Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por mary el Dom Jun 17, 2018 5:08 pm

Paaaah asesina mmmm en el fondo de mi I love you creo en qie lena que no lo es... me equivocare??
Pd: me encanta tu fic

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por Fati20 el Dom Jun 17, 2018 10:12 pm

Buenísimo el fic como siempre ansiosa porque publiques más, yo también creo q lenita es inocente es una ternura q adora a julia
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por Valdito21 el Lun Jun 18, 2018 12:46 am

El asesino es Ruslan y su paliza parece mas un auto ataque para culpar a lena

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Mar Jun 19, 2018 8:50 pm

Hola Very Happy
muy buen capitulo
yo no creo que Lena sea la asesina
es medio romantica y Yulia se deja llevar
por su hermana
y tampoco creo que sea Ruslan porque atentar
contra el mismo es raro
yo creo que es el destective es sospechoso la actitud clown
siguela pronta esta interesante
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Miér Jun 20, 2018 7:28 pm

Que hermosas todas!! Me encanta que comenten y se partan el coco pensando quien es la asesina (o) en serie. Bueno chicas, de una vez les anuncio que después de este fics que está pronto a acabarse, subiré uno que les encantará. Tal vez el fin de semana les suba algún resumen, pero no quiero contar los patitos antes de que sepan nadar porque falta mucho para el finde. Acá les dejo otro capitulo y a leer!!!


Capítulo 22: No me hizo nada malo  Sad




Esto apesta.

Comía helado directamente de la caja de cartón en frente de mi puerta el miércoles en la mañana con mi hermana, en vez de jugar hockey en el parque como debería estar haciendo. Este era el segundo juego que me perdía. Incluso desde que mi novia psicópata apuñaló a algún idiota que trató de tocarme, todos los que conocía me han estado evitando como si fuera la peste. Ellos realmente no se mostraban, pero estaba bastante segura que tenían miedo de venir a verme por temor a que Lena fuera luego detrás de ellos.

Vi a mi novia atacar viciosamente el saco de boxeo en su garaje.

- Mi vida se ha acabado.

- Eso es un poco dramático, ¿no crees? - preguntó Kris.

- Um, no. Gracias a Lena, todos los que conozco están asustados de acercarse a mí. Las únicas personas que siguen hablando conmigo, se relacionan conmigo o matan gente los fines de semana por diversión.

- Mira el lado bueno. Sólo tienes dos años más hasta que puedas encontrar una linda universidad-fuera-del-estado donde nadie te conozca. Asumiendo que tu novia no te mata primero.

- Muchas gracias por eso, Kristina.

Como si supiera que hablaba de ella, Lena miró en nuestra dirección y saludó con la mano tentativamente a nosotras. Se tomó un minuto para tragar un poco de agua y limpiarse el sudor de la parte superior de su cuello.

- Y hablando de nuestra sexy serial - dijo mi hermana mientras ambas devolvíamos el saludo con unas sonrisas falsas en nuestras caras - ¿Está mal que siga sin perderme sus entrenamientos por nada, incluso sabiendo de que utiliza sus músculos para dominar niñas indefensas?

Tampoco quería perdérmelos. Eso era parte de mi problema. Suspiré otra vez y Kris lo hizo eco.

- ¿Cómo están las cosas en la tierra de la falsa relación? - preguntó a la devoción de mi depresión.

- Horrible - dije - creo que fallé miserablemente como actriz. No puedo estar tranquila a su alrededor. No he dejado que me bese desde que hablamos con el Detective Shapovalov. Sabe que estoy asustada de ella. Sabe que estoy alterada. No creo que pueda mantenerme feliz con ella del todo.

- ¿Pero crees que sabe que estamos hablando con la policía?

Negué con la cabeza.

- Piensa que estoy asustada de ella por Ruslán. Sigue diciendo que no atacó a Ruslán. Piensa que no le creo.

- No lo haces - señaló Kris.

- Lo sé. Pero se supone que ella no sabe eso. También sabe que estoy enojada por mis amigos y piensa que la culpo por no estar disponible para jugar hockey.

- Lo haces.

- Lo sé. La peor parte es, que ella ha sido extra dulce tratando de poner todo bien de nuevo. Si no fuera una asesina en serie, sería la novia perfecta.

Parecía que no podía hacer otra cosa que seguir suspirando. Y poner helado en mi garganta.

- No sé cuando tiempo podré hacer esto, Kris.

- Bueno, espero que no sea mucho tiempo. Quiero decir, es una buena probabilidad que ella trate de matar a alguien este sábado, ¿cierto? Luego el detective Shapovalov la atrapará y todo volverá a la normalidad.

Mi estómago se revolvió cuando Kris dijo la palabra "normal"

Deslicé el helado lejos de mí.

- ¿Normal? - me burlé - Nada en mi vida es normal nunca más. No lo ha sido todo el verano.

- ¡Santa camisa rosa de Batman! - Una voz gritó desde la acera en frente de mi casa. Cuando miré y vi a los "V" caminando por mi jardín delantero. Dejé escapar un grito y salté para quedar de pie. Vitya pasó a ser el más cercano, así que lo ataqué a él. Me sentía tan aliviada de verlos—y tan desesperada porque algo en mi vida tuviera sentido nuevamente— que no me importaba cuán femenina era.

Corrí con toda mi fuerza y literalmente salté en Vitya, envolviéndolo en el abrazo más apretado que logré. Vitya estaba forzado a atraparme, pero intentó mantenerse en pie, mi ataque había llegado como una sorpresa que nos caímos conmigo encima.

- ¿Qué demonios, Volkova? - gritó cuando nos detuvimos en la hierba, me encontraba encima de él - ¡Suéltame, psicópata!

Me alejé de él y Vadik me ayudó a pararme. Todavía me sentía tan dichosamente feliz de verlos que en el momento que estuve en equilibro, envolví mis brazos alrededor de un Vova desprevenido y lo apreté como si nunca lo fuera a dejar ir.

- Um, ¿Volkova? -  preguntó Vadik como si yo hubiera perdido completamente mis tornillos.

- Lo siento. Sólo estoy tan contenta de que estén de vuelta - dije, pero no podía moverme.

- Jesús, Volkova - murmuró Vitya detrás de mí - Decían que te volviste loca, pero...

Fue entonces cuando Vadik empezó a sentir inquietud debajo de mi brazo.

- ¿Chicos? - chilló - ¿Un poco de ayuda?

Finalmente me retiré. Cuando me encontré con los ojos de Vitya, su cara se puso toda rosa, lo que luego hizo que mi cara se pusiera rosa y rápidamente miré hacia otro lado. Pero mirando a otro lado no ayudó, porque me encontré mirando a Vova. Me miró por un segundo, pero luego rompió en una sonrisa y sostuvo abierto sus brazos.

- Bueno, ven entonces. No tengo miedo de ti - No se por qué, pero su aceptación de la nueva yo hizo que me perdiera por completo. Me dejé caer en sus brazos y actualmente tenía mis ojos nublados.

- Gracias, Vova - susurré, rezando para que ninguno escuchara la emoción en mi voz

Vova me apretó tan fuerte que empecé a creer que mi vida tal vez no llegaría a su fin. Quizás podría seguir siendo la nueva Yulia y eso estaría bien.

Por supuesto, Vova tenía que arruinar el momento diciendo - Amiga, en realidad si tienes una bonita delantera. ¡Eso es loco! Todo este tiempo nunca lo supe.

Finalmente me di cuenta por qué me abrazaba tan fuerte. Alejé mi pecho de él y le di un puñetazo fuerte en el estómago.

- ¡Te pones pervertido de nuevo y me aseguraré que nunca tengas hijos!

Tan pronto como Vova pudo respirar nuevamente, comenzó a reír - Buenas noticias, chicos. Podrá estar sexy ahora, pero sigue siendo la misma vieja Volkova.

- Cállate, imbécil.

Vitya echó el brazo encima de mi hombro y dijo - Si esto ayuda, yo todavía no creo que seas sexy.

Cuando todos nosotros finalmente reímos y casi al momento en que alguien tiró de mi cola de caballo, una puerta se cerró de golpe al cruzar la calle, lo que me trajo de vuelta a la realidad. Todos los chicos cuestionaron mi suspiro, pero sólo murmuré - Ahora regreso - Y me dirigí al otro lado de la calle sin más explicación.

Golpeé la puerta y cuando no respondió, grité - ¡Son mis mejores amigos! Los he conocido toda mi vida. ¿Qué es lo que quieres de mí?

La puerta se abrió entre nosotras y Lena me miró, demasiada furiosa para hablar. Cuando abrí mi boca para comenzar a gritar, me tiró contra ella y aplastó sus labios con los míos. Al principio su beso sabía a ira, pero rápidamente se fundió en algo tan sincero que mis músculos se relajaron.

Sus manos rodearon mi cintura, sosteniéndome cuando amenacé con colapsarme. Su respiración era entrecortada y sus ojos ardían salvajemente mientras miraba mi cara de la manera más feroz que jamás había visto de ella - Sé que las cosas no están bien entre nosotras, pero no puedo perderte, Volkova - dijo - No puedo.

Lanzó una mirada preocupada sobre mi hombro y recordé a los "V". Me di la vuelta, mi cara ardiendo, y por supuesto, se encontraban allí de pie boquiabiertos. Vova lucía sorprendido, Vitya se veía ligeramente incomodo, y el pobre Vadik se veía realmente confundido.

Arrastré a Lena hasta los "V" y me encogí de hombros torpemente.

- Lena, estos son los "V". ¿Chicos? Lena. Mi, um, mi...

- Novia - gruñó Lena molesta cuando no dije la palabra.

- Nos dimos cuenta - dijo Vadik.

- Van a comenzar a hacer eso en frente de nosotros todo el tiempo, ¿no? - preguntó Vova.

Vitya asintió vigorosamente

- Sí - intervino Vadik - Nunca me has visto meter mi lengua en la boca de alguien.

Me estremecí. Eso era algo que esperaba nunca ver.

- Eso es porque ninguna chica te dejaría, Vadik - dijo Vova. Vadik sonrió.

- Tu madre no tiene problema cuando lo hago con ella.

Vadik recibió otro puñetazo y cuando él y Vova cayeron al suelo en un combate de lucha libre, le di a Lena una mirada seca.

- ¿Ves ahora que los "V" no son un problema?

- Entonces, ¿cuál es el problema? - preguntó Lena.

- No hay problema - dije rápidamente - Todo está bien.

Vitya, quién trataba de quedar con Kris, le dijo a Lena - No dejes que ella te hunda. Volkova es una gran y gorda mentirosa.

- ¿Te importa? - espeté.

Vitya me dio una gran sonrisa.

- No en absoluto. En realidad, esta cosa de Volkova-tiene-una-novia, tiene potencial.

Estaba a punto de darle a Vitya en la madre, pero Lena agarró mi mano.

- ¿Podemos hablar?

- Estamos hablando.

La cara de Lena se puso roja con ira.

- ¿Solas?

- Um.

- Yulia, ¡no puedes seguir evitándome!

Aparentemente el rumor no había alcanzado aún a los "V", la noticia de Lena apuñalando a Ruslán, de lo contrario podrían haber pensado dos veces antes de empezar a joderle la vida a la pelirroja.

- Ooh, ¡discusión de amantes!

- ¿Ya hay problemas en el paraíso, Volkova?

- Es mejor verlo, amigo. Volkova no es tan buena manteniendo una conversación sin golpear a la gente.

- Esto va a ser bueno. Diez rublos a que Volkova la bota en menos de dos minutos.

Podía ver el temperamento de Lena llegar a su punto de ebullición.

- ¿Por favor? ¿Antes de que mate a uno, o posiblemente a todos, tus mejores amigos? preguntó, tratando de no gruñir.

Miré nerviosamente a Kris y articuló con la boca "Mantenla feliz."

Bajé la vista a los nudillos de Lena y prácticamente corrí dentro de su casa.

- ¡Mejor que sea uno rápido, Volkova! - gritó Vova lo suficientemente fuerte para que todo el barrio lo escuchara - Todavía tengo que mostrarte todas nuestras nuevas habilidades enfermas.

- ¡Mira hacia delante! ¡Será mucho más patético ahora cuando te haga puré! - grité y cerré la puerta de Lena. Me apoyé en ella y dejé escapar un suspiro - Idiotas. ¿Por qué quería con tantas ganas que volvieran a casa?

- Esto se va a volver viejo muy rápido - dijo Lena, mirando a la puerta.

El odio que Lena mostraba a mis mejores amigos era abrumador. Supongo que es una buena cosa que ella no iba a pasar mucho más tiempo con ellos. Me compadecí por su compañera de celda.

- No lo dices en serio - le dije - Si nos están molestando, eso es una buena cosa. No están completamente asustados. Y en este momento son los únicos que siguen hablándome, por lo que deberías ser linda.

La cara de Lena se derrumbó cuando me miró.

- Yulia, no toqué a Ruslán. Sé como luce, pero tienes que creerme.

- Te creo.

- ¡No, no lo haces! Tienes miedo de mí. Has estado en el borde conmigo durante varios días, y no lo entiendo porque cuando llegué a casa desde la estación de policía, me dijiste que no te importaba. Esperaste toda la noche a que volviera y parecías feliz de verme. Todo fue genial, y más tarde ese día algo sucedió. ¿Qué es lo que no estas diciéndome? - La mirada de Lena me acusaba y eso hizo que mi estómago se retorciera. Era consiente de mucho más de lo que yo pensaba.

- ¿Qué quieres decir? - pregunté suavemente, tratando de calmarla. Lena no estaba en calma.

- ¡Yo fui al centro comercial el domingo! - gritó agarrando mechones de su cabello y tirando de ellos con frustración - ¡Les vi a ti y a Kris hablando con un oficial de policía! - Palidecí, y luego me alejé de ella, golpeando mi espalda contra la puerta principal, Lena rápidamente reinó en su temperamento - ¿Quién era? ¿Que te dijo para que me tuvieras miedo?

Me asusté. ¿Qué iba a hacer? Tenía que pensar en algo y rápido, pero me sentía demasiado asustada para salir con una mentira decente. Si no podía arreglar esto ahora mismo, Lena sabría, que sabíamos sobre ella, y Kris y yo, ambas estaríamos muertas.

- ¿Nos seguiste? - exigí, tratando de ganar. Lena soltó un suspiro de frustración y se dirigió escaleras arriba.

Pensé en salir pero mi curiosidad pudo más que yo, así que la seguí.

- ¿Qué estás haciendo? - le pregunté cuando sacó la caja de herramientas debajo de su cama. No me respondió. Dejó la caja en su armario, sacó la tapa con el cuchillo y sacó una pequeña caja que no había estado ahí cuando Kris y yo lo esculcamos - No las espiaba - gruñó, empujando la caja en mis manos - Fui a comprar esto - Tenia miedo de mirar, pero estaba demasiado curiosa para no hacerlo. Mi mandíbula cayó al suelo cuando abrí la caja y encontré un collar en su interior. Un collar con un maldito diamante colgando de él.

- ¡Santa mierda! ¿es de verdad?

- Yulia, la otra noche fue una mala noche. Cuando llegué a casa y te encontré esperándome...  - La voz de Lena se nubló de repente por la emoción - Nadie había estado ahí para mí de esa manera.
Nunca. Yo quería algo especial, para que supieras lo mucho que significas para mí. Algo que sólo da una pareja.

