Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Jue Mayo 03, 2018 10:47 pm

Hola Very Happy
que buen capitulo
ya era sospechoso como actuaba kris
y si fue una sorpresa
Yulia lo que piensa sobre Lena
espero la sigas pronto
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andyvolkatin

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Mayo 06, 2018 11:51 am

Saludos a todas. Espero estén pasando un fin de semana excelente (o lo que resta de él) y pues, a leer un ratito no más!!

Capítulo 12: En la fiesta de Cumpleaños  Shocked



Sorprendida, no pude ocultarlo. Era tan inesperado que ni siquiera supe lo que pasaba hasta que mi hermana se volvió hacia mí con cara expectante diciendo - Sé que no querías una fiesta, pero te veías tan triste ayer, ¿cómo no iba a hacerlo?

- ¿Me hicieron una fiesta sorpresa? - le pregunté, todavía sin creérmelo bastante.

- Tuve que hacerlo. Son tus dulces dieciséis. No podía dejar que fuera sólo la cena y el paseo con nuestros padres. ¿Qué clase de hermana mayor sería?

A medida que la conmoción se desvanecía, me di la vuelta. Aleksey, Vladimir y Anatoli habían llegado a la puerta detrás de mí y me observaban con expresiones bastante divertidas - ¿Sabían sobre esto? - pregunté.

- No nos dijiste que era tu cumpleaños - dijo Aleksey, sonriendo. Vlad y Anatoli parecían tan orgullosos de haber mantenido en el secreto - Kris me encontró en la pista anoche.

Volví a mirar a Kristina, incrédula - Pero no sólo invité a todos mis amigos - dijo, a la defensiva - ¿Ves? Tengo a Aleksey ayudándome a invitar a tus amigos también aquí.
Finalmente, miré alrededor de la habitación y de seguro todos los chicos del parque se encontraban allí. Incluso Daniel. Y se veían muy emocionados de que me hubiesen sorprendido por mi cumpleaños. Era un poco abrumador. Quiero decir, sabía que éramos amigos y todo, ¿pero una fiesta sorpresa? ¿Y Aleksey, Vladimir y Anatoli pasando por todos los problemas para tenerme aquí? No me di cuenta que era tan querida.

- ¿Y? - preguntó mi hermana nerviosamente. Creo que tenía miedo de que estuviera enojada con ella - ¿Qué te parece?

Seguía mirando al mar de gente sonriéndome y sentí este bulto extraño en mi garganta - Creo que ha sido bastante genial por tu parte, Krisi - admití. Y luego, porque sentía como si estuviéramos acercándonos peligrosamente a una especie de momento-unión de hermanas, añadí  - A excepción de la parte donde me engañaste para meterme en un maldito vestido.

Todo el mundo se echó a reír - Y es por esto que amamos a Yulia - dijo Aleksey, cepillando la mano sobre mi cabeza y erizándome el pelo. Esa debió haber sido la señal para que la fiesta comenzara, porque todo el mundo dejó de prestarme atención y comenzó a mezclarse. Golpeé la mano de Alyósha y se rió de nuevo - Feliz cumpleaños, Yulia - dijo, y luego desapareció entre la multitud.

Tan pronto como se fue, comencé mentalmente a contar. Cinco...Cuatro... Tres...

- ¡Oh, Dios mío, Yulia, Lena tenía razón sobre ti y Alyósha! Son tal para cual.

Le di demasiado crédito. La próxima vez tendría que empezar por el tres.

- Uh, Lena no dijo que fuésemos el uno para el otro, sino que éramos muy amistosos. Y, sí, tenía razón, somos amigos.

- Pero podrían ser algo más. Estoy segura de ello. No creo siquiera que tomase mucho.

- Creí que era todo sobre Lena - argumenté sólo por motivar la charla.

- Pero, Yulia, ni siquiera te gusta Lena, y tienes razón, es un poco escalofriante.

Eso me sorprendió - ¿Por qué lo dices?

- Fui a invitarla esta mañana a la fiesta y la encontré enterrada en una pila de libros acerca de trastornos de personalidad. Le pregunté si quería ayudarme a planear la fiesta y dijo que estaba demasiado ocupada. Cuando le pregunté qué hacía, dijo "Averiguando cómo hacer que Yulia caiga por mí'."

- ¿Qué?

- Lo sé, ¿cierto? Pienso que habría sido súper-romántico si no estuviese leyendo un libro sobre psicópatas cuando lo dijo. No sé qué me pareció más inquietante, que Lena tratara de averiguar cómo hacer que cayeses por ella, o que buscara consejos de Hannibal Lecter.

- Pero Aleksey - continuó Kristina, regresando mi atención de nuevo - Es perfecto. Es cierto que no es tan sexy como lo es Lena, pero sigue siendo bastante lindo y súper-popular. Además ya se gustan el uno al otro. Sólo necesitan un empujón en la dirección romántica.

Suspiré y mi hermana comenzó a hacer pucheros - ¿Por favor?

- Puedes tratar todo lo que quieras, pero no funcionará. Aleksey y yo sólo somos amigos.
Kristina lo tomó como luz verde para jugar a la casamentera. Chilló y salió corriendo vertiginosamente. Cuando desapareció, suspiré de nuevo.

- Vaya, parece determinada.

La declaración fue hecha con tanta naturalidad que respondí de forma automática - Cuando Kris entra en modo casamentera, simplemente no se le puede detener.

- ¿Así que cómo hago para colarme en su lista de candidatos viables? ¿Y amablemente podrías señalar mi competencia?

Eso me hizo girar - ¿Ruslán? - pregunté, sorprendida de ver al mujeriego de la fiesta de la semana pasada. Su rostro se iluminó considerablemente cuando lo llamé por su nombre.

- Te acuerdas - dijo - Me alegro.

Me sonrió tan cursimente que no le pude encontrar en lo más mínimo impresionante. Una vez que señaló Lena cuán jugador era este tipo, era fácil de ver.

Sonreí ante la idea de Lena casi peleándose con Ruslán la semana pasada. Me sentía tan enojada, pero retrocediendo, lo que hizo fue realmente muy dulce.

¿Lena? ¿Dulce? ¿De verdad pensé eso?

- Me alegro de haberte encontrado - dijo él, colocándose a sí mismo en mi línea de visión de forma que tuviese que mirarle - Realmente no tuvimos la oportunidad de hablar la última vez.

- ¿Cómo me has encontrado, de todos modos? Kristina no sabe quién eres.

- ¿Así que preguntaste por mí?

Ruslán lucía tan contento con esto que era casi divertido estallar su burbuja - No. Kristina me preguntó sobre ti después de que nos viera hablando.

- ¿Y qué le dijiste?

Me encogí de hombros - Lo que sabía. Que eras algún chico llamado Ruslán.

Hablando de Krisitna. ¿Dónde diablos había ido? Con seguridad pensé que ya habría vuelto arrastrando a un temeroso Aleksey tras ella entre la multitud. En lo más profundo de mi cerebro registré que Ruslán me pedía algo, pero no pude responderle porque divisé a Lena en la habitación. Hablaba con una chica que reconocí de la escuela, pero parecía estar presentándole la misma atención a ella que yo a Ruslán.

No sé por qué di por sentado que Lena no estaría aquí. Kris dijo que la había invitado. Mi corazón aleteó ansiosamente. O tal vez fue mi estómago retorcido sobre sí mismo a la vista de ella. Tan difícil de saber con Lena. Ambas reacciones eran igual de probables.

- Veo que tu otra hermana está aquí de nuevo - gruñó Ruslán, asustándome. Me había seguido y ahora miraba a Lena tan duramente que tuve que sonreír.

La pelirroja nos sintió observándola y levantó la vista. La falta de vida que vi en sus ojos me confundió. Oh, me miró fijamente, igual que siempre, pero no había chispa, ni rastro de deseo, burla, o incluso el peligro que por lo general solía haber. Bueno, no hasta que vio a Ruslán. Entonces hubo mucho peligro. Ella y Ruslán parecían un par de pitbulls enjaulados listos para desgarrarse las gargantas entre sí.

No es que sea naturalmente vengativa ni nada, pero no pude resistirme a la idea tan simple que me llegó - Ella no es mi hermana y bueno, me preguntaste quién era tu competencia - le dije a Ruslán, luego le sonreí a Lena tan dulcemente como pude.

Pensé que a Lena no le importaría que estuviera usándola, desde que era un intento por deshacerme de Ruslán. Era una chica muy fuerte y no hacía falta ser un genio para ver lo que hacía. Pero cuando le saludé amistosamente y gesticulé las palabras "Hola Lena." Se sorprendió. Me devolvió la sonrisa y comenzó a venir.

¡Oh, genial! No quise realmente animarla. Ahora lo mejor que podía hacer era esperar a que se mataran, lo que terminaría con la fiesta y me permitiría regresar a casa para ver la pelea de la UFC.

Sin embargo, antes de tener que lidiar con ese problema, Kris regresó arrastrando a Aleksey - ¡Yul, aquí estás! He estado buscándote por todas partes - Me dio una mirada que sugería que no estaba contenta de verme allí parada con otro tipo.

Aleksey miró a Ruslán curiosamente también, pero no fue tan sutil con sus pensamientos como Kris - ¿Otra persona con la que no estás saliendo, Yulia?

- ¿Persiguiendo a mi hermana por ahí como un perrito faldero, Petrov? - respondí de vuelta.

- Oh, chicos - dijo Kris sonriendo. Nadie podría haberse perdido cómo se interpuso entre Ruslán y yo, y por consiguiente cómo que me empujó hacia Alyósha - ¿Quién es tu amigo, Yulia?

Tras presentarlos a regañadientes, Kris dijo - Así que, Ruslán, ¿cómo es que nunca te he visto por la escuela?

- Soy un senior, si no lo sabías.

- Oh. ¿Así que, a quién conoces de la escuela?

- Bueno, me gustaría conocer a Yulia mejor - dijo - Prácticamente me robó el corazón cuando le rompió la cara a ese tipo en el lago la semana pasada.

Con eso, Aleksey se echó a reír - Sí, tiende a hacer eso.

