¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

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¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:13 am

Este es otro de mis fics favoritos, de hecho fue el primero que leí con esta peculiar y singular pareja que, hago la aclaración no es mi fic por lo que les dejo el link del enlace original de la historia
http://yurilyrical.mejorforo.net/t540-mision-imposible-haruka-y-michiru-tienen-un-bebe-por-tenou-haruka-completo


MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE...
Por TENOU HARUKA


Capítulo 1.
¿Haruka quiere ser un chico??


"Tendríamos que estar estudiando para el exámen de mañana" le dijo, sabiendo perfectamente con quién estaba hablando.
También podía imaginar cuál era la respuesta.
"Somos jóvenes. Tenemos todo el tiempo del mundo para estudiar".
Makoto se encogió de hombros, siguiendo a Minako por la calle. Iba directa al centro de video juegos Crown. Makoto estaba convencida de que Minako se dirigía a ese juego de carreras que últimamente la llevaba por la calle de la amargura. No se equivocaba. La rubia muchacha se sentó frente al volante y puso una moneda en la ranura. Pisó a fondo el acelerador en cuanto vio la luz verde pero antes de dar la primera vuelta al circuito, un coche de color blanco la adelantaba a la velocidad de la luz.
"¿¿¿¿QUEEEEE????" exclamó, presa de un ataque de nervios.
Makoto, apoyada en el respaldo de su asiento, se echó a reir.
"No sé qué te extraña tanto, Minako. Haruka siempre ha sido mejor que tú en esto" contestó Makoto.
Minako miró de reojo a su derecha de forma fugaz y reconoció el rubio y corto cabello de Haruka. Suspiró aliviada. Si era Haruka quien la adelantaba no pasaba nada. No habría soportado que cualquier otra persona la adelantase en aquel juego pero siendo Haruka, que era corredora profesional en un circuito de verdad, podía aguantarlo. Suspiró resignada cuando el blanco bólido de Haruka volvió a adelantarla.
Iba a echarse a reir, fascinada por la seguridad al volante de la que hacía gala Haruka cuando el coche blanco tomó mal una curva, derrapó y estalló al chocar contra una pared. Minako giró la cabeza 90 grados para mirar a Haruka con incredulidad pero ese ligero movimiento también le costó la carrera a ella, que acabó estrellando su vehículo contra un coche con vuelta perdida.
"Oh, no" se quejó. Se levantó y se acercó a Haruka, que tenía la vista perdida en el frente, en el coche que todavía ardía. "Haruka, ¿te encuentras bien?"
La joven rubia no parecía haberla escuchado. Tenía el volante fuertemente cogido y miraba fijamente la pantalla. Parecía ser ajena al mundo que daba vueltas a su alrededor.
"¿Haruka?" preguntó Makoto, tocándole el hombro ligeramente.
La joven pareció despertar de un sueño y, parpadeando varias veces, fue consciente de lo que le rodeaba.
"¿Makoto? ¿Minako? Hola, chicas, no os había visto" sonrió Haruka, poniéndose en pie y pasándose la mano por el pelo, un gesto habitual en ella, tan arrogante y coqueto como necesario, ya que el flequillo solía taparle los ojos con frecuencia.
"¿Te encuentras bien?" repitió Minako, preocupada.
Haruka no solía permitir que su coche se estrellase contra las paredes. Aquél no era su estilo. Haruka volvió a mirar momentáneamente la pantalla del video juego y se encogió de hombros.
"¿Qué? Oh, sí, sí, no temáis. Me encuentro bien" sonrió, guiñándoles un ojo. "Bien" susurró.

**FLASHBACK**
Soplaba una ligera brisa que les levantaba el cabello suavemente, meciéndolo con la gentileza de la caricia de un amante. Haruka sintió la cabeza de Michiru apoyada en su hombro y suspiró, pasándole el brazo por los hombros. La luna iluminaba débilmente el parque. Las farolas se encargaban del resto. A su lado pasó una mujer con un carrito de bebé. La mujer se detuvo al darse cuenta de que el bebé lloraba. Le dio un chupete y le dirigió unas palabras cariñosas. Sonrió y siguió caminando. Michiru suspiró.
"¿Qué te pasa?" preguntó Haruka, mirándola de reojo.
"Nada... tan sólo que... ¿no te parece que Hotaru crece muy deprisa?"
"Sí. Apenas hace cuatro años que vive con nosotras pero su físico es el de una niña de doce años y su mente... a veces parece ser mayor que nosotras." respondió Haruka, evocando las múltiples ocasiones en que había tenido que cambiarle los pañales a la pequeña Hotaru, o los momentos en los que había subido a la risueña niña sobre sus hombros y le hizo dar vueltas en el aire.
"No hemos podido disfrutar de su infancia" susurró Michiru.
A pesar de que Haruka y Michiru criaron a Hotaru desde que ésta era un bebé, su rápido crecimiento les impidió asimilar las diferentes etapas por las que pasa un niño. La última vez que Hotaru sufrió un crecimiento acelerado fue cuando Galaxia amenazó con apoderarse del universo, hacía ya cuatro años. Haruka se detuvo, mirando a los ojos a su pareja.
"Michiru, dime qué te ocurre".
La joven de cabello aguamarina miró hacia atrás un momento, hacia el carrito de bebé y la mujer que lo llevaba.
"Es que Hotaru... tener un bebé con nosotras me hizo pensar que... y Hotaru era..." la voz se le quebró, incapaz de acabar las frases.
Haruka era consciente de que la pequeña Hotaru había despertado el instinto maternal de Michiru, al igual que había despertado el suyo propio. Sus instintos no eran tan fuertes como los de Michiru pero le encantaba ver cómo su adorada sirena mecía a Hotaru de noche, cantándole una nana para que se durmiera. O cómo, en mitad de la noche, se levantaba de la cama para comprobar cómo se encontraba la niña. Sentía un indescriptible placer por todo el cuerpo cuando veía a Michiru enseñando a Hotaru a tocar el violín y no podía evitar sonreir ampliamente cuando la niña les deleitaba tocando alguna pieza. Hotaru se había ganado un hueco en su corazón y, aunque Michiru y Setsuna la reñían porque le decían que estaba echando a la niña a perder, a ella no le importaba. La sonrisa de Hotaru cuando jugaban en el parque valía más que cualquier regañina.
"Michiru" susurró, apartándole unos mechones de la frente. "¿Qué intentas decirme?"
Michiru levantó la vista, percatándose del miedo en los ojos de su rubia pareja. Sonrió.
"Nada. Tan sólo me preguntaba cómo sería tener un hijo, eso es todo."
Haruka dio un paso atrás, separándose ligeramente de Michiru. Sabía que aquel momento llegaría tarde o temprano. Michiru y ella tenían una relación fuerte, muy fuerte, basada en la confianza ciega y el profundo amor que se profesaban la una a la otra. Pero aunque Haruka le daba a Michiru todo lo que ésta podía desear, un hijo era algo inalcanzable para ambas.
"Michiru, ojalá pudiera yo..." comenzó Haruka.
"Shhh..." la hizo callar la joven de cabello aguamarina, depositando un dedo sobre sus labios. "No digas nada. Soy perfectamente feliz con lo que tengo."
"Lo serías más si tuvieras un hijo, ¿no es así?" preguntó Haruka, bajando la vista al suelo.
"No, si eso significa no tenerlo contigo." respondió Michiru, pasando los brazos por la cintura de Haruka, inclinando la cabeza y levantando los ojos, para encontrarse con la cara de su rubia amada. "Si no es un hijo tuyo, no lo quiero".
Haruka sonrió a su pesar.
"Siempre podemos adoptar uno" sugirió.
Michiru negó con la cabeza.
"No nos lo darían. Somos dos chicas y... no estamos casadas", le recordó, con un misterioso destello en los ojos. "Vivimos en pecado" agregó en un susurro.
"¿Quieres casarte conmigo?" le propuso Haruka, acariciando su espalda.
Michiru se echó a reir.
"Tendré que consultar mi agenda" respondió, deshaciéndose del abrazo, juguetona.
Haruka cruzó los brazos delante del pecho, fingiendo sentirse ofendida.
"Vale, pero que conste que yo te lo he pedido antes".
Michiru se llevó las manos a la espalda y, poniéndose de puntillas, besó ligeramente los labios de Haruka.
"Lo tendré en cuenta."
**FIN FLASHBACK**

"Así que se trata de eso", respondió Makoto, cuando Haruka les acabó de relatar lo sucedido hacía unas noches, en el parque central de Juuban.
"¿Por qué no probáis la inseminación artificial?" propuso Minako, dando un sorbo a su refresco.
"A Michiru no le gusta la idea y, la verdad es que a mi tampoco" respondió Haruka, removiendo su café nerviosamente.
"Es injusto. Si tú fueras un chico todo sería más sencillo" se quejó Makoto.
Haruka se echó a reir.
"Eso puede arreglarse" murmuró Minako.
"¡Minako!" exclamó Makoto, escandalizada.
"Espero que no te lo tomes a mal pero... yo no quiero ser un chico, Minako." respondió Haruka, riendo por lo bajo.
"No se trata de eso" siseó Minako, sonrojándose profundamente. "Pero lo cierto es que tendrías que convertirte en chico, almenos durante un corto periodo de tiempo. ¿Entiendes?"
"Explícate mejor" respondió Haruka, mirando intrigada a la rubia muchacha.
"Vaaamos, Haruka... ¿nadie te ha contado lo de las abejas y las flores?" preguntó Minako sorprendida.
"¡Minako!" exclamó Makoto. "Déjate de bromas."
Minako se echó a reir. "Vale, de acuerdo. Yo creo que las Sailor Starlights son la solución a vuestro problema" vio que Haruka se ponía tensa y decidió seguir con la explicación antes de que la interrumpiera y se fuera de la cafetería. "Seiya y los demás se convertían en chicas cuando se transformaban en Sailors, ¿no? Pues bien, tú, que eres una chica, si tuvieras la transformación de las SailorStarlights te convertirías en chico. Tiene su lógica, ¿no?"
Makoto se echó a reir. Haruka las miró, primero a una, después a la otra.
"Puede ser." concedió finalmente. "¿Pero cómo...?"
"¡Pero si no tiene ni pies ni cabeza!" protestó Makoto.
Minako sonrió y sacó un trozo de papel de un bolsillo. Haruka cogió el papel. Se trataba de una entrada para un concierto... ¿¿de los 3 Lights??
"Tan sólo han venido a visitarnos. Van a estar con nosotros unos días. Darán una actuación y volverán a su planeta" explicó Minako. Sonrió maliciosamente. "Vamos, ¿acaso esperábais que Seiya se alejase de Usagi definitivamente?"
Haruka frunció el ceño.
"¿Crées que puede funcionar, Minako?" preguntó, mirando fijamente la taza de café que tenía delante.
"Claro. Si no no te lo habría contado, Haruka" respondió Minako, poniéndose en pie. "Bueno, tenemos que irnos. Makoto, tenemos que estudiar para mañana."
La aludida se puso en pie a regañadientes, acabándose de un sólo trago su refresco.
"Sí, tienes razón", miró a Haruka con el ceño fruncido. "Haruka, piensa detenidamente en lo que te ha contado Minako. No te precipites".
Haruka se puso en pie cortésmente, y volvió a sentarse.
"No lo haré, Makoto. Gracias por vuestra ayuda, chicas" sonrió, guiñándoles el ojo.
Minako y Makoto se dirigieron a la puerta pero antes de salir, la rubia muchacha se detuvo y le gritó a Haruka.
"¡¡Haruka, si consigues convertirte en chico házmelo saber!!"
Dentro de la cafetería, todas las miradas se depositaron en Haruka, que, sonrojándose ligeramente, se puso una cucharada de azúcar en el café y siguió removiendo la bebida


Última edición por Admin el Dom Dic 21, 2014 5:13 am, editado 2 veces
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:15 am

Capítulo 2.
Los 3 Lights vuelven a la ciudad


La actuación había sido todo un éxito. Se habían vuelto a encontrar con las admiradoras, con sus fieles seguidoras. El calor del público, las luces, el sonido, sus voces sonando al unísono...
A Seiya le gustaba la vida que había llevado en la Tierra el poco tiempo que estuvo allí. En parte, por eso había vuelto, aunque sólo fuera por un corto periodo de tiempo. Usagi era la otra razón. Hacía varios años que había dejado la Tierra y se preguntaba qué había sido de Odango. Tan sólo sabía que se había casado con Mamoru, pero nada más. Alguien llamó a la puerta.
"Adelante, está abierta." exclamó, acabando de abrocharse la camisa y comprobando que su aspecto era el de siempre. Vio una alta y conocida figura en la puerta y sonrió. "¡Haruka! ¿A qué debo el honor de tu visita? No he venido a raptar a Odango... ni a flirtear con Michiru" agregó rápidamente.
Haruka se echó a reir y cerró la puerta al pasar. Estrechó la mano de Seiya, esta vez sin rencores ni odios, y tomó asiento. Seiya se percató del rostro serio de la joven y se sentó frente a ella, lleno de curiosidad.
"¿Cómo lo hacéis?" preguntó Haruka, mirándole a los ojos.
Seiya estaba confundido.
"¿A qué te refieres?"
"Os convertís en chicas cuando os transformáis en Guerreros... ¿cómo lo hacéis?"
"Es la magia de nuestras estrellas transformadoras. En realidad ni Taiki ni Yaten ni yo somos chicos."
Haruka parpadeó, asombrada.
"Nuestra verdadera forma es la de las Sailor Starlights, pero al venir a la Tierra tuvimos que disfrazarnos para pasar inadvertidos. Nuestros poderes hicieron el resto."
Haruka asintió.
"¿Puedo pedirte un favor?" preguntó en voz baja. Seiya asintió. "¿Podrías prestarme tu poder? No lo quiero para siempre, por supuesto que no, tan sólo quiero..."
"¿Quieres convertirte en un chico?" preguntó Seiya, intentando aguantar las carcajadas. Haruka no parecía bromear, así que frunció el ceño, preocupado. "¿Por qué quieres hacerlo?"
Haruka suspiró, poniéndose en pie.
"Michiru quiere tener un hijo."
"Yo puedo encargarme de eso, si quieres" propuso Seiya, guiñándole un ojo. Haruka le disparó una mirada inyectada en sangre. "O no, si no... te parece... buena idea."
"Quiero hacer realidad el deseo de Michiru, Seiya. ¿Puedes comprenderme?"
Seiya asintió, sonriendo.
"Claro que te entiendo. Si una joven como Michiru fuera mi pareja yo también haría lo posible por hacerla feliz. Te envidio, Haruka, pero... no sé si lo que me pides es lo que necesitas." Haruka le miró confundida. "Yo ahora soy un chico pero no sé si... err... no sé si podría dejar embarazada a una chica, ¿sabes?"
"¿Me dejarás comprobarlo por ti?" sonrió Haruka.
Seiya se echó a reir.
"¿Lo haces por Michiru o por ti misma?"
Haruka se encogió de hombros.
"No voy a decirte que no siento curiosidad al respecto. Por una vez en mi vida seré quien todos piensan que soy."
Seiya sacó un objeto brillante, con forma de estrella y se lo entregó a Haruka.
"Taiki, Yaten y yo nos quedaremos una temporada en la Tierra, ya que tenemos una gira de conciertos. Supongo que tendrás tiempo suficiente para... mhm... 'cumplir tu misión'".
Seiya se echó a reir y Haruka le acompañó esta vez, mirando con detenimiento la estrella de Sailor Star Fighter.
"Gracias, Seiya. Podrías ser el padrino de nuestro hijo, ¿sabes?"
Seiya sonrió y le dio una palmada en el hombro a Haruka.
"No sé si estaré aquí para verlo, Haruka, pero gracias de todas formas. Viniendo de ti, puedo considerarlo un halago." le guiñó el ojo y la rubia joven se sonrojó ligeramente.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:16 am

Capítulo 3.
Abejas y flores


Michiru se encontraba practicando con el violín cuando llegó a casa. Hotaru estaba en casa de Usagi, jugando con Chibi Usa, que había venido a visitarles y Setsuna se encontraba en el observatorio, realizando un estudio sobre el sistema solar.
La joven de cabello aguamarina tenía los ojos cerrados y, aunque había notado la presencia de Haruka cerca de ella, siguió tocando. Un dulce aroma a rosas le hizo abrir los ojos y se encontró con un ramo delante de ella. Tras el ramo apareció la sonrisa de Haruka y una misteriosa mirada verde.
"Son preciosas, Haruka" sonrió, dando un beso en la mejilla a la portadora del regalo. "¿Qué día es hoy? ¿Nos ha tocado algún premio en una rifa o qué?"
Haruka se echó a reir y dejó las flores encima de la mesa.
"Más o menos, Michiru... más o menos." respondió, metiéndose las manos en los bolsillos. "He estado pensando en lo que hablamos la otra noche en el parque."
El rostro de Michiru se ensombreció. Ella no quería preocupar a Haruka, eso era lo último que querría. Aquella charla sin importancia había afectado a su pareja más de lo que esperaba.
"Haruka, yo no quería..." comenzó a decir pero Haruka la interrumpió, sonriendo con aquel magnetismo que la hacía callar y limitarse a mirarla a los ojos.
"Tu deseo se puede hacer realidad, Michiru" le dijo Haruka, enseñándole la estrella de Seiya.
Ante la perplejidad de su pareja, Haruka se vio obligada a contarle su charla con Makoto y Minako, y la que tuvo con Seiya tras su concierto. Michiru se echó a reir.
"Estás loca, Haruka. Eso es imposible" exclamó, guardando el violín en su estuche, tras limpiarlo cuidadosamente.
"Yo estoy dispuesta a correr el riesgo, Michiru" murmuró Haruka, cogiéndola del brazo.
"¿Y si no da resultado?" preguntó Michiru con rostro grave.
"No perdemos nada por probarlo... además, todo el mundo piensa que soy un hombre. ¿No te apetece que seamos una pareja normal aunque sólo sea por una vez en la vida?"
Michiru se echó a reir.
"Yo no te querría más si fueras un hombre, tontaina" susurró, rodeando su cuello con los brazos, olvidándose del violín completamente. "Nunca he estado con un hombre, Haruka." confesó, sonrojándose.
"Yo tampoco he sido nunca un hombre, Michiru." respondió Haruka levantándola en brazos y dándole un largo beso.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:18 am

Capítulo 4.
Desayuno con diamantes


Michiru puso una tetera con agua en el fuego. Un buen té y unas tostadas serían lo mejor para comenzar el día con energía tras una noche... agotadora.
Se sonrojó ligeramente al evocar los acontecimientos de la noche pasada. Había estado con un hombre... parecía increíble. Pensó, divertida, que su madre se sentiría encantada de saberlo, ya que cuando le comunicó que estaba enamorada de Haruka y que ésta era una chica, la echó de casa sin contemplaciones.
Se echó a reir a su pesar. Si no le hubiera dicho a su madre que Haruka era una chica quizás no se habría convertido en la oveja negra de la familia. Pero... Haruka era una chica, de eso no había NINGUNA duda. Y Michiru adoraba a Haruka tal y como era. No podía negar que ver a Haruka transformada en hombre era uno de sus sueños secretos pero se sentía aliviada de que el cambio no fuera para siempre.
Al fin y al cabo, ella estaba enamorada de Haruka, no de su género. La amaba tal y como era y jamás le importó que fuera una mujer.

Sintió unos fuertes brazos rodeando su cintura y un familiar aliento cálido en el cuello. Sintió el pecho de Haruka contra su espalda y sonrió. Cerró los ojos y suspiró feliz.
"Disculpe señorita, pero si mi novio se entera de que está usted abrazándome de esta forma, se enfadará mucho." murmuró.
Haruka se separó de ella, riendo.
"Me gustaría conocer a su novio, ¿sabe?" preguntó, siguiéndole el juego a Michiru.
La joven de cabello aguamarina se dio media vuelta y le ofreció una taza de té caliente.
"Estoy segura de que le caería bien".
Haruka dejó la taza de té que le había dado Michiru sobre una mesa y, rodeando sus caderas con los brazos, la besó profundamente, dejando a Michiru sin aliento.
"¿Tu novio es capaz de hacer esto también?" susurró con un pícaro brillo en los ojos.
Michiru se echó a reir, mordiendo su oreja.
"Te sorprendería saber las cosas de las que es capaz" ronroneó en su oído.
Haruka se sonrojó y, cogiendo su taza de té, se sentó a la mesa. Untó una tostada de mermelada de fresa y le dio un mordisco. Michiru se quedó mirándola fijamente un momento.
"¿Te sentiste muy diferente anoche?" preguntó, dando un sorbo a su té.
Haruka se encogió de hombros.
"¿Diferente? Mhm... sí... no... mhm... no lo sé en realidad" respondió. "¿Y tú?"
Michiru se sentó a su lado, removiendo el té de la taza con una cucharilla.
"Yo pensaba que iba a ser diferente pero... no lo fue. Bueno, claro, mentiría si dijera que todo fue igual pero... es que... en definitiva... eras tú todo el rato quien estaba conmigo. Sentí lo mismo que siento cada vez que te tengo cerca" sonrió, sonrojada.
Haruka levantó la vista y le cogió la mano cariñosamente.
"Pues es un alivio saberlo porque la idea de convertirme en alguien como Seiya, que cambia de sexo cuando más le conviene, no acababa de gustarme", se echó a reir.
Michiru le dirigió una sonrisa ladeada y movió los párpados de forma juguetona.
"A mí tampoco" susurró, dándole un beso en la mejilla.
La joven rubia le levantó la barbilla y se inclinó ligeramente hacia sus labios, aquella fruta jugosa que estaba esperando a ser besada.

De repente la puerta de la cocina se abrió. Setsuna entró en la cocina y se quedó paralizada al percatarse de la escena que tenía delante de sus ojos. Haruka miró hacia la puerta y al ver a Setsuna de pie delante de ellas se giró, tosió discretamente tapándose la boca con el puño y, cogiendo su taza de té, comenzó a beber con parsimonia. Michiru se echó a reir y levantó la mano, saludando a Setsuna.
"No te esperábamos tan temprano, Setsuna" le dijo Michiru, untando sus tostadas con mermelada.
"Ya me he dado cuenta... errr... A decir verdad, ha ocurrido algo que ha precipitado mi llegada" contestó la mujer de largo y oscuro cabello, sirviéndose una taza de té.
"¿Qué ha sucedido?" preguntó Haruka, levantando ligeramente la vista de su taza.
"Pues que el futuro está cambiando porque a cierta personita se le ha ocurrido jugar a papás y a mamás" contestó Setsuna con sarcasmo, mirando significativamente a Haruka.
La rubia muchacha se sonrojó fuertemente y se puso a mirar intensamente su tostada, como si, ver lo bien que quedaba la mermelada sobre el pan tostado fuera un descubrimiento sorprendente.
"¿Nuestras acciones están perjudicando el futuro?" preguntó Michiru con rostro sombrío.
Setsuna se detuvo a meditar la pregunta con detenimiento. Frunció ligeramente el ceño y acto seguido sonrió a Michiru.
"No, la verdad es que el futuro que se está creando ahora era una opción entre las muchas que circulan por las corrientes temporales" se detuvo ligeramente. "Lo que pasa es que yo no creía que Haruka fuera capaz de pensar en algo así".
La aludida se puso en pie y, dándoles la espalda, dejó su taza en el fregadero.
"Haruka es una caja de sorpresas, Setsuna." susurró Michiru en tono confidencial, pero lo suficientemente alto como para que lo escuchara Haruka.
"Michiru" murmuró Setsuna en voz alta. "¿No vas a darme detalles de lo sucedido? Las visiones del futuro no me han dado una imagen de Haruka..." se lamentó, haciendo pucheros.
Michiru se echó a reir y Haruka tosió ligeramente.
"Ahora entiendo por qué te sienta tan bien tener un puesto en las Puertas del Tiempo, Setsuna" exclamó Michiru. "En fin, ya que quieres detalles, debo confesarte que Har..."
"¡EJEM EJEM!" tosió Haruka en voz alta.
Las dos mujeres se giraron hacia ella, mirándola con curiosidad. Haruka estaba roja como un tomate.
"Creo que molesto... seramejorquemevayaahoramismo" murmuró de forma casi ininteligible y desapreció de la cocina a la velocidad de la luz.
Michiru y Setsuna se miraron un momento y estallaron en carcajadas.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:19 am

Capítulo 5.
¿Positivo o negativo?


Haruka le devolvió el medallón estelar a Seiya. No parecía haber funcionado. Quizás la transformación no era total, o quizás no lo habían probado el tiempo suficiente.
Bueno, ahora ya nada importaba. Los 3 Lights habían vuelto a su planeta y las posibilidades de tener un hijo con Michiru habían desaparecido. Quizás la adopción no fuera tan mala idea. Entró lentamente en el apartamento y escuchó una dulce música de violín. Respiró hondo y, dejando las llaves sobre la mesa, caminó hacia el interior.
La sala de música era un gran espacio iluminado por la luz del sol que entraba por unos enormes ventanales. Era una habitación enorme, ocupada por un piano de cola y algunos lienzos de Michiru.
Al entrar vio a Michiru en el centro de la sala, iluminada de forma angelical por la luz del sol del atardecer. El cabello, del mismo color que las olas del mar, flotaba levemente confiriendo misterio a su rostro. Tenía los ojos cerrados, el ceño ligeramente fruncido. La muchacha estaba concentrada. Una tímida sonrisa de placer surcaba su rostro mientras sus manos, finas y delicadas, movían con soltura el arco sobre las cuerdas.
Haruka sintió que se enamoraba de Michiru cada vez que la veía tocando el violín. El mero sonido de un violín solía provocarle escalofríos. Michiru acabó la pieza con un despliegue de velocidad y talento y se quedó inmóvil, con los ojos cerrados, una vez acabó la composición. Suspiró y abrió los ojos.
Entonces se percató de la presencia de Haruka y aquellos ojos azules, aquellos maravillosos lagos de pasión se iluminaron.
"¿Cuánto hace que has llegado?" preguntó en voz baja, ligeramente cansada después de haber tocado el violín.
"El suficiente" respondió Haruka, caminando lentamente hacia ella. "¿Te has hecho algo nuevo en el pelo?"
Michiru sonrió sorprendida.
"No... ¿por qué lo dices?"
Haruka se encogió de hombros.
"No sé. Quizás te encuentro más bella que de costumbre".
"Oh. ¿Acaso no soy lo suficientemente bella en otras ocasiones?"
Michiru fingió sentirse ofendida. Haruka se echó a reir.
"Yo no he dicho eso."
"Ara, de acuerdo. Yo pensaba que te sentiste atraída por mí a causa de mi belleza. Qué decepción."
Haruka rodeó su cintura con los brazos, apartándole unos mechones de cabello aguamarina de la frente.
"¿Aún no sabes por qué me enamoré de ti?" preguntó burlona.
"Seguro que fue por mi dinero. Acabas de decir que no fue por mi belleza..."
Haruka esbozó una mueca burlona.
"Pero si yo no he dich..."
"¡Me has estado utilizando durante todos estos años!" exclamó Michiru de forma teatral, soltándose del abrazo de Haruka.
La joven rubia se encogió de hombros.
"Eres imposible" se rindió.
"¿Y eso no te gusta?" preguntó Michiru guiñándole un ojo, guardando el violín en un estuche.
Haruka se echó a reir ligeramente.
"Ya sabes que sí".
"Usagi me ha dicho que los 3 Lights han abandonado nuestro planeta" dijo Michiru, acercándose a una de las ventanas.
"Sí, es cierto. Me he despedido de ellos esta tarde." respondió caminando hacia la joven de cabello aguamarina.
"Ya le he devuelto a Seiya su medallón."
"Estará contento de haber recuperado su juguete" murmuró Michiru, echándose a reir.
"¿Por qué te ríes? Yo he perdido el mío" se quejó Haruka, cruzando los brazos por encima del pecho, fingiendo disgusto.
Michiru se dirigió a ella, besándola fugazmente en los labios.
"Tú no lo necesitas, amor mío" susurró guiñándole un ojo.
"Sólo lamento que nuestro pequeño experimento no haya funcionado, ¿sabes?" se lamentó Haruka, mirando por la ventana, consciente de que el viento le estaba pidiendo de forma susurrante que abriera las ventanas y le dejara pasar.
"¿Y quién dice que no ha funcionado?" preguntó Michiru, sin perder la sonrisa.
Haruka bajó la vista sorprendida.
"No me digas que..."
"Vas a estar tan mona cuando tengas que cambiar pañales, Haruka-papa" contestó Michiru apoyando la espalda en la ventana.
"Funcionó..." susurró Haruka, incrédula. "Y yo que pensaba que las ideas de Minako eran absurdas..."
Haruka abrazó a Michiru con tanta fuerza que ésta pensó que iba a quedarse sin aire en los pulmones. Se besaron y cuando Haruka fue consciente de lo que sucedía se separó de Michiru, le acarició el abdómen y miró seriamente a la mujer de cabello aguamarina.
"Un bebé... tuyo y mío..." pegó la oreja al abdómen de Michiru. "Y está aquí dentro..."
Michiru se echó a reir y pasó la mano por el corto cabello rubio de Haruka.
"¡Baka! Apenas me hice el test de embarazo esta mañana, poco después de que salieras. No vas a escuchar nada por mucho que lo intentes. Pero dentro de unos meses..." Michiru fue consciente de las consecuencias en ese mismo momento. "¡Dentro de unos meses! ¡¡¡Por Kami-sama, estaré gordísima!!!"
Haruka se echó a reir y la abrazó dulcemente.
"Pero serás una gorda guapísima, amor" susurró besando su mejilla.
"Claro, como no eres tú la que está embarazada" se quejó Michiru.
"Mhm... apostaría algo a que voy a tener que escuchar ese reproche durante nueve meses a partir de hoy" respondió Haruka atrayendo a Michiru hacia ella.
"Cuenta con ello" murmuró Michiru antes de cerrar los ojos y rendirse a los encantos de Haruka.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:21 am

Capítulo 6.
Una sailor embarazada


"¡¡¡¿¿¿COMOOOO???!!!" exclamó Usagi sonrojada, con los ojos abiertos como platos y la mandíbula rozando el suelo peligrosamente.
Ami y Rei corrieron a abrazar a Michiru.
"¡¡Felicidades, Michiru!!" exclamaron llenas de alegría.
Makoto y Minako se miraron y felicitaron a Haruka.
"Me siento decepcionada, Haruka. No he podido verte conv..."
Makoto le tapó la boca a Minako.
"Calladita estás más guapa, Minako. Haruka, Michiru, felicidades".
Haruka se echó a reir, pasándose la mano por la nuca, nerviosa. Sintió una mano en su hombro y se giró, encontrándose con la sonrisa de Mamoru.
"Felicidades. Veo que váis a ser padres antes que Usagi y yo", dijo.
"¿Y a qué esperáis para poneros manos a la obra?" preguntó Haruka.
"¿Pero qué dices, Haruka? No tengo ganas de tener a Chibi Usa rondando por la casa. ¡Si apenas hace unos meses que nos casamos Mamoru y yo!" se quejó Usagi, llevándose una galleta a la boca.
"¿Así que voy a tener un hermanito?" preguntó Hotaru, sin levantarse de la silla, estupefacta. "¿Es posible?"
Haruka tosió ligeramente y miró de forma significativa a Michiru que, asintiendo, se arrodilló frente a Hotaru, que se había convertido en una encantadora jovencita de doce años.
"Hime-chan, Haruka y yo hemos recurrido a la magia de las Sailor Starlights para poder darte un hermanito. ¿Te parece buena idea? ¿Quieres convertirte en hermana mayor?"
Hotaru sonrió abiertamente y por un momento, su expresión fue acorde con la edad que aparentaba su cuerpo.
"¡¡Michiru-mama!!" exclamó abrazando a la joven de cabello aguamarina. "¡Seré la mejor hermana del mundo!"
"Pues tener hermanos pequeños es un rollo" se quejó Usagi, recibiendo un codazo de Mamoru.
"¿Para cuándo esperáis el bebé?" preguntó Ami.
"Hacia el final de la primavera." contestó Michiru, poniéndose en pie seriamente. "Ami, Haruka y yo queríamos pedirte que, ya que ahora eres licenciada en medicina y trabajas en el hospital con tu madre, te encargaras de mis revisiones médicas y de que el embarazo siga con normalidad."
"¿Queréis que me encargue yo?" preguntó Ami, sorprendida.
"Verás, eres una de nuestras mejores amigas y yo no me sentiría cómoda si no fueras tú quien me contara cómo va todo" contestó Michiru. "Al fin y al cabo, Haruka y yo somos conscientes de que éste no es un embarazo normal y corriente. Soy la primera Sailor Senshi que se queda embarazada y no sabemos si podría haber riesgos..."
"Tú nos conoces mejor que nadie, Ami" agregó Haruka, pasando un brazo por los hombros de Michiru.
Ami se sonrojó ligeramente.
"De acuerdo, acepto. Un amigo mío es ginecólogo, así que los dos nos haremos cargo de todo. ¿Os parece bien?"
Michiru y Haruka asintieron.
"Quiero proponer un brindis, chicas" dijo Mamoru, levantando su copa. "¡Por el primer descendiente de las Sailor Senshi!"
Todos levantaron sus copas y brindaron por el bebé. Haruka y Michiru se miraron fugazmente y sonrieron. Ahora quedaba lo peor, comunicar la noticia a los padres de ambas. Como era de esperar, los padres de Michiru se negaron a aceptar la noticia. Para ellos, Michiru dejó de ser su hija en el momento en que se enamoró de Haruka. Las dos se pusieron de acuerdo en decirles a sus padres que Michiru se había quedado embarazada por inseminación artificial, ya que jamás podrían explicarles cómo había sido gestado el bebé en realidad. A pesar de todo, los Kaiou no estaban dispuestos a aceptar que Michiru estaba enamorada de Haruka y que su relación con ella era fuerte y estable. Quizás en el futuro...
Con los padres de Haruka tampoco se podía contar. Haruka se había ido de casa cuando apenas tenía 15 años y desde entonces tan sólo les había visto en navidades y en alguna fecha señalada. Era una lástima que la familia más directa les diera la espalda pero siempre les quedaba el consuelo de saber que no estaban solas y que sus amigas, Setsuna y Hotaru, siempre estarían con ellas, sustituyendo de forma excepcional a su familia biológica.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:22 am

Capítulo 7.
Los primeros cambios


Llevaba más de media hora conversando con la taza del wáter. Los vómitos matinales eran tan sólo una de las numerosas molestias que acechaban a Michiru desde hacía un par de meses.
Le dolía todo el cuerpo, se sentía cansada, había sufrido varios mareos y, cada mañana, justo unos minutos después de levantarse de la cama, acudía a su cita diaria con el inodoro. Sintió una fría mano en su frente y, jadeando, intentó ponerse en pie. La mano que había acariciado su frente como una brisa primaveral la ayudó a incorporarse.
"¿Te encuentras mejor ya?" susurró una profunda voz ligeramente detrás suyo.
Michiru se reclinó sobre Haruka, respirando hondo y cerró los ojos por un momento, esperando a que su estómago dejara de bailar la rumba.
"Creo... creo que sí" respondió.
Caminaron hasta el lavabo y se enjuagó la boca para deshacerse del recuerdo nefasto del principio de la mañana.
"Supongo que hoy tampoco te apetecerá desayunar" murmuró Haruka, pasando la mano delicadamente por su frente, echándole atrás los empapados mechones aguamarina que tapaban sus azules ojos, enrojecidos por el cansancio.
Michiru se esforzó por sonreir.
"Has vuelto a acertar, pero un té me vendría bien" susurró, antes de notar la siguiente oleada de náuseas invadiendo su sistema.
Haruka la ayudó a llegar al inodoro y la sostuvo para evitar que no se cayera cuando se quedó sin fuerzas. Volvieron al dormitorio y Haruka ayudó a Michiru a echarse en la cama.
"Y pensar que tan sólo han pasado un par de meses..." suspiró Michiru.
"Ojalá pudiera evitar todo lo que estás pasando".
Michiru levantó la mano y acarició la mejilla de Haruka. Sonrió.
"No te preocupes. Ya sabíamos que tendríamos que pasar por esto" cerró los ojos durante un instante y suspiró. "Sólo que no pensaba que fuera a ser tan duro." Con la ayuda de Haruka se puso en pie y le guiñó un ojo a su rubia pareja. "Además... ¿cómo podrías evitar lo que me sucede? ¿Acaso te gustaría ser tú la embarazada?"
Michiru se echó a reir y se llevó la mano a un costado cuando notó un pinchazo. Haruka frunció el ceño.
"¿Crées que no sería capaz de soportarlo?" preguntó, retándola.
Michiru se encogió de hombros.
"No te imagino con una tripa enorme, embutida en un coche de carreras... me parecería cómico".
"Ja, ja, muy divertido" respondió Haruka con sorna. Se levantó de la cama y caminó a la puerta. "Bueno, voy a hacerte un poco de té, ¿de acuerdo?" Michiru asintió. "No se te ocurra moverte de donde estás" la avisó Haruka.
Michiru volvió a asentir. 'Como si tuviera fuerzas para moverme', pensó.
Haruka sonrió y cerró suavemente la puerta tras ella, bajando a la cocina.

Se encontró a Hotaru desayunando sola, sentada pacíficamente mientras masticaba una tostada untada de mermelada y leía un libro sobre el embarazo.
"Michiru-mama vuelve a tener náuseas matutinas, ¿no?" preguntó, levantando la vista del libro.
Haruka asintió y puso una tetera con agua en el fuego. Se sentó con Hotaru y se sirvió una taza de café caliente.
"Por lo menos se lo toma con buen humor" murmuró Haruka.
"Eso cambiará, Haruka-papa. Aquí pone que los cambios de humor son constantes durante todo el embarazo... aunque.. la buena noticia es que los vómitos sólamente tienen lugar en los primeros meses... y no le ocurre a todo el mundo."
"Pues parece que el estómago de Michiru no opina lo mismo. Ami dice que es normal pero me preocupa que comience el día sintiéndose tan mal."
Hotaru se puso en pie y apartó la tetera del fuego, preparando una taza de té.
"No te preocupes, Haruka-papa, Michiru-mama es fuerte y lo soportará. Yo sólo me alegro de que la embarazada sea ella y no tú" disimuló una risita por lo bajo.
Haruka se puso en pie, a la defensiva.
"¡Oye! ¿A qué viene eso? ¿Acaso os habéis puesto de acuerdo Michiru y tú para criticarme? ¿Insinúas que yo no sería capaz de aguantarlo?"
Hotaru se echó a reir, poniendo la taza de té sobre una bandeja, con unas galletas.
"Bueno... yo... mhm... ja, ja, ja... ¡Haruka-papa! ¡Si cada vez que te viene la regla armas una revolución y parece que vayas a morirte!"
Haruka levantó una ceja y frunció el ceño, visiblemente ofendida.
"Tú no te imaginas lo que es tener qu... ¡ack!" hizo una pausa, sonrojándose ligeramente. "Creo que tú SI que te puedes hacer una idea de lo que es..."
Hotaru asintió, se echó a reir y, cogiendo la bandeja con una mano, acarició suavemente el brazo de Haruka con la otra.
"Tranquila, Michiru-mama es más fuerte de lo que crées".
Hotaru salió de la cocina dejando a una ensimismada Haruka detrás.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:23 am

Capítulo 8.
Malas pulgas


Hacía meses que el cuerpo de Michiru se había convertido en una bomba de relojería. Tan pronto se echaba a llorar desconsoladamente, quejándose de lo gorda y fea que estaba, como se echaba a reir a carcajadas sin motivo alguno. Solía despertarse a medianoche para pedirle a Haruka una combinación explosiva de frutas que a la rubia corredora de coches le habría provocado náuseas probar. Su cuerpo dejaba ya patente su estado de buena esperanza y la noticia no tardó en difundirse.
La violinista Michiru Kaiou estaba embarazada. Periódicos, televisión, radio... todos se hicieron eco de la noticia. La prensa rosa comenzó a acosarla, preguntándole si Haruka era el padre. Michiru sonreía y decía que sí y entonces la acometían con la siguiente pregunta. ¿Para cuándo la boda?
Michiru se echaba a reir con paciencia y respondía que Haruka y ella no necesitaban casarse para saber que se querían.
Haruka entró en el estudio y encontró a su sirena sentada delante de un lienzo. Llevaba días enfrascada en una nueva pintura sobre la vida submarina. La prematura forma de un delfín se adivinaba saltando entre las olas, con un sol de atardecer o amanecer tras su ténue figura. Haruka dejó el casco de la moto encima de la mesa y caminó hacia su compañera. Se detuvo al ver que los hombros de Michiru temblaban ligeramente y se sorprendió al descubrir lágrimas en los ojos de su bella amante.
"Michiru..." se arrodilló delante suyo. "¿Qué te ocurre, te duele algo?"
Michiru negó con la cabeza y se pasó la manga por los ojos, suspirando.
"No puedo continuar con esta pintura" susurró, dejando la paleta de colores en el suelo.
"¿Por qué?"
Michiru se puso en pie y se acercó a uno de los ventanales de la sala. Acarició el cristal con una mano y suspiró.
"No sé. La inspiración me ha abandonado, supongo..." volvió a suspirar. "Como todo lo demás."
Haruka se puso en pie y caminó hasta situarse tras ella. Le recogió ligeramente el pelo y la abrazó suavemente.
"¿Como todo lo demás?"
"No se me ocurren ideas para componer nuevas canciones... ni para pintar... Hotaru ya no parece necesitarme y Setsuna no nos visita desde hace tiempo..."
"No digas tonterías. Todos los artistas atraviesan crísis de ideas y respecto a Hotaru y Setsuna... Hotaru te necesita, sólo es una niña de doce años. Y Setsuna, ella siempre ha sido muy independiente pero viene a vernos con regularidad. ¿Qué te pasa, amor?" preguntó Haruka, preocupada.
"Dentro de un par de meses estaré tan gorda que no podré irme de gira con la Orquesta Sinfónica. Tampoco podré ir a animarte al circuito. Si a todo eso unimos la 'crísis de ideas'... ¿qué me queda, Haruka? ¿Qué me queda?"
"Me tienes a mí" respondió Haruka besándola en la mejilla, preocupada porque desde que Michiru estaba embarazada, su inseguridad había aumentado terriblemente.
Michiru volvió a suspirar, acariciando las manos de Haruka, depositadas encima de su abultado abdómen.
"Sí, aún te tengo a ti... Pero tú no paras de coquetear con todas las chicas guapas que se encuentran en tu camino" murmuró Michiru de forma casi inaudible, su voz quebrada.
Haruka se separó ligeramente de ella.
"Hace mucho tiempo que ya no hago eso, Michiru... dime qué te ocurre en realidad".
Michiru la miró fugazmente y sonrió. Caminó hasta el lienzo y lo cogió. Lo miró detenidamente durante unos segundos y, rompiéndolo por la mitad, lo tiró al suelo.
"¿Quieres saber lo que me pasa?" gritó de repente, con una mirada llameante que asustó a Haruka. "Me pasa que soy un fracaso. No sirvo para pintar, ni para tocar el violín, tengo que tener cuidado con lo que como, con lo que hago... ¡Mis padres se niegan a reconocer que soy su hija y tú y yo ni siquiera estamos casadas!"
Haruka se pasó la mano por el pelo, confundida.
"¿Quieres... que nos casemos?"
Michiru respiró hondo en un intento por conservar el control.
"No... no se trata de eso. Si ni yo misma sé lo que me pasa, ¿cómo voy a decírtelo a ti?" susurró, mirando por la ventana. La ira había desaparecido de sus ojos, parecía que Michiru volvía a ser ella misma de nuevo. "Haruka..."
La joven rubia caminó hacia la muchacha de cabello aguamarina, que le daba la espalda.
"Dime", susurró, dispuesta a darle la Luna si con eso podía alegrar su estado de ánimo o aliviarle el dolor.
"Abrázame", fue la respuesta, casi inaudible.
Haruka actuó sin pensar y obedeció, rodeando cálidamente su cintura, depositando un beso en el cuello de Michiru. Ésta se dio media vuelta y apoyó la cabeza en el pecho de Haruka, tremendamente cansada por la tensión que llevaba acumulada. Haruka la abrazó con fuerza y pasó la mano por los gruesos mechones aguamarina, susurrando tiernas palabras al oído de Michiru. Se quedaron en silencio hasta que, de repente, Michiru levantó la cabeza, sorprendida, con los ojos muy abiertos.
"¡Haruka!" exclamó. "¿Lo has notado?"
La aludida parpadeó confundida varias veces.
"He notado algo... pero no sé qué p..."
"¡Una patada!" exclamó Michiru alegremente. "¡Eso ha sido una patada!"
Haruka se separó ligeramente de ella y le acarició el abdómen, dejando la palma de la mano en el lugar en el que había notado algo cuando abrazaba a Michiru.
"Fue aquí, ¿verdad?" preguntó sonriendo entusiasmada. Michiru asintió.
"Así que lo notaste..." susurró. "Oh", jadeó. "Eso ha sido otra patada", murmuró con el rostro contraído.
"¿Te ha dolido?"
"Un poco, pero ya se me ha pasado. Creo que vamos a tener un bebé bastante travieso" se echó a reír.
Haruka dio un beso en la mejilla a Michiru y también se echó a reér.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:24 am

Capítulo 9.
Doble sorpresa


Michiru tenía una cita con Ami aquella mañana para pasar una revisión médica y hacerse una ecografía. Tenía ganas de saber si el bebé iba a ser niño o niña. Haruka anuló el entrenamiento en el circuito de carreras y la llevó en coche a la consulta. Hotaru y Setsuna se quedaron en la sala de espera mientras Michiru y Haruka entraban en la consulta.
Sintió un escalofrío cuando Ami le puso un gel en el abdómen. El gel servía para realizar la ecografía y era un líquido frío y viscoso. Haruka le cogió la mano para transmitirle seguridad.
Al lado de la camilla en la que estaba echada había un monitor y Ami se colocó al lado para comprobar que el embarazo discurría con normalidad. De repente notó algo imprevisto. Vio algo sorprendente en el monitor. Haruka se percató de la mirada confundida de Ami.
"¿Ocurre algo?" preguntó, cogiendo con más fuerza la mano de Michiru.
"Pues... veréis... es que esto es algo que no me esperaba". Ami se quitó las gafas y se echó el pelo atrás. Se echó a reir ligeramente y le dio una palmadita en el hombro a Michiru. "Váis a tener gemelos, chicas".
"¡¿Qué?!" exclamó Haruka, totalmente con la guardia baja.
Michiru se quedó sin habla, paralizada.
"Todavía no he podido determinar con claridad el sexo de los dos bebés pero lo que sí está claro es que van a ser gemelos. ¿Qué os parece?"
Michiru miró fijamente a Haruka y se echó a reir.
"Yo siempre quise tener familia numerosa... pero nunca pensé que tendríamos gemelos", murmuró.
Haruka se pasó la mano por el pelo, nerviosa.
"Gemelos..." balbuceó. "¿Serán Sailor Senshi?"
Ami se encogió de hombros, apagando el monitor y pasándole una toalla a Michiru para que se quitara el gel.
"Pues no lo sé. Supongo que eso lo comprobaremos cuando llegue el momento adecuado... pero si tenéis un hijo varón no me lo puedo imaginar con minifalda de Sailor", se echó a reir a carcajadas.

Haruka salió de la consulta del médico con rostro circunspecto. Tenía el ceño fruncido y la mirada perdida en el frente. Michiru se colgó a su brazo y apoyó dulcemente la cabeza en su hombro. Esa sensación extrajo a Haruka de sus cábalas.
"100 yenes por tus pensamientos" susurró Michiru.
Haruka se echó a reir.
"Mis pensamientos no valen tanto" contestó la rubia mujer. "Tan sólo pensaba qu..."
"¡Michiru-mama! ¡Haruka-papa!" exclamó Hotaru, corriendo hacia la pareja. "¿Qué tal ha ido la visita?"
Michiru abrazó a Hotaru, sumamente feliz.
"¿Qué te parecería tener dos hermanitos en lugar de uno?" preguntó, acariciando el oscuro cabello de su hija adoptiva.
La sonrisa de Hotaru se hizo mayor y se abrazó con fuerza al cuello de Michiru.
"¡Dos hermanitos!" exclamó. "¡¡Voy a tener dos hermanitos!!"
"¡¿Gemelos?!" exclamó Setsuna, sorprendida. Miró de reojo a Haruka y lanzó un silbido, guiñando un ojo. "Haruka, será mejor que no hagas más experimentos de este tipo".
"Ja ja ja, muy graciosa" respondió Haruka con sarcasmo.
"¿Y qué son, dos niños, niñas, una parejita...?" preguntó Setsuna mientras se dirigían las cuatro de vuelta al coche.
"Ami no estaba segura pero puede que se trate de una pareja" respondió Michiru, echándose a reir. "Ami cree que incluso podrían ser guerreros cuando fueran mayores."
"¿Los chicos pueden ser guerreros, Setsuna-mama?" preguntó Hotaru confundida.
Setsuna se llevó una mano a la barbilla, meditando la pregunta.
"No veo por qué no... si mi memoria no falla, una vez existió un Guerrero Marte..." Setsuna frunció el ceño al recordar oscuros aspectos del pasado que debían seguir siendo un secreto para todos. Sonrió a Hotaru. "Sí, si Michiru y Haruka tienen un chico podría convertirse en guerrero... aunque sólamente su naturaleza definirá qué guerrero será."
"No habrá problemas en el parto, ¿no, Setsuna?" preguntó Haruka visiblemente preocupada.
Setsuna sonrió y dio una palmada en el hombro de su rubia compañera.
"No, puedes estar segura de eso. No puedo decirte nada sobre lo que va a pasar, ya lo sabes, pero te garantizo que todo va a ir bien." respondió.
Haruka suspiró aliviada.

Las finas notas del piano se entrelazaron en armonía y paz, desfilando de forma ordenada por la sala de música. Michiru entró en la estancia y lo primero que vio fue a la rubia pianista, con los ojos cerrados, dejando que las manos bailaran sobre el teclado del instrumento.
La mujer de cabello aguamarina cerró los ojos un momento, inhalando la fragancia de la música de Haruka, que como una brisa primaveral, llegaba hasta su abultada figura y la acariciaba tan dulcemente como las manos de la artista que estaba sentada frente al piano. Michiru suspiró y Haruka la oyó.
La música se detuvo. A pesar de la dulce sonrisa de Haruka, Michiru vio en sus ojos que había algo que la preocupaba. Caminó hasta ella y puso una mano suavemente sobre su frente, comprobando bajo la aparente caricia si su amada se encontraba bien.
"¿Qué te preocupa, mi amor?" susurró Michiru, investigando en los verdes ojos de Haruka la causa de su melancolía.
Haruka se dio media vuelta, mirándola a los ojos brevemente y rodeó su ancha cintura con los brazos, apoyando la cabeza suavemente en su pecho.
"No lo sé" sonó su voz enmudecida ligeramente al encontrarse con el pecho de Michiru. "Tengo miedo, supongo."
Michiru pasó una mano por los rubios mechones de cabello corto.
"¿Miedo de qué?"
"De todo... Tener un hijo ya es complicado, así que imagínate tener dos. ¿Cómo nos las apañaremos cuando nazcan? Hotaru ya nos causó algún problema, ¿qué no nos va a pasar cuando nazcan los gemelos?" Haruka levantó la cabeza, mirando a los ojos a Michiru. "¿Y tú? Aún no sabemos cómo va a ir todo y es culpa mía porque..."
"Shhh" la hizo callar Michiru, poniendo el índice suavemente sobre los labios de Haruka. "Tú no tienes la culpa de nada."
"Yo te he metido en este lío, Michiru."
"No, eso no es verdad. Las dos nos hemos metido en este lío y no sabes lo feliz que me sentí cuando vi la ecografía. Sí, tendremos gemelos... pero tendremos el doble de felicidad. Seremos el doble de felices, Haruka." dijo Michiru, levantando la barbilla de Haruka y agachando la cabeza. "¿Acaso te sientes mal por hacer mi sueño realidad?" Haruka negó con la cabeza. "¿Te sientes mal por verme feliz?" Haruka volvió a negar con la cabeza. "Entonces no tengas miedo, todo irá bien. Setsuna ya nos lo ha dicho esta mañana." Haruka suspiró, resignada y se esforzó por sonreir. Michiru la imitó. "Buena chica. Ahora... ¿por qué no me haces un masaje? Esta espalda me está matando..." susurró Michiru, dando un beso en la mejilla a Haruka y cogiéndola de las manos.
La rubia joven asintió y se puso en pie, acompañando a Michiru hasta el dormitorio. (no, no váis a leer ninguna escena hentai, pervertidos :PPP).
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:25 am

Capítulo 10.
Antojos de última hora


"Haruka..." sonó una dulce voz en mitad de la noche.
La aludida sintió que era levemente zarandeada y abrió los ojos.
"¿Mhm...?" contestó, ligeramente aturdida.
"Me apetece comer unas fresas con nata..." sonó la petición, en un susurro casi inaudible. "¿Te importaría prepararme unas fresas con nata?"
Haruka suspiró. Michiru llevaba casi una semana pidiendo fresas con nata a altas horas de la madrugada. No dejaba de ser uno de los numerosos antojos que había tenido que concederle a su media naranja. Por suerte, el embarazo estaba en la recta final y no tendría que aguantar peticiones de este tipo nunca más, de eso estaba segura. Se levantó a duras penas de la cama dando un beso en la frente a su amada y se dirigió a la cocina. Abrió la nevera y se encontró con que no quedaban fresas. Se pasó la mano por el pelo y buscó por toda la cocina. No había fresas.
Escuchó unos débiles pasos entrando en la cocina y se dio media vuelta, encontrando a una medio dormida Hotaru pasándose la mano por los ojos para despejarse.
"¿Haruka-papa...?"
"Michiru quiere fresas con nata... pero estoy buscando y no encuentro fresas".
Hotaru sonrió.
"Me comí las que quedaban esta noche, lo siento", balbuceó la joven.
Haruka suspiró pacientemente. ¿Qué podía hacer ahora? Michiru se ponía de muy mal humor cuando no conseguía lo que quería... Y a Haruka no le interesaba tener a una enfadada Michiru a su lado cuando quería dormir. Se puso a pensar y de pronto vio la luz.
"¡Makoto!" Hotaru la miró confundida. "¡Makoto debe tener fresas, ella siempre está haciendo pasteles de frutas, pues claro, qué tonta soy!" exclamó Haruka cogiendo las llaves y saliendo por la puerta como un huracán.
Hotaru se echó a reir y llamó a Haruka.
"¡Haruka-papa, si ni siquiera te has vestido!"
Pero la rubia corredora ya había salido con el coche en busca de las fresas.

Makoto se despertó sobresaltada al escuchar los golpes en la puerta. Se puso una bata encima y fue a abrir. Encontró a Haruka, vestida con unos pantalones cortos, una camiseta y unas zapatillas de estar por casa.
"Haruka, ¿qu...?"
"¿Tienes fresas?" preguntó Haruka, tan directa como siempre.
Makoto se restregó los ojos y meditó. Eran las cuatro de la mañana y recibía una visita de Haruka... en pijama... ¿pidiéndole fresas? ¡Kami-sama, el mundo debía haberse vuelto del revés!
"Err.. mhm... pues no, no me quedan, las últimas que tenía se las he dado a Minako esta mañana".
Haruka suspiró y salió corriendo, despidiéndose de ella con la mano. Makoto se quedó plantada en la puerta, con la vista fija en la rubia muchacha que bajaba las escaleras de su edificio a la velocidad del viento.

Minako abrió la puerta y se encontró con Haruka, que parecía haber salido de la cama hacía pocos minutos. Parpadeó varias veces para asegurarse de que no estaba soñando y cuando estuvo segura de que estaba completamente despierta sonrió ampliamente.
"¡Haruka!" exclamó complacida. "¿Por fin te has dado cuenta de que yo soy tu media naranja?"
"Makoto me ha dicho que te ha dado unas fresas esta mañana. ¿Te han sobrado algunas?" preguntó la rubia joven esquivando la pregunta de Minako.
Un gato blanco se asomó por entre las piernas de su dueña y contestó a Haruka.
"El pastel se le ha quemado y no le han sobrado fresas. Tendrías que ver qué aspecto tiene la cocina, Haruka."
"¡Artemis!" protestó Minako, cogiendo al gato del cuello y colocándolo sobre su hombro derecho.
Haruka respiró hondo y volvió a su coche, abatida porque no había podido conseguir fresas para Michiru.

La joven de cabello aguamarina estaba en la cocina cuando Haruka volvió, una hora y media después de haberle formulado la petición. La rubia muchacha dejó las llaves del coche encima de la mesa de la cocina y se sentó frente a su pareja. Hotaru puso un bizcocho de chocolate encima de la mesa y sirvió un trozo a "su madre". Michiru le sonrió agradecida y miró a Haruka con rostro preocupado.
"¿Dónde has estado, Haruka? Es muy tarde para andar paseando con el coche por ahí fuera".
"No pude conseguirte las fresas, Michiru. Lo he intentado pero ni a Makoto ni a Minako les quedaban. Si quieres puedo ir a..."
Michiru se echó a reir y tuvo que taparse la boca para no escupir un trozo de bizcocho que estaba masticando.
"¡Haruka, eres imposible!" La corredora de coches la miró boquiabierta, sin llegar a comprender nada en absoluto. "Si no había fresas, ¿por qué no me has traído otra cosa? Te he pedido fresas porque al mediodía las he visto en la nevera, pero si no había podías haberme traído otra cosa".
"Como te pones de tan mal humor cuando no..."
"Haruka, yo no tenía un antojo, tan sólo hambre. Como tardabas tanto en volver bajé a la cocina y me encontré a Hotaru bebiéndose una taza de leche. Ella me ha contado que saliste a buscar fresas a casa de Makoto."
"¡Demonios!" exclamó Haruka, cortándose un trozo de bizcocho.
Hotaru y Michiru se echaron a reir y Setsuna bajó a la cocina preocupada.
"¿Qué está pasando aquí? Son las cinco y media de la mañana, por si no lo sabíais".
Michiru le contó a Setsuna lo ocurrido y la guardiana del tiempo se echó a reir a carcajadas.
"¿No sabes distinguir entre lo que es un antojo y lo que no lo es?" preguntó Setsuna limpiándose las lágrimas.
Haruka rezongó por lo bajo, cogió su trozo de bizcocho y salió con la cabeza muy alta de la cocina.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:26 am

Capitulo 11.
Temores


El mar, esa gran llanura acuática, salvaje y misteriosa, dulce y sensual... el medio en el que más a gusto se encontraba y con el que más identificada se sentía. El mar la recibió como de costumbre, dulcemente, como la caricia de un amante.
Caminó por la arena hasta sentir el agua, templada a aquellas horas de la tarde, tanteando su piel. Primero los pies, los tobillos, más tarde las rodillas, las caderas, la enorme barriga, el pecho abultado por su estado de buena esperanza, el cuello...
Respiró hondo y, conteniendo el aliento, sumergió la cabeza en el agua y comenzó a bucear. Investigó las profundidades del océano hasta que sus pulmones le ordenaron subir a la superficie. Obedeció a regañadientes y una vez en el exterior, se tumbó boca arriba sobre el agua para recibir el cálido aliento del sol y las dulces oscilaciones del mar. Cerró los ojos y se dejó llevar por la cariñosa manera que tenía de mecerla su elemento.
Una repentina sensación en la barriga le hizo abrir los ojos y sonreir inconscientemente. Otra patada... sin duda los gemelos (el día anterior habían ido al ginecólogo y Ami les había confirmado que se trataba de un chico y de una chica) serían muy traviesos cuando nacieran.
Estiró los brazos y dio un par de brazadas hacia atrás, sintiendo cómo se abría paso entre las ondas del mar.
Nadie le dijo nunca que el embarazo iba a despertar sus instintos y no sólamente los maternales. Se sentía más alerta, más despierta... más viva que nunca. Haruka también había cambiado en aquellos meses. Se había vuelto más atenta y dulce, su carácter se había suavizado aún más, si cabía. Hotaru se sentía muy dichosa por la futura presencia de un par de revoltosos "hermanitos" en la casa. Parloteaba feliz sobre cómo cuidaría a los gemelos cuando nacieran. Era como si Hotaru hubiera dejado su carácter cerrado y tímido aparcado a un lado. Setsuna pasaba ahora más tiempo en casa. Michiru tenía la íntima certeza de que a la Guardiana del Tiempo le encantaba la idea de convertirse en "tía". Le encantaba diseñar y comprar ropa de bebé y mostrársela a Michiru y a Hotaru.
La joven respiró hondo y miró al cielo, intentando definir la forma que adquirían las nubes, blancas y algodonosas, encima suyo. Una de las nubes le pareció tremendamente parecida a un coche de carreras... y volvió a pensar en Haruka.
La rubia corredora era una chica, aunque aparentara lo contrario y medio mundo no la considerara como tal. Sus amigas sabían que Haruka era una chica y, cuando iban a la playa o a la piscina a su rubia amada no le importaba exhibir figura, para regocijo de Michiru, por supuesto. Se echó a reir al recordar lo avergonzada que se sintió Haruka la primera vez que fue con ella a la playa y la obligó a cambiar el bañador por un sugerente y atractivo bikini.
La sonrisa desapareció al pensar en los gemelos. ¿Qué pasaría cuando descubrieran que Haruka y ella eran dos chicas? ¿Qué pasaría cuando vieran que en la familia de sus amiguitos había un hombre y una mujer ejerciendo de padres en lugar de dos mujeres? ¿Serían capaces de mantener a los gemelos alejados de los peligros a los que tendrían que hacer frente en el futuro? ¿Podrían aguantar ver a sus futuros hijos sufrir?
Michiru se acarició el vientre y sonrió.
"No temáis..." susurró dulcemente. "Papá y yo os protegeremos de todo mal".





Capítulo 12.
Un especial baby shower


(n. de la a. Este capítulo no lo he escrito todo yo. Una chica ha escrito buena parte del capítulo y me ha dado ideas para otro capítulo también. Yo he adaptado lo que ella me ha pasado a mi estilo, para que no se vean cambios de un capítulo a otro, pero la idea de hacer un baby shower fue totalmente suya... ya que donde yo vivo, en España, los baby shower no existen. Bien, a esa chica tan maja va dedicado este capítulo. Gracias, Alex, espero que te recuperes ^_^)

La fecha del alumbramiento de Michiru estaba cerca. Haruka llevaba días preparando una pequeña maleta con todo tipo de ropa y juguetes para que cuando los gemelos llegaran al mundo todo estuviera listo.
Al contrario que en los meses anteriores, Michiru se encontraba muy relajada, mientras que Haruka se encontraba tensa y nerviosa, aunque quemaba buena parte de esos nervios en sus entrenamientos en el circuito. Las sailor senshi estaban realizando ese día un baby shower (una pequeña fiesta en la que se celebra el futuro nacimiento de los bebés) para Michiru y los regalos para ambos bebes.
"Hotaru, ¿a quién crees que se parecerán? ¿A Haruka o a Michiru?" preguntó Chibi usa con gran interés.
"Es cierto, ¿a quién se parecerán más?" agregó Minako.
Ami se quedó pensativa.
"A mí lo que me gustaría saber es... si ellos van a heredar los poderes de ambas", dijo quitándose las gafas.

En los boxes del circuito de carreras Haruka se encontraba verificando algunos papeles para su próxima carrera. No podía concentrarse debido a la proximidad del parto de Michiru. De pronto, un joven se le acercó.
"No te preocupes más, todo saldrá bien, Haruka", dijo el joven, poniendo una mano sobre el hombro de Haruka en un movimiento de apoyo.
"Ah, hola, Joshua", contestó Haruka mirando al joven.
Se trataba de uno de los mecánicos del equipo. Joshua era sólo 2 años mayor que Haruka y tenía un hijo de 11 meses. Por desgracia, la mujer de Joshua murió durante el parto.
"No temas, Michiru es fuerte y su embarazo no es de alto riesgo", comentó Joshua, sonriendo tristemente.
"Joshua... ¿te encuentras bien?" preguntó Haruka.
Joshua asintió.
"Cuando Kioko me dejó me sentí el hombre más desgraciado del mundo pero en ese momento miré a los ojos por primera vez a mi pequeño Shoun. ¿Sabes qué sentí? Era como si estuviera viendo de nuevo a Kioko. De alguna manera ella estaba conmigo de nuevo." Joshua suspiró. "De todas formas aún me siento extraño sin ella... es difícil de explicar..."
Haruka asintió, comprendiendo cómo se sentía su amigo. Ella misma había perdido a Michiru dos veces, una en la Catedral Marina, cuando aparecieron los Talismanes por primera vez. Michiru murió intentando salvarle la vida. La segunda vez fue durante la batalla contra Galaxia. Michiru había muerto siguiéndola en un plan que, seguramente, sabía que no saldría bien. Michiru se había arriesgado demasiadas veces por ella.
El silencio se adueñó de los boxes. Joshua pensaba en Kioko. Haruka en Michiru.

Setsuna entró en el salón con rostro preocupado y presa del nerviosismo.
"¡Chicas, Michiru ha roto aguas!" exclamó, acudiendo junto al teléfono. "¡Voy a pedir una ambulancia! ¡Llamad alguna de vosotros a Haruka con el móvil!"
Ami sacó su teléfono móvil para intentar ponerse en contacto con Haruka.
"¿Qué ha hecho Michiru con el agua?" preguntó Chibi usa a Hotaru, intentando echarse a un lado para no entorpecer el paso de las demás, que corrían histéricas de un lado a otro.
"Michiru-mama está de parto", explicó Hotaru, ligeramente excitada. "¡Va a tener a mis hermanitos, Chibiusa-chan!"
Chibi usa felicitó a Hotaru. Usagi entró corriendo en el salón.
"¿Va a tardar mucho la ambulancia? ¡Michiru se encuentra fatal!" exclamó.
Setsuna colgó, con el ceño fruncido.
"Shimatta" maldijo por lo bajo. "Usagi, en el hosptial dicen que no disponen de ambulancias en estos momentos, tendremos que llevar nosotras a Michiru".
"¿¡QUEEEEEE!?" exclamó Usagi, presa de un ataque de histeria. "¡¡Pero cómo vamos a llevar a Michiru al hospital, se encuentra muy mal, va a dar a luz aquí mismo!!"
"¡Usaremos mi coche, chicas!" exclamó Rei sacando unas llaves del bolsillo del pantalón. Las demás la miraron sorprendidas. "Tengo una furgoneta, no os preocupéis, creo que cabremos todas", les aseguró Rei.

"¡¡Haruka!!" tronó una voz en los boxes. "¡¡Tenoh-kun!!"
"Haruka está en el circuito probando el coche, ¿qué ocurre, Joshua?" preguntó Yamada, el jefe de mecánicos del box.
"¡Michiru está en el hospital, parece que el parto se ha adelantado!"
El mecánico salió disparado hacia el circuito deteniendo los entrenamientos. Cuando se enteró de la noticia ni siquiera salió del coche de pruebas. Lo dirigió a la salida y se metió de lleno en las carreteras de la ciudad, presa del nerviosismo.





Capítulo 13.
¿Y fueron felices y comieron perdices?


(creo que este capítulo me ha salido un poquito largo ^^U)

El chirriar de los frenos del coche de Haruka provocó que muchos de los ingresados en el hospital se asomaran por las ventanas.
Frente a la puerta del hospital había estacionado, de forma perfecta aunque en una zona de ambulancias, un impresionante Ferrari de color rojo. Lo increíble de la situación no es que se tratara de un Ferrari sino que se tratara de un coche experimental de Fórmula 1.
El conductor salió disparado a la velocidad del viento y entró en el hospital como alma que lleva el diablo. Se acercó a la mesa de recepción pero Setsuna se lo impidió.
"¡Setsuna! Gracias a dios que encuentro a alguien conocido, ¿dónde está Michiru? ¿Se encuentra bien?" preguntó presa de un ataque de nervios.
Setsuna sonrió con calma y rodeó los hombros de Haruka con un brazo mientras la conducía a la sala de espera.
"Has debido conducir a mucha velocidad porque nosotros acabamos de llegar. Ahora te llevaré junto a Michiru y sí, no me mires así, se encuentra bien, teniendo en cuenta las circunstancias."
Haruka suspiró aliviada y al entrar en la sala de espera fue recibida por Usagi, que le dio un fuerte abrazo y la dejó sin aliento.
"¡Qué pronto has llegado, Haruka!" gritó Usagi. "Acabamos de llamar a Mamo-chan, supongo que llegará pronto. Hemos venido en la furgoneta de Rei, ¿quién demonios iba a imaginar que los gemelos tendrían tanta prisa por venir al mundo? Aunque, claro, no es tan raro teniendo en cuenta quién es el padre. Es increíble qu..."
"Ya basta, Usagi, estás sacando de quicio a Haruka." Se quejó Rei.
"¡No es cierto!" exclamó Usagi sacándole la lengua.
Rei se picó y también se la sacó a Usagi.
"Chicas, gracias a todas por venir y cuidar de Michiru" balbuceó Haruka, intentando hacerse oir entre el alboroto.
"No tienes que darnos las gracias, Haruka, para eso están las amigas" contestó Makoto dando una palmada en el hombro a Haruka.
La joven rubia sonrió y miró de reojo a Setsuna, que asintió con la cabeza.
"Makoto, voy a acompañar a Haruka a la habitación de Michiru, así que procura que esas dos no se maten" dijo la Guardiana del Tiempo, señalando a Rei y a Usagi, que todavía estaban discutiendo. "Minako, cuida de Chibi usa y de Hotaru mientras".

"¿Por qué se ha adelantado el parto? ¿Seguro que Michiru está bien? ¿Y los gemelos?" preguntaba Haruka una y otra vez.
Setsuna sonreía, aunque también tenía los nervios a flor de piel.
"Ami dice que a veces ocurre. Quizás Michiru estaba algo nerviosa y el parto se ha adelantado. Y no te preocupes por ella, Ami está a su lado y me ha dicho hace 10 minutos que ya se encuentra mejor, parece que los gemelos han heredado tu gusto por la velocidad, Haruka-papa".
La joven rubia se echó a reir pero se detuvo en seco cuando vio la puerta de la habitación de Michiru. Setsuna notó que Haruka se había detenido y se giró, percatándose del miedo dibujado en el rostro de la corredora.
"¿Qué te pasa, no quieres entrar?" preguntó, sorprendida por la expresión en los ojos de Haruka.
La rubia joven se pasó a mano por el pelo, intentando no temblar más de lo que ya era consciente que temblaba.
"Voy a ser padre..." murmuró, muerta de miedo y consciente por primera vez en nueve meses, de la situación. "Voy a ser padre de verdad..."
Setsuna se echó a reir y abrazó de forma impulsiva a Haruka. Estas briznas de inseguridad eran uno de los mayores dones de Haruka para Setsuna. Levantó su barbilla para que la mirara a los ojos y sonrió cariñosamente.
"Oye, has cuidado de Michiru muy bien durante todo el embarazo. Eres una chica fantástica y, aunque no quieras reconocerlo en público, eres muy cariñosa y atenta. Eres un modelo a seguir por Hotaru, ella te ve como a un padre así que no creo que notes la diferencia cuando tengas a dos pequeños llorones en casa pidiéndote que les cambies los pañales."
Haruka se echó a reir y estrechó con fuerza a Setsuna, cogiéndola desprevenida por segunda vez. La morena Guardiana del Tiempo se sonrojó por primera vez en años.
"Gracias, Setsuna" susurró Haruka, conmovida.
Se separaron y Haruka volvió a pasarse la mano por el pelo, apartándose de la frente unos molestos mechones rubios. Miró de forma decidida a Setsuna, asintió y abrió la puerta, entrando en la habitación.

"¡Qué pronto has llegado!" exclamó Michiru al verla. Sonreía ampliamente, parecía encontrarse bien. Haruka miró a Setsuna confundida y ésta asintió transmitiéndole seguridad. "Seguro que has conducido a toda velocidad, imprudente."
Haruka se echó a reir, avergonzada, y caminó lentamente hasta la cama de Michiru. Se sentó en el borde y le cogió la mano. La muchacha de cabello aguamarina tenía la frente sudada y el cabello algo despeinado, pero no había perdido ni un ápice de su belleza sobrenatural.
"He venido en cuanto he podido. No creo que ningún policía vaya a multar a un Ferrari de pruebas estacionado mal en la entrada de un hospital, ¿no? Setsuna me ha dich..." se giró para mirar a la joven morena pero ésta ya había desaparecido de la habitación. Se echó a reir y apartó unos mechones aguamarina de la sudorosa frente de su amada. "¿Te encuentras bien?"
Michiru asintió.
"Tengo contracciones cada cinco minutos pero en ese intervalo de tiempo me encuentro bien, no te preocupes." Acarició su mano, visiblemente emocionada. "Hemos llegado al final del viaje, Haruka."
La joven rubia sintió un nudo en la garganta y tardó unos segundos en recuperar el habla. Miraba intensamente a Michiru, como si fuera la primera vez que la veía.
"Esto tan sólo es el comienzo, Michiru, ya ver..." se detuvo al notar una oleada de dolor en la mano que Michiru le cogía cada vez con más fuerza. "¡¿Eso es una contracción?!"
Michiru estaba destrozándole la mano.
"¿A TI QUÉ TE PARECE, BAKA?" gritó Michiru presa del dolor.
Tenía el rostro contraído, el sudor caía de la frente, aferraba la mano de Haruka como si el mundo fuera a acabarse en aquel instante. En ese momento entró una enfermera con una jeringa dotada de un filo muy largo y fino.
"Ha llegado el momento de la anestesia epidural, señorita Kaiou" dijo suavemente.
"¡GRACIAS A DIOS!" gritaron Michiru y Haruka al unísono.
El dolor remitió cuando el efecto de la anestesia comenzó a hacerse patente. Una enfermera había vendado la mano de Haruka y ésta miraba con asombro a Michiru. ¿De dónde demonios había sacado tanta fuerza? Ni siquiera en la batalla contra Galaxia y transformada en Sailor Neptuno, Michiru había sido TAN fuerte.
"Ara, me encuentro bien" murmuró Michiru, mirando a Haruka con rostro culpable. "Siento haberte hecho daño."
Haruka levantó la mano sana en un intento por hacerla callar.
"No pasa nada, para eso he venido aquí." Contestó echándose a reir.
En ese momento llegó Ami y les comunicó que tenían que ir al quirófano, ya que Michiru había dilatado lo suficiente como para que los gemelos pudieran llegar al mundo. Michiru cogió la mano sana de Haruka, parecía asustada.
"Todo va a ir bien" susurró Haruka, acariciándole la mano. "¿Podré estar presente en el parto, Ami?"
"Claro, Haruka, necesitaremos al padre para cortar el cordón umbilical de los gemelos." Contestó la joven de corto cabello azul colocándose unos guantes mientras se dirigían al paritorio.
"Te quiero, Haruka" susurró Michiru sin soltarle la mano mientras iban por el pasillo.
"Yo también te quiero, Michiru" contestó Haruka besándola en la frente.

Estaba amaneciendo cuando Haruka hizo acto de presencia en la sala de espera. Hotaru estaba dormida, con la cabeza apoyada en el hombro de Chibi usa, que también estaba en brazos de Morfeo. Setsuna, Makoto y Rei estaban tomando café, charlando entre susurros. Usagi estaba durmiendo, con la cabeza en el hombro de Mamoru, que estaba leyendo una revista. Minako se encontraba delante de una máquina de pastas, sacando unas chucherías. Le dio una patada a la máquina y ésta escupió un par de bollos de chocolate. Minako sonrió orgullosa y al dar media vuelta vio a Haruka de pie, en la puerta, con aspecto cansado pero estremadamente feliz.
"¡HARUKA!" exclamó corriendo hacia ella y olvidándose de los bollos, que se habían quedado en la máquina.
Usagi se despertó de golpe y corrió hacia la rubia corredora. Hotaru y Chibi usa también despertaron y Haruka se agachó para coger en brazos a Hotaru. La besó en la frente sin dejar de sonreir.
"Ya tienes dos hermanitos con los que jugar, Hotaru" dijo Haruka, visiblemente emocionada.
Mamoru le dio un abrazo y Setsuna, Rei y Makoto brindaron con sus tazas de café.
"¡Felicidades, Haruka!" exclamó Mamoru sonriendo de oreja a oreja.
La alta joven rubia tenía un nudo en la garganta. Nunca olvidaría la expresión en el bello rostro de Michiru cuando Ami cogió al primero de los gemelos en nacer, la niña, y se la puso entre los brazos. Se percató de que ella misma estaba llorando cuando al cabo de unos momentos Ami le indicó que cortara el cordón de su otro hijo.
Michiru, extenuada, se quedó dormida y Ami se llevó a los gemelos para que los limpiaran. Haruka decidió salir a dar la nueva noticia a Setsuna. No esperaba encontrar a los demás allí así que la emoción le había arrebatado el habla.
Encontró las palabras al cabo de unos segundos, después de limpiarse las lágrimas de los ojos con la mano vendada.
"Gracas, chicos" pudo apenas articular.
"¿QUÉ TE HA PASADO EN LA MANO, HARUKA?" preguntó Usagi, preocupada.
La joven rubia se sonrojó.
"Un accidente laboral, odango" contestó.
Vio de reojo que Setsuna se reía por lo bajo. Siendo como era la Guardiana del Tiempo, Haruka tuvo el terrible presentimiento de que sabía la verdad de lo ocurrido.
(NA: los capítulos 12 y 13 han sido cortesía de esta página
http://coyuhi.foros.ws/t1825/mision-imposible-haruka-y-michiru-tienen-un-bebe/


Última edición por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:51 am, editado 2 veces
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:27 am

Capítulo 14.
De nuevo en casa


Cuando Michiru llegó a casa lo primero que vio fue el enorme ramo de rosas blancas junto a la puerta. Se sonrojó y besó en la mejilla a Haruka, que llevaba a uno de los gemelos.
Setsuna, que llevaba al otro, entró en la casa y Hotaru le quitó al otro gemelo de las manos a Haruka, para subir con Setsuna hasta el dormitorio de la joven pareja.
"No veía la hora de volver" suspiró Michiru, dejándose caer pesadamente sobre el sofá.
Haruka, solícita, acudió a su lado y le quitó los zapatos, aplicando un relajante masaje en los ardientes pies de Michiru, que se lo agradeció infinitamente con sólo una mirada.
"¿Te encuentras bien?" preguntó la joven rubia, preocupada.
Michiru sonrió y acarició el corto cabello de Haruka con ternura.
"Claro que sí, me lo has preguntado una docena de veces. ¿Cuándo dejarás de preocuparte tanto por mí?"
"Es que yo..."

"¡BIENVENIDA, MICHIRU!" sonó un grito uniforme tras la pareja.
Michiru echó la cabeza hacia atrás y se encontró con las sonrientes caras de Usagi, Chibi usa, Mamoru, Rei, Ami, Makoto, Minako, Luna y Artemis, un enorme ramo de rosas y una gigantesca pancarta de bienvenida.
"Se empeñaron en venir a recibirte los primeros" murmuró Haruka, algo avergonzada.
Michiru se echó a reir ligeramente.
"¿Dónde están los gemelos?" preguntó Minako entusiasmada.
"¡Me muero de ganas de verles!" exclamó Rei excitada.
"Chicas, sería mejor que no hiciéramos tanto ruido" las avisó Ami, intentando poner algo de calma en el ambiente. "Seguramente Michiru está muy cansada y..."
"No te preocupes, Ami, me encuentro bien." Respondió la aludida poniéndose en pie y dejándose abrazar por todos.
Setsuna y Hotaru bajaron de la habitación y fueron recibidas por las numerosas preguntas de todos, que querían saber si los gemelos dormían, el aspecto que tenían, a quién se parecían más y sus nombres.
"Todavía no hemos pensado en los nombres" recordó Haruka, mirando a Michiru de forma culpable.
Michiru pasó el brazo por la cintura de Haruka y suspiró resignada.
"Todo ha ido demasiado deprisa".
"¿Podemos verles?" preguntó Usagi entusiasmada.
Michiru sonrió y asintió. Usagi quiso echar a correr hacia la segunda planta de la casa pero Mamoru la retuvo, obligándola a caminar, como los demás, hasta la habitación de Haruka y Michiru.

"¿Cuál es el chico y cuál la chica?" preguntó Rei, confundida.
Michiru caminó hasta las dos cunas.
"Mira, si te fijas, éste, el chico, tiene una pequeña mancha rosa en el cuello. Su hermana no lo tiene." Explicó destapando ligeramente a los bebés para enseñar la marca de nacimiento.
"Qué ventaja, ¿eh, Haruka?" preguntó Mamoru, intentando burlarse de la joven rubia.
"La verdad es que son como dos gotas de agua, si no fuera por esa mancha, cuando están vestidos son completamente iguales." Confesó la joven rubia sonrojándose ligeramente avergonzada.
Rei se echó a reir.
"Ya será menos" le dio una palmada en el brazo.
"Haruka tiene razón, a mí también me cuesta diferenciarlos cuando están en la cuna como ahora." Murmuró Michiru, sonrojándose ligeramente.
"Los dos son rubios... se parecen a Haruka" dijo Chibi usa poniéndose de puntillas para poder ver mejor a los gemelos.
"Tienen los ojos de Michiru" contestó Haruka sonriendo con orgullo.
"Pero han heredado tu carácter" murmuró Setsuna riendo suavemente. "Ayer me costó bastante lograr que dejaran de llorar."
"Mejor, así nadie dudará que Haruka sea el padre" respondió Michiru, burlona.
Haruka se echó a toser.
"Err... será mejor que bajemos, los gemelos están cansados del viaje y necesitan dormir un poco." Dijo, echando suavemente a todos de la habitación.
Michiru le guiñó un ojo con complicidad cuando salió de la estancia.

La playa estaba desierta, sumida en la penumbra. El murmullo de las olas acariciaba los desnudos pies de la joven que caminaba pensativa por la arena, todavía caliente. La brillante luna llena iluminaba su camino y miles de estrellas le hacían compañía, custodiaban su paseo con la ferocidad de un fiel perro guardián. Una fresca brisa salada y penetrante se levantó para acariciar sus cabellos, para volver a encontrarse con ella después de tanto tiempo de soledad.
La mujer disfrutaba de su paseo como si fuera la primera vez que caminaba descalza sobre la arena y, en verdad que lo era, ya que hacía semanas que no paseaba a aquellas horas de la noche.
"Hacía tiempo que no te veía tan feliz" sonó una voz femenina a unos metros de ella.
Se giró y sonrió, reconociendo desde la corta distancia que las separaba, a la alta mujer que se encontraba en la playa con ella.
"Puede ser" respondió, respirando hondo, dejando que el salitre marino inundara sus pulmones.
Notó frío, así que subió un poco más su chal para taparse los hombros. Su acompañante caminó hacia ella lentamente, disfrutando también del paseo nocturno. Al llegar hasta Michiru le ofreció el brazo para que la joven se apoyara en ella, pensaba que, sin duda, debía estar cansada después de un día tan largo. La mujer de cabello aguamarina se echó a reir y aceptó el brazo encantada y, hasta cierto punto, agradecida por el gesto. El cansancio, efectivamente, comenzaba a afectarle a aquellas horas.
"Tendrías que ver a Haruka. Ahora se encuentra con los gemelos. Está sentada frente a las dos cunitas, mirando a los niños con cara de tonta" susurró la recién llegada dando unas palmadas en el brazo de Michiru, apoyado ahora en el suyo.
"Eso no me sorprende, Setsuna. A Haruka se le enciende la mirada cada vez que ve a Hotaru, así que supongo que ahora se debe sentir pletórica." Sonrió Michiru.
"Tú también estás radiante" murmuró Setsuna con orgullo.
"Gracias" se sonrojó ligeramente Michiru. "Por cierto, ¿te ha enviado Haruka hasta aquí? Tú no sueles salir a pasear de noche..."
"No me envía nadie, desconfiada. He venido por iniciativa propia. He estado en las Puertas del Tiempo recientemente y he visto algo que no me ha hecho ninguna gracia. Ten cuidado, ¿de acuerdo?"
Michiru se separó de su amiga al instante, alarmada.
"¿Va a ocurrirle algo malo a los gemelos?"
Setsuna sonrió para tranquilizar a Michiru.
"No tiene nada que ver con ellos, yo sólo te aconsejo que tengas cuidado y que vigiles a Haruka. Dentro de unos días tendré que regresar a las Puertas del Tiempo para controlar lo que está sucediendo durante mi ausencia y estoy algo preocupada, pero no se trata de nada que no podáis solucionar." Le guiñó un ojo con confianza.
Michiru suspiró aliviada.
"Mira, Setsuna, no puedo evitar sentir que el corazón me da un vuelco cuando me dices estas cosas. Antes estaba Hotaru y me preocupaba muchísimo por ella, pero ahora no sólo está ella, también estan los gemelos, que son dos y..."
"No es lo mismo un hijo adoptivo que uno biológico, es eso, ¿verdad?"
Michiru asintió, visiblemente avergonzada.
"No tendría que sentir esto, ¿no?"
Setsuna se detuvo mirándola a los ojos.
"Es normal que lo sientas así, has llevado a esos dos bebés durante nueve meses en tu vientre, tu vínculo con ellos es mayor que el que tienes con Hotaru. Además, Hotaru tuvo un crecimiento precipitado, nunca pudimos disfrutar de su infancia..." dijo con voz amarga.
Michiru se echó a reir.
"Hotaru es una chica excepcional, es cierto." Murmuró.
Las dos guardaron silencio durante los minutos que pasaron hasta que llegaron a la casa.
Michiru estaba absorta en sus pensamientos y le daba vueltas al consejo que le había dado Setsuna. ¿Qué iba a ocurrir?
Setsuna, por su parte, también estaba ensimismada, recordando cómo había sido la corta infancia de Hotaru y lo mucho que había disfrutado con ello. Sabía perfectamente que aquellos sentimientos eran lo más parecido a la maternidad que iba a sentir en mucho tiempo y sufría pensando que todo había pasado con la rapidez de un suspiro.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:28 am

Capítulo 15.
Buscando los nombres perfectos


"Umi y Fuu" dijo de repente Hotaru, levantando la cabeza del cómic que estaba leyendo. "¡Umi y Fuu! Son buenos nombres, ¿no?"
Michiru se echó a reir y Haruka negó con la cabeza, dando unas palmaditas en el hombro a la joven morena.
"Llevas una semana proponiendo nombres." Murmuró Haruka riendo. "¿Es que no te cansas nunca?"
"Dejaré de hacerlo cuando me digáis cómo se van a llamar mis hermanos" contestó Hotaru frunciendo el ceño. "Parece mentira que todavía no os hayáis puesto de acuerdo."
Haruka y Michiru se miraron de forma significativa. Habían llegado a discutir por los nombres en un par de ocasiones. La joven madre quería que sus hijos se llamaran Kei y Aoi mientras que Haruka prefería Alex y Michelle. Michiru se negaba en redondo a que los bebés tuvieran nombres occidentales y Haruka no quería que ninguno de sus hijos tuviera nombre de color.
"¿Por qué no optáis por un término medio? Yo creo que cada una de vosotras debe elegir un nombre, así estaréis contentas las dos" dijo Setsuna sirviéndose una taza de té.
Las dos interesadas en el tema se miraron y asintieron. Michiru subió a comprobar cómo estaban los niños y Haruka salió a la calle a meditar.
"¿Están enfadadas?" preguntó Hotaru preocupada.
Setsuna se echó a reir.
"Nada que no pueda resolverse" contestó Setsuna cogiendo una revista.

Ami guardó el fondendoscopio en un maletín y sonrió satisfecha de lo que había visto.
"El chico está un poco débil pero puede ser por el tiempo que hace, ha llovido estos dos últimos días y la humedad ha aumentado mucho. Por cierto, no me habéis dicho cómo se llaman los gemelos".
Haruka carraspeó ligeramente y Michiru se sonrojó.
"Aún no lo hemos decidido" contestaron las dos al mismo tiempo, mirándose durante un momento.
Ami se echó a reir y se dirigió a la puerta.
"Mantenedme informada. De todas formas tendríais que ir al registro civil en esta misma semana así que no dejéis el tema de lado, ¿eh?" sonrió la joven doctora desapareciendo tras la puerta.

"Me siento como una estúpida" dijo Haruka cogiendo en brazos al varón, que estaba llorando.
"Yo tampoco he sido un hada madrina" murmuró Michiru encogiéndose de hombros.
"He estado pensando en lo que dijo Setsuna antesdeayer y creo que tiene razón." Michiru asintió, dejándola continuar. "Kei es un nombre bonito para el chico".
Michiru sonrió y asintió de nuevo con la cabeza.
"Entonces podríamos llamar Michelle a la chica". Murmuró dejando que la protagonista del tema de conversación le cogiera un dedo con fuerza.
Haruka negó con la cabeza.
"No, prefiero que se llame Alex, si no te importa." Michiru la miró sorprendida. "El padre de Joshua, mi compañero de equipo, se llama así y es un hombre al que admiro desde que le conozco."
"No quiero ponerle un nombre de chico a mi hija, Haruka" se quejó la joven de cabello aguamarina.
"Alex es un nombre que sirve tanto para hombre como para mujer, Michiru... es como el mío, ¿recuerdas?" le guiñó un ojo de forma significativa.
Michiru sonrió y se puso en pie, pasando la mano por el corto cabello de Haruka. Asintió, finalmente con la cabeza y Haruka dejó al niño en la cuna, al lado de su hermanita.
"De acuerdo, se llamarán Kei y Alex, pero serás tú quien de explicaciones cuando alguien pregunte por qué los dos tienen nombre de chico." Murmuró Michiru rodeando el cuello de Haruka con los brazos.
Haruka asintió y se inclinó sobre Michiru para sellar el trato con un beso.

"¿Por qué le habéis puesto nombre de chico?" preguntó Usagi entrando en el salón con un plato lleno de galletas.
Michiru miró SIGNIFICATIVAMENTE a Haruka, que tosió tapándose con el puño y explicó su versión de los hechos.
"Es un bonito gesto, Haruka" dijo Mamoru pasando el brazo por los hombros de Usagi, que acababa de sentarse a su lado.
"A mí me gusta que mi hermana se llame Alex" dijo Hotaru. "Tiene un carácter muy fuerte a pesar de que no es más que un bebé, me recuerda mucho a Haruka-papa".
"Quizás tengas razón, Hotaru, pero no dejaré que mi pequeña Alex tenga el pelo tan corto como Haruka" dijo Michiru con voz decidida. Miró a Haruka de forma significativa. "Haz lo que quieras con Kei pero deja a Alex tranquila".
Haruka hizo caso omiso de la advertencia. Estaba ansiosa porque llegara el momento en el que poderle enseñar a sus hijos el circuito donde estaba ganando casi todas las carreras en las que participaba. Quería salir con ellos a la playa, al parque, a visitar museos. Estaba deseosa de ver en aquellos dos bebés rasgos suyos y de Michiru mezclados y unidos para siempre.
"¿Habéis dejado a los gemelos en casa?" preguntó Chibi usa.
"Sí, son demasiado pequeños, no podemos llevarlos con nosotras a todas partes todavía. Setsuna está cuidándoles, dice que quiere estar con ellos todo el tiempo posible antes de irse a las Puertas del Tiempo." Dijo Michiru preocupada.
"¿Ha pasado algo?" preguntó Mamoru con rostro serio.
"Parece que no, pero nos ha dicho que tengamos cuidado, así que yo creo que deberíamos estar preparados para cualquier cosa" contestó Haruka frunciendo el ceño.

"Estás tensa, relájate un poco" murmuró Michiru, levantando apenas la vista del lienzo en el que estaba trabajando.
Ya hacía más de cinco meses que la mujer de cabello aguamarina no pintaba ni dibujaba y el hecho de encontrarse ante el caballete le había reportado más de un problema pero una vez cogió el carboncillo y le pidió a Haruka que posara para ella, la inspiración le llegó a borbotones. No podía dejar de trazar líneas, de dibujar sombras, de estudiar de forma analítica el cuerpo de Haruka mientras lo moldeaba sobre el lienzo.
"Nunca me ha gustado posar" se quejó la rubia muchacha.
Michiru se echó a reir y dejó el carboncillo sobre la mesa. Caminó hasta Haruka y le arregló el cuello de la camisa. Le dio un beso en la mejilla y le acarició el rostro de forma maternal.
"Nadie lo diría, cariño" susurró cerca de su oído y volvió hasta el caballete no sin antes lanzarle una última mirada de reojo para asegurarse de que todo estaba tal y como quería.
Haruka se sonrojó, se sentía incómoda. Nunca le había gustado exhibir su figura y, aunque Michiru no paraba de repetirle que era muy guapa había algo dentro de ella que le decía que no era cierto. Michiru le había ayudado a dehacerse de sus complejos pero aún le quedaba camino por recorrer en ese aspecto.
"¿Cómo va tu reencuentro con el arte?" preguntó Haruka intentando no moverse de forma perceptible.
Michiru no levantó la vista, estaba absorta en lo que hacía y tardó un poco en contestar. Haruka iba a repetir la pregunta pero en ese momento Michiru le contestó.
"Es fascinante. Es como si volviera a descubrir la pintura por primera vez" murmuró con una sonrisa capaz de derretir el Polo Norte entero.
Haruka sonrió internamente, llena de orgullo y admiración por aquella mujer tan interesante. Un llanto repentino atrajo la atención de las dos, haciéndoles mirar en dirección a la puerta.
"Yo iré a ver qué pasa, tú quédate pintando, Michiru" dijo Haruka levantándose del asiento.
La mujer de cabello aguamarina dejó sus utensilios de pintura sobre la mesa y negó con la cabeza, sin dejar de sonreir.
"No puedo seguir pintando sin mi musa" murmuró de forma sensual. Haruka volvió a sonrojarse. Michiru había recuperado el sentido del humor, era fantástico. "Vamos a ver qué quieren esos dos pedigüeños."
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:29 am

Capítulo 16.
¿Igual que antes?


Caía la tarde cuando Haruka se dio cuenta de que la casa estaba sumida en un profundo silencio.
Setsuna se encontraba, desde hacía días, en las Puertas del Tiempo y Hotaru estaba leyendo en su habitación. Escuchó un ligero ruidito en la cocina y una suave voz y caminó en esa dirección.
La escena que vio ante ella fue sobrecogedora y sintió un nudo en la garganta cuando la emoción se apoderó de ella.
Michiru estaba amamantando a Kei.
Tenía la cabeza ligeramente agachada y el cabello casi tapaba sus rasgos pero se adivinaba una sonrisa en su rostro y una mirada inmensamente tierna. Tenía la blusa abierta y Kei se aferraba a su alimento como si le fuera la vida en ello, provocando ligeras quejas en Michiru.
Haruka sonrió con orgullo. Michiru estaba bellísima y ella no se atrevía a romper la magia de la escena entrando en la cocina, interrumpiendo aquel acto sencillo y a la par fascinante.
"No te quedes en a puerta, pasa" sonó la voz de Michiru en un susurro y sus ojos azules la miraron fugazmente.
Así que la había visto, después de todo. Haruka entró silenciosamente y se sentó frente a ella, dejando la cabeza sobre las manos, encima de la mesa.
"No quería molestarte" contestó suavemente, hipnotizada.
Michiru sonrió y la miró a los ojos. Qué mirada tan dulce, qué sonrisa tan tierna, qué felicidad rebosaba de aquella joven...
"Alex aún no ha comido, ¿quieres probar tú?" preguntó Michiru, señalando el cestito en el que se encontraba la niña, levantando los brazos impacientemente.
"¿Yo?" preguntó Haruka sorprendida. "Pero si..."
"No puedo amamantar a los dos al mismo tiempo, no tengo suficiente leche, así que he preparado un biberón para ella. Ya hace rato que está listo, yo esperaba a que este glotón" sonrió señalando con la cabeza a Kei, que seguía sumido en su labor "acabase, pero ya que estás tú aquí podrías hacerlo tú. Sé que te hace ilusión, después de tanto tiempo..."
Haruka asintió, sonrojándose. Hacía tiempo que no tenía un biberón en las manos. Desde que Hotaru era un bebé, concretamente. Cogió el biberón y comprobó que la temperatura de la leche era la correcta. Cogió a Alex en brazos y se sentó junto a Michiru.
"¿Se han portado bien durante la tarde?" preguntó Haruka dejando que Alex se aferrase con fuerza al biberón. "Eh, con calma, con calma" se echó a reir al percatarse de ello.
Michiru rió suavemente y asintió.
"Han dormido casi toda la tarde" susurró levantándose de la silla. Dejó a Kei en uno de los dos cestitos y se abrochó la camisa. Caminó hasta Haruka y se situó tras ella, apoyando las manos en los hombros de la joven rubia. "He pensado volver a la Orquesta y seguir con el programa de actuaciones".
Haruka sonrió inclinando la cabeza para mirar a Michiru momentáneamente.
"Me alegro de que vuelvas a la normalidad. Primero la pintura, ahora la música... Te admiro, yo no sé si sería capaz de seguir con tanta naturalidad después de todo." Confesó sonrojándose ligeramente.
Michiru le dio un beso en la mejilla.
"No creas que es tan fácil pero creo que podremos encargarnos las dos de los gemelos y seguir más o menos con nuestra vida normal." Susurró.
"Participaré en menos carreras este año, así podrás ir de gira" dijo Haruka asintiendo. "Podríamos ir a verte tocar, seguro que han nacido con buen oído para la música."
"Podría ser" se echó a reir Michiru. "¿Sabes que estás muy sexy con el biberón en la mano?"
Haruka se echó a reir a carcajadas y Michiru le tapó la boca, señalando a Alex, que había soltado el biberón y las miraba asustada.
"Perdón" susurró Haruka. "¿Por qué me has distraído?"
Michiru se separó de ella y se sentó a su lado, mirándola intensamente.
"Sólo he dicho lo que pienso" musitó Michiru inclinándose hacia ella. "Te sienta bien tu rol paterno, amor."
"Yo pensaba lo mismo de ti cuando he entrado en la cocina" contestó Haruka guiñándole un ojo.
Cuando Alex acabó su biberón Haruka la colocó sobre el hombro, suavemente, para provocar la eliminación de gases. Dejó a la pequeña en un cestito al lado del de su hermano y caminó lentamente hacia Michiru, arrodillándose delante de ella. Apoyó los brazos en sus piernas y sonrió.
"¿Te apetece salir a dar una vuelta?" preguntó y miró de reojo las cestitas de los bebés. "Estos van a estar durmiendo un buen rato, no nos echarán de menos durante un cuarto de hora."
Michiru asintió. Haruka se puso en pie y le tendió la mano, que la joven de cabello aguamarina aceptó gustosa.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:30 am

Capítulo 17.
Acontecimientos inesperados


Cuando Haruka llegó al circuito sabía que algo no funcionaba con normalidad.
Sus compañeros la miraban de forma diferente, los mecánicos también. Joshua, su mejor amigo, se le acercó con un par de refrescos en las manos. Le ofreció uno.
"Todo el mundo lo sabe, Haruka" dijo Joshua mirando al frente con rostro sombrío, evitando mirarla a los ojos. "A mí no me importa, pero yo pensaba que éramos amigos, yo pensaba que confiabas en mí..."
"Espera, espera" dijo ella situándose frente a él. "¿De qué va todo esto?"
Joshua la miró sorprendido.
"¿No has leído los periódicos?" preguntó. "Creo que tengo un ejemplar en mi bolsa, espera."
Joshua caminó hasta su mochila y sacó un periódico de aquella misma mañana. Se lo dejó a Haruka, que lo primero que vio en letras enormes y a todo color, en la portada fue "Haruka Ten'ou es una mujer".
"¿No lo sabías?" preguntó Joshua viendo que Haruka se quedaba pálida y con el rostro desencajado.
La joven negó con la cabeza, incapaz de articular sonido alguno.
Se estaba asfixiando.
No es que tuviera nada en contra de que la gente supiera quién era ella en realidad pero no esperaba que la noticia saliera a la luz tan pronto. Apenas habían pasado cuatro meses del nacimiento de los gemelos, los periodistas perseguirían a Michiru para preguntarle todo tipo de cosas, no la dejarían en paz a ella tampoco... Apoyó la espalda en la pared y respiró hondo, intentando calmarse.
"Te han visto varias veces en la playa con Michiru, primero pensaban que se trataba de una hermana tuya pero luego descubrieron que eras tú... ¿por qué no dijiste nada?"
"El único que lo sabe es el jefe de equipo, ni él ni yo pensamos en su momento que debía hacerse público. Y como Michiru se quedó embarazada tampoco pensamos que era el momento adecuado de..."
"¿Y tampoco pensabas decírmelo a mí? Pensaba que eras mi mejor amigo..."
"Somos amigos, Joshua, pensaba contarte la verdad" dijo Haruka devolviéndole el periódico.
Tenía que hablar con Michiru antes de que la noticia se dispersara demasiado.
"Una llamada para ti, Haruka" sonó la voz de Yamagata, el jefe de equipo. "Es Michiru".

"¿Qué vas a hacer, Haruka?" sonó la voz de Yamagata cuando la joven rubia colgó el teléfono.
"Convoca una rueda de prensa para esta misma tarde, por favor" contestó Haruka con la mirada fija en el teléfono. "Dile a Joshua que quiero hablar con él ahora."

"Nunca ha sido fácil para mí tener amigos" murmuró Haruka dándole la espalda, consciente de que Joshua se encontraba tras ella porque había notado su presencia en la habitación, pero incapaz de enfrentarse a su mirada indignada. "Los chicos no me aceptaban porque yo era una chica y las chicas no lo hacían porque no me parecía en nada a ellas -ni ganas, tampoco-" se rió amargamente.
"Tendrías que habérmelo dicho, Haruka" insistió él.
"¿Y qué habría cambiado eso? ¿Estás seguro de que no te habrías sentido molesto y me habrías dado de lado? He tenido muchos 'amigos' que tuvieron esa reacción cuando lo supieron. Es como si el hecho de ser mujer impida que podamos ser amigos como antes. Estoy cansada de vivir la misma situación, quería proteger nuestra amistad, Joshua."
Haruka se dio media vuelta, enfrentándose al joven.
"No me importa que seas una mujer" sonó la voz de él, testaruda. "Eres buena conduciendo y siempre te he considerado mi mejor amigo... bueno, mi mejor amiga, dadas las circunstancias."
"Bueno es saberlo" sonrió ella. "Necesitaré tu apoyo esta tarde, en la rueda de prensa."
Joshua sonrió y se acercó a ella.
"Estaré a tu lado, no te preocupes" murmuró dándole un abrazo.
Justo lo que necesitaba en ese momento.

"¿Dónde están Kei y Alex?" preguntó Joshua a Michiru cuando la vio entrar.
"He dejado a Hotaru y a los gemelos con unos amigos, no te preocupes." Sonrió la joven de cabello aguamarina. "¿Dónde está Haruka?"
"Aquí" sonó la profunda voz de su compañera.
Michiru miró con escondido orgullo a su amada.
Iba a enfrentarse al mundo. Ella no había sido capaz de hacerlo y, si la prensa no hubiera descubierto el verdadero género de Haruka, dios sabe que nunca lo habría hecho.
Cuando los periodistas le hacían alguna pregunta comprometida respondía en tono neutro, sin declarar abiertamente que Haruka era un hombre, pero sin negarlo tampoco. Ya tenía bastante con las miradas de decepción de sus padres. Pero ahora todo había salido a la luz y, ya que Haruka parecía haberse tomado las cosas con madurez y pensaba gritarle al mundo quién era y qué hacía, ella había tomado la callada decisión de estar junto a Haruka también en aquello y declarar a la prensa todo lo que hiciera falta.
Nunca se había avergonzado de su relación con Haruka, ni cuando sus padres la echaron de casa, ni cuando, alguna vez, se ganaban alguna mirada negativa en la playa. Ahora, que era cuando más orgullosa estaba del carácter de su amada, tenía que estar junto a ella y demostrarle todo lo que sentía por ella.
"¿Te encuentras bien?" preguntó llena de preocupación.
Haruka asintió. Era muy fuerte, aunque Michiru era perfectamente consciente de que por dentro, estaba temblando como una montaña de gelatina.
"Mis mayores miedos van ahora a hacerse realidad... aunque prefiero que todo esto salga a la luz ahora, que Kei y Alex son pequeños. Espero que no te perjudique esta rueda de prensa... "
Michiru se echó a reir. Haruka estaba, posiblemente, lanzando por la borda su sueño de ser piloto de carreras y en su mente tan sólo estaban los gemelos y ella.
"¿De qué ríes, Michiru?"
"Te quiero" susurró la joven de cabello aguamarina poniéndose de puntillas para besarla en los labios.

Haruka salió a la sala de prensa con pantalones rojos y una fina camisa blanca semiabierta, mostrando el escote que durante casi toda su vida había llevado escondido. Se quitó la gorra del equipo y la dejó sobre la mesa, dirigiendo una aguda mirada a los periodistas que se habían reunido allí.
Cuando Michiru entró en la sala y se sentó a su lado, los periodistas se pusieron en pie y comenzaron a sacar fotos. Haruka sabía a ciencia cierta que las dos iban a ser portada de las revistas del corazón aquella semana, como lo fueron cuando hicieron pública su relación, o como lo fueron cuando Michiru anunció que estaba embarazada.
Joshua entró en la sala, dejó una botella de agua delante suyo y se sentó con ella, dándole una palmada en el hombro. Haruka vio de reojo, escondido, a Yamagata, que asintió con la cabeza antes de dejarla sola ante el peligro. Miró al frente, levantó la cabeza y sonrió.
"Nunca he dicho que fuera un chico" fueron sus primeras palabras. "De hecho, en los formularios que relleno para las carreras no se me pregunta cuál es mi género, así que he competido de forma legal desde el principio. No me arrepiento de que la gente haya pensado que soy un hombre, pero tampoco me arrepiento de ser una mujer." Se echó a reir. "Tan sólo me maravilla el hecho de que, durante tantos años, la gente haya pensado que soy un hombre. Es muy divertido."
Michiru sonrió y le cogió la mano por debajo de la mesa. Debía haber imaginado que aquel tipo de situaciones era con las que Haruka se divertía más.
"¿Qué hay de tu relación con la violinista Michiru Kaiou?" preguntó un periodista. "¿Fingísteis ser pareja para que nadie dudara de tu condición masculina?"
Haruka le miró sorprendida. Miró a Michiru, divertida, se echó a reir y su compañera no pudo evitar que se le escapara una risita por lo bajo.
"Yo nunca he fingido nada." Dijo. Miró fugazmente a Michiru y puso su mano, cogida a la de Michiru, encima de la mesa. "Quiero a Michiru, siempre la he querido y no puedo imaginar mi vida sin ella. Además, me extraña esa pregunta, después del amplio reportaje que hizo usted sobre nuestros hijos hace cuatro meses."
"¿Los gemelos fueron adoptados o bien optásteis por la inseminación artificial?" preguntó un periodista de prensa rosa.
"Evidentemente, optamos por la inseminación artificial. Michiru quería tener un hijo, todos nuestros amigos lo saben." Dijo Haruka guiñándole un ojo de forma burlona a la joven de cabello aguamarina.
"No hemos localizado el hospital en el que se realizó esa operación a cabo, Ten'ou" comentó una famosa presentadora de televisión.
"Bien, tanto Michiru como yo somos personajes públicos, no podíamos tomar una iniciativa así a la ligera, el hospital tiene órdenes estrictas de conservar la confidencialidad de todo lo que ocurrió. No conseguirán ninguna información por parte de ellos" dijo Haruka y Michiru tuvo la impresión, divertida, de que Haruka estaba muy metida en su papel porque las mentiras salían de sus labios de forma totalmente natural.

Las preguntas duraron una hora más. Al final de la tarde la sala de prensa se quedó vacía y Haruka se echó hacia atrás en el asiento, exhausta. Joshua se despidió de ella y de Michiru y se fue a casa ya que su hijo, de poco tiempo de edad, estaba con la niñera y seguramente ya estaba preguntando por él. Yamagata felicitó a Haruka por lo bien que habían ido las cosas.
La Federación de Fórmula 1 no iba a penalizar las carreras anteriores de Haruka, aunque a partir de ahora tendrían en cuenta su condición femenina, lo cual quería decir que no podría competir en campeonatos internacionales. Yamagata iba a apelar debido al enorme talento de Haruka, y tenía la esperanza de que la joven rubia podría volver a competir con normalidad en unos meses. Por otro lado, la publicidad creada a raíz de todo el revuelo armado le vendría muy bien al equipo y, seguramente, habría muchas chicas que intentarían competir conduciendo, para emular al ídolo del que durante años habían estado enamoradas y al que ahora seguían admirando.
"Por un momento tuve miedo de que la chica que estaba hablando de inseminaciones artificiales e infancias difíciles no era la persona con la que yo había estado hablando hacía quince minutos" se rió Michiru pasando los brazos por los hombros de Haruka, que tenía la cabeza hundida sobre los brazos, encima de la mesa.
Escuchó la traviesa risilla de Haruka y en ese momento fue consciente de que Haruka se encontraba bien. Levantó la rubia cabeza y le guiñó un ojo.
"Soy una maestra de la mentira y el engaño" dijo con orgullo.
"Pues espero que tu actuación de hoy sea algo aislado y no utilices tus dotes de actriz conmigo" contestó Michiru frunciendo el ceño, fingiendo enfado.
Haruka se puso en pie y se pasó la mano por el pelo, sin perder la sonrisa.
"A ti no te he mentido nunca" ronroneó y, por un momento, fue la imagen perfecta de la inocencia.
"Claro" contestó Michiru con sarcasmo. "¿Volvemos a casa? Tengo ganas de ver cómo están Alex y Kei".
"¿Necesitas a un buen piloto de Fórmula 1 como chófer?" se ofreció la joven rubia.
"Caballero, me han dicho las malas lenguas que hay una chica muy guapa compitiendo con todos esos hombres. Creo que prefiero que sea ella quien me lleve a casa. ¿Dónde puedo encontrarla?" Respondió Michiru echándose a reir.
Haruka se miró a sí misma de arriba abajo y le sacó la lengua, burlona.
"Oye, bonita, ya hace mucho tiempo que no le pido a Seiya ninguno de sus trastos fransformadores".
"Ara, ni falta que te hace."
Haruka se sonrojó violentamente mientras Michiru se dirigía a la puerta, partiéndose de risa, consciente de su victoria dialéctica.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:31 am

Capítulo 18.
Regresando a la normalidad


Alex no paraba de llorar. Michiru había salido a comprar unas medicinas y Haruka estaba sola en casa. La pequeña comenzaba a sufrir las primeras consecuencias de la aparición del primer diente.
Haruka y Michiru se habían reído mucho cuando vieron aquella manchita blanca aflorando entre las sonrosadas encías de su hija pero ahora las risas habían desaparecido. Alex mordía con furia un bastoncito de hielo que le habían dado por orden de Ami. Haruka sentía cierta predilección por la niña, la primogénita. Parecía más despierta que su hermano y sin duda, era la más revoltosa. Físicamente era el vivo retrato de Michiru pero su carácter era tan salvaje e intenso como el de Haruka. Se acercó a la cuna para darle otro bastoncito de hielo cuando notó una acumulación de energía extraña.
Notó cómo el viento entraba en la habitación a través de una ventana que ignoraba haber dejado abierta y vio un remolino creciendo alrededor de la cuna.
"¡ALTO!" gritó al viento, intentando aplacarlo, como había hecho en su infancia tantas y tantas veces, cuando el indomable elemento se rebelaba por ella.
De repente, Alex dejó de llorar y una suave brisa marina entró por la ventana, refrescando la habitación. La niña comenzó a gorgotear feliz y a Haruka se le cayó el bastón de hielo al suelo.

Al entrar en la habitación Michiru se encontró con Haruka mirando con los ojos fuera de sus órbitas la cuna donde descansaba Alex. Kei se encontraba profundamente dormido. Caminó hacia Haruka y le cogió la mano. La joven rubia ni siquiera se había percatado de su presencia y la miraba como si no la reconociera.
"Tenemos problemas" susurró mirando de nuevo en dirección a la cuna.
"¿Qué ocurre?" preguntó caminando hacia Alex, que se encontraba parloteando feliz.
"Alex es una Guerrero" murmuró Haruka de forma incrédula.
"¿Qué dices? Los poderes no se manifiestan hasta la adolescencia... ¿qué ha pasado, Haruka?"
La rubia Guerrero del Viento le explicó su encuentro con la furia desatada de la pequeña Alex. Le contó con el máximo detalle posible cómo el viento enfurecido había entrado en la habitación y se había arremolinado alrededor de la cuna de la pequeña mientras ésta lloraba. También le dijo que una brisa marina había entrado en la habitación consiguiendo que el viento se fuera, y que eso tuvo lugar cuando Alex dejó de llorar.
Michiru estaba perpleja. Se acercó a la cuna y cogió a Alex en brazos, meciéndola en silencio. Miró a Haruka a los ojos.
"No quiero que sea una Guerrero..." murmuró tristemente. "¿Por qué no puede tener una vida normal?"
"La tendrá, Michiru" dijo firmemente Haruka. "Yo no quiero que ni Alex ni Kei pasen por lo mismo que nosotras. Si tenemos cuidado esos poderes irán mermando. Si enseñamos a Alex a mantener su poder a raya no será necesario que se transforme en Guerrero nunca."
"Yo sólo espero que esto no sea un presagio de un enemigo nuevo. El nacimiento de un nuevo Guerrero siempre supone un motivo para estar alerta. ¿Y si en los próximos días le sucede algo parecido a Kei?"
"Yo creo que todo se ha debido al dolor del primer diente, ha sido algo esporádico." Dijo Haruka esperando tener razón.
De pronto escucharon un ruido extraño y miraron hacia la cuna donde estaba Kei. El jovencito intentaba darse la vuelta sobre su espalda y lo consiguió sin demasiado esfuerzo.
"Chico listo" dijo Haruka maravillada al ver cómo su hijo intentaba gatear encima de la cunita.
"Como su padre" añadió Michiru besando en la mejilla a Haruka, que pasó el brazo por sus hombros y la atrajo hacia ella.
"¿Ves como no todo tiene por qué ser malo?"

Usagi se encontraba tomando té con Michiru en el salón cuando notó una presencia cercana a sus pies. Bajó la vista y se encontró con un alegre Kei, gateando y agarrándose a sus medias.
"¿Cuándo han comenzado a gatear?" preguntó Usagi maravillada. Michiru se echó a reir.
"Tan sólo gatea Kei, a Alex parece gustarle más la cuna, aunque ha comenzado a gatear sobre su estómago."
"Yo diría que a Kei le encanta la velocidad, ¿has visto cómo gatea a cuatro patas?" se echó a reir Usagi. "Me recuerda a Haruka".
Michiru asintió con orgullo. Hotaru entró corriendo en la habitación.
"Michiru-mama, ¿has visto a Kei? Estaba buscando un juguete que se le había colado debajo de mi cama y lo he perdid... ¡Kei! Así que aquí estabas" caminó la joven morena hacia su hermano menor y lo cogió en brazos, dándole la pelota que había cogido.
El niño gorgoteó feliz y aferró la pelota como si le fuera la vida en ello.
"Y pensar que apenas tiene ocho meses..." suspiró Michiru emocionada. "¿No te dan ganas de probar la maternidad, Usagi? Yo te lo aconsejo, de verdad".
Usagi se echó a reir y se echó hacia atrás de la silla.
"Ni hablar. Alex y Kei no son como Chibi usa, gracias a los dioses."
Las tres se echaron a reir y Kei miraba de forma intermitente a cada una de ellas con rostro asombrado.

El ruido era ensordecedor. Hotaru y Minako parecían pasárselo muy bien pero Michiru estaba preocupada por los gemelos. Kei estaba agarrado a su blusa y parecía asustado. Alex, por su parte, estaba muy despierta y atenta al alboroto que había en el box del equipo de Haruka. Hotaru tenía que hacer verdaderos esfuerzos para que su hermana menor no se le escapara de entre los brazos.
"Parece que le gusta el ambiente, Michiru-mama" observó alegremente. "Seguramente será corredora, como Haruka-papa."
"Espero que no, Hotaru" contestó Michiru en tono reservado.
Vio a Joshua en un rincón del box, dándole los últimos retoques al coche de pruebas que se solía tener en la reserva por si le ocurría algo inesperado al coche principal.
"¿Le ocurre algo al coche de Haruka, Joshua?" preguntó Michiru preocupada, ya que no se solía arreglar el coche de reserva si el principal no daba muestras de flaqueza.
Joshua levantó la cabeza y al ver al pequeño Kei en brazos de su madre se limpió las manos y se acercó a ellos.
"Hola, no os he visto entrar. Ha venido toda la familia, por lo que veo" dijo señalando a las demás.
"Minako es una amiga, como Setsuna se encuentra de viaje ha venido en su lugar y así aprovechamos la entrada."
Joshua sonrió.
"Me parece bien, parece ser una gran fan de Haruka." Michiru se echó a reir. "No te preocupes por el coche de tu chica, está bien, aunque esa tozuda insiste en que el motor no tiene la misma potencia que en los entrenamientos".
Michiru asintió, aliviada y se despidió de Joshua, que debía acudir a la línea de salida para darle los últimos consejos a Haruka y acabar de revisar el coche.
De repente perdió la vista. Dos manos familiares estaban tapándole los ojos.
"Haruka..." sonó la voz de Michiru.
La corredora se echó a reir y cogió a Kei en brazos.
"No me digas que este pequeñín está asustado".
"Creo que no le gusta mucho el ambiente. En cambio su hermana está encantada. A veces me sorprende que sean gemelos."
"Dile a Minako que les voy a dedicar mi triunfo hoy a los gemelos y a ella." Dijo la rubia joven dejando a Kei entre los brazos de Michiru.
"Qué confiada eres" se burló Michiru, riendo.
"Eh, hablo por experiencia. Por cierto, ¿y mi beso de buena suerte?"
"Eres incorregible" dijo Michiru besándola brevemente. "Ten cuidado."
Haruka le guiñó un ojo y se puso el casco. Se dirigió a la puerta.
"Siempre lo tengo, cariño."

Las cosas no siempre salen bien y los pesimistas siempre dicen que cuando todo va como la seda siempre surge un contratiempo que lo echa todo a perder.
Haruka hizo una maniobra peligrosa en una de las curvas y al subirse a uno de los pianos del exterior de la curva perdió buena parte de la suspensión del coche. A falta de dos vueltas para el final del recorrido se salió de la pista y su coche se estrelló contra una de las vallas de protección.
El humo que salía de las ruedas cegaba el coche y no se veía qué estaba sucediendo exáctamente.
Joshua salió como una bala en dirección al lugar del accidente y Michiru dejó a Kei en brazos de Minako y salió como el viento hacia la misma curva. Al llegar al vehículo vio que los bomberos estaban sacando a Haruka del coche.
Un mecánico quiso retener a Michiru pero una mirada firme por parte de la joven fue suficiente y pronto estuvo al lado de la joven rubia.
Haruka levantó una mano y se echó las manos al casco con intención de quitárselo. Se puso de pie e indicó que se encontraba perfectamente. Se quitó el casco y se secó el sudor.
Hizo una mueca de dolor cuando Michiru se echó encima suyo y la abrazó desesperada, pidiéndole entre sollozos que dejara de correr, que no volviera a hacerlo nunca más.
Haruka cerró los ojos y dejó que Michiru siguiera abrazándola como si fuera el fin del mundo, aún a pesar del dolor que sentía en un costado.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:33 am

Capítulo 19.
Noticias. El regreso de Setsuna


Le dolía la cabeza. Las camas de los hospitales siempre la deprimieron. La comida dejaba mucho que desear y olía a fármacos en los pasillos. Las cortinas eran muy gruesas y no podía ver nada más allá del edificio de enfrente. Su cama era incómoda y no podía moverse demasiado ya que se había fracturado una costilla en el accidente.
Levantó la cabeza ligeramente al ver que la puerta de la habitación se abría y vio la familiar cabeza de Michiru asomándose tímidamente.
"¿Puedo pasar?" preguntó con una sonrisa deslumbrante.
Haruka le hizo señas afirmativas y Michiru caminó hasta la cama, sentándose en el borde y cogiéndole la mano afectuosamente.
"¿Cómo te encuentras?" preguntó preocupada, pasando una mano por la frente de la joven rubia.
"He tenido momentos mejores" contestó Haruka sonriendo.
"He leído los periódicos. ¿Has dicho que vas a dejar las carreras?" preguntó tímidamente. Haruka asintió. "¿Por qué?"
"Porque te quiero" respondió la corredora mirándola seriamente.
Michiru le soltó la mano y caminó hasta la ventana, echando las cortinas a un lado.
"Qué vista tan deprimente, sólo se ve el edificio de oficinas de enfrente..." murmuró sin mirar a Haruka. "No tenías por qué hacerlo."
"Tú me lo pidiste" dijo Haruka intentando incorporándose.
Como el dolor se lo impidió levantó la cama para poder mirar a la joven de cabello aguamarina sin tener que levantar la cabeza.
"¿Harías cualquier cosa que te pidiera?" preguntó Michiru con tono aséptico.
"Sí" contestó Haruka sin titubear.
"No quiero que renuncies a tu sueño por mí" respondió Michiru dando media vuelta y mirando a los ojos a Haruka.
Sus ojos brillaban demasiado, estaban al borde del llanto. Haruka quiso en ese momento poder levantarse de la cama y abrazarla, la vio desvalida e indefensa...
"Mi sueño siempre has sido tú, tonta" respondió sonriendo con coquetería, burlona. "Además, no voy a dejar la Fórmula 1, me presentaré a los campeonatos más importantes. Así tendré más tiempo para estar con los gemelos y contigo".
Michiru corrió hasta la cama de Haruka y se echó a llorar sobre el regazo de la joven rubia, que acarició los cabellos aguamarina de su amada, conmovida. Al cabo de unos minutos Michiru se tranquilizó y se sentó al borde de la cama de nuevo. Le contó las peripecias de Kei gateando por el jardín y los primeros intentos de Alex de escaparse de la cuna.
Haruka se echó a reir y le cogió las manos.
"¿Quieres casarte conmigo?" preguntó de improviso.
Michiru se quedó boquiabierta.
"¿Qué has dicho?"
"Me habría gustado pedírtelo bajo la luz de la luna, arrodillada delante de ti y con una caja con un anillo dentro pero este fluorescente de aquí da una luz muy bonita y mi cama es un lugar tan válido como cualquier otro..." se sonrojó Haruka.
"¿Y el anillo?" preguntó Michiru riendo.
"Ah, ya sabía yo que se me olvidaba algo..." se excusó Haruka guiñándole un ojo. "Bueno, ¿qué me dices? ¿No crees que hemos esperado mucho ya?"
Michiru asintió y besó a Haruka en los labios.
"Acepto." Susurró antes de volver a besarla.
Haruka rodeó su cintura cálidamente envolviéndola en un fuerte abrazo confiado y apasionado, tierno y dulce. Y pensar que durante unos segundos, cuando se salía de la pista, pensó que nunca más volvería a tener a aquella joven entre sus brazos...

"Mhm... yo diría que interrumpo algo" sonó la voz de Setsuna en la entrada de la habitación.
Haruka y Michiru se separaron de repente, sonrojadas.
"¡Setsuna, has vuelto!" exclamaron al unísono.
"Chicas, parece que hayáis visto un fantasma..." murmuró la Guerrero del Tiempo entrando en la habitación echándose a reir. "Las Puertas del Tiempo nunca se equivocan, así que lo de la boda va en serio..."
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:34 am

Capítulo 20.
La primera palabra


El agua estaba en su punto. Recalentada por el sol y oscilante, a aquellas horas de la tarde era tan apetecible como una golosina lo puede ser para un niño travieso.
Aquella tarde iba a ser especial, Haruka había salido del hospital el día anterior y habían aprovechado para ir a la playa. Setsuna y Hotaru se tumbaron en la arena, dispuestas a tomar un poco el sol. Haruka y Michiru caminaron hacia el agua. Aquél sería el primer baño de los gemelos en el mar.
Michiru estaba muy ilusionada y Haruka no podía evitar echarse a reir cada vez que veía a su pareja caminando con Alex en brazos en dirección al agua. Dejó a Kei sobre la arena, todavía caliente, y disfrutó con callado orgullo de los gateos del jovencito.
"Un día te retaré a una carrera, Kei" murmuró acuclillándose frente al pequeño.
Michiru llegó al agua y levantó a Alex para que mirara al horizonte y viera lo mismo que ella estaba viendo. Alex sonrió y levantó las manitas con alegría.
"Así que te gusta el agua, ¿eh?" susurró con infinita alegría y se adentró en el agua hasta que le llegó a la cintura. "¡Haruka, el agua está deliciosa!"
La corredora rubia cogió a Kei en brazos y caminó lentamente hasta el agua, llegando al lado de Michiru.
"¿Qué te propones hacer?"
Michiru sonrió con indefinible encanto y le guiñó un ojo.
"Mira" susurró y dejó a Alex sobre el agua.
Haruka iba a protestar pero Michiru se lo impidió con una mirada. Miraron a la niña, que parecía encontrarse a gusto en el agua. Ya habían comprobado que a la hora del baño la pequeña disfrutaba de lo lindo. Michiru tan sólo estaba asegurándose de que Alex tenía ese sexto sentido que ella misma tenía y que había creído percibir en su primogénita. Haruka se echó a reir de repente.
"Mira, Michiru, Kei quiere ir con su hermana" exclamó divertida.
Michiru se echó a reir y Haruka dejó al pequeño Kei sobre el agua. Era conmovedor ver a los dos pequeños desenvolverse con tanta facilidad en el agua.
"Está claro que han salido a ti" murmuró Haruka con orgullo, abrazándola suavemente.
"Puede ser, pero será mejor que no los perdamos de vista" respondió Michiru sumergiéndose y apareciendo al cabo de unos segundos, cogiendo a Kei por sorpresa.
Haruka nadó hasta Alex e hizo lo mismo.
"Está un poco fría, ¿no os parece?" sonó la voz de Hotaru, aproximándose a la pareja.
Haruka le dejó a Alex y Hotaru la cogió cuidadosamente, sumergiéndola en el agua de vez en cuando para que la pequeña se acostumbrase.
"Sí, pero Michiru está como una regadera y le encanta el agua" murmuró Haruka echándose a reir.
"¡Oye!" exclamó la joven de cabello aguamarina hundiendo a Haruka en el agua con una mano.
"Pa-paa" sonó una vocecita desde los brazos de Michiru.
La joven madre se quedó boquiabierta y ayudó a Haruka a subir a la superficie, sin lograr encontrar el habla.
"Haruka... Haruka..." balbuceó mirando a Kei, que gorgoteaba feliz entre sus brazos.
"¡Kei ha hablado!" exclamó Hotaru orgullosa. Levantó a Alex por los aires. "¡Tu hermanito ha dicho su primera palabra!"
Alex gorgoteó feliz, levantando los brazos y Michiru levantó a Kei por los aires.
"Repite lo que has dicho, Kei" exclamó Haruka excitada.
"Le estás asustando, Haruka, así no va a decir nada" respondió Michiru dando vueltas con Kei en brazos.
"Quiero volver a oirlo, ha dicho "papa"" dijo Haruka entusiasmada. "Ha dicho "papa"... ¡tengo que decírselo a Joshua!"
Salieron del agua y corrieron hacia Setsuna, que yacía tranquila tomando el sol. Le contaron, presas del nerviosismo, la anécdota y la Guardiana del Tiempo sonrió y le pidió a Kei que hablara, que dijera algo, lo que fuera.
Esperaron y esperaron pero todo parecía indicar que el joven no estaba dispuesto a decir nada más así que volvieron a casa con la pequeña impresión de que aquella primera palabra había sido fruto de su imaginación.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:35 am

Capítulo 21.
Preparativos de boda


"¿Por qué no queréis que nadie lo sepa?" preguntó Makoto mientras sacaba del horno un pastel idéntico al que se serviría en la boda de Haruka y Michiru.
"Porque somos famosas, nos guste o no, y vendría la prensa a cubrir el acto. Además, aún no se ve bien que dos mujeres se casen." Dijo Michiru acercándose al pastel. "Huele bien."
"Personalmente, creo que hacéis lo correcto. No quiero ver el templo lleno de curiosos y periodistas" rezongó Rei sirviéndose un trozo de tarta.
"¿Qué os parece?" preguntó la cocinera, esperando que el pastel fuera del agrado de sus amigas.
Michiru sonrió y asintió con la cabeza.
"Es delicioso, estoy segura de que les va a gustar a todos" dijo entusiasmada. "¿Vosotras qué opináis?"
"Está muy bueno" dijo Minako. "Me muero de ganas de verlo con todos los pisos y las figuras de los novios encima".
"Yo creo que Usagi no debería enterarse de esto, no quiero que se coma todas las muestras de tarta" dijo Rei echándose a reir.
"Por cierto, Hotaru me ha dicho que Kei dijo una palabra hace unos días" dijo Makoto sirviendo más tarta a las demás.
Michiru se encogió de hombros y suspiró.
"Pues no estamos muy seguras, parecía que hubiera dicho 'papa' pero como no ha vuelto a hablar desde entonces creemos que todo fue producto de nuestra imaginación." Murmuró ligeramente apesadumbrada.
"Tenéis demasiada prisa y queréis forzar las cosas. Cuando comiencen a caminar echaréis de menos la etapa de los pañales, ya verás" dijo Rei sonriendo.
"Puede ser aunque lo que no vamos a echar de menos es tener más tiempo para dormir. Ahora apenas pegamos ojo..." confesó Michiru sonrojándose. "Pero como toda nuestra experiencia como padres se remite a Hotaru y la pobre no ha tenido una infancia en condiciones comprenderéis que estemos algo nerviosas con los gemelos".
"Claro que lo comprendemos" dijo Minako. "Además, seguro que cuando Kei comience a hablar coquetea con todas las chicas que ve. Se nota quién es su padre".
"¡Minako!" exclamó Makoto escandalizada.
"No te preocupes, Makoto, creo que Minako tiene razón" dijo Michiru echándose a reir. "Cuando vamos al parque no sé cómo lo consiguen pero tanto él como Alex se convierten en centro de atención. Es como si desprendieran alguna esencia hipnótica..."

"¿Por fin te vas a casar con Michiru?" exclamó Joshua dando un abrazo grasiento a Haruka.
"Sssschhhh, no lo digas tan fuerte" murmuró Haruka mirando a su alrededor, ligeramente sonrojada. "No queremos que se sepa."
"¿Por qué? Sería la boda del año" dijo Joshua con orgullo.
"Muchas gracias pero ya hemos salido suficiente en las revistas del corazón" contestó Haruka pasándose la mano por el pelo. "Además, no queremos que se enteren nuestras familias."
"¿Por qué?" preguntó el joven inclinándose sobre el motor de uno de los coches de prueba.
"Los padres de Michiru saben que soy una chica desde el principio y jamás nos han aceptado como pareja. Y mi familia... es como si yo no existiera para ellos." Murmuró amargamente.
"¡Tendrían que sentirse orgullosos! No todos los padres cuentan con una hija triunfadora en todo lo que se propone. Eres muy inteligente, atractiva, competitiva... has sido una ganadora en el campo deportivo y en el social... ¿de qué se avergüenzan?"
"De que no sea como ellos querían que fuera" susurró Haruka.
"¿Es por tu vida con Michiru?" preguntó el muchacho frunciendo el ceño.
"No, lo de Michiru tan sólo es la gota que colma el vaso. Yo nunca he cumplido con sus expectativas... bah, déjalo, ahora no tiene la menor importancia. Yo he venido a pedirte que vengas a mi boda y que traigas al pequeño Shoun contigo. Te daría la invitación pero creo que la mancharías..." se echó a reir.
"No te preocupes, iremos a la ceremonia. Rei se va a encargar de todo, ¿no?" preguntó Joshua.
Haruka asintió con orgullo.
"El Templo Hikawa es un lugar muy importante para nosotras... Michiru y yo nos conocimos allí..."
"¿Qué dices? Me contaste que conociste a Michiru en una carrera de atletismo, que Elza Gray os presentó." Comentó Joshua sorprendido.
Haruka sonrió.
"En realidad Michiru y yo nos conocimos siendo unas niñas... pero nunca supe cómo se llamaba ella."
"¿De verdad?" preguntó el joven con incredulidad.

***FLASHBACK***
Quería huir de todo y de todos. La vida era un infierno y con cada paso que daba notaba que las llamas la quemaban más y más. ¿Por qué notaba que le faltaba el aire?
Era como si tuviera un nudo corredizo en torno al cuello...
Se detuvo después de subir más de 100 escalones y llegó a lo que parecía ser un templo shintoista. Paredes rojas, puertas corredizas de bambú y un viejo sacerdote barriendo el suelo, lleno de hojas muertas de los árboles. Levantó la vista al escuchar un ruido y vio una pareja de cuervos. Parecían ser los guardianes del templo.
Haruka sonrió y por primera vez en varios días, se sintió libre.
"¿Has venido a rezar?" sonó la voz del sacerdote a sus espaldas.
Haruka se pasó la mano por el cabello, corto y revuelto y respiró hondo, asintiendo con la cabeza tímidamente. El monje sonrió.
"Deberías situarte frente al fuego, unir las manos y realizar tus oraciones." Le aconsejó el hombre. Una niña de apenas cuatro años salió corriendo frente a ellos, persiguiendo una mariposa. "¡Rei, te he dicho que no se corre por el templo!" la amonestó el monje.
La niña, de larga cabellera morena, se detuvo y sonrió de forma angelical.
"Sí, abuelo" dijo, caminando lentamente.
Cuando el monje se dio media vuelta la niña reanudó su carrera tras la mariposa. Haruka se echó a reir.
"¿Vas a rezar por un ser querido?" preguntó el sacerdote.
"Más... o menos" murmuró Haruka.
El sacerdote le cogió la mano y le entregó una pequeña pieza de cuero.
"¿Qué es esto?"
"Un talismán de la buena suerte" contestó el sacerdote, alejándose de ella para reanudar su tarea con la escoba.

Se arrodilló. Hacía tanto tiempo que había perdido la fe y las ganas de vivir... ¿Por qué había sido condenada a vivir de forma miserable? ¿Quién había sido su juez y verdugo?
Su padre, su madre, el resto de su familia, sus pocos amigos... nadie sabía quién era ella en realidad, cuáles eran sus sueños o sus temores. Sus padres reñían constantemente, las chicas se reían de ella porque le gustaba jugar con los chicos y pelearse y los chicos se reían de ella porque era una chica y no la consideraban un igual.
Intentó recordar una oración, alguna palabra suelta con la que poderle pedir a cualquier dios que la ayudara. Se puso en pie y se dio media vuelta dispuesta a salir de aquel lugar pero tropezó y cayó al suelo. Levantó la vista y vio que había tropezado con una niña de su edad, de frondosa cabellera aguamarina y penetrantes ojos azules.
"Perdóname, no he visto por dónde iba" se disculpó poniéndose en pie.
"No te preocupes, no pasa nada" contestó la niña sonriendo. "¿Te encuentras b...?"
"Tengo que irme, siento haber tropezado contigo" murmuró Haruka echando a correr y dejando a una aturdida niña tras ella.
Una lástima... la chica parecía agradable.
***FIN DEL FLASHBACK***

"¿Y la dejaste en el templo?" preguntó Joshua echándose a reir. "Fuiste una tonta, Ten'ou".
"Eso lo sé ahora, Joshua" respondió Haruka riendo también. "Pero el destino tiene curiosas formas de llevar a cabo sus designios. Al cabo de unos años, una amiga común nos presentó. Al principio yo no sabía que Michiru era la misma niña del templo pero ella me dijo que todavía me recordaba."
"¿Michiru se acordaba de ti después de tantos años?" preguntó Joshua maravillado.
"No se trata de eso... Michiru se interesó por mí desde aquel día en el templo... aunque yo misma tardé varios años en saberlo."
"Ah... ya veo... el primer amor..." suspiró Joshua guiñándole el ojo.
Haruka se pasó la mano por el pelo y caminó hacia la puerta.
"¿Quién sabe? Quizás te cuente los detalles algún día..." sonrió de forma enigmática y se fue.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:36 am

Capítulo 22.
A la segunda va la vencida


Michiru se encontraba en la sala de música, entretenida con una pintura que aún tenía a medias.
Era fascinante haberse reencontrado con la textura de los lienzos inmaculados, la alegría de los colores y las figuras que su imaginación daba forma. Estaba sola, por primera vez en meses.
Podía escuchar los gorgoteos de los gemelos, jugando con Hotaru en el jardín bajo la atenta supervisión de Setsuna, que fingía estar demasiado enfrascada en su lectura. Dejó la paleta de pintura y el pincel sobre la mesa y caminó hasta la ventana, echando a un lado el fino visillo que le impedía tener una visión directa del jardín.
Vio a los pequeños riendo sin parar. Vio a Hotaru en plena actuación teatral que hacía las delicias de los gemelos y le arrancó una sonrisa.
Se sentía feliz, dichosa... y no echaba de menos la vida que todos le habían asegurado que podía tener cuando era una adolescente ajena a la vida como Sailor Senshi, lejos de Haruka.

Siempre había sido una niña consentida, mimada, sobreprotegida por unos padres distantes y fríos, demasiado ocupados con sus vidas elitistas como para preocuparse de una carga como ella... aunque fuera una carga llena de talento para la música, para la pintura, para la natación, para los estudios... nunca era suficiente. No tenía hermanos. Si los hubiera tenido quizás su vida habría transcurrido de forma diferente, sin tanta soledad y amargura.
En uno de esos arrebatos de locura provocada por la desesperación y la soledad conoció a Haruka.
Había ido al templo Hikawa a pedir una salida, una señal de que estaba haciendo lo correcto día a día. El destino le dio aquella señal cuando la hizo tropezar con un niño, más o menos de su edad. Apenas hablaron pero Michiru vio en los verdes ojos del muchacho que la vida tampoco estaba siendo fácil para él. Quiso saber más cosas de aquel misterioso joven pero él se fue tan rápido como el viento, sin darle la oportunidad de preguntarle si se encontraba bien.
Habría pensado que todo había sido producto de su imaginación si no hubiera encontrado a aquel joven unos días después, sentado en el rompeolas al que ella misma solía ir a contarle sus secretos al mar. Estaba sentado sobre las rocas, vestía una camisa blanca y unos pantalones cortos. Tenía la cara escondida entre las manos y sus hombros temblaban ligeramente. ¿Estaría llorando?
Caminó hacia él para preguntarle si se encontraba bien pero vio que se levantaba y se quitaba los pantalones y la camisa. Un ceñido bañador femenino le hizo darse cuenta de su error, no se trataba de un chico sino de una chica y, a juzgar por el brillo de sus mejillas y sus enrojecidos ojos, había estado llorando desde hacía un buen rato. La niña caminó hasta el agua y se zambulló de pleno, desapareciendo para volver a aparecer al cabo de un rato lejos de la orilla.
Quizás era la forma de nadar de aquella pequeña joven de cortos cabellos dorados, quizás era la determinación que brillaba en sus ojos verdes... algo en aquella joven le daba ánimos para seguir adelante y enfrentarse a la soledad de sus tardes de violín y a la amargura que la invadía cuando sus padres se marchaban.

"¿Molesto?" sonó una profunda voz detrás suyo y notó unos fuertes brazos rodeando sus hombros, un cálido aliento sumergiéndose en su cabello, un escalofrío por la espalda, conocido y familiar, íntimo y fascinante.
"En absoluto" contestó sonriendo, dando media vuelta para observar de nuevo aquellos ojos verdes que la habían enamorado desde que apenas era una niña. "¿Cómo podrías hacerlo?"
"Estabas tan absorta en tus pensamientos qu..." murmuró Haruka.
Un dulce beso en los labios la hizo callar de repente. Era una sensación cálida y tierna, inesperada y, por ello, infinitamente dulce.
"¿Has estado en casa de Makoto? Tus labios saben a tarta de chocolate y nata" sonrió Haruka atrayendo a Michiru hacia ella en un abrazo fuerte y protector, posesivo. "¿Te encuentras bien?"
"De maravilla" respondió Michiru poniéndose de puntillas, dispuesta a besarla de nuevo.

"¡¡Michiru-mama, Haruka-papa!!" estalló la voz de Hotaru entrando apresuradamente en la sala de música, acabando con la magia del momento. Se sonrojó al ver las caras sorprendidas de Haruka y Michiru y sonrió avergonzada. "¡Tendríais que salir al jardín, Kei ha vuelto a hablar!"
La pareja se miró un segundo y salió corriendo al jardín.
Vieron a Kei sentado en el regazo de Setsuna diciendo claramente "papa" de forma repetida. Alex estaba sentada frente a ellos, mirándoles intrigada y riendo.
"Está hablando, Haruka... está hablando" susurró Michiru arrodillándose ante Setsuna y Kei, maravillada.
Se colgó del brazo de la rubia joven, que también se había arrodillado a su lado y sonreía orgullosa.
"Y ha dicho 'papa' ni más ni menos" murmuró. Cogió a Kei en brazos y lo levantó por los aires. "¡Dilo de nuevo, Kei!"
El niño sonrió y dijo 'papa' sin titubear. Hotaru, Setsuna, Haruka y Michiru se pasaron toda la tarde escuchando con fascinación cómo Kei decía de forma ininterrumpida 'papa' una y otra vez. Alex las miraba y reía, sin llegar a comprender por qué parecían todas tan felices.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:38 am

Capítulo 23.
Un encuentro inesperado


Hacía un buen día. Michiru caminaba por las calles parándose en algunos escaparates llevando a los gemelos en el carrito.
En aquella semana Alex también había comenzado a decir sus primeras palabras y Kei ya balbuceaba alguna frase entera. Eran dos chicos muy espabilados, con mirarles a la cara uno podía darse cuenta de ello.
Vio un parque y decidió sentarse en un banco. Llevaba un libro a medio leer y a los gemelos les encantaba el aire fresco. Puso el carro delante suyo y abrió el libro.
Al poco rato una sombra cayó sobre el libro. Levantó la vista y se encontró con una mujer de mediana edad.
"Perdona, ¿tú eres Michiru Kaiou?" sonó la voz de la mujer, grave pero dulce. Michiru asintió y la mujer se sentó a su lado, mirando fugazmente a los gemelos con una sonrisa contagiosa. "Siento abordarte de esta manera pero te he reconocido en cuanto te he visto..." estrechó su mano, presentándose. "Perdona, soy una grosera, ni siquiera me he presentado. Mi nombre es Aoi, soy la madre de Haruka."
"Yo tenía entendido que usted vivía lejos de Tokyo" dijo Michiru atónita, cogiendo en brazos a Kei, que había comenzado a llorar. "¿Se han mudado?"
Aoi bajó la vista. Era una mujer atractiva, de unos 45 años aproximadamente, tenía el cabello largo y de la misma tonalidad que Haruka y los ojos azules. Levantó la vista y sonrió y Michiru adivinó al instante de dónde había sacado Haruka buena parte de su atractivo.
"La verdad es que me he divorciado y me he venido a vivir a Tokyo" contestó la mujer, ligeramente avergonzada.
"Lo siento" murmuró Michiru.
"No tienes por qué... hace años que debería haber tomado la iniciativa" contestó Aoi pasándose la mano por el pelo, apartando unos mechones de flequillo rebelde de su frente.
Aoi contó cómo había soportado los malos tratos por parte de su marido durante años y cómo, a veces, era Haruka la víctima. Se notaba a la legua que estaba orgullosa de su hija y que quería recuperar el tiempo perdido con ella.
"¿Por qué no visitó a Haruka desde que se fue de casa?" preguntó Michiru sin llegar a comprender cómo madre e hija habían podido estar separadas durante tantos años.
"Haruka se fue cuando cumplió los 15 y no dejó ni una nota. En parte fue culpa mía... pero aún no es tarde para mí, ¿no?"
Aoi parecía arrepentida, afligida. Michiru se compadeció de ella.
"Claro que no" sonrió. "¿Por qué no cena esta noche con nosotras?"
Aoi sonrió y Michiru sintió una punzada de nostalgia en su interior. Ojalá pudiera ella también solucionar sus diferencias con sus padres.
"No me gustaría ser una molestia..."
"¿Cómo podrías serlo? Me encantaría que se reconciliase con Haruka. Ojalá tuviera yo la oportunidad de hacer lo mismo con mis padres" murmuró Michiru apesadumbrada. Le dio una tarjeta con la dirección apuntada. "Nos veremos a las ocho".

"¡Ya estoy en casa!" gritó Haruka al llegar, dejando las llaves encima de la mesa. Se asomó al salón. "Michiru, ¿dónde est... ?" se detuvo en seco al reconocer la figura de su madre, con uno de los gemelos en brazos. "¿Qué haces tú aquí?"
Aoi se acercó a su hija y la miró detenidamente de arriba abajo, sonriendo con callado orgullo.
"He venido a visitarte". Contestó la rubia mujer dejando a la pequeña Alex en su canasta.
"¿Ya has llegado, Haruka?" sonó la voz de Michiru y la joven apareció en el salón con rostro sonriente.Vio la mirada airada que le dirigía Haruka a su madre y su sonrisa desapareció. "La he invitado a cenar..."
"¿Por qué?" preguntó Haruka con el ceño fruncido. Miró a su madre agriamente. "¿Y tú qué haces aquí después de casi diez años? ¿Qué se te ha perdido? ¿También ha venido papá?"
"Haruka..." murmuró Michiru preocupada por la reacción de la joven. "Tienes derecho a estar enfadada pero deb..."
"¡Claro que lo tengo!" exclamó Haruka caminando hasta la puerta. "No sé qué hago aquí... ¡demonios!".
Haruka dio un portazo y Michiru la siguió apresuradamente, ya que sabía que Haruka iba a coger el coche y desaparecería sin dejar rastro.
"¡Cuida de los gemelos!" exclamó antes de salir.

Haruka salió corriendo sin volver la vista atrás y entró en el Ferrari a la velocidad del viento. Puso el motor en marcha sin pensar en otra cosa que huir y desahogarse sintiendo la caricia del viento en el cabello. No fue consciente de que Michiru la había seguido hasta que oyó cómo se cerraba la puerta del copiloto, a su derecha.
"Ahora sí nos podemos ir" dijo Michiru abrochándose el cinturón de seguridad.
"¿Vas a dejar a los gemelos con ella?" preguntó Haruka conteniendo a duras penas su ira.
Michiru asintió firmemente.
"Hotaru estaba en la cocina cuando has llegado y Setsuna se encontraba en el jardín. ¿Podemos irnos ya?"
Haruka no lo dudó. Arrancó impulsada por la tormenta de sentimientos contradictorios que agarrotaban su corazón. Condujo durante una hora sin dejar de pisar el acelerador, sobrepasando el límite de velocidad casi sin darse cuenta. Michiru miró el velocímetro pero no era el exceso de velocidad su mayor preocupación.
Haruka no había dicho nada durante el trayecto y era ese silencio la causa de su alarma. La rubia corredora estaba encerrándose en sí misma como había hecho hasta que se conocieron y no era buena señal.
El coche se detuvo en el arcén y Haruka, tras apoyar la cabeza brevemente sobre el volante, abrió la puerta y salió del deportivo, acercándose al borde de la carretera, desde donde se tenía una amplia vista panorámica del mar, bellísimo a aquella hora de la tarde.
"No sabes lo que era vivir en aquella casa" murmuró con la vista fija en el sol del atardecer. Michiru caminó en silencio hasta situarse a su lado y se dejó llevar por el influjo hipnótico del mar. "Mi padre no quería una niña y mi madre quería una princesa de cuento de hadas" siguió hablando Haruka, sin dirigirse especialmente a Michiru, consciente de que la tenía a su lado y la escuchaba. "Las discusiones eran una constante en mi familia. Mi madre me obligaba a llevar el pelo largo. Se enfadó tanto cuando me lo corté..." se echó a reir amargamente. "Entre los dos me estaban ahogando... me estaban matando."
Haruka se quedó callada y Michiru apoyó la cabeza en su hombro.
"Y por eso te fuiste de casa..." murmuró sin dejar de mirar al horizonte.
El sol casi se había mezclado con el mar. Haruka asintió de forma ausente.
"Más o menos... Cuando ves que tus padres no te quieren lo mejor que puedes hacer es poner tierra de por medio." Contestó Haruka encogiéndose de hombros ligeramente. "¿Tan rara era que no podían aceptarme tal cual?"
"Ya hemos hablado de eso, amor" dijo Michiru levantando la vista, encontrándose con una Haruka al borde del llanto. "No te tortures más".
"¿Y por qué ha vuelto? ¿Por qué quiere hacer las paces conmigo de repente?"
"Se ha dado cuenta de su error. ¿Por qué no le das una oportunidad?" preguntó Michiru situándose frente a Haruka, acariciándole el rostro tiernamente.
"Porque antes de irme de casa les di varias oportunidades a los dos y ninguno de ellos la aprovechó." Repuso la joven rubia de forma amarga. "No quiero que me haga daño otra vez".
"Yo no se lo permitiría, Haruka. Creo que Aoi habla en serio y quiere reconciliarse con su pasado."
Haruka sonrió y abrazó a Michiru, dejando que el suave cabello ondulado de Michiru le tapara la cara, borrando el rastro dejado por las lágrimas.
"De acuerdo, hablaré con ella." Levantó la cabeza y la besó de forma fugaz. "Te quiero, Michiru."
"Yo también te quiero y por eso no dejaré que nadie te haga daño nunca más" contestó Michiru sonriendo. "Pero si una de las dos puede volver a tener padres me gustaría que hiciera todo lo posible por conseguirlo."

Era casi medianoche cuando la pareja volvió a casa.
Los gemelos dormían y Hotaru y Setsuna se encontraban con Aoi en el salón, esperando. Michiru dejó a Haruka a solas con su madre y se fue con Hotaru y Setsuna a la cocina para explicarles lo sucedido, dar privacidad a madre e hija y preparar algo de cena.
"Michiru me ha dicho que te has divorciado de papá" comenzó Haruka, de pie junto a la puerta.
Aoi asintió, pasándose la mano por el pelo con nerviosismo.
"Michiru es una persona muy intuitiva... me gusta" balbuceó sin saber cómo empezar.
"¿Por qué estás aquí?" preguntó Haruka caminando hasta el sofá y tomando asiento.
"Quiero comenzar de nuevo" respondió sin titubeos Aoi, sentándose a su lado. "En casa las cosas nunca fueron bien entre tu padre y yo y nos dimos cuenta demasiado tarde de que un hijo... una hija... no podría arreglar lo nuestro."
"¿Por eso querías convertirme en lo que querías? ¿Por eso papá me detestaba?"
Aoi tenía lágrimas en los ojos. Bajó la vista con una mezcla de temor, angustia y profundo remordimiento.
"Puede ser... eras tan rebelde... creo que tan sólo llegué a comprenderte cuando te fuiste de casa".
"¿Por qué no te molestaste en llamarme aunque sólo fuera por teléfono? Han pasado casi diez años desde que me fui..." murmuró Haruka tristemente, con un deje de amargura en la voz.
"No sabía qué decirte... luego vi en la prensa y en la televisión que habías decidido vivir haciéndote pasar por un hombre."
"Eso no es verdad, mamá. La gente lo dio por hecho..."
"Eso no importa... yo pensé que lo único que querías con todo eso era olvidar tu vida pasada y olvidarnos a tu padre y a mí. Luego me enteré de que salías con Michiru... y me alegré por ti. Parece que has encontrado a alguien que te comprende, además se nota tanto que te adora..."
"Es mucho más que eso" respondió Haruka sonriendo con orgullo. "Soy lo que soy gracias a ella."
"Entonces debo felicitarla por la labor, sinceramente. Me he mudado a la ciudad y me gustaría saber si nos queda una oportunidad."
Haruka no respondió. Le dio un abrazo dejando que la ira se derritiera con el calor que inundaba su pecho. Aoi se echó a llorar sobre su hombro. Se separaron y Aoi se echó a reir, avergonzada.
"He leído en los periódicos que váis a casaros... sinceramente, deberíais haberlo hecho antes de optar por la inseminación artificial. Será raro ir a vuestra boda y tener a los niños presentes" Dijo Aoi en tono bromista.
Haruka se echó a reir... si tan sólo pudiera contarle la verdad...
Michiru entró en el salón para indicarles que la cena estaba lista al escuchar las risas y notó que Haruka parecía estar totalmente relajada. Sonrió dulcemente y le guiñó el ojo a Haruka.
"Tienes una hija muy lenta de reflejos, Aoi... ha tardado años en pedirme que me case con ella." Exclamó fingiendo disgusto.
"Eso no está bien, Haruka, espero que recompenses a Michiru por los daños ocasionados ".
"No te preocupes, Aoi, estoy en ello" sonrió Michiru y Aoi se echó a reir a carcajadas.
La rubia corredora se sonrojó y tosió discretamente, poniéndose en pie y caminando hacia la cocina. Michiru y Aoi se llevaban bien... Bien cierto era que por fin había recuperado a su madre, después de tanto tiempo pero... conociéndola como la conocía, estaba segura de que ahora Michiru tendría una aliada en su contra cuando discutieran.
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Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:39 am

Capítulo 24.
Juegos de niños


El sol brillaba con una fuerza inusitada a aquellas horas de la mañana. El viento le hacía compañía desde buena parte de la madrugada. La playa estaba desierta, el mar acudía a recibirles con el mimo y el cariño de un amante abandonado durante el día.
Intentó caminar por la arena, fría debido al descanso nocturno. Se tambaleó hasta el agua y dejó que las olas bañasen sus pies descalzos. Levantó la vista al cielo y sonrió al notar las dulces caricias del viento. Era su compañero desde que nació y lo sentía en su interior, en estado de ebullición constante. Sabía demasiadas cosas y no podía explicarlas, no sabía cómo hacerlo.
Aún a pesar de las miradas preocupadas que recibía de vez en cuando, no sabía de dónde venía ese íntimo placer que le ocasionaba la compañía del viento.
Ni nada ni nadie podía igualar ese sentimiento, aunque su hermano era el único capaz de provocar en ella una sensación parecida. Alex volvió del mundo que la alejaba de la realidad cuando escuchó que su madre la llamaba, invitándola a entrar en el agua. Sonrió y levantó las manos, caminando de forma dubitativa hacia Michiru.
"¡Mama!" exclamó y Michiru abrió los brazos disponiéndose a cogerla y protegerla, como había hecho siempre.
Al estar cerca de Michiru fue consciente de que su madre no era una persona normal, no era como las madres de los niños del parque...
¿Eran imaginaciones suyas o Michiru estaba en una sintonía perfecta con el mar?
Maravillada, se dejó coger en brazos y se aferró con fuerza al cuello de su madre, temerosa por un instante, de perderla a causa del hechizo del océano. La miró a los ojos y vio el brillo del mar en todo su esplendor.
"¿Qué pasa, Alex?" sonrió Michiru acariciando la suave maraña de cabello rubio ceniza.
La joven madre se maravillaba con cada día que pasaba del extraordinario parecido físico que había entre Alex y Haruka... aunque no estaba dispuesta a que la corredora pusiera sus manos en la incipiente cabellera de la niña.
"¿Estás bien?"
"Sí" murmuró con voz ahogada hundiendo la cara en el pecho de Michiru, tranquilizándose al escuchar los latidos del corazón de su madre.
"Bien, vamos a nadar" susurró Michiru depositando a la pequeña lentamente sobre el agua, con un calor intenso en el pecho al ver, con orgullo, que Alex se desenvolvía cada vez mejor en el agua. Levantó la cabeza dirigiéndose a Haruka, que estaba enseñando a nadar a Kei más cerca de la orilla. "¡Mira, Haruka, Alex ya nada sin problemas!"
"¡Tiene una buena maestra!" contestó la joven corredora y se dirigió al pequeño que tenía en brazos. "¿Le enseñamos a mamá lo que sabemos hacer?"
Kei le obsequió una sonrisa encantadora y Haruka lo consideró como una respuesta afirmativa. Dejó a Kei en el agua y éste comenzó a nadar con soltura. No nadaba tan bien como su hermana pero sabía defenderse bien ante las olas. Haruka volvió a coger a su hijo en brazos y caminó hasta Michiru, situada con Alex a unos metros de ellos.
Kei se separó de los brazos de su "padre" en un intento por llegar a su hermana, que estaba analizando unas algas que había encontrado flotando a unos centímetros de ella.
"¿No te parece que el tiempo pasa demasiado rápido, amor?" susurró Haruka besando en la mejilla a Michiru al llegar. "Mírales, apenas tienen un año y ya saben defenderse con soltura en el agua."
"Es un rasgo hereditario, no puedes negármelo" se echó a reir Michiru, burlona.
"De acuerdo, te concedo el beneficio de la duda. Cuando cumplan los 16 les enseñaré a conducir y ya veremos si son capaces de heredar más cualidades nuestras." Contestó Haruka guiñándole un ojo con picardía.
Michiru frunció el ceño, todavía juguetona.
"No te lo permitiré" susurró abrazando a Haruka.
"Ya me las arreglaré para convencerte de que no hagas tal cosa."
Haruka se sonrojó ligeramente y se echó a reir.
"Tendrás que esforzarte mucho para convencerme."
Michiru se separó de ella y le indicó a Kei que subiera sobre sus hombros.
"No te preocupes, estoy segura de que no me costará demasiado esfuerzo." Contestó con coquetería.
Haruka se echó a reir a carcajadas y levantó a Alex por los aires.
"Jovencita, espero que heredes de tu madre su capacidad de convicción. Puede serte útil en el futuro" exclamó entre risas.
Michiru le dio un codazo y nadó hasta la arena con Kei subido a su espalda.
"¿Seguimos a tu madre y a tu hermano o quieres seguir nadando?" preguntó Haruka levantando a Alex para mirarla a los ojos a su mismo nivel.
Alex sintió que el mar le susurraba que se quedase, que no se fuera nunca... y tuvo miedo de que un día su instinto le indicara que se quedara allí para siempre. Se abrazó al cuello de su padre ligeramente asustada.
"Bueno, vámonos entonces" contestó Haruka acariciando el suave cabello de la niña, haciéndose cargo de cuál era la respuesta.

Alex se había quedado dormida en el suelo, junto a su juguete preferido: un coche de carreras sospechosamente parecido al de Haruka. Qué aburrimiento... Kei se sentía solo. Caminó hasta Hotaru, que estaba sentada en el sofá leyendo, y le tiró de la pernera del pantalón.
"¡Juega!" exclamó, notando con orgullo que cada vez que decía una palabra bien, su interlocutor sonreía abiertamente.
"Estoy ocupada, Kei. ¿Qué te parece si jugamos luego?" preguntó Hotaru soltando al pequeño de su pantalón.
"Noooo" dijo el jovencito con tozudez.
Hotaru suspiró profundamente y decidió ignorar a su hermano hasta que se cansara de tirarle del pantalón.
La táctica dio sus frutos cuando Kei, harto de tirar de aquella prenda de ropa que no provocaba una respuesta en su hermana, decidió salir de la estancia. Gateó con alegría hasta la puerta y salió de excursión al pasillo.
Un sonido desconocido despertó su interés. Un ruido nuevo, seguramente una experiencia nueva que estaba a punto de probar. Se puso de pie y caminó hasta la sala de música, donde estaba escuchando aquel sonido que parecía provenir del mismísimo cielo.
Se asomó por la puerta, entreabierta y sonrió al ver a su madre. Tenía un objeto debajo del cuello, era un instrumento de madera que producía un sonido extraordinario. Kei recordó que aquel sonido peculiar se parecía a lo que Michiru o Haruka solían hacer para conseguir que Alex y él se quedaran dormidos. Sus voces producían unos sonidos maravillosos, cantaban, y era como si un grupo de ángeles hubiera bajado a velar sus sueños.
Michiru tenía los ojos cerrados y balanceaba ligeramente los brazos, dejándose llevar por aquel sonido maravilloso. Entró en la sala sin hacer ruido y se dio cuenta de que su padre también estaba en la sala, sentada frente a un objeto de madera del que también salía un sonido extraño pero hipnótico. Vio unas gotas de sudor en la frente de Haruka y se dio cuenta del esfuerzo que realizaba su padre concentrándose en lo que hacía, en mantenerse al mismo nivel que su madre. Michiru estaba disfrutando enormemente, a juzgar por la sonrisa que agraciaba su rostro y el ligero movimiento de hombros que iban al compás de la música.
De repente, el piano dejó de sonar. Michiru abrió los ojos ligeramente preocupada, dirigiendo una rápida mirada a Haruka.
"¿Qué ocurre? No es normal que te detengas a..." dejó de hablar al mirar en la misma dirección que Haruka. Vio a Kei junto a la puerta, parecía maravillado y feliz. "Hola, Kei".
El pequeño avanzó sin miedo al ver que las dos sonreían. Haruka se puso en pie y caminó hacia él, cogiéndole en brazos.
"¿Te ha gustado lo que has oído, Kei?" le preguntó acariciándole el cabello.
Asintió. Claro que le había gustado. Era la primera vez que escuchaba aquella música, la primera vez que veía dos instrumentos tan diferentes acoplados de forma perfecta. Ahora sospechaba por qué la gente les miraba cuando les veían por la calle.
Michiru y Haruka no eran personas normales, no podían serlo si eran capaces de arrancarles al cielo un trozo de su propiedad sin apenas esfuerzo. Haruka sentó al niño sobre el piano y, aunque Michiru la reprendió por ello, no lo bajó. Se sentó frente al instrumento y comenzó a tocar. El rostro de Kei volvió a cambiar y la sorpresa se dibujó en sus ojos, que miraban el piano maravillados, buscando el lugar exacto del que salían los mágicos sonidos.
"Yo diría que le gusta la música, Michiru" sonrió Haruka mirando de reojo a su amada.
La joven de cabello aguamarina se echó a reir.
"Eso parece. ¿Qué te parece si hacemos feliz a nuestra audiencia?"
Haruka sonrió y comenzó a tocar la melodía que llevaban buena parte de la tarde ensayando bajo la atenta y maravillada mirada de Kei.
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

Mensaje por Admin el Lun Dic 01, 2014 12:40 am

Capítulo 25.
Sorpresas encadenadas


"¿Nerviosa?" le preguntó Joshua al entrar en la habitación, después de contemplarla unos minutos con la mirada fija en su reflejo en el espejo.
Haruka se giró y acabó de hacerse el nudo de la pajarita con una sonrisa confiada.
"No... bueno, no mucho" se echó a reir ligeramente avergonzada. "Conozco a Michiru desde que tengo uso de razón... estoy SEGURA de lo que hago".
Joshua se echó a reir, sin percatarse de la verdad que había en lo que le había dicho la joven rubia.
"Seguro que en una vida anterior estuvísteis juntas." Sonrió dándole un abrazo. Haruka le miró, por un instante, sorprendida. "Me alegro de que hayas encontrado a Michiru".
"¿Crees en vidas anteriores?" preguntó Haruka fingiendo indiferencia, mirando a Joshua a través del espejo.
El joven corredor sonrió tristemente.
"Es lo único que me queda si quiero tener la esperanza de que un día podré volver a ver a mi amada Kioko".
Haruka asintió, comprensiva.
"Estoy convencida de que os volveréis a encontrar en el futuro" sonrió confiada. "Por cierto, ¿llevas los anillos?"
Joshua se echó las manos a todos los bolsillos del traje y fingió haberlos perdido. Haruka le dio un puñetazo juguetón en el brazo y los dos se echaron a reir, algo más relajados.

Un golpe en la puerta la devolvió a la realidad. Se miró al espejo y, por un instante, no se reconoció. Aquel color le sentaba bien, Haruka se lo había dicho algunas veces, pero hoy más que nunca, se mostraba de acuerdo con el comentario.
"Adelante" exclamó y escuchó que la puerta se abría.
"No quisiera molestar..." sonó una voz grave en el umbral.
Michiru se giró rápidamente, al reconocer la voz.
"¡SEIYA!" casi gritó, levantándose y corriendo hacia el joven para darle un fuerte abrazo. "¿Cuándo llegaste? ¿Has venido a la ceremonia? ¿Los demás también están aquí?"
Seiya se echó a reir y se separó suavemente de Michiru, cerrando la puerta tras él.
"Calma, calma" murmuró. "Taiki y Yaten se encuentran en el Templo Hikawa, esperándoos a Haruka y a ti. ¿Cómo querías que nos perdiéramos la ceremonia después de todo lo que hemos pasado juntos?"
Michiru sonrió y Seiya la miró de arriba abajo, sin reprimir un silbido. Michiru se sonrojó.
"Ahora mismo siento una envidia atroz de Haruka" murmuró Seiya sentándose en una silla. "por cierto, he venido de su parte. Ella ya se ha ido al templo. Yo soy el encargado de conducirte hasta el templo".
"¿Qué dices? ¿Ella te ha pedido que vengas a buscarme?" se echó a reir recordando con nostalgia los celos que había sentido Haruka en múltiples ocasiones, cuando la había visto hablando con el joven que ahora iba a escoltarla. "¿Váis a quedaros mucho tiempo en la Tierra? ¿Cómo se encuentra la Princesa Kakyuu?"
"Tienes demasiadas preguntas, Michiru" se echó a reir el joven y Michiru volvió a sentarse frente al espejo para darse los últimos retoques. "La Princesa está bien, os envía sus mejores deseos. Y... bueno... Taiki, Yaten y yo hemos pensado pasar una temporada en la Tierra. Me encantaría conocer a cierta pareja de gemelos que nació hace casi un año gracias, en parte, a mí."
Michiru se sonrojó ligeramente y se puso en pie, caminando hacia el joven después de coger un ramo de rosas blancas del tocador.
"Muchas gracias por el favor, Seiya, pero no alardees de tu protagonismo en esta cuestión. La protagonista de la película fue Haruka" sonrió con picardía y le guiñó un ojo a Seiya, que sonrió con complicidad.
"¿Debo intuir que estás satisfecha del experimento?" preguntó sensualmente.
Michiru se echó a reir.
"Cuando veas a Alex y a Kei lo comprobarás" respondió. "¿Nos vamos ya?"
Seiya le ofreció el brazo y la pareja salió de la habitación.

El Templo Hikawa irradiaba luz y color, alegría y encanto por todos los rincones. Incluso las hojas de los árboles habían dejado de caer para contemplar desde las alturas de las ramas de sus poseedores, cómo la felicidad inundaba el lugar.
Ami y Minako estaban al pie de las escaleras con Taiki y Yaten esperando a Usagi, que, para variar, llegaba tarde.
"¡Es incorregible!" gruñó Ami consultando la hora por enésima vez.
"Llegó tarde a su propia boda, ¿qué esperabas?" respondió Minako soltando una risita.
"¿Es eso cierto?" preguntó Yaten echándose a reir, burlón. "Seiya habría dado un brazo por verlo."
"Yaten..." murmuró Taiki a modo de advertencia.
"¡Chicos!" les gritó Makoto desde la parte superior de las escaleras. "¡Rei ya lo tiene todo a punto y la comida está lista! ¿Y Usagi?"
"A estas horas Mamoru, Joshua y Haruka deben estar de camino. Si Usagi se retrasa un poco más se va a perder la ceremonia." dijo Ami con preocupación, mirando su reloj una vez más.
Usagi apareció tras una farola, al final de la calle, llevando el bolso a rastras y corriendo desesperadamente.
"¡No llego tarde! ¡No llego tarde! ¿Verdad que no llego tarde?" gritaba al cuarteto que se encontraba al pie de las escaleras del templo.
"Por muy poco, Usagi" respondió Ami tras dirigir una mirada de soslayo al reloj. "Eres incorregible."
"Cuando Mamoru ha salido yo también me disponía a irme pero ha surgido un imprevisto y..."
"Déjalo, Usagi... te conocemos demasiado bien" dijo Minako mirando de reojo a Usagi. "Los demás invitados están ya instalados, vamos".

La limusina negra llegó cinco minutos antes de la ceremonia. Mamoru fue el primero en bajar, imponente con un esmokin negro y una pajarita roja, del mismo color que el fajin. Llevaba una rosa roja en el ojal y una sonrisa de oreja a oreja que delataba su felicidad.
Haruka bajó inmediatamente después, con paso firme y rápido, nervioso, sin duda. Iba impecablemente vestida, con un esmokin blanco y pajarita del mismo color. Se pasaba la mano por el pelo con frecuencia e iba de un lado a otro, preocupándose de todo y todos, sobre todo comprobando que los gemelos estaban bien. Su madre la tranquilizó hasta que escucharon el sonido de la limusina blanca donde se suponía que venía Michiru parando frente a las escaleras del templo.
Mamoru se puso junto a Haruka y Joshua, frente al altar y Rei puso incienso para perfumar el ambiente.
Seiya bajó del coche y ayudó a salir a Michiru.
Una alfombra de terciopelo enmudeció sus pasos seguros por las escaleras y en un par de minutos se encontró a la puerta del templo, mirando sonriente a la gente que había allí congregada, a sus amigos, lo mejor que tenía.
Vio a Haruka y con una rápida mirada hacia donde se encontraba la madre de Haruka vio las sonrisas de los gemelos y no pudo evitar que el corazon le doliera de felicidad. Su mirada coincidió con la de Haruka y por un breve segundo fue capaz de leer su mente, de ir más allá de lo que todos habían visto en aquellos duros ojos verdes y sintió el calor y la alegría que emanaba de aquellos selváticos iris.
Asintió y aferrándose al brazo de Seiya, dejó que el joven la condujera hasta el altar, donde Rei la estaba esperando. Se colocó junto a Setsuna y Ami, que hacían de damas de honor. Escuchó un gorgoteo proveniente de Alex y se echó a reir.
Haruka se había quedado paralizada cuando vio entrar a su prometida en el templo. Estaba espléndida, divina, angelicalmente bella con aquel vestido de tono turquesa salpicado con chispas plateadas. Llevaba un larguisimo vestido de corte medieval, con mangas largas y anchas al llegar a las manos y un escote discreto. Una fina joya con la forma de un delfin adornaba su cuello y unas rosas blancas su cabello, recogido atrás. Llevaba la cara cubierta por el velo pero su sonrisa la deslumbró en cuanto la vio. Sus ojos brillaban con fuerza, sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas... Haruka se sintió demasiado feliz, creyó por un segundo que no había hecho nada para merecer aquella suerte pero dejó de lado aquellos pensamientos y le dio las gracias al dios que fuera que la estaba protegiendo.

Rei se aclaró la garganta antes de comenzar y fue breve. A pesar de ser sacerdotisa shintoista hizo lo posible por no convertir la ceremonia en algo excesivamente religioso. Sabía que Haruka y Michiru tenían sus motivos para no creer en los dioses y ella lo respetaba.
Fue conmovedor ver cómo Haruka y Michiru se juraban amor y fidelidad y cómo se colocaban unos anillos simbólicos. Al final Rei les dio su bendicion y se besaron. Corto y dulce, suficiente como para que todos aplaudieran y les tiraran pétalos de rosa.
Después de la ceremonia salieron al patio del templo. Comida, risas, música y la alegre inocencia de los gemelos hicieron las delicias de los comensales. Lo más emotivo de la ceremonia tuvo lugar cuando la pareja cortó el pastel y se besó de nuevo. Familia, amigos... ¿qué más puede querer una pareja enamorada cuando el sol la bendice con una jornada espléndida?
"¿Eres feliz?" preguntó Haruka al oído de su ya esposa cuando ambas inauguraron el baile.
Michiru no contestó. Haruka bajó la vista hacia ella y sonrió al notar que Michiru estaba demasiado emocionada como para articular palabra. No era frecuente que a la joven violinista le faltaran las palabras.
"Supongo que eso es un sí" se echó a reir y escuchó encantada la musical risa de Michiru acompañándola.

Mamoru abrazó a Usagi dulcemente mientras bailaban. Casi todos estaban bailando en el patio del templo, incluso los gemelos estaban divirtiéndose siguiendo el ritmo de la música. Usagi estaba callada y Mamoru sabía que algo no iba bien. No era normal aquel silencio.
"¿Qué te ocurre?" preguntó dulcemente, con mirada preocupada. Usagi se echó a reir.
"¿No te parece que por fin tenemos todo lo que siempre quisimos?" contestó la joven sin ocultar su sonrisa. "No hay enemigos, las Sailor Senshi ya no son necesarias, todos volvemos a ser personas normales..."
Mamoru asintió, incapaz de adivinar por dónde iba el argumento de Usagi.
"Cuando las cosas comienzan a calmarse debemos hacer algo para no caer en la monotonía y odio admitirlo pero incluso yo misma tenía ganas de que esto pasase..."
Mamoru se separó de ella y la condujo hasta un lugar apartado.
"¿Qué me intentas decir?" preguntó confundido.
"Mamoru, estoy embarazada."
¿Fin?
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Re: ¿MISIÓN IMPOSIBLE? HARUKA Y MICHIRU... TIENEN UN BEBE... // TENOU HARUKA

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