpe a la realidad para Oksana quien se refugió en el silencio de aquella noche. A los pocos minutos la rubia se durmió plácidamente agarrada de su cintura.
Para la castaña fue un poco más difícil conciliar el sueño.

Cuando los primeros rayos del sol iluminaron la habitación de Nastya Savalieva, no estaban los dos cuerpos que se habían dormido la noche anterior. Había sólo una rubia que palpaba entre dormida un frío espacio a su lado.

Abrió los ojos para convencerse de que Oksana no estaba ahí. Al intentar levantarse vio que su castaña había dejado una nota en el velador.

"Me pediste que por esta noche nos olvidáramos de todo, me pediste que la hiciéramos inolvidable, y así fue. Pero el amanecer me golpeó junto con la realidad, y elijo dejarte ir, dijiste que lo respetarías, y eso espero que hagas.

Oksana.

Aquellas escasas líneas destrozaron el corazón de una rubia que no se esperaba un despertar tan amargo.

Fin flashback.

Yulia sentía que no tenía las palabras adecuadas para consolar a su amiga que al recordar lo ocurrido dejaba caer alguna lágrimas.

-Tú sabes porque ella está haciendo esto, no es porque no te ame- Dijo la morena-.

Nastya le dio una media sonrisa triste.

-Realmente ya no lo sé, quizás sólo se dio cuenta que soy un estorbo en su camino al estrellato y Rostov le cayó del cielo para deshacerse de mi- Respondió con amargura en su voz-.
-Nastya yo no creo que sea esa la razón por la que ella…-.
-Ya no quiero seguir hablando de eso, estoy dando por cerrado el capitulo Oksana Tarasova en mi vida-Interrumpió- Ahora me voy a concentrar en este viaje para ir acostumbrándome a lo que será mi futuro- Finalizó sin dar lugar a más palabras de Yulia-.

La morena sabía que cuando Nastya se cerraba era casi imposible sacarla de ahí, por lo que rogó a algún dios que pudiera escucharla que algo extraordinario pasara para que su amiga fuera capaz de salir de esa negativa y luchar por su felicidad. Sí, de alguna manera le estaba rogando a esa pequeña pero luminosa estrella que volviera a encender el camino de la rubia.

Oksana y Elena estaban cada una en su mundo compartiendo un espacio en común. Ya que mientras la pequeña diva escuchaba una y otra vez la canción que sería su solo en las Nacionales, la pelirroja observaba aquel impoluto sobre blanco del que sobresalían unas elegantemente escritas letras en azul rey que formaban su nombre, acompañados en la esquina por un escudo con letras en otro idioma que no sabía cómo traducir, por lo que no tenía ni una pista de lo que se trataba.

-¿Qué es eso?- Preguntó Oksana sacándose sus audífonos.
-Un sobre- Contestó naturalmente la pelirroja girándose para verla-.

Oksana le dio una comprensiva sonrisa.

-Eso puedo notarlo Lena, me refería a de que es o quien te lo ha enviado- Especificó-.
-No lo sé, me lo ha dado Illya antes de abordar-.
-¿Y porque no lo has abierto?- Preguntó-.
-Porque para Illya es algo muy importante y me da nervios ver de que se trata-.
-¿Quieres que lo abra yo?- Se ofreció la pequeña diva-.
-Preferiría abrirlo hasta después de las Nacionales, no quiero tener algo más que me ponga nerviosa, ya tengo suficiente con la competencia- Respondió guardándolo celosamente-.
-Suena razonable- Apoyó sin sentirse ofendida-.
-Oksi… llamó para captar su atención otra vez.
-¿Dime?-.
-Porque Nastya te mira de esa manera ¿Qué pasó?- Le preguntó la pecosa de manera inocente-.

A Oksana se le quitó la sonrisa del rostro, esa era una de las cosas en las que había evitado pensar por lo que se sumió en sus ensayos para las Nacionales.

-Pensé que después del baile se habían arreglado- Agregó Lena dando en la herida-.

La pequeña diva sabía que Nastya la miraba de esa manera porque estaba profundamente herida. Su accionar la noche de la fiesta era para que la rubia estuviera así, porque primero la hizo suya sin ningún reparo, para luego dejarla. Sin mayor explicación que una cuantas líneas escritas en un papel.

-Me merezco que me miré de esa manera- Susurró- La he herido tanto, que lo más probable es que ya no quiera nada más conmigo-.
-No lo creo, Nastya te ama demasiado cómo para dejarte ir-.
-Lo sé y yo a ella, pero todo amor tiene un limite y creo que yo he superado el de ella- Respondió volviendo a ponerse los audífonos.

Cerró los ojos y quiso que la melodía de esa canción la hiciera olvidar. Estaba tan arrepentida de lo que había hecho, ella simplemente no podía concebir su vida sin Nastya a su lado.
Elena se dio cuenta que algo había pasado que complicó todo entre sus amigas y deseaba en lo más profundo que pudieran solucionarlo.

Se levantó de su asiento para ir a los servicios. Recorrió los escasos metros que había para llegar al estrecho pasillo en dónde estaban. Levantó la vista y se fijó que en el otro extremo del pasillo estaba apoyada Ekaterina esperando también, ya que el baño se encontraba ocupado.

Ambas intentaron con todas sus fuerzas no mirarse pero los recuerdos de aquella noche dónde se habían enfrentado fueron suficientes para que sus ojos desafiantes se cruzaran, diciéndose muchas cosas que quizás habían quedado inconclusas.

Se mantuvieron firmes en sus posturas, con ninguna cediendo ni siquiera mínimamente, olvidándose de todo a su alrededor para sólo mantenerse enfrascadas en aquella lucha de miradas.

Al escuchar el seguro de la puerta abrirse y de manera casi autómata las dos se apresuraron hacía el lugar. Lo que no esperaban es que la mujer en disputa fuera la que precisamente saliera de ahí.

Yulia salió con calma. Sensación que se rompió de inmediato al sentir cómo dos cuerpos la encerraban por sus costados. La pelinegra se quedó por unos segundos sin respiración y pensando que era su mente que le estaba jugando una mala pasada nuevamente. Cerró los ojos y los volvió a abrir esperando que no estuvieran, pero eso no era un sueño, ahora efectivamente estaba literalmente entre las dos chicas.

-Per-permiso…-Susurró la morena quien sentía ese calor subir a sus mejillas-.

Pero ninguna de las dos pareció escucharla puesto que se quedaron en el mismo lugar, sin moverse ni un centímetro con sus miradas fijas en la otra y aprisionando un poco más a Yulia que estaba en medio de las dos.

Los centímetros menos de estatura que tenía la morena, no la estaban ayudando a imponerse para que la dejaran pasar.

-Permiso- Dijo un poco más fuerte-.

Sin embargo, volvió a no ser escuchada lo que produjo un gran grado de frustración.

-¡Que se muevan carajo que casi no puedo respirar!- Exclamó con poca paciencia-.

Las chicas se sobresaltaron al escucharla y volvieron en sí.

-Lo lamento- Se disculpó Katia retrocediendo algunos centímetros-.
-También yo- Le siguió Lena dándole espacio-.

Yulia suspiró fuerte y no miró a ninguna de las dos, simplemente salió lo más rápido que pudo de ahí, sintiendo cómo dos miradas la seguían en cada paso que daba.

El arribo a Sochi fue con un cálido día de sol cómo bienvenida. Los chicos fueron a recoger su equipaje, recibiendo las instrucciones del señor Smirnov de que tenían cómo punto de encuentro la puerta principal de aquel gigantesco aeropuerto.

Uno a uno fueron llegando, estando casi todos ya juntos a excepción de el maestro, que junto con Shapovalov completaban el escuadrón de chaperones.

-¡Rubia!- Se escuchó-.

Y Nastya volteó para encontrarse con una Viktoria que venían bajándose de su lujoso auto deportivo.

-¡Vika!- Saludó alegre- ¿Qué haces aquí?-
-Vine a recogerte para llevarte al hotel- Le respondió-.
-No era necesario, seguro que encontramos algo que nos pueda llevar a todos- Expresó sonriente por ver a su amiga-.
-Yo no voy a llevarlos a todos, vine por ti y tú novia- Contestó- Hay personas indeseables para mi en este momento que no pienso subir a mi bebé- Agregó mirando de reojo a Ekaterina quien la había visto y estaba con intensión de acercarse-.
-Ya no tengo novia, así que puede que sólo seamos tú y yo-.
-Cómo es eso…- Iba a cuestionar una sorprendida rockera-.
-Te agradezco que hayas esperado por mí, Savalieva- Interrumpió sarcástica Yulia acercándose no advirtiendo la presencia de la otra chica-.
-Hola Yulia- Saludó Viktoria-.
-Viktoria- Respondió a modo de saludo.

Por otro lado Ekaterina no se había atrevido a acercarse a Viktoria, la última vez no habían hablado en los mejores términos, quería hablarle pero sabía que lo mejor era esperar a poder estar a solas.

-Señorita Sharapova- La llamó un hombre elegantemente vestido-.
-Si- Le respondió Ekaterina-.
-Han enviado el medio de transporte hacía el hotel para usted y sus acompañantes- Informó el hombre- Así que acompáñeme por favor-.

Ekaterina sabía de dónde provenía esa atención y no la rechazó porque ya algunos habían escuchado al hombre y se encontraban tomando sus cosas para ir con él.

-Está bien- Aceptó siguiéndolo al igual que la mayoría de los de Neposedi-.

Habían cuatro Jeep Grand Cherokee en color negro y vidrios polarizados.

-Jóvenes ubíquense en el que deseen- Les dijo el mismo hombre-.

Los chicos no demoraron en obedecer al hombre, mientras el profesor se acercaba a agradecerle con una gigantesca sonrisa ya que esos vehículos no podían haber sido costeados con el presupuesto del coro.

-¿Te vienes conmigo o no?- Le preguntó Viktoria a Nastya-.

Nastya dudó por un segundo por Yulia, no quería dejarla sola.

-Yulia también puedes venir- Dijo la rockera al ver la duda en los ojos verdes de su amiga-.
-Seguro- Aceptó la ojiazul que fue la luz verde para que también fuera Nastya.

Viktoria acomodó el equipaje en la maletera del vehículo para luego subirse y bajar con un pequeño botón el techo de su descapotable.

-Primero haremos un rápido tour por la ciudad- Les dijo la rockera haciendo partir el auto-.

Las chicas no se negaron, ya que al menos ninguna de las dos no conocía nada de esa ciudad.

-¿Y cómo vas con el disco?- Preguntó Nastya-.
-Bien, las ventas se han disparado y mi agente me está organizando una gira por todo el país que si resulta exitosa puede hacerse mundial- Respondió-.
-Wooow Vika, eso es impresionante- La felicitó la rubia-.
-Sí, supongo que a la gente les gusta escuchar canciones que hablan de corazones rotos, o amores imposibles- Reflexionó- Después de todo ha valido de algo que Katia me haya hecho estar tan deprimida - Contestó inconsciente-.

Yulia se sintió algo incomoda con el comentario por lo que se apoyó más en el asiento trasero y fijo su vista en la ventana.

Por otro lado el gran grupo ya llegaba al Hotel, que era uno de los más lujosos de la ciudad.

-Señorita, el penthouse está a su entera disposición, a sus amigos les asignaremos habitaciones espaciosas para que sean divididos- Se acercó a decirle el encargado a Katia-.

La morena lo separó del grupo para hablarle.

-No voy a necesitar el Penthouse, compartiré habitación cómo los demás y le doy de inmediato mi tarjeta para que todo sea costeado por mí, no quiero que absolutamente nada sea por cortesía del señor Sharapov- Expresó con firmeza-.
-Pero el señor ha dado todas las instrucciones y estos Hoteles pertenecen a su familia usted no debe cancelar ningún…-.
-Le pertenecen a él, así que hágame el favor de hacer lo que le digo- Lo cortó para volver con sus amigos-.

Los chicos estaban felices de al fin de estar en Sochi para competir en las Nacionales, aunque sólo les quedaba un día para ensayar, puesto que esta vez no pudieron viajar con tanta anticipación.

-¿Dónde están Nastya y Yulia?- Preguntó Sasha-.
-Las vi irse con Viktoria, seguro no tardan en llegar- Contestó Anya quien apenas y si podía con su gigantesca maleta-.
-Déjame ayudarte con eso- Le dijo Ekaterina quien con habilidad y sin mayor esfuerzo le tomó el equipaje a la rubia-.
-Yo también podía- Le reclamó orgullosa haciendo un gesto aniñado-.
-Seguro que sí- Respondió con una media sonrisa-.

Las habitaciones eran tres y de gigantescas dimensiones, chicas, chicos y maestros, así se dividían y todos estaban conformes ya que cada uno tendría una cama y suficiente espacio para las pertenecías que llevaban para ese viaje que finalizaba el domingo por la mañana.

-¿Sigues molesta con Mikhaíl?- Preguntó Anya acercándose a Katia quien ordenaba sus cosas en la habitación-.
-Molesta no es la palabra- Respondió girando su vista para mirarla- Estoy decepcionada, herida, me siento traicionada por la persona que más he confiado en toda mi vida-.
-¿Has hablado con él?- Preguntó nuevamente la rubia-.
-No, ha intentado acercarse a mí pero me he negado a hablarle, yo se lo dije esa noche, él ya no existe para mí- Respondió desviando la vista-.
-Eso no puede ser posible, tú lo quieres demasiado, Mikhaíl es alguien irremplazable en tú vida, lo sé, lo sabes, así que no te cierres así y dale la oportunidad de una conversación- La aconsejó una comprensiva Anya-.
-¿Por qué me dices esto? Tú fuiste una de las más perjudicadas en todo eso, deberías decirme que no lo viera nunca más-.
-Porque yo te conozco y sé que te duele, además en toda esa situación tengo que asumir mi parte de culpa que no es para nada mínima- Contestó bajando la mirada-.
-Gracias- Le dijo tomándole por el mentón para verla a los ojos -.
-No tienes nada que agradecer, yo simplemente quiero que estés bien-.

Ekaterina veía la sinceridad en los ojos de Anya y se sentía más culpable de haberla dañado, porque aquella chica se había mantenido firme a su lado teniendo que pasar por demasiadas cosas y ya no se merecía más.

-¡Chicas ya tenemos que ir a ensayar!- Interrumpía Sasha-.
-Ya vamos- Respondió Anya volviendo en sí luego de perderse nuevamente en esos ojos verdes-.

Las chicas se cambiaron la ropa de ejercicio para ir dónde comenzaban los arduos ensayos.

Nastya y Yulia estaban recién llegando al Hotel.

-Entonces te veo mañana- Se despidió Nastya de Viktoria-.
-Ahí estaré para verlos ganar las Nacionales- Respondió guiñándole un ojo-.
-Nos vemos- Se despidió Yulia más distante-.

Entraron y preguntaron en recepción por la habitación que tenía el coro. No demoraron mucho en subir. Ahí notaron que ya todos estaban en los ensayos por lo que se apresuraron a cambiarse e ir dónde sus demás compañeros.

El ambiente lo notaron tenso al entrar, todos se estaban esforzando pero eran tres canciones las que tenían preparadas y la exigencia superaba el nivel que habían tenido en anteriores competencias. Estaban preparándose para pelear el primer lugar, no se conformarían con menos.

Paso tras paso de baile era conseguido con esfuerzo, con dedicación, sobretodo para aquellos que la danza no era para nada su fuerte.
Entre algunas discusiones y regaños por parte de Shapovalov, llegaron a la hora de descanso dónde comerían algo rápido para luego volver a sus labores.

Bajaron al restaurant en dónde se ubicaron en grupos en distintas mesas.

Ekaterina había pedido un sándwich con un agua mineral, lo comió rápido y subió sola al lugar de los ensayos. Ella estaba consciente de que cantaba bastante bien, pero bailar era claramente una de sus debilidades, fue una de las causas del porque nunca entró al coro de su anterior escuela.
Pero ya no podía seguir con lamentaciones sino concentrándose cien por ciento en mejorar. Y eso es lo que estaba intentando hacer por lo menos.
Sintió la puerta y se giró.

-Pensé que no había nadie aún- Dijo Elena quien había observado a la morena de ojos verdes-.
-Subí para ensayar un poco más- Respondió-.
-Así veo- Expresó la pecosa acercándose- ¿Quieres que te ayude?- Se ofreció amable-
-¿Quieres ayudarme?- Cuestionó sorprendida-.
-Claro, veo que no vas muy bien y a mi se me da con facilidad- Contestó alzando los hombros-.

Ekaterina la miró suspicaz.

-Es por el bien de Neposedi, tenemos que aprender a trabajar juntas aunque sea hasta las Nacionales, supongo que tú también quieres ganar, es nuestro último año- Agregó la pelirroja-.
-Claro que quiero ganar- Respondió- Y tienes razón en lo que dices, así que… ¿Tenemos una tregua hasta las Nacionales?- Ofreció estirando su mano-.
-La tenemos- Aceptó la pecosa estrechando su mano- Ahora, siguiente…1,2,3,4- Decía para ir marcando los pasos-.

La morena observaba con la naturalidad que bailaba Elena, con la gracia y agilidad que ejecutaba cada paso y no podía evitar sentirse admirada por ese talento tan innato.

-Estás muy tensa, que sea más natural- Le decía la pelirroja-.
-Es fácil para ti decirlo, tienes mucho talento para esto, yo soy simplemente un desastre- Reconoció con una pequeña risa-.
-Sinceramente es bueno darme cuenta que no eres perfecta en todo- Bromeo Lena-.

Ekaterina rio ante el comentario.

-No soy perfecta y el baile es una de mis muchas debilidades- Comentó-.
-Pues podrías mostrar esas debilidades más seguido, es difícil competir con alguien cómo tú- Le dijo sinceramente-.
-Contigo tampoco es fácil- Respondió-.

Después de eso se formó un silencio que decidieron terminar continuando con sus ensayos.

Cuando los demás llegaron las vieron sumidas en los pasos de baile. Claramente verlas juntas y civilizadas llamó la atención de Yulia, quien se alegraba que no estuvieran discutiendo.

Las repeticiones de cada coreografía y canciones que iban a presentar se prolongaron hasta el anochecer. Por lo que cuando cada uno se fue a su habitación estaban demasiado agotados. Una ducha y a dormir para estar lo más repuestos posibles para el gran día que les esperaba.

Sábado, y el teatro que albergaba la competencia de coros del año 2012 era de los lugares más presuntuosos en dónde habían actuado, sólo comparado con el de San Petersburgo. Todos esperaban dar mucho más de lo que dieron un año atrás, esta vez no sé irán con un doceavo lugar, de ninguna manera.

-Creo que estoy a punto de tener una crisis nerviosa- Expresó Oksana quien se sobaba las manos-.
-Todos lo estamos y con ese comentario no estás ayudando- La regaño Anya-.