- ¿El qué? ¿Robar corazones o golpear personas? - preguntó Ruslán. Le eché un vistazo a Alek, sorprendentemente curiosa de su respuesta, pero sólo le sonrió con complicidad a Ruslán y dijo -
Buena suerte con esta - Dejando caer su brazo por encima de mi hombro. Mi hermana tenía que estar amando esto.

- Hablando de golpear gente - murmuré. Aleksey se alejó de mí, levantando las manos en señal de rendición.

- Está bien. Tranquila, Yul. Sólo estoy jugando.

- Tu último pasatiempo favorito. Pero hablaba de la pelea. ¿Podemos proseguir con el plan o qué? Estoy segura de que hay una gran pantalla por aquí en alguna parte.

Más como una pequeña sala de cine. Los padres de Sveta eran propietarios de una de las casas más grandes en el barrio. Lo que hizo que la casa del lago con el barco y las motos de agua luciera poco impresionante.

- ¿Qué pelea? - preguntó Ruslán.

Aleksey respondió antes que yo - Las preliminares de la UFC.

- ¿Son esta noche?

- Sí - dije - Y nos las estamos perdiendo, ¿así que por qué no van los dos a ver si podemos encenderla?

Ruslán empezó a decir algo, pero Alek me dio un saludo burlón y dijo - La chica del cumpleaños ha hablado.

Le di mi propio saludo especial mientras Ruslán era arrastrado en busca de Sveta. Antes incluso de que estuviesen fuera de mi vista, Kristina se aferró a mi brazo, saltando arriba y abajo - ¿Viste eso ¡Coqueteaba contigo totalmente!

- Eso no fue coqueteo. Eso fue Aleksey haciendo lo que mejor hace, darme mierda.

- No creo, Yul. Es obvio, inconscientemente Alyósha, como le llamas; está loco por ti. Pero escúchame, si vamos hacer que esto suceda, realmente tienes que deshacerte del hombre musculoso. ¿Qué hace aquí, de todas formas?

- ¿Cómo voy a saberlo? No es como si lo haya invitado. Ni siquiera sabía acerca de esta estúpida fiesta.

La cara de Kristina cayó y al instante me sentí como una idiota. Lo que era sorprendente, porque normalmente no me sentía mal por ser grosera con ella. Pero lo que fue aún más sorprendente es que pedí disculpas - Lo siento - dije, sorprendiéndonos a ambas - No quise decir que la fiesta fuese estúpida. Estoy molesta por Ruslán. Oh, bueno, ya sé. ¿Por qué no vas a encontrarle a alguna chica para mantenerlo ocupado?

- Oh. Buena idea. Ahora, no más coqueteo con nadie más.

- No estaba... - Fue inútil. Ella ya se había ido.

Por el lado positivo, ya no estaba. Y Alyósha tampoco. Y lo mejor de todo, Ruslán igual. Me dejé caer en una butaca vacía con un suspiro agotado, y cerré los ojos, disfrutando del tiempo a solas.
Pero sólo tuve un momento de paz.

- Te dejaste el pelo suelto.

Sólo una voz podía hacer que mi corazón aumentara la velocidad y levantara los pelos de mi cuello al mismo tiempo. Abrí los ojos y Lena me miraba con esa familiar gris-verde profunda y penetrante mirada.

- Kristina me arregló - murmuré, maldiciéndome por sonar tan nerviosa como de repente me sentía.

Lena se sentó en el brazo del sillón, observándome de tal forma que me hizo sonrojar - Me gusta - dijo - Mucho.

Extendió la mano para tocar mi cabello y retrocedí con tanta violencia que la sobresaltó. En un instante su cara se volvió agria - ¿Cuál es tu problema? - espetó.

- ¿Mi problema? - Oye, si alguien se cabreaba conmigo, yo lo hacía con ella también, pregúntenle a Daniel. No lo puedo evitar. Supongo que ni los posibles asesinos psicópatas eran una excepción a mi manejo de la ira.

- Tú eras la que me sonreía amistosamente hace un minuto.

- Eso no significa que quiera que me toques. ¡Caray, Lena! Sólo hice eso para molestar a Ruslán y que me dejara en paz.

Lena reprodujo la escena en su mente y pude ver el momento exacto en el que se dio cuenta de que era cierto. Su ira había desaparecido, y, al igual que hace un minuto con Kris, de repente me sentí como una especie de idiota mundial. Excepto que no sólo dañé un poco sus sentimientos, los rechacé.

Me dio esa despreciante, amarga mirada que me hizo sentir tan atormentadamente culpable que no pude dejarla marchar. Cuando empezó a alejarse, salté y agarré su muñeca - Lena, espera. Lo siento ¿de acuerdo?

Lena me miró, pero se calmó al instante en que la toqué. Pude sentir la forma en que sus músculos se relajaron bajo mis dedos. Cuando bajó la vista hasta mi mano la solté, pero intenté sonreír sinceramente. Probablemente parecía más una mueca.

Me miró por un largo instante como si fuese doloroso y luego perdió cualquier debate interno que había estado teniendo - Aquí - dijo toscamente. Sacó un pequeño regalo envuelto desordenadamente de su bolsillo - Feliz cumpleaños.

- ¿Un regalo? -  Me había conseguido un regalo. Me sentía conmocionada y sorprendentemente halagada - Lena, no deberías haberte...

- Simplemente acéptalo - dijo, regresando al modo ira - No creo que mi ego pueda manejar otro rechazo de tu parte.

Ahogué un grito. Me sorprendió que me hubiese entendido mal. Por lo general, me leía como a un libro abierto.

- No, no quise decir eso así. Estoy sorprendida. No tenías por qué darme algo.

- ¿Sorprendida? ¡Eres la persona más testaruda que he conocido jamás! - Su rostro comenzaba a ponerse rojo, estaba tan frustrada - Volkova, no debería ser sorprendente que quiera hacer algo bueno por ti en tu cumpleaños. No entiendo por qué me odias tanto.

Para ser tan misteriosa, no podía ocultar sus emociones. Está vulnerable, consciente de sí... la misma chica que conocí en su dormitorio regresó, y trataba de luchar contra mis rechazos constantes. Psicosis o no, algo en su cara, y no sólo porque fuese hermosa, me dio ganas de hacerla sentir mejor.

- Me ha sorprendido un poco - dije lo más suavemente que pude. Elevé la mano y Lena dejó caer vacilantemente el paquete en ella. Mientras arrancaba el papel, me obligué a ser extra educada. No que fuese muy buena en ello, como mi madre siempre andaba señalando - Fue muy amable de tu parte, Lena. Gracias.

Me sorprendió lo que encontré en mi mano. Lena me había dado una pequeña navaja suiza del ejército, rosa, para llavero - ¡No te defenderá de un asesino en serie! - dijo - Pero puede venirte bien, y todo el mundo necesita un buen llavero para su primer juego de llaves.

No pude evitar la sonrisa que se deslizó por mi cara. El rosa era el contraste perfecto para mi Jeep negro brillante, y, en realidad, el regalo era sorprendentemente reflexivo.

- Vi el Jeep estacionado frente a tu casa esta noche. Es tuyo, ¿no?

Mi sonrisa se hizo aún más grande.

- Es una belleza - dijo ella - Pero no creo que tus amigos estén muy contentos cuando vean el espacio para las piernas en el asiento trasero.

Mis ojos destellaron en Lena y tras un instante, sonreí - Entonces que caminen.

Lena y yo nos reímos, pero en cuanto me di cuenta de que actuábamos como personas normales, me negué a hablar de nuevo. No podía evitarlo. Cuando ya no pude mirar a Lena, regresé la atención a la navaja. Empecé a sacar todos los aparatos y pinzas, un palillo de dientes,lima de uñas, unas pequeñas tijeras y por último un cuchillo. Pensé en los diferentes cuchillos del garaje de
Lena y la vez que lanzó las tijeras al maniquí. Ésto no parecía peligroso como los que tenía. Éste era lindo.

- Sé que no es un jersey autografiado ni nada - dijo, sonando asombrosamente consciente de sí misma - Iba a conseguir pases de temporada para los Red Wings, pero mi tía me sugirió comenzar desde más abajo.

Sonreí, pensando que Lena bromeaba sobre los pases de temporada, pero cuando levanté la vista no pude realmente asegurarlo. Empecé a decir - Es perfecto - pero luego me di cuenta de lo que había dicho - ¿Cómo hiciste para saber sobre el jersey?

Lena se encogió de hombros - Te miraba desde mi cuarto. Me imaginé que la sudadera estaba autografiada cuando casi perdiste el conocimiento.

- ¿Me espiabas? - pregunté, olvidando que Lena era sorprendentemente sensible. También ignorando el hecho de que la había estado espiando prácticamente todos los días. En un intento de suavizar el golpe, le dije - Me sorprende que no vinieras a saludar.

Lena pateó la alfombra debajo de su zapato - Quería, pero dejaste bastante claro la última vez que hablábamos que no disfrutas de mi compañía - Su voz era repentinamente amarga de nuevo.

- Eso no es justo, Lena. Me secuestraste. Me arrastraste a la fuerza en tu casa y me encerraste en la habitación. ¡Me sentía aterrorizada! Era como dijiste, pudiste hacerme cualquier cosa que quisieras. Obviamente no podría haberte detenido.

El rostro de Lena palideció - ¡No pienses así! - Se quedó sin aliento. No llegué a entender su reacción. Era como si ni siquiera hubiese considerado la posibilidad de que tuviese miedo de ella. - No te habría herido, Volkova.

Se veía tan absolutamente horrorizada por ese pensamiento que me costó admitir la verdad - No se sintió de esa manera.

Lena empezó a ponerse verde, y la única cosa que pudo decir fue - Lo siento.

Lo decía en serio. Sin duda lo sentía. No lo comprendía, pero me hizo sentir mejor. Tenerle menos miedo de alguna manera. Tal vez fui un poco ruda con toda la acusación del Acuchillador de los
Sábados por la Noche. Nadie tan triste como Lena por el hecho de darme miedo podría ser la asesina.

Bueno, no podía dejarla viéndose y sintiéndose de esa forma, así que me alejé de la multitud y me senté en las escaleras. Le hice señas a Lena para que me acompañase. Era renuente a hacerlo, pero cuando cedió finalmente, se sentó tan cerca que no dejó espacio entre nosotras. Lo dejé pasar - Lena - suspiré - No es que te odie, porque no, no es eso.

- ¿Entonces?

- No sólo me pones nerviosa, me asustas hasta la mierda. No bromeaba cuando dije que hay algo mal contigo. Estás muy avanzada, no pareces tener ningún concepto del espacio personal, y haces cosas como entrar en mi habitación y secuestrarme. Le gente, la gente normal, no hace las cosas de esa manera.

Lena frunció el ceño, así que me apresuré a decir - Pero no te odio. Lo digo en serio. Si pudieras simplemente bajar el nivel, probablemente podríamos ser amigas. ¿Como ahora? Esto no es tan malo.

Lena se animó con la tenue esperanza que le acababa de dar - Puedo hacerlo - prometió.

La determinación en su voz me pilló con la guardia baja. Cuando hicimos contacto visual, algo pasó. No creo que ninguna se diera cuenta de lo cerca que estábamos entre sí, pero de pronto se vio atrapada en un momento que no pudo resistir, y yo en uno del que no podía escapar.

Esto es todo, pensé mientras la respiración de Lena comenzó a acelerarse. Mi primer beso.

No había forma de detenerlo. Creo que ella lo intentó porque susurró mi nombre, como si no pudiera evitarlo, cuando empezó a inclinarse, casi como si me rogara que rompiese la conexión. Pero no podía.

Al final fue mi hermana la que nos regresó - Yulia - gritó desde el otro lado de la habitación. Su voz hizo añicos el momento entre nosotras.

- Yul, ¿dónde estás? Tu estúpida pelea está comenzando. ¿Alguien ha visto a la chica del cumpleaños?

Casi salté de mi piel y le llevó a Lena un segundo sacudirse de su aturdimiento. No estaba segura de si estar decepcionada o aliviada. Es decir, ¿realmente quería que mi primer beso fuese con alguien que me daba miedo? ¿Alguien que muy bien podría estar matando a chicas inocentes en su tiempo libre?

¿Alguien a la que realmente le gustaba, y que seguía y seguía intentándolo duramente a pesar de mis desprecios?

No tenía ni idea

- ¿Dijo lucha? - preguntó Lena, rompiendo mis pensamientos.

Me alegré por el tema seguro y asentí - Sí.

- ¿Las preliminares de la UFC? - preguntó entusiasmadamente de esta manera realmente adorable - ¿Te gustan las peleas?

- Debí suponer que eras una gran fan de la UFC - dije - Por tal y como golpeas el saco de tu garaje.

- Tuve la oportunidad de entrenar con Georges St. Pierre el año pasado. Me metió bastante en ellas.

Lena se encogió de hombros como si no fuera gran cosa, pero déjame decirte, entrenar con Georges St. Pierre no es no gran cosa - ¡De ninguna maldita manera! ¡Eso es increíble! - Me levanté y comencé a arrastrarla a través de la casa en busca de la pelea. Ahora entiendo por qué me encanta tanto verte entrenar.

Lena se detuvo bruscamente y arqueó su ceja perforada. Me tomó un segundo para averiguar cuál era su problema, pero entonces mi mandíbula cayó - No lo hice - ¡No acababa de decir eso en alto!

- Sabes, Volkova - dijo, sin molestarse en ocultar lo mucho que disfrutaba de este momento - No tienes por qué observarme desde tu dormitorio. Eres bienvenida a unirte en cualquier momento. Estaría encantada de mostrarte algunas cosas.

No podía pensar en nada que decir. Me quedé allí, luchando contra el impulso de enfermar hasta que Lena ya no pudo contener más la risa - Vamos - dijo, tirando de mi mano - Te comentaré el detrás-de- las-escenas.

Cuando llegamos a la sala de grabación, en la cual Aleksey ya estaba acomodado, seguía sintiéndome más allá de mortificada. Luego, para empeorar las cosas, tanto Kris como Aleksey inmediatamente se centraron en la mano. O, con más precisión, en cómo seguía aferrada a Lena.

- He encontrado a otra fan de la UFC - expliqué, soltando la mano de Lena como si me quemara.

No pude leer la expresión de Alek, pero la mirada en el rostro de mi hermana fue de sorpresa y molestia. Después de echarme un rápido vistazo, sonrió enormemente - ¡Lena! ¡Estoy tan contenta de que vinieras!

Kris le saludó con un abrazo y de alguna forma se las arregló para colocarse entre las dos cuando la soltó - ¿Así que sabes sobre lucha? - le preguntó. Cuando se encogió de hombros, tejió su brazo con el de ella - ¡Bien! Porque estoy tan perdida. Necesito a alguien que me lo explique.

Lena me lanzó una mirada inquisitiva, pero simplemente rodé los ojos con simpatía. Sabía por qué mi hermana actuaba toda coqueta con ella, pero no quería explicarle su plan de casamentera. Especialmente no con Alyósha sentado justo aquí.

Por supuesto, resultó que no tuve que explicarle nada a Lena, porque cuando Kris la arrastró al sofá con ella, "accidentalmente" me chocó, empujándome directamente a Aleksey. La habría matado si no estuviera completamente preocupada por el hecho de que ahora estaba en el regazo de Alek. Ummm, sí, eso no fue un poco torpe ni nada.

- ¿Alguien coló un barril y no me enteré? - Se rió Aleksey mientras me deslizaba en el asiento vacío junto a él - Porque estoy bastante seguro de que por lo general tienes más coordinación que eso, Yulia.

- No me caí, imbécil - Me apoyé en él para mirar a mi hermana- Me empujaron.

- Caray, Yul. Fue un accidente. Lo siento. ¿Importa tanto?

Bien, así que no fue un accidente. Kris no era exactamente la reina de lo sutil y era obvio para Lena lo que acababa de hacer. Lo sabía, porque la miraba más duramente de lo que jamás había visto.
Y eso ya es mucho decir, teniendo en cuenta todas las veces en las que la había llamado psicópata a la cara.

Pero al menos, Aleksey parecía completamente ajeno a todo - Sí, ¿qué te pasa esta noche, Yulia? Estás de tan mal humor. Siéntate y relájate ya.

Sintiéndome algo derrotada - Simplemente no me siento del todo bien - me hundí en el sofá con un largo suspiro. El problema de esto fue que Aleksey había apoyado el brazo en el respaldo y cuando me recosté, mi cabeza se posó en él. Ahora bien, para alguien que no lo supiera mejor, podría interpretarse como que estaba abrazada a él, pero volverme loca y moverme me haría quedar como un idiota, así que me quedé donde estaba y dejé que él lo moviese. Extrañamente, no lo hizo.
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por Fati20 el Dom Mayo 06, 2018 2:59 pm

Muy bueno el capitulo por fin julia esta siendo más amable con lena ese primer beso esta cerca ????????espero subas más pronto pronto.

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Sáb Mayo 12, 2018 2:12 pm

FELIZ SÁBADO Y NOS LEEMOS DE NUEVO EL LUNES!!!


Capítulo 13: En la fiesta: Primer Beso  Embarassed



No pasó mucho tiempo antes de que la sala de estar, se llenara con entusiastas observadores de lucha. Incluso mi hermana había chillado de miedo o repugnancia cada vez que había un golpe asombroso. La única persona incapaz de ser absorbida en la lucha verdaderamente. Así es, yo. La persona que pidió encenderla en el primer lugar.

Y, ¿sabes por qué no puedo relajarme y disfrutar? Aleksey, ese es el porqué. Él y su estúpido brazo que aún no se había molestado en mover. Quiero decir, dejándolo allí era básicamente como ponerlo a mí alrededor. Ya sabes, algo así. Sí, fue allí primero, pero... La estúpida cosa tenía que estar dormida por ahora, así que ¿por qué no lo había movido? ¿Significaba eso que Aleksey quería su brazo a mí alrededor? ¿Yo quería el brazo de Aleksey alrededor mío? ¿Qué pensaría Lena sobre esto? Y, ¿por qué en la Tierra me importaba lo que Lena pensara de esto?

Si Kristina tenía razón y Aleksey me gustaba, entonces debería estar feliz por eso. ¿No debería? Quiero decir, ella es la mejor -más segura- opción. Excepto que Lena no es una opción, es una psicópata. ¿No es así?

Y, de nuevo, ¿cómo en el mundo Lena consiguió entrar en este debate? Esto se suponía que era sobre Aleksey y su estúpido brazo. Salvo que Lena y yo habíamos hablado y era casi normal, así que ahora me sentía completamente curiosa de hablar con ella de nuevo.

Ya sabes, sólo ver si podía ser semi-normal dos veces seguidas. No porque me gustara o algo así.

Está bien, voy a admitir que estaba obsesionándome con esto, pero al menos no fue por mucho tiempo. Solamente habíamos visto la pelea por tal vez diez minutos, cuando Sveta entró en la sala de estar y apagó la televisión, alegando que la pelea arruinaba la fiesta. Ignoró todas las airadas protestas y giró en algún estúpido remix de baile de alguna, incluso más estúpida, canción pop. Luego, tomó al tipo aceptable más cercano y comenzó a bailar con él. Varias de las otras chicas hicieron lo mismo y pronto lo que antes se asemejaba a una noche de pelea ahora parecía más una fiesta de baile. En serio, todo lo que necesitaba era una máquina de humo y una luz estroboscópica.

Kristina se levantó para unirse a la fiesta y Lena se levantó con ella. Creo que iba a invitarme a mí a bailar porque me miraba directamente a los ojos cuando empezó a tender su mano, pero antes de que pudiera decir algo, mi hermana deslizó su brazo por el suyo y dijo - Vamos, Lena. ¿Por qué no me muestras cómo bailan en San Petersburgo?

Ese destello familiar de odio, barrió el rostro de Lena tan rápido que Kris se lo perdió. Yo no, sin embargo, así que asentí con la cabeza (alentadoramente, esperaba) y modulé: Sólo ve.

Lena no parecía feliz, pero dejó que mi hermana la llevara.

- ¿Qué fue todo eso? - preguntó Aleksey cuando ya se habían ido.

- Nada - dije - Kris sólo metía su nariz donde no le incumbe y esta vez va a estallar en su rostro si no tiene cuidado.

- ¿Kristina entrometida? - Alek se rió - ¿En cuáles asuntos, exactamente?

- Míos, por supuesto, como siempre. Y en los de Lena. Y ahora en los tuyos también.

- ¿Míos? - preguntó Alek - ¿Cómo está Kris entrometiéndose en mis...?

La voz del chico se fue apagando mientras se daba cuenta de que éramos las únicas dos personas que aún se encontraban sentadas en el sofá y que no estábamos sentados exactamente en extremos opuestos. Me reí cuando me miró, un poco pálido.

- ¿Lo captaste todo ahora, Einstein? - bromeé - Estoy bastante segura de que les dijo a todos su plan, también. ¿Observaste como todos están convenientemente ignorándonos?

Alek miró, sorprendido. Estábamos sentados solos en el único sofá en una habitación repleta de gente y sorprendentemente nadie nos molestaba. Demasiado sorprendente. Algunos nos observaban mientras trataban de fingir que no. Y luego, estaba Vladimir, quien no fingía. Hizo gestos sugestivos cuando pasó a captar nuestra atención.

- ¿Ves? -  le dije a Aleksey, dándole a Vladimir una sugerencia con un gesto de mi mano - Todos tratan de averiguar lo que pasa con nosotros y, lamento decir que, tú estás aún empezando a que me empiece a preguntar con todo el coqueteo y los mimos. En serio, ¿estás en mí o algo así?

La mandíbula de Alek cayó floja casi al mismo tiempo que se daba cuenta que su brazo aún se encontraba envuelto en el respaldo del sofá detrás de mí. Cuando sus ojos se abrieron enormes y lentamente sacó su brazo de vuelta a la seguridad, me eché a reír - Relájate Petrov, sólo estoy bromeando - Me reía tan duro que lágrimas comenzaron a formarse en mis ojos - Quiero decir, no en la parte de Kris tratando de engancharnos, ella está haciendo eso totalmente. Pero no tengo miedo de que estés tratando de tirarme los galgos o algo así. Oh, no, ¡deberías ver tu cara ahora!


Le di a la pierna de Alek una palmadita mientras daba un salto y entonces, me eché a reír todo el camino hacia el patio trasero de Sveta donde podía conseguir un poco de aire.

Tenía la esperanza de un poco de paz y tranquilidad, pero había tanta gente afuera como dentro. A diferencia del lago la semana pasada, donde había todo ese viento que viene de la aguas, todavía seguía realmente caliente afuera esta noche, así que la piscina parecía ser un lugar bastante frecuentado. Al menos, la mayoría de los niños que nadaban pertenecían a la multitud de Kristina... mis amigos eran más del tipo de futbolito y cheespuffs así que aparte de los ocasionales deseos de cumpleaños, me dejaron en paz.

Me senté en el columpio del patio y vi un montón de suspensorios tratando de impresionar a las chicas en bikini, haciendo volteretas hacia atrás desde el trampolín.

- ¡Ahí estás!

Había tenido tal vez dos minutos de libertad - Es por eso que no hago fiestas - gemí mientras Ruslán se sentaba en el columpio a mi lado y me daba un vaso rojo de plástico. Coca cola dietética. Asqueroso - ¿No te abandoné una vez ya?

Ruslán se echo a reír como si estuviera bromeando excepto que, sí, no lo hacía y entonces comenzó disertando sobre estupideces sin sentido. Así que fue un pequeño milagro cuando el teléfono celular de mi hermana sonó.

- No me llamaste cuando llegaste allí - me saludó mi papá cuando contesté el teléfono.

- Lo siento, papá. Me distraje un poco. Sabes lo que Kris me hizo, ¿no?

- Sí. Lo siento por eso, nena. Quería darte un mano, pero tú hermana y tú madre me habrían matado - Suspiré.

- Si te hace sentir mejor, hubiera preferido estar en casa viendo la pelea contigo.

- Lo sé - Rió entre dientes mi papá - Pero no te preocupes. Estoy grabándolo por ti.

- Dulce.

- Bueno, debería dejarte volver a tu fiesta ahora. Sólo quería asegurarme de que estás bien.

- Estoy bien. Sin asesinos en serie presentes. Y, sí, antes de que preguntes, los padres de Sveta están en casa. Tampoco hay droga, sin alcohol, y un montón de chicas bonitas aquí que distraen a todos los chicos, y el  hecho de que estoy usando un estúpido vestido.

- Muy graciosa. Sólo recuerda: casa antes de la medianoche - Sentí el impulso de suspirar de nuevo - Desearía que hubieras dicho diez - me quejé, haciendo que mi papá riera otra vez.

- Sobrevivirás. Lo prometo.

- Sí, sí. Adiós papá.

Me reí para mis adentros mientras colgaba el teléfono, sorprendida de que mi papá me hiciera sentir un poco mejor. La sensación no duró mucho, sin embargo, porque Ruslán aún se encontraba allí haciendo preguntas tontas como - Oye, ¿ese es el nuevo Iphone? ¿Puedo verlo?

- Solo si te vas a callar - dije y le entregué el celular. No lo hizo.

- Eso fue bastante suave con tu papá - dijo, con los ojos pegados al teléfono de Kris. Estaba tan mal como ella. En serio, no entiendo la obsesión con los teléfonos celulares.

- ¿Qué fue suave?

- Lo que dijiste acerca de no chicos prestándote atención cuando realmente ha habido tantos que no creí que tendría la oportunidad de hablar contigo en absoluto.

- No soy tan afortunada - me quejé.

Ruslán se rió de nuevo y me regresó el teléfono de mi hermana - Aquí, programé mi número allí para ti, así que si te pierdo otra vez, puedes llamarme.

- Sí, está bien, seguro.

Una vez más, Ruslán se perdió mi sarcasmo y siguió diciéndome cuan caliente me veía en mi bonito vestido nuevo.

Estaba tan desesperada por ignorarlo que decidí afrontar la bebida sin azúcar que tenía en la mano, pero mientras llevaba el vaso a mis labios, sentí una mano frotar mi hombro. El toque me puso la piel de gallina, lo que significaba solamente una cosa.

Miré por encima de mi hombro y Lena se encontraba allí. Estaba de espaldas a mí, hablando a un par de chicas, pero estaba segura de que su toque había sido intencional. No era raro, sin embargo, fue como si no quisiera interrumpirme, sólo quería que supiera que estaba allí. Lo extraño era cuan confortante me era su presencia.

No estoy segura de cuándo sucedió, pero realmente no me sentía asustada de Lena nunca más. Ahora sólo sentía curiosidad. Necesitaba deshacerme de Ruslán para que pudiera hablar con ella de nuevo - Hombre, se está haciendo tarde - dije con un falso bostezo que se volvió real, esta fiesta me agotaba - Creo que me voy a buscar a mi hermana.

Empecé a ponerme de pie, pero Ruslán pasó su brazo alrededor de mis hombros - ¿Estás lista para irte? Podría llevarte a casa si lo deseas.

Sí. Como si eso fuera a suceder.

Me senté de nuevo con un suspiro. Ruslán era como una sanguijuela. Cada vez que me alejaba, se aferraba con más fuerza - Ahora que lo pienso - dije, tratando una táctica diferente - Dudo que pueda ir a cualquier parte, soy la chica del cumpleaños y todo eso. Probablemente hay un montón de velas que se supone que debo soplar en alguna parte. Será mejor ir a averiguar.

El brazo de Ruslán sobre mi hombro me sujetaba lo suficientemente fuerte para hacer a mi temperamento arder - Tengo una mejor idea - dijo. Entonces, era demasiado estúpido para tomar mis insultos, pero no demasiado estúpido para reconocer que estaba a punto de ser abandonado de nuevo - Si necesitas un descanso, estoy seguro que podemos encontrar un lugar agradable y tranquilo para que te relajes hasta que lo necesites. Doy un buen masaje de espalda.

Um, ew.

Solamente tengo tanta paciencia para empezar, y Ruslán la había utilizado oficialmente toda con esa belleza de comentario. Mi mano se cerró alrededor de mi vaso plástico. Tan pronto como me deshiciera de esta soda, él seriamente iba a conseguirlo.

Llevé el vaso a mis labios para resoplar, pero antes de que pudiera, fue eliminado limpiamente de mi mano y aterrizó por todas partes en Ruslán. Por supuesto, sabía quién lo había hecho, pero no creí que fuera prudente para Ruslán averiguar la verdad, así que fingí ser la culpable - ¡Oh, Ruslán! ¡Lo siento mucho! - jadeé. Mi actuación pudo haber sido un poco sobre actuada - ¿Estás enojado?

Ruslán se veía molesto mientras se limpiaba la ropa, pero aún trataba de sonreír - Nah, está bien - dijo. Se rió mientras se ponía de pie - Te diré qué. Voy a ver si puedo limpiar un poco, entonces te traeré una nueva bebida. Tal vez un RedBull, algo con que te anime un poco.

- Buena idea.

- Regresaré. No vayas a ninguna parte.

- No lo haré - prometí. Y yo tampoco. No tenía que hacerlo. Tan pronto como se fue, Lena tomó su lugar.

- ¿No hay nada en tu vestido nuevo, no? - preguntó, obviamente muy satisfecha consigo misma.

- No, tu objetivo fue perfecto. Pero no debiste haber hecho eso. Si Ruslán te hubiera visto, se hubiera ido sobre tí.

Lena rodó los ojos, claramente no se preocupaba por la idea de tener una pelea con Ruslán, a pesar de que el chico era más grande que ella - Regla de fiesta número uno, Volkova. Nunca bebas algo que alguien te entregó a menos que lo abras por ti misma.

Lena mágicamente me entregó una lata sin abrir de Dr. Pepper, la que acepté con entusiasmo. Me había acabado la mitad de ésta antes de darme cuenta de su significado - ¿Crees que Ruslán puso algo en esa bebida? - pregunté, un poco conmocionada por la sugerencia.

- Nunca se sabe - Lena se encogió de hombros - Además, no me gusta ese tipo.

Me resistí a la tentación de sonreír y traté de sonar fuerte cuando dije - Eso no fue muy amable de tu parte.

- En realidad, pensé que fue extremadamente generoso.

- ¿Cómo lo sabes?

- ¿Estuviste o no, a punto de darle un puñetazo? - Lena echó una mirada a mi rostro y sonrió Le hice al tipo un favor. Salvarlo de la vergüenza de ser golpeado por una chica.

- Todavía. Realmente iba a disfrutar golpeando a ese mujeriego.

La pelirroja y yo nos reímos mucho y cuando nos calmamos me devané los sesos por algo que decir. Temía que si las cosas se tranquilizaban, esto se volvería incómodo. La pasábamos tan bien este momento. No quería arruinar eso - Buenas noticias - le dije - Mi papá está grabando las preliminares para mí, así que no nos las perdimos después de todo.

- ¿Nos? - Hizo eco, con recelo. Su duda me hizo sonrojar.

- Sí, bueno, ya sabes... sólo quería decir...

Lena siguió mirándome, fingiendo que no sabía de lo que hablaba - ¿Sólo querías decir...? pidió.

Me iba a hacer decirlo. La idiota. Tanto por no dejar que las cosas se vuelvan incómodas. Yo invitándola a venir y ver la pelea era básicamente como una cita, y ella lo sabía totalmente.

Nunca en mi vida he llegado cerca siquiera a pedirle a una persona salir y estaría dispuesta a apostar que Lena sabía eso también. Quería cambiar de tema sólo para fastidiarla, excepto que sería realmente divertido ver las peleas con alguien que está actualmente entrenando con los luchadores. Además, podía ser agradable pasar algún tiempo con Lena que era, en realidad, por elección.

Miré a la chica de nuevo. Sip, aún está mirándome. Esperando con mucha paciencia para que, oficialmente la invite a pasar rato conmigo. Excepto que, a juzgar por la expresión de su rostro, en realidad, no creo que quisiera oírlo con el fin de verme retorcerme. Creo que necesitaba escucharlo para ver si realmente lo quería decir.

Lo pensé muy rápidamente y decidí que lo quería decir. Sólo, no estaba segura de poder sacarlo. No seas una cobarde, Yulia. Respiré hondo y solté el aire en un bufido - Realmente me gustaría que vinieras y veas la pelea conmigo mañana, ¿de acuerdo?

Me encogí, esperando que Lena se riera a cuan irritada sonaba. Cosa que hizo inmediatamente - Hablas en serio, ¿De verdad? Quieres salir conmigo.

Sentí el calor subir a mi rostro, así que la fulminé con la mirada - Todavía me reservo el derecho a cambiar de opinión si te pones psicópata conmigo otra vez.

Se echó a reír - Bueno, entonces. Es una cita.

¿Es una cita? Lo había dicho en broma, pero dudaba seriamente que se refiriera de esa manera. Apenas, podía contenerse de tocarme cuando pensaba que la odiaba. No podía ni siquiera imaginar lo que sería si pensaba que estaba bien - Ahora que pienso en ello - dije, mi estómago derrumbándose inmediatamente - No creo que sea una buena idea. No importa.

- Volkova, te prometí que no me pondría psicópata contigo.

- No eres tú quien me preocupa. Bueno, no solamente tú. Si vienes actuando toda obsesionada-enferma de amor-acosadora como lo haces...- Lena frunció el ceño ante mi elección de palabras, pero oye, a veces la verdad duele - Lo siento, pero lo haces - dije - y en serio, dudo que mi papá pueda manejarlo. Sobre todo en estos momentos. Él exactamente no tomó el estúpido cambio de imagen de Kris con gracia. Casi no me deja salir de la casa a mi propia fiesta de cumpleaños.

Ella se olvidó de mi insulto y se rió - Bueno, no puedo realmente culparle por eso. No te hubiera querido dejar ir tampoco.

Extendió la mano y distraídamente tiró un mechón de mi cabello entre sus dedos. Me sorprendí cuando no me inmuté en alejarme de ella - Te ves hermosa esta noche - dijo - Realmente me gusta como tu cabello cae alrededor de tu rostro, así.

Enrolló mi cabello alrededor de su dedo y luego lo dejó caer contra mi mejilla. Entonces, tomó un momento para mirarme de la cabeza a los pies y frunció el ceño mientras pensaba - Curiosamente, puedo prescindir del vestido. Luce genial, pero me gustas más cuando estás completamente en tu zona de comodidad, incluso si eso es sólo una camiseta y vaqueros. No hay nada más sexy que tu confianza.

No podría haber ocultado mi conmoción si mi vida hubiera dependido de ello. Nunca nadie dijo la palabra sexy en frente de mí, mucho menos usarla como una forma de describirme.

- En realidad - dijo Lena, sonriendo ante la expresión en mi cara - Tu inocencia es bastante sexy, también.

Deseaba que hubiera dejado de usar esa palabra. Esto me ponía increíblemente nerviosa, y mis nervios sólo parecían alentar a la pelirroja. Lo cual era lo que pasaba ahora mismo. Se había girado hacia mí, poniendo un brazo en el respaldo del columpio detrás de mí, y estaba oficialmente inclinándose - Peligrosamente sexy - Y ahí esa palabra de nuevo - Me hace querer hacer... cosas...

- Um, ¿cosas? - ¿Cosas tipo Acuchillador de los Sábados por la Noche? ¿O cosas tipo de chicas adolescentes hormonales?

- Cosas divertidas - me aseguró. Como si eso respondiera mi pregunta. La mirada de Lena se mantuvo revoloteando de ida y vuelta entre mis ojos y mi boca. Está bien, esto es todo, me dije a mí misma. Ahora ella va a besarme. Si no quieres, es mejor que la detengas ahora.

Sí, ¿como si hubiera podido hacer algo para detenerla? Me encontraba congelada y rígida. No podía pensar. No podía moverme. No podía ni respirar. Todo lo que sabía era que, por cada parte de mí que gritaba que huyera de ella, habían ya muchas partes de mí que directamente la querían.

Esperé, conteniendo la respiración y temblando lo suficiente, tanto que Lena tuvo que haberlo sentido, pero no hizo ningún movimiento, no podía entender. ¿Por qué no sólo lo hace? Era evidente que quería, y yo no emitía ninguna vibra mantente-lejos-de-mí en este momento. Al menos, no lo creo.

De alguna manera, Lena sabía exactamente lo que pensaba - No ahora, Yulia. Aún no estás del todo lista.

Dejé escapar el aliento que había estado conteniendo. ¿Alivio? ¿Decepción?

Alivio.

Definitivamente alivio.

Bueno, más alivio que decepción.

- No te preocupes - continuó - Cuando estés lista, no voy a titubear.

Lena se echó hacia atrás, permitiendo que el estado de ánimo se aligerara de nuevo. Se rió y dijo - Pero probablemente voy a encerrar a tu hermana en un armario primero. ¿Has notado cómo ha estado en todas partes esta noche?

Esto me hizo reír, y me sentía más que feliz de tener la tensión lejos - Por supuesto que sí - dije - Está haciendo un gran esfuerzo por mantenerte lejos de mí.

- ¿Por qué? Pensé que ella estaba de mi lado.

- Antes - le aseguré.

- ¿Antes?

Asentí con la cabeza - Ella está sobre ti. No lo tomes como algo personal. Kris es muy voluble. Además, realmente se cansó de mí peleando con ella por ti y ha pasado de alguien que piensa que no voy a resistir tanto.

Muchacho era la cosa incorrecta que jamás debía decir. Los ojos de Lena se estrecharon fuertemente - ¡Está tratando de instalarte con Señor-somos-sólo-amigos-incluso-aunque-voy-a-dejarlo-ir-a-casa-y-abrazarnos- en-el-sofá-juntos! - acusó, indignada.

- Algunas personas lo llaman Aleksey - solté, molesta con su actitud -Y no nos abrazamos.

Los ojos de Lena rodaron hasta la cima - Por favor. Te sentaste en su regazo.

- ¡Me empujaron! Y eso fue tu culpa de todas formas. Fueron tus estúpidos celos en el restaurante lo que le dio a Kris la idea en primer lugar.

- Eso fue completamente justificado - argumentó - Compartías las papas del tipo cuando se suponía que fuera conmigo.

De acuerdo, eso era cierto. Y fue completamente grosero de mi parte, eso es algo por lo que lo había hecho - Lo que sea - dije, moviendo la mano con desdén - ¿Por qué discutimos por esto de todos modos?

La ira de Lena se desvaneció y fue sustituida por una extraña desesperación - Porque te vas a enamorar de él, Yulia. Los he visto a los dos juntos y Kristina tiene razón. Si está realmente intentando engancharte a chicos, él no va a necesitar mucho convencimiento y no te le resistirás.

Lena parecía tan preocupada de que Aleksey me fuera a robar de ella, que casi me echo a reír. Era una especie de adorable. Dejé caer mi actitud y bromeé - Te resisto bastante bien, ¿no?

- Por ahora. Pero no puedes mantenerlo por siempre.

Eso sonaba un poco como una amenaza, por lo que en un intento de mantener la luz del estado de ánimo, dije - A menos que, como dices, Kris convenza a Aleksey de que me gusta y me barra los pies antes de que lo manejes.

- ¡Él no puede tenerte! - explotó, su temperamento finalmente consiguiendo lo mejor de ella - ¡No lo permitiré!

Tomó ese rastro Psico-acosador de nuevo, así que me escabullí de ella tan lejos como pude - ¿Estás bien, Lena? Tal vez deberíamos mantener las conversaciones cortas por ahora. Trabajar nuestro camino, hasta ser amigas.

- Yulia, ¡espera! - Lena agarró mi muñeca antes de que pudiera irme - Lo siento - respiró profundamente, dispuesta a calmarse - Lo siento - dijo de nuevo. Se veía tan frustrada que le tomó un tiempo encontrar las palabras - Yo... es que Aleksey... tú no... si él necesita a Kristina para señalarle cuan especial eres, entonces no te merece.

No sabía que decir. Probablemente era la mejor cosa que nadie había dicho nunca de mí. Definitivamente la más romántica. Me sonrojé y ni siquiera me importaba.

Lena soltó mi muñeca y en su lugar puso una de mis manos entre las suyas - Yulia, no creo que entiendas lo mucho...

- ¡Yulia! - gritó mi hermana, apareciendo de la nada - ¿Estás tratando de ser el peor invitado-de-honor?

Aleksey se encontraba con mi hermana. La dejó que hablara y sólo se conformó con mirarme con curiosidad. Su mirada se deslizó a Lena y pasó de cuidado a sospecha.

Volví a mirar a la pelirroja justo a tiempo para verla hundirse de nuevo en la derrota. Miró sus manos vacías y me di cuenta de que había arrancado la mía al segundo que había escuchado la voz de mi hermana. La decepción de Lena me hizo desear que hubiera alguna forma en que pudiera ponerla de vuelta. Por no hablar, ahora no tenía ni idea de qué había estado a punto de decir. Y quería saberlo. Quería saber más. Muchas gracias, Kristina.

- ¿Por qué estás escondiéndote aquí? - preguntó.

- No me estoy escondiendo de nadie. ¿Me ves escondida? Aunque, probablemente debería estar escondida de Ruslán.

- Bueno, deja de hacerlo de todos modos. Es hora del pastel. Tienes que venir a soplar las velas.

Gemí - Ugh. ¿Pueden sólo hacerlo sin mí? A todo el mundo que le importa que esté en esta fiesta.

Kris levantó las manos en el aire - En serio. ¿Por qué me molesto? - Lanzó una mirada desesperada a Aleksey - ¿Un poco de ayuda aquí?

Alek se echó a reír y me extendió su mano - Absórbelo, Yulia. Quince minutos más. Soplas algunas velas, comes un trozo de pastel y luego, te llevaré a casa.

Dejé que Alek me pusiera de pie y Lena inmediatamente hizo lo mismo. Le di una mirada de '¿Qué puedes hacer?' y luego me dirigí hacia el interior. Conseguí más de un metro antes de que Alek me jalara para detenerme - Espera un minuto.

Lena se detuvo al sonido de la voz del chico, pero antes de que cualquiera de nosotras pudiera preguntar qué pasaba, Kris enlazó su brazo en el de la pelirroja - Vamos, puedes ayudarme a encender las velas - le dijo. Un poco demasiado entusiasta. Lena me miró mientras Kris la arrastraba adentro. Me retaba a que detuviera mi hermana, salvarla e incluso reclamarla, pero no podía.

También fui arrojada por el hecho de que Aleksey me detenía por alguna razón. Incluso más extraño, no me había agarrado por el hombro o la coleta o algo, había agarrado mi mano. Y aún la sostenía.

- ¿Cuál es el problema? - pregunté, quitando mi mano.

- No hay problema, exactamente - Aleksey estaba totalmente en algo. Miró hacia la casa donde todo el mundo se reunía justo al otro lado de la puerta corredera de cristal. Esperé con expectación, y cuando se giró hacia mí, dijo - Relájate como por dos minutos, Yulia.

- Amigo. Realmente no creo que pueda manejar más sorpresas esta noche, así que si están haciendo algo ahí, sólo llévame a casa ahora.

- Nah, no es nada de eso. Sólo quería hablar contigo - El chico se encogió de hombros torpemente .- Hablé con tú hermana.

- ¿Sí? - Solté una carcajada - ¿Te hizo más estúpido? Porque tiene ese efecto en la gente.

No entendí la sonrisa que Aleksey me dio por eso, pero sonrió, luego dijo - Creo que estamos a punto de averiguarlo.

Y entonces, de repente, Aleksey Petrov me besaba.

¡Aleksey Petrov!

¡Besándome!

¡A MI!

No estaba segura de cómo sucedió, o por qué, pero sus labios estaban más que definitivamente en los míos. Al principio, me confundió tanto que no podía moverme. Pero entonces, Aleksey empujó mi labio superior con el suyo, instando a mis labios a abrirse, y mi cuerpo se encontraba en tal estado de conmoción que no podía hacer nada sino seguir órdenes.

Puede que haya estado haciendo mal, pero le devolví el beso. ¡Aleksey!

Mi primer beso fue con Aleksey Petrov. Hacía que mi cabeza diera vueltas. Pero no en la forma en que los primeros besos se supone que hacen girar la cabeza, estoy bastante segura. De otra manera besar estaría muy sobrevalorado.

No tengo ni idea de cuánto tiempo estuvimos allí besándonos, pero después de que había terminado, sentí como una eternidad antes de que nadie dijera nada. Aleksey se apartó y me miró con una expresión cuidadosa, esperando por algún tipo de respuesta "cualquier tipo de respuesta."de mí. No la recibió. Sólo podía estar de pie, boquiabierta ante él.

Eventualmente, arrugó la nariz y dijo - Extraño, ¿cierto?

- ¿Eso crees? - jadeé - ¿Por qué hiciste eso?

- No lo sé. Parecía una buena idea en ese momento.

- Felicidades. Kristina te hizo más estúpido.

- Lo que sea. Eres la que lo sacó antes. Te culpo - Aleksey se rió - Ni siquiera había pensado en ello antes.

- Te dije que mi hermana trataba de engancharnos y, ¿pensaste que era una buena idea?

- Bueno, no. No al principio. Pero luego hablé con ella, y no lo sé. Ella le dio sentido. Algo así como la idea de una novia que pueda sostenerla como propia en un juego de uno-contra-uno y que le encantaría ver una pelea conmigo. Pensé que no podría doler darle una oportunidad.

Excepto que había dolido. Aleksey Petrov había robado mi primer beso. Robado y arruinado no es que pareció darse cuenta de ello.

Nunca pensé que hubiera sido el tipo de chica que se preocuparía por algo como eso, pero me sentía sorprendidamente molesta. No iba a permitir a él ver cómo me sentía, sin embargo, así que negué con la cabeza, casi con lástima, y murmuré - Vamos, idiota. Necesito algo de pastel.

Entré a la casa de Sveta con la esperanza de encontrar a Lena, pero no pude conseguir pasar el muro de gente boquiabierta ante Aleksey y yo. Le di a Alyósha una mirada de esto-es-tu-culpa-preocúpate, pero al idiota le encanta torturarme, así que todo lo que hizo fue tirar un brazo alrededor mío, sonreír a nuestra audiencia, y decir - ¿Alguien dijo que había pastel?

Rápidamente apagué mis velas, corté un pedazo de pastel, y luego hice que Aleksey me llevara a casa. Todavía quedaban veinte minutos antes del toque de queda, así que supuse que mi hermana mayor haría un escándalo, pero en realidad no lo hizo. De hecho, estaba tan dispuesta a acogerme que no podía dejar de ser sospechoso.

La encontré sentada en las mismas escaleras en que Lena casi me había besado más temprano. Cuando me vio, saltó sobre sus pies y dijo - ¿Lista para irnos? - Antes de que incluso tuviera que preguntar. Entonces, se dio por vencida como escopeta automática y no dijo una palabra de camino a casa excepto para agradecer a Aleksey por su ayuda. Se abalanzó sobre mí en cuanto llegué a la casa, sin embargo. Empezó a decir algo supongo que sobre Aleksey pero entonces mi mamá entró a la habitación emocionada de escuchar detalles sobre la fiesta.

- ¿Por qué no le dices, ya que mi vida es más tu negocio que el mío, de todos modos? - susurré a Kris. Sorprendí a todos nosotros con cuan venenosa soné, supongo que aún me sentía más que un poco molesta - Me voy a la cama.

No sé por qué, pero casi esperaba que fuera a encontrar a Lena en mi habitación cuando llegué allí y estuve defraudada cuando no la vi. Cerré mi puerta como una advertencia para que Kris se mantuviera alejada y, luego fui a mi ventana. El auto de Lena no había regresado todavía.

Suspiré. La pecosa había desaparecido de la fiesta antes de que tuviera la oportunidad de encontrarla y sabía que tenía que estar loca. Esperé por un rato, deseando que hubiera llegado a casa y pudiera explicar. Quería que supiera que no había nada entre Aleksey y yo. Más que eso, necesitaba que supiera la verdad.

No sé por qué, pero he herido constantemente sus sentimientos desde que la conocí, a veces intencionalmente pero esta vez no podía soportar la idea de que le había hecho daño. No había forma de que no hubiera visto lo que pasó. Y después de que había dicho que Aleksey no me merecía, ver ese beso tuvo que doler. Especialmente cuando ella pudo haberme besado primero y se contuvo.

Esperé por más de una hora, pero Lena nunca llegó a casa y caí en un sueño intranquilo.
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Miér Mayo 16, 2018 12:56 am

Hola Very Happy
que capitulo tan bueno
no me gusto que Lena
no halla sido el primer
beso de Yulia
espero la sigas pronto

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Sáb Mayo 19, 2018 3:58 pm

Opps! Sé que me despedí y dije que nos veíamos el Lunes pasado, pero no he tenido tiempo para pasarme por acá. Espero estén bien y les dejo otro nuevo capítulo para que lo disfruten. Un abrazo!

A leer!!


Capítulo 14: La mañana después de la fiesta  silent



Joe Louis Arena sede de los Red Wings, es el hielo que nunca he tenido el privilegio de bordear. Así es como supe que estaba soñando. De modo que cuando una figura oscura en un jersey rojo y blanco con una máscara de portero apareció, esperaba que fuera Chris Osgood o alguien viniendo a darme algunos consejos.

A medida que la figura se acercaba, me di cuenta de que no estaba teniendo un sueño. Esta era una pesadilla, y el hombre que venía a mí era el Acuchillador de los Sábados por la Noche. Traté de escapar, pero de repente me encontraba atada al palo de mi red. El Acuchillador levantó su cuchillo a mi cara y lo deslizó hasta mi garganta. Rió con una risa profunda y amenazante cuando empecé a gritar, pero en lugar de cortar a través de mi piel dejó caer su cuchillo y empezó a besarme. Cuando se apartó la máscara de hockey se había ido y miraba a los ojos risueños de Aleksey.

- Guau, Yulia - dijo - Realmente apestas besando. Parece que vas a necesitar mucha práctica.

Detrás de Aleksey, se formaba una larga fila de Acuchilladores de los Sábados por la Noche, cada uno esperando su turno para torturarme con besos. Empecé a gritar y golpear, pero no podía escapar y el Acuchillador Aleksey me besó una y otra vez.

La tortura no terminó hasta que lo golpeé tan fuerte que me desperté en el suelo enredada en un montón de sábanas. Apenas tuve tiempo de averiguar dónde estaba antes de que mi padre irrumpiera en mi dormitorio en calzoncillos, agarrando un hierro número nueve. Kris y mi mamá vagaban detrás de él, pareciendo igualmente asustadas - Lo siento - dije, levantándome del suelo - Fue sólo un sueño.

- Un sueño bastante intenso - se quejó mi hermana.

Mi madre bostezó, pero sonrió con simpatía - ¿Quieres hablar de ello?

Um, no. Definitivamente no quería hablar de un sueño en el que la principal forma de tortura era besar. Sobre todo no con mi madre.

- Estoy bien - dije, rogando que no me ruborizara - Vuelvan a la cama. Lamento haber asustado a todo el mundo.

Mamá logró decir un "buenas noches" a través de un pesado bostezo, y mi papá comprobó doblemente la seguridad de la ventana de mi habitación sin decir una palabra. No sabía que la había estado bloqueando desde el día en que me di cuenta que Lena podría entrar a través de ella - ¿Todo a prueba de asesino en serie? -  pregunté, pero mi broma cayó plana cuando mi padre no pudo reunir una sonrisa.

- Estoy bien - le aseguré cuando parecía a punto de acampar el resto de la noche a los pies de mi cama - Vuelve a dormir, papá.

- Te quiero, nena - susurró, besando mi frente.

Las declaraciones de amor definitivamente no son lo mío, pero de todos modos me atraganté con un - Yo también, papá.

Tan pronto como mis padres se habían ido, miré a Kris, preguntándome qué hacía todavía en mi habitación.

- ¿De qué trataba tu sueño? - preguntó.

- De nada - le dije rápidamente. De ninguna manera quería entrar en esto con ella.

- ¿Se trataba de Lena?

- Dame un descanso, Kristina. No voy a hablar contigo ahora mismo. Son las cuatro y media de la mañana. Vuelve a la cama.

- No puedo dormir - dijo, ignorando mi molestia - No eres la única que tiene pesadillas acerca de Lena esta noche.

- No soñé con Lena - Por una vez - Espera. ¿Por qué tenías pesadillas con Lena?

Kris miró por la ventana al otro lado de la calle y luego se hundió en mi cama - Lo siento, no te escuché antes, cuando trataste de decirme que Lena estaba loca.

- Ella no está loca, ¿y no te disculpaste ya conmigo realmente? ¿Qué demonios ha pasado?

- Esta noche, después de que te vio con Aleksey juntos, se enloqueció tanto.

Kris puede ser tan tonta - Por supuesto que sí.

- Golpeó su puño a través de la pared de la sala de estar de Sveta.

- Gran cosa - Me encogí de hombros - He golpeado con mi puño la pared de la cocina y la pared de la sala de estar. ¿Y recuerdas esa vez que pateé la puerta de mi dormitorio?

- No lo entiendes. Me sentí muy mal por ella porque le gustas, y Aleksey en cierto modo te ganó y...

- Oye, oye, él no ganó nada. Te dije que sólo...

- ... y parecía tan molesta, así que fui a hablar con ella y ella-ella-ella me agarró fuerte.

- ... somos amigas; espera. ¿Lena te lastimó?

Kris frunció el ceño - Bueno, no - admitió - Pero me agarró fuerte y me atrapó contra la pared. Se veía tan enojada. Y tenías razón acerca de ella. Es realmente la asesina y ahora tú eres la próxima en su lista y todo es mi culpa.

- Guau. Así que así es como soné como cuando acusé a Lena de ser una asesina en serie. Tienes razón. Estaba loca.

- Yulia, sus palabras exactas fueron: - tu egoísmo acaba de matar a tu hermana.

Quería decirle a Kris que estaba loca, pero me encontré a mí misma sonriendo en su lugar. ¿Cómo sabía Lena? ¿Cómo sabía que me enojé tanto esta noche? Porque ella me conoce, pensé. Kris me sacudió, literalmente me sacudió por los hombros, de mis pensamientos - Yulia, admitió justo delante de mí que te iba a matar.

- No creo que eso sea lo que...

- ¿No lo ves?" me interrumpió  - Nunca quiso venir en pos de ti antes porque le gustabas. Pero ahora que estás con Aleksey, y no puede tenerte, así que va a venir tras de ti.

Era difícil no reírse de ella - Voy a volver a dormir. Habla conmigo mañana, cuando estés siendo menos estúpida - le dije, aunque había estado pensando ese tipo de cosas exactamente hace apenas unos días.

Me dormí, ya que no tenía ganas de ir al parque después de que todos los chicos fueran testigo de ver a mis hermana lavando el cerebro de Aleksey anoche. Por no hablar de que me cansé de haber estado acostada despierta durante horas preocupada por Lena después de que Kris me dijera lo enojada que había estado.

Mi hermana se encontraba sentada en mi cama con los prismáticos de mi papá, mirando la casa al otro lado de la calle, cuando me desperté. Miré el reloj y me sorprendí al ver que eran ya las nueve y media. Salté de la cama a mi ventana y empujé a Kris fuera del camino para echar un vistazo por mi cuenta. Perderme el partido de hockey era una cosa, ¿pero perderme el entrenamiento de Lena? Dime como puedes arruinar mi día.

- No te molestes -  me dijo - Ya entró en la casa.

Eché un vistazo al reloj - Pero nunca trabaja por menos de una hora.

Kris se encaramó de vuelta a mi lado, mirando a través de los prismáticos - Eso es porque probablemente se rompió la mano.

- ¿Qué?

- Deberías haberla visto esta mañana. Es como dijiste... estaba totalmente desquiciada. Golpeó la bolsa hasta que sangraba. ¡Mira!

Ella empujó los prismáticos hacia mí y cuando di una hojeada, efectivamente, había brillantes manchas rojas en el saco de boxeo. Pero las manchas no me perturbaron de la manera que lo hicieron en Kris - Lena no sería la primera boxeadora en hacer sangrar sus nudillos -  pero me hicieron sentir lástima por ella. Lena debió sentirse peor de lo que pensaba. Tenía que arreglar las cosas. Tenía que ir allá y explicarme.

- ¿Qué estás haciendo? - me preguntó Kris cuando me levanté y me puse algo de ropa.

- ¿Qué te parece? Voy a ir allí.

- ¿Qué? - exclamó sorprendida - ¿Por qué?

- Um, ¿tal vez para disculparme?

- ¿Disculparte? ¿Con Lena? ¿Por qué?

- ¿Tal vez por romper su corazón? ¡Sabes lo mucho que le gusto a Lena! Estaba tratando muy duro anoche y tú incitaste a Aleksey, un tipo al que odia con todas sus ganas, a que viniera por mi.
Pensándolo bien, no voy a pedirle disculpas. Tú lo harás.

Agarré a Kris por el cuello y comencé a arrastrarla hacia la puerta.

- ¡No! - gritó con tanta fuerza que la solté - Yulia, no puedes ir allí. Tenías razón. Está loca.

- Tiene un mal genio - concordé - Y es un poco torpe socialmente. Pero no está loca. En realidad, tenías razón esta vez, por mucho que me duela admitirlo.

- ¡No! ¡Lena, no! Nunca me escuchas acerca de algo en tu vida. Nunca. ¿Por qué empezar ahora?

- Debido a que no es una asesina.

Empecé a arrastrar a Kris de nuevo, pero se defendió y trató de empujarme a mi ventana - ¡La vi! - dijo.

- ¿Viste a Lena matar a alguien?

- La vi hacer la cosa del cuchillo y las tijeras. ¿Ves el gabinete de metal? Está lleno de cuchillos. Ella-ella-fue tan rápida. Lamento no haberte creído antes.

- Así que lanza cuchillos y tijeras - dije - Es un pasatiempo. Uno extraño, es cierto. Pero ya hemos establecido que es un poco extraña. Voy a ir allí. ¿Vienes o no?

Me hallaba casi en la puerta cuando de repente Kristina jadeó - ¡Espera un minuto! Alto ahí, señorita.

Me detuve ante la sospecha en la voz de mi hermana. Cuando volví a mirarla daba golpecitos con el pie, con los brazos cruzados con fuerza sobre el pecho.

- ¿Desde cuándo te importan los sentimientos de Lena?

- No lo hago - dije rápidamente, pero el enrojecimiento de repente en mis mejillas probablemente le dijo a mi hermana que estaba mintiendo.

- ¡Mentirosa!

¿Ven?

- ¿Qué pasó entre ustedes dos anoche? - exigió saber. Parecía a punto de luchar conmigo en el suelo en busca de respuestas.

- Nada.

- Tonterías. Cada vez que te veía, ustedes estaban juntas.

- No es mi culpa. Ya sabes como es Lena. No podía deshacerme de ella más de lo que podía deshacerme de ti o Ruslán.

Los ojos de Kris se estrecharon mientras trataba de decidir si creerme o no. Bueno, no iba a permanecer rondando hasta que decidiera hacerme sangrar todos mis secretos, es bastante mala, no me extrañaría que lo hiciera así que opté por usar el momento para distraerla de una vez por todas.

- ¿Podemos olvidarnos de Lena? Me voy a llevar mi jeep nuevo afuera para un largo y agradable viaje y encontrar esas tan llamadas galerías comerciales que dijiste. Iba a preguntarte si querías venir y ayudarme a comprar, pero si prefieres sentarte aquí y espiar a los vecinos, está bien.

- ¿Qué? - Se animó, exactamente como pensé que lo haría - ¿Realmente me dejarás ayudarte a elegir algo de ropa?

Me encogí de hombros. Iba a causarme dolor físico el admitir mi próxima oración - En cierto modo me gustó la forma en que me veía anoche - Bueno, eso lo hizo. La mandíbula de Kris cayó al suelo - No es que voy a dejarte comprarme un montón de vestidos - dije rápidamente - pero ambas sabemos que no puedo escoger un nuevo vestuario por mi cuenta, y realmente no creo que tenga más opciones. En cierto modo, le he mencionado tal vez comprar algo de ropa nueva a mamá y ella me hizo decidir esto.

Me acerqué a la cómoda y saqué un fajo de billetes enrollados de mi cajón de calcetines. Los ojos de mi hermana se abrieron con entusiasmo - Creo que tenía miedo de que me gastara todo mi dinero en un auto nuevo y luego continuar por ahí vistiendo con... bueno, la ropa que tengo ahora.

¿Lena quién? ¿El Acuchillador de los Sábados por la Noche qué? Kris es simplemente demasiado fácil de distraer.

- ¡No tienes ni idea de cuánto tiempo he querido hacer esto! - gritó ella. Prácticamente me arrastró por las escaleras - ¿Sabes lo bonita que eres en realidad? Te voy a mostrar, Yulia. Y te prometo que te va a gustar. No tenemos que exagerar ni nada. Tu aspecto es más de una sutil belleza. No va a ser malo, te lo prometo. Y cuando haya terminado, tendrás a todos esos chicos con los que te la pasas, con espuma en la boca y tal vez algunas chicas se fijen en ti.

- Uh, la mayoría de ellos lo hacen de todos modos. No es exactamente atractivo.

- Pero ahora van a estar babeando por ti.

Me eché a reír - Sí, claro.

Kristina siguió divagando sobre cómo durante años hasta ahora quería hacerme darme cuenta de mi potencial como chica y bla, bla, lo que sea, todo el camino hasta la galería comercial. Pero estaba feliz, y lo crean o no, yo estaba más o menos divirtiéndome.



- Lo veto - dije mientras mi hermana sacaba una camisa morada de un gancho. Por lo menos, creo que era una camisa... difícil de decir con todos esos volantes. Miré a mí alrededor en toda la ropa con volantes brillantes, y arrugué la nariz - De hecho, vamos a ahorrarnos un poco de tiempo y veto esta tienda entera.

- No puedes vetar una tienda entera, Yulia.

- Oh, sí puedo.

- Eso es totalmente abuso de tu poder.

- Y tratar de hacer que compre en esta tienda es un abuso del tuyo. Estuvimos de acuerdo en que no íbamos a exagerar.

- Pero esto se vería tan lindo en ti. Vas a probártelo.

- Voy a conseguir un batido - dije sobre mi hombro, ya saliendo de la tienda y de nuevo en el centro comercial - Alcánzame cuando hayas vuelto a la realidad.

Cuando Kris me encontró, estaba sentada en una mesa en la feria de comidas sorbiendo lo último de un batido de chocolate - Te tomó bastante tiempo.

- Para tu información, me detuve en el puesto de periódicos en el camino.

Levanté las cejas ante la bolsa que colgaba de su muñeca que no había estado allí antes. Estaba segura de que contenía una horrible cosa- vestido-camisa púrpura con volantes - Bueno, alguien tenía que probárselo - musitó - Era fabuloso y con cuarenta por ciento de descuento.

- ¿El quiosco de prensa? - Me reí - Lo dudo. Como si alguna vez iba a creer que te detendrías en un puesto de periódicos, incluso si no estuvieses en un centro comercial.

Kris frunció el ceño y luego arrojó el periódico sobre la mesa delante de mí. No me importaba que acabara de comerme mis palabras. Estaba ya sorbiendo la historia principal en la primera página.

- ¿El alcalde implementa toque de queda en toda la ciudad? - Empecé a leer la historia - El cuerpo de quince años de edad de Wren DeSantis fue descubierto en el parque principal de la ciudad esta mañana, aumentando el número de muertos en la cadena de asesinatos en serie a cuatro. Sin nuevas pistas, los funcionarios estatales, así como las fuerzas del orden están instando a los ciudadanos a tomar precauciones adicionales de seguridad.

- A ninguna persona menor de dieciocho años se les permite salir sin supervisión de un adulto después de las 10 pm los fines de semana - Se quejó mi hermana - El alcalde está instando a todas las ciudades de los alrededores para hacer lo mismo. Ya es en cierto modo patético. Apuesto a que vamos a estar bajo llave al final del día.

- Creo que es inteligente.

- Pero ninguno de los cuerpos fueron encontrados en la ciudad.

- Eso no significa que las chicas no fueron tomadas de allí.

- Lo sé - suspiró Kris - Es sólo que, ¿el toque de queda en toda la ciudad podría extenderse a la totalidad del área metropolitana? Eso significa que es grave. No tienen ninguna pista. Simplemente no pueden encontrar a este sujeto, y no saben cómo mantener a la gente segura.

Seguía leyendo el resto del artículo; por suerte había una foto del alcalde, y no de la más reciente víctima. No necesitaba otra cara para atormentarme. Levanté la mirada cuando mi hermana dijo - Tengo miedo por ti, Yulia.

- Voy a estar bien, Kris - dije en serio - No es como si fuera a ir a buscar problemas. Quiero decir, ¿cuáles son las probabilidades? Hay más de cinco millones de personas que viven en el área metropolitana. Siempre y cuando no esté pasando el rato en cualquiera de los callejones oscuros o estacionamientos 7/11, el Acuchillador de los Sábados por la Noche nunca siquiera sabrá que existo.

- A no ser que viva al otro lado de la calle.

- ¿Así que estamos de vuelta a esto? - dije, con un suspiro - Lamento alguna vez haber sacado el tema. Krisy, Lena no es el Acuchillador de los Sábados por la Noche. Sólo lo dije porque me molestaba que me estuvieras tratando de hacer salir con ella.

- ¿Pero qué si tenías razón? La tipa es un poco escalofriante, ¿no? - Cuando no pude negarlo, ella prosiguió - Piensa en ello. Se mudó justo antes de que los asesinatos comenzaran a suceder. Tiene una cosa por los cuchillos y las tijeras. Está obsesionada contigo y te ves igual que todas las chicas muertas. Además, no volvió a casa hasta casi las seis de la mañana. Lo sé, porque después de que nos despertaras a todos anoche me di cuenta de que ella no se encontraba en casa, así que la esperé.

- Y me llamas una acosadora - me quejé. Creo que habíamos tenido esta conversación exacta antes, sólo que ahora nos habíamos cambiado los puntos de vista - Si no lo has notado, Lena nunca llega a casa antes del amanecer los fines de semana, y si tuvieras padres que te permitieran salirte con la tuya, sabes que harías lo mismo.

- ¿Cómo puedes pasar por alto las coincidencias? Sé lo mucho que Lena te asusta. Tienes pesadillas con ella tan horribles que te hacen caer de la cama.

Esta conversación ya me molestaba, pero cuando me acordé de mi sueño me enojé - Ese sueño de anoche no se trataba de Lena... ¡era sobre Aleksey!

- ¿Aleksey? - Kris, su cerebro cableado para el chisme, dejó el otro tema por completo - ¿Por qué tendrías pesadillas con él?

- Nada. No hay razón. ¿No se supone que estamos de compras? - Volé de mi asiento y salí de la feria de la comida.

- ¿Porque te besó? - exigió Kris, alcanzándome y aferrándose en mí de modo que no pudiera escapar - Oh, Dios mío, ¿fue tan malo? Fue malo, ¿no? ¿Qué tan malo fue?

- ¿Quieres que le dé a la brillante tienda otra oportunidad? - pregunté. Lamentaba tener que sacarlo a relucir.

- ¿Así de mal? - Hablando de espuma por la boca - ¡Deee-talles! - se quejó - Hablamos sobre Aleksey Petrov. Es, como, la fantasía de todas las chicas de tu año.

- Oh sí, estoy segura de que cada chica sueña con ser besada sólo para tener al tipo apartándose y diciéndote que fue extraño.

- ¿Él hizo qué? - Para su crédito, Kris se veía muy molesta en mi nombre.

- Bueno, fue extraño - dije - Te dije que éramos sólo amigos. Deberías haberte quedado fuera de esto.

Fue buen momento cunado pasamos a un tipo en traje de perrito caliente gigante en ese momento, y que el chico totalmente se riera de mí, porque estoy segura de que todo el relleno en su traje amortiguó el golpe cuando le di un puñetazo y me sentí realmente mucho mejor después de golpear a alguien.

Kris miró al perrito caliente gigante a nuestros pies. Estaba atrapado ahora en su espalda agitando los brazos en el aire - Caray Yulia, no hay necesidad de que saques todo el manejo de la ira en perdedores del centro comercial. Fue sólo un beso.

- ¡Oye! - protestó el hombre en el suelo.

- No fue sólo un beso. Fue mi primer beso.

Sabía que eso haría que Kris se sintiese mal. Si bien yo no era necesariamente el tipo de chica que fantaseara acerca de mi primer beso, Kris lo era totalmente. Se tapó la boca con la mano, jadeando en horror como si hubiera sin ayuda arruinado mi vida.

- Sí -  le dije, más o menos echando sal en la herida a propósito. Suponía que estaba todavía muy molesta con ella - Así que, uh, gracias por arruinarlo.

El hombre atrapado en el suelo volvió a reír - Amigo - dije, y le di una patada. Lástima que no le doliera; maldito estúpido traje de espuma - Estás haciendo salario mínimo vestido como una salchicha gigante. Tengo serias dudas de que estés recibiendo ninguna acción tampoco.

El chico murmuró algo entre dientes. Estoy bastante segura de que no me decía que tenía una picazón, pero antes de que pudiera golpearlo hasta quedar sin sentido, se ahogaba en Coca-Cola Light -
Así se hace, Krisy - dije, más impresionada con mi hermana de lo que creo que nunca había estado en mi vida. No sabía que pudiera ser tan genial.

- Nadie le habla a mi hermanita así - le dijo al perdedor estúpido en el suelo.

- Um, en realidad, un montón de gente me habla de esa manera.

- Cállate, Yulia - dijo, enganchando su brazo con el mío - Estás arruinando nuestra salida dramática.

- Nos vemos, chico salchicha. Espero que el traje te dé una erupción  - le dije mientras Kris me alejaba antes que la seguridad pudiera echarnos o algo así.

Una vez que volvimos a nuestras compras, Kris se disculpó por arruinar mi primer beso, y luego no descansó hasta que tuviera todos los detalles. Después de que obtuvo toda la historia empezó a hacer una lista de los posibles tipos que lo "remplazarían".

Sorprendentemente, tuve un montón de diversión comprando con mi hermana ese día. Seguí vetando la mayor parte de su ropa mientras parloteaba sobre cómo tenía que pasar mi mala experiencia y no dejar que me impidiera que me gustasen los chicos. De hecho, le presté atención a algunos de sus consejos de citas, porque tenía intención de "seguir adelante" como había sugerido.

Simplemente no tenía intención de hacerlo con cualquiera de los chicos o chicas en su lista de personas aceptables.
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