UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

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UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Lun Mayo 11, 2015 9:35 pm

PARTE 1 Yulia





[size=48][size=48]Capítulo uno [/size][/size]







 



Yulia puso su maletín en el suelo y torpemente sostuvo las llaves. Con la luz del porche descompuesta, no podía ver nada. Metió la pila de correo bajo el brazo y buscó la cerradura en la oscuridad. Tener que llamar a este lugar su "hogar" durante un mes más, la irritó de nuevo. Empujó la puerta con el hombro y finalmente conseguió abrirla, sin poder evitar que el correo saliera volando en todas direcciones.




-Maravilloso -murmuró.





Una vez dentro, se quitó los tacones y colgó su chaqueta en el respaldo del sofá. Al tiempo de encender la lámpara que estaba cerca del sillón reclinable, Yulia recordó que la luz en el ventilador de techo tampoco funcionaba. Alzó la vista hasta ver la cima de la lámpara en el centro de la sala, suspiró profundamente y luego decidió que sería necesario tener una escalera de bomberos para llegar hasta el foco. Había tantas cosas que reparar en este lugar, que incluso la idea de tener que hacerlo resultaba abrumadora. Había sido un error no poner en alquiler esa casa, la casa que fué de su padre, después de su muerte cinco años antes, pero a la vez Yulia no quería tratar con eso. Había demasiados recuerdos de él en este lugar, hasta que sufrió las etapas finales del cáncer de pulmón. Le fue más fácil cerrar el lugar y olvidarse de él, hasta que los impuestos se acumularon por falta de pago. Y ahora que la casa había estado vacía durante tanto tiempo, todo se estaba cayendo alrededor. No parecía que hubiera tiempo para nada y lo único que realmente quería era que se arreglara lo suficiente para después traspasarla a alguien más. En algún momento de su futuro, ella esperaba a construir otra casa, pero no podía hallar un paréntesis en su agenda, el tiempo suficiente para hacerse cargo de los detalles. Se dió cuenta que una luz en el contestador automático parpadeaba en la esquina y se puso a escuchar sus mensajes. Yulia rió cuando oyó la voz de su amiga Katya.





-Antes de que me vaya a mi reunión con el grupo de apoyo Sexo Sin Pareja -anunció Katya- Pensé en llamar y ver si pudieras reunirte conmigo para cenar el próximo jueves. "Sevenish" es un lugar muy agradable. Llámame para un sí o un no.





Los demás mensajes eran de vendedores telefónicos o mensajes relacionados a alguna venta, tratando de pasarse de listos esperando que ella no se diera cuenta de quiénes eran. Yulia garabateó algo en sus notas de mensajes y luego devolvió la llamada a Katya.





-Sevenish, para el jueves, es buena idea -dijo cuando le respondió Katya.- Creo que la Comida china estará bien-



-¿Qué hay para cenar esta noche? -Preguntó Katya. Yulia le dió una ojeada a su maletín en el sofá.



-Trabajar. Lo de siempre.



-¿Me podrías esperar treinta minutos? -preguntó Katya.- Voy a recoger una pizza. La semana que viene es mi cumpleaños y me prometiste hacer una gran fiesta, ¿recuerdas? Estoy segura que ya lo tienes planeado.



-Jesús, es cierto. -Yulia miró a su alrededor, viendo la sala con muebles escasos y sintiendo un renovado sentido de disgusto. Tal vez podría conseguir algunas cosas más en un lugar de almacenamiento.



-En mitad de todo, ¿no? -dijo Katya.- Compraré un poco de cerveza en el camino.





 



Yulia recorrió la sala y se dió cuenta de que ella probablemente conocía a menos de tres personas de las que habían asistido a la fiesta. Latas de cerveza y tazas vacías por todas partes, y la mayoría de la comida había desaparecido horas antes. La mayoría de las mujeres eran más jóvenes, pero parecían estar bien familiarizadas con Katya. ¿Dónde demonios las encuentra, se preguntó Yulia. A las dos de la mañana, había llegado al límite. Besó a Katya en la mejilla, le deseó un feliz cumpleaños, y la dejó en la cocina con dos mujeres.





-Me voy a la cama, -dijo Yulia medio dormida, siguiendo el camino por el pasillo.- Cualquiera de vosotras que haya terminado o se caiga en alguna parte, trate de no hacer ruido, ¿de acuerdo?



-Todavía es temprano -protestó Katya.



-Me contarás sobre eso mañana. Yo me voy.





 



Yulia se despertó, cuando el sol asomó por entre los listones rotos de las persianas en lo que parecía ser muy temprano todavía. La pregunta de si la fiesta aún no había acabado, fue su primer pensamiento consciente. Se levantó, no había bebido nada la noche anterior, pero se sentía como si lo hubiera hecho. Una vez que llegó abajo, se tropezó con latas de cerveza vacías y platos de papel apilados por todas partes. La cocina también era un desastre. Encendió la cafetera y comenzó a recorrer la casa, llenando bolsas con basura. En el salón se dio cuenta de que había diversas prendas de ropa, formando un camino hasta uno de los dormitorios que estaban bajo las escaleras, en donde la puerta estaba entreabierta. Yulia levantó la bolsa de basura, la acomodó a lo largo de su espalda y se asomó al dormitorio, viendo a Katya dormida y envolviendo con su brazo desnudo a una mujer desconocida. La ropa de la cama estaba revuelta, como evidencia de la pasión habida entre ambas; Yulia sacudió la cabeza y cerró la puerta. Una bolsa de basura llena más tarde, Katya entró a la cocina envuelta en una sábana alrededor de su cuerpo y el cabello rubio y mojado, salpicando en todas direcciones.





-¿Huelo a café? -dijo Katya con voz ronca.- Dios, me duele la cabeza.



-¿Quién es tu amiga?



-D.J. -dijo Katya, al tiempo que tomaba la taza que Yulia le extendía.- ¿O es Amy? -Ella sopló el café y luego sorbió causando un ruido nada discreto.- Amy o DJ, no recuerdo cuál de ellas, una se enojó y se fue. -Katya miró alrededor de la cocina con los ojos medio abiertos y exclamo.- Ya terminaste de limpiar.



 





Ambas volvieron su vista hacia la puerta, cuando la compañera de cama de Katya apareció en la puerta, totalmente vestida con las ropas impermeables de pantalón vaquero gris del día anterior, un top oscuro y botas de cuero negro. Su pelo corto y oscuro estaba peinado con esmero y el cuerpo de adolescente estaba cómodo con esa ropa. Era alta y mostraba dos hoyuelos que suavizaban su rostro. Yulia no dudaba que la chica tendría cerca de los veinte años.





 



-Buenos días -dijo la chica mientras se apoyaba en el marco de la puerta.- ¿Tienes una llave o algo parecido? –le preguntó a Yulia.- Hay una gotera en el lavabo del baño. -Yulia la miró por un momento para ver si hablaba en serio.



-Esta casa está llena de fugas.



-El agua es un recurso valioso -dijo la chica.- No se debe perder de esa manera. Los grifos que gotean son mi especialidad. Si tienes las herramientas, veré lo que puedo hacer.



-En el patio -dijo Yulia, indicando con el pulgar por encima de su hombro.- Era un antiguo taller ahí. Podrías hallar cualquier cosa en él. -Yulia y Katya la vieron salir por la puerta de atrás. Katya se inclinó sobre ella y le susurró con urgencia:



-¿Cuál de las dos es? D.J. o Amy?



-¿Y me preguntas a mí? Ella es tu amiga.



-Mierda. ¿Por qué no eres buena conmigo? -Katya se apresuró hacia el lavabo de la cocina, sin soltar la sábana alrededor de su cuerpo desnudo, y se asomó de puntillas por la ventana.- Ella vino con unos amigos míos. Nunca la había conocido antes de anoche, pero es genial en la cama, sea quien sea. -Yulia se rió y negando con la cabeza le dijo.



-¿Cómo puedes dormir con alguien de quien ni siquiera sabes cómo se llama?



-Ya sé cómo se llama. Es DJ o Amy. Shhh! ¡Ahí viene! -Katya corrió de vuelta a la mesa y se sentó.



-Se ve como D.J. -susurró Yulia mientras apartaba de su cara un mechón de su pelo.- Amy es uno de esos nombres sosos, y ésta anda en busca de una llave, para reparar algo.



-Shhh! -dijo Katya. Se abrió la puerta y la joven entró cargando con una gran caja de herramientas.



-He encontrado todo lo que necesito -dijo.- Cerré la llave de paso. No tomara mucho tiempo para repararlo.



-¿Quieres café? -Preguntó Yulia. Es trabajo gratis, pensó, sé amable con ella.- ¿A propósito, cómo te llamas? -Desde su visión periférica, Yulia podía ver el suspiro de alivio de Katya.



-D.J. Roberts. -Ella sostuvo la caja de herramientas con facilidad en su costado, ocasionándole una protuberancia agradable en el brazo. Yulia sabía que la caja de herramientas era muy pesada, cuando alguna vez trato de cogerla para reparar su secadora. Eso cuando la secadora funcionaba, se acordó.- Tus marcos de la puerta están desvencijados -le dijo D.J.- y tienes un vidrio roto en la ventana del taller.



 





Yulia la miró y añadió mentalmente esas cosas a la ya larga lista de reparaciones que tenían que hacerse.





-Los sInessarios funcionan constantemente, cada llave, tubo y el grifo de la bañera tienen un movimiento constante, y dos tercios de los focos en este lugar no funcionan -dijo Yulia.- Y esas son sólo las cosas que hemos descubierto hasta ahora. -D.J. se rió y asintió.



-Déjame ver qué puedo hacer con las goteras primero, y luego hablaremos, ¿vale?



Yulia y Katya la vieron alejarse por el pasillo en dirección al baño de la planta baja. Ellas prepararon otra jarra de café y unas tostadas de canela. Yulia señaló la sabana todavía firmemente envuelta alrededor del cuerpo desnudo de Katya y le preguntó:



-¿Estarás pensando en vestirte hoy, verdad?



-En un momento más. ¿Dónde están las aspirinas?





 



Una hora más tarde el agua ya estaba en servicio y Yulia revisó los accesorios, ahora ya sin fugas. La impresión la dejo sin palabras y sonrió apreciativamente. Volvieron a la cocina, donde D.J. cogió una silla y se sentó a la mesa frente a Katya, que ya estaba vestida con la ropa del día anterior.





-Una gran fiesta la de anoche, -dijo D.J.- Nunca voy a olvidarla. -Yulia se dió cuenta que Katya se sonrojaba adecuadamente.- Hay una gran cantidad de trabajo que hay que hacer por aquí -continuó DJ- disfruto hacer este tipo de cosas. En este momento estoy teniendo problemas con mi compañera de cuarto y necesito un lugar para alojarme por un tiempo. -Ella tocó con sus uñas rítmicamente sobre la mesa y se inclinó hacia atrás en el respaldo.- Me he dado cuenta de que el pequeño taller que tienes en la parte trasera tiene una cama y un baño pequeño. También hay una nevera en ella. Me gustaría hacerte una oferta.



-No estoy segura de que algunas de esas cosas funcionen -dijo Yulia.- Probablemente han pasado diez años desde que alguien vivió allí.



-Entonces déjame arreglar eso, también -dijo D.J. inclinándose hacia enfrente en la silla.- Tú necesitas que se hagan algunas reparaciones, y yo necesito un lugar para quedarme, tan simple como eso. Podemos darnos una semana y veremos lo que piensas.



-¿Tienes algún trabajo? -Yulia preguntó sin rodeos.- Una fuente regular de ingresos?



-Una amiga tiene un negocio de jardinería. Cuando ella tiene trabajo, yo tengo trabajo.



Yulia no tenía que pensarlo mucho tiempo. Una semana de trabajo gratis sonaba como un endemoniado buen negocio para ella. El miércoles por la tarde, Yulia se detuvo a medio camino de su entrada y se dió cuenta de que la luz del porche estaba encendida. Mi pequeña trabajadora ha estado ganándose su espacio, pensó con una sonrisa. Recogió su correo y abrió la puerta sin tener que forzar la llave. Lo primero que le vino a la cabeza, una vez que puso su maletín en el suelo, fue que la luz del cuarto y el ventilador de techo, funcionaban expulsando aire. Yulia se quitó los zapatos y accionó el interruptor, al instante la habitación se lleno de luz. Se sentó en el sofá y apreció la diferencia que resaltaba en la habitación. D.J. Roberts había reparado varias cosas, y la semana aún no había pasado.





En la cocina, Yulia encontró una lista de las reparaciones que se habían hecho ese día. Los recibos de la ferretería por las partes compradas, estaban acomodados al lado de la cafetera. Ella sumó los recibos e hizo un cheque, a sabiendas de que DJ lo recogería en la mañana. Rara vez se miraban una a la otra, pero esta forma de comunicarse les había funcionado muy bien. Los ojos de Yulia ya estaban entrenados para ir directamente a la cafetera, por algún tipo de correspondencia cada vez que entraba en la cocina. El timbre sonó, y Yulia sonrió al oír el suave timbrazo. No podía recordar que alguna vez hubiera sonado antes. Suponiendo que se trataba de Katya, Yulia atendió sin preámbulos, lista para cantarle las alabanzas de DJ. Pero en lugar de Katya, era Mona, la psicótica ex amante de Yulia, quien estaba parada en el porche. Al verla de nuevo sintió como una oleada de pánico le recorría el cuerpo. Una denuncia a la policía y una orden de restricción, al parecer, no habían logrado mantenerla lejos por mucho tiempo.






 



-Necesito un lugar para pasar la noche y algo de dinero -dijo Mona, al tiempo que con un codazo como era su estilo, atravesó la puerta. Yulia se quedó parada, estúpidamente manteniendo la puerta abierta, pero una vez que se repuso, fue directamente al teléfono para llamar a la policía.- ¿Qué demonios estás haciendo? -le grito Mona, tirando del teléfono alejándolo de ella y lo colgó de nuevo.



-Sal.



-Necesito un lugar para quedarme -dijo Mona. Se acercó más y arrinconó a Yulia contra la pared.- ¿Vas a ayudarme o no?



-¿Cómo me has encontrado? -Allí estaba esa pequeña sonrisa que hacía a Yulia que se le congelara la sangre. El miedo se apoderó al instante de todo su ser.



-Te he seguido desde el trabajo, cariño. -Mona puso su mano en la pared junto a la cabeza de Yulia y se inclinó sobre ella. Sus rostros estaban a sólo unas pulgadas de distancia, y Yulia podía oler el whisky en su aliento.- ¿Realmente creías que no podría encontrarte si yo quisiera? -Yulia sintió náuseas cuando el pánico afloró a la superficie. Oyó un ruido en la cocina y se preguntó si Mona no había venido sola.



-¿Hay algún problema? -escuchó a D.J. decirle desde el pasillo cercano a la cocina. Yulia respiró hondo y trató de evitar temblar.



-Ella ya se iba -susurró.



-Finalmente estás acostándote con otra? -preguntó Mona con esa sonrisa malvada mientras dejaba caer la mano de la pared.- Ella no parece tu tipo, vieja Yulia.



-Sal -dijo Yulia. Mona no se movió hasta que la voz amenazadora de DJ pronunció,



-La dama dijo que salieras. -Mona se alejó lentamente, sin apartar la mirada verde y salvaje de ella, y para sorpresa y alivio de Yulia, Mona se marchó en silencio.



Después de un momento D.J. preguntó a Yulia si se encontraba bien.



-Sí. -Ahora que Mona se había ido, ella comenzó a temblar incontrolablemente.



-¿Estás segura? -dijo DJ



-Estoy bien -dijo ella, un poco más bruscamente de lo que había previsto.- Gracias, de verdad. Estoy bien. -Fue hacia la puerta y cerró con llave, apoyando la cabeza contra ella. Mona la había seguido desde el trabajo, demonios!



-¿Quién era ésa? -Yulia se dió la vuelta y se frotó los brazos para no temblar aún más.



-Una aventura de una noche que no quería irse de casa. Es una larga y estúpida historia. -Fue al sofá y se dejó caer, apoyando los pies sobre la mesa de café.- Gracias por aparecerte. Ella está completamente loca.



-Tienes miedo de ella. ¿Por qué la dejaste entrar?



-Pensé que era Katya.



-Eres demasiado confiada -D.J. dijo suavemente.- Deberías tener más cuidado.



-Gracias por la reprimenda. Ahora, por favor déjame sola para que pueda ponerme histérica en privado.



 






Ella escuchó la puerta de atrás cerrarse cuando D.J. salió, y Yulia apoyó la cabeza contra el sofá. Más tarde, en la cama, saltaba con cada crujido y sentía que la misma casa se burlaba de ella. Pasó mucho tiempo antes de que ella se quedara dormida. Al día siguiente, por primera vez en dos meses, Yulia volvió temprano del trabajo. Era extraño ver la casa con la luz del día, por lo general salía muy temprano en la oscuridad y no llegaba a casa hasta muy tarde. Encontró a D.J. pintando el exterior de la valla privada cercana a la entrada, tenía un Walkman atado a su cinturón y auriculares puestos. Ambas se saludaron con un movimiento de cabeza. Katya la llamó un poco más tarde para preguntar si Yulia quería salir a cenar, pero a pesar de que había llegado temprano a casa, ella se trajo toneladas de trabajo de la oficina.






-Tengo mucho que hacer -dijo Yulia.



-Escoge algo y te espero. Puedo tomarme treinta minutos, supongo. -Katya desempacó las cajas de ensalada de papa y col, antes de ir al lavabo y mirar por la ventana de la cocina.



-Se acaba de ir -dijo Yulia.



-¿Quién? -Yulia se rió entre dientes.



-¿Quién? mi trasero….Pues D.J. ¿Quién más?



-¿Crees que ella es demasiado joven para mí?



-No, en absoluto. Siempre y cuando sea algo que ambas deseen.



A mitad de la cena Yulia preguntó cuántos años tenía D.J.



-Veinte y cuatro -dijo Katya con la nariz arrugada.- Revisé su licencia de conducir la otra noche.



-Tienes quince años más que ella -dijo Yulia.



-Eso suena como muchos años, ¿eh?



-¿Eso crees? -Yulia volvió a reír.- Estoy bromeando.



-Tú y yo somos de la misma edad -dijo Katya.- ¿Crees que ella es demasiado joven para tí?



-Ellas son demasiado jóvenes para mí, no importa la edad que tengan. -Yulia escuchó un coche entrando por el camino y observó a Katya que de prisa iba a la ventana de nuevo.



-¿Viene sola? -Preguntó Yulia. Katya se dió la vuelta con los ojos muy abiertos.



-Ha estado trayendo a otras mujeres aquí? -Yulia miró con las cejas levantadas.



-Estoy bromeando otra vez. Jesús, Katya. Relájate!



-Esto no es divertido, maldita sea! -Katya dobló la servilleta y la tiró al bote de basura en la esquina. Quitándose el polvo de las manos, dijo:- Estoy segura de que tienes trabajo que hacer. Voy a dejarte en paz e iré a visitarla por un momento.





A la mañana siguiente, cuando Yulia se fué a trabajar se dió cuenta de que el coche de Katya estaba todavía en el camino de entrada. ‘’Vaya visita’’ pensó con una sonrisa.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por RosarioCst el Miér Mayo 13, 2015 12:10 am

Esta muy interesante conti

RosarioCst

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Miér Mayo 13, 2015 9:42 pm

CAPITULO DOS





Katya no creía que ella hubiera tenido antes alguien así, pero DJ era una amante experta y diligente. Habían estado así durante horas ya, pero Katya no se desalentaba en sus avances.