Oksana buscaba con la mirada a Nastya, sabía que su rubia con tan sólo unas palabras lograría calmarla y sacarle todos los nervios que tenía. Pero claramente la rubia no estaba por la labor de ayudarla, ya que la había evitado constantemente y ella la entendía.

Yulia por otro lado caminaba de un lado para otro repitiendo en su mente la coreografía y la letra de la canción, ya que tenía la tarea de abrir la presentación de Neposedi, quienes a su vez serian los primeros en salir al escenario.

-Tranquila, lo harás de maravilla cómo siempre- La detuvo Elena-.
-No quiero fallar y con eso desconcentrar a todos- Contestó preocupada-.
-No creo que eso pase, tú tienes mucho talento y esta es tú oportunidad para brillar, siempre has querido eso ¿O no?-.

Se miraron a los ojos y eso fue suficiente para que Yulia se lograra tranquilizar.

El señor Smirnov les dio el discurso alentador respectivo, para luego hacer el circulo y así sacar los últimos nervios y que sólo quedara todo el talento de ese grupo de jóvenes que tanto se habían esforzado para llegar hasta ahí.

Nastya, Yulia y Elena se tomaron de las manos.

- Las mejores amigas, en su última vez juntas en el escenario- Expresó Yulia-.
-Así comenzamos, así terminamos- Agregó Elena-.

El parpadeo de luces hizo que cada una fuera a tomar su posición. Ya era el momento.

Con el sonido de los primeros acordes de "Edge of glory" Yulia salía liderando a las chicas de Neposedi que comenzaban su presentación en las Nacionales. La voz de la pelinegra se hacía fuerte en cada palabra al momento que sus pasos coordinados le daban el ensamblaje perfecto a la presentación de las chicas.

La siguiente era Tasha que con su registro no dejaba a nadie del público indiferente. Nastya, y su voz profunda junto con Masha, para que siguiera Anya y toda esa seguridad que irradiaba
sobre un escenario. Las chicas otra vez estaban dando todo para ser las campeonas.

Oksana miraba atenta desde un costado del escenario, ya que al terminar esa canción sería su turno de interpretar su solo. Los nervios aún estaban pero en ese preciso instante toda su concentración estaba en Nastya y lo hermosa que se veía. En cómo cada movimiento sin quererlo, los hacía elegante y armoniosos, con su cabello corto moviéndose al ritmo de la música.

Los aplausos del público la hicieron volver en sí y comenzar a dar pasos hacía el escenario, su escenario. Desvió la mirada hacía dónde se ubicaba Nastya para hacerle los coros y la rubia también la estaba viendo, y sólo bastaron esos segundos sosteniéndose la mirada para que la seguridad volviera al cuerpo de la pequeña diva.
Oksana tenía esa capacidad que cada vez que su voz comenzaba a escucharse llenaba todo el escenario, sin importar del tamaño que fuera o si era una persona o mil quienes la escuchaban, llegaba a cada una de ellas.

Y eso era exactamente lo que estaba pasando, porque tenía a un teatro repleto en completo silencio escuchándola, sintiendo con ella cada letra de esa emocionante canción.

But when you touch me like this (Pero cuando me tocas así)
And you hold me like that (Y me sostienes así)
I just have to admit (Tengo que admitir)
That it's all coming back to me (Que todo esta volviendo a mi)
When I touch you like this (Cuando te toco así)
And I hold you like that ( Y te tengo así)
It's so hard to believe but (Es tan dificil de creer, pero)
It's all coming back to me (Todo esta volviendo a mi)

Así decía el coro de aquella balada que a Oksana le hacía recordar la última noche que pasó con Nastya, dónde no fue capaz de controlarse y la hizo suya como tanto lo deseaba, aunque haya traído desastrosas consecuencias con su posterior actuar.

Con la última nota cerró los ojos y escuchó los aplausos. Si ese acto pensó en el pasado seria capaz de llenar su vida, hoy sabía que no era suficiente, porque esa fama que siempre deseó ahora no llenaba el vacío que había dejado Nastya.

En el acto final, era una presentación grupal liderada por ella y Fyodor, quien después de su negativa del baile ya no había vuelto a insistir. Era una canción que derramaba energía, que los llevaba a todos de un lado a otro del escenario, ocupando cada centímetro y haciendo de Neposedi, uno de los candidatos para llevarse el trofeo del primer lugar.

Abrazos y choques de manos fue lo que se vivió una vez que todos los presentes se levantaron de sus asientos para aplaudir su show. Todos habían disfrutado sobre el escenario y esa sensación era inigualable. Ahora sólo quedaba esperar el resultado.

La mayoría salió del teatro para despejarse y así no entrar en una crisis nerviosa al ver toda la competencia que tenían.

-Hola- Saludó Katia a Yulia-.
-Hola- Respondió bajando la mirada para bloquear ciertas imágenes que invadían su mente-.
-Te quería felicitar- Expresó la chica de ojos verdes-.
-No estuve sola arriba de ese escenario, tú también lo hiciste muy bien- Devolvió el cumplido-.
-No es sólo por lo de la presentación, mi madre me ha comentado que tú orgullosa mamá le dijo sobre tu aceptación en una prestigiosa Universidad- Agregó la morena de ojos verdes-.
-Mi madre es una bocazas, le dije que yo lo diría- Murmuró por lo bajo-.
-Es comprensible que lo haya dicho, está orgullosa de que hayas entrado... es un logro impresionante, además estarás en San Petersburgo- Expresó muy contenta con la idea-.
-Lo sé, la verdad es que cuando apliqué no creí que pudiera entrar, fue toda una sorpresa cuando llegó la carta de admisión diciendo que me habían aceptado- Le comentó esbozando una gran sonrisa-.
-No podría pensar en alguien mejor que tú para que fuera aceptada, de verdad me hace muy feliz que estés comenzando a cumplir tus sueños- Dijo sincera fijando sus ojos verdes en los azules de la pelinegra-.
-¿Y tú?- Le preguntó- ¿Cuáles son tus sueños?-.

Ekaterina le mantuvo la mirada.

-Me aceptaron en la universidad en St. Pete- Le contó-.
-¡Ekaterina felicidades!- Exclamó arrojándose a sus brazos-.
-Sí, ha llegado la carta el día antes de que viajáramos Sochi, me siento muy orgullosa de haber entrado por mis méritos y no por mi apellido, es algo importante para mi- Reconoció bajando la cabeza-.
-Lo sé y nadie más que tú lo merece, tienes que vivir tú propia vida, no la que quieran que vivas-.

Las chicas se volvieron a abrazar muy cariñosamente.

-En mi sueño también estás tú Yulia y quizás que hayamos entrado a Universidades en St.Pete es una señal, es el destino que nos dice que nos merecemos una segunda oportunidad- Le susurró Katia muy suavemente-.

Yulia se separó milimétricamente para verla a los ojos.

-¿Esa es una propuesta?- Preguntó-.
-Lo es, si después de graduarnos te quieres ir conmigo, te prometo que daré todo de mí para hacerte feliz- Propuso directamente-.

Por la mente de la morena pasaron en unos segundos una serie de imágenes que le mostraban cómo podría ser su vida al lado de esa chica que la miraba con tanto amor. Tenía la certeza de que Ekaterina la podría hacer feliz, de que estaría con ella cuando tuviera algún examen difícil o extrañara a sus padres, la abrazaría y con esa mágica sonrisa la haría sentir mejor. Que jamás haría algo para herirla y que al contrario haría todo para darle lo que quisiera y necesitara.

Eran imágenes tan perfectas que la asustaban.

-No me tienes que responder ahora, yo…-.
-¡Ya están!- Se escuchó un grito proveniente de alguno de los chicos-.

Ekaterina y Yulia se miraron y decidieron que esa conversación era para otro momento. Ahora irían a ver si en esta ocasión, Neposedi estaban entre los top tres, que subirían al escenario.

Se apresuraron en alcanzar a los demás, pero para cuando llegaron y sin alcanzar a reaccionar del todo Ekaterina tenía a una eufórica Anya colgando de su cuello, diciéndole que habían clasificado.

Lo demás ya fueron gritos de alegría, abrazos entre todos y la sensación de que habían hecho un buen trabajo.

Nastya abrazó de manera inconsciente a Oksana, pero al segundo en que recuperó la compostura la soltó de inmediato y se alejó, dejando a una decepcionada diva que no sabía cómo volver a acercarse a su chica.

No se habían dado cuenta si pasaron minutos o una hora, lo que ya estaban digiriendo es que se encontraban ahí, en ese gigantesco escenario, junto a Korol i Shut y el coro de la Academia Yakovlev que aún sin Anya había clasificado entre los tres primeros.

Los jurados anunciaron primero el premio que recaía en el solista destacado, y luego de eso comenzaba lo importante, por lo que todos esos jóvenes estaban ahí, para ver cual de esos coros sería el que se coronara Campeón.

El tercer lugar para alivio de los chicos había sido para la ex escuela de Ekaterina y Anya. Varias de las chicas al saber el resultado le hicieron gesto de suerte a su ex capitana, la rubia les devolvió una sonrisa y un sincero gracias.

Otra vez con su eterno rival, con quienes los habían derrotado en cada competencia en la que se habían enfrentado y los fantasmas de que este renovado Korol i Shut comandado por Yuri Popov los derrotara se estaban haciendo más presentes que nunca.

Por lo que cuando el encargado de anunciar el resultado, exclamó que los ganadores eran Neposedi, levantaron la cabeza sorprendidos y muchos gritos de alegría se escucharon.

-¡Dios esto es increíble!- Exclamó una emocionada Tasha-.
-Definitivamente la tercera es la vencida…-Comentaba Anya quien había estado dos veces antes en la final sin conseguir el campeonato-.
-¡Estoy feliz!- Exclama Nastya quien levantaba por los aires a Yulia de una en un abrazo-.
-¡Ya bájame!- Le pedía Yulia entre risas-.

El maestro se acercó a recibir un trofeo que entregó a Oksana. La pequeña diva no podía negar que estaba feliz por haber conseguido aquella hazaña, era con lo que había soñado desde que entró a ese desteñido grupo de música que sólo contaba con cinco integrantes. Pero su felicidad no podía estar completa, no sin Nastya, por lo que esa noche hablaría con ella. Se disculparía y haría todo lo necesario por tenerla de vuelta.

Bajaron del escenario entre múltiples aplausos del público lo que les daba a pensar que estaban de acuerdo con la decisión del jurado.
Nastya buscaba entre la gente a una chica de mechas amarillas que le había prometido estar ahí.

-¿Buscas a alguien, rubia?- Preguntó Viktoria sorprendiéndola-.

Nastya no respondió sino que la abrazó con fuerza.

-Estuviste genial ahí arriba, todos lo estuvieron aunque claramente tú chica o ex chica se lleva la mención especial- Comentó-.
-Lo sé, ella es una estrella- Contestó cabizbaja-.

Viktoria al notar el cambio de ánimo en su amiga, se apresuró a contarle lo que tenía planeado.

-¡Adivina que ha preparado esta impresionante promisoria estrella de la música mundial!- Exclamó-.
-¡Una súper fiesta con otras impresionantes promisorias estrellas de la música mundial!- Contestó con sarcasmo-.
-¡Sí!, así que avísales a tus amigos, que seguro no sé quieren perder una fiesta en una casa a orillas del mar- Expresó guiñándole un ojo-.
-Lo haré si tú me prometes hablar con Katia y arreglar las cosas, porque te aseguro que ir de fiesta en fiesta no te va a ayudar a superarlo- Le dijo seria-.

Viktoria suspiró pesadamente.

-No te he escuchado, decirme "Sí Nastya, actuaré cómo una persona madura y hablaré con Ekaterina"- Insistió la rubia-.
-Lo haré- Aceptó a regañadientes- Si aunque no me lo dijeras lo iba a hacer- Reconoció- La he extrañado mucho, no me gusta saber que estamos enojadas-.
-Lo sé, y ahora debo irme al hotel para hablar con los demás y prepararnos-.
-Te mando la dirección por un mensaje- Se despidió la rockera que tenía que llegar a supervisar que todo estuviera perfecto para esa noche-.


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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Feb 19, 2017 1:45 pm

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Cómo era previsto, todos estaban muy contentos por la invitación a la fiesta. Así que convencieron al señor Smirnov que los dejara ir, lo que no fue muy difícil ya que parecía bastante ocupado con su novia y cada uno comenzó a cambiarse para ir.

Nastya por culpa de Yulia y su indecisión sobre que usar en la noche, llegaron de las últimas a la fiesta en la casa de Viktoria. El lugar era de ensueño, una mansión de color blanco por fuera, mientras que por dentro su decoración demostraba el gusto alternativo de su dueña y lo mejor que bastaba con caminar unos cuantos metros para llegar a la playa.

-Me esperas voy a ir al baño a retocarme el maquillaje- Le pidió Yulia-.
-¿En serio? Tardaste dos horas en cambiarte y ahora que acabamos de llegar vas a retocarte el maquillaje- Contestó una incrédula rubia-.
-Ya deja de exagerar y espérame en la barra-Expresó la morena dándose la vuelta.

Nastya bufó sonoramente y fue acercándose a la barra, miraba hacía los costados pero no lograba ver a ninguno de los chicos del coro, por lo que siguió hacía dónde le dijo su amiga que la esperara.

Pidió una soda porque no tenía ganas de beber esa noche y se quedó ahí, con su mirada perdida. Cuando sintió dos manos posicionarse en su cadera.

-Te has tardado menos de lo que pensaba…- Expresó sin voltearse-
-¿Acaso me estabas esperando?- Preguntó-.

Nastya al escuchar la voz se dio cuenta que no era Yulia, sino alguien más que recordaba perfectamente.

-Me alegra saber que no te has olvidado de mi, por la manera que te fuiste la primera y última vez que nos vimos pensé…-.
-Pensé que eras otra persona- La interrumpió Nastya- De ti ni me he acordado-.
-Esa es la rubia antipática que recordaba- Bromeó Daria con sus profundos ojos negros fijos en Nastya-.
-No es que me hayas dado motivos para ser amable contigo-.
-¿Aún estás molesta por ese beso? Vamos Nastya, soy una persona de impulsos, creo que hay que aprovechar las oportunidades que la vida te da, no sé tiene a una hermosa chica tan cerca todos los días- Explicó coqueta con esa sonrisa perfecta que la rubia comenzaba a encontrar encantadora-.

A Nastya algo le produjo que la chica aún la recordara, tomando en cuenta se habían visto sólo una vez, hacía bastantes meses atrás.

-Eres toda una estrella dudo que te cueste tener hermosas chicas cerca todos los días- Expresó sarcástica-.
-Sabes que no hay muchas cómo tú- Le seguía coqueteando-.
-Veo que no has mejorado "tus frases"- Se burló la rubia recordando cuando la cantante se acercó a ella por primera vez-.
-¿Quieres bailar conmigo?- Le preguntó ignorando la burla-.
-¿Vas a besarme otra vez?- Contestó interrogante alzando esa sexy ceja-.
-Ven vamos a bailar- Le tomó la mano sin contestar a eso y Nastya ya no se siguió negando-

Oksana había observado la conversación a la distancia porque espero por la llegada de Nastya desde que puso un pie en ese lugar, para ella el único motivo para estar ahí era hablar con su rubia. Lo que claramente no estaba en sus planes era la aparición de la chica, a quien reconoció ya que esa imagen la había visto millones de veces. Aquella era la estúpida que había besado a su chica en el verano pasado y no iba a permitir que algo así ocurriera otra vez.

-¿Dime que te ha traído a esta ciudad otra vez?- Preguntó la morena, quien no había soltado a Nastya de la cadera-.
-La competencia de coros- Respondió- Las Nacionales han sido acá este año-.
-Saber que cantas te hace ser simplemente perfecta ¿Podríamos grabar un dueto?- Ofreció espontáneamente-.
-Estás loca- Contestó con una risita, se estaba comenzando a divertir-.

Nastya ya se estaba soltando más y se reía de las ocurrencias de Daria quien no perdía oportunidad para estar más cerca de ella, dejando un casi nulo espacio entre sus cuerpos al bailar.
Oksana tomó la mano de Anya que estaba a su lado hablándole sobre algo que no sabía porque no le había puesto la más mínima atención y la llevó a la pista de baile ubicándose muy cerca de Nastya.

-¿Qué haces?- Preguntó Anya-.
-Bailar- Respondió sin quitar la vista de su rubia-.
-No, lo que tú estás haciendo es acechar a Nastya o crees que no me di cuenta que no le has quitado los ojos de encima- Dijo la rubia-.
-Ok, tienes razón, pero es que esa es la chica que la besó, la de la revista- Comentó intranquila-.
-Tú rompiste con ella Oksana, así que ahora no tienes nada que reclamarle-.
-Lo sé, pero necesito hablar con ella- Susurró-.
-Esta bien, yo te ayudaré- Le dijo sonriente-.

La pequeña diva no sabía que idea se le había ocurrido a su amiga, hasta que notó que se acercaban demasiado a dónde estaba Nastya y con unos rápidos movimientos Anya hizo un cambio de pareja, dejado a una Oksana al frente de una rubia que la miraba con evidente molestia.

Mientras a Daria no le gustó mucho que la separara de Nastya, de lo que se dio cuenta Anya.

-Rubia por rubia- Bromeó coqueta para retenerla aunque fueran unos minutos-.

A Nastya tampoco le había gustado aquel cambio y lo iba a demostrar dándose la vuelta para irse.

-Nastya, hablemos por favor- Le pidió Oksana-.

La rubia giró la cabeza en negación, la pequeña diva la tomó del brazo para retenerla y la atrajo lo más que pudo.

-Ven conmigo, necesito que hablemos, si después ya no quieres saber nada de mi lo entenderé- Susurró insistiéndole-.

La rubia se vio doblegada al escucharla de esa manera tan vulnerable y no fue capaz de negarse. Por lo que salieron de la pista de baile y subieron al segundo piso, buscando un poco más de privacidad, lo que encontraron en una de las tantas habitaciones que poseía aquella mansión.

-Te escuchó- Se cruzó de brazos de manera defensiva-.
-Nastya, yo…te debo una disculpa- Comenzó nerviosa con la mirada baja y jugando con sus manos- Lo que hice la otra noche no estuvo bien, yo no supe que hacer ni decirte cuando…-.
-Si es sobre eso de lo que quieres hablar, ya no me afecta así que ¿Puedo irme?- Interrumpió de manera fría ya que Oksana estaba arrepentida por lo que pasó entre ellas y eso le dolía, a ella no le parecía mal eso sino la posterior huida de la castaña-.
-No- La detuvo- No te puedes ir, no es sólo sobre eso de lo que quiero hablar, permíteme aclarar mis palabras anteriores, no te voy a mentir, no me arrepiento de lo que pasó, no podría, de lo que sí me arrepiento y mucho es de haberme ido, de haber escrito esa nota, de no haberme quedado y así poder solucionar nuestros problemas…-.
-¿Nuestros problemas?- Preguntó sarcástica perdiendo cada vez más la paciencia-.
-Déjame…-.
-No- Exclamó con fuerza- Ahora hablaré yo, ya he escuchado mucho de ti, te escuché cuando rompiste conmigo, cuando me rechazaste una y otra vez, inclusive en el baile y también te he escuchado ahora, así que te callas- Expresó fuertemente-.

