TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

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TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Vie Feb 27, 2015 11:45 pm

Les dejamos esta nueva adaptación de Sophie Kinsella.

SINOPSIS
Diez días antes de la boda, Lena pierde su anillo de compromiso. Todo se tuerce en un hotel lujoso de Londres en el que ella y sus amigas están celebrando su despedida de soltera por todo lo alto. Todas quieren probarse ese anillo tan valioso, y entre risas y champán, suena la alarma de incendios y salen corriendo a la calle. Al llegar fuera, nadie tiene el anillo.
Desesperada, Lena empieza a llamar a todo el mundo para pedir ayuda y ¡alguien le quita el móvil de la mano! ¡Se lo han robado también!
¿Cómo la van a avisar ahora cuando encuentren el anillo?
Y acto seguido, ve un móvil en una papelera, un móvil tirado a propósito a la basura y que ella necesita urgentemente.
Lena le pasa el nuevo número a todos sus amigos y además contesta las llamadas que recibe y lee los mensajes dirigidos a la propietaria anterior, la secretaria (que acaba de dimitir) de Julia Volkova, una empresaria importante. Mientras sigue buscando el anillo, Lena está en contacto con Julia, la dueña del nuevo teléfono.
Julia le dejará quedárselo un tiempo a cambio de que le reenvíe todos los mensajes que reciba, pero Lena a veces contesta de parte de Julia en temas profesionales y también personales.
No tiene freno.
Julia también empieza a opinar sobre la vida de Lena, sobre su boda, sobre los suegros y sobre el mismo novio, quien, quizás, no sea tan maravilloso como pensaba.


CAPITULO 1

Perspectiva, tengo que poner las cosas en perspectiva. No es un terremoto o un pistolero enloquecido o una bomba nuclear, ¿no? En la escala de desastres, este no es tan grande. No es tan grande. Algún día espero poder mirar atrás y reírme de este momento y pensar, jaja que tonta he sido para preocuparme.
Para Lena. Ni siquiera lo intentes. No me estoy riendo, de hecho, me siento enferma. Estoy caminando ciegamente alrededor del salón del hotel, mi corazón golpea ruidosamente, buscando desesperada sobre la alfombra azul con dibujos, detrás de las sillas doradas, debajo de las servilletas de papel desechadas, en lugares donde ni siquiera es posible que esté.
Lo perdí. La única cosa en el mundo que se suponía no debía perder. Mi anillo de compromiso.
Decir que es un anillo especial es subestimarlo. Ha estado en la familia de Andrey por tres generaciones. Es de un impresionante verde esmeralda con dos diamantes que Andrey tuvo que sacarlo de la caja de seguridad de un banco para hacerme su proposición. Lo he usado de forma segura cada día durante tres meses enteros, religiosamente poniéndolo en una especial cajita china por las noches, sintiéndolo en mi dedo cada treinta segundos… y ahora, el mismísimo día que sus padres están llegando de Estados Unidos, lo he perdido. ¡El mismísimo día!
El profesor Anatoli Zhdanov y Olga Zhdanova están, en este preciso momento, volviendo de su viaje sabático de seis meses en Chicago. Me los puedo imaginar ahora, comiendo sus tostados de miel de cacahuate y leyendo papeles académicos en sus kindles. Sinceramente no sé cuál de ellos es más intimidante. Él. Es tan sarcástico. No, ella. Con todo ese pelo rizado haciendo preguntas sobre tus puntos de vista sobre el feminismo.
Ok, los dos dan un miedo aterrador. Y estarán aterrizando al cabo de una hora, y por supuesto querrán ver el anillo.
No. No te pongas a hiperventilar Lena. ¡Se positiva! Solo tengo que verlo todo desde un ángulo diferente. Como… ¿Que haría Poirot (detective ficticio belga creado por Agatha Christie) en un caso así? Poirot no daría vueltas presa del pánico. Estaría calmado y usaría sus células grises para recabar ese pequeño y vital detalle que sería la pista para resolverlo todo.
Me presiono los ojos con fuerza. Pequeñas células grises. Vamos! Hagan su mejor esfuerzo.
La cosa es que, no estoy segura que Poirot haya tenido encima tres copas de champagne rosado y un mojito antes de resolver el Asesinato en el Oriente Express.
“¿Señorita?” Una señora de pelo gris de la limpieza del hotel está tratando de pasar a mi lado con una aspiradora, y jadeo del horror. ¿Ya están aspirando el salón? ¿Qué pasaría si se lo chupa la máquina?
“Perdóneme” la agarro de su hombro de nylon azul. “¿Me podría dar cinco minutos más para buscar antes de que empiece a aspirar?”
“¿Todavía buscando el anillo?” mueve la cabeza dudosa, a continuación aclara “Espero que lo encuentre seguro en su casa. Seguro ha estado ahí todo el tiempo!”
“Quizás”” me esfuerzo para asentir gentilmente, sin embargo, quiero gritar “!!!No soy tan estúpida!!!”
Veo a otra chica de la limpieza al otro lado del salón, tirando migas de magdalenas y servilletas de papel arrugadas en una bolsa grande de plástico negro. No está concentrada en absoluto. ¿Es que no me está escuchando?
“¡Perdóneme!” Mi voz chilla mientras corro hacia ella. “Estas buscando mi anillo, ¿no?”
“No hay señales de él hasta el momento, cariño” La mujer barre otra carga de restos de comida de la mesa a la bolsa negra sin echarle siquiera una segunda mirada.
“¡Con cuidado!” Agarro las servilletas y las saco de la bolsa palpando cada cosa cuidadosamente en busca de algún bulto duro, sin darle importancia a que me estoy ensuciando todas las manos con crema de mantequilla glaseada.
“Querida, estoy tratando de limpiar todo esto” La chica de la limpieza me saca las servilletas sucias. “¡Mira el desastre que estás creando!”
“Lo sé, lo sé, lo siento” Escarbo en los envoltorios de magdalenas que tire al piso. “ Es que no me entiendes, si no encuentro este anillo, ¡estoy muerta!”
Me encantaría coger la bolsa de plástico y hacerle un análisis forense de verificación de contenidos con pinzas y todo. Me gustaría poner una cinta de plástico alrededor de todo el salón y declararlo la escena de un crimen. Tiene que estar aquí, tiene que estar.
A menos que todavía lo tenga alguien. Esa es la única otra posibilidad por la que me inclino. Una de mis amigas todavía está usándolo y no se ha dado cuenta. Por ahí se deslizó dentro de alguna cartera… por ahí cayó dentro de algún bolsillo… quedó enganchado en alguna chaqueta… Las posibilidades en mi cabeza se están volviendo más y más descabelladas, pero no puedo darme por vencida con esto.
“¿Has buscado en el baño de damas?”
La mujer pasa por mi lado. Por supuesto que ya lo busqué en el baño. Busqué en cada pequeño cubículo, sobre manos y rodillas. Y en todos los inodoros. Dos veces. Y luego traté de persuadir al conserje de cerrarlo y que se investigue en todas las tuberías de los fregaderos, pero se rehusó. Dijo que sería diferente si supiera con exactitud que lo había perdido ahí, y que estaba seguro que la policía estaría de acuerdo con él, y si por favor, me podía apartar del mostrador que habían personas esperando?
La policía. Bah. Me los imagino llegando a toda velocidad en sus patrullas tan pronto como los llamaba, y diciéndome que me aproxime a la estación de policía más cercana a llenar un formulario. ¡¡No tengo tiempo para llenar formularios!! ¡Tengo que encontrar mi anillo!
Me apresuro hacia la mesa redonda donde estuvimos sentadas esa tarde y me meto debajo acariciando la alfombra de nuevo. ¿Cómo pude dejar que esto pasara? ¿Cómo pude ser tan estúpida?
Fue idea de Nastya, mi vieja amiga del colegio, conseguir entradas para el Marie Curie Champagne tea. Ella no pudo venir a mi fin de semana oficial de spa, así que esto fue una especie de sustituto. Éramos ocho en la mesa, todas tomando alegremente champagne y comiendo magdalenas rellenas, y fue justo antes de que empezara la rifa que alguien dijo, “Vamos Lena, déjanos probarnos el anillo”
Ni siquiera puedo recordar quien fue. Annalise, ¿tal vez? Annalise fue a la universidad conmigo, y ahora trabajamos juntas en First Fit Fisio, con Ruby, quien estuvo con nosotras en el curso de fisioterapeuta. Ruby también estuvo en el té, pero no estoy segura de que se haya probado el anillo. ¿O sí?
No puedo creer que desastre soy con esto. ¿Cómo puedo ser un Poirot si ni siquiera puedo recordar lo básico? La verdad es, que todas parecían querer probarse el anillo: Nastya, Clare y Emily (viejas amigas del colegio en Taunton), Lucinda (mi wedding planner, que se convirtió en una especie de amiga) y su asistente Clemency, Ruby y Annalise ( no solo son amigas del colegio y colegas sino mis dos mejores amigas. Ellas serán mis damas de honor también).
Tengo que admitirlo: estaba disfrutando de toda esa admiración. Todavía no puedo creer que algo tan grande y hermoso me perteneciera. El tema es, que todavía no me puedo creer nada de esto. ¡Estoy comprometida! Yo, Elena, Lena Katina. Con un alto, atractivo profesor universitario, que está escribiendo un libro e incluso estuvo en TV. Solo seis meses antes, mi vida amorosa era un desastre. No tuve ningún evento significativo por lo menos en un año y a regañadientes había decidido darle otra oportunidad a ese chico con mal aliento que conocí en parejas.com. ¡Y ahora mi boda será tan solo dentro de diez días!.
Me levanto cada día y miro la espalda suave y llena de pecas de Andrey y pienso, “mi prometido, Dr. Andrey Zhdanov, miembro del Colegio Real de Londres, y siento un pequeño pellizco de incredulidad. Entonces me doy la vuelta y miro al anillo, tan caro brillando sobre mi mesita de noche y siento otro pellizco de incredulidad.
¿Que diría Andrey?
Mi estómago se retuerce y trago saliva. No. No pienses en eso. Vamos, pequeñas células grises. Resuélvanlo.
Recuerdo que Clare uso el anillo un largo tiempo. Realmente no quería sacárselo. Entonces Nastya empezó a tirar de él, diciendo “mi turno, mi turno” y recuerdo que yo gritaba “con cuidado!”
Digo, no es que yo sea irresponsable. Era cuidadosa, observando el anillo mientras se lo pasaban alrededor de la mesa.
Pero entonces mi atención se desvió, por que empezaron a gritar los números de la rifa y los premios eran fantásticos. Una semana en una villa en Italia, un corte de pelo en un salón de moda, un voucher para Harvey Nichols….. El salón estaba zumbando, con gente sacando sus tickets, números siendo gritados desde el escenario y mujeres saltando de sus asientos y gritando “¡yo!”
Y ese es el momento en el que me equivoqué. Ese es el instante trepidante, si solo… Si pudiera volver atrás en el tiempo, ese sería el momento en el que me dirigiría hacia mí misma y me diría severamente “Lena, prioridades”
Pero no te das cuenta, ¿no? El momento pasa y cometes un error crucial, y luego pasa y la posibilidad de hacer algo se desvanece.
Entonces lo que pasó fue que Clare ganó los tickets para Wimbledon en la rifa. Yo quiero mucho a Clare, pero siempre ha sido un poco débil. Ella no se paró para gritar “¡yo! Woohoo” a todo volumen, solo levantó su mano unas pulgadas. Ni siquiera nosotras que estábamos sentadas en su mesa nos dimos cuenta que había ganado.
Cuando caí en la cuenta que Clare estaba agitando su número ganador al aire, el presentador en el escenario dijo “Creo que lo sortearemos de nuevo si no hay ningún ganador….”
“Grita!” Empujé a Clare y agité mi propio brazo ampliamente “Aquí! La ganadora está aquí!”
“Y el nuevo número es….. 4403”
Para mi incredulidad, una chica de pelo negro al otro lado del salón comenzó a gritar y blandir su ticket.
“¡Ella no ganó!” exclamé indignada “tu ganaste”
“No importa.” Clare estaba retrocediendo.
“¡Por supuesto que importa!” grité antes de poder parar, y todas en las mesa comenzaron a reír.
“¡Lena, ve!” grito Nastya “ ¡Ve, guerrera de la luz, resuelve esto!”
“¡Ve, Guerrera!”
Esta era una broma antigua. Solo porque hubo un pequeño incidente en la escuela, cuando presenté una petición para salvar a los hámster, todos comenzaron a llamarme Guerrera de la luz.
O solo guerrera, para acortar. Mi slogan es aparentemente “¡Por supuesto que importa!”
De todos modos, basta con decir que en dos minutos estaba parada en el escenario con la chica del pelo oscuro, discutiendo con el presentador, sobre la validez del ticket de mi amiga sobre el de la otra chica.
Ahora me doy cuenta que nunca debí abandonar la mesa. Nunca debí abandonar el anillo, ni siquiera por un segundo. Puedo ver lo estúpido que fue eso. Pero, en mi defensa, puedo decir que no sabía que en ese momento se iban a activar las alarmas de incendio, ¿o si?
Fue todo tan irreal. Un minuto, todos estaban sentados alegremente. El minuto siguiente, una sirena a todo volumen sonaba y todo el mundo estaba corriendo, hacia las salidas en un caos total. Pude ver a Annalise, Ruby, y al resto agarrando sus bolsos y saliendo por atrás. Un hombre con traje, vino hacia el escenario y comenzó a apresurarnos a los tres, (la chica de pelo oscuro, el presentador y yo) hacia una puerta lateral y no nos dejó otro camino. “Tu seguridad es prioridad”, seguía diciendo.
Incluso entonces, tampoco es que estaba preocupada. No pensé que el anillo iba a desaparecer. Asumí que alguna de mis amigas lo tendría seguro y me encontraría con ella afuera y lo recuperaría.
Afuera, por supuesto, era un caos total. Aparte de nuestro té, había una gran conferencia de negocios en el hotel, y todos los asistentes estaban saliendo a trompicones por diferentes puertas hacia la calle. La gente del hotel, estaba tratando de darnos instrucciones a través de megáfonos, los autos tocaban sus bocinas, y me llevó años encontrarme con Nastya y Emily entre el gentío.
“¿Tú tienes mi anillo?” pregunté enseguida, tratando de no sonar acusadora. “¿Quién lo tiene?”
Las dos parecían estatuas.
“Ni idea” Nastya se encogió de hombros. “¿No lo tenía Annalise?”
Entonces, me sumergí entre la multitud para encontrar a Annalise, pero ella tampoco lo tenía, pensaba que Clare lo tenía. Y Clare pensaba que Clemency lo tenía. Y Clemency pensaba que Ruby podría tenerlo, ¿pero no se había ido ya?
Una cosa sobre el pánico es que te da escalofríos. Un minuto estás totalmente calmada, todavía diciéndote, ¡no seas ridícula! ¡Por supuesto que no se pudo haber perdido! Y al siguiente, la gente del Marie Curie está anunciando que por las imprevistas circunstancias los eventos se darán por finalizados y están repartiendo las bolsitas de regalo. Y todas tus amigas han desaparecido para tomar el metro. Y tu anillo está todavía desaparecido. Y una voz dentro de tu cabeza está chillando, ¡OH DIOS MIO! ¡Sabía que esto iba a pasar! Nunca nadie debería haberme confiado ese antiguo anillo ¡Gran error! ¡Gran error!
Y así es como te encuentras a ti misma debajo de una mesa una hora después, a tientas sobre una alfombra cutre de hotel, rezando desesperadamente por un milagro. (Incluso cuando el padre de tu prometido ha escrito todo un bestseller sobre como los milagros no existen, que son todas supersticiones y que usar la frase “oh mi dios” es una señal de debilidad mental).
De repente, me doy cuenta que mi celular está parpadeando y lo tomo con manos temblorosas. Han entrado tres mensajes, y me desplazo a través de ellos con esperanza.
“¿Ya lo encontraste? Annalise xx”
“Lo siento bebe, no lo he visto. No te preocupes, no le diré ni una sola palabra a Andrey. Nxx”
“¡Hola Len! Dios, qué horror, perder el anillo! Ahora que lo pienso, me pareció haberlo visto……. “(Mensaje de texto entrante)
Me quedo mirando fijamente el teléfono en estado de shock. ¿Clare cree que lo vio? ¿Dónde?
Me arrastro para salir de debajo de la mesa y agito mi teléfono alrededor, pero el resto del texto decididamente se niega a salir. La señal en este lugar es una basura. ¿Cómo le pueden poner a este hotel 5 estrellas? Tendré que salir afuera.
“Hola” me aproximo hacia la mujer de la limpieza de pelo cano, elevando mi voz sobre el ruido de la aspiradora.
“Salgo un momento para chequear un mensaje de texto. Pero si llegaran a encontrar el anillo, llámenme, ya les he dado mi número de móvil. Solo estaré en la calle.”
“De acuerdo corazón” Dice la empleada pacientemente.
Paso apresuradamente por el lobby, esquivando a los grupos de asistentes a la conferencia, deteniéndome ligeramente cuando paso por el escritorio del conserje.
“¿Alguna señal de…?“
“No me entregaron nada, madam”
El aire en el exterior es suave, con un toque de verano, incluso aunque estemos a mitad de Abril. Espero que el clima siga así por diez días más, porque mi vestido de novia es sin espalda y estoy contando con que sea un buen día.
Hay unos amplios escalones bajos frente al hotel, y subo y bajo por ellos, agitando mi teléfono adelante y atrás, tratando de captar señal, sin lograrlo. Al final, bajo hasta el pavimento, agitando el teléfono más salvajemente, sosteniéndolo sobre mi cabeza, luego me dirijo hacia una calle más tranquila llamada Knightsbridge, con el teléfono extendido sobre las yemas de mis dedos.
Vamos, teléfono, lo engatusaba mentalmente. Puedes hacerlo. Hazlo por Lena. Recoge el mensaje. Debe haber señal en algún lugar… Tú puedes hacerlo…
“¡Aaaaaaaaaaaah!” escucho mi propio grito de susto antes de que mi mente registre lo que había pasado. Siento un dolor en mi hombro como si lo hubieran retorcido. Siento los dedos arañados. Una figura en una bicicleta está pedaleando rápidamente hacia el final de la calle. Solo tengo tiempo a registrar una vieja sudadera gris y unos flacos pantalones de jeans negros antes que la bicicleta de vuelta la esquina.
Mi mano está vacía. ¿Qué mierda…?
Miro mi palma con una insensible incredulidad. Se ha ido. Ese desconocido ha robado mi teléfono. Se lo robó, maldita sea.
Mi teléfono es mi vida. No puedo existir sin él. Es un órgano vital para mí.
“Madam, ¿está usted bien?” El portero está bajando rápidamente las escaleras. “¿Pasó algo? ¿La lastimó?”
“Yo…yo he sido asaltada,” de alguna manera logro balbucear. “Me ha arrebatado el teléfono” El portero chasqueaba comprensivamente “Son oportunistas. Tienes que estar tan atenta en una zona como esta…”
No estoy escuchando. Empiezo a temblar. Nunca me sentí tan desamparada y llena de pánico.
¿Qué hago ahora sin mi teléfono? ¿Cómo voy a funcionar? Mi mano automáticamente sigue buscando el teléfono en el lugar donde usualmente lo guardo dentro de mi bolsillo. Cada instinto me insta a que mande un mensaje de texto a alguien diciendo ¡Oh dios mío, he perdido mi celular! Pero, ¿cómo voy a hacerlo sin mi maldito teléfono?
Mi teléfono es mi gente. Son mis amigos. Es mi familia. Es mi trabajo. Es mi mundo. Lo es todo. Siento como si me hubieran arrancado mi soporte vital.
“¿Quiere que llame a la policía, madam?” el portero me mira ansiosamente.
Estoy muy distraída como para contestarle. Estoy consumida por una repentina y terrorífica comprensión. El anillo. Les di mi número de celular a todos: la gente de la limpieza, las asistentas del salón, la gente del Marie Curie, a todos. ¿Qué pasaría si alguien lo encontrara? ¿Qué pasa si alguien lo tiene y están tratando de contactarme en este preciso momento y no les contesta nadie porque el hombre con la sudadera ya tiró mi SIM al río?
Oh, Dios. Tengo que hablar con el conserje. Les daré mi número de casa. No. Mala idea. Si dejan mensajes, Andrey podría escucharlos.
Ok, entonces… Entonces… Les daré mi número del trabajo. Sí.
Excepto que nadie estará en la clínica de fisioterapia esta tarde. No puedo ir y sentarme ahí por horas, solo por si acaso.
Empiezo a sentirme verdaderamente desesperada ahora. Todo se está desmoronando.
Para hacer las cosas incluso peores, mientras corro de vuelta hacia el lobby, el conserje está ocupado. Su escritorio está rodeado por un gran número de asistentes a la conferencia hablando sobre las reservaciones en el restaurant. Trato que me mire a los ojos, esperando que me llame hacia adelante dándome prioridad, pero él me ignora estudiosamente, y siento una pizca de dolor. Sé que le he robado un montón de tiempo esta tarde, pero, ¿no se da cuenta en que espantosa crisis estoy envuelta?
“Madam” el portero me ha seguido dentro del lobby, su frente arrugada de preocupación. “¿quiere que le traigamos algo para los nervios? ¡Arnold!” rápidamente llama a un camarero “Un brandy para la dama por favor, a cuenta de la casa. Y si hablas con el conserje, te ayudará con la policía. ¿Quieres sentarte?”
“No gracias” De repente se me ocurre algo. “ Tal vez debería llamar a mi propio celular, Llamar al ladrón, le podría pedir que regrese, ofrecerle una recompensa… ¿Qué piensas sobre ello? ¿Me puedes prestar tu teléfono?
El portero casi retrocede cuando alargo mi mano.
“Madam, creo que eso sería una acción muy temeraria” dice duramente. “Y estoy seguro que la policía estaría de acuerdo en que no debería hacer eso. Creo que usted está en estado de shock . Hágame el favor de sentarse y tratar de relajarse”
Hmm. Tal vez tenga razón. No soy tan salvaje como para hacer tratos con un criminal en sudadera. Pero tampoco puedo sentarme y relajarme, estoy demasiado hiperactiva. Para calmar mis nervios, comienzo a andar de un lado a otro, yendo y viniendo por el mismo camino, mis tacones resuenan sobre el piso de mármol. Paso por la enorme maseta con el ficus, paso la mesa con el periódico, paso por una gran papelera brillante, otra vez de vuelta al ficus. Es un circuito bastante confortable, y puedo mantener mis ojos fijos en el conserje todo el tiempo, esperando a que se desocupe.
El lobby, todavía está lleno de tipos de negocios. A través de las puertas vidriadas puedo ver al portero de nuevo en su puesto en las escaleras, ocupado con taxis y recomendaciones. Un Japonés rechoncho vestido con traje azul está parado cerca mío con aspecto de hombre de negocios europeo, exclamando algo que suena alto y furioso en japonés y gesticulando a todo el mundo con el pase de la conferencia colgado al cuello en un cordón rojo. Es tan pequeño y el otro hombre parece tan nervioso, que casi me hace sonreír.
El aguardiente llega en una bandeja y me detengo brevemente para tomarlo de un trago, luego continuo caminando por el mismo circuito anterior.
Maceta del ficus…mesa con diarios… papelera brillante… maceta con ficus… mesa con diarios… papelera brillante…
Ahora que me he calmado un poco, comienzo a agitarme con pensamientos homicidas. ¿Se habrá dado cuenta el desconocido en sudadera que arruinó mi vida? ¿Se habrá dado cuenta lo esencial que es un teléfono celular? Es la peor cosa que uno le puede robar a otra persona.
Lo peor.
Y ni siquiera es un gran teléfono. Es bastante viejo. Así que, buena suerte desconocido con sudadera si quieres teclear la B en un texto o usar internet. Espero que trate de hacerlo y no lo logre. Entonces estará arrepentido.
Ficus… diarios… papelera… ficus…. Diario… papelera….
Y me lastimó el hombro. Bastardo. Quizás pueda demandarlo por millones. Si alguna vez lo atrapan, lo cual no harán.
Ficus… diarios… papelera… ficus… diarios…. Papelera…
Espera.
¿Qué es eso?
Me paro en seco y miro dentro de la papelera, preguntándome si alguien me está jugando alguna broma o estoy alucinando.
Es un teléfono.
Justo ahí en la papelera brillante. Un teléfono celular.


Última edición por Admin el Sáb Feb 28, 2015 2:13 am, editado 2 veces
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Vie Feb 27, 2015 11:59 pm

CAPITULO 2

Parpadeo un par de veces y miro nuevamente, pero sigue ahí, medio escondido entre un par de programas de acreditaciones para la conferencia y un vaso de Starbucks. ¿Qué hace un teléfono en una papelera? Miro alrededor para ver si alguien me está mirando, luego lo alcanzo con cautela y lo tomo. Está manchado con un par de gotas de café, pero parece funcionar perfectamente. Y es un muy buen teléfono.
Parece casi nuevo.
Cautelosamente, me giro y examino la multitud en el lobby. Nadie me está prestando ni la más remota atención. Nadie está corriendo hacia mí exclamando “¡Ese es mi teléfono!” Y he estado caminado por esta área por los últimos diez minutos. Quienquiera que sea que tiró el teléfono aquí lo hizo hace mucho más tiempo.
Hay una pegatina en la parte de atrás del teléfono, del White Globe Consultores impreso en letra pequeña y un número. ¿Lo habrá tirado alguien a la basura? ¿Se le habrá caído? Lo enciendo y la pantalla se ilumina. Me parece que está en perfecto estado de funcionamiento.
Una pequeña voz en mi cabeza me está diciendo que debería entregarlo. Llevarlo al mostrador del conserje y decir “Perdóneme, creo que alguien perdió su teléfono” Eso es lo que debería hacer.
Ir directamente al mostrador justo ahora, como una persona responsable, un miembro honorable de esta sociedad…
Mis pies no se mueven ni un milímetro. Mis manos se aferran posesivamente alrededor del teléfono. La cosa es que, necesito un teléfono. Apuesto a que el grupo consultor White Globe, lo que sea que fuera, tendrá miles de teléfonos. Y no es tampoco como que lo encontré tirado en el piso o en el baño de damas, ¿no? Estaba en un bote de basura. Las cosas en las papeleras son basura. Es algo justo. Ha sido desechado de este mundo. Esa es la regla.
Miro dentro de la papelera nuevamente y veo un cordón rojo, como los que llevan colgados del cuello los asistentes a la conferencia. Miro al conserje para asegurarme que no me está mirando, hundo mi mano de nuevo y saco un pase para la conferencia.
La credencial de una chica increíblemente hermosa me devuelve la mirada, debajo de la foto está impreso: Violet Russell, White Globe Consultores.
Estoy pensando en una teoría bastante buena ahora. Podría ser como Poirot. Este es el teléfono de Violet Russell y ella lo tiró a la basura. Por… alguna razón u otra.
Bueno, es su culpa. No la mía.
El teléfono comienza a sonar y yo me sobresalto. ¡Mierda! Está vivo. El ring tone está a todo volumen y es una canción de Beyoncé “Single Ladies”. En seguida presiono ignorar la llamada pero un momento después comienza a sonar nuevamente, alto y claro.
¿No tiene ésta cosa un maldito control de volumen? Unas cuantas mujeres de negocios, que se encuentran cerca de mí se dan la vuelta para observarme, y estoy tan frustrada que aprieto el botón de hablar en vez de ignorar la llamada otra vez. Las mujeres de negocios continúan mirándome, así que coloco el teléfono en mi oído y me doy la vuelta.
“La persona que está tratando de contactar no está disponible” digo, tratando de sonar robótica. “Por favor deje un mensaje” Eso me libraría de cualquiera que fuera.
“¿Dónde diablos estás?” Una voz suave y bien educada comienza a hablar y yo casi chillo del asombro. ¡Funciona! Piensa que soy una contestadora automática! “Recién acabo de hablar con Scottie. Tiene un contacto que cree que puede hacerlo. Será una cirugía menor. Él es bueno. No dejará ninguna huella.”
No me animo ni a respirar. O rascarme la nariz, que de repente me empieza a picar increíblemente.
“Bueno” la desconocida está diciendo. “Así que cualquier cosa que hagas, se malditamente cuidadosa”
Corta la comunicación y yo me quedo mirando el teléfono alucinada. Nunca pensé que en verdad alguien dejara un mensaje.
Ahora me siento un poco culpable. Este es un verdadero mensaje, y Violet se lo ha perdido. Digo, no es mi culpa que haya tirado su teléfono, pero aun así… En un impulso rebusco en mi bolso por una lapicera y lo único que tengo para escribir en él, que es un viejo programa de teatro. Garabateo: Scottie se ha comunicado, cirugía menor, sin rastros, se malditamente cuidadosa.
Solo dios sabe de qué se trata todo esto. ¿Liposucción tal vez?
No importa, de todos modos. La cosa es que, si alguna vez me encuentro con esa chica Violet, seré capaz de pasarle el mensaje.
Antes de que el teléfono suene otra vez, me apresuro hacia el mostrador del conserje, el cual está milagrosamente vacío.
“Hola” le digo sin resuello. “Soy yo otra vez. ¿Ha encontrado alguien mi anillo?”
“Le puedo asegurar, madam” dice con una sonrisa congelada “que le habríamos informado si lo hubieran encontrado. Tenemos su teléfono agendado…”
“¡¡No, no lo tienen!!” lo corto en seco, casi triunfalmente. “¡Ese es el problema! El número que les di está ahora… er… Sin funcionar. Fuera de uso. Mucho”. Lo único que me falta es que llamen al desconocido de la sudadera y le mencionen mi anillo de esmeraldas.
“Por favor no llamen a ese número. ¿Pueden usar este número en su lugar?” Copio cuidadosamente el número que figura en la parte trasera del teléfono del Grupo de consultores White Globe. “De hecho, solo para estar seguros… ¿lo puedo probar?” me acerco al teléfono del hotel y les paso el número impreso. Un minuto después Beyoncé comienza a sonar a todo volumen desde el teléfono móvil. Ok. Al final me puedo relajar un poco.
Tengo un teléfono.
“¿Madam, necesita algo más?” El conserje parece un poco molesto, y se está formando una pequeña cola de gente detrás de mí.
Entonces le agradezco nuevamente y me acerco al sofá más cercano, llena de adrenalina. Tengo un teléfono y tengo un plan.
Solo me tomó cinco minutos escribir mi nuevo número de teléfono en veinte pedazos diferentes de papel que el hotel tiene para dejar recados, con la inscripción LENA KATINA – ANILLO DE ESMERALDA, ¡¡¡¡POR FAVOR LLAME!!!! En letras mayúsculas.
Para mi disgusto, las puertas del salón están ahora cerradas (a pesar de que puedo escuchar a la gente de limpieza dentro) así que me veo obligada a dar vueltas por el corredor del hotel, el salón de té, el baño de mujeres, incluso en el spa, dejándole un papel a cada trabajador del hotel con el que me encuentro y explicándole la historia de la pérdida de mi anillo.
Llamo a la policía y les doy mi número a ellos. Le mando un mensaje de texto a Ruby – ya que me sé su número de teléfono de memoria y le escribo:
“¡Hola! Mi teléfono ha sido robado. Este es mi nuevo número. ¿Se lo puedes pasar a todos? ¿Alguna señal del anillo?”
Luego me desplomo en el sofá, exhausta. Siento como si hubiera estado en este maldito hotel todo el día. Tengo que llamar a Andrey también y darle este número de teléfono, pero no puedo enfrentarme a él todavía. Tengo esta convicción irracional de que sería capaz de darse cuenta por el tono de mi voz que mi anillo ha desaparecido. Sentirá mi dedo vacío en el minuto que le diga “hola”.
Por favor vuelve a mí anillo. Por favor, POR FAVOR vuelve a mí….
Me recuesto en el sofá, cierro mis ojos, y trato de mandar un mensaje telepático a través del éter. Así que cuando Beyoncé comienza a sonar de nuevo, doy un salto asustada. Tal vez eso es todo, ¡Mi anillo! ¡Alguien lo ha encontrado! Ni siquiera miro la pantalla antes de apretar el botón de contestar y respondo excitadamente.
“¿Hola?”
“¿Violet?” Una voz de desconocida golpea mi oído. No es de quien llamó anteriormente, es una desconocida con una voz más profunda pero ronca. Suena un poco malhumorada, si puedes deducir eso con solo tres sílabas. También respira agitadamente, lo que significa que, o es una pervertida o está haciendo ejercicios. “¿Estás en el lobby? ¿Está el contingente japoneses todavía ahí?”
Por acto reflejo, miro a mí alrededor. Hay todo un grupo de japoneses al lado de las puertas.
“Si, están” digo. “Pero no soy Violet. Este no es más el teléfono de Violet. Perdón. ¿Tal vez podrías avisar a todo el mundo que su número ha cambiado?”
Tengo que sacarme a los compañeros de Violet de encima. No los puedo tener llamando cada cinco segundos.
“Perdón, ¿quién habla?” demanda la desconocida “¿Por qué estas contestando este teléfono?” “¿Dónde está Violet?”
“Yo poseo el teléfono ahora” digo, más confiada de lo que me siento. Lo cual es verdad. La posesión es la novena parte de la ley.
“¿Tú lo posees? ¿Quién diablos eres tú? Oh Jesús” Maldice un poco más, y puedo escuchar pasos distantes. Suena como si estuviera bajando corriendo las escaleras. “Dime, ¿se están yendo?”
“¿El grupo japoneses?” entrecierro mis ojos para ver mejor al grupo “Tal vez. No sabría decirlo.”
“¿Hay un tipo bajo con ellos? ¿Con sobrepeso? ¿Pelo espeso?”
“¿Te refieres al hombre del traje azul? Sí, está justo frente mío. Parece molesto. Se está poniendo su impermeable.”
Un colega le ha entregado al hombre rechoncho un Burberry. Está ceñudo mientras se lo pone, y de su boca sale un torrente de improperios en japoneses, mientras sus amigos asienten nerviosos.
“¡No!” la exclamación de la desconocida en el teléfono me toma por sorpresa. “Él no se puede ir”
“Bueno, lo está haciendo, lo siento.”
“Tienes que detenerlo. Ve hacia él y trata que se quede en el hotel. Ve hacia él ahora. Haz lo que sea que tengas que hacer.”
“¿Qué?” Me quedé atónita mirando el teléfono. “Mira, lo siento, pero ni siquiera te conozco…”
“Ni yo tampoco” me contesta “¿Quién eres de todos modos? ¿Eres una amiga de Violet? ¿Me podrías explicar por qué decidió dejar su trabajo en medio de la más importante conferencia del año? ¿Piensa que de repente ya no necesito una asistente personal?”
Ah. Entonces Violet es la asistente personal de esta desconocida. Eso tiene sentido. ¡Y se libró de ella! Bien, no me sorprende, ella es tan demandante.
“No importa, de todos modos” se interrumpe a sí misma. “El punto es, estoy en las escaleras, piso nueve, el ascensor está atascado, estaré ahí abajo en menos de tres minutos, y tú tienes que mantener a Yuichi Yamasaki ahí hasta que yo llegue. Quién diablos quieras que seas”
Que tipa nerviosa.
“¿O qué?” le replico.
“O un año de negociaciones exhaustivas se irán al garrete por culpa de un mal entendido. El mejor trato del año se echará a perder. Un equipo de veinte personas perderá su trabajo” su voz suena implacable. “Directores ejecutivos, secretarias, todo el equipo. Solo porque no puedo llegar ahí lo suficientemente rápido y la persona que podría ayudar no quiere”
Oh, infiernos.
“¡Está bien!” digo furiosa. “Haré mi mejor esfuerzo. Me repites su nombre?”
“Yamasaki”
“¡Espera!” levanto mi voz, mientras atravieso corriendo el lobby. “Por favor, Sr. Yamasaki? Podría esperar un minuto?”
El Sr. Yamasaki se da la vuelta con una pregunta en su cara, y un par de ayudantes se adelantan, flanqueándolo protectoramente. Tiene una cara ancha, se nota en ella su ira, y un amplio, y largo cuello alrededor del cual se enrosca una bufanda de seda. Me da la sensación que no es partidario de la charla ociosa. No tengo ni idea que decir a continuación. No hablo japonés, no sé absolutamente nada sobre negocios japoneses o cultura japonesa. Aparte del sushi. Pero tampoco puedo ir hacia él y decir “Sushi!” así de la nada. Sería como acercarme a un hombre muy importante de negocios americano y decirle “¡Chuletón!”
“Soy…. Una gran fan” improviso. “De su trabajo. ¿Me podría dar su autógrafo?”
Me mira desconcertado, y uno de sus colegas le susurra la traducción en su oído. Inmediatamente, su frente se aclara y se inclina hacia mí.
Cautelosamente, me inclino hacia atrás, y él chasquea sus dedos, ladrando instrucciones. Un momento después, una hermosa carpeta de cuero se abre en frente mío, y él está escribiendo algo elaborado en japonés.
“¿Está todavía ahí?” la voz extraña de pronto sale por el teléfono.
“Sí” le murmuro. “Casi, ¿dónde estás?” le disparo una brillante sonrisa al Sr. Yamasaki.
“Quinto piso. Mantenlo ahí. Lo que sea necesario”
El Sr. Yamasaki me entrega el pedazo de papel, tapa su lapicera, con el ceño fruncido otra vez y comienza a alejarse.
“¡Espere!” llorisqueo desesperadamente. “¿Podría… mostrarle algo?”
“El Sr. Yamasaki está muy ocupado” Uno de sus colegas, que usa anteojos de acero y la camisa más blanca que había visto en mi vida se da la vuelta. “Sea tan amable de contactarse con nuestra oficina.”
Continúan alejándose. ¿Qué haré ahora? No le puedo pedir otro autógrafo. No puedo taclearlo tampoco. Necesito llamar su atención de alguna manera.
“¡Tengo un anuncio especial que hacer!” Exclamo, apurándome tras ellos. “Soy cantante de telegramas! Traigo un mensaje de todos los fans del Sr. Yamasaki. Sería una gran descortesía hacia ellos si me rechazan.”
La palabra descortesía parece haberlos parado de su trayectoria. Están frunciendo sus seños y mirándose confusos.
“¿Un telegrama cantado?” dice el hombre de los anteojos de acero suspicazmente.
“¿Como el gorila Gram?” les digo “Solo cantando” No estoy segura que les haya aclarado algo. El intérprete le murmura furiosamente en el oído al Sr. Yamasaki y después de un momento me mira.
“Puedes hacer la presentación”
El Sr. Yamasaki se vuelve y todos sus colegas siguen su ejemplo, doblando sus brazos expectantes y alineándose en fila. Por el lobby puedo ver algunas miradas interesadas de otros grupos de empresarios.
“¿Dónde estás?” murmuro desesperadamente hacia el teléfono.
“Tercer piso” me responde la voz del hombre después de un momento. “Medio minuto. No lo pierdas”
“Comienza” me apunta el hombre de los anteojos.
Algunos de los presentes se dan vuelta para ver. Oh Dios. ¿Cómo me he metido en esto? Número uno, no puedo cantar. Número dos, ¿qué le canto a un empresario japonés que nunca he conocido antes? Número tres, ¿por qué dije que soy un telegrama cantado?
Pero si no hago algo pronto, veinte personas podrían perder sus trabajos.
Hago una amplia reverencia, para perder algo de tiempo, y todos los japoneses se inclinan hacia atrás.
“Comienza” repite el hombre de los anteojos con siniestros ojos brillantes.
Tomo una respiración profunda. Vamos. Que importa lo que haga. Solo tiene que durar medio minuto. Luego puedo salir corriendo y nunca me volverán a ver.
“Sr. Yamasaki….,” empiezo cautelosamente, con el tono de “Single ladies” “ Sr. Yamasaki. Sr. Yamasaki, Sr. Yamasaki” sacudo mis caderas y hombros hacia él, justo como hace Beyoncé. “Sr. Yamasaki, Sr. Yamasaki.”
De hecho, es bastante fácil. No necesito ninguna letra solo puedo seguir cantando “Sr. Yamasaki” una y otra vez. Después de algunos minutos, algunos japoneses incluso empiezan a cantar conmigo dándole palmadas al Sr. Yamasaki en la espalda.
“Sr. Yamasaki, Sr. Yamasaki, Sr. Yamasaki, Sr. Yamasaki” Levanto mi dedo y lo señalo con un guiño. “ooh-ooh-ooh… ooh-ooh-ooh…”
Esta canción es ridículamente pegadiza. Todos los japoneses se ponen a cantar ahora, aparte del Sr. Yamasaki, que está parado ahí, mirando encantado. Los delegados que están cerca de nosotros se nos unen a la canción, y puedo escuchar a uno de ellos diciendo: “¿esto es una movilización instantánea?”
“Sr. Yamasaki, sr.Yamasaki, Sr. Yamasaki… ¿Dónde estás?” murmuro al teléfono, todavía con una sonrisa brillante.
“Mirando”
“¿Qué?” sacudo mi cabeza mientras recorro el lobby con la mirada.
De repente mi mirada se topa con una tipa parada sola, a treinta yardas de distancia. Viste un traje oscuro hecho a medida, tiene el espeso pelo negro revuelto y sostiene un teléfono en su oreja. Incluso desde esa distancia puedo ver que se está riendo.
“¿Cuánto tiempo hace que estás ahí?” demando furiosa.
“Acabo de llegar. No quería interrumpir. Gran trabajo, ya que estamos” agrega. “Creo que te has ganado a Yamasaki para la causa, justo ahí.”
“Gracias” digo sarcásticamente. “Me alegra haber podido ayudar. Es todo tuyo.” Me inclino hacia el Sr. Yamasaki haciendo una florida reverencia, luego giro sobre mis tacones y me voy balanceándome hacia la puerta de salida, ignorando los gritos decepcionados del japonés. Tengo cosas más importantes de qué preocuparme, que aquella extraña arrogante y sus estúpidos negocios.
“¡Espera!” la voz de la desconocida me sigue por el recibidor. “Ese teléfono es de mi asistente.”
“Bueno, no debería haberlo tirado entonces” le contesto abriendo las puertas de vidrio. “El que lo encuentra se lo queda.”
Hay veinte paradas de subte desde Knightsbridge hasta la casa de los padres de Andrey en North London, y tan pronto como subo a la superficie chequeo mi teléfono. Está parpadeando con nuevos mensajes – alrededor de diez textos y veinte emails, pero hay solo cinco textos para mí y ninguno con noticias sobre el anillo. Unos son de la policía, y mi corazón se llena de esperanza, pero es solo para confirmar que había llenado el reporte y preguntándome si quiero una visita de la oficina de asistencia a la víctima. El resto de los mensajes son para Violet. Mientras repaso los mensajes, noto que la mayoría de ellos están encabezados por una tal Julia. Sintiéndome Poirot nuevamente, me fijo en el teléfono que figura en esos emails, y estoy completamente segura, el último llamado recibido a este teléfono era el celular de Julia. Así que era ella. La jefa de Violet. La tipa del abundante pelo oscuro revuelto. Y para probarlo, su email es Julia Volkova@whiteglobeconsultores.com.
Solo por curiosidad, clickeo en uno de los emails. Es de Jennasmith@grantlyassetmanagement.com, y el asunto es Re: ¿cenamos?
Gracias, Violet. Apreciaría mucho que no le mencionaras nada de esto a Julia. ¡Me siento un poco avergonzada ahora!
Ooh. ¿Por qué se siente avergonzada? Antes de poder pararme, sigo mirando los mensajes para leer el mensaje anterior, que fue enviado ayer.
De hecho Jenna, deberías saber algo: Julia está comprometida.
Saludos, Violet.

Está comprometida. Interesante. Mientras leo la frase nuevamente, siento una extraña reacción interna la cual no puedo describir exactamente- ¿sorpresa?
De todos modos, ¿por qué debería sentirme sorprendida? Ni siquiera conozco a esa tipa.
Bueno, ahora tengo que conocer toda la historia. ¿Por qué está avergonzada Jenna? ¿Qué pasó? Busco los mensajes más antiguos sobre estos intercambios, y al final encuentro un mail bastante largo de Jenna, donde claramente se reunió con Julia Volkova en su lugar de trabajo, se sintió atraída por ella, y le invitó a cenar dos semanas atrás, pero ella nunca le devolvió los llamados.
… Intenta nuevamente mañana… Tal vez esté usando el número equivocado… Alguien me dijo que es muy conocida y que trate de contactarla a través de su secretaria… Perdóname por molestarte tanto… házmelo saber de todos modos…
Pobre mujer. Me siento un poco indignada en su nombre. ¿Por qué no le respondió los llamados? ¿Qué tan difícil es enviar un email rápido diciendo, no, ¿gracias? Y ahora resulta que está comprometida, por el amor de Dios.
De todos modos. Lo que sea. De repente me doy cuenta que estoy espiando los emails de otra persona cuando tengo un montón de otras cosas, incluso más importantes, en las que pensar.
Prioridades Lena.
Necesito comprar alguna botella de vino para los padres de Andrey. La tarjeta de bienvenidos a casa y, si no logro encontrar el anillo en los próximos veinte minutos, un par de guantes.
Desastre. Desastre. Resulta que no venden guantes en Abril. Los únicos que encuentro son de una trastienda de Accessorize. Les habían quedado desde navidad, y solo en talle pequeño. No puedo creer que seriamente esté planeando encontrarme con mis futuros suegros con unos guantes con renos rojos demasiado apretados. Con borlas. Pero no tengo otra opción. Es eso o ir sin guantes.
Mientras comienzo a subir la larga colina hasta la casa de los padres de Andrey, empiezo a sentirme realmente mal. No es solo el anillo. Es toda esa cosa aterradora de los futuros suegros. Doblo la esquina, y veo luz en todas las ventas de la casa. Están en casa.
Nunca conocí ninguna casa que se adaptara a una familia tan bien como lo hace la casa de los Zhdanov. Es más vieja y más grande que las otras de la cuadra y parece que las mira con actitud de superioridad. Tiene arboles de tejo y araucarias en el jardín. Los ladrillos están recubiertos de hiedra, y las ventanas tienen los marcos de madera originales de 1835. Adentro, hay cuadros de William Morris datados en 1960, y los pisos están cubiertos por alfombras turcas.
Excepto que en realidad, no puedes ver las alfombras, porque generalmente están cubiertas de viejos documentos y manuscritos que ninguno se molesta en ordenar. Nadie se molesta por el orden en la familia Zhdanov. Una vez encontré un huevo hervido fosilizado en la cama de invitados, todavía en su huevera, con un pan tostado disecado. Debería tener al menos un año de antigüedad.
Y por todos lados, a través de toda la casa, hay libros. Apilados en tres estanterías profundas, amontonados en el piso, y al lado de cada baño pintado de limón. Anatoli escribe libros, Olga escribe libros, Andrey escribe libros y su hermano mayor, Ciryl escribe libros. Incuso la esposa de Ciryl, Margot, escribe libros.
Lo cual es grandioso. Digo, es una cosa maravillosa, todos esos genios intelectuales en una sola familia. Pero te hace sentir bastante insignificante, infantil y poco adecuada.
No me malinterpreten, creo que soy bastante inteligente. Tú sabes, para ser una persona normal que fue al colegio, a la universidad y tiene un trabajo y todo. Pero éstas no son personas normales; juegan en una liga diferente. Son súper dotados. Son la versión académica de los Increíbles.
Me reuní con sus padres solo unas pocas veces, cuando volvieron a Londres por una semana para una conferencia que daba Anatoli, pero fue suficiente para saberlo. Mientras Anatoli conferenciaba sobre teoría política, Olga estaba haciendo una presentación sobre el judaísmo feminista en un centro de reflexión, y luego los dos aparecieron en el programa La Cultura, tomando distintas posturas sobre un documental sobre la influencia del Renacimiento. Así que ese fue el telón de fondo de nuestro encuentro. Sin presiones ni nada.
Fui presentada en varias ocasiones a diferentes tipos de padres de mis novios a través de los años, pero de lejos, ésta fue la peor experiencia de mi vida. Recién acabábamos de darnos la mano e intercambiar algunas palabras amables y le estaba contando a Olga, bastante orgullosa, donde había ido a la universidad, cuando Anatoli me miró por arriba de sus anteojos de media luna, con esos brillantes y fríos ojos suyos, y dijo: “Una licenciatura en fisioterapia. Que divertido” Me sentí instantáneamente aplastada. No sabía que decir. De hecho, me sentí tan nerviosa que salí del salón para ir al baño.
Después de eso, por supuesto, me paralicé. Esos tres días fueron pura miseria. Mientras más intelectual se volvía la conversación, mas callada y patosa me volvía yo. Mi segundo peor momento fue: cuando pronuncié mal Proust y todos intercambiaron miradas entre ellos. Mi peor momento de todos fue: mientras mirábamos Retos Universitarios todos juntos en el salón comedor, cuando vino la sección de huesos. ¡Mi especialidad! ¡Yo estudie eso! ¡Sé todos los nombres latinos y todo! Pero mientras estaba tomando aliento para responder la primera pregunta, Anatoli ya había dado la respuesta correcta. Fui más rápida la segunda vez pero aun así me gano él. Toda la cosa se convirtió en una carrera, y él ganó. Luego, al final, me miró desde arriba y preguntó: “¿No te enseñaron anatomía en la escuela de fisioterapia, Lena?” y me sentí muy mortificada.
Andrey dice que me adoran, no a mi cerebro, y que tengo que ignorar a sus padres. Y Nastya dice, que piense en las piedras y la casa de Hampstead o la villa en Toscana. Mientras que mi propio enfoque ha sido el siguiente: Solo no pienses en ellos. Han estado bien. Están a salvo en Chicago, a miles de millas lejos de aquí.
Pero ahora están de vuelta.
Oh, Dios. Y todavía estoy un poco insegura sobre Proust. (¿Poost? ¿Prost?) Y no repasé los nombres latinos de los huesos. Y estoy usando guantes rojos con renos en el mes de Abril. Con borlas.
Mis piernas están temblando mientras toco el timbre. Realmente temblando. Me siento como el espantapájaros del Mago de Oz. En cualquier momento me colapsaré en la acera y Olga me quemará viva por perder el anillo.
Para, Lena. Está todo bien. Nadie va a sospechar nada. Mi historia es, que me quemé la mano. Esa es mi historia.
“Hola, ¡Lena!”
“¡Fiodor! Hola”
Estoy tan aliviada que sea Fiodor el que me abra la puerta, mi saludo salió en un jadeo inestable.
Fiodor es el bebe de la familia, solo tiene diecisiete años y todavía está en el colegio. De hecho, Andrey estuvo viviendo en la casa con él mientras sus padres estaban ausentes, como una especie de niñera, y yo me mudé con ellos después de comprometerme. No es que Fiodor necesite de niñera. Es completamente responsable, lee todo el tiempo, y ni siquiera notas que está en la casa. Una vez traté de darle una pequeña charla amigable sobre “drogas”, él, educadamente, me corrigió cada pequeño detalle, luego dijo que notó que tomo más de lo permitido de Red Bull y si yo pensaba que era adicta a él, esa fue la última vez que traté de actuar de hermana mayor.
De todos modos, todo eso llegó al final, ahora que Anatoli y Olga regresaron de Estados Unidos. Me mudé de nuevo a mi apartamento y estuvimos buscando otro lugar para alquilar. Andrey se quería quedar acá. Pensó que podríamos seguir usando la habitación de invitados y el baño del primer piso, y no sería conveniente, que pudiera seguir usando la biblioteca de su padre.
¿Está loco? No hay manera que esté bajo el mismo techo que los Zhdanov.
Sigo a Fiodor a la cocina, donde Andrey está descansando en una silla, gesticulando sobre una página mecanografiada y diciendo: “Creo que tu argumento no está bien acá. Segundo párrafo.”
Donde quiera que Andrey se siente, lo que sea que haga, siempre se las arregla para estar elegante. Tiene los zapatos de gamuza apoyados en otra silla, va por la mitad de su cigarrillo, y su pelo rojizo le cae en cascada por detrás de sus hombros.
Todos los Zhdanov tienen el mismo color, como una familia de zorros. Incluso Olga se tiñe el pelo del mismo color. Pero Andrey es el más guapo de todos, y no lo digo solo porque me voy a casar con él. Su piel es pecosa pero se broncea fácilmente también, y su cabello castaño rojizo parece salido de un anuncio de cabello. Por eso lo mantiene largo. Es en realidad algo vanidoso al respecto.
Además, a pesar que es un académico, no es ningún chico aburrido que se queda en casa leyendo todo el día. Esquía realmente bien, y me va a enseñar a mí también. Así es como nos conocimos, de hecho. Se torció la muñeca esquiando y vino por fisioterapia después de que su médico nos recomendara. Se suponía que tenía que atenderlo Annalise, pero ella cambió su turno para atender a un paciente regular y terminé atendiéndolo yo en su lugar. La semana siguiente, me pidió una cita, y después de un mes me propuso casamiento. ¡Un mes!
Ahora Andrey levanta su mirada y su cara resplandece. “¡Corazón! ¿Cómo está mi nena hermosa? Ven acá” Me hace señas para que me acerque a darle un beso, luego me enmarca la cara con sus manos como siempre hace.
“¡Hola!” fuerzo una sonrisa “Así que, ¿ya están acá tus padres? ¿Cómo estuvo su vuelo? No puedo esperar para verlos.”
Trato de sonar lo más entusiasta posible, incluso aunque mis piernas quieran salir corriendo, pasar por la puerta e ir colina abajo.
“¿No recibiste mi texto?” Andrey parece perplejo.
“¿Qué texto? Oh” de repente me doy cuenta. “Claro. Perdí mi teléfono. Tengo un nuevo número. Te lo daré”
“¿Perdiste el teléfono?” Andrey me mira fijamente. “¿Que pasó?”
“¡Nada!” digo vivamente. “Solo… lo perdí y tuve que conseguir uno nuevo. No es gran cosa. No hay drama.”
Decido por política general, que lo que menos le diga a Andrey justo ahora, mejor. No quiero meterme en ninguna discusión acerca de porque puedo estar aferrándome a un teléfono cualquiera que encontré en una papelera.
“Entonces, ¿qué decía tu texto?” agrego rápidamente, tratando de seguir con la conversación.
“El avión de mis padres fue desviado. Tuvieron que ir a Manchester. No estarán de vuelta hasta mañana.”
¿Desviado?
¿Manchester?
Oh Dios mío. ¡Zafé! ¡Fui indultada! Mis piernas pueden dejar de bambolearse Quiero cantar el “Halleluja”. ¡Ma-an-chester!¡Ma-an-cheter!
“Dios, Que terrible” trato muy duramente de cambiar mi expresión a una de disgusto. “Pobres. Manchester. ¡Eso está a kilómetros de distancia! Realmente tenía muchas ganas de verlos. Que fastidio.”
Creo, que sonó bastante convincente. Fiodor me dispara una mirada extraña, pero Andrey ya ha cogido nuevamente el impreso. No hace ningún comentario sobre mis guantes. Tampoco Fiodor.
Tal vez, me puedo relajar un poco.
“Entonces… er… chicos” contemplo la sala. “¿Qué hay en la cocina?”
Andrey y Fiodor dijeron que iban a limpiar esta tarde, pero el lugar es una bomba. Hay cajas de comida para llevar en la mesa de la cocina y una pila de libros en la parte superior de la encimera e incluso uno dentro de una cacerola. “Tus padres vendrán mañana. ¿No deberíamos hacer algo?”
Andrey mira sin moverse. ”No les importará.”
Para él, está bien decir eso. Pero yo soy la nuera (futura) que ha estado viviendo acá y a quien le echarán la culpa.
Andrey y Fiodor han empezado a hablar sobre una nota al pie, así que yo me dirijo hacia la encimera y empiezo a ordenar rápidamente. No me atrevo a sacarme los guantes, pero los chicos no me están prestando la más mínima atención, gracias a Dios. Al menos, sé que el resto de la casa está bien. Repasé todo el lugar ayer, remplacé todas las viejas botellas de burbujas de baño por nuevas y coloqué una nueva cortina de baño. Lo mejor de todo, es que puse unas anémonas en el estudio de Olga. Todos saben que ama las anémonas. Incuso está escribiendo un artículo sobre “anemonas en literatura”. (Lo que es típico de la familia- no solo disfrutas algo, te tienes que convertir en un experto en la materia también).
Andrey y Fiodor todavía están absortos en sus asuntos mientras yo termino. La casa está ordenada. Nadie me ha preguntado por el anillo. Lo dejaré pasar mientras pueda.
“Entonces, me voy a casa” digo casualmente, y le doy un beso a Andrey en la cabeza. “quédate aquí, haciéndole compañía a Fiodor. Dales mi bienvenida a casa a tus padres de mi parte”
“Quédate esta noche” Andrey desliza su brazo alrededor de mi cintura y me arrastra hacia él “¡Querrán verte!”
“No, tú dales la bienvenida. Los veré mañana” le sonrío brillantemente, para distraerlo del hecho que estoy caminando hacia la puerta, mis manos detrás de mi espalda. “Un montón de tiempo.”
“No te culpo” dice Fiodor levantando su mirada por primera vez desde que llegué a la casa.
“¿Perdón?” digo, un poco perpleja. “¿No me culpas por qué?”
“No quedarte aquí” se encoje de hombros. “Creo que estás siendo demasiado optimista, teniendo en cuenta sus reacciones. He querido decírtelo por semanas. Debes ser realmente una muy buena persona Lena.”
¿De qué está hablando?
“No lo sé… ¿A qué te refieres?” Me vuelvo hacia Andrey por ayuda.
“No es nada” dice, demasiado rápido. Pero Fiodor está mirando a su hermano mayor, con ojos esperanzados.
“Oh Dios mío. ¿No se lo has dicho?”
“Fiodor, cállate”
“No lo has hecho, ¿no? Eso no es muy justo, ¿o sí, Andy?”
“¿Decirme qué?” miro de uno a otro. “¿Qué?”
“No es nada” Andrey parece nervioso. “Solo…“ Él finalmente se encuentra con mi mirada. “ Bien. Mis padres no estaban muy contentos con nuestro compromiso. Eso es todo.”
No supe cómo reaccionar por un momento. Lo miro sin decir nada, tratando de procesar lo que había escuchado.
“Pero tu dijiste…” No puedo confiar ni siquiera en mi voz. “Dijiste que estaban emocionados. ¡Dijiste que estaban encantados!”
“Van a estar emocionados” dice de mal humor. “Cuando le encuentren el sentido.”
¿Ellos lo estarán?
Todo mi mundo está tambaleándose. Fue suficientemente malo cuando supe que los padres de Andrey eran unos genios intimidantes. Pero, ¿todo este tiempo habían estado en contra de que nos casemos?
“Tú me dijiste que ellos dijeron que no podían imaginar a una más dulce y encantadora nuera” estoy totalmente temblando ahora. “Dijiste que me enviaban un saludo muy especial desde Chicago, ¿fueron todas mentiras?”
“¡No quería que te pusieras mal!” Andrey miraba a Fiodor. “Mira, no es la gran cosa. Ellos lo entenderán. Simplemente piensan que va todo muy rápido… No te conocen apropiadamente…Son idiotas” acabó con el ceño fruncido. “Ya se los dije”
“¿Tuviste una pelea con tus padres?” lo miro fijamente, consternada. “¿Por qué no me dijiste nada de esto?”
“No fue una pelea” dice a la defensiva. “Fue más bien… Una discusión”
¿Una discusión? ¿Una discusión?
“¡Una discusión es peor que una pelea!” gimo horrorizada. “¡Es un millón de veces peor! Oh Dios, desearía que me lo hubieras contado… ¿Qué es lo que voy a hacer? ¿Cómo los voy a enfrentar ahora?”
Lo sabía. Los profesores no pensaban que era lo suficientemente buena. Soy como esa chica en la opera que renuncia a su amor por que es inaceptable y entonces consigue TB y muere, y qué mejor que eso, ya que era tan inferior y estúpida. Probablemente no podía pronunciar bien Proust tampoco.
“Lena, cálmate!” dice Andrey irritado. Se pone de pie y me toma firmemente por los hombros. “Esto es exactamente por lo que no te lo conté. Son estupideces familiares y no tienen nada que ver con nosotros. Yo te amo. Nos vamos a casar. Voy a hacer esto, y lo voy a hacer a pesar de lo que cualquiera diga. Esto es sobre nosotros” Su voz suena tan firme, que empiezo a relajarme. “Y, de todos modos, tan pronto como mis padres pasen más tiempo contigo, lo entenderán. Lo sé.”
No puedo dejar de ofrecerle una sonrisa renuente.
“¡Esa es mi hermosa chica!” Andrey me da un fuerte abrazo y palmeo su espalda, tratando tanto como puedo de creerle.
Mientras se aleja, su mirada recae en mis manos y frunce el ceño, perplejo. “Dulce… ¿Por qué estás usando guantes?”
Estoy a punto de tener un ataque de nervios. Realmente lo estoy. Todo el asunto del desastre del anillo casi sale a la luz. Lo hubiera hecho si no hubiera sido por Fiodor. Estoy a mitad de mi ridícula excusa sobre el impedimento de mi mano quemada, esperando a que Andrey se vuelva suspicaz en cualquier momento, cuando Fiodor bosteza y dice “¿Vamos al pub?” Y Andrey de repente recuerda un email que tiene que enviar primero y todos se olvidan de mis guantes.
Y yo aprovecho ese momento para irme. Muy rápidamente.
Ahora estoy sentada en el autobús, mirando por la ventanilla hacia la noche, sintiéndome fría por dentro. Perdí el anillo. Los Zhdanov no quieren que me case con Andrey. Mi teléfono móvil se ha ido. Siento como si me hubieran arrebatado todas mis mantas de seguridad, todas juntas.
El teléfono en mi bolsillo comienza a emitir la canción de Beyoncé otra vez, y lo saco de mi bolsillo sin ninguna esperanza.
Bastante segura que no es ninguna de mis amigas que llama para decir “Lo he encontrado” ni la policía, ni el conserje del hotel. Es ella. Julia Volkova.
“Huiste” dice sin preámbulos. “Necesito el teléfono de vuelta. ¿Dónde estás?”
Encantador. Ningún. “Muchísimas gracias por ayudarme con el negocio japonés.”
“De nada, cuando quieras.” Digo.
“Oh” suena momentáneamente desconcertada. “Es verdad. Gracias. Te debo una. Ahora, ¿Cómo vas a hacer para devolverme el teléfono? Lo podrías dejar en la oficina o yo podría mandarte una mensajería, ¿dónde estás?”
Quedo en silencio. No se lo voy a devolver. Necesito este teléfono.
“¿Hola?”
“Hola” tomo el teléfono fuertemente y trago saliva. “La cosa es que necesito pedirte prestado el teléfono. Solo por un tiempo.”
“Oh Cristo” puedo oírle exhalando. “Mira, me temo que no está disponible para prestarlo. Es propiedad de la compañía, y lo necesito de vuelta. O por prestado en realidad querías decir, ¿robado? Porque, créeme, lo puedo rastrear y no te pagaré cien libras por el gusto.”
¿Es eso lo que ella piensa? ¿Que estoy detrás del dinero? ¿Que soy algún tipo de ladrona de teléfonos?
“¡No quiero robarlo!” exclamo indignada. “Solo lo necesito por unos días. He dado ya este número a un montón de personas, y realmente es una emergencia…”
“¿Hiciste qué?” suena desconcertado “¿Por qué harías eso?”
“Perdí mi anillo de compromiso” casi no soporto la idea de decirlo en voz alta. “Es verdaderamente muy antiguo y valioso. Luego me robaron el teléfono celular, y estaba totalmente desesperada, luego pasé al lado de la papelera y ahí estaba. Dentro de la papelera” añado enfáticamente. “Tu asistente simplemente lo tiró. Una vez que el objeto aterriza en la papelera, pertenece al público, tú sabes. Cualquiera lo puede reclamar.”
“Una mierda” replica. “¿Quién te dijo eso?”
“Es… es de conocimiento público” trato de sonar firme. “De todos modos, ¿por qué tu asistente te dejó y tiró el teléfono? No es algo habitual en una asistenta, si me lo preguntas.”
“No. No es habitual en una asistenta. Más hijas de amigos a quienes nunca se les debería haber conseguido un trabajo. Estuvo en su puesto tres semanas. Aparentemente le ofrecieron un contrato para modelar exactamente al medio día de hoy. Al minuto siguiente, se había ido. Ni siquiera se molestó en avisarme que se iba.” Suena bastante enfadada. “Escucha, Srta… ¿Cómo te llamas?”
“Katina. Lena Katina”
“Bueno, basta de bromear, Lena. Siento lo de tu anillo. Espero que aparezca. Pero este teléfono no es un accesorio divertido que puedes hurtar para tu propio beneficio. Este es un teléfono de la compañía con mensajes de negocios entrando todo el tiempo. Emails. Cosas importantes. Mi asistenta me arruinó la vida. Necesito esos mensajes.”
“Te los enviaré” rápidamente le interrumpo. “Te enviaré todo. ¿Qué te parece eso?”
“¿Qué …?”murmura algo en voz baja. “Ok, tu ganas. Te compraré un nuevo teléfono. Dame tu dirección, te lo enviaré con un mensajero…”
“Necesito este” digo obstinadamente. “Necesito este número.”
“Por Cristo….”
“Mi plan puede funcionar!” mis palabras se deslizan rápidamente. “Todo lo que llegue a este teléfono, te lo enviaré directamente a ti. ¡Nunca notaras la diferencia! Digo, así hacías antes incluso, ¿no? Si has perdido a tu asistente, que mejor que un teléfono asistente. De esta manera es mucho mejor. Además me debes una por parar al Sr. Yamasaki” no puedo callármelo. “Acabas de decirlo tú misma.”
“Eso no era a lo que me refería y tú lo sabes…”
“No te perderás nada, ¡te lo prometo!” le interrumpo ese irritable gruñido.
“Te enviaré cada uno de los mensajes que entren. Mira, te mostraré, solo dame dos minutos…”
Corto, busco todos los mensajes que han llegado desde esta mañana, y rápidamente los empiezo a enviar uno por uno al teléfono celular de Julia. Mis dedos están trabajando como un rayo.
Texto de Vick Myers: enviado. Texto del Sr. Nicholas Murray: enviado. Me toma unos segundos enviarle todos los mensajes. Y los emails van todos a JuliaVolkova@whiteglobeconsultin.com
Email del departamento de HR: enviado. Email de Tania Phelps: enviado. Email de Papa…
Dudo un momento. Tengo que ser cuidadosa acá. ¿Este es el padre de Violet o el de Julia? El nombre que figura en el mail es davidr452@hotmail.com, lo cual no ayuda mucho.
Diciéndome a mí misma que todo es por una buena causa, lo abro para echarle una miradita rápida.
Querida Julia,
Ha pasado mucho tiempo. Pienso en ti continuamente, preguntándome que andarás haciendo, y me gustaría que habláramos algún día. ¿Recibiste alguno de mis mensajes anteriores? No te preocupes, sé que eres una persona ocupada. Si alguna vez pasas por el barrio, sabes que siempre puedes darte una pasada. Hay un pequeño asunto que me gustaría plantearte… bastante emocionante, de hecho, pero como dije, no hay prisa.
Tuyo por siempre
Papá

Cuando llego al final me siento un poco conmocionada. Sé que este tipo es un extraño y que no es para nada mi problema. Pero, honestamente. Podrías pensar que puede responder los mensajes de su propio padre. ¿Qué tan difícil puede ser perder media hora para hablar con él? Y su padre suena tan dulce y humilde. Pobre viejo, tener que mandarle un mensaje a la asistente de su propia hija. Me dan ganas de responderle en lugar de ella yo misma. Me dan ganas de pasar a visitarlo, en su pequeña casa de campo.
De todos modos. Lo que sea. No es mi vida. Se lo renvío junto con el resto. Un momento después, Beyoncé empieza a cantar nuevamente. Es Julia otra vez.
“¿En qué momento exactamente el Sr. Nicholas Murray le envió el texto a Violet?” dice abruptamente.
“Er… “miro detenidamente el teléfono. “Hace aproximadamente cuatro horas” Las primeras palabras del texto aparecen en la pantalla, así que no haría mucho daño si lo abro y leo el resto, ¿o si? No es que fuera tan interesante tampoco.
Violet, por favor dile a Julia que me llame. Su teléfono está apagado.
Saludos Nicholas.

“Mierda, mierda” Julia se calla por un momento. “Ok, si llegara a mandar otro mensaje de texto, me lo haces saber inmediatamente, ¿ok? Llámame.”
Abro la boca automáticamente para decir, “¿Y que hay con tu papá? ¿Por qué ni siquiera lo llamas?” Entonces, la cierro de nuevo. No, Lena. No es buena idea.
“Ooh, hay un mensaje anterior” digo, acordándome de repente. “Sobre una lipo o algo así, creo. ¿Ese no era para ti?”
“¿Liposucción?” repite incrédula. “Nada de lo que esté al tanto.”
No necesitaba sonar tan burlona. Solo estaba preguntando. Debería ser para Violet. No es como si ella necesitara una lipo, si dejó el trabajo para ser modelo.
“Entonces… ¿lo hacemos? ¿Tenemos un trato?”
Por un momento, no dice nada, y me la imagino ceñuda en el teléfono. No siento exactamente que ella estuviera disfrutando del acuerdo. Pero, por otro lado, ¿qué otra le queda?
“Transferiré el email de mi asistente a mi casilla de correos” dice de mal humor, casi para sí misma. “Hablaré con los chicos de tecnología mañana. Pero los mensajes de texto te seguirán llegando a ti. Si me pierdo alguno…”
“¡No lo harás! Mira, sé que esto no es lo ideal” digo, tratando de apaciguarla “Y lo siento, pero realmente estoy desesperada. Toda la gente del hotel tiene ahora este número… Toda la gente de la limpieza… Es mi única esperanza. Solo por un par de días. Y te prometo que mientras tanto te enviaré cada uno de los mensajes que lleguen. Por el honor de Brownie.”
“¿Brownie qué?” suena desconcertada.
“¡Honor! ¿Guía de Brownie? ¿Como los scouts? Levantas tu mano, haces la señal y prestas juramento… Aguanta un momento, te lo mostraré…” Desconecto el teléfono.
Hay un espejo sucio frente a mí en el autobús. Me paro frente a él, sosteniendo el teléfono en una mano, hago la señal de Brownie con la otra, lo mejor que puedo “soy una buena persona”, sonrío. Saco una foto y se la envío directo al móvil de Julia.
Cinco segundos después, me manda un mensaje de texto.
Le podría enviar esto a la policía y hacer que te arresten.
Me siento un poco aliviada. Podría. Eso significa que no lo hará.
Realmente, realmente aprecio eso, le contesto el texto.
Gracias ¡¡!!
Pero ya no hay respuesta.

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Sáb Feb 28, 2015 2:34 am

CAPITULO 3

La mañana siguiente me levanto abruptamente viendo que la pantalla del teléfono parpadea con un nuevo mensaje de texto del hotel Berrow y me siento tan aliviada que casi me pongo a llorar. ¡Lo encontraron! ¡Lo han encontrado!
Mis dedos buscan a tientas mientras desbloqueo el teléfono, mi mente galopa. Algún empleado matutino de la limpieza ha encontrado el anillo atorado en la aspiradora… Lo ha descubierto en el baño de señoras… Vio un destello en la alfombra… Ahora está asegurado dentro de la caja fuerte del hotel…
Querido huésped,
Almuerzos de verano, a mitad de precio.
Visite nuestra página web: www.berrowhotellondon.co.uk para más detalles.
Los mejores deseos
Grupo Berrow.

Me tumbo de nuevo en la cama, llena de decepción. Sin mencionar mi furia hacia la persona que me apuntó en lista de mails. ¿Cómo podían hacerme esto?
¿Están tratando de jugar con mi neurosis?
Al mismo tiempo, una comprensión desagradable comienza a dar vueltas y vueltas en mi estómago. Habían pasado otras ocho horas desde que perdí el anillo. Mientras más pasa el tiempo menos lo encontrarán. ¿Qué pasa si…?
Ni siquiera puedo terminar mis pensamientos. Abruptamente, salgo de la cama y me arrastro hasta la cocina. Me preparo una taza de té y le reenvío un par de mensajes más a Julia Volkova. Eso mantiene mi mente ocupada.
El teléfono empieza a sonar otra vez recibiendo mensajes y emails, entonces enciendo el calentador de agua, me tumbo en el asiento de la ventana y me pongo a mirar los textos, tratando desesperadamente de no tener demasiadas esperanzas. Segura de que cada mensaje de mi grupo de amigas es solo para preguntar si ya han encontrado el anillo y haciendo sugerencias como: ¿has buscado en el bolsillo de tu cartera?
No hay nada de Andrey, a pesar de que le he enviado un par de mensajes la otra noche, preguntándole que más dijeron sus padres sobre mi y cuándo planeaba decirme lo que pasaba, o cómo voy a enfrentarme con ellos ahora, ¿me está ignorando a propósito?
Finalmente, vuelvo con los mensajes de Julia. Claramente, no había podido transferir la cuenta de email todavía, ya que hay alrededor de cincuenta, entre la noche anterior y esta mañana. Wow, tenía razón. Su asistenta evidentemente le manejaba la vida entera.
Acá hay de todo y están todos. Su médico, sus colegas, pedidos de caridad, invitaciones,… es como la línea principal del universo de Julia. Puedo ver donde compra sus camisas y ropa (Turnbull y Asser). Puedo ver donde fue a la universidad (Durham). Veo el nombre de su plomero (Dean).
Mientras me deslizo hacia abajo por los mensajes, empiezo a sentirme un poco incomoda. Nunca tuve tanto acceso al teléfono de otra persona. Ni de mis amigas, ni siquiera de Andrey. Hay cosas que simplemente no compartes con nadie. Quiero decir, Andrey ha visto cada centímetro de mi cuerpo, incluso los no tan fiables, pero yo nunca, jamás lo dejaría cerca de mi celular.
Los mensajes de texto de Julia están entremezclados con los míos, lo que se siente raro también. Descubro dos mensajes para mí, seis de Julia, luego otro para mí. Unos con otros, tocándose. Nunca compartí una bandeja de entrada con nadie en mi vida. No esperaba sentirme tampoco tan… intimidada. Es como si de repente compartiéramos ropa interior, toallas o algo así.
No importa. No es gran cosa. No es por mucho tiempo.
Me preparo el té y me lleno un cuenco de cereales. Mientras mastico, escojo lentamente los mensajes, enviándole a Julia los que son suyos.
No voy a espiarla ni nada parecido. Obviamente que no. Pero tengo que ver cada mensaje para poder reenviárselo, y a veces mis dedos lo abren automáticamente por error y le echo una ojeada al texto. Solo a veces.
Claramente, no es solo su padre el que no tiene suerte para contactarle. Debe ser realmente, realmente mala contestando sus emails y sus textos, hay tantas solicitudes lastimeras preguntando a Violet : ¿Es esta una buena manera de contactar con Julia...? Hola, perdona por molestarte, pero le deje varios mensajes a Julia… Hola Violet, ¿podrías darle un empujoncito al email que le mande a Julia la semana pasada? Te repito los puntos principales en este texto…
No es que estoy leyendo cada uno de los mensajes enteros ni nada parecido. O buscando los mensajes anteriores para leerlos tampoco. O criticando todas sus respuestas y volviéndolas a escribir en mi mente. Después de todo, no es de mi incumbencia lo que escriba o deje de escribir. Ella puede hacer lo que quiera. Es un país libre. Mi opinión no viene al caso.
Dios, ¡sus respuestas son muy bruscas! ¡Me vuelve loca! ¿Tiene todo que ser todo tan corta? ¿Tiene que ser tan cortada y poco amigable? Mientras ojeo otro breve correo, no puedo dejar de exclamar en voz alta “¿Eres alérgica al tipeo o algo por el estilo?”
Es ridículo. Parece que estuviera determinado a usar la menor cantidad de palabras posible.
Si, está bien. Julia
Hecho. Julia
Ok, Julia

Le mataría si escribiera ¿Mis mejores deseos? ¿O una carita contenta? ¿O Gracias? Y mientras estoy con eso, ¿por qué simplemente no le contesta a la gente? Pobre Rachel Elwood, está tratando de organizar un Fun Run para la gente de la oficina y le ha preguntado ya dos veces si lideraría el equipo. ¿Por qué no querría hacer eso? Es divertido, es saludable, recauda dinero para donaciones, ¿Por qué no quererlo?
Tampoco ha respondido sobre las reservas para la conferencia de la compañía en Hampshire la semana que viene. Es en el Chiddingfort Hotel, lo cual suena espectacular, y tiene reservada una suite, pero le tiene que especificar a alguien llamado Lindy si está planeando llegar tarde. Y no lo ha hecho.
Lo peor de todo, le enviaron un email de la oficina del dentista para agendar una cita cuatro veces. ¡Cuatro veces!
No puedo dejar de echar un vistazo a la correspondencia anterior, y Violet seguro que se dio por vencida tratando. Cada vez que le concertaba una cita, Julia le mandaba un email: Cancélala. J, e incluso una vez le escribió, tienes que estar bromeando.
¿Querrá que se le pudran los dientes?
Para el momento que me voy a trabajar a eso de las ocho y cuarenta, una nueva oleada de emails ha llegado. Evidentemente, toda esta gente empieza a trabajar al amanecer. El mejor de todos, de un tal Jon Mailer, está titulado ¿Cuál es la historia? Eso suena bastante intrigante, así que mientras camino por la calle, lo abro.
Julia,
Me encontré con Ed en el Groucho Club la noche pasada, lucía bastante desmejorado. Todo lo que te voy a decir es, no lo dejes en la misma habitación con Sr Nicholas en ningún momento cercano, ¿lo harías?
Saludos
Jon

Ooh, ahora yo también quiero saber la historia. ¿Quién es Ed, y por qué estaba desmejorado en el Groucho Club?
El segundo email es de alguien llamado Willow, y mientras clickeo sobre él, mis ojos son asaltados por letras mayúsculas por todas partes.
Violet,
Seamos adultos sobre esto. Tu nos OÍSTE a Julia y a mi discutiendo.
No tiene ningún sentido ocultarte a ti las cosas.
Así que, como Julia se REHÚSA a contestarme el email que le envié hace media hora, ¿tal vez podrías ser tan amable de imprimirle el adjunto y PONÉRSELO EN SU ESCRITORIO PARA QUE LO LEA?
Muchísimas gracias
Willow.

Quedo mirando el teléfono paralizada, casi esperando oír una carcajada. Willow debe ser su prometida.
Su dirección de email es willowharte@whiteglobeconsulting.com así que obviamente trabaja en la consultora, ¿pero a pesar de todo le manda un email a Julia? ¿No es eso raro? A menos que trabajen en pisos diferentes. Podría ser. Una vez le mandé un email a Andrey desde el piso de arriba para pedirle que me prepare una taza de té.
Me pregunto que habrá en el adjunto.
Mis dedos dudan cuando me paro en el cruce peatonal. Estaría mal que lo leyera. Muy, muy mal. Digo, este no es un email enviado a diferentes personas. Este es un documento privado entre dos personas relacionadas. No debería mirarlo. Ya fue bastante malo leer ese email que le envió el padre.
Pero, por otro lado… Ella quería que lo imprimieran, ¿o no? Y lo lleve al escritorio de Julia, donde cualquiera podría verlo si estuviera ahí. Y no es como si yo fuera indiscreta. No le mencionaría esto a nadie; nadie nunca, jamás sabrá que lo he visto…
Mis dedos parecen tener vida propia. Estoy abriendo el adjunto en este mismo momento. Me tomo un momento para enfocarme en el texto, es un poco fuerte con todas esas letras mayúsculas.
Julia,
Todavía no me has respondido.
¿Lo vas a hacer? ¿Crees que esto NO ES IMPORTANTE?????????
Jesús.
Es la cosa más importante DE NUESTRAS VIDAS. Y no sé cómo puedes estar tan tranquila… Realmente no lo sé. Me dan ganas de llorar.
Tenemos que hablar, así que, es muy grave. Y sé que yo tengo la culpa de muchas cosas, pero hasta que no empecemos a desatar los nudos JUNTAS, ¿cómo sabremos quién está tirando de la cuerda? ¿Cómo?
La verdad es, Julia, a veces ni siquiera sé si tienes la cuerda. Es así de malo. NO SE SI TU TIENES LA CUERDA.
Puedo imaginarte sacudiendo la cabeza, Sra. Negación. Pero es así. Está ASI DE MAL, ¿OK????
Si eres un ser humano con un mínimo de sentimientos, estarías llorando en este momento. Yo sé que yo lo estoy. Y eso es otra cosa, tengo reunión a las diez con Carter, la cual tú has jodido ya que dejé mi jodida máscara en casa.
Así que espero estés orgullosa de ti misma.
Willow

Mis ojos están como platos. Nunca vi nada como esto en mi vida. Lo leo de nuevo, y de repente me encuentro riendo. Sé que no debería. No es gracioso. Ella está realmente triste. Y sé que yo le dije algunas cosas descabelladas a Andrey cuando estuve molesta y con las hormonas revueltas. Pero yo nunca, jamás las pondría en un email y se lo daría a su asistente para que se lo imprimiera.
Meneo la cabeza llena de incredulidad. ¡Mierda! Ya no hay ninguna Violet. Nadie imprimirá esto y se lo pondrá en su escritorio. No sabrá sobre esto y tampoco le contestará, Willow se pondrá aún más furiosa. Lo peor es, que esos pensamientos me hacer reír más todavía.
Me pregunto si hoy tiene un mal día o si es así de intensa todo el tiempo. No me puedo resistir a buscar más emails de Willow, y toda una serie de emails aparecen. Hay uno de ayer, con el asunto: ¿Estás tratando de joderme o joder CONMIGO, Julia? ¿O NO TE PUEDES DECIDIR????, y tengo otro ataque de risa. Wow, deben tener una relación con altibajos. Tal vez se tiren cosas entre ellas, se griten y vociferen para luego tener sexo tórrido en la cocina…
Beyoncé explota en mi celular, y casi lo tiro cuando veo que aparece el móvil de Julia en la pantalla. Tengo esos locos pensamientos sobre que ella podría ser psíquica y saber que he estado espiando su vida amorosa.
No fisgonearé más, me prometo a toda prisa. No haré más búsquedas sobre Willow. Cuento hasta tres, y contesto el teléfono.
“Oh, hola ¿qué tal?” Trato de sonar relajada y sin culpas, como si estuviera pensando en cualquier otra cosa y no imaginándomela a ella jodiendo con su novia entre una pila de vajilla rota.
“¿Me llegó algún email de Ned Murdoch esta mañana?” Me lanza después de un “Hola” apurado.
“No. Ya te he enviado todos los mensajes. Buenos días para ti también” agrego alegremente. “Estoy verdaderamente bien, ¿que tal tú?”
“Pensé que podrías haberte perdido uno” ignora completamente mi pequeña broma. “Es extremadamente importante.”
“Bueno, soy completamente minuciosa” le puntualizo. “Créeme, todo lo que está llegando a este teléfono, lo estás recibiendo. Y no hubo ninguno de Ned Murdoch. Alguien llamada Willow, acaba de enviar un email, ya que estamos” digo casualmente. “Ya te lo envío. Tiene un adjunto, que suena importante. Pero obviamente no lo miré para nada. Ni lo leí ni nada”
“Mmmmrrrr” hace un gruñido evasivo. “Bueno, ¿has encontrado ya tu anillo?”
“Todavía no” admito de mala gana. “Pero estoy segura que aparecerá.”
“Tendrías que avisarles a los del seguro igualmente, tu sabes. A veces tienen un tiempo límite para los reclamos. Un colega mío quedo atrapado de esa manera.”
¿Seguro? ¿Tiempo límite?
De repente me siento sudorosa y culpable. No había pensado en eso para nada. Nunca miré mi póliza de seguros ni la de los Zhdanov ni nada. En lugar de eso, estoy parada en el cruce peatonal, sin cruzar para nada, leyendo los emails de otras personas y riéndome de ellos. Prioridades Lena.
“Seguro” digo al final. “Si, lo sabía. Estoy en eso.”
Cuelgo y me quedo un momento inmóvil, el tráfico zumba frente a mí. Es como si me hubiera reventado la burbuja. Tengo que confesar.
Es el anillo de los Zhdanov. Deben saber que se ha perdido. Tengo que decirles.
¡Hola, que tal! Soy yo, la chica que no querías que se casara con tu hijo, y, ¿adivina qué? ¡¡¡Perdí el invaluable anillo familiar!!!
Me doy a mí misma doce horas más, decido abruptamente, apretando el botón de cruce peatonal otra vez. Solo por si acaso. Solo por si acaso.
Y luego se los diré.
Siempre pensé que tendría que haber sido dentista. Muchos miembros de mi familia lo son, y siempre me pareció una carrera bastante decente. Pero luego cuando tenía quince años, en la escuela me enviaron por una semana a la unidad de fisioterapia del hospital local para tener una experiencia laboral. Todos los terapistas estaban tan entusiasmados con lo que hacían en sus trabajos que enfocarme solo en dientes me pareció de repente demasiado poco para mí. Y nunca me arrepentí de mi decisión hasta el momento. Me siento bien siendo fisioterapeuta.
El estudio de fisioterapia First Fit Fisio está exactamente a ochenta minutos caminando desde mi apartamento en Balham, pasando el Costa, y al lado de Greggs, la panadería. No es de las prácticas más grandes del mundo, probablemente ganaría más si trabajara en algún complejo deportivo o en un gran hospital. Pero he estado trabajando ahí desde mi graduación y no puedo imaginarme trabajando en otro lugar.
Además, trabajo con amigos. No renunciarías a eso así porque si, ¿ o no?
Llego a las nueve en punto, esperando tener la reunión de staff de rutina. Tenemos una cada martes por la mañana, donde discutimos sobre los pacientes y los objetivos, nuevas terapias, las últimas investigaciones, cosas por el estilo. Hay un paciente en particular del que quería hablar, de hecho: la Sra. Randall, mi dulce paciente de sesenta y cinco años con problemas de ligamentos. Está mucho más recuperada, pero la semana pasada vino dos veces, y esta semana se ha apuntado tres citas. Le dije que solo necesita ejercitar en su casa con su Dyna-Bands, pero ella insiste que necesita mi ayuda. Creo que se ha vuelto totalmente dependiente de nosotros, lo que sería bueno para nuestros ingresos pero no es bueno para ella.
Así que estoy esperando la reunión ansiosamente. Pero, para mi sorpresa, la sala de reuniones está dispuesta de una manera diferente a la usual. La mesa ha sido corrida al final de la sala, con dos sillas detrás de esta, y hay una sola silla enfrentada en el medio de la sala. Pareciera dispuesta para alguna entrevista.
La puerta de recepción suena indicando que alguien ha entrado, y me giro para ver a Annalise entrando con una bandeja con café del Costa. Su largo cabello rubio lleva un complicado trenzado, y parece una diosa griega.
“Hola, Annalise, ¿Qué está pasando?”
“Será mejor que hables con Ruby” me mira de soslayo, sin sonreír.
“¿Qué?”
“No creo que yo te lo deba decir” toma un sorbo de su cappuccino, mirándome sigilosamente por encima de la taza.
¿Qué está pasando ahora? Annalise es bastante espinosa, de hecho. Es un poco infantil. Es capaz de estar silenciosa y malhumorada, y luego te sale con que ayer le pediste algún expediente demasiado impacientemente y heriste sus sentimientos.
Ruby es todo lo contrario. Tiene la piel de un suave color café con leche, un enorme, busto, y está llena de tanto sentido común que prácticamente le sale por los oídos. Al minuto que estás en su compañía, te sientes mejor, más calmada, alegre y fuerte. No me extraña que el consultorio de fisioterapia tenga tanto éxito. Digo, Annalise y yo estamos bien en lo que hacemos, pero Ruby es la verdadera estrella. Todos la aman. Hombres, mujeres, viejos y chicos. Ella también puso el dinero para el negocio, lo que la hace oficialmente mi jefa.
“Buenos días, bebé” Ruby sale tranquilamente de su sala de tratamientos, luciendo su usual sonrisa. Lleva un nuevo peinado, recogido en un moño, con torzadas a ambos lados. Tanto Annalise como Ruby están flipantes con sus peinados, pareciera incluso una competencia entre ellas. “Ahora, mira, realmente es doloroso, pero tengo que hacerte una audiencia disciplinaria.”
“¿Qué?” me quedo boquiabierta.
“¡No es mi culpa!” alza las manos. “Quiero tener la acreditación para el nuevo cuerpo de PFFA. Acabo de leer el material, y dice que si tu personal se liga con sus pacientes tengo que ponerles una medida disciplinaria. Ya lo hemos hecho de todos modos, tú lo sabes, pero ahora tengo que tener las notas listas para el inspector. Lo haremos realmente rápido.”
“Yo no ligué con él” digo defensivamente. “¡Él me ligó a mí!”
“Creo que la comisión decidirá eso, ¿no lo crees?” interviene Annalise ominosamente. Parece tan seria, que siento un cosquilleo de preocupación. “Te dije que no actuaste éticamente” agrega. “Deberías ser procesada.”
“¿Procesada?” recurro a Ruby. No puedo creer que esto esté pasando.
Cuando Andrey me hizo su proposición. Ruby dijo que era una historia tan romántica que le daban ganas de llorar, y eso, ok, es estrictamente contra las reglas, pero en su opinión el amor lo conquistaba todo, y si por favor podía ser la dama de honor.
“Annalise, no se refiere a “procesada”” Ruby, hace rodar sus ojos.
“Vamos, convoquemos al comité.”
“¿Quién está en el comité?”
“Nosotras” dice Ruby alegremente. “Annalise y yo. Sé que deberíamos llamar a alguien más, pero no sabía a quién convocar. Le diré al inspector que teníamos a alguien más pero que estaba enfermo” mira su reloj.
“Bueno, tenemos veinte minutos. ¡Buenos días Angela!” dice animadamente mientras la recepcionista entraba por la puerta delantera. “No pases ninguna llamada, ¿ok?”
Angela solo asintió, aspiró y tiró su mochila al piso. Tiene un novio en una banda, así que no es muy comunicativa por las mañanas.
“Oh, Lena” dice Ruby sobre su hombro mientras encabeza al grupo hacia la sala de reunión. “Se suponía que tenía que enviarte la notificación con dos semanas de antelación para que te prepares. Tú no necesitas eso, ¿no? ¿Podríamos decir que la recibiste? Porque solo teníamos una semana y un poco más hasta la boda, y eso significaría que tendríamos que interrumpir tu luna de miel o esperar hasta que regreses, y realmente quiero tener todo el papeleo hecho…”
Me apura hacia la silla solitaria, abandonada en el medio del salón, mientras que ella y Annalise toman asiento detrás de la mesa. Espero que en cualquier momento una luz potente se refleje en mis ojos. Esto es horrible. De repente todo se da vuelta. Son ellas contra mí.
“Van a despedirme?” siento un pánico terrible.
“¡No! ¡Por supuesto que no!” Ruby está desenroscando su lapicera, “¡No seas tonta!”
“Podríamos” dice Annalise, lanzándome una mirada ominosa.
Obviamente, ella disfruta de su rol de jefa secuaz. Ya sé de qué se trata todo esto. Es porque yo conseguí un chico como Andrey y ella no. Ahí está la cosa. Annalise es hermosa. Incluso yo me la quedaría mirando todo el día, y eso que soy una mujer. Si preguntaras a cualquiera el año pasado “¿Cuál de estas tres chicas conseguiría un chico y estaría comprometida para el verano?” hubieran dicho inmediatamente, “Annalise.”
Así que puedo entender su punto de vista. Debe mirarse al espejo y verse así misma ( la gran diosa griega) y luego me mira a mí (piernas un poco larguiruchas, cabello rojo, mi mejor rasgo son mis largas pestañas y mis ojos) y piensa: ¿Qué mierda..?
Además, como dije, Andrey había reservado un turno con ella originalmente. Y en el último minuto nosotras cambiamos las citas. Lo cual no es mi culpa.
“Así que” Ruby, levanta la mirada de su carpeta “Repasemos los hechos, Srta. Katina. El quince de diciembre del año pasado, usted trató al Sr. Andrey Zhdanov aquí en la clínica.”
“Sí.”
“¿De qué dolencia lo trató?”
“Un esguince de muñeca que se hizo mientras esquiaba.”
“¿Y durante su cita, mostró él algún inapropiado…interés en usted? ¿O usted hacia él?”
Volví con la mente hacia atrás, al primer instante en que Andrey entró en mi consulta. Llevaba puesto una chaqueta larga y gris de mezclilla, su pelo leonado estaba brillante con gotitas de lluvia y su cara colorada por la caminata. Llegaba diez minutos tarde, e inmediatamente se apuró, me cogió las dos manos y me dijo:
“Estoy terriblemente apenado” con su adorable y bien educada voz.
“Yo… er… no” digo a la defensiva. “Fue una cita como cualquier otra.”
Incluso mientras digo eso, sé que no es cierto. Con cualquier otro paciente, mi corazón no empieza a golpear cada vez que le toco el brazo. No se me paran los pelos de la nuca. No sostengo su mano ni un minuto más del necesario.
No es como si yo pudiera decir que me pasó todo eso. Realmente sería despedida.
“Traté al paciente la cantidad de citas acordadas” trato de sonar calma y profesional. “Para el momento que nos dimos cuenta sobre nuestros sentimientos, su tratamiento había finalizado. Siendo de esta manera totalmente ético.”
“¡Él me dijo que fue amor a primera vista!” dispara Annalise. “¿Cómo explicarías eso? Me dijo que se sintieron atraídos mutuamente de forma instantánea y que él quería violarte ahí mismo en el sofá. Dijo que nunca había conocido a alguien tan sexy como tú en tu uniforme.”
Voy a matar a Andrey. ¿Qué es lo que tiene que andar contando?
“¡Objeción!” le frunzo el ceño. “Esa evidencia fue proporcionada bajo los efectos del alcohol y bajo circunstancias no profesionales. Por lo tanto no se debería tener en cuenta en este caso”
“¡Sí, se puede! ¡Y tu estas bajo juramento!” me apunta con el dedo.
“Objeción sostenida” interrumpe Ruby, y levanta la mirada de lo que estaba escribiendo, con una mirada distante y melancólica en sus ojos. “¿Qué es exactamente amor a primera vista?” se inclina hacia adelante, con sus grandes pechos saliéndose por los costados.
“¿Lo sabias tú?”
Cierro mis ojos y trato de visualizar ese día. No estoy segura de lo que sabía, excepto que yo también quería violarlo en el sofá.
“Sí.” digo al final “Creo que sí.”
“Es tan romántico” suspira Ruby.
“¡Y está mal!” chilla Annalise afiladamente. “En el momento que el mostró algún tipo de interés en ti, tu debiste decirle Sr., este es un comportamiento inapropiado. Me gustaría que estas sesiones acabaran y lo tendré que transferir a otro terapista.”
“¡Ah, a otro terapista!” no puedo evitar lanzar una carcajada “¿Cómo tú, por ejemplo?”
“Tal vez, ¿por qué no?”
“¿Y qué hubiera pasado si él mostraba interés en ti?” Levanto la barbilla orgullosamente.
“Lo hubiera manejado sin comprometer mis principios éticos.”
“¡Fue todo muy ético!” digo llena de ira. “¡Yo fui totalmente ética!”
“Oh, ¿sí?” entrecierra los ojos como una abogada de la fiscalía. “¿Qué fue lo que te llevó a sugerir un cambio de citas en primer lugar, Srta. Katina? ¿Lo habías buscado en google, anteriormente y decidido que lo querías para ti misma?”
¿No habíamos pasado ya por esto?
“Annalise, ¡tú quisiste cambiar las citas, yo nunca sugerí nada! No tenía ni idea de quién era, así que si sientes que te lo perdiste, mala suerte. ¡No intercambies la próxima vez!”
Por un momento Annalise no dice nada, se le estaba poniendo la cara cada vez más colorada.
“Lo sé” espeta al final, y se golpea la frente con el puño “¡Lo sé! Fui tan estúpida. ¿Por qué cambié los pacientes?”
“¿Y eso qué?” la corta Ruby firmemente “Annalise, supéralo. Andrey obviamente no estaba interesado en ti, estaba interesado en Lena. Así que, qué importancia tiene?”
Annalise se queda en silencio. Puedo decir que no está muy convencida.
“No es justo” murmura al final. “¿Sabes qué cantidad de banqueros he masajeado en la Maratón de Londres? ¿Sabes cuánto me he esforzado?”
Annalise, puso sus ojos en la Maratón de Londres hace un par de años cuando, mientras lo miraba por la tele, se dio cuenta de que estaba lleno de convenientes, cuarentones motivados, los cuales eran probablemente solteros porque todo lo que hacían era correr, y ,bueno, cuarentones son un poco viejos, pero piensa que tipo de salarios deben estar ganando.
Así, que se presenta como fisioterapeuta voluntaria de emergencias cada año desde entonces. Va directamente hacia todos los hombres atractivos y trabaja los músculos de sus pantorrillas o lo que sea, mientras los atrapa con sus enormes ojos azules y les dice que siempre ha apoyado la obras de caridad.
Para ser justos, sacó un montón de citas de ahí, incluso un chico la llevo a Paris una vez, pero nada serio o duradero salió de ahí, que es lo que ella quiere. Lo que no admitirá, por supuesto, es que ella es extremadamente exigente. Ella pretende querer “un hombre bueno y sencillo con buenos valores”, pero tuvo montones de esos chicos desesperados de amor y los rechazó a todos, incluso a un actor muy guapo (su trabajo en la filmación había finalizado y no tenía otro en mente). De lo que realmente está detrás, es de un chico que parezca que sale de un comercial de Gillette, con un salario multimillonario o un buen título. Preferentemente ambos. Yo creo que es por eso que está tan enojada por perder a Andrey, desde que es Dr. una vez me preguntó si se convertiría en Profesor algún día y yo le dije que probablemente sí, y se puso un poco verde.
Ruby garabatea algo más, luego enrosca la tapa en su lapicera.
“Bueno, creo que hemos cubierto los hechos. Bien hecho, gente.”
“¿No le vas a dar una advertencia o algo?” Annalise todavía está haciendo berrinches.
“Oh, es un punto justo” Ruby asiente, luego se aclara la garganta.
“Lena, no lo hagas otra vez.”
“Ok” me encojo de hombros.
“Pondré esto por escrito, se lo mostraré al inspector, eso lo callará. A propósito, ¿te dije que encontré un corpiño para strapless perfecto para ir debajo de mi vestido de dama de honor? Ruby me sonríe abiertamente, volviendo a su animada forma de ser. “seda aguamarina. Es exuberante”
“¡Suena genial!” me levanto y me acerco a la bandeja con los cafés de Costa. “¿Alguno de estos es para mí?”
“Te traje un café con leche” me gruñe Annalise. “con nuez moscada.”
Mientras lo cojo, Ruby se hace un pequeño hueco “¡Lena! ¿Has encontrado tu anillo?”
Levanto mi mirada y veo a las dos mirando fijamente mi mano derecha.
“No” admito de mala gana. “Digo, estoy segura que aparecerá en algún lado.”
“Mierda” Annalise se lleva la mano a la boca.
“Pensé que lo había encontrado” dice Ruby ceñuda. “Estoy segura que alguien dijo que lo habías encontrado.”
“No, todavía no.”
La verdad es que no estoy contenta con sus reacciones. Ninguna de ellas me está diciendo “No te preocupes” o “esas cosas pasan”. Las dos me miran horrorizadas, incluso Ruby.
“Entonces, ¿qué es lo que harás?” las cejas de Ruby están fruncidas.
“¿Qué fue lo que dijo Andrey?” Se entromete Annalise.
“Yo…” trago un sorbo de mi café con leche, para tomarme mi tiempo. “Todavía no se lo he contado”
“Jodeeeer” exhala Ruby.
“¿Cuánto puede costar?” Confiando que Annalise haga todas las preguntas de las que no quiero ni pensar.
“Bastante, supongo. Aunque, siempre está el seguro…” digo sin mucha convicción.
“¿Cuándo planeas contarle a Andrey?” Ruby pone su cara de desaprobación. Yo odio esa cara. Me hace sentir chiquita y mortificada. Como ese horrible día que me sorprendió dando un ultrasonido y mandando un mensaje de texto al mismo tiempo. Ruby es de esas personas que instintivamente quieres impresionar.
“Esta noche. Ninguna de ustedes lo ha visto, ¿no?” No puedo dejar de preguntar, aunque sé que suena ridículo, como si de repente me dijeran “oh, sí, ¡está en mi cartera!”
Las dos se encojen de hombros y dicen “no” Incluso Annalise parece apenada por mí.
Oh Dios. Esto es realmente malo.
Para las seis en punto, es incluso peor. Annalise ha Googleado anillos de esmeralda. ¿Le he pedido yo que haga eso? No. No lo hice. Andrey nunca me había dicho lo que costaba el anillo. Se lo pregunté, juguetonamente, cuando lo puso por primera vez en mi dedo, y él me respondió juguetonamente que no tenia precio, justo igual que yo. Fue todo muy romántico y amoroso. Estábamos cenando en Bluebird, y yo no tenía ni idea que se me lo iba a proponer. Ninguna.
Igualmente, el punto es, que nunca supe lo que costaba el anillo y nunca lo quise saber. En el fondo de mi mente sigo pensando frases para Andrey como “Bueno, ¡nunca me di cuenta que era tan valioso, me lo debiste haber dicho!”
No es que tenga el valor de decirle eso tampoco. Digo, ¿qué tan tonta tienes que ser para no darte cuenta que una esmeralda salida de la caja fuerte de un banco debería valer algo? Aun así, ha sido bastante reconfortante no tener el precio exacto presente todo el tiempo en mi cabeza.
Pero ahora Annalise está sacudiendo una hoja de papel que ha impreso de internet.
“Art decó, esmeralda de fina calidad, con barra de diamantes” está leyendo en voz alta. “Estimado en veinticinco millones de libras.”
¿Qué? Se me hielan las entrañas. Eso no puede ser cierto.
“No debería haberme dado un anillo tan costoso” mi voz está un poco temblorosa. “Los académicos son gente pobre.”
“¡Él no es pobre!” sostiene otra hoja.
“Luce exactamente como el tuyo. ¿No lo crees Ruby?” No puedo mirar. “Nunca debí habérmelo sacado del dedo” agrega Annalise, arqueando sus cejas, y yo casi siento ganas de pegarle.
“¡Tú fuiste la que se lo quería probar!” digo furiosamente “¡Si no fuera por ti, todavía lo tendría!”
“No, yo no fui!” me responde indignada. “¡Solo me lo probé después que el resto lo hizo! Ya estaba dando vueltas alrededor de la mesa.”
“Bien, ¿de quién fue la idea entonces?”
Me estoy estrujando el cerebro sobre eso otra vez, pero si mi memoria estaba confusa ayer, hoy todavía está peor.
Nunca más creeré en ninguna historia de Poirot en mi vida. Jamás. Todos esos testigos diciendo: “si, lo recuerdo eran las 3:06 PM exactamente, porque justo me fijé la hora mientras me servía el azúcar, y Lady Favisham estaba, estoy bastante seguro, sentada a la izquierda de la chimenea”
Tonterías. No tenían ni idea donde estaba Lady Favisham, solo que no querían admitirlo enfrente de Poirot. Estoy asombrada que haya llegado alguna parte.
“Tengo que irme” me doy la vuelta antes de que Annalise se burle de mí con otra cosa sobre anillos caros.
“¿A decírselo a Andrey?”
“Primero me tengo que reunir con Lucinda por lo de la Boda. Luego iré a lo de Andrey y su familia.”
“Cuéntanos lo que pase. ¡Mándanos un texto!” Annalise frunce el ceño. “Hey, eso me recordó algo, Lena, ¿cómo es que cambiaste tu número de teléfono?”
“Oh, eso. Bueno, salí del hotel para tener mejor señal y estaba sosteniendo mi teléfono…”
Me detengo de repente. Pensándolo bien, no me voy a molestar contándoles toda la historia sobre el robo, el teléfono de la papelera y Julia Volkova.
Es todo muy complicado y no tengo la energía para eso.
En lugar de eso, me encojo de hombros “Tú sabes. Perdí mi teléfono. Conseguí otro. Las veo mañana.”
“Buena suerte, señora” Ruby me jala para darme un abrazo rápido.
“¡Texto!” escucho que Annalise me grita mientras salgo por la puerta. “¡Queremos un reporte actualizado!”
Annalise, seria perfecta para las ejecuciones públicas. Sería la única que estaría al frente, empujando para tener una buena vista del hacha, esbozando un sangriento detalle para ponerlo en el tablero de anuncios del pueblo, en caso de que alguien se lo hubiera perdido.
O, tú sabes, lo que sea que hacían antes de que existiera el Facebook.
No sé por qué me molesto en apurarme, ya que Lucinda llega tarde, como siempre.
De hecho, no sé ni siquiera por qué me molesto en tener un wedding planner. Pero siempre he pensado, internamente, que lo hago porque Lucinda es una vieja amiga de la familia Zhdanov. Cada vez que la mencionó, Andrey dice, “¿Se están llevando bien ustedes dos?” en un tono alto y esperanzado, como si fuéramos dos osos pandas en peligro de extinción que tenemos que hacer un bebé.
No es que no me guste Lucinda. Es que ella verdaderamente me estresa. Me manda todos esos catálogos por texto todo el tiempo, sobre lo que está haciendo y donde, y sigue diciéndome el enorme esfuerzo que está haciendo en mi nombre, como la elección de las servilletas, lo que fue la mayor epopeya y que le ocupó un montón de tiempo y tres viajes a una tienda en Walthamstow.
También sus prioridades parecen un poco locas. Contrató un “Técnico especialista en bodas” a un gran costo, quien se encarga de las cosas tecnológicas como un sistema de alerta de mensajes de texto para mantener informados a todos los invitados y una página web donde los invitados se pueden registrar y anotar que vestimenta van a llevar para evitar “accidentes desafortunados”. Pero mientras hacía todo eso, no le contestó a la empresa de catering que queríamos, y casi perdemos el servicio.
Nos encontramos en el lobby del Claridge, Lucinda adora el lobby de este hotel, no me pregunten por qué. Me siento ahí pacientemente por aproximadamente veinte minutos, tomándome un té negro liviano, deseando haber cancelado la cita, y sintiéndome cada vez peor cuando pienso en encontrarme con la familia de Andrey. Me pregunto si incluso tendré que ir al baño, y estar enferma, cuando de repente aparece, con su pelo de cuervo al viento, su perfume Calvin Klein y seis carpetas de proyectos bajo el brazo. Sus puntiagudos tacones de gamuza resuenan en el suelo de mármol y su abrigo de cachemira rosa se agita detrás de ella como si fueran alas.
Arrastrando su estela esta Clemency, su “asistente”. (Si se le puede llamar así a una chica de dieciocho años que no recibe ninguna paga. Yo la llamo esclava laboral). Clemency es una chica muy dulce y elegante que está aterrorizada de Lucinda. Respondió a un anuncio de Lucina en The Lady para una pasantía y continúa diciéndome que grandioso es aprender cómo funciona todo de primera mano con una gran experta profesional.
“Bueno, estuve hablando con el vicario. Esos arreglos no van a funcionar. El miserable pulpito tiene que quedarse donde está” Lucinda se sienta en una silla con sus piernas largas enfundadas en unos jeans elastizados de Joseph, y las carpetas de proyectos se deslizan de su alcance y esparcen por el suelo. “No entiendo por qué la gente no puede ser más servicial. Digo, ¿qué vas a hacer ahora? Y todavía no he recibido respuesta del catering….”
Apenas puedo concentrarme en lo que me está diciendo. De repente hubiera deseado encontrarme con Andrey primero, yo sola, para decirle lo del anillo. Después podríamos enfrentar a sus padres juntos. ¿Será demasiado tarde? ¿Podría mandarle un texto rápido de camino?
“…. Y todavía no tengo ningún trompetista” Lucinda exhala filosamente, se lleva dos uñas laqueadas a la frente. “Hay tanto que hacer. Esto es una locura. Una locura. Hubiera ayudado que Clemency hubiera tipeado la orden de servicio apropiadamente” agrega, brutalmente.
La pobre Clemency se torna purpura y yo le disparo una simpática sonrisa. No es su culpa que sea severamente disléxica y haya puesto himen en lugar de himno y todo se haya tenido que hacer nuevamente.
“¡Ya vamos a llegar!” digo alentadoramente. “¡No te preocupes!”
“Te lo digo, cuando esto acabe voy a necesitar una semana en un spa. ¿Has visto mis manos?” Lucinda extiende sus manos hacia mí. “¡Esto es el estrés!”
No tengo ni idea de lo que habla, sus manos lucen perfectamente normales para mí. Pero me las quedo mirando obedientemente.
“¿Ves? Débiles. ¡Todo por tu boda Lena! Clemency, pídeme un Gin Tonic”
“Seguro. Absolutamente” se pone de pie con entusiasmo.
Trato de ignorar mi pequeño brote de irritación. Lucinda siempre mete esas pequeñas frases dentro de las conversaciones: “todo por tu boda”. “¡Todo para hacerte feliz Lena!” “¡La novia siempre tiene la razón!”
Suena bastante mordaz a veces, lo cual me desconcierta. Digo, yo no le pedí que sea una wedding planner, ¿o si? Y nosotros le estamos pagando una factura bastante abultada,¿ o no? Pero no quiero decir nada, porque es una amiga de la familia de Andrey y todo eso.
“Lucinda, me estaba preguntando, ¿ya resolvimos el tema de los autos?” digo tentativamente.
Se produce un ominoso silencio. Puedo sentir que una ola de furia se está alzando dentro de Lucinda, por la forma en que su nariz se contrae. Al final erupciona, justo cuando llega la pobre Clemency.
“Oh, maldito infierno. Oh mierda… ¡Clemency!” vuelca su ira en la temblorosa chica. “¿Por qué no me recordaste sobre los autos? ¡Necesitan autos! ¡Tenemos que alquilarlos!”
“Yo….”Clemency me mira desesperanzadamente. “Um… no sabía…”
“¡Siempre hay algo!” Lucinda se habla así misma. “Siempre hay algo más en lo que pensar. No tiene fin. No importa lo mucho que corra para hacer las cosas, siempre hay más, y más y más….”
“Mira, ¿puedo alquilar yo los autos?” Digo hastiadamente. “estoy segura que los podré elegir.”
“¿Podrías?” Lucinda parece haber despertado. “¿Podrías hacer eso? Es solo que, no me puedo dividir en más pedazos, tu sabes, y he gastado la semana entera trabajando con los detalles, todo por tu boda Lena.”
Parece tan estresada, que me siento un poco culpable.
“¡Sí! No hay problema. Los buscaré en las páginas amarillas o algo.”
“¿Cómo va el crecimiento del pelo Lena?” de repente Lucinda se enfoca en mi cabeza, y en silencio deseo que mi cabello crezca un centímetro más, muy rápidamente.
“¡No muy mal! Estoy segura que irá dentro del moño. Definitivamente” trato de sonar más positiva de lo que me siento.
Lucinda me ha dicho un millón de veces, que poco previsora y tonta he sido para cortarme el cabello por arriba del hombro cuando estaba a punto de comprometerme. También me ha dicho en la tienda de vestidos de casamiento que con mi piel pálida, un vestido blanco nunca quedaría bien, y que debería usar un verde lima. Para mi casamiento. Afortunadamente la dueña de la tienda intervino y dijo que Lucinda decía tonterías; mi cabello rojo y mis ojos remarcarían el blanco de manera maravillosa. Así que decidí creerle a ella en lugar de a Lucinda.
El Gin Tonic llegó y Lucinda tomó un profundo sorbo. Yo tomé un sorbo de mi tibio té negro. La pobre Clemency no tenía nada para tomar, pero parecía querer fundirse con la silla y no llamar para nada la atención sobre su persona.
“Y… ¿Vas a averiguar sobre la ceremonia?” agrego cautelosamente. “Porque puedo hacerlo yo también” me retracto rápidamente al ver la expresión de Lucinda. “Yo hablaré con el vicario.”
“¡Fantástico!” Lucinda exhala fuertemente. “¡Lo apreciaría mucho! Porque soy una sola persona y porque solo puedo estar en un lugar a la vez…” irrumpe abruptamente mientras su mirada se posa en mi mano.
“¿Dónde está tu anillo, Lena? Oh mi Dios, ¿todavía no lo has encontrado?”
Cuando levanta su mirada, parece tan estupefacta, que empiezo a sentirme enferma de nuevo
“Todavía no. Pero seguro aparece pronto. Estoy segura que lo hará. Todo el personal del hotel lo está buscando…”
“¿Y no se lo has dicho a Andrey?”
“¡Lo haré!” trago saliva. “Pronto.”
“¿Pero no era una pieza muy importante para la familia?” Lucinda abre ampliamente sus ojos color avellana. “¡No estarán furiosos?”
¿Está tratando que me agarre una crisis nerviosa?
Mi teléfono suena y lo cojo, agradecida con la distracción. Andrey acaba de mandarme un mensaje que tira por la borda mi esperanza secreta de que sus padres hayan cogido de repente una enfermedad gástrica y tengan que cancelar la reunión:
Cena a las 8, toda la familia esta acá, ¡no puedo esperar para verte!
“¿Ese es tu nuevo teléfono?” Lucinda frunce su ceño críticamente hacia él “¿Recibiste los textos que te envié?”
“Si, gracias” asiento. Solo alrededor de treinta y cinco de ellos, todos obstruyendo mi bandeja de entrada. Cuando se enteró que perdí mi teléfono, Lucinda insistió en enviarme todos sus textos recientes otra vez, así no “arruinaba nada”. Para ser honestas, fue una buena idea. Conseguí que Andrey me mandara todos sus mensajes recientes también, como las chicas del trabajo.
Ned Murdoch, quienquiera que sea, finalmente contacta con Julia. Estuve esperando ese mail todo el día. Lo miro discretamente, pero no parece ser particularmente movilizador para mí.
Re: Oferta Ellerton.
Julia, hola. Algunos puntos. Los verás en el adjunto, blah, blah, blah.

No importa, mejor se lo envío directamente. Presiono la tecla enviar y me aseguro que haya salido. Luego le escribo una pequeña contestación a Andrey, mis dedos se mueven nerviosos.
¡Grandioso! ¡No puedo esperar para ver a tus padres!!! Estoy tan emocionada!!! Smile Smile
P.D.: nos podríamos encontrar afuera primero? Tengo algo de lo que quiero hablar contigo. Solo una pequeña cosita. Xxxxx

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Mar Mar 10, 2015 3:42 am

CAPITULO 4

Ahora tengo una visión sobre la historia. En realidad sé cómo se debían sentir las personas que caminaban penosamente hacia la guillotina en la Revolución Francesa. Mientras subo la colina desde el metro sosteniendo la botella de vino que compré ayer, mis pasos se vuelven cada vez más lentos.
De hecho, me doy cuenta, que no estoy caminando en absoluto. Estoy parada. Estoy mirando para arriba hacia la casa de los Zhdanov y tragando saliva, una y otra vez, deseando poder avanzar.
Perspectiva, Lena. Es solo un anillo.
Solo son tus futuros suegros.
Fue solo una “discusión”. Según Andrey, en realidad, nunca dijeron directamente que no querían que se casara conmigo. Solo lo insinuaron. ¡Y tal vez cambiaron de parecer!
Además, he descubierto algo positivo. Mi seguro de la casa, pagará por las pérdidas, aparentemente. Así que, es algo. Incluso me pregunto si no sería conveniente empezar la charla sobre el anillo contándoles lo del seguro y que útil que es. “Tú sabes, Olga, estuve leyendo el folleto del HSBC el otro día….”
Oh, Dios, ¿a quién quiero engañar? No hay manera de salvar esto. Es una pesadilla. Acabemos con esto de una vez.
Mi teléfono suena y lo saco de mi bolsillo como en los malditos viejos tiempos.
Ya me resigné a no tener esperanzas de encontrarlo.
“Tienes un mensaje nuevo” me dice la tranquila y familiar voz de la mujer del contestador telefónico.
Siento como si conociera a esta mujer, me habla tan a menudo. Cuanta gente la habrá escuchado, desesperados con que se diera prisa, con sus corazones golpeando con, ¿esperanza o temor? Todavía suena despreocupada, como si ni siquiera le importara lo que tú estás a punto de oír. Deberías ser capaz de elegir diferentes opciones para los diferentes tipos de mensajes, de esa manera podría decir: “¡Adivina qué! Noticias destacadas, ¡Escucha tu correo de voz! Yay! O: “siéntate, amor. Tomate un trago. Tienes un mensaje y no es muy bueno.”
Presiono 1, cambio el móvil a mi otra mano, y comienzo a arrastrarme otra vez. El mensaje fue dejado mientras estaba en el metro. Probablemente sea solo Andrey, preguntando donde estoy.
“Hola, estoy llamando del Hotel Berrow, con un mensaje para Lena Katina. Srta. Katina, apareció su anillo, fue encontrado el día de ayer. Sin embargo, debido al caos que ocasionó la alarma de incendios…”
¿Qué? ¿Qué?
La alegría fluye por mis venas como una Bengala. No puedo escuchar apropiadamente. No puedo asimilar las palabras. ¡Lo han encontrado!
Ya había cortado el mensaje. Estoy llamando urgentemente al conserje. Lo amo. ¡Lo amo!
“Hotel Berrow…”es la voz del conserje.
“¡Hola!” digo sin aliento “Soy Lena Katina. ¡Has encontrado mi anillo! ¡Eres una estrella! ¿Puedo pasar ahora mismo a buscarlo?..”
“Srta. Katina” me interrumpe. “ ¿Ha escuchado el mensaje?”
“Yo…. Una parte.”
“Me temo… “hace una pausa. “Me temo que no estamos completamente seguros del paradero de su anillo”
Me quedo paralizada y miro el teléfono. ¿Acaba de decirme lo que creo que dijo?
“Usted dijo que lo habían encontrado” estoy tratando de mantener la calma. “¿Cómo puede ser que no esté seguro de su paradero?”
“De acuerdo con uno de nuestros empleados, una camarera encontró un anillo de esmeralda sobre la alfombra del salón cuando se activó la alarma de incendios y se lo entregó a nuestra gerenta de huéspedes, la Sra. Fairfax. De todos modos, lo que no sabemos es que pasó después de eso. No pudimos encontrarlo en la caja fuerte ni en ninguno de los otros lugares de seguridad del hotel. Realmente lo sentimos, y haremos lo que podamos para…”
“Bien, ¡hablen con la Sra. Fairfax!” trato de controlar mi impaciencia. “¡Averigüen que fue lo que hizo con él!”
“En efecto. Desafortunadamente, ella se ha ido de vacaciones, y a pesar de nuestros mejores esfuerzos, no pudimos contactar con ella.”
“¿Se lo ha robado?” digo con horror
La encontraré. Haré lo que sea necesario. Detectives, policía, interpol… ya me veo parada en la corte, apuntando a la bolsa de plástico de evidencias con mi anillo dentro, mientras una mujer de mediana edad, bronceada por estar escondida en Costa del Sol, me mira frunciendo el ceño desde el banquillo de acusados.
“La Sra. Fairfax ha sido una fiel empleada por treinta años y ha manejado muchos artefactos valiosos pertenecientes a nuestros huéspedes” suena ligeramente ofendido. “Encuentro muy difícil de creer que haga una cosa semejante.”
“Entonces, ¿estará en algún otro lugar dentro del hotel?” siento un destello de esperanza.
“En eso es en lo que nos estamos esforzando para averiguar. Obviamente, tan pronto como tenga alguna noticia, me pondré en contacto con usted. ¿Todavía puedo usar este número de teléfono no?”
“¡Sí!” instantáneamente, me aferro al teléfono con todas mis fuerzas. “Use este número, Por favor, llámeme en cuanto sepa algo. Gracias.”
Mientras corto la comunicación, respiro hondo. Realmente no sé cómo sentirme. Digo, son buenas noticias. Casi. ¿O no?
Excepto que todavía no tengo el anillo en mi dedo. Todos estarán preocupados igualmente. Los padres de Andrey pensarán que soy una irresponsable y de poco fiar y nunca me perdonarán haberlos hecho pasar semejante stress. Así que todavía tengo una gran pesadilla por atravesar.
A menos que… A menos que… Podría…
No. No sería posible. ¿O sí?
Estoy parada como si fuera una columna sobre el pavimento, mi mente trabaja furiosamente. Ok. Pensemos en esto apropiadamente. Lógicamente y éticamente. Si el anillo en realidad no está perdido…
Pasé por una farmacia de camino hacia acá, alrededor de cuatrocientas yardas atrás. Casi sin saber lo que estoy haciendo, retrocedo. Ignoro a la asistenta de la tienda que trata de decirme que estaban cerrando. Con la cabeza gacha, camino directamente hacia el mostrador de primeros auxilios. Hay un dispenser de guantes de látex para jalar, y algunos rollos de vendaje adhesivo. Cojo un poco de cada cosa.
Diez minutos después subo a grandes zancadas la colina nuevamente. Mi mano está envuelta en vendas, y no podrías saber si tengo puesto el anillo o no, y ni siquiera tendría que mentir. Puedo decir, “es complicado usar un anillo con la mano quemada” lo cual es cierto.
Estoy acercándome a la casa cuando mi teléfono comienza a sonar y un mensaje de texto de Julia Volkova entra en mi bandeja de entrada.
¿Dónde está el adjunto?
Típico. Ningún “hola”, ni se explaya demasiado. Ella espera que yo sepa de lo que habla así como así.
¿A qué te refieres?
El email de Ned Murdoch. No tenía el archivo adjunto.
¡Esa no es mi culpa! Solo te reenvié el mail. Deben haber olvidado adjuntarlo. ¿Por qué no les pides que te lo vuelvan a enviar, CON el adjunto? ¿Directamente a tu computadora?
Sé que sueno un poco exasperada, y por supuesto ella instantáneamente se aprovecha de eso.
Lo del teléfono compartido fue tu idea, por si no lo recuerdas. Si ya estás cansada de esto, solo tienes que devolver el teléfono a mi oficina.
Apresuradamente le respondo:
¡No, no! Está bien. Si lo vuelve a enviar, te lo reenvío. No te preocupes. Pensé que te ibas a transferir los mails a tu oficina ¿????
Los técnicos dicen que lo resolverán lo antes posible. Pero son unos mentirosos.
Hace una pequeña pausa, luego escribe:
A propósito, ¿ya tienes tu anillo?
Casi. Lo encontraron en el hotel, y lo volvieron a perder.
Típico.
Si, lo sé.

Paro de caminar y estoy apoyada en una pared. Sé que estoy perdiendo tiempo a propósito para no entrar en la casa, pero no puedo evitarlo. Es casi reconfortante, tener esta conversación virtual con alguien que no conoce a Andrey, ni a mí, o a nadie.
Después de un momento, le escribo confesándole apresuradamente:
No les dije a mis futuros suegros que había perdido el anillo. ¿Crees reamente que hice mal?
Se hace un silencio por… diez minutos luego responde:
¿Por qué deberías decírselo?
¿Qué clase de pregunta ridícula es esa? Hago rodar mis ojos y escribo:
¡Es su anillo!
Casi al instante su respuesta llega con un pitido.
No es su anillo. Es tu anillo. No es de su incumbencia. No es gran cosa.
¿Cómo puede escribir que no es gran cosa? Mientras le respondo, golpeo el teclado malhumorada.
Es una maldita HERENCIA FAMILIAR. Estoy a punto de cenar con ellos justo ahora. Estarán esperando ver el anillo en mi dedo. Es una gran cosa, gracias.
Por un largo momento, se hace silencio, y pienso que se ha cansado de nuestra conversación. Luego, justo cuando estoy a punto de continuar mi camino, otro mensaje pita en mi teléfono.
¿Cómo explicarás la pérdida del anillo?
Tengo un momento de debate interno. ¿Por qué no tener una segunda opinión? Alineando la pantalla cuidadosamente, saco una foto de mi mano vendada y se la envío. Cinco segundos después me contesta:
No puede ser en serio.
Siento una punzada de resentimiento y me encuentro escribiendo:
¿Qué harías TÚ entonces?
Estoy medio esperando que tenga alguna brillante idea en la que no he pensado. Pero su próximo texto solo dice:
Eso es por eso que no me gusta usar anillos.
Grandioso. Bien, eso ayuda mucho. Estoy a punto de escribirle algo realmente sarcástico, cuando un segundo texto llega:
Luce falso. Sácate una venda.
Miro mi mano consternada. Por ahí, tiene razón.
Ok, Gracias.
Me despego una venda y la estoy metiendo dentro de la cartera justo cuando escucho la voz de Andrey: “¡Lena! ¿Qué estás haciendo?”
Levanto la mirada y lo veo venir caminando por la calle hacia mí. Nerviosa, tiro el teléfono dentro de la cartera y la cierro. Puedo escuchar el pitido de otro texto entrando, pero lo tendré que mirar luego.
“¡Hola, Andrey! ¿Qué estás haciendo acá?”
“Estaba yendo a comprar leche. Nos quedamos sin…” Se para frente a mí y me pone sus manos en los hombros, sus ojos marrones me miran con ternura y diversión. “¿Qué pasa? ¿Tratando de retrasar el mal momento?”
“¡No!” rio defensivamente. “¡Por supuesto que no! Estaba yendo para la casa…”
“Sé de lo que querías hablarme.”
“Tú… ¿lo sabes?” Miro involuntariamente hacia mi mano vendada y luego desvío mi mirada otra vez.
“Corazón, escucha. Tienes que dejar de preocuparte por mis padres. Te amarán cuando lleguen a conocerte realmente. Me aseguraré de que lo hagan. Vamos a tener una tarde divertida, ¿vale? Solo relájate y se tu misma.”
“Ok” asiento finalmente, me da un apretón, luego ve mi vendaje.
“¿Tu mano todavía está mal? Pobrecita.”
Ni siquiera menciona el anillo. Siento un destello de esperanza. Tal vez pasemos una tarde verdaderamente buena después de todo.
“Así que, ¿le has dicho a tus padres sobre el ensayo? Mañana a la tarde en la iglesia.”
“Lo sé” sonríe. “No te preocupes, está todo arreglado.”
Mientras voy caminando, saboreo la ida. La vieja iglesia de piedra. El órgano tocando mientras camino hacia el altar. Los votos.
Sé que algunas novias lo que más les interesa son las flores, la música o el vestido. Pero a mí me interesan los votos. Para bien, para mal… En la riqueza o en la pobreza… Hasta que la muerte nos separe…. Toda mi vida he escuchado esas palabras mágicas. En casamientos familiares, en escenas de películas, en la boda real incluso. Las mismas palabras, una y otra vez, como poesía entregada de generación en generación. Y ahora nosotros las vamos a decir el uno al otro. Hace que me recorra un cosquilleo por la espina dorsal.
“Estoy tan ansiosa de decir nuestros votos” no puedo evitar decir, aún incluso cuando se lo he dicho aproximadamente un millón de veces antes.
Teníamos muy poco tiempo, después que nos comprometimos, Andrey se creyó que nos casaríamos solo por lo civil. Él no es religioso, tampoco lo son sus padres. Pero en cuanto le expliqué exactamente con cuanta ansiedad deseé toda mi vida decir los votos matrimoniales en la iglesia, se retractó y me dijo que no podía pensar en nada más maravilloso.
“Lo sé” me presiona la muñeca. “Yo también.”
“¿A ti realmente no te importa decir todas esas viejas palabras?”
“Dulce, creo que son hermosas.”
“Yo también” suspiro alegremente. “Tan romántico.”
Cada vez que me imagino a Andrey y a mí frente al altar, con las manos unidas, diciéndonos esas palabras el uno al otro en voz alta y clara, siento como si no importara nada más.
Pero, mientras nos aproximamos a la casa veinte minutos después, mi sentimiento de seguridad empieza a decaer. Los Zhdanov estaban definitivamente de vuelta. Toda la casa tiene las luces prendidas, y puedo escuchar la opera saliendo a través de las ventanas. De repente recuerdo el día que Anatoli me preguntó qué pensaba de Tannhauser y le contesté que no fumaba.
Oh, Dios. ¿Por qué no hice un curso intensivo de ópera?
Andrey me abre la puerta de entrada, luego chasquea su lengua.
“Mierda, me olvidé de llamar al Dr. Wheeler. Solo me tomará unos minutos.”
Realmente no puedo creerlo. Está subiendo la escalera, directo hacia el estudio. Él no puede dejarme.
“Andrey” trato de no sonar tan aterrorizada.
“¡Solo ve para allá! Mis padres están en la cocina. Oh, te traje algo para nuestra luna de miel. ¡Ábrelo!” me tira un beso y desaparece a la vuelta de la esquina.
Hay una caja enorme encintada en la otomana del hall. Wow. Conozco esa tienda, y sé que es muy cara. Tiro para abrirlo, rasgando el carísimo papel de regalo color verde pálido, encontrando un kimono impreso en japonés en color blanco y gris. Es absolutamente impresionante e incluso tiene una camisola haciendo juego. En un impulso, me cuelo en la pequeña sala de estar del frente, que nadie usa. Me quito la chaqueta y la camisa, y me pruebo la camisola, luego vuelvo a ponerme mis ropas. Es un poco grande pero igualmente grandiosa. Toda una sensación de seda suave y lujosa.
Es un hermoso regalo. Realmente lo es. Pero, para ser honestos, lo que preferiría exactamente ahora es tener a Andrey a mi lado, con su mano firmemente sosteniendo la mía, dándome apoyo moral. Doblo la bata y la meto de nuevo dentro del papel de regalo desgarrado, tomándome mi tiempo.
Todavía no hay señales de Andrey. No puedo seguir retrasando lo inevitable por mucho tiempo más.
“¿Andrey?” Llega el distintivo tono de voz de Olga desde la cocina. “¿Eres tú?”
“¡No, soy yo! ¡Lena!” mi garganta está tan cerrada por los nervios, que sueno como un extraño.
“¡Lena! ¡Ven para acá!”
Relájate. Se tu misma. Vamos.
Tomo la botella de vino firmemente y me encamino a la cocina, la cual esta caldeada y huele a salsa Bolognesa.
“Hola, ¿cómo están?” digo nerviosamente rápido. “Les traje un vino. Espero que les guste. Es rojo”
“Lena” Olga se lanza en picado hacia mí. Su pelo salvaje esta recientemente teñido, y viste uno de sus viejos y amplios vestidos hecho con lo que parece un paracaídas de seda, junto con unos zapatos de suela de goma de Mary Janes. Su piel luce tan pálida y sin gracia como siempre, a pesar de que tiene una línea mal pintada de pintalabios rojo. Sus mejillas chocan contra las mías y capto un olorcillo a perfume rancio “La novia!” pronuncia la palabra cuidadosamente al borde de la ridiculización. “La prometida”. “La comprometida” interviene Anatoli, levantándose de su silla en la mesa. Tiene puesta la chaqueta de mezclilla que usa en la portada de sus libros, y me examina con la misma desagradable sonrisa y ojos penetrantes. “La oropéndola se casa con su compañero de manchas; El lirio de la novia o la abeja. ¿Otro para tu colección, querida?” agrega para Olga.
“¡Cierto! Necesito una lapicera. ¿Dónde hay una lapicera?” Olga empieza a buscar entre los papeles que ya ensuciaban la encimera. “El daño que se ha hecho a la causa feminista por el ridículo antropomorfismo de la mente perezosa. Se casa con su compañero de moteado. Te pregunto, Lena” me llama y le ofrezco una dura sonrisa.
No tengo la menor idea de lo que están hablando. Ninguna. ¿Por qué no pueden simplemente decir, “Hola, como estas?” como la gente normal?
“¿Cuál es tu opinión sobre la responsabilidad cultural del antropomorfismo, desde la perspectiva de una mujer joven?”
Mi estómago comienza a saltar mientras me doy cuenta que Anatoli me está mirando. Oh mi santa tía. ¿Me está hablando a mí?
¿Antro qué?
Me siento como si solo él pudiera escribir su pregunta y dármela a mí con cinco minutos para revisarla (con un diccionario también), todavía tendría media chance de salir con algo relativamente inteligente. Digo, yo también fui a la universidad. He escrito ensayos con palabras largas dentro y una tesis. Mi profesor de inglés incluso una vez dijo que tenía una “mente inquisidora”.
Pero no tengo cinco minutos. Está esperando que le conteste. Y hay algo sobre su brillante mirada que transforma mi lengua en polvo.
“Bueno… Mmm…Yo creo que es…Es…Un debate interesante” digo febrilmente “totalmente crucial en estos tiempos que corren. Así que, ¿cómo estuvo su vuelo?” agrego rápidamente. Tal vez podamos continuar con películas o algo parecido.
“Sin palabras” Olga levanta su mirada de lo que estaba garabateando. “¿Por qué vuela la gente? ¿Por qué?”
No estoy segura si espera que le conteste o no.
“Um… por vacaciones o cosas así…”
“Ya he comenzado a tomar notas en papel sobre ese asunto.”
Olga me interrumpe. “El impulso migratorio. ¿Por qué los humanos se sienten impelidos a viajar por el mundo? ¿Estaremos siguiendo los antiguos caminos migratorios de nuestros ancestros?”
“¿Has leído a Burroughs?” Le pregunta Anatoli con interés. “No el libro, su tesis.”
Nadie me ha ofrecido ni siquiera algo de tomar todavía. Silenciosamente, trato de mimetizarme con el entorno, me meto en la cocina y me sirvo una copa de vino. Me desconecto de la conversación sobre migración. Pero de repente Olga se dirige a mí directamente.
“Deduzco que Andrey te dio el anillo de esmeraldas de su abuela.”
Salto llena de pánico. Ya estamos con lo del anillo. ¿Hay un afilado borde en la voz de Olga o me lo imaginé? ¿Lo sabrá?
“¡Sí! Es… Es hermoso” mis manos están tan temblorosas que casi derramo el vino.
Olga no dice nada, solo mira a Anatoli y levanta sus cejas de manera significativa.
¿Qué significa eso? ¿Por qué una ceja alzada? ¿Qué es lo que estarán pensando? Mierda, mierda, pedirán ver el anillo, todo va a explotar en cualquier momento.
“Es… Es difícil usar un anillo con la mano quemada” lanzo desesperadamente.
Ahí está. No fue una mentira. Exactamente.
“¿Quemada?” Olga viene hacia mí y toma mi mano vendada. “¡Mi querida niña! Tienes que ver a Paul.”
“Paul” asiente Anatoli. “ciertamente. Llámalo Olga.”
“Nuestro vecino” explica “Dermatólogo. El mejor.” Ella está al teléfono, enrollando el viejo cable de teléfono alrededor de su muñeca. “Solo está cruzando la calle.”
¡Cruzando la calle?
Estoy paralizada del horror. ¿Cómo es que las cosas se pusieron tan mal tan rápidamente? Tengo una visión de un hombre enérgico con un maletín de doctor entrando en la cocina y diciendo “echémosle una mirada”, y todos amontonándose alrededor para mirar mientras me saco el vendaje.
¿Debería correr hacia arriba y encontrar algún fósforo? ¿O un poco de agua hirviendo? Para ser honesta, creo que aguantaría el agonizante dolor a tener que admitir la verdad…
“¡Mierda! No está” vuelve a colocar el teléfono.
“Qué lástima” digo, mientras aparece Andrey atravesando la puerta de la cocina, seguido de Fiodor, quien dice, “Hola Lena” y luego se sumerge nuevamente en el texto que estaba leyendo.
“Así que…” la mirada de Andrey va de mí hacia sus padres, como si tratara de evaluar el humor del ambiente. “¿Cómo les está yendo a todos? ¿No está Lena incluso más hermosa que lo usual? ¿No es simplemente adorable?” Me toma un mechón de pelo y luego lo deja caer nuevamente.
Desearía que no lo hiciera. Sé que está tratando de ser agradable, pero me hace estremecer. Olga parece desconcertada ya que no tiene la menor idea de cómo responder a eso.
“Encantadora” Anatoli sonríe políticamente correcto, como si estuviera admirando el jardín de algún vecino.
“¿Te pudiste contactar con el Dr. Wheeler?” pregunta Olga.
“Si” asiente Andrey. “Dice que el enfoque es el origen cultural.”
“Bien, debo haberlo leído mal“dice. Olga se gira hacia mí. “Estamos tratando de ver si conseguimos publicar en el mismo diario. Nosotros seis, incluyendo a Ciryl y Margot. Esfuerzo familiar, tú lo ves.” Fiodor con el índice. “¡Todos están involucrados!” Todos excepto yo, parpadea en mi mente.
Lo cual es ridículo. ¿Por qué quiero yo publicar un documento académico en algún periódico oculto que nadie incluso lee? No. ¿Podría? No. ¿Sé siquiera lo que significa el origen cultural? No.
“Sabes, Lena ha publicado en su campo” de repente anuncia Andrey, como si estuviera escuchando mis pensamientos y saliera en mi defensa.
“¿Lo has hecho, querida?” sonríe orgullosamente hacia mí. “No seas modesta.”
“¿Tú has publicado?” Anatoli se levanta y me mira con más atención de la que nunca me prestó anteriormente “Ah. Ahora, eso es interesante. ¿En qué diario?”
Miro desesperadamente a Andrey. ¿De qué está hablando?
“¿No recuerdas?” me empuja. “¿No me dijiste que tenías publicado algo en el periódico fisioterapéutico?”
Oh, Dios. No.
Voy a matar a Andrey. ¿Cómo puede traer eso a colación?
Anatoli y Olga están esperando que conteste. Incluso Fiodor ha levantado su mirada con interés. Están obviamente esperando que anuncie una investigación importante sobre la influencia cultural de la fisioterapia en tribus normandas o algo así.
“Fue en el resumen de la semana de fisioterapia” murmuro al final, mirando mis pies. “No es realmente un periódico. Es más del estilo de…. er… una revista. Publicaron una carta mía una vez.”
“¿Era una pequeña investigación?” pregunta Olga
“No” trago saliva “Era sobre los pacientes que tienen BO. Dije que tal vez deberíamos usar máscaras de gas. Fue… tú sabes. Se suponía que tenía que ser gracioso.”
Se hace un silencio.
Estoy tan mortificada, que no puedo ni alzar la cabeza.
“Pero sí escribiste la tesis de tu carrera, ¿o no?” aventura Fiodor. “¿No me lo dijiste una vez?” me quedo asombrada y él se me queda mirando con una seria mirada alentadora.
“Sí. Quiero decir… no fue publicada ni nada de eso” me encojo de hombros despreocupadamente.
“Me gustaría leerla algún día.”
“Ok” le sonrío, pero, honestamente, esto es lamentable. Por supuesto que no quería leerla, solo está tratando de ser agradable. Lo cual es muy dulce de su parte pero me hace sentir incluso mucho peor, ya que yo tengo veintinueve años y el diecisiete. Además, si es que está tratando de aumentar mi confianza enfrente de sus padres, no está funcionando, ya que ni siquiera están escuchando.
“Por supuesto, el humor es una forma de expresión con la cual uno debe tener en cuenta en la propia cultura nativa” dice Olga dudosamente “Creo que Jacob C. Goodson hizo un interesante trabajo sobre “¿Por qué los humanos bromean?””
“Creo que fue ‘los humanos bromean’” le corrige Anatoli. “Seguro que su tesis era esa…”
Y ya están de nuevo con sus cosas. Respiro hondo, mis mejillas siguen ardiendo. No lo puedo manejar. Quiero que alguien pregunte por las vacaciones, o las pascuas, o cualquier otra cosa menos esto.
Digo, yo amo a Andrey y todo. Pero, he estado aquí alrededor de cinco minutos y soy un manojo de nervios. ¿Cómo voy a sobrevivir a las Navidades cada año? ¿Qué pasaría si nuestros hijos son todos superdotados y yo no puedo entender lo que están diciendo y me miren con aire de superioridad porque no tengo un PhD?
Hay un olor acre en el aire, y de repente me doy cuenta que la Bolognesa se está quemando. Olga está parada ahí al lado de la hornalla, escribiendo algo sobre Aristóteles, y ni siquiera lo ha notado. Suavemente, saco una cuchara del cajón y comienzo a revolverla. Gracias al cielo que no necesitas ser un premio Nobel para hacer esto.
Por lo menos ahora me siento útil. Pero media hora después, todavía estamos todos sentados alrededor de la mesa, y yo estoy nuevamente muda del pánico.
No me extraña que Anatoli y Olga no quieran que me case con su hijo. Obviamente piensan que soy una total cabeza hueca.
Estamos por la mitad de la Bolognesa, y no he pronunciado una sola palabra. Es demasiado duro. La conversación es como un juicio. O tal vez una sinfonía. Sí. Y yo soy la flauta. Y tengo el tono, y me gusta bastante tocarla, pero no hay ningún director que me incluya. Así que continuo tomando aliento, luego relajándome.
“… el editor de la comisión desafortunadamente piensa otra cosa. Así que no habrán más ediciones de mi libro” Anatoli hace un lamentable chasquido.
De repente me pongo alerta. ¡Por una vez realmente entiendo del tema de conversación y tengo algo que decir!
“!Qué terrible!” intervengo solidariamente. “¿Por qué no publican una nueva edición?”
“Necesitan el número de lectores. Necesitan tener demanda” Anatoli suspira teatralmente. “Ah, bien. No tiene importancia”
“Por supuesto que importa!” me entusiasmo “Por qué no les escribimos todos a la editora pretendiendo ser lectores y diciendo lo brillante que es el libro y demandamos una nueva edición?”
Ya estaba planeando las cartas. Querido Sr., estoy sorprendida porque la nueva edición de este espectacular libro no va a ser publicada.
Podríamos imprimirlas en diferentes tipos de letra y enviarlas desde diferentes puntos del país.
“¿Y tú comprarías personalmente miles de copias?” me dice Anatoli con su mirada de halcón.
“Yo… er…”dudo, frustrada. “Tal vez…”
“Porque, lamentablemente, Lena, si el editor publica miles de libros que no vende, entonces estaré en peor situación que nunca.” Me lanza una sonrisa forzada. “¿Te das cuenta?”
Me siento totalmente aplastada y estúpida.
“Cierto”, murmuro. “Sí. Yo… me doy cuenta. Perdón”
Tratando de mantener la compostura, comienzo a limpiar los platos. Andrey está esbozando algunos argumentos para Fiodor en un pedazo de papel, y no estoy segura de que me haya escuchado siquiera. Me da una sonrisa ausente y me pellizca el trasero cuando paso. Lo que no me hace sentir mucho mejor, para ser honestos.
Cuando nos volvemos a sentar a la mesa para el postre, Andrey hace sonar su tenedor y se para.
“Me gustaría anunciar un brindis por Lena” dice firmemente. “Y darle la bienvenida a la familia. Además de ser hermosa, cariñosa, y divertida, es una persona maravillosa. Soy un hombre muy afortunado”
Mira alrededor de la mesa como para que nadie se atreviera a estar en desacuerdo con él, y yo le lanzo una pequeña sonrisa de agradecimiento.
“También me gustaría darles una gran bienvenida a papá y mamá” Andrey alza su copa, y los dos asienten. “!Los extrañamos mientras estaban afuera!”
“Yo no” interviene Fiodor, y Olga suelta una carcajada.
“Por supuesto que tu no, ¡tú, chico terrible!”
“Y finalmente…” Andrey hace sonar su copa de nuevo para llamar la atención. ”Por supuesto, ¡feliz cumpleaños para mamá! Nuestros mejores deseos en este día, de parte de todos nosotros” Le tira un beso por encima de la mesa.
¿Qué? ¿Qué fue lo que acaba de decir?
Mi sonrisa se congela en mis labios.
“¡Escuchen, escuchen!” Anatoli levanta su copa. “Feliz cumpleaños Olga, mi amor.”
¿Es el cumpleaños de su madre? Pero él no me lo dijo. No tengo una tarjeta. No tengo un regalo. ¿Cómo pudo hacerme esto a mí?
Los hombres son una basura.
Fiodor saca un regalo de debajo de la mesa y se lo entrega a Olga.
“Andrey” susurro desesperadamente mientras se sienta. “No me dijiste que era el cumpleaños de tu madre. ¡Nunca me dijiste nada al respecto! ¡Me lo debiste haber dicho!”
Estoy farfullando de pánico.. Mi primer encuentro con sus padres desde que me comprometí, y no me quieren, y ahora esto.
Andrey se queda asombrado. “Corazón, que va mal.”
¿Cómo puede ser tan obtuso?
“¡Le hubiera comprado un regalo!” Digo por debajo de la exclamación de Olga, “Maravilloso, Fiodor!” sobre un libro antiguo que está desenvolviendo.
“Oh!” Andrey ondea su mano. “No le importará. Deja de estresarte. Eres un ángel y todos te aman. A propósito, ¿te gustó la taza?”
“¿La qué?” ni siquiera puedo seguirlo en lo que está diciendo.
“La taza que decía, solo son recién casados. La dejé en la repisa del hall, ¿para nuestra luna de miel?” ve mi expresión desconcertada “Te dije sobre eso, bastante divertido, pensé.”
“No vi ninguna taza” lo miro con la mirada en blanco. “Pensé que me habías dado esa caja grande toda encintada”
“¿Qué caja grande?” dice, pareciendo perplejo.
“Y ahora, mi amor” Anatoli se dirige a Olga haciéndose el importante. “No me importa decirte, que me he gastado todo el dinero en ti este año. Si me das un minuto…”
Se está parando y dirigiéndose al hall de entrada.
Oh Dios. Siento que se me derriten las entrañas. No. Por favor. No
“Yo creo…” comienzo, pero mi voz no sale como debería. “Creo que es muy probable…. Por error…”
“Que m….” la voz de Anatoli resuena por el pasillo. “¿Qué le pasó a esto?”
Un momento después entra en la sala, sosteniendo la caja. Todo está desordenado. Pedazos de papel de regalo por todas partes. El kimono se está cayendo. Mi cabeza está punzando de sangre.
“Estoy realmente apenada” apenas puedo pronunciar las palabras. “Pensé… Pensé que era para mí. Así que yo… Lo abrí.”
Se produce un silencio mortal. Cada cara está congelada, incluida la de Andrey.
“Corazón…“comienza a decir febrilmente, después se le va apagando la voz como si no supiera bien que decir.
“No hay de qué preocuparse!” dice Olga enérgicamente. “Dámelo. No me importa el envoltorio”
“¡Pero había otra cosa!” Anatoli está hurgando por el papel de regalo con irritación. “¿Dónde está la otra cosa? Estaba aquí dentro.”
De repente me doy cuenta de lo que está hablando y gimo interiormente. Cada vez que pienso que las cosas no pueden empeorar, se desploman.
Encuentran unas nuevas profundidades espantosas.
“Creo… te refieres a…“ tartamudeo y me pongo toda colorada “¿A esto?” Tiro un poco la camisola para que salga de debajo de mi blusa y todos se lo quedan mirando fijamente, estupefactos.
Estoy sentada en la mesa de la cocina, vestida con ropa interior de mi futura suegra. Parece un sueño muy retorcido del cual te despiertas pensando: ¡Caramba! ¡Gracias a Dios no ha pasado realmente!
Las caras alrededor de la mesa están inmóviles y con la mandíbula abierta, como una hilera de versiones de la película “El Grito”.
“Yo voy…. Lo lavaré”susurro roncamente al final. “Perdón.”
Ok, así que la tarde no ha sido más espantosa por que no podía.
Solo hay una solución, la que sería seguir tomando vino hasta que mis nervios se adormezcan o me desmaye. Lo que sea que venga primero.
La cena ha terminado, y todos han pasado del incidente con la camisola. Casi.
De hecho, han decidido hacer una broma familiar sobre lo que pasó. Lo que es muy dulce de su parte pero que significa que Anatoli continúa haciendo observaciones ominosamente divertidas como: “¿Podemos comer chocolate? A menos que Lena ya se los haya comido todos” Y sé que debería tener sentido del humor, pero, cada vez, me encojo más.
Ahora estamos sentados en los viejos sillones desiguales del comedor, jugando al scrabble. Los Zhdanov son completamente locos por el Scrabble. Tienen un tablero especial que gira alrededor, con elegantes fichas en madera, e incluso un libro encuadernado en cuero donde anotan los puntajes, desde 1998. Olga es la actual ganadora, seguida por Andrey en segundo lugar.
Anatoli comienza la partida y pone OUTSTEP (74 puntos). Olga arma IRIDIUMS (65 puntos). Fiodor arma CARYATID (80 puntos). Andrey pone CONTUSED (65 puntos). Y yo pongo STAR (5 puntos)
En mi familia, STAR es una muy buena palabra. 5 puntos serían un resultado bastante decente. No obtendrías miradas de lastima y aclaramientos de garganta sintiéndote una completa perdedora.
No suelo pensar mucho sobre el pasado. No es realmente lo mío. Pero sentada acá, sintiéndome una fracasada, con las rodillas encogidas, inhalando la humedad de los libros de los Zhdanov y la vieja madera quemada, no puedo evitarlo. Solo un resquicio, solo una pequeña ventana a la memoria.
Nosotros en la cocina. Yo y mis hermanos pequeños, Dimitri y Denis, comiendo tostadas con mermelada alrededor del tablero del Scrabble. Lo recuerdo claramente, incluso puedo saborear la mermelada. Dimitri y Denis se frustran tanto, que hacen fichas extra en papel y deciden que puedes tener tantas como quisieras. Toda la sala está cubierta con cuadraditos de papel cortado con letras escritas en ellas. Denis toma como seis Zs y Dimitri tiene diez Es y así y todo solo suman 4 puntos por turno y terminan peleando y gritando, “¡No es justo! ¡No es justo!”
Siento formarse las lágrimas detrás de mis ojos y parpadeo furiosam ente. Estoy siendo estúpida. Ridícula. Número uno, ésta es mi nueva familia y estoy tratando de integrarme a ellos. Número dos, Dimitri y Denis están ambos en la universidad. Tienen voces profundas y Denis tiene barba. Nunca jugamos al Scrabble. Ni siquiera sé dónde está el juego. Número tres…
“¿Lena?”
“Cierto. ¡Si! Sólo estoy… Pensándolo”
Ya estamos en la segunda ronda. Anatoli ha extendido la palabra OUTSTEP a OUTSTEPPED. Olga simultáneamente hace ambas OD y OVARY. Fiodor baja ELICIT y Andrey coloca YUK, a lo que Fiodor replica, pero está en el diccionario y suma muchos puntos con doble puntaje por palabra. Ahora Fiodor ha ido a preparar café, y yo estoy observando mis fichas con esperanza por aproximadamente cinco minutos, casi no me puedo concentrar, estoy tan humillada. Nunca debería haber acordado jugar. Miro y miro las estúpidas letras, y es honestamente la mejor palabra que puedo formar.
“P-I-G” anuncia Anatoli cuidadosamente mientras voy poniendo mis fichas en el tablero “Pig. Como el…. El mamífero, ¿no?”
“¡Bien hecho!” dice Andrey sonoramente. “¡Seis puntos!”
No puedo mirarlo. Busco a tientas miserablemente otras dos fichas. A y L. Como si eso fuera a ayudarme.
“Hey, Lena” dice Fiodor, volviendo al comedor con una bandeja.
“Tu teléfono está sonando en la cocina. ¿Qué fue lo que pusiste? Oh, Pig” Mientras mira el tablero hace una mueca con su boca y veo a Olga haciéndole un ceño de advertencia.
Ya no lo soporto más.
“Voy a ver quién llama, si están de acuerdo” digo. “Podría ser algo importante.”
Me escapo a la cocina, cojo el teléfono de mi cartera, y me apoyo en el confortante calor de la hornalla. Hay tres mensajes de texto de Julia, comenzando por un Buena suerte, que envió hace dos horas. Luego, veinte minutos atrás envió, Tengo un favor que pedirte, seguido por un ¿Estás ahí?
Mejor será que vea que está pasando. Marco su número, todavía malhumorada por los restos de la torta de cumpleaños que quedan en la encimera.
“Genial. Lena. ¿Me podrías hacer un gran favor?” dice tan pronto como nos conectamos. “No estoy en mi oficina y algo pasó con mi teléfono. No se conecta al servidor. No puedo mandar nada, y necesito enviar un email a Viv Amberley. ¿Me harías el favor?”
“Oh si, Vivien Amberley” digo con conocimiento de causa, luego me corto en seco.
Tal vez no debiera revelar que he leído toda la correspondencia sobre Vivian Amberley. Trabaja en estrategias y ha solicitado un empleo en otra consultora. Julia, está desesperada tratando de retenerla, pero nada ha funcionado y ahora dice que renuncia mañana.
Ok. Sé que he sido curiosa. Pero una vez que comienzas a leer los mails de otra gente, no puedes parar. Tienes que enterarte de lo que pasa. Es casi adictivo, repasando la lista interminable de emails que van y vienen y resolviendo historias. Siempre de fondo. Como rebobinando pequeños carretes de vida.
“Si pudieras enviarle un rápido email, te estaría completamente agradecida” está diciendo Julia. “Desde una de mis direcciones de email. A vivenamberley@skyhinet.com, ¿lo tienes? Lo haría yo misma, pero tengo que estar en este seminario sobre medios.”
Honestamente. ¿Qué soy yo, su asistente?
“Bien… Está bien” digo a regañadientes, haciendo click sobre su dirección de email. “¿Qué debo decirle?”
“Hola, Viv. Me gustaría que habláramos sobre esto de nuevo. Por favor llámame para concertar una reunión en cualquier momento conveniente mañana. Estoy segura que podemos solucionarlo juntos. Julia.”
Lo escribo cuidadosamente, usando mi mano sin vendajes, luego dudo.
“¿Ya lo mandaste?” dice Julia.
Mi pulgar esta en sobre tecla, a punto de enviarlo. Pero no lo puedo hacer.
“¿Hola?”
“No la llames Viv” le espeto. “Ella lo odia. Le gusta que la llamen Vivien”
“¿Qué?” suena patidifusa. “¿Cómo mierda…?”
“Estaba en un viejo mail que te envié. Le pedía a Peter Snell que no la llamara Viv, pero ni lo notó. Tampoco lo hizo Jeremy Atheling. ¡Y ahora tú también la estas llamando Viv!”
Hay un pequeño silencio.
“Lena” dice Julia finalmente, y me imagino sus cejas oscuras fruncidas en un ceño. “¿Has estado leyendo mis emails?”
“¡No!” digo a la defensiva. “Solo les eché una ojeada a un par.”
“¿Estás segura sobre esta cosa de Viv?”
“¡Sí! ¡Por supuesto!”
“Estoy buscando ese email ahora….” Siento un pedazo de hielo en la boca mientras espero… Luego Julia está otra vez en línea. “Tenías razón.”
“¡Por supuesto que tenía razón!”
“Ok. ¿Puedes cambiarlo por Vivien?”
“Espera un minuto… “corrijo el email y lo envío. “Listo.”
“Gracias. Gracias a Dios. Eso fue inteligente de tu parte. ¿Sueles ser así de inteligente?”
Si, seguro. Soy tan inteligente, que la única palabra que se me ocurre para jugar al scrabble es PIG.
“Si, todo el tiempo” digo sarcásticamente, pero no creo que se dé cuenta de mi tono.
“Bien, te debo una. Y perdóname por interrumpir tu tarde, pero era una situación bastante urgente.”
“No te preocupes. Lo entiendo” digo comprensivamente. “Tú sabes, estoy segura que Vivien quiere quedarse en la consultora White Globe, realmente.”
Oops. Eso se me escapó.
“Oh, ¿en serio? Pensé que no habías leído mis emails.”
“¡No lo hice!” digo precipitadamente. “Digo… Tú sabes. Tal vez uno o dos. Suficiente para tener esa impresión.”
“¡La impresión!” suelta una pequeña carcajada “Ok, Lena Katina, ¿cuál es tu impresión? Ya le he preguntado a todo el mundo su opinión, ¿por qué no me iluminas con la tuya? Porque nuestra mejor estrategista está a punto de tomar un puesto en una compañía inferior cuando le he ofrecido todo lo que podría querer, desde promociones hasta dinero pasando por subirle el perfil….”
“Bueno, ese es el problema” le corto, perpleja. ¿Seguro que se da cuenta no? “Ella no quiere nada de esas cosas. Realmente está muy estresada por la presión, especialmente con los medios. Como la vez que tuvo que salir por Cadena 4 sin ninguna noticia.”
Hay un largo silencio en la línea.
“Ok, ¿qué diablos está pasando?” dice finalmente Julia. “¿Cómo sabrías algo como eso?”
No hay manera que salga de esta.
“Estaba en su evaluación” le confieso finalmente. “Estaba aburrida en el subte una vez, y estaba adjunto en un mail…”
“Eso no estaba en su evaluación” suena bastante furiosa. “Créeme, he leído ese documento de atrás a adelante, y no había nada parecido a las apariciones en los medios…”
“No en el último” arrugo la cara con vergüenza.
“En su evaluación de hace tres años” no puedo creer que esté admitiendo que ese también lo he leído. “Además, ella lo dice en el mensaje original que te envió, ‘ya te he dicho mis problemas, y no es que alguien más los haya notado’. Creo que se refería a eso.”
El hecho es, que me siento totalmente afín a Vivien. Yo me hubiera vuelto loca si tuviera que estar en Cadena 4 también. Todos los presentadores suenan como Anatoli u Olga.
Hay otro silencio, tan largo que me pregunto si Julia sigue ahí.
“Puedes tener algún punto” dice finalmente Julia. “Puede ser que apenas tengas algo.”
“Solo es una idea” me retracto instintivamente. “Digo, es probable que me equivoque.”
“¿Pero por qué no me lo dijo a mí?”
“Tal vez esté avergonzada” me encojo de hombros. “Tal vez crea que ya lo hizo y que tu no vas a hacer nada al respecto. Tal vez crea que es más fácil cambiar de trabajo.”
“Ok” exhala Julia. “Gracias. Voy a proseguir por ahí. Estoy muy contenta de haberte llamado, y lo siento si te interrumpí la tarde.”
“No hay problema” encorvo los hombros con tristeza y recojo un poco más de migas de torta. “Para serte honesta, estoy encantada de tener un escape.”
“¿Así de bueno? ¿Eh?” suena divertida. “¿Cómo te fue con los vendajes?”
“Créeme, los vendajes fueron el menor de mis problemas.”
“¿Qué pasó?”
Bajo mi voz, hojeando de vez en cuando la puerta. “Estábamos jugando Scrabble. Es una pesadilla.”
“Scrabble?” suena sorprendido. “El scrabble es genial”
“No cuando lo estás jugando con una familia integrada por genios. No lo es. Todos están poniendo palabras como iridiums. Y yo puse PiG.”
Julia estalla en carcajadas.
“Me alegra que te cause gracia” digo malhumorada.
“Ok, vamos” para de reírse. “Te debo una, dime tus letras. Te daré una buena palabra.”
“¡No las recuerdo!” ruedo mis ojos “Estoy en la cocina.”
“Debes recordar algunas, trata.”
“Está bien. Tengo una W, y una Z” esta conversación es tan bizarra que no puedo evitar soltar una risita.
“Ve y mira el resto. Mándamelo en un texto. Te daré una palabra.”
“Pensé que estabas en el seminario.”
“Puedo estar en el seminario y jugar al scrabble al mismo tiempo.”
¿Hablara en serio? Esto es lo más ridícula, e inverosímil idea que jamás he oído.
Además, estaría haciendo trampa.
Además, ¿quién dijo que era buena al scrabble?
“Ok” digo después de un momento. “Estás dentro.”
Corto la comunicación y vuelvo al comedor, donde el tablero contenía otra larga fila de palabras imposibles. Alguien había bajado UG.
¿Es eso algo en inglés? Pareciera esquimal.
“¿Todo está bien, Lena?” dice Olga, con ese tono tan artificial que me hace saber instantáneamente que estuvieron hablando de mí. Seguramente le contaron a Andrey que si se casaba conmigo lo desheredarían sin darle un centavo ni nada.
“¡Bien!” trato de sonar animada. “Era un paciente el que llamó” agrego, cruzando los dedos detrás de mi espalda. “ A veces me llaman para consultarme algo, así que a veces les tengo que mandar un texto, ¿no les molesta no?”
Nadie contesta siquiera. Todos están encorvados sobre sus fichas otra vez.
Alineo mi teléfono, para que se vea el tablero en la pantalla del teléfono y mi fila de fichas. Luego les saco una foto.
“Solo estoy tomando una foto de la familia reunida” digo rápidamente cuando ellos levantan sus cabezas por el flash. Ya estoy enviando la foto a Julia.
“Es tu turno, Lena” dice Andrey. “¿Quieres que te ayude un poco, cariño?” agrega en voz baja.
Sé que está tratando de ser amable. Pero hay algo en la forma en que lo dice que huele mal.
“Está todo bien, gracias. Estaré bien” empiezo a mover las fichas hacia adelante y hacia atrás en mi tablero, tratando de parecer confiada.
Después de un minuto o dos, echo un vistazo a mi teléfono, en caso de que el mensaje haya entrado sin hacer ningún sonido, pero no había nada.
Todos los demás están concentrados en sus fichas o en el tablero. La atmosfera está silenciosa e intensa, como en una mesa de examen. Muevo mis fichas alrededor cada vez más enérgicamente, deseando que alguna palabra estupenda se me ocurra de repente. Pero, no importa lo que haga, es una situación verdaderamente odiosa. Podría armar RAW. O WAR.
Y todavía mi teléfono está en silencio. Julia debería haber estado bromeando sobre brindarme su ayuda. Por supuesto que estaba bromeando. Siento una oleada de humillación.
¿Qué pensará ahora, cuando la imagen del tablero del scrabble aparezca en su teléfono?
“¿Ya tienes alguna idea, Lena?” dice Olga en un tono alentador, como si fuera una chica subnormal. De repente me pregunto si, mientras estaba en la cocina, Andrey les dijo a sus padres que sean amables conmigo.
“Solo estoy escogiendo mis opciones” trato de sonreír animadamente.
Ok. Tengo que hacer esto. No lo puedo retrasar mucho más tiempo. Armaré RAW. No, War.
Oh, ¿qué diferencia hay?
Mi corazón se para, pongo la A y la W en el tablero, mientras mi teléfono suena con un mensaje de texto entrante.
WHAIZLED. Usa la D de OUTSTEPPED. Tienes triplicar puntaje por palabra, más 50 puntos extras.
Oh Dios mío.
No puedo evitar lanzar una carcajada, y Anatoli me dispara una mirada rara.
“Perdón”, digo rápidamente. “Solo… Mi paciente me hizo una broma” mi teléfono suena otra vez.
Es dialecto escocés, a propósito. Usado por Robert Burns.
“Así que, ¿es esa tu palabra Lena?” Anatoli está mirando mi patética elección de letras. “¿RAW? Santo Dios, ¡bien hecho!”
Su sinceridad es dolorosa.
“Perdón” digo rápidamente. “He cometido un error. Pensándolo bien creo que voy a cambiar de palabra.”
Cuidadosamente, armo WHAIZLED en el tablero y me siento, mirando disimuladamente.
Hay un absoluto silencio.
“Lena, dulce” dice Andrey al final. “Tiene que ser una palabra verdadera, tu sabes. No puedes inventarla…”
“Oh, ¿no conocen esa palabra?” adopto un tono de sorpresa. “Perdón, pensé que era bastante bien conocida por todos.“
“¿Whay-zled?” aventura Olga dubitativamente. “¿Why-zled? ¿Cómo lo pronuncias exactamente?”
Oh. Dios. No tengo la más mínima idea.
“Es… Er… Depende de la región. Es una palabra tradicional del dialecto escocés, por supuesto” agrego con aire de conocimiento.
“Usada por Robert Burns. Estuve mirando un documental sobre él la otra noche. Soy en verdad una admiradora suya de hecho.”
“No sabía que estabas interesada en Burns” Andrey me mira desconcertado.
“Oh, sí” digo lo más convincente posible. “siempre lo he sido.”
“De que poema viene la palabra whaizled?” insiste Olga.
“De…. “trago saliva. “ Es en realidad un hermoso poema. No puedo recordar el titulo ahora, pero se trata de algo así como…”
Dudo, tratando de pensar como sería la poesía de Burns. Escuché algunas una vez en una fiesta en Hogmanay, tampoco era que había entendido alguna palabra.
“Twas whaizled….cuando el Wully whaizle…. Wailed… O algo así” me interrumpo brillantemente, “no los quiero aburrir.”
Anatoli levanta su cabeza del volumen del diccionario de la N-Z, el cual cogió instantáneamente cuando bajé mis fichas y había estado ojeando.
“Tiene razón” parece un poco desconcertado. “Whaizled. Dialecto escocés para Wheezed. Bueno, bueno, Muy impresionante”
“Bravo, Lena” Olga está sumando los puntos. “Esta es una palabra de puntaje triple, además de los cincuenta puntos extras… Así que serían… ¡Ciento treinta y un puntos! ¡El puntaje más alto hasta ahora!”
“¿Ciento treinta y uno?” Anatoli le arrebata el papel. “¿Estás segura?”
“¡Felicidades, Lena!” Fiodor se inclina para estrechar mi mano.
“No fue nada, realmente” digo modestamente. “¿Podemos continuar?”

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Mar Mar 10, 2015 3:53 am

CAPITULO 5

¡Gané! ¡Gané el juego del scrabble!
Todos están atónitos. Pretenden no estarlo pero lo están. Las cejas alzadas y las miradas de incredulidad se vuelven más frecuentes y menos oculta mientras trascurre el juego. Cuando consigo eso, triplico la palabra con SAXATILE, Fiodor de hecho rompe en aplausos y dice “¡Bravo!” y cuando estamos limpiando la cocina después, Olga me pregunta si alguna vez se me había ocurrido aprender lingüística.
Mi nombre es ingresado en el libro familiar de puntuaciones del scrabble, Anatoli me ofrece “la copa ganadora “ y todos aplauden. Es un momento muy dulce.
Ok. Sé que estoy haciendo trampa. Sé que esas cosas no se hacen. Para ser honestos, sigo esperando que alguien me atrapara. Pero había puesto el tono del teléfono en modo silencioso y nadie se dio cuenta que estaba mensajeándome con Julia todo el tiempo.
Y sí, por supuesto, me siento culpable. Casi a la mitad del juego, me sentí todavía peor cuando en un texto para Julia le pregunté con admiración: ¿Cómo conoces todas esas palabras?, y me contesta: No lo hago. Internet lo hace.
¿Internet?
Por un momento me sentí muy atónita como para responder. Pensé que estaba pensando las palabras, no buscándolas en elmundodelscrabble.com o algo parecido.
Eso es TRAMPA!!!!!!! Le escribo.
Tú ya has pasado esa línea, me responde. ¿Cuál es la diferencia? Y luego agrega, Estoy halagada de que hayas pensado que yo era un genio.
Luego, por supuesto, me sentí realmente estúpida.
Y, ella tenía un punto. Una vez que empiezas a hacer trampas, ¿qué importancia tiene que métodos usas?
Sé que estoy acumulando problemas para el futuro. Sé que Julia Volkova no estará por siempre al otro lado de la línea alimentándome con palabras. Sé que jamás podré volver a repetir la hazaña. Y es por eso, por lo que estoy planeando retirarme del scrabble familiar, en el futuro. Fue una carrera corta y brillante. Y ahora se ha acabado.
La única persona que no está enteramente efusivo con sus elogios es Andrey, el cual está bastante sorprendido. Quiero decir, me dijo, “Bien hecho” como todo el mundo, pero no me dio ningún abrazo especial o preguntó siquiera como conocía todas esas palabras. Y cuando Olga dijo, “¡Andrey, no nos dijiste que Lena era tan talentosa!” él le disparó su sonrisa rápida y dijo, “Te dije, Lena es brillante en todo”.
Lo que fue lindo, pero sin sentido también.
La cosa es que… Llegó segundo.
No puede estar celoso de mí, ¿no?
Son alrededor de las once ahora, y estamos de vuelta en mi piso. Estoy medio tentada de ir a hablar con Andrey sobre eso, pero había desaparecido para preparar una lectura sobre símbolos y pensamientos simbólicos de Dante, que daría mañana. Así que en lugar de eso me enrosco en el sofá y le envío algunos emails que habían llegado a Julia.
Después de un rato no puedo dejar de chasquear mi lengua con frustración. La mitad de esos emails son recordatorios o persecuciones. Todavía no había respondido sobre las reservas para la conferencia en el Hotel Chiddingford, o lo de la Maratón, o lo del dentista. O el nuevo traje a medida de James&James que estaba esperando para que lo pase a recoger cuando pueda. ¿Cómo puedes ignorar la ropa nueva?
Hay solo unas pocas personas a las cuales parece que siempre responde inmediatamente. Una es una chica llamada Vick, que maneja el departamento de Relaciones Publicas. Es muy cortante y profesional, justo como ella, y ha estado consultándole sobre unos lanzamientos de prensa que harán juntas. Siempre copia a Violet en sus mails, pero, para cuando le renvío el mail, Julia ya le había respondido. Otro es un hombre llamado Malcom, quien pide opiniones a Julia sobre cualquier cosa cada una hora. Y, por supuesto, el Sr. Nicholas Murray, quien claramente es algún alto e importante empresario que está haciendo negocios con el gobierno en este momento. Él y Julia se llevan increíblemente bien, si nos podemos guiar por sus intercambios de mails. El ida y vuelta de sus mails tienen un tono juguetón como si fueran viejos amigos. No entiendo realmente ni la mitad de lo que hablan, especialmente todas esas bromas entre ellos, pero el tono es muy obvio, como también lo es que Julia tiene más emails de y para el Sr. Nicholas que de ninguna otra persona.
La compañía de Julia, es evidentemente algún tipo de consultora. Les dicen a las demás compañías como manejar sus negocios y les facilitan esas tareas, lo que sea que eso signifique. Creo que son como negociadores, mediadores o algo por el estilo. Deben tener muchísimo éxito en lo que hacen, porque Julia parece una persona bastante conocida. Ha sido invitada a tres cocktails solo en esta semana y a un evento de tiro con un banco privado la semana que viene. Y una chica llamada Blue le ha enviado un email por tercera vez, preguntándole si le gustaría asistir a una recepción especial para celebrar la fusión de Johnson Ellison con Greene Retail. Es en el Savoy, habrá una banda de jazz, canapés y bolsas de obsequio.
Y todavía ella no ha respondido. Todavía.
La verdad es que no lo entiendo. Si yo fuera invitada a algún evento tan maravilloso, hubiera respondido inmediatamente, ¡Sí, por favor! ¡Muchísimas gracias! ¡No puedo esperar!
Mientras que ella ni siquiera se ha percatado de ello. Rodando mis ojos, le renvío cada uno de los emails, luego le mando un mensaje:
¡Gracias de nuevo por lo del Scrabble! Te acabo de enviar nuevos mensajes. Lena.
Un momento después, mi teléfono suena. Es Julia.
“Ah, hola…” empiezo.
“Ok, eres una genio” me interrumpe. “Tenía el presentimiento de que Vivien estaba trabajando hasta tarde. La llamé para charlar y le mencioné los problemas que discutimos. Y salió todo. Tenías razón. Vamos a volver a hablar mañana, pero creo que se queda.”
“Oh” digo, contenta “Buenísimo.”
“No” dice firmemente. “No es solo buenísimo. Es increíble. Asombroso. ¿Sabes cuánto tiempo, dinero y problemas me has ahorrado? Te lo debo, a lo grande” se detiene. “Oh, y tenías razón, odiaba ser llamada Viv. Así que te lo debo por partida doble.”
“¡No hay problema! Cuando quieras.”
“Bueno… Eso era todo lo que tenía para decirte. No te retengo más.”
“Buenas noches. Me alegra que todo haya salido bien” mientras corto la conversación, me acuerdo de algo y le mando un texto rápidamente.
¿Has reservado cita con el dentista ya? Se te van a pudrir los dientes!!!!!!
Unos segundos después suena el teléfono con la respuesta:
Me arriesgaré.
¿Se arriesgará? ¿Es que está loco? Mi tía es enfermera dental así que sé de lo que estoy hablando. Busco en la web la más fea y repugnante foto de decadencia dental que puedo encontrar. Muchos de sus dientes están ennegrecidos y otros ya se han caído. Y se la mando. El teléfono casi inmediatamente me devuelve la respuesta:
Has hecho que derrame la bebida.
Me rio y le contesto:
Tenme miedo!!!!!!!
Casi agrego: Willow no estará impresionada cuando se te empiecen a caer los dientes!!!!! Pero luego me paro, sintiéndome incomoda. Tengo que trazar una línea. A pesar de todos los mensajes que van y vienen, no conozco a Julia. Y ciertamente no conozco a su prometida.
Aunque la verdad es, que siento como si en verdad la conociera. Y no de una buena manera.
Nunca me topé con alguien o algo como Willow anteriormente. Ella es increíble. Debo decir que envió veinte emails a Julia desde que tengo este teléfono. Cada uno más descabellado que el anterior. Por lo menos renunció a enviar sus mensajes directamente a la casilla de Violet. Pero, todavía, sigue copiándola en sus emails, como si quisiera tener la mayor cantidad de chances de llegar a Julia como sean posibles y no le importa quién lo vea.
¿Por qué tendría que mandar por email sus pensamientos más privados, de todos modos? ¿Por qué no pueden tener esta conversación en la cama, como la gente normal?
Esta tarde continuaba con ese sueño que tuvo sobre Julia la noche anterior, y como se sentía sofocada e ignorada al mismo tiempo, y si se había dado cuenta, cuan toxica era, si se había dado cuenta que estaba CORROYENDO SU ESPIRITU.
Ahora, siempre le escribo una respuesta, no puedo evitarlo. Esta vez le puse: Tú te das cuenta cuan toxica eres TÚ, Willow la Bruja???
Y luego lo borro. Naturalmente.
Lo más frustrante es que nunca llego a ver las respuestas de Julia. No hay un ida y vuelta. Siempre comienza un nuevo email. A veces son amistosos, como el de ayer que envió uno que solo decía: Tu eres realmente, realmente una persona especial, ¿lo sabías no, Julia?. Lo que fue bastante dulce. Pero nueve de diez son quejosos. No puedo evitar sentir pena por Julia.
De cualquier modo. Es su vida. Su prometida. Lo que sea.
“¡Corazón!” Andrey entra en el salón, interrumpiendo mis pensamientos.
“¡Ah, hola!” rápidamente apago. “¿Terminaste tu trabajo?”
“No dejes que te moleste” asiente hacia el teléfono. “¿Chateando con las chicas?”
Le doy una sonrisa evasiva y deslizo el teléfono dentro de mi bolsillo.
Lo sé, lo sé, lo sé. Esto es malo. Guardar secretos a Andrey. No decirle sobre el anillo o el teléfono o nada de eso. Pero, ¿cómo podría hacerlo ahora? ¿Por dónde empezaría? Y tal vez lo lamente. ¿Qué pasaría si confieso todo y causo una enorme herida y una hora y media después el anillo aparece y yo no tendría que haber dicho nada?
“Tú me conoces” digo finalmente, y me río. “¿De qué hablaste con tus padres esta noche?” rápidamente me muevo hacia el asunto que realmente me interesaba, que es, qué pensaban sus padres sobre mi y si habían cambiado de parecer.
“Oh, mis padres” hace un gesto de impaciencia y se hunde en el sofá. Está golpeando suavemente con sus dedos el brazo del sofá, y sus ojos están distantes.
“¿Estas bien?” digo cautelosamente
“Estoy genial” se gira hacia mí y las nubes desaparecen de sus ojos. De repente se enfoca. “¿Te acuerdas cuando nos conocimos por primera vez?”
“Sí” le sonrío de vuelta. “Claro que lo hago.”
Empezó a acariciarme la pierna. “Llegué al lugar esperando el hacha de guerra. Pero ahí estabas tú”
Desearía que dejara de llamar a Ruby, el hacha de guerra. Ella no lo es. Es grandiosa, adorable y sexy, sus brazos son solo un poco carnosos. Pero escondo mi punzada de irritación y continúo sonriendo.
“Tú eras como un ángel con ese uniforme blanco. Nunca había visto nada más sexy en mi vida” su mano se está moviendo hacia arriba por mi pierna con intención. “Te deseaba, justo ahí, justo en ese momento.”
Andrey, adora contar esa historia, y yo adoro escucharla.
“Y yo te quería a ti” me inclino hacia él y le muerdo gentilmente el lóbulo de la oreja. “Al minuto de verte.”
“Yo sé que lo has hecho. Te puedo decir” me abre la blusa y empieza a hociquear mi hombro desnudo. “Hey. Lena, volvamos a esa habitación algún día” me susurra. “Fue el mejor sexo que tuve en mi vida. Tú, con ese uniforme blanco, arriba de ese sofá, con ese aceite para masajes… Jesús…”
Empieza a tirar de mi polera y los dos nos caemos del sofá a la alfombra. Y mientras mi teléfono suena con otro mensaje de texto, que escasamente noto.
No fue hasta mucho más tarde, cuando nos estábamos preparando para ir a la cama y me estoy pasando la loción corporal, que Andrey deja caer la bomba.
“Ah, mamá llamó temprano” su discurso está amortiguado por la pasta de dientes. “Sobre el dermatólogo.”
“¿Qué?”
Escupe y se limpia la boca. “Paul. Nuestro vecino. Vendrá al ensayo de la boda para verte la mano.”
“¿Qué?” mi mano se aprieta automáticamente y desparramo la loción para el cuerpo por todo el baño.
“Mamá dice que no puedes ser descuidada con las quemaduras y creo que tiene razón”
“¡No tenía que hacer eso!” trato de no sonar aterrorizada.
“Dulce” me besa en la cabeza “Está todo arreglado.”
Sale del cuarto de baño y me quedo mirando mi reflejo. Mi feliz resplandor post-sexo se fue al retrete. Estoy de nuevo en el oscuro agujero de la muerte. ¿Qué hago? No los puedo estar esquivando por siempre.
No tengo una mano quemada. No tengo el anillo de compromiso. No tengo conocimientos enciclopédicos de palabras para el Scrabble. Soy una farsante total.
“¿Lena?”Andrey aparece de manera significativa por la puerta del baño. Sé que quiere irse a dormir porque tiene ir a Brighton temprano por la mañana. Está escribiendo un libro con un profesor de ahí y tienen algunos desacuerdos que requieren una reunión de emergencia.
“Estoy yendo.”
Lo sigo hacia la cama, me enrosco en su brazo y le doy una muy buena impresión de alguien cayendo pacíficamente en el sueño pero por dentro, se me revuelve todo. Cada vez que trato de desconectarme, un millón de pensamientos vuelven a mí. Si cancelo lo del dermatólogo Paul, ¿sospechará algo Olga? ¿Podría simular una quemazón en la mano? ¿Qué pasaría si le dijera a Andrey todo justo en este momento?
Trato de imaginarme este último escenario. Sé que es lo más sensato. Es lo único que las tías angustiadas recomendarían. Despertarlo y contarle. Pero no puedo. No puedo. Y no solo porque Andrey se enfada totalmente si lo despiertan por la noche. Va a estar tan conmocionado. Sus padres siempre pensaran en mí como la chica que perdió el anillo familiar. Me definirá por los siglos de los siglos. Lo empañaré todo.
Y el punto es, que ellos no tienen por qué saberlo. Esto no tiene por qué salir a la luz. La Sra. Fairfax podría llamar en cualquier momento. Si solo pudiera aguantar hasta ese momento…
Quiero recuperar el anillo y silenciosamente deslizarlo por mi dedo y nadie nunca lo sabrá. Eso es lo que quiero.
Miro el reloj, 2:25 am., luego a Andrey, respirando pacíficamente, y siento un resentimiento irracional. Todo para él está bien. Abruptamente, deslizo mis piernas de debajo del cobertor y voy en busca de mi bata. Iré a prepararme un té con hierbas, como los que recomiendan en las revistas en los artículos sobre el insomnio, junto con la recomendación de escribir todos tus problemas en un pedazo de papel.
Mi teléfono se está cargando en la cocina, y mientras espero a que hierva el té, miro ociosamente los mensajes, reenviándoselos metódicamente a Julia. Hay un texto de un nuevo paciente mío que acababa de tener una cirugía de ligamentos cruzados y le está resultando difícil de llevar, le mando rápidamente un mensaje tranquilizador diciéndole que trataría de concertarle una cita para mañana. Estoy vertiendo el agua caliente sobre un saquito de manzanilla y vainilla cuando entra un mensaje de texto, sobresaltándome.
¿Qué haces levantada tan tarde?
Es Julia. ¿Quién más podía ser? Me siento con mi té y tomo un sorbo, luego le contesto:
No podía dormir. ¿Qué haces TU levantada tan tarde?
Esperando para hablar con un tipo en Los Angeles. ¿Por qué no podías dormir?
Mi vida se termina mañana.
Ok, eso puede ser un poco exagerado, pero justo ahora, es así como me siento.
Creo que ya sé lo que te mantiene despierta. ¿Por qué no acabas con ello?
Si realmente lo quiere saber, se lo contaré. Dándole sorbos a mi té, lleno cinco textos con la historia de cómo el anillo había sido encontrado y luego perdido de nuevo. Y como Paul, el dermatólogo quiere mirarme la quemadura de la mano. Y como los Zhdanov están siendo lo suficientemente insolentes sobre el anillo aún sin saber que está perdido. Y cómo todo esto se me está cayendo encima. Y que me siento como una jugadora que necesita solo un giro de la ruleta para que todo se solucione, pero me quedé sin fichas para apostar.
Estoy escribiendo tan furiosamente, que me duelen los hombros. Hago rotaciones de hombros un par de veces, tomo un par de sorbos de té, y estoy pensando agarrarme un paquete de galletitas cuando un nuevo mensaje llega.
Te debo una.
Leo las palabras y me encojo de hombros. Ok. Me lo debe. ¿Y qué? Un momento después llega otro texto.
Te podría conseguir las fichas para apostar.
Me quedo mirando la pantalla, desconcertada. Ella sabe que lo de las fichas es una metáfora, ¿o no? ¿No estará hablando de las verdaderas fichas de casino no?
¿O unas papas fritas?
El usual zumbido del trafico está ausente, haciendo que el salón esté anormalmente silencioso, excepto por alguna ocasional vibración de la heladera. Parpadeo hacia la pantalla con la luz artificial, luego me froto los ojos, preguntándome si debería apagar el teléfono e irme a dormir.
¿A qué te refieres?
Su respuesta llega casi instantáneamente, como si se hubiera dado cuenta que su último texto sonaba extraño.
Tengo un amigo joyero. Hace replicas para TV. Muy reales. Te compraría algo de tiempo.
¿Una imitación del anillo?
Creo que debo ser muy, pero muy estúpida. Porque eso nunca jamás se me había ocurrido.
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Mar Mar 10, 2015 4:15 am

CAPITULO 6

Ok . Un anillo falso es una mala idea. Hay un millón de razones para no hacerlo. Como:
1-es deshonesto
2-probablemente no se vea convincente
3- no es ético
Sin embargo, aquí estoy en Hatton Garden a las diez de la mañana siguiente, paseando, tratando de ocultar el hecho de que mis ojos están por estallar. Nunca he estado en Hatton Garden anteriormente, ni siquiera sabía que existía. ¿Toda una calle llena de joyerías?
Hay más diamantes acá que todos los que vi en mi vida entera. Todos los carteles anuncian los mejores precios, los más altos quilates, excelente relación calidad-precio y diseños a medida. Obviamente esta es la ciudad de los anillos de compromiso. Parejas pasean por la calle, las chicas señalan a través de las ventanas y los hombres sonríen pero todos lucen ligeramente descompuestos cuando sus novias se dan la vuelta.
No he estado jamás dentro de una joyería. Ni una apropiadamente grande como esta. La única joyería que he tenido procedía de mercadillos y tiendas de moda. Mis padres me regalaron un par de aritos de perlas para mi cumpleaños número trece, pero nunca entré en la tienda con ellos. Las joyerías han sido lugares por los cuales pasaba, pensando que eran para otras personas. Pero ahora, desde que estoy aquí, no puedo dejar de echar una buena mirada.
¿Quién compraría un broche hecho con diamantes amarillos con forma de araña por 12,500 libras? Es un misterio para mí, como quien compraría esos repugnantes sofás con los brazos con rulitos que anuncian en la tele.
La tienda del amigo de Julia se llama Mark Spenser Designs y afortunadamente no tiene ninguna araña amarilla. En lugar de eso, tiene un montón de diamantes alineados en bandejas de plata y un cartel que dice: Champagne gratis para parejas comprometidas. Has que la elección de tu anillo sea especial. No dice nada sobre replicas o falsificaciones, y empiezo a ponerme nerviosa. ¿Qué pasaría si Julia hubiera malinterpretado todo? ¿Qué pasaría si termino comprando un anillo de esmeraldas verdadero para no pasar vergüenza y tengo que pasarme el resto de mi vida pagándolo?
¿Y dónde está Julia, de todos modos? Me prometió que pasaría para presentarme a su amigo. Aparentemente trabaja a la vuelta de la esquina, aunque nunca me reveló exactamente dónde. Giro y examino la calle. Es un poco raro que nunca nos hayamos encontrado apropiadamente, cara a cara.
Hay alguien con cabello oscuro caminando enérgicamente al otro lado de la calle, y por un segundo pienso que es él, pero luego escucho una voz ronca y profunda decir, “¿Lena?."
Me giro y, por supuesto, ahí está ella: la chica con el revuelto pelo negro caminando hacia mí. Es más alta de lo que recordaba por lo que había visto de ella en el lobby del hotel pero tiene las mismas distintivas cejas delgadas y los profundos ojos azules. Viste un traje oscuro hecho a medida y una inmaculada camisa blanca con una corbata negra. Me dirige una breve sonrisa, y noto que sus dientes son muy blancos y derechos.
Bien. No lo estarán por mucho tiempo si sigue sin acudir al dentista.
“Hola Lena” mientras se me acercaba dudó, luego extendió su mano. “Encantada de conocerte apropiadamente.”
“Hola” le sonrío torpemente y nos damos la mano. Tiene un lindo apretón de manos. Caluroso y positivo.
“Bueno, Vivien se queda definitivamente con nosotros” inclina la cabeza. “Gracias de nuevo por tu punto de vista.”
“¡No hay problema!” me encojo de hombros. “No fue nada.”
“En serio. Realmente lo valoro.”
Esto es raro, hablar cara a cara. Estoy distraída mirando el contorno de su frente y su pelo ondulándose con el viento. Es mucho más fácil por email. Me pregunto si se siente de la misma manera.
“Bueno…” me hace un gesto hacia la joyería. “¿Entramos?”
La tienda es realmente bonita y cara. Me pregunto si ella y Willow vinieron a elegir su anillo acá. Deben haberlo hecho. Estoy casi tentada a preguntarle, pero de alguna manera no me atrevo a mencionarla. Es demasiado embarazoso. Se demasiado sobre ellas.
A la mayoría de las parejas, las conoces en el pub o en sus casas. Hablas sobre cosas superficiales, como vacaciones, hobbies, recibos de Jamie Oliver. Solo gradualmente te aventuras en las cosas personales. Pero con ellas dos, me siento como si me hubiera convertido en una mosca en su pared para espiarlas y ni siquiera lo saben. Encontré un viejo email la otra noche de Willow que solo decía, ¿Tu sabes cuánto DOLOR me has causado, Julia? ¿Aparte de todos los malditos BRASILEROS?
Lo que es algo que realmente me hubiera gustado no leer. Si algún día la llego a conocer, eso es en lo único de lo que voy a ser capaz de pensar. Brasileros.
Julia ha tocado el timbre y me introduce en la interesante y poca iluminada tienda. En seguida una chica en un traje gris paloma nos viene a recibir.
“Hola, ¿les puedo ayudar?” tiene una voz suave y melosa, que le encaja completamente bien con la decoración silenciosa de la tienda.
“Venimos a ver a Mark” dice Julia. “Soy Julia Volkova.”
“Ciertamente” Otra chica en gris paloma asiente. “Le está esperando. Llévalas Martha.”
“¿Puedo traerles una copa de Champagne?” dice Martha, dándome una sonrisa conocedora mientras caminábamos. “¿Sra.? ¿Champagne?”
“No, gracias” dice Julia.
“Yo tampoco” intervengo.
“¿Estás segura?” me mira con un brillo en los ojos “Es un gran momento para las dos. ¿Solo una pequeña copa para sacar los nervios?”
¡Oh, Dios mío! Piensa que somos una pareja comprometida. Miro a Julia por ayuda, pero está escribiendo algo en su teléfono. Y ni loca me lanzaba a contarle toda la historia del preciado anillo familiar perdido frente a un puñado de extraños y escuchar todos los chasquidos de horror.
“Estoy bien, honestamente” le sonrío avergonzada. “No es, quiero decir, nosotros no estamos…”
“¿Ese es un reloj hermoso Sra.!” la atención de Martha había sido desviada. “¿Es un Cartier? No he visto uno como este.”
“Gracias” Julia asiente. “Lo conseguí en una subasta en Paris” No es que lo hubiera notado, pero el reloj de Julia era algo asombroso.
Tiene maya de cuero, y las agujas de oro tienen una patina de otro tiempo. Y lo compró en Paris. Eso es genial.
“Es de excelente calidad” mientras caminábamos, Martha toma mi brazo y se inclina hacia mí, bajando su voz, de chica a chica. “Tiene un gusto exquisito. ¡Qué suerte la tuya! No puedes decir lo mismo de todos los que vienen aquí. Algunos de ellos obtienen cosas horrorosas. ¡Pero alguien que se compra un Cartier tiene que ser la persona indicada!”
Esto es realmente doloroso. ¿Qué le digo?
“Er… Cierto” murmuro mirando el piso.
“Oh, lo siento, no quería avergonzarte” dice Martha encantadoramente. “Por favor dime si cambias de opinión sobre el Champagne. ¡Que les vaya bien con Mark!” Nos conduce hacia una amplia sala trasera con el piso de concreto, con el frente lleno de armarios metálicos. Un tipo en jeans y monóculo sin montura se para de una mesa de caballete y saluda a Julia calurosaente.
“¡Julia! Ha pasado mucho tiempo.”
“¡Mark! ¿Cómo estás?” Julia palmea la espalda de Mark, luego se aparta a un costado “Ella es Lena.”
“Encantado de conocerte, Lena” Mark me da un apretón de manos. “Así que, entiendo que necesitas una réplica de un anillo.”
Siento una pequeña sacudida de paranoia y culpabilidad. ¿Lo tenía que decir así, en voz alta, para que cualquiera lo oiga?
“Muy temporalmente” mantengo mi voz casi en un susurro. “Solo hasta que encuentre al verdadero. Lo cual haré, muy, muy pronto.”
“Comprendo” asiente. “Es muy útil tener una réplica de todos modos. Hacemos un montón de reemplazos para los viajes y esas cosas. Generalmente solo hacemos réplicas de las joyas de diseño propio, pero podemos hacer esta rara excepción por amigos.” Mark le guiña un ojo a Julia . “Aunque tratamos de ser muy discretos sobre eso. No queremos socavar nuestro negocio principal.”
“¡Sí!” digo rápidamente “Por supuesto. Yo también quiero que sea discreto. De hecho, muy discreto.”
“¿Tienes una foto? ¿Un dibujo?”
“Aquí” le tiendo una foto que imprimí en mi computadora esta mañana. Es de Andrey y yo en el restaurant en el que me propuso casamiento. Les pedimos a la pareja de la mesa de al lado que sacara la foto, y yo estoy levantando orgullosamente mi mano derecha, con el anillo claramente visible. Lucía absolutamente aturdida, que para ser honestos, es como me sentía.
Tanto Julia como Mark miraron la foto en silencio.
“Así que, este es el hombre con el que te vas a casar” dice finalmente Julia. “El fanático del scrabble.”
“Sí”
Hay algo en su tono de voz que me hace sentir a la defensiva. No tengo idea por qué.
“Se llama Andrey” agrego.
“¿No es él, el académico?” Julia frunce el ceño hacia la foto “¿Tiene una serie de TV?”
“Sí” siento un destello de orgullo. “Exactamente.”
“Esa es una esmeralda de cuatro quilates, ¿adiviné?” Mark Spencer levanta la mirada de la foto entrecerrando los ojos.
“Tal vez” digo impotente. “No lo sé.”
“¿No sabes de cuantos quilates es tu anillo de compromiso?”
Ambos me lanzaron una mirada extraña.
“¿Qué?” siento que me ruborizo “Lo siento. No sabía qué lo iba a perder.”
“Eso es muy dulce” dice Mark con una sonrisita irónica. “La mayoría de la chicas averiguan hasta el mínimo decimal y luego lo muestran.”
“Ah, bien” me encojo de hombros para cubrir mi vergüenza “Es un anillo familiar. No hablamos realmente de él.”
“Tenemos un montón de muestras en stock. Déjame ver…” Mark aleja su silla y comienza a buscar en los estantes de metal.
“Él todavía no sabe que lo perdiste, ¿no?” Julia sacude su pulgar hacia la foto de Andrey.
“Todavía no” me muerdo el labio. “Estoy esperando que aparezca y…”
“Nunca se tenga que enterar que lo perdiste” termina Julia por mí. “Mantendrás el secreto seguro hasta la tumba.”
Miro hacia otro lado, sintiendo una punzada de remordimiento. No me gusta eso. No me gusta tener secretos con Andrey. No me gusta ser el tipo de personas que tiene citas a espaldas de su prometido. Pero no había otra manera.
“Así que, todavía recibo los mails de Violet acá” le hago gestos hacia mi teléfono para distraerme a mí misma. “Pensé que tus técnicos lo resolverían.”
“Yo también.”
“Bien, tienes algunos nuevos. Te preguntaron sobre la Maratón cuatro veces hasta ahora.”
“Hmmmm” apenas asiente.
“¿No les vas a responder? ¿Y qué hay de la habitación en el hotel para la conferencia en Hampshire? ¿La necesitas por una o dos noches?”
“Lo veré. No estoy segura todavía” Julia parece tan impasible, que siento una punzada de frustración.
“¿Tú no contestas tus emails?”
“Priorizo” calmadamente palmea la pantalla del teléfono.
“¡Ooh, es el cumpleaños de Lindsay Cooper!” ahora estoy leyendo los mails por turnos. “Lindsay de marketing. ¿Quieres enviarle un feliz cumpleaños?”
“No, no quiero” suena tan firme que me siento un poco ofendida.
“¿Qué tiene de malo desearle feliz cumpleaños a una colega?”
“No la conozco.”
“¡Sí, la conoces! Trabajas con ella.”
“Trabajo con doscientas cuarenta y tres personas.”
“¿Pero no fue ella la chica que presentó ese documento estratégico para la web el otro día?” digo, de repente acordándome de otro viejo email. “¿No estaban todos muy conformes?”
“Sí” dice sin comprender. “¿Que tiene eso que ver con esto?”
Dios, que terca que es. Renunciando al cumpleaños de Lindsay, miro el siguiente mail.
“Peter finalizó el trato con la gente de Air France. ¿Quiere darte su reporte completo el lunes luego de la reunión de equipo. ¿Está bien?”
“Bien” Julia apenas me echa una mirada. “Solo envíamelo. Gracias.”
Si se lo envío, le dejará sentado esperando todo el día una respuesta.
“¿Por qué no le respondo yo?” le ofrezco “¿Ya que estas aquí y yo tengo el email abierto? Solo tomará un minuto.”
“Oh” parece sorprendida. “Gracias. Solo dile, Si.”
Muy cuidosamente escribo “Sí. ¿Alguna cosa más?”
“Pon Julia.”
Miro la pantalla, insatisfecha. Si, Julia. Parece tan pelada. Tan cortante.
“Qué hay de agregarle algo como, ¿bien hecho?” le sugiero. “¿O Lo lograste, bien O solo mis mejores deseos y gracias por todo?”
Julia parece impresionada. “Sí, Lindsay estará satisfecha.”
“Típico” murmuro en voz baja. Excepto que tal vez no fue mi voz tan baja como intentaba que fuera, porque Julia de repente alza la mirada.
“¿Perdona?”
Sé que debería morderme la lengua. Pero estoy tan frustrada que no me puedo detener.
“¡Eres tan abrupta! Tus emails son tan cortos ¡Son un asco!”
Hay una larga pausa. Julia está tan anonadada como si de repente le empezara a hablar la silla.
“Perdón” agrego encogiéndome de hombros vergonzosamente “Pero es la verdad”
“Ok” dice Julia finalmente. “Pongamos las cosas en orden. En primer lugar, que yo te preste este teléfono no te da licencia para leer y criticar mis emails” duda. “En segundo lugar, lo corto es bueno.”
Ya me estoy arrepintiendo de haber hablado. Pero no me puedo retractar ahora.
“No tan cortos” replico. “Y tu ignoras a la mayoría de la gente completamente, ¡es muy rudo!”
Ahí está, se lo dije.
Julia me mira frunciendo el ceño. “Como dije, priorizo. Ahora, ya que la situación de tu anillo esta solucionada, tal vez querrías devolver el teléfono y así los emails no te molestarán nunca más” me extiende su mano.
Oh, Dios. ¿Es por eso que me está ayudando? ¿Para qué le pueda devolver el teléfono?
“¡No!” tomo fuerte el teléfono. “Quiero decir… por favor. Todavía lo necesito. Me podrían llamar del hotel en cualquier momento. La Sra. Fairfax tendrá este número…”
Sé que es irracional, pero siento que en el momento que devuelva este teléfono, estaría renunciando a la posibilidad de encontrar el anillo.
Me lo pongo detrás de la espalda por si acaso y le miro suplicante.
“Jesús” exhala Julia. “Esto es ridículo. Estoy entrevistando gente para el puesto de asistente esta tarde. Ese es el teléfono de la compañía. ¡No puedes quedártelo simplemente!”
“¡No lo haré! Pero, ¿me lo podría quedar unos días más? No criticaré tus mails nunca más” agrego dócilmente. “Lo prometo”
“¡Ok, chicas!” Mark nos interrumpe. “Buenas noticias. Encontré las muestras. Ahora seleccionaré algunas piedras para que tú las mires. Perdóname un momento…”
Mientras sale de la sala, mi teléfono suena con un nuevo mensaje de texto.
“Es de Willow” digo mirando para abajo. “Mira” gesticulo hacia mis manos. “Enviándolo. Sin hacer ningún comentario. Ninguno en absoluto.”
“Hrrmmmm” Julia emite el mismo gruñido evasivo que me dio antes cuando le mencioné a Willow.
Hay una rara pequeña pausa. Que pasaría ahora si le pregunto algo amigable como, “Bueno, ¿cómo se conocieron ustedes dos?” y “¿Cuándo se van a casar?” y empezamos una conversación sobre listas de casamientos y precios de catering. Pero por alguna razón no me atrevo. Su relación es tan peculiar, que no me quiero meter ahí.
Sé que puede ser una persona gruñona y cortada, pero todavía no la puedo ver con una obsesiva, irritante perra como Willow. Especialmente ahora que la he conocido en carne y hueso. Debe ser muy, muy, muy atractiva, creo. Como una súper modelo. Su belleza la debe haber cegado a cualquier otra cosa que no sea ella. Es la única explicación.
“Un montón de gente está respondiendo el email del cumpleaños de Lindsay” le observo, para llenar el silencio. “Obviamente ellos no tienen ningún problema con eso.”
“Las cadenas de mails son obras del demonio” Julia raramente deja pasar una pelea. “Prefiero matarme que responder a una.”
Bien, esa es una bonita actitud.
Esta chica Lindsay, es obviamente muy popular. Cada veinte segundos algunas respuestas nuevas llegan al teléfono, como:
¡Feliz Cumpleaños Lindsay! Que tengas un hermoso día, sin importar lo que hagas.
Mi teléfono sigue dando pitidos y parpadeos. Pareciera que se celebrara una fiesta acá. Y solo Julia se negara a unirse.
Oh, no lo puedo soportar. ¿Qué tan difícil es escribir Feliz cumpleaños? ¿Por qué no lo harías? Son solo dos palabras.
“¿No le puedo mandar un feliz cumpleaños por ti?” le suplico. “Dale. Tú no tendrás que hacer nada. Lo escribiré yo.”
“¡Por Dios!” Julia levanta la mirada de su teléfono. “Ok, has lo que quieras. Dile feliz cumpleaños. Pero no le mandes caritas contentas ni besos” me advierte.
“Solo feliz cumpleaños, Julia.”
¡Feliz cumpleaños Lindsay! Escribo desafiante. Espero que estés teniendo un lindo día. Buen trabajo, nuevamente, con lo de la estrategia de la web, fue increíble. Mis mejores deseos. Julia.
Apurada, lo envío, antes de que pudiera preguntar por qué estaba escribiendo tanto.
“¿Qué hay del dentista?” decido empujar mi suerte.
“¿Qué hay con el dentista?” Se hace eco de mi pregunta, y siento una poderosa oleada de exasperación. ¿Estaba pretendiendo no saber de lo que le hablaba o lo había olvidado de verdad?
“Aquí estamos” las puertas se abren y aparece Mark, llevando una bandeja de terciopelo azul oscuro. “Estas son las esmeraldas ficticias.”
“Wow” respiro, mi atención se aleja del teléfono.
Frente a mi hay diez hileras de brillantes esmeraldas. Quiero decir, sé que no son reales, pero francamente no podía decir la diferencia.
“¿Hay aquí alguna piedra que te parezca parecida a la del anillo que perdiste?”
“Esa” señalo una piedra oval del centro. “Es casi completamente igual. ¡Es alucinante!”
“Perfecto” la levanta con unas pinzas y la coloca en una cajita pequeña de plástico. “Los diamantes son obviamente más chicos y menos notables, así que confío bastante que encajen. ¿Los quieres un poco gastados?” agrega. “¿Qué les saquemos un poco el brillo?”
“¿Puedes hacer eso?” pregunto asombrada.
“Podemos hacer cualquier cosa” dice confiadamente. “Una vez hicimos una corona con joyas para una película de Hollywood. Parecía absolutamente genuina, a pesar de que ni siquiera la usaron al final.”
“Wow. Bien… ¡Sí, por favor!”
“No hay problema. Deberíamos tenerlo listo en…” mira su reloj. “tres horas.”
“¡Perfecto!”
Mientras me pongo de pie, estoy asombrada. No puedo creer que fuera tan fácil. De hecho, me siento entusiasmada por el alivio. Me verán con él los próximos días y luego conseguiré el anillo real y todo estará bien.
Cuando volvemos al salón principal, siento un murmullo. La cabeza de Martha se levanta enseguida del libro en el que estaba escribiendo y un par de chicas vestidas de gris paloma empiezan a susurrar y asentir en mi dirección desde sus posiciones al lado de la puerta. Mark nos conduce hacia Martha otra vez, quien me sonríe brillantemente incluso más ampliamente que antes.
“Cuida a estas adorables personas por mí; ¿Martha lo harás?” dice entregándole un ensobrado pedazo de papel. “Aquí están los detalles. Los saludo otra vez.”
Él y Julia se dan un apretón de manos calurosamente, y luego Mark desaparece hacia el fondo de la tienda.
“¡Te vez feliz!” me dice Martha con un guiño.
“¡Estoy tan feliz!” no puedo contener mi felicidad “Mark es brillante. ¡No puedo creer lo que es capaz de hacer!”
“Si, él es bastante especial. Oh, estoy tan contenta por ti” me presiona el brazo. “¡Que día tan maravilloso para ustedes dos!”
Oh… Mierda. De repente me doy cuenta a lo que se refiere. Miro afiladamente a Julia, pero está parada a un costado leyendo algo en su teléfono y está ajena a nuestra conversación.
“Bueno, todas nos morimos por saber” los ojos de Martha son risueños. “¿Qué fue lo que compraste?”
“Er…”
Esta conversación definitivamente está tomando un camino equivocado. Pero no podía pensar como enderezarla.
“¡Martha nos contó sobre el reloj Cartier!” Otra chica vestida de gris se une a la conversación, y puedo ver otras dos estirándose para escuchar.
“Estuvimos todas haciendo suposiciones aquí” Martha asiente. “Creo que Mark te ha hecho algo verdaderamente especial y a medida. Con algunos esquicitos toques románticos” aplaude. “Tal vez un perfecto diamante…”
“Esos cortes princesa son maravillosos” la chica dice a borbotones.
“O uno antiguo” interviene otra con entusiasmo. “Mark tiene una colección de increíbles viejos diamantes con su propia historia. Hay un par increíble en color rosa, ¿te los ha mostrado?”
“¡No!” digo rápidamente “ Um… Ustedes no entienden. Yo no… Quiero decir…”
Oh, Dios. ¿Qué les puedo decir? No les voy a contar toda la historia.
“Nosotras amamos un anillo hermoso” suspira Martha alegremente. “No importa como sea, realmente, mientras sea mágico para ti. Oh, vamos” me da una sonrisa traviesa. “Tengo que saberlo” Abre el papel haciendo una floritura. “Y la respuesta es…”
Mientras va leyendo las palabras en el papel, la voz de Martha se va apagando en una suerte de suspiro. Por un momento parece costarle hablar. “Oh! Una réplica de esmeralda” dice finalmente, con voz estrangulada “Encantador. Y diamantes falsos también. Qué lindo.”
No había nada que pudiera decir. Noto la mirada cabizbaja de las cuatro chicas dirigida hacia mí. Martha parece la más devastada de todas.
“Pensamos que era un anillo encantador” ofrezco débilmente.
“¡Lo es! ¡Lo es!” Martha está obviamente esforzándose para asentir animadamente.
“Bien… ¡Felicitaciones! Es tan sensato de tu parte elegir replicas” intercambia miradas con las otras chicas vestidas de gris, quienes intervienen a toda prisa.
“¡Absolutamente!”
“¡Muy razonable!”
“¡Una elección adorable!”
Las voces animadas no concuerdan con las expresiones de sus caras. Una de ellas incluso parece que se quisiera largar a llorar.
Martha parece ligeramente obsesionada por el reloj Cartier de Julia. Prácticamente puedo leer su mente: Se puede permitir un Cartier para ella y le compra a su novia una ¿FALSIFICACION?
“¿Puedo ver el importe?” Julia ha terminado de escribir en su teléfono y toma el papel de Martha. Mientras lo lee, frunce el ceño “cuatrocientos cincuenta libras, eso es carísimo. Pensé que Mark nos haría un descuento” Se gira hacia mí. “¿No crees que es excesivo?”
“Tal vez” asiento un poco mortificada.
“¿Por qué es tan caro?” se gira hacia Martha, y sus ojos se fijan nuevamente en su reloj Cartier antes de dirigirle una sonrisa profesional.
“Es el platinium, Sra. Es precioso, un material duradero. La mayoría de nuestros clientes valoran el material que les durará toda la vida”
“Bien, ¿no podemos tener algo más barato? ¿Algo de plata?” Julia se gira hacia mí. “Estás de acuerdo, ¿no Lena? ¿Lo más barato posible?”
Oigo un par de jadeos ahogados a través de la tienda. Echo un vistazo a la cara horrorizada de Martha y no puedo evitar ruborizarme.
“¡Sí! Por supuesto” murmuro “Lo que sea más barato.”
“Lo veré con Mark” dice Martha después de una larga pausa.
Se mueve de lugar y hace una corta llamada. Cuando regresa, parpadeaba rápidamente y no me mira a los ojos. “Hablé con Mark y me dijo que el anillo puede hacerse en nickel plateado, que bajaría el precio a…” calcula otra vez. “Ciento veinte libras. ¿Prefiere esa opción?”
“Bien, por supuesto que la preferimos” Julia me mira. “Pan comido, ¿no?”
“Sí. Por supuesto” la sonrisa brillante de Martha se le congela en la cara.
“Esta… Bien. Nickel plateado será” trata de controlarse a sí misma. “Con respecto a la presentación, Sra., le puedo ofrecer una caja de cuero muy lujosa a treinta libras, o una simple cajita de madera por diez libras. Cada opción tiene una línea de pétalos de rosa y puede personalizarse. ¿Quizás añadiendo sus iniciales o alguna frase?”
“¿Una frase?” Julia ríe incrédula. “No, gracias. No quiero ningún envoltorio. La llevaremos así nomás. ¿Quieres alguna bolsita para llevarla, Lena?” me mira.
Martha está respirando cada vez más fuerte. Por un momento pienso que se desmayará.
“¡Correcto!” dice finalmente. “Absolutamente bien. Sin caja, sin pétalos de rosa, sin mensaje…” Escribe algo en su computadora. “¿Y cómo pagarán el anillo, Sra.?” obviamente está haciendo acopio de toda su energía para mantenerse agradable.
“¿Lena?” Julia asiente expectante.
Mientras saco mi billetera, la expresión de Martha es de tal espanto, que casi termino avergonzada.
“Así que… ¿usted pagará por el anillo, madam?” a duras penas puede decir algo. “¡Maravilloso! Eso es… maravilloso. Ningún problema en absoluto.”
Escribo mi clave y tomo el recibo. Aún, aparecen más chicas vestidas de gris en la tienda, están paradas en grupos, susurrando y lanzándome miradas. Mi cuerpo entero está empapado por la mortificación.
Julia, por supuesto, nunca ha notado nada.
“¿Los veremos a ambas luego?” Martha claramente está haciendo un esfuerzo extremo para recobrarse a sí misma mientras nos conduce a la puerta. “Tendremos el champagne esperando y les tomaremos una foto para el álbum, por supuesto.”
Una pequeña nube ensombrece su mirada “Es un momento tan especial la primera vez que tomas el anillo y se lo deslizas por el dedo…”
“No, ya he tardado mucho tiempo” dice Julia, mirando ausentemente su reloj. “¿No se lo pueden enviar por mensajería a Lena?”
Esto parece que es el último golpe para Martha. Luego de darle mis datos para el envío y mientras caminábamos hacia la puerta de salida, de repente exclama, “¿Puedo tener unas pequeñas palabras con usted sobre el cuidado y mantenimiento, madam? Solo algo muy rápido” Me toma del brazo y jala de él devuelta hacia la tienda, su apretón sorpresivamente fuerte. “En siete años de venta de anillos de compromiso, nunca he hecho esto anteriormente” me susurra urgentemente en el oído. “Sé que es una amiga de Mark. Y sé que es muy apuesta. Pero… ¿Estás segura?”
Cuando eventualmente salgo a la calle, Julia está esperándome, pareciendo impaciente.
“¿Qué fue eso? ¿Está todo bien?”
“¡Sí! ¡Todo bien!”
Mi cara está escarlata, y quiero salir de ahí lo antes posible. Cuando miro atrás hacia la tienda, puedo ver a Martha hablándole animadamente a las otras chicas vestidas de gris paloma y gesticulando hacia la ventana y hacia Julia, pareciendo totalmente indignada.
“¿Qué está pasando?” Julia frunce el ceño “No trató de venderte el anillo más caro, ¿no? Porque tendré unas palabras con Mark si…”
“¡No! Nada de eso” dudo, casi avergonzada como para contarle.
“¿Entonces qué fue?” Julia me mira detenidamente.
“Se pensó que eras mi prometida y que estabas haciéndome comprar nuestro propio anillo de compromiso” admito finalmente. “Me dijo que no me casara contigo. Estaba muy preocupada por mi.”
No le conté sobre la teoría de Martha de que la generosidad en la joyería y la generosidad en la cama estaban relacionadas.
Puedo ver una luz de reconocimiento en la mirada de Julia.
“Oh, que divertido” estalla en carcajadas. “Es muy gracioso. Hey” duda. “Tú no querías que yo pagara el anillo, ¿no?”
“¡No! ¡¡Por supuesto que no!!” digo, atónita. “¡No seas ridículo! Solo me sentí terrible porque todas las dependientas pensarán que eres una tacaña, cuando en realidad me estás haciendo un enorme favor. La verdad es que lo siento” hago una mueca de dolor.
Julia parece desconcertada. “¿Que tiene eso que ver? No me importa lo que piensen de mí.”
“Te tiene que importar algo.”
“Ni un poco.”
La miro fijamente. Está calmada. Creo que lo dice en serio. No le importa. ¿Cómo podría no importarte?
A Andrey le importaría. Siempre flirtea con las asistentas de las tiendas y trata de calcular si lo reconocen de la TV. Y una vez, cuando su tarjeta fue rechazada en el supermercado local, me dijo que volvería al día siguiente para decirles que su banco realmente la fastidió el día anterior.
Oh, bien. Ahora no me siento tan mal.
“Voy a tomarme un Starbucks” Julia comienza a dirigirse calle abajo. “¿Quieres uno?”
“Yo los pagaré” me apuro tras ella. “Te debo una. De las grandes.”
No tengo que volver a la clínica hasta después del mediodía, porque conseguí que Annalise cambiara su mañana con la mía. Con un fuerte soborno.
“Recuerdas que mencioné a un hombre llamado Sr. Nicholas Murray” dice Julia mientras abre la puerta de la cafetería. “Me está mandando un documento. Le dije que me lo mandara a mi casilla de correo, pero si por casualidad llegara a mandarlo a la tuya por error, por favor házmelo saber inmediatamente”
“Ok. Es bastante famoso, ¿no?" No puedo resistirme a añadir. “¿No fue él, el que salió en el puesto dieciocho de la lista de las personas más influyentes del mundo en 1985?
Estuve haciendo algunas búsquedas en google la noche pasada, y estoy totalmente enterada de todos los temas de la compañía de Julia. Lo sé todo. Podría ser la directora. Podría hacer una presentación en power point. De hecho, ¡desearía que alguien me pidiera que la haga! Hechos que sé sobre la consultora White Globe, sin ningún orden particular:
1-Fundada en 1982 por Sr. Nicholas Murray y ahora ha sido comprada por un gran grupo multinacional.
2-El Sr. Nicholas es todavía el Gerente. Aparentemente puede suavizar la atmosfera de cualquier reunión solamente apareciendo y puede parar un acuerdo en curso solo con un movimiento de cabeza. Siempre viste camisas floreadas. Es su estilo.
3-El director financiero fue un protegido del Sr. Nicholas pero ha dejado recientemente la compañía. Su nombre es Ed Exton.
4-La relación de amistad de Ed con el Sr. Nicholas, fue desintegrándose a través de los años, y Ed ni siquiera participó en la fiesta cuando el Sr. Nicholas fue nombrado caballero.
5-Tuvieron un escándalo reciente cuando un hombre llamado John Gregson hizo una broma políticamente incorrecta en un almuerzo y tuvo que renunciar. Algunas personas pensaron que fue injusto, pero el nuevo presidente de juntas aparentemente tiene “tolerancia cero para los comportamientos inapropiados”
6-El Sr. Nicholas está actualmente aconsejando al primer ministro sobre un nuevo “comité de felicidad y bienestar#, que todos los periódicos han criticado duramente. Unos incluso escribieron que el Sr. Nicholas ya había pasado su mejor momento y tenía una caricatura de él como una flor con los pétalos marchitos. (No le mencionaré eso a Julia)
7- Ganaron un galardón por su programa de reciclado de papeles el año pasado.
“Bien hecho lo del reciclaje, ya que estamos aquí” agrego, entusiasmada por mostrar mis conocimientos. “Vi tus declaraciones sobre que la
responsabilidad ambiental es el eje fundamental para cualquier compañía que aspira a la excelencia. Tan cierto. Nosotros reciclamos también.”
“¿Qué?” Julia parece desconcertada, incluso suspicaz. “¿Cómo viste eso?”
“Búsqueda en Google. ¡No es contra la ley!” agrego, ante su expresión. “Estaba interesada. Ya que te estoy enviando correos todo el tiempo, pensé que podría saber un poco más sobre la compañía.”
“Oh, ¿lo hiciste?” Julia me dispara una mirada dudosa. “Un cappuccino doble por favor.”
“Así que, el Sr. Nicholas está asesorando al primer ministro, ¡eso es genial!”
Esta vez, Julia ni siquiera me responde. Honestamente. No es exactamente una gran anfitriona.
“¿Has estado en el número diez?” persisto. “¿Cómo es?”
“Están esperando tu orden para el café” Julia gesticula hacia la barra.
Obviamente no iba a soltar absolutamente nada. Típico. Tú pensarías que estaría encantada con que esté interesada en lo que hace.
“Un cortado para mi” saco mi billetera. “ Y una magdalena con chips de chocolate. ¿Quieres una magdalena?”
“No, gracias” Julia niega con la cabeza.
“Probablemente sea lo mejor” asiento sabiamente.“Ya que te reúsas a ir al dentista.”
Julia me mira impasible, lo que significa, “No vayas por ahí, o No estoy escuchando, o de nuevo, ¿a qué te refieres con lo del dentista?”
Estoy aprendiendo a comprender como trabaja su mente. Es como si tuviera un botón de encendido y apagado. Y solo cambia el botón de encendido cuando puede ser molestada.
Abro mi navegador, buscando alguna otra repugnante foto de dientes podridos y se la envío silenciosamente.
“A la recepción del Savoy, ya que estamos en el tema” digo mientras recogemos nuestras bebidas. “Tienes que enviar tu conformidad.”
“Oh, no voy a ir “ dice, como si fuera obvio.
“¿Por qué no?” me lo quedo mirando
“No tengo una razón particular” se encoje de hombros. “Y es una semana bastante pesada para eventos sociales.”
No lo puedo creer. ¿Cómo puede ser que no quiera ir al Savoy? Dios, si está preparado para toda clase de empresarios, ¿o no? Champagna gratis, bostezo…bostezo…. Bolsitas de regalo, alguna otra fiesta, bostezo , que tedioso y aburrido.
“Bien, debieras hacérselos saber, entonces” casi no puedo esconder mi desaprobación. “De hecho, lo haré justo ahora.
Querida Blue, muchas gracias por la invitación” leo en voz alta mientras escribo. “desafortunadamente, Julia no estará disponible para la ocasión. Mis mejores deseos. Lena Katina.”
“No tienes que hacer eso” Julia me está mirando fijamente, confundida. “Una de las asistentes de la oficina me está ayudando con eso. Una chica llamada Jane Ellis. Ella puede hacerlo.”
Sí, ¿pero lo hará? Quisiera replicarle. Estoy al tanto de esta Jane Ellis, quien estaba empezando a aparecer ocasionalmente en la bandeja de entrada de Julia. Pero su verdadero trabajo es con un colega de Julia llamado Malcom. Estoy segura que lo último que quiere estar haciendo es discutir la agenda de Julia aparte de su trabajo diario.
“Está bien” me encojo de hombros. “Me ha estado molestando realmente” nuestros cafés han llegado al mostrador y le alcanzo el suyo. “Bueno… Gracias otra vez.”
“No hay problema” sostiene la puerta abierta para mí. “Espero que encuentres el anillo. En cuanto termines con el teléfono...”
“Lo sé” le corto. “Te lo enviaré con una mensajería. En el mismo nanosegundo.”
“Bien” me da una media sonrisa. “Bien, espero que te vaya todo bien” me extiende su mano y se la estrecho cordialmente.
“Espero que todo te vaya bien a ti también.”
Ni siquiera le he preguntado cuando se casa. Por ahí es en una semana, como la nuestra. En la misma iglesia, incluso. Llegaré y la veré en las escaleras con Willow la bruja del brazo, diciéndole que es toxica.
Se aleja y yo corro hacia la parada de autobús. Hay un autobús esperando que terminen de subir los pasajeros, y me subo a bordo. Me llevará hasta Streatham Hill y luego puedo caminar desde ahí.
Mientras me siento, miro hacia afuera y veo a Julia caminando suavemente por la acera, su cara impasiva, casi de piedra. No sé si es por el viento o ha sido golpeada por algún transeúnte, pero de alguna manera se le había torcido la corbata, y ni siquiera lo había notado. Ahora eso me está molestando. No puedo resistirme a enviarle un mail.
Tu corbata esta torcida.
Espero alrededor de treinta segundos, luego miro su cara sacudida por la sorpresa. Mientras miraba a su alrededor buscando entre los transeúntes de la calle, le escribo otra vez:
En el autobús.
El autobús se ha alejado ahora, pero el tráfico es intenso y yo estoy más o menos a la par de Julia. Mira hacia arriba, enderezando su corbata, y me sonríe.
Tengo que admitir, que tiene una hermosa sonrisa. Del tipo paro cardiaco, especialmente cuando sale de la nada.
Digo… Tú sabes. Si tu corazón es de la clase de los que se paran.
Igualmente. Un email llega de Lindsay Cooper, y lo abro rápidamente.
Querida Julia,
¡Muchísimas gracias! Tus palabras significan mucho para mí, ¡es tan bueno saber que eres apreciada! Les dije a todo el equipo que me ayudó con la estrategia de la web, ¡y realmente les levantó la moral a todos!
Lo mejor para ti.
Lindsay

Se lo renvío a su otra dirección de mail, para que lo reciba en el teléfono. Un momento después mi teléfono suena con un texto entrante de Julia .
¿Que le escribiste a Lindsay????
No puedo evitar reírme mientras le escribo:
Feliz cumpleaños. Justo como tú me dijiste.
¿Que más??

No vi por qué tenía que contestarle. Dos pueden jugar a la sordera selectiva.
¿Has contactado con la oficina del dentista? Contrarresto.
Espero un tiempo, pero habíamos vuelto al silencio radial. Llega otro email al teléfono, esta vez de uno de los colegas de Lindsay, y mientras lo leo no pude evitar sentirme reivindicada.
Querida Julia,
Lindsay nos contó sobre tus palabras acerca de la estrategia. Estamos tan honrados y agradecidos que te hayas tomado un tiempo para comentarlo. Gracias, y espero ansiosamente poder hablar contigo sobre mas iniciativas, tal vez en nuestra siguiente reunión mensual.
Adrian (Foster)

Ah. ¿Ves? ¿ves?
Está más que bien enviar más de dos palabras en los emails. Debe ser eficaz. Debe conseguir que se haga un buen trabajo. Pero nadie te quiere. Ahora todo el equipo de la web se sentirá feliz y con ganas y trabajará brillantemente. ¡Y es todo gracias a mí! Julia debería dejarme a mí contestar sus emails todo el tiempo. En un impulso repentino, busco el enésimo mail de Rachel sobre la Maratón y tecleo responder:
Hola Rachel.
Cuéntame para la Maratón. Es un gran esfuerzo y estoy deseoso de apoyarte. Bien hecho!
Julia.

Se le ve delgada. Puede correr en una maratón, por el amor de Dios.
En la pantalla ahora, busco un mail de un chico de IT quien ha estado preguntando cordialmente si podía enviarle su CV e ideas para la compañía. Digo, seguro que Julia estará alentando a las personas que quisieran superarse.
Querido James,
Estaría encantada de ver tu CV y escuchar algunas ideas nuevas. Por favor, has una cita con Jane Ellis, ¡y bien por ti por ser tan emprendedor!
Julia.

Y ahora que he empezado, no puedo parar. Mientras el autobús recorre su camino, le mando un mail al chico que quería evaluar el lugar de trabajo de Julia para la salud y seguridad, concerto un horario, luego le envío un mail a Jane para avisarle que lo incluya en su agenda. Le envío un mail a Sarah, que había estado de licencia por enfermedad preguntándole si está mejor.
Todos esos mails sin respuesta que han estado molestándome todo el tiempo. Toda esa pobre gente ignorada tratando de contactar con Julia. ¿Por qué no debería contestarles? ¡Le estoy brindando un gran servicio! Siento que le estoy pagando el favor que me hizo por lo del anillo. Al menos, cuando le devuelva el teléfono, su casilla de entrada estará limpia.
De hecho, ¿Qué hay sobre mandar una cadena de email diciéndole a todos que son fabulosos? ¿Por qué no? ¿A quién haría daño?
Querido equipo,
Solo quería decirles que todos han hecho un gran trabajo en lo que va del año.
Mientras estoy escribiénndolo, me viene una idea incluso mejor.
Como todos saben, tomo en cuenta todas sus opiniones e ideas. Somos afortunados de contar con un equipo de gente tan talentosa en White Globe consultores que ponen lo mejor de sí mismos. Si tienen algunas ideas para la compañía que quisieran compartir, por favor envíenmelas a mí. ¡Sean honestos!
Todos mis mejores deseos y tengamos un gran año por delante.
Julia.

Presiono la tecla enviar con gran satisfacción. Ahí está. Hablando de motivación. ¡Hablando de espíritu de grupo! Mientras me enderezo en el asiento, mis dedos me duelen de tanto escribir. Tomo un sorbo del cortado, tomo mi magdalena, me meto un gran bocado en la boca, y mi teléfono comienza a sonar.
Mierda. Como sucede siempre.
Presiono la tecla hablar, me llevo el teléfono al oído, y trato de decir “Solo un momento” pero me sale. “Gobblllllgmmmm”” Toda mi boca está llena de magdalena. ¿Qué es lo que ponen en estas cosas?
“¿Eres tú?” una jovial, y aflautada voz de hombre está hablando. “Soy Scottie.”
¿Scottie? ¿Scottie?
Algo se abre camino en mi mente. Scottie. ¿No fue ese el nombre mencionado por el amigo de Violet que llamó antes? ¿El que me estaba hablando sobre liposucción?
“Está hecho. Como dije. Fue un golpe quirúrgico. Sin rastros. Cosas de genios, si lo puedo decir yo. Adiós, Santa Claus.”
Mastico mi magdalena lo más rápido que puedo, pero todavía no puedo emitir sonido.
“¿Estas ahí? Es este el... Oh, mierda” la voz desaparece mientras trato de tragar.
“¿Hola? ¿Te puedo tomar el mensaje?”
Se había ido. Miro el identificador de llamadas, pero era llamada desconocida.
Podrías pensar que todos los amigos de Violet sabrían su nuevo número ya.
Chasqueando mi lengua, busco dentro de mi cartera el programa de el rey león, que todavía estaba ahí.
Scottie llamó. Garabateo junto al primer mensaje. Esta hecho. Golpe quirúrgico. Sin rastros. Cosas de genios. Adiós, Santa Claus.
Si alguna vez conozco a Violet, espero que esté agradecida por todos mis esfuerzos. De hecho, espero poder conocerla. No habría estado tomando todos sus mensajes para nada.
Estoy a punto de guardar el teléfono cuando un grupo de nuevos mensajes llegan haciendo un montón de parpadeos. ¿Ya están respondiendo a mi cadena? Miro los mensajes, y para mi desilusión, la mayoría de ellos son mensajes generales de la compañía o anuncios. Pero el penúltimo hace que me detenga en seco.
Era del padre de Julia .
Me he estado preguntando sobre él.
Dudo, luego abro el mail.
Querida Julia,
Solo me preguntaba si recibiste mi último mail. Sabes que no soy muy experto en esto de la tecnología, probablemente lo he enviado a la dirección equivocada. Pero acá va de nuevo.
Espero que todo esté bien y estés floreciendo en Londres como siempre. Tú sabes lo orgullosos que estamos de tus éxitos. Te veo en las páginas de negocios. Asombroso. Siempre supe que estabas destinada a cosas grandes, tú lo sabes.
Como dije, hay algo de lo que me gustaría poder hablar contigo. ¿Pasarás alguna vez cerca de Hampshire? Ha pasado mucho tiempo y extraño los viejos tiempos.
Tuyo siempre
Tu viejo
Papa.

Cuando llego al final, siento los ojos calientes. Casi no podía creerlo. ¿Ni siquiera contestó a su último mail? ¿No le importa su padre? ¿Tuvieron alguna pelea o algo?
No tengo ni idea cual es su historia. No tengo ni idea de qué pudo haber pasado entre ellos. Todo lo que sé, es que hay un padre sentado frente a una computadora, describiéndole sus sentimientos a su propia hija, y estaban siendo ignorados, y no lo puedo soportar. Simplemente no puedo. Cualquier cosa que haya pasado anteriormente, la vida es demasiado corta para no compensarlos. La vida es demasiado corta para tener rencor.
En un impulso, pulso responder. No me molesto en responderle en lugar de Julia a su propio padre, eso sería llegar muy lejos. Pero puedo hacer el contacto. Puedo hacerle saber a un hombre viejo que su voz ha sido escuchada.
Hola,
Soy la asistenta de Julia. Solo para que lo sepa, Julia asistirá a una conferencia de la empresa en el Hotel Chiddingford la semana que viene, el 24 de abril.
Estoy segura que le encantará verlo.
Saludos
Lena Katina.

Le mando el mensaje antes de arrepentirme, luego me siento unos momentos un poco conmocionada por lo que había hecho. Me había hecho pasar por la asistenta de Julia. Contacté con su padre. Me metí directamente en su vida privada. Se quedaría lívida si supiera, de hecho, el solo pensarlo me acobarda.
Pero a veces tienes que ser valiente. A veces tienes que mostrarles a las personas que es lo importante en la vida. Y yo tengo este poderoso instinto que me dice que lo que he hecho era lo correcto. Tal vez no lo mas fácil, pero lo correcto.
Tengo una visión del padre de Julia sentado en su escritorio, su cabeza gris inclinada.
La computadora pitando con un nuevo mail entrante, la luz de la esperanza en su cara mientras lo abre... Una repentina sonrisa de felicidad… Se gira hacia su perro, le palmea la cabeza, diciendo “¡Iremos a ver a Julia, chico!”
Si, hice lo correcto.
Exhalando lentamente, abro el último mail, que era de Blue:
Hola,
Estamos muy apenados de saber que Julia no podrá asistir a la recepción en el Savoy. ¿Quisiera ella elegir alguna otra persona que asista en su lugar? Por favor, envíeme el nombre de esta persona por mail y nos aseguraremos de que esté en la lista de invitados.
Saludos cordiales
Blue.

El autobús se detiene, traqueteando en un semáforo. Tomo un mordisco de la magdalena y miro silenciosamente el email.
Otra persona. Esa podría ser cualquiera.
Estoy libre la noche del Lunes. Andrey tiene un seminario hasta tarde en Warwick. Ok. Aquí está la cosa. No hay manera de que alguna vez sea invitada a ningún evento tan deslumbrante como este. Los fisioterapeutas definitivamente no los tienen y los eventos de Andrey son todos lanzamientos académicos de libros o cenas entre colegas. Nunca son en el Savoy. Nunca hay bolsitas de regalo o cocktails o bandas de jazz en vivo. Esta es mi única y última oportunidad.
Tal vez sea mi karma. Me topé con la vida de Julia, hice el bien, y esta es mi recompensa.
Mis dedos se mueven casi antes de que tome la decisión.
Muchísimas gracias por su email, me encuentro escribiendo. A Julia le gustaría recomendar a Lena Katina.

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Vie Mayo 01, 2015 4:51 am

CAPITULO 7

¡¡¡La imitación del anillo es perfecta!!!
Ok. No tan perfecta. Es un chiquitín mas chico que el original. Y un poco latoso. Pero, ¿quien iba a saber sin el otro para comparar? Lo llevo puesto la mayoría de la tarde y se siente realmente confortable. De hecho, es más brillante que el verdadero, lo que es una ventaja.
Ahora he terminado con mi último paciente del día y estoy parada con mis manos abiertas en el mostrador de recepción. Todos los pacientes se han ido, incluso la dulce Sra. Randall, con la que tuve que ser un poco firme. Le dije que no vuelva hasta dentro de dos semanas. Le dije que era perfectamente capaz de ejercitarse en su casa sola, y que no había razón para que no vuelva a jugar al tenis.
Luego, por supuesto, todo salió a la luz. Resulto ser que tenía miedo de decepcionar a su compañera de juego en dobles, y por eso estaba viniendo tan seguido; para darse confianza. Le dije que estaba totalmente preparada y que quería que me enviara un texto con su próxima puntuación antes de que vuelva a verme. Que si se trataba de eso, jugaría al tenis con ella, a lo cual se rió y dijo que tenía razón, y que estaba siendo absurda.
Luego, cuando se fue, Ángela me dijo que la Sra. Randall era algo así como un fenómeno del tenis y que una vez participó en un torneo en Wimbledon.
Probablemente sea bueno que no juguemos juntas al tenis, ya que ni siquiera puedo pegarle del revés.
Ángela se ha ido a casa también. Solo estamos Annalise, Ruby y yo, estamos estudiando el anillo en silencio excepto por la tormenta primaveral de afuera.
Un minuto es un brillante y ventoso día, al siguiente, la lluvia está golpeando las ventanas.
“Excelente” Ruby asiente enérgicamente. Su pelo está recogido en una cola de caballo, y se balancea mientras asiente. “Muy bueno. Nunca lo sabrías.”
“Lo sabrá” replica Annalise al instante. “No es el mismo verde.”
“¿En serio?” lo miro consternada.
“Yo no lo creo….”
“Bien, tal vez si mantuvieras las manos alejadas de él por un tiempo, para estar más seguros.”
“¿Mantener las manos apartadas? ¿Cómo haría eso?”
“¡Vas a tener que contenerte!” dice Annalise ásperamente. “No puede ser tan difícil.”
“¿Y qué hay de sus padres?” dice Ruby.
“Tendrán la esperanza de poder verlo. Nos encontraremos en la iglesia, así que las luces estarán bastante bajas, pero incluso así…” me muerdo el labio, nerviosa de repente. “ Oh Dios. ¿No parece real?”
“¡Si!” dice Ruby inmediatamente
“No” dice Annalise, firmemente. “Perdón, pero no lo parece. No si lo miras detenidamente.”
“Bien, pues entonces no los dejes” dice Ruby. “Si empiezan a mirarlo demasiado de cerca, crea alguna distracción.”
“¿Cómo cual?”
“¿Desmayo? ¿Pretender que tienes un ataque? ¿Decirles que estás embarazada?”
“¿Embarazada?” me la quedo mirando, queriendo reír. “¿Estás loca?”
“Solo trato de ayudar” dice a la defensiva. “Tal vez les guste que estés embarazada. Tal vez Olga está deseando ser abuela.”
“No” agito mi cabeza. “De ninguna manera. Se volvería loca.”
“¡Perfecto! Así no mirará el anillo. Estará demasiado consumida por la ira” Ruby asiente satisfecha, pensando que ha resuelto todos mis problemas.
“No quiero una suegra furiosa, muchas gracias.”
“Igualmente estará furiosa” apunta Annalise. “Solo tienes que decidir que es peor: una nuera embarazada o una excéntrica nuera que ha perdido el anillo familiar, yo diría que vayas con lo de embarazada.”
“¡Basta! ¡No diré que estoy embarazada!” miro el anillo de nuevo y froto la esmeralda falsa. “Creo que estará bien” digo, más para convencerme a mí misma que otra cosa. “Todo saldrá bien.”
“¿Ese no es Andrey?” dice Ruby de repente. “¿Al otro lado de la calle?”
Sigo su mirada. Ahí estaba, sosteniendo un paraguas contra la lluvia, esperando que cambie la luz del semáforo.
“Mierda” me separo unos metros y entrelazo mi mano izquierda sobre la derecha casualmente. No. Demasiado antinatural. Meto mi mano derecha dentro del bolsillo de mi uniforme, pero mi brazo queda sobresalido en un ángulo extraño.
“Malo” Ruby está mirando. “Realmente malo.”
“¿Qué debo hacerrrrrr?”gimo.
“Crema de manos” va en busca de un pomo. “Vamos, te hare la manicura. Luego puedes dejarte un poco de crema en la mano. Accidentalmente a propósito.”
“Genial” miro por encima a Annalise y parpadeo sorprendida.
“Er... ¿Annalise? ¿Qué estás haciendo?”
En los treinta segundos desde que Ruby vio a Andrey, Annalise parecía haberse aplicado una nueva capa de brillo labial y pulverizado perfume, y ahora está sacándose unos mechones de pelo de su cola que le caen de forma sensual sobre la cara.
“¡Nada!” dice desafiante, mientras Ruby está pasándome la crema por las manos.
Solo tuve tiempo de mirarla sospechosamente antes de que las puertas se abrieran y apareciera Andrey, sacudiendo el agua de su paraguas.
“¡Hola chicas!" Nos sonríe a todas como si fuéramos una apreciativa audiencia esperando su entrada. Lo que supongo que éramos.
“¡Andrey! Déjame llevarte el abrigo” Annalise se precipita hacia adelante. “Está bien Lena. Tú te estás haciendo la manicura. Yo lo haré. ¿Y quizás quieras una taza de té?”
Ooh. Típico. Miro mientras desliza la chaqueta de Andrey de sus hombros. ¿No lo está haciendo un poco lento y alargadamente? ¿Por qué necesita sacarse la chaqueta de todos modos? Estamos a punto de irnos.
“Ya casi terminamos” miro a Ruby “¿No?”
“No tengan prisa” dice Andrey. “Tenemos un montón de tiempo.” Mira alrededor de la recepción y suspira como apreciando alguna vista agradable. “Mmm. Recuerdo haber venido aquí la primera vez como si fuera ayer. ¿Lo recuerdas Len? Dios, eso fue espectacular, ¿no?" Se encuentra con mi mirada con un brillo sugestivo y rápidamente le mando una orden mental, cállate idiota. Me va a meter en un gran lio.
“¿Cómo está tu muñeca, Andrey?” Annalise se aproxima a él con una taza de té de la maquina. “¿Te dio Lena alguna vez una cita de seguimiento para los tres meses posteriores?”
“No” parecía desconcertado. “¿Lo debió haber hecho?”
“Tu muñeca está bien” digo firmemente.
“¿Podría echarle una mirada?” Annalise me ignora completamente. “Lena no debería hacerte la terapia ahora, tu sabes. Conflicto de intereses.” Toma su muñeca. “¿Donde era el dolor exactamente? ¿Aquí?” desabrocha su puño, levantando su brazo. “¿Aquí?” su voz se profundizaba ligeramente y bate las pestañas hacia él. “¿Que hay de…aquí?”
Ok. Ese era el límite.
“¡Gracias, Annalise!” le sonrío brillantemente. “Pero mejor nos vamos yendo a la iglesia. Para la reunión de nuestra boda” agrego puntualmente.
“Sobre eso” Andrey frunce el ceño brevemente. “Lena, ¿podemos tener una pequeña charla? ¿Tal vez ir a tu consulta por un momento?”
“Oh.” Siento un destello de aprensión. “Ok.”
Incluso Annalise parece confusa, y Ruby levanta sus cejas.
“¿Tomamos algo Annalise?” dice. “Nosotras estaremos aquí afuera. No tengan prisa.”
Mientras conducía a Andrey dentro de la sala, mi mente entraba en pánico. Sabe lo del anillo. El scrabble. Todo. Me va a dejar plantada. Quiere una esposa con la que pueda habar sobre Proust.
“¿Podrías trabar la puerta?” juguetea con la cerradura y después de un momento traba la puerta. “Así. ¡Excelente!” mientras se volteaba, vi una luz inconfundible en sus ojos. “Dios, Lena , te ves muy caliente.”
Me toma solo cinco segundos darme cuenta.
“¿Qué? No. Andrey, tienes que estar de broma.”
Se dirige hacia mí con una expresión intencionada y familiar. De ninguna manera. Quiero decir, de ninguna manera.
“¡Para!” lo empujo cuando alcanza el botón superior de mi bata. “Estoy en el trabajo.”
“Lo sé.” Cierra sus ojos por un momento como en un paroxismo de felicidad. “No sé que hay en este lugar. Tu uniforme, tal vez. Todo tan blanco.”
“Bien, demasiado malo.”
“Sabes que también lo quieres” me mordisquea uno de mis lóbulos de la oreja. “ Vamos…”
Maldito por saber sobre mis lóbulos. Por un momento, solo un momento, casi pierdo el foco. Pero luego, mientras hacía otro intento con los botones de mi uniforme, vuelvo a la realidad. Ruby y Annalise están ahí a unos pasos de la puerta. Esto no puede pasar.
“¡No! Andrey, pensé que querías hablar sobre algo serio, ¡la boda o algo!”
“¿Por qué querría hacer eso?” está apretando el botón que reclina todo el sofá hacia abajo. “Mmmm. Recuerdo esta cama.”
“¡No es una cama, es un sillón profesional!”
“¿Eso es aceite para masajes?” Toma una botella cercana.
“¡Shhhh!” siseo. “¡Ruby está al otro lado de la puerta! Ya tuve una medida disciplinaria…”
“¿Qué es esta cosa? ¿Ultrasonido?” Toma la banda de ultrasonido.
“Apuesto a que nos podemos divertir con esto. ¿Se calienta?" Sus ojos de repente resplandecen. “¿Vibra?”
Esto es como tener que controlar a un niño.
“¡No podemos! Lo siento” me aparto, poniendo en sofá entre ambos. “No podemos. Solo no podemos hacerlo” Me alineo el uniforme.
Por un momento Andrey parece tan malhumorado que pensé que me gritaría.
“Lo siento” digo nuevamente. “Pero es lo mismo que pedirte que tengas sexo con una estudiante. Serías despedido. ¡Tu carrera estaría arruinada!”
Andrey parcía querer contradecirme, luego piensa mejor lo que estaba a punto de decir.
“Bien, genial” se encoge de hombros todavía de mal humor. “Reamente genial. ¿Que se supone que haremos en lugar de eso?”
“¡Podríamos hacer un montón de cosas!” digo alegremente. “¿Tener alguna conversación? ¿Repasar algunas cosas de la boda? ¡Solo nos quedan ocho días!”
Andrey no contesta. No necesitaba hacerlo. Su falta de entusiasmo sale de él como una especie de fuerza física.
“¿O ir a tomar un trago?” sugiero finalmente. “Tenemos tiempo de ir a algún pub antes de la reunión.”
“Está bien” dice duramente al final. “Vayamos a algún pub.”
“Volveremos” digo persuasivamente. “Otro día. Tal vez un fin de semana.”
¿Que mierda estaba proponiéndole? Oh Dios. Cruzaré ese puente cuando me tope con él.
Cuando salimos de la sala, Ruby y Annalise levantaron artificialmente sus miradas de las revistas que obviamente no estaban leyendo.
“¿Está todo bien?” pregunta Ruby.
“¡Si, genial!” me aliso la falda. “Sólo... Cosas de la boda. Velos, ramos, ese tipo de cosas… Igualmente, mejor vamos saliendo.”
Miro mi reflejo en el espejo. Mis mejillas están de un rojo escarlata brillante y estoy diciendo estupideces. Totalmente revelador.
“Espero que todo vaya bien” Ruby mira el anillo significativamente, y luego a mí.
“Gracias.”
“¡Envíanos un texto!” interviene Annalise. “Pase lo que pase. ¡Estaremos muertas por saberlo!”
La cosa para recordar es, el anillo engañó a Andrey. Y si lo engañó a él, seguramente lo hará con sus padres. Mientras llegábamos a la iglesia St. Edmund’s Parish, me siento más optimista de lo que me sentí en años. St. Edmund´s es una grande y magnifica iglesia en Marlebone. De hecho la elegimos porque es tan hermosa. A medida que entrabamos, alguien practicaba una pieza en el órgano. Hay flores rosas y blancas decorando todos los bancos de otra boda y un aire general a expectación.
De repente siento un cosquilleo de emoción. En ocho días, ¡esto será para nosotros! Una semana desde mañana, el lugar estará adornado con seda blanca y ramilletes. Todos mis amigos y familia estarán esperando expectantes. El trompetista estará en lugar del órgano , yo estaré con mi vestido y Andrey estará parado en el altar con su traje a medida. ¡¡¡¡Esto está realmente, realmente pasando!!!!
Ya puedo ver a Olga dentro de la iglesia, escudriñando una vieja estatua. Cuando gira, me esfuerzo en saludarla confiadamente, como si todo estuviera genial y fuéramos las mejores amigas y no me intimidara para nada.
Andrey tiene razón, me digo. Estoy exagerando. Les dejé que me pasaran. Seguramente no pueden esperar a darme la bienvenida a la familia.
Después de todo, los vencí en el scrabble, ¿o no?
“Solo pensaba” tomo el brazo de Andrey. “¡No falta mucho!”
“¿Hola?” Andrey contesta su teléfono, que debe estar en modo vibrador “Ah, Hola Neil.”
Genial. Neil es el universitario más inteligente de Andrey y está escribiendo su tesis sobre símbolos en el trabajo de Coldplay. Estarán al teléfono por horas. Articulando una disculpa, desaparece fuera de la iglesia.
Pensarías que podría apagar su teléfono. Yo apagué el mío.
No importa de todos modos.
“¡Hola!” exclamo cuando Olga se me acerca. “Que gusto verte, ¿no es emocionante todo esto?”
No estoy exactamente ofreciendo la mano del anillo. Pero tampoco la estoy escondiendo. Esta neutral. Es la Suiza de las manos.
“Lena” Olga hace un dramático descenso hacia mi mejilla. “Querida chica. Ahora, déjame presentarte a Paul. ¿A donde se fue? ¿Cómo esta tu quemadura, a propósito?”
Por un momento no me puedo mover.
Paul. El dermatólogo. Mierda. Me olvidé del dermatólogo. ¿Cómo pude haberme olvidado del dermatólogo? ¿Cómo pude ser tan estúpida? Estaba tan aliviada de tener el anillo sustituto, que olvidé que se suponía que estaba mortalmente lastimada.
“Te has sacado el vendaje” observa Olga.
“Oh” trago “Si. Lo hice. Porque… mi mano está mucho mejor, de hecho. Muchísimo mejor.”
“No puedes ser descuidada, sin embargo , incluso con esas pequeñas heridas.” Olga me dirige pasillo abajo, y no hay nada que pudiera hacer que caminar obedientemente. “Un colega nuestro en Chicago se aplastó el dedo del pie, y no le dio importancia, ¡lo próximo que supimos fue que estaba en el hospital con gangrena! Le dije a Anatoly…” Olga se interrumpe “ Aquí está. La novia. La prometida. La paciente.”
Anatoly y un hombre mayor vestido con un escote en V purpura se giran, estaban mirando una pintura colgada en un pilar de piedra, y me miran en su lugar.
“Lena” dice Anatoly. “Déjame presentarte a nuestro vecino Paul McAndrew, uno de los más eminentes profesores de dermatología en el país. Especialista en quemaduras, ¿no es afortunado?”
“¡Genial!” mi voz rechina nerviosamente y mis manos se deslizan tras mi espalda. “Como dije, esta muchísimo mejor…”
“Echémosle una mirada” dice Paul, de una manera agradable de hecho.
No tengo salida. Mortificada, extiendo mi mano lentamente. Todos miraron mi piel suave y sin ningún rasguño en silencio.
“¿Dónde estaba la quemadura exactamente?” pregunta Paul al final.
“Um… Acá” gesticulo vagamente hacia mi pulgar.
“¿Fue escaldada? ¿Una quemazón de cigarrillo?” me toma la mano y le da un toque experto.
“No. Fue… Um… con el radiador” trago saliva. “Estaba bastante herida.”
“Toda su mano estaba vendada” Olga suena aturdida. “¡Parecía una víctima de guerra! Eso fue solo ayer.”
“Ya veo.” El doctor suelta mi mano. “Bien, parece estar bien ahora, ¿no?” dice amablemente hacia mí. “¿Algún dolor? ¿Alguna sensibilidad?”
Sacudo mi cabeza en silencio.
“Te prescribiré una crema acuosa” dice amablemente. “En caso que los síntomas regresen. ¿Qué te parece?”
Puedo ver como Olga y Anatoly intercambian miradas. Genial. Obviamente piensan que soy totalmente hipocondriaca.
Ok. Bien. Puedo manejar eso. Seré la hipocondriaca de la familia. Podría ser uno de mis pequeños defectos. Podría ser peor. Al final no han exclamado, “¿Qué diablos has hecho con nuestro preciado anillo y qué es esa pieza de porquería que estas llevando?”
Como si estuviera leyéndome la mente, Olga mira mi mano otra vez.
“El anillo de esmeraldas de mi madre, ¿lo viste Anatoly?” señala mi mano. “¿Andrey se lo dió a Lena cuando se lo propuso?”
Ok. Definitivamente no me lo estoy inventando: Hay un borde afilado en su voz. Y ahora le está disparando una mirada significativa a Anatoly. ¿Qué está pasando? ¿Querría el anillo para sí misma? ¿Se suponía que Andrey no podía entregarlo? Siento como si hubiese caído dentro de alguna maliciosa situación familiar que es invisible para mí pero que ellos a su vez son demasiado corteses para mencionarlo y yo nunca podré saber en qué piensa cada uno realmente.
Pero luego, si es tan especial, ¿cómo puede ser que no notase que es una falsificación?
Perversamente, me siento un poquitín decepcionada con los Zhdanov por no darse cuenta. Piensan que son tan inteligentes, y luego ni siquiera notan una falsa esmeralda.
“Un gran anillo de compromiso” dice Paul cordialmente. “Es verdaderamente único, podría decir.”
“¡Absolutamente!” asiento. “Es de época. Totalmente único.”
“¡Ah, Lena!” interviene Anatoly, quien ha estado examinando la estatua cercana. “Ahora, eso me recuerda. Que hay algo que quisiera preguntarte.”
¿A mí?
“Oh, ciertamente” digo sorprendida.
“Le preguntaría a Andrey, pero creo que es mas tu área que la de él.”
“Dispara” le sonrío cortésmente, esperando alguna pregunta sobre la boda tipo: ¿Cuántas damas de honor habrá? ¿O que¿é tipo de flores vas a tener? O incluso, ¿te sorprendió cuando Andrey te propuso matrimonio?
“¿Qué te parece el nuevo libro de McDowell sobre los estoicos?” Sus ojos están malvadamente fijos en los míos “¿Cómo lo comparas con Whittaker?”
Por un momento quedo petrificada. ¿Qué? ¿Que pienso de qué?
“¡Ah sí!” Olga esta asintiendo vigorosamente. “Lena es de alguna manera una experta en filosofía Griega, Paul. Nos ganó a todos en el scrabble con la palabra APORIA, ¿no?”
De alguna manera me las arreglo para seguir sonriendo.
Aporia.
Esa fue una de las palabras que Julia me envió por texto. Tenía un par de copas de vino y me sentía muy confiada para entonces. Tengo una vaga memoria de mi misma bajando mis fichas y diciendo que la filosofía griega era uno de mis grandes intereses.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Si pudiera volver atrás en el tiempo, ese sería el momento que me pararía a mi misma y me dijera, "¡Lena, es suficiente!”
“¡Es cierto!” intento con una sonrisa fácil. “¡Aporia! De todos modos, me pregunto dónde estará el vicario…”
“Estábamos leyendo el TLS esta mañana” Anatoly ignora mi intento de desviar la conversación. “Y ahí había una nota sobre el nuevo libro de McDowell y pensamos, Lena sabrá sobre eso.” Me mira expectante “¿Tiene razón McDowell sobre las virtudes del cuarto siglo?”
Gimo interiormente. ¿Por qué demonios pretendí saber sobre filosofía Griega? ¿En que estaba pensando?
“Todavía no conseguí el nuevo libro de McDowell” aclaro mi garganta. “Sin embargo, obviamente está en mi lista de libros a leer.”
“Creo que el estoicismo siempre ha sido confundido con la filosofía, ¿no es así Lena?”
“Absolutamente” asiento, tratando de sonar lo mas confiada posible.
“Confundido completamente, muchísimo.”
“Los estoicos no fueron impasibles creo yo” gesticula con sus manos como si estuviera dando catedra a trescientas personas. “Simplemente valoraron la virtud de la fortaleza. Aparentemente se mostraron tan impasibles a la hostilidad que sus agresores se preguntaban si estaban hechos de piedra.”
“¡Extraordinario!” dijo Paul con una sonrisa.
“Eso es correcto, ¿no Lena?” Anatoly se gira hacia mi. “Cuando los Gauls atacaron Roma, el viejo senador se sentó en el foro, esperando calmadamente. Los atacantes estaban tan decepcionados sobre su actitud impasible, que pensaron que eran estatuas. Un Gaul incluso le tiró de la barba al senador para verificarlo.”
“Bastante cierto” asiento confiadamente. “Así fue exactamente.”
Mientras que Anatoly continuara hablando y yo asintiendo estaría bien.
“¡Fascinante! ¿Y qué paso después?” Paul se gira expectante hacia mi.
Miro a Anatoly para que responda, pero él está esperando que yo lo haga. Olga también.
Tres eminentes profesores. Todos esperándome a mí para que les hable de filosofía Griega.
“¡Bien!” me detengo, pensativamente, como preguntándome por donde empezar. “Bien, ahora. Fue…. Interesante. En muchas, muchas formas. Para la filosofía. Y para los Griegos. Y para la historia. Y la Humanidad. Uno puede decir, de hecho, que fue el momento más significativo de Grecia….” Llego al final esperando que nadie haya notado que en realidad nunca contesté la pregunta.
Hay una perpleja pausa.
“¿Pero que pasó?” dice Olga, un poco impaciente.
“Oh, los senadores fueron masacrados, por supuesto” dice Anatoly encogiéndose de hombros. “Pero lo que yo quería preguntarte Lena era…”
“¡Que adorable pintura!” gimo desesperadamente, señalando una pintura colgada en un pilar. “¡Miren ahí!”
“Ah, sí, esa es una pieza interesante” se acerca para echarle una mirada.
Lo bueno que tiene Anatoly, es que es tan curioso sobre todo, que es fácil distraerlo.
“Tengo que verificar algo en mi agenda” digo precipitadamente. “Solo...”
Mis piernas tiemblan ligeramente mientras escapo hacia un banco cercano. Esto es un desastre. Ahora tendré que pretender ser una experta en filosofía griega por el resto de mi vida. Cada navidad y reunión familiar, tendré que dar un discurso de filosofía griega. Sin mencionar el hecho de recitar la poesía de Robert Burn.
Nunca, jamás debí haberlos engañado. Este es mi karma. Este es mi castigo.
Igualmente, ya es muy tarde. Lo hice.
Tendré que empezar a tomar notas. Saco mi teléfono, abro un nuevo mail, y comienzo a escribir notas para mi misma.

COSAS PARA HACER ANTES DE LA BODA.
1- Volverme una experta en filosofía griega
2- Memorizar la poesía de Robert Burn.
3- Aprender más palabras largas para el Scrabble
4- Recordar: soy HIPOCONDRIACA.
5- Bife strogonoff. Hacer que me guste (¿hipnosis?)


Miro la lista unos segundos. Está bien. Puedo ser esa persona. No es tan diferente a mí.
“Bien, por supuesto, tu conoces mi punto de vista sobre el arte en las iglesias” se escucha la voz de Anatoly. “Absolutamente escandalosa….”
Me escondo de su vista, antes de que cualquiera me arrastre de nuevo a la conversación. Todos sabían los conocimientos de Anatoly sobre el arte en las iglesias, mayormente porque es el fundador de la mayor campaña a favor de convertir las iglesias en galerías de arte y sacarse de encima a todos los vicarios. Unos años atrás en un programa de TV dijo, ”Tesoros como esos no deberían dejarse en manos de filisteos” Fue repetido en todos lados, y hubo un gran revuelo y encabezados como EL PROFESOR APODA A LOS CLERIGOS FILISTEOS y PROFESOR INSTA LA REVOLUCION (esa salió en The Sun).
Desearía que bajara la voz. ¿Qué pasaría si el vicario lo escuchara? No es muy delicado de su parte.
Ahora podía oírlo hablar del orden del servicio.
“Amadísimo” se ríe de esa forma sarcástica suya. “¿Amadísimo por quién? ¿Amadísimo por las estrellas y el cosmos? ¿Alguien espera que creamos que alguna deidad benevolente esta ahí arriba, amándonos? Ante los ojos de Dios. ¡Te pregunto a ti, Olga! Absolutamente tonterías de los débiles mentales.”
De repente veo al vicario de la iglesia caminando por el pasillo hacia nosotros. Obviamente ha escuchado a Anatoly, por su expresión ceñuda. Mierda.
“Buenas tardes, Lena.”
Rápidamente me levanto del banco. “¡Buenas tardes, reverendo Fox! ¿Cómo está usted? Justo estábamos diciendo... que adorable se ve la iglesia” le sonrío sin convicción.
“Verdaderamente” dice de forma glaciar.
“Ha…“ trago. “¿Ha conocido a mi futuro suegro? El profesor Anatoly Zhdanov.”
Afortunadamente, Anatolny estrecha su mano bastante amablemente con la del reverendo Fox, pero todavía se respira tensión en la atmosfera.
“Así que, ustedes harán una lectura, profesor Zhdanov” dice el reverendo Fox después de chequear algún otro detalle. “¿De la biblia?”
“Difícilmente” los ojos de Anatoly brillan hacia el vicario.
“Pensé que no” el reverendo Fox le devuelve una sonrisa algo agresiva “No es realmente su creencia, si podemos decirlo así.”
Oh Dios. Puedes sentir la animosidad chasqueando en el aire entre ellos. ¿Debería hacer un chiste, para calmar la atmosfera?
Tal vez no.
El reverendo revisa sus notas. “Y Lena, ¿te entregarán tus hermanos?”
“Correcto” asiento “Dimitri y Daniil. Me acompañarán por el pasillo, uno a cada lado.”
“¡Tus hermanos!” interviene Paul con interés. “Que linda idea. Pero, ¿por qué no tu padre?”
“Porque mi padre está…” dudo. “Bueno, en realidad, mis dos padres están muertos.”
Y, como la noche que sigue al día, aquí está. La incomoda pausa. Miro el piso de piedra, contando los segundos, esperando pacientemente que pase.
¿Cuántas pausas incómodas he causado en los últimos diez años? Siempre es lo mismo. Nadie sabe para donde mirar. Nadie sabe que decir. Por lo menos esta vez nadie trata de darme un abrazo.
“Mi querida niña” dice Paul consternado. “Estoy tan apenado…”
“¡Está bien!” lo corto amablemente. “De verdad. Fue un accidente. Diez años atrás. No hablo mucho sobre eso. No pienso sobre ello. Ya no.”
Le sonrío tan desalentadoramente como puedo. No iba a ir por ahí. Nunca lo hago. Está todo sellado en mi mente. Apartado.
Nadie quiere oír historias sobre cosas malas. Esa es la verdad. Recuerdo que mi tutor en la universidad una vez me preguntó si estaba bien y si quería hablarle sobre algo. En el momento que empecé, dijo: "¡No debes perder la confianza, Lena!” de esa manera tan enérgica que significaba “En realidad no quiero oír sobre eso, por favor para ahora.”
Había un grupo de asesoramiento. Pero nunca fui. Se me juntaba con las prácticas de hockey. De todas formas, ¿de qué hay que hablar? Mis padres murieron. Mi tío y mi tía nos cuidaron. Mis primos se habían ido de la casa así que teníamos sus cuartos y todo. Pasa. No hay nada más para decir.
“Que hermoso anillo de compromiso, Lena” dice el reverendo al final. Y todos se lanzan hacia la distracción.
“¿No es adorable? Y es antiguo.”
“Es una reliquia familiar” agrega Olga
“Muy especial” Paul palmea mis manos gentilmente. “Absolutamente fuera de lo común.”
Las puertas traseras se abren con un sonido metálico de cerrojos. “Perdón que llego tarde” viene de una penetrante voz familiar. “ ha sido un día terrible.”
Caminando por el pasillo, llevando varias bolsas llenas de seda, está Lucinda.
Vestida con un vestido suelto de color beige y gafas de sol enormes en la cabeza y parece molesta. “¡Reverendo Fox! ¿Recibió mi email?”
“Sí, Lucinda” dice el reverendo con cansancio. "Lo hice. Me temo que los pilares de la iglesia no pueden ser rociados de plata bajo ninguna circunstancia.”
Lucinda se para en seco, y un rollo de seda gris comienza a desenrollarse, por todo el camino del pasillo.
“¿No pueden? Bueno, ¿qué se supone que debo hacer? ¡Le prometí al florista columnas doradas!” Se desploma en un banco cercano. “¡Esta maldita boda! Si no es una cosa es la otra…"
“No te preocupes, Lucinda querida” dice Olga, arremetiendo hacia ella cariñosamente. “Estoy segura que estás haciendo un maravilloso trabajo. ¿Cómo está tu madre?”
“Oh, esta bien” Lucinda ondea su mano. “No es que alguna vez la vea tampoco. Estoy hasta las pestañas con esto… ¿Dónde está la maldita Clemency?”
“Reservé los autos, a propósito” digo rápidamente. “Todo listo. Y el cotillón. Me estaba preguntando también, ¿debería alquilar capullos de rosas para los ojales de los acomodadores?”
“Si puedes” dice un poco irritada. “Te lo agradecería.”
Mira hacia arriba y parece tomarme en serio por primera vez. “Oh, Lena . Un buena noticia: ¡tengo tu anillo! Estaba atrapado en el revestimiento de mi bolso”
Saca el anillo de esmeraldas y lo sostiene hacia mi. Estoy tan sorprendida, que todo lo que puedo hacer es parpadear.
El anillo real. Mi anticuado, invalorable, y real anillo de esmeraldas. Justo aquí, frente a mis ojos.
¿Cómo pudo…?
¿Qué mierda…?
No puedo levantar la vista para mirar a nadie más. Incluso aunque podía sentir las miradas de desconcierto a mi alrededor, entrecruzándose como rayos laser, moviéndose desde mi anillo falso al verdadero y de vuelta y viceversa.
“No logro comprender…” Comienza Paul al final.
“¿Que pasa, gente?” Andrey viene caminando por el pasillo, deteniéndose junto a nosotros. “¿Alguien vio un fantasma? ¿El santo espíritu?” se ríe de su propia broma, pero nadie se le une.
“Si ese es el anillo…” Olga parece haber encontrado su voz. “Entonces, ¿qué es eso?” señala el anillo falso en mi dedo, el cual ahora, por supuesto, luce como algo salido de una maquina de feria.
Mi garganta está tan apretada que casi no puedo respirar. De alguna manera tengo que salvar esta situación. De alguna manera. Nunca deben enterarse que perdí el anillo.
“¡Sí! Yo…¡Pensé que estarían sorprendidos!” De alguna manera encuentro las palabras, de alguna manera logro esbozar una sonrisa. Me siento como si estuviera caminando sobre un puente el cual tengo que ir construyendo yo misma a medida que camino, sin ninguna carta. “Yo en realidad… ¡Hice una replica del anillo!” trato de sonar casual. “Porque le presté el original a Lucinda.”
La miro desesperadamente, esperando que me siga la corriente. Afortunadamente, parece que se había dado cuenta el paso en falso que había cometido.
“¡Sí!” se une a mí rápidamente. “Eso es correcto. Le pedí prestado el anillo para… Para…”
“... Por razones de diseños.”
“Si! Pensamos que el anillo nos serviría de inspiración para….”
“… Las servilletas anillo” invento de la nada. “¡Servilletas de anillos de esmeralda! Las cuales no pudimos conseguir al final” agrego cuidadosamente.
Hay un silencio. Tomo coraje para mirar alrededor.
Olga tiene el rostro arrugado en un profundo ceño. Andrey miraba perplejo. Paul da un paso atrás del grupo, como diciendo “yo no tengo nada que ver con esto.”
“Así que muchas gracias” tomo el anillo de las manos de Lucinda con las mías temblorosas. “Solo… Me lo pondré de nuevo.”
Me estrello contra la orilla y estoy aferrada a la hierva. Lo hice. Gracias a Dios.
Pero mientras me saco el anillo falso del dedo, lo tiro en mi cartera, y me pongo el anillo real, mi mente está saturada. ¿Cómo puede ser que Lucinda haya tenido el anillo? ¿Qué pasa entonces con la Sra Fairfax? ¿Qué mierda está pasando?
“¿Por qué hiciste, exactamente, una replica del anillo, corazón?” Andrey luce totalmente desconcertado.
Lo miro, desesperadamente tratando de pensar en algo. ¿Por qué habría pasado por tantos problemas y gastos para hacer una anillo falso?
“Porque pensé que sería lindo tener dos” aventuro débilmente después de una pausa.
Oh, Dios. No. Malo. Debería haber dicho “para viajar.”
“¿Querías dos anillos?” Olga parece casi sin palabras.
“Bueno, espero que ese deseo no se aplique a tu marido de la misma manera que con tu anillo!” dice Anatoly con humor negro. “¿Eh Andrey?”
“Jajaja!” me río de forma fuerte y aduladora. “¡Jajaja! ¡Muy bueno! De todos modos” me vuelvo hacia el reverendo Fox, tratando de esconder mi desesperación. “¿Podríamos comenzar?”.
Media hora después, mis piernas están todavía temblando. Nunca experimenté una situación tan peliaguda en toda mi vida. No estoy segura de que Olga me haya creído. Sigue disparándome miradas suspicaces, además de preguntarme cuanto me ha costado la replica del anillo y donde la había hecho, y toda clase de preguntas que en realidad no quería responder.
¿Que pensará? ¿Que iba a vender el original o algo?
Ya habíamos practicado mi caminata sola por el pasillo, y la vuelta juntos, y solucionado donde nos arrodillaríamos y firmaríamos el registro. Ahora el vicario ha sugerido que repasemos los votos.
Pero no puedo. No puedo decir esas palabras mágicas con Anatoly ahí, haciendo inteligentes e ingeniosos comentarios y burlándose de cada palabra. Será diferente en la boda. Tendrá que callarse la boca.
“Andrey” lo llevo hacia un costado con un susurro. “No hagamos lo de los votos hoy después de todo. No con tu padre ahí. Son demasiado especiales para arruinarlos.”
“Ok” parece sorprendido “no me importa de todos modos.”
“Solo los diremos una vez. El día de la boda” presiono su mano. “De verdad.”
Incluso sin Anatoly, no quiero adelantarme al gran momento, noto. No quiero ensayar. Le sacaría todo lo que tienen de especiales.
“Si, estoy de cuerdo” Andrey asiente “¿Ya terminamos entonces?”
“¡No, no hemos terminado!” dice Lucinda, sonando malhumorada. “¡Estamos lejos de eso! Quisiera que Lena caminara por el pasillo otra vez. Estabas caminando demasiado rápido para la música.”
“Ok” digo encogiéndome de hombros y caminando hacia el fondo de la iglesia.
“¡Órgano, por favor!” grita Lucinda. “Ór-ga-no! ¡Desde el comienzo! Desplázate suavemente Lena” dice mientras paso a su lado. “¡Estas bamboleándote! Clemency, ¿dónde están esas tazas de té?”
Clemency acaba de venir del café Costa, y puedo verla por un costado de mi ojo, desgarrando a toda prisa saquitos de leche y azúcar.
“¡Te ayudaré!” le digo y salgo de la pasarela. “¿Qué quieres que haga?”
“Gracias” susurra Clemency cuando me acerco. “Anatoly quiere tres de azúcar, el cappuccino es de Andrey , Olga quiere las galletas...”
“¿Dónde está mi doble chocolate con extra crema y la magdalena?” digo con un ceño perplejo, y Clemency pega un salto en el aire.
“Yo no… puedo volver…”
“¡Era una broma!” digo. “Sólo estaba bromeando.”
Mientras más trabajaba Clemeny para Lucinda, más aterrorizada se volvía. Esto no podía ser bueno para su salud.
Lucina toma su té (con leche sin azúcar) con un breve asentimiento. Parece totalmente malhumorada otra vez y tiene desparramados un montón de impresos sobre el banco. Es un desastre desorganizado de notas garabateadas con resaltador y post it. Me extraña que pueda organizar alguna cosa.
“Oh, Dios, oh Dios” está diciendo en voz baja. “¿Dónde está el número del maldito florista?” Rebusca entre un puñado de papeles, luego se tira del pelo con desesperación, “¡Clemency!”
“¿Quieres que lo busque en google por ti?” le sugiero.
“¡Clemency lo hará. Clemency!” La pobre Clemency empieza tan mal, derramando el té de una de las tazas.
“Yo tomaré eso” digo rápidamente y aliviándola de la bandeja de cafés.
“Si puedes, sería de gran ayuda” Lucinda exhala afiladamente.
“Porque tu sabes, todos estamos aquí por tu causa, Lena. Y la boda está solo a una semana. Y todavía hay muchísimo que hacer.”
“Lo se” digo torpemente “Um… lo siento.”
No tengo ni idea que habían ido a hacer Andrey y sus padres, así que me dirijo hacia la parte trasera de la iglesia, sosteniendo la bandeja de Costa llena de tazas, tratando de desplazarme, imaginándome con el velo puesto.
“¡Ridículo!” oigo primero la voz de Olga apagadamente. “Demasiado rápido.”
Miro alrededor desconcertada, luego me doy cuenta que viene desde atrás de una puerta cerrada pesada de madera a un lado de la iglesia. Deben estar en la antesala.
“Todo el mundo sabe… Actitud para el casamiento…..” Ese era Andrey, pero la puerta es tan gruesa que solo puedo captar esas extrañas palabras.
“… ¡No es sobre el matrimonio de por sí!" La voz de Olga había subido un poco.
“… ¡Pareja contigo!... Todavía no puedo entender…”
“Bastante equivocado…” La voz de Anatoly es como el repiqueteo de una flauta.
Me quedo parada a diez yardas de la puerta, sosteniendo la bandeja de cafés. Sé que no debería estar escuchando. Pero no puedo controlarme.
“… Admítelo Andrey… Completo error…”
“... Cancelar. No es demasiado tarde. Mejor ahora que un divorcio desastroso…”
Trago saliva, mis manos tiemblan sosteniendo la bandeja. ¿Qué es lo que estoy escuchando? ¿Qué fue esa palabra, divorcio?
Probablemente lo estoy malinterpretando, me digo. Solo son palabras perdidas, podrían significar cualquier cosa.
“¡Bien, nos casaremos a pesar de lo que digan! ¡Así que será malditamente mejor que les guste!” La voz de Andrey sube mucho el tono, clara como el agua.
Me recorre un escalofrío Es bastante difícil encontrarle una interpretación alternativa a eso.
Hay una ruidosa respuesta de Anatoly, luego Andrey grita otra vez.
“… ¡No terminaremos en un maldito desastre!”
Siento un mar de amor por Andrey. Suena tan furioso. Un momento después hay un traqueteo en la puerta, e instantáneamente retrocedo unos diez pasos. Cuando la puerta se abre, camino hacia ella nuevamente, tratando de parecer relajada.
“¡Hola! ¿una taza de té?” De alguna manera logro mantener mi tono natural “¿Está todo bien? Me preguntaba a donde habían ido”
“Bien” Andrey me sonríe afectuosamente y enrosca un brazo alrededor de mi muñeca.
No hay ninguna señal de que acababa de mantener una discusión a los gritos con sus padres. Nunca me imaginé que era tan buen actor. Debería dedicarse a la política.
“Yo le llevaré esos a mis padres, de hecho” rápidamente me saca la bandeja de las manos. “Ellos …Er… Están mirando las obras de arte.”
“¡Genial!” consigo esbozar una sonrisa pero mi barbilla tiembla. Ellos no estaban mirando las obras de arte. Se estaban diciendo mutuamente que terrible elección de esposa había hecho su hijo. Estaban haciendo apuestas sobre que estarían divorciados al cabo de un año.
Cuando Andrey emerge de la antesala otra vez, respiro hondo, sintiéndome enferma de nervios.
“Así que... ¿Qué es lo que tus padres hacen con todo esto?" Le digo lo mas suavemente que puedo. “Digo, tus padres ni siquiera creen en la iglesia, ¿no? O... O… El matrimonio, incluso.”
Le doy la pista perfecta para que me lo cuente. Está todo dispuesto. Pero Andrey se encoge de hombros despreocupadamente.
“Están bien.”
Tomo unos sorbitos de mi té varias veces, mirando miserablemente el piso de piedra, deseando poder conseguirlo. Debería contradecirlo. Debería decir, “los oí discutir” debería aclarar las cosas con el.
Pero….. no puedo hacerlo. No soy lo suficientemente valiente. No quiero escuchar la verdad, que sus padres piensan que soy una basura.
"Sólo voy a revisar mis emails” ¿Es mi imaginación o Andrey está evitando mi mirada?
“Yo también” me alejo de él miserablemente y voy a sentarme sola en un banco. Por unos minutos encorvo mis hombros, tratando de resistir la urgencia de llorar. Al final, cojo mi teléfono y lo prendo.
Podría levantarme el animo tener algo que hacer. No lo había mirado desde hacía unas horas. Mientras se prende, casi me asustan todos los silbidos, pitidos y parpadeos que me reciben. ¿Qué cantidad de mensajes me he perdido? Rápidamente le envío un mensaje al conserje del Hotel Berrow, diciéndole que puede cancelar la búsqueda del anillo, y agradeciéndole por su tiempo. Luego vuelvo mi atención a los mensajes que tengo.
Al principio de la fila, hay uno de Julia, que llegó mas o menos veinte minutos atrás:

Estoy de camino a Alemania por el fin de semana. Dirigiéndome a una región montañosa. Estaré fuera de cobertura un tiempo.

Ver su nombre me llena de ganas de hablar con alguien, y le respondo:

¡Hola!. Suena genial. ¿Por qué Alemania?

No hay respuesta, pero no me importa. Es catártico solamente escribir.

Demasiado por un anillo falso. No funcionó. Fue descubierto y ahora los padres de Andrey piensan que soy un bicho raro.

Por un momento me pregunto si decirle que Lucinda había tenido el anillo y preguntarle que pensaba de eso. Pero… No. Es demasiado complicado. No querrá involucrarse en esto. Le envío el texto, luego me doy cuenta que Julia podría pensar que la estaba insultando. Rápidamente le escribo otro:

Gracias por tu ayuda, de todos modos. Me has ayudado mucho.

Tal vez debería revisar su bandeja de entrada. La he descuidado. Hay tantos emails con el mismo asunto en el encabezado , que me quedo mirando la pantalla desconcertada, hasta que me doy cuenta. Por supuesto. ¡Todos estaban respondiendo a mi mail sobre enviar sus ideas! ¡Estas son todas las respuestas!
Por primera vez en esta tarde, siento un pequeño destello de orgullo de mí misma. Si a alguien de toda esta gente se le ha ocurrido alguna idea innovadora y revoluciona la compañía de Julia, entonces será todo por mi causa.
Hago click en el primero, llena de anticipación.

Querida Julia,
Creo que deberíamos hacer yoga en el almuerzo, financiado por la compañía, y muchos otros están de acuerdo conmigo.
Lo mejor,
Sally Brewer.


Frunzo el ceño desconcertada. No es exactamente lo que estaba esperando, pero supongo que yoga no es una mala idea.
Ok, siguiente.

Querida Julia,
Gracias por tu email. Pediste honestidad. El rumor que corre por nuestros departamentos es que éste llamado ejercicio de ideas, es un proceso de selección de despidos. ¿Por qué no eres honesta tu misma y nos dices si es que vamos a ser despedidos?
Saludos cordiales
Tony.


Parpadeo de asombro. ¿Qué?
Ok, esa es una reacción ridícula. Debe ser un chiflado. Rápidamente paso al siguiente.

Querida Julia,
¿Hay algún presupuesto para este programa de “nuevas ideas” que lanzaste? Algunos jefes de equipo están preguntando.
Gracias
Chris Davies.


Esta es otra reacción ridícula. ¿Un presupuesto? ¿Quién necesita un presupuesto para ideas?

Julia,
¿Qué mierda esta pasando? La próxima vez que sientas que quieres anunciar alguna nueva iniciativa, ¿te importaría consultarlo con los otros directores?
Malcom.


El próximo es incluso más puntual:

Julia,
¿De qué se trata todo esto? Gracias por los encabezados. No.
Vick.


Me siento un poco culpable. Nunca se me había ocurrido que podría meter a Julia en problemas con sus colegas. Pero seguramente todos verán el lado beneficioso en cuanto aparezcan las buenas ideas.

Querida Julia,
El tema es que estás nombrando un nuevo “grupo de ideas”. Recordarás que esa fue mi idea, la cual presenté en la reunión departamental tres años atrás. Encuentro muy enriquecedor que mi iniciativa haya sido apropiada y espero de corazón que cuando ese nombramiento sea efectivo, esté primero en la pequeña lista.
De otra manera, me temo que tendré que elevar una queja a un nivel superior.
Lo mejor,
Martin.


¿Qué?

Querida Julia,
¿Tendremos que hacer alguna presentación especial de nuestras ideas? ¿Me podrías informar también la fecha límite para la presentación en power point? ¿Podemos trabajar en equipos?
Mis mejores deseos
Mandy.


Ahí está. ¿Ves? Una reacción brillante y positiva. ¡Trabajo en equipo!
¡Presentaciones! ¡Esto es fantástico!

Querida Julia,
Perdón por molestarte otra vez.
Si no queremos trabajar en equipo después de todo, ¿seremos penalizados? Me he peleado con mi equipo, pero ahora ellos saben todas mis ideas, lo que es totalmente injusto.
Solo para que sepas, tengo la idea de restructurar el departamento de marketing primero. Sin Carol.
Saludos
Mandy.


Ok, Bien, obviamente debemos esperar algunos problemas técnicos. No importa. Todavía sigue siendo un resultado positivo.

Querida Julia,
Siento tener que hacer esto, pero me gustaría hacer una queja formal sobre el comportamiento de Carol Hanratty.
Se ha comportado de manera poco profesional con el ejercicio de las nuevas ideas, y me veo forzada a tomarme el resto del día libre, debido a los nervios y el estrés. Judy también está totalmente estresada para trabajar el resto del día, y estamos pensando contactar con nuestro sindicato.
Saludos
Mandy.


¿Qué? Qué?

Querida Julia,
Perdona el largo mail. Pediste ideas.
¿Por donde empezar?
He trabajado en esta compañía por quince años, durante el cual un largo proceso de desilusión se ha ido colando por mis venas, hasta mis procesos mentales…


El email del hombre era más o menos de quince páginas de largo. Tiro mi teléfono a mi regazo, mi mandíbula floja.
No puedo creer todas estas respuestas. Nunca, jamás quise causar este jaleo. ¿Por qué la gente es tan estúpida? ¿Por qué tienen que pelearse entre si? ¿Qué mierda he suscitado?
Leo solo los primeros mensajes. Hay alrededor de treinta más. Si le renviara todo esto a Julia, y sale del avión en Alemania y los recibe todos juntos… De repente oigo su voz otra vez: las cadenas de mails son trabajo del demonio.
Y yo envío uno en su nombre. A toda la compañía. Sin consultarle.
Oh, Dios. Esta vez de verdad me gustaría retroceder en el tiempo. Me había parecido una idea genial. ¿En qué estaba pensando? Todo lo que sé es que no le puedo enviar esto así de la nada. Tengo que explicárselo primero. Decirle que era lo que quería lograr.
Mi mente trabaja en cámara lenta ahora. Digo, ella está en un avión. Está fuera de cobertura. Y es viernes por la noche, después de todo. No tiene sentido enviarle nada de esto. Tal vez todo el mundo se calme para el lunes. Sí.
El teléfono de repente suena con un mensaje de texto y yo salto de la silla, asustada.

Despegando, ¿Algo que tenga que saber? Julia

Me quedo mirando el teléfono, mi corazón golpeando un poco paranoico. ¿Necesita saber de esto justo en este momento? ¿Lo necesita?
No. No lo necesita. Nada por ahora. ¡Que tengas un buen viaje, Julia!

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Mayo 03, 2015 3:25 am

CAPITULO 8

No sé qué hacer con lo de Anatoly, Olga y la puerta de la antesala, como lo llamo en mi cabeza. Así que no hago nada. Digo, nada.
Sé que lo estoy evitando. Sé que es una debilidad. Sé que debería enfrentar la situación. Pero ni siquiera puedo creérmela, mucho menos hablar de ello. Especialmente a Andrey
Nunca me había dado cuenta de lo buen actor es. En todo el fin de semana, no me ha dado nada. Tuve una cena con la familia Zhdanov. Salí a tomar algo con Ruby y Annalise. He reído, hablado, exclamado, bromeado y tenido sexo. Y todo el tiempo he sentido un dolor persistente en mi pecho. Casi me estoy acostumbrando a él.
Si me hubieran dicho algo, por ahí me hubiera sentido mejor. Nos podríamos haber enfrentado, y los habría podido convencer que yo amo a Andrey y que voy a apoyar su carrera y que en realidad tengo cerebro. Pero no me dijeron nada. Se han mostrado conformes y encantadores, preguntando amablemente sobre nuestros planes en la búsqueda de una casa y ofreciéndome copas de vino.
Lo que lo hacía aún peor. Confirmaba que era una intrusa. Ni siquiera se me permitía integrar el conejo familiar sobre cuan inadecuada era la nueva novia de Andrey.
Incluso estaría mejor si Andrey odiara a sus padres, no respetara sus puntos de vista y solo los podríamos describir como lunáticos. Pero él sí los respeta. A él le gustan. Se llevan muy bien. Están de acuerdo en la mayoría de las cosas, y cuando no lo están es entre bromas y con naturalidad. En todos los casos.
Todos los casos menos el mío.
No puedo pensar en eso mucho tiempo, porque me entra el pánico y me enojo, así que solo me permito un poquito de preocupación cada tanto. Ya tuve mi cuota esta tarde. Me senté en un Starbucks después del trabajo, con un chocolate caliente, y me puse de mal humor.
Pero ahora, mirándome, no tendrías ni idea. Estoy con mi mejor traje y tacos altos. Mi maquillaje es inmaculado. Mis ojos están centellantes (dos cocktails). Estoy mirándome al espejo justo ahora, y me veo como una chica despreocupada, luciendo un anillo de compromiso, tomando un cosmos en el Savoy, con nada de lo que preocuparme.
Y, para ser sinceros, mi humor está muchísimo mejor de lo que estaba. Parte por los cockteles y parte porque estoy asustadísima por estar aquí.
Nunca he estado en el Savoy en mi vida. Es alucinante!
La fiesta es en una sala impresionante con paneles, espectaculares candelabros y mozos ofreciendo tragos en bandejas. Una banda de jazz está tocando, y todos alrededor, elegantemente vestidos están conversando en grupos. Hay un montón de palmadas en la espalda, apretones de mano, y chocadas de cinco, y todo el mundo parece de buen humor. No conozco a ninguna persona, obviamente, pero estoy feliz solo con mirarlos. Cada vez que alguien me ve parada sola y comienza a acercarse, saco mi teléfono para chequear los mensajes, y se vuelven otra vez para otro lado.
Esto es algo genial del teléfono. Es como una escolta.
Lucinda sigue mandándome mensajes, contándome de su viaje al norte del Londres, en busca de una variedad de seda gris, y si tengo alguna idea de las texturas que me gustarían. Andrey me ha enviado un texto desde Warwick sobre algún viaje de investigación que está planeando con el profesor de ahí. Mientras tanto, estoy teniendo una larga conversación con Ruby sobre la cita a ciegas que tiene. Lo única cosa es que, es bastante difícil escribir un mensaje y sostener un cocktail al mismo momento, así que al final dejo mi cosmo sobre una mesa cercana y lanzo algunas respuestas:
Seguro, la seda flameada gris estaría bien. Muchísimas gracias! Te quiere, Lena xxxxx

No creo que ordenar dos filetes sea necesariamente aterrador…. Quizás esté haciendo dieta con el programa de Atkins???? Mantenme al tanto! P xxxxxxx

Suena fabuloso, puedo ir yo también?! P xxxxx


Hay un montón de mensajes para Julia también. Varias personas han contestado la solicitud de nuevas ideas. Muchos han adjuntado largos archivos y CV. Incluso hay un par de videos. La gente debió haber estado ocupada el fin de semana. Me estremezco cuando veo un encabezado que dice, 1001 ideas para WGC – parte 1 y aparto mis ojos.
Lo que yo había deseado era que todos se calmaran en el fin de semana y se olvidaran de esto. Pero alrededor de las ocho de la mañana, la avalancha de mails empezó, y continuaron viajando de acá para allá. Todavía hay rumores que todo esto es una gran audición para un puesto. Hay una pequeña pelea sobre qué departamento había propuesto la expansión a Estados Unidos primero. Malcom sigue enviando emails irritables preguntando quien había aprobado esta iniciativa, y que toda la cosa era básicamente un caos. ¿Ésta gente no tiene vida?
Me hace hiperventilar un poco cada vez que pienso en eso. Así que se me ocurrió una nueva manera de enfrentarlos: No estoy. Puede esperar hasta mañana.
Y también lo puede hacer el ultimo mail que Willow le envía a Julia. Ahora estoy convencida que no solo se debe ver como una supermodelo sino que tiene que ser genial en la cama también para soportar su temperamento.
Hoy le había enviado otro mail largo, un discurso aburrido, diciendo que quería que Julia le buscara una marca especial de crema exfoliante Alemana mientras está ahí, pero que probablemente no se molestaría porque así es Julia, después de todo el paté que ella le trajo de Francia, que la hacía tener nauseas pero que aun así lo hizo, pero que esa era la clase de persona que ella era y que el realmente podría aprender de eso, pero ¿¿ha querido aprender Julia alguna cosa de ella?? ¿¿¿LO HA HECHO???
Honestamente. Me hace doler la cabeza.
Estoy rebuscando en la larga lista de emails cuando uno llama mi atención. Es de Adrian Foster, en marketing.

Querida Julia,
Gracias por estar de acuerdo en enviarle flores a Lindsay por su cumpleaños, ¡¡llegaron al final!! Como no estuviste por aquí el día de hoy las puse en tu sala.
Están en agua, así se mantendrán bien.
Saludos
Adrian


No había sido Julia en realidad quien estuvo de acuerdo con las flores. Había sido yo, en su nombre.
Ahora no tengo tanta confianza de que haya sido una buena idea. ¿Qué pasaría si Julia está totalmente ocupada mañana? ¿Qué pasaría si se enojara porque tenía que sacar tiempo de su agenda para darle las flores? ¿Cómo podría hacerle las cosas más fáciles?
Dudo por un momento, luego rápidamente le envío un email a Lindsay.

Hola Lindsay,
Quiero darte algo en mi oficina. Algo que te gustará.
Pásate mañana en cualquier momento.
Julia . Xxxxxxx


Presiono enviar sin releerlo y tomo un sorbo de mi cosmo. Por casi veinte segundos me relajo, saboreando mi trago, preguntándome cuando llegarán los canapés. Luego, como si una alarma se hubiera disparado, empiezo.
Espera. Le escribí besos después del nombre de Julia. No debería haber hecho eso. La gente no envía besos en los mails profesionales.
Mierda. Busco el mensaje enviado y lo leo, con una mueca de dolor. Estoy tan acostumbrada a enviar besos, que salen automáticamente. Pero Julia nunca manda besos. Jamás.
¿Tendría que de alguna manera tratar de borrar los besos?
Querida Lindsay, solo para aclarar, no me refería a enviar besos.
No. Horrible. Tendré que dejarlo. Seguramente estoy exagerando, de todos modos.
Tal vez ni siquiera lo note….
Oh Dios. Una respuesta de Lindsay ya ha llegado. Eso es rápido. Lo abro y miro el mensaje.

Te veo ahí entonces, Julia.
Lindsay xx Smile Smile

Dos besos y una carita contenta. ¿Es eso normal?
Lo miro fijo por un momento, tratando de convencerme de que lo es. Sí. Sí. Creo que es normal. Podría definitivamente ser normal. Simplemente amigable correspondencia de oficina.
Alejo mi teléfono, acabando mi trago y mirando alrededor en busca de otro.
Hay un mozo parado a unos pasos, y comienzo a caminar hacia el atravesando la multitud.
“¿…Idea de la política de Julia Volkova?" Una voz de hombre llama mi atención.
“Mierda de ridículez.”
“Tu conoces a Julia…”
Me quedo parada ahí, pretendiendo jugar con mi teléfono. Un grupo de hombres en traje se habían detenido cerca. Todos son más jóvenes que Julia y muy bien vestidos. Deben ser colegas suyos.
Me pregunto si podría juntar las caras con los mails. Apuesto que el que tiene la piel aceitunada es Justin Cole, quien envió la cadena de mails diciendo a todo el mundo que la vestimenta casual de los viernes era obligatoria y si podríamos hacerlo por favor con estilo? Parece un policía fashion, en su traje negro y corbata delgada.
“¿Esta ella aquí?” dice el rubio.
“No le he visto” responde el de piel aceitunada, vaciando una copa. “Que se joda esa obstinada.”
Mi cabeza se sacude de la sorpresa. Bien, eso no es muy agradable.
Mi teléfono suena con un texto entrante y lo abro, agradecida de tener algo que ocupe mis dedos. Ruby me ha enviado una foto de un tipo de cabello castaño, con el mensaje:

¿¿¿¿¿Esto no es un peluquín?????

No pude reprimir una carcajada. De alguna manera se las había arreglado para tomarle una foto a su cita por la espalda. ¿Cómo lo habrá logrado? ¿Lo habrá notado él?
Miro la foto. Luce como un pelo natural para mí. No tengo idea por qué Ruby está tan obsesionada con los peluquines, igualmente. Solo por aquella desastrosa cita a ciegas que tuvo el año pasado, donde el tipo resultó tener cincuenta y nueve años, no treinta y nueve.

No pienses en ello. ¡Parece natural! Xxxxxx

Cuando levanto la mirada, los hombres que habían estado hablando se habían unido al gentío. Mierda. Estaba bastante intrigada sobre esa conversación.
Tomo otro cosmo y algunas deliciosas piezas de sushi (A lo que iba de la tarde ya me hubiera gastado alrededor de cincuenta billetes si tuviera que pagarlos) y me estoy por dirigir hacia la banda de jazz cuando oigo el ruido de un micrófono que estaba siendo prendido. Me giro en redondo y estoy solo a cinco pies de distancia, lo cual no había notado. Una chica rubia con un elegante pantalón negro palmea el micrófono y dice: “Damas y caballeros. ¿Puedo tener su atención por favor?” después de un momento dice en voz más alta: “¡Gente! ¡Es hora de los discursos! Mientras más rápido empiecen más rápido acabarán, ¿ok?”
Sonaron risas generales y la multitud empezó a moverse hacia el final del salón. Soy empujada en esa dirección quedando frente al podio, que no era exactamente donde quería estar, pero no tengo muchas opciones.
“¡Así, que aquí estamos!” la chica rubia abre sus brazos, “Bienvenidos a esta celebración de nuestra fusión, Johnson Ellison, y el magnífico Greene Retail. Este es un matrimonio de mentes y corazones tanto como de empresas, y tenemos mucha, mucha gente a la que agradecer. Nuestro director general, Patrick Gowan, mostró la visión inicial que nos condujo a estar parados aquí hoy. ¡Patrick, ven aquí!”
Un hombre barbudo en un traje pálido camina hacia el podio, sonriendo modestamente y sacudiendo su cabeza, y todo el mundo empieza a aplaudir incluyéndome a mí.
“Keith Burnley, ¿qué puedo decir? Ha sido una inspiración para todos nosotros” continua la rubia.
El problema de estar parada justo en frente de la muchedumbre es que te hace sentir muy evidente. Trato de escuchar atentamente y parecer interesada, pero ninguno de estos nombres significa nada para mí. Quizás debería haber hecho mis deberes. A escondidas saco mi teléfono y me pregunto si podría discretamente encontrar el email sobre la fusión.
“Y sé que él está aquí en algún lugar…” Ella mira alrededor, haciéndose sombra en los ojos. “Ella trató de zafarse de venir esta noche, pero teníamos que tenerla en persona, la Sra. De White Glob Consultores, ¡Sra. Julia Volkova!”
Mi cabeza se sacude en estado de shock. No. Eso no puede ser posible, ella no puede…
Mierda.
Una horda de aplausos se escucha mientras Julia se aproxima al podio, vestida con un elegante traje negro y el ceño fruncido ligeramente. Estoy tan paralizada que no puedo siquiera moverme. Ella estaba en Alemania. No iba a venir esta noche. ¿Qué es lo que está haciendo acá?
Por la forma en que su cara muestra su sorpresa al verme, adivino que está pensando lo mismo.
Estoy tan jodida. ¿Por qué pensé en algún momento que podía salirme con la mía colándome en una fiesta tan elegante como esta?
Mi cara está totalmente roja de vergüenza. Rápidamente trato de irme para atrás, pero la masa de gente presionando desde atrás es muy pesada, así que estaba atrapada, mirándole en silencio.
“Cuando Julia está presente, sabes sin lugar a dudas que lo que esté pasando se resolverá” está diciendo la rubia. “Incluso si es la resolución que quieres… ¿Eh, Charles?” Toda la gente estalla en carcajadas, y yo me apresuro a participar con falso entusiasmo. Claramente ésta era una broma masiva, de la cual sabría si no fuera una colada.
El tipo de al lado se gira hacia mí y exclama, “¡Se está pasando un poco de la raya!” y me encontré respondiendo, “¡lo sé, lo sé!” y le doy otra gran risa falsa.
“Lo cual me lleva hacia otra pieza fundamental…”
Cuando alzo mis ojos, Julia está mirando hacia la nada cerca mío, Gracias a Dios. Ya es lo suficientemente insoportable así como estaba.
“¡Oigámoslo de la boca de Jessica Garnett!”
Mientras una chica vestida de rojo sube al podio, Julia saca su teléfono de su bolsillo y discretamente comienza a escribir. Un momento después un texto llega a mi teléfono.
¿De qué te ríes?
Siento un poco de mortificación. Debe haber notado que solo trato de mezclarme con el resto. Me está torturando deliberadamente. Bien, no le voy a dar el gusto.
De una buena broma.
Veo que Julia, chequea el teléfono otra vez. Su cara se contrae un poco, pero supe que lo entendió. Escribe algo rápidamente, luego un momento después mi teléfono suena de nuevo.
No sabía que tu nombre estaba en mi invitación.
Miro hacia arriba con temor, tratando de leer su expresión, pero otra vez está mirando hacia otro lado, con su cara impasiva. Pienso por un momento y luego escribo:
Solo pasé por acá para recoger tu bolsita de regalo. Todo es parte del servicio. No necesitas agradecerme.
Y mis cockteles, por lo que veo.
Ahora está mirando fijamente mi cosmo. Alza sus cejas y yo suprimo el impulso de reírme.
Estaba a punto de ponerlo en una petaca para ti. Obviamente.
Obviamente. Aunque yo tomo Manhattan.
Ah, bueno, ahora lo sé. Voy a tirar todos los tragos de tequila que te he guardado.
Cuando lee el último mensaje, Julia levanta la mirada de su teléfono y me dedica esa sonrisa sorpresiva. Sin quererlo, me encuentro a mí misma devolviéndole la sonrisa e incluso conteniendo el aliento un poco. Realmente me hace algo, esa sonrisa suya. Es desconcertante. Es…
No importa, Concéntrate en el discurso.
“…Y finalmente, ¡tengan todos una buena noche! ¡Gracias a Todos!”
Cuando la ronda final de aplausos estalla, trato de encontrar una ruta de escape, pero no hay ninguna. En un plazo de aproximadamente diez segundos, Julia había bajado del podio y está parado frente a mí.
“Oh” trato de esconder mi desconcierto. “Er… Hola. ¡Que sorpresa verte aquí!”
No me contesta, solo me mira con curiosidad. No tenía sentido negar lo evidente.
“Ok, lo siento” digo rápidamente. “Sé que no debería estar aquí, es que nunca había estado en el Savoy antes, y sonaba tan impresionante, y tú no querías venir, y…” Me interrumpo cuando levanta una mano, mirándome divertido.
“No hay problema. Me tendrías que haber dicho que querías venir. Habría hecho poner tu nombre en la lista de invitados.”
“¡Oh!” Me saco un peso de encima. “Bien… Gracias. Lo estoy pasando realmente bien.”
“Bien” me sonríe y toma una copa de vino tinto de un mozo que pasaba con una bandeja. “¿Sabes qué?” hace una pausa pensativamente, acunando la copa en sus manos. “Tengo algo que decirte, Lena Katina. Te lo debí haber dicho antes. Gracias. Fuiste de mucha ayuda para mí estos días.”
“Está bien, realmente. No hay problema” me apresuro a quitarle importancia, pero ella negaba con la cabeza.
“No, escucha, quería decirte esto. Sé que originalmente yo te estaba haciendo un favor a ti, pero al final tú me lo has hecho a mí. No he tenido una asistenta apropiada en el trabajo. Hiciste un gran trabajo, manteniéndome al tanto de todo, realmente te lo agradezco.”
“Honestamente, ¡no es nada!” digo, sintiéndome incomoda.
“¡Acepta el crédito!” se ríe, luego se saca el saco y afloja su corbata. “Jesus, ha sido un largo día.” Se cuelga el saco de un hombro y toma un sorbo de vino. “Así que, ¿no hay nada nuevo hoy? Todo ha estado muy calmado.” Me da otra de sus devastadoras sonrisas. “¿O le están llegando todos mis mails a Jane ahora?”
Mi teléfono contenía doscientos cuarenta y tres mails para Julia. Y todavía seguían entrando.
“Bueno…” Tomo un sorbo de cosmo, tratando desesperadamente de ganar tiempo. “Es bastante curioso, sí recibiste algunos emails. Aunque pensaba no molestarte mientras estabas en Alemania”
“¿Oh si?” parece interesada. “¿Qué?”
“Um… esto y aquello. ¿O preferirías esperar hasta mañana?” me cojo de mi última esperanza.
“No, dime ahora”
Me froto la nariz. ¿Por dónde empezar?
“¡Julia! ¡Aquí estas!” un hombre delgado con anteojos se está aproximando. Parpadeaba bastante rápido y sostenía una gran carpeta negra bajo su brazo.
“Dijeron que no venias hoy.”
“No lo iba a hacer” dice Julia con ironía.
“Genial. ¡Genial!” El hombre delgado se revuelve nerviosamente.
“Bien, traje esto aquí por si acaso.” Le entrega el portafolio a Julia, quien lo toma, pareciendo divertida. “Si tienes algún momento esta noche, estaré levantado hasta las dos o tres, siempre contento de poder usar el skipe desde casa… un poco radical, algunos de ellos, pero… ¡No importa! Creo que es grandioso lo que estás haciendo. Y si hay alguna oportunidad de trabajo detrás de todo esto… Cuenta conmigo. Ciertamente. Bien… no te entretengo más. ¡Gracias Julia!” se pierde otra vez dentro de la multitud.
Por un momento ninguna de las dos habla, Julia porque parecía demasiado desconcertada y yo por que trataba de resolver que decir.
“¿A que venía todo eso?” Pregunta Julia finalmente. “¿Tienes alguna idea? ¿Hay algo que me perdí?”
Lamo mi labio reseco nerviosamente. “Hay algo que tenía intenciones de decirte “suelto una risita aguda. “Es bastante gracioso, de hecho, si lo ves de ese modo…”
“¡Julia!” una mujer alta con voz atronadora me interrumpe. “¡Estoy encantada que te hayas anotado para el Fun Run!” Oh, Dios mío. Esta debe ser Rachel.
“¿Fun Run?” Julia repite las palabras como si fueran completamente desconocidas para ella. “No. Lo siento, Rachel. No participo de Fun Runs. Estoy feliz de hacer una donación, dejo que otros participen en la carrera, es bueno para ellos…”
“¡Pero tu email!” le mira fijamente. “Estábamos tan emocionados de que querías formar parte ¡Nadie lo podía creer! Este año todos corremos con disfraces de superhéroes” añade entusiasta. “He asignado uno de Superman para ti.”
“¿Email?” Julia la mira desconcertado. “¿Que email?”
“¡Ese adorable mail que me enviaste! El viernes fue, ¿no? Oh, y dios te bendiga por la e-card que le enviaste a la pequeña Chloe” Rachel baja su voz y palmea a Julia en el brazo “Estaba tan conmovida. A la mayoría de los directores ni les hubiera importado la muerte del perro de una asistente, así que enviarle tan encantadora e-card de condolencias, con un poema y todo…”Abre sus ojos ampliamente. “Bueno, estábamos todos atónitos, para serte honesta.”
Mi cara se iba calentando a cada minuto. Me había olvidado la e-card.
“Una e-card de condolencias para el perro” dice Julia finalmente, con una voz extraña. “Si, estoy bastante sorprendida de mí misma.”
Me está mirando fijamente. No es precisamente una mirada amistosa. De hecho, siento ganas de salir corriendo, solo que no hay donde ir.
“¡Oh, Loulou!” Rachel de repente ondea una mano a través de la sala. “Con tu permiso, Julia” se dirige hacia la muchedumbre, abriéndose paso entre ellos y nos deja solas.
Hay un silencio. Julia me contempla calmadamente, sin parpadear. Está esperando que empiece, me doy cuenta.
“Pensé…” trago saliva.
“¿Si?” su voz es seca e implacable.
“Pensé que te gustaría participar del Fun Run.”
“¿Lo hiciste?”
“Sí. Lo hice.” Mi voz está un poco ronca por los nervios. “Quiero decir… ¡Son divertidos! Así que pensé en responder. Solo para ahorrarte tiempo.”
“¿Tu escribiste un email y lo firmaste con mi nombre?” Suena atronador.
“¡Estaba tratando de ayudar!” digo rápidamente. “Sabía que no tenías tiempo, y ellos seguían preguntándote, y pensé…”
“La e-card también fuiste tú, supongo” cierra sus ojos brevemente. “Jesús. ¿Hay algo más en lo que te hayas entrometido?”
Quiero enterrar mi cabeza como una ostra. Pero no puedo. Tengo que contarle, rápidamente, antes de que lo aborde alguien más.
“Ok, tuve esta… Esta otra idea” digo, mi voz prácticamente baja como un susurro. “Solo que todos han sido un poco alentados, y ahora todos están enviando emails sobre eso, y piensan que hay un puesto de trabajo de por medio…”
“¿Un puesto de trabajo?” me mira fijamente. “¿De que estas hablando?”
“Julia.” un hombre le palmea la espalda mientras pasa “Estoy contento de que estés interesada en venir a Islandia. Estaré en contacto.”
“¿Islandia?” La cara de Julia se sacude de la conmoción.
Había olvidado sobre el viaje a Islandia que había aceptado también. Pero solo tengo tiempo de hacer una sonrisa compungida antes de que otra persona acosara a Julia.
“Julia, Ok, no sé qué está pasando” es una chica con anteojos y una forma muy intensa de hablar. “No sé si nos estás tomando por tontos o que…” Parece un poquito estresada y despejaba continuamente su cabello de su frente. “De todos modos, aquí está mi CV. Tu sabes cuantas ideas tuve para esta compañía, pero si todos tenemos que seguir saltando a través de aros incluso más sangrientos, entonces… Lo que sea, Julia. Es tu decisión.”
“Elena…” La interrumpe desconcertado.
“Solo lee mi declaración personal. Está todo ahí.” Y se va.
Hay un latido silencioso, entonces Julia gira alrededor, su cara tan amenazadora que me acobardo por dentro.
“Empieza desde el principio. ¿Qué hiciste?”
“Envié un mensaje.” Rasco el suelo con mi zapato, sintiéndome una niña traviesa. “De ti.”
“¿A quiénes?”
“A toda la compañía.” Me estremezco mientras digo las palabras. “quería que todos se sintieran… Alentados y positivos. Así que les dije a todos que deberían enviar sus ideas. A ti.”
“¿Tu escribiste eso? ¿Bajo mi nombre?”
Se veía tan lívida que prácticamente retrocedo, sintiéndome un poco petrificada.
“Lo siento” digo sin aliento “Pensé que era una buena idea. Pero algunos pensaron que tratabas de despedirlos, y otros piensan que secretamente los estas entrevistando para un puesto de trabajo, y todos se pusieron nerviosos por eso… lo siento.” Digo débilmente.
“Julia, ¡recibí tu email!” una chica con cola de caballo nos interrumpe impacientemente. “Así que, te veo en clases de baile.”
“¿Qu…?” Los ojos de Julia giraron en su cabeza.
“Muchísimas gracias por tu apoyo. De hecho, tu eres mi única alumna hasta ahora, trae ropa confortable y zapatos suaves, ¿ok?”
Le hecho un vistazo a Julia y trago saliva por su expresión. Parece literalmente incapaz de hablar. ¿Que tienen de malo las clases de baile? Va a tener que bailar en su boda, ¿o no? Debería estar agradecido que lo apunte a las clases.
“¡Suena genial!” digo alentadoramente.
“¡Te veo el próximo Jueves a la tarde, Julia !”
Mientras desaparece en el bullicio, doblo mis brazos defensivamente, preparada para decirle que le había hecho un enorme favor. Pero mientras se daba vuelta, su rostro está tan pétreo que pierdo el valor.
“Exactamente, ¿cuántos mails enviaste en mi nombre?” sonaba calmada, pero no de una buena manera.
“Yo… No muchos” no sé qué decir. “Quiero decir… Solo unos cuantos. Yo solo quería ayudar…”
“Si fueras mi asistenta, te hubiera despedido en el momento y muy posiblemente procesado” dispara las palabras como si fuera una ametralladora. “Por cómo estamos, solo puedo ordenarte que me devuelvas el teléfono y pedirte que te…”
“¡Julia! Gracias a Dios una cara amigable.”
“Nick” el comportamiento de Julia cambia instantáneamente. Sus ojos se encienden y su expresión glaciar parece derretirse. “Que bueno verte. No sabía que venías.”
Un hombre sesentón, vestido con un traje a rayas sobre una maravillosa camisa floreada, está levantando una copia hacia nosotros. Le levanto la mía hacia él, sintiéndome asombrada. ¡Sr. Nicholas Murray! Cuando estaba googleando la compañía, vi fotos de el con el primer ministro, el príncipe Carlos y todo el mundo.
“Nunca rechazo una fiesta si puedo evitarlo” dice Sr. Nicholas animadamente. “Me perdí los discursos, ¿no?”
“Siempre puntual.”Sonríe Julia “No me digas que has mandado a tu chofer aquí para que te diga si habían terminado.”
“No podría hacer comentarios.” El sr. Nicholas le guiña un ojo “¿Recibiste mi email?”
“¿Recibiste el mío?” contrarresta Julia, y baja su voz. “¿Has nominado a Richard Doherty para el premio de Negociaciones este año?”
“Es un talentoso brillante joven, Julia” dice sr. Nicholas, luciendo un poco atrapado. “¿Recuerdas su trabajo con Harddwicks el año pasado? Merece un reconocimiento.”
“Tu arreglaste el trato con Ryan Energy. No el.”
“Él ayudo” retruca Sr. Nicholas “Ayudo en muchas formas. Algunas… intangibles”
Por un momento se miran uno al otro. Parecía que ambos estaban tratando de contener la risa.
“Eres incorregible” dice Julia finalmente “Espero que esté agradecido. Ahora, sabes que acabo de regresar de Alemania? Hay algunas cosas que quiero discutir contigo”
Me está sacando totalmente de la conversación, pero en realidad no me importa. En serio. De hecho, tal vez me pueda escapar mientras tenga la opción.
“Julia, preséntame a tu amiga” el Sr. Nicholas corta mis pensamientos, y le devuelvo la sonrisa nerviosa.
Julia obviamente no tenía ningún deseo de presentarme a Sr. Nicholas. Pero también es un hombre muy amable, porque después de unos treinta segundos, los cuales fueron claramente una lucha interna, dice, “Sr. Nicholas, Lena Katina. Lena, Sr. Nicholas Murray”
“¿Cómo está usted?” Estrecho su mano, tratando de no mostrar mi excitación. Wow. Sr. Nicholas Murray y yo. Hablando en el Savoy. Ya estoy pensando la manera de dejarlo caer casualmente en alguna conversación con Antony.
“Eres de Johnson Ellison o de Greene Retail?” pregunta Sr. Nicholas amablemente.
“Ninguna” digo torpemente. “En realidad, soy fisioterapeuta.”
“¡Una fisioterapeuta!” su rostro se enciende. “¡Que maravilloso!” La más subestimada de todas las prácticas médicas, siempre pensé. He estado yendo a un Súper hombre en la calle Harley por mi espalda, aunque de casualidad no la ha fracturado…”Se estremece.
“Tienes que probar con Ruby” digo, asintiendo sabiamente. “Mi jefa. Es increíble. Su masaje de tejidos profundos hace que los hombres adultos lloren.”
“Ya veo” Sr. Nicholas parece interesado “¿Tienes alguna tarjeta?”
Siiiiiiiiiiii! Ruby, nos hizo a todas tarjetas cuando empezamos, y nunca me habían pedido una antes. Ni una sola vez.
“Aquí tiene” Tomo mi bolso y saco una tarjeta con indiferencia, para que pensara que lo hago todo el tiempo. “Estamos en Balham. Es hacia el sur del río, seguramente no lo conoces.”
“Conozco bien Balham” sus ojos centellean. “Mi primer piso en Londres fue en Bedford Hill.”
“¡No me diga!” mi canapé casi se me cae de la boca. “Bueno, definitivamente tendrá que venir a vernos ahora.”
No lo puedo creer. Sr. Nicholas Murray, viviendo en Bedford Hill. Dios, ha aparecido. Empiezas en Balham y terminas siendo nombrado caballero. Es bastante inspirador, realmente.
“Sr. Nicholas” el hombre con piel aceitunada se había materializado de la nada para unirse al grupo. “Encantado de verlo aquí. Siempre es un placer. ¿Cómo están yendo las cosas en el Número Diez? ¿Ya ha encontrado el secreto de la felicidad?”
“Las ruedas están girando” el sr Nicholas le da una sonrisa fácil.
“Bien, es un honor. Un honor absoluto. Y Julia” el hombre de la piel aceitunada palmea a Julia en la espalda. “Mi persona principal. ¿Podríamos hacer lo que hacemos sin ti?”
Le miro indignada. Estaba llamando a Julia “terca de mierda” un momento atrás.
“Gracias Justin” le sonríe tirantemente Julia.
Este era Justin Cole. Tenía razón. Lucía tan despectivo en persona como lo hacían sus emails.
Estoy a punto de preguntarle a Sr, Nicholas que es lo que el primer ministro quería realmente, cuando un hombre joven se aproxima a nosotros nervioso.
“¡Julia! Perdón por interrumpir. Soy Matt Mitchell. Muchísimas gracias por prestarte para voluntario. Va a hacer una gran diferencia para nuestro proyecto tenerte abordo.”
“¿Voluntario?” Julia me envía una mirada filosa.
Oh, Dios. No tengo idea. Mi mente trabaja a tiempo completo, tratando de recordar. Voluntario… voluntario… ¿Para qué era…?
“¡Para la expedición a Guatemala! El programa de intercambio” Matt Mitchell está resplandeciente. “¡Estamos tan emocionados de que hayas querido anotarte!”
Se me revolvió el estómago. Guatemala. Me había olvidado completamente sobre Guatemala.
“¿Guatemala?” Repite Julia, con una especie de rictus en su sonrisa. Ahora me acordaba. Envié ese mail bastante tarde a la noche. Creo que me había tomado un vaso de vino o dos. O… tres.
Me arriesgo a echarle una miradita a Julia, y su expresión es tan amenazante, que me quiero largar ya. Pero la cosa es que, sonaba como una oportunidad muy emocionante. Y por lo que había visto de su agenda, nunca se tomaba vacaciones. Debería ir a Guatemala.
“Estábamos todos muy emocionados con tu mail, Julia” Matt palmea la mano de Julia con las dos suyas con sinceridad. “Nunca supe que te sentías de esa manera sobre los desarrollos mundiales. ¿Cuántos orfanatos apadrinas?”
“¡Julia! Oh mi Dios!” Una chica de cabello negro, bastante ebria, se aproxima al grupo y empuja a Matt con el codo sacándolo del camino, haciéndole soltar las manos de Julia. Está bastante enrojecida con la máscara de pestañas corrida, y toma ella misma las manos de Julia. “Muchísimas gracias por tu e-card sobre Scamper. Me animaste el día, ¿lo sabes?”
“Está bien, Chloe” dice Julia estrechamente. Me tira una incandescente mirada furiosa y yo retrocedo.
“Esas cosas tan hermosas que escribiste” traga saliva “Supe cuando las leí que debes tener un montón de perros. Porque me entendiste, ¿no? Me entendiste” una lágrima rueda por su mejilla.
“Chloe, ¿quieres sentarte?” dice Julia, sacándole sus manos, pero Justin le corta, con una maliciosa mueca en sus labios.
“He oído sobre esa famosa e-card. ¿La puedo ver?”
“La tengo impresa” limpiándose la nariz, Chloe saca un pedazo de papel de su bolsillo, y Justin inmediatamente se lo arrebata.
“Oh, bueno, esto es hermoso, Julia” dice, escaneándolo con falsa admiración. “Muy conmovedor.”
“Se lo he mostrado a todos en el departamento” Chloe asiente llorosamente. “Todos piensan que eres increíble Julia.”
La mano de Julia está apretando tan duramente su copa, que se le estaba poniendo blanca. Pareciera como si quisiera apretar un botón propulsor y escapar de ahí. Yo me estoy sintiendo mal, muy mal realmente ahora. No me había dado cuenta que había enviado tantos emails. Me había olvidado lo de Guatemala… Y no debería haber enviado la e-card. Si pudiera volver atrás en el tiempo, ese sería el momento en que me diría, “Lena, para, ¡no envíes la e-card!”
“El joven Scamper se unió a sus amigos en el cielo, pero nos ha dejado llorando” Justin lee en voz alta dramáticamente. “Su piel peluda, sus ojos brillantes, sus huesos sobre la silla” Justin hace una pausa. “No estoy seguro si silla rima exactamente, Julia. ¿Y por qué están sus huesos sobre la silla, de todos modos? Un poco antihigiénico.”
“Déjalo ahí” Julia trata de dejarlo pasar, pero Justin insiste, pareciendo encantado.
“Su manta vacía en su cama, el silencio en el aire. Si Scamper está ahora mirando hacia abajo, sabrá cuanto lo extrañamos” Justin hace una mueca de dolor.
“¿Aire? ¿Extrañamos? ¿Sabes lo que es una rima Julia?”
“Creo que es muy conmovedor” dice Sr. Nicholas alegremente.
“Yo también” digo rápidamente. “Creo que es brillante.”
“Es tan real” la lágrimas caen de los ojos de Chloe. “Es hermoso porque es verdad”.
Está totalmente borracha. Había perdido completamente uno de sus tacones agujas y parecía que ni siquiera lo había notado.
“Justin” dice Sr. Nicholas amablemente. “Tal vez podrías conseguirle a Chloe un vaso de agua.”
“¡Por supuesto!” Justin hábilmente se guarda la hoja. “No te importa si conservo este poema tuyo, ¿no Julia? Es tan especial. ¿Alguna vez pensaste en trabajar para Hallmark?” Él acompaña a Chloe lejos del grupo y prácticamente la tira en una silla. Un momento después lo veo alegremente haciendo señas al grupo con el que había estado antes y sacando la hoja de papel del bolsillo.
Casi ni me atrevo a mirar a Julia, me siento tan culpable.
“¡Bueno!” dice Sr. Nicholas divertido. “Julia no tenía idea que eras tan amante de los animales-”
“No lo soy” Julia parece a duras penas poder manejar su voz “Yo…”
Trato frenéticamente de pensar en algo que pueda decir para redimirle de la situación. Pero, ¿qué puedo hacer?
“Ahora, Lena, por favor discúlpame” el sr Nicholas corta mis pensamientos. “Por mucho que me gustaría quedarme aquí, debo dar una vuelta y hablar con ese interminable aburrido hombre de Greene Retail” me pone una cara tan cómica, que no puedo ocultar una risita. “Julia, hablaremos luego” presiona mi mano en la suya y se interna en la muchedumbre, y yo reprimo mis ganas de correr tras él.
“Así que…” me vuelvo hacia Julia y trago varias veces “Um… lo siento, sobre todo.”
Julia, no dice nada, solo extiende su mano, con la palma hacia arriba. Después de cinco segundos me doy cuenta que es lo que quiere.
“¿Qué?” siento un estallido de alarma. “¡No! Digo… ¿No me lo puedo quedar hasta mañana? Tengo todos mis contactos ahí ahora, todos mis mensajes…”
“Dámelo.”
“¡Pero no he ido todavía a comprar otro teléfono! No tengo remplazo, este es mi único número, lo necesito…”
“Dámelo.”
Ella es implacable. De hecho, me da un poco de miedo.
Por otro lado… No me lo puede sacar a la fuerza, ¿o sí? No sin causar una escena, lo cual creo es lo último que quiere hacer.
“Mira, sé que estás enojada” trato de sonar lo más humilde que puedo. “Puedo entender eso. Pero. ¿no te gustaría que te enviase todos los mails primero? Y te lo devuelvo mañana cuando ate todos los cabos sueltos, ¿por favor?”
Por lo menos eso me daría una chance de tomar nota de algunos de mis mensajes.
Julia está respirando agitadamente por la nariz. No puedo decir si se da cuenta que no tiene opciones.
“Tú no mandas un solo mail más” espeta a lo último, bajando su mano.
“Ok” digo humildemente.
“Me vas a hacer una lista con los mails que enviaste.”
“Ok.”
“Me vas a entregar el teléfono mañana y esa será la última vez que oiga algo sobre ti.”
“¿Debo ir a la oficina?”
“¡No!” casi retrocede ante la idea. “Nos encontraremos a la hora del almuerzo. Te mandaré un mensaje de texto.”
“Ok” suspiro, sintiéndome bastante abatida. “Lo siento. Nunca fue mi intención complicarte la vida”
Estaba medio esperando que Julia dijera algo agradable como, “No te preocupes, no lo hiciste” o “Olvídalo, tenías buenas intenciones” pero no lo hace. Luce más despiadada que nunca.
“¿Hay algo más de lo que debería saber?” pregunta secamente. “Se honesta por favor. ¿Algún otro extraño viaje al extranjero en el que me hayas anotado? ¿Iniciativas corporativas que hayas iniciado en mi nombre? ¿Poesía inapropiada que hayas escrito de mi parte?”
“¡No!” digo nerviosamente “Eso es todo. Estoy segura-”
“¿Te das cuenta cuantos estragos has causado?”
“Lo sé” trago.
“¿Te das cuenta en cuantas situaciones embarazosas me metiste?”
“Lo siento, realmente lo siento” digo desesperadamente. “No quería avergonzarte; no fue mi intención causar problemas. Pensé que te haría un favor.”
“¿Un favor?” me mira con incredulidad. “¿Un favor?”
“Hey, Julia “ una voz jadeante nos interrumpe, y percibo una ráfaga de perfume. Me giro para ver a una chica en su veintena tardía, vistiendo altísimos tacones y un montón de maquillaje. Su pelo rojo esta enrulado y su vestido es verdaderamente escotado. Quiero decir, que prácticamente puedo ver su ombligo. “Perdóname, ¿puedo tener un momento con Julia ?” Me tira una mirada antagónica.
“Oh! Er… Seguro” me muevo un par de pasos, pero no tantos como para no escuchar lo que decían.
“Bueno. No puedo esperar a verte mañana” levanta la mirada hacia Julia y bate sus falsas pestañas. “En tu oficina. Ahí estaré.”
Julia luce perpleja. “¿Tenemos una reunión?”
“¿Es así como quieres jugar?” Emite una risa suave y sexy, y mueve su cabello, como lo hacen las actrices en esas series de TV americanas. “Puedo jugar de la manera que quieras” baja su tono de voz a un susurro ronco. “¿Si sabes lo que quiero decir, Julia?”
“Lo siento, Lindsay…” Julia frunce sus cejas, obviamente perdida.
¿Lindsay? Casi escupo mi trago sobre el vestido. ¿Esta chica es Lindsay?
Oh no. Oh no, oh no. Esto no pinta bien. Sabía que debería haber cancelado los besos de Julia en el mail. Sabía que esa carita significaba algo. Casi lo esperaba alarmada. ¿Le puedo advertir a Julia? ¿Podría de alguna manera hacerle alguna seña?
“Lo sabía” murmura ella. “La primera vez que te vi Julia, sabía que había una vibración especial entre nosotros. Tu eres muy sexy.”
Julia parece desconcertada. “Bueno… Gracias, supongo. Pero Lindsay, esto no es realmente…”
“Oh, no te preocupes. Puedo ser muy discreta” recorre con su uña laqueada suavemente su camisa. “Casi me daba por vencida contigo, ¿lo sabes?”
Julia retrocede un paso, pareciendo alarmada. “Lindsay…”
“Todo este tiempo, sin señales… Luego, de la nada, empiezas a ponerte en contacto conmigo” abre ampliamente los ojos. “Deseándome feliz cumpleaños, halagando mi trabajo… Sabía de qué se trataba todo eso. Y luego esta noche…” Lindsay se acerca a Julia, hablando incluso más jadeante. “No tienes idea de lo que eso me produjo, viendo tu mensaje. Mmmmmm. Chica mala.”
“¿Email?” repite Julia. Lentamente gira su cabeza para encontrarse con mi agonizante mirada.
Debí haber corrido. Mientras tuve la oportunidad. Debí haber corrido.
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Mayo 03, 2015 3:29 am

CAPITULO 9

Soy la persona más lamentablemente apenada que alguna vez existió.
La he cagado realmente. Puedo verlo ahora. Le causé a Julia un montón de trabajo y bronca, y he abusado de su confianza y he sido un completo incordio.
Hoy se suponía que tenía que ser un día divertido. Un día para la boda. Tomé un montón de días libres del trabajo para los arreglos de último minuto para la boda… ¿Y qué estoy haciendo en lugar de eso? Tratando de pensar todos los diferentes tipos de palabras que pueda, para decir “lo siento.
Cuando llego al almuerzo, estoy vestida con una adecuada camiseta gris penitente y una falda de mezclilla a juego. Nos encontramos en un restaurant a la vuelta de su oficina, y lo primero que veo cuando entro es a un grupo de chicas que recordaba del evento del Savoy de anoche, agrupadas en una mesa circular. Estaba segura que no me reconocerían, pero las pase rápidamente por si acaso.
Julia había descrito el lugar como “la segunda cafetería de la oficina” cuando habló conmigo por teléfono.
Menuda cafetería. Tienen mesas de acero y sillas tapizadas en lino color topo, uno de esos geniales menús donde todo está escrito en minúsculas y cada plato esta descrito con la mínima cantidad de palabras. No había ningún precio incluso. No me extraña por que le gusta a Julia.
Ordeno un agua y estoy tratando de decidirme entre una sopa o una ensalada, cuando Julia aparece en la puerta. Inmediatamente, todas las chicas empiezan a hacerle señas, y luego de un momento de duda, se les une. No puedo escuchar toda la conversación, pero capto la extraña palabra: idea genial… Excitante… Tan comprensiva. Todas están sonriendo y se ven positivas, incluso Julia.
Eventualmente, se excusa y viene hacia mí.
“Hola. Lo lograste” Ninguna sonrisa para mí, noto.
“Sí. Lindo restaurant. Gracias por encontrarte conmigo. Realmente te lo agradezco.” Trato de estar lo más calmada posible.
“Prácticamente vivo aquí” se encoje de hombros. “Todos en la compañía lo hacen.”
“Bueno… Aquí hay una lista con todos los emails que mandé en tu nombre.” Quiero terminar con esto lo antes posible. Mientras le entrego la hoja, no pude evitar hacer una mueca de dolor. Parecían tantos, escritos así. “Y te renvié todo.”
El camarero me interrumpe con mi agua y un “bienvenido de nuevo sra.” a Julia, y luego hace señas a la camarera para que traiga una canasta de pan.
Cuando se van, Julia toma mi hoja y la guarda en su bolsillo sin comentarios. Gracias a Dios. Pensé que iba a repasar punto por punto, como un director.
“Esas chicas son de tu compañía, ¿no?” asiento hacia la mesa circular. “¿De qué estaban hablando?”
Hay una pausa mientras Julia se sirve un poco de agua, luego levanta la mirada. “Estaban hablando sobre sus proyectos, como suele suceder.”
Me lo quedo mirando. “¿Sus proyectos? ¿Te refieres a mi mail sobre las ideas?”
“Sí. Ha salido muy bien en administración.”
“¡Wow!” Me dejo caer sobre el respaldo de la silla pensando en ello por un momento. “Así que… No todo el mundo reacciono mal.”
“No todo el mundo, no.”
“¿Salió a relucir alguna buena idea para la compañía?”
“Como suele suceder… Sí” dice con un gruñido. “Algunas ideas interesantes salieron a relucir.”
“¡Wow! ¡Genial!”
“A pesar de que todavía tengo varias personas convencidas de que es un teoría conspiratoria para echarlos a todos y algunos amenazaron con tomar acciones legales.”
“Oh” me siento castigada. “Cierto. Perdón por eso.”
“Hola” una chica alegre vestida con un delantal verde se aproxima “¿Les puedo explicar el menú? Tenemos sopa de calabaza moscada hoy, hecho con pollo orgánico…”
Nos muestra cada plato y, demás está decir, dejo de prestarle atención casi inmediatamente. Así que para el final no tenía idea de lo que había para comer excepto la sopa de calabaza moscada.
“Sopa de calabaza moscada, por favor” le sonrío.
“Una baguette de filete, jugoso, y una ensalada verde. Gracias” no creo que Julia haya estado escuchando tampoco. Mira algo en su teléfono y yo frunzo el ceño, y siento un ramalazo de culpabilidad.
Debo haber incrementado su carga de trabajo a una tonelada con todo esto.
“Solo quería decirte, que de verdad lo siento, en serio” digo de prisa. “Perdón por lo de la e-card. Perdón por el viaje a Guatemala. Me dejé llevar. Sé que te cause muchos dolores de cabeza, y si puedo ayudarte con cualquier cosa lo hare. Digo… ¿Debería mandar algunos mails en tu nombre?”
“¡No!” Julia salta como si lo hubiese quemado. “Gracias” agrega más calmada. “Ya has hecho suficiente.”
“Bueno, ¿cómo lo estas manejando?” me arriesgo. “Quiero decir, procesando las ideas de todos.”
“Jane se hizo cargo por ahora. Ella está encargándose de la cepillada de correos.”
Arrugo mi nariz. “¿La cepillada de correos? ¿Qué es eso?”
“Tú sabes de ese tipo de cosas. Julia está encantada de haber recibido tu mail. Te responderá tan pronto como pueda. Mientras tanto, gracias por tu interés. Traducción: no esperes oír de mí en ningún momento” alza sus cejas. “Deberías tener un cepillo de email. Suelen ser muy útiles para rechazar los avances no deseados también.”
“No, no quiero” digo un poco ofendida. “Nunca quiero sacarme a la gente de encima. ¡Yo les respondo!”
“Ok, eso explica muchas cosas” arranca un pedazo de pan y lo mastica. “Si lo hubiera sabido, nunca hubiera acordado compartir mi teléfono.”
“Bien, pues no tienes que hacerlo más”
“Gracias a Dios. ¿Dónde está?”
Rebusco en mi bolso, saco el teléfono, y lo pongo en la mesa entre nosotros.
“¿Qué mierda es eso?” Exclama Julia, mirando horrorizada.
“¿Qué?” Sigo su mirada, perpleja, y luego me doy cuenta. Habían algunos stickers de diamantitos para teléfono en la bolsita de regalo del Marie Curie, y los había pegado en el teléfono el otro día.
“No te preocupes” ruedo mis ojos ante su expresión “Se sacan.”
“Más te vale” todavía está atónita por lo que había visto. Honestamente. ¿No se molestaba nadie en su compañía en decorar sus teléfonos?
Nuestra comida llega, y por un momento estamos distraídas con los molinillos de pimienta y la mostaza y un plato de papas fritas que pensaron que habíamos ordenado.
“¿Tienes prisa?” Pregunta Julia cuando estaba a punto de morder su sándwich.
“No. Me tomé un par de días libres para hacer cosas para la boda, pero la verdad es que resulta que no son tantas.”
La verdad es que estaba un poco sorprendida cuando hablé con Lucinda esta mañana. Le dije hace años que me iba a tomar unos días libres para ayudar con la boda. Había pensado que podíamos ir a elegir algunas cosas divertidas juntas. Pero ella básicamente me dijo que “no, gracias”. Me explicó una larga historia sobre tener que ver al florista en Northwood y que necesitaba dejarse caer por otro cliente primero y me dio a entender que estaría estorbando. Así que había tenido la mañana libre. Quiero decir, no iba a ir a trabajar por culpa de eso.
Mientras tomo mi sopa, espero que Julia se ofrezca voluntaria para alguna conversación sobre su propia boda… Pero no lo hace. Hay personas que no están muy interesadas en eso, ¿no?
“¿Esta fría tu sopa?” Julia de repente mira mi plato. “Si esta fría mándala de vuelta.”
Estaba un poco tibia, pero no tengo ganas de hacer un escándalo.
“Está bien, gracias” le doy una sonrisa y tomo otra cucharada.
El teléfono de repente suena, y por acto reflejo lo tomo. Es Lucinda, diciéndome que estaba en la florería y si por favor le podía confirmar si quería cuatro líneas de gipsofila por ramo.
No tengo ni idea. ¿Por qué habría de especificar algo así? ¿Cómo lucen cuatro líneas, de todos modos?
Si, está bien. Muchísimas gracias Lucinda, ¡realmente aprecio lo que estás haciendo! ¡¡¡No falta mucho!!!
Te quiere Lena xxxxxx
Hay un nuevo mail de Willow también, pero no puedo leerlo en frente de Julia. Se lo renvío rápidamente y bajo el teléfono.
“Hay un mensaje de Willow que llegó recién.”
“Uh-uh” asiente con un desagradable ceño fruncido.
Me estoy muriendo por averiguar más cosas sobre ella. Pero, ¿cómo empiezo una conversación sin sonar antinatural?
No puedo siquiera preguntar “¿cómo se conocieron?” porque ya lo sé, por uno de sus largos mails. Se conocieron en su entrevista trabajo para White Globe. Julia estaba en el jurado, y le hizo una pregunta capciosa sobre su CV y que ella debería haber sabido ENTONCES que Julia le iba a joder la vida. Debería haberse levantado y SALIDO. ¿Por qué pensaba Julia que seis cifras en el salario es de lo que se trataba su vida? ¿Pensaba que todos eran como Julia? Se había dado cuenta que para construir una vida juntas tienes que SABER CUALES SON LOS LADRILLOS PARA CONSTRUIRLOS, Julia???????
Etcétera, etcétera, etcétera. Había dejado honestamente de leerlo antes del final.
“¿No tienes todavía un nuevo teléfono?” dice Julia, levantando sus cejas.
“Voy a ir a comprarlo esta tarde” será realmente un problema, empezar otra vez con un nuevo teléfono, pero no hay mucho que pueda hacer al respecto. Excepto…
“De hecho, me estaba preguntando” agrego casualmente. “No lo querrás vender, ¿no?”
“¿Un teléfono de la compañía, lleno de emails?” se ríe incrédula, “¿Estás loca? Estuve loca dejándote tener acceso a él en primer lugar. No es que tuviera muchas opciones al respecto, Srta dedos luminosos. Debería haberte enviado a la policía.”
“¡No soy una ladrona!” le replico herida. “Yo no lo robé. Lo encontré en un tacho de basura.”
“Deberías haberlo entregado” se encoje de hombros. “¡Tú lo sabes y yo lo se!”
“¡Era propiedad común! Fue un juego justo.”
“¿Juego justo? ¿Quieres decirle eso al jurado? Si se me cae la billetera y se cae momentáneamente en una papelera, ¿eso le da a Joe Bloggs el derecho de robarla?”
No sabría decir si me está haciendo una broma o no, así que tomo un sorbo de agua, evitando el tema. Estoy girando el teléfono una y otra vez en mi mano, sin querer renunciar a él. Me he acostumbrado a este teléfono ahora. Me gusta sentirlo en mi mano. Incluso me he acostumbrado a compartir mi bandeja de entrada.
“Entonces, ¿qué le pasará?” al final levanto mi mirada. “Al teléfono, quiero decir.”
“Jane me renviará todo lo que considere relevante. Luego será borrado. Del derecho y del revés.”
“Claro, por supuesto.”
La idea de que todos mis mensajes sean borrados me hace querer llorar. Pero no hay nada que pueda hacer. Ese fue el trato. Era solo un préstamo. Como Julia dijo, no es mi teléfono.
Lo dejo en la mesa nuevamente, a dos pulgadas de mi plato.
“Te haré saber mi nuevo número en cuanto lo tenga” digo. “Si recibo algún mensaje o algún texto…”
“Te los renviaré” asiente. “O, mejor dicho, mi nueva asistente lo hará.”
“¿Cuándo empieza?”
“Mañana.”
“¡Genial!” sonrío débilmente y tomo un sorbo de mi sopa, que ya ni siquiera está templada.
“Es grandiosa” dice con entusiasmo. “Su nombre es Lizzy, es muy brillante” empieza a atacar su ensalada verde. “Ahora. Mientras estamos aquí, tienes que decirme. ¿Cuál fue el trato con Lindsay? ¿Que mierda le escribiste en el mail?”
“Oh, eso” me siento acalorada de la vergüenza. “ Creo que malinterpretó la situación porque… Bien, no fue nada realmente. Solo le hice un cumplido y luego le envié besos por ti. Al final del mail.”
Julia baja su tenedor. “¿Tu agregaste besos en un mail mío? ¿Un mail comercial?” Parece incluso más escandalizada por eso que por cualquier otra cosa.
“¡No tenía esa intención!” digo a la defensiva. “Solo se me escaparon. Yo siempre agrego besos en mis emails. Es amistoso.”
“Oh, ya veo” levanta sus ojos al cielo. “Tu eres una de esas ridículas personas.”
“No es ridículo” replico. “Es ser agradable.”
“Déjame ver” alcanza el teléfono.
“¡Para!” digo con horror. “¿Qué estás haciendo?”
Trato de arrebatárselo, pero es demasiado tarde. Ya tiene el teléfono y está rebuscando en todos los mensajes y mails. Mientras leía, levanta una ceja, luego frunce el ceño, luego estalla en una repentina carcajada.
“¿Qué estas mirando?” trato de sonar dura. “Deberías respetar mi confidencialidad.”
Me ignora totalmente. ¿Es que no tiene ni idea de lo que era la privacidad? ¿Qué estaba leyendo de todos modos? Podría ser cualquier cosa.
Tomo otro sorbo de sopa, pero está tan fría que no lo puedo disimular más. Cuando levanto la mirada, Julia todavía está leyendo mis mensajes ávidamente. Esto es espantoso. Siento como si estuviera rebuscando en mi cajón de ropa interior.
“Ahora sabes lo que se siente, tener a otra persona criticando tus emails” dice, alzando la mirada.
“No hay nada que criticar” digo, un poco altivamente. “A diferencia de ti, soy encantadora y amable y no me deshago de las personas con dos palabras-”
“Tú lo llamas encantadora. Yo lo llamo de otra manera.”
“Lo que sea” ruedo mis ojos. Por supuesto que Julia no quería admitir que yo tengo habilidades superiores en comunicación.
Julia lee otro mail, meneando la cabeza, luego levanta la mirada y me examina silenciosamente.
“¿Qué?” digo, irritada. “¿Qué pasa?”
“¿Estás tan asustada de que la gente te odie?”
“¿Qué?” me lo quedo mirando, sin saber cómo reaccionar. “¿De qué estas hablando?”
Hace gestos hacia el teléfono. “Tus mails son un grito. Besos, besos, abrazos, abrazos, por favor quiéreme, ¡por favor quiéreme!”
“¿Qué?” siento como si él me hubiera pegado una cachetada. “Eso es absolutamente… Basura.”
“Acá hay uno: ¡Hola, Sue! ¿Podría cambiar mi cita para el tocado de la boda para más tarde, tipo cinco pm? Es con Louis. Házmelo saber. Pero si no es posible, no te preocupes. ¡Muchísimas gracias! ¡Realmente lo apreciaría! Espero que todo te vaya bien. Cariños Lena xxxxxxx ¿Quien es Sue? ¿Una muy vieja y querida amiga?”
“Es la recepcionista de mi peluquería” lo fulmino con la mirada.
“Así que, ¿ella recibe agradecimientos, apreciaciones y un millón de besos, solo por hacer su trabajo?”
“¡Estaba siendo agradable!” chasqueo.
“No es ser agradable” dice firmemente. “Es ser ridícula. Es una transacción comercial. Se práctica.”
“Amo mi peluquería” digo furiosa. Tomo una cucharada de sopa, olvidándome de lo asquerosa que estaba, y reprimo un estremecimiento.
Julia todavía rebuscaba entre mis mensajes, como si tuviera todo el derecho del mundo. Nunca debí dejarle poner sus manos sobre el teléfono. Debería haberlos borrado yo misma.
“¿Quién es Lucinda?”
“Mi wedding planner” le respondo a regañadientes.
“Eso fue lo que pensé. ¿No se supone que ella trabaja para ti? ¿Qué es toda esta mierda que te tira?”
Por un momento estoy demasiado nerviosa para responderle. Me corto un pedazo de pan, luego lo dejo en la mesa sin comerlo.
“Ella trabaja para mi” digo finalmente, evitando sus ojos. “Quiero decir, obviamente yo la ayudo un poco cuando lo necesita…”
“Tu alquilaste los autos por ella” está contando con los dedos de la mano incrédulo. “Has organizado el cotillón, los ojales, el organista…”
Puedo sentir el rubor corriendo por mi cara. Sé que he terminado haciendo más por Lucinda de lo que pretendía. Pero no voy a admitirlo ante Julia.
“¡Lo quería hacer! Está bien.”
“Y su tono es bastante mandón, si me lo preguntas.”
“Es solo su manera de ser. No me importa…” Estoy tratando de sacarlo de ese camino, pero Julia es implacable.
“¿Por qué no le dices directamente, tú estás trabajando para mí, corta con esa actitud?”
“No es tan simple como eso, ¿ok?” me siento a la defensiva. “No es simplemente una Wedding planner. Es una vieja amiga de los Zhdanovs.”
“¿Los Zhdanovs?” Sacude su cabeza como si su nombre no significara nada para ella.
“¡Mis futuros suegros! Los Zhdanovs. ¿Profesor Anatoly Zhdanov? ¿Profesora Olga Zhdanova? Sus padres son grandes amigos y Lucinda es parte de su mundo, y ella es una de ellos y yo no puedo…” Me callo y froto mi nariz. No estoy segura de a donde quiero ir con eso.
Julia recoge la cuchara, se inclina, toma un sorbo de mi sopa y se estremece.
“Está helada. Lo sabía. Mándala de vuelta.”
“No, realmente” le sonrío automáticamente. “Está bien.”
“No lo está. Mándala de vuelta”
“¡No! Mira… No importa. Ya no tengo hambre de todos modos”
Julia me mira fijamente, sacudiendo su cabeza. “Tú eres una gran sorpresa, ¿lo sabes? Esto es una gran sorpresa” palmea el teléfono.
“¿Qué?”
“Eres bastante insegura para ser alguien tan luchadora por dentro.”
“¡No lo soy!” le respondo, sacudida.
“¿No eres insegura? ¿O no eres luchadora?”
“Yo…” Estoy demasiado confusa para contestarle. “No se. Para. Déjame tranquila.”
“Hablas de los Zhdanovs como si fueran Dios.”
“Bueno, ¡por supuesto lo hago! Están en una liga diferente…”
Soy interrumpida en la mitad de mi discurso por la voz de un hombre.
“¡Julia, mi persona favorita!” Es Justin, palmeando la espalda de Julia. Tiene puesto un traje negro, corbata negra, y anteojos oscuros. Parece uno de los hombres de negro. “¿Una baguette de filete otra vez?”
“Me conoces demasiado bien” Julia se levanta y palmea a un camarero. “Perdóneme, ¿me podría traer una sopa nueva para mi invitada? Esta esta fría. ¿Conociste a Lena la otra noche? Lena, Justin Cole.”
“Encantado” Justin asiente hacia mí, y yo capto una ráfaga de aftershave Fahrenheit.
“Hola” me las arreglo para sonreírle cortésmente, pero todavía me siento agitada en mi interior. Necesito decirle a Julia lo equivocada que está. Sobre todo.
“¿Cómo estuvo la reunión con P&G?” Julia le pregunta a Justin.
“¡Bien! ¡Muy bien! Aunque por supuesto te extrañaron en el equipo, Julia” hace un gesto reprobador con sus dedos.
“Estoy segura que no.”
“¿Sabes que ésta personita es la estrella de nuestra compañía?” me dice Justin, haciendo gestos hacia Julia. “La heredera forzosa de Sr. Nicholas. Un día, querida muchacha, todo esto será tuyo.”
“Ahora, esas son tonterías” dice Julia agradablemente.
“Por supuesto que lo es.”
Hay un golpe de silencio. Se sonríen mutuamente, pero son más como animales mostrándose los dientes.
“Bueno, te veo luego” dice Justin por fin. “¿Vas a la conferencia esta noche?”
“Mañana, de hecho” responde Julia. “Muchas cosas para ponerme al día por acá”
“Es lo justo. Bien, brindaremos por ti esta noche” Justin me saluda con la mano y se va.
“Perdóname sobre eso” me dice Julia. “Este restaurant es imposible al mediodía. Pero es lo mejor que hay cerca de aquí.”
He sido distraída de mis pensamientos agitados por Justin Cole. Realmente es un idiota.
“Sabes, escuché a Justin hablando de ti la otra noche” digo en voz baja, y me inclino sobre la mesa. “Te llamó terca de mierda.”
Julia tira la cabeza hacia atrás y estalla en carcajadas. “Supongo que lo hizo.”
Un nuevo plato de sopa llega frente mío, muy caliente, y de repente me siento hambrienta.
“Gracias por hacer eso” digo torpemente a Julia.
“Fue un placer” inclina su cabeza. “Buen apetito.”
“Bueno… ¿Y por qué te llamó terca de mierda?” tomo una cucharada de sopa.
“Oh, estamos en desacuerdo casi fundamentalmente sobre cómo manejar la compañía” dice sin importancia. “Mi bando tuvo una victoria reciente, así que su bando se siente herido.”
¿Bandos? ¿Victorias? ¿Están todos permanentemente en guerra?
“¿Que pasó?”
Dios, esta sopa está buena. Estoy devorando la sopa como si no hubiera comido en semanas.
“¿En verdad estás interesada?” parece estar divertida.
“¡Si, por supuesto!”
“Un miembro del personal dejó la compañía. Para mejor, en mi opinión. Pero no para la de Justin.” Muerde un poco de baguette y toma agua.
¿Eso es todo? ¿Eso es todo lo que va a decirme? ¿Un miembro del personal dejó la compañía?
“¿Te refieres a John Gregson?” De repente me acuerdo de mi búsqueda en google.
“¿Que?” parece desconcertada. “¿Cómo sabes sobre John Gregson?”
“Daily Mail online por supuesto” ruedo mis ojos. ¿Qué es lo que piensa, que trabaja en una secreta y privada burbuja?
“Oh. Ya veo” Julia parece estar digiriendo eso. “Bien… No. Eso fue algo diferente.”
“¿Quién fue ese miembro, entonces? Dale” le engatuso mientras duda. “Puedes decirme. Soy la mejor amiga del Sr. Nicholas Murray, tú lo sabes. Tomamos tragos en el Savoy juntos, somos así” cruzo mis dedos, y Julia hace unos reacios resoplidos de carcajadas.
“Ok. Supongo que no es ningún gran secreto” duda y baja su voz. “Era un tipo llamado Ed Exton. Director financiero. La verdad es, que fue despedido. Resulta ser que estuvo estafando a la compañía por un tiempo. Nick no presentó cargos, pero ese fue un grave error. Ahora Ed nos está demandando por despido injustificado.”
“¡Sí!” casi chillo. “¡Lo sabia! Y fue por eso que se lo veía desmejorado en el Groucho.”
Julia me da una corta e incrédula risa. “Sabes sobre eso. Por supuesto que lo haces.”
“Y… ¿Justin se enojó cuando Ed fue despedido?” estoy tratando de entenderle bien.
“Justin estaba apuntado para que Ed ocupara el cargo de director general, con él mismo como mano derecha” dice Julia con ironía. “Así que sí, se podría decir que estuvo bastante enojado.”
“¿CEO?” digo asombrada “Pero… ¿Qué pasa con Sr. Nicholas?”
“Oh, hubieran expulsado a Nick si hubieran tenido el soporte suficiente” dice Julia de manera casual. “Hay una parte en esta compañía que está más interesada en quedarse con beneficios a corto plazo y vestirse con Paul Smith que cualquier otra cosa. Para Nick se trata sobre todo de jugar un largo juego. No siempre la posición más popular.”
Termino mi sopa, digiriendo eso. Honestamente, esas políticas de oficina son tan complicadas. ¿Cómo hacen todos para terminar un trabajo? Es bastante malo cuando Annalise tiene uno de sus berrinches sobre de quien es el turno de ir a comprar café y todos nos distraemos y olvidamos escribir nuestros reportes.
Si yo trabajara en White Globe, no podría hacer mi trabajo. Me pasaría todo el día mandándoles mensajes de texto a mis compañeros de oficina, preguntándoles que había pasado hoy o si escucharon algo nuevo, o que piensan ellos que va a pasar.
Hmmm. Tal vez sea bueno que no tenga un trabajo en una oficina.
“No puedo creer que Nicholas Murray solía vivir en Balham” digo, de repente recordando. “¡Quiero decir, Balham!”
“Nick no ha sido siempre imponente, en ningún sentido” Julia me dispara una mirada curiosa. “¿No estudiaste su historia anterior durante tu pequeña fiesta con google? Era huérfano. Creció en un orfanato. Todo lo que tiene, se quemó las pestañas para conseguirlo. No tiene un solo hueso de snob en su cuerpo. No es como uno de esos pretenciosos idiotas que tratan de deshacerse de él “ frunce el ceño y se mete un manojo de rockets en la boca.
“Fabian Taylor debe estar en el bando de Justin” observo pensativamente. “Es tan sarcástico contigo. Siempre me pregunté por qué” levanto la mirada y veo a Julia mirándome con el ceño fruncido.
“Lena, se honesta. ¿Cuántos mails míos has leído?”
No puedo creer que me esté haciendo esa pregunta.
“Todos ellos, por supuesto. ¿Que pensabas?” Su expresión es tan graciosa, que me da un ataque de risa. “Desde el minuto que puse mis manos sobre el teléfono, empecé a espiarte. Los emails de tus colegas, los de Willow…” no puedo resistir tirarle el nombre casualmente para ver si pica.
Efectivamente, ignora mi referencia completamente. Como si el nombre de Willow no significase nada para ella.
Pero este es nuestro almuerzo de despedida. Es mi última chance. Voy a perseverar.
“Así que, ¿Willow trabaja en un piso distinto al tuyo?” digo casualmente.
“Mismo piso.”
“Oh, bueno. Y… ¿Ustedes dos se conocieron trabajando?”
Solo asiente. Esto es como sacarle agua a las piedras.
Un camarero viene a retirar mi plato y ordenamos cafés. Cuando se retira, veo a Julia estudiándome pensativa. Estoy a punto de preguntarle otra cosa sobre Willow, pero se me adelanta.
“Lena, cambiando un poco de tema. ¿Te puedo decir algo, como amiga?”
“¿Somos amigas?” respondo dubitativamente.
“Una espectadora desinteresada, entonces.”
Genial. Primero que nada, está esquivando la conversación sobre Willow. Segundo, ¿qué viene ahora? ¿Un discurso sobre por qué no debo robar teléfonos? ¿Otra conferencia sobre ser profesional enviando emails?
“¿Qué es?” no puedo evitar rodar mis ojos. “Dispara.”
Levanta la cucharita, como si estuviera ordenando sus pensamientos, luego la baja.
“Sé que esto no es de mi incumbencia. Ni siquiera he estado casada. No he conocido a tu novio. No conozco bien la situación.”
Mientras hablaba, la sangre fluía por mi cara. No sé por qué.
“No ”digo “ que no lo haces. Así que…” Continua sin escucharme.
“Pero me parece a mí que no puedes, no debes, casarte sintiéndote inferior de ninguna manera.”
Por un momento estoy tan dura que no puedo responder. Estoy tanteando mis reacciones. ¿Gritar? ¿Abofetearla? ¿Irme airadamente?
“Ok, escucha” logro decir al final. Mi garganta está apretada, pero trato de sonar serena. ”Primero que nada, no me conoces, como tú dices. Segundo, no me siento inferior…”
“Lo haces. Es obvio por todo lo que dices. Y es desconcertante para mí. Mírate. Eres una profesional. Eres exitosa. Eres…” Duda. “Eres atractiva. ¿Por qué deberías sentir que los Zhdanovs están en una liga diferente a la tuya?”
¿Es que está siendo deliberadamente obtusa?
“¡Porque ellos son, como la mayoría de la gente famosa! Todos son genios y todos terminarán siendo coronados caballeros, y mi tío es solo un dentista normal en Taunton…” Estallo, respirando agitadamente.
Genial. Ahora me metí de lleno en esto.
“¿Qué hay de tu papa?”
Ahí va. Él lo pidió.
“Está muerto” digo francamente. “Mis dos padres están muertos. Accidente de auto diez años atrás” me reclino en mi silla, esperando la incómoda pausa.
Puede venir de tantas maneras diferentes. Silencio. Mano sobre la boca. Jadeo. Exclamación. Incómodo cambio de tema. Curiosidad morbosa. Una historia sobre un mayor, y más sangriento accidente que le pasó a un amigo, de un amigo del tío.
Una chica a la cual le conté estalló en llanto en ese mismo momento. Tuve que verla sollozando e irle a buscar un pañuelito.
Pero… es raro. Este momento no parece ser embarazoso. Julia no desvía la mirada. No se aclara la garganta, no jadea o cambia de tema.
“¿Los dos a la vez?” dice finalmente, con una voz más gentil.
“Mi madre en el acto. Mi padre un día después.” Le doy una sonrisa frágil. “Nunca tuve la oportunidad de despedirme, de todos modos. Ya se había ido… En ese momento.”
He aprendido que sonreír es en realidad la única manera de pasar por esta conversación.
Un camarero llega con nuestros cafés, y por un momento la conversación está en suspenso. Pero tan pronto como se va, el mismo humor vuelve. La misma expresión en la cara de Julia.
“Lo siento muchísimo.”
“No necesitas hacerlo” digo con mi tono de voz normalmente optimista. “Está todo superado. Nos mudamos a vivir con nuestros tíos, él es dentista, y ella asistente dental. Ellos nos cuidaron, a mis hermanos pequeños y a mí. Así que… Está todo bien. Todo muy bien.”
Puedo sentir sus ojos sobre mí. Miro hacia un lado y hacia el otro, evitándolos. Revuelvo mi cappuccino, demasiado rápido, y tomo un sorbo.
“Eso explica muchas cosas” dice Julia finalmente.
No puedo soportar su simpatía. No puedo soportar la simpatía de nadie.
“No lo hace” digo duramente. “No lo hace. Pasó hace años atrás y está superado y soy una persona adulta ahora, y ya lo he manejado, ¿ok? Así que estás equivocada. No explica nada.”
Julia baja su taza de café expreso, toma su galletita amaretto, y la desenvuelve lentamente.
“Me refería a que explica por qué estas obsesionada con mis dientes.”
“Oh”
Touche.
Le regalo una sonrisa renuente. “Sí, supongo que estoy bastante familiarizada con los cuidados dentales.”
Julia mastica su galletita y toma otro sorbo de cappuccino. Después de un minuto o dos parecía que seguíamos adelante, y yo me estoy preguntando si deberíamos pedir la cuenta, cuando Julia de repente dice: “Mi amigo perdió a su madre cuando estábamos en la universidad. Estuve muchas noches hablando con él. Muchas noches” hace una pausa “Sé cómo es eso. No lo superas simplemente. Y no hace ninguna diferencia si eres supuestamente una persona adulta. Nunca se va.”
No se suponía que tenía que volver a ese tema. Ya lo habíamos superado. La mayoría de la gente se apura a cambiar de tema con alivio.
“Bueno, yo lo he superado” digo alegremente. “Y ya pasó.“
Julia asiente con la cabeza como si mis palabras no le hubieran sorprendido. “Sí, eso es lo que él dijo. A otra gente. Lo sé. Tienes que hacerlo” hace una pausa. “Es difícil mantener la fachada, de todos modos.”
Sonríe. Sigue sonriendo. No mires sus ojos.
Pero de alguna manera no puedo evitarlo, lo hago.
Y mis ojos se vuelven de repente calientes. Mierda. Mierda. Esto no me ha pasado en años. Años.
“No me mires así” murmuro fieramente, mirando fijamente la mesa.
“¿Cómo?” Julia parece alarmada.
“Como si me comprendieras” trago saliva. “Para. Solo para.”
Respiro profundamente y tomo un trago de agua. Idiota, Lena. Contrólate. No me he permitido bajar la guardia así desde… Ni siquiera recuerdo cuando.
“Lo siento” dice Julia, en voz baja. “No quería decir…”
“¡No! Está bien, pero déjame cambiar de tema. ¿Podemos pedir la cuenta?”
“Seguro” invoca al camarero y yo saco mi brillito de labios, y después de dos minutos me siento otra vez normal.
Trato de pagar el almuerzo, pero Julia se niega rotundamente. Luego de que el camarero se llevara el dinero, y limpiara la mesa. Miro a Julia a través de la mesa vacía.
“Bien” despacio, desplazo el teléfono a través de la mesa hacia ella. “Aquí tienes. Gracias. Fue lindo conocerte y todo.”
Julia ni siquiera lo mira. Me mira fijamente con una especie de expresión cálida y preocupada al mismo tiempo que me hace sentir pinchazos en el cuerpo y me dan ganas de tirar cosas. Si dice algo más sobre mis padres, me iré. Solo me iré.
“Me estaba preguntando” dice al final. “Solo por curiosidad, ¿alguna vez estudiaste métodos de confrontación?”
“¿Qué?” me río en voz alta con sorpresa. “Por supuesto que no. No quiero confrontar a nadie.”
Julia abre sus brazos. “Ahí tienes. Ahí está tu problema.”
“¡No tengo ningún problema! Tú eres la del problema. Por lo menos yo soy agradable” no puedo evitar puntualizar. “Tú eres… Miserable.”
Julia estalla en carcajadas, y yo me ruborizo. Ok, tal vez miserable es la palabra incorrecta.
“Estoy bien” alcanzo mi bolso. “No necesito ninguna ayuda.”
“Vamos. No seas cobarde.”
“¡No soy cobarde!” le respondo indignada.
“Si eres capaz de decir lo que piensas de otra persona, tienes que ser capaz también de oír lo que otros dicen de ti” dice animadamente. “Cuando tu leíste mis textos, tú viste a una cortada y miserable imbécil. Y me lo has dicho. Tal vez tengas razón” hace una pausa. “Pero, ¿tú sabes que es lo que yo vi cuando leí los tuyos?”
“No” le frunzo el ceño. “Y no quiero saberlo.”
“Vi a una chica que se apura a ayudar a otros pero que no se ayuda a sí misma. Y ahora tú necesitas ayudarte a ti misma. Nadie debería ir hacia el altar sintiéndose inferior o en una liga diferente o tratando de ser alguien que no es. No sé exactamente cuáles son tus problemas pero…”
Levanta el teléfono, clickea un botón, y voltea la pantalla para que la vea
Mierda.
Es mi lista. La lista que escribí en la iglesia.

COSAS QUE HACER ANTES DE LA BODA
1- Convertirme en experta en filosofía Griega
2- Memorizar las poesías de Robert Burns
3- Aprender largas palabras para el Scrabble
4- Recordar: soy una HIPOCONDRIACA
5- Bife strogonoff. Hacer que me guste (¿hipnosis?)


Me siento empapada de vergüenza. Esto es por lo que la gente no debería compartir los teléfonos.
“No tiene nada que ver contigo” murmuro, mirando la mesa.
“Lo sé” dice gentilmente. “También sé que defenderte a ti misma puede ser duro. Pero tienes que hacerlo. Tienes que sacarlo afuera. Antes de la boda.”
Me callo por un minuto o dos. No soporto que tenga razón. Pero muy profundo en mi interior, sé que todo lo que dice es cierto. Como el tetris cayendo una por una cada pieza en su lugar.
Dejo caer mi cartera en la mesa y me froto la nariz. Julia pacientemente espera mientras ordeno mis pensamientos.
“Está muy bien que me digas eso” digo finalmente. “Está muy bien que digas que lo saque afuera. ¿Qué se supone que les tengo que decir?”
“Ellos serían…”
“No sé. Sus padres, supongo.”
De repente me siento desleal, hablando de la familia de Andrey por detrás. Pero ya era un poco tarde para ello.
Julia no lo duda ni un minuto.
“Tú dices, sr. y sra. Zhdanov, me hacen sentir inferior. ¿Realmente piensan que soy inferior o solo me lo estoy imaginando?”
“¿En qué planeta vives?” me le quedo mirando. “¡No puedo decirles eso! La gente no dice cosas como esas”
Julia se ríe. “¿Sabes lo que voy a hacer esta tarde? Voy a decirle a un CEO de una compañía industrial que no trabaja lo suficientemente duro, que se está ganando la antipatía de toda la junta directiva, y que su higiene personal se está volviendo un problema de gestión.”
“Oh mi Dios” me encojo ante la idea. “De ninguna manera.”
“Va a estar bien” dice Julia calmadamente “Le diré todo eso punto por punto, y al final estará de acuerdo conmigo. Es una cuestión de técnica y confianza. Las conversaciones embarazosas son casi mi especialidad. Aprendí un montón de Nick” agrega. “Él puede decirle a las personas que sus compañías son una pila de mierda, y ellos lamen de su mano. O incluso que su país es una mierda.”
“Wow” estoy un poco atemorizada.
“Ven a presenciar la reunión. Si no estás ocupada. Habrá un par de personas más.”
“¿En serio?”
Se encoje de hombros. “Así es como se aprende.”
No tenía ni idea que se podía ser especialista en conversaciones embarazosas. Estoy tratando de imaginarme a mí misma diciéndole a alguien que su higiene personal es un problema. No me imagino encontrando las palabras para hacer eso ni en un millón de años.
Oh, vamos. Tengo que ver esto.
“¡¡Ok!!” me encuentro sonriendo. “Lo haré. Gracias.”
Noto de repente que ella no ha levantado el teléfono. Todavía está apoyado en la mesa.
“Así que… ¿Debo llevarte esto a la oficina?” digo casualmente.
“Seguro” se encoje de hombros bajo su chaqueta. “Gracias.”
Excelente. Podré chequear mis textos otra vez. ¡Resultó!

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Mayo 03, 2015 3:34 am

CAPITULO 10

Debe ser tan alucinante trabajar en un lugar como este. Todo sobre el edificio de Julia es una novedad para mi, desde la escalera mecánica al zumbido de los ascensores a la tarjeta laminada con mi foto en ella, que fue hecha por una maquina en aproximadamente tres segundos. Cuando la gente visita First Fit Fisio, solo los anotamos en un cuaderno de espiral.
Subimos al piso dieciséis y pasamos por un corredor con una brillante alfombra verde, fotos de Londres en blanco y negro colgaban de las paredes, y asientos originales de formas aleatorias.
A la derecha hay oficinas vidriadas individuales, y a la izquierda hay un gran espacio abierto con escritorios multicolores. Todo aquí es tan genial. Hay una expendedora de agua, como la que tenemos nosotros, pero también hay una estación de café con la maquina real de Nespresso, una heladera Smeg y un enorme tazón con frutas.
Tengo que hablar con Ruby sobre las condiciones laborales en First Fit Fisio.
“¡Julia!” un hombre con una chaqueta azul marino saluda a Julia, y mientras ellos hablan, miro alrededor del área abierta, preguntándome si podré detectar a Willow. Esa chica con el pelo rubio ondulado, hablando por los headset, sentada con las piernas apoyadas en una silla. ¿Podría ser ella?
“Ok” Julia parece estar terminando la conversación. “Eso es interesante, Nihal. Lo pensaré.”
Nihal. Agucé mis oídos. Conozco ese nombre de algún lado. Estoy segura. ¿De dónde? Nihal… Nihal…
“Gracias Julia” está diciendo Nihal. “Te enviaré ese documento ahora mismo…” mientras está escribiendo en su teléfono, de repente me acuerdo.
“Felicítalo por su bebe” le susurro a Julia. “La esposa de Nihal acaba de tener un bebe la semana pasada. Yasmin. Siente libras. ¡Es preciosa! ¿No viste el mail?”
“Oh” Julia parece desconcertada por un momento pero luego se recobra sin problemas. “Hey, Nihal, felicidades por el bebé, de paso. Esas son noticias fantásticas.”
“Yasmin es un nombre encantador” sonrío a Nihal. “¡Y siete libras, que buena medida! ¿Cómo está?”
“¿Cómo esta Anita?” Se une Julia.
“Las dos están muy bien, gracias, lo siento… ¿No estoy seguro nos conocemos?” Nihal mira a Julia pidiéndole ayuda.
“Ella es Lena” dice Julia. “Está aquí para hacer ciertas… Consultas.”
“Cierto” Nihal estrecha mi mano, todavía perplejo. “Así que, ¿cómo te has enterado lo del bebe?”
“Porque Julia me lo ha mencionado” miento suavemente. “Estaba tan emocionada por ti, que no pudo evitar mencionármelo. ¿No es así, Julia?”
¡Ha! ¡La cara de Julia!
“Así es” dice finalmente. “Encantada.”
“Wow” la cara de Nihal se llena de placer. “Gracias Julia. No me había imaginado que estarías tan…” Se interrumpe incómodo.
“No hay problema” Julia levanta una mano. “Felicidades de nuevo, Lena, realmente deberíamos estar subiendo.”
Cuando Julia y yo nos alejábamos por la oficina, quiero reír por su expresión.
“¿Podrías parar ya, por favor?” Murmura Julia sin mover su cabeza. “Primero animales, ahora bebés. ¿Qué clase de reputación vas a hacerme?”
“¡Una buena!” respondo. “¡Todos te amarán!”
“Hey, Julia” una voz nos llega desde atrás, y nos volteamos para ver a Matt Mitchell, resplandeciendo de placer. “¡Acabo de escuchar las noticias! El Sr. Nicholas se unió al viaje a Guatemala, ¡es increíble!”
“Si” Julia asiente bruscamente. “Hablamos de eso la otra noche.”
“Bien, quería agradecerte” dice formalmente. “Sé que ha sido tu influencia. Ustedes dos añadirán tanta influencia a la causa. Oh, y gracias por la donación. Realmente lo aprecio.”
Me quedo mirando asombrada. ¿Julia hizo una donación al viaje de Guatemala? ¿Ella hizo una donación?
Ahora Matt me sonríe ampliamente. “Hola otra vez. ¿Estás interesada en el viaje a Guatemala?”
Oh, mi Dios, me encantaría ir a Guatemala.
“Bueno…” Empiezo entusiasta, antes de que Julia me interrumpa firmemente:
“No, no lo está”
Honestamente. Que aguafiestas.
“Tal vez la próxima vez” digo cortésmente. “¡Espero que les vaya muy bien!”
Mientras Matt Mitchell se aleja por el corredor y nosotros continuamos caminando, reflexiono duramente sobre lo que acababa de oír.
“Nunca me dijiste que Sr. Nicholas iba a ir a Guatemala” digo al final.
“¿No?” Julia no suena ni remotamente interesada. “Bueno, si va.”
“Y tu hiciste una donación” agrego. “Entonces sí piensas que es una buena causa. Piensas que vale la pena apoyarlos.”
“Les hice una pequeña donación” me corrige lanzándome una mirada imponente, pero ni me inmuto.
“Entonces realmente…. Esa situación resultó salir muy bien. Para nada desastroso” cuento pensativamente con mis dedos. “Y las chicas de administración piensan que eres maravillosa y que toda la iniciativa de las ideas es brillante. Y conseguiste unas interesantes ideas nuevas para la compañía. Y Nihal piensa que eres lo más grande, y también lo hace Chloe y todo su departamento, y Rachel te ama por participar en el Fun Run.”
“¿A dónde quieres llegar exactamente con todo esto?” la expresión de Julia es tan ominosa que tiemblo ligeramente.
“Er… ¡A ninguna parte!” me retracto. “Solo digo”
Tal vez sea mejor que me calle, solo por un tiempo.
Después del lobby esperaba estar impresionada por la oficina de Julia, pero estoy más que impresionada. Estoy atemorizada.
Es un espacio gigantesco, con ventanas con vistas al puente Blackfriars, una lámpara de diseño escultural colgando del techo, y un escritorio inmenso. Hay otro, pequeño escritorio afuera, que supongo es donde Violet solía sentarse. Al lado de la ventada hay un sofá, que es donde Julia me dirige.
“La reunión es dentro de veinte minutos. Tengo que ponerme al día con algunas cosas. Ponte cómoda.”
Me siento en el sofá calladamente, por unos minutos, pero es bastante aburrido solo estar sentada en el sofá. Al final me paro y me dirijo hacia la ventana, mirando hacia abajo a todos los pequeños autos cruzando el puente. Hay una biblioteca cerca mío con un montón de libros de tapa dura sobre negocios y algunos premios. Ninguna foto de Willow. Tampoco lo había en su escritorio. Debe tener una foto de ella en alguna parte, ¿o no?
La busco a mí alrededor, noto otra puerta y no puedo evitar mirarla con curiosidad. ¿Por qué tiene una puerta? ¿A dónde conducirá?
“Baño” dice Julia, mirándome. “¿Quieres usarlo? Adelante.”
Wow. ¡Tiene un baño exclusivo!
Me adentro en el baño, esperando encontrar algún increíble palacio de mármol pero es bastante normal realmente, con una pequeña ducha y azulejos de cristal. Aun así. Tu propio baño dentro de tu oficina. Esto es bastante genial.
Aprovecho la oportunidad de retocarme el maquillaje, cepillarme el pelo, y giro mi falda de mezclilla colocándola en su lugar. Abro la puerta y estoy a punto de salir cuando me doy cuenta que tengo la remera salpicada con sopa. Mierda.
Tal vez lo pueda sacar.
Humedezco una toalla y la froto rápidamente. No. No está lo suficientemente mojada. Me tengo que inclinar y ponerla justo bajo el grifo.
Mientras me estoy agachando, veo una mujer con un elegante pantalón negro de traje en el espejo, y pego un salto. Me toma un momento darme cuenta que tengo un reflejo de la vista de toda la oficina, y ella en realidad está aproximándose a la puerta de vidrio de Julia. Es alta y de aspecto impresionante, en sus cuarenta, tal vez, y sostiene un pedazo de papel.
Su expresión es completamente sombría. Ooh, tal vez ella sea el CEO con mala higiene personal.
No. Seguramente que no. Mira esa perfecta blusa blanca.
Oh mi Dios, ¿es ella Willow?
De repente siento incluso más vergüenza sobre mi mancha de sopa. No sale del todo. Termino con un gran parche mojado en mi remera. De hecho, parece gigante. ¿Debería decirle a Julia que no puedo ir a la reunión después de todo? O tal vez tenga una remera de repuesto que pueda pedirle prestada. ¿No tienen todas las personas de negocio una remera de más en la oficina?
No, Lena. No seas ridícula. Y, de todos modos, no hay tiempo. La mujer del traje negro está tocando a la puerta y la abre. Miro al espejo, expectante.
“Julia. Necesito unas palabras contigo.”
“Seguro. ¿Qué es?” mira hacia arriba y frunce el ceño ante su expresión. “Vick, ¿que te pasa?”
¡Vick! Por supuesto que ella es Vick, la cabeza de Relaciones Publicas. Me debí haber dado cuenta enseguida.
Siento que ya la conozco por todos sus emails, y ella es justo como me la imaginaba. Una morena con el pelo elegantemente recortado, porte profesional, zapatos sencillos, reloj caro. Y en este momento una mirada de excesivo stress en su cara.
“Solo algunas personas saben sobre esto” dice mientras cierra la puerta. “Una hora atrás recibí un llamado de un colega mío en ITN. Se han apoderado de un memo interno de Nick, del cual planean publicar en el boletín de las diez en punto.” se estremece. “Es… Es malo, Julia.”
“¿Memo?” luce perpleja. “¿Qué memo?”
“¿Un memo que aparentemente te envío a ti y a Malcom? ¿Varios meses atrás? ¿Cuando estabas haciendo ese trabajo de consultoría con BP? Aquí tienes. Léelo.”
Luego de diez segundos, espío por el lado de la puerta que quedo abierta. Puedo ver a Julia leyendo la hoja impresa, y una expresión de shock en su cara.
“Que mierda…”
“Lo sé.” Vick levanta su mano. “Lo sé.”
“Esto es…” Parece no poder articular palabra.
“Es un desastre” dice Vick calmadamente. “Básicamente está hablando de aceptar sobornos. Ponlo junto con el hecho de que está en el comité gubernamental justo ahora…” Ella duda. “Tú y Malcom podrían verse comprometidos también. Tenemos que ver bien esto.”
“Pero… ¡Pero nunca he visto este memo en mi vida!” Julia finalmente encuentra su voz “¡Nick no me envió esto a mí! Él no me escribió estas cosas. Él nunca hubiera escrito estas cosas. Quiero decir, él nos envió un memo que empezaba de la misma manera, pero…”
“Si, eso es lo que me dijo Malcom también. El memo que él recibió no era exactamente el mismo que este.”
“¿No era exactamente?” Repite Julia impaciente. “¡Era totalmente diferente joder! Sí, pudo haber sido sobre BP, sí, hablaba de los mismos problemas, pero no decía estas cosas” ella golpea la página. “No sé de dónde diablos ha salido esto. ¿Has hablando con Nick?”
“Por supuesto. Él dice lo mismo. Él no ha enviado este memo, nunca lo había visto antes, está tan desconcertado como nosotros.”
“¡Bueno!” Julia exclama impaciente. “¡Sácate esto de la cabeza! Encuentra el memo original, llama a tu amigo en ITN, diles que les vendieron gato por libre. La gente de Técnica será capaz de probar qué se escribió y cuándo, son buenos con esas cosas…” se interrumpe. “¿Qué?”
“Ya hemos tratado” exhala ella. “Lo hemos buscado. No podemos encontrar la versión original del memo en ninguna parte.”
“¿Qué?” la mira fijamente. “Pero… Eso es una locura. Nick debió haberlo guardado.”
“Lo están buscando. Aquí y en su oficina de Berkshire. Hasta ahora, esta es la única versión que pudieron encontrar en la computadora” palmea el papel.
“¡Tonterías!” Julia se ríe incrédulamente. “Espera… yo la tengo.”
Se sienta y abre un documento. “La debí haber puesto…” Clickea un par de veces. “Que m…”
Hay un silencio. Casi no puedo respirar.
“¡No¡” protesta Julia de repente. “No puede ser. Esta no es la versión que he recibido” levanta la mirada, su cara desconcertada. “¿Que está pasando? Yo la tenía”
“¿No está ahí?” la voz de Vick es tirante con decepción.
Julia escribe frenéticamente en su computadora otra vez.
“Esto no tiene un puto sentido” está diciendo, casi para sí misma. “El memo me fue enviado por mail. Dirigido a Malcom y a mí. Lo tenía. Lo he leído con mis propios ojos. Tiene que estar aquí” pestañea hacia su pantalla. “¡¿Dónde mierda está ese puto mail?!”
“¿Lo imprimiste? ¿Lo guardaste? ¿Todavía tienes la versión original?” Puedo ver la esperanza en los ojos de Vick.
Hay un largo silencio.
“No”. Exhala Julia. “Lo he leído on line. ¿Malcom?”
“No lo ha impreso tampoco. Y solo pudo encontrar esta versión en su computadora. Ok” Vick se hunde un poco. “Bien… seguiremos tratando.”
“Tiene que estar aquí” Julia suena firme. “Si los técnicos dicen que no pueden encontrarlo, están equivocados. Pon más gente a trabajar en ello.”
“Están todos buscando. Todavía no les hemos dicho por que, obviamente.”
“Bien, si no podemos encontrarlo, solo tendrás que decirle a ITN que es un misterio para nosotros” Dice Julia enérgicamente. “Lo negamos. Les dejamos perfectamente claro que este memo no ha sido leído por mí jamás, nunca ha sido escrito por Nick, nunca había sido visto antes por nadie en esta compañía…”
“Julia, está en las computadoras de la compañía” Vick suena abatida. “Difícilmente podemos negar rotundamente que nadie en esta compañía ha visto nunca este mail. A menos que encontremos el otro memo…” Su teléfono suena con un mensaje de texto entrante, y ella lo mira. “Es Julian de legales. Van a ir por una orden judicial, pero…” ella se encoje de hombros sin esperanza. “Ahora que Nick es asesor del gobierno, no tienen mucha chance” Julia está ojeando la hoja impresa otra vez, con el ceño fruncido de disgusto en su cara.
“¿Quién escribió esta basura?” dice. “Ni siquiera suena como Nick.”
“Solo Dios sabe.”
Estoy tan absorta que cuando suena mi teléfono casi muero del susto. Miro la pantalla y siento otra punzada de miedo. No puedo seguir escondiéndome aquí. Rápidamente aprieto la tecla hablar, y me apuro a salir del baño, con piernas temblorosas.
“Um, perdón por interrumpir” digo incómodamente, y sostengo el teléfono. “Julia, es Sr. Nicholas para ti.”
La expresión de horror de Vick casi me hace querer reír, excepto porque parece que quisiera estrangular a alguien. Y ese alguien podría ser yo.
“¿Quién es ella?” Chasquea Vick, mirando la mancha en mi camiseta. “¿Es ella tu nueva asistente?”
“No. Ella es…” Julia mueve la mano restándole importancia. “Es una larga historia. ¡Nick!” exclama al auricular. “Acabo de enterarme. Jesús.”
“¿Has escuchado algo de esto?” Me dice Vick con tono salvaje.
“¡No! Quiero decir, si, un poco.” Parloteo miedosa. “Pero no estaba escuchando. No oí nada. Estaba cepillando mi pelo. Realmente.”
“Ok. Estaré en contacto. Mantén nos informados” Julia apaga el teléfono y sacude su cabeza. “¿Cuándo infiernos aprenderá a usar el numero correcto? Perdón.”
Distraída, coloca el teléfono sobre su escritorio. “Esto es ridículo. Voy a hablar con los técnicos yo misma. Si no pueden encontrar un mail perdido, por el amor de Dios, que serán todos despedidos. Deberían ser todos despedidos. Son inútiles.”
“¿Podría estar en tu teléfono??” sugiero tímidamente.
Los ojos de Julia se encienden por un momento, luego menea la cabeza.
“No. Fue hace meses atrás. El teléfono no almacena emails de más de dos meses. Buena idea, igualmente, Lena.”
Vick miraba como si no pudiera creer lo que estaba oyendo.
“Otra vez… ¿Quién es ella? ¿Tiene un pase?”
“Si” rápidamente saco mi credencial laminada.
“Ella es… Ok. Es una visitante. Yo me encargo de ella. Vamos. Tenemos que hablar con los técnicos.”
Sin dirigir una palabra en mi dirección, Julia se apresura al corredor. Un momento después, luciendo absolutamente lívida, Vick le sigue. Puedo escuchar un torrente de improperios en voz baja saliendo de su boca mientras se alejaba por el corredor.
“Julia, ¿Cuándo exactamente estabas planeando decirme que tenías una puta visitante en tu oficina, escuchando nuestra puta conversación sobre una crisis confidencial? ¿Te das cuenta que mi trabajo consiste en controlar el flujo de la información? ¿Controlarlo?”
“Vick, relájate.”
Cuando desaparecieron de mi vista, me hundo en la silla, sintiéndome un poco irreal. Mierda. No tengo ni idea de que hacer ahora. ¿Debería quedarme? ¿Debería irme? ¿La reunión con el CEO se irá a producir de todos modos?
No tengo apuro realmente de irme a ningún lado, pero luego de aproximadamente veinte minutos de estar sentada ahí sola, me empiezo a sentir verdaderamente incómoda. Ojeo una revista llena de palabras que no entiendo, y pienso en hacerme un café (y lo rechazo). La reunión con el CEO seguramente será cancelada. Julia debe estar ocupada. Me estoy preparando para escribirle una nota e irme, cuando un tipo rubio golpea la puerta de vidrio. Parece tener alrededor de veintitrés años y está sosteniendo un enorme pedazo de papel enrollado color azul.
“Hola” dice tímidamente. “¿Eres la nueva asistente de Julia?”
“No. Yo solo… Er… Le ayudo.”
“Oh, ok” asiente. “Bien, es sobre la competencia. Las ideas sobre la competencia”
Oh Dios. Esto otra vez.
“¿Si?” digo alentadoramente “¿Quieres dejarle algún mensaje a Julia?”
“Quiero que le llegue esto a Julia. Es una visualización de la compañía, un ejercicio de restructuración. Es auto explicativo, pero he agregado algunas notas personales.”
Me entrega el rollo de papeles, junto con un libro de ejercicios escrito completamente.
Yo ya sé que no hay manera que Julia mire nada de esto. Me siento un poco apenada por este tipo.
“¡Ok! Bien… me aseguraré que lo mire. ¡Gracias!”
Cuando el rubio se va, desenrollo una punta del papel por curiosidad, y no puedo creerlo. ¡Es un collage! Como el que yo solía hacer cuando tenía ¡cinco años!.
Desenrosco todo el rollo de papel por el piso, asegurando las puntas con sillas. Esta desarrollado como un árbol, con fotos de todos los miembros pegados en las ramas. Solo dios sabe que es lo que debería decir sobre la estructura de la compañía, no me importa. Lo que si me interesa es que bajo cada foto, está el nombre de la persona. Lo que significa que finalmente puedo ponerles caras a las personas que le han estado enviado mails al teléfono de Julia. Esto es fascinante.
Jane Ellis es mucho más joven de lo que esperaba, y Malcom es más gordo, y Chris Davies resulta que es una mujer. Ahí está también Justin Colin… y Lindsay Cooper… y ahí esta…
Mi dedo se queda duro.
Willow Harte.
Está enclavada en una rama inferior, sonriendo animadamente. Delgada y con pelo oscuro, con pestañas negras bien arqueadas. Es bastante bonita, admito a regañadientes, aunque no es ninguna supermodelo.
Y trabaja en el mismo piso que Julia. Lo que significa…
Oh, lo tengo que hacer. Vamos. Tengo que echarle un vistazo rápido a la novia psicótica antes de que me vaya.
Me encamino hacia la puerta vidriada de Julia y miro cautelosamente todo el piso. No tengo idea si está en el área abierta o tiene su propia oficina. Solo tengo que dar una vuelta. Si alguien me detiene, seré la nueva asistente de Julia.
Cojo un par de archivos como camuflaje y cuidadosamente salgo de la oficina. Un par de personas escribiendo en sus computadoras levantan la cabeza y me miran desinteresadamente. Bordeando el final del piso, miro a través de las ventanas y miro los nombres en las puertas, tratando de captar algún reflejo de alguna chica con pelo oscuro, o tratando de captar alguna quejosa voz nasal. Tiene que tener una quejosa voz nasal, seguro. Y un montón de estúpidas, alergias inventadas, y alrededor de diez terapistas…
Me quedo paralizada. ¡Es ella! ¡Es Willow!
Está a diez pasos míos. Sentada en una de las oficinas con puertas vidriadas. Para ser honestos, no puedo ver mucho de ella excepto su perfil y un carrete de largo pelo oscuro cayéndole por la espalda hasta la silla, y sus largas piernas con chatitas negras, pero definitivamente es ella. Siento como si me hubiera tropezado con un animal mitológico.
Cuando me aproximo, me recorre un hormigueo por el cuerpo. Tengo la horrible sensación de que podría romper en risas. Esto es tan ridículo. Espiando a alguien que nunca he conocido. Aprieto mis papeles más firmemente y me acerco un poco más.
Hay otras dos mujeres en la oficina con ella, y están todas tomando té, y Willow está hablando.
Mierda. No tiene una quejosa voz nasal. De hecho, es casi melodiosa y suena bastante cuerda, excepto cuando empiezas a escuchar lo que dice.
“Por supuesto que todo esto es para devolvérmelo” está diciendo. “Todo este ejercicio es un gran Jodete, Willow. ¿Tú sabes que en realidad era mi idea?”
“¡No!” dice una de las chicas. “¿En serio?”
“Oh, si” gira la cabeza un poco y yo capto su expresión afligida. “La generación de nuevas ideas era lo mío. Julia me lo robó. Estaba planeando presentar exactamente el mismo mail. Las mismas palabras, todo. Probablemente lo vio en mi computadora alguna noche.”
Estoy escuchando, completamente dura. ¿Está hablando de mi email? Quiero irrumpir en la conversación y decir: “No pudo habértelo robado, ¡ni siquiera lo ha enviado ella!”
“Esa es la clase de movimientos que hace todo el tiempo” agrega, y toma un sorbo de té. “Así es como hizo su carrera. Sin integridad.”
Ok, estoy completamente enfadada ahora. O yo estoy equivocada sobre Julia o ella está equivocada sobre Julia, porque en mi opinión Julia es la última persona en el mundo de la que puedes imaginar robándole las ideas a ninguna otra persona.
“La verdad es que no sé por qué tiene que competir conmigo” está diciendo Willow. “¿Por qué hacer eso? ¿Qué tiene de malo enfrentar al mundo juntas? ¿Una al lado de la otra? ¿Qué tiene de malo ser compañeras? ¿O eso sería demasiado… Generoso de su parte para que le entre en esa estúpida cabeza?”
“Ella quiere el control” dice una de las otras chichas, partiendo una galletita de chocolate por la mitad “Todos lo quieren. Nunca te dará el crédito que mereces ni en un millón de años.”
“Pero, ¿no puede ver lo perfecto que sería si pudiéramos estar jodidamente bien, si pudiéramos superar esta mala racha de mierda?” Willow suena exaltada. “Trabajando juntos, estando juntas… Todo el paquete… Sería sublime” se interrumpe y toma un sorbo de té. “La cuestión es, ¿cuánto tiempo le doy? Porque no puedo continuar así mucho tiempo más.”
“¿Lo han hablado?” dice la tercer chica.
“¡Por favor! Tu sabes sobre Julia y hablar” hace comillas con sus dedos.
Bien. Estoy con ella en eso.
“Me pone enferma” sacude su cabeza, “No es por mí, es por ella. No puede ver lo que tiene frente a sus narices y no sabe valorar lo que tiene, y, ¿saben qué? Lo va a perder. Y luego va a quererlo, pero será demasiado tarde. Demasiado tarde” apoya su taza de té. “Se habrá ido”
De repente me río. Estoy viendo esta conversación con una luz distinta. Me estoy dando cuenta que Willow tiene una visión más clara de lo que le había dado crédito. Porque, la verdad sea dicha, eso es justamente lo que yo siento sobre Julia y su padre. Julia no puede ver lo que se está perdiendo, y cuando lo haga tal vez sea demasiado tarde. Ok, sé que no sé toda la historia completa entre ellos. Pero he visto los mails, tengo una idea…
Mis pensamientos se detienen abruptamente. Campanas de alarma empiezan a sonar en mi cabeza. Primero distantes, pero ahora suenan altas y claras. Oh no, no no, oh Dios.
El padre de Julia. 24 de abril. Eso es hoy. Me había olvidado completamente. ¿Cómo pude ser tan estúpida?
El horror me sube por mi cuerpo como el agua helada. El padre de Julia tratará de ubicarla en el hotel Chiddingford, esperando alguna reunión encantadora. Hoy. Probablemente esté de camino en este momento. Estará todo emocionado. Y Julia ni siquiera estará ahí. No irá a la conferencia hasta mañana.
Mierdaaaaaaaaaaaaa. Realmente la he cagado. Me había olvidado completamente sobre eso, mientras todas las otras emergencias salían a la luz.
¿Qué debo hacer? ¿Cómo resuelvo esto? No puedo decirle a Julia. Se volverá absolutamente loca. Y está tan estresada de cualquier forma. ¿Cancelo la reunión con su padre? ¿Le envío un rápido mail con toda clase de disculpas? ¿O eso pondrá incluso peor las cosas entre ellos?
Solo hay un pequeño rayo de esperanza. El padre de Julia nunca envió ninguna respuesta, que es por lo cual me había olvidado de ello. Así que tal vez ni siquiera recibió el email. Tal vez está todo bien.
De repente me doy cuenta que estoy asintiendo enfáticamente, para persuadirme a mí misma. Una de las chicas que está con Willow levanta la mirada y me mira con curiosidad.
Oops.
“¡¡Correcto!!” digo en voz alta. “Así que… Yo solo… Bien. Si” Rápidamente giro sobre mis tacones. Si hay alguna cosa que no quiero, es ser atrapada por Willow. Me escurro en la seguridad de la oficina de Julia y estoy a punto de coger el teléfono para enviar un mensaje al padre de Julia, cuando veo a Julia y a Vick volviendo hacia la oficina, aparentemente en medio de una ardiente discusión. Lucen un poco aterrorizadoras, y me encuentro retrocediendo rápidamente dentro del baño.
Cuando ambas entran, ninguna de ellos me presta atención siquiera.
“No podemos lanzar esta declaración” está diciendo Julia furiosamente. Rompe el pedazo de papel que está sosteniendo y lo tira en el tacho. “Es una parodia. Estás jodiendo completamente a Nick, ¿te das cuenta de eso?”
“Eso no es justo, Julia” Vick luce muy susceptible. “Diría que es algo razonable y una respuesta oficial balanceada. Nada en nuestra declaración dice que escribió o no ese memo…”
“¡Pero debería decirlo! Deberías decirle al mundo que él nunca diría esas palabras ni en un millón de años, ¡tú sabes que no lo haría!”
“Eso lo dejaremos para su propia declaración personal. Lo que no podemos hacer es que parezca que nosotros condonamos este tipo de prácticas…”
“Dejar colgado a John Gregson ya fue bastante malo” dice Julia, su voz baja, como si tratara de controlarse a sí misma. “Eso nunca debería haber pasado. Nunca debió haber perdido el trabajo. ¡Pero Nick! Nick lo es todo para la compañía.”
“Julia, no lo estamos dejando colgado. Él va a presentar su propia declaración. Podrá decir lo que quiera ahí.”
“Genial” dice Julia sarcásticamente. “Pero mientras tanto su propio equipo no lo apoya. ¿Qué clase de voto de confianza es ese? Recuérdame no contratarte para que me representes si alguna vez estoy en apuros.”
Vick se estremece pero no dice nada. Su teléfono suena, pero ella lo ignora.
“Julia…” se detiene, luego respira profundamente y empieza de nuevo. “Estás siendo idealista. Sé que admiras a Nick. Todos lo hacemos. Pero él no lo es todo para la compañía. Ya no lo es” se estremece con la mirada de Julia, pero continua. “Él solo es un hombre. Uno brillante, de perfil alto e inconsistente. Es sus sesenta años.”
“Él es nuestro líder” Julia suena lívida.
“Bruce es nuestro presidente.”
“Nick fundó esta puta compañía, por si no lo recuerdas.”
“Hace ya mucho tiempo, Julia. Mucho, mucho tiempo atrás.”
Julia exhala filosamente y camina unos pasos tratando de calmarse. Yo le estoy mirando, ansiosamente, no atreviéndome ni a respirar.
“Así que tu estás de su lado” dice finalmente.
“No es cuestión de lados. Tu sabes mi afecto por Nick.”
Parece cada vez más incomoda. “Pero este es un negocio moderno. No es una simple firma de una familia peculiar. Se lo debemos a nuestros patrocinadores, a nuestros clientes, a nuestro equipo…”
“Jesús Cristo, Vick. Escúchate a ti misma.”
Hay un afilado silencio. Ninguna de ellos mira a la otra. La cara de Vick está fruncida y abatida. El pelo de Julia luce más revuelto que nunca, y pare estar totalmente furioso.
Me sentía un poco congelada por la intensidad de la sala. Siempre pensé que trabajar en Relaciones Publicas sería un trabajo divertido. No tenía ni idea de que podía ser así.
“Vick” El inconfundible arrastre de palabras de Justin Cole golpea el aire, y un momento después entra en la oficina, levantando una oleada de Fahrenheit y satisfacción.
“Lo tienes todo controlado, ¿no?”
“Los abogados están en eso. Solo estamos redactando una declaración de prensa” le da una sonrisa tirante.
“Porque, por el amor a la compañía, tenemos que ser cuidadosos de que ninguno de los otros directores queden manchados con este desafortunado… Incidente. ¿Sabes de lo que te estoy hablando?”
“Todo está a mano, Justin.”
Por el tono afilado de la voz de Vick, adivino que no le gusta Justin más que a Julia.
“Genial. Por supuesto, muy desafortunado para el Sr. Nicholas. Una gran vergüenza.”
Justin luce encantado. “Aun así, con lo que está consiguiendo ahora…”
“Él no está consiguiendo nada” Julia le frunce el ceño a Justin. “Tu eres verdaderamente un arrogante pedazo de mierda.”
“¡Que mal genio, que mal genio!” dice Justin agradablemente “Oh, te dire qué, Julia. Enviémosle una e-card.”
“Vete a la mierda.”
“¡Chicos!” Vick suena como si estuviera al borde.
Ahora, entiendo totalmente porque Julia hablaba de victorias y bandos. La agresión entre estos dos es brutal. Son como esos ciervos que pelean cada otoño hasta que se sacan mutuamente las astas.
Justin sacude su cabeza compasivamente, su expresión cambiando brevemente a sorpresa cuando me encuentra en la esquina, luego sale de la oficina.
“Ese memo es una calumnia” dice Julia en voz baja y furiosa. “Está hecho para inculparlo. Justin Cole lo sabe y está detrás de esto.”
“¿Qué?” Vick suena como si ya no pudiera más. “Julia Volkova, ¡no irás por ahí diciendo cosas como esas! Sonarás como una loca conspiradora.”
“Fue un maldito memo. Diferente.” Julia suena como si estuviera más allá de la exasperación con el mundo entero. “Yo vi la versión original. Malcom la vio. No había nada sobre sobornos. Ahora ha desaparecido de todas las computadoras. Sin rastro. Explícame eso y luego llámame una loca conspiradora.”
“No lo puedo explicar” dice Vick después de una pausa. “Y ni siquiera lo voy a tratar de hacer. Voy a hacer mi trabajo.”
“Alguien lo hizo. Tú lo sabes. Estás jugando exactamente como ellos quieren, Vick. Están manchando a Nick y tú se lo estas dejando.”
“No. No. Para” Vick sacude su cabeza. “No estoy jugando este juego. No quiero involucrarme” camina directamente hacia el tacho de basura, saca la declaración rota, y la extiende.
“Puedo cambiar un detalle o dos” dice. “Pero he hablado con Bruce y tenemos que seguir con esto” saca una lapicera. “¿Quieres hacer algún pequeño cambio? Porque Julian está a punto de aprobarlo.”
Julia ignora la lapicera.
“¿Qué pasaría si encontráramos el memo original? ¿Qué pasaría si pudiéramos probar que éste es falso?”
“¡Genial!” hay un pequeño filo en su voz. “Entonces lo lanzamos, la integridad de Nick quedaría salvada, y nosotros hacemos una gran fiesta. Créeme, Julia, no quisiera nada más que eso. Pero tenemos que trabajar con lo que tenemos. Lo cual, en este momento, es un memo perjudicial del cual no tenemos explicación” Vick se frota la cara, luego se lleva los puños a sus ojos. “Esta mañana estaba tratando de cubrir esa vergüenza con el estado de ebriedad del chico” murmura, casi para sí misma. “Estaba preocupada por eso” Realmente no debería hacer eso. Se está formando bolsas bajo sus ojos.
“¿Cuándo saldrá la declaración?” dice Julia profundamente. Toda esa energía tempestuosa parecía haberse disipado. Sus hombros están hundidos y su voz suena tan baja que casi me dan ganas de ir a darle un abrazo.
“Ese es un rayo de esperanza” la voz de Vick es más suave ahora, como si quisiera tratarla gentilmente en su derrota. “Van a retenerlo hasta las diez en punto, así que tenemos unas buenas seis horas más o menos para manejarlo.”
“Muchas cosas pueden pasar en seis horas” digo tímidamente, y ambas saltan como si hubieran sido quemadas.
“¿Ella está aquí todavía?”
“Lena” incluso Julia parece desconcertada. “Lo siento tanto. No tenía idea que todavía estabas aquí…”
“¿Escuchó todo esto?” Vick parece querer matar a alguien. “Julia, ¿estás loca?”
“¡No diré nada de nada!” digo rápidamente. “Lo prometo.”
“OK” Julia exhala. “Fue mi error. Lena, esto no es tu culpa, yo soy quien te ha invitado. Encontraré a alguien que te escolte a la salida” asoma la cabeza fuera de la oficina. “¿Stephanie? ¿Puedes venir un segundo?”
Unos momentos después una chica de mirada agradable con largo pelo rubio llega a la oficina.
“¿Podrías acompañar a nuestra visitante abajo, firmar su salida, recibir su pase, y todo eso?” dice Julia. “Perdón, Lena, lo haría yo misma pero…”
“¡No, no!” digo al instante. “Por supuesto. Estas ocupada, lo entiendo…”
“¡La reunión!” dice Julia, como si lo recordara de repente. “Por supuesto Lena, perdóname, fue cancelada. Pero será reagendada. Estaré en contacto.”
“¡Genial!” esbozo una sonrisa. “Gracias.”
No lo hará. Pero no la culpo.
“Espero que todo se resuelva positivamente para ti” agrego. “Y para Sr. Nicholas.”
Los ojos de Vick están girando alocadamente en su cabeza. Está obviamente paranoica de que vaya a soltarlo todo.
No sé qué hacer sobre el padre de Julia. Ni siquiera puedo comentarle a Julia ahora, explotaría del stress. Solo tendré que enviarle un mensaje al hotel o algo así. Y luego desaparecer.
Como quizás debería haber hecho en primer lugar.
“Bien… Gracias otra vez” mis ojos encuentran los de Julia y siento una extraña angustia. Este es realmente nuestro último adiós. “Aquí tienes” le entrego el teléfono.
“No hay problema” lo toma de mi mano y lo coloca en el escritorio. “Siento sobre todo esto….”
“¡No! Espero que todo… “Asiento varias veces, no me atrevo a decir nada más en frente de Stephanie.
Va a ser extraño, no estar más en la vida de Julia nunca más. Nunca sabré como se resolverán las cosas. Tal vez lea algo sobre el memo en el periódico. Tal vez lea un anuncio sobre Julia y Willow en la columna de Bodas.
“Adiós, entonces” giro y sigo a Stephanie por el corredor. Un par de personas están caminando por el pasillo con bolsas de dormir, y cuando nos acercamos a los ascensores están en medio de una conversación sobre el hotel y la cagada que era el minibar.
“Así que es la conferencia hoy” digo cortésmente cuando llegamos al piso de abajo. “¿Cómo es que todavía no estas de camino?”
“Oh, nos turnamos” me conduce hacia el lobby. “Un montón de gente ya están ahí, y el segundo grupo se está yendo en veinte minutos. Estaré en ese. Aunque en realidad es mañana el evento en sí. Ahí es cuando tendremos nuestra cena de gala y el discurso de Santa Claus. Es generalmente muy divertido.”
“¿Santa Claus?” no puedo evitar reírme.
“Es como llamamos a Sr. Nicholas. Tú sabes, un tonto apodo interno. Sr. Nick, St Nick, Santa Claus, es un poco lamentable, tu sabes” sonríe. “¿Me puedes dar tu pase de seguridad?”
Le entrego mi credencial laminada y ella se la entrega a uno de los de seguridad. Él dice algo como “linda foto”, pero no lo estoy escuchando. Un sentimiento raro me sube por el cuerpo.
Santa Claus. ¿No fue aquel tipo que llamo al teléfono de Violet el que dijo algo sobre Santa Claus? ¿Será una coincidencia?
Mientras Stephenie me conduce a través del piso de mármol hacia las puertas principales, estoy tratando de recordar que era lo que él había dicho. Era algo sobre una cirugía. Incisiones. Algo sobre que no dejaba rastros.
Me quedo paralizada, mi corazón empieza a golpear fuertemente. Esa era la misma frase que Julia había usado. Sin rastros.
“¿Estas bien?” Stephanie nota que me he detenido.
“¡Bien! Perdóname” le sonrío y continúo caminando, pero mi mente está funcionando. ¿Qué más dijo el tipo? ¿Qué era exactamente lo que dijo sobre Santa Claus? Vamos, Lena, piensa.
“¡Bien, adiós! ¡Gracias por visitarnos!” Stephanie me sonríe una vez más.
“¡Gracias!” y cuando pongo un pie en la acera, siento una sacudida interior. Lo tengo: Adiós, Santa Claus.
Más gente sale del edificio, y me paro a un costado donde un limpiador de ventanas está pasando espuma por todo el vidrio. Meto la mano en mi bolso y revuelvo para encontrar el programa del Rey León. Por favor no me digas que lo he perdido… Por favor.
Lo saco, y miro mis palabras garabateadas.
Abril 18: Scottie tiene un contacto, cirugía menor, sin rastros, se putamente cuidadosa.
Abril 20: Llamo Scottie. Está hecho. Golpe quirúrgico. Sin rastros. Cosas de genios. Adiós, Santa Claus.
Es como si sintiera las voces hablando en el fondo de mi mente. Es como si estuviera escuchándolas otra vez. Estoy escuchando la voz cancina y la más joven, y aflautada.
Y de repente sé, sin ningún lugar a dudas quién dejó el primer mensaje. Fue Justin Cole.
Oh, mi Dios.
Estoy temblando. Tengo que volver y mostrarle estos mensajes a Julia. Significan algo, no sé bien qué, pero sé que significan algo. Empujo las grandes puertas vidriadas de la entrada, y la chica de la conserjería aparece inmediatamente frente a mí. Cuando estaba con Julia ella solo nos hizo un gesto con la mano, pero ahora me sonríe de forma remota, como si no me acabara de ver salir con Stephanie.
“Hola. ¿Tienes una cita?”
“No exactamente” digo sin aliento. “Tengo que ver a Julia Volkova en White Globe consultores. Lena Katina.”
Espero mientras ella se da vuelta y hace una llamada desde su celular. Estoy tratando de mantenerme ahí parada pacientemente, pero casi no me puedo contener. Esos mensajes tienen algo que ver con todo ese asunto del memo. Sé que tiene algo que ver.
“Lo siento” la chica voltea para quedar frente a mí con amabilidad profesional. “Julia no está disponible en este momento.”
“¿Le podrías decir que es urgente?” Le respondo. “¿Por favor?”
Claramente reteniendo su deseo de decirme que me vaya, la chica se gira y hace otra llamada, que dura solo treinta segundos.
“Lo siento” otra sonrisa helada. “La sra. Volkova está ocupada por el resto del día, y la mayoría de la gente de su equipo están fuera en una conferencia. Tal vez debería llamar a su asistente y hacer una cita. Ahora, ¿podrías por favor hacerte a un lado para atender a los demás invitados?”
Me apura a salir por las puertas principales. Hacerte a un lado claramente significa piérdete de vista.
“Mira, tengo que verla” doy un rodeo a su alrededor y me encamino hacia las escaleras “Por favor, déjame subir, estaré bien.”
“¡Lo siento!” me dice cogiéndome por la manga. “¡No puedes simplemente ir hacia allí! ¿Thomas?”
Oh, tienes que estar bromeando. Está llamando al guardia de seguridad. Que cobarde.
“Pero es realmente una emergencia” le insto a ambos. “Ella querrá verme.”
“Entonces llama y concierta una cita” chasquea, mientras el guardia de seguridad me conduce hacia la puerta.
“¡Esta bien!” estallo yo. “¡Lo hare! ¡Llamare justo ahora! ¡Te veré en dos minutos!” voy hacia la acera pisando fuerte, y rebusco en mis bolsillos.
Y luego todo el horror me golpea. No tengo un teléfono.
No tengo un teléfono.
Estoy impotente. No puedo volver a entrar en el edificio y no puedo llamar a Julia. No puedo decirle sobre esto. No puedo hacer nada. ¿Por qué no compre un nuevo teléfono antes? ¿Por qué no ando siempre con un teléfono de repuesto? Debería ser una ley, como tener un neumático de repuesto.
“¿Perdone?” me apresuro hacia el limpiador de ventanas “¿Tiene un teléfono que me pueda prestar?”
“Lo siento, amor” chasquea sus dientes. “Tengo, pero no tiene batería”
“Cierto” sonrío sin aliento de la ansiedad. “Gracias igualmente, ¡oh!”
Me paro en el medio, escudriñando a través del vidrio hacia el edificio. ¡Dios me ama! ¡Ahí está Julia! Está parada a veinte yardas de mí en el lobby, hablando animadamente con algún tipo en traje que sostiene un maletín de cuero. Tal vez sea Julian de legales.
Cuando se están aproximando a los ascensores, abro las puertas principales, pero Thomas el de seguridad me está esperando.
“Yo no lo creo” dice bloqueándome el camino.
“Pero necesito entrar.”
“Si pudiera hacerse a un lado…”
“¡Pero ella querrá verme! ¡Julia, por aquí! ¡Soy Lena! ¡Juliaaaaaaaa!” Grito, pero alguien está corriendo un sofá en el área de recepción, y el sonido de arrastre sobre el mármol es más fuerte que mi voz.
“¡No, no lo harás!” dice el guardia firmemente “¡Afuera!” sus manos están rodeando mis hombros y lo siguiente que sé, es que estoy parada nuevamente en la acera, jadeante de furia.
No puedo creer lo que acaba de pasar. ¡Me echó afuera! Nunca he sido echada físicamente fuera de ningún sitio en mi vida. No creía que pudieran hacer eso.
Un montón de gente ha llegado a la entrada y me muevo a un costado para dejarlos pasar, mis pensamientos deslizándose violentamente. ¿Debería correr por la calle y encontrar algún teléfono de pago? ¿Debería tratar de entrar otra vez? ¿Debería entrar corriendo por el lobby y ver qué tan lejos puedo llegar antes de que me derriben al piso? Julia está parada frente a los elevadores ahora, todavía conversando con el tipo del maletín de cuero. Se habrá ido en un momento. Es torturante. Si solo pudiera llamar su atención…
“¿Sin suerte?” Dice el limpiador de ventanas simpáticamente desde la cima de una escalera. Ha cubierto un panel entero de vidrio con espuma y está apunto de aclararlo con ese raspador suyo.
Y ahí me viene.
“¡Espere!” Lo llamo urgentemente “¡No lo limpie, por favor!”
Nunca he escrito con espuma en mi vida, pero afortunadamente no estaba apuntando a nada demasiado ambicioso. Solo MAS. En Seis pies de altura de letras mayúsculas. Un poco tambaleante, ¿pero quién se está quejando?
“Lindo trabajo” dice el limpiador de ventanas aprobadoramente desde donde está sentado. “Deberías entrar en el negocio conmigo.”
“Gracias” digo modestamente, y me limpio la frente, mi brazo esta dolorido.
Si Julia no ve esto, si alguien lo nota y le toca el hombro diciendo “Hey, mira eso…”
“¿Lena?”
Giro y miro hacia abajo desde mi escalón de la escalera del limpiador de ventanas. Julia está parada en la acera, mirándome incrédula.
“¿Eso estaba dirigido a mí?”
Subimos en silencio. Vick está esperando en la oficina de Julia, y cuando me ve se golpea la cabeza con la palma de su mano.
“Sera mejor que sea bueno” dice Julia lacónicamente, cerrando las puertas de vidrio tras el “Tengo cinco minutos. Hay una pequeña emergencia ocurriendo ahora…”
Siento un ramalazo de ira. ¿Se piensa que no me había dado cuenta de eso? ¿Pensará que he escrito MAS en letras de espuma de seis pies por capricho?
“Realmente lo aprecio” digo, haciendo juego con su cortante tono de voz. “Solo pensé que estarías interesada en estos mensajes, que llegaron al teléfono de Violet la semana pasada. Este teléfono” cojo el teléfono, todavía apoyado en su escritorio.
“¿De quién era ese teléfono?” dice Vick, mirando suspicaz.
“De Violet” responde Julia, “¿Mi asistente? ¿La hija de Clive? ¿Qué me dejó tirada para ser modelo?”
“Oh, ella” Vick frunce el ceño otra vez y sacude el pulgar hacia mi “Bien, ¿y qué es lo que hacia ella con el teléfono de Violet?”
Julia y yo intercambiamos miradas
“Es una larga historia” dice Julia al final. “Violet lo tiró. Lena estaba… Cuidándolo.”
“Recibí un par de mensajes, que escribí en un papel” puse el programa de el rey león entre ellas y leí el mensaje en voz alta por si acaso, ya que sé que mi escritura no es muy clara “Scottie ha llamado, cirugía menor, sin rastros, se putamente cuidadosa” señalo el programa. “Este segundo mensaje fue unos días después, de Scottie mismo. Esta hecho. Golpe quirúrgico. No hay rastros. Cosas de genios. Adiós Santa Claus” dejo las palabras flotar por un momento y luego agrego “El primer mensaje era de Justin Cole.”
“¿Justin?” Julia se pone alerta.
“No reconocí su voz en su momento, pero lo hago ahora. Era él hablando sobre cirugía menor y sin rastros.”
“Vick” Julia la está mirando. “Vamos. Tienes que verlo ahora…”
“¡No veo nada! Solo un par de palabras al azar. ¿C+omo podemos estar seguros incluso de que era Justin?”
Julia se gira hacia mí. “¿Eran mensajes de voz? ¿Podemos todavía escucharlos?”
“No. Eran solo… tu sabes. Mensajes de teléfono. Ellos los dejaron y yo los anoté.”
Vick parece perpleja “Ok, eso no tiene sentido. ¿Te presentaste? ¿Por qué te dejaría Justin un mensaje a ti?” exhala enojada. “Julia, no tengo tiempo para esto.”
“No se dio cuenta que era una persona” explico ruborizada. “Me hice pasar por una contestadora automática.”
“¿Que?” se queda mirándome, sin comprender.
“Tú sabes” puse mi voz de contestador automática. “Me temo que la persona que quiere contactar no se encuentra disponible. Por favor deje un mensaje. Y luego el dejo el mensaje y yo lo anoté en el papel.”
Julia estalla en carcajadas, pero Vick está muda. Toma el programa de el rey león, frunciendo ante las palabras, luego mira el programa por dentro, aunque la única información que se encuentra allí son las biografías de los actores. Finalmente lo coloca en la mesa. “Julia, esto no significa nada. No cambia nada.”
“Esto si significa algo” sacude su cabeza firmemente. “¡Esto es! Justo aquí” señala el programa con el pulgar. “Esto es lo que ha estado pasando.”
“Pero, ¿qué es lo que ha estado pasando?” Su voz sube con exasperación. “¿Quién es Scottie, por el amor de Dios?”
“Llamó a Sr. Nicholas Santa Claus” la cara de Julia parece fastidiada con pensamientos “Lo que significa que es muy probablemente alguien de la compañía. Pero, ¿dónde? ¿En Técnica?”
“¿Tiene Violet algo que ver con esto?” me aventuro. “Era su teléfono, después de todo.”
Hay un silencio por un momento, luego Julia sacude su cabeza, casi apenado.
“Ella solo estuvo aquí por cinco minutos, y su padre es un muy buen amigo de Sr. Nicholas… No puedo creer que esté involucrada.”
“Entonces, ¿por qué le dejaron el mensaje a ella? ¿Tenían el teléfono equivocado o algo así?”
“Improbable” Julia arruga la nariz. “Digo, ¿por qué este número?”
Automáticamente mira el teléfono, parpadeando en el escritorio. Me pregunto de manera indiferente si tendré algún mensaje de voz. Pero de alguna manera, justo en este momento, el resto de mi vida parece a millones de kilómetros de distancia. El mundo se ha reducido a esta habitación. Ambas Julia y Vick están hundidas en sus sillas y yo sigo su ejemplo.
“¿Quién tenía el teléfono de Violet antes que ella?” dice Vick de repente. “Es un teléfono de la compañía. Ella estuvo aquí por cuanto, ¿tres semanas? Pudo haber pertenecido a alguien más antes, ¿y si esos mensajes fueron dejados ahí por error?”
“¡Si!” levanto la mirada por un impulso. “La gente siempre está llamando al teléfono equivocado por error. Y enviando emails a erróneas direcciones de correo. Yo también lo hago. Te olvidas de borrarlo y presionas el nombre del contacto y el viejo número salta y no te das cuenta. Especialmente si te dirigen a un correo de voz genérico.”
Puedo ver la mente de Julia trabajando a todo ritmo.
“Solo hay una manera de averiguarlo” dice, alcanzando la línea de teléfono de su escritorio. Digita tres números y espera.
“Hola Cynthia. Soy Julia” dice. “Solo una rápida pregunta sobre el teléfono celular que le han designado a Violet mi asistente. Me estaba preguntando, ¿lo tuvo alguien más antes que ella? ¿Tuvo alguien más este número?”
Mientras escuchaba, su cara cambia. Hace un fiero, gesto silencioso a Vick, quien se encoje de hombros sin poder hacer nada.
“Genial” dice Julia. “Gracias Cynthia.”
Por la corriente de sonido metálico que sale del teléfono, está claro que a Cynthia le gusta hablar.
“Sera mejor que me vaya…” Julia rueda sus ojos desesperadamente. “Si, sé que el teléfono debería haberse entregado… No, no lo hemos perdido, no te preocupes… Sí, muy poco profesional. Sin aviso… Lo sé, es propiedad de la compañía… Te lo haré llegar… Sí… Sí.”
Al final logra librarse. Cuelga el teléfono y hay un silencio por tres agónicos segundos antes de que se gire hacia Vick.
“Ed.”
“No” Vick exhala.
Julia toma el teléfono y lo mira incrédulamente. “Este era el teléfono de Ed cuatro semanas atrás. Luego fue reasignado a Violet. No tenía ni idea” Julia se vuelve hacia mi. “Ed Exton era…”
“Lo recuerdo” asiento. “El director financiero. Fue despedido. Por malversar fondos de la compañía.”
“Jesús” Vick parece genuinamente en estado de shock. Se hunde más en su silla. “Ed.”
“¿Quién más?” Julia parece absolutamente ansiosa por su descubrimiento. “Vick, este no es solo un plan orquestado, es una maldita sinfonía de tres movimientos. La reputación de Nick es manchada. Bruce lo despide por qué es un pusilánime idiota. La junta directiva necesita otro CEO, rápido. Ed amablemente anuncia que dejará sus acciones legales y que dará un paso atrás para salvar el día, Justin se beneficiará a sí mismo.”
“¿Realmente tenían que tomarse todos esos problemas?” dice Vick con escepticismo.
La boca de Julia se tuerce con una media sonrisa “Vick, tienes alguna pequeña idea de lo mucho que Ed detesta a Nick? Se le ha pagado a algún hacker una buena cantidad de dinero para que cambie ese memo y borre el viejo de todas las computadoras. Reconozco que Ed gastaría unos cientos de miles para arruinar la reputación de Nick. Doscientos millones incluso.”
La cara de Vick se tuerce en disgusto.
“Esto no pasaría si la compañía estuviera dirigida por mujeres” dice finalmente. “Nunca. Machos de mierda… Diablos” se levanta y se dirige hacia la ventana, mirando hacia el tráfico, sus brazos rodeando su cuerpo.
“La pregunta es: ¿Quién hizo que esto pasara? ¿Quién lo ejecutó en realidad?” Julia está sentaao en su escritorio, golpeando su lapicera contra sus nudillos produciendo un ruido rítmico, su cara tirante de concentración “Scottie. ¿Quién es realmente? ¿Alguien Escoces?”
“No sonaba en realidad como escocés” digo. “Tal vez su apodo sea alguna broma.”
Julia de repente se concentra en mí, con una luz asomando a su cara. “Eso es. Por supuesto. Lena, ¿reconocerías esa voz si la escuchases otra vez?”
“¡Julia!” Vick le interrumpe agudamente antes de que pueda responder “De ninguna manera. No puedes hablar en serio.”
“Vick, ¿podrías dejar de ser negativa por un segundo?” Julia se levanta, furiosa. “El memo falso no fue un accidente. La filtración en la parte técnica no fue un accidente. Esto está pasando. Alguien le hizo esto a Nick. Esto no se trata de encubrir alguna acción vergonzosa” busca a tientas un momento. “No lo sé, actividades de facebook. Es una calumnia. Es un fraude.”
“Es una teoría” se enfrenta a ella. “Nada más, Julia . Unas cuantas palabras en un programa de mierda de el rey león.”
Me siento un poco herida. No es mi culpa que todo lo que tenga conmigo para anotar fuera un programa de el rey león.
“Tenemos que identificar a esta tipo Scottie” Julia se vuelve hacia mí. “¿Conocerías su voz si la volvieras a oír otra vez?”
“Si” digo, un poco nerviosa por su intensidad.
“¿Estás segura?”
“¡Si!”
“Bien. Bueno, vamos a hacerlo. Vayamos a encontrarlo.”
“Julia, ¡para ahora mismo!” Vick suena furiosa. “¡Estás loca! ¿Que es lo que vas a hacer, hacer que escuche a cada miembro del equipo hasta que oiga su voz?”
“¿Por qué no?” dice Julia turbulentamente.
“¡Porque es la idea más ridícula que he escuchado en mi vida!” explota Vick. “¡Por eso no!”
Julia la contempla duramente, luego se gira hacia mí. “Vamos, Lena. Recorramos el edificio.”
Vick sacude su cabeza. “¿Y si reconoce la voz? ¿Entonces qué? ¿Arresto ciudadano?”
“Entonces será un comienzo” dice Julia. “¿Estás lista Lena?”
“Lena” Vick viene hacia mí y me enfrenta. Sus mejillas están rosadas y está respirando con dificultad. “No tengo ni idea de quién eres tú. Pero no tienes por qué escuchar a Julia. No tienes por qué hacer esto. No le debes nada. Esto no tiene nada que ver contigo.”
“A ella no le importa” dice Julia. “¿No, Lena?”
Vick lo ignora “Lena, realmente te aconsejo que te vayas. Ahora.”
“Esa no es la clase de persona que es Lena” dice Julia con el ceño fruncido. “Ella no deja tirada a la gente que necesita ayuda, ¿no Lena?” ella encontró mis ojos, y su mirada es tan inesperadamente cálida, que me siento cálida por dentro.
Me giro hacia Vick. “Estás equivocada. Sí le debo una a Julia. Y el Sr. Nicholas es un cliente potencial en mi clínica de Fisioterapia, de hecho. Así que sí tiene algo que ver conmigo también.”
Casi me gustó dejar caer eso aunque apuesto a que el Sr. Nicholas no iría nunca a Balham.
“Y de todos modos” continuo, levantando mi barbilla. “Quienquiera que sea, si lo conozco o no, si puedo ayudarlo de alguna manera, lo haré. Quiero decir, si puedes ayudar, tienes que ayudar. ¿No lo crees?”
Vick, se me queda mirando un momento, como si estuviera tratando de entenderme, luego me da una extraña, y torcida sonrisa.
“OK bien, me tienes. No puedo discutirte eso.”
“Vayamos” Julia se dirige hacia la puerta.
Tomo mi cartera y deseo otra vez que mi camiseta no tenga un gran manchón en ella.
“Hey, Sherlock” Vick interviene sarcásticamente “Un pequeño punto. En caso de que lo hayas olvidado, todo el mundo está en la conferencia o en su camino hacia ella.”
Hay otro silencio, aparte del golpeteo furioso de Julia con su lapicera. No me atrevo a hablar. Realmente no me molesto en mirar a Vick.
“Lena” dice Julia finalmente. “¿Tienes algunas horas? ¿Podrías venir con nosotros a Hampshire?”

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Mayo 03, 2015 3:41 am

CAPITULO 11

Esto es totalmente surreal. Y un poco emocionante. Da un poco de pánico. Todo al mismo tiempo.
No es que me arrepienta del noble gesto, exactamente. Todavía pienso lo que dije en la oficina. ¿Cómo podría simplemente irme? ¿Cómo podría no tratar de ayudar a Julia en lo que pueda? Pero por el otro lado, pensé que solo me tomaría media hora. No un día de tren hasta Hampshire, solo para empezar.
Se suponía que tenía que estar en mi peluquería justo ahora. Se suponía que tenia que estar hablando sobre tocados y probándome la tiara. En lugar de eso, estoy en la plataforma de la estación de Waterloo, comprando una taza de té y cogiendo el teléfono, el cual, de más esta decir, lo tomé del escritorio de Julia cuando nos fuimos. Julia difícilmente podría quejarse. Le envié un texto a Sue para decirle que realmente lo lamentaba, pero que tendría que perderme la cita con Louis, aunque por supuesto le pagaré el costo y que le enviara mis cariños.
Releí el mensaje luego de escribirlo, y elimine la mitad de los besos. Luego los volví a poner. Luego los volví a sacar. Tal vez cinco fueran suficientes.
Ahora estoy esperando que Andrey me conteste el teléfono. Él se está yendo a su viaje de solteros en Bruges esta tarde, así que no es como si lo fuera a ver, pero aun así. Siento que si por lo menos no lo llamo, estaría mal.
“¡Oh, Hola Andrey!”
“¡Len!” La comunicación es terrible, y puedo oír el sistema de megafonía al fondo. “Estamos a punto de embarcar. ¿Estás bien?”
“¡Si! Solo quería…” Mi voz se iba desvaneciendo, sin estar segura a donde quería ir con esto.
Solo quería decirte que me estoy yendo a Hampshire con alguien de quien no sabes nada, envuelta en una situación de la cual no sabes nada.
“Yo voy… A estar fuera esta noche” digo patéticamente. “En caso de que llames.”
Ahí esta. Eso es ser honesta. Casi.
“¡Ok!” se ríe. “Bien, que te diviertas. Dulce, tengo que irme.”
“¡OK! ¡Adiós! ¡Que lo pases bien!” El teléfono se muere y levanto mi mirada y veo a Julia mirándome. Me tiro de la camisa consientemente, deseando de nuevo haberme metido en una tienda. Resultó que si tenía una remera de más en su oficina, y la mía estaba tan espantosa que la tomé prestada. Pero hace la situación todavía mas extraña, luciendo su rayada Turnbull & Asser.
“Diciéndole adiós a Andrey” le explico innecesariamente, ya que ha estado parada ahí todo el tiempo y debe haber escuchado cada palabra.
“Eso serian dos libras” la señora en la tienda de la estación me entrega la taza.
“¡Gracias! Bueno… ¿Nos vamos?”
Mientras Julia y yo caminamos por la plataforma de la estación y nos subimos al vagón, me siento irreal. Estoy rígida de la torpeza. Debemos parecer una pareja para cualquiera que nos viera. ¿Qué pasaría si nos viera Willow?
No. No seas paranoica. Willow estaba en el segundo equipo que iba a la conferencia. Ella envió un mail a Julia, diciéndole eso. Y, de todos modos, no es que Julia y yo estemos haciendo nada ilícito. Solo somos... Amigas.
No, amigas no se siente correcto. Tampoco colegas. No somos realmente conocidas…
Ok. Enfrentémoslo. Es raro.
Miro de reojo a Julia para ver si esta pensando lo mismo, pero ella está mirando por la ventana del tren con la mente en blanco. El tren se sacude y comienza a avanzar por la pista y se da vuelta. Cuando se encuentra con mi mirada, rápidamente miro hacia otro lado.
Trato de parecer relajada, pero secretamente me siento cada vez mas asustada. ¿Qué fue lo que he acordado hacer? Todo esto depende de mi memoria. Depende de mi, Lena Katina, identificar la voz que escuché en el teléfono unos días atrás, por aproximadamente veinte segundos. ¿Qué pasa si fallo?
Tomo un sorbo de té para calmarme, y hago una mueca. Primero la sopa estaba demasiado fría. Ahora esto esta demasiado caliente. El tren comienza a adquirir velocidad por la pista y un poco de té salta fuera de la tapa, escaldando mi mano.
“¿Estás bien?” Julia me observa
“Bien” sonrió.
“¿Puedo ser honesta contigo?” dice francamente. “No parece que estuvieras bien.”
“¡Estoy bien!” protesto. “Solo estaba… Tú sabes. Están pasando muchas cosas ahora.”
Julia asiente.
“Lo siento nunca tendremos que pasar por esas técnicas de confrontación lo prometo.”
“¡Oh! Eso” le resto merito con una mano. “Esto es más importante.”
“No digas. ¡Oh! Eso” Julia sacude su cabeza, luciendo exasperada. “De eso es de lo que estoy hablando. Tu automáticamente te pones en segundo lugar.”
“¡No lo hago! Quiero decir… Tú sabes” me encojo de hombros torpemente. “Lo que sea.”
El tren se detiene en Clapham Junction, y un grupo de personas entra en el vagón. Por un momento Julia está absorta mandando mails. Su teléfono ha estado parpadeando constantemente, y solo puedo imaginar cuanta cantidad de mensajes están yendo y viniendo. Eventualmente, sin embargo, coloca el teléfono de vuelta en su bolsillo y se inclina hacia adelante, descansando sus codos en la pequeña mesa que hay entre nosotros.
“¿Está todo bien?” pregunto tímidamente, dándome cuenta de inmediato que era una pregunta estúpida. A su favor se podía decir, que lo ignora.
“Tengo una pregunta para ti” dice calmadamente. “¿Qué es lo que tienen estos Zhdanovs que te hace sentir que ellos son superiores? ¿Son los títulos? ¿Los doctorados? ¿Los cerebros?”
No esto otra vez.
“¡Todo, es obvio! Ellos son… Quiero decir, tu respetas a Sr. Nicholas, ¿o no?” Le digo a la defensiva. “Mira todos los esfuerzos que estas haciendo por él. Es por que lo respetas.”
“Si, lo respeto. Por supuesto que lo hago. Pero yo no siento sin embargo que soy inherentemente inferior a él. Él no me hace sentir como una ciudadana de segunda clase.”
“¡No me siento como ciudadana de segunda clase! Tú no sabes nada sobre eso. Así que…¡Para!”
“Ok” Julia levanta sus manos. “Si estoy equivocada, me disculpo. Es solo una impresión que tengo. Solo quería ayudar, como...” Puedo sentir como elige la palabra amiga, luego la descarta, como yo lo hice. “Solo quiero ayudar” termina finalmente. “Pero es tu vida. No me entrometeré.”
Se hace un silencio por un momento. Ella lo deja. Se da por vencida. Yo he ganado.
¿Por qué no siento que he ganado?
“Perdóname.” Julia se pone el teléfono en el oído “¿Vick, qué pasa?” Sale del vagón y, sin quererlo, suspiro. El dolor lacerante está de vuelta, situado entre mis costillas. Pero justo ahora no puedo decir si es por que los Zhdanovs no quieren que me case con Andrey, o porque estoy tratando de negarlo, o porque estoy nerviosa por toda esta escapada, o porque el té esta muy fuerte.
Por un minuto me siento ahí, mirando fijamente mi té humeante, deseando nunca haber oído a los Zhdanovs discutiendo en la iglesia. Que no supiera nada. Eso podría sacar la nube gris fuera de mi vida y volver al soy muy afortunada, que afortunada, ¿no está todo perfecto?
Julia toma asiento nuevamente, y hay un silencio por unos momentos. El tren se ha parado en el medio de la nada, y todo está extrañamente silencioso sin el sonido de la maquina.
“Ok” digo mirando hacia la pequeña mesa de formica. “Ok.”
“¿Ok qué?”
“Ok, no estas equivocada.”
Julia no dice nada, solo espera. El tren se agita y tambalea, como un caballo decidiendo como comportarse, luego lentamente comienza a moverse otra vez por la pista.
“Pero no me lo estoy inventando o lo que quiera que pienses” encorvo mis hombros miserablemente. “Yo he escuchado a los Zhdanovs, ¿ok? Ellos no quieren que Andrey se case conmigo. Hice todo lo que pude. Jugué al scrabble y he tratado de llevar una conversación e incluso leí el libro de Antony. Pero nunca seré como ellos. Nunca.”
“¿Por qué deberías?” Julia estaba perpleja. “¿Por qué querrías hacer eso?”
“Si, es cierto” ruedo mis ojos. “¿Por qué querría alguien ser una celebridad con un verdadero cerebrito que sale en TV?”
“Anatoly Zhdanov tiene un gran cerebro” dice Julia firmemente. “Tener un gran cerebro es como tener un hígado grande o una gran nariz. ¿Por qué te sientes insegura? ¿Que pasaría si tuviera un enorme intestino delgado? ¿Te sentirías insegura también?”
No puedo evitar reírme
“Él es un fenómeno, estrictamente hablando” Julia siguió presionando. “Tu te casaras con una familia de fenómenos. La próxima vez que te sientas intimidada por ellos, imagina una gran señal de neón sobre sus cabezas, que diga FENOMENOS.”
“Eso no es lo que verdaderamente piensas” estoy sonriendo pero niego con mi cabeza.
“Es absolutamente lo que yo pienso” parece tremendamente seria ahora. “Esa gente académica se tiene que sentir importante. Ellos dan papeles y presencian programas de TV para demostrar que son útiles e importantes. Pero tú eres útil, haces un importante trabajo todos los días. Tu no tienes que probarle nada a nadie. ¿A cuánta gente has tratado? Millones. Tu has reducido su dolor. Has hecho a millones de personas más felices. ¿Anatoly Zhdanov ha hecho feliz a alguien?”
Estoy segura de que hay algo mal en lo que esta diciendo, pero en este momento no puedo pensar qué es. Todo lo que puedo hacer es sentirme un poco animada. Esto nunca se me había ocurrido antes a mí. Yo he hecho feliz a millones de personas.
“¿Y que hay de ti? ¿Lo has hecho tu?” No puedo evitar decirle eso, y Julia me tira una sonrisa irónica.
“Estoy trabajando en ello.”
El tren aminora la marcha mientras pasa por Woking, y ambas instintivamente miramos por la ventana. Luego Julia se gira. “El punto es, no es sobre ellos. Es sobre ti. Tu y él. Andrey.”
“Lo se.” Digo finalmente. “Sé que lo es.”
Sonaba extraño, oír el nombre de Andrey de sus labios. Se sentía todo mal.
Andrey y Julia son tan diferentes. Es como si ellos estuvieran hechos de distintas cosas. Andrey es tan brillante, tan caprichoso, tan impresionante, tan sexy. Pero un poco obsesionado.
Mientras que Julia es tan…. Justa y fuerte. Y generosa. Y amable. Tú solo sabes que ella siempre estará ahí para ti, para lo que necesites.
Julia me mira ahora y sonríe, como si pudiera leer mis pensamientos, y mi corazón experimenta ese pequeño estimulo que siempre siente cuando ella sonríe.
Afortunada Willow.
Me doy una bofetada interna por mis propios pensamientos y tomo un sorbo de té para cubrir mi vergüenza.
Eso acudió a mi mente sin advertencias. Y no era mi intención. O, mejor, sí, sí era mi intención pero simplemente con el sentido de desearles a ambas lo mejor, como una desinteresada amiga, no, amiga no...
Me estoy ruborizando.
Me estoy ruborizando por mi propio estúpido, absurdo, y sin sentido proceso mental, del cual, dicho sea de paso, nadie sabe excepto yo. Así que me puedo relajar. Puedo parar esto ahora y descartar la ridícula idea de que Julia puede leer mi mente y saber que estoy fantaseando con ella…
No. Para. Para.. Eso es ridículo.
Eso es sólo…
Borra la palabra fantasear. Yo no lo hago. No lo hago.
“¿Estás bien?” Julia me mira de forma curiosa “Lena, lo siento, no quería hacerte enojar.”
“¡No!” digo rápidamente. “¡No lo has hecho! Realmente lo aprecio.”
“Bien. Porque…” Se detiene para atender su teléfono. “Vick. ¿Alguna novedad?”
Mientras Julia sale para atender otra llamada, me tomo el té, mirando fijamente por la ventana, dispuesta a que mi sangre se enfríe y mi mente se quede en blanco. Tengo que dar marcha atrás. Necesito reiniciarme. No salvar los cambios.
Para establecer una atmósfera mas profesional, busco en mi bolsillo el teléfono, y chequeo los mensajes, luego lo pongo sobre la mesa. No hay nada en los mensajes generales sobre la crisis del memo, claramente todo esto es entre un selecto número de personas del más alto nivel.
“Sabes que vas a tener que comprar otro teléfono en algún momento” dice Julia, levantando una ceja cuando regresa. “¿O estás planeando robar todos tus teléfonos de tachos de basura de ahora en adelante?”
“Es el único lugar” me encojo de hombros. “Tachos y contenedores.”
El teléfono parpadea con un email y yo automáticamente me inclino a cogerlo, pero Julia llega primero. Su mano roza la mía, y nuestros ojos se quedan enganchados.
“Puede ser para mi.”
“Es verdad” asiento. “Adelante.”
Ella lo mira, luego sacude su cabeza. “La factura del trompetista de la boda. Todo tuyo.”
Con una pequeña sonrisa de triunfo, tomo el teléfono de su mano. Le envío una respuesta rápida a Lucinda, luego lo vuelvo a poner sobre la mesa. Cuando suena otra vez unos pocos segundos después, ambas tratamos de cogerlo y yo le venzo.
“Venta de camisetas” se lo paso. “No es realmente lo mío” Julia borra el mail, luego lo coloca en la mesa.
“¡En el medio!” lo muevo una pulgada. “Tramposa.”
“Pon las manos sobre tu regazo” me responde. “Tramposa.”
Se hace un silencio. Las dos nos sentamos preparadas, esperando que el teléfono suene. Julia lo mira tan mortalmente atenta que siento ganas de reír. El teléfono de alguna otra persona suena por el vagón, y Julia hace medio intento de cogerlo antes de darse cuenta.
“Trágico” murmuro. “ Ni siquiera reconoces el ring tone.“
Nuestro teléfono suena con un mensaje de texto, y como Julia duda momentáneamente me da tiempo a mí a cogerlo antes que ella.
“¡Ha-ha! Y te apuesto que es para mi…”
Abro el mensaje y lo miro. Era de un número desconocido y solo la mitad del mensaje había llegado, pero pude darme cuenta de qué se trataba.
Lo leo de nuevo. y otra vez. Levanto la mirada hacia Julia y lamo mis repentinos labios secos. Nunca ni en un millón de años esperaba esto.
“¿Es para ti?” pregunta Julia
“No” trago saliva. “Es para ti.”
“¿Vick?” su mano ya esta estirada. “No debería estar usando ese numero...”
“No, no es Vick. No es del trabajo. Es… Es… Personal.”
Lo leo nuevamente, sin querer renunciar al teléfono hasta estar absolutamente segura de lo que estaba viendo.

No estoy segura si este es el teléfono correcto. Pero tengo que hacértelo saber. Tu fiancee te ha engañado. Es con alguien a quien conoces. (recibiendo el texto)

Lo sabía. Sabía que era una perra, y esto prueba que es incluso peor de lo que pensaba.
“¿Qué es?” Julia golpea su mano impacientemente sobre la mesa. “Dame. ¿Tiene que ver con la conferencia?”
“¡No!” cierro mi mano alrededor del teléfono. “Julia, realmente lo siento. Y hubiera deseado no haberlo visto primero. Pero dice...” Dudo, agonizando. “Dice que Willow te ha sido infiel. Lo siento.”
Julia parece absolutamente petrificada. Mientras le entrego el teléfono, siento una simpatía desgarradora por ella. ¿Quién mierda envía esa clase de noticias por mensaje de texto?
Apuesto a que se está follando a Justin Cole. Esos dos encajarían totalmente.
Escaneo la cara de Julia por si se angustia, pero después de su actitud inicial, parece extraordinariamente calmo. Ella frunce el ceño, hojea el final del mail, luego coloca el teléfono otra vez en la mesa.
“¿Estás bien?” No puedo evitar preguntarle.
Ella se encoje de hombros. “No tiene sentido.”
“¡Lo se!” Estoy tan agitada por ella, que no puedo evitar comentarle mi punto de vista. “¿Por qué ella haría algo así? ¡Y te ha hecho pasar por algo tan duro! ¡Es tan hipócrita! ¡Es horrible!” Me detengo, preguntándome si me había pasado. Julia me esta mirando raramente.
“No, tu no entiendes. No tiene sentido porque no estoy comprometida. No tengo fiancee.”
“Pero tu estás comprometida con Willow” digo estúpidamente.
“No, no lo estoy.”
“Pero...” Le miro fijamente con la mente en blanco. ¿Como puede ser que no esté comprometida? Por supuesto que lo está.
“Nunca lo he estado” se encoje de hombros. “¿Que te dio esa idea?”
“¡Tu me lo dijiste! ¡Sé que me lo dijiste tú!” Mi cara está retorcida, tratando de recordar. “A menos… ¡Si! Estaba en un email. Violet lo envió. Decía Julia esta comprometida. Sé que lo hizo”
“Oh, eso” su frente se aclara. “Ocasionalmente, uso eso como excusa para sacarme de encima a la gente persistente” agrega, como para dejarlo claro. “Mujeres.”
“¿Una excusa?” repito incrédula. “Entonces, ¿quién es Willow?”
“Willow es mi ex novia” dice después de una pausa. “Cortamos hace dos meses.”
¿Ex novia?
Por un momento, no puedo hablar. Mi cerebro se siente como una licuadora, dando vueltas alrededor, tratando de encontrar la combinación correcta. No puedo manejar esto. Ella está comprometida. Ella se supone que está comprometida.
“Pero tú… ¡Tú lo tuviste que haber dicho!” Mi agitación estalla finalmente. “Todo este tiempo, me hiciste pensar que estabas comprometida.”
“No, no lo hice. Nunca lo mencioné.” Parecía perpleja. “¿Por qué estás enojada?”
“Yo… ¡Yo no lo sé! Está todo mal.”
Estoy respirando con dificultad, tratando de ordenar mis pensamientos. ¿Cómo puede ser que no esté con Willow? Todo es diferente ahora. Y es todo su culpa.
“Hablamos tanto de casi todo” trato de hablar mas calmadamente.
“He mencionado a Willow varias veces y tu nunca me especificaste quién era. ¿Cómo puedes ser tan reservada?”
“¡No soy reservada!” Me da una corta carcajada. “Te hubiera explicado quién era si hubiera surgido el asunto. Está acabado. No tiene importancia.”
“¡Por supuesto que importa!”
“¿Por qué?”
Quería gritar de la frustración. ¿Cómo puede preguntar por qué? ¿No es bastante obvio?
“Porque… Porque…. Ella se comporta como si estuvieran juntas” y de repente me doy cuenta de que eso es lo que más me molesta. “Ella se comporta como si tuviera el todo el derecho de despotricar contra ti. Eso es por lo que nunca dudé que estaban comprometidas. ¿De qué se trata todo eso?”
Julia se estremece de irritación pero no dice nada.
“¡Ella ha copiado a tu asistenta! Escupe todo en mails públicos, ¡es bizarro!”
“Willow siempre ha sido… Una exhibicionista. A ella le gusta tener audiencia” suena renuente a hablar de esto. “No tiene los mismos limites que otras personas.”
“¡Demasiado cierto que no los tiene! ¿Tú sabes lo posesiva que es? La oí hablando en su oficina” por los altavoces comenzaron a anunciar las estaciones venideras, pero subo mi voz por encima del ruido. “¿Tú sabes que se queja sobre ti con todas las chichas en la oficina? Ella les dijo que están pasando por una mala racha y que necesitas despertarte o te vas a dar cuenta de lo que estas a punto de perder… O sea a ella.”
“No estamos pasando una mala racha” detecto un rayo de furia real en su tono. “Nosotros terminamos”
“¿Ella lo sabe?”
“Lo sabe.”
“¿Estás segura? ¿Estás totalmente convencida que lo sabe?”
“Por supuesto” suena impaciente.
“¡No es por supuesto! ¿Cómo rompieron exactamente? ¿Te sentaste con ella y tuviste una conversación apropiada?”
Hay un silencio. Julia no me mira a los ojos. Así que no se sentó con ella y tuvo una apropiada conversación. Lo sabía. Probablemente le haya enviado un corto mail, diciendo. Terminamos. Julia.
“Bien, tienes que decirle que pare con todos estos ridículos mails. ¿No te parece?” Trato de llamar su atención “¿Julia?”
Está mirando su teléfono nuevamente. Típico. Ella no quiere saber, no quiere hablar de ello, no quiere comprometerse….
Un pensamiento me golpea. Oh mi Dios, por supuesto.
“Julia, ¿alguna vez de hecho, le has respondido a Willow los emails?”
¿No lo ha hecho, no? De repente todo está claro. Por eso ella empezaba uno nuevo cada vez. Es como si estuviera fijando mensajes contra una pared en blanco.
“Así que si no le contestabas nunca, ¿cómo es que sabe lo que realmente piensas?” Subo mi voz todavía más fuerte que los altavoces. “Oh, espera, ¡no lo sabe! Por eso está tan engañada sobre todo, ¡por eso ella piensa que tú de alguna manera le perteneces!”
Julia ni siquiera me mira
“¡Dios, tu eres una terca de mierda!” grito con exasperación, justo cuando los altavoces se paran.
Ok. Obviamente no debería haber hablado tan alto si me hubiera dado cuenta que esto iba a pasar. Obviamente no hubiera usado esas palabras. Así la madre con niños sentada tres asientos atrás pueda dejar de lanzarme miradas diabólicas como si estuviera personalmente corrompiéndolos.
“¡Lo eres realmente!” continúo en un tono furioso más bajo. “No puedes simplemente borrar a Willow y pensar que ella se irá. No puedes presionar el botón de ignorar para siempre. Ella no se irá, Julia. Acepta lo que te digo. Tienes que hablar con ella y explicarle exactamente cuál es la situación, y lo que está mal con todo esto, y…”
“Mira, déjalo” Julia suena irritada. “Si quiere mandar correos sin sentido, puede mandarlos. No me molestan.”
“¡Pero es toxico! ¡Está mal! ¡No debería pasar!”
“Tú no sabes nada sobre esto” se burla. Creo que he presionado algún nervio.
Y de paso, es un chiste. ¿Qué no se nada sobre esto?
“¡Lo sé todo sobre eso!” le contradigo. “Estuve lidiando con tu bandeja de entrada, ¿recuerdas? Sra. blanca, sin respuesta, ignoro todo y a todos.”
Julia me mira. “Solo porque no respondo a cada mail con sesenta y cinco caritas sonrientes de mierda…”
Ella no está girando esto contra mío. ¿Qué es mejor, caritas sonrientes o negaciones?
“Bien, tu no respondes a nadie” le contesto mordazmente. “¡Ni siquiera a tu propio padre!”
“¿Qué?” Suena escandalizada. “¿A dónde mierda quieres llegar ahora?”
“Leí los mails” digo desafiante. “Sobre cuanto quiere hablar contigo y desea que vayas a visitarlo a Hampshire y que tiene algo que contarte. Dice que tú y él no han hablado en años y que extraña los viejos tiempos. Y tú ni siquiera le has respondido. No tienes corazón.”
Julia tira su cabeza hacia atrás y estalla en carcajadas. “Oh Lena. Tú realmente no sabes de lo que estás hablando.”
“Yo creo que lo sé.”
“Yo creo que no lo sabes.”
“Yo creo que entiendo más de tu propia vida que tú misma”
Le miro en silencio. Ahora espero que el padre de Julia haya recibido el mail. Que lo espere hasta que llegue al hotel Chiddingford y encuentre a su padre ahí, todo vestidito y esperanzado con una rosa en la solapa. Entonces tal vez no estaría tan indiferente.
Julia ha cogido nuestro teléfono y está leyendo el mensaje otra vez.
“No estoy comprometida” dice, sus cejas alzadas. “No tengo una fiancee.”
“Si, ya entendí eso, gracias” digo sarcásticamente. “Tú solo tienes una psicótica ex que piensa que todavía te tiene incluso cuando has roto con ella dos semanas atrás.”
“No, no” sacude su cabeza “No me estás siguiendo. Ambas estamos compartiendo el teléfono ahora, ¿no?”
“Si” ¿a dónde quiere ir con eso?
“Así que este mensaje podría estar dirigido a cualquiera de las dos. Yo no tengo una fiancee, Lena” ella alza su cabeza, haciendo una pequeña mueca. “Pero tú sí.”
Le miro sin comprender por un momento, entonces es como si algo helado me recorriera la espina dorsal.
“No. Tú quieres decir… No. No. No seas estúpida” cojo el teléfono de su mano. “Dice fiancee, con una “e” extra” encuentro la palabra y se lo muestro. “¿lo ves? Está muy claro. Fiancee, femenino.”
“Estoy de acuerdo” asiente. “Pero no hay una fiancee, femenina. No existe. Así que…”
Le miro fijamente, sintiéndome un poco enferma, releyendo el mail en mi mente con una pronunciación diferente. Tu fiance te ha engañado.
No. No puede ser posible…
Andrey nunca haría…
Hay un sonido proveniente del teléfono, y ambas miramos. Es el resto del texto entrando. Le arrebato el teléfono, lo leo entero en silencio, luego lo dejo lentamente en la mesa, mi cabeza da vueltas.
Esto no puede estar pasando. No puede.

No estoy segura si este es el número correcto. Pero tengo que decírtelo. Tu fiance te ha engañado. Es alguien que conoces. Siento tener que hacer esto tan pronto antes de la boda, Lena. Pero debes saber la verdad.
Tu amiga.


Soy vagamente consiente que Julia ha cogido el teléfono y está leyendo el texto.
“Alguna amiga” dice finalmente, sonando seria. “Quienquiera que sea, probablemente está tratando de crearte una conmoción. Probablemente ni siquiera sea verdad.”
“Exacto” asiento varias veces. “Exacto. Estoy segura que lo ha inventado. Alguien está tratando de enloquecerme sin ninguna buena razón.”
Trato de parecer confiada, pero mi voz temblorosa me delata.
“¿Cuándo es la boda?”
“El sábado.”
Sábado. Cuatro días y recibo un mensaje como éste.
“No hay nadie…” Julia duda. “¿No hay nadie de quien…Sospeches?”
Annalise.
Está en mi cabeza incluso antes de darme cuenta de que pienso en ello. Annalise y Andrey.
“No. Digo… No lo sé” giro, presionando mi mejilla contra el vidrio de la ventana.
No quiero hablar de ello. No quiero pensar en ello. Annalise es mi amiga. Yo sé que ella cree que Andrey debería haber sido de ella, pero seguramente…
Annalise en su uniforme, batiendo sus pestañas a Andrey. Sus manos deteniéndose en sus hombros.
No. Lena, para. Para.
Me llevo las manos a la cara, presionando mis puños en las cuencas de mis ojos, esperando deshacerme de mis propios pensamientos. ¿Por qué quienquiera que sea ha enviado ese mensaje? ¿Por qué tuve que leerlo?
No puede ser verdad. No puede. Sólo es difamatorio, dañino, doloroso, horrible…
Una lágrima se escapa por entre mis puños y baja por mi mejilla. No sé qué hacer. No sé cómo manejar esto. ¿Llamo a Andrey a Bruges? ¿Lo interrumpo en su viaje? Pero, ¿qué pasa si es inocente y se enoja y la confianza que hay entre nosotros se arruina?
“Llegaremos en unos minutos” la voz de Julia suena baja y cautelosa. “Lena, si no estás preparada para esto lo entenderé totalmente…”
“No. Estoy preparada” bajo mis puños, cojo una servilleta de papel, y me sueno la nariz. “Estoy bien.”
“No estás bien.”
“No. No lo estoy. Pero… ¿qué puedo hacer?”
“Envíale un mensaje al bastardo. Escríbele dame un nombre.”
Me le quedo mirando con admiración. Eso nunca, jamás se me hubiera ocurrido a mí.
“Ok.” Trago duramente, reuniendo coraje. “Ok. Lo haré” mientras cojo el teléfono, me siento mucho mejor. Por lo menos estoy haciendo algo. Por lo menos, no estoy sentada aquí, haciéndome preguntas en una agonía sin sentido. Termino el texto, y lo envío con una pequeña ráfaga de adrenalina, y termino mi té. Vamos, numero oculto. Tráeme algo. Dime que tienes.
“¿Lo enviaste?” Julia me está mirando.
“Sip. Ahora solo tengo que esperar y ver que dice.”
El tren está entrando en la estación de Basingstoke, y los pasajeros se dirigen hacia las puertas. Tiro mi taza de té en el tacho, cojo mi bolso, y me paro también.
“Eso fue suficiente de mis estúpidos problemas” me esfuerzo para esbozarle una sonrisa a Julia. “Vamos. Vayamos a resolver los tuyos.”

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por xlaudik el Mar Mayo 12, 2015 1:24 pm

No tardes xfa!!! :-D
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por cedul_volkov el Mar Mayo 12, 2015 3:39 pm

conti conti xd Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por LittleVolk el Dom Mayo 31, 2015 9:22 pm

No lo dejes así! Continua pronto seguro que el bastardo ese engaña a Lena u.u

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por flakita volkatina el Dom Jun 07, 2015 9:33 am

Siguele siguele mas coonti plisss
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Jun 28, 2015 3:27 am

]size=16]Perdonen mi abandono en casi todos los aspectos acá en el foro y en tatu news además del grupo de face pero mis nuevas obligaciones en mi trabajo me dejan más que agotada por lo que me tomará un poco de tiempo ponerme al día aunque ya estamos trabajando, les dejo una pequeña conti...[/size]

CAPITULO 12
El hotel Chiddingford es grande e impresionante, con una bella estructura principal estilo Georgiana al final de una larga calle y unos menos agradables edificios vidriados medio escondidos detrás de un gran seto. Pero parece que soy la única en notarlo cuando llegamos. Julia no está de los mejores humores. Hubo un problema para encontrar un taxi, luego nos quedamos atoradas detrás de unas ovejas, y luego el taxista se perdió. Julia ha estado enviando mensajes de texto furiosamente desde que subimos al taxi, y cuando llegamos, dos hombres de traje, a quienes no reconocí estaban esperándonos frente a las escaleras de entrada.
Julia paga al taxista y abre la puerta casi antes de que parara. “Lena, perdóname un momento. Hola chicos…”
Los tres se apiñan en la acera, y yo salgo más lentamente del taxi. El taxista se va y miro a mi alrededor hacia los cuidados jardines. Hay un césped muy bien cortado, esculturas florales e incluso una pequeña capilla, que apuesto sería encantadora para las bodas. El lugar parece vacío, y hay una frescor en el aire que me hace temblar. Tal vez estoy nerviosa. Tal vez es el efecto del shock retardado.
O tal vez sea que estoy parada aquí en el medio de la nada, sin saber que mierda estoy haciendo acá, con mi vida personal a punto de colapsar en ruinas a mi alrededor.
Saco mi teléfono para que me haga compañía. Sentirlo apoyado en mi mano me reconforta un poco, pero no lo suficiente. Leo el texto del número desconocido unas pocas veces más, solo para torturarme a mí misma, y luego le escribo un mensaje a Andrey. Después de varios falsos comienzos lo tengo listo.
Hola. ¿Cómo la estás pasando? L
Sin besos.
Cuando presiono enviar, mis ojos comienzan a escribir. Es un mensaje simple, pero siento como si cada palabra estuviera cargada de doble, triple e incluso cuádruple sentido, con un trasfondo desgarrador que pueda o no recibir.
Hola significa hola, ¿me has engañado? ¿Lo has hecho? Por favor, POR FAVOR, no dejes que esto sea cierto.
Como significa, en verdad deseo que me llames. Sé que estás en tu fiesta, pero me tranquilizaría mucho solo el poder oír tu voz y saber que me amas y que no podrías hacer semejante cosa.
El “estás” significa, Oh Dios, no lo soporto. ¿Qué pasaría si es verdad? ¿Qué haré? ¿Qué diré? Pero, luego, qué pasa si NO es verdad y yo sospecho de ti sin ninguna razón…
“Lena” Julia se gira hacia mí, y yo me sobresalto.
“¡Sí! Aquí” asiento, guardando mi teléfono otra vez. Me tengo que concentrar ahora. Tengo que sacar a Andrey de mi mente. Tengo que ser útil.
“Ellos son Mark y Robbie, ellos trabajan con Vick.”
“Ella está llegando” Mark consulta su teléfono mientras todos subimos las escaleras de la entrada.” El Sr. Nicholas se quedará dónde está por ahora. Creemos que Berkshire es el mejor lugar para que esté si hay alguna posibilidad de ser despedido.”
“Nick no se debería esconder” Julia frunce el ceño´.
“No se está escondiendo. Cálmate. No lo queremos corriendo hacia Londres, como si hubiera una crisis. Hablará en la cena esta noche, nos reagruparemos mañana, y veremos cómo se están desenvolviendo las cosas. Y para la conferencia, seguimos adelante por ahora. Obviamente el Sr. Nicholas estaba previsto que llegue en la mañana, pero tenemos que ver…” Duda, haciendo una pequeña mueca. ¿Qué pasa?”
“¿Qué pasa con la orden judicial?” dice Julia. “Estuve hablando con Julian, está poniendo todas las trabas.”
Robbie suspira “Julia, ya sabemos que eso no funcionará. Quiero decir, no es que no fuéramos a apelar pero…”
Se detiene en la mitad del discurso cuando llegamos al inmenso lobby. Wow. Esta conferencia es mucho más sofisticada que la nuestra anual para fisioterapeutas. Hay logos por todas partes de White Globe Consultores y grandes pantallas montadas todas alrededor del lobby. Alguien está claramente usando algún tipo de cámara de TV dentro del hall, porque están pasando imágenes de la audiencia sentada en hileras. Hay dos pares de puertas dobles cerradas justo adelante nuestro, y el sonido de la audiencia riendo de repente sale por ellas, seguido, diez minutos después, por las risas en las pantallas.
Todo el lobby está vacío excepto por una mesa con unas solitarias insignias con nombre, detrás de las cuales una chica con aspecto aburrido está holgazaneando. Se para derecha cuando nos ve y me sonríe desconcertada.
“Lo están pasando bien” dice Julia, mirando las pantallas de TV.
“Malcom está hablando” dice Mark. “Está haciendo un gran trabajo. Ya estamos aquí” nos conduce hacia una habitación que hay al costado y cierra la puerta firmemente detrás de nosotros.
“Así que, Lena” Robby se gira hacia mi educadamente “Julia nos contó tu teoría…”
“No es mi teoría” digo con horror. “¡Yo no sé nada de esto! Solo recibí los mensajes, y me preguntaba si podían ser relevantes, y Julia lo relacionó.”
“Creo que tiene algo” Julia enfrenta a Robbie y a Mark como retándolos a que se atrevan a estar en desacuerdo. “El memo fue plantado. Todos concordamos con eso.”
“El memo es…. Inusual” compensa Robbie.
“¿Inusual?” Julia parece que quisiera explotar. “¡Él no escribió esa mierda! Alguien más lo escribió y lo introdujo en la computadora. Vamos a descubrir quien fue. Lena escuchó la voz. Ella la reconocerá.”
“OK” Robbie intercambia una mirada cautelosa con Mark. “Todo lo que diré, Julia, es que tenemos que ser muy, muy cuidadosos. Todavía estamos trabajando en dar estas noticias en la compañía. Si empiezas a intervenir con acusaciones…”
“No voy a intervenir con nada” Julia le frunce el ceño. “Ten un poco de confianza, Jesús.”
“Entonces, ¿qué es lo que planean hacer?” Mark luce realmente interesado.
“Dar vueltas. Escuchar. Encontrar la aguja en el pajar” Julia se vuelve hacia mí. “Estas en ello, ¿Lena?”
“Totalmente” asiento, tratando de esconder cuanto pánico siento. Estoy medio deseando nunca haber tomado esos mensajes ahora.
“Y luego…” Robbie todavía luce insatisfecho.
“Cruzaremos ese puente.”
Hay un silencio en la habitación.
“Ok” dice Robbie finalmente. “Háganlo. Adelante. Supongo que no hará ningún daño. ¿Y cómo explicaras la presencia de Lena?”
“¿Nueva asistente?” Sugiere Mark.
Julia sacude su cabeza. “Ya tengo una nueva asistente, y la mitad del piso ya la ha conocido. Hagámoslo simple. Lena está pensando en unirse a la compañía. Le estoy mostrando el funcionamiento. ¿Estás de acuerdo con eso Lena?”
“¡Si! Perfecto.”
“¿Tienes esa lista de personal?”
“Aquí” Robbie se la entrega a Julia. “Pero se discreta Julia.”
Mark ha abierto una rendija en la puerta y está mirando el lobby.
“Están saliendo” dice. “Todo tuyo.”
Salimos de la habitación, hacia el lobby. Las dos dobles puertas están ahora abiertas y la gente está saliendo por ellas, todos portando insignias y charlando, algunos riendo. Todos parecen demasiado frescos, siendo las 6:30 de la tarde, y han estado escuchando discursos toda la tarde.
“Hay tanta gente” miro hacia el grupo de personas, sintiéndome totalmente intimidada.
“Está bien” dice Julia firmemente. “Sabes que es una voz masculina. Lo que ya de por sí, reduce la cantidad de gente. Solo iremos alrededor de la habitación y los iremos descartando, uno por uno. Tengo mis sospechas, pero… No quiero influenciarte.”
Despacio, le sigo hacia el gentío. La gente estaba tomando tragos que servían unos camareros y saludándose entre ellos, lanzándose bromas por sobre el resto de la gente. Era una cacofonía. Sentía mis oídos como sensores radares, filtrándose por un lado y otro tratando de captar el sonido de las voces.
“¿Ya has oído a tu chico?” dice Julia mientras me entrega un vaso de jugo de naranja. No puedo decir si está medio bromeando, o medio esperanzada.
Sacudo mi cabeza. Me siento abrumada. El sonido en la habitación es como rugido mezclado en mi cabeza. Escasamente puedo distinguir cada voz individualmente, mucho menos elegir el tono exacto de voz que escuche por veinte segundos, días atrás, por la línea de teléfono móvil.
“Ok, seamos metódicas” Julia está hablando casi para sí mismo. “Iremos alrededor de la sala en círculos concretos. ¿Suena eso a un plan?”
Le sonrío, pero nunca me he sentido tan presionada en mi vida. Nadie más puede hacer esto. Nadie más ha escuchado esa voz. Todo depende de mí. Ahora ya sé cómo se deben sentir los perros rastreadores en los aeropuertos.
Nos dirigimos hacia un grupo de mujeres, que están paradas juntas con dos hombres de mediana edad.
“¡Hola!” Julia  los saluda agradablemente. “¿Lo están pasando bien? Déjenme presentarles a Lena, quien está echando un vistazo. Lena, él es Jeremy… Y Peter… Jeremy, ¿cuántos años hace que estás con nosotros? ¿Y Peter? ¿Ya hace tres años?”
Ok. Ahora que estoy escuchando apropiadamente, de cerca, es más fácil. Uno de los hombres tiene la voz baja y gruñona y el otro es escandinavo. Después de más o menos diez segundos, sacudo mi cabeza a Julia y nos dirige suavemente hacia otro grupo, marcando discretamente su lista mientras nos movemos.
“¡Hola! ¿Lo están pasando bien?” Déjenme presentarles a Lena, quien está echando un vistazo. Lena, ya has conocido a Nihal. Ahora, Colin, ¿en qué andas en estos días?”
Es increíble lo diferentes que son las voces, una vez que empiezas a prestar atención. No solo por el tono sino también el acento, el timbre, los pequeños impedimentos al hablar, el arrastre de las palabras y las peculiaridades de cada uno.
“¿Qué hay de ti?” me uno, sonriendo hacia un hombre barbudo quien no ha dicho una sola silaba.
“Bien, ha sido un año difícil…“ Empieza pausadamente.
NO. Uh-uh. Nada parecido. Miro a Julia, sacudiendo mi cabeza, y abruptamente me toma del brazo.
“Perdón, Dudley, tenemos prisa” me conduce hacia el siguiente grupo y se mete en la conversación, interrumpiendo una anécdota. “Lena, él es Simon… Stephanie tú ya la has conocido, creo… Simon, Lena estaba justo admirando tu chaqueta. ¿De dónde es?”
No puedo creer lo descarada que está siendo Julia. Prácticamente está ignorando a todas las mujeres y está siendo poco sutil haciendo hablar a los hombres. Pero supongo que es la única manera.
Mientras más voces oigo, mas confiada me siento. Es más fácil de lo que pensaba que seria, porque son todos muy diferentes de la persona que llamó. Excepto que ya hemos estado en cuatro grupos y los eliminamos de la lista. Escaneo la sala ansiosamente. ¿Qué pasa si hacemos toda la recorrida por la sala y todavía no he oído la voz del teléfono?
“¡Hola, gente! ¿Lo están pasando bien?” Julia todavía estaba en pleno auge mientras nos aproximábamos al próximo grupo. “Déjenme presentarles a Lena, quien está echando un vistazo. Lena, él es Tony. Tony, ¿por qué no le dices a Lena sobre tu departamento? Y él es Daniel, y él es ah. Willow.”
Ella estaba dada vuelta cuando nos acercamos, así que su cara estaba oculta, pero ahora ella está completamente frente a nosotros.
Wow.
“Julia” dice ella, después de una larga pausa empiezo a sentirme avergonzada por todos. “¿Quién es?”
Ok. Si mi texto a Andrey estaba lleno de significados ocultos, esa pequeña oración de dos palabras de Willow estaba colapsada bajo su peso. No tienes que ser un experto en lenguaje de Willow para saber que lo que realmente significaba era: “¿Quién MIERDA es esta chica y qué es lo que está haciendo CONTIGO? Jesús, Julia, estas DELIVERADAMENTE JODIENDOME? Porque, créeme, vas a lamentarlo REALMENTE.”
Tú sabes. Parafraseando
Nunca he sentido tanta hostilidad en mi vida. Es como una corriente eléctrica entre nosotras. Las fosas nasales de Willow se ensanchan y palidecen. Sus ojos están saltones. Su mano cogía el vaso demasiado fuerte, mostrando sus tendones a través de su pálida piel. Pero su sonrisa todavía es suave y agradable, y su voz es todavía melodiosa. Lo que es casi lo más espeluznante de todo.
“Lena está pensando unirse a la compañía” dice Julia.
“Oh” Willow se las arregla para seguir sonriendo “Adorable. Bienvenida Lena”
Ella me está desconcertando. Es como un alien. Tras esa suave sonrisa y dulce voz está el lagarto.
“Gracias.”
“Bueno, debemos seguir adelante… Te veo después, Willow” Julia me toma del brazo para guiarme hacia otro lado.
Uh-oh. Mala idea. Puedo sentir sus ojos de rayo láser en mi espalda. ¿No siente Julia lo mismo?
Nos dirigimos hacia un nuevo grupo y Julia lanza su discurso, y yo obedientemente estiro mi cuello para escuchar, pero nadie suena ni parecido al tipo del teléfono. Mientras estamos haciendo la recorrida alrededor, puedo notar que Julia se está desanimando, aunque está tratando de disimularlo. Después de dejar a un grupo de técnicos jóvenes ingleses que tomaban cervezas, Julia dice: “¿Verdaderamente? ¿No es ninguno de ellos?”
“No” me encojo de hombros disculpándome. “Lo siento.”
“¡No estés apenada!” me da una corta y sonora carcajada. “Oíste lo que oíste. Tú no puedes… Si no es ninguno de ellos…” Se detiene un momento. “¿Definitivamente no era el tipo rubio? ¿El que hablaba de su auto? ¿No te sonó para nada familiar?”
Y ahora la desaprobación en su voz es evidente.
“¿Es él que creías que era?”
“Yo… No lo sé” abre sus manos, exhalando. “Tal vez. Sí. Él tiene los contactos en técnica, es nuevo en la compañía, Justin y Ed pudieron fácilmente envolverlo en el rollo…”
No sé qué responder. Como ella dijo, oí lo que oí.
“Creo que alguna gente ha salido a la terraza” digo, tratando de ayudar.
“Intentaremos ahí” asiente. “Terminemos acá primero.”
Incluso yo pudo decir que ninguno de los cuatro hombres canosos parados junto al bar son el hombre de la llamada, y tengo razón.
Mientras Julia los está engatusando conversando sobre el discurso de Malcom, aprovecho la oportunidad de alejarme un poco y ver si Andrey me ha respondido. Por supuesto que no lo ha hecho. Pero parpadeando al inicio de mi bandeja de entrada hay un mail enviado a Juliavolkova@whiteglobeconsultin.com, cc ed a paJuliavolkovapa@whiteglobeconsulting.com que me hace balbucear.
Julia,
Buen intento. Sé EXACTAMENTE en lo que andas y eres PATETICA. ¿De dónde la has sacado, de una agencia? Hubiera pensado que podrías hacerlo mejor que eso.
Willow
Mientras miro la pantalla incrédula, un segundo mail entra.
Quiero decir, Jesús, Julia. Ni siquiera esta vestida para la ocasión. ¿¿¿O son las cursis faldas de mezclilla de repente ropa apropiada para una conferencia???
¡Mi falda no es cursi! Y no estaba planeando exactamente venir a la conferencia cuando me vestí esta mañana, ¿o sí?
Indignada, presiono responder y escribo un mail.
En realidad, creo que está sensacionalmente hermosa. Y su falda de mezclilla no es cursi. Así que, así es, Willow la perra.
Julia  
Luego lo borro. Naturalmente. Estoy a punto de guardar mi teléfono cuando un tercer mail de Willow entra. Honestamente. ¿No puede tomarse un descanso?
¿Quieres que tenga celos, Julia? Está bien. Lo respeto. Incluso me gusta. Necesitamos chispas en nuestra relación. ¡¡¡¡Pero TRATA DE DARME ALGO POR LO QUE TENER CELOS!!!!
Porque, créeme, nadie aquí está impresionado por tu pequeña payasada. Quiero decir, desfilando por toda la sala con una chica insignificante que NO TIENE NI IDEA COMO SECARSE EL MALDITO CABELLO… Bien. Es trágico, Julia. TRAGICO.
Te hablo cuando crezcas.
Willow.
Me toco el cabello a la defensiva. Sí me lo he secado esta mañana. Es solo que es difícil llegar a los mechones de la espalda. Quiero decir, no es que me importe lo que piense, pero no puedo evitar sentirme un poco tocada.
Mis pensamientos son interrumpidos por la mitad y me quedo mirando la pantalla. No puedo creerlo. Un mail ha llegado al teléfono de Julia. Es en respuesta al de Willow. ¡Está realmente respondiéndole! Excepto que ha puesto responder a todos, y me ha llegado a mí también.
Miro hacia arriba asombrada y veo que todavía está hablando con el hombre canoso, aparentemente absorto. Debe habérselo sacado de encima muy rápido. Lo abro y veo una sola línea.
Córtala, Willow. No estás impresionando a nadie.
Parpadeo a la pantalla. No le gustará eso.
Espero a que ella lance un ataque todavía más mordaz hacia Julia, pero no hay más mails entrantes. Tal vez esté tan sorprendida como yo.
“Genial. Hablaremos luego” la voz de Julia se escucha por encima del ruido. “Lena, hay más gente que quiero que conozcas.”
“Ok” vuelvo a estar alerta, guardando mi teléfono. “Hagámoslo.”
Circulamos alrededor por el resto de la sala. La lista de Julia está cubierta de tildes. Debo haber escuchado la voz de casi cada hombre en la compañía, y no he oído a nadie que suene ni parecido al hombre de la llamada. Me estoy empezando a preguntar, incluso, si lo recuerdo bien. O si he alucinado toda la cosa.
Mientras caminamos por un corredor alfombrado hacia la puerta abierta de la terraza, puedo decir que Julia está deprimida. Yo me siento un poco deprimida también.
“Lo siento” murmuro.
“No es tu culpa” me mira y parece adivinar mi humor. “Lena, seriamente. Sé que estás haciendo tu mayor esfuerzo” su cara se arruga un momento. “Hey, y yo siento lo de Willow”
“Oh” lo descarto. “No te preocupes por eso.”
Caminamos en silencio por unos momentos. Quiero decir algo como, “gracias por dar la cara por mí”, pero estoy demasiado incómoda. Siento como si no debería haber estado dentro de ese intercambio de mensajes.
La terraza está cubierta de linternas, y hay unos cuantos grupos de personas pero ni de lejos tantos como adentro. Supongo que es por qué hace demasiado frio. Pero es una pena, porque hay en realidad una atmosfera de agradable festividad aquí afuera. Hay un bar, y un grupo de gente que incluso está bailando. En una esquina de la terraza, un hombre sostiene una cámara de TV, parece estar entrevistando a un par de chicas risueñas.
“Bueno, tal vez tengamos un golpe de suerte” trato de sonar positiva.
“Tal vez” Julia asiente, pero puedo ver que se ha dado por vencida.
“¿Qué pasaría si no lo encontramos aquí?”
“Entonces… Lo hemos intentado” la cara de Julia está tirante, pero por un breve momento su sonrisa salta. “Lo hemos intentado.”
“Ok. Bien, hagámoslo” me cuelgo mi mejor frase motivadora, tu puedes encontrar otra vez la voz que persigues. “Tratemos.”
Salimos y Julia empieza la misma vieja rutina.
“¡Hola! Gente. ¿Lo están pasando bien? Déjenme presentarles a Lena, quien está echando un vistazo. Lena, él es James. James, ¿por qué no le cuentas a Lena cuál es tu especialidad? Y él es Brian, y él es Rhys.”
No era ni James, ni Brian, ni Rhys. Ni Martin, ni Nigel.
Cada nombre en la lista de Julia estaba tachado. Casi quería llorar cuando miré su cara. Al final nos alejamos de un grupo de internos que ni siquiera estaban en la lista y no pueden ser Scottie.
Ya hemos terminado.
“Llamaré a Vick” dice Julia, su voz un poco pesada. “Lena, gracias por darme tu tiempo. Era un plan estúpido.”
“No lo era” puse una mano sobre su brazo. “Pudo… Pudo haber funcionado.”
Julia mira hacia arriba y por un momento solo nos quedamos paradas ahí.
“Tú eres muy bondadosa” dice finalmente.
“¡Hola Julia! Hola chicos!” Una elevada voz de chica me hace estremecer. Tal vez esté sensible por haber estado escuchando cuidadosamente la forma en que habla la gente, pero esa voz me hace castañar los dientes. Me giro para ver a una chica de mirada burbujeante con una bufanda rosa atada en su pelo aproximándose a nosotros con el tipo de la cámara de TV, quien tiene el pelo oscuro y corto y viste jeans.
Uh-oh.
“Hola, Amanda” Julia asiente “¿Qué pasa?”
“Estamos filmando a todos los invitados de la conferencia” dice animadamente. “Solo una pequeña toma, un hola, nosotros lo mostraremos en la cena de gala.”
El tipo de la cámara me apunta a la cara, y yo retrocedo. Yo no debería estar aquí. No puedo hacer ninguna “pequeña toma.”
“Cualquier cosa que quieras” me incita Amanda. “Un mensaje personal, un chiste…” Consulta su lista, mirando perpleja. “Lo siento, no sé en qué departamento estas…”
“Lena es una invitada” dice Julia.
“¡Oh!” La frente de la chica se aclara. “¡Adorable! Te diré que, como eres una invitada especial, ¿por qué no haces nuestra entrevista Q y A? ¿Que piensas Ryan? ¿Conoces a Ryan?” agrega para Julia.  “Él está haciendo una pasantía de LSE por seis meses. Ha estado haciendo todas nuestras filmaciones promocionales. ¡Hey, Ryan, acércate! ¡Lena es una invitada especial!”
¿Qué? no soy una “invitada especial”. Quería escapar, pero de alguna manera me siento clavada en piso por la cámara de TV.
“¡Solo preséntate y Ryan hará las preguntas!” Dice la chica alegremente. “Así que, dinos tu nombre.”
“Hola” digo renuentemente a la cámara. “Soy…Lena” Esto es tan estúpido. ¿Qué es lo que voy a decir en una conferencia de extraños?
Tal vez le grite a Willow.
Hey, Willow la perra. ¿Tú piensas que estoy desfilando alrededor con tu novia? Bien, aquí están las noticias. Ella no es más tu novia.
El pensamiento me hace bufar, y Amanda me da una sonrisa para animarme.
“¡Eso es! Disfrútalo. Ryan, ¿quieres empezar la entrevista?”
“Seguro. Así que, Lena, ¿qué piensas de la conferencia hasta ahora?”
El tono de voz aflautado y alto que sale desde atrás de la cámara me golpea los oídos como un cable de veinte volteos.
Es él.
Esa es la voz que escuché en el teléfono. Esa persona está hablándome ahora. Este chico, con el corto pelo oscuro y la cámara en su hombro. Es él.
“¿Te estas divirtiendo?” Me pregunta, y mi cerebro explota en reconocimiento otra vez. La memoria de su voz en el teléfono está corriendo por mi cabeza como la repetición de un programa de TV.
Es Scottie. Esta hecho. Como dije. Fue un golpe quirúrgico.
“¿Cuál fue tu discurso favorito en la conferencia?”
“No estuvo en ninguno de los discursos” objeta Julia.  
“Oh. Ok.”
Sin rastros. Cosas de Genios, si lo puedo decir yo mismo. Adiós Santa Claus.
“En la una escala de uno a diez, ¿qué puntaje le darías las fiestas de bebidas?”
Es Scottie.
Este es Scottie. Sin lugar a dudas.
“¿Estás bien?” se inclina a un costado de la cámara, luciendo impaciente. “Puedes hablar. Estamos filmando.”
Miro su cara delgada, e inteligente, mi corazón golpea, tratando de no delatarme a mí misma. Me siento como un conejo siendo hipnotizado por una serpiente.
“Está bien, Lena” Julia se adelanta, con aspecto comprensivo. “No te preocupes. Un montón de gente se congela ante las cámaras.”
“¡No!” logro decir. “No es… Es…”
Le miro indefensa. Mi voz no funciona. Me siento como si estuviera en uno de esos sueños en los que no puedes gritar que estás siendo asesinada.
“Chicos, no creo que esté preparada para esto” está diciendo Julia. “¿Podrían…?” Gesticula con sus manos.
“¡Lo siento!” Amanda se pone una mano en la boca. “¡No era mi intención asustarte¡ Que tengas una buena tarde” Se van hacia otro grupo de gente, y me los quedo mirando, paralizada.
“Pobre Lena” Julia sonríe tristemente. “Solo lo que necesites. Perdón por eso, es una cosa nueva que hacen en las conferencias, aunque no puedo ver qué es lo que tiene de positivo…”
“Cállate” de alguna manera logro cortarle, aunque casi ni puedo hablar. “Cállate, cállate.”
Julia parece asombrada. Me muevo más cerca de ella y me alzo en puntas de pie hasta que mi boca toca su oreja, su pelo rozando mi piel. Inhalo, respirando su calor y olor, luego murmuro, tan quedamente como un suspiro, “es él”.
Nos quedamos afuera por otros veinte minutos. Julia tiene una larga conversación telefónica con Sr. Nicholas, nada de lo que pueda oír, luego una corta y brusca con Mark, de la cual alcanzo a oír alguna que otra parte mientras Julia se pasea alrededor, con su mano en la cabeza: bien, la política de la compañía se puede ir a cagar… Al minuto en que Vick llegue…
Está claro que los niveles de tensión están subiendo. Yo pienso que Julia estará feliz de que pude ayudar, pero luce incluso más ceñuda que antes. Termina la llamada chasqueando, “¿de qué lado estas tú de todos modos? Jesús, Mark.”
“Bueno… ¿Qué es lo que vas a hacer?” digo tímidamente cuando corta.
“La casilla de mail de Ryan en la compañía está siendo investigada. Pero es ingenioso. No debe haber usado el sistema de la compañía. Debe haberlo hecho por teléfono o con alguna cuenta privada”
“Entonces, ¿qué?”
“Ese es el debate” Julia tuerce su cara de frustración. “El problema es que no tenemos tiempo para discutir el protocolo. No tenemos tiempo para consultar a nuestros abogados. Si fuera por mi…”
“Lo harías arrestar, confiscarías todas sus pertenencias personales, y le harías un test detector de mentiras llevado a cabo por la fuerza” no puedo dejar de decir. “En una celda oscura, en algún lugar.”
Una sonrisa renuente atraviesa la cara de Julia. “Algo así.”
“¿Cómo esta Sr. Nicholas?” pregunto.
“Actuando alegremente. Como te puedes imaginar. Mantiene su cabeza en alto. Pero siente mucho más de lo que demuestra” la cara de Julia se tuerce brevemente y se envuelve el pecho con sus brazos.
“Tú también lo haces” digo gentilmente, y Julia levanta la mirada con un movimiento sobresaltado, como si le hubiera pescado.
“Supongo que lo hago” dice luego de una larga pausa. “Nick y yo estuvimos juntos un largo tiempo. Es un buen hombre. Ha hecho muchas cosas remarcables a lo largo de su vida. Pero si esta mancha queda impune, será lo único que todo el mundo incluso recuerde de él. Saldrá el mismo encabezado una y otra vez, hasta que se muera. El Sr Nicholas Murray, sospechoso de corrupción. Él no merece eso. Él especialmente no merece ser traicionado por su propio equipo.”
Hay un momento sombrío, luego Julia visiblemente se recompone.
“De cualquier forma. Vamos. Nos están esperando. Vick está llegando.”
Volvemos atrás, pasamos el grupo de chicas reunidas alrededor de la mesa, pasamos el jardín ornamental hacia las enormes dobles puertas de entrada del hotel. Mi teléfono ha estado sonando y cautelosamente lo saco para ver mi bandeja de entrada, solo para ver si es Andrey el que me responde….
Parpadeo a la pantalla. No puedo creerlo. Hago un pequeño e involuntario lloriqueo, y Julia me lanza una mirada rara.
Hay un nuevo mail justo al principio de mi bandeja de entrada, y lo abro, desesperadamente deseando que no diga lo que estoy temiendo.
Mierda. Mierda.
Lo miro fijamente consternada. ¿Qué es lo que voy a hacer? Estamos casi en el hotel. Tengo que hablar. Tengo que decirle.
“Um, Julia” mi voz está un poco estrangulada. “Um, para un minuto.”
“¿Qué?” Se para con un ceño preocupado, y mi estómago se revuelve de los nervios.
Ok. Aquí está la cosa. En mi defensa, si hubiera sabido que Julia estaría envuelta en una crisis masiva y urgente con memos falsos involucrados y consultores gubernamentales en las noticias de ITN, no hubiera enviado ese mail a su padre. Por supuesto que no lo habría hecho.
Pero no lo sabía. Y si envié el mail. Y ahora…
“¿Qué pasa?” Julia parece impaciente.
¿Por donde mierda empiezo? ¿Cómo se lo suavizo?
“Por favor no te enojes” le lanzo como una salida preventiva, incluso cuando se siente un poco como arrojar un cubo de hielo en el camino de un incendio forestal.
“¿Sobre qué?” Hay un ominoso tono en la voz de Julia.
“La cosa es que…” me aclaro la garganta. “Yo pensé que hacia lo correcto. Pero puedo ver que tal vez no lo veas exactamente de esa forma…”
“¿Que mierda has…?” Se corta en seco, su cara repentinamente se aclara con consternada comprensión. “Oh, Jesús. No. Por favor no me digas que le has contado a tus amigas sobre esto…”
“¡No!” digo con horror. “¡por supuesto que no!”
“Entonces, ¿qué?”
Me siento ligeramente envalentonada por su suposición errónea. Por lo menos no he estado chismeando sobre esto con mis amigas. Por lo menos no he estado vendiendo mi historia al The Sun.
“Es una cosa familiar. Es sobre tu padre.”
Los ojos de Julia se abren agudamente, pero no dice nada.
“Solo me sentí mal porque tú y él no estaban en contacto. Así que le contesté un mail. Estaba desesperado por verte, Julia. ¡Quería contactarte! Tu nunca lo visitas en Hampshire, tu nunca lo ves…”
“Por el amor de Dios” murmura, casi para sí mismo. “Realmente no tengo tiempo para esto.”
“¿No tienes tiempo para tu propio padre?” sus palabras me picaron. “Sabes qué, Sra. mandamás, tal vez tus prioridades estén un poco torcidas. Sé que estas ocupada, sé que esta crisis es importante, pero…”
“Lena, para ahí. Estas cometiendo un grave error.”
Parecía tan impasiva, que sentí un ramalazo de ira. ¿Cómo se atreve a ser tan seguro de sí mismo todo el tiempo?
“¡Tal vez seas tú quien este cometiendo un grave error!” Las palabras explotaron antes de que pueda pararlas “Tal vez tu eres quien está dejando pasar la vida sin comprometerte con nada, tal vez Willow tenga razón.”
“¿Perdón?” Julia parece atronadora ante la mención de Willow.
“¡Tú te lo vas a perder!  Tú te vas a perder relaciones que pueden darte tanto, porque no estás dispuesto a hablar, tu no quieres escuchar…”
Julia mira alrededor, pareciendo avergonzada. “Lena, cálmate” murmura. “Te estás volviendo demasiado emocional.”
“¡Bien, tú estás demasiado calma!” siento que exploto, “¡Tú eres la estoica!” Una imagen de repente me viene a la cabeza de esos senadores romanos, todos esperando en la arena a ser masacrados “¿sabes que, Julia? Te estás convirtiendo en piedra.”
“¿Piedra?” Estalla en carcajadas.
“Si, piedra. Te levantarás un día y serás una estatua, pero no lo sabrás. Estarás atrapada dentro de ti misma” mi voz está temblando, no estoy segura de por qué. No tiene nada que ver conmigo si se convierte en una estatua o no.
Julia me está mirando cautelosamente.
“Lena, no tengo la menor idea de lo que estás hablando. Pero tenemos que pausar esta conversación. Tengo un montón de cosas que hacer” su teléfono suena y se lo lleva a la oreja “Hey, Vick, lo lograste. Ok, estoy de camino.”
“Sé que estás manejando una crisis” le cojo el brazo firmemente. “Pero hay un viejo hombre esperando oír algo de ti, Julia. Anhelando oír algo de ti. Por solo cinco minutos. Y ¿sabes qué? Te envidio.”
Julia exhala filosamente “Por el amor de Dios, Lena, tú estás muy confundida.”
“¿Lo estoy?” le miro fijamente, sintiendo todas mis emociones enterradas empezar a burbujear. “Solo desearía poder tener tu oportunidad. De ver a mi padre. Tú no sabes lo afortunado que eres. Eso es todo”
Una lágrima resbala por mi mejilla, y me la limpio bruscamente.
Juliavestá en silencio. Guarda el teléfono y me enfrenta mirándome a los ojos. Cuando habla, su voz es gentil.
“Escucha, Lena. Entiendo cómo te sientes. No quiero trivializar las relaciones familiares. Tengo una muy buena relación con mi padre, y lo veo cuando puedo. Pero no es tan fácil, teniendo en cuenta que él vive en Hong Kong.”
Jadeo del horror. ¿Están ellos tan desconectados? ¿No sabe siquiera que su padre ha vuelto a su país?
“¡Julia!” mis palabras salen en desorden. “¡Tu no entiendes! Se mudó otra vez. ¡Vive en Hampshire! Te ha enviado un mail. Quiere verte. ¿No leíste nada?”
Julia tira hacia atrás su cabeza y ruge de la risa, y yo le miro ofendida.
“Ok” dice finalmente, secándose los ojos. “Empecemos desde el principio. Pongamos las cosas claras. Tú me estás hablando del mail de David Robinson, ¿no?”
“¡No, no! Te estoy hablando del de…”
Me callo en mitad de la frase, de repente dubitativa. ¿Voevodin? ¿Voevodin? Cojo mi teléfono y busco el mail con la dirección: Olegv452@hotmail.com.  
Asumí que era Oleg Volkov. Parecía obvio que era Oleg Volkov.
“Contrario a lo que supones, si leí el mail” está diciendo Julia. “Y elegí ignorarlo. Créeme, Oleg Voevodin no es mi padre.”
“Pero él se llamó así mismo papa” estoy totalmente desconcertada. “Eso fue lo que escribió. Papá. Es… ¿Tu padrastro? ¿Tu medio padre?”
“No es mi padre en ninguna forma” dice Julia pacientemente. “Por si lo debes saber, cuando estaba en la universidad tenía un grupo de amigos. Él era uno de ellos. Oleg Nikolaevich Voevodin. Papá Voevodin. Lo llamábamos así, ¿ok? Lo tienes, ¿finalmente?”
Empieza a caminar hacia el hotel como si el caso hubiera sido cerrado, pero yo estoy clavada en el piso, mi mente dando vueltas en estado de shock. No puedo superar esto. Papá, ¿no es el padre de Julia? ¿Papá es un amigo? ¿Cómo se supone que sabría yo eso? La gente no debería firmar como papá a menos que sea el padre de alguien. Debería ser ley.
Nunca me sentí tan estúpida en toda mi vida.
Excepto… Excepto. Mientras estoy ahí parada, no puedo evitar rememorar todo el mail de Oleg Voevodin en mi cabeza.
Ha pasado un largo tiempo. Pienso en ti a menudo… ¿Recibes alguna vez alguno de mis mensajes? No te preocupes, sé que eres una persona muy ocupada…
Como te dije, hay algo de lo que me gustaría hablar contigo. ¿Alguna vez pasas por Hampshire?
Ok. Entonces tal vez entendí mal lo del padre de Julia, la casa de campo y el perro fiel. Pero esas palabras todavía tocaban un nervio dentro mío. Sonaban tan humildes. Tan modestas. Este Oleg es claramente un viejo, viejo amigo que quiere contactar con Julia. Tal vez sea otra relación que Julia está dejando marchitar. Tal vez se vean otra vez y los años separados se desplomen, y luego Julia me dará las gracias y me dirá cuanto necesitaba valorar mejor la amistad, y que simplemente no se había dado cuenta, y que yo he transformado su vida….
Abruptamente, me apuro tras Julia y le alcanzo.
“¿Así que es el un muy buen amigo?” empiezo “¿Oleg Voevodin? ¿Es como un, verdadero viejo, amigo cercano?”
“No” Julia no detiene su camino.
“Pero debieron ser amigos una vez.”
“Supongo”
¿Podría sonar menos entusiasta? ¿Se dará cuenta que vacía seria su vida si no mantiene relaciones con gente que una vez fue importante para ella?
“Pero, seguro que todavía le tienes cariño si lo vieras, tal vez reavivaras ese sentimiento. ¡Traería algo positivo en tu vida!”
Julia se queda quieta y me mira. “¿En qué andas, de todos modos?”
“Nada” digo a la defensiva. “Sólo… Pensaba que tal vez te gustaría contactarte con él.”
“Estoy en contacto con el” Julia suena exasperada “Cada año más o menos nos encontramos para tomar algo, y siempre es la misma historia. Tiene algún nuevo proyecto empresarial y necesita inversores, usualmente se tratan de ridículos productos o un esquema piramidal. Si no son equipamientos para gimnasia, son cristales dobles, o tiempos compartidos en Turquía. Contra mi mejor juicio, le di algo de dinero. Luego el negocio cayó y no volví a escuchar nada de él por otro año. Es un circulo ridículo que necesito romper. Que es por lo cual no respondo sus mensajes. Lo llamaré en un mes o dos, tal vez, pero justo ahora, francamente, lo último que necesito en mi vida es a Oleg Voevodin…” Se para en seco y me mira fijamente.
“¿Qué?”
Trago. No había forma de evitarlo. Ninguna.
“Te está esperando en el bar del hotel.”
Tal vez Julia no se haya convertido en estatua todavía. Porque mientras entrabamos al hotel, no dice nada, pero podía leer fácilmente sus sentimientos en su cara, toda la gama de ellos: desde enojo, a la furia, a la frustración, a…
Bien. De nuevo al enojo.
“Perdón” digo igualmente. “Pensé…..”
Estoy agotada. Ya le había explicado lo que pensaba. No ayudó demasiado, para ser honestos.
Pasamos a través de las pesadas doble puertas para ver a Vick apurándose por el corredor hacia nosotros, sosteniendo el teléfono en su oído, luchando con una pila de cosas y pareciendo abrumada.
“Seguro” decía mientras nos acercábamos. “Mark, espera un minuto. Acabo de encontrar a Julia. Te llamo en un rato” levanta la mirada y dice sin ninguna sutileza.
“Julia, lo siento. Vamos a salir con la declaración original.”
“¿Qué?” la voz de Julia suena atronadora, yo salto. “Tienes que estar bromeando.”
“No tenemos nada contra Ryan. Ninguna prueba de nada improcedente. No tenemos más tiempo. Lo siento, Julia. Sé que lo intentaste, pero…”
Se produce un tenso silencio. Julia y Vick no se miran ni siquiera el uno al otro, pero el lenguaje corporal es obvio. Los brazos de Vick ahora se envuelven defensivamente alrededor de su laptop y una masa de papeles. Julia se lleva ambos puños a la frente.
Personalmente, trato de mimetizarme con el empapelado.
“Vick, tu sabes que esto son tonterías” Julia suena como si tratara duramente de mantener controlada su impaciencia. “Sabemos que pasó. ¿Qué, ignoraremos esta nueva información?”
“¡No es información, es trabajo de adivinación! No sabemos qué pasó” Vick mira a través del corredor vacío y baja su voz. “Y si no presentamos una declaración en ITN pronto, seremos presa fácil, Julia ”
“Tenemos tiempo” dice Julia rebeldemente. “Podríamos hablar con este tipo Ryan. Entrevistarlo”
“¿Cuánto tiempo tomaría eso? ¿En qué nos beneficiaría?” Vick se lleva una mano a su cabeza. “Julia, esas son acusaciones graves. No tienen sustancia. A menos que encontremos alguna prueba solida…”
“Así que lo dejamos así. Nos lavamos las manos. Ellos ganan” La voz de Julia es calmada, pero puedo decir que está hirviendo de furia.
“Los técnicos están todavía investigando en Londres” Vick suena fatigada. “Pero a menos que encuentren alguna prueba…” Mira su reloj. “Se están haciendo las nueve. Jesús. No tenemos tiempo, Julia.”
“Déjame hablar con ellos.”
“Ok” suspira. “Pero no aquí. Nos iremos a una habitación más grande con pantalla para skipe.”
“Bueno, vamos.”
Ambas comienzan a caminar enérgicamente por el corredor, y yo les sigo, sin estar segura si debería ir o no. Julia parece tan preocupada, que no me atrevo a emitir un solo sonido.
Vick nos conduce por un salón de baile con mesas para banquetes, hacia el corredor, pasando por el bar….
¿Se ha olvidado sobre Oleg Voevodin?
“Julia” murmuro apuradamente. “¡Espera! No te acerques al bar, deberíamos ir por otro camino…”
“¡Julia!” una voz gutural nos saluda. “¡Aquí estas!”
Mi corazón se congela del horror. Ese debe ser él. Ese es Oleg Voevodin. Ese hombre tiene el pelo rizado, oscuro y peinado hacia atrás con un pálido traje gris metálico, que lo combina con una camisa negra y una corbata blanca de cuero. Está caminando hacia nosotros con un gran destello en su cara carnosa y un whisky en su mano.
“¡Ha pasado mucho tiempo!” envuelve a Julia en un abrazo de oso. “¿Qué te traigo, viejaamiga? ¿O paga todo la casa? En cuyo caso, ¡el mío es doble!” suelta una risa aguda que me hace encoger.
Miro desesperadamente la cara tiesa de Julia.
“¿Quién es él?” pregunta Vick, pareciendo desconcertada.
“Larga historia. Un amigo de la universidad.”
“¡Yo sé todos los secretos sobre Julia!” Oleg Voevodin golpea a Julia en la espalda “Quieres que lo cuente, pon en mi mano uno de cincuenta. ¡Solo bromeaba! Lo hago por veinte” ruge de la risa otra vez.
Esto es oficialmente insoportable.
“Julia” Vick escasamente puede controlar su impaciencia. “Tenemos que irnos.”
“¿Irse?” Oleg Voevidon simula tambalearse hacia atrás. “¿Irse, cuando acabas de llegar?”
“David” la amabilidad de Julia es tan filosa que me estremezco. “Siento todo esto. Cambio de planes. Trataré de encontrarme contigo luego.”
“¿Después de haber manejado por cuarenta minutos?” David sacude la cabeza como si estuviera decepcionado. “Ni siquiera puedes dedicarle diez minutos a tu viejo compañero. ¿Qué se supone que haga, tomar aquí algo solo?”
Me siento cada vez peor. Yo he metido a Julia en esto. Tengo que hacer algo al respecto.
“¡Yo tomaré un trago contigo!” intervengo rápidamente. “Julia, tu ve. Yo entretendré a Oleg. ¡Soy Lena Katina, hola!” Le doy la mano y trato de no hacer una mueca a su mano pegajosa. “Ve” miro a Julia a los ojos. “Adelante.”
“Ok” Julia duda por un momento, luego asiente. “Gracias. Usa la cuenta de la compañía” y Julia y Vick se apuran a irse.
“¡Bien!” Oleg parece un poco inseguro sobre cómo reaccionar. “¡Esto está bien! Algunas personas se agrandan en sus zapatos, si me lo preguntas.”
“Está muy ocupada en este momento” digo disculpándole, “Quiero decir, realmente ocupada.”
“¿Y dónde encajas tú? ¿Eres su asistente?”
“No exactamente. Estoy casi ayudándole con algunas cosas. Extraoficialmente.”
“Extraoficialmente” David me hace un gran guiño. “No digas nada más. Está todo pago. Miremos la comida kosher.”
Ok, ahora lo entiendo: Este hombre es una pesadilla. No me extraña que Julia se empeñe en evitarlo.
“¿Quieres algún otro trago?” digo tan encantadora como puedo. “Y luego me puedes contar que haces. Julia dijo que eras un inverso. ¿En… equipamientos para gimnasios?”
Oleg frunce el ceño y termina su trago. “Estuve en esa línea por un tiempo. Demasiada salud y seguridad, ese era el problema con ese juego. Demasiados inspectores. Demasiadas reglas remilgadas. Otro whisky doble, si tú pagas.”
Pido el whisky y un vaso de vino para mí, llena de mortificación. Todavía no puedo creer lo equivocada que estuve con este asunto. Nunca interferiré en los mails ajenos, nunca jamás otra vez.
“¿Y después del equipamiento para gimnasios?” lo incito. “¿Qué hiciste luego?”
“Bien” Oleg Voevidon se inclina hacia atrás y suena sus nudillos. “Luego me dediqué a los autobronceantes…”
Media hora después, mi mente está entumecida. ¿Hay algún negocio en el que no haya estado involucrado? Cada historia parecía seguir el mismo patrón. Las mismas frases han sido pronunciadas una y otra vez. Oportunidad única, quiero decir, única, Lena… Una inversión seria… Casi al borde… Un dineral, quiero decir, un montón de dinero, Lena… Se fueron las cosas de control… Los malditos bancos… Inversores con poca visión… Malditas regulaciones……
No había señales de Julia por ningún lado. No había señales de Vick. Nada en mi teléfono. Casi no podía controlarme por los nervios, preguntándome que andará pasando. Mientras tanto, Oleg se había tomado dos whiskys, comido tres paquetes de patatas, y ahora estaba acaparando un plato con hummus y tacos.
“Estás interesada en el entretenimiento infantil, ¿no Lena?” de repente dice.
¿Por qué estaría interesada en el entretenimiento infantil?
“No realmente” digo amablemente, pero él me ignora. Saca una marioneta con forma de animal de peluche color marrón de su maletín y lo hace bailar alrededor de la mesa.
“El Sr. Wombat. Se queda con los chicos los días de tormenta. ¿Quieres intentarlo?”
No, no quiero intentarlo. Pero, como me interesa seguirle la conversación, me encojo de hombros. “OK.”
No tengo ni la menor idea de qué hacer con un títere, pero David se queda petrificado en cuanto me lo pongo en la mano.
“¡Luces tan natural! Llévalo a una fiesta con chicos, a un parque, da lo mismo, estarán encantados. Y la bella es un beneficio extra. Lena, no lo creerás” golpea la mesa. “Además, es flexible. Puedes venderlos durante tu día de trabajo. Te mostraré el kit completo….” Abre el maletín otra vez y saca una carpeta de plástico.
Me lo quedo mirando desconcertada. A que se refiere, venderlos? Seguramente no querrá decir…
“He deletreado tu nombre bien?” levanta la mirada de la carpeta donde estaba escribiendo, y le echo un vistazo. ¿Por qué está escribiendo mi nombre en el frente de la carpeta titulada Acuerdo oficial de la franquicia del Sr. Wombat?
“Lo que debes hacer es tomar una pequeña consignación primero. Dice….cien unidades” menea una mano en el aire “las venderás en un día, fácilmente. Especialmente con nuestro nuevo regalo gratis, el Sr. Mágico” deja un mago de plástico en la mesa y me guiña un ojo. “El próximo paso es el existente. ¡Reclutamiento!”
“¡Para!” Me saco el títere de la mano “No quiero vender ningún títere de peluche, ¡no voy a hacer esto!”
David ni siquiera parece oírme. “Como te dije, es totalmente flexible. Es todo beneficios, directamente para ti, en tu bolsillo…”
“¡No quiero ningún beneficio en mi bolsillo!” Me inclino sobre la mesa del bar. “No quiero unirme, gracias de todos modos”, como una buena medida tomo su lapicera y tacho Lena Katina en la carpeta, y Oleg se estremece como si lo hubiera herido.
“¡Bueno, no era necesario eso! Solo trataba de hacerte un favor.”
“Realmente lo aprecio” trato de sonar agradable. “Pero no tengo tiempo para vender wombats. O…” Tomo el mago. “¿Quién es este? ¿Dumbledore?”
Es todo tan ilógico. ¿Qué tiene que ver un mago con un wombat, de todos modos?
“¡No!” David parece mortalmente ofendido. “No es Dumbledore. Este es el Sr. Mago. Nueva serie de TV. La próxima gran producción. Estaba todo planificado.”
“¿Estaba? ¿Qué pasó?”
“Fue temporalmente cancelado” dice rígidamente. “Pero todavía es un producto excitante. Versátil, irrompible, popular tanto entre nenas como barones. Podría entregarte quinientas unidades por… ¿Doscientas libras?”
¿Está loco?
“No quiero ningún mago de plástico” digo tan gentilmente como puedo. “Gracias de todos modos” un pensamiento de repente cruza mi mente. “¿Cuántos de estos Sr. Magos tienes, entonces?”
Oleg me mira como si no quisiera contestar la pregunta. Al final dice: “Creo que mi stock actual es de diez mil” y toma un trago de whisky.
¿Diez mil? Oh, Dios mío. Pobre Voevodin. Me siento un poco apenada por él ahora. ¿Qué va a hacer con diez mil magos de plástico? Tengo terror de preguntarle cuantos wombats tiene.
“Tal vez Julia conozca a alguien que quiera venderlos” digo animadamente. “Alguien con chicos.”
“Tal vez” Oleg levanta sus ojos lúgubremente de su trago. “Dime una cosa. ¿Julia todavía me culpa por inundar su casa?”
“No me lo ha mencionado” digo honestamente.
“Bien, tal vez el daño no era tan malo como parecía. Malditos tanques para peces Albaneces” Oleg parece deprimido. “Una basura absoluta. Y los peces no eran mejores. Te doy un consejo Lena: aléjate de los peces.”
Me entran unas ganas de reírme que muerdo el labio fuertemente.
“Ok” asiento tan seriamente como puedo. “Lo tendré presente.”
Se liquida el ultimo taco, exhala ruidosamente, y mira alrededor del lobby. Uh-oh. Parece que se está inquietando. No lo puedo dejar vagando por los alrededores.
“Bueno, ¿y cómo era Julia en la universidad?” Le pregunto, para alargar la conversación un poco más.
“Muy ambiciosa” Oleg parece un poco malhumorado. “Conoces el tipo. Remaba para el equipo de la universidad. Siempre supe que le iría bien. Se descarriló un poco en segundo año. Se metió en algunos problemas. Pero eso era entendible.”
“¿Por qué?” frunzo el ceño, sin poderlo seguir.
“Bien, tu sabes” David se encogió de hombros. “Después de la muerte de su madre.”
Me quedo congelada, con el vaso a medio camino de mis labios. ¿Qué es lo que acaba de decir?
“Lo siento” estoy tratando, no demasiado bien, de manejar mi estado de shock. “¿Has dicho que la madre de Julia ha muerto?”
“¿No lo sabias?” Oleg parece sorprendido. “Al comienzo de su segundo año. Un ataque al corazón, creo que fue. No había estado bien, pero nadie se esperaba que muera tan rápido. Julia se lo tomo muy mal, pobre chica. A pesar de que siempre le decía, tu eres bienvenida para mi madre, cada vez que quieras…”
No estaba escuchando. Mi cabeza está llena de confusión. Ella dijo que fue un amigo suyo. Sé que lo hizo. Lo puedo escuchar ahora: mi amigo perdió a su madre cuando estábamos en la universidad. Me pasé muchas noches hablando con él. Muchas noches… y nunca se supera…
“¿Lena?” Oleg sacude su mano frente a mi cara. “¿Estás bien?”
“¡Sí!” trato de sonreír. “Perdón. Sólo estaba… Pensé que era un amigo suyo el que había perdido a su madre. No la misma Julia. Me debí haber confundido. Que tonta. Um, ¿quieres otro whisky?”
Oleg no contesta mi oferta. Se queda en silencio un rato, luego me dispara una mirada apreciativa, acunando su vaso vacío en las manos. Sus rechonchos pulgares están siguiendo el diseño del vaso, y yo los miro, hipnotizada.
“No te confundiste” dice finalmente “Julia no te lo dijo, ¿verdad? Te dijo que era un amigo.”
Me lo quedo mirando, desconcertada. Hubiera descartado a este tipo por ser un grosero idiota. Pero había dado en el clavo.
“Si” admito finalmente. “Lo hizo. ¿Cómo lo supiste?”
“Es muy reservada, Julia” asiente Oleg. “Cuando pasó, lo de la muerte, no se lo dijo a nadie por varios días. Solo a sus dos amigos más cercanos.”
“Bueno” dudo pensativamente. “Y ese eras… ¿tu?”
“¡Yo!” Oleg lanza una corta y triste risa. “No, yo no. No estoy dentro de ese grupo sagrado. Son Tim y Andrew. Son sus manos derechas. Todos remaban en el mismo barco, juntos. ¿Los conoces?”
Sacudo mi cabeza.
“Unidos como siameses, incluso ahora, son esos tres. Tim está en Merril Lynch, Andrew es abogado en alguna cámara u otra. Y por supuesto Julia está bastante cerca de su hermano, Josh.” Agrega David. “Él es dos años mayor. Suele venir a visitar. Ayudó a Julia cuando las cosas le fueron mal. Habló con sus tutores. Es un buen hombre.”
No sabía que Julia  tuviera un hermano tampoco. Mientras estoy sentada aquí, digiriendo todo esto, me siento un poco escarmentada. Nunca había oído hablar de Tim o Andrew o Josh incluso. Pero entonces, ¿por que debería haber oído de ellos? Ellos probablemente le escriban sus mensajes directamente a la casilla de Julia. Probablemente estén en contacto como la gente normal. En privado. No como Willow la bruja y los viejos amigos que tratan de sacarle algo de dinero.
Todo este tiempo, he pensado que podía ver la vida entera de Julia. Pero no era su vida entera, ¿no? Era solo una bandeja de entrada. Y le juzgué por eso.
Ella tiene amigos. Tiene una vida. Tiene una relación con su familia. Tiene un montón de cosas de las que yo no tengo ni idea. Fui una idiota si pensaba que había conocido toda la historia. Solo conozco un solo capítulo. Eso es todo.
Tomo un trago de vino, entumecida ante la extraña melancolía que de repente me recorre entera. Nunca conoceré los demás capítulos de Julia. Ella nunca me los dirá y yo nunca preguntaré. Nos separaremos y yo solo me quedaré con las impresiones que ya tengo. La versión de una Julia que vive en la casilla de entrada de su asistente.
Me pregunto qué impresiones tendrá ella de mí. Oh Dios. Mejor no ir por ahí.
Esos pensamientos me hacen querer reír, y los ojos de Oleg me miran con curiosidad.
“Eres una chica divertida, ¿no?”
“¿Lo soy?” Mi teléfono suena y contesto, sin importarme si parezco grosera. Me está diciendo que tengo un mensaje de voz de Andrey.
¿Andrey?
¿Me perdí una llamada de Andrey?
Abruptamente mis pensamientos se alejan de Julia, de Oleg y de este lugar, hacia el resto de mi vida. Andrey. Boda. Texto anónimo. Tu prometido te ha engañado… Se acumulan los pensamientos confusos en mi cerebro, entrando todos juntos, como si hubieran estado golpeando a la puerta. Me paro, abriendo el correo de voz, tecleando mi clave, impaciente y nerviosa al mismo tiempo. Aunque, ¿qué es lo que estoy esperando? ¿Una confesión? ¿Una impugnación? Por qué tendría que tener Andrey una idea de que he recibido un mensaje anónimo?
“¡Hola Len!” La voz distintiva de Andrey está amortiguada por un ruido de música de fondo. “¿Podrías llamar a la profesora Wilson y recordarle que estoy afuera? Gracias, corazón. El número está en mi escritorio. ¡Ciao! ¡La estoy pasando genial!”
Lo escucho dos veces para sacar alguna pista, incluso aunque no tenga la menor idea de qué tipo de pistas estoy esperando encontrar. Cuando cuelgo, mi estómago está revuelto. No lo puedo soportar. No quiero esto. Si nunca hubiera tenido ese mensaje de texto, estaría feliz ahora. Estaría esperando ansiosa mi boda y pensando sobre la luna de miel y practicando mi nueva firma. Sería feliz.
Me he quedado sin tácticas de conversación, así que me quito los zapatos, pongo mis pies sobre el banco, y me abrazo las rodillas, taciturna. Soy consciente que alrededor nuestro, en el bar, los empleados de White Globe consultores han empezado a reunirse. Puedo oír pedazos de conversaciones bajas y ansiosas, y capto la palabra memo unas cuantas veces. Las noticias deben haber salido. Miro mi reloj y siento poco de alarma. Son las 9:40 de la tarde. Solo faltan veinte minutos para el boletín de ITN.
Por millonésima vez me pregunto en que andarán Vick y Julia. Desearía poder ayudar. Desearía poder hacer algo. Me siento impotente sentada aquí… ”¡Ok!” una voz afilada y femenina interrumpe mis pensamientos, y levanto la mirada para ver a Willow parada frente mío, mirando hacia abajo. Se había puesto un vestido de tarde sin espalda, y se la veía agitada.
“Te lo preguntaré directamente, y espero que me respondas directamente. Sin juegos. Sin trucos.”
Prácticamente me está escupiendo las palabras. Honestamente. ¿Qué pequeños trucos se supone que haría?
“Hola” digo amablemente.
El problema es, que no puedo ver a esta mujer sin recordar todas sus letras mayúsculas en sus mails. Es como si las tuviera escritas en la cara.
“¿Quién eres?” Me dice groseramente. “Solo dime eso. ¿Quién eres? Y si no lo haces, entonces créeme…”
“Soy Lena” la interrumpo
“Lena” suena profundamente suspicaz, como si Lena fuera un nombre inventado por la agencia.
“¿Has conocido a Oleg?” Agrego amablemente. “Es un viejo amigo universitario de Julia.”
“Oh” ante esas palabras veo cruzar un rayo de interés por sus facciones. “Hola, Oleg, soy Willow” se gira para contemplarlo mejor, y yo juro que siento la cara de piedra.
“Encantada, Willow. Eres amiga de Julia, ¿no?”
“Yo soy Willow” dice dándole ligeramente más énfasis.
“Lindo nombre” asiente.
“Soy Willow. Willow” hay un borde afilado en su voz ahora. “Julia  debe haberme mencionado. Wi-llow”
Oleg arruga su frente pensativo. “No lo creo.”
“Pero…” Parece como si fuera a explotar de ira.
“Yo estoy con Julia.”
“No, justo ahora no lo estás, ¿o sí?” Dice David jovialmente, luego me guiña un ojo.
Estoy verdaderamente encariñándome con Oleg. Una vez que consigues pasar la mala camisa y las dudosas inversiones, está muy bien.
Willow parece incandescente. “Esto es sólo… El mundo se ha vuelto loco.” Dice, casi para sí misma. “No me conoces, ¿pero la conoces a ella?” Me señala con el pulgar.
“Asumí que era la dama especial de Julia” dice David inocentemente.
“¿Ella? ¿Tú?”
Willow me mira de arriba abajo con incredulidad, casi de una manera arrogante que me irrita.
“¿Por qué no yo?” Digo vigorosamente “¿Por qué no debería estar conmigo?”
Willow no dice nada por un momento, solo parpadea muy rápido. “Así que eso es todo. Me está engañando” murmura finalmente, su voz latiendo con intensidad. “La verdad finalmente sale a la luz. Debería haberlo sabido. Eso explicaría… Muchas cosas” exhala afiladamente, sus dedos rastrillando su cabello. “Entonces, ¿a dónde vamos ahora?” le pregunta a una audiencia inexistente. “¿Hacia dónde carajo vamos ahora?”
Está totalmente loca. Quiero romper en carcajadas. ¿Dónde se cree que está, actuando en su propio escenario privado? ¿A quién se cree que esta impresionando con su actuación?
Y se ha perdido un hecho crucial. ¿Cómo puede Julia estar engañándola si no es su novia?
Por otro lado, por mucho que esté disfrutando volverla loca, no quisiera esparcir falsos rumores.
“Yo no dije que estaba con ella” aclaro. “Yo dije, ¿por qué no debería estar conmigo? Eres la novia de Julia, ¿entonces?”
Willow se estremece pero no contesta, noto.
“¿Quién mierda eres tú?” Me ataca de nuevo. “Tu apareces en mi vida, no tengo idea de quién eres o de dónde vienes…”
Ella está actuando para la audiencia otra vez. Me pregunto si habrá ido a una escuela dramática y la han echado por ser demasiado melodramática.
“Es… complicado.”
La palabra complicado parece inflamar a Willow incluso más.
“Oh, complicado” hace un pequeño gesto de comillas. “Complicado. Espera un minuto” sus ojos de repente se estrechan a dos ranuras de incredulidad, mientras examina mi atuendo. “¿Esa es la camisa de Julia?”
Ah. Ah-ah-ah. Realmente no le gustará esto. Tal vez no le responda.
“¿Es esa la camisa de Julia? ¡Dímelo ahora mismo!” Su voz es tan acosadora y abrasiva, que me estremezco. “¿Estás vistiendo la camisa de Julia? ¡Contéstame! ¿Es esa suya? ¡Respóndeme!”
“¡Preocúpate por tus propios Brasileros!” Las palabras salen volando de mi boca antes de que las pueda parar. Oops.
Ok. El truco cuando has dicho algo vergonzoso por error es no sobreactuar. En su lugar, mantén alta tu barbilla y pretende que nada a pasado. Tal vez Willow ni siquiera haya notado lo que dije. Estoy segura que no lo ha notado. Por supuesto que no.
Le hecho una mirada superficial, y sus ojos se habían abierto tanto, que pensé que se les saldrían de las cuencas de sus ojos. Está bien, entonces sí lo notó. Y por la expresión jubilosa de Oleg, está claro que él también lo hizo.
“Quiero decir… Negocios” corrijo, aclarando mi garganta. “Negocios.”
Por encima de los hombros de Oleg de repente veo a Vick. Está caminando entre los grupos de empleados de White Globe, y su expresión ceñuda hace que mi estómago diera una vuelta. Miro mi reloj. Faltaba un cuarto para las diez.
“¡Vick!” Willow la había visto también. Se interpone en su camino, sus brazos cruzados imperiosamente. “¿Dónde está Julia? Alguien me dijo que estaba contigo.”
“Perdóname, Willow” Vick se gira para pasarla.
“¡Solo dime donde está Julia!”
“¡No tengo idea, Willow!” Chasquea Vick. “¿Puedes salir de mi camino? Necesito hablar con Lena.”
“¿Lena? ¿Necesitas hablar con Lena?” Willow parece como si fuera a explotar de frustración. “¿Quién mierda es esa Lena?”
Casi siento pena por Willow. Ignorándola completamente, Vick vine directo hacia mi silla, se inclina hacia mí y murmura. “¿Sabes dónde está Julia?”
“No” la miro alarmada. “¿Qué ha pasado?”
“¿Te ha enviado algún mensaje? ¿Algo?”
“¡No!” Miro nuevamente mi teléfono. “Nada. Pensé que estaba contigo”
“Estaba” Vick se frota los ojos con las palmas de sus manos, y yo resisto la tentación de agarrar sus muñecas.
“¿Qué pasó?” bajo aún más mi voz “Por favor, Vick. Seré discreta. Lo juro.”
Hay un segundo de silencio, luego Vick asiente. “Ok. Nos quedamos sin tiempo. Creo que podrías decir que Julia perdió.”
Siento que me caigo de la decepción. Después de todo lo que pasó.
“¿Qué dijo Julia?”
“No mucho. Salió furioso.”
“¿Qué le pasará a Sr. Nicholas?” Hablo lo más bajo que puedo.
Vick no me responde, pero su cabeza gira como si quisiera evitar ese tema en particular.
“Tengo que irme” dice abruptamente. “Hazme saber si sabes algo de Julia. Por favor.”
“Ok”
Espero a que Vick se vaya, luego casualmente levanto mi cabeza. Demasiado segura, de que Willow me está mirando fijamente, como una cobra.
“Así que…” Dice.
“¿Así qué?” Le sonrío gratamente, justo cuando los ojos de Willow caen sobre mi mano derecha. Su boca se abre. Por un momento parece incapaz de hablar.
“¿Quién te dio ese anillo?” Pronuncia finalmente.
¿Qué le importa a ella?
“Una chica llamada Lucinda” digo, para volverla loca. “Lo había perdido, sabes. Ella me lo devolvió.”
Willow toma aliento y juro que está a punto de clavarme sus colmillos, cuando la voz de Vick sale por los altoparlantes a todo volumen.
“Siento interrumpir la fiesta, pero tengo un anuncio importante que hacer. Todos los empleados de White Globe Consultores, por favor, vuelvan a la sala de conferencias principal inmediatamente. Eso es, vuelvan hacia la sala de conferencias principal, inmediatamente. Gracias.”
Hay una ruptura en las conversaciones a nuestro alrededor, y todos los grupos de personas empiezan a movilizarse hacia las dobles puertas, algunos rápidamente llenan sus vasos.
“Parece que llegó mi señal de salida” dice Oleg, poniéndose de pie. “Seguramente necesitarán que vayas. Dale mis saludos a Julia.”
“No soy realmente una empleada” digo, por el bien de la exactitud. “Pero sí, tengo que ir. Perdona por todo esto.”
“¿Realmente?” Oleg sacude la cabeza, mirando desconcertado. “Entonces ella tiene un punto” sacude su cabeza hacia Willow. “TÚ no eres la novia de Julia y no trabajas para su compañía. ¿Quién rayos eres tú y qué tienes que ver con Julia?”
“Como dije” no puedo evitar sonreír a su expresión burlona. “Es… Complicado.”
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Jun 28, 2015 3:28 am

“No puedo creerlo” alza sus cejas, luego saca su tarjeta y me la pone en la mano. “Dile a Julia. Pequeñas mascotas exóticas. Tengo una gran oportunidad para ella.”
“Se lo diré” asiento seriamente. “Gracias” lo veo desaparecer hacia la salida, luego cuidadosamente la guardo para Julia.
“Así que…” Willow se cierne frente a mi otra vez, de brazos cruzados. “¿Por qué no empiezas desde el principio?”
“¿Hablas en serio?” No puedo esconder mi exasperación. “¿No hay nada más que deberías estar haciendo en este preciso momento?” Le hago un gesto hacia la multitud congregándose en la sala de conferencias.
“Oh, buen intento” ni siquiera pestañea. “Difícilmente vaya a hacer mi prioridad ningún tedioso anuncio corporativo.”
“Créeme, ese tedioso anuncio corporativo será uno que querrás oír.”
“Tú sabes de que se trata, supongo” Willow me retruca sarcásticamente.
“Sí” asiento, de repente sintiéndome desanimada. “Sé de qué se trata. Y… Creo que me voy a servir un trago”
Me alejo hacia el bar. Puedo ver a Willow por el espejo, y luego de unos segundos se gira y entra en la sala de conferencias, con expresión rebelde. Me siento agotada solo por hablar con ella.
No, me siento agotada por todo el día. Me pido un largo vaso de vino, luego lentamente camino hacia la sala de conferencias. Vick está parada en el escenario, hablando hacia una audiencia absorta y conmocionada. Detrás de ella, la pantalla gigante está mostrando la televisión sin sonido.
“…Como dije, no sabemos exactamente qué forma tomará el reporte, pero hemos armado una respuesta, y eso es lo único que podemos hacer por el momento. ¿Alguien tiene alguna pregunta? ¿Nihal?”
“¿Dónde está el Sr. Nicholas ahora?” Llega la voz de Nihal por entre la multitud.
“Está en Berkshire. Tendremos que ver qué pasará con el resto de la conferencia. Tan pronto como cualquier decisión sea tomada, obviamente serán informados.”
Miro las caras a mí alrededor. Justin está a unos pasos de mí, mirando hacia Vick actuando como si estuviera conmocionado y preocupado. Ahora levanta su mano.
“¿Justin?” dice Vick renuentemente.
“Vick, bravo” su suave voz viaja a través de la sala. “Solo puedo imaginarme lo difícil que fueron estas últimas horas para ti. Como miembro del equipo senior de conducción, te quiero agradecer por tus continuos esfuerzos. Lo que sea que el Sr. Nicholas pueda o no haber dicho, cualquiera sea la verdad del asunto, y por supuesto ninguno de nosotros puede saberlo realmente, tu lealtad hacia la compañía es lo que valoramos. ¡Bien hecho, Vick!” Se lleva una ronda de aplausos.
Ooh. Víbora. Claramente no soy la única que piensa en eso, porque otra mano se dispara hacia arriba.
“¡Malcom!” dice Vick en plano aliviado.
“Quisiera aclarar a todos los empleados que el Sr. Nicholas no hizo esos comentarios” Desafortunadamente, la voz de Malcom suena un poco afónica, y no estoy segura de que todos lo puedan oír. “He recibido el memo original que ha enviado, y era completamente diferente…”
“Me temo que tengo que interrumpirte, ahora” interviene Vick. “El boletín está comenzando. Suban el volumen por favor.”
¿Dónde está Julia? Debería estar aquí. Debería estar respondiendo a Justin y aplastándolo. Debería estar viendo el boletín. Simplemente no lo entiendo.
La música familiar de las noticias de las 10 de ITN comienza, y los remolinos de imágenes llenan la pantalla gigante del escenario. Me siento ridículamente nerviosa, incluso cuando no tiene nada que ver conmigo. Tal vez no quieran pasar la historia, sigo pensando. Oyes sobre artículos que se cancelan todo el tiempo…
Las campanas del Big Ben han comenzado. En cualquier momento comenzaran con el anuncio de los titulares Mi estómago se retuerce de los nervios, y tomo un vaso de vino. Mirar las noticias es una experiencia completamente diferente cuando tienen que ver contigo. Esto es lo que el primer ministro debe sentir todo el tiempo. Dios, no podría ser ellos por nada. Deben pasarse cada tarde escondidos detrás del sofá, espiando por entre de sus dedos.
“¡Bong! “Un nuevo ataque en medio oriente conduce al temor por la inestabilidad. ”Bong!“ Los precios de la vivienda se recobran sorprendentemente, pero ¿durará? “¡Bong!“ Un memorándum filtrado genera dudas sobre la integridad de un alto asesor del gobierno.
Ahí está. Lo están anunciando.
Hay casi un silencio misterioso en la sala. Ninguno ha jadeado o siquiera reaccionado. Creo que todos están conteniendo su aliento, esperando la noticia entera. El reporte del medio oriente ha empezado y hay unas fotos de disparos en una calle polvorienta, pero escasamente me doy cuenta. Saco mi teléfono y le escribo a Julia.
¿Estás mirando? Todos están en la sala de conferencias. L
Mi teléfono permanece en silencio. ¿Qué estará haciendo? ¿Por qué no está aquí con todos los demás?
Me quedo mirando fijamente la pantalla mientras las fotos cambian al grafico sobre el precio de la vivienda y a una entrevista a una familia que trata de mudarse a Thaxted, donde quiera que quede. Estoy deseando que los presentadores hablen más rápido, para ir  directamente al grano. Nunca he estado menos interesada en los precios de las viviendas en mi vida.
Y luego de que los dos primeros titulares hayan pasado y estamos de nuevo en el estudio y la presentadora está diciendo con su cara seria:
“Esta noche, dudas se han suscitado sobre la integridad del Sr. Nicholas Murray, fundador de White Globe Consultores y asesor gubernamental. En un memorándum confidencial obtenido exclusivamente por ITN, él refiere a prácticas de corrupción y solicitud de sobornos, aparentemente condonándolos.”
Hay unos cuantos jadeos y susurros alrededor de la sala. Miro hacia Vick. Su cara está increíblemente compuesta mientras mira la pantalla. Supongo que sabía qué esperar.
“Pero en un nuevo giro, de los últimos minutos ITN ha descubierto que otro miembro del equipo de White Globe Consultores habría, de hecho escrito las palabras acreditadas al Sr Nicholas, algo que fuentes oficiales de la compañía niegan tener conocimiento en absoluto. Nuestro reportero Damian Standforth pregunta: ¿Es el Sr. Nicholas un villano, o la víctima de una campaña difamatoria?”
“¿Qué? la voz de Vick se escucha a través de la sala. “¿Qué mierda…?”
Un murmullo se ha desatado, intercalado con “¡Shh!” y “¡Escuchen!” y “¡Cállense!” Alguien ha incrementado el sonido a todo volumen. Miro la pantalla, absolutamente confundida.
¿Habrá Julia encontrado alguna prueba? ¿Lo habrá sacado de la galera? Mi teléfono suena y lo saco de mi bolsillo. Es un mensaje de Julia.
¿Cómo reaccionó Vick?
Miro hacia Vick y me estremezco.
Parece como si quisiera comerse a alguien vivo.
“White Globe Consultores ha tenido la mayor influencia en negociaciones por las últimas tres décadas” una voz en off está diciendo en la pantalla, acompañado por una foto del edificio de White Globe Consultores.
Mis pulgares están tan llenos de adrenalina que el mensaje casi se escribe a sí mismo.

¿Tu hiciste eso?

Yo lo hice.

¿Tu contactaste a la gente de ITN?

Correcto.

Pensaba que los técnicos no habían encontrado ninguna prueba. ¿Qué paso?

No lo han hecho.


Trago duramente, tratando de entender bien esto. Yo no sé nada sobre Relaciones Publicas. Soy una fisioterapeuta, por el amor de Dios. Pero incluso yo diría que uno no llama a ITN con una historia de una campaña difamatoria sin ninguna prueba que lo respalde.

¿Cómo?

Mientras estoy escribiendo, me doy cuenta que ni siquiera sé cómo enmarcar la pregunta, así que la envío como está. Hay un silencio por un rato, luego un texto de dos páginas llega a mi teléfono.
Parpadeo de incredulidad. Este es el texto más largo que Julia jamás me ha escrito, por aproximadamente 2.000 por ciento.
Continuo con el registro. Me atengo a lo que dije. Mañana les daré una entrevista exclusiva sobre el memo original, los directores lavándose las manos sobre Nick, todo. Es un engaño. La trama política ha ido demasiado lejos. La verdadera historia necesariamente tenía que ser contada. Quería que Malcom se me uniera pero no quiso. Tiene tres niños. No puede arriesgarse… Así que soy solo yo.

Mi cabeza está zumbando. Julia se puso a ella mismo en la línea de fuego. Se ha convertido en denunciante. No puedo creer que esté haciendo algo tan extremo. Pero al mismo tiempo… Puedo.

Eso es una gran cosa.

No tengo ni idea que más escribir. Estoy en estado de shock.
Alguien debería tener las agallas para apoyar a Nick.
Miro las palabras, mi frente arrugada, pensando en eso.

Eso no prueba nada sin embargo, ¿no? Es solo tu palabra.

Un momento después me responde:

Plantea un signo de interrogación sobre la historia. Eso es suficiente. ¿Donde estás tu ahora?

En el salón de conferencias.

¿Alguien sabe que me estás escribiendo?


Vick está hablando locuazmente con alguien mientras sostiene un teléfono en la oreja. Ella mira hacia donde estoy, y no sé si es por mi expresión, pero sus ojos se achican un poquito. Mira mi teléfono, luego a mi cara nuevamente. Siento un dardo de aprensión.

No lo creo. Todavía.

¿Puedes largarte sin que nadie lo note?


Cuento hasta tres, luego casualmente miro por la sala como si estuviera interesada en los arreglos de iluminación. Vick está dentro de mi visión periférica. Ahora me está mirando directamente. Bajo mi teléfono para que quede fuera de la vista y escribo:

¿Dónde estás exactamente?

Afuera.

No ayuda mucho.

Es todo lo que tengo. No tengo idea de donde estoy.


Un momento después me llega otro mensaje:
Está oscuro, te da eso alguna pista. Pasto bajo mis pies.

¿Estás en graves problemas?

No hay respuesta. Sospecho que es un sí.
Ok. No miro hacia Vick. Simplemente bostezo, rasco mi nariz, si, bien, despreocupada, giro sobre mis talones, y me muevo detrás de un grupo de personas. Luego me agacho tras ese gran pilar.

Ahora me asomo.

Vick está mirando alrededor con una frustrada expresión. La gente trata de llamar su atención, pero ella se los saca de encima. Casi puedo ver su mirada calculadora, ¿cuánto espacio cerebral le asignará a la extraña chica que podría saber algo pero que también podría ser una pista falsa?
En un plazo de cinco segundos, estoy en el corredor. Diez segundos, atravesando el desierto lobby, evitando la mirada desconsolada del chico de la barra. Tendrá demasiado trabajo en un minuto. Quince segundos, estoy afuera, ignorando al portero, corriendo por el camino de graba, doblando la esquina, hasta que piso el césped y siento como si me hubiera escapado.
Camino lentamente, esperando recuperar el aliento. Todavía estoy conmocionada sobre lo que acaba de pasar.

¿Perderás tu trabajo por hacer esto?

Otro silencio. Camino un poco más, ajustándome a la oscuridad del cielo, el aire fresco con una pequeña brisa, el pasto suave. El hotel está a unas buenas cuatrocientos yardas ahora, y me paro para relajarme.

Tal vez.

Sonaba bastante relajada por este hecho. Si un texto de una sola palabra puede sonar relajado.

Estoy afuera ahora, ¿hacia donde me dirijo?

Solo Dios sabe. Salí del hotel y caminé de forma oblicua.

Eso es lo que estoy haciendo ahora.

Entonces nos encontraremos.

Nunca me dijiste que tu mamá había muerto.


Lo escribo y lo envío antes de poder evitarlo. Miro la pantalla, encogida ante mi propia estupidez. No puedo creer que le haya dicho eso. De todos los momentos. Como si esto fuera una prioridad justo ahora.

No. Nunca lo hice.

Llego al borde de lo que parecía ser la pista de croquet. Hay un área arbolada hacia adelante. ¿Es ahí donde está? Estoy a punto de preguntarle, cuanto otro texto suena en mi teléfono.

Solo me cansé de decírselo a la gente. La pausa incómoda. ¿Sabes?

Parpadeo ante la pantalla. No puedo creer que alguien más conozca sobre las pausas incomodas.

Te entiendo.

Debí habértelo dicho.


No puede ser que le esté creando un sentimiento de culpa sobre esto. No era esa mi intención. Eso no era lo que quería que sintiera. Tan rápido como puedo le escribo una respuesta:

No. No deberías. Nunca ninguno debería. Esa es mi regla.

¿Esa es tu regla para la vida?


¿Regla para la vida? Eso no es exactamente lo que quería decir. Pero me gusta la idea de que piense que tengo una regla para la vida.

No, mi regla para la vida es…

Me detengo, tratando de pensar. Una regla para la vida. Eso es algo grande. Puedo pensar en varias buenas reglas, pero para la vida…

Estoy en espera aquí.

Para, estoy pensando.

Luego de repente, me golpea la inspiración. Confiadamente escribo:

Si está en una papelera es propiedad pública.
Hay un silencio, luego el teléfono suena otra vez con su respuesta:

Smile

Me quedo mirándola incrédula. Una carita contenta. ¡Julia Volkova me ha mandado una carita contenta! Un momento después me manda otro mensaje.
Lo sé. No lo creo yo tampoco.
Me río en voz alta, luego tiemblo cuando la brisa golpea mis hombros. Esto está todo muy bien. Pero estoy parada en un campo en Hampshire sin abrigo y sin tener idea hacia donde estoy yendo o que es lo que estoy haciendo. Vamos Lena. Concéntrate. No hay luna, y todas las estrellas deben estar escondidas detrás de las nubes. Apenas puedo ver lo que escribo.
¿Dónde estás? ¿En el bosque? No puedo ver nada.
Atravesando el bosque. Del otro lado. Yo te encontraré.
Cautelosamente, comienzo a abrirme camino a través de los árboles, maldiciendo cuando una zarzamora atrapa mi pierna.
Probablemente habrán ortigas y serpientes. Quizás alguna trampa. Alcanzo mi teléfono, tratando de escribir y evitando las zarzamoras al mismo tiempo.
Mi nueva regla para la vida. No entres en un escalofriante y oscuro bosque sola.
Hay un momento de silencio, luego el teléfono parpadea.
No estás sola.
Presiono el teléfono fuertemente. Es verdad, con Julia del otro lado me siento segura. Camino un poco más, casi tropezando con la raíz de un árbol, preguntándome a donde habrá ido la luna. A depilarse, supongo. O menguando. Lo que sea.

Búscame. Estoy yendo.

Miro su texto incrédula. ¿Que le busque? ¿Cómo puedo buscarle?

Está oscuro como la boca del lobo. ¿No lo has notado?

Mi teléfono. Busca la luz. No grites. Alguien podría oír.
Escudriño la oscuridad. No puedo ver nada de nada excepto las sombras oscuras de los árboles y montículos inminentes de arbustos de zarzamoras. Aunque, supongo que lo peor que podría pasar es que me caiga por un precipicio y me rompa todas las extremidades. Doy otros pocos pasos hacia adelante, escuchando mis propias pisadas, respirando el aire húmedo y almizclado.

¿Ok?

Todavía estoy aquí.


Llego a un pequeño claro y dudo, mordiéndome el labio. Antes de continuar, quiero decir las cosas que no seré capaz cuando lo vea. Estaré demasiado avergonzada. Es diferente a través de un texto.
Solo quería decirte que creo que has hecho algo increíble. Poniéndote en la línea de fuego de esa manera.

Tenía que hacerse.

Típico de ella restarle importancia.
No. No tenía. Pero lo hiciste.

Espero un momento, sintiendo la brisa en mi cara y escuchando a un búho volando sobre mí en algún lugar, pero no contesta. No me importa, seguiré adelante. Tengo que decir estas cosas, porque tengo el presentimiento de que nadie más lo hará.

Pudiste haber tomado el camino más fácil.

Por supuesto.

Pero no lo hiciste.

Esa es mi regla para la vida.


Y sin advertencia siento un picor detrás de mis ojos. No tengo idea por qué. No sé por qué de repente me siento afectada. Quiero escribirle te admiro, pero no me animo. Ni siquiera por texto. En lugar de eso, después de unos momentos de duda, le escribo:

Te comprendo.

Por supuesto que lo haces. Tú harías lo mismo.
Me quedo mirando fijamente la pantalla, desconcertada. ¿Yo? ¿Qué tengo que ver yo con esto?

No lo haría.

Llegué a conocerte bastante bien, Elena Katina. Lo harías.


No sé qué decir, así que comienzo a moverme por el bosque de nuevo, entrando en lo que parece incluso la más negra oscuridad. Mi mano está envuelta alrededor del teléfono tan duramente que voy a tener un calambre. Pero de algún modo no puedo aflojar mis dedos. Siento que cuanto más me agarro a ella, mas conectada estoy con Julia. Siento como si estuviera sosteniendo su mano.
Y no quiero dejarle ir. No quiero que esto termine. Incluso cuando estoy tropezando, con frio y en el medio de la nada. Estamos en un lugar en el no estaremos nunca más.
En un impulso, le escribo:

Estoy contenta de que haya sido tu teléfono el que recogí.

Un momento después, llega su respuesta:

Yo también.

Siento una ligera satisfacción interna. Tal vez solo esté siendo amable. Pero no lo creo.

Ha sido muy bueno. Raro pero bueno.

Raro pero bueno lo resumiría, si SmileSmile


¡Me manda otra carita contenta! ¡No puedo creerlo!

¿Qué pasó con la persona formalmente conocida como Julia Volkova?

Está ampliando sus horizontes. Lo que me recuerda, ¿a donde han ido todos tus besos?


Miro mi teléfono, sorprendida de mi misma.

No lo sé. Me has curado.

Nunca le he enviado besos a Julia, me doy cuenta. Ni una sola vez. Raro. Bien puedo compensarle por eso ahora. Casi estoy riendo mientras presiono la x firmemente.

Xxxxxxxxxxx

Un momento después me llega su respuesta:

Xxxxxxxxxxxx

¡Ah! Con un resoplido de risas, le escribo una incluso más larga fila de besos.
Xxxxxxxxxxxxxxxxx

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Xoxoxoxoxoxooxooxooxoxoxoxoxox

Xoxoxoxoxoxoxoxooxoxooxoxooxoxooxoxooxoxo

SmileWinkWink;)xxx SmileSmileSmile:)xxx:)SmileSmile:)xxx

Te veo.


Escudriño a través de la oscuridad otra vez, pero debe tener mejor vista que yo, porque no puedo ver nada.

¿De verdad?

Estoy llegando.


Me inclino hacia adelante, estirando mi cuello, entrecerrando los ojos para ver algún reflejo de luz, pero no hay nada. Debe haber visto alguna otra luz.

No te puedo ver.

Estoy llegando.

No estás por ningún lugar cerca.

Sí lo estoy. Ahí llego.


Y luego de repente oigo sus pisadas aproximándose. Está detrás mío, a treinta pies de distancia, supongo. No me extraña que no pudiera verle.
Debería voltearme. Justo ahora debería voltearme. Este es el momento en el que sería natural darme la vuelta y saludarle. Decirle hola, ondear mi teléfono en el aire.
Pero mis pies están clavados al suelo. No me atrevo a moverme. Porque en cuanto lo haga, será el tiempo de ser amable, natural y de vuelta a la normalidad. Y no lo soportaría. Quiero quedarme acá. En el lugar donde nos podemos decir cualquier cosa la una a la otra. En el hechizo mágico.
Julia se para, justo detrás mío. Hay un inaguantable frágil latido mientas espero a que él rompa el silencio. Pero es como si él sintiera lo mismo. No dice nada. Todo lo que puedo oír es el sonido suave de su respiración. Lentamente, sus brazos me rodean desde atrás. Cierro mis ojos, y me inclino hacia atrás contra su pecho, con una sensación de irrealidad.
Estoy parada en un bosque con Julia y sus brazos están rodeándome y no deberían hacerlo. No sé qué es lo que estoy haciendo. No sé a dónde estoy yendo con esto.
Excepto… que sí. Por supuesto que sí. Porque mientras sus manos gentilmente ahuecan mi cintura, no emito ningún sonido. Mientras me gira para enfrentarle, no emito ningún sonido. Y mientras su nariz roza la piel de mi mejilla, no emito ningún sonido. No lo necesito. Todavía nos estamos hablando. Cada toque que ella hace, cada huella de su piel es como otra palabra, otro pensamiento, la continuación de nuestra conversación. Y todavía no hemos terminado. No todavía.
No sé cuánto tiempo estamos ahí. Cinco minutos, tal vez. Diez minutos.
Pero el momento no puede durar para siempre, y no lo hace. La burbuja no hace mucho se reventó para evaporarse, dejándonos otra vez en el mundo real. Dándonos cuenta que estábamos abrazados, incómodamente damos un paso atrás, sintiendo el aire de la noche helada correr entre nosotros. Miro hacia otro lado, aclarando mi garganta, frotando su toque en mi piel.
“Entonces, podemos…”
“Si.”
Mientras caminamos por el bosque, ninguno de nosotros habla. No puedo creer lo que acaba de pasar. Todavía me parece un sueño. Algo imposible.
Fue en el bosque. Nadie le vio o le escuchó. ¿Así que pasó realmente?
El teléfono de Julia suena y ésta vez se lo lleva a la oreja.
“Hola Vick”
Y justo así, se acaba. Al borde del bosque puedo ver un grupo de personas dando zancadas sobre el pasto viniendo hacia nosotros. Y las repercusiones comienzan. Debo estar un poco aturdida por nuestro encuentro, porque no puedo conectar con nada de esto. Soy consciente de Vick, Robbie y Mark todos levantando la voz, y Julia conservando la calma, y Vick casi al borde de las lágrimas, lo que parece muy poco probable de parte de ella, y una conversación sobre trenes y autos y reuniones de prensa de emergencia y luego a Mark diciendo: “Es el Sr. Nicholas para ti, Julia” y todos dieron un paso atrás, casi respetuosamente, mientras Julia tomaba la llamada.
Y luego de repente los autos están aquí para llevarnos a todos de nuevo hacia Londres, somos conducidos hacia el auto, Vick está dando órdenes a todos alrededor y todos se reunirán a las 7 de la mañana en la oficina.
Fui asignada a un auto con Julia. Mientras me subo, Vick se inclina y dice: “Gracias Lena” no puedo decir si está siendo sarcástica o no.
“Está bien” digo, solo por si acaso no lo estuviera siendo. “Y…lo siento. Sobre…”
“Sip” dice rígidamente.
Y luego el auto se va. Julia está escribiendo un mensaje atentamente, con un profundo ceño en su cara. No me atrevo a hacer ningún ruido. Miro mi teléfono por si hay algún mensaje de Andrey, pero no hay nada. Así que lo tiro en el asiento y miro por la ventana, dejando que las farolas se desenfoquen en una corriente de luz, preguntándome a donde diablos estoy yendo.
Ni siquiera me doy cuenta que me estoy durmiendo.
Pero de algún modo mi cabeza está sobre el pecho de Julia  y ellla está diciendo “¿Lena? ¿Lena?” De repente me despierto apropiadamente, y mi cuello está torcido, estoy mirando hacia afuera por la ventanilla del auto en un ángulo gracioso.
“Oh” trato de sentarme, haciendo una mueca cuando mi cabeza gira.
“Perdón. Dios. Debiste haber…”
“No hay problema. ¿Ésta es tu dirección?”
Miro somnolienta por la ventana. Estamos en Balham. Estamos afuera de mi bloque de pisos. Miro mi reloj. Ya es medianoche.
“Sí” digo incrédula. “Ésta es mía. Como has…”
Julia asiente hacia mi teléfono todavía en el asiento del auto. “Tu dirección estaba ahí.”
“Oh, cierto” difícilmente me puedo quejar sobre la invasión de mi privacidad.
“No quería despertarte.”
“No. Por supuesto. Está bien” asiento. “Gracias.”
Julia coge el teléfono y parece a punto de entregármelo, luego duda.
“Leí tus mensajes, Lena. Todos ellos.”
“Oh” me aclaro la garganta, insegura de cómo reaccionar. “Wow. Bien. Eso… Eso es un poco mucho. ¿No crees? Quiero decir, sé que yo leí los tuyos, pero tú no necesitabas hacerlo…”
“Es Lucinda.”
“¿Qué?” Me le quedo mirando sin decir nada.
“Te apuesto dinero. Lucinda es tu chica.”
¿Lucinda?
“Pero que…Por qué?”
“Te ha estado mintiendo. Constantemente. Ella no ha podido estar en todos los lugares que dijo que estuvo en el momento que lo hizo. No es físicamente posible.”
“De hecho…Yo también noté eso” admito. “Pensé que trataba de cobrarme más horas o algo así.”
“¿Te cobra por horas?”
Me froto la nariz, sintiéndome estúpida. De hecho no lo hace. Es una tarifa que incluye todo.
“¿Has notado alguna vez que Andrey y Lucinda inevitablemente te mandan mensajes con diez minutos de diferencia uno del otro?”
Lentamente, sacudo mi cabeza. ¿Por qué habría de notar eso? Recibo millones de mensajes cada día, de toda clase de gente. Y, de todos modos, ¿cómo es que lo notó?
“Empecé mi vida como analista” parece un poco avergonzada. “Ésta es mi especialidad.”
“¿Cuál es tu especialidad?” pregunto perpleja
Julia saca una hoja de papel y yo me llevo una mano a la boca. No lo puedo creer. Ha dibujado un gráfico. Tiempos y fechas. Llamados. Mensajes. Emails. ¿Ha estado haciendo esto mientras estuve dormida?
“Analicé tus mensajes. Veras lo que está pasando.”
Ella analizó mis mensajes. ¿Cómo analizas mensajes?
Me entrega el papel y yo parpadeo ante ella.
“¿Que…?”
“Verás la correlación.”
Correlación. No tengo ni idea de que está hablando. Suena como algo de un examen de matemáticas.
“Um…”
“Toma esta fecha” señala el papel. “Ambos te enviaron un mail alrededor de las seis de la tarde preguntando cómo estás, y siendo parlanchines. Luego a las ocho Andrey te dice que trabajará hasta tarde en la Librería de Londres, y unos pocos minutos después Lucinda te dice que está trabajando con las ligas para las damas de honor en una tienda de moda en Shoreditch. ¿A las ocho? Por favor.”
Estoy en silencio por unos minutos. Recuerdo ese mail sobre las ligas ahora. Parece un poco raro, incluso por la hora. Pero no puedes sacar conclusiones sobre un raro email, ¿no?
“¿Quién te pidió que analices mis mensajes de todos modos?” Sé que sueno muy susceptible, pero no puedo evitarlo. “¿Quien dijo que era asunto tuyo?”
“Nadie. Tú estabas dormida” extiende sus manos. “Lo siento. Solo empecé a mirar sin tener nada que hacer y luego apareció el patrón.”
“Dos emails no son un patrón.”
“No son solo dos” hace gestos hacia el papel. “Al día siguiente, Andrey tuvo un seminario especial el cual olvidó mencionar. Cinco minutos después, Lucinda te dice algo sobre un seminario de encajes en Nottinghamshire. Pero estaba en Fulham dos horas antes. ¿De Fulham a Nottinghamshire? ¿En hora pico? Eso no puede ser real. Mi suposición es que es una coartada.”
La palabra coartada me hace sentir un poco fría.
“Dos días más tarde, Andrey te manda un texto, cancelando la fecha de tu almuerzo. Un momento después, Lucinda te manda un mail, diciéndote que está totalmente ocupada hasta las dos de la tarde. No te da ninguna otra razón para enviarte un mail. ¿Por qué tendría ella que hacerte saber que está totalmente ocupada sobre un almuerzo al azar?”
Ella levanta la mirada, esperando una respuesta. Como si tuviera una.
“Yo… Yo no sé.” Digo finalmente “Yo no lo sé”
Mientras Julia continúa, me amaso brevemente los ojos con los puños. Entiendo por qué Vick hace eso ahora. Es para bloquear al mundo exterior, por solo un segundo.
¿Por qué no lo vi? ¿Por qué no vi nada de esto?
Andrey y Lucinda. Es como un chiste malo. Uno de ellos se supone que está organizando mi boda. El otro se supone que estará en mi boda. Para mí.
Pero espera. Mi cabeza se sacude con un pensamiento. ¿Quién me envió el texto anónimo? La teoría de Julia no puede ser correcta, porque alguien debió mandar ese texto. No hubiese sido ningún amigo de Andrey, y yo no conozco ninguna amiga de Lucinda, así que quien diablos…
“¿Te acuerdas cuando Andrey te dijo que tenía que aconsejar a un estudiante del doctorado y Lucinda no fue a tu reunión de bebidas? Envió a Clemency en su lugar, si te fijas en los tiempos…”
Julia  todavía hablaba, pero casi ni le escuchaba. Mi corazón se ha contraído. Por supuesto. Clemency.
Clemency.
Clemency es disléxica. Ella podría haber escrito mal la palabra fiancee. Ella hubiera estado demasiado aterrorizada para darme el nombre de Lucinda. Pero quería que yo lo supiera. Si hay algo que saber.
Mis dedos están temblando mientras cojo mi teléfono y encuentro su texto otra vez.
Ahora que lo he vuelto a leer, puedo oír las palabras en la voz dulce y ansiosa de Clemency. Suena como ella. Se siente como ella.
Clemency no inventaría algo como esto. Debe creer que es verdad. Debe haber visto algo… escuchado algo…
Me hundo en el asiento del coche. Me duelen las extremidades. Me siento reseca y desgastada, y tengo ganas de llorar.
“De todos modos” Julia parece darse cuenta de que he dejado de escucharle. “Quiero decir, es una teoría, eso es todo” me entrega el papel y yo lo cojo.
“Gracias. Gracias por hacer esto.”
“Yo…” Ella se encoje de hombros, un poco incómoda. “Como dije. Es lo mío.”
Por un momento ambas hacemos silencio, aunque se siente como si todavía nos comunicáramos. Siento como si nuestros pensamientos estuvieran girando por encima de nuestras cabezas, entrelazándose, conectándose, encontrándose por un momento, luego separándose otra vez. Los suyos por su camino, los míos por el mío.
“Bueno” exhalo finalmente. “Debería dejarte ir. Es tarde. Gracias por…”
“No” me interrumpe. “No seas ridícula. Gracias a ti.”
Asiento simplemente. Creo que ambas estamos demasiado agotadas para los largos discursos.
“Ha sido…”
“Si.”
Levanto la mirada y cometo el error de mirarle a los ojos, plateados pero claros a la luz de la farola. Y solo por un momento soy transportada…
No. No lo hagas, Lena. Nunca pasó. No pienses en eso. Pon tu mente en blanco.
“Bueno, um” llego a la manija de la puerta, tratando de forzarme hacia la realidad, a la racionalidad. “Todavía tengo que devolverte el teléfono…”
“¿Sabes que? Quédatelo, Lena. Es tuyo.” Me aprieta los dedos sobre él y los sostiene firmemente por un momento. “Te lo has ganado. Y por favor no te molestes en enviarme nada más. Desde mañana todos mis emails irán a mi nueva asistente. Tu trabajo aquí está hecho.”
“¡Bien, gracias!” abro la puerta, luego en un impulso me giro.
“Julia… Espero que te vaya bien”
“No te preocupes por mí. Estaré bien” me dedica una maravillosa sonrisa, y yo de repente siento ganas de abrazarle muy fuerte. Está a punto de perder su trabajo y todavía puede sonreír así. “Espero que te vaya bien” agrega. “Lo siento sobre… Todo.”
“¡Oh, estaré bien!” rio frágilmente, incluso aunque no tenga ni idea que quiero decir con eso. Mi futuro marido está posiblemente engañándome con mi wedding planner. ¿En qué sentido estaré bien?
El conductor se aclara la garganta, y yo empiezo. Es mitad de la noche. Estoy sentada en un auto en la calle. Vamos, Lena. Acaba con esto. Muévete. La conversación tiene que terminar.
Así que, aunque sea lo último que quiera hacer, me fuerzo a salir del auto, cierro la puerta, y le digo “¡Buenas noches!” me encamino hacia la puerta de mi casa y la abro, porque sé instintivamente que Julia no se irá hasta que vea que estoy segura adentro. Luego me paro en la entrada, a mirar como desaparece su auto.
Cuando gira la esquina, miro mi teléfono, mitad esperando, mitad deseando…
Pero está oscuro y silencioso. Sigue oscuro y silencioso. Y por primera vez en mucho tiempo, me siento absolutamente sola.
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Mar Jun 30, 2015 11:43 pm

CAPITULO 13

Está en todos los diarios a la mañana siguiente. En todas las tapas. Me dirijo hacia el puesto de diarios tan pronto como me levanto y compro todos los diarios que tienen.
Hay fotos del Sr. Nicholas, fotos del primer ministro, fotos de Julia, fotos de Ed Exton, incluso una foto de Vick. Los titulares están llenos de corrupción y campañas difamatorias e integridad. El memorándum está impreso íntegramente, por todos lados, y hay una cuota oficial del nÚmero 10 sobre Sr. Nicholas considerando su posición en el comité gubernamental. Hay incluso dos caricaturas diferentes de Sr. Nicholas sosteniendo bolsas con la palabra impresa Felicidad y cosas llenas de dinero.
Pero Julia tenía razón: hay un aire de confusión sobre esto. Algunos periodistas obviamente piensan que el Sr. Nicholas sí escribió el memo. Otros obviamente piensan que no. Un diario ha escrito una editorial sobre como Sr. Nicholas es un arrogante engreído y por supuesto ha estado llevando sobornos a lo largo de los años, otro ha escrito que Sr. Nicholas es conocido por su plena integridad y no puede de ninguna manera haber sido él. Si Julia quería que se hicieran preguntas sobre todo, definitivamente lo ha conseguido.
Le envío un texto esta mañana:

¿Estás bien?

Pero no obtengo respuesta. Supongo que está ocupada. Para decir poco.
Mientras tanto, me siento como en un naufragio. Me tomó horas poder dormirme la noche anterior, estaba tan enchufada, pero luego me levanté a las seis y me senté de golpe, cogiendo mi teléfono, con el corazón acelerado. Andrey me ha enviado un mensaje de texto con cuatro palabras:

Estoy pasándola genial. M xxx

Estoy pasándola genial. ¿Qué me dice eso? Nada.
Podría estar teniendo un día genial felicitándose así mismo por como yo no tenía idea sobre su amante secreta. Ahí está otra vez, podría estar teniendo un día genial inocentemente esperando una vida de fiel monogamia, sin saber que Clemency de alguna manera entendió mal la relación entre él y Lucinda. O posiblemente podría estar teniendo un día genial decidiendo que nunca sería infiel otra vez y que lo lamenta profundamente y que me lo confesaría todo tan pronto como vuelva.
No lo soporto. Necesito que Andrey esté aquí, en este país, en esta habitación. Necesito preguntarle, “¿me has sido infiel con Lucinda?” y ver qué es lo que dice, y luego tal vez podremos seguir adelante y yo pueda resolver que es lo que haré. Hasta ese momento, me siento como en el limbo.
Mientras voy a prepararme otra taza de té, capto un reflejo de mi misma en el espejo del baño, y me estremezco. Mi pelo es un desastre. Mis manos están cubiertas de tinta por haber leído todos los diarios. Mi estómago está lleno de ácido, y mi piel parece reseca. Demasiado para mi régimen de belleza nupcial. De acuerdo con mis planes, la noche pasada se suponía que estaría haciéndome una máscara hidratante. Ni siquiera me he sacado el maquillaje.
Originalmente, había planeado tomarme el día libre para los preparativos de la boda, pero cada vez que pienso en ello, mi estómago se retuerce y siento ganas de llorar o gritarle a alguien. (Bueno a Andrey). Simplemente no tiene sentido sentarme acá todo el día. Tengo que salir. Tengo que hacer algo. Después de varios sorbos de té, decido ir al trabajo. No tengo ninguna cita, pero tengo trabajo administrativo con el cual ponerme al día. Y por lo menos me forzaría a tomar una ducha y recobrarme.
Soy la primera en llegar, y me siento con tranquilidad, mirando las fichas de los pacientes, dejando que la monotonía del trabajo me inunde. Lo que dura alrededor de cinco minutos antes de que Angela atraviese la puerta y rompa la quietud existente, prendiendo su computadora, haciendo café y encendiendo la tele colgada en la pared.
“¿Es necesario?” Siento como si tuviera resaca, incluso aunque no hubiera tomado nada la noche pasada, y lo podría hacer sin eso sonando en mis oídos. Pero Ángela me mira como si hubiera violado algún derecho básico de la humanidad.
“Siempre veo Daybreak.”
No vale la pena discutir. Siempre puedo llevar todos los archivos a mi consultorio, pero no tengo la energía para eso tampoco, así que solo me encojo de hombros y trato de bloquear el mundo exterior.
“¡Un paquete!” Ángela me trae una bolsa de Jiffy y la coloca frente a mí. “StarBlu. ¿Este es tu traje de baño para tu luna de miel?”
Me lo quedo mirando con la mente en blanco. Yo era una persona diferente cuando ordené eso. Puedo acordarme de eso ahora, entrando a internet un almuerzo, escogiendo bikinis y pareos. Nunca ni en un millón de años pensé que tres días antes de la boda estaría sentada aquí, preguntándome si tendría que continuar con todo esto.
“… Y en las noticias de primera página del día de hoy, hablaremos de una posibilidad de corrupción a nivel gubernamental” La voz del presentador atrae mi atención. “Aquí en el estudio, un hombre que ha conocido a Sr. Nicholas Murray por treinta años: Alan Smith-Reeves. Alan, esto es todo muy confuso, ¿Qué opinas tú?”
“Conozco a ese hombre” dice Éngela haciéndose la importante, mientras Alan Smith- Reeves empieza a hablar. “Solía trabajar en el mismo edificio que el último trabajo que tuve.”
“Oh, bueno” asiento amablemente, mientras una imagen de Julia aparece en la pantalla.
No puedo mirar. Solo la imagen de ella me hace doler el pecho, pero ni siquiera sé por qué. ¿Es porque está en problemas? ¿Es porque es la única otra persona que sabe sobre Andrey? ¿Es porque la noche anterior estuve parada en el bosque con sus brazos a mi alrededor y ahora es muy probable que nunca más le vuelva a ver?
“Es bastante guapa” dice Ángela, mirando a Julia críticamente. “Esa es pariente del Sr. Nicholas, ¿no?”
“¡No!” digo, más vehementemente de lo que pretendía. “¡No seas estúpida!”
“Bueno” me frunce el ceño. “¿Qué te pasa a ti, de todos modos?”
No puedo responderle. Tengo que escapar de todo esto. Me pongo de pie “¿Quieres un café?”
“Me estoy haciendo uno. Amiga” Ángela me dispara una mirada extraña. “¿Estás bien? ¿Qué estás haciendo aquí, de todos modos? Pensé que tenías el día libre.”
“Quería adelantar un par de cosas” cojo mi chaqueta. “Pero tal vez haya sido mala idea.”
“¡Aquí esta!” Las puertas de entrada se abren de golpe y Ruby y Annalise entran por ellas. “¡Justo estábamos hablando de ti!” dice Ruby, pareciendo sorprendida.
“¿Qué estás haciendo aquí?”
“Pensé hacer algunas tareas administrativas. Pero ya me voy.”
“¡No, no te vayas! Espera un segundo.” Ruby me coge el hombro, luego se gira hacia Annalise. “Ahora Annalise. ¿Por qué no le dices a Lena de lo que estábamos hablando? Así no tendrás que escribirle una carta.”
Uh-oh. Ella ponía cara de directora. Y Annalise parecía avergonzada. ¿Qué está pasando?
“No quiero decirlo” Annalise se muerde el labio como si tuviera seis años. “Le escribiré una carta.”
“Díselo. Así estará listo” Ruby está mirando a Annalise con una especie de mirada consternada que es imposible ignorar.
“¡Ok!” Annalise toma aliento, poniéndose un poco colorada. “Lena , perdóname por comportarme mal con Andrey el otro día. Estuvo mal de mi parte y solo lo hacía porque quería devolvértelo.”
“¿Y?” interrumpe Ruby.
“Perdóname por hacértelo pasar mal. Andrey es tuyo, no mío. Él te pertenece a ti, no a mí. Y nunca mencionaré el hecho de que cambiamos las citas de nuevo” termina apresuradamente. “Lo prometo.”
Parece tan desconcertada, que me siento tocada. No puedo creer que Ruby haya hecho eso. Deberían haberla puesto a cargo en White Globe consultores. Ella hubiera descubierto lo de Justin Cole al instante.
“Bien… Gracias” digo. “Lo aprecio mucho.”
“Verdaderamente lo siento, tú lo sabes, Lena” Annalise retuerce sus dedos, pareciendo miserable. “No quiero arruinar tu boda”
“Annalise, hazme caso. Tu no arruinarás mi boda” sonrío, pero para mí horror puedo sentir las lágrimas saliendo por mis ojos.
Si algo arruinara mi boda, sería el hecho de que se cancelara. Sería el hecho de que Andrey no me amara después de todo. Sería el hecho de que fui completamente estúpida, ilusa, tonta…
Oh Dios. Voy a ponerme a llorar.
“¿Querida?” Ruby se acerca a mirarme. “¿Estás bien?”
“¡Bien!” exclamo, parpadeando furiosamente.
“Estrés por la boda” dice Annalise. “Oh mi Dios, Lena, ¿te volverás una noviazilia después de todo? ¡Vamos! Te ayudaré. Seré tu damadehonorzilia. Vayamos y tiremos ese berrinche en algún lugar. Eso te animara.”
Le doy una media sonrisa y enjuago mis lágrimas. No sé qué responderle. ¿Les cuento sobre Andrey? Ellas son mis amigas, después de todo, y estoy buscando a alguien a quien contarle.
Pero luego, ¿Qué pasa si todo es un mal entendido? No he escuchado nada más sobre el número desconocido. Todo es una cuestión de suposiciones. No puedo empezar a decirle a todo el mundo que Andrey me ha engañado, basada en un solo texto anónimo. Y luego tengo a Annalise poniéndolo en Facebook y llamándolo rata inmunda y abucheándolo mientras pasamos por el altar.
“Solo estoy cansada” digo finalmente.
“¡Salgamos a desayunar!” exclama Ruby. “Eso es lo que necesitas.”
“¡No!” digo horrorizada. “¡No entraré en mi vestido!”
Asumiendo que todavía me case. Siento un torrente de lágrimas otra vez. Prepararse para una boda es suficientemente estresante. Prepararse para una boda o para la cancelación a último minuto de ella me volverá los pelos grises.
“Entrarás” me contradice Ruby. “Todo el mundo sabe que las novias pierden dos tallas de vestido antes de la boda. Tienes un amplio margen para moverte, nena. ¡Úsalo! ¡Engorda! ¡Nunca estarás en esta situación otra vez!”
“¿Has adelgazado dos tallas de vestido?” pregunta Annalise, mirándome un poco resentida. “No puedes.”
“No” digo con tristeza. “Tal vez uno.”
“Bien, eso te califica para un cortado y una rosquilla, de todos modos” dice Ruby, dirigiéndose hacia la puerta. “Vamos. Comida agradable es lo que necesitas. Tenemos media hora. Vamos a ello.”
Cuando Ruby tiene una idea, va a por ella. Ya estaba caminando por la acera y entrando en el Costa dos puertas más allá. Mientras Annalise y yo nos ponemos en marcha, se dirige a la caja.
“¡Hola!” empieza alegremente “Quisiera tres cortados, tres rosquillas, tres croissant simples, tres croissant con almendras…”
“¡Ruby, para!” Empiezo a reír.
“Tres chocolates simples, se los daremos a los pacientes si no podemos terminarlos, tres magdalenas de manzana…”
“Tres pancitos de menta” interviene Annalise.
“¿Pan de menta?” Ruby se gira hacia ella desdeñosamente “¿Pan de menta?”
“Y algunos bastoncitos de canela” agrega Annalise rápidamente.
“Eso está mucho mejor. Tres bastoncitos de canela…”
Mi teléfono suena en mi bolsillo, y mi estómago se retuerce. Oh, Dios, ¿quién será? ¿Qué pasa si es Andrey?
¿Qué pasa si es Julia?
Lo saco, me alejo un paso de Ruby y Annalise, quienes están discutiendo sobre qué clase de galletitas deberían comprar. Cuando veo la pantalla, siento un apretado terror en mi interior. Es el número desconocido. Quienquiera que sea, ha finalmente vuelto a llamar.
Esto es todo. Aquí es donde me entero de toda la verdad. Para bien o para mal. Estoy tan petrificada, mi mano está temblando de hecho mientras acepto la llamada, y al principio no puedo encontrar el aliento para hablar.
“¿Hola?” Está diciendo una voz de mujer al teléfono. “¿Hola? ¿Me oyes?”
¿Esa es Clemency? No podría decirlo.
“Hola” logro balbucear al final. “Hola. Habla Lena. ¿Clemency?”
“No” la chica suena sorprendida.
“Oh” trago. “Bueno.”
¿No es Clemency? ¿Quién es entonces? Mi mente corretea frenéticamente. ¿Quien más me pudo haber mandado ese texto? ¿Eso significa que Lucinda no está envuelta en esto después de todo? Puedo ver a Annalise y Ruby mirándome curiosamente desde la caja registradora y me doy vuelta.
“Entonces“ trato desesperadamente de que mi voz suene digna y para nada como alguien a quien están a punto de humillar y tendrá que cancelar su boda entera. “¿Hay algo que me quieras decir?”
“Sí. Estoy tratando urgentemente de contactar con Julia Volkova.”
¿Julia?
La tensión que se estaba acumulando en mi interior se rompe abruptamente. No es ese número oculto después de todo. Al menos, es un número oculto diferente. No sé si estoy desilusionada o aliviada.
“¿Cómo conseguiste este número?” está demandando la chica. “¿Conoces a Julia?”
“Er… Sí. Si la conozco” trato de serenarme. “Perdón, me confundí por un momento. Pensé que eras otra persona. ¿Puedo dejarle tu mensaje a Julia?”
Lo digo automáticamente antes de darme cuenta de que ya no le envío más mensajes a Julia. Aun así, puedo tomarle un mensaje, ¿no? Solo por amor a los viejos tiempos. Solo para ayudar.
“Ya he intentado eso” suena un poco prepotente. “Tú no lo entiendes. Necesito hablar con ella. Hoy. Ahora. Es urgente.”
“Oh, bueno, te puedo dar su dirección de correo…”
“Eso es una broma” me corta impacientemente. “Julia nunca lee los emails. Pero, créeme, esto es importante. Tengo que hablar con ella, lo más pronto posible. Es sobre el teléfono, de hecho. El teléfono que estás sosteniendo justo ahora.”
¿Qué?
Miro el recibidor, preguntándome si me había vuelto loca. ¿Cómo es que una extraña chica sabe que teléfono estoy sosteniendo?
“¿Quién eres?” Digo asombrada, y ella suspira.
“Nadie recuerda quien soy, ¿o sí? Trabajé para Julia, Soy Violet.”
Gracias a Dios no comí los bastoncitos de canela, es todo lo que puedo decir. Resultó que Violet tenía diez pies de altura, con piernas flacas revestidas con short de jeans desgastados y unos enormes ojos oscuros con rastros de maquillaje alrededor de ellos. Se parecía una cruza entre una jirafa y un lémur bebé.
Resultó también ser que vivía en Clapham y que le tomaría solo cinco minutos llegar hasta donde yo estaba para verme. Así que aquí está, en el Costa, masticando una alita de pollo y tomándose un batido. Ruby y Annalise se han ido a trabajar, lo que es bueno, porque no toleraría tener que explicarles toda la saga. Es todo demasiado surreal.
Como Violet me ha dicho varias veces, si no hubiera estado en Londres, entre trabajos, y hubiera visto las noticias mientras iba a servirse un vaso de leche, nunca hubiera sabido sobre el escándalo. Y si no hubiera tenido un cerebro en su cabeza, no se hubiera dado cuenta de que ella sabía totalmente que es lo que estuvo pasando todo el tiempo. ¿Pero son las personas agradecidas? ¿Quieren escucharte? No. Son todos unos idiotas.
“Mis padres están en ese estúpido crucero” está diciendo con desdén. “Traté de buscar en su agenda telefónica, pero no sé quién es quién, ¿o sí? Así que trate de llamar al teléfono de Julia, luego al de Nick… Pero solo me contestan las mocosas asistentes. Nadie me escucha. Pero tengo que decírselo a alguien” golpea su mano en la mesa. “Porque sé que algo está pasando. Lo supe casi todo el tiempo. Pero Julia nunca me ha escuchado. ¿No te parece que Julia nunca te escucha?” Me mira con interés por primera vez. “¿Quién eres exactamente tú de todos modos? Tú dices que le has estado ayudando. ¿Qué significa eso?”
“Es un poco complicado” digo después de una pausa. “Ha sido dejado de lado, digamos.”
“¿Oh, sí?” Toma otra alita de pollo y me mira con interés. “¿Cómo es eso?”
¿Se ha olvidado?
“Bueno… Er… Le dejaste sin avisarle. ¿Recuerdas? Se suponía que eras su asistente.”
“Cierrrtooooo” abre sus ojos ampliamente “Sí. Ese trabajo nunca resultó para mí. Y la agencia llamó y quería que tomara un avión, así que…” Su frente se arrugó pensativamente como si estuviera considerándolo por primera vez. “Supongo que habrá estado un poco enojada. Pero tienen un montón de personal. Estará bien.” Menea una mano en el aire. “Así que, ¿tu trabajas ahí?”
“No” ¿Cómo se lo explicaré? “Encontré el teléfono y lo tomé prestado, y así conocí a Julia.”
“Recuerdo el teléfono. Sí” lo mira, frunciendo la nariz. “Nunca lo contesté.”
Finjo una sonrisa. Debió haber sido la peor asistente del mundo.
“Pero, por eso es que sé que algo estaba pasando” termina su pollo con una floritura. “Por todos esos mensajes. En él.” Lo apunta con un dedo.
Ok. Finalmente estamos llegando al asunto.
“¿Mensajes?¿Qué mensajes?”
“Tenía un montón de mensajes de voz en él. No eran para Julia. Eran para algún tipo llamado Ed. No sabía qué hacer con ellos. Así que los escuché y los anoté. Y no me gustaba como sonaban.”
“¿Por qué no?” Mi corazón comienza a pulsar.
“Eran todos del mismo tipo, sobre alterar un documento. Cómo lo harían. Cuánto tiempo tomaría. Cuánto costaría. Esa clase de cosas. No me sonaban bien, ¿sabes a lo que me refiero? Pero tampoco me sonaban mal” Arruga su nariz. “Sólo me sonaban… Raros.”
Mi cabeza está girando. No me puedo guardar esto. Mensajes de voz para Ed sobre el memo. En este teléfono. Este teléfono.
“¿Se lo has dicho a Julia?”
“Le envié un email y me dijo que los ignorara. Pero yo no quería ignorarlos tampoco. ¿Sabes a lo que me refiero? Tenía este instinto” ondea su batido. “Luego abrí el periódico esta mañana, y vi a Julia hablando sobre un memo y diciendo que seguramente era una trampa, y pienso, ¡sí!” golpea su mano sobre la mesa de nuevo. “Eso es lo que estaba pasando.”
“¿Cuántos mensajes habían ahí en total?”
“¿Cuatro? ¿Cinco?”
“Pero no hay ningún mensaje ahí ahora. Por lo menos, yo no he encontrado nada” casi no me atrevo a preguntarle. “¿Los has…borrado, entonces?”
“¡No!” exclama triunfalmente. “¡Ese es el punto! Los guardé. Por lo menos, mi novio, Aran, lo hizo. Estaba escribiendo uno una noche, y él me dijo, “nena, solo guárdalos en la compu”. Y lo le dije “¿cómo guardo un mensaje de voz?”Así que vino a la oficina y los puso todos en un archivo. Puede hacer cosas asombrosas, Aran” agrega orgullosamente. “También es modelo, pero escribe juegos en su tiempo libre.”
“¿Un archivo?” No la estoy siguiendo. “¿Y dónde está el archivo ahora?”
“Todavía debe estar ahí” se encoje de hombros. “En la computadora de la asistente. Había un icono llamado mensajes de voz en el escritorio.”
Un icono en la computadora de la asistente. Justo afuera de la oficina de Julia. Todo este tiempo estuvo ahí, justo frente a su cara.
“¿Estará ahí todavía?” Siento un ramalazo de pánico. “¿No habrá sido borrado?”
“No se me ocurre porque tendría” se encoje de hombros. “Nada fue borrado cuando yo llegué. Había una gran pila de basura vieja que se suponía que tenía que ignorar.”
Casi quise reír histéricamente. Todo ese pánico. Todo ese esfuerzo. Podríamos simplemente haber ido a la computadora de la asistente de Julia.
“De todos modos, me voy para Estados Unidos mañana, y le tenía que contar a alguien, pero es imposible contactar con Julia por el momento” sacude su cabeza. “Traté enviándole emails, mensajes de texto, llamados, estoy como si, si tu solo supieras lo que tengo que decirte…”
“Déjame hacer una prueba” digo después de una pausa y le envío un mensaje de texto a Julia.

Julia, tienes que llamarme. Ahora. Es sobre Sr. Nicholas. Podría ser de ayuda. No hay tiempo que perder. Créeme. Llámame en seguida. Por favor, Lena.

“Bien, buena suerte con eso” Violet hace girar sus ojos. “Como te he dicho, está fuera de radar. Su asistente dice que no le responde a nadie. Ni mails, ni llamados telefónicos…” Se detiene cuando un ligero sonido de Beyoncé suena en el aire. El número de teléfono del móvil de Julia aparece en la pantalla.
“Ok” sus ojos se abren ampliamente. “Estoy impresionada.”
Acepto la llamada y me llevo el teléfono al oído.
“Hola Julia.”
“Lena.”
Su voz se siente con un rayo de sol en mi oído. Hay tanto que me gustaría decirle. Pero no puedo. No ahora.
Tal vez nunca.
“Escucha” digo. “¿Estás en tu oficina? Ve hacia la computadora de tu asistente. Rápido.”
Hay una pequeña pausa, luego dice “OK.”
“Busca en el escritorio” le indico. “¿Hay algún archivo llamado mensajes de voz?”
Hay un silencio por un momento, luego llega la voz de Julia por la línea.
“Afirmativo.”
“¡OK!” mi aliento sale en un suspiro. No me había dado cuenta que lo estaba reteniendo. “Tienes que oír esos mensajes cuidadosamente. Y ahora necesitas hablar con Violet.”
“¿Violet?” suena sorprendida. “¿No hablarás de Violet mi excéntrica ex asistente?”
“Estoy con ella ahora. Escúchala, Julia, por favor” le paso el teléfono.
“Hey Julia” dice Violet simplemente. “Perdona por haberte dejado plantada y todo eso. Pero tuviste a Lena para ayudarte, ¿no?”
Mientras ella hablaba, me voy a la caja y me pido otro café, aunque estoy tan ansiosa que no debería. Escuchar la voz de Julia me ha deprimido. Inmediatamente quise hablar con ella sobre todo. Quería acurrucarme y escuchar lo que tiene que decir.
Pero eso es imposible. Número uno, porque está en medio de un problema gigante. Número dos, ¿porqué, quién es ella? No es una amiga. No es una colega. Solo una mujer al azar que no tiene ningún lugar en mi vida. Está acabado. Lo único que tenemos que hacer es decirnos adiós.
Tal vez intercambiemos los textos raros. Tal vez nos encontremos avergonzadas con los años. Ambas luciremos diferentes y nos diremos hola forzadamente, arrepintiéndonos el haber aceptado encontrarnos. Nos reíremos sobre lo bizarro que todo el asunto del teléfono resultó. Nunca mencionaremos lo que ha pasado en el bosque. Porque no pasó.
“¿Estás bien, Lena?” Violet se para enfrente de mí, moviendo el teléfono frente a mi cara. “Aquí tienes.”
“¡Oh!” tomo mi teléfono “Gracias. ¿Hablaste con Julia?”
“Abrió el archivo mientras hablaba con ella. Estaba bastante animada. Me dijo que te diga que te llamará más tarde.”
“Oh. Bien… no tiene que hacerlo” recojo mi café. “Lo que sea.”
“Hey linda piedra” Violet coge mi mano. “¿Eso es una esmeralda?”
“Si.”
“¡Genial! Así que, ¿quién es el afortunado?” saca un Iphone. “¿Puedo sacarle una foto? Estoy recolectando ideas para cuando Aran se vuelva un multimillonario. ¿Lo escogiste tu misma?”
“No, ya lo tenía cuando me lo propuso. Es un anillo familiar.”
“Romántico” asiente Violet. “Wow. ¿Así que no te lo esperabas?”
“No. Para nada.”
“¿Estabas como… “¡Mierda!”?”
“Algo así” asiento.
Parece que hace un millón de años de eso ahora, esa tarde cuando Andrey me propuso casamiento. Estaba tan sonriente. Sentí como si hubiera entrado en una burbuja mágica donde todo era brillante y perfecto y nada podría salir mal otra vez. Dios, fui una tonta…
Una lágrima se desliza por mi mejilla, antes de que la pueda parar.
“Hey” Violet me mira preocupada. “¿Qué está mal?”
“¡Nada!” sonrío, limpiando mis ojos. “Es… Las cosas no son exactamente tan brillantes. Mi prometido podría estar engañándome, y no sé qué hacer” Solo dejar salir esas palabras me hace sentir mejor. Respiro profundamente y le sonrío a Violet. “Perdóname. Ignora eso. Tu no lo quieres saber.”
“No, está bien” levanta un pie en su silla y me mira intensamente. “¿Por qué no estas segura si lo hace o no? ¿Qué es lo que te hace pensar que si?”
“Alguien me ha enviado un texto anónimo. Por eso.”
“Ignóralo” Violet me mira de cerca. “¿O tienes un presentimiento? ¿Parece una persona que podría estar haciéndolo?”
Hago silencio por un momento. Me gustaría tanto decir, “¡Nunca! Ni en un millón de años!” Pero demasiados momentos están golpeando en mi cerebro. Momentos que no quise ver, que traté de ignorar. Andrey flirteando con las chicas en las fiestas. Andrey rodeado por todas sus estudiantes femeninas, sus brazos casualmente rodeando sus hombros. Andrey siendo prácticamente acosado por Annalise.
La cosa es que, a las chicas les gusta Andrey. Y a él le gustan ellas.
“No lo sé” digo, mirando fijamente mi café. “Tal vez.”
“¿Y tienes alguna idea de con quién puede ser?”
“Tal vez.”
“¡Ahí esta!” Violet parece impulsada. “Confronta la situación. ¿Has hablado con él? ¿Has hablado con ella?”
“Él está en Bruges, en un viaje de despedida. No puedo hablar con él. Y ella está…” me interrumpo “No. No pudo. Quiero decir, es una posibilidad. Probablemente sea totalmente inocente.”
“¿Estas segura que está en su despedida?” dice Violet, subiendo sus cejas, y luego sonríe “No, solo te estoy volviendo loca” me empuja el brazo. “Estoy segura que está ahí. Hey, chica, tengo que irme a empacar. Espero que todo se solucione. Dale mis cariños a Julia.”
Mientras sale del café, alrededor de seis hombres voltean sus cabezas. Estoy bastante segura de que si Andrey estuviera aquí, sería uno de ellos.
Me quedo mirando mi café taciturna por un tiempo. ¿Por qué la gente tiene que seguir diciéndome que confronte la situación? Yo confronto las cosas. Cientos de veces. Pero no es como si pudiera ir con Andrey a su despedida, o acosar a Lucinda y acusarla de la nada. Quiero decir, necesitas evidencias. Necesitas hechos. Un solo texto anónimo no cuenta.
Mi teléfono comienza a entonar a Beyoncé y me quedo rígida, a pesar de mí misma. ¿Sera…?
No. Es un número desconocido. ¿Pero cuál número desconocido? Tomo un sorbo de café, para animarme a mí misma y respondo.
“Hola, Lena Katina habla.”
“Hola Lena. Mi nombre es Brenda Fairfax. Te llamo del hotel Berrow. Estuve afuera de vacaciones por unos días, de otro modo, por supuesto te hubiera llamado inmediatamente. Me disculpo.”
La Sra. Fairfax. Después de todo este tiempo. Casi me dan ganas de echarme a reír.
De pensar en lo desesperada que estaba por escuchar la voz de esta mujer. Y ahora es todo irrelevante. Tengo el anillo de vuelta. Nada de esto importa. ¿Por qué me está llamando, de todos modos? Le dije al conserje que tenía el anillo de vuelta. Todo este asunto está acabado.
“No necesitas disculparte…”
“¡Pero por supuesto que sí! Que terrible malentendido” Suena un poco nerviosa. Tal vez el conserje le hizo pasar un mal momento. Tal vez le dijo que me llamara y se disculpara.
“Por favor, no te preocupes. Tenía un poco de miedo, pero está todo bien ahora.”
“¡Y un anillo tan valioso, también!”
“Está bien” digo con dulzura. “No pasa nada.”
“¡Pero todavía no puedo entenderlo! Una de las camareras me lo había dado a mí y yo lo iba a poner en la caja fuerte, como verás. Eso es lo que estaba a punto de hacer.”
“Honestamente, no tienes que explicar nada” me siento un poco apenada por ella. “Estas cosas pasan. Fue la alarma contra incendios, te distrajiste…”
“¡No!” la Sra. Fairfax sonaba ofendida “Eso no fue lo que pasó en absoluto. Estaba por ponerlo en la caja fuerte, como dije. Pero antes de poder hacerlo, otra dama se apresuró hacia mí y me dijo que era de ella. Otra invitada al té.”
“¿Otra invitada?” digo, luego de una perpleja pausa.
“¡Sí! Dijo que era su anillo de compromiso y que había estado como loca buscándolo. Era muy creíble. La camarera me dijo que la había visto sentada en una mesa. Y luego ella se lo puso. Bien, ¿quién era yo para no creerle?”
Me froto los ojos, preguntándome si había oído correctamente.
“¿Me estás diciendo que alguien más tomó mi anillo, y dijo que era de ella?”
“¡Si! Ella dijo firmemente que el anillo era suyo. Se lo puso de inmediato y le quedó. Se veía muy bien, cuando pasó. Sé que estrictamente hablando le debí haber pedido alguna prueba de que era la dueña del anillo, y tendríamos que haber revisado nuestro procedimiento oficial a la luz de este infortunado suceso…”
“Sra. Fairfax” la corto, ni remotamente interesada en el procedimiento oficial. “¿Le puedo preguntar, tenía ella el pelo largo y oscuro, por casualidad y una coleta con un pequeño diamante?”
“Sí. Largo y oscuro cabello con una coleta con un pequeño diamante, como tu dijiste, y un hermoso vestido naranja.”
Cierro mis ojos con incredulidad. Lucinda. Fue Lucinda.
El anillo no se quedó atorado en su bolso. Deliberadamente lo tomó. Sabía que me entraría el pánico. Sabía lo importante que era. Pero se lo llevó y pretendió que era suyo. Solo Dios sabe por qué.
Siento un golpeteo constante en mi cabeza mientras me despido de la Sra. Fairfax. Me cuesta respirar y mis manos están convertidas en puños. Ya es suficiente. Tal vez no tenga ninguna evidencia de que se esté acostando con Andrey, pero estoy segura como el infierno que la confrontaré sobre esto. Y lo haré justo en este preciso momento.
No sé lo que está haciendo Lucinda hoy. No he tenido ningún mensaje o mail de ella desde hace unos días, lo que es inusual. Mientras le envío un texto, mis manos están temblando.
¡Hola Lucinda! ¿Cómo está yendo todo? ¿Qué estás haciendo? ¿Puedo ayudarte? Lena.
Casi inmediatamente, me responde:
Solo estoy encargándome de algunos cabos sueltos en casa. No te preocupes, no hay nada que me puedas ayudar. Lucinda.
Lucinda vive en Battersea. A veinte minutos en taxi. No le voy a dar tiempo para que componga una historia. La tomaré por sorpresa.
Tomo un taxi y le doy su dirección, luego me recuesto en el asiento, tratando de mantenerme calma y segura, aunque cuanto más pienso sobre esto, mas asombrada me siento. Lucinda tomó mi anillo. ¿Significa eso que es una ladrona? ¿Habrá hecho una copia y se habrá quedado con el original para venderlo? Miro fijamente mi mano derecha, de repente dubitativa. ¿Estoy verdaderamente segura que éste es el verdadero anillo? ¿O habrá intentado de alguna manera de ayudarme? ¿Se habrá olvidado que lo tenía? ¿Debería darle el beneficio de la duda…?
No, Lena, No hay chance.
Cuando estoy llegando a su mansión de bloques rojos, un hombre con jeans abre la puerta principal. Rápidamente me cuelo tras él y subo los tres pisos de escaleras que llevan al departamento de Lucinda. De esta manera no tendrá ninguna alerta de que estoy aquí.
Tal vez abra la puerta luciendo el verdadero anillo, además de toda la otra joyería que ha robado a sus ignorantes amigas. Tal vez no abra nadie, porque en verdad está en Bruges. Tal vez Andrey abra la puerta en pijamas…
Oh Dios. Para, Lena.
Golpeo la puerta, tratando de sonar como un mensajero. Debió haber funcionado, porque abre la puerta, su cara se llena de disgusto, su teléfono en su oreja, antes de quedar dura, con su boca formando una O.
Le devuelvo la mirada, igualmente sin palabras. Mis ojos pasan de Lucinda hacia una enorme maleta en el hall, luego al pasaporte en su mano, y luego de vuelta hacia el maletín.
“Tan pronto como pueda” dice. “Terminal cuatro. Gracias” corta el teléfono y me mira fijamente, como retándome a preguntarle qué estaba haciendo.
Me estrujo el cerebro para decirle algo inspirador y cáustico, pero mi niña interna de cinco años es más rápida.
“¡Tu tomaste mi anillo!” Mientras me salen esas palabras, puedo sentir mis mejillas tornándose rosadas, para añadir efecto. Tal vez debería golpear un pie también.
“Oh, por el amor de Dios” Lucinda arruga su nariz despectivamente, como si acusar a tu wedding planner de ladrona sea de una total falta de etiqueta.
“Ya lo tienes de vuelta, ¿no?”
“¡Pero tú lo tomaste!” entro en su departamento, aunque no me ha invitado, y no puedo evitar echar un vistazo alrededor. Nunca había estado en el departamento de Lucinda anteriormente. Es bastante amplio y está claramente decorado por algún decorador de interiores, pero es un lio absoluto con todas las superficies desordenadas y sillas con vasos de vino por todos lados. No me extraña que siempre se quisiera juntar en algún hotel.
“Mira, Lena” suspira con malhumor. “Tengo cosas que hacer, ¿ok? Si vas a venir hasta acá para injuriarme, entonces voy a tener que pedirte que te vayas.”
¿Eh?
Ella es la que hizo las cosas mal. Ella es la que tomó un anillo de compromiso invaluable y pretendió que era suyo. ¿Cómo se las arreglaba para saltarse ese hecho y hacerlo parecer como si yo estuviera equivocada incluso por mencionarlo?
“Ahora, si eso es todo, estoy bastante ocupada…”
“Para justo ahí” la fuerza de mi propia voz me toma por sorpresa. “Eso no es todo. Quiero saber exactamente por qué tomaste mi anillo. ¿Dónde planeabas venderlo? ¿Necesitas el dinero?”
“No, no necesito el dinero” me mira fijamente. “¿Tu quieres saber por qué lo tomé, Srta Lena? Es porque debería haber sido mío.”
“¿Tuyo? P…”
No puedo ni terminar la palabra, dejando la oración inconclusa.
“Tú sabes que Andrey y yo éramos pareja” tira la información casualmente, como un muestrario de material sobre la mesa.
“¿Qué? ¡No! ¡Nadie nunca me dijo eso! ¿Estuvieron comprometidos?”
Mi mente está temblando de la conmoción. ¿Andrey estuvo con Lucinda? ¿Andrey estuvo comprometido? Nunca me ha mencionado una novia anterior, y menos que haya sido Lucinda. ¿Por qué no sé nada de esto? ¿Qué está pasando?
“No, nunca estuvimos comprometidos” dice de mala gana, luego me tira una mirada asesina. “Pero debimos haberlo estado. Él me lo propuso. Con ese anillo.”
Siento un ramalazo de dolor increíble. ¿Andrey le propuso matrimonio a otra chica con mi anillo? ¿Con nuestro anillo? Quiero darme la vuelta e irme, escapar, bloquear mis oídos… Pero no puedo. Tengo que llegar al meollo de la cuestión. Nada parece tener sentido.
“No te entiendo. No lo comprendo. Tú dices que deberías estar comprometida. ¿Que pasó?”
“No tuvo los cojones para hacerlo, eso fue lo que pasó” dice furiosamente. “El maldito cobarde”
“Oh, Dios. ¿En qué estado, habías planeado tu boda? Él no te ha dejado plantada, ¿no?” digo con un repentino horror. “¿No te dejó parada en el altar?”
Lucinda había cerrado los ojos como reviviéndolo. Ahora los abre y me tira una mirada furiosa.
“Mucho peor. Se achicó a medio camino de su maldita proposición.”
“¿Qué?” Me la quedo mirando, no comprendiéndola del todo. “¿Qué me has…?”
“Estábamos de vacaciones esquiando, hace dos años” su frente tirante por los recuerdos. “No era estúpida, sabía que había traído el anillo familiar. Sabía que me lo iba a proponer. Así que cenamos una noche, y estábamos solos en el chalet. El fuego estaba encendido, y él se arrodilló en la alfombra y sacó la pequeña caja. La abrió, y ahí estaba ese magnífico anillo antiguo de esmeraldas.”
Lucinda hace una pausa, respirando agitadamente. No moví ni un músculo.
“Me tomó la mano, y dijo: Lucinda, querida, quieres…” Inhala afiladamente, como si no pudiera continuar con esto. “¡Y yo iba a decirle si, yo estaba lista! Solo esperaba que llegara al final. Pero luego él se paró. Empezó a sudar. Y luego se puso de pie y dijo: Mierda. Lo siento. No puedo hacerlo. Lo siento Lucinda.”
No pudo hacerlo. No pudo hacerlo. Me la quedo mirando sin podérmelo creer, casi esperando que se ría.
“¿Qué fue lo que dijiste?”
“Grité: ¿hacer qué, idiota? ¡Ni siquiera me lo has propuesto todavía! Pero no tenía nada que decir. Cerró la caja y se llevó el anillo. Y eso fue todo.”
“Lo siento” digo patéticamente. “Es realmente horrible.”
“ Él es tan fóbico al compromiso, ni siquiera se pudo comprometer con una puta proposición, ¡ni siquiera pudo ver más allá!” está absolutamente pálida, y no la culpaba.
“Entonces, ¿por qué mierda aceptaste organizar su boda?” digo incrédulamente. “¿No te lo refriega eso por la cara cada día?”
“Era lo mínimo que podía hacer para enmendarlo” me frunce el ceño. “Necesitaba el trabajo. Aunque, actualmente, estoy pensando en cambiar de carrera. Organizar bodas es una maldita pesadilla.”
No me extraña que Lucinda estuviera de tan mal humor todo este tiempo. No me extraña que hubiera sido tan agresiva conmigo. Si yo hubiera sabido que ella era una antigua pareja de Andrey…
“Nunca me iba a quedar con el anillo” agrega de mala gana. “Solo quería darte un susto.”
“Bien, lo has lograda, y muy bien.”
No puedo creer que haya dejado entrar a esta mujer en mi vida, confiado en ella, discutido todas mis esperanzas para mi casamiento, y sea una ex de Andrey. ¿Cómo pudo dejar él que pase algo así? ¿Cómo pudo haber pensado que funcionaría?
Siento como si una especie de filtro se ha removido de mis ojos. Siento como si finalmente hubiera despertado a la realidad. Y ni siquiera he llegado a tocar el tema que más miedo me da.
“Tengo la idea de que todavía te acuestas con Andrey” dejo escapar. “Quiero decir, no cuando todavía salían juntos. Ahora. Recientemente. La última semana”
Hay un silencio y levanto la mirada, esperando que lo niegue intensamente. Pero cuando me encuentro con sus ojos, ella los aparta.
“¿Lucinda?”
Ella toma su maleta y comienza a dirigirse hacia la puerta. “Me voy. Ya tuve suficiente de todo esto. Me merezco unas vacaciones. Si tengo que hablar de bodas por un segundo más…“
“¿Lucinda?”
“¡Oh, por Dios!” dice impacientemente. “Tal vez haya dormido con él un par de veces por los viejos tiempos. Si no lo puedes mantener controlado, no deberías casarte con él” su teléfono suena y ella contesta. “Hola, sí. Estoy bajando. Perdóname” me dirige fuera del departamento, cierra la puerta y le pone llave.
“¡No puedes simplemente irte!” estoy temblando. “¡Tienes que decirme que pasó!”
“¿Qué quieres que te diga?” levanta sus manos. “Estas cosas pasan. No se suponía que lo averiguaras, pero aquí estás” arrastra su maletín hacia el ascensor. “Oh, y de paso, si piensas que tú y yo somos las únicas chicas por las que él sacó ese anillo de esmeralda de la caja fuerte, piénsalo otra vez. Solo estamos al final de la lista, dulce.”
“¿Qué?” empiezo a hiperventilar. “¿Qué lista? ¡Lucinda espera! ¿De qué estás hablando?”
“Averígualo, Lena. Es tu problema. Ya he elegido las flores y la orden de servicio, y las almendras y las malditas…cucharitas para el postre” Presiona el botón y las puertas del ascensor comienzan a cerrarse. “Eso te lo dejo todo a ti.”

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por flakita volkatina el Mar Jul 07, 2015 9:18 pm

Ohhhhhhhhh por diossss ohhhhh por dios vienes subes esta conti compaletament buena y puffffff la dejas ahi... realment necesito esa conti pronto muy pronto
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Ago 09, 2015 3:24 am

Después de tanto tiempo, les dejo la conti ya con rumbo al final, espero no estén molest@s conmigo

CAPITULO 14

Después de que Lucinda se haya ido, me quedo aturdida por alrededor de tres minutos, en estado de shock. Luego, abruptamente, me recobro. Me dirijo hacia las escaleras y las bajo. Cuando salgo del edificio apago mi teléfono. No soportaba ninguna distracción. Necesitaba pensar. Necesitaba estar a solas. Como dijo Lucinda, necesitaba resolver esto por mí misma.
Empiezo a caminar por la acera, sin importarme la dirección que estoy tomando. Mi mente daba vueltas a todos los hechos, las suposiciones, las especulaciones, y de vuelta a los hechos. Pero gradualmente, mientras camino, mis pensamiientos comienzan a encajar en su lugar. Mi decisión se endurecía. Tengo un plan.
No sé de donde salió mi súbita determinación, si Lucinda me había impulsado o si simplemente ya había evitado bastante tiempo la confrontación mientras mi estómago se tensaba formando nudos. Pero voy a enfrentar esto inmediatamente. Voy a hacerlo. Lo más raro es, que sigo escuchando la voz de Julia en mi oído, tranquilizándome, impulsándome y diciéndome que yo podía hacerlo. Como si estuviera dándome una pequeña charla, aunque no estuviera aquí. Y eso me hace sentir segura de mi misma. Me hace sentir que yo puedo hacerlo. Seré toda una nueva Lena.
Cuando llego a la esquina de Battersea Rise, me siento preparada. Saco mi teléfono, lo prendo, y, sin leer ni un solo mensaje nuevo, marco automáticamente el teléfono de Andrey. Por supuesto, no responde, pero ya lo esperaba.
“Hola Andrey” digo con el tono más fresco y formal que me sale. “¿Puedes llamarme tan pronto como puedas? Tenemos que hablar.”
Ok. Bien. Eso fue dignificante. Un pequeño, mensaje corto que entenderá. Ahora cortar.
Cortar, Lena.
Pero no puedo. Mis manos parecen soldadas al teléfono. Mientras esté conectada a él, o incluso solo a su contestador automático, puedo sentir mis defensas caer. Quiero hablar. Quiero escucharlo. Quiero que sepa lo herida y conmocionada que estoy.
“Porque…. He escuchado algunas noticias, ¿ok?” me escucho continuando. “He estado hablando con tu “gran amiga” Lucinda” Le agrego a la palabra Lucinda un énfasis especial. “Y lo que ella me dijo fue un poco conmocionante, por decir lo menos, así que creo que tenemos que hablar lo antes posible. Porque a menos que tengas una maravillosa explicación, que no puedo pensar que la tengas, porque, ¿estaba mintiendo Lucinda? Porque alguien debe estar mintiendo, Andrey. Alguien debe…”
Beep.
Mierda, se cortó.
Mientras apago otra vez mi teléfono, me estoy maldiciendo a mí misma. Era demasiado para un pequeño mensaje corto. Demasiado para la nueva Lena. No era así como se suponía que tenía que haber sido.
Aun así, no importa. Al menos, hice la llamada Al menos, no me senté con las manos en las orejas, evitando todo el asunto. Y ahora hacia lo siguiente en mi lista mental. Me dirijo hacia la calle, levanto mi mano, y paro un taxi.
“Hola” digo cuando me subo. “Me gustaría ir a Hampstead, por favor.”
Sé que Olga está hoy, porque dijo que se estaba preparando para alguna audición de radio que tenía esta noche. Y, estaba segura, mientras me dirigía hacia la casa, ya que la música está saliendo por las ventanas. No tengo idea si Anatoly está también, pero no me importa. Ambos pueden escuchar esto. Cuando me acerco a la casa, estaba temblando, como lo estaba la otra noche, pero de una manera diferente. De una manera positiva. De una manera alentadora.
“¡Lena!” cuando Olga abre la puerta sonrío ampliamente. “¡Que encantadora sorpresa!” se abalanza para darme un beso, luego estudia mi cara otra vez. “Has pasado por aquí para una visita social o hay algo que…”
“Tenemos que hablar.”
Hay un pequeño momento de silencio entre nosotras. Puedo decir que entiende que no me refería a una charla despreocupada.
“Ya veo. Bien, pasa” sonríe nuevamente, pero puedo ver su ansiedad en la inclinación descendiente de sus ojos y la débil mueca de su boca. Tiene una cara muy expresiva, Olga: su piel rosada es pálida y frágil, como una servilleta de papel, y las líneas alrededor de sus ojos se pliegan en una miríada de formas diferentes de acuerdo a su humor. Supongo que eso es lo que pasa cuando no tienes botox, maquillaje o un falso bronceado. Tienes expresiones en su lugar. “¿Quieres que prepare café?”
“¿Por qué no?” La sigo hacia la cocina, la cual está diez veces más sucia de lo que estaba cuando yo vivía ahí con Andrey. No pude evitar arrugar mi nariz al mal olor que hay en el aire, el cual supongo viene del racimo de flores todavía envuelto en papel, pudriéndose en la encimera. Un zapato de hombre está en el fregadero, junto con un cepillo de pelo, y hay una pila enorme de carpetas viejas de cartón en cada silla.
“Ah” Olga gesticula vagamente alrededor como queriendo que una de las sillas se despejara mágicamente. “Estuvimos teniendo un problema a resolver. ¿Qué tamaño es ideal para archivar las cosas? Esa es la pregunta.”
Hubo una época en que me hubiera lanzado rápidamente sobre algo inteligente que decir sobre archivos. Pero ahora la miro a los ojos y le digo francamente. “En realidad, es algo diferente de lo que quería hablarte.”
“Verdaderamente” dice Olga después de una pausa. “Difícilmente sepa lo que puede ser. Sentémonos.”
Saco una pila de carpetas de una silla, para revelar un largo pez envuelto en papel de pescadería. Ok. Así que ese era el olor.
“Así es como está funcionando todo. Extraordinario” ella frunce el ceño, dudando por un momento, luego pone las carpetas de nuevo sobre eso. “Vayamos al comedor.”
Me siento en uno de los sillones, y Olga se sienta en una mecedora en frente mío. El olor de humo de madera vieja y humedad era abrumadora. Una luz dorada se filtra a través de los cristales manchados de las ventanas. Ésta habitación es tan Zhdanov. Como lo es Olga. Está sentada en su posición usual de intransigencia, con las rodillas firmemente separadas, con la falda drapeada acampanada sobre sus piernas, su cabeza inclinada hacia adelante para escuchar, con su rizado teñido cabello cayéndole sobre la cara.
“Andrey…” Empiezo, luego inmediatamente me detengo.
“Si?”
“Andrey…”
Me paro nuevamente. Hay un momento de silencio.
Esta mujer significa tanto en mi vida, pero casi no la conozco. Hemos tenido una relación completamente civilizada y distante donde no hemos hablado de nada excepto de cosas que no importan. Ahora se siente como si fuera a romper la pantalla que hay entre nosotras. Pero no sé por dónde comenzar. Las palabras giran alrededor de mi cabeza como moscas. Necesito coger alguna.
“¿A cuántas chicas le ha propuesto casamiento Andrey?” no quería empezar por ahí, pero entonces, ¿por qué no?
Olga parece haber sido atrapada. “¡Lena!” Traga. “Mi Dios. Realmente creo que Andrey… Éste es un asunto…” se frota la cara, y noto que sus uñas están sucias.
“Andrey está en Bruges. No puedo hablar con él. Así que vine a hablar contigo.”
“Ya veo.” La expresión de Olga se torno seria.
“Lucinda me dijo que había una lista y que ella y yo estábamos al final de ella. Andrey nunca mencionó a nadie más. Ni siquiera me dijo que él y Lucinda habían sido pareja. Nadie me lo dijo” no puedo sacar el resentimiento de mi voz.
“Lena… Tu no debes… “Puedo decir que Olga no sabía que decir. “Andrey está muy, muy encariñado contigo, y no deberías preocuparte sobre… Sobre eso. Tu eres una chica adorable.”
Debe estar tratando de ser agradable, pero de la manera en que lo dice me hace estremecer. ¿Qué quiere decir con chica adorable? Es alguna manera protectora de decir: ¿podrías no tener cerebro pero luces bien?
Tengo que decirle algo. Tengo que hacerlo. Es ahora o nunca. Adelante, Lena.
“Olga, me haces sentir inferior” las palabras salen al exterior. “¿Tú piensas que soy inferior, o solo está en mi mente?”
Arg. Lo hice. No puedo creer que dije eso en voz alta.
“¿Qué?” Los ojos de Olga se abren tan ampliamente, que noto por primera vez que son de un azul marino impresionantes. Me desconcertó por lo conmocionada que parece, pero no puedo retroceder ahora.
“Me siento inferior cuando estoy aquí” trago. “Siempre. Y solo me preguntaba si realmente pensabas que lo era o…”
Olga se lleva ambas manos a su rizado cabello. Coge un lápiz, lo saca y lo coloca sobre la mesa.
“Creo que ambas necesitamos un trago” dice finalmente. Se levanta de la hundida silla y sirve dos vasos de scotch de una botella del armario. Me tiende uno a mí, levantando el suyo, y tomando un profundo trago. “Siento como si me hubieran dado un mazazo en la cabeza.”
“Lo siento” inmediatamente me siento mal.
“¡No!” ella levanta su mano. “¡Absolutamente no! Querida niña, tu no tienes que disculparte por una expresión de buena fe de tu percepción de la situación, sea constructiva o no.”
No tengo ni idea de lo que me está hablando. Pero pienso que trata de ser amable.
“Yo me tengo que disculpar” continua. “Si alguna vez te has sentido incómoda, dejada de lado, inferior. Aunque es una idea tan ridícula que casi no puedo…” Se apaga, luciendo desconcertada “Lena, simplemente no lo comprendo. ¿Puedo preguntarte, qué te ha dado a ti esa impresión?”
“Ustedes son tan inteligentes” me encojo de hombros incómoda. “Publican cosas en diarios y yo no.”
Olga luce perpleja “Pero, ¿por qué tendrías que publicar cosas en los diarios?”
“Porque…” me froto la nariz. “No lo sé. No es que… Es… como, no sé cómo pronunciar Proust.”
Olga cada vez luce más perpleja. “Tu claramente lo haces.”
“¡Sí, lo hago ahora! Pero no lo hacía. La primera vez que los conocí, no entendía bien las cosas, y Anatoly dijo que mi grado de fisioterapeuta era divertido, y me sentí tan mortificada…” Me detengo, mi garganta de repente se bloquea.
“Ah” una luz se enciende en los ojos de Olga. “Ahora, nunca debes tomar a Anatoly en serio. ¿No te advirtió Andrey? Su sentido del humor puede ser, si podemos decirlo así, ¿fuera de lo normal? Ha ofendido a tantos amigos nuestros con chistes fuera de lugar, que no puedo contarlos.” Alza sus ojos brevemente hacia el cielo. “Es un muy buen hombre a pesar de todo, aunque, tienes que llegar a conocerlo.”
No supe que responderle así que tomé un sorbo de mi scotch. Usualmente nunca tomo scotch, pero este está buenísimo. Cuando levanto la mirada, los ojos filosos de Olga, están sobre mí.
“Lena, no somos del tipo sentimental. Pero, créeme, Anatoly piensa tan bien sobre ti como yo. Estaría devastado si supiera tus inquietudes.”
“¿Entonces que fue todo eso en la iglesia?” Le tiro las palabras furiosamente antes de que me pueda detener a mí misma. Olga parece como si la hubiera abofeteado.
“Ah. Escuchaste eso. Lo siento. No me di cuenta” toma otro sorbo de scotch, parecía verdaderamente estresada.
De repente me siento harta de ser amable y hablar dando rodeos sobre las cosas. Quiero ir al grano.
“Ok” coloco mi vaso en la mesa. “La razón por la que vine aquí, es que resulta que Andrey ha estado acostándose con Lucinda. Voy a cancelar la boda. Así que tú tienes también que ser honesta y decir lo mucho que me odias desde el principio.”
“¿Lucinda?” Olga se lleva una mano a la boca, luciendo espantada. “Oh, Andrey. Ese desdichado, desdichado muchacho. ¿Cuándo aprenderá?” Parecía absolutamente desinflada por esta noticia. “Lena, lo siento tanto. Andrey es… ¿Que te puedo decir? Un individuo defectuoso.”
“¿Tu supones que pudo hacer esto?” Me le quedo mirando “¿Lo ha hecho antes?”
“Tenía miedo de que pueda hacer algo estúpido” dice Olga luego de una pausa. “Me temo que cualquier don que Andrey haya heredado de nosotros, el del compromiso no estaba entre ellos. Por eso estábamos preocupados sobre la boda. Andrey tiene una larga historia mintiéndose en relaciones románticas, retractándose, cambiando su parecer, enredando las cosas para todos.”
“Entonces ya lo ha hecho antes.”
“En cierta manera” se estremece. “Aunque nunca ha llegado tan lejos como a la iglesia antes. Hubieron tres prometidas anteriores, y creo que Lucinda fue casi una más. Cuando él anunció otra vez que se casaría con una chica que apenas conocíamos, me temo que no corrimos a festejarlo” me mira francamente. “Tienes razón. Tratamos de sacarle la idea de la cabeza en la iglesia, casi forzosamente. Creemos que ambos deberían estar por lo menos un año conociéndose mejor. Lo último que queríamos era que salieras herida por la idiotez de nuestro hijo.”
Me siento aturdida. No tenía ni idea que Andrey le había propuesto matrimonio a alguien más, había dejado plantadas a cuatro chicas (incluida a Lucinda, casi) ¿Cómo puede ser? ¿Es mi culpa? ¿Le he preguntado alguna vez por su pasado?
¡Sí, Sí! Por supuesto que lo hice. La memoria vuelve a mí componiendo una película entera. Estábamos acostados en la cama, después de esa cena en el restaurante chino. Nos contamos sobre nuestras anteriores parejas. Y, está bien, también yo lo edité ligeramente. Pero no dejé afuera cuatro proposiciones anteriores. Andrey nunca me dijo una palabra. Ni una sola. Pero todo el mundo ya lo sabía.
Ahora, por supuesto, todas las miradas raras y las voces afiladas entre Anatoly y Olga tenían sentido. Estaba tan paranoica. Asumí que se trataban todas de lo insignificante que era.
“Pensé que me odiaban” digo, casi para mí misma. “Y pensé que estaban enojados de que usara el anillo familiar, porque… No sé… No era lo suficientemente valiosa para él.”
“¿No eras valiosa?” Olga parece absolutamente apaleada. “¿Quién ha puesto esas ideas en tu cabeza?”
“¿Cuál fue el problema entonces?” siento todo el viejo dolor subiendo por mi cuerpo otra vez. “Sé que no estaban contentos sobre ello, así que no pretendas estarlo.”
Olga parece tener un debate interno por un momento. “¿Estamos siendo francas entre nosotras?”
“Sí” digo firmemente. “Por favor.”
“Bien, entonces” Olga suspira. “Andrey ha sacado ese anillo familiar del banco tantas veces hasta ahora, que Anatoly y yo tenemos sobre eso nuestra propia teoría.”
“¿Qué es cuál?”
“El anillo familiar es una cosa fácil” abre sus manos. “No requiere ningún pensamiento mayor. Lo puede hacer en un impulso. Nuestra teoría es que cuando realmente quiera comprometerse con alguien encontrará el anillo él mismo. Elegirá algo cuidadosamente. Le supondrá algún esfuerzo. Tal vez incluso deje a su prometida elegirlo” me da una sonrisa renuente. “Así que cuando supimos que había usado el anillo familiar otra vez, me temo que nuestras alarmas sonaron.”
“Oh, ya veo.”
Me giro el anillo en mi dedo. De repente se sentía pesado y demasiado grande. Pensé que tener el anillo familiar era especial. Pensaba que significaba que Andrey estaba más comprometido conmigo. Pero ahora lo estoy viendo como Olga lo ve. Una opción fácil, sin esfuerzo alguno, irreflexivo. No puedo creer como todo lo que había pensado se había vuelto del revés. No puedo creer como he malinterpretado todo.
“Pero lo que vale” agrega Olga, un poco abatida. “Estoy muy apenada de que las cosas hayan terminado de esta manera. Tú eres una chica maravillosa, Lena. Verdaderamente divertida. Estaba muy contenta de tenerte como nuera.”
Espero a que mis pelos se pongan de punta ante la frase verdaderamente divertida, y que mi carácter espinoso interno haga acto de presencia, pero de alguna manera no lo hace. Por primera vez desde que conozco a Olga, soy capaz de tomar sus palabras por su verdadero valor. Por verdaderamente divertida no se refiere a bajo coeficiente intelectual o en un grado inferior. Ella quiere decir verdaderamente divertida.
“Yo también lo siento” digo, y estoy diciendo la verdad. Me siento mal. Justo cuando descubrí a la verdadera Olga, todo está terminado.
Pensé que Andrey era perfecto y que sus padres eran mi único problema. Ahora, siento todo de otra manera. Olga es genial, lástima de su hijo.
“Toma” me saco el anillo y se lo entrego.
“¡Lena!” parece asustada. “Seguro…”
“Todo se acabó. No lo quiero llevar más. Te pertenece. Para serte honesta, nunca lo he sentido como si fuera mío” cojo mi bolso y me pongo de pie.
“Creo que debería irme.”
“Pero…“ Olga parece desconcertada. “Por favor no te apures a hacer nada. ¿Has hablado con Andrey?”
“Todavía no” exhalo. “Pero es un poco irrelevante. Se acabó.”
Eso es básicamente el final de la conversación. Olga me acompaña hasta la puerta y aprieta mi mano cuando me voy, y siento una ráfaga repentina de cariño hacia ella. Tal vez nos mantengamos en contacto. Tal vez pierda a Andrey pero gane a Olga.
La gigantesca puerta de entrada se cierra, y yo me abro paso a través de los rododendros demasiado grandes, por el camino hacia la puerta. Estoy esperando romper en llanto en cualquier momento. Mi perfecto prometido no era perfecto después de todo.
Es un mentiroso, infiel, fóbico al compromiso y charlatán. Voy a tener que cancelar toda la boda. Mis hermanos no tendrán que acompañarme hacia el altar después de todo. Debería estar hecha pedazos. Pero mientras camino bajando la colina, todo lo que puedo sentir es insensibilidad.
No puedo coger el metro. Ni pagar más taxis tampoco. Así que me encamino hacia un banco apartado sobre un sendero soleado, me siento, y me quedo mirando el vacío por un tiempo. Varios pensamientos flotan alrededor de mi cabeza, rebotando uno con los otros como si hubiera gravedad cero.
Tanto para todo esto… Me pregunto si seré capaz de vender mi vestido de novia… Debería haber sabido que era demasiado bueno para ser cierto… Debo avisarle al vicario… No creo que a Dimitri y Denis les haya gustado Andrey, no es que lo admitieran… ¿Me amó Andrey alguna vez?
Finalmente suspiro y prendo mi teléfono. Tengo que volver a la vida real. El teléfono parpadea con nuevos mensajes, alrededor de diez de ellos son de Julia, y por un ridículo instante pienso, ¡Oh mi Dios, es psíquica, lo sabe!
Pero cuando los voy abriendo, inmediatamente me doy cuenta de lo estúpida que he sido. Por supuesto que no me envía mensajes preguntándome sobre mi vida privada. Todo esto es puramente sobre negocios.
¿Lena estas ahí?? Es increíble. Los archivos estaban en la computadora. Los mensajes de voz estaban ahí. Esto confirma todo.

¿Estás por ahí para hablar?

Llámame cuando puedas. Todo está comenzando aquí. Las cabezas están rodando. Hay conferencia de prensa esta tarde. Vick quiere hablar contigo también.

Hola Lena, necesitamos el teléfono. ¿Puedes llamarme lo más pronto posible?


Ni me molesto en abrir el resto de los mensajes, le llamo. Un momento después la línea suena y siento un poco de nervios. No tengo idea por qué.
“¡Hola Lena, al fin! Es Lena” me saluda la voz entusiasmada de Julia , y puedo oír un murmullo de gente de fondo. “Estamos todos convulsionados aquí. No tienes idea de lo que tu pequeño descubrimiento significa.”
“No fue mi descubrimiento” digo honestamente. “Fue el de Violet.”
“Pero si no hubiera sido por que atendiste el llamado de Violet y te encontraste con ella… Vick dice, choque los cinco, quiere comprarte un trago. Todos lo haremos.”
Julia suena totalmente descontrolada. “Bueno, ¿recibiste mis mensajes? Los chicos de técnica aquí quieren ver el teléfono, en caso de que haya quedado algo ahí.”
“Oh. Bueno. Seguro. Te lo llevaré a la oficina.”
“¿Esta bien eso para ti?” Julia suena preocupada. “¿Estoy interrumpiendo tu día? ¿Qué andabas haciendo?”
“Oh… Nada.”
Solo cancelando mi boda. Solo sintiéndome una completa idiota sobre todo.
“Porque puedo enviarte un mensajero…”
“No, realmente” fuerzo una sonrisa. “Está bien, voy directamente para allá.”

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Ago 09, 2015 3:35 am

¿Ustedes perdonarían una traición como la de Andrey, lo hará Lena?

CAPITULO 15

Esta vez no tuve problemas para entrar en el edificio, había prácticamente un comité de bienvenida esperándome. Julia, Vick, Robbie, Mark y un par de otras personas que no reconozco, están paradas junto a las puertas de vidrio, preparados con una tarjeta de identificación y apretones de manos y muchas explicaciones, que duraron todo el camino de ida por el ascensor y que yo solo seguí por la mitad mientras se interrumpían unos a otros. Pero lo esencial es lo siguiente: los mensajes de voz eran cien por ciento incriminatorios. Varios miembros del personal fueron separados para ser interrogados. Justin perdió su genialidad y prácticamente admitió todo. Otro miembro senior del equipo, Phil Stanbridge, también estaba involucrado por lo que todos estaban atónitos. Ed Exton había desaparecido del radar. Los abogados se están reuniendo. Nadie está seguro todavía cuando procederán a incriminarlo pero el punto es, que el nombre del Sr. Nicholas quedó limpio. Está por la luna. Julia está por la luna.
ITN está ligeramente menos en la luna, cuando la historia de Consejero gubernamental es corrupto resulto ser Problemas internos en la compañía resueltos, pero todavía siguen publicando un seguimiento del artículo reclamando que fueron los únicos que descubrieron todo.
“Toda la compañía será sacudida por esto” está diciendo Julia entusiásticamente mientras caminamos por el corredor. “Las líneas serán redibujadas.”
“Así que has ganado” me atrevo a decirle, y ella se detiene, sonriendo tan ampliamente como nunca le he visto sonreír.
“Sip. Hemos ganado” continua caminando y me dirige hacia su oficina. “¡Aquí esta! La chica en persona Lena Katina.”
Dos hombres en jeans se levantan del sofá, me estrechan la mano, y se presentan como Ted y Marco.
“Así que tú tienes el famoso teléfono” dice Marco. “¿Puedo echarle un vistazo?”
“Por supuesto” lo tomo de mi bolsillo, y se lo entrego. Lo examinan por unos minutos, presionando botones, mirándolo fijamente, pasándoselos de uno a otro.
No hay ningún otro mensaje incriminatorio en él, tengo ganas de decirles. Créanme, lo habría mencionado.
“¿Te importaría si nos lo quedamos?” dice Marco finalmente, levantando la mirada.
“¿Quedárselo?” la consternación en mi voz es tan obvia, que reacciono tardíamente.
“Perdón. Es un teléfono de la compañía, así que asumí…”
“No lo es más” dice Julia, frunciendo el ceño. “Se lo di a Lena. Es suyo.”
“Oh” Marco exhala el aliento a través de sus dientes. Parece un poco desconcertado.
“La cosa es, que queremos hacerle una examinación minuciosa. Podría llevar un tiempo. Podría decir que te lo haríamos llegar luego, pero quien sabe cuánto tiempo tomaría…” Mira a Julia por ayuda “Quiero decir, estoy seguro que podríamos darte un remplazo, de la más alta calidad, lo que quieras.”
“Absolutamente” asiente Julia. “De cualquier presupuesto” me guiña un ojo. “Puedes tener el teléfono con la mayor tecnología disponible.”
No quiero un teléfono con la mayor tecnología disponible. Quiero ese teléfono. Nuestro teléfono. Quiero mantenerlo seguro, no dejarlo para que lo hackeen los de tecnología. Pero… ¿Qué puedo decir?”
“Seguro” sonrío, incluso aunque tengo un poco revuelto el estómago “Quédenselo. Solo es un teléfono.”
“Y por tus mensajes, contactos, el resto de lo que tiene…” Marco intercambia una mirada dubitativa con Ted. “¿Que vamos a hacer con todo eso?”
“Necesito mis mensajes” estoy alarmada sobre lo temblorosa que suena mi voz. Me siento casi violada. Pero no hay nada que pueda hacer. Sería irrazonable e inútil negarme.
“Los podríamos imprimir” se ilumina Ted. “¿Que te parece eso? Imprimiremos todo para ti, así tendrás un registro.”
“Algunos de ellos son mis mensajes” apunta Julia.
“Si, algunos son de ella” asiento.
“¿Qué?” Marco mira de Julia hacia mí. “Perdón, estoy confundido. ¿De quién era este teléfono?”
“Es su teléfono, realmente, pero lo he estado usando…”
“Ambas lo hemos estado usando” explica Julia. “Conjuntamente. Compartiéndolo.”
“¿Compartiéndolo?” Marco y Ted parecen tan horrorizados, que casi me lanzo a reír.
“Nunca conocí a nadie que comparta un teléfono con anterioridad” dice Marco categóricamente. “Eso es enfermizo.”
“Yo tampoco” Ted se encoje de hombros. “Ni siquiera compartiría el teléfono con mi novia.”
“Bueno y, ¿cómo funcionó eso para ustedes?” dice Marco, mirándonos curiosamente de Julia a mi.
“Tuvo sus momentos” dice Julia, subiendo sus cejas.
“Definitivamente tuvo sus momentos” asiento otra vez. “Pero, de hecho, lo recomiendo.”
“Yo también. Todo el mundo debería probarlo al menos una vez” Julia me hace una mueca, y no puedo evitar sonreírle.
“Ok” Marco suena como si se hubiera dado cuenta que está tratando con un par de locas. “Bien, ya lo resolveremos. Vamos Ted.”
“¿Cuánto tiempo tomará?” pregunta Julia, y Ted arruga su cara.
“Podría ser un tiempo. ¿Una hora?”
Desaparecen de la oficina de Julia, y ella cierra la puerta. Por un minuto solo nos miramos una a la otra, y noto un pequeño corte en su mejilla. No tenía eso anoche.
Anoche. Por un instante me transporto de vuelta al bosque. Estoy parada en la oscuridad, con el olor de la turba del suelo en mis fosas nasales, con los sonidos del bosque en mis oídos, con sus brazos envueltos a mi alrededor, con su boca…
No. Lena. Para. No vayas por ahí. No recuerdes, o preguntes, o…
“Que día” digo finalmente, buscando a tientas alguna palabra agradable.
“Tú lo has dicho” Julia me dirige hacia el sofá y yo me siento incómodamente, sintiéndome como alguien que está haciendo alguna entrevista. “Así que, ahora que estamos solas, ¿cómo estás? ¿Qué pasó con las otras cosas?”
“No mucho que decir” hago un deliberado encogimiento de hombros despreocupado. “Oh, excepto, que cancelé mi boda.”
Cuando digo las palabras en voz alta, me siento ligeramente enferma. ¿Cuántas veces voy a tener que decir estas palabras? ¿Cuántas veces voy a tener que dar explicaciones? ¿Cámo voy a hacer para soportar los pocos días siguientes?
Julia asiente, estremeciéndose. “Ok. Eso es bastante sombrío.”
“No, es brillante.”
“¿Hablaste con él?”
“Con Olga. Fui a verla a su casa. Le dije: Olga, ¿realmente crees que soy inferior, o todo está en mi mente?”
“¡No lo hiciste!” exclama Julia, pareciendo encantada.
“Palabra por palabra” no puedo evitar reírme de su expresión, incluso aunque también casi quería llorar. “Hubieras estado orgullosa de mi.”
“¡Vamos, Lena!” levanta una mano para que choque los cinco. “Sé que eso necesitó tener agallas. ¿Y cuál fue la respuesta?”
“Estaba todo en mi cabeza” admito. “Es verdaderamente bastante dulce. Lástima sobre su hijo.”
Se hace un silencio por un momento. Me siento tan irreal. La boda cancelada. Lo dije en voz alta, así que debe ser verdad. Pero se siente tan real como decir nos han invadido los aliens.
“¿Cuáles son tus planes ahora?” Julia se encuentra con mi mirada, y creo ver otra pregunta en sus ojos. Una pregunta sobre ella y yo.
“No lo sé” digo después de una pausa.
Trato de responder a su pregunta silenciosa, pero no sé si mis ojos están haciendo un buen trabajo. No sé si Julia puede entenderlos.
Después de un momento no puedo soportar mirarle por más tiempo y rápidamente bajo mi cabeza. “Tomarme las cosas con calma, supongo. Habrá mucha mierda con la que lidiar.”
“Estoy segura” ella duda. “¿Quieres un café?”
Tuve tanto café hoy que soy como un frijol saltarín, pero por otro lado, no podía soportar esta atmósfera intensa. No puedo pensar en nada. No puedo leer a Julia. No sé qué es lo que espero o quiero. Somos dos personas que fueron brevemente lanzados la una a la otra de casualidad y ahora están conduciendo una transacción comercial. Eso es todo.
¿Entonces por qué mi estómago se retuerce cada vez que abre su boca para hablar? ¿Qué es lo que espero que diga?
“Un café estaría genial, gracias. ¿Tienes descafeinado?” miro mientras Julia juega con la máquina de café Nespresso en un mostrador al lado de su oficina, tratando de lograr que funcione el espumador de leche. Creo que es una distracción bienvenida para ambas.
“No te preocupes” digo finalmente, cuando empieza a repicar el vaporizador, pareciendo frustrada. “Lo puedo tomar negro.”
“Tu odias el café negro.”
“¿Cómo sabes eso?” Me río sorprendida.
“Se lo dijiste a Lucinda una vez en un mail” se gira, su boca torciéndose. “Tú crees que tú eres la única que hizo una pequeña investigación.”
“Tienes buena memoria” me encojo de hombros. “¿Qué más recuerdas?”
Hay un silencio. Cuando su mirada encuentra la mía, mi corazón empieza a golpear como un tambor. Sus ojos son tan ricos, oscuros y serios. Que mientras más los miro, mas quiero seguir mirándolos. Si ella está pensando en lo que yo pienso, entonces…
No. Lena. Para. Por supuesto que no piensa lo mismo. Y ni siquiera yo sé que es lo que estoy pensando, no exactamente…
“En realidad, no te preocupes por el café” me pongo de pie abruptamente. “Saldré por un rato.”
“¿Estás segura?” Julia suena desconcertada.
“Si, no quiero meterme en tu camino” evito sus ojos cuando lo paso. “Tengo mandados que hacer. Te veo en una hora.”
No hago ningún mandado. No tengo el ánimo. Mi futuro se ha descarrilado, y sé que voy a tener que tomar algunas decisiones, pero por el momento, no puedo enfrentarlas. Desde la oficina de Julia, camino tan lejos como hasta la Catedral de St. Pauls. Me siento en las escaleras bajo un rayo de sol, mirando los turistas, pretendiendo que estoy de vacaciones de mi propia vida. Luego, finalmente, comienzo mi camino de regreso.
Julia está al teléfono cuando aparezco en su oficina, y ella asiente hacia mí, gesticulando una disculpa hacia el teléfono.
“¡knock knock!” Aparece la cabeza de Ted por la puerta, y me paro.
“Está todo hecho. Tenemos a tres operarios con él” Entra en la oficina, sosteniendo una gran cantidad de hojas A4, “El único problema es, que tuvimos que imprimir cada texto en una hoja separada.”
“Wow.” No puedo creer la cantidad de papeles que está sosteniendo. Seguramente no pude haber mandado tantos mensajes de texto, ¿no? Quiero decir, solo tuve el teléfono unos días.
“Entonces” Ted apila las hojas en la mesa con aire profesional, y lo separa en tres pilas separadas. “Uno de los chicos las ha ido clasificando mientras salían. Estas son todas de Julia. Emails comerciales, sucesivamente. Bandeja de entrada, presupuestos, todo. Julia, aquí tienes” le entrega a Julia su pila cuando se levanta del escritorio.
“Genial, gracias” dice Julia, hojeándolos.
“Imprimimos los adjuntos también. Todo debería estar en tu computadora también, Julia, pero por si acaso… Y estos son los tuyos, Lena” me pasa una segunda pila. “Todo debería estar aquí.”
“Perfecto, Gracias” hojeo los papeles.
“Ahora hay una tercera pila” Ted arruga su frente como aturdido. “No estábamos seguros que hacer sobre esto. Es… Es de ambas.”
“¿A qué te refieres?” Julia levanta su mirada
“Es la correspondencia entre ustedes. Todos los textos y mails que se enviaron de una a la otra. En orden cronológico” Ted se encoge de hombros. “No sé quien de ustedes quiere quedarse con ellos, o si deberíamos tirarlos, ¿son importantes?”
Pone la pila de papeles en la mesa, y miro la última hoja sin poder creerlo. Es una foto de baja calidad de mí en un espejo, sosteniendo el teléfono y haciendo la señal del Brownie. Me había olvidado que había hecho eso. Miro la hoja siguiente para encontrarme un solo texto impreso de Julia:

Podría enviar esto a la policía y hacer que te arresten.

Luego, en la página siguiente, esta mi respuesta:

Realmente, realmente te lo agradezco. Gracias Smile Smile Smile Smile
Eso se sentía como un millón de años atrás. Cuando Julia era solo una extraña al otro lado de la línea. Cuando nunca le había conocido, no tenía ni idea de cómo era… Siento un movimiento en mi hombro. Julia se había acercado a mirar también.
“Es raro, verlo todo impreso” dice.
“Lo sé” asiento.
Me topo con una foto de unos dientes podridos y simultáneamente nos echamos a reír.
“Bastantes fotos de dientes podridos, ¿no?” Dice Ted, mirándonos curiosamente. “Nos preguntábamos de que iba eso. ¿Trabajas con el cuidado dental, Lena?”
“No exactamente” sigo hojeando las paginas, hipnotizada. Está todo los que nos dijimos una a la otra. Página tras página de mensajes, para un lado y al otro, como un libro sobre los últimos días.
WHAIZLED. Usa la D de OUTSTEPPED. Triple punto palabra, mas cincuenta puntos de bonus.

¿Sacaste turno del dentista ya? ¡¡¡¡Vas a tener los dientes podridos!!!!

¿Que haces levantada tan tarde?

Mi vida termina mañana

Me imagino como te tiene eso. ¿Por qué termina?

Tu corbata esta torcida.

No sabía que tu nombre estaba en mi invitación.

Solo pase a recoger tu bolsita de regalo. Todo es parte del servicio. No necesitas agradecerme.
¿Cómo reaccionó Vick?


Cuando llego a los últimos mails de la noche pasada, contengo mi aliento. Viendo esas palabras, era como si volviera a estar ahí.
No me molesto en mirar a Julia o demostrar alguna señal de emoción, así que calmadamente las ojeaba como si realmente no me molestaran, captando solo algunos textos raros de aquí o allá.
¿Alguien sabe que me estás escribiendo?

No lo creo, todavía.

Mi nueva regla para la vida. No entres en un tenebroso y oscuro bosque sola.

No estás sola.

Estoy contenta de que haya sido tu teléfono el que recogí.

También yo.

Xoxoxoxoxooxoxoxooxoxooxoxooxoxo

No estás en ningún lugar cerca.

Si lo estoy. Estoy llegando.


Y de repente tengo un nudo en la garganta. Suficiente. Para. Dejo los papeles de nuevo en la pila y miro hacia arriba con una alegre sonrisa.
“Wow.”
Ted se encoge de hombros “Sí, bueno, como dije, no sabíamos qué hacer con ellos.”
“Nosotros nos ocuparemos” dice Julia. “Gracias Ted.”
Su cara está impasiva. No tengo ninguna idea si sintió algo, leyendo esos textos.
“Entonces podemos hacer lo que queramos con el teléfono, ¿no?” dice Ted.
“No hay problema” asiente Julia. “Anímate Ted.”
Cuando Ted desaparece, Julia se aproxima a la máquina de Nespresso otra vez y empieza a hacer un nuevo café.
“Vamos, déjame hacerte un café. Ya sé cómo funciona ahora.”
“Realmente, estoy bien” empiezo, pero el vaporizador empieza a emitir leche caliente con un ruido tan alto, que no tiene sentido tratar de hablar.
“Aquí tienes” me entrega una taza.
“Gracias.”
“Bueno… ¿Quieres estos?” hace gestos hacia la pila de papeles.
Siento una especie de calor subiendo por mis pies, y tomo un sorbo de café, para ganar tiempo. Mi teléfono ya no estaba. Esos impresos son el único registro de ese raro y maravilloso tiempo. Por supuesto que los quería.
Pero por alguna razón no puedo admitirlo delante de Julia.
“Soy fácil” trato de sonar despreocupada. “¿Tú los quieres?”
Julia no dice nada, solo se encoge de hombros.
“No” sacude su cabeza. “Es todo bastante inconsecuente…”
Su teléfono suena con un texto entrante, y lo saca de su bolsillo. Mira la pantalla, y frunce el ceño. “Oh Jesús. Oh maldito infierno. Esto era justo lo que necesitaba.”
“¿Qué pasa?” digo alarmada. “¿Es sobre los mensajes de voz?”
“No es eso” me dice por debajo de sus cejas. “¿Qué mierda le mandaste a Willow?”
“¿Qué?” me le quedo mirando, desconcertada.
“Está al pie de guerra por un mail que le mandaste. ¿Por qué infiernos estabas enviándole un mail a Willow de todos modos?”
“¡No lo hice!” Le miro perpleja. “Nunca le mandaría un mail, ¡ni siquiera la conozco!”
“Bien, eso no es lo que ella dice…” Se interrumpe y su teléfono suena otra vez. “Ok, aquí estamos de nuevo… ¿Reconoces esto?” Me pasa su teléfono y comienzo a leer.

FFs, Willow la bruja, ¿no puedes DEJAR A JULIA EN PAZ Y DEJAR DE ESCRIBIR EN LETRAS MAYUSCULAS? Y solo para tu información: no eres la novia de Julia. Así que, ¿a quién le importa lo que estaba haciendo con una chica cursi la otra noche? ¿Por qué no te consigues una vida?????????????

Un sentimiento helado me recorre entera.
Ok. Tal vez haya escrito algo así esta mañana, mientras estaba en el metro viniendo hacia la oficina de Julia. Solo sacaba mi irritación por otra diatriba de Willow. Solo para dar rienda suelta a mi exasperación un poco. Pero no se lo había mandado. Quiero decir, por supuesto que no se lo mandé. Yo nunca lo haría, nunca lo hubiera mandado.
Oh Dios…
“Yo…um… ” Mi boca se seca cuando finalmente levanto la cabeza. “Yo pude posiblemente haberlo escrito como una broma. Y accidentalmente lo envié. Totalmente por error. Quiero decir, no pretendía hacerlo” agrego para dejarlo bien claro. “Nunca hubiera hecho esto a propósito.”
Miro las palabras de nuevo y me imagino a Willow leyéndolas. Debía haber tocado el techo. Casi hubiera deseado haber estado ahí para verla. Casi no puedo evitar un pequeño graznido cuando me la imagino abriendo desmesuradamente los ojos, sus fosas nasales dilatadas, echando fuego por la boca…
“¿Crees que es gracioso?” me espeta Julia.
“Bueno, no” digo, conmocionada por su tono. “Quiero decir, realmente lo siento. Obviamente. Pero fue por error…”
“Qué importancia tiene si fue un error, ¿o no?” me saca el teléfono de la mano. “Es un dolor de cabeza, y es lo último que necesito ahora entre manos…”
“¡Espera un momento!” levanto una mano. “No lo entiendo. ¿Por qué está en tus manos? ¿Por qué es tu problema? Fui yo quien envió el mail, no tu.”
“Créeme” me mira duramente. “De alguna manera terminará siendo mi problema.”
Ok, esto no tiene sentido. ¿Por qué sería su problema? ¿Y por qué está tan enojada? Sé que no debería haber enviado ese mail, pero tampoco Willow debería haber enviado noventa y cinco millones de furiosas diatribas. ¿Por qué se pone de su lado?
“Mira” trato de sonar calmada. “Le enviaré un mail y me disculparé. Pero creo que estás exagerando. Ella no es más tu novia. Esto no tiene nada que ver contigo.”
Ni siquiera me mira a la cara. Está escribiendo en su teléfono. ¿Le está respondiendo a Willow?
“Tú no has superado lo de ella, ¿no?” Siento una cruda herida cuando la verdad me golpea. ¿Por qué no me había dado cuenta de eso antes? “No has superado lo de Willow.”
“Por supuesto que sí” me frunce el ceño impacientemente.
“¡No lo has hecho! Si lo hubieras superado no te importaría lo de este mail. Pensarías que le vendría bien. Pensarías que había sido gracioso. Estarías de mi lado” mi voz está temblando, y tengo un terrible presentimiento de que mis mejillas se están tornando rosadas.
Julia parece desconcertada. “Lena, ¿por qué estás tan molesta?”
“Porque… Porque… ” Me interrumpo, respirando duramente.
Por razones que nunca le podré decir. Razones que ni siquiera puedo admitir yo misma. Mi estómago se retuerce de humillación. ¿A quién estaba engañando?
“Porque … ¡No fuiste honesta!” Las palabras salen finalmente. “Me dijiste toda esta basura sobre que estaba acabado y Willow debería entenderlo. ¿Como puede entender algo si reaccionas así? Estas actuando como si fuera todavía una parte importante en tu vida y fueras responsable por ella. Y eso me dice que no lo has superado.”
“Eso es todo una absoluta mentira” parece lívida.
“Entonces, ¿por qué no le dices que pare de acosarte? ¿Por qué no cortarlo de entrada? ¿Es por qué no quieres cortarlo, Julia?” Mi voz sube con la agitación. “¿Disfrutas de tu rara y estancada relación?”
Ahora Julia respira agitadamente también. “No tienes derecho a comentar sobre algo que no entiendes en absoluto…”
“¡Oh, lo siento!” me rio sarcásticamente “Tienes razón. Ni siquiera comienzo a entenderlos a ambas. Tal vez vuelvan a estar juntas, y espero que sean muy felices.”
“Lena, por el amor de Dios…”
“¿Qué?” Pongo mi taza sobre la mesa con un pequeño golpe, desparramando café sobre la pila de nuestros mensajes de texto. “Oh, los he arruinado ahora. Perdón. Pero supongo que no hay nada importante en ellos, así que no importa.”
“¿Qué?” Julia me mira como si tuviera problemas para mantener el ritmo.
“Lena, nos podemos sentar y calmarnos y solo… ¿Reagruparnos?”
No creo que sea capaz de calmarme. Me siento errática y fuera de control. Toda clase de oscuros y profundos sentimientos están saliendo a la superficie. No he terminado de admitir completamente mis esperanzas. No me había dado cuenta de cuanto he asumido…
De todos modos. He sido una completa idiota y necesito salir de aquí lo más rápido posible.
“Perdón.” Tomo un aliento profundo y de alguna manera logro esbozar una sonrisa “Perdón. Estoy un poco estresada. Con lo de la boda y todo. Está bien. Mira, gracias por prestarme el teléfono. Fue muy lindo haberte conocido, y te deseo que seas feliz. Con Willow o sin ella” tomo mi bolso, mis manos están todavía temblorosas. “Así que… Espero que todo salga bien con el Sr. Nicholas, y ya veré el final en las noticias… No te preocupes, sé dónde está la salida…” Casi no puedo enfrentarme a sus ojos mientras me encamino hacia la puerta.
Julia parece totalmente desconcertada. “Lena, no te vayas así. Por favor.”
“¡No me estoy yendo de ninguna manera!” digo claramente. “Realmente, tengo cosas que hacer. Tengo una boda que cancelar, personas a las que darle un pequeño ataque al corazón…“
“Espera. Lena…” la voz de Julia me detiene, y me giro. “Sólo quería decirte… Gracias.”
Sus ojos azules se encuentran con los míos, y por un momento mi susceptible escudo de defensa se rompe.
“Lo mismo digo” asiento, con un nudo en la garganta. “Gracias.”
Levanto una mano como saludo final y camino por el corredor. Con la cabeza alta. Sigo caminando. No miro atrás.
Para cuando llego a la acera, mi cara está ligeramente salpicada con lágrimas y estoy totalmente furiosa con quien no estoy segura. Tal vez conmigo misma.
Pero solo hay un camino que me haga sentir mejor. En un lapso de media hora, había visitado una tienda, me había suscripto al más caro e informal contrato existente, y soy la poseedora de un resbaladizo y moderno IPhone. Ted dijo “cualquier presupuesto”, bien, le tomé las palabras.
Y ahora, tengo que bautizarlo. Salgo de la tienda hacia un área abierta, pavimentada lejos del tráfico. Llamo al teléfono de Andrey y asiento satisfecha cuando va derecho al contestador automático. Eso era lo que quería.
“Ok, tú pedazo de mierda” empapo la palabra de tanto veneno como puedo manejar. “He hablado con Lucinda. Lo sé todo. Sé que te acostaste con ella, sé que le propusiste casamiento, sé que este anillo ha estado rodando por varias casas, sé que eres un cabrón mentiroso, y, solo para que lo sepas, la boda se cancela. ¿oíste eso? Cancelada. Así que espero que encuentres otro buen uso que darle a tu traje. Y a tu vida. Te veo Andrey, mejor no.”
Hay momentos en la vida para los que se inventó el helado de chocolate blanco de Magnum, y éste era uno de ellos.
Todavía no me puedo enfrentar a los llamados telefónicos. No me puedo enfrentar a decirle al vicario, o a mis hermanos, o a ninguno de mis amigos. Estoy muy magullada. Necesito recargar mis energías primero. Y así, para cuando llegue a casa, tenga un plan.
Esta noche: mirar lindas películas en DVD, comer Magnums, llorar mucho. Máscara en el pelo.
Mañana: anunciar al mundo que la boda se ha cancelado, arreglármelas con las consecuencias, ver a Annalise tratar de no gritar de la alegría, etcétera, etcétera.
Estuve enviándoles un texto con mi nuevo número de móvil a todos los que conozco y algunos amigos ya me han respondido, pero no les he mencionado lo de la boda a ninguno. Todo puede esperar hasta mañana.
No quiero mirar nada que tenga que ver con las bodas, obviamente, así que al final me decido por los dibujos animados, que resultaron ser las mas lacrimógenas de todas. Miro Toy Story 3, Up, y casi a media noche estoy con Buscando a Nemo. Estoy enroscada en el sofá con mi viejo pijama y mi cubrecama de peluche, con un vino blanco de fácil acceso, mi cabello empastado con la máscara para el pelo y los ojos más hinchados del universo. Buscando a Nemo siempre me hace llorar de todos modos, pero esta vez empiezo a lloriquear antes incluso de que Nemo se haya perdido. Me estoy preguntando si debería encontrar alguna otra cosa para ver que sea menos brutal y salvaje, cuando suena el timbre.
Lo que es raro. No espero a nadie. A menos … ¿Han llegado Dimitri y Denis un día antes? Sería tan propio de ellos llegar a medianoche, justo de después de su entrenamiento y muertos de hambre. El intercomunicador está convenientemente a mano desde el sofá, así que tomo el recibidor, pauso la película y tentativamente digo: “Hola.”
“Soy Andrey.”
¿Andrey?
Me enderezo en el sofá como si me hubieran dado un golpe eléctrico. Andrey. Aquí. En la puerta. ¿Habrá escuchado el mensaje?
“Hola” trago, tratando de recobrarme. “Pensé que estabas en Bruges.”
“Volví.”
“Bueno. Entonces, ¿por qué no usas tus llaves?”
“Pensé que podrías haber cambiado la cerradura.”
“Oh” me saco un mechón de cabello de mis ojos llorosos. Así que había escuchado el mensaje. “Bueno… No lo he hecho.”
“Puedo subir, ¿entonces?”
“Supongo.”
Cuelgo el teléfono y miro alrededor. Mierda. Esto es una pocilga.
Por un pequeño instante entro en pánico, siento la urgencia de saltar, limpiar los envoltorios de Magnums, lavarme el pelo para sacarme la máscara, acomodar los almohadones, ponerme un poco de delineador, y ponerme alguna ropa interior atractiva. Eso es lo que Annalise haría.
Y tal vez eso fue lo que me detuvo. ¿A quién le importa si tengo los ojos hinchados y el pelo empastado? No me casaré con este hombre, así que es irrelevante como luzca.
Escucho sus llaves en la cerradura y desafiantemente vuelvo a poner en marcha la película. No voy a pausar mi vida por él. Ya lo hice demasiadas veces. Subo el volumen ligeramente y me lleno otro vaso de vino. No le ofreceré nada, así que no se lo esperará.
La puerta hace un familiar chirrido y sé que está en el recibidor, pero continúo mirando fijamente la pantalla.
“Hola.”
“Hola” me encojo de hombros, como queriendo decir “has lo que quieras”
En mi visión periférica puedo verlo exhalar. Parece un poco nervioso.
“Bueno.”
“Bueno” yo también puedo jugar a este juego.
“Lena…”
“Lena… Quiero decir Andrey” frunzo el ceño. Él me ve hacerlo. Por error levanto los ojos hacia él, e inmediatamente corre hacia mí y me toma la mano, justo como lo hizo la primera vez que nos conocimos.
“¡Para!” prácticamente le grito, apartándolo. “No hagas eso.”
“¡Lo siento!” levanta su mano como si lo hubiera quemado.
“Ya no sé quién eres” miro miserablemente a Nemo y Dory. “Me mentiste sobre todo. No me puedo casar con un hombre que es un embustero y mentiroso. Así que tendrás que irte. Ni siquiera sé que es lo que estás haciendo aquí.”
Andrey suspira fuertemente.
“Lena… Está bien. Cometí un error. Lo admito.”
“¿Un error?” repito sarcásticamente
“¡Sí, un error! No soy perfecto. ¿Ok?” Se pasa los dedos por su pelo en un gesto de frustración. “¿Es eso lo que esperas en un hombre? ¿Perfección? ¿Quieres a alguien que sea perfecto? Porque, créeme, ese alguien no existe. Y si es por eso que estás cancelando la boda, por que cometí un simple error…” Levanta sus manos, sus ojos reflejan los colores de la tv. “Soy humano, Lena. Soy un imperfecto ser humano.”
“No quiero a alguien perfecto” chasqueo. “Quiero a alguien que no se acueste con mi Wedding planner.”
“No escogemos nuestras imperfecciones, desafortunadamente. Y me arrepiento de mi debilidad una y otra vez.”
¿Cómo se las arregla para sonar tan noble, como si él fuera la víctima en todo esto?
“Bueno, pobre de ti” subo el volumen de Nemo, pero, para mi sorpresa, Andrey coge el control remoto y apaga la tele. Parpadeo hacia él en repentino silencio.
“Lena, no puedes hablar en serio. No puedes querer cancelar todo por un pequeño…”
“No es solo por eso” siento un viejo, y ardiente dolor en mi pecho. “Tú nunca me dijiste sobre tus otras prometidas. Tú nunca me dijiste que le habías propuesto matrimonio a Lucinda. Pensé que el anillo era especial. Tu madre lo tiene, ya que estamos…”
“Le he propuesto matrimonio a otras chicas” dice lentamente. “Pero ahora no sé por qué.”
“¿Porque las amabas?”
“No” dice con una fiereza repentina. “No lo hacía. Estaba loco. Lena, tú y yo, somos diferentes. Podemos hacerlo. Sé que podemos. Solo tenemos que pasar la boda…”
“¿Pasarla?”
“No me refería a eso” exhala impacientemente. “Mira, vamos Lena. La boda está casi lista. Todo está arreglado. No se trata de lo que pasó con Lucinda, se trata de nosotros. Podemos hacerlo. Realmente quiero hacerlo” está hablando con tanto fervor, que me lo quedo mirando sorprendida.
“Andrey…”
“¿Cambiará esto tu parecer?” Para mi asombro, se pone de rodillas al lado del sofá y alcanza su bolsillo. Me quedo muda cuando abre una pequeña caja de joyería. Dentro hay un anillo hecho con tiras de oro retorcidas, con un pequeño diamante en un costado.
“¿Dónde…de donde vino eso?” Casi no puedo encontrar mi voz.
“Lo compré para ti en Bruges” aclara su garganta, como si le avergonzara admitirlo “Estaba caminando por la calle un día. Lo vi en una vidriera, y pensé en ti.”
No puedo creerlo. Andrey me ha comprado un anillo. Especialmente para mí. Puedo oír a Olga en mi cabeza: Cuando realmente quiera comprometerse con alguien, encontrará el anillo por sí mismo. Elegirá algo cuidadosamente. Pensará en ello.
Pero no me puedo relajar.
“¿Por qué escogiste este anillo?” lo pruebo. “¿Por qué te hizo pensar en mí?”
“Por el oro ensortijado” me da una sonrisa avergonzada. “Me recordó a tu pelo. No el color, obviamente” enmendó rápidamente. “El brillo.”
Esa fue una buena respuesta. Casi romántica. Levanto mi mirada y me da una ladeada sonrisa esperanzada.
Oh Dios. Cuando Andrey se comporta tan dulce y como un cachorrito, es casi irresistible.
Los pensamientos todavía están girando en mi cabeza. Cometió un error. Un gran, gran error. ¿Voy a tirar todo por la borda por eso? ¿Soy yo tan perfecta? Enfrentémoslo, hace veinticuatro horas mis brazos estaban alrededor de alguien más en un bosque.
Siento un pequeño remordimiento en el pecho al pensar en Julia y me doy una sacudida mental. Para. No vayas por ahí. Fui llevada por la situación, eso es todo. Tal vez Andrey también lo hizo.
“¿En que piensas?” Andrey me mira emocionadamente.
“Me encanta” susurro. “Es precioso.”
“Lo sé” asiente, “Es exquisito. Como tú. Y quiero que tú lo uses. Así que, Lena…” Pone su mando cálida sobre la mía. “Mi dulce Lena… ¿Lo harás?”
“Oh Dios Andrey” digo impotente “No lo sé…” Mi nuevo IPhone está parpadeando con nuevos mensajes y yo lo tomo para ganar tiempo. Hay un nuevo mensaje de Juliavolkova@whiteglobeconsulting.com
Mi corazón empieza latir fuertemente. Le envié a Julia mi nuevo número esta tarde, solo para que lo tenga. Y en el último minuto agregué, “Perdona por lo que paso esta tarde con varios besos”. Simplemente para despejar el aire. Ahora me está respondiendo. A medianoche. ¿Qué querrá decirme? Con dedos temblorosos, mis pensamientos barajando varias posibilidades, abro el mensaje.
“¿Lena?” Andrey suena un poco ofendido. “¿Dulzura? ¿Podríamos enfocarnos?”

Julia está encantada de haber recibido su mensaje. Se lo responderá lo más pronto que pueda. Mientras tanto, gracias por su interés.

Siento una ráfaga de humillación mientras leo las palabras. El mail de limpieza. Mandó a su asistente para que envíe un mail que me saque del medio.
De repente me acuerdo de ella, esa vez en el restaurant: Tienes que tener un mail de limpieza. Vienen en varias formas muy prácticas para sacarte de encima a personas acosadoras. Bien, no pudo ser más clara que eso, ¿o si?
Y ahora tengo algo más que una pequeña angustia en el pecho, tengo un verdadero torrente desgarrador de dolor. Fui tan estúpida. ¿Qué pensaba? Por lo menos Andrey no se engañó así mismo pensando que entre Lucinda y él había algo más que un flirteo casual. De alguna manera fue mucho más fiel de lo que lo fui yo. Quiero decir, si Andrey hubiera sabido la mitad de lo que había pasado estos pocos días…
“¿Lena?” Andrey me mira. “¿Malas noticias?”
“No” tiro el teléfono en el sillón y de alguna manera encuentro una manera de sonreír deslumbrantemente. “Tienes razón. Todos cometemos estúpidos errores. Todos nos dejamos llevar por la corriente. Todos nos distraemos con cosas que no son… Que no son reales. Pero el punto es… “ Me estoy saliendo del camino me parece.
“¿Si?” me anima Andrey gentilmente
“El punto es…. Que me compraste un anillo. Tú mismo.”
Cuando digo las palabras, mis pensamientos parecen reafirmarse y consolidarse firmemente. Todos mis ilusos sueños se desmoronan. Esto es la realidad, justo aquí, frente a mí. Sé lo que quiero ahora. Saco el anillo de la caja y lo examino por un momento, la sangre corre rápido por mi cabeza. “Lo elegiste por ti mismo. Y yo lo amo. Y, Andrey… Sí.”
Me encuentro con la mirada de Andrey, de repente sin importarme sobre Julia, queriendo continuar con mi vida, lejos de aquí, hacia algo nuevo.
“¿Sí?” me mira como si no estuviera seguro de lo que había oído.
“Sí” asiento.
En silencio, Andrey me saca el anillo. Me levanta la mano derecha y lo desliza en mi dedo anular.
No puedo creerlo. Me voy a casar.

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por flakita volkatina el Vie Ago 14, 2015 7:28 pm

Bueno dejando d un lado lo d Julia y Lena si es q hay algo... creo q no.. no debio dejar pasar eso ni xq compro un anillo pos si mismo es cierto nadie es perfecto y en una relacio
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por flakita volkatina el Vie Ago 14, 2015 7:30 pm

Relacion los errores estan a la oden del dia pero eso fue muy apresurado aceptar como si nada la traicion q n solo fue una vez si no varias... en conclusion fue estupido n esty de acuerdo q haya dicho q si... pasando al msj d Julia mmm fue una perrrrr... cn esi
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por Admin el Dom Ago 16, 2015 1:57 am

Bueno, les dejo el capítulo final de esta adaptación, que ha tardado más de lo que ha debido pero como ya no soy una NINI pues... Hay cuenta de internet que pagar así que**snif snif** como soy pobre tengo que trabajar TT_TT


CAPITULO 16

Andrey no cree en supersticiones. Es igual que su padre. Así que aunque sea nuestro día de bodas hoy, aunque todos sepan que es mala suerte, se quedó en mi apartamento la otra noche. Cuando le dije que debería irse a casa de sus padres, se empesinó y dijo que no podía ser tan ridícula y por qué tendría que empacar todas sus cosas por una noche, luego agregó, “Seguro que la única gente que cree esa clase de cosas son personas…”
En ese punto se detuvo. Pero sé lo que iba a decir “débiles mentales”. Fue bueno que no continuase, o habría habido una importante explosión. Es por eso que todavía me siento un poco gruñona con él. Lo que no es exactamente lo ideal en nuestro día de bodas. Debería estar sintiéndome soñadoramente. No debería estar dirigiéndome a la cocina cada cinco minutos diciendo “y otra cosa que siempre haces…”
Ahora sé exactamente por qué se ha empezado la tradición de estar separados la noche anterior a la boda. No tiene nada que ver con el romance, el sexo, la castidad, o lo que sea. Es para que no vayas por el pasillo que te lleve al altar pisoteando fuerte e hirviendo de furia hacia tu marido, planificando todas las verdades que le dirás tan pronto como te saques la pequeña boda del camino.
Lo iba a hacer dormir en el pasillo, pero Dimitri y Denis estaban ahí durmiendo en bolsas de dormir. Por lo menos le hice prometer que dejará la casa antes de que me ponga el vestido de novia. Quiero decir, ese sería el límite.
Mientras me sirvo una taza de café, puedo oírlo dar un discurso en el baño, y siento otro ramalazo de irritación. Está practicando su discurso. Aquí. En el piso. ¿No se suponía que su discurso sería una sorpresa? ¿Sabe algo siquiera sobre bodas? Me acerco a la puerta del baño, preparada para regañarlo, luego me detengo. Podría también escuchar un poco.
La puerta está ligeramente entreabierta, y hojeo por la grieta y lo veo con su bata puesta, hablándole al espejo. Para mi sorpresa, parece bastante exaltado. Sus mejillas están rojas y está respirando dificultosamente. Tal vez se esté metiendo en el personaje. Tal vez haga un verdadero discurso apasionado sobre como yo completo su vida, y todos llorarán.
“Todos dijeron que nunca me casaría. Todos dijeron que nunca lo haría” Andrey hace una larga pausa me pregunto si se habrá perdido. “Bueno, miren. Aquí estoy, ¿no? Aquí estoy…”
Toma un trago de algo, que parece un gin-tonic, y se mira beligerantemente.
“Aquí estoy. Casándome, ¿cierto? Casándome.”
Me le quedo mirando desconcertada. No sé exactamente qué es lo que está mal sobre su discurso, pero algo lo está. Hay algún pequeño detalle que no encaja… Algo está faltando… Algo que se me pasa…
Lo tengo. No parece feliz.
¿Por qué no parece feliz? Es su día de boda.
“Lo he conseguido” levanta su vaso al espejo, frunciendo el ceño. “Así que a todos ustedes que dijeron que no podía pueden irse a la mierda.”
“¡Andrey!” no puedo dejar de exclamar en estado de shock. “¡No puedes decir eso en nuestra boda!”
La cara de Andrey se sacude, y su aire beligerante se desvanece cuando se gira “¡Lena! ¡Corazón! No sabía que podías oírme.”
“¿Ese es tu discurso?” pregunto.
“¡No! No exactamente” toma un gran sorbo de su bebida. “Es un trabajo en progreso.”
“Bueno, ¿no lo has escrito todavía?” Miro su vaso. “¿Es eso un gin-tonic?”
“Creo que me merezco un gin-tonic en mi día de mi boda, ¿no?”
El aire beligerante está volviendo. ¿Qué es lo que está mal con él?
Si hubiera estado en una de esas lujosas cocinas americanas que pasan en los dramas de la tele, iría hacia él ahora, tomaría su brazo y diría gentilmente “Hoy va a ser un gran día, cariño” y su cara se suavizaría y diría “Lo sé” y nos besaríamos, y hubiera disipado su tensión con mi tacto amoroso y encantador.
Pero no estoy de humor para eso. Si él puede ser beligerante, yo también.
“Bien” le frunzo el ceño. “Enójate. Gran idea.”
“No voy a enojarme. Por Dios. Pero tengo que tomar algo para sacarme este…” Se detiene abruptamente, y me le quedo mirando conmocionada. ¿A dónde exactamente quería ir con esa frase?
¿Este dolor? ¿Este calvario?
Creo que su mente está trabajando de la misma manera que la mía, porque rápidamente termina su frase “Esta emoción. Tengo que sacarme tanta emoción de encima, o estaré demasiado hiperactivo para concentrarme. Dulzura, luces hermosa. Grandioso cabello. Luces espectacular.”
Su viejo encanto ha regresado con todas sus fuerzas, como el sol saliendo tras una nube.
“Mi cabello no está preparado todavía” digo, con una sonrisa a regañadientes. “La peluquera está de camino.”
“Bien, no dejes que te lo arruinen” me toma los extremos y me los besa. “Saldré de tu camino. Te veo en la iglesia.”
“Ok” lo miro, sintiéndome un poco intranquila.
Y estoy intranquila por el resto de la mañana. No es exactamente que esté preocupada. Es más como que no sé si debería estar preocupada. Quiero decir, miremos los hechos. Un momento Andrey está sobre mi rogándome que me case con él, luego se pone gruñón, como si yo lo estuviera forzando a casarse apuntándolo con un arma. ¿Serán solo los nervios? ¿Es así como se comportan todos los hombres antes de su boda? ¿Lo debería tolerar como un comportamiento masculino normal, como cuando se resfría y empieza a buscar en Google cáncer nasal, síntomas de disfuncionalidad nasal?
Si mi padre estuviera vivo, le podría preguntar.
Pero ese es un camino por el que hoy no me interesa transitar, no el día de hoy, o seré un desastre. Parpadeo fuertemente y me refriego la nariz con un pañuelo. Vamos, Lena. Alégrate. Deja de inventar problemas que no existen.
¡Me voy a casar!
Dimitri y Denis salen de sus capullos justo cuando llega el peluquero. Se hacen unas gigantescas tazas de té en vasos que han traído ellos mismos, luego instantáneamente comienzan a bromear con él y se ponen rulos en su cabello y me hacen caer de la risa. Deseo poder verlos un millón de veces más a menudo. Luego desaparecen para desayunar en un café, y Ruby y Annalise llegan dos horas antes porque no podían esperar más, y el peluquero anuncia que está listo, y mi tía Trudy llama desde su móvil, diciendo que casi están llegando y que se había roto las medias, si había algún lugar que pudiera comprar otras?
Luego, estamos inmersas en una nube de secadores de pelo encendidos, uñas siendo pintadas, maquillaje siendo colocado, cabellos siendo arreglados, flores llegando, vestidos puestos, vestidos siendo quitados para llevarlos a la lavandería, sándwiches entregados y casi un desastre de fijador de cabello (fue en realidad una mancha de café en la rodilla de Annalise). De alguna manera, son las dos en punto cuando me doy cuenta, y los autos están aquí y estoy parada frente al espejo con mi vestido y mi velo. Dimitri y Denis están parados cada uno a mi lado, tan guapos con sus trajes que tengo que parpadear para secarme las lágrimas. Annalise y Rubby ya se han ido hacia la iglesia… Esto es todo. Mis últimos momentos como soltera.
“Mamá y Papá hubieran estado orgullosos de ti” dice Dimitri ásperamente. “Increíble vestido.”
“Gracias” trato de encogerme de hombros despreocupadamente.
Supongo que me veo bien, como cualquier novia. Mi vestido es realmente largo y delgado, con una espalda baja y pequeños lazos en mis mangas. Mi cabello está recogido en un moño. Mi velo es de gasa ligera, y tiene un tocado de perlas y un grandioso ramo de lilas. Pero de alguna manera, justo como Andrey esta mañana, algo parece inapropiado…
Es mi expresión, de repente me doy cuenta consternada. No está bien. Mis ojos están tensos y mi boca continúa torciéndose hacia abajo y no estoy radiante. Dejo al descubierto mis dientes con una amplia sonrisa, pero ahora parezco una loca, como una especie de aterradora novia payaso.
“¿Estás bien?” Dimitri me mira curiosamente.
“¡Bien!” Me bajo el velo, tratando de que se arrugue más sobre mi cara. El punto es que, no importa como esté mi expresión. Todos estarán mirando a mi sequito.
“Hey, hermanita” Denis mira a Dimitri como buscando apoyo. “Tú ya lo sabes, si cambias de parecer, estaríamos totalmente encantados. Te ayudaremos a fugarte. Ya lo hemos discutido, ¿no es así Dimitri?”
“Cuatro treinta desde St. Pancras” asiente Dimitri. “Te lleva a Paris a tiempo para la cena.”
“¿Fugarme?” lo miro consternada. “¿A qué te refieres? ¿Por qué planearía una fuga? ¿No les gusta Andrey?”
“¡No, waoh! Nunca dijimos eso” Dimitri levanta sus manos defensivamente. “Solo… Lo planteamos. Te damos una opción. Lo vemos como nuestro trabajo.”
“Bien, no lo vean como su trabajo” hablo más afiladamente de lo que pretendo. “Tenemos que ir a la iglesia.”
“Compré los diarios cuando salimos, a propósito” agrega Dimitri, sosteniendo una pila de diarios. “¿Quieres leerlos en el auto?”
“¡No!” retrocedo con horror. “¡Por supuesto que no! Tendré el vestido manchado de tinta.”
Solo mi hermano pequeño podría sugerir leer los diarios de camino hacia mi propia boda. Como si, fuera tan aburrido que serí mejor tener algún entretenimiento.
Habiendo dicho eso, no puedo evitar hojear un diario rápidamente mientras Denis va por última vez al baño. Hay una foto de Julia en la página 5, bajo el titulo ESCANDALO GOLPEA EL MUNDO DE LOS NEGOCIOS, y tan pronto como le veo, mi estómago se retuerce fuertemente.
Pero menos que las veces anteriores. Estoy segura de eso.
El auto es una negra limusina Rolls Roys, que parece bastante increíble en mi calle de Balham, y un pequeño grupo de vecinos se ha reunido para verme salir. Hago una pequeña reverencia y todos aplauden cuando entro en el auto. Estamos listos, y me siento como una adecuada, resplandeciente y radiante novia.
Excepto por que no luzco así de radiante y resplandeciente, porque mientras conducimos por Buckingham Palace Road,Dimitri se inclina y me dice.
“¿Lena? ¿Te marea el auto o algo?””
“¿Qué?”
“Pareces enferma.”
“No, no lo hago” le frunzo el ceño.
“Lo haces” dice Denis, mirándome dudosam ente “Casi como… Verde.”
“Si, verde” La cara de Dimitri se enciende. “Eso es a lo que me refería. Como si estuvieras a punto de vomitar. ¿Estás a punto de vomitar?”
Eso es tan típico de los hermanos varones. ¿Por qué no habré tenido hermanas mujeres, que me dirían que estoy hermosa y me prestarían sus coloretes?
“¡No, no estoy a punto de vomitar! Y no importa como luzca” giro mi cabeza. “Nadie será capaz de mirarme a través del velo” mi teléfono suena, y lo saco de mi pequeña bolsa. Es un mensaje de texto de Annalise:

¡No vayan por Park Lane! ¡Accidente, estamos atascadas!

“Hey” me inclino hacia el conductor. “Hubo un accidente en Park Lane.”
“Bueno” asiente. “Evitaremos esa ruta entonces.”
Mientras giramos hacia una calle adyacente, estoy consciente de Dimitri y Denis intercambiando miradas.
“¿Qué?” digo finalmente.
“Nada” dice Dimitri dulcemente. “Solo siéntate y relájate. ¿Quieres que te cuente algunos chistes? Así te despejas.”
“No. Gracias.”
Miro por la ventana, viendo las calles pasar. Y de repente, antes de que me sienta preparada, llegamos. Las campanas de la iglesia están repicando con un único tono rítmico mientras nos bajamos del auto. Un grupo de invitados tardíos que no reconozco están subiendo a las corridas las escaleras, la mujer sosteniendo su sombrero. Me sonríen, y les devuelvo un asentimiento inconsciente.
Esto es real. Realmente estoy haciendo esto. Este es el día más feliz de mi vida. Debería recordar cada momento. Especialmente lo feliz que estoy Dimitri me examina y hace una mueca. “Len, te ves terrible. Le diré al vicario que estas enferma” se va corriendo hacia la iglesia.
“¡No, no lo hagas! ¡No estoy enferma!” exclamo furiosa, pero es demasiado tarde. Tiene una misión. Efectivamente, unos momentos después el Reverendo Fox sale apurado de la iglesia, con una mirada ansiosa en su cara.
“Oh mi Dios, tu hermano tiene razón” dice tan pronto como me ve. “No luces bien.”
“¡Estoy bien!”
“¿Por qué no te tomas un par de minutos para componerte sola, antes de que empecemos el servicio?” Me conduce hacia una pequeña sala de costado. “Siéntate un momento, toma un vaso de agua, ¿tal vez quieras una galletita? Hay algunas en el hall de la iglesia. Tenemos que esperar que lleguen las damas de honor de todos modos. Deduzco que quedaron atoradas en el tráfico.”
“Las esperaré en la acera” dice Dimitri. “No tardarán.”
“Bien.”
Todos salen y me dejan sola en la sala silenciosa. Un pequeño espejo está apoyado en un estante, y cuando me miro en él hago una mueca. Sí parezco enferma. ¿Qué es lo que está mal conmigo?
Mi teléfono suena y lo miro sorprendida. Tengo un mensaje de texto de la Sra. Randall.

¡6-4 6-2 Gracias Lena!

¡Lo logró! ¡Volvió a jugar al tenis! Esta es la mejor noticia que he tenido en todo el día. Y de repente, siento ganas de estar en el trabajo, lejos de aquí, absorta en el proceso de tratar a alguien, haciendo algo útil…
No. Para. No seas estúpida, Lena. ¿Cómo puedes desear estar en el trabajo el día de tu boda? Debo ser alguna clase de bicho raro. Ninguna otra novia desea estar en la oficina. Ninguna de las revistas de novias tienen artículos como “Cómo lucir radiante en vez de lucir como si tuvieras ganas de vomitar.”
Otro mensaje de texto entra en mi teléfono, pero es de Annalise.

¡¡¡¡Finalmente!!!! ¡Estamos moviéndonos! ¿Ya llegaste?

Ok. Enfoquémonos en el aquí y ahora. El simple hecho de escribir un texto me hace sentir más relajada.

Acabo de llegar.

Un instante después me responde:

¡Argh! Vamos lo más rápido posible. Igualmente, se supone que deberías llegar tarde. Da buena suerte. ¿Todavía tienes tu liga azul puesta?

Annalise estaba tan obsesionada con que lleve una liga azul que me trajo tres tipos diferentes para elegir esta mañana.

Perdóname, pero ¿de qué se trata esto de las ligas? Para serte franca, podría pasar sin un pedazo de elástico apretado cortando la circulación de mi pierna justo ahora, pero prometí sinceramente que me la dejaría puesta.
¡Por supuesto! Incluso aunque mi pierna probablemente se caiga. Linda sorpresa para Andrey en su noche de bodas.


Sonrío cuando envío el mensaje. Me está levantando el ánimo, tener esta estúpida conversación. Bajo mi teléfono, tomo un sorbo de agua, y respiro profundamente. Ok. Me siento mejor. El IPhone suena con un nuevo texto, y lo levanto para ver la respuesta de Annalise…
Pero es del móvil de Julia.
Por unos instantes no me puedo mover. Mi estómago esta revuelto como si fuera una adolescente. Oh Dios. Esto es patético. Es mortificante. Veo la palabra Julia y me rompo en pedazos.
Una mitad de mi misma quiere ignorarlo. ¿Qué me importa lo que tenga que decir? ¿Por qué debería dedicarle un milímetro de espacio mental o tiempo a ella, cuando es el día de mi boda y tengo otras cosas en las que pensar?
Pero sé que nunca lo lograría, pasaría por la boda con un mensaje sin abrir haciendo un agujero en mi teléfono. Lo abro lo más calmadamente que puedo, teniendo en cuenta que mis dedos funcionan con dificultad, y es un texto especial de Julia de una sola palabra.

Hola

¿Hola? ¿Qué se supone que significa eso, por el amor de Dios?
Bien, no voy a ser grosera. Le respondo con un texto igualmente efusivo.

Hola.

Un momento después, suena otra vez:

¿Es un buen momento?

¿Qué? ¿Me está cargando, o está siendo sarcástica? ¿O…?
Luego me doy cuenta. Por supuesto. Ella piensa que he cancelado la boda. Ella no lo sabe. No tiene ni idea.
Y de repente veo el mensaje bajo una nueva luz. No significa nada. Solo me está saludando.
Trago duramente, tratando de decidir que escribir. De alguna manera no soporto la idea de decirle lo que estoy haciendo. No directamente.

No realmente.

Seré breve, entonces. Tenías razón y yo estaba equivocada.


Me quedo mirando las palabras, perpleja. ¿Razón sobre qué? Lentamente, le escribo:

¿A qué te refieres?

Casi inmediatamente, su respuesta suena en mi teléfono.

Sobre Willow. Tú tenías razón y yo estaba equivocada. Siento haber reaccionado tan mal. No quería que tuvieras razón, pero la tenías. He hablado con ella.

¿Qué le dijiste?

Le dije que lo nuestro estaba acabado. Que pare de mandarme emails o tomaré acciones legales.


Ella no lo hizo. No puedo creerlo.

¿Cómo reaccionó?

Estaba bastante conmocionada.

Apuesto a que si.


Hay un silencio por un momento. Un nuevo texto de Annalise llega a mi teléfono, pero no lo abro. No soporto romper el hilo entre Julia y yo. Estoy sosteniendo el teléfono fuertemente, mirando la pantalla, esperando ver si me escribe otra vez. Tiene que escribir otra vez…
Y luego suena.

No debe ser un día fácil para ti. Hoy se suponía que te estarías casando, ¿no?

Mi interior se hunde. ¿Qué le respondo? ¿Qué?

Sí.

Bueno, te mando algo para que te levante el ánimo.


¿Qué me levante el ánimo? Me quedo mirando la pantalla, perpleja, cuando una foto llega de repente, que me hace reír por la sorpresa. Es una foto de Julia sentada en la consulta del dentista. Está sonriendo ampliamente con un sticker en la solapa que dice: fui una muy buena paciente dental!!!!!
Ella hizo eso por mí, destella por mi cabeza antes de que lo pueda parar. Ella fue al dentista por mí.
No. No seas estúpida. Fue por sus dientes. Dudo, luego escribo:

Tienes razón, eso me levantó el ánimo. Bien hecho. ¡Ya era hora!

Un instante después llega su respuesta.

¿Estás libre para tomar un café?

Y para mi horror, sin aviso, las lágrimas comienzan a presionar en mis ojos. ¿Cómo puede llamar ahora y pedirme que tome con él un café? ¿Cómo es que no se da cuenta que las cosas siguieron su curso? ¿Qué es lo que pensaba que haría? Mientras escribo, mis pulgares tiemblan agitados.

Tú me quitaste de encima.

¿Qué?

Me enviaste tu mail de limpieza.

Nunca envío emails, tú lo sabes. Debe haber sido mi asistente. Es demasiado eficiente.

¿Ella no lo ha enviado?


Ok, ahora, no puedo enfrentarme a eso. Voy a ponerme a llorar, o a reír histéricamente, o algo. Tenía todo decidido en mi mente. Sabía dónde estaba cada cosa y donde estábamos paradas. Ahora mi cabeza esta confusa otra vez.
El teléfono suena con un texto de Julia.

No estás ofendida, ¿no?

Cierro mis ojos. Tengo que explicarle. Pero que hago, como lo hago.
Finalmente, sin siquiera abrir mis ojos, le escribo.

No entiendes.

¿Qué es lo que no entiendo?


No soy capaz de escribirle las palabras. De alguna manera no puedo hacerlo. En lugar de eso, alejo mi mano lo máximo posible, saco una foto de mí misma, y examino los resultados.
Sí. Está todo ahí en la foto. Mi velo, mi tocado, una parte de mí vestido de novia, una esquina del ramo del lilas. No hay absolutamente ninguna duda de lo que estoy haciendo.
Busco el teléfono de Julia y se lo envío. Ahí está. Se fue por el éter. Ahora ya lo sabe. Probablemente nunca vuelva a oír nada de ella después de esto. Eso es todo. Fue un encuentro extraño entre dos personas, y este es el final. Con un suspiro, me hundo en la silla. Las campanas se han detenido, y hay un extraño silencio en la sala.
Hasta que de repente mi teléfono empieza a sonar. Frenética y continuamente, como una sirena de emergencia. Levanto mi teléfono asombrada, y están todos atascados en mi bandeja de entrada, texto tras texto, tras texto, todos de Julia.
No.

No no no no no no no.

Sad Sad

Para.

No puedes.

¿Hablas en serio?

Lena, ¿por qué?


Mis respiraciones son cortas y jadeantes mientras leo sus palabras, no tengo intención de entablar una conversación, pero al final, no puedo soportarlo más y le respondo:

¿Qué es lo que esperas, que lo deje todo? 200 personas están sentadas aquí esperando.

Inmediatamente, Julia responde

¿Tú piensas que él te ama?

Giro mi anillo de oro una y otra vez sobre mi dedo, tratando desesperadamente de encontrar el camino correcto a través de todos mis pensamientos contradictorios que invaden mi cabeza. ¿Me ama Andrey? Quiero decir… ¿Qué es el amor? Nadie sabe lo que es el amor, exactamente. Nadie puede definirlo. Nadie puede probarlo. Pero si alguien elige un anillo especialmente para ti en Bruges, eso debe ser un buen comienzo, ¿o no?

Sí.

Creo que Julia debió haber estado preparada para mi respuesta, su réplica llega al instante.

No.

Estás equivocada.

Para. Para. Para No. No.


Quiero gritarle. No es justo. No puede decirme todo esto ahora. No puede sacudirme así.
Bueno. ¿¿Qué se suponía que tenía que hacer??
Le envío el mensaje justo cuando se abre la puerta. Es el Reverendo Fox, seguido por Dimitri, Denis, Annalise y Ruby, todos hablando al mismo tiempo en un excitado balbuceo.
“¡Oh mi Dios! ¡El tráfico! Pensé que no lo lograríamos.”
“Si, pero no pudieron empezar sin ustedes, ¿o si?”
“Si pueden, tu sabes. Una vez sacaron mi equipaje de un vuelo en el que viajaba porque me estaba probando estos jeans y no escuché el anuncio de partida.”
“¿Hay algún espejo? Me tengo retocar el brillo de labios”
“Lena, te traigo algunas galletitas…”
“¡No quiere galletitas! ¡Tiene que estar flaca en su gran día!”
Annalise se abalanza sobre mi “¿Qué le pasó a tu velo? Está todo amontonado. ¡Y tu vestido está arrugado! Déjame….”
“¿Está todo bien, cariño?” Ruby me da un abrazo mientras Annalise me arregla. “¿Lista?”
“Yo…“ Me siento aturdida. “Supongo.”
“Te ves fantástica” Dimitri está comiendo una galleta. “Mucho mejor. Hey, Fiodor quería saludarte rápidamente. ¿Está bien?”
“Oh, por supuesto.”
Me siento impotente, parada aquí con todos dando vuelta alrededor mío. No puedo siquiera moverme físicamente, porque Annalise está ajustándome la cola todavía. Mi teléfono suena, y el Reverendo Fox me dedica una sonrisa helada.
“Sería mejor que lo apagaras, ¿no lo crees?”
“¿Te imaginas si te suena durante la ceremonia?” Annalise se ríe. “¿Quieres que te lo tenga yo?”
Me extiende su mano y me la quedo mirando, paralizada. Hay un nuevo texto de Julia en mi bandeja de entrada. Su respuesta. Una parte de mí esta tan desesperada por leerlo, que casi no puedo contener mis manos.
Pero otra parte me está diciendo que pare. Que no siga por ahí. ¿Cómo puedo leerlo ahora, cuando estoy a punto de ir hacia el altar? Me confundirá más. Estoy aquí en mi boda, rodeada de amigos y familiares. Esta es mi vida real No un tipo con el que me conecto a través del éter. Es hora de decir adiós. Es hora de cortar el hilo.
“Gracias, Annalise” apago mi teléfono y me lo quedo mirando por un momento hasta que las luces se apagan del todo. Ya no hay nadie más ahí. Es solo una caja de metal muerta.
Se lo entrego a Annalise y se lo mete dentro del sostén.
“Estás sosteniendo las flores demasiado alto” me frunce el ceño. “Pareces muy tensa”
“Estoy bien” evito su mirada.
“Hey, ¿sabes qué?” Ruby viene haciendo crujir su vestido. “Me olvidé de decirte: ¡tenemos un nuevo paciente que es todo una celebridad! Ese hombre de negocios que ha salido en todos los noticieros. Sr. Nicholas algo.”
“¿Te refieres a Sr. Nicholas Murray?” digo incrédulamente.
“Si, el mismo” sonríe. “¡Su asistente llamó para reservar un turno conmigo! Dijo que había sido recomendado por alguien a quien valora muchísimo en su opinión. ¿Quién en la tierra piensas que podría ser?”
“Yo… Yo no tengo ni idea” me arreglo para decir.
Estoy tan emocionada. Y un poco asustada. Nunca ni en un millón de años pensé que Sr. Nicholas tomaría mi recomendación en serio. ¿Como podré enfrentarme a él otra vez? ¿Qué pasaría si menciona a Julia? ¿Qué pasaría si…?
No. Para ahí Lena. Para cuando vea a Sr. Nicholas otra vez, seré una mujer casada. Todo el pequeño episodio bizarro habrá sido olvidado hace tiempo. Estaré bien.
“Avisaré al organista que estamos listos para comenzar” dice el Reverendo. “Tomen sus lugares para la procesión, todo el mundo.”
Annalise y Ruby se colocan detrás de mí. Dimitri y Denis me flanquean por los costados, cada uno con un brazo fuertemente enroscado al mío
“Lena, luces fantástica.”
“Gracias, ¡entra!”
“Solo es para desearte suerte” se inclina hacia mí, bordeando el dobladillo de mi vestido cuidadosamente con sus pies. “Y decirte que estoy muy contento de que te unas a la familia. Todos lo estamos. Mis padres piensan que eres brillante.”
“¿De verdad?” Digo, tratando de ocultar mi tono de duda. “¿Ambos?”
“Oh, sí” asiente fervientemente. “Ellos te aman. Estaban tan destruidos cuando se enteraron que se cancelaba.”
“¿Cancelaba?” Repitieron cuatro voces atónitas juntas.
“¿Fue cancelada la boda?” pregunta Dimitri.
“¿Cuándo fue cancelada?” dice Annalise. “Nunca nos contaste, Lena, ¿Por qué nunca nos contaste?”
Genial. Eso era lo que necesitaba, el tercer grado de mi fiesta de bodas.
“Fue solo temporalmente” trato de restarle importancia. “Tu sabes. Uno de esos últimos minutos por los nervios de la boda. Todos los tienen…”
“Mamá le dijo de todo a Andrey, se las hizo pasar mal” los ojos de Fiodor brillaban tras sus gafas. “Dijo que era un tonto y que nunca encontrará a alguien mejor que tu.”
“¿En serio?” No puedo evitar sentirme satisfecha.
“Oh, estaba pálida” Fiodor parece bastante entretenido. “Prácticamente le tiró el anillo.”
“¿Le tiró el anillo de esmeraldas?” digo anonadada. Ese anillo debe valer millones. Seguro que incluso Olga empezaría a buscarlo alrededor de la sala.
“No, el anillo de oro retorcido. Ese anillo” asiente hacia mi mano. “Cuando lo estaba sacando de su mesa de luz para Andrey. Se lo tiró y le cortó la frente” se ríe. “No estuvo mal, por supuesto.”
Me lo quedo mirando, helada. ¿Qué acababa de decir? ¿Olga sacó el anillo de oro de su mesa de luz?
“Pensé…” Trato de sonar relajada. “Pensé que Andrey había comprado el anillo en Bruges.”
Fiodor parece vacío. “Oh no. Es de mamá. Era de mamá.”
“Bien” humedezco mi labio reseco. “Así que Fiodor, ¿qué pasó exactamente? ¿Por qué se lo dio a él? ¡Ojalá hubiera estado ahí!” trato de sonar alegre. “Cuéntame toda la historia.”
“Bueno” Fiodor mira hacia arriba como tratando de recordar toda la historia. “Mamá le dijo a Andrey que no lo fastidie dándote el anillo de esmeralda otra vez. Y sacó el anillo de oro y dijo que no podía esperar para tenerte como nuera. Luego papá dijo, ¿por qué te molestas? Es obvio que Andrey no tiene la energía pegajosa del matrimonio, y Andrey se puso furioso con él y le dijo, que sí, que la tenía, y papá dijo, mira lo que paso con el trabajo en Birminham, y tuvieron esa gran discusión como siempre y luego… Fuimos a un lugar de comida para llevar” parpadea. “Eso fue básicamente lo que pasó.”
Detrás mío, Annalise se está inclinando para escuchar “Así que es por eso que cambiaste el anillo. Sabía que no eras alérgica a las esmeraldas.”
Este es el anillo de Olga. Andrey no lo compró especialmente para mí después de todo. Mientras miro mi mano, me siento un poco enferma. Luego algo más se me ocurre.
“¿Qué es el trabajo de Birmingham?”
“Tú sabes. Al que renunció. Papá siempre lo reprende por renunciar a todo. Perdón, pensé que lo sabías” Fiodor me mira curiosamente cuando el órgano comienza a sonar y nos hace saltar a todos. “Oh, estamos empezando. Mejor me voy corriendo. ¡Te veo ahí!”
“Si, bueno” de alguna manera me las arreglo para asentir. Pero me siento como si estuviera en otro planeta. Tengo que digerir todo esto.
“¿Lista?” el Reverendo aparece por la puerta, haciéndonos señas para que salgamos. Cuando llegamos al fondo de la iglesia, no puedo evitar jadear. Está lleno de espectaculares arreglos florales, y filas de personas con gorros, y un crujiente aire de expectación. Solo puedo ver un poco de la parte de atrás de la cabeza de Andrey, viendo al frente.
Andrey. Los pensamientos hacen que mi estómago se revuelva. No puedo… Necesito tiempo para pensar…
Pero no tengo más tiempo. El órgano va cobrando impulso. El coro de repente se bloquea con un acorde triunfal. El Reverendo Fox ya ha desaparecido hacia el altar. La atracción de feria ha comenzado, y no estoy en ella.
“¿Estas bien?” Denis le hace una mueca a Dimitri. “No la levantes por el aire, Pie grande.”
Y empezamos. Nos movemos por el pasillo, y la gente me sonríe, y yo estoy lanzando una serena, y feliz mirada, pero por dentro, mis pensamientos son tan serenos como las partículas zumbando alrededor del CERN.
No tiene importancia… Es sólo un anillo… Estoy exagerando… Pero me ha mentido…
Oh, wow, mira el sombrero de Olga…
Dios esta música es preciosa, Lucinda tenía razón al conseguir el coro…
¿Qué trabajo en Birmingham? ¿Por qué nunca me dijo nada sobre eso?
¿Estoy yendo demasiado rápido? Mierda. Ok, así está mejor…
Vamos, Lena. Pongamos las cosas en perspectiva. Tienes una muy buena relación con Andrey. Si te compró el anillo él mismo o no es irrelevante. Algún trabajo viejo en Birmingham es irrelevante. Y en lo que respecta a Julia…
No. Olvida a Julia. Esto es la realidad. Esta es mi boda. Es mi boda, y no puedo siquiera enfocarme en ella propiamente. ¿Qué está mal conmigo?
Voy a hacerlo. Puedo hacerlo. Sí. Sí. ¡Vamos!....
¿Por qué diablos Andrey luce tan sudoroso?
Cuando llego al altar, todos los otros pensamientos son temporalmente sobrepasados por este último. No puedo evitar mirarlo boquiabierta con consternación. Luce terrible. Si yo parezco enferma, entonces él parece que tuviera malaria.
“Hola” me da una sonrisa enclenque. “Luces adorable.”
“¿Estás bien?” Susurro mientras le entrego el ramo a Ruby.
“¿Por qué no tendría que estar bien?” me responde a la defensiva.
Esa no parece ser una muy buena respuesta, pero no puedo exactamente retarlo con eso.
La música se ha parado, y el Reverendo se está dirigiendo a la congregación con un sonrisa entusiasta. Parece que adora encargarse de las bodas.
“Amadísimos, estamos reunidos aquí ante los ojos de Dios…”
Mientras escucho las familiares palabras haciendo eco en la iglesia, empiezo a relajarme. Muy bien. Aquí vamos. De esto se trata todo. Esto es lo que estuve esperando. Las promesas. Los votos. Las antiguas palabras mágicas que han sido repetidas bajo este techo tantas otras veces, por generación tras generación.
Así que tal vez tuvimos algunos baches y nerviosismo en el período previo a la boda. ¿Qué pareja no los tiene? Pero si nos podemos enfocar en nuestros votos, si solo los podemos hacerlos especiales…
“Andrey” El Reverendo Fox se gira hacia Andrey, y hay un susurro de anticipación en la congregación. “¿Quieres a esta mujer como tu legítima esposa, para vivir juntos bajo el mandato de Dios en el santo estado del matrimonio, quieres amarla, consolarla, honrarla y cuidarla en la salud como la enfermedad, renunciando a todas las demás, prometiéndole fidelidad por el tiempo que dure vuestra vida?”
Andrey tiene la mirada ligeramente vidriosa, y está respirando pesadamente. Parece como si se estuviera preparando psicológicamente para la final de las Olimpiadas de los cien metros llanos.
“¿Andrey?” le indica el Reverendo
“Ok” dice, casi para sí mismo. “Ok. Ahí va. Puedo hacerlo” toma una poderosa y profunda respiración y en voz alta, con tono dramático subiendo hacia el techo, anuncia orgulloso: “Sí, acepto.”
¿Acepto?
¿Acepto?
¿No estaba escuchando?
“Andrey” le susurro con un significativo filo en la voz. “No es acepto.”
Andrey se me queda mirando, claramente confuso. “Por supuesto que es acepto.”
Siento una ráfaga de irritación. No ha estado escuchando ni una sola palabra. Él solo dijo “Acepto” porque eso es lo que dicen en las películas americanas. Sabía que teníamos que haber ensayado nuestros votos. Debí haber ignorado los comentarios sarcásticos de Anatoli y hacer que Andrey pase por ellos.
“¡No es acepto, es si quiero!” trato de no sonar tan enojada como me siento. “¿No has escuchado la pregunta? ¿Quieres tú, quieres tu?”
“Oh” Andrey frunce el ceño claramente con desconcierto. “Ya lo tengo. Perdón. Yo quiero, entonces. Aunque seguramente no tiene importancia” agrega con un encogimiento de hombros.
¿Qué?
“¿Podemos continuar?” está diciendo el Reverendo apurado. “Lena” me sonríe. “¿Quieres a este hombre como tu legítimo esposo…”
Lo siento. No puedo dejar pasar esto.
“Perdón, Reverendo” levanto una mano “Una cosa más. Perdón” Por añadidura, me giro hacia la congregación. “Solo necesito aclarar un pequeño punto. Será solo un momento.” Me giro hacia Andrey y le digo con tono furioso, “¿A qué te refieres, con seguramente no tiene importancia? ¡Por supuesto que importa! Es una pregunta. Se supone que tienes que contestarla.”
“Dulzura, creo que lo estás tomando un poco literalmente” Andrey se veía claramente incómodo. “¿Podemos seguir con esto?”
“¡No, no podemos seguir con esto! ¡Es una pregunta literal! ¿Quieres tomarme por esposa? Una pregunta. ¿Qué es lo que crees que es?”
“Bien” Andrey se encoge nuevamente. “Tú sabes, un símbolo.”
Es como si hubiera encendido con una mecha. ¿Cómo puede decir eso? Él sabe lo importantes que son los votos para mí.
“¡No todo en la vida es un puto símbolo!” exploto. “Es una verdadera, pregunta apropiada, y tú no la has contestado apropiadamente, ¿no significa nada para ti lo que estás diciendo aquí?”
“Por el amor de Dios, Lena” Andrey baja su voz. “¿Es este el momento?”
¿Qué es lo que él está sugiriendo, que nos digamos los votos y luego discutamos si significan algo para nosotros o no después?
Ok, entonces tal vez deberíamos haber discutido nuestros votos antes de estar parados en el altar. Puedo verlo ahora. Si pudiera retroceder el tiempo, lo haría todo diferente. Pero no puedo. Es ahora o nunca. Y, en mi defensa, puedo decir que Andrey sabía lo que los votos matrimoniales significaban para mí, ¿no es así? Quiero decir, no he aparecido de la nada delante de él, ¿o si? No son un secreto exactamente…”
“¡Si lo es!” mi voz se eleva con agitación. “¡Este sería el momento, justo ahora sería el momento!” me giro para enfrentarme a la congregación, todos me están mirando, ansiosos “Quiero que levante la mano el que piense que, en la boda, al novio le tienen que importar sus votos matrimoniales, que tienen que significar algo para él.”
Se produce un absoluto silencio. Luego para mi sorpresa, Anatoli lentamente levanta su mano al aire, seguido de Olga, luciendo avergonzada. Viéndolos, Annalise y Ruby alzan sus manos al aire también. Al cabo de treinta segundos, todos los bancos están llenos de manos alzadas. Dimitri y Denis tenían ambas manos alzadas, lo mismo que las tenían mi tía y mi tío también.
El Reverendo Fox parece completamente desconcertado por los acontecimientos.
“Si me importan” dice Andrey, pero sonaba tan patético y poco convincente que incluso el Reverendo hace una mueca.
“¿En verdad?” me giro hacia él. “¿Renunciando a todas las demás mujeres? ¿En la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe? ¿Estás absolutamente seguro sobre eso, o solo quieres probarle a todo el mundo que eres capaz de casarte?”
Y a pesar que no tenía planeado decir eso, tan pronto como las palabras salen de mi boca, sé que son ciertas.
Esto es lo que es. Todas las piezas caen en su lugar. Su discurso beligerante esta mañana. Su frente sudorosa. Incluso su proposición. No me extraña que haya pasado solo un mes. Nunca se trató de él y de mí, era todo sobre probarse a sí mismo. Tal vez sea todo por qué su padre lo ha llamado cobarde. O sus millonésimas proposiciones anteriores. Solo Dios lo sabe. Pero todo este asunto ha estado mal desde el principio. Se habían hecho las cosas al revés. Y yo creí en ellas porque quería hacerlo.
Puedo sentir de repente la presión de las lágrimas en mis ojos. Pero me niego a caer.
“Andrey” digo más afectuosamente “Escucha. No tiene sentido hacer esto. No te cases conmigo solo porque quieres probarle a alguien que no eres un cobarde. Porque te vas a arrepentir de esto, tarde o temprano. Cualesquiera que sean tus intenciones. Pasará.”
“Basura” dice fieramente.
“Lo harás. No me amas lo suficiente para asumir semejante compromiso.”
“¡Sí, lo hago!”
“No lo haces, Andrey” digo, casi fatigadamente. “Yo no enciendo tu vida como debería. Y tú no enciendes la mía” me detengo. “No lo suficiente. No lo suficiente para un por siempre.”
“¿De verdad?” Andrey parece conmocionado. “¿No lo hago?” Puedo ver como he herido su vanidad.
“No, lo siento.”
“No necesitas pedirme perdón Lena” dice, claramente hecho una furia. “Si esa es la forma en que te sientes…”
“¡Pero también es la forma en que te sientes tú!” exclamo. “¡Se honesto! Andrey, tú y yo, no estamos destinados a estar juntos para siempre. No somos el uno para el otro. Creo que somos…” Arrugo la cara, tratando de pensar una forma de decirlo. “Creo que somos como un complemento accesorio.”
Se produce un silencio. Andrey parece como si quisiera encontrar una respuesta pero no puede. Toco su mano, luego me giro hacia el vicario. “Revendo, lo siento, hemos desperdiciado su tiempo. Creo que deberíamos dar la ceremonia por concluida.”
“Ya veo” dice el Reverendo Fox. “Mi Dios, ya veo” se enjuaga la cabeza con un pañuelo, pareciendo nervioso. “Están seguros… Tal vez cinco minutos de conversación en la sala…”
“No creo que eso lo arregle” digo amablemente. “Creo que hemos terminado. ¿No es así Andrey?”
“Si tú lo dices” Andrey parece genuinamente destruido, y por un momento me pregunto…
No. No hay ninguna duda. Estoy haciendo lo correcto.
“Bien… ¿Qué debemos hacer ahora?” digo dubitativa. “¿Tendremos que hacer la recepción igualmente?”
Andrey parece inseguro, luego asiente. “Podríamos hacerlo. Hemos pagado por ello.”
Me bajo del altar, luego me detengo. Ok, esto es totalmente incómodo. No ensayamos esto. Toda la congregación está mirando, curiosa, para ver qué pasará a continuación.
“Bueno… Um… Debería…” Me giro hacia Andrey. “Quiero decir, no podemos caminar juntos por el pasillo exactamente.”
“Ve primero” se encoge de hombros. “Luego iré yo.”
El Reverendo le está haciendo señas al organista, quien de repente empieza a tocar la marcha nupcial.
“¡No!” grito del horror. “¡Sin música! Por favor.”
“¡Mil perdones!” El Reverendo se precipita a hacerle gestos al organista para que corte la música. “Estaba tratando de avisarle de que no toque, pero la Sra Fortescue es un poco sorda, me temo. No debió haber seguido exactamente la ceremonia.”
Esto es tan confuso. Ni siquiera sé si coger mi ramo o no. Al final, se lo tomo a Ruby, quien me da un apretón de simpatía en el brazo, mientras que Annalise susurra: “¿Estás totalmente loca?”
La música se había detenido finalmente, así que empiezo a hacer mi procesión de salida por el pasillo en silencio, evitando los ojos de todos y sintiéndome sacudida interiormente por la timidez. Oh, Dios, esto es horrible. Debería haber una estrategia de salida para estas eventualidades. Debería haber una opción en el libro de las oraciones comunes que diga: Procesión para la novia que cambió de opinión.
Nadie habla mientras camino por el pasillo hacia la salida. Todos me miran, clavados en sus lugares. Pero me doy cuenta de que los teléfonos que se iban prendiendo, por la cacofonía de profundos sonidos que se elevaban desde los bancos. Genial. Supongo que se llevará a cabo una carrera para ver quien lo postea primero en facebook.
De repente una mujer al final en el último banco saca una mano frente a mí. Tiene puesto un gran sombrero rosa, y no tengo ni la más remota idea de quién es.
“¡Para!”
“¿Yo?” me detengo y la miro.
“Si, tú” parece un poco nerviosa. “Perdona por interrumpirte, pero tengo un mensaje para ti”
“¿Para mí?” digo, perpleja. “Pero ni siquiera sé quién eres”
“Esto es tan raro” se ruboriza “Perdón, debería presentarme. Soy la abuela de Andrey, Margaret. No conozco a ninguna persona aquí. Pero un mensaje de texto ha llegado a mi teléfono durante la ceremonia, de alguien llamado Julia Volkova. A menos… Que no sea para ti, es sobre ti. Dice: Si estás en la boda de Lena Katina…”
Hay un gran jadeo tras ella “¡Yo también recibí ese mensaje!” una chica exclama “¡Exactamente lo mismo! Si estás en la boda de Lena Katina…
“¡Yo también, recibí lo mismo!” Las voces empiezan a alzarse por toda la iglesia. “¡Acabo de recibirlo! Si estás en la boda de Lena Katina…
Estoy demasiado desconcertada para hablar. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Ha estado Julia enviando mensajes de texto a todos mis invitados a la boda? Más y más manos se levantan, más y más teléfonos están sonando, más y más gente está exclamando.
¿Les ha enviado un mensaje a todos ellos?
“¿Hemos recibido todos el mismo mensaje?” Margaret mira a su alrededor hacia la congregación totalmente incrédula. “Muy bien, veamos. Si recibieron el mismo mensaje en el teléfono, léanlo en voz alta. Todos a la cuenta de tres, uno, dos, tres: Si estás en la boda de Lena Katina…
Cuando el estruendo de voces comienza, me siento mareada. Esto no puede ser real. Hay un grupo de doscientas personas en esta boda, y más se les están uniendo, leyendo en voz alta desde sus teléfonos al unísono. Mientras las palabras hacen eco en la iglesia, parecen una plegaria masiva o un cántico de la cancha, o algo así.

“… Estás en la boda de Lena Katina. Quisiera pedirte un favor. Párela. Deténgala. Retrásela. Manténgala en suspenso. Está haciendo algo equivocado. Por lo menos déjela pensar en ello.”

Estoy paralizada en el pasillo, apretando mi ramo, mi corazón palpitando fuertemente. No puedo creer que haya hecho esto. No puedo creerlo. ¿De donde saco todos los números de teléfonos? ¿Lucinda?

“…Déjame decirte por qué. Como un hombre sabio una vez dijo: Un tesoro como este no debería dejarse en las manos de los filisteos. Y Lena es un tesoro, aunque ella no lo sepa.”

No puedo evitar echarle un vistazo a Anatoli, quien está sosteniendo su teléfono y ha subido sus cejas bien altas.

“… No hay tiempo para hablar o discutir o incluso ser razonable. Es por eso por lo que estoy tomando esta medida extrema. Y espero que tú también la tomes. Cualquier cosa que puedas hacer. Cualquier cosa que puedas decir. La boda no debe celebrarse. Gracias.”

Cuando la lectura llega a su fin, todos parecen ligeramente conmocionados.
“Que mierda…” Andrey está bajando a las corridas desde el altar. “¿Quién era esa?”
No puedo responderle. Las palabras de Julia están girando y girando en mi cabeza. Quisiera arrebatarle a alguien el teléfono y leerlas otra vez.
“¡Voy a responderle!” exclama Margaret. “¿Quién eres?” dice en voz alta mientras escribe en su teléfono. “¿Eres su amante?” presiona enviar con una dramática floritura, y se produce un momento de silencio en la iglesia, hasta que su teléfono vuelve a sonar… “¡Ha respondido!” hace una pausa de efecto, luego lo lee en voz alta: “¿Amante? No lo sé. No sé si ella me ama. No sé si yo la amo.”
Muy profundo dentro mío, siento una decepción aplastante. Por supuesto que no me ama. Solo piensa que no debería casarme con Andrey. Solo está haciendo bien lo que cree que se está haciendo mal. Eso es una cosa totalmente diferente. No significa que tenga ningún sentimiento especial por mí o lo que sea. Mucho menos…

“Todo lo que puedo decir es, que es en ella en quien pienso” Margaret hace una pausa, y su voz se suaviza mientras lee. “Todo el tiempo. Ella tiene la voz que quiero oír. Ella tiene la cara que espero ver…”

Mi garganta está totalmente anudada. Trago desesperadamente, tratando de sostener la compostura. Ella es en lo única en quien pienso. Todo el tiempo. Ella tiene la voz que quiero oír. Cuando suena mi teléfono, espero que sea ella.
“¿Quién es ella?” Andrey suena incrédulo
“Sí, ¿quién es?” salta Annalise desde atrás del altar, y hay una ola de risas en la iglesia.
“Ella es… Sólo alguien a quien conocí. Encontré su teléfono…” Me detengo indefensa.
Ni siquiera puedo empezar a describir quien es Julia y que significamos la una para la otra.
El teléfono de Margaret suena otra vez, y el murmullo cambia por una rápida expectación: “Es ella” dice.
“¿Qué dice?” casi no puedo confiar en mi propia voz.
La iglesia está tan callada y quieta, que casi puedo oír el propio latido de mi corazón.

“Dice: y estaré parado afuera de la iglesia. Avísale.”

Ella está aquí.
Casi no me doy cuenta de que estoy corriendo hasta que uno de los porteros se aparta de mi camino, alarmado. La pesada puerta de la iglesia está cerrada, y me toma casi cinco empujones hasta que consigo abrirla. Salgo estrepitosamente afuera y me paro en la escalera, jadeando fuertemente, mirando arriba y abajo la acera buscándole…
Ahí está. Al otro lado de la calle. Está parada en la puerta de un Starbucks, con jeans y una camiseta azul oscuro. Cuando se encuentra con mi mirada, sus ojos se achican, pero no sonríe. Sigue mirando mis manos. Hay en sus ojos una ardiente pregunta asomándose.
¿No lo sabe aún? ¿No puede adivinar la respuesta?
“¿Es ella?” suspira Annalise a mi lado. “Soñadora. ¿Puedo quedarme con Andrey?”
“Annalise, dame mi teléfono” digo, sin quitarle los ojos de encima a Julia.
“Aquí tienes” un momento después el IPhone esta en mis manos, prendido y listo para arrancar, y le envío un texto.

Hola

Ella me escribe una respuesta, y un momento después me llega.

Bonito conjunto.

Involuntariamente, me miro el vestido de novia.

Ésta vieja cosa.

Hay un largo silencio, y luego veo a Julia escribiendo un nuevo mensaje. Su cabeza está agachada y no levanta la mirada, ni cuando lo termina, ni cuando llega a mi teléfono.

¿Entonces te casaste?

Cuidadosamente levanto mi teléfono y tomo una foto a mi dedo desnudo en la mano izquierda.
Móvil de Julia. Enviar.
Una multitud de asistentes a la boda se está agrupando detrás mío para ver, pero, no muevo mi cabeza ni un milímetro. Mis ojos están clavados en Julia, así que veo su reacción cuando le llega el mensaje. Veo como relaja su frente, veo como su cara se expande hacia la más brillante y alegre sonrisa. Y finalmente levanta la mirada y me mira.
Podría irme a la cama con esa sonrisa.
Ahora está escribiendo otra vez.

¿Quieres una taza de café?

“Lena” una voz en mi oreja me interrumpe, y me giro para ver a Olga mirándome ansiosamente por debajo de su sombrero, que parece como una gran paloma muerta. “Lena, lo siento. Actué de forma deshonrosa y egoísta”
“¿A qué te refieres?” digo, momentáneamente confusa.
“Al segundo anillo. Le dije a Andrey… Finalmente, le sugerí que podría…” Olga se detuvo estremeciéndose.
“Lo sé. Le dijiste a Andrey que fingiera que me había comprado el anillo para mí especialmente, ¿no?” toco su brazo “Olga, lo aprecio mucho. Pero será mejor que te quedes con este también” me saco el anillo de oro de mi mano derecha y se lo entrego.
“Me hubiera encantado que te unieses a la familia” dice con nostalgia. “Pero eso no tendría que haber nublado mi juicio. Estuvo mal de mi parte.” Su mirada se desliza por la acera hacia Julia. “Ella es la persona indicada, ¿no?”
Asiento, y su cara se suaviza como un arrugado pétalo de rosa siendo liberado.
“Ve por ella, entonces. Ve.”
Y sin esperar ni un minuto más, bajo los escalones, cruzo la calle, sorteo los autos, ignoro los bocinazos, me quito el velo, hasta que estoy parada frente a Julia. Por un momento solo nos quedamos ahí, mirándonos, respirando agitadamente.
“Así que estuviste enviando un par de mensajes” digo finalmente.
“Un par” asiente Julia.
“Interesante” asiento. “¿Te estuvo ayudando Lucinda?”
“Resulto estar bastante interesada en parar la boda” dice Julia, pareciendo divertido.
“Pero no lo entiendo. ¿Cómo la has encontrado, siquiera?”
“Tenía una página muy elegante” Julia sonríe irónicamente. “Llamé a su móvil y estaba demasiado entusiasmada por ayudarme. De hecho, ella envío los textos por mí. ¿No sabias que tenías diseñado un mecanismo automático de contacto con los invitados?”
El sistema de mensajes de alertas de Lucinda. Finalmente resultó muy útil.
Me cambio el ramo de una mano a otra. Nunca me había dado cuenta lo pesadas que son las flores.
“Esa es una indumentaria demasiado elegante para un Starbucks” Julia me mira de arriba abajo.
“Siempre me pongo un vestido de novia para las citas en cafés. Creo que le añade un lindo toque, ¿no lo crees?”
Miro hacia atrás, a la iglesia y no puedo evitar reírme. La congregación entera parece haber salido de la iglesia y está parada en la acera como si fueran nuestra audiencia.
“¿Qué están esperando ver?” Julia sigue mi mirada, y yo me encojo de hombros.
“¿Quién sabe? Siempre puedes ponerte a bailar. O contar algún chiste. O… ¿Besar a la novia?”
“No a la novia” me envuelve con sus brazos y gradualmente me acerca a ella. Nuestras narices están tocándose prácticamente. Puedo ver directamente dentro de sus ojos. Puedo sentir la calidez de su piel. “A ti.”
“A mí.”
“La chica que robó mi teléfono” sus labios se frotan contra la esquina de mi boca. “La ladrona.”
“Estaba en un bote de basura.”
“Aun así, lo robaste.”
“No, no es…” Empiezo, pero ahora su boca está firmemente en la mía y no puedo decir ni una palabra.
Y de repente la vida me parece buena.
Sé que las cosas todavía son inciertas, sé que la realidad no se ha ido. Habrán explicaciones, recriminaciones y desórdenes. Pero justo ahora estoy entrelazada a la persona a la que creo que podría amar. Y no me he casado con quien que sé que no amo. Y desde donde yo lo veo, eso es bastante bueno para empezar por ahora.
Finalmente nos separamos una de la otra, y al otro lado de la calle puedo oír a Annalise aullando de excitación. Lo que es bastante de mal gusto de su parte, pero esa es Annalise.
“Te traje algunas cosas para que leas, ya que estamos” dice Julia. “En caso de que se presente un momento aburrido.”
Rebusca en su chaqueta y saca una pila de hojas A4 manchadas de café. Y cuando las veo, se me comprime el pecho. Se las quedó. Incluso aunque nos hayamos separado de tan mala manera. Guardó nuestros textos.
“¿Algo bueno?” trato de sonar despreocupada
“No está nada mal” los sacude, luego levanta la mirada. “Estoy esperando ansioso por la segunda parte.”
“¿De verdad?” Y ahora la forma en que me mira me hace temblar toda. “Así que, ¿sabes lo pasa a continuación?”
“Oh… Tengo una leve idea” recorre mi cuello con sus dedos, y siento un instantáneo ramalazo de lujuria. Estoy totalmente preparada para mi noche de bodas. No necesito el champagne o los canapés, o la cena de tres platos, o el primer baile. Ni siquiera el último baile.
Pero, por otro lado, hay un pequeño asunto de 200 invitados parados al otro lado de la calle, mirándome, como esperando por mis instrucciones. Algunos de ellos han venido desde lejos. No puedo deshacerme de ellos.
“Bueno… Tenemos esta fiesta” digo tentativamente a Julia. “Es, como, toda mi familia y amigos, todos juntos, en un grupo verdaderamente intimidante, mas toda la familia y amigos del hombre con el que supuestamente me casaba hoy. Con almendras azucaradas. ¿Quieres venir?”
Julia levanta sus cejas. “¿Crees que Andrey me disparará?”
“No lo sé” Espío a Andrey al otro lado de la calle. Está ahí parado, solo entre la multitud, mirándonos. Pero por lo que puedo decir, no parece muy homicida. “No lo creo. ¿Le puedo enviar un mensaje y preguntarle?”
“Si quieres” Julia se encoge de hombros, sacando su propio teléfono.
Andrey. Esta persona con la que estoy parada es Julia. Sé que esto no es exactamente algo usual, pero puedo llevarlo a nuestra recepción? Lena xxx
P.S ¿por qué no traes una invitada también??
Un momento después obtengo la respuesta.
Si lo tienes que hacer.
Lo que no es exactamente muy entusiasta, pero no suena como si quisiera matarle tampoco.
Estoy a punto de guardar mi teléfono cuando suena otra vez, y le miro sorprendida. Es un texto de Julia. Debió habérmelo enviado solo unos segundos antes. Sin mirarle, lo abro para ver:
<3
Es un corazón. Me envió un corazón de amor. Sin siquiera decirme nada.
Como un pequeño secreto.
Siento los ojos calientes, pero de alguna manera, me las arreglo para parecer calmada mientras escribo mi respuesta.
Yo también.
Y quiero agregar más… Pero, no. Más puede venir después…
Se lo envío y luego levanto mi mirada con una gran sonrisa, tomo a Julia por el brazo, y empezamos a caminar por la calzada polvorienta.
“Bueno. Vamos, entonces. Hagamos de mi boda un éxito.”
FIN.

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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

Mensaje por flakita volkatina el Dom Ago 16, 2015 10:10 am

Fin?? Tan rapido oh jajaja esto fue emocionant... genial
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Re: TENGO TU NÚMERO // SOPHIE KINSELLA

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