-Me encanta el olor de la mañana después del sexo ¿No crees? -dijo D.J. más tarde. Se tendió junto a Katya y le acarició el cuello.
-No hay nada mejor. -Justo cuando empezaban a acomodarse de nuevo, DJ preguntó desde cuando Yulia y ella eran amigas.- Desde la universidad -dijo Katya.- Desde siempre.
-¿Fueron amantes? -Katya rió y le besó en la barbilla.
-Sólo por unos diez minutos durante nuestro primer año. Nos quedamos atrapadas en una tormenta de granizo en su coche una noche. Nosotras dejamos ese episodio atrás en cuanto el tiempo mejoró, y ninguna de las dos lo ha mencionado alguna vez. -D.J. se sentó y se reajustó la almohada junto a la cabeza, al borde de la pequeña cama.
-¿En serio? Nunca han hablado de eso?
-Ni pío. Creo que ambas nos dimos cuenta que seriamos mejor amigas que amantes. No hace falta ser un genio para saber eso. -D.J. se acomodó la sábana a su alrededor.
-Una mujer se apareció por aquí hace unas noches, quería un lugar donde quedarse. ¿Alguna idea de quién era? -Katya sintió un escalofrío recorrer de arriba a abajo sus brazos.
-¿Qué aspecto tenía?
-Casi de mi estatura, pelo corto, rubio, cuerpo de constructora, tal vez. Se veía bien.
-Oh, mierda -dijo Katya, y se incorporó rápidamente.- ¿Tenía un tatuaje de mariposa en su brazo? -Ante el asentimiento de D. J. Katya comenzó a preguntarle- ¡Cristo! Esa era Mona ¿qué pasó? Cuéntame lo que pasó!
-Las oí discutir cuando entré y Yulia estaba tratando de lograr que se fuera. -Katya sostuvo su cabeza entre las manos y se echó hacia atrás y hacia adelante.
-Pensé que Mona había salido de la ciudad para siempre. Yulia tiene una orden de restricción en su contra, y aún no puede tener la seguridad de que la arresten!
-¿Por qué? ¿Qué hizo? -Katya le contó que conoció a Mona en un club de gimnasio hacía unos años y luego le presentó a Yulia.
-Ella tiene la peor suerte de nadie que yo haya conocido. Yulia sólo tuvo dos relaciones serias en sus cuarenta y dos años, y ambas mujeres fueron las que más le destruyeron su mundo! -Katya cubrió con la sábana sus pechos y comenzó a contarle a DJ sobre la primer amante de Yulia.- Ellas habían estado juntas casi un año, y las cosas parecían estar bien. Nunca me gusto mucho a Karen, pero Yulia era feliz y eso era suficiente para mí. Karen se fue de viaje de negocios, y dos días más tarde Yulia recibió una llamada de la madre de Karen, diciéndole que Karen había muerto. El funeral fue en Dallas, y Yulia estaba totalmente devastada. Fue horrible. Yo la acompañé y nunca olvidaré eso. -Katya apretó la sabana y siguió diciendo:- Una semana después Yulia todavía estaba fuera de sí, cuando aquel hombre llegó hasta su puerta. Aparentemente, Karen no había ido en ese viaje de negocios sola. Ella se había ido con otra mujer, y, al parecer, no había habido ningún viaje de negocios. Solamente se habían ido juntas ese fin de semana. De todos modos, el hombre de la puerta resultó ser el marido de su compañera de trabajo! Le dijo a Yulia que su esposa y Karen habían sido amantes durante varios meses y que habían alquilado una cabaña en la montaña para ese fin de semana. Había empezado a llover a cantaros mientras estaban allí, y quedaron atrapadas en un cruce de aguas bajas en el camino de vuelta a casa. La corriente las arrastró y se ahogaron. -Katya se estremeció.- Dios, fue horrible. -Se dejó caer en los brazos de DJ cuando el recuerdo de cómo había sido herida Yulia le atravesó el corazón.- Eso fue muy duro -susurró Katya.- Aun no sabía como había sido traicionada y usada, ella estaba de luto por la pérdida de su amante. Fue duro, muy duro, y Yulia nunca lo superó. Entonces, -dijo Katya, alzando la voz,- entonces le presenté a Mona, la loca, psicópata de Mona  -Katya se pasó una mano por su corto pelo rubio y luego encogió las rodillas hasta su pecho, antes de continuar.- a Mona le gustaba el dinero de Yulia, más que cualquier otra cosa. Estuvieron juntas casi tres semanas antes de que la verdadera Mona se mostrara tal cual era. Ella estaba metida en las drogas y comenzó a vender las cosas de Yulia, pieza por pieza, para obtener más dinero. Mona no podía mantenerse en un trabajo, e incluso llegó a pegarle a Yulia una vez. Eso fue lo que hizo que Yulia abriera realmente sus ojos. -Katya se acercó y tomó la mano de D. J.- Antes de que Yulia la echara, Mona le vació la casa llevándose absolutamente todo. Cargó un camión de mudanzas y limpió todo tan pronto como Yulia se fue a trabajar una mañana. Ella destrozó el lugar, también. Había pintura en aerosol en las paredes y en la alfombra. Era terrible. Entonces -dijo Katya mientras agarraba el muslo de DJ recordando- se puso mejor. Mona llamó al jefe de Yulia y le dijo que ella era lesbiana, ¿puedes creerlo?
-Jesús bendito -susurro D.J.
-Yulia estuvo en mal estado después de eso. Muy mal, de verdad.
-¿Ella perdió su trabajo?
-No, -Katya dijo- pero las cosas no fueron nada fáciles. Ella ahora está ganando algo de terreno de nuevo.
-Parece ser una buena persona.
-Lo es -coincidió Katya.- Y puede ser fuerte, también. Al momento que Yulia piense que estás aprovechándote de ella, va a estar por encima de tu culo, cariño. -D.J. la abrazó.- Ha sido una mierda lo que le pasó, -dijo Katya- pero ella nunca dejará que le suceda de nuevo. Yulia Volkova es una mujer despreciada. -Besó la mejilla de DJ y luego la jaló poniéndola encima de ella.- Estoy fuera del negocio de intermediación en estos días. Créeme. La loca de Mona me curó de eso. -Besó a D.J. tiernamente en la boca.- Ahora ven aquí y demuéstrame lo mucho que me has echado de menos.


Yulia encontró la nota de DJ apoyada contra la cafetera, esa primera mañana de sábado. Al parecer, tenían que discutir la pintura del interior y exterior de la casa, y lo que, en su caso, el diseño que quería hacer. Habían llegado a un convenio de no cobrar renta ni pagar el trabajo, hasta que las renovaciones en la casa estuvieran completas. Yulia miró por la ventana sobre el fregadero de la cocina y vió a DJ con un destornillador, reparando la puerta del patio trasero.

-Buenos días -dijo Yulia desde el porche, protegiéndose los ojos del sol.- Pintas -gritó y agitó la nota.- También pintas, supongo. -D.J. sonrió.
-Hago de todo, señora.
-Está bien -dijo Yulia.- Vamos a hacerlo sencillo entonces. El interior blanco y el blanco habitual con el tintes verdes en el exterior.
-Es bastante fácil. -D.J. metió el destornillador en el bolsillo de atrás y probó el pestillo de la puerta de nuevo. - ¿Qué hay de la jardinería? Tu césped está seco por negligencia, y no tienes ningún árbol con hojas.
-Nada con hojas -dijo Yulia.- Yo no soy un rastrillo de hojas, así que supongo que otras personas tampoco lo son. Y no me acordé del agua. Eso es lo que le pasó a la hierba. -Ella miró alrededor del patio y trató de parecer interesada en él.- Creo que necesito algo bastante autosuficiente. Como cactus. Cactus que den sombra, tal vez. No lo sé. Tú los pones y no me hagas decidir nada, así estaré aún mejor.
-¿Cuánto quieres gastar en el jardín? -preguntó D.J.
-¿Qué puedo hacer con 500?
-Será un buen principio. -Yulia se rió.- Ese es tu presupuesto. Quinientos.

En su camino hacia el interior, ella llamó por encima del hombro:

-Y usa mi dinero sabiamente, jovencita.

Los tacones de Yulia resonaban en el pasillo de regreso a su oficina, mientras imaginaba unos nuevos gráficos y un montón de estadísticas que ya debían esperarla en su escritorio. Con una sola mirada, se dió cuenta que aún no estaban allí. Cogió el teléfono y llamó a su ayudante.

-Dime que estás sobre ellos, Buzz.
-Lo siento. Dicen que una hora más.
-No tenemos otra hora!
-Te puedo dar algunas cifras ficticias para el cliente de esta tarde -dijo Buzz- pero los números reales no estarán disponibles durante al menos una hora. Necesitamos otra persona, Yulia. Estoy atado con esto, y aún no puedo hacer el trabajo real. -Yulia cogió su taza de café vacía.
-No me va la mentira, Buzz, y tú lo sabes.
-Tu puedes hacerlo muy bien, -dijo con sinceridad.- Es sólo que no te gusta hacer eso.

Ella suspiró, pero hizo una decisión rápida.

-Entonces dame algo bueno. Vamos a ir con todo hasta el almuerzo. El mismo lugar a la misma hora.


Colgó y se llevó la taza a la sala de descanso para su segunda taza de café. Ella odiaba y amaba el plazo límite. Si tener que ser creativos bajo presión, era lo que la mantenía joven, entonces yo debería ser un embrión maldito ahora, pensó con cansancio. Yulia roció un poco de edulcorante artificial y agitó la cantidad adecuada de crema en su taza. Ella no tenía tiempo para nada de esto, pero su parte del proyecto no podría llevarse a cabo hasta que todos los demás hubieran terminado. Revisó el contenido de las 3 cajas de donas. No encontró lo que estaba buscando, así que volvió a su oficina para hacer más llamadas telefónicas. El almuerzo fue en la enorme mesa de siempre de la cafetería, en el tercer piso de su edificio. Al menos un maletín por persona era la norma.

-¿Aún no tenemos los gráficos? -preguntó Yulia mientras miraba a su lista de pendientes, al lado del tazón de sopa tibia.
-Gráficos -dijo Buzz. Sacó una carpeta y se la pasó a ella. Su corte de pelo le había crecido en la parte superior donde había comenzado su remate. Era uno de los pocos hombres en la oficina que parecían cómodos con un traje y corbata.- Somos fuertes en los gráficos. Es más difícil una mierda de ayuda visual, así que tuve que concentrarme un poco más en esa área. -Yulia suspiró, sus hombros caídos muy ligeramente al recordar que no iba a estar adecuadamente preparada para la presentación.
-Realmente odio esto -dijo.
-Necesitamos otra persona -reiteró Buzz.- Nos han dado más que hacer y hacemos menos cosas.

Yulia lo miró mientras tomaba un bocado de un sándwich de brotes de soja y aguacate. El era joven, cercano a los treinta, soltero y probablemente estaría en la fila para ocupar la posición de Yulia cuando ella por fin consiguiera su próxima promoción. Le gustaba Buzz Metzger, trabajaban bien juntos. Había cubierto su trasero más de una vez cuando ella lo necesitaba, y era de esperar que fuera capaz de hacerlo de nuevo hoy.

-Pide alguien más -dijo.- Puede que te sorprendan.
-Veré lo que puedo hacer.


Echó un vistazo a su lista de control de nuevo. Obtener autorización para contratar a otra persona no debería ser un problema, pero ¿quién demonios tenía tiempo para hacerlo? En el momento en que ella entró en la casa esa noche, Yulia pudo oler el aroma persistente de la pintura fresca. No fue tan malo como para tener que irse, pero no era un olor agradable tampoco. Ella se quitó los tacones y se dirigió a la cafetera para ver qué indicaciones había dejado DJ para hoy. Al parecer, un dormitorio y el baño de abajo habían sido pintados ya. Encendió su computadora, mientras escuchaba los mensajes telefónicos. Tomó un montón de papeles de su portafolio y los puso sobre la mesa de café. Ella levantó la vista cuando D.J. salió de la habitación de abajo con manchas de pintura en la cara, increíblemente bella.


-Puse todo el mobiliario de vuelta -D.J. dijo- Llegas temprano.
-Me decidí a traer todo conmigo en vez de quedarme en la oficina.
-Katya vendrá mas tarde. ¿Te gustaría comer con nosotras? -Yulia sonrió con complicidad y declinó la oferta. Katya había sido la visita habitual durante todas las noches de esta semana.
-Calentaré algo más tarde. Gracias.
-Estás en la publicidad -dijo D.J. Ella sacó un trapo del bolsillo y trató de volver a frotar la pintura seca en sus dedos.- Tengo una amistad en busca de un trabajo en ese campo.
-¿En serio? -Yulia se quitó la chaqueta y la colgó en el respaldo de una silla.- Lo que pasa es que tengo otra posición autorizada hoy. Si tu amigo o amiga está interesado, entonces pídele que se ponga en contacto con el personal mañana. Debe llevar su hoja de vida. -D.J. sonrió.
-Voy a hacer eso. Gracias. -En la puerta de la cocina, se detuvo y dijo:- ¿Segura que no te unes a nosotras para la cena más tarde?
-No, gracias. Por cierto, no he encontrado ningún recibo en la cafetera últimamente. ¿Estás donando la pintura?
-Los recibos están en el taller, los tendrás por la mañana.

Tres días más tarde Buzz llevó a Elena Katina por la oficina y la presentó a todos. Ella iba a ser su asistente, lo que la colocaba directamente en el equipo de Yulia. Buzz la había entrevistado y fue cautivado por completo para su buena fortuna.

-Ella tiene una maestría en la Universidad de Trinidad -dijo jubiloso.- Estamos absolutamente seguros de que funcionará.


Lena Katina tenía veinticuatro años, de altura parecida a la de Yulia unos centímetros mas alta quizas, con el pelo rizado color rojo, casi hasta los hombros. Era atractiva y tenía una sonrisa encantadora. En las tres primeras horas de su llegada, la mayoría de los hombres en el quinto piso ya había intentado averiguar todo lo que había que saber sobre ella. Pasaron todo tipo de de información en cada ida y vuelta, entre viajes a la fuente de agua y la sala de descanso. Cualquier mujer de personal nuevo era comida por los ojos, en las maneras más discretas que podían, y Yulia se complacía cuando los descubría. Los hombres se mantenían dentro de los límites de cualquier criterio razonable de acoso sexual, pero sólo porque Yulia constantemente les recordaba acerca de la gravedad de las consecuencias. Lena Katina, por otra parte, parecía ajena a la atención y no parecía estar animando a nadie. Por un momento fugaz ese primer día, justo después de conocer a Lena Katina, la simpatía de Yulia se dirigió hacia el amigo de DJ, quien fuera que estuviera buscando un empleo. No habían pasado diez candidatos para el nuevo puesto, nueve de los cuales todavía estaban por ahí golpeando el pavimento en algún lugar con su hoja de vida en la mano. Iniciar un nuevo trabajo era una mierda, recordó Yulia con un encogimiento.


-Está bien -dijo Buzz unos días más tarde.- Vamos a tener tiempo para suavizar los detalles ahora.

Yulia no vio mucho a Buzz o Lena durante la siguiente semana, pero se dió cuenta de que los trabajos realizados por fin comenzaron a aparecer en su escritorio a un ritmo constante. Las hojas de las estadísticas llegaron con un Post-it adherido de Buzz que indicaba,

-Datos reales. No mierda. -Esto es mucho mejor, pensó Yulia. Tengo que llevarlos a los dos a comer pronto. Yo invito.

Ella mandó avisar a Buzz que no sería necesario llevar los portafolios, que estarían comiendo. Buzz le informó más tarde que algunas otras personas habían pedido ir junto con ellos, y Yulia se sorprendió cuando bajó las escaleras al mediodía. Seis hombres de contabilidad se habían unido a ellos. Yulia se sentó al otro lado de Lena y se dio cuenta de que no era en absoluto lo que había previsto, pero al paso del tiempo Yulia encontró que su irritación gradualmente iba disminuyendo. Se dió cuenta rápido del ingenio de Lena y su capacidad de utilizarla apropiadamente en varias ocasiones. Y un par de veces durante la comida Lena dijo algo divertido lo suficiente como para poner la mesa entera explotar en una carcajada. Era obvio que al menos cuatro de los hombres estaban verdaderamente enamorados de ella, y sólo dos de ellos, sabía Yulia, eran solteros.

-Buzz me ha dicho que es usted una corredora, Sra. Volkova -dijo Lena. Yulia se sorprendió al oír su apellido antes de recordar que no había dicho más de dos palabras entre sí, desde que Lena había comenzado a trabajar allí.
-Por favor, llámame Yulia -dijo ella, al conocer esos penetrantes ojos verdegrises.- No tengo tiempo para correr más -explicó Yulia mientras tomaba un sorbo de su vaso de agua y le sonrió.- Supongo que debo decir que no me tomo el tiempo.
-He estado corriendo antes de trabajar en los últimos días -dijo Lena.- Tienen buenas instalaciones de ducha en el piso catorce, si quieres darte una oportunidad en la mañana. Normalmente estoy aquí por las seis. -Yulia notó cómo los oídos de unos pocos a través de la mesa se animaron. Ella sonrió de nuevo. Mañana habría más corredores en todas partes con la esperanza de echar un vistazo a Lena Katina en shorts diminutos.
-No soy realmente alguien que madrugue -dijo Yulia.

La idea de levantarse temprano y arrastrar la ropa y toda esa parafernalia para salir corriendo a trabajar, no se le antojaba en absoluto, no importa cuán escasos pantalones cortos pudiera vestir Lena Katina. A lo largo del almuerzo, sus ojos se encontraron muchas veces y Yulia sintió un destello de atracción entre ellas. Ella le dió un codazo al pensamiento, dejándolo fuera del camino y de repente pidió la cuenta y la pagó. En los siguientes días, Yulia recibió varios mensajes de complacencia del jefe, por el trabajo de su equipo.

-Al haber una persona más ha ayudado -dijo ella.
-Necesitamos insistir con esta cuenta de Flanagan por un tiempo -dijo Jamison.- La oficina del centro casi lo había perdido para nosotros. Reconstruir la confianza Flanagan se llevará algo de trabajo, pero parece que tienes un buen equipo. Me gusta lo que veo aquí, Yulia.


Golpeó la carpeta sobre la mesa y asintió. Su voz profunda y retumbante, un poco brusca para mayoría de la gente, pero Yulia sabía que era un jefe de departamento muy razonable y estaba bien informado. Él había sido simpático cuando Mona le había llamado en medio de la noche, hacia casi cuatro años para anunciarle las preferencias de Yulia por las mujeres, y cuando lo supo en su momento Yulia se había preparado para limpiar su escritorio y empacar las cosas de su oficina. Además, Mona se había tomado tiempo para llamar a varios compañeros suyos de trabajo, también aquella noche terrible, por lo que la palabra “lesbianismo” estuvo flotando toda la mañana siguiente en la oficina de  Yulia. Yulia y su jefe hablaron de Mona sólo una vez después de eso, y el señor Jamison le informó entonces de que a él no le importaba lo que Yulia hiciera con su tiempo. Cualquier daño hecho a su futuro en la empresa quedo sólo en la mente de Yulia, pero todavía era una experiencia muy humillante. Nunca se había sentido avergonzada acerca de ser lesbiana, pero decidió que si debían saber, les diría a ellos que fue una elección personal.

-Siga haciendo un gran trabajo -dijo Jamison mientras se levantaba de su escritorio.


Yulia asintió con la cabeza y salió de su oficina. Pocos días después hizo planes para comer con Buzz y Lena, así les compartiría los elogios del jefe. Ella también deseaba decirles que apreciaba que hubieran trabajado duro. De camino a la oficina de Buzz, Yulia oyó algunas risas masculinas en el pasillo y sabía instintivamente que Lena era la causa de ellas. Como una manada de lobos siguiendo el olor de una mujer, ellos con su experiencia parecían buscar a Lena dondequiera que se encontrara. La jerarquía que ocupaba Yulia en la compañía, era lo suficientemente importante como para disolver cualquier reunión, y al aparecer inesperadamente en el pasillo no fue la excepción. Después que los empleados dejaron de babear y se hubieron ido, Yulia le dijo a Lena

-Si tienen tiempo disponible, me gustaría invitarlos a ti y a Buzz a comer -Ella sonrió.- Un almuerzo de comida real, no comida de trabajo. -Lena asintió.
-Claro. A la hora de siempre?
-Sí.

De vuelta en su oficina Yulia se preguntó cuánto de su vida personal había invertido y ya era parte de esa oficina. Estás paranoica, Volkova, pensó con cansancio. Tal vez ya eres una noticia vieja a estas alturas. Yulia no supo exactamente cuándo empezó todo, pero esa tarde en particular se iba a quedar en su mente. Aquel día, el Sr. Jamison hizo una invitación para el almuerzo a todos los del departamento y Yulia se dió cuenta de que Lena buscó directamente sentarse a su lado. La larga mesa estaba llena, casi treinta personas, y cada vez que Lena tenía algo que decirle, ella se agachaba y tocaba ligeramente el brazo de Yulia. Yulia era muy consciente de su cercanía, y si le estaba coqueteando, entonces parecía de una forma bastante inocente para ser amenazante, pero después de la sorpresa inicial de Yulia y de lo mucho que le gustaba ese pensamiento, sus escudos de defensa volvieron a ocupar su debido lugar rápidamente. Durante el resto de la comida, Yulia mantuvo la conversación de forma segura hablando sobre temas generales o relacionados con el trabajo. Recientemente, recordó que habían estado varias veces en reuniones, en la sala de conferencias y ella notaba como Lena buscaba sentarse cerca de ella, cerciorándose de que los asientos al lado estuvieran disponibles. Había otras mujeres que también asistían a las reuniones informativas, mujeres con las que Lena trabajaba y seguramente se llevaban muy bien entre ellas. Es parte de tu equipo, Volkova, se recordó Yulia. Es natural que busque un lugar cercano a ti. Los informes sobre el trabajo que Lena realizaba en otros sectores, eran todos excelentes. Yulia supo lo afortunada que era de tener a alguien que en pocos días de haber llegado a la oficina, resultara tan capaz con tan pocos días de entrenamiento. Eso ya era mucho por sí mismo, teniendo en cuenta que prácticamente era una desconocida. Varios días después, una tarde en que Yulia y Buzz estaban trabajando en un proyecto con fecha límite, Buzz tuvo que retirarse a atender otro proyecto.

-Lena puede hacerlo -dijo mientras metía las carpetas en su maletín.


Él había estado alabando sus capacidades durante los últimos cinco minutos. Después Yulia se dirigió a la oficina de Lena para explicarle exactamente lo que necesitaba y cuando lo necesitaba. Estaba de pie al lado de su escritorio, a punto de perder la concentración de lo que tenía que decirle, cuando el perfume de Lena le recordó lo cerca que estaban una de la otra. Yulia fue breve al explicarle y esperó un momento para oír las preguntas que nunca llegaron. Una hora después, el proyecto estaba sobre su escritorio, luciendo mucho mejor que lo que Yulia pudo haber esperado que sería.

-La cuenta Flanagan -dijo Yulia unos días más tarde, cuando asomó la cabeza en el privado de Lena.- Somos nosotras o es que no tenemos nada para hoy?
-Nada parecido -dijo Lena.- El sistema está caído -Yulia apoyó la cabeza contra la puerta y gimió. Lena se inclinó para contestar su teléfono y escuchó por un momento antes de decir:- Está bien. Gracias -y luego colgó.- No vamos a estar en línea sino hasta después de las seis. -Yulia volvió a gemir.- Puedo quedarme y esperar lo que necesitamos -ofreció Lena, quien con un movimiento de muñeca, movió de su hombro el pelo rizado de color rojo. Realmente no parecía darse cuenta del efecto que podía tener en la gente.- ¿Estarás trabajando en casa más tarde?
-Por desgracia -dijo Yulia. Lena miró.
-Puedo llevarte todo lo que consiga. Por lo menos tendríamos lo suficiente para avanzar mañana y mostrar que somos competentes.
-No me van bien las mentiras -le recordó Yulia. Ella sonrió ante la risa de Lena.- Te voy a dar mi dirección. Realmente aprecio esto.