Doy asco. Tuve que tragar de nuevo la bilis. Oh, el sentimiento de culpa. ¡Soy una idiota! ¡Soy escoria! Aquí se piensa que yo estaba siendo una novia súper ejemplar, cuando en realidad buscaba pruebas para obtener que la metieran en la cárcel por el resto de su vida. Pero está asesinando gente, Yulia!.

- Te vi a ti y a tu hermana hablando con ese policía y pensé que no era buena idea interrumpirlos. Supuse que te preguntó acerca de Ruslán. Pero también pensé que cuando llegaras a casa me dirías algo al respecto. Sólo que no lo hiciste, llegaste a casa actuando como cuando pensabas que había matado a alguien - Ella lo sabe. ¡Oh mierda, oh mierda, oh mierda! Empecé a buscar una vía de escape. Lena me agarró por los hombros y dijo -¿Qué te dijo?

- ¡Nada! - Di un grito ahogado - E...e...el...- Entré en pánico y le espeté  - No se trataba de Ruslán, se trataba del Acuchillador de los Sábados por la Noche - Lena se congeló y me di cuenta de mi error. Si Lena no sabia que estábamos sobre ella antes, seguro que lo hacía ahora. Busqué desesperadamente una mentira - Este tipo es un detective en el caso del Acuchillador. Sólo quería hablar conmigo porque encajo con el perfil. Dijo que había estado visitando a todas las chicas que podrían estar en riesgo y decirnos como mantenernos a salvo - Pensé que mi historia parecía bastante razonable, pero no creo que Lena lo creyera, porque se enojó.

Espantosamente enojada. Era el tipo de enfoque misterioso que sólo podía imaginar, del tipo que tenía cuando apuñalaba a chicas gritando.

- ¿Cómo lo encontraste? - Me preguntó, su voz sonaba como el acero - Los policías no tienen una base de datos de todas las chicas parecidas a ti en el mundo.

Oh, no, no sólo sabía que los policías estaban sobre de ella. Sabía que la habíamos atrapado.

- Um...- Odiaba lo mucho que mi voz temblaba. No me gustaba que ella supiera que me sentía asustada - No lo dijo. Pero hizo que fuera a la jefatura el fin de semana pasado. Ellos no tomaron mis huellas digitales ni nada de lo que te hicieron, pero estoy segura de que hay un reporte por ahí con mi nombre en él. Había varios policías ahí ese día y mencioné que era carnada de un asesino serial. Cualquiera de ellos podría haber dicho algo.

Parecía que se lo había creído. Lena se quedó ahí, perdida en sus pensamientos por un momento, pero finalmente salió de ellos y se conectó de nuevo a la calmada, amorosa novia. Me atrajo hacia ella y murmuró en mi pelo con una voz sedosa.

- ¿Eso es lo que te ha tenido tan alterada esta semana? ¿Por qué no me lo dijiste?

- No lo sé. Supongo que me avergoncé. Me siento como un caso de paranoia mental - Lena me besó en la cabeza y me frotó la espalda, tratando de mandar lejos mis nervios mientras me abrazaba.
Su toque era tan tierno y su sonrisa tan sincera. ¿Y la manera en la que se perdió en mis ojos? Fue demasiado para resistir. Cuando me dijo que no me preocupara y me prometió que estaría a salvo, era difícil no creerle.

Sintió el momento en que me relajé. Me miró con sus grandes ojos esperanzados y preguntó  -¿Así que no era sólo miedo de mí? ¿De verdad me crees acerca de Ruslán?

No podía mentirle. No podía estar allí y ver ese rostro que quería que yo tuviera fe en ella tan malditamente mal, y decir una mentira.

- Es el Acuchillador, Lena, hablar con ese policía lo hizo real. Quiero decir, si ese detective me pudo encontrar, entonces el Acuchillador también puede hacerlo. Lo siento, he sido un poco loca -
Lena me abrazó, en un abrazo que hubiera podido crear la paz mundial. Mi corazón se partió en dos. ¿Cómo podía ser esta chica el Acuchillador de los Sábados por la Noche? Yo deseaba una manera de separarlas y sólo quedarme con esta mujer.

Odiaba la forma en que me dieron ganas de confiar en ella. Odiaba la forma en que me hizo sentir.

Me hubiera gustado poder odiar todo de ella de la manera que necesitaba, pero no podía. Sobre todo cuando rompió el sensible silencio susurrando - Creo que mi tía tenía razón, Yulia. Creo que estoy enamorada de ti.

Su declaración fue tan pura como terrible, y sin embargo la forma en que mi corazón reaccionó ante su confesión fue aún más aterradora.

- Lena - suspiré - Yo...yo no sé que decir.

Lena sacudió la cabeza.

- No tienes que decir nada. Sólo necesitaba que lo supieras - Mientras me encontraba allí luchando contra los sentimientos que no podía reconocer y las emociones que no sabía que era capaz, Lena abrochó el collar alrededor de mi cuello. Después de asegurase de que estuviera recto, consideró mi expresión abrumada y tímidamente, acercó sus labios a los míos, y me dio tiempo de protestar si
lo necesitaba.

No protesté.

Mientras me daba el más amoroso, tierno y perfecto beso en el mundo, me di cuenta de que mi corazón siempre le pertenecería a ella, y nada en mi vida me ha causado más dolor. Me zafé de  su agarre y me tambaleé hacia atrás tratando de recuperar el aliento - Lo siento Lena - dije jadeando. Me quité el collar y lo dejé sobre la mesita de noche y me volví fuera de su habitación - Yo...yo me tengo que ir.

Corrí escaleras abajo y al otro lado de la calle, apartando el sonido de la voz de Lena llamándome, y haciendo caso omiso de las estúpidas bromas de los "V". Sólo había una persona en el mundo a la cual yo quería en este momento y esa era Kris. En el momento en el que llegué donde ella seguía esperándome ansiosa justo enfrente de nuestro porche y me lancé en sus brazos, ya me hallaba repleta en llanto. No, jadeos no. Yo estaba llorando.

En algún lugar, una nueva grieta se había abierto en el tiempo- espacio continuo.

- ¿Yulia?- preguntó Kris.

Podía sentir a los chicos detrás de mí y no podía siquiera imaginar su sorpresa.

- ¿Qué paso? - preguntó Vova, a la vez que Vitya - ¿Te lastimó?

- ¡La vamos a matar! - dijo Vadik y no dudé que le daría su mejor esfuerzo. E iban a obtener la paliza de su vida.

- No - le dije rápidamente - No me hizo daño. No me ha hecho nada malo - Una nueva oleada de lágrimas me golpeó - Ella lo hizo todo bien.

Detrás de mí, oí murmurar a alguien.

- Chicas.

- Vayan a casa, idiotas - gritó Kris por encima de mi hombro - Los llamará más tarde.
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por mary el Miér Jun 20, 2018 7:48 pm

No trates de confundirme tengo fe que lena es buena un poco loca pero no asesina pfff excelente historia

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Vie Jun 22, 2018 3:24 pm

Hola Very Happy
buen capitulo
sigo diciendo que Lena no es asesina
es el detective el asesino
espero la sigas pronto
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Sáb Jun 23, 2018 2:09 pm

Hola chicas, que no se diga nada màs. Así que, solo puedo decirles que estamos a dos capítulos para el gran final de la historia...


A leer!!!

Capitulo 23: Sábado por la noche  pale


Después de mi única-vez-en-mi vida, nunca-siendo-repetida mi crisis emocional del miércoles, le conté a mi hermana todo.

Resultó ser una sorprendentemente buena oyente y no me juzgó, incluso por estar enamorada de una asesina en serie. Casi. Ella escuchaba, me animó lo mejor que pudo, y me ayudó a ocultar mi depresión de mis padres hasta su salida para sus vacaciones después de esta noche.

Estoy a favor de esta nueva hermandad que ella y yo parecíamos tener, pero para cuando llegó el sábado y nos encontrábamos oficialmente bloqueadas por la noche, yo no había visto ni hablado con nadie más que ella en días, y estaba empezando a molestarme.

- No - dije cuando le puso en MTV - No estaré viendo esto toda la noche. De ninguna manera.

- Bueno, te puedes olvidar de ESPN.

- ¿No tienes algunos chicos que puedas ir a llamar o ¿algo así? - espeté.

- No tienes algunos juegos de vídeo que puedes ir a jugar o ¿algo así? - escupió.

Cogí el control remoto del televisor de Kris y empecé a cambiarle de un tirón a través de los canales.

- La tele, los sábados apesta.

- Olvida eso. Voy donde Sveta. Mamá y Papá ni siquiera están en casa. Nunca sabrán si salimos.

- ¿Vas a dejarme aquí sola?

- Bueno, ¿por qué no? Tú eres probablemente la persona más segura en el sur de la ciudad. No sólo el Detective Shapovalov dice saber que Lena no hará daño a nadie, Lena te ama. No va a matarte.

Además, son las ocho ya. Probablemente está afuera acechando a su próxima víctima en estos momentos.

Casi como si el destino se burlara de nosotras, el timbre sonó entonces, ¿y adivinen quien estaba de pie en el porche?

- Así que, si está aquí en este momento - le susurré a Kris a medida que nos asomamos a la ventana - ¿eso me hace su próxima víctima?

Kristina me miró confundida y preocupada.

- No entiendo, ¿qué está haciendo aquí? - susurró a su vez.

- Ustedes - llamó Lena con voz plana - puedo ver sus sombras a través de la cortina.

Kris y yo saltamos fuera de la ventana, fijando nuestras espaldas contra la puerta principal.

- ¿Qué vamos a hacer? - le pregunté - ¿La dejo entrar?

- Supongo. Me refiero a que una novia de verdad lo haría - musitó mi hermana.

- ¿Crees que el detective Shapovalov está ahí fuera viéndola? Él no dejaría que nada nos pasara. Tal vez deberíamos dejarla entrar.

- Volkova - gritó Lena, golpeando la puerta de nuevo - No me iré hasta que hablemos.

- Suena enojada - dije.

- Yulia, ¿por favor?

- En realidad, suena desesperada - dijo Kris. Su rostro se llenó de simpatía y me encogí. Ella todavía no había sido expuesta a la vulnerabilidad de Lena, y me pareció que estaba tan susceptible a ella como yo, porque antes de que pudiera decir algo, abrió la puerta.

- Hola Lena - comenzó a decir, pero ella irrumpió derecho, cerró la puerta detrás de ella y luego se volvió hacia mí.

- ¿Sólo no vas a hablar conmigo otra vez? - preguntó.

Ese era más o menos el plan.

- Lo siento - dije sin más explicaciones. ¿Qué se supone que diga? ¿Odio haberme enamorado de ti, y estar cerca de ti duele demasiado? Incluso ahora, mientras permanecía de pie en silencio rogándome aceptarla, mi corazón y mi cabeza se hallaban en guerra dentro de mí. Ella comenzó a venir hacia mí y en un movimiento sorpresa, Krisitina se acercó a mi lado, estrechando mi mano.

- Sólo necesitaba un poco de tiempo, Lena.

Me quedé impresionada por la confianza que mostró. Su frontal protectora hacia Lena se detuvo, y finalmente fui capaz de reunir un poco de coraje. Mantenla feliz, me recordé. No puede saber que sospechas de ella.

- ¿Te quieres quedar por un rato?

- Sí.

Miré a mi hermana. Parecía preocupada, pero me dejaba la decisión a mí.

- Vamos, entonces - le dije con un suspiro - Justo veíamos la televisión.

Lena rozó sus dedos contra los míos cuando pasé por delante de ella. ¿Por qué su contacto tiene que ser así de eléctrico? Envió una corriente a través de mí, haciendo imposible para mí romper la conexión. Miré impotente a Lena y luego le di lo que quería... mi mano.

- ¿No podemos ir a tu habitación o algo así? - me preguntó en voz baja. Sus ojos se clavaron en Kris - Tú y yo tenemos algunos asuntos pendientes, y esperaba un poco de privacidad.

¿Asuntos pendientes? Tragué saliva. Tal vez soy la persona de su elección esta noche después de todo.

- Por lo tanto, Lena, ¿cuáles son tus planes esta noche? ¿Nada divertido? - dijo Kristina, viniendo a mi rescate. Nos conduje a la sala de televisión antes de que Lena me pudiera hablar de ir arriba.

- Es sábado. Volkova es mi único plan para la noche. La cantidad de diversión que tenemos depende de ella - respondió, mirando a mi hermana con desprecio - Y tuya, al parecer.

Kris y yo intercambiamos una mirada de asombro. Traté de sentarme en el sillón de mi padre, pero le había dado mi mano a Lena y ella no estaba dispuesta a renunciar a ella. Tiró de mí hacia abajo en el sofá con ella.

- ¿Estás bien? - preguntó cuándo me puse rígida a su lado. Asentí rápidamente, pero Lena parecía que no me creía. En un intento por convencerla, saqué mis pies debajo de mí y me inclino en su contra. Bingo. Lena inmediatamente se olvidó de todo, excepto el hecho de que me acurruqué contra ella. Se olvidó de nuestros "asuntos pendientes" y se resignó a sí misma a una larga noche de ver la televisión.

Dos repeticiones de Los Simpson y un episodio de Dr. House después, empecé a dudar de que el Detective Shapovalov prometiera que todo esto acabaría pronto. Lena, obviamente, no pensaba en ir a ningún lugar o matar a nadie esta noche. Iba a estar atrapada a ser su novia por siempre. Por supuesto, mientras me encontraba sentada a su lado y me masajeaba ligeramente la parte de atrás de mi cuello, relajándome en un estado de semi-conciencia, me imaginé que habían peores cosas.

Debo haberme dormido, porque desperté asustada por el jadeo de mi hermana.

- ¿Qué es? - pregunté, sonrojándome cuando levanté mi cabeza del hombro de Lena. Por suerte no hubo baba.

Lena no me dejó sentarme.

- No es nada - susurró, tirando de mí hacia ella - Vuelve a dormir.

- Yulia, ¡mira! - dijo Kris, pero no importaba, ya lo veía.

Eran las noticias de las once, y vi la cara de una chica. Pero no era cualquier chica. La reconocí al instante como una de las imágenes en el armario de Lena.

- ¿Hubo otro asesinato? - jadeé - ¿Esta noche?

Miré a Kris. Lucía tan asombrada como yo.

- No es de esta noche - dijo Lena, interrumpiendo nuestra conversación silenciosa. Las dos la miramos y esperamos a que lo explique.

- ¿No han visto la noticia de estos días pasados?

- Supongo que no - dijo Kristina después de pensar en ello - Desde que nuestros padres se fueron. Ellos son los adictos a las noticias.

- ¿Por qué? - le pregunté.

- La encontraron la semana pasada- dijo Lena, apuntando a la pantalla - Pero sólo la identificaron como una de las víctimas de los Sábados por la Noche, ayer.

- ¿Ayer? - preguntamos Kris y yo juntas.

- Quince años de edad, Tammi Dyson - recitó Lena - Arrastrada encima de la orilla del Refugio de Vida Silvestre del Río la última semana. Creen que fue abandonada cerca de allí y fue arrastrada
en esa gran tormenta que tuvimos.

- ¿Murió hace dos semanas? - preguntó Kris - ¿La noche de la gran tormenta?