A Oksana nunca le habían hablado de ese modo por lo que se sintió profundamente ofendida.

-No puedo creer que ahora me vengas a pedir disculpas, que me hables de "nuestros problemas"-enfatizó irónica- Y me digas que estás arrepentida de todo, porque primero no sé de que problemas hablas, si nosotras rompimos fue porque tú así lo decidiste- La culpó Nastya- ¡Lo decidiste tú sola Oksana!-.
-Si hice lo que hice fue por ti, para darte más libertad de que pudieras elegir sin tenerme a mí cómo un distractor- Se defendió-.

Nastya comenzó a buscar algo en su pequeño bolso de mano.

-¿Sabes lo que es esto?- Preguntó la rubia aún alterada-.

Oksana giró la cabeza en negación.

-Esto es lo que yo te dije que pasaría, lo que nos haría estar juntas- Expresó con el documento en su mano agitándolo cerca del rostro de la castaña- Pero tú no tuviste la suficiente confianza en mi cómo para esperar que pasara, sólo huiste, me dejaste ¡Me volviste a romper el corazón!-.

La pequeña diva ante esas palabras comenzaba a entender que podría ser ese papel.

-¿Eso es de la Universidad de San Petersburgo? – Preguntó con tono bajo e insegura-.
-Exacto, ha llegado hace unos días- Confirmó-.
-¿Y que dice?-.
-Lo que dice ya no importa, ha llegado demasiado tarde, porque lo que teníamos se rompió Oksana, se rompió cuando me hiciste el amor y luego te fuiste dejando una estúpida nota que aún no logro entender- Expresó con sus ojos verdes cargados en lágrimas-.
-Nastya…-.
-Ya no más, me he cansado de sufrir por ti, así que ya puedes estar tranquila porque no insistiré más, haré lo que querías, tomaré la beca en Rostov y me iré después de graduarnos, espero que te vaya bien Oksana y que logres ser una estrella- Se despidió con amargura dejando el papel en las manos de la castaña para luego salir de esa habitación-.

Oksana al escucharla sintió cómo todo se volvía oscuro. Desdobló el papel por inercia y sus lágrimas caían con impotencia al ver lo que ahí estaba escrito.

-La aceptaron- Murmuró-.

Y probablemente nunca antes se había sentido tan estúpida, Nastya tenía razón, ella se había precipitado tomando una decisión cuando aún no estaba todo dicho. Ella había roto con Nastya, ella se había ido esa noche y nadie más que ella era la culpable de que su rubia ahora quisiera estar lo más lejos posible de ella.

Nastya iba bajando la escalera a toda velocidad buscando sacarse la expresión de Oksana de su mente.

-¡Hey!- La llamó- Te he estado buscando- Dijo Daria casi chocando con la rubia-.
-Yo…-.
-¿Qué pasó?- Preguntó con autentica preocupación al ver esos ojos verdes con lágrimas-.

Nastya no respondió, simplemente buscó refugio en los brazos de esa chica que no siguió insistiendo en saber que ocurría sólo la cobijó para intentar calmarla.


Viktoria no había bajado aún a su propia fiesta. Estaba en su habitación, abrió el gigantesco ventanal para salir al balcón a fumarse un cigarrillo. Quería poder encontrar las palabras adecuadas para hablar con Ekaterina que presumía ya se encontraba ahí, quería poder hacer que de una vez abriera los ojos y se quedara con ella cómo siempre debió haber sido.

-¿No es de mala educación que la anfitriona no baje a la fiesta?- Preguntó acercándose-.
-¿Cómo sabías que esta es mi habitación? Es una casa grande- Interrogó Viktoria-.
-Es la que da al balcón-Respondió alzando los hombros Ekaterina- Y supongo que al amanecer los primeros rayos del sol se filtran por la ventana- Agregó dándole una media sonrisa-.
-Si quieres puedes averiguarlo- Contestó-.

Ekaterina sonrió y bajó la vista.

-Es una linda casa- Comentó cambiando el tema-.
-Es una casa vacía- Expresó la rockera- Demasiado grande y ostentosa para mi gusto, que me hace sentir más sola de lo que estoy y eso es mucho decir-.
-Vika, tú no estás sola, sabes que siempre me tendrás a mi-.
-Últimamente sabes que eso no es cierto, te alejaste de mi y cuando hablamos me quedó claro que nada está bien entre nosotras- Le recordó-.

La morena se apoyó en el barandal perdiendo su vista en el mar, reflexionando.

-¿Me das un cigarrillo?- Le pidió Ekaterina-.

Viktoria buscó su cajetilla y se la ofreció al igual que el fuego.

-Pensé que lo habías dejado hace mucho- Expresó Vika.
-Y así es, pero creo que lo necesito- Contestó botando el humo- Lamento haberte hablado así la última vez, pero me presionaste mucho y exploté, tú no eres la única que lo ha pasado mal, yo también sufrí por ti…-.
-¿Esto es una venganza?- Preguntó tratando de sonar irónica pero eso salió con profunda amargura-.
-Sabes que nunca haría algo a propósito para herirte, pero los sentimientos cambian y…a veces eso produce que dañes a alguien aunque no lo quieras hacer- Expresó-.
-¿Eso que significa? Háblame claro y directo Ekaterina- La emplazó- Dime que es lo que sientes, a quien quieres, porque realmente no lo sé…-.
-Viktoria, yo...-Le dio la última calada al cigarrillo luego se acercó a ella y la miró a los ojos- Yo necesito seguir teniéndote en mi vida, extraño mucho a mi mejor amiga, pero eso es lo que eres para mi, mi mejor amiga-.

Viktoria cerró los ojos ante aquellas palabras que le costaba creer, que se negaba a aceptar así tan fácilmente.

-¿Las mejores amigas se besan cómo tú me besaste a mi en ST. Pete? ¿Las mejores amigas hacen el amor? ¿Las mejores amigas…-.
-Vika, ya basta-Le pidió-.
-¿Porque no quieres arriesgarte a estar conmigo?- Le preguntó dolida- Porque persigues a Yulia o vas de la mano con Anya y a mí simplemente me ignoras cómo si nada pasara entre tú y yo…-. La enfrentó a centímetros de su rostro sin perder su seguridad-.
-Porque lo de nosotras ya pasó Viktoria, porque si una vez te amé cómo mucho más que una amiga, eso ya no lo siento así…no cómo tú lo haces- Le intentaba explicar suavemente para no herirla-.
-¿Y porque me has besado en St. Pete? Porque te conozco Katia y ese no fue un beso cualquiera, ahí había sentimientos ¡Así que no me digas que no sientes nada por mí!- Le gritó con sus respiraciones mezclándose por lo reducida de la distancia-.
-¡Porque te quiero! ¡Siempre te voy a querer, Vika pero no cómo tú esperas que lo haga!- Le contestó en el mismo tono-

Viktoria en su desesperación por hacerle entender a Ekaterina que eso no era cierto, le tomó el rostro con ambas manos y cerró la distancia en un beso pasional y cargado de intensiones. Ekaterina no quiso ser brusca y despacio la fue separando pero la chica no estaba por soltarla, al contrario, profundizaba el beso introduciendo su lengua, mordiéndole el labio inferior, cambiando de posición una de sus manos para recorrerla y con fuerza ir llevándola hasta apoyarla en el barandal.

-Vika, ya no sigas con esto- Le pidió Katia separándose unos centímetros-.
-Dime que no me deseas, que no te gusta besarme…- Le dijo mirándola a los ojos-.
-¿Y te conformarías con eso?- Le preguntó la morena-Porque estaría mintiendo si te dijera que no me gustan tus besos o que en este momento no deseo tocarte, pero no hay nada más que eso Vika, yo ya no estoy enamorada de ti- Dijo sincera-.

La rockera no quería afrontar esa realidad que le decía que había perdido a su Ekaterina. Que desaprovechó la oportunidad una vez y esta no se volvió a dar.

-Es mejor que vuelvas a la fiesta o que te vayas, quiero estar sola-Le pidió separándose completamente y dándole la espalda-.
-Vika, yo no quiero lastimarte, tú eres mi mejor amiga y…-.
-¡Yo no quiero ser tú mejor amiga!- Le gritó soltando las lágrimas que había estado reprimiendo y volviendo a verla- ¡Quiero que me ames!-.

Ekaterina trató inútilmente de acercarse a ella.

-¡Yo te amo! ¡Siempre lo haré!- Exclamó la morena, y eso era cierto ella la amaba, cómo su amiga-.
-¡Ya vete!- Le exigió- No puedo seguir viéndote, me hace mal…-Añadió mínimamente más calmada-.
-Viktoria no terminemos esto así, no me alejes de tu lado- Le pedía Katia con sus ojos brillosos por algunas amenazantes lágrimas-.
-Tú me has dicho lo que sientes, ahora yo necesito aprender a lidiar con lo que siento y esto no puede ser cerca de ti, así que vete Katia, sé feliz y elige a quien realmente amas…-.
-Viktoria por favor no…-.
-Ekaterina, ya entendí, no me amas, ahora entiende tú y vete- Le repitió-.

Ekaterina no quería irse porque sentía cómo la estaba perdiendo, y esa chica siempre había sido una de las personas más importantes en su vida, pero tampoco podía ser tan egoísta de mantenerla a su lado a pesar de que sus sentimientos no era recíprocos, Viktoria merecía que alguien la amara con esa misma intensidad, alguien que lamentablemente no podía ser ella.

-Espero que encuentres quien te pueda dar lo que yo no pude Vika y cuando estés lista estaré esperando para tener de vuelta a mi mejor amiga, te amo, siempre lo haré- Se despidió con un nudo en medio de su garganta-.

La morena salió a paso acelerado, mientras la rockera casi cae de rodillas del dolor que le produjo no ser correspondida.


Yulia se había cansado de dar vueltas por la casa buscando a Nastya, por lo que salió a tomar un poco de aire, ya que había demasiada gente. A lo lejos vislumbro la solitaria silueta de una chica que le era muy conocida por lo que fue caminando despacio hacía ella.

Elena llevaba largo rato sentada en la arena, viendo cómo el oleaje se hacía más violento saltándole en ocasiones pequeñas partículas de agua salada. Tenía entre sus manos el sobre que le había dado Illya, sin tener el suficiente coraje para abrirlo aún.

-¿Qué haces aquí tan sola?- Preguntó sentándose a su lado-.
-Pensaba- Contestó sin quitar la vista del mar-.
-¿Estoy interrumpiendo? Puedo irme…-
-No es necesario- Contestó con una media sonrisa- Sí al final no es mucho lo que pienso, sólo estoy reuniendo valor para abrir esto- Agregó mostrándole lo que tenía entre sus manos-.
-¿Qué es?- Preguntó curiosa la ojiazul-.
-Es un sobre que me dio Illya- Contestó ahora mirándola a ella-.
-¿Fue para entregarte eso que llegó al aeropuerto?- Inquirió interesada-.
-Sí, así que debe ser importante y creo tener una idea de que puede ser, por eso no me animo a abrirlo aún- Respondió-.
-¿De que crees que sea?-.
-Cuando me rechazaron en Bolshoi, Illya me dijo que él se iba a encargar de que saliera de Moscú, que esa no era la única alternativa para que alguien cómo yo mostrara mi talento, así que supongo que debe ser de alguna escuela- Explicó-.

Yulia borró aquellos celos que sentía por el maestro de Elena y en su pecho se alojó una profunda sensación de agradecimiento, por aquel hombre que había levantado a su pelirroja y que creía tan férreamente en su talento.

-Creo que es el momento de abrirlo Lena, si quieres puedo dejarte sola para que lo hagas- La apoyó la ojiazul-.
-No, no quiero estar sola- Dijo para detenerla- De hecho…¿Puedes abrirlo tú?- Le pidió con sus vulnerables ojos verdigrises fijos en los azules de ella-.

La morena recibió en sus manos aquel sobre que tenía algunas pequeñas arrugas, por haber sido mantenido en el bolsillo de la pecosa. Los nervios que tenía era cómo si fuera su propia carta de admisión a la Universidad que aplicó, veía cómo Lena mordía el costado de su dedo índice, signo inequívoco que ya no podía con su ansiedad.

Ya no la quería hacer esperar más, así que suspiró profundo por última vez y comenzó a romper el sello para sacar un documento que estaba doblado en tres. Las ganas por saber que decía le hizo pasar por alto, algunos detalles cómo el nombre de la academia o su lugar de residencia. Ella sólo quería decirle a su hermosa pelirroja que había sido aceptada.

-Señorita Katina, informamos a usted que nuestra institución se complace en comunicarla que ha sido aceptada para integrarse a la carrera de Danza Contemporánea con una beca completa que contempla….- Y ya Yulia no pudo seguir leyendo porque Elena se arrojó encima de ella-.

Ambas cayeron sobre la arena con una pelirroja gritando de felicidad, mientras la pelinegra la felicitaba abrazándola dándose vueltas infantilmente.

-¡Lo hice!- Exclamaba una feliz pelirroja-.
-¡Y no sólo eso te han dado una beca! ¡Esto es lo que tú mereces Lenoska!- Felicitaba una igualmente feliz Yulia-.
-No lo puedo creer- Reflexionaba dándose cuenta de la cercanía que tenía con su morena.

La ojiazul estaba acostada de espalda en la arena y Elena estaba encima de ella, con todo su cuerpo apoyado en Yulia, con sus labios a centímetros de distancia, sintiendo su calor, aspirando su aroma. Pasó el borde de su mano para correr algunos mechones de cabello azabache, Yulia cerró los ojos ante el cálido contacto.

La pelirroja no lo dudo más y unió sus labios suavemente, en un beso casto, amoroso, sin límite de tiempo. La pelinegra entreabrió la boca para darle espacio a que la lengua de Elena entrara y comenzara una danza con la suya. Una danza que la hacía olvidar cualquier otra cosa que no fuera la placentera sensación que le producían sus caricias.

-Te he extrañado…-Susurró la pelirroja con sus ojos aún cerrados-.

Yulia sonrió y la abrazó, por unos segundos le sucedió lo mismo que cuando Ekaterina le propuso irse con ella a San Petersburgo, imágenes de una vida esta vez junto a Elena comenzaron a
golpear fuerte en su mente, mañanas despertando siendo lo primero que viera unos cabellos color fuego que se confundian con los rayos del sol al atardecer, caminatas de la mano por las calles de la ciudad y toda una serie de situaciones cotidianas que con su pelirroja resultaban especiales.
Eso también se veía demasiado perfecto.

-¿No me dijiste de que academia es la carta? ¿Es en St. Pete?- Preguntó Lena levantándose lentamente-.
-La verdad no me he fijado- Respondió buscando el documento-.
-Ha sido mi culpa no te he dado tiempo para decirme nada más- Expresó muy contenta.

La luz que tenían era que la provenía de la fiesta, así que Yulia volvió a desdoblar el papel para ahora si darle todos los antecedentes a su chica.

Elena se dio cuenta cómo la expresión de Yulia iba variando a medida que leía.

-¿Qué pasa?- Preguntó preocupada- ¿De dónde es?-.

Esa alegría que había tenido al momento de leer la aceptación de Elena ahora se transformaba en angustia al leer de dónde provenía.

-P-París- Susurró la morena-.
-¿De dónde?- Insistió Elena quien no había alcanzado a oírla-.
-Academia de Danza de París- Contestó con más fuerza sacando sus ojos del papel para ver a la pelirroja-.

Elena abrió sus ojos sorprendida y le arrebató el papel de las manos a su pelinegra, quería cerciorarse de que aquello era cierto.

-Eso esta muy lejos…-Susurró para si misma la pecosa mientras leía ella misma aquella información-.
-Pero es una oportunidad única- Agregó Yulia digiriendo que su chica había sido aceptada en una academia en otro país-.
-Pero sigue estando muy lejos- Repitió una consternada Elena- Tú…-.
-Yo he sido aceptada en una prestigiosa Universidad- Le contó la morena no tan emocionada cómo cuando se lo dijo a Ekaterina-.
-Yul…yo no quiero- Iba a hablar la pelirroja-.
-Es tú sueño Elena, es tu carta para salir de Moscú y conquistar el mundo con tú talento, no puedes siquiera pensar en dejarlo pasar- La interrumpió-.
-Seguro hay academias tan prestigiosas cómo esta aquí o quizás podría esperar un año y aplicar a Bolshoi otra vez- Se daba opciones tratando de convencerse, aunque la idea de ir a Paris a estudiar danza parecía ser totalmente única-.

Yulia le sonrió reprimiéndose las ganas de llorar.

-París es una ciudad de ensueño, más para ti que vas a ir a bailar, tú y yo sabemos que ni Bolshoi puede competir con esto- Expresó-.
-Tú podrías….-.
-Yo ya tengo planes Elena- Interrumpió asustada por lo que podía decirle la pelirroja-.

Lena no sabía a lo se refería Yulia, lo que si entendió de inmediato era que en esos planes no la estaba incluyendo a ella.

Ekaterina se había ido a la barra para estar sola. En su cabeza estaba grabada la expresión de Viktoria y la hacía sentir muy mal, ella no quería herir a su amiga, no la quería lejos.

-Hola- Saludó Anya sentándose a su lado-
-Hola- Contestó una triste Katia-.
-¿Qué ha pasado ahora? ¿Qué hizo Volkova esta vez?- Inquirió-.
-No es Yulia, es…Viktoria- Murmuró- Le he dicho lo que siento y no se lo ha tomado bien, quiere que desaparezca de su vida, no estoy haciendo más que alejar a todo quien me importa- Se lamentó-.

Anya entendió la situación, independiente de sus disputas con Viktoria, sabía de la importancia de la rockera en la vida de su ex novia.

-No es fácil alejarse de ti, ella cambiará de opinión- Dijo para reconfortarla-.
-Estoy creyendo todo lo contrario, porque todos me terminan dejando- Expresó con pesar mirándola-.
-Yo sigo aquí y aunque he tratado no puedo irme de tú lado- Confesó- Aunque sé que eso no es suficiente para ti-.
-No digas eso…-.

Anya la miró y se levantó en silencio.

-Anya…- La llamó, pero la rubia siguió su paso hacía un pequeño escenario.

La morena no quitó la vista de encima, esa rubia era mucho más importante de lo que creía en su vida ¿No había sido acaso su primer amor?

Los pensamientos cesaron cuando la vio tomar el micrófono. Anya sabía que es lo que debía cantar en ese momento, ya no para unos jueces que determinarían si su coro era el ganador, ni para un gran público ahora iba cantarle sólo a ella.

Some say I'll be better without you (Dice, que voy a estar mejor sin ti)
But they don't know you like I do (Pero ellos no te conocen cómo yo)
Or at least the sides I thought I knew( O por lo menos las partes que yo creía conocer)
I cant bear this time (No lo soportaré esta vez)
It drags on as I lose my mind (Esto me arrastra mientras pierdo la razón)
Reminded by things I find (Te recuerdo por cosas que encuentro)
Like notes and clothes you left behind ( Como los apuntes y la ropa que hss dejado atrás)

Ekaterina se iba acercando con su copa en la mano hacía dónde estaba Anya. La rubia la miraba fijamente, hipnotizándola, atrayéndola a hacía ella de manera irrefrenable, cómo una fuerza que no puede ser detenida.

Wake me up, wake me up when all is done (Despiertame, Despiertame cuando todo acabe)
I wont rise until this battle's won (No me levantaré hasta que esta batalla este ganada)
My dignity's become undone (Mi dignidad esta deshecha)
But I won't go (Pero no me iré)
I can't do it on my own(No puedo hacerlo por mi misma)
If this ain't love, then what is?(¿Si esto no es amor, entonces que es?)
I'm willing to take the risk (Estoy dispuesta a asumir el riesgo)

Esta era quizás la última ficha que quedaba en el bolsillo de Anya, la última vez que se la jugaba por completo por su morena haciéndola ver que ella siempre había estado ahí y siempre estaría. Que independiente de todo lo que haya pasado su amor se conservaba intacto y sus ganas de crear un futuro a su lado también.

So petrified, I'm so scared to step into this ride (Petrificada , tengo tanto miedo de iniciar este viaje)
What if I lose my heart and fail declined?(¿Que pasa si pierdo el corazón y fracaso?)
I won't forgive me if i give up trying(No me perdonaré si dejo de intentar)
I heard his voice today (Oí su voz hoy)
I didn't know a single word he said (No entendí ni una sola palabra que dijo)
Not one resemblance to the woman I met(Ni una semejanza a la mujer que conocí)
Just a vacant broken girl instead(Era sólo una chica vaga y rota)

Anya no podía desconocer que esa chica que no la dejaba de mirarla ya no era la Ekaterina que ella había conocido años atrás, había cambiado demasiado, tanto que de ese amor que le expresó tantas veces ya no tenía la certeza que algo quedara. Aunque al mirarla a los ojos, esos verdes que la enloquecían podía ver cierto brillo, un brillo familiar que no había visto antes, desde que se fue a Moscú por ella.

Ekaterina sabía el porqué de la canción, su rubia había arriesgado todo, y su corazón había salido muy lastimado una y otra vez, pero ella no se cansaba de intentarlo, no se rendía en su intento por recuperarla y eso la hacía sin querer pensar en si no se trataba de alguna señal.

¿Podría ser Anya su felicidad?

La rubia volvía al coro con más fuerza, porque ella no se quería ir, aunque le haya dicho lo contrarío en el avión, aunque su razón se lo gritase, aunque todos a su alrededor le dijeran que ya era hora de dejarla ir. Ella se negaba porque sentía que Ekaterina tampoco podía, ¿no había sido eso lo que la morena dijo? Que tampoco podía dejarla ir.

Will he... will he still remember me?( ¿Seguirá? ¿seguirá recordándome?)
Will he still love me even when he's free? (¿Me seguirá amando incluso cuando es libre?)
Or will he go back to the place where he would chose the poison over me?(O volverá al lugar dónde eligirá al veneno en ves de a mi)
When we spoke yesterday, (Cuando hablamos ayer)
You said to hold my breath... to sit and wait(Dijo: Contén la respiración y espera…)
'I'll be home so soon, I wont be late' (pronto estaré en casa, no tardaré)

A Ekaterina las dudas la estaban invadiendo, porque esa rubia siempre encontraba la forma desestabilizar sus sentimientos, de hacerla ver que ella siempre podía hacerla feliz, que su historia podía terminar con un final feliz.

He won't go (No se irá)
He can't do it on his own (No puede hacerlo por si misma)
If this ain't love, then what is? (¿Sí esto no es amor, entonces que es?)
He's willing to take the risk (Esta dispuesta a correr el riesgo)
So I won't go (Así que no me iré)
He can't do it on his own (No puede hacerlo por si misma)
If this ain't love, then what is? (¿Si esto no es amor, entonces que es?)
We're willing to take the risk  (Estamos dispuesta a correr el riesgo)

Anya estaba absolutamente segura de querer arriesgarse, pero sabía que eso era de a dos que Ekaterina debía desearlo tanto cómo ella, que no sólo se quedara sino que volviera a amarla.

Yulia había entrado de vuelta a la fiesta con un objetivo, la buscó entre la gente y al escuchar que era Anya quien cantaba se fue acercando al escenario, la vio y prácticamente corrió a su encuentro.

Anya iba a bajar para hablarle, ahora era Ekaterina quien debía apostar sus fichas a ella y sólo a ella. Pero se vio adelantada por una acelerada Yulia que se aferró con fuerza al cuello de la morena.

Ekaterina quedó estática, no se esperaba que Yulia apareciera de la nada, menos uniendo sus labios lentamente en un beso completamente necesitado.

La chica de ojos verdes levantó la vista para ver a Anya quien tenía sus ojos bañados en lágrimas, para luego volver su atención a Yulia y que le diera una explicación de su sorpresivo actuar.

La ojiazul con unas escazas palabras le dio su respuesta.

-Acepto, me voy contigo a St. Petersburgo después de graduarnos- Murmuró Yulia separándose lentamente y viéndola a los ojos-.
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por SS6 el Dom Feb 19, 2017 10:46 pm

Hacia mucho un FF no me llamaba la atención y bueno primero que nada felicidades y segundo. Por una vez sincera y honestamente espero no se quede Julia con Lena. Ekaterina me cae muy bien desde el primer momento y vaya que ya han sufrido demasiado, es decir, por qué si hay un amor puro y sincero y es correspondido, no quedarse en el? Siempre queremos que las chicas se queden juntas y normalmente los autores llevan a esa historia pero por lo que yo veo hay más de la historia con Ekaterina que con Lena, quizá en ésa segunda parte (si la hay) haya oportunidad pero en ésta me quedo con Ekaterina tiene ése no sé qué que es más llamativo para mí, en mi humilde opinión. Pues continúa y excelente tu historia.

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Mar Feb 21, 2017 12:49 am

Hola Very Happy
excelente capitulo
Lena le toco muy lejos su Uni en Paris uan oportunidad excelente para su talento
nome gusto para nada como le dijo Yulia a Lena de ya tenia planes en serio me senti mal tan bien con la pobre de Anya que veo que ha sufrido y va a tener un final y todo se le viene abajo por Yulia y sus decisiones por impulso por no pensalo bien y para rematar la pelea y ruptura de Nastya y su Diva y que lastina por laperdida amistad de Victoria y Katya
pero veamos que nos trae el final y la segunda parte
Lena y Yulia me gusta mas
animo siguela pronto study
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Feb 26, 2017 10:01 am

Y bien, hemos llegado al capítulo final de esta historia donde las dudas, el amor y la desesperación se tomaron de la mano junto a cuatro jóvenes que dieron el todo por el todo para definir la pasión y demostrar que el amor se supera en la distancia, mientras más obstáculos se interpongan siempre y cuando sea verdadero serán vencidos.

No me queda más que agradecerles cada comentario, cada minuto de su tiempo en que se acercaban a leer cada pedazo de esta historia y que no será la última ya que esta fue el principio de muchas más que vendrán con el único objetivo de hacer que sus mentes imaginen diferentes escenarios y hacerlas sentir bien...

A leer!


Capitulo treinta: "Sinfonía agridulce"


Yulia sentía como si millones de violines tocaran la más triste de las sonatas en su cabeza. Ahí, frente a su espejo estaba vestida con su toga y birrete en color rojo, con su cabello perfectamente liso y en sus ojos una nostalgia que no se sentía capaz de albergar. El final de esa etapa comenzaba a hacerse tangible y ella no estaba preparada para asumirlo.

Lo curioso de los finales es que no siempre ocurren como los teníamos planeados. La vida es una constante consecuencia de nuestras acciones, quizás con cada determinación tenemos un final, quizás con cada aceptación tenemos el término de algo, la ruptura de una ilusión.

Para Yulia, aquella aceptación, la pronunciación de esas diez palabras había significado su final personal, la decisión que no había sido capaz de tomar en meses. Porque decir "Acepto, me voy a contigo a St. Petersburgo después de graduarnos", no tenía vuelta atrás. No se iba a arrepentir, no después de esa conversación.

Flashback

Elena la miraba interrogante buscando en su mirada la explicación para esa frase que le había dicho. Como era eso de que ella ya tenía planes ¿De que planes se trataba?

-¿Qué me estás queriendo decir?- La emplazó la pelirroja reduciendo la distancia hasta quedar frente a frente sintiendo sus respiraciones-.

Yulia cerró los ojos y dudó.

-Contéstame- Insistió Elena-.
-Ekaterina me ha propuesto irme con ella a St. Pete después de graduarnos-. Respondió-.

Elena palideció, cada musculo de su cuerpo se tensó y su corazón gritaba ahogado que aquello no podía ser verdad.

-Dime que le has dicho que no- Murmuró aferrándose a una última esperanza-.
-Lena…-.
-¡Dime que no te vas a ir con ella!- Exclamó fuertemente-.

Yulia guardó silencio, un sepulcral silencio que estaba enterrando cada ilusión de Elena.

-Mírame a los ojos y dime que es con ella con quien quieres irte, que ella es la única que puedo hacerte feliz y yo tomaré un avión directo a Paris y me olvidare de ti- Le exigió tomándola del brazo para estar a milímetros de distancia-.
-He elegido Elena, acéptalo, toma esa carta y vete a Paris a cumplir tú sueño-. Finalizó para luego soltarse del agarre de la pelirroja y correr hacía la casa-.

Las lágrimas que Yulia derramaba en su veloz carrera hacía su lugar seguro, eran sólo comparables con las que Elena vertía de rodillas en esa playa, completamente sola.

Fin flashback.

Yulia se limpiaba con rapidez la solitaria lágrima que bajaba por su mejilla, después de esa conversación, Elena no volvió a dirigirle la palabra, y al bajarse del avión que las había llevado de vuelta a Moscú, fue la última vez que la vio.

Hasta ahora, porque en su graduación también iba a estar su pelirroja.

Dos golpes en la puerta.

-Adelante- Afirmó con un hilo de voz la pelinegra-.
-Hola- Saludo Ekaterina- Tú madre me dejó pasar-.

Yulia le dio una media sonrisa sincera.

-¿Estás bien?- Preguntó Katia acercándose-.
-Lo estoy, es sólo que se me han venido un montón de recuerdos y me ha atacado la nostalgia-Respondió para luego depositar un tierno beso en los labios de la chica-.
-Entiendo, yo sólo llevo un año y medio aquí y me cuesta despedirme, no me imagino lo que significa para ti-.
-Así es-.
-¿Ya estás lista? Tenemos que estar en quince minutos en la escuela-.
-Nunca lo estaré, pero si no salgo ahora no podré hacerlo después- Respondió-.

Ekaterina le sonrió amable y se dirigieron hacía la escuela.

Para Yulia había mucho más implícito en aquella respuesta ¿Lista para que?, ¿Para dejarla ir? ¿Para ser la última vez que la viera? ¿Para seguir negándose que su corazón estaba hecho pedazos?
Ekaterina en todo ese tiempo había aprendido a conocer a Yulia y sabía que la graduación no era lo único por lo que su pelinegra sentía nostalgia, pero estaba prefiriendo dejarlo pasar. Estaba eligiendo cerrar los ojos, para volverlos a abrir una vez pasada la tormenta.

Tampoco es que ella estuviera en su mejor momento, ese viaje a Sochi le había arrebatado de golpe a dos personas demasiado importantes en su vida.

Flashback.

Ekaterina se sorprendió de lo dicho por Yulia, lo cierto es que esperaba esa respuesta con ansias pero no sabía porque en ese momento no estaba rebosando de felicidad. O tal vez si lo sabía, eran esos ojos verde azulados cargados en lágrimas que la miraban los que producían que tuviera un nudo en la garganta en vez de celebrar la decisión de Yulia.

-¿Me das un momento por favor?- Le preguntó Katia a Yulia-.
-Claro- Respondió-.

Ekaterina buscó con la mirada a Anya quien salía aceleradamente de la fiesta, tuvo que correr para poder alcanzarla.

-¡Anya, detente!-Exclamó sujetándola-.

Habían llegado a un lugar en donde solo estaban las dos, alejadas del bullicio y de la presencia de extraños.

-¡¿Por qué no me dijiste que estaban juntas de nuevo?!- Le reclamó-.
-Yo no…-.
-¡No habría vuelto a hacer el ridículo! ¡No me habría ilusionado!- Siguió, dándole un golpe en el pecho para sacarse la rabia-.
-Anya, cálmate - pidió tomándola del rostro-. Yo no lo sabía, por eso no te lo dije-
-No vengas con eso Katia…-.
-Yulia no me había dicho nada antes, me ha tomado por sorpresa su decisión…-Intentaba explicarse-.

Anya respiró profundo, no estaba entendiendo del todo aquello de lo que hablaba Ekaterina.

-¿Qué decisión?- Preguntó firme-.

Ekaterina sabía que no sacaba nada con ocultarle la información que acababa de recibir porque eso se sabría en poco tiempo, era algo inevitable.

-Ella…va a ir conmigo a St. Petersburgo después de graduarnos, la han aceptado en una universidad allá y a mí también- Contestó desviando la mirada-.

A la rubia ya no le quedaban lágrimas que llorar por Ekaterina. Ahora tampoco le quedaban esperanzas, en esa sencilla frase su morena le había dicho todo. Por lo que se dio la vuelta y no dando lugar a más palabras se fue de ahí.

Fin flashback

-¿Está todo bien?- Le preguntó Ekaterina mientras estacionaba el auto en la escuela-.
-Sí, solo algunos nervios, es lo normal supongo-Contestó la pelinegra-¿Tú estás bien?-.
-Lo estoy-Respondió acercándose para darle un tierno beso-.

Se quedaron así, con sus frentes pegadas por algunos segundos.

-¿No me vas a volver a dejar?- Le susurró Ekaterina con sus ojos cerrados y tomándole el rostro con ambas manos-.

Yulia se sintió profundamente conmovida, la voz de Ekaterina era de absoluta vulnerabilidad.

-No te voy a volver a dejar-Respondió-.

Eso fue suficiente para que Ekaterina esbozara una sonrisa y respirara con profundo alivio, porque no se sentía capaz de seguir perdiendo personas importantes en su vida.

Se tomaron de la mano al salir del auto para caminar hacía el gimnasio en donde se realizaría la ceremonia, ahí estaban la mayoría de sus compañeros de generación, algunos comentaban sus planes, a que Universidad habían sido aceptados, lo felices que estaban de dejar la ciudad, pero a todos los invadía ese nerviosismo de saber que al concluir esa última ceremonia estudiantil, su vida adulta comenzaría de manera inminente.

-Mira ahí esta Nastya- Le dijo Yulia-.

Las chicas se acercaron a la rubia quien conversaba con Tasha.

-Hola- Saludaron recibiendo la misma cortesía-.
-¿Y de que hablaban?- Preguntó la ojiazul-.
-Aquí Tasha me estaba diciendo que fue aceptada también en Rostov, así que nos seguiremos viendo seguido- Contestó Nastya-.
-¿O sea que ya es definitivo que has elegido irte a Rostov?- Preguntó Ekaterina-
-Creo que es lo mejor- Respondió no muy convencida-.
-¿Lo mejor para quien?- Inquirió Yulia-. Si te vinieras a St. Pete, estarías conmigo y con Katia- Agregó-.

Nastya la miró intentando que no siguiera insistiendo porque ni ella estaba convencida del todo de irse a Rostov, por lo que si su mejor amiga seguía insistiéndole que eligiera St. Petersburgo no lo seguiría pensando y se iría para allá.

-Y en Rostov me tendrá a mí- Intervino Tasha-.
-Lo siento querida,  pero no hay si quiera punto de comparación- Contratacó la ojiazul- Yo soy su mejor amiga y allá también estará…- Yulia iba a decir que Oksana, pero se calló a sí misma antes de poner el dedo en la herida de su mejor amiga-.
-¿Quién?- Preguntó Tasha-.

La ojiazul elevó la vista hacía dónde estaba Oksana junto a Sasha, Kolya y Anya de manera no tan disimulada porque Nastya le siguió la dirección y se encontró de lleno con esos ojos cafés brillosos que tantas cosas le provocaban. Yulia se ahorró la explicación porque en ese momento los fueron llamando para que se ubicaran en sus posiciones.

El gimnasio estaba lleno con las familias y amigos de los chicos graduados. Mientras ellos cada uno en su lugar esperaba ser llamado para que les entregaran su titulo de graduados. Neposedi animaba el ambiente cantando, cosa que también servía para ir sacándose los nervios.

Uno a uno, fueron posicionándose en el escenario con una brillante sonrisa y saludando a quienes los habían ido a ver, era como la mayoría soñó terminar ese proceso, con quienes han compartido gran parte de su vida, porque habían pasado de ser simplemente compañeros a amigos, grandes amigos de quienes no se querían separar.

Ya estaban todos ahí arriba, compartiendo risas y lágrimas de emoción.

-Te voy a extrañar- Le decía Nastya a Yulia abrazándola-.
-Y yo a ti rubia- Contestó una emocionada pelinegra quien escondía su rostro en el cuello de su mejor amiga- Tienes que prometerme que aunque te vayas a Rostov, no perderemos el contacto-.
-Por supuesto que no Yul, sin importar a donde vaya nos seguiremos viendo- Prometía una emocionada rubia-.

Oksana abrazaba a Sasha.

-¿Te ha llegado la carta?- Le preguntaba el joven-.
-Si, ha llegado hoy- Respondió-.
-La mía igual y me han aceptado, dime que a ti también-.
-No lo sé, la abriré cuando salgamos de aquí-.

Los aplausos para la generación 2012 de la escuela Alikosvky, se mantenían con casi todo el público de pie. Padres orgullosos que veían como sus hijos terminaban exitosamente esa etapa.

Ekaterina vio a sus padres y se iba a acercar pero notó que además de estar acompañados por su tía Valya, estaba también su abuelo. Lo extrañaba eso no lo podía negar, pero aún estaba dolida con él, no le podía perdonar el haberse entrometido de esa manera en su vida destrozando lo que ella más quería.

-¡Ekaterina!- Escuchó y se volteó-.
-¡Mamá!- Regañaba Anya a su expresiva progenitora-.

La chica de ojos verdes sonrió y caminó hacía dónde estaba su ex novia juntos a sus padres.

-Hola- Saludó una tímida Ekaterina-.
-¿Y sólo eso después de tanto tiempo sin vernos?- Preguntó la señora Kuznetsova-.
-En realidad ha pasado mucho señora Kuznetsova- Aceptó Katia quien le dio un efusivo abrazo-.
-Que te he dicho sobre el "señora Kuznetsova" esa es mi suegra y bueno también lo fue su ex – Comentó apuntando a su esposo- Así que dime Ameriya-.
-Así será – Dijo sonriendo – Señor Kuznetsov- Saludó a ex suegro-.
-Ekaterina- Respondió mucho más serio que su esposa-.

Se formó un incomodo silencio que la morena no sabía como romper, quería aprovechar la oportunidad de hablarle a Anya pero la rubia no le estaba dando la más mínima posibilidad.

-¿Y que les ha parecido la ciudad?- Preguntó Katia para romper el silencio-.
-No estoy acostumbrada a las grandes ciudades, pero no es la primera vez que venimos a Moscú y estar acá me ha traído muchos recuerdos - Respondió Ameriya-.
-Le costó acostumbrarse- Agregó mirándola-.

Anya estaba de brazos cruzados y desviaba la vista fingiendo desinterés. No quería mirarla, no quería estar cerca de ella, no quería estar tan destrozada que el sólo hecho de sentirla cerca le provocaran una ganas inmensas de llorar. Como si no hubiese llorado lo suficiente ya.

-Pero aquí estabas tú, así que se acostumbró- Expresó Ameriya - ¡Mira dónde nos hiciste venir para ver a nuestra pequeña graduarse!- Exclamó ganándose una mirada fulminante de Anya-.
-¿Ya nos podemos ir? Falta mucho que empacar y ya no tenemos mucho tiempo- Dijo la rubia para cambiar de tema-.

Ekaterina se focalizó en ella, sabía que la rubia se iría eso era lógico, ella también lo haría en muy pocas semanas, pero aceptar que aquello sería la separación definitiva le causaba un dolor que no se esperaba.

-Es cierto, tenemos que volver pronto a St. Pete porque Anya debe estar en la academia semana entrante para ver los detalles de su ingreso- Dijo su padre-.
-Tú… ¿Entraste a la Academia de ...
-Así es- Respondió interrumpiendola escuetamente. No quería seguir dandole explicaciones a Katia-.
-Mi pequeña va a estudiar en la misma Universidad que su orgulloso padre- Comentó con una gran sonrisa-.
-Felicitaciones siempre ha sido la Universidad de tus sueños- Dijo Ekaterina, sabiendo que entraría a estudiar lo que siempre quizo, aquello lo dijo con una sonrisa que no fue devuelta por la rubia-.
-Igual estaba preparada para no entrar- Expresó- Me estoy acostumbrando a que mis sueños que no se hagan realidad-.

Anya dijo aquello sin pensarlo demasiado, simplemente salió, quizás quería que Ekaterina sintiera aunque fuera un poco todo ese dolor que ella tenía, que se diera cuenta que había roto todas sus ilusiones.

-Anya…-Intentó dialogar la morena-.
-Ekaterina- Llamó su tía Valya quien fue a buscarla pues sus padres llevaban largo tiempo esperándola- Tus padres te necesitan-.
-Ya voy tía Valya- Contestó- ¿Y cuando te vas?- Le preguntó a la rubia-.
-No tengo una fecha exacta, pero dentro de un par de días…-.
-Podemos…tú sabes…hablar, antes de que…-.
-Ya no hay nada que hablar Katia, está todo cerrado- Se adelantó a responder-.

Anya avanzó unos pasos como señal de que ya debían irse a los que sus padres la siguieron despidiéndose de Katia antes. La chica de ojos verdes sin mayores opciones se fue con su tía.


Elena estaba recibiendo los abrazos de sus padres por su graduación de la secundaria, estaban orgullos de ella por haber obtenido esa beca en la academia de Danza en Paris.

-También es merito de Illya, él me ha hecho mejorar mucho- Comentaba la pelirroja agradeciendo a su maestro que también estaba ahí-.
-Eso no es cierto, yo sólo hice unas llamadas y envié el video de tu presentación nada más- Contestó también orgulloso, en poco tiempo le había tomado mucho cariño a esa chica-.
-Dejémoslo en que ambos tienen mérito, porque siempre he visto el gran talento de mi hija, pero sin duda desde que está en tus clases eso se ha potenciado aún más- Comentó el padre-.
-Es todo un placer tenerla de alumna, desde que la vi supe que ella saldría de esta ciudad a bailar con los mejores-.

Elena sonreía por los cumplidos que recibía tanto de sus padres como de Illya, estaba feliz de poder salir de Moscú y cumplir su sueño, pero no podía decir que su felicidad estaba completa, tenía un espina en el corazón que se hacía más profunda con cada día que pasaba, con cada segundo que marcaba lo lejos que estarían la una de la otra, porque esa felicidad jamás podría estar completa sin Yulia.

La miraba a la distancia, de manera intensa memorizando cada detalle de su cuerpo, de su rostro, del brillo de sus ojos, aquel hoyuelo que se le formaba cuando sonreía sinceramente, ella amaba besar ese hoyuelo como amaba besar cada centímetro de esa piel de terciopelo.

Una lagrima fue descendiendo por su rostro, sabía que ya estaba todo dicho, que en un par de semanas ella tomaría un avión rumbo a Paris y Yulia haría lo propio yéndose a St. Petersburgo, el destino se había encargado de que su vida tomara caminos diferentes, sin embargo, ella creía que uno se hacia el destino, que se era capaz de cambiar aquel camino si tenía la fuerza suficiente para luchar por lo que quería, ella luchó, peleó para tenerla junto a ella.

Las pequeñas y silenciosas lágrimas se transformaron en sollozos que captaron la atención de Illya y sus padres.

-Lena ¿Qué sucede?- Preguntó preocupada su madre acariciándole la espalda-.
-Yo…- Las palabras no salían por más que lo intentara-.
-Tranquila sí, la escuela es una linda etapa pero lo que te espera lo es mucho más- Intentaba consolar su padre sin tener el conocimiento que eso no era lo que la afectaba-.

Illya, quien era conocedor de la truncada historia de amor de la pelirroja, supo de inmediato que esas lágrimas se debían a cierta pelinegra que también guardando distancia miraba a Elena con la misma tristeza en sus ojos. El maestro se sentía impotente de no poder ayudarla para que se sitiera mejor, él con su propia historia sabía que nadie, además de la persona amada, podía sanar un corazón roto.

-Iré a buscarte una botella de agua- Dijo el hombre de los ojos azules- Vuelvo enseguida-.

La  pelirroja se lo agradeció con una media sonrisa triste. Volvió a ver a Yulia y sus ojos azules estaban clavados en ella, derramando lágrimas que sabía eran por lo mismo que ella lo hacia. No entendía ni en el más profundo de sus razonamientos porque si su morena también estaba sufriendo, no la quería junto a ella, porque no se permitían una nueva oportunidad.
Illya había ido a uno de los dispensadores del pasillo de la escuela para buscar la botella de agua para Elena.

-Te ves muy guapo- Dijo para captar su atención-.

El maestro no dio indicio de haberla escuchado aunque claramente lo había hecho porque su distancia era menos de un metro. Sacó la botella y se iba a ir.

-¿No me vas a saludar si quiera?- Preguntó Valya posicionándose al frente de él para bloquearle el paso-.
-Hola, es realmente un desagrado verte, ahora me puedes dar permiso- Contestó sarcástico-.
-No me voy a ir- Dijo alzando su mentón segura para fijar sus ojos en los de él-.

Él rio de manera burlesca.

-Y no hablo de aquí, hablo de que no me iré de Moscú, no mientras tú estés aquí, ya no volveré a dejar pasar otra oportunidad-Habló seria la mujer-.
-No sé de que oportunidad hablas, para mi tú no existes- Respondió terco-.
-¡Ya basta!- Exclamó tomándolo por el brazo- Me he sentado cada jodida tarde en la cafetería al frente de tú academia dándome fuerzas para volver a entrar y hablarte, hasta ahora no he podido y no voy a permitir que sigas diciendo estupideces- Dijo en una postura decidida-.
-La única que dice estupideces eres tú, que crees que con llegar y…-.
-¡Cállate!- Exigió- Yo voy a hablar ahora- Dijo bajando el tono- Entiendo tú postura, la entiendo porque sé que me equivoqué aquella vez, que actué como una cobarde, pero ya no soy esa niña asustada, ahora voy a luchar por ti, voy quedarme sin importar las consecuencias, te voy a recuperar Illya porque sé que al igual que yo tú no has vuelto a enamorarte- Expresó soltándolo para reducir esa distancia-.

Illya veía la decisión en los ojos de esa mujer que lo estaba convenciendo, lo estaba haciendo recordar la etapa de su vida en donde había sido más feliz pero donde también había sufrido como nunca antes.

-Ya déjalo, olvídate de lo que alguna vez fuimos y déjame a mi olvidar lo que alguna vez pudimos ser- Le pidió vulnerable-.

Valya le acarició tiernamente el rostro.

-No lo haré, no puedo y si tengo que sentarme en esa jodida cafetería donde todos piensan que soy una psicópata lo haré hasta que me des otra oportunidad, no me volveré a ir a no ser que sea juntos- Insistía Valya acercándose más aún-.

Illya estaba derrotado, ella tenía razón, nunca más se había enamorado así, nadie siquiera estuvo cerca de provocarle lo que Valya Sharapova le había provocado, enloqueciéndolo de amor.

-Valya, ya no sé si pueda…-.
-Yo podré por los dos…sólo dime si sigues sintiendo algo por mi, con eso es suficiente- susurró muy cerca de sus labios-.
-¿Si te digo que te odio me creerías?-.

Valya no respondió y cerró la distancia en un beso que había esperado años para ser dado, años en lo que no dejó de pensar ni un día en él y en si la vida le daría una nueva oportunidad.

Se la había dado y ella no estaba por renunciar, no cuando en esos fuertes brazos se sentía absolutamente completa.

-Ya estás advertido, no te vas a volver a deshacer de mi- Murmuró separándose y sonriéndole.

Illya se quedó con una estúpida sonrisa mientras la veía caminar hacía la salida. Su vida sin quererlo estaba tomando un nuevo rumbo.


Nastya había ido al baño mientras su madre la esperaba en el auto, necesitaba despejarse un poco, todas esas emociones le estaban pasando la cuenta. Recordaba todo su proceso en esa escuela y todos los cambios que había sufrido a lo largo de su etapa ahí. Ella quien había llegado a ser la reina de aquella escuela, para luego ser una rechazada cuando verdaderamente decidió ser quien es ahora.

Abrió la llave del agua para enjuagarse la cara, las lágrimas habían corrido todo su maquillaje.

-Hola- Saludó Oksana quien estaba apoyada en la entrada-.

La rubia se volteó sin saber exactamente cuanto tiempo había estado su ex novia observándola.

-¿Estás bien?- Preguntó la pequeña diva quien había visto llorar a Nastya-.

La chica no respondió, simplemente tomó papel del dispensador para secar sus manos e iba a salir.

-Nastya…no te vayas otra vez- Le pidió-.
-No fui yo quien se fue, Oksana- Le recriminó de inmediato-.
-Lo sé Nastya, sé que fui yo y que toda la culpa de que estemos separadas en mía, pero ya no puedo seguir soportando tenerte lejos, menos pensando que podemos seguir juntas, no puedo siquiera imaginarlo, tú eres el amor de mi vida Nastya, por favor perdóname y…-.
-Oksana ya…-.

La pequeña diva había entrado y cerrado la puerta tras ella.

-Soy una imbécil que no se merece nada más de ti, pero lo que hice lo hice porque pensé que era lo mejor para ti, no lo hice porque haya dejado de amarte, te he necesitado tanto- Decía- Hoy cuando ha llegado la carta de la universidad, lo primero que he pensando es que quería abrirla contigo, en que quiero que tú estés en cada momento importante de mi vida, en mi primer día en la Universidad, en mi primer papel en algún teatro, cuando reciba mi primer premio, y también quiero estar en los tuyos, quiero estar cada día contigo Nastya, quiero que al abrir los ojos lo primero que vea sea a ti, sin importar dónde estemos, quiero que sea a tu lado-.

Nastya era débil ante ella. Siempre había sido así antes incluso de aceptar lo que sentía por Oksana, ella de alguna manera siempre lograba convencerla de lo que quisiera.

-¿Te han aceptado?- Preguntó la rubia en un susurro-.
-No lo sé- Contestó mostrándole el sobre sellado-.
-¿Aún no la abres?-.
-Te lo dije, no podía si tú no estabas-.

Nastya simplemente se derretía con esas frases pero seguía realmente dolida con Oksana por todo lo ocurrido.

-Tengo algunos minutos, si quieres puedes abrirla ahora- Dijo desviando el tema-.

Oksana lo tomó como un pequeño avance así que fue abriendo cuidadosamente aquel sobre.

-¿Y?- Preguntaba una rubia muy impaciente-.

Oksana abría los ojos y esa gran sonrisa le daba la respuesta a Nastya. La pequeña diva no dudó ni un segundo y se lanzó a los brazos de la rubia.

-¡Me han aceptado!- Exclamaba-.
-Lo sabía incluso antes de que lo abrieras, era imposible que no entraras, eres una estrella Oksi…-Le susurró mientras seguían abrazadas-.
-No lo soy Nastya, no puedo brillar si tú no estás conmigo- Murmuró separándose levemente para mirarla a los ojos, tenía tantas ganas de besarla-.

Nastya se dio cuenta de ello por la intensidad con que Oksana miraba sus labios, ella también lo deseaba aunque no estuviera del todo segura.

El sonido del celular de la rubia interrumpió el momento. Oksana reaccionó y revisó el mensaje que le sacó una inconsciente sonrisa que fue captada por la castaña.
-Ya debo irme, mamá me espera en el estacionamiento- Le dijo-.

-¿Ella te ha enviando el mensaje?- Preguntó-.
-No, ha sido Daria, en un par de días tengo que viajar a Rostov para ver lo de la residencia y ella se ofreció para ayudarme- Respondió-.

Oksana estaba realmente celosa por eso, sabía que a la chica le gustaba su rubia e iba a hacer todo por conquistarla. La castaña en un arranque la tomó y la intentó besar.

-Oksana…no-La esquivaba la rubia-.
-Nastya por favor…-Insistía tomándole el rostro buscando sus labios-.
-¡No!-Exclamó separándose bruscamente - Nosotras ya no estamos juntas Oksana, se terminó, así que no vuelvas a intentar hacer eso, te han aceptado, toma eso y vete, olvídate de mi- Expresó con una mezcla de rabia y dolor saliendo acelerada de ahí-.

Oksana se quedó sola, apoyada en uno de los lavamanos.

-Yo jamás me voy a olvidar de ti-Susurró para si misma-.


Algunos días habían pasado ya desde la graduación y la mayoría estaba alistando lo que sería su ingreso a la Universidad. En distintas ciudades los chicos de Neposedi empezaban a alejarse de lo que fue su etapa de secundaria dejando a sus compañeros Juniors la dura tarea de mantener vivo el espíritu del coro.

Elena estaba en el merendero, disfrutando de un café mientras en su notebook revisaba algunas fotografías que le habían enviado de la academia. Era un sitio realmente hermoso, ubicado en el centro de Paris cuya arquitectura combinaba a la perfección lo antiguo de su fachada y lo moderno de su interior. Amplias salas dotadas de todo lo que necesita un estudiante de danza para perfeccionarse.

También estaba inscribiendo un curso de francés que Illya le recomendó, porque aprender el idioma era trascendental tomando en cuenta que pasaría los próximos cuatro años ahí.

Eran tantas cosas en tan poco tiempo que la pelirroja no podía evitar sentirse abrumada. Los tramites del pasaporte, aprender un nuevo idioma, la mudanza que era todo un lío, despedirse de todos.

Sí, eso último era lejos lo más difícil, sobretodo porque la palabra despedida no estaba en el vocabulario de Elena en cuanto a Yulia se refería.

-Hola- Saludó sentándose sin pedir permiso junto a la pelirroja- ¿Qué haces tan temprano por acá?-.
-Samir- Saludó con una sonrisa- Nada, no he podido dormir mucho, así que me levanté temprano y luego vine a tomarme un café ¿Y tú?-.
-Terminando mi trote diario, este cuerpo no se mantiene solo- Contestó haciéndole un guiño-.

Elena rió por lo bajo. Samir siempre había sido tan vanidoso aunque eso podía identificarse en los genes Volkov, porque cuando se trataba de verse bien, su ojiazul no se quedaba atrás.

-¿Y que veías tan concentrada?- Preguntó el mayor de los Volkov-.
-Cosas de la academia, Illya me dijo que viera los mapas para que cuando llegara no me costara tanto ubicarme- Respondió-.
-¿Academia? ¿En St. Pete?- Preguntó ilusionado claramente desconociendo mucha información-.

La pecosa se dio cuenta que Yulia no había hablado con su hermano sobre eso.

-No, me han aceptado en la Academia de Danza de Paris, me voy en tres semanas- Expresó la pelirroja-.
-¿Paris? ¿Tres semanas?- Repitió Samir absolutamente descolocado- ¿Y que pasa con mi hermana?…tú y ella…-.
-Yulia ha terminado todo, ella se irá con Ekaterina a St. Petersburgo, ambas estudiaran ahí-Contestó con tristeza-Ya no hay nada más que pueda hacer, ella ha elegido y no fue a mí-.

Samir no podía creer lo que estaba escuchando, él sabía que su hermana había entrado a la Universidad pero el resto de la información la desconocía totalmente. Los días que llevaba en Moscú,
Yulia había estado con los preparativos de su graduación y luego había días que salía y no regresaba hasta la noche. Ahora estaba entendiendo un poco.

-Lena…yo no lo entiendo…-.
-No es muy difícil, Yulia eligió a Ekaterina en vez de a mí, me dijo que tomara la beca y me fuera a Paris porque ella ya tenía planes-Explicó dolida- Supongo que no puedo competir con todo lo que ella tiene para ofrecerle- Se lamentó bajando la mirada-.
-Pero…-.
-Ya, de verdad no puedo ni quiero seguir hablando de Yulia, duele demasiado- Lo interrumpió-.

Samir iba a agregar algo pero comenzó a sonar el teléfono de la pelirroja y ella le hizo un gesto para que detuvieran la conversación. La esperó durante la llamada procesando la información recibida.

-Debo irme a casa, ha sido bueno verte, espero que puedas ir a casa a despedirte antes de que me vaya- Dijo la pelirroja-.

Samir se levantó para abrazarla cariñosamente.

-Lo haré Lena, de eso no tengas dudas y quiero que sepas que independiente de que estés o no con Yulia, para mi siempre serás como otra hermana más, te quiero y cualquier cosa, cuenta conmigo- Le susurró el joven-.

Elena se refugió en sus brazos, necesitaba ese apoyo y todo ese cariño que Samir siempre le había demostrado, aunque en lo profundo deseara que fuera otra Volkov quien le diera todo ese cariño.


Yulia estaba en su habitación, se había despertado tarde y bajado a desayunar. Sorpresivamente cuando bajó su madre la esperaba con una mesa repleta de cosas para que comiera. Desde que llegó su carta de aceptación y le había contado de sus planes en St. Petersburgo, su madre la había estado consintiendo en extremo, tanto que en ocasiones la agobiaba.

Lo de hoy además del desayuno había sido que le tenía una gigantesca caja con una llamativa cinta encima. La abrió y era un equipo completo de la universidad a donde iba, había una sudadera, camisetas, tazones para el café, lápices y posiblemente todo lo que vendía la Universidad.

-Nunca un Volkov había entrado a una Universidad tan importante- Le susurró su orgullosa madre cuando le dio el tercer abrazo del día en menos de una hora desde que había despertado-.

Así que ahí estaba, probándose la sudadera verde con el tradicional logo en tonos dorados en el centro, que era la mascota de la Universidad de St. Petersburgo.

-Es bueno que sea un color que me favorece- Se dijo a si misma-.

El fuerte ruido que hizo la puerta de su habitación al cerrar violentamente, produjo que se volteara alertada.

-¿Qué es esa entrada? Porqué no has…-.
-¡Porque no me lo habías dicho!- Exclamó Samir alzando la voz-.
-¿De que estás hablando?- Le preguntó sorprendida por la actitud de su hermano-.
-Porque no me dijiste que Elena se iba a Paris y que tú te vas con Ekaterina a St. Petersburgo- La enfrentó-.

Yulia si le había dicho a su hermano que la habían aceptado en la Universidad que había aplicado como primera opción y él se había mostrado igual de orgulloso que sus padres, lo que omitió conscientemente fue el hecho de que no se iría sola y que Elena se iría a Paris. ¿Por qué lo ocultó?, Porque conocía a Samir y estaba segura que él la enfrentaría y cuestionaría su decisión tal y como lo estaba haciendo ahora.

-¿Y porque tendría que habértelo dicho?- Contestó girándose para quedar frente a frente-.
-Te conozco Yulia, lo has hecho a propósito ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?-Cuestionó- Porque estoy seguro que tú aún la amas ¡Que está pasando por tú cabeza Yulia!-.
-No tengo que darte ninguna explicación Samir, es mi vida y yo sé porque tomó las decisiones que tomo, no te entrometas así, no tienes ningún derecho-Lo detuvo-.

Samir le mantenía la mirada y no estaba dispuesto a dejar las cosas así.

-¿Es porque Ekaterina es una Sharapov? ¿Por eso a dicho Elena que no puede competir con todo lo que ella te puede ofrecer?- Insistió el chico-.

Yulia abrió los ojos incrédula ante el cuestionamiento de su hermano.

-¿Piensas que estoy con Katia por su dinero?- Reaccionó agresiva- ¡Como pueden pensar eso de mi! ¡Que acaso no me conoces!-.
-¡No lo sé Yula! Porque me voy de aquí y te dejo feliz con Elena y ahora resulta que la has dejado para irte con Ekaterina a un de seguro muy cómodo Penth House en el centro de la ciudad-Dijo sarcástico- Ahora entiendo porque nuestra madre esta tan emocionada, no sólo has entrado a una Universidad de privilegiados sino que te vas a ir con la chica que va a asegurar a las próximas ¡cuatro generaciones de los Volkov!- La encaró hiriente-.

Yulia le dio una cachetada que le dolió más a ella que a Samir, porque ese chico era una de las personas que ella más quería en la vida y que le estuviera diciendo esas cosas la hería en lo profundo, pero no podía tolerar que pensara eso porque ella podía estar confundida pero jamás dentro de su decisión pensó lo que Ekaterina podía darle económicamente.
Samir reaccionó con el golpe que le dio su hermana, se había excedido enormemente, lo supo al ver los ojos cristalinos de Yulia quien lo miraba con mucha pena.

-Lo siento, yo no pensé en lo que dije…de verdad…-Intentaba disculparse-.
-Sé lo mucho que quieres a Lena, pero eso no te da derecho a decir lo que has dicho, yo quiero a Ekaterina por lo que ella es, no por lo que tiene y si no lo entiendes por último respétalo, es mi vida no la tuya y ahora sal de mi habitación- Le exigió la morena-.
-Yulia sé que me he….-.
-¡Sal de mi habitación!- Le gritó-.

Samir agachó la cabeza y salió de su habitación profundamente arrepentido de sus palabras, porque estaba seguro que se había equivocado, sólo se dejó llevar sin pensar en como se podía sentir su hermana con semejante cuestionamiento.


Anya perdía su mirada por la vista que le regalaba el ventanal de su habitación. A su alrededor habían sólo cajas en las que empacó todo lo que había sido su vida en los últimos meses.

Aún recordaba cuando esas cajas eran su comienzo en aquella ciudad en donde había llegado siguiendo al amor de su vida, quien la ayudó a instalarse con la mejor de las disposiciones. Ahora no era así y no quedaba nada más que una fotografía que había traído desde St. Pete, en dónde ambas salían sonrientes posando, ese había sido su primer baile juntas. No estaba segura de querer llevársela porque todo lo relacionado con su chica de ojos verdes le causaba un profundo dolor en su roto corazón.

-¿Estás lista?- Preguntó su madre-.
-Sí, ya está todo embalado-Respondió sin quitar su mirada de la ventana-.
-¿Segura? Aún tenemos tiempo antes de tomar el vuelo, podría cubrirte si es que necesitas hacer algo antes- Expresó la mujer quien dejaba entrever con que intensión lo decía-.
-No hay nada más que hacer mamá, ella ya ha elegido y no fue a mi, seguir insistiendo sería tirar a la basura lo último que me queda de orgullo- Contestó-.
-Siempre te he dicho que cuando se trata de amor no existe el orgullo, pelea Anya, lucha por ella si es a quien quieres-.
-¡Ya lo hice!-Exclamó subiendo la voz y con lágrimas en sus hermosos ojos- ¡Luché con todo lo que tenía y para ella no fue suficiente! ¡No fue capaz de volver a amarme!-.
-Para volver a amar es necesario haber dejado de hacerlo y yo no estoy segura de que Ekaterina te haya dejado de amar alguna vez, lo que ustedes tenían era algo que cualquiera que las viera envidiaba, era amor puro y eso no se rompe con facilidad- Comentó la mujer acariciando el cabello de su hija para consolarla-.
-Ya no sigas diciendo eso- Le pidió con un hilo de voz- No quiero recordar todo lo que he perdido, hice todo lo que pude para recuperarla, pero ella no me ha dejado nada más de que aferrarme, no tengo ninguna esperanza- Reconoció- Así que lo único que puedo hacer ahora es tomar mis cosas e irme, la vida nos ha trazado caminos separados y aunque no sé bien como lo haré, tengo que hacer mi vida sin ella-.

Ameriya le hizo un gesto de aceptación, le partía el corazón ver a su hija así pero ella no podía hacer nada para hacerla sentir mejor.

-¿Esto lo vas a dejar aquí?- Preguntó refiriéndose a la fotografía, tomándola entre sus manos-.
-No lo sé-Contestó dudosa-.
-Es una imagen muy linda para dejarla-Comentó- Al verlas así ya puedo imaginarme lo lindas que habrían sido mis nietas, una pequeña morena con tus ojos y la estructura ósea de Ekaterina- Agregó-.

Anya rió de manera melancólica.

-Ekaterina quería una pequeña rubia como yo, y yo quería que tuviera sus ojos-Recordó triste-.

Finalmente tomó la fotografía y la guardó entre sus cosas más delicadas, después de todos aquellos hermosos recuerdos, eran lo único que le quedaba por atesorar del amor de su vida.


Una agitada morena llegaba a la puerta de un edificio. Había conducido como enloquecida para poder alcanzarla y ahora interrogaba decepcionada al conserje que no tenía mayores antecedentes, sólo que la señorita Kuznetsova había partido hacía mas o menos una hora rumbo al aeropuerto.

Ekaterina se sentó derrotada en los escalones que daban ingreso al edificio, la tarde de Moscú se estaba volviendo fría pero no le importaba, sólo dolía el no haber alcanzado a llegar. Flexionó sus rodillas y escondió su rostro entre ellas, no sabía porque apenas escuchó que Anya se iría ese día y sin pensarlo demasiado había partido tratando de alcanzarla. No tenía claro que iba a decirle, pero quería llegar, quería verla antes de que la rubia se fuera de vuelta a St. Petersburgo.

Escondió las lágrimas que caían de sus ojos e intentó controlar sus incipientes sollozos.

-¿Ekaterina?-Preguntó-.

La morena levantó la cabeza y secó rápidamente sus lágrimas.

-Hola-Saludó haciendo un esfuerzo para que su voz saliera-.

Oksana la miró inquisitivamente.

-¿Qué haces aquí?- Interrogó la pequeña diva-.
-Yo…yo ya me iba-Contestó levantándose-.
-Viniste para ver si la alcanzabas no es cierto- Expresó segura sin quitarle la vista de encima- ¿Para que Ekaterina? ¿Para hacerle más difícil el irse?- La increpó-.
-Sólo quería hablarle-Susurró bajando la mirada- ¿Si hablas con ella puedes omitir el hecho de que me viste aquí?, Tú…tienes razón y nunca debí haber venido-Le pidió-.

Oksana cruzó los brazos y le hizo un movimiento afirmativo con su cabeza. La castaña iba a entrar puesto que venía a buscar algo que le había dejado Anya.

-Oksana -La llamó- Nastya se irá en un par de horas a Rostov, va a ver su residencia, después de hoy se hace definitivo- Le contó de la nada-.

A la pequeña diva aquello la hizo palidecer. Ekaterina se dio vuelta para seguir caminando hasta su auto, ya no había nada más que seguir haciendo ahí, pero unos acelerados pasos la alertaron.

-¿Por qué me lo dices?- Le preguntó Oksana posicionándose al frente de ella-.
-Para que no llegues tarde- Respondió alzando los hombros-.
-Ya no puedo hacer nada, ella no quiere hablar conmigo-Murmuró resignada-Lo intenté, le rogué que me diera otra oportunidad pero no quiere siquiera volver a escucharme ¿Qué más quieres que haga?-.
-Insistir, no rendirte, si no te quiere escuchar hablar, cántale, si no quiere creer en lo que dices pues comprométete, ¡Has lo que sea necesario!- Exclamó la morena-.

Oksana abrió los ojos cuando Ekaterina le alzó la voz.

-Tienes razón, no puedo dejarla ir, no cuando sé que ella me sigue amando tanto como yo lo hago- Se recompuso- ¿Me ayudas?-.
-Claro- Aceptó-.

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Feb 26, 2017 10:18 am

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Nastya estaba chequeando su maleta, el viaje que iba hacer a Rostov era de tan sólo dos días por lo que no necesitaba mucho. Había comprado boleto para un vuelo nocturno que la iba hacer llegar de madrugada a la ciudad, así podría aprovechar todo el día y el siguiente.

El timbre de su casa sonaba con insistencia por lo que bajó extrañada ya que no esperaba a nadie.

-¡Ya voy!-Gritó bajando la escaleras para quien fuera que estaba en su puerta dejara de hacer sonar el timbre-.

La rubia iba con toda la disposición de decirle unas cuantas no muy buenas palabras.

-¿Y tú que haces aquí?- Preguntó frunciendo el ceño-.
-Así recibes a las amigas, Savalieva?- Dijo Yulia entrando antes que la rubia la dejara pasar-.

La ojiazul no estaba ahí por casualidad, había recibido una llamada de Ekaterina quien le pedía que mantuviera a Nastya en casa la mayor cantidad de tiempo posible, mientras Oksana llegaba. Así que no muy convencida de ayudar Tarasova había ido rumbo a la residencia Savaliev.

-No te esperaba, tengo que salir en máximo veinte minutos si no quiero perder el avión- Dijo Nastya-.
-Lo sé, si yo sólo vine a desearte suerte, que te tengas un buen viaje- Expresó alzando los hombros-.

Nastya levantó la ceja mirándola con desconfianza ¿Desde cuando Yulia Volkova tenía esos gestos de amabilidad?, algo no le calzaba en todo eso.

-¡Ya no me mires así!-Exclamó Yulia quien se dio cuenta que Nastya no le había creído mucho- Es cierto- Aseguró-.
-Está bien, si te creo pero aún si tengo los mismos veinte minutos- Expresó- ¿Quieres algo?-.
-Una soda me vendría bien-Contestó-.

Las chicas fueron hacia la cocina, Nastya abrió el refrigerador y sacó dos sodas, para luego ubicarse en la isla que estaba en el centro, una frente a la otra.

-¿Y como has estado?- Preguntó la rubia-.
-Bien- Respondió sin demasiada convicción-.
-¿Segura que todo bien?- Insistió-.
-Estoy peleada con Samir-.
-¿Y eso por qué?-.
-No le dije que me iría con Ekaterina a St. Pete, ni tampoco que Elena se va a Paris, se ha encontrado con ella y así se enteró, llegó alterado y me atacó sin piedad, diciendo que me iba con Katia por todo lo que ella podía ofrecerme, me dolió Nast, porque yo jamás he estado interesada en el dinero de Ekaterina- Explicó afectada-.
-Lo sé, y me cuesta entender porque te ha dicho eso, Samir no suele ser así contigo-
-Mi hermano quiere mucho a Elena y me conoce demasiado, sabe que hay algo más, igual no tenía derecho a decirme algo así-.
-Lo lamento, sé lo que te afecta discutir con Samir-.
-Si, pero ya no quiero hablar de eso, ¿Cuéntame de tu viaje?- Preguntó para ganar tiempo-.
-No hay mucho que contar, voy a firmar algunos documentos y ver en dónde voy a vivir así que vuelvo el viernes-Respondió-.
-¿Estás segura? ¿Aún estás a tiempo de cambiar de planes?-.
-Esta decidido Yul y por favor ya no sigas insistiendo con eso-Le pidió- Y ahora voy a buscar mi maleta porque debo irme al aeropuerto-.

Nastya subió a su habitación por su equipaje mientras la pelinegra estaba en la puerta principal mirando su celular cada dos segundos.

-¿Esperas alguna llamada?-Preguntó Nastya bajando-.
-No-Se apresuró a responder-.

Nastya la volvió a mirar interrogante, algo estaba pasando y ella quería saber que era.

-Mi taxi no debe tarde en llegar- Dijo la rubia y segundos después sintió una bocina- Ahí está-.

Yulia seguía en su misma posición bloqueando la salida de Nastya.

-Yulia, serías tan amable de moverte para que pueda pasar, el taxi me esta esperando-Le pidió sarcástica la rubia-.

Pero no recibía ninguna respuesta.

-¡Yulia!-Exclamó- ¡Que te muevas te digo!-Insistió-.
-No te puedes ir, no todavía-Habló la morena-.
-¿Cómo que no me puedo ir? Yulia, ya déjate de juegos y déjame pasar- Exigió con mucha menos paciencia que al principio-.
-¡Que no te puedes ir todavía!-Respondió de frente a ella sin la mínima intensión de moverse-.
-¡Que te volviste loca! ¡Que me dejes pasar te digo! Mira que si pierdo el avión por tú culpa…-.
-¿Qué harás? ¿Me vas a golpear?-Le preguntó retóricamente-.
-Yulia por última vez, déjame salir-Le advirtió la rubia-.

Pero la pelinegra seguía firme ahí, mientras se escuchaban los últimos bocinazos de un taxi que se iba sin la pasajera que lo había llamado. Al oír el vehículo irse las mejillas de la rubia se enrojecieron de la pura ira.

-¡Que demonios pretendes!-Le gritó- ¡Voy a perder el avión!-.
-¡Me importa un carajo tu jodido avión! ¡Te quedas aquí hasta que llegue!- Le respondió Yulia en el mismo tono posicionando sus manos en las caderas-.
-¡De que mierda estás hablando! ¿Qué llegue quien?- Le preguntó-.

Yulia no tuvo que responder a aquello porque un sonido que se iba haciendo cada vez más nítido se fue escuchando en las afueras de la casa.

-Nastya…-Le habló- Dale una oportunidad- Dijo antes de moverse y dejarle el espacio para que la rubia abriera la puerta-.

A Oksana se la estaban comiendo los nervios, ni siquiera para su audición de ingreso a la Academia de Artes, sintió ese malestar en el estómago que se le formó del puro miedo de que su rubia volviera a rechazarla. Su voz era bajita e insegura, mientras Ekaterina se mantenía atrás de ella tocando su guitarra para acompañarla.

When I look into your eyes (Cuando miro en tus ojos)
It's like watching the night sky (Es como ver el cielo nocturno)
Or a beautiful sunrise (O un hermoso amanecer)
Theres so much they hold ( Hay tanto que ellos tienen)
And just like them old stars (Y al igual que las estrellas más viejas)
I see that you've come so far (Veo que has llegado tan lejos)
To be right where you are (Para estar justo dónde estás)
How old is your soul? (¿Cuan vieja es tú alma?)

La pequeña diva fue tomando confianza y mantenía sus ojos fijos en Nastya, quien no salía del umbral de la puerta. La rubia estaba apoyada viéndola casi sin pestañar e inconscientemente una sonrisa se fue formando en sus labios.

I won't give up on us ( No renunciaré a nosotros)
Even if the skies get rough (Incluso si los cielos se vuelven turbulentos)
I'm giving you all my love (Te dare todo mi amor)
I'm still looking up (Sigo mirando hacia arriba)

Oksana se había ido acercando cada vez más mientras cantaba, hasta estar a nada más que algunos centímetro de la rubia, su voz salía al volumen justo para ser escuchada por ella, porque estaba ahí para ella, para luchar por su amor y no dejarla ir, no podía dejarla ir.

Cause even the stars they burn (Porque incluso las estrellas arden)
Some even fall to the earth (Algunas incluso caen a la tierra)
We got a lot to learn (Tenemos tanto que aprender)
God knows we're worthy (Dios sabe que valemos la pena)
No I won't give up ( No, no me rendiré).

Cuando Oksana la esperó para abrir la carta de la Academia junto a ella ya había sido lo suficientemente difícil rechazarla, porque sabía que tenían todo a favor y lo único que la estaba haciendo irse a Rostov era su estúpido orgullo.

La pequeña diva a medida que la canción avanzaba tomó la mano de Nastya, tomó algo de distancia y puso una de sus rodillas en el suelo.

La rubia estaba expectante a lo que iba a ocurrir y sus brillosos ojos se abrieron al máximo cuando vio a su chica sacar una pequeña caja.

-¡Dios Oksi, dime que no vas a preguntar lo que creo! Tengo sólo 18 años- Exclamó con algo de pánico-.
Oksana sonrió.
-Aunque alguna vez espero que seas mi esposa, no es el momento, esto...-Dijo abriéndola para dejar ver un par de hermosas argollas- Es para preguntarte si quieres tanto como yo, volver a ser mi novia, si quieres comprometerte conmigo aunque en ocasiones y más de las que me atrevo a aceptar actúe como una loca, esto es para saber si quieres que hagamos realidad todos los sueños de comenzar a formar nuestra vida juntas- Expresó con sus ojos brillosos por la emoción-.

Por las mejillas de Nastya caían las misma lágrimas de emoción. Esa pequeña chica era el amor de su vida.

-Si, Oksana, quiero todo eso contigo y mucho más-Respondió tomándola de la mano para levantarla-.

Oksana no se demoró en tomarla de rostro y besarla profundamente, ansiaba tanto esos delgados labios que parecía una eternidad que no había besado que no quería nunca más volver a separarse de ella, nunca, pasara lo que pasara.

Yulia había ido con Ekaterina quien la abrazaba por la cintura mientras ambas sonreían al ver la escena. Por la cabeza de la pelinegra estaban pasando demasiadas cosas que no debía pensar ya, para ella estaba todo dicho, por lo que se acurrucó en el pecho de Katia, quien cariñosamente le acarició el cabello.

Ahí estaba su lugar, a ella la había elegido y con ella haría su vida desde ahora en adelante.


Dos semanas más tarde y Yulia acompañaba a Ekaterina al aeropuerto. La chica de ojos verdes iría a St. Petersburgo a ver los últimos detalles que faltaban para su traslado a esa ciudad. Yulia no había querido ir porque ella ya tenía todo listo para su ingreso a la Universidad y prefería pasar ese tiempo con su familia y amigos.

-Entonces ¿estás de vuelta el lunes?-Preguntó la ojiazul-.
-Sí, ese el plan, sólo tengo que ver lo de la Universidad y supervisar que todo esté perfecto para cuando traslademos tus cosas al departamento-Contestó sonriente tomándola por la cadera para acercarla-.
-Te voy a extrañar- Dijo muy cerca de sus labios con un gesto infantil-.
-Aún estás a tiempo de venir conmigo- Contestó dejando un pequeño beso en sus labios-.
-Lo sé, pero prefiero quedarme, estar con mis padres y mis amigos, en algunos días cada uno se irá a alguna ciudad diferente y no sé cuando los veré otra vez-.
-Entiendo, además tendremos todo el tiempo para estar juntas una vez que estemos en St. Petersburgo-Comprendió pasando su mano por el rostro de la pelinegra corriendo un mechón de cabello-No te imaginas las ganas que tengo de que estemos pronto juntas allá, me hace tan feliz imaginar mi vida a tu lado-.
-También a mi Katia, también a mi-Repitió juntando su frente con la de su chica-.

El aviso para abordar el avión con rumbo al aeropuerto, se escuchaba en los alto parlantes. Las chicas se dieron un último beso y Ekaterina caminó despacio, dándose la vuelta para tirarle un beso a Yulia quien respondió con una hermosa sonrisa.

-Tú me harás feliz-Susurró la ojiazul para si misma-Estoy segura que si-.

Dio la vuelta para la salida hacia el estacionamiento en donde estaba su auto y así hacer camino de regreso a la que sería su casa por muy poco tiempo más.


En otro lado de la ciudad estaba una pelirroja sentada en el sofá de su salón intentando retener todo lo que le estaban diciendo. Porque Illya había insistido en enseñarle algo de francés antes de que se fuera y ella no se había podido negar.

-¿Elena, me estás poniendo atención?-Preguntaba Illya-.

La pecosa afirmaba con la cabeza.

-Sé que esto puede resultar aburrido pero es necesario que por lo menos aprendas algunas palabras en francés y las calles para llegar al departamento- Le decía el hombre-.

El maestro había puesto a disposición de Elena, el apartamento que tenía en Paris, así que la pelirroja tendría a donde llegar.

-Lo sé, es que hoy me he despertado algo desconcentrada-Respondía apenada-.
-Entiendo que todo ha pasado rápido y puede resultar abrumante, pero en algunos días estarás en Paris y no tendrás a nadie que te ayude, aunque haya llamado a algunos amigos, la mayor cantidad de veces tendrás que arreglártelas sola-.

A Elena la palabra "sola" se le repetía en la mente y un gran nudo se formaba en su garganta. Sabía que su futuro estaba en Paris, que todo lo que algún día soñó lo iba a tener allá, que había encontrado su salida de Moscú y no de manera mediocre sino que a lo grande. Pero no estaba ella. En toda esa vida que todos le pintaban como perfecta ella no iba a estar y eso le seguía partiendo el corazón, si es que se podía en más pedazos.

-Creo que necesitaré más que memorizar algunas palabras en francés para aprender a vivir allá, sola-Expresó cabizbaja- No lo puedo superar Illya, no me imagino todo sin Yulia-.

El maestro se acercó más a ella y la abrazó cariñosamente.

-Esta es tú vida ahora Lena, y Paris va a ser tú esplendoroso futuro, porque estoy seguro que vas a ir a triunfar-.
-No sé si todo esto valga la pena, no se si con irme pueda superar el que ella no quiera estar conmigo-.
-Todo va a valer la pena Elena y como te dije una vez si es amor verdadero ella volverá, sin importar cuando tiempo pase, ella te buscará-.
-¿De verdad lo crees?-.
-Hay amores que traspasan el tiempo-.

A la pelirroja por primera vez en días se le alojaba algo de esperanza en el corazón, porque si de algo estaba segura es que su amor por Yulia era verdadero, era de esos de los cuentos que tanto le gustaba leer de pequeña, su amor traspasaba las fronteras de un país. Su amor lo podía todo y por eso la última palabra aún no estaba dicha.

-Lena ya le has avisado a tus amigos de la fiesta de despedida que te haremos-Interrumpió su madre-.
-Si, y la mayoría ha confirmado-Contestó levantando la cabeza- Serán solo los chicos del coro-.
-Entonces tendré que ir de compras mañana para tener todo listo- Dijo alegre volviendo a la cocina.
-¿Seguimos?-Preguntó Illya-.
-Seguimos- Aceptó una esperanzada chica-.

A Ekaterina la esperaba un día gris, el otoño ya se comenzaba a sentir en San Petersburgo y aquella brisa le helaba el rostro. No necesitó conseguir un taxi porque su padre le había mandando un auto con chofer para que la llevara a casa.

El camino transcurrió entre recuerdos e ilusiones de lo que vendría. Esa era la ciudad que la vio crecer y a donde regresaría para seguir con otra etapa de su vida y una nueva persona a su lado.
Pensó que por la hora su casa estaría vacía pero se equivocó, allí sentando en su elegante sofá estaba Mikhaíl, su abuelo, a quien no le había hablado ni siquiera para su graduación.

-¿Cómo ha estado el viaje?-Preguntó levantándose.
-Bien, sin problemas-Contestó e iba seguir caminando en dirección a su antigua habitación-.
-Ekaterina tenemos que hablar, esto ya no puede seguir así, yo te he extraño mucho, tú eres mi única nieta- Habló con tristeza-.
-Eso debiste haberlo pensado antes de pagarle a Angus para rompiera mi relación con Anya, nunca pensé que podrías hacer algo así- Le recriminó manteniéndole la mirada-.
-Me equivoqué, y créeme que estoy muy arrepentido por lo que hice, no fue justo, la juzgué mal, yo…cuando tú estabas en el Hospital en Moscú, hablé con Anya y le pedí perdón, ella aceptó mis disculpas ¿Puedes hacerlo tú también?-Le pidió dejando de lado todo ese orgullo que tanto lo caracterizaba-.
-Necesito tiempo-Le dijo e intentó avanzar otra vez-.
-Esto es para ti-Expresó tomando una carpeta de la mesa del costado-.
-No quiero más regalos, creo habértelo dicho, no necesito ni otro departamento ni otro auto deportivo ni menos más acciones de la compañía, Gracias- Se negó-.
-No es nada de lo que has dicho, aquí están los documentos que he mandando a redactar para desligarte de la compañía, si los firmas ya no tendrás acciones aunque claro eres la heredera natural, pero con esto quiero demostrar que ya no intervendré más en tu vida Ekaterina, sé lo que quieras ser, yo te apoyaré en lo que tú decidas hacer- Señaló sincero y ofreciéndole la carpeta-.

Ekaterina lo miró y sin tomar lo que le ofrecía y se fue a sus brazos, ella también lo extrañaba.

-Gracias abuelo-Susurró refugiándose en los brazos de ese gran hombre-.
-No tienes por qué agradecerme, esto es lo correcto, jamás debí forzarte a seguir algo que no querías, la compañía es mi responsabilidad no la tuya- Contestó emocionado-.
-Soy una Sharapov abuelo y cuando sea necesario yo no te fallaré-.
-Lo sé pequeña, lo sé-.

Pasaron algunos minutos en esa posición, luego Ekaterina se distanció para ir a dejar su equipaje a la habitación.

-Ekaterina-La llamó su abuelo-.
-¿Qué pasa?-.
-Aún no se ha ido, sigue en la ciudad- Le comentó-.

Ekaterina le dio una media sonrisa y se dio la vuelta para seguir subiendo la escalera.

Anya estaba sentada en una banca cerca de la Plaza del Palacio, frente a ella estaba la famosa Columna de Alejandro. El día estaba frío pero no le importaba, esa era su última parada en su despedida por la ciudad, mañana se iría a Samara donde intentaría comenzar de cero.

Ese lugar lo había dejado para el final porque era el que más recuerdos albergaba, ahí Ekaterina le había pedido que fuera su novia, ahí se dieron su primer beso oficial y ahí se refugiaban en tardes de primavera cuando querían escapar del ruido de la ciudad.

Se limpió las lágrimas que caían de sus ojos y puso la mirada en un punto fijo.

-Ya no hay nada más porque pueda luchar, elegiste y te fuiste con ella-Murmuraba-.

El frío se hacía más intenso y las nubes oscuras amenazaban con lluvia pero no había fuerza que la sacara de ahí. Necesitaba eso, necesitaba como catarsis despedirse de los recuerdos de aquella chica, su única chica y la que le robó el corazón.

-Hola-Saludó de improviso-.

Anya al reconocer la voz se giró de inmediato, viéndola parada a menos de un metro suyo. Con una postura insegura, sus manos en los bolsillos y sus ojos sin poder verla directamente.

-Hace frío para que estés aquí-Dijo Katia quien lentamente se fue acercando-.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?- Le preguntó sorprendida-.
-Fui a tu casa y tu madre me dijo que habías salido a despedirte de la ciudad-Contestó-Pensé que este lugar tendría un espacio en tú despedida- Agregó ubicándose a su lado-
-¿Qué haces aquí?-Insistió- Tú y yo ya no tenemos nada que hacer juntas-.
-Quería hablarte, te fuiste de Moscú sin darme la posibilidad de una despedida-Respondió bajando la cabeza-.
-Nosotras nos despedimos cuando tú en Sochi decidiste quedarte con ella, después de eso ya no hay nada Ekaterina- Expresó herida-.
-Anya no te alejes tú también de mí-Susurró casi imperceptiblemente-.
-¡Como puedes pedirme eso!-Exclamó levantándose-¡Como puedes ser tan jodidamente egoísta!-.
Ekaterina se levantó para quedar a centímetros de ella.
-No lo sé, no quiero serlo pero tampoco puedo mantenerme lejos de ti, no quiero perderte- Le pidió mientras la rubia podía sentir su respiración en los labios-.
-No puedes tenernos a ambas Katia, no puedes pedirme que este ahí cuando tú estás viviendo tú vida junto a ella, yo también merezco que alguien me ame- Contestó con más tranquilidad sin tomar distancia-.
-Yo te…-.
-No-La interrumpió posicionando un dedo en su boca-No te atrevas a decirlo, porque tú no lo sientes-.

Ekaterina sentía un nudo en la mitad de su pecho que le impedía respirar con facilidad, sus ojos se estaban aguando y no era por las incipientes gotas de lluvia que comenzaban a caer.

-Por favor…no…no te alejes-Le suplicó con la voz entrecortada-.

Anya intentó tomar distancia pero Ekaterina la detuvo poniendo uno de sus brazos alrededor de su cintura.

-No hagas parecer que he sido yo quien te dejó, porque eso nunca ha sido así, yo siempre estuve aquí Katia, yo luché con todo lo que tenía por ti, porque te quedaras conmigo, pero tú decidiste que ella te hace más feliz, que ella te ama más que yo y ya no tengo más opción que hacerme a un lado, tengo que hacerlo porque si te mantengo cerca jamás podré olvidarte, jamás podré hacer que esto deje de doler- Expresó intentado ser firme pero aquellas lágrimas la hacían ver extremadamente frágil-.
-No quiero que sufras más por mí, tú no lo mereces y sé que en pocas semanas comenzaré una nueva etapa de mi vida con Yulia, pero no puedo evitar querer retenerte, tú eres mi primer amor, tú eres la chica por la que enloquecí de amor, la que me hizo cambiar, por ti yo…-.
-Por mi no pudiste dejar el pasado atrás, por mi no pudiste luchar Katia, fui tú primer amor pero claramente no el último-Interrumpió para luego soltarse y comenzar a caminar.

La lluvia que en un principio era tenue se había vuelto intensa con el pasar de los minutos, por lo que la rubia iba a paso rápido, casi corría intentando más que evitar mojarse, alejarse lo más posible de aquella chica que se había quedado estática mirándola marchar. O eso creía.

Ekaterina reaccionó y corrió tras ella tomándola con suavidad la volteó y la acercó a ella.

-Mírame-Le exigió tomándole el rostro-Si este amor es real, si este sentimiento que te niegas a escuchar es verdadero trascenderá el tiempo, si soy yo la que se equivoca al dejarte ir volveré, te prometo que volveré por ti y haré lo que sea porque estés conmigo y no te dejaré nunca más-.

Ekaterina veía en los ojos de Anya un amor que nunca ha visto en los de Yulia y eso la hacia dudar profundamente, pero ella jamás rompía un compromiso, además y aunque la pelinergra no lo sintiera, ella si la amaba.

La rubia cerró la brecha en un beso que se mezclaba con lágrimas y gotas de lluvia. Un beso que cerraba su historia. Un beso que no le sabía a una definitiva despedida, porque su amor era real y ella estaba segura que aunque tardara años, Ekaterina se daría cuenta  que ella no sólo era su primer amor, sino también el último.


En la casa de los Katin, ya estaba todo listo para recibir a los amigos de la pecosa. La casa estaba alegremente decorada y en el fondo del salón colgaba un cartel que con grandes letras decía un "Bon Voyage Elena". Uno a uno fueron llegando para despedirla. De todos ellos era la que más lejos se iba, la que probablemente más tardaría en volver para verla de nuevo, por eso no perderían la oportunidad de darle un apretado abrazo y desearle la mejor de las suertes, que triunfara en Francia.

El ambiente ya estaba haciéndose más ameno, los chicos cantaban al ritmo de las guitarras de Sergüei y Fyodor. Oksana estaba sentada en las piernas de Nastya, quien le tomaba la mano con cariño. Ya tenían todo listo para irse juntas a San Petersburgo y no podían estar en su mejor momento como pareja.

Los canticos fueron remplazados por conversaciones nostálgicas recordando cada una de sus presentaciones, porque cuando comenzaron nadie se imaginaba que tres años después llegarían a ser Campeones Nacionales y más que eso, un grupo de amigos a quienes les dolía tener que separarse.

-Chica, me has quitado a la única persona que iba a conocer en Rostov-Le reclamaba en broma Tasha a Oksana-.
-Yo no te quité nada, sólo recuperé lo que es mío y ella se va a  St. Pete-Contestó sonriendo la castaña-.
-Suerte la de ustedes que no tienen que separarse- Expresó Kolya quien tendría que separarse de Sasha-.
-Sabes que vendré cada vez que la Universidad lo permita-Contestaba Sasha dándole una mirada enamorada-.

Elena los observaba en silencio, la suerte de las parejas que se habían formado dentro de Neposedi era dispar, algunas podrían seguir juntas como las chicas mientras que otras pondrían a prueba su amor con una relación a distancia, con la esperanza de que su amor fuera más fuerte.

-Incluso eso es mejor-Murmuró la pelirroja para si misma-.

Porque si Yulia le hubiese dado la más mínima esperanza de que pudieran seguir juntas ella habría desertado de irse a París, se hubiese ido sin pensarlo a St. Petersburgo con ella, aunque fuese más difícil.

El timbre de su puerta sonó y fue ella a ver quien era. Cuando abrió la puerta pensó que era un espejismo lo que veía.

-Hola- Saludó-.

Elena no respondió a eso, simplemente la siguió observando.

-¿Puedo pasar?-Preguntó tímidamente Yulia-.

La pecosa se hizo a un lado y sin pronunciar palabra la dejó pasar y comenzó a caminar hacía el salón. Yulia había estado dudosa, pasó toda la tarde dándole vueltas para ver si iba o no a la fiesta de despedida de su pelirroja. Sabía que no sería fácil, pero era su última oportunidad para verla, para memorizar cada detalle y así grabarlo en su memoria por todo el tiempo en que no podrían verse.

-¡Hola!-Saludaba alegre Nastya, quien se levantó para verla-.
-Hola-Respondió de vuelta no tan alegre-.
-Que bueno que estás aquí-Le dijo entendiendo porque estaba así-Tienes que cerrar esta historia Yul-.
-Lo sé-Contestó bajando la cabeza-.

Elena no sabía que decirle, una parte de ella se alegraba de tenerla ahí, quizás podría ser una señal de que algo quedaba, de que aún podía cambiar su decisión, de que ese tú y yo que tanto buscó aún podía ser posible. Pero su parte racional le decía que la llegada de Yulia a su fiesta solo producía algo y era hacer de su despedida algo aún más duro.

-¿Podemos hablar?-Preguntó Yulia acercándose a ella por la espalda y susurrándole en el oído-.

Elena se volteó y le hizo un gesto afirmativo levantándose del sofá y dirigiéndose a su habitación. Yulia la siguió en silencio. Al abrir la puerta fue como si millones de recuerdos la golpearan con fuerza, esa habitación había sido testigo silencioso de muchos de sus encuentros, de sus besos tímidos para experimentar, de los toqueteos no tan inocentes y por supuesto de su primera vez, la de ambas.

-¿Qué quieres hablar?-Le preguntó Elena en un tono que salió algo agresivo-.
-Quería desearte…-.
-¿Buen viaje?-Interrumpió- ¿De verdad Yulia? ¿Qué es esto? Deseémosle buen viaje a Elena así terminamos de romper su corazón-Expresó sarcástica cruzando sus brazos-.
-Lena, no ha sido esa mi intensión, yo creí que nos merecíamos una despedida-Susurró insegura-.
-¿Una despedida?-Seguía la pelirroja frustrada- ¡Nosotras no nos merecemos una despedida! ¡Nosotras nos merecemos una oportunidad! ¡Entiende eso de una jodida vez!-Le gritó-.
-Elena ya hablamos de eso, por favor, no quiero que te vayas enojada conmigo, no quiero saber que tomaste ese avión y nunca más voy a saber de ti porque eso de verdad me rompe el alma-Le pidió acercándose- Aceptemos las cosas como son e intentemos por lo menos que en el futuro podamos vernos como amigas, saber que es de la otra y…-.
-¿Y que me digas cuan feliz eres en tú nueva vida? ¡Tú vida debe ser estar conmigo! ¡Tú tienes que estar conmigo! Yo no puedo hacer como si nada de esto que siento existe, no puedo escribirte una vez por mes y decirte lo feliz que soy estando lejos cuando no va a ser asi, ni menos lo mucho que me alegro porque estés con ella, llámame egoísta pero prefiero ser así que una hipócrita como tú – Respondió enfrentándola-.
-Estás siendo injusta conmigo, yo siempre te he dicho la verdad incluso cuando sabía que te iba a doler-Se defendió-.
-No te llamó hipócrita por eso, sino porque te vas con Ekaterina sabiendo que aún me amas a mi, te vas con ella por seguridad, porque no quieres arriesgarte conmigo, aun sabiendo que yo dejaría todo por ti, que yo rechazaría incluso esta oportunidad en Paris por correr detrás de ti a donde fuera que decidieras ir- Expresó acercándose peligrosamente-.

Ahora fue Yulia quien cruzó los brazos acariciando sus costados y girando la cabeza para no verla a los ojos.

-Te conozco mejor que a mi misma, te conozco y sé que estás sufriendo tanto como yo, ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Por qué nos estás condenando a ser infelices?- Le preguntaba buscando su mirada-.
-Ella sabrá hacerme feliz-Murmuró-.
-Puede ser, pero jamás lo serás completamente, siempre te preguntarás que hubiese pasado si te quedabas conmigo, siempre…-Susurró cerca de sus labios-.
Yulia dio un paso atrás.
-Estás haciendo esto más difícil-Le dijo mirándola-.
-No soy yo, eres tú quien lo hace-.
-Elena ya déjalo, sólo déjalo…-.
-Soy más fuerte que tú Yulia y me niego a dejarte ir-.

La pelinegra buscó una pequeña caja en su bolsillo rendida ante las palabras de Elena, ya no podía decir nada que convenciera a la pelirroja, no podía así que le daría lo que le fue a entregar y se iría, ya no podía seguir ahí más tiempo. No sin tomar a la pecosa e irse a Paris junto a ella.

-Toma-Le entregó-Es mi regalo de despedida-.
-No quiero un regalo de despedida-.
-Elena, por favor acéptalo…-.
-Te quiero a ti, acepta tú eso-Contratacó la pelirroja-.

Yulia abrió ella misma la cajita y sacó una cadena con un colgante. El significado de aquello era profundo por eso se lo daba, era el símbolo celta de amor eterno, un circulo que tenía unido dos triskeles que se unían.

-Llévalo por mi-Le pidió acercándose para colocárselo- Llévalo por todo lo que pudimos ser…-.

Sus mejillas casi se rozaban y sus respiraciones se hacían una. Yulia rozaba con la yema de sus dedos la piel expuesta del cuello que ser erizaba ante su toque, la respiración de la pecosa se agitaba ante la cercanía, sus labios le gritaban que rompiera la distancia, que si sus palabras no habían sido efectivas, sus besos seguro podrían convencerla.

-Es lo que tú representas para mí-Susurró la morena depositando un pequeño beso en el cuello para luego tomar distancia pero Lena la detuvo-.

La pelirroja, fiel a sus instintos la sostuvo comiéndole la boca de un beso a lo que Yulia respondió pasando sus brazos por el cuello para intensificar la acción, estaba disfrutando de aquello, lo sentía con cada fibra de su cuerpo, de su alma, de su corazón acelerado que bombeaba a otra velocidad cuando era la pelirroja quien la besaba.

Elena la sujetó junto a ella, la atrajo hasta que ya no podía más, hasta que sus cuerpos eran uno sólo, como siempre, porque dos almas gemelas en un beso se rencuentran para ir juntas por la eternidad.

-Elena…déjame ir- Le suplicó distanciándose-.
-Vente conmigo a Paris-Le ofreció-Comencemos de nuevo lejos de todo esto, lejos del pasado y todo lo que alguna vez nos separó-.

El verdi-gris de los ojos de Elena se hacían más brillantes cuando miraba los  azules de Yulia que también brillaban.

-No puedo hacer eso-Contestó rompiendo el contacto visual- Pero tú debes irte y cuando seas una gran estrella yo te observaré a lo lejos, y sabré que cumpliste tú sueño-.
-Tú eres mi sueño-Murmuró con lágrimas en los ojos-.
-Y tú eres mi corazón-Respondió-.

Yulia la besó por última vez y se dio vuelta rápido para salir de ahí antes que se arrepintiera. Elena una vez más la vio irse. Ahora, para siempre.


Era el día. El día que no había querido que llegara pero que no podía detener. Sus maletas estaban ordenadas perfectamente por tamaño a un costado de su cama y ella lo único que podía hacer era mirar el reloj. El vuelto de Elena saldría en dos horas y el suyo en tres, aunque eso era relativo porque Mikhaíl había mandando su avión privado para que trasladara a su nieta y a su novia a San Petersburgo. Por lo que cuando ellas quisieran podían abordar.

Se lanzaba de espalda a la cama y colocaba una almohada en su rostro. La tela se fue empapando de las lágrimas que vertía una desconsolada ojiazul. Los sollozos le siguieron y se hacía difícil respirar, era como si su pecho ya no pudiera albergar más tristeza.

No advirtió que la puerta de su habitación fue abierta, ni que la persona que entró la observaba mientras ella seguía llorando desconsoladamente.

Ekaterina no emitió palabras, no sabía que decir. Le partía el corazón ver a Yulia de esa manera porque en teoría ese día debería ser en donde ambas comenzaran de nuevo.

-Yulia…-Dijo en un tono bajo-.

Pero lo suficiente para que la morena de diera cuenta de su presencia. Lo suficiente para fijara su mirada en esos ojos verdes que la escrutaban con tristeza.

-H-hola-Saludó limpiándose las lágrimas y levantándose-.

Yulia se acercó e intentó darle un beso de saludo, pero Ekaterina giró la cara despacio.

-No sé si preguntar que te sucede, porque creo tener una idea de lo que es- Le dijo-.
-Es nostalgia-.
-No lo es, es Elena- Afirmó dolida-.

Yulia guardó silencio.

-¿Tú me amas?-Le preguntó directa- ¿Eres feliz a mi lado?-.
-Ekaterina, seremos felices- Contestó-.
-¡Respóndeme!-Exclamó- ¿Eres feliz ahora, en este instante conmigo?-.
-Ahora tengo muchos sentimientos dentro-Respondió- Pero una vez que esto pase, te juro que haré todo por hacerte feliz, que juntas…-.
-¿Y tú lo serás?-Insistió-Porque cada vez que miró a los ojos no veo tú amor Yulia, no lo veo y yo no quiero que te vayas conmigo por compromiso, quiero que te vayas conmigo porque me amas-.

Yulia se acercó para acariciarle la mejilla con cariño. En sus ojos veía el dolor de lo que sabría podría venir, en sus ojos quería perderse y decirle que todo estaba bien, en sus ojos quería ver ese final feliz que toda persona deseaba.

-Tú eres la persona más maravillosa que he conocido en mi vida, tú eres quien sanó mi corazón, la que lo hizo volver a latir-Susurró tomando la mano de Katia en su corazón- Cuando tú me conociste yo no era nada, estaba totalmente destruida, yo por ti quise volver a seguir, yo a ti te amé…- Decía sincera.

-Pero no soy Elena-Interrumpió-No soy ella y tú amor por mi jamás será como el que le tienes a ella ¿No es verdad?-Le preguntó con su voz quebrada-.
-Mi amor por ti es real, es tan real que ahora mismo y al verte siento que todo estaría bien juntas…-.
-¡Yo no quiero que este "bien"!-Exclamó separándose- Yo te amo tanto que decidí cerrar los ojos porque pensé que esto pasaría, que tus dudas serían un proceso, no que ahora en vez de estar feliz estarías destrozada ¡Joder Yulia, yo quiero ser feliz no estar "bien"!-Le gritó desconsolada-.

Yulia comprendió ahí mucho que aunque pusiera todo su esfuerzo en hacerla feliz no lo lograría porque en su corazón podía tener mucho cariño a Ekaterina, quererla, amarla a su manera pero aquella morena de ojos hermosos no era dueña de él, no la amaba con cada centímetro de su ser como se merecía.

-Yo no puedo-Dijo finalmente Yulia-.
-Lo sé y yo no puedo obligarte-Respondió adquiriendo una extraña calma-.
-Tú te mereces alguien que te ame tanto como tú eres capaz de amar-.
-¿Y ese alguien no puedes ser tú, cierto?-Preguntó con una media sonrisa en extremo triste-.
-No Katia, desearía tanto poder serlo, desearía tanto poder irme contigo, pero eso no sería lo que quiere mi corazón y yo no…-.
-No serías feliz-Completó-Y aunque sea una de las dos merece serlo-.

Ekaterina la miró intentado recomponerse, intentando con todas sus fuerzas tener la valentía de hacer lo correcto.

-Te dejo ir Yulia, te libero de la promesa que me hiciste, no voy a ser yo un obstáculo para que tú seas feliz, porque aprendí que cuando realmente se ama se quiere que la persona sea feliz sin importar si se es o no con uno- Reflexionó-.

Yulia lloraba junto con Ekaterina, aquello distaba mucho de ser fácil aquello era lo segundo más doloroso que habían tenido que hacer en su vida.

-Yo ahora me iré-Se despidió-.
-¿Irás a St. Pete?-Le preguntó-.
-No lo sé, supongo que esto me hace replantearme, lo único que me llevaba allá, eras tú-Contestó sincera-.
-¿Te volveré a ver?-Le preguntó tomando su mano y viéndola a los ojos-.
-El tiempo lo dirá, ahora necesito ver que haré con mi vida, centrarme y saber que es lo que realmente quiero yo-Respondió-.
-No quiero que esta sea la última vez que te veo-.
-Y yo no quería irme de aquí sin ti, pero así es la vida, es una sinfonía agridulce porque nunca tenemos todo lo que deseamos-.
-Sabes que te quiero… dijo-.
-Te deseo suerte Yulia, que seas feliz, has que valga la pena haber dejado todo por ella- Se despidió de manera definitiva-.

Yulia no tuvo tiempo de responder aquello. Sabía que había roto su corazón.

Ekaterina salía de esa casa sin volver a mirar atrás, sin controlar sus lágrimas. Se subió al vehículo rumbo al aeropuerto en donde la esperaba el avión de su familia. Se fue despidiendo de las calles, de los sonidos y los aromas que probablemente nunca más volvería a oler. Se despedía de Moscú tal y como había llegado, con su corazón roto.

El piloto la esperaba para abordar y al ver su rostro no preguntó nada de donde estaba la otra chica que tenía contemplada en la tripulación.

-Señorita, ya esta todo en perfectas condiciones, podemos partir a St. Petersburgo-Habló el hombre-.
-No-Contestó- Ya no vamos a ir allá-.
-¿Y a dónde vamos?-.
-Lo más lejos posible, hasta donde dé el combustible, luego yo daré las explicaciones correspondientes, usted solo fije un punto fuera de esta ciudad y de este país-Le pidió-

El piloto no se atrevió a desobedecerle.

Ekaterina se abrochó el cinturón y miró por la ventana.

-Adiós Yulia- Se despidió-.


La pelinegra miró otra vez el reloj de su habitación, ya no le quedaba tiempo, casi nada. Tomó sólo las maletas que ella podía transportar sola ya que tendría que correr y con todo ese equipaje no podría hacerlo.

Bajó a toda velocidad los escalones a riesgo de caer escaleras abajo.

-¿Tú a donde vas así?-Le preguntó Samir-.
-Tengo que llegar al aeropuerto-Contestó abriendo al puerta-.

Samir la siguió.

-Yo te llevo, si esperas un taxi no alcanzarás a llegar- Expresó-.

Yulia sonrió y juntos corrieron hacía su auto. Una vez dentro la ojiazul le iba a explicar que es lo que había pasado.

-¿Vas por ella, cierto?-Le preguntó él antes leyéndole la mente-.
-Si-Contestó-Tendrás que explicarle a papá y sobretodo a mamá, ella seguro va a enloquecer-.
-No te preocupes de eso me ocupo yo- Aceptó- Yul, yo lamento lo del otro día, no tenía derecho a tratarte así y me disculpo pero estaba desesperado porque abrieras los ojos, tú eres mi única hermana y yo sólo quiero que seas feliz- Se disculpó-.
-Lo sé, aunque no me iba con ella por eso, simplemente tenía miedo, mi amor por Elena es tanto que estoy segura que si otra vez me dejara acabaría conmigo, ya no tendría nada porque seguir y eso me aterra-.
-Ella no lo hará, aprendió la lección, estoy seguro que no hará más que hacerte feliz, ustedes se merecen eso-.
-Espero que todo salga bien-. Murmuró antes de fijar su vista al frente-.

Su camino al aeropuerto fue todo una odisea y Yulia seguro que pasó por alto muchas leyes del transito, pero nada de eso importaba. Nada, sólo llegar a tiempo.

Cuando al fin estaban estacionados fuera, Samir emocionado abrazó a su pequeña hermana.

-Tienes que venir pronto a vernos- Le susurró- Voy a extrañarte tanto Yul, pero sé que Elena sabrá cuidarte y lo más importante a su lado serás feliz-.
-También te extrañaré mucho, si todo sale bien te llamaré apenas llegue-.
-Estaré esperando-.

Se separaron porque ya no había más tiempo. Yulia corrió por los pasillos del aeropuerto, la buscaba incesante con la mirada, daba vueltas una y otra vez. Pero no había señales de la pelirroja.

Se acercó al mesón en dónde vendían los boletos y sin importarle un carajo que todos en la fila comenzaran a gritarle cosas se fue directamente a hablar con la chica.

-Necesito un boleto a Paris-Le dijo agitada-.
-Señorita tiene que esperar su…-.
-¡Necesito un boleto a Paris ahora! ¡Ella se va a ir sin mi!-Le gritó-.

La chica estaba levemente asustada por el comportamiento de esa chica.

-No sé si queden para el vuelo, sale en quince minutos y todos los pasajeros están abordo-.
-¡Si no me da un jodido boleto me iré de sobrecargo pero me iré eso se lo aseguro!-Exclamaba-.

Revisaba el computador a toda velocidad, lo único que quería era sacarse a esa chica loca de encima y por la cara de los demás en al fila, todos querían lo mismo.

-Hay uno-. Expresó finalmente-.

Yulia ya tenía su tarjeta de crédito en la mano, para hacer la transacción. Luego de eso siguió corriendo para registrar su maleta mientras el reloj corría y el último aviso del avión con destino a Paris, se escuchaba por el altavoz.

La puerta de abordaje alcanzó pasar por poco. Un avión lleno de personas era lo que la esperaba.

-¡Lena!-comenzó a gritar-.

Una pelirroja que miraba atenta por la ventana escuchó su nombre en lo que creía era una hermosa alucinación. Se levantó y la vio, desesperada gritando su nombre.

-¿Yulia?- Contestó aún insegura-.

La morena se encontró con su mirada y le dio la sonrisa más grande que podía tener, acercándose a paso firme, ya sin dudas, sin miedos, sin nada que pudiera evitar que fueran felices.

-Yul…tú…¿Qué haces aquí? ¡Dios me he quedado dormida y esto es un sueño!-Exclamó llevándose una mano a su frente-.
-No Elena, en realidad estoy aquí y si tú me aceptas de vuelta yo me iré contigo- Expresó-.
-¿A Paris?-Preguntó incrédula-.
-A no ser que vayas a otras parte, pues si, a Paris-Contestó-.
-Tú… ¿Has dejado todo?-.
-En este avión está mi todo, no podía ir a otro lugar, simplemente no podía imaginar mi vida sin ti-.
-¿Estás…segura?-Preguntó finalmente-.

Yulia tomó cariñosamente la mano de Elena para que sintiera lo acelerado de su corazón.

-¿Lo sientes?-Preguntó recibiendo un movimiento de cabeza afirmativo- Ambos estamos seguros ¿Nos aceptas?-.

Elena aceptó otra vez con su cabeza con sus ojos brillantes de emoción, no podía creer que todo eso estaba pasando.

Yulia se fue acercando, quería besarla, necesitaba hacerlo. Elena recibió los labios de la pelinegra con ya no más esperanza sino con una claridad de que tendría a esa morena a su lado. Que el amor de su vida no le había fallado.

El viaje a Paris comenzó con Yulia sobornando al compañero de asiento de Elena para que le cambiara. Las horas se hicieron segundos entre todos los besos y las tímidas caricias que se regalaron, no se quitaban los ojos la una de la otra. No se querían separar ni un segundo más, ya lo habían estado bastante.

Su arribo fue tranquilo y las palabras en francés que aprendió Elena sirvieron para darle al taxista las instrucciones para llegar al departamento.

A ambas les sorprendió gratamente el lugar, estaba ubicado en el centro de Paris y aunque era pequeño poseía un aire acogedor.

-Este será nuestro hogar-Comentó Elena dejando las maletas en el suelo-.
-Lo será mi Lena, aquí comenzaremos a vivir nuestra historia de amor-.
-¿No comenzamos eso cuando teníamos siete?-Preguntó sonriente-.
-Tienes razón, lo nuestro fue a primera vista y será para toda la vida-.

Elena la besó con pasión desbordante, mientras con ansiedad quitaba cada prenda de ropa usada por Yulia quien hacía lo mismo con ella.

Sus cuerpos desnudos se friccionaban al son la melodía de esa ciudad, al ritmo de sus corazones, a un ritmo lento y exquisito que con cada suspiro agitado borraba parte de un pasado.

Estaban conectadas, una dentro de la otra, con sus ojos mezclándose, porque ya no se miraban, ella se unían de tal forma que eran una sola.

La unión de sus cuerpos, reconectó su alma, fortalecieron su corazón y se prometieron nunca más volver a dejarse. Allí en esa ciudad lejos de Moscú tenían otra oportunidad.
Paris tenía otro aire, otro aroma y otro color. Paris era el comienzo no el final de su historia de amor. Paris era donde sus corazones se sanarían y esta vez una junto a la otra.


FIN
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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Lun Feb 27, 2017 8:49 am

Hola Very Happy
Buen capitulobuen final
me encanto como quedo
Yulia y Lena me alegro ese amor que se tienen es mi pareja favorita
Nastya y su Diva eso si es luchar por alguiena quiense quiere
Katya se que volvera con Anya pasado un tiempo cuando se calmen y escuche a su corazon que es lo que quiere
me encanto todo cheers
te seguire en el diari no lo dudes y animo lol!
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andyvolkatin

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Re: POCO A POCO, CORAZON // RAINBOW.XANDER

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