Una vez en casa, Yulia estaba agradecida de que D.J. no hubiera comenzado a pintar la sala todavía. No tenía tiempo para ocuparse del desorden ni del olor. Katya llegó con suficiente pizza para tres, pero Yulia se negó, no tenia deseos de enfrentarse a dos pares de ojos o peor aún, tener que soportar otra comida donde los alimentos se compartían en un plato de papel. Yulia prometió poner "algo" en el horno de microondas más tarde si le daba hambre, pero insistió en que ellas se sintieran como en casa mientras su pizza estaba todavía caliente. Lena llegó a las ocho y media con los informes que Yulia necesitaba y, para su asombro, DJ y Lena se abrazaron y charlaron durante varios minutos. Lena se despidió momentos después y Yulia llamo a DJ a la sala de estar.

-Ustedes se conocen?
-Lena es la amiga de la que te hablé, ¿recuerdas? La que buscaba un trabajo.
-Oh, Dios -dijo Yulia, preguntándose por qué no se le había ocurrido que DJ y Lena se conocían entre sí- Bueno, tenías toda la razón. Ella es muy buena. -Yulia no tuvo el valor de preguntar directamente si Lena era lesbiana, a pesar de que se estaba volviendo muy obvio.- ¿Qué tan bien la conoces? -D.J. se echó a reír.
-Estuvimos haciendo negocios por un tiempo. ¿Has oído hablar de los cubos de Flash? Entrega de hielo a domicilio? -Yulia asintió con la cabeza, recordando haber visto las pequeñas camionetas azules entrando y saliendo entre el tráfico de la ciudad.- Lena es la dueña. Yo le administré el negocio el verano pasado.
-Hmm.
-Ella es muy buena para los negocios -dijo D.J.- Por cierto, también me dijo que eres una gran jefa
-Es lesbiana -murmuró Yulia finalmente, dejando que la idea entrara muy lentamente en su mente. Por eso había estado haciendo esos avances en su dirección, diablos. D.J. sonrió.
-Oh, por supuesto.
-Hmm.


La siguiente noche, Yulia volvió a casa temprano y en el muro delantero de su casa aparecía la palabra lesbiana, pintada en grandes letras negras. Estaba en la entrada de la casa, con el motor en marcha y con los ojos llenos de lágrimas, paralizada por la ira, pero finalmente se bajó del coche y abrió la puerta del garaje. Descubrió la pintura blanca que D.J. había estado utilizando para el interior de la casa y cogió un pincel del banco de trabajo. No tenía ninguna duda de que esto era obra de Mona. Los vecinos de Yulia también volvían de sus trabajos a esa hora, y al pasar por el frente de su casa, disminuían la velocidad. Ella era consciente de todo y no le importó que la pintura goteara sobre sus tacones de gamuza marrón y la parte delantera de la falda. Se secó las lágrimas con la manga de su blusa amarilla y estoicamente sobrepintó las letras con brochazos grandes de pintura, para cubrirlas como pudo. Minutos más tarde, oyó vagamente cerrarse las puertas de un vehículo en la calzada de la entrada.

-¿Quién diablos hizo algo así? -gritó D.J.
-Mona -dijo Katya, con la mano sobre el hombro de Yulia.- Dame la brocha, cariño -dijo en voz baja. Katya también estaba llorando.
-Llévala dentro -dijo D.J.- Yo terminaré esto.

Yulia no recordó después como entró a la casa, lo único que quería era estar sola. Dejó a Katya y fué a darse una ducha. Se frotó la pintura de las manos y los brazos, y luego se vistió con pantalones vaqueros suaves, oscuros y una sudadera, antes de lanzar su falda y sus zapatos manchados de pintura. No tenía ni idea de cuánto tiempo había estado sentada allí, en la oscuridad, llorando por momentos y bebiendo a sorbos un poco de whiskey. Caroline había sido obviamente un error que Yulia aún no terminaba de pagar. Seguramente ya había habido otra llamada a su jefe, revolviendo de nuevo el asunto una vez más. La sola idea hizo que sus lágrimas fluyeran sin reparo. Un rato después, Katya entró por la puerta de atrás usando la llave de DJ. Encendió la lámpara cercana a la cama, inundando la habitación con luz no deseada. Ella hizo un movimiento con la cabeza, hacia el vaso de whisky que tenía Yulia en su mano.

-Pensé que te daría por eso. -Yulia miró de reojo, pero no dijo nada.- La hemos encontrado -dijo Katya. Se dejó caer en el sofá y se pasó la mano por el pelo corto y rubio.- Ya está dejando de nuevo la ciudad.
-No fue por casualidad que la ví conducir un camión de mudanzas, era ella? -Katya se rió suavemente y sacudió la cabeza.
-No creo que te moleste de nuevo. DJ la amenazó con el infierno. Y, por cierto -dijo con una sonrisa tortuosa- dice Mona que la única razón por la que se mantuvo tanto tiempo contigo fue porque el sexo era muy bueno. -Yulia la miró con una mirada dura y penetrante.
-Tener sexo una vez por semana, no constituye buen sexo, no importa lo bueno que sea. -Katya se rió entre dientes y metió la mano en su bolsillo sacando un billete de cincuenta dólares. Lo dejó caer sobre la mesa.
-D.J. la hizo pagar por la pintura y la mano de obra. -Yulia miró el billete por un momento.
-Dáselo a D.J. No quiero ningún dinero de Mona. -Katya se levantó y dio unas palmaditas en el hombro de Yulia.
-Le diré que está aquí. -Luego la abrazó y le dio un beso en la parte superior de la cabeza antes de apagar la luz.
-Y no pondré mi bote de basura frente a tu coche, a las tres de la mañana -refunfuñó Yulia encima del hombro. -Usa una linterna, por Dios.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por RosarioCst el Jue Mayo 14, 2015 5:38 am

Conti Very Happy

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por Aleinads el Vie Mayo 15, 2015 6:36 pm

Contiii por faa!!!! bounce
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Vie Mayo 15, 2015 8:43 pm

   Capítulo Tres 


Yulia estaba impresionada de lo bien que le había caído el poco sueño que tuvo, tan pronto llegara a la oficina iría a buscar a su jefe, para saber si habían difundido algún boletín sobre su sexualidad. Ella odiaba las sorpresas. Su breve encuentro con el señor Jamison en el ascensor, sin embargo, alivió sus temores. Él era el mismo de siempre, con su mal humor de todas las mañanas. 

-Haré un resúmen de la presentación Flanagan para ti a las nueve y media -dijo Buzz cuando pasó a su lado en el pasillo. 

Yulia gruñó una respuesta. Abrió su maletín una vez que llego a su oficina y vio su taza de café, recientemente llena, en el centro de la mesa junto a una Dunkin Donuts esperándola sobre una blanca servilleta. Yulia se acercó un poco más y tocó la taza para comprobar la temperatura del café. Estaba caliente y parecía que habían añadido la cantidad adecuada de crema. Se acercó a la puerta y asomó la cabeza, pero no vió a nadie. Su secretaria no llegaba todavía, pero si estuviera no estaba en sus deberes atender las necesidades de café de 
Yulia. Todo el mundo se atendía por sí mismo en esa área, incluso el jefe podría encontrarse con su taza vacía en la sala de descanso a cualquier hora del día. La curiosidad provocaba lo mejor de ella, Yulia regresó a su escritorio y tomo su taza. Mona podría haberse colado y dejar esto para ti, idiota! Tal vez consiguió un poco de veneno para ella. Yulia se dirigió hacia el baño de mujeres con el objetivo de tirar el café, junto con la taza. Las peores cosas pasaban por su cabeza, cuando se encontró con Lena en el pasillo. 

-¿No lo preparé como te gusta? -preguntó Lena.- Estaba recién hecho, pensé que era lo que te gustaría tomar a primera hora de la mañana. -Yulia asintió con la cabeza mirando la taza y preguntó. 
-Tú hiciste esto? 
-Y traje las donas. Hechas a mano como a tí te gustan, ¿no? -dijo Lena, mientras saludaba con la mano a alguien saliendo del elevador, luego volvió su atención de nuevo a ella.- Las donas aún estaban calientes cuando las recogí esta mañana. -Yulia estaba en shock, pero se recuperó después de un momento. 
-Soy perfectamente capaz de conseguir mi propio café. Estoy segura de que tendrás otras cosas que hacer, sin tener que esperarme a mí. -Ella sonrió, con la esperanza de ablandar un poco su comentario.- Y si no tienes suficientes cosas por hacer, entonces tendré que encargarme de eso, también.
-Ya casi he terminado con las estadísticas para presentación Flanagan -dijo Lena, mirándola directamente a los ojos. Al parecer, no había tomado su comentario como una ofensa.- Se lo haré llegar a Buzz en breve. Y… estoy segura de que Usted está capacitada para muchas cosas, Sra. Volkova -Alguien llamó a Lena y esta se alejó. Yulia se quedó sola, sosteniendo su taza llena de café caliente, sopló sobre él y tomó un sorbo, cautelosa. 
-La he jodido -murmuró. Tenía la cantidad adecuada de azúcar, no podía saber mejor si lo hubiera hecho ella misma. Buzz se apareció poco después, acomodándose en una de las dos sillas de la oficina de Yulia. 
-El jefe quiere a Lena para que le ayude en la oficina central -dijo con frustración.- La necesita durante unos tres días.
-¿Qué está pasando allá? -pregunto Yulia. 
-Hay una cuenta de un cliente a punto de caerse y no han podido hacer nada, el oyó lo buena que es Lena y quiere que sea ella. -Yulia se encogió de hombros y dijo 
-¿Podemos vivir sin ella por unos días?
-No sin patearnos el culo trabajando más tiempo! -Buzz tiró de las puntas de su bigote rubio.- Ella es genial, Yulia, incluso se ofreció a ayudar después de horas. Sola. No hay dinero en el presupuesto para pagar horas extras en este trimestre.
-Eso no será necesario, ¿verdad? -Yulia trabajaba hasta tarde sin recibir compensación, y a Buzz también se le podía ver en la oficina a todas horas del día. Tal dedicación de los empleados no podía esperarse de muchos ni lo esperaban. Él se encogió de hombros. 
-No creo. 
-Si él le gusta y le va bien allí, es posible que decidan mantenerla allá -dijo Yulia en voz baja. Buzz frunció el ceño. 
-Sí, eso pensé también -Yulia dijo: 
-¿Se dará cuenta de lo que esto podría significar para ella, su futuro aquí en la compañía? 
-Estoy seguro que se dá cuenta. -Se puso de pie y se alisó la corbata.- Creo que hemos tenido la suerte de contar con ella todo este tiempo. 


A media mañana del día siguiente, Yulia se daba cuenta de lo mucho que echaba de menos ver a Lena en la oficina. Al parecer estuvieron juntas más tiempo de lo que ella se dió cuenta. En las reuniones posteriores siempre había una silla vacía a su lado, y los viajes por el pasillo durante el día, le daban la sensación de que algo se estaba perdiendo ¿Con qué frecuencia solía verla? se preguntó. ¿Y cómo puedo extrañar ver a alguien, de quien ni siquiera sabía que estaba buscando? Unos días más tarde, el jefe los citó a todos para otro almuerzo. Yulia llegó un poco tarde, agradablemente sorprendida de ver a Lena allí. El único asiento a su izquierda en la mesa y se sentó a su lado. 

-¿Cómo van las cosas en la oficina central? -Preguntó Yulia. 
-Tranquilas.
-Es bueno que el señor Jamison reconozca tu potencial. -Lena la miró y preguntó sencillamente: 
-¿Cuándo reconociste mi potencial? -Un poco nerviosa, Yulia desdobló su servilleta y se la puso en el regazo. -Acabo de hacerlo. Buzz solo tiene elogios por tu trabajo.
-Yo no estaba hablando de mi trabajo. -Yulia no estaba muy segura de qué decir después de eso, pero antes de que tuviera tiempo de recuperarse, Lena se enlazó en una conversación con el jefe de contabilidad que se sentó frente a ellas en la mesa. Unos minutos más tarde, Lena se inclinó hacia ella y le susurró:- Tengo algunas ideas que me gustaría comentar contigo. ¿Podríamos hablar de ellas durante la cena esta noche? -Yulia dejó caer el tenedor en el plato, provocando un ruido metálico. Lo recogió y se dio cuenta de que tenía momentáneamente la atención de todos sobre ella. 
-Uh -comenzó a decir, y luego se echó a reír nerviosamente.- ¿Por qué no me lo comentas ahora? 


Antes de que ninguna de ellas fuera más lejos con esto, el señor Jamison gritó el nombre de Lena desde el otro extremo de la mesa, para reconocer que estaba haciendo un buen trabajo en la oficina central. Entre más tiempo pasaba, Yulia se sentía más incómoda. Era obvio que alguien había estado hablando con Lena sobre su historia en la empresa, algunos chismes o más probablemente algún comentario de DJ. Yulia abandonó el almuerzo tan pronto como pudo sin llamar la atención. Volvió a su oficina y le informó a su secretaria que estaría trabajando en un proyecto y no quería ser molestada. Cuando Yulia entró a su casa esa noche, se encontró con DJ en el patio trasero plantando algunos arbustos. Habían pasado no más de veinte minutos, cuando Yulia se sentó en el porche y contempló su obra. 

-¿Cómo es posible que este tipo de hierba crezca alrededor de la piscina? -preguntó D.J. Tenía manchas de suciedad por toda la cara y el sudor brillaba en brazos y cuello. 
-Nunca he oído hablar de esa hierba -dijo Yulia.
-Es un césped muy resistente. No necesita mucha agua -Yulia se recostó sobre los codos. 
-¿Ellos venden Astro Turf para los patios? -le preguntó. 
-Ya no tendría que conseguir quien lo cortara. -D.J. sonrió y rodeó los ojos, sin dejar de cuidar el arbusto.- Sí, lo sé. Trataré de no hacerte decidir nada, te hará sentir mejor, ¿verdad? -Oyeron la puerta de un coche y D.J. se levantó, se sacudió un poco y dijo:- Debe ser Katya, dile que iré a asearme.

Katya y Yulia se sentaron alrededor de la mesa de la cocina, con una par de sodas de dieta y esperando a DJ. Yulia estaba a un millón de millas de distancia. ¿De verdad Lena la había invitado a cenar para hablar de trabajo? se preguntó. Esos últimos tres años que había pasado, eran como si esa parte de su vida fuera la parte más fácil. Ahora, de repente se sentía inquieta y desorientada. 

-Estoy pensando en pedirle a DJ que se mude conmigo -dijo Katya.- ¿Qué te parece?
-¿Has hablado con ella sobre eso?
-Indirectamente -Yulia se encogió de hombros.
-Sabes lo que pienso. Te estás preparando para una caída.
-Gracias por el apoyo. -Dijo Katya. Yulia se rió. 
-Me pediste mi opinión.
-Y me das un montón de mierda -dijo Katya- Solamente porque tu tuviste malas experiencias, todo el mundo tiene que sufrir por ello? -Yulia cogió su vaso y bebió un trago. 
-Acostarte con mi jardinera no te convierte en experta de cualquier cosa. -Katya empujó su silla y la miró a través de la mesa. 
-No acostarte con alguien, tampoco te hace experta. -Yulia se levantó y puso su vaso en el fregadero. 
-Lo siento. He tenido un día de mierda, y no deberían tomarla contigo. -Se dio la vuelta y cruzó los brazos sobre el pecho.- Y DJ es mucho más que una jardinera. Se ha convertido en una buena amiga. -Yulia suspiró- Hacía mucho tiempo que no te veía tan seria en nada, hasta ahora, Katya. Quizás estoy celosa de que hayas encontrado a alguien. Ambas hemos tenido malas experiencias cuando se trata de relaciones -Alzaron la vista cuando D.J. entró por la puerta trasera, con el cabello semi húmedo y bien peinado. Yulia sonrió con timidez-Esa hierba Alce de la que hablabas hace un momento, me parece que quedará bien -D.J. se rió y tomó la mano de Katya. 
-Es hierba búfalo, no hierba Alce. Voy a traer un poco mañana. 


De camino a la oficina a la mañana siguiente, Yulia tomó la decisión de explicar a su personal las políticas sobre el trabajo y la socialización con Lena. Sería lo mejor, que todos los interesados tuvieran claro el asunto. Tenían que trabajar juntos. Una relación personal con un compañero de trabajo, y mucho menos con un subordinado, no haría sino complicar las cosas. Antes de que Yulia pudiera siquiera poner su maletín en el suelo, el señor Jamison asomó la cabeza en su oficina y le dijo que a las once necesitaba todo lo referente a la cuenta Flanagan. Yulia palideció. 

-Hoy a la once?
-Hoy a las once. Estamos muy cerca de cerrar el trato, yo mismo me encontraré con Flanagan a las dos, en la ciudad. No me decepciones. -Yulia avisó a su secretaria que localizara a Buzz y Lena. Los quería en la sala de conferencias con todo lo que tuvieran de la cuenta Flanagan. Unos minutos más tarde Lena empujaba la puerta abierta de la sala de conferencias con el pie. Cargaba una montaña de carpetas y gráficos. En su segundo viaje ya traía consigo la computadora portátil y más archivos. 
-Buzz está enfermo -dijo- Está en su casa. -Yulia palideció de nuevo. 
-No, por favor. Esto no puede estar pasando.
-Tiene muchas cosas en su computadora. Él sabe que lo vamos a llamar -Lena la miró y sonrió.- Relájate. El es muy organizado. Vamos a hacerlo bien. 

Las dos trabajaron juntas de forma constante durante toda la mañana. Los gráficos llegaban cuando les decían que lo haría, junto con las estadísticas tan pronto como Yulia las pedía a los departamentos. A las diez, ya habían revisado todo con más tranquilidad por segunda vez y podrían tomar el tiempo suficiente para darse un respiro. 


-Lo hicimos -dijo Yulia. Incluso ahora que no tenía ni idea de por qué le gustaban tanto los plazos límites. La adrenalina a veces la volvía loca. 
-Tuviste dudas -dijo Lena.- Vi el pánico en tus ojos, desde las ocho y media.
-Pánico es una palabra muy fuerte. -Dijo Yulia 
-Tal vez deberíamos celebrar -dijo Lena. Puso varias carpetas en orden y luego estudió cuidadosamente Yulia.- Dado que mi sugerencia para una cena no fue bien recibida, tal vez podríamos ir a comer a algún lugar especial. ¿Qué tal el sábado? -Yulia comenzó nerviosamente a revolver papeles. 
-Buzz podría estar de regreso mañana, entonces podremos ir. -Tengo que poner fin a esto, pensó Yulia. 
-No te gusta estar a solas conmigo, ¿verdad? -dijo Lena. Yulia dejó de juguetear con los papeles, quedándose momentáneamente sin habla.- ¿Por qué, señora Volkova? -Yulia se puso de pie y se metió el informe final bajo el brazo. 
-Nunca socializo con los compañeros de trabajo -dijo. Sus ojos se encontraron de nuevo y Yulia mantuvo la mirada más tiempo del que se sentía cómoda.- Y esta es la última vez te daré explicaciones sobre mí
-¿Es este trabajo lo único que nos impide pasar tiempo juntas? -Yulia no respondió al tiempo que recogían papeles y acomodaban los gráficos. 
-Hemos terminado con esta conversación. -Ambas tenían sus brazos llenos a medida que avanzaban hacia la puerta.
-¿Es el trabajo? -preguntó Lena de nuevo, con voz baja y grave.- Por favor, sólo responde a mi pregunta. -En la puerta, ella cambió el portátil a su otro brazo.- Y si no trabajáramos juntas?
-¿Cuál es el punto, Lena? Nosotras trabajamos juntas. Ahora vamos a dejarlo así.
-Así que sí es el trabajo. -Dijo Lena. Yulia salió por la puerta y caminaba por el pasillo hasta la oficina del jefe. Por supuesto que manejaste muy bien esto, idiota, pensó con cansancio. Dejó el informe sobre el escritorio del jefe una hora más temprano y regresó a su oficina. Veinte minutos más tarde, el pasillo era un enjambre de murmullos, la gente estaba conmocionada. Todo el mundo estaba allí, y absolutamente nadie estaba trabajando en ningún lado. 
-¿Qué está pasando? -preguntó Yulia a su secretaria. 
-Elena Katina acaba de renunciar. Solo entró en el despacho del jefe y renunció!
-Renunció? Es una broma. ¿Dónde está?
-Se acaba de ir. -Dos minutos más tarde, el jefe pidió verla. 
-Siéntate -le dijo. Yulia se acomodó en la silla frente a su escritorio.- Acaba de suceder una cosa muy extraño -dijo él con el ceño fruncido. Yulia le dijo: 
-He oído que Elena Katina acaba de renunciar. -El Sr. Jamison la miró con una expresión confusa en su rostro. -Le pregunté cuál era el problema, y me dijo"-se detuvo y se recostó en su silla- ella dijo que pensaba era lo mejor para todos si ella dejaba de ser una empleada en esta empresa. Explícame qué es exactamente lo que eso significa, Yulia. ¿Pasó algo con la cuenta de Flanagan? Las dos estaban trabajando en ello esta mañana. -Yulia se aclaró la garganta muy seca. 
-Tendrás que preguntárselo a ella. -Se sentó en su silla y se pasó la mano por la cara cansada. 
-Lo hice, y ella no tenía nada que decir. Ahora te estoy preguntando a tí. -Yulia podía sentir el calor aumentando lentamente en su rostro. Ella tomó un profundo respiro para tratar de controlarlo.- ¿Pasó algo esta mañana que yo deba saber? -preguntó el jefe.- Seis meses trabajando con esto y no quiero que se eche por la borda, Yulia.
-El proyecto estaba listo desde una hora antes -dijo lentamente, con paciencia.- ¿Qué dijo Lena antes de irse? -El señor Jamison se encogió de hombros. 
-Ella dijo que tú y Buzz eran las mejores personas con las que jamás había trabajado antes, pero que sentía que no podía aportar más a la empresa. 
-Entonces vamos a tomarle la palabra y seguir adelante. Lo siento, pero no puedo ayudarte. -Cuando Yulia volvió a su casa, le dolía tremendamente la cabeza y encontró un mensaje de Lena en su contestador automático. 
-Ya no somos compañeras de trabajo -decía la suave voz de Lena.- Por favor, reconsidera esa invitación a cenar. -Yulia fue al cuarto de baño para conseguir una aspirina. El teléfono sonó antes de que ella volviera. –Hola -dijo. 
-Soy Lena. ¿Recibiste mi mensaje? -Yulia se sentó en el sofá y apoyó los pies en alto. 
-Fue una locura lo que has hecho hoy. 
-No creo que haya sido una locura. 
-El señor Jamison me llamó a su oficina después de que te fuiste. Probablemente piensa que renunciaste porque yo me propasé contigo. -Lena se rió. 
-Entonces mañana voy a estar en su oficina muy temprano para decirle lo contrario. Incluso podía decirle la verdad esta vez.
-¿Cuál es? -preguntó Yulia, sorprendida de lo tranquila que se sentía y sonaba su voz. Por alguna razón, la voz de Lena era como un sedante. 
-Yo podría decirle que tuve que renunciar porque tú no diste un paso hacia mí. -Yulia se rió por primera vez en todo el día. 
-No es una buena idea.
-Pero es la verdad. -Yulia decidió ignorar las connotaciones de este pensamiento. 
-Si necesitas una recomendación para otro trabajo, con mucho gusto te voy a dar una. Estoy seguro de que Buzz también lo hará.
-Gracias. Tendré en cuenta eso. -Después de un momento, Lena volvió a preguntar si cenaría con ella la noche siguiente.- Nosotras ya no trabajamos juntas.
-No sé cómo decirte que estoy halagada por todo esto -dijo Yulia con honestidad. Era la primera vez que se permitía admitirlo.- Los empleos no son tan fáciles de conseguir en estos días y tenías una buena oportunidad para llegar muy lejos con esta compañía.
-Tal vez haya algo que quiera más -dijo Lena. Yulia sintió un cosquilleo correr por todo su cuerpo ante esa sugerencia particular.- Pasare por tí mañana a las siete -dijo Lena.- Vestido informal y cómodo. Tengo una sorpresa para tí. -Después de que Yulia colgó, le hizo gracia lo emocionada que se sentía. 
-Es sólo una cena, por Dios”, pensó con una sonrisa.- He estado fuera de este juego entre mujeres, mucho antes de darme cuenta

Al día siguiente en la oficina, Buzz no podía creer que Lena se hubiera ido. 

-La dejaste renunciar? -rugió.- Me enfermo un día y mira lo qué pasa! ¿Qué diablos se supone que vamos a hacer ahora?
-¿A cuántas personas entrevistarás, para empezar? -pregunto Yulia pacientemente. 
-Seis o siete. Jesús, Yulia! Esto es todo lo que necesitamos! 
-¿Alguno de los otros candidatos adecuados? Tal vez no han encontrado trabajo aún. -Ella dio la vuelta al escritorio y le dio una palmada amistosa en el hombro.- Llamaré a Personal y haré que se programen más entrevistas. Podríamos tener suerte otra vez.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por RosarioCst el Dom Mayo 17, 2015 4:28 pm

Conti

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por Aleinads el Dom Mayo 17, 2015 6:22 pm

Me encanta!! No dejes de subir cap.
Contiii...!!! Laughing
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Lun Mayo 18, 2015 9:46 pm

Capítulo Cuatro 


Yulia escuchó un estruendo desconocido y poco más tarde el timbre de la puerta sonó. Miró su reloj y se alegró de ver que eran las siete en punto. 

-¿Eras tú haciendo todo ese ruido? -pregunto Yulia mientras sostenía la puerta abierta. Lena entró, con un look en el pelo despeinado, rizado y largo. Vestía pantalones de mezclilla color marrón y una camisa marrón de pana con botones. Yulia nunca la había visto más que en faldas y vestidos, pero fácilmente podía imaginar que se vería impresionante con casi cualquier cosa. La vestimenta era de buen gusto y su atractivo poco común. 
-¿Alguna vez has montado en una moto? -preguntó Lena. Yulia dudó un momento antes de negar con la cabeza. Se acercó a la ventana y miró a través de las cortinas. 
-¿Es una Harley? Es preciosa! -La motocicleta color blanco, majestuosa e intimidante, se veía enorme en el camino de entrada. 
-Es posible que necesites una chaqueta ligera -dijo Lena.- La parte posterior siempre es fría. -Yulia fue al armario del pasillo y encontró una cazadora, todavía sorprendida de lo emocionada que estaba. 
-¿A dónde vamos?
-¿Te gusta la comida tailandesa? He oído cosas buenas acerca de un nuevo lugar no muy lejos de aquí.


En el camino de entrada Lena le dio un casco y la ayudó a ponérselo. Con dedos ágiles, tocó la piel de Yulia cuando abotonó la correa de la barbilla en su lugar. Se miraron una a la otra, y Yulia notó un brillo en los ojos verdes gris de Lena. La atracción mutua no había sido su imaginación. Era más que un destello de interés pasajero entre ellas. 

-Puedes sostenerte aquí -dijo Lena, indicándole un lugar en el asiento- o puedes sostenerte de mí, lo que te haga sentir más cómoda. 
-Supongo que esta no es tu primera vez, ¿verdad? -Yulia dijo.- ¿Sabes lo que haces con este aparato? -Lena le ofreció esa sonrisa atractiva. -He dado un par de vueltas alrededor de la cuadra. -Yulia se rió entre dientes y luego murmuró en voz baja: 
-Apuesto a que lo hiciste.

Se subió en la moto, suponiendo que se sentiría mejor no tocar a Lena y sujetarse por los lados del asiento, pero una vez que tomaron la calle, sintió que era la cosa más natural del mundo apoyarse en la cintura de Lena. 

-¿Estás bien? -Lena gritó para que la escuchara, una vez que habían recorrido un buen tramo y se detuvo en un semáforo en rojo. 
-¡Sí!

Estaban en el restaurante en muy poco tiempo, más del que Yulia se hubiera preocupado. Había disfrutado realmente del paseo. La comida era excelente, y se quedaron allí después hablando y bebiendo café. 

-Entonces, ¿cómo están realmente las cosas en la oficina? -preguntó Lena.- Buzz me dejó un mensaje, pero no lo he devuelto la llamada todavía.
-Esta un poco decepcionado -dijo Yulia.- Nos hiciste las cosas más fáciles por un tiempo, y ahora te has ido. Estoy seguro de que quiere saber por qué.
-Probablemente Buzz ya lo haya descubierto hoy -dijo tranquilamente.- Él sabe cómo me atraías, quizás esperaba que esto no resultara. 

Yulia se reclino hacia atrás y la estudió por un momento. Sus ojos se encontraron de nuevo, y Yulia no quiso distraerse por completo mirando lo labios sensuales de Lena. 

-Los dos hablaron de esto?
-Es muy perceptivo -Lena mantuvo la mirada, y Yulia se sintió mareada por un momento.- Y él es muy protector contigo, además -agregó. Yulia jugó con la cuchara en su plato.- Entonces, Sra. Volkova -dijo Lena con una sonrisa.- ¿Qué se necesita para impresionarte? -Yulia se encogió de hombros. 
-Es una moto muy bonita la que tienes ahí.
-No me he puesto mi chaqueta negra de cuero. No estaba segura de que estarías lista para eso. 


El pensamiento de ella envuelta en chaqueta de cuero, trajo un inesperado temblor en todo el cuerpo de Yulia. Se frotó los brazos para ayudar a suavizar un poco los temblores. Hablaron de D.J. y de las reparaciones de la casa. Lena le conto varias historias divertidas sobre las hazañas de DJ durante el semestre de la universidad que habían compartido. El resto de la noche estuvo llena de risas y charla general. El viaje de regreso a su casa fue en realidad mucho más fresco, pero Yulia se inclinó un poco más cerca de lo que había hecho antes. El cuerpo de Lena era cálido y perfumado, y Yulia tuvo que admitir que no podía recordar la última vez que se había divertido tanto. 


-Entra y caliéntate un poco -dijo Yulia después de bajar de la Harley. Introdujo la llave y abrió la puerta.- ¿Qué tal un capuchino? Tengo esta máquina de café que no he utilizado en mucho tiempo.

En la cocina, Yulia encendió las luces y se movió hacia la mesa. Le pareció extraño tener a alguien nuevo en casa. Yulia nunca había pensado en este lugar como un hogar, por lo que todo le era extraño en este entorno. Su padre lo había comprado unos años antes de morir. Un rato más tarde, Lena se limpiaba los restos de un bigote blanco espumoso de su labio superior con la punta de la lengua. 

-Tengo dos entradas para el concierto de Melissa Etheridge, la noche del sábado. ¿Te gustaría ir? -Yulia se preguntó por un momento para quien había comprado las entradas originalmente, ya que estos habían sido vendidos semanas atrás, pero no quiso pensar en ello mucho tiempo. Se echó a reír de repente. 
-Podríamos ir en la Harley?
-Claro. A menos que llueva. -Lena alejo su cabello lejos de su cara.
-Quiero que sepas que yo no salgo con nadie en estos momentos. -Sus miradas se cruzaron por sobre la mesa, y Yulia podía sentir la tensión y se puso nerviosa.- Y es justo que sepas que no haría ninguna diferencia para mí si fuera tú. -Yulia recogió las tazas vacías y las puso en el fregadero.- Fuimos a cenar, y nos vamos a un concierto. Vamos a mantenerlo tan simple como eso. -Lena sonrió y asintió con la cabeza. Por Dios, eres tan joven, pensó Yulia. Fabulosa, pero joven. 
-No vas a hacer esto fácil para mí, ¿verdad? -le dijo Lena. 
-No necesito complicar mi vida en este momento. -Yulia recorrió el camino de la cocina y encendió la luz del porche en el pasillo.- Conmigo tratando de mantener esta casa lista para venderla y luego sin tener un ayudante que fue capaz de renunciar en la oficina, no tengo tiempo para nada más.
-Un poco de diversión de vez en cuando puede ser saludable -Yulia sonrió. 
-¿Eso es lo que eres? Un poco de diversión?
-Si te sientes cómoda pensando de mí de esa manera, entonces me encantaría ser tu pequeña diversión. -Yulia abrió la puerta y se apoyó contra ella. 
-Yo no estoy buscando a nadie, Lena. Sólo recuerda eso. 


Caminaron juntas hacia afuera, y Yulia miró con cuanta gracia se montaba en la moto y la hacía rugir en la noche. Había sido una agradable y nada intimidatoria noche. Durante los tres días entre su cena del martes y el concierto del sábado, Yulia y Lena hablaron por teléfono durante un total de tres horas. Lena había salido fuera de la ciudad a visitar a sus parientes y por lo general se llamaban justo cuando las cosas empezaban a relajarse por la noche. Yulia se había puesto a trabajar en otro proyecto, durante las largas horas en la oficina y cuando llegaba a casa cada noche, o bien tenía que terminar un trabajo de último minuto en su computadora o ayudar a DJ con uno de los muchos proyectos por hacer en la casa. El viernes por la noche después de apagar su ordenador y tomar una ducha rápida, Yulia se llevó el teléfono a la cama con ella y esperaba la llamada de Lena. Se obligó a dejar que sonara dos veces antes de responder, no quería parecer demasiado ansiosa. El sábado por la mañana Yulia durmió bastante y quería estar descansada para el concierto. D.J. había hecho café y ya había dejado un catálogo de las plantas al aire libre en el lugar usual, bajo la pila de recibos. Un rato después D.J. entró por la puerta trasera. 


-Alguna cosa de allí te llamó la atención? -preguntó, con la cabeza indicando hacia el catálogo. 
-Estoy arreglando este lugar para venderlo -Yulia le recordó de nuevo.- No es que vaya a vivir aquí el resto de mi vida. -Ella levantó la vista hacia DJ y le entregó el catálogo.- Tal vez los nuevos propietarios tengan ideas propias y querrán un tipo completamente diferente de jardinería.
-Sí, puede ser. -D.J. sirvió otra taza de café.- Pero las casas por lo general se venden mejor cuando tienen arbustos vivos en el patio. -Yulia tomó el catálogo y golpeó a modo de broma en su brazo. 
-¿No sería más barato obtener sólo un poco de pintura verde y rociar todo el material muerto con eso? -sugirió ella.- Estás realmente obsesionada con esta cosa de las plantas vivas, ¿no es así? -D.J. entornó los ojos.- La piscina -dijo.- ¿Has reparado la piscina?
-Eso depende. ¿Cuánto sabes acerca de las piscinas?
-Zip, se supone que no deben tener esas cosas que crecen en ellos. Tengo un amigo que probablemente pueda ayudarte. ¿Quieres un presupuesto? 


El sábado por la noche estaba lloviendo, así que Yulia y Lena fueron a cenar y después al concierto, en el Miata rojo convertible de Lena. 

-Ciertamente tienes aparatos agradables con ruedas, para alguien que está sin trabajo -señaló Yulia. Lena se rió. 
-¿Eso crees? Tengo dos entrevistas la próxima semana. 


El teatro estaba lleno de lesbianas, lo que prometía ser una experiencia reafirmante. Camisas de Melissa Etheridge, programas, y baratijas se veían por todas partes, y la gente era casi tan divertida como el propio concierto. Después se detuvieron en una cafetería para tomar un aperitivo nocturno y se sentaron a hablar durante dos horas. En el camino a casa, Yulia pidió que levantara la cubierta, ya que había dejado de llover. 


-Esto es grandioso -gritó ella a través del tráfico, con el viento acariciando sus rostros. 
-¿Qué vas a hacer mañana? -Lena preguntó. Ella miró su reloj y luego se corrigió.- Quiero decir hoy. ¿Qué vas a hacer hoy?
-¿Es un nuevo día ya? -Preguntó Yulia. Sus ojos se cerraron y ella pudo sentir su pelo azotando su cabeza. Se sentía libre y frívola, y no quería que el coche o el viento se detuviera. Yulia volvió la cabeza en dirección a Lena y le preguntó:- ¿Me puedes enseñar cómo conducir la Harley? -El perfil de Lena hizo que el corazón de Yulia latiera un poco más rápido. Su cara blanca con pecas, con su delicada mandíbula y la nariz perfecta. Los ojos de Lena parecían centellear cuando sonreía, y su risa era contagiosa.- ¿Tú conduces un motocicleta o montas una motocicleta? -preguntó Yulia después de un momento.- ¿Cuál es el término?
-Montar la moto -dijo Lena. 
-No sería conducir una moto, ¿verdad?
-No, creo que no. 
-Entonces me enseñas cómo montar la Harley. ¿Podríamos hacerlo mañana? 


Al día siguiente, Lena llegó nuevamente puntual y con un regalo. 

-Si vamos a hacer esto, entonces lo haremos bien. Date la vuelta. Somos casi del mismo tamaño. -Ella ayudó a Yulia a ponerse la chaqueta de cuero negro.- Tengo el closet lleno de ellas. Tú debes tener esta. -Lena tomó por los hombros a una sorprendida Yulia, antes de asentir con aprobación.- Ahora ya estás lista. 


Yulia inconscientemente jugó con la cremallera y pasó las manos por la superficie fría y lisa. Estudió su reflejo ante el espejo del pasillo y se quedó sin habla. Se veía elegantemente butch con una chaqueta como esta. El cambio la excitaba, no estaba segura de querer deshacerse de ella. Lena se dirigió hacia el lago, por un camino que conocía y que raramente era utilizado por el resto de la gente. Le explicó que no quería empezar las lecciones entre el tráfico. Una hora más tarde, se detuvo en medio de un camino desierto y se bajó la Harley. 

-Mi padre me enseñó a montarla cuando tenía catorce años, -dijo- así que no te pongas nerviosa. Cualquier persona puede hacer esto.


El embrague fue la parte más difícil, y treinta minutos después de su primera lección, Yulia montaba en control total de la inmensa motocicleta. Lena fue muy paciente dándole instrucciones, y Yulia notó de inmediato que sentir el cuerpo cálido de ella presionado contra su espalda, era casi tan emocionante como pisar el acelerador. Unas horas más tarde, desde una colina con vistas al lago, ambas veían esconderse el sol. Yulia estaba de nuevo como pasajera e incluso sin la Harley en movimiento, mantenía sus brazos alrededor de la cintura de Lena. Nunca olvidaría la manera en que sus manos sentían moverse el cuerpo de Lena por sobre sus chaqueta, o la manera se le reclinaba, presionando firmemente contra su pecho. Más tarde ya en el camino de entrada a la casa de Yulia, se quitaron los cascos y los pusieron sobre el asiento. Yulia sugirió tomar un cappuccino y emprendieron la marcha por la acera de la casa. 

-Tuvimos un poco de sol hoy -dijo Yulia mientras miraba su reflejo en el espejo del vestíbulo. Lena se detuvo tras ella y miro ambos rostros quemados por el sol. 
-El casco te sienta bien.
-Hmm. 


Era la primera vez que Yulia escuchaba esa observación a su persona en varios días, y sintió que no era tan incomodo escucharlo como lo pensó anteriormente. Yulia reconoció las risas provenientes del patio trasero y alcanzó a ver a las amantes desnudas en el exterior. Después de conseguir su atención, invito a una Katya completamente vestida con ropa arrugada y a DJ, a tomar un capuchino con ellas. Katya miraba sin parpadear y con asombro, como Lena hacia reír a Yulia, una vez acomodadas alrededor de la mesa. No habían hablado mucho desde que tuvieron aquella conversación inquietante sobre DJ. Cuarenta y cinco minutos más tarde, cuando todas se estaban despidiendo, Katya se inclinó sobre ella y le susurró: 


-Mañana hablaremos de esto, lo tenías bien escondido. 


Ya en el camino de entrada, Yulia pasó la mano sobre el asiento de fino cuero de la Harley. Sujetó el casco adicional de forma segura y vió como Lena volvió a subir a la moto. Sus piernas largas y bien formadas, sin duda serían un peligro en el tráfico para cualquier persona que la viera. Si la misma Harley no conseguía su propia cuota de atención, seguramente su jinete no tendría ningún problema en ganar admiradores por su cuenta. 

-Ten cuidado al volver a casa -dijo Yulia.- Y gracias por la chaqueta. 
-Ha sido un placer. ¿Podemos cenar mañana? -Yulia sonrió. 
-No lo sé. El trabajo se ha acumulado desde que te fuiste, yo podría quedarme en la oficina hasta tarde. 
-Pero todavía tienes que alimentarte -le recordó Lena al encender la motocicleta.- Te llamaré. 


Retrocedió con la motocicleta, sus botas negras se deslizaban sobre el pavimento mientras se movía. Rugiendo en la noche, se fue dejando a Yulia con un sentimiento de pesar por haberla dejado ir. Había pasado otra noche agradable. Se reunieron para cenar la noche del lunes y celebrar el nuevo trabajo de Lena. 

-Fuí la única a la que entrevistaron. 
-¿Cuándo empezarás?
-El lunes. -Lena se rió.- Tendré toda la semana para jugar. 
-No he jugado en mucho tiempo y no estoy segura de recordar cómo hacerlo. -Yulia miró a través de la mesa, la luz de las velas bailaba en los ojos de Lena. Su pelo era una fina nube de rizos en capas, y sus labios, de un rosa brillante, parecían pedir a gritos ser besados. De repente, Yulia tuvo un deseo abrumador de tocarla, y estaba aterrorizada por admitirlo. 
-La fiesta comienza este fin de semana -dijo Lena.- ¿Te gustaría ir?
-Estaré muy ocupada este fin de semana -dijo Yulia, sin tener idea de dónde sacaba esa frase. Dejó el vaso de té sobre la mesa, tan pronto como se dio cuenta de que su mano temblaba. Lena pidió la cuenta, y ambas pusieron el dinero, era algo que habían acordado desde la primera vez que habían salido juntas.- ¿Podemos conducir con la capota descubierta? -preguntó Yulia en cuanto llegaron al coche de Lena. 


Quería que el viento despejara su cara, tanto como los pensamientos de su cabeza. Te está empezando a gustar y mucho, Volkova. Aquí estás rompiendo tus propias reglas. Yulia apoyó la cabeza en el respaldo del asiento y cerró los ojos. Podría perderme en este lindo auto. No hay duda al respecto. En el camino de entrada a la casa, se bajaron y cerraron la capota del Miata. 

-¿Me invitas un capuchino para el camino? -Preguntó Lena. Yulia abrió la puerta y arrojó las llaves sobre la mesa pequeña en el pasillo. La mano de Lena le tocó el brazo y Yulia se volvió.- ¿Podemos hablar un momento? -Pidió Lena, indicando con la cabeza hacia la sala de estar. Yulia encendió una lámpara y optó por sentarse en la mecedora frente al sofá. Observó como Lena movía los cojines al lado y se acomodaba.- Me doy cuenta que tratas de alejarte de mí -dijo Lena. El cuello alto de su blusa color beige, le sentaba perfectamente y hacía que se mostrasen sus senos invitadores, tanto que Yulia tuvo que mirar hacia otra parte. Lena tomó uno de los cojines y lo puso bajo su brazo, descansándolo en el respaldo del sofá.- Ser paciente no me es tan fácil como pensé que lo sería. Te quiero tanto que no puedo pensar en otra cosa -El corazón de Yulia se aceleró. Miró seriamente a los ojos de Lena, que la miraban escrutadores y luego se levantó yendo a la chimenea. Con un susurro que sonó ronco y casi hostil, dijo: 
-No sabes nada acerca de mí 
-Sé todo lo que necesito saber. -Lena ya estaba detrás de ella, el aroma de su perfume seguía siendo tan embriagador como siempre. Lena la hizo volverse y rozó el perfil de su cara con un dedo, buscando lentamente los ojos de Yulia.- Me paso despierta toda la noche pensando en ti -dijo Lena- y cuando al fin logro dormir, te encuentro en mis sueños mas eróticos. A veces espero no despertar, si es la única manera en que puedo tenerte. -Lena posó su mano en la nuca de Yulia y la acercó suavemente. En un instante, su boca estaba sobre la de Yulia, mezclándose entre ellas una pasión ardiente y abrasadora. 
-Oh, Dios -susurró Yulia. No solo estaba permitiendo que sucediera, sino que se daba cuenta que lo deseaba tanto como Lena. Echó su cabeza hacia atrás y fue como alentar a la boca de Lena que rozara por su garganta. 
-He tenido sueños eróticos contigo -le susurró Lena.- Hasta ahora, que hemos hecho el amor dos veces en la motocicleta y una vez en la mesa de conferencias de tu oficina 
-Dos veces en la moto?

El pensamiento la excitó y Yulia encontró la boca de Lena, temblando de puro deseo. Las manos de Yulia se movieron bajo el suéter de Lena y le gustó sentir que no llevaba sujetador. Mientras sus dedos bailaban sobre la piel suave y cálida, un pensamiento se abrió paso en su cabeza: Ella renunció al trabajo por tí, Volkova. Nadie te ha querido de esa manera.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por Aleinads el Mar Mayo 19, 2015 8:34 am

Aaaahhhh que emocion, me gusta me gustaaa!!!! affraid What a Face bounce bounce bounce cheers
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por RosarioCst el Mar Mayo 19, 2015 4:59 pm

Ayyyyy me encanta sube la conti rapido porfa Very Happy

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Miér Mayo 20, 2015 9:45 pm

Capítulo Cinco 



No necesitaron más tiempo para andar hacia las escaleras, rumbo a la habitación de Yulia. Una vez dentro, se abrazaron una a la otra. Había oscuridad, excepto por una leve franja de luz que atravesaba las persiana. Yulia sintió el roce de la ropa al caer, desabotonar botones torpemente y el sonido de las cremalleras al deslizarse, emocionándose al sentir la lengua de Lena dentro de su boca. Pudo escuchar los gemidos que salían de su propia garganta, cada vez que las manos de Lena la tocaban, volaban por todo su cuerpo. Yulia no pudo recordar cuándo fue la última vez que alguien había hecho el amor con ella, realmente hecho el amor. Nunca había sentido un orgasmo y el tener uno sería un sorprendente tesoro. Pero esta vez fue diferente. El cuerpo de Yulia estaba caliente y palpitante, y supo de inmediato que se iba a venir con esta mujer. Lena le sacó la camisa de los pantalones y la hizo a un lado, para besar su hombro desnudo. Hizo un recorrido con su lengua, en el suave hueco de la garganta, cuando la ropa empezó a acomodarse en pequeños montones en el suelo. Yulia volvió a besarla y la llevó a la cama, donde sus cuerpos desnudos finalmente se fusionaron por completo. Lena se apretó a ella y frotó lentamente su mano por sobre los rizos, antes de introducir dos dedos en su interior. 


-Dios, estás tan húmeda -dijo Lena. 

Se acomodó sobre su espalda, sin quitar los dedos de su lugar, moviéndolos lentamente dentro y fuera. Con su boca, tomo un pezón duro y excitado, Yulia arqueó la espalda y la animó a seguir. Había desaparecido la aprensión que Yulia siempre había sentido durante las relaciones sexuales con Mona. Y también desaparecía aquella indiferencia que Yulia recordaba haber visto en los ojos de Karen, cada vez que habían hecho el amor durante su primer año juntas. De vez en cuando Yulia se preguntaba si durante los últimos meses, antes de que Karen muriera, cuando ella estaba secretamente durmiendo con otra, si la nueva amante de Karen había visto alguna vez ese vacío sordo en su expresión. Pero esto, pensó Yulia, esto con Lena Katina era algo nuevo. El ser perseguida y cortejada en vez de ser acechada con mentiras. El ser mimada en vez de ser utilizada. Lena era la experiencia que Yulia siempre esperó. Quería sentirla y movió su rodilla para adentrarse entre las bien formadas piernas de Lena, quien se quedó sin aliento y lentamente comenzó a moverse contra ella deslizando sus muslos en los de Yulia. La habitación estaba fría, pero ambas empezaron a sudar y a Yulia le encantaba el sexo sudoroso. Pasó la lengua por el bordo de los pechos de Lena, tomo un pezón entre sus dientes, besándolo y siguiendo el camino hasta llegar a la boca del estómago. Lena emitió un gemido maravilloso y comenzó a moverse más vigorosamente contra el muslo húmedo de Yulia. Sus dedos estaban todavía dentro de ella, ambas estaban a punto del orgasmo, enredadas con brazos y piernas, gritando de placer cuando se movían. Lena hundió la cara en el cuello de Yulia, besándola y murmurando algo ininteligible. Se quedaron así durante un largo rato, y Yulia se recordó una vez más el por qué esto era una de las cosas favoritas de hacer el amor, el momento en que las palabras no eran necesarias. 

-Ha sido fabuloso -susurró finalmente Lena. Su respiración se normalizaba pero ella seguía firmemente sujeta al muslo de Yulia.- No creo estar lista para moverme.
-Eso está bien para mí -dijo Yulia, y le alisó el cabello alejándolo de su cara.- Eres más hermosa al borde de un orgasmo.
-Y eso es exactamente lo que he tenido -dijo en el cuello de Yulia. Su voz era ronca y baja. Tenerla entre mis brazos es maravilloso, pensó Yulia. Que me hizo pensar que podía vivir hacer sin esto? Yulia levantó la rodilla un poco y sonrió ante la reacción de Lena. 
-Estar desnuda y sudorosa con una compañera de trabajo no habría sido divertido -señaló Yulia. Lena besó suavemente sus labios y luego a regañadientes se separo de la pierna de Yulia. 
-Si hubiera sabido que esto sería posible, habría dejado el trabajo desde el primer día. -Lena se estiró a su lado y apoyo la cabeza sobre su mano. Su sonrisa era contagiosa.- Creo que me he recuperado lo suficiente, para darte la atención que te mereces. -Su dedo trazó un sendero desde el mentón hasta el ombligo de Yulia.- Me gustaría besarte por todas partes -dijo mientras ella se inclinaba y tocaba con la punta de la lengua uno de los pezones de Yulia- y luego me gustaría probarte aquí -murmuró mientras rozaba ligeramente los dedos a través de los rizos húmedos.- Y luego me gustaría lamer y chupar hasta que ruegues que me detenga -Yulia se rió. 
-Pasarían semanas y todavía te encontrarías acomodada entre mis piernas.
-Mmm. Entonces sería muy afortunada. 


Yulia despertó, reaccionando a la estimulación deliciosa y excitante, era consciente del profundo sueño en que sus muslos habían estado. Eran las tres de la mañana, sintió una boca recorrer sus piernas y unos pechos desnudos sobre sus pantorrillas. Los dedos de Lena la habían despertado, su nariz frotaba su centro hinchado. Tal como le había prometido, la lengua y los labios de Lena finalmente la despertaron por completo, y, efectivamente, chupó y lamió cada parte de ella hasta que Yulia fue demasiado débil para pedirle que se detuviera. Después Lena besó el interior del muslo de Yulia y se arrastro hacia arriba de la cama. Apoyó su cabeza en el hombro de Yulia y se quedó dormida en sus brazos casi de inmediato, pero antes de quedarse dormida, Lena había murmurado algo parecido a: 

-Necesito un bocadillo.


La luz del día entró en la habitación, los sueños de Yulia habían sido tranquilos, y los recuerdos de la noche anterior la hicieron sonreír. Un rato después, miró en la dirección del reloj y supo que no habría manera de llegar a tiempo al trabajo. No había nada urgente esperándola en la oficina, pero aun así sabía que debía llegar a una hora razonable. Se apoyó en la almohada y miró Lena dormir, sus rizos rojos cubrían su frente; sus labios plenos y rosados estaban ligeramente abiertos. Yulia se inclinó y la besó antes de dirigirse a la ducha. No quería detenerse a pensar que lo sucedido la noche anterior fue algo que deseaba hacer sin dudar. Una vez que Yulia se permitía sentir algo por alguien, se convertía en una persona totalmente nueva, y Yulia no estaba segura de estar preparada para ello en ese momento. Escuchó el ruido del inodoro y a continuación, oyó una voz ronca todavía por el sueño. 

-Hay espacio para dos personas ahí dentro? -preguntaba Lena. 

Yulia abrió la puerta de la ducha con la mano enjabonada. Se besaron bajo el agua caliente, entre un intercambio de lenguas. Yulia no podía creer lo rápido que la boca de esta mujer podría excitarla. Sólo un beso y la volvía gelatina. Definitivamente ahora sí llegaría tarde al trabajo. El agua limpió los restos de jabón y champú de sus cuerpos, mientras una sostenía a la otra. Lena movió su mano de los pechos de Yulia hacia su entrepierna. 

-Estas tan húmeda -dijo Lena, riendo alegremente. Le dio un beso al oído de Yulia, lamiendo su lóbulo y quitando el agua que goteaba.- Dios, te deseo. -Sus dedos se deslizaron dentro de ella y comenzó una suave caricia.- Anoche -murmuro Lena- Anoche sabías tan bien. 
-No puedo hacerlo de pie -dijo Yulia sin aliento. Se sentía como una muñeca de trapo, blanda y sumisa. 
-Claro que puedes -le susurró Lena. Sus dedos se movían con precisión y determinación mientras la sostenía con su otro brazo.- Vente para mí. 

Sus labios encontraron los de Yulia otra vez, y esa lengua extraordinaria lleno de magia el núcleo mismo de la existencia de Yulia. Yulia tiró de ella, alejó sus labios y puso sus brazos alrededor del cuello de Lena. Ella inclinó la cabeza hacia atrás y dejó que el agua golpeara su cara. El calor entre sus piernas comenzó a extenderse hasta su estómago, los labios de Lena tiraron de nuevo de su oreja. Dió un beso húmedo a su garganta y en el hombro, y Yulia tembló cuando Lena una vez más le susurró 

-Vente para mí -Yulia apretó sus brazos alrededor de su cuello y dejó que Lena la sostuviera. 
-Más rápido -dijo Yulia. 
-Oh, Jesús, se siente bien! 
-Abrázame... por favor ... abrázame. Oh, Dios. No te detengas... -Yulia se le acercó y echó la cabeza hacia atrás de nuevo. Cabalgó sobre los dedos de Lena hasta que la última gota de placer fue drenada de su cuerpo. Temblando y sin aliento, susurró urgentemente- Abrázame. 
-Te tengo -dijo Lena.- Dios, eres hermosa.

Yulia mantuvo sus brazos alrededor del cuello de Lena hasta que esa sensación de desvanecimiento se alejó de sus piernas. Lena sacó lentamente los dedos de su intimidad y la besó de nuevo. Yulia bajó las escaleras y fue recibida con el olor de café recién hecho, llegó hasta la puerta de la cocina y se abrochó las mangas de su blusa blanca. Encontró a Lena y a D.J. sosteniendo una conversación profunda al fondo de la cocina, con sendas tazas humeantes de café en la mano. D.J. se apoyó en la puerta que daba al patio y levantó su taza en dirección a Yulia, a modo de saludo de buenos días. Lena le acerco a Yulia su propia taza de café, hecha como a ella le gustaba y después la miró con una sonrisa. 

-¿Qué hay para hoy? -pregunto Yulia a nadie en particular, echando un vistazo a la cafetera buscando los recibos de siempre. 
-Sembrar el césped y ya tengo el presupuesto de la piscina -Dijo D.J. al tiempo que abría la puerta de atrás.- Y debo empezar a trabajar en ello mientras el clima lo permita. Nos vemos más tarde -Lena dejó la taza sobre la mesa y se acercó a los brazos de Yulia, rozándola con las puntas de su cabello húmedo aún. 
-¿Qué tienes en tu agenda hoy, Sra. Volkova? -preguntó al tiempo de acomodar el cuello de la blusa de Yulia. 
-Trabajar. Hay otra reunión sobre los avances de la cuenta Flanagan esta tarde. -Yulia cerró los ojos mientras los dedos de Lena trazaban una línea lenta por su cara y se detuvieron en la orilla de su boca.
-Tengo planes para tí esta noche -susurró Lena. Sus ojos color verde gris brillaban, a la luz de la lámpara. Yulia se sintió atrapada por su mirada. El aleteo que sintió en su estomago, la puso nerviosa, pero aún tenia la necesidad imperiosa de tener a esta mujer de nuevo entre sus brazos.- Vas tarde al trabajo -dijo Lena. Retrocedió al tiempo que sacudía con su mano la melena de Yulia.- Te llamaré más tarde.

Yulia la vió salir y luego oyó cerrarse la puerta principal. Poco a poco dejó escapar el aliento que había estado conteniendo y se apoyó contra la encimera. Lena Katina tenía potencial, un potencial bastante serio. Yulia se mantuvo ocupada en su trabajo, pero no lo suficiente como para dejar de pensar en la noche anterior y la mañana después. Varias veces durante el día quiso escuchar la voz de Lena, recordarse que no había imaginado nada de lo pasado. La pasión que Lena le había provocado y la comprensión que parecía tener para las necesidades de Yulia era un poco abrumadora, pero Yulia estaba en un punto de su vida donde tener ese tipo de atención era una bendición. Miró el teléfono sobre la mesa y se dio cuenta una vez más de que no sabía cómo ponerse en contacto con ella. Estaba casi segura de que Lena no la llamaría a la oficina, y eso haría que el día fuera muy largo. En su casa esa noche, Yulia abrió la puerta y se quitó los tacones casi antes de dejar su maletín en el suelo. Encendió las luces por todas partes y revisó su contestador automático. El último mensaje era de Lena, confirmándole que estaría allí a las siete, llevando comida china. Yulia echó un vistazo a su reloj y decidió que tenía suficiente tiempo para una ducha rápida. Había sido un día largo y tedioso en la oficina. A las siete en punto Yulia abrió la puerta. Lena paso zumbando, cargando varias bolsas de color blanco y una botella de vino de ciruela bajo el brazo.

-He traído un poco de todo -dijo. 

Yulia la siguió hasta la cocina, admirando su figura envuelta en pantalones vaqueros apretados. Incluso en vaqueros, las piernas de Lena la perturbaban. Unos brazos le rodearon la cintura, mientras Yulia tomaba los platos del gabinete, también sintió sus suaves pechos apretarse a su espalda. Yulia puso los platos en la mesa y cerró los ojos cuando el aliento dulce y cálido de Lena tocó su cuello. 


-Me pasé todo el día pensando en ti -le susurró Lena. Sus manos se deslizaron y tomaron los pechos de Yulia.- ¡Qué tan hambrienta estás? -Los labios rozaron su oreja y su lengua comenzó una caricia lenta, una de sus manos se movió hacia la parte superior de sus pantalones y la introdujo con la palma hacia abajo. De nuevo le pregunto en un susurró:- ¡Qué tan hambrienta estás?


Yulia le respondió volviendo su cabeza y encontrando la boca de Lena. La comida no podía haber estado más lejos de su mente, cuando la lengua de Lena encontró la suya. El beso fue profundo y embriagador, y esos labios suaves buscaron más, exigían más, haciendo que Yulia temblara por unos segundos. Yulia tenía debilidad por las buenas besadoras y Lena, sin duda, destacaba en esta área. Si Lena no hubiera hecho más que besarla, habría sido suficiente, pero ella no se detuvo allí. Podía saborearla tan solo con un beso en la orilla de su boca. Su mano debajo de la camisa de Yulia se sentía bien, y esa misma mano bajó la cremallera y se introdujo bajo su piel, añadiendo una ventaja más a Lena. Yulia sintió que sus pantalones vaqueros se abrían hasta sus caderas y su blusa se abrió para liberar sus pechos. Lena dejó su boca exquisita y se apresuró a cubrirle un pezón. 

-No -exclamó Yulia.- Dame un beso, por Dios. -Con sus manos tomó del pelo a Lena y la jaló hacia sí de nuevo.- Bésame -susurró Yulia con urgencia.- Bésame!. 

Cómo termino Yulia sobre la mesa, fue un misterio, pero Lena la besaba llena de deseo. Sus dedos revoloteando entre las piernas de Yulia, amenazando con dejarla sin aliento. Lena estaba caliente, su lengua probaba insistente la boca de Yulia, haciendo que se olvidara de todo cada vez que la tocaba. Lena se alejó de su boca y empezó a besar su rostro, mientras sus dedos seguían deslizándose entre las piernas de Yulia. 

-Quiero poner mi lengua dentro de ti -dijo Lena en un susurro ronco.- Necesito probarte de nuevo. 

Las manos de Yulia estaban en su cabello, urgiéndola a bajar, sugestiva, pero sólo fue por un momento breve. Lena no necesitaba un estímulo adicional.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por RosarioCst el Jue Mayo 21, 2015 12:19 am

Me encantaaaaa Conti

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Vie Mayo 22, 2015 10:04 pm

PARTE II Lena 

 Capítulo Seis 


Lena buscó entre el restaurante lleno de gente, la mesa de su amigo Benny y finalmente notó su servilleta ondeando en el aire como una bandera de rendición. El acercó una silla para ella y la besó en la mejilla. 

-Siempre te ves tan masculino en esos trajes de tres piezas -Le dijo ella bromeando. 
-Gracias -respondió con fingida seriedad. 
-Me han dicho que necesito toda la ayuda que pueda conseguir.

Benjamin E. Tackett III era el mejor amigo de Lena. Se conocían desde que eran niños, cuando sus abuelos habían sido socios en algunos negocios y ellos eran más cercanos que si fueran hermanos. A mediados de los años cincuenta, los Katin y los Tacketts habían formado DENTAC, una agencia de publicidad con una impresionante reputación a nivel estatal, nacional e internacional. Era un negocio de varios millones de dólares que había hecho a Lena y a Benny muy ricos, mucho antes de que ninguno hubiera alcanzado la pubertad. Benny estaba siendo preparado por su padre, Benjamin E. Tackett Jr., para ocupar un puesto de vicepresidente. Su carrera mantenía a Benny en el armario por una serie de razones, dos de las cuales estaban relacionadas con mantener el buen recuerdo de sus padres, así como el intento de cumplir con lo estipulado en el testamento de su abuelo. Con la finalidad de que Benny pudiera recibir una herencia de veinte millones de dólares, al cumplir treinta años, Benjamin E. Tackett, padre, el abuelo de Benny, había dejado bien claro antes de morir que su nieto tenía que casarse. Benny amaba entrañablemente a su abuelo, pero supuso que el viejo había percibido algo probablemente un poco "antinatural" de él, a una edad muy joven. Y que mejor manera de conseguir la atención de Benny y estimular en él algo mas "normal", que el camino que el dinero? Fue con esto en mente que Benny eligió para casarse el verano anterior a la muerte de su abuelo. Después de la ceremonia, todos en la iglesia habían soltado un suspiro colectivo de alivio. Su familia no sabía, sin embargo, que Colín, amante de Benny, había fungido como padrino y que acompañaría a los recién casados en su luna de miel. Benny Tackett podría jugar ese juego por veinte millones de dólares, y hasta el momento había conseguido acallar las dudas sobre su heterosexualidad. Lena cerró el menú e hizo su selección para almorzar. Con el camarero en camino para traer sus pedidos, Benny le dirigió una mirada inquisitiva pero agradable. 

-¿Y bien? -dijo.- Colín me envió aquí con instrucciones explícitas para averiguar dónde has estado durante estos dos fines de semana consecutivos. -Lena lo miró con una sonrisa y bebió un sorbo de agua. 
-Estoy viendo a alguien. -Él sonrió, mostrando sus dientes blancos y perfectos. 
-¿Le daremos nuestra aprobación? ¿Cuándo vamos a conocerla? -Lena se echó a reír y sacudió la servilleta. 
-No me importa si la apruebas o no.
-Oh, -dijo él, sorprendido.- Entonces es serio -Él extendió la mano y apretó la de ella.- Bien por ti. Ya era hora. -El camarero les trajo té helado y ensaladas. Benny pregunto: 
-¿Quién es? Háblame de ella.

Lena sonrió al pensar en Yulia, recatada, una persona sensata en el exterior y mujer apasionada y divertida en su interior. Lena sabía lo vulnerable que Yulia estaba en este momento y esperaba con el tiempo ganarse su confianza. Ella odiaba la forma en que los viejos amantes, de vez en cuando, hacían las cosas mucho más difíciles para el nuevo amante. Cada relación traía consigo su propio equipaje, a veces bueno, a veces malo. Lo malo, sin embargo, siempre parecía llegar primero, no importaba en qué circunstancias estuvieran, o lo mucho que el nuevo amante luchara para tratar de deshacerse de él. 


-Trabaje para ella en mi último trabajo -dijo Lena.- También es una amiga de DJ. -Benny la miró con una ceja levantada. Tenía esa mirada de Clark Kent, con rasgos cincelados, pelo castaño oscuro, y una altura de seis pies. Él hubiera sido bastante atractivo con tacones y vestido. En la adolescencia, habían intercambiado ocasionalmente sus ropas. Benny le enseñó realmente a Lena cómo usar maquillaje desde niños. 
-¿Cómo está D.J.? -preguntó.- No la he visto desde el Año Nuevo. 
-Ella es la misma de siempre. Aún haciendo lo que quiere cuando quiere. -Benny dejó el vaso y sacudió la cabeza. La miró fijamente durante un momento. 
-No suenas como una mujer enamorada. ¿Qué pasa? -Lena se encogió de hombros. 
-¿Cómo sabes cómo suena una mujer enamorada? -Echó un vistazo a su reloj. Ella sólo tenía una hora para el almuerzo, y romper las reglas de nuevo trabajo en la primera semana, no era un acierto.- Además -dijo mientras dejaba el vaso a un lado para dejar espacio al plato:- Yo estoy enamorada de ella, pero hasta ahora, ella no ha dicho si está enamorada de mí.
-Oh. 
-Entonces esto es para Magda. 


Ella se dio cuenta de la forma en que él palideció ante la sola mención de su madre, Magda Tackett. Magda salió de Austin y dirigió la Agencia DENTAC allí. Ella era famosa por entrar a la ciudad sin previo aviso. 

-Lo siento -dijo él en voz baja.- Haré todo lo que pueda 
-Lo sé -dijo Lena con un gesto de la mano. Ambos dejaron caer el tema.- Yo me encargaré de esto. Sólo va a tomar algún tiempo. 
-¿Esta nueva mujer en tu vida tiene un nombre? -Benny preguntó después de un momento. 
-Yulia Volkova -Lena se rió nerviosamente. Solo decir el nombre de Yulia la hizo sentir menos preocupada.- Es un poco mayor que yo. 
-Siempre me gustó tener un amante que me pudiera enseñar algo -Él sonrió y tomo un bocado de su comida.- Antes de Colín, por supuesto. -Ellos compartieron un postre e hicieron planes para otro almuerzo en la siguiente semana. Benny la acompañó hasta su coche y le dió un abrazo.- Llámanos cuando estés disponible –dijo- Colín querrá cenar contigo pronto.


Lena asintió con la cabeza y se comprometió a buscar un espacio en su apretada agenda. D.J. y Katya estaban saliendo justo cuando Lena entraba por la calzada, esa tarde. Ellas agitaron sus manos a modo de saludo mientras ella salía del coche. Lena había salido directamente del trabajo, con su vestimenta del corporativo: falda gris, chaqueta con blusa de encaje blanca y zapatos de tacón a juego de color gris. Ella dejó colgando sobre su brazo, una bolsa con su ropa, cuando bajó del coche. 


-Oye, mami! -llamó D.J. bajando la ventana del auto.- ¿Cuánto cobras? 

Emitió una risa aguda cuando Lena agito su dedo favorito hacia ella. Yulia acababa de llegar a casa y ya tenía una buena cena a fuego lento. Lena colgaba la ropa en el armario del vestíbulo antes de caer en los brazos de Yulia. Se besaron lentamente, ardientemente, con los labios de Yulia viajando de su garganta a su oído, para volver a su boca de nuevo. 

-Será en la cama esta noche o nada -susurró Yulia.- No puedo follar en el piso o en la mesa, soy muy vieja para eso.
-Entonces será la cama -dijo Lena. 

Ella se echó a reír al recordar en cuántos lugares en la casa habían hecho el amor ya. De vez en cuando habían intentado primero la cama, pero la pasión las consumía en los momentos y lugares más extraños. 

-Cámbiate de ropa -dijo Yulia mientras frotaba el culo de Lena a través de la suave tela de su falda.- La cena está casi lista. -Un rato más tarde, durante la cena, Yulia le dijo que habían obtenido el control total de la cuenta Flanagan.
-Eso significa un ascenso -dijo Lena rotundamente. Ante el asentimiento de Yulia, Lena soltó un gritito y se levanto a besarla.- Esto es genial! ¿Cuánto tiempo has trabajado para esto?
-Cinco años -Yulia levantó su copa en un brindis.- Buzz tendrá mi antiguo puesto y su ayudante tendrá el suyo. -Yulia la miró con una expresión severa.- Y si te hubieras quedado, habrías conseguido un ascenso también, jovencita. -Lena se volvió en su silla y apoyó un codo en una pose seductora. 
-Si me hubiera quedado -dijo simplemente:- Yo no habría tenido la oportunidad de follar contigo en un sinfín de lugares, como lo hago ahora, no es así señora Volkova? -Yulia se sonrojó antes de reírse. 
-Sí. Supongo que es cierto. -Terminó su café y dejó la taza al lado de su plato vacío. Ambas limpiaron la mesa y se encargaron de lavar los trastes. Lena se ubicó tras de ella y la besó en el cuello.- ¿Podemos ir a la cama y hablar? -preguntó Yulia en voz baja. 
-Por supuesto. -Lena tomó su mano y caminaron hacia las escaleras.- Con la ropa puesta o sin ella?
-Puesta -dijo Yulia.- Definitivamente. Hablo mucho mejor con la ropa puesta.
-Yo también. -Lena se trasladó al centro de la cama pulcramente hecha y le palmeó el lugar a su lado. Yulia frunció los labios y luego negó con la cabeza. 
-Pensándolo bien, no podemos hablar aquí. -Se dio la vuelta bruscamente y se dirigió hacia la puerta del dormitorio.- Abajo. 


Lena la siguió por las escaleras hasta el salón, donde encontró a Yulia sentada en la mecedora junto a la enorme chimenea. Lena se acurrucó en el sofá frente a ella y vio que Yulia tamborileaba los dedos en los brazos de madera de la silla. 

-¿Qué pasa? -Susurro finalmente Lena. El tamborileo se detuvo, pero luego Yulia comenzó a mecerse lentamente. 
-Quería llamarte hoy para decirte de mi ascenso -dijo. Ella se encontró con los ojos de Lena y luego se aclaró la garganta antes de alejar la vista.- Me di cuenta de que no tengo tu número de teléfono, no sé dónde vives, no sé quienes son tu amigos. Hemos estado viéndonos durante semanas. ¿Por qué no sé más de ti? ¿Cómo dejé que esto sucediera? 

Ella continuó meciéndose lentamente y mirando a la mesa de café que estaba en medio de ellas. 

-¿Qué es exactamente lo que te molesta? -preguntó Lena. 
-Ni siquiera yo lo sé -admitió Yulia con cansancio. Ella suspiró y luego miró a los ojos de Lena de nuevo.- Creo que me asusté un poco cuando busqué un número de teléfono para llamarte. Me dí cuenta que nunca te había llamado antes. Siempre has sido tú quien me has llamado.
-No parecías interesada en llamarme antes -dijo Lena. 
-¿Es eso lo que piensas?
-¿Acaso no es cierto? Siempre he sido yo quien ha iniciado el contacto que ahora tenemos. Tu parecías mas cómoda con eso -Lena se levantó y se puso las manos en los brazos de la mecedora, inclinándose cerca de ella.- Esto que tenemos es bueno –susurró- No tengas miedo de necesitarme -Yulia sonrió de mala gana. 
-¿Crees que me conoces muy bien, ¿verdad?
-No, en absoluto. Todavía eres una caja de sorpresas. Y si realmente te interesa dónde vivo, podemos ir allí ahora mismo. Te daré un Tour. ¿Te gustaría eso? -Ella tomó las manos de Yulia y jaló hacia arriba. Sus labios rozaron apenas por debajo de su oreja. 
-Es demasiado lejos -susurró Yulia.- Dondequiera que vivas estará demasiado lejos. -Lena la llevó hasta el sofá y siguió besando su cuello y su hombro.- Tu nuevo trabajo -dijo Yulia con cierta dificultad.- ¿Cuántas mujeres trabajan allí?
-Tres
-Más jóvenes o mayores que tú? -Lena se rió suavemente y pasó la punta de su lengua por la oreja de Yulia.- Las tres son mayores que yo. 
-¿Casadas o solteras?
-Una casada y dos divorciadas. -Yulia deslizó una mano dentro de la camisa de Lena. 
-¿Trabajas directamente para alguna de ellas?
-Directamente? No. ¿Por qué me estás preguntando esas cosas? -Con un dedo debajo de la barbilla de Yulia, Lena inclinó la cabeza un poco. Todas las caricias se habían detenido- ¿Estás insinuando que me siento atraída por las mujeres con las que trabajo?
-No estoy insinuando nada -dijo Yulia.- Estoy interesada en saber cómo son tus compañeras de trabajo. Nunca hablas de ellas. En realidad, nunca hablas de nada.
-No parecía ser importante antes.
-Tal vez es mi culpa -dijo Yulia- Nosotros sólo nos centramos en una cosa cuando estamos juntas. 

Ella volvió a su búsqueda dentro de la camisa de Lena. 

-Eso podría ser verdad para ti. -Lena quería tomarla en sus brazos y decirle lo mucho que la amaba, pero algo se lo impedía. Tenía la sensación de que Yulia estaba buscando una excusa para minimizar su relación. Para Lena, esto era más que solo sexo y quería que fuera algo más que sexo también para Yulia.- Mi edad te molesta, ¿no es así? -Lena dijo. Yulia se rió con inquietud. 
-Sólo cuando pienso en ello. -Lena pasó un dedo por el borde de su boca. 
-Entonces no pienses en ello, la edad que tengamos es lo que menos importa.
-¿Por qué no te relacionas con las mujeres de tu edad? -Yulia susurró. 
-Son muy aburridas. -Lena la acercó más y la besó.- Si no me pueden decir lo que estaban haciendo el día que Kennedy fue asesinado, entonces no estoy interesada. -Yulia suavemente la empujó sobre el sofá y puso una rodilla entre las piernas de Lena. 
-Tu ni siquiera habías nacido cuando Kennedy fue asesinado. -Ella cubrió la boca de Lena con la suya propia y Lena sintió que el calor se extendió rápidamente a través de todo su cuerpo. 
-Estamos a punto de follar y golpearnos con los muebles de nuevo -susurró Lena acariciando el cuello de Yulia, quien se rió entre dientes, pero no se detuvo hasta que las dos estaban cansadas y sudorosas. 


Lena se reunió con Colín en el vestíbulo de su apartamento. Podía decirse que por la rapidez de su andar, necesitaba algo con urgencia. 


-Lena, querida. Dime que tienes orégano. -Colín empujó un mechón de su pelo rojo ondulado de la frente y le mostro dos bolsas.- Esta salsa está pidiendo orégano y he buscado en esos gabinetes de arriba a abajo. La cocina es un desastre -dijo. Se acomodó las bolsas entre los brazos antes de murmurar:- Creo que me asusté un poco. Al igual que un travesti en busca de su delineador de ojos perdido, te lo digo. -Lena se rió y abrió la puerta. 
-Revisa en los armarios, arriba del lavabo -Ella tomó una de las bolsas y la acomodo sobre el mostrador.- ¿Dónde está Benny?
-Jugando golf con Junior -dijo Colín. Lena volvió a reír. Benjamin E. Tackett Jr., padre de Benny, le gustaba que lo llamaran Ben, pero en privado Colín siempre se refería a él como Junior. 
-¿Qué es lo que sabe Benny acerca del golf? -preguntó Lena. 
-Él dice que no debes ser un genio para jugar con esas miniaturas, así que no debe ser tan difícil, no? Es la misma bola y uno que otro club para elegir. -Colín se asomó en cada bolsa de comestibles.- Salió y tomo tres lecciones de emergencia esta semana, para no quedar en vergüenza, hasta compró ropa nueva y todo eso.
-¿Cuándo se va a conseguir un trabajo de verdad, Colín? -Fue el turno de Colín de reír. 
-Benny odia trabajar! Esto es perfecto para él. -Cogió la botella de orégano y la besó en la mejilla.- Ven a cenar más tarde y escucharás todo acerca de su debut en el golf.
-Tengo planes ya. -Colín se apoyó en el mostrador y echó la cabeza hacia atrás para obtener una mejor visión de ella. 
-¿Qué tipo de planes? Benny mencionó que estabas saliendo con alguien. -Él tomó la leche de una bolsa y la coloco en el refrigerador por ella. 
-Voy a quedarme en su casa esta noche -dijo Lena. 
-Oh, vamos a tener que hacer una cena pronto -susurró Colín.- Queremos saber todo sobre esto. ¿Cuándo podremos conocerla? -Lena le arrebató tres tomates de la mano, justo antes de que empezara a hacer malabares. 
-No hasta que ella esté lista. Ustedes tendrán que escuchar algunas explicaciones y yo estoy demasiado ocupada como para tener que explicar nada en este momento -Colín movió un dedo en su cara. 
-No te olvides de decirle acerca de Magda. Debes ocuparte de eso de inmediato. -Sólo la mera mención del nombre de Magda hizo a ambos deprimirse de forma instantánea. Lena apoyó los codos en la mesa junto a él. Finalmente Colin dijo: 
-A lo mejor ella se queda en Austin para siempre. 
-Sí, puede ser.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Vie Mayo 22, 2015 10:06 pm

Capítulo Siete 


Las cuatro mujeres estaban festejando la recién reparada piscina de Yulia, preparando filetes y asando mazorcas de maíz en el asador. D.J y Katya tomaban unas margaritas, descansando sobre un colchon flotante, mientras Lena y Yulia estaban sentadas en el borde de la piscina, con los pies metidos en el agua. 

-¿Estás segura que deseas vender este lugar? -pregunto Lena. Ella miró a su alrededor, hacia la hierba nueva y los arbustos sembrados. La cerca, la casa y el viejo taller estaba recién pintados, y la vereda que conducía al garaje, reflejaba los rayos del sol de la tarde. El lugar se miraba muy bien mantenido. 
-Eres la segunda persona que me ha preguntado eso. -Lena se echó hacia atrás y se apoyó con sus brazos. El pie de Yulia estaba enredado con el de ella, bajo el agua. 
-¿Y bien? -la apuró Lena. 
-Y bien, qué? -respondió Yulia.- Admito que está cerca de mi trabajo y hay bastante espacio, pero no me gusta el área. Además, desde que mi ex amante me encontró de nuevo, no me siento segura aquí. 
-Entones véndelo! -comentó Lena, justo cuando su beeper sonó, lo saco de la cinturilla de su pantalón corto y revisó el número en la pantalla. Oh, mierda! Era Benny!- Necesito usar tu teléfono. 

Ellos habían acordado no llamarse, a menos que se presentara una emergencia con Magda. Lena cogió una toalla y se secó las piernas, andando hacia el porche para entrar a la cocina, desde donde marcó el número. Benny respondió a medio timbrazo. 

-El almuerzo es mañana, en Austin -dijo.- ¿Puedes ir?
-Si ella se mantiene fuera de San Antonio -dijo Lena- Entonces sí, sí puedo hacerlo. -Benny dejó escapar un profundo suspiro. 
-Dios te bendiga. Nos veremos como a las diez. Un millón de gracias -dijo, y se rió con un dejo de cansancio de su propia broma. Lena sonrió, sabiendo lo difícil que había sido para Benny haberla llamado en esa tarde de sábado. 
-Te veré en la mañana. -Colgó el teléfono, al tiempo que Yulia entraba a la cocina. 
-¿Todo bien? -Lena metió las manos en los bolsillos y respondió: 
-Mañana tengo que salir de la ciudad. Por favor, me ayudas a salir de aquí a las ocho de la mañana.
-¿Cuál es la ocasión? 
-Es un asunto de familia.
-Ayúdame a hacer una ensalada -dijo Yulia.- Los filetes están casi listos. Lena cogió un tazón grande del gabinete de cocina y algunas verduras frescas de la nevera. 

-Cuéntame de tu familia -dijo Yulia- Nunca me has hablado de ellos. ¿Tienes hermanos? ¿No vives con tus padres?
-Soy hija única y les dije a mis padres que era lesbiana cuando cumplí 14 años.
-Oh, cariño -dijo Yulia, mientras lavaba la lechuga- Has estado viviendo con eso todo este tiempo ¿verdad? ¿Cómo reaccionaron ellos? 
-Bien. Tal como yo esperaba. Debo reconocer ahora que mis padres no son personas comunes -dijo Lena.- Eran de los jóvenes hippies en los años sesenta y ahora siguen siendo los mismos demócratas liberales y entusiastas ecologistas. Tienen la costumbre de pegar en su coche las calcomanías que dicen SALVE A LAS BALLENAS y DERECHO A ELEGIR. Cuando era niña y llevaba a mis amigos a casa, me avergonzaba de que Papá tocara sus discos de Janis Joplin a todo volumen. Cuando yo todavía andaba en pañales, ya me sabía la letra completa de Down On Me.
-El himno nacional de las lesbianas -dijo Yulia con una sonrisa- Continúa. 
-No hace falta decir que mis amigos me rogaban cambiar a sus padres por los míos. -Lena se encogió de hombros y siguió cortando las rodajas de tomate.- Cuando cumplí 20 años, ya había empezado a apreciarlos mucho más, siempre me apoyaron en todas mis decisiones. -Lena sonrió y miró hacia Yulia.- Ellos han estado preguntando por ti.
-¿Por mi? -Yulia cerró el grifo del agua.- ¿Les hablaste de nosotras?
-Por supuesto. -Lena se rió por la sorpresa que reflejaba el rostro de Yulia. Cogió un pepino y empezó a lavarlo.- Ellos saben que estoy enamorada de tí. -Yulia dejó caer su cuchillo, con sorpresa. 
-¿Lo estás? -Se secó las manos con una toalla de papel y la tiró a la cesta de basura.- Les dijiste a ellos antes de decírmelo a mí? -Lena se encogió de hombros y comenzó a cortar el pepino. 
-Te lo he dicho de mil maneras, pero creo que no estás lista para escucharme todavía. -Terminó con el pepino y cogió un pimentón.
-Yo puedo ser muy paciente. Uno de estos días tendrás que tomarme en serio. -La mano de Yulia tomó el brazo de Lena, con firmeza y la giró hacia ella. Ambas se sobresaltaron cuando la puerta se abrió. 
-Los filetes están listos -anunció Katya.- Denme un plato para traerlos 


Yulia tomó un plato y siguió a Katya al exterior. D.J. entró y ayudó a poner la mesa, su camisa llegaba hasta las rodillas y ocultaban su traje de baño, aún mojado. Como Katya y Yulia no regresaban pronto con la comida, DJ se asomó por la ventana del lavabo. 
-¿Qué están haciendo? -preguntó Lena. Tenía el estómago hecho nudos. ¿Lo había echado todo a perder? ¿Había hablado demasiado pronto? 
-Están hablando cerca del asador -dijo D.J.- Por lo menos la carne ya no está en el fuego. ¿Qué está pasando? -Se dirigió a la puerta trasera y la abrió. 
-Hey, ustedes! La ensalada se está marchitando! Apúrense. 

Unos minutos más tarde Yulia y Katya regresaron. Todas se sentaron y sirvieron sus platos. Las cosas parecían normales durante los primeros minutos, que Lena empezó a relajarse de nuevo, pero el nudo en su estómago volvió a sentirse cuando Yulia se inclinó sobre ella y le preguntó: 


-¿Cuándo lo supiste?
-Cuando supe qué?
-Que me amabas. -Mientras ellas hablaban en voz baja, Katya y Dj mantenían su propia conversación, hablando acerca de preferir una margarita en las rocas o alguna otra bebida refrescante. 
-Me sentí inmensamente atraída por tí desde el primer día que te ví -dijo Lena sin vergüenza. Sus ojos se encontraron y Lena reconoció esa mirada seria de no me mientas que Yulia había perfeccionado en el trabajo.- Incluso antes de oír en la oficina, el chisme sobre tus preferencias por las mujeres  -agregó Lena. Se quedó callada, tomándose un poco de tiempo para pensar y continuar con su respuesta.- La noche del concierto de Melissa Etheridge -dijo Lena.- Cuando volvíamos en el auto, no quería regresarte a tu casa esa noche -Las dos habían dejado de fingir que estaban comiendo. Yulia se volvió en su silla, con el brazo apoyado en el respaldo 
-¿Qué esperas conseguir con todo esto? -Preguntó Yulia. Lena sintió una opresión en el pecho, mientras esos ojos verdes buscaban su rostro. Tomó una servilleta y la dejó al lado del plato, con la comida aún sin tocar. 
-Solo déjame amarte -dijo Lena.- Eso es todo lo que siempre he querido. 

A medida que se miraban una a la otra, Lena vio las lágrimas que empezaron a formarse en los ojos de Yulia y como lentamente doblaba su servilleta y la dejaba en la mesa. Un instante después, Yulia empujaba su silla y salía por la puerta de atrás. Lena cerró los ojos y golpeó la mesa con su mano. 

-¡Mierda!
-¿Qué diablos…? -exclamo D.J. mientras trataba de equilibrar su bebida de margarita. 
-Vé tras ella -dijo Katya, al tiempo que tomaba un pepino con el tenedor y se lo metía en la boca.- Está loca por ti. Acabamos de tener una discusión al respecto hace menos de cinco minutos. -Lena sintió un atisbo de esperanza regresar a su alma. Se levantó y se asomó a la ventana de la cocina y vió a Yulia sentada en el borde de la piscina de nuevo, con los pies colgando en el agua. 
-A qué le tiene tanto miedo? -preguntó Lena. 
-Yo nunca estoy segura de qué hacer.
-Solo sé honesta y dile lo que sientes -dijo Katya desde la mesa.- Y díselo más de una vez. Díselo hasta que te crea. Eso es lo que necesita ahora mismo. Algunos refuerzos positivos.


 Ser honesta, pensó Lena con un suspiro. Eso es algo muy duro en lo que tengo que trabajar. Abrió la puerta de atrás para sentir el sofocante aire caliente y al llegar al borde de la piscina, dejó caer la toalla al lado de ella. Lena se sentó y metió los pies en el agua fría. 

-La comida se está enfriando -dijo Lena. Miró de nuevo a Yulia apoyarse en sus brazos, dejando caer el pelo negro más allá de sus hombros. Su camiseta era un poco amplia, pero no ocultaba la suave forma de sus pechos abundantes. 
-Nunca respondiste a mi pregunta -dijo Yulia después de un momento. Ella sorbió y olfateó y luego se secó los ojos con la manga de su camisa.- ¿Qué esperas de todo esto? -Lena movió sus pies lentamente a través del agua, que ya no le parecía tan fría como hacia un momento. 
-¿Estás interrogándome acerca de mis intenciones hacia tí? -preguntó.- O te preguntas qué pensaré dentro de tres meses? O en un año...o en diez? Especifíca la pregunta un poco. -Yulia no decía nada, y Lena estaba empezando a sentirse aún más incómoda. No se había dado cuenta de lo frágil que Yulia podía sentirse. En su vida profesional era una mujer fuerte y confiada, pero la mujer que estaba a su lado a veces podía ser un completo misterio. 
-¿Cuántos años tiene tu madre? -Preguntó Yulia. 
-Cuarenta y seis años -dijo Lena, y sintió una chispa de ira ante el leve gemido que emitió Yulia.- No hagas de nuestras edades un problema. Eso es…
-Soy cuatro años más joven que tu madre -Pronunció Yulia. Lena respiró hondo, no sabía muy bien qué más decir. No iba a disculparse por ser joven y no veía razón alguna para tratar de explicar el por qué encontraba deseables a las mujeres mayores que ella.- ¿Cuántas amantes has tenido? -Preguntó Yulia. 
-Varias. 
-Más de diez?
-No. -Lena se rió y recogió agua con su mano.- ¿De qué se trata esto?
-Algunas tenían tu edad?
-Algunas.
-Tu relación más duradera -dijo Yulia.- ¿Cuánto tiempo duraron juntas? -Lena se apoyó sobre sus brazos y sintió el piso caliente contra las palmas de su mano. 
-¿Es esta la conversación que tratamos de tener la otra noche y que nunca llegó ? -Era hora de que Yulia le diera las respuestas que ella necesitaba.- Entonces, permíteme hacerte la misma pregunta –dijo- Dime qué esperas de todo esto. -Seguía sin haber respuesta y Lena comenzó a sentir el miedo elevándose por su garganta. ¿Es posible que vaya a perder a alguien, solo por amarla?, se preguntó. Qué diablos, ¿Acaso es justo? Lena no quiso saber nada más por ahora. Si Yulia se negaba a hablar con ella, entonces tendría que esperar otro momento para hablar del tema. Se levantó y secó sus piernas y pies con la toalla. Podía sentir las lágrimas asomarse a su ojos, que ya no confiaba en su voz. 
-En algún momento me dejarás por alguien más joven -dijo Yulia.- Eso es lo que espero de esto.
-¿Oh? -exclamó Lena, mientras arrojaba la toalla húmeda sobre la silla de jardín.- Creo que soy quien tiene mayor razón en preocuparme por eso, que tú. Una de las cosas que siempre voy a recordar hoy, es que cuando dije que te amaba, solo recibí a cambio un interrogatorio de mis citas amorosas. Estoy en esto a largo plazo, Sra. Volkova. Cuándo empezarás a darte cuenta de eso? -Se contuvo de golpear las puertas antes de salir de la casa. Era demasiado para absorver en una tarde.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por RosarioCst el Sáb Mayo 23, 2015 12:50 am

Fantastico Very Happy Conti

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por Aleinads el Sáb Mayo 23, 2015 11:02 am

Me encanta cada día mas.!!! Please Conti... Smile Smile
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Mar Mayo 26, 2015 1:10 am

Capítulo Ocho 


Benny permitió que Lena manejara el auto en camino a Austin, el domingo por la mañana. Si él estaba muy nervioso para desayunar, ella sabía que no sería capaz de estar atento al camino por mucho tiempo. El tramo de la carretera interestatal entre San Antonio y Austin, era famoso por sus límites de velocidad y ni Lena ni Benn estaban de humor para hacer frente a cualquier autoridad, antes de lo que tenían que hacer. Llevaban la capota abierta, sin importarles que el aire despeinara su cabello perfectamente peinado. Después de unos minutos, un buen peine los dejaría de nuevo presentables. Ambos estaban vestidos para la ocasión, Benny con un traje azul claro y mocasines Gucci. Por lo menos, pensó Lena, esta vez se acordó de ponerse calcetines. Magda había expresado más de una vez, su disgusto por ese capricho habitual. Benny siempre se veía muy bien, no importaba lo que vistiera. Para algunas personas, la ropa ayudaba a mostrar a los demás una imagen particular, pero con Benny resultaba lo contrario. Toda vestimenta que envolviera su cuerpo, parecía darle mejor forma, incluso aquel traje voluminoso de Santa Claus que se puso en Navidad, para asistir al Hospital de Niños en su reunión para recabar fondos. Eso le añadió un potencial extra, simplemente por vestir de esa manera. Diseñadores y agentes por igual, algunos de ellos ex-amantes, todavía llamaban a Benny en ocasiones, con la esperanza de convencerlo de regresar al negocio, pero sus días de modelo ya habían pasado años atrás. Ese breve periodo en la universidad, había alterado a sus padres lo suficiente como para llamar su atención. Lena descubrió que la influencia que ellos ejercían sobre Benny, era una de sus mayores debilidades, pero ella había dejado de acosarlo al respecto. Hasta que él estuviera dispuesto a seguir adelante con su vida y ya no necesitara la aprobación de sus padres, estaría metido para siempre en el armario. 




-¿Cómo van las cosas con Yulia? -preguntó él un tiempo después. Lena se encogió de hombros. Buena pregunta. Ella no había conseguido dormir mucho la noche anterior y se alegraba de tener algo que hacer el día de hoy, además de limpiar su apartamento y mirar el teléfono a cada segundo.- ¿No le has dicho nada todavía? -le preguntó. 
-Estoy preparando el terreno primero.
-¿Qué tan problemático puede ser?
-Monumental -dijo con sinceridad. 




Lena miraba la carretera y se movía fácilmente en el tráfico. ¿Cómo le dices a tu nueva amante lesbiana, que estás casada con un hombre? , se preguntó. El matrimonio era una farsa, un plan elaborado para asegurarse de que Benny recibiera su herencia, pero explicarle eso a alguien tan emocional e impredecible como Yulia Volkova, era algo que Lena no había pensado. Estar casada con Benny, un gay con una larga relación homosexual, aparentemente no debía representar ningún problema, pero Lena sabía la agitación que este tipo de noticias podía causar. Creía firmemente que si le hubiera dicho a Yulia algo de esto desde el principio, no estaría donde estaban ahora. ¿Y, dónde estoy exactamente? se preguntó. Yulia aun no está lista para que yo la ame y ella piensa que soy demasiado joven. ¿Por qué habría de aceptar a Colín y a Benny en su vida, más de lo que ella se permitiría aceptarme a mí? Lena miró a Benny de nuevo y recordó como empezó esta farsa de matrimonio desde el principio. No había habido ninguna duda acerca de qué mujeres quería para casarse, si tenía que casarse con una. No había nadie más segura y mejor para él que Lena Katina. Ella había sido su única opción. Los tres, Lena, Benny y Colín compartían un pent-house, un piso entero de un edificio de apartamentos diseñado por el genio de Colín. El piso tenía un salón grande, al cual se referían en broma como la suite nupcial. Allí era donde Lena y Benny se entretenían fingiendo ser una pareja feliz, cuando los padres de Benny los visitaban o cuando se organizaba algo por parte de la oficina. Colín tenía que salir de casa en esas noches o mantenerse ocupado en el área exclusiva de Lena. Cuando Benny y Lena no tenían que montar el espectáculo para los Tacketts, la suite nupcial raramente era utilizada por ninguno. Hasta que Yulia Volkova llegó, el ficticio matrimonio había sido divertido, sin ningún incidente en el camino. Los padres de Lena estaban al tanto del acuerdo y habían aprobado desde el principio. Su carácter liberal chocaba con el intento de los Tacketts para “normalizar " a su hijo. Inessa y Sergey Katin, los padres de Lena, habían logrado hacer realidad uno de los pocos sueños que tenia de su hija, con este matrimonio. Sergey Katin tuvo que asistir a la boda de su hija, quien en más de una ocasión le había asegurado que nunca se llevaría a cabo; y Inessa Katina había ganado dos hijos en el proceso. Benny y Colín eran invitados permanentes a todas las reuniones celebradas en la casa Katin, así como de las escapadas a vacacionar en Aspen y Cape Cod. Todo el mundo parecía estar contento con los acuerdos. En su trigésimo cumpleaños, si Benjamin E. Tackett III todavía estaba casado, recibiría sus veinte millones de dólares y le había prometido a Lena una generosa suma, pero ella tenía ya su propio dinero invertido. Benny, Lena, y Colín aun tenían cinco años por delante antes de poder prescindir de toda esa faramalla. Con todo eso, las cosas parecían ir muy bien. 



-¿Cuándo planeas decírselo? -pregunto Benny. Lena redujo la velocidad del Miata, al llegar a los límites de ciudad de Austin. 
-Esta semana. Primero tengo que ganarme de nuevo su gracia.
-Tal vez los cuatro podamos compartir una cena o algo así -dijo.- Vernos a Colín y a mi juntos podría suavizar un poco el golpe.
-¿Desde cuándo eres tan optimista? -Él se echó a reír. 
-Ella parece importante para ti. Me gustaría verte feliz.
 -Si. A mí también. 




Al igual que un alcohólico se mantiene alejado de la bebida, Lena se obligó a permanecer lejos del teléfono durante un largo tiempo. El domingo por la noche, ella y Benny había conducido de vuelta desde Austin, y Lena no obtuvo respuesta cuando llamó a casa de Yulia. Para acrecentar aún más su frustración, el contestador automático de Yulia nunca se encendió. A la mañana siguiente Yulia se armo de valor y tomo unos aretes de su tocador, dejándolos caer en el bolsillo de su falda azul marino. Ya tendría tiempo en el coche, camino al trabajo, de ponerse los accesorios. ¿Cómo puedo sentirme ansiosa, durmiendo tan poco? se preguntó. Una vez en la oficina, Lena cerró la puerta, se acomodó en el escritorio y se propuso conseguir su primer taza de café . Se acomodó en el sillón de cuero y cogió el teléfono. ¿Por qué estoy tan nerviosa? Al primer timbrazo, la voz nítida y clara respondió: 



-Yulia Volkova. 
-Buenos días -logró decir Lena.- Disculpa que te llame al trabajo. -Oyó una pausa y luego un profundo suspiro. 
-Buenos días -respondió Yulia. Lena detectó un matiz de calidez en su voz y mentalmente cruzó los dedos.- En este momento estoy muy agradecida de que aún me llames, después de todo. -Yulia se rió y tomó un aire dramático diciendo:- Tuve un fin de semana horrible. ¿Cómo fue el tuyo? -Lena empezaba a relajarse un poco. 
-He tenido mejores.
-Katya y yo pasamos el día de ayer, hablando de mi actitud de mierda. Ella dice que estoy siendo muy injusta contigo.
-¿En qué sentido? -Dios te bendiga, Katya! 
-Para empezar -dijo Yulia- exigiendo un itinerario tuyo para el resto de nuestras vidas. Y estos pequeños ataques infantiles de inseguridad que te he estado montando. Katya no entiende cómo puedo ser tan disciplinada y exitosa a nivel profesional y totalmente jodida cuando se trata de mi vida personal. -Yulia volvió a reír.- Creo que es una afirmación. Ella me hizo ver con esas preguntas que yo ya sabía las respuestas. -A través del teléfono, Lena pudo oír que llamaban a la puerta de Yulia y esta respondía apurada.- Un momento -le dijo a Lena, quien no reconoció la otra voz al fondo. Unos segundos más tarde, Yulia estaba de vuelta en la línea con una disculpa. 
-Está bien -dijo Lena.- La oficina no es el lugar ideal para tener este tipo de conversación.
-Lo sé. Vamos a cenar esta noche, a algún lugar tranquilo donde podamos hablar. -Antes de que Lena pudiera decir nada, Yulia agregó- me sentía miserable cuando te fuiste el sábado. Me diste un gran susto.
-Mi partida?
-Todo -Yulia bajó la voz.- Las cosas que dijiste. Las cosas que yo no dije. Luego te fuiste y no volví a saber de tí todo el día de ayer. Y, por cierto -dijo ella mordazmente, alzando la voz un poco.- Todavía no tengo una dirección o un número de teléfono tuyo. ¿Cuál es el problema aquí? -Lena le dió todos los números que podía pensar: la casa, la oficina, el beeper. 
-Quédate conmigo esta noche, en mi casa -dijo Lena- Iremos a cenar primero. Algún lugar seguro y neutral en el que podemos hablar por un rato. 
-Estoy de acuerdo -murmuró Yulia- En algún lugar en el que no podamos distraernos y no pensemos solamente en hacer el amor.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por Aleinads el Mar Mayo 26, 2015 9:56 pm

Graciasss por este fic, me fascina!! No dejes de subir cap. bounce bounce cheers
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Miér Mayo 27, 2015 11:50 pm

Capítulo Nueve 


Esa noche, camino al restaurante, Lena era un manojo de nervios. Sabía que tenía que contarle a Yulia de Benny, pero no sabía cómo, ni siquiera si era el momento adecuado. Solo que ya había ninguna excusa para aplazarlo por más tiempo. Llegaron al restaurante al mismo tiempo, y Lena no ocultó la admiración por Yulia, de lo bien que se miraba, vestida de manera informal en pantalones de mezclilla y un suéter color crema, por el que resaltaban sus pechos firmes. Cuando se encontraron en el pasillo, Lena se dió cuenta que también Yulia la observaba. 

-Solo han pasado dos días desde que te he visto? -Preguntó Yulia, dando un paso- Y parece que ha pasado más tiempo. -Las acomodaron en una mesa y revisaron el menú. Lena se sintió por un momento, embriagada del perfume de Yulia. No podré estar tranquila en la cena. Contrólate, chica.- ¿Cómo estuvo tu viaje? -Preguntó Yulia. 
-Tranquilo y sin incidentes. ¿Cómo está Katya? -Yulia puso los ojos en blanco, provocando que las dos rieran.- Quiero saber el porqué de esta actitud tuya -dijo Lena.- Has sacado alguna conclusión de todas estas observaciones?
-Llegaremos a eso más tarde, primero vamos a hablar de ti -Lena sintió una breve sensación de pánico, antes de recordarse a sí misma que esta era una de las razones por las que estaban aquí.- Me gustaría saber más acerca de tus padres -dijo Yulia- ¿Qué dijeron cuando les hablaste de nosotras?
-Ellos solo quieren verme feliz, y yo les aseguré que contigo lo sería.
-Hmm. 


Lena se enderezó un poco en su silla. 


-Tienen algunas preocupaciones acerca de la privacidad y esas cosas sobre la discreción, pero es por esas noticias acerca de la violencia contra los homosexuales. Ellos han leído mucho y se preocupan por cosas como esas.
-La discreción no es una mala idea -dijo Yulia en voz baja.- Un momento de imprudencia puede arruinar tu vida. Conocer a Mona me enseñó eso. -Su mirada se tornó lejana, luego sonrió e inclinó un poco la cabeza. Lena volvió a sentir ese nudo en el estómago.- ¿A qué se dedica tu padre? -Preguntó Yulia.- Tus padres parecen personas interesantes.
-Trabajan juntos en el área de la publicidad. ¿Alguna vez has oído hablar de la Agencia DENTAC?
-Por supuesto. Varias veces los hemos contratado como consultores y… -Yulia se detuvo a media frase y la miró parpadeando una y otra vez.- No eres un Katin, ¿verdad? Andrey Katin es tu padre?
-Él era mi abuelo. Está retirado desde hace varios años.
-Entonces Sergey Katin es tu padre -dijo Yulia. Tenía la cara enrojecida y Lena notó que sus ojos se habían abierto un poco.- Sergey Katin se postuló para alcalde en los años ochenta.
-Sin éxito -dijo Lena.- Y él odia recordar éso.
-Y los Tacketts -continuó Yulia.- Una de las familias más antiguas del Estado. Los Katin y los Tacketts son socios. -Dios, aquí estamos hablando de esas cosas mientras yo me pregunto cómo sacar el tema! Lena se aclaró la garganta e inconscientemente jugó con los cubiertos. 
-Conozco a los Tacketts de toda la vida -dijo Lena.- Benny Tackett y yo crecimos juntos. -Trató de leer la expresión de Yulia para evaluar si ya estaba lista para lo que iba a escuchar- Desde adolescentes, éramos inseparables. Finalmente confíamos uno en el otro para revelarnos nuestras preferencias sexuales.
-Benny Tackett es gay? -Lena asintió. 
-Desde que era niño ha sido duro para él. Los deportes y las chicas nunca fueron lo suyo; prefiere pasar un fin de semana arreglando mi cabello, que hacer cualquier otra cosa. -Ella pasó la punta de su dedo por el costado de su vaso de agua.- Una noche, me llamó después de haber tenido una pelea terrible con su abuelo y su madre. Le habían preguntado, si él era gay. -Lena bajó un poco la voz y cerró los ojos por un momento.- Estaba dispuesto a suicidarse esa noche. Desperté a mis padres, y mi padre me acompañó a la casa de los Tackett. Llegamos a la habitación de Benny sin que nadie se diera cuenta y lo llevamos a nuestra casa. Mi madre nos esperaba al llegar. Los cuatro nos quedamos despiertos toda la noche, bebiendo chocolate caliente y charlando -Ella sonrió y movió la cabeza- Mi madre se portó de maravilla esa noche, nos atendió y sostuvo a Benny mientras lloraba. Mi padre se disculpaba una y otra vez, como si de algún modo fuera responsable de la forma en que los padres tratan a sus hijos. Siempre supe que le salvamos la vida a Benny esa noche. -Lena sonrió, tímida- Mis padres son magnificas personas, le dieron consejos a Benny y creo que eso le ayudó a hacer más tolerable la vida en su casa. Acordamos en empezar a salir juntos, íbamos al cine, a ver partidos de fútbol, a patinar, al boliche, tratando de ocultar nuestra realidad ante los otros, mientras salíamos. Sin embargo, Benny tenía más oportunidades que yo de conocer a alguien, lo que era muy frecuente. Simplemente, parecía no haber muchas chicas lesbianas de diecisiete años, en ese tiempo.
-Benny está casado ahora, ¿no? -pregunto Yulia en voz baja, con un tono apagado y la miraba fijamente. 
-Sí -respondió Lena. 
-Y está casado contigo, ¿verdad? -La mano de Lena comenzó a temblar cuando trató de coger su vaso de agua, luego se detuvo y puso las manos enfrente de ella.- Katya me lo dijo ayer -dijo Yulia.- Ella no sabía quién era él ni nada de su vida, solo comentó que tu marido era gay y que estaba obligado a casarse por alguna razón.
-D.J. debió haberle contado -dijo Lena. No reconoció su propia voz y se aclaró la garganta antes de encontrar los ojos de Yulia.- Benny deberá estar casado cinco años más, hasta que pueda recibir su herencia. Esa fué una condición impuesta por voluntad de su abuelo. 
-¿Benny tiene un amante? -Preguntó Yulia. 
-Sí. Llevan juntos siete años. Los tres nos fuimos a Jamaica para la luna de miel. -Lena apartó unos rizos de su cara.- Parece que lo estás tomando bastante bien.
-He tenido tiempo para pensar en ello. -Se quedaron calladas por un rato, y Lena no podía creer lo fácil que había sido. No hubo lágrimas. Ninguna escena. Nada roto ni tirado. 
-Entiendo muy bien lo beneficioso que debe ser un acuerdo como este -dijo Yulia- Conozco a una lesbiana que se casó con un marinero gay, únicamente por los privilegios que tenía como Oficial y por una prueba de Papanicolaou gratis una vez al año -Les trajeron la comida y Lena agradeció esa distracción momentánea. Cortó la pechuga de pollo a la parrilla con el tenedor y logró comer un poco de habichuelas. Ambas parecían cómodas por estar en silencio. Unos minutos más tarde, después de fingir que estaba absorta con su platillo, Yulia dejó su tenedor sobre la mesa y dijo:- Tengo dos preguntas que hacerte. Siéntete libre de no responder a cualquiera de ellas, ya que nada de esto es realmente de mi incumbencia.
-Puedes preguntarme lo que quieras -le susurró Lena. 
-El coche deportivo y la Harley y todas esas cosas imposibles de conseguir, como las entradas para los conciertos. Estás recibiendo una mensualidad, ¿verdad?
-Sí -Lena podía sentir el calor inundando sus orejas y luego cubriendo su cara. 
-Es dinero de Benny?
-Es mi dinero. Tengo un fondo fiduciario propio. -Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Yulia cuando miró a Lena. Las apartó rápidamente con el dorso de su mano y trató de decir algo más, pero se le quebró la voz. Yulia levantó la mano y en silencio, pidió un poco de tiempo para recuperarse. Se enjugó las lágrimas con la servilleta y la miró con sus ojos azules llenos de tristeza. 
-Fingiste dejar el trabajo por mí -dijo lentamente, vacilante- un trabajo que nunca necesitaste, en primer lugar.
-¿De qué estás hablando? -dijo Lena con exasperación.- Por supuesto que necesitaba ese trabajo. Me encantaba ese trabajo!
-Por favor, no hagas eso. No soy estúpida, ¿de acuerdo?
-Necesitaba verte todos los días -continuó Lena- Yo tenía responsabilidades y amigos allí. Al renunciar, me arriesgaba a perderte por completo. -De repente estaba furiosa de que sus acciones hubieran sido tan fácilmente malinterpretadas. ¿Qué demonios estaba pasando aquí?- La gente con dinero necesita trabajar también, Yulia. No puedo estar sentada sobre mi culo, esperando todo un mes a que llegue mi cheque del fondo fiduciario. Me gusta trabajar, tengo que trabajar, maldita sea. Me gustan las cosas buenas y esas cuestan dinero.
-¿Por qué no estás trabajando en la Agencia DENTAC?
-Y pasar cuarenta horas a la semana con mis padres y Benny? No, gracias. -Ella apuñaló a otro par de habichuelas con el tenedor.- Aunque mi padre odie la idea de que yo esté trabajando en otro lugar, él respeta mi intentos de independencia.
-Supongo que es fácil ser independiente, cuando tienes una suma garantizada en el banco cada mes, ¿no es así? -Lena dejó el tenedor en el plato junto a la habichuela que estaba comiendo. 
-¿Qué es lo que te ha molestado tanto de esto? Mi dinero o el trabajo? 
-Me mentiste -dijo Yulia apretando los dientes. Ella cerró los ojos antes de que nuevas lágrimas pudieran rodar por sus mejillas. 
-No puedo creer esto -dijo Lena con un suspiro de frustración. Ella sintió que las lágrimas acechaban en sus propios ojos.- ¿Estamos hablando del trabajo de nuevo? -Yulia cogió la servilleta y la puso en su regazo. Lena seguía teniendo dificultades para lidiar con el hecho de que Yulia ya sabía lo de Benny.- Necesitaba un trabajo, Yulia -dijo con una voz calmada y razonable. Ella respondió: 
-No lo necesitabas como la gente común lo necesita, para la mayoría de la gente un trabajo significa no tener que comer Weenees Beenee todos los días. Tener suficiente dinero para el alquiler y una letra del coche, en lugar de elegir cuál de las dos cosas podrá pagar este mes. 
-Me niego a pedir disculpas por tener dinero -dijo Lena- y me molesta tu suposición de que trabajar no significaba nada para mí. -Se detuvo en un intento de calmarse un poco- Yo quería ese trabajo -dijo en voz baja- Recuerdo mi primera mañana allí, tenía que empezar temprano y me senté en mi auto con una taza de café del McDonald’s. Revisaba mi reloj para no llegar tarde. Te ví llegar y estacionaste tu auto en uno de los espacios VIP. Tu acomodabas tu cabello en el espejo y te ponías un poco de lápiz labial -Lena sonrió ante el recuerdo- Vestías un traje azul oscuro... y una falda con abertura al lado. Dios! Ví que algo cayó de tu mano y cuando saliste del auto, te agachaste para recogerlo. -Se miraron la una a la otra en un momento de descubrimiento total, y de nuevo la magia se sentía entre ellas. Yulia apartó su plato a un lado y entrelazó sus dedos frente a ella- Cuándo supe que te amaba? -preguntó Lena- Cuando regresamos del concierto de Melissa Etheridge -Ella limpió una gota que caía de su vaso de agua y lo empujó con la punta de su dedo- Y cuándo supe que te quería? –susurró- Esa primera mañana en el estacionamiento. -Dejó que sus dedos se movieran lentamente por la parte exterior de su copa, dejando un rastro claro y sensual a lo largo del camino- Yo sabía lo que podía estar perdiendo cuando renuncié -dijo Lena- pero la promesa de los beneficios tenía más peso que los riesgos. Si tú no hubieras aceptado verme, entonces yo no estaría segura de qué es lo que seguía. -Lena la miró a los ojos y se encogió de hombros- Pero tienes razón. Beenee Weenees no estaban en mi futuro inmediato -Yulia tamborileó lentamente con los dedos sobre el mantel. 
-Recuerdas lo que llevaba puesto ese día -dijo con un toque de asombro. Los dedos dejaron de moverse y sus ojos buscaron en los de Lena, con la esperanza de encontrar respuestas- Supongo que lo que siempre he querido preguntarte es: ¿Por qué? Realmente no lo entiendo. ¿Por qué yo? ¿Qué es lo que hay en mí que hace que te busques este problema? 
-¿Problema? -dijo Lena- No creo que nada de esto sea un problema, a pesar de que ciertamente has hecho tu mejor esfuerzo para disuadirme -señaló entre risas. 
-¿Y qué es lo que te hace insistir?
-Las posibilidades -dijo Lena- Veo un sinfín de posibilidades para nosotras
-Dime lo que ves. -Lena cogió el tenedor y sacudió la habichuela pegada en el. 
-Te veo dándote una oportunidad de correr el riesgo y aprender a confiar en alguien de nuevo, y nos vemos viviendo juntas algún día -Dejó el tenedor sobre la mesa y miró fijamente a los ojos de Yulia.- Veo que finalmente te enamoraras de mí. Vas a luchar y negarte a ello por un tiempo, pero no serás capaz de detener ese sentimiento -Yulia sonrió y luego se echó a reír. 
-Tu confianza es natural -Lena era muy consciente de que Yulia aún no se permitía aceptar una razón para creer que sí se preocupaba por ella- Aún no has contestado mi pregunta -dijo Yulia. Acercó el plato que había alejado y simuló tener interés en su comida- ¿Por qué yo? Tú y Benny deben aparentar discreción. ¿Por qué involucrarte con alguien a quien le han rayado su casa con la palabra lesbiana?
-Tú sigues tratando de proteger tu privacidad -dijo Lena- Me siento atraída a ti por un sinnúmero de razones. Lo físico es evidente, por supuesto. ¿Por qué alguien tan arrebatador es un misterio para mí. 
-Es mi actitud de mierda -dijo Yulia con total naturalidad. Dejó el tenedor en la mesa y alejó de nuevo su plato- Realmente recuerdas lo que yo llevaba puesto ese día. -Ambas se miraron por un largo y emocionante momento, y Lena sintió en su estómago el habitual sobresalto- Son esas pequeñas cosas sencillas que haces a veces -dijo Yulia- Saber cómo me gusta prepararme el café. O guardarme una de mis rosquillas favoritas. Esas son las cosas que podrían hacer que me enamore de tí. -Dobló la servilleta e hizo señas al camarero para que les trajera la cuenta- No es la forma en que me presionas contra la puerta cuando me das el beso de despedida -dijo ella en voz baja, casi sin voz - o la forma en que tus manos recorren mi cuerpo, cuando estas detrás mío. ¿Qué está más cerca, tu casa o la mía?
-La mía -Yulia sacó un billete de cincuenta dólares y lo puso bajo el recibo de la cuenta, después preguntó:
-Tu auto tiene la capota abajo o arriba? -le preguntó mientras recogía su bolso. 
-Abajo -dijo Lena, al tiempo que empujaba su silla alejándola de la mesa. Todo indicaba que ya se iban. 
-Entonces iremos en mi auto -dijo Yulia.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por Aleinads el Jue Mayo 28, 2015 12:30 pm

AAAhhh que historia tan *-* estoy enganchada <3 bounce bounce bounce
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por RosarioCst el Jue Mayo 28, 2015 4:12 pm

La historia esta fantastica

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por VIVALENZ28 el Vie Mayo 29, 2015 10:48 pm

Capítulo Diez 


Al cruzar el estacionamiento, Lena podía sentir la emoción y la energía sexual que se palpaba en el aire. No sabía cómo se habían adelantado tan rápido las cosas hasta este punto, pero esperaba que duraran así por un tiempo. 

-Le diste al chico una propina de veinte dólares -dijo Lena mientras le abría la puerta del coche. 
-No había tiempo para esperar el cambio -dijo Yulia, poniendo su bolso en el asiento trasero de su coche- Me temo que ya no tengo vergüenza en este momento, lo único en lo que puedo pensar, es en tener tus manos sobre mí.


Una vez dentro del auto de Yulia, Lena se inclinó para besarla. El estacionamiento tenía iluminación hasta la salida del restaurante, pero por fortuna no alcanzaban a llegar hasta ellas y revelar lo que pasaba. La boca de Yulia era posesiva y exigente. Puso su mano en el pecho de Lena y gimió ante la presión de un dedo pulgar contra su pezón ya endurecido. Ambas buscaron casi a ciegas, para tener una mejor posición en los asientos. El sonido de la respiración agitada y el roce de sus ropas era tan estimulante como los labios y las manos cálidas. 

-Bésame -susurró Yulia, mientras inclinaba su cabeza hacia atrás- Por favor, hazme tuya 

Lena bajó la cremallera del pantalón de Yulia y metió la mano en su interior, buscó su boca e introdujo suavemente la lengua, probándola. Yulia le agarró la cabeza con ambas manos y la besó con fuerza, mientras sus caderas comenzaron a moverse. Yulia estaba tan húmeda y sensible que Lena estaba segura de que ella misma se vendría tan sólo de escucharla. 

-Oh, sí... -jadeo Yulia, mientras alejaba su boca, hundiendo la cara en el cuello de Lena, al tiempo que la alcanzaba un largo orgasmo que la hizo estremecer. Lena la abrazó y gustosamente mantuvo sus dedos en ese lugar cálido durante varios minutos. Si alguien hubiera tenido la suerte de escucharlas, no habría habido un par de ropas secas en todo el estacionamiento. Lena encendió la luz en su apartamento y arrojó las llaves sobre la mesa de café. 
-¿Quieres tomar algo?
-No, gracias -dijo Yulia, mientras miraba alrededor de la enorme sala. Ambas se habían reajustado su ropa, por segunda vez, en el estacionamiento de la casa de Lena. Sorprendentemente, ambas se veían muy presentables, tomando en cuenta lo que habían estado haciendo durante los últimos cuarenta y cinco minutos. Lena le mostró el apartamento y le explicó dónde estaba el espacio que compartía con Benny y Colín. Yulia le había dicho en el camino, que le gustaría conocerlos esa noche. Lena alcanzó el teléfono, ya había visto el BMW de Benny y el Toyota de Colín, acomodados en el garaje cuando entraron. 
-¿Están ocupados? -pregunto Lena a Benny cuando él contestó al teléfono- Yulia está aquí y quiere conocerlos. -Yulia se acercó y tomó su mano, haciendo que el estómago de Lena diera un vuelco- En la suite nupcial en cinco minutos. 


Lena colgó el teléfono y también cogió de la mano a Yulia. No tenían tiempo para nada más creativo que darse besos. 

-Nunca he toqueteado a una mujer casada antes -murmuro Yulia, antes de morder con los dientes, el lóbulo de la oreja de Lena. 
-Has hecho mucho más que toquetearme, querida, vamos a refrescarnos un poco. -Lena la guió hacia el baño- Si Colín llega a oler mis dedos en este momento, nunca terminaríamos de escucharlo. 


Lena no podría haber pedido una reunión más agradable entre sus dos mejores amigos y su amante. Colín se hizo cargo y se convirtió en el anfitrión que todos esperaban, al llevar a Yulia por un recorrido de las áreas que los tres compartían en el pent-house. Benny y Lena los seguían tras ellos, añadiendo comentarios sobre remodelaciones a su paso. 

-Los dos tenemos acceso a la suite nupcial -dijo Benny- pero debes saber que no se puede ver nada, desde ninguna puerta hacia el interior. 

Había otra cocina a la izquierda y un pasillo corto en la parte posterior. 

-Tenemos tres cocinas y tres baños completos. Lena fue muy generosa al tomar el apartamento más pequeño. 
-Tengo todo lo que necesito -dijo ella. Lena miró como Benny y Yulia se fueron directo a prepararse una taza de café. Colín sonrió y movió sus cejas cuando ella se acercó y se sentó a su lado. 
-Y bien -dijo él.- ¿Cómo lo estamos haciendo?
-Muy bien. -Lena lo abrazó con fuerza.- No puedo creer que las cosas vayan tan bien.
-Pensé que habías dicho que era mucho mayor que tú. Me esperaba a Bea Arthur, y tú nos traes a Heidi Klum. -Colín pasó el dedo por la parte superior de la lámpara, limpiando el polvo.- Ella parece estar tomando lo tuyo con Benny bastante bien.
-Sí -dijo Lena- Casi demasiado bien. 


Yulia y Benny regresaron unos minutos más tarde, mientras el reía a carcajadas, jalando un carrito con café, tazas, crema, y un surtido de galletas. 

-Yulia quiere ver las fotos de la boda -dijo Benny encantado- ¿Dónde están, Colín? Y la luna de miel. Tenemos fotos fabulosas de Jamaica. 

Una hora y media más tarde todavía estaban hojeando álbumes. La boda y la luna de miel habían sido adecuadamente documentadas y también muy discutidas. Después de que la última foto fue comentada, Yulia echó un vistazo a su reloj y gritó: 

-¡Dios mío! No tenía idea que fuera tan tarde.
-Si quieres, podemos aburrirte con vídeos la próxima vez -dijo Benny- Alguien grabó la boda, pero Colín se hizo cargo de todo en Jamaica.
-Videos? -respondió, Yulia- Hmm. Me encantaría verlos alguna vez. -Lena se puso de pie y tomó la mano de Yulia. Ella se inclinó y besó a Benny y a Colín en la mejilla. 
-Ustedes dos pueden irse. Nosotras limpiaremos aquí.
-De ninguna manera, cariño -dijo Colín, y empujo el carrito de café- Es un placer conocerte, Yulia. No eres una extraña.
-Vayamos a cenar la próxima semana -dijo Benny, mientras ayudaba a Colín a limpiar la mesa. 
-Nos gustaría eso -dijo Yulia. Ella le apretó la mano a Lena y se la llevó a los labios para darle un beso- ¿Cuándo podré conocer a tus padres? -pregunto Yulia, mientras se preparaban para irse a la cama. Se quito el suéter y lo colgó en el armario de Lena. 
-Cuando estés lista -dijo Lena. Ella sonrió y se recostó sobre la cama, sin molestarse en desvestirse- Probablemente ellos estén despiertos. Podemos ir allí ahora mismo, si tu quieres.
-Necesito un poco de sueño esta noche. -Yulia se quitó lentamente sus pantalones y los acomodó ordenadamente sobre una silla. Lena sintió que se le aceleraba el corazón al ver el cuerpo desnudo de Yulia. Se aclaró la garganta y alcanzó los botones de su propia camisa. 
-Puedo asegurar que ambos estarán en casa, mañana por la tarde, a una hora razonable. Es eso suficientemente pronto? -Yulia la atrajo hacia la cama y le ayudó a quitarse la ropa. 
-Sí –susurró- Mañana estará bien -Tomó la camisa de Lena y la arrojó sobre la cómoda- Espero que no tengas sueño todavía. 


Lena llamó a su madre tan pronto como llegó a trabajar a la mañana siguiente e hizo los arreglos para la cena con los Katin esa noche. Los pensamientos de la noche anterior le renovaron el calor, que se extendió rápidamente a través de su cuerpo, sentada detrás de su escritorio. Yulia la había dejado en el restaurante muy temprano por la mañana, para recoger su coche y el breve beso que le dio antes de irse, todavía estaba fresco en su mente. La llamó más tarde para decirle de los planes de la cena, pero Yulia estaba en camino a una reunión y no pudo hablar mucho en ese momento. Ellas acordaron apresuradamente que Lena la recogiera a las siete. Un rato más tarde, Benny la llamó para preguntar si estaba libre para el almuerzo. 


-No vas a creer lo emocionada que está tu madre -dijo mientras sacaba su silla de la mesa- He pasado en su oficina más de una hora, contestando preguntas sobre tí y Yulia -El abrió el menú y negó con la cabeza- Incluso puso el altavoz y le dijo a Colín que yo no era tan inútil como pensaba -Lena se rió entre dientes y cerró su menú. 
-Ella no sonaba distinta a eso cuando le hablé por la mañana.
-Esto es importante, Lena -dijo seriamente- Confía en mí. Tu madre piensa que esto es importante. Ella incluso haría que tu padre se cortara el cabello hoy.  -En cuanto el camarero se marchó con sus órdenes, Benny tomó la mano de Lena y le dijo:- Seis empleados de DENTAC acaban de llegar -dijo desde media voz- Finge que estás locamente enamorada de mí. 


Lena entró en la calzada de la casa de Yulia y aparcó justo detrás del nuevo Probe color negro de Katya. DJ, Katya, y Yulia estaban allí con las puertas y la cajuela abiertas. 

-¿Puedes creer que alguien podría comprar un coche negro en el sur de Texas? -dijo Yulia cuando Lena se unió a ellas en el patio. Yulia tenía las manos puestas en las caderas y se miraba absolutamente deslumbrante- Tú vas a poder cocinar una carne asada en esta cosa cuando estemos en julio, Querida.
-Quizás, pero no se vé grandioso ahora?
-Hablando de mirarse bien -dijo Lena, dándole a Yulia una persistente mirada de arriba a abajo. Llevaba un vestido color rojo burdeos, con un cuello en V casi conservador, y llevaba el pelo atado colgando hacia la espalda, con un moño hecho del mismo material. 
-Estoy lista -dijo Yulia.- ¿Podemos bajar la capota del Miata? He pasado veinte minutos arreglándome el cabello. -Una vez que estuvieron fuera de la calzada, Yulia apretó la mano de Lena.- Estoy muy nerviosa. ¿Realmente me veo bien? Pensé que podía hacer esto sin ningún problema.
-Te ves hermosa. Relájate.
-¿Qué te contaron Benny y Colín de mí hoy? Sé que hablaste con ellos.
-Ah, sí? -dijo Lena con una risa- Benny y yo nos reunimos para el almuerzo, y más tarde hablé con Colín, a él le gusta tu sentido del humor, pero en realidad no me sorprende. Usted dos tienen un lado retorcido que se manifiesta de vez en cuando.
-Retorcido? -El coche que venía detrás de ellos, se pasó el semáforo en rojo, haciendo chirriar los neumáticos y se escuchó el toque de bocinas. Lena miró por el espejo retrovisor que un auto Escort color verde, aceleraba y luego disminuía de nuevo.- ¿Dónde viven tus padres? -Preguntó Yulia. 
-En el área El Dominion. -Yulia se recostó contra el reposacabezas y se volvió, con una mirada de pánico cruzando su rostro. 
-Dime que es una broma. -Lena sacudió la cabeza. 
-Lo siento. Ahí es donde viven.
-Mierda. -Ella tomó la mano de Lena de nuevo- La próxima discusión que tendremos, será acerca del dinero. Me he estado sintiendo un poco abrumada últimamente, me temo. 

El tráfico por la carretera interestatal 10 fue constante y Lena comprobó varias veces, a través del espejo retrovisor, que el Escort verde estaba detrás de ellos, pero lo perdieron cuando alcanzaron la entrada a El Dominion. El guardia comprobó la identificación de Lena y las dejó entrar. Ella trató de alejar de la mente de Yulia, la imagen de todas esas casas millonarias, poniendo su manos sobre su muslo, pero no pareció funcionar. Lena cedió de momento y señaló con un gesto la casa de sus padres. 

-Pasen, pasen -dijo Inessa Katina una vez que llegaron.- Sergey -gritó por el pasillo- Ya están aquí. 

Lena dejó que su madre se hiciera cargo de la situación a partir de allí; Benny y Colín habían hecho un buen trabajo en informarla. Lena se dio cuenta, por la risa espontanea de Yulia y por la forma en que respondía a las preguntas de sus padres, que las cosas empezaban muy bien. Más tarde, Inessa fué a revisar y Yulia comentó lo mucho que Lena se parecía a su madre. 

-Sí -acordó Sergey de inmediato- Nuestra Lena fue muy afortunada en ese sentido. -Su risa profunda siempre hacia sonreír a Lena. Ella podía ver a su padre en el papel de alcalde o incluso en el de senador algún día. Su cabello gris y bien peinado le cubrían el requisito que casi cualquier político debía tener. Lena esperaba que algún día él cambiara de opinión, acerca de postularse para un nuevo cargo político- Tengo entendido que acabas de conocer a Benny y Colín -dijo él. Yulia asintió. 
-Ayer por la noche, ambos son un encanto.
-Colín estuvo aquí en la tarde, ayudando a Inessa a preparar los espárragos. Benny tenía otra clase de golf esta tarde. -Sergey se rió- Colín dice que nuestro Benny insistió recibir todo un bloque de instrucciones, sobre cómo conducir el carrito de golf.

 La cena estuvo maravillosa y relajante. Lena no vió ninguna señal de nerviosismo en Yulia. Ante la insistencia de Inessa, los trastes se quedaron para lavarse más tarde y el café y el postre se sirvieron en la sala. Inessa las invitó a cenar para el siguiente sábado, cuando Benny y Colín estarían disponibles para acompañarlos. Varias horas más tarde, cuando se disponía a salir, Yulia dejó a Lena tomar su mano mientras caminaban hacia la puerta. Lena abrazó a sus padres y les dio las gracias por una velada muy especial. Sintió un nudo en su garganta cuando sus padres abrazaron también a Yulia. 

-Así que, ¿cómo te sentiste? -pregunto Lena ansiosa, cuando iban saliendo de la calzada. 
-Yo debería preguntarte a ti -dijo Yulia.- Parecía que les gusté y ellos son todo lo que dijiste que serían.
-Por supuesto que les gustaste. Voy a llamar a mi mamá en la mañana y tendré un informe completo. -Lena se rió.- O puedo llamarla esta noche. ¿Eso te haría sentir mejor? -Yulia se acercó y tocó el cabello de Lena y la parte posterior de su cuello.
-¿Dónde nos quedaremos esta noche? En mi casa o en la tuya? -Lena podía oír el tono sensual en su voz. 
-En cualquier lugar -dijo Lena.- Me traje un cambio de ropa, así que supongo que tu casa es lo más recomendable 


Los dedos seguían acariciando su cabello y su piel, haciéndola querer y necesitar más. Para cuando llegaron a la casa de Yulia, los pezones de Lena estaban duros y los muslos le temblaban. Ella recogió la bolsa de su ropa de la parte trasera del auto y se volvió, a tiempo para ver circular con velocidad un auto color verde delante de la casa.
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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por RosarioCst el Sáb Mayo 30, 2015 12:44 am

Conti porfa esta historia me engancho *.*

RosarioCst

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

Mensaje por Aleinads el Sáb Mayo 30, 2015 9:55 am

Uufff cada día me gusta mas, gracias!! Smile Laughing
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Aleinads

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Re: UN MOMENTO DE IMPRUDENCIA // PEGGY HERRING

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