Cuando Lena asintió con la cabeza, Kris me miró con ojos muy abiertos, pero me perdí lo que trataba de decirme con esa mirada.

- ¿Por qué les tomó una semana para identificarla? - le pregunté. Lena sonrió.

- Piensa en ello. Les tomó una semana para encontrarla. El cadaver no estaba en la mejor condición.

- Ew.

- Además, ¿con los animales en el refugio? Estoy sorprendida que fueron capaces de confirmar que es víctima del asesino de los Sábados por la Noche en absoluto. Apuesto a que el Acuchillador no se sentía muy feliz cuando no se encontró.

- Casi suena como si tú fueras infeliz al respecto - me quejé. Recibí una mirada de mi hermana, pero Lena sólo se encogió de hombros.

- Me volvía loca - admitió - No tiene sentido que un asesino en serie rompa su patrón. Y luego no hubo asesinato el pasado Sábado tampoco. No me gusta - Lena frunció el ceño y me llevó a sus brazos, apretándome protectoramente - Ahora que han encontrado a Tammi, estoy segura de que habrá otra víctima mañana.

Está bien, así que tal vez ese apretón no era tan protector. Tal vez sólo estaba ansiosa de que Kristina saliera de la habitación para que pudiera matarme ya.

- Yulia - dijo mi hermana aclarándose la garganta. Me miraba con ojos locos. Por mi vida no me podía imaginar lo que pasaba repentinamente con ella, así que cuando dijo - ¿Todavía tienes las pinzas negras que te dejé prestado? Mi pelo me está volviendo loca - No cuestioné la idiotez de su declaración.

Estoy segura de que Lena sabía que no había prestado ninguna pinza para el cabello de Kris —tienes que ser un idiota para no adivinar eso— pero no me importaba. Ella se volvía loca por algo, y yo era demasiado curiosa para no enterarme de lo que quería decirme, así que dije - Uh, sí. Te voy a enseñar donde están.

Lena realmente no quería que me levantara, así que dije - Regreso en un minuto -Y rocé mis labios contra los suyos. Ese beso breve ofrecido espontáneamente por mí le hizo sonreír tan grande que me di cuenta de lo hambrienta de afecto que se hallaba. wow, soy muy mala. El beso tuvo el efecto deseado, sin embargo. Me dejó levantarme sin cuestionar dónde iba o que no iba a correr y esconderme. Lucía tan distraída que ni siquiera creo que cuestionó la mentira. Debo tratar esto con más frecuencia.

Kris se detuvo en la base de la escalera. Después miró hacia atrás para asegurarse de que Lena no nos había seguido, me volví hacia ella.

- ¿Qué es lo que te pasa?

Kris miró hacia atrás, también. La costa estaba aún clara.

- Yulia - chilló con entusiasmo - ¡Tenemos que ir a llamar al Detective Shapovalov!

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Tenemos que darle la noticia sobre Lena.

Me confundí totalmente.

- ¿Qué noticias?

- ¿No lo entiendes?

- Um, ¿no?

- ¡Lena no lo hizo!

- ¿Qué?

- Esa chica fue asesinada hace dos semanas - dijo Kris como si eso lo explicara todo.

- ¿Y?

- ¿La noche de la gran tormenta?

- Todavía no lo entiendo - Mi hermana rodó los ojos.

- La noche pasada Lena estuvo contigo.

Era tan simple que todavía no entendía. Mi hermana parecía muy decepcionada de mi capacidad mental en el momento.

- Si estuvo contigo toda la noche, entonces no pudo haber matado a esa chica - dijo - No es el acuchillador. Y si no es el acuchillador, entonces eso quiere decir que no lastimó a Ruslán tampoco. ¡Ha estado diciendo la verdad!

- Pero si no fue ella quien lastimó a Ruslán, ¿quién lo hizo? - No es que estas no fueran grandes noticias, pero yo acababa de comenzar a aceptar la horrible verdad, ¿y ahora se suponía que sólo no creyera?

- ¿A quién le importa? - dijo - De lo único que Lena es culpable es de ser un bombón. Puedes ser su novia. Como de verdad. Está bien amarla.

- No lo sé. ¿Qué pasa con las fotos, y el...?

- Es una aficionada al crimen extraño, como dijiste. ¿Quién sabe? Yulia, estuvo contigo toda la noche y en algún lugar de todo el camino por la ciudad, una chica fue asesinada. No pudo haber sido ella. El Detective Shapovalov dijo que la persona que atacó a Ruslán era sin duda el Acuchillador. Ruslán debe haber estado sólo en el lugar equivocado en el momento equivocado.

- Pero...

- Tú misma lo has dicho, Lena sigue diciendo que no tocó a Ruslán. Y seamos honestas, Lena parece ser el tipo de persona que no tendría problemas en admitir si hubiera lastimado a Ruslán. Está diciendo la verdad. Tiene que hacerlo. ¡Esa chica muerta lo prueba!

- Pero no tiene sentido - argumenté.

- Claro que sí. Estás siendo una gallina porque Lena dijo que te ama.

- No soy una gallina.

- Tú eres totalmente una gallina. Voy a ir a las escaleras para llamar al Detective Shapovalov ahora mismo y decirle a él la buena nueva. Vuelve allí y pasa algún tiempo con tu extraña-pero-no-totalmente-psicótica novia.

- ¿Vas a dejarme a solas con ella? - No pude evitar mi pánico repentino.

- ¿Ves? Gallina. Vas a estar bien, lo prometo - Suspiré. Tal vez tenía un tiempo difícil creyendo en la inocencia de Lena porque la quería tan mal. Simplemente no hay forma en que podría ser tan fácil.

- ¿Estas realmente tan segura de que no va a tratar de matarme en el segundo en que desaparezcas?

- ¿Alguna vez me he equivocado antes? - dijo, me giró para enfrentar la sala de estar donde Lena me esperaba.

Cuando dije la palabra "Aleksey" - Hizo rodar sus ojos y me dio un pequeño empujón. Me encontré en la otra habitación y choqué contra algo suave y era una adolescente.

- ¿Todo bien por aquí? - preguntó Lena de repente. Grité, por supuesto. Bueno, ella me había espantado. La forma en que puede sigilosamente deslizarse a una persona, es inquietante.
Kris sonrió con más intensidad a Lena de lo que nunca la había visto sonreír a nadie.

- Todo está bien. No me di cuenta de lo cansada que me sentía. Creo que voy a dejarlo todo por esta noche - Me lanzó una sonrisa sarcástica y dijo - Tengo algunos chicos a los que llamar o algo así.
¿Crees que puedes manejar a Yulia vigilándola el resto de la noche?

Lena asintió en silencio, como si todavía no pudiera entender lo que pasaba, porque el pensamiento de que podrían dejarnos solas era imposible. Tengo que admitir, que era bastante adorable.

- Bien. Estoy fuera - dijo Kris, y luego vagaba por las escaleras. Cuando oímos la puerta del dormitorio cerrada, Lena se volvió hacia mí, aturdida.

-¿Realmente se ha ido? Creí que no confiaba en mí lo suficiente como para dejarnos solas - De ninguna manera iba a explicar este repentino cambio de corazón de Kristina.

- Te dije que ella es voluble - le dije, diciéndome a mí misma que no tenía nada que temer.

- No pensé que confiabas en mí, tampoco - Toda la alegría había desaparecido de la voz de Lena y me hizo sentir como una idiota. No había confiado en ella. Cuando no dije nada de inmediato preguntó - ¿Por qué huyes de mí? ¿Por qué no me has hablado en tres días? ¿Por qué no quieres siquiera mirarme ahora? - No me había dado cuenta de que miraba a mis pies. Encontré entonces su mirada, y deseé no haberlo hecho. Uf, que cara. ¿Por qué tenía que mirarme así? El asustado Bambi no podría hacerme sentir peor si hubiera sido quién mató a su madre.

- Lo siento - le susurré. Me hubiera gustado encontrar más de mi voz, Lena sabía lo mucho que significaba lo que dije.

- ¿Qué hice mal? - preguntó.

- Nada - le dije rápidamente - No has hecho nada malo - Si no has matado a nadie, entonces no ha hecho absolutamente nada malo - Soy la que se mantiene metiendo la pata. Soy una mierda de novia - Lena me estudió y decidió que yo decía la verdad, o que no iba a renunciar a la verdad.

- Estás perdonada - dijo finalmente. Luego, en un movimiento tan rápido que me dejó sin aliento, Lena me levantó y me fijó por debajo de ella en el sofá - Me debes una sesión de besos - Juro que esta chica está hecha de hormonas - Y esta vez...-  Se distrajo demasiado por mis labios que no pudo terminar la frase.

Tuve que volver la cabeza lejos de sus besos para poder hablar.

- ¿Esta vez? - pregunté.

Lena se inclinó y sonrió como el diablo.

- Esta vez no hay nadie que nos detenga. Tus padres se han ido. Tu hermana no importa. Incluso le expliqué a mi tía que ustedes se encontraban en casa solas y necesitabas a alguien que se quedara contigo, por lo que no tengo que dejarte esta vez. Eres mía esta noche, y ni siquiera necesito una coartada.

Me estremecí por la forma en que me había llamado suya. Era tan posesiva, pero en una sexy exasperantemente manera que me hizo desear someterme. Por un segundo, lo hice, me perdí en sus besos. Hasta que algo hizo clic en su lugar en la parte de atrás de mi cerebro.

- Tu coartada - jadeé.

- ¿Qué?

- ¡Te fuiste! - Me puse en posición sentada, luchando por empujarla lejos de mi - La última vez que estuviste aquí, no te quedaste conmigo todo el tiempo. ¡Te fuiste! - Lena me miró confundida. Supuse que no podía culparla.

- ¿Sí? - dijo, sin saber por qué me volvía loca - Para hablar con mi tía, ¿te acuerdas? Pero no es necesario esta vez - Empezó con los besos de nuevo y se me hacía dificil detenerla - No te dejaré esta noche, Yulia.

Lena continuó besándome, pero yo no podía devolverle el beso, mi cabeza daba vueltas. Había estado dormida durante horas esa noche. Dijo que sólo se había ido por una hora, pero en realidad, pudo haberme dejado en cualquier momento. Tenía tiempo de sobra para escaparse, matar a alguien, lavar la evidencia, y colarse de nuevo en mi habitación después de la salida del sol. La única cosa que hizo que mi hermana esté tan segura de que era inocente, era su coartada, era un gigante agujero negro. Lena trató de ponerme debajo de ella de nuevo, pero no se lo permití.

- Lena, espera - le dije, entrando en pánico. Volví la cabeza hacia un lado, pero eso no hizo nada por detenerla. Sus labios rozaron mi mejilla y luego fue a mi oído - Bésame, Yulia - exigió en voz baja - Antes de que me vuelva loca - Me estremecí.

- Oh, no. No la voz sexy. ¡Eso no es justo! - Lena no me hizo caso.

- Sólo besos - dijo, acercando su boca a la mía de nuevo - Nada más. Lo prometo. Puedes manejar los besos - Procedió a sacar mi cola de caballo para que pudiera enredar sus dedos en mi cabello.
Ella iba a ganar esta batalla. Era una asesina en serie y yo iba a ceder ante ella. Quería ceder a ella. Soy tan psicótica como ella.

- Te amo, Yulia. ¿Tienes alguna idea de lo que se siente?

Sí.

- Necesito que me beses. Ahora mismo.

Oh, por el amor de... mierda. Le di un beso. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y la besé como si no hubiera mañana. Después de todo, era una asesina con un gusto por las personas como yo, tal vez no había mañana para mí. Oh bueno. Si me mata esta noche, al menos moriré feliz.

Los besos se detuvieron al instante. Abrí mis ojos para averiguar que pasó y encontré a Lena mirándome con cautela.

- ¿Qué acabas de decir?

Fruncí el ceño. ¿Había dicho algo?

- ¿Qué quieres decir con "si te mata esta noche vas a morir feliz? - ¿Si quien te mata? ¿Yo?

Oops. ¡Maldito estúpido de mi cerebro!

- Uh...- Ahora estoy muerta con seguridad - No sé lo que dices. Yo no he dicho nada.

- Yulia - Los ojos de Lena brillaron con ira y sacó mis manos de su cuello - No me mientas. Te escuché alto y claro. ¿Qué quieres decir?

- Nada - le solté, con mi temperamento encendiéndose en respuesta al suyo - Y si te vas a poner de mal humor, entonces puedes irte.

- No lo creo. No hasta que me lo digas.

Salté del sofá y Lena se puso de pie con sus manos cerradas en torno a mi muñeca antes de que incluso pudiera pensar en correr.

- Suéltame.

No lo hizo.

- Explica - ordenó - Ahora.

- Que te jodan.

Me aparté, y cuando Lena aún no me dejaba ir, hice una bola con el puño libre y golpeé tan duro como podía.

No creo que ella creyera que jamás pudiera golpearla. O tal vez pensó que no podía. Esa es la única explicación para el hecho de que no se agachó lo suficientemente rápido, y la mirada de sorpresa en su cara cuando lo registró. Lena me miró sorprendida, y miré atrás, mi pecho se agitaba aún por la furia. Poco a poco, llevó sus dedos a la nariz. Cuando retiró la mano, examinó la sangre en el dedo con un sentido de temor reverencial. Tiré mi brazo de su agarre.

- ¡No. Me des ordenes!

- Tú me golpeaste - Se veía desconcertada aún por esto.

- Y voy a hacerlo de nuevo si tengo que hacerlo. ¡Fuera de mi casa!

Lena finalmente se sacó de su estupor.

- No me iré mientras estés actuando como una loca. ¿Qué está pasando?

Dio un paso hacia mí y di un salto atrás, golpeando con fuerza la mano. Cuando se dio cuenta de lo seria que estaba, evaluó la situación. Por desgracia, el camino que decidió seguir fue hacerme frente. Corrió hacia mí, pero esta vez la vi venir y no me iba a llegar tan fácilmente. Le tomó cuatro veces más para ponerme en el suelo con mis manos detrás de mi espalda esta vez, y una vez que
lo hizo, estaba indefensa y ambas agotadas.

- Estás mejorando mucho en eso - dijo, y tuvo el descaro de parecer divertida. Si estuviera frente a ella, le habría escupido en la cara.

Ya sabía que era inútil luchar, pero eso no significaba que no lo haría. Luché y luché y luché hasta que mi cuerpo me dolía. Entonces grité con frustración cuando me vi obligada a darme por vencida.

- ¡Te odio!

- No, no lo haces.

Eso me enojó de nuevo y escuché a Lena maldecir.

- Sabes que lo siento por esto, pero eres demasiado terca para tu propio bien, y no estás actuando racionalmente en estos momentos. Dime por qué crees que te voy a matar.

Le respondí golpeándola tan fuerte que casi tiró mi brazo de su agarre. Parte de mí quería arrancarlo de mi hombro, sólo para que Lena se sintiera mal, pero antes de que pudiera sacar las agallas para hacer eso, inclinó su cabeza hacia la mía.

- Por favor, cálmate - suplicó. Odiaba que su voz sonara llena de preocupación - No puedo manejar este juego que estás jugando. Algo ha pasado. Algo ha estado equivocado toda la semana y necesito que me digas qué es. La verdad esta vez, por favor. No te puedo ayudar a menos que confíes en mí.

- Sé que eres tú, ¡está bien! - grité, derrotada - ¡Sé que mataste a esas chicas! ¡Y si me vas a matar, entonces hazlo ya, porque no aguanto más! ¡Te odio! ¡Te odio por hacerme sentir cosas sobre ti que no debo!

- ¡Yulia! - Lena se quedó sin aliento - ¿De qué estás hablando? ¡Yo no he matado a nadie!

- Ahora, ¿quién es la mentirosa?

- ¡No estoy mintiendo! ¿Cómo se te ocurre eso?

- ¡Encontraron el coche de Ruslán! - grité, y entonces toda la lucha se desvaneció. No podía gritar más - Eso es lo que dijo ese detective cuando me viste con Kris hablándole. Encontraron el coche de Ruslán y en el interior había un cuchillo que tenía tanto el ADN de Ruslán como el ADN de dos de las chicas de los Sábados por la Noche.

Fue entonces cuando Lena dejó de luchar. Sentí su cuerpo aflojarse. Tropezó mientras se ponía de pie. Cuando me di la vuelta sobre mi espalda, Lena se encontraba allí sentada, viéndose fantasmalmente blanca. Dudo que habría sido capaz siquiera de ponerse de pie en el momento, si lo hubiera intentado. Parecía asustada, lo que me hizo querer consolarla. La odiaba por eso. Pero también no pude evitarlo.

- Yo no quería creerlo, Lena. Lo siento. No lo intenté tampoco. Pero era tan seguro.

- Si eso es cierto, ¿por qué a ti? ¿Por qué te dijo eso? ¿Por qué simplemente no me arrestó?

- Porque no tenemos pruebas concretas de que tú atacaste a Ruslán. Te necesita para ir tras otra chica. Me dijo que no podía romper contigo, porque averiguarías lo que sabíamos. Dijo que era una buena distracción para ti y me dijo que te hiciera feliz - Yo no podía dejar de sonreír amargamente - Fallé bastante con esa asignación la mayoría del tiempo.

- Créeme - dijo Lena con una risa áspera - Su plan funcionó a las mil maravillas. Me ha mantenido distraída mucho esta semana. Demasiado distraída.

Lena se puso de pie y comenzó a caminar por la habitación - Debería haberlo imaginado - se reprendió a sí misma - Lo vi contigo y no cuestioné. Sabía que algo iba mal contigo. Incluso sabía que me mentiste el miércoles, pero me preocupé tanto por ti que no lo relacioné. ¿Cómo pude haber sido tan estúpida?

Ahora lucía enfadada. Enojada porque había estado descubierta, y enojada por haber dejado a una chica distraerla, metiendo la pata en su perfecta operación. Lena se perdió en sus pensamientos y sacó su cuchillo de su bolsillo trasero. Mi sangre se convirtió en hielo en mis venas mientras la miraba estúpidamente abrirlo y cerrarlo. Mientras contemplaba mis posibilidades de escape si corriera hacia la puerta ahora mismo —lo que era una pobre consideración ya que ahora se encontraba parada y saltaría sobre mí en el segundo que tratara de ponerme de pie— los ojos de Lena cruzaron como un relámpago hacia mí que aún estaba en el suelo.

- Este detective - dijo - ¿Está con la KGB?

Parecía casi una locura ahora. Pensé que no era prudente darle más mierda. Sacudí mi cabeza.

- Policia de Basmanny.

- Quería utilizarte como cebo, ¿y sólo estuviste de acuerdo con él?

- No me usó. Sólo dijo que si sabías que yo sabía tu secreto, ibas a tratar de matarme. Dijo que no romper contigo era la única manera de mantenerme a salvo. Prometió mantener un ojo en mí. Dijo que sabía que no podrías lastimarme.

- Apuesto a que lo hizo - murmuró.

Tuve que mirar hacia otro lado mientras decía mis próximas palabras, porque me daba vergüenza creerla - Yo pensé que lo sabía, también - susurré patéticamente - Incluso si pensaba que matabas a las chicas que se veían igual a mí, estaba segura de que nunca me harías daño. Es por eso que seguí con esto. Y es por eso que me molesté tanto el miércoles, porque no podía hacerme odiarte. No podía no gustarme cuando me besaste. Me dijiste que me amabas y yo... yo... ¡Eres una asesina en serie! Y yo estúpida no podía dejar de enamorarme de ti de todos modos.

La ira de Lena se desvaneció. Sonrió cariñosamente lastimada - Tienes razón - bromeó - Eso fue estúpido de ti. No es que no lo aprecio.

Mi mandíbula cayó - ¿Esto es una broma para ti?

- ¡No! - dijo, toda su ira volviendo en un instante. Hombre, ¿tengo un talento para hacerla perder los estribos o qué? - No es una broma. Y no puedo creer que no estés tomándolo más en serio. Estás en peligro, Volkova. Peligro real. ¿Te das cuenta de eso?

Lena estaba al cien por ciento seria, y su tono fue más duro de lo que jamás la había oído. Era la primera vez que realmente creía que iba a hacerlo. Iba a matarme. Fue sólo una cuestión de tiempo. Bueno, no me tendrá sin luchar.

- ¿Y qué hay de tus padres? - continuó a despotricar - No puedo creer que tus padres se fueron con esto. Y dejarte sola.

- ¿Estás bromeando? Mis padres no saben nada de esto. Cuando el detective Shapovalov nos contó dijo que no podíamos decirle a nadie, nos hizo mantenerlo en secreto. Tenía miedo de que te enteraras. Tenía miedo de que si mis padres cancelaran su viaje, podrías conseguir asustarme y matarme.

- Espera. ¿Él sabe que estás sola en casa este fin de semana? - Los ojos de Lena se estrecharon y todo su cuerpo se puso rígido. Me agarró del brazo y tiró de mí a mis pies.

- Vamos a salir de aquí ahora mismo - dijo.

Me tomó unos pasos antes de que lograra golpearla. Esto fue todo - ¡El infierno que no, nos vamos!-  le dije, arrancando mi mano de la suya. Me sorprendió que no hubiera estado aferrado con más fuerza. Intenté contraatacar por las escaleras, pero me agarró por el tobillo.

- ¿Aún crees que quiero matarte? - preguntó Lena incrédula. Sabía que sólo era cuestión de segundos antes de que ella me tirara de nuevo, pero ahora me encontraba suficiente cerca para que Kris pudiera oírme sobre la música explotante de su habitación.

- ¡Kristina! - grité - ¡Kris! ¡Llama al Detective Shapovalov!

- ¡Yulia, para! ¡Sólo espera!

- ¡Aléjate de mí! - Pateé hacia atrás y logré golpearla en la cara con tanta fuerza que me soltó. Me apresuré a subir las escaleras. Si tan sólo pudiera llegar a la habitación de mi hermana, podríamos cerrar la puerta y esperar a que la policía aparezca. Lena era demasiado rápida. Voló a mí, ya llegando a la cima de la escalera. Me tenía en el piso de nuevo.

- ¡Kris! - grité.

- ¡Yulia, sólo escúchame un segundo! No lo pueden llamar - me gritó - ¿No lo entiendes? Los asesinatos en serie son manejados por la KGB, no...

Lena cortó a media frase y dejó escapar un grito de dolor. Luego Kris gritó y Lena cayó inerte encima de mí.

- ¡Kris! - grité - Kris, ¿qué pasó? ¿Estás bien? ¡Kris!

Empujé el cuerpo de Lena lejos de mí y encontré a mi aterrorizada hermana de pie junto a nosotras, sosteniendo el arma de electrochoque de Lena.

- ¿Estás bien? - preguntó ella, con las manos temblando y las lágrimas corriendo por su rostro.

Lena tosió mi nombre, no del todo inconsciente, y cuando trató de alcanzar su mano hacia mí, Kris y yo gritamos cuando mi frenética hermana la aniquiló otra vez. Tuve que quitarle la cosa de las manos antes de que soltara el gatillo. Esta vez la pelirroja quedó inconsciente.
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por mary el Sáb Jun 23, 2018 3:33 pm

Ash demonios demonios esa julia es bien mensa y para mi lena no es la asesina Dios me tienes al borde del colapso

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Dom Jun 24, 2018 7:47 pm

Hola Very Happy
pobre Lena como aguanta
y Yulia que no se deja explicar
ves es el dectective
yo creo que va a casa de cada
victima antes de matarla
siguela pronto
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por Fati20 el Lun Jun 25, 2018 10:10 pm

No puedo creer q se va acabar ???????????????? falta más partes de amor entre lena y Julia cuando ya este clara q no es ninguna asesina q no se acabe. También es muy emocionante q ya tienes otra historia ya muero por leerla. Continúa esta pronto pronto
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Jue Jun 28, 2018 7:03 pm

Hola chicas, solo queda un capítulo para que acabe este hermoso fics. De verdad, me alegro tanto que les haya gustado y se hayan involucrado con la trama. Andyvolkatin creo que acertaste pero veamos como se desarrolla el capítulo entonces y nos leemos este sábado

A leer!!!


Capítulo 24: El Asesino de los Sábados por la Noche
affraid



- No creo que te propongas hacer eso a alguien más de una vez - Respiré mientras empujé a una Lena inconsciente. Era la única cosa en la que podría concentrarme en ese momento, la manera en que mi cerebro funcionaba cuando era atacado por mis miedos. Me encogí en lo ensangrentado que su rostro se veía. Imagino que la podría haber pateado muy bien.

Kristina y yo nos encontrábamos ambas tan agitadas que cuando el timbre de la puerta sonó, gritamos de nuevo antes de darnos cuenta quien era.

- ¡Detective Shapovalov! - jadeó Kris.

Corrimos por las escaleras y nos tiramos en los brazos del sobresaltado policía. Sí, se sorprendió un poco al encontrar dos histéricas adolescentes de repente pegándose a él.

Kris y yo comenzamos a lanzar la historia al mismo tiempo, hasta que el detective Shapovalov rió y nos detuvo - Chicas - dijo tranquilamente - Una a la vez, por favor.

Di un paso hacia atrás, capaz de calmarme más rápido que mi hermana. La dejé hablar, ya que dudaba que fuera capaz de detenerse a sí misma. Parecía estar en estado de shock.

Cuando se aferró a la chaqueta del detective y comenzó a explicarle que Lena intentó matarme y ahora estaba inconsciente en el pasillo de arriba, el detective Shapovalov dio un paso en la casa y despacio cerró la puerta tras de él, deslizando el cerrojo en su lugar. Tenía un brazo apoyado en torno a mi hermana, escuchando cuidadosamente su historia, pero nunca quitó sus ojos de mí, sus locos y hambrientos ojos.

Me di cuenta sólo un segundo demasiado tarde.

El detective Shapovalov reconoció el momento en el que la compresión me golpeó... Sonrió.

¡Ugh, Yulia, estúpida! ¡Estúpida! ¡Imbécil! Lena tenía razón. Soy demasiado terca para mi propio bien.

- Ella estuvo intentando decírmelo, pero yo no prestaba atención.

- La chica se había dado cuenta, ¿verdad? - El detective rió - Yo sabía que ella lo intentaba. ¿Por qué crees que te necesitaba para distraerla? Ah, ah, Yulia - dijo cuándo mi cuerpo se tensó - Ten un poco de paciencia.

Kristina sacó su cara del pecho del detective y sólo tuvo tiempo de preguntar - ¿Qué...? - Antes de que el psicópata le diera la vuelta y la atrapara con fuerza contra su cuerpo. No vi cuando agarró un cuchillo, pero de repente lo tenía presionado contra su garganta.

Mi hermana y yo nos congelamos.

- ¿Y...Y...Yulia?

- No te muevas, Kris - le advertí. Entonces centré mi mirada en el detective. Aún no me había quitado los ojos de encima. No estaba incluso segura de que él pudiese parpadear. Y yo que pensaba que Lena era espeluznante.

- No te preocupes, Yulia - dijo el detective - Te daré una posibilidad, sólo que no todavía.

El detective Shapovalov finalmente rompió su mirada para sonreírle a mi hermana de una forma que me daría pesadillas luego. Me sentía contenta de que Kris no pudiera mirarlo.

- ¿Qué hay sobre ella? - pregunté, ocultando mi histeria muy en el fondo, lo mejor que pude. Mi voz todavía temblaba, sin embargo - ¿Le darás la misma oportunidad?

El detective Shapovalov le dio a Kris una mirada calculadora - Podría - reflexionó. Entonces sus ojos se clavaron en mi otra vez - Pero tú y yo sabemos que no importaría. No eres una luchadora - susurró en el oído de mi hermana - ¿Lo eres cariño?

El detective deslizó lentamente la hoja de su cuchillo hacia abajo por la garganta de Kris atrapándolo en el cuello de su camisa. La tela sumergida suficientemente como para mostrar su escote. Ella jadeó y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

Vi con horror, como el detective Shapovalov se echó a reír y entonces lamió las lágrimas de su cara - ¡Basta ya! - grité, cuando mi hermana comenzó a sollozar.

No podía contener mis lágrimas por más tiempo, pero en lugar de entrar en pánico, mi miedo se convirtió en rabia. Cambié mi peso sobre las puntas de mis pies. No tenía idea de lo que iba a hacer, pero de ninguna manera iba a dejar que le hicieran daño a mi hermana.

- Cuidado, Yulia - advirtió Shapovalov, pero la forma en que su voz ronroneó, creo que esperaba que lo intentara.

- Déjala ir.

El detective dejó escapar una risa cruel.

- Nunca lo conseguirás debido a nosotras - dije, intentado sonar más fuerte de lo que me sentía  - Sabes que no voy a estar de pie aquí esperando a que termines con ella, y ella no es realmente a quien deseas.

- Eso no es totalmente cierto - dijo el detective, aunque no podía ocultar su deseo. Kris definitivamente no era a quien quería. Me deseaba tanto que apenas podía mantener la concentración -

Odiaría que tu hermana se perdiera la diversión. Después de todo, estoy muy agradecido con ella. Tu estúpida, imaginativa, ridícula, tonta, brillante hermana - La besó en el lado de su cabeza y suspiró - Cuando presentaste ese informe, me diste un regalo. Dos regalos.

Kris se quedó sin aliento ante sus palabras.

- Es mi culpa - sollozó - Todas sus víctimas tenían antecedentes penales. Así es como las encontraba. Nunca habrías encontrado a Yulia, si yo no hubiese llamado a la policía por Lena.

- Ni en un millón de años - acordó Shapovalov - Pero es tan deliciosamente perfecta. Lena, también, ¿con su accidente, la muerte de sus padres, un carácter violento, y un trastorno de personalidad?

No podría haber creado un mejor chivo expiatorio si lo hubiera conjurado de la nada.

- Yulia - sollozó de nuevo - ¡Lo siento tanto!

- No lo sientas - le dijo el detective - Has salvado vidas. ¿Quién sabe por cuantas otras chicas habría ido si tú no me hubieses dado una manera tan hermosa de salir?

Esto no ayudó precisamente a que Kris se sienta mejor. Comenzó a llorar tan fuerte que el detective Shapovalov apenas podía mantenerse cerca de ella. Traté de ignorarla. No podía permitirme el lujo de la distracción. Calculé que, si sólo pudiera mantenerlo hablando lo suficiente, Lena despertaría y llamaría a la policía. O tal vez mataría al psicópata. Cualquiera de las dos opciones me parecía bien.

- Tú atacaste a Ruslán - dije, juntando las piezas - Después de que Lena se metió en problemas por amenazarlo, lo atascaste para hacer parecer a Lena culpable.

- ¿Cómo podría resistirme? ¿Con mi cuchillo conectando a Ruslán y los asesinatos de los Sábados por la Noche? Una vez que ellos las encuentren en la mañana, ningún jurado en el mundo le permitirá a Lena caminar.

El detective comenzaba a inquietarse. Su cuchillo caía lejos del cuello de Kris mientras se resistía a la tentación de atacarme. Vi una oportunidad para distraerlo. Por supuesto, eso significaba provocarlo a venir detrás de mí. Sólo esperaba que Kris tuviera un sentido suficientemente bueno como para correr tan pronto como él lo hiciera.

- Hablas de un gran juego para un tipo que sólo va tras los fugitivos muertos de hambre y los adictos de crack.

El peligro que había visto brillar a menudo en los ojos de Lena ahora apareció en la abrumadora mirada de él. Mi desafío lo emocionaba.

- Cierto - dijo - Es por eso que esto va a ser muy, muy interesante.

Miré en sus salvajes ojos. Sus pupilas tan dilatadas, que todo lo que yo podía ver estaba negro. Mi corazón se aceleró. Había tanta adrenalina corriendo en mis venas. No creo que fuera físicamente posible sentir pánico. Sabía que vendría cuando todo acabara. De hecho, apuesto a que estaría más jodida que Lena si sobrevivía a esto. Pero ahora mismo, sólo podía enfocarme en el juego. Y esto era un juego. Un enfermizo, retorcido juego.

Bueno, no iba a dejar que el Acuchillador de los Sábado por la Noche me golpeara más de lo que jamás había dejado a Aleksey golpearme en un juego de uno contra uno. Canalicé toda la loca energía que mi miedo me daba, ajusté mis hombros, y tiré de mis manos temblorosas en puños apretados - Empecemos.

Está bien, voy a admitir que no siempre soy la persona más inteligente del mundo, y tenía la sensación de que lo que estaba a punto de hacer era casi la cosa más estúpida que podría haber hecho, pero imaginé que correr hacia él, sería la última cosa que esperaba que hiciera. Antes de que pudiera arrepentirme, corrí hacia él. Tenía razón ya que esto lo sorprendió y tuvo que empujar a Kris fuera del camino con el fin de defenderse de mi ataque. Lanzó el peso de mi hermana tan fuerte, que golpeó su cabeza con la puerta principal y aterrizó con un golpe en el suelo. Se encontraba en estado de shock y posiblemente tenía un masivo dolor de cabeza, pero por lo menos su garganta no había sido cortada.

Las cosas, sin embargo, no se veían tan bien para mí. Me las había arreglado para sacar a mi hermana fuera del peligro, pero también me las había arreglado para conseguir que me agarrara por detrás.

- Espero que eso no sea todo lo que tienes, Yulia.

No lo era.

El detective no era un tipo tan enorme, pero tal vez había tomado las mismas clases de defensa personal que Lena había estado tomando por años. Pero tal vez no porque no había levantado mis pies fuera de la tierra de la manera en la que Lena siempre lo hacía, lo que hizo posible para mi pisar fuerte hacia abajo en su pie y puso sus brazos alrededor de mis hombros en lugar de los codos, lo que me dio más que suficiente espacio para que pudiera lanzar mi codo hacia atrás en sus costillas. El golpe fue suficiente para poder separarme de él y marché a través de la casa, dirigiéndome a la puerta trasera.

- ¡Yulia! - gritó y justo como esperé, se olvidó de Kris y vino corriendo detrás de mí.

Si no fuera por la estúpida mesa de cocina que se hallaba entre la puerta corrediza de cristal y yo, podría haberme encontrado afuera y capaz hacer el ruido suficiente para alertar a la caballería.
Comencé a ir alrededor de la mesa, pero Shapovalov me atrapó - Tendrás que hacerlo mejor que eso - dijo, agarrándome por el pelo.

Cuando me tiró hacia atrás tuve la oportunidad de agarrar una silla y la giré tan fuerte como pude. A diferencia de cualquiera de las veces que he visto a Chuck Norris romperle una silla a alguien en las películas, la cosa no se rompió en mil pedazos—lo que era totalmente decepcionante— pero le dejé una herida gigante al costado de su cara. A juzgar por la mirada que me dio, era definitivamente la primera chica de los Sábado por la Noche que lo hizo sangrar.

Llegué a la puerta trasera, pero estaba cerrada, y antes de que pudiera deslizarme y abrirla, un muy enojado asesino serial me levantó y golpeó hacia abajo sobre el mostrador de la cocina. Mi cabeza golpeó casi en el mismo lugar en el que la había roto al comienzo del verano, y aquellos puntos negros flotantes en mi visión regresaron para una visita. Mis ojos en blanco por un momento, pero quebró la concentración cuando estallé en un agudo dolor de cabeza tan abrazador que pensé que me hallaba envuelta en llamas.

Por un minuto no podía siquiera pensar. Todo lo que podía hacer era gritar de dolor mientras Shapovalov arrastraba su cuchillo en mi estómago. No fue lo suficientemente profundo como para derramar mis tripas ni nada, pero así es como este tipo funciona, él haría que durara.

- Así es, Yulia - susurró - Grita para mí, mi pequeña luchadora.

Su voz me sacó del dolor y me di cuenta que se encontraba sobre mí. Me volví frenética, golpeando tan violentamente como pude, a pesar de causar que mi estómago se prenda fuego nuevamente.

Tenía uno de mis brazos libres y le di un puñetazo. Pero gracias a los músculos de mi estómago cortados hacia arriba, no pude conseguir la fuerza suficiente para derribar al hombre de dos veces mi tamaño de altura. Al psicópata le gustó cuando le pegué, sin embargo.

Intenté una nueva táctica y comencé tocando cerca de mi cabeza en busca de algo en el mostrador, pero las únicas cosas que logré alcanzar fueron una pila de cartas, el bolso de Kris, y las llaves de mi Jeep.

¡Las llaves de mi Jeep!

Mi diminuta navaja suiza de color rosa nunca había parecido más hermosa. Lena me había dicho cuando me la dio que nunca me protegería de un asesino en serie, pero yo estaba dispuesta a probar la teoría. Arrebaté y tiré de la hoja abriéndola con los dientes, luego la metí tan fuerte como pude en cualquier parte del cuerpo de Shapovalov que estuviese cerca. El largo de la hoja se clavó hasta el fondo en su antebrazo, y aunque no era exactamente una herida fatal, tenía que haber dolido como el infierno.

Lo había lanzado completamente fuera de su juego. Cuando se tambaleó hacia atrás, hice la única cosa que se me ocurrió, que era tirar el cuchillo fuera de su brazo y comenzar a apuñalarlo nuevamente.

- ¡Te gusta, maldito Psicópata! - grité mientras atascaba mi cuchillo en su brazo unas buenas dos o tres veces más.

Mmm, aparentemente no le gustó, porque me llamó por la palabra Puta —La verdadera palabra P, no la que de vez en cuando decía Lena -perra- y asomó su navaja mucho más grande en mi estómago, esta vez de verdad.

Es divertido, porque lo sentí y sabía exactamente que esto pasaba ahora, pero es como si el dolor era tan intenso que simplemente dejó de doler. La herida de arma blanca no había dolido casi tanto como la rebanada de trabajo que él había hecho hace un minuto. Ni siquiera grité. Tan solo solté una especie de jadeo y todo se volvió muy frío.

Esperé por algo más.... tal vez él sacando la navaja fuera y apuñalándome nuevamente, o por lo menos diciendo algún comentario espeluznante, o poniendo sus asquerosos dedos en mí pero nada de esto llegó. En su lugar, se oyó el sonido de un crujido de un cráneo y el grito de Kris helando la sangre.

Abrí mis ojos cuando Shapovalov cayó al suelo, y allí se encontraba mi hermana, sosteniendo un sartén con manchas de sangre en ella. Temblando tanto que apenas podía mantenerse.

- ¡Yulia! - gritó - Sólo aguanta. ¡Ya llamé a los policías!

- ¿Dónde está Lena? - pregunté, pero cuando hablé, tosí un poco de sangre y Kris se puso histérica otra vez.

Un minuto después, todo se convirtió en un caos mientras un millón de policías invadieron mi casa. Mi hermana fue llevada lejos, al igual que el asesino serial inconsciente. Y yo envuelta por un grupo de paramédicos. Lo que sea que inyectaron en mi cuerpo, benditos sean, no sólo eliminó el dolor, también dejó dormir toda la parte de mi estómago donde estuvo el cuchillo. Estoy bastante segura de que era una buena cosa. Me hallaba a la deriva cuando me pusieron en una camilla, pero podía reconocer apenas a la persona que me ayudó a bajar las escaleras, ya que me llevó hacia la puerta principal.

Los ojos de Lena se encontraron con los míos por un breve momento. La única palabra que se me ocurrió para describir la expresión en su rostro era 'atrapada'. Traté de llamarla, pero tenía esta estúpida máscara en la cara, y simplemente no tenía la energía para hacer nada más que susurrar. De cualquier forma, seguramente no me escucharía. Me sumí en la inconsciencia después de eso.



Estaba segura de que Lena nunca me iba a volver a hablar, pero esperé estar equivocada cuando desperté y sentí una mano cerrada sobre la mía con tanta fuerza que no podía sentir mis dedos.

- ¿Lena?

- ¡Yulia!

Nop. Era Kris. No era la persona que yo esperaba, pero sorprendentemente esto era mejor.

- Hola, hermana - dije, feliz de verla ilesa. Bueno, relativamente ilesa. Sus ojos se encontraban todos rojos e hinchados, su nariz congestionada con mocos, y tenía esta diminuta herida sobre su ojo que fue tapada con una bandita de mariposa. Aún con una parte enferma, todavía se veía preciosa. No hay duda de que tendría toda la población masculina del condado, posiblemente todo Basmanny, cayendo por todas partes para ayudarla a recuperarse - Te ves como la mierda.

Kris me dio esta medio histérica risa/llorosa y muy llorosamente dijo - Lo siento mucho. Todo esto fue mi culpa.

- Y sin embargo, soy la que quedó ensartada, mientras que te ibas con sólo un golpe en la cabeza. ¿Dónde está la justicia en eso? - Me sentí como una idiota total cuando se echó a llorar - Oh, Dios mío, Kristy, ¡sólo bromeaba!

- ¡Pero es cierto! - gimió.

- Tal vez - le dije, tomando un tono serio - Pero sólo tratabas de protegerme, y, al final, me salvaste la vida.

Kris me miró y frunció el ceño.

- El Detective Shapovalov estaba entrenado, y lo acabaste con un solo golpe - le expliqué. Ni siquiera tuve que fingir el orgullo en mi voz - Tenemos que conseguirte un juego en algún momento.
Apuesto a que tienes un golpe brutal.

Kris se sorprendió, conociendo la profundidad del cumplido que le di. Me eché a reír al ver la expresión de su rostro y dije  - Puedes ser femenina, pero sigues siendo una Volkova.

Kris sollozó, pero su rostro parecía esperanzador - Así que, ¿no me odias?

- Eres mi hermana mayor. Por supuesto que te odio - le dije, pero esbocé una sonrisa.

- Eres una mentirosa.

Kristina y yo nos echamos a reir y se inclinó sobre mi cama para exprimirme, esta cosa de abrazar era cada vez más fácil para nosotras.

- Hablando de mentir - le dije después de un momento - ¿Has hablado con mamá y papá?

Kris se encogió - Oh, sí. Estamos en problemas. La KGB envió un helicóptero a su crucero para conseguirlos. Si yo fuera tú, exageraría con lo de víctima traumatizada tanto como sea posible, ya que la KGB les dijo que habíamos estado hablando con el detective Shapovalov a sus espaldas por un par de semanas. Ahora, su avión aterrizará en unas dos horas, y luego estaremos más o menos sin permiso de salir indefinidamente.

- Es una buena cosa que viviremos ahora, entonces.

Krisy yo nos sorprendimos por la intrusión, supongo que ambas seremos siempre un poco más nerviosas ahora.

Me sorprendió mucho ver a Aleksey en la puerta de mi habitación del hospital, teniendo en cuenta que no me había hablado desde el ataque de Ruslán, ninguno de los chicos lo había hecho. Aún más sorprendente, fue todavía cuando Vladimir y Anatoli lo siguieron hasta la habitación.
Aleksey se acercó a mi cama y sacó un ramo gigante de rosas detrás de su espalda. Rojas. Me quedé boquiabierta ante la vista y lo miré para encontrarme con su sonrisa - Por el amor de... no me digas que estás esperando otra oportunidad.

- Relájate, Yulia. He aprendido mi lección la primera vez - Aleksey se volvió a mi hermana y le entregó las flores - Estas en realidad son para ti - dijo, encogiéndose de hombros - Yo estaba... me alegro de que estés bien.

Cuando Kris tomó las flores, y de hecho se sonrojó, me burlé - ¿En serio? Amigo. Me apuñalaron ¿y le das flores a ella? Apestas - Aleksey se echó a reír - Lo siento. No pensé que fueras del tipo de flores.

- Ese no es el punto.

- Suficiente - dijo Vladimir. Él y Anatoli habían llegado en torno al otro lado de mi cama - No te damos flores, porque pensamos que te gustaría mejor esto.

Él y Anatoli intercambiaron sonrisas y Anatoli sacó un muñeca Barbie de tamaño del muñeco Steve Yzerman de detrás de su espalda. Le habían puesto una máscara de Freddie Kruger en ella y un súper cuchillo del ejército suizo del tamaño de mi llavero pegado en lugar de su palo de hockey. Habían blanqueado el apellido Yzerman en la parte posterior de la camiseta y escribieron Volkova en su lugar con un marcador.

- Ustedes chicos son unos tontos - dije. Pero abrazaba la atesorada muñeca en mi pecho - Y esto es mucho mejor que las flores. Gracias.

Mientras Aleksey se alborotaba el pelo y Vladimir me palmeaba los cinco, oímos el sonido de las zapatillas arrastrándose detenidamente en la capa del piso del hospital. Alcé la vista a tiempo para ver a los tres "V" amontonarse.

- ¿Qué demonios es esto? - preguntó Vadik.

- Vuelvan a desmadrarse de nuestra mujer - ordenó Vitya. Aleksey, Anatoli, y Vladimir de repente me flanquearon a ambos lados, creando una muy clara 'nosotros contra ellos' situación. Aleksey sonrió, sentándose en el borde de mi cama para que pudiera lanzar su brazo sobre mi hombro - Lo siento, chicos. Estafamos a sus bienes este verano - anunció  - Y no estamos devolviéndoselo sin luchar.

- ¿De qué está hablando, Volkova? - preguntó Vadik, lanzándome una mirada acusadora.

Me encogí de hombros, pero Vladimir elevó la voz  -¿Qué dices, Yulia? - preguntó - ¿Quieres mostrarles a estos maricas del campamento de verano, qué es un juego real?

Ahora que soy una señorita, bueno, menos cruda de lo que era a principios del verano, de todos modos, no voy a repetir la basura hablada que valió esto de los "V". No hace falta decir, que casi se reducía a una pelea de patio amistosa y terminó con una promesa para el enfrentamiento de hockey callejero del siglo que acabaría tan pronto como tuviera la oportunidad de volver a jugar. Bueno, eso y un puñado de enfermeras que pateó a todo el mundo afuera, excepto a mi hermana para hacer espacio para mi próxima serie de visitantes.

Me sentía agotada. No sabía exactamente de los otros visitantes, sobre todo cuando esos visitantes eran dos personas cuyos trajes rígidos gritaban 'agentes federales'. Pero Lena barajaba detrás de ellos.

Sentí a mi corazón saltarse un latido. O dos. O tres. Realmente no creía que alguna vez me hablaría después de todo lo que le había hecho. Todo lo que la había acusado. Me hizo feliz ver que se hallaba bien, y me odiaba a mí misma por la forma en que su rostro lucía negro y azul a partir de donde la había pateado. Pero sobre todo, me sentía mal por la forma en que no me miraba.

Los ojos de Lena se pegaron al suelo y vaciló en el umbral de mi cuarto. Era claro que no quería estar aquí. Era evidente que ni siquiera quería verme nunca más. Sentí lo que creo que fue mi corazón rompiéndose, y la forma en que mi estómago comenzó a revolverse no hizo mucho por la herida de arma blanca recuperándose en mis entrañas.

Sentí un apretón tranquilizador en los dedos y miré la mano de Kris sosteniendo la mía. Sonrió, pero sus ojos se veían llenos de preocupación por mí.

- Ahí están mis dos heroínas - dijo una mujer de traje con voz resonante, y algo alegre.

Se refería a Kris y a mí. Yo no podía dejar de tartamudear - ¿H...heroínas?

La mujer se echó a reír como un recostado Papá Noel, excepto que no tenía barba - Las dos detuvieron a un asesino en serie anoche. Diría que eso es bastante heroico - Acercándose a estrechar la mano de Kris y la mía - Natasha Sharapova, Directora de la Oficina Federal de Investigaciones. Es un verdadero placer conocerlas a ambas. Especialmente a ti, Yulia. Lena me ha hablado mucho de ti.

Miré a Lena y rápidamente hizo un gesto con la cabeza. Me había estado mirando, pero todavía no podía mirarme a los ojos - ¿Yo... Ella...?

- Se preocupó mucho por tu seguridad, Yulia. Ha estado trabajando con el Agente Dimitri Ivanov aquí - Hizo un gesto al del otro traje - Para tratar de resolver el caso.

Miré detenidamente al silencioso tipo alto de pie junto a Lena, y el reconocimiento me golpeó. Era el hombre que se encontró con ella en el lugar de sushi. No era un intercambio ilegal después de todo. Lena había pedido un favor a su amiga, la directora de la KGB, para que pudiera tratar de mantenerme a salvo.

Me encontraba tan halagada y agradecida de que Lena llegaría a tal loco extremo por mí que de repente exclamé - ¡Pero ella lo resolvió! - Quería que todos supieran lo increíble que era. Y sobre todo quería que Lena supiera que era consciente de que lo había hecho - Lo sabía antes... - No pude terminar la frase y dije - Trató de decirme. Era demasiado terca para escuchar.

La agente Natasha Sharapova arqueó una ceja ante Lena - ¿Es eso cierto, Katina? - preguntó, sorprendiendo a Lena que levantó la mirada del suelo - ¿Te diste cuenta?

Lena miró a la agente y se movió incómoda - Sí, señora. Sólo a duras penas.

- ¿Y no se te ocurrió llamar al Agente Ivanov antes de que estas señoritas fueran atacadas?

- Estaba a punto de hacerlo. Pero... - Los ojos de Lena finalmente brillaron sobre mí, pero rápidamente se volvió hacia Natasha - Pero mi novia y su hermana patearon mi culo antes de poder hacerlo, señora.

Kris y yo hicimos una mueca. Ambas nos sentíamos como una mierda por lo que hicimos a la pobre e inocente Lena.

Natasha no parecía tan preocupada por eso. Rugió con una risa que sacudió los pasillos - Eso es toda una hazaña - dijo, sonriéndonos - He visto a la Srta. Katina acabar con algunos de mis agentes altamente entrenados.

La Sra. Natasha Sharapova siguió hablando sobre la condición física del Detective Shapovalov también, y nos dio las gracias por tomarnos con calma a Lena, pero no pude escuchar de verdad. No después de lo que Lena había dicho.

Cuando ya no pude aguantar más, interrumpí a la directora de la KGB, que mi madre me habría matado por haberlo hecho, y le dije a Lena - ¿No querrás decir ex-novia? - No podía ocultar la conmoción en mi voz.

Lena finalmente me miró, y por una vez no podía leer su expresión. Había demasiadas emociones pintadas en ella para distinguir cualquiera.

- Um - dije, tratando de ignorar el hecho de que todos en la sala me miraban - Asumí que acusándote de ser una asesina, estropeando tu rostro y que mi hermana casi te noqueara a muerte, era motivo suficiente para justificar el deshacerte de mí.

- Lo siento mucho, por cierto - interrumpió Kris, encogiéndose de nuevo.

- ¿Estás diciendo que aún quieres ser mi novia?

Um, ¡DUH! Me sonrojé ante la mirada de Lena, lamentando haber traído a colación el tema. Realmente deseaba a toda esta gente fuera.

Como si leyera mi mente, mi encantadora hermana sonrió y preguntó - ¿Ya han visto la cafetería de aquí? Me muero de hambre, desde que la policía previamente dijo que no se me permitía ir a ninguna parte sin escolta hasta que mis padres llegaran aquí.

El rostro de la Sra. Natasha se iluminó - El almuerzo suena como una idea fantástica - dijo - Vamos, Ivanov, usted me puede ayudar a llenar el interrogatorio de la Señorita Volkova.

- Oh, ¿sobre eso? Cuando lleguen nuestras declaraciones y esas cosas, ¿cree que podría mencionar un poco eso de las heroínas a mis padres? ¿Al igual que, mucho? - preguntó Kris, mientras caminaban hacia la puerta. Oí a la Sra. Sharapova reír todo el camino hasta el ascensor. La habitación se encontraba repentinamente vacía, salvo Lena y yo. Era tan tranquilo, casi demasiado. Tenía que romper el silencio.

- Um... - Lena miraba sus pies de nuevo y no se había movido de su lugar contra la pared junto a la salida. Casi esperaba que huyera - Para que conste, de verdad lo siento. Sé que no va a ayudar a que me odies un poco menos, pero...

- ¿Odiarte? - jadeó Lena - No te odio.

- ¡Eso es una mentira! ¡Ni siquiera puedes mirarme!

Lena me miró, haciéndome sentir mal por haber perdido los estribos.

- ¡Porque no soporto verte así! - gritó de nuevo, y luego se deslizó por la pared hasta el suelo. De repente su voz era nada más que un susurro - Me prometí que te mantendría a salvo, y mírate.

- Sí, mírame. Estoy a salvo - le dije, esperando que la sonrisa que le di la capturara. No lo hizo.

- Sabes lo que quiero decir.

- Correcto, bien. Pero no es tu culpa. No sabías cómo de testaruda soy cuando hiciste esa promesa. Y, además, me mantuviste a salvo. Si no me hubieras avisado sobre el detective Shapovalov, las cosas podrían haber ido mucho peor. Soy la idiota que gastó demasiado tiempo para entenderlo. Soy la idiota que fue engañada por las mentiras de Shapovalov. Soy la idiota que creía que eras capaz de...-  Sentí que se me revolvía el estómago de nuevo - ¿Cómo no me odias?

- Estaba siendo investigada, Volkova. Por la policía. Y él hacía un muy buen trabajo de ello. No te culpo en absoluto por escucharlo y querer protegerte. De hecho, estoy orgullosa de ti.

Wow. ¿Somos una pareja en mal estado o qué?

- Está bien, así que no me culpas y no te culpo - le dije - ¿Qué tal si ambas dejamos de sentirnos como basura y sólo acordamos que mis cicatrices serán más impresionante que esa insignificante pequeña cosa entre tus pechos?

Lena se sobresaltó por un momento. Por fin llegó a mi lado de la cama con la extraña combinación de tristeza y alegría en sus ojos - Bien. Pero nunca respondiste a mi pregunta.

- ¿Qué pregunta?

- ¿Todavía quieres ser mi novia? - Su voz temblaba como si estuviera muerta de miedo por mi respuesta - Porque estoy bastante segura de que anoche dijiste varias veces que me odiabas.

Sonreí ante su pregunta, porque la respuesta era tan ridículamente obvia. Esto era exactamente lo que había querido durante mucho tiempo. Esta era mi Lena, dulce y vulnerable Lena, que me miraba como si yo fuera todo el universo, así como un sabroso bocado de algo que no podía esperar para devorar. Todavía gritaba peligro, pero ahora no tenía por qué sentirme culpable por haber sido atraída a ese peligro - Sí - le dije - Pero también admití estar enamorada de ti.

Lena trató de ocultarme su reacción, pero se le estaba haciendo dificil el poder ocultarlo. Metió la mano en el bolsillo. Pensé que iba a sacar el cuchillo, pero en lugar de eso, sacó el collar que había tratado de darme el miércoles - ¿Vas a quererlo ahora, por favor?

Lena no esperó una respuesta antes de enganchar la cadena alrededor de mi cuello.

Cuando llegó por detrás de mí, acortando la distancia que había entre nosotras, mi cuerpo, me avergüenza decirlo, se volvió completamente loco. Mi corazón se aceleró, me estremecí, se atascó mi respiración... y, bueno, sí, Lena no era precisamente ajena.

Me dio el más divertido 'Oh, Yulia' y un suspiro. Sin embargo, luego se echó hacia atrás - Entonces, ¿cuál es? - preguntó. La sonrisa en su rostro se había vuelto peligrosamente atractiva - ¿Me amas o me odias?

- Yo...

Chasqueando mi mandíbula cerrada, Entrecerré mis ojos cuando me di cuenta que jugaba conmigo. Tratando de hacerme decirlo. La palabra con A. No sólo la palabra A, sino todo el asunto, con el "yo" y el "tú".

- Buen intento, amiga - No me estás haciendo decir 'Te amo' tan fácil, incluso si es verdad.

Lena reprimió una sonrisa y cruzó los brazos sobre sus pechos - ¿Sabes que escuché eso, verdad?

¡MIERDA!
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por mary el Jue Jun 28, 2018 7:42 pm

Woooooow teamo que capitulo mas emocionante

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por Fati20 el Jue Jun 28, 2018 11:08 pm

Hay lena es un amor una ternura por fin julia esta feliz con ella. Espero ansiosa el otro capitulo ha sido una historia hermosa
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por VIVALENZ28 el Vie Jun 29, 2018 9:15 am

Que lindo espero que haya algo de acción en ellas aunque lo dudo porq si se acerca el final pero me ha encantado esta historia me la leí en un día Very Happy
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por andyvolkatin el Vie Jun 29, 2018 1:48 pm

Hola Very Happy
que buen capitulo
pense que Lena salvaria a Yulia y su hermana
pero la dejaron fuera de combate
esspero el ultimo capitulo
haber como termina todo
y comienza otra historia
animo y siguela pronto
andyvolkatin
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Dom Jul 01, 2018 10:30 am

Bueno chicas, hoy me despido de esta historia que fue interesante, amena. Vimos a una Lena en otro papel que no fuera la sumisa y a una Yulia con bastante energía como siempre, pero no tan engreída como estamos acostumbradas a leer. Gracias a todos los que leyeron, los que se tomaban unos minutos de su tiempo para pasar por acá y dedicar una ojeada a la lectura. Gracias por sus comentarios que siempre son halagadores e inspiradores. Un abrazo! Embarassed

A leeer!


Capítulo 25: Buscando una casa  No



Lena POV


Este iba a ser el verano más largo de mi vida. Había estado en Basmanny por exactamente seis horas y veintitrés minutos, y ya sabía que lo odiaba. El aire era tan espeso que casi se podía beber, y había demasiados árboles. Hacia donde mirara, había árboles. Árboles y hormigón.

Como si el aire caliente y húmedo, y los árboles, no fueran suficientes para sofocarme, el pensamiento de tener que vivir con un grupo de rusos incultos y sencillos de clase media, definitivamente lo hacía. Después de haber pasado todo el día conduciendo por la zona metropolitana del distrito mirando casas, he aprendido que la idea de esta gente de los coches deportivos eran los Hyundai Solaris o los Lada, y una buena mesa significaba cafeterías y restaurantes de comidas rápidas. No volvería a ver un Shaslik decente.

¿Y los mataría escuchar algo que no sea música clásica?

- Sé que van a amar esta - gritó la señora de la inmobiliaria desde el asiento delantero - ¡Este vecindario en particular tiene mucho carácter!

- ¿Qué opinas, Lena? - dijo mi tía Lyudmyla, mirándome a los ojos por el espejo retrovisor.

Una palabra vino a mi mente. Infierno. Técnicamente, el mapa decía que "Hell" estaba justo a una hora al noroeste de aquí, pero aun así. Era lo suficientemente cerca. Por supuesto, no podía decirle eso a mi tía. Fui yo la que escogió esta ciudad de mierda. En serio, ¿en qué pensaba?

Me encogí de hombros sin comprometerme - No es Kolomna.

- Pero esa es la aventura, ¿cierto, Lena?

Tía Lyudmyla sonaba como si estuviera tratando de convencerse a sí misma más que a mí. Me di cuenta por la expresión en su rostro que cada una de las últimas cinco casas que habíamos mirado la habían dejado tan impresionada como a mí.

- ¡Bueno, aquí estamos!

La señora de bienes raíces era demasiado alegre para su propio bien. En cierto modo, quería apuñalarla. Podría haberlo estado considerando inconscientemente, porque a medida que nos acercábamos a la puerta principal, de la que rezaba no fuera mi futura residencia, mi cuchillo y mis tijeras habían encontrado de alguna manera su camino a mis manos, y yo los giraba, abriéndolos y cerrándolos. Tía Lyudmyla se mete conmigo cuando hago eso.

Guardé el cuchillo y las tijeras en el bolsillo de mi jeans y cuando la dama de bienes raíces fue a mostrarle a mi tía la cocina, vagué por las escaleras ya que no quería oír su voz nunca más.

Supuse que las habitaciones eran bastante grandes, pero quien sea que haya decorado este lugar (lo que me imaginaba que sólo podría haber sucedido en 1972) tenía algo con las sucias alfombras de pelo largo, los paneles de madera y papel pintado con colores rojo-naranja, y oro. Era como si alguien hubiese vomitado otoño dentro de aquella casa.

Ya había visto suficiente. No me importaba si yo era una mocosa malcriada y rica del mejor barrio en San Petersburgo. Toda esa idea de experimentar la clase media era falsa.

Yo estaba, literalmente, saliendo de la habitación con el propósito de bajar a planta para exigirle a la tía Lyudmyla que olvidara este plan estúpido y me llevara a casa, cuando de repente alguien en el vecindario decidió interrumpir la paz con Social Distortion. Mi curiosidad me traicionó. Me olvidé de mi misión actual y me acerqué a la ventana.

La música venía de la casa al otro lado de la calle, de la ventana del piso superior, justo enfrente de donde yo estaba de pie, en la ventana completamente abierta.

Me apoyé en ella y esperé a ver si podía echar un vistazo al vecino. A pesar del buen gusto para la música, no quería ser atrapada viviendo en la calle de algún idiota. Realmente no tenía mucha
tolerancia para la mayoría de la gente de mi edad. Chicos, especialmente.

Una mochila pesada salió volando por la ventana hacia el techo por encima del garaje, y luego una pelinegra, mediana estatura, que llevaba una camiseta deportiva lo suficientemente grande como para ahorcarla, la siguió.

Mi aliento se atascó en mis pulmones. Era preciosa. De la clase de quienes no sabían que lo eran. Su pelo negro, por los hombros y recto, estaba recogido en una cola de caballo desordenada, dejando al descubierto un cuello largo y delgado. No podía ver sus ojos, pero incluso desde el otro lado de la calle me di cuenta de que tenía los labios llenos de un color rosa que sería perfecto para besar. Realmente no podía ver su figura debajo de sus ropas holgadas, pero mientras se acomodaba contra el costado de su casa, me di cuenta de que tenía una flaqueza que sugería que era una atleta seria.

Hacía su tarea en el techo, con el rock a todo volumen, y comiendo lo que sólo podría ser helado de menta y chips. Tenía una lata de crema batida a su lado, pero ella no la puso en su helado, como una persona normal. Tomó un bocado y luego roció la crema batida directamente de la lata a su boca.

Me fasciné completamente por esta extraña chica, y, oh, yo quería ser esa lata de crema batida. No, yo quería tomar esa lata y...

Salté cuando oí voces subir las escaleras detrás de mí. Fingí estar mirando el espacio en el armario cuando la tía Lyudmyla y la señora de la inmobiliaria entraron en la habitación - ¿Así que...? - preguntó mi tía.

Podía oír la esperanza en su voz. Ella sabía que yo no estaba encantada de mudarme, y mucho menos entusiasmada con tener que rebajar el estilo de vida lujosa a la que fui acostumbrada. La pobre mujer quería desesperadamente que encontrara algo de mi agrado.

Sí, había encontrado algo de mi agrado. Pero no era esta casa de mierda.

- Sí - dije, tratando de sonar lo más indiferente posible - Podría estar de acuerdo con ésta.

Los ojos de mi tía se iluminaron - Está bien - chilló, tratando de contener su alivio. A veces era difícil para ella volver a marcar su intensidad - Bueno, puedes tomarte todo el tiempo que necesites.
Consigue buscarle algo bueno al lugar. Vamos a dar un paseo rápido por la calle y ver un poco el barrio.

- Me parece bien.

- De acuerdo - La tía Lyudmyla saltó hacia delante, envolviéndome en un abrazo, emocionada - Te quiero, Lena. Eres una chica increíble - Traté de no rodar los ojos. O sonreír. Mi tía podría ser ridícula a veces. Siempre tratando de maquillar mi infancia. Siempre queriendo asegurarse de que yo sabía que tenía a alguien que me amaba. Nunca se lo admitiría, pero me encantaba el afecto. Ni siquiera me avergonzaría más. Yo también te quiero, tía Lyudmyla - Nos vemos en unos minutos.

Después de estar segura de que mi tía y la señora de bienes raíces se habían ido, me volví hacia la ventana. Para mi alivio, la chica seguía sentada allí. Su cuenco vacío de helado había sido dejado de lado, reemplazado por una lata de soda. Ni siquiera de dieta. Su cabeza se balanceaba junto con la música, y todo lo que garabateaba en su cuaderno se parecía más a un dibujo que a cualquier problema de matemáticas o al reporte de un libro.

Un gran autobús escolar amarillo apareció por la calle y se detuvo a pocas casas de distancia. Un minuto más tarde, tres tipos llegaron corriendo y riendo de forma desagradable. Me tensé cuando me di cuenta de que se dirigían a su casa. ¿Era uno de esos idiotas su novio?

- ¡Volkovaaaaaa! - llamaron los tres al unísono. Me relajé un poco. Eso no me parecía el comportamiento de un novio. Sobre todo cuando uno de ellos se dirigió a ella como -¡Amigo!

- ¡Amigo! ¿Dónde has estado? ¡Estás totalmente perdida! Alguien se metió con el rostro de la pesada de Nastya esta mañana. Va a tener un ojo morado para la graduación.

La chica, Volkova (supuse que era un apellido), dejó la soda - No me lo perdí, idiota. Yo lo hice.

¿Hacer qué? ¿Meterse con el rostro de esa chica?

- ¡No lo hiciste!

Mi chica misteriosa se encogió de hombros - Preguntó mis preferencias sexuales de una manera muy ofensiva, así que mi puño puso en duda la proximidad de su cara de una manera aún más ofensiva.

Sentí que mis cejas tocaron el techo. Lo había dicho con tanta indiferencia, y sonrió, no con orgullo, pero como si lo encontrara divertido. Nunca había visto a una chica más relajada, más natural. Tan cómoda en su propia piel.

- De ahí mi ausencia en la escuela hoy - continuó explicando - Me enviaron a casa con una suspensión de tres días.

Uno de los chicos se dirigió al primero y le tendió la mano - Paga, perdedor. Te dije que era obra de Volkova.

Él pagó su apuesta y luego dijo - Oye, Volkova, ¿cuál es tu preferencia sexual de todos modos?

Rápida como un rayo, la chica se quitó el zapato y azotó a la cabeza del tipo. Él lo esquivó, pero sólo apenas. Su brazo y su puntería eran impresionantes - ¿Cuál es la tuya, cara de idiota?

Todos rieron, incluso la chica. Incluso yo. Fue realmente algo que ver. Ella era algo.

Después de un momento, todos se calmaron y uno de ellos dijo - Entonces, ¿qué pasa? ¿Estás castigada o qué?

- No lo sé. Fue muy raro. Cuando mi mamá me recogió de la escuela, recibí una severa reprimenda, pero entonces el agente de viajes llamó acerca de su crucero y se olvidó por completo de castigarme. Sólo me dejó en casa y se fue a trabajar.

- Genial. Entonces baja y vámonos. Probablemente sea la última oportunidad para entrar en un juego antes de que nos vayamos por el verano, porque tu trasero estará frito cuando tu madre llegue a casa y se dé cuenta de que olvidó castigarte.

Me preguntaba a qué tipo de juego se referían, y los detestaba completamente por llevársela. Pero eso es lo que hicieron. Ella se arrastró hacia el interior de su casa, y, sin molestarse en cerrar la ventana de su dormitorio, volvió a aparecer en el porche delantero y comenzó a atarse un par de patines.

Antes de que pudiera salir, un coche se detuvo en el camino de entrada, por lo que sus amigos se dispersaron como bolos - ¡Yuliaaa! - Una tipa con una falda corta la llamó, mientras se despedía del auto lleno de chicas que la había dejado.

Yulia. Su nombre era Yulia. Yulia Volkova. Era un nombre tan cursi, pero todavía me gustaba. La suavizaba de alguna manera.

La tipa siguió quejándose en voz alta mientras se obligaba a pasar a los amigos de Volkova para llegar a la puerta principal - ¿Puedes, por favor, no dejar que tu banda de perdedores malgasten su tiempo donde la gente puede verlos? Es humillante. ¿Y realmente le diste un puñetazo a Nastya Belova en el rostro? Si pierdo mi nominación para el baile gracias a ti, en serio te voy a matar.

Me reí por varias razones. En primer lugar, debido a la mirada que Volkova le dio a sus amigos detrás de la espalda de su hermana. Y, en segundo lugar, porque, por mi vida, no podía entender cómo esas dos chicas podían estar relacionadas. O, tal vez, más exactamente, cómo habían sobrevivido tanto tiempo sin matarse la una a la otra. Vivir en su calle nunca sería aburrido, eso era seguro.

- Muérdeme, Krisitina - dijo Yulia - Sólo la golpeé porque te llamó una roba novios, aspirante a animadora, que probablemente pagó para que su nombre esté nominado a princesa de la graduación. Defendí tu honor. Te lo juro.

Kris gritó, creyendo la mentira, y corrió hacia la casa. Sin duda para llamar a sus amigas en busca de apoyo moral, y hacer control de daños.

Yulia y sus amigos no esperaron hasta que ella se fuera para caer al suelo riendo. Todavía trataban de calmarse cuando mi tía y la señora de la inmobiliaria vinieron caminando de regreso a la casa.
Vieron a Yulia y sus amigos, curiosamente. Ella las miró de vuelta, también con interés evidente en su rostro.

Me di cuenta de que Yulia se preguntaba acerca de quién podría mudarse a la casa de enfrente, y por lo tanto a su vida. Sin tener que considerarlo, yo sabía la respuesta. Yo.

Iba a entrar en esta casa. Iba a desempacar mi cama justo debajo de esta misma ventana. Luego iba a hacer que la tía Lyudmyla viviera en esta ciudad de mierda hasta que Yulia estuviera lista para ir
a San Petersburgo conmigo.

Bajé las escaleras para encontrarme con mi tía, con la esperanza de obtener una mejor visión de Yulia y tal vez ver cuál era su reacción al verme, pero ya se había ido cuando salí, patinando lejos por la calle con sus amigos. Nunca miró hacia atrás.

- Entonces, ¿es la indicada? ¿Podemos dejar de mirar? - preguntó mi tía al verme.

Miré de nuevo a la casa y luego hacia la ventana abierta de Yulia.

Ésta era sin duda la única. Asentí con la cabeza - Tenemos un ganador.

El día que finalmente conocí a Yulia comenzó como cualquier otro día desde que me había mudado a Basmanny —conmigo tomando un vaso de jugo de pasto de trigo frente a la tía Lyudmyla en la mesa, mientras ella trataba otra vez de convencerme de mover mi equipo de gimnasio hacia el sótano.

- Creo que ya está a treinta grados afuera - se quejó - ¿Estás segura de que no prefieres mover tus cosas al sótano? Es más fresco allí abajo.

Habíamos tenido variaciones de esta conversación por seis días consecutivos - No hay luz real allí abajo. Soy una chica del sur de la ciudad, nacida y criada. Necesito sol, a pesar de mi palidez - Un hecho real, pero no la razón del por qué hacía mis ejercicios en el garaje. Esperaba que Yulia me notara y viniera a saludarme. Sin embargo, no le iba a admitir eso a mi tía - Además, treinta grados no es tan caliente.

- ¡Lo es cuando lo combinas con un noventa por ciento de humedad! - se quejó.

Ella trabajaba en su último manuscrito en la mesa de la cocina porque decía que hacía demasiado calor en su oficina. Tenía dos ventiladores apuntando directamente a ella y su botella atomizadora fijada para rociarse ocasionalmente. También había remplazado a su café de la mañana por lates helados y había cambiado sus pantalones para escribir por un par de pantalones cortos.

- ¿Por qué no pudiste escoger una casa con aire acondicionado?

Me encogí de hombros - Querías que esta mudanza se sintiera auténtica. Ninguna de las casas en este vecindario tiene aire acondicionado.

Mi tía se quitó sus lentes y se frotó el puente de su nariz - Tienes razón - dijo con un suspiro - Esta locura fue mi idea. Y es bueno para nosotras experimentar. Somos muy mimadas, tú y yo, ¿verdad?

- Habla por ti misma - bromeé, aunque ambas sabíamos que tenía razón - ¿Me has escuchado quejarme una sola vez desde que nos mudamos aquí?

- No - Tía Lyudmyla sonrió afectivamente - Eres una muy buena chica, Lena. No te merezco. Gracias por venir aquí conmigo, y gracias por tener una actitud algo más positiva.

Ella en verdad me daba demasiado crédito. Si no fuera por Yulia, no habría hecho otra cosa que quejarme sobre este estado infernal las veinticuatro horas, siete días a la semana. Por supuesto, sería mejor si Yulia realmente me hablara.

He estado aquí por una semana entera, y no creo que Yulia incluso se haya dado cuenta de que existo. Eso, o a ella no le importaba que existía. Esa era una idea deprimente, así que elegí creer que se encontraba encerrada en su propio mundo. Si sólo supiera cómo extender ese mundo para incluirme a mí.

Normalmente yo habría ido feliz a hablar primero, pero de alguna manera no creía que eso iría con ella. Parecía del tipo que tiene que hacer las cosas a su manera. Por lo que pude ver, si me le acerco era muy probable que yo recibiera un golpe. No podía ir e invitarla a salir, no importaba cuánto quisiera.

Además, no hay forma de que pueda llegar hasta ella. Esa hermana suya se aferraría a mí al segundo que diera un paso en su porche. Probablemente había visto una docena de chicos diferentes ir y venir de su casa esta semana y mientras Kris coqueteaba con ellos, seguía mirándome como un animal hambriento y no sabía el porqué!!

Desearía que Yulia me mirara con la misma cantidad de lujuria que su hermana. Diablos, deseaba que me mirara en general.

La idea de Yulia teniendo ya una relación conmigo cruzó por mi mente. La había desechado después de verla con esos chicos la primera vez que la vi, pero tal vez me equivocaba. Mis manos se apretaron en puños ante la idea de alguien en la vida de Volkova. Odiaba a esa paersona más de lo que he odiado a alguien, y ni siquiera sabía si existía.

Mi tía me trajo devuelta de mis pesadillas con otro suspiro - Todavía me preocupo por ti entrenando. Asegúrate de beber mucha agua. No te sobre calientes.

- No soy un auto, tía - dije.

La besé en la cima de la cabeza, luego me dirigí hacia fuera, rezando porque hoy fuera el día en el que Yulia y yo finalmente hablaríamos.

No lo fue. Al menos, no entonces. Hice mis ejercicios como siempre, sin interrupciones. La pelinegra no se hallaba a la vista.

Kris revisó el correo dos veces.

Tía Lyudmyla tenía razón sobre lo del calor. No importaba cuanta agua consumía durante mi entrenamiento, aún seguía muriendo de sed. Tomé otra botella fría del refrigerador antes de llegar a la ducha. Mientras bebía, miré por la ventana de mi habitación hacia la casa de enfrente.

La habitación de Yulia se encontraba directamente frente a la mía. Tenía una tendencia de dejar su ventana abierta con la cortina completamente abierta, y ese hábito, odiaba decirlo, me convertía en una especie de acosadora. Incluso me di por vencida y busqué mis binoculares. No podía no mirar. La habitación de una persona hablaba mucho sobre ella, y necesitaba saber todo lo que podía sobre Volkova si iba a hacerla mía.

No había notado a Volkova hasta que me terminé mi botella de agua. Ella estaba de pie en su ventana mirándome justo a mí. Nuestras miradas se encontraron y una descarga de adrenalina subió por mis venas. Era la primera vez que hacíamos contacto visual. Pero tan pronto como nos notamos la una a la otra, se agachó fuera de mi vista.

Se arrastró lejos como si estuviera avergonzada. Era casi como si pensara que la había atrapado mirándome y no al revés. La esperanza surgió dentro de mí. ¿La había atrapado mirándome? ¿Era posible que me observara de la forma en que yo la observaba?

Esperé. Tenía que saber si miraría de nuevo. Vamos, Yulia. Mira de nuevo. Mírame. Quise que sucediera. Aunque fuera sólo un pequeño vistazo y yo sería capaz de descifrar algo de sus pensamientos. Soy extremadamente buena leyendo a las personas.

Efectivamente, ella lentamente dio un paso de nuevo a la vista. Se encontraba lo suficientemente lejos para no poder leer la expresión en su rostro, pero me di cuenta de que se sorprendió al verme aún de pie ahí. Me di cuenta de que se sentía avergonzada. Eso era suficiente. Si había estado observándome, o sí me acababa de notar, se había tomado un minuto para chequearme. De eso estaba segura. Y a juzgar por el nivel de inquietud que mostraba, le gustaba lo que veía. Pudo incluso tener unos cuantos pensamientos sucios. Eso esperaba. Eso nos convertiría en algo más.

No estaba segura de cómo alguien podría tener tal efecto en mí, pero mi cuerpo entero se sintió vivo con energía imprudente sólo con saber que me miraba. Que pensaba en mí en ese mismo momento. Me gustaba —me gustaba demasiado, tal vez.

Pensé que iba a agacharse de nuevo, pero me sorprendió y saludó con la mano admitiendo su culpa. Era tímida y desafiante a la misma vez —como si se sintiera tímida por primera vez en su vida y no supiera muy bien cómo manejarlo.— La idea de que podía hacer que una chica tan segura como Yulia se sintiera tímida era tan excitante que no pude regresarle el saludo. Era un gesto demasiado casual para los tipos de pensamientos que me entretenían en ese momento.

Nuestro momento se terminó muy rápido. Algo o alguien, la sorprendió tanto que prácticamente saltó fuera de su piel. Considerando que sus padres trabajaban, supe quién era ese alguien.
Con nuestro momento oficialmente terminado, fui a prepararme para mi día, tratando de encontrar una buena manera de acercarme a ella. Porque no podía esperar más a que viniera a mí. No después de eso. No ahora que sabía que me había notado. Hoy era el día. De una manera o de otra, iba a hablar con la chica de mis sueños.

No sucedió como yo esperaba. Habían pasado sólo cuarenta y cinco minutos desde que había visto a Volkova. Me las había arreglado para ducharme y arreglar mi cabello, pero vestirme había sido complicado. No sabía qué tipo de personas le gustaban a Yulia y yo absolutamente no quería dar una mala impresión.

Era claro que ya su hermana Kris, me miraba como carnada para leones y estaba muy segura de que en la opinión de Yulia, contaría como algo en mi contra. Necesitaba algo que pudiera sugerir que había más en mí que sólo una buena apariencia y un buen auto. Jeans eran obviamente un hecho, pero no tenía una camiseta deportiva de ningún tipo —atuendo estándar de Volkova —así que pensé que como teníamos el mismo gusto en música, una pequeña sport de mi banda favorita local estaría bien debajo de mi camiseta. Podría ser un buen tema de conversación para empezar.

Acababa de rociar un poco de perfume cuando escuché lo que reconocí como el sonido de patines saltando la cuneta. Me acerqué a mi ventana y efectivamente, Yulia se hallaba de pie en su entrada y lucía como si volviera de un buen y largo entrenamiento.

Esto era perfecto. Ella no tenía auto, y tenía una debilidad obvia por el helado, y actualmente se moría de calor. Apostaba a que si yo iba allí y le preguntaba si por aquí había alguna genial heladería cerca, no sería capaz de rechazarme, incluso si no se interesaba en mí.

Se quitó el casco y se secó el sudor de la frente, un gesto que me pareció excesivamente atractivo, pero luego lucía asustada. Puso sus manos enfrente de ella y gritó - ¡Bruno, no! ¡Sentado! ¡Perro malo!

El perro era grande y se veía feroz. Tenía las orejas cortas y un cabo de cola como un pitbull. No soy una experta, pero esto no podía ser bueno. Había aprendido sobre ataques de perros cuando trabajaba con la unidad K-9 una vez. Después de ver lo que esos perros policías podían hacerle a un hombre adulto, me mantuve lejos de ellos. Pero no iba a dejar que uno se comiera a mi futura novia.

Ni si quiera lo pensé, en realidad. Sólo reaccioné por instinto. Tomé mi arma de electrochoque, la cual siempre tengo a mano, ya que mi tía Lyudmyla no me permite llevar un arma, y corrí bajando las escaleras. Para el momento en que salí volando por la puerta principal, Yulia estaba inconsciente en el suelo y el perro encima de ella. La cosa esa iba directo hacia su rostro y no dudé. Dejé sin sentido al perro hasta el próximo martes.

El perro aulló y cayó al suelo, pero estaría bien eventualmente. Me preocupaba más Yulia. Había un charco de sangre del tamaño de una piscina decente manchando la entrada. Se había abierto la cabeza bastante fuerte, pero lo bueno era que se encontraba despierta.

Su mirada se veía un poco confundida, pero cuando me notó inclinada sobre ella, fue capaz de centrar sus ojos en mí. Qué color azul tan hermoso. Más claros con la luz del sol. Eran unos ojos hermosos. No podía creer que por fin los miraba.

- Hola Volkova - dije - Es un placer conocerte.

No pude quitar la sonrisa de mi rostro. Esta no era para nada la manera en la que me había imaginado presentarme con ella, y aun así, de alguna forma, parecía apropiado que nuestro primer encuentro involucrara armas y mucha sangre.

Yulia aparentemente no apreciaba las inusuales circunstancias de nuestro encuentro, porque gritaba como una loca. Debió estar confundida por el golpe en la cabeza porque me miró con pánico en sus ojos e inmediatamente comenzó a empujarme lejos.

- Tranquila, Volkova - le dije, tratando de parecer tranquila. Se iba a hacer más daño si no se quedaba acostada y quieta. Había demasiada sangre y necesitaba detenerla. La única cosa que tenía era mi camiseta, irónico considerando cuanto tiempo me llevó escogerla.

Con un suspiro, tiré de ella y la presioné contra su herida. Gritó de nuevo, pero después de un momento pareció que entendió un poco mejor lo que ocurría y comenzó a calmarse. Una vez que había desaparecido, gimió. No podía culparla. Probablemente tenía un dolor de cabeza terrible y todos esos gritos no podían haber ayudado en nada.

- ¡Yulia! ¿Por qué diablos gritas? ¡Estoy al teléfono!

Me había olvidado de su hermana mayor. En verdad esperaba conocer un poco más a Yulia antes de tener que interactuar con el buitre, pero supuse que en esta situación no tenía remedio.

Contuve un suspiro cuando Kristina se acercó. Vociferó un grito de los que te hielan la sangre, sonó casi idéntico al de Volkova. Supongo que eran familia después de todo.

- No te preocupes, estará bien - le aseguré - Pero va a necesitar unas puntadas.

- Son verdes - dijo Volkova de pronto - Profundos, claros, verdi-grises como... como... - No tenía idea de qué hablaba hasta que agregó - Hermosos, justo como el resto de ella.

Casi me echo a reír. No era que no estuviera emocionada al igual que aliviada de saber que se sentía atraída hacia mí así como yo hacia ella, pero este no era el momento para coquetear. Debió golpearse muy fuerte la cabeza.

Moví mi dedo en frente de su rostro y gimió como si estuviera a punto de vomitar - Podría tener una conmoción también - le dije a su hermana - Deberíamos llevarla al hospital. ¿Están tus padres en casa?

Kristina había estado mirando fijamente la sangre en el suelo, pero salió de su trance al sonido de mi voz. Finalmente vino corriendo a mi lado - ¡Los dos están en el trabajo! - exclamó, casi histérica.

- Muy evidente, ¿Kris? - preguntó Yulia. Seguí la mirada de la pelinegra hacia su hermana, siempre tan delicada aferrándose a mí. Esta vez sí me reí. En voz alta. Incluso con su conmoción, Yulia logró hacer una mueca de disgusto.

Las hermanas se miraron una a la otra por un momento, pero luego Volkova perdió su enfoque y comenzó a parpadear. Necesitaba atención médica. Puse la mano de Kris sobre la camiseta en la cabeza de Yulia.

- Sostén esto - le dije. Esperaba que fuera capaz de seguir al menos una instrucción hasta que yo volviera. Aunque tenía mis dudas, así que me apresuré por si acaso.

Crucé la puerta principal momentos después con el perro inconsciente en mis brazos y mi tía saltó de la mesa - ¿Lena? ¿Qué…?

- Es un perro. Lo paralicé. Atacó a la chica de enfrente.

- Atacó…- La voz de mi tía se fue apagando, horrorizada. Corrió para abrirme la puerta trasera - ¿Está bien?

- No la mordió - le aseguré mientras acostaba al perro en el porche trasero - Pero se golpeó la cabeza. Creo que tiene una conmoción cerebral - Corrí hasta la sala de lavandería y tomé la primera camiseta que pude encontrar - El perro tiene un collar. ¿Puedes llamar a su dueño mientras llevo a la chica al hospital?

- Claro - Mi tía me siguió hasta la puerta principal - ¿Necesitas ayuda para llevarla allí?

- Su hermana está afuera. Estaremos bien.

- Está bien. Llamaré a los padres de la chica. Su madre me dio su número cuando nos mudamos. ¿Cuál hermana fue?

- La menor.

Tía Lyudmyla asintió como si no estuviera sorprendida - Ella es interesante, ¿verdad?

No me había dado cuenta de que sonreía hasta que me lanzó una mirada astuta - Por supuesto - dijo con un suspiro juguetón - La menor. Debí haberlo sabido - Miró hacia la horrible casa sin aire acondicionado - Ahora todo tiene sentido.

- ¡Adiós, tía Mila!

Afuera, Kristina realmente se las había arreglado para mantener la presión en la cabeza de su hermana - ¿Sabes dónde hay un hospital? - le pregunté, dándole mis llaves.

- Uh, sólo a unos tres kilómetros de aquí.

- Bien. La llevaré. Tú maneja.

Cuidadosamente, tomé a Yulia en mis brazos. Todo lo que puedo decir es que es algo bueno que yo entrene. Yulia debió estar hecha de músculos. Pude sentir lo delgada que era debajo de su ropa holgada, pero se encontraba lejos de ser un peso ligero. De pronto, por más inapropiado que podría ser en el momento, me imaginé cómo sería tener un combate de lucha con ella. Me encantaría intentarlo.

Fui despertada de mi sueño por otro grito - ¡Hay demasiada sangre!

Miré de nuevo hacia la entrada. No estaba tan mal como originalmente había pensado - He visto cosas mucho peores.

- ¿Has visto cosas peores?

- Ha perdido mucha sangre. Confía en mí. ¿Puedes abrir la puerta por mí?

Mientras subía en el auto, Kris me preguntó - ¿La sangre no mancha? Vas a tenerla sobre todo el auto.

Instantáneamente, una imagen de mis pesadillas vino a mi mente - No sería la primera vez - murmuré.

Traté de alejar los pensamientos de mi memoria mientras subía en la parte trasera y cuidadosamente acomodaba a Yulia en mi regazo. Puse la camiseta de nuevo en su cabeza y traté de ignorar la sangre. Esta no era la misma situación, y este definitivamente no era el momento para tener un ataque de pánico.

- ¿Q...qué q...quieres decir con que no sería la primera vez? - susurró Volkova.

Se oía débil. Cansada. Pero acarició su rostro contra mi pecho y mi accidente de hace años quedó en el olvido - Shh - le dije, dándole un guiño en el que esperaba que encontrara consuelo. Luego sólo dije - Sólo date prisa, ¿está bien? - A Kris, que aún tenía que manejar el auto.

Cuando doblamos la esquina fuera de nuestro vecindario hacia la carretera principal, Volkova gimió y sus ojos se pusieron en blanco - Volkova - dije en voz baja, dándole una suave sacudida. No despertó, así que le di una palmada en la mejilla con sólo suficiente fuerza para despertarla. Si había una cosa que sabía sobre lesiones en la cabeza, era que no se suponía que te durmieras si tenías una - Oh, no, no - le dije, sonriendo aliviada cuando abrió los ojos - Nada de dormir.

- No lo puedo evitar - murmuró, derritiéndose como mantequilla contra mí - Estoy tan cansada, y eres tan cómoda.

Encajaba tan perfectamente contra mí, lo cual era casi como si ella estuviera hecha para mí. Si no estuviera preocupada por su bienestar físico, podría haberla tenido así para siempre. Así como se encontraba, sangrando sobre mí, no cambiaría este momento por nada. Luché contra un estremecimiento y la apreté con fuerza contra mí.

Yulia dejó escapar un suspiro de satisfacción contra mi pecho - Para alguien con unos músculos tan fuertes, la chica nueva es sorprendentemente suave.

Me reí. Estaba segura de que Yulia no se encontraba completamente consciente de las palabras que salían de su boca. Claramente, la parte de su cerebro que se había golpeado era la parte que filtraba sus pensamientos antes de que los dijera.

- ¿Algo gracioso? - me preguntó, y casi tuve que reír de nuevo.

- Tú lo eres.

Y lo era. Apreciaba este raro vistazo de su mente sin vigilancia, casi tanto como lo iba a disfrutar cuando ella recordara este momento después de que se sintiera mejor. Oh, Yulia, pensé mientras la miraba fijamente. Vas a ser tan divertida.

No pude evitarlo. Rocé con mis dedos su mejilla. Era tan suave. Tan perfecta. En ese momento éramos sólo ella y yo. Todo lo demás se había desvanecido. Se estremeció debajo de mi roce en una forma que me puso la piel de gallina, y luego me miró con una sonrisa perezosa - Tan brillante y radiante cabello negro - susurré mientras puse un mechón caído detrás de su oreja - Hermoso, justo como el resto de ti.


FIN! What a Face
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por Kamila el Dom Jul 01, 2018 10:56 am

Fin??
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por mary el Dom Jul 01, 2018 11:05 am

Ammm ese es el fin? :/

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por VIVALENZ28 el Dom Jul 01, 2018 7:57 pm

Fin?? :O
Espero que esto tenga un Epilogo
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por Fati20 el Dom Jul 01, 2018 10:18 pm

Hay q lindo leer como lena se enamoro pero no puede ser el final ???????? necesitamos más
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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por RAINBOW.XANDER el Lun Jul 02, 2018 2:30 pm

Chicas!!! No tiene epílogo, no tiene nada más... A mi también me dejó en el aire que la historia acabara con un POV de Lena recordando como conoció a Yulia. Rolling Eyes No hay más que contar de esta historia
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GRACIAS POR EL FIC, MUY BUENO

Mensaje por Bet bet el Vie Sep 21, 2018 10:42 pm

Hola Xander, excelente fic, me encantaron los personajes fuera de lo convencional, se exalta la ternura, la confusión inocente, sobre todo la diversión, el suspenso, la genialidad en el carácter de todos, el inicio bien porque siempre queda la duda razonable sobre Lena como obtiene tanta información sobre Julia, y quién es el asesino, el final me encantó, porque por fin nos enteramos como Lena sabía todo sobre Julia, el amor a primera vista porque Julia no es una chica ordinaria y se muestra tal cual, y por fin vemos los pensamientos y la perspectiva de Lena de toda la situación . Gracias por esta adaptación y felicidades, ya te he seguido en otros fics, pero hasta ahora me atreví a opinar, saludos, y espero que los próximos sean así y no tan dramáticos o trágicos y que además leas el mensaje.

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Re: Mi Sexy Asesina (ADAPTACION) // RAINBOW XANDER

Mensaje por mary el Miér Ene 09, 2019 11:22 pm

Vuelvo a pedir permiso para compartir tu historia plisss puedo